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Loqnerías, manicomios y ·

hospitales psiquiátricos
de Lima

SANTIAGO STUCCHI PORTOCARRERO

Loqnerías, rnaniuornios y
hospitales psiquiátricos
de Lima

m

UNIVERSIDAD PERUANA

W'CAYETANO

HEREDIA

CP
WM
27DP6
S84 Stucchi Portocarrero, Santiago
Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos
de Lima. -- Lima : Universidad Peruana Cayetano
Heredia, 2012.
142 p.: ilus
HOSPITALES PSIQUIÁTRICOS I DERECHOS
HUMANOS/ SALUD MENTAL I REGLAMENTOS
/LIMA/

Primera edición: Febrero de 2012
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2012-00473
ISBN: 978-9972~806-87-2
© 2012 Santiago Stucchi Portocarrero
© 2012 Universidad Peruana Cayetano Heredia
Av. Honorio Delgado 430, San Martín de Porras. Lima 31, Perú.
Teléfono: 319-0000 anexo 2248 / 2331
ceditorial@oficinas-upch.pe
http://www.upch.edu. pe/rector/ ceditorial

Cuidado de edición:
Diseño y diagramación:
Diseño de carátula:
Ilustraciones:

Paola Pinedo García.
Centro Editorial UPCH.
Jorge Valer Bonnett.
Archivo fotográfico del autor.

Carátula: Fragmento del óleosobre lienzo Confesiones en la prisión, de Francisco de
Goya ( 1812,Monasterio de Guadalupe, Cáceres ), sobre una fotografía del Hospital
de San Andrés (propiedad del autor).
Impresión:
Ediciones Carruitero S.A.C.
Av. Fray Bartolomé de las Casas 515
Urb. Los Jardines - Lima 31 - telefax: 534-1738
Impreso en el Perú.

"No debe asombrar en exceso la importancia extrema que
atribuyo al mantenimiento de la calma y el orden en un
hospicio de alienados y a las cualidades físicas y morales que
exige una vigilancia de esas características, pues en ella se
encuentra una de las bases fundamentales del tratamiento de
la manía y, de no existir, no se obtienen observaciones exactas
ni una curación permanente, por mucho que se insista, por lo
demás, en los medicamentos más elogiados".

Philippe Pinel

Agradecimientos:

Al Dr. Grover Mori Romero, por su ayuda en la obtención de algunos datos
bibliográficos.

A la Lic. Diana Bustamante Montoro, por permitirme acceder una vez más al
valioso material histórico que, contra viento y marea, conserva,en eLMuseo del
Hospital "Víctor Larca Herrera':

Al Comandante P.N.P. Banes Ricardo Córdova, director del Colegio Alipio Ponce
Vásquez, y al Arq. Jorge Alexis Medina Rodríguez, de la Beneficencia Pública de
Lima, por la ayuda prestada en la toma de fotos en el colegio mencionado y en el
antiguo local del Hospital de San Andrés, respectivamente.

9

Índice
Página
Introducción.......................................................................................................

13

Las lo querías

16

..

..

.. .. . .

. .. .

.. .. .

.. ..

El Manicomio del Cercado...............................................................................

32

El Asilo Colonia de la Magdalena...................................................................

47

El Hospital del "Asesor" y el Centro de Salud Comunitario
"San Juan Bosco"

,..............................................

65

Derechos humanos y salud mental.................................................................

71

Anexo l. El Manicomio de Lima, por Manuel A. Muñiz (1884)

76

Anexo 2. Reglamento provisional del Hospicio de Insanos (1897)

91

Anexo 3. Reglamento interno del Asilo Colonia de Alienados
de la Magdalena (1919).....................................................................................

114

Referencias bibliográficas.................................................................................

136

11

Introducción
En el imaginario popular, los establecimientos psiquiátricos han sido siempre
vinculados a imágenes degradantes o inclusive aterradoras; lugares temidos en
donde internos y custodios conviven y conforman un submundo signado por el
caos y el desconcierto. Tal apreciación puede pecar de exageraday no generalizable,
pero históricamente no carece de algún fundamento.
La evolución de la asistencia manicomial en el Perú nos muestra así momentos
de esplendor bajo la -guía de almas caritativas conmovidas por el sufrimiento
humano, que dieron lugar a la creación de ambientes idóneos para el resguardo
y tratamiento de los enfermos mentales, al menos bajo la óptica coyuntural. Pero
también nos revela la historia de que tales momentos han sido invariablemente
seguidos por periodos de lamentable decadencia -quizás más prolongados que
aquellos de auge-, al esfumarse los ímpetus reformadores iniciales. Fue así que
la obra fundadora de Fray Jerónimo de Loayza y Francisco de Molina en el siglo
XVI degeneró a la postre en las deplorables loquerías de Santa Ana y San Andrés,
respectivamente. El Hospital de la Misericordia, fruto del tesonero trabajo de
José Casimiro Ulloa, quien prometió situarlo "entre los mejores de su clase de
las capitales más civilizadas" (El Comercio, 1859a), devino en pocos años en el
tristemente célebre Manicomio del Cercado, tan minuciosamente descrito en el
lapidario artículo de Manuel Antonio Muñiz (1885-1886), que se incluye como
anexo. El Asilo Colonia de la Magdalena, fundado gracias al esfuerzo de Baltazar
Caravedo, Hermilio Valdizán y Sebastián Lorente, quienes supieron tomar la
posta dejada por Ulloa y Muñíz, fue en sus albores "centro asistencial modelo en
América Latina, solera y cuna de la Escuela Peruana de Psiquiatría'' (en palabras
de Javier Mariátegui, 1989a),para atravesar luego, ya como Hospital "Víctor Larco
Herrera': por una larga y penosa etapa de oscuridad.
La fundación del Hospital "Hermilio Valdizán" en 1961, y la del Instituto
Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado - Hideyo Noguchi" en 1982,pusieron
fin al monopolio del hasta entonces único establecimiento psiquiátrico de Lima (y
en algún momento de todo el Perú). Sin embargo, el problema de la asistencia
mental en nuestro medio ha continuado en crisis. Los informes de la asociación
Mental Disability Rights International y la Asociación Pro Derechos Humanos
(2004), y de la Defensoría del Pueblo (2005 y 2009) así lo revelaron, poniéndonos
frente a un panorama decepcionante.

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Santiago Stucchi Portocarrero

El lector advertirá que, en su intento por humanizar la condición de los
enfermos mentales, los dos primeros actos de reforma psiquiátrica buscaron y
consiguieron centralizar la asistencia en hospitales construidos exclusivamente
para dicho fin (el Hospital de la Misericordia en 1859 y el Asilo Colonia de la
Magdalena en 1918), extrayendo la enfermedad mental del seno del hospital
general. Un análisis superficialmente crítico contrastaría tal postura con
planteamientos más recientes que buscan, por el contrario, la reintegración de la
atención psiquiátrica al hospital general, o inclusive a la red de salud comunitaria1•
No obstante, injusto y poco acertado resultaría el equiparar momentos históricos
tan disímiles, pues media entre ellos casi un siglo, que no ha sido exiguo en avances
terapéuticos auténticamente revolucionarios que han disminuido en gran forma
los requerimientos de internamientos prolongados (aunque no en la medida en
que se esperaría, como veremos).
Los primeros intentos de reforma psiquiátrica deben más bien evaluarse en
el marco ideológico del tratamiento moral de la insanía -ínspirado por Philippe
Pinel, aunque con más de medio siglo de retraso en el Perú-, que anhelaba un trato
dignopara los enfermos mentales, pero en el contexto del ambiente controlado y
(pretendidamente) curativo de la reclusión. En palabras de Michel Foucault (2003),
"lo que cura en el hospital es el hospital mismo. Vale decir que la disposición
arquitectónica, la organización del espacio, la manera de distribuir a los individuos
en ese espacio, el modo de circulación por él, el modo de observar y ser observado,
todo eso, tiene de por sí valor terapéutico. En la psiquiatría de esa época, la máquina
de curación es el hospital': "Ese objetivo -dice Augusto Ruiz Zevallos (2004)
1 La Declaración de Caracas (1990), por ejemplo, menciona: ''Notando:( ... ) 2. Que el hospital psiquiátrico, como única modalidad asistencial, obstaculiza el logro de los objetivos antes
mencionados al: a) aislar al enfermo de su medio, generando de esa manera mayor discapacidad social, b) crear condiciones desfavorables que ponen en peligro los derechos humanos y
civiles del enfermo, c) requerir la mayor parte de los recursos financieros y humanos asignados por los países a los servicios de salud mental, d) impartir una enseñanza insuficientemente
vinculada con las necesidades de salud mental de las poblaciones, de los servicios de salud y
otros sectores. ( ... )Declaran: ( ... ) 3. Que la reestructuración de la atención psiquiátrica en la
Región implica la revisión crítica del papel hegemónico y centralizador del hospital psiquiátrico en la prestación de servicios; ( .•. ) 4. Que las legislaciones de los países deben ajustarse de
manera que: ( ... ) b) promuevan la organización de servicios comunitarios de salud mental
que garanticen su cumplimiento; 5. Que la capacitación del recurso humano en Salud Mental
y Psiquiatría debe hacerse apuntando a un modelo cuyo eje pasa por el servicio de salud comunitaria y propicia la internación psiquiátrica en los hospitales generales, de acuerdo con los
principios rectores que fundamentan esta reestructuración; ( ... )". En tal línea va por ejemplo,
el trabajo de la Dirección de Salud Colectiva del Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado -Hideyo Noguchi" (http://www.insm.gob.pe/comunitaria.htm),
y del Departamento de Promoción de la Salud Mental del Hospital "Hermilio Valdizán" (http:/ /www.hhv.
gob.pe/comunidad2.html). Una visión opuesta pareciera tener el Centro de Rehabilitación de
Salud Mental "San Ramón" de Tacna, inaugurado en mayo del 2009 en medio de un páramo
desolado a 30 minutos de la ciudad, con pacientes asilados trasladados desde el antiguo local.

14

Loouerlas, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

refiriéndose a la reclusión- constituía la clave para que los alienistas del siglo XIX
pudieran diferenciar el encierro manicomial del antiguo encierro, puesto que para
ellos tenía, ante todo, una función terapéutica. El encierro no era, en su concepto,
el camino hacia la terapia, era la terapia misma': El manicomio se diferenciaba así
de las vergonzantes loquerías para constituirse en ambiente de protección y cura
científica, como eje de la labor de una especialidad médica nacida en su seno por
la convivenciaobligada entre asilados y cuidadores. Recordemos pues que el "asilo
no se instituyó para practicar la psiquiatría; más bien la psiquiatría fue la práctica
que se desarrolló para manejar a los internos" (Porter, 2003). Tal fue la lógica que
inspiró el prolijo proyecto de Muñiz (1897) para la construcción del futuro Asilo
Colonia de la Magdalena, como se verá más adelante.
De este modo, nuestros hospitales psiquiátricos se ajustaron casi perfectamente
a la idea de institución total, desarrollada por Erving Goffman (2001): "lugar de
residenciay trabajo, donde un gran número de individuos en igualsituación, aislados
de la sociedad por un período apreciable detiempo, comparten.en su encierro
una rutina diaria, administrada formalmente': Vemos así que los Reglamentos del
Hospicio de Insanos (1897) y del Asilo Colonia ( 1919)(presentados como anexos),
exponen un meticuloso control de cada una de las actividades diarias, tanto de los
internos como del personal.
Sin embargo, el hacinamiento producto del encierro compulsivo, aunado
al centralismo capitalino y al funesto pero tradicional desinterés por la suerte
de los enfermos mentales por parte del Estado y de la sociedad en su conjunto
(sociedad que en algún momento no tuvo reparos en exhibir dominicalmente a
los internados como fieras de zoológico), minaron todos los ideales reformistas,
con las consecuencias que se describirán. Y esto pese a que desde sus inicios los
mismos adalides del Hospital de la Misericordia y del Asilo Colonia avizoraron
el problema y lo denunciaron, con escaso auditorio. Es aquí donde se hace más
patente aquello de medir la conciencia social de una comunidad en base al trato
que proporciona a sus ancianos, a sus niños y a sus enfermos mentales.
La nueva visión de la asistencia psiquiátrica -decíamos- busca entonces
el retorno de la enfermedad mental al hospital general, luego del alejamiento
transitorio, aunque prolongado;--que ·~permitió ·al alienismo ·convertirse en la
moderna psiquiatría, con todos los traspiés ocurridos en el camino. No obstante, la
imposición de tal modelo exige una prudente paciencia. Clausurar súbitamente una
institución de tanta raigambre en una sociedad no preparada -como lo es la nuestra-,
probablemente generaría más contratiempos que beneficios.Valela pena citar aquí
al mismo Goffman (2001 ): ''Si hubieran de evacuarse y clausurarse desde hoy todos
los (hospitalespsiquiátricos) de una región dada, mañana los parientes, la policía y
los jueces clamarían pidiendo otros; y éstos, que son los verdaderos clientes de los
hospitalespsiquiátricos, exigirían una institución que satisficierasus necesidades':
El autor, febrero del 2011.

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Las lo querías
La historia de los asilos para enfermos mentales en el Perú comienza con
la llegada . de los españoles y tiene como antecedente la tradición hospitalaria
peninsular; recordemos que fue en Valencia donde se fundó el primer hospital
europeo destinado exclusivamente a tales padecimientos, en 1409 (Alexander
y Selesnick, 1966). Aunque Garcilaso (citado por Lastres, 1951a) menciona la
existencia prehispánica de las corpahuasi, lugares destinados a los caminantes, en
los cuales los incas "les daban de comer( ... ); y si enfermaban los cuidaban con
grandísimo cuidado y regalo, de manera que no echasen de menos sus casas': no se
tiene noticia de establecimientos dedicados propiamente al cuidado o reclusión de
individuos con trastornos mentales.
Desde los inicios del Virreinato, la Corona propició el desarrollo de servicios
sanitarios, tanto para los españoles como para los indígenas. Es así que mediante
la Real Cédula del 7 de octubre de 1541, el Emperador Carlos V, en Fuenzalida,
dictaminó lo siguiente: "Encargamos y mandamos a nuestros Virreyes, Audiencias
y Gobernadores, que con especial cuidado provean que en todos los Pueblos de
Españoles y Indios de sus Provincias y Jurisdicciones, se funden Hospitales donde
sean curados los pobres enfermos y se ejercite la caridad cristiana': Del mismo
modo, el 13 de julio de 1573 Felipe II ordenó desde Segovia lo siguiente: "Nos el
Rey mando que cuando se fundare o poblare alguna Ciudad, Villa o Lugar,pongan
Hospitales para pobres y enfermos de enfermedades que no sean contagiosas,
junto a las Iglesias y por claustro de ellas, y para los enfermos de enfermedades
contagiosas en lugares levantados y partes que ningún viento dañoso, pasando por .
· los Hospitales vaya a herir a las poblaciones" (Paz Soldán, 1943).
Es bajo esta guía que se edificó en 1538 el primer Hospital en la.Rinconada de
Santo Domingo, el cual fue. seguido por el Hospital de San Cosme y San Damián
(Lastres, 1951b).
El 7 de marzo de 1548 el Arzobispo de Lima, Fray Jerónimo de Loayza,inició la
construcción del Hospital Realde Santa Ana delos Naturales,destinado a la "curación
de los miserablesindios que morían como bestias en los campos y en las calles"(según
Córdova y Urrutia, citado por Lastres, 1951b). En 1558, el escribano público de la
ciudad, Joan de Padilla, donó unos terrenos de su propiedad para ampliar la plaza
aledaña al hospital, que pasó a denominarse Plaza de Santa Ana (laactual Plaza Italia)
(Rabí, 1999).Enterado el Rey de España de tan benéfica obra, gratificó al Arzobispo
en los siguientes términos: "Yo os agradesco mucho lo que habeis hecho en darme
el Patronasgo de este Hospital, y casa, y en lo demás que en él habeis hecho por mi

16

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

servicio,que lo continuares,pues es obra de tanta charidad" (Lastres,1951b). Luego,el
hospitalpasó a ser administrado por la Hermandad 24 de SantaAna, "con la asistencia
de las limosnas y contribucionesque ellosmismos tienen establecidase impuestas en
los navíosy embarcacionesde carga''(Valdizán,1958).
Alrededor del año 1552 el clérigo Francisco de Molina destinó su morada,
en el callejón de Santo Domingo, al cuidado gratuito de los enfermos pobres de
origen hispano. La llegada del Virrey Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués
de Cañete, pocos años después, proveyó al clérigo de la ayuda económica que
necesitaba para fundar un hospital, al cual dio en agradecimiento el nombre de
pila de su benefactor, en su versión hagiográfica (San Andrés), y al que ubicó a
corta distancia del Hospital de Santa Ana. El cronista Fernando de Montesinos
(citado por Lastres, 195lb) nos narra a continuación el acto fundacional: "1560,
vivía en este tiempo en Lima, un varan puro y santo llamado Francisco de Molina,
clérigo; era natural.simplícímo y sencillo, y tan caritativo, que llevaba a los pobres
españoles a curar a su casa; doliase mucho porque en ella no había capacidad para
curarlos tenia de ordinario seis camas y procurabales a los enfermos todo regalo;
eran muchos los que acudían a valerse de su caridad, y hallandose imposibilitado
de curarlos en la pequeña casa, pidio al Virrey le diera un sitio para llebar alli a
sus pobres; diole el arrabal que es oy el sitio donde esta el ospital de San Andrés,
con cargo que el ospital se habia de llamar <leste nombre en memoria del suyo (El
Virrey Don Andrés Hurtado de Mendoza) ( ... )':
Ismael Portal (1932) nos hace la siguiente jocosa aclaración:
"La insistencia con que de antaño se ha dicho aquí, que San Andrés es 'Patrón
de los locos: me puso alguna vez en camino de investigación, y no pude, por más
que me esforcé, llegar al convencimiento de que tal aserto se aproximaba a la
verdad o tenía siquiera algún fundamento,
No ha pasado, pues, las cosas a este respecto, de la Metrópoli peruana. San
Andrés, apóstol, muy digno hermano del viejo San Pedro, nunca padeció de
enajenación mental ni tuvo que hacer en Galilea, pesca pescando, ni después, en la
predicación del Evangelio,con los desgraciados mortales que por causas múltiples
pierden el seso. El tradicional dicho a que me refiero proviene de haber sido el
señor virrey don Andrés Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, quien allá por
1557 adquirió el terreno en que luego erigió un pequeño e indispensable hospital;
dándole por nombre el de su propio santo, como asimismo se lo dio más tarde la
voz popular a la calle en que el hospital se encontraba situado. Y es conveniente
salvar el error ·que trae cierta publicación que atribuye a don Francisco Pizarro
'la elección del nombre' -San Andrés- cuando todos sabemos que el bravo
conquistador fué asesinado en 1541 y mal podía pensar, el 57, en otro nombre que
el de Dios con quien, supongo, estaría en arreglo de cuentas.( ... )

1

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Local actual del Hospital de San Andrés.

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Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

En el número total de enfermos entraban, por supuesto, los alienados que
iban día por día aumentando y entorpeciendo, con sus actitudes espeluznantes, el
alivio y curación de los demás.
Losprimeros locos de la flamante capital residieron, como se ve, en el pequeño
hospital de San Andrés, por no existir otro, y de ahí que se les haya adjudicado
aquel santo por Patrón y Señor, sin más, ni más':
Colocado bajo el amparo del Rey de España (y de ahí la denominación
de Hospital Real), la Corona brindó en lo sucesivo un aporte anual para su
mantenimiento, el cual no fue sin embargo perpetuo, lo que motivaba "los
constantes pedidos de prorrogación de los donativos y las repetidas informaciones
sobre el estado económico del hospital" (Castelli, 1981). Desde los inicios del
Hospital de San Andrés, el clérigo Molina "dispuso una enfermería para aquellos
perturbados de la mente que la sociedad limeña quería eliminar. La musa popular
bautizaría después a aquellas modestas alcobas con el mote 'Loquerías de San
Andrés" (Lastres, 1951b). En la visita "efectuada el 17 de abril de 1563 por los
Drs. Saraviay Cuenca y licenciados Saavedra y Don Alvaro Ponce de León oidores
de la Real Audiencia y ante el escribano de ella.Francisco de Carbajal ( ... ) San
Andrés prestaba ayuda a los locos y en otro patio del edificio fue construída casa
para ellos con nueve aposentos y lugar para hasiendas; durante la visita realizada
se menciona la existencia de '7 hombres que parescían estar locos'.( ... ) que a causa
de la casa de orates que está en el hospital traen a todos los que pierden el juicio
en este reino y en Chile también'' (Castelli, 1981). En 1570 se dieron las primeras
ordenanzas y reglamentos del hospital y, en 1602, fue aprobada la Hermandad de
Notables, que se encargó de la administración (Valdizán, 1958).
En 1559 "hubo en esta capital una epidemia que hizo cruel estrago en los
habitantes de ella, y en los de los alrededores" (Fuentes, 1858).Tal desgracia motivó
al Padre Ambrosio de Guerra a constituir la Hermandad de la Misericordia, a la
cual se agregó luego la Hermandad de la Caridad, por obra del Arzobispo Loayza;
la unión de ambas sociedades recibió el nombre de Hermandad de la Caridad y
la Misericordia. Doña Ana Rodríguez de Solórzano hizo entonces la donación de
una casa "para hospicio de mugeres pobres enfermas y colegio de educación para
doncellas desvalidas" (Fuentes, 1858).Fue en ese contexto que se fundó el Hospital
de la Caridad, que llegó a tener al Rey como Patrono. Según Paz Soldán (citado
por Lastres, 1951b),este "templo, dice, por años fué el predilecto de la aristocrática
sociedad limense: para que se bendijeran las bodas, consagración de las tradiciones
hospitalarias, donde las doncellas que asilaba, se casaban recibiendo dotes de la
Hermandad y apadrinadas por el Virrey o por algún grande''.
No está de más mencionar que el priiner hospital en América destinado a los
enfermos mentales fue el Hospicio de San Hipólito, fundado el 2 de noviembre
de 1566 en México por el monje Bernardino Alvarez, el mismo que años después

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Santiago Stucchi Portocarrero
estableció la orden religiosa de los hipólitos, "encargada
desgraciadala suerte de los enagenados" (Paz Soldán, 1943).

de tornar menos

Según Agustín Iza y Oswaldo Salaverry (2000), "en esas épocas la atención
de los enfermos era un acto de caridad cristiana. La salud era un don divino y la
enfermedad una prueba de fe. El médico se formaba más como académico que
como práctico y socialmente era mejor considerado en cuanto podía comentar
adecuadamente los clásicos hipocráticos y galénicos. El principal objetivo al
fundar un Hospital era brindar un ambiente para el buen morir. Los que padecían
una enfermedad ligera o curable eran atendidos en sus domicilios':
Cuenta la historia que entre 1580 y 1628, el mismo Virrey Marqués de Cañete
habría ordenado enterrar en los jardines del Hospital de San Andrés las momias
de los incas Pachacútec, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac -descubiertas pocos
años atrás .en el Cusco por Polo de Ondegardo- para evitar la adoración de los
indígenas (Lastres, 19 51 b). José de Acosta ( 1999) nos brinda el siguiente testimonio
refiriéndose a la momia de Pachacútec:
"Estaba el cuerpo tan entero y bien aderezado con cierto betún, que aparecía
vivo. Los ojos tenia hechos de una telilla de oro tan bien puestos, que no le hacían
de falta los naturales; y tenía en la cabeza una pedrada que le dieron en cierta
guerra. Estaba cano y no le faltaba cabello, como si muriera aquel mismo día,
habiendo más de sesenta u ochenta años que había muerto.
Este cuerpo, con otros de Ingas, envió el dicho Polo a la ciudad de Lima,
por mandado del Virrey Marqués de Cañete, que para desarraigar la idolatría
del Cuzco, fue muy necesario; y en el hospital de San Andrés, han visto muchos
españoles este cuerpo, con los demás aunque ya están maltratados y gastados':
Las posteriores búsquedas llevadas a cabo por Teodorico Olaechea y José Toribio
Polo (1876), y luego por José de la Riva-Agüero (1937), resultaron infructuosas. Sin
embargo, en el 2005 las excavaciones de los arqueólogos Brian S. Bauer y Antonio
Coello Martínez lograron ubicar el "primer cementerio del hospital, los restos de una fuente del siglo XIX, un vertedero de basura del periodo colonial temprano y, lo más
fascinante, una estructura acorazada" (Bauer et al, 2007).

Durante el siglo xvn los Hospitales de Santa Ana y San Andrés gozaron en
términos generales de un cierto prestigio. Vale la pena citar aquí la halagadora
descripción que de ambos hizo el cronista Vásquez Espinosa (citado por Lastres,
1951b): "El hospital Real de San Andrés fundó la piedad del Marquez de Cañete el
viejo don Hurtado de mendoca, puede competir con los mejores del mundo, por
que sin limite recibe, y sin fabores humanos los enfermos de todas enfermedades,

20

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

que por salas diferentes se reparten, sus salas, citio, y offi.cinas parecen vn pueblo,
tiene casa aparte de locos, y aunque en habitos de terceros tiene algunas personas
siruientes, tiene cantidad de esclavosy esclauas para el servicio de los pobres; ( ... ).
El famoso hospital de Santa Ana lo fundó el piadocísimo don Gerónimo de Loaysa
primero Arcobíspo del Piru para la cura de los indios, tienen mas de 30.000 pezos
de renta, y por administradores corre como el de San Andrés, y en el mismo tiempo
establezioel Marquez de Salinas don Luis de Velascocon el calory caridad del Santo
padre [oan sebastan de la Compañía de Jesús hermandad como la de San Andres,
que sirue con el mismo orden, aunque con mayor numero de mugeres a parte, y
enfermerías tan grandiosas, que exceden a todo encarecimientocon camas aseadas y
limpias, y su ropería tan abastecida, que puede dar lo necessarioa mili camas, ( ... )':
Inclusive en 1816 el informe del Protomédico interino del Virreinato, Miguel
Tafur (citado por Valdivia Ponce, 1964) elogiaba la labor del Hospital de San
Andrés en el cuidado de los alienados, al compararlo con otros establecimientos:
"La única casa que tenemos para estos es la loquería de San Andrés a donde se
les cuida como exige su constitución, bañándolos, aseándolos y asistiéndolos del
modo más conveniente al común y a cada uno en particular. Así el bien de la
humanidad me estimula a lamentar el desorden y preocupación de que solo han de
ir a ella los locos seculares, desdeñándose el clero y comunidades de readmitir allí
los suyos, contentándose con separarlos en un cuarto de sus enfermerías, donde
el desaseo, la falta de ventilación y el total encierro si son bravos, aumenta un
padecimiento que en muchos se curaría sin duda, si en los conventos tuviesen
asistencia y cuidado con que tales enfermos se tiene en la loquería de San Andrés,
cuidado y asistencia que es imposible proporcionar en el Hospital de San Pedro y
en las enfermerías de los conventos, a pesar de la dedicación y esmero que hay en
todas ellas para la asistencia de las demás enfermedades':
Sobre el Hospital de la Caridad, dice Manuel A. Fuentes (1858):"Hasta el año
de 1784, el número mas crecido de enfermas que se curaban en el hospital solo
llegaba al de setenta: regularmente no pasaba del de cuarenta. ( .... ) Desde la mitad
del de 86 hasta igual fecha del siguiente de 87, con ocasión de la plaga de garrotillos
y sarampiones que tanto cundió en el pueblo, se curaron 1582pacientes. En el mes
de Mayo de este año tenía 90 camas ocupadas; las 84 por enfermas y las restantes
por dementes".
En 1788 el botanista Hipólito Ruiz resumía de la siguiente forma el panorama
hospitalario limeño al final del Virreinato: "Son 12 los Hospitales: "Sn, Andrés de
Españoles y con su casa de locos; Santa María de la Caridad, de Españolas; St. Ana,
de indios e indias; San Bartolomé de Negros y Negras; Sn. Pedro de Clérigos, Sn.
Lázaro de Leprosos y los dos de incurables a que se agrega las de Convalescencias
de Sn. Juan de Dios de Españoles; dos de Betlemitas de Indios de ambos sexos; y la
de Sn. Pedro de Alcántara de Españoles que está casi destruida'' (Lastres, 195lb) ..

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Santiago Stucchi Portocarrero

Portal (1932) nos brinda las siguientes anécdotas manicomiales, que nos
ilustran acerca de los prejuicios predominantes en aquellos tiempos:
"También, entre otros muchos casos relativos a los locos furiosos, que se
hallaban solos y entre rejas, me refería que en cierta ocasión se acercó, con varios
amigos, a un tal Vitaliano, que había sido guitarrista de alto vuelo en las jaranas de
la aristocracia, y sostuvo con él este interesante diálogo:
- ¿Cómo se siente usted, mi querido Vitaliano?...
- Perfectamente, perfectamente ...
- Me alegro mucho.
- Y yo lo mismo.
- ¿Se acuerda usted siempre de la guitarra, amigo mío? ...
- Ya lo creo!...
- Entonces, si le trajeran· a usted una ¿le oiríamos tocar como en sus buenos
tiempos?
·
- Ya lo creo!...
El instrumento fué adquirido en una de las tiendas inmediatas y pronto llegó a
las manos del desequilibrado artista, alcanzándosele desde prudente distancia, no
obstante la seguridad de la jaula y la aparente tranquilidad del pajarraco.
Vitaliano recibió la guitarra con insospechable · alegría y agradeciendo
cortézmente la atención; hizo luego recuerdos fervorosos de su pasión por la
música y los triunfos que había alcanzado; templó la guitarra con excepcional
maestría, y cuando el auditorio le contemplaba ávido esperando los primeros
destellos de su maltrecha inspiración, Vitaliano cogió por el cuello la guitarra, y
mirándola fijamente díjole con estentórea voz y gesto infernal: '¡Canalla, por ti me
veo aquí!"... Y lleno de ira la arrojó contra el suelo, pisoteándola hasta volverla
astillas, en medio de los alaridos de espanto lanzados por aquellos imprudentes,
que partieron a escape tendido hasta la misma calle.
Refiérese, asimismo, que hallándose en su celda de San Pedro el sabio presbítero
limeño doctor Pedro Bravo de Lagunas y Castilla (de muy elevada figuración en
.nuestra historia) presentósele de improviso un loco a quien abusivamente se le
había permitido salir aquel día al público.
- Vengo a sacarte el mondongo, díjole con toda calma y sacando a relucir
tremendo cuchillo.
- Te lo agradeceré infinito, hijo mío; pero es lástima que un suelo tan limpio
se convierta ahora eh asqueroso muladar. Moléstate en traer de aquel cuartito
una pequeña batea que tengo, para que allí caiga este rimero de tripas que
tanto me molesta ....

22

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

- Tienes razón, agregó el visitante, abriendo apresuradamente y sin soltar el
acero, la indicada puertecilla.
Bravo de Lagunas, corrió con rara viveza el cerrojo que por ese lado tenía
la salvadora puerta y nuestro espantable varón quedó así, afortunadamente,
encerrado. Enseguida, echáronle por una ventana alta unas varas de cuerda, y la
terrible arma blanca fué victoriosamente izada sin la menor oposición por parte
del inocente corderillo que por extraña circunstancia no llegó a realizar el asesinato
que se proponía y del que sólo habría sido responsable el 'loquero mayor' que
autorizó la salida del inconsciente y, por ende, el crimen.
Este caso típico de nuestros enajenados lleva cerca de siglo y medio, y aunque
algunos lo atribuyen equivocadamente, no al insigne Bravo de Lagunas sino a
diferentes personas, es lo cierto que perdura en la conciencia pública a modo de
protesta contra quien, faltando a su deber, había puesto en peligro una y tal vez
muchas vidas.
Y es que, en nuestro país, la falta de juicio no está en los locos, sino en los
cuerdos ..."
Aunque excede el tema central de la presente revisión, cabe mencionar que el
Hospital Real de San Andrés se convirtió en 1792en la sede del anfiteatro anatómico
de la Universidad de San Marcos, gracias a las gestiones de Hipólito Unanue y
al apoyo del Virrey Frey Francisco Gil de Taboada y Lemos y Villamarín; en la
ceremonia, pronunció Unanue su famosa oración "Decadenciay restauración del
Perú" (Lastres, 1951b).Al transformarse la Escuela de San Fernando en la Facultad
de Medicina en 1856,se crearon dos cátedras de clínica médica: la de hombres, que
se enseñó en el Hospital de San Andrés, y la de mujeres, que se dictó en el Hospital
de Santa Ana (Iza y Salaverry,2000).

