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SIGLO DE ORO

PROFESORA: LUISA OCARANZA P.
AYUDANTES: VICTORIA CIFUENTES
PAOLA VALDIVIA
 
 
 

DOSSIER  Nº2  
 

CONTENIDOS  
1. Fuente

a. Giovanni Pico della Mirandolla. Discurso de la dignidad del hombre.
2. Bibliografía:  
a. Francisco  Rico.  Humanismo  y  dignidad  del  hombre  de  la  España  del  Renacimiento  
b. Agustín   Redondo.   Desde   los   márgenes:   transgresión   de   saberes   humanísticos   y   de  
formas  de  vida  en  la  España  del  siglo  XVI  
c. Mechthild  Albert.  Los  saberes  del  ocioso:  ocio,  sociabilidad  y  saberes  en  el  Siglo  de  
Oro  

LECTURA  PARA  LA  CLASE  
Giovanni Pico della Mirandolla. Discurso de la dignidad del hombre

D ISC U R SO D E L A D IG N ID A D D E L H O M B R E
por
G IO VA N N I PICO D E L L A M IR A N D O L A

He leído, Reverendísimos Padres, en los escritos de los
árabes que cuando le fue preguntado a Abdalá sarraceno
qué era a sus ojos más de admirar en esta especie de esce­
nario que es el mundo, respondió que nada le parecía más
admirable que el hombre. Concuerda esta opinión con
aquella de Mercurio: «Gran maravilla, oh Asclepio, es el
hombre».
Al reflexionar sobre el sentido de estas sentencias, hallé
que no me satisfacían las razones que muchos habían adu­
cido acerca de la superioridad de la naturaleza humana:
que el hombre es mediador entre las criaturas, igual a los
seres superiores, soberano de los inferiores; intérprete de
la naturaleza por la perspicacia de sus sentidos, por la ca­
pacidad inquisitiva de su inteligencia, por la luz de su en­
tendimiento; situado entre la eternidad inmóvil y el tiem­
po que fluye y, como dicen los persas, vínculo unificador,
o mejor dicho, himno nupcial del mundo, solo un poco in­
ferior a los ángeles según el testimonio de David. Cierta­
mente éstas son características destacables de su naturale­
za, pero no las principales, aquellas que permiten que el
hombre reivindique para sí legítimamente el privilegio
de ser admirado sobre todos los restantes seres. Entonces,
¿por qué no admirar más a los ángeles y a los coros de bien­
aventurados celestiales?
M e parece que finalmente he comprendido por qué el

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GIOVANNI PICO D E L LA M IR AN D OLA

hombre es el más afortunado de los seres animados y más
digno por ello de la admiración de todos, y cuál es exacta­
mente el lugar que le es propio en la jerarquía del univer­
so, causa de envidia no solo para los seres irracionales sino
también para los astros y para las mentes más allá de este
mundo. ¡Hecho increíble y extraordinario! ¿Y por qué ha­
bría de ser de otro modo? ¿Acaso no es gracias a esto por
lo que se considera y se proclama justamente que el hom­
bre es un gran milagro y un ser maravilloso? Escuchad,
pues, oh Padres, cuál es la condición del hombre y prestad
oído benigno, de acuerdo con vuestra benevolencia, al de­
sarrollo de mi discurso.
Dios Padre, supremo arquitecto, había ya erigido se­
gún las leyes de su arcana sabiduría esta morada terrena
que vemos, augusto templo de su divinidad. Había orna­
mentado la región supraceleste con inteligencias; había
sembrado las esferas celestes de almas inmortales; había
cubierto las zonas viles e inmundas del mundo inferior
con multitud de animales de todas las especies. Pero, com­
pletada su obra, el artífice deseó que hubiera alguna cria­
tura capaz de comprender la razón de tal empresa, de
amar su belleza, de admirar su grandeza. Por ello, cuando
hubo terminado todo lo demás, según testimonio de M oi­
sés y Tim eo, pensó en crear al hombre.
Sin embargo, no había entre los arquetipos alguno que
le sirviera para crear la nueva criatura, ni entre sus tesoros
uno con el que pudiera dotar como herencia al nuevo hijo,
ni entre los lugares de todo el mundo quedaba alguno des­
de el cual éste pudiera contemplar el universo, lo d o esta­
ba ya ocupado: todos los seres habían sido distribuidos en
el orden superior, medio o inferior. Pero no habría sido
propio de la potestad del Padre quedarse sin fuerzas, ca­
si impotente, en el último acto de la creación. N o habría
sido digno de su sabiduría vacilar en asunto tan necesario

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que no estás constreñido por límite alguno. que son seres divinos». de modo que el lugar. Finalmente. al hombre. según tu libre albedrío. a modo de so­ berano y responsable artífice de ti mismo. N o te he creado ni celestial ni terrenal. y poniéndolo en medio del mundo. como dice Lucilio. pues. le habló así: «N o te he dado. La naturaleza de todas las otras criaturas ha sido definida y se rige por leyes prescritas por mí. N o habría sido característico de su be­ néfico amor que aquel que debía alabar la generosidad divi­ na en los otros se viera obligado a vituperarla en sí mismo. Aquellas que 99 . Te he colocado en el centro del mundo para que desde allí puedas examinar con mayor comodidad a tu al­ rededor qué hay en el mundo. ser aquello que quiere! Los animales cuando nacen llevan consigo «del vientre materno». todo aquello que les constituirá. desde su nacimiento. Tomó. convertirte en las superiores. el Padre sembró toda clase de semillas y el germen de todo tipo de vida. oh Adán. ni un lugar determinado. ni inmortal para que. determinarás por ti mismo los límites de tu natu­ raleza.D I S C U R S O D E LA D I G N I D A D D E L H O M B R E por falta de ideas. podrás. creación sin una imagen precisa. si así lo dis­ pone el juicio de tu espíritu. En el hom­ bre. aquello que serán para toda la eternidad. te modeles en la forma que prefieras. en cuyas manos te he con­ fiado. o poco des­ pués. el don que tú escojas sean tuyos y los conserves según tu voluntad y tu juicio. ni un don particular. el máximo Artífice estableció que aquel a quien no podía dar nada propio compartiría lo que había sido concedido en particular a cada uno de los restantes seres. T ú . la fisonomía. ¡Oh suma generosidad de Dios Padre. suprema y admi­ rable felicidad del hombre al que le ha sido dado tener lo que elige. ni mortal. ni una fisonomía propia. Las criaturas su­ periores son desde el momento de su creación. Podrás degenerar en las criaturas in­ feriores que son los animales brutos.

incluso en plantas. Y si. no es la órbita la que hace al cielo. Por consiguiente. él mismo se ele­ vará sobre todas ellas. se convertirá en animal. no es la piel la que hace al animal. como una serpiente. De aquí esas célebres metamorfosis entre los hebreos y los pitagóri­ cos. si son racionales. no hace la corteza a la plan­ ta. ni hace al ángel la separación del cuerpo. sino su inteligencia espiritual. si ves a un hombre abando­ nado a sus apetitos. si sensi­ tivas. transforman a los criminales en animales y. arrastrándose sobre su vientre por el suelo. ¿Quién no se maravillará ante nuestra naturaleza camaleónica? O mejor dicho. Si ves a alguien cegado por los vanos e ilusorios engaños de su imaginación. por su parte. sino su orden armonioso. no un hombre lo que estás contemplando. como si fueioo .GIOVANNI PICO DELLA M IRAN DOLA cada hombre en particular cultive madurarán y darán fru­ to en él: si son vegetativas. insatisfecho con la suerte de todas las criatu­ ras. la teología más oculta de los hebreos transforma unas veces al santo Enoch en un ángel de la di­ vinidad al que llaman M al ’akh tba shabaotb y otras veces a otros en diferentes espíritus divinos. se repliega en el centro de su propia unidad. capaz de transformarse a sí misma. Los pitagóricos. A seme­ janza de ellos. En efecto. ¿quién podría admirar más a cual­ quier otra criatura? Del hombre dijo con razón Asclepio ateniense que. si he­ mos de creer a Empédocles. se elevará al rango de ser celestial. sino su alma bestial y sensual. será ángel e hijo de Dios. si intelectuales. Efectivamente. será como una planta. sino su naturaleza insensible y obtusa. a causa de su mutabilidad y de su naturale­ za. y no le faltaba razón. estaba representado en los misterios simbólicamente por Proteo. Mohammed solía decir lo siguiente: que quien se aleja de la ley divina se convierte en una bestia. en la solitaria penum­ bra del Padre situado sobre todas las cosas. transfor­ mado en un único espíritu con Dios. es una planta.

Por ello escribió el persa Evantes en su comentario a la teología caldea que el hombre carece de una imagen innata y propia. unas veces con la expresión «todo carne». reverencia a ese hombre: es un ser celestial. esto es. «El hom­ bre es un animal de naturaleza varia. «sed dioses y todos hijos del excelso».D I S C U R S O D E LA D I G N I D A D D E L H O M BR E ra Calipso. En cambio. Y si ves a alguien que sea un contemplativo puro. Por contra. mosaicas y cristianas. habiendo sido puestos en tan alto lugar. Hagamos IOI . debemos pro­ curar ante todo que nunca se pueda decir de nosotros que. De aquí deriva el dicho caldeo Hanoriscb tbarah sharinas. sino que posee múltiples externas y adventicias. pues él mismo se moldea. no un hombre lo que estás mirando. si vieras a un filósofo juz­ gando todas las cosas a la luz de la razón. ¿Quién no admirará entonces al hombre? N o sin razón ha sido designado en las sagradas escrituras. que no pertenece al mundo. que aje­ no a su propio cuerpo permanece replegado en lo más profundo de su pensamiento. que somos aquello que queremos ser. otras con la de «toda criatura». se nos de­ ben poder aplicar las palabras del profeta Asaf. Subrayo esta idea también para que no abusemos de la indulgente generosidad del Padre y no transformemos el libre albedrío que nos concedió para nuestra salvación en causa de nuestra condena. no supimos reco­ nocerlo y descendimos a una condición semejante a la de las bestias y los animales de carga. multiforme y cam­ biante». es una bestia. revestido de carne humana. considera que no es ni un ser celestial ni pertenece a este mundo: este es un espíritu su­ perior. se constituye y se transforma en el aspecto de toda la carne y en el carácter de todas las criaturas. Pero ¿por qué me detengo en este punto? Para que en­ tendamos que puesto que hemos nacido bajo esta condi­ ción. que seducido por su encanto se ha convertido en esclavo de sus sentidos.

del que posee un espíritu con­ templativo— vuela Dios y cuidándole. serafines. ¿qué te­ nemos que hacer? Veamos qué hacen ellos. Si nosotros viviéramos de igual manera— y podemos hacerlo— . su fuego. despreciemos las celestes y volviendo la espalda a todo lo que hay en este mundo.GIO VAN NI PICO D E L L A M IR AN D O L A que una especie de sagrada ambición nos invada el ánimo para que. del juez justo— se sienta Dios. Por consiguiente. Si ardemos de amor solo por el Creador mismo. D e esta manera. según los misterios sagrados. Tratemos de emularlos nosotros. aunque seamos in­ capaces de admitir un segundo lugar y de cederles el pri­ mero. compartiremos la sólida firmeza de los tronos. Si alejados de la acción medi­ tamos sobre la presencia del Creador en sus obras y de las obras en el Creador. que todo lo devora. querubines y tronos ocupan el primer lugar. no seremos en nada inferiores a ellos. juez de los siglos. esforcémosnos al máximo en conse­ guirlo. allí donde. compartiríamos su suerte. Por enci­ ma del querubín— esto es. le alimenta casi como a un polluelo. Por encima del trono— es decir. por la fuerza de nuestra voluntad. apresurémosnos a la corte ultraterrena. y que. según está 102 . si entregados a una vida activa cuidamos de las cosas inferiores con recto juicio. Arde el serafín en el fuego del amor. en su dignidad y su gloria. aspiremos a lo más alto y. estaremos ocupados en el ocio con­ templativo y brillaremos por doquier con la luz de los que­ rubines. sobresale el trono en la firmeza de su juicio. Desdeñemos las cosas terrestres. cómo viven la vida. aquellas que están sobre el cielo. Pero ¿de qué modo podemos lograr este fin?. brilla el querubín en el esplendor de la inteligencia. insatisfechos con la mediocridad. nos inflamará de repente a imagen de los serafines. Pues el espíritu del Señor se mueve sobre las aguas. próxima a la divinidad más excelsa. puesto que podemos hacerlo si ponemos nues­ tra voluntad en ello.

Este es el que debemos primeramente emular. de modo constante. perseguir y compren­ der. que preside la filosofía contemplativa. qué vio hacer a los ejércitos de querubines cuando fue elevado al tercer cielo. Grande es el poder de los tronos. a la que llegamos cuando amamos. con los que están familiarizados y conocen a fondo. el orden paládico. ¿cómo se puede juzgar o amar lo que no se co­ noce? Moisés amó a un Dios que había visto y como juez dictó las leyes que previamente había contemplado en la montaña. sublime la excelsi­ tud de los serafines. bien instruidos y preparados. N o obstante. Por ello. según la interpretación de Dionisio. que vio que primero se purificaban. acudamos a los antiguos Pa­ dres. tener ante los ojos. casi podría decirse que Dios y él son uno solo. Sin embargo. Pero ya que no nos está permi­ tido conseguirlo por nosotros mismos. alaban al Señor cantando himnos al alba. sino que igualmente nos ilumina hada el juid o de los tronos. pues somos carne y tratamos de cosas terrenales. si nuestra vida va a modelarse según el ejemplo de la de los querubines. así como cuál es su naturaleza. que alcanzamos cuando hacemos uso de nuestro juicio. qué hechos y qué obras les son propios. de aquí seremos raptados a las dmas del amor y descenderemos a las obligaciones de la vida activa. Preguntemos al apóstol Pablo. Nosotros. por tanto. el querubín actúa como intermediario: no solo nos prepara con su luz para el fuego de los serafi­ nes. imitando a los querubines en nuestra 103 . que después eran iluminados y que por último llegaban a la perfección. qué vida es esa. vaso de elección. merece la pena. Este es el vínculo de las primeras mentes. habita en Dios y Dios en él. Responderá. quienes pueden damos testimonio abundante y cer­ tero sobre tales asuntos.D ISC U R SO DE LA D I G N I D A D D EL HOMBRE escrito en el libro de Job. Quienquiera que sea un serafín— alguien que ama— .

finalmente. de modo contingente.GIOVAN NI PICO D ELLA M IR AN D OLA vida terrena. quiero decir. la más despreciable. dicen los misterios. ¿Por qué no llamaremos manos del alma a aquella otra irascible. Si esto es lo que debemos hacer. Pero ¿cuáles son esos pies?. así como sobre la superficie de la tierra. que duerme en el mundo inferior mientras permanece vigilante en el superior. la de una escala que se extiende desde el punto más bajo de la tierra hasta la cima del cielo. mientras los ángeles contemplativos alternativamente su­ ben y bajan por ellas. les está vedado tocar lo que es puro. ¿cuáles son esas manos? Por los pies del alma se entiende aquella parte. lavando por así decirlo las in­ mundicias de la ignorancia y de los vicios. cuya imagen brilla esculpida en el trono de la gloria. interroguemos al patriar­ ca Jacob. purifiquemos el alma para que las pasiones no se desaten a su antojo ni la razón se descarríe tal vez llevada de la imprudencia. hacerla perfecta en el conocimiento de las cosas divinas. me pregunto: ¿Quién tocará la escala del Señor con pies impuros. que suscita los apetitos como si fuera su campeona y que como predadora se apodera en medio del polvo y a la luz del sol de aquello que el deseo devorará mientras dormita a la 104 . Y si no nos bastan nuestros intérpretes. nosotros que aspira­ mos a ser como los ángeles. todas las cosas a ellos— . es la potencia nutriente y alimenticia. fuente de concupis­ cencia y maestra de muelle voluptuosidad. con el Señor sentado en el más elevado. disipando las sombras de la ra­ zón mediante la dialéctica. Dejemos entonces que la luz de la filosofía natural inunde el alma a fin de que podamos. con las manos sucias? A los impuros. refrenando el impulso de las pasiones por medio de la ciencia moral. Pero nos enseñará a través de una imagen— así se les aparecían. El padre sapientísimo. con la que esta se apoya sobre la mate­ ria. nos instruirá. dividida en nu­ merosos peldaños.

al llegar al fondo de las cosas a par­ tir del centro y hasta llegar a él. toda la parte sen­ sual donde residen las tentaciones del cuerpo— que. sin salimos de la escala. Interroguemos también al justo Job. si es que queremos ser compañeros de los án­ geles que recorren la escala de Jacob. De esta forma. Y puesto que el or­ den mediano interpreta las advertencias del orden supre­ mo para los seres inferiores. Con todo. de peldaño en peldaño. ascendere­ mos. que es­ tá en lo alto de la escala. Cuando lo hayamos logrado gracias al arte de la palabra y de la razón. Aquel nos muestra que hay una doble naturaleza presente i°5 . es decir. de la natu­ raleza. alcancemos la perfección con la bienaventuranza teológica. quien estableció con el Dios de la vida una alianza antes de ser traído él mismo a la vida. eso no será suficiente. animados entonces por el espíritu de los querubines a subir por los escalones. hasta que descansando finalmente en el seno del Padre. bañé­ moslos en la filosofía moral como si se tratara de una co­ rriente de agua viva si no queremos ser arrojados de la es­ cala como profanadores e impuros. esos pies— esto es. tal y como leemos en su libro: «El pone la paz en los cielos». a veces descenderemos. otras. a menos que prime­ ro seamos instruidos y estemos preparados para ascender de modo apropiado. y para seguir el recorrido establecido de subida y bajada. retorciéndole el cuello tienen presa al alma. desmembrando con fuerza titánica la unidad en una plura­ lidad de partes. como dicen. que el filósofo Empédocles interprete para nosotros las palabras de Job el teólogo. sobre lo que el Dios Supremo desearía por encima de todo en esas decenas de centenares de mi­ les que le asisten: la paz. como ocurrió con los miembros de Osiris. filosofaremos en cada uno de los peldaños de la escala.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D D E L H O M BR E sombra? Esas manos. responderá. devolviendo con la fuerza de Febo la unidad a la plu­ ralidad. como le sucedió a Osiris.

que hay en nuestro interior múltiples discordias que crean en nosotros graves guerras internas. Si primeramente nuestro hombre buscase tan solo una tregua con sus enemigos. solo la filosofía podrá reprimir y apaciguar tales discordias en nosotros. En ellos se lamenta de que cuando es dominado por la lucha y la discordia. Padres. sellará un pacto inviolable de santa paz entre la carne y el espíritu. con mayor rectitud de juicio. según Heráclites. según testimonian sus versos. Si es que las rechazamos. como si del sacrificio de una puerca se tratase. Es cierto. allí estará aquella y colmará con generosidad nuestras intenciones. la otra nos precipita a los mundos inferiores. deseáramos alcanzar la seguridad de la paz perpe­ tua. que le convierten en un ser semejante a un loco y a un fugitivo de los dio­ ses. pero las suavizará haciendo que nos obliguen a recordar que la naturaleza. pues habiendo inmolado ambas bestias. a través del litigio y de la amistad o de la guerra y de la paz. La filosofía natural calmará las contradicciones y las diferencias de opinión que vejan. se siente como si fuera arrojado a las profundidades del mar. N o está.GIOVANN1 PICO D ELLA M IRAN D OLA en nuestras almas: una nos empuja a las regiones celestia­ les. nace de la guerra. Si después. propios de una ñe­ ra. dividen y ofenden por doquier el alma inquieta. pues. por ello. peores que las guerras civiles. La dia­ léctica apaciguará los tumultos de la razón que se agita confusa y ansiosa ante las inconsistencias del discurso y el carácter capcioso de los silogismos. la moral reconducirá los desenfrenados desvarios de nuestra multiforme natu­ raleza animal y domeñará los impulsos. Homero la solía denominar «lucha». si aspiramos a aquella paz que nos llevaría a un lugar tan alto que nos encontraríamos entre los elegidos del Señor. en su poder proporcionamos una paz verdaderamente tranquila y estable: ese es el don y el privilegio de su seño­ 106 . de la ira y el furor.

y rodeada de la múltiple variedad de las ciencias. Llamados con tanta dulzura. volando al abrazo de esta bienaventurada madre. esta es la paz que Dios crea en lo más alto. con pies alados. Si se muestra digna de tan elevado huésped. le recibirá vestida con un ropaje dorado a modo de túnica nupcial. Esta es aquella amistad que los pi­ tagóricos dicen que es el fin de toda filosofía. y cuan­ do nos vea a lo lejos aproximándonos.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D D E L H O M BR E ra. unión indisoluble. deseémosla para cada casa en la que entremos. vosotros que os habéis esforzado. deseémosla para nuestra propia alma. como si fuéramos Mercurios terres­ tres. pueda adornarse con todo tipo de filosofía como si se tratara de galas palaciegas y de decorar el umbral de su puerta con ornamentos teológi­ cos. Esta nos mostrará la vía a la naturaleza y nos guiará acompañándonos. en sí misma querrá morir para poder vivir en 107 . acogerá al magnífico huésped no como tal. go­ zaremos la paz anhelada: paz santísima. olvidando la casa de su padre. gritará: «Venid a mí. Deseemos esta paz a nuestros amigos. Por ella. y descienda el Rey de la Gloria y con el Padre venga a esta casa y haga de ella su morada. sino que de un modo inefable se funden com­ pletamente en una sola. esto es. de la muy santa teología. sino como esposo del que no se separará nunca. amistad unánime. a nuestro siglo. para que después de haberse librado de la suciedad gracias a la moral y la dialéctica. todas las almas son no solo ca­ paces de concordar en una sola mente que está sobre todas las mentes. para que por ella se convierta en la casa de Dios. Preferirá ser separada de su propio pueblo y. cuya bondad es ilimitada. Venid a mí y os daré la paz que el mundo y la naturaleza no os pueden dar». olvidada incluso de sí misma. incitados con tanta bon­ dad. la que los ángeles anunciaron a los hombres de buena voluntad cuando descendieron a la tierra para que los mortales ascendieran a través de ella hasta el cielo y se convirtieran en ángeles.

a cuyos ojos en verdad la muerte de los santos es preciosa. podrán contemplar también el candelabro celeste dividido en siete brazos de luz. las estrellas. Verdaderamente no son solo los misterios mosaicos y los cristianos. Citemos también al propio Moisés. los ele­ mentos de piel. cual fervientes levitas. sin que se interponga el velo de algún símbolo. hasta que se hayan purificado. a cielo raso. podrán contemplar la belleza multicolor del excelso trono en la morada del Se­ ñor. de las que hablaré a continuación. En verdad esto es lo que nos ordena Moisés. esto es. la meditación de la cual dicen los sa­ bios que es el fin último de la filosofía. quien se encuentra cerca de aquella copiosa fuente de santa e inefable inteli­ gencia de cuyo néctar se embriagan los ángeles. deben asistir como novicios de la dialéctica en las sagradas órdenes de la filosofía. pero sin tocar aún las co­ sas sagradas. ¿Qué otra cosa podrían significar los grados de iniciación observados en 108 . nos aconseja. nos incita. y al ordenárnoslo. y po­ damos disfrutar de la gloria de la divinidad». antes. que habitamos en la árida soledad de este cuerpo: «Que aque­ llos que todavía estén impuros y necesitan de la filosofía moral vivan con el vulgo. digo. Que aquellos que hayan reformado ya sus cos­ tumbres entren en el santuario. hasta que finalmente seamos acogidos en el santuario del templo por la gracia de la sublime teolo­ gía. como los sacerdotes de Tesalia. sino también la teología de los antiguos la que nos muestra las ventajas y la dignidad de estas artes li­ berales. Cuando hayan sido admitidos también a éstas. si muerte puede llamarse aque­ lla plenitud de vida. muerte.GIOVANNI PICO D ELLA M IRAN D OLA su esposo. nos exhorta a que nos preparemos cuanto podamos por medio de la filosofía para encaminar­ nos hacia la futura gloria celestial. fuera del tabernáculo. Escuche­ mos al venerable juez cuando legisla para nosotros. desde el sacerdocio de la filosofía.

