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Nombre y Apellido: Lorena, Brondani; María Victoria Luna.

Universidad o Institución a la que pertenecen: Escuela de Ciencias de la Información,


Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba.
Cargo y título universitario: Tesistas de la Licenciatura en Comunicación Social con
Orientación en “Investigación y Planeamiento en Comunicación Social”.
Mesa de Trabajo elegida: Mesa A: Investigación en Comunicación. Paradigmas y métodos
de investigación en Comunicación.
Título ponencia: PENSANDO EL CAMPO, PENSANDO LA COMUNICACIÓN...
¿COMUNICOLOGÍA?1
Dirección electrónica: lorenabrondani@yahoo.com.ar, mariavictorialuna@yahoo.com
Teléfono y fax: O351-4248055 / 0351-4602414 respectivamente
Dirección postal: Santa Fé 304 Piso 10 Dpto. “63”. Cba. / Domingo Funes 439 1 “C”. Cba.
Medios auxiliares que solicita para la presentación: ninguno
Resumen:
El trabajo que se presenta es parte de la tesina de grado de la autoras. La misma
tiene como objetivo general: “Reconocer los fundamentos epistemológicos-políticos
subyacentes al momento de la creación de la orientación en <Investigación y Planeamiento en
Comunicación Social> de la Licenciatura en Comunicación Social de la Escuela de Ciencias
de la Información, para poder historiar la institucionalización académica de la Investigación de
la Comunicación en Argentina.” Cuando se dice “Institucionalización académica” se está
asumiendo “un nuevo padrón emergente que se puede llamar transdisciplinarizacion o
postdisciplinarizacion” (Fuentes Navarro, 1999) “con base en la crítica de la práctica
interdisciplinaria” (LOPES, M. I. V; 2001, 54-55).
Así, desde la propuesta de la <Institucionalización transdisciplinaria de los estudios
de Comunicación> (ÍDEM) se presenta un esbozo casi descriptivo de una discusión teórica
que se considera central: las perspectivas (consensos y discrepancias) acerca del <campo de la

1
“Pensando el campo, pensando la comunicación... ¿Comunicología?” Ponencia en Memorias CD del IV
Encuentro Argentino de Carreras de Comunicación Social: “Para pensar nuestro campo disciplinar desde la
investigación y la extensión. Estado del campo: balance y prospectiva.” 17-18/Octubre/2006, San Juan –
Argentina. Organizado por el Dpto. de Cs. De la Comunicación de la Facultad de Cs. Sociales de la
Universidad Nacional de San Juan y la Federación Argentina de Carreras de Comunicación Social
(FADECCOS) con el auspicio de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social
(FELAFACS), la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y el Sindicato de Prensa y
Comunicación Social de San Juan.

1
comunicación>. La pregunta motora es ¿Qué se entiende por Comunicología? ¿Pensar el
campo de la comunicación es pensar necesariamente en una Comunicología? ¿Existen otras
miradas al respecto? ¿Cuáles?
A MODO DE INTRODUCCIÓN
La discusión que aquí se plantea tuvo origen en una indagación preliminar y exploratoria
de los planes de estudio de las carreras de grado de Comunicación en las Universidades
públicas de Argentina en la que se pudo observar que se tratan de programas académicos
heterogéneas y a veces contradictorios. De allí surgieron los primeros interrogantes: “¿Por qué
se llaman las Carreras de grado de manera distinta: <Ciencias de la Comunicación>/
<Comunicación Social>? ¿Son indistintas estas denominaciones? ¿No hay detrás de ellas
diferentes bases epistemológicas sobre la Comunicación?” (BRONDANI; 2005)
Avanzada la pesquisa del “estado de la cuestión” se encontraron preguntas mucho mejor
formuladas y que apuntan a lugares específicos: “¿Es la comunicación social una disciplina,
un campo de conocimiento, una ínterdisciplina, un oficio o una profesión? ¿Es un campo
transdisciplinario del conocimiento?” (ROJAS y RONDEROS; 2005, 8)
El debate está en vigencia plena, existen muchas posibles respuestas que no pretenden
de ningún modo hacerse exhaustivas aquí sino reconocer y describir algunas de las
perspectivas desde y sobre la Comunicación, quizás contradictorias o afines, para tratar de
hacerlas dialogar y encontrar algunos trayectos comunes en esta preocupación para algunos
urgente de definir el campo.
Es importante la aclaración de que algunos autores y sus propuestas se han retomado -
para tal fin- de los Supuestos Teóricos del Proyecto de Tesina de las autoras (BRONDANI;
LUNA, 2006)
SOBRE EL CAMPO ACADÉMICO DE LA COMUNICACIÓN
Los profesores Dra. María Immacolata Vasallo de Lopes2 y el Dr. Raúl Fuentes Navarro3
han sido los compiladores de una obra en la que “investigadores de la comunicación en Brasil,

2
Universidade de Sao Paulo. Ver Currículo Vitae Lattes en
http://buscatextual.cnpq.br/buscatextual/visualizacv.jsp?id=K4780779Z8
3
Mexicano, Licenciado y Maestro en Comunicación por el ITESO, Doctor en Ciencias Sociales por la
Universidad de Guadalajara. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia Mexicana de
Ciencias. Desde hace más de 25 años, ha sido profesor de Teorías de la Comunicación, documentalista, analista e
investigador de los procesos de estructuración del campo académico de la comunicación, y ha participado
activamente en las principales asociaciones académicas mexicanas, latinoamericanas e internacionales de este

