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Consuelo V.

Prato

VIAJE DE FIONA A
LA LEJANA VENEZUELA

Índice

Primera semana…………..……..pág. 03
Segunda semana………...........……….17
Tercera semana……...……..................32
Cuarta semana.......................................45
Quinta semana......................................58
Sexta semana..................……………. 70
Séptima semana.....…………….......... 84
Octava semana……..............…………98
Novena semana……………...............112
Décima semana...................................125
Décima primera semana.....................139
Décima segunda semana.....................153
Décima tercera semana.......................167
Décima cuarta semana..................…..180
Décima quinta semana…....................194
Décima sexta semana……..................207
Décima séptima semana.....................222
*
PRIMERA SEMANA

Teresópolis RJ (BRASIL), miércoles 29 de octubre de 2008, 6am.


Ayer, si mi papaíto estuviese vivo, habría cumplido 104 años y, -como dijo Fray
Oswaldo en la misa-, celebrándolo con torta, muchas velitas, pasapalos y balones
de colores. Por eso fui, como lo he hecho todos los años desde que se murió, a
la misa que mandé a rezar por el descanso eterno de su alma. Shrek me acompañó S
IN RESMUNGAR, increíble. Ese Fray Oswaldo que rezó la misa es buenísimo. Y tambi
én buenmocísimo. Y medio extraño. Anda por la ciudad con un perrito en los brazo
s, marroncito como su hábito y sandalias de franciscano. Estaba substituyendo al
padre Nivaldo que está enfermito. La misa fue a las 6 de la tarde. A las 6 de l
a mañana, en vez de hacer mi gimnasia me puse a limpiar los baños del salón para
fiesta y la cocina. Después me arreglé corriendo para salir, bajo la lluvia, en
el autobús de las siete y media de la mañana con mi cuñada Antonia y su hijo Sh
andón al Puesto de Salud y cuando llegamos allá a las 7 y 40 me puse muy content
a porque íbamos a ser los primeros a ser atendidos. Pero llegó una señora y se p
uso a esperar en otro lugar y le pregunté si era allí la cola. Ella me respondi
ó que para agarrar el autobús sí era, pero que para ser atendido en el puesto de
salud no, ni tampoco seríamos atendidos porque ese día era el Día del Servidor
Público y el puesto no abriría. Regresamos a casa caminando, debajo de los parag
uas, Antonia muy triste, Shandón furioso y yo cantarolando “Just walking in the
Rain” agradeciéndole a Dios porque así, bajo la llovizna, esta ciudad donde vivo
es más bonita todavía de lo que ya es. Ellos, que por lo visto nunca en la vida
se habían levantado tan temprano y, mucho menos, caminado tanto, al llegar en c
asa cayeron rendidos, ella en el chinchorro y él en el sofá, y allí estuvieron a
costados el resto del día lo cual dejó a Shrek avergonzado y nervioso hasta que
le dije que a lo mejor estaban meditando como hacen los budistas, y no es todo e
l mundo que consigue hacer eso para alcanzar la iluminación.... según el libro d
e Soninha Francine “Por que sou budista?” que no he terminado de leer.
*
Teresópolis, RJ (BRASIL), miércoles 29 de Octubre de 2009, 11pm,
No sé cómo me siento, si orgullosa, o furiosa, porque hoy miércoles, para felici
dad de Antonia la hermana de Shrek, el médico del Puesto de Salud, a donde llega
mos a las 7 y 30 de la mañana, confirmó mi ojo clínico diciendo que Shandón el s
obrino de Shrek no tenía nada en la vesícula y por lo tanto no necesitaba que le
pasaran el bisturí “porque si no se operase moriría”. El pobre fue vilmente eng
añado por un “médico japonés” (debe ser chino) que tiene una clínica particular
pirata allá cerca de donde vive en Río de Janeiro, un barrio llamado Pavuna, muy
poblado de gente trabajadora pero con alto grado de ignorancia y que gasta en m
edia 50% de lo que gana engordando la bolsa de la industria farmacéutica. Media
hora después de regresar del Puesto de Salud tuve que salir de nuevo, pero al ce
ntro de la ciudad con Shrek, pues fui informada por mi Banco que mi tarjeta inte
rnacional de crédito había sido clonada por un hacker que instaló un virus en mi
computador. Entonces cambiamos las claves o contraseñas. Allí en el banco me en
contré con Ana María una amiga argentina que era dueña de un restaurante vegetar
iano (“Grão e Erva”) aquí en Teresópolis y cuyo hijo, Sur (que nombre extraño,
pero es ese mismo) era muy amigo de mi hijo mayor. Pues ella regresó a Argentin
a hace 10 años y ahora decidió volver a vivir aquí. Hace 10 años también mi hija
y mi nieta morena se fueron a vivir a España.
¿Volverán las oscuras golondrinas
en mi balcón sus nidos a posar?
*

Teresópolis, RJ (BRASIL), jueves 30 de Octubre de 2008, 11pm.


Hoy, por cuarta vez en mi vida, rescaté del empeño la pulsera de 40 gramos de or
o cochano que un amigo de mi papá de apellido Negrón me regaló cuando cumplí 15
años. Una de las hijas de ese señor estudió medicina y se especializó en psiquia
tría. Como era mi amiga, cada vez que yo necesitaba faltar al trabajo (cuando tr
abajaba como esclava del sistema , aunque no me puedo quejar, muy bien asalariad
a y apenas durante 8 años) ella me extendía un certificado médico ordenándome re
poso. Todos los días, para nuestra alegría, ganamos o rescatamos algo y todos lo
s días, para nuestra tristeza, perdemos algo.... ¿Hay que aprender a perder? Des
pués de 12 años atravesando con agilidad increíble (guiándose apenas por el oído
y cálculos matemáticos de distancia y velocidad), hoy un carro mató de un golpe
seco a mi compañera Au-au. En el instante en que Shrek la recogió herida y la t
rajo hacia acá, llegaron de la ciudad mi vecina y mejor amiga y su marido. Coinc
idencia o no, ella estaba vestida de medio luto, un pantalón negro y una blusa d
e dibujos blancos sobre fondo negro. Pienso que si ella no hubiese amado tanto a
mi perra, preparándole, de unos meses para acá, comidas deliciosas pues le par
ecía que el crepe de queso y salchichón que yo le daba no era suficiente y que “
la pobre pasaba hambre”, Au-au habría conseguido atravesar la calle (que es muy
ancha pues en realidad es una especie de autopista) confiando en su agilidad, -
perdida desde que comenzó a engordar y a parecerse con la obesa Dolly (la propia
perra de mi vecina y a la que cada rato hay que llevar al veterinario). El mari
do de mi vecina intentó salvar a Au-au, le dio masajes en el corazón, lloró cuan
do murió. Era también su compañera. Y la compañera de Shrek cada vez que yo viaj
aba. Estuvimos en el cortejo fúnebre Antonia y Shandón, nuestro vecino Sebastián
, mi mejor amiga y su marido, y Shrek y yo. Fue una perra libre y feliz. Yace en
el extremo oeste de nuestro jardín, debajo de tres pinos tan bellos como ella
lo fue.
*
Teresópolis, RJ (BRASIL), sábado 31 de Octubre de 2008, 6am.
Ayer vinieron Luis y Renato, vigilantes diurno y nocturno de la garita de la Gra
nja Comarí (que está justamente frente a nuestra casa), llorando, a darnos el p
ésame por la muerte de Au-au. Ellos la adoraban porque no era apenas compañera s
ino, además y sobre todo, asistente del trabajo de ellos. También vino a lo mism
o doña Rita Jugo de Caña. Y el día nos acompañó en nuestro sentimiento: amaneció
y continuó hasta el anochecer lloviendo. En la mañana, como siempre a las 9 y 3
0, empecé a hacerle su crepe de cada día. Me detuve en el medio del camino cuand
o me acordé que no se lo podría comer porque ya se había muerto y me pregunté si
sería pecado rezar diciendo “alma bendita de mi perrita Au-au, que en paz desca
nse. Amén”. Mi vecina y mejor amiga me llamó por teléfono y estuvo una hora ente
ra hablando conmigo y me dijo que estaba sufriendo más con la muerte de Au-au qu
e con la muerte de su mamá y de su suegra. Por lo demás estuve todo el día prepa
rándome para el viaje a Venezuela después de 2 años de ausencia. Antonia la her
mana de Shrek me arregló las uñas de los pies y las manos, envolvió en papel de
regalo los recuerditos que estoy llevando para mi mamá y otros familiares y amig
os y, por primera vez en mi vida, estuve tres horas encerrada en el baño ¡Pintán
dome yo misma el cabello! (vainas de Antonia, que acepté para que mi mamá y mi h
ijo no se pongan tristes cuando me vean con la cabeza blanca de canas). Lo peor
fue limpiar las paredes del baño que se mancharon de rubio dorado.
*
Teresópolis, RJ (BRASIL), sábado 31 de Octubre de 2008, 11pm.
Hoy por primera y única vez desde que existe mi capillita de Nuestra Señora Mila
grosa de los Vientos, subí los 500 escalones hasta allá sin la compañía de mi pe
rra Au-au. En su lugar fue Shandón el sobrino de Shrek, cortando con un machete
todo el monte que impedía el paso de adultos un poco más altos que yo (la gran m
ayoría). Cuando regresamos, él con su mano izquierda sangrando y sin querer util
izar ninguno de los remedios que yo, su mamá y Shrek le ofrecíamos, se arregló,
almorzó y, por fin, junto con su mamá, regresó a su casa en la ciudad de Río de
Janeiro, después de haber estado aquí 10 días sin hacer nada y uno, hoy, trabaja
ndo 2 horas. En la tarde vino André, un ex-noviecito de mi hija morena, y con su
vozarrón y gran parsimonia nos dio el pésame por la muerte de “Princesa”, como
él llamaba a Au-au. Ella se escondía debajo de su cama, a pesar de que vive a do
s cuadras de aquí, cuando escuchaba el primer trueno de cualquier tormenta, es d
ecir, media hora antes de que nosotros lo escuchásemos. Entonces ella empezaba a
temblar y si no estábamos en casa se iba a esconder allá, donde incluso una vez
dio a luz 7 perritos. André parecía inconsolable y me hizo llorar mucho. Shrek
y yo fuimos a misa donde recé por el alma humana, -a pesar de su cuerpo canino-,
de Au-au. Después, en el supermercado, compramos 4 litros de vino que nos beber
emos cuando Shrek termine de preparar la cena: pollo con papas. ¿A quién le dare
mos ahora los huesos? Bueno, siempre pregoné que “lágrimas atraen más lágrimas”.
Entonces, basta de llorar por Au-au, si no, su pobre alma no conseguirá descans
ar en paz.
*

Teresópolis RJ (BRASIL), lunes 3 de Noviembre de 2009, 6am.


Desde hoy, durante los próximos 3 meses, tendré que escribir este blog en cyber-
cafés o land-houses, pues salgo de aquí de mi amada Teresópolis al mediodía, cam
ino de Venezuela. Uno propone y Dios dispone. Me propuse hacer ayer dieta de agu
a y frutas (excepto cambur y aguacate, que engordan) y mucha gimnasia para ver s
i conseguía reducir los 3 kilos que tengo sobrando, pero mi vecina y mejor amiga
me trajo de regalo una deliciosísima torta de guayaba y un plato inmenso de “en
sopadiño de verduras” que no resistí la tentación de comérmelos. Para completar,
ella no pudo ir a caminar porque su casa estaba llena de visitas. Menos mal que
como el sábado Shrek y yo no nos pudimos beber los 4 litros de vino que compram
os (de tan mala que fue esta última cosecha de un vino que siempre compramos por
ser pasable a pesar de barato), salimos en el autobús de las 11 y media a compr
ar otro vino y aprovechamos para también comprar un regalito para mi nieto caraq
ueño. Cuando llegamos a la parada para regresar, nuestro autobús acababa de pasa
r. En vista de que los domingos el servicio para acá es de hora en hora, decidim
os venir caminando ya que el taxi, también por ser domingo, era 30 % más caro. T
otal, para mí, los 3 kilómetros y medio que nos separan de la “civilización” fue
ron tan maravillosos como los 150 que hice del Camino de Santiago en España en 2
006 junto con mi hija y mi nieta morenas y mi única hermana. Pero para el pobre
Shrek, que también había comprado 5 kilos de papas, fueron un horrible martirio.
Él sí que debe haber adelgazado lo que yo quería para mí.
*
CIELO DE BRASIL 20h30m, lunes 3 de Noviembre de 2008.
¡Qué bueno que, después de un año y 7 meses de convivencia diaria y nocturna co
n Shrek, tengo la oportunidad de separarme de él por tres meses. Así las despedi
das son tristes pero maravillosas. Salimos de casa a las 12 y media para agarrar
un autobús que iba llenísimo a Guapimirín, donde agarramos otro autobús, despué
s de 45 minutos de espera, más lleno todavía, para Magé. Él, cargando mi maletín
buenísimo, que mi cuarto marido trajo de Alemania hace 20 años, que pesaba apen
as 16 kilos pero como Shrek estaba enratonado, le parecía que pesaba 40 kilos po
r lo que al llegar al terminal de autobuses de Magé solamente teníamos que camin
ar 200 metros para ir al restaurante donde comeríamos "boliños de bacalao" con c
erveza helada, pero él agarró un taxi que nos llevó hasta allá y cuando nos har
tamos de comer unos boliños minúsculos y ácidos (cría fama y acuéstate a dormir)
y ya estábamos casi borrachos, llamamos al mismo taxista a su celular para que
nos fuese a buscar al restaurante. Al salir de mi casa había pasado por la casa
de mi vecina y mejor amiga, me había despedido de ella y de su marido y le había
prestado el libro "¿Por qué soy budista?" de Soninha Francine que había termina
do de leer a las 6 de la mañana. Tanto ella como su marido y Luis Vigilante me s
ilbaron "fui fuio" cuando me vieron y Shrek les gritó que esa era "la mujer de u
n herrero, bien cuidada", pues por lo visto me veía muy bien con mis zapatos de
plataforma nuevecitos tipo sandalia, con las uñas de los pies pintadas de rojo v
ivo, la camisa hindú que le robé a mi hija menor cuando estuve en São Paulo hace
un mes, el cabello suelto, dorado y brillando y el pantalón de blue jean bordad
o. Cuando llegamos al terminal de autobuses de Río de Janeiro, Leo, el hijo de S
hrek que es taxista y físicamente idéntico a Barak Obama, nos llevó al aeropuert
o diciendo que a esa hora era imposible ir a Vidigal y de allí llegar al aeropue
rto antes de las 8 de la noche, así que escribo esto en el asiento 8B del vuelo
8050 de la TAM muy triste por no haber podido abrazar y besar a mi nietico cario
ca. Me acabo de tomar una aspirina.
***
SEGUNDA SEMANA

Los Teques, 1130P, martes 4 de Noviembre de 2008.


Aterrizamos en Maiquetía (Venezuela) después de un susto (20 minutos antes del a
terrizaje) cuando el avión tocó el suelo pero volvió a levantar vuelo pues había
"viento de cola". Me hice muy amiga de Ciro que estaba a mi derecha y había ido
a São Paulo a ver la corrida de Fórmula I. Vive en San Cristóbal. A mi izquierd
a estaba Octavio, que conoce a mi prima poeta y creo que es chavista. Me tomó fo
tos y me pidió la bendición cuando nos despedimos. Un tío suyo es sacerdote cató
lico y vive en Roma. Recé para que no me revisaran la maleta que iba llena de re
medios y comidas . Pasé por la aduana tranquila y cuando salí, buscando con la v
ista dónde comerme una arepa mientras esperase a quien me fuese a buscar, ¿A qui
én veo? A mi catirito amadísimo, mi primer hijito, que estaba allí esperándome.
Lo abracé y besé y le grité "Papi, papito" (como lo llamo, pues me siento su hij
a desde que él tenía unos 4 añitos y con su carácter se me imponía) y él (muy se
rio, después de casi 2 años de ausencia) me dijo: "Fo, hueles a ajo" y, -para qu
e yo tuviera la seguridad de que él no estaba jugando-, durante el recorrido de
cuatro horas desde Maiquetía hasta Los Teques (caminando habríamos llegado antes
, el embotellamiento era absolutamente infernal) trató de convencerme, con difer
entes argumentos cada uno más cruel que el anterior, para que yo parase de comer
ajo crudo como siempre hago durante la cena (un diente). Cuando se lo conté a m
i hija mayor que me llamó de España, casi nos orinamos de tanto reírnos a carcaj
adas de los pobres chicos que estaban sentados a mi derecha (Ciro, andino anti-c
havista) e izquierda (Octavio, maracucho chavista) con quienes estuve charlando
SIN PARAR durante todo el vuelo de 10 horas más 3 de escalas en São Paulo y Mana
us.
*
Los Teques, jueves 6 de Noviembre de 2008, 6am.
Ayer miércoles el teléfono tocó "muy temprano" (padrón de mi mamá) mientras yo h
acía mi gimnasia, y era Obelix, mi primer marido, -a quien Shrek quiere "devolv
erme"-. Como no le entendía todo lo que decía, por la hora que era, me imaginé q
ue estaba llegando, embriagado, a su casa, en Caracas. Me invitó a una parrillad
a allá el sábado. Ya no aguanto más comer carnes de aves, porcinos y bovinos. Cu
ando las huelo o las veo en el plato, siento náuseas. Trataré de comprar pescado
. Aquí en Venezuela la electricidad y la gasolina son baratísimas, si comparadas
con las de Brasil, pero, los alimentos, ¡Válgame Dios! Pasé una vergüenza horri
ble en el supermercado y tuve que devolver un paquete de un kilo de caramelos qu
e había agarrado para mi mamá. Costaba diez bolívares fuertes, es decir, 5 dólar
es americanos. Qué lástima que un país con un clima tan maravilloso, por lo meno
s aquí en Los Teques, sea tan invivible. En la noche fui a visitar a la vecina d
el piso de encima de mi mamá, de Costa Rica, que después de 35 años de matrimoni
o quedó viuda hace 2 meses. Y me pareció que había adelgazado bastante. Me dijo
que no hacía sino llorar pues todavía sentía a su marido vivo a su lado y, así m
ismo, automáticamente, hacía todo como si estuviese vivo y cuando, segundos más
tarde, percibía su engaño, se desmoronaba en llanto, sobre todo de culpa, pues s
us hijos la acusan de no haber sido cariñosa con él cuando le dio el infarto que
lo mató. Me contó con lujo de detalles el proceso mortal, los que le habían y n
o le habían dado el pésame y acabamos riéndonos a carcajadas con los incidentes
del velorio pues los sin-techo (como mendigos) entran en la capilla donde se vel
a al difunto, y se ponen a llorar gritando: "Fulanito de Tal ¿Qué será de nuestr
a vida ahora sin usted, por qué se fue? ¡Usted era tan bondadoso!" y después de
darle el pésame a la viuda (ella sin saber quienes eran, suponiendo que fuesen e
mpleados de la empresa de su marido) y suben al segundo piso de la funeraria don
de son ofrecidas comidas y divanes para que, los que se quedan toda la noche vel
ando al difunto, puedan descansar....
*

Los Teques, viernes 7 de Noviembre de 2008, 6am.


Ayer cuando salí en la tarde para acompañar a mi mamá a hacer sus diligencias, e
stábamos paradas en una esquina pensando hacia dónde coger para tomarnos un café
cómodamente sentadas para descansar un poco y ella hacer una lista de lo que ir
ía a comprar en el supermercado, pues ya había ido al banco y sacado dinero para
tal fin, cuando nos encontramos con mi bello primo Nelson, y él nos condujo a u
n sitio muy agradable, una pizzería de horno a leña, donde estuvimos casi 2 hora
s charlando y de donde salimos sin mi mamá haber hecho la tal lista. Ese primo m
ío es como un hermano, aunque cuando éramos niños, él era pobre y mis verdaderos
hermanos y yo éramos ricos. Ahora, medio siglo pasado, es todo lo contrario. Mi
mamá quería que yo le contara a él sobre las reformas que yo había hecho en mi
casa (a la que ninguno de mis 4 hermanos verdaderos me ha ido a visitar mientras
que mi primo sí, cuando estuvo allá durante 20 días y 20 noches convaleciente d
e una operación en la columna, y para no extenderme mucho pues no habíamos llega
do a la pizzería y caminábamos en medio a una multitud alborotada y exprimida en
lo que los buhoneros dejan libre en la acera, le respondí que nada , que todo s
eguía igual con una única diferencia: ahora estaba todo limpio y no como cuando
él había estado allá hace 8 años y nos había enseñado los secretos del Feng-Shui
, basados en la extrema limpieza y consecuente organización, y, -practicando ese
s secretos-, comenzaron a sucedernos muchas cosas buenas, especialmente en lo qu
e se refiere a nuestra vida financiera, a Shrek y a mí.

*
Los Teques, sábado 8 de Noviembre de 2008, 6am.
Ayer, después de 4 días sin Shrek y yo poder comunicarnos, aproveché que mi mamá
se había ido a bañar y que por el triple de minutos que ella habla paga la mita
d de lo que yo pago en Brasil (esas cosas maravillosas que tiene Venezuela), y l
lamé a Shrek. Me atendió su hermana Antonia, que perdió la voz de alegría y desp
ués cogió el teléfono su mamá, y por fin Shrek salió de la cama donde estuvo pos
trado esperando todo ese tiempo, 4 días y 4 noches, mi llamada y lloró y lloró d
e alegría. Me reclamó por no haber llamado antes y le respondí que le había envi
ado un torpedo (desde el celular de mi hijo mayor), pero Shrek no supo abrirlo.
Pobrecito mi burrito, ¿cómo podría yo abandonarlo, o cambiarlo por otro, así fue
se menos burro que él, o menos pobre? Después de todo, lo importante sí que es e
l amor, más que la sabiduría. Con su sabiduría el ser humano lo que está es dest
ruyendo nuestro planeta Tierra y, claro, mucho más que el dinero, aunque en el c
aso particular de Shrek y yo, solamente nos hace falta para comprar vino, puesto
que a la uva como que no le gusta el suelo o el exceso de lluvia de Teresópolis
.
En la mañana llamé a mi ex-primero (Obelix), para que me confirmara o me desmint
iera lo de la parrillada del sábado. Como lo desmintió, de aquí a poco viene mi
bello primo Nelson a recogernos para ir a Maracay y asistir a la fiesta de cumpl
eaños de mi hermano solamente-venezolano (porque mis otros hermanos, uno es brit
ánico, otro pitiyanqui y una española). En la noche vino a visitarme mi amiga Mi
riam, la vecina costarricense del piso de encima del de mi mamá, y cuando mi mam
á terminó de bañarse se juntó a la tertulia que acabó cuando ella le dijo a Miri
am, muy brava: "Mira chica, vete, ¡Vete!, ¡¡Vete!! NO quiero oírte más, tú eres
una extranjera y no tienes por qué estar criticando al presidente de este país".
Yo le dije a mi amiga en el oído que perdonara a mi mamá pues sufría de demenci
a senil además de estar perdidamente enamorada de Chávez y por él era capaz has
ta de matar.
*
Maracay, domingo 9 de Noviembre de 2008, 6am.
Ayer sábado, como mi único hermano que vive en Venezuela cumplió años, vinimos a
su fiesta que fue una parrillada hecha con solomo de cuerito, una delicia, teng
o que descubrir cómo se dice eso en portugués para cuando regrese a Brasil hacer
una parrillada igual, aunque me como la carne bovina con un horrible sentimient
o de culpa por destrucción, por calentamiento global, de mi propia casa que es e
l Planeta Tierra, ya que se destruyen bosques inmensos, especialmente en la Amaz
onia, para plantar el pasto de que los bovinos se alimentan. Quien nos trajo a m
i mamá y a mí de Los Teques, fue mi bello primo Nelson. Él me dejó sorprendidísi
ma cuando me regaló el primer y el más reciente número de su revista EXO2, de la
que es Editor Jefe, una súper revista, bellísima y de contenido dinámico (en el
primer número hay un artículo nada más y nada menos que sobre Shrek). Lo único
que no me gustó fue el nombre de la revista, medio plagio de la que fue de mi am
igo Ben Ami Fihman: “Éxodo”. Al llegar a Maracay, fuimos a buscar a la mamá de m
i primo, pues ella también iba a la fiesta de cumpleaños de mi hermano. Hace 2 a
ños cuando estuve aquí en Venezuela, ella vivía en un apartamento alquilado, jun
to con 3 hijos y 2 nietos, pero ahora vive en una casita bellísima, propia, y ap
enas con una hija y un nieto. Ese nieto parece un dios griego, alto, guapo hasta
decir no más, y estudia ingeniería industrial. Tienen 19 años. Allí en esa casa
nos comimos una sopa y un pasticho deliciosos, de manera que cuando llegamos a
la parrillada, estábamos sin hambre, pero así mismo probé el solomo de cuerito y
casi me desmayo de tan sabroso que era. La fiesta no fue en casa de mi hermano
sino de una cuñada. Allí estuvimos hasta medianoche. Mi hermano y su mujer nos d
ejaron aquí en su casa y siguieron para otra fiesta con joropo al vivo de donde
volvieron a las 4 de la madrugada. Desde luego, aquí en Venezuela la crisis fina
nciera que azota a Estados Unidos y Europa, no se siente, pues lo que más abunda
en este país son fiestas. Mi sobrino (hijo de mi hermano y su mujer), también s
e fue para otra fiesta, pero no con joropo al vivo sino con Rock.
*
Maracay, domingo 9 de Noviembre de 2008, 11pm.
Hoy me he quedado todo el día encerrada en la casa de mi hermano pues no quise i
r con ellos a "Base Sucre", al sancocho que todos los domingos hacen allí unas v
eces de pescado, otras de gallina y otras de costilla de vaca (cuando regresaron
me comí 2 platos del que me habían traído). Tan pronto como se fueron, me puse
a navegar en el computador (aquí le dicen "computadora") de mi sobrino, pero no
tenía ni una hora haciendo eso cuando tocó el teléfono y era mi hermana a quien
le conté que en la mañana habíamos visto la película de la boda de su hija, todo
s reunidos, mi hermano y su mujer y mi mamá y yo y que habíamos lamentado que el
la no hubiese estado para explicarnos quién era quién en la película. Con mi her
mana casi peleo pues le pregunté si ella aceptaría que yo renunciase a mis derec
hos sobre la casa de Caracas a cambio de todos los muebles de mi mamá, desde las
alfombras hasta las lámparas, incluidas ollas, cuadros, armarios, etc. Ella no
entendió que era para yo quedarme con todo eso después de que mi mamá se muriese
si era que yo la sobreviviese y supuso que yo me llevaría o vendería todo y dej
aría a mi mamá durmiendo en el suelo y cocinando con leña. Sea como sea, lo únic
o que me interesa es el cuadro del "viejo", como llamamos a un original de Salva
tore Rosa que mi papá compró aproximadamente en 1950 en Roma y cuyo documento de
venta se extravió. Cuando terminé de hablar con mi hermana, quise ir a misa de
6 de la tarde pero en vez de eso me puse a caminar aquí mismo dentro de casa, re
zando. Después leí casi toda la revista "Exo2" cuyo editor es mi primo Nelson y
de la cual me gustaría ser colaboradora con reportajes sobre Brasil.
*
Maracay (capital del Estado Aragua, Venezuela, en la casa de mi único hermano qu
e vive en Venezuela), 10 de Noviembre de 2008, 11pm.
Hoy lunes desayunamos casi al mediodía, después de que mi hermano regresó del s
upermercado a donde fue a comprar la harina de maíz pilado que se usa aquí en Ve
nezuela para hacer arepas, que son "el pan nuestro de cada día" de todos los ven
ezolanos y se preparan en media hora. Yo me había levantado a las 7 y media y ha
bía hecho toditos mis ejercicios de gimnasia cuando por fin a las 10 de la mañan
a se empezaron a levantar mi mamá, mi hermano, su mujer, mi sobrino de 19 años y
la niña Mariajosé de 2 años (que está siendo criada aquí pues la madre de la ni
ña estudia y trabaja en Caracas donde vive con su marido). Mi cuñada hizo las ar
epas mientras yo me bañaba y preparó para rellenarlas (además de la mantequilla
y queso llanero rallado que siempre se les echa) un atún con mayonesa, mostaza,
cebolla y tomate, muy delicioso. Saciada mi inmensa hambre, fui con mi hermano a
l centro de la ciudad sin mi cámara fotográfica porque mi cuñada y mi sobrino (e
lla chavista y él anti-chavista) me dijeron que me la iban a robar. Qué lástima
porque estuvimos en las calles más céntricas de esta ciudad donde hay muchas tie
ndas de árabes, chinos y judíos que venden de todo lo que existe en el mundo. Ad
emás, las aceras, así como las de Los Teques, están invadidas por miles de buhon
eros colombianos, ecuatorianos y peruanos que aquí incluso invaden el espacio po
r donde podrían pasar los carros, dejándole a éstos apenas un estrecho canal. Ta
nto las tiendas como los kioscos están invadidos de clientes.... venezolanos. Es
tuvimos en varias tiendas de perfumes investigando precios para yo comprarle uno
a mi hijo músico, y el más barato que encontramos fue un frasco de 50 ml de Lac
oste que costaba 110 dólares (220 bolívares fuertes), pero yo quería comprarle a
él un "212" de Carolina Herrera que costaba casi 200 dólares (400 bolívares). D
efinitivamente, hay que ser rico de verdad para poder oler rico.
***
TERCERA SEMANA

