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Pensamiento

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El poder del pensamiento

Una clave sencilla para la superación y el triunfo

Pensamiento 1 El poder del pensamiento Una clave sencilla para la superación y el triunfo

EL PODER DEL PENSAMIENTO. Una clave sencilla para la superación y el triunfo.

Derechos Reservados ® 2006. Dr. Juan del Río Huidobro.

Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio, excepto tra- tándose de breves citas en notas periodísticas, radiofónicas, televisivas o bibliográficas. En todo caso deberá otorgarse el debido crédito al autor.

DECIMA EDICION ISBN 968-499-394-3

Impreso en México/Printed in México

El poder del pensamiento

Una clave sencilla para la superación y el triunfo

Coco del Río Juan del Río Huidobro

El poder del pensamiento Una clave sencilla para la superación y el triunfo Coco del Río

Acerca de los autores:

Coco del Río. Raquel Hall de del Río

Maestra Graduada del Método WALTER (Método fundado por William. W. Walter, en 1904, en Pacific Palisades, California, USA), habiendo obtenido tres Maestrías, de 1975 a 1982. Fundadora del Método Aplicación Mental en el año de 1983. Ha dedicado su vida a esta enseñanza. Su experiencia de más de treinta años en la difusión de este método, le ha permitido graduar y titular a un gran numero de maestros. Ha impartido infinidad de conferencias a instituciones y empresas con gran éxito; tambien asesorado personalmente a figuras públicas de gran reconocimiento teniendo gran eficacia

y aceptación.

Colaboró estrechamente junto a Jesús “Chucho” Ramírez en la formación de los jugadores juveniles que integraron la Selección Nacional Mexicana Sub.17, como son: Giovanni do Santos, Carlos Vela, Cesar Villaluz, “Pato” Araujo, entre otros, reforzándoles, sobre todo, su aspecto mental y la necesaria visualización del triunfo. Actualmente imparte ponencias magistrales y cursos intensivos de manera periódica. Es coautora junto con el Dr. Juan del Río Huidobro de los 8 libros

que integran la colección completa del Método.

Dr. Juan del Río Huidobro

Médico cirujano graduado de la UNAM en 1949, con especialidad en Ginecología y Obstetricia y estudios de graduado en Estados Unidos, Inglaterra y Francia (1950-1954).

Pionero del parto psicoprofiláctico en México y especialista en medicina psicosomática, fue además Jefe del departamento. editorial de la revista Salud Pública de México, Coordinador editorial de la Revista Ginecología y Obstetricia de México, Abstracter de The American Review of Respiratory Diseases y editor de las revistas Neumología y Cirugía de Tórax, Revista Médica del Hospital General de México, Revista Mexicana de Radiología, Revista Mexicana de Anestesología, entre otras. Fungió como presidente de la Asociación de Autores y Editores Médicos de México. Se graduó así mismo en el Método William W. Walter (Eschatology, 1975-1982), en Pacific Palisades, CA. Fundador

y maestro del Método Aplicación Mental y autor de 8 de los títulos de la colección completa.

Con amor a Coco, Alberto, Ricardo, Lucero y Raquito.

“Controlando tu mente podrás gobernar tu vida. Entonces serás libre y sabrás que tú lo puedes todo con tu pensamiento en el bien”

JRH

Contenido Prólogo a la primera edición 11 Prólogo a la décima edición 17 1. Pensamiento

Contenido

Prólogo a la primera edición

11

Prólogo a la décima edición

17

1. Pensamiento

19

2. Causa Mental

35

3. Corrección Mental

49

4. Suposición Errónea

65

5. Abundancia

81

6. Paz y Tranquilidad

95

7. Miedo

107

8. Enseñanza

121

9. Negocios

135

10. Razón

151

11. Trabajo

167

Prólogo a la primera edición E ste libro fue concebido con la idea de trasmitir

Prólogo a la primera edición

E ste libro fue concebido con la idea de trasmitir el deseo de co- nocer la verdad y el poder del pensamiento a quienes están en la búsqueda.

Si no se conoce la verdad, no puede usarse y los resultados del pensa- miento necesariamente serán equivocados. La mayor parte de la gente no conoce la verdad acerca de sí mismos. Mucha gente la conoce sólo parcialmente y agrega datos imprecisos, suposiciones y creencias. Muy poca gente conoce esa verdad y no todos ellos la viven. De manera que los individuos que conocen la verdad de sí mismos y la usan, son realmente muy pocos. Esto explica, lógicamente, que la humanidad haya logrado resultados muy deficientes y a veces francamente equivocados, en muchas de sus actividades.

Es necesario que esto cambie, que la mayor parte de la gente conozca, entienda y aplique la verdad de la vida, para que sus resultados sean correctos y buenos en todo lo que emprende. Esto sería el verdadero progreso de la humanidad y este cambio no es tan difícil como pudiera parecer a primera vista.

La idea en este libro es ayudar a que dicho cambio se realice en forma fácil, progresiva, armoniosa y segura.

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El poder del pensamiento

Este cambio consiste en eliminar el error, la mentira, la creencia, la mala intención, la agresión, el temor, el odio, la pobreza, la enfermedad y la vejez, porque son carencias solamente y poner en su lugar el acierto, la verdad, el entendimiento, la sabiduría, la comprensión, la tolerancia, el perdón, el amor, la riqueza, la salud y la juventud; porque esto es el hecho y lo natural, inherente al ser humano y es su herencia magnífica.

¿Por qué la humanidad no ha usado y disfrutado su herencia maravillosa?, pues porque ha sido mal enseñada y tradicionalmente se le han implantado creencias o mentiras en lugar de lo verdadero, aunque esta enseñanza haya sido con la mejor intención.

Entonces, el individuo y la humanidad, necesitan ubicarse en lo correcto

y el bien, ya que es su propia identidad, que está en ellos mismos, que

lo llevan dentro. Todos somos herederos mancomunados de todo el bien que hay. Necesitamos conocer y utilizar lo bueno y verdadero para poder progresar en nuestro desarrollo.

¿Pero, qué es la verdad? ¿Dónde está? ¿Cómo se le conoce? Se ha dicho que la verdad no puede conocerse, que es muy compleja, relativa, imprecisa y abstracta. La realidad es que no conoce la verdad quien no quiere conocerla; pues resulta que la verdad es sencilla, precisa, clara, práctica y fácilmente alcanzable: Todo lo que es bueno, es verdad. Una definición más completa de la verdad sería: La verdad es tu pensamiento en el bien y la perfección, Tu pensamiento correcto que te hace consciente de que tú eres tú propia causa y que eres vida eternamente autosostenida en armonía perfecta.

Esto implica mucho más de lo que es aparente y de eso precisamente hablaré en este libro; mencionaré muchas veces la palabra verdad, me

referiré a ella constantemente porque es indispensable para el propósito

y siempre se tomará con el significado que se acaba de mencionar. En-

tonces, no me cansaré de repetir, una y otra vez, la verdad, el bien. La verdad está muy cerca de ti, eres tú mismo y todo lo que tienes que hacer es hacerte consciente de ella y manifestarla en todo lo de tu vida.

Prólogo

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Cuando conocemos la verdad somos libres y cuando somos libres

adquirimos la responsabilidad de vivir conforme al bien y así, ayudar a que nuestros semejantes se liberen también. Cuando compartimos la verdad con nuestros hermanos gozamos la experiencia más maravillosa que nos es dable disfrutar. Además, casi es un compromiso, de recipro- cidad, nosotros conocimos la verdad porque otros nos la comunicaron; entonces, estamos en la obligación moral de compartirla con los demás;

y ello, nos ensanchará la conciencia.

La verdad no se puede monopolizar o acaparar para beneficio exclusivo de unos cuantos, porque es patrimonio natural de todos; debemos trans- mitirla a los demás en un acto amoroso de superación universal. Este es el propósito en este libro y ciertamente es un buen propósito.

Pero debemos transmitir la verdad con su natural sencillez, con su bella precisión, con su grandioso sentido absoluto; esto es, sin agregarle, ni quitarle, tal como es, sin sentido personal, sin relativismo, sin compromiso, sin interés propio, incondicionalmente y con gran amor fraternal.

Cada uno de nosotros debe aportar algo al desarrollo de la humanidad, y qué mejor que transmitir la verdad a los que desean conocerla. La realidad es que hoy grandes masas de población en este mundo necesitan y desean conocer la verdad y aplicarla en sus vidas, para eliminar el sufrimiento, la enfermedad, la pobreza y la desdicha y nosotros podemos ayudarlos.

Es importante aclarar, en caso de la enfermedad, que el método aplicación mental no intenta sustituir a los recursos terapéuticos convencionales, sino que los complementa. Todos nosotros debemos recurrir a consulta

y tratamientos médicos y ayudarse en forma complementaria con un tratamiento mental continuo y persistente.

Parte de las ideas aquí expuestas están basadas en los trabajos de William W. Walter.

Además de la transmisión natural de la verdad en forma básica, el propósito en este libro es establecer el concepto del pensamiento como causa de todo lo relacionado con la vida del individuo; porque cuando el individuo sabe que es un ser mental y que su mente es su propia causa, ya está

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El poder del pensamiento

en el camino del entendimiento de la verdad y la sabiduría, que es la capacidad para aplicarlo.

Este pequeño libro está lleno de grandes cosas, de experiencias y con- clusiones valiosas, que el lector puede aprovechar grandemente. Los conceptos expuestos, a pesar que son sencillos y claros, no siempre son captados con facilidad, principalmente por tratarse de enfoques nuevos

y distintos, que en ocasiones son contrarios a lo conocido o establecido.

Se recomienda leer con cuidado cada idea nueva y razonarla con base a la verdad que se está estableciendo; si el razonamiento llega a una buena conclusión, la idea debe aceptarse, integrarse y sustituir el concepto antiguo erróneo correspondiente. Este proceso puede ser lento aparente- mente, más será de un gran beneficio y es el único camino a la resolución definitiva de los “problemas” del individuo y es algo que vale la pena practicar.

El individuo casi instintivamente se resiste a los cambios, ve el cambio como algo potencialmente riesgoso, trata de evitarlo siempre, e insiste en permanecer como está y así continúa sus errores. Pero es indispens- able que acepte el cambio para poder progresar, debe estar dispuesto a

sustituir el error, la creencia y la mentira, con la verdad y su entendimiento

y este libro lo puede ayudar eficazmente al respecto.

El cambio de la mentira a la verdad es el cambio de la enfermedad a la salud, de la pobreza a la riqueza, de la muerte a la vida. Todos deberíamos hacer el cambio. En el fondo todos deseamos el cambio, pero la mayor parte de la gente no se atreve, prefiere quedarse como está. Esta es la base del error de la humanidad; eso explica la frustración, el fracaso y los malos resultados. Pero la gente ya no quiere el error, desea liberarse de la mentira y el cambio está a su alcance, en su propia mentalidad, en su propio pensamiento correcto, tan fácilmente alcanzable y aplicable, si sólo se tiene el deseo firme y se trabaja mentalmente con persistencia.

La intención, pues, en este libro, es compartir la verdad con los que no la conocen y desean beneficiarse de ella; así pues, todo lo he puesto aquí, si no fuera fácil captarlo de primera intención, hay que insistir y todo se entenderá finalmente; la dificultad inicial se debe a que algunos de los conceptos son muy diferentes a lo que el individuo conoce o acepta,

Prólogo

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pero como se trata de lo bueno, lo verdadero y lo natural, pronto será fácil entenderlo y aplicarlo y todo ello será un verdadero placer, además. Este libro puede cambiar tu pensamiento para bien, puede ayudarte a gobernar o controlar tu mente; eso será cambiar tu vida, gobernar tu vida, entonces serás libre y sabrás que tú lo puedes todo con tu pensamiento en el bien. Así yo cumpliré mi compromiso también y me sentiré muy satisfecho por ello.

Dr. Juan del Río Huidobro

Prólogo a la décima edición diferentes ocasiones, me han preguntado,cuál ha sido la fórmu- o

Prólogo a la décima edición

diferentes ocasiones, me han preguntado,cuál ha sido la fórmu-

o el secreto de mi éxIto (Campeonato Mundial de Futbol Sub-17

de la FIFA Perú 2005) y en las mismas ocasiones he contestado que

parte importantísima de este éxito fue el estudio y utilización del Método

Aplicación Mental. Ahora tengo la valiosa oportunidad de decirles, con palabras que me dicta la emoción, lo que éste me aportó.

E n

la

El Método Aplicación Mental me ha dado, en primera instancia, seguridad y confianza, ha favorecido mi autoconocimiento y puedo ahora entender, mucho más fácilmente, las diferentes formas de ser y expresiones de la gente, sea cual sea su ideología. He comprendido la trascendencia del amor y sus diferentes expresiones. He podido gozar y aprovechar las venta- jas que tiene conectar, una mente razonadora, con un corazón palpitante.

He tomado conciencia de la importancia del elemento mental, como parte primaria y fundamental, en todas y cada una de las actividades humanas.

He podido disfrutar y asumir la posición de propia causa, tanto en el éxito, como en el error.

Entiendo y valoro todo lo que sucede conmigo. Percibo con una nueva y mejor visión el mundo y la realidad. He podido internarme en el maravilloso mundo de la mente y vislumbrar su inmenso poder.

El Método de Aplicación Mental me ha dado la oportunidad de lograr este éxito e identificarme con él.

Vivo con inmensos deseos de seguir soñando, sabiendo que es posible.

Y si analizamos lo antes esrito, hay una oración que a menudo se repite:

“He podido”.

Mi profundo agradecimiento a Coco del Río por sus enseñanzas y asesoría importantísima para mí en todo momento y mi gran admiración y recono- cimiento por toda una vida dedicada a mejorar la de los demás.

A mi esposa Lourdes Deschamps por su amor, por sus conocimientos de

este método, por su colaboración para delinear la estrategia a seguir día

a día, a mi hijo Diego por su amor, comprensión y apoyo incondicional y

a mis padres por su amoroso afán en hacer de mí un hombre de bien.

De todo corazón

Chucho Ramírez

Jesús “Chucho” Ramírez Director técnico de la Selección Nacional Sub-17

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1 P ensamiento El pensamiento del bien es el todo poder

Pensamiento

El pensamiento del bien es el todo poder

El pensamiento del bien es el todo poder Importancia del pensamiento E l pensamiento es

El pensamiento del bien es el todo poder

Importancia del pensamiento

E l pensamiento es la actividad de la mente; es su única actividad y es sólo a través del pensamiento que la mente se expresa o manifiesta.

El pensamiento es pues, de capital importancia, Es mediante el pensa- miento que se conoce y se produce todo. Todo es pensamiento. La importancia que tiene el pensamiento no tiene paralelo en nada; es el eje central de la vida, es el gran instrumento o herramienta para usar correctamente y lograr la satisfacción de nuestros buenos propósitos en todos los aspectos de nuestra existencia.

Lo único que somos, lo único que tenemos, es nuestro pensamiento, porque éste es un universo mental, donde todo es pensamiento y nosotros somos seres mentales, individuales, con una sola actividad: el pensar. Decimos que éste es un universo mental porque todo en él es producido por el pensamiento, la causa de todo es mental, luego, la naturaleza de todo tiene que ser mental y así, todo es gobernado por el pensamiento.

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El poder del pensamiento

El pensamiento se puede realizar de varias maneras: pensar bien, pensar mal y pensar en forma combinada, bien y mal; el resultado, la conclusión, la convicción, obtenidos con el pensamiento son idénticos a su calidad:

bueno, malo o híbrido (dual). Si pensamos mal, no debemos esperar un resultado bueno y si pensamos bien no obtendremos un resultado malo. Así pues, nuestro esfuerzo será mantener nuestro pensamiento en el bien, para lograr y disfrutar los buenos resultados: buena salud, fortuna y felicidad. Todo depende del pensamiento individual; todo lo bueno está a nuestro alcance por el módico precio de un esfuerzo bondadoso sostenido.

El pensar hace todo

El pensar hace, causa, o produce todo, todo lo bueno y todo lo malo para el individuo.

El significado de esta frase es un tanto revolucionario y trascendente. Plantea un concepto nuevo y diferente en la relación a la enseñanza tradi- cional en cuanto a la idea del origen de todo. Muestra con claridad la falta de sentido en solicitar o suplicar ayuda a alguien para lograr algo.

Por lógica se deduce que si el pensar produce todas las cosas, buenas y malas, entonces el pensar es la causa o el productor de todo. Esta idea elimina el sentido de que existen poderes externos, diferentes al pen- samiento individual.

Si se razona cuidadosamente la frase, se encuentra que describe al único poder creador que hay: el pensamiento. Entonces, es el propio individuo, mediante su pensamiento, que produce todo lo que es bueno, o todo lo que es malo, según la calidad del pensamiento. Esto está en concordancia con el hecho de que la causa de todo es mental y lo es a través del pen- samiento.

Este concepto y el significado de la frase mencionada, seguramente será un verdadero obstáculo para los que no están convencidos, pero de alguna manera será un factor activo para llevarlos al razonamiento y enten- dimiento de la verdad de la vida. En efecto, el escéptico deberá comprender bien dicho significado antes de poder producir el pensamiento bueno y

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correcto y sólo hasta que lo comprenda estará en el camino de los enten- dedores de la verdad. La afirmación de la frase mencionada constituye el centro de la enseñanza verdadera, por lo que es indispensable para entender la verdad. Si se falla en esto, todo lo que se haga, por afanoso que sea, será equivocado, improductivo o inútil. No se puede llegar al entendimiento por caminos equivocados o ilusorios; sólo hay un camino para llegar: el razonamiento con base en la verdad.

Como se ve, estamos utilizando el término la verdad una y otra vez, en forma repetitiva, la damos por entendida y constituye la gran meta; como debemos tener una idea muy clara de lo que es la verdad, precisaremos el concepto. En un contexto general, se entiende por verdad todo lo que es bueno, inmutable y perdurable y por ende, lo que está basado en hechos, lo que es real, lo que se puede comprobar, lo que se puede de- mostrar y reproducir si se sigue el método adecuado. Una definición más completa de la verdad, como se anotó en el Prólogo sería: La verdad es tu pensamiento en el bien y la perfección, tu pensamiento correcto que te hace consciente de que tú eres tu propia causa y que eres vida eternamente autosostenida, en armonía perfecta.

De manera que cuando mencionemos la verdad, queremos decir todo esto y asumiremos que está perfectamente comprendido.

Ciencia y creencia

La ciencia de la mente, como cualquier otra ciencia, tiene que ser entendida para poder ser utilizada adecuadamente y obtener los resultados idóneos; la ciencia está basada en hechos comprobados y comprobables y éstos deben ser conocidos, razonados, entendidos y aplicados correctamente. Entonces, la ciencia es para entenderse y no para creerse. Esto último sólo aplica a las creencias, que precisamente por ser eso, son creídas, no entendidas, pues se basan en conceptos vagos, imprecisos y falsos, la mayor parte de las veces. La diferencia, pues, entre ciencia y creencia, no podría ser más contundente y clara. Creer en una ciencia, como las matemáticas, no capacita o ayuda al individuo para aplicar los principios de dicha ciencia para la resolución de problemas, sino que el estudiante

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El poder del pensamiento

debe entender las matemáticas para poder hacer uso práctico de ellas y lo mismo sucede con cualquier otra ciencia.

Si el pensar es la causa de todo, el pensamiento correcto es el creador de todo lo bueno, es por lo tanto, el creador de todo lo que es real. Y el pen- samiento equivocado o malo siendo el creador de todo lo malo o equivo- cado, es por lo tanto, el creador de todo lo irreal.

El pensamiento bueno, entonces, es la verdadera causa de todo lo que es real o verdadero y el pensamiento erróneo o malo, como engaño o supo- sición que es, produce lo erróneo y falso irreal y es la causa de todo lo equivocado o malo, es decir, lo que no puede ser real o verdad. Y la verda- dera causa y su acción deben imponerse siempre. Esto es lo que enseña la ciencia de la mente y es la verdad pura.

Todo lo que es creado o producido, está en y es producido por el pensa- miento del individuo. Es decir, la causa y el efecto son de naturaleza mental, no físicos o materiales, o lo que es lo mismo, que toda causación es mental; por cada objeto o experiencia, existe una causa mental.

Mente y mental

Como toda causación es mental y mente es la única causa, entonces, mental y mente son lo mismo exactamente. Es por ser consistente en el pensar correcto, no importa a donde conduzca, que se puede esperar entender adecuadamente la verdad de la vida y lograr los resultados buenos y bellos que siguen al pensamiento del bien.

Una vez que aceptamos que lo mental y la mente son uno y también que el pensamiento y lo mental son uno, Ilegamos a la conclusión que el pensamiento es creativo, o que el pensar hace todo.

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Clasificación del pensamiento

“Los pensamientos correctos son realidad

y poder;

los pensamientos equivocados son irrealidad e

impotentes, poseyendo la naturaleza de sueños. Los pensamientos buenos son potentes; los pensamientos malos son impotentes,

y deberían aparecer como tal;

los pensamientos enfermizos son irrealidad y

debilidad, mientras que los pensamientos saludables son realidad

y fuerza.” (M.B.Eddy)

Aquí se pone de manifiesto que las palabras real y realidad tienen un significado más profundo que el aparente. Si el bien es lo real, entonces

lo real es el bien. Si realidad es espiritual, sabiduría, poder, amor, luego

la

realidad es el concepto integral de espíritu.

Si

la verdad es lo real, lo real es la verdad y como la verdad es el bien, lo

real es el bien. La ciencia de la mente enseña, pues, que el pensamiento bueno o correcto es el único poder o causa, que la verdad es pensamiento de verdad y que el error es pensamiento equivocado esto tendrá que ser entendido y aceptado totalmente si queremos ir por el camino de la verdad.

Separar lo correcto de lo erróneo

Así llega el momento de separar los entendedores de los ignorantes, saber de no saber, pero esta separación sólo debe ser con el ánimo de

ayudar a convertir lo irreal en lo real; el ignorante debe dejar de serlo

y convertirse en entendedor para gozar plenamente su bien es este

plano de la existencia. Esta es la verdadera función o proyección de la Aplicación Mental, hacer entendedores de los meros ignorantes. No es eficaz continuar buscando la verdad si todavía se está lleno de creencias:

habrá que razonar, eliminarlos y establecer la verdad en su lugar. Este cambio debe seguir la ley de la progresión y por tanto, debe ser gradual

y con suavidad, para que se establezca en forma firme y permanente.

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El poder del pensamiento

La idea, o creencia en un poder extraño, separado del individuo, debe ser eliminada en cuanto sea posible, porque obstruye el camino al entendi- miento; no debemos lamentar la pérdida, porque realmente es ganancia, el ídolo de barro tendría que derrumbarse en un momento dado y cuanto antes mejor; en su lugar se erigirá el magnífico entendimiento de que es- te poder está en ti como producto del razonamiento con base en la verdad de la vida.

El pensamiento es la fuerza creadora y por tanto, puede reproducir en el cuerpo su propia buena naturaleza (salud), y si es erróneo, manifiesta lo equivocado (enfermedad).

Cuando el individuo no sabe que con su pensamiento correcto tiene el poder para manifestar la buena salud y fortuna en su cuerpo y su expe- riencia, supone equivocadamente que algo extraño o diferente a su propio pensamiento es causal de la salud, o enfermedad que se manifiesta en el cuerpo.

El pensamiento tiene dominio absoluto sobre todo; entonces surge la idea de que el pensamiento es el todopoder, porque lo que tiene dominio sobre todas las cosas, debe ser el todo poder.

El gran error

El mayor error del individuo es no saber que es su propia causa me- diante su pensamiento, porque así atribuye sus resultados a causas externas.

En realidad, el individuo hace todo, pero cree que el resultado es producido por agentes extraños. Esta apreciación equivocada o ignorante es elimina- da por el aprendizaje mediante el razonamiento con base en la verdad y el entendimiento resultante.

Si el pensar hace todo, tanto lo bueno como lo malo, ya no hay nada que algún otro poder pueda hacer o crear.

Que el pensamiento, en último análisis, es la única causa de todos los males, al igual que de los estados saludables, es más y más evidente conforme se entiende la verdad de la vida.

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El individuo deberá ser consciente, en todo momento, que su pensamiento sostenido, que llega a una conclusión, será el que se manifieste en su cuerpo y experiencias y por lo tanto, debe cultivar sólo los pensamientos que desea se manifiesten. Su trabajo mental será mantener el pensamiento bueno para experimentar sólo los resultados o experiencias buenos deseados.

El autocontrol completo del individuo, mediante sus pensamientos y con- clusiones es evidente y por ello, no se debe atribuir las enfermedades a un poder diferente a su propio pensamiento enfermizo y la curación a un poder distinto a su propio pensamiento saludable y correcto.

Esto puede implicar una gran responsabilidad para muchos, pero qué bueno que así sea, porque en realidad será una tarea grata, buena y cons- tructiva, ejercer nuestra causa magnífica en forma responsable y mucho bien lograremos con ello.

Asumir la responsabilidad

El individuo es poco inclinado o contrario, a asumir la responsabilidad por sus pensamientos, acciones y trata de culpar a factores o poderes externos por sus resultados erróneos. La idea de un poder externo res- ponsable de todo, en relación al individuo, resulta cómoda o conveniente para mucha gente, porque implica que ellos no son responsables de sus resultados, sino que éstos son producidos por dicho poder y así, no asu- men sus responsabilidades. Este concepto erróneo ha sido responsable, en gran medida, del atraso de la humanidad en ciertas áreas. El individuo debe saber que esto está equivocado, que él es y debe ser, el único res- ponsable de todo lo que se relaciona con su vida, porque él es su propia causa mediante su pensamiento y que él mismo mediante su pensamiento equivocado o enfermizo causa su enfermedad y asimismo, con su pensa- miento bueno o correcto causa su salud y todo lo bueno para él.

El pensamiento malvado es impotente

Los pensamientos malvados o equivocados de un individuo no tienen poder alguno -son impotentes- para afectar la mentalidad de otro indivi- duo, a menos que éste los acepte.

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El poder del pensamiento

El individuo es un agente moral libre para pensar lo que quiera y no está

sujeto al pensamiento malo de otros, a menos que desee estarlo. Es por saber esto que la práctica mal intencionada se hace imposible. Cada men- talidad individual tiene dominio sobre sí misma y es sólo por la entrega intencional o ignorante de este dominio que alguien puede afectar men- talmente a otro.

El pensamiento malo de otros no tiene poder por sí mismo, sino que cada

individuo que erróneamente admite la creencia de que tiene poder, será afectado, no por el pensamiento malo, sino por su propia creencia acerca de ello. La propia creencia del individuo gobierna todo el asunto y como es afectado por esta creencia (aunque no haya práctica mala ejercida por otro), él experimentará el efecto de la mala práctica en concordancia con la creencia errónea acerca de ello. Este efecto malo es el producto del pensamiento equivocado, aunque la culpabilidad se imputa a algún otro.

Nadie podrá lograr que un individuo que piensa bien cambiara su pensa- miento y actuara mal, porque el pensamiento bueno del individuo recha- zaría completamente los pensamientos malos. Así cuando el individuo tiene establecido en forma constante su pensamiento bueno o correcto, éste constituye una barrera protectora inexpugnable contra todo el pensa- miento equivocado o malo de otros.

De manera que no hay poderes malos y buenos, misteriosos, separados o

ajenos al individuo, que le envían los pensamientos malos y los pensa- mientos buenos; sino que siempre es el propio individuo con su pen- samiento, según sean malo o bueno, quien causa directamente lo malo

o lo bueno para él mismo. Todo depende del propio pensamiento y qué

bueno que sea así, porque el individuo por sí mismo tiene todo el poder necesario para procurarse todo el bien que desee.

El individuo que entiende esta verdad, se libera, se hace consciente de que es un ser mental, capaz, autosuficiente y que todo el poder reside en su pensamiento bueno y así, entra de lleno en el entendimiento de la verdad de la vida.

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Acción del pensamiento en el cuerpo

Conviene insistir en la acción del pensamiento sobre el cuerpo del indi- viduo, porque esta idea debe quedar bien establecida en la mentalidad.

El cuerpo sólo reflejará los pensamientos sostenidos de la mentalidad:

salud o enfermedad.

Así, todo es el resultado del pensamiento del individuo, correcto o equi- vocado y el cuerpo expresa cualquier pensamiento delineado sobre él. La idea es bosquejar en la mentalidad los pensamientos de salud u otros, que se desea manifestar, o experimentar en el cuerpo.

Con esta acción del pensamiento bueno sobre el cuerpo, el individuo se probará a sí mismo que es su propio pensamiento bueno el que produce los resultados y no un poder lejano y que sólo existe una conclusión ló- gica: el pensamiento es la única causa para el individuo en todos sentidos, su propio pensamiento sostenido en forma habitual.

“Siempre le puedes tener confianza a un pensamiento correcto, y todo funciona para el bien para quien ama pensar el bien”. (W.W. Walter).

La gente, en general, está tan ocupada con sus temores, males y enferme- dades, que no tiene tiempo para tratar de dañar a otros con su pensamien- to. Y si la gente supiera cómo usar su poder mental, lo usaría ávidamente para liberarse de sus propios males y enfermedades y no para causar daño a otros.

Quien acepta las creencias equivocadas como verdades, sufre un gran error y está en la necesidad de eliminar dichas creencias cuanto antes posible, mediante su razonamiento con base en la verdad de la existencia, pues sólo así podrá disfrutar de la vida y producir sus buenos resultados. El individuo debe ser completamente responsable de sus propios pensa- mientos y acciones y también es irracional temer asumir el crédito para uno mismo por el propio sanar, cuando es un hecho que es la aprehensión correcta de los hechos lo que sana, o sea, el propio pensamiento correcto.

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El poder del pensamiento

El maestro tiene mérito por mostrar el camino, pero el individuo debe ad- quirir el entendimiento y hacer la corrección del pensamiento por sí mismo.

Cuando se solicita o suplica la intervención de un poder externo, miste- rioso, sobrenatural, para que produzca el sanar, el buen resultado que puede obtenerse es por el cambio en el pensamiento operado por la fe ciega y ese resultado será pasajero porque la fe ciega es inestable o va- riable y así el resultado variará y desaparecerá también. El verdadero sanar es producto del entendimiento y aplicación de la verdad y es permanente, porque el entendimiento no cambia ni desaparece.

El pensamiento y las funciones corporales

El cuerpo manifiesta directamente los pensamientos del individuo como alteraciones pasajeras en las funciones de los órganos: palpitaciones cardiacas, rubor, palidez, temblor, sensación de escalofrío, sudoración, fiebre, falta de aire, cansancio, náusea, vómito, diarrea, constipación, calam- bres, dolor y muchas manifestaciones más.

Todas las funciones que manifiesta el cuerpo pueden ser influidas o alteradas por el pensamiento y así, ser gobernadas por el pensamiento; esto no es fácil, pero es perfectamente posible, mediante el debido en- trenamiento por suficiente tiempo, como es el caso de los faquires; éstos pueden no tener el entendimiento de la verdad, pero han entrenado el dominio de su cuerpo mediante el pensamiento.

Entonces, es posible alterar cualquier función corporal mediante el pensa- miento y el grado en que esto se puede lograr está en proporción directa al pensamiento o convencimiento de que se puede lograr y será imposible, asimismo, para quien piense que no lo puede lograr. El pensamiento de que no puede hacerse, en el último caso, es el que gobierna y se ejecuta; pero no será imposible para quien cree que es posible hacerlo y puede ser hecho a voluntad por el individuo que entiende la forma en que trabaja la mente, lo suficientemente, como para demostrar su trabajo.

Es fácil mostrar cómo el pensamiento se refleja claramente en las funciones corporales, por ejemplo, cuando el individuo piensa que está cansado,

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pronto comienza a sentir sueño y bosteza; cuando piensa en un platillo sabroso, se estimula la secreción de jugo gástrico y se tiene una sensación especial; cuando se tiene pensamientos de tristeza se pueden manifestar varias alteraciones, como astenia (falta de fuerza), llanto y sollozos; cuando se tienen pensamientos de alegría puede mostrarse estimulación muscu- lar, risa o canto.

Cuando un pensamiento determinado permanece constantemente en la mentalidad, de manera que se hace habitual, entonces se manifiesta en alteraciones más o menos definitivas o permanentes y ciertamente un pensamiento particular puede producir justamente el efecto deseado. Los pensamientos de tristeza y su efecto pueden ser cambiados por pen- samientos de felicidad o alegría, así, el pensamiento de felicidad sana la tristeza y esto aplica a todo tipo de pensamientos y sus estados de ánimo resultantes un pensamiento dado contra su opuesto.

Dolor

El dolor es uno de los síntomas más perturbadores que sufre el ser humano,

y ciertamente ocupa un lugar central en los estados enfermizos o patoló-

gicos. La enfermedad se considera más importante y más urgente para necesitar remedio inmediato, si hay dolor, como parte de ella. Se sabe que el dolor es la manifestación corporal de un estado inarmónico o falta de armonía en la mentalidad y entonces, por lógica, se curará estableciendo un estado de armonía mental.

Todo confirma que es el pensamiento que produce o causa todo, lo bueno

y lo malo, por ende, es el único creador; el pensamiento bueno o correc-

to es el único poder, el verdadero y el pensamiento erróneo o malo es el generador de todo lo malo.

Toma el pensamiento directamente opuesto, sostenido en el razonamiento para producir el sanar y debemos dedicar especial cuidado y deseo a la aplicación correcta. Recordar que el verdadero objetivo, la sabiduría supre- ma, es la aplicación correcta; todo nuestro pensamiento lo deberíamos enfocar en términos de aplicación.

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El poder del pensamiento

La propia mentalidad es causal, o responsable, de sus propios pensa- mientos y sus pensamientos son causales, o responsables de todas sus experiencias. Si las experiencias del individuo no son aceptables para él, tiene la magnífica oportunidad de cambiar dichas experiencias, por la corrección específica adecuada del pensamiento correspondiente. En- tonces, no se necesita invocar a algún poder fuera de la mentalidad individual y entre más pronto se reconozca, el hecho de que cada semilla (pensamiento) produce fruto (efecto) según su naturaleza, mejor será y entonces el individuo será más y más cuidadoso de su pensamiento y si lo corrige, progresará en todos sentidos para el bien.

El camino a la armonía

El único camino directo a la armonía es a través del constante pensamiento en el bien y de ninguna otra manera, ni por otros caminos. Tratar de obte- ner la armonía con otros recursos o métodos, es por lo menos, perder el tiempo y aumentar la frustración.

La debida corrección del pensamiento individual equivocado hasta la eliminación total de toda creencia errónea, es la verdadera labor para cada individuo, que será una labor grata y muy productiva, llena de satisfac- ciones. Y hay que empezar cuanto antes, de inmediato, en la tarea de la rectificación del pensamiento, porque conforme pasa el tiempo, los hábitos de pensamiento equivocado se fijan más firmemente en la mentalidad y cada vez será más y más difícil corregirlos o destruirlos.

La seguridad de la aplicación

Cuando logramos aplicar adecuadamente el pensamiento en el bien, eso constituye una experiencia favorable que dará seguridad por su compro- bación y enriquecerá las posibilidades del individuo para una mayor y más extensa aplicación; de manera que realmente no hay logros buenos pequeños, porque toda buena experiencia acrecienta las posibilidades de éxito futuro de una vida más armoniosa y feliz.

Si a pesar de los esfuerzos no se está experimentando un sentido de armonía y felicidad en la vida, seguramente el individuo no ha encontrado

Pensamiento

33

todavía el camino verdadero, porque éste siempre lleva a ese sentido de positividad, alegría, armonía, salud y felicidad.

Si el estudio y práctica de la Aplicación Mental no están teniendo como resultado mejor salud, mayor abastecimiento, armonía y felicidad, con seguridad hay algo equivocado en el proceso, porque es la ley de la vida que lo semejante produce lo semejante y no puede ser de otra manera; entonces, habrá que analizar cuidadosamente dónde está el error para poder corregirlo de inmediato. Con frecuencia la explicación está en que no se han eliminado las creencias erróneas y que el individuo está tratando de apoyar la verdad con su creencias previas; es decir, que trata de edificar sobre cimientos falsos, porque la verdad firme de la existencia es que con el entendimiento de los hechos sólo se puede objetivar todo lo bueno de la vida y no lo opuesto.

Enfermedad

El uso dado a la palabra enfermedad como sólo en referencia el cuerpo, ha evitado la posibilidad de clasificar cualquier situación que no es buena como una situación enferma. Es útil considerar en un sentido muy ge- neral y para efecto de entender la multiplicidad de la causación mental, y del proceso general del sanar, que podemos estar enfermos de la salud, enfermos de la felicidad, o enfermos del abastecimiento, según sea el caso. El sanar, pues, la corrección o rectificación se aplicará a las diferentes áreas afectadas. Y nuestro mayor esfuerzo debería dirigirse a lograr la salud, la normalidad, cuando se manifiestan los estados de enfermedad.

El estudiante debe ser consciente que una de las primeras obligaciones para consigo mismo al estudiar Aplicación Mental es ser autosuficiente en todo y en la mayor medida posible, según sus circunstancias; lograr a toda costa su buena salud y mejor abastecimiento, factores primordiales para su armonía y felicidad.

Pobreza

Quienes creen que han entendido la verdad de la vida y todavía no han dominado la pobreza o limitación financiera, muestran, sólo por ello, que realmente no han aplicado la verdad en su vida diaria, en la forma adecuada.

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El poder del pensamiento

Para dominar la pobreza y limitación financiera es indispensable que el individuo entienda que la abundancia o abastecimiento es puramente mental y que puede manifestar todo el dinero que quiera por mantener su pensamiento razonador en la idea de abastecimiento amplio y suficiente, en forma continua y con la seguridad de que así será y si su pensamiento de abastecimiento es sólo momentáneo y alternado con los pensamientos contrarios, entonces no debería esperar nada.

Si se hace el trabajo mental en forma correcta se logrará todo lo bueno. Esto significa que se debe pensar y razonar, una y otra vez, hasta llegar al sentir, al entendimiento y entonces el entendimiento, que es el poder, hará el resto -corregirá el pensamiento equivocado en la mentalidad- o sea, producirá los buenos resultados o conclusión, o manifestación.

Ley de la proporción

La ley de la proporción implica que habrá que mantener una proporción alta de pensamientos buenos o correctos en la mentalidad para lograr una proporción igual -exactamente- alta de resultados correctos. Esto se captará mejor en porcentajes exactos:

Si pensamos 45 por ciento de pensamientos correctos, experimentaremos exactamente 45 por ciento de resultados correctos, ni más ni menos.

La causación mental es maravillosa y altamente gratificante, sin límites, si la aplicamos constante y correctamente. Entonces seremos realmente libres.

2

2 Pensamiento C ausa m ental Mente, la causa de todo 3 5

Pensamiento

Causa mental

Mente, la causa de todo

35

Mente, la causa de todo Sólo una causa E ste capítulo trata de una de

Mente, la causa de todo

Sólo una causa

E ste capítulo trata de una de las verdades fundamentales de la vida, que debe ser entendida por el individuo para lograr sus manifestaciones o conclusiones buenas, correctas. Esta verdad

primordial es que la causa de todo es mental, que todos los objetos o cosas (visibles), tienen una causa mental (invisible). Esta es la base de nues- tro trabajo de espiritualización indispensable para entender la verdad. Somos seres mentales, individuales, capaces, autosuficientes y eternos.

Con mi mente tengo todo el bien que hay. Esta es la verdad absoluta si se agrega si mi pensamiento se mantiene en el bien, el pensamiento en el bien es el pensamiento correcto, por supuesto.

La causa mental muestra una actividad constante, incesante. El pensa- miento es el agente causal de todo y como nunca dejamos de pensar, nunca dejamos de causar. Debemos aprovechar esta actividad incesante de la causación mental, manteniendo nuestro pensamiento de ahora en el bien y así, causar todo lo bueno que deseamos y merecemos.

38

El poder del pensamiento

El hecho de que seamos causa para nosotros mismos es magnífico, de estricta justicia y fuente excelente de nuestras buenas oportunidades. Así, sólo nosotros, con nuestro pensamiento, somos los únicos que pode- mos causar algo para nosotros mismos; todo lo de nuestra vida depende de nosotros y sólo de nosotros. Entonces, trabajamos a favor de nosotros mismos y no en contra, seamos nuestros amigos, no nuestros enemigos.

La mentalidad graba o esculpe

La mentalidad imprime, mediante su pensamiento, en el cuerpo y sus ex- periencias, sus convicciones mentales. La mentalidad individual tiene de- seos y pensamientos, que al ser sostenidos mediante la razón, llevan a una conclusión, convicción o entendimiento, es decir, la mente con su pensamiento constante logra que éste se manifieste en su cuerpo o en sus experiencias.

La mentalidad graba su pensamiento en el cuerpo y las experiencias del individuo, independientemente de que sea correcto o equivocado, al estilo de un escultor que esculpe o modela. Cuando entendemos esta similitud entre la forma que trabaja el escultor y como lo hace la mentalidad y mantenemos presente la equivalencia, esto resulta muy iluminador, pues nos hace recordar en forma muy objetiva cómo la mentalidad esculpe, talla, graba o imprime sus conclusiones del pensamiento en el cuerpo y en las experiencias y así, si mantenemos pensamientos erróneos, se re- producirán directamente en nuestra manifestación y lo mismo sucede con el pensamiento bueno o correcto.

Mente activa

La mentalidad es muy activa, pues se mantiene imprimiendo los ideales del pensamiento en el cuerpo y las experiencias, sin cesar y nunca deja de imprimir un solo ideal; de manera que debemos mantener nuestros mejores ideales como modelo mental de bien y perfección para que se impriman justamente y siempre en proporción, como trabaja la ley de la existencia.

Es impresionante en la medicina, en el grupo de las llamadas enfermeda- des psicosomáticas o psicógenas, cómo la mentalidad graba en el cuerpo

Causa Mental

39

con su pensamiento de temor, creencia, o inclinación equivocada del ca- rácter los diferentes síntomas de múltiples enfermedades y aunque se dice que éste es el caso de sólo unas cuantas enfermedades, la realidad es que esto es así en cuanto a todas las enfermedades que afligen al ser humano.

Ciertamente, algunas enfermedades que se manifiestan en el cuerpo son clara y acusadamente de origen mental, como el insomnio, la angustia y sus manifestaciones, la jaqueca o migraña, vértigo, gastritis, úlcera gas- troduodenal, colitis inespecífica, asma, urticaria y muchas más.

Así como la mentalidad graba su pensamiento enfermizo o erróneo en el cuerpo, así sucede con el pensamiento saludable o correcto, o sea, éste

puede sustituir al primero y así, se opera el sanar de cualquier enfermedad

o

dificultad. Nosotros somos los escultores y tenemos libertar para grabar

o

esculpir lo que queramos, la decisión es nuestra.

Pensamiento y síntomas

Asimismo, es sorprendente cómo el pensamiento o sentido emotivo súbito altera las funciones llamadas corporales, cómo el pensamiento de temor

puede causar palpitaciones cardiacas, palidez, sudoración, temblor, vértigo, lipotimia, escalofrío y otras alteraciones; cómo el pensamiento de enojo

o ira puede causar resequedad de las mucosas, gastritis, náusea, vómito,

diarrea, rubicundez y muchas más; cómo el pensamiento de tristeza o pena causa depresión, desaliento, llanto, sollozos, sensación de frialdad,

etc., y así sigue la lista casi interminable. También se ha comprobado cómo los pensamientos buenos y correctos opuestos, restablecen la normalidad

y el sentido de bienestar.

La causa, siempre en actividad

Esta acción de imprimir nuestro pensamientos en nuestro cuerpo y nuestras experiencias es un proceso constante, ininterrumpido, porque la causa es activa siempre, o sea, que siempre estamos causando. Estamos grabando constantemente nuestro pensamiento, por ello, debemos mantener nuestro pensamiento en el bien, para que eso sea lo que se imprima en nuestro cuerpo y experiencias. Somos causa siempre, no a ratos.

40

El poder del pensamiento

Cuando el individuo manifiesta enfermedad u otro malestar, debe ser consciente de querer corregir la manifestación errónea y de que es abso- lutamente capaz de hacerlo, si su mentalidad establece el pensamiento saludable o correcto que corresponda y lo mantiene firmemente en forma sostenida hasta llegar al sentir o conclusión correcta. Una vez obtenido el buen resultado, debe ser consciente del mecanismo del cambio mental ocurrido y cobrar por ello certeza, seguridad, para repetir el proceso en ocasiones futuras, cuando fuera el caso.

Modelo mental de perfección

Debemos cesar de pensar la imperfección y pensar sólo la perfección; siempre delinear el cuerpo y las experiencias en el bien y la perfección -éste debe ser nuestro modelo mental permanente- y no en la imper- fección; porque el cuerpo es la corporificación o expresión visible de la mentalidad individual, ya automáticamente expresa las convicciones y conclusiones de la mentalidad. Se trata de un proceso constante, que está en operación en todo momento, como ya se mencionó, aunque el individuo no sea consciente de ello. No se puede dejar de causar ni siquie- ra por un momento.

Cada uno de nosotros tiene un modelo mental de sí mismo y de su medio. Este modelo mental es formado por el propio individuo y es el resultado de su pensamiento habitual en ciertos puntos específicos. La mentalidad, a través del hábito manifiesta su pensamiento en el estado objetivo o visi- ble. Si el modelo mental que el individuo ha establecido de sí mismo, es enfermizo o imperfecto, la mentalidad lo tendrá que manifestar con toda su imperfección, en forma de una conclusión o resultado equivocado en acción, sentir o forma; porque el modelo mental es el sujeto o patrón en que se basa el pensamiento y que la mentalidad irremisiblemente repro- duce o corporifica en el estado objetivo.

Se habla de conclusión de acción, sentir o forma, porque los pensamientos pertenecen a alguno de estos tres tipos: pensamientos de acción, sentir o forma. Son pensamientos de acción los referentes a un acto determina- do, como ir a algún sitio, realizar un viaje, o cualquier acción o actividad y este tipo de pensamiento sólo puede llegar a la conclusión de acción y

Causa Mental

41

no a la de sentir o forma. Los pensamientos de sentir son los que involu- cran sentimientos o emociones como amor, aceptación, captación, entu- siasmo, etc. y los pensamientos de forma son los relativos a cosas u obje- tivaciones, como dinero, coches, casas, etcétera.

Escultor

Nuestra mentalidad es, pues, como un escultor, que constantemente está esculpiendo, tallando, o modelando con el cincel del pensamiento, el

modelo mental planteado, en el cuerpo y en las experiencias y el resultado

o convicción dependerá del tipo y características del modelo establecido,

que se reproducirá fielmente en la corporificación o experiencia. Si nuestro modelo mental establecido es de temor, enfermedad, pena, sufrimiento y fracaso, no nos debe sorprender que el resultado objetivado sea precisa- mente creencia, enfermedad, pena, sufrimiento y fracaso y en la exacta

proporción. Es muy frecuente que el individuo tenga un modelo mental de

si mismo más o menos imperfecto, en forma de males e imperfecciones

que se ven por todas partes. Algunos tienen modelos mentales que son imperfectos en cuanto a la mente y al cuerpo. Otros tienen el sentido im- perfecto o falso de ser víctimas desamparadas del destino o ambiente, que carecen de entendimiento, que carecen de poder, que carecen de todo. Si la naturaleza de la mente es tal que reproduce sus modelos mentales, no nos debemos sorprender de que las expresiones visibles de tales modelos mentales imperfectos sean el desamparo, ignorancia, pobreza, fracaso, enfermedad, muerte y todo tipo de males. Y para remediar esto deberemos formar modelos mentales buenos y perfectos de nosotros mismos, de nuestros cuerpos y de nuestro medio y experiencias.

No pienses mal de ti mismo

Si pensamos de nosotros mismos como seres inferiores, frágiles, sin de- fensa segura contra accidentes y enfermedades; si pensamos de nosotros mismos como dependientes de algún otro poder que el nuestro propio, para la corrección, éxito y felicidad; si pensamos que tenemos un cuerpo que está sujeto a lo inarmónico, deformidad y vejez; si pensamos de no- sotros mismos como sirvientes en lugar de amos; si pensamos de nosotros mismos como incapaces en lugar de capaces, imperfectos en lugar de

42

El poder del pensamiento

perfectos, entonces estamos formando un modelo mental humano imper- fecto con base en dichos pensamientos erróneos e imperfectos, e irre- mediablemente los veremos expresados como toda clase de errores e imperfecciones en todas las expresiones ó fases de nuestra vida.

Estas creencias humanas erróneas e imperfectas, con los modelos men- tales erróneos que hemos formado, deben ser abandonadas y en su lugar debemos establecer y mantener mentalmente el modelo mental de que todas las cosas y condiciones son buenas y perfectas. Si podemos estimular nuestro sentido de perfección teniendo un delineamiento claramente definido en nuestra mente, entonces será sabio mantener tal modelo. Así, cuando tú piensas de ti mismo o de tu cuerpo como imperfecto o enfermo, a partir de este pensamiento erróneo o enfermizo, tu mentalidad causa un cuerpo enfermo.

Control completo

Insistimos en que si un cuerpo enfermo resulta de pensamiento enfermizo,

entonces, también debe entenderse que el pensamiento saludable, bueno, correcto del individuo lo sanará, es decir, hará que se manifieste la buena salud. La mente es siempre el propio pensamiento del individuo y no algo diferente. La mentalidad tiene un control completo sobre el cuerpo y lo puede hacer enfermo o saludable, según mantenga pensamientos de enfermedad o de salud. El individuo siempre verá reflejado en su cuerpo,

o experiencias su propio pensamiento, correcto o equivocado y no debe

atribuir la manifestación visible a alguna otra causa o poder extraño o

externo. Suponer otras causas es lo que da lugar a que el individuo se sienta desamparado e impotente, imposibilitado absolutamente para ser el árbitro -el amo- de su propio destino, como debería ser.

Somos escultores y grabamos en nuestro cuerpo, con el cincel del

pensamiento los ideales o modelos mentales establecidos, si éstos son equivocados experimentaremos el mal o enfermedad. Cuando pensamos con la verdad, (los hechos), pensamos de nosotros mismos y de todo lo demás, como perfectos y buenos, e imprimimos este pensamiento correcto

o verdad en nuestro cuerpo y ambiente y entonces, experimentamos las

condiciones reales o verdaderas de la vida, es decir, bondad y perfección.

Este resultado bueno y perfecto es el trabajo de nuestra mentalidad cuan- do piensa verdaderamente o en conformidad con la realidad el bien.

Si no se cree esto

Causa Mental

43

El estudiante que no crea esto de inmediato, en lugar de llegar a con- clusiones negativas o falsas, debería tratar de comprobar lo dicho, en la práctica, sin prejuicios y con la idea de observar con un espíritu de impar- cialidad científica; si trata de comprobar la verdad, la comprobará y tendrá que convencerse que se trata de la verdad y la aceptará sin restricciones, para siempre.

Si el individuo aplica correcta y persistentemente el pensamiento correc- to a algún problema menor, sin un sentido de ayuda exterior, logrará la prueba por el sanar logrado, de que ningún otro poder diferente al propio pensamiento correcto del individuo, es necesario para realizar el sanar.

Para hacer adecuadamente el trabajo mental, es necesario tener un modelo mental preciso y firme, delinear o bosquejar, en el pensamiento, las imáge- nes mentales que desean reproducir en el cuerpo o las experiencias. Nuestro bosquejo mental siempre será el bien y la perfección, como parte del asunto, tema o detalle específico que se quiere lograr en la manifes- tación. Lógicamente, no se producirá un trabajo mental perfecto con un modelo o bosquejo imperfecto en la mentalidad.

Cuando se elimina el bosquejo de la mente, o cuando no se tiene el deli- neamiento mental, no se podrá producir una manifestación o corpori- ficación visible. Al lograr un pensamiento, siempre aparecerá en la mente un sentido o bosquejo, aunque sea ligero, de dicho pensamiento.

Cuando se suprima el delineamiento o bosquejo mental, al saltar a otros, se debilitará el tratamiento proporcionalmente y cuando se mantenga un bosquejo de bien y perfección, el sanar será eficaz. Debemos suprimir todo bosquejo de enfermedad o dificultad, cuando tratamos de elimi- narlas y asimismo, debemos tener un bosquejo o delineamiento mental de salud y bienestar, cuando tratamos de objetivar eso, precisamente.

Bosquejar

Debemos bosquejar claramente el modelo del bien que deseamos mani- festar, pues la mentalidad da expresión visible a sus ideales de pensa-

44

El poder del pensamiento

miento. Si se mantiene en la mentalidad un modelo de pensamiento de tipo general, el resultado o manifestación será de tipo general. Y si se desea una manifestación de tipo particular o específico, entonces es necesario un modelo de pensamiento de tipo particular o específico, para producir exactamente la manifestación deseada:

Pero debe entenderse claramente que todo tratamiento se hace en la men- te, en el pensamiento y nunca se dirige al cuerpo o la manifestación, porque lo que está consciente, lo que es causativo, es la mente o el pensamiento y nunca el efecto o cuerpo. Siempre se debe dar la importancia central a la mentalidad y su pensamiento y no al efecto, cuerpo o manifestación. No olvidar nunca la relación causa-efecto, mente-cuerpo.

Amar y desear el bien

Debemos ser conscientes que amamos y deseamos mantener nuestro modelo mental de bien y perfección en todo momento y para todo trabajo mental; que deseamos eliminar todo pensamiento erróneo o malo y esta- blecer en su lugar el pensamiento correcto o bueno y que cada ocasión en que comprobamos la forma en que trabaja el proceso ternario men- tal, nos confirma la verdad y nos da mayor seguridad para las próximas aplicaciones.

Es preferible trabajar en lo específico o particular y no en general, porque es más objetivo y da mayor seguridad en el proceso. Sin embargo, hay principios o hechos generales, que deben estar firmemente establecidos en la mentalidad, para usar como una base siempre y cuando sea necesa- rio levantar el ánimo, entusiasmo u optimismo; estos pueden ser: El bien y la perfección lo comprenden todo, todo es mental y yo soy mi propia causa.

Mi deseo original es pensar sólo el bien y enfocaré la vida sólo desde el lado bueno; son fundamentos que producen magníficos re- sultados prácticos, en el momento preciso u oportuno y que deben ser la guía de todo trabajo mental.

Hábitos del pensamiento

Causa Mental

45

El individuo tiende, en forma natural, a formar hábitos de pensamiento

mediante la repetición y crea hábitos respecto a prácticamente todo y así, forma hábitos de pensamiento erróneo o correcto, según sea la asocia- ción de pensamientos en el lado equivocado o en el correcto. Una vez establecido el hábito, su repetición está garantizada. Es por ello, que habrá que vigilar cuidadosamente que la formación de hábitos de pensamiento siempre sea en el lado bueno o correcto.

Para eliminar un hábito de pensamiento erróneo, primero habrá que ser

consciente de que es equivocado y que se desea cambiarlo por el correcto, equivalente; después se procede a interrumpir la continuidad del hábi- to erróneo y se suspende del todo; enseguida, se implanta o establece el hábito correcto, contrario, mediante el razonamiento con base en la verdad y finalmente, se repite mentalmente, por periodos prolongados,

la conclusión correcta -línea de pensamiento- hasta establecer el nuevo

hábito correcto.

Este es el procedimiento adecuado para romper un hábito equivocado

o malo y establecer el hábito correcto correspondiente y se puede usar para suprimir cualquier hábito erróneo.

Padres e hijos

Ahora diremos algo acerca de otro tipo de error del pensamiento,

frecuente en algunos padres, en relación a sus hijos. Un niño es distraído, incumplido en sus estudios, rebelde y pronto este patrón equivocado de conducta es advertido por los padres y fijado en su mentalidad. Allí surge

la idea que esto es así, se da por hecho y se comienza a bombardear al

niño con el pensamiento de que es distraído, incumplido en sus estudios,

rebelde y por supuesto, le dicen eso a todas horas.

Cuando, por otra parte, la maestra o maestro del niño, por su lado, con- cuerdan en la “realidad” de dicha conducta mala del niño y llaman la atención de los padres al respecto, entonces el asunto ya se complicó.

46

El poder del pensamiento

Por supuesto, que el niño así continuará de mal en peor, convencido él mismo de todo eso de lo que se le ha acusado.

Ahora bien, ¿cómo podría ser de otra manera, si el pensamiento de los

padres y la maestra es de franca afirmación del error que consideran como absolutamente real? ¿Qué, la mentalidad infantil no refleja o manifiesta, en gran medida, el pensamiento de sus padres? Realmente, aquí los padres

y la maestra están como cosechando el efecto de sus pensamientos erró-

neos en relación al niño y de hecho, están provocando con dichos pensa- mientos, la conducta equivocada del niño; la están reafirmando, dándole realidad y perpetuándola. ¿Qué se debe hacer en casos de este tipo?

Pensarlo así es hacerlo así

Primero, habrá que reconocer que la conducta equivocada del niño es una manifestación errónea, por tanto, irreal, causada por pensamiento y sentir erróneo. Habrá que investigar qué le está pasando mentalmente al niño, y encontrar la aparente causa -que bien puede ser, aunque sea en

parte, reflejo del pensamiento erróneo de los propios padres-, y eliminarla

y

sustituirla por el pensamiento correcto específico al problema.

Y

entonces, sin importar los signos presentes de la conducta equivocada,

pensar del niño como atento e interesado, cumplido, aplicado en sus tareas escolares y dócil y obediente; enviar una corriente constante de este tipo de pensamiento; decírselo de viva voz, con convencimiento y amor y el cambio favorable en la conducta del niño, aparecerá casi de inmediato. Esto convencerá a cualquiera que es el pensamiento de los padres y maestros que juega un papel muy importante en el pensar y sentir del niño. Así pensar que un niño es torpe, enfermizo y rebelde, es comenzar a hacerlo así y pensar de él como listo, sano, dócil y obediente, es comenzar a hacerlo así y éste es el funcionamiento de la ley mental de causa y efecto. El niño es muy susceptible de cumplir o satisfacer el patrón que se le imponga mentalmente, entonces siempre hay que delinearle un buen patrón, con base en el bien y la perfección.

Malestar crónico

Causa Mental

47

En otro aspecto, hay individuos que se quejan de algo siempre, en forma habitual y con el hábito de pensar que siempre les pasa algo malo, o

siempre sufren por algo, se crea o establece un modelo mental de sí mis- mos como siempre mal o siempre sufriendo. Una y otra vez el modelo mental defectuoso, de imperfección, está activo en su pensamiento y esto mantiene la manifestación equivocada o mala, siempre presente.

Y esto continuará así por tanto tiempo como se mantenga el modelo

mental erróneo.

El procedimiento terapéutico a aplicar en este caso es eliminar el hábito de

pensar enfermedad y sufrimiento y se establecerá en su lugar el hábito del pensamiento de salud y bienestar, aplicado a sí mismo.

La ley

Como escultores de la vida, esculpimos o imprimimos nuestro pensamien-

to en nuestro cuerpo o circunstancias, continuamente y así cumplimos la

ley de causa-efecto -la causa de todo es mental- de la existencia.

Así como en los negocios, las matemáticas, la música, se reconoce y entiende que el pensamiento erróneo trae resultados equivocados, así aplica al pensamiento erróneo en cuanto a la salud y el éxito, como causal de la enfermedad y el fracaso.

El individuo, clásicamente, no ha sido enseñado acerca del papel mara-

villoso que su pensamiento tiene en su vida como causa y en cambio, se le enseñó que las causas son múltiples y externas, ajenas a su pensamiento.

Por eso sus resultados han sido atravesados, deficientes y equivocados.

Los hábitos de pensamiento erróneo referente a forma, son objetivados como forma imperfecta, o problemas o alteraciones de forma; los de sentir equivocado, se objetivan como sentir equivocado y los de acción errónea, como conclusión de acción errónea.

Los hábitos del sentir producen, cuando son erróneos, la llamada dispo- sición errónea o mala y cuando ésta se asocia a otros hábitos de pensa-

48

El poder del pensamiento

miento equivocado, ocurre un fenómeno de intensificación o ínter activación, que aumenta la disposición mala. Estos dos errores juntos forman un modelo mental de maldad, que se manifiesta como enferme- dades muy dolorosas.

El gran libro de la vida

El gran libro de la vida es tu mentalidad y allí se lleva el registro de todos los pensamientos erróneos y la disposición mala que causó sufrimiento

y dolor a otros. Cuando tú causaste dolor y sufrimiento a otros, no te

estabas creando un lecho de rosas para ti, sino uno de espinas, sobre el cual te tienes que acostar, a menos que elimines las espinas con una cantidad equivalente de pensamiento bueno y amoroso. La ley de que lo semejante produce lo semejante siempre está en operación, no hay excepciones, es automática y es la verdadera justicia.

La justicia de la vida no te obliga a reparar todos los errores que cometiste, sino que sólo estés dispuesto a cambiar y a causar lo bueno, en lo sucesivo. Tenemos la necesidad de pensar correctamente, en forma continua, hasta que los hábitos malos sean eliminados y hayamos establecido un nuevo

y mejor modelo mental. Después, nuestro pensamiento habitual será en el lado correcto y gozaremos de buena salud, éxito y felicidad.

Vivir, no sólo existir

Los individuos que no han establecido el hábito del pensar de ahora en el bien, en forma constante, nunca han experimentado la felicidad, la vida real; sólo han existido, pero nunca han vivido realmente.

De inmediato, debemos tomar la firme resolución de nunca más pensar un solo pensamiento erróneo y mantener constantemente nuestro pensamiento en el bien.

Tú eres el escultor y eres tú quien esculpe la escultura perfecta. Todo depende de ti. ¡Cumple, no te traiciones!

3

3 C orreCCión m ental Corregir el pensamiento: asegurar el buen resultado

CorreCCión

mental

Corregir el pensamiento:

asegurar el buen resultado

Corregir el pensamiento: asegurar el buen resultado Rectificar es sanar G ran parte de la

Corregir el pensamiento:

asegurar el buen resultado

Rectificar es sanar

G ran parte de la humanidad vive con la base en creencias de los más diversos tipos y por ello, ha logrado sólo resultados medio- cres, deficientes o malos en muchas áreas de sus activdades. Pero la gente creía que dichas creencias eran verdad y se explicaban

sus malos resultados, por la mala suerte, épocas de depresión económica, o factores externos.

Pero, algunos individuos, en fecha más o menos reciente, han caído en la cuenta, que lo que habían tomado como verdad, es sólo suposición o creencia y muchas veces, franco error y han deseado conocer la verdad para usarla en lugar de la creencia o error y así, obtener los buenos resulta- dos que siempre han deseado. Muchos de ellos, se han puesto activa- mente en la búsqueda y ya están haciendo contacto con la verdad y finalmente, todos lo lograrán.

Hoy, cada vez más, mayor número de individuos, en todo el mundo, conocen sus errores y los quieren cambiar por lo correcto; de manera, que ya van estando listos o preparados para captar o conocer la verdad. Por ello, un número creciente de individuos se está beneficiando con

52

El poder del pensamiento

la enseñanza de la Aplicación Mental y ya están gozando los buenos resultados.

Entonces, la corrección mental de los errores o creencias resulta muy importante, porque corregir o rectificar es sanar y sanar se refiere no sólo a la enfermedad, sino a cualquier otro problema donde sanar es resolver, mejorar, o cambiar.

La corrección, o el sanar mental tiene sus fundamentos que hay que cono- cer y entender; también tiene sus métodos o técnicas para aplicarla, que debemos conocer a fondo.

La corrección precisa que el individuo conozca o identifique bien su problema, que sea consciente que se trata de un auténtico error, que ya no desea sostener más y que está dispuesto, de inmediato a corregir con los medios necesarios. Después, deberá razonar su problema con base en la verdad previamente establecida, para encontrar la solución.

Base para razonar

Cuando el individuo capta algo en la percepción -oído, vista y tacto- lo debe razonar para saber si lo acepta o no; para razonar debe tener una base; si esta base es de suposiciones o falsedades, las conclusiones a que se llegue serán equivocadas. Por ello, para razonar adecuadamente, habrá que tener una base de la verdad, a través de la cual, o con base en la cual, se juzgará lo que se percibe, para saber si es verdad o no y por tanto, para aceptarlo, o no; porque cuando se juzga algo con base en la verdad, la conclusión que se logra, es correcta, es decir, aceptaremos como verdad, sólo lo que es verdad.

La verdad es la base con la que debemos razonar para llegar a las conclusiones buenas, que nos permitirán realizar la corrección mental necesaria, como ya se dijo; por ello, debe estar clara y firmemente establecida en la mentalidad del individuo, como una base para juzgar los nuevos datos, o conocimientos. Esta base de la verdad, comprobada, ha sido seleccionada para que el estudiante la aprenda y la use en sus juicios.

El bien es lo primero

Corrección mental

53

El concepto central en esta base de la verdad es el bien y lo primero que

tenemos que hacer en el proceso de razonamiento con base en la verdad, es comparar el dato o conocimiento nuevo con el bien: Si es bueno, es verdad; si no es bueno, no es verdad y así sabremos si el nuevo concepto debe ser aceptado o no.

La verdad se conoce, pero el individuo puede no entenderla cabalmente, ”lo que buscan ya llegó, pero no lo reconocen”. Todo depende del grado

de evolución o desarrollo. En los cursos de Aplicación Mental se enseña

la verdad como base, en varios apartados, para que el individuo agrupe

convenientemente los puntos que tienen relación directa entre sí, Se recomienda aprenderlos, razonarlos y entenderlos, para usarlos como base para todo el razonamiento ulterior. Además conviene aprenderlos de memoria, para recordarlos y usarlos en el momento preciso cuando

se razona sobre algo que se percibe, para saber si es verdad y aceptarlo

o rechazarlo, según procede y así, usar la base de verdad adecuada para

llegar al entendimiento; si no se recuerdan exactamente, en el momento

preciso, entonces, se razonará con base en lo primero que venga a la mente y que bien, pueden ser conceptos híbridos, pensamientos de mo- da, no siempre correctos, cuando no creencias erróneas. “

Los conceptos principales que forman dicha base de la verdad son: 1. La causa de todo es mental; 2. La vida es individual, yo soy mi propia causa; 3. El desarrollo es progresivo en forma continua, gradual y armoniosa; 4. Amor: Es el principio de la aplicación del bien. Armonía: Es el principio

derivado por pensar y sentir el bien, que a su vez activa el bienestar, paz

y tranquilidad; 5. Deseo: Es el principio que activa y motiva mi pensa-

miento; 6. La verdad de la vida: Sólo el bien es real; 7: La verdad del indi-

viduo: Su naturaleza es mental; su sustancia, la verdad; su calidad, el bien; su cantidad, la perfección; su realidad, la eternidad; 8: Procesos ternarios mentales; 9: La verdad total: Es la causa mental correcta, el bien, el amor,

la perfección; vida autosostenida, inmutable, armoniosa y eterna; 10: Ra-

zonar, entender, aplicar.

De manera pues, que el concepto o conocimiento nuevo, que investigamos en cuanto a si es verdad, o no, lo confrontaremos o compararemos con

54

El poder del pensamiento

los conceptos anteriores más directamente relacionados; si el resultado es positivo, se trata de parte de la verdad y entonces la aceptaremos y pasará a formar parte de nuestro entendimiento; si el resultado es negativo, se trata de un concepto erróneo, falso, o mentira, que rechazaremos de inmediato y que no volveremos a pensar.

La fe ciega

Mucha gente que ha sido sanada o curada -sanar es corregir o rectificar-, por medio del pensamiento no han entendido realmente la causa de su sanar y su idea acerca del asunto es imprecisa. Gran parte de esta gente se sanó mentalmente, no por el verdadero entendimiento del proceso, sino meramente por la fe ciega que profesaban por el método o el operador, en su caso. Cuando se tiene fe en algo, se está convencido de ello y se espera con seguridad que las cosas sucedan en exactamente la misma forma en que se anticipa que ocurra, según lo previsto, aunque nada de ello se funde o se base en la verdad y bien puede fundarse en creencias erróneas. En el caso de sanar la enfermedad, si se tiene suficiente fe, aunque sea ciega, el individuo se sana, pero este tipo de sanar es pasajero o temporal, en vista de que sólo está basado en la fe ciega y ésta vacía o cambia constantemente y en consecuencia, el estado de salud en estas condiciones también es variable.

Entonces, es necesario conocer cómo funciona el sanar mental, cuál es su verdadera causa y entenderla, para poder lograr la corrección o el sanar verdadero, o sea, permanente.

Si sabemos que todo es mental, que este es un universo mental y la mente es la causa de todo, entonces, sabemos que nosotros somos seres mentales, individuales, que causamos todo lo bueno y lo malo para noso- tros mismos, mediante nuestro pensamiento; es decir, somos nosotros mismos, a través del pensar equivocado, quienes causamos nuestra propia enfermedad y también que somos nosotros mismos quienes sanamos, mediante el pensamiento correcto.

Causa-efecto

Corrección mental

55

Cuando el individuo piensa en forma equivocada, su actuación y resultado son equivocados y cuando mantiene pensamientos enfermizos, se causa la enfermedad. Y esta es una acción de causa-efecto; cualquier resultado

o

conclusión tiene que ser precedido por el pensamiento correspondiente;

y

esto obedece a una ley invariable de la vida.

Así, es el propio individuo, mediante su pensamiento, quien provoca que se manifieste la salud o la enfermedad, lo erróneo o lo correcto, según sea su pensamiento sostenido o constante. Pero el individuo suele no creer que esto sea así, sino que más bien se inclina a invocar numerosas causas externas para sus enfermedades o errores y así la cosa no depende de él,

ya no hay responsabilidad y por tanto, no se siente culpable. Y esto es, pre- cisamente, el no saber o no admitir que cada quien, individualmente, es su propia causa para todo, a través de su pensamiento, lo que ha mantenido

a la humanidad en un atraso lamentable.

Pensamiento enfermizo

En general la gente puede aceptar que su pensamiento equivocado

produce actuación equivocada, pero se resiste a pensar o aceptar que es su propio pensamiento enfermizo el que causa su enfermedad, quizá porque eso implica una gran responsabilidad, que el individuo no está dispuesto

a aceptar. Por otra parte, la tradición le enseña las múltiples y supuestas causas externas de la enfermedad, lo que hace que se mantengan más firmemente en su posición errónea.

Cuando un individuo dice que se siente enfermo, realmente quiere decir que ha estado pensando en la enfermedad, que está enfermo, o sea, que la enfermedad o el sentirse enfermo que experimenta, es consecuencia o resultado directo de su pensar enfermizo original, lo acepte o no.

La enfermedad es, pues, una resultante del pensamiento enfermizo o de estar enfermo; es la expresión externa de los pensamientos enfermizos que el individuo ha mantenido. Entonces, en rigor, la enfermedad es de origen mental -cualquier tipo de enfermedad- causada por el pensamiento

56

El poder del pensamiento

enfermizo y por lógica, se deduce que el sanar se logrará mediante un cambio en la causa mental, es decir, cambiando el pensamiento enfermizo por el pensamiento saludable y armonioso y de ninguna otra manera, como lo puede comprobar la experiencia.

Entonces, para sanar o curar la enfermedad, es preciso eliminar el pen- samiento negativo o enfermizo o de sentirse enfermo y sustituirlo por el pensamiento saludable o de sentirse sano o bien y mantener este último constantemente en la mentalidad para lograr el cambio permanente.

Cambio de pensamiento

El cuerpo es sólo la expresión de la mentalidad y refleja lo que ésta le envía, de manera que para que se opere el cambio de enfermedad a la salud, en el cuerpo, tiene que ocurrir dicho cambio en la mentalidad, en el pensamiento, primero, para que así se refleje en el cuerpo. Al efecto, el individuo debe desear vivamente el cambio a la salud, al bienestar y mantener dicho deseo constantemente mediante sus pensamientos de salud y bienestar y en el punto del sentir, experimentará nuevamente la salud y el bienestar, o sea, habrá llegado a la conclusión buena. Al comprobar esto, la forma en que funciona su mentalidad como causa, tendrá una gran confianza, que le será muy útil para situaciones futuras.

El individuo puede pensar equivocadamente en forma inadvertida, o en forma intencional, esto último porque cree que deriva algún beneficio por ello. En el primer caso, cuando el pensamiento erróneo no es intencional, el cam- bio del pensamiento y el cambio correspondiente en el resultado, puede ser más rápido y fácil y en contraste, cuando el pensamiento equivocado es intencional, el cambio no es fácil porque el individuo realmente no lo desea, de manera que la situación persistirá por todo el tiempo que el indi- viduo se aferre a su pensamiento equivocado; sólo cambiará el error, cuando el individuo lo reconozca y desee eliminarlo por sustituir el pensamiento equivocado, por el correcto y cuando esto ocurra, el cambio en la mani- festación se produce de inmediato y como consecuencia directa. Cuando el individuo justifica su error, o cree que es conveniente para él, lo continuará.

Quien sostiene un error, no debería quejarse de ello, sin embargo, muchos se quejan de sus errores. El enfermo se produce su enfermedad y se queja

Corrección mental

57

amargamente de estar enfermo; el pobre no sabe, o no quiere saber, que sólo él mismo, con su pensamiento enfermizo se causó su enfermedad y que asimismo, sólo él, con su pensamiento saludable o correcto puede eliminarla.

Por supuesto, que la misma ley opera no sólo para la enfermedad, sino para todo lo equivocado o la creencia errónea: errores, manifestaciones del mal, “mala suerte”, invalidez, vejez y muerte; todo es causado por el pensamiento y es cambiado por el pensamiento, también.

La enfermedad es un estado mental

Así pues, la enfermedad es un estado mental erróneo, manifestado en el

cuerpo y por tanto, la salud también es un estado mental, pero correcto

o bueno, manifestado en el cuerpo. La mentalidad del individuo puede

proyectar cualquiera de ellos en el cuerpo, depende sólo de ella. La en- fermedad es un estado anormal, contranatural, artificial, ficticio, por lo tanto, no es el estado normal, natural, real o verdadero, o sea, es lo con- trario, irreal, mentira o ilusión. La salud, en cambio, es un estado normal, natural, verdadero o real, bueno y conveniente, es decir, el estado que

debe prevalecer, que debe ser permanente. Por ello, debería ser fácil y placentero para el individuo pasar del estado de enfermedad al de salud. Y ciertamente, cuando se lo propone, así es. Si el individuo supiera la verdad acerca de la enfermedad y la salud, nunca optaría por la enfermedad y siempre sería saludable. El individuo debe ser enseñado en esto.

Creencia como verdad

El individuo deberá comprobar cómo ha aceptado creencias erróneas co-

mo verdades y cómo dichas creencias se han manifestado como efectos, ya sea en el cuerpo o en sus circunstancias o experiencias. Debe estar conscien-

te que mientras mantenga pensamientos equivocados o enfermizos, el error y la enfermedad se estará manifestando continuamente.

Que el individuo deberá saber la verdad y usarla como base de su pensa- miento y entonces sus resultados y experiencias serán buenos, porque la mente es causa y su pensamiento causal.

58

El poder del pensamiento

Entonces, el individuo aprenderá con gusto a usar constantemente el pensamiento correcto y a manifestar sólo las cosas buenas de la vida. Al comprobar su propia causa en su propio pensamiento cobrará una gran seguridad, pues sabrá que todo depende de él, que bastará con usar constantemente el pensamiento bueno para gozar todo lo bueno. Mantener el pensamiento correcto parecerá un tanto difícil al principio, pero después se verá con la práctica que, además de placentero, es fácil, por ser lo natural, lo normal, lo bueno y entonces, ya no aceptará el pensamiento equivocado y no se apartará del pensamiento del bien y que en esas condiciones, lo difícil será pensar lo equivocado.

Muchas causas

La causa de todo lo que te sucede es natural, clara y lógica, porque es tu propio pensamiento y no se trata de algo sobrenatural, misterioso, com- plicado o inexplicable. Sin embargo, la humanidad siempre ha atribuido la salud y la enfermedad a muchas causas -casi infinitas-, y nunca a la única causa que es el pensamiento, lo que parece una grotesca ironía, difícil de entender; de aquí que el sanar con los medios tradicionales haya encontrado el fracaso casi invariablemente, porque no corrige la causa.

Cualquier individuo, libre de prejuicios y deseoso de encontrar la verdad en cuanto al sanar, podrá comprobar, más o menos, por propia experien- cia, cómo el pensamiento correcto saludable, sincero, con el deseo de curación, si se mantiene en la mentalidad, restablece la salud, al eliminar la enfermedad y será así siempre. Si por otra parte, observa que los re- cursos ordinarios para sanar logran resultados deficientes, inseguros, inconsistentes, cuando no contrarios, comprenderá que el método correc- to para sanar, el verdaderamente confiable es el sanar mental.

El individuo sólo debe aceptar aquello que después de haber sido razo- nado, con base en la verdad, permanece bueno y verdadero, pero entonces lo debe aceptar y al mismo tiempo, eliminar su contraparte equivoca- da o falsa. Nunca se debe aceptar algo por creencia ciega, sin la debida comprobación, como verdad y estaremos alertas para captar la verdad dondequiera que se nos presente, pero sólo la verdad.

Método defectuoso

Corrección mental

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Si en una circunstancia determinada no podemos resolver un problema o

corregir un error, no debemos concluir, en forma ignorante y superficial, que dichos problemas no tienen remedio, ni que el método empleado para resolverlos sea erróneo, sino que sólo habrá que concluir, de momento, que quizá no empleamos el método en forma adecuada y entonces deberíamos hacer las correcciones pertinentes.

Así como al resolver un problema aritmético, nos equivocamos, no concluimos rápidamente que la aritmética es deficiente, o no útil, para resolver problemas, tampoco debemos concluir que el método mental para sanar la enfermedad o los problemas, es inadecuado o ineficaz, sino que debemos abocarnos a conocerlo y entenderlo mejor, para aplicarlo

mejor, con mejores resultados. Entonces, los métodos aritméticos, musical

y mental deben ser entendidos, antes de aplicarlos adecuadamente, en la solución de problemas de aritmética, de música y de sanar.

El proceso ternario

En la aritmética los elementos básicos para contar, plantear y resolver problemas son los números. La ciencia de lo mental también tiene sus números, que son: 1, 2 y 3: Mente, pensamiento, entendimiento; que realmente se trata de todo un proceso, el proceso mental, la forma en que trabaja la mente, la acción ternaria de la mentalidad o el pensamien- to, partiendo de la causa. El uno, es el elemento mental, la fuente del poder; el dos, es el pensamiento o fuerza activa, o acción de la mente;

y el tres, el resultado, la conclusión o convicción a la que llega el pensa- miento.

El proceso ternario mental es estrictamente secuencial: 1, 2 y 3, o sea, la mente con su deseo, que se mantiene en el pensamiento y que así lle- ga a la conclusión o resultado y no puede ser de otra manera, no se pue- de omitir alguno de ellos.

En este punto quizá convenga recordar que la mente o mentalidad no es lo mismo que el cerebro, ya que la mente es la causa creadora de todo,

60

El poder del pensamiento

mediante el pensamiento activo y el cerebro es sólo un órgano corporal, efecto mental, donde tienen lugar los procesos de la mentalidad; es decir, el cerebro representa o simboliza a la mentalidad, pero no es la mentali- dad, es sólo su efecto.

No se puede causar daño o algún mal a otros mediante el pensamiento malvado, porque no es eficaz en lo absoluto y en todo caso, los de pen- samiento bueno y correcto disponen con ello de una defensa segura contra el pensamiento equivocado de otros, porque el individuo en quien predominan los buenos pensamientos es una ley para sí mismo y no es vulnerable a los malos pensamientos de otros. El pensamiento malo sólo hace daño a quien lo produce, no a quien va dirigido.

Sumar mental

El sumar mental es añadir buenos pensamientos en nuestro pensar diario, más y más sin cesar; es el sumar continuo del pensamiento del bien.

El individuo disfruta buena salud, buen abastecimiento y felicidad en proporción exacta a la cantidad de pensamientos correctos de salud, abastecimiento y felicidad que mantenga en su pensar todos los días. Las leyes de la existencia siempre están en operación y no admiten excep- ciones. Si se piensa la salud y el bien durante unos minutos y la enfer- medad y el mal por varias horas, además de establecer una dualidad mental, muestra una baja proporción de pensamiento correcto y en esas condiciones no se podrá obtener una proporción alta de resultados bue- nos, según la ley de la proporción. Se necesita pues, una alta proporción de pensamientos correctos, para manifestar esa misma alta proporción de resultados buenos, porque los resultados son en la exacta proporción a la cantidad de buenos pensamientos mantenidos en la mentalidad.

Axioma de la vida

Es un axioma de la vida, con base en la ley de causa-efecto, que si man- tienes pensamientos de salud, abastecimiento y felicidad, manifestarás exactamente salud, abastecimiento y felicidad y si mantienes los pensa- mientos contrarios, manifestarás los resultados negativos correspondien-

Corrección mental

61

tes: enfermedad, pobreza o limitación e infortunio, porque lo semejante produce lo semejante; de manera que, en función a la perfección de nues- tra mente, somos agentes morales libres de pensar como queramos; nosotros escogemos, sólo depende de nosotros mismos; entonces, si escogemos pensar lo equivocado no debe sorprendernos el resultado equivocado y no deberíamos quejarnos o lamentarnos de ello, porque nosotros lo escogimos. De manera que si deseamos buena salud, riqueza y felicidad, debemos pensar constantemente con deseo firme y persisten- te la buena salud, riqueza y felicidad y en su momento, las objetivaremos con toda seguridad.

Fe significa convencimiento, seguridad y confianza absolutos de que algo es precisamente como se espera, se sabe, o se desea que sea. La fe puede ser ciega o entendedora, según se base en creencia o en verdad. Ten fe -entendedora- en el bien, ten fe en la verdad, ten fe en tu pensamiento correcto, pues nunca te defraudarán, puedes estar seguro de ello.

Sólo autocorrección

Lo más importante para nosotros es la autocorrección o el autosanar, mediante nuestro pensamiento correcto, pero por supuesto, que es posible sanar a otros con nuestro buen pensamiento, por ayudarlos a efectuar el cambio mental necesario para lograr su resultado; en realidad no se trata de convertirnos en sanadores o curanderos, sino en una especie de intermediarios del bien, que mandamos el pensamiento del bien y el sentir amoroso, para así contribuir al cambio mental en nuestros familiares y amigos con problemas; esto es particularmente útil en los niños.

Todo el pensamiento bueno o correcto tiene como base la verdad o los hechos de la existencia -el bien-, que son invariables, eternos y es la ver- dadera causa, el todo poder. Debemos esforzarnos por profundizar lo más que podamos en el pensamiento del bien y los hechos de la vida, entenderlos y aplicarlos, para obtener los buenos frutos, que comparti- remos amorosamente con nuestros semejantes.

Los males que vemos manifestados en un momento dado, son sólo el resultado erróneo del autoengaño, del pensar equivocado, que por ser

62

El poder del pensamiento

lo opuesto a la verdad de la vida, son mentiras, que desaparecerán en el

momento mismo en que cambiemos el pensamiento a lo correcto. El mal que cambia y desaparece, sólo por cambiar y desaparecer, está mostrando que es falso y que ha sido posible sólo porque el individuo ignoró que hay sólo un lado de la vida, el bueno y perfecto, o sea, que sólo el bien es real. Este es el gran hecho de la vida, que nunca deberíamos olvidar y siempre deberá estar presente en nuestro pensar y sentir. Recordar que no hay nada que temer, porque solo el bien es real y que sólo el bien puede venir a mí porque amo el bien. Dar realidad al mal es uno de los errores más grandes que existe. Nosotros no tenemos nada que ver con el mal, porque no nos pertenece.

Insistencia y persistencia

El pensamiento bueno debe ser insistente y persistente en la mentalidad

para eliminar el error.

Cuando conocemos, pensamos, sentimos, entendemos y aplicamos el bien constantemente, ya tenemos el entendimiento de la verdad y la

sabiduría para aplicarlo. El pensamiento en el bien y la salud, desengaña

a la mente de su creencia enfermiza, el individuo desde ese momento

piensa el bien, la verdad -en conformidad con los hechos de la vida- y su cuerpo manifiesta este mejor y más armonioso estado mental, en forma de expresiones corporales armoniosas y saludables.

Son los propios pensamientos correctos (verdaderos) los que sanan al individuo. El pensamiento verdadero es la verdad misma y es lo que sana siempre y al contrario, el autoengaño, el pensamiento erróneo, es el que impone el estado de enfermedad. La enfermedad es producida sólo por el pensamiento enfermizo o erróneo y por ningún otro factor extraño; por ello, su remedio está en el proceso mental correcto autodirigido por el individuo. Cuando la causa mental de todo se entiende adecuadamente, se domina cualquier situación y mediante la práctica correcta ocurre el cambio mental que cura cualquier engaño. Este es el verdadero sanar mental.

La verdad y el bien

Corrección mental

63

La verdad es el bien y el pensamiento verdadero es la verdad misma -que se conforma a los hechos de la vida-, y por lo tanto, el pensamiento verda- dero y la verdad -el bien- son lo mismo y así entonces, el bien -el pensa- miento verdadero- es el poder que hace posible el sanar mental.

La verdad, el bien, no es un poder lejano, místico y misterioso, sino que es un poder propio, interno -dentro del individuo-, que se debe usar en forma correcta, o sea, la verdad, el poder es el propio pensamiento en el bien, para usar en un progreso provechoso hacia una vida más elevada; así pues, el bien es un poder que debe ser utilizado y no algo confuso a lo que se invoca.

La verdad y el pensamiento verdadero son uno y lo mismo; así mismo, el amor y el pensamiento amoroso son uno y lo mismo, porque así como no puede haber verdad sin pensamiento verdadero, igualmente no puede haber amor sin pensamiento amoroso. Así es que lo que sana todos los males, el sanar mental verdadero, es la causa, la verdad, el bien, o el pensa- miento amoroso.

Estas son algunas de las bases que fundamentan la verdad en el estudio de la mente y deben ser empleadas para establecer la verdad, en lugar de las creencias erróneas, que fueron enseñadas a la humanidad durante siglos, con la mejor intención.

El verdadero gran freno al progreso de la humanidad, que ha operado por tanto tiempo, es no reconocer la causa mental de todo y que sólo el bien es real. Debemos despertar a la verdad de la vida, en realidad es un deber conocernos a nosotros mismos, porque sólo así seremos libres.

4

4 s uPosiCión e rrónea Creencia, igual a mal resultado

suPosiCión

errónea

Creencia, igual a mal resultado

Creencia, igual a mal resultado Base de la creencia L a creencia errónea ha permanecido

Creencia, igual a mal resultado

Base de la creencia

L a creencia errónea ha permanecido como parte importante de la enseñanza que el ser humano ha recibido a través de la historia, lamentablemente como un fenómeno universal. La creencia no

está basada en la verdad, sino en suposiciones y falsedades, pero el ser humano ha tomado muchas creencias como verdades y las ha esta- blecido como base de su conocimiento en diversas áreas de su existencia. Por ello, la humanidad ha progresado tan lentamente en muchas ramas importantes del saber, de allí los resultados deficientes, contradictorios, mediocres, cuando no francamente malos y equivocados, que como regla, ha obtenido en muchas áreas.

Así, el ser humano ha estado engañado en cuanto a los hechos de la existencia. Saber la verdad respecto a algo, libera automáticamente a la mentalidad de la creencia o mentira correspondiente, es decir, lo hace verdaderamente libre.

68

Engaño

El poder del pensamiento

¿En qué consiste el engaño en que ha estado la humanidad en general? La creencia, el engaño, es múltiple y abarca muchas áreas importantes, pero los engaños básicos, más importantes son acerca de la vida y de nosotros mismos.

En cuanto a la vida, desde niños se nos enseñó que el mal, la materia y la enfermedad son tan reales como el bien, la mente y la salud y se esta- bleció así un concepto híbrido de dualidad. De nosotros, se nos dijo que éramos seres físicos, corporales -un cuerpo-, sujetos a y dependientes del cuerpo, con un alma dentro, limitados en nuestras capacidades o habilidades y perecederos.

Estas son creencias o engaños que se han tomado como verdad y han servido de base para gran parte del conocimiento humano. Analicemos los conceptos.

En lo que se refiere a la vida, decir que el mal, la materia y la enfermedad son reales, tan reales -si no es que más- como el bien, la mente y la salud, es un gran error, porque el mal y la enfermedad sólo son manifestaciones mentales erróneas, son la carencia del hecho y un error o carencia no pue- de ser real, en cuanto a ser verdad o causa correcta y por tanto, cambia y desaparece cuando se aplica su contraparte específica, que es el hecho, lo que prueba que sólo era engaño.

Además, si el bien y la salud son verdaderos y naturales, lo que no se podría negar, por lógica deductiva, sus opuestos, el mal y la enfermedad, tendrían que ser lo contrario, lo opuesto, o sea, falsedades. En relación a la materia, habrá que hacer alguna otra salvedad especial; no se podría asegurar que la materia es un error propiamente, sino que es un efecto mental, ya que está constituida, en último análisis por electrones -cargas eléctricas elementales-, o sea, energía pura, que es estrictamente mental; entonces, la materia, siendo efecto mental, no podría tener la misma categoría de causa que la mente y no sería real como la sustancia causal.

Suposición errónea

La verdad, que corresponde

69

Una vez que hemos mencionado los engaños referentes a la vida, digamos ahora la verdad correspondiente. La verdad o el hecho acerca de la vida es que ésta es perfecta y buena, que sólo existe un lado de la vida, el bueno y perfecto, es decir, que sólo el bien es real y ésta, es la verdad más grande de todas.

El engaño concerniente a nosotros, de que somos seres físicos, corporales, dependientes del cuerpo, limitados en nuestras capacidades o habilidades

y perecederos, es sólo parte de la creencia errónea general y tradicional. El individuo no podría ser físico, corporal ni dependiente del cuerpo porque lo físico, corporal, es manifestación o efecto y eso, entonces, tendría que ser lo fundamental, lo más importante, lo causal y el efecto nunca podría ser más importante que la causa, ni podría ser causal, al mismo tiempo que ser efecto. Lo más importante del individuo es la facultad de pensar

y eso es precisamente lo que es causal de todo lo relacionado con él.

Entonces, el individuo es su propia mente. El individuo no puede depen- der de su cuerpo, porque éste no piensa, no es consciente, realmente es inerte; la mente lo es todo.

El individuo, por naturaleza, no puede ser limitado en sus capacidades o habilidades, porque con su pensamiento en el bien es el todo poder, capaz de lograr cualquier cosa buena, si aplica en forma adecuada. El individuo, asimismo, por ser mente, parte del concepto de vida, alma, no puede perecer, porque es eterno y lo que sucede en la experiencia que la gente conoce como la muerte, es sólo un cambio de un estado mental a otro.

Entonces, la verdad en cuanto a nosotros mismos, es que somos seres mentales, causa buena y perfecta para nosotros mismos, capaces, porque podemos lograr todo lo bueno que deseemos con nuestro pensamiento en el bien, sin depender de nada ni de nadie, que por lo tanto somos autosuficientes y que no morimos.

70

El poder del pensamiento

Los pilares de la ciencia de la verdad

Resumiendo lo mencionado de los hechos principales, podemos decir que la gran verdad de la vida se apoya en los tres pilares de la ciencia de lo mental: 1. Todo es mental, 2. Sólo el bien es real, 3. Mi mente es mi propia causa.

Cuando el individuo apoya su pensamiento en estos tres pilares de la ciencia de la verdad, obtiene los mejores resultados en la vida, logra el entendimiento perfecto y es completamente feliz.

Las creencias erróneas, tomadas como verdaderas, en cuanto a la vida,

y nosotros mismos, han prevalecido como conocimiento fundamental

por siglos, en todo el mundo; no es de extrañar, pues, Ios resultados de- ficientes y a veces francamente malos, que la humanidad, en general, ha obtenido en varias áreas importantes del desarrollo. Y el progreso en el desarrollo mental individual continuará estancado mientras se mantengan las creencias como verdades. Es una obligación que

el individuo tiene consigo mismo y con sus semejantes, de hacer todo lo

que le sea posible para eliminar la creencia, para liberarse de la false- dad o engaño y establecer la verdad, el bien; así hará debido honor a su mentalidad, buena, perfecta y eterna.

Identificar la creencia

El primer paso en el camino para liberarse de la creencia es identificarla

como creencia, saber que es engaño; la manera de reconocerla como creencia, es comparándola con el bien, la verdad, que el individuo ya debe tener establecida como base de razonamiento en su mentalidad. La verdad central y fundamental, con la cual se debe comparar o relacio- nar la creencia, es el hecho de que sólo el bien es real; al efecto, el individuo se preguntará: ¿Este concepto que se presenta, pertenece al bien, es parte del bien? Si la respuesta es afirmativa, significará que el concepto es verdad,

porque lo que es bueno, es verdad y entonces, deberá ser aceptado por el individuo; cuando la respuesta sea negativa, quiere decir que el concepto es mentira o engaño y debe ser rechazado por la mentalidad; si la respuesta es

Suposición errónea

71

dudosa o imprecisa, se debe tomar como negativa y rechazarla. Por su- puesto, que cada concepto deberá también ser razonado y confrontado con la verdad específica que corresponda y ser aceptado o rechazado, según concuerde, o no, con la verdad.

Para acabar de entender por qué la creencia es creencia o engaño, debe- mos insistir en algunos pormenores sobre las creencias más comunes.

Mente y cerebro

Es común que la gente, aun docta, crea que el cerebro humano es la maravilla suprema, que causa o produce el pensamiento y que las características llamadas orgánicas de dicho órgano, norman el grado

de inteligencia del individuo. Este es un error absoluto, porque el cerebro es sólo un órgano corporal, con categoría de efecto, como todo órgano,

y cuya causa es la mentalidad. De manera que la realidad es que la

mentalidad es la que produce el pensamiento, ya que es el elemento consciente y el cerebro es sólo el órgano donde reside la función del proceso del pensamiento; pues cada órgano representa o es, la manifestación de una facultad o habilidad mental específica. El cerebro, no animado por la mentalidad, -o sólo parcialmente animado- deja de pensar, ya no funciona y prácticamente es inerte, como es evidente

cuando el individuo sufre la llamada pérdida de conocimiento o conciencia lipotimia, o desmayo, o traumatismo cefálico intenso, o en la llamada muerte, cuando la mente deja de animar permanentemente al cerebro.

Y esto es así, porque no somos primariamente seres físicos, sino seres

mentales y lo llamado físico es sólo la manifestación o corporificación de ti, la mentalidad.

Así pues, el individuo no es un ser corporal, que posee un elemento menor llamado el alma. El individuo es alma o mente, con un estado objetivo, que es la imagen expresada o corporificada de dicha alma o mente, que se llama cuerpo.

Cuerpo sano en mente sana

La mentalidad no puede ser el sirviente y el cuerpo el amo. Es más bien al contrario, la mentalidad es causa y el cuerpo sólo efecto, así la mentalidad

72

El poder del pensamiento

tiene la categoría de amo y gobierna a su corporificación con el pensa- miento y nunca puede haber pensamiento, o informe, que vuelva desde el cuerpo hacia la mente, porque el cuerpo no puede pensar, no es consciente. En este orden de ideas, el conocido aforismo griego que dice:

“Mente sana en cuerpo sano”, implica que es preciso tener un cuerpo sano para tener una mente sana como consecuencia, es un error o engaño. Dicha sentencia griega errónea fue ideada para alabar o promocionar exageradamente al deporte; pues la verdad es justamente lo contrario: Es preciso tener una mente sana, primero, para poder tener un cuerpo sano, como manifestación exacta de la calidad del pensamiento; entonces, en todo caso, el culto debería ser a lo mental y no a lo corporal.

La ciencia de lo mental enseña que la verdad a saber es que la propia mente es causa y el cuerpo su efecto; que la mentalidad gobierna y pro- duce todo lo referente al cuerpo y el cuerpo, por sí mismo, no puede causar o producir algo para la mentalidad, por lo que ésta no depende para nada del cuerpo.

El cuerpo no siente

Otro punto erróneo, muy difundido y aceptado, es que el cuerpo puede sentir, que tiene sensación. Habrá que razonar esto. Ni el cuerpo, ni alguna de sus partes puede pensar, por lo tanto, no puede sentir, porque sin la capacidad: de pensar o ser consciente, no se puede sentir; lo que no es consciente, no puede tener sensación o sensibilidad. Cuando se dice que el cuerpo, o alguna de sus partes, siente dolor, realmente significa que la mentalidad -que es la única que puede sentir- está manifestando sensación de dolor en alguna parte del cuerpo, pues, el dolor es de origen mental, y es sólo manifestado en el cuerpo.

Esto se puede comprobar fácilmente en las situaciones cuando el cuerpo manifiesta una lipotimia o desmayo -pérdida del conocimiento-, desen- cadenado por un colapso vascular, emoción violenta o traumatismo craneal; en dichas condiciones, la mentalidad, en alguna forma, deja de animar, aunque sea parcialmente, al cerebro y entonces el cuerpo es absolutamente incapaz de manifestar sensación alguna, incluyendo el dolor, así sería posible amputar un miembro al individuo y éste no tendría

Suposición errónea

73

sensación alguna de dolor o de otro tipo, lo que indica que la sensación es de la mente y no del cuerpo. Lo mismo sucede cuando la mentalidad está sujeta a una sugestión hipnótica, de falta de sensación o de ador- mecimiento de un miembro determinado, por ejemplo, -aun estando el individuo en estado de alerta normal- se podría amputar dicho miembro, sin la menor sensación por parte del cuerpo del individuo. En la práctica médica se han realizado diversas intervenciones quirúrgicas en dichas condiciones, con los mismos resultados.

Siempre es la mentalidad misma la que es causal o responsable de sus molestias y dolores, que éstos son mentalmente autoinducidos y hay que saber y entender esto para eliminar el error o engaño al respecto y ser libres.

Enfermedad irreal

Otra de las creencias o engaños principales de la humanidad, es la supuesta realidad de la enfermedad; que ésta es un fenómeno complejo, que tiene múltiples causas -todas externas o ajenas al individuo-, y que éste está sujeto irremediablemente a la enfermedad, como una víctima desam- parada, impotente y sin defensa alguna.

La enfermedad es irreal, en el sentido que no es verdad, o efecto bueno

o correcto de una causa buena o correcta y como no tiene nada que

ver con el bien, no es verdad. La enfermedad es, pues, manifestación de una causa errónea o mala, irreal por lo tanto, que sólo puede ser el pensa-miento erróneo, malo o enfermizo del propio individuo. Esto se

comprueba cuando al dejar el pensamiento erróneo y establecer el correcto

o saludable, la enfermedad cesa de inmediato y aparece el estado de

salud. Como se ve, esto prueba también que el pensamiento saludable

o correcto es eficaz para sanar la enfermedad, porque hace cambiar el pensamiento enfermizo o erróneo original.

La enfermedad puede aparecer en el cuerpo sólo como una manifesta- ción de creencia previamente establecida en la mentalidad y funciona como una ley para el individuo, lo mismo sucede con otras creencias y así, cuando la mentalidad funciona bajo leyes de creencia tiene garanti- zados sus resultados malos.

74

El poder del pensamiento

Toda manifestación de enfermedad es sólo un autoengaño con categoría

de sueño, que parece real y no lo es y el engaño en el individuo, es que

la toma como verdad. Es fácil comprobar y esto precisamente es lo que

debe hacerse, que la enfermedad es sólo un engaño mental manifestado en el cuerpo y que este engaño puede ser en cuanto a temor, creen- cia o inclinación equivocada del carácter y comprobar también que el conocimiento y entendimiento de la verdad correspondiente a ese en- gaño lo elimina de inmediato y se establece el pensamiento saludable o correcto, que manifiesta, a su vez, el estado de salud en el cuerpo. Una vez que se comprueba esto, se cobra mayor confianza para sanar en ocasiones futuras.

Enseñar la verdad

El único camino verdadero para iluminar a la mentalidad que está en- gañada, es enseñar con claridad la verdad especifica para el engaño de- terminado y esto es lo que hace despertar a la mentalidad individual a los hechos y cuando éstos son conocidos y entendidos por la mentalidad, el autoengaño es eliminado inmediatamente y es sustituido por la verdad.

La enfermedad, siendo mental se representa en el cuerpo porque éste es

la manifestación visible de la mente y muestra todo lo que ésta mantiene

en forma de pensamiento constante o habitual y asimismo, la eliminación del engaño, mediante el conocimiento y entendimiento de la verdad correspondiente, hace desaparecer la enfermedad y establece automá- ticamente el estado de salud.

La mentalidad individual que conoce y entiende la verdad refleja ésta como perfección y armonía, que es el verdadero estado del ser. De la misma manera, la mentalidad que tiene establecidas como leyes de creencia la enfermedad y el sufrimiento, los refleja como enfermedad

y molestia; éstas son superadas o eliminadas cuando la mentalidad se

hace consciente de la verdad correspondiente a la creencia errónea par- ticular, que está causando la enfermedad o trastorno.

La verdad que libera

Suposición errónea

75

La verdad que nos hará libres, es una verdad muy práctica, que está a la mano, equivale a los hechos acerca de la vida y de nosotros mismos, centrada en la relación mente-cuerpo, como causa-efecto. Una vez que entendamos la verdad, eliminaremos la creencia en “muchas causas”, y trabajaremos en la única causa, nuestro pensamiento bueno o correcto.

La causa de nuestros males es, pues, el engaño, autodecepción o con- ciencia equivocada y para eliminar dichos males la mentalidad en error deberá despertar a la verdad y aplicarla en la forma que corresponda. Los errores mentales, las concepciones mentales equivocadas de la mentalidad individual, en relación a los hechos de la vida son, entonces, la causa de todos nuestros males y problemas, o sea, son los efectos de dichos errores y concepciones mentales equivocadas. Y como éstas son de origen mental, es inútil tratar de retirar sus efectos del cuerpo, pues su eliminación sólo puede lograrse mediante la implantación de la verdad en el lugar del engaño o concepción mental equivocada.

El método para sanar -a uno mismo- es la aplicación correcta del enten- dimiento al problema particular; aplicación del entendimiento y no de la fe ciega. El sanar por el entendimiento es el sanar verdadero y es per- manente, porque se basa en la verdad, que es inmutable y eterna, en cambio, el sanar por la fe ciega no es el sanar verdadero, es transitorio, no permanente, porque se basa en suposiciones y creencias erróneas y así, la fe ciega es variable y finita.

Sanar la mente, no el cuerpo

Por lo dicho, es lógico pensar que el método de sanar mental no debe dirigirse directamente a la manifestación en el cuerpo, porque éste no es consciente y por lo tanto, no sabe nada de la enfermedad, salud, ni de nada; entonces, el tratamiento debe ser a nivel de la mentalidad, donde está la causa errónea que produjo la enfermedad; se trata de cambiar el pensamiento de dicha mentalidad, del pensamiento o sentido enfermi- zo o erróneo, al pensamiento o sentido saludable o correcto y una vez logrado el cambio en la mentalidad, el cambio en el cuerpo, de enfer-

76

El poder del pensamiento

medad a salud, se hace aparente de inmediato y siempre es así, sin variaciones o excepciones, porque es la aplicación de la ley de causa- efecto.

Habrá que recordar que el sanar se obtiene sólo cuando ocurre el mencionado cambio en el pensamiento, de lo erróneo a lo correcto, entonces, la meta será lograr ese cambio cuanto antes y en la forma más definitiva posible. Por esto, es necesario que el individuo desee sincera- mente el cambio y a menudo esto no es así. En efecto, mucha gente es renuente a cualquier cambio y se resisten a ello invariablemente, pues para ellos el cambio simboliza riesgo o inseguridad y aunque el cambio propuesto significa una ganancia, o sea, un cambio para bien, donde no se arriesga nada, prefieren no hacerlo y así, aquello de que “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, resulta ser su sabiduría.

Listo para saber la verdad

Cuando el individuo está dispuesto a cambiar, porque no está satisfecho

con sus resultados erróneos, se puede decir que ya comienza a estar listo

o preparado para saber y aceptar la verdad, entonces, debe establecer

firmemente en su mentalidad el deseo de hacer el cambio, del error a la verdad y estará dispuesto a realizar el esfuerzo insistente y persistente necesario y en su momento, hará el cambio y será muy feliz por ello.

El

maestro que ve o aprecia la naturaleza del error que está afectando a

la

mentalidad individual, puede, por lo tanto, exponer el error o mentira

de manera que la mentalidad perturbada también pueda ver el error o

mentira que se manifiesta, como irreal y así se efectúa un cambio en la mentalidad equivocada y el estado natural o armonioso de nuevo vuelve

a estar presente, es decir, se manifiesta.

Este cambio de pensamiento se traduce como un cambio en el cuerpo o

su manifestación y entonces mostrará el estado de salud, porque ésta es

el resultado externo de un estado mental armonioso.

En el sanar mental habrá que conocer bien los síntomas manifestados y

el tipo y nombre de enfermedad presente, no para darles realidad, sino

Suposición errónea

77

para combatirlos específicamente con el buen uso de las facultades o habilidades mentales que han sido engañadas, o mal usadas.

No puede fracasar

Mientras persista la enfermedad, estado inarmónico y falta de éxito, es seguro que los pensamientos erróneos o equivocados que están provo- cando esas manifestaciones, siguen operando tal cual, ya que no han sido cambiados. Y sólo cuando la mentalidad individual los cambie y establezca los saludables o correctos, la enfermedad y los otros engaños, desaparecerán inmediatamente. El método de sanar con la verdad no puede fracasar porque es perfecto, lo que puede fracasar es su aplicación defectuosa o equivocada, así como en las matemáticas o la música, ellas

mismas, las ciencias, no pueden fracasar, porque sólo fracasa la ejecución

o interpretación, cuando es defectuosa o inadecuada.

Siempre habrá que tener presente que la enfermedad es el efecto del engaño y que siempre es mental, aunque se expresa en el cuerpo y que

el efecto del engaño que se muestra en el cuerpo, puede ser y es, elimi-

nado cuando el engaño en la mentalidad, que está causando el efecto

malo, es retirado mediante el pensamiento correcto. Para poder eliminar

la creencia o engaño es evidente que primero hay que saber y entender

cuál es la verdad correspondiente al engaño, pues es sólo por medio de conocer esa verdad que se puede erradicar el engaño de la mentalidad.

La verdad de la creencia

¿Cuál sería la verdad acerca de un engaño o creencia?, pues sencillamen- te, que es un engaño o creencia, nunca un hecho y por lo tanto, siempre debe tomarse como un engaño o creencia. Lo opuesto a la verdad es mentira, error o creencia, de manera que siempre hay que tratar a ésta primero con una negación mental, para darle de inmediato su categoría de irreal que le pertenece.

La verdad fundamental de la vida es que sólo el bien es real. Todo el mal o imperfección que se manifiesta es sólo la manifestación de la creen- cia o engaño, de manera que cuando se elimina ésta, la manifestación

78

El poder del pensamiento

equivocada desaparece de inmediato. Si la creencia o engaño es sólo elimi- nada parcialmente, asimismo, la eliminación de ella en la manifestación, será parcial también.

La realidad del mal

Debemos negar enérgica y definitivamente la realidad del mal, creencia o engaño y mantener firmemente en nuestra mentalidad el hecho de que sólo lo bueno es la realidad de la vida y debemos persistir en esta actitud sana.

Debemos tomar la determinación mental inalterable de nunca dar un sentido de realidad a algo que no sea el bien y esta volición mental es expresada como el pensamiento bueno o correcto constante.

Debemos insistir en que la enfermedad y el sufrimiento de cualquier tipo es autoinducido o autoimpuesto y éste es precisamente el punto que indica, que de la misma manera, el pensamiento saludable o correcto, autoinducirá la salud y el bienestar, corroborando así que “Mi mente es mi propia causa”. Cuando el individuo no sabe esto, trata erróneamente de buscar en alguna otra parte la causa de sus problemas y así se engaña más y más. Pero, si recordamos que el mal o sufrimiento es un error de nuestra propia mentalidad, buscaremos allí y llegaremos a la raíz de la dificultad y al eliminar la creencia o engaño mediante el pensamiento bueno o correcto, se produce el sanar y esto es rigurosamente así.

Resulta obvio que la enfermedad y el sufrimiento son autoimpuestos, autoinducidos, autoproducidos y lo que es más importante saber, que pueden ser autoeliminados a través del método puramente mental, o sea, mediante la aplicación del pensamiento correcto (verdad) hasta el punto de hacer desaparecer el engaño que estaba afectando al individuo.

Los poderes extraños

No permanezcas inactivo esperando que un poder extraño te sane; tú eres el poder y eres tú mediante tu propio pensamiento correcto el único que puede efectuar tu propio sanar.

Suposición errónea

79

Si deseas ser feliz, se consciente de que quieres ser feliz y mantén el pen-

samiento y sentir de felicidad en tu mentalidad. Toma tu decisión, establece tu deseo y ya no pienses en lo contrario, no te entregues al pensamiento de dualidad, tú eres el amo de la situación -si quieres ser el amo- y tú producirás el resultado, según tu pensamiento.

Siempre, invariablemente, cuando defiendas la felicidad, la obtendrás y asimismo, cuando abogues por la salud, la obtendrás, sin más ayuda que

tu propio pensamiento saludable y correcto. Cuando trates de sanarte a ti mismo, debes convencerte que el bien y la perfección lo comprenden todo

y que la enfermedad o cualquier otra manifestación del mal, son irreales.

Ninguna de las manifestaciones del mal, como la enfermedad y el sufri- miento son reales, porque son lo opuesto al bien, la realidad única de la vida.

La transición

Tampoco la llamada muerte es un hecho, porque es lo opuesto a la vida

o

la verdad. La vida, la mente, la verdad, el bien son la eternidad misma

y

no podrían morir; la llamada muerte es sólo una creencia errónea, de la

que el individuo que no llega al entendimiento de la verdad de la vida, se tendrá que desengañar, cuando experimente que lo que el llamó muerte, verdaderamente es sólo una transición mental, es decir, un paso o cambio de un estado mental a otro.

5

5 a bundanCia la abundancia es mental

abundanCia

la abundancia es mental

La abundancia es mental Perfección: abundancia L a idea central en este capítulo es que

La abundancia es mental

Perfección: abundancia

L a idea central en este capítulo es que la abundancia, nuestras finanzas, abastecimiento o fortuna, es puramente mental e in-

dividual y por lo tanto, cada uno de nosotros debe manifestar su

abastecimiento con el modelo mental de la perfección y el bien.

Para mucha gente el abastecimiento o abundancia procede claramente de fuentes externas, diferentes a la mente: pagos por transacciones comerciales, sueldos, regalos, compensaciones en efectivo y demás, la realidad es que el origen externo de los ingresos económicos es sólo aparente; la mentalidad elige diferentes formas, canales o medios para manifestar los ingresos, pero esos medios sólo en apariencia son externos, porque funcionan como instrumentos mentales. Si todo es mental, pro- ducido por el pensamiento, el abastecimiento no tendría por qué ser excepción; el abastecimiento, la abundancia, siempre ha sido puramente mental.

84

El poder del pensamiento

Cuando la gente cree que un poder sobrenatural, externo, le proporcionará todo lo necesario para su subsistencia y que todo lo que tiene que hacer es esperar pacientemente, el individuo permanecerá inactivo; lo que espera así, no llega y se mantendrá en una sensación de impotencia y frustración muy dañina.

Frustración e impotencia

En estas condiciones, el individuo basado en esa creencia equivocada en un poder externo abastecedor, se mantendrá en frustración e impotencia constantes; por ello, es indispensable entender que es la mentalidad indivi- dual con su pensamiento correcto de perfección y abundancia, que cuando es aplicado, provee lo necesario.

W.W. Walter dice que hacer ese tipo de declaración sobre el abastecimiento a un individuo necesitado, sin ofrecer una explicación completa del verda- dero significado de la declaración; se puede, comparar con dar a un niño pequeño, con hambre, una lata de leche evaporada para su alimentación. La leche -el abastecimiento- está allí, pero sin mayor asistencia e instrucción, el niño permanecería con hambre y con su abastecimiento en las manos.

No basta decir a alguien que existe oro en abundancia en las montañas, pues quizá él sepa eso tan bien como tú; la verdadera ayuda será decir- le exactamente el lugar dónde se encuentra la veta y cómo proceder a explotarla.

La principal enseñanza es hacer entender al individuo que él es su propia causa, que es capaz y que sólo él puede resolver sus problemas y que además, cuenta ya con todo lo necesario para resolverlos. Cuando el in- dividuo llega a entender que es su propia causa y que todo depende de su pensamiento, ya ha logrado un progreso considerable y está en el ca- mino de los buenos resultados.

El pensamiento correcto poderoso es el pensamiento verdadero, que no es sino la verdad sostenida activamente en la mentalidad. La verdad es el todo poder; es la verdad del ser, los hechos de la existencia y es la realidad de la vida. Esta verdad es el principio fundamental, la inteligencia que lo penetra todo y que es la conciencia.

La batería poderosa

Abundancia

85

W.W. Walter comparó la verdad con una batería poderosa. En esa batería es- taría contenido todo el poder del universo. Se sabe que no importa cuán poderosa sea la batería, no liberará fuerza alguna a menos que hagamos

el contacto correcto en la batería y una vez hecho el contacto adecuado,

se liberará la fuerza contenida en el acumulador. Esto puede aplicarse

a la batería mental todopoderosa, la verdad. Siempre está próxima, a la

mano pero obtendremos su fuerza, solo si hacemos las conexiones menta- les correctas. Y cuando logramos éstas, tenemos a nuestra disposición toda la fuerza de la batería mental de la verdad. “Lo que buscas fuera está dentro de ti”; significa que la verdad está en tu conciencia y no en un lugar aparte o lejano. Es la conciencia -tú- haciéndose consciente de los hechos de que tú y toda la conciencia están compuestos. La vida y vivir es autodesarrollo.

La suma de cinco más cinco da como resultado, diez; éste es un hecho, por lo tanto, es la verdad; fue verdad desde antes de que algún individuo fuera consciente de ello. Este hecho sencillo, o verdad, al igual que todos los hechos matemáticos, siempre estuvo en la batería mental, pero hasta que algún individuo lo percibió, no se había hecho ningún contacto mental

con esa parte precisa de la batería mental. Una vez que se hizo el contacto mental adecuado por un individuo y demostró su uso para resolver pro- blemas matemáticos, fue mucho más fácil para otros individuos hacer el contacto adecuado y obtener los resultados correctos. Todos los hechos

o la verdad acerca de las matemáticas existían de hecho, -estaban allí-, pero eran desconocidos.

Toda la verdad, al igual que la vida misma, siempre ha sido y siempre será -no hubo principio, no habrá fin- pero no toda la verdad es conoci- da individualmente y entonces, surgen errores respecto a nuestra vida consciente. Estos errores son manifestados porque la mentalidad los toma como verdad. La forma de eliminarlos es reconociéndolos como errores, identificar la verdad y colocarla en lugar de los errores. Así desaparecerá cualquier manifestación equivocada.

Así se puede ver que el poder que provee para todas las necesidades, es la verdad activa en el pensamiento bueno o correcto de la conciencia

86

El poder del pensamiento

individual. La verdad contenida en forma de poder en la supuesta bate- ría, con la que no hacemos el contacto adecuado y no la mantenemos en nuestro pensamiento, no contribuirá nada a nuestro abastecimien- to. “Entonces, debemos conocer la verdad, razonarla, mantenerla en el pensamiento, sentirla y aplicarla. Entonces seremos o estaremos sanos, bien abastecidos y felices, seremos

Realidad y poder

Los pensamientos buenos, correctos y verdaderos, son realidad y poder y en realidad son la verdadera fuente de nuestro buen abastecimiento.

Quienes hayan estado esperando, inactivos, que un poder extraño pro- porcionara para todas las necesidades, seguramente han esperado en frustración e impotencia. Y si se mantienen en la misma idea equi- vocada, seguirán esperando inútilmente. Si los pensamientos correctos son el poder que provee para todas las necesidades, detrás de estos pen- samientos correctos está la mentalidad individual que los produce y así, es el propio individuo con su pensamiento en el bien, el poder que pro- vee para las dichas necesidades y esperar que un poder extraño, separa- do, abastezca las necesidades, sería algo muy absurdo e inútil.

El

pensamiento bueno o correcto es la verdadera causa creadora, es decir,

el

poder que crea o expresa todo lo que es real. En oposición, el pensa-

miento erróneo es una distorsión del pensamiento correcto y causa todas las manifestaciones equivocadas. Estas manifestaciones o creaciones erróneas son irreales, porque las manifestaciones correctas son las reales, de aquí, que los efectos erróneos sean sólo engaños o ilusiones, con un

aspecto o apariencia, pero sin esencia de verdad.

La mentira no se convierte en verdad

Así se puede idear una mentira o falsedad y ésta puede ser actuada o

representada, pero esto nunca puede convertirla en realidad. Una mentira por grande o importante que parezca, nunca se puede convertir en verdad,

o realidad. Y así, la ley de causa-efecto establece que el pensamiento

correcto se manifiesta como resultados correctos y pensamientos equi- vocados, siempre se manifiestan como conclusiones equivocadas.

Abundancia

87

Cuando el individuo no conoce la verdad respecto a algo, puede tomar lo equivocado de la vida como la verdad, pero lo erróneo de algo, no puede convertirse en lo correcto de eso. Siempre que hemos aceptado la mentira como la verdad, hemos sufrido la manifestación de, la mentira y la hemos considerado real. Y esta situación se mantendrá por todo el tiempo que insistamos en este proceso o interpretación errónea. Pero, cuando el in- dividuo empieza a reconocer la mentira como mentira, comienza a dejar de pensarla, a abandonarla y automáticamente comienza a estar libre de la manifestación de la mentira y el paso siguiente para el resultado correcto completo es establecer la verdad en su pensamiento, en lugar de la mentira. La mentira, el mal, la enfermedad, la pobreza, son irreales, por más fuerte que parezca la apariencia. No hay nada que temer, porque sólo el bien es real.

¿Cuándo cesarán los males que vemos manifestados? Cuando eliminemos la creencia y la sustituyamos por la verdad.

¿Qué pensamiento equivocado en particular, debemos eliminar antes de poder tener éxito? La idea y el temor al fracaso.

Limitación financiera

La causa de una creciente limitación financiera es esperar que el abaste- cimiento venga de “afuera”, de fuentes externas a nuestra mentalidad y además, agregar el error de seguir pensando en mayor limitación. Todo este esfuerzo erróneo es una carencia de esfuerzo correcto, por eso se manifiesta como carencia de abastecimiento o abundancia.

No se puede tener éxito si no se desiste de todo pensamiento de fracaso. El único fracaso que hay es cuando fracasamos en pensar los pensamientos de perfección y de éxito que manifiestan nuestro abastecimiento o abundancia.

Queda claro que el pensamiento bueno o correcto es el poder que nos abastece y debemos poner a trabajar para nosotros este magnifico poder y en el punto de la convicción o el sentir, manifestaremos nuestro buen abastecimiento o abundancia. Nuestra mentalidad puede abastecerse con todo el buen pensamiento que desee, que se manifestará en dinero para

88

El poder del pensamiento

adquirir todas las buenas cosas que queramos. Abundancia de buen pensamiento producirá abundancia de dinero.

Por supuesto, que el paso previo es identificar nuestro error mental de limitación financiera o pobreza, saber que es error y por tanto, irreal, que ya no lo queremos consentir, más, que lo expulsamos para siempre de nuestra mentalidad y en su lugar establecemos el magnifico pensamiento de abundancia, de bien y perfección y seremos conscientes de que desea- mos manifestar en, la práctica nuestro buen abastecimiento, por cualquier medio que sea adecuado y honesto.

No hay límites

La mentalidad es la que origina el pensamiento creador y no podrá expresar lo que tú piensas que no podrá manifestar y en cambio, manifestará aquello que tú creas que podrás expresar. Así pues, el pensamiento de perfección y bien es la fuente del abastecimiento y el individuo tiene la libertad de abastecerse con todo lo bueno que pueda o quiera pensar. No hay Iímite, pues la mentalidad sólo puede estar limitada por su propio sentido falso de limitación.

“Cualquier cosa que desees, piensa (continúa pensando) que lo recibes, y lo tendrás” y esto es así porque el propio pensamiento sostenido pro- ducirá lo que piensas. El pensamiento es causal, así los pensamientos de enfermedad causan enfermedades; e igualmente los pensamientos sa- ludables manifiestan la salud; pensamientos de pobreza se exteriorizan como pobreza y el pensamiento de abundancia mental y de buenas finanzas sostenido, manifestará en lo objetivo buenas finanzas, o buen abastecimiento. Todas las necesidades del individuo serán satisfechas mediante el pensamiento de abastecimiento perfecto y bueno.

La pobreza, al igual que los demás males y problemas, es el resultado de pensamientos o creencias erróneas que llegaron a una conclusión equivo- cada, por supuesto y de la misma manera, el pensamiento de abundancia perfecta y buena llegará a la conclusión correcta del buen abastecimiento. El buen abastecimiento, buenas finanzas, o riqueza es tan natural y bueno como la salud, armonía y bienestar. Lo natural siempre es lo bueno.

Pobreza, tradición familiar

Abundancia

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La pobreza es la manifestación de un modelo mental de limitación finan- ciera o pobreza, claramente establecido en la mentalidad individual, muy frecuentemente desde la niñez y también puede corresponder a una especie de tradición familiar, comunitaria o regional. Hay quienes piensan que ser pobre es sinónimo de ser honrado, que los pobres son los consenti- dos o elegidos de Dios y otros contrasentidos similares. Así, el niño que nace y crece en un medio de pobreza, es claramente influido por él, se impresiona con los signos objetivos de la pobreza. Y si los padres se encar- gan de decirle que ellos son de familias pobres, pero honradas y que los pobres tienen la bendición de Dios, el niño se convencerá que es pobre, de familia pobre y que siempre será pobre y esto se establecerá como su modelo mental. La limitación financiera o la pobreza serán lo natural para él y nunca manifestará otra cosa, a no ser que cambie su modelo mental por uno de abundancia.

Este modelo mental de pobreza ya fijo en la mentalidad hará que el pensamiento del individuo sea de pobreza, que dicho pensamiento se mantenga y llegue a una conclusión de pobreza o limitación, que se ma- nifestará exactamente como tal en la existencia del individuo, según la ley de causa-efecto.

Víctima de un engaño

Pero, el sujeto en estas condiciones debería saber que es víctima de un autoengaño mental, que eso no es parte de la verdad de la vida, que lo opuesto es la realidad, que él puede liberarse de la manifestación de pobreza o limitación, mediante un cambio en su pensamiento. Que si elimina el modelo mental de pobreza, por ser falso y malo y lo sustituye por el de abundancia, que es verdadero y bueno y mantiene el pensa- miento en la nueva dirección, en su momento, se evidenciará el buen abastecimiento o buenas finanzas, en su vida.

Por otra parte, si un individuo que dispone de buen abastecimiento tiene un temor constante de perder lo que tiene y mantiene este tipo de pen- samiento en su mentalidad, en el momento de la convicción equivocada,

90

El poder del pensamiento

experimentará en alguna forma la pérdida de sus bienes -tal como lo

temió- pues la ley funciona siempre. Y por supuesto, que en la misma forma, restableciendo su pensamiento de seguridad y abundancia, volverá

a manifestar su buen abastecimiento.

Modelo y manifestación

Cualquier modelo mental establecido en la mentalidad se manifestará en la vida práctica en los términos precisos en que fue concebido y la tendencia es que sea habitual. Por ello, el individuo debe ser consciente del tipo de modelos mentales que mantiene, e identificar claramente los equivocados, para poder eliminarlos y colocar los modelos mentales bue- nos en su lugar. Y éste debe ser un trabajo mental activo, permanente.

Todos los modelos mentales, buenos o malos, son creados por el pensa- miento habitual del individuo y se manifiestan en los términos exactos en que fueron formados originalmente, bien sea que la mentalidad se dé

cuenta cabal de ello, o no. La presencia de una manifestación determinada, es: por sí, prueba irrefutable de que se ha mantenido un modelo mental exactamente correspondiente a la dicha manifestación, se reconozca o no. De tal manera si sufrimos una manifestación errónea, de inmediato debemos aceptar como hecho que hemos mantenido un modelo mental equivocado al respecto, aunque de momento no nos resulta muy claro,

e investigaremos activamente cuáles han sido los pensamientos equivo-

cados. Una vez identificados, seremos conscientes que deseamos elimi- narlos para siempre y estableceremos los buenos pensamientos en su lugar, en este punto no hay excepciones de ninguna clase.

Cuando establecemos el pensamiento que formará el modelo mental de buen abastecimiento, debemos insistir mentalmente en que el abasteci- miento es mental y perfecto, que nuestro abastecimiento o abundan- cia es siempre pleno e inagotable, que somos triunfadores en la vida, con nuestro buen pensamiento aplicado adecuadamente, que siempre obtenemos el éxito en las buenas empresas que tenemos y que ya poseemos -en nuestra naturaleza- todo lo bueno de la vida: Salud, riqueza felicidad y que la pobreza y el fracaso no tienen ningún lugar en nuestra vida, que no nos pertenecen o afectan. “Lo que desees, cree (reclama) que

Abundancia

91

ya lo tienes, y lo tendrás”. Todo es tuyo por el cómodo precio de un deseo y trabajo.

Robo mental

No es necesario y es inútil, pretender los bienes de otros, porque la vida es mental e individual y nuestros propios bienes podrán y tendrán que ser manifestados individualmente por cada uno de nosotros; somos capaces de manifestar todo lo bueno que deseemos y eso será la verda- dera bendición de la vida. Cada uno de nosotros debe ser responsable, como causa, de su propio pensamiento y tenemos todo lo que queremos, sólo lo nuestro, lo que nos pertenece, por ello, es un contrasentido pre- tender robar mentalmente lo que no es nuestro.

Esto es tanto más cierto cuanto más sabemos que todos somos here- deros mancomunados de todo el bien que hay, que ciertamente hay más que suficiente para todos, en forma ilimitada, que no se puede monopolizar y privar a otros de él, es inagotable y eterno.

El reclamo

¿Por qué unos individuos tienen más que otros? Pues, porque han recla- mado mentalmente más, han trabajado más y han producido o mani- festado más y eso justamente lo puede hacer cualquier otro que se lo proponga. El hecho de que los malhechores o criminales famosos hayan amasado grandes fortunas se debe a lo mismo; ellos cumplieron la ley de la existencia, en cuanto a que establecieron un deseo firme y claro de abundancia; estaban seguros de su éxito, trabajaron intensa y persisten- temente para lograr su objetivo y llegaron a esa convicción, así, mani- festaron su gran fortuna; pero, como por otra parte, violaron la ley del bien, por dedicarse a actividades perjudiciales, negativas y malvadas, sus malos resultados no pudieron evitarse y entonces, su gran fortuna no sólo no les sirvió de nada, sino que precipitó su caída y las manifestacio- nes negativas se evidenciaron como caos, violencia y autodestrucción.

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Modelo de limitación

El poder del pensamiento

¿Qué debemos hacer con un modelo mental de limitación o pobreza? Pues eliminarlo definitivamente y poner en su lugar uno de abundancia y esto debe hacerse siguiendo la ley de la progresión, gradual y dulce- mente; porque así la mentalidad lo establecerá con mayor facilidad y seguridad y le conferirá un sentido de mayor realidad y naturalidad. Se establecerá el sentido de que se está mejorando siempre. Debemos pensar que nuestro abastecimiento crece cada día y seremos conscientes de que deseamos que así se manifieste en nuestra vida y estamos seguros de ello.

Todos poseemos -en nuestra naturaleza- todo lo bueno, pues somos herederos de todo el bien, entonces, tenemos todo el derecho de reclamar todas las cosas buenas que deseemos. Si somos ricos por naturaleza, todas las cosas buenas que manifestemos serán como “a buena cuenta de más”, pues no hay límite. Si somos el bien y la perfección, es lógico que manifestemos lo bueno y perfecto.

Somos seres mentales o mentalidad y tenemos la habilidad de pensar y mediante la convicción o conclusión mental podemos manifestar en lo objetivo nuestros pensamientos. Con este gran poder que tenemos, podemos disfrutar de todo el bien imaginable, porque sólo necesitamos pensar y llegar a la conclusión, para manifestar en nuestra vida, todo ese bien. Pero debemos ser ecuánimes y no exagerar, sino proceder en forma gradual y armoniosa, para los mejores resultados.

Para lograr nuestro buen abastecimiento, debemos estar convencidos que todo en la vida es mental, bueno y perfecto y que nuestro abaste- cimiento es así, debemos mantener la idea de que nuestro pensamiento mejora cada día y que llega a la conclusión del buen abastecimiento manifestado. Además, el individuo debe reconocer y agradecer así mismo por todo lo bueno ya manifestado y mantener así el sentido del bien que lo comprende todo.

El dinero

La actitud mental correcta respecto al dinero es que se trata de un efecto del abastecimiento o abundancia mental, que es un medio conveniente

Abundancia

93

de intercambio y de ninguna manera puede ser el abastecimiento o la

riqueza en sí. Que el dinero no se debe usar para el despilfarro inútil, ni tampoco atesorarse. Debe hacerse circular fluidamente para obtener las cosas buenas que deseamos. El dinero se convierte en un factor erróneo

o

malo cuando se le da calidad de causa y se atesora con avaricia.

El

dinero es sólo efecto mental, no puede ser causa y no es la verdadera

riqueza o abastecimiento. La riqueza real, la fortuna, la abundancia, es el entendimiento de la verdad de la vida y su aplicación.

Tu pensamiento de ahora en el bien -pensar el bien continuamente, y aplicar la verdad- todo lo demás te será dado: buena salud, abastecimiento y felicidad.

6

6 P az y tranquilidad Estar en el bien es Paz y Tranquilidad

Paz y tranquilidad

Estar en el bien es Paz y Tranquilidad

Estar en el bien es Paz y Tranquilidad Paz y Tranquilidad son sinónimos de armonía

Estar en el bien es Paz y Tranquilidad

Paz y Tranquilidad son sinónimos de armonía

L a armonía es mi principio fundamental que hace que mis facultades y habilidades funcionen en concordancia con el bien -el amor. Así se describe en el principio fundamental que

forma parte de la verdad que debemos tener como base para razonar. La armonía, es entonces, el estado natural, normal, real, positivo, de la mentalidad.

En un sentido general, la armonía se ha definido como: “Conveniente proporción y correspondencia de unas cosas con otras”. “Arreglo o dispo- sición conveniente, ordenado o agradable de partes; congruencia”. “Concordia, unidad, paz, tranquilidad, amistad, entendimiento”. “Adapta- ción de partes entre sí, en cualquier sistema o composición de cosas, para formar un total coordinado”.

Estas definiciones, aunque ciertas, son un tanto imprecisas, debido a que principalmente definen el estado en su efecto, más que como estado mental causal. Y aquí, de nuevo, se vuelve a sentir la dificultad para definir o describir exactamente las cosas más trascendentes en relación al individuo, lo mental.

98

El poder del pensamiento

La armonía es un estado puramente espiritual o mental, superior. El estado mental de armonía sería reconocer como única realidad o conciencia de

la vida, al bien. Estar en armonía es estar en el bien.

“Lo que buscas está dentro de ti”; para entender este magnífico pensamiento sólo habrá que entender que el bien y el amor están dentro de nosotros -en forma natural-, y que todo lo que tenemos que hacer es identificarlos y manifestarlos en nuestras circunstancias, por medio de nuestro pensamiento correcto.

¿Quién controla ese reino del cielo que está dentro de ti?. Obviamente tú, que eres en todo caso, el rey de ese reino, pues todo lo que es tu mentalidad, eres tú mismo, sólo te pertenece a ti, tú eres el único amo

allí. Y siempre serás libre para escoger controlar o gobernar tu reino, en- tonces, procurarás mantener tu pensamiento bueno o correcto como tu modelo mental de bien y perfección. Si descuidas o abandonas tu reino, es decir, tu pensamiento equivocado o de dualidad como preponderante, estás renunciando activamente a los buenos frutos de tu reino y te estás entregando al estado inarmónico mental. Siempre depende de ti, ganar

o perder.

En el bien siempre se gana y en el mal siempre se pierde. Si quieres ganar, no te debes colocar en la posición en que siempre se pierde.

La armonía es el bien

La armonía es el bien y lo inarmónico es el mal, ¿cuál escoges? Porque somos nosotros quienes nos fabricamos nuestro propio bien o nuestro propio mal y aquí y ahora, en realidad, no hay espera, esto no es cosa del más allá, sino de aquí y ahora.

La armonía es un estado mental que se manifiesta en el cuerpo como salud y bienestar y lo inarmónico, o sea, lo contrario a la armonía, se ma- nifiesta en el cuerpo como enfermedad y sufrimiento. Este último estado inarmónico mental es causal de todos los males de la humanidad.

La armonía es el estado mental verdadero, es un estado o sentido de des- canso y tranquilidad en el cual la mentalidad está libre de temor, duda, preo-

Paz y tranquilidad

99

cupación, enojo, odio y demás sentidos negativos. Si el cuerpo es la ma- nifestación objetiva del pensamiento de la mentalidad y si éste está libre de todo lo inarmónico, entonces, el cuerpo no objetivará ninguno de esos elementos inarmónicos elementos negativos, a los que han dado los nom- bres de las diversas enfermedades y sufrimientos. Si nos mantenemos libres de lo inarmónico, estaremos libres de enfermedad y sufrimiento.

Nuestra labor debe ser establecer claramente la armonía en nuestro pensa- miento y mantenerla sostenidamente, así obtendremos todo, por nosotros mismos, como nuestra propia causa, sin la intervención fantasiosa, irreal e inútil de factores externos misteriosos.

Las enfermedades y sufrimientos son las manifestaciones de estados inarmónicos mentales, como temor, preocupación y duda. Eliminemos los estados inarmónicos con la armonía, la intranquilidad con la calma o paz armoniosa y el sentido irrazonable con la armonía de la razón. La armonía con la salud concomitante, es el estado natural, normal del individuo.

Salud y armonía

La salud y la armonía son lo mismo. La mala salud es la mala armonía, lo inarmónico, armonía perturbada; este estado mental funciona como causa de enfermedad y sufrimiento, que se manifiestan en el cuerpo y en las experiencias.

La verdad del ser es la armonía y ésta es la verdadera base o principio que gobierna la vida. Es el estado normal, correcto, natural y verdadero de todas las cosas y así, los estados anormales erróneos, contranaturales, son los estados irreales de la vida, productos de lo inarmónico.

Las condiciones malas son la manifestación de lo inarmónico mental y las condiciones buenas lo son de la armonía mental, se ve pues, que ambas condiciones son puramente de origen mental.

“La armonía es el principio fundamental el cual hace que mis facultades y habilidades funcionen en concordancia con el bien -el amor-; es el principio

100

El poder del pensamiento

que sostiene y gobierna a la vida. El bien incluye: armonía, perfección, pureza, amor, honestidad, fortaleza y equidad; son la armonía misma y crean el sentir armonioso.

La armonía es el principio fundamental, en operación activa, que habilita

a todas las cualidades mentales correctas a trabajar tranquilamente en el bien y establece los estados armoniosos de todo tipo.

La armonía debe ser una realidad consciente, porque es el estado natural, normal, bueno, real. Es un sentido de paz, descanso, confianza, equi- dad, pureza y todas las cualidades mentales contenidas en el significado de la palabra el bien. Estas buenas cualidades, cuando son sostenidas mentalmente, harán el reino de la armonía, una realidad consciente en nosotros y así, en verdad encontraremos que el reino está dentro y me- diante este proceso nos liberaremos de los males y sufrimiento.

Somos seres mentales

Conviene insistir en que sostener la creencia de que somos seres físicos es un gran error. Somos seres mentales. Es decir, no somos cuerpos con un alma animante dentro, sino que somos mentalidades primarias, con

un estado objetivo el cual es sólo la sombra o efecto de nosotros mismos

y de lo que pensamos, que es el cuerpo.

Así debemos ser muy cuidadosos de nunca pensar en enfermedad, temor, duda, preocupación, desaliento, fracaso, o cualquier otro pensamiento que perturbe nuestro estado armonioso natural, porque si lo hacemos, inevitablemente experimentaremos los efectos malos causados por dicho pensar erróneo; experimentaremos estos efectos indeseables en nuestro cuerpo, porque éste es el estado objetivo de nosotros mismos.

“Tenemos que dejar a un lado el hombre viejo con su corrupción, e im- poner el hombre nuevo incorruptible”; esto significa que debemos dejar de pensar en imperfección, el mal, corrupción y establecer de inmediato el pensamiento de perfección, armonía, paz y todo lo que involucra el bien. No lograremos gran cosa mientras mantengamos el pensamiento de imperfección.

Paz y tranquilidad

101

Todos los días, en forma consciente debemos dejar extinguir, o morir, en

el pensamiento todo lo equivocado, o sea, pensamientos viejos, erróneos,

temor, duda, preocupación, desaliento, fracaso, enfermedad, intranquili- dad y lo logramos por sostener mentalmente los pensamientos opuestos

que son siempre buenos y correctos.

Para eliminar un pensamiento equivocado, o hábito, habrá que establecer clara y firmemente el pensamiento correcto específico en su lugar; no es necesario luchar contra lo equivocado para destruirlo, porque eso equival- dría a darle realidad; basta con fijar el pensamiento correcto constan- temente.

Causa-efecto

La base más importante de la vida, causa-efecto, no se puede cambiar, evadir o engañar. Cualquier violación de la armonía resultará en alguna forma de trastorno, irremediablemente.

No se puede hacer excepciones en las leyes, que quiere decir: No se pue- de cambiar la ley mental de la armonía y su acción, de manera que tú puedas continuar violándola y no sufrir por ello. Debemos satisfacer la norma para nuestra propia protección, primero. O sea, nadie puede cambiar o hacer la ley de sin efecto, sino que todos deben conformar sus pensamientos y sentidos a ella.

Si mantenemos pensamientos de prisa, preocupación, duda, temor, eno- jo, odio, falta de bondad, crítica malsana, pena, tristeza, deshonestidad, insatisfacción y enfermedad, crearemos un sentido inarmónico, enferme- dad y sufrimiento en nuestra vida diaria. Así pues, el dolor y sufrimiento es un precio muy alto que pagamos a cambio del dudoso placer de pensar enfermedad o de criticar u odiar a nuestros semejantes.

Debemos pensar y sentir sólo el bien y la armonía, en forma habitual, y

gozar así de buena salud, éxito y felicidad. Deberíamos gozar nuestro bien

y desear sinceramente que todos los demás gocen el suyo, pues todos

somos herederos mancomunados de todo el bien y hay abundantemente para todos, no se agota. Amar al prójimo como a nosotros mismos, es la aplicación correcta del amor, lo que significa un gran avance en el enten- dimiento de la verdad de la vida.

102

El poder del pensamiento

La gran cosa es vivir la armonía y todo lo que hay que hacer es dejar de pensar el mal o el error, nunca consentir el más leve sentido del mal, en- fermedad o lo inarmónico y pensar continuamente, en forma habitual, sólo el bien, la verdad, el amor.

Es claro que un sentido del bien, sostenido mentalmente, eliminará un sentido del mal, al igual que un sentido de felicidad eliminará un sentido de pena o tristeza. El bien, la armonía, es el estado mental verdadero; el mal, lo inarmónico, es el sentido mental irreal o falso.

Modelo de armonía

Nuestro modelo mental de armonía perfecta nos protegerá eficazmen- te contra toda manifestación inarmónica, como enfermedad y sufrimien- to y nos permitirá gozar seguramente de armonía, el bien, buena salud y felicidad; sólo hay que sostener el modelo mental y Ilevarlo al sentir de convicción. Este modelo mental será nuestro gran tesoro y todo lo bueno se derivará de él. No ocuparnos del mal y la enfermedad, no temerlos, porque no hay nada que temer, ya que sólo el bien es real.

Si todo es mental, todo deberá ser tratado mentalmente. Comprobar la causación mental en la práctica, aumenta la seguridad y multiplica los beneficios de la aplicación. Aplicar la verdad es sabiduría. De poco serviría la verdad, si no se aplicara.

Los enfermos

¿Quiénes son los enfermos?: aquellos que están autoengañados por su propio sentido erróneo de la verdad de la vida -las verdaderas condiciones acerca de la vida-; principalmente en cuanto a causa-efecto. El sentido del bien, el sentido correcto, es el que corrige y elimina el sentido erróneo que sujeta al individuo al error particular en su mentalidad.

La trinidad

La mentalidad trabaja mediante un proceso ternario del pensamiento, o trinidad mental: Mente, pensamiento, entendimiento, o vida, verdad,

Paz y tranquilidad

103

amor. Es la mente, su actividad o pensamiento y el resultado o convicción

a que llega. Esta es la forma en que la mente trabaja de dentro a afuera,

como causa creadora. En primer lugar, está la mente con su pensamiento consciente -deseo-, segundo, un conocimiento de los hechos de la vida, tercero, un sentido de tranquilidad, de armonía, de descanso mental, de sentir, de convicción mental o el entendimiento.

Este proceso ternario mental es el único poder para efectuar el sanar verdadero. El sanar logrado a través de la fe ciega no es el verdadero sanar y es sólo temporal. Puede ser sólo un cambio de una creencia a otra creencia. Quien tiene la creencia en la enfermedad, manifiesta este sentido falso como enfermedad en el cuerpo y si en un momento dado, cree que los agentes terapéuticos, oraciones, o cualquier otra creencia, lo pueden sanar, su mentalidad pasa de una creencia a otra y el cuerpo

refleja el dicho cambio mental. Este no es el sanar verdadero, como ya se dijo, porque sólo está fundado en creencia ciega, sin base en la verdad

y pronto la creencia cambia de nuevo y puede volver a la enfermedad y

el cuerpo vuelve a mostrar la enfermedad. La fe ciega fluctúa siempre, porque está basada en suposiciones y creencias falsas.

Sanar permanente

En cambio, el sanar verdadero se efectúa mediante el entendimiento de la verdad y es permanente, porque la verdad ni cambia ni se suspende, es para siempre.

El sanar permanente obtenido por el entendimiento, es parte de la armonía

misma, que es el estado natural, de buena salud y bienestar. Este es el único lado real de la vida. Entonces, el lado malo o erróneo, enfermizo e

inarmónico es opuesto al lado real, por lo tanto, es contranatural, anormal

e irreal. Es sólo carencia del bien.

El individuo experimenta los resultados buenos y correctos, o malos y erróneos, según sea el pensamiento y su proporción exacta en la menta- lidad. Estas son las leyes de causa y efecto y de la proporción, funcionan- do activa y precisamente, sin que nadie las pueda cambiar o evitar, porque nadie puede cambiar o evitar la naturaleza misma.

104

Las posiciones

El poder del pensamiento

La mentalidad puede tomar una de tres posiciones: 1. Establece firme

y constantemente el pensamiento en el bien, la armonía y experimenta

todo, lo positivo: salud, éxito, tranquilidad, alegría, bienestar y felicidad, 2. Establece constantemente el pensamiento malo o erróneo, inarmónico

y

experimenta todo lo negativo: enfermedad, fracaso, preocupación, pena

o

tristeza, malestar e infortunio y 3. Pasa constantemente del pensamien-

to en el bien, al pensamiento malo o erróneo y experimenta resultados híbridos, mezclados, variables, frustrantes, improductivos, que se pueden considerar como malos, en general. Esta es la posición de la dualidad mental improductiva. Cada individuo es libre de escoger la posición que quiera; lo común es que escoja la mencionada en tercer lugar, la de dualidad, por ello, los resultados han sido tan imprevisibles, improductivos e insatisfactorios.

No hay duda de que sólo debemos mantener la primera posición, la ver- dadera, la del pensamiento del bien armonioso, como modelo mental permanente e invariable; así estaremos libres de todo el pensamiento malo o erróneo e inarmónico. Es decir, debemos evitar siempre tanto el pensamiento erróneo como el de dualidad. Mantener el pensamiento de ahora invariablemente en el bien, para experimentar sólo el bien y éste es nuestro verdadero trabajo, que es un gozo auténtico.

El pensamiento de ahora

Nuestras experiencias presentes son el resultado de nuestro pensamiento de ahora, de manera que debemos eliminar de inmediato el pensamiento erróneo de nuestra mentalidad y establecer el pensamiento de ahora en el bien, para experimentar sólo lo bueno en la vida diaria.

Sería una tarea un tanto inútil tratar de establecer la armonía, mientras se continúa a pensar lo inarmónico. Tendremos especial empeño y cuidado en sustituir los viejos hábitos equivocados por los nuevos correctos. Puede parecer una tarea difícil, pero realmente no lo es; si insistimos en mantener el pensamiento de ahora sólo en el bien y la armonía, sin permitir ningún pensamiento contrario, lograremos el bien y la armonía en forma ha- bitual y veremos que no sólo no fue una tarea difícil, sino además, fue

Paz y tranquilidad

105

altamente placentera y satisfactoria. Una vez colocados aquí, nada ni nadie nos podrá desplazar.

Debemos excluir, primero, cualquier pensamiento equivocado de la mentalidad y cualquier pensamiento que perturbe la armonía es pensa- miento equivocado: de maldad, enfermedad, pobreza, fracaso, sufrimien- to, pena, tristeza, deshonestidad, enojo, odio, preocupación, duda, temor, mentira, vejez y muerte; todos ellos deben ser excluidos para siempre de la mentalidad y establecer sus opuestos.

Aroma mental

Cuando el individuo logra eliminar de la mentalidad los pensamientos

inarmónicos y establece firmemente el pensamiento de ahora en el bien

y la armonía, ha alcanzado una meta muy importante, vive en armonía

constante y por decirlo así, la irradia y es captada por los demás, como si se tratara de un aroma mental sumamente agradable; la gente es atraída por ello y gusta de estar en compañía de ese individuo, aunque no puedan precisar exactamente por qué.

La ley de la insistencia y persistencia debe aplicarse aquí, como en todo nuestro buen trabajo mental, para obtener los resultados esperados; por- que nuestros viejos hábitos de pensamiento también se establecieron me- diante la persistencia; pero la insistencia y persistencia en el pensamiento correcto para hacer ceder la mente en su error, debe ser gentil, suave, tran- quila y armoniosa y ciertamente no se podrá tomar como trabajo arduo, indeseable, sino más bien lo contrario.

El individuo debe ser consciente de que desea mantener su pensamien- to en la armonía y estar dispuesto y deseoso de querer saber más de la verdad y una vez sabida, entenderla y sobre todo, aplicarla a su vida diaria. Debe saber que la armonía es un estado mental, el estado natural y correcto de la mentalidad, que se logra sólo por mantener el pensamiento de ahora en el bien, generosamente.

La armonía es el sentido mental correcto, o sentido natural de la verdad

y del amor, que elimina lo inarmónico del sentido falso.

106

El bien dentro

El poder del pensamiento

Un sentido de armonía es estar conscientes del bien dentro de noso- tros. Debemos elevar constantemente nuestro pensamiento al sentido de la armonía. de manera que nuestras facultades y habilidades funcionen en concordancia completa con el bien -el amor-.

7

7 m iedo Miedo, el gran enemigo

miedo

Miedo, el gran enemigo

Miedo, el gran enemigo La causa mala E l miedo o temor es quizá el

Miedo, el gran enemigo

La causa mala

E l miedo o temor es quizá el pensamiento o sentido más equivo- cado que hay. El temor figura como uno de los factores causales de todos los males y errores que sufre el ser humano. El temor,

probablemente, es el más demoledor de todos los sentidos erróneos y productor de más desdicha que cualquiera de los otros pensamientos equivocados. El temor echa a perder todo para el individuo. El temor no permite el progreso ni los buenos resultados.

El temor está presente siempre como uno de los elementos causales de

enfermedad, sufrimiento, fracaso y pobreza. El temor es el peor consejero

o compañero mental del individuo. El temor paraliza la actividad buena

y establece la creencia errónea en la mentalidad. El temor aparta a la gente del bien.

Desafortunadamente, mucha gente cree que el temor es conveniente en alguna forma, porque tiene efecto de protección. Se dice así, que si se tiene temor a algo malo, dañino o peligroso, uno se protege contra eso.

110

El poder del pensamiento

Y en este sentido, en mala hora los padres enseñan a sus hijos a temer

ciertas cosas malas o peligrosas, para protegerlos de ellas. Creen erró- neamente que el niño se protege de algo malo por temerlo; cuando la realidad es justamente lo contrario, cuando se teme algo, se le atrae; “lo que más temí vino sobre mí”, y no podía haber sido de otra manera, porque ese temor fue precisamente lo que mantuvo más en su mentalidad, y así llego a la conclusión equivocada de ello.

Enseñar a temer

Siguiendo esta línea equivocada de pensamiento, con frecuencia los pa- dres enseñan a sus hijos a temer morir ahogados en el agua profunda,

como en el mar, ríos o lagos, e imbuyen con gran fuerza ese temor en la mentalidad en desarrollo de sus niños, creyendo firmemente que así los protegen de ese peligro. La realidad es que en esas condiciones cuando

el niño accidentalmente cae al mar o un río, el temor en su mentalidad,

enseñado por los padres, lo paraliza, lo angustia e imposibilita a hacer algo para salvarse, es decir ocurre justamente lo contrario de lo esperado; en otras palabras, su temor, lejos de protegerlo, lo dañó.

En cambio, si en lugar de temer al agua, se le hubiera enseñado a amarla como parte importante de la naturaleza y sobre todo, a nadar bien, entonces, si el niño se cayera al agua, lo tomaría con calma, como algo casi festivo y con la seguridad de dominar la situación, por saber nadar, nadaría en forma fácil y eficaz hasta llegar al lugar seguro más cercano. Así, aprender a amar el agua y a nadar en ella, es la verdadera protección para no morir ahogado y no el temor a ello. Lo mismo, o algo parecido, se puede decir de muchos otros temores que los padres, equivocadamente, enseñan a sus hijos.

Un punto muy importante en cuanto al temor es que este pensamiento

extraordinariamente dañino siempre se acompaña de otros pensamientos

o sentidos igualmente perniciosos, como duda, inseguridad, desva-

lorización, impotencia, preocupación, frustración, fracaso y muchos más,

lo que ciertamente hace al, temor un pensamiento o sentido grandemente

indeseable.

No hay nada que temer

Miedo

111

Por lo antes dicho, resulta claro que el temor es un pensamiento o sentido que debemos prevenir o combatir con todos los medios posibles, ya que es la causa de la mayor parte de nuestras dificultades. Si logramos evitar

el temor, cerramos así la puerta a un raudal de males. Al respecto, debemos

establecer firmemente en la mentalidad que, no hay nada que temer, porque sólo el bien es real.

Eliminar el temor de la mente es algo muy trascendental, porque estamos eliminando la causa de la enfermedad y el sufrimiento. Una de las causas básicas del temor es la creencia errónea de que estamos expuestos a cualquier cosa que se suceda a nuestro cuerpo, por no saber que todo es mental. Este estado de aparente desamparo mental crea el temor, el cual a su vez, como confunde a la mentalidad, elimina temporalmente la razón, el buen juicio y el control o gobierno del pensamiento y coloca así al individuo en una situación muy desventajosa que atrae todo tipo de malos resultados.

El temor no sólo es falta de valor para enfrentar algo, ni sólo es el temor a

la enfermedad. Cualquier intranquilidad o duda o inseguridad que surge respecto a algo, es básicamente un temor: El temor de ser criticado, no ser aceptado, o ser rechazado, de fracaso, pobreza o limitación, de la vejez, de la muerte y otros, son estados mentales contranaturales, semilleros de todas las desgracias que afligen al ser humano; por lo tanto, son indesea-

bles y deben ser rechazados firmemente por el individuo.

Quien está seguro en el bien, no puede temer algo y está en el camino que lleva al entendimiento de la verdad. Yo sé y entiendo que sólo el bien es real, así no puedo temer algo; entender el bien, protege completamente del temor y sin temor se puede lograr cualquier cosa buena que nos pro- pongamos. No nos permitamos temer nunca, ni enseñemos a los niños

a temer. No hay nada qué temer de verdad.

Trinidad profana

W.W. Walter describió una trinidad o proceso ternario equivocado del pensamiento, en la que el temor tiene parte activa y que llamó trinidad

112

El poder del pensamiento

profana. Este es el proceso ternario mental cuando trabaja al revés, para lo equivocado, plena garantía de resultados o convicciones erróneos.

La trinidad profana está formada por: suposición errónea, temor y creencia humana errónea.

La suposición errónea sería la primera posición, como la causa, implica la ignorancia o dar realidad a lo irreal; el temor sería la segunda posición, como la fuerza activa, equivale a no razonar; la creencia humana errónea sería la tercera posición, ya el sentimiento de temor, la convicción mental falsa en la realidad y poder del mal, como el efecto.

Algunos individuos tienen el hábito equivocado de suponer falsamente lo que no saben -inventan fantasiosamente-, y así inician el proceso ternario profano, pues la suposición con base en falsedad, es fuente de temor, por ignorancia; el temor que es la fuerza activa, crea confusión con falta de razonamiento y empuja de lleno a la creencia humana errónea, que se establece firmemente en la mentalidad, como marco para los resultados equivocados. Esta es la forma equivocada en que puede trabajar la men- talidad, o sea, la trinidad profana.

La suposición errónea ocupa el lugar del buen deseo de la mentalidad con base en la verdad; el temor está usurpando a la razón verdadera, el saber del elemento masculino y la creencia errónea sustituye al enten- dimiento, que sólo el bien es real, el sentir del elemento femenino.

La certeza

El individuo debe tener el sentimiento de certeza de que lo que piensa es la verdad, para obtener la convicción que se manifestará en lo objetivo. El saber y el sentir deben concordar plenamente en que sólo el bien es real para llegar al entendimiento. Si esto no es así, la mentalidad no llegará a la conclusión adecuada que se manifiesta.

Así se puede pensar todo el bien y no experimentarlo -no llegar a la conclusión-, porque la mentalidad no expresa o manifiesta ningún pen- samiento que no ha sido llevado a la conclusión. Entonces, debemos ser

Miedo

113

conscientes de que deseamos llegar al sentimiento de certeza de que lo que pensamos es verdad -el saber y el sentir en concordancia en que sólo el bien es real- para llegar al entendimiento. Así es como el proceso terna- rio mental, desde la causa, trabaja para llegar a la buena conclusión.

Las conclusiones y convicciones son un estado de sentir o sentimiento y no simplemente pensamientos superficiales o fríos. El pensamiento es para dar realidad a la verdad.

Así pues, no importa qué tan bueno sea nuestro pensamiento o su cantidad, si el elemento del amor o sentir no está presente, no viviremos esos pensamientos y por tanto, no los experimentaremos como reales. Esto muestra la magnífica parte que el amor o el elemento sentir tiene en las experiencias de la vida. Podemos pensar que sólo el bien es real, o que la armonía siempre está presente y mantener estos pensamientos como la verdad y no experimentarlos, porque no basta con tener buenos pen- samientos, sino que debemos mantenernos razonándolos constante- mente, hasta llegar al punto del sentir o la convicción, en cuyo momento se manifestarán en nuestras experiencias.

La oración

¿Cuál es la oración que produce buenos resultados?: el deseo en el bien -el verdadero orar-. El uso consciente del amor o el sentir, desde el corazón, para que todos nuestros pensamientos del bien y de la armonía, siempre presente, puedan culminar en la certeza de que dichos pensamientos buenos son la verdad.

Cuando decimos superficialmente que vamos a hacer algo, sin el verdadero deseo para ello y aunque intentemos, finalmente no lo hacemos. Y en cam- bio, cuando hemos tenido el deseo claro y firme de algo, lo vimos realizado muy pronto. Asimismo, si mantenemos el pensamiento de que estamos armoniosos y mentalmente engendramos ese sentir, más o menos pronto experimentamos el sentir específico que corresponde a dicho pensamien- to. Y esto se aplica a cualquier tipo de pensamiento.

En el lado opuesto o falso de la existencia, podemos tener un pensamiento o sentido opuesto al amor, que es precisamente el temor. Podemos pensar

114

El poder del pensamiento

enfermedades y dolor y no experimentamos dichos males, si no agrega- mos el sentir a esos pensamientos; pero cuando pensamos la enfermedad y tenemos temor, éste es, el sentir necesario para manifestar en el cuerpo la enfermedad que pensamos y entonces la manifestamos o experimenta- mos. Esto no quiere decir que el temor hace real a la enfermedad, si no que el temor nos lleva a pensar erróneamente que la enfermedad es real, cuando es sólo el efecto de la actividad mental errónea, que tiene que ser irreal por no estar basado en la realidad o verdad.

En otras palabras, no importa qué pensamientos de enfermedad sosten- gamos, no se manifestarán o corporificarán, a menos de tener un sentido de temor que engañe a la mentalidad en el sentido de que la enfermedad es real.

Inmune a la enfermedad

¿Cuándo estamos inmunes a la enfermedad?: cuando no tenemos temor alguno de la enfermedad. Si no hay temor, no hay sentir y si no hay sentir, no hay manifestación o corporificación.

La suposición, o ignorancia de que la enfermedad sea algo real en la vida, es lo que hace tener pensamientos de temor y cuando mantenemos éstos llegamos a la conclusión -creencia-, de que la enfermedad es parte de la vida.

Deberíamos vigilar cuidadosamente nuestro pensamiento y no esperar que sea fácil llegar a conclusiones correctas, como acción, fuerza, valor, confianza, abastecimiento, si nuestros pensamientos no están engen- drando tales pensamientos buenos.

Es “difícil” llegar a conclusiones correctas, únicamente porque tomamos dos lados -pensamiento de dualidad- el bueno y el malo a la vez. Lo seme- jante produce lo semejante; así es que tenemos que pensar precisamente el pensamiento que queremos experimentar.

El temor y la película de cine

Miedo

115

La acción que el temor tiene en la manifestación de enfermedad, W.W. Walter la compara con la proyección de una película de cine. Podemos tener el proyector, la película y la pantalla listos; se puede echar a andar el motor del proyector y la película comienza a pasar o correr y todavía no se proyecta nada en la pantalla, pero una vez que encendemos la lámpara del proyector, la película se proyectará inmediatamente en la pantalla. En esta comparación, la lámpara encendida correspondería al sentimiento de temor; es decir, se pueden tener los pensamientos de enfermedad, pero si no hay sentido de temor -lámpara apagada- no hay manifestación de enfermedad -no se proyecta la película en la pantalla- y así, en estas condiciones, cuando hay sentido de temor -lámpara encendida- se manifiesta la enfermedad, se proyecta la película.

De la misma manera, para suspender la proyección de la película en la pantalla -la manifestación de enfermedad-, sería inútil tratar de retirar la pantalla o de taparla, sino que todo lo que hay que hacer es apagar la lámpara del proyector -eliminar el temor- y la proyección de la película -manifestación de enfermedad- se suspenderá. Esto reafirma la impor- tancia del temor en la producción de resultados erróneos y lo vital que es prevenirlo y eliminarlo de nuestra mentalidad.

Eliminar el temor

Por eso la condición básica en la autocorrección o autosanar, es eliminar el temor, que es lo primero que se tiene que hacer. En la mayor parte de las veces, sólo basta con eliminar el temor para lograr sanar. Se ha obser- vado en múltiples ocasiones, que el único tratamiento limitado a eliminar el temor, fue suficiente para obtener los buenos resultados.

La manera de eliminar el temor es estableciendo la verdad que corresponde en la mentalidad y esto se logra mediante la enseñanza adecuada. La mayor parte del temor es por ignorancia y la iluminación correspondi- ente lo elimina en forma permanente. Como ya se dijo, en muchos casos, enseñar la verdad que elimina el temor, es todo el proceso del sanar.

116

El poder del pensamiento

Recordemos que las tres principales causas de la enfermedad son el temor, la creencia y la inclinación equivocada del carácter, pero con mucha frecuencia, el temor interviene en combinación con las otras dos causas equivocadas, lo que hace pensar que el temor es la principal causa de la enfermedad; de manera que, es obvio que el primer paso en el proceso de sanar debe ser eliminar el temor. La conquista del temor debe ser definitiva para que el sanar también sea definitivo.

Causas del temor

Existen dos causas principales de temor: la suposición errónea -ignorancia-

y la creencia. La suposición errónea o ignorancia produce temor porque

la mentalidad ignorante, que no sabe la verdad, tiende a dar realidad al mal y así teme fácilmente todo lo desconocido. Un ejemplo de esto es el temor al parto -al sufrimiento o dolor-, tan frecuente entre las mujeres

primigestas. Suponen por ignorancia que el parto obliga a sufrir dolores terribles, que todas las temibles complicaciones son reales y frecuentes,

y se trata de una experiencia sumamente riesgosa. Estas suposiciones

crean el temor y éste, por supuesto, hace posible, o manifiesta toda esa discordia. A este respecto, es muy ilustrativa la comparación del parto en los animales -libre de suposiciones erróneas y temor- y el de muchas mujeres. En los animales, donde no hay temor, el parto es fácil, natural e indoloro y en muchas mujeres, donde hay mucho temor, el parto es difí-

cil, complicado con muchas molestias y dolor.

Así, se ha observado repetidamente, en el entrenamiento llamado psico- profiláctico del temor y del dolor en el parto, que la mujer entrenada en forma adecuada, que le ha sido enseñada la verdad acerca del trabajo y parto, que por tanto, elimina el temor de su mentalidad, siempre tiene un parto fácil, natural, sin temor y sin dolor, que constituye una magnífica experiencia en su vida.

Se dijo que la otra fuente de temor es la creencia. Aunque en la trinidad profana la creencia es el resultado del temor, realmente existe una especie de retroalimentación entre creencia-temor- creencia, o círculo vicioso si se prefiere, donde el temor lleva a la creencia, pero ésta acrecienta el temor, que a su vez, hace lo mismo con la creencia y esta lamentable situación es permanente y progresiva.

Miedo

117

Así pues, la suposición errónea o ignorancia, no saber la verdad, lleva directamente al temor y por otra parte, la creencia errónea general o in- dividual, que consiste en creer que la mentira es verdad, por los ma- los resultados, crea temor y éste vuelve a alimentar mayor creencia.

Las creencias y el temor

Aquí conviene comentar algo sobre las creencias generales e individua- les, que son generadas por el temor y a su vez, generan el temor. Se llama creencia general a la que toda la gente, en todas partes, sostiene como hecho. La creencia humana realmente es ignorancia, es el tipo de igno- rancia que viene de un sentido falso de saber. Se “sabe” mucho, pero es conocimiento equivocado, de dualidad mental, no basado en la verdad, sino completamente creído.

Las creencias generales son múltiples: Que hay muchas causas para mu- chas cosas; que somos cuerpos primariamente y en este orden de ideas, que tenemos que comer para vivir, pero que lo que comemos nos puede

causar daño; que tenemos que respirar el aire, pero que este aire vital nos puede enfermar de catarro y las demás enfermedades respiratorias,

y

hasta “matarnos”; que somos vida, pero que tenemos que “ganarnos”

la

vida; que somos vida, pero también morimos; que somos individuos,

pero que dependemos de otros individuos y muchas más.

Las creencias individuales son las que el individuo deriva para sí mismo, es decir, en forma particular, de las creencias generales. Son como su manera, “muy suya”, de enfocar la vida. Así un individuo, a partir de la creencia general de que los enfriamientos producen enfermedad respi- ratoria, a él cuando se le manifiesta la enfermedad, siempre se acompaña con dolor de los huesos de las piernas, o con sensación de frío en los ojos, sólo a él, a diferencia de lo que los demás experimentan en similares circunstancias.

O

bien, con base en la creencia general de que tomar jugo de naranja

u

otras frutas especiales en la noche, causa indigestión, a él lo mismo le

produce diarrea, o vómito. Estas creencias individuales son casi infinitas, son generadas por el temor y a su vez, ellas mismas generan más temor, como ya se mencionó. Siempre son autoimpuestas por el individuo.

118

El poder del pensamiento

Todo tipo de creencia es eliminado sólo por entender y aplicar la verdad tocante a la creencia específica. El cambio de una creencia a otra -menos obvia- es inútil.

Aquí, de nuevo, volvemos a la causación mental; debemos instruir a los enfermos que no son víctimas desamparadas como ellos piensan, porque

el gran hecho de la vida es que el pensamiento es la causa de todo; que

es su propio pensamiento enfermizo, el que produce sus males y que es su propio pensamiento saludable, el que los sana. La verdad es que éste es un universo mental, que somos seres mentales e individuales y que no hay nada bueno ni malo, sino el pensar lo hace así.

Temor y amor

El temor es un sentido, erróneo o inarmónico, el amor, como opuesto al

temor, es el sentimiento correcto y armonioso. El amor elimina el temor.

Y esto es lo mismo que decir que, nuestro sentir correcto elimina nuestro

sentir erróneo.

Engendrar el sentir correcto o armonioso cuando prevalece el sentir erróneo o inarmónico en la mentalidad, puede ser una labor un tanto

difícil, pero siempre se logra con la práctica. Ahora bien, como no se puede poner en práctica lo que no se entiende, primero habrá que entender en qué consiste el sentir correcto o armonioso, es decir, la realidad del bien

y el pensamiento de ahora en el bien.

Una vez que se ha visto que el temor es la fuerza activa, o lámpara que proyecta la imagen del mal -enfermedad y sufrimiento-, el siguiente paso deberá ser cómo apagar dicha lámpara -eliminar el temor- para suspender la imagen equivocada -producir el sanar-. El temor se puede eliminar temporalmente o permanentemente. La fe ciega logra eliminar el temor y producir el sanar temporalmente, porque logra un cambio en el pensamiento a través del convencimiento. Este sanar es temporal porque

como la fe ciega está basada en la suposición, varía y puede desaparecer,

y así, el sanar también varía y desaparece, es temporal.

Liberación permanente

Miedo

119

Ahora bien, la otra forma de eliminar el temor permanentemente es mediante el entendimiento y aplicación de la verdad de la vida; aquí el sanar es permanente porque la verdad que se establece en la mentalidad, no varía, ni desaparece. Entonces, todo el trabajo es entender y aplicar la verdad acerca de la vida y de nosotros mismos.

El maestro que realmente entiende la verdad de la vida, la podrá enseñar

claramente y sin infundir temores. Una de las consecuencias de la ense- ñanza correcta, es que el estudiante se protege de sus propias conclusiones equivocadas y en el momento adecuado, las cambia por las correctas. El verdadero maestro siempre enseñará y practicará la eliminación del temor y nunca lo fomentará o utilizará como “arma disciplinaria” de la enseñanza.

Aceptar la verdad

Sabemos que a pesar de que se explique claramente la verdad a alguien,

si no es aceptada por quien la escucha, no influye en su pensamiento, o sea no produce cambio de pensamiento. De manera que la verdad debe ser aceptada para que pueda producir un cambio de pensamiento en el individuo.

En la enseñanza de la Aplicación Mental el método -Ciencia de lo men- tal- tanto el maestro como el estudiante tienen sus propias obligaciones.

El maestro debe tener el entendimiento de la verdad de la vida y paciencia

para presentarla persistentemente; el estudiante debe tener interés activo en aprender, estar abierto a la enseñanza y ser dócil para ser enseñado, ser

consciente de que desea saber, entender y aplicar la verdad de la vida. El maestro debe enseñar siempre la liberación del temor y atribuirá el buen resultado al efecto del pensamiento saludable o correcto y la enfermedad y sufrimiento al pensamiento enfermizo o erróneo y no a factores extraños

o misteriosos que niegan la causación mental.

En ningún momento se debe dar realidad al mal, mostrándolo como poderoso y de orígenes externos, pues esto hace sentir al individuo que

120

El poder del pensamiento

es la víctima desamparada e impotente del mal y sufrimiento. Recordar que si sólo el bien es real, entonces, el mal tendrá que ser sólo un sentido equivocado e irreal, que no es nada por si mismo, sino sólo una carencia del bien y que en el momento preciso que aplicamos el bien que corresponde, el mal desaparece de inmediato.

Una vez que ponemos el mal en su lugar, no hay nada que temer, porque sabemos que nuestro pensamiento saludable y correcto sanará las ma- nifestaciones de la enfermedad y sufrimiento, que fueron causados por el pensamiento enfermizo o erróneo y no por otros factores extraños o misteriosos.

El maestro que elimina el temor, ayuda a la recuperación o sanar en forma eficaz, en cambio, quien reafirma el temor o provoca más temor, empeora la situación y robustece la enfermedad; este maestro realmente no es maestro.

Dejar de temer

El estudiante debe aprender a dejar de temer, pues no hay nada que te- mer, porque sólo el bien es real. Así, dejará de sentirse la víctima desam- parada e impotente ante la enfermedad y sufrimiento; sabe que tiene el remedio seguro en su pensamiento bueno y correcto; entiende que todo lo que necesita es continuar aplicando su pensar correcto así mismo y así, las manifestaciones erróneas se eliminarán y aparecerán los buenos resultados.

Ya que todos amamos sentirnos bien, deberíamos amar pensar el bien con igual fervor y de buena voluntad, porque es nuestra naturaleza misma pensar y sentir lo que es bueno y correcto.

8

8 Enseñanza 1 2 1 e nseñanza Enseñanza es amor

Enseñanza

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enseñanza

Enseñanza es amor

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El poder del pensamiento

Enseñanza es amor La enseñanza enaltece Enseñanza 1 2 3 L a iluminación con la

Enseñanza es amor

La enseñanza enaltece

Enseñanza

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L a iluminación con la verdad se logra sólo mediante la enseñanza

lógica y sistemática. Todos los que entienden la verdad de la vida, tienen la obligación moral de enseñarla a los individuos sinceros

que andan buscándola, para ayudarlos a que gocen del beneficio, así como el maestro mismo fue beneficiado cuando se le enseño. Debemos dar así como recibimos.

La ventaja personal egoísta no tiene cabida en la verdadera inteligencia, ni tiene que ver con los buenos propósitos y el contexto general del bien. Todos debemos enseñar amorosamente lo que sabemos y ésta será la mejor manera de obtener mayor bien.

El que enseña debe tener el entendimiento y haber experimentado los resultados de la aplicación correcta; también debe ser tolerante y paci- ente para enseñar persistentemente y perdonar los errores insistentes del estudiante. Recordar que el no saber, no es un pecado, sino sólo una carencia, que hay que satisfacer bondadosa y generosamente y que el maestro mismo, previamente se encontraba en parecida situación que requería paciencia y amor.

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El poder del pensamiento

Toma amor enseñar, porque es más cómodo y fácil aprovecharse egoísta- mente del conocimiento para sí mismo y no molestarse en compartirlo con los demás.

Enseñar la verdad al individuo le permite resolver todos los problemas, lograr el sanar de todo: enfermedad y malestar; esto implica el entendi- miento y la sabiduría y es un magnífico punto de enseñanza. Enseñar es lo que sana.

Listo para saber

Por su parte, el estudiante debe ser listo para saber y aceptar la verdad. Mucha gente no está lista o preparada para saber y aceptarla, porque se apega a sus creencias erróneas y todo lo que enfoca desde ese punto de vista. Se está listo para saber y aceptar la verdad, cuando por no estar ya satisfecho con las creencias, se ha tratado de buscar mejores respuestas al problema de la existencia y se está deseoso de querer y entender la verdad de la vida, para establecerla en lugar de las falsedades o creencias presentes en la mentalidad; se desea un cambio integral, cambiar lo irreal por lo real.

Entonces, el estudiante debe estar ávido, como un niño, por aprender, siempre abierto para recibir el conocimiento y deseoso de trabajar para lograr el entendimiento; debe ser fácil para ser enseñado, dócil, discipli- nado y siempre razonador, despojado de todo misticismo.

El maestro nunca aprovechará la relación maestro-estudiante en su pro- vecho personal, ni ejercerá alguna forma de autoridad, jefatura o lideraz- go. La enseñanza de la ciencia de la mente se impartirá libremente, en un espíritu de absoluta igualdad y equidad, siempre con el propósito final de que el estudiante aprenda y entienda la verdad, para que la aplique en todos los asuntos de su vida y experimente los beneficios de sus buenos resultados: salud, abundancia y felicidad.

El objetivo final será siempre el bien de los estudiantes, de manera que su desarrollo al entendimiento sea franco, progresivo, continuo, gradual y armonioso. Enseñar a razonar será el eje de la enseñanza.

Enseñanza

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Al efecto, el maestro, en ocasiones, se tendrá que enfrentar a los errores que el estudiante todavía sostiene, pues el cambio, de lo erróneo a lo co- rrecto no siempre es fácil, ni rápido y convencerá al estudiante de que es indispensable hacer un cambio radical.

El estudiante se hace maestro

En estos cursos de Aplicación Mental-Ciencia de lo mental-, cuando el es- tudiante termina satisfactoriamente los estudios que integran el plan de enseñanza, automáticamente se convierte en maestro completo, con su pleno derecho de enseñar todos los cursos de Aplicación Mental, tal como le fueron enseñados a él.

El nuevo maestro enseñará a su mejor saber y entender, sin preocuparse de otras cosas, peros siempre tomando en cuenta que Aplicación Mental fue concebida para enseñar la verdad para que se entienda y aplique, o sea, para el mayor bien de todos los involucrados.

El maestro y el estudiante deben ser camaradas, compañeros de estudio, con la misma situación y derechos; la única posible diferencia será que el maestro tiene mayor tiempo de estudio y algo más de experiencia, pero que sigue en la misma posición de estudiante, para seguir aprovechando y entendiendo en forma permanente.

El maestro guiará la enseñanza en clase, en grupos pequeños y conocerá en la forma más completa y satisfactoria a todos y cada uno de los alum- nos, individualizará la enseñanza en la medida de lo posible y ampliará los conceptos enseñados en forma extensa.

Favorecerá el planteamiento de problemas en clase, por parte de los es- tudiantes; dará sus opiniones al respecto, después de un intercambio de ideas con los demás estudiantes del grupo.

Cuando el estudiante tenga problemas no adecuados para ser planteados en la clase ante el grupo, el maestro siempre estará dispuesto a encontrar el tiempo para tratar los asuntos con el estudiante en privado.

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El poder del pensamiento

El maestro nunca exhibirá la ignorancia del estudiante sobre algún punto, sino que lo ayudará para encontrar la respuesta correcta y no planteará preguntas de difícil respuesta. La enseñanza trata de satisfacer carencias, no de exhibirlas, señalar sólo las virtudes, no los defectos. El maestro debe enseñar, nunca humillar o ridiculizar.

Por su parte, el estudiante además de estar ávido de aprender y ser dócil para ser enseñado, debe tener gran interés en la clase y mantener la debida puntualidad y atención; no planteará preguntas superficiales o sin impor- tancia, no interrumpirá reiteradamente, no tratará de acaparar la atención del maestro y respetará el derecho e interés de los otros estudiantes. El estudiante siempre estará dispuesto a identificar la verdad, entenderla y aplicarla, es decir, realizar el cambio mental correspondiente.

Control de la mente sobre el cuerpo

Ahora en cuanto al contenido mismo de la enseñanza, uno de los puntos básicos que se transmitirá será el control completo que la mente tiene sobre

el cuerpo y las experiencias; que ambos, mente y cuerpo, son mentales co-

mo causa y efecto y que para evitar estar sujeto a la enfermedad se re- quiere el entendimiento de cómo ser sanado.

En el campo del sanar, muchos tienen éxito y no sería indispensable una gran sabiduría, ya que por la ley de las probabilidades o promedios, más de la mitad de los casos se sanan por sí mismos, independientemente del método curativo empleado, o aunque no se haya empleado ninguno. Así, los no entendedores sanan cuando menos a la mitad de sus casos y ésto

ha dado lugar a la charlatanería de todo tipo y a las curaciones atribuidas

a muchos métodos irrazonables y absurdos. El estudiante de Aplicación

Mental, no debe preocuparse por sanar a otros, ya que no es ese el obje- tivo primario, sino sanarse a sí mismo. En todo caso, para ayudar a otros,

tratará de enseñarles la verdad, para que ellos mismos se sanen.

Mucha gente es mal guiada por las apariencias, debido a que las creencias generales, han dado por resultado que el individuo no se detenga a pen- sar y razonar tocante a lo que confronta. Se interesa en sus malestares y problemas, pero casi nunca pone en duda “las razones” contradictorias de ellos.

La curación de la fe

Enseñanza

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La fe ciega ha operado y opera mucho sanar de los diversos tipos de enfer- medades y problemas, pero la gente, en general, no entiende el proceso involucrado. La fe ciega se basa sólo en suposiciones y conceptos impreci- sos, no comprobados, falsos muchas veces y sin embargo, es eficaz, ¿por qué?, pues porque la fe es un convencimiento profundo de seguridad absoluta, de que tal o cual cosa produce el resultado deseado, en exacta- mente la forma esperada y en este convencimiento se opera un cambio de pensamiento, el resultado de este tipo de sanar siempre es temporal, debido a que la fe, no basada en la verdad, varía, cambia, desaparece y lo mismo sucede con el sanar.

En contraste, el sanar permanente se obtiene mediante el entendimien- to y aplicación de la verdad, que elimina definitivamente el pensamiento enfermizo o equivocado, productor de la manifestación errónea. El enten- dimiento, como está basado en la verdad, no cambia y es para siempre, es decir, eterno. Y como todo es mental, todos los problemas se resuelven así, mentalmente, con la aplicación de la verdad.

La enfermedad es de origen mental y es sólo un sentido mental, que se mani- fiesta en el cuerpo. Por deducción lógica, si por cualquier medio podemos cambiar el sentido erróneo de enfermedad a un sentido correcto de salud y bienestar, el cuerpo mostrará el nuevo sentido correcto, que se mantiene en la mentalidad.

Cuando un individuo tiene fe en cierto remedio, o tiene fe en que llevando en su bolsillo un amuleto determinado se curará, esta fe gradualmente ope- ra el cambio del sentido de enfermedad a un sentido de salud; pero como el individuo no conoce cómo trabaja la mente, atribuye la curación a la ac- ción de llevar el amuleto en el bolsillo, en lugar de al cambio de pensami- ento del sentido de enfermedad al de salud, operado por su fe.

No ser curandero

El estudiante de Aplicación mental no debe ser un curandero, admi- nistrando tratamientos indiscriminadamente a los demás, sino que aplicará

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El poder del pensamiento

su conocimiento en el autosanar principalmente, sin embargo, siempre que sea adecuando, tratará de ayudar a otros, familiares y amigos sobre todo. Además de la trasmisión verbal de la verdad, siempre se empleará el pensamiento silencioso como coadyuvante en el sanar.

El pensamiento silencioso es un pensamiento amoroso, mediante el cual se desea la salud, recuperación, solución del problema, o el bien, en una palabra, para el individuo que sufre. El pensamiento silencioso se dedica y envía al paciente, con los mejores deseos, como si se estuviera hablando directamente con él. Un punto interesante del pensamiento silencioso, ope- rado en esta forma, es que es tan beneficioso para quien lo recibe, como para quien lo envía.

Es conveniente solicitar permiso del paciente para enviarle el pensamiento silencioso, así, además de evitar cualquier trasgresión a la individualidad, resulta más eficaz. Pero en todo caso enviar el pensamiento amoroso para el bien de alguien, no precisa del permiso o autorización de ese individuo. Como regla general, no deberá usarse el pensamiento silencioso solo, sino que siempre se acompañará de la enseñanza de la verdad que corresponde.

El temor primero

El trabajo mental, siempre debe iniciarse eliminando o apaciguando el temor, mediante el razonamiento de sentido común y además, silenciosa- mente se asegurará al individuo que todo está bien y que él está tranquilo y armonioso.

El pensamiento del maestro o de quien ayuda, debe estar imbuido con la convicción del todopoder y continua presencia del bien, e insistencia y persistencia en el pensamiento correcto.

Las mentalidades correctas prefieren la enseñanza, porque sólo así pue- den descubrir, por medio de la razón y el sentido común, en que consiste la ciencia de la vida y así, saber que es el pensamiento correcto y que es el pensamiento equivocado, para entonces escoger que pensar y que no pensar.

Enseñanza

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En la enseñanza siempre se insistirá en que la salud es un sentido de salud -armonía- mantenido mentalmente; que la enfermedad es un sentido de intranquilidad mantenido mentalmente; que la enfermedad que se sufre es sólo la manifestación de su propio pensamiento y creencias acerca de la enfermedad y que un cambio de pensamiento, producirá un cambio correspondiente en la manifestación corporal.

Hacer conciencia del papel maravilloso que el pensamiento tiene en sus experiencias de la vida y como lo semejante produce lo semejante, siempre está en operación; cómo el pensamiento de temor produce un cambio en el cuerpo: taquicardia, temblor, sudoración, palidez, etc.; cómo pensamien- tos de tristeza, producen lagrimas o llanto: cómo pensamientos de enfer- medad producen enfermedad; cómo pensamientos de vigor, se manifiestan como fuerza; cómo pensamientos de alegría se manifiestan como gozo.

El cuerpo en sí no tiene acción ni sensibilidad, todo es de la mentalidad, cuando ésta no lo activa, el cuerpo es inerte; todo lo que expresa el cuerpo es la actividad de la mentalidad.

Inventario mental

En el autosanar conviene hacer un inventario completo de todos los pen- samientos equivocados que el individuo piensa frecuentemente; observar cuidadosamente los que piensan más y razonar cuáles serían los pensami- entos directamente opuestos; entonces colocar éstos en lugar de aquellos y mantenerlos constantemente, hasta formar un hábito de pensamiento.

Hay que tener especial cuidado de eliminar cualquier pensamiento de temor, duda, preocupación, fracaso y desaliento, por ser éstos particu- larmente dañinos.

Nunca consentir que un pensamiento equivocado porque sea crónico y erróneamente se crea que, como es parte del carácter, no se debe modifi- car o suprimir. Precisamente los pensamientos de inclinación equivocada del carácter, son los que con más dedicación y persistencia debemos eli- minar para siempre.

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El poder del pensamiento

La Aplicación Mental es el estudio de la verdad, el bien, la causa, el pen- samiento correcto y su aplicación adecuada para la eliminación del pensa- miento equivocado o de creencia, causal de los males y sufrimientos que afligen al individuo.

Es en verdad una ciencia y cualquiera puede de inmediato comenzar a obtener beneficios, mediante la eliminación del pensamiento erróneo de enfermedad, pobreza, sufrimiento y vejez, por implantar firmemente el pensamiento correcto de salud, abundancia, bienestar, felicidad y juventud vigorosa, pensamiento imbuido de paz, tranquilidad, armonía y amor. Si el individuo se emplea en esta práctica correcta en forma continua, pronto experimentará los magníficos resultados y así comprobará que la ciencia de lo mental no es sólo una teoría, sino la ciencia de la vida, basada en la verdad, que es comprobable y reproducible por cualquiera que tenga el in- terés y la dedicación suficiente para conocer y aplicar pacientemente el método.

El realme del bien

Nuestro pensamiento de ahora debe mantener siempre en el bien, en forma de pensamientos de salud, abundancia, felicidad, juventud, for- taleza, seguridad, amor, entusiasmo, tranquilidad, paz, armonía, éxito y agradecimiento; si lo hacemos así, estaremos en el realme del bien y su poder; entonces todo lo demás nos será dado, como podrás compro- bar en tu desarrollo.

Nuestro modelo mental del bien y la perfección, firmemente establecido como nuestra base, impregnará nuestro trabajo para la corrección -recti- ficación o liberación de la creencia-, que nos llevará a nuestra gran meta del entendimiento perfecto y la sabiduría para aplicarlo.

El más grande poder sanador o correctivo, el remedio más eficaz de todos, no es un poder extraño, externo o lejano, sino nuestro propio pensamiento lleno de verdad y amor, de verdad acerca de la vida, de nosotros mismos y de amor, sentir, la convicción mental de que nuestro buen pensamiento es la verdad, que es el único sanador científico y todopoderoso.

Enseñanza

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El maestro siempre enseñará en forma clara y directa, con el deseo amo- roso de que el estudiante se beneficie con la aplicación práctica de ella en la vida diaria, para todo, en todo momento y nunca bajo ninguna circun- stancia, mal guiará, atemorizará ó retrasará el desarrollo del estudiante.

La acción ternaria

La Aplicación Mental enseña la forma en que trabaja la mentalidad como causa, en un proceso ternario en unidad: causa, razón, amor (sentir). La causa sería el elemento mental, creador, el buen deseo; razón es el pensamiento razonador, el saber y amor es el sentir, la convicción, el entendimiento. Esta trinidad o proceso ternario mental, equivale en todo al de W.W. Walter:

Mente, pensamiento, entendimiento, o sea, la mentalidad con su acti- vidad y su resultado.

Como se dijo antes, esta es la forma en que trabaja la mente para producir sus buenos resultados y por ningún motivo se distorsionará el proceso. Si queremos los buenos resultados, debemos seguir el proceso ternario exactamente, paso a paso. Cualquier desviación, garantiza el resultado equivocado, siempre.

Esta trinidad en unidad corrige el pensamiento individual al hacerlo consci- ente de los hechos de la vida, -entender la verdad-, mediante el pensa- miento basado en el bien, la verdad y el pensamiento amoroso, lo que logra la certeza en el bien -el entendimiento-.

Cada quien tiene que realizar su propia rectificación y liberación y con esto significa que cada individuo tiene que liberarse -corregir- de la suposición o error y llegar al entendimiento de la verdad. Se trata de un trabajo amable, suave y placentero, estrictamente individual y mental; individual, porque nadie puede pensar ni sentir por otro, ya que la vida es individual y entonces cada quien tiene que lograr sus buenos resultados, para y por sí mismo; mental, porque el problema del ser es puramente mental, todo es mental y el individuo es un ser mental.

Un problema mental, sólo puede ser resuelto por medios mentales. El trabajo de la propia rectificación o liberación conlleva experiencias muy bellas y satisfactorias.

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Todo lo necesario

El poder del pensamiento

La justicia establece que si todos tenemos que lograr nuestra liberación, mediante nuestro trabajo correcto, ya tenemos todo lo necesario para dicho trabajo: inteligencia, la verdad como base de nuestro razonamiento, insistencia y persistencia y paciencia amorosa. El uso adecuado de todo lo necesario, por nosotros mismos, individualmente, nos asegurará nuestra liberación o rectificación. Debemos recordar que de lo único que tenemos que liberarnos es de la suposición errónea. El trabajo de la rectificación y liberación es armonioso.

La función del maestro debe ser enseñar la verdad a sus estudiantes, para que ellos efectúen su propia rectificación y logren su liberación. Es una actividad, la de enseñanza, noble, pura, digna y desinteresada, que nunca debe opacarse o degradarse con intereses personales mezquinos, de autoridad, dominio o poder; ciertamente no es el campo propio para esas tortuosidades.

Ningún secreto

En la enseñanza de la ciencia de lo mental, que es la enseñanza de la ver- dad de la vida, no puede, ni debe haber secretos de ninguna clase, por- que eso tiene el significado de manipulaciones ventajosas, obscuras, que no tienen cabida en la enseñanza de una ciencia.

La verdad, el bien, no puede ser monopolizado, acaparado y administrado por alguien para su provecho y poder, pues es la herencia natural, magní- fica, de toda la humanidad y pertenece libre e ilimitadamente a todos. Todos se deben beneficiar de la verdad y la función del verdadero maestro es comunicarla, sin restricciones, al mayor número de nuestros hermanos, simplemente a todo el que se interesa y quiera escuchar.

Textos normales

Los textos de enseñanza de la ciencia de lo mental, deben ser textos nor- males, como los de las demás ciencias, a precios normales, porque los tex- tos científicos deben ser el medio de difundir la verdad y no un medio de explotación económica, o de negocio desmesurado.

No respaldes el error

Enseñanza

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La idea al señalar esto es advertir al estudiante de hoy, para que cuando sea maestro mañana, no se adhiera a los errores, vengan de donde vinieren

y

que su noble tarea de maestro de la ciencia de lo mental sea fructífera

y

ayude al progreso de la humanidad.

El maestro, entonces, se centrará en el bien, impugnará lo equivocado, dondequiera que esté y se apegará a los tres grandes pilares: Todo es mental, Sólo el bien es real y Yo soy mi propia causa.

Y todo, para el mayor bien, del mayor número.

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El poder del pensamiento

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9 n egoCios Buen pensamiento, buen negocio

negoCios

Buen pensamiento, buen negocio

Buen pensamiento, buen negocio El negocio mental L a ley de causa-efecto -la mente como

Buen pensamiento, buen negocio

El negocio mental

L a ley de causa-efecto -la mente como causa de todo- por su-

puesto, que también aplica a los negocios y a todo lo demás, es

decir, no es exclusiva para sanar la enfermedad; de manera que,

todo negocio es mental o individual y está sujeto, en todo, a las leyes mentales.

Así, en rigor, no hay diferencia alguna en el mejorar un negocio “pobre”

y sanar la enfermedad, pues aunque se piensa que la salud y las finanzas

son cosas diferentes, las leyes que gobiernan la vida son las mismas, para todas las circunstancias y situaciones.

No hay diferentes grupos de reglas o métodos de aplicación, en cuanto

a mejorar las condiciones de salud o de finanzas. La base sobre la que se

debe trabajar mentalmente en busca de buenos negocios, es la misma base que para todo lo demás, o sea que es mental e individual y que sólo el bien es real.

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El poder del pensamiento

La causa de todo éxito y fracaso está en la actitud mental habitual del individuo. No es posible que un negocio sea próspero si la idea sostenida del responsable de dicho negocio, es de fracaso.

Cuando un negocio no logra las ganancias esperadas, se dice que es un mal negocio, o simplemente, que anda mal, o pobre.

No somos cuerpo

Nuestro cuerpo es la objetivación de nuestra mentalidad, a través de su pensamiento; pero nosotros no somos esa corporificación, sino la mentalidad o alma, el elemento animante y causa del efecto visible de nosotros mismos, que se llama cuerpo; por lo tanto, nuestro cuerpo, entendido correctamente, es la idea manifestada y objetivada de nosotros mismos.

Toda enfermedad es mental y las manifestaciones de la enfermedad que parecen estar en el cuerpo, son realmente el efecto externo de los pen- samientos enfermizos sostenidos en la mentalidad. Es decir, el cuerpo son las convicciones del pensamiento en relación al individuo, objetivadas. Las condiciones del cuerpo son las conclusiones del pensamiento acerca de las condiciones del cuerpo. Así pues, el cuerpo es una especie de espejo fiel que refleja exactamente las conclusiones del pensamiento.

Asimismo, el negocio de un individuo es el efecto externo, o visible, de los pensamientos acerca del negocio. Si el individuo piensa que su negocio anda mal y se llega a convencer de ello, realmente está creando precisa- mente esa característica para su negocio, pues no sabe que un negocio próspero o malo es el resultado de los pensamientos de éxito, o de fracaso, en relación al negocio. El individuo que inadvertidamente piensa que su negocio está mal, luego se da cuenta que está mal y atribuye eso a muchos factores que de ninguna manera son causales, realmente.

El negocio anda mal

Cuando un negocio anda mal, eso es prueba irrefutable de que el pensa- miento del individuo responsable de ese negocio, ha sido de limitación, de

Negocios

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malos negocios y que ha llegado a la conclusión. Entonces, para mejorar un negocio que anda mal es indispensable reconocer que el negocio, al igual que el cuerpo, es sólo manifestación o efecto y que la mentalidad individual es la causa que anima al cuerpo, al igual que las condiciones de los negocios que tenga. Cada uno tiene que tener un sentido de sí mismo como causa y que todas las condiciones visibles son las corporificaciones de las condiciones de su pensamiento, o sus conceptos de sí mismo o de su negocio.

Es posible que un negociante no haya pensado específicamente que su negocio estaba mal, pero permitió que esa creencia entrara en su men- talidad, debido a ciertas condiciones o peculiaridades de los negocios. Como no conoce la naturaleza mental de la causa de todo, acepta direc- tamente las creencias establecidas en el mundo de los negocios.

Rumor general

Cuando las condiciones generales son tales que el individuo cree que las situaciones no son ventajosas para un buen negocio, comienza a pensar el rumor general acerca de los malos negocios y de esta manera acepta inadvertidamente las creencias generales. Si tiene empleados, el individuo empeora las cosas comunicándoles su temor acerca de la mala situación y así crece la fuerza de la causa mental negativa.

Para mejorar las condiciones de un negocio que está mal es necesario el pensamiento correcto aplicado en forma adecuada, partiendo de la base que la mente y su pensamiento siempre son causa y el pensamiento tiene que ser el tipo de pensamiento que se desea que se refleje en el espejo, ya sea el cuerpo o el negocio.

El pensamiento erróneo que causa la mala situación del negocio es pensar que el negocio en si es el que está malo deficiente.

El fracaso de un negocio es prueba clara de la actitud mental del individuo responsable, es prueba de que el individuo ha estado produciendo pensamientos de mal negocio, que han llegado a esa conclusión equi- vocada y para que la mala situación desaparezca y el negocio mejore, el

140

El poder del pensamiento

individuo tendrá que pensar en la mejoría o éxito de su negocio constan- temente y no simplemente esperar a que la mala situación pase.

Las creencias en los negocios

Existen muchas creencias generales en el campo de los negocios, en rela- ción a la mala situación o malos negocios, las principales son: Depresión, mala ubicación, devaluaciones, recesiones, malos socios y empleados, tiempos difíciles, el tipo de negocio, problemas laborales, la competencia, los impuestos y otras más; estas creencias son como las epidemias de los negocios.

Estas creencias, al igual que todas las demás, no están basadas en la

verdad y son el resultado de pensamiento de temor, duda, preocupación

y fracaso. Cuando la mentalidad sostiene estos pensamientos erróneos,

llega a la conclusión equivocada y todo eso se manifiesta en el negocio, como resultados malos.

Las epidemias, en los negocios y en relación a la salud afectan a los in- dividuos que las temen y que les dan realidad como causa externa, inex-

plicable. Pero, cuando el individuo entiende la naturaleza mental de causa, de todo efecto y aplica correctamente esa causa en el lado positivo, se vuelve inmune a las epidemias, tanto a las que afectan a los negocios co- mo a las de la salud. El individuo debe ser consciente de que sus pensami- entos son suyos y que puede gobernarlos, puede cambiarlos acerca de los negocios o de la salud. Quien no teme las creencias generales sobre los negocios no le presta atención al pensamiento negativo de los demás

y obtiene los buenos resultados.

El hecho de que en cada depresión económica, o mala época de negocios, siempre hay algunos negocios prósperos que florecen legítimamente y al igual que en las epidemias de enfermedad, hay muchos individuo que no se enferman, muestra que todo es una conclusión del pensamiento y de la actitud mental individual. Es el estado mental de los individuos el que causa las depresiones, o las épocas de bonanza.

Cambio de resultados

Negocios

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Para cambiar los resultados del negocio que anda mal, el individuo debe eliminar de inmediato y completamente todo pensamiento de malos negocios y las creencias erróneas generales acerca de los factores negati- vos de los negocios y establecer el pensamiento de éxito, prosperidad y bonanza para su negocio, mantener constantemente dicho pensamiento hasta llegar al sentir, punto en el cual se manifiesta en lo objetivo el cambio en las condiciones del negocio. El proceso es exactamente el mismo que para sanar la enfermedad o cualquier otro problema.

La ley más importante de la vida, primaria y fundamental, que es la ley de causa-efecto, está rigiendo siempre las condiciones de los negocios; el pensamiento de buenas finanzas causando buenos negocios y el pensa- miento de fracaso o mala situación, causando que los negocios marchen mal; lo semejante produce lo semejante; también, fuera de mente, fuera de experiencia, o sea, si mantenemos fuera de nuestra mente los pen- samientos equivocados de fracaso y condiciones malas en los negocios, no experimentaremos tales condiciones erróneas. Cuando mantenemos fuera de la mente algo que no queremos experimentar, debemos tener cuidado de mantenerlo fuera constantemente, no volver a pensar en ello nunca. Sin pensamiento de malos negocios en la mentalidad, no puede haber la manifestación visible de malos negocios, por el operar de la ley de causa-efecto.

Las leyes, gran seguridad

Las leyes de la vida deben significar una gran seguridad para el pensador sincero buscador de la verdad, pues son garantía de la ejecución exacta del proceso ternario de la mentalidad, que cuando se aplica correctamente

y en la dirección adecuada, produce los resultados buenos invariable-

mente. Por ello, debemos ajustarnos a las leyes de la vida para recibir los

beneficios, ya que sabemos bien que apartarnos de ellas causa los malos resultados irremediablemente y sin excepciones. Apegarse a las leyes de

la vida, es el mejor negocio que podemos hacer y trasgredirlas es el peor

de los negocios.

142

Pero

El poder del pensamiento

Hay algunos individuos que tienen la mala costumbre de usar la palabra “pero” como una especie de excusa o justificación de sus problemas de negocios y dicen: Pero, es diferente en mi negocio, la gente no tiene dinero; pero, es que yo tengo problema laboral en mi negocio. etc. A este individuo le podríamos decir: Pero, es que diariamente en todas las ciudades del mundo se realizan transacciones de negocios que significan cantidades muy grandes de dinero, independientemente de las creencias del mundo de los negocios y que muchos son los beneficiados con dichas transacciones, ¿quiénes son ésos?, pues los que mantienen su pensa- miento de buenos negocios, de éxito y buenas finanzas. Cualquiera puede reclamar ser uno de ellos.

Los grandes negociantes

El buen negociante debe tener la seguridad de que su pensamiento de éxito le traerá buenos negocios, sin importar las condiciones externas; no admitirá nunca un solo pensamiento de duda, desaliento o fracaso; así sus resultados serán siempre buenos. Los grandes negociantes son los grandes pensadores del bien, realmente no hace falta ninguna habilidad especial. Los grandes negociantes son los grandes insistentes y persistentes dentro del marco del modelo mental del éxito y prosperidad. Los grandes comerciantes son optimistas no pesimistas y ofrecen con gusto un buen servicio a sus clientes. Las condiciones de los negocios son condiciones puramente mentales, y por lo tanto, pueden ser confeccionadas por el individuo “a la medida” de sus deseos y necesidades específicos. De aquí se desprende que la actitud correcta para lograr buenos negocios, debe ser el trabajo activo de implantar los pensamientos de éxito y buenas finanzas firmemente en la mentalidad, para que los buenos resultados aparezcan de inmediato y nunca asumir una actitud pasiva de espera, pa- ra que en este periodo de espera “desaparezcan” las malas condiciones y “aparezcan” las buenas, por si solas. Espera “que lleguen” los buenos tiempos a los negocios, que no pueden llegar por sí solos.

El individuo que toma esta actitud errónea de espera, sólo está acrecen- tando su frustración, malos resultados y fracaso, porque está asumiendo

Negocios

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la posición de efecto, o sea, está invirtiendo la ley de causa-efecto y así, sus malos resultados están garantizados. Quien abandona su posición de causa, en el bien, está perdido, mientras sostenga esa actitud errónea.

En lugar de esperar a que pase algo que mejore el negocio, el individuo debe actuar de inmediato con su pensamiento continuo de éxito y buenos negocios, con convicción y mantenerlo así; los buenos resultados desea- dos, no se harán esperar.

Implantar el éxito

Para lograr que nuestro pensamiento en el bien sea continuo debemos ignorar las condiciones equivocadas y razonar en forma gradual, tran- quila y sensata. Debemos reconocer que tenemos que abandonar para siempre el pensamiento de fracaso o malos negocios, porque son irreales, dañinos y a continuación, reconocer que tenemos que implantar el pen- samiento de éxito y bonanza financiera, porque eso si es real y beneficio- so; el siguiente paso será mantener continuamente el modelo mental de éxito, hasta llegar a sentir, la convicción y ver manifestado el éxito, en nuestros negocios. Una vez experimentado esto, ya no volveremos al pen- samiento de fracaso o malos negocios y así, mantendremos el pensar correcto continuo.

¿Qué queremos?

Es conveniente pensar exactamente las condiciones que se quieren ex- perimentar, en forma específica. Entre más se piensa en conformidad con cierta línea, más convincente se vuelve la idea y esa convicción de que lo correcto es lo bueno, es lo que afianza los buenos resultados. Cuando pensamos algo específico y con nuestro buen trabajo mental lo logramos, cobramos una gran seguridad y confianza que nos será muy útil para los logros siguientes. Recordar que realmente no hay cosas pequeñas, o me- tas chicas y que su número puede ser infinito.

Debemos pensar de nuestro negocio que es exactamente en la forma que queremos, aunque no tengamos mucha convicción al comienzo, pues el pensar continuo nos irá convenciendo del buen deseo. Ver el resultado

144

El poder del pensamiento

como ideal, tal como lo deseamos, sin limitaciones, sentir que amamos pensar así, que logramos todo lo bueno que nos proponemos y como nuestro pensamiento es causal, así será.

Si planteamos nuestros pensamientos como buenos, fáciles, agradables, armoniosos, amables y poderosos, amaremos pensarlos, los pensaremos todo el tiempo y por supuesto, nuestro buen resultado está completa- mente asegurado.

No basta un plan superficial

En nuestro trabajo mental sobre nuestros negocios, o cualquier otro asunto, no basta bosquejar teórica o superficialmente un plan de mejora, sino que hay que estar convencido profundamente de la bondad y conve- niencia del asunto para así llegar al buen sentir que produce la conclusión; porque como un hombre piensa en su corazón, así es él. A menudo lo que se dice y lo que se siente profundamente, pueden ser muy diferentes y así no funcionan las cosas.

El individuo cuyo negocio anda mal, lo primero que tiene que hacer es cambiar el modelo mental del negocio, cambiar la creencia errónea de mal negocio o fracaso, por un modelo mental de éxito y prosperidad del negocio y mantenerlo así, sin tomar en cuenta las creencias generales de los malos negocios.

El modelo se refleja

Si el individuo analiza o reflexiona el tipo de modelo mental que tiene sobre su negocio, honesta y sinceramente y asimismo, revisa cuidadosa- mente el tipo de resultados obtenidos, reconocerá claramente que di- chos resultados corresponden exactamente, como reflejo fiel, al tipo de modelo mental original. De manera que, si deseamos buenos negocios, tenemos que mantener un modelo mental de éxito y buenos negocios. Cuando nuestro modelo mental es del bien, todo lo que suceda, aunque sea aparentemente inconveniente, será para nuestro bien, porque todo trabaja en conjunto para el bien, para quien ama pensar el bien. Debemos empezar de inmediato, ahora mismo, a pensar el bien que de- seamos experimentar.

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Es indispensable mantener el modelo mental de éxito y buenos negocios, buscar que nuestros negocios mejoren, progresen y sigan marchando bien en forma constante; debemos pensar y sentir el bien, ver nuestro negocio como lo queremos, próspero y fuerte; en la medida que lo sintamos así, así será.

Trabajo persistente

El éxito en los negocios está ligado claramente a la observancia de la ley de la insistencia y persistencia. Cuando un individuo forma un modelo mental de éxito para su negocio y trabaja su idea con insistencia y persis- tencia, siempre tiene un buen negocio, un negocio próspero. Los grandes capitales que se han forjado en el mundo de los negocios fueron el re- sultado del modelo mental de éxito, con gran convencimiento y trabajo persistente. Y este último factor quizá sea el verdaderamente definitivo para los buenos negocios, porque sin trabajo persistente, nunca se logra un buen negocio.

La historia de los grandes magnates de la industria y el comercio, la historia de la famosas y cuantiosas fortunas, siempre es la misma: modelo mental de éxito y trabajo persistente; cualquier otro factor, siempre fue secundario o no fundamental. De manera que, allí está la fórmula y es bastante clara y sencilla. ¿Por qué, entonces, son pocos los individuos que tienen gran éxito en los negocios?, pues porque siempre han sido pocos los que establecen el modelo mental de éxito y lo respaldan con trabajo persistente.

Ideas geniales

En el campo de los negocios, mucha gente cree que el éxito se debe sólo

a

la generación de buenas ideas, o ideas geniales para producir artículos

o

servicios “geniales” o extraordinariamente originales o atractivos; tam-