Con los vientos independentistas, los hospitales de Santa Ana, San Andrés, San
Bartolomé y San Juan de Dios fueron convertidos en establecimientos militares, en
julio de 1821, destinados al cuidado de los heridos de guerra. En octubre de 1826
todos los enfermos militares fueron concentrados en el Hospital de Santa Ana,
quedando el mismo a cargo del Ministerio de Guerra.
El 12 de junio de 1834fue creada la Sociedad de BeneficenciaPública de Lima,
por el Presidente Luis José de Orbegoso, en la naciente República del Perú. Para
Paz Soldán (1943), las nuevas sociedades de beneficencia "fueron un híbrido que
nació de la Caridad languideciente de la Colonia y del ímpetu juvenil del Estado
republicano': En aquel entonces funcionaba la loquería de hombres en el Hospital
de San Andrés, y la de mujeres en el Hospital de la Caridad; las loquerías de La

23

Santiago Stucchi Portocarrero
Caridad "hacían estremecer de horror, pues no eran sino un pequeño patio de
ocho varas por cuatro, con cuatro cuartos para 29 amentes" (según Manuel Muñiz,
citado por Valdivia Ponce, 1964).
En 1840 se decidió convertir el entonces Hospital Militar de Santa Ana en el
Hospital General de Mujeres, a donde deberían ser trasladadas todas las enfermas
del Hospital de la Caridad, incluyendo las asiladas de la loquería. En una carta
dirigida a la Beneficencia, el Ministerio de Instrucción Pública, Beneficencia y
Negocios Eclesiásticos, mencionó lo siguiente:
"El Gobierno tiene la idea de formar en Santa Ana el Hospital General de Mujeres,
por que el de La Caridad tiene las salas bajas y menos comodidades, como que fue
destinado para solo mujeres blancas.
Además, la situación del de Santa Ana, que fue hecho para indígenas de uno
y otro .sexo, .es. ventajosa a la población y a las mismas enfermas, .por la mayor
ventilación de que goza, y porque tiene más capacidad para formar en él la loquería;
y a fin de que si vea si este proyecto es realizable, y se calcule lo que podrá gastarse
en la instalación de un hospital a otro, nombrará U.S. una comisión, compuesta
de tres individuos de actividad e inteligencia, que pasen a reconocer Santa Ana
e informen circunstancialmente acerca de los dos puntos indicados; avisándome
U.S. las personas en quienes recaiga la comisión" (Rabí, 1999).
Conformóse entonces una comisión, que luego de realizar el estudio, informó
lo siguiente:
"La comisión encargada pe examinar el local del Hospital de Santa Ana, al
efecto de trasladar las enfermas de La Caridad, tiene el honor de decir a U.S. que en
concepto de élla, y a virtud del reconocimiento que ha practicado del primer local,
lo ha encontrado bueno y capaz de poder servir con más desahogo y comodidad,
que el que actualmente ocupan las enfermas, y por consiguiente debe ser más
saludable. Por la parte exterior de dicho Hospital de Santa Ana habrá que hacer
algunas refacciones; más esto no embaraza para que las enfermas lo ocupen, pues
quelosrepa:ros no siendo urgentes, pueden irse haciendo paulatinamente.
Por ahora podrán colocarse en el referido Hospital de Santa Ana, las enfermas,
las locas y la maternidad" (Rabí, 1999).
Tal fue entonces, "el verdadero origen de la loquería de Santa Ana' (Valdizán,
1958). "Del Hospital de la Caridad -dice también Valdizán- nada queda
actualmente, pues en el lugar que ocupara esta casa de misericordia se halla
actualmente la plaza del Congreso''.
En 1848 el Presidente Ramón Castilla trasladó a la Beneficencia la
administración de los hospitales, reemplazando a las antiguas hermandades. En
febrero de 1858 llegaron al Perú, invitadas por el Gobierno, las Hermanas de la

24

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

Caridad-orden religiosa fundada en 1633por San Vicente de Paul-, para el servicio
interno de los hospitales de San Andrés, Santa Ana y San Bartolomé, asumiendo
"la inspección o dirección de todo lo que es concerniente al buen gobierno y
moralidad de las casas, así es que ellas tendrán las respectivas llaves, abriendo y
cerrando sus puertas en las horas prescritas, y elegirán los criados y los despedirán,
de acuerdo cuanto sea posible con los administradores respectivos".En 1859 el
vicepresidente elogió los servicios hospitalarios de las religiosas, afirmando que
"son de un orden muy superior al de las cosas de este mundo. Del cielo les vienen
sus preceptos, y en el cielo serán juzgadas y premiadas" (Rabí, 1999).
Sin embargo, el antiguo prestigio de los Hospitales Reales se fue esfumando
junto con el recuerdo del Virreinato. En 1827 el médico francés Abel Victorino
Brandin protestó contra los métodos brutales empleados en las loquerías de
Lima, exclamando que "los medios de contener los furiosos, están sancionados y
aprobados por la razón yla humanidad, sin cargar de cadenas a los desgraciados, ni
dejarlos podrir en los calabozos infectos" (Lastres, 1951c).La misma Beneficencia
llegó a tildar de "verdaderas pocilgas" a las loquerías de Santa Ana y San Andrés
(Caravedo Prado, 1985). En 1853, el médico Miguel E. De los Ríos informó a la
Beneficencia "sobre el estado lamentable en que se encontraba la loquería que
funciona en dicho establecimiento (el Hospital de San Andrés), solicitando para los
enajenados, régimen menos cruel. Los pobres enfermos eran considerados como
en tiempo de la colonia: encerrados en inmundos calabozos o sujetos con cadenas
a los muros, sufrían el maltrato de guardianes convencidos de que la agresión era
el mejor procedimiento para dominar a los agitados, a los indisciplinados y para
todos aquellos que perturbaran la tranquilidad de la casa o de sus cuidadores"
(Caravedo Prado, 1985).
En un artículo publicado en 1857,José Casimiro Ulloa (el "primer psiquiatra
peruano': en palabras de Valdivia Ponce), se refirió a ambos hospitales en los
siguientes términos:
"Hemos recorrido esas especies de cárcelesque en Lima se-honra con el nombrede casa de locos, nuestro corazón ha sido cruelmente herido de pesadumbre y
angustia.
Al ver el semblante de estos desdichados recostados en inmundos colchones
sobre el suelo, o sobre gruesas tarimas, encerrados a pares en estrechas y
húmedas celdas, sin más mueble que las vasijas de barro indispensables a sus más
apremiantes necesidades, al verlos atados a las paredes de ellas con cadenas de
hierro, o colocados sus pies en un cepo, al mirarlos vagar por un corredor estrecho,
sin otro cuadro a que volver los ojos que el espectáculo de las desgracias de sus
compañeros de cárcel, no hemos podido alejar de nuestra memoria el recuerdo de
las lastimosas escenas de que hemos hecho mención'' (ValdiviaPonce, 1991a).

25

Santiago Stucchi Portocarrero

En 1859, el mismo Ulloa (citado por Muñiz, 1885-1886) hizo la siguiente
descripción:
"Es imposible, dice, atravesar el dintel de lo que se llama loquerias sin huir la
vista de escena tan desoladora. La loquería de Santa Ana nos presenta, desde luego,
un patio húmedo ó cubierto de lodo, donde se ven aquí ó allá montones de piedras,
y en donde yacen sentadas, echadas ó en cuclillas, las desgraciadas locas que,
cubiertas de harapos y con la expresion particular que da á sus semblantes su mal,
se nos presentan como las brujas de Macbeth. Esa es su residencia en el dia y es allí
donde reciben la insolacion en los calores· del verano y 1a humedad en las lluvias
del invierno. En la noche, tres estrechos salones, sin pavimento, reciben sobre
tarimas, en un colchan las unas, las otras sin él, á aquellas infortunadas;
.
no se comprende de una parte como no sea espantosa la mortalidad de este
Establecimiento; y de otra, como todos los días no ocurran graves accidentes entre
locas exaltadas que-tienen la libertad de maltratarse á su placer, y á su disposicion
medios con que matarse.
La loqueria de hombres, sita en el Hospital de San Andres, agrega, sin estar
en tan deplorables condiciones, deja sin embargo mucho que desear porque los
infelices amentes muden cuanto antes de alojamiento':
También en 1859, Ulloa reportaba los siguientes acontecimientos al
mayordomo del Hospital Santa Ana:
"Repetidas veces he tenido el honor de manifestar de palabra, tanto a Ud.
como al señor director de la Sociedad de Beneficencia, el deplorable estado en que
se encuentra la loquería de ·~ste Hospital, estado a que es preciso poner cuanto
antes un término, so pena de que tengamos que lamentar de un momento a otro
algunas graves desgracias.. Privada esta loquería de todo medio de represión, faltos
los enfermos de la suficiente vigilancia, todos los días y a cada instante ocurren
riñas entre ellos, que alguna vez pueden terminar con la muerte o la grave herida
de alguno.
Ayer, en mi presencia, dos de los locos más excitadosse han lanzado mutuamente
piedras, después de haberse maltratado, sin que yo hubiera podido reprimir estos
arrestos de agitación y evitar se pudiesen repetir, por la absoluta carencia de todo
medio de represión. Las hermanas de Caridad, a cuyo celo se ha confiado el cuidado
de los amentes, no se bastan para este servicio, ni tienen tampoco la fuerza física
suficiente para intimidar a los amentes. En tal situación, la inminencia de una gran
desgracia es cada día más alarmante, sin que me sea dado evitarla, limitándome
únicamente a hacerle presente como jefe del establecimiento, en guarda de mi
responsabilidad.
La ausencia de toda higiene no permite aquí, por otra parte, el empleo de todo
método curativo, para cuya práctica se requiere una asistencia prolija hecha por un

26

Hospital de San Andrés. El "patio de los locos".

Local actual del Hospital de San Andrés.

27

Santiago Stucchi Portocarrero

personal inteligente. Los enfermos no tienen el abrigo necesario, ni se hallan en las
condiciones hospitalarias que son menester para someterlos a un tratamiento. En
semejante estado de cosas, mi presencia en esta loquería es enteramente inútil, y
ello no sirve más que para procurarme todos los días el dolor de v~r a esos infelices
semejantes en su condición a bestias de establo, que tal vez reciben a veces mejores
cuidados" (Caravedo Prado, 1985).
La descripción que hizo en la década de 1830 el viajero suizo Johann Jakob
von Tschudi (2003), tampoco resulta muy halagadora:
"Lima ·tiene varios hospitales cuya utilidad práctica de sus instalaciones
internas, su cuidado de asistencia a los ·enfermos y, sobre todo, cuya dirección
por médicos imprudentes deja mucho que desear. El más grande es el San
Andrés. Fue fondado por el licenciado Francisco de Molina en 1552, con el fin
de cuidar a españoles enfermos-y pobres. { ... ) En este hospital. también se cuida
a los desquiciados de los que siempre existe un número importante. El ~O· de
noviembre, el día de San Andrés, se permite el acceso al público. Esta ocasión
es aprovechada por los habitantes de Lima para poder divertirse mirando . a los
locos. Es un espectáculo escandaloso ver.a estos infelices expuestos como objetos
de burlas y de curiosidad del público2• La colección de limosnas de los numerosos
visitantes es el fin de esta costumbre, pero aun así es reprochable':
Con el objeto de aliviar tan lamentable estado, en 1832 el Gobierno convocó
a una subasta para la asistencia de los asilados del Hospital de San Andrés, aunque
sin mucho éxito. Uno de los postores, "el.ciudadano Pedro José Alvarez, conocido
como El Loquero por su antigua sensibilidad hacia los orates, propuso, calculando
el costo de tres reales por cada 'enfermo, una atención que incluía una alimentación
básicamente cárnica por las mañanas y por las tardes, cigarros, dulces y cambio de
vestuario. Sin. embargo, esta iniciativa no prosperaría. La crueldad y el desprecio
por los locos siguieron reinando en las viejas loquerías por varios lustros más"
(Ruiz Zevallos, 2004).
·Cabemencionar que en 1858 laloquería de mujeres continuaba en el Hospital
de Santa Ana, en tanto que la de hombres estaba "accidentalmente, en el Colegio
de Huérfanos de San José" (Fuentes, 1858), situación, al parecer, transitoria.
Luego del traslado de las loquerías al Hospital de la Misericordia en 1859
(como se verá más adelante), el Hospital de San Andrés siguió funcionando
hasta el 8 de marzo de 1875, cuando todos los pacientes fueron trasladados al
recién inaugurado Hospital Dos de Mayo (Alzamora Castro, 1963). El edificio fue
destinado entonces a la Escuela Taller de San Andrés, que tuvo como objetivo "la
enseñanza gratuita para niñas pobres, ( ... ) a cargo de las Madres de la Caridad"
2 Situación similar a la descrita en el tristemente célebre Bethlehem Hospital de Londres
(Alexandery Selesnick,1966).

28

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

(Laos, 1928), pasando a partir de 1929 a la congregación de las Hijas de María
Inmaculada (Iza y Salaverry,2000). En 1907una parte se destinó a la construcción
de la Prefectura e Intendencia de Policía, actual Comisaría de San Andrés (frente a
la Plaza Italia). En diciembre de 1971 el local fue declarado monumento, mediante
la Resolución Suprema N° 2900-72-ED. Hasta el 2007 estuvo funcionando ahí el
Colegio Óscar Miró Quesada; en aquel año los alumnos fueron evacuados por
Defensa Civil,por riesgo de derrumbe tras el sismo del 15 de agosto3• En marzo de
201O el diario El Comercio de Lima alertó a la opinión pública acerca del alquiler
con fines destructivamente comerciales de una parte del histórico local (sito en
el Jr. Huallaga 846, Lima); los ímpetus mercantilistas de los nuevos inquilinos
habían sepultado bajo el cemento los hallazgos arqueológicos antes mencionados
(SalazarVega,2010). Hasta el momento, solo se tiene noticia de la interrupción de
la "remodelacíón'; mas no de algún tipo de restauración.
El Hospital de Santa Ana, por su parte, mudó de terreno en 1924 para
constituirse en el actual Hospital Arzobispo Loayza;un año antes, Valdizán (1958)
lo había descrito como "una de las pocas reliquias históricas de la asistencia colonial
de enfermos. Inadecuado para la época, sólo ha modernizado la transformación
de las cobachas de la época colonial, que han sido suprimidas por antihigiénicas
y poco humanitarias': Tras la mudanza, funcionó en el antiguo locai · la Casa
de la· Maternidad (fundada en 1826), que había venido ocupando parte de sus
instalaciones desde 1877 (Huamán et al, 1993). En julio de 1925 el histórico
edificio fue demolido y el terreno destinado a "la edificación de viviendas y locales
comerciales, que fueron vendidas en condiciones ventajosas y con apreciable
utilidad"4 (Rabí, 1999), quedando en pie solamente la capilla, convertida hoy en la
iglesia de Santa Ana. La Maternidad pasó entonces al edificio que ocupa hasta hoy,
denominándose desde 1993 Instituto Materno Perinatal (Huamán et al, 1993).

3 En una visita reciente que hicimos al abandonado local pudimos observar todavía las sillas,
pupitres y pizarras del colegio (p. 27, abajo).
4 "Utilidad" que no tomó en cuenta el valor del patrimonio histórico.

29

Una de las "covachas" del Hospital de Santa Ana (Paz Soldán, 1935).

30

El Hospital de Santa Ana a principios del siglo XX (Camacho, 1922).

Lugar donde se ubicaba el Hospital de Santa Ana hasta la década de 1920,
frente a la actual Plaza Italia. Al fondo, la antigua capilla del Hospital.

31

El Manicomio del Cercado
La aciaga situación de las loquerías exigía una auténtica reforma en la asistencia
psiquiátrica. Francisco Carassa, director de la Beneficencia, elaboró el proyecto de
construcción de un nuevo hospital, eligiéndose como lugar la Quinta Cortés, local
de convalecencia de los jesuitas en el barrio del Cercado, allende a la muralla,
desde 1568 hasta 1767, convertido luego en asilo para inválidos y después en
cuartel. Inaugurado el 16 de diciembre de 1859,el Hospital Civil de la Misericordia
(conocido también como Hospicio de Insanos o Manicomio del Cercado), tuvo
como primer director a Casimiro Ulloa, recibiendo a los "153·enfermos de los
cuales hay 76 hombres y 77 mujeres': procedentes de las loquerías, repartiéndose
los mismos "para cada departamento de cuatro principales cuarteles a saber: 1) los
tranquilos, 2) excitados periódicamente, 3) idiotas, epilépticos e inmundos y 4)
furiosos" (Valdivia Ponce, 1964).
Un año antes de la inauguración, Manuel A. Fuentes (1858) había anunciado
lo siguiente: "La circunstancia feliz de estar en obra el edificio que se destina para
los amentes de ambos sexos, escusa el harto penoso y sensible trabajo de déscríbír
las loquerías, que mas que de refugio ó asilo de séres racionales y desgraciados,
ofrecen el aspecto de inmundas y repugnantes pocilgas. La Beneficencia ha
comprendido muy bien que las actuales no eran susceptibles del. mejoramiento
material que exijen los establecimientos de su clase, para que se logre el primero y
mas importante objeto que consiste en hacer recuperar la razon á los infelices que
la han perdido':
Ulloa se refirió a la fundación del nuevo hospital con las siguientes palabras:
"Hay en los Anales de la Medicina mental una fecha de eterna conmemoración;
· es el ·IS 'de octubre de 1792, día en que Pinel, médico de la Loquería de la Bícétre,
en presencia de un Delegado de la Municipalidad de París, procedió a liberar a los
enagenados de este hospicio de las cadenas con que algunos de ellos estaban atados
hacía cuarenta años. Este hecho histórico tan placentero a los ojos del cristianismo,
como a los de la filantropía, ha venido a reproducirse en el Perú, a los sesenta
y siete años después, es decir el 16 de diciembre día en que el Presidente de la
República acompañado de sus Ministros, fue a presenciar la inauguración de las
nuevas Loquerías, edificadas bajo la dirección y con los esfuerzos de la Sociedad
de Beneficencia de esta capital" (Valdivia Ponce, 199la).
Por su parte, el diario El Comercio (1859a) informó la noticia como sigue:
"Inauguración de la casa de Amentes.

32

Loquerlas, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

Hoy ha tenido lugar la inauguración del magnífico establecimiento de caridad
nacional edificado por la Sociedad de Beneficencia y destinado á la asistencia y
curación de los locos de ambos sexos. S.E. el Vicepresidente, acompañado de los
señores Ministros Carpio y Melgar, de los señores Prefecto, Subprefecto y otros
jefes y oficiales,llegó al Hospital de la Misericordia (así se llama el nuevo edificio)
á las doce, y fue recibido por el señor Carassa, director de la Beneficenciay otros
miembros de la Sociedad. Después de una misa cantada con orquesta, el Dr. Heres
pronunció un hermoso sermón, y S.E. acompañado de su séquito pasó al patio
principal, donde en medio de un numeroso concurso de espectadores de ambos
sexos pronunció el señor Carassa el siguiente discurso:( ... ).
Terminaremos nuestra breve reseña de la inauguración del nuevo Hospital de
la Misericordia, rindiendo un tributo de gracias á la Beneficenciapor haber creado
un establecimiento tan útil á la Sociedad, y al Gobierno por haberle prestado su
apoyo. El nuevo hospicio de amentes honra en alto grado a las personas que han
contribuido á su erección -y aquí debemos citar en primera línea el nombre del
inteligente y celoso señor D. Pedro Maury, encargado de dirigir los trabajos- y es
digno de figurar entre los mejores de su clase de las capitales más civilizadas. De
hoy en adelante los infelices que yacían casi entregados á sí mismos en inmundas
y repugnantes celdas, serán tratados con todas las atenciones que su triste estado
requiere y recibirán los cuidados de médicos que se dedicarán especialmente a su
curación; y esta noble y filantrópica obra la deberemos á la generosa caridad de
los señores Chacón y Ugarte que han legado cuantiosas sumas para este objeto á
la Sociedad de Beneficencia,que ha ejecutado dignamente su última voluntad, y al
Gobierno que le ha extendido su protección y apoyo':
El mismo diario difundió a los pocos días que el Hospicio de Insanos estaba
destinado únicamente "á los que hubiesen sido clasificadoscomo tales, y en ningún
caso á las personas que estando en el uso completo de razón, se quiera ponerlas allí
por vía de corrección': siendo además la asistencia "gratuita para los pobres" (El

Comercio, 1859b).
El edificio, reacondicionado de acuerdo con el plano del arquitecto Cluzeau,
tenía dos alas:la derecha para las mujeres y la izquierda para los varones, separadas
ambas por un patio enclaustrado.
"El ala derecha de mujeres tenía una serie de salones con aire y luz necesarias.
De ellos, los tres primeros eran dormitorios en común y el cuarto el comedor,
usado también como sala de labor. El ala izquierda de hombres mantenía la misma
distribución, pero con la diferencia de ser salones más amplios, siéndolo también
el patio de recreo, su galería era anchísima y el centro lo formaba la antigua huerta
de la quinta, en la que los pacientes hacían labor de cultivo. Además de los baños y
el lavadero situados en el pequeño patio, punto de unión de las dos alas, había dos
pares de pozuelos destinados, uno por cada par, para los baños comunes y el otro

33

Santiago Stucchi Portocarrero
para los baños llamados de sorpresa. En las galerías había pequeños cuartos con
tinas para baños, entre las cuales dos eran conforme al modelo que utilizaban en la
Salpétriere (Loquería de mujeres de París) destinados a los baños de los furiosos.
El centro del edificio, separado en dos pequeñas alas por un vestíbulo ancho,
contenía las habitaciones destinadas al personal de la administración y a las
dependencias del servicio. En el ala izquierda estaban la botica y la cocina y en
el otro extremo del ala derecha la ropería y la capilla. A este vestíbulo precede un
amplio patio, separado de la vía pública por una verja de hierro, en cuyo centro
estaba la puerta de entrada, también de metal" (Valdivia Ponce, 1991a).
El nuevo hospital no podía -al menos en principio- descuidar aspectos que
habían originado las acerbas críticas contra las loquerías, siendo manifiesta la
influencia del tratamiento moral propugnado por Philippe Pinel y sus seguidores
(de hecho, el Hospicio poseyó durante años .una .copía a mano de la obra del
célebre francés, mandada a elaborar por el mismo Carassa). Así, en su Reglamento
Provisional (1897)5 puede leerse, como funciones de las Hermanas de Caridad:
''Art 54. ( ... ) 6. 0 Procurar con todo empeño que los enfermos estén constantemente
limpios y sean tratados con afecto, sin obligarlos á prácticas religiosas que ellos
no acepten. ( ... ) 9. 0 Impedir que los enfermos sean maltratados de palabra ó
de hecho por los guardianes ú otros enfermeros. ( ... ) 11.0 Las Hermanas deben
velar rigurosamente para que los enfermos goi:;en toda la libertad de acción y
de movimiento compatibles con este Reglamento': En cuanto a los guardianes,
figuraba entre sus obligaciones: ''Art. 94. ( ... ) 4. ª Emplear siempre la persuasión y
la dulzura, sin injuriar ni maltratará sus pacientes, de obra ó de palabra.( ... )':
También Manuel Antonio Muñiz declaró como director del hospital, en su
memoria del año 1892: "Convencido partidario de la inutilidad de los medios
de violencia, he proscrito, en lo absoluto, todo castigo y toda amarra
medio
de contención; ( ... ).Sólo empleo la reclusión o aislamiento en una celda, en los
casos muy agudos y siempre previo mandato expreso mío, no tolerando que los
guardianes lo impongan a su antojo, salvo los casos muy urgentes, siendo entonces .indispensable la-intervención-de las Hermanas de la Caridad. Persigo incansable
todo abuso y ya se ha borrado hasta el recuerdo de los grillos y cadenas, de las
esposas, de las camisolas y de los baños de chaqueta, etc., empleando aún con
mucha cautela y reserva la alimentación forzada" (Valdivia Ponce, 1991a).
ó

La escritora argentina Juana Manuela Gorriti (1876) nos brinda la siguiente
versión novelada del Hospicio de la Misericordia en "Una visita al manicomio":
"En el lindo - pueblecito del Cercado, lugar sombroso y romántico, situado
como un apéndice de Lima, entre el circuito de sus murallas, elévase ese suntuoso
y lúgubre edificio rodeado de huertos, jardines y fuentes.
5 Ver el texto completo en el Anexo 2.

34

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1
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16 Cocina.
17 Cocina. pa.ra las herman11s.
18 19 Deepeneae,

Sü Ropería ele mujeres,
Atrio.
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Capilla.
37 Enformeria de mujeres.
Depósito.
38 (lnartoa,
Sala de bennanas.
39 Oapillito.
Oorral.
Botica,
. 40 Sala de enjaa.
27 Oorredoeeede las hetmanna. 41 112 48 45 Dormitorios de
bres.
Corredor do entrado (departa·
44 Eoíermm"la.da hombres.
mento de hombres).
46 CeldBS de hombres.
20 Vestibu!o.
47 Corredor de Ioeos tro.uquilos.
48 Lavo.nderia.
4D Comunes.
82 Depósito.
50 Sa.Ja de baños.
83 Cor.redor de mujeres.
Gl E.tanque de hombres,
84 Sala ds trobajo.

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52 Corredor de locos fü.dosM y s11
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511 Etitl\oque y b:Wos de mujores.
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55 MortuCJrio.
56 Cuartos.
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59 60 Celdas.
61 Comunes.
611 68 Pi!aa.
64 Casas particul.ar~s.
65 Cl11u.atro del patio do mujerse,

Croquis del Hospital de la Misericordia (Muñiz, 1885).

35

4

El Hospital de la Misericordia (Lastres, 1951c).

El Hospital de la Misericordia a fines del siglo xrx (Garreaud, 1900).

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El Hospital de la Misericordia a fines del siglo XIX (Garreaud, 1900).

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Santiago Stucchi Portocarrero

Envuélvelo profundo silencio, tan solo interrumpido allá, de vez en cuando,
por algún extraño grito que aleja a los paseantes de aquel ameno sitio, y desgarra
el corazón a aquellos que vagan atraídos por el amor de seres queridos encerrados
entre sus fúnebres muros. Cuán honda compasión inspiran esas madres, hijas y
esposas que vienen cada día a pasar horas enteras ante la gran verja, pegado el
rostro a las barras de hierro, fijos los tristes ojos en esa puerta que recuerda el
Lasciate ogni speranza de la terrible leyenda.
-Jamás me atrevería a pasar esos siniestros umbrales, madre Teresa -dije a la
hermana de Caridad, superiora de esa casa, un día que pasando por allí me divisó
desde el peristilo, y me llamaba con expresivas señas.
-Pues sí, que los atravesará usted -Insistió ella, viniendo a mí, que me había
detenido cerca de la verja. Estaba vacilando, entre usted y Carmencita, para dar a
la una o la otra una delicada misión.
- ¿De qué se trata, madre?
-De devolver a su familia a Delfina H. que está ya del todo curada de su locura;
pero empleando para ello las precauciones necesarias a fin de que no se aperciba de
qué lugar sale, pues la hemos hecho creer que se halla en una casa de campo a seis
leguas de Lima, donde la hermana María y yo estamos convaleciendo, y la trajimos
a ella enferma de tercianas a la cabeza. He ahí todo. Ahora invente usted a su modo
y compóngase como pueda.
- ¡Y bien! ¡espéreme usted aquí un momento! ... Supongo que en este carruaje he
de llevarla.
-Precisamente.
-Vuelvo luego.
Corrí a casa de una amiga que habita en la huerta inmediata, dejo mi manto,
endoso una talma, calo un sombrerito, y regreso a reunirme con madre Teresa.
Di previamente algunas órdenes al cochero, y_seguLaaquella-enelinterior~de.esa
mansión más temible que la tumba.
Asida al brazo de la superiora caminaba yo profundamente conmovida a la
idea de las escenas dolorosas que iba a presenciar.
Pero a medida que avanzábamos, ofrecíanse a mis ojos cuadros de una alegría
y sencillez infantiles que serenaron mi espíritu y me dieron ánimo para contemplar
en todos sus detalles la fantástica existencia de esos seres, cuya alma habita el
mundo misterioso de los delirios':
Según Portal (1932), en el Hospital de la Misericordia se habría repetido
la malhadada exhibición pública de los internos. "Costumbre que implicaba el
más craso de los errores, era la de permitir al público el libre acceso a esa Casa

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Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
de Orates el día de San Andrés, 30 de Noviembre. Para ese paseo, de estragado
gusto, hacíanse aprestos desde muchos días antes, y aunque la novelería limeña,
endémica, pretextaba ir a consolar a deudos y amigos allí recluídos, lo positivo
era que los mortificaban con preguntas necias y miradas odiosas, provocando así
escenas tristes y algunas veces dramáticas". Esto sin embargo, se contradice con el
Reglamento del Hospicio (1897), que en su artículo 114 decía expresamente que
"las personas extrañas al Establecimiento no podrán visitarlo, siendo prohibido
todo permiso de visita ( ... )':

Durante su funcionamiento, el Hospicio de Insanos tuvo algunos internos
ilustres, los que lejos de exaltar su imagen, contribuyeron por el contrario a su
desprestigio. El primero de ellos fue Carlos Paz Soldán, recluido en 1886 y "cuya
locura fue creer en el espiritismo" (Ruiz Zevallos, 1995). Las denuncias públicas
de Paz Soldán sobre los abusos padecidos durante su encierro llevaron al mismo
Muñiz a defenderse afirmando que muchas de las quejas fueron formuladas "a la
ligera", aunque dejando en claro que si las autoridades hubieran tomado en cuenta
las reformas propuestas por él, se hubieran evitado "los efectos que se vienen
notando" (Valdivia Ponce, 1991a).
En 1900, la escritora y precursora del feminismo en el Perú, Mercedes Cabello
de Carbonera, fue internada en el Manicomio, tras haber sido declarada insana
tres años antes. Aunque los síntomas mentales de la parálisis general progresiva
que padecía fueron clínicamente evidentes -incluyendo "insomnio, delirios de
grandeza, dificultad en la memoria, personalidad y afecto': además de un conato
de incendio de su casa (Voysest, 2007), manifestándose inclusive tales síntomas
en sus últimos escritos6 -, algunos sectores de la opinión pública interpretaron el
internamiento como una maniobra de los enemigos ideológicos de la escritora,
incrementando con sus escritos el cuestionamiento a la institución psiquiátrica,
Años después, El Comercio (1909) informó del fallecimiento de Mercedes Cabello
con las siguientes palabras: "Una mujer de talento, que embelleció las letras
peruanas durante más de un cuarto de centuria ha dejado de existir en la funesta
casa de insanos, tras prolongado eclipse intelectual".
6 Por ejemplo, en la siguiente carta publicada en 1898 en Valparaíso: "Yo vengo a Chile con
la mente llena de ideales, de proyectos, de sueños sublimes; yo vengo a Chile con mi naciona-_
lización a trueque de que acepte mi proyecto de paz perpetua y universal, que pondré a sus
pies. Yo pediré la devolución de Tarapacá, con la garantía del desarme de la Argentina y un
jurado o tribunal jurídico que será el árbitro en las gestiones de límites y en la administración
de los productos de Tarapacá, que se dividirán por término de 25 años en partes iguales entre
mi patria, a la que renuncio por lo ingrata e indigna de mí, y la gloriosa patria de usted" (citada
por Voysest, 2007).