Los Teques, martes 11 de noviembre de 2008, 23h


Hoy cumplí una semana de estadía aquí en Venezuela y todavía no he visto ni a mi
nieto ni a mi nuera. Hablé por teléfono con mi amor Shrek. Oh Dios mío, faltan
once (11) semanas para volver a mi amada casita, a dormir con mi amada almohada
de pluma de pecho de ganso, pero qué bueno fue haber venido, para, comparando,
agradecerle a Dios por no tener que vivir aquí, donde el 80% de las mujeres son
bellísimas y 80% de los hombres horrorosos y este país es 80% dependiente de la
producción de su petróleo (que no se puede comer ni beber) para alimentar, vesti
r y techar su población. Nací aquí pero, después de un cuarto de siglo de éxodo
, ya no me siento más de aquí. Pobrecito mi país. Tan rico y donde Simón Bolíva
r es más que venerado y que por haber conseguido la “independencia”. Lo mejor q
ue me sucedió este día fue que mi cuñada, mujer de mi único hermano que vive en
Venezuela, me regaló una botella de Cabernet sauvignon chileno de la vinícola L
a Torres del Conde, muy requetebueno. ¡Cómo me hace falta la tibia compañía de S
hrek, sobre todo a la hora de mi cena, siempre un sándwich de queso con ajo cru
do, tomate, lechuga, aceite de oliva y una copa de vino, recostada en mi poltron
a que respira (Shrek) viendo los magníficos programas de la TV brasileña
*
Los Teques, miércoles 12 de Noviembre de 2008, 11pm.
Como hoy conseguí casi que milagrosamente que me entregaran la partida de nacimi
ento original de mi hija morena, ahora podré dedicarme integralmente a conseguir
que el INSS deposite mi pensión directamente en mi cuenta en Brasil. En la noch
e hablé, es decir, escuché, más de una hora entera a mi tercera suegra por teléf
ono. Ella podría ganarse el record Guinnes de hablar seguido durante más tiempo
sin parar y sin interrupciones. Mi mamá fue conmigo a Carrizal donde le tomé fot
os en la entrada de la nueva alcaldía que fue donde me entregaron, después de mu
chos trámites que comenzaron la semana pasada, la tal partida de nacimiento. Hoy
fue el día de la cocina para mí, pues en vez de hacer mis ejercicios de gimnasi
a, me puse a hacer paté de espinacas y en eso estuve toda la mañana pues creo qu
e eché a perder la licuadora de mi mamá que tiene como 50 años. Ay, nada disfrut
o tanto como estar en mi propia casita, sobre todo caminar sobre el verde césped
que la rodea, seguida por mi bella perra Au-au, que en paz descanse, no puedo c
reer que ella no estará más allá, esperándome con su rabo abanando. Creo que odi
o viajar, pero como tengo que hacerlo aunque no me guste, lo acepto con resignac
ión y trato de sacarle el mayor placer a los nuevos rostros, los nuevos paisajes
, las nuevas miradas como la mirada pura, penetrante y emocionante de los ojos f
eos de Mariajosé.
*
Los Teques, jueves 13 de Noviembre de 2008, 11pm.
Hoy fui a Caracas en autobús, solita, y por eso no llevé mi cámara fotográfica.
Salí con 50 bolívares fuertes y regresé con 34 porque gasté 3 navegando o naufra
gando una hora en la Internet, 2 en una botellita de 333 ml. de agua mineral y 1
1 en pasajes. Salí de aquí a las 10 de la mañana y llegué de vuelta a las 6 de l
a tarde. Fue un día lindo, fresco y conversé bastante con otras personas que no
eran mi mamá quien solamente quiere que la oiga y me manda a callar (“¿Por qué n
o te callas?”) cuando quiero contar algo. Menos mal que anoche vino de sorpresa
mi hijo mayor y pude hablar con él y tratar de convencerlo de que su idea (de ec
harle la culpa a Chávez por todo lo malo que sucede en este país) era muy superf
icial pues quien de verdad tenía la culpa era la reina Isabel de Castilla cuando
ordenó que colocasen en las naves de Cristóbal Colón, -ya que nadie quería acom
pañarlo-, a los prisioneros de las cárceles de Sevilla. Como tengo 3 mil bolíva
res mi mamá quiere que le pague un albañil que por colocar un piso en la antesal
a (12 m²) cobra mil. Mi hijo mayor anda preocupado porque en Caracas hay actualm
ente más muertes violentas que en Bagdad o Tel-Aviv.
*
Los Teques, 22h, viernes 14 de Noviembre de 2008, 11pm.
Hoy salí a las 12 con los 34 bolívares-fuertes (hace un año 34.000 bolívares) qu
e me quedaron de ayer y 20 que me dio mi mamá. Gasté 17 en 10 mini-quesitos de
mano, con uno de los cuales acabo de cenar. También me tragué vivos algunos gorg
ojos que no vi antes dentro de un “pan andino” negro que mi mamá me ofreció y de
spués me contó que mi hermano pitiyanqui había dejado aquí cuando, hace 3 meses,
regresó a Estados Unidos donde vive. Ay, el único pan que mi mamá come es el de
maíz (arepas) que ella misma hace para desayunar, y ella no cena. El correo me
pareció baratísimo pues le envié a mi hija morena que vive en España su partida
de nacimiento por apenas 2,50. Aquí lo que no se come es barato: correo, electri
cidad, gasolina, gas, teléfono. En una mercería le compré a mi hijo mayor lo que
me encargó: un carrete de hilo dorado para colgar en su árbol de Navidad los ad
ornitos. También navegué o naufragué una hora y media, y me tomé un juguito de n
aranja en la calle, de un buhonero. Creo que me engañaron al darme el cambio por
que es una confusión total la mezcla de las monedas de los antiguos bolívares co
n los nuevos “bolívares fuertes”. Y como dijo Simón Bolívar: MORAL Y LUCES SON N
UESTRAS PRIMERAS NECESIDADES... ya pasaron 200 años desde que él lo dijo, pero c
ontinúan siendo las mismas necesidades del 99% de los venezolanos. El domingo 23
voy a votar, sobre todo por la curiosidad de saber si las máquinas electrónicas
de votación son rusas, chinas o norte-americanas pues sé que no son brasileñas.
Y votaré en el candidato a Gobernador del Estado Miranda que me parezca más bon
ito, sea o no sea de la oposición. Creo que el más bonito es un tal Capriles Rad
omsky del partido negro-amarillo. El chavista rojo-rojito es un gordo al que le
falta un diente. Los Teques es la capital del Estado Miranda que se llama así po
r Francisco de Miranda, un prócer de la independencia cuyos genes, tanto Carolin
a Herrera la de los perfumes (de soltera Carolina Pacanís Niño) como yo, que ten
emos la misma tatarabuela, portamos.
*
Caracas, domingo 16 de Noviembre de 2008, 6AM.
Ayer sábado, por fin, después de una docena de días en Venezuela, vi a mi nieto
de 3 años y a su mamá mi única nuera venezolana. Fue cuando llegamos a las 6 de
la tarde a su apartamento de recién casados donde todavía no hay cuadros en las
paredes sino un reloj cu-cu que me fascinó y lo filmé. Mi hijo mayor lo compró e
n la Colonia Tovar, el pueblo donde trabaja y donde soñaba, cuando era soltero,
vivir por el resto de su vida con su mujer y sus hijos. Incluso comenzó a constr
uir su casa que se quedó en el primer piso porque su mujer, por lo visto, no se
siente bien en un lugar tan simple a pesar de que los fines de semana ese pueblo
recibe muchos turistas de todo el mundo. Cuando yo tenía la edad que mi nuera t
iene ahora, yo era casi idéntica a ella: trabajaba en un lugar importante, tenía
un salario muy bueno, y no había un sábado o un domingo en que no tuviese que i
r a una fiesta, fuese de algún compañero de trabajo o de algún miembro de mi pro
pia familia, que me parece inmensa. Dejaba a mis hijos en manos de niñeras y ell
os, así como yo, crecimos a imagen y semejanza de ellas, pues me parecía que yo
era mucho más útil a la humanidad, a la patria, a la sociedad, trabajando en una
gran empresa que cuidando de mis hijos. ¡Qué vil engaño! Menos mal que mi hijit
a mayor no cayó en esa trampa que las mujeres armamos contra nosotras mismas des
de el siglo pasado y por lo que la violencia y el número de drogadictos crece dí
a a día.
*
Los Teques, domingo 16 de Noviembre de 2008, 11pm.
Corrí. Sobre el césped con mis zapatos de tacón alto. Varias veces se me doblaro
n los tobillos pero seguí corriendo hasta que llegué al local del accidente. Des
de donde yo estaba cuando sucedió, parecía un gran abismo pero cuando me acerqué
vi que la profundidad era de unos 2 metros. Mi hijo mayor regañaba a mi nieto d
e 3 años por no haberle obedecido cuando varias veces le gritó de lejos que detu
viese el carro que manejaba (pues había visto que el sistema de frenos se había
caído unos segundos antes). Como el niño lloraba no solamente porque se había ma
chucado en la caída sino sobre todo porque, me imagino, quería y no conseguía ex
plicarle a su papá que él había intentado obedecerle pero el carro no frenaba, l
e pregunté que dónde le dolía y me señaló su cabecita y comencé a sobarlo dicien
do “sana que sana, cabecita de rana, siete besitos pa´ cada mañana, si no sana h
oy, sana mañana”, le di 7 besitos y paró de llorar, entonces nos fuimos a ver un
os pajaritos que estaban cantando por allí. Todo eso sucedió en el plazo de 5 mi
nutos, que fue lo que tardó mi mamá en llegar, -desde el lugar donde conversábam
os tranquilamente cuando escuchamos que el carro se apagó y al voltearnos vimos
que por haberse apagado en una subida (funciona con una batería de motocicleta)
se deslizaba en retroceso hacia un abismo; mi hijo atravesó el parque, casi 100
metros, en segundos y atrás me fui yo dejando a mi mamá con la palabra en la boc
a y rezando “angelito de su guarda, dulce compañía, no lo desampares ni de noche
ni de día”-, hasta el lugar donde ya mi hijo mayor terminaba de armar el cochec
ito que se había desbaratado en la caída. Entonces le pedí a ella que no fuera a
contarle nada a mi nuera, de lo cual se encargó mi propio hijo.
*
Los Teques, lunes 17 de Noviembre de 2008, 23h.
¡Dios mío, Dios mío! Viéndolo bien, estoy mejor aquí que en Brasil. Aquí está m
i mamá, mi hijo mayor, mi nieto (varón) menor. Y entonces, ¿Por qué a pesar de e
star mejor aquí que allá no me siento bien aquí y allá sí? Hoy, por ejemplo, fu
i a La Cascada a preguntar en una casa de cambio cómo hacía para enviarme dinero
a mí misma a cambio oficial (2 bolívares fuertes por un dólar americano). Cuand
o salí de la casa de cambio me eché una perdida de padre y señor mío pues ese ce
ntro comercial es en realidad una ciudad comercial. En la noche hablé largamente
por teléfono con mi hermano pitiyanqui. Ay, todavía me faltan 10 semanas para r
egresar. Quisiera llevar a mi mamá a unas tales de aguas termales de Las Trinche
ras. Mi hijo mayor solamente piensa en juguetes. Quiere que yo compre un touch-s
mart, que no sé lo que es pero supuestamente es un laptop o notebook. Él es un c
onsumista radical. Su vida no tendría sentido si no pudiese comprar cuanta porqu
ería aparece en el mercado, no importa lo que cueste, así su madre esté pasando
hambre en Brasil. La culpable soy yo misma que era así cuando lo parí y lo crié.
Después conocí personas místicas y leí libros místicos (todos los de Carlos Cas
tañeda) que me condujeron a otra visión del mundo: “si la felicidad está en tu d
estino, no te apresures en buscarla, ella te hallará”...o: ”es de más alta calid
ad la comunicación visual y táctil que la oral; es más primitiva pero más profun
da, natural, más limpia de mentiras, más simple, menos adornada de falsedad, ade
más de que a buen entendedor pocas palabras bastan, en boca cerrada no entran m
oscas y el silencio es oro”.
***

CUARTA SEMANA
Los Teques, martes 18 de Noviembre de 2008, 11pm.
¡Aleluya! Ahora solamente faltan 11 semanas para mi regreso a Teresópolis, con l
a gracia de Dios. Hoy me puse un collar y una blusa bien bonita que fue de mi nu
era y fui a entrevistarme con Rebeca Veloto en el Banco Mercantil con la finalid
ad de obtener una tarjeta de crédito para así tener derecho a 5.000 dólares al
cambio oficial después de comprar un pasaje ida y vuelta Caracas-Cualquier Lugar
fuera de Venezuela-Caracas, pero es algo ¡tan complicado! Saqué 50 bolívares fu
ertes del Banco Provincial creyendo que estaba en Brasil pero los ingredientes d
e la salsa “al pesto” que mi mamá quería hacer me costaron 95: pistachos, albah
aca, aceite de oliva, ajo (eso no compré porque mi mamá tenía), y queso parmesan
o. Para un buen gusto un buen susto. La salsa quedó maravillosa. Mi mamá es una
gran cocinera lo cual es un peligro para quien no quiere perder la línea. ¡Ay!,
mi blog abandonado. Descubrí un cyber-café/lan house lujoso al que sí le funcion
an los micrófonos. Mi mamá tiene más de 100 canales de televisión que puede ver,
pero solamente le gustan los 8 oficiales que siempre están pasando a Chávez. La
s 2 bellas tías de mi nuera le preguntaron el domingo mientras almorzábamos comi
da china (comprada hecha, claro) acompañada de un fabuloso Valdepeñas gran reser
va en el apartamento nuevecito (todavía sin cortinas ni camas) de mi nieto varón
menor, que por qué le gustaba tanto Chávez y ella respondió que porque a ella l
e gustaban los “pata en el suelo”, campesinos, ignorantes como él, pero honestos
y con determinación y carácter. Y mi mamá lo dijo muy brava, casi gritando y me
nos mal que sin decir ninguna grosería delante de esas dos señoras tan finas y e
legantes.
*
Los Teques, miércoles 19 de Noviembre de 2008, 11pm.
Hosca irritabilidad. Es así como soy tratada por todas las venezolanas que me at
ienden en los supermercados, quioscos de buhoneros, farmacias, cyber-cafés… Los
hombres y las extranjeras, por el contrario, me tratan bien. Creo que lo que le
sucede a las venezolanas es que no sonríen para que no se les eche a perder la p
lástica que se han hecho en la nariz para afinársela y en los labios para engros
árselos. Hoy salí de casa de mi mamá a la una y media de la tarde y regresé a la
s 6. Anduve deambulando por ahí, por allá, muy triste por lo furiosa que mi mamá
se puso llamándome de loca y que lo que yo quería era que ella se muriera ya. M
e acusó de haberla hecho trabajar como una burra en la residencia para mandarme
200 dólares todos los meses cuando estuve en Inglaterra. Para no responderle y p
rolongar la discusión, le di un beso y le dije “chao mamá, bendición. Voy a apro
vechar que escampó para ir al banco antes de que lo cierren”. Y eso que mi mamá
nunca se ha hecho ninguna plástica. Ella también me trata con hosca irritabilid
ad. Realmente el que se mete a Redentor acaba crucificado. Y yo, que no quería v
enir pero vine, para hacerle compañía ya que estaba muy deprimida con la muerte
de su mejor amiga, (mi comadre madrina de mi hijo carioca)…. Me lo tengo bien me
recido por echármelas de Redentora. Tal vez Khaled Hosseini tenga razón: “LA CUL
PA LLEVA A LAS PERSONAS A HACER EL BIEN”. Quizá me siento culpable por haber de
shonrado a mi padre y a mi madre pariendo 6 hijos de 4 maridos distintos y ahora
viviendo en concubinato con un pobre herrero. Realmente muy muy loca, loquísima
.
*
Los Teques, viernes 21 de Noviembre de 2008, 6am.
Ayer jueves, estábamos mi mamá y yo plácidamente charlando (en realidad, yo sola
mente escuchando) creyendo que mi hijo mayor vendría de la Colonia Tovar en la n
oche a buscarme para llevarme a su casa en Caracas porque como hay elecciones el
próximo domingo (y pretendo votar por el candidato que sea físicamente más boni
to), todas las universidades, colegios, escuelas e incluso las guarderías, tanto
públicas como privadas y así no vayan a ser puestos de votación como es el caso
de la guardería de mi nieto, tuvieron obligatoriamente por la “ley Chávez” que
cerrar sus puertas desde el miércoles y tanto mi hijo como mi nuera no podían de
jar de trabajar ni un minuto, mucho menos un día y muchísimo menos 3 días, enton
ces me tocaría a mí cuidar el viernes a mi nieto ya que sus tías Nelly y Sonia l
o habían cuidado miércoles y jueves respectivamente en sus propias casas en Cara
cas, cuando tocó el teléfono, un poco antes de las 2 de la tarde y era mi hijo m
ayor para decir que ya estaba saliendo de la Colonia Tovar a buscarme y no en la
noche como había dicho, para que no nos agarrara la cola o embotellamiento de l
a hora pico, pero una media hora después de su llamada comenzó a llover y cuando
llegó ya eran las 5 de la tarde, la hora pico. Peor, la lluvia no paró como sue
le hacerlo, una hora después, sino que continuó y el río Guaire que atraviesa Ca
racas transbordó provocando inundaciones por lo que salimos de aquí a medianoche
pero tuvimos que regresar porque una piedra inmensa había caído sobre la carret
era, obstruyéndola. Cuando por radio mi hijo supo que la piedra había sido remov
ida a las 2 de la madrugada él se fue solo a Caracas muy bravo diciendo que se i
ría a vivir a Suiza para huir de este caos de país.
*
Los Teques, sábado 22 de Noviembre de 2008, 6am.
Mi hijo mayor, el único de los seis que vive en Venezuela, dice que mi mamá y yo
y en general casi todas las mujeres, lo que hablan son “pistoladas”. Estoy de
acuerdo con él. El domingo en casa de su prima Hilda en Caracas, mi mamá y ella,
ambas de la misma edad, me dejaron aturdida pues se lanzaron horas y horas a de
scribir los más mínimos síntomas de la enfermedad que todos y cada uno de sus co
nocidos comunes, amigos o enemigos, sufría y a describir a cada uno de los “papa
-upa”s en cada especialidad que los trataban a ellos, uno de esos, médico que ha
bía operado a Fidel Castro del corazón. Ayer viernes aproveché que se habían aca
bado los huevos para huir un poco del lado de mi mamá y salir “a comprar huevos”
. Pobrecita. Y lo más probable es que yo llegue a ser idéntica a ella. Los Teque
s, que es una ciudad asquerosa, ruidosísima, un perfecto caos, ya hasta me está
pareciendo bonita de tanto placer que me da salir de este apartamento cerrado ba
jo 7 (sí, siete) llaves donde mi mamá vive íngrima y sola sobre sus alfombras pe
rsas y rodeada por todos lados de millones de recetas de cocina y de remedios es
critas en decenas de libros, centenas de cuadernos y miles de papelitos guardado
s en cajas y bolsas y que no sé cómo ella se acuerda dónde está cada una si no h
ay nada organizado en versículos ni capítulos y todo está escrito a mano con su
bella letra clara y grande, recetas copiadas de programas de radio o televisión
o revistas prestadas y que ella se pone a leerme con inusitado entusiasmo para
que yo no me quede dormida.
*
Los Teques, domingo 23 de Noviembre de 2009, 6am.
Ayer sábado estuve toda la mañana, -después de que hice mi gimnasia completa y d
esayuné con ricas arepas acabaditas de hacer por mi mamá-, ayudándola a limpiar
con vinagre las hojas de las bellas plantas que adornan su apartamento, abarrot
ado de ellas como únicos seres vivos que lo habitan, además de mi propia mamá y
quien la esté visitando, como yo. ¡Qué coincidencia! En mi cuarto hay una litogr
afía del cuadro Mother and Child de Picasso del cual le mandé una copia por Ema
il a mi amiga dinamarquesa que estaba embarazada. Pero ayer cuando fui al Cyber
(después de haber asistido a una misa emocionante en la Iglesia del Carmen donde
un padre español que estaba cumpliendo 69 años en Venezuela nos convocó muy dis
imuladamente a votar contra los candidatos de Chávez en las elecciones de hoy),
tenía un Email de mi ex-yerno con quien juego ajedrez todos los días por queenal
ice.com, contándome que su mujer actual y él andan queriendo tener un hijo (y ta
mbién me recomendó que votara contra los candidatos de Chávez). Y después mi úni
ca hermana, que vive en Sevilla, telefonó para lo mismo, para que no fuese a vot
ar por los candidatos de Chávez en estas elecciones estatales-municipales, y apr
ovechó para contarnos que su única hija, después de más de un año de casada, hab
ía finalmente conseguido lo que tanto quería: salir embarazada y que su yerno, a
l saber el resultado positivo del análisis, había agarrado el caballo más bello
de su caballeriza y se había lanzado por todas las calles del pueblo donde viven
gritando que estaba embarazado, es decir, invitando a todos los hombres a celeb
rarlo con él en el bar de la plaza mayor.
*
Los Teques, domingo 23 de Noviembre de 2009, 11pm.
¡Qué emoción! ¡Qué emoción! Después de más de 30 años sin poder votar, por ser e
xtranjera en el país donde vivo, hoy fui al regio colegio “Madre Isabel” en Corr
alito y, -por mi visible edad pues no uso cremas anti-arrugas ni pinto mis cabel
los blancos-, pasé con prioridad a la mesa electoral que me correspondió, donde
imprimí la huella digital de mi pulgar y pinté de morado con tinta indeleble mi
dedo meñique antes de presionar, en una pantalla electrónica, los candidatos qu
e elegí para gobernador, diputado estadual y no sé qué lista municipal de este l
ugar donde vive mi mamá y por cuyas calles camino cuando la vengo a visitar cad
a dos años en época de Navidad. Para complacerla a ella hubiera votado en los ca
ndidatos “chavistas” pero ya la complazco tanto con mi paciente compañía. No ten
go nada contra Chávez pues le debo mi jubilación de la cual usufructuaría si viv
iese aquí y aprovecho este viaje para descubrir de qué forma puedo usufructuarla
en el país donde vivo, pero complací a mi hijo mayor, a mi única hermana y a m
i ex-yerno que juega ajedrez conmigo y voté en los candidatos de “Primero Just
icia”, también porque me parecían los más bonitos físicamente, más elegantes, me
nos agresivos que las otras opciones. Sé que lo mismo da que gane uno u otro pue
s todo seguirá igualmente caótico a como siempre fue desde que nací y hasta los
12 años cuando mi papá me mandó interna a un colegio de monjas en Canadá y cuand
o regresé 2 años después todas mis amigas y enemigas que había dejado aquí conj
untamente se burlaban de mí porque yo usaba sombrero y guantes y hablaba sin gri
tar y con parsimonia.
*
Los Teques, lunes 24 de Noviembre de 2008, 11pm.
Poco a poco, gracias a Dios, me voy acostumbrando al fastidio, aburrimiento, que
es estar aquí sin poder pelear con nadie. ¡Ay! ¡Cómo y cuánta falta me hace mi
Shrek! Esta mañana hablé con él 4 minutos. Mi piano. Mi piano amado y abandonado
, ¡Cómo lloro su lejanía! Si la Tierra fuese plana, 4 500 kilómetros nos separar
ían. Menos mal que hoy me enamoré del tipo por quien voté ¡Y GANÓ! Nunca antes e
n mi vida ningún candidato por quien yo hubiese votado había ganado. ¡Qué lástim
a! Un tipo tan bello con un apellido que me recuerda hechos que casi me llevaron
a cometer un crimen cuando con una pistola de guerra estuve a punto de matar a
una tal Irma de Capriles, colombiana, realmente muy bella, elegante y finísima d
e quien mi primer marido (hoy Obelix), se había enamorado. Mi mamá me preguntó q
ue por quién había votado y, sin mentir, le dije que por la foto había escogido
el más bonito sin saber si era o no chavista. Ella se puso muy contenta pues par
a ella el candidato más bonito era el chavista, quien no consiguió re-elegirse p
ues en sus 4 años como Gobernador de Miranda lo que hizo fue comer (engordó unos
20 kilos). Mi hijo mayor me llamó por teléfono para pedirme que rezara para que
Farmatodo le firmara un contrato de abastecimiento de miel…. Y yo que pensaba q
ue ya Frei Galvão nos había concedido ese milagro y hasta me tomé las píldoras d
e papel de arroz en agradecimiento… Pero el acuerdo había sido apenas conversado
, no firmado en contrato y ahora se echaron para atrás con miedo de una tal cris
is financiera mundial que se avecina. Le dije a mi hijo que no se preocupara por
que si una puerta se cerraba, dos se abrirían. ¡San Frei Galvão, por favor, no
me hagas quedar mal con mi hijo!
***

QUINTA SEMANA

Los Teques, 25 de Noviembre de 2008, 11pm.


