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Alcalá Torres Juan Enrique 405V

Guzmán Lara Francisco Javier

Trabajo de Investigación No. 2:

El Proyecto Inflacionario

Se presenta de manera general el fenómeno denominado inflación como el


desequilibrio económico caracterizado por la subida general de precios y que
proviene del aumento del papel moneda, deterioro y mal manejo de la economía
de un país, trayendo como consecuencia que no haya ajuste en los contratos de
trabajos, prestamos, etc.

También se exponen las causas, tipos y recomendaciones propuestas para


combatir el desbarajuste económico que presente un país para el aumento
generalizado de los precios, entre otros aspectos relacionados con el tema.

Definiciones del Proyecto Inflacionario

1. Es la presencia en la circulación de una gran cantidad de papel moneda que


rebasa las necesidades de la circulación de mercancías o que sobrepasa a la
cantidad de oro que lo respalda.

2. Es un desequilibrio económico caracterizado por la subida general de los


precios y provocado por la excesiva emisión de billetes de banco, un déficit
presupuestario o por falta de adecuación entre la oferta y la demanda.

3. Es el crecimiento continuo y generalizado de los precios de los bienes y


servicios y factores productivos de una economía a lo largo del tiempo.

4. Es el movimiento persistente al alza del nivel general de precios o disminución


del poder adquisitivo del dinero.

5. Es la caída en el valor de mercado o del poder adquisitivo de una moneda en


una economía en particular.

6. Es el aumento sostenido y significativo en el nivel general de los precios de una


economía en algún periodo de tiempo.
Causas de la Inflación

Existen diferentes explicaciones sobre las causas de la inflación, cada una de


estas formas es de un distinto proceso económico, cada explicación trata de dar
cuanta de un proceso generador diferente y no existe una teoría unificada que
integre todos estos procesos.

Principalmente se señalan tres tipos distintos de inflación:

Inflación de demanda, cuando la demanda general de bienes se incrementa, sin


que el sector productivo haya tenido tiempo de adaptar la cantidad de bienes
producidos a la demanda existente.

Inflación de costos, cuando el costo de la mano de obra o las materias primas se


encarece, y en un intento de mantener la tasa de beneficio los productores
incrementan los precios.

Inflación autoconstruida, ligada al hecho de que los agentes prevén aumentos


futuros de precios y ajustan su conducta actual a esa previsión futura.

Teoría Monetaria:

Esta teoría explica que a la inflación la promueve la expansión de la masa


monetaria a una tasa superior a la expansión de la economía. De acuerdo a esta
teoría la fórmula para determinar el precio general de bienes de consumo es la
siguiente:

Donde:

P: Es el precio de los bienes de consumo.

DC: Es el monto que representa la demanda agregada por bienes y servicios.

SC: Representa el suministro agregado de bienes de consumo.

Esto significa que, los precios subirán si el agregado del suministro de bienes baja
en relación a la demanda agregada por dichos bienes. Al incrementarse la masa
monetaria, la demanda de bienes aumenta y si esta no viene acompañada de un
incremento en la oferta, la inflación surge. Hay otra teoría que relaciona a la
inflación con el incremento de la masa monetaria sobre la demanda por dinero, lo
cual significa que la inflación es siempre un fenómeno monetario.
Teoría Neokeynesiana

De acuerdo a esta teoría existen tres tipos de inflación de acuerdo a lo que Robert
J. Gordon denomina "el modelo del triángulo".

1. La inflación en función a la demanda por incremento del PNB (Producto


Nacional Bruto) y una baja tasa de desempleo, o lo que denomina la “curva de
Phillips”.

2. La inflación originada por el aumento de los costos, por ejemplo el aumento del
precio del petróleo.

3. Inflación generada por las expectativas de inflación, esto provoca un circulo


vicioso.

Cualquiera de estos tipos de inflación pueden darse en forma combinada para


originar la inflación de un país. Las dos primeras mantenido por un periodo
sustancial de tiempo provocaran la tercera, esta además, es la mas dañina y difícil
de controlar, pues la inflación es aceptada como un elemento natural de la
economía del país.

Teoría del "Supply-Side"

Esta teoría dice que la inflación se produce cuando el valor de determinada


moneda es determinado por el incremento de la masa monetaria que excede la
demanda de dinero. La inflación de los años 70’s en Estados Unidos es atribuida a
esta teoría después de la salida de dicho país de los acuerdos de Bretton Woods,
dichos acuerdos sujetaban el valor de la moneda patrón oro.

Teoría Austríaca

Esta teoría afirma que la inflación es provocada por el aumento de la oferta


monetaria por encima de la demanda de la gente.

Como la generación de dinero es mayor a la generación de riqueza, hay inflación.


En cambio, si la oferta de moneda es menor que la demanda, hay deflación. Como
consecuencia de la inflación se produce el efecto cadena de distorsión, esto
provoca que algunos precios suban más que otros.

Como solución a la inflación se propone la eliminación del monopolio emisor de


moneda, y liberar a los privados la impresión de la moneda, los que competirían
por tener la moneda más fuerte para permanecer en el mercado.

Consecuencias de la Inflación
En primer lugar, el deterioro del valor de la moneda es perjudicial para aquellas
personas que cobran un salario fijo, como los obreros y pensionados, estos ven
como se va reduciendo su ingreso real mes a mes, al comparar lo que podían
adquirir con lo que pueden comprar tiempo después. Otro de los efectos negativos
es la distorsión de precios relativos. Esto se debe a que cuando se emite la
moneda, esta circula en determinados puntos, los cuales gastarán ese dinero en
aquellos bienes y servicios que consideren valiosos. Por lo tanto los precios no
aumentarán en la misma proporción, ni tampoco simultáneamente.

Durante el desarrollo de este proceso, los precios son fundamentales en el


desarrollo de una economía de mercado, ya que envían señales a productores y
consumidores. La inflación es perjudicial para aquellas personas acreedoras de
montos fijos, ya que el valor real de la moneda decrece con el tiempo y su poder
de compra disminuirá. Contrariamente aquellos deudores a tasa fija se verán
beneficiados, ya que su pasivo real irá disminuyendo.

Como consecuencia de los puntos anteriores, surge lo que se suele denominar


“inflación autoconstruida”. Este fenómeno genera una espiral inflacionaria la cual
aumenta los sueldos y los precios por expectativas futuras.

Política Antiinflacionaria

Es una política contraria a la inflación y lo que hace es tratar de contrarrestar la


inflación. Una política antiinflacionaria requiere esencialmente que el gobierno
anuncie que se propone reducir la tasa de inflación vigente. El anuncio puede
incluir o no una meta cuantitativa, pero no hay una política antiinflacionaria si no se
explicita que el gobierno aspira a una tasa más baja. Junto al anuncio de la meta
cualitativa o cuantitativa el gobierno debe exhibir, como en cualquier otra política
pública, las medidas e instrumentos que conducirán a ese objetivo.

Toda política antiinflacionaria, ortodoxa o heterodoxa, tiene uno de sus efectos


principales en la influencia sobre las expectativas. En la economía hay una
miríada de vendedores, con distintas capacidades para decidir o reclamar
aumentos de los precios de los bienes, los servicios o el trabajo que intercambian
por dinero. La política debe tratar de convencer al mayor número posible de esos
agentes que la inflación futura será más baja que la que vienen experimentando
en sus costos, en sus precios de venta o en sus consumos. Hay que llamar mucho
la atención, porque los agentes tienden a pensar que la inflación futura será igual
o mayor que la que perciben.

Para convencer hay que tener credibilidad. Esto es, los agentes deben creer que
el gobierno quiere reducir la inflación y que cuenta con los instrumentos para
lograrlo. Para esto es imprescindible que los agentes crean lo que el gobierno
dice. Si cierto número de agentes cree que las estadísticas oficiales de precios
están siendo manipuladas para esconder la aceleración de la inflación, mal
podrían creer en la voluntad y capacidad del gobierno para reducirla. Al contrario,
la desconfianza en la medición oficial y la incertidumbre sobre la “verdadera”
inflación inducen conductas defensivas que equivalen a sobreestimar la inflación
futura. ¿No es esto evidente?

Por lo dicho, restablecer la medición creíble de la inflación por parte del INDEC es
una condición necesaria de cualquier política antiinflacionaria. Ahora es una
condición necesaria para conseguir una desaceleración de la inflación.
Considerando la situación a la que se ha llegado, el cambio debería ser
contundente y llamativo, porque se trata de modificar la percepción de una masa
importante de agentes. Alguien dijo con acierto que a la inflación hay que
combatirla, no ocultarla. Agreguemos que para combatirla con alguna eficacia es
imprescindible franquear y transparentar su medición, y conseguir que el público
crea que así se ha hecho.

Toda política antiinflacionaria incluye el control del ritmo de crecimiento del gasto
agregado en bienes y servicios, privado y público. La diferencia principal entre las
políticas ortodoxas y heterodoxas consiste en que estas últimas instrumentan
políticas de ingresos – de precios y salarios – como parte del arsenal de medidas.

Las políticas ortodoxas procuran reducir el ritmo de aumento de la demanda


agregada y no intervienen en la formación de precios y salarios. Confían los
resultados antiinflacionarios a dos canales: a la influencia sobre las expectativas y
a los efectos disciplinarios que ejerce la desaceleración de la demanda en los
mercados, por la vía de menores ventas y menor empleo.

Las políticas heterodoxas adicionan una política de ingresos. La intervención


gubernamental en la determinación de ciertos precios y salarios – de algunos,
porque es imposible abarcar el universo – contribuye a desacelerar la inflación y a
coordinar los mercados. La política de ingresos aumenta la efectividad y reduce el
sacrificio de empleo y actividad que causa la política ortodoxa. Es precisamente
para esto último que se hace política de ingresos en el combate a la inflación.

Muchos países aplican políticas antiinflacionarias ortodoxas. Otros, los menos,


instrumentan políticas heterodoxas. Pero es imposible lograr una desaceleración
sostenible de la inflación basándose exclusivamente en la política de ingresos, sin
una simultánea desaceleración del ritmo de aumento del gasto agregado.
Intentarlo lleva inevitablemente a la frustración. Por un lado, si la política de
ingresos es relativamente laxa, las metas de precios y salarios se verán
desbordadas y la política fracasará. Por otro lado, si las reglas son duras, habrá
excesos de demanda y escasez de oferta a los precios fijados y emergerán
mercados “negros”. Hay numerosos ejemplos de ambos resultados, en nuestro
país y en otras experiencias.
Como dijimos, el público debe creer que es viable el objetivo de inflación que
propone el gobierno – por sí o en conjunción con las organizaciones adherentes a
un pacto social –, que el gobierno cuenta con los instrumentos para alcanzar el
objetivo y que cumplirá los anuncios sobre las medidas que se adoptan. Si la
difusión es exitosa muchos agentes recibirán la nueva información. A algunos les
llegará una información general y cualitativa de que está en marcha un programa
para desacelerar la inflación. A otros, probablemente los de mayor poder de
mercado para determinar el incremento de su precio o remuneración, se les debe
proporcionar una información más detallada. Estos agentes están capacitados
para analizar la política pública. Estos no solamente deben creer lo que el
gobierno dice, deben creer también que lo que dice es factible y consistente.

El gobierno debe exhibir la factibilidad y consistencia de la política antiinflacionaria


mostrando las medidas fiscales, monetarias y cambiarias que confluirán al logro
del objetivo. La coordinación entre el Ministerio de Economía y el Banco Central es
un elemento crucial para esa demostración de consistencia y para obtener
credibilidad. Se deberían producir y difundir proyecciones cuantitativas, elaboradas
conjuntamente por los dos organismos mencionados, que vinculen las medidas
adoptadas y los eventuales acuerdos del pacto social con las metas de
crecimiento real y una tasa de inflación más baja. No se podría exigir gran
precisión a dichas proyecciones, porque muchas de las relaciones implicadas son
inciertas. Pero sí debe presentarse un esquema verosímil y plausible, que resulte
convincente para una porción significativa de los analistas profesionales que
asesoran a empresas y sindicatos.

No parece haber mejor oportunidad para llevar adelante una política


antiinflacionaria integral que el momento actual. La Presidenta tiene el mayor
espacio de posibilidades imaginable. El cambio de autoridades es un hito ideal
para apalancar la política.

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