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Santiago Stucchi Portocarrero
El escritor Jorge Miota González •. a quien se le atribuye la invención del
término "huachafo" (Pinto Gamboa, 1976), fue internado en el Hospicio en 1913.
Unos meses atrás había exigido en la embajada de Francia la nacionalidad francesa,
alegando que en París había sido víctima de "un acto de encantamiento", habiendo
además recibido en la nuca "un puñetazo dado por una mano invisible'; por lo cual
alegaba que "el gobierno francés le debía una compensación'' (carta de la Legación
de Francia al director del Manicomio, David Matto, 1914); el médico argentino
Domingo Cabred extendió, por su parte, el siguiente certificado:
"El médico que suscribe certifica:
Que Jorge Miota, peruano, de 35 años de edad, soltero, internado en el
Manicomio de Lima, se halla atacado de alienación mental revistiendo ésta la forma
de delirio sistematizado crónico, persecuciones, enfermedad que hace de Miota un
insano peligroso y que exige su hospitalización por un tiempo prolongado" (Pinto
Gamboa, 1976)7.
Poco después del internamiento, los colegas de Miota iniciaron una campaña
mediática en contra de la "secuestración" del escritor, que culminó en su liberación,
a pesar de los evidentes síntomas mentales que padecía. Para Ruiz Zevallos
(1995), tal hecho significó "una gran derrota del autoritarismo médico': aunque
"no necesariamente un triunfo de las causas justicieras y liberadoras". A tal punto
había llegado pues la visión negativa del Manicomio. En 1916, Miota partió con su
madre a Buenos Aires, en donde falleció 10 años después, en circunstancias poco
claras.

No pasó mucho tiempo desde su fundación para que el Hospital de la
Misericordia resultara estrecho ante la creciente demanda. Tan solo cuatro meses
después de la inauguración, en abril de 1860, Casimiro Ulloa informaba lo siguiente
en su primera memoria:
7 El mismo Miota escribió lo siguiente al Dr. Matto, en diciembre de 1913: 'No obstante
haberle dado la mano sin asesinarlo como Ud. ha inventado, así como mi madre manifestarle
también no tenerle la menor animadversión, sigue usted en la tarea de sugestionarme con toda
clase de torturas; entre ellas los hálitos y conjugaciones de tuberculosos, para enfermarme,
sin que. ello pertenezca a un sistema que podría parecer de oscilaciones de analogías, si usted
fuese un sabio que quisiera establecer este sofisma para defenderse. Pero como esto es infame
solamente le dirijo la presente para que la enseñe usted a quien quiera y así se conozca lo que
usted hace mientras que la corte que ya sabe todo esto lo meta ... gusanos, moscas, etc. como
lo hizo usted se refiere y tortura llamando 'medicina de las pasiones' y que no es otra que
la pobre viuda de Samanés donde empezó usted su vida de sugestiones desde la época de
Cáceres!..." (Pinto Gamboa, 1976).

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Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
"Como Ud. lo ha notado ya, la estrechez del sitio no permite hacer estas
construcciones si no es tomando algo del espacio que ocupa la huerta y formando
un segundo piso. ( ... )
En efecto, estando las celdas mencionadas en extremo vecinas al patio de las
mujeres, y cayendo sus ventanas al patio donde está la lavandería y el baño, se
escucha constantemente en los tres lugares los gritos y las vociferaciones de los
encerrados en ellos, siendo ésta una causa permanente de excitación para aquellos
desgraciados. Estando además estas celdas más próximas a los demás dormitorios,
acontece también que cuando hay en ellos enfermos en estado de gran agitación
o de furor, sus golpes y sus gritos excitan a los enfermos de otros dormitorios,
los interrumpen o privan absolutamente de sueño; de manera que entorpecen o
empeoran considerablemente el estado mental de estos últimos. ( ... )

A estas causas debo agregar también la falta de una sala apropiada de baños,
que reúna las condiciones especiales que requiere esta dependencia del servicio
en los hospitales de la naturaleza del nuestro, en donde es preciso aprovechar la
consecución de los buenos efectos del baño, bajo· sus distintas y variadas formas,
sin exponer a los pacientes a ningún género de peligros. ( ... )
Como Ud. lo sabe también, desde el ingreso de los insanos a este asilo dispuse
comenzaran a ejercitarse en el cultivo del jardín unos, y otros en el trabajo de
costura. Las labores del jardín, por lo reducido de éste, no proporcionan gran
trabajo a los pacientes, así es que el mayor número de ellos y el mayor número de
días, están privados de ocupación en la más absoluta ociosidad. ( ... )
Habiéndose aumentado considerablemente la población del hospicio en
ambos departamentos, y habiéndose resuelto igualmente por la dirección que ello
no tenga una proporción definida, se hace necesario también aumentar el número
de catres comunes de hierro, así como los de madera, llamados de fuerza, que la
experiencia ha manifestado ser de indispensable necesidad para el servicio de las
celdas" (Caravedo Prado, 1985).
Sin embargo, no se permitió Ulloa dejar de reconocer que a "pesar de todos los
inconvenientes, entre los cuales están en primera linea los vicios de construccion
de este asilo, su marcha no puede ser mas próspera. Casi no hay un enajenado
que desde su traslación á este establecimiento no se haya mejorado en su estado
mental ó físico. Los agitados constantemente han entrado en calma permanente
los unos y en intervalos de tranquilidad los otros. En los epilépticos los ataques se
han hecho mas raros, á tal punto que, en los quince primeros dias, los pacientes de
este tristísimo mal no sufrieron ataque alguno, cuando antes los experimentaban
diariamente" (Muñiz, 1885-1886).
Las denuncias de Ulloa se enfrentaban a una sociedad indolente hacia el
enfermo mental. Así, cuando en el Congreso de la República se presentó una

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Santiago Stucchi Portocarrero

moción para nombrar un médico que verificase las defunciones de los asilados,
"fue recibido con una sonora carcajada y no se permitió concluir su lectura"
(Valdivia Ponce, 199la).
En su memoria del año 1867, el entonces presidente de la Sociedad de
Beneficencia, José Dávila Condemarín, informó de la presencia de "205 insanos,
95 hombres, 110 mugeres" (Sociedad de Beneficencia, 1867), Dos años después, en
diciembre de 1869, la población se había elevado a 244, es decir, un 50% más que
al momento de su apertura, 10 años antes (ValdiviaPonce, 1964).
En su memoria del año 1885, el encargado temporal de la dirección del
Hospicio, Eduardo Sánchez Concha, informó entre otras cosas, lo siguiente:
"La notoria falta de condiciones especiales que debe tener nuestro Hospicio
para llenar debidamente el objeto á que ha sido destinado, me obliga á insistir en la
necesidad inaplazable de establecer otro local que reuna todas las condiciones que
hoy la ciencia tiene designadas, después de largas y minuciosas observaciones, como
indispensables en esta clase de establecimientos. En efecto; la situación topográfica
del Hospicio, próximo lugares pantanosos, expone indudablemente á los que lo
. habitan á la funesta influencia de miásmas infecciosos, y de cuyo resultado dan
razón exacta las estadísticas, en las que se registran no pocas víctimas por año. El
sistema de comunidad que se observa con los enajenados, es otro inconveniente
que es necesario salvar toda costa.
á

á

Pedir el aislamiento de ciertos enagenados y su clasificación según la forma
de delirio que ofrezcan, es repetir una verdad trivial en la ciencia, comprobada
por sus magníficos resultados en continuas experiencias; y como, por otra
parte, una de las causas más frecuentes de la locura, entre nosotros, es el abuso
de los licores espirituosos, siendo el delirio alcohólico la forma del mayor
número de enajenados que se asisten en el Hospicio, bien podría destinarse
este local á una casa de corrección, que contuviera á esos desgraciados víctimas
del vicio, hoy tan esparcido, y los sustrajera á la dolorosa contemplación de
nuestra sociedad. Es la única aplicación que, á mi modo de ver, puede tener el
actual Hospicio de insanos.
Mientras se realiza esta Idea, varias veces insinuada, recordando las
prescripciones propuestas en el informe aludido, agregaré á ellas, la necesidad
de establecer para el servicio terapéutico, dos mejoras indispensables, y de
absoluto deficiente, por no decir nulo, el sistema de baños y duchas que existe
en la actualidad, y nadie ignora lo poderoso que es ese recurso en el tratamiento
de todas las formas de enajenación; sin él es materialmente inútil cualquier otra
medicación. Lo mismo se puede repetir respecto de la electricidad8, poderoso
agente motor, fuerza en actividad, cuyo uso se ha generalizado, en mérito de sus
8 No debe confundirse con el electrochoque, método introducido recién en 1933.

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Loquerlas, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

brillantes resultados, á tal punto, que no hay asilo en las ciudades de Europa y
Norte-América que no cuente con estos dos elementos terapéuticos" (Sociedad de
Beneficencia,1886).
Fallecido Ulloa en 1890,la Beneficencia nombró a Manuel Antonio Muñiz en
su reemplazo como médico director del hospital. Refiriéndose al local, el nuevo
director afirmó:
"No se pueden dividir y separar absolutamente los enajenados curables
de los incurables, los sucios de los aseados, los furiosos de los tranquilos, los
epilépticos de sus congéneres enfermos, etc. La enfermería está en el centro de
cada departamento. No hay en verdad sino dos grandes secciones. No se puede
evitar la constante acción de unos sobre otros, conociéndose todos en el mismo
sitio, en la misma actitud, todo instante. No hay celdas de reclusión de buenas o
siquiera medianas condiciones. Es difícil y muy pesada la vigilancia y observación
continuas. Y, como si todo esto no fuera bastante, hay un verdadero hacinamiento
de enfermos, especialmente en la sección hombres, más estrecha, más triste que la
de las mujeres, que goza de más extensión y de más luz.
Faltan talleres. No hay distracciones. Los corredores son estrechos para el
gran número de enfermos, que apenas pueden hacer ejercicios.Los refectorios son
insuficientes.Los dormitorios, especialmente el de los agitados,felizmente siempre
muy escasos, son a medianoche completamente intolerables, cuando menos. No
hay una sección hidroterápica completa.
Si un asilo,como ha dicho un gran alienista, es como una red con la que rodea el
médico a sus enfermos para coordinar sus movimientos, regular sus pensamientos,
moderar sus sentimientos y presidir a todas sus operaciones vitales,bien claro se ve
que el manicomio actual no responde a sus fines" ( Caravedo Prado, 1985).
Cabe mencionar que el mismo Muñiz (1885-1886)había afirmado lo siguiente
en un artículo publicado en La Crónica Médica, algunos años antes de acceder a la
dirección 9:
"Se puede decir, sin exagerar, que el manicomio de Lima, ni en su principio
ni aún con sus mejoras posteriores, satisface las múltiples exigenciascientíficas. Y
hasta duro es decirlo no merece el nombre de hospital de insanos. La verdad debe
decirse entera. ( ... )
·
El local no es ni siquieraapropiado para casa de reclusion.Fáltalemucho para eso.
Fundar un manicomio es una obra muy difícil, muy laboriosa, muy delicada.
Y todas estas circunstancias le faltaron al de Lima en su fundacion. Quizá hubo
demasiado talento para convertir un convento en una casa de locos. ( ... )
9 Ver el artículo completo en el Anexo 1.

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Santiago Stucchi Portocarrero

O se tiene un buen manicomio ó no se dá tal nombre, á un edificio, á un local
que no lo merece'?"
En su memoria del año 1895,el inspector del Hospicio de Insanos, M. Moscoso
Melgar, informó lo siguiente:
"La Junta General resolvió hace meses, en atención á la escaséz de fondos, que
se limitase el número de enfermos á 250. Esta disposición ha sido imposible
cumplirla; porque de los 307 enfermos, pensionistas y gratuitos, que quedaron
existentes en el 1.0 de Diciembre de 1893, no han salido curados mas que 49 y
por muerte 22. Este número de 71 habría sido el único con el que hubiera podido
limitarse la existencia anterior; . pero las exigencias han sido tan apremiantes y
de naturaleza tan alarmante, que ha sido del todo imposible dejar de recibir 61
enfermos, de manera que hemos llegadoal 30 de Noviembre con una existencia de
297 en los departamentos.
Las casas . de misericordia, como hospitales y hospicios, están construidas
en todas partes para un número determinado de enfermos. Este número está en
relación con la capacidad de la casa y con las rentas disponibles, pretender con
instancia que reciban enfermos sin tasa en este hospicio, cuando el local y las
rentas no lo permiten, y cuando no se cuenta con el apoyo de las instituciones
públicas llamadas á favorecer á las clases indigentes: es querer que se haga aquí, lo
que en países mejor constituidos, solo se hace con el auxilio que en estos casos le
prestan" (Sociedad de Beneficencia, 1894).
Lasbuenas intenciones inaugurales colisionaron pues con el hacinamiento y con
una sociedad que recurría al internamiento como única salida ante la enfermedad
mental o cualquier situación análoga. "Fue en el encierro indiscriminado de todos
los que eran percibidos como locos -díce Ruiz Zevallos (2004) -, donde los límites
del bienestar y del trato humano eran más claros. Es allí donde se entrecruzaban
las necesidades de orden y bienestar, en sus matices diversos. Vistas en perspectiva
las obsesiones por el control, y por el orden, conspiraron contra la vocación
humanitaria de estos alienistas. A la larga, la sobrepoblación del manicomio a
que llevó estas obsesiones, tornó inviable el tratamiento humanitario. Con ello,
la frontera que separaba la era de lasfoquerías y la del Manicomio del Cercado se
hacía cada vez más borrosa':
En 1913 llegó a Lima una delegación argentina presidida por el profesor
de la Universidad de Buenos Aires, Domingo Cabred (de quien se dijo que era
"dulce con los pobres, enfermos alienados, y bravío con los cuerdos que no sabían
comprenderlos"), para participar en un congreso médico. Invitado por Caravedo
10 El carácter elogioso del término 'manicomio' devendría luego en oprobioso estigma del
cual habría que deshacerse, en aras del término 'hospital'. Así, Carlos Anticona Bringas titula
uno de los capítulos de su libro: ''.La identidad del Hospital Víctor Larca Herrera: ¿hospital o
manicomio?". Obviamente se inclina por el primer concepto.

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Colegio Alipio Ponce Vásquez, antiguo local del Hospital de la Misericordia.

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I

Colegio Alipio Ponce Vásquez, antiguo local del Hospital de la Misericordia.

al Hospicio de Insanos, "al contemplar tanta miseria, tanta inmundicia, tanta
desidia, similar al espectáculo que un psiquiatra uruguayo viera en su propio país
y lo hiciera decir que era 'un hacinamiento de tubos digestivos en delirio: hizo
una hoguera con las jaulas-Ios cepos las camisas de fuerza, los grilletes y demás
-materiales de tortura, cuyas llamas "iluminaron muchas conciencias" (Caravedo
Prado, 1985).
Tras la inauguración del Asilo Colonia de la Magdalena en 1918, el edificio
del Hospital de la Misericordia (sito en la actual Av. Sebastián Lorente 769, Barrios
Altos, Lima) fue elegido a partir de 1922 como sede de la Escuela de la Guardia
Civil y Policía de la República. En 1961 se fundó ahí el Colegio de la Guardia Civil
"Leoncio Prado': el cual _cambióde nombre en 1977 por Colegio "Alípio Ponce
Vásquez'; dependencia en la actualidad de la Dirección de Bienestar de la Policía
Nacional del Perú.

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El Asilo Colonia de la Magdalena
La tenacidad de Ulloa y Muñiz rindió a la postre sus frutos: en octubre de
1896,el Presidente Nicolás de Piérola convocó un concurso entre los médicos "con
el objeto de obtener un estudio completo y circunstanciado sobre las condiciones
á que debe satisfacer una Casa de Insanos, conforme al sistema de tratamiento
que actualmente se sigue en los establecimientos de esa clase" (Muñiz, 1897). El
jurado, conformado por los médicos Armando Vélez, Ricardo L. Flores, Ignacio
La Puente y Pablo Patrón, y el ingeniero Alejandro Guevara, dio por ganador a
Manuel Muñiz (que había participado con el pseudónimo "Eureka"),
El minucioso trabajo de Muñiz (1897)incluía temas que iban desde lo netamente
clínicohastala arquitecturamisma,lascondicionesdelterreno y la ubicacióngeográfica
del establecimientopropuesto. Del mismo pueden leerselos siguientespárrafos:
"Tratándose del número y distribución de los asilos indispensables en el Perú,
para satisfacer las necesidades que se deducen de las anteriores consideraciones,
esencialmente prácticas, desprendidas de la observación de los hechos, hay que
convenir que Lima, por su clima sobre todo, por sus recursos, por razones mil,
debe ser el lugar en donde debe existir un Manicomio Central, cuando menos
para cuatrocientos enfermos y que, fácilmente, en tres ó cuatro años más pudiera
' albergar quinientos ó seiscientos insanos.
Un manicomio tan poblado no obedece sin duda al desideratum propuesto, de
no hacer subir la población de los asilos, sobre doscientos ó doscientos cincuenta
enfermos. Además que este precepto en Europa mismo no se observa, el actual
estado económico del país, y muchas otras razones de todo orden, justifican esta
concentración.( ... )
En todo asilo de más de trescientos ó cuatrocientos enfermos, ó de menor
número, siempre debe existir un médico jefe, director responsable, acompañado
de un médico cuando menos para cada ochenta enfermos, tomando un término
medio entre agudos y crónicos, y del número de asistentes, estudiantes ó médicos,
necesarios para hacer del Establecimiento no sólo una casa de caridad, sino un
centro de estudio y educación especialista.( ... )
Un hospital salubre debe reposar en un suelo salubre. No basta que el terreno
por su constitución geológica sea aceptable; es decir, permeable, seco, absorbente,
y con declive. Debe rechazarse todo suelo arcilloso y aún los de aluvión: por
desgracia el suelo de Lima es un aluvión con pedruzcos. Deben preferirse, entre los
terrenos compactos ó flojos, estos últimos que son más porosos. Debe rechazarse

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Santiago Stucchi Portocarrero

en lo absoluto todo suelo artificial, compuesto por la hacinación de inmundicias,
desperdicios ó basuras. Napias sostiene que, si es imperativo construir en terrenos
cultivados, debe extraerse cuidadosamente toda la capa vegetal.( ... )
La ubicación de un Establecimiento hospitalario tiene que reposar en la
dirección de los vientos dominantes. Si fueran fuertes debería estar protegido el
Establecimiento y se tendría que procurar formarle una zona propia de aereación,
ó sea un cordón sanitario de hojas perennes.
No hay razón, en Lima, para buscar la protección de arboledas, de montículos
ó pequeñas colinas, que no harían sino limitarle la influencia bienhechora de las
suaves corrientes de aire reinantes ó de los rayos solares nunca tropicales.( ... )
El asilo, tal como se propone, está compuesto de dos partes bien distintas:
sección de asistencia y sección agrícola.( ... )
La sección agrícola, debe estar circundada por una pared-de barro, como las
que se usan en la campiña de Lima, de 1 m. 30 c. de altura y de un diámetro que
garantice su solidez. Puede ó no, estar pintada al temple. Por el lado exterior, debe
existir un pequeño foso, que haga menos fácil la entrada. Esta misma pared de
barro, ó una reja, deben separar la sección de asistencia de la agrícola.
La sección habitada ó de asistencia, estará circunscrita con una reja de fierro y
madera, con base de ladrillo ó cimiento (2.50altura), comprendiendo 80 centímetros
á la base. Por el lado exterior debe existir la respectiva vereda para los transeuntes
ó paseantes. Siempre se procurará cultivar enredaderas vivaces; y á dos metros ó
menos, de distancia, hacia adentro y hacia afuera, debe sembrarse una alameda de
árboles frondosos y siempre verdes, con sus respectivasvías para coches, etc.( ... )':
La muerte sorprendió súbita y prematuramente a Muñiz en 1897. La
Beneficencia entonces escogió al médico David Matto como director del Hospital
de la Misericordia, previa especialización (pues no era psiquiatra) en Europa
durante 14 meses, tiempo durante el cual se comprometió a "hacer un estudio de
la organizaciónde las casas de Insanos de las mejores introducidas últimamente
en el servicio técnico y administrativo de ellas, y de todas las cuestiones de
jurisprudencia médica relacionadas con la admisión y permanencia de los
enajenados ( ... )" (Caravedo Prado, 1985). De retorno al Perú, Matto asumió la
dirección en mayo de 1899.En su primera memoria, de enero de 1900, dijo: ''Al no
poder llevarse a cabo las reformas que solicito, habremos de conformarnos con el
triste estado actual de la casa de insanos, que todo puede ser, menos manicomio"
(Caravedo Prado; 1985). ·
En mayo de 1900 el Gobierno conformó una junta económica encargada de
la edificación del nuevo hospital, la cual estuvo integrada por "dos representantes
de la Beneficencia de Lima, uno del Callao; el arquitecto señor Doig y el Director
de Obras Públicas que la presidiría': Meses antes había dispuesto que se destinase

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Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

a la obra el 25% de las ganancias obtenidas por las loterías de Lima y Callao. La
junta escogió como sede el poblado de Magdalena del Mar "tomando parte de los
fundos de Orbea, Oyague, Mata Lechuza"(con la oposición inicial de Matto, quien
opinó a favor de las fincas de Santa Beatriz), iniciándose la construcción en agosto
de 1901 (ValdiviaPonce, 1991b).
El camino, sin embargo, estaba sembrado de obstáculos. Así, el "año de 1902
fue empleado en una tramitación rica en documentos y huérfana en hechos.( ... )
Al finalizar el año de 1903 ( ... ) se ha llegado casi al convencimiento de que la
terminación de la obra va resultando poco menos que imposible, y que, a fin de
no ahondar el desastre, se ha impuesto la precisión de suspenderla" En 1904 la
Beneficencia propuso la modificación del plan general, cosa que el gobierno de
turno rechazó, ordenando que "se reanudase los trabajos suspendidos con sujeción
al proyecto laureado del doctor Muñiz", Entre 1906 y 1910 la obra se paralizó
nuevamente, esta vez por carecer de "los estudios enderezados a asegurar, en
cantidad suficiente y perenne, el agua potable" (ValdiviaPonce, 199lb).
Habiéndose levantado algunos edificios, en 1912 se estableció en aquellos el
Higiocomio de la Infancia, cuya efímera duración dio paso luego a la Escuela de
Economía Doméstica. Vemos así que la "Sociedad de Beneficenciay el Gobierno
mismo manifestaban entusiasmos momentáneos que se disolvían por las
resistencias que surgían y que consistieron en cambios frecuentes de pareceres,
proyectos, planos o dificultades económicas que, en el fondo, representaban
resistencias inconscientes a sentimientos humanitaríos'! de los que se privó al
enfermo mental por un gran número de años" (ValdiviaPonce, 1964).
Finalmente, en marzo de 1914 el Gobierno devolvió a la Beneficencia
los terrenos de la Magdalena, reiniciándose las labores de construcción, que
culminaron el 1 de enero de 1918, cuando fue oficialmente inaugurado el Asilo
Colonia de la Magdalena, con una población de 561 pacientes de ambos sexos,
quienes fueron trasladados desde el Hospital de la Misericordia. Desde su inicio
quedó indicado en su Reglamento Interno (1919)12 que el nuevo establecimiento
"estádestinado exclusivamente-ála asistenciay tratamiento de los sujetos de ambos
sexos que padezcan de cualquier forma de alienación mental"
"El 1 ° de enero de 1918 sólo quedaban en el Manicomio del Cercado unos
sesenta enfermos de ambos sexos y comenzaba sus labores el Hospicio Nacional de
Insanos con el nombre de Asilo Colonia de Magdalena. Se hallaban terminados en
aquella fecha los siguientes edificios: De asistencia: 2 pabellones para Pensionistas;
2 pabellones para crónicos; 2 pabellones para débiles y gatosos, un pabellón
mixto de Administración. Servicios Generales: Pabellón de Administración. Casa
11 O nuesti:a proverbial discapacidad para ponernos de acuerdo en torno a proyectos realizables, por preferir obstinadamente las divagaciones grandilocuentes y utópicas.
12 Ver el texto completo en el Anexo 3.

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Santiago Stucchi Portocarrero

del Médico Residente y del Portero. Cocina. Lavandería. Establo. Mortuorio.
Hidroterapia (incluso por falta de tanque, castillo, etc.)" (ValdiviaPonce, 1964).
El Inspector del Hospicio de la Misericordia dijo lo siguiente en una carta
dirigida al director de la Beneficencia, el 31 de diciembre de 1917:
''Al cesar hoy, en la inspección del hospicio de insanos, que la sociedad me
encomendó en 1914, tengo la complacencia de participarle, que dejo implantado
el Asilo Colonia de la Magdalena, que se proyectó y principió a edificarse, hace
aproximadamente 20 años.
La Casa del Cercado, inaugurada en 1859, con cerca de cien enfermos, se
clausura, después de haber alojado 560, los mismos que instalados en la Magdalena,
recibirán los beneficios del campo, de locales amplios y cómodos, construidos á
todo costo y preparados para implantarse en ellos, los sistemas modernos que la
ciencia aconseja, parael tratamiento de los alienados.( ... )
La Junta seha declarado en receso,por haber llenado su cometido, y ha dispuesto
que pasen á la sociedad, los planos de las obras y las cuentas documentadas de los
desembolsos que han impuesto.
Toca ahora á la sociedad, obtener del nuevo manicomio, los mayores
beneficios, para los seres desgraciados que en él aloja y aprovechar al mismo
tiempo, a favor de los pobres, la nueva fuente de recursos que le abre el Asilo
Colonia de la Magdalena" (El Comercio, 1918).
Como otrora en el Hospital de la Misericordia, el Reglamento del Asilo Colonia
(1919)13 puso énfasis en el buen trato. Así, entre las obligaciones de las Hermanas
de la Caridad figuraba: ''Art. 22 ( ... ) 3 - Procurar, con el mayor empeño, que los
enfermos estén constantemente limpios y sean tratados con afecto, sin obligarlos a
prácticas religiosas que ellos no acepten''. Por otro lado, entre las funciones de los
enfermeros se mencionaba: ''Art. 97 - Emplear siempre la persuasión y la dulzura,
sin injuriar ni maltratará sus enfermos, y velar por el cumplimiento de los artículos
de este Reglamento que tienen relación con la asistencia de los enfermos. Art, 98 Los enfermeros ni sus jefes emplearán jamás medios de contención alguna y sólo
podrán recurrir al aislamiento celular, de un modo excepcional y momentáneo,
estando obligados en este último caso de comunicar el hecho al interno de guardia,
quien dispondrá lo conveniente".
Pese a todos los esfuerzos, las nuevas instalaciones resultaban todavía
insuficientes. Tempranamente, Caravedo (1985) advertía lo siguiente:
''A pesar de las obras realizadas, que representaban un esfuerzo económico
para la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, y que expresaban claramente el
deseo de mejorar la situación de los enfermos mentales, poco se había avanzado
13 Ver el texto completo en el Anexo 3.

50

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

para satisfacer las múltiples exigencias científicas. El local resultó estrecho;
carecía de elementos de confort; el servicio médico era rudimentario y falto de
autoridad; no existían servicios auxiliares ni personal subalterno capaz de asistir
humanamente; se usaban métodos reprobables, no había organización.( ... )
Hice mi primera visita el 27 del mismo mes, y no es mi intención, señor inspector,
ocultar la dolorosa impresión que me produjo ver el estado de abandono terapéutico
en que vivían las enfermas, quienes por lo mismo que no pueden presidir su
tratamiento, merecen no sólo los cuidados y solicitudes de los enfermos en general,
sino también la protección de los poderes públicos y de la sociedad entera':
Exactamente un año después de la fundación del Asilo Colonia, el 1 de enero
de 1919fue designado como su inspector el hacendado, exsenador por La Libertad
y exalcalde de Trujillo, Víctor Larco Herrera, quien "hizo el más grande donativo
que recuerda la historia de la filantropía en el Perú para llevar a cabo las obras
indispensables y reformar la asistencia'' (Valdizán, 1934):más un millón de soles,
que permitieron la ampliación del local, así como la creación de servicios auxiliares
y el equipamiento correspondiente.
Contagiado del espíritu de reforma defendido por los médicos psiquiatras
Hermilio Valdizán Medrano, Baltazar Caravedo Prado y Sebastián Lorente Patrón,
Larco Herrera tropezó, sin embargo, con la dura oposición de las Hermanas de la
Caridad. Ya en el Hospital de la Misericordia había hecho notar Muñiz (1885) que:
"Hay un error, indisculpable, en suponer que en los citados establecimientos
ese servicio no se puede conseguir mejor sino empleando las congregaciones
religiosas. Es muy aventurado hacer patrimonio de un grupo de seres la caridad y
el amor á los semejantes. ( ... )
El hábito las hace incrédulas é indiferentes y satisfechasy engreidas hacen de
su noble tarea la rutinaria mision de una máquina. No tienen aspiraciones y con
muy raras exepciones jiran en una órbita, gozan de un prestigio y disponen de
una autoridad, muy superiores á las.que le hubiera.asignado el.mundo.jeníendo
presente su educación, sus creencias y sus fines':
Pronto hizo ver el cuerpo médico del nuevo hospital al nuevo inspector:
"la necesidad de proceder a la abolición absoluta de los medios de contención
brutal de los enfermos y de instituir una verdadera asistencia de éstos, en la cual
fuese la enfermedad mental el verdadero objetivo principal de la obra médica y no
lo fuera, como lo había sido en época de las religiosas, el tratamiento imperfecto
de las enfermedades intercurrentes, adquiridas muchas de ellas no por defectos
de índole higiénica, cuando no por absoluta desatendencia de las religiosas, que
limitaban su acción a mantener el depósito de alienados que les había hecho la
Sociedad de Beneficencia.