Hace 3 semanas que estoy aquí en mi madre patria haciéndole compañía a mi mamá y
tratando de encontrar una forma, una manera de llevarme mi dinero que tengo aqu
í en Venezuela para el país donde vivo desde hace casi 30 años, cuando lo conoc
í y me enamoré de él: Brasil. Era el mes de Junio de 1982 y los periódicos de to
do el mundo divulgaban imágenes en que aparecían brasileños más muertos que vivo
s de hambre por culpa de una terrible sequía. Como yo no sabía que eso ocurría a
penas en la región nordeste, suponiendo que era en todo Brasil, mis amigas me re
comendaban que llevase paquetes de galletas, etc. Todas admiraban mi valentía. C
uando el avión aterrizó en Río de Janeiro, lo primero que pensé fue que me había
equivocado de portón al embarcar en Maiquetía (aeropuerto de Caracas), pues no
escuché o no entendí cuando la aeromoza dijo que estábamos aterrizando en el aer
opuerto de Río de Janeiro que me imaginaba con pista de tierra en medio de una e
specie de desierto seco poblado de chocitas con personas hambrientas. Pero Baica
Dávalos, un amigo de Obelix que iba en el mismo avión con destino final “Las Ma
lvinas” a batallar contra los ingleses e iba sentado a mi lado me sacó de mi eng
año dejándome sorprendidísima y locamente apasionada por ese país donde gracias
a Dios soy muy feliz en compañía de Shrek.
*
Los Teques, miércoles 26 de Noviembre de 2008, 11pm.
Nadie me entiende. Voy a tener que gastar 600 euros (me dan ganas de llorar al r
ecordar que por cien veces menos que eso sufrí muchísimo en Teresópolis durante
los 6 primeros meses de este año que financieramente fue muy difícil) para ir a
España a conocer a mi nieta que nació hace 3 meses y recibir 2009 con 3 de mis 6
hijos, 3 de mis 7 nietos, mi única hermana, su marido, hijos, yerno, suegra, et
c. Pero fue por mi mamá que vine. Para consolarla por la muerte de su mejor amig
a. Mi hija mayor me paga los otros 600 euros que cuesta el pasaje. Ella quiere q
ue le lleve de aquí de Venezuela un montón de cosas y no quiere que espere hasta
que me den una tarjeta de crédito que necesito para tener derecho, con permiso
de CADIVI, a cambiar mis bolívares en dólares “preferenciales”. Hoy estuve pereg
rinando por varios bancos solicitando esa tal tarjeta de crédito pero todos dice
n que hay que esperar de 15 a 30 días, aun teniendo yo tarjetas internacionales
del Midland Bank y del Banco do Brasil. Mañana iré con mi mamá a otros dos ban
cos donde ella es accionista aunque CADIVI es una entidad gubernamental socialis
ta…
Lo mejor que me sucedió hoy fue tener bellas noticias de mi hijo músico y su pas
ión: mi nieta. Anoche estuve hasta tarde resolviendo un sudoku, más divertido q
ue ver las novelas que mi mamá ve o a Chávez en cadena. ¡Qué tipo más megalómano
! ¡Dios santo! Él hasta que no es malo y, para lo rústico que es, hasta me parec
e súper inteligente. Lástima que sea tan ridículamente imita-mono de Fidel Castr
o.
*
Los Teques, viernes 27 de Noviembre de 2008, 6am.
Me eché Organza de Givenchy en el ombligo y a seguir lo forré con un blue jean
bordado que abarcaba sus alrededores hasta el tobillo y coloqué una blusa indú m
uy bien planchada sobre mi dorso, arreglándome para que cuando llegase al banco
no fuese tratada como una inmigrante sino como una auténtica portadora del poder
popular, así como lo es mi mamá, chavista de la cabeza a los pies, que ama a lo
s “paten el suelo” (gracias a los cuales el chavismo se fortaleció, pero, -como
a pesar de que desde hace 10 años están en el poder y sin embargo continúan sin
satisfacer su mayor deseo que es justamente dejar de ser “patas en el suelo”-, a
hora hay en las calles manifestaciones, alborotos, bochinches, paseatas donde he
rmanos venezolanos se hostigan unos contra los otros). Hoy estuvimos mi mamá y y
o toda la tarde en la calle. Gastamos 30 bolívares sólo de taxis andando de banc
o en banco a ver cómo podría yo conseguir una tarjeta de crédito. Finalmente nos
convencimos de que no hay otro remedio sino abrir primero una cuenta corriente
y solamente 3 meses después podré solicitar la tarjeta de crédito. Después de t
antos años viviendo en Brasil ahora tengo acento de portuguesa y cuando hablo se
me nota que no soy venezolana aunque lo sea.
*
Los Teques, viernes 28 de Noviembre de 2008, 23h.
Hoy salí como a la 11 de la mañana para ir a un banco de donde saqué 400 bolívar
es para ir a otro banco donde deposité mil para abrir una cuenta corriente. En l
a noche fui a comprar pan y le pedí prestado a Mirian la vecina de arriba un des
pertador para poder levantarme mañana a las 6 de la mañana para irme a Maracay c
on mi primo Nelson de cola. Apenas son las 10 de la noche pero se me cierran los
ojos de sueño. Ya cené pero no le puse ajo a mi queso para que Nelson no se sie
nta mal como mi propio hijo mayor que odia el olor del ajo. Sólo me como un die
ntecito crudo cada día para evitar gripes u otras infecciones pero aunque me bañ
e, cepille los dientes, haga gárgaras de listerine… siempre queda un vestigio re
velador. Pobrecita mi mamá, ¡Ella me ayuda tanto! Y lo único que me pide es que
me siente al lado de ella a ver los horribles programas de TV que a ella le gus
tan. ¡Ya soy cliente de un banco venezolano! Hasta me dieron chequera y tarjeta
de débito. Ya di, pues, el primer paso para poder solicitar una tarjeta de crédi
to, ¡Qué complicado es sacar dinero de Venezuela! Pero si no fuese así todo el m
undo se iba de este caos de país. Qué lástima porque el clima, especialmente el
de Los Teques, es maravilloso. Pero nada es perfecto, Los Teques es una auténtic
a olla de grillos: lugar de desorden, confusión y ruidos.
*
Los Teques, sábado 29 de Noviembre de 2008, 1100PM.
¡Qué día! Como la promotora del Banco me pidió una constancia de ingresos firmad
a por un contador, aproveché la cola de un primo que iba para Maracay donde vive
la contadora de mi hijo mayor. Ella va a hacerme la tal declaración sin cobrarm
e nada, pero solamente el lunes estará lista. No sé por qué me sentí todo el día
como si estuviese siendo raptada por haber caído en la trampa de aceptar la col
a de mi primo. Es una especie de paranoia. Él llegó con una hora de atraso, pero
como ya yo estaba lista desde la hora combinada (porque supuestamente él tenía
allá una reunión de negocios importante), mientras lo esperaba, barrí y coleteé
la cocina. Pero yo me había levantado a las 6, con el despertador que me había p
restado Mirian la vecina de encima y ya había hecho todos mis ejercicios de gimn
asia, tomado baño y desayunado. Cuando por fin llegó con su hija de 17 años, mi
mamá estaba todavía durmiendo. Antes de agarrar la carretera hacia Maracay, fuim
os a casa de su difunta tía que fue en vida la mejor amiga de mi mamá, fallecida
hace 4 meses, mi bella, alegre y sobre todo elegantísima comadre, madrina de mi
hijo carioca. Allí estuvimos casi 2 horas mientras la chica se probaba los 30 ó
más pares de zapatos que su tía-abuela había dejado al morir, todos realmente p
reciosos. Como ambas calzaban el mismo número, la chica se llevó 14 pares. Tambi
én agarró un par de zarcillos que parecían diamantes y algunos vestidos espectac
ulares. Todo eso, claro, permitido por el único heredero, que vive en California
EUA desde hace 30 años. Sus cenizas están en una cajita de madera sobre el pian
o que está mucho mejor que el mío pero no suena tan bien. Quise tocar algo pero,
sin partitura, nada me salió completo, además de que, como hace casi un mes que
mis dedos no se ejercitan acariciando ningún teclado, se volvieron tan loquitos
que hasta temblaban.
*
Los Teques, domingo 30 de Noviembre de 2008, 23h.
Hoy no salí para ningún lado, ni a navegar, ni siquiera a misa. Lo único que hic
e fue hablar con mi mamá y pelear con mi hijo mayor. Él llegó a las 5 de la tard
e sin haber desayunado, con su mujer, su hijo de 3 años y 2 pollos asados con yu
ca frita y hallaquitas que había comprado 2 horas antes, que fue el tiempo que t
ardó en llegar de San Antonio hasta aquí, culpa de los embotellamientos que habí
a por causa de las personas que salen a gastar sus “aguinaldos” (en Brasil 13°).
Yo misma ya recibí un mes de aguinaldos y por lo visto recibiré otro (14°). Pob
recito mi hijo. Él no recibe sino que tiene que pagarle a sus empleados el tal a
guinaldo. Tuvo que controlarse mucho para no pegarme de tan furioso que estaba p
or un mal-entendido. Fue un anochecer muy desagradable, a pesar de que nos recon
ciliamos cuando le di permiso para hacer una cosa que a él le encanta, le fascin
a, que es sacar espinillas. Con la enorme fuerza de sus dedos, manos y brazos me
apretó 5 puntos negros que tenía en el rostro y me sacó 5 espinillas (que yo nu
nca me había visto) y muchas lágrimas. Tengo que comprar un espejo amplificador.
Estoy harta. ¡Cómo echo de menos a mi amor Shrek! ¡Mi piano! ¡Mi computador! ¡L
os huevos de mis gallinas! ¡Mis amados vecinos! ¡Mi programa de radio matutino q
ue escucho mientras hago mi gimnasia, en el que las noticias no son simplemente
leídas por un locutor sino por dos locutores hombres y una mujer que también las
comentan y mezclan con chistes, consejos de auto-ayuda y músicas….!
*
Los Teques, lunes 01 de Diciembre de 2008, 11pm.
Ayer cuando, feliz, pensé que finalmente mi gran problema se solucionaría gracia
s a la idea de mi hermano de abrirme una cuenta en la sucursal del Banco do Bra
sil en Caracas, donde ya tengo tarjeta internacional de crédito, llamé por teléf
ono para allá para preguntar cuál era el horario de atendimiento al público y la
chica que atendió me respondió que “ninguno” pues eso no era una agencia bancar
ia sino apenas una oficina de representaciones. Y yo, que ya estaba lista, arreg
lada y emperiquitada pero, sobre todo, ilusionada, caí sobre una silla como un b
alón que se desinfla a llorar pero casi automáticamente que le encontré su “lad
o bueno”, pues le había prometido a mi primo Nelson de regalo de cumpleaños un a
rtículo para su revista y entonces bajé los 500 metros que hay desde aquí de cas
a de mi mamá hasta el centro comercial San Diego, entré en un cyber lan house y
estuve allí sentada frente a un computador como quien se sienta frente a una bot
ella de cualquier bebida alcohólica, y todavía estuviese allí escribiendo sobre
“el hoyo y la olla” si no fuese porque me dieron muchísimas ganas de orinar y e
l sanitario femenino “estaba en mantenimiento”. Claro, era la hora de la siesta
y la chica que lo limpia simplemente cerró la puerta con llave y se echó tranqui
lamente a dormir como un monito sin ninguna consideración para con los idiotas s
eres humanos que con dolor nos controlamos las “ganas” hasta encontrar el lugar
apropiado.
***

SEXTA SEMANA
Los Teques, miércoles 03 de Diciembre de 2008, 6AM.
Ayer fue un día típicamente venezolano. Apenas terminé mis ejercicios de gimnasi
a, serían como las 7 de la mañana, me puse a hacer masa para arepas con la harin
a que aquí usan para eso, hecha con maíz blanco pilado. Hice la bola redonda, la
aplasté, la puse en el fuego y en eso llegó mi hijo mayor con quien pretendía i
r a Maracay, no de paseo sino a varias diligencias. Él, a una fábrica de cajas d
e cartón a comprar las que necesita para su empresa productora de miel y vinos,
y yo, con su ex-novia (hijastra de mi hermano), al banco a un asunto relacionado
con dólares al cambio oficial. Como son cien kilómetros, pretendíamos llegar a
Maracay a tiempo para almorzar en casa de la mamá de mi primo Nelson que le habí
a preparado a su hijo algo muy especial con motivo de su cumpleaños. Pero cuando
llegamos a casi la mitad del camino, nos encontramos con una cola. Al principio
pensamos que fuese un accidente pero mi hijo puso la radio 103,9 FM, que es una
estación que constantemente da noticias sobre embotellamientos y resulta que er
a una protesta. Como, hace 4 semanas cuando llegué a Venezuela, estuvimos 2 hora
s esperando que acabase otra protesta, nos quedamos en la cola. Pero como me dol
ían las nalgas y tenía ganas de ir al baño, contrariando los pedidos de mi hijo,
me fui caminando, en bajada, con tacones altos, unos 5 kilómetros hasta donde h
ay un gran bar. Allí, después de ir al baño, salí a “negociar” con los protestad
ores que habían cerrado el paso de vehículos con cauchos viejos, palos, ladrillo
s, etc. Conversé con ellos media hora en santa paz después que vi cómo agredían
a otras 2 señoras que habían llegado a lo mismo antes que yo, suplicando que nos
dejaran pasar a los más de 7 mil vehículos que estaban en la cola, todos trabaj
adores de verdad y no como ellos que decían ser representantes del sindicato úni
co de los trabajadores. Eran 5 que se turnaban, 2 en el bar bebiendo cerveza y 3
vigilando, preparados para prenderle fuego a la barricada (al lado de una estac
ión de gasolina) en caso de que alguien quisiese retirarla. Pobre gente decente
que vive en este país. Regresé en subida de moto-taxi y le dije a mi hijo que ha
bía descubierto que lo mejor que yo había hecho en toda mi vida, había sido habe
rme ido, hace 25 años, de este país y él me respondió que por qué yo no quería q
ue él también se fuese y le dije que porque en su caso sería una fuga, pero en m
i caso había sido una persecución… al padre brasileño de mis 2 hijos menores.
*
Los Teques, jueves 4 de Diciembre de 2008, 6AM.
¡Dos mío! ¡Estoy harta de este lugar tan primitivo que es mi pobre país rico! H
oy me fui a Maracay en autobús con un poco de miedo pues llevaba un cheque de ca
si cuatro mil bolívares fuertes (a cambio oficial unos dos mil USA dólares) que
mi hijo mayor me dio para pagarme parte de lo que me debe. Allá en Maracay conoc
í 2 homosexuales que son novios. Uno es sobrino de mi cuñada, la única que vive
en Venezuela. La madre del chico/a se murió hace dos años de disgusto al constat
ar que su hijo/a era marica. El otro es un promotor del Banco Banesco que parece
machísimo. Éste fue quien me abrió una cuenta “de respaldo financiero” para yo
poder obtener una tarjeta “respaldada” y así, después de comprar mi pasaje Cara
cas-Madrid-Caracas, conseguir permiso de CADIVI para comprar dólares al cambio p
referencial… ¡Es una complicación increíblemente estúpida de sacar a cualquiera
de quicio! En compensación, cuando ya de regreso a Los Teques llegué al terminal
de autobuses, le pregunté a un muchacho que estaba llegando de Barinas que cuál
era el autobús que iba para San Antonio y me respondió que el mismo que él esta
ba esperando. Parecía que tenía 16 años pero cuando le pregunté la edad me dijo
que 27 y entonces me contó que hacía una semana se había muerto su bisabuelita,
que tenía 118 años. Le dije que eso era mentira porque hacía unos 15 días se hab
ía muerto la mujer más vieja del mundo que tenía 115 años. Nos pusimos a discuti
r sobre el criterio de investigación de quienes habían escogido a esa señora com
o la más vieja del mundo y en eso llegó el autobús y nos tocaron asientos separa
dos y no supe cómo se llamaba, ni él cómo me llamaba yo pero trabaja en una pana
dería llamada La Bagel o algo así en el Centro Comercial La Colina de San Antoni
o.
*

Los Teques, viernes 5 de Diciembre de 2008, 6AM.


Ayer jueves cumplí exactamente un mes de haber llegado aquí a mi madre patria, p
arecidísima con la propia madre que me parió. ¿Por qué vine? Creo que cada vez q
ue peleaba con Shrek me daban ganas de venir. Hasta ahora esta separación ha sid
o un solo sufrir. Espero que para mi solitaria mamá haya sido una sola felicidad
, por lo menos de tener quien la escuche. Ella podría llamar gratuitamente todos
los días a mi hermano pitiyanqui que vive en Orlando (Florida USA) y conversar
con él horas y horas, pero no le gusta porque ambos son viciados en hablar, no
en escuchar. ¿Y quién no? Lo que valió la pena de ayer fue haberlo llamado para
preguntarle si estaba de acuerdo en que se vendiese el cuadro del siglo XVII que
tenemos y él dijo que me enviaría la dirección de un evaluador de la Sotheby’s
para que entonces, por el precio que este evaluador diese, se lo ofreciésemos a
José el Negro, yerno de mi único hermano que vive en Venezuela quien, por cierto
, se opone a la venta del cuadro pues no es él quien, con 87 años como mi mamá,
tiene que andar por allí a pie cargando bolsas de supermercado o llorando porque
no puede ir a Las Trincheras a tomar baños de aguas termales, o no puede arregl
ar el piso de su sala. El momento mágico de ayer fue haber conversado por teléfo
no con mi amado Shrek y con mi vecina japonesa de mi casa en Brasil que también
es mi mejor amiga y una gran cocinera, ¡cómo me hacen falta sus deliciosos plato
s de berenjena, tortas de guayaba, etc.! Por cierto que el panadero de Barinas (
estado de Venezuela donde nació Chávez y hasta las hormigas son chavistas), me p
reguntó que dónde se vivía mejor, si aquí o si en Brasil y me parece que no le g
ustó nada mi respuesta: “¡qué pregunta!”.
*
Los Teques, viernes 5 de Diciembre de 2008, 11pm.
¿Cuál fue el momento mágico de hoy y por qué valió la pena haber vivido este día
? Hoy, cuando salí del banco Banesco de la calle (en realidad un boulevard) Berm
údez, me dirigí al Juzgado de primera instancia en lo civil y mercantil (para el
asunto del título supletorio de nuestro cuadro del siglo XVII) y me encontré c
on que en la acera había que caminar en fila india pues había buhoneros en ambos
lados de la acera y en cada quiosquito me provocaba comprar algo de manera que
con 20 bolívares fuertes (unos 10 USA dólares) compré 8 aliados (dulces de gelat
ina), y en otro quiosquito, 2 adornos para la nevera de la vecina japonesa de mi
casa en Brasil y mi mejor amiga: una lechoza y una cebolla. Vi aquella lechoza
en miniatura cortada al medio con sus semillas negras destacándose sobre la pulp
a amarilla fuerte, casi anaranjado, como la yema de los huevos de mis gallinitas
, fue algo mágico. La toqué con apetito pero claro, era de yeso con barniz. La
volteé y tenía un imán pegado. Pregunté el precio y por 5 bolivarianos me la lle
vé junto con una cebolla de raíces de paja. Al llegar al juzgado el tipo me dijo
que esa fotocopia no servía pues debía ser un documento original, hecho por un
abogado y firmado y sellado por éste. Entonces al llegar en casa llamé a mi prim
er marido, con un poco de miedo pues minutos antes, en el registro principal cua
ndo la doctora (muy simpática) que me atendió en la sala 23 me preguntó si tenía
algún abogado conocido que fuese a revisar el expediente de mi hermano pitiyanq
ui, le respondí que abogado conocido tenía, pero no amigo sino enemigo: mi prime
r marido. Ella se echó una carcajada y me dijo que en ese caso ella misma haría
lo posible por ayudarme.
*
Los Teques, sábado 6 de Diciembre de 2008, 11pm.
!Ay! Ya estaba llegando a la iglesia del Carmen de aquí de Los Teques (Venezuela
) para asistir a la misa de 6 y media de la tarde, cuando di un mal paso entre b
uhoneros y sus mesas llenas de mercancía obstruyendo las aceras y me caí como un
a plasta boca arriba. Cuando uno de esos buhoneros se acercó para ayudarme, ya y
o me había puesto en pie. Le di las gracias y me fui con dolor en la mano derech
a y preocupada de haber ensuciado mi pantalón que lo había lavado hoy y hasta me
lo había puesto húmedo, el bello blue jeans bordado que me regaló mi amor Shrek
, ese “pobre campesino que no sabe nada de nada” como mi mamá lo llama desprecia
tivamente. Llegué a la iglesia, asistí a la misa, comulgué. Creo que la mano tam
bién me duele porque estuve toda la mañana quebrando nueces y avellanas para la
torta negra que siempre hace mi mamá en Navidad. Entre un kilo y otro de avellan
as, descansé hablando por teléfono con mi prima poetisa a quien iré a visitar el
miércoles. Valió la pena haber vivido hoy por esa conversación con ella, chavis
ta a pesar de ser una persona muy culta y educada pues los chavistas en general
son los que pronuncian “desolden” o “naidem” o “haiga” (en lugar de desorden, na
die o haya). Como bien dice Khaled Hoseini, la culpa lleva la gente a hacer el
bien. Mi mamá que siempre fue tan arrogante, quizá para compensar su escasa inst
rucción, y hasta vivió en La Lagunita Country Club, ahora, en la ñapa de la vida
, ama a los pobres, a los “patenel suelo”, y yo, que siempre los amé para contra
decirla afirmando así mi individualidad, ahora los considero un mal necesario y
me parece pura demagogia el discurso de Chávez, aunque en Venezuela, como bien
dice mi prima poeta, podría decirse que hay un COMUNISMO SALVAJE, donde los pobr
es consumen (y ensucian el planeta Tierra) tanto como los ricos.
*
Los Teques. Domingo 7 de Diciembre de 2008, 11pm.
Hoy estuve todo el día limpiando este apartamento donde vive mi mamá desde hace
25 años. Hay una colombiana que venía cada 15 días a limpiar “por donde ve mi su
egra”, y yo limpié “por donde no ve mi suegra”. Como hoy era la presentación tea
tral de fin de año del único nieto mío (de los 7 que tengo) que vive aquí en Ven
ezuela, tuve muchas ganas de ir pero solamente podía ir una persona además de lo
s padres. Y mi nuera no me ofreció ese lugar, con razón, para ella no pasar verg
üenza por mi aspecto saludable, gracias a Dios, pero poco elegante, algo descuid
ado, mi cabello al natural, mi olorcito de ajo, mis uñas cortas, mi piel sin maq
uillaje. Mi nuera, su hermana, sus tías y casi todas las venezolanas son unas pe
rfectas sifrinas, esclavas de la apariencia, todas “producidas” y con la cabeza
puesta en el dinero o el valor monetario o mercantil de cualquier objeto y hasta
de cualquier ser, sea animal o humano. Y pensar que yo ya fui así y tal vez aún
lo sea un poco. La venezolana más interesante que conozco es la esposa de mi pr
imo Nelson que hasta es ganadora del premio Nóbel de la Paz 2007 (como miembro d
e la UNEP / United Nations Environment Programme) y además es una gran cocinera,
doctora en Sociología e intérprete árabe-español. Debe haberse enamorado de mi
primo Nelson así como yo me enamoré de Shrek. Ni yo misma consigo creer que tuve
la gran honra, el inmenso honor de estar sentada a su lado hace 5 días, bebiend
o vino y conversando la noche de la celebración del cumpleaños de mi primo.
*
Los Teques, lunes 8 de Diciembre de 2008, 11pm.
El tipo se llama Mario, “¡qué lástima” pensé, tan bello pero tan antipático, mal
educado, ni siquiera me mandó a sentar. Pero al final, unos 15 minutos después,
cuando me despedí de él, me habló en portugués y me dio una amplia y bella sonr
isa. Sucedió en el Archivo Judicial donde fui a buscar la constancia de que mi h
ermano pitiyanqui ya había pagado su pena por haber matado de un tiro de arma de
guerra a un vecino hace 29 años. El tipo me preguntó que cuántos años mi herman
o había pasado preso. Como le respondí que no sabía pues yo vivía en Brasil, el
tal Mario calculó 20 años y buscó la prescripción de la pena en los libros de 19
98, pero no la encontró. En la noche llamé a mi hermano y me dijo que su pena ha
bía sido de 5, y no de 20 años, uno en la cárcel y 4 en libertad condicional. El
tal Mario también me dijo que “mi hermano estaba enamorado”, pues dándome cuent
a de que era chavista, le conté que mi hermano se había casado con una muchacha
de Maturín a la que no le gustaba la vida maquinal de Estados Unidos y quería vo
lver a vivir aquí sin problemas de ningún tipo y menos judiciales. También le co
nté que mi hermano trabajaba en la NASA.
***

