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Guerra del Pacífico

La Guerra del Pacífico, también denominada Guerra del Guano y el Salitre, fue un conflicto armado aconteci- do entre 1879 y 1883 que enfrentó a Chile contra los alia- dos Bolivia y Perú. La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y se- rranías del Perú. La guerra fue un hito dramático en la historia de América del Sur y es una de las guerras más importantes de finales del siglo xix por lo que ha atraído una considerable atención académica. [3]

En febrero de 1878 Bolivia estableció un nuevo impuesto a la empresa chilena Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta (CSFA), en flagrante [4][5][6][7] violación del tratado limítrofe de 1874 que prohibía nuevos im- puestos o el aumento de estos. Chile protestó y solicitó someter el pleito a una arbitración pero el gobierno bo- liviano de Hilarión Daza consideraba el asunto como in- terno y sujeto a la juridicción de las cortes de Bolivia. Chile insistió y advirtió al gobierno boliviano que Chile no se consideraría ligado al tratado limítrofe de 1874 si Bolivia no suspendía el impuesto. Por el contrario, el go- bierno boliviano rescindió la licencia a la compañía chi- lena, embargó sus bienes, y los puso a remate. El día del remate, el 14 de febrero de 1879, fuerzas militares chile- nas ocuparon Antofagasta sin resistencia, una ciudad ma- yoritariamente habitada por chilenos.

Perú, aliado secretamente con Bolivia, ordenó preparar sus huestes y simultáneamente envió un diplomático a Chile para mediar. El 1 de marzo Bolivia se declaró en estado de guerra contra Chile. Cuando Perú se negó a per- manecer neutral, Chile declaró la guerra a ambos aliados el 5 de abril de 1879. El 6 de abril Perú declaró el casus foederis, es decir la entrada en vigor de la alianza secreta con Bolivia.

Ronald Bruce St. John señala en The Bolivia-Chile-Peru Dispute in the Atacama Desert:

Aunque el tratado de 1873 y la imposición del impuesto de los 10 centavos aparecen como causa de la guerra, hubo razones más profun- das y fundamentales que desencadenaron las hostilidades en 1879. Por un lado, la fuerza, prestigio, y relativa estabilidad de Chile compa- rado con el deterioro económico y la inestabi- lidad política que caracterizó a Perú y Bolivia después de la independencia. Por otro lado, es- taba en curso una lucha por la hegemonía eco- nómica y política en la región, complicada aún más por una profunda antipatía entre Perú y Chile. En ese ambiente, la vaguedad de las fron-

teras entre los tres países, añadido al descubri- miento de valiosos depósitos de nitrato y guano en los territorios disputados se combinaron para producir un conflicto de dimensiones insupera- bles. [8]

En los primeros seis meses se definió la supremacía naval, indispensable para continuar la guerra en las zonas coste- ras del Desierto de Atacama, en aquel tiempo accesibles solo por mar. Bolivia abandonó la guerra en 1880 tras la derrota aliada en la Batalla de Tacna. El ejército del Perú fue derrotado un mes después en la Batalla de Arica. Las fuerzas chilenas ocuparon Lima en enero de 1881. Pe- ro la guerra continuó por dos años más entre remanentes del ejército peruano, guerrillas y montoneros contra los ocupantes, hasta la firma del Tratado de Ancón en 1883.

Bolivia cedió a Chile la provincia de Antofagasta (tam- bién llamada Litoral) y Perú la provincia de Tarapacá. Las fronteras definitivas se fijaron en el Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia y entre Chile y Perú el año 1929 en el Tratado de Lima tras el cual Chile devolvió Tacna al Perú y Arica fue cedida a Chile.

1 Antecedentes del conflicto

y Arica fue cedida a Chile. 1 Antecedentes del conflicto Entierro provisorio de soldados muertos tras

Entierro provisorio de soldados muertos tras la Batalla de Tacna.

1.1 Tratados limítrofes de 1866 y 1874

El primer tratado limítrofe entre Bolivia y Chile, sin con- siderar el acuerdo implícito del Uti possidetis común a to- dos los países latinoamericanos, se firmó en 1866 y puso término a la cuestión pendiente entre estos países. En este tratado, se fijó el paralelo 24°S como límite (norte-sur) y

1

2

1 ANTECEDENTES DEL CONFLICTO

se debían compartir a medias los derechos de exportación de minerales extraídos entre los paralelos 23°S y 25°S. Sin embargo, al correr del tiempo, algunas partes del tra- tado, como la definición de “minerales”, la inclusión (o exclusión) del rico yacimiento de plata “Caracoles” en (de) la zona de beneficios mutuos, y las dificultades en Bolivia para transferir el 50% del impuesto recaudado en la zona a Chile, condujeron a nuevas negociaciones y en 1873 se acordó un arreglo llamado de Corral-Lindsay que fue aprobado en Chile pero, por influencia del Perú que deseaba aplicar el tratado secreto de alianza o una par- ticipación de Perú y Argentina en las negociaciones, no fue aprobado en Bolivia. [9] Finalmente se firmó el Trata- do limítrofe de 1874, en el cual Chile renunció al 50% de los impuestos en el territorio 23°S-24°S a cambio de la promesa de Bolivia de no incrementar los impuestos a las capitales y negocios chilenos durante 25 años. La fronte- ra permaneció en el paralelo 24°S. En esa ocasión, Chi- le condonó las deudas bolivianas provenientes de la no transferencia del 50% del impuesto recaudado por Bo- livia en la zona de beneficios mutuos. En un protocolo adicional firmado el año 1875, ambos países acordaron, entre otros, someter a arbitraje posibles divergencias en la aplicación del tratado.

1.2 La Compañía de Salitres y Ferrocarri- les de Antofagasta

La CSFA fue una empresa chilena, radicada en Valpa- raíso, con una minoría de 34% de capital británico (Ca- sa Gibbs de Londres) que tras los avatares de la políti- ca interna boliviana obtuvo el 27 de noviembre de 1873 una licencia del gobierno boliviano para explotar los de- pósitos de nitrato del Salar del Carmen y Las Salinas en Antofagasta libre de impuestos por 15 años, además del derecho a construir un ferrocarril desde Antofagasta al interior. [n 1]

1.3 El Tratado secreto de alianza entre Pe- rú y Bolivia de 1873

Frente al ímpetu de las inversiones y trabajo chileno en Tarapacá y Antofagasta, [11] el Perú sintió amenazada su supremacía en la costa del Pacífico y firmó el 6 de febrero de 1873 un tratado secreto cuyas intenciones eran, según lo hecho público 6 años después, proteger la integridad y soberanía de los países firmantes. Argentina fue invitada a firmar el pacto, su gobierno se mostró de acuerdo y soli- citó la aprobación del parlamento. Efectivamente, la Cá- mara de Diputados en Buenos Aires aprobó la adhesión al pacto [12] y agregó una partida de $6,000,000 al pre- supuesto para la guerra. Pero Bolivia y Argentina dispu- taban la zona de Tarija y no lograron un acuerdo. Argen- tina propuso entonces a Perú un tratado Perú-Argentina (sin Bolivia), pero Perú rechazó la oferta. Así pasó el año 1873, y a fines del 1874 llegó a Chile la fragata blinda-

da Blanco Encalada que dió la supremacía naval a Chile. Tanto Perú como Argentina no quisieron comprometerse en un tratado contra Chile. Sin embargo, cuando aflora- ron nuevamente, en 1875 y 1878, las tensiones fronterizas por la Patagonia, Argentina buscó ingresar al pacto, pe- ro el Perú diplomáticamente rechazó la iniciativa. [13] Así mismo, al comienzo de la Guerra, Perú y Bolivia proyec- taron ofrecer a Argentina los territorios chilenos desde el 24°S al 27°S a Argentina a cambio del ingreso argentino a la guerra contra Chile. [14][15]

El historiador peruano Jorge Basadre señala que uno de los motivos del Perú para firmar el tratado, además de proteger sus salitreras, era el temor en Lima a que Boli- via fuese atraída por Chile a una alianza contra Perú que ocuparía Tacna y Arica para entregarlos a Bolivia a cam- bio de entregar Antofagasta a Chile. [11]

El tratado es en sumo grado controvertido, historiadores peruanos lo consideran legítimo, defensivo y circunstan- cial, además de conocido por (el espionaje de) Chile. His- toriadores chilenos, por el contrario, lo consideran agresi- vo, causante de la guerra, y escondido frente a Chile. Las razones de su secreto, la invitación a Argentina y la razón por la cual Perú no permaneció neutral en circunstancias que Bolivia no había cumplido el acuerdo de 1873 al fir- mar el tratado de 1874 sin informarle, [16] son discutidas hasta hoy. [17]

1.4 El monopolio peruano del salitre

Los ingresos provenientes de la exportación del guano, que en las décadas anteriores había sido el sostén de la bonanza económica peruana, comenzaron a caer en la dé- cada de 1870. Consciente de ello, el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle creó por ley en 1873 un estanco del sa- litre, por el cual las empresas productoras debían regular su producción y los precios de acuerdo a las políticas del gobierno con el fin de evitar que el guano y el salitre, pe- ruanos, compitieran. Pero aún antes de entrar en vigor la ley, el gobierno debió retirarla porque sus costos serían mayores a las ganancias obtenidas. [10] En 1875 el mismo gobierno decidió estatizar todas las empresas salitreras y de esa manera controlar el precio del salitre. [n 2]