entonces seremos sacudidos por el éxtasis de las musas y beberemos la armo­ nía celestial con el oído. Entonces Baco. recibir— pese a ser una cria­ tura mortal— el regalo de la inmortalidad? ¿Quién no querrá verse así inflamado de aquel furor socrático canta­ do por Platón en el Fedro que le haga escapar rápidamen­ te— con el remar. ex­ piatorias— a las que nos referimos antes. ¿Quién no deseará ser ini­ ciado en tales misterios? ¿Quién aunque tenga que dar la espalda a todas las cosas humanas.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D DE L H O M BRE los misterios de los griegos? A estos se les concedía la ad­ misión en los misterios solo después de ser purificados por la moral y la dialéctica. en las señales vi109 . por así decirlo. embriagado con el néctar de la eternidad. Este furor nos invadirá cuando hayamos hecho todo lo que está a nuestro alcance para ello. de manera que puedan sonar en una concordancia estable. no codiciará sentarse a la mesa de los dioses y. mostrándonos en sus misterios— esto es. Padres. acce­ dían a esa epopteia. y si por medio de la dialéctica nuestra razón avan­ za progresivamente de manera rítmica. que está asentado en el malig­ no. que menospreciar los bienes de fortuna y que dejar de lado los del cuerpo. que se apodere de nosotros tal furor socrático que nos saque fuera de nuestra mente para así poner nuestra mente y a nosotros mismos en Dios. Pues. hasta llegar a la Jerusalén celestial? Dejemos que se apodere de nosotros. si gracias a la moral las fuerzas de las pasiones han sido reconducidas con las medidas apropiadas para alcanzar la armonía entre ellas. de este mundo. aquellas artes— por así decir. a la contemplación de las cosas divinas a la luz de la teología. de las alas y de los pies— de aquí. ¿Qué otra cosa podría significar esa admisión sino una interpretación de los secretos más ocultos de la naturaleza por medio de la filosofía? Solo después de haber sido así preparados. es decir. guía de las musas.

y admiran­ do su belleza primigenia. a modo de ardientes serafi­ nes. ajenos a nosotros mismos. incitados de amor inefable como por un aguijón. si somos fieles como Moisés. A continuación. exaltados hasta su ele­ vada altura. pres­ cribe justamente la norma y la regla de todas las virtudes mediante la doctrina del justo medio. cual vates de Febo seremos sus amantes alados hasta que. Sin embargo. esto es. colmados de la divinidad. Así pues. Si se investigaran los sagrados nombres de Apolo. aquella sentencia medcn agan. nos embriagará con la abundancia de la casa de Dios. habitará la santísima teología inspirando en nosotros un doble furor. Puesto que Ammonio ha examinado suficientemente esta cuestión. Padres. no seremos ya más nosotros mismos. En efecto. no del falso. nos urge y anima al conocimiento de la naturaleza toda. el dicho gnoti deauton.GIOVANNI PICO D ELLA M IRAN DOLA sibles de la naturaleza— las cosas invisibles de Dios a no­ sotros. sino del verdadero Apolo que ilumina todas las almas que llegan a este mundo. Veréis que no nos ex­ hortan sino a abrazar con todas nuestras fuerzas la filoso­ fía tripartita. los tres preceptos deíficos indispensa­ bles a los que quieren entrar en el santo y augusto templo. en sí mismo re­ conoce todas las cosas. la cual. ‘de nada demasiado’. se demostraría amplia­ mente que este dios no es menos un filósofo que un profe­ ta. de la que la naturaleza humana es al mismo tiempo punto de encuentro y como un ser com­ puesto. pues quien se conoce a sí mismo. objeto de este discurso. ‘co­ nócete a ti mismo’. no hay razón para que yo me detenga de nuevo en ella. que estudiamos la filosofía. mas seremos Aquel que nos ha creado. tal y como lo dejó escrito ZoroasIIO . su significado y sus misterios ocultos. podremos medir desde allí todas las cosas que son y que serán y que han sido en la eternidad. tengamos presentes en nues­ tra mente. finalmente. esto es. de la que trata la moral.

con la que el alma mide.D I S C U R S O D E LA D I G N I D A D D E L H O M B R E tro primero y después Platón en su Akibíades. sabio sobre todo porque nunca se consideró merecedor de reci­ bir tal nombre. esto es. en los misterios de Baco que hemos mencionado— y podremos entregar­ nos a nuestra contemplación. y por consiguiente. de modo familiar. como bienaventurados. cuando le saludemos con la fór­ mula teológica ei. el poder terrenal— teme y reverencia. esto es. Tras ello. como si fueran uñas dema­ siado largas. verdadero alimento sustancioso y am­ brosía celestial. debemos dirigirla y estimularla sin descanso mediante el ejercicio y las normas de la dialéctica. en la que el Sol es llamado con razón padre y guía. Por último. por medio de la filosofía moral. es decir. ya cercanos a Dios. solo entonces podremos comenzar a participar en los ritos sagrados— esto es. Pitágoras nos acon­ sejará que demos de comer al gallo. Iluminados finalmente por este conocimiento gracias a la filosofía na­ tural. L o primero que nos recomendará será que no nos sentemos sobre una fanega. Este es el gallo que a la débil luz del amanecer canta con las estre­ llas en alabanza del Señor. los agudos accesos de la cólera y los pincha­ zos de la ira en el alma. que alimente­ mos la parte divina de nuestra alma con el conocimiento de las cosas divinas. nos estaremos diri­ giendo así. ‘tú eres’. Por contra. ni . Cuando este gallo canta. que por ociosa indolencia no perdamos la facultad racional. del muelle deseo de placeres excesivos y de haber cortado. Este es el gallo al que el león— esto es. el hombre descarriado vuelve en sí. nos se­ ñalará dos cosas que debemos evitar: que orinemos cara al sol y que nos cortemos las uñas mientras ofrecemos un sa­ crificio. Este es el gallo al que. antes bien. juzga y considera todas las cosas. al verdadero Apolo. Este es el gallo que Sócrates. Preguntemos igualmente al muy sabio Pitágoras. le fue dada inteligencia. según leemos en Job. solo después de habernos librado.

de allí debéis tomar las aguas de vuestra salvación. respondió: «Bañad las alas en el agua de la vida». El que viene de occidente se llama Gicon. El que corre desde el septen­ trión se llama Piscon. más tarde.GIOVANNI PICO DELLA M IR AN D O L A moribundo. lo que implican las enseñanzas de Zoroastro. Cuando sus seguidores le preguntaron de qué manera po­ dían conseguir almas voladoras. oh Pa­ dres. Debemos acos­ tumbrarlos a soportar en la contemplación de la naturale­ za la todavía débil luz de la verdad. les respondió. según acostumbraba. con una parábola: «Atraviesan y rie­ gan el paraíso de Dios cuatro ríos. como si de una plomada boreal se tratase. Cuando le importunaron de nuevo para saber dónde podrían hallar esas aguas. sino que con la ciencia moral. como si fueran los pri­ . mientras esperaba unir la divinidad de su es­ píritu con la divinidad de un mundo superior y en quien cualquier cuidado respecto a la enfermedad corporal había ya desaparecido. al médico del alma. que significa expiación. que simboliza la luz. Los in­ térpretes caldeos atribuyen a Zoroastro la creencia de que el alma tiene alas y que cuando éstas se caen. que quiere decir recto. es decir. Prestad atención y considerad con diligencia. Cier­ tamente ninguna otra cosa. como si dijéramos con las aguas que fluyen de occidente. el alma se precipita en el cuerpo. quería sacrificar a Asclepio. Veremos— si es que son dignos de ser creídos— que la vía a la felicidad se abría a los mortales a través de esas mismas artes. Examinemos los escritos de los caldeos. debemos limpiar las impurezas de nuestros ojos. cuando las alas le han vuelto a crecer lo suficiente. vuela otra vez hacia el cielo. cuyo nombre puede in­ terpretarse como piedad». con la dialéctica debemos dirigir su aguda vista hacia la rectitud. y el que viene del sur. El que viene de oriente se llama Chidequel. Perath. que estuvieran provistas de alas abundantes de plumas.

Restablecida entonces nuestra sa­ lud. Estos son quizás los «pensamientos matinales. quien. no me habría referido a ellas si no tuviera que rebatir a aquellos que condenan su estudio. nos confiará finalmente al sumo sacerdote Miguel. «vigor divino». dirigió siempre sus pasos. como águilas celestiales. este es el país a donde Abraham. son las consideraciones que no solo me han animado. quien por su parte premiará a los que se hayan distinguido en el servicio de la filosofía con el santo oficio de la teología. mediante la acción de la piedad teológica y de la santa devoción a Dios. según las enseñanzas que los cabalistas y los árabes nos han transmitido. la luminosidad deslumbrante del sol al mediodía. nuestro antiguo padre. Y si es lícito.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D DE L H O M BR E meros rayos del sol naciente. implore­ mos a Rafael. este es el lugar donde no hay lu­ gar para espíritus impuros. morará en nosotros Gabriel. el médico celestial. En verdad. para que al final. guiándonos a través de las maravillas de la naturaleza y mostrándonos por doquier la virtud y el poder de Dios. como con una corona de piedras preciosas. remedios para nuestra salvación. sino que me han empujado al estudio de la filosofía. inclu- ”3 . Esta es esa luz del mediodía que inflama a los sera­ fines hacia su meta e ilumina igualmente a los querubines. Estas. sobre todo entre los hombres principales o. meridianos y ves­ pertinos» cantados primero por David y a los que san Agustín dio posteriormente una interpretación más am­ plia. que nos libere por medio de la filosofía moral y por medio de la dialéctica. reverendísimos Padres. traer a la luz pública alguna cosa relacionada con los secretos de los misterios desde que una repentina caída del cielo condenó la cabeza del hombre al vértigo y desde que— en palabras de Jeremías— «la muerte entró por las ventanas afectando con su mal nuestras entrañas y nuestro pecho». podamos aguantar con valentía. aun cuando sea bajo la forma de un enigma.

se ha llegado al punto— ¡ay!. si no es prostituyéndose— por así decirlo— y repo­ niendo con el mal ganado dinero la hucha de su amante después de haber aceptado unos magros emolumentos a cambio de ver desflorada su virginidad. Lanzo estas acusaciones con sumo dolor e indignación. a cambio de un sueldo. entre los que viven en condiciones modestas. los designios de Dios. explotada. sino contra los filó­ sofos que sostienen e incluso declaran abiertamente que no hay lugar para la filosofía si no es a cambio de algún be­ neficio o de alguna recompensa. Pues.GIOVANNI PICO DELLA M IRANDOLA so. que fue enviada a los hombres como regalo de los dioses. Yo me atribuiré el mérito— y no me sonrojaré en absoluto al alabarme a mí mismo sobre este punto— de no haber filosofado jamás por ninguna otra causa sino por el deseo de ser filósofo. a menos que se pueda obtener con ello un favor o sacarse un beneficio económico. no contra los príncipes de esta época. Pues todo este filosofar se ha vuelto ya— y ese es el mal de nues­ tra época— motivo de desprecio y deshonra. los misterios del cielo y de la tierra. como si careciera de valor tener el conoci­ miento delante de los ojos y en nuestas manos del origen de las cosas. como si ellos mismos no revelaran con esta sola afirmación que no son filósofos. una funesta y monstruosa convicción ha invadido casi todas las mentes: que no se debe estudiar filosofía en absoluto o que debe restringirse a una minoría. los caminos de la naturaleza. que no de ho­ nor y gloria. y en el que es posible ver a la casta Palas. que la favo­ rezca. y de no haber esperado ningún otro 114 . En consecuencia. bien doloroso— en el que no se reputa sa­ bio a nadie a menos que se dedique al estudio de la filoso­ fía profesionalmente. rechazada. y no teniendo nadie que la ame. expulsa­ da a silbidos. la razón del uni­ verso. no abrazan el conocimiento de la verdad por sí misma. dado que toda su vida está puesta en el lucro o la am­ bición. Antes bien.

lo he querido con tanta fuerza que. Por otra parte. me entregué por completo al ocio contemplativo. reverendos Padres. Así acostumbra a ser: las acciones buenas y santas realizadas en pro de la virtud suelen tener no menos detractores— no diré que más— que aquellas inicuas y falsas encaminadas al vicio. ni haber buscado ninguna otra recompensa que no fuera cultivar mi mente y el conocimiento de la verdad. pero en mi caso particular no lo aprueban en modo alguno porque a mi edad— apenas veinticuatro años— he tenido la audacia de proponer una discusión ”5 . ni la malicia de los enemigos de la sabi­ duría. no ignoro. que este mi discurso os es grato y que lo acogeríais con placer. De él no han podido hasta ahora sacarme ni las calumnias de los envidiosos. aun a pesar de que sería grave y molesto para muchos otros. La filosofía misma me ha enseñado a confiar en mi propia conciencia antes que en las opiniones ajenas y a estar siempre pendiente no tanto de qué malevolencia oiré de mí. y sé que no escasean aquellos quienes no solo han condenado hasta ahora mi iniciativa. en cambio. vo­ sotros que favorecéis todas las buenas artes y que habéis querido honrar este acto con vuestra muy augusta presen­ cia. hay algunos que rechazan en general este género de discusiones y este método de debatir en público en torno a asuntos de letras. porque afirman que son más una ocasión para hacer pomposa ostentación de talento y de lo que se sabe que para incrementar el conocimiento. sino de que yo mis­ mo ni diga ni cometa maldad alguna. no se muestran contrarios a este tipo de prácticas. y no podrán hacerlo en el futuro. perdido todo el interés por los asuntos privados y los pú­ blicos. Además. que siempre he valorado por encima de todo.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D DE L H O M BRE beneficio de mis estudios y de mis reflexiones a la luz de la lámpara. sino que incluso la condenan en este momento por múltiples razones. L o he codi­ ciado siempre tanto. Otros.

por tanto. sino tam­ bién a Platón. Otros. el vigor de la mente sin duda deviene más firme y se acrecienta en .GIOVANNI PICO DELLA M IRAN D OLA acerca de los misterios más sublimes de la teología cristia­ na. Arrojemos. Yo habría cedido de buena gana a sus objeciones y me habría doblegado de inmediato si la filosofía que profeso me hubiera instruido en este sentido. es común no solo a mí y a todos vosotros. ante una nu­ merosa asamblea de hombres doctísimos. doctores excelentísimos. afirmando maliciosamente que una empresa seme­ jante resulta tan superflua y ambiciosa como superior a mis fuerzas. porque tal crimen. si es que debe considerarse un crimen. a los que critican la costumbre de de­ batir en público no tengo mucho que decirles. de los temas más elevados de la filosofía y de discipli­ nas desconocidas en una ciudad famosísima. de la que Platón escribe que está siempre ausente del coro celestial. se muestran reticentes a que debata novecientas tesis. y tratemos amigablemente ambas cues­ tiones: si puedo debatir o no. ante el senado apostólico. así como todo asomo de malicia. y no las contestaría ahora. si creyera que este debate ha sido iniciado con el propósito de fo­ mentar polémicas y querellas entre nosotros. y si puedo hacerlo sobre to­ das esas proposiciones. En primer lugar. pese a tener a la filosofía como maestra. a Aristóteles y a los filósofos más eminentes de todas las épocas. pues habéis participado con frecuencia en este tipo de ac­ tos. mereciendo por ello suma alabanza y gloria. De la misma forma que las fuerzas corporales se robustecen con la gimnasia. todos ellos compartían la clara certeza de que no había nada más provechoso para alcanzar ese conocimiento de la verdad al que aspiraban que ejercitar­ se asiduamente en el debate. aunque me permiten llevar a cabo la discusión. fuera de nuestro ánimo cualquier intención de atacar y ofender al adversario.

«símbolo de los sa­ bios». toda la filosofía quedará en el futuro en estado letárgico y somnoliento». ni me arrogaré. Ved en qué tesitura he caído. si me declaro inferior a esa labor. sino porque sabía que estas contiendas de tipo literario tienen la peculiaridad de que en la derrota reside también la vic­ toria. no ha sido. porque no fuera consciente de mi debilidad. pues si me declaro preparado para ello. en qué situa­ ción me encuentro. sino que puede y debe por derecho pro­ . o los hebreos cuando llamaron al barzel. N o negaré mi dedicación al estudio y que persigo con afán las buenas artes. con toda franqueza. el de ser temerario e imprudente. De lo cual se sigue que incluso el más débil no solo no debe rehuirlas. Es quizás por esta razón por la que los caldeos deseaban que Marte apareciera dispuesto en triángulo con Mercurio en el momento del nacimiento de quien había de ser filósofo. Sin embargo. hayan querido decir otra cosa sino que este tipo de contiendas son tan honorables como necesarias para adquirir la sabiduría. probablemente. como si dijeran «faltando esta conjunción y esta lid. pues. Si me he echado a las espaldas una carga tan pesada. parecerá. el nombre de docto. «el espíritu está en todos los hombres». diré de acuerdo con mi conciencia que no hay nada extraordinario o sin­ gular en mí. me será ciertamente más difícil encontrar la manera de defenderme frente a aquellos que dicen que no estoy a la altura de esta empresa. pero no tomaré para mí. Podría quizás remitir a aquel dicho de Job. que merez­ co el reproche de ser poco modesto y presuntuoso en ex­ ceso. N o obstante. pero entonces tendría que oír con Tim oteo que «ninguno menosprecia tu juven­ tud».D I S C U R S O D E LA D I G N I D A D D E L H O M BRE esta especie de justa literaria. Y me cuesta creer que los poetas cuando cantaron a las armas de Palas. pues no puedo sin censura asegurar sobre mí alguna cosa que después no pueda cumplir sin ser censurado. la espada. sin embargo.

¿por qué no pue­ de permitírseme. «desear la mediocridad en aquello que es mejor cuanto mayor». de qué disculparme los que están de mi lado. En empresa de tal envergadura es fuerza o que fracase o que triunfe. no importa lo pesada que sea. si consigo el éxito. será más digno de perdón que de reproche. Acerca de lo cual. que de­ bata acerca de un gran número de proposiciones. sino so­ bre todas las cuestiones posibles pertenecientes a todas las disciplinas despertando elogios por ello. contestar a los que se han sentido molestos por el gran número de las tesis propues­ tas. se podrá juzgar mejor a tenor del resultado de esta dis­ puta. yo. la audacia será tu gloria: en las grandes cosas. como si semejante carga descansara sobre sus espaldas en lugar de recaer sobre mí solo. y lo defendido en novecientas sería considerado re­ probable. a imitación de Gorgias Leoncio. Si este hecho resulta una temeridad o no. como dice Cicerón. es decir. Y si. de poco talento y exiguos conocimientos. un débil soldado. . Si fracaso. el poeta dejó escrito: «Si te faltan las fuerzas. en tercer lugar. Pues en asunto tan grave y de tal magnitud. cierto. Es verdaderamente escandaloso y desmesurado que­ rer poner límites a las tareas ajenas y. con haberlas intentado basta». en más doc­ to y mejor equipado para futuras lides. no he tenido miedo a en­ frentarme en tan cruenta pugna con los hombres más fuertes e intrépidos. que no a partir de mi edad.GIOVANN1 PICO D EL LA M IR AN D O L A pió buscar el enfrentamiento. que le convertirá en más rico. los que me odian tendrán de qué acusar­ me. no veo por qué motivo lo que defendido en diez cuestiones sería digno de elogio. el fracaso de un hom­ bre joven. sin ser objeto de reprobación. sino una recom­ pensa. Animado por esta esperanza. en nuestros tiempos muchos han adoptado la costumbre de proponer debates no solo en tomo a novecientas cuestiones. M e resta. porque cuando quiera que sucumba no recibirá daño del vencedor.

conocer todas las escuelas. que son las que están actualmente en boga. ya sea a la de los peripatéticos o a la Academia. ar­ guyo que en mi caso no solo no es superfluo. Y que nadie me culpe porque «a donde me lleva la tempestad. que no comparte con las restantes. se verían obligados a admitir. me veo obligado a añadir otras muchas relacionadas con todas las escuelas en su conjunto. para comenzar con las más cercanas a nuestra fe. pueden exponer su doctrina discutiendo un nú­ mero reducido de cuestiones. Aristóteles. que es un de­ bate claramente necesario. afirman que es un acto innecesario y ambicioso. sino necesa­ rio. en particular. observó este principio con tanto rigor que Pla­ tón le llamó por esta causa anagnostés. Con se­ guridad es señal de una mente estrecha confinarse a una sola escuela. de igual modo que nadie que no se haya familiarizado pri­ mero con todas ellas podrá elegir correctamente la suya propia. a las que llegó la filosofía en último lugar. no parezca que estoy adscrito a su escuela y que relego a los demás. allí permanezco como huésped». hallamos en 119 . ya que era costumbre observada por todos los antiguos que cuando examinaban cualquier tipo de escritor. tengo por principio no jurar por la palabra de nadie: me he prepara­ do para poder basarme en todos los maestros de la filoso­ fía. y si consideraran conmigo el propósito de la filosofía. no pasaban por alto ninguno de los comentarios eruditos a su disposición. ya sea la de Tomás o la de Escoto. ‘el lector’. Quienes siguen alguna escuela filosófica. Por mi parte. examinar todas sus obras. En consecuencia. aun a su pesar. y así. he de hablar de todos los filósofos para que cuando mantenga las opiniones de uno en particular.D I S C U R S O D E LA D I G N I D A D D E L H O M B R E pero concretas y bien delimitadas? N o obstante. ahora. Y. Añádase que en cada escuela hay siempre algún ele­ mento distintivo. En cuanto a mí. cuando propongo algunas tesis de una es­ cuela determinada.