2
Argentina, México y Venezuela presentan una revisión epistemológica de las ciencias de la
comunicación, junto con sus diversas propuestas para integrar un campo de estudio acorde con
esta era” (contratapa). Por ello se considera imprescindible conocerla y citarla para el
abordaje y la temática aquí propuesta: Comunicación -campo y objeto de estudio- perspectivas
reflexivas latinoamericanas (2001).
Vasallo de Lopes sostiene que “la institucionalización del campo académico de la
comunicación en Brasil avanza bajo el signo de la transdisciplinariedad”. (LOPES M. I. V.;
2001, 43)
Es importante destacar el fundamento sociológico que sustenta la perspectiva de esta
autora respecto al campo académico de la Comunicación. El mismo radica en la
“reestructuración disciplinaria de las ciencias sociales y humanas” basada en la propuesta del
Prof. Dr. Immanuel Wallerstein4. Dicho autor es quien se pregunta:
“si existen criterios para afirmar de forma relativamente clara y sostenible que hay
límites entre estas cuatro supuestas disciplinas5: antropología, economía, ciencia política
y sociología”. Su análisis de los “sistemas mundiales” responde con un “no” inequívoco
puesto que “todos los supuestos criterios –nivel de análisis, objeto de estudio, métodos,
supuestos teóricos- carecen de validez práctica o, si se mantienen, son obstáculos al
progreso del conocimiento más que estímulos para su creación”. (WALLERSTEIN,
2000; 34)
“Dicho de otra manera –sigue inmediatamente Wallerstein- las diferencias entre los
temas, métodos, teorías o formas de actividad teórica admisibles dentro de cualquiera de
las llamadas <disciplinas> son mucho mayores que las diferencias entre ellas. Esto
significa en práctica que existe un solapamiento sustancial que desde el punto de vista de
la evolución histórica de todos estos campos, se incrementa continuamente. Ha llegado
el momento de acabar con este laberinto intelectual afirmando que estas cuatro
disciplinas no son sino una sola. Esto no quiere decir que todos los científicos sociales
vayan a hacer el mismo tipo de trabajo. Es absolutamente necesaria y probable la
especialización en <campos de investigación>”. (IDEM)

La discusión de fondo es una ruptura epistemológica:


“la propuesta de trabajo transdisciplinario con base en la crítica de la práctica
interdisciplinaria” en palabras de Lopes (OP. CIT.; 50) que implica “un nuevo padrón

campo. Fuente: Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación. ALAIC. Año II, Número 2,
Enero/Junio de 2005. ISSN 1807-3026. Pág. 64.
4
Ver Perfil Biográfico del auto en http://www.infoamerica.org/teoria/wallerstein1.htm
5 Immanuel Wallerstein recurrió al Oxford English Dictionary, puesto que “no hay ninguna entrada para este
término en la Enciclopedia internacional de las ciencias sociales, ni tampoco en la Enciclopedia de filosofía o en
la Enciclopedia británica”. Dice el autor: “Etimológicamente, disciplina5, en tanto que se refiere al discípulo o
estudiante, es un término antitético a doctrina, la cualidad de docente o profesor; por consiguiente,
etimológicamente doctrina suele asociarse más a la teoría abstracta, y disciplina a la praxis o ejercicio”.
(WALLERSTEIN; 2000)

3
emergente que se puede llamar transdisciplinarizacion o postdisciplinarizacion
(Fuentes Navarro, 1999), es decir, un movimiento hacia la superación de los límites entre
especialidades cerradas y jerarquizadas y el establecimiento de un campo de discurso y
prácticas sociales cuya legitimidad académica y social dependa cada vez mas de la
profundidad, extensión, pertinencia y solidez de las explicaciones que produzca, y no del
prestigio institucional acumulado.” (LOPES M. I. V; 2001, 53)
“La critica a la compartimentación de las ciencias sociales -agrega Vasallo de
Lopes- tiene, entonces, que ver con las líneas divisorias colocadas por paradigmas
histórico-intelectuales del siglo XIX y que, según el Informe Gulbenkian6, son más
ideológicas y organizativas del trabajo intelectual que propiamente derivadas de
exigencias internas del conocimiento, o sea, epistemológicas, teóricas y metodológicas.”
(IDEM)

Desde allí Lopes parte de una “definición formal y amplia” de lo que es este campo
académico de la comunicación:
“un conjunto de instituciones de educación superior destinadas al estudio y a la
enseñanza de la comunicación, donde se produce la teoría, la investigación y la
formación universitaria de los profesionales de la comunicación. Eso implica que en ese
campo se pueden identificar varios subcampos: el científico, implicado en prácticas de
producción de conocimiento: la investigación académica tiene la finalidad de producir
conocimiento teórico y aplicado por medio de la construcción de objetos, metodologías y
teorías; el educativo, que se define por prácticas de reproducción de ese conocimiento, es
decir, mediante la enseñanza universitaria de materias relacionadas con la comunicación;
y el profesional, caracterizado por prácticas de aplicación del conocimiento y que
promueve vínculos variados con el mercado del trabajo” (Op.Cit.; 44)

Es pertinente explicitar el sentido de la noción de campo y de campo científico que


Vasallo de Lopes está presuponiendo. A decir, dentro de los marcos de la sociología de la
ciencia de Pierre Bourdieu, para quien:
“Un campo es un espacio social estructurado, un campo de fuerzas –hay
dominantes y dominados, hay relaciones constantes, permanentes, de desigualdad, que se
ejercen al interior de ese espacio- que es también un campo de luchas para transformar o
conservar este campo de fuerzas. Cada uno, al interior de ese universo, empeña en su
competencia con los otros la fuerza (relativa) que posee y que define su posición en el campo
y, en consecuencia, sus estrategias (BOURDIEU, 1997; 57)” en (LOPES, M. I. V; 2001, 45)

Siguiendo a Bourdieu (1983:122-155) Vasallo de Lopes dice que el campo científico:


“en tanto sistema de relaciones objetivas entre posiciones adquiridas, es el lugar,
el espacio de juego de una lucha competitiva por el monopolio de la autoridad científica,
definida, de manera inseparable, como capacidad técnica y poder político. O, si se quiere, el

6 Informe Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales, presidida por Immanuel
Wallerstein, titulado Abrir las Ciencias Sociales (1996 )

4
monopolio de la competencia científica, comprendida como capacidad de hablar y de actuar
legítimamente, es decir, de manera autorizada y con autoridad, que es socialmente otorgada a
un agente determinado. (…) Al subrayar la indisolubilidad entre el saber especializado y el
reconocimiento social presente en la autoridad del científico, Bourdieu afirma que la posición
de cada uno en el campo es tanto una posición científica como una posición política y que sus
estrategias para mantener o conquistar un lugar en la jerarquía científica poseen siempre ese
carácter doble. En correlación, los conflictos epistemológicos son, siempre, inseparablemente,
conflictos políticos.” (LOPES, M. I. V; 2001, 45-46)

En definitiva, la extensa reproducción del análisis del campo científico de Bourdieu


realizada por Vasallo de Lopes se justifica entre otras razones, en palabras de la autora “para
evitar que se confunda el subcampo de la enseñanza (reproducción) con el subcampo de la
investigación (producción) dentro del campo académico”.(OP. CIT, 48). Lo que además
significaría que el campo académico no se restringe ni al subcampo de la investigación ni al
subcampo de la enseñanza.
Lo que la autora no especifica es la noción de “subcampo”, que sin embargo se considera
clave para poder comprender una situación que pareciera problemática: la cuestión de la
investigación de la comunicación diferenciada de la reproducción del conocimiento sobre la
comunicación. Si la Investigación en Comunicación es la producción científica de la
comunicación, y la reproducción es la “enseñanza universitaria” de esa producción. ¿Quiénes
son en la actualidad en las facultades de comunicación de Argentina los “enseñadores
universitarios” -parafraseando a Lopes- de la producción científica de la comunicación? ¿No
son acaso los investigadores en Comunicación los que están desarrollando dicha función, al
menos en las materias específicas (Teorías) de la comunicación? Como así también la cuestión
de dicha reproducción diferenciada de la aplicación de ese conocimiento.¿La enseñanza de la
comunicación no sería un área del sub-campo profesional?
INSTITUCIONALIZACIÓN TRANSDISCIPLINARIA DE LOS ESTUDIOS DE
COMUNICACIÓN
Esta se puede identificar según Vasallo de Lopes “en el entronque de los procesos de
institucionalización acelerada de los estudios de comunicación, con el crecimiento de la
insatisfacción generalizada acerca de su disciplinarización en el contexto de la ciencias
sociales (Wallerstein) y de la sociedad de la comunicación (Vattimo).” (LOPES, M. I. V;
2001, 54-55)

5
Es interesante en este punto la metáfora que recupera Lopes de que la comunicación es
“indisciplinada” de Mario Morcellini (Morcellini y Fatelli, 1996). De allí surge una paradoja,
enunciada por Caparelli y Stumpf: “(la comunicación) buscó especializarse institucionalmente
en el momento en que la fragmentación aumenta en términos de interfaces y de perspectivas
teóricas.” (CAPARELLI y STUMPF;1998; 9)
Y Lopes agrega:
“Esa creciente institucionalización del campo académico de la comunicación
posee características propias en algunos países de Europa, como Italia, donde los
cursos de pregrado en comunicación son de creación reciente, de los años noventa, y se
dan en un movimiento contrario a lo que ocurrió en Brasil y en América Latina. Allá,
hasta entonces, los cursos eran de postgrados, tanto como cursos de especialización
profesional (maestría) como cursos de doctorado, por lo cual la actividad de
investigación antecedió a la enseñanza.” (LOPES, M. I. V; OP. CIT.)

Respecto a la “institución del campo” el Prof. Erick R. Torrico Villanueva7 esclarece:


“... Las principales aproximaciones analíticas que en un inicio mereció el
fenómeno comunicacional estuvieron orientadas por una teleología instrumentalizadora
que prefirió desconocer sus particularidades humanizadotas (...)
Eso mismo se tradujo luego en la forma en que el campo fue siendo
institucionalizado, es decir, dotado de estructuras, dispositivos y jerarquías tanto en el
nivel de su enseñanza-aprendizaje como en el de su investigación-teorización y en el de
su ejercicio profesional, aunque sin que se haya llegado a alcanzar una demarcación que
le resultase autosuficiente y generalizable.
Pese a esa imposibilidad de completar su autonomización disciplinaria y a los
disímiles modelos que fueron aplicados en su instalación universitaria y gremial, lo
relevante de este trayecto es que, al final, el campo quedó instituido, hecho irreversible
que a la vez ofrece una importante acumulación de construcciones teóricas y de
reflexividad.” (VILLANUEVA; 2006)

Villanueva cita inmediatamente en una nota al pie lo siguiente:


“Armand y Michèlle Mattelart se refieren a esto como la "(...) lenta acumulación,
contradictoria y pluridisciplinaria, de conocimientos sobre el tema" (1997:11)8, que ya
no es posible desconocer pese a las frivolidades y los neologismos de ciertas modas
intelectuales.” (IDEM)

ELEMENTOS PARA UNA EPISTEMOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN

7
Universidad Andina Simón Bolívar (UASB-Bolivia). Ver currículo en
http://www.eca.usp.br/associa/alaic/boletin22/erickrolando.htm
8
MATTELART, A. y M. 1997. Historia de las teorías de la comunicación. Barcelona, Ed. Paidós.

6
El Prof. Dr. Luiz C. Martino9 titula de esa manera un trabajo en el que muestra cómo y
desde dónde se produce en el siglo XX la consolidación del estudio de la comunicación. Allí
pone a la comunicación como “ciencia” pero no lo hace emitiendo algún juicio de valor,
alguna ventaja o justificación:
“....por el contrario, es este estatuto el que se vuelve un problema en sí mismo.
Discutir sus fundamentos significa poder reflexionar y reorientar (de manera
permanente) nuestra visión y nuestra actuación en la sociedad de la información.”
(MARTINO; 2001)

Ahora bien,
“el primer desafío que enfrenta quien se aventura por el campo de la comunicación
es el problema de su definición. Este se caracteriza por su polisemia10. Es decir, la
comunicación se dice de las cosas, del pensamiento de las cosas y de lo que no son cosas
ni pensamientos. Es evidente que tal extensión y diversidad no pueden caracterizar el
campo de estudio de una sola disciplina. La carga semántica del término, tal como se
encuentra en uso por el sentido común y en otras áreas del conocimiento, incluye un
número demasiado grande de acepciones lo que prácticamente hace inviable cualquier
tipo de estudio que se sirva del término comunicación sin antes proceder a un análisis
crítico” (IDEM)

Planteado el desafío en este trabajo no se pretende dispensar este tipo de análisis, por el
contrario, “los fundamentos de la Comunicación” se constituyen en un eje transversal del
mismo.
El Prof. Martino realiza un recorrido de los distintos sentidos del término comunicación
en los diversos “macro dominios” (seres inanimados, seres orgánicos y seres humanos) puesto
que tanto en el dominio de la materia como en los seres vivos este término:
“designa la relación entre elementos que guardan una cierta sustancialidad: se trata
de procesos entre cuerpos materiales o entre organismos. Ya en el caso humano no hay
sino relaciones, es decir, procesos comunicativos. Para este dominio, comunicar tiene el
sentido de volver similares y simultáneas las afecciones presentes en dos o más
conciencias. Comunicar es simular la conciencia del otro, hacer común (participar) un
mismo objeto mental (sensación, pensamiento, deseo).” (IDEM)

De esta manera la polisemia del término comunicación puede expresarse y analizarse por
medio de su sentido particular “poner en relación”. Si bien el autor muestra con claridad el uso
de la palabra en otros dominios lo que le interesa es “delimitar el campo de estudio de un área

9
Universidad de Brasilia, UNB, Brasil. Ver Currículo Vitae Lattes en
http://buscatextual.cnpq.br/buscatextual/visualizacv.jsp?id=K4723142A6

10 Las cursivas son nuestras.

7
específica de conocimiento”, que es “el sentido humano de la comunicación.” Entonces ahora
sí: “el problema se desplaza al análisis de la posibilidad de que la comunicación constituya un
saber específico o si se trataría nada más de un campo atravesado por saberes diversos.”
(IDEM)
Lo que está poniendo en discusión es el estatuto interdisciplinario de la comunicación ya
que “las llamadas <ciencias de la comunicación> no excluyen la posibilidad de una disciplina
específica denominada comunicación y esta fórmula que en el fondo no dice casi nada, puede
designar el conjunto de los saberes que se interesan en la comunicación.” La
interdisciplinariedad “remite a disciplinas particulares frente a un objeto único, común y por
eso mismo interdisciplinario.”
Pero “este primer sentido de interdisciplinariedad (...) no plantea el problema que aquí
interesa: si la comunicación puede corresponder a un saber particular sin reducirse a los
conocimientos generados a partir de otros saberes, o sea, verificar si la comunicación puede
ser el objeto de una disciplina particular.” (IDEM)
Por su parte los Profesores el Dr. Sergio Capparelli11 y la Dra. Ida Regina C. Stumpf12
aportan:
“la comunicación no es una ciencia sino un campo de estudio multidisciplinario
cuyos métodos de análisis no tienen ninguna especificidad: fueron desarrollados por
diversas ramas del conocimiento filosófico, histórico o sociológico. El concepto mismo
no dispone de autonomía teórica, pues debe ser investigado en el marco de las teorías de
la sociedad. A ello es posible añadirle que hasta la propia organización del campo, en
términos institucionales, va a demorar en desprenderse de departamentos de esas otras
disciplinas. Porque la comunicación, en su dimensión institucional busca organizarse de
manera autónoma pero no en términos epistemológicos.”
“(...) Más allá de los movimientos centrífugos -otros campos del conocimiento que
se interesan por la comunicación– y de los centrípetos -personas del campo de la
comunicación- que se sirven de otros campos del conocimiento para especializarse, se
asiste en los últimos años a una flexibilización de los paradigmas para dar cuenta de la
complejidad de la comunicación en los tiempos actuales.” (CAPARELLI, STUMF;2001)

LA COMUNICACIÓN ¿UN PARADIGMA?

11
Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil. Ver en
http://www2.metodista.br/unesco/luizbeltrao/premio.premiados.porcategorias.maturidade.htm
y en http://www.ppgcom.ufrgs.br/v1/professores/capparelli/pessoais.htm
12
Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil .Ver Currículo Vitae en
http://buscatextual.cnpq.br/buscatextual/visualizacv.jsp?id=H1252

8
“La ausencia de una ciencia de la comunicación –por lo menos en la fase actual- está
relacionada con la constitución de paradigmas” afirman Capparelli y Stumpf (IDEM),
retomando la noción de paradigma de Kuhn:
“visión del mundo compartida por una comunidad científica, que se expresa tanto a
través del trabajo teórico como de las orientaciones elegidas para resolver los problemas
relacionados con la construcción de interpretaciones, generalizaciones, leyes” los citados
autores se hacen en otras la siguiente pregunta “¿la noción de paradigma es aplicable a la
sociología, a la antropología y a la comunicación?” O lo que es lo mismo “¿la
especificidad de la comunicación puede soportar investigaciones que utilicen matrices
disciplinarias diferentes con el establecimiento de estudios enmarcados en un paradigma
dominante y diferentes paradigmas alternativos?”

Su respuesta se considera adecuada:


“la noción de paradigma se puede aplicar a los estudios de comunicación de una
manera parcial. (...) Esa noción (...) también enriqueció la crítica que diferentes escuelas
y tradiciones de investigación dirigieron al funcionalismo en tanto paradigma dominante
en el campo de la comunicación. La historia comparada de las ciencias naturales y
humanas muestra que la psicología, la sociología, la antropología son disciplinas
recientes lo que explica la ausencia de paradigmas en el sentido fuerte del término. Y es
esa ausencia la que exige un análisis profundo de las diferencias intelectuales entre las
diferentes escuelas y tradiciones para sacar la disciplina de su situación pre-
paradigmática y comenzar una protociencia.” CAPARELLI, STUMF;2001)

¿ES LO MISMO COMUNICOLOGÍA QUE “CIENCIAS DE LA


COMUNICACIÓN”? ALGUNAS RESPUESTAS
El Prof. Dr. Roberto Follari quien por ejemplo ha investigado “Acerca de la evaluación
de la función investigación en las Universidades” (CONEAU, Bs. As., 1999)13 explica:
“A esto contribuye un aspecto decisivo de la especificidad epistemológica de las
Cs. de la Comunicación: su haberse establecido desde el campo de lo profesional hacia el
de lo científico, y no a la inversa. La Física o la Sociología son disciplinas
prioritariamente académicas, que se constituyeron desde la investigación teórica y
empírica; y que desde su enseñanza sistemática en las universidades dieron luego lugar a
profesiones correlativas, cuya peculiaridad como tales ha sido después necesariamente
problemática. Un sociólogo –y más aún un físico- trabajan principalmente en el espacio
universitario, en investigación y/o docencia, o en centros de pesquisa. No es fácil
determinar qué es lo que cabe que hagan un físico o un sociólogo en su profesión fuera
de dichos ámbitos.
Las Cs. de la Comunicación –en cambio- surgen desde necesidades operativas
provenientes del auge mediático, y por ello hacen un camino inverso, desde la definición
de la profesión y su rol social, hacia la constitución posterior y correlativa de un discurso

13
En http://www.malargue.gov.ar/english/exposit3.htm

9
académico sistemático en las universidades. Esto no es un dato menor en cuanto a los
problemas de conformación teórica en la disciplina, dado que en realidad el interés
prioritario nunca ha sido el propiamente científico, a la vez que el recorte mismo del
objeto de análisis surge no desde lo que sería un <objeto teórico>, sino a partir del
<objeto real>14. (FOLLARI; 2003; 6)

Sin detenernos en dicho establecimiento, cuya descripción se considera pertinente


aunque discutible la cuestión de cuál es el “campo profesional” al que se refiere, es importante
a los fines de este trabajo, el siguiente aporte:
“Lo anterior (...) lleva a que tal <objeto real> sólo resulte analizable desde <objetos
teóricos> diferenciados; esto es, que no tenemos estrictamente Comunicología, sino en
su lugar <ciencias> de la comunicación, lo cual debiera traducirse como ciencias
(previamente existentes) aplicadas15 al objeto real <hechos de Comunicación>.” (IDEM)
Y ello, porque para el autor:
“... Cierto cualitativismo un tanto chirle, la apelación casi mágica a la idea de
interdisciplina, el abandono de las relaciones legaliformes por considerarse <duras> y
otras posturas sumamente discutibles, están enseñoreándose en las ciencias sociales estos
últimos años, y lo hacen con especial énfasis en el caso de las Ciencias de la
Comunicación. Un campo científico en construcción y que responde a la complejidad de
estar en la encrucijada de saberes diversos y de prácticas profesionales de rápida llegada
masiva, se hace especialmente propicio para servir de punto nodal de cruce de
perplejidades epistémicas y ubicaciones supuestamente <post> en relación a cuestiones
no siempre suficientemente asumidas y previamente elaboradas.” (IDEM)

Es decir, se halla que “no tenemos estrictamente Comunicología” si por ella se está
haciendo “la apelación casi mágica a la idea de ínterdisciplina”, idea que se sobreentiende es
criticada por el autor.
Por su parte el Prof. Villanueva (VILLANUEVA; 2006) propone:
“De ninguna manera se busca con estas breves notas apuntar hacia una
<disciplinarización> de la Comunicación que, como se dijo, se sabe inviable; lo que se
quiere es sólo reseñar aquellos puntos comunes que desde los conceptos especializados
señalan los límites compartidos de la Comunicología como mirada científica posible,
pese a la multiplicidad y fragmentación existentes en el campo.
Se trata, entonces, de pensar la Comunicación en términos de cultura académica,
es decir, siguiendo a Wallerstein (1999:14), como un conjunto de premisas que la
mayoría de los miembros de la comunidad científica comparte subconscientemente y que
no están sujetas a debate sino rara vez.
(...) Se puede, pues, afirmar que tal como sucede en otros territorios polémicos del
conocimiento de lo social (la Sociología, la Política, la Antropología o el Derecho, por
ejemplo) en el de la Comunicación se tiene un agregado básico de enunciados teóricos.”

14
El autor está citando aquí a BOURDIEU, P. ET AL: El oficio de sociólogo, Siglo XXI, Bs.Aires, 1975
15
Cursivas del autor

10
De allí el Prof. Villanueva define siete proposiciones o premisas de la especificidad
comunicacional, que se pueden leer en la citada ponencia (VILLANUEVA; 2006), las cuales
“por tanto, traducen los consensos alcanzados en el acumulado de saberes comunicológico y
son asimilables, consiguientemente, al legado del campo.” (IDEM.)
Sus palabras finales en “Necesidades puestas en evidencia” son:
“A esta altura del tiempo no cabe duda alguna respecto a la posibilidad de
demarcar, como ya se indicó, la mirada comunicológica. Lo que resta es completar los
aspectos que la legitimen en el ámbito de la observación científica. (IDEM)

¿QUÉ ES “COMUNICOLOGÍA”?
Es reconocida la trayectoria de Jesús Galindo Cáceres con su propuesta de un
Comunicología y una Comunicometodología Posibles.16
“Es en este momento que es posible un recuento de lo sucedido, y una
programación de lo por acontecer17. Todo bajo la coartada de que es algo útil, necesario,
importante, urgente, consecuente. Y la tarea se divide ante nosotros en dos grandes
áreas, una, la que pondrá orden en todo lo que ha pasado, otra, la que hará la apuesta
hacia delante, la que marcará la guía de lo posible y lo imaginable, por lo menos durante
un tiempo, hasta que nuevos ajustes y creaciones nos donen la forma de las nuevas
miradas y memorias. (...)Es decir, por una parte la construcción discursiva de sentido, el
desarrollo textual de la intención de entender y nombrar, el fondo teórico y filosófico del
asunto. Y por otra, el diseño y construcción de aparatos y herramientas prácticos de
acción para intervenir, modificar, acelerar, lo que se entiende por comunicación, la
dimensión técnica, tecnológica, de ingeniería del asunto. Por una parte comprender, por
otra intervenir. La comunicación aparece así como un campo posible de configuración de
nociones, visiones, percepciones, y de intenciones, operaciones, acciones. Ciencia y
tecnología, la forma teórica de la comunicación, la Comunicología posible, y la forma
práctica-constructiva, la Comunicometodología posible” (GALINDO-CACERES, 2003)

Nos detendremos a continuación en su definición de la Comunicología posible.


“... En forma oficial llevamos entre sesenta y setenta años de movimiento hacia una
Comunicología posible. El lugar de su emergencia fue el ambiente intelectual y político
en los Estados Unidos de Norteamérica allá por el período de entreguerras, en los años
16
Doctor en Ciencias Sociales, maestro en Lingüística y Licenciado en Comunicación. Coordinador del Dotorado
en Comunicación de la Universidad Veracruzana. Autor de 15 libros y más de 100 artículos publicados. Miembro
de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación desde 1982. Miembro del sistema nacional de
investigadores desde 1987. Coordinador del Grupo de Acción en Cultura de Investigación desde 1994. Miembro
de la Red Cybercultura y Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación desde 2003. Miembro del Grupo
Hacia u Comunicología Posible y de la Red de Estudios en Teoría de la Comunicación y Comunicología desde
2004. Fuente: Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación. ALAIC. Año II, Número 2, Enero/Junio
de 2005. ISSN 1807-3026. Pág. 44.
17
Las cursivas son nuestras.

11
en que se gestaba la segunda guerra mundial, y la migración de cierta inteligencia
europea enriquecía a una nación que se preparaba para ser la Roma de la nueva era. (...)
La primera lengua de la comunicación académica fue el inglés, y es de llamar la
atención cómo esta historia particular coincide con la emergencia de un fenómeno
universal de difusión del pensamiento, la ciencia y la tecnología en ese idioma.”(IDEM)

Es interesante detenerse un poco en aquello de la COMUNICACÓN ACADÉMICA.


¿Cuando en general se alude a la institucionalización de los estudios de la Comunicación, no
se está refiriendo justamente a la ubicación de dichos estudios en la Academia? Lo cual no
implica la negación de que dichos estudios no se venían haciendo con anterioridad sino que no
se había legitimado/profesionalizado/institucionalizado en términos disciplinares.
Lo que acá interesa, en palabras del ya citado Prof. Erick R. Torrico Villanueva18 es:
“tanto la proliferación de las prácticas empíricas de la Comunicación como su
enseñanza sistemática y, ante todo, el análisis teórico de las mismas fueron dando lugar a
la sedimentación de un conjunto de ideas capaces de sustentar la vigencia de una zona de
conocimiento particular no obstante las divergencias y aun las contradicciones
registradas entre los principios epistemológicos, los enfoques teórico metodológicos y
los intereses de los autores y grupos de pensamiento reunidos en torno a la temática
comunicacional.
Tiene sentido, por ello, aproximarse al examen de este proceso de estructuración en
la perspectiva de señalizar algunos elementos básicos que pueden ser catalogados como
producto y síntesis de una trayectoria de depuración y acumulación teórica que sí existen
desde el punto de vista comunicológico y que conforman lo que aquí se considera la
cultura académica de la Comunicación19.” (VILLANUEVA; 2006)

Aquí el Prof. Villanueva aclara en una nota al pie textualmente lo siguiente:


“La Comunicología debe entenderse como la mirada analítica especializada que
aborda la dimensión comunicacional de los procesos sociales en interacción con otras
que sean pertinentes a los objetos de estudio concretos que se investigue.” (IDEM)

CULTURA ACADEMICA DE LA COMUNICACIÓN


En primer lugar el Prof. Villanueva se pregunta “¿Disciplina, campo o espacio
transfronterizo?” (IDEM). Se observa cómo esta pregunta se ha ido repitiendo en diferentes
puntos de Latinoamérica. Su respuesta es categórica:
“Es evidente, pese a los distintos intentos de considerar a la Comunicación una
ciencia o una disciplina —esto es, un sector del conocimiento no sólo con un objeto de
estudio preciso sino con una teoría unificada y un método particular que forman un

18
Ídem 6
19
Las cursivas son nuestras

12
conjunto de estricta observancia para todos sus practicantes—, que tales esfuerzos no
consiguieron fructificar, como lo han reconocido varios autores.”

Inmediatamente aclara en otra nota al pie:


“Hay otros, de todas maneras, que todavía insisten sin mucho fundamento en la
existencia de una <ciencia de la comunicación> (Lazar, 1995)20 o de una "ciencia de la
comunicación social" (Igartua y Humanes, 2004)21.
(...) Sin embargo, lejos de optar por la cómoda posición de afirmar que si la
Comunicación no llega a ser una <ciencia> en el sentido convencional no tiene otro
camino que convertirse en mera <herramienta> de la eficacia transmisiva, se requiere
más bien pensarla de otro modo. Los conceptos de campo científico en el sentido de
Pierre Bourdieu, o sea de campo de confrontación de fuerzas que pugnan por apropiarse
de un capital común en el mundo del conocimiento22, y de espacio transfronterizo, de
diálogo polifónico próximo a la noción posdisciplinaria impulsada por Immanuel
Wallerstein para las Ciencias Sociales (1998 y 1999), son útiles para esta nueva
comprensión, ya que permiten dar cuenta de las inherentes multidimensionalidad,
transdisciplinariedad y conflictividad que caracterizan a la Comunicación23 como zona
de la realidad social factible de ser investigada y, por ende, conceptualizada.”
(VILLANUEVA; 2006)

LA FORMACIÓN DELOS COMUNICÓLOGOS...


En Argentina, en las Facultades de Comunicación Social ha circulado una Publicación
producida por la Agrupación El Mate, se llama “Viejos problemas, nuevas preguntas” (BS.
As. 2004), de la cual la Prof. María Cristina Mata24 expresó recientemente25:
“Los compañeros entrevistaron a casi veinte docentes de Carreras de
Comunicación, la mayoría argentinos, pero hay algunos latinoamericanos, también
algunos europeos. En esas entrevistas que ellos realizaron, interrogaban, nos
interrogaban, porque fui una de las entrevistadas, acerca de una serie de cuestiones, entre
esas cuestiones nos preguntaban, en relación con las carreras de comunicación, dos
cuestiones: ¿Qué áreas debían ser profundizadas o tratadas más exhaustivamente en las
currículas de formación de las carreras?; y la otra pregunta que nos hacían era: ¿Qué
relación podría existir, o tendría que existir entre el nuevo escenario político social en

20
LAZAR, J. 1995. La ciencia de la comunicación. México, Publicaciones Cruz O., S.A.
21
IGARTUA, J. y HUMANES, M. L. 2004. Teoría e investigación en comunicación social. Barcelona, Ed.
Síntesis.
22
El autor propone ver BOURDIEU, P. 1990. Sociología y cultura. México, Edit. Grijalbo, S.A.
23
El autor propone ver sobre temas afines los libros de MIEGE, B. 1996. El pensamiento comunicacional.
México, Universidad Iberoamericana. Vassallo y Fuentes (2001) –aquí citado ya- o VASSALLO DE LOPES, M.
I. (Org.) 2003. Epistemología da Comunicação. Vol. 1. São Paulo, Ed. Loyola.
24
Universidad Nacional de Córdoba Argentina.
25
IV ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE COMUNICACIÓN. 7 DE SEPTIEMBRE DE 2006
15:30 H. AUDITORIO ECI-UNC. Panel: “¿Cuál es el plan? Vinculación entre plan de estudios y contexto
latinoamericano” Con la participación de Mariano (El Mate), Sergio Tagle (Periodista de Radio Nacional) y
María Cristina Mata (Docente e Investigadora de la UNC. Registrado por las autoras de esta ponencia.

13
América Latina –ese escenario del cual Sergio nos ha hecho un pantallazo- en la
formación de comunicólogos?”
(...)Tal vez ustedes cuando dije, cuando nombré sobre qué nos entrevistaron les
pasó desapercibido el termino que yo utilicé, y que es un termino que utilizaban los
compañeros en la pregunta que nos hacían. Nos decían ¿Qué relación tenía que haber
entre la formación de <Comunicólogos> y el contexto de América Latina? Hablaron de
Comunicólogos. Una nominación de carácter disciplinar, que supone pensar la
comunicación como un campo específico de saber, con objetos, con métodos propios.26
Yo en la respuesta que di cuando me hicieron la pregunta ironicé al respecto, creo
que no se entendió la ironía, yo dije <no conozco ningún plan de formación de
comunicólogos>, <no se cómo se forman los comunicólogos>, porque para mí en
nuestras carreras, formamos Comunicadores y yo no sé si es lo mismo pensar en
Comunicólogos que pensar en Comunicadores, una nominación que remite a los
hacedores de la Comunicación, a quienes desarrollan una práctica, que siendo una
práctica que es elementalmente humana no es cierto tanto desde le punto de vista
biológico como cultural, hace ya mucho tiempo que se ha profesionalizado por así
decirlo, siendo una práctica humana hay una categoría de profesionales que se dedican a
eso... (Registro)

La pertinencia de dicha cita radica en que aporta un nuevo y original aspecto a la


discusión: los planes de formación. ¿No es allí, en los planes de formación dónde realmente
no se ha desarrollado una mirada comunicológica?
Dicha sospecha esta estrechamente relacionada con una de las hipótesis de trabajo de la
(citada) tesina -en pleno desarrollo- de las autoras de este trabajo y que puede enunciarse de la
siguiente manera: “La orientación en <Investigación y Planeamiento en Comunicación
Social> de la Licenciatura en Comunicación Social de la Escuela de Ciencias de Información
de la UNC, no tuvo al momento de su creación una perspectiva meta-teórica de la
Investigación de la Comunicación”.
Vassallo de Lopes es quien se refiere a dicha perspectiva meta-teórica y desde allí
nuestra proposición y nuestro interés por la institucionalización de la Investigación en
Comunicación como orientación de grado:
“Nuestro campo ya tiene historia suficiente que prohíbe que ella sea reducida a una
secuencia lineal de teorías del tipo «funcionalismo – marxismo - estructuralismo -
informacionismo - posmodernismo». La impresión que queda es la de un collage, y lo
que resulta son sólo informaciones sobre las teorías. Cuando digo «historia del campo»
me refiero a la necesidad de abordaje en el nivel de la construcción del conocimiento, de
los conceptos creados. Hay falta de investigación sobre las teorías o teóricos de la
comunicación, al nivel de su construcción teórica y metodológica (toda teoría implica
una metodología), a fin de elucidar sobre lo que hicimos y lo que estamos haciendo. Me

26
Es destacable que la Prof. utiliza el plural en este punto.

14
estoy refiriendo a la necesidad de la investigación metateórica o específicamente
epistemológica en el campo de la Comunicación.” (LOPES; 1999, 22)

A MODO DE CIERRE
Los autores de uno u otro modo coincidirían en que la mirara comunicológica o la
comunicología posible, es una tendencia actual, necesaria, pero no hecha, no terminada, sino
en plena construcción, en plena estructuración.
Sin embargo, se encontró que puede haber una confusión –¿clásica en los estudios de
Comunicación?- que se asentaría en las categorías analíticas: usamos las mismas palabras (en
este caso Comunicología) para hablar de cosas diferentes.
Este trabajo al ponerlos uno al lado del otro, de algún modo pretende aportar a un
comienzo de una aclaración posible, ya que se piensa –a modo de hipótesis- que para algunos
académicos (investigadores y/o profesores y/o alumnos), la Comunicología estaría
refiriéndose a la posibilidad de una ciencia (singular) de la Comunicación, con un método y
un objeto propios.
Algunos autores nos han ayudado a comprender que esto no es necesariamente así. Se ha
visto que Lopes M. I. V, Navarro R. F y Villanueva E. R. T, al referirse al campo académico
de la Comunicación, a la postdisciplinarización y al acercamiento de una Cultura Académica
respectivamente no estarían sino concibiendo al campo de la comunicación como un campo de
conocimiento y de investigación posible, pero inseparable de su historia, de su
instucionalización como “zona de la realidad social factible de ser investigada y, por ende,
conceptualizada.”
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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15
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