Sin embargo, las salitreras operadas por la CSFA en Boli- via impedían al Perú controlar el precio internacional del nitrato, [18] por lo cual el gobierno peruano trató de hacer valer su influencia sobre Bolivia para impedir esa compe- tencia. Por medio de un testaferro, H. Meiggs, Perú com- pró las licencias bolivianas de explotación de los recién descubiertos depósitos de “Toco”, al sur del río Loa, [19] impidió la firma de acuerdo Corral-Lindsay y quiso im- pedir la firma del Tratado de Límites de 1874 [20] (que eximía de impuestos a las compañías chilenas del sali- tre) e imponer una mediación de Perú y Argentina para definir las fronteras de Chile. [9] En 1878 el socio britá- nico de la CSFA, que era también encargado de vender el salitre peruano en Europa, la Casa Gibbs, presionó a

2.2

Ocupación de Antofagasta

3

la

gerencia de la CSFA para que limitara su producción

determinada por un árbitro, el gobierno de Bolivia exigía

el

gobierno de Bolivia rescindió el contrato con la CSFA

y

advirtió a la gerencia que tendrían dificulades adminis-

que el blindado Blanco Encalada y sus fuerzas navales

trativas en Bolivia por encargo de un gobierno “limítrofe” (the interest of a neighbouring Govern-ment [sic]) si no reducían sus expectativas. [21]:69 En el cenit de la crisis, el

se retiraran de la bahía de Antofagasta. El 6 de febrero, aduciendo que la CSFA no había aceptado la nueva ley,

14 de febrero de 1879, se esperaba que el cónsul peruano

y

ordenó embargar y rematar sus bienes para cobrar los

en Antofagasta sería el mayor postor en el remate de la

impuestos generados desde febrero de 1878.

CSFA. [22]

2.2 Ocupación de Antofagasta

2

Crisis

La mañana del 11 de febrero durante una sesión especial

2.1 El impuesto de los 10 centavos

del gabinete chileno, se recibió un mensaje del ministro plenipotenciario chileno en Bolivia en que se comunicaba

En 1875, el municipio de Antofagasta había intentado im- poner un impuesto de 3 centavos a la CSFA, pero el Con- sejo de Estado, presidido por Serapio Reyes Ortiz, quien sería durante la crisis Ministro de RR.EE. y posterior- mente Presidente de Bolivia, había rechazado el impues-

la cancelación de la licencia, el embargo y el remate de los bienes de la CSFA por parte del gobierno boliviano. Ante esa situación el presidente Aníbal Pinto ordenó la ocupación de Antofagasta, que fue realizada sin resisten- cia el 14 de febrero de 1879 por 200 soldados chilenos entre el aplauso de la población mayoritariamente chile- na.

to

“por violar el Tratado de Límites de 1874 y la licencia

de

noviembre de 1873”. [24]

En 1878, el congreso de Bolivia se abocó al estudio de

la licencia a la CSFA de noviembre de 1873, basándose

2.3 Mediación de Perú y declaración de guerra de Bolivia

en una interpretación de la ley del 22 de diciembre (que dió a lugar a la licencia de 1873) que entendía que todos las renegociaciones debían ser aprobadas por el congre- so. La empresa sostenía que solo en caso de desavenencia entre el gobierno y la empresa. Finalmente la Asamblea

La medida de fuerza del gobierno chileno inició gestio- nes diplomáticas en las tres cancillerías. Sin embargo, la mutua desconfianza aumentaba con los preparativos béli- cos en los tres países, y las demostraciones “patrióticas”

Nacional Constituyente boliviana mediante una ley del 14

en las calles impedían un acercamiento de las posiciones.

de

febrero de 1878 aprobó la licencia a condición de que

En los tres países habían fuertes corrientes públicas que

la

compañía pagara un impuesto mínimo de 10 centavos

pregonaban la guerra y hacían temer a los mandatarios

por quintal de salitre exportado.

que si no iban a la guerra serían depuestos por los parti-

Para la CSFA, el cobro del impuesto de 10 centavos so- bre quintal exportado violaba la licencia de noviembre de 1873 y el artículo IV del Tratado de límites de 1874 en que Bolivia se comprometió a no subir durante 25 años los impuestos a las empresas chilenas. Por ello, la compa- ñía se negó a pagar el impuesto y solicitó la representa- ción del gobierno chileno, que le fue otorgada, desenca- denándose un conflicto diplomático, amén de un conflicto interno en el gobierno chileno pues algunos de sus miem- bros eran accionistas en la CSFA y otros tenían intereses invertidos en Bolivia que temían perder si el conflicto lle- gaba a mayores.

A

lo largo de los meses siguientes, el gobierno boliviano

se

abstuvo de implementar la ley mientras se discutían las

objeciones presentadas por el gobierno chileno. El 8 de noviembre, el canciller chileno, Alejandro Fierro, envió una nota al canciller Martín Lanza indicando que el Trata-

do de 1874 podría declararse nulo si se insistía en cobrar

el impuesto, renaciendo los derechos de Chile anteriores

a 1866. Aunque ambas partes propusieron la resolución

del conflicto por vía de un arbitraje, tal como lo contem- plaba el Protocolo de 1875, este no llegó a realizarse ya que mientras el gobierno de Chile exigía que se suspen- diera la ejecución de dicha ley hasta que su legalidad fuese

darios de la guerra. Más aún, Daza, el dictador boliviano,

a pesar de ser el peor preparado para la guerra, decretó

una serie de medidas contra residentes chilenos en Boli- via y sus propiedades.

El 16 de febrero, llegó a Lima el ministro boliviano Sera- pio Reyes a fin de exigirle al gobierno peruano que cum- pliera con el tratado de alianza defensiva de 1873. El 27 de febrero, Hilarión Daza decretó el estado de sitio en Bolivia.

El Perú, que había suscrito el Tratado de Alianza Defen- siva con Bolivia de carácter secreto en 1873 y al que Ar-

gentina no se adhirió finalmente, trató de persuadir al go- bierno de La Paz para someterse a un arbitraje con la misión Quiñones, [25] y ordenó preparar su armada y alis- tar su ejército [26] mientras intentaba obtener de Argenti- na por lo menos barcos de guerra como empréstito o en compra. [27] Para mediar en el conflicto, envió a su minis- tro plenipotenciario José Antonio de Lavalle a Chile con una oferta de mediación bajo la condición de que Chile se retirase de Antofagasta, pero sin garantía de que Boli- via levantaría el embargo de la propiedad o suspendería

el impuesto; [28] El canciller chileno Alejandro Fierro pre-

guntó al plenipotenciario peruano sobre la existencia de

un “Tratado Secreto” firmado con Bolivia en 1873. La-

4

4 CAMPAÑAS TERRESTRES

valle, que a más tardar lo conocía desde el inicio de su viaje, soslayó la pregunta y le indicó que en la comisión diplomática del congreso a la que él pertenecía no se ha- bía tocado ese tema.

El 1 de marzo, el gobierno de Bolivia emitió un decre- to en el que declaró en estado de guerra, la interrupción del comercio y las comunicaciones con Chile, la expul-

sión de los residentes chilenos, el embargo de sus bienes, propiedades e inversiones, y reversión de toda transferen- cia de intereses chilenos hecha con posterioridad al 8 de noviembre, cuando el gobierno chileno había advertido

de las consequencias de la no suspensión del impuesto en

cuestión. El 23 de marzo, tuvo lugar la Batalla de Cala- ma, en la que las fuerzas chilenas vencieron a un grupo de civiles bolivianos.

El 17 de marzo el ministro chileno en Lima exigió al

gobierno peruano una declaración perentoria de neutrali- dad. Tres días más tarde, el presidente peruano reconoció ante el representante chileno Godoy que el tratado secre-

to existía y que convocaría al congreso peruano para el

día 24 de abril a razón de evaluar qué actitud tomar ante Chile y Bolivia. [29][30] Ambas medidas, la mediación y la convocación al congreso, fueron entendidas en Chile co- mo un ardid peruano para ganar tiempo. [31] El 5 de abril

de 1879, sin esperar la resolución del congreso peruano, Chile declaró la guerra a Bolivia y Perú. El 6 de abril Pe-

rú declaró el casus foederis conforme al tratado de alianza

con Bolivia. [32]

3 Campaña naval

tratado de alianza con Bolivia. [ 3 2 ] 3 Campaña naval Hundimiento de la Esmeralda

Hundimiento de la Esmeralda en Iquique, en un óleo de Thomas Somerscales. La guerra ocurrió durante una fase de rápidos ade- lantos técnicos y los buques participantes tenían blindaje, ame- tralladoras, propulsión a vapor y cañones de retrocarga pero también velamen y espolón. De hecho la Esmeralda fue hundida por el espolón del Huáscar y Prat murió al intentar capturar el blindado peruano por abordaje.

A comienzos de la guerra era evidente que antes de cual-

quier operación militar en un terreno tan difícil como el desierto de Atacama, debía ganarse el control de los ma- res.

El poder de la escuadra chilena se basaba en las fragatas

blindadas gemelas, Cochrane y Blanco Encalada. El resto

de la escuadra estaba formada por las siguientes naves de madera: las corbetas Chacabuco, O’Higgins y Esmeralda, la cañonera Magallanes y la goleta Covadonga.