51

Santiago Stucchi Portocarrero

( ... )estas religiosas, que siempre vieron en el cuerpo médico un estorbo, estas
religiosas que dificultaron por todos los medíos a su alcance, la instalación del
médico residente, estas religiosas procuraron; en todo tiempo, disponer las cosas
en forma tal que el médico procurara terminar brevemente la visita del Asilo para
abandonarlo prontamente y para tomar aquella visita diaria como un verdadero
sacrificio cotidiano.
( ... ) se vino en conocimiento de que las religiosas, en ausencia de los médicos,
seguían empleando los bárbaros sistemas de asistencia que habían mantenido
en uso en el Manicomio del Cercado. Se supo así que en uno de los servicios se
empleaba hasta seis camisetas de fuerza, que en otro de los servicios se administraba
a los enfermos, a título de punición, el torturador baño de chaqueta, que en otro
servicio se había procedido a habilitar dos habitaciones como calabozos y que,
en todos los servicios, en ausencia de los médicos, se daba a los enfermosel.trato
brutal y despiadado que es el pavoroso resumen de la asistencia de alienados por
religiosas en el Perú" (Valdizán, 1934).
Por su parte, Larco Herrera informó lo siguiente en la memoria presentada
ante la Sociedad de Beneficencia en diciembre de 1919:
"La· traslación de los enfermos del ignominioso Manicomio del Cercado, al
Asilo Colonia de Magdalena no había constituído, corno debió ser en realidad, el
inicio de una era nueva en la asistencia de alienados. Las Hermanas de Caridad
no sólo no iniciaron este movimiento de reforma de los métodos, sino que se
manifestaron rehacías a aceptarlos, constituyendo uno de los obstáculos más serios
que ha debido salvarse para conducir la asistencia de alienados del periodo bárbaro
en que se encontraba al período humano, iniciado hace más de un siglo en otros
países cultos. En este Asilo de construcción moderna y de modernas orientaciones
de asistencia, las Hermanas de Caridad mantuvieron toda la crueldad inconcebible
de los métodos de violencia y de castigo, a despecho de las insinuaciones, delos
ruegos y también de las exigencias de un cuerpo médico que contemplaba en
la perpetuación de los métodos de las religiosas una vergüenza profesional que
debían evitar y una complicidad a cuya aceptación no estaban obligados.
El único instrumento de tortura que no acompañó a las Religiosas en su
traslación al Asilo Colonia de Magdalena fue la célebrejaula, tristemente célebre en
los Anales de la asistencia de alienados en el Perú y de la cual se hizo un verdadero
auto de fe durante la permanencia en Lima del Prof. Cabred, el celebrado alienista
argentino. Pero si las jaulas se quedaron en Lima, marcharon con las religiosas
las camisas de fuerza, y, lo que es más grave todavía, aquella convicción empírica
de ser la alienación merital un castigo de la divinidad o una perversidad moral
que sólo la pena puede modificar o curar. Las Hermanas de Caridad improvisaron
calabozos donde no los había y encerraron en ellos a los agitados y también a los
fastidiosos y a los malos, grupos de alienados que sólo ellas han insinuado enuna

52

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

clasificación psiquiátrica, considerando en el primero de los grupos nombrados
a aquellos enfermos que 'daban fastidio' al personal de asistencia y considerando
entre los 'malos' a aquellos que, por razón de su misma enfermedad, hacían
discursos o maniobras obscenas.
Temerosas de una pública denuncia de estos sistemas de trato brutal de
los enfermos, las religiosas aparentaban, en presencia de los médicos, haberlos
abandonado en absoluto; pero apenas el médico se había alejado de su pabellón,
apenas existía la seguridad de que el médico no volvería, eran aplicadas las camisas
de fuerza, eran encerrados los enfermos en los calabozos y se iniciaba el castigo de
aquellos enfermos que de palabra u obra habían ofendido(¡) a las religiosas.
No se halla otra explicación a esta devoción de las religiosas por los bárbaros
métodos de asistencia, que en el hecho de ser estos métodos los que menor esfuerzo
exigen por parte del personal de asistencia: un agitado encerrado en un calabozo
o en una jaula, aprisionado en una camiseta de fuerza o reducido a la impotencia
por medio de fuertes ligaduras, permite al personal dedicarse tranquilamente a
todo género de ocupaciones, con exclusión del cuidado de enfermos. Un personal
semejante puede contemplar impasible que la agitación aumenta y conduce a la
muerte cuando se recurre a tales procedimientos.
( ... ) La anterior organización del Asilo había reducido la condición de los
médicos a la de médicos de enfermería, cuya única misión debía ser, a juicio
de las religiosas, la de asistir las enfermedades intercurrentes. Esta apreciación
originalísima de la obra médica del Asilo, había echado tan hondas raíces en el
espíritu conservador de las Religiosas que cuando no existía caso alguno de estas
enfermedades, la religiosa encargada del pabellón esperaba muy satisfecha al
médico para manifestarle que 'no había enfermos' ¡Y esta frase era pronunciada a
las puertas de un pabellón que aprisionaba a un par de centenares de enfermos!"
(Valdizán, 1934).
Opina Mariátegui (1980) sobre el mismo asunto: "Como es sabido, la
inoperancia de la reglamentaciónylas limitadas funciones de los médicos enel Asilo
se debía a la permanencia influyente de las Hermanas de la Caridad, que pretendían
continuar en el nuevo establecimiento el sistema represivo e inhumano -propio de
su concepción demonológica y perversa del desorden mental- que durante mucho
tiempo se mantuvo en el viejo Hospicio del Cercado que también tuvieron a su cargo.
En una ciudad como Lima, de gazmoña religiosidad,la salida de las Hermanas de la
Caridad como paso obligado para la reforma y la humanización de la asistencia de
los enfermos mentales, creó una situación difícil por la actitud proteccionista de la
'sociedad limeña' y de destacados dirigentes de la Sociedad de BeneficenciaPública
de Lima, la entidad propietaria del Asilo. De no mediar la tenacidad de don Víctor
Larco Herrera y su fuerza económica, representativa de la burguesía agraria pingüe
y en ascenso al poder, el movimiento de reforma de la asistencia de los alienados

53

Santiago Stucchi Portocarrero
en el país, que ya llevaba más de un siglo de atraso en relación al que aconteció en
Europa, se hubiera diferido aún más. El apoyo de un laico decidido, influyente y
rico, permitió que primara el criterio técnico sobre el peso de la tradición y que los
médicos asumieran a plenitud sus propias funciones':
En :marzo de 1919 se retiraron las Hermanas de la Caridad del Asilo Colonia
de la Magdalena, siendo reemplazadas por personal laico de enfermería de la
Escuela Mixta de la Sociedad-de-Beneficencia. Según Valdizán (1934): "La salida de
las religiosas del Asilo Colonia no provocó la pública protesta que ellas pensaron
habría de provocar forzosamente, lejos de ello, provocó una expresión de alivio,
porque se comprendió que ellas se llevaban dos vergüenzas de nuestro siglo: el
abandono de los alienados a su propia suerte y el mal trato de los alienados':
Se implantaron entonces procedimientos modernos, aboliéndose las viejas
técnicas de coerción. En 1920, el Asilo Colonia tomó el epónimo de su benefactor,
y en diciembre de 1930 adoptó definitivamente el nombre de Hospital "Víctor
Larco Herrera" (Caravedo Prado, 1985).
La calidad en la atención de los enfermos en los años inaugurales del
establecimiento se evidenciaba hasta en la alimentación que se les brindaba a aquellos,
como lo demuestra el siguiente menú (dato proporcionado por Grover Mori):
"DOMINGO
DESAYUNO Té - Café - Leche - Pan.
ALMUERZO Menestrón - Panamitos - Arroz - Biftek - Pan - Té.
COMIDA Sopa de fideos - Arroz - Asado - Guiso de papas - Dulce - Té - Pan.
LUNES
.
DESAYUNO Té - Café - Leche - Pan.
ALMUERZO Chupe - Arroz con carne - Frejol - Biftek - Té - Pan.
COMIDA Sopa de fideos- Guiso de papas -Arroz-Asado -Té- Pan.( ... )':
En las siguientes décadas el hospital adquiriría renombre gracias al trabajo
de figuras emblemáticas de la psíquíatría.nacional. Métodos terapéuticos (o que
-pretendieron serlo) revolucionarios en su momento fueron conocidos en nuestro
medio poco después de su invención. Entre ellos cabe mencionar en primer lugar
la malarioterapia, propuesta por el austriaco Julius Wagner von Jauregg en 1917 (y
que le valió el Premio Nobel de Medicina en 1927), y prontamente aplicada por
Honorio Delgado en pacientes del Asilo Colonia (Delgado, 1922). Cabe aquí citar
la siguiente anécdota de Valdizán (1924):
"El Asilo Colonia 'Víctor Larco Herrera', ha sido el primer establecimiento
hospitalario peruano en el cual se llevó a cabo la cura de Wagner vox JAUREG en el
tratamiento de la sífilis nerviosa y con un éxito brillante por cierto, en el servicio de
Honorio F. DELGADO, introductor, entre nosotros, del afortunado sistema. Años
después, los diarios publicaron en Lima un telegrama de Dinamarca en el cual se

54

Loquerlas, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
comunicaba como novedad el indicado tratamiento. A raíz de esta publicación
recibí de Trujillo una carta de la cual tomo el párrafo siguiente:
'Remito a usted cinco soles para que se digne encargar a Dinamarca esa
malaria que dicen es tan buena para curar la locura. Si acaso necesitase usted más
dinero, le enviaré; pues estoy llana a cualquier sacrificio para salvar a mi enfermo"'.
Otros métodos tempranamente introducidos en nuestro país fueron las
convulsiones inducidas por cardiazol (Krumdieck, 1938), la insulinoterapia
(Delgado et al, 1938), la terapia electroconvulsiva (Delgado Cornejo, 1943) y el uso
de la clorpromazina, el primer medicamento antipsicótico (Trelles y Saavedra, 1954).
Cabe mencionar, sin embargo, que mientras en otros países la introducción de
los fármacos antipsicóticos significó una importante reducción en el número total
de hospitalizaciones y en el tiempo promedio de estancia hospitalaria -en Estados
Unidos, por ejemplo, el número de internados bajó de manera constante desde 512
mil en 1950, hasta 90 mil en 1990 (Gellar, 2000) -, en el Perú no sucedió lo mismo,
como veremos más adelante, pese a la temprana llegada de aquellos fármacos.

Ya en 1930, Caravedo afirmaba que "no es científico ni humanitario
centralizar la asistencia en el Hospital 'Víctor Larco Herrera', en la actualidad
sobrepoblado en 85%, pues éste no permite atender el conjunto de las necesidades
nacionales. (. .. ) La proporción de enfermos internados en el Hospital al 30 de
' junio del presente, con relación al número de habitantes del Perú {6'147,000
habitantes), es de 17.4 por cada 100,000. La población de internados al 30 de
junio del presente, es de 1,071 enfermos de ambos sexos. Este índice es inferior
a la realidad. ( ... ) Los enfermos mentales del resto del país no reciben asistencia:
no hay establecimientos especiales; todos los médicos alienistas radican en Lima
( ... )"14 (Caravedo Prado, 1985).
Pocosaños después-la revista Archivos Peruanos deHigiene Mental informó lo
siguiente:

14 Situación que no ha cambiado en gran medida, pues según un informe de la Defensoría del
Pueblo (2009), el 82% de los médicos psiquiatras del Ministerio de Salud ejerce su trabajo en
Llma y Callao, no existiendo atención psiquiátrica estable en las cinco regiones más pobres del
Perú: Amazonas, Ayacucho, Huancavelica, Paseo y Ucayali. No está de más mencionar, sin
embargo, que ante el histórico abandono oficial, en Ayacucho viene funcionando desde 2003
la Comisión de Salud Mental, a iniciativa de la religiosa filipina Antonnette Carbone y con el
apoyo de algunos médicos psiquiatras de Lima (más información en: http:/ /www.ayacuchomerttalhealth.org/, último acceso: enero del 2012).

55

Santiago Stucchi Portocarrero
"Comentarios de toda índole ha merecido por parte del público la situación
en que se hallan los enfermos mentales de provincias, en las que se carece
absolutamente de instituciones de asistencia psiquiátrica y donde, en forma reñida
con la más elemental urbanidad colectiva, la policía se vé obligada a depositar a los
enfermos mentales en los calabozos de las comisarías, mientras se espera, a veces
hasta varias semanas, la tramitación de los expedientes de internación respectivos
y su embarque a la capital de la República para obtener su ingreso en el Hospital
'Víctor Larco Herrera' de Magdalena del Mar. ( ... )
Debemos observar, sin embargo, que esta no es, desgraciadamente, la verdadera
naturaleza del problema relacionado con los enfermos mentales entre nosotros,
el cual no se resolvería con el envío inmediato de los pacientes al único Hospital
Mental del país, ni se reduce tampoco a su depósito en los alojamientos provisorios
de los hospitales generales. Su solución supone más bien el planteamiento definitivo
del problema-de la asistencia psiquiátrica en-el Perú, que ya no puede realizarse en
un solo establecimientosobrepoblado hoy en más del 200%.·Lo urgente es construir
hospitales psiquiátricos regionales y colonias rurales, los primeros destinados a
atender a los curables con la aplicación científica de los correspondientes métodos
terapéuticos, y las segundas, que podrían estar situadas fuera del radio de los centros
urbanos, destinados a prestar asistencia a los enfermos crónicos de acuerdo con los
principios psiquiátricos actuales. Esta separación de los enfermos agudos de los
crónicos, entre otras considerables ventajas; evitaría que la asistencia de los unos
perturbase a la de los otros y, al mismo tiempo, produciría indudable beneficio social
y hospitalario" (Anónimo, 1937).
ª¿A qué se debe este crecimiento del número de enfermos mentales en nuestro
hospital 'Víctor Larco Herrera'?" -Se preguntaba Juan Francisco Valega (1940) "En primer lugar, la acumulación. Cada año deja un remanente de incurables o
crónicos, que tienen que permanecer en el hospital. En segundo lugar, las facilidades
actuales para el viaje a Lima, hecho que aumenta la población de todos nuestros
hospitales. En tercer lugar, el progreso de la cultura popular. Se considera ya al
enfermo mental digno de.asistencia.Jo que antes no ocurría, porque se le dejaba
vagar por las calles. En cuarto lugar, la idea de la curabilidad que ha reemplazado
a la de incurabilidad. Este importante cambio en el criterio público, debido a los
nuevos procedimientos, provoca, sin duda, una mayor afluencia de enfermos al
hospital, no obstante carecer éste de acomodo para ellos':
Algunos años después, Honorio Delgado (1949} afirmaba que "El Hospital
'Víctor Larco Herrera, cada vez más sobrepoblado ofrece creciente dificultad para
el tratamiento de los casos de psicosis incipiente. Abierto el año 1918, apenas
ha aumentado. la capacidad de sus construcciones, y sin embargo, el número de
enfermos alojados ha subido considerablemente: de 606 ese año, llega a 1 519 en
1948. De modo que en treinta años casi se ha triplicado su población. Respecto a
los primeros ingresos, ha subido la cifra de 571en1939 a 939 en 194~, mientras que

56

Placa del Hospital de la Misericordia. Museo del Hospital Víctor Larco Herrera.

57

Grilletes que se usaron en el Hospital de la Misericordia. Museo del Hospital
Víctor Larca Herrera.

Cama restrictiva que se usó en el Hopital de la Misericordia. Museo del Hospital
Víctor Larco Herrera.

58

Loquerlas, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

en el decenio anterior el incremento fué de 539 a 571. En realidad, la proporción de
enfermos hospitalizados corresponde a una pequeña fracción de los que deberían
ser recluidos. Según los cálculos más moderados que puedan hacerse, sólo están
internados el 5% de los casos que deberían estarlo".
Posteriormente, Federico Sal y Rosas (1957) informó que de "181
establecimientos asistenciales públicos y privados existentes al finalizar el año
1955,sólo 6 son para enfermos mentales. Todos ellos están en Lima; 5 son clínicas
privadas, sólo uno de carácter público, el Hospital 'Víctor Larco Herrera" También
Mariano Querol y JavierMariátegui (1962) refirieron que "El Hospital 'Víctor Larco
Herrera', que desde su fundación hasta la fecha es el único hospital psiquiátrico de
la República, sólo en los primeros años de su-funcionamiento dió cómoda cabida
a sus asistidos. De una capacidad inicial de 750 camas, con nuevas construcciones
el número de ellas se ha elevado oficialmente a 1,000 de las cuales 257 son para
pensionistas. La capacidad del hospital sigue siendo notoriamente insuficiente
para el volumen de pacientes que requieren atención especializada por lo cual,
principalmente desde las cuatro últimas décadas, se observa una sobrepoblación,
pues la cantidad de pacientes asistidos supera ampliamente la disponibilidad de los
medios. Hasta 1950 en que, por disposición gubernativa, se suspendió el ingreso de
pacientes gratuitos, el número de enfermos internados fue de más de 1,600.Desde
entonces y hasta la actualidad, es decir a los 11 años de la clausura del ingreso
de indigentes, se mantiene la superpoblación, mayormente condicionada por el
remanente de pacientes crónicos, existiendo en los últimos años una población de
alrededor de 1,200 pacientes".
William Stein (1996) hizo la siguiente descripción del Hospital "Víctor Larco
Herrera" en 1959:
"El 4 de diciembre había un total de 1,248 pacientes en el hospital: 694 hombres y
554 mujeres, divididos en 300 pacientes pagantes, que incluían muchos asegurados,
y 948 pacientes de régimen común. El personal estaba constituido por 47 médicos,
82 enfermeras y enfermeros diplomados (en la Escuela de Enfermería que se
encontraba en la misma sede del hospital), 448 trabajadores que eran clasificados
como 'obreros' para fines de la seguridad social, y 43 empleados administrativos,
que eran clasificados como 'empleados' para el otro sistema de seguridad social.
El hospital estaba compuesto de 20 pabellones, diferenciados según el sexo, la
edad, mezclas variables de diagnósticos crónicos y agudos, nuevas admisiones, y la
variedad de regímenes ('extra','de primera', 'de segunda','de tercera' y 'de caridad')
que dependían de la cantidad y la calidad de la comida y la disponibilidad de
medicamentos. Además había una guardería y un taller de terapia laboral que
producía ganancias para la administración. En la sede del Hospital también
había una Escuela de Enfermería, que ofrecía un curso de tres años de duración,

59

Santiago Stucchi Portocarrero
y formaba enfermeras y enfermeros psiquiátricos;
estudiantes que vivían en el local.

en aquel tiempo habían 56

Los médicos( ... ) estaban divididos en jefes de servicio (4), médicos asistentes
eón estipendio (35), asistentes libres sin estipendio (8), yun número continuamente
cambiante de asistentes voluntarios, también sin paga, que estaban adquiriendo
experiencia clínica. Ellos se encontraban distribuidos en los pabellones según las
categorías de regímenes: así, un pabellón con pacientes que pagan podía tener
cuatro doctores mientras otro con 233 pacientes de caridad podía tener dos. El
hospital solía asignar dos enfermeros a cada pabellón, uno para el día y otro para la
noche, pero si la población de pacientes era mayor de 50, el número de enfermeros
podía ser duplicado. También se asignaban más enfermeros para los tratamientos
especializados, así como de siete a 26 asistentes por pabellón':
Según Bruno Tarazona (2003): "A comienzos de la década de 1960, el hospital
se encontraba virtualmente abandonado, con prácticamente un único médico
por pabellón, y en una crisis profunda. En efecto, en la última década, el gasto
en personal había aumentado de un 30% del presupuesto a un 65% debido a la
burocracia creada por las disposiciones de los gobiernos anteriores, mientras que
la porción del presupuesto destinada a la asistencia había caído del 70 al 35%.
Como resultado, el gasto diario por enfermo en el Hospital Víctor Larca Herrera
era de tan solo 55 soles, mientras que, por ejemplo, el Hospital del Obrero gastaba
300 soles diarios por paciente y el Hospital del Empleado 500 soles. Por otro lado,
del total de la población interna, el 85% eran enfermos crónicos y solo el 20%
pagaba pensión completa. Como atestiguan diarios de la época, el hospital 'parecía
un campo de concentración' El índice de mortalidad era altísimo y en el curso de
la década se mantuvo a la población alrededor de los 1.200 internos':
En septiembre de 1962 el hospital se declaró en reorganización. A fines de
1963 se creó el Cuerpo Médico (en reemplazo de la Asociación de Médicos), el cual
"planteó cuatro puntos: i) la ejecución de obras preliminares destinadas a evaluar
elaspecto demográfico, económico y adminístratixo.de.la.instítucíón; ii) un plan
de acción asistencial inmediata para aumentar el movimiento de los enfermos que
incluyera la preparación del personal médico y auxiliar, así como la remodelación
de pabellones; iii) la rehabilitación de los pacientes crónicos; y, iv) el mejoramiento
del sistema de consulta externa y la iniplantación de la asistencia post-hospitalaria
con el fin de evitar la cronicidad" (Tarazona, 2003).
·
Mediante la Resolución Suprema N° 157 del 10 de junio de 1965 se formó una
comisión encargada de estudiar el traspaso del Hospital "Víctor Larca Herrera':
de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima al Ministerio de Salud Pública y
Asistencia Social, la misma que estuvo presidida por Baltazar Caravedo Carranza
e integrada además por los médicos Grover Mari, Segisfredo Luza y Arnaldo
Cano, y por el gerente de la Beneficencia, Manuel Lores. Luego de una amplia

60

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

evaluación del estado del hospital, la comisión llegó a las siguientes conclusiones
en su informe final del 18 de octubre del mismo año (dato proporcionado por
Grover Mori):
"Para 1200enfermos y 600 empleados existe un presupuesto de S/. 800 diarios,
500 litros de leche y 200 kilos de carne, resultando de tal manera, completamente
insuficientes. ( ... )
No existe horno crematorio de basuras, ni depósito adecuado para
desperdicios, ni carros para su transporte. Los desperdicios son recogidos en cada
pabellón, en los mismos recipientes en que se transporta la comida desde la cocina.
Son depositados en zonas cercanas a la cocina, en inmundos toneles sin tapa, por
lo que se esparcen por el suelo y están llenos de moscas, insectos y ratas, hasta que
se trasladan en parte al fundo 'El Asesor' para la alimentación de los cerdos.( ... )
El plantel Médico del.Hospital, está formado por profesionales competentes,
pero debido a la desorganización, la terapéutica individual es reducida. Otro factor
es el incumplimiento del horario del trabajo establecido, por parte de algunos
médicos.( ... )
El lavado se hace con agua fría. No hay agua caliente. No hay lavaderos a
presión y a vapor. Los artículos de aseo son muy escasos.
El personal que manipula los alimentos no ha sido entrenado ni ha pasado
por control médico de la salud.
Casi no existen las dietas especiales, salvo excepciones y a ruego de los
, Médicos. Sólo hay una Dietista, que prácticamente no ejerce supervigilancia
alguna en la preparación de los alimentos.( ... )
El vestuario es totalmente inadecuado. Hay pacientes que no poseen vestuario
alguno; otros no tienen casi nada de ropa: a muchos les falta zapatos y poseen
apenas una muda.(... )
Gran número de pabellones están en malas condiciones porque no están bien
pintados ni arreglados-suspisos, paredes y ventanas muy descuidados-y falta aseo
y mantenimiento.( ... )
La falta de peines, cepillos de dientes, jabón y toallas, hace que la higiene
personal sea muy deficiente. ( ... )
No hay ambulancia, ni equipo adiestrado para casos de desastre.( ... )
Recomendaciones:
Transferencia inmediata del Hospital al Ministerio de Salud Pública y
Asistencia Social:
a. Se recomienda esta medida en forma inmediata, ya que el Hospital acusa
un alto índice de deterioro, tal como puede apreciarse de lo expuesto más arriba.

61

Santiago Stucchi Portocarrero

El mayor deterioro está en servicios de mantenimiento: agua, desagüe y fuerza
eléctrica.
La Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, no ha manifestado mayor interés en
mejorar el Hospital con sus propios recursos, ya que estaba ansiosa de obtener el
traslado del Hospital al Ministerio. Si el círculo vicioso continuara, el deterioro iría
en aumento progresivo. La Comisión cree urgente e importante, un cambio en la
filosofía administrativa.( .. .)"
El 24 de junio de 1966 la administración del Hospital "Víctor Larco Herrera"
pasó al Ministerio de Salud Pública por un periodo de 30 años. Tal medida
permitió un (transitorio) alivio de los problemas mayores del establecimiento, por
lo menos en los primeros años. Al celebrar su medio siglo (en 1968), el hospital
contaba con "laboratorio de investigaciones biológicas, fisioterapia, gabinete
de psicología experimental, gabinete odontológico, farmacia, granja, museo,
biblioteca, peluquería, salones de distracciones, juegos, y talleres de confección,
baile, conversación, pintura, ebanistería y cerámica'' (Tarazona, 2003).
Desafortunadamente, la crisis recrudeció a inicios de la década de 1980. En
1983, "los servicios de cocina y lavandería no reunían los requisitos indispensables
para brindar un servicio adecuado y los talleres de terapia ocupacional no
funcionaban por falta de recursos': Ese mismo año, "un diario local había
denunciado la existencia de 140 casos de tuberculosis en el hospital': "A fines de
1985 no se lograban cubrir ni siquiera las necesidades básicas de alimentación
y vestido de los pacientes, y había tan solo 26 psiquiatras para atender a 1.200
enfermos mentales" (Tarazana, 2003). Javier Mariátegui (1989a) llegó a decir que
la "asistencia psiquiátrica hospitalaria en el país sufre una larga enfermedad, en
cuyo auxilio nada se ha aportado en los últimos tiempos y que, por el contrario,
muestra ahora señales notorias de agravamiento.( ... ) La deplorable alimentación
es sólo uno de los serios problemas que enfrenta, en condiciones casi heroicas, el
personal profesional y auxiliar de instituciones grandes como el 'Hospital Víctor
Larco Herrera; otrora centro asistencial modelo en América Latina, solera y cuna
de la Escuela Peruana de Psiquiatría':
En abril de 1982 el Hospital "Víctor Larco Herrera'' fue visitado por una
comisión procedente de Gran Bretaña, de la cual formaban parte Germán Berríos
(de la Universidad de Cambridge), Edgar Miller (de la Universidad de Leicester) y
[ohn Stone (auditor de enfermería). Entre sus múltiples observaciones, citamos las
siguientes:
"La mayoría de los edificios están en muy mal estado de mantenimiento,
muchas ventanas no tienen vidrios y las reparaciones que se ven parecen ser hechas
improvisadamente. Hay senderos y veredas en las cuales hay grandes agujeros que
exponen desagües cuyastapas están faltando. Algunos pabellones están rodeados por
jardines bien cuidados y otros muestran áreas de abandono general, algunos patios

62

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

pavimentados y extremadamente vacíos. Los baños en la mayoría de pabellones
están en un triste estado de reparación y no ofrecen sino poca privacidad y dignidad
para los pacientes. Los baños en el patio del pabellón 4 fueron según informaron
demolidos, hace algún tiempo y no han sido reemplazados, por lo tanto obligan a
126 pacientes varones a usar las acequias de desagüe como baños. La acomodación
para dormir es principalmente en dormitorios de varios tamaños y con diferentes
estandards de limpieza e higiene así como la poca provisión para las posesiones
personales. Algunos pacientes tienen cuartos propios y son comparativamente de
alto estándar.Algunos pacientes incontinentes tienen acomodaciónpara dormir que
sólo puede reforzar su conducta inapropiada y antisocial. Las instalaciones para la
alimentación y para cocinar también variaban mucho desde lo comparativamente
bueno a lo plenamente desastroso. Las facilidades de tratamiento y de terapia
también varían a un grado asombroso con ejemplos de prácticas recomendables y
acertadas en algunos pabellones junto con otros en donde parece que hubiera muy
poco o ningún esfuerzo que se estuviera haciendo. ( ... )
En el hospital los pacientes generalmente duermen en dormitorios grandes,
a veces no tienen posesiones personales o lugares en donde guardarlas si las
tuvieran. Tienen muy poco control sobre la forma en que ellos usan su tiempo.
Más aún la mayoría permanecen inactivos pasando su día en el mismo ambiente
monótono. Para estos pacientes el vivir en el hospital se parece muy poco a la vida
en el exterior, aún cuando vengan de los estratos más pobres de la población".
(Berríos, 1997).
·En julio de 1995 una nueva comisión británica, conformada por Germán
Berríos, Edgar Miller y John Boyington, reportó mejoras sustancialesen el Hospital
"Víctor Larca Herrera": "En 1982 toda la institución parecía ser una colección
de 'mini hospitales: los pabellones separados parecían operar más o menos
independientemente el uno del otro, teniendo cada uno sus propias admisiones,
su población de larga permanencia y cosas por el estilo. Aquellos que acudían al
hospital como pacientes externos eran vistos en los diferentes pabellones, ya que
no había servicio de Consultorios Externos centralizado. Parecía haber muy poca
comunicación y coordinación en las actividades del hospital.
Este cuadro general ahora ha cambiado( ... ).
Nosotros estamos de acuerdo con estos cambios. El hospital parece estar
desarrollándose con mejores lineamientos. Ahora existe la sensación que hay un
Plan General o Dirección del hospital. ( ... )': (Berríos, 1997).

63

Hospital Víctor Larca Herrera en la actualidad.

Hospital Víctor Larca Herrera en Ja actualidad.
Cortesía del Dr. Antonio Lozano Vargas.

64

El Hospital del "Asesor"y el Centro de Salud Mental
Comunitario"San Juan Rosco"
En 1928 la Comisión Peruana de la Primera Conferencia Latino-Americana
de Neurología, Psiquiatría y Medicina Legal recomendó la creación de "servicios
psiquiátricos y dispensarios de Neurología y de Higiene Mental en los hospitales
generales". Bajo esta óptica, fueron creándose en los años sucesivos:el consultorio
de neuropsiquiatría infantil del Hospital del Niño (1930), por iniciativa de Carlos
Krumdieck; el servicio de neuropsiquiatría del Hospital Obrero de Lima (1942),
bajo la guía de Carlos Alberto Seguín; el servicio de neuropsiquiatría del Hospital
de Policía (1942), bajo la dirección de Federico Sal y Rosas; el consultorio de
psiquiatría del Hospital Arzobispo Loayza (1944); la Clínica Santa Clara (1950),
fundada por Honorio Delgado y Julio Óscar Trelles;y el consultorio de psiquiatría
e higiene mental del Hospital Daniel Alcides Carrión (1953), entre los más
representativos de Lima (ValdiviaPonce, 1964).
En 1944la BeneficenciaPública de Lima construyó en el terreno del fundo "El
Asesor': en el actual distrito de Ate, un local destinado a los pacientes crónicos del
Hospital "Víctor Larca Herrera''. Dicho establecimiento, sin embargo, permaneció
cerrado hasta el 10 de septiembre de 1961; cuando por gestiones del Ministerio
de Salud Pública fue abierto con el nombre de Hospital Psiquiátrico del Asesor.
Se nombró como su director a Antonio García Erazo, y como psiquiatra jefe a
Humberto Rotando Grimaldi (Valdivia Ponce, 1964); en 1964, el establecimiento
cambió su denominación por Hospital "Hermílio Valdizán", que conserva hasta hoy.
El diario El Comercio (1961) informó lo siguiente a propósito del acontecimiento:
"Se inauguró ayer el nuevo Hospital para Enfermos Mentales de 'El Asesor'.
Quedó inaugurado, en la mañana de ayer, el Hospital para Enfermos Mentales
de 'El Asesor: cuyo edificio fue construído hace varios años por la Sociedad de
Beneficencia Pública de Lima y ha sido recientemente remodelado, ampliado y
equipado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, a un costo de S/.
9'771,408.72,en poco menos de cuatro meses.
Características del nosocomio
La capacidad del Hospital de '.Asesor' es de 520 camas, distribuídas en
siete pabellones. Tiene servicios de Electroencefalografía, electroshock,
electrocardiografía, metabolismo basal, rayos X, Laboratorio, Cardiología,
Otorrinolaringología, Oftalmología y Odontología.( ... )

65

Santiago Stucchi Portocarrero

Los enfermos
Se ha trasladado a 'Asesor' un total de cien enfermos del Hospital 'Víctor
Larco Herrera: Los restantes serán recibidos, posteriormente, de diversos puntos
del país. Uno de los pabellones del Hospital ha sido dedicado a la atención de
niños, iniciándose así un programa de atención a la niñez. ( ... )
Discurso del Ministro de Salud Pública
A las doce del día, el Ministro de Salud Pública, doctor Rodrigo Franco
Guerra, situándose enfrente de la placa conmemorativa que se encontraba cubierta
con velo y orlada con cinta con los colores nacionales, pronunció su discurso de
inauguración.
Manifestó, en primer término, que el Jefe del Estado no había podido
concurrir por razones inesperadas al acto que se realizaba, con el cual colmaba una
de sus más fervientes preocupaciones, por cuanto la asistencia médica del enfermo
mental es uno de los más agudos y complejos problemas médico sociales surgido
como fruto inevitable e indeseable de las conflagraciones mundiales ocurridas en
este siglo, así como de los vertiginosos progresos de la civilización en múltiples
campos de la actividad humana.
La escasez de recursos, señaló, pudo haber sido uno de los factores que dificultó
entre nosotros el avance en la asistencia del enfermo psiquiátrico, pero aún dentro
de esa estrechez económica se pudo merced a la colaboración del Presidente de
la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, transferir el 28 de abril de 1960,
al Ministerio de Salud Pública, el local de la Colonia de '.Asesor: con un área de
44,010 metros cuadrados, que la indicada Beneficencia estaba en la imposibilidad
económica de poner en funcionamiento.
Asesor, prosiguió, es el primero de los Hospitales para Enfermos Mentales que
se inaugura como dependencia estatal directa, y su finalidad primaria es la de buscar
y conseguir la recuperación de la salud mental en cuanto sea posible. Además,
servirá como centro de enseñanza para la formación de futuros psiquiatras que
el país necesita en gran número y, a este propósito, la preparación en el postgrado
habrá de tener una duración de cuatro años15 conforme al respectivo programa de
enseñanza':
En palabras de Alfonso Mendoza (2002): "En el nuevo hospital se hace realidad
el sueño de una comunidad terapéutica adaptada a nuestro medio y, bajo la dirección
de Rotonda, psiquiatras que luego tomarían las más diversas orientaciones,
sientan las bases de desarrollos que habrían de enriquecer los dominios de la
psiquiatría social en el Perú. Rotando impulsó muchos programas y servicios
con el fin de darle al hospital una orientación acorde con la dignidad del hombre.
15 Cabe mencionar que el posgrado de Psiquiatría sigue hasta hoy siendo de tres años.

66

Loquerlas, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

Fue su preocupación el reforzamiento de la consulta externa y la humanización
del tratamiento psiquiátrico. Propició una política de estancias cortas para evitar
la institucionalización del paciente y el síndrome de exclusión familiar. Para él,
el internamiento, cuando no podía evitarse, era solo un eslabón de una cadena
de servicios integrados y la meta del tratamiento era la reinserción del paciente
en el seno de su familia y su comunidad. Sólo así puede entenderse el verdadero
sentido de la comunidad terapéutica y la necesidad tanto del diagnóstico precoz y
del tratamiento oportuno cuanto la de impulsar programas de rehabilitación con
el propósito de que el paciente vuelva a ser una persona integrada y productiva o,
por lo menos, alcance el máximo nivel de adaptación posible y pueda vivir en un
ambiente protegido y estimulante, lejos de la estigmatización y la marginación de
la vida social. Todo esto debía complementarse con el 'seguimiento' del paciente
y una amplia comunicación con la familia, a fin de asegurar él cuidado extra
hospitalario y disminuir la frecuencia de recaídas y readmisiones':

El proyecto de dotar al Hospital "Víctor Larco Herrera'' de una instalación
destinada a sus pacientes crónicos, con un propósito rehabilitador, no se extinguió
con el Hospital "Hermilio Valdizán" Así, la Resolución Ministerial N° 000471-SA/
DS del 15 de agosto de 1972autorizó al Hospital "Víctor Larca Herrera'' a organizar
un centro piloto para la rehabilitación de pacientes crónicos, de preferencia
familiarizados con las labores agrícolas, en el Fundo "Los Anitos" (distrito de
Barranca,provincia de Chancay), que había sido cedido por la BeneficenciaPública
de Lima. Constituido en Centro de Rehabilitación de Salud Mental "Manuel C.
Tello"pasó mediante Resolución Ministerial N° 0099-85-SA/DVM,del 26 de abril
de 1985, "a depender Técnica y Administrativamente del Hospital Víctor Larco
Herrera, de la VI Región de Salud de Lima': (Datos proporcionados por Grover
Mori).
Sin embargo, el proyecto no rindió a la postre.los resultados anhelados. "Desde
el comienzo -informó la Comisión Británica (1997) - el rol de rehabilitación y el
más amplio de educación comunitaria parecen no haberse complementado con
comodidad. El trabajo de rehabilitación ha sido efectivo e imaginativo en el uso
de técnicas simples de re-educación social. Por otro lado el objetivo comunitario
lo ha sido menos porque quizá se basó en algunas premisas no comprobadas. Por
ejemplo,la idea de que la prevención primaria de las psicosis puede ser conseguida
por medio de un cambio social antropológico es algo ingenua ya que no hay
evidencias de que un cambio social modifica la prevalencia de las enfermedades
mentales mayores':
Por su parte, Mariátegui (1988) opina lo siguiente: "Cuando se revisa los
documentos que antecedieron la apertura de Barranca, su cuidadosa planeación y

67

Santiago Stucchi Portocarrero

las promisorias perspectivas que significaba disponer de un centro agro-industrial
con ayuda de países amigos y con miras a su autofinanciamiento, el observador
genuinamente comprometido con la realidad no podrá sino lamentar la enorme
distancia entre las normas y principios que le dieron nacimiento y su penosa
situación actual. Sólo durante un tiempo breve se hizo la selección de pacientes
con criterio técnico y se dio cierto desarrollo al Proyecto, además de las aisladas
ampliaciones que la improvisación aconseja cuando se pretende, mediante
iniciativas personales, obtener dividendo político en una sociedad como la nuestra,
en que la población urbana generalmente reacciona con rechazo, hostilidad y hasta
franca aversión hacia sus enfermos mentales, principalmente a los evadidos de
los hospitales especializados y cuya erranza cotidiana aprecia la comunidad en
casi todos los lugares públicos, en patética demostración de su exclusión total
del organismo social, sin el reconocimiento mínimo de la condición humana':
Posteriormente, el mismo Mariátegui (1989b) hacía alusión al "medio centenar
de pacientes, casi abandonados o pobremente asistidos, en situación lesiva a
la condición humana. Sólo unos pocos realizan trabajos agrícolas en lugares
aledaños. La mayoría deambula sin programa terapéutico ni jornada estructurada,
con pobre o nula supervisión del tratamiento farmacológico':
Hacia el año 2000, el Centro de Rehabilitación de Barranca fue definitivamente
clausurado.

La idea de crear un instituto especializado de salud mental en el Perú
tiene su referente más antiguo en el Proyecto sobre Asistencia de Alienados y
Toxicómanos, presentado por Baltazar Caravedo Prado en 1927, en el cual se
menciona "la necesidad, que conceptuamos inaplazable, de fundar el Instituto
Nacional de Psiquiatría, organismo técnico de consulta de altos estudios en
materia de psiquiatría e higiene mental, y que permitiría a los psiquiatras peruanos
..... dedícarse.cde.preferencía, a investigaciones relacionadas con nuestros.problemas
en este vasto campo': En 1935 una comisión conformada por Baltazar Caravedo
Prado, Honorio Delgado, Ernesto Lizárraga Fischer y José Max Arnillas planteó
ante la Sección Psiquiátrica de la Conferencia Médica Nacional, organizada por
la Asociación Médica Peruana, "la fundación del Instituto de Psiquiatría en la
Facultad de Ciencias Médicas, encargado del aspecto psicológico de la cultura
profesional desde la etapa de los estudios pre-clínicos':
En su Proyecto de Ley de Higiene Mental de 1944, Caravedo propuso
nuevamente que "el Ejecutivo creará el Instituto Nacional de Psiquiatría que será
el organismo técnico del Consejo Nacional de Higiene Mental y funcionará como
Hospital Psiquiátrico en la ciudad de Lima". En 1949 Honorio Delgado consideró
una vez más como "indispensable la creación, en la Ciudad de Lima, de un Instituto

68

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

de Neuro-Psiquíatría e Higiene Mental, dedicado al diagnóstico, tratamiento y
profilaxis de los desórdenes nerviosos y mentales, con amplios servicios externos
y pequeñas secciones de hospitalización': (Mariátegui, 1988).
La oportunidad llegó recién en 1978, a propósito de los preparativos por
el octogésimo aniversario de la primera migración japonesa al Perú, cuando el
Gobierno de Japón otorgó una donación destinada a la construcción de un
Hospital Psiquiátrico -al que se denominó "San Juan Bosco" por petición expresa
de la esposa del entonces Presidente Francisco Morales Bermúdez-, proyecto que
fue cambiado en 1980 por el de un Centro de Salud Mental Comunitario, que
conservaría el mismo epónimo y sería erigido en los terrenos aledaños al Hospital
General Base Cayetano Heredia. En julio de 1981 el centro cambió de nombre por
el de Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado-Hideyo Noguchi",que
aún mantiene, oficialmente inaugurado en junio de 1982, con Javier Mariátegui
Chiappe como su primer director. En su balance del primer quinquenio,
Mariátegui (1988) refiere que la ''Primera prioridad en la asistencia de los
enfermos psiquiátricos es beneficiarlos con los avances de la terapéutica y con las
modalidades innovativas que la estructura societal de la realidad nacional permita
desarrollar, tanto para simplificar los procedimientos cuanto y principalmente
para mantener activos los estímulos de la comunidad, haciéndola desde luego
agente eficaz de cambios y red social receptora de los pacientes recuperados con
sintomatología atenuada compatible con la vida familiar".
En 1985 el Ministerio de Salud determinó la sectorización de la atención de
salud mental en Lima y Callao (Resolución Ministerial N° 193-85-SA/DVM),
correspondiéndole los distritos del cono sur al Hospital "Víctor Larca Herrera':
los del cono este al Hospital "Hermilio Valdizán'' y los del cono norte al Instituto
Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado-Hideyo Noguchi" (Resolución
Ministerial Nº 193-85-SA/DVM). Tres establecimientos del Estado velarían a
partir de entonces por la salud mental de los ciudadanos, además de los servicios
de psiquiatría del Seguro Social, de las Fuerzas Armadas y Policiales, y de las
clínicasparticulares. Sin embargo, la asistencia de las personas con padecimientos
mentales estaba aún lejos de aproximarse al ideal.

69

Hospital Hermillo Valdizán (http:/ /www.hhv.gob.pe).

Instituto Nacional de Salud Mental "Honorio Delgado-Hideyo Noguchi".

70

Derechos humanos y salud mental
En el siglo xxr el tema de los derechos humanos cobró mayor relevancia, y
el mundo de la salud mental no le fue ajeno. Entre octubre de 2002 y febrero de
2003, la Asociación Mental Disability Rights International (MDRI) y la Asociación
Pro Derechos Humanos (APRODEH) (2004) llevaron a cabo una investigación en
nuestro país. Las conclusiones de su informe final fueron bastante críticas:
"Los investigadores de MDRI y APRODEH documentaron flagrantes abusos contra
las personas con discapacidades mentales en Ias ínstítucíones psiquiátricas peruanas,
los cuales incluían condiciones inhumanas y degradantes tales como: el uso impropio
de la reclusión, el uso peligroso de la terapia electro convulsiva no modificada; el
incumplimiento del consentimiento informado, y el encierro en pabellones desoladores
y yermos donde la gente era mantenida en total inactividad durante años. ( ... )
(En el Hospital "Víctor Larca Herrera''): "En el pabellón masculino de
pacientes crónicos que visitamos, las condiciones de vida eran desoladoras.
Los baños estaban sucios y el estricto régimen de actividades no permitía, a los
pacientes, el desarrollo de los más mínimos niveles de autonomía. ( ... )
Contraviniendo el artículo 5 de la Convención Americana de Derechos
Humanos, los cuales garantizan el Derecho a la Integridad Personal, los baños de
este pabellón eran inmundos y el hedor de los desagües abiertos impregnaba el aire.
Había excrementos y orines sobre los pisos, baños y pozos ciegos -unas casetas
con agujeros en el piso. Infringiendo el Derecho a la Privacidad, amparada bajo el
artículo 11 de la Convención Americana y el Ber Principio de Salud Mental, los
baños no tenían puertas o ningún otro mecanismo que asegurara la privacidad.
_ Las.duchas comunes tampoco poseían puertasni ningún otro medio para asegurar
la privacidad de los internos. De igual manera, los cuartos del pabellón no ofrecían
el más mínimo nivel de privacidad. La mayoría de ellos eran amplios, desoladores
y baldíos. Comprendían tan sólo dos largas hileras de camas con veintidós o
veinticinco camas por cuarto. No había más muebles o lugar alguno donde se
pudiesen guardar las pertenencias personales. ( ... )
·
En el pabellón para personas con retardo mental del Larco Herrera, los
investigadores de MDRI y APRODEH fueron testigos de una situación de
negligencia generalizada, así como de la ausencia de un programa de habilitación.
( ... ) En el patio de concreto del pabellón cinco individuos, echados sobre sus
espaldas, rodaban de un lado a otro, uno de ellos desnudo de la cintura hacia
abajo. Otro individuo yacía en medio de un charco en el corredor del edificio

71

Santiago Stucchi Portocarrero
central; otros tres yacían enrollados en posición fetal sobre el jardín; dos más
estaban sentados, balanceándose contra la pared en unas sillas de ruedas, con los
pantalones empapados. La vestimenta de los pacientes en este pabellón también
estaba por debajo de los estándares. Los investigadores observaron a los pacientes
con la ropa podrida cayéndose de sus cuerpos, los pantalones hechos jirones, y las
camisas con grandes agujeros en las mangas.( ... )
(En el Hospital "Hermilio Valdizán"): "Las instalaciones presentaban una
apariencia limpia aunque la mayoría de los pacientes parecían haber sucumbido
a la extendida inactividad del hospital y deambulaban carentes de propósito
alrededor de las instalaciones o se encontraban sentados sobre las bancas. ( ... )
Durante un encuentro con la Asociación Peruana de Psiquiatría (sic) en
octubre de 2002, un psiquiatra reportó que "el 40% de los pacientes del Hospital
Valdízán han sido 'abandonados' por sus familias y que 'no necesitan estar
hospitalizados"; ( ... )
"El Instituto (Nacional de Salud Mental 'Honorio Delgado-Hideyo) Noguchi,
a diferencia del Larca Herrera y del Valdizán, se encontraba limpio y bien dotado
de personal, con un notable programa de terapia ocupacional. Uno de los triunfos
de este programa consistía en integrar a los pacientes internados con los que eran
tratados ambulatoriamente, permitiendo que los que se encontraban recibiendo
un tratamiento dentro del hospital interactúen y socialicen con sus pares que viven
en la comunidad. ( ... )
Los investigadores documentaron un uso inadecuado de los cuartos de reclusión
en el Instituto Noguchi. ( ... )Un psiquiatra en el pabellón de los pacientes agudos
del Noguchi informó a los investigadores que los pacientes pasan un promedio de
una semana recluidos por haber tenido un comportamiento agresivo.( ... )
Los investigadores también documentaron el uso impropio de la terapia
electroconvulsiva (TEC) como substituto a la medicación cuando se juzgaba que las
medicinas eran demasiado costosas. El psiquiatra encargado en el Instituto Noguchi
informó a los investigadores que la TEC no modificada -sin anestesia ni relajantes
musculares- era sustituida por medicamentos dos o tres veces por semana. De
acuerdo al Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos
Inhumanos o Degradantes (CPT), la aplicación de la TEC sin anestesia ni relajantes
musculares no es más una práctica aceptada por la psiquiatría moderna':

En 2004 la Defensoría del Pueblo (2005) supervisó seis establecimientos de
salud mental del Ministerio de Salud (en Lima, Arequipa, Tacna y Loreto) y dos de
EsSalud (en Lima y Paseo); del informe final cabe citar las siguientes conclusiones:

72

Loquerías, manicomiosy hospitales psiquiátricos de Lima
"21. Tres de los seis hospitales supervisados del MINSA (Hospital Víctor
Larco Herrera, Hospital Hipólito Unanue y CREMI) tienen instalaciones bastante
deficientes. En estos establecimientos las condiciones de higiene, principalmente
en algunos baños y habitaciones, son pésimas. En el Hospital Hipólito Unanue
muchas de las edificaciones del local del servicio de psiquiatría están deterioradas
y a punto de colapsar. El pabellón 6 del Hospital Víctor Larca Herrera se encuentra
en riesgo de derrumbe.
22. Los/las pacientes en abandono son los/las que afrontan peores condiciones
de vida. Los útiles de higiene personal, la vestimenta y el calzado que dichos/as
pacientes usan son obtenidos en base a donaciones; y por lo general, se encuentran
bastante deteriorados. En el Hospital Víctor Larco Herrera y en el CREMI la ropa
es de uso comunitario y se encuentra en mal estado.
23. En el Hospital Valdizán, Hospital Rebagliati e Instituto Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, se observó la adopción de medidas que podrían constituir un
trato discriminatorio contra los/las pacientes portadores/as de VIH. Estos/as
pacientes son con frecuencia puestos/as bajo medidas de bioseguridad extremas,
como son el aislamiento permanente, la ropa que éstos/as usan es incinerada o
recogida en bolsas para material contaminante; y no se mantiene la reserva del
diagnóstico. ( ... )
32. En ningún hospital supervisado se aplica la ECT con anestesiólogos y
con relajantes musculares. Además, sólo dos de los seis hospitales donde se aplica
dicha terapia (Instituto Honorio Delgado-Hideyo Noguchi y Hospital Valdizán)
tienen equipos modernos, que permiten controlar la intensidad y tiempo de las
descargas, y los efectos electroencefalográficos. ( ... )
34. Los procedimientos de contención mecánica (sujeción y aislamiento)
tienen una función esencialmente terapéutica. Sin embargo, en tres de los ocho
establecimientos supervisados (Instituto Honorio Delgado-Hideyo Noguchi,
Hospital Víctor Larca Herrera y CREMI) se encontraron casos en que dichas
medidas fueron empleadas como forma de castigo, por una trasgresión. En estos
casos la aplicación de las medidas de contención fueron adoptadas por personal de
enfermería y personal auxiliar. En el pabellón 5 del Hospital Víctor Larco Herrera
se detectó un caso de aislamiento producido sin el conocimiento del médico y en
una habitación que no cumple con condiciones mínimas de seguridad.( ... )
37. La Defensoría del Pueblo constató afectaciones al derecho a la integridad
de pacientes del CREMI. Los pacientes P.S.H. y T.T.G. fueron encontrados con
laceraciones, edemas y cianosis distal en los miembros superiores, debido a la fuerza
y duración de la sujeción física de la que fueron objeto. En peores condiciones se
encontró a los pacientes E.E.CH., R.U.M. y S.J.P., quienes estaban recluidos en
celdas de aislamiento desde hacía dos años y podían salir únicamente para bañarse.
Estas condiciones constituyen tratos inhumanos y degradantes. Dichas celdas son

73

Santiago Stucchi Portocarrero

habitaciones sumamente pequeñas, con puertas de metal, con poca ventilación
y con poca iluminación. En cada una de las celdas había un pequeño silo para
que los pacientes hagan sus necesidades fisiológicas. En ese mismo ambiente los
pacientes debían alimentarse y dormir. Posteriormente, la Defensoría del Pueblo
fue informada que los pacientes R.U.M.y S.J.P. fallecieron':
Si a tales descripciones agregamos las fotos que ilustran las últimas páginas del
informe en mención, el recuerdo de las loquerías de antaño nos será penosamente
ineludible.
Una nueva supervisión de la Defensoría del Pueblo (2009),Ilevadaa cabo entre
el 2007 y el 2008 en 19 establecimientos del Ministerio de Salud de 15 regiones del
Perú, encontró lo siguiente:
"l. La condición de postergación que tiene la salud mental en las políticas

públicas y enla agenda nacional, así como las precarias condiciones en que se brinda
el tratamiento y la atención a las personas con trastornos mentales, constituyen
una afectación del derecho a la salud de la población y un incumplimiento por
parte del Estado peruano de sus obligaciones internacionales en esta materia.( ... )
59. ( ... ) Asimismo, esta institución ha podido determinar que sólo el Instituto
Especializado de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, el Hospital
Hermilio Valdizán y el Hospital Víctor Larco Herrera estaban aplicando la terapia
electroconvulsiva con anestesia y relajante muscular. ( ... )
61. La Defensoría del Pueblo ha identificado el empleo de medidas de
contención mecánica bajo, criterios ajenos al terapéutico como, por ejemplo,
para sancionar una conducta que pudiese resultar molesta o inadecuada para el
personal de salud. No obstante, se debe resaltar que durante la presente supervisión
no se han encontrado medidas de contención mecánica que constituyan un trato
degradante e inhumano para los pacientes.
62. La Defensoría del Pueblo ha podido constatar mejoras sustanciales en
la infraestructura del Hospital Larco Herrera y del Hospital Hermilio Valdizán.~
Por el contrario, las instalaciones del Hospital Hipólito Unanue y del CREMI no
presentaron mejoras, manteniéndose en una situación crítica. Asimismo, el Hospital
Domingo Olavegoyarequiere la refacción de algunos de sus pabellones.( ... )
65. Las condiciones de vida de los pacientes en situación de abandono del
CREMI aún se encuentran lejos de estar acordes con el derecho a un trato digno. Si
bien se ha procedido a la clausura de las celdas de los pacientes de alta peligrosidad,
las camas y los colchones del establecimiento se encuentran en mal estado y se
percibe un fuerte hedor por todos los ambientes. Asimismo, el CREMI muestra un
alto grado de hacinamiento.

74

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

66. En el caso del Hospital Hipólito Unanue, la Defensoría del Pueblo pudo
constatar que las condiciones de vida de los pacientes en situación de abandono
habían empeorado. Sin embargo, a partir de la demanda de amparo interpuesta
y el traslado de los pacientes a la sede central del nosocomio, las condiciones de
internamiento habrían mejorado.
67. En el Hospital tarco Herrera, la Defensoría del Pueblo pudo constatar
mejoras en las condiciones de los pacientes institucionalizados a partir de la
emisión del Informe N° 102. La ropa de los pacientes ahora es personalizada y se
guarda en roperos individuales asignados a cada uno. Asimismo, las condiciones
de higiene de los ambientes y de los propios pacientes son adecuadas".

75

Anexo 1
El Manicomio de Lima
Manuel Muñiz, 188416•

AL DR.

JOSÉ

c. ULLOA

El manicomiono es producto directo
de la locura, sino el hijo predilecto,
nacido en parto tardío, de la civilización
moderna.
GINt y PARTAGAS

La Frenopatía es una ciencia moderna, con límites bien definidos, con
principios ciertos, con problemas é incógnitas por resolver.
Suimportancia es innegable.Ysin embargo, entre nosotros,su estudio está
muy descuidado. Por esto, una pluma principiante, bajo la éjida del maestro,
inicia hoy un trabajo de actualidad, dando á la luz pública estas apuntaciones,
útiles sin duda, para los que se dedican á explorar el fructuoso é intrincado
laberinto de la Patología mental.
Pretendemos estudiar el manicomio de Lima. El campo es vasto y el
programa estense.
- Altratar de-la Enagenacion mental, resalta.la necesidad de un sistema, de
una filosofía,por base.
El hombre en una casa de locos, dice Esquirol, se muestra en toda su
desnudez; ni disimula su pensamiento, ni oculta sus defectos, ni da á sus
pasiones el encanto que seduce, ni sus vicios la apariencia que engaña.
Al contemplar este cuadro tan maestramente retratado, el pensador
desmenuzando la miseria humana, pierde, muchas veces, la última ilusión
que ha acariciado. Si, estamos seguros, no hay lecciones mas profundas de
filosofía, que las suministradas por el estudio de las diferentes formas de
locura. Fenómenos cerebrales síquicos raros, estraños, aberraciones morales,
á

16 Publicado en sucesivos números de La Crónica Médica (Muñiz, 1885-1886).

76

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
que suministran preciosa luz para comprender los actos, materiales, que se
han llamado facultades del espíritu.
Impone al ánimo mas despreocupado el exámen frío y minucioso de
un loco. Seres robustos, llenos de vida, de salud, yacen en las tinieblas mas
horrendas, gimiendo victimas de la fatalidad de su organizacion.
Viven siguiendo el camino que le trazan sus pasiones sin freno ó los
errados conceptos que les sujiere su desordenado cerebro.
El medio, las costumbres, la civilizacion, influyen enormemente en la vida
del individuo, en la vida social. Ya para resolver este problema no ocurre la
ciencia á la filosofía especulativa: no, los sabios se conforman con el espíritu
y tendencias de la época, y de esas luchas renace el hombre, por decirlo así,
como ser individual y como miembro de la sociedad: se reconstituye y ocupa
el lugar que le pertenece entre lo que existe.

Hoy que la frenopatía establece su código y que se considera la locura,
en sus diferentes formas, como una enfermedad, curable muchas veces, no
debemos incurrir en las opiniones antiguas, cuando, como dice Maudsley,
de todo lo que se refería á la naturaleza de las afecciones mentales y á su
tratamiento, la humanidad no ha recibido de la teología y de la metafísica el
menor beneficio, debiéndoles muchos errores é infinitos sufrimientos.
á

La observación es la base del progreso y adelanto científico. El estudio del
estado intelectual y moral de los locos, comprobando atrevidas inducciones, ha
dado y dará cierto sello de positivismo y exactitud que caracteriza la Sicología
fisiolójica y que falta en la caduca filosofía secular. La sicología trascendental no
puede ilustrar las cuestiones de locura: está muy lejos de la realidad.
á

En 1854 un profesor de la Escuela de medicina, dirijiendo una exposicion
la Sociedad de Beneficencia, describió el estado de los locos, en San
Andres y Santa Ana, y llamó la atencion pública sobre lastimosas escenas que,
desgraciadamente, se consentían aún en Lima.
á

Posteriormente, en 1857,el actual médico en jefe del manicomio, insistiendo
en la necesidad de satisfacer el vacio apuntado, provocaba la construccion del
actual, en el local que hoy existe, conocida entonces como Quinta de Cortés,
que "ocupa un manzana, posee vastos salones, un estanque, una capilla, una
espaciosa huerta,'&., en el que con pequeñas alteraciones podían establecerse
los dos grandes departamentos de una casa de locos." Este local antiguamente
servía de quinta de convalecencia ó de retiro de los padres Jesuitas.
La Sociedad de Beneficencia, sometió el proyecto al estudio de la Sociedad
médica de Lima, la que por órgano de una comision demostró la utilidad y
necesidad de la obra y la bondad de la localidad elejida.

77

Santiago Stucchi Portocarrero

Para comprender el deplorable estado de las loquerias, bastará trascribir
los siguientes párrafos de un artículo del Dr. José C. Ulloa, publicado en el
número 74 de la antigua Gaceta médica (Octubre de 1859).
"Es imposible, dice, atravesar el dintel de lo que se llama loquerias sin
huir la vista de escena tan desoladora. La loquería de Santa Ana nos presenta,
desde luego, un patio húmedo ó cubierto de lodo, donde se ven aquí 6 allá
montones de piedras, y en donde yacen sentadas, echadas 6 en cuclillas, las
desgraciadas locas que, cubiertas de harapos y con la expresion particular que
da á sus semblantes su mal, se nos presentan como las brujas de Macbeth. Esa
es su residencia en el dia y es allí donde reciben la insolacion en los calores
del verano y la humedad en las lluvias del invierno. En la noche, tres estrechos
salones, sin pavimento,reciben sobre tarimas, en un colchen las unas, las otras
sin él, á aquellas infortunadas;...no se comprende de una parte como no sea
espantosa la mortalidad de este Establecimiento;y de otra, como todos los dias
no ocurran graves accidentes entre locas exaltadas que tienen la libertad de
maltratarse á su placer, y á su disposicion medios con que matarse."
"La loqueria de hombres, sita en el Hospital de San Andres, agrega, sin
estar en tan deplorables condiciones, deja sin embargo mucho que desear
porque los infelices amentes muden cuanto antes de alojamiento."
La Sociedad de Beneficencia era impotente para concluir las refacciones
del local y útiles. El Supremo Gobierno, interpretando los deseos de la opinion,
proveyó á aquella de los recursos que se necesitaban.Y el 16 de Diciembre de
1859tuvo lugar la apertura solemne del manicomio de Lima,construido en la
quinta ya citada, conforme á los planos trazados por el arquitecto Cluzeau.
El costo del nuevo establecímiento, era el siguiente:
Valor del local é intereses.
$ 27,5975
Importe de las construcciones " 82,7 43 Ya
Muebles traidos de Europa
" 3,358 6 Ya
$ 113,6994
El Asilo se abrió con una poblacion de 153 enfermos, de los que 78 eran
hombres y~75mugares.
Lo que era de preveerse sucedió.
Las mejoras hechas eran insuficientes para adaptará su nuevo destino un
local dedicado á muy diversos fines. Las imperfecciones de su disposicion
interior, se hicieron notar desde el primer momento.
Y, á los cinco meses de su inauguracion, en el año de 1860,el Dr. José C.
Ulloa,decia en un oficio:"La division de la poblacion de cada departamento,
cuyo objeto es separar ó mantener en absoluta incomunicacionlas diferentes
categorías de pacientes, cuyo mútuo contacto perjudica tanto su curacion, no
hapodido por desgracia efectuarse con todo rigor, por cuanto no existiendo

78

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
cuarteles aislados con sus respectivos patios, en donde confinar á cada clase
de enfermos, esta conñnacíon ha tenido que limitarse á los dormitorios. De
aquí resulta que si bien no han podido obtenerse todas las ventajas que se
reportan de la absoluta íncomunicacíon de los diversos cuarteles de insanos,
se han obtenido al menos algunas de ellas, tales corno el órden y la disciplina
de los dormitorios durante la noche ... Este estado de cosas seria pues un
tanto mas satisfactorio si durante el dia se pudiera incomunicar al menos
dos categorias de enfermos, cuyo tratamiento racional exije corno condicion
precisa su absoluta interdicción: quiero hablar de los convalescientes y de los
ajitados, ... Las celdas para furiosos, vecinas á los dormitorios ó á los patios de
la lavandería y baño, son poderosas causas de perturbacion, haciendo ineficaz
toda su ventajosa influencia... Falta una sala apropiada de baños ... Faltan
medios de contencion tan necesarios para el mantenimiento de la disciplina
y del tratamiento ... Es de urgencia el establecimiento de un taller de obras
manuables, en ambos departamentos ... El servicio médico y administrativo de
nuestro asilo, exige tarnbien algunas modificaciones ... "
Hace pues 25 años que el actual manicomio era insuficiente para su objeto!
Sin embargo, su fundacion fué un progreso, una obra de humanidad. Así
como hoy, su estacionarisrno es quizá hasta un crímen, una falta.
En el mismo año, decia el médico en jefe: "A pesar de todos los
inconvenientes, entre los cuales están en primera linea los vicios de
construccion de este asilo, su marcha no puede ser mas próspera. Casi no
hay un enajenado que desde su traslación á este establecimiento no se haya
mejorado en su estado mental ó físico. Los agitados constantemente han entrado
en calma permanente los unos y en intervalos de tranquilidad los otros. En los
epilépticos los ataques se han hecho mas raros, á tal punto que, en los quince
primeros dias, los pacientes de este tristísimo mal no sufrieron ataque alguno,
cuando antes los experimentaban diariamente."
Guislain en sus magistrales y elocuentísimas lecciones de frenopatía,
caracterizaba perfectamente una casa de insanos. Creía él, que debía ser,
á la vez, hospital para el tratamiento de los enagenados, refugio para los
enagenados incurables, casa de educacion moral y física, escuela primaria
artística y científica, establecimiento industrial y agrícola, y por último, lugar
de aislamiento, preservacion y seguridad.
Se puede decir, sin exagerar, que el manicomio de Lima, ni en su principio
ni aún con sus mejoras posteriores, satisface las múltiples exigencias científicas.
Y hasta duro es decirlo no merece el nombre de hospital de insanos. La verdad
debe decirse entera.
En la memoria que el médico en jefe elevó en 1883, y publicada en los
números 6 y 7 de este periódico, encontrarnos los siguientes párrafos. "No
construido especialmente para su objeto, sino apropiado á él únicamente la casa
quinta que le sirvió de base, ni por su situacion, ni por sus demas accidentes,
ofrecia todas las condiciones adecuadas para un hospicio de insanos ... quedó
mucho por desear á la ciencia, lo que una dolorosa experiencia ha venido

79

Santiago Stucchi Portocarrero
á confirmar," Cita enseguida los peligros de su situacion en la proximidad
de tantas casas huertas, y su irunediacion á extramuros, lugares por donde
corren acequias numerosas, causa de constantes aniegos y focos de miasmas
palúdicos. Señala la defectuosa distribucion del local y concluye diciendo,
"sino convendría mejor la construccion de otro manicomio, en un local mas
conveniente, construido conforme á las prescripciones de la ciencia en su
estado actual."
El local no es ni siquiera apropiado para casa de reclusion. Fáltale mucho
para eso.
Fundar un manicomio es una obra muy difícil, muy laboriosa, muy delicada.
Y todas estas circunstancias le faltaron al de Lima en su fundacion. Quizá hubo
demasiado talento para convertir un convento en una casa de locos.
El adjunto plano nos exime la descripcion detallada.
Como se vé el local actual, inseguro, oprime la libertad individual,
no proporciona
sus pobladores distraccion alguna agradable y está en
contradiccion con las reglas mas triviales de la higiene.
á

Dividir en ambos sexos, los enajenados curables de las incurables, los
indigentes de los pensionistas, los sucios de los aseados, los furiosos de los
tranquilos, los ociosos de los trabajadores, los atacados de enfermedades
contagiosas ó no de los sanos, es imposible en un local que no tiene sino dos
grandes departamentos. No se puede asi evitar la constante accion de unos
sobre otros, viéndose, conociéndose, todos, en el mismo sitio, en la misma
actitud, en cada instante. Esto es no solo inhumano sino repugnante.
Cada seccion, cuatro por lo menos para cada sexo, debe tener salas de
reunion, de trabajo, de estudio y distraccion (lectura, música, etc. ,) de dormir,
de enfermería, separadas por anchos y ventilados corredores, y todas ellas
bien ventiladas, alumbradas y limpias.
No hay celdas de reclusion sino calabozos.
Falta una seccion del Establecimiento, dedicada al estudio prelímínarráIa
observacion primera de los enfermos que ingresan.
El cuerpo facultativo, el administrativo, los sirvientes, carecen de locales ó
habitaciones especiales para las variadas aplicaciones, diversos usos, que sus
obligaciones respectivas les imponen.
Faltan departamentos
pensionistas.

de

diversas

categorías

para

los

enfermos

Tenemos á la vista la descripcion de los manicomios de España, de casi
toda la Europa, de la misma América meridional. Y, por desgracia, aunque
esto subleve el fátuo amor propio de algunos, muy pocos, contándoles en
nuestra madre patria y en algunas naciones hermanas de la América latina,
encontramos semejantes al nuestro.

80

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
En Europa la existencia de los grandes manicomios centrales, de los
particulares, de los provinciales sostenidos por las corporaciones comunales,
aumentando
la oferta, mejorando el servicio, sostienen
provechosa
competencia.
En el Perú, el que existe, ni tiene competidores cercanos y es el único para
una estensísima porcion de territorio.
Hoy por hoy, el manicomio particular quizá no sería conveniente ni
de práctica ejecucion. Pero si es indispensable, y á eso deben tender las
sociedades de Beneficencia departamentales, el establecimiento á prorrata de
manicomios en el Norte y Sur de la República, ó cuando menos subvencionar
el de Lima para facilitar la reforma completa de su insuficiente local.
Tarnbien se puede, y esto es mas hacedero, convertir el actual manicomio
de ambos sexos en de un solo sexo, estableciendo el otro en un local apropiado,
.hasta que se verifique la construccion del que - exigen imperiosamente las
necesidades del país.
O se tiene un buen manicomio ó no se dá tal nombre, á un edificio, á un local
que no lo merece. Ser ó no ser. Creernos que nunca se debe llenar el expediente;
y nuestro Establecimiento para asistir los insanos, ni por su construccion, ni por
su distribucion, tiene las condiciones que requieren los asilos, en los que la
ciencia y la humanidad cuidan y atienden á los desgraciados cuyo cerebro no
está sano.
La existencia de una casa de locos, implantada en un local apropiado, es
una seguridad social, de la que no se puede prescindir en esta época.

Si nuestro manicomio no está instalado en un local conveniente, tampoco
tiene el material imprescindible en un hospital de este género.
Entre nosotros se ha comprendido perfectamente que los medios violentos
de represion, en el enagenado, solo exacerban su delirio y aumentan su furor.
Corno muy bien lo ha dicho un notable profesor espa.ñol,la alienacion es una
violenta tempestad del cerebro y los vientos no amainan tempestades. De
acuerdo con el régimen seguido en los mejores manicomios del mundo se
ha adoptado, con feliz éxito, un sistema misto de represion, que no maltrate,
no hiera el amor propio é impida dañar á los otros y á uno mismo: es casi el
sistema de la no sujecion, como lo permiten las condiciones del local.
El mobiliario del hospicio si bien en lo referente á los locos tranquilos, no
necesita reforma apremiante, si la requiere y urgente en los útiles de uso para
los furiosos y los sucios.
Sin embargo la ropería está bien provista: hay suficiente ropa de cama,
faltando si la ropa interior, y debiendo en verano hacerse quincenal el cambio
de sábanas y no mensual.

81

Santiago Stucchi Portocarrero
En este año 1884 se ha hecho notar la falta de ropa de uso, para los insanos
de ambos sexos.
En una palabra, con un gasto insignificante se proveerian esas necesidades.
No hay una sola celda acolchada, con pisos apropiados, por lo que no
es raro encontrar entre los epilépticos y en los furiosos, gravísimas lesiones
externas.
No existe ni una sonda para la alimentacion forzada, debiendo haber
un surtido de ellas. Anomalía vergonzosa que no debe permanecer por mas
tiempo sin su inmediata satisfaccion.
El arsenal quirúrgico es muy pobre, insignificante.
Los· variados é ingeniosos medios de contencion, de que dispone la
moderna patología mental, faltan completamente. Solo se tiene camisas de
fueraeypequeños-anñlosde
fierro unidos, que secolocanen la muñeca y_en
el pié, para evitar accidentes en los afectados de locura impulsiva furiosa.
Las jaulas ó catres cerrados son de madera, muy pesadas, malsanas,
antihigiénicas.
La masturbacion, plaga de los asilos de reclusion, merece fijar la atencion
de la Beneficencia, dotando al hospicio de los medios mecánicos modernos,
usados con espléndido éxito en todos los paises civilizados, y que evitan y
combaten con ventaja, los perniciosos efectos del vicio solitario.
Debe tambien encargarse (cinturones, trabas, pantalones de Perigot,
guantaletes, cuellos, urinarios de suspencion, etc.,) aparatos cómodos, de
utilidad innegable, de poco, costo y cuya falta es insanable.
Las enfermerías, tan cercanas
los dormitorios, las mismas salas de
dormir, deben dotarse de aparatos de desinfeccion.
á

La botica necesita una seria reforma. Si aparentemente satisface las
necesidades y exigencias de la actualidad, depende del régimen· usado
hasta hoy. Reformado radicalmente él, como lo será, no se encuentran en ella
multitud de preciosos agentes medicamentosos, da.ínestímables ... alcaloides,
dé los específicos y especialidades mas reputadas, que solo se dan á los
insanos, en el caso de que las traigan las familias, lo que no es justo, porque el
pobre y el rico tierien derecho á gozar de sus benéficas propiedades: al uno
por humanidad y al segundo por obligacion.
Carece el manicomio, como lo hemos dicho antes, de sus respectivas
dependencias hidrológicas, dotadas de todos los adelantos modernos.
Asi mismo, y esta necesidad es de carácter urgente, se hace sentir la falta
absoluta de un gabinete eléctrico.
Una pequeña biblioteca médica, un periódico ó revista especialista, unos
cuantos aparatos metereológicos, un gabinete para experiencias sobre la
sugestion hipnótica, no ensayada hasta hoy, son vacíos que se dejan sentir.

82

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
Y no se diga que son sueños de difícil realízacion, satisfacer las necesidades
apuntadas. Hay un medio muy expedito para llenarlas: aplicar las pensiones de
los insanos de paga al fomento del establecimiento, siendo á cargo de la caja
de Beneficencia, el presupuesto ordinario mensual.

Un médico en jefe, un auxiliar (no rentado) y un practicante interno,
constituyeron el personal médico del establecimiento, ayudados por una hija
de San Vicente de Paul, encargada de la botica.
Tambien aquí encontramos

observaciones que hacer.

En la ya citada memoria del médico en jefe, encontramos
párrafos:

los siguientes

"Hay, sin embargo,
este respecto, una necesidad mas radical y destinada
á llenar el mayor de los vacios que ofrece el réjimen actual del Manicomio. Este
vacío consiste en la falta de un Director, cuyas funciones en los establecimientos
de este género, separadas ántes de las del médico en jefe, hoy se ha convenido
en la necesidad de reunirlas, por las graves razones que paso á exponer."
á

"He dicho ya que, en un asilo de enajenados, desde el local, todo debe
estar destinado á concurrir á la curacion de esos infortunados. Con mucha mas
razon debe proponerse el mismo fin, cuando atañe ó concierne al servicio de
todos sus ramos, de un establecimiento de este género. Todo cuanto hay en él,
así el personal como el material, debe estar dispuesto y dirijido con ese gran
fin, que es el principal de la instruccion. Ahora bien ¿quién sino el médico, es
el único competente para dar esa direccion conforme á los preceptos de la
ciencia, que le es propia, al estudio y observacion de los insanos en general y
de cada uno de ellos en particular? ¿Quién sino el médico puede ser el mejor
juez de las aptitudes del personal del servicio, del mejor modo de ejecutar éste,
de la mas conveniente organizacion de la disciplina, de la mejor distribucion
de los alimentos y medicamentos; en una palabra, de cuanto hace relacion al
funcionamiento ó ejercicio de la lnstitucion?"
''¿Se trata del personal del servicio? El médico solo debe escojerlo, porque
él solo sabe las aptitudes que necesita exijir de ese personal, el concurso que
está llamado á prestarle ó que tiene que exijir de él, y la forma en que debe
tener efecto ese concurso, bajo su sola autoridad."
"El tratamiento moral, mas eficaz que el mismo tratamiento
depende de esto exclusivamente."

médico,

"¿Se trata del material del servicio? Es tambien el médico quien debe
organizarlo, prepararlo y disponerlo, porque· ese material constituye sus
elementos ó medios de accion, que él solo está llamado á disponer ó aplicar,
segun las necesidades del servicio en general y el particular de los enajenados.
Un asilo de insanos; 6 mejor dicho su servicio, ha dicho un célebre alienista,
es como una red de la que rodea el médico á sus enfermos, para coordinar sus

83

Santiago Stucchi Portocarrero
movimientos, regular sus pensamientos, moderar sus sentimientos y presidir
todas su operación."

á

"De estas poderosas razones; en todos los paises civilizados hoy, se ha
deducido la necesidad de reunir en la persona del médico en jefe de los asilos
de insanos, las funciones de su direccion, y la experiencia ha confirmado las
ventajas de esta reunion, en todas partes. Casi no hay en la actualidad en
Francia, Alemania, Italia, Inglaterra, Bélgica, asilo de insanos en que su director
no sea el médico en jefe."
"Medida es esta, cuya implantacion exije imperiosamente el mejor
servicio de nuestro Manicomio, dejando su administracion ó economía, á cargo
de las Hermanas de Caridad, bajo de esa Inspeccion, como debe estarlo la
Direccion misma."
Un médico alienista no se forma en un momento, con solo la lectura de
obras especiales, aún suponiendo una cabeza privilegiada. No. A 1a teoria
debe unirse la práctica, la educacion alienista por decirlo asi.
Debe alentarse el especialismo científico, el único compatible con los
modernos adelantos. Debe darse toda la importancia, tener· menos desden,
por cargo tan elevado, y se acreditará el puesto que nunca debe ser hijo del
favor sino del talento y méritos comprobados. Hay una notable diferencia entre
asistir un enfermo de un manicomio y otro de un hospital.
No podemos dejar de trascribir las elocuentes palabras de Giné y Partagas.
"El alienista, el médico director de un manicomio, es el vir probus medendi
peri tus... Conocedor de los mas íntimos secretos de la organización y de
los desvíos que ésta sufre por los estados patológicos, ha especializado sus
estudios, investigando con paciente afan, las células y las fibrillas tubulares de
la complicadísima masa del encefalo; ha inquirido las actividades dinámicas
que estan adscritas
cada uno de los innumerables grupos y departamentos
del cerebro, asi como sus mútuas relaciones; se ha mirado en el espejo de si
mismo, en el nítido reverbero de la conciencia, y ha entrevisto fo que podríamos
figuradamente llamar mecánica del pensamiento, del sentimiento y de las
voliciones; fija su escrutadora mirada en el admirable conjunto de órganos y de
movimientos, estudiando las lesiones cadavésicas, ha atesorado la nocion de
las causas orgánicas inmediatamente productoras de los trastornos mentales.
Por tan científicas vías, ha conseguido conocer que el loco no es mas que un
cerebro defectuoso de sangre, ó exedente de este humor ó de calórico ó de
fluido nervioso; anomalías que por prudentes maneras de obrar y de medicar,
pueden ser corregidas, volviendo las funciones á su estado normal. Sabe, pues,
que puede redimir la razon!!... ¡Redimir la razon! es mas, mucho mas, que curar
un desórden visceral; mas, mucho mas, que corregir el alterado mecanismo de
un miembro ó de una estraña; mas, mucho mas, que atemperar la fiebre, que
acallar una neuralgia y que cohibir una hemorragia."
á

No se aprecia casi nunca la importancia del puesto de médico en jefe de un

manicomio. Se llega á desconocer la necesidad del médico auxiliar. Doble error.

84

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
Ademas cada departamento, de hombres 6 mujeres, debe tener y como
antes, un practicante interno, en íntima relacion con los enfermos, estudiándolos
y haciendo cumplir las prescripciones de su superior, momento á momento,
encargándose á cada uno la estadistica mas minuciosa y la observacion clínica
mas delicada,
Hay un vacío en nuestros estudios médicos. Se obtiene el título profesional
sin tener la mas lejana idea de lo que es un loco, participándose muchas veces
de las creencias erróneas del vulgo y de las suposiciones estúpidas de la
ignorancia.
Hay pues que establecer la clínica frenopática.
No solo debe enseñarse
todos, sino que debe tenderse á formar
especialistas, médicos para los manicomios provinciales que, tarde ó temprano,
tienen que establecerse;
á

Una leccion clínica semanal
los alumnos de los tres últimos años de
estudios, daría los nuevos médicos nociones mas ó menos precisas de tan
importante clase de enfermedades, cuya frecuencia no es tan rara y las que
nuestros prácticos han descuidado completamente, á tal punto que el delirio
febril de un alcohólico, atacado de una fiebre tifoidea, ha sido tomado como un
delirio agudo maniaco.
á

á

Así se hará progresar la ciencia. Se inculcará amor al estudio. Se formará
verdadera escuela científica.
Con la práctica de la clínica mental se adquieren conocimientos útiles,
para apreciar muchos síntomas síquicos de otras enfermedades; se dá sólidas
bases á la medicina legal y, por último, se estudia la sicología mórbida que
tanto ilustra al filósofo desapasionado é inteligente.
Una enfermedad comun se conoce fácilmente: la aprecia cualquiera
médico. Una vesania incipiente, es difícil de diagnosticar y solo se hace
palpable, cuando ha tomado cuerpo. El médico especialista es llamado
combatirla, no al iniciarse, en donde sus servicios ni se sospechan necesarios,
sino ya cuando apoderada del individuo, la terrible afeccion, ha pasado hasta
entonces desapercibida para los que le rodeaban, y aun para médicos no
acostumbrados y educados convenientemente.
á

Lanzamos una idea que puede ser provecho, que abre nuevos campos de
actividad, para los que, como nosotros, creemos que enseñar es la mas noble
ntision que puede tener un hombre en el planeta mundo.
Somos decididos partidarios
Hospicios.

del servicio laico de los Hospitales y

Hay un error, indisculpable, en suponer que en los citados establecimientos
ese servicio no se puede conseguir mejor sino empleando las congregaciones

85

Santiago Stucchi Portocarrero

religiosas. Es muy aventurado hacer patrimonio de un grupo de seres la
caridad y el amor á los semejantes. Hay mucha ligereza en adornar los que
componen esas congregaciones con tantas cualidades preciosas que, la
verdad, no son tan comunes entre los que hemos nacido en la época actual.
Esas congregaciones tienen las mismas pasiones, los mismos defectos, los
mismos vicios, que caracterizan toda agrupacion humana.
Las corporaciones religiosas tienen una disciplina, una regla, un modo de
vivir,unas tendencias, incompatibles, absolutamente incompatibles,
El hábito las hace incrédulas é indiferentes y satisfechas y engreídas hacen
de su noble tarea la rutinaria mision de una máquina. No tienen aspiraciones y
con muy raras exepcionesjiran en una órbita, gozan de un prestigio y disponen
de una autoridad, muy superiores á las que le hubiera asignado el mundo,
teniendo presentesu educación, sus creencias y sus fines.
La secularizacion de los hospitales en ninguna parte se puede ensayar
mejor que en el hospicio de insanos y si la Sociedad de Beneficencia no
quiere ejecutoriar su crédito de retrógrada, debe implantar un sistema de
organizacion y administracion, sin ellas, mas económico, mas ventajoso,
mas humanitario y aceptado en los grandes paises del mundo, á pesar de la
resistencia desesperada que hacen los eternos servidores del estacíonarismo.
El jefe superior del Establecimiento es un socio de Beneficencia elejido
anualmente en junta general. Primer error.
Si bien todos los miembros de aquella respetable asociacion, ocupan
elevada posicion en la sociedad y son acreedores las· consideraciones de
todos, no siempre disponen del tiempo ni pueden consagrar su actividad al
desempeño de sus delicadas funciones.
á

Ni son completamente responsables ni su accion ejecutiva es inmediata.
Ademas sus atribuciones no descienden hasta las minuciosidades del manejo
íntimo del establecimiento.
_Hay mas.
La duracion del cargo de Inspector es de un año: debe ser mayor.
Debe dárselas atribuciones mas latas, haciendo mas efectiva su
responsabilidad.Y si no se quiere crear el cargo de Director,cuando menos el
socio de Beneficenciadebe reasumiresas funcionesy no consentirseenla singular
anomalía de que el jefe responsable de la casa sea una hermana de caridad,
encargándola de funcionescompletamenteagenas á su estado y á su sexo.
La Beneficencia de Lima administra los bienes de los pobres, tan
cuantiosos en Lima,para atender la conservacion, adelanto y administracion
de las casas de caridad. Es una de las instituciones que ha podido conservarse
á

86

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Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

dando elocuentes muestras de su vitalidad y del patriotismo de sus miembros,
durante la ocupacion enemiga. Tiene la ineludible obligacion de atender
al sin número de desgraciados que solicitan asistencia en su afliccion,y sí,
juicio imparcial, su situacion económica ha mejorado irunensamente, claro
es que debe preocuparse tambien en subsanar los defectos radicales de que
adolecen algunos de los establecimientos públicos que ella fomenta, entre los
que merece atencion el manicomio.
á

Si sobra buena voluntad, á pesar de que creernos que la asistencia pública
no debe confiarse á una corporacion particular, pronto se llenaran tantos
vacíos.
Elreglamento que actualmente rije en el manicomioes malo, es deficiente,
es incompleto,es viejo por último.
Representa un pasado que debe desaparecer y su reforma inmediata es
clamorosa.
Ni siquiera tiene el mérito del éxito.
¿Es suficiente la alimentacion que se dá á los enagenados?
Creemos que no.Noformulamosuna queja.Pero se dirá que las condiciones
económicas de la Beneficenciano son muy desahogadas.Perfectamente. Quizá
sin aumento de gasto, podía hacercela variada, mas abundante y de mejor
calidad. Sus horas de distribucion son muy inoportunas.
Los detalles son inútiles.Vale mas, muchas veces, señalar delicadamente
el mal y no herir susceptibilidadesmuy excitables.
Incidentalmente nos ocuparemos de la distribucion del tiempo. Es
defectuosa.
Levántase.el enfermo á las 6. ó 6. 30. h a.m., segun la estacion, y despues
de unos pocos momentos, consagrados al aseo personal, ocupaunasiento.en
los bancos corridos, fries y duros, de los corredores. En molestosa confusion
dá ligeras vueltas hasta las 9. a. m., despues de la visita médica, en que
almuerza.Vuelve al estrecho corredor hasta la 1. 30.p. m., en que divididos en
dos categorías, de paga y gratuitos, sucesivamente, se bañan en un estrecho
estanque. Mal enjugados, se Visteny vuelven á los corredores, la inmovilidad,
hasta las 3. p.m., hora en la que comen. Desde este momento hasta las 7. p.m.,
en el verano y las 6 30 p. rn, en el invierno, que pasan á los dormitorios, no se
ocupan de nada. Y esto se realiza todos los dias, todo el año!
á

Los enfermos que mas necesitan distraccion, ejercicio,actividad, estan así
condenados la monotonía de un régimen, que mas parece de castigo que de
tratamiento.
á

87

Santiago Stucchi Portocarrero
En el departamento de mujeres hay mas trabajo, se ejercita mas la
actividad individual. La lavandería, el taller de costura, la capilla, brindan á
esas desgraciadas momentos de alivio.
Ademas del personal médico, el manicomio tiene los siguientes empleados.
El departamento de hombres, con una poblacion de 100 á 120 insanos, tiene
una hermana de caridad, un bañero, un barbero, un guardian de epilépticos y
dos guardianes mas.
En el de mujeres, tambien con una poblacion de 100 á 120 insanas,
encontramos una hermana de caridad y siete guardianas, muchachas huérfanas
casi todas.
La despensa y cocina está á cargo de una hermana de caridad, un cocinero
y un ayudante de cocina. La lavandería tiene otra hermana de caridad.
El servicio religioso está á cargo de un capellan.
Hay además un portero y un jardinero.
¿Es posible siquiera suponer que con este diminuto personal
empleados, pueda atenderse medianamente bien á los enfermos?

de

I entiéndase que esta falta se ha denunciado hasta la saciedad.
Los comentarios sobran.
Réstanos ocuparnos del réjimen económico de nuestro manicomio.
Sin que esto importe una acusación, lo creemos dañoso para la buena
marcha del Establecimiento.
Absorbidas todas las funciones administrativas por las hermanas de
Caridad, ellas solas, casi sin otra intervención, dan completa inversión al
mezquino presupuesto mensual.Y decimos mezquino por que no otro calificativo
merece la escasa contribución, que á penas basta para el mal alimento que allí
propinan y parael pago de los ridículos sueldos de los modestos y laboriosos
empleados del Manicomio. No se trata sino de vejetar: vivir de cualquier modo.
Y toda institución y todo establecimiento público que no progresa muere.
La cantidad mensual es insuficiente. No hay porque entrar en detalles.
La alimentacion no es buena: es muy deficiente. Risibles son los sueldos de
los empleados y es algo que subleva el ánimo el haber del cuerpo médico,
cuyos servicios son tan importantes. Buenos servidores, aun para el orden
disciplinario, no se obtienen sino rentándolos bien. Pero se ha hecho siempre
gala, no solo en el Manicomio sino en todos los Hospitales y Establecimientos
de Beneficencia, de no valorizar los servicios médicos y creerlos tan mecánicos
y fáciles como los de los empleados subalternos.

88

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
No es nuestro objeto pero podriarnos probar que con un poco de
consagracion é interes, las rentas de Beneficencia serian suficientes para la
próspera marcha de los Establecimientos de Caridad que administra; pero
para esto se requeriría la firme resolución de estirpar tantos y tantos abusos,
que se toleran y sobre lo que no es nuestra mision insistir, limitándonos á
apunar el hecho.
En todas partes del mundo todo establecimiento de esta clase tiene un
consejo de vijilancia y administracion.
¿Porque no se establece acá?
Pueden tolerarse los Hospitales de Lima. Pero ya llenan la medida la casa
de Huerfanos y la de locos. La parte mas desgraciada de la humanidad es la
que menos cuidado merece!
Reasumamos.
El Manicomio de Lima,bajo todos sus aspectos, ni satisface ni los principios
de la ciencia, ni menos las exijencias de la caridad bien entendida.
Construido en un local no apropiado es insuficiente para su objeto y
en séria responsabilidad moral y social incurren los que no llevan á cabo ó
estudian los variados medios que, en diversas ocasiones y hasta la saciedad,
se han propuesto para llenar esas faltas y esos defectos.
!

Debe, cuando menos, convertirse el actual manicomio de ambos sexos
en de un solo sexo, estableciendo el otro en un local que se puede apropiar
para los nuevos fines, vista la completa imposibilidad de construir uno nuevo
conforme á las exijencias de la ciencia moderna.
Es de inaplazable realización surtir el Manicomio del material
imprescindible en un hcspital de este género. Falta todo. Nada existe. Los
Baños, la Botica y el Arsenal, etc., deben establecerse porque no merecen este
nombre las dependencias que hoy lo llevan.
Debe crearse el cargo de médico en jefe del establecimiento, asi como
una comision de fomento y vijilancia.
Debe intentarse la secularización del Manicomio o cuando menos, hacer
que las hermanas de Caridad sean lo que deben ser.
Debe dictarse un buen Reglamento interior modificando todos los defectos
apuntados.
Debe formarse un presupuesto racional de gastos naturales, aumentando
los haberes de los empleados, mejorando la alimentación, etc.
Debe autorizarse al médico en jefe, verificada la separación, para que haga
la respectiva clasificación, y proponga en el dia, cuando menos, las medidas de
inmediata realización.

89

Santiago Stucchi Portocarrero
Debe hacerse una formal Estadística del Manicomio.
Muchas otras conclusiones podriamos deducir, pero estas, así como la
parte médica, seran materia de un trabajo especial.
Nunca olvidaremos los párrafos siguientes del discurso de un elocuente
frenópata español, que quedaron gTavadas en nuestra mente.
"El Manicomio, es uno de los pocos templos vivos de la moderna civilizacion:
de sus bóvedas, elevadas como la aspiracion de la humana intelijencia,
penden trofeos de inmarcesibles victorias: los trofeos de la ignorancia y de la
superstición."
"Ante su atrio, apáganse los rencores de secta, y en su saqrada ara, la
ciencia celebra cotidiano sacrificio ... El manicomio debería ser un lugar de
refugio, un verdadero templo higiénico."
La administración pública, nefando por el interes - de las colectividades,
debe hacer entender, como dice Giné y Parta.zes, que . no es aventurado
afirmar que el noventa por ciento de los enfermos mentales, desprovistos de
complicaciones, se encaminarían gradual y positivamente á la curacion, en un
manicomio que tuviera todas las condiciones de la moderna Frenopatía.
¿Y en el nuestro? Vale mas callar.

El loco merece mas atencion que la que le consaqran los que se llaman
padres de los pobres. ( 1)
Parece que
responsabilidad.

olvidaría

la

Sociedad

de

Beneficencia,

su inmensa

MANUELA. MUÑIZ
Lima, Enero de 1886.

(1) Si se hiciera para el Hospicio de insanos un estudio semejante al que ha hecho el Sr.
Ramirez Gastan sobre el asilo de Huérfanos, se obtendría tan terribles y desconsoladoras
deducciones que justificarían una vez más, las amargas censuras que, sobre la marcha de los
Hospitales y Hospicios, en muchas ocasiones, hemos hecho públicas. - Mayo de 1886.

90

Anexo 2
Reglamento provisional del Hospicio de Insanos (1897)
CAPITULO!
DEL HOSPICIO

y su JEFE

Art. l. 0 El Hospicio de Insanos es un establecimiento público exclusivamente
destinado á la asistencia y curación de los enfermos de ambos sexos, atacados
de cualquiera forma de enagenación mental.
Art. 2.0 Este establecimiento depende y es sostenido por la Sociedad
de Beneficencia Pública de Lima, y en él se prestará asistencia gratuita á los
enfermos que llenen las condiciones que señala este Reglamento.
Art. 3. º El Inspector designado por la Sociedad de Beneficencia, en Junta
General, es el Jefe del Establecimiento.
Art. 4.º La hermana Superiora, en la parte administrativa y económica, y el
Jefe del cuerpo médico, en la parte técnica y disciplinaria, responden ante el
Inspector del cumplimiento de ambos servicios.
Art. 5.º El Hospicio está dividido en dos Departamentos, correspondientes
á cada sexo.

CAPITULO II
DEL INSPECTOR

Art. 6.º El Inspector es el Jefe directo del Hospicio. Están sometidos á su
autoridad los empleados, dependientes y los enfermos. Es de su competencia
todo lo relativo á la policía, órden, disciplina y gobierno interior, y tiene la
dirección inmediata de los ramos administrativos.
Art. 7.º Son atribuciones del Inspector:
l.º Cwnplir y hacer cumplir las disposiciones de este Reglamento y las
órdenes que le comunique la Dirección.

91

Santiago Stucchi Portocarrero
2.º Dictar las providencias que considere oportunas para la más esmerada
asistencia de los enagenados, y cuidar de que no falte en el Establecimiento
nada de cuantosea necesario para su servicio.
3.ºVisitar con frecuencia los departamentos para cerciorarse de su aseo y
buenórden.
4. º Vigilar que los empleados llenen con exactitud las funciones que
respectivamente les corresponden, corrigiendo en el acto cualquiera falta,
abuso ó inobediencia, á fin de que no se altere el régimen establecido ni se
relaje la disciplina.
5.º Cuidar de que el Cuerpo Médico cumpla con las obligaciones que le
impone este Reglamento.
6. ºProponer las ternas para las vacantes en los cargos de médicos titulares
ó auxiliares. En estas ternas, cuando se trate de proveer unaplaza de titular,
considerará, de . preferencia, á los auxiliares de la Casa que hayan servido
en el Hospicio más de dos años; y en las vacantes de auxiliares también dará
colocación preferente en la tema á los antiguos internos del Manicomio.
7.º Proponer las ternas para el cargo de médico encargado del "Gabinete
Eléctrico" y "Arsenal Quirúrgico".
8.º Proponer las ternas para el cargo de Capellán.
9.º Consultar la traslación ó remoción de estos y de los alumnos;
suspenderlos en el ejercicio de sus funciones, cuando hubiere justos motivos,
y reemplazarlos, accidentalmente, dando cuenta á la Dirección para que se
provea el remedio oportuno.
10.º Nombrar y removerá los demás empleados y sirvientes.
11. º Aumentar ó disminuir el número de lavanderas y sirvientes.
12.º Conceder licencia hasta por un mes al Capellán, médicos y alumnos,
y por el tiempo que juzgue conveniente á los empleados que son de
nombramiento suyo.
13.º Acordar.con el Jefe del Cuerpo médíco.Ia mejcr.cdistríbucíón del
tiempo, el régimen dietario, y hacer cumplir las disposiciones que éste dicte
en el ejercicio de las atribuciones que le señala este Reglamento.
14.º Acordar con la Superiora los gastos ordinarios que deban hacerse,
pasando cada mes ála Dirección el correspondiente presupuesto.
15. ºConsultar los gastos extraordinarios y fijar las bases para las contratas
de obras nuevas, así como cualesquiera otros objetos que sean materia de
presupuestos especiales.
16.º Vigilar que el importe de los presupuestos decretados tenga justa
y económica inversión, pudiendo reducir ó suprimir cualquier gasto de los
ordinarios, en caso de considerarlo superfluo ó excesivo, así como también
que se realicen esos gastos si es insuficiente la cantidad presupuestada.

92

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
17.º Invertir hasta la suma de cincuenta soles mensuales en atenciones
urjentes y extraordinarias, sin necesidad de presupuesto, dando aviso á la
Dirección.
18.º Examinar y poner el VºBº las cuentas y planillas de gastos.
á

19.0 Arreglar el sistema que debe seguirse en el ramo de contabilidad.
20.º Remitirá la Dirección, al fin de cada mes, un estado comprensivo de
cuanto haya ocurrido en el Establecimiento.
21. ºDar cuenta, á fin del año, de cuanto se haya hecho en el Establecimiento
y de las mejoras que, á su juicio, deban hacerse.
22.º Ordenar la admisión de los enfermos pensionistas ó gratuitos.
23;º Autorizar la salida de los enfermos que no estén curados, según las
observaciones del médico de servicio, en los casos en que la soliciten los
tutores del enfermo.
24.º Pasar á la díreccíón parte semanal de la asistencia diaria de los
médicos y horas de sus visitas.
25. º Reunir

á

los médicos en Junta, cuando lo crea necesario.

26.º Comunicará la Dirección, para los reclamos de ley, los casos en que
los enfermos gratuitos tengan bienes ó institución protectora que pueda y
deba sostenerlos en condición de pensionistas.
Art. 8.º En las ausencias
Sub-Inspector.

ó

enfermedades del Inspector, hará sus veces el

Art. 9.º El Inspector saliente entregará el Hospicio al Socio que lo
reemplace, bajo de inventario, cuyo documento se extenderá por duplicado,
firmado por ambos, y de los que un ejemplar se pasará la Dirección, y el otro
quedará archivado en el Establecimiento.
á

CAPITULO III
DE LA SUPERIORA

Art. 10.º El régimen administrativo y económico, así como la vigilancia en
la ejecución práctica del servicio hospitalario en todos sus ramos, corren á
cargo de la Superiora de las· Hermanas de Caridad que asisten al Hospicio,
. siendo potestativo de ella designar
sostituir á las Hermanas encargadas de
las diversas dependencias de la Casa.
ó

Art. 11.º La Superiora depende directamente del Inspector, cuyas órdenes
cumplirá puntualmente, quedando directamente bajo las suyas los empleados
subalternos que el Inspector 6 ella hayan nombrado.
1

93

Santiago Stucchi Portocarrero
Art. 12.o Sus atribuciones son:
1. ª Recorrer constantemente todas las dependencias del Establecimiento,
para corregir las faltas que notase, y cerciorarse de si los empleados llenan
puntualmente las funciones de su cargo.
2.ª Cuidar del estricto cumplimiento de las disposiciones del Cuerpo
médico.
3.ª Proveer al Establecimiento de cuanto hubiese menester, comprar los
artículos que se necesitaren, y designar de un día para otro los que deban
pedirse á los contratistas.
4.ª Examinar los estados que se pasen, el número y calidad de las
raciones que se hubiesen pedido, y los libramientos contra la ropería y botica
confrontándolos con los respectivos documentos.
5.ª Comprobar -la exactitud de los -manifiestos que le deben pasar
las dependencias administrativas y económicas, poniendo la anotación
correspondiente.
6.ªFormar el presupuesto de los gastos ordinarios que, por disposición del
Inspector, deben hacerse en cada mes.
7. ªRendir cuenta documentada de los ingresos y egresos presupuestados,
y de los gastos extraordinarios que hubiese mandado ejecutar el Inspector.
8.ª Nombrará los sirvientes y lavanderas.
9.ª Ejercer todas las demás facultades administrativas.
1 O.ª Responder por todas las existencias del Establecimiento y fondos que
se le entreguen.
11.ª Cuidar de la capilla, sus útiles y ornamentos.
Art. 13.º Para la contrata de artículos y demás encargos se valdrá del
Tenedor de Libros, cuando lo estimare conveniente.

DEL TENEDOR DE LIBROS

Art. 14.º Sus obligaciones son:
l.ª Llevar la razón de los ingresos y su distribución y aplicación,
arreglándose á los formularios que adopte el Inspector en el modo de llevar
los libros, así como en la manera de estampar los asientos y dar balance.
2.ª Examinar y confrontar los partes
3.ª Llevar la estadística personal.

' 94

y· manifiestos.

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
4.ª Asentar las partidas de ingresos consumos y exclusiones
dependencias.

de las tres

5.ªTener al corriente el inventario general del Establecimiento.
6. ªDar en los libros un balance mensual de los ingresos y consumos.
7. ªTotalizar la estadística personal y arreglar los estados que deben pasar

á la Dirección.
8.ª Copiar los presupuestos, cuentas y planillas.
9.ª Llevar los partes que deben pasarse á la Dirección y á la Contaduría.
1 O.ª Cuidar del Archivo y de la buena clasificación de los papeles.
11.ª Llevar la correspondencia del Inspector.
12.ª Arreglar cualesquiera otros documentos.
13.ª Desempeñar todas las comisiones ó encargos que tenga la superiora
dentro y fuera del Establecimiento, compatibles con su cargo.
14. ª Pagar los presupuestos mensuales del Cuerpo médico, con el V.º B. 0
del Inspector.
15. ªPermanecer en el Establecimiento,
días de trabajo.

cuanto menos, de 8 á 11 a.m. en los

16.ª Llevar con el día los siguientes libros:
A Movimiento diario ..
B Estadistica mensual y anual.
C Entrada.
D Indices alfabéticos.
E Copiador de correspondencia.
F Salidas.
G Defunciones.
H Planillas de pensionistas.
I Presupuestos.
J Pago del Cuerpo médico.
KCuentas.
L Indice general.
CAPITULO V
DEL SERVICIO RELIGIOSO

Art. 15. Habrá un Capellán en el Establecimiento
religioso.
Es de su deber:

95

para atender al servicio

Santiago Stucchi Portocarrero
1. ª Decir todos los días una misa rezada en la Capilla del Establecimiento.
2.ª Auxiliará los enfermos en sus últimos momentos, administrando los
Sacramentos aquellos que el estado de su razón lo permita.
á

3.ª Encomendar el alma de los que fallezcan y acompañar los cadáveres
hasta el mortuorio, y de allí hasta la carroza.
4.ª Cuidar de que los cadáveres vayan cubiertos, exigiendo de la ropería
las piezas que sean necesarias para este objeto.
5.ªDar parte á la parroquia inmediatamente que fallezca algún enagenado.
Art. 16. El Capellán tiene á su cargo los ornamentos, vasos saqrados y
demás objetos del culto.

CAPITULO VI
DEL JEFE DEL SERVICIO MÉDICO

Art. 17. El méclico titular más antiguo en ese cargo será el jefe del servicio
méclico del Hospicio.
Art. 18. El Cuerpo médico del Establecimiento se compone de un médico
titular y un alumno interno por cada Departamento.
Art. 19. Se comprende también en el servicio médico el servicio
Farmacéutico, el Electro Terapéutico y el de vigilancia de cada Departamento.
Art. 20. El Jefe del servicio médico es responsable de las faltas ú omisiones
del servicio de sanidad y de vigilancia del Establecimiento.
Art. 21. Son atribuciones del Jefe del servicio:
1. ª Recibir y elevar al conocimiento del Inspector todas las indicaciones
técnicas del Cuerpo Médico.
2.ª Inspeccionar el estado de Botica, fijando su atención sobre la calidad
de las drogas, el despacho de los recetarios y cuanto se relacione con el buen
servicio farmacéutico del Establecimiento.
3.ª Inspeccionar la calidad y preparación de los alimentos y la hora de
administrarlos, así como la cantidad y composición de cada ración.
4.ªVigilar y organizar el servicio de vigilancia de los guardianes y todo lo
que refiera la disciplina interna de los Departamentos.
á

5.ª Cuidar de que el jefe de guardianes haga efectiva su vigilancia y
cumpla sus deberes.
6.ª Dictar las medidas de momento que se hagan indispensables á mérito
del parte diario del jefe de Guardianes.

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Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
7. ª Proponer al Inspector la separación ó destitución de los empleados
subalternos.
8.ªOrdenar, cuando sea necesario, el empleo de las medidas de contención

y reclusión de los enfermos.
9.ª Vigilar la marcha regular de los servicios Hidro-terápico y Electroterápico.
10. ª Proponer á la Inspección, de acuerdo con el Cuerpo médico, las
modificaciones en la distribución del tiempo.
11. ªVelar por la Higiene y mejora del Establecimiento.
12.ª Dar su voto consultivo en todos los asuntos de la administración para
los cuales fuese consultado.
13.ª Formar al fin de cada año, de acuerdo con la Hermana de la botica, la
relación de los medicamentos- que deben pedirse á Europa, así como lo de los
repuestos quirúrjicos, eléctricos, etc.
14.ª Evacuar todos los informes que se le pidan por la Inspección.
15.ª Elevar anualmente una memoria y proponer al Inspector todas las
reformas que juzgue indispensables.

CAPITULO VII
DE

tos MÉDICOS TrrmAREs

Art. 22. El médico titular de cada Departamento tiene la dirección en
la asistencia y régimen de los enfermos desde el punto de vista médico é
higiénico, así como la vigilancia.
Art. 23. Son sus atribuciones:

1. ª Visitar diariamente el Departamento de su cargo, sin perjuicio de las
visitas urgentes, sea por ingreso de un paciente, sea por el estado grave~de ~
alguno de los enfermos.
2.ª Velar por el cumplimiento de los artículos de este Reglamento que
tienen relación con el servicio médico.
3.ªPresidirla redacción yformacióndelregistro médico del Establecimiento,
en donde se anotará cada quince días el estado de los pacientes sujetos á un
tratamiento.
4.ª Expedir las ordenes de salida y licencia, firmando las papeletas de
entrada y de defunción de todo enfermo.
5.ª Distribuir los pacientes de su Departamento en las diversas salas, é
imponer los medios de contención y aislamiento.

97

Santiago Stucchi Portocarrero
6.ª Conceder permisos escritos á los enfermos que puedan ser visitados
por su familia y amigos.
7.ª Proponer y acordar con el jefe del Cuerpo médico el servicio interno
de vigilancia, distribuyendo los turnos, diurnos y nocturnos, delos guardianes.
RªExigir un parte diario de ocurrencias del jefe de guardianes, cuidando
que sea minucioso y detallado.
9.ª Reprimir severamente toda infracción de los Reglamentos.
10.ª Atender las quejas delos enfermos.
11.ª Poner en conocimiento del Inspector, por órgano del Cuerpo médico,
las faltas de los empleados.
12.ª Vigilar el servicio farmacéutico, hidro-terápico y electro-terápico,
cuidando que se cumplan sus prescripciones que siempre formulará por
escrito.
·
13.ª Formular el tratamiento especial á cada enagenado.
14.ª Llevar la Estadística médica, mensual y anual de su Departamento.
15.ª Firmar los certificados de defunción y los Estados mensuales que, por
cada Departamento, se pasen á la Dirección y Municipalidad, así como el libro
Municipal.

CAPITULO VIII

DE LOS MÉDICOS

AUXIIJARES

Art. 24. Habrá un médico auxiliar en cada uno de los Departamentos.
Art. 25. Sus atribuciones son:
1. a Acompañar á los médicos titulares en la visita de la mañana.
2.ª Alternarse,-sernanalmente~paradormirenc-el·esta:blecimientoy~atender,
en la noche, á los casos graves.
3. ªVigilar la mas exacta ejecución en el registro médico del Departamento
y en las Historias Clínicas de los enfermos, así como en los estados estadísticos
que los internos están obligados á llevar.
4.a Dirigir á los internos en la práctica de las aplicaciones terapéuticas
y observaciones clínicas ordenadas por el médico titular, así como en las
autopsias que ordene.
5. ªTener exclusivamente á su cargo la asistencia de la enfermería.
6.ª Suplir al médico principal en los casos de ausencia ó enfermedad.

98

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

CAPITULO IX
DE Los lNTERNos
Art. 26. Habrá un interno en cada Departamento, el cual llenará las
funciones siguientes:

1. ªAcompañar al médico en sus visitas, llevando el recetario.
2.ª Preparar, después de la visita, los estados de Botica, Hidroterapia,
Electroterapia,Alimentación,etc.
3. a Hacer una visita cada tarde á los enfermos de su Departamento, para
cumplirlas prescripciones médicas, y dar cuenta al titularde las observaciones
que hiciere.
4.ª Recibir los enfermos, cuidando se llenen las prescripciones
reglamentarias.
5.ª Llevar con el día los registros médicos é historias clínicas que ordene
el médico titular.
6.ª Velar en todo lo relativo al servicio medico y de vigilancia, dando
cuenta de las faltas que notare al médico titular de su Departamento ó al jefe
del Cuerpo médico.
7 .ªOrdenar la aplicaciónde los medios de contención,en casos muy urgentes.
8.ªCumplir las órdenes referentes al servicio médico que le dicte el cuerpo
facultativoy las que le señale, corno interno, el Reglamento de la Facultad de
Medicina.
9.ª Practicar las autopsias, registrando sus resultados.
Art. 27. Los internos se alternarán para hacer guardia permanente, diurna
y nocturna, en el Establecimiento,que les proporcionará los alimentos.
Art. 28.Los dos internos serán nombrados por el Decano de la Facultad de
Medicina, en la forma acostumbrada.
CAPITULO X
DE LA BOTICA
Art. 29. La Hermana Boticaria tiene á su cargo la provisión de todos los
medicamentos, los que debe distribuir con sujeción estricta á las recetas del
médico, llevando un libro de las medicinas que ingresen, y comprobando los
consumos con las recetas del Cuerpo Médico. Sus labores están sujetas á la
inspección de los médicos de la casa y á la del Inspector de Boticas rentado
por la Beneficencia.

99

Santiago Stucchi Portocarrero

CAPITULO XI
DEL GABINETE ELÉCTRICO y ARsENAL QUIRÚRGICO

Art. 30. Esta dependencia correrá á cargo de un médico nombrado como
los del Establecimiento, con los requisitos de ellos y cuyas atribuciones son:
l.ª Asistir al Gabinete todos los días, no feriados, en las horas que se
señalarán por el Jefe del servicio médico, según las estaciones del año, á fin de
evitar los inconvenientes de la humedad atmosférica.
2.ª Practicar las aplicaciones eléctricas17 que ordenen los médicos de cada
Departamento del Establecimiento, y los de los restantes Establecimientos de
Caridad sostenidos por la Sociedad de Beneficencia de Lima, cumplíendo
estricta.mente los formularios impresos que siempre deben estar firmados por
el médico tratante.
3. ª Vigilar la buena conservación y aseo de los aparatos del Gabinete
Eléctrico y del Arsenal Quirúrgico.
4.ª Llevar una estadística detallada de las aplicaciones que hiciese.
5.ª Exigirá los enfermos que provengan de los Hospitales, el V°. Bº. del
Inspector en la órden firmada por el médico.
6. ªElevar, anualmente, al jefe del servicio médico una memoria acompañada
de la Estadística, proponiendo las indicaciones para el mejoramiento del servicio
y elevando los pedidos de repuestos y adquisiciones que deben hacerse.

CAPITULO XII
DEL SERVICIO HIDROTEAAPICO

Art. 31. El Departamento de Baños, para cada sexo, correrá á cargo de
las Hermanas de Caridad exclusivamente,_para.las.mujeres,y~de~-empleado
para los hombres.
Son obligaciones del empleado y Hermanas:
l.ª Practicar, á las horas designadas,
hidroterápicas ordenadas por los médicos.

las

diversas

aplicaciones

2.ª Vigilar, ayudado por los guaxdianes de cada sección, la aplicación
diaria de los baños generales para los enfermos.
3. ª Cuidar y tener en buen estado el material de su servicio.
4. ª Dedicarse, exclusivamente,

á las atenciones de su cargo.

17 No deben confundirse con el electrochoque,método introducido recién en 1933.

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Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

CAPITULO XIII

DE LA ENFERMERíA
Art. 32. En cada Departamento, en las mejores condiciones posibles
de aislamiento, habrá una Enfermería en la que serán asistidos todos los
enagenados que padezcan de afecciones intercurrentes, internas o quirúrgicas,
á cargo del enfermero, que obedecerá las prescripciones y órdenes de los
médicos y de los internos.
Art. 33. La Hermana de cada Departamento dirigirá inmediatamente la
respectiva enfermería.
Art. 34. El enfermero estará constantemente cerca de los pacientes, se
encargará de darles sus alimentos y bebidas, anotará las novedades que
observe, tomará las temperaturas á las horas que se le indique, y no podrá
abandonar su servicio antes de que llegue su reemplazo. El enfermero ayudará
á los médicos en las autopsias.

CAPITULO XIV

DE LOS ENAGENADOS
Art. 35. En el Hospital de Insanos solo se admitirá á los que hubiesen sido
clasificados como tales, y en ningún caso á las personas que, estando en el uso
completo de su razón, se quiera ponerlos allí por vía de corrección.
Art. 36. La dirección de la asistencia y del sistema de tratamiento de cada
insano corresponde solo al médico titular de cada Departamento, el que
designará el salón sección en que debe ser colocado.
ó

Art. 37. Los insanos podrán ser pensionistas gratuitos. Los primeros serán
de dos clases: de primera, abonando sesenta soles mensuales, y de segunda,
treinta soles mensuales.
ó

Art. 38. Son pensionistas para los derechos del Manicomio:
1. º Los que contraten con el Inspector del Hospicio.
2.0 Los clérigos, frailes y monjas.
3.0 Los enjuiciados y rematados.
4.º Los empleados titulares del Estado.
5.0 Los enfermos remitidos de fuera de Lima.
6.º Los extrangeros que tienen Beneficencia de su nacionalidad.
7.º Los que tienen bienes ocultos

ó

que les estén usurpados.

101

Santiago Stucchi Portocarrero
Art. 39. El tutor, apoderado 6 representante de cada pensionista debe
presentar un fiador, á satisfacción del Inspector del Establecimiento, que
garantice el pago exacto y adelantado de la pensión, debiendo firmar un
documento especial por duplicado.
Art. 40. Los enfermos cuyas pensiones no se abonen durante tres meses
consecutivos pasarán, de hecho, á la sección de gratuitos, prévio aviso de la
Inspección sus personeros.
á

Art. 41. El Establecimiento asiste y alimenta los pensionistas, que serán
vestidos por sus familias, las que también deben cuidar del lavado y renovación
de la ropa de uso. También se les proporcionará muebles y utensilios, salvo el
caso que las familias los envíen voluntariamente.
á

Art. 42. A cada enfermo gratuito se le proveerá de una cama y de todas las
vasijas y útiles indispensables, así corno del vestuario, calzado, ropa de cama, etc.,
que serán renovados periódicamente, conforme á los presupuestos de la casa.

CAPITULO XV
DE LA ADMISIÓN DE LOS ENAGENADOS

Art. 43. Corno para los hospitales comunes, hay admisiones ordinarias y
urgentes.
Art. 44. La solicitud de admisión ara todo enfermo, firmada por un
miembro cercano de la familia, debe ser dirigida al Director de la Sociedad y
estar acompañada de un certificado, según formula impresa, firmado por dos
médicos, cuando más cuarenta y ocho horas antes. En la solicitud de admisión
de un gratuito, se acompañará otro certificado del Cura de la Parroquia y de dos
vecinos garantizando la indigencia, así corno la permanencia en la provincia
de LIMApor más de dos años.
Art. 45. No será recibido ningún enagenado que no sea conducido al
Establecimiento,~11or~uapadres, hijos,herrnanos~cónyuge,Jutor~ó~quien tenqa,
personería sobre el enfermo. Tampoco se recibirá al insano, aunque provenga
de la autoridad de policía, si no se acompaña el certificado médico.
Art. 46. Los conductores del paciente están obligados traer una relación
escrita de todo lo que hayan observado en él, ó contestar de palabra
las
preguntas que se les hagan conforme al formulario establecido.
á

á

á

Art. 4 7. El Jefe del servicio médico, ó en su defecto el interno que haga
la admisión, está obligado hacer asentar ó sentar él mismo la entrada en el
registro que se abrirá al efecto, en el que se copiarán los documentos de la
admisión y las contestaciones dadas al formulario de preguntas.
á

102

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
Art. 48. Hecha la admisión la comunicará inmediatamente á la Superiora
del Establecimiento, para que ésta lo avise al encargado de llevar el libro de
su movilidad y á las demás dependencias.
Art. 49. El Jefe del servicio médico será el único que designe el cuartel que
deben ocupar los enfermos; pero en su ausencia podrá hacerlo el interno de
una manera provisional.
Art. SO. La autoridad de Policía, puede solicitar la admisión de un enagenado
siempre que acompañe, firmado por dos médicos de policía, el formulario
modelo, y solo remitirá al enfermo cuando se le anuncie por la Dirección el
decreto de admisión.
Art. 51. En casos muy graves, cuando hay peligro inminente para el
enfermo ó para los que le rodean, el Inspector del Establecimiento puede
ordenar la inmediata admisión, siempre que se le presenten los certificados
médicos, y sin perjuicio de tramitar después el respectivo expediente de
admisión.

CAPITULO XVl
DE LOS DEPARTAMENTOSDE HOMBRES Y MUJERES

Art. 52. La Hermana ó Hermanas designadas por la Superiora están---encargadas del cuidado de los enfermos y de su alimentación é higiene,
limpieza y renovación de sus ropas, aseo del local y de todo lo concerniente
á los especiales fines caritativos de la institución, en cada uno de los grandes
Departamentos del Establecimiento.
Art. 53. Las Hermanas de Caridad no son responsables de las faltas ú
omisiones del servicio médico y de vigilancia, que funciona con completa
independencia de ellas.
Art.54.Corresponde

á las Hermanas de cada Departamento:

l.º Suministrar con toda exactitud y puntualidad las medicinas prescritas
para los enfermos.
2.° Cumplir extrictamente las medidas indicadas por los médicos respecto
á los enfermos.
3.º Cuidar del aseo y limpieza de las salas.
4.0 Ordenar y vigilar el cambio, cuando menos semanal, de las ropas de
cama é internas de cada enfermo.

5.º Inspeccionar la calidad de los alimentos y presidir su distribución.

103

Santiago Stucchi Portocarrero
6.0 Procurar con todo empeño que los enfermos estén constantemente
limpios y sean tratados con afecto, sin obligarlos á prácticas religiosas que
ellos no acepten.
7. 0 Acompañar á los médicos en las visitas.
8.0 Dar á los guardianes y empleados de cada Departamento,
oportunamente, las órdenes más convenientes para el mejor servicio.
9.0 Impedir que los enfermos sean maltratados de palabra 6 de hecho por
los guardianes ú otros enfermeros.
10.º Dar cuenta á los médicos de las novedades ú ocurrencias del
Departamento, ó de las faltas que observaren en el servicio y en los turnos de
guardia de los enfermos.
11. º Las Hermanas deben velar rigurosamente para que los enfermos
gocen toda la libertad de acción y de movimiento compatibles con este
Reglamento.

CAPITULO XVII
DE LA PERMANENCIAY SALIDA DE LosENFERMOs

Art. 55. Los insanos permanecerán en el Establecimiento hasta que los
médicos titulares, en su Departamento, ordenen por escrito la salida.
·
Art. 56. El médico titular de cada Departamento, ordenará la salida en los
casos siguientes:
1. º Cuando hayan desaparecido los síntomas de la afección mental.
2.º Cuando el enfermo tenga familia y su estado mental no imponga la
necesidad de la reclusión y aislamiento.
3.º Cuando lo soliciten las personas que tengan derecho de tutela sobre
el paciente, aun cuando la curación no esté terminada. En este caso el médico
hará sus observaciones por escrito, y las elevará al Inspector para que la
Dirección proceda como estimare conveniente.
4.º Cuando la reclusión sea resultado de error ó malicia, una vez
comprobada la integridad mental del recluso, siempre con intervención del
Inspector, quien lo comunicará a la Dirección.
Art. 57. Las salidas pueden ser temporales autorizadas por el médico
titular, determinándose su duración. Vencido este plazo se dará por salido
definitivamente al enfermo, y para su reingreso se seguirán nuevamente los
trámites que para la admisión.

104

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

CAPITULO XVIII
DE LAS VISITAS y PASEOS

Art. 58. Los domingos y jueves, de doce dos de la tarde, se admitirá la
visita de los parientes, guardadores ó encargados de los amentes, excepto
el caso en que el médico lo prohiba para ellos. Esta visita se recibirá en el
parlatorio y estará presente una Hermana, el interno ó un guardián, debiendo
las visitas conformarse, en cuanto á la forma y duración, á las prescripciones
del médico, hechas por conducto del interno.
á

Art. 59. Es prohibido conversar en alta voz con el paciente, ni menos hacer
mensión alguna de su estado. Es también prohibido á los visitantes dar cosa
alguna á los enagenados, sin el correspondiente permiso.
Art. 60. Los permisos para recibir visitas los dará por escrito solo el médico
titular del Departamento.
Art. 61. En muy señalados casos, y solo con acuerdo del Cuerpo médico,
los parientes de los pensionistas pueden sacará paseo sus deudos, tomando
las debidas precauciones.
á

Art. 62. El médico titular de cada Departamento, cuando lo juzgue
conveniente, puede hacer salir
paseo, acompañados de los respectivos
guardianes, á los enfermos que lo necesiten como medio curativo.
á

Art. 63. Queda absoluta y terminantemente prohibida la salida momentánea
ó temporal de los enfermos, con otro fin distinto de su curación. Cuando sea
necesario dedicar al enfermo las faenas agrícolas fuera del Establecimiento,
será indispensable la órden del médico titular del Departamento.
á

CAPITULO XIX
DE LA DISTRIBUCIÓNDEL TIEMPO

Art. 64. Tanto en el Departamento de Hombres como en el de las Mujeres
se observará la siguiente distribución del tiempo:
De 1 º de Noviembre á 1 º de Mayo:
5.30. a.m. Prevención general, repique campana.- Deben levantarse todos
los empleados.- El enfermero de guardia nocturna debe dar parte por escrito
al Jefe de Guardianes.- Distribución de los puestos de guardia para el servicio
diurno.
6. h. a. m. Segundo repique.- Deben levantarse todos los enfermos, con
excepción de los que se sienten mal, ó hayan pasado mala noche con fiebre, etc.

105

Santiago Stucchí Portocarrero
7. h. a.m. Desayuno.
7 .30. " "Ejercicio de gimnasia y marchas.
8. h. " " Distribución de remedios.- Visita médica.
10. h. " "Almuerzo. Descanso - Lectura - Música - Juegos diversos Trabajo manual.
1. h. p.rn, Distribución de remedios.
l. 30." "Baños generales y especiales paralos gratuitos.
3. h. " "Distribución de remedios -Aplicaciones eléctricas.
4. 30. ~ "Comida - Distribución de remedios,
5. 30. ""Marchas- Gimnasia-Descanso.
7. 30. " "Distribución remedios - Repique: Acostarse.
10. """Visita de las salas por el guardián de servicio nocturno.
12. """Id
id id id
2."" "Id id id id
4. " " " Id id id id
De 1 ºde Mayo á 31 de Octubre.
Todo el servicio se hará media hora más tarde.

CAPÍTULO XX
DEL TRABAJO, EJERCICIO, OCUPACIONES
Y DISTRACCIONES DE LOS ENAGENADOS

Art. 65. El trabajo manual es un medio de distracción y tratamiento para
todos los enfermos, sin distinción de condiciones y clases.
Art. 66. Las horas y clase de trabajo para cada enfermo serán señaladas
por los médicos.
Art. 67. Diariamente, dos veces, todos los enfermos designados por el
médico practicarán de 15 á 20 minutos ejercicios de marcha y gimnasia
muscular de salón.
Art. 68. La lectura, en común ó privadamente,
en voz alta ó
mentalmente, solo se permitirá á los enfermos que designe el médico, el
que tendrá especial cuidado en vigilar la clase de lectura conveniente á
cada paciente.
Art. 69. Los juegos de salón (ajedrez, damas, etc.) y los corporales (billar,
pelota, etc.) se permitirán solo á los enfermos que designe el médico del
Departamento.
Art. 70. En el Departamento de mugeres el trabajo manual (costura,
bordado, etc.) los ejercicios, ocupaciones y distracciones serán apropiadas
su sexo, y siempre exclusivamente designadas por el médico.
á

106

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

CAPITULO XXI
DEL RÉGIMEN ALIMENTICIO

Art. 71. El régimen alimenticio general será fijado por acuerdo del Cuerpo
médico, y para la modificación de la tabla dietaría se necesita la aprobación
del Inspector.
Art. 72. La carne, pan, arroz, menestras, fideos, papas, leche, legumbres y
verduras constituirán la base del régimen alimenticio ordinario.
Art. 73. Las sobrerraciones ó extras de pescado, aves, carnes especiales,
huevos, chocolate, vino, dulces, etc. serán prescritas por el médico.
Art. 7 4. Las comidas se servirán en los Refectorios Generales, salvo el caso
en que, por prescripción médica, ciertos enfermos deban tomar sus alimentos
aislados.
Art. 75. El régimen alimenticio no puede ser modificado individualmente,
salvo prescripción médica.
Art. 76. Los pensionistas, según su categoría,
especialmente preparados.

recibirán sus alimentos

CAPITULO XXII
Art. 77. Las defunciones de los enfermos serán comprobadas por el médico
ó por el interno de guardia.
Art. 78. Los cadáveres serán inmediatamente trasladados al depósito
fúnebre del Establecimiento, procurando dar aviso á los parientes, deudos
apoderados, los que pueden disponer la inhumación particular.

ó

Art. 79. Las autopsias solo se harán cuando sean necesarias, y no se opongan
. á ellas los dolientes. Los resultados se consignarán en un libro especial.

CAPITULO XXIII

DE ENFERMEROS

ó

GUARDIANES

Art. 80. El jefe de Guardianes tiene bajo sus ordenes y es responsable del
servicio de los guardianes de primera y segunda clase.
Art. 81. El médico titular distribuirá los guardianes, según sus aptitudes, en
las diversas salas ó secciones del Departamento.

107

Santiago Stucchi Portocarrero
Art. 82. Estos empleados se turnarán en guardias de día y de noche, según
el rol y distribución de puestos acordado por el médico.
Art. 83. Los guardianes tendrán derecho en el mes dos veces, á veinticuatro
horas de licencia para permanecer fuera del Hospicio. El turno lo señalará el
médico titular, y en ausencia de éste la Superiora.
Art. 84. Las faltas comunes de los guardianes se castigarán con
reconvención, ó expulsión, á juicio del Inspector, quien cuando fuere preciso,
podrá remitirlos á la Policía para pena correccional.
Art.85. Ningún guardián podrá abandonar la vigilancia de sus pacientes,
por causas necesarias, sin prevenirlo al guardián de su cuartel más inmediato.
Art. 86. Los guardianes dormirán en la noche en sus respectivos cuarteles,
en el sitio en donde puedan mejor ejercer su vigilancia.

Art. 87. Los guardianes deben fijar su atención en todo lo que digan ú
observen en los pacientes, á fin de comunicarlo al interno ó al médico.
Art. 88. Los guardianes están encargados de cumplir las prescripciones
del médico respecto al tratamiento de los pacientes, cuidando de observar
y comunicarle los efectos que produzcan en los enfermos los medios
empleados.
Art. 89. Los guardianes ayudarán al bañero en la administración de los
baños de aseo y medicinales de los enfermos de su sección.
Art. 90. Los guardianes, finalmente, son los encargados del servicio
higiénico y de la policía de su respectivo cuartel, para lo cual no podrán
servirse de ningún paciente sin previo consentimiento del médico.
Art. 91. Los guardianes cuidarán de no reir en presencia de los pacientes,
de no hablar de sus males en presencia de extraños, y de no contradecirles
sino por medio de las más suaves persuasiones.
Art. 92. Durante la visita los guardianes no abandonarán sus puestos sino
cuando los llame el médico y harán guardar durante ella el más profundo
silencio.
Art. 93. Los guardianes, cada ocho días, han de hacer administrar á sus
enfermos un baño de limpieza, y hacerles cortar el pelo y afeitar por el barbero.
Art. 94. Tendrán además las siguientes obligaciones:
l.ª Velar por el aseo del vestido y la álimentación, é impedir los daños
que puedan hacerse ó las tentativas de evasión de cada uno de los pacientes
confiados á su cuidado.
2.ª Vigilar constantemente los enfermos y auxiliarlos, en la mañana, al
vestirse, en las horas de refectorio al comer, y en la noche al desnudarse.
3.ª Impedir la conversación entre uno y otro paciente, los gritos, las
vociferaciones y los actos de mano de los unos contra los otros.

108

. .1.

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
4.ª Emplear siempre la persuasión y la dulzura, sin injuriar ni maltratar á
sus pacientes, de obra ó de palabra.
Art. 95. Los guardianes, ni su jefe, podrán, en ningún caso, encerrar a un
paciente en una celda, ni emplear medio alguno de contención ó reclusión que
no hubiere sido autorizado por el médico.
Art. 96. En el Departamento de mujeres habrá por ahora nueve guardianas,
rigiendo para ellas las disposiciones consignadas en los anteriores artículos.
Art. 97. Los guardianes usarán un modesto uniforme, consistente en una
blusa ó saco que les dará la Casa, y una gorra enfundada con tela blanca,
llevando sobre la visera una G de 5 centímetros como inicial de su cargo.
Estarán provistos de un pito que, con toques convencionales, les ervirá para
reunión y llamamiento al Jefe. Las guardianas llevarán por todo distintivo una
cinta azul con medallón de la Virgen María.

CAPITULO XXN
DE LA DISCIPLINA

Art. 98. Los empleados y sirvientes que desatiendan el cumplimiento de
sus obligaciones ó cometan alguna falta de subordinación, serán amonestados,
multados ó expulsados cuando el Inspector lo determinare así atendiendo á la
gravedad del caso.
Art. 99. El que se ausente del Hospicio, sin causa suficiente ni previa
licencia, perderá la sexta parte de sus sueldo por la ausencia de un día; la
tercera por dos días, y la mitad por ausencia de tres días, maximun de falta
tolerable. Estos descuentos se repartirán mensualmente entre los que presten
el servicio del castigado.
Art. 1 OO. Por las demás faltas en que incurran los empleados y sirvientes
sufrirán la pena que les imponga el inspector ó la Superiora, ó serán entregados
á la autoridad pública si el caso lo requiriere.
Art. 101. El médico titular, cuando lo juzgue conveniente, puede pedir
la separación de todo empleado subalterno que no sea de su satisfacción ó
confianza, ó que incurra en alguna falta grave.
Art. 102. Es prohibida toda comunicación entre ambos sexos, tanto entre
los enfermos como entre los empleados; así como también que puedan entrar
en la Botica, Despensa y Cocina.

109

Santiago Stucchí Portocarrero

CAPITULO XXV
DE LA RoPERíA Y DESPENSA

J\rt. 103.La Superiora designará las Hermanas que deben encargarse de
estas dependencias, y cuidará que llenen en toda su extensión los deberes
anexos á cada uno de estos cargos.
J\rt. 104.LaRopera tendrá á su cargo todo el material del Establecimiento,
y bajo su inmediata dependencia al colchonero,lavanderas y costureras.
J\rt. 105.Son sus obligaciones:
1. ºTendrá especial cuidado de conservar los repuestos bien arreglados y
en perfecto estado de limpieza.
2.º Llevará un libro de alta y baja de las prendas de ropería, y manifestará
los consumos de estas prendas.
J\rt. 106.Ladespensera tendrá a su cargo todos los artículos de subsistencia,
los enseres de la despensa y útiles de mesa y de cocina, y bajo su dependencia
inmediata á los cocineros.
J\rt. 107.Son sus obligaciones:
1. º Mantener provista la Despensa de los artículos necesarios, cuidar que
los alimentos sean de buena calidad, que estén bien condimentados y que se
distribuyan á las horas señaladas, cubriendo las papeletas que se le presenten.
2~ º Debe llevar un libro de los artículos que ingresen y de los consumos
que se hagan, documentando estos con los correspondientes estados.
J\rt. 108. La Hermana encargada de la Despensa y Cocina procurará
cumplir estrictamente, en la composición y cantidad, el dietario aprobado
para el Establecimiento.
CAPITULO_XXVI
DEL PORTERO

J\rt. 109. El portero estará constantemente al cuidado de la puerta
principal, la que se abrirá á las seis de la mañana y cerrará á las siete de la
noche; pudiendo dar entrada hasta las diez de la noche, únicamente al médico
é interno de guardia.
Art. 11 O. Son sus obligaciones: .
1 º Debe velar que no se saque cosa alguna del Establecimiento, que no
salgan los amentes, que á éstos no se les introduzca ninguna provisión sin
conocimiento de la Superiora.

110

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
2º Debe recojer las papeletas de salida de los enfermos y llevar una
relación del movimiento que ha de elevar al Inspector.
Art. 111. Los sirvientes, que serán dos, llenarán todas las funciones que les
encomienden las Hermanas, bajo cuya inmediata dependencia se hayan.
Art. 112. El jardinero cumplirá los deberes a su cargo bajo la vigilancia de
la Superiora.

CAPITULO XXVII
DEL PERSONAL y

sus

HABERES

Art.113. El Inspector tiene bajo sus órdenes, conforme á las disposiciones
de este Reglamento, el siguiente personal con los haberes que se indican:
HERMANASDE CARIDAD
Una Hermana Superiora.

"

para la Botica.

"

"

" Despensa y Cocina.

"

"

" dpto. de Hombres,

"

"

" el de Mujeres,

"

"

" Lavandería y Baños.

Con el sueldo de su contrata - Al mes cada una

$ 15 60

PERSONAL MÉDICO
Dos médicos titulares, cada uno
Dos

"

Un

.

$ 80 ..

auxiliares, cada uno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . " 51 ..
para el servicio eléctrico

"51 ..

Dos internos, inclusive ración, cada uno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . " 33 30
PERSONAL RELIGIOSO
Un Capellán

$ 56 ..

PERSONAL ECONÓMICO
Un Tenedor de libros

$ .. . .

111

Santiago Stucchi Portocarrero
DEPARTAMENTO DE HOMBRES
Un jefe de guardianes . .. . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

$ 40 ..

" bañero

" 30 ..

"

barbero . .. .. .. .. .. .. .. . .. .. .. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. .. .. .. . ..... " 30 ..

"

enfermero

" 30 ..

Seis guardianes de 1 ª clase, cada uno
Dos

id.

" 25 ..

de 2ª clase, cada uno

,

" 18 ..

Gratificación por guardia nocturna, al mes

" 15 ..

DEPARTAMENTO DE MUJERES
Nueve guardianas, cada una

~

~ .. ··~····

_

$ 12 ..

EMPLEADOS SUB.ALTERNOS

Un portero . . .. .. .. . .. . .. . .. . .. . .. . .. . .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . . .. . ..

.. .. .. .. $ 20 ..

Un jardinero

"20 ..

Dos lavanderas, cada una

"12 ..

Un cocinero . .. .. .. . . .. .. . .. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . .. .. .. . .. .. .. .. .. ..

" 30 ..

Dos ayudantes de cocina, cada uno .. .. ..

" 18 ..

..

Dos sirvientes, cada uno

.

DISPOSICIONES

GENERALES

Art. 114. Las personas extrañas al Establecimiento no podrán visitarlo,
siendo prohibido todo permiso de visita, salvo cuando el Director 6 Inspector
acompañen
los particulares á quienes estimaren dignos de esa atención.
Quedan exceptuados de la prohibición los Ministros de Estado, el Prefecto
de Lima y autoridades de Policía, los socios de Beneficencia, y los médicos
nacionales y extrangeros.
á

Art. 115. Es prohibido
firmar documento alguno

á

á

las familias de los insanos 6 á los empleados hacer
los enfermos.

Art. 116. Todas las cartas que se dirijan los enfermos 6 que ellos escriban
serán leídas por el médico del Departamento, y solo seguirán su curso cuando
tengan su V° Bº.
á

112

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
Art. 117.Es prohibida la introducción de comestibles, bebidas espirituosas,
instrumentos, libros, periódicos, etc., salvo permiso del médico titular de cada
Departamento.
Art. 118. Los enfermos no pueden tener dinero á su disposición, ni prenda
objeto alguno de valor ó peligroso. La Superiora conservará en depósito lo
que se encontrare en poder de un enfermo.
ú

Art. 119. Es prohibido á la servidumbre del asilo recibir dinero bajo
pretexto alguno, sea como remuneración ó gratificación de servicios, ó como
depósito para gastos menudos de un alienado.

Lima,]unio 30 de 1897.
En cumplimiento del acuerdo de la Junta Particular del 29 de Mayo, y
decreto de esta Dirección de 31 del mismo, en mérito de los cuales se mandó
poner en vigencia, provisionalmente, por un año, á propuesta del señor don
Pedro D. Gallagher, el proyecto de Reglamento para el Hospicio de Insanos,
redactado por la comisión de los médicos del Establecimiento doctores
Manuel A. Muñíz y Eduardo Sánchez Concha, en 17 de Mayo de 1894, con las
modificaciones propuestas por la comisión especial de los señores Socios
doctor Manuel T. Espinoza, doctor ArístidesV. de Velazco y don.Manuel J. San
Martín, en 30 de Junio del propio año; imprímase, concordando préviamente
el señor Sub-Inspector don Ricardo Palma, encargado de la inspección, los
artículos del proyecto primitivo, con las modificaciones posteriores; regístrese
en la Contaduría General y póngase en vigencia á partir del 1 º de Julio entrante.
Tómese razón.
D. M. Ar.MENARA

E.E.CARRILLO
Secretario.

113

ANEXO 3

Reglamento interno del Asilo Colonia de
Alienados de la Magdalenta (1919)
CAPITULO!
Art. 1 o - El Asilo Colonia de la Magdalena esta destinado exC:lusivamente
a la asistencia y tratamiento de los sujetos de ambos sexos que padezcan de
cualquier forma de alienación mental. (Art. l º,Cap. l ºdel Reglamento Orgánico
del Asilo).

CAPITULO II

DEL lNsPECTOR
Art. 2º - El Inspector del Asilo es el jefe directo del establecimiento.
Art. 3° - Son atribuciones del Inspector:
1 º.- Cumplir y hacer cumplir las disposiciones de este Reglamento y las
que le fueren comunicadas por la Dirección de la Sociedad de Beneficencia.
2°.- Dictar las providencias que considere oportunas para la mas esmerada
asistencia de los enfermos.
3º.- Vigilar el estricto cumplimiento de las atribuciones que señala este
Reglamento al personal del.ASilo.
4°.- Formular las ternas necesarias para el nombramiento de Médico
Residente y de médicos jefes de servicio. En estas ternas sólo podrán figurar
médicos especialistas y serán preferidos en ellas los antiguos internos del
Asilo.
5°.- Formular las ternas para la provisión de los cargos de médicos jefes
de Laboratorio y ayudantes de Laboratorios, así como para el odontólogo del
Asilo.
6º.- Formular las ternas necesarias para la provisión del cargo de capellán
del Asilo.

114

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

7º.- Nombrar y remover, cuando fuere necesario, á los demás empleados.
8º.- Conceder licencia, hasta por un mes, á los médicos é internos y al
capellán y, por el tiempo que juzgue conveniente, á los empleados cuya
designación le está encomendada.
9°.- Acordar, con la Superiora y con el Médico Residente los gastos
ordinarios que deban hacerse, elevando mensualmente á la Dirección, los
respectivos presupuestos.
10º.- Consultar los gastos extraordinarios y fijar las bases para las
contratas de obras nuevas, proyectadas de acuerdo con el Médico Residente ó
con los médicos jefes de servicio; asi como para cualquiera otro objeto que sea
materia de presupuesto especial.
11º.-Vigilar, de acuerdo con el Médico Residente, que el importe de los
presupuestos decretados tenga justa y económica inversión, pudiendo reducir
ó suprimir cualquier gasto de los ordinarios, en caso de considerarlo superfluo
ó excesivo, así como también que se realicen esos gastos si es insuficiente la
cantidad presupuestada.
12º.- Invertir hasta la suma de cien soles mensuales en atenciones urgentes

y extraordinarias, sin necesidad de previa autorización de la Dirección de la

Sociedad de Beneficencia.

13º.- Examinar las cuentas y planillas de gastos, las que deberán llevar su
Vº.Bº.
14°.-Establecer, de acuerdo con el cuerpo médico del Asilo, las industrias
que crea conveniente.
15º.- Remitir á la Dirección, mensualmente, un estado comprensivo de
cuanto haya ocurrido en el Establecimiento.
16º.- Dar cuenta á la Sociedad de Beneficencia, anualmente, de la marcha
del Establecimiento, insinuando las reformas que, de acuerdo con el cuerpo
médico, deba recomendar en beneficio del Asilo.
17º.- Ordenar la admisión de los enfermos pensionistas y gratuitos.
18º.- Elevar la Dirección parte semanal de la asistencia de los médicos é
internos.
á

19º.- Reunirá los médicos en Junta cuando lo crea necesario.
20º.- Comunicar á la Dirección, para los reclamos á que hubiere lugar, los
casos en que los enfermos gratuitos tengan bienes ó institución protectora que
pueda y deba sostenerlos en condición de pensionistas.
21 º .- El Inspector saliente entregará el Asilo al Socio de Beneficencia que
le reemplace en el cargo, bajo de inventario, cuyo documento se extenderá
por duplicado, y será firmado por ambos y del cual una copia será enviada
á la Dirección de la Sociedad, quedando la segunda copia archivada en el
Establecimiento.

115

Santiago Stucchi Portocarrero

CAPITULO III
DE LA SUPERIORA

.Art. 4 º - El régimen administrativo y económico corre á cargo de la Superiora
de las Hermanas de Caridad que asisten en el Asilo, siendo potestativo de ella
designar ó sustituir á las Hermanas encargadas de las diversas dependencias
del Asilo .
.Art. Sº - La Superiora depende
órdenes cumplirá puntualmente .
.Art. 6º - Son atribuciones

inmediatamente

del Inspector,

cuyas

de la Superiora:

1.- Cumplir y hacer cumplir álos empleados que esten bajo sudependencia
las prescripciones de este Reglamento.
2.- Proveer al Establecimiento de cuanto hubiese menester, adquiriendo
los artículos que se necesitaren para la mejor marcha del Asilo.
3.- Examinar los estados que se pasen, el número y calidad de las raciones
que se hubiese pedido, asi como los libramientos contra la Roperia y Botica,
confrontándolos con los documentos respectivos.
4.- Formar el presupuesto de los gastos ordinarios que, por disposición del
Inspector, deben hacerse cada mes y á cuya formación se refiere el § 9° del ArJ.
3° del presente Reglamento.
-5.- Rendir cuenta documentada de los ingresos y egresos presupuestos, y
de los gastos extraordinarios que hubiese mandado ejecutar el Inspector.
6.- Nombrará los sirvientes y lavanderas.
7 .- Responder por todas las existencias del Establecimiento
le sean entregados.

y fondos que

8.- Cuidar de la capilla, de sus útiles y ornamentos.
9.- Para la contratación de artículos y· demás encargos se valdrá del
Tenedor de Libios, cuando asi lo estime conveniente.

CAPITULON
DEL SERVICIO MÉDICO

Art. 7° - Son atribuciones de los médicos jefes de servicio:
1.- Visitar, diariamente, en las mañanas, el servicio de su cargo, sin
perjuicio de las visitas .de urgencia, elevando un parte diario del movimiento
de enfermos y de las ocurrencias del servicio.
2.- Concurrirá las reuniones semanales del cuerpo médico del Asilo, las
que tendrán por objeto discutir las observaciones recogidas y acordar las
medidas indispensables para la mejor marcha del establecimiento.

116

Loquerlas, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
3.- Velar por el cumplimiento de los artículos, de este Regla.mento relativos
al servicio médico.
4.- Llevar el registro médico de su servicio.
5.- Expedir las ordenes de salida y de licencia.
6.- Indicar los enfermos que puedan ser visitados por sus parientes y
amigos.
7 .- Distribuir el servicio diurno y nocturno de enfermeros en los pabellones
de su servicio médico.
8.- Formular, diaria.mente, el régimen de asistencia de los enfermos del
servicio.
9.- Consultar los enfermeros y empleados cuya conducta ó cuya falta de
cumplimiento de las prescripciones médicas le hiciere elemento nocivo
la
buena asistencia.
á

á

10.- Firmar los certificados de defunción y los estados mensuales que
cada servicio deberá pasar la Inspección del Asilo y la Municipalidad.
á

á

11.- Redactar, anualmente, una Memoria relativa al servicio, la cual será
enviada al Inspector.
12.- Organizar los servicios en armonía con los progresos de la ciencia y
la técnica de los Asilos de Alienados.
Art. 8° - Son atribuciones del Médico Residente.
1.- Ejercer la vigilancia general del Asilo, teniendo la responsabilidad del
funciona.miento de todos los servicios.
2.- Vivir en el Asilo, que le proporcionará casa y alimentación ó una
retribución proporcionada para ésta.
3.-Tener bajo su inmediata dependencia, como médico jefe, el servicio de
admisión y observación de ambas secciones y la distribución de enfermos en
los diferentes servicios.
4.- Ejercer vigilancia en los diferentes servicios con el objeto de controlar
el mejor cumplimiento de las prescripciones médicas en cada uno de ellos.
5.- Hacer cumplir en el Asilo los acuerdos del cuerpo médico.
6.-Atender las llamadas de urgencia, asi como las consultas que le haga el
interno de guardia ó un miembro cualquiera del personal de asistencia.
7 .- Velar por la disciplina del establecimiento.
8.- Llevar la correspondencia científica del Asilo.
9.- Ejercer el control administrativo
del art. 3º del Cap. II de este Reglamento.

á

que hacen referencia el§ 9 y el§ 11

Art. 9º - Los internos serán nombrados por el Decano de la facultad de
Medicina, en la forma acostumbrada.
Art. 10.- Habrá un interno por cada uno de los cinco servicios, el cual
llenará las funciones siguientes:

117

Santiago Stucchi Portocarrero

1 ... Acompañará al médico jefe del servicio en la visita diaria, llevando el
recetario en el cual anotará las prescripciones respectivas.
2.- Llevará con el día los registros médicos e historias clínicas del servicio.
3.- Cumplirá las obligaciones señaladas por el Reglamento de Internos de
Hospital de la Facultad de Medicina.
4.- Ayudará al jefe del Laboratorio anátomo-patológico en la práctica de
las autopsias que correspondan á su servicio, registrando los resultados en un
libro especial.
5.- Permanecer en el Asilo durante las 24 horas de su turno de guardia,
durante el cual deberá atender las llamadas de urgencia de los diversos
servicios.
6.-Vigilar,durante los turnos de guardia á que hace referencia el§ anterior,
los servicios de electroterapia, hidroterapia y mecanoterapia.
Art. 11.- El Laboratorio de Química, Anatomía Patológica y Bacteriología
constituye una dependencia del servicio médico, encargada de llevar á cabo
todas las investigaciones que el cuerpo médico considere necesarias.
Art. 12.- El Laboratorio á que se refiere el art. Anterior estará a cargo de un
médico jefe, nombrado por la Sociedad de Beneficencia en conformidad con
las prescripciones del presente Reglamento.
Art. 13.- Para figurar en las ternas de médico jefe del Laboratorio á que se
refieren los dos artículos anteriores se requiere comprobación de un periodo
mínimo de cinco años de dedicación investigaciones de laboratorio.
á

Art. 14.- Son atribuciones del jefe del Laboratorio de Química,Anatomía
Patológica y Bacteriología:

1.- Concurrir al Asilo,diariamente, en las mañanas.
2.- Verificar todas las investigaciones que le solicite el cuerpo médico.
3.- Practicar las autopsias acompañado del interno del servicio
correspondiente al occiso y anotar los resultados en un registro especial.
4.- Conservare incrementarla secciónanátomopatológicadel Museodel Asilo.
5.- Elevar anualmente á la Inspección una Memoria de Ia-marcha del ~
servicio y de las investigaciones practicadas.
Art. 15.- El Laboratorio de Psicología Experimental estará cargo del
Médico Residente, quien tendrá un médico ayudante cuyas atribuciones son
las siguientes:
á

1.- Concurrir, diariamente, al Asiloen las horas que el Laboratorio señalará
como de trabajo diario.
2.- Llevar á cabo las investigaciones y estudios que fueren solicitadas por
los médicos jefes de servicio.
3.- Redactar el protocolo de las diversas experimentaciones y organizar el
archivo correspondiente.

118

Loquerias. manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
4.- La mejor conservación del instrumental.
5.- Ayudar al Médico Residente en el estudio de enfermos que hubiere
sido solicitado por los jefes de servicio.
6.- Redactar anualmente la Memoria de los trabajos llevados á cabo en el
Laboratorio.
Art. 16.- El Gabinete antropológico estará, asimismo, á cargo del Médico
Residente, quien tendrá un médico ayudante cuyas atribuciones son las
siguientes:
1.- Concurrir diariamente al Asilo en las horas que el Gabinete señalará
como de trabajo diario.
2.- Llevar á cabo la identificación de los enfermos entrantes, con sujeción
al modelo de ficha de identificación adoptado por el Asilo.
3.- Encargarse de las labores de fotografía que pudieran ser reclamadas
por los diversos jefes de-servicio.
4.- Catalogar las fichas de identificación de enfermos.
5.-Llevar á cabo los estudios é investigaciones que le fueren encomendadas
por el médico jefe del Gabinete ó por los diversos jefes de servicio.
6 .- Redactar anualmente la memoria de la labor llevada á cabo por el
Gabinete.
Art. 17 .- El servicio odontológico del Asilo correrá á cargo de un cirujano
dentista elegido por la Sociedad de Beneficencia y cuyas atribuciones serán
las siguientes:
1.- Dar tres veces por semana una hora de consulta, sin perjuicio de
atender las llamadas de urgencia.
2.- Realizar todas las operaciones que requieran los enfermos y el personal
del Asilo.
3.- Llevar un registro en el cual anotará, las curaciones y operaciones que
hubiere llevado á cabo.
4.- Cuidar de la conservación del material y de solicitar de la Inspección
Jarenovación:necesaria.
5.- Elevará la Inspección una Memoria anual relativa á la marcha del servicio.
Art. 18.- Funcionará en el Asilo un Consultorio Psiquiátrico externo, en el
cual se dará consultas gratuitas de medicina mental y desde el cual se dirijirá
el tratamiento de los convalecientes pobres fuera del Asilo. Este servicio
correrá a cargo del Médico Residente, quien podrá solicitar, cuando lo crea
conveniente, los servicios de los otros médicos del establecimiento.

119

Santiago Stucchi Portocarrero

CAPITULO V
DEL SERVICIO RELIGIOSO

Art. 19.- Habrá un capellán en el Establecimiento, para atender al servicio
religioso. Son sus atribuciones:
1.- Vivir en el Asilo.
2 .- Celebrar todos los días una misa rezada en la Capilla del establecimiento.
3.- Auxiliar á los enfermos en sus últimos momentos, administrando los
sacramentos á aquellos cuyo estado mental lo permita.
4.- Cuidar que los cadáveresvayan convenientemente cubiertos, exigiendo
de la ropería las piezas necesarias para ese objeto.
5.- Dar parte á la Parroquia inmediatamente que ocurra el .fallecimiento de
algún enfermo.
6.- Dar conferencias, sobre temas morales y religiosos, á los enfermos,
cuando fuere solicitado por los médicos jefes de servicio.
7 .-Tener á su cargo los ornamentos, vasos sagrados y demás objetos del culto.
Art. 19ª- El capellán tiene derecho á alimentación y á cuidados médicos.
CAPITULO VI
DE LAS HERMANAS DE CARIDAD

Art. 20 - La Hermana ó Hermanas designadas por la Superiora están
encargadas del cuidado de los enfermos y de su alimentación, limpieza y
renovación de sus ropas, aseo del local y de todo lo concerniente á los especiales
fines de la institución, en cada uno de los servicios del establecimiento y, en
conformidad con las indicaciones de los médicos jefes de servicio.
Art. 21 - Las Hermanas de Caridad no son responsables de las faltas ú
omisiones del servicio médico y de la vigilancia, que funciona con completa
indiferencia de ellas.
Art. 22 - Corresponde á las Hermanas, en cada servicio del Asilo:
1 - Cuidar del aseo y limpieza de las salas y demás compartimentos de
cada pabellón.
2 - Ordenar y vigilar el cambio, cuando menos semanal, de las ropas de
cama é internas de cada enfermo.
3 - Procurar, con el mayor empeño, que los enfermos estén constantemente
limpios y sean tratados con afecto, sin obligarlos á prácticas religiosas que
ellos no acepten.
4 -Acompañar al médico jefe de servicio en la visita diaria de enfermos.

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Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

CAPITULO VlI
DEL TENEDOR DE LIBROS

Art. 23 - Son obligaciones del Tenedor de Libros:
1 - Llevar razón de los ingresos y de su distribución y aplicación,
arreglándose á los formularios que adopte el Inspector en el modo de llevar
los libros, así como en la manera de estampar los asientos y dar balance.
2 - Examinar y confrontar los partes y manifiestos.
3 - Llevar la estadística personal.
4 - Asentar las partidas de ingresos, consumos y exclusiones de las
dependencias.
5 -Tener al corriente el inventario general del Establecimiento.
6 - Dar en los libros un balance mensual de los ingresos y consumos.
7 -Totalizar la estadística personal y arreglar los estados que deben pasar
á la Dirección de la Sociedad de Beneficencia.
8 - Copiar los presupuestos, cuentas y planillas.
9 - Llevar los partes que deben pasarse á la Dirección y á la Contaduría.
1 O - Cuidar del Archivo y de la buena clasificación de los documentos.
11 - Llevar la correspondencia del Inspector.
12 - Desempeñar los encargos ó comisiones de la Superiora, dentro y
fuera del Establecimiento, siempre que ellos fueren compatibles con el cargo
que él desempeña.
13 - Pagar los presupuestos mensuales del cuerpo médico, con el Vº Bº del
Inspector.
14 - Permanecer en el establecimiento, cuando menos, de 8 á 11 a.m.
todos los dias de trabajo.
15 - Llevar con el dia los .siguientes libros:
a) - Movimiento diario.
b)-Estadística rnensual·y anual.
c) - Entradas.
d) - Indices alfabéticos.
e) - Copiador de correspondencia.
f) - Salidas.
g) - Defunciones.
h) - Planillas de pensionistas.
i) - Presupuestos.
j) - Pago del cuerpo médico.
1) - Cuentas.
rn) - Indice general.

121

Santiago Stucchi Portocarrero

CAPITULO VIII
DEL SER.VICIOFISIOTERAPICO

Art. 24 - Los servicios de Hidroterapia, Electro y Mecanoterapia estarán á
disposición de ambas secciones del Asilo y funcionarán diariamente.
Art. 25 - Estos servicios estarán á cargo de enfermeros de ambos sexos
bajo la vigilancia del interno de guardia. Son obligaciones de los enfermeros
adscritos á este servicio:
1 - Practicar, á las horas designadas, las aplicaciones que prescriban los
médicos jefes de servicio.
2 - Cuidar y mantener en buen estado el material del servicio.
3 - Dedicarse exclusivamente

á las atenciones de su cargo.

4 - Llevar una estadistica detallada de las aplicaciones que verifiquen.
Art. 26 ..;.. El Médico Residente tendrá la alta vigilancia y control de esta
dependencia y pasará un parte diario á la Inspección á la que elevará una
Memoria anual.

CAPITULO IX
DE LA BIBLIOTECA

Art. 27 - El Asilo contará con una Biblioteca dividida en dos secciones: una
destinada á los médicos y personal técnico del Establecimiento y una segunda
destinada á los enfermos.
Art. 28 - La Biblioteca estará á cargo del Médico Residente, quien tendrá á
su servicio un enfermero encargado de la catalogación, de la distribución de
libros á los enfermos y de la mejor conservación de los volúmenes.

CAPITULO X
DELA BOTICA

Art. 29 - La Hermana boticaria tiene á su cargo la provisión de todos los
medicamentos, los que deberá distribuir con sujeción estricta á las recetas de
los médicos, llevando un libro de las medicinas que ingresen, comprobando
los consumos con las recetas del cuerpo médico. Las labores de la Hermana
boticaria están sujetas á la inspección de los médicos del establecimiento y á
la del Inspector de Boticas rentado por la Sociedad de Beneficencia.

122

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

CAPITULO XI
DE LOS ENFERMOS

Art. 30 - La asistencia y tratamiento de cada erúermo
médico jefe del servicio en el cual el erúermo es asistido.

corresponde al

Art. 31 -Los erúermos podrán ser pensionistas ó gratuitos. Los pensionistas
son de tres clases: pensión extraordinaria de Lp. 30 al mes, con asistencia
en pabellón independiente; pensión de primera clase de Lp. 12.0.00 al mes;
pensión de segunda clase de Lp. 8.0.00 al mes; pensión de tercera clase de Lp.
4.0.00 al mes.
Art. 32 - Para ingresar como pensionista es necesario que el tutor ó
apoderado del pensionista, contrate con el Inspector del Asilo, en conformidad
con los modelos de esta contratación aprobados por al Sociedad de
Beneficencia y vigentes actualmente.
Art. 33 - Los enfermos cuyas pensiones no sean abonadas durante tres
meses consecutivos pasarán, de hecho, la sección de gratuitos, previo aviso
de la Inspección los personeros de los enfermos.
á

á

Art. 34 - El establecimiento asiste y alimenta á los pensionistas, que serán
vestidos por sus familias, las que también deben cuidar del lavado y renovación
de la ropa de uso. El Asilo les proporcionará muebles y demas útiles.
Art. 35 - El Asilo se encarga del lavado de las ropas de los enfermos que
deseen aprovechar estos servicios, en conformidad con la siguiente tarifa:
Pensionistas de clase extra, de primera y de segunda clase, Lp. 0.8.00 por mes.
Pensionistas de tercera clase, Lp. 0.5.00 por mes.
Gratuitos, Lp. 0.2.00 por mes.
Art. 36 - Los enfermos gratuitos serán provistos de una cama y de todas las
vasijas y útiles indispensables, asi corno el vestuario, calzado, ropa de cama, etc.,
que serán renovados periódicamente, conforme los presupuestos del Asilo.
á

-cAPITULO XII
DE LA ADMISIÓN DE ENFERMOS

Art. 37 - El ingreso de los enfermos al Asilo puede ser solicitado:
l - Por el enfermo mismo.
2 - Por su representante legal.
3 - Por todo miembro de su familia siempre que justifique su pedido.
4 - Por el médico de un policlínico psiquiátrico.
5 - Por las autoridades de justicia y policía.

123

Santiago Stucchi Portocarrero
Art. 38 -Todo pedido de admisión debe ser formulado por escrito, dirigido
al Director de la Sociedad de Beneficencia y firmado por la persona ó autoridad
requeridora y debe estar acompañado de un certificado, según fórmula impresa
firmado por dos médicos, atestiguando la existencia de la enfermedad mental
y la necesidad de su tratamiento en el Asilo. Este expediente será enviado al
Médico Residente.
Esta declaración estará basada en el exámen personal del enfermo,
practicado
lo sumo 1 O días antes del pedido de admisión por médicos que
no formen parte del personal técnico del Establecimiento.
á

Art. 39 - Los médicos que firmen el certificado no pueden ser ni parientes
ni tener intereses mancomunados ni ser tutores del enfermo.
Art. 40 .,.. Sólo en caso de urgencia y cuando un retardo podría ser
perjudicial . para el propio enfermo ó peligroso para las personas que lo
rodean, la admisión inmediata puede ser concedida por el Médico Residente
sin perjuícíode continuar los trámites correspondientes dentro de un plazo no
mayor de 48 horas.
Art. 41 - El Inspector del Asilo debe ser informado sin demora en estos casos.
Art. 42-Todo enfermo entrante debe ser colocado en una sección especial
separado del resto de los asilados (pabellón de admisión y observación) en la
que no deberá permanecer más de 30 días. Al cabo de los cuales, los enfermos
que continúen en asistencia pasarán á la sección correspondiente.
Art. 43 - Cuando el enfermo sea trasladado de la sección de observación
y en general á los 30 días de internamiento será inscrito en el registro general.

CAPITULO XIII
DE LA SALIDADE LOS ENFERMOS

Art. 44 - Los enfermos permanecerán en el Establecimiento, hasta que
los médicos jefes de servicio comuniquen al Médico Residente, por escrito, la
orden de salida el que enviará el expediente al Inspector.
Art. 45 - La salida es provisional ó definitiva.
La salida provisional puede ser concedida, con la condición de que un
pariente ó tutor, se comprometa por escrito á velar por el enfermo ó darle los
cuidados que exige su estado.
Toda salida provisional será definitiva al cabo de un mes. En este caso
para el reingreso del enfermo se seguirán los mismos trámites que para su
admisión.
Art. 46 - La salida será definitiva en los casos siguientes:
1 - Cuando el enfermo es declarado curado por el médico jefe del servicio.
2 - Cuando se pruebe que su permanencia en el Establecimiento le sea
perjudicial.

124

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
3 - Cuando lo soliciten las personas que tengan derecho de tutela sobre el
enfermo, aún cuando la curación no esté terminada. En este caso el médico hará
sus observaciones por escrito y las elevará al Inspector, para que disponga lo
conveniente .
.Art. 47 - Los asilados judiciales, no podrán salir sin autorización del juez
respectivo.

CAPITULO XIV
DE LAS VISITAS

.Art. 48 - Los domingos y jueves de 12 á 2 de la tarde, se admitirá la visita
de los parientes, guardadores ó encargados de los enfermos, excepto el caso
en que el médico lo prohiba. Esta visita se recibirá.en el parlatorio de cada
pabellón y estará presente un enfermero, debiendo las visitas conformarse, en
cuanto la forma y duración, á las prescripciones del médico .
á

.Art. 49 - Está prohibido los visitantes dar cosa alguna
el correspondiente permiso .
á

á

los enfermos sin

.Art. 50 - Los permisos para recibir visitas los dará por escrito sólo el
médico jefe de cada servicio.

CAPITULO XV
DE LAS DEFUNCIONES

.Art. 51 - Las defunciones de los enfermos serán comprobadas por el
médico del servicio ó por el Médico Residente .
.Art. 52 - Los cadáveres serán inmediatamente trasladados al depósito
fúnebre del Establecimiento, procurando dar aviso los parientes, deudos ó
apoderados, los que pueden disponer la ínhumacíén particular .
á

.Art. 53 - Las autopsias sólo se harán cuando sean necesarias, y no se
opongan ella los dolientes. Los resultados se consignarán en un libro especial.
á

CAPITULO XVI
DE LA DISCIPLINA

.Art. 54 - Los empleados, enfermeros y sirvientes que desatiendan el
cumplimiento de sus obligaciones, ó cometan alguna falta de insubordinación
serán amonestados, multados ó expulsados cuando el Inspector lo determinare
así, atendiendo la gravedad del caso, y en conformidad con el jefe de servicio.
á

125

Santiago Stucchi Portocarrero
.Art. 55 - El que se ausente del Asilo, sin causa suficiente ni previa licencia,
perderá la sexta parte de su sueldo por la ausencia de un día; la tercera por
dos días, