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Zona de transición.

Entre Vygotsky y
Winnicott
Publicado en la revista nº029

Autor: Ramírez, Francisco; Castilla, Antonio
El artículo recoge un acercamiento comprensivo a las nociones de zona de desarrollo
próximo del psicólogo ruso Vygotsky y fenómenos transicionales, del psicoanalista
Winnicott. Dichos autores centran sus teorías en los aspectos relacionales del desarrollo
psicológico humano. La clave: la necesidad de un “otro” en estrecha comunicación desde
el primer momento de vida para la construcción del sujeto. Se plantean sugerencias para
la práctica clínica.

Hacer, hacer un libro, un niño, una revolución,
hacer sin más, es proyectarse en una situación
por venir que se abre por todos los lados hacia lo
desconocido, que no puede, pues, poseerse por
adelantado con el pensamiento, pero que debe
obligatoriamente suponerse como definido para lo
que importa en cuanto a las decisiones actuales.
(Castoriadis, 1983)

Partiendo de paradigmas conceptuales distintos (constructivismo y psicoanálisis)
nuestros diálogos compartidos en la clínica nos llevaron recurrentemente a un
espacio común en el que confluían elementos pertenecientes a ambas tradiciones
para describir un mismo fenómeno clínico. Esta situación resultó particularmente
significativa cuando nos referíamos a nociones como la zona de desarrollo
próximo (Lev S. Vygotsky) y/o los fenómenos transicionales (D. W. Winnicott).

Desde estos comentarios informales del inicio decidimos abrir un espacio estable
para profundizar en esta primera intuición: ¿cuáles serían las proximidades y
divergencias entre ambas nociones?, ¿sería posible un dialogo fértil que no
redujera una teoría a la otra?

Después de un tiempo de trabajo en común -no exento de encuentros,
desencuentros, avances y retrocesos- presentamos este escrito como síntesis de
las reflexiones surgidas durante el mismo: esto es, la vigencia de dichos
conceptos en la práctica cotidiana, la referencia radical a la persona como ser
social y la posibilidad del diálogo entre perspectivas que habitualmente tienden a
encerrarse en sus propios castillos institucionales. El título del artículo es, de
hecho, una fusión entre la “zona de desarrollo próximo” y los “fenómenos
transicionales”.

VYGOTSKY Y LA ZONA DE DESARROLLO PRÓXIMO

Lev S. Vygotsky (1896-1934) (Rivière, 1984) nació en Orsha, una pequeña ciudad
bielorrusa. Su formación universitaria fue diversa: primero estudió medicina,
después derecho y posteriormente historia y filosofía. Se inició profesionalmente
en la crítica literaria y dedicó su primer libro a la psicología del arte.

En enero de 1924, con veintiocho años, pronuncia una charla particularmente
polémica en el II Congreso Psiconeurológico en Leningrado que tendría
importantes consecuencias para su carrera y su obra. Su tesis era tan simple
como controvertida para la psicología científica del momento: no se pueden
ignorar los hechos de la conciencia. Vygotsky sostenía que, aunque los reflejos
proporcionan el fundamento de la conducta, no nos dicen nada sobre la
“construcción” erigida sobre este fundamento, lo que significa que ni la categoría
de “conciencia” ni la de “inconsciente” pueden ignorarse.

En aquel auditorio se encontraba Alexander Luria, a quien las palabras de
Vygostsky causaron una honda impresión. Luria ostentaba (a pesar de contar sólo
veintiséis años) el puesto de secretario académico del Instituto de Psicología de
Moscú, y consiguió convencer al entonces director K. Kornilov para que invitara a
Vygotsky como miembro investigador. Es allí donde inicia un programa para
construir una nueva psicología científica no reflexológica, creando su teoría
histórico-cultural de los fenómenos psicológicos.

La lectura de su obra supuso una apertura hacia otros modos de entender los principios fundamentales de la psicología en Estados Unidos y buena parte de Europa. es capaz de construir códigos y significados propios. a su vez. semiótica y dialéctica del desarrollo. fundamentalmente por cuestiones relativas a la censura política ejercida desde el Estado Soviético. Zona de desarrollo próximo Fue en el estudio de la formación de conceptos en contexto educacional donde Vygotsky llegó a la intuición del carácter dialogal del aprendizaje. sostenía que. Partía de lo que consideraba la incapacidad de la teoría de Piaget para reconciliar el razonamiento del niño con la “naturaleza científica” (y adulta) de los conceptos aprendidos en la escuela. Sus colaboradores continuaron su obra aunque no sería hasta los años sesenta cuando se le descubriera en Occidente. esta visión compleja. El concepto zona de desarrollo próximo es un buen ejemplo para ilustrar esta visión. en la formación de conceptos de un niño. . Crítico con los métodos de experimentación que sólo tomaban en cuenta los logros del niño por sus propias fuerzas (“tests” administrados individualmente). Vygotsky buscaba el diálogo. histórica.Esta empresa se vio interrumpida por su muerte cuando contaba treinta y ocho años. el progreso alcanzado en cooperación con un adulto era un indicador mucho más sensible de las aptitudes intelectuales del niño que las medidas tomadas individualmente. Donde Piaget veía confrontación. origen de la llamada “revolución cognitiva” se fue diluyendo y giró. 1991). hacia uno de los campos de investigación particulares: el estudio de los procesos mentales a partir de la metáfora mente-ordenador (Bruner. Una de las tesis fundamentales de su psicología es la naturaleza social del desarrollo y el lenguaje humanos: el ser humano se construye desde significados culturales y. en una deriva imparable. Sin embargo.

La discrepancia entre la edad mental real de un niño y el nivel que alcanza al resolver problemas con ayuda indica la zona de desarrollo próximo. “el otro”. Esta medida es una pista más útil que la edad mental acerca de la dinámica del progreso intelectual. al ser interiorizada por el niño. “se encuentran” con la sistematización y lógica del razonamiento adulto a través del diálogo. en un proceso intersubjetivo (de fuera a dentro)serán interiorizadas gradualmente. El resultado de esta cooperación niño / adulto es una solución que. empíricamente abundantes pero desorganizados. En palabras de Vygotsky: … Tras averiguar que la edad mental de dos niños era. les dimos a cada uno de ellos problemas más difíciles de los que podían resolver por sí mismos y les proporcionamos alguna pequeña ayuda: el primer paso de la solución. ¿Podemos decir. se convierte en parte integrante del razonamiento infantil. en nuestro ejemplo. pp. Ilustraremos esta visión aplicada al concepto “edad mental”. mientras que el otro no podía superar los problemas destinados a los de nueve años. Descubrimos que. verdaderamente que su desarrollo mental es el mismo? La experiencia ha demostrado que el niño con mayor zona de desarrollo próximo obtendrá mejores resultados en la escuela. 179180) En resumen. uno de ellos podía resolver problemas pensados para niños de doce años. que describe cómo las funciones mentales superiores están (desde el punto de vista del desarrollo infantil) primero fuera y -sólo a través del contacto y el diálogo con adultos. Es lo que Vygotsky llamó ley de la doble formación.En este contexto. es imprescindible para entender y medir los procesos por los que se construyen las funciones mentales superiores. digamos. La profundidad de la zona de desarrollo próximo varía en función de las capacidades del niño para apropiarse de las estructuras (lógicas y psicológicas) adultas. Vygotsky (1995) creó el término zona de desarrollo próximo (zoped): el lugar en que los conceptos espontáneos de un niño. esta zona es de cuatro para el primer niño y de uno para el segundo. una cuestión fundamental o algún otro tipo de asistencia. más capacitado para la realización de una determinada tarea.(1995. gracias a esa cooperación. Un ejemplo de este principio general es la afirmación de que el habla interna es esencialmente dialogada. de ocho años. [1] .

Por su madre.). tiene seis años y en este tiempo el uso del bolígrafo como organizador perceptivo y cognitivo en nuestras tareas ha ido perdiendo su significado original. De una sesión para otra. gramaticales. Actualmente J. probablemente en su necesidad puntual de contacto y complicidad con su terapeuta o ante tareas cuya dificultad excedían sus posibilidades presentes de ejecución (en términos vygotskyanos. etc. me lo facilitaba.Cuando Jonathan (J. pude saber que este particular instrumento de aprendizaje era utilizado también en casa. Alguna vez J. Palacios y Moreno. Las posibilidades emergentes en el desarrollo.) como su mejora en la atención ya hace tiempo que posibilitaron que la participación del bolígrafo en los términos de uso descritos no fueran imprescindibles para J. cogiéndolo él mismo de la mesa y dándomelo en la mano con satisfacción. su zona de desarrollo inmediato). tanto en el lenguaje (capacidades crecientes en la referencia. sin alteraciones cualitativas de significación clínica. Luego. si bien manifiestamente retrasado. noté que cuando no utilizaba el bolígrafo J. sin que en su repertorio comunicativo hubieran aparecido aún las primeras palabras. Conceptos como el de andamiaje[2] o formatos de acción conjunta de J. Este proceso de aprendizaje descrito. también cogió otro bolígrafo como yo. cuando acudió a consulta tenía tres años y medio y un retraso madurativo general asociado a un problema del crecimiento. o la pantalla del ordenador utilicé un bolígrafo para señalar y fijar su atención. Paralelamente. hemos jugado con la necesidad de esta herramienta de comunicación y mediación. J. Bruner (1986) e hipótesis como la de Palacios (Siguan. fueron apareciendo las primeras palabras y un lenguaje oral. ha jugado o mejor dicho. 1994) . 1987. no está exento de una historia tanto en la evolución del sentido y el significado del uso del bolígrafo (herramienta psicológica compartida) en el aprendizaje de J. sobre todo en aquellos momentos en que yo observaba (en nuestra capacidad creciente de diálogo y conocimiento mutuos) que él no comprendía. pragmáticas. Sobre las láminas. En las primeras sesiones se puso de manifiesto tanto la buena disposición ante las tareas propuestas como sus dificultades manifiestas para fijar y mantener la atención en los aspectos relevantes de estas. en la realización de nuestras tareas en sesión. y durante un tiempo se convirtió en su aliado imprescindible para iniciar cualquier tarea que aludiera a un soporte visual. como en nuestra relación particular.

nuestra visión de la conciencia permanecerá esencialmente incompleta”. En sus palabras: “lo que un observador “percibe” en una determinada situación es una cuestión completamente privada. Sin embargo. Resumiendo. pudiendo ser utilizadas tanto para la comunicación como para el pensamiento del niño de manera autónoma (sin la necesidad de participación externa alguna). “hasta que no abordemos el tema de cómo se relaciona ambos. conviene no olvidar que si bien el problema fundamental para la psicología de Vygotsky es la conciencia humana. algunos autores después de Vygotsky han recurrido a la noción de intersubjetividad. las funciones mentales superiores están primero fuera de la mente del niño.[4] No obstante. construir una realidad social temporalmente compartida”. la naturaleza social y dialógica de los procesos mentales superiores. posteriormente estarán disponibles en una “mente compartida” niño/adulto. No obstante. Werstch (1988). niño y adulto se representan la misma situación de modo muy diferente. evento y objeto tiene muchas interpretaciones posibles y que el habla sirve para concretar una determinada interpretación y para crear una realidad social temporalmente compartida. éste consideró igual de importantes sus dos componentes básicos: intelecto y afectividad. y finalmente serán interiorizadas por completo. Sin embargo. Para comprender este problema. Es en ese espacio psicológico entre el niño y el adulto donde se construyen los procesos mentales individuales. cuando un adulto y un niño abordan en la zona de desarrollo próximo una situación como la citada en la viñeta clínica. en consecuencia – por lo menos bajo ciertas condiciones y en algún sentido-. . Rommetveit[3] ha subrayado que cualquier situación. Y citando a W. resulta a priori difícil averiguar cómo se comunican efectivamente. la zona de desarrollo próximo es sólo un buen ejemplo ilustrativo de una de las tesis fundamentales de Vygotsky.sobre la zona de desarrollo próximo percibida por los padres sintonizan y amplían la concepción vygotskiana descrita. nos podemos referir a ella y.

Winnicott obtiene el puesto de especialista en pediatría. concretamente en el Paddington Green Children's Hospital. en consultorio de psiquiatría infantil (Nasio. de los motivos de vivir. queda separado de toda la plenitud de la vida real. donde trabajará durante cuarenta años. p. Debido a ello. especialmente con la madre.La separación del lado intelectual de nuestra conciencia de su lado afectivo. 197) WINNICOTT Y LOS FENOMENOS TRANSICIONALES El psicoanalista Donald W. el pensamiento se transforma inevitablemente en un flujo autónomo de pensamientos que se piensan así mismos. más que preocuparse por los fenómenos de estructuración interna de la subjetividad. Winnicott se mantiene en el grupo de los independientes y años más tarde es elegido presidente de esta Sociedad (1956-1959 y 1965-1968). 1988. Analizado por Melanie Klein y en supervisión con ésta durante diez años. especialmente de personalidad y psicóticas. 1996). es por la elaboración del concepto de los objetos y fenómenos transicionales. de los intereses y de las atracciones del ser humano inteligente. citado en Wertsch. (Vygostsky. Su consultorio pediátrico se transformaría. Destacó en su trabajo como terapeuta infantil y también en el tratamiento de patologías graves. Winnicott (1896-1971) creó una extensa obra a lo largo de su vida. Sobre este trabajo clínico escribió con gran implicación personal y con un estilo muy personal y definido. volitivo. Tras su graduación como médico (1923) y su experiencia vital como voluntario en la I Guerra Mundial. no sólo en el ámbito psicoanalítico. De esta forma. Durante la época de las grandes controversias en el seno de la Sociedad Británica de Psicoanálisis. paralelamente a su formación como psicoanalista. pero si por algún descubrimiento Winnicott es conocido. 1934. es uno de los fallos fundamentales de la psicología tradicional. Winnicott se separó de las posiciones teóricas kleinianas y. se interesa por la relación del sujeto con su entorno. Objetos y fenómenos transicionales . p. 14.

Winnicott se refiere tanto a una zona intermedia de la experiencia (entre el mundo interno y el objeto externo) que siempre existirá en el ser humano. entre el erotismo oral y la verdadera relación de objeto. entre la actividad creadora primaria y la proyección de lo que ya se ha introyectado. Haremos un pequeño resumen del concepto y sus implicaciones clínicas. entre el desconocimiento primario de la deuda y el reconocimiento de ésta. Con esto. Consideramos que la utilización de este concepto conlleva una visión del ser humano esencialmente social y que su encaje en la técnica nos permite acercarnos en la práctica cotidiana con nueva luz tanto a los fenómenos primarios madre-hijo y al trabajo terapéutico con los niños y sus familias como a aspectos relevantes de la relación entre los pacientes adultos y sus terapeutas. dice Winnicott. como a un momento también intermedio en el desarrollo infantil. El artículo en que por primera vez Winnicott hace referencia a los fenómenos transicionales fue publicado en 1951 y después retomado y ampliado en su libro ya clásico Realidad y juego (1971)[5] Los términos objetos transicionales y fenómenos transicionales designan la zona intermedia de experiencia. …entre el pulgar y el osito. . a veces parece que sin una referencia clara a qué es lo que ellos significan.Es frecuente encontrar en historias clínicas infantiles actuales alusiones a la existencia o no de objetos transicionales: ¿Tiene el niño/a un juguete o manta preferido? Los objetos transicionales se han convertido en un ítem más de las entrevistas estructuradas que los terapeutas realizan a los padres de sus pequeños pacientes.

desde los primeros meses el bebé arranca lana y la reúne y la usa para la parte acariciadora de la actividad […] o 4. que complican […] la succión del pulgar: 1. Es un ser desvalido por naturaleza y preparado para la interacción social y el aprendizaje. el trozo de tela se aferra y succiona de alguna manera.El parloteo del bebé y la manera en que un niño mayor repite una canción mientras se prepara para dormir se ubican en esta zona intermedia junto con el uso que se hace de objetos que no forman parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca del todo como pertenecientes a la realidad exterior. 20) Los objetos transicionales son distintos para cada niño. siendo una defensa contra la ansiedad. se producen movimientos de masticación. Winnicott (1996) refiere las conductas observables del bebé que se relacionan con los fenómenos transicionales: En la experiencia corriente se da uno de los casos siguientes. plantea . están unidos a su recién iniciada biografía y adquirieren una importancia vital en el momento en el que se dispone a dormir o en el despertar. o 2. El ser humano es. un ser dependiente del otro para su supervivencia y desarrollo desde el nacimiento y esto por mucho más tiempo que en ninguna de las otras especies animales. o bien no se lo succiona […] o 3. digamos una parte de la sábana […] y lo introduce en la boca junto con los dedos. con la otra mano el bebé toma un objeto exterior. los fenómenos transicionales tratan de un estado intermedio entre la incapacidad del bebé para reconocer y aceptar esta realidad y su creciente capacidad para ello. […] balbuceos […] ruidos anales […] (p. En este contexto. acompañados por sonidos. por definición.

Winnicott. el rol materno. con la necesidad de un reaseguramiento en los momentos de soledad (ahora que el niño comienza a percibirlos). Esta tercera zona de la experiencia (ni interna ni externa) es la zona del juego. o el fenómeno de la ilusión grupal (la creencia en la coincidencia entre la expectativa individual y su cumplimiento por el grupo) (Kaës. Winnicott (1971) habla del espacio potencial que existe entre el bebé y su madre pero también entre el niño y la familia y entre el individuo y la sociedad. en especial contra la de tipo depresivo. 2000). como son sus primeros pasos y palabras. el arte. Respecto a la edad en la que comienzan. Más bien se refiere al ejercicio de un rol. etc. las religiones.[6] Los fenómenos transicionales continúan a lo largo de toda la vida siendo el lugar en el que se ubica la experiencia cultural. separación de los padres. Podríamos pensar que estos fenómenos se relacionan con una naciente diferenciación entre el niño y su madre y. que para nuestro autor es determinante de las posibilidades de crecimiento del infante. La madre suficientemente buena y los fenómenos transicionales El concepto de madre suficientemente buena en Winnicott no tiene connotaciones morales o culpabilizadoras hacia la madre concreta de cada niño. de modo que el periodo coincide con el surgimiento del miedo al extraño y precede a las incipientes muestras de independencia del infante. viajes. diremos que los fenómenos transicionales empiezan a aparecer desde los seis meses hasta los doce. en consecuencia. Son objetos que se utilizan en momentos de transición: sueño/vigilia. Ésta es la que lleva a cabo una adaptación activa a las . El niño necesita de una madre suficientemente buena para que emplee objetos transicionales.

La adaptación de la madre a estas necesidades del bebé se concreta por el cumplimiento de tres funciones maternas:  la presentación del objeto: es la madre quien lleva el pecho o su sustituto a la boca del niño. por así decirlo. con el desarrollo del infante y su creciente capacidad para adaptarse activamente al medio junto a la apertura de los intereses de la madre a . las necesidades del lactante son indudablemente de orden corporal. etc Winnicott (1996) interpreta el efecto que para el niño tiene el ejercicio.necesidades del pequeño. Está. por ejemplo. bajo su control mágico. de la primera de estas funciones. La omnipotencia -dice Winnicott. pero no lo logrará si al principio no le ofreció suficientes oportunidades de ilusión. adapta su vestido a la temperatura ambiental. al principio. y lo hace en el momento apropiado.  los cuidados (handling): la madre (o quien ejerza esa función) lava al niño. Con un provocador aforismo Winnicott dice “el bebé. Sólo será poco a poco. lo masajea si tiene dolor abdominal. La madre. coloca el pecho real justo allí donde el pequeño se halla dispuesto a crearlo. si no el niño nunca lo encontraría y moriría por inanición. La madre y el bebé son la misma cosa. La tarea posterior de la madre consistirá en desilusionar al bebé en forma gradual. Al comienzo. pero también existen necesidades psíquicas.es casi un hecho de la experiencia. eso no existe”. y esto en la vivencia tanto del bebé como de su madre. adaptación que gradualmente va disminuyendo según la creciente capacidad del niño para tolerar los resultados de la frustración. En los comienzos de la vida. la madre ofrece así al bebé la oportunidad de crearse la ilusión de que el pecho es parte de él.  el sostenimiento (holding): el espacio y el tiempo son inabarcables para el recién nacido y la madre los adapta a las posibilidades del pequeño para que este pueda ir orientándose en ambos.

Cuando terminan las sesiones. Mario canturrea una melodía. En una ocasión al llamar al portero automático de la consulta.otras cuestiones que no sean su hijo cuando la unidad madre/bebé ira separándose. Psicoterapia y fenómenos transicionales . habla despacio y su discurso es confuso. mientras lo sigo por el pasillo al acompañarlo a la puerta. Es un fenómeno transicional: la separación lo deprime y se resguarda de ello por medio de ese canturreo que lo acompaña. el compañero le responde que no hay ningún Mario en el centro. Entendía (dice) que ya no estuviera enamorada de el. lo hace en cada ocasión. en él se funden sus vivencias con las palabras textuales de otros: no diferencia psicológicamente lo que le pertenece y lo que es de los demás. entre su deseo/necesidad y la realidad. Estos fenómenos se observan también en la clínica de adultos. ante la pregunta de un compañero pronuncia su nombre. entre la magia y el simbolismo. Este canturreo enlaza y separa la sesión del resto de su vida. tal es la indefinición del tono con el que habla. Él lo acepta sin crítica ni preguntas. su mujer le comunica que lo deja. Se mueve lentamente. Tiene un sueño de angustia repetido: entra en una cabina telefónica e intenta hablar con alguien pero siempre hay algo que se lo impide y no puede conseguirlo. Sin previo aviso. Con esta aceptación sin reservas aparece la angustia que lo lleva a consultar. Podríamos decir que los fenómenos transicionales son lo que vemos del recorrido que hace el niño desde su unidad con la madre en algo que es un dos indiferenciable a la naciente diferenciación entre él y el mundo. Mario acude a nuestro centro tras su ruptura matrimonial.

como ese garabato comúnmente creado entre el paciente y su terapeuta nos parecerá una acertada imagen de lo que nos ocurre en la intimidad de la consulta. 1996) entre el paciente y su terapeuta. la verbal de la madre y la plástica de la hija hacen referencia al mismo fenómeno entre generaciones: la necesidad. suponiendo una disminución significativa de las horas de sueño que le impiden rendir en la escuela. entonces es el terapeuta quien interpreta lo dibujado.Winnicott (1991) desarrolló la técnica del garabato (squiggle) en su trabajo terapéutico con niños. Por medio de su madre. de una comunidad con la madre que permita posteriormente avanzar en la independencia. incluida la interpretación. así los turnos se van sucediendo y con la creación gráfica común se accede a las fantasías infantiles. lee para intentar dormir y va inquietándose hasta que llama a su madre para que se quede con ella acompañándola. Podemos utilizar la técnica del garabato como metáfora de lo que ocurre en la sesión terapéutica (Abadi. no del todo satisfecha en ambas. todos varones y que no recordaba haber compartido nada con su madre. Rosa nos envía el dibujo de un sueño: en él está montada en un tándem con su madre. El formato de juego[7] hace que la ansiedad no domine las posibilidades de trabajo conjunto entre el niño y su terapeuta. salvo un día que fueron juntas en bicicleta a un parque. Viene a nuestro centro porque no puede conciliar el sueño: se acuesta. casi a diario. Ambas comunicaciones. se ven árboles en el escenario del dibujo. como parte de un proceso comunicativo. podemos suponer los descubrimientos psicoanalíticos.[8] . Esta perspectiva transicional de lo que ocurre en la consulta de cada terapeuta está en la base del movimiento relacional e intersubjetivo en psicoanálisis. Toda la familia está preocupada y no sabe qué hacer. En la exploración de los vínculos de los padres de Rosa con sus propios padres la madre nos cuenta entre lágrimas que pasó su infancia de una manera un tanto salvaje en la compañía de sus hermanos. El terapeuta esboza un trazo en un papel y pide al paciente que le diga qué es lo que dibujó mientras lo anima a transformar el resultado con su propio dibujo. Rosa tiene siete años. Si consideramos las intervenciones del terapeuta. esto ocurre desde dos años atrás.

en una nueva metáfora del sujeto atrapado por lo inconsciente. . 2004) [9] Esta orientación mira al terapeuta. En esta misma dirección. como parte activa en la configuración terapéutica. ésta le refería los descubrimientos que había hecho. así. sino un campo interaccional que implica al terapeuta (Mitchell. 2004. Temas como la honestidad del terapeuta se ponen en juego (Stolorow y Atwood. aunque no siempre esto sea percibido. Resulta interesante. Levenkron.La corriente relacional considera que la unidad básica a investigar y sobre la que pensar la terapia analítica no es el individuo como una entidad separada cuyos deseos chocan contra una realidad externa. La terapeuta nos contaba entre apenada y satisfecha lo difícil que había sido ir acercando a la paciente hacia esos hechos relevantes y la renuncia a su propiedad que suponían aquellas palabras. describe al terapeuta como ser bifronte (homo sapiens y homo demens) frente a su tarea. 1993). 2007). Una compañera relataba cómo. terminando el proceso terapéutico con una paciente. más allá de la imagen del analista como espejo. la consideración del impasse terapéutico como la vía regia para la comprensión psicoanalítica en tanto lo hace depender de la capacidad del terapeuta para darse cuenta de los principios organizadores de su propio mundo subjetivo. muy en la línea winnicottiana de problematizar al entorno. utilizando elementos pertenecientes a la antropología compleja de Edgar Morin. desde el enfoque intersubjetivo se busca la comprensión de los fenómenos psicológicos no como productos de mecanismos intrapsíquicos sino como emergentes de la interacción recíproca de subjetividades en relación (Stolorow y Atwood. la explicación que había encontrado a las dificultades que la llevaron a consultar y lo sorprendida que estaba por estos avances que había conseguido sola. Este concepto. nos acercamos a la noción de enfermedad del terapeuta (Sánchez y Piñero. En psicoterapia hay dos. En este mismo sentido. 2004).

El terapeuta ha sabido tener su lugar. las palabras son los objetos con los que continuamente nos relacionamos en la consulta. . ENTRE VYGOTSKY Y WINNICOTT De manera resumida. Al fin y al cabo. el de la madre que. según Winnicott describe.Nosotros pensamos que cuando esto ocurre el proceso ha funcionado. pone el objeto ahí donde el niño lo espera. permitiéndole vivir la experiencia de omnipotencia de haber creado el objeto. presentamos en este cuadro las características principales de ambos conceptos y de lo que damos en llamar la zona de transición entre ambos.

.Tanto Vygotsky como Winnicott tienen una visión esencialmente social del desarrollo del niño. Dicho de otra manera. los procesos mentales internos son el resultado de un apropiamiento por parte del infante de algo que está primero en la relación con el adulto. el individuo no se socializa. un sujeto se hace tal en la relación con otro (más capaz) o. al contrario. es desde su primaria inmersión en lo social que le es posible individualizarse. Para ambos. también.

corren el peligro de reificar a un ser que se encuentra constitutivamente en un periodo de cambio continuo. [10] Estos diagnósticos. Evocamos aquí a Bajtin/Voloshinov y su teoría/práctica de la alteridad. planteamos. dos sujetos que se comunican. esto es: las posibilidades de crecimiento psicológico o de curación van más allá del potencial individual del paciente. Y es que. es la más cercana a mí. Con la distancia que de ellos nos separa. El espacio estable que en común dispusimos los autores para el estudio de estas cuestiones nos ha traído hasta aquí. en la práctica no puede entenderse ni la evaluación psicológica ni la intervención sin contar con “el otro”.los procesos individuales de aprendizaje o los de cambio que se producen en una psicoterapia es necesario contemplar la relación de. al menos. necesaria para la biografía. En palabras de Bajtin (1988) ¿o Voloshinov?: El principio interior de la unidad es inútil al relato biográfico… el yo-para-mi no podría contar nada. Aludimos directamente a la zona de desarrollo próximo y a los fenómenos transicionales. apoyados ingenuamente en el sustrato biológico del sujeto. Ambas nociones pueden constituirse en una potente vacuna contra los diagnósticos de patología infantil que. . dependen de las posibilidades de diálogo entre el paciente y su terapeuta. Dicho de otro modo: para poder entender -o incluso medir. incluyendo al psicólogo/terapeuta que trata al niño. Un compañero nos hacía ver cómo este espacio fue trasladándose de la consulta de uno hacia la del otro. desde esta perspectiva. reconocemos en nosotros la imposibilidad de determinar qué escribió cada cual y qué fue de qué parte a qué otra. sino que… la posición de valor del otro.Esta visión social del desarrollo es aplicable tal cual a la intervención psicológica. social y cultural. y a través de los que la cuentan. los demás. no toman en cuenta la inclusión del niño en su contexto familiar. y yo soy convocado directamente en ella a través de los héroes de mi vida. cambio que incluye indisolublemente para su producción a los seres humanos que lo rodean.

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1996. W. dedicado al trastorno por déficit de atención e hiperactividad hace hincapié ya desde su editorial en este asunto en relación con el TDAH. Gedisa. . Barcelona. Barcelona. GEDISA. [6] Winnicott. 2004)) de los intersubjetivistas es heredera del periodo de dependencia absoluta winnicottiano. periodo en el que bebé y madre son la misma cosa. pionero en la exploración de este territorio. D. (1971): Objetos transicionales y fenómenos transicionales en Realidad y juego. W. [9] La misma noción de selfobject (Stolorow y Atwood. 1996 [7] Bruner en su El habla del niño (citado previamente) describe desde la perspectiva de la psicología cognitiva las características del formato de juego y su naturalidad en los intercambios entre el niño y su madre u otro adulto con el que interaccione.[4] Recordamos aquí la idea de que la madre presta el aparato psíquico al bebé de Bion [5] Winnicott. [10] El monográfico de Psicopatología y Salud Mental de septiembre de 2007. [8] Recordemos aquí también a Sándor Ferenczi. (1971): La ubicación de la experiencia cultural en Realidad y juego. D.