Los buques capitales de la escuadra peruana eran la fragata blindada Independencia y el Monitor Huáscar. Completaban la escuadra peruana los monitores fluviales Atahualpa y Manco Cápac, la corbeta de madera Unión y la cañonera de madera Pilcomayo.

El puerto peruano de Iquique fue bloqueado por parte de la armada chilena. En el Combate naval de Iquique, el 21 de mayo de 1879, el monitor Huáscar, logró hundir a la corbeta chilena Esmeralda. El mismo día, en Combate naval de Punta Gruesa la fragata Independencia se enfren- tó con la goleta Covadonga, la que astutamente dirigida logró que su adversario encallara en Punta Gruesa, en su afán de espolonear a la Covadonga y dónde terminó su- friendo el bombardeo de ésta. El resultado de ese día en Iquique y Punta Gruesa caló hondo en la opinión pública de ambos países. Le dieron una victoria pírrica al Perú:

el bloqueo del puerto de Iquique fue levantado y las na- ves chilenas fueron hundidas o abandonaron el área pero la escuadra peruana perdió a la fragata blindada de 3500 toneladas, la mayor nave de la escuadra de la marina de guerra del Perú, lo que representó un golpe irreparable para ésta. [34]

Pese a la inferioridad numérica, el Huáscar mantuvo en jaque a toda la escuadra chilena durante 6 meses. El punto culminante de las correrías del Huáscar fue la captura del vapor Rímac con el regimiento de caballería Carabineros de Yungay a bordo, el 23 de julio de 1879. Este hecho causó una crisis en el gobierno chileno que provocó la renovación del mando de la Armada de Chile.

Finalmente, el 8 de octubre de 1879 el monitor Huás- car fue capturado por la Armada de Chile en el decisivo combate naval de Angamos, a pesar del intento de hun- dirlo por parte de su tripulación. La corbeta Unión logró escapar. La captura marcó el fin de las esperanzas perua- nas en la campaña naval de la Guerra del Pacífico. Pe- ro aún sin sus buques mayores, la Marina del Perú logró en 1880 hundir la goleta chilena Covadonga el transpor- te Loa y la torpedera Janequeo durante el bloqueo del Callao. El crucero de la corbeta peruana Unión a Punta Arenas en agosto de 1879, aunque infructuoso, fue una demostración de decisión y capacidad de los marinos pe- ruanos.

4 Campañas terrestres

4.1 Campaña de Tarapacá

4.1.1 Desembarco en Pisagua

Tras la obtención del dominio marítimo, el ejército chi- leno pudo desembarcar 9,900 hombres y 880 animales en Pisagua, 550 km al norte de Antofagasta, en una de los

4.2

Campaña de Tacna y Arica

5

4.2 Campaña de Tacna y Arica 5 Operaciones militares chilenas hasta la ocupación de Lima. primeros

Operaciones militares chilenas hasta la ocupación de Lima.

primeros desembarcos anfibios de la era moderna. Se uti- lizaron botes de fondo plano especialmente construídos

para el desembarco. Tras la neutralización de las bate- rías costeras por la artillería naval, los atacantes pudieron vencer a las fuerzas bolivianas y peruanas que defendían

el puerto. En la marcha hacia Iquique, el 19 de noviem-

bre los chilenos derrotaron a los aliados en la Batalla de Dolores (o San Francisco) tras la cual Iquique se entre- gó sin resistencia. En su marcha a Tarapacá, una pequeña ciudad al interior de la región, un destacamento chileno fue derrotado en la Batalla de Tarapacá, pero sin refuer- zos ni apoyo logístico las fuerzas peruanas se retiraron

a Arica. Tras esta campaña, Perú perdió el control so-

bre una región que albergaba el 10% de su población y un ingreso anual de ₤ 28 millones por la producción de nitrato. [36] Poco después de conocida la derrota, Prado abandonó el Perú, aparentemente para comprar armas en Europa o los EE.UU. y en Lima Nicolás de Piérola Vi- llena asumió el poder tras un golpe de estado. También el dictador boliviano Daza fue depuesto y reemplazado por Narciso Campero.

Daza fue depuesto y reemplazado por Narciso Campero. Foto que muestra al Cabo 2° Tránsito Díaz,

Foto que muestra al Cabo 2° Tránsito Díaz, del Ejército de Chile, mutilado en el Desembarco de Pisagua. La foto pertenece a una serie de 130 registros fotográficos ordenados por el gobierno de Domingo Santa María para demostrar el otorgamiento de pen- siones y prótesis a los heridos de guerra. [35]

4.2 Campaña de Tacna y Arica

Tras un desembarco de reconocimiento el 31 de diciem- bre de 1879 cerca de Tacna, 11,000 soldados chilenos fueron desembarcados desde el 26 de febrero de 1880 y durante varios días en Punta Coles, cerca de Ilo, sin ser atacados por los aliados. En la Batalla de Los Ángeles, el 22 de marzo, las tropas chilenas derrotaron a la guarni- ción peruana y cortaron con ello las comunicaciones de Tacna y Arica con Arequipa, es decir el resto del Perú. El 26 de mayo el ejército desembarcado derrotó a las tro- pas aliadas en la Batalla de Tacna (o Del Campo de la Alianza). El 7 de junio las últimas tropas aliadas fueron derrotadas en la Batalla de Arica. Tras esta campaña los ejércitos profesionales del Perú y Bolivia dejaron de exis- tir. Bolivia abandonó la guerra y el Perú debió formar un nuevo ejército. [37][38]

6

4 CAMPAÑAS TERRESTRES

4.3 Expedición de Lynch

El 4 de septiembre el gobierno chileno envió una criti- cada expedición de 2,200 hombres al mando de Patricio

Lynch con el fin de imponer cupos de guerra a las ciuda- des del norte del Perú y a los ricos hacendados del norte, dañar bienes fiscales y por último impedir el desembarco

y tránsito de armas. El gobierno de Piérola declaró el pa-

go a Lynch como traición a la patria de tal manera que los

propietarios en Chimbote, Paita, Chiclayo, Lambayeque, quedaron entre dos fuegos a elegir: la destrucción de sus bienes por Lynch o más tarde por Piérola. Algunos paga- ron, otros no. Lynch capturó además un envío marítimo para el gobierno peruano, consistente en 7,5 millones de

pesos impresos (billetes y estampillas) en los EE.UU. pa-

ra el gobierno del Perú. La expedición duró 2 meses. [39]

Aunque los historiadores chilenos, Diego Barros Ara- na cita como base legal de la acción el artículo 544 del Le droit international codifié de Johann Caspar Blunts- chli [40][41] y Sergio Villalobos cita los Principios del de- recho Internacional de Andrés Bello, [42] consideran que tuvo base en la legislación internacional también la con- sideran dañina para la imagen de Chile. Gonzalo Bulnes escribe: el glorioso ejército de Chile se presentaba ante el mundo civilizado como demoledor de injenios de azúcar, i como destructor de edificios de labranza.

4.4 Conferencia de Paz de Arica

El 22 de octubre de 1880 delegados de los tres países

en guerra se reunieron a bordo del barco de guerra norte- americano USS Lackwamma, anclado frente a Arica, para

una conferencia de paz gestionada por los representantes de los EE.UU. en los países beligerantes. Chile exigió la cesión de las provincias de Antofagasta y Tarapacá, una indemnización de $20 millones de pesos oro, la desmi- litarización de Arica, la abrogación del tratado secreto

y la devolución del Rimac así como de las propiedades

embargadas a los ciudadanos chilenos. Los aliados se ne- garon a hacer cesiones territoriales y la conferencia fra- casó. Los historiadores han concluido que los gestiona- dores estadounidenses habían transmitido las exigencias

de los beligerantes de una forma diluída, poco realista, para lograr la reunión, pero esto causó decepción en los participantes. [43]:60

4.5 Campaña de Lima

A pesar de la indefensión peruana demostrada por la ex-

pedición de Lynch, el gobierno de Lima se negaba a bus- car la paz. Por el contrario, ambos aliados hacían planes a largo plazo y el 11 de junio se firmó la creación de los Es- tados Unidos de Perú y Bolivia, el 16 de junio de 1880 la Asamblea Nacional de Bolivia aprobó continuar la guerra

a pesar de no tener fondos.

Para la campaña de Lima el ejército chileno fue aumenta-

Para la campaña de Lima el ejército chileno fue aumenta- Muros calcinados y derruidos de Chorrillos,

Muros calcinados y derruidos de Chorrillos, otrora suntuoso bal- neario de la aristocracia limeña, después de la Batalla de Cho- rrillos. La línea de defensa peruana durante la Batalla termina- ba en el balneario, que fue cañoneado e incendiado y donde se combatió casa por casa al final de la batalla. [44]

do en 20,000 hombres y llegó a enlistar 41,000 hombres en total, distribuídos desde los fortines de la Guerra de Arauco, en el sur de Chile, hasta Lurín, al sur de Lima. [45] El 19 de noviembre de 1880 el ejército expedicionario del norte comenzó a desembarcar en Pisco, Paracas, Lurín (artillería) y Curayaco (22 de diciembre) hasta completar 27,000 [45] soldados, para marchar sobre Lima. La capi- tal del Perú era defendida por un nuevo ejército peruano, en parte formado por reclutas limeños organizados por gremios, otros traídos del interior que no comprendían el idioma de sus oficiales y la mayor parte de todos sin ex- periencia militar y con armamentos salvados de las cam- pañas anteriores, pasados a través del bloqueo los puer- tos peruanos, a través de Bolivia o de fabricación perua- na. Después de las batallas de Chorrillos y Miraflores los días 13 y 15 de enero las tropas chilenas entraron en Li- ma (17 de enero). Después de la batalla, hubo incendios y saqueos en los poblados de Chorrillos y Barranco, pero también en Lima.

Las fuerzas chilenas establecieron su autoridad desde el Palacio de Pizarro y se impusieron cupos de guerra a la población limeña. Se impuso el orden en la ciudad, en las zonas de ocupación, y se reiniciaron las actividades. Tras Baquedano, asumieron Cornelio Saavedra y luego Pedro Lagos como jefes del ejército de ocupación. Por último, Patricio Lynch quedó a cargo de la plaza.

4.6 Elección de D. Santa María y el Trata- do de Límites con Argentina

El 15 de junio de 1881 Domingo Santa María fue elegido Presidente de Chile, cargo que asumió el 18 de septiem- bre, y el nuevo congreso fue elegido en 1882, como estaba previsto por la ley.

4.8

Campaña de la Breña

7

Argentina se había declarado neutral, pero era conocido que permitía en su territorio el transporte de armas para los aliados, ejercía influencia en Europa y los EE.UU. pa- ra detener el avance chileno en la guerra y defendía una indemnización monetaria para Chile en vez de la cesión de territorios. Además existía en su población una fuerte corriente de apoyo a la causa aliada con la que alentaba esperanzas entre los aliados de que podría entrar en la guerra contra Chile. [46]

El 23 de julio de 1881, Chile y Argentina firmaron el Tratado Limítrofe de 1881 en una transacción que ce- dió a Argentina la patagonia oriental y a Chile el control completo sobre el Estrecho de Magallanes. Carlos Escu- dé y Andrés Cisneros consideran el tratado una victoria argentina. [46]

4.7 Gobierno de García Calderón

Piérola, quien abandonó Lima antes de la ocupación chi- lena para pretender seguir gobernando desde el interior del país, fue sustituido por un gobierno civil a cargo de Francisco García Calderón, que en un comienzo fue apo- yado por Chile. García Calderón se negó a firmar la en- trega del Departamento de Tarapacá, recibió un apoyo verbal del Ministro Plenipotenciario de los EE.UU., pero que a la postre no fue confirmado sino que al contrario, tras un cambio de gobierno en los EE.UU., fue desmen- tido. García Calderón fue detenido y deportado a Chi- le, pero antes nombró como sucesor a Avelino Cáceres, quien declinó en favor de Lizardo Montero, el que en Are- quipa, estaba fuera del alcance de Lynch.

4.8 Campaña de la Breña

La resistencia peruana basada en una guerra de guerri- llas fue organizada por Andrés Avelino Cáceres y com- prendía la región de Cajamarca (norte), Arequipa(sur) y la sierra central (desde Cerro de Pasco a Ayacucho) [47] . La breña de los Andes Centrales presenta una topogra- fía adecuada para las guerrillas, y además existían ele- mentos humanos, aunque sin entrenamiento y con esca- so armamento para una lucha prolongada. Para el ejército ocupante, la región era insalubre (Pique y disenterías) [48] , desconocida, de difícil acceso y el suministro debía ha- cerse por el largo y peligroso camino a Lima, comprar- lo a elevados precios a los lugareños o requisarlo, lo que provocaba aún más la resistencia peruana. Pero también el factor información jugaba contra las tropas chilenas:

mientras Cáceres era informado por la población de cual- quier movimiento, número o siquiera intención de los chi- lenos, estos a menudo no sabían que dirección seguir en la persecución de las guerrillas. El ferrocarril desde Lima llegaba solamente hasta Chicla. La guerrilla obligaba al ejército chileno a dispersar sus fuerzas, volviéndolas vul- nerables a ataques en masa de las guerrillas o montone- ras. Las ciudades y poblados de la región eran ocupados y

desocupados por los rebeldes según hubiese o no fuerzas militares chilenas en ellas evitando así un combate fron- tal entre ejércitos regulares. De hecho la batalla final en Huamachuco fue la única batalla dirigida por Cáceres, desde la creación de su ejército. Combates, escaramuzas, persecuciones y emboscadas fueron la norma de enfren- tamiento.

4.8.1 Expedición de Letelier

El primer intento chileno de acabar con la resistencia en la sierra fue encomendado a 700 hombres bajo el mando de Ambrosio Letelier a comienzos de 1881, es decir, ape- nas ocupada Lima. Sus fuerzas marcharon desde Lima y ocuparon en forma sucesiva desde Cerro de Pasco (nor- te) hasta Huancayo (sur) y desde Chicla (oeste), la última estación del ferrocarril de Lima, hasta Tarma (este). Sus resultados fueron negativos, provocando aún más la re- belión de los campesinos y el reclamo de los ciudadanos de países neutrales. A su llegada a Lima, Letelier fue so- metido a una corte marcial por apropiación indebida de dineros y enviado de regreso a Chile.

4.8.2 Campaña de 1882

La resistencia militar liderada por Cáceres en la regio- nes sur y centro andinas obtuvo varias victorias. El segun- do año de ocupación, 1882, Lynch ordenó acabar con las guerrillas en el valle del Río Mantaro (Junín, La Oroya, La Concepción, Huancayo) a una fuerza de 5,000 hom- bres bajo las órdenes del General Del Canto, posterior- mente la expedición pasó a las órdenes de Gana. Las tro- pas, con la expresa orden de ganarse la buena voluntad de la población mediante un comportamiento correcto, ocu- paron sucesivamente Tarma, Jauja, Huancayo hasta Izu- chaca. Los ataques de la guerrilla impidieron cualquier tipo de confraternización entre los chilenos y los pobla- dores del valle. El 9 y 10 de julio la garnición chilena de La Concepción fue aniquilada por las montoneras perua- nas en la Batalla de la Concepción. Las tropas chilenas se tuvieron que retirar con una pérdida de 534 soldados: 154 en combate, 277 por enfermedad y 103 por deserción. [49]

4.8.3 Grito de Montán

Entre tanto, Miguel Iglesias, ministro de defensa de Pié- rola, antes de la caída de Lima, llegó al convencimiento de que la guerra debía ser terminada o que destruiría al Perú. Desde su punto de vista, era inconcebible que conti- nuara la sangría cuando resultaba evidente que la derrota peruana era irreversible. Muchos observadores neutrales eran también de la misma opinión. En Europa y el resto de América se veía con escándalo que la guerra continua- ra indefinidamente. El 31 de agosto lanzó desde el Grito de Montán y proclamó su autoridad sobre siete departa- mentos peruanos: Piura, Cajamarca, Amazonas, Loreto,

8

5 INTERVENCIÓN EXTRANJERA

Lambayeque, La Libertad y Áncash.

Lynch, escéptico al comienzo tras la experiencia con Gar- cía Calderón, lo apoyó.

4.8.4 Campaña de 1883

El 3 de mayo de 1883 fueron acordadas las bases de la paz entre Lavalle y Mariano Castro Zaldívar por Perú y Jovino Novoa Vidal por Chile. Miguel Iglesias firmó este convenio posteriormente en Cajamarca. [50]

Al inicio del tercer año de ocupación, y con la expec- tativa de firmar la paz, Lynch ordenó la destrucción de las montoneras de Cáceres, que aún se oponían. Para ello envió en un movimiento de tijeras tres columnas desde Lima por Lurín, Canta y la línea de Chicla que debían converger sobre esta última y acabar con Cáceres. Sin embargo, Cáceres logró escapar y enfiló hacia el norte, por Cerro de Pasco, Huanuco, Huaraz y Yungay perse- guido por las fuerzas chilenas bajo Arriagada. Para am- bas fuerzas el trayecto significó graves pérdidas y Arria- gada renunció a continuar la persecución y volvió a Lima. La división de Arriagada había salido de Lima con 3334 soldados, de los cuales 130 murieron por cansancio, 28 desaparecidos y 574 enfermos, en total 732 bajas (21%), sin combatir. [51] A Cáceres se le unieron las fuerzas de Recavarren en Yungay, y creyendo que Arriagada aún lo perseguía, continuaron la marcha hacia el norte para evi- tar el encumbramiento de Miguel Iglesias. Previendo ese desarrollo, Lynch había ordenado a Gorostiaga cerrar el paso de Cáceres hacia Cajamarca en Huamachuco.