Proclo. puesto que todo en él es admira­ ble: los propios platónicos. Í o divino'. en Alberto. he querido exponer las opiniones. en Porfirio te deleitará la ri­ queza de la erudición y la complejidad de su teología. en Ammonio es delicada y gracio­ sa. no debilita la verdad. ridiculizando con ataques inge­ niosos las causas correctas. en general. agudeza y penetración. es avivada por él. abundante en su fertilidad asiática. por no mencio­ nar más que a unos pocos. en Plotino no hallarás cosa que admirar sobre todas las restantes. como sucede con la llama. hay en Averroes firmeza y algo indiscutible. con aquella docta os­ curidad de estilo. apenas le entienden cuando habla de la divini­ dad como en inspiración divina y.. esto es. en Temistos. co­ pioso y solemne. lucidez y exactitud. de lo humano en términos más allá de la humanidad. solidez y equili­ brio. en Alfarabí. invirtiendo en ello el sudor de su frente. no de una única escuela— como habría complacido a algunos— . Olimpiodoro y muchos otros en los que brilla siempre aquel to theion. seriedad y profundidad. la fi­ losofía aparece en verdad esplendorosa y pura: en Simpli­ cio es rica y abundante.. Añade a esto que cualquier facción que se alza contra las doctrinas verdaderas. en Avicena. Entre los ára­ bes. sino 120 . en Teofrasto está elaborada gravemente. que es la señal distintiva de los platónicos.]. en Egidio. en Enrique siempre me ha parecido que hay algo sublime y digno de reverencia. Entre los griegos. y los que derivan de él: Damascio. Animado por esta razón. en Tomás. en Yámblico reverenciarás la filosofía oculta y los misterios de los bárbaros. Y si prestas atención a los platónicos. cierto carácter primitivo. elegante y compen­ diosa. que en lugar de ser extinguida por el viento. coherente y erudita.GIOVANNI PICO D ELLA M IR AN D OLA Juan Escoto vigor y sutileza. en Alejandro. algo divino y platónico. sino que la fortalece. en Avempace [. en Francisco. Pasaré por encima de los platónicos más recientes.

y que ahora. Francisco o Enrique. como gorrones. para ser examinada en un debate? ¿De qué habría servido tratar acerca de las opiniones de todos los otros. aquel fulgor de la verdad que recuer­ da Platón en sus epístolas brille con mayor resplandor en nuestras mentes. nada que sea el fruto y el resultado del trabajo de nuestra mente? Es ciertamente poco noble. adquirir el conocimiento únicamente a través de comentarios. sin aportar nada de nuestra cose­ cha. ¿Para qué discutir con los peripatéticos acerca de las cosas de la naturaleza si no hubiéramos invi­ tado también a la Academia platónica. si hemos de llegar al banquete de los sabios de balde. como dice Séneca. no importa cuántas. Es­ coto. omitiendo a los filóso­ fos griegos y árabes. en los que se han basado. y de los griegos nos ha sido transmitida a nosotros? En cuestiones de método filosófi­ co. por primera vez que yo sepa— y que na­ die se sienta envidioso por ello— . como si los descubrimientos de los que nos han precedido hubieran cerrado las puertas a nuestra labor. ¿Qué se hubiera conseguido si nos hubiéramos limitado a examinar la filosofía de los latinos. después de muchos siglos. cuya doctrina sobre las cosas divinas ha sido considerada siempre como la más elevada de todas las filosofías. tales como Tomás. por mí. los nuestros se han contentado siempre con los descu­ brimientos foráneos. perfeccio­ nando su trabajo. a fin de que a través de la presente comparación entre numerosas escuelas y de esta discusión de múltiples sistemas filosóficos. según testimonia san Agus­ tín. como si la fuerza de la naturaleza se hubiera agotado y fuera ya inca­ paz de engendrar en nosotros nada que— si no llega a mostrar la verdad de hecho— al menos permita entreverla 1 21 .D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D D E L H O M B R E de todas. Egidio. como el sol naciente en lo alto del cielo. ha sido dada a conocer al público. cuando toda la sabiduría ha pasado de los bárbaros a los griegos.

¡ojalá hubiera cumplido su promesa! Agustín también escribe en Contra Académicos que no faltó quien se esforzara. se contradicen entre sí. Por este motivo. he propuesto también como temas de discusión multitud de argumentos. pero no queda rastro de que llegara a terminar la tarea que siempre quiso acometer. Boecio. Porque si el campesino odia que su campo per­ manezca yermo y el marido que su mujer sea estéril. prometió hacerlo. que la filosofía de Platón y la de Aristóteles coinciden. pero que en mi opinión concuerdan. por medio de las cuales quien las sostenga podrá resolver— a menos que me equivoque. cuanto la prole que desea engendrar en ella es considerablemente más noble. no contento con haber enriquecido las doctrinas comunes con numerosas enseñanzas tomadas de la vetusta teología de Mercurio Trimegisto. además. he estableci­ do setenta y dos proposiciones físicas y metafísicas. He empezado por proponer la concordancia entre Platón y Aristóteles. tanto más la mente divina odiará al alma infértil. sin embargo. a saber. aunque afirmó que solo distinguen a Platón de Aristóteles los que no entienden las doctrinas platónicas. descubiertos y estudia­ dos por mí. con la que está unida y asociada. dejó. junto a las reflexiones que he elabo­ rado sobre la filosofía platónica y aristotélica. según la mayoría mantiene. de las doc­ trinas de los caldeos y de Pitágoras. entre los latinos. y de Averroes y Avicena que. aseguró igualmente que lo haría. va­ rios pasajes de Escoto y Tomás. de los misterios secre­ tos de los judíos. la demostración para la posteridad. entre los griegos. lo que pronto quedará de mani- . En segundo lugar.GIOVANNI PICO D ELLA M IRAN DOLA de lejos. median­ te argumentos sutilísimos. Juan el Gramático. Simplicio. por ejemplo. que ha sido observada por muchos anterior­ mente sin ser demostrada nunca. en probar eso mismo. Yo he conseguido reunir. acerca de las cosas divinas y de la naturaleza.

En fin. Platón escribe en el Epimónides que de todas las artes liberales y las ciencias teó­ ricas. que practicaban ya los primeros teólogos. Nada de ello puede ser cierto. en absoluto. más bien. cuando se juzguen mis descubrimientos y mis conocimientos. Filolao y Platón. existe un método filosó­ fico basado en los números que yo he introducido como algo nuevo. como tantas otras cosas ilustres. quiera introducir una nueva filosofía. Abumasar cuenta que Avenzoar de Babilonia afirmaba que quien sabe contar conoce todas las cosas. Nadie debería escandalizarse. en esta tierna edad en la que apenas se me debería permitir— como alguno ha insinua­ do— que lea las disertaciones ajenas. además de todo esto. utilizando un método muy diferente del que se nos ha enseñado. Padres. no se deberían tener en cuenta los años del autor. sino sus méritos y sus fallos. una opi­ nión que Aristóteles recuerda en sus Problemas.D I S C U R S O D E LA D I G N I D A D DEL H O M BRE fiesto— no importa qué cuestión se proponga. deberían loarla si puede probar­ se o condenarla si es rebatida. Más aún. Aglaofeno. y después Platón y los platónicos iniciales. del que está vigente en las escuelas y del que cultivan los filósofos de estos tiempos. en especial Pitágoras. aunque en realidad es un método muy anti­ guo. concluye «porque sabe contar». si por arte de los números se entiende aquel arte en el que hoy sobresalen los mercaderes. Tras haber pasado muchas noches en . de que en mis primeros años. la ciencia de los números es la principal y la más di­ vina. ya sea sobre las cosas de la naturaleza o de la divinidad. mas en los tiempos presentes. de ello es testigo Platón cuando nos advierte expresamente que no confundamos aquella aritmética divina con el cálculo de los mercaderes. y preguntándose por qué el hombre es el más sabio de los animales. ha caído en desuso de­ bido a la incuria de las generaciones posteriores hasta tal punto que apenas se halla rastro de él.

de magbeia. y para ponerla a prueba he prometido replicar públicamente. todos los sa­ bios. La primera es condenada y rechazada no solo por la ley cristiana. Ningún hombre que sea un filósofo y que tenga deseo de aprender las buenas artes ha sido discípulo de la I24 . la segunda. apropiado y caracterís­ tico.GIOVANN1 PICO DELLA M IRAN D OLA vela reflexionando. Pese a que los griegos mencionan ambas. una forma de filosofía excelsa y santa. si bien se considera. todas las naciones interesadas en las cosas humanas y divinas la aprueban y la buscan con anhelo. en cambio. Aquella es ilusoria y vana. casi siempre. como una forma perfecta y suprema de sabiduría. es la más grande que pueda darse. creo haber descubierto esa aritmética tan elevada. la cual— que Dios verdadero me ayude— resulta exe­ crable y portentosa. esta resulta bien fundada. Más aún. mientras que la segunda ha pro­ curado el más elevado renombre y la gloria en el campo de las letras. por todas las repú­ blicas bien ordenadas. Asimismo. la disparidad y desemejanza entre ambas artes es grande. desde la antigüedad y a partir de entonces. he propuesto teoremas relativos a la magia. se­ tenta y cuatro cuestiones consideradas de la máxima im­ portancia en la física y la metafísica. Quien practica la primera siempre ha de disimular. a esta última la designan con el nombre. Efectivamente. Aquella es la más fraudulenta de las artes. esta. como dice Porfirio. porque acarrea ignonimia y re­ probación para su autor. la otra. denominándola goéteia. o mejor. sino por todas las religiones. mediante el empleo del arte numérico. niegan a la primera el honor de ser llamada magia. fidedigna y cabal. en lengua persa magus expresa la misma idea que «intérprete y devo­ to de la divinidad» en la nuestra. en los que he señalado que hay dos formas de magia: una basada del todo en las obras y la autoridad de los demo­ nios. no es sino la filosofía natural llevada a su entero cumplimiento.

honrada. en fin. según demostraré algún día en mi Teología poética. las han seguido casi todos los que han escrutado los misterios pitagóricos y platónicos. Apolonio. no aquel en quien quizás estáis pensando. de modo simbólico bajo el peregrinar de Ulises. no su artífice. dijo justamente que ellos deberían acudir a él. de la misma manera que la templanza proporciona salud al cuerpo. Roger Bacon y Guillermo de París. Posteriormente siguieron sus huellas Carondas. Aquel varón sapientísimo aprobaba y apoyaba esta magia. Pitágoras. como no ha sido demostrada mediante argumentos. con ilustres padres. Hostanes y Dárdano. las siguió Homero. quien ocultó esta filosofía. hijo de Oromasio. Demócrito y Platón atravesaron el mar para estudiar la segunda.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D DE L H O M B R E primera. no él a ellos. Plotino también se refiere a ella cuando demuestra que un mago es un ministro de la naturaleza. las siguieron Eudoxo y Hermipo. tiene dos autores principales: Zamolxis. Si preguntamos a Platón qué tipo de magia practicaban estos dos últimos autores. Responderá. por contra. Y ciertamente I25 . responderá en su Alcibíades que la magia de Zoroastro no era otra cosa que la ciencia de lo divino. que la magia de Zamolxis es la medicina que proporciona templanza al alma. Aquella. a quien imitó Abaris Hiperbóreo. Empédocles. tampoco ha sido aprobada por autores reputados. cuando fue con­ vocado a los ritos de los malos espíritus. en la que los reyes persas instruían a sus hijos con el fin de que aprendieran a gobernar su propia república a ejemplo de la república del mundo. esta. Asimismo. pero rechazaba hasta tal punto la otra que. sino aquel otro. Damigeron. como todos los otros saberes. la di­ fundieron a su regreso y la consideraron por encima de cualquier otra arte en sus misterios. y Zoroastro. por así de­ cirlo. entre los fi­ lósofos más recientes hallo tres que han olfateado su exis­ tencia: el árabe Alquindo. en el Cámnides.

‘sortilegios’. Efectivamente. saca a la luz pública las maravillas ocultas en los lugares más recónditos del mundo. habiendo escrutado en profundidad la armonía del univer­ so. aquella no puede reclamar para sí el nombre de arte ni de ciencia. en cambio. si bien las consideramos a la luz de esta magia na­ tural a la que nos hemos referido. así el mago une la tierra al cielo. nos sentiremos impulsa­ dos a cantar a Dios animados por un amor y devoción ma­ nó . D e aquí. al hacer del hombre siervo de los enemigos de Dios. En conclusión. el mundo inferior a las virtudes y las fuerzas del mundo su­ perior. al fin. como si las arrancara de las tinieblas. y habiendo percibido claramente la afinidad mutua entre los elementos de la naturaleza y aplicando a cada uno de ellos en particular encantamientos apropiados a su naturaleza.GIOVANN1 PICO DELLA M IRANDOLA tenía razón. nada mueve más a la religión y al culto divino que la contemplación asidua de las maravillas de Dios. la fe y la es­ peranza. esta despierta en él la admiración de las obras divinas. por el contra­ rio. al sacar a la luz. que de modo más expresivo los griegos llamaban sympabeia. la primera le aleja de El. las virtudes diseminadas y sembradas en el mundo por la benevolencia de Dios. El principal mo­ tivo para ello es que. Esta. esta. que una magia aparezca tan monstruosa y nociva cuanto la otra divina y salutífera. pues de igual modo que la falsa magia hace del hombre un devoto esclavo de sus malignos poderes. de las que se derivan ciertamente la caridad. la ver­ dadera le convertirá en su príncipe y señor. plena de altísimos misterios. en las profundidades de la na­ turaleza y en los prontuarios y en los arcanos de Dios. el conocimiento de la naturaleza toda. y como el agricultor anuda la viña al olmo. sino que se li­ mita a servir fielmente a la naturaleza creadora. que los magos llaman iuggés. esto es. como si ella fuera su creadora. Aquella. no obra maravillas. abarca la más profunda contemplación de las cosas más ocultas y.

Vengo ahora a lo que he recabado de los misterios de los antiguos hebreos y que traigo a colación porque con­ firman la sacrosanta fe católica. llena es la tierra de la majestad de tu gloria». Bastaba una simple narración de los hechos para dar a conocer el poder de Dios. Dios le ordenó que proclamase la L ey entre la gente. lo que he dicho ha sido porque sé que son muchos los que a menudo. solo él en persona debía revelársela a Josué. su cólera con­ tra los impíos.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D D E L H O M B R E yores: «Lleno es el cielo. N o solo los doctores hebreos célebres. ¿qué otra cosa sería sino darles algo sagrado a los 127 . qué autores con­ firman su existencia y cuán ilustres son esos autores. así como los perros siempre ladran a los extraños. quiero que comprendan cuáles son y en qué consisten. condenan y odian lo que no entienden. quien a su vez debía transmitirla a los altos sacerdotes que le sucedieran bajo sagrado juramento de guardar silencio. y cuán arcanas. cuán necesarias son a los hombres de nuestro tiempo para defender nuestra religión frente a las importunas calumnias de los judíos. bastaba el ser instruido mediante unos divinos y be­ néficos preceptos para vivir bien y felizmente y practicar el culto de la verdadera religión. Mas revelar al vulgo los misterios más secretos. prohibiéndole que pusiera por escrito la interpreta­ ción de la L ey o que la divulgara. su clemencia con los buenos. sino asimismo una interpretación secreta y veraz de aquella. Después. sino también entre la gente de nuestra fe Esdrás. Para que aquellos que ig­ noran estas cosas no las consideren fruslerías inventadas o fábulas de albardanes. Y con esto ya he dicho bastante acerca de la magia. su justicia con todos. los arcanos de la excelsa divinidad ocultos bajo la corteza de la L ey y el grosero ropaje de las palabras. que dejó a la posteridad escrita en cinco libros. cuán divinas. de dónde proceden. Hilario y Orígenes es­ criben que Moisés recibió de Dios en la montaña no solo la Ley.

le advir­ tió: «Te lo he de comunicar en enigmas. De idéntica manera. ex nous eis noun día mésou logou. sino de precepto divino. ‘de mente a mente. lo que significa en hebreo lo que en latín receptio. sino en una especie de derecho hereditario. a través de una sucesión regulada 128 . Así. Y fue llamada así por el motivo evi­ dente de que tal doctrina era transmitida de unos a otros. lo que te escribo no sea entendido por otros». Pitágoras apenas escribió nada excep­ to algunas rosillas que confió. en los que trataba de lo divino. no fue resultado de humana deliberación.GIOVANNI PICO DELLA M IRAN DOLA perros y tirar margaritas a los cerdos? Luego. según dice Pablo. Aristóteles solía decir que los libros de su Metafísica. fue llamada Cábala. ¿Qué más añadir? Orígenes afirma que Jesucristo. quien dice que los misterios más secretos fueron transmitidos por los fundadores de nuestra religión. el maestro de la vida. mantener oculto al pueblo este saber. por medio de la palabra viva’. la sa­ biduría solo habla cuando se encuentra entre ellos— . sin que mediara la escritura. para que en caso de que la carta caiga en manos extrañas. escri­ biendo a Dionisio sobre las sustancias supremas. no por medio de testimonios escritos. que había de ser desvelado únicamente a los iniciados— pues. hizo numerosas revelaciones a sus discípulos que estos no qui­ sieron poner por escrito para que no fueran comunes al vulgo. Los antiguos filósofos guardaron escrupulosamente esta costumbre. a su hija Dama. de modo que permanecieran fuera del alcance de la multitud profana. cuando por voluntad divina la ver­ dadera interpretación de la Ley fue revelada por Dios a Moisés. estaban publicados sin ser publicados. Las esfinges esculpidas en los templos de los egipcios les recordaban que debían custodiar las enseñanzas místicas bajo el nudo de los enigmas. moribundo. Este extremo es confirmado por Dionisio Areopagita. Platón.

predecesor inmediato de Inocencio VIII. entonces cabeza de la iglesia. se en­ cuentra la vena de la inteligencia. que era el nú­ mero aproximado de sabios que componían el Sanedrín. con el templo ya reconstruido en tiempos de Zorobabel. Para que no hayáis de fiaros tan solo de mi palabra. en los que. Estas fueron las palabras literales de Esdrás. la metafísica exacta de las formas inteligibles y de las angélicas. Sixto IV. soberano pon­ tífice. mas conserva los últimos setenta libros para comunicárselos a los sabios de tu pueblo. tras en­ mendar los libros de Moisés y viendo que no se podía con­ servar la costumbre establecida por sus mayores de trans­ mitir la doctrina de boca en boca a causa del exilio. de las huidas. En ellos quedará la vena de la inteligencia. la so­ lidísima filosofía de la naturaleza. a Esdrás en persona. de las masacres. que lo lean los dignos y los indignos.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D D E L H O M BRE de revelaciones. escu­ chad. Y así lo hice». de la cautividad del pueblo de Is­ rael. la fuente de la sabiduría y la corriente del conocimiento”. según lo ha declarado Esdrás con voz alta y clara. la corriente del conocimiento. bajo el 129 . Padres. Mas después de que los hebreos fueran li­ berados por C iro de la cautividad a la que estaban someti­ dos en Babilonia. la fuente de la sabiduría. la inefable teo­ logía de la deidad suprasustancial. Esdrás. quien habló así: «Ocu­ rrió que pasados los cuarenta días el Altísimo se dirigió a mí y me dijo: “Haz público aquello que has escrito prime­ ro. esto es. cuando. se aprestaron a implantar la Ley de nuevo. Se trata de los libros de la ciencia cabalística. esto es. ya que su memoria no podría persistir sin la ayuda de la es­ critura. estableció que se convocara a los sabios que había entonces y que cada uno de ellos impartiera a los reunidos lo que recordaba de los misterios de la Ley para que los es­ cribas lo recogieran en setenta volúmenes. esto es. por lo que se perderían los secretos de la doctrina ce­ leste que les habían sido confiados por voluntad divina.

quien estando conmigo en un banquete escuchó con sus propias orejas cómo Dáctilo. un hebreo experto en aquella ciencia. cuando murió. se habían traducido ya tres de ellos. Entre los hebreos de nuestra época. de la caída de los demonios. lo mismo que leemos a diario en Pablo y en Dionisio. Com o testigo de peso acerca de este hecho cuento con Antonio Crónico.GIOVANNI PICO DELLA M IRAN DOLA cual vivimos felizmente. he aportado asimismo mi propia interpretación de los poemas de Orfeo y de Zoroastro. Allí se encuentra el misterio de la Trinidad. de la Jerusalén celes­ te. N o obstante. de su expiación por Cristo. Pero para volver a los capítulos iniciales de la discu­ sión. cuyas afirmaciones son tan afines a la fe cristiana que nuestro Agustín da infinitas gracias a Dios de que los libros de los platónicos hayan llegado a sus manos. de manera que no queda rincón alguno en que puedan refugiarse. allí he leído acerca del pecado original. puso gran cuidado e interés en que estos libros se tradujeran al latín en servicio público de nuestra fe. Orfeo puede leerse casi íntegro en griego. Tras procurarme estos libros con gasto no pequeño. Así. allí se halla la encamación del Verbo. del purgatorio y de las penas del infierno. en las partes que tratan de cues­ tiones filosóficas te parece estar oyendo a Pitágoras y a Platón. hallando en ellos— Dios es testigo— no tanto la religión mosaica cuanto la cristiana. de las jerarquías de los án­ geles. En suma. estos li­ bros se veneran de tal modo que no le está permitido to­ carlos a quien tenga menos de cuarenta años. allí está la divinidad del Mesías. los leí a fondo con suma diligencia y sin desfallecer en la tarea. convenía en pleno con la doc­ trina cristiana de la Trinidad. no hay ninguna cuestión controvertida entre noso­ tros y los hebreos que no pueda ser combatida y refutada con los libros de los cabalistas. en Jerónimo y en Agustín. en esta lengua puede leerse a Zoroas130 . un gran erudito.

ocultándolos con el velo de la poesía. A ambos se les considera pa­ dres y fundadores de la antigua sabiduría. cuán difícil ha sido extraer el significado oculto de los secretos filosóficos de la maraña intencionada de enigmas y de la oscuridad de las fábulas. se dice que los dichos pitagóri­ cos son llamados sacros por la sola razón de que se basan en principios órficos.D I S C U R S O DE LA D I G N I D A D DE L H O M BRE tro fragmentariamente. que he procurado reducir al mínimo los capítulos de esta . tal y como era costumbre de los an­ tiguos teólogos. no obstante. recóndita e inusitada no he podido servirme de la obra y el trabajo de otros intérpretes. como si fuera su fuente primera. Más aún. Y pese a todo. la secreta doctrina de los números y cuan­ to de importante y de sublime ha producido la filosofía griega. pasaré por alto en este momento a Zoroastro. aunque en caldeo es posible ha­ cerlo de modo más completo. aquellos perros han ladrado que he acumulado minucias y datos inútiles para hacer ostentación del número de tesis propuestas. para que quien leyera sus himnos creyera que no había nada debajo salvo historietas y meras anécdotas. Yámblico de Caléis escribe que siguió la teología órfica como el mo­ delo sobre el que él mismo debía construir y configurar su propia filosofía. como si todas ellas no fueran de la mayor am­ bigüedad y controversia. Orfeo cubrió los misterios de sus dogmas bajo un ropaje fabuloso. Se equivocan. estoy tan lejos de tal culpa. como si yo no hubiera aportado muchas cosas del todo desconocidas e insospechadas para aquellos que me atacan y se consideran a sí mismos príncipes de los filósofos. de ahí ha manado. Sin embargo. al que ya he mencionado a menudo y siempre con profunda venera­ ción al hablar de los platónicos. especialmente porque en empre­ sa tan ardua. He querido dejarlo claro para que se sepa cuán trabajoso. cuestiones con las que las prin­ cipales escuelas afilan sus argumentos. en realidad. De Pitágoras.

GIOVANNI PICO DELLA M IRAN D OLA

discusión. Si hubiera querido dividirla en partes— como
otros acostumbran— y desmenuzarla, hubiera alcanzado
sin duda un número incontable de tesis. Omitiré lo demás,
pues ¿quién ignora que una sola de las novecientas tesis, la
que conciba la filosofía platónica y la aristotélica, podría
haberla desarrollado— sin despertar el recelo de que lo
hacía a propósito, para proponer un mayor número de
ellas— en seiscientos capítulos, por no decir más, enume­
rando uno tras otro los aspectos en los que se considera
que dichos filósofos difieren y en los que yo creo que con­
vergen? Mas, a pesar de todo, hablaré. Hablaré, aunque no
resulte modesto de mi parte, ni sea propio de mi carácter,
ya que los que me envidian me fuerzan a ello, ya que me
fuerzan a hacerlo los que me calumnian: no he querido de­
mostrar en esta discusión a la que os he convocado que sé
muchas cosas, sino que sé cosas que muchos desconocen.
Para que los hechos por sí mismos lo pongan de manifies­
to, Padres Reverendos, y para que mi discurso no os es­
torbe durante más tiempo en vuestro deseo, excelentes
doctores, a los que observo preparados y prestos ante la
expectativa de la contienda— y ojalá que su resultado me
sea feliz y favorable— , acudamos ya a la lid como al son de
los clarines de guerra.