SÉPTIMA SEMANA
Los Teques. Miércoles 10 de Diciembre de 2008, 6am.
Ayer mi mamá se levantó tempranísimo, comparativamente con su horario normal de
salir de la cama, muy dispuesta a hacer su famosa torta negra de Navidad ya que
no faltaba ninguno de los ingredientes: la fruta seca macerada durante un año en
vino moscatel, las nueces y avellanas descascadas, el chocolate puro amargo, et
c. Total, me puso a quebrar cuidadosamente 20 huevos que tenían que separarse en
claras por un lado y yemas por otro. Y después batirlos, y después engrasar los
moldes…y esto, y aquello, y lo otro. Mientras ella misma preparaba la mantequil
la, pesaba el azúcar. Estuvimos toda la mañana en eso porque realmente ella hizo
12 tortas. Al mediodía vino mi hijo mayor con 2 cajas de 12 botellas cada una,
de los productos de su fábrica: miel de abejas, vino de miel, ponche crema y vin
o de mora. Entonces me preguntó si quería ir con él a la Colonia Tovar a trabaja
r en su fábrica pues me necesitaba mucho para poder cumplir con todos sus compro
misos de entregas de Navidad. Le pregunté que qué podría hacer y me dijo que lav
ar con mucho cuidado los huevos, (que en este país primitivo los venden cagados
de la gallina) y después quebrarlos separando la yema de la clara. Le dije que
estaba bien, toda contenta de sentirme útil y no un parásito improductivo de la
sociedad, pero mi sonrisa se deshizo cuando me dijo que no eran 20 huevos sino ¡
750 (setecientos cincuenta)! Como él estaba yendo a Caracas me fui con él de col
a a visitar a mi prima poetisa con quien estuve conversando hasta las 8 de la no
che. Al regreso, en vez de seguir en metro hasta Los Teques, salí en la Plaza Ve
nezuela Tenebrosa, donde me perdí pues habían cambiado el lugar de estacionar qu
e los autobuses y camionetas Caracas-Los Teques tenían hace 2 años. Terminada m
i aventura de ese día, llegué en casa feliz y muerta de hambre a las 10 de la no
che, a preparar mi maletín para estar lista al día siguiente a las 6 de la mañan
a cuando mi hijo pasaría buscándome para ir a trabajar en su fábrica.
*
Los Teques, jueves 11 de Dic. 2008, 6AM.
Ayer estuve todo el día en casa contándole a mi mamá, detalle por detalle, todo
lo que mi prima poeta y yo habíamos hablado el día anterior y todo lo que había
visto y me había sucedido desde que salí de aquí con mi hijo mayor hasta que reg
resé a las 10 de la noche a arreglar mi maletín para, según lo combinado, ir a
trabajar como obrera en su fábrica al día siguiente a las 6 de la mañana. Pero m
enos mal que en este país la gente no tiene palabra, porque así no tuve que queb
rar 750 huevos después de haberlos lavado, ni tuve que separar la yema (que él u
sa para hacer ponche crema) de la clara (que le vende a una fábrica de suspiros)
. Lo que más le entusiasmó a mi mamá de lo que le conté fue la descripción de la
nevera y la cocina espaciales tipo NASA que mi prima colocó en su minúsculo apa
rtamento que está en el extremo oriental de la ciudad de Caracas. Chisme va, chi
sme viene, saqué la aspiradora de polvo y se la pasé a la alfombra de la antesal
a por el derecho y por el revés, la enrollé y la guardé preparando todo para la
llegada del albañil Alfredo que viene a colocar en el piso una cerámica nueva pu
es la vieja se quebró en una explosión extraña que hubo en el piso de abajo hac
e 2 años y la policía sólo podía investigar con orden judicial y mi mamá no qui
so entrar en más un proceso en su vida que le saldría más caro en abogados que
reparar el piso. Lo que más cómico le pareció a mi mamá de los chismes de mi pri
ma poeta fue que el día de su matrimonio se cayó en la peluquería y le dolió tan
to que se puso a llorar gritando “¡Hoy me caso, hoy es mi matrimonio!” en vez de
gritar “¡Ay! ¡Mi rodilla!” por lo que todo el mundo se puso a llorar junto con
ella pensando que se iba a casar obligada.
*
Los Teques, viernes 12 de Diciembre de 2008, 6am.
Valió la pena haber vivido el día de ayer (aun habiendo sido frustrante haber i
do a las oficinas del Seguro Social en la Torre Norte del Centro Simón Bolívar
de Caracas y no haber sido atendida porque los funcionarios estaban reunidos en
la fiesta de fin de año) pues la suegra de mi hija mayor me llamó por teléfono y
estuvo 2 horas conversando conmigo para ofrecerme la solución a mis problemas,
ya que sus hijos, que trabajan en España, le envían a ella mensualmente 450 euro
s que, al ella ir a cobrarlos, se convierten en 1300 bolívares fuertes. Pero si
yo le pagase 2000, entonces sus hijos depositarían esos euros en mi cuenta en Br
asil. No le dije “¡claro que sí!” con mucho entusiasmo, sino que lo consultaría
con mi hijo mayor. Pero aunque sale a casi el doble de lo que saldría si consigu
iese hacerlo al cambio oficial, es que ya no aguanto más hacer tantísimas dilige
ncias burocráticas para que yo pueda gastar mi pensión venezolana en el país don
de vivo (Brasil), sin que ella se desvalorice por transformarla en dólares al pr
ecio del mercado negro. Pero ahora no puedo quedarme en la mitad del camino y re
gresar a la propuesta original de mi hijo mayor que era gastar aquí mismo en Ven
ezuela lo acumulado en 2 años. Tengo una nieta que parece clone de esa suegra de
mi hija mayor y que me encanta. Anteayer por teléfono me cantó una canción en c
atalán, ya que nació y vive en Barcelona de España.
*
Los Teques, viernes 12 de Diciembre de 2008, 11PM.
El momento mágico de hoy fue cuando me vine al cuarto a buscar mi chequera del b
anco Fondo Común para pagarle a la vecina que vino a cortarnos el cabello a mi m
amá y a mí, y en eso tocó el teléfono, ¡bella sorpresa!, era mi hija morena que
nunca llama. Estuvimos hablando casi una hora sobre mi posible viaje a Sevilla,
para recibir allá con 2 otros hijos míos, -mi hija mayor y mi hijo carioca-, 4 n
ietas y mi hermana y su familia, el nuevo año 2009. Me contó que está desemplead
a y ya debe mil euros a su tarjeta de crédito pero no quiere buscar un empleo fi
jo sino en Abril después de que presente los exámenes de acceso a la universida
d. En la tarde acompañé a mi mamá al banco donde cobró su pensión. Allí la esper
é en pie una hora exacta mientras un venezolanito muy bien vestido, peinado y ca
lzado de unos 13 años jugaba sentado con su celular. Me extrañó, porque en los a
utobuses y el metro, los hombres le ceden el puesto a las viejas. A lo mejor era
un extranjero, pues en este país primitivo pero pujante, alrededor de 40% de la
población es inmigrada principalmente de Colombia, España, Italia, China, Perú,
etc. Al salir del banco nos fuimos caminando muy despacio abriéndonos paso por
una muchedumbre de esos extranjeros vendiendo (y los propios venezolanos compran
do, tal cual nosotras mismas) los ingredientes para las hallacas y en nuestro ca
so particular un sacacorchos decente pues andaba con dolores en mi dedo pulgar d
erecho de tanto esfuerzo que tenía que hacer para abrir mis botellas de vino con
el sacacorchos choreto, antiguo y para uso masculino de mi mamá. Por fin encont
ramos uno en un almacén de unos chinos que costaba 55 bolívares fuertes y mi mam
á no lo quiso comprar porque “¿para qué, para que se lo roben?” ni yo porque “¿p
ara qué, si en mi casa en Brasil tengo uno magnífico que me regaló mi hijo cario
ca?”.
*
Los Teques, domingo 14 de Diciembre de 2008, 6AM.
Ayer sábado era para haber sido el día glorioso de mi mamá cuando iríamos a la p
arrilla de Obelix mi primer marido. Pero mi hijo mayor, el único de mis 6 hijos
que vive en Venezuela (coincidentemente, también solamente uno de los cinco hijo
s de mi mamá vive en Venezuela… ¿La historia se repite?) no vino a buscarnos par
a llevarnos allá porque está “a mecha prendida” produciendo ponche crema, vino d
e miel y vino de mora, cosas muy trabajosas de hacer y que había abandonado conf
iado en una gran venta de miel que no se dio. Me gustaría ir a ayudarlo, pobreci
to, pero mi nuera visionaria, debe haberlo convencido de que a pesar de mis buen
as intenciones, al final de cuentas lo que haría seria estorbarlo, lo cual puede
ser cierto pero aunque no lo fuese, ir para allá en los precarios transportes p
úblicos de este país primitivo pero pujante donde hasta el más pobre puede tener
su propio carro particular, es una aventura osada. Yo amo este país tal cual es
, pero gracias a Dios no vivo aquí. Para comenzar, ya debo haber engordado unos
5 kilos por comer tanta arepa y después de comer sentarme, no a ver televisión s
ino a escuchar los cuentos de mi mamá que es una verdadera y total Scheherezade.
Como hoy es el cumpleaños de una de sus dos nietas pitiyanquis, anoche me dijo
con mucha tristeza que se iba a morir sin descubrir el misterio que más la aflig
ía: saber el motivo, la razón por la cual, después de una fiesta matrimonial tan
linda y buena (y me dijo la receta de todos los platos que se sirvieron, los de
talles de la decoración y el cuento de su mejor mantel bordado, guardado durante
50 años a 7 llaves en su baúl de manteles, que le robaron dentro del Banco de V
enezuela mientras hacía un cheque), al tercer día de su matrimonio su nieta habí
a regresado llorando a casa de sus padres queriendo divorciarse, y se divorció,
del tipo que le había regalado un carro que ella estrelló contra un árbol de pro
pósito.
*
Los Teques, lunes 15 de Diciembre de 2008, 6AM.
Ayer domingo, investigando en una vieja enciclopedia Salvat que fue de mi papá
(¡ay! en este viaje no he ido todavía al cementerio a llevarle flores a su tumba
que es lo primero que he hecho en todos mis viajes anteriores, debe ser por eso
que se me dificulta tanto resolver cualquier “pendejada”, -como aquí todo el mu
ndo dice vulgarmente-, buscando en esa enciclopedia una palabra de un crucigram
a de “El Universal”, encontré la imagen de un tapiz de 2 x 1 m. que cuelga en la
sala de este apartamento de mi mamá y que es una reproducción del cuadro “Recue
rdos de Mortefontaine” de Corot, pintado en 1864, que está en París en el museo
del Louvre y que me deja fascinada cada vez que lo observo: todos los días mient
ras hago gimnasia. Entonces conferí esa información en mi vieja enciclopedia bri
tánica regada en el suelo, después que recogí y organicé sus 25 volúmenes ponién
dolos sobre un armario que mi hijo mayor dejó aquí de cuando vivió con mi mamá.
En la mañana salí a comprar “Últimas Noticias” cuyo crucigrama recorté, comencé
a resolver pero por tratarse de farándula criolla, arrugué y boté. El albañil Al
fredo vino, no a terminar lo que comenzó el sábado, sino a recoger parte de sus
herramientas, porque los domingos no se pueden hacer ruidos según las leyes inte
rnas de este edificio. El resto del día estuve escuchando los cuentos de mi mamá
y descubrí que mi comadre (madrina de mi hijo mayor), y yo tenemos la misma tat
arabuela, pues nuestras bisabuelas (Aminta y Justina Niño) eran hermanas.
*
Los Teques, martes 16 de Diciembre de 2008, 05h00m.
Seis semanas. Hoy cumplo 6 semanas lejos de mi humilde casita, de mis gallinitas
con sus huevos de yema de oro, mi almohada de plumas de pecho de ganso y de mi
amado Shrek. No sé cómo lo he podido resistir sin computador en casa pues no pue
do ir a los cyber-cafés o Lan–houses en pijamas y no consigo escribir nada presa
dentro de un sostén, un cinturón y un par de zapatos. Claro que aquí el colchón
sobre el que duermo (y escribo a la antigua, en un cuaderno con un bolígrafo) e
s un súper colchón maravilloso y allá no hacemos arepas deliciosas sin necesidad
de moler el maíz pilado después de cocinarlo y otras cositas buenas que disfrut
o, -en esta patria mía que es Venezuela pero donde no vivo, gracias a Dios, desd
e hace 30 años-, como ayer que estuve 3 horas cuidando a mi nieto mientras mi po
bre hijo mayor hacía cola en un banco (en ninguno de los otros 5 países donde he
vivido más de 2 años: Canadá, España, Inglaterra, Suiza y Brasil, jamás vi que
alguien tuviese que hacer colas de 3 horas en una taquilla de banco para cobrar
un cheque). Estábamos en “La Cascada”, que no es un centro comercial sino una c
iudad comercial, atravesada por un canal abierto de agua que proviene de una esp
ecie de catarata artificial de unos 15 ó 20 metros de altura. En las 3 horas que
mi nieto y yo paseamos por esa ciudad comercial, no pasamos 2 veces por el mism
o lugar. Cuando entramos en el carro para regresar a casa se quedó profundamente
dormido y yo todavía no me he recuperado del todo de tan agotada que me dejó
sacarlo de las tiendas de juguetes sin que llorase.
***

OCTAVA SEMANA

Los Teques, miércoles 17 de Diciembre de 2008, 6AM.


Ayer martes, ni hice mis ejercicios de gimnasia completos, a pesar de haberme le
vantado a las 5 de la mañana. Quería estar a más tardar a las 10 en la Plaza de
la Candelaria para solicitar un certificado de antecedentes penales que mi hijo
carioca que vive en Palma de Mallorca necesita con urgencia. Como al salir de aq
uí a las 8 y media pretendía primero pasar por el banco pues no tenía ni un cen
tavo, mi mamá me dio (¿o prestó?) 15 bolívares fuertes. Al cruzar la esquina aga
rré el primer taxi (no entiendo cómo un país tan rico puede ser tan primitivo; e
l taxi era una cacharra vieja, sucia, cayéndosele a pedazos las puertas y el cho
fer no me dejó ver qué más porque se puso a hablar como un perico hasta que lleg
amos a la estación del metro. Una hora después ya estaba en la plaza de la Cande
laria a donde llegué desde la boca del metro caminando por una callecita absolut
amente bellísima donde árboles de lado y lado hacen con sus ramas una especie de
túnel. Lo único que me parece más bello aquí que en Brasil son los árboles. Hay
algunos que uno siente como si quisieran abrazarnos con sus inmensas ramas pare
ciendo brazos abiertos y como en las ciudades todo es tan sucio y feo, su bellez
a se destaca más aún.
*
Los Teques, miércoles 17 de Diciembre de 2008, 11pmm.
A veces pienso que Dios fue muy bueno conmigo permitiendo que yo naciese en este
país maravilloso que es Venezuela… pero a veces pienso que lo mejor que hice e
n toda mi vida fue haberme ido a vivir, hace 30 años, a ese país maravilloso que
es Brasil… Ayer martes, después de que terminé de hacer la gimnasia mía de cad
a día, ahora reforzada para evitar seguir engordando de tanta arepa que como o m
ejor dicho de tanto gusto con que me como las típicas arepas venezolanas (porque
la mejor manera, según la española catira Magdalena, colega de mi curso de Econ
onía Doméstica hecho en Suiza cuando tenía 16 años, era la única flaca de las ca
si 100 alumnas que estuvimos durante 1 año allí, clausuradas en el Convent Notre
Dame de Montreux, el secreto de su esbeltez era comer con asco, con repugnancia
, por obligación, apenas para no morirse de inanición), como el albañil Alfredo
había terminado de colocar el piso nuevo de la antesala, la casa estaba toda rea
lmente muy sucia y comencé por quitar con mucho malabarismo, la gran cortina de
la ventana de la sala que metí en la lavadora sin orden expresa de mi mamá, que
todavía dormía, lo cual me dio una enorme satisfacción, porque ella, mientras es
tá despierta, si el teléfono toca me pide u ordena que lo atienda, si el timbre
de la puerta suena, me ordena que la abra, y cuando no está contando una histori
a muchas veces ya contada que tengo que escuchar, está prohibiéndome que haga cu
alquier cosa que empiezo a hacer, como habría sido quitar aquella cortina origin
almente blanca, para quitarle el color negro adquirido por el mugre de 2 años. ¿
Seré igual cuando tenga su edad?
*
Los Teques, viernes 19 de Diciembre de 2008, 6am.
Si no me levanto a las 5 de la mañana a escribir este diario y a hacer mis ejerc
icios de gimnasia, antes de que mi mamá se despierte, después ella no me deja. A
yer, cuando le sugerí que guardase en la nevera la masa de hacer arepas y no las
arepas, que me parecían más sabrosas acabaditas de hacer que recalentadas, se p
uso furiosa y me dijo que los dos peores años de su vida los había vivido, recié
n casada, en Caracas, en casa de la única hermana de mi papá. Porque las costumb
res eran totalmente distintas de las del pueblo de donde ella acababa de salir e
n Los Andes y, por no ser su casa, ella tuvo que bajar la cabeza y sin decir ni
“ñe”, tragarse los regaños, las burlas, las comidas aunque no le gustasen… en la
noche lloré de nostalgias de mi Shrek y sobre todo de mi propia casita donde ma
ndo yo o, por lo menos, no soy mandada. Ahora entiendo a mi hijito músico que te
nía tantas ganas de salir de casa de su padre y estuvo felicísimo cuando lo cons
iguió hace unos 2 meses aunque no por mucho tiempo pues el día de su cumpleaños
(hace 18 días) le dio una crisis existencial, menos mal que pasajera. En la tard
e salí con mi mamá al banco donde realizó una “operación secreta” que me irritó
mucho: su nieto Diego de 20 años le pidió prestados 600 bolívares fuertes (unos
300 euros) y también le pidió que no le contase nada a sus padres. En la noche,
hablando con su amiga, supo que él también le había hecho a ella el mismo pedido
pero ella le había dicho que “prestados no”, pues se los regalaba. Ese chico es
tan bello que hace lo que le da la gana con las viejitas. Y ellas son tan inoce
ntes que creen que lo que él dice es verdad y ni se les pasa por la cabeza que s
i fuese un negocio legal, permitido por la moral y las leyes, no habría necesida
d de ocultarle nada a sus padres con quienes vive sin ayudarlos ya que con toda
esa edad, nunca se le ve estudiando y sale de la cama para “ir a la Universidad”
a las 10 de la mañana….. Rezo para que no sea lo que pienso. Pero como dice mi
mamá: “no es tu hijo”.
*
Los Teques, viernes 19 de Diciembre de 2008, 11pm.
Aquí, en este país primitivo pero pujante, que es mi madre patria y como tal la
amo, al igual que en la India (¿Por qué Cristóbal Colón fue a equivocarse?), la
Constitución Nacional, desde que dejamos de ser Colonia Española hace como 200 a
ños, prohíbe el sistema de castas pero… del dicho al hecho hay mucho trecho. En
efecto, desde que mi hijo mayor se casó con mi actual nuera, ni porque el día de
Navidad es el día mundial de la unión familiar, yo me siento como una intocable
(dalit) por ser hija de una chavista ridículamente apasionada, y mujer de un Sh
rek de la vida (herrero y “retirante” nordestito, es decir, que se retiró del No
rdeste brasileño huyendo del hambre que asoló esa región en los años 60, aunque
hubo otra sequía fuerte en los años 80), y todo porque aquí la Navidad y el Año
Nuevo son las fiestas más importantes del año, aunque solamente los viejos saben
que lo que celebramos es el nacimiento de Jesús de Nazareth, hijo de María, cre
ador de la religión cristiana. Hoy en día, aquí en Venezuela, es una fiesta paga
na donde amigos de la misma casta se reúnen cerca de un árbol de plástico que im
ita un pino pero no huele a pino que es lo más sabroso que tiene el pino, adorna
do con bolas brillantes y luces coloridas las noches del 24 y 31 para comer hall
acas, un manjar de dioses que ayer comí por primera vez desde hace 2 años y adem
ás hecha por mi mamá con mi ayuda y con ingredientes que traje de Brasil. Es una
preparación complicada y fatigante de la que fui a reposar en el cyber de la es
quina cuyo dueño es antipatiquísimo, bajito pero muy guapo y debe ser que yo est
aba oliendo a hallaca porque se portó amabilísimamente conmigo y hasta le quedé
debiendo 3 bolívares fuertes.
*
Los Teques, domingo 21 de Diciembre de 2008, 6AM.
50 veces lancé con fuerza la pelota del tamaño de una de tenis, -que había hecho
de masa de maíz blanco pilado, pre-cocida-, sobre la hoja (cortada en un pedazo
de unos 30 x 30 cm., y untada de aceite enrojecido con onoto) de una mata de ca
mbur o plátano. Ayer mi mamá y yo hicimos 50 hallacas. Después extendía esa pelo
ta de masa apretándola delicadamente con las yemas de los dedos y la palma de la
mano hasta quedar como una hostia gigante, amarilla, destacándose sobre la hoja
de plátano verde oscuro. Es todo un arte culinario la elaboración de las hallac
as navideñas que es lo más típico que hay en este país (además de los autobuses
viejos, sucios y destartalados que conducen a los que como yo no tenemos título
de manejar ni internacional ni venezolano y aquí todo es tan complicado…. Ni tra
je mis anteojos que sólo uso para manejar). También ayer Obelix mi primer marido
volvió a ser abuelo, pues su hija con una famosa actriz venezolana, dio a luz o
tro niño cuyo padre es un chico suizo. Y lo más interesante que me sucedió despu
és de la preparación de las hallacas fue la reconciliación con mi bello primo Ne
lson que estaba bravo conmigo pues no había comprado el pasaje a España que con
mucho costo él me había conseguido saliendo de Maiquetía el 29 que es una fecha
ultra-alta-temporada. Casi nos disgustamos de nuevo porque no le gustó el corte
de cabello que me hizo la vecina de mi mamá. Se quejó porque no fui donde el pe
luquero de su mamá en Maracay, que por ser el mejor de la ciudad cobra 10 veces
más que la vecina, pero su mamá me lo hubiese obsequiado. Lástima que ir a Marac
ay en un autobusito típicamente venezolano….
*
Los Teques, lunes 22 de Diciembre de 2008, 6AM.
Ayer domingo llegó mi hijo mayor como a las 9 de la mañana a buscarme en su cami
oncito (por lo que mi mamá no pudo ir también) ya que tendría que cobrar y repar
tir mercancía en la Colonia Tovar. Atravesamos un Los Teques embotellado y muy r
uidoso pero limpio y luminoso, irreconocible a nuestro regreso, 12 horas después
, en que se apiñaban montañas de basura en un silencio oscuro y vacío de colorid
os buhoneros. Antes de llegar a El Jarillo, por una carretera muy estrecha y lle
na de curvas pero sin mucho tráfico, con paisajes montañosos espectaculares, pa
ramos en el negocio del primer cliente, un señor joven y alegre a pesar de sus c
abellos blancos y muchas arrugas, llamado Félix. Su esposa Julieta fue amabilísi
ma conmigo y me regaló una docena de manzanas pequeñitas pero deliciosas de su p
ropia cosecha en el patio de su casa. Y así mismo conocí a muchos otros clientes
de mi hijo, cada uno más amable que el otro, excepto una chica impresionantemen
te bella, esposa de Korli, el dueño de la pizzería donde almorzamos. Mi hijo me
llevó a esa linda Colonia Tovar porque desde su fábrica podría telefonar gratuit
amente a Brasil. Hablé bastante con mi nuera y mi nieto carioca pero muy poco y
mal con Shrek quien estaba dentro de un autobús con su mamá trasladándose de Río
a Teresópolis y la señal del celular estaba muy cortada. Ya nos veníamos cuando
mi hijo llamó a un peatón de piel dorada que subía una cuesta, “¡Heinrich!” y l
e extendió un billete de 20 bolívares fuertes. El tal Heinrich los agarró y dijo
simplemente “gracias”. Pero yo me quedé absolutamente fascinada con el aspecto,
voz y mirada de aquel ser casi divino. Mi hijo dice que es un mendigo, el único
de la Colonia Tovar, ex-baterista de la banda Génesis.
*
Los Teques, martes 22 de Diciembre de 2008, 6h15m.
Ayer lunes mi mamá se vistió, se arregló y acomodó de punta en blanco como hace
siempre que va a salir aunque sea para ir a la esquina, proceso que le toma más
de 3 horas, para ir a La Cascada, que no es un centro comercial sino una ciudad
comercial y ayer estaba intransitable de tantísima gente que allí había, pues mi
hermano le había enviado de Inglaterra unos cientos de libras esterlinas como r
egalo de Navidad. Ella se sentía como la Reina Isabel de Inglaterra y quiso que
saliésemos en taxi pero no había ninguno desocupado en todas las líneas que llam
amos ni tampoco pasaba por la esquina ningún taxi destartalado que estuviese lib
re. ¡Nunca antes en mi vida había yo visto tanta gente alborotada para salir a
comprar o los ingredientes de las hallacas, o los regalos de navidad para los pa
rientes y amigos, o las ropas, joyas y zapatos para lucir la Nochebuena! Como di
ce mi prima poetisa, es el “comunismo salvaje”. Y pobrecita mi mamá. Tuvo que su
bir como 2 pisos de escalera de la pasarela que atraviesa la carretera panameric
ana, escalón por escalón, uno por uno, y después bajar para agarrar un autobús
donde entramos a empujones de tan abarrotado que estaba, hasta por fin llegar a
Italcambio pero como a ella se le olvidó llevar el número de teléfono de mi herm
ano y esa es una de claves de seguridad, no le entregaron el dinero y regresamos
a casa, en autobús, muy tristes de manos vacías, cuando ella se imaginó que lle
garíamos en taxi cargando 50 cajas y bolsas de lo que fuera, aunque no lo necesi
tásemos, para engrosar después las montañas de basura que supongo son volteadas
en los abismos que componen las regiones altas de este país, únicas de clima agr
adable todo el año, qué maravilla. En esa “La Cascada” me enamoré de un par de z
arcillos rojos centellantes, fulgurantes, que combinan con el vestido que mi hij
a mayor me compró en El Charco de la Pava en Sevilla y que es el único que tengo
para noches de gala, como es aquí la Nochebuena.
***
NOVENA SEMANA

Los Teques, miércoles 24 de Diciembre de 2008, 5:13 am.