El 10 de julio de 1883, se desarrolló la decisiva Batalla de Huamachuco entre Cáceres y Alejandro Gorostiaga, fi- nalizando con una victoria chilena. El 29 de octubre Are- quipa, donde Montero concentraba las últimas esperanzas de resistencia, se rindió al Coronel José Velásquez tras la huída de Montero a Bolivia. [52]

4.9 Últimos días de la guerra

El Tratado de Ancón, se firmó el 20 de octubre de 1883, la Asamblea Constituyente aprobó el Tratado. El 23 de octubre de 1884 Lynch se retiró y Miguel Iglesias ocu- pó Lima [54] para asumir el gobierno del Perú. El 4 de agosto de 1884 las últimas fuerzas expedicionarias chile- nas abandonaron El Callao. Tacna permanecería ocupada hasta 1929. [55]:473

La base de la resistencia de Cáceres que había sido hasta entonces la rebelión de campesinos e indígenas contra los chilenos había cambiado y las montoneras luchaban ahora contra “los blancos”, chilenos o peruanos. En junio de 1884 Cáceres aceptó el Tratado de Ancón, como un hecho consumado. [56]

Florencia Mallon considera que la verdadera razones de Cáceres eran que:

Mucho antes que la guerra civil terminara, Cá- ceres se convenció que para construir una alian- za que lo llevara al palacio presidencial, el te- nía que aunar fuerzas con los hacendados como clase, incluidos aquellos que habían trabajado con los chilenos. La única manera de hacerlo era dando a los hacendados lo que ellos pedían y reprimir a las guerrillas que habían hecho po- sible la campaña de la Breña [57]

Después de la guerra, las diferencias entre Cáceres e Igle- sias dieron origen a una guerra civil entre los partidarios de ambos líderes, que finalizó en 1885 con el triunfo del primero.

4.10 Tratado de Ancón y Tratado de Lima

La guerra concluyó prácticamente con la firma del Tratado de Ancón, mediante el cual la región de Tara- pacá fue cedida a Chile y las provincias de Arica y Tac- na quedaron bajo administración chilena por un lapso de 10 años, al cabo del cual un plebiscito decidiría si que- daban bajo soberanía de Chile, o si volvían al Perú. Sin embargo, este nunca pudo llevarse a cabo y no fue hasta 1929 que se firmó el Tratado de Lima, que contó con la mediación de Estados Unidos, que decidió que gran parte de la provincia de Tacna fuese devuelta al Perú mientras que Arica y el resto quedara definitivamente en manos de Chile.

4.11 Pacto de Tregua y Tratado de Paz en- tre Bolivia y Chile

Bolivia desde su retirada de la guerra había tomado una actitud expectativa, pero tras el acuerdo Perú-Chile, fir- mó el Pacto de Tregua entre Bolivia y Chile de 1884, en que cede Antofagasta a Chile. La paz definitiva fue sella- da en el Tratado de 1904 entre Chile y Bolivia, en el cual Bolivia definitivamente reconoce la permanente sobera- nía chilena sobre el territorio de Antofagasta. Chile, a su vez, garantiza libre tránsito de bienes bolivianos, exentos de impuestos, entre los puertos chilenos y Bolivia, ade- más de la construcción del Ferrocarril Arica-La Paz.

5 Intervención extranjera

Los intereses comerciales y financieros en la zona estaban de acuerdo en que la guerra no les era favorable porque por un lado afectaban las vías del comercio y navegación, por otro lado dificultaban el pago de las deudas de los paí- ses beligerantes. Por esa razón siempre buscaron terminar la guerra. [58]

Tras la ocupación chilena de Tarapacá, los gobiernos de Perú y Bolivia trataron de involucrar a los Estados Uni-

9

dos de América a su favor para impedir la cesión de te- rritorios a Chile. [59]:41 El representante boliviano en los EE.UU. ofreció consesiones de guano y salitre a inversio- nistas estadounidenses a cambio de una protección contra Chile. [60]:131[59]:42 Los grupos de intereses acreedores del Perú, “Credit Industriel” y “Peruvian Company”, ofrecie- ron al Presidente Peruano García Calderón pagar la deu- da externa peruana y las reparaciones de guerra a Chile a cambio de los derechos sobre la explotación y comercio del guano y salitre peruanos. Con la aquiesciencia de Gar- cía Calderón comenzaron a hacer lobby en los EE.UU. para impedir la cesión de territorios.

Por su parte los diplomáticos estadounidenses temían una intervención de las potencias europeas contraria a su Doctrina Monroe que disminuiría sus expectativas de ex- pansión económica en Latinoamérica. Sin embargo, tam- bién habían intereses económicos personales en el asun- to, cuando el representante de EE.UU. en Lima, Step- hen A. Hurlbut, aceptó una propuesta peruana de entre- gar Chimbote como base naval a los EE.UU. más con- cesiones carboníferas, en que estas últimas quedarían

a su nombre. En ese momento Hurlbut envió una car-

ta a Patricio Lynch advirtiéndole que los Estados Uni- dos de América no permitirían la cesión de territorios peruanos. [60]:132 En 1881 asumió el poder en los EE.UU. Chester A. Arthur, que no estaba dispuesto a inmiscuirse de tal manera en los asuntos sudamericanos.

El historiador estadounidense Kenneth D. Lehmann co- menta la política de su país con las siguientes palabras:

Washington se había inmiscuido en una contro- versia sin tener una proposición realista: el an- helo moralizante de los EE.UU. tenía un aire de hipocresía a la luz de su propia historia, y las amenazas veladas no eran plausibles. [59]:45

En cuanto a una intervención de Gran Bretaña en la gue- rra, el historiador marxista británico Victor Kiernan, tras un detallado análisis de los documentos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña (Foreign Office) enfatiza que ese ministerio nunca contempló intervenir ni intervino activamente en el conflicto, pero en cambio, es- taba sumamente preocupado de no favorecer a algún beli- gerante dado que tras la Guerra de Secesión, los EE.UU. obtuvieron mediante las Reclamaciones de Alabama una indemnización británica por la construcción y venta se- creta de barcos británicos a los confederados [61]

Durante la guerra los beligerantes pudieron comprar ar- mas en Europa y EE.UU. tantas como pudieran pagar (aunque no barcos de guerra británicos) y firmas como

la internacional Baring Brothers no tuvieron escrúpulos

en negociar con ambos lados. [62]:129 [63] Por ejemplo el Perú 1879-1880 adquirió armas en los EE.UU., Europa, Costa Rica y Panamá, que eran descargadas en el Caribe panameño, transportadas por tierra al Pacífico y de allí al Perú en los barcos Talismán, Chalaco, Limeña, Estrella, Enriqueta, y Guadiana. [64]

6 Análisis militar

El control del mar fue esencial para la ocupación de una región desértica accesible casi sólo por la costa: el abaste- cimiento de agua, alimento, munición, forraje, refuerzos

y armas era más rápido y fácil por mar que a través del

desierto o de las montañas. Pero mientras la armada de Chile intentaba bloquear los puertos peruanos, la Arma- da del Perú realizó una estrategia más atrevida, actuando agresiva y dinámicamente contra los puertos y las líneas de transporte chilenas, demorando 6 meses el comienzo de los desplazamientos militares chilenos, a pesar de la superioridad numérica de la Armada de Chile. Tras la eliminación de los buques capitales del Perú, fue imposi- ble detener los desembarcos chilenos y los defensores se encontraban a cientos de kilómetros de las ciudades pro- veedoras mientras que las tropas chilenas tenían barcos proveedores solo a pocos kilómetros de la costa.

Las tropas chilenas utilizaron una temprana forma de la guerra anfibia, que combinaba las fuerzas navales, del ejército, unidades especializadas y lanchas de desembar- co de fondo plano especialmente construídas para ello. [65]

La estrategia militar chilena enfatizó el ataque preven- tivo, ofensivo y la combinación de armas, movilizan- do y desplegando sus fuerzas antes que sus contendo- res y llevando la guerra a los territorios bolivianos y peruanos [66]:163 El ejército Chileno desembarcó tropas en lugares determinados para separar a las agrupaciones aliadas y desconectarlas de sus ciudades proveedoras.

Perú y Bolivia presentaron, en tierra, una guerra defensi- va, basándose en lo posible en fortificaciones con artille- ría y minas.

Tras la ocupación de Lima (enero 1881), la guerra tomó otro cariz, el teatro de guerra fue la sierra peruana con una considerable densidad de población que daba apoyo,

cobijo y abastecimiento a las guerrillas y montoneras. En cambio las tropas chilenas se encontraban lejos de sus fuentes de abastecimiento, ya fuesen las ciudades perua- nas costeras ocupadas o sus naves. Más aún, la geografía

le era desconocida, difícil de transitar, y expuestos a em-

boscadas.

6.1 Tecnología

Ambos bandos utilizaron la tecnología militar moderna, tales como artillería y fusiles de retrocarga, torpedos, tor- pederas y acorazados. Perú utilizó minas terrestres y Chi- le lanchas de desembarco. Durante la guerra Perú desa- rrolló el Toro Submarino que no fue utilizado.

Durante la guerra, el buque estadounidense USS Wachu-

sett (1861) estaba estacionado en El Callao bajo las ór- denes de Alfred Thayer Mahan para proteger los intere- ses de sus conciudadanos. Posteriormente escribió The Influence of Sea Power upon History una obra que realza

la importancia del poder naval en la historia. [67][68]

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6 ANÁLISIS MILITAR

6.2 Atrocidades

Los tres beligerantes adherieron a la Convención interna- cional de la Cruz Roja que protegía a heridos, prisioneros, refugiados, civiles y otros no-combatientes. [69]

Al comienzo de la guerra 30,000 [70] chilenos fueron ex- pulsados de Perú (plazo de 8 días) y Bolivia (plazo de 10 días) y sus propiedades confiscadas; la mayoría de ellos terminaron en puertos, botes y pontones peruanos a la

espera de alguna oportunidad de ser transportados a Chi- le en barco. Se estima que 7,000 [70] de ellos se enlista- ron en los batallones chilenos que salían hacia el norte

y su resentimiento tendría un impacto sobre la guerra. [71] En Chile, los ciudadanos peruanos y bolivianos no fueron expulsados. [72]

Ambos bandos se acusan mutuamente de haber rematado

a soldados heridos después de la batalla. [73]

Más allá de la carnicería en la guerra irregular de la Bre- ña, en que el ejército chileno no consideraba como sol- dados regulares a los montoneros y guerrilleros [74] que eran sometidos a escarmiento y represalias crueles, [75] y en que las tropas chilenas a veces cometían abusos con- tra sus pobladores que desataban venganza tras vengan- za, en el Perú se desarrollaba un conflicto étnico y social

entre su población indígena, [76] los trabajadores chinos esclavizados en Perú [77][78] y los blancos y criollos de la clase dominante. El 2 de julio de 1884 el guerrillero To- más Laymes y tres de sus hombres fueron ejecutados en Huancayo por las fuerzas de Cáceres debido a las atro- cidades cometidas por las guerrillas contra las poblacio- nes peruanas de villorrios y ciudades. [76] En Ayacucho, la población indígena se rebeló contra “los blancos” y en Chincha los afro-peruanos se organizaron en bandas con- tra los dueños de las haciendas de “Larán”, “San José"

y “Hoja Redonda”. Sólo el ejército peruano logró repri-

mir la revuelta. [79] Pero también habían tensiones étnicas

entre negros y chinos. En Cañete, 2,000 chinos fueron masacrados por negros en las haciendas “Montalbán” y “Juan de Arona”. [80][81]

6.3 Saqueos, contribuciones de guerra y daños a neutrales

Los saqueos y las contribuciones de guerra durante el conflicto han sido olvidados en Chile y fuente de resen- timiento en Perú. El historiador chileno Milton Godoy Orellana [82] distingue cuatro casos: 1)saqueos en Chorri- llos y Miraflores 2)saqueos en Lima cometidos por pe- ruanos antes de la entrada de las tropas chilenas a la ciu- dad 3)confiscación de locomotoras, rieles, imprentas, ar- mas, etc, realizada por el ejército ocupante. Estas expro- piaciones estaban permitidas por las leyes de guerra del siglo xix. El gobierno chileno las dirigía a través de la “Oficina Recaudadora de las Contribuciones de Guerra” cuyas tareas eran hacer inventario, confiscar, registrar y confirmar el envío a Chile tanto como el destinatario y

el remitente. El propósito de la confiscación era obtener la paz. No existe una lista general de los bienes confisca- dos, pero muchos de los envíos quedaron registrados en cartas oficiales y privadas, artículos en periódicos, listas de cargas navieras, etc. 4)la requisición de bienes cultu- rales peruanos. El desarrollo de las leyes internacionales relacionadas con la protección de los objetos de gran va-

lor cultural se desarrolló en los siglos xviii y xix, pero la idea de proteger los bienes culturales surgió en Europa en el siglo xviii. [83] El Código Lieber de 1863, que prote- ge incondicionalmente los objetos de arte en un conflicto armado (Art. 35), expresamente consiente la utilización de propiedad cultural como reparación de guerra (Art. 36). [84] El historiador chileno Sergio Villalobos señala que los Estados Unidos de América aceptaron en 1871 la confiscación de obras de arte, pero que el Proyecto de una Declaración Internacional concerniente a las Leyes y Costumbres de Guerra de 1874 consideraba que los objetos de arte debían ser protegidos. [85] En marzo de

1881 el Gobierno de Ocupación requisó 45,000 libros de

la Biblioteca Nacional del Perú, [85] pero de hecho muchos de ellos fueron vendidos por peruanos en Lima por lo que es discutido cuantos de los libros quedaron en manos chi- lenas. Cuando en marzo de 1881 comenzaron a aparecer los libros, la opinión pública en Chile comenzó a discutir sobre la legitimidad de la confiscación de libros, óleos, estatuas, etc, o “robo internacional” como lo describió un periodista del periódico “La Època”. El 4 de febrero de

1883 en una sesión de la Cámara de Diputados de Chile,

el diputado Augusto Matte Pérez interpeló al ministro del interior José Manuel Balmaceda sobre los “oprobiosos y humillantes” cargamentos de bienes culturales peruanos. El diputado Montt exigió la devolución de los bienes y fue apoyado por sus colegas McClure y Puelma. El mi- nistro prometió impedir futuras exanciones y repatriar los objetos mencionados en la discusión. Aparentemente lo hizo, porque los envíos cesaron y las estatuas no están. Pero no fue sino hasta noviembre de 2007 que Chile de- volvió 3,778 libros a la Biblioteca Nacional del Perú. [86] S. Villalobos considera que no había justificación para el robo. [87]

Otra tema fue los daños causados por las acciones de gue- rra a las propiedades de ciudadanos de países neutrales. En 1884 se constituyeron los Tribunales Arbitrales cada uno con un juez nombrado por Chile, un juez nombra- do por el país del demandante, y un juez nombrado por Brasil para juzgar sobre reclamaciones de ciudadanos de Gran Bretaña (118), Italia (440), Francia (89) y Alema- nia. El tribunal “italiano” acogió demandas de ciudada- nos belgas y el “alemán” de ciudadanos austriacos y sui- zos. Ciudadanos españoles se entendieron directamente con el Estado de Chile y los estadounidenses no se aco- gieron a la medida en aquel entonces. De acuerdo a las leyes internacionales vigentes fueron desatendidos los ca- sos en que a)los extranjeros tenían residencia habitual en los países beligerantes b)el lugar en cuestión había sido zona de combate (el caso de Chorrillos, Arica, Miraflo- res, Pisagua y Tacna) c)los daños habían sido causados

11

por soldados fuera de la jerarquía (desertores, perdidos). Solo un 3,6% de la cantidad demandada fue concedida por los tribunales. [88]

7 Consecuencias

La guerra concluyó oficialmente el 20 de octubre de 1883 con la firma del Tratado de Ancón, mediante el cual la región de Tarapacá fue cedida a Chile y las provincias de Arica y Tacna quedaron bajo administración chilena por un lapso de 10 años, al cabo del cual un plebiscito decidiría si quedaban bajo soberanía de Chile, o si volvían al Perú.

El plebiscito previsto en el Tratado de Ancón nunca se llevó a cabo y no fue hasta 1929 que se firmó el Tratado de Lima, que contó con la mediación de Estados Unidos, que decidió que gran parte de la provincia de Tacna fuese devuelta al Perú mientras que Arica y el resto quedara definitivamente en manos de Chile.

El Estado de Chile pudo iniciar un proceso de chilenización dirigido a la población de Tacna, Arica y Tarapacá, interviniendo en las organizaciones priva- das y públicas de la zona. A inicios del siglo xx, la chilenización se hizo más intensiva y compulsiva, lle- gando a puntos exacerbados hacia el primer centena- rio de la Independencia de Chile, [90] por la actividad de ciertos grupos de población civil chilena, de natura- leza nacionalista, que comenzaron la creación de “ligas patrióticas" con la finalidad de desaparecer los rasgos pe- ruanos de los territorios de Tacna, Tarata, Arica y Tara- pacá.

La paz entre Chile y Bolivia fue firmada en 1904. Sin em- bargo, el tratado de paz entre ambas naciones, en el cual Bolivia definitivamente reconocía la permanente sobera- nía chilena sobre el territorio previamente en disputa, ha sido origen constante de tensiones diplomáticas entre am- bos países durante el siglo xx y comienzos del siglo xxi, debido a que Bolivia perdió toda posibilidad de salida so- berana al océano Pacífico.

Tras su victoria, Chile tomó posesión no sólo de una im- portante extensión territorial, sino también de enormes depósitos salitreros, guaneros y cupríferos.

El salitre fue la principal fuente de riqueza de Chile hasta el descubrimiento del salitre sintético por los alemanes, durante la Primera Guerra Mundial.

En 1883, Chile quedó en posesión de la Puna de Ataca- ma de 75 000 km², que hasta entonces había pertenecido

a Bolivia y la consideró de su propiedad después del Tra- tado de Tregua de 1884. Sin embargo, diversos tratados

y mediaciones entre Bolivia, Argentina y Chile conclu-

yeron en 1889, cuando Argentina renunció a su reclamo sobre Tarija y Chichas reconociéndolas como territorio de Bolivia, y en 1899, cuando 64 000 km² de la Puna

de Atacama quedaron para Argentina y 11 000 km² para

Chile. [91]

8 Vías de comunicación

Un factor importante en la percepción y el desarrollo de la guerra le cupo a las vías de comunicación. Desde 1876 un cable submarino unía Lima y Santiago, [92]:72 y durante la guerra se conectaron Antofagasta y Arica. [93] Los barcos de guerra de Perú y Chile trataron de controlar o cortar el cable según las necesidades militares. [94]

Lima no estaba conectada con Panamá, que era el extre- mo sur de la red norteamericana de cable. Valparaíso es- taba conectado con Buenos Aires por cable desde el 26 de julio de 1872. Buenos Aires, a su vez, estaba conectado con Londres y Londres con Nueva York. [92]

La Paz, capital de Bolivia, no estaba conectada por te- légrafo al resto del mundo. Las noticias que llegaban a Tacna, Arica o Antofagasta con destino a La Paz debían ser llevadas a pié o a lomo de caballo [95] Desde Tacna o Arica demoraba unos seis días, desde Antofagasta, Co- bija o Tocopilla el viaje demoraba 14 días. Existía la al- ternativa de la ruta desde el puerto peruano en el Océano Pacífico Mollendo por ferrocarril hasta Puno, el puerto peruano en el Lago Titicaca. Luego por lancha hasta Chi- chilaya en Bolivia para continuar a pié o a caballo hasta La Paz. Tenía la ventaja de solo 76 km a pié o a caballo pero dependía del horario de tren y lancha. En Bolivia so- lo Tupiza (a 606 kilómetros (377 mi) de La Paz) estaba conectada por telégrafo a Buenos Aires, solo desde el 11 de febrero de 1879. [96]

En las ciudades costeras el medio de transporte tradicio- nal eran los vapores que unían Valparaíso, Caldera, An- tofagasta, Iquique, Arica y Lima con el resto del mundo.