Oratio

La
(1485-1488) se conserva en dos versiones diferentes,
ninguna de las cuales fue impresa completa en su tiempo. La pri­
mera, redactada en 1485, fue publicada por E. Garin,
, Florencia, 1942, sobre la base
de un manuscrito de la Biblioteca Palatina de Florencia. La se­
gunda versión, que refleja el impacto que tuvo en Pico la lectura
de la cabala y que le produjo una crisis de pensamiento que se
extendió hasta 1488, incorpora la digresión sobre la paz, la ala-

dignitati. Heptapltis. De ente et uno

*3»

De hom'mis

D I S C U R S O D E LA D I G N I D A D D E L H O M B R E

banza a su labor como divulgador de los misterios egipcios, de
los caldeos y de la cabala. En cambio, se suprimen o abrevian una
breve crítica a quienes se dedican al cultivo de la retórica que re­
cuerda por su contenido la conocida carta a Ermolao Bárbaro, en
la que defendía la filosofía escolástica (rente a la nueva tiranía de
la palabra, un pasaje que expresa su escepticismo sobre la posibi­
lidad de alcanzar la paz verdadera y un corto elogio del debate
como método de inquisición de la verdad. Seguimos en nuestra
traducción la segunda versión, por considerar que es la definiti­
va, de acuerdo con el texto fijado en
, Col. Philosophica humanística rariora, Turín, Bottega de Erasmo, 1971,
pp. 311-350, que hemos cotejado con la edición bilingüe de Olivier Boulnois,
París, 1993, pp. 3-64.

Opera Oninia

Oeuvres pbilosopbiques,

133

05/062/037 - 4 cop.
(Lit. Española II)

1/4

2/4 .

3/4 .

4/4 .

que se ha de acentuar en el siglo XVII. L’Europe de la Renaissance. por ejemplo. 2007. Humanismo y Renacimiento en España. 2a ed. El absolutismo. una centralización del poder. 1966. en español. Belin. Alianza Editorial. 1979. Luis Gil Fernández. México-Buenos Aires. con trabajos clásicos como los de Paul Oskar Kristeller. Materia de España. CNRS. regidas por normas y usos. Francisco Rico. Jean-Philippe Genet y Michel Le Mené. Madrid. De Petrarca a Erasmo. Fondo de Cultura Económica. etc. etc. en particular por lo que hace 1 Acerca de este tipo de evolución y del papel desempeñado o no por las instituciones intermedias. véanse. 1997. Por lo que hace a España más directamente. Genève. Domingo Ynduráin. Murcia. con una concentración. Fragmentos de monarquía. trad. Skira. 1990. Universidad de Murcia. el siglo XVI es también el siglo del humanismo que desea regenerar y dignificar al hombre gracias al estudio de las Buenas Letras (lo cual pasa necesariamente por la sabiduría de los Antiguos). Madrid. L’humanisme.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI AUGUSTIN REDONDO UNIVERSITÉ DE LA SORBONNE NOUVELLE-CRES Los estados modernos se van constituyendo a lo largo del siglo XVI. 2 Sobre el humanismo se ha escrito mucho. ¿un mito? Revisión de un concepto historiográfico clave. Idea Books. Por ello. Genèse de l’État moderne.). [ 17 ] . L’humanisme dans les lettres espagnoles. Alianza Editorial. entre 1990 y 2010. Jacob Burckhardt. Erasmo y España. Naissances des États modernes. Alande. Fanny Cosandey e Isabelle Poutrin. Cátedra. Jean-Marie Constant.. 2001. por ejemplo.. tanto en el ámbito civil como religioso. 2000. Augustin Redondo (ed. Madrid.2 Programa exaltador que se inserta en un ensanchamiento de los horizontes humanos. las actas de los cinco Congresos internacionales de Humanismo y pervivencia del mundo clásico. etc. 2003. 1994. 2008. Paris.1 Sin embargo. 2a ed. Técnos. los trabajos siguientes: Pablo Fernández Albadalejo. L’étude de la Renaissance. 1995. véanse. Paris. Eugenio Garin. Barcelona. las sociedades de esa época son sociedades fuertemente codificadas. etc. nunc et cras. 1987. Paris. Asch y Heinz Duchhardt (eds. Max Engammare. Madrid.. Madrid. Augustin Redondo y Saverio Ricci. Véanse además Marcel Bataillon.). Marcial Pons. Cultura política e identidad en la España moderna. Paris. 1993. Panorama social del humanismo español (1500-1800). etc. Ronald G. Droz. 1992. Véanse asimismo André Chastel y Robert Klein. que descansan en un principio de autoridad centralizadora. André Chastel. que se han desarrollado en Alcañiz. El sueño del humanismo. Monarchies espagnole et française. Vrin. 1550-1714. Marie-Madeleine Fragonard. Los humanistas españoles y el humanismo europeo (IV Simposio de filología clásica). Id. Paris. gracias asimismo a la educación y a una capacidad reflexiva recuperada que debe darle la posibilidad de alcanzar una nueva autonomía y una nueva libertad.

según el modelo ciceroniano. Droz. Genève. o sea de otra dimensión de la Humanidad. a través de unas cuantas orientaciones. 2005.). L’atelier du cosmographe ou l’image du monde à la Renaissance. [ 18 ] . lo codificado por los grupos dominantes para que pueda expresarse una transgresión creadora. Philippe Forest y Michelle Szkilnik (eds. así como por la aparición de otros seres. pero también ha llevado a una verdadera fascinación por el arte retórico. de una forma desconocida de alteridad. véanse los estudios reunidos en el volumen. Véanse también los trabajos emprendidos entre 2007 y 2010 y coordinados por Alain Viaut. Théorie des marges littéraires. apoyándonos en diversos ejemplos significativos. por ejemplo.AUGUSTIN REDONDO a una nueva concepción del mundo. François de Dainville. 1991. 1969. considerados de manera positiva o negativa. 2002 y en Frédéric Tinguely (ed.3 El humanismo conduce también a una puesta en tela de juicio de esa centralidad a la cual nos hemos referido. lo que plantea el problema de las diversas formas de vida.). Verdad es que si bien el ideal humanista ha sido el de conocer las tres lenguas de cultura antiguas. sobre los márgenes del mundo y de lo humano. De ahí la importancia de la noción de «margen». La géographie des humanistes. 5 Acerca de esta problemática. Albin Michel. *** El Renacimiento de la Antigüedad clásica en los siglos XV y XVI ha conducido a una exaltación de la dignidad del hombre. Editions Cécile Defaut. bajo el título Marges. Paris. de los cuerpos y de los comportamientos. base de la fundación cisneriana. véanse algunas reflexiones interesantes en Patricia Eichel-Lojkine. favorecida por los descubrimientos geográficos y científicos. Nantes.4 El margen o mejor dicho los márgenes son capaces de variaciones múltiples pues van unidos a un centro pero ese centro no es inalterable dado que se modifica según las circunstancias. en el marco de la «Maison des Sciences de l’Homme d’Aquitaine» (Bordeaux). Parodie. Slatkine Reprints. 2a ed..5 Situarse en los márgenes equivale a echar otra mirada sobre lo ordenado. realzada en la Academia ficiniana y celebrada por Pico de la Mirándola. no obstante hay que reco3 Véanse. Frank Lestringant. Es lo que vamos a examinar ahora. La Renaissance décentrée. vienen a constituir un espacio real o figurado en expansión cuya movilidad permite el cuestionamiento de la prepotencia del centro. desde su acepción espacial y tipográfica hasta su acepción figurada tanto en el ámbito literario como en el ámbito social y religioso. según el punto de vista adoptado. de la regulación de los saberes. 4 Sobre la noción de margen. dérision et détournement des codes à la Renaissance. Excentricité et humanisme. o sea de los diversos cánones. ya que implica una reflexión valorizadora sobre las fronteras en todos los sentidos de la palabra. mémoire et représentation des territoires. Es decir que los márgenes son móviles. fundamento del conocimiento y del comentario de los textos. Droz. Genève. Genève. 2008. lo cual hace posible la emergencia de otras normas y otros valores.

8 Sobre la importancia del comentario desde la Antigüedad. en particular. Nebrija. véase. Orléans. Les origines tragiques de l’érudition. para facilitar el trabajo de sus discípulos. en n. Publicaciones de la Universidad de León. el maestro salmantino daba a la estampa. 1978. Seuil. 1990. Así. sus célebres Introductiones latinae. Paris.). 169-178. Gil Fernández. Véanse los trabajos siguientes: Francisco Rico. Ed. aumentando de modo desmedido.8 El Arte nebricense había venido a ser un mamotreto insufrible que los escolares debían memorizar. De ahí esa exaltación del gramaticus por ejemplo por un Ángel Policiano o un Lorenzo Valla. 1984. María Asunción Sánchez Manzano. Aux Amateurs de livres. «Nebrija y el menester del gramático». Gisèle Mathieu-Castellani y Michel Plaisance (eds. Les commentaires et la naissance de la critique littéraire. Michel Jeanneret.9 6 Véase fundamentalmente L. 1998. Nebrija frente a los bárbaros. Nebrija y la introducción del Renacimiento en España. Por lo menos el estudio de la lengua y de los textos latinos venía a ser indispensable. en el Renacimiento y posteriormente. Rabelais et la crise de l’interprétation à la Renaissance. pp. González Iglesias (eds.). 1983. de sus desvíos.7 Precisamente. por ejemplo. a pesar de las estupideces que encerraba. Gil Fernández. Sobre la actividad de Nebrija como «gramático». no decía algo diferente. 33 y sigs. Paradigme. véanse Anthony Grafton. Véase asimismo Eustaquio Sánchez Salor. de la Universidad Complutense. los márgenes del libro. Ed. Gregorio Oriola. Víctor García de la Concha (ed. Martín Ivarra. Sin embargo.. cfr. Antonio de Nebrija… (cit. 2). Madrid. Universidad de Salamanca. en n. en 1481. «Cambios en la gramática latina de Nebrija a lo 7 [ 19 ] . Salamanca. pp. 2). 2000.6 La gramática era la base incuestionable de tal estudio el cual debía afianzar un saber que era imprescindible para el que se ocupaba tanto de las artes liberales como de las divinas pues era la base misma de todos los conocimientos. pp. 110-112. se había convertido en el instrumento mismo de esa barbarie. en n. Ed. Luis Gil Fernández. en Id. pp. de manera que los comentarios apresaban el escrito de Nebrija que desaparecía bajo todo lo que le rodeaba.).). comentándolo en los márgenes. 7). «El comentario gramatical de Nebrija». cuya finalidad era apartar la barbarie y echar los cimientos de una buena latinidad. y de los escolares de una manera general. pero también de sus aportaciones. León. véanse Carmen Codoñer. trad. 1994. etc. El canon de gramáticos nefastos en las polémicas del humanismo. Ed. Le défi des signes. la gramática primitiva. 94 y sigs. Gramática y comentario de autores en la tradición latina. 1994. ese «debelador de la barbarie». conociéndose bajo el nombre de el Arte del Antonio. Codoñer y J. Paris. Antonio de Nebrija: Edad Media y Renacimiento. Panorama social… (cit.. habían invadido y contaminado el texto primitivo. Salamanca. utilizados según las normas escolares para apuntar comentarios. Universidad de Salamanca. pp. Carmen Codoñer y Juan Antonio González Iglesias (eds.) se habían apoderado de este texto. Salamanca. Estudios de humanismo y tradición clásica.. etc. etc. L. en C. A. una gramática latina que había de revisar varias veces e iba a ser el libro de texto de los estudiantes durante varias décadas. y a veces muy torpe.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI nocer que dicho ideal no se ha realizado con frecuencia en la península ibérica. O sea que el escrito del profesor salmantino. 9 Sobre los problemas planteados por los comentarios del propio Nebrija y de sus seguidores.. Une histoire de la note en bas de page. 165-179. los maestros de latinidad (Cristóbal de Escobar. Acerca del comentario. Universidad de Salamanca. Panorama social…(cit.

no figuran manuales tan difundidos por Europa en el siglo XVI como el de Vives.. el autor del Viaje de Turquía. para no decir nada de la gramática latina de Felipe Melanchton. le dice entonces: «¿Pues todavía se lee la gramática del Antonio?». que enseñó gramática y retórica en la Universidad de Santigo de Compostela. 775-784.). 10 Véase nuestro trabajo. indica significativamente: Devorar aquel arte [de Nebrija] se me haçía a mí gran pereça y dificultoso como el diablo. Presses de la Sorbonne Nouvelle. 2007. Ed. uno de ellos. 596. En efecto. Exercitationes linguae latinae. prinçipalmente en aquel gurges. Mérida. Una centralidad ha reemplazado otra y conduce a privilegiar lo que Nebrija.. en prensa. porque el pecado original de la barbarie que a todos nos ha teñido es esa arte». el mayor humanista español de finales del siglo XV y de principios del largo del siglo XVI». Pues este profesor de latinidad tenía en su biblioteca —cuyo inventario post mortem fue establecido en 1575— nada menos que tres ejemplares del Arte de Nebrija con sus comentarios. en su Paraenesis ad politiores literas de 1529. en Jacqueline Penjon (ed. desde los márgenes. entre 1542 y 1569. Los tres personajes del Viaje… están dialogando y Matalascallando. 12 Ibid. ed. deseado ya por San Agustín en otro sentido y pergeñado por el humanismo. Munus Quaesitum Meritis: Homenaje a Carmen Codoñer. Y entre sus libros. Tan dificultosas se me haçían después que me las declaraban como antes. sirinx et meninx et inx que paresçen más palabras de encantamiento que de doctrina.10 La cosa había llegado a tanto que un humanista tan fino como Juan Maldonado. Salamanca. merges. Al contestarle afirmativamente Mata. el personaje clave de la obra. p. Madrid. Id. Marie-Sol Ortola. ya denunciaba el papel negativo que desempeñaba el Arte del Antonio. y sobre todo como el de Erasmo. Hommage à Anne-Marie Quint. 598. Universidad de Salamanca. Lo mismo hace. símbolo de ese homo novus. la transforma en norma de barbarie. entre Espagne et Portugal». Las ediciones del arte de gramática de Nebrija (1481-1700). 2000. Castalia. «Le pédagogue et poète humaniste du XVIe siècle. Álvaro de Cadaval.AUGUSTIN REDONDO Para dar un ejemplo revelador de la extensión del fenómeno. dado que. 2008.12 La sátira no puede ser más incisiva ya que se trata de la norma de estudio en España y la mirada que echa Pedro. otro humanista agudo. De copia verborum et rerum.). p. pp. pone de relieve irónicamente las lacras de ese sistema formativo español. a pesar de la difusión que alcanzó.11 Pedro de Urdemalas. 11 Viaje de Turquía. Paris. al evocar sus clases de latinidad en el colegio de Alcántara. por los años 1550. Pedro embiste contra ese mamarracho que imposibilita que los escolares aprendan correctamente el latín: «Agora digo que no me marabillo que todos los españoles sean bárbaros. su autor era un protestante. sólo aduciremos el caso del humanista y poeta Álvaro de Cadaval. en Gregorio Hinojo Andrés y José Carlos Fernández Corte (eds. Editorial Regional de Extremadura. verres. [ 20 ] .

los trabajos de Luis de Cañigral Cortés. Pedro Simón Abril. para reformar la enseñanza del latín. 1995. había querido eliminar.13 artes venidas de más allá de las fronteras. prosigue Pedro. Madrid. véanse Margherita Morreale. 360. 1947. desde los márgenes del sistema de racionalización ciceroniana. El Brocense. libri I. o sea de los márgenes del reino de Felipe II. De causis linguae. Horacio.14 Además. a. vino a adolecer en diversos textos del mismo desperfecto. Viuda de Pedro Madrigal. Instituto de Estudios Albacetenses. del texto en Emilio Hernández Rodríguez. 599. Cáceres. y ed. 2003. cuya teoría transmitida por Jorge Trapezuncio. Sanctius. Manuel Breve Claramonte. Eustaquio Sánchez Salor y César Chaparro Gómez. Chaparro Gómez). Universitad de Salamanca. fustigando a «los gramáticos [que] enseñan tan asquerosamente y con tantas impertinencias». se hubieran adoptado otras Artes. Si en España. véanse en particular. Salamanca. Véase Juan Codoñer Merino. Gramáticas latinas de transición. Albacete. tuvieron muchas dificultades para enraizar en Castilla. La didáctica de lenguas en el Renacimiento: Juan Luis Vives y Pedro Simón Abril. Oliver. al manejar por fin textos poco pulcros invadidos por comentarios. Minerva. 1988. Jesús María Liaño Pacheco. Francisco Sánchez de las Brozas. p. Sobre El Brocense. CSIC.16 El complemento de la gramática. 1995. Madrid. llamados preexercitamenta y al estudiar la difundida Rhetorica ad Herennium falsamente atribuida a Cicerón. especialmente. El Brocense y las humanidades en el siglo XVI. el doctor Pedro López de Montoya se lamentaba de la situación. tal vez por influencia de Hermógenes. después de los años 1560. 1995. Salamanca. 14 [ 21 ] . Ed. donde siguió imperando el Arte de Nebrija. 1949. Universidad de Deusto.. Alfonso Martín Jiménez. analizaba los 13 Ibid. Juan de Pastrana y Fernando Nepote. [1595]. Retórica y literatura en el siglo XVI: El Brocense. CSIC. liber II (ed. buenos latinos serían los españoles. etc. al ensanchar los famosos ejercicios escolares. p. empezaron a circular por la Península algunas gramáticas latinas diferentes. escuetas. Ed. 15 Acerca de Pedro Simón Abril. Torrellas. Véase la reed. como las «de Herasmo o de Philipo Melanthon». salidas del entorno de la Universidad de Valencia. (eds. se manifiesta un intento de modificar ese tipo de retórica. a pesar de los esfuerzos emprendidos entre 1560 y 1580 por hombres avisados como Pedro Simón Abril y el mismo Brocense. de los márgenes. Institución Cultural «El Brocense»-Universidad de Extremadura. 2000.. 1971. Carmen Codoñer Merino et al. Cfr. la resistencia fue enorme. etc. de Sánchez Salor). Universidad de Salamanca. la retórica.). III y IV (introd. despojando las Artes de todos los farragosos escolios que encerraban. como las de Sempere. transgridiendo los cánones. de cinco o seis pliegos de papel. No obstante. Madrid. si bien estas artes. Cicerón. sin «burlerías». Ed. Valladolid. desde la Universidad de Salamanca. Sin embargo. 16 En su Libro de la buena educación y enseñanza de los nobles: en que se dan muy importantes avisos a los padres para criar y enseñar bien sus hijos. lo que no es el caso. como los de Quintiliano. Universidad de Valladolid.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI siglo XVI. Pedro Simón Abril. Las ideas pedagógicas del doctor Pedro López de Montoya. Salamanca.15 Y todavía en 1595. Textos de Humanismo y Didáctica (prólogo y edición). s. Universidad de Salamanca.

la oposición entre ciceronianos y anticiceronianos define claramente lo que está en juego. en James J.20 Por lo demás. Princeton. Luis Vives y Erasmo. Pico de la Mirándola. trad. desde hace tiempo. CSIC. Leiden. a pesar de reconocer los méritos incuestionables de Cicerón. Berkeley-Los Angeles. Alberto Porqueras Mayo. Marcelino Menéndez y Pelayo. I. «El ‘no sé qué’ en la literatura española». bien saben que la lengua latina que escriben depende de una serie de coordena17 Sobre el sistema retórico en el siglo XVI.AUGUSTIN REDONDO estilos según formas e ideas. por ejemplo. Retóricas españolas del siglo XVI escritas en latín.. Droz. ed. Acerca de las retóricas latinas del siglo XVI. 1983. 2 vols. 1972. 39-41. Biblioteca Virtual Menéndez Pelayo de Polígrafos Españoles. 20 Nos hemos servido de la ed. seguidos por los jesuitas en sus colegios. la del «no sé qué» o la del «donaire». 2004. véase. como la de «lo irregular». Al contrario. Serie VII. véanse especialmente. George of Trebizond. ese príncipe de los humanistas. L’âge de l’éloquence. Sobre la influencia de Hermógenes. Id. siguiente: Baldassare Castiglione. Madrid. Princeton University Press. John Monfasani. Temas y formas de la literatura española. Renaissance Eloquence Studies in the Theory and Pratice of Renaissance Rhetoric. A Biography and a Study of his Rhetoric and Logic. 1970. [ 22 ] . CSIC. «Cuando ya no hay palabras (el ‘no sé qué’ y otras formas de lo inefable en el arte del Siglo de Oro)». pueden consultarse una serie de textos en Miguel Ángel Garrido (ed. Salamanca. cfr. Réthorique et «Res Literaria» de la Renaissance au seuil de l’époque classique. Aceerca de la influencia de Hermógenes en el autor.18 Asimismo. Giardini. 11-59. influenciada precisamente por la doctrina de Hermógenes. Ed. Primera parte de la Rhetórica. University of California Press. pp. Madrid. Blanca Periñán. Madrid. el ciceronianismo que. en retóricas como la que Juan de Guzmán publica en 1589. ed. El Cortesano. Princeton. Espacio. sin dejar de lado los modelos clásicos. traducido al castellano por Boscán en 1534. Véanse además George A.). la introducción de la editora. CSIC. 174-187. los puristas como Bembo y Etienne Dolet. Annabel M. Pisa. Historia del Arte. véase Javier Portús Pérez. 1973. sin tener en cuenta el lugar y el momento histórico. Ed. tienen una posición menos rígida pues. Gredos. Princeton University Press. se halla matizado o mejor dicho recentrado. ha interesado a los críticos. José Rico Verdú. Seven Ideas of Style. domina en España. Genève. así como la mayoría de los humanistas españoles. ideadas en España. 1942. Brill. pp. como modelo. Patterson. los anticiceronianos con Policiano. 165-180. desean escribir un latín conforme a la lengua y al estilo de Cicerón. pp. Teoría y práctica. The Art of Rhetoric in the Roman World. Kennedy. 18 Véase Juan de Guzmán. Tiempo y Forma.17 De tal modo. «The Bizantine Rhetorical Tradition and the Renaissance». la teoría retórica clásica se ha de revelar insuficiente y en el sistema correspondiente se han de introducir nociones marginales que van a cobrar nueva importancia y han de llegar hasta Baltasar Gracián.. 1980. La retórica española de los siglos XVI y XVII. en Id. Este tipo de perfección viene a ser un canon necesario que trasciende la historia. de Juan Boscán. Luisa López Grigera. Fundación Ignacio Larramendi. Universidad de Salamanca. 1972. pp. Acerca del «no sé qué» que. hay datos muy numerosos en Marc Fumaroli. 19 Sobre el particular. 1993..19 particularidades que ha de integrar a nivel de los comportamientos cortesanos un texto que no deja de ser de inspiración platónica como el célebre Cortesano de Castiglione. n° 7 (1994). Murphy (ed.). La retórica en la España del Siglo de Oro. 1976. digital. Por un lado. Hermogenes and the Renaissance. 1994 (la autora insiste sobre la influencia de las ideas de Hermógenes en España).

Es decir que se liberan del respeto de la letra y de lo que estiman ser una regresión mimética. Madrid. llegó a transformarse en una discrepancia fundamental entre los que no sólo defendían la ceñida imitación del maestro de la retórica sino también la ortodoxia más estricta (como Zurita y Palmireno) y los erasmistas que. 23 Véase José Antonio Maravall. que se adhieren a la Reforma. Bien lo dice Alfonso García Matamoros. n° 33. LII (1978). Universidad de Sevilla. lo que imposibilita que puedan reproducir el latín escrito quince siglos atrás. al afirmar. por ejemplo.21 Pero una vez más. como Francisco de Enzinas o Juan Pérez de Pineda. tildado por sus adversarios de no ser un buen ciceroniano. véase en particular. humanista que profesaba en Alcalá hacia 1570. Madrid. la tesis doctoral de Miguel Ángel Rábade Navarro. la oposición entre los dos bandos. crítica. el más erasmista de los erasmistas españoles.22 Por debajo de este debate. que ha cambiado mucho. traducción y estudio. «Sociedad de Bibliófilos Españoles». Ed. La idea de progreso en el desarrollo inicial de una sociedad. Reivindican los anticiceronianos el derecho de adaptar el mensaje recibido a un mundo nuevo. Antiguos y modernos. véase Eugenio Asensio. 1993. en Hommage à Marcel Bataillon. [ 23 ] . 1570. además.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI das culturales. 24 Véase Cristóbal de Villalón. frente a tal posición (que conducía al imperio absoluto de la letra). José María Núñez González. «Ciceronianos contra erasmistas en España. 135-154. que ningún tema fue tan debatido como el de la imitación. 22 Véase su De Tribus dicendi generibus. Cristobal de Villalón en su obra Ingeniosa comparación de lo antiguo y lo presente emprende la tarea de enfrentar en todos sus aspectos la vida de los Antiguos y de los Modernos. 25 Baste remitir a M. con relación a España. reclamaban la libertad relativa que permitía la adhesión a formas retóricas más libres y a un cristianismo en espíritu. Revue de Littérature Comparée. exaltando a estos últimos. a pesar de ostentar el título de secretario imperial. de Alfonso de Valdés. Publicaciones de la Universidad de Valladolid. 1898. religiosas y políticas diferentes. 1966. situándose ipso 21 Acerca del cicerionanismo. Sociedad de Estudios y Publicaciones. es decir de ser «mal latino». 2). de los márgenes vienen las transgresiones del riguroso sistema ciceroniano suscitadas por la toma de conciencia de que existe una ruptura con ese modelo de Antigüedad clásica. sobre todo después de la publicación en Basilea del diálogo de Erasmo titulado Ciceronianus. Erasmo… (cit. Éste fue el caso. pp. Sobre la oposición entre ciceronianos y anticiceronianos. BNE: R.25 Dando un paso más en ese camino que conduce a la libertad están esos humanistas cristianos. Dos momentos (1528-1560)». Compluti. en n. 1990. «De tribus dicendi generibus siue de recta informandi styli commentarius» de Alfonso García Matamoros. encargado de las cartas latinas de la Cancillería y de Carlos V. Bataillon. El ciceronianismo en España. Valladolid. siue de recta informandi styli ratione commentarius…. con relación al caso español. 27973. Ex officina Andreae de Angulo.24 Por otra parte. con referencia a Cicerón y a los clásicos.23 Recuérdese que ya en 1539. está la conocida controversia entre Antiguos y Modernos estudiada en particular por José Antonio Maravall. Véase. Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente.

Un ministro calvinista español del Evangelio en el siglo XVI. en el siglo XV. por Aldo Manuzio o Ángel Policiano. Francisco de Enzinas. desechando los apócrifos. Tarea difícil que exige un espíritu agudo ilustrado por ejemplo. Juan. falta un trabajo moderno de conjunto. Véanse. recogidas por Edward Boehmer. no obstante. al aplicar su sabiduría crítica a Séneca. [ 24 ] . realizando para ello ediciones críticas. Sabido es que el humanista es en primer lugar un filólogo es decir que necesita poder trabajar sobre textos auténticos de los autores clásicos. 2006 y las cartas (con algunas respuestas) del humanista: Francisco de Enzinas. Paralela26 Ibid.. Diálogo Ecuménico. comentándolo. una de las tareas que le incumbe al humanista cristiano es la de descartar los textos apócrifos utilizados por la Iglesia. trad. 8 vols. de su edición del Nuevo Testamento. apartando los falsos. pp. Acerca del proceso de exclusión. Créativité et duplicité chez les érudits occidentaux. reeditada por Analecta Editorial. valiéndose de conocimientos extensos tanto lingüísticos y literarios como históricos y antropológicos. ortodoxo y autoritario que impera en España y se apoya en la acción excluyente de la Inquisición. 1993. se ha esforzado por seleccionar. Droz. existen diversos trabajos científicos parciales. 31-64. 55 y sigs. 127-136. IV.27 Es que. Biblioteca Wiffeniana. Idéologie et discours. 1995. crítica por Ignacio J.AUGUSTIN REDONDO facto en los márgenes. 1983. o sea el problema de la concepción de la filología así como de la manera de entender y utilizar el comentario de los clásicos y más allá de los autores en general. pp. 2a ed. la supuesta correspondencia intercambiada entre Séneca y San Pablo. se trata de discutir y explicar el por qué de tal solución escogida o el rechazo de tal otra y de hacer asequible el texto al lector. el Roterodamo excluye el Comma Johanneum (I. Puede confrontarse con lo indicado por Marcelino Menéndez y Pelayo. García Pinilla. texto latino. Es tal vez lo que ilustra mejor que nadie el humanista por excelencia. por ejemplo. en el extenso corpus de textos atribuidos al clásico. CSIC. Acerca de Juan Pérez de Pineda. Madrid.. Pamplona. para Erasmo. los que no había podido escribir o había escrito algún anónimo. Faussaires et critiques. El canon que establece el humanismo es el de la autenticidad de los textos. Gordon Kinder. Heredodoxos españoles.. Publications de la Sorbonne. Pueden verse la síntesis de Jorge Bergua Cavero. Por ejemplo. de Estrasburgo. es decir Erasmo. todo esto remite a lo que está en la base misma del sistema humanista. «Juan Pérez de Pineda (Pierius). los que eran auténticos. pp. Epistolario. en Ginebra». según la ed. 2007. Les Belles Lettres. Paris. Pero al mismo tiempo. Genève. Un humanista reformado en la Europa de Carlos V. Así ha podido desechar. véase Augustin Redondo (ed. 7) que es el trozo más explícito acerca del dogma de la Trinidad. II. diríamos hoy. Madrid. Reformadores españoles antiguos. traducción española. En efecto. 1874.26 Sin embargo. 69 (1986). 27 Sobre el particular. con argumentos incontrovertibles. Paris. Les problèmes de l’exclusion en Espagne (XVIe-XVIIe siècles).). Véase sobre todo A. notas y ed. 1963. cuando no más allá de las fronteras del catolicismo central. las páginas que le dedica Wiffen. Trotta. puede verse Anthony Grafton. 3 vols. Sobre Francisco de Enzinas..

pp. Las falsificaciones de la Historia (en relación con la de España). pp. Pertenecía pues a una antigua y brillante civilización y había venido a España (como su padre Osiris) antes de ir a otros países (especialmente a Italia y a Galia) y de fundar Troya. al querer reemplazar una centralidad sospechosa y espuria por una centralidad depurada y auténtica. Harvard University Press. Jerry H. en particular un texto atribuido al historiador caldeo Berosio. Princeton. pp. egipcia. pp. véase Julio Caro Baroja. («El falso Berosio»).28 Bien se comprende que esta tarea imprescindible para los filólogos cristianos. Anthony Grafton. 2a ed. 29 Sobre Annio de Viterbo y sus «invenciones». siendo Hércules su hijo. Pan. The traditions of Scholarship in A. como se decía entonces). en su biografía de San Jerónimo. [ 25 ] . De ahí la dura intervención del Santo Oficio contra esos humanistas cristianos (y no ya estrictamente católicos) que. Ahí estan los grandes falsarios para demostrarlo. 1450-1800. esto plantea el gran problema de la distinción entre lo auténtico y lo apócrifo. Se trataba de un Hércules diferente del griego ya que salía de Egipto (de Libia. deseaban sustituir la autoridad de la Iglesia por la autoridad filológica. Princeton University Press. Barcelona. Noé correspondía a Jano. 381-389. Véase en particular. Rice. Saint Jerome in the Renaissance. 1991. greco-latina) y los nombres de algunos «antepasados» de los pueblos. Silvano y Saturno.. «Traditions of Invention and Inventions of Tradition in Renaissance Italy: Annius of Viterbo». y más directamente. Osirís se llamaba también Júpiter y Amón. «Erasmus and the Comma Iohanneum». Theologicae Lovaniensis. Ephemerides. Y gracias a los escritos de mitógrafos y cronistas (entre ellos. 76-103. lo que no impedía que los atributos de este Hércules se mezclasen rápidamente con los del héroe griego. 45 y sigs. Ambrosio de Morales. Eugen F. Defenders of the Text. Del lado español. Por ejemplo. etc. no siempre fácil de deslindar porque la «invención» de textos corresponde también a una forma de creación original que conduce a otra modalidad de la imitación. The John Hopkins University Press. en cierto modo. habia publicado en Roma sus Antigüedades dedicadas a los Reyes Católicos. 1992. desde los márgenes. en 1498.29 La originalidad de estos textos es que establecían correspondencias entre las diversas cronologías (bíblica. ponía en tela de juicio la tradición escrituraria de la Iglesia y la autoridad otorgada a la traducción de la Biblia al latín que llevara a cabo San Jerónimo. 116-138. Henk Jan de Jonge. es decir la autoridad de la llamada Vulgata.Bentley. se ha escrito bastante. Humanists and Holey Writ. Florian de Ocampo. tarea central que había de conducir a todo el trabajo de los biblistas hasta llegar a Arias Montano no podía aparecer sino como transgresiva para la cerrada ortodoxia católica ya que. 1983.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI mente. Age of Science. 1988. 56 (1980). Uno de los casos más llamativos tal vez es el de Annio de Viterbo quien. Baltimore-London. Esteban de 28 Véanse. Seix Barral. embiste contra las leyendas medievales de intervenciones milagrosas que habían venido a deformar los hechos. Cham a Zoroastro. Sin embargo. CambridgeLondon. Esas Antigüedades encerraban unos inéditos —apócrifos en realidad— que Annio pretendía haber descubierto en Mantua.

las críticas contra Annio de Viterbo y el seudo Berosio empezaron a manifestarse. aparecen varios trabajos de Hércules aplicados a la política imperial. pero situados en los márgenes del conjunto hispano (por ejemplo. tal vez porque cumplían una función fundamental en favor de la concepción de España y del destino histórico de Castilla. acompañándose la glorificación de Hispania de una exaltación del personaje de Hércules. Asimismo. como Ambrosio de Morales. creaciones paraliterarias y literarias. Juan Luis Vives o el portugués Gaspar Barreiro) u ocupándose de ciencias anejas. el emperador Maximiliano. Y precisamente. a finales del siglo XVI. que un perfecto humanista historiador.AUGUSTIN REDONDO Garibay). además. el monarca imperial va acompañado por varios de sus predecesores (tanto por su abuelo. Marco Aurelio). Salamanca. que el mismo Nebrija. comunicando a la dinastía de los soberanos hispanos una notable antigüedad y una anterioridad sobre las demás familias reales. [ 26 ] . en esa iconología. Es que. tradiciones culturales. a través de la rica iconología que poseía su magnífico palacio zaragozano hacia mediados del siglo XVI. Fernando el Católico). Universidad de Salamanca. etc. pintado por Zurbarán. fueron reconocidos como auténticos por los cronistas reales. Bien se ve que los textos inventados por Annio de Viterbo. Gabriel Zaporta. Antonio Agustín en su Diálogo de las medallas). venidos de más allá de los márgenes de la península. Nótese. fundador y protector de la monarquía española. ha de figurar en el «Salón de los Reinos» del Palacio Real del Buen Retiro. véase nuestro trabajo. 63-81. aceptaba lo revelado por Annio. la historia primitiva de la península cobraba una dimensión nueva en la época de Carlos V. Hércules venía a ser el fundador y protector mítico de la monarquía española. cfr. Hay que decir. no sólo entre los italianos (Sabellico. No obstante. si bien criticaba a Annio de Viterbo. figurando asimismo entre esos personajes su hermano y su hijo. en Id. Revisitando las culturas del Siglo de Oro. es decir ubicadas en los márgenes de la Historia (por ejemplo. sin embargo. «Leyendas genealógicas y parentescos ficticios en la España del Siglo de Oro». como ya lo hemos dicho. como por el otro abuelo. Adriano. ¿No había adoptado el joven Carlos las célebres columnas con la divisa «Plus Oultre»?30 Esa exaltación es la que ha debido de traducir el poderoso banquero de Carlos V. pp. había aceptado las aportaciones de las Antigüedades. no dejaba de admitir el linaje legendario establecido por 30 Para esto y lo que sigue. sin hablar de varios emperadores de origen hispano (Trajano. que también fue cronista real. así como Lucio Marineo Sículo. 2007.. Posteriormente.) sino entre los «españoles». 69 y sigs. pp. el mismo héroe mítico. entre diversos personajes. Ed. realizando Hércules diez de sus famosos trabajos. Volterano. Mentalidades. el propio Mariana. Annio proporcionaba así a los españoles una prioridad cultural sobre griegos y romanos. De esta manera.

Caro Baroja. 235-253. falta un trabajo crítico de conjunto. Madrid. apareció una caja de plomo. J. una de esas «falsificaciones de la Historia». Se trata de los llamados «falsos cronicones» que se insertaban perfectamente en la orientación señalada. 29). Los libros plúmbeos del Sacromonte. 1905 (bastantes referencias). acaso. la Compañía de Jesús y el P. Las falsificaciones…. Jerónimo Román de la Higuera. 1450-1650. 2a ed. Caro Baroja. pp. [ 27 ] . Ignacio Olavide. siendo éste el último intento de contrarrestar el sentimiento antimorisco. Valladolid. Entre los escombros de la Torre Turpiana que se iba derribando. el cual se apoyaba ampliamente en el seudo Berosio. recibíó el apoyo del gran estudioso andaluz Rodrigo Caro. pp. Bordeaux. apoyándose en Annio de Viterbo. Granada. Historia crítica de los falsos cronicones. en Tolède et l’expansion urbaine en Espagne. Véase la ed. por ejemplo. 31).31 Ramón de la Higuera era hombre de extensos conocimientos humanísticos. se descubrieron los famosos «plomos» del Sacromonte de Granada. Madrid. 107-119. Manuel Barrios Aguilera y Mercedes García Arenal (eds. con el mismo título: Madrid. publicado póstumamente. habiera denunciado la falsedad de los textos «descubiertos» por el jesuita ya en 1595. culto de San Tirso». 1968. pp. en n. a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Las falsificaciones…. Casa de Velázquez. uno de los textos salidos de su pluma. Gregorio Mayans publicó las críticas de Nicolás Antonio bajo el título Censura de historias fabulosas. 2006. «Las leyendas en la historiografía del Siglo de Oro: el caso de los falsos cronicones». 32 En 1742. especialmente toledana. véanse. una serie de crónicas paleocristianas vinculadas a la historia de España y a la historia eclesiástica. a lo que parece. intérprete de Felipe II. Real Academia de la Historia. a pesar de la oposición de la Compañía. había de inventar. 115 y sigs. aunque Juan Bautista Pérez. Publicaciones de la Universitat de València. según la expresión empleada por Julio Caro Baroja. pp. Trataban de salvar a su comunidad y a su identidad. dos moriscos (Miguel de Luna. Los plomos del Sacromonte: invención y tesoro.). El punto de llegada de tal tendencia la representa el jesuita Jerónimo Ramón de la Higuera quien. pp. Visor.. 115-143.. véanse Miguel J. «La Inquisición. Los apócrifos del Sacromonte (Granada). Carlos Alonso.: falsos cronicones. «Jerónimo de la Higuera. el futuro obispo de Segorbe. S.32 Por los mismos años. un médico). Mariana historien. Pedro Córdoba.33 Los autores de estas supercherías fueron. Acerca del P. en 1588 exactamente. Criticón. 42 (1903). Jerónimo Román de la Higuera». Luego seguirían otras críticas. Estudio histórico. 33 Además de la obra de Godoy Alcántara ya citada (n. 1998. 1979. 30 (1985). Comares. Las falsificaciones…(cit. J. entre diversos objetos. Bien se ve que las invenciones de Annio de Viterbo desempeñaban un papel esencial con relación a la visión histórica de España. José Godoy Alcántara. 1991. Georges Cirot. no obstante. etc. Féret et Fils. J. pp. tenía fama de ser erudito y era amigo de humanistas como el maestro Alvar García de Castro y el mismo Mariana. tanto los toledanos como los granadinos. Pueden verse. Por ello. al construirse la catedral de Granada. Hagerty.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI Ocampo. echando un puente entre su cultura y la cristiana. José Martínez de la Escalera. había unas «reliquias» 31 Sobre el caso general de los falsos cronicones. Boletín de la Real Academia de la Historia. Caro Baroja. en particular las de Nicolás Antonio. etc. moderna que reproduce la de 1742. en Las relaciones entre los généros en el Siglo de Oro. Valencia. 69-97. Y ello. 1999. y Alonso del Castillo. J. 163-187. Estudio Agustiniano. historia de Toledo. En ella.

Pero en él también se exaltan otras formas de vida tan valiosas como el martirio: la vida de los que están dispuestos a morir por su fe si bien no tienen que hacerlo. además. por ejemplo. 54-55. hasta que en 1680 se declaró por fin que se trataba de una superchería. En efecto. 27). pp. de origen árabe. que fue discípulo predilecto de Santiago y el primer obispo de Granada. se lo había entregado un impresor. publica un texto de este gran clásico. Sin embargo. A. Pero chocaron con la mayoría de los hombres de Iglesia. que Erasmo decía haber hallado en una biblioteca. No hay que olvidar que tal tipo de transgresión creadora —en contradicción con los postulados de la crítica filológica— ha podido afectar a algunos de los mejores humanistas. Pero rápidamente se descubrió la superchería dado que el De consolatione encerraba italianismos. El debate se prolongó en pleno siglo XVII. Padova y Bolonia. Sigonio dijo que el texto. don Pedro de Castro. de Erasmo. la vida de la doncella que lucha por no caer en el pecado. a pesar del eminente trabajo crítico que ha llevado a cabo. como Andrea Brenta o Leonardo Bruni. algunos humanistas. defendió hasta su muerte la autenticidad de todo lo hallado pues gracias a esos «santos» (especialmente a San Cecilio) el problema morisco ya no aparecía como tal y. Lo indicado en este texto está en consonancia con la visión erasmiana ya que el Roterodamo no fue 34 [ 28 ] Véase. El arzobispo de Granada. en castellano y en latín. en 1530. capaz de competir con la castellana. que el romano había escrito al morir su hija y sólo se conocía por algunos fragmentos y por el testimonio de autores antiguos. venía a existir una identidad andaluza. como Juan Bautista Pérez (que también embistió contra los «falsos cronicones») o Benito Arias Montano pusieron en tela de juicio la autenticidad de lo que se había descubierto. que alcanzó amplia resonancia. el De consolatione. y en ella aparece un tratado titulado De duplici martyrio.34 Por lo demás. Entre 1595 y 1599 hubo otros hallazgos de «plomos» escritos en árabe y de «reliquias» de otros santos que iban a ocasionar muchos «milagros». Faussaires…(cit. firmado por San Cecilio.AUGUSTIN REDONDO y un pergamino escrito en árabe. rápidamente. habían hecho algo parecido. expresiones sacadas de escritores renacentistas y nociones que no correspondían al auténtico pensamiento ciceroniano. gran especialista de las antigüedades romanas y autor de varios comentarios sobre Tito Livio y Cicerón. otros humanistas italianos conocidos. encabezados por el prelado granadino. Pues en 1580. Pero lo que llama sobre todo la atención es el caso del príncipe de los humanistas. Es el caso de Carlo Sigonio (1520-1584). profesor de Buenas Letras en Venecia. Grafton. quienes habían autentificado los descubrimientos. etc. y más directamente granadina. en n. En dicho tratado se alaba el martirio que han sufrido los que han muerto para testimoniar de la verdad cristiana. . el Roterodamo publica la cuarta edición de las obras de San Cipriano. en épocas antiguas. con intervención de la Corona y de la Santa Sede.

90 (1978). 124. 18. 135 y 137. pp. «Un ‘opera misconosciuta di Erasmo? Il trattato pseudo-ciprianico De duplici martyrio». también inventa algunas de las obras que utiliza. De la carrière officielle aux æuvres politico-morales. el tratado atribuido a San Cipriano no está en ninguna biblioteca y lo que aparece a las claras es que en él se utilizan pasajes de la Escritura que figuran en los comentarios de Erasmo sobre el Nuevo Testamento. PUF. 49. IV: «Le faux dans la critique: techniques de métamorphose et métamorphose de techniques». en algunos casos. el texto colgado al santo no es auténtico sino fabricado por el Roterodamo porque deseaba encontrar en la Iglesia primitiva argumentos que respaldaran sus tesis. El mayor especialista de la patrística y de la crítica filológica ha fabricado de tal modo una falsa obra maestra de esa patrística. 37 Véase. Sobre este punto. p. Oxford. [ 29 ] . imaginando un texto que los manuscritos manejados por él no encerraban. Rivista storica italiana. 1996. Nótese asimismo que.. 266-267. Paris. 1997. n. Es decir que. Grafton. por ejemplo. véase Bruce M. 96. Siempre prefirió el Cristo muy humano del Monte de los Olivos. 53-54. 2005. p. pp. 1970. The Text of New Testament: Its Transmission. 99-100. el estilo del texto hace pensar en el de Erasmo. lo escrito por Michel Jeanneret. Paris. Corruption and Restoration.36 Un rastreo entre los humanistas permitiría darse cuenta probablemente de que el humanismo no es únicamente una deslumbrante lucha por la autenticidad de los textos. no nos ocuparemos de este problema. concebida como una libre «recreación» (en los dos sentidos de la palabra). 38 Véase nuestro libro. Oxford University Press. n. orientar mejor una demostración (es lo que hace Erasmo) y en otros. 109 y sigs. Por lo demás. que teme la muerte. Metzger y Bart D. Ehrman. 140. 27). 709-743. pp. en n. cap. 35 Véanse Silvana Seidel Menchi. A. 4a ed. Faussaires…(cit. en algunos casos. 27). piénsese que una humanista como Luisa Sigea.37 Está claro que estamos en los márgenes del sistema humanístico. 36 Véase la introducción de Odette Sauvage a su edición del diálogo de Luisa Sigea. constituían una modalidad del gran problema de la imitación de los Antiguos. salva a los hombres. pero tales «invenciones» permitían. Duarum virginum colloquium de vita aulica et privata (1552): Dialogue de deux jeunes filles sur la vie de Cour et la vie de retraite. A. en n. por el suplicio del Calvario. p. Grafton. cuando Erasmo desea restablecer el texto griego de los últimos versículos del Apocalipsis.35 Por lo que hace a España. cuya gran erudición fue exaltada tanto por García Matamoros como por Guillaume Postel. Antonio de Guevara (1480?-1545) et l’Espagne de son temps. los traduce directamente de la Vulgata. pp. pp. Droz. llamada la «Minerva» de los renacentistas. 50. p. 570-572. pp. al Cristo divino que. sino también. y en particular del guevariano Marco Aurelio. Perpetuum mobile: métamorphoses des corps et des œuvres de Vinci à Montaigne. Por esa vía se habría de replantear el análisis de diversas obras literarias de los siglos XVI y XVII. Faussaires…(cit. menudean en él las citas bíblicas y patrísticas favoritas del gran humanista. Sin embargo. n. aquí. como lo han subrayado Silvana Seidel Menchi y Anthony Grafton. Macula. «invención» de escritos. Además. Genève.38 si bien.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI nunca adicto a ese Cristianismo que valora el sufrimiento como si fuera una virtud. etc.

Leiden. 40 Véase Marie-Dominique Couzinet. 1976. 1990. Redondo (ed. Paris. BAC. Harvard University Press. Plato in the Italian Renaissance. Cambridge (Mass. 403-426. Cabe consultar asimismo el número 674 de Ínsula (2003). ha ocasionado la adquisición de nuevos saberes al dar la posibilidad de redescubrir textos auténticos como. Madrid.AUGUSTIN REDONDO No obstante.. Lionello Sozzi. Konrad Eisenbichler y Olga Zorzi Pugliese. Giappichelli. Paris. Véanse. G. de Carlos V. dominada por un triángulo de príncipes amigos de las Buenas Letras. [ 30 ] . Torino.)-London. el emperador. Vrin. pp. esta manera de concebir al príncipe no deja de tener una conexión con la política efectiva llevada a cabo en esa Europa de la primera mitad del siglo XVI. desde los platónicos reyes filósofos hasta los príncipes concebidos por Maquiavelo. Charles H. sin hablar del sistema diferente. ideado por Tomás Moro en su isla de Utopía y creado desde los márgenes del sistema humanista. Ficino and Renaissance Neoplatonism. en que habla de los autores dignos de crédito y de los que no lo son. Aristote and the Renaissance. los de Platón y Aristóteles. Charles B. In Memoriam Charles B. coordinado por María José Vega. En relación con el texto.39 Es lo que hace también en el mismo momento Jean Bodin. desde este punto de vista. es decir por Francisco I de Francia. 1986. 42 En relación con este tema. L’humanisme… (cit. Histoire et Méthode à la Renaissance: une lecture de la «Methodus ad facilem historiarum cognitionem» de Jean Bodin. etc. en n. La dignité de l’homme à la Renaissance. Eckhard Kessler. Es lo que hace Melchor Cano en el capítulo 6 del libro XI de su tratado De locis theologicis. pp. Aristotelimus and Renaissance. 1982. de Juan Belda Plans: De locis theologicis. Sin embargo. «El De locis de Melchor Cano en los Estudios Superiores Españoles a finales del Antiguo Régimen». 1996. 2 vols. Platon et Aristote à la Renaissance. I. Vrin. con criterios precisos. Brill. 2006. Dovehouse Editions. para los humanistas. en un libro polémico y muy difundido. 31-50. Francisco Rico. titulado Miseria y dignidad del hombre en las letras del Renacimiento. Ottawa. No ampliaremos más este tema porque lo que deseamos es relacionar esos saberes humanísticos con la concepción del hombre que implican ya que una de las metas del humanismo es devolverle a ese hombre su plena dignidad42 y su 39 Vease la ed. por ejemplo. pasando por los soberanos utópicos de inspiración erasmiana representados por el buen rey Polidoro de Alfonso de Valdés. 1988. de recuperar los textos auténticos y de rechazar los apócrifos ha de conducir a una serie de reglas que algunos de esos humanistas han de exponer. la necesidad. Ciencia tomista. «Laudes litterarum: humanisme et dignité de l’homme dans l’Espagne de la Renaissance». Wiesbaden. 2). en menor grado. que sale a la luz en 1566. 137 (2010). Firenze.). además. Edizione Nazionale dei Classici del Pensiero Italiano. El humanismo. 41 Véanse especialmente James Hankin.). 1942. 1983.40 Estas obras representan una manera de recentrar la autoridad de los textos auténticos. Schmitt. titulado Methodus ad facilem historiarum cognitionem.). especialmente en el ámbito religioso. puede verse la ed. Enrique VIII de Inglaterra y. Lohr y Walter Sparn (eds.41 lo que ha permitido grandes debates sobre cuestiones fundamentales. publicado en 1563. Schmitt. Jean-Claude Margolin y Maurice de Gandillac (eds. en A. moderna y el comentario de Eugenio Garin al De hominis dignitate de Pico de la Mirándola. Otto Harassowitz. Es el caso de la concepción del príncipe. véase también Alfonso Esponera Cerdán.

desde los márgenes del sistema. 279-306. Madrid. [ 31 ] . 1992 y Johannes Thumfart. sobre la capacidad intelectual y religiosa de los indígenas americanos. Towards and Understanding of the Man and His Work. Asimismo. Se pueden confrontar las visiones de Ramón Hernández. 45 La controversia aludida ha ocasionado diversas publicaciones. 1995. después de mediados del siglo XVI. Pueden verse en particular los trabajos siguientes: Ángel Losada. «relectio de indis recenter inventis» von 1539. DeKalb. «The Controversy betwen Sepúlveda and Las Casas in the Junta of Valladolid». Barcelona. tratándose en particular de los conversos y moriscos. Alfredo Gómez Muller. el cual encarna esa otra humanidad descubierta en las Indias occidentales. Anthropos. Lewis Hanke. Les temps modernes. en cierto modo. pero utilizaban los textos aristotélicos con visiones opuestas. Los dos eran admiradores de Aristóteles. «La controversia entre Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de Las Casas. por los auténticos humanistas como Juan de Vergara o Domingo de Valtanás quienes. pues tanto el poder civil (real y judicial) como el poder inquisitorial lo reducen a casi nada. «La question de la légitimité de la conquête de l’Amérique: Las Casas et Sepúlveda». defensor de los Indios y obispo de Chiapas. cualquiera que fuera el origen de las personas. los hombres de ingenio rudo y torpe (los 43 Baste remitir a Albert A. México. Se trata de la controversia de los años 1550 planeada por Carlos V.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI capacidad reflexiva. portavoz de los colonizadores.45 En efecto. otro gran debate humanístico. ante una junta de representantes del Consejo de Indias. Les controverses des statuts de «pureté de sang» en Espagne du XVe au XVIIe siècle. como es sabido. volcada en estatutos de limpieza utilizados para apartar a los cristianos nuevos. n° 538 (1991). en Juan Friede y Benjamin Keen (eds. hay una disconformidad absoluta entre la realidad de una época en que. Fondo de Cultura Económica. 2010. Die Begründung der globalpolischen Philosophie Zu Francisco de Vitorias. habiendo sido algunos de ellos discípulos. la consideración por el ser humano se halla muy reducida. Francisco Fernández Buey.). Una revisión». BAC. Francisco Castilla Urbano. defensor de la conquista y. según el Estagirita. Y una vez más. en Salamanca. La humanidad es una: estudio acerca de la querella que. 46. Sicroff. en que la Corona y la Iglesia se hallan implicadas se concreta alrededor del estatuto del indio. Filosofía política e indio americano. pp. el fundador del derecho de las gentes). y también la igualdad intrínseca de todos los cristianos. el dominico Cristóbal de Las Casas.44 En esa reunión debatieron por un lado el excelso humanista y cronista real Juan Ginés de Sepúlveda. 1-19. Northern Illinois University Press. 1960. Vida y pensamiento internacionalista. sostuvieron en 1550 Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda. si exceptuamos las clases superiores y letradas de la sociedad. segregados y marginados en una España corroída. arduo antierasmista. pp. Berlin. Bartolomé de Las Casas in the History. defendían la igualdad de la dignidad humana. 1985. se ha escrito bastante. 1971. El pensamiento de Francisco de Vitoria. Lo mismo pasa con la consideración por los que pertenecen a grupos minoritarios. Melchor Cano y Bartolomé Carranza. de juristas y de teólogos (entre ellos varios dominicos como Domingo de Soto. por una obsesión de pureza de sangre. Francisco de Vitoria.43 Este tema ha dado lugar a un debate perdido. Paris. Didier. que se desarrolla en el Colegio dominico San Gregorio de Valladolid. 44 Sobre este tema. de Francisco de Vitoria. y por el otro. Freie Universität Berlin.

Juan Ginés de Sepúlveda a través de su epistolario y nuevos documentos. . Acerca de Juan Ginés de Sepúlveda. Barcelona. Frente al cronista real. La filosofía política en la conquista de América. 1985. 1516-1559. representante de los intereses coloniales del poder central. El padre Las Casas y la defensa de los Indios. que estos problemas ya se transparentan en el célebre episodio guevariano del Villano del Danubio: véase nuestro libro. andan desnudos. por fin. que ha vivido en las Indias. Lewis Hanke. 1-29.. se sitúa en los márgenes del sistema. pueden verse los trabajos clásicos de Silvio Zavala. Estudios sobre Bartolomé de las Casas (Historia. Elena Rodríguez Peregrina y Baltasar Cuart Moner. Barcelona. son sanguinarios e idólatras. Marcel Bataillon y André Saint-Lu. Por ley natural. de Ramón Menéndez Pidal y de Américo Castro. El pensamiento político español en el Renacimiento. Barcelona. Bien sabemos que la idea de esa belleza plaBoletín americanista. lo que justifica la dominación de España en las Indias. en n. 301-347.. Ciencia. en general. «Introducción» a Obras completas de Juan Ginés de Sepúlveda.AUGUSTIN REDONDO bárbaros) habían de hallarse sometidos. en contacto con los indígenas. Salamanca. a los hombres de ingenio (los civilizados). Sociedad). 1949. Editorial Suramericana. Mouton. Fernández Santamaría. trad. Buenos Aires. México. trad. Al contrario. 1976. Península. etc. seres cultos y civilizados. La lucha por la justicia en la conquista de América. cabe ver las diversas publicaciones de Ángel Losada. y sabe lo que pasa allá. José A. la guerra de conquista (apoyada en el «requerimiento») es pues injusta así como la servidumbre que se ha impuesto a los naturales de esas tierras. La presencia española sólo sería aceptable por otras vías.46 Quisiéramos insistir ahora sobre otro aspecto de los saberes humanísticos que vienen en cierto modo a presentar una doble faceta de la importancia alcanzada por el platonismo en el siglo XVI. los indios son seres apacibles.. A pesar de la donación papal. Para Sepúlveda. y dejando de lado los estudios sobre Las Casas. 2009. Madrid. «Actualidad de una controversia: Valladolid. Asimismo. [ 32 ] . 1974. para Las Casas. pp. L’anti-humanisme de Juan Ginés de Sepúlveda: étude critique du «Democrates primus». el poder prohibió que Sepúlveda publicara su Democrates en que desarrollaba sus tesis. pero Carlos V quedó preocupado y la política llevada a cabo en las Indias fue más precavida. Artes Gráficas. pp. Akal. I. pp. Id. Las Casas. viven como bestias y llevan cargas sobre los hombros como acémilas. 1973. El Estado. Universitat Pompeu Fabra. nos 42-43 (1992). se pueden ver especialmente Marcel Bataillon. y encarna la verdadera modernidad en su manera de plantear el problema. 1976. no se concluyó nada. aptos para conocer la fe de Cristo. 658-690. Cátedra UNESCO d’Estudis Interculturals. 2a ed. Salamanca. Fondo de Cultura Económica. los indios viven como bárbaros. como lo señala por ejemplo en sus Treinta proposiciones muy jurídicas. Venancio D. racionales y organizados. la guerra y la Paz. como lo indica por ejemplo en su De justis bellis causis suscepti contra indos. 2a ed. Paris. incultos e irracionales. 46 Bien sabido es que sobre las Casas y Sepúlveda se han multiplicado los trabajos después de los años 1950. 38). Sobre el contexto. XXV-LXXXIII. Madrid. viene de más allá de las fronteras de la península. pp. CSIC. Henry Méchoulan. La teología y los teólogos-juristas españoles ante la conquista de América. Carro.. 1947. muy discutibles. Ayuntamiento de Pozoblanco. «Biblioteca de teólogos españoles». A raíz del debate. en particular. Ariel. por ley de naturaleza. 1951. En relación con el tema que nos ocupa.. Antonio de Guevara… (cit.Nótese. 1995. 15501551». han de ser sometidos a los españoles.

2005. trad. 1999.. Théologie platonicienne.51 En ese universo animado de los neoplatónicos. His Philosophy. Paris. Gunter Narr-Michel Place.). difundida en España por Boscán. La métamorphose dans la poésie baroque française et anglaise. etc.. Pierre Magnard (ed.48 Todo viene a tener vida y a ser dotado de ánima. Presses Universitaires. 3 vols. La cosmologie de Giordano Bruno. La Città del Sole-Ed. 49 Cfr. De l’immortalité de l’âme [Theologia Platonica. Commentaires sur le banquet de Platon [Commentarium in Convivium Platonis]. 1974. 51 Véase especialmente Giordano Bruno. Marsile Ficin ou les mystères platoniciens. 1977.. Paris. Paris. Desde este punto de vista. 2004. Paris. Perpetuum mobile… (cit. 50 Véase en particular el De subtilitate de Girolamo Cardano. Bordeaux. Paris. formes. Guy Demerson (ed. Paris. etc Ver también André Chastel. vicissitude des choses. Michel Jeanneret. 1964. Paris. 2002. Métamorphose de Physis. 1985. B.. 1978. véanse Pierre Brunel. Michael J.). Les Belles Lettres. The worlds and works of a Renaissance astrologer. 175-176. Gisèle Mathieu-Castellani (ed.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI tónica ideal. Cardamo’s cosmos. His Legacy. Les platonismes à la Renaissance. Vrin. Véanse. el siglo XVI es asimismo un período apasionado por la transformación de los cuerpos y la instabilidad de las estructuras correspondientes. 48 Véase M. Allen. 1980.). Crítica. Vrin. unidas por el mismo flujo vital. sagesse héroïque. 1984.49 Jérónimo Cardano observa los órganos de la digestión de animales y minerales50 mientras Giordano Bruno ve a los astros empujados por el deseo. Paris. Berg International. Les Belles Lettres. Hermann. De la extensa bibliografía sobre Bruno y con respecto al tema evocado. 1962. véanse Paul-Henri Michel. Harvard University Press. crítica a cura di Elio Nenci. Hélène Védrine. Perpetuum mobile…. figures. La conception de la nature chez Giordano Bruno. que implica armonía y proporción. en n. véase asimismo. además. Raymond Marcel. Marsilio Ficino considera que la tierra procrea como un ser humano. trad. Flammarion. Desde otro punto de vista. Fables.). Luca Salza. Roma. 1999. pero el trabajo de la creación se prosigue y las metamorfosis se operan. Paris. Anthony Grafton. [ 33 ] . Poétiques de la métamorphose. Les Belles Lettres. Leyden. Raymond Marcel. Le mythe de la métamorphose. ed. Y sin embargo. 2000. Marsile Ficin. Marsilio Ficino. Giancarlo Zanier. lo esencial está escondido. Giordano Bruno: Infinité des mondes. ClaudeGilbert Dubois (ed. 2002. no sólo ha inspirado obras pictóricas como el nacimiento de Venus de Boticelli y penetrado profundamente en textos literarios como las églogas de Garcilaso sino que también ha inspirado una concepción del hombre de Corte ideado por Castiglione. Colin. Brill. La medicina astrologica e la sua teoria: Marsilio Ficino. 2 vols. Jean-Yves Boriaud. 2001. Tübingen-Paris. Véanse además. Les Belles Lettres. Jérôme Cardan. Paris. F. Jeanneret.47 Hay que tener presente que para muchos humanistas influidos por el neoplatonismo la naturaleza se halla constituida por una materia animada en la cual las cosas comunican entre sí y. 37). Stéphane Toussaint (ed. Marsilio Ficino: His Theology.). universo e mondi]. Se podría hablar entonces de una visión apolónica del humanismo renacentista. l’univers et les mondes [De l’infinito. Barcelona. Saint-Etienne. se interpenetran y cambian de forma. 2011. Cambridge (Mass. pp. Guillermo Serés. el siglo XVI puede aparecer como un período muy favorable a la permanencia de la belleza de las formas y a la estabilidad armónica de los seres. 1956. L’imaginaire du changement en France au XVIe siècle. trad. De immortalitate animae]. L’infini. Edizioni dell’ Ateneo e Bizarri. La transformación de los amantes. Publications de l’Université. Bertrand Levergeois. 1981. Naples-Paris. Id.Vrin. Por ello. Milano. Angeli. Es ese 47 Sobre el particular. 2a ed.).

Caja de Ahorros.. Berkeley. Fábulas mitológicas en España. Edgar Wind. etc. Los misterios paganos del Renacimiento. Pline à la Renaissance. La tradición clásica. los monstruos del Renacimiento continuan teniendo en gran parte las características formales de los de la época medieval. Por ello aparecieron asimismo numerosos personajes monstruosos que pertenecen a varias categorías a un tiempo. 1913. 185-222. que encierra una serie de casos monstruosos y el atractivo que esta materia. Recuérdese. Alianza Editorial. trad. la atracción y la difusión que. debido al desarrollo del espíritu crítico y del cambio de significado que pueden alcanzar. traducidos e imitados en el siglo XVI. Klincsieck. Madrid. Recuérdese también que. Madrid. se publica en español y tiene varias ediciones a partir de la primera (1521). ha podido tener parar los hombres del siglo XVI. 1998. André Chastel. «Nota sobre las ‘Metamorfosis’ de Ovidio en el Renacimiento (Corona de Aragón)». Por otra parte. la ed. pp. piénsese. María Dolores Castro Jiménez. 2 vols. de la Historia Natural de los animales.52 De ahí la fascinación que han ejercido Las metamorfosis de Ovidio. Akal. lo que debió de ampliar el conocimiento del libro de Plinio el Viejo: Tradución de los libros de Caio Plinio Segundo.53 Piénsese. trad. Genève. réception et relecture d’un encyclopédiste antique. pp. Pueden verse. cosmología y humanismo en la España del siglo XVI. Paris. véanse especialmente las Actas del Congreso Internacional de Besançon (2009). Les monstres dans la pensée médiévale européenne. Cátedra. Istmo. también. 255 y sigs. salió a finales del siglo XVI la traducción de Jerónimo de Huerta. Gilbert Lascault. 10 (2009). 1991. trad. en la literatura española de la Edad Media y el Renacimiento». Ovid and the Renascence in Spain. 1973. por ejemplo. 1996. 7-15. 28744. Juan Francisco Alcina Rovira. Alianza Editorial. [ 34 ] . Es que todo ser podía transformarse en animal. 24 (1990). Véanse. Valencia. 53 Para las traducciones de Ovidio en el Renacimiento.. Marsile Ficin et l’art. Calamus renascens. University of California Press. en expansión y en transformación. los trabajos siguientes: Claude Lecouteux. 55 A pesar del deseo de depuración. con los grabados. uno de los libros más comentados. saliendo bajo el título de Libro de las maravillas del mundo. además. Los «Comentarios al segundo libro de la Historia natural de Plinio» de Jerónimo Muñoz. 1995). 54 Sobre la influencia de Plinio. México. Transmission. Raquel Álvarez. José María de Cossío. 1998. Droz. 1599. 1981. Alfredo Perifano. Sobre el tema de los monstruos. La Historia natural en los siglos XVI y XVII. que recorre los siglos XIV y XV. Bien se comprende. de modo que ya no se sabe si son los hombres los que se vuelven animales o vegetales o bien si ocurre a la inversa. («El movimiento neoplatónico y Miguel Ángel»). 1997. Presses de l’Université de Paris-Sorbonne. Víctor Navarro Brotons y Enrique Rodríguez Galdeano.55 52 Véase por ejemplo. además de las ediciones latinas de la Historia natural. Hecha por Gerónimo de Huerta . Madrid. De manera general.AUGUSTIN REDONDO movimiento de transformaciones incesantes de los cuerpos lo que Leonardo da Vinci quiso explorar en las notas y dibujos que ha dejado. Véanse además. con varios grabados reveladores: cfr. con muchas referencias a Ovidio (ver la ed. Influencias griegas y romanas en la literatura occidental. Le monstre dans l’art médiéval. Matemáticas. por ejemplo. de Carlos Clavería. por ejemplo. «Presencia de un mito ovidiano: Apolo y Dafne. pp. Véase también. que el texto de Juan de Mandavila. ed. ver Gilbert Highet. Paris.. que reproduce la de 1524. sigue siendo básico Rodolf Schevill. lo escrito por Erwin Panofsky en sus Estudios sobre iconología. como lo ilustra Arcimboldo.. Revista de humanismo y tradición clásica. vegetal o mineral. en la difusión que alcanzó la Philosofía secreta (1585) de Juan Pérez de Moya. Madrid. moderna de Pilar Liria Montañés. BNE: R. Fondo de Cultura Económica. en el magnífico soneto de Garcilaso: «A Dafne ya los brazos le crecían…». 1954. Madrid. por dar sólo un ejemplo. Cuadernos de Filología Clásica. se ha escrito bastante. Zaragoza. frente a los textos de Plutarco. Luis Sánchez. pudo alcanzar la Historia natural de Plinio. Universitat de València-CSIC. 1979.54 en particular el libro VII. Madrid. 1972.

[ 35 ] . Salvajes y razas monstruosas en la literatura castellana medieval. en latín y en lengua vulgar. estudiados en Francia por Jean Céard y en España por María José Vega es impresionante. Castalia. Des monstres. trad. Véase la ed. 1999. Genève. Bellaterra. 58 Véanse. Sociedad de Cultura Valle Inclán.56 Asimismo. ed. vezino de Sevilla. 1996. Traduzidas en romance Castellano por Andrea Pescioni. en el cual se evocan varios monstruos y sucesos monstruosos «dignos de admiración». 59 Véanse las obras de estos dos autores. tanto Claude de Tesserant como François de Belleforest prolongaron la gran difusión de los relatos de Boaistuau dando a la imprenta un segundo y un tercer libro de historias prodigiosas. José Julio García Arranz. 1586. Universidad Autónoma de Barcelona. conforme pasaba el tiempo. Más directamente. Droz. Genève. Ambroise Paré da a la luz. Presses Universitaires Franc-Comtoises. 60 Pierre Boaistuau publicó sus Histoires prodigieuses en 1560. 1996. Jean Céard. moderna de Gisèle Mathieu Castellani (con reproducción de los grabados de la ed. Giovanni Allegra. En 1586. L’insolite au XVIe siècle. Akal. en Sagrario López Poza y Nieves Pena Sueiro (eds. Tesserant y Belleforest) es para llevar adelante una exploración de la naturaleza en expansión. Claude Tesserant y Francisco Beleforest.59 Verdad es que los monstruos son un testimonio del poder de la creación (son un signo del Más Allá para los cristianos).57 Tampoco hay que olvidar que esto tendrá una transcripción popular en las tan difundidas «relaciones de sucesos». Patrick Bégrand. en particular los tratados I. Signes et châtiments. II y III. Claude Kappler. moderna. FUE. BNE: R. María José Vega. Madrid. Augustin Redondo. 56 Véase Antonio de Torquemada. citadas al final de la nota 55. en María Cruz García de Enterría et al. Ferrol.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI No extraña pues que haya podido cuajar en un libro tan extraño como el Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada. demonios y maravillos a finales de la Edad Media. en continua transformación. Publicaciones del Seminario de Literatura Medieval y Humanística. Santiago López Ríos.60 Marginal en un principio. Paris-Alcalá de Henares. véanse Jean Céard. 2002. Francisco del Canto. Cuando los humanistas recogen en libros historias e imágenes de prodigios y casos insólitos (como lo hicieron también Boaistuau.. pero. Besançon. La edición siguiente vió la luz en 1603: Madrid. Entre 1567 y 1575. 287-303. 133-144. Medina del Campo. Monstruos. Monstres et Merveilles. Les «relaciones de sucesos» (canards) en Espagne (15001750). Luis Sánchez (un ejemplar en la BNF: 8o Y2 6291). 1994. Slatkine. un tratado titulado de manera significativa. 1971. 1999. Droz. «Las relaciones de monstruos en el contexto de la teratología ilustrada de la Edad Moderna». Jardín de flores curiosas. a exaltar un universo en perpetua gestación que abarca todas las formas de la vida. De monstruos y prodigios que sale con diversas reproducciones iconográficas. 1982. 2004. Madrid. La nature et les prodiges. que encierra la reproducción de los grabados primitivos: Ambroise Paré. con relación al siglo XVI. 11615. 57 Véase la ed. Los libros de prodigios en el Renacimiento. publicado en 1570.58 El número de tratados de este tipo con relación al Renacimiento. para el humanismo del siglo XVI. Paris. princeps). el monstruo conduce a desplazar las fronteras del conocimiento. La fiesta. en Francia. por ejemplo. pp. «Los prodigios en las relaciones de sucesos de los siglos XVI y XVII».). pp. 1977. Des monstres et prodiges.. «Les Cahiers de Fontenay». en 1573. el tema de las metamorfosis ha venido a adquirir más importancia. en France. al mismo tiempo. 2004. salió en castellano una traducción de varios relatos de los tres autores citados bajo el título de Historias prodigiosas y maravillosas de diversos sucesos acaescidos en el Mundo. Publications de la Sorbonne-Publicaciones de la Universidad de Alcalá. ed. Madrid. Escriptas en lengua Francesa por Pedro Bouistuau. Paris-Genève.

las observaciones críticas de Copérnico. le permitían adelantar que la tierra. cuyo centro estaba por todas partes y la circunferencia en ninguna. la tierra fuera el centro inmóvil del universo. la experiencia y la razón crítica. Novità celesti e crisi del sapere. había podido invertir el sistema de Ptolomeo. una derivación de dicho tema. se ha escrito mucho. que era también astrónomo y matemático. el heliocentrismo coperniciano. Al contrario. con los otros planetas del sistema. como lo había ilustrado Erasmo. Barcelona. Paolo Galluzzi (ed. es el de las brujas. Como es sabido. No obstante. a pesar de las implicaciones religiosas que conlleva. Giunti Barberà. 2001. [ 36 ] . utilizando la observación astronómica directa así como el nuevo método inductivo y deductivo. como ya lo veremos.61 Asimismo. Maurice Clavelin. Baste remitir a unos pocos trabajos significativos: JeanJacques Szczeciniarz. Es lo que iba a demostrar Galileo. Pueden añadirse los estudios siguientes: Antonella Del Prete. 62 Véase nota 51. Albin Michel. l’infini et les mondes. giraba alrededor del sol. Bruno. negando que como este último lo había afirmado. Paris. tanto Galileo como Bruno chocaron violentamente con la institución eclesiástica ya que sus ideas ponían en tela de juicio el texto biblíco. 1999. Pero el humanismo implica el espíritu crítico. Éste fue el primero en defender la ideación de un universo infinito. no sólo para recuperar y editar los textos auténticos de la Antigüedad clásica. Firenze. 1984. la utilización de conocimientos puestos a su alcance gracias a la observación directa y a la reflexión crítica son el fundamento mismo del desarrollo científico que conoce el siglo XVI. miraban con ojos críticos ese sistema y sus comentarios conducían a reemplazar una autoridad centralizadora por otra.62 El espíritu humanista que inspira a los tres hombres de ciencia. pues le permitió descubrir las fases de Venus intuidas por Copérnico. Galilée copernicien. perfección del hombre. sino también para purificar los textos sagrados (especialmente la Biblia) y los que se atribuían a los Padres de la Iglesia. situados en los márgenes del sistema valorado por la autoridad religiosa. asociado a la magia solar de Marsilio Ficino influenció profundamente las concepciones de Giordano Bruno. el cual suponía la inmovilidad de la tierra y la carrera del sol. Paris. Paris.). Ellos. gracias a su invento del anteojo astronómico. Y ese espíritu crítico se aplica asimismo a todos los conocimientos. Miguel Ángel Granada. Flammarion. 2002. vertidas en su gran tratado publicado en Nuremberg en 1543. Llegaba de tal modo a preconizar como meta final del pensamiento el conocimiento de dicho universo fundamentando tal conocimiento en la observación. 2004. PUF. Recuérdese que Bruno pagó con la hoguera su audacia de 61 Sobre estos temas. Giordano Bruno: universo infinito. Copernic et la révolution copernicienne. unión con Dios. constituido por un número infinito de sistemas solares semejantes al nuestro. Herder. De revolutionibus orbium celestium. y también menoscababan las enseñanzas de la Iglesia sobre el particular. bien lo había manifestado Copérnico quien.AUGUSTIN REDONDO Por lo demás.

Editions Saint-Augustin. Labor. Madrid. 690-692. Política y literatura en el doctor Laguna. 63 (1963). 2001.). véanse más directamente los trabajos siguientes: César E. ese espíritu crítico. etc. del mismo Beretta (ed. Valladolid. 675-686. 2001.66 63 Véanse en particular. 481-485. Ed. trad. Obra social y cultural de Caja Segovia. Université. Esta introducción se ha publicado en libro: ver nota precedente. ese médico humanista influenciado por el ideario erasmista.. «Le docteur Laguna et son temps» [resumen de un curso]. Hélène Védrine. 2005. Andrés Laguna y el humanismo médico: estudio filológico. Segovia. María Jesús Pérez Ibañez. Madrid. que permaneció buena parte de su vida fuera de la península. 6 vols.63 Sin embargo. Universidad. Para dar sólo un ejemplo de esta tendencia. por José María López Piñero.). Annuaire du Collège de France. Teófilo Hernando. Valladolid. nota siguiente). Galilée devant le Tribunal de l’Inquisition. del Dioscórides que utilizamos (cfr.. Bernard Faidutti. que se puede confrontar con Francesco Beretta. pero conocía la obra de Vesalio y había hecho disecciones de cadáveres en el Extranjero. 1972. 65 Sobre el doctor Laguna. 1997. por lo que hace a España. Dos estudios históricos: vieja y nueva medicina. Cosmología. a quien Marcel Bataillon. Ver también. Censure et pouvoir: trois procès. Publicacions de la Universitat de Barcelona. el médico y botanista antiguo. Junta de Castilla y León. 1991.. Erasmo…(cit. 2011. 2001. Galilée. publica en 1555 un texto de Dioscórides. Junta de Castilla y León. bástenos evocar la manera de proceder del doctor Andrés Laguna. Ver también la introducción de Teófilo Hernando a la ed. 1998.. Madrid. Giordano Bruno. Andrés Laguna. Dubler. estudiados especialmente. 2000. Entre la imitación y el plagio: fuentes e influencias en el «Dioscórides» de Andrés Laguna. Ciencia y Técnica en la sociedad española de los siglos XVI y XVII. ostentado por los tres hombres de ciencia citados. Savonarole. Vida y obra del doctor Andrés Laguna.). Espasa Calpe. Saint-Maurice. la experiencia y el razonamiento crítico vienen a orientar los saberes humanísticos de los científicos y es lo que. Paris. Miguel Ángel González Manjarrés. que traduce del griego al castellano. Barcelona. 1998. Apóstrofe. Barcelona. dedicó varios estudios esclarecedores. La materia médica de Dioscórides: transmisión medieval y renacentista. Galilée en procès. pp. véanse Marcel Bataillon. ciencia y política en la Europa renacentista. L’Harmattan. Képler et Galilée face aux pouvoirs. Valladolid. 1982. Alianza. es el que ha de permitir muchos adelantos científicos en el siglo XVI. Desde las fronteras. 64 Véase especialmente José María López Piñero. en Amberes. Fribourg. Morton Léonard Wanow. Pietro Redondi. era adicto a Galeno. Valladolid. Miguel Ángel Granada (ed. los conduce a poner en tela de juicio esos saberes para que puedan surgir nuevos conocimientos. en diversos casos. entre otros. Copernic. 1990. acompañándolo de un comentario y titulando la obra Pedacio Dioscórides anazarbeo. Id.65 Laguna.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI pensamiento y que Galileo. Universidad. Id. en n. Madrid. El humanismo médico del siglo XVI en la Universidad de Salamanca. Paris. 1979. 1953-1959. Galilée réhabilité?. 66 Sobre el Dioscórides de Laguna. pp. Miguel Ángel González Manjarrés. teología y religión en la obra y en el proceso de Giordano Bruno. Bruno. a quien había dedicado un libro en latín. prisionero de la Inquisición. 2000. Galileo herético. L’Harmattan..64 No se trata aquí de seguir sus pasos sino de insistir en que la observación de la naturaleza. [ 37 ] . tuvo que abjurar de sus declaraciones. Barcelona. Juan Luis García Hourcade y Juan Manuel Moreno Yuste (eds. después de sufrir las cárceles inquisitoriales. 2). Consejería de Cultura y Bienestar Social. Humanismo.

en la línea del erasmismo. Cfr. por razón que las hechizeras deven averla talado toda. ejerce irónicamente su espíritu crítico con referencia a la actividad de las brujas. Instituto de España. cit. desde los márgenes de los reinos hispánicos.. 68 Ibid. escribe lo siguiente: «Comidas las hojas de la primera (según dize Hippócrates) sirven a la generación de los machos: y aquellas de la segunda. pues no se halla in rerum natura. 278. 1566: Andrés Laguna. 456-457. tanto más cuanto que utiliza la lengua vulgar. de la cual dice que hay dos especies. profesor de medicina en Malinas. que él llama anotación. en su experiencia y en su reflexión crítica sobre algunas afirmaciones de los maestros antiguos que considera erróneas. [ 38 ] . p. Roberto Dondoneo.AUGUSTIN REDONDO Con relación a cada trozo de Dioscórides dedicado a una planta medicinal y a su empleo. cómo Laguna se sirve. 467.70 Una vez más. Madrid. que no podía tolerar lo que dice Pedro en el Viaje de Turquía: «¿Por qué tengo yo de creer cosa que primero no la examine en mi entendimiento?». puede transgredir los códigos imperantes en la Península. Pedacio Dioscórides Anazarbeo (1555). Y pues en las orejas del Monje se halla tan gran virtud. no vacila en contradecir a Dioscórides y a Galeno. Por ejemplo. llamada «ombligo de Venus». basándose en la observación directa de las plantas.69 fueron expurgados por la censura inquisitorial. el médico español añade un comentario propio (según una técnica ya analizada).68 Claro está que este pasaje. para encender con ello tal llama de amor en los coraçones libres y descuydados que ninguna cosa baste para amatalla. por ejemplo. pp. 70 Véase Viaje de Turquía (ed. acerca del empleo y de los efectos del eléboro. facsímil de la de Salamanca. en n. ya que él también ha herborizado en múltiples lugares. con referencia a lo escrito por Dioscórides y Galeno en relación con las propriedades de esta planta: La gran abundantia de seguríssimas medicinas que tenemos en nuestros tiempos. 2 vols. así como otros en que los comentarios burlones sobre el comportamiento de los clérigos y frailes así como sobre su mala vida se expresaban. burlándose. 436). llamado también eléboro: de los cuales hazían muy gran caudal aquellos antiguos professores del arte médica. acerca de una de ellas. 1968. 11). p. Empero poco importa saber cómo se llama esta planta. II. se fundamenta en su experiencia personal y en la de un amigo suyo. para afirmar. a la de las hembras. llamándose una «oreja de monje». En efecto.67 Asimismo.. de viejas creencias acerca del poder generativo de los frailes y las actualiza con referencia a ciertas plantas. cuando indica acerca de una planta: El camo de Plinio y el leontopodio que aquí descrive Dioscórides son una mesma cosa […]. En sus diversos comentarios. II. en cierto modo portavoz de los saberes humanísticos. como muchos humanistas que han valorado la lengua vernácula y la han adoptado en algunas 67 Nos hemos servido de la ed. p. ha totalmente abalançado del común uso y quitádoles el crédito al uno y al otro veratro. 69 Véase. Laguna. ¿quál pensáys se debe hallar en las otras partes?» (II.

matemático. Mentalidades ocultas y científicas en el Renacimiento. astrologia e religione nel Rinascimento. 1978. 1988. La magia naturale nel Rinascimento. ha desempeñado un papel importante. por deseo de ésta o por decisión propia. maléficas. 1990. autor. a su modo. 72 Véanse en particular Charles Webster. Barcelona. Vrin.71 Desde Paracelso hasta Juan Bautista Della Porta. Alianza. las diferencias son difíciles 71 Véanse. Albatros Ediciones/Hispanófila. Ebersole. 1974. Paris. por ejemplo. Rizzoli. existen otros rumbos de vida.73 Hay que confesar que no es siempre fácil percibir lo que separa la magia de la hechicería. o sea los que estan y viven al margen de la sociedad. Tal vez se podría decir que el mago utiliza más bien las artes naturales. sólo nos fijaremos en la forma de vida de dos tipos de marginados. impregnada de platonismo. Ariel. que Giordano Bruno ha escrito sobre magia. que Cornelio Agrippa aparecía como el mago por excelencia. filósofo y teólogo. la bruja y la beata. 1989. Madrid. Valencia. Alchimie et philosophie à la Renaissance. entre otros libros. Nótese que la magia. Alva V. de la Magia naturalis. trad. a pesar del esfuerzo de reflexión crítica que corresponde a la época del Renacimiento. la magia está presente en el siglo XVI. Allen G. De Paracelso a Newton: la magia en la creación de la ciencia moderna. Eugenio Garin. la magia solar. L’uomo e la natura nel Rinascimento.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI de sus obras para que sus consideraciones pudieran alcanzar el mayor número posible de lectores en el ámbito hispánico. Wroclaw. unidas al mundo diabólico.. siguiente: Pedro Ciruelo. Giordano Bruno y la tradición hermética. 1988. que pertenecen a las clases altas y medias de la sociedad. desarrollados a nivel popular. Roma.72 Es lo que atestigua también. según Castiglione. ed. trad. trad. titulado Reprobación de las supersticiones y hechicerías. hombres de letras apegados a los estudios clásicos y a la búsqueda de una nueva dignidad para el hombre. cuando los humanistas son casi exclusivamente varones. porque se trata de mujeres. Accademia Polacca delle Scienze. 1994. Jean-Claude Margolin y Sylvain Matton (eds. Riunito.. Magia. [ 39 ] . Ermetismo del Rinascimento. Reprouación de las supersticiones y hechizerías. 1993. no está ausente del universo de los humanistas. Milano. Pero en la práctica. Torino. en su tratado de 1530. como los que adoptan o tienen que adoptar los marginados. ha sido uno de los grandes representantes de la tradición hermética y fue denunciado a la Inquisición por uno de sus discípulos porque éste estimaba no haber recibido del sabio los conocimientos mágicos que pensaba que el maestro poseía. Brian Vickers. 1999. 73 Nos hemos servido de la ed. Yates. Pedro Ciruelo. Utet. Debus. vinculadas por ejemplo a la astrología (véase el título del tratado de Della Porta) y la hechicería se serviría más bien de artes sobrenaturales. Aquí. Paolo Rossi. Fondo de Cultura Económica. México.. *** Frente a la forma de vida de los humanistas. Frances A..). trad. Recuérdese que en el sistema de Marsilio Ficino.

Akal. Las Palmas. 1992. es decir que. las culpables por definición son ellas. Grenoble. Jérôme Million. en una sociedad regida por los hombres. XVII. El abogado de las brujas. Alianza. 1992. en n. trad. con ocasión de lo que se llamó «el negocio de las brujas de Navarra». 38). «Les Cahiers de Fontenay». Véase nuestro libro. La gran mayoría de implicaciones afectan desde luego a mujeres.). o sea fuera de la comunidad. «Estudios Vascos». María Tausiet. Institución «Fernando el Católico». es necesario advertir que en el gran debate que tuvo lugar en Granada en 1526. Francisco Fajardo Spínola. el que permitía comunicar mejor con un Más Allá negativo. Robert Muchembled. Nicole Jacques-Chaquin (ed. Madrid. sino de delinear una forma de vida marginada. Brujería y superstición en Aragón en el siglo XVI. justice et société aux XVIe et XVIIe siècles. Sebastián Cirac Estopañán. como decía la gente —y la Inquisición— utilizaban artes mágicas. diabólico. Antonio de Guevara… (cit. vivían solas (muchas veces eran viudas). Sorcières. Alianza. en un mundo intermedio entre la cultura y la natura (para utilizar las categorías clásicas de Levi-Strauss). Antes de seguir adelante.AUGUSTIN REDONDO de captar. Es que las hechiceras o las brujas. 1993. como el Maleus maleficarum. 75 [ 40 ] . 2a ed. la que corresponde a la que lleva la bruja. trad.. inspirado directamente por el demonio (con desplazamiento efectivo de las brujas al aquelarre) y otros —la mayoría— pensaban que todo eso no era sino efecto de una imaginación enfermiza. Además. Le sabbat des sorciers en Europe (XVe-XVIIIe siècles). 1966. Fontenay-aux-Roses. una parte de los presentes pensaba que la brujería era un fenómeno real. Son las que más facilmente pueden caer en las tentaciones diabólicas y firmar el famoso pacto con el Demonio.76 74 Véase Julio Caro Baroja. Ponzoña en los ojos. San Sebastián. Brujería. 1995.74 No se trata en este trabajo de analizar los tratados escritos sobre brujería. Txertoa. 298-300). estos oficios los ejercían mujeres de edad avanzada que. Levack. curanderas. etc. Las brujas aparecen de manera privilegiada entre las que ejercen actividades consideradas como capaces de utilizar la magia nociva: cocineras. Los procesos de hechicerías en la Inquisición de Castilla la Nueva (Tribunales de Toledo y Cuenca). 76 Véanse unos cuantos trabajos significativos: Brian P. Carmelo Lisón Tolosana. Gustav Hennigsen. o sea en el espacio de la no integración. 1987. Paris. con frecuencia. estructura social y simbolismo en Galicia. Madrid. La sorcellerie. pp. Hechicería y brujería en Canarias en la Edad Moderna..75 La bruja sólo asume generalmente el papel que se le atribuye a partir del momento en que la comunidad la ha designado como tal. CSIC. Aportación a la historia de la Inquisición española. en lugares apartados. Imago. Julio Caro Baroja. en la junta de teólogos y juristas reunidos por el poder real. comadronas. pero más cerca de la natura. 1979. ENS Fontenay/Saint-Cloud. Nicole Jacques-Chaquin y Maxime Préaud. Magia y brujería. Zaragoza. la junta preconizó medidas cautelosas y lenitivas acerca de los casos de brujería que se denunciaran al Santo Oficio. Madrid. 2000. 1987. Cabildo de Gran Canario. Antropología cultural de Galicia. Por ello. 1966. comunitario del Más Allá divino. Brujería vasca e inquisición española. 1942. Madrid. La caza de brujas en la Europa moderna. dado que a ellas se debe el pecado original. Madrid. opuesto al mundo integrado. Alianza. Las brujas y su mundo..

en chivo expiatorio.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI Por oralidad. por ejemplo. al aquelarre. hechizos y meleficios. 99-132. pp. No hay que olvidar lo que hemos dicho ya acerca del concepto de metamorfosis. censurado y perseguido. Hisdesheim-Zürich-New York. en cuanto la comunidad está en crisis. como se evoca en el cervantino Coloquio de los perros. Amelang y Mary Nash (eds. De la démonomanie des sorciers [1580]. pero asimismo diferente. 1990. «Los usos de la autobiografía: monjas y beatas en la Cataluña moderna». ensalmos. 191-212.78 Éstas también son mujeres solas y pobres (generalmente viudas). de resultas de la copulación con el Demonio. siglos XVI-XVII». Amelang.77 Estas transformaciones podían llegar a provocar casos de licantropía o también engendros monstruosos. 365-386. Adelina Sarrión Mora. provocando amoríos. aceptadas.). Ed. «Beatas y beatarios en la ciudad y arzobispado de Sevilla». iluminadas. James S. en José Martínez Millán (ed. reuniéndose para establecer una especie de comunidad de inspiración religiosa. [ 41 ] . véanse especialmente los estudios siguientes: Jesús Imirizaldu. de un mundo invertido con relación al cristiano y por ello. Además. Georg Olms Verlag. dado que ha permitido la constitución de un conjunto de creencias mágicas sobre las transformaciones de las hechiceras. Historia y género: las mujeres en la Europa moderna y contemporánea. «Beatas. 2004. para ejercer su poder. en James S. moderna. Formas heterodoxas de la espiritualidad postridentina». de otra concepción del mundo. a quien en el imaginario colectivo se atribuye una serie de actividades maléficas. Madrid. Ángela Muñoz Fernández. ed. 1994. Una forma marginal de vida religiosa. que se retraen para vivir su cristianismo. 267-279. ilusas y endemoniadas. Beatas y santas neocastellanas: ambivalencias de la religión y políticas correctoras del poder.. vestidas con hábitos de estameña más o 77 Véase Jean Bodin. Dirección General de la Mujer. sin ser un convento de monjas. Paris. 78 Sobre las beatas. Madrid. las brujas llegan a ser depositarias de otro saber que el que rige la institución religiosa. la bruja no deja de servirse de untos para volar (los cuales es posible que encerraran alucinógenos) e ir a la gran reunión diabólica. «Las beatas de Úbeda. Adela Tarifa Fernández. Editora Nacional. pp. 4 ts. pp. tanto civil como religiosa. etc. 1988. En resumidas cuentas. La bruja tiene pues que utilizar polvos. Valencia. Europa y la Monarquía Católica. (eds. con frecuencia de cierta edad. Comunidad de Madrid. ocasionando engendros o muertes.). Lo que caracteriza a esas beatas es la vida muy sencilla y frugal que llevan. favorece las condiciones de una transgresión con relación a los saberes oficiales y a la autoridad establecida. Archivo Hispalense. Pero ello mismo transforma a las bruja. Todo un imaginario colectivo y negativo de exclusión se ha creado de este modo. sanando o enfermando a la gente. Parteluz. Edicions Alfons El Magnànim. L’ævre de Jean Bodin: Actes du Colloque tenu à Lyon à l’occasion du quatrième centenaire de sa mort. Madrid. 1978. 1995. III. sortilegios.). Anuario de Hespérides. pp. 198 (1982). Francisco Avella Chafer. Honoré Champion. Algo parecido. con oraciones invertidas. Felipe II (15271598). la marginación espacial y social ocasiona la creación de otra forma de vida. que puede estructurarse en beatario. Se pueden ver varios trabajos sobre este texto en Gabriel-André Pérouse et al. 1998. en particular de cachorros. ocurre en el caso de las beatas. Monjas y beatas embaucadoras. hierbas y ungüentos sospechosos. por Jean Bodin.

. The Alumbrados. Erasmo… (cit. 80). Los alumbrados. lo mismo pasó en Úbeda y Baeza con Juan de Dios o fray Juan de la Cruz. 1978. Álvaro Castro Sánchez (ed. 279-303. FUE. Córdoba. pp. Del mismo modo. calificaban de «mujercillas». Historia de los alumbrados… (cit. Bataillon. el jesuita Pedro de Ribadeneyra diría algo parecido en su Tratado de la tribulación: Ha sido cosa lastimosa la muchedumbre de mujercillas engañadas que se ha visto en nuestros días en muchas y de las más ilustres ciudades de España. John E.AUGUSTIN REDONDO menos mongiles. 259-260. Cuadernos de Historia de España. Alastair Hamilton. Universidad de Córdoba-Fundación Séneca. 80 [ 42 ] . por ejemplo. Orígenes y Filosofía (1525-1559). Longhurst. «Las beatas ante la Inquisición». hablaba de los perniciosos «conventículos» de las beatas a quienes él. Madrid. No obstante. las cuales con sus arrobamientos.81 Lo decía claramente Melchor Cano. véanse M. James Clarke. 40 (1988). Es lo que ocurrió por ejemplo con el minorita fray Juan de Cazalla. Véase además Melquíades Andrés Martín.). en n. Milagros Ortega Costa. 2010. también I. como representante de la Iglesia oficial. FUE. llegaron a ser proclives a desmayos.80 Bien se comprende que la Institución eclesiástica mirara con muy malos ojos esos beatarios y la actividad de esas mujeres. como las que preconizaban los llamados «alumbrados». arrobos y hasta revelaciones. revelaciones y llagas de tal manera tenían movida y em79 Para ahorrar bibliografía. I. De ahí que consiguieran bastante audiencia entre diversos hombres de Dios deseosos de acendramiento espiritual. véase. no vacilaron. pp. pp. Erasmo…. 1992. al margen muchas veces de la Iglesia oficial. pp. «La beata Isabel de la Cruz ante la Inquisición». por los años 1570. Historia de los alumbrados (1570-1630). místicos. cuando. Hispania Sacra. unas cuantas. en n. p. Antonio Márquez. en comentar oralmente el mensaje bíblico. 1975. con aquellos humanistas cristianos deseosos de alcanzar un acendramiento espiritual. Taurus. aunque con perspectivas diversas. desempeñaron un papel importante en el desarrollo de nuevas formas de espiritualidad.79 Siendo varias de estas beatas terciarias de San Francisco. y otros. Posteriormente. Álvaro Huerga. María Palacios Alcalde. 25-26 (1957). 81 Véanse. Sobre los alumbrados. M. aún sin saber latín. indicando asimismo que sus ejercicios espirituales no eran sino «espiritualidad de rincón». algunas. llevadas por su afán de activa espiritualidad. 107-131. herejes y alumbrados. Heresy and Mysticim in Sixteenth-Century Spain. por ejemplo Isabel de la Cruz. Madrid. Proceso de la Inquisición contra María de Cazalla. 98-99. como Francisca Hernández en Valladolid o Isabel de la Cruz en Guadalajara. 1972. Franciscanos. lo que las hermana. FUE. por los años 1520. Nueva visión de la mística española (1500-1700). 1978. desde este punto de vista. 2 vols. hacia 1560. se hallaron influenciadas por la piedad franciscana y asimismo influenciaron a varios frailes franciscos. Madrid.82 A finales del siglo XVI. de modo que la Inquisición embistió contra varias de ellas. Cambridge. 2). algunas de esas beatas. Asimismo. Lo que les anima es una ardiente preocupación espiritual y el deseo de alcanzar comportamientos más evangélicos. 82 Véase Álvaro Huerga. el futuro obispo. Los recogidos. cfr. compaginado con un extremado ascetismo. Bataillon. 270. Madrid.

el cual no podía sino ser desautorizado. la centralidad autoritaria de los conocimientos y de las normas. lo que ocasiona una serie de transgresiones. deseosas de desplazar la centralidad religiosa controlada por la Institución eclesiástica. 60. 1952. Atlas. entre las clases populares. p. con arrebatos de espiritualidad novadora. de mujeres como las brujas o las beatas. agrupadas muchas veces. BAE.83 Situadas en los márgenes de la Iglesia. en Obras escogidas de Pedro de Ribadeneyra. Madrid. excluyente. La forma de vida que le corresponde al humanista (el cual es casi siempre un hombre que pertenece a las clases sociales superiores o medias de la sociedad) se diferencia de otras formas de vida situadas al otro extremo social. muchas veces positivas. el de unas pobres mujeres idiotas. y más allá. Es que reemplazaban el comentario bíblico respaldado por la autoridad varonil del teólogo por otro comentario. y más allá. el trayecto vital de éstas no puede ser sino transgresivo y. con frecuencia. 83 Véase Tratado de la tribulación [1589]. Viviendo en los márgenes de la sociedad civil o religiosa. excluido y eliminado. También supone un espíritu crítico que pone en tela de juicio. así como las que lo expresaban. Vicente de la Fuente. [ 43 ] . sobre todo si se trata de grupos marginados.DESDE LOS MÁRGENES: TRANSGRESIÓN DE SABERES HUMANÍSTICOS Y DE FORMAS DE VIDA EN L A ESPAÑA DEL SIGLO XVI baucada a la gente que trataban de oración y cosas de espíritu. inseparables de la dignidad del hombre. que parecía que no tenía ninguno la que no se arrobaba y tenía estos dones extraordinarios. *** El humanismo supone una adquisición y una utilización adecuada de los saberes clásicos con vistas al conocimiento de las auténticas Buenas Letras. desde los márgenes del sistema. 439. esas beatas no podían sino chocar con dicha institución. ed.

tratándolos de manera retórica con vistas a los receptores. PLANTEAMIENTO El presente proyecto se dedica a analizar la creciente relevancia que una cierta erudición enciclopédica de origen humanista adquiere en el marco del ocio cortesano y urbano. CAMBIO SOCIAL Y MODELOS ANTROPOLÓGICOS En el curso de la transformación histórica de una sociedad estructurada de manera jerárquica a una sociedad diferenciada de manera funcional (según Niklas Luhmann). ambientada precisamente en el marco de una sociabilidad culta. convirtiéndose en conocimientos generales. 2004. «nueva nobleza» y nueva cultura urbana han sido objeto de varios estudios de gran impacto. Madrid/Frankfurt. Por consiguiente. Estos datos ‘eruditos y curiosos’ alimentan la conversación entretenida a la vez que son difundidos por ella así como por la novela corta.1 En cuanto con1 Últimamente. presentándolos de manera discursiva y narrativa. se observa la formación de una nueva clase ‘media’ urbana que comprende la baja nobleza y determinados oficios de gran prestigio. 2. precisamente. a la divulgación de estos conocimientos básicos. Modernidad bajo sospecha: Salas Barbadillo y la cultura material del [ 195 ] . entre cortesana y urbana. es decir. general— como objeto y ocupación del ocio en función de determinados modelos antropológicos como son el cortesano. SOCIABILIDAD Y SABERES EN EL SIGLO DE ORO MECHTHILD ALBERT UNIVERSITÄT BONN 1. se trata de analizar en qué medida la novela corta contribuye. retórico y narratológico. véanse entre otros Enrique García Santo-Tomás: Espacio urbano y creación literaria en el Madrid de Felipe IV. se trata de estudiar el prestigio de que gozaba el saber —enciclopédico. como otras de carácter discursivo. Por otra parte. aspecto en el que resulta imprescindible contar con el entorno epistemológico de la época. el caballero o el entretenido.LOS SABERES DEL OCIOSO: OCIO. El proyecto implica dos aspectos principales: por una parte. el presente proyecto abarca tanto cuestiones de orden sociocultural. curioso. antropológico y epistemológico.

Barcelona. en Siglo de Oro. 1978. 175-191. 4 Véase Emilio Bonfatti. con vistas a integrarse en la vida social y hacer carrera. enanos y hombres de placer en la Corte de los Austrias: oficio de burlas. 230-235. 2 Véase Christoph Strosetzki. Hispania 68/2 (1985). por ejemplo. 3 Véanse las publicaciones pioneras que Aurora Egido ha dedicado a este tema desde 1984. 2005. 1987. (ed. Madrid. Locos. situadas entre el ámbito público y el privado. configuran el marco de esta urbanidad que constituye una competencia cultural más allá de determinados oficios.4 entre erudición y cortesía. Res Publica Litteraria. Fernando Bouza y José L. Aparte de los modelos del cortesano y del estudioso «acortesanado» se plantea la cuestión del «oficio de burlas». tales como. 6 Véase Fernando Bouza. Jahrhunderts. «Vir aulicus. (ed.6 en el marco de una amena sociabilidad urbana tendencialmente burguesa que ponen en escena muchas novelas. Nuevas formas e instituciones de sociabilidad. ni medicina. monstruos. 2008. Wiesbaden. bufones. «The Works of Juan Lorenzo Palmireno: Popular Self-Help for the Young Social Climber in Renaissance Spain». academias. del tiempo libre y de la sociabilidad. «Ocio. Actas del IVº congreso internacional de la AISO. Betrán. «Court. Nieves Romero-Díaz. En este sentido Juan Lorenzo Palmireno escribe en el prólogo a El estudioso cortesano (1573): «Yo no enseño Theología.15471553. Gracias a su Estudioso cortesano. nueva novela: Reescribiendo la cultura urbana del barroco. médicos—. una relación de interés capital para nuestro proyecto. Alcalá. Bulletin of Hispanic Studies 87/8 (2010).). Ruan. 5 Véase Richard A. pp. Nueva nobleza. Madrid/ Frankfurt.). Enanos. Materia crítica: formas de ocio y de consumo en la cultura áurea.5 Palmireno proyecta una unión ejemplar entre teoría y praxis. es decir. Vir eruditus». DE. para adquirir una cierta urbanidad y competencia social. tal como se refleja en la novela cortesana. Ocio y vida cotidiana en el mundo hispánico en la Edad moderna. Newark. Market and the Fashioning of the Galateo español». Sevilla. Die Figur des Gracioso im spanischen Theater des 17. 2002. 921-938. sino una cierta facilidad de tratar con la gente». Francisco Núñez Roldán. 1998. Teil I. son ellos quienes crean una nueva cultura del ocio.). München.MECHTHILD ALBERT sumidores de literatura y de otros bienes de lujo. siglo XVII. pp.3 saraos y banquetes. Preto-Rodas. del bufón o del gracioso. Juan Lorenzo Palmireno brinda unas instrucciones a los miembros de los «oficios» de formación universitaria —humanistas. Die Institutionen der Gelehrsamkeit in der frühen Neuzeit. juristas.2 Este proceso conlleva una nueva valoración del ocio. Aspectos de su valoración en algunos tratados del Siglo de Oro». basada en una ‘democratización‘ del habitus cortesano. véase también Felipe E. [ 196 ] . Conrad Wiedemann (eds. 2009. Madrid 1991. en Sebastian Neumeister. tristemente célebres por su gravitas insociable. brujos y hechiceros. Este tratado y otros ensayos dedicados igualmente a la urbanidad de los letrados contribuyen a precisar la relación entre vir aulicus y vir eruditus. predicadores. 2007. saberes humanísticos y formas de vida. pp. trabajo y juego. Barbara Kinter. pp.

Tübingen. donde el filósofo. el género de la novela corta áurea constituye un corpus revelador respecto a la cultura literaria y erudita. 136-140. la función didáctica de éstos es asumida. analizadas por Shifra Armon en cuanto «manual del cortesano» y escuela de cortesía. señalada por Mercedes Blanco. «The Romance of Courtesy: Mariana de Carvajal’s Navidades de Madrid y noches entretenidas». Geburtstag. entre narrativa y poliantea. pp. el religioso. Pour une histoire des traités de savoir-vivre en Europe. La modelación de este ocio se efectúa a través de una literatura comprometida con el prodesse et delectare e interesada en transmitir elementos de erudición. «Les discours sur le savoir-vivre dans l’Espagne du Siècle d’Or». dirigida a lectores de todos los oficios. El presente proyecto tiene por objeto analizar la discursivización y la divulgación de los saberes humanísticos a través de la novela corta con vistas a su dimensión sociocultural. 11 Shifra Armon. el jurisconsulto.). 8 Véase el proyecto de Christoph Strosetzki. pp. Festschrift für Christoph Strosetzki zum 60.11 3. porque es un aparato de varias materias. [ 197 ] . el médico. El sabio y el ocio. de manera tan entretenida como pragmática. Zu Gelehrsamkeit und Muße in der spanischen Literatur und Kultur des Siglo de Oro.9 Desde principios del siglo XVII. el oficial y el entretenido hallarán juntamente utilidad y gusto. Michaela Peters y Ursel Schaub (eds. pues el homo novus urbano va a ser el eje de una dialéctica moderna entre otium y negotium. el predicador. en Alain Montandon (ed. 241-261. doctrina y desahogo. poseyendo al mismo tiempo un marcado carácter referencial por no decir ‘realista’. LA NOVELA CORTA ÁUREA — UNA NARRATIVA AMENA ENTRE FUNCIÓN SOCIOCULTURAL Y EPISTEMOLÓGICA En consideración de todo ello. útil y erudita. el teólogo. el ministro. erudición y divertimiento. como lo ilustran obras representativas como el novelesco Caballero perfecto (1620) de Salas Barbadillo10 o las Navidades de Madrid (1663) de Mariana de Carvajal. proponiendo asimismo un concepto de cultura general: «Llamo este libro. que lo recomienda en el prólogo como lectura amena. el casado. el soldado. el humanista. el cortesano. por la novela. 7 Véase Martin Baxmeyer. pp. SOCIABILIDAD Y SABERES EN EL SIGLO DE ORO Con vistas a la nueva élite urbana.8 Este nuevo ocio está centrado en la sociabilidad. el soltero. el plebeyo.). Revista canadiense de estudios hispánicos 19 (1994). Clermont-Ferrand. Uno de estos libros híbridos. 1994. 10 Ibid. el devoto.. Para todos. el matemático. es el Para todos (1632) de Juan Pérez de Montalbán. el concepto del otium cum litteris7 originalmente aplicado al «sabio» humanista se amplía y se transforma. el señor.LOS SABERES DEL OCIOSO : OCIO.» Otro hecho decisivo a la hora de idear nuestro proyecto es la relativa escasez de tratados de cortesía en el ámbito hispánico. 9 Véase Mercedes Blanco. el poeta. 111-149. la diversión y la formación cultural. 2009.

entre ellos Ravisio Textor.14 Barella. religiosas o profanas— de manejarlos. Valencia. Formas y estructuras. estudioso y otros oficios. 513-565. Jean-Michel Laspéras. Madrid. La novela corta en el siglo XVII. dialógico-novelesco. [ 198 ] .12 La conexión entre narrativa breve y enciclopedismo es particularmente evidente en el caso de Cristóbal Suárez de Figueroa. Evangelina Rodríguez Cuadros. como es sabido. Alessandri. la novela corta se presta particularmente bien a la función de transmitir determinados saberes con vistas a su aplicación. el diálogo). Recherches sur la nouvelle post-cervantine de 1613 à 1624 (thèse). la novela corta áurea constituye un modo polifacético de narración enciclopédica que transmite determinados saberes. 1987. La novela barroca. Por otra parte. A nuestro modo de ver es este un aspecto altamente significativo que la rica investigación sobre novela corta áurea todavía no ha tomado en consideración. Paris. 2001. a pesar del estudio pionero de Willard F. Barcelona. 1979. King sobre novelística y academias. 14 Julia Barella Vigal. Por una parte. tipología y fenomenología del amor 12 Véanse entre otros María del Pilar Palomo. 13 Willard F. Catálogo bibliográfico (1620-1700). el Pinciano o Espinosa. Despreciada durante mucho tiempo como «estorboso bagaje de erudición impertinte» (F. arraigo en la sociabilidad urbana). relacionando saberes y uso. Salamanca. Edad de Oro 19 (2000). Madrid. Lope de Vega exige en sus Novelas a Marcia Leonarda que las novelas «habían de escribirlas hombres científicos o por lo menos grandes cortesanos. Begoña Ripoll.ej. 1963. 1976. poniendo en escena diversas formas —autoritarias o críticas. Formulación y sociología en José Camerino y Andrés del Prado. 1991. de Icaza). Lia Schwartz. Montpellier.A. a través de la cornice. Prosa novelística y academias literarias en el siglo XVII. estableciendo con ello una relación instructiva para nuestra óptica. Debido a su marcada referencialidad (cornice.MECHTHILD ALBERT antropológica y epistemológica. editora de las Noches de invierno de Antonio de Eslava. pp. La novela cortesana. La nouvelle en Espagne au Siècle d’Or. Príncipe de Viana 175 (1985). «Las Noches de Invierno de Antonio de Eslava: entre el folklore y la tradición erudita». analiza las múltiples fuentes de los elementos eruditos entretejidos tanto a la cornice como a los relatos. con un ocio sociable en cuanto práctica cultural—. la erudición humanística explayada en las novelas apenas se ha estudiado hasta ahora. casuística) y su permeabilidad discursiva (afinidad con géneros pragmáticos como p. traductor y adaptador de la Piazza Universale (1615) de Tommaso Garzoni y asimismo autor del texto híbrido. su orientación didáctica (exemplum. 265-285. El pasajero (1617). King. la novelística —intrínsecamente relacionada.13 Unas de las pocas excepciones son sendos artículos de Julia Barella y Lia Schwartz. Novela corta marginada del siglo XVII. Estos saberes abarcan tres ámbitos temáticos: ejemplos históricos de vicios y virtudes. «La retórica de la cita en las Novelas a Marcia Leonarda de Lope de Vega». 1990. Isabel Colón Calderón. Fernando Copello. permite observar la emergencia de un correspondiente tipo antropológico entre cortesano. Y por lo demás. El título de Teatro popular (1622) que Francisco Lugo y Dávila da a su colección de novelas subraya igualmente la afinidad entre géneros narrativos y enciclopédicos. gente que halla en los desengaños notables sentencias y aforismos».

pp. de acuerdo con la hibridación textual típica para el Siglo de Oro. p. 16 [ 199 ] . en: Modern Language Review 105/4 (2010). 3. El «afán divulgador de las ciencias en un plano intermedio». Con sus novelas publicadas en 1609. Por otra parte. vol. del Renacimiento al Barroco. interpreta la intertextualidad erudita en las Novelas a Marcia Leonarda con vistas a su función retórica y moral como «signo de la original renovación del género de la novela que efectuó Lope». 1053-1071. en el ámbito de las polianteas paraenciclopédicas se observa una tendencia hacia la ficcionalización y la narrativización. Huesca. p. Por consiguiente. al servicio de una sociabilidad culta y de una conversación variada. hechos maravillosos y noticias de filosofía natural». La interacción de estos factores se articula sobre todo a través de la novelística. ENCICLOPEDISMO Y NARRACIÓN El nexo entre ocio.16 Queda por comprobar. A este respecto. «El orden de las ciencias en el siglo XVI y la Plaza Universal». «Introducción» a Ambrosio Bondía: Citára de Apolo y Parnaso de Aragón. 4. pues por una parte las novelas transmiten las correspondientes prácticas culturales. por lo tanto. 65-82. Península 5 (2008). constatado por Jalón17 no sólo se pone de manifiesto en las misceláneas. 1054. procedentes en su mayoría de la Silva de Mexía. pp. de manera mucho más eficaz que cualquier tratado teórico. SOCIABILIDAD Y SABERES EN EL SIGLO DE ORO (León Hebreo)15 así como un sinfín de «curiosidades y costumbres bárbaras. sociablidad y saberes implica una dinámica cultural que domina la cultura urbana del Siglo de Oro y que además muestra una clara tendencia a la secularización.LOS SABERES DEL OCIOSO : OCIO. XXXVI. p. esta convergencia entre géneros pragmáticos y literarios bajo el signo de una popularización de saberes humanísticos. Es este un punto de partida de nuestro proyecto que se propone estudiar la discursivización y la función de los saberes humanísticos en la novela corta áurea. José Enrique Laplana Gil ha formulado la hipótesis de que las misceláneas evolucionan. al ponerlas en escena. Eslava corresponde a una demanda de erudición enciclopédica. en el sentido de una ficcionalización y literarturización de los contenidos eruditos. citado por Jonathan David Bradbury. 73. género híbrido de gran 15 Véase el proyecto de Bernhard Teuber y Horst Weich. Barella cuenta las Noches de invierno entre las misceláneas eruditas. por su parte. I. «The Miscelánea of the Spanish Golden Age: An Unstable Label». José Enrique Laplana Gil. 17 Mauricio Jalón. 2000. A partir de ahí formula como desiderátum para la investigación futura: el intento de explicar la literaturización de saberes humanísticos bajo las premisas culturales del Siglo de Oro: «Lope es un digno representante de esa cultura del ‘bricolage’ que produjo el humanismo renacentista y debe ser reevaluado dentro de los parámetros establecidos por aquélla». n. Lia Schwartz.

octobre 1991. ed. en Germanisch-Romanische Monatsschrift NF 39. Bradbury. Alain Niderst. Ambito francés — «L’Eloquence du Corps. precursor del hombre de bien. teniendo en cuenta la función que desempeña para el lector urbano en el marco de una nueva cultura del ocio. Paris: Klincksieck. D. 156-179. La actualidad y potencialidad de estos saberes y de su transmisión literaria queda demostrada por el hecho de que censura e inquisición persiguieron tanto los libros protoenciclopédicos como las novelas. Madrid. me dedico actualmente a cuestiones relacionadas con la discursivización de prácticas culturales en el Siglo de Oro. Siguiendo a Menéndez Pelayo. — «Mademoiselle de Scudéry et les remèdes de la mélancolie». Conversation et sémiotique corporelle au siècle classique». fue considerada tradicionalmente como señal de una «degeneración» de ambos —tanto del saber humanista como de las ‘bellas letras’—. 659668. en Les trois Scudéry. PUBLICACIONES Y COMUNICACIONES (EN VÍAS DE PUBLICACIÓN) Después de haber estudiado diversos aspectos de la sociabilidad del siècle classique francés. en cambio. pues. 18 19 [ 200 ] J. 2001. Nuestro proyecto. la difusión de contenidos eruditos y enciclopédicos a través de géneros ficcionales como la novela o la novela corta. HIPÓTESIS El proyecto «Los saberes del ocioso» parte. Heft 2. En este marco empieza a perfilarse un nuevo modelo antropológico. Actes du colloque du Havre. op. se propone estudiar esta hibridación erudita para el género de la novela corta áurea e intentar una nueva valoración. entre ellas las Noches de invierno (1609) de Eslava. El viaje entretenido (1603) de Agustín de Rojas o los Diálogos de apacible entretenimiento (1605) de Gaspar Lucas Hidalgo. de la hipótesis de que los saberes humanísticos transmitidos (o sea discursivizados y literaturizados) a través de la novela corta áurea constituyen un saber en vías de socialización que se aleja cada vez más de determinados oficios para formar parte integrante de una práctica cultural urbana.19 5.MECHTHILD ALBERT éxito entre el público lector. 1989. Angel Alcalá. cit. .18 sino también en la literatura de entretenimiento. Literatura y ciencia ante la Inquisición española. 1993.

Actes du colloque de Wolfenbüttel. en El sabio y el ocio.a.LOS SABERES DEL OCIOSO : OCIO. 260-281. 2000. Bernard Bray. Alain Montandon. — «Discurso gastronómico en la novela corta del Siglo de Oro». — «Espacios de la sociabilidad en la novela corta del Siglo de Oro». La ociosidad femenina en el Siglo de Oro». — «Le cabinet et ses variantes. Universidad Complutense Madrid.6. 1995. 2009. ed. 14. 15. octobre 1991. 33-51. Paris: Klincksieck.2011. Karlheinz Barck. [ 201 ] . Les avatars de la conversation féminine dans La Prétieuse». ed.7.-16. Universidad de Mainz. Zu Gelehrsamkeit und Muße in der spanischen Literatur und Kultur des Siglo de Oro. Alain Montandon.-24. en Le Même et l’Autre. 22. 71-86. eds. en Espaces domestiques et privés de l’hospitalité.2011).-23. Roma.. en Art de la lettre. comunicación sobre «Sociabilidad y transmisión de saberes en la novela corta del Siglo de Oro». Publicaciones y comunicaciones recientes — «Unterhaltung/ Gespräch» en Ästhetische Grundbegriffe 6. — «Entre el naipe y la rueca. Espaces privés dans les Conversations de Mademoiselle de Scudéry». Ursel Schaub. 1997. comunicación con motivo del coloquio internacional La formación del espacio en la literatura del Siglo de Oro. art de la conversation à l’époque classique en France. comunicación con motivo del XVII Congreso de la AIH. Martin Baxmeyer.2010. — Organización del coloquio internacional Sociabilidad y literatura en el Siglo de Oro (Universidad de Bonn. Tübingen Gunter Narr. Regards européens. 137-154. Stuttgart/Weimar: Metzler. SOCIABILIDAD Y SABERES EN EL SIGLO DE ORO — «Du paraître à l’être.19. Festschrift für Christoph Strosetzki zum 60. — «Bestiarios y emblématica en El día de fiesta de Juan de Zabaleta». Michaela Peters. Clermont Ferrand: Presses Universitaires.2011.7. 2005. — «Madame Palatine et la politesse des nations». 233-244. comunicación con motivo del VIII Congreso de la Sociedad Española de Emblemática. S. eds. Geburtstag. Clermont-Ferrand: Presses Universitaires.9. Christoph Strosetzki. Eds.-17. Martin Fontius u. pp.

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