Ayer fui a visitar a mi tercera suegra, allá donde vive en El Barbecho con su ma
rido y una hija soltera y le llevé de regalo una botellita de miel de las flores
de El Tigre que mi hijo mayor va a buscar allá en los confines orientales de Ve
nezuela para filtrarla, envasarla y legalizarla como responsable de que es pura,
en su fábrica de vino de miel en la Colonia Tovar. Casi todas las ciudades de V
enezuela son ciudades de cuestas. Cuesta arriba y cuesta abajo porque en las ciu
dades no-montañosas el calor es casi insoportable durante todo el año. Pues subí
la cuesta que va desde la salida del metro hasta El Barbecho rezando el 4° mis
terio doloroso (subida al calvario) y recordando la primera vez que había hecho
eso en mi jeep Incitatus manejado por mi chofer particular Leonardo Monroy a qui
en nunca olvidaré por la maldición que me echó el día que me preguntó que si yo
quería que él se fuera y le respondí que sí y el loco se fue de verdad pero ante
s le echó azúcar a los tanques de gasolina de mis 3 carros y desde ese día y dur
ante muchos años todo me fue muy mal y fui cuesta abajo hasta ayer cuando regres
é con mi mamá a la ciudad comercial “La Cascada” y compré (por primera vez en mi
vida porque siempre me los habían regalado) un par de zarcillos “Goldfin” rojos
que usaré esta noche en la fiesta de Nochebuena en casa de mi primo Nelson.
*
Los Teques, jueves 25 de Diciembre de 2008, 7:45 AM
¡Qué vergüenza siento! Estuve buscando unos zapatos finos para ir a la fiesta de
Nochebuena en la casa de mi primo Nelson, pero en todas las tiendas habían dece
nas de personas queriendo comprar zapatos y poquísimas atendiendo, por lo que fu
eron pasando los días y la situación empeoraba, de manera que las decenas, -y yo
entre ellas-, de compradores se transformaron en centenas por lo que tuve que i
r a la fiesta con los zapatos horribles (que ya fueron bellos cuando los estren
é) que me regaló Shrek antes de venirme a Venezuela. Pero me fui muy tranquila a
la fiesta porque mi mamá me dijo que sería una pequeña reunión en familia, todo
s conocidos, pero resulta que cuando llegamos allá, estaba entrando un gentío qu
e yo nunca había visto en mi vida y todos elegantísimos, bien calzados, enjoyado
s, maquillados, perfumados…de manera que me sentí como una verdadera cucaracha e
n baile de gallinas, queriendo esconderme, sin poder, en un rinconcito oscuro, t
ambién para dormir porque eso coincidió con la hora mía de cada día de ir a dorm
ir y sin saber que yo era la invitada de honra me comporté estúpida y ridículame
nte hasta que llegaron la hermana de Nelson y su espectacularmente bello hijo Gu
illermo en su también espectacularmente bello carro, junto con su mamá, hermanos
, cuñados, sobrinos, etc., y entonces acepté el whisky que me habían ofrecido al
llegar y bebí y olvidé mis zapatos sucios y estirados y mis uñas pintadas por m
í misma, todas chorreadas, qué pena, qué vergüenza, y disfruté mucho de las comi
das, sobre todo de una ensalada de lechoza y manzana inolvidable, así como halla
cas, pernil, chester y dos tortas de postre, una de ellas con historia: la torta
“Bajarano”, con la venta exitosa de la cual, los esclavos que la hacían comprar
on su libertad. Fue un gran banquete donde de todo abundó menos vino y menos mal
porque si no, me hubiese emborrachado.
*
Los Teques, viernes 26 de Diciembre de 2008, 7:30 AM.
Ayer, a pesar de que nos habíamos ido a dormir a las 3 de la madrugada, 4 horas
después ya estábamos levantadas mi mamá y yo para hacer los preparativos del alm
uerzo al cual habíamos invitado un montón de gente (12 adultos en total). Pero m
enos mal, gracias a Dios, solamente vinieron 3: Malena, suegra de mi hija mayor,
uno de sus 4 hijos, todos varones, y por lo tanto tío de mis 3 nietas, -en esa
familia, desde hace muchas generaciones, los hermanos son o todos varones o toda
s hembras-, y la Dra. Yarma que es la mejor amiga y compañera de Malena. Yo esta
ba tan ocupada siendo camarera que no pude entablar ninguna conversación con ést
a, a pesar de estar sentada a mi lado en la mesa redonda del comedor del apartam
ento de mi mamá. ¡Qué lástima! Porque la tipa sabe muchísimo de literatura y art
e a pesar de que su profesión es del área médica. Comimos hallacas, muy elogiada
s por Carlos, pan de jamón de la panadería La Bagel (donde trabaja el chico de
Barinas que conocí hace casi un mes en el terminal de autobuses de Los Teques),
comprado y regalado por mi hijo mayor que acabó no viniendo a pesar de que Malen
a dejó al pie de nuestro arbolito un regalo para mi nieto, mayor que el propio a
rbolito de Navidad. Si yo fuera muy rica contrataría a Enrique Bernal que es un
músico de verdad, graduado en Viena donde vivió 15 años, para que preparase una
coral y una orquesta con la que presentaría la misa de gallo a mis familiares y
amigos y no se perdiese sino que se repitiese la historia del nacimiento de Jes
ús cuyo cumpleaños celebramos todos los 25 de Diciembre apenas comiendo como ani
males hambrientos y haciendo mucho ruido de trique-traques.
*
Los Teques, sábado 27 de Diciembre de 2008, 5:45 AM.
Ayer viernes me levanté tardísimo y mi mamá tempranísimo (ambas a la misma hora,
7:45 AM) por lo que no pude hacer la gimnasia mía de cada día (que aumenté de 4
5 para 60 minutos a ver si consigo así hacer desaparecer los neumáticos que el
exceso de comida ha producido en mi cintura). Y es que mi mamá se prepara un caf
ecito y se va para donde yo esté, a tomárselo conversando. Ayer se puso a analiz
ar la visita del día anterior (la suegra y un cuñado de mi hija mayor y una ami
ga de uña y carne de la familia) y reparar las respuestas que sobre historia pol
ítica de Venezuela le había dado a las preguntas numerosas, abundantes y eso que
la invitada no es periodista sino nutricionista (¿por qué no habrá probado la e
nsalada Caesar que yo estuve preparando toda la mañana?) y varias veces mi mamá
dijo que quien debía saber muy bien la historia política de Venezuela de los año
s 45-50 era mi prima poetisa por lo que en la noche la llamé por teléfono y habl
amos más de una hora y ella me contó sobre un bar en Las Mercedes llamado “El Tr
asnocho Cultural” donde se reúnen los artistas “comunistas de derecha”, como ser
ía el caso de mi ex –marido Obelix, que en su juventud fue trotskista-leninista
y tal vez continúe siéndolo aunque (así como la familia de Fidel Castro) vive en
el Country Club y solamente se viste con ropa hecha a la medida por su sastre q
ue vive en Nueva York.
*
Los Teques, domingo 28 de Diciembre de 2008, 6:00 AM.
Ayer sábado mi mamá llamó por teléfono a mi única hermana hembra, que vive en Se
villa, pero como estaba almorzando en ese momento, poco después ella nos llamó p
or un sistema con el que puede comunicarse gratuitamente con Venezuela y hablar
infinitas horas por un precio fijo irrisorio y entonces, después que conversó un
ratico con mi mamá, estuvimos charlando casi dos horas sobre mi nieta morena y
sobre mi hija catalana de quien estaba esperando su llamada para ir a buscarla a
l aeropuerto de allí de Sevilla a donde llegaría con sus 3 hijitas y mi hijo car
ioca pues no pudieron irse en su carro como pretendían ya que mi yerno se había
coleado con su moto en el piso congelado poco antes de llegar al hospital donde
trabaja y de donde la llamó al llegar para pedirle que se aguantara mientras le
buscaba un vuelo para que no se fuera manejando a Sevilla. Hasta yo me alivié pu
es es un trecho de diez horas por tierra mientras que por avión es solamente una
hora y me imagino que el vuelo se atrasó porque la pista del aeropuerto de Barc
elona también estaba congelada. Por eso me sentí felicísima cuando la llamé desd
e el Cyber y me atendió mi hijo carioca y me dijo que estaban muy estresados por
que la casa que habían alquilado por 10 días para pasar allí Año Nuevo y Reyes,
amueblada, tenía incluido un perro que no se quería ir de allí.
*
Los Teques, lunes 29 de Diciembre de 2008, 4:45 AM.
Ayer por primera vez en su vida (y su bajada) vino a visitar a mi mamá la hija d
e mi tía la que fue primera dama de la República de simplemente Venezuela (hoy e
n día es República BOLIVARIANA de Venezuela). Como de tal palo tal astilla, mi p
rima también es una dama así como lo es su hija “catalana” quien es madrina de b
autizo de una de mis nietas. Hace 15 años que nos encontrábamos apenas virtualme
nte. Antes de eso me repitió lo que su mamá le había dicho el primer día que sal
ió a buscar trabajo: “En su cabeza, ni un pelo fuera de su lugar”, de manera que
ayer tempranito, después de terminar los ejercicios de gimnasia míos de cada dí
a, me bañé y luego le di un cuidado especial a mi cabello, colocándome una media
de nylon en la cabeza para alisar mis caracoles alborotados. Otra lección ya me
la había dado mi primer marido, Obelix, hace casi 40 años y es que tengo la man
ía de reírme ruidosamente a carcajadas y ella se refirió a los chavistas como pe
rsonas vulgares que la avergonzaban de ser venezolana pues en los aeropuertos de
l mundo que ella frecuenta a menudo, eran los más ruidosos con sus carcajadas qu
e parecían gallinas encerradas en sus horribles “maletas”: ¡cajas de cartón! Yo
no soy chavista pero me sentí como tal y me propuse, aunque un poco tarde, hacer
le caso a la lección de mi ex. Terminado el almuerzo apareció mi hijo y nuestra
convidada y yo nos fuimos con él a El Jarillo, con mi sofisticada nuera y mi nie
to y durante todo el trayecto de tres horas (ida y vuelta) ellos no hicieron sin
o burlarse de los chavistas, incluida mi pobre mamá, y yo no hice sino sonreír c
uando tenía ganas de llorar pues hasta mi olor a ajo salió a la superficie.
*
Los Teques, martes 30 de Diciembre de 2008, 6:15 AM.
Ayer lunes, después de 3 días intentándolo, por fin conseguí hablar con mi amor
Shrek. Me repitió lo que mi vecina japonesa en Brasil y mejor amiga ya me había
dicho en la mañana cuando la llamé por teléfono para preguntarle por Shrek: que
desde que yo había salido de allí, hace exactamente 8 semanas, solamente no habí
a llovido el día 25. Entonces él desconectaba el teléfono para evitar que los ra
yos lo quemaran pues las lluvias de verano son verdaderas tormentas y cuando la
tormenta acababa casi siempre se le olvidaba enchufarlo de nuevo. Ahora solament
e me faltan 5 semanas para regresar a mi “humilde” Brasil, como describió a Chil
e el cuñado de mi hija mayor cuando estuvo aquí almorzando. Entre las miles (sin
exagerar) de fotos de mi niñez que hay aquí en casa de mi mamá, encontré una do
nde aparece, en un rinconcito, sentada en la cocina, en segundo plano: Cándida,
mi segunda mamá, la niñera que me adoraba y yo a ella, tanto, que una vez un ami
go encopetado de mi papá me preguntó que qué quería yo ser cuando fuese grande,
y para vergüenza de mi papá le respondí que “sirvienta, como Cándida”. -¿¡Pero p
or qué mijita!?-, me interrogó a seguir mi papá y yo le dije más o menos que por
que Cándida no era brava como mi mamá ni se iba tempranito cuando yo estaba durm
iendo a trabajar y regresaba del trabajo tan tarde que ya yo estaba durmiendo, c
omo él hacía. Pues imaginándome que ya debe haber fallecido, le pedí a Dios por
el descanso eterno de su alma cándida como su nombre, y que me ayudase a llevarm
e a Brasil al cambio preferencial mis bolivarianos que tengo aquí. De manera que
pueda comprarme un colchón tan sabroso como éste sobre el cual estoy escribiend
o y muchas otras cosas como arreglarle la documentación a Fifío (mi VW 69) de ma
nera que pueda andar en él sin peligro de que la policía me lo quite, porque all
á la policía no es como la de aquí.
***
DÉCIMA SEMANA

Los Teques, miércoles, 31 de Diciembre de 2008. 6AM


Hace 4 años, cuando vine a Venezuela por 5 meses, mi hijo mayor me llevó de com
pras por el centro de Los Teques para regalarme el par de zapatos que yo (gemini
ana) escogiese, no sabía él que no hay nada que me atormente tanto como tener qu
e escoger. Era el primer día después de mi llegada. Yo andaba medio asustada pue
s habían pasado dos años sin yo venir a Venezuela, y no estaba acostumbrada a ve
r tanta gente en la calle, en sus carros andando más despacio que los de a pie,
por los embotellamientos, tocando sus cornetas estridentes, las aceras llenas de
buhoneros vendiendo y compradores empujando para poder andar. Entramos en decen
as de tiendas de zapatos y todas me parecían de mala muerte, sucias, viejas, los
zapatos feos, carísimos, y acabé escogiendo unos cualquiera que después casi no
usé, pero no sé cómo, alguien se los había probado antes y, -sin defensas para
ese tipo de hongos-, me apareció una mancha negra debajo de la uña del dedo mayo
r de mi pie derecho que producía un olor desagradable, al que me acostumbré. Pe
ro ayer, estando todo arreglado y preparado, esperando la llegada de mi hermano
que vive en Maracay para almorzar aquí, estuve una hora y media practicándome un
a cirugía para hacer lo que me recomendó la segunda esposa de Obelix, arrancándo
me la uña hasta llegar al origen de la mancha, sacarlo y quemarlo. Durante 4 año
s nunca tuve tiempo para hacer eso. Después llegó mi hermano con su mujer, su hi
jo de 19 años, su nieta de 1 año y medio y almorzamos como Dios manda: rezando “
hay quien puede pero no tiene, hay quien tiene pero no puede, nosotros que tenem
os y podemos, agradecemos a Dios, amén”, nos agarramos manos las haciendo un cír
culo y gritamos juntos “buen apetito” y luego brindamos con nuestras copas llena
s de vino: “salud y paz, que del resto, uno corre atrás”.
*
Caracas, jueves 01 de Enero de 2009. 6AM.
Ayer, último día de 2008, mi hijo mayor nos fue a buscar a mi mamá y a mí a Los
Teques y nos trajo a su casa de recién casado en Caracas donde lo único que hay
en las paredes es un reloj cucú. Como ellos duermen en un colchón sobre el suelo
, mi mamá y yo nos vinimos a dormir al 2 piso del mismo edificio, cuyo apartame
nto 2-4 estrenamos durmiendo sobre 2 colchonetas colocadas encima de un box-spri
ng. Eso fue después de haber disfrutado de la más extraña noche de 2008 o quizá
de décadas ya que el loco de Obelix me llevó a casa de su mejor amigo donde habí
a una fiesta con música al vivo, invitados vestidos a todo trapo, y no se diga n
ada de las comidas, bebidas, jardines, vajillas, etc., que hasta los baños de la
casa de los padres de mi amiga dinamarquesa, que son lujosísimos, se quedaron a
trás, aunque, la verdad es que anoche solamente usé uno, pero, por ese, saco cóm
o son los otros. Yo parecía chavista en aquel lugar tan sofisticado y hasta le d
ije al mejor amigo de Obelix, mi ex –colega de facultad, cuando salí del baño y
frente a un señor encopetado, que me sentía como cucaracha en baile de gallinas.
Él vive desde hace un año en París y había venido a Venezuela para asistir al m
atrimonio de su hija. Me quedé espantada de ver cómo, en esa fiesta, las madres
parecían todas más jóvenes que los hijos y, claro, las esposas parecían todas hi
jas de sus esposos de tan corriente que es el uso de productos y servicios inacc
esibles a clases menos abastadas que las que allí estaba, en esa fiesta de altís
ima gala. Mi ex –colega de facultad y mejor amigo de Obelix me preguntó con un c
ierto asco que si me gustaba la vida de granjero que llevaba en Brasil y le resp
ondí que sí, porque me parecía que era una vida más auténtica.
*
Los Teques, viernes 2 de Enero de 2009, 6 am.
He estado tratando de recordar qué fue lo mejor que me sucedió en 2008 y he lleg
ado a la conclusión de que ha sido haber vivido intensa y auténticamente cada un
o de sus 366 días. Y así mismo comencé 2009, después de haber abrazado a todos
los que estábamos reunidos en casa de Obelix, mi primer ex. Once adultos y dos n
iños, los que teníamos condiciones físicas para hacerlo, subimos o mejor dicho e
scalamos hasta la azotea del tercer piso para ver los fuegos artificiales de la
Plaza Altamira y de los vecinos y luego mi hijo mayor quemó sus propios fuegos e
n medio de una noche limpia que adornamos con más estrellas. El más impresionado
era Johan, un suizo francés yerno de Obelix que ama el ruido, no tanto de los f
uegos artificiales cuanto el de la música electrónica del rock pesado. Cuando no
s comimos la ensalada de gallina que había hecho mi nuera, más el pernil hecho p
or otra ex de Obelix (posterior a mí), el pavo hecho por el chico suizo y la tor
ta negra hecha por mi mamá, nos fuimos con mi hijo a dormir en la casa de su sue
gro que todavía no ha estrenado. Regresamos a Los Teques a las 4 de la tarde a d
onde mi hijo nos trajo de muy mal humor porque había tenido que interrumpir la c
onstrucción de un rompecabezas de cinco mil piezas que se compró de regalo de na
vidad. Menos mal que al llegar aquí llamó por teléfono a su hermana “catalana” y
hablamos todos sin miedo de pagar la cuenta telefónica que él se comprometió a
pagar. Y hasta yo hablé con mi hija morena quien me cortó porque estaba haciendo
una tortilla de papas que podría quemarse si seguía “hablando paja”.
*
Los Teques, sábado 3 de Enero de 2009, 6am
Ayer fui al banco Banesco y constaté que mi tarjeta respaldada, después de 19 dí
as hábiles, no ha sido aprobada y el dinero que está allí continua bloqueado. Qu
ise llamar a Katiuska para pedirle auxilio, pero mi hijo mayor me recomendó paci
encia. No quiero desesperarme por eso porque hasta ahora he vivido sin eso muy f
eliz. Pero dejar abandonado aquí algo que me sería de gran ayuda allá en Brasil
me deja muy triste. Me da la impresión de que mi hijo mayor está harto de mi llo
radera porque quiero cambiar ese dinero mío en dólares oficiales y no paralelos.
La diferencia es del triple porque cinco mil dólares se reducirían a dos mil. A
pesar de todo hablé con Shrek un poquito disimulando alegría aunque realmente m
e contentó haber conseguido finalmente hablar con él después de 3 días y 3 noche
s intentándolo. Gracias a Dios que ahora solamente me faltan 4 semanas y dos día
s para volver a mi vida bucólica aunque me dé dolor dejar aquí sola a mi mamá.
Menos mal que a ella le gusta la soledad pero con 87 años de edad no es recomend
able sobre todo viviendo bajo 7 llaves como ella hace. Si pudiera me la llevaba
a Brasil pero ella sufriría allá mucho más de lo que yo sufro aquí. Ahora no pue
do dejar que mis hormonas (la falta de ellas) dominen mi vida. Todavía no he hec
ho ningún propósito para 2009. Total, nunca los cumplo. Probablemente será un añ
o más en que se atrase la realización de mi proyecto de arborización del nordest
e brasileño. Eso debería deprimirme más que los días atrasados del banco Banesco
en aprobar mi tarjeta respaldada.
*
Los Teques, domingo 4 de Enero de 2009. 6am
Como ya yo había escrito este diario, hecho todos mis ejercicios de gimnasia, to
mado baño, desayunado y todavía mi mamá seguía durmiendo, me puse a hacer algo q
ue hace mucho quería hacer, pero no había tenido la tranquilidad y concentración
necesarias y fue lo mejor que hice ayer: dejar absoluta y perfectamente limpia
la ventana de mi baño que tenía dos años sin que nadie la limpiara. Ayer sábado
fue un día extraño. Cada vez que vengo a Venezuela, lo primero que hago es ir al
Cementerio General del Sur, comprar unas flores y ponerlas en los floreros de l
a tumba de mi papá. Hace 2 años cuando estuve en este país donde nací y crecí, m
i hijo nos llevó en un carrito Fiat bastante usado y, por la edad, feo pero en p
erfectas condiciones, a pesar de que él tenía un Peugeot y un Toyota acabados de
estrenar. Ir a ese cementerio era una aventura osada ya que en ese lugar prácti
camente sagrado, lo que abundaba era marginales que asaltaban a los visitantes d
e los difuntos allí enterrados. En aquel entonces ya se veía que estaba todo mu
y sucio lo cual daba lástima porque era un cementerio muy bello, de frondosos y
gigantescos árboles y bellísimas estatuas de mármol. Pero ayer me sorprendió ver
que de las casi 10 tiendas que vendían flores naturales en la calle anterior a
la entrada del cementerio, apenas había 2. Compré un ramito (3 flores, una rosa
y dos lirios) por 15 bolívares fuertes (3 euros). Mi hijo disimulaba muy mal su
calvario de cargarme como una pesada cruz en su lindo carro nuevo pues el Fiat l
o había vendido hacía más de un año. Pero ni le tendría que importar mucho puest
o que está asegurado contra todo. Lo peor fue ver que éramos los únicos que and
ábamos por esas calles abarrotadas de basura e incluso féretros abiertos. Tal ve
z la ausencia de presas espantó a los delincuentes porque ni eso vimos por allí
. Las estatuas están quebradas y cubiertas de polvo y telarañas. Pobrecito mi pa
pá. Su alma debe estar en el cielo pero lo que es sus restos se encuentran en el
propio infierno.
*
Los Teques, lunes 5 de Enero de 2009, 6AM.
Ayer, en vez de salir “al supermercado” a comprar cualquier cosa que hiciese fa
lta en casa, como tengo que decirle a mi mamá para que no se ponga brava e inven
te mil excusas para no dejarme salir a navegar o naufragar por los mares de la I
nternet, fui después del desayuno con arepas que siempre hago junto con mi mamá,
a la misa de once y media de la iglesia del Carmen. Desde que llegué el 4 de N
oviembre siempre he ido a esa iglesia. Unas veces la misa es rezada por un padre
español viejo y chavista, otras por un padre español viejo y anti-chavista, per
o ayer era un padre criollo, joven y conciliador, y, lo mejor, no repitió con pa
labras o frases “comprensibles” lo que ya había sido leído en el evangelio y otr
as lecturas bíblicas sino que las adaptó a hechos reales que todos vivimos hoy e
n día, como hacer dieta para no engordar, etc. Como era el cumpleaños de mi hija
morena, recé mucho pidiéndole a Dios que le permitiera aprender a ser feliz por
que creo que la felicidad no es algo que se encuentra por suerte sino algo que u
no aprende a construir cuando uno se propone a ello. Cuando la llamé por teléfon
o para cantarle “cumpleaños feliz”, gracias a Dios parecía estar alegre, feliz y
contenta y no como casi siempre (hace 5 días) que estaba mal humorada, por cual
quier motivo o todos los motivos poderosos que la dominan. En la nochecita vino
a visitarnos la vecina de arriba con sus revistas de Avon, Standhome, etc., etc
. Y estuvimos charlando las 3, mi mamá, ella y yo, mientras bebíamos una botella
entera de ponche crema, con mucho cuidado para no tocar los temas “Chávez” ni “
iglesia” pues mi mamá es apasionada (y por lo tanto ciegamente) chavista y catól
ica y la vecina igualmente anti-chavista y testigo de Jehova de manera que siemp
re terminan discutiendo acaloradamente hasta casi agarrarse por las mechas.
*
Los Teques, martes 6 de Enero de 2009. 6AM.
Pero, ¿qué me pasó? Ayer lunes 5 de repente me vi en la acera acostada boca-abaj
o y un montón de personas a mi alrededor tratando de ayudarme. Menos mal que no
había llovido y lo único que tuve que hacer fue sacudirme el polvo. Yo venía (co
nversando con la vecina de encima) muy contenta porque ya estábamos volviendo a
casa después de cinco sufridas horas andando por toda la ciudad comercial “La Ca
scada” buscando un juego de cubiertos y 2 pares de zapatos. Había comprado los z
apatos con los que me habría sentido muy bien la Nochebuena y la Nochevieja y ca
rgaba la enorme caja donde venían (en Enero los precios de navidad caen a la mit
ad) por lo que yo estaba contentísima, cuando de repente olvidé que estaba en Ve
nezuela. Eran las 8 de la noche y la iluminación precaria. Y mi pie izquierdo se
hundió casi hasta la rodilla en un hueco de la acera y al perder el equilibrio
caí como una plasta. Juré que nunca más iría a La Cascada ni vendría a Venezuela
, este país absolutamente primitivo aunque pujante. Pero hoy pretendo romper mi
juramento y volver aunque con un morado en la quijada, a comprar unos lindos zap
atos deportivos para caminar en Brasil por la bella urbanización Granja Comarí c
harlando con mi mejor amiga, psico-analista y gran cocinera. Ella entenderá las
razones por las que no fui a España como ella tanto me pidió, a disfrutar con mi
s alegres hijos que viven allá la llegada de 2009 en vez de quedarme aquí hacién
dole compañía a mi deprimido hijo mayor (porque perdió un gran negocio) y a mi s
enil mamá, en este país salvaje.
***
DÉCIMA PRIMERA SEMANA

Los Teques, miércoles 7 de Enero de 2009, 6:15 AM.


Anoche, cuando llegué en un taxi aquí a casa de mi mamá, sentí que era lo mejor
que me había sucedido en todo el día agitadísimo que había pasado en compañía de
mi hijo mayor y mi nieto. Ya yo estaba terminando el ritual de preparación de
las dos arepas que nos comeríamos mi mamá y yo para desayunar, cuando ellos lleg
aron de sorpresa. Le di mi arepa a mi hijo y él se la dio al suyo pero el niño d
escubrió unos caramelos y no quiso comérsela. De allí nos fuimos a la Colonia T
ovar. Lástima que mi hijo cree que soy atrasada mental o demente, por lo que no
me hace caso cuando le digo que el niño tiene el riesgo de ser un adulto diabéti
co. Después del episodio de los caramelos en casa de mi mamá, él mismo le compró
en el camino una bolsita de chocolatitos coloridos y más tarde una chupeta y es
o fue todo lo que el niño comió ese día, pues rechazó el bistec con papas fritas
y salchicha que le pedimos en el restaurante donde almorzamos casi a las 5 de l
a tarde (mi hijo un plato igual y yo una pizza, pero acompañada de agua porque e
n ese restaurante que parece bueno no tienen vinos). A las 6 de la tarde nos fui
mos a la misa de los Reyes Magos y el niño me jalaba para donde él quería ir, si
se lo impedía, gritaba. Se acercaba a las imágenes de los santos, se ponía de p
untillas y soplando apagaba una a una todas las velitas que los devotos le había
n prendido a sus santos, mientras mi hijo continuaba trabajando, cobrándole a su
s clientes, casi todos buhoneros de unos kioscos estandarizados, organizadamente
distribuidos por la ciudad que es muy bella pues las flores se dan abundantemen
te, hasta se diría que uno está en el primer mundo. Cuando terminó la misa hubo
un show de fuegos artificiales. La ciudad estaba abarrotada de motocicletas (otr
ora mulas y caballos) de sus habitantes casi todos agricultores de fresas, higos
, duraznos y melocotones que compré por encargo para mi mamá, mi tercera suegra
y mi amiga la vecina de encima.
*
Los Teques, jueves 8 de Enero de 2009, 6:00 AM.
Ayer amanecí con la quijada o barbilla de un morado oscuro casi negro y como al
levantarme y luego al hacer mis ejercicios me mareé varias veces, decidí no sali
r en todo el día por vergüenza pues parecía una mujer con barba. Pero cuando com
enzó a oscurecer un poco, mi gran mamá siempre coqueta, me prestó un tubo de “ba
se” que es una especie de crema que las mujeres “sofisticadas” se expanden sobre
el rostro para cubrir o esconder sus imperfecciones. Total, me tapé el horribl
e morado y me animé a salir a navegar o naufragar, ya que tampoco lo había hecho
el día anterior. También vi una mochila o morral fabuloso para llevarle a Shrek
, de su color preferido, verde hoja seca o color militar, por el mismo precio de
los tenis que le llevo a Luis Vigilante. Después entré en el supermercado donde
encontré, ¡aleluya! un Merlot chileno pues desde navidad sólo había rosé. Lo qu
e no encontré fue papel toilette del bueno, súper-caro, y tuve que agarrar del á
spero, pero cuando estaba en la caja pasando todo lo que iba a pagar, vi en la p
arte inferior de un carrito de otro cliente del supermercado (de espaldas escog
iendo café), un paquete de 4 rollos del papel toilette que yo buscaba pero que e
n la repisa se había acabado. Entones, más rápido que inmediatamente, agarré ese
paquete y lo puse en la mesa de la cajera de donde quité el papel áspero para c
olocarlo en el carrito ajeno. Pagué con el corazón batiendo fuertísimo, agarré l
as bolsas y salí del supermercado casi corriendo sintiéndome malvada, poderosa
y triunfante.
*
Los Teques, viernes 9 de Enero de 2009, 5:45 AM.
Ayer jueves me fui con la vecina de mi mamá a Caracas a hacer tres diligencias:
la primera, ridícula y típicamente venezolana: después de 3 horas de viaje llega
mos al Terminal de autobuses de Oriente donde los 3 irresponsables del departame
nto de información nos confirmaron que su teléfono sí era el 243 2606 pero que c
omo era muy fastidioso atender las llamadas, lo dejaban descolgado y solamente l
o conectaban cuando ellos mismos tenían que llamar a alguien. De manera que sola
mente daban informaciones a quien fuera hasta allá a preguntar. Este país es rea
lmente primitivo. Por lo menos allí los baños estaban limpios, con agua, jabón,
papel toilette y papel de secarse las manos, pero lo que fue el terminal de auto
buses de occidente… ¡Dios mío! ¡Qué horror! ¡Qué vergüenza! ¡Qué asco! Lo peor f
ue que vimos un montón de morraleros saliendo de allí que parecían alemancitos,
turistas atrevidos, aventureros que tienen coraje de pisar encima de aceras hedi
ondas de tanta orina allí acumulada durante años, montones de basura, no, montañ
as de basura desde la salida del metro “La Bandera” hasta la entrada del termina
l, 4 cuadras. Menos mal que de regreso alguien, probablemente un viejito, nos pi
ropeó y seguimos alegres, felices y contentas por encima de la basura y los orin
es hasta el colegio de Nuestra Señora del Carmen (fundado por la beata Candelari
a de San José) donde yo quería hablar con la madre superiora para ofrecerle en v
enta nuestra casa en la que viví desde los 5 hasta los 12 años y allí sí estaba
todo perfectamente agradable a la vista y al olfato.
*
Los Teques, sábado 10 de enero de 2009, 6:15 AM.
Ayer viernes me levanté a las 5:45 AM, que fue la hora en que me desperté natura
lmente sin la ayuda de ningún despertador ni cualquier otro ruido como el de los
muchos y variados pajaritos que desde aquí oigo en este momento por lo que tuv
e tiempo de hacer todos mis ejercicios de gimnasia (después de haber escrito est
e diario) y bañarme antes de que mi mamá se levantara que es el momento en que n
o puedo seguir haciendo más nada sino escucharle tanto sus historias interesante
s como sus “pajuatadas” que es la palabra que mi hijo mayor utiliza para describ
ir lo que yo le digo cuando lo distraigo y no lo dejo concentrarse en la armazón
de su rompecabezas de cinco mil piezas. Imagino que mi nieto debe estar deseand
o que su papá le dé tanta atención apasionada como la que le da a ese rompecabez
as aunque no debe haber nada mejor que eso para prepararse mentalmente en este p
aís donde está contenida o frenada la fuga de divisas y es mucho más difícil ob
tener dólares preferenciales que armar un rompecabezas de cinco mil piezas o hac
er un crucigrama del periódico “El Universal” como el que estoy haciendo desde
el 16 de Diciembre. Ahora sólo me falta una palabra para terminarlo: “elemento c
ompositivo que significa intestino o tracto digestivo”, cinco letras (las tres
primeras son “est”. Es lo que hago mientras mi mamá ve televisión antes de la ce
na, mi gimnasia mental.
*
Maracay (casa de mi prima millonaria), domingo 11 de Enero de 2009, 8:30 AM.
Ayer sábado, en Los Teques, tocó el teléfono a las 7 de la mañana y era mi único
hermano que vive en Venezuela, aquí en Maracay, para pedirme que lo llamara cua
ndo mi mamá y yo estuviésemos listas para él irnos a buscar, preferiblemente ant
es de las 10 de la mañana, pues el entierro de su cuñada Mirian, que se había mu
erto la noche anterior, sería a las 2 de la tarde. Pero al poco rato tocó de nue
vo el teléfono y era su poderosa hija adoptiva (de cuya hijita él es niñero) par
a pedirnos que agarrásemos un carro libre (taxi), que ella pagaría al llegar all
á, pues mi hermano no se sentía bien ya que estaba con la tensión muy alta. Tota
l, llegamos al cementerio cuando ya los albañiles estaban juntando con cemento l
as placas que se colocan encima de los féretros. De allí nos fuimos mi mamá y yo
a un restaurante en el maravilloso carro de mi prima millonaria para juntarnos
a su hermano Nelson, su sobrina Estefanía de 17 años, mi sobrino de 19 que había
llorado mucho en el entierro de su tía, y Alejandro, otro chico de unos 15 años
, sobrino de Nelson. Yo comí carite al ajillo, mi mamá pasticho y todos los otro
s unas horribles papitas creo que fritas en aceite de ricino. La cuenta, en camb
io, fue de restaurante 5 tenedores. De allí nos fuimos a una fiesta llamada "Par
adura del Niño" en la que varias veces me emocioné hasta las lágrimas. Los 4 chi
cos de la banda de villancicos parecían brasileños de tan bien que tocaban los t
ambores y el cuatro (guitarrita de 4 cuerdas). Después de la procesión por las c
alles próximas, con velas que se encienden una vez que "el niño Jesús" es encont
rado en la casa de un vecino, se reza un rosario, se besa el pie de la imagen de
l niño haciendo un pedido (como yo no conocía la tradición eso me agarró de sorp
resa y no supe qué pedir pues lo que más deseo es la felicidad de mis hijos pero
necesito mucho “¡dólares preferenciales!” para llevarme a Brasil dentro de 22 d
ías cuando me vaya), y entonces todo el mundo se pone a comer y beber hasta embo
rracharse que fue cuando la mamá de la dueña de la fiesta (la novia de uno de lo
s hermanos de mi prima millonaria) nos expulsó de su casa.
*
Los Teques, lunes 12 de Enero de 2009, 8:30 PM.
Ayer domingo me desperté a la 8 y media de la mañana sobre la cama gigante que h
ay en la regia suite de Guillermo II, hijo de mi prima millonaria. El colchón ti
ene 40 centímetros de grosura y las almohadas son de legítima pluma de pecho de
ganso. Mi mamá y yo tuvimos que quedarnos durmiendo allí en Maracay y como el Re
y, que parece un dios griego, se había quedado en Caracas donde estudia, ocupam
os su cuarto. Me bañé en su baño de piso y paredes de mármol. Tomé baño bajo una
regadera deliciosa y me sequé con una toalla espectacular y me vestí después de
haber sacado de la maleta y haber planchado con una plancha fantástica la única
camisa que había llevado. Salí del cuarto, desayuné, y navegué tranquila y larg
amente por la Internet. A las 4 de la tarde llegaron mi hermano y su mujer a bus
carnos para ir a rezar el primer rosario del novenario por el descanso eterno de
la difunta enterrada el día anterior. Un tipo llamado Richard, negro, calvo, ll
eno de collares y zarcillos a quien confundí con un padre de la iglesia católica
, pero después supe que era un “rezandero”, fue quien dirigió las oraciones en e
l bello apartamento de la muerta que dejó un hijo que mide casi 2 metros y un ma
rido abnegado que siempre la amó mucho y estaba inconsolable. Después del rosari
o conversé mucho con mi hermano, quien nos llevó de vuelta a casa de mi prima m
illonaria donde cenamos y conversamos hasta la una y media de la madrugada cuand
o nos fuimos a dormir, de nuevo como la noche anterior, regiamente en la suite d
el que parece un dios griego.
*
Los Teques, martes 13 de Enero de 2009, 7:30 AM.
There’s at least one magic moment in every day of our lives. Ahora solamente me
quedan por lo menos 20 momentos mágicos para vivir aquí en Venezuela, mi madre p
atria donde vive mi santa madre, mi hijo mayor, mi nieto Santiago y otra ret
agila inmensa de parientes. Ahora sólo me faltan por lo menos 20 minutos mágicos
antes de volver a los fuertes brazos de mi amado Shrek en Brasil. ¿Qué vitamina
serán sus abrazos? Mi mamá toma diariamente una decena o más de pastillas y/o c
ápsulas de cuanta vitamina existe, que si A, B, C, D, E… entonces los abrazos de
ben ser vitamina F de felicidad, o G de gozo. Ayer lunes cuando llegamos aquí a
Los Teques, lo primero que escuché fue un mensaje de voz en el teléfono y era d
e mi benjamín desde São Paulo. Después fui a la ciudad comercial La Cascada qu
e queda más o menos cerca de aquí a comprar los regalos para María Magdalena, la
primera hija de mi prima poeta que nació ayer. Allí fui muy feliz comprando. C
omprar es la principal diversión de todos los venezolanos, su vitamina “I” de in
dispensable. Lo hice sin preocuparme de estar fastidiando a nadie que estuvie
se acompañándome. En Maracay me despedí de Aura (la mamá de mi prima millonaria)
y pensé que tal vez no la vea nunca más pues para mantenerse en pie tiene que
ponerse semanalmente una inyección que cuesta 500 dólares americanos (aunque esa
cantidad no es nada para su hija). Su mirada decía que ya está más allá que ac
á, así como la mirada de mi mamá me decía lo mismo anoche cuando le mostraba, fe
liz y entusiasmada, el juego de cubiertos que me acababa de comprar para usar en
mi casita en Brasil.
***
DÉCIMA SEGUNDA SEMANA

Los Teques, miércoles 14 de Enero de 2009, 6AM.


Como aquí en Venezuela consideran “pavosos” los martes 13, lo mejor que me suced
ió ayer fue haber regresado cómodamente desde Caracas (a donde fuimos mi mamá y
yo a conocer a María Magdalena, hijita de mi prima poeta) en 55 minutos dentro d
e un autobús brasileño. En horas “pico”, ese trayecto llega a durar 3 horas. No
regresamos en metro, que fue como nos fuimos, porque hay varios ascensores y esc
aleras mecánicas que no funcionan y a mi mamá le duele mucho la rodilla. La clín
ica donde nació la niña que fuimos a conocer quedaba cerca del laboratorio de un
primo materno de mi mamá que yo no conocía sino de nombre. Allí nos quedamos co
nversando más de una hora. Él nos contó la historia de su amigo FF, una especie
de Rey Midas, que pesa 150 kilos y es uno de los hombres más ricos de Italia. Pe
ro cuando llegó a Venezuela (donde hizo su fortuna) hace más de 50 años, le sali
ó un callo en el hombro de tantas cajas llenas de sobras de comida que recogía e
n los restaurantes de Caracas para llevarle a los cerdos que criaba. En 20 años
llegó a ser propietario de un millón de pollos y cien mil cerdos, teniendo su p
ropio matadero, flota de camiones, hoteles, restaurantes, fábricas de espaguetis
, etc. Nos pusimos a hablar de él porque ahora solamente viene a Venezuela a bañ
arse en las aguas termales de Las Trincheras a donde mi mamá quiere ir a pasarse
8 días en mi compañía. De allí fuimos a visitar a mi prima y me dio mucho dolor
con la bebecita porque ella no le quiere dar pecho sino puro tetero con la excu
sa de que ella trabaja y realmente ella adora su trabajo que hasta a mí me parec
e interesante en la Coordinación Editorial de los Cuadernos de Pensamiento y Cre
ación de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE). Pienso qu
e la ausencia de la madre hará con que el ser humano acabe perdiendo su humanida
d para convertirse en un robot, o tal vez perderemos nuestra animalidad para co
nvertirnos en máquinas humanas.
*
Los Teques, jueves 15 de Enero de 2009, 6am.
A veces creo que me echaron mal de ojo y que tengo que ir a misa a agradecerle a
Dios que fue sólo una mancha morada lo que me salió en la quijada y no se me qu
ebró ningún diente ni ninguna otra cosa cuando me caí en la acera hace 10 días.
Todavía, de nuevo, salí de La Cascada en la oscuridad de la noche, hace 3 días,
y me clavé un clavo en el talón del pie derecho. Ayer fui a cambiar los zapato
s y perdí mi viaje porque no había más números 35. También en el cyber cuyo dueñ
o es un mango antipatiquísimo, estuve una hora digitando una entrada para mi blo
g y no sé cómo se me apagó todo.... como el mango me saludó muy deferentemente,
sentí la mirada de su mujer, una mirada sospechosa, mezcla de odio y miedo a pe
sar de que no quiero nada con su mango y sólo me quedaría en este país si el Gob
ernador del Estado Miranda (Enrique Capriles Rodonsky) se casase conmigo como Di
os manda por la Iglesia Católica, apostólica y romana pero como sé que eso es pr
ácticamente imposible, pues estoy feliz porque sólo faltan 18 días ¡diez y ocho
días! para mi regreso a Brasil. En la mañana hablé con Shrek. Me contó que había
pagado una cuenta telefónica de 240 reales. Entre las pocas cosas que Venezuela
tiene mejores que Brasil, están las tarifas telefónicas, de luz y de gas. Son r
egaladas aunque no tanto como la gasolina. Pero entre las muchas cosas que Venez
uela tiene peores que Brasil, la peor son las aceras. Sin embargo, ayer cuando b
ajé la pasarela de aquí de Los Nuevos Teques para agarrar el autobús hacia La Ca
scada, había un equipo de 6 hombres... ¡limpiando la acera de un cerro de tierra
y basura tal vez allí acumulada durante años y que impedía la llegada normal al
suelo después de que uno bajaba el último escalón de la pasarela! Este nuevo go
bernador de Miranda, que es de derecha, parece de izquierda: respeta a los peato
nes, los “pata en el suelo” que no tenemos carro.
*
Los Teques, viernes 16 de Enero de 2009. 6am.
Ayer jueves pasé 2 veces por la callecita mas bella (quizá la única) de Caracas
. Lástima que no cargo mi cámara fotográfica para arriba y para abajo pues todo
el mundo me mete miedo tanto chavistas como anti-chavistas, diciendo que me la v
an a robar y ese es el bien mueble (no inmueble) más precioso que tengo aparte d
e mi piano y mi computador. La tal callecita está llegando uno a la plaza de La
Candelaria a donde tuve que ir a buscar el certificado negativo de antecedentes
penales de mi hijo carioca que ahora vive en Palma de Mallorca (España) aunque s
u mujer y su propio hijo continúan viviendo en Rio de Janeiro, zona sur, oficial
mente Leblon, que había sido el sueño de ella de toda su vida, así como vivir en
Europa fue el sueño de mi hija morena durante 6 años hasta que lo realizó, con
cierta confusión porque ella se imaginaba que Europa era la Costa Azul en veran
o, pero Sevilla también es Europa y los veranos allí duran 3 meses de insoportab
le calor desértico. Bueno, pues la callecita es una de las más antiguas de Carac
as que es una ciudad de más de 400 años y tiene árboles de lado y lado sin ningu
na edificación que ultrapase sus alturas. Allí vi una bata de baño que estuve a
punto de comprar pues es una de las recomendaciones que aparecen en Internet pa
ra quien quiera ir a Las Trincheras. Pero me acordé de que mi primo no me ha dev
uelto mi sombrero de Lost y tal vez tenga que comprarme otro, pues por lo visto
el martes de la semana que viene nos vamos para allá mi mamá y yo con la suegra
de mi hija mayor (que ahora es catalana) y su compañera. En la noche estuve 2 ho
ras a carcajadas leyendo “Asterix y los Normandos”, libro que me prestó mi hijo
mayor, quizás de los únicos que, como buen y típico venezolano, ha leído en toda
su vida.
*
Los Teques, sábado 17 de Enero de 2009. 6am.
Salí de casa sin haber hecho mis ejercicios, sin haber escrito mi diario y sin h
aber desayunado. Esas cosas que solamente una madre hace por un hijo. Caminé has
ta la parada del autobús y agarré el que me llevó hasta la estación del metro. S
alí a las 7 y 15 de la casa de mi mamá en Los Teques y llegué al Ministerio de R
elaciones Exteriores en el centro de Caracas a las 8 y 45: una hora y media. Nec
esitaba autenticar el certificado negativo de antecedentes penales de mi hijo ca
rioca (que no es carioca sino que era y eso apenas de corazón, de pasión, pero l
as pasiones pasan y ahora está enamorado de Palma de Mallorca...). Supuestamente
tenía que haber llegado al Ministerio antes de las 7 de la mañana a hacer cola
para agarrar un número, pero no había prácticamente nadie y fui atendida inmedia
tamente e inmediatamente me fui de esa ciudad asquerosa llamada Caracas donde la
s aceras huelen fuertemente a meados de borrachito (a dos pasos de la entrada de
l ministerio, qué vergüenza), regresé a la boca del metro Capitolio y de allí a
Los Nuevos Teques a desayunar en casa de mi mamá donde llegué a las 11 a comerme
una arepa con queso de mano, que es un queso producido, que yo sepa, exclusivam
ente en Venezuela y por el que tal vez valga la pena aguantar las aceras primiti
vas de este país “socialista” donde no hay respeto por los peatones sino apenas
por los automovilistas calentadores del planeta Tierra y contaminadores del air
e que respiramos.
*
Los Teques, Venezuela, domingo 18 de Enero de 2009, 6AM.
Ayer cuando terminé de desayunar, me puse a coser una cortina para una ventana q
ue hay en la cocina y por donde entra de tarde un sol fortísimo que no lo deja a
uno lavar los platos a menos que uno se ponga un sombrero. No sé por qué me pus
e a inventar de hacerle a la cortina faralaes debajo y agarradores encima pues e
so me quitó 6 horas del tiempo en que hubiese podido estar en la Internet tratan
do de enviarle una transferencia bancaria a mi hijo músico que vive en São Paulo
, para que me envíe por Fedex unos documentos que me pide CADIVI (el órgano del
gobierno venezolano que autoriza la compra de dólares preferenciales, es decir,
al cambio de BF 2,50 y no de BF 5,oo que sería el cambio paralelo, de mercado ne
gro o taxa libre). Después del almuerzo, que fue a las 4 y media de la tarde cua
ndo coloqué la cortina, fue que salí de casa. Mi mamá se quedó haciendo mermelad
a de guayaba y yo fui a misa donde hasta comulgué. Como ya estaba oscuro cuando
la misa acabó, me vine caminando con cuidado con los ojos bien abiertos para no
caerme de nuevo sobre las aceras asquerosas y accidentadas de este país y record
ando lo que le había dicho a mi hermano: que por segundo año consecutivo, Venezu
ela había ganado el ranking mundial de tener la populación más feliz. Claro, si
esa populación estuviese preocupada con la limpieza y mantenimiento de sus acera
s, pues no estaría tan feliz. No se le puede pedir peras al olmo.
*
Los Teques, lunes 19 de Enero de 2009, 6am.
Ayer, después de hacer mis ejercicios de gimnasia, planché la cortina roja para
ver si así se mostraba menos horrorosa. Mejoró. Le tomé varias fotos. Estas vaca
ciones en Venezuela se me han hecho tan largas… siento como si aquí mi vida no f
uese mía sino de mi madre y de mi hijo mayor. Algunos momentos del día me parec
en mágicos, pero en general tengo un poco de rabia, un cierto vacío, qué lástima
. En vez de estar contando los días que me faltan para regresar a mi casa, sé qu
e debería disfrutar cada instante de cada día en esta mi madre patria, de su mar
avilloso clima, del colchón donde duermo. De este colchón sentiré falta. El de m
i casa ni colchón es. Apenas colchoneta. Maravilloso fue leer “El Nacional”, que
compré por el crucigrama, sentada en el piso sobre la bellísima alfombra legíti
mamente persa que mi papá compró en Irán hace 60 años. Me reí hasta llorar leyen
do una entrevista a tres humoristas sobre “La pregunta del referéndum”. Mi hijo
hasta me pidió que me quedara un poco más aquí para que votara por el “NO” a la
tal pregunta del referéndum, mientras que mi mamá, chavista rajada, me pidió el
voto contrario. En la noche vino a visitarnos Miriam la vecina de encima
y charlamos, bebimos vino de mora y comimos nueces y avellanas sin que ella y mi
mamá acabaran discutiendo acaloradamente como siempre que beben y pelean por su
s creencias religiosas y políticas.
*
Los Teques, martes 20 de Enero de 2009, 6am.
Ayer mi mamá y yo nos fuimos a Caracas, ella a entregar sus datos personales a
“Seguros Caracas” (que en caso de muerte le entregará BF 50 mil, unos 20.000,oo
dólares a mi hermano Cabeto, pero mientras esté viva le paga sus remedios, exám
enes, cirugías, todo) y yo fui a acompañarla y a buscar en el Ministerio de Rela
ciones Exteriores el certificado de antecedentes penales ya autenticado de mi hi
jo que vive en España. Hace 2 años andar por el centro de Caracas era como anda
r por Calcuta, pero ayer como que le habían fregado una agüita con jabón a las a
ceras porque no olían a meados de borrachito y no vi ni un único buhonero, ni si
quiera en el terminal del Nuevo Circo donde agarramos un autobús para regresar a
Los Teques y donde yo siempre le compraba a un buhonero, por un bolívar, un paq
uetito de “tostones”, otra delicia típicamente venezolana que se hace con sal, a
ceite, fuego y plátanos verdes machucados, y que me iba comiendo en el viaje, un
o por uno, con el mayor de todos los placeres. Después de que hubimos hecho toda
s nuestras diligencias (en mi caso estuve conversando con el papá de una chica q
ue se iba a vivir en São Paulo con su marido, un ingeniero de la Nokia, contrata
da por la Odebrecht), nos fuimos a visitar a Silvia, la viuda de un tío de mi ma
má, que, al igual que Lidia, la viuda de mi primer suegro, fueron sus secretaria
s pero acabaron casándose con sus jefes con quienes tuvieron varios hijos y hoy
en día son todos ricos y felices, aunque ellas eran pobres y feas pero jóvenes f
eronomoniosas y muy inteligentes pues conseguían hacerlos reír con los 400 chist
es que sabían de memoria que contaban muy serias para al final reírse junto con
sus jefes hasta casi orinarse porque la risa es contagiosa. Ellas no se conocen
una a la otra, pero Silvia nació en el mismo lugar donde había nacido mi primer
suegro: Capacho, Estado Táchira. A unos mil kilómetros de aquí de Caracas…
***
DÉCIMA TERCERA SEMANA

Los Teques, 5h15m, miércoles 21 de Enero de 2009.


¡Dios mío! ¡Doce días! Ahora solamente faltan doce días para regresar a mi humil
de casita y a los brazos fuerte de mi amado Shrek. Pobrecita mi mamá. Después de
3 meses en mi compañía, no tendrá más con quien pelear; a quien decirle “¡Chica
, cállate la boca!” a todo volumen en medio de todo el mundo, al llegar a una es
quina y yo avisarle: “Por allí no es mamá”. Ayer mi tercera suegra me sacó de qu
icio a pesar de que, suponiéndomelo, me había tomado una Apresolina 25 mg y un H
idroclorotiazida también 25 mg. Mi subconsciente se vengó de que ella me hubiese
alquilado como si yo fuese San Nicolás para cargarle sus bolsas y sin querer l
e perdí su sombrilla de marca. Caí en la trampa porque ella me ofreció carato, b
ebida que, cuando fermenta, se convierte en chicha. Los indígenas se emborrachab
an con eso. Se hace con papelón, maíz, piña y agua. Al zafarme de ese tormento,
llegué aquí y caí en otro, pues mi mamá quería obligarme a ver la toma de poses
ión de Barak Obama. Lo peor es que mi hijo mayor también estaba aquí muy nervios
o y de mal humor y me dijo que agarrara un lápiz y un cuaderno para que copiara
lo que iba a dictarme. ¡Ay! ¿Qué hace una cabra entre dos leones? (Soy cabra chi
na y ellos leones occidentales según dicen las estrellas del cielo). Lo que deja
a mi hijo mayor más serio y circunspecto es algo muy importante para él: el din
ero. Quería que yo anotase la lista de lo que yo debía hacer en el banco con mi
dinero: abrir una cuenta de no sé qué liquidez líquida que es mejor que una cuen
ta de ahorros, solicitar una tarjeta de débito para que no use la de crédito, et
c., etc., etc. ¡Pobre de mí que ahora soy rica!
*
Los Teques, jueves 22 de Enero de 2009, 6h45m.
Ayer, por fin, enrollé uno de los 24 frascos de miel con los que mi hijo me pagó
parte de lo que me debía, para llevárselo a Verónica, la dulce promotora embara
zada que me atendió por primera vez cuando fui a Banesco, el banco más próximo d
e aquí de la casa donde vive mi mamá. Pero no fue ella quien me atendió sino otr
a promotorcita. Como ella me informó que cualquier trámite en que estuviese inmi
scuido CADIVI (el órgano gubernamental que controla la salida de dinero del país
, control con el que estoy de acuerdo aunque yo sea muy perjudicada), se tomaba
15 días hábiles y a mí solamente me quedan 6 aquí en Venezuela, fui corriendo a
la agencia de viajes a cambiar la fecha de regreso a Brasil, no solamente para p
oder resolver lo de CADIVI sino también para satisfacer a mi hijo mayor que quie
re que vote el 15 de Febrero en el referéndum por la enmienda (los oposicionista
s dicen “enmierda”) constitucional según la cual un mandatario, así sea un simpl
e concejal municipal, no tiene límites para re-elegirse como no lo tienen los pr
imeros ministros de Inglaterra o España, aunque éste es un país de jóvenes y no
de viejos conservadores. Aquí se ve mucho más gente joven que en Brasil. Aunque
también veo que las mujeres (lo constato en mis nueras y mis primas, sean poetas
o millonarias), al igual que en Dinamarca, Francia, Canadá, etc., deciden tener
un único hijo para poder ellas trabajar en la calle como hombres, lo cual es mu
cho más emocionante que quedarse en casa haciendo croché, cocinando para los niñ
os, barriendo y coleteando. ¿Será por eso y no por el calentamiento global que l
a humanidad desaparecerá?
*
Los Teques, viernes 23 de Enero de 2009, 6h30m.
Ayer hablé largamente con mi amor Shrek para explicarle que tal vez yo no pueda
regresar dentro de diez días sino que me quede aquí en Venezuela dos semanas má
s para poder votar por el “no” y así satisfacer a mi joven hijo mayor aunque me
daría igual votar por el “sí”, para satisfacer a mi anciana madre. Shrek me cont
ó cosas tan asquerosas, que ahora pienso cómo voy a sufrir allá (después de 3 me
ses de buena vida o vida sabrosa aquí, lo mismo que he sufrido aquí por falta de
mi piano, mi computador, los huevos frescos de mis gallinitas criollas, aunque
ya me acostumbré a vivir sin ellos y ya los sustituí). Ayer fue maravilloso. Con
ocí al guapísimo hijo de la vecina de encima quien muy amablemente me llevó en s
u carro y me ayudó a sacar un montón de papeles en la alcaldía de aquí de Los Te
ques. Dos chicas muy bellas, una de ellas gerente del banco del que mi mamá tien
e acciones, estaban loquitas por él. No sé por qué Dios siempre pone en mi camin
o ángeles como ese, a cuyo lado mi pobre amor Shrek parece un troglodita. En la
noche me puse a leer una revista de hace 15 años (“Muy Interesante” de la Editor
a Cinco, Bogotá) donde hay una caricatura con las cien personalidades más influy
entes de toda la historia de la humanidad, en la que aparecen 98 hombres y 2 muj
eres (ambas llamadas Isabel: la de Castilla y la primera de Inglaterra), un úni
co venezolano (Simón Bolívar). Ningún otro latinoamericano, ningún africano y me
pregunto si detrás de cada uno de esos grandes hombres (aunque varios sanguinar
ios) no había una gran mujer y si Michael Hart, quien los seleccionó, no podría
investigar eso. Le voy a escribir.
*
Los Teques, sábado 24 de Enero de 2009, 5h45m.
Ayer me fui en la mañana, casi al mediodía, al banco donde el seguro social me p
aga la pensión, y abrí una cuenta de ahorros. Mientras esperaba para ser atendid
a, sentada a mi izquierda había una señora llamada Gilseria o Yilseria, nos pusi
mos a conversar pues como ella me vio con una revista que le acababa de comprar
a mi mamá, pero yo no sabía que esa revista era 100% anti-chavista, ella entabló
conversación conmigo muy amigablemente siempre hablando mal de Chávez. Por lo v
isto era una señora bastante rica pues acababa de llegar de un viaje a México y
Estados Unidos, cosa que suele hacer todos los años según me contó. Como es natu
ral, me preguntó si iría a votar por el "no" y le respondí ...con miedo del gord
o calvo que estaba sentado a mi derecha, típicamente chavista hasta por su modo
de vestir y su olor, así como sus modales...que no sabía. Claro que pienso votar
por el "no" (si es que consigo cambiar mi reserva del 2 para el 16 de febrero),
pero dudo, pues Chávez lo que ha logrado "ayudando a los pobres" ha sido proteg
er a los ricos, tal vez porque el pueblo venezolano es muy bochinchero pero a la
hora de ponerse bravo, ay, es locamente violento (herencia genética de los fero
ces indios caribe cuyo cacique en Los Teques era GUACAIPURO) como sucedió cuando
un gobierno de hace casi 20 años le aumentó un poquito el precio a la gasolina
lo cual provocó "El Caracazo" que fue un levantamiento general del pueblo quebra
ndo todo de un extremo al otro de Caracas lo cual resultó en más de 300 muertos
y 4 000 heridos por la policía y sólo paró cuando el gobierno volvió atrás y dec
retó el precio anterior de la gasolina por lo que éste es el único país del mund
o donde la gasolina es prácticamente regalada. No faltaba más, que el precio de
lo único que se produce aquí, lo estableciera la bolsa de valores de Nueva York.
...
*
Los Teques, domingo 25 de Enero de 2009, 545A.
Ayer, después del desayuno, me fui caminando hasta la avenida Bermúdez donde, al
lado del Banco Industrial hay una tienda que le mete miedo a Miriam (la vecina
de encima, que es Testigo de Jehová), porque allí venden a todos los santos habi
dos y por haber, en formato de estatuas, de cualquier tamaño y también venden ve
las, perfumes, inciensos, libros de auto-ayuda y religiosos y lo que fui a compr
ar: hierbas medicinales (albahaca fuerte, verbena, salvia y anís dulce) para mi
mamá hacer un té ideal para la buena circulación. Inmediatamente regresé a casa
y volví a salir pero en el carro de guapísimo Giovanni, con él y su mamá. Al baj
ar, vimos una reunión que había en la placita de la esquina, promovida por el pa
rtido "Primero Justicia", haciendo campaña electoral por el "no" y tenían allí u
n burrito de verdad que representaba, así lo creímos Giovanni, Miriam y yo, a Ch
ávez. Sea como sea estuvimos de acuerdo en que debería ahora fundarse un partido
llamado "PRIMERO RESPETO" y yo tengo ganas de chismearle esto al gobernador por
el que voté y que pertenece al partido Primero Justicia, pues me parece que es
un hombre finísimo, educado, culto, discreto, incapaz de faltarle el respeto a n
adie y mucho menos al Presidente de una República (aunque sea y que bolivariana)
quien, bueno o malo y hasta él mismo un falta-de-respeto, fue escogido por la m
ayoría del pueblo y es nuestro representante universal, muchas veces para nuestr
a vergüenza universal.
*
Los Teques, lunes 26 de Enero de 2009, 6am.
Ayer domingo, como no pude ir a misa el sábado en la noche porque mi hijo mayor,
de paso para su casa en Caracas después de una semana trabajando en la Colonia
Tovar y Barquisimeto (a mi mamá le trajo un pan de guayaba y a mí uno de navidad
alemana) y cuando terminé de desayunar maravillosamente con arepa, mantequilla
Maracay, queso de mano, caraotas, huevo frito, paté de espinacas, café con leche
y pan de navidad alemana, salí. No aguanto estar aquí todo el día encerrada ba
jo siete llaves, 7, sí, 7 de verdad, aunque mucho peor es tener el alma bajo 7 l
laves. Fui caminando hasta la humilde iglesia del Carmen que es la que queda más
cerca de esta casa de mi mamá, justo enfrente de la plaza Miranda. Qué lástima
que nada es perfecto, porque con el clima fantástico que existe en este país, s
obre todo por esta época del año, si no fuese por las horribles aceras, una verd
adera falta de respeto al peatón, hediondas a meados de borrachito, llenas de hu
ecos y desniveles para entrada de vehículos en sus garajes, y buhoneros, no habr
ía ningún paseo de los Champs Elysées que fuese más agradable. Regresé, almorcé
con mi mamá y volví a salir; fui con la vecina de encima a “La Casona”, un centr
o comercial en San Antonio, donde estuve a punto de gastar lo que me queda de do
s años de mi pensión acumulada y pasé varios momentos avergonzada pues estaba es
trenando una camisa comprada el día anterior a la que no le habían quitado un ta
l de “sensor” que es una alarma que toca cada vez que uno pasa por unos arcos qu
e hay a la salida de todas las tiendas que avisa que está ¡PASANDO UN LADRÓN!
*
Los Teques, martes 27 de Enero de 2009, 6 AM.
Ayer tuve que ir a Caracas a pesar de que ni me imaginaba que tuviese que ir urg
entemente, pues mi hijo mayor anduvo medio trastornado, -yo sí lo había notado
pero no sabía por qué, pero Obelix me lo contó-, pues su mujer mi nuera sofistic
ada, pobrecita, va a ser operada de emergencia de un quiste en un ovario y por
lo visto la dejarán sin útero. Mi nieto Santiago será su único hijo. En la noche
la llamé por teléfono y hablamos bastante, pero en ningún momento ella notó que
ya yo sabía su triste (sé que quería parir también una niña) noticia. Aquí, inc
luso más que en Brasil, la industria farmacéutica y sus secuaces los médicos, t
ienen un gran poder. Por cierto, mi mamá, que soñó un día ser enfermera, es una
que adora hablar, aprender y pensar todo el tiempo sobre enfermedades y me contó
que el mejor remedio contra presión alta es té de concha de naranja. Tengo que
cargar cuesta arriba desde el supermercado hasta aquí como Jesús su cruz hasta E
l Calvario, un saco de naranjas. Hace tiempo que no me mido la tensión pero tamp
oco quiero preocuparme mucho por eso creyendo con convicción absoluta que todas
las enfermedades son psico-somáticas. Como mi hijita mayor llamó de España llora
ndo porque un borracho había chocado las dos motocicletas estacionadas en la ace
ra, con las que su marido iba al trabajo, ahora ella está sin carro, las tres ni
ñas con gripe, del lado de afuera de la casa la temperatura está oscilando entre
cero y tres grados centígrados y ella tiene que ir caminando a llevar las niñas
a la escuela y A los perros a hacer sus necesidades. A ella le conté lo de mi n
uera y a mi nuera lo de mi hija. Espero haberlas consolado.
***

DÉCIMACUARTA SEMANA
27, 28, 29, 30 y 31 de Ene y 1 y 2 de Feb de 2009

Los Teques, miércoles 28 de Enero de 2009, 6 AM.


¡Qué bobería! Me tiene de mal humor haber gastado ayer 500 dólares (dólares amer
icanos, del país ahora gobernado por Barak Obama), para hacerle compañía 2 seman
as más a mi mamá. Claro, ella cree es que yo necesito quedarme para darle a mi h
ijo mayor el gusto de votar “no”. Pero no puedo dejar, -como otrora dejé a mis h
ormonas-, que mi dinero gobierne mi vida. Así que acabo de pedirle a Dios que ap
arezca, antes de que yo me vaya, alguien que se quede aquí con ella por lo menos
tres meses más. Total, para adquirir esos 500 dólares y todo el resto de mi din
ero no he tenido que sudar ni una gota de mi frente, por lo que me parece una tr
aición votar “no”. Cuando le conté a mi hijo sobre mis dudas a este respecto, me
colgó el teléfono sin pedirme la bendición ni enviarme un besito. Porque result
a que tuve la suerte de estar aquí hace más de un año visitando a mi mamá y el p
recio del barril de petróleo estaba en las nubes y el buen Chávez le dio a los e
x -funcionarios públicos una especie de jubilación o pensión, si, en un plazo co
rtísimo conseguían dar todos los pasos burocráticos exigidos y yo conseguí compl
etarlos justo a tiempo. En la oficina de TAM en El Recreo, una urbanización que
parece del primer mundo, en un trecho de la calle Venezuela donde árboles de un
y otro lado de la calle parece que se besan, conocí una chica que se llama Mayaw
in que va de paseo a Brasil en Abril. Le di el teléfono de mi casa allá. En la n
oche en el cyber fui muy feliz leyendo las poesías de mi hijo músico y las perip
ecias políticas de mi hija casi socióloga, en sus respectivos blogs. ¡Ay!, como
mi mamá no compra vino ni mantequilla ni tiene computador, en estos 15 días tend
ré que gastar 500 dólares más.
*
Los Teques, jueves 29 de Enero de 2009, 7h45m
De todas las cosas que hago o dejo de hacer cotidianamente, la que más me gusta
es este ejercicio de imitación de la creación por el que convierto 24 horas de v
ida en un minuto de lectura para no dejar que mi vida se escurra como el agua po
r los dedos, sino, tal vez, mejor, como el aceite, que nos deja en las manos su
suavidad. Ayer mi sobrina importante, que el lunes al llegar de Estados Unidos d
onde vive llamó a mi mamá por teléfono para decirle que estábamos invitadas a al
morzar el miércoles y que agarráramos un taxi que allá en el hotel, -5 estrellas
, claro-, donde estaba hospedada lo pagaría, como diciendo “no quiero que llegue
n aquí con la ropa arrugada y hediondas a la masa obrera que usa autobuses y met
ro para trasladarse, o sin joyas legítimas para que no se las arranquen en la ca
lle los asaltantes, o con los zapatos sucios por caminar por las aceras inmundas
de este país, y que nos llamaría por teléfono de nuevo para indicarnos la hora
y el lugar exactos, por lo que mi mamá estuvo todo el día emperiquitándose y has
ta Tibisay, la vecina peluquera, vino a cortarnos el cabello y peinarnos), nos l
lamó a las 8 de la noche, no para invitarnos a cenar con ella sino para pedirnos
disculpas pues estaba agotada y ni había almorzado de tan apretada que había si
do su agenda y que al día siguiente (hoy) tendría que regresar a Estados Unidos
muy temprano. Nosotras tampoco habíamos almorzado, esperando confiadas su promet
ida llamada. Como dicen aquí en Venezuela: ¡Qué embarque! Desde ese momento y du
rante toda la noche fui chavista y como Chávez y Fidel Castro odié (ODIÉ) a todo
s los pitiyanquis, incluida mi sobrina importante y embarcadora.
*
Los Teques, viernes 30 de Enero de 2009, 06:30H.
Ayer, ¿Estaré carente? Cuando el Dr. Ayala, jefe de catastro de la Alcaldía de e
sta ciudad estuvo a dos pasos de mí, en la sala donde esperaba sentada para ser
recibida por él, me quedé tranquila y seriamente mirándolo directo en su pupila
izquierda y él retuvo mi mirada hasta que le respondió a su secretaria lo que el
la quería saber. Después se acercó a mí para preguntarme si ya había sido atendi
da y distraída leyendo una revista vieja le dije que sí, y él se fue. Un equipo
de 2 secretarias muy bonitas y elegantes y un secretario lindísimo me atendieron
muy bien y salí feliz de allí con el documento que necesitaba para completar la
s inúmeras exigencias de CADIVI para liberarme dólares al cambio oficial o prefe
rencial durante 6 meses. En ese papel consta que yo vivo aquí, pero la verdad ve
rdadera es que solamente he vivido 3 ó 4 meses, 8 veces en los 24 años que mi ma
má sí vive aquí. Tengo miedo de las mentiras que después se vuelven verdades. En
la tarde fui al banco y entregué la papelada pero no me la recibieron por estar
faltando 4 carpetas marrones con gancho y etiquetas y fotocopias y más fotocopi
as, lo cual me excusa para no aceptar un convite de mi prima millonaria para ir
a Tucacas (playa maravillosa en el Parque Nacional Morrocoy) por 3 días a un hot
el 5 estrellas sin ningún gasto de mi parte pues ella había alquilado todo el ho
tel para sus invitados entre los cuales no estaba mi mamá ni ningún anciano. Com
o dicen los andaluces: “Todito te lo perdono, menos faltarle a mi madre”.
*
Los Teques, sábado 31 de Enero de 2009, 6AM.
Ayer estuve casi todo el día metida dentro de la agencia del Banco Banesco de aq
uí de Los Nuevos Teques, de donde salí 3 veces: 2 para sacar fotocopias y 1 para
buscar el Código Shift. Era lo único y último que faltaba para que la antipáti
ca Daily recibiera las centenas de páginas distribuidas en 4 carpetas marrones t
amaño oficio que exige el gobierno bolivariano del poder popular de Venezuela pa
ra cambiarle a uno bolívares en dólares americanos a menos de la mitad del preci
o “paralelo” o del mercado negro. Desde que llegué en Noviembre de 2008, no he h
echo otra cosa sino andar atrás de esa papelada persiguiendo a los que tienen qu
e firmarla y sellarla. Me imaginé que el tal Código Shift era tan difícil de ha
llar como el Código da Vinci y como era el último día hábil del mes de Enero y l
as puertas del banco se cerraban a las 3 de la tarde, a las 2 y media corrí a un
a cabina telefónica a llamar a Brasil a mi hija menor para que me ayudara a des
cubrir el tal código ya que ella estudia sociología pero sabe más es de economí
a y finanzas. Como no pude comunicarme con ella pensé que era la cabina que esta
ba con problemas y subí corriendo al segundo piso del mismo centro comercial don
de está el banco y como de nuevo no contestaba, llamé a mi amor Shrek para pedir
le el número telefónico de mi hijo músico que gracias a Dios me atendió pero est
aba enfermito y no había salido de la cama todavía. Me dio varios teléfonos del
Banco do Brasil , llamé al primero y estaba ocupado, llamé al segundo y estuve s
iguiendo las instrucciones de una grabación durante casi 5 minutos, hasta que po
r fin una chica me atendió y me preguntó si quería ser atendida en español, le d
ije que sí, trató de convencerme para que fuera a una tal de Western Union a hac
er la transferencia y cuando me puse a llorar la chica se compadeció y fue amabi
lísima, educadísima y me dio el Código Shift, pagué la llamada telefónica, bajé
las escaleras volando, entré en el banco, el potero cerró la puerta, vi el reloj
y eran las 301 P, como le dicen aquí a las 15h01m.
*
Los Teques, , domingo 1 de Febrero de 2009, 645A.
Ayer no salí después del desayuno como suelo hacerlo por un motivo u otro , real
o inventado para no sentirme sofocada por las rejas de este apartamento donde v
ive mi mamá que, menos mal, se encuentra situado en un lugar arborizado y con mu
chos pájaros de cantos diferentes, en una especie de calle ciega. Me quedé en c
asa limpiando mi cuarto (y no apenas “por donde ve mi suegra”) y el baño que uso
, lavando ropa y, lo más importante, tratando de meter en una maleta todo lo que
pretendo llevarme a Brasil de una manera que no ultrapase los 23 kilos en esa m
aleta y 5 en la mochila (morral) que llevaré como equipaje de mano. De manera qu
e mi mamá se vaya acostumbrando con la idea de que me voy. Intenté hacerlo en un
a maleta de puro cuero pero ella sola, vacía, pesaba 5 kilos. Quise quitarle una
s tablas y hierros que no dejaban al cuero perder su forma de maleta, pero lo q
ue hice fue un corte profundo en el dedo indicador de mi mano derecha. Me fui l
lena de curitas a misa y se me ocurrió comulgar por primera vez en mi vida de un
a manera diferente: ofreciendo mis manos para que el padre colocase allí la host
ia. Pero yo coloqué las manos de forma equivocada y el padre agarró mi pulso izq
uierdo para colocarlo sobre y no debajo del derecho y con una sonrisa de Jesuscr
isto, me puso la hostia sobre esa mano diciéndome que la agarrara con los dedos
de la derecha para llevármela a la boca. Me pareció que los 200 feligreses se qu
edaron viéndome y volví a mi sitio muy colorada, tal cual la camisa que llevaba
aunque pretendo votar “no” (y rojo rojito es el color de los chavistas).
*
Los Teques, , lunes 2 de Febrero de 2009, 620A.
Ayer domingo me asomé por la ventana del 4 piso de este edificio, furiosa, a
las 8 de la mañana, para hacerle con el dedo en los labios un gesto de silencio
al que allá abajo en la calle jugaba con su perro silbándole y gritándole “por a
hí no”, y ¿A quién veo? Al bello Giovanni, 28 años, paseando a Chester. Cuando y
o tenía 13 años de edad me enamoré de un tipo que tenía 28. A los 14 de otro, qu
e tenía 41. Amores platónicos. Por supuesto, mi furia se quedó instantáneamente
bloqueada. Después del desayuno me fui a navegar en un cyber y al supermercado a
comprar un vino y cuál no sería mi sorpresa que me deparo, por una placa en el
sector de bebidas, que los domingos estaba prohibida la venta de cualquier artíc
ulo de ese sector, por decreto presidencial número X del año X. Y de nuevo dudé
entre el “sí” y el “no” del sufragio del próximo 15 de Febrero pues me parece ex
celente que los lunes no se falte al trabajo por enratonamiento como sucedía en
nuestra herrería en Brasil hasta que Shrek y yo hicimos la trecena de San Anton
io el año pasado. En la noche como a las 8 llegó de visita nuestra vecina la due
ña de Chester, muy elegante y bonita pues acababa de llegar de la reunión domini
cal de los Testigos de Jehová y nos contó a mi mamá y a mí mientras nos bebíamos
una botella del vino de mora que mi hijo fabrica, sobre su vida en Costa Rica c
uando era niña y junto con su papá, su mamá y sus 9 hermanos vivían durante los
3 meses de la cosecha de café en una cueva al norte del país y los 3 meses sigui
entes al sur del país donde todos trabajaban en la cosecha del cacao después de
la cual se mudaban al este del país para la cosecha del plátano y así fue vivien
do hasta que el papá del bello Giovanni la conoció y se la trajo a Venezuela.

*
Los Teques, martes, 3 de Febrero de 2009, 630A.
Ayer lunes habría una procesión en la plaza de mi ascendente Francisco de Mirand
a, que queda justo frente a la iglesita de El Carmen. Compré una vela al entrar,
que el padre nos mandó prender, para bendecirla y luego pidió que las apagáramo
s pues no habría procesión por estar lloviendo. Mi mayor sorpresa fue encontrar
la iglesia totalmente abarrotada de feligreses. Fui para pedirle a la beata mad
re Candelaria de San José un montón de milagros. El primero, que aparezca alguie
n para substituirme antes de irme a Brasil dentro de 13 días, que le haga compañ
ía a mi mamá. El segundo, que mi hijo mayor no le siga dando motivos a mi nueri
ta, como se los ha dado hasta ahora, para sufrir tanto que la semana que viene
será operada de un cáncer…. A pesar de lo cual ella no para de fumar. El tercer
milagro: que la congregación de monjitas que ella fundó y donde estudié 5 y 6
grado de primaria, quiera y pueda comprar nuestra casa donde viví de los 5 a lo
s 12 años de edad, una casa que ahora está en venta y que mi mamá convirtió en h
otel de 18 habitaciones y hoy en día vale 2 millones de bolívares (al cambio ofi
cial casi un millón de dólares). Al salir de la iglesia ya no llovía y la camin
ata hasta aquí fue maravillosa pues la noche estaba fresca y aunque era apenas 7
de la noche parecía que fuese 2 de la madrugada, ya que no había un alma en las
calles, no solamente por la lluvia sino porque estaba todo, absolutamente todo
cerrado por mandato presidencial dictado ayer por el propio Chávez para celebrar
sus 10 años en el poder. Los 4 cybers donde suelo navegar estaban también cerra
dos así como todos por los que pregunté con la intención de navegar pero naufrag
ué. Ese hecho caprichoso de quien todavía no es monarca pero pretende serlo me e
nfureció de tal manera que definitivamente el 15 votaré “¡NOOO!”.
***

DÉCIMA QUINTA SEMANA

Los Teques, miércoles 4 de Febrero de 2009, 630A


Ayer, a pesar de que me tomé los remedios contra tensión alta (cosa que solament
e hago una vez a la semana), estuve todo el día sintiéndome agitada, pues fue as
í como empecé el día, ya que al llegar al Banco Provincial para depositar en la
cuenta de una amiga que le vende euros a mi hijo mayor, había una cola tan giga
ntesca (claro, los bancos habían estado cerrados el lunes 2, siendo que los prim
eros 5 días del mes deberían abrir incluso los domingos) que simplemente salí de
allí y preferí catastrarme en la página web de mi banco Banesco para comprar lo
s euros por transferencia on-line. En eso estuve casi una hora y al final, cuand
o toda contenta pensé que había terminado la operación con suceso, faltaba el nú
mero de la cédula de identidad de mi amiga. Es increíble la dificultad de vivir
en un país poblado por los descendientes de los españoles que cumplían condena p
or sus crímenes y que la Reina Isabel de Castilla ordenó que embarcasen con Cri
stóbal Colón a ver si era verdad que el mundo era redondo ya que nadie lo quería
acompañar por libre y espontánea voluntad (era el año de 1493) en su osada aven
tura. Pues las medidas de seguridad bancaria son extremadamente, casi ridículame
nte complejas. Total, no pude transferir nada on-line porque, aunque averigüé el
número de cédula de la amiga, todavía necesitaba activar por teléfono la clave
de operaciones especiales y eso no lo pude hacer porque olvidé la clave telefóni
ca. ¡AAAY! Decido entonces sacar el dinero en efectivo y llevarlo al banco de la
amiga para lo cual llamé por teléfono a mi bello vecino Giovanni y le pedí que
me escoltara para evitar un posible asalto en el camino, y ¡Él estuvo de acuerdo
!
*
LosTeques, , jueves 5 de Febrero de 2009, 630A
Ayer, por recomendación de mi cuarto marido (el anterior a Shrek), compré el lib
ro “El General en su Laberinto” de Gabriel García Márquez (Ed. Oveja Negra, Bogo
tá, 1989), por 16 bolívares (= 8 dólares preferenciales ó, 3 dólares paralelos).
No sé si fue eso lo que me dejó muy feliz o si la cola que el guapo Giovanni no
s dio a su mamá y a mí hasta “La Casona”, un centro comercial que hay en San Ant
onio, la pequeña ciudad donde Obelix y yo tuvimos un apartamento de recién casa
dos hace muchos, muchos años, cuando yo ni soñaba que algún día sería madre y me
nos todavía de media docena de criaturas, cada una más maravillosa que la otra.
Y no es mi opinión de “madre lechuza”, sino la de todo el mundo, incluso Shrek q
ue no es padre sino padrastro de los 6. En la mañana estuve en el banco y deposi
té en la cuenta de mi hijo mayor BsF2030,oo para que me comprara 450 euros que q
uién sabe cuándo me llegarán a Brasil pues mi hija catalana los necesita (esos y
muchos más euros) para comprarse un Audi A-4 o algo así ya que a su marido le c
hocaron las 2 motos que estaban estacionadas en la acera y por lo visto fue un b
orracho. Aproveché la cola a La Casona para preguntarle al bello Giovanni si est
aba interesado en ganarse cien mil bolívares fuertes que es el 5% de 2 millones
que es el valor de la casa de Caracas. Él respondió que habría que hacer una bue
na inversión en propaganda y lo pensaría. Yo le dije que lo que tenía que hacer
no costaba nada, que era convencer a las monjitas de enfrente pero no le dije “c
on tu sonrisa de dientes perfectos, tu cuerpo atlético, tu mirada soñadora, etc.
, etc”.
*
Los Teques, viernes 6 Febrero de 2009 6am.
Ayer fui con mi mamá a casa de su prima así como la virgen María fue a visitar a
santa Isabel, pues ella nos había invitado a almorzar. Tal vez en mi infancia o
adolescencia haya comido robalo (lubina) sin saberlo, pero conscientemente ayer
fue mi primera tenedorada, masticada, saboreada y tragada del pedazo de un róba
lo que aquí cuesta 40 dólares el kilo, más caro que el bacalao y el salmón. Cuan
do nos íbamos a tomar el café, llamó por teléfono la doctora (vecina de la prima
) que le salvó la vida a mi mamá en 1998 cuando con casi 80 años le dio pancreat
itis aguda. Desde entonces mi mamá le lleva de regalo un kilo de miel de abejas
y otro de torta negra todas las navidades o cuando ella regresa de pasar la navi
dad en Estados Unidos donde viven sus 2 hijas hembras. Como otrora esa doctora v
ivía en frente de la casa donde estuve desde los 5 hasta los 12 años de edad, n
o he querido nunca quitarle el mérito de haber salvado a mi mamá y también porqu
e cada vez que digo lo que pienso todo el mundo me mira con lástima y leo en sus
miradas “pobrecita, está loca”. Y es que desde los 24 años cuando era casada co
n Obelix y él me hizo leer “Psicopatología de la vida cotidiana” de Sigmund Fre
ud, tengo la convicción de que todas las enfermedades son psicosomáticas y su cu
ra también por lo que salvó a mi mamá fue la fuerza de mi oración y mi visita (f
ui la única de sus hijos que vive en el exterior que vino a quedarse con ella en
el hospital todas las noches hasta que salió de allí y todos los días y noches
hasta que se recuperó totalmente).
*
Los Teques, sábado 7 de Febrero de 2009, 645A
Ayer no fue, como casi todos los días aquí en Venezuela, un día tenso. Fue un dí
a calmo, apacible, estúpidamente tranquilo, pero no el anochecer, pues mi mamá n
o puede tomar un poquito de ponche crema porque ahí mismo se pone agresiva, meno
s mal que su ira furia brevis est. Cuando la invité, hace 3 meses, para irse con
migo a Brasil, ella me respondió que mientras no se vendiera la casa de Caracas,
ella no se podía mover de aquí, pero cuando, como anoche, hice un pequeño esfue
rzo para que se vendiese la casa, ella se puso a gritar: “Mía, mía, mía, esa cas
a es mía y si no me da la gana de venderla, ¡No la vendo carajo!”. En ese moment
o me acordé de mi cuñada Olguita que estuvo en la mañana una hora hablando por t
eléfono conmigo dándome consejos sobre “sentimentalismos” pues estoy desde hace
3 meses aquí con mi mamá haciéndole compañía por lástima ya que me imaginé que c
on la muerte de su mejor amiga estaría muy deprimida, y aprovecharía la estadía
aquí para ver si me llevaba 12 mil bolívares que había en mi cuenta por dos años
de pensión acumulada con los que podría hacer la propaganda de mi casa para ser
vendida y yo conseguir irme al nordeste a implantar mi proyecto de arborización
, pero como decía Nietzsche, no hay que tener lástima de nadie. Para huir de esa
rabia que me perseguía, corrí a mi cama y me eché a reír leyendo “La Grande Tra
versée” de Asterix, magistralmente escrito y animado en dibujos por Goscinny y U
derzo (Dargau SA Ed., 1975).
*
Los Teques, domingo 8 de Febrero de 2009, 6am.
“Está perdonado” le dije al guapísimo y atractivísimo esposo de la no menos bell
a y joven dueña del cyber donde me gusta ir a navegar (o naufragar), mirándole s
u pupila izquierda y con mi voz y sonrisa-seria de Mona Lisa revelándole cuánto
me gustaba, después de que él apagó mi computador por error y me pidió mil discu
lpas y perdones. Me pregunto cómo se llamará ese tipo que era tan antipático, gr
osero y tímido al principio y ahora es todo amabilidad. Cuando salí del cyber, u
na hora después, él ya había sido substituido por la esposa pero yo continuaba c
omo embriaga por aquel contacto apenas visual y auditivo aunque cargado de magia
, cuando me encuentro en la escalera a mi tercer ex-marido, padre de mi hijo car
ioca y a quien no veía desde hacía 7 años, un viejo de 56 años que parece un chi
co de 35 de tan conservado que se encuentra tal vez por practicar 5 horas diaria
s de yoga y ser estricta y rígidamente vegetariano desde los 15 años cuando ayud
aba a su papá en su quiosco de periódicos y se la pasaba leyendo revistas hippie
s. Le pregunté por mi hijo carioca que está en España y ni me escribe ni me llam
a y me dijo que hablaría con él el próximo día 15 que sería su cumpleaños. Lo fe
licité porque en Agosto vienen su hija francesa con el marido y la hija para con
ocerlo. En la noche cuando regresaba de misa (donde comulgué abriendo la boca y
sacando la lengua) me encontré sorpresivamente con Giovanni el hijo de la vecina
de arriba y casi me desmayo del abrazo que nos dimos. Fue sólo eso y seguí mi c
amino apuradita porque tenía muchas ganas de ir al baño. Ahora que ya regreso a
Brasil, después de 3 meses y medio, es que se empieza a poner la cosa buena, qué
lástima.
*
Los Teques, lunes 9 de Febrero de 2009, 6am.
Entre mis metas para ayer estaba “comenzar a adelgazar” ya que llegué aquí con 4
9 kilos y ahora estoy con 53 a pesar de que redoblé mis ejercicios de gimnasia.
Y es que la vida de mi mamá es la gastronomía además de que la culinaria venezol
ana es excelente. Ayer hice un esfuerzo supremo y no salí a navegar o naufragar
sino que hice muy feliz a mi mamá haciéndole compañía. Me obligó antier a compra
rle (76 bolívares fuertes = 35 dólares preferenciales) y traerle subiendo la cue
stita del supermercado hasta aquí, unos 300 metros, los ingredientes para hacer
un chop-suey pero resulta que a última hora lo que hizo fue una paella simple. C
reo que subir la cuestita me abre el apetito y me comí aquello sin hambre casi c
on ganas de llorar, pobrecita mi mamá, porque lo que yo más quería era ir a desc
argar las fotos que había estado tomándole al cuadro del viejo (que tal vez Soth
eby’s compre) durante toda la mañana. Escogí 15 de más de cien fotos. Siempre he
creído que cuando uno hace lo que no quiere luego viene la recompensa y cuando
uno hace lo que quiere, luego viene la decepción. Estar aquí con ella nunca hab
ía sido un sacrificio porque le gustaba salir a andar y yo la acompañaba con pla
cer pero ahora con el achaque de su rodilla hinchada ha escogido este lugar como
féretro, y mientras tanto, gracias a Dios, algo limpia y cocina y por lo menos
camina de su cuarto a la cocina y viceversa sin ayuda de nada ni nadie. Y habla,
habla mucho, es un libro de historias sobre todo de la revolución de Octubre de
1945 la cual no solamente vivió sino protagonizó.
*
Los Teques, martes 10 de Febrero de 2009, 6am.
De los 1.140 minutos que componen nuestros días de 24 horas, siempre hay al meno
s uno que es un minuto mágico, el mejor minuto de nuestra vida si pensamos que “
hoy es el primer día de mi vida” como recomiendan los libros de auto-ayuda. Para
registrar ese minuto es que escribo este blog, pero a veces se me olvida y lo q
ue registro es lo que los poetas consideran lo mejor: el dolor, qué horrible, cl
aro, habrá algunas excepciones pero es el dolor el que hace nuestra animalidad.
Ayer acompañé a mi anciana madre al banco y de allí a sus compras y por primera
vez desde que estoy aquí en Venezuela vi un asaltante huyendo con su botín que
si lo hubiesen enviado a las Olimpiadas de Pekín habría ganado medalla de oro en
corrida porque nunca antes había visto a nadie correr tan rápido y no era un ne
grito sucio sino un blanco de camisa blanca y planchada, pantalón social y proba
blemente tenis negros con motor de propulsión a chorro llevando un maletín de la
ptop. Otros tres lo perseguían pero no eran policías, tal vez para disputarse e
mismo botín o para ayudar al viejo que acababa de salir del hotel “Casino” y qu
ien sabe si ese maletín estaba lleno de dólares o euros… Lo cierto es que por al
lí cerca había una papelería donde fui a comprar una cajita de clips mientras mi
mamá se quedó sentada en la parada de taxis esperándome. Y cuál no sería mi sor
presa en la noche cando fui a usar los clips y vi que los había rosados, amarill
os, verdes, rojos rojitos (como dice Chávez del color del que se apropió) blanco
s y azules. Me sentí feliz como la niña que fui.
***
DÉCIMA SEXTA SEMANA

Los Teques, , miércoles 11 de Febrero de 2009. 730A


“Ah, qué bien, muchísimas gracias, desde luego Dios crió al hombre, no a la muje
r”, le dije a un señor guapo muy elegante que me preguntó si ya yo había sido at
endida, en el segundo piso de Operaciones Especiales del Banco Banesco. Le dije
que sí, que estaba esperando por Deisy y él me corrigió: “Deily” y le mostré una
botellita de agua que había salido a comprar pero no conseguía abrir. Entonces
él entró en la oficina de “Gerencia de Negocios”, dejó allí su maletín y paragua
s pues estaba lloviendo, salió y abrió la tapa de la botella. Y Daily, que a pes
ar de la botella de miel que le había regalado continuaba antipatiquísima conmig
o, después de que vio la escena, se transformó en una chica amabilísima, tanto,
que al salir del banco entré en el supermercado y le compré un paquetico de cho
colates. También compré un paquete de 4 rollos de papel toilette por el que pagu
é la vitela de 13 bolívares fuertes (unos 6 dólares pitiyanquis), cuando hace 2
meses, para recibir el año nuevo, compré el más suave y más caro por lo que me p
areció el absurdo de 8 bolívares. En fin, esa inflación es el único motivo por e
l que mi mamá, chavista roja rojita rajada, votaría “no” el próximo domingo, au
nque, analizando la política de Chávez, podría decirse que hace 10 años él anunc
ió, para agradar a los pobres, que “acabaría con los ricos”, pero en realidad ha
hecho todo lo contrario, pues armó (con armas rusas) al proletariado y éste uti
liza esas armas para, borrachito, matarse entre sí, cosa que ha llevado a Caraca
s al tope en el ranking mundial de ciudades violentas, de manera que los pobres
están acabando con los propios pobres. Creo que si a Chávez no le sale el tiro p
or la culata, es un cínico.
*
Los Teques, jueves 12 de Febrero de 2009. 530A
Ayer, después de que desayuné, dejé limpiecita la alfombra persa de la sala, com
o primer paso para que quede todo impecable antes de mi vuelta a Brasil dentro d
e 4 días. Después, mientras mi mamá se vestía, arreglaba y acomodaba (como ella
misma dice y en lo que tarda 3 horas) fui a navegar, a hacer fotocopias, al banc
o, regresé a casa y volví a salir pero con mi mamá. Un taxi vino a buscarnos y n
os dejó en la parada de los autobuses que van a Caracas por Las Adjuntas que era
una carretera (hoy una calle muy poblada), por donde mi papá, manejando su cami
oneta con mi mamá al lado y mis 4 hermanos y yo atrás, nos llevaba todos los fin
es de semana desde nuestra casa en Caracas (ahora en venta) a nuestra granja de
Corralito. A nosotros nos dejaba tan felices aquel viaje (en aquella época no ex
istían los cinturones de seguridad que lo amarran a uno a los asientos del carro
) que le sugerí a mi mamá que nos fuéramos a la “Santa Capilla”, en pleno centro
de Caracas, por esa vía y hasta llevé mi cámara fotográfica. Mi mamá decía “La
Santa Capilla”, pero pensaba en el Santuario Nacional Expiatorio del Convento y
colegio de monjas vestidas de blanco que hay en la plaza de la Concordia. Hasta
allí llevamos 2 velas del siglo antepasado, amarillas de casi un metro de largas
, que yo cargué en un cilindro de cartón para que no fuesen a quebrarse, que la
monjita que las recibió prenderá en la misa del domingo, una por el “si” y otra
por el “no” (refiriéndome a las elecciones), como le dije a la monjita, pero en
realidad eran por el descanso eterno del alma de mi papá. Entramos a la capilla
(que ya había cerrado para el público) guiadas a través del inmenso convento, po
r un guardia nacional muy lindo, parecía un ángel (¡Qué suerte tienen esas monji
tas!) y me dejó sorprendida la belleza de la capilla, podría hasta ser una atrac
ción turística.
*
Los Teques, viernes 13 de Febrero de 2009, 545A
Ya se acerca la hora que tanto he deseado desde que llegué a Venezuela hace tres
meses y medio: la hora de volver, de regresar a los brazos de mi amado Brasil y
de mi amado Shrek. Me pregunto si a él le habrá pasado como a mí, que lo confun
do con el bello Giovanni el vecino de arriba, con el presidente del Banco, con e
l esposo de la dueña del cyber donde me gusta navegar, con el propio Obelix, que
me pareció espectacular la única vez que lo vi y con otros tantos que tal vez n
o tendría aquí espacio para anotar. Claro que mi confusión no me ha llevado a la
cama con ninguno de ellos, pero ¿Y a Shrek, pobrecito, que es tan animal? Ayer
habíamos mi mamá y yo terminado de desayunar cuando alguien llamó a la puerta. P
ensamos que fuese Susana, la que le inyecta a mi mamá complejo B día por medio y
yo fui tranquilamente a abrir la puerta toda despeinada, sin zapatos, con una c
amiseta y un short, sin ninguna pinturita de labios ni unos zarcillitos y ¿Quién
era? Era Giovanni, el guapísimo hijo de la vecina de encima. Ya habíamos conver
sado como media hora separados por la reja de la puerta, él en el pasillo y yo d
entro del apartamento cuando se acercó mi mamá (uyuyuyuyui) diciendo: “pase adel
ante”. Pero nos despedimos y él se fue. Me arreglé y fui al “Leader”, un superme
rcado maravilloso que no conocía y lo vine a conocer porque en el mismo edificio
está la Onidex, la oficina gubernamental que expide pasaportes, ya que el de mi
mamá está casi vencido como está también casi vencida su vida y su bajada. Mamá
, mamaíta….
*
Los Teques, sábado 14 de Febrero de 2009, 645A
Creo que en 3 meses y medio he envejecido 3 años y medio. Tanto, que ya por 2 ve
ces nos han considerado hermanas a mi mamá y a mí. Es terrible, dejar de repent
e de ser mimada (como me mima Shrek desde hace 19 años), para convertirme en la
nana de mi anciana madre. Pero, peor que yo está mi hermano que vive en Maracay
quien probablemente será operado del corazón con un método nuevo que prescinde d
e la abertura del tórax. Ayer vino con su mujer, su hijo y la afortunada nieta
que está criando y lo mantiene vivo, a prepararme el almuerzo de despedida. Su
mujer es una gran cocinera y preparó un maravilloso shop-suei, una maravillosa e
nsalada César, un maravilloso salmón…. No habíamos terminado de almorzar cuando
tocó el teléfono y era mi hija catalana. Por su extraña voz de vieja supuse que
andaba fumando mucho, se lo pregunté y me lo confirmó. También hablé con mi hijo
“carioca” (entre comillas porque él no es carioca sino padre de mi nieto carioc
a). Acababan de hablar con mi hijo mayor quien les chismeó que yo era “Niní”, es
decir, ni sí ni no en la elecciones de mañana, entonces mi hermano y su familia
trataron de convencerme para que votara “no”, sin saber que ya me convencí de q
ue Chávez quiere ser un emperador (¿Y quién no querría serlo?), un pastor que le
da a sus ovejas migas de petrodólares para engañarlas y llevarlas a esquilarlas
, el propio tirano que le niega pasaporte a los venezolanos que viven en el exte
rior, incluso a los que se fueron de aquí muchísimo antes de su ascensión al tro
no, como mi hermano menor que vive en Inglaterra desde que The Beatles tocaban t
odavía en el Cavern Club de Liverpool y mi hijo carioca que prácticamente nació
en Brasil y que hasta hace poco, por causa de Chávez, se sentía orgulloso de se
r venezolano pero ahora se convirtió a la oposición rajada, plena, absoluta de l
a rabia que le dio cuando perdió un súper empleo en Inglaterra porque le retuvie
ron su pasaporte en el Consulado de Venezuela en Barcelona desde hace un año.
*
Los Teques, domingo 15 de Febrero de 2009,. 600A
Ayer se celebró aquí en Venezuela el día de San Valentín que es el santo patrono
de los enamorados. Como aquí en todas las estaciones de radio y televisión sola
mente se habla de política, es decir, del Presidente Chávez, es un día que pasa
casi desapercibido. Yo no llamé a mi amor Shrek ni él a mí porque en Brasil el d
ía de los enamorados es en Junio, creo que el 12. En la mañana, casi al mediodía
, llegaron a desayunar aquí, mi hijo mayor y su mujer, mi nieto y un primito de
éste: Héctor Ramón. Mi mamá hizo arepas y perico mientras yo fui al supermercado
a comprar un aguacate maduro para que la arepa fuese “reina pepeada”. Después d
el desayuno salimos a comprar el regalo de cumpleaños de otro niño al que estaba
n invitados. Sería una fiesta infantil típicamente venezolana pero yo no fui sin
o que ellos me dejaron en casa de mi 3 suegra que me enseñó a hacer masa para c
achapas (maíz tierno molido, melado espeso y sal). Ella me dio para llevarle a m
i nieto carioca un par de zapatos nuevos y unos juguetes. De allí nos fuimos a c
asa de uno de sus hijos quien, pudiendo vivir en una quinta lujosa en una urban
ización elegante, permanece en ese lugar humilde pero decente y hasta bonito, pa
ra conservar las amistades que tiene desde que nació y hasta rechazó una oferta
millonaria para trabajar en Canadá. Incluso, físicamente, es parecido con Bill G
ates. Su mujer se llama Reina y es gordita como una arepa reina pepeada. Si no e
s abogada lo parece y habla con gran entusiasmo (grandísimo) sobre los derechos
políticos de las mujeres. Me dieron ropa y juguetes para su sobrino, mi nieto ca
rioca. La tía Olguita, que me dejó un mantel de lino bordado como nuevo me acomp
añó hasta la parada del autobús y yo no le pude dar ni un centavo porque el dine
ro que llevaba para eso se lo tuve que prestar a mi nuerita pues el sistema elec
trónico de la juguetería se había bloqueado. En esa juguetería mi nieto, inocent
emente, se robó un carrito y sus padres, como buenos y auténticos venezolanos, l
e alabaron su pillería lo que me dejó muy triste pensando que Simón Bolívar tení
a hace 200 años y continúa teniendo total y absoluta razón cuando dijo: “Moral (
¡Moral!) y luces son nuestras primeras necesidades”. Al despedirme de Reina me d
ijo: “No es no” y yo le respondí: “¿Ah sí? Y salí corriendo.
*
Avión de la TAM, lunes 16 de Febrero de 2009, 930A
Ayer fue mi último día completo en mi pobre patria abandonada. Creo que no podía
disimular mi alegría, cosa que le daba fuerte tristeza a mi mamá y a mi hijo ma
yor. Después de que desayuné “como Dios manda”: arepa con mantequilla Maracay, q
ueso de mano, huevo frito, paté de espinacas y una deliciosa torta hecha por el
hijo de Carmen (futura madrasta de mi nuera), le dije a mi mamá que me iba a vot
ar. Ella, que es chavistísima, me dijo que había dos motivos por los que votaría
por el “no”: el precio desorbitante, creciente, inflacionado de los alimentos y
de todo en general, y el robo que le había hecho el gobierno de un millón 998 m
il bolívares pues en sus 87 años nunca había visto eso de que a los bolívares co
munes se le quitaran 3 ceros y se convirtieran en bolívares fuertes, por lo que
su anciana cabeza no consigue entender eso. Pero antes de ir a votar me metí en
el cyber de abajo y navegué casi 2 horas tratando de hacer una transferencia ban
caria por Internet a mi prima poeta lo cual conseguí al fin después de muchos in
tentos y una llamada telefónica para activar mi clave de operaciones especiales
. Después fui y voté “no” y regresé a casa a comer unos canelones sabrosísimos,
hechos por Liliana la hermana del bello Giovanni en el almuerzo con Miriam y mi
mamá. Más tarde me bañé y me puse la ropa con la que estoy ahora viajando y al r
ato llegó mi hijo mayor a buscarme a mí, mi maleta, mi morral o mochila (que le
llevo a Shrek de regalo) llena de otros regalos para mi nieto carioca y una cart
era enorme, pesadísima, vacía, y viejísima que mi mamá me prestó. Nos fuimos a
dormir en su casa de recién casado, muy tristes porque había ganado el “sí”, per
o gracias a Dios, porque cuando llamé por teléfono a mi mamá, a quien había deja
do llorando muchísimo, estaba muy contenta porque la Virgen de Coromoto había qu
erido que ganase el sí después de que ella le había prendido una vela.
*
São Paulo, BRASIL, martes 17 de Febrero de 2009. 830A
¡Dios mío! Ayer, después de 103 días de ausencia, he vuelto a pisar suelo brasil
eño. Qué diferencia, pero qué diferencia con mi insoportablemente antipática aun
que amada patria abandonada hace casi 30 años. Ni por el dinero que recibo de pe
nsión mensualmente volvería. Aproveché que fui a hacerle compañía a mi solitaria
madre, mi mamá que me parió pues con la muerte de su mejor amiga se puso muy de
primida, para tratar de convertir ese dinero acumulado durante 2 años en “dólare
s preferenciales” y lo que hice fue amargar mi estadía allá. Tal vez si le hubie
se regalado la mitad a mi hijo mayor y la otra mitad a mi mamá, al menos habría
logrado sacar una sonrisa de sus rostros estresados por esa vida que llevan de
pájaros encerrados en jaulas de oro pertenecientes al Emperador Chávez. En la es
cala de media hora que el avión hizo en Manaus, subió una pelirroja carioca con
la que estuve charlando carcajada viene y carcajada va, hasta que llegué a São P
aulo para caer en los brazos de mi hijo músico. Escribo esto en el cuarto de mi
nieta, en su casa que queda en la zona sur de “Sampa”, como le dicen a la ciudad
de São Paulo (debe ser para diferenciarla del Estado del mismo nombre) en una u
rbanización llamada São Luiz. Nos vinimos desde el aeropuerto de Guarulhos en el
metro y dos autobuses y tardamos 3 horas en llegar aquí porque en la mitad del
camino hicimos una parada de una hora para sentarnos en un bello bar donde nos t
omamos 2 cervezas y comimos: él un súper sándwich y yo un pastel de palmito, tod
o por lo que me pareció escasos 10 reales, escasísimos US 4, a pesar del atendim
iento amabilísimo, la belleza del local, a pesar de que no era un área noble, y
la delicia de comida y bebida. Siendo en Venezuela hubiese costado 100 bolívare
s fuertes que al cambio preferencial (exclusivo para la nobleza chavista) serían
50 dólares.
***
DÉCIMA SÉPTIMA SEMANA

Autopista São Paulo-Río de Janeiro, miércoles 18 de Febrero de 2009, 14h.


Creo que debería analizar mis 103 días que pasé en Venezuela hasta descubrir el
significado de ese viaje. ¿Valió la pena? Ayer, en dos etapas, limpié el asquero
so, hediondísimo baño de la casa de mi hijito músico y mi nieta. Entre una etapa
y otra almorzamos en casa de mi cuarto ex –marido y no quise llevarme mi cámara
fotográfica pues pensé que no habría nada bonito para fotografiar pero me arrep
entí porque había muchos árboles en flor y una tía materna de mi nieta muy bella
de rostro, también de cuerpo y sobre todo de alma, espíritu, mente. Ella quería
saber cómo es que yo había venido a radicarme en Brasil y le respondí que había
sido un proceso cinematográfico pues siendo adolescente había visto la película
franco- brasileña Orfeo Negro y entonces me había enamorado por primera vez de
Brasil. Como las pasiones pasan, ya había olvidado esa pasión cuando, entonces
adulta, vi la película “Dios y el Diablo en la Tierra del Sol” (en un cine-car c
on Obelix mi primer ex–marido) y la pasión por Brasil resucitó. Y como a la terc
era vez va la vencida, ni diez años más tarde me enamoré, en Inglaterra, de mi
cuarto marido, en una época en que aparecían en todo el mundo fotos dramáticas s
obre el hambre atroz que había en Brasil por causa de una sequía prolongada, raz
ón por la cual (y para cerrar con broche de oro el tal proceso), llegando al ae
ropuerto de Río de Janeiro me asomé por la ventana del avión y pensé, muy triste
conmigo misma, que me había equivocado de portón al embarcar en Maiquetía y que
estaba llegando ¡a Frankfurt!
*
Teresópolis, jueves 19 de Febrero de 2009, 15h00m
Anoche, a las 9 y media de la noche, después de más de cien días de nostalgia, l
legué al portón de mi casa, entré al jardín, cerré el portón, me arrodillé y bes
é la tierra cubierta de grama mojada. Mi amor Shrek había ido a esperarme con un
a carretilla (donde colocó mi maleta pesadísima) a la parada del autobús en el q
ue yo venía de la ciudad de Río de Janeiro. A Río había llegado de São Paulo a l
as 6 de la tarde. Allá estaban esperándome en el terminal de autobuses mi nuera
y mi nieto cariocas. ¡Ay! ¡Qué lindo, que locura, que belleza estaba mi nietito
hablando sin parar, y cómo habla Dios mío! Nos sentamos en un restaurante donde
él pidió un milk-shake y yo un jugo de parchita sin azúcar. A él le gustó más mi
jugo que nos lo tomamos entre los dos y mi nuera se tomó el milk-shake. Les ent
regué los regalos que les habían mandado de Venezuela y salí corriendo faltando
un minuto para las 8 de la noche para agarrar el autobús en el que me vine a mi
casa. Allá en el terminal de São Paulo, cuando fui a pagar con mi tarjeta de cré
dito el monto del pasaje, ¿qué pasó? Después de más de 100 días sin usarla se me
olvidó la clave. Segura de que era la que pensaba, digité 3 veces el número equ
ivocado y la tarjeta quedó bloqueada por lo que no pude usarla más tarde cuando
recordé la clave. Menos mal que John Lennon II, novio de mi hijita benjamín, me
prestó cien reales y me pagó el pasaje además de cargarme la maleta y llevarme d
e un extremo a otro de São Paulo en su carrito. En la noche tuve que tomarme una
aspirina para poder dormir pues no soportaba el horrible olor a moho de mi muy
añorada almohada de plumas de pecho de ganso.
*
Teresópolis, viernes 20 de Febrero de 2009, 645A
Ayer, ¿Castigo de Dios? Después de haber llorado más de cien días la falta de mi
computador, cuando, toda emocionada, le quité la capa protectora que le había
colocado antes de salir de viaje y lo enchufé, le aprieto el botón de prenderlo
y nada. Ningún ruido. Parecía que estaba muerto. Lo peor es que me puse a buscar
el secador de cabello para retirarle la humedad, pero no lo encontré. No sé cóm
o he vivido aquí más de 20 años feliz y tranquila a pesar del moho que se crea p
or causa de la humedad. El lado bueno es que este moho me llevó a proyectar la
arborización del árido y seco Nordeste Brasileño que es lo que pretendo hacer ta
n pronto como consiga los recursos financieros. Hace ya 14 años que el proyecto
estuvo listo y en esos años todos aprendí a combatir el moho y acostumbrarme a l
a humedad. Cuando fui a llevarle a mi vecina y mejor amiga los recuerdos que le
traje de Venezuela ella me prestó uno de los computadores que hay en su casa ade
más de un laptop para que viese el video donde aparece mi hija catalana y su mar
ido y mi hijo carioca en el noticiero más importante de la televisión española p
or causa de una prohibición de entrada de cochecitos de bebé en el gimnasio muni
cipal de la ciudad de Granolhers donde viven. Pero como la noticia tenía más de
7 días ya no aparecía. De regalo a mi amiga le llevé un mantel de lino de más de
200 años todo bordado a mano sobre el cual Juan Vicente Gómez almorzó o cenó al
gunas veces. Mi hija catalana lo había heredado de su abuela paterna y dejado gu
ardado en casa de mi mamá en Los Teques. Mi amiga no lo quería aceptar por consi
derarlo valiosísimo y yo estuve a punto de no dárselo pero al fin la convencí a
aceptarlo.
*
Teresópolis, sábado 21 de Febrero de 2009, 6AM.
Ayer, por primera vez después de más de cien días, caminé por la absolutamente b
ella (limpia y florida) urbanización Granja Comarí, en compañía de mi vecina jap
onesa, mejor amiga, psicoanalista y gran cocinera. Conversamos bastante sobre m
i viaje a Venezuela y sobre Chávez y Fidel Castro. Le dije que éste último le pa
só el mando al hermano para que hiciese la abertura económica, imitando a China,
para no hacerlo él mismo pues iría en contra de todos los principios por los qu
e había luchado durante su vida (y su bajada) entera, pero que su enfermedad no
era tan grave así como se decía y ciertamente para él más grave era ver sufrir a
su pueblo que ni papel higiénico podía usar. Ella siempre trata de arrastrar nu
estras conversaciones para el lado de las anomalías físicas (enfermedades) y yo
para el lado de las anomalías mentales (política). Cuando terminamos nuestra cam
inata de una hora y media, me quedé en su casa otra hora y media usando uno de s
us 3 computadores ya que no pude salir a comprar uno nuevo para mí que substituy
a el viejito mío que parece muerto. Aunque tal vez consiga reavivarlo con mi car
iño y cuidados. En la tarde lo saqué de su asqueroso cuarto para que cogiera sol
y en la noche le puse un suéter de Zara bellísimo, blanco, para abrigarlo del f
río húmedo de la madrugada. En la mañana vino Alan que fue el primer profesor de
guitarra de mi hijo músico y cuando le di el recuerdito que le había traído de
Venezuela (un guacalito con 4 bocadillos) dijo que se enamoraría de mí, me levan
tó como hago con mis nietos, me dio tres vueltas, me besó y abrazó, sin saber qu
e ya yo sabía que, como abogado, él había asistido a Shrek cuando lo convocaron
para ir a la policía a prestar declaraciones juramentadas sobre una pelea que h
abían tenido nuestros jóvenes vecinos Biel Futbolista y Rafael Marihuanero.
*
Teresópolis. Domingo 22 de Febrero de 2009, 600h.
Ayer Shrek me acompañó sin chistar a mi capillita para llegar a la cual hay que
subir desde 975 metros sobre el nivel del mar hasta 1075 (exactamente cien metro
s) o por helicóptero que no tenemos o por los 500 escalones que hicimos en diez
años. ¡Ay! Desde hace una semana no hago mis ejercicios de gimnasia y además tri
pliqué mi consumo de vino…. Anoche al salir de misa fuimos al supermercado “Luz
de Luna de Teré” que tiene en la panadería una especie de cafetería. Como hacía
mucho calor nos sentamos ahí a tomarnos una cerveza heladísima. Después regresam
os a casa y pedimos por teléfono una pizza gigante que nos comimos acompañada de
dos litros de vino. Solamente hacemos eso cuando no debemos ni luz, ni teléfono
, ni estamos atrasados en ninguna cuota de compras a plazo y a Shrek le pagan, c
omo le pagaron ayer. Cuando salió a cobrar el cheque, yo aproveché para cambiar
de lugar los muebles de nuestra alcoba. Pero él regresó antes de yo haber acabad
o, se puso muy bravo y me gritó que me fuera para Venezuela otra vez, después de
lo cual se quedó callado esperando mi respuesta, un poco asombrado de mi falta
de reacción y es que después de 3 meses tragando sapos para no pelear con mi mam
á a pesar de sus hirientes provocaciones costó un poco para que cayera la ficha
y le dijera bajito y despacio que si estaba molesto se fuera él a Jardim América
, el pantano donde vivía en el minúsculo rancho de su mamá cuando lo conocí. Ent
onces me abrazó diciendo “Dios me libre, amor” y se puso a ayudarme a terminar d
e cambiar el lugar de los muebles…
*
Teresópolis, lunes 23 de Febrero de 2009, 6am.
Ayer domingo finalmente conseguí terminar de limpiar el cuartico del computador
y hasta le puse al suelo (una vez barrido y coleteado con cloro y vinagre puest
o que el olor a moho persistía) talquito antiséptico Granado con una brochita de
pintar puertas. Me dejó muy satisfecha verlo limpio, organizado y oliendo bien.
Pero lo que me dejó más feliz fue sambar media hora, ya de noche, por lo que me
quedé empapada de sudor de la cabeza a los pies, acompañando el desfile de “Imp
erio Serrano”, una de las escuelas de carnaval de Río de Janeiro, por televisión
y encaramada en los zapatos con los que salí de Venezuela hace una semana, pens
ando que desembarcaría en Río y para impresionar a Shrek (pero desembarqué en Sã
o Paulo donde estuve dos noches y un día y medio). Antes de las 4 de la tarde to
do oscureció y hacía mucho calor (pero fue una falsa alarma) por lo que parecía
que llovería fuertemente de manera que mi vecina y mejor amiga no quiso ir a cam
inar pero me pidió que fuese a su casa a navegar o naufragar. Fui y allá estaba
su hijo médico e ingeniero mecánico, soltero, parecía estar tranquilo y no como
es por naturaleza: agitado. Hace más de un año mi dentista el eterno candidato l
e sacó una muela que le producía terribles dolores de cabeza. Ahora no sufre más
por eso sino por el hueco que le quedó en el cielo de la boca y que no se quier
e cerrar. A veces pienso que para él la vida solamente es disfrutable si se tien
en dolores y me pregunto si será algo típicamente japonés porque su mamá le da g
ran importancia a sus dolores. Parece que los disfrutara masoquistamente como pr
uebas de que está viva.
*
Teresópolis, martes 24 de Febrero de 2009, 600A
Ayer lunes, víspera de martes de carnaval, aquí el día estuvo fantástico sin nin
guna gota de lluvia por lo que me espantó que en la ciudad de São Paulo hubiese
llovido hasta el punto de causar inundaciones. Como desde que regresé a Brasil n
o he vuelto a tomar mis remedios contra tensión alta, y ayer Shrek cocinó un pol
lo irresistiblemente sabroso, justamente por estar bien saladito creo que me sub
ió la tensión y lo ofendí cuando conversaba con su cliente, un juez de la Corte
Suprema de Justicia que andaba paseando por aquí con su nieto Igor de 3 años pue
s el tal doctor, cuando me acerqué a ellos, se puso a hablar de la política vene
zolana creyendo que yo era chavista (ya lo fui hace mucho tiempo) y se quedó tod
o confundido cuando le respondí que “quisiera él serlo” a su comentario de “el
nuevo Fidel Castro de América Latina”. Y cada vez que Shrek abría la boca yo lo
interrumpía para corregirlo hasta que el cliente se fue medio bravo, solidario c
on su colega de sexo. Entonces atravesé la calle y me fui a navegar en el comput
ador del hijo médico, ingeniero mecánico y soltero de mi vecina y mejor amiga.
Me gustaría que se casase con mi hija morena pero creo que ella carece de pacien
cia para el matrimonio que es abundante en ofensas y requiere muchos “por favor,
me disculpa” y muchos “perdóname, no te puedo disculpar pero lo olvidaré”… Tota
l, sigo sin computador porque fuimos a la ciudad a comprar uno pero todo estaba
cerrado menos el supermercado Sendas donde los pocos que habían funcionaban con
el sistema operacional Linux y cuya memoria era 5 veces menor que la de mi comp
utador echado a perder por el moho y el óxido provocados por el exceso de humed
ad de este lugar a donde no sé cómo fue que vine a parar, ¡Válgame Dios!
***
FIN

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