La interrupción de las líneas de comunicación y la falta de un cable (directo) desde la zona de guerra ocasionaba problemas a la prensa para informar sobre los aconteci- mientos. Por otra parte la costa oeste era importante pa- ra inversionistas, agricultores, fabricantes, funcionarios y políticos debido a los compromisos financieros y polí- ticos. Por eso tanto el Times de Londres como el New York Times cubrían la zona de la mejor manera posible en ausencia de reporteros propios con la ayuda de noticias compuesta de informes de compañías de comercio, infor- mes de los representantes de gobierno, del Lloyd de Lon- dres y artículos del Panama Star and Herald y de Reuters. El resultado era una mezcla de despachos cortos con solo unos días de atraso desde ciudades con conexión de ca- ble y informes de tres o cuatro semanas de antigüedad llevados por vapores a Nueva York o Londres. Por ejem- plo, el combate naval de Iquique ocurrido el 21 de mayo fue mencionado en sendos artículos en el Times y en el New York Times el 30 de mayo, aunque con un contenido errado. Solo el 17 de junio se informo correctamente en el Times de Londres del resultado del combate. [92]:7274

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11 REFERENCIAS

9 Véase también

10 Notas

[1] Los intereses minoritarios de la Casa Gibbs de Londres (34%) en la CSFA eran sólo una fracción de lo invertido en Perú, donde Gibbs ganaba en el comercio del guano, del salitre, de la alpaca, del negocio general de importación y exportación y desde 1876 hasta 1878 Gibbs se convir- tió en consignatario del monopolio peruano para la venta de salitre en Europa. [10]:120,127 Greenhill cifra las inversio- nes de Gibbs solo en la “Tarapaca Nitrate Company” en £ 228,757 versus £ 141,804 en la CSFA en 1876.

[2] El gobierno de Prado no consiguió reunir el empréstito para pagar la expropiación y pagó con bonos que serían cobrados a futuro.

11 Referencias

[1] Sater, 2007, p. 349 Table 23.

[2] Sater, 2007, p. 348 Table 22. Las estadísticas son impre- cisas ya que no informan sobre los muertes posteriores a causa de las heridas.

[3] Charles Messenger (31 de octubre 2013). Reader’s Gui- de to Military History. Routledge. pp. 549–. ISBN 978-1-

[4]

Basadre, 1964, p. 35 Cap. I “Apreciación sobre el estallido del conflicto chileno-boliviano":

El gobierno de Daza violó la convención de 1873 y el tratado de 1874 al crear el impuesto de los diez centavos. Ante las reclamaciones, debió, sin duda, (como creyó Prado) aplazar la ejecución de esta ley y aceptar el arbitraje. Pero no sólo esquivó esas fórmulas sino optó por la decisión violenta de rescindir el con- trato celebrado con la compañía salitrera que protestaba contra el gravamen, y de incautar- se de las propiedades de ella;

[5] Sater, 2007, p. 28:

The company reacted predictably: citing the

1874 treaty, which explicitly prohibited the

Bolivian government from taxing Chilean companies exploiting the Atacama Desert, the miners demanded that Daza rescind the im- post

[6] The Cambridge History of Latin America III. Cambridge:

Leslie Bethell, Cambridge University. 2009. p. 611.:

the additional export tax of ten centavos per quintal suddenly imposed by the bolivians in

1878 was clearly a breach of faith.

[7]

La crisis definitiva se inició el 14 de febrero de 1878, cuando el dictador boliviano Hila- rión Daza, agobiado por la crisis internacio- nal, decidió poner un impuesto de diez centa- vos a cada quintal del salitre exportado des- de Atacama, en clara violación del tratado de

1874

[8] Ronald Bruce St. John, The Bolivia-Chile-Peru Dispute in the Atacama Desert, páginas 12-13:

Even though the 1873 treaty and the imposi- tion of the 10 centavos tax proved to be the ca- sus belli, there were deeper, more fundamen- tal reasons for the outbreak of hostilities in 1879. On the one hand, there was the power, prestige, and relative stability of Chile compa- red to the economic deterioration and political discontinuity which characterised both Peru and Bolivia after independence. On the other, there was the ongoing competition for econo- mical and political hegemony in the region, complicated by a deep antipathy between Peru and Chile. In this milieu, the vagueness of the boundaries between the three states, coupled with the discovery of valuable guano and ni- trate deposits in the disputed territories, com- bined to produce a diplomatic conundrum of insurmountable proportions

[9] Basadre, 1964, p. 7 Cap. I “La solicitud boliviana para la alianza con el Perú y el tratado Lindsay-Corral":

El tratado Corral-Lindsay fue muy mal vis- to por el gobierno y por la prensa peruana. Aconsejó aquél al de Bolivia insistentemen- te que lo denunciara, así como el tratado de 1866, con el propósito de obtener un arreglo mejor o de dar lugar, con la ruptura de las negociaciones, a la mediación del Perú y de la Argentina.

[10]

Greenhill, Robert and Miller, Rory. (1973). The Peruvian Government and the Nitrate Trade, 1873–1879. en “Jour- nal of Latin American Studies” 5: págs. 113–115.

[11] Basadre, 1964, p. 8 Cap. I “Significado del tratado de la alianza”

[13] Querejazu, 1979, p. 122

[15] Querejazu, 1979, p. 726

[16] R.Querejazu, 1995 Cap. XXXIII El Perú enfrentado con la guerra

13

[17] Nicolás Cruz; Ascanio Cavallo (1981). Las guerras de la guerra: Perú, Bolivia y Chile frente al conflicto de 1879. Instituto Chileno de Estudios Humanísticos.

[18] Querejazu, 1979, p. 175

[19] Querejazu, 1979, p. 175

[20]

Bulnes, 1920, p. 71 So, then, what Bolivia, ought to do is

[21] Manuel Ravest Mora, La Casa Gibbs y el Monopolio Sa- litrero Peruano, 1876-1878, Historia N°41, vol. I, enero- junio 2008: 63-77, ISSN 0073-2435

[22] Querejazu, 1979, p. 211

[23] Merlet Sanhueza, Enrique (1997). Juan José Latorre: hé- roe de Angamos. Andrés Bello. p. 31. Consultado el 23 de junio de 2015.

[24] Querejazu, 1979, p. 177

[25] Basadre, 1964, p. 28 Cap. I “La débil gestión de la le- gación peruana en La Paz ante el conflicto boliviano- chileno”

[26] Sater, 2007, p. 37

[27] Villalobos, 2004, p. 151

la condición impuesta por el gobierno peruano en sus instrucciones para que Chile fuese a la desocupación previa del litoral ocupado sin prometer la suspensión del decreto boliviano sobre expropiación de los bienes de la Com- pañía de Antofagasta o la modificación del impuesto de los 10 centavos

[29] Bulnes, 1920, p. 148

[30] Querejazu, 1979, p. 330

[31] Villalobos, 2004, p. 152

[32] Basadre, 1964, p. 49 Cap.I “La declaración de casus foe- deris y los protocolos de subsidios y contingentes”

[33] Sater, 2007, pp. 113–114

Hay numerosas diferencias de opinión res- pecto a la velocidad y armamaneto de los bu- ques, quizás porque se refieren a diferentes momentos.”

[34] Sater, 2007, p. 137

[35] Diario El Mercurio, del Domingo 28 de abril de 2002 en archive.org

[36] Farcau, 2000, p. 119

[37] Sater, 2007, p. 256

[38] Farcau, 2000, p. 1147

[39] Bulnes, 1914, p. 553–565

[41] Johann Kaspar Bluntschli (1870). Le droit international codifié. Guillaumin et Cie. pp. 290–.

Árt. 544. Cuando el enemigo ha tomado po- sesión efectiva de una parte del territorio, el gobierno del otro estado deja de ejercer allí el poder. Los habitantes del territorio ocupado están eximidos de todos los deberes i obliga- ciones respecto del gobierno anterior, i están obligados a obedecer a los jefes del ejército de ocupación.

[42] Villalobos, 2004, p. 176

[43] David Healy (1 de enero de 2001). James G. Blaine and Latin America. University of Missouri Press. ISBN 978-

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[48] Bulnes, 1919, p. 306

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[51] Bulnes, 1919, p. 462

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[56] Bulnes, 1919, p. 604

Yet long before the civil war was over, it beca- me clear to the hero of la Breña that, in order to build an alliance that would carry him to the presidential palace, he had to mend fen- ces with the “hacendados” as a class, included those who had collaborated with the Chileans. The only way to do so was to give the “hacen- dados” what they wanted and repress the very guerrillas who had made the Breña campaign possible in the first place.

14

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Universitaria. ISBN 9789561116016 . 13 Enlaces externos • Wikimedia Commons alberga contenido multi- media

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1879-1884, por Patricio Ibarra Cifuentes, 2009.

Trujillo Huamachuco S E Batalla Ferrocarril Gonzáles Gorostiaga Chimbote Casma Caraz Recavarren Cáceres
Trujillo Huamachuco
S
E
Batalla Ferrocarril
Gonzáles Gorostiaga
Chimbote Casma
Caraz
Recavarren
Cáceres
Arriagada
C.de Pasco
Lima
Canta
Letelier
Chicla
Gana-Del Canto
Huanuco
Junín
Tarma
Huancayo Concepción Jauja
Pisco
Urriola
Ayacucho
0
50 100
300
400
Kilometros 200
Cuzco
Mollendo Islay
Arequipa
Montero
Tagle
Puno
Velasquéz
Pacocha
Moquegua
Del Canto
Titicaca
Arica
Tacna
Operaciones militares tras la caída de Lima. Los despliegues de
tropas chilenas a menudo eran resistidos por las guerrillas y mon-
toneros peruanos, lo que no aparece en el mapa.
N
O

17

17 Soldado chileno con abundantes verrugas “mulares”, o Enfermedad de Carrión , contagiado seguramente en una

Soldado chileno con abundantes verrugas “mulares”, o Enfermedad de Carrión, contagiado seguramente en una de las quebradas templadas de cuenca del Río Rímac durante la campaña de la Breña. [53]

Río Rímac durante la campaña de la Breña. [ 5 3 ] Caricatura publicada en la

Caricatura publicada en la revista chilena Padre Cobos en 1882. El Ministro Balmaceda lava sus manos en inocencia y ordena al intendente de Santiago Mackenna deshacerse del pesado león peruano. La élite de Santiago observa con placer la llegada de la estatua. El padre Cobos y un niño negro juegan alrededor de la escena.

padre Cobos y un niño negro juegan alrededor de la escena. Restos humanos de soldados bolivianos,

Restos humanos de soldados bolivianos, chilenos y peruanos ex- humados de tumbas temporales para ser sepultados definitiva- mente en el Mausoleo de Tacna en 1910. [89]

606. A Panama en y barco San Francisco Noticias 1879 Lima 76 774 Puno La
606.
A Panama en y barco San Francisco
Noticias 1879
Lima
76
774 Puno
La Paz
Mollendo Arica
Cable Ferrocarril A pié o submarino a caballo
243
576 Tipiza
(Distancia En Telégrafo barco en km)
Antofagasta Caldera
383
713
A por Londres cable y submarino Nueva York
Santiago
Buenos Aires
Flujo de noticias durante la guerra. Las distancias son
ortodrómicas en kilómetros, para rutas marinas y terrestres.
289
318
830

18

14 TEXTO E IMÁGENES DE ORIGEN, COLABORADORES Y LICENCIAS

14 Texto e imágenes de origen, colaboradores y licencias

14.1 Texto

Guerra del Pacífico Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Pac%C3%ADfico?oldid=83686698 Colaboradores: AstroNomo, PACO, Haylli, Pjimenez, Manuel González Olaechea y Franco, JorgeGG, SpeedyGonzalez, Giro sin Tornillos, Lourdes Cardenal, Jma- bel (US), Corso, Angus, Bandido~eswiki, Cantus, Sanbec, Comae, Baloo rch~eswiki, Rosarino, Dodo, Gmagno, Ma'ame Michu, Ejrrjs, Ascánder, Alstradiaan, Tostadora, B1mbo, Tano4595, Renacimiento, Jsanchezes, Yakoo, Lsiabala, Valyag, Chalisimo5, JotaD 82, Dianai, Arístides Herrera Cuntti, Nandodick~eswiki, Xatufan, Charlie Romeo, Cinabrium, JCCO, Antoine, Arrt-932, Bruno Torres, Huhsunqu, Napoleon333~eswiki, Ecemaml, Kordas, Napoleón333, Taragui, Alexan, Soulreaper, Hispa, Airunp, Gelo71, Edub, Forestin, Yrithinnd, Rembiapo pohyiete (bot), Albeiror24, Drini2, El Padrino, Rec79, OMenda, RobotQuistnix, Rakela, Sancebau, Fosforitomaestro, Wiki- mauro, Aukicha, Lyonlamb, Dangarcia, Mortadelo2005, Gaeddal, Lin linao, Kratosoft, Lobillo, Gaijin, KnightRider, R0MAN0, Valo, Rommel743, Eskimbot, Gaboaldana, Ipintza, Kepler Oort, Maldoror, Er Komandante, Cheveri, Chlewbot, Tomatejc, Roche, Yavidaxiu, Axxgreazz, Hhmb, Miflim~eswiki, Hmsdisraeli, Beylo, Zalovitch, Mampato, Gizmo II, CEM-bot, 333, Laura Fiorucci, Carrilano, Ca in, Rubengeta, Eldarion (usurpado), Ignacio Icke, LCaballero, Durero, Mister, Rastrojo, Antur, Nerêo, Supermarine, Alreadysebas, Jorge, Montgomery, Südlich, Thijs!bot, MILO, Juan25, Indarkide, IrwinSantos, Evanescent, Botones, Cratón, Isha, Bueras, Mpeinadopa, Stifax, Achata, Mansoncc, VPP, Manbemel, Muro de Aguas, Gaius iulius caesar, Xenon chile, CommonsDelinker, Militar11, Arquitecto Na- val, Ernesto Linares, Humberto, Netito777, Chabbot, Pólux, Roberto Mora Almeyda~eswiki, Laureanoendeiza, Fertejol, Jorval, Aibot, Technopat, Globalphilosophy, GPO Morning, Rodaltriv, Pruxo, BlackBeast, Lucien leGrey, Martinwiki, AlleborgoBot, Shadowxfox, Muro Bot, Maospe8, Darwino, BotMultichill, Mjollnir1984, SieBot, Felipe Oróstica, PaintBot, Por la verdad, Jcestepario, Drinibot, Bigsus-bot, BOTarate, Israel soliz, Mel 23, Domenper, Pascow, BuenaGente, Pedro Felipe, Chico512, Fadesga, Arafael, HUB, Antón Francho, Ki- kobot, Brayan Jaimes, Pasmiñero, Farisori, Quijav, Abolpe, Eduardosalg, Edubucher, Leonpolanco, Tocoman, Petruss, Sharper, Lord z, El vlady, ThomasPusch, Rαge, Rasdar, Açipni-Lovrij, Einherjar, Zanabria luis, JAG88, Maipuense, UA31, Shalbat, Abajo estaba el pez, Ucevista, Cruziel, AVBOT, Solmedo, Elliniká, LucienBOT, A ver, Hemingway10, NjardarBot, Diegusjaimes, DumZiBoT, CarsracBot, Arjuno3, Andreasmperu, Luckas-bot, Alpinu, MystBot, Ciberprofe, Dangelin5, LyingB, Midheridoc, Víctor Alexis cantillano Oviedo, Marcomogollon, SuperBraulio13, Xqbot, Jkbw, Manxuc, Ricardogpn, Alvaro Arditi, Sfs90, Igna, Botarel, AstaBOTh15, Santiagostucchi, EmBOTellado, BOTirithel, Chalo-mann, Pepechle92, TobeBot, Wavys, Halfdrag, Kizar, Nicolás S, Lungo, Rosymonterrey, PatruBOT, Mauricio Rada, Pvmdlf2, Jorangeles, Tarawa1943, Jorge c2010, PONGOPIE, Foundling, GrouchoBot, Sdswebmaster, Chiton magnificus, EmausBot, AVIADOR, Viixii, Sergio Andres Segovia, LeafGreen, DYB, Grillitus, JackieBot, InseiRobin, Pedroramires92, Mecamático, El Ayudante, CHUCAO, Emiduronte, Jadtiger, MadriCR, Ljdr, Waka Waka, Retrete00, LoboGuardian, Demster, AlvaroCM94, CHO- GO, Rafaelkelvin, Lcsrns, JABO, KLBot2, Shipercams, Renly, Raptorsk8, Travelour, Invadibot, McCuack70, SebrevBOT, Bambadee, Antimaterial, Jduranboger, Andailoca1, RANB, Vetranio, Mega-buses, Libertad 17, Catro100, DanielithoMoya, Helmy oved, Nicolás Var- milion, Armonizador, Zerabat, Syum90, Rotlink, Trolldance, Muwatallis II, Lector d Wiki, Ranger multicolor, Andrexito05, Addbot, Jafetbot, ConnieGB, Javier Humerez Copa, Cconiloka, Keysanger, Olacomoestasbienytu, BitaCobra1, Luisedwin2105, Ponchoponcho12, Prolactino, Tirifit1, MrCharro, Tu mama xd lol, ElQueDiceLaVerdad099, Malomeli, Jarould, C r r e o, Luigi200, Steffenford, Ssteffenn, Toñochile, BenjaBot, Qwertyuiopalexzxcvbnm, Alondrapochini, Yuranuz, Jlookung, Ej645h4, Sapristi1000, Onatino, Diánmondin, Pieri- tograbriel, Juanjoprietor, Gsbchile y Anónimos: 554

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14.3

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19

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14.3 Licencia de contenido