SERIE: LÍNEAS INDIVIDUALES DE

PENSAMIENTO JURISDICCIONAL Nº 1

DERECHO CIVIL

«Este documento se ha realizado con la ayuda financiera de la Unión Europea. El
contenido de este documento es responsabilidad exclusiva de las organizaciones
socias del Proyecto (Comisión Andina de Juristas, Fundación CONSTRUIR, Centro
sobre Derecho y Sociedad – CIDES, Instituto Latinoamericano para una Sociedad y
un Derecho Alternativos – ILSA y la Facultad de Derecho – Universidad de Chile), y en
modo alguno debe considerarse que refleja la posición de la Unión Europea.»

Serie: Líneas individuales de pensamiento jurisdiccional Nº1
Derecho Civil
Junio, 2015
Primera edición: 300 ejemplares
Depósito Legal: 1-4-2059-15
Esta publicación se ha realizado con el financiamiento de la Unión Europea
en el marco del proyecto:“Fortalecimiento del acceso igualitario a una
justicia independiente y transparente en la región andina: auditoría social y
transparencia” (EIDHR/2012/297-064)
Serie: Líneas individuales de pensamiento jurisdiccional Nº1
Derecho Civil
Líneas de pensamiento del juez:
Juan Edgar Balderrama Balderrama
Autora:
Mónica Gabriela Sauma Zankys
Colaboración:
María Elena Attard Bellido
Equipo editorial:
Coordinador Nacional Bolivia
Eddie Cóndor Chuquiruna
Coordinadora Local
Moira Vargas
Diseño y Diagramación
Brand Populi
Impresión
Editora Presencia
Fundación CONSTRUIR
Calle 13 de Obrajes Nº 594
(subiendo la avenida 14 de Septiembre)
La Paz - Bolivia
Telf.: (591-2) 2782141
www.fundacionconstruir.org
Comisión Andina de Juristas
Calle los Sauces 285, Lima - Perú
Telf.:(51-1) 440-7907
Fax.: (51-1) 202-7199
www.cajpe.org.pe

Esta publicación se distribuye sin fines de lucro en
el marco de la cooperación de la Unión Europea.

ÍNDICE
I. INTRODUCCIÓN Y PRESENTACIÓN DE LA
INVESTIGACIÓN

7

II. MARCO TEÓRICO GENERAL

13

III. EXPLICACIÓN DEL PROCESO METODOLÓGICO

19

IV. SELECCIÓN DEL CDPJ Y DE LA LPJI SOBRE LA
BASE DE LOS CRITERIOS CONTENIDOS EN EL DISEÑO
METOLÓGICO DEL PRESENTE DOCUMENTO

31

V. RESEÑA DEL VOCAL DEL CDPJ SELECCIONADO

35

VI. ANÁLISIS DE LAS RESOLUCIONES

39

VII. BIBLIOGRAFÍA

67

5

I. INTRODUCCIÓN Y
PRESENTACIÓN DE LA
INVESTIGACIÓN

I. INTRODUCCIÓN Y
PRESENTACIÓN DE LA
INVESTIGACIÓN

A partir de la Constitución de 2009, a la luz del pluralismo, la plurinacionalidad,
la interculturalidad y la descolonización1 se diseña en Bolivia un modelo de
Estado que contempla una nueva visión tanto del sistema jurídico, como de los
métodos del derecho y el rol de las autoridades jurisdiccionales, enfocado en
la protección de los derechos fundamentales.
Así, nuestra Constitución consagra en los arts. 13 y 109, tres principios del
modelo constitucional boliviano: a) La igualdad jerárquica de derechos
fundamentales; b) Su aplicación inmediata, y c) Su directa justiciabilidad.
La igualdad jerárquica de derechos fundamentales supera la concepción del
constitucionalismo clásico que desarrolla la teoría generacional de derechos2
y consagra su aplicación inmediata y directa justiciabilidad; asegurando así una

1. Sobre dichas características puede consultarse las SSCCPP 0037/2013 de 4 de enero, 2007/2013 de 13 de noviembre
y la DCP 0006/2013 de 5 de junio.
2. En efecto, en el Sistema Universal de Protección de Derechos Humanos, se emite como instrumento supra-estatal
de protección de Derechos Humanos, a la Declaración Universal de Derechos Humanos, para luego aprobarse dos
herramientas supra-estatales esenciales: El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. A partir de la distinción de estos instrumentos, el constitucionalismo, en
particular el europeo, desarrolla la teoría generacional de los derechos y los clasifica en derechos de primera, segunda
y tercera generación, aspecto que repercute en el grado de justiciabilidad de los mismos, ya que en el marco de los
lineamientos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, solamente estos tienen una directa justiciabilidad
a través de acciones tutelares. Por el contrario, las demás generaciones de derechos, al implicar obligaciones positivas
para los Estados, son de aplicación progresiva encomendada ya sea a los órganos Ejecutivo o Legislativo, en relación a
los cuales solamente se aplica el principio de prohibición de regresividad, anulándose cualquier posibilidad de directa
justiciabilidad a través de acciones tutelares de defensa de derechos.

9

real materialización de todos los derechos, individuales, colectivos y difusos,
asignando a las autoridades jurisdiccionales, por medio de la interpretación
constitucional y la argumentación jurídica, un rol activo en la defensa y
resguardo de los derechos fundamentales.
Efectivamente, la directa justiciabilidad de los derechos y su aplicación
inmediata, implica que puede pedirse su tutela no sólo en sede constitucional,
sino en cualquier actuación procesal ante la jurisdicción ordinaria, agroambiental
y especializada y también en la jurisdicción indígena originaria campesina,
con el solo fundamento de la existencia y consagración de los derechos en
la Constitución y en los Tratados internacionales sobre Derechos Humanos;
asimismo, significa que no necesitan reglamentación previa, toda vez que la
falta de desarrollo legislativo no es obstáculo para su aplicación, pues, en todo
caso, el juez deberá suplir la omisión normativa en el caso concreto, a través de
una adecuada interpretación y argumentación.
En el escenario antes descrito, el reconocimiento y vigencia de los derechos
fundamentales no se limita al texto escrito de la Constitución, debido a que su
contenido esencial y alcances tienen génesis en Tratados Internacionales sobre
Derechos Humanos, y en directrices, principios y estándares jurisprudenciales
que emanan de órganos supra-estatales de protección de derechos humanos.
Por lo que la materialización de estos derechos, en armonía tanto con el Sistema
Universal como Interamericano de protección de Derechos Humanos, debe
ser abordada desde la concepción del bloque de constitucionalidad boliviano
(art. 410 de la CPE).
En efecto, en el marco de las bases del nuevo modelo de Estado, el máximo
contralor de la Constitución, a través de la Sentencia Constitucional 110/2010R y otras posteriores, en una interpretación extensiva y evolutiva del art. 410
de la CPE, ha establecido que el bloque de constitucionalidad está conformado
por la Constitución como texto escrito; los tratados internacionales referentes
a derechos humanos, la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, los Acuerdos de Integración y los principios y valores supremos de
carácter plural.
De esta forma, es innegable que las características de nuestro modelo
constitucional redefinen el rol de los jueces en la aplicación del derecho;
pues, frente a la pluralidad de fuentes normativas3 y en mérito al principio
de constitucionalidad, resuelven las controversias ya no exclusivamente
amparados en la ley o el principio de legalidad, sino a partir de una
interpretación de la ley desde y conforme la Constitución y las normas del
bloque de constitucionalidad, en el marco del pluralismo jurídico igualitario,

3. En el marco de nuestro modelo de Estado hablamos de una pluralidad de fuentes normativas: la Ley Nacional,
Departamental, Municipal, las normas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, el precedente
constitucional, las normas contenidas en Pactos Internacionales de Derechos Humanos, el Derecho Comunitario, la
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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adoptando, además, criterios interculturales o plurales de interpretación. Así,
la SCP 112/2012 concluyó que en la construcción del nuevo modelo de estado
tienen un rol preponderante de los jueces a través de su labor decisoria que se
realiza cotidianamente.
En ese orden de ideas, es una realidad que una de las labores más complicadas
que enfrentan los jueces en la administración de justicia, es precisamente la
argumentación de sus sentencias en cualquier tipo de proceso, ya sea penal,
civil, familiar, laboral, etcétera; dada la complejidad que implica la correcta
aplicación del Derecho a los casos denominados difíciles que se presentan en
la práctica. Entonces, uno de los retos que impone el Estado Constitucional
y Plurinacional, es que los jueces a través de sus sentencias sean capaces de
responder a las características de nuestro diseño constitucional, garantizando
los derechos humanos y respetando nuestro sistema plural de justicia.
De ahí que la labor de los jueces requiere de una sólida argumentación
jurídica para un desarrollo coherente y respetuoso de los valores y principios
constitucionales, bajo el entendido que la ley ya no es el único parámetro para
la validez de las resoluciones judiciales, sino que inexorablemente se debe
buscar la conformidad de ésta con la Constitución Política del Estado y las
normas del bloque de constitucionalidad.
En este sentido, el presente trabajo de investigación, en el marco del
Proyecto “Fortalecimiento del Acceso Igualitario a una Justicia Independiente
y transparente en la región andina: Auditoría Social y Transparencia”, se
identifican cuatro LPJI relevantes -entendidas como el conjunto de criterios
que asume una autoridad jurisdiccional en sus decisiones sobre un instituto
jurídico determinado- a través del análisis de los Cuadernos Personales de
Decisiones Jurisdiccionales (CDPJ) que fueron proporcionados por los jueces
transparentes de Cochabamba, La Paz y Sucre en materia penal, civil, laboral
y familiar. Para el efecto, conforme se explicará en el proceso metodológico,
se ha realizado un análisis de los argumentos, tanto normativos como fácticos,
contenidos en las resoluciones de los CDPJ elegidos, para finalmente reconstruir
la Línea de Pensamiento Jurisdiccional Individual (LPJI), visualizando los
argumentos de las autoridades jurisdiccionales que dotan a las resoluciones
de una adecuada justificación, respetuosa de los valores, principios, derechos
y garantías contenidas tanto en nuestra norma constitucional como en los
instrumentos internacionales sobre derechos humanos.
Conforme a ello, es importante resaltar el trabajo de todas y todos los jueces
que en el marco de la transparencia han visibilizado sus decisiones, a partir de
las cuales han sido seleccionados los CDPJ que abordan instituciones jurídicas
relevantes en el ámbito de los derechos humanos, interpretadas a partir del
modelo argumentativo vigente y que son reconstruidas en el presente trabajo.
Desde esta perspectiva, es necesario reconocer el desprendimiento de todas
las autoridades jurisdiccionales que transparentaron sus decisiones con la
11

entrega de las mismas para la elaboración de los CDPJ, que ha permitido la
selección de las LPJI y su reconstrucción académica en el presente trabajo; que
no hubiera sido posible sin el esfuerzo y dedicación de todas y todos los jueces,
así como de las instituciones que participaron en el Proyecto “Fortalecimiento
del Acceso Igualitario a una Justicia Independiente y transparente en la región
andina: Auditoría Social y Transparencia”, en especial la Fundación Construir y
la Comisión Andina de Juristas.
Asimismo, se agradece la colaboración de María Elena Attard Bellido, María
Elena Negrón Pino y Soraya Santiago Salame en el presente trabajo académico,
quienes contribuyeron valiosamente en la reconstrucción de las líneas de
pensamiento jurisdiccional en materia civil, laboral y familiar, respectivamente.
Una especial mención al Coordinador del proyecto, Eddie Cóndor Chuquiruna,
por su acompañamiento y continuo apoyo a la investigación.

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II. MARCO TEÓRICO
GENERAL

II. MARCO TEÓRICO
GENERAL

Las modernas teorías sobre la argumentación jurídica sostienen el carácter
prescriptivo de la misma, en el entendido que mediante la argumentación no
solamente se describe el proceso de justificación de las soluciones de los casos
jurídicos que realizan los jueces y otros operadores jurídicos, sino que también
se prescribe cómo debe realizarse dicho proceso de justificación.
En ese sentido, Manuel Atienza4 señala que la argumentación jurídica es el
proceso que se debe seguir para justificar racionalmente las soluciones que se
dan a los problemas de carácter jurídico desde dos ámbitos, el normativo y el
fáctico. En el primero de ellos, el juez está obligado a argumentar sus decisiones
desde las diversas premisas normativas con la finalidad de adecuar dichas
decisiones al ordenamiento jurídico y en especial, a las normas del bloque de
constitucionalidad, y desde el ámbito fáctico, vinculado a los antecedentes, la
valoración de la prueba y la calificación jurídica de los hechos, implica que la
facultad argumentativa del Juez también deba partir y ser conforme con las
normas del bloque de constitucionalidad.
En ese ámbito y para el desarrollo de la investigación que se presenta, se
ha partido por diferenciar los dos ámbitos de la argumentación. Así, en la
argumentación normativa se han tomado como elementos de análisis los
argumentos de relevancia, interpretativos, jurisprudenciales, doctrinales,

4. ATIENZA Manuel, Argumentación y Constitución. Disponible en: http://www2.uah.es/filder/manuel_atienza.pdf.

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enfatizando el análisis en los argumentos ponderativos, que se utilizan,
fundamentalmente, cuando existe un conflicto entre principios, valores
o derechos, y donde la lógica de la subsunción no resulta suficiente para la
resolución del caso.
Efectivamente, los valores, principios, derechos y garantías, todos englobados
dentro de la categoría de normas-principios por la SCP 112/2012, tienen un rol
fundamental en la aplicación del método de la ponderación, a través del cual
los jueces, frente a normas principios que resulten contradictorias, solucionan
la colisión estableciendo entre los principios una “relación de precedencia
condicionada”5, es decir, determinan en el caso concreto qué principio tiene
preferencia y bajo qué condiciones, generando de esta manera una subregla
o norma adscrita que tendrá carácter vinculante y deberá ser aplicada a
supuestos fácticos similares en el futuro.
En este orden, es importante reiterar que el art. 13.III de la CPE establece
la igualdad jerárquica de los derechos; igualdad que debe ser entendida de
manera abstracta, pues, en los hechos, en situaciones concretas, se presentan
conflictos entre derechos jerárquicamente iguales, que deben ser ponderados
por el juzgador, a efecto de determinar, en el caso concreto, qué derecho
prevalece sobre el otro. En ese sentido, en la doctrina se hace referencia a
la jerarquía axiológica o móvil, que de acuerdo a Guastini es una relación de
valores creada por el juez mediante un juicio comparativo de valores en el que
uno de ellos tiene un “peso”, una “importancia” ético-política mayor respecto
al otro6.
Además de la argumentación normativa, en una segunda dimensión, se han
desarrollado criterios para el análisis de la argumentación fáctica, orientados
a la valoración de la prueba y a la calificación del hecho. Es a partir de las
dos dimensiones explicadas que surge la tercera dimensión, mediante la cual
se analiza la justificación de las resoluciones seleccionadas que –siguiendo a
la teoría estándar de la argumentación jurídica7- se subdivide en justificación
interna o de primer orden y externa o de segundo orden; la primera, vinculada
con la validez lógica de las resoluciones, y la segunda referida a la adecuación
o solidez de los argumentos utilizados en casos difíciles –como los elegidos en
el presente trabajo- en los que, a nivel normativo, pueden existir problemas
vinculados a la relevancia o a la interpretación de las disposiciones legales,
que requieren de la formulación de argumentos, por ejemplo interpretativos,
y a nivel fáctico, puede presentarse problemas relacionados con la prueba,
su valoración, la calificación jurídica o la determinación de las sanciones.
Así, la justificación externa o se segundo orden, está vinculada a la elección
5. ALEXY, Robert, Teoría de los derechos fundamentales, Centro de Estudios Políticos Constitucionales, Madrid, 2008, p. 73.
6. GUASTINI, Ricardo, “Ponderación: Un análisis de los conflictos entre principios constitucionales”, Palestra del Tribunal
Constitucional. Revista mensual de jurisprudencia, año 2, Nº 08, agosto de 2007, Lima Perú, p. 637.
7. Atienza incluye dentro de la Teoría estándar de la argumentación jurídica a Alexy y MacCornick. Ver, ATIENZA,
Manuel, Derecho y argumentación, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2001, p. 51 y ss.

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valorativa del juzgador, que en todo caso debe fundarse en los principios,
valores, derechos y garantías contenidos en la Constitución Política del Estado
y las normas del bloque de constitucionalidad.
Así las cosas, el proceso argumentativo desarrollado en la presente
investigación parte de la idea que todas las decisiones jurídicas deben estar
justificadas, manifestándose la racionalidad de la decisión judicial desde dos
dimensiones: una interna (justificación interna o de primer orden) y otra
externa (justificación externa o de segundo orden).
Lo anterior cobra total sentido si se parte del hecho de que toda sentencia tiene
una consecuencia jurídica que trasciende no solo el plano judicial, sino también
el social, de ahí que el proceso argumentativo debe tener como finalidad el
aproximar lo más fielmente posible las sentencias a la realidad y a la sociedad
a la cual van dirigidas.

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III. EXPLICACIÓN
DEL PROCESO
METODOLÓGICO

III. EXPLICACIÓN
DEL PROCESO
METODOLÓGICO

3.1. Objetivos
Los objetivos que se plantearon al inicio de la investigación fueron los
siguientes:

3.1.1. Objetivo General
Identificar cuatro de las Líneas de Pensamiento Jurídico Individual (LPJI),
a partir de los CPDJ en materias penal, civil, familiar y laboral, elaborados
por los integrantes de los Comités de Auditoría Social al Órgano Judicial
(CASOJ) de La Paz, Cochabamba y Sucre.

3.1.2. Objetivos Específicos
• Analizar el proceso argumentativo en las resoluciones que componen
los CPDJ previamente seleccionados.
• Reconstruir las LPJI a partir del análisis del proceso argumentativo en
las resoluciones jurisdiccionales examinadas.

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3.2. Actividades realizadas
En el desarrollo de la consultoría, se realizaron las siguientes actividades:
• Revisión de todos los CPDJ de las ciudades de Sucre, La Paz y Cochabamba.
• Preselección de 12 CPDJ, tres por materia (penal, civil, familiar y laboral).
• Selección de cuatro CPDJ, uno por cada materia (penal, civil, familiar y laboral).
• Definición de temas para la identificación de LPJI.
• Análisis de las resoluciones seleccionadas.
• Reconstrucción de las LPJI tomando en cuenta el análisis del proceso
argumentativo señalado anteriormente.

3.3. Criterios para la selección de los CPDJ y la identificación
de LPJI
Los CPDJ y las LPIJ fueron seleccionadas a partir de los siguientes criterios:
• Relevancia de las resoluciones, que fue medida a partir de la existencia
de una interpretación o argumentación jurídica que desarrolle institutos
jurídicos de la materia con impacto en derechos humanos.
• Sentencias que resolvieron casos vinculados a grupos en situación
de vulnerabilidad, como mujeres, niños, niñas y adolescentes, pueblos
indígenas o colectivos LGBTIs.
• Número razonable de resoluciones que componen el CDPJ, que
permitieron la reconstrucción de las LPJI

3.4. Niveles o dimensiones de análisis de las resoluciones
El análisis de las resoluciones seleccionadas, fue efectuado a partir de tres
dimensiones, considerando la teoría argumentativa, la práctica judicial y la
estructura de las resoluciones jurisdiccionales, en coherencia con los criterios
contenidos en los términos de referencia, pero ordenados a partir de las
siguientes dimensiones de análisis:

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3.4.1. Primera dimensión: Argumentación normativa
Bajo la denominación de argumentación normativa se agrupan a los
argumentos utilizados por la autoridad jurisdiccional para justificar la
aplicación o interpretación de una norma para la resolución del caso. En
ese orden, se analizó si la autoridad jurisdiccional aplicó de manera simple
la disposición legal (casos fáciles) o si utilizó algún criterio interpretativo,
jurisprudencial o ponderativo, conforme a lo siguiente:
• Aplicación normativa simple: Criterio básico por el que se examina la
aplicación pura y simple de la norma -sin interpretación- lo que sucede,
generalmente, en los casos no complejos.
• Argumentos de relevancia: Criterios utilizados en los casos en los que
la norma no prevé de manera expresa regulación para determinados
supuestos de hecho, o que existan dudas o contradicciones sobre
la norma aplicable al caso. El primer supuesto se resuelve por la
analogía y el segundo, a través de los principios de especialidad
(la norma especial prevalece sobre la general), cronológico (la ley
posterior deroga a la anterior) y jerárquico (la norma de rango superior
prevalece con relación a la inferior); cuya utilización se analizó en las
resoluciones seleccionadas.
• Argumentos interpretativos: En estos casos, la autoridad jurisdiccional
ya no aplica de forma pura y simple la norma, sino que la interpreta,
utilizando diferentes métodos de interpretación.
A partir de este criterio, se analiza, entonces, qué métodos utilizó
la autoridad jurisdiccional: interpretación gramatical, teleológica,
histórica, lógica, sistemática, interpretación intercultural del derecho
y de los derechos (pauta de interpretación que emerge del art. 8 del
Convenio 169 de la OIT, y de los arts. 1 y 178 de la CPE, así como del
art. 4 de la Ley de Deslinde Jurisdiccional LDJ); interpretación desde y
conforme a la Constitución Política del Estado y las normas del bloque de
constitucionalidad (derivado del principio de supremacía constitucional
o principio de constitucionalidad, previsto en los arts. 410, 13 y 256 de
la CPE y la SCP 110/2010-R que integra al bloque de constitucionalidad
la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos); así
como la utilización de otros criterios de interpretación de los derechos
humanos, como el principio pro homine o pro persona (contenido en
los arts. 13 y 256 de la CPE, arts. 5 del PIDCP y 29 de la CADDHH, que
tiene diferentes manifestaciones, como el principio de protección a los
y las trabajadoras en materia laboral previsto en el art. 48.II de la CPE,
principio de favorabilidad en materia penal contenido en el art. 116.II de
la CPE, entre otros); principio de progresividad (que emerge el del art.
13.I de la CPE, del carácter progresivo de los derecho derechos).
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La utilización de estos métodos y criterios de interpretación se analizan en
las resoluciones de las LPJI de las autoridades jurisdiccionales elegidas.
• Argumentos ponderativos: Se analiza también la utilización de
argumentos ponderativos, en los casos en los que la autoridad
jurisdiccional se enfrenta a conflictos entre principios, valores,
derechos o garantías que tienen igual jerarquía, en los cuales tiene
que aplicar la metodología de la ponderación, analizando la idoneidad,
la necesidad y la proporcionalidad en sentido estricto de la medida
que está siendo analizada.
La ponderación de derechos, como metodología utilizada por
las autoridades jurisdiccionales, tiene fundamento en la norma
contenida en el art. 13.III de la CPE, que prevé el principio de
igualdad jerárquica de los derechos, toda vez que sólo ante esta
situación, la autoridad jurisdiccional se encuentra obligada, en el caso
concreto, a dar prevalencia a un derecho fundamental, en el marco
de lo que la doctrina denomina jerarquía axiología móvil. Es decir, tal
metodología de resolución de conflictos entre derechos se encuentra
constitucionalizada, permitiendo al juzgador, no obstante existir
igualdad jerárquica entre derechos, dar prevalencia o preferencia
condicionada a uno de ellos, después de realizar la ponderación de los
mismos en el caso concreto.
• Argumentos jurisprudenciales: A partir de nuestro diseño constitucional,
es posible hacer referencia a una pluralidad de fuentes normativas, entre
las cuales se encuentra la jurisprudencia, que en materia constitucional,
por mandato del art. 203 de la CPE, tiene carácter vinculante. Así, la
jurisprudencia, actualmente, se convierte en fuente directa de derecho,
por cuanto las autoridades jurisdiccionales crean derecho a través de la
interpretación de las normas.
Si bien la Constitución Política del Estado únicamente hace referencia
al carácter vinculante de la jurisprudencia constitucional; sin embargo,
ello no implica negar la calidad de fuente directa del derecho a la
jurisprudencia emitida por las Salas Especializadas y la Sala Plena del
Tribunal Supremo de Justicia, considerando que su principal labor como
tribunal de cierre es sentar y unificar la jurisprudencia8, y en ese sentido,
la autoridad jurisdiccional inferior –y claro está también los Magistrados
del Tribunal Supremo de Justicia- para apartarse de los precedentes,
tendrá que efectuar una labor argumentativa, condicionada a: (1) Que
no existan otros entendimientos jurisprudenciales más progresivos
emitidos por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) porque

8. Los arts. art. 38.9) y 42.I.3) de la Ley del Órgano Judicial establecen como atribución de la Sala Plena y las Salas
especializadas, sentar y uniformar jurisprudencia.

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de haberlos, las autoridades jurisdiccionales de instancia y apelación,
primero deben vincularse de manera vertical a dichos entendimientos
jurisprudenciales, es decir, a aquellos precedentes constitucionales
que contengan el “estándar más alto de protección del derecho
fundamental invocado” (Por todas las SCP 2233/2013-AL reiterada por
la SCP 87/2014)9; o, en su caso (2) Que la propia autoridad jurisdiccional
en la construcción de su línea de pensamiento jurisdiccional
individual obtenga respuestas, interpretaciones más progresivas del
ordenamiento jurídico y de los valores y principios que lo unifican, ya
sea a partir de la normas internas o de las contenidas en el bloque
de constitucionalidad10, dado que los jueces de instancia, apelación y
casación, en ejercicio de sus respectivas competencias y atribuciones,
se constituyen en los garantes primarios de los derechos sometidos a
su competencia (por todas la SC 112/201211).
Conforme a ello, es posible señalar que las interpretaciones contenidas
en los Autos Supremos pronunciados por el Tribunal Supremo de
Justicia son jurisprudencia que vincula verticalmente a los Jueces y Salas
especializadas de los Tribunales Departamentales, y de forma horizontal
a la propia Sala especializada o Plena del Tribunal Supremo de Justicia,
por cuanto esta instancia se convierte en el tribunal de cierre de la
interpretación de la legalidad ordinaria en las diferentes materias.
La idea que los jueces y los vocales de las Salas de los Tribunales
Departamentales deben aplicar, citar, reconstruir los razonamientos
jurisprudenciales que resulten más progresivos, esto es, que tengan el
estándar más alto de protección de los derechos a partir del método
de comparación, justifica el apartamiento a través de una debida

9. La SCP 2233/2013-AL, sostuvo: “Nos referimos, con la expresión estándar más alto de la jurisprudencia constitucional,
para resaltar aquélla o aquéllas decisiones del Tribunal Constitucional que hubieran resuelto un problema jurídico
recurrente y uniforme, pero de manera progresiva a través de una interpretación que tiende a efectivizar y materializar
de mejor manera los derechos fundamentales y garantías constitucionales previstas en la Constitución y en los Tratados
Internacionales de Derechos Humanos que forman parte del bloque de constitucionalidad. El método de identificación
del estándar más alto en la jurisprudencia constitucional, es a través de un examen o análisis integral de la línea
jurisprudencial, de tal forma que el precedente constitucional en vigor se constituirá en aquél que resulte de dicha
comparación” (la negrillas son nuestras). Luego, la SCP 87/2014, siguiendo tal entendimiento, enfatizó que la: “…forma de
identificación del precedente constitucional en vigor a través de la lectura contextualizada de la línea jurisprudencial que
requería como única condición el criterio temporal del precedente, resultando el último en términos de fecha de emisión
por el Tribunal Constitucional (que hubiere cambiado, modulado o reconducido un determinado entendimiento) tuvo una
evolución significativa, por cuanto a partir de la SCP 2233/2013-de 16 de diciembre, la justicia constitucional entendió que
el precedente constitucional en vigor, resulta aquél que acoja el estándar más alto de protección del derecho fundamental
o garantía constitucional invocado, provocando con ello, que la invocación y aplicación de un precedente sea escogido
dentro del contexto de la línea jurisprudencial ya no solamente fijándose el criterio temporal del mismo, sino sobre todo
aquél que sea exponente del estándar más alto de protección del derecho”.
10. Inclusive, a partir del control de convencionalidad, puede adoptar la interpretación que de las normas contenidas en
instrumentos internacionales, han realizado los órganos de protección de los derechos humanos.
11. La SCP 112/2012-AL sostuvo que los jueces de instancia, apelación y casación de la pluralidad de jurisdicciones
reconocidas en la Constitución Política del Estado, esto es a través de sus órganos formales competentes (jurisdicción
ordinaria, jurisdicción agroambiental y jurisdicciones especializadas: en materia administrativa, coactiva, tributaria,
fiscal, conforme a la Disposición Transitoria Décima de la LOJ) y también de las naciones y pueblos indígenas originario
campesinos a través de sus autoridades naturales (jurisdicción indígena originaria campesina), son los garantes
primarios de los derechos fundamentales y garantías constitucionales.

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motivación de un precedente judicial del Tribunal Supremo de Justicia
o de un precedente del Tribunal Constitucional Plurinacional, con ese
sólo argumento: la aplicación del estándar más alto de protección en la
función de garantía primaria de los derechos.
En síntesis, se concluye que las interpretaciones contenidas en los Autos
Supremos y Sentencias Constitucionales, no pueden ser soslayadas
en su conocimiento y aplicación vinculante, salvo que, como se tiene
señalado, se presenten las condiciones arriba mencionadas, que se
justifican constitucionalmente en la observancia cabal de los principios
de universalidad y progresividad y prohibición de regresividad de los
derechos.
En efecto, la garantía primaria de los derechos fundamentales que
se les atribuye a los jueces en todas las materias con la facultad de
interpretación y aplicación progresiva de los mismos, se constituye en
el fundamento para que puedan apartarse de la vinculatoriedad de la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional Plurinacional o del Tribunal
Supremo de Justicia, en aquellos casos en los que en su labor decisoria
cotidiana obtengan, fruto de su propia interpretación, decisiones con
estándares más altos que los contenidos en la jurisprudencia de los
tribunales de cierre nombrados, e inclusive de los supranacionales.
Este razonamiento está positivado en la norma contenida en el art.
256.I de la CPE12, cuando entiende que a la hora de aplicar y judicializar
los derechos, el criterio para decantarse por la aplicación de la norma
constitucional o, en su caso, de la norma internacional de derechos
humanos, es el principio de favorabilidad respecto al goce efectivo
del derecho como tal. Por lo que si el criterio para aplicar una u otra
fuente normativa es el de favorabilidad, del mismo modo, tal criterio
debe utilizarse en la fuente de derecho de origen jurisprudencial,
cuyas consecuencias prácticas se visibilizan a la hora de vincularse a la
jurisprudencia de uno u otro órgano de cierre, esto es, el Tribunal Supremo
de Justicia o el Tribunal Constitucional Plurinacional y finalmente,
en su caso, generar interpretaciones propias apartándose de dichas
fuentes jurisprudenciales, siempre tomando como criterio de selección
o comparación el estándar más alto, es decir, el más favorable, lo que
ciertamente, desplaza la práctica argumentativa de mirar únicamente la
legitimidad competencial del órgano de cierre en cuestión.

12. El art. 256.I de la CPE, señala que “Los tratados e instrumentos internacionales en materia de derechos humanos
que hayan sido firmados, ratificados o a los que se hubiera adherido el Estado, que declaren derechos más favorables
a los contenidos en la Constitución, se aplicarán de manera preferente sobre ésta”.

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Lo señalado demuestra que la jurisprudencia tiene fundamental
importancia porque a través del seguimiento de los precedentes,
con las condiciones antes mencionadas, se garantiza el derecho a
la igualdad de las partes y la seguridad jurídica, y, en ese ámbito es
posible determinar la predictibilidad de las resoluciones judiciales
en la medida en que se sigan los precedentes constitucionales, del
Tribunal Supremo de Justicia, de los Tribunales Departamentales, de
otras juezas o jueces, o de los propios precedentes, es decir de las
resoluciones emitidas por la propia autoridad jurisdiccional; por ello,
este aspecto, es decir, la cita a los precedentes, es analizado en la
resoluciones revisadas.
• Argumentos doctrinales: Las autoridades jurisdiccionales pueden
acudir a la doctrina para apoyar su conclusión sobre la interpretación
de una disposición legal y, en ese sentido, se analizan las resoluciones a
partir de la cita a doctrina autorizada y su correspondencia con nuestro
sistema constitucional. Así, es importante relievar que la utilización de
argumentos doctrinales debe ser coherente con los principios, valores,
derechos y garantías previstos en la Constitución, es decir, con el diseño
del modelo de Estado Constitucional, Plurinacional e intercultural, toda
vez que sólo así la cita de doctrina adquiere legitimidad en el discurso
argumentativo.
• Argumentos comparativos: Bajo la denominación de argumentos
comparativos se analiza si la resolución juridicial consultó legislación
o jurisprudencia comparada para apoyar su decisión interpretativa.
Estos argumentos, de la misma manera que los argumentos doctrinales
deben ser coherentes con los principios, valores, derechos y garantías
previstos en la Constitución, es decir, con el diseño del modelo de
Estado Constitucional, Plurinacional e intercultural, por lo que, la
autoridad jurisdiccional para apoyar su decisión, debe tener en cuenta
los contextos normativos y jurisprudenciales dentro de la órbita de
cultura del derecho interno.

3.4.2. Segunda dimensión: Argumentación fáctica
Bajo la denominación de argumentación fáctica se agrupan los problemas
–si existen- vinculados a la prueba, su admisión, producción, y valoración
y la calificación jurídica, conforme a lo siguiente:
• La existencia de hechos probados: Se analizó si los hechos
del proceso se encontraban probados a través de la prueba
correspondiente.

27

• La admisión y la producción de la prueba: Que fueron analizadas
a partir del principio de verdad material, el enfoque de derechos
humanos, de género e interculturalidad.
• La valoración de la prueba: Análisis que fue vinculado con los
sistemas de valoración de la prueba previstos en el ordenamiento
jurídico en las diferentes materias, pero también con los valores
y principios de la Constitución Política del Estado, entre ellos el
principio de verdad material, así como los enfoques de género e
interculturalidad.
Asimismo, se analizaron los argumentos de razonabilidad en el
análisis de la prueba, así como la existencia de argumentos de
doctrina que avalen la determinación de la o el juzgador.
• Calificación jurídica del hecho: Se analizó la aplicación del derecho
a los hechos, para determinar la existencia de correspondencia
entre el supuesto de derecho (premisa normativa) y el supuesto de
hecho (premisa fáctica); así como la pertinencia de los argumentos
normativos en el caso concreto.

3.4.3. Tercera dimensión: Justificación de la resolución
• Justificación interna: Se analiza en la resolución la lógica de los
enunciados y su conclusión (silogismo jurídico); así como el uso de métodos
deductivos, inductivos, abductivos, la dialéctica y retórica por parte de la
autoridad jurisdiccional. También se analiza el principio de universalidad
en la aplicación de la regla al caso concreto, si fue utilizada en anteriores
casos y si puede ser aplicable en el futuro.
• Justificación externa: Se analiza si:
o La resolución es coherente con el ordenamiento jurídico y los
principios y valores que unifican el ordenamiento jurídico.
o La resolución toma en cuenta las consecuencias que puede generar
la decisión en el contexto social.
o La resolución aporta significativamente al desarrollo de una figura jurídica
o introduce innovaciones para la comprensión de dicha figura jurídica.
o La resolución contiene un enfoque basado en derechos: Para ello
se considera si la protección de los derechos de las partes forma
parte de la actuación judicial; si se respeta el principio de igualdad
y no discriminación; si se identifican acciones u omisiones respecto
a las obligaciones internacionales generales y específicas por parte
del Estado; si se respetan los principios de progresividad y no
28

regresividad en la protección de los derechos y si se efectúa el control
de convencionalidad.
o La resolución contiene un enfoque de género: Se analiza si existen
manifestaciones de género, modelos de mujer u hombre que sustenta la
resolución, si se utiliza un lenguaje género sensitivo o neutral.
o La resolución contiene un enfoque intercultural: Se examina si la
resolución respeta y valora las diferencias culturales; si se consideran
en la resolución dichas diferencias al momento de resolver el caso, si
utiliza principios y valores plurales en la resolución y si considera los
derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos.

3.5. Criterios para la reconstrucción de la LPJI
Sobre la base de todos los puntos analizados, se efectuó la reconstrucción
de las LPJI, a partir de una redacción interpretativa de lo que la autoridad
jurisdiccional dijo en su resolución. En ese sentido, para la labor reconstructiva
de la LPJI se siguieron las siguientes pautas:
• Identificación del problema jurídico resuelto por la jueza o juez, así como de:
o Los problemas normativos que presenta la disposición legal aplicable
(p.ej. relevancia de la norma, interpretación).
o Los problemas fácticos que se presentan en el caso (sobre los hechos
probados, la admisión producción y valoración de la prueba, cuando
corresponda, y calificación jurídica).
• Identificación de argumentos normativos o fácticos que fortalezcan la LPJI.
o Construcción de hipótesis de solución tanto al problema jurídico (por
ejemplo la reconstrucción de la norma a partir de la interpretación)
como a los problemas fácticos (por ejemplo la reconstrucción de la
valoración de la prueba)
o Formulación de los argumentos en favor de la reconstrucción
propuesta.
o Comparación de la solución propuesta al problema jurídico y la
argumentación realizada, con los argumentos contenidos en la
resolución de la autoridad jurisdiccional.

29

IV. SELECCIÓN DEL CDPJ Y DE
LA LPJI SOBRE LA BASE DE LOS
CRITERIOS CONTENIDOS EN
EL DISEÑO METOLÓGICO DEL
PRESENTE DOCUMENTO

IV. SELECCIÓN DEL CDPJ Y DE
LA LPJI SOBRE LA BASE DE LOS
CRITERIOS CONTENIDOS EN
EL DISEÑO METOLÓGICO DEL
PRESENTE DOCUMENTO

Sobre la base de los criterios contenidos en la metodología descrita
precedentemente, luego de la revisión de todos los CDPJ de las ciudades
de Sucre, La Paz y Cochabamba, se eligieron cuatro cuadernos CPDJ,
identificándose una LPJI por materia (penal, civil, familiar y laboral).
En ese sentido, para efectos de publicación de la presente investigación, se ha
dividido la selección de la CPDJ y de las LPJI en tres partes de estudio: 1. LPJI
en materia de derechos de la niñez y adolescencia; 2. LPJI sobre reivindicación;
3. LPJI sobre el acoso laboral como causa de despido intempestivo.
Así, en esta parte del trabajo, se analizará la LPJI en materia civil, que fue
elegida a partir de la revisión de todos los CDPJ de las ciudades de Sucre, La
Paz y Cochabamba.

4.1. Selección del CDPJ y LPJI
En el punto III.3 de este documento se señalaron los criterios utilizados para
la selección de los CPDJ y las LPJI; por lo que, en aplicación de los mismos, se
seleccionó el siguiente CPDJ de Cochabamba en materia civil:

33

MATERIA
Civil

VOCAL
Juan Edgar
Balderrama
Balderrama,
Balderrama,
Juez de Partido
Décimo Segundo
en lo Civil.

DEPARTAMENTO
Cochabamba

PROCESO Y
TEMA
Proceso ordinario
de hecho:
Reivindicación

4.2. Justificación de la selección del CDJP y de la LPJI
El CPDJ del Juez Juan Edgar Balderrama Balderrama del Departamento de
Cochabamba, con la LPJI “Reivindicación” en procesos ordinarios de hecho,
fue seleccionado a partir de los criterios señalados en el punto III.3 de este
documento, conforme se pasa a explicar13:
- Relevancia interpretativa y argumentativa e impacto en los derechos
humanos
El CPDJ elegido y la LPJI seleccionada, son relevantes porque
desarrollan una labor hermenéutica y argumentativa vinculada con el
derecho a la propiedad privada y los principios de justicia material y
seguridad jurídica, que reflejan una perspectiva de derechos humanos
y permiten el análisis de las resoluciones seleccionadas, a través de los
tres niveles de estudio propuestos, es decir el normativo, fáctico y la
justificación tanto interna como externa.
- Número de resoluciones que abordan el tema
De la revisión de la totalidad de los CPDJ, existen tres decisiones que
abordan la LPJI seleccionada, que permite efectuar una reconstrucción
de su pensamiento, debiendo añadirse que el cuaderno se encuentra
completo, con resoluciones claras y legibles.

13. Los casos revisados en materia civil, cumplen con dos de los requisitos señalados en él punto III.3 de la presente
investigación, referida a la Explicación del proceso metodológico, por cuanto los casos analizados no contemplaban
problemas relacionado a grupos en condiciones de vulnerabilidad.

34

V. RESEÑA DEL
VOCAL DEL CDPJ
SELECCIONADO

V. RESEÑA DEL
VOCAL DEL CDPJ
SELECCIONADO

Juan Edgar Balderrama Balderrama, Juez Décimo de Partido en lo Civil
y Comercial de la ciudad de Cochabamba: Obtuvo su licenciatura en la
Universidad Mayor de San Simón; ingresó al Órgano Judicial como auxiliar el
año 1994, fue Secretario del Juzgado Quinto de Partido en lo Civil y Comercial,
desempeñándose como Juez desde el año 2007.

37

VI. ANÁLISIS DE LAS
RESOLUCIONES

VI. ANÁLISIS DE LAS
RESOLUCIONES1

6.1. Introducción
En materia civil se eligió al Juez Juan Edgar Balderrama Balderrama, Juez
Décimo Segundo de Partido en materia Civil y Comercial de Cochabamba,
autoridad jurisdiccional que en lo referente a la reivindicación, en el marco de la
transparencia, visibilizó tres decisiones, cantidad que permite la identificación
y reconstrucción de la LPJI del juez, máxime cuando el cuaderno presentado se
encuentra completo, con resoluciones claras y legibles, que permite el análisis
de la LPDJ en el eje temático elegido. Además, las sentencias a ser analizadas,
desarrollan una labor hermenéutica y argumentativa vinculada implícita y
explícitamente con el derecho a la propiedad privada y la justicia material;
aspectos que reflejan una perspectiva de derechos humanos en la línea de
pensamiento del juez seleccionado. De la misma forma, las decisiones a ser
analizadas permiten la reconstrucción de la LPJI a través de una observación
basada en los tres niveles de estudio propuestos: normativo, fáctico y las
justificación interna y externa.

14. La reconstrucción de la LPJI en materia civil fue elaborada con la colaboración de María Elena Attard Bellido.

41

6.2. Contextualización del instituto jurídico de la
reivindicación en nuestro ordenamiento jurídico
En el marco de lo señalado, y para efecto de reconstruir la LPJI de la autoridad
jurisdiccional seleccionada, en primer lugar, es necesario contextualizar las
bases normativas y dogmáticas de la institución jurídica de la “reivindicación”,
por ello, es pertinente señalar que la misma se encuentra expresamente
regulada en el art. 1453.1 del Código Civil boliviano (CC), cuyo tenor literal reza:
“El propietario que ha perdido la posesión de una cosa puede reivindicarla de
quien la posee o la detenta”.
Por lo anotado, se tiene que en el Estado Plurinacional de Bolivia, la acción de
reivindicación es un mecanismo de justiciabilidad para el resguardo del derecho
fundamental a la propiedad privada frente a limitaciones o restricciones
emergentes de posesiones o detentaciones indebidas.
Así, para Messineo, la acción reivindicatoria tiene dos presupuestos esenciales:
a) En una primera hipótesis “…la reivindicación presupone la desposesión del
propietario, sin su voluntad (despojo); y tiende a hacer obtener al actor (previa
declaración de certeza de su derecho) la recuperación de la posesión de la cosa,
esto es, la desposesión del demandado. Desposesión que, sin la providencia
del juez, sería arbitraria”; y b) La segunda hipótesis de reivindicación “tiene
por presupuesto que un tercero, aun sin discutir el derecho del propietario,
sea detentador de la cosa sin título”. En este contexto, el citado autor concluye
señalando que la acción reivindicatoria además de tender a la declaración de
certeza del derecho de propiedad, tiende a obtener que, para el futuro, el
demandado dimita la posesión, restituyéndola al propietario. Este autor precisa
también que para obtener la restitución de la cosa, el propietario reivindicante
tiene la carga probatoria y por tanto debe demostrar: 1) Que el tercero posee
o detenta la cosa; y 2) El fundamento del propio derecho15.
Asimismo, el citado autor señala que el fundamento de la acción de
reivindicación reside en el poder de persecución y en la inherencia del derecho
a la cosa, que es propio del derecho real en general y del derecho de propiedad
en particular16.
Ahora bien, sin duda la figura jurídica de la “reivindicación” debe ser abordada
en una interpretación armoniosa con el bloque de constitucionalidad boliviano,
el cual, consagra el derecho fundamental a la propiedad privada, así, el artículo
56.1 de la CPE reconoce dicho derecho a toda persona individual o colectiva,
siempre y cuando ésta cumpla una función social, y de acuerdo al numeral
segundo de la referida disposición constitucional, que el uso que se haga de la

15. MESSINEO Francesco, Manual de Derecho Civil y Comercial, traducción de Santiago Sentis Melendo, Tomo III,
Ediciones Jurídicas Europa-América, Buenos Aires. 1971. Pp 365-366.
16. Ibidem. P 396.

42

propiedad privada no sea perjudicial al interés colectivo. Además, la Convención
Americana de Derechos Humanos, que también forma parte del bloque que
constitucionalidad boliviano, en su art. 21.1 asegura el derecho a la propiedad
privada con las condicionantes antes señaladas establecidas en la Constitución
boliviana. Este derecho ha sido también protegido en el ámbito del Sistema
Universal de Protección de Derechos Humanos, así, el art. 17 la Declaración
Universal de Derechos Humanos consagra el derecho a la propiedad privada.
De acuerdo a lo señalado, este derecho protegido por el bloque de
constitucionalidad, irradia de contenido el ámbito normativo infraconstitucional y en particular el Código Civil, disposición que, tal como ya se
señaló, consagra la figura jurídica de la reivindicación como un mecanismo
de directa justiciabilidad de este derecho fundamental; en ese marco, para
consolidar los postulados del Estado Constitucional de Derecho, el cual
resguarda la máxima eficacia de los derechos fundamentales y para que el
Estado Plurinacional de Bolivia cumpla con sus obligaciones internacionales
de respeto y garantía de derechos fundamentales, en este caso del derecho a
la propiedad privada, inequívocamente la reivindicación debe ser interpretada
en el sentido lo más extensivo y progresivo para el eficaz goce de este derecho,
aspecto que de acuerdo al modelo constitucional vigente, será desarrollado en
la reconstrucción de la LPJI a ser efectuada en los siguientes acápites..

6.3. Análisis de la sentencias
a. Primera Resolución17
i. Resumen del caso
La parte accionante, plasma en su memorial de demanda tres pretensiones
expresas18, de las cuales, para efecto del análisis de la LPJI, se considerará
únicamente la referente a la “reivindicación”. En ese marco, se denuncia
que los seis terrenos cuyo derecho propietario se alega, fueron afectados
por el área catalogada por la Ley de Medio Ambiente como franja de
seguridad, debido a que la refinería GV cuenta con tanques de contención
de alta peligrosidad, por esta situación señalan que la referida empresa
estatal, no procedió a la justa indemnización, por lo que al amparo de
los arts. 1453 y 1454 del CC demandan la reivindicación de los indicados
terrenos, además de realizar peticiones adicionales vinculadas a las otras

17. Sentencia 0-015/12 de 19/09/2012.
18. En el contenido de la sentencia analizada, se puede evidenciar que la parte actora plasma en su demanda tres
pretensiones expresas: a) Que se reivindiquen 6 terrenos, que por su ubicación se encuentran en una franja de
seguridad; b) que en su caso, se proceda a realizar el trámite de expropiación, de forma inmediata y se les cancele
una justa indemnización, así como daños y perjuicios por el tiempo transcurrido; y, c) que se determine la existencia
de responsabilidades por la violación de derechos constitucionales, más la calificación de daños y perjuicios y costas
procesales.

43

dos pretensiones que no serán analizadas a través de este trabajo19.
Por su parte, la empresa demandada reconviene a la demanda y opone
excepciones, en ese sentido, considerando que únicamente se analizará la
pretensión referente a la reivindicación, se tiene que la parte demandada
responde negativamente a la demanda y en relación a la pretensión de
reivindicación opone excepción perentoria de falta de acción y derecho,
alegando que la empresa estatal Y, instaló la refinería GV y tiene acreditado
su derecho propietario sobre las instalaciones que actualmente ocupa y
que no procedería la reivindicación de los bienes demandados, por lo que
en cuanto a esta pretensión, solicita a la autoridad jurisdiccional declare
improbada la demanda.
El Juez Décimo Segundo de Partido en materia Civil y Comercial,
argumentando que el bien general debe primar en relación al interés
particular, deniega la petición de reivindicación20.

ii. Análisis de la Resolución
Para el análisis de la Resolución, conforme se ha expresado, el trabajo
se circunscribirá a analizar los argumentos del juez en cuanto a la LPJI
elegida, es decir la interpretación extensiva de la “reivindicación”, sin
perjuicio de la consideración de otros elementos importantes para una
adecuada interpretación, desarrollo y reconstrucción de la línea de
pensamiento de la autoridad jurisdiccional seleccionada.
- Argumentos vinculados a la LPJI
En principio debe señalarse que la autoridad jurisdiccional, en la
presente decisión, identifica el marco normativo aplicable al caso
concreto, invocando taxativamente los arts. 19.I de la Constitución
Política del Estado Abrogada (CPE Abrg.), el 56.I de la CPE vigente, los
arts. 105 y 106 del CC referentes al derecho a la propiedad privada y
la función social que debe cumplir y en particular el art. 1453-I del CC
que disciplina la figura jurídica de la reivindicación21.
19. Entre las otras peticiones realizadas, se encuentra la de retirar los tanques esféricos de la empresa estatal o en su
caso, piden se ordene el inicio del trámite de expropiación para el pago del justo precio.
20. En cuanto a la reivindicación, la autoridad jurisdiccional, de manera taxativa determina lo siguiente: 1. “NO HA
LUGAR a disponerse la reivindicación de los predios de propiedad de los actores –a excepción del Sr. FV por no haber
demostrado derecho propietario- por encontrarse dentro el área de la franja de seguridad de y mucho menos, el retiro
de los tanques esféricos en razón de que el bien general tiene primacía sobre el particular”.
21. El juez utiliza las siguientes normas:
a) El art. 19.I de la Constitución Política del Estado abrogada CPE abrg., cuyo tenor literal establece: “Toda
persona tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada, que dignifiquen la vida familiar y comunitaria”.
b) El art. 56.1 de la CPE, normativa que prevé: “Toda persona tiene derecho a la propiedad privada individual o
colectiva, siempre que ésta cumpla una función social”.
c) El articulo 105 del Código Civil, cuyo tenor literal señala: “I. La propiedad es un poder jurídico que permite
usar, gozar y disponer de una cosa y debe ejercerse en forma compatible con el interés colectivo, dentro de los
límites y con las obligaciones que establece el ordenamiento jurídico. II. El propietario puede reivindicar la cosa a

44

Siguiendo un coherente análisis de la sentencia, debe establecerse que
el juez, en su argumentación, utiliza un criterio de especialidad, puesto
que aplica –aunque de manera implícita y en armonía con el CC- la Ley
de Medio Ambiente No. 1333 y el Reglamento para Actividades con
Sustancias Peligrosas, aprobado por Resolución Técnico Administrativa
1042/99 de 24 de agosto de 1999.
Además, se puede evidenciar que el juez prima facie utilizó una pauta
de interpretación gramatical en relación a los artículos 19.1 de la CPE
Abrg. y 56.1 de la CPE; se advierte también que la autoridad judicial
inicia su labor hermenéutica a partir del tenor literal de los arts. 105
y 106 del CC, en cuanto a la compatibilidad del interés privado con
el interés público, sin embargo y tal como se verá más adelante, a
partir del sentido gramatical de esta disposición, utiliza también una
interpretación sistémica22 para luego, en armonía con la jurisprudencia
desarrollada por la antes Corte Suprema de Justicia y actualmente el
Tribunal Supremo de Justicia, desarrollar una interpretación “desde
y conforme al Bloque de Constitucionalidad” del art. 1453.1 del CC
referente a la reivindicación.
En efecto, la sentencia ahora estudiada, en cuanto a la LPJI
seleccionada, utiliza una interpretación “desde y conforme al
bloque de constitucionalidad” de la institución jurídica referente a la
reivindicación disciplinada en el art. 1453.1 de la CPE.
En este marco, en principio es imperante señalar que si bien en su tenor
literal la autoridad jurisdiccional invoca la Constitución abrogada, porque
la causa se activó antes de la vigencia de la actual Constitución; empero,
para el caso concreto, en armonía con el art. 56.1 de la CPE vigente,
de acuerdo a una interpretación progresiva y extensiva del art. 1453.1
del CC realizada por la entonces Corte Suprema de Justicia, brinda
una protección eficaz al derecho fundamental a la propiedad privada.
Así las cosas, debe señalarse que para la interpretación extensiva,
progresiva y acorde con el bloque de constitucionalidad del art.
1453.1 del CC y armoniosa con la jurisprudencia del más alto Tribunal
en vía ordinaria (antes Corte Suprema de Justicia ahora Tribunal
manos de un tercero y ejercer otras acciones en defensa de su propiedad con arreglo a lo dispuesto en el libro V
del Código presente”.
d) El art.106 también del Código Civil, cuyo tenor señala: “La propiedad privada debe cumplir una función social”.
e) El articulo 1453-I del Código Civil, que prescribe lo siguiente: “El propietario que ha perdido la posesión de
una cosa puede reivindicarla de quien la posee o la detenta”.
22. La resolución objeto de análisis, realiza una interpretación sistémica del art. 105 del Código Civil, en ese orden,
aunque de manera implícita, el juez armoniza dicha disposición con la Ley de Medio Ambiente y su Reglamento
(Reglamento para Actividades con Sustancias Peligrosas, aprobado por Resolución Técnico Administrativa 1042/99 de
24 de agosto de 1999.
Lo mismo sucede con el art. 106 del Código Civil, el cual, de manera implícita también es interpretado de acuerdo a una
pauta sistémica, toda vez que se armoniza su contenido con la Ley de Medio Ambiente y su Reglamento.

45

Supremo de Justicia), el juez –aunque de manera implícita- identifica
un problema jurídico esencial: El tenor literal de dicha disposición
jurídica es restringido para un eficaz goce al derecho a la propiedad
privada, ya que solamente permite la reivindicación, como mecanismo
jurisdiccional de protección a este derecho, en casos en los cuales el
propietario haya estado con anterioridad en posesión del bien objeto
de reivindicación.
En efecto, la autoridad jurisdiccional invoca el tenor del articulo 1453.1
del CC, que reza lo siguiente: “El propietario que ha perdido la posesión
de una cosa puede reivindicarla de quien la posee”, por lo que a partir
de su sentido gramatical y de acuerdo argumentos jurisprudenciales
invocados en la propia sentencia, utiliza implícitamente pautas
extensivas y progresivas de interpretación plasmadas en los arts. 13.I,
13.IV y 256 de la Constitución vigente y 29.b de la Convención Americana
de Derechos Humanos, brindando un alcance lo más progresivo y
favorable a la reivindicación como mecanismo jurisdiccional para una
tutela eficaz del derecho a la propiedad, criterio además adoptado por
la anterior Corte Suprema de Justicia a través de su jurisprudencia.
Es así que la autoridad jurisdiccional, en el Considerando III.2.1,
concluye afirmando lo siguiente:
Para que una acción reivindicatoria (actiovinditiorei) sea
procedente, se exige la configuración de dos requisitos: a) que la
parte demandante pruebe ser la propietaria; y, b) que el demandado
posea la cosa. De donde se concluye que, no constituye requisito
que la parte actora haya estado en posesión corporal de la cosa
y por consiguiente haya perdido la posesión física del inmueble.
(resaltado propio)
Para llegar a este resultado, la autoridad jurisdiccional utiliza
argumentos tanto jurisprudenciales como doctrinales, así, verbigracia,
en el Considerando III numeral 2.1, de manera expresa señala lo
siguiente:
Es en este sentido doctrinal que la jurisprudencia de la Corte
Suprema de Justicia se ha pronunciado en reiterados Autos
Supremos. En efecto, los Autos Supremos de la Sala Civil, Números
29/2004, 181/2004, así como el Nº 160/2004, textualmente
expresan “Que al respecto, la acción reivindicatoria prevista
en nuestra normativa legal en el art. 1453 del sustantivo civil,
como acción de defensa de la propiedad, se halla reservada al
“propietario que ha perdido la posesión de una cosa.” Por ello,
la primera condición para su procedencia, es la existencia de
un derecho de propiedad sobre la cosa cuya reivindicación se
46

demanda, derecho de propiedad reconocido por el art. 105 del
Código Civil, como el poder jurídico que permite usar, gozar
y disponer de una cosa, derecho de dominio que confiere a su
titular la posesión civil o juspossidendi y la natural o corporal
o juspossesionem, esta última puede o no ser ejercida por el
propietario.( resaltado propio).
Además, la autoridad jurisdiccional en el Considerando III numeral 2.3,
invoca otro precedente jurisprudencial y señala:
3.Respecto de la no posesión corporal del inmueble a reivindicar,
fundamento utilizado por la empresa estatal demandada, el Auto
Supremo Nº 29 de 10 de Febrero de 2004 fija la siguiente línea
jurisprudencial: “El primer requisito para la procedencia de la
acción reivindicatoria, es la existencia de un derecho de propiedad
sobre la cosa cuya reivindicación se demanda. En efecto, el
solo hecho de su título de propiedad, otorga al propietario el
corpus y el animus sobre la cosa y tiene sobre ésta el uso, goce
y disposición. Está facultado, además, para reivindicar la cosa
de manos de un tercero, así no hubiere estado en posesión
material de la cosa en litigio. Por esta característica, el derecho
de propiedad se diferencia de las acciones posesorias, pues en
estas últimas sí, es preciso, la posesión física o corporal por parte
de quien la invoca.”
En cuanto a los argumentos fácticos, se evidencia que la autoridad
jurisdiccional resolvió el caso sobre la base de los hechos probados, es
decir, se puede afirmar que existió una congruencia estricta entre los
hechos probados y la parte dispositiva del fallo.
Así, para la procedencia de la acción reivindicatoria, el primer punto
a ser probado es el derecho propietario, el cual, fue, de acuerdo
a la valoración del juez, acreditado en relación a cinco de los seis
demandantes, sin embargo y este es el elemento para fundar una
coherencia entre los hechos probados y la parte dispositiva, otro
hecho probado fue la afectación de los predios pertenecientes a los
demandados en mérito a la franja de seguridad dispuesta en virtud
a la actividad de la empresa estatal Y (Considerando II numeral 9),
elemento esencial para que la autoridad jurisdiccional determine la
prevalencia del interés colectivo frente al particular y desestime la
demanda interpuesta23.
23. Así, en el segundo considerando, en relación a la reivindicación, se consignan los hechos probados, los cuales se
resumen en los siguientes: a) El derecho propietario de cinco accionantes. El medio probatorio para sustentar este
hecho como probado son los testimonios de transferencia y registros en las oficinas de Derechos Reales) (Considerando
II numerales 1 a 5); b) El ejercicio del derecho propietario y la posesión civil. Se establece este aspecto en virtud al pago
de impuestos, solicitud de autorización de amurallamiento y fijación de rasante y además por tener los cinco actores
cuyo derecho propietario se tiene probado, posesión corporal; conclusión que se asume en base a fotografías que

47

Es importante establecer también la congruencia entre las premisas
fáctica (hechos) y normativa, en ese orden, debe señalarse que el
aspecto fáctico está compuesto en el caso concreto por dos elementos
esenciales: a) la acreditación del derecho propietario de la parte
demandante; y b) la afectación de los terrenos cuya reivindicación
se pide como consecuencia del establecimiento de una franja de
seguridad para resguardo de la seguridad y la salud pública; en este
marco, se tiene que estos aspectos fácticos fueron valorados por la
autoridad jurisdiccional a la luz de los supuestos normativos plasmados
en los arts. 1453.I, 105 y 106 del CC.
De acuerdo a lo señalado, se tiene que en relación al contenido
normativo vigente para la reivindicación se valoraron todos los
elementos fácticos introducidos a la litis sin que se evidencia
incongruencia omisiva o aditiva alguna, por lo que se colige la armonía
entre la premisa fáctica y normativa.
- Justificación de la decisión
Corresponde ahora analizar la coherencia interna o de primer orden del
razonamiento judicial y establecer por tanto que la autoridad jurisdiccional,
a partir de la jurisprudencia de la entonces Corte Suprema de Justicia,
supera un criterio de simple aplicación literal de la norma y merced a la
interpretación progresiva y conforme al “Bloque de Constitucionalidad”
plasma una premisa jurídica reconstruida, la cual versa sobre la
interpretación extensiva del requisito de posesión previa, como condición
esencial para la reivindicación plasmada en el tenor literal del art. 1453.1
del Código Civil, en ese orden, dicha premisa reconstruida, sustenta
que la acción reivindicatoria es un mecanismo idóneo para la eficacia

evidencian la construcción de muros de adobe, fabricación de adobes y excavaciones de zanjas para cimientos, aspectos
valorados en mérito a la inspección judicial que constató la existencia de vestigios de sobre-cimientos y excavaciones en
la zona, todos abandonados por encontrarse dentro de la franja de seguridad establecida. (Considerando II numeral 6);
c) La afectación de terrenos de propiedad de cinco propietarios en virtud a una franja de seguridad que se encuentra
consolidada a favor de la empresa Y. Este hecho se lo tiene por probado en virtud a la Ordenanza Municipal que fue
modificada por la Nº 2779/2002 de fecha 21 de febrero de 2002 en cuanto a uno de los números de manzana, vale
decir a 179 de 178, demostrando con dichas literales que la franja de seguridad de la empresa estatal Y se encuentra
consolidada a su favor y que en consecuencia, por cuestiones de seguridad industrial impuestas por ley, se afectó
los terrenos de los demandados, hecho demostrado con las literales de fojas 54 a 57, documentales a las cuales se
les asignó el valor del art. 1296 del Código Civil; d) Que cinco predios pertenecientes a los actores son de propiedad
privada por estar inscritos en Derechos Reales, documentos que tienen el valor probatorio del art. 399-I del Código
de Procedimiento Civil. (Considerando II numeral 8); e) La afectación de los predios pertenecientes a los demandados
en mérito a la franja de seguridad dispuesta en virtud a la actividad de la empresa estatal Y (Considerando II numeral
9).Además, en el marco de la pretensión de reivindicación, la autoridad judicial concluye señalando que no fue probado
el ejercicio del derecho de propiedad, ni el derecho propietario de FV (Considerando II numeral 6). Además en el
Considerando II numeral 9, la sentencia de manera taxativa señala: “Que, los predios pertenecientes a los demandantes
han sido afectados por la franja de seguridad de Y en su extensión total, por ende no pueden realizar trabajo alguno
en dichos terrenos mucho menos habitarlos o transferirlos, por encontrarse en zona de riesgo; al ser así, no siendo
posible reivindicar los inmuebles a favor de los actores por cuestiones de riesgo para la salud humana, mucho menos
disponer el retiro de los tanques esféricos, puesto que el bien general tiene prevalencia sobre el bien particular; y
habiéndose demandado alternativamente, la empresa estatal Y debe gestionar ante la instancia competente el trámite
de expropiación, por ser ésta la beneficiaria de dicho predios…”.En base a estos hechos probados y valorados, la
autoridad jurisdiccional desestima la pretensión de reivindicación en resguardo del interés general en relación al interés
particular, por cuanto se puede colegir que existe coherencia entre los argumentos fácticos y la parte dispositiva.

48

del derecho a la propiedad, sin que sea un requisito esencial para su
procedencia la posesión previa del bien que se pretende reivindicar en
mérito a un derecho propietario, aspecto que volverá a ser considerado
en la reconstrucción a ser realizada más adelante.
También es importante señalar que la resolución ahora analizada, al
plasmar una premisa jurídica reconstruida basada en argumentos
jurisprudenciales, cumple con el principio de universalidad, es decir,
puede ser aplicada a todos aquellos casos que versen sobre acciones
reivindicatorias, en los cuales la autoridad jurisdiccional no deberá dar
una interpretación gramatical y restrictiva al art. 1453.1 del CC, sino
por el contrario, el resguardo al derecho a la propiedad a través de
este mecanismo jurisdiccional no considerará como requisito esencial
la posesión anterior del bien, sino primará el elemento del derecho
propietario, aún cuando no haya existido posesión anterior.
Desde el punto de vista de la justificación externa o de segundo
orden, que será entendida como la justificación racional de la decisión
sujeta a pautas de interpretación que excluyan la posibilidad de
decisiones arbitrarias, se tiene que en la presente problemática
la autoridad jurisdiccional, para llegar a la decisión concreta, es
decir para determinar la improcedencia de la reivindicación en el
caso concreto por la prevalencia del interés general, sustenta su
decisión aplicando un argumento jurisprudencial armónico con una
interpretación de la institución de la reivindicación conforme al bloque
de constitucionalidad, y más allá del tenor literal del art. 1453.1 del
CC, sustenta que la acción reivindicatoria es un mecanismo idóneo
para la eficacia del derecho a la propiedad, sin que sea un requisito
esencial para su procedencia la posesión previa del bien que se
pretende reivindicar en mérito a un derecho propietario.
Asimismo, también desde el punto de vista de la justificación externa
o de segundo orden, debe señalarse que en el caso concreto, la
autoridad jurisdiccional interpreta los arts. 105 y 106 del CC en relación
al art. 1453.1 del mismo cuerpo normativo a partir de los métodos
sistémico y teleológico (métodos que aunque no fueron expresamente
mencionados fueron utilizados de manera implícita), concluyendo que
debe prevalecer el interés general en relación al particular; conclusión
que si bien es racional desde el punto de vista de la justificación externa
de las sentencias porque tiene génesis en pautas de interpretación
implícitamente utilizadas, empero, dicho resultado no emerge de una
ponderación tal como lo señala la autoridad jurisdiccional24.

24. El juez, de manera expresa señala: “Los actores (con excepción de uno)…perdieron la posesión de sus predios,
empero por cuestiones de seguridad por el alto riesgo para la salud humana, no resulta posible disponer la restitución
de los terrenos a favor de los mismos, mucho menos disponer el retiro de las cámaras o tanques de contención, cual
pretenden los demandantes, toda vez que éstos depósitos esféricos son parte de la empresa estatal que beneficia a

49

En efecto, de acuerdo a la técnica de ponderación, los derechos en
conflicto son considerados principios objeto de balanceo a partir del
cual y en virtud a una “jerarquía móvil” en el caso concreto prevalece
uno en relación al otro; en la presente problemática, siguiendo el
criterio de los arts. 105 y 106 del CC interpretados implícitamente
de acuerdo a pautas sistémicas y teleológicas con el 1453.1 del CC,
el juez considera el interés general como una regla jurídica con una
prevalencia absoluta y general en relación al interés particular,
aspecto que como se dijo, no emerge de una ponderación de bienes
porque el resultado interpretativo no aplica la jerarquía móvil al caso
concreto, sino establece una condición de carácter general25.
Por otro lado, es pertinente señalar también que la resolución ahora
analizada es legítima, ya que no es contraria a ningún precepto
constitucional ni tampoco a los estándares supra-estatales vigentes;
además, el medio utilizado, es decir la restricción a la propiedad
privada, tiene la finalidad de consolidar un fin constitucionalmente
consagrado, como es el asegurar la seguridad y la salud pública, por
lo que se puede colegir la coherencia de la resolución ahora analizada.
Además, es imperante señalar que la decisión genera un impacto a
futuro, ya que rompe con la tradición de la aplicación literal de la
norma y visibiliza la importancia del argumento jurisprudencial acorde
con las normas del bloque de constitucionalidad, a efectos de brindar
una máxima eficacia a los derechos fundamentales, como el derecho a
la propiedad privada.
Por su parte, la premisa jurídica reconstruida a partir de la
jurisprudencia, establece que la acción reivindicatoria es un
mecanismo idóneo para la eficacia del derecho a la propiedad, sin que
sea un requisito esencial para su procedencia la posesión previa del
bien que se pretende reivindicar en mérito a un derecho propietario,
en ese orden, dicha interpretación judicial progresiva y extensiva
contenida en los precedentes jurisprudenciales y asumidos por el
juez, indudablemente constituye un aporte a la figura jurídica de la
reivindicación, máxime cuando la armoniza con el contenido esencial
del derecho a la propiedad privada.
Se puede colegir también que la argumentación desarrollada
por la autoridad jurisdiccional contiene un enfoque en derechos
fundamentales, ya que el resultado interpretativo realizado por

toda la población, por lo que no resulta viable la priorización del interés particular sobre el general, en razón al principio
de ponderación de bienes o también conocida por la doctrina como la técnica del balanceo…”
25. La ponderación, fue utilizada por ejemplo por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Yakie Axa
vs. Paraguay, a través del cual esta instancia, ponderó un derecho individual en relación a un derecho colectivo, método
en virtud del cual, los resultados interpretativos son validos en mérito a una jerarquía móvil en el caso concreto.

50

la jurisprudencia y asumido por el juez, en cuanto a la figura de la
“reivindicación” emerge del principio “desde y conforme al Bloque de
Constitucionalidad”, en el marco de las pautas plasmadas en los arts.
13.I, 13.IV y 256 de la Constitución vigente y 29.b de la Convención
Americana de Derechos Humanos.

b. Segunda Resolución
i. Resumen del caso
El segundo caso, versa sobre un proceso ordinario doble de reivindicación
entre otras peticiones26. Por la naturaleza del trabajo ahora realizado,
solamente se considerará la pretensión de “reivindicación” por haber sido
este el eje temático seleccionado para este estudio.
En el marco de lo señalado, debe establecerse que la parte actora,
argumenta que a través de la Escritura Pública No. 1, debidamente
registrada en la Oficina de Derechos Reales, su padre adquirió el
inmueble a favor de su hijo H (ahora demandante), quien en mérito a dicha
declaración –sostiene- es propietario del indicado inmueble, ejerciendo
la posesión del mismo hasta el año 1974, propiedad que fue afectada por
la Alcaldía Municipal para la construcción de la vía pública V, a cuyo efecto
se emitió la Ordenanza Municipal No. 1 declarando dicha expropiación
de necesidad y utilidad pública estableciéndose la iniciación del trámite
de conformidad con el DS de 4 de abril 1879 elevado a Ley de 30 de
diciembre de 1884, determinando además que la indemnización se pague
con cargo a presupuesto municipal, por lo que al no haberse procedido
a la expropiación del Terreno T, ni pagado su valor, se denuncia que se
privó al propietario de la posesión del bien siendo detentado ilegalmente
como vía pública, por lo que pide su reivindicación.
La parte demandada responde negativamente a la reivindicación
peticionada y opone la excepción perentoria de pago documentado,
entre otras. Al respecto, si bien fue declarada probada la excepción antes
señalada; empero, el juez, más allá del caso concreto, analiza la institución
de la reivindicación, razón por la cual, a la luz de la predictibilidad de sus
decisiones, se analizará su razonamiento jurídico en relación a la citada
figura jurídica27.

26. Además de la pretensión de reivindicación, la parte accionante pide el resarcimiento de daños y perjuicios.
27. En efecto, el Juez de Partido Décimo Segundo en materia Civil y Comercial, declara improbada la demanda y
probadas las excepciones perentorias interpuestas, entre ellas las de pago documentado.

51

ii. Análisis de la resolución
El análisis de la Resolución viabilizará los argumentos del juez en
cuanto a la línea de pensamiento jurisdiccional individual referente a la
“reivindicación” de acuerdo a los elementos de estudio descritos en los
siguientes acápites.
- Argumentos vinculados a la LPJI
La autoridad jurisdiccional en la presente decisión identifica el marco
normativo aplicable al caso concreto, invocando taxativamente los
arts. 53 y 57 de la CPE; el art. 105 del CC referente al derecho a la
propiedad privada y el art. 1453.I también del CC que disciplina la
figura jurídica de la reivindicación28.
Además, el juez, en su argumentación, utiliza un criterio de
especialidad, puesto que aplica aunque de manera implícita y en
armonía con el CC, la Ley de 30 de diciembre de 1884 y el art. 122.II de
la Ley de Municipalidades.
En cuanto al art. 1453.1 del CC, inicialmente se realiza una
interpretación gramatical y a partir de ella y siguiendo un argumento
jurisprudencial, tal como se evidenciará más adelante, sustenta un
resultado interpretativo de la reivindicación conforme al derecho a la
propiedad privada consagrado por el bloque de constitucionalidad.
En efecto, la autoridad jurisdiccional, sobre la base de un argumento
jurisprudencial desarrollado por la entonces Corte Suprema de
Justicia, sustenta un resultado interpretativo extensivo del art. 1453.1
del CC, criterio acorde con las pautas consagradas por los arts. 13.I,
13.IV y 256 de la CPE y 29.b de la Convención Americana de Derechos
Humanos, de esta manera, se brinda un alcance lo más progresivo y
favorable a la reivindicación como mecanismo jurisdiccional para una
tutela eficaz del derecho a la propiedad, concluyendo –al igual que en
la primera resolución analizada-, que la reivindicación, no solamente
es viable para supuestos en los cuales el propietario haya estado en
posesión del bien tal como reza el tenor literal del art. 1453 del CC,
sino también es una figura jurídica que procede para todos aquellos

28. El juez utiliza las siguientes normas: El art. 53 de la Constitución Política del Estado vigente CPE, cuyo tenor literal
establece: “Toda persona tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada, que dignifiquen la vida familiar y comunitaria”;
El art. 56.1 también de la CPE, normativa que prevé: “Toda persona tiene derecho a la propiedad privada individual o
colectiva, siempre que ésta cumpla una función social”; El artículo 105 del Código Civil, cuyo tenor literal señala: “I. La
propiedad es un poder jurídico que permite usar, gozar y disponer de una cosa y debe ejercerse en forma compatible con el
interés colectivo, dentro de los límites y con las obligaciones que establece el ordenamiento jurídico. II. El propietario puede
reivindicar la cosa a manos de un tercero y ejercer otras acciones en defensa de su propiedad con arreglo a lo dispuesto en el
libro V del Código presente”; el artículo 1453.I del Código Civil, que prescribe lo siguiente: “El propietario que ha perdido
la posesión de una cosa puede reivindicarla de quien la posee o la detenta”; además, de manera implícita, la autoridad
jurisdiccional, utiliza la Ley de 30 de diciembre de 1884 y el art. 122.II de la Ley de Municipalidades.

52

casos en los cuales la o el propietario no haya estado en posesión del
bien objeto de reivindicación.
La autoridad judicial, para llegar a este resultado interpretativo, utiliza
argumentos doctrinales, pero especialmente sustenta su premisa en
argumentos jurisprudenciales, así, en el Considerando III numeral 6, de
manera expresa señala lo siguiente:
(…) que los Autos Supremos de la Sala Civil, Números 29/2004,
181/2004, así como el Nº 160/2004, textualmente expresan
“Que al respecto, la acción reivindicatoria prevista en nuestra
normativa legal en el art. 1453 del sustantivo civil, como acción
de defensa de la propiedad, se halla reservada al “propietario
que ha perdido la posesión de una cosa.” Por ello, la primera
condición para su procedencia, es la existencia de un derecho de
propiedad sobre la cosa cuya reivindicación se demanda, derecho
de propiedad reconocido por el art. 105 del Código Civil, como
el poder jurídico que permite usar, gozar y disponer de una cosa,
derecho de dominio que confiere a su titular la posesión civil o
juspossidendi y la natural o corporal o juspossesionem, esta última
puede o no ser ejercida por el propietario…29. (resaltado propio)
Además, la autoridad jurisdiccional en el Considerando III.2.1, para
sustentar su interpretación vinculada a la institución jurídica de la
reivindicación, invoca otro precedente jurisprudencial y señala:
1. La reivindicación es: una acción petitoria, que tiene por objeto
el reconocimiento, protección y libre ejercicio de un derecho
real inmobiliario. A decir de Capitant, la reivindicación “es la
acción judicial mediante el cual se hace reconocer el derecho de
propiedad que se tiene sobre un bien.” De donde se tiene que, el
dueño reclama a través de la acción real la cosa nuestra poseída
por otro y siempre va dirigida contra aquel que posee la cosa o la
detenta.
(…)
En la reivindicación “su fundamento, reside en el poder de
persecución y en la inherencia del derecho a la cosa, que es propio
de todo derecho real, en general y, en particular, del derecho de
propiedad (Messineo)”…
Siguiendo un coherente análisis, en lo referente a los argumentos
fácticos, debe señalarse que la autoridad jurisdiccional resolvió

29. Nótese que el juez utiliza los mismos precedentes que en el primer caso analizado, aspecto esencial para efectos de
análisis de la predictibilidad de sus decisiones.

53

el caso sobre la base y en coherencia con los hechos probados,
en este contexto, en particular, su decisión fue coherente con los
hechos alegados y probados por la parte demandada en mérito a las
excepciones perentorias, como por ejemplo la de pago documentado.
En este punto corresponde analizar la estricta coherencia entre el
supuesto de hecho (premisa fáctica) con la norma aplicada (premisa
normativa), por lo que, en el caso concreto, la premisa fáctica desde
la perspectiva de la petición y argumentación de la parte demandante
está compuesta por dos elementos esenciales: a) la acreditación de
la titularidad del bien; y b) la afectación de dichos terrenos por una
expropiación para fines de construcción de una vía pública. Además
de acuerdo a la excepción de pago documentado presentada por
la parte demandada, la premisa fáctica tiene en el caso concreto
dos componentes: i) la no titularidad del demandante del bien cuya
reivindicación se pide; y ii) el pago documentado por concepto de
expropiación.
Por su parte, en el caso concreto, la premisa normativa está compuesta
en una interpretación desde y conforme al bloque de constitucionalidad
del art. 1453.I del CC y el art. 122.II de la Ley de Municipalidades, en
este contexto, se advierte una armónica relación entre la premisa
fáctica y la normativa, ya que a través de la excepción perentoria de
pago documentado, al haberse acreditado el pago de un justo precio
emergente de una expropiación, se declara improbada la demanda
de reivindicación ya que el actor, al haberse cumplido con todos los
requisitos de la expropiación, no acreditó la titularidad, requisito que
es esencial para la procedencia de la acción de reivindicación.
- Justificación de la decisión
Corresponde ahora analizar la lógica del razonamiento judicial, en
ese orden, al igual que en la sentencia anterior, se puede establecer
que la autoridad jurisdiccional, para interpretar la institución de
la reivindicación plasma en su razonamiento una premisa jurídica
reconstruida basada en argumentos jurisprudenciales emanados de
la entonces Corte Suprema de Justicia (ahora Tribunal Supremo de
Justicia), la cual versa sobre la interpretación extensiva del requisito
de posesión previa como condición esencial para la reivindicación
plasmada en el tenor literal del art. 1453.1 del CC, en ese orden, dicha
premisa reconstruida basada en jurisprudencia, sustenta que la acción
reivindicatoria es un mecanismo idóneo para la eficacia del derecho a
la propiedad, sin que sea un requisito esencial para su procedencia la
posesión previa del bien que se pretende reivindicar en mérito a un
derecho propietario.

54

Además, desde el punto de vista de la justificación externa o de
segundo orden, que tal como ya se señaló, debe ser entendida como
la justificación racional de la decisión sujeta a pautas de interpretación
que excluyan la posibilidad de decisiones arbitrarias, se tiene que en
la presente problemática la autoridad jurisdiccional, para interpretar
la figura jurídica de la reivindicación, sustenta su razonamiento en
jurisprudencia, la cual plasma un entendimiento respecto al alcance
del art. 1453.1 del CC conforme al bloque de constitucionalidad
y armonioso con los arts. 13.I, 13.IV y 256 de la CPE y 29.b de la
Convención Americana de Derechos Humanos, aspectos que aseguran
una justificación racional de la decisión, además armónica con el
entendimiento plasmado en la primera sentencia analizada a través
del presente trabajo de investigación.
Al margen de lo señalado, debe precisarse que la resolución ahora
analizada contempla una premisa jurídica reconstruida basada en
argumentos jurisprudenciales emanados de la entonces Corte
Suprema de Justicia, la cual, a su vez es uniforme a la premisa
desarrollada por el juez en una anterior sentencia.
De acuerdo a lo precisado, es importante establecer también que
esta premisa jurídica reconstruida y basada en jurisprudencia, cumple
con el principio de universalidad, es decir, puede ser aplicada a todos
aquellos casos que versen sobre acciones reivindicatorias, en los
cuales la autoridad jurisdiccional no deberá dar una interpretación
gramatical y restrictiva al art. 1453.1 del CC.
De la misma forma, hay que precisar que la resolución ahora analizada
es coherente con principios y valores de rango constitucional y además
es legítima, ya que no es contraria a ningún precepto constitucional ni
tampoco contraviene estándares supra-estatales vigentes.
En el orden de ideas antes expresado, se tiene que esta resolución
genera un impacto positivo para la efectividad del derecho a la
propiedad tutelado a través de la acción reivindicatoria, en ese marco,
la interpretación extensiva del art. 1453.1 en los términos antes
precisados, es favorable a una tutela judicial efectiva para el resguardo
del derecho fundamental antes señalado.
Por tanto, indudablemente la premisa jurídica reconstruida por el
juez y basada en argumentos jurisprudenciales, que además sigue los
mismos lineamientos plasmados en una decisión anterior constituye
un aporte favorable a la interpretación del derecho a la propiedad a la
luz del principio de fuerza expansiva de los derechos fundamentales,

55

en este marco, dicha interpretación judicial progresiva y extensiva,
indudablemente constituye un aporte a la figura jurídica de la
reivindicación, máxime cuando la armoniza con el contenido esencial
del derecho a la propiedad privada.

c. Tercera Resolución
i. Resumen del caso
El tercer caso, versa sobre un proceso ordinario doble de reivindicación
entre otras peticiones, debiendo por la naturaleza de este trabajo, tal
como se hizo en las anteriores sentencias, analizarse únicamente la LPJI
vinculada a la reivindicación30.
En el marco de lo señalado, la parte actora, a través de su demanda,
expresa que adquirió por sucesión hereditaria el inmueble I registrado
en las oficinas de Derechos Reales; empero, según el demandante, las
señoras B y C, y algunos cuidadores, detentan el bien en litigio y se niegan
a entregarlo, por lo que interpone demanda ordinaria de reivindicación
entre otras.
La parte demandada responde negativamente a la reivindicación
peticionada alegando que el inmueble es de B, y que desde 1981 se
encuentra saneando su derecho propietario en vía jurisdiccional, por lo
que opone varias excepciones31 y reconviene demandando usucapión
decenal o extraordinaria.
El Juez, declara probada en parte la demanda, solamente en cuanto a la
reivindicación e improbadas las excepciones planteadas y la reconvención
referente a la usucapión decenal o extraordinaria.

ii. Análisis de la resolución
El análisis de la Resolución, contemplará los argumentos del juez en
cuanto a la LPJI referente a la “reivindicación” en los términos a ser
descritos infra.
- Argumentos vinculados a la LPJI
La autoridad jurisdiccional en la presente decisión identifica el marco

30. Además de la reivindicación, entre las otras pretensiones se tiene las de mejor derecho propietario, acción negatoria
y usucapión decenal o extraordinaria.
31. La parte demandante opone las excepciones perentorias de falsedad, obscuridad, ilegalidad, prescripción del
derecho del demandante, falta de acción y derecho, impersonería confesión y cosa juzgada.

56

normativo aplicable al caso concreto y como normas sustantivas
invoca los arts. 1538 y 1453.I del CC32.
Además, la autoridad jurisdiccional, siguiendo un argumento
jurisprudencial emanado de la Corte Suprema de Justicia, ahora Tribunal
Supremo de Justicia, consagra una interpretación de la institución
jurídica de la reivindicación acorde con el bloque de constitucionalidad,
en ese sentido, al igual que las anteriores decisiones, la autoridad
jurisdiccional, en base a jurisprudencia, interpreta extensivamente el
tenor literal del art. 1453.1 del CC. Así, y en coherencia con lo señalado
en el análisis de las dos anteriores resoluciones, se establece que la
autoridad jurisdiccional, concluye que la reivindicación, no solamente
es viable para supuestos en los cuales el propietario haya estado en
posesión del bien tal como reza el tenor literal del art. 1453 del CC,
sino también es una figura jurídica que procede para todos aquellos
casos en los cuales la o el propietario no haya estado en posesión del
bien objeto de reivindicación.
En efecto, la autoridad judicial, para llegar a este resultado
interpretativo, utiliza argumentos tanto doctrinales como
jurisprudenciales, como el desarrollado en el Considerando III.1.3, que
de manera expresa invoca Autos Supremos de la otrora Corte Suprema
de Justicia, que establecen lo siguiente:
Que al respecto, la acción reivindicatoria prevista en nuestra
normativa legal en el art. 1453 del sustantivo civil, como acción
de defensa de la propiedad, se halla reservada al “propietario
que ha perdido la posesión de una cosa. Por ello, la primera
condición para su procedencia, es la existencia de un derecho de
propiedad sobre la cosa cuya reivindicación se demanda, derecho
de propiedad reconocido por el art. 105 del Código Civil, como
el poder jurídico que permite usar, gozar y disponer de una cosa,
derecho de dominio que confiere a su titular la posesión civil o
juspossidendi y la natural o corporal o juspossesionem, esta última
puede o no ser ejercida por el propietario… (resaltado propio).
Además, la autoridad jurisdiccional en el Considerando III en el
parágrafo I numerales 1 y 2, para sustentar su interpretación vinculada
a la institución jurídica de la reivindicación, invoca precedentes
jurisprudenciales y señala:
1.La reivindicación es: una acción petitoria, que tiene por objeto
el reconocimiento, protección y libre ejercicio de un derecho real
32. El art. 1538 del CC, en su tenor literal señala lo siguiente: “I. Ningún derecho real sobre inmueble surte efectos contra
terceros, sino desde el momento en que se hace público según la forma prevista por este Código. II.- La publicidad se
adquiere mediante la inscripción del título que origina el derecho en el registro de derechos reales”.

57

inmobiliario. A decir de Capitant la reivindicación “es la acción judicial
mediante el cual se hace reconocer el derecho de propiedad que
se tiene sobre un bien.” De donde se tiene que el dueño reclama a
través de la acción real la cosa nuestra poseída por otro y siempre va
dirigida contra aquel que posee la cosa o la detenta.
2. En la reivindicación “su fundamento, reside en el poder de
persecución y en la inherencia del derecho a la cosa, que es
propio de todo derecho real, en general y, en particular, del
derecho de propiedad (Messineo)”, esta acción real exige que el
propietario demandante, además de demostrar que el tercero
detenta actualmente la cosa, debe primordialmente demostrar el
fundamento de su propio derecho, de su mejor derecho sobre el
del poseedor demandado.
En base al sustento doctrinal y jurisprudencial señalado y en
coherencia con los razonamientos plasmados en los dos fallos antes
analizados, el juez concluye que “Para que una acción reivindicatoria
sea procedente, se exige la configuración de dos requisitos: a) que el
demandante pruebe ser el propietario; y, b) que el demandado posea
la cosa. De donde se concluye que, no constituye requisito que el actor
haya estado en posesión de la cosa y por consiguiente haya perdido la
posesión física del inmueble”. (Considerando III.1.3)
Por lo anotado y siguiendo un coherente análisis, en lo referente a los
argumentos fácticos, debe señalarse que la autoridad jurisdiccional
resolvió el caso sobre la base y en coherencia con los hechos alegados
y probados33. Así, se advierte que la parte dispositiva de la sentencia
es absolutamente coherente con la argumentación fáctica, ya que al
haberse probado la propiedad del demandante y la desposesión del
bien, se declara probada la demanda de reivindicación34.
Puede evidenciarse también que en el caso concreto existe una estricta
coherencia entre el supuesto de hecho (premisa fáctica) con la norma
aplicada (premisa normativa), en ese marco, la premisa fáctica desde
la perspectiva de la petición y argumentación de la parte accionante
está compuesta por dos elementos esenciales: a) la acreditación de la
titularidad del bien objeto de reivindicación por la parte demandante;
33. Esta coherencia se evidencia en la argumentación fáctica realizada por el juez, quien señala que se tienen probados
los siguientes hechos: a) Que en virtud a una sucesión hereditaria el demandante probó ser propietario de el inmueble
I, derecho propietario que se encuentra debidamente registrado en las oficinas de derechos reales. La autoridad
jurisdiccional establece que esta conclusión probatoria emerge de la fe probatoria que al registro le asigna el art.
1296 del Código Civil. (considerando II numeral 2); b) Que el inmueble objeto de litigio no podía ser de propiedad de
la demandada porque el de cujus, recién murió el 12 de noviembre de 2002 de acuerdo al certificado de defunción al
cual se le da el valor probatorio establecido por el art. 1296 del Código Civil. (Considerando II numeral 3); y c) Que las
demandadas están en posesión del bien objeto de litigio de acuerdo a la fe probatoria plasmada en los arts. 1330 y 1334
del Código Civil (Considerando II num. 4).
34. Además, se declara improbada la reconvención de usucapión decenal o extraordinaria.

58

y b) la inexistencia de derecho propietario del bien en litigio por parte
de la demandada, de acuerdo a esta perspectiva, se colige que existe
una armónica relación entre la premisa fáctica y la normativa, ya que
más allá de la posesión anterior del bien objeto de reivindicatoria, al
haber probado el actor su derecho propietario en relación a la misma,
la autoridad jurisdiccional declara probada la demanda.
- Justificación de la decisión
Corresponde ahora analizar la lógica del razonamiento judicial, en ese
orden, al igual que en las sentencias anteriores, se puede establecer
que el juez, para interpretar la institución de la reivindicación plasma
en su razonamiento una premisa jurídica reconstruida basada en
argumentos jurisprudenciales, la cual versa sobre la interpretación
extensiva del requisito de posesión previa como condición esencial
para la reivindicación plasmada en el tenor literal del art. 1453.1 del
CC, en ese orden, dicha premisa reconstruida basada en argumentos
jurisprudenciales, sustenta que la acción reivindicatoria es un
mecanismo idóneo para la eficacia del derecho a la propiedad, sin que
sea un requisito esencial para su procedencia la posesión previa del
bien que se pretende reivindicar en mérito a un derecho propietario.
Además, desde el punto de vista de la justificación externa o de
segundo orden, que tal como ya se señaló, debe ser entendida como
la justificación racional de la decisión sujeta a pautas de interpretación
que excluyan la posibilidad de decisiones arbitrarias, se tiene que
en la presente problemática la autoridad jurisdiccional, asume un
criterio interpretativo extensivo desarrollado por la entonces Corte
Suprema de Justicia, por lo que en este contexto, el razonamiento
plasmado en la sentencia ahora analizada brinda plena armonía entre
el art. 1453.1 del CC y el bloque de constitucionalidad, resultado
interpretativo acorde con las pautas de interpretación desarrolladas
por los arts. 13.I, 13.IV y 256 de la Constitución vigente y 29.b de la
Convención Americana de Derechos Humanos, aspectos que aseguran
una justificación racional de la decisión, además uniforme con las dos
anteriores sentencias estudiadas.
Al margen de lo señalado, debe precisarse que la resolución ahora
analizada contempla una premisa jurídica reconstruida basada en
jurisprudencia desarrollada por la entonces Corte Suprema de
Justicia, la cual, cumple con el principio de universalidad, es decir,
puede ser aplicada a todos aquellos casos que versen sobre acciones
reivindicatorias, en los cuales la autoridad jurisdiccional no deberá dar
una interpretación gramatical y restrictiva al art. 1453.1 del CC, sino
por el contrario, en resguardo al derecho a la propiedad a través de este
mecanismo jurisdiccional no se considerará como requisito esencial la
59

posesión anterior del bien, por lo que primará el elemento del derecho
propietario, aún cuando no haya existido posesión anterior.
De la misma forma, hay que precisar que la resolución ahora analizada
es coherente con principios y valores de rango constitucional, por
tanto, se tiene que la decisión es legítima, ya que no es contraria a
ningún precepto constitucional ni tampoco a los estándares supraestatales vigentes; además, la misma genera un impacto positivo
para la efectividad del derecho a la propiedad tutelado a través de la
acción reivindicatoria, en ese marco, la interpretación extensiva del
art. 1453.1 en los términos antes precisados, es favorable a una tutela
judicial efectiva para el resguardo del derecho fundamental antes
señalado.
Por tanto, indudablemente la premisa jurídica reconstruida por el
juez en base a jurisprudencia desarrollada por la entonces Corte
Suprema de Justicia y que sigue los mismos lineamientos plasmados
en las dos anteriores sentencias, constituye un aporte favorable
a la interpretación del derecho a la propiedad a la luz del principio
de fuerza expansiva de los derechos fundamentales, en este marco,
dicha interpretación judicial progresiva y extensiva, indudablemente
constituye un aporte a la figura jurídica de la reivindicación, máxime
cuando la armoniza con el contenido esencial del derecho a la
propiedad privada.

6.4. Reconstrucción de la LPJI a partir del problema jurídiconormativo identificado
a. Presentación
Con la finalidad de reconstruir la línea de pensamiento referente a
la interpretación de la institución jurídica de la reivindicación del Juez
Décimo Segundo de Partido en materia Civil y Comercial de Cochabamba,
en primer lugar se precisará el problema jurídico-normativo que se
identifica en cuanto a la institución jurídica de la reivindicación. En este
marco, debe señalarse que el tenor literal del art. 1453.1 del CC señala lo
siguiente: “El propietario que ha perdido la posesión de una cosa puede
reivindicarla de quien la posee o la detenta”.
El tenor literal de la disposición legal citada, conlleva un problema jurídiconormativo esencial: Restringe la justiciabilidad del derecho propietario
a supuestos en los cuales el propietario haya perdido la posesión del
bien, es decir, que en una interpretación estrictamente literal, la acción
reivindicatoria solamente procedería en casos en los cuales la o el
propietario hubieran estado en posesión previa del bien, interpretación
60

que restringiría irrazonablemente el derecho al uso, goce y disfrute del
derecho fundamental a la propiedad privada, este problema jurídico,
en las resoluciones analizadas, fue identificado –aunque de manera
implícita- por la autoridad jurisdiccional, consecuentemente, a partir del
mismo, corresponde reconstruir la LPJI a la luz del derecho fundamental a
la propiedad privada, aspecto que será abordado en el presente acápite.
Además, de manera adicional a la LPJI a ser reconstruida, se realizará
una reflexión importante en cuanto a la institución jurídica de la
“reivindicación” y en particular en cuanto a la prueba del derecho
propietario, en los términos a ser descritos más adelante.

b. Reconstrucción de la LPJI
En coherencia con lo señalado, en cuanto al problema jurídico-normativo
identificado, es importante determinar los criterios de interpretación
utilizados por la autoridad jurisdiccional en las tres sentencias
analizadas, en ese contexto, se establece que esta autoridad, en base a
la jurisprudencia establecida por la entonces Corte Suprema de Justicia,
plasma un resultado interpretativo del art. 1453.1 del CC que va más
allá del tenor literal de la norma y que es armónico con el principio
constitucional referente a la fuerza expansiva de los derechos, ya que
utiliza una interpretación progresiva y extensiva de la norma referida
para una protección eficaz y no restrictiva al derecho fundamental a la
propiedad privada, reconocido por el art. 56.1 de la Constitución vigente.
En el marco de lo señalado, debe afirmarse que el juez, en las tres sentencias
analizadas, plasma un idéntico resultado interpretativo que se resume
en la siguiente premisa: Para la viabilidad de la acción reivindicatoria,
no constituye requisito que la parte actora haya estado en posesión
corporal de la cosa y por consiguiente haya perdido la posesión física del
inmueble objeto de reivindicación.
La premisa reconstruida antes transcrita y basada en jurisprudencia de
la entonces Corte Suprema de Justicia, utiliza implícitamente pautas
extensivas y progresivas de interpretación plasmadas en los arts. 13.I,
13.IV y 256 de la CPE y 29.b de la Convención Americana de Derechos
Humanos, brindando un alcance lo más progresivo y favorable a la
reivindicación como mecanismo jurisdiccional para una tutela eficaz del
derecho a la propiedad.
Así, de acuerdo a lo señalado, la autoridad jurisdiccional, en el marco del
modelo argumentativo vigente armonioso con el modelo constitucional
diseñado a partir de 2009, resguarda el art. 109.1 de la Constitución y en
particular el principio de aplicación directa de derechos fundamentales
consagrado en dicha disposición constitucional y más allá de un tenor
61

literal restrictivo al derecho a la propiedad privada, a través de la acción
reivindicatoria, hace eficaz el derecho al uso, goce y disfrute de un bien
para su titular.
En efecto, la LPJI reconstruida, es legítima, ya que dicha interpretación, es
decir el reconocimiento de la procedencia de la acción reivindicatoria para
casos en los cuales el propietario no hubiese estado en posesión anterior
del bien, es conforme al bloque de constitucionalidad y en particular
responde estrictamente a un estándar interno referente a la eficacia
del derecho a la propiedad plasmado en la SCP 121/2012 de 2 de mayo
de 2012, criterio que a su vez es armonioso con los criterios y pautas de
interpretación de derechos contenidos en los estándares supra-estatales
de protección a derechos.
En efecto, la referida sentencia constitucional, consagra el principio de
aplicación directa de derechos fundamentales previsto en el art. 109.1 de
la CPE e interpreta extensivamente el principio dispositivo a la luz de la
eficacia máxima del derecho a la propiedad privada, concluyendo que el
contenido esencial del derecho fundamental a la propiedad privada está
compuesto por los derechos al uso, goce y disfrute del bien, los cuales
no pueden ser restringidos, limitados o suprimidos por interpretaciones
limitativas basadas únicamente en el tenor literal de una figura jurídica,
como sucedió en el caso resuelto por la SCP 121/2012 con el principio
dispositivo disciplinado en el Código de Procedimiento Civil.
Por lo expuesto, tanto los precedentes jurisprudenciales desarrollados
por la entonces Corte Suprema de Justicia, ahora Tribunal Supremo de
Justicia y el resultado interpretativo de la autoridad jurisdiccional en
cuanto a la interpretación extensiva de la figura de la reivindicación,
plasmado de manera uniforme en las tres resoluciones analizadas, es
absolutamente armonioso con un precedente vinculante emanado del
Tribunal Constitucional Plurinacional y es coherente con los principios
constitucionales y pautas de interpretación de derechos fundamentales,
por lo cual su legitimidad está plenamente demostrada.
Asimismo, la premisa reconstruida basada en jurisprudencia, como
elemento esencial para la visibilización de la LPJI de la autoridad
jurisdiccional seleccionada, al alejarse del tenor literal del art. 1453.1
del CC cumple con una finalidad esencial: asegurar la efectividad de una
figura de justiciabilidad del derecho a la propiedad privada en resguardo
a su contenido esencial, aspecto que evidencia una argumentación con
perspectiva en derechos fundamentales.
De la misma forma, el resultado interpretativo plasmado por la autoridad
jurisdiccional, no está basado en estereotipos que generen tratos
discriminatorios arbitrarios, ni tampoco contiene criterios que podrían
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ser considerados como tratos diferenciados irrazonables e injustificados,
todo lo contrario y tal como ya se dijo, dicha interpretación, en el marco
del art. 14.III de la Constitución, tiene la finalidad de asegurar un derecho
a la propiedad privada en igualdad de condiciones sin diferencia alguna
entre los propietarios que poseyeron con anterioridad el bien en relación
a los que nunca lo poseyeron.

c. Análisis de la institución jurídica de la reivindicación a la
luz de la carga de la prueba y su entendimiento a partir del
principio constitucional de verdad material
Asimismo, tal como se señaló, al margen de la reconstrucción de la LPJI
de la autoridad jurisdiccional, corresponde analizar un aspecto muy
importante de la institución jurídica de la reivindicación: La prueba del
derecho propietario.
En el marco de lo anotado, se tiene que la carga de la prueba del
derecho propietario la tiene la parte que accione en sede jurisdiccional
la reivindicación, por lo que, en una interpretación sistémica del tenor
literal del art. 1453.1 con el art. 1538 del CC, se establece que ésta última
en su tenor literal señala lo siguiente:
I. Ningún derecho real sobre inmueble surte efectos contra
terceros, sino desde el momento en que se hace público según la
forma prevista por este Código. (resaltado propio)
II. La publicidad se adquiere mediante la inscripción del título que
origina el derecho en el registro de derechos reales. (resaltado
propio)
Siguiendo una pauta de interpretación gramatical, se podría concluir
que el propietario que ha perdido la posesión de un bien, debe probar
su derecho propietario cumpliendo con una forma específica: El registro
del derecho propietario en las oficinas de Derechos Reales; empero, este
inicial resultado interpretativo, podría colisionar en casos concretos con
principios constitucionales como el de verdad material y de justicia. En
ese entendido, además de la reconstrucción de la LPJI del juez a partir
del problema jurídico antes identificado, deberá también abordarse este
aspecto de la reivindicación, sustancial para comprender la verdadera
naturaleza jurídica de esta institución jurídica, para lo cual, deberá
interpretarse los arts. 1453.1 y 1538del CC a través de una interpretación
“Desde y conforme al Bloque de Constitucionalidad”, ya que dicho bloque
consagra la verdad material en su triple dimensión, como derecho, principio
y valor supremo que debe irradiar de contenido toda la normativa infraconstitucional y también las decisiones jurisdiccionales.

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Entonces, de acuerdo a lo señalado, el principio-valor-derecho de verdad
material, está consagrado de manera taxativa en el art. 180 de la CPE, por
cuanto, en el marco del principio de constitucionalidad contemplado en
el art. 410 también de la CPE, debe irradiar de contenido no solamente
las normas infra-constitucionales sino también la actividad jurisdiccional,
en consecuencia, al abrigo del principio de verdad material que debe ser
aplicado también en materia civil, es importante desarrollar una hipótesis
acorde con el modelo constitucional que se traduce en la siguiente: En
materia civil, el sistema de la tasa legal debe ser armonizado con el de
la sana crítica, con más razón, en casos concretos en los cuales debe
prevalecer la justicia material a la luz de la verdad material.
En base a lo señalado y en una interpretación de la carga probatoria
exigida por el art. 1453.I del CC “desde y conforme al Bloque de
Constitucionalidad”, se puede colegir que la acreditación del derecho
propietario, prima facie tiene sustento en el registro en las oficinas de
Derechos Reales de dicho derecho propietario, pero, en circunstancias
concretas, este sistema de tasa legal, puede ceder frente al principio
de prevalencia de la justicia material, por lo que en estos supuestos, el
juez a través de la sana crítica deberá valorar la realidad de los hechos
vinculados a un derecho propietario no registrado en las oficinas de
Derechos Reales.
El resultado interpretativo antes plasmado, es armonioso con la SCP
1631/2013 de 4 de octubre, a través de la cual, el Tribunal Constitucional
Plurinacional interpretó el art. 397.1 del CC a la luz del principio de verdad
material, concluyendo que la aplicación de la sana crítica es supletoria a
la prueba tasada.
En efecto, en el entendimiento referido, el Tribunal Constitucional
Plurinacional, señaló lo siguiente: “…el principio de verdad material
fundamenta la actividad jurisdiccional (…) y acerca la generalidad y
abstracción de las leyes con la realidad tal como los seres humanos la
perciben y el orden justo de cosas como orientador que debe guiar las
decisiones de los órganos judiciales”.
Además, el Tribunal Constitucional Plurinacional señala, refiriéndose al
principio de verdad material, lo siguiente: “…Este principio exige a las
autoridades acercarse lo más posible a la realidad y valorarla para así
adecuar las categorías jurídicas”.
En el marco de lo señalado, invocando el método de la ponderación al
caso concreto para la consolidación del principio de justicia material, el
Tribunal Constitucional Plurinacional establece:

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(…) en su caso, por las particularidades del caso concreto, en
virtud al principio de verdad material y el valor justicia, puede
apartarse de la tasación legal para resolver conforme a la sana
crítica efectuando la debida fundamentación de los motivos que
le impulsan a apartarse de la prueba tasada, de forma que para
preservar la seguridad jurídica (…), la aplicación de la sana crítica
es supletoria a la prueba tasada. (resaltado propio).
Por lo afirmado, se puede colegir que en materia civil y en particular en
el tema de la carga probatoria exigida para la procedencia de la acción
reivindicatoria, los arts. 1453.1 y 1538 del CC deben ser interpretados de
acuerdo a la SCP 1631/2013, es decir, más allá de aplicarse la prueba tasada,
las autoridades jurisdiccionales en el marco del modelo constitucional
vigente, deben resguardar el principio constitucional de verdad material,
aspecto que si bien es adicional y complementario a la LPJI reconstruida en
este trabajo, empero, es fundamental para la consagración de un Estado
Constitucional de Derecho en el cual, la reivindicación debe configurarse
como un mecanismo eficaz de justiciabilidad del derecho a la propiedad
privada frente a limitaciones o supresiones emergentes de posesiones o
detentaciones indebidas de quienes no sean propietarios de un bien.

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VII. BIBLIOGRAFÍA

VII. BIBLIOGRAFÍA

7.1. LIBROS
- ALEXY, Robert, Teoría de los derechos fundamentales, Centro de
Estudios Políticos Constitucionales, Madrid, 2008.
- ALEXY R.M., ATIENZA, Manuel y ESPEJO Poyato, Teoría de la argumentación
jurídica: la teoría del discurso racional como teoría de la fundamentación
jurídica, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1989.
- ATIENZA, Manuel, Argumentación y Constitución. Disponible en:
http://www2.uah.es/filder/manuel_atienza.pdf
- BERNAL PULIDO, Carlos, El derecho de los derechos, Universidad
Externado de Colombia, Colombia, 2005.
- MESSINEO Francesco, Manual de Derecho Civil y Comercial. Traducción
de Santiago Sentis Melendo. Tomo III. Ediciones Jurídicas Europa-América.
Buenos Aires. 1971

7.2. INSTRUMENTOS INTERNACIONALES CONSULTADOS
- Declaración Universal de Derechos Humanos
- Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
- Convención Americana de Derechos Humanos
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7.3. LEGISLACIÓN INTERNA CONSULTADA
- Constitución Política del Estado de 1994
- Constitución Política del Estado de 2009
- Código Civil
- Ley de Abreviación Procesal Civil y Asistencia Familiar, Ley Nº 1760 de 28
de febrero de 1997
- Ley de Medio Ambiente 1333
- Reglamento para Actividades con Sustancias Peligrosas, aprobado por
Resolución Técnico Administrativa 1042/99 de 24 de agosto

7.4. JURISPRUDENCIA INTERNA CONSULTADA
7.4.1. TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
7.4.1.1. DECLARACIONES
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- DCP 0006/2013 de 5 de junio

7.4.1.2. SENTENCIAS
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- SC 0965/2006-R de 2 de octubre
- SC 0223/2007 de 3 de abril
- SC 0083/2010-R de 4 de mayo
- SC 110/2010-R de 10 de mayo
- SC 0906/2010-R de 10 de agosto
- SC 2568/2010-R de 19 de noviembre
- SCP 121/2012 de 2 de mayo
- SCP 112/2012- de 27 de abril
- SCP 2221/2012 de 8 de noviembre
- SCP 2007/2013 de 13 de noviembre
- SCP 0037/2013 de 4 de enero.
- SCP 2233/2013-AL de 16 de diciembre
- SCP 1631/2013 de 4 de octubre
- 0054/2014 de 20 de noviembre
- SCP 0087/2014 de 24 de noviembre

7.4.2. TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA
7.4.2.1. Sala Civil
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70

- AS. 29/2004
- AS. 181/2004
- AS. 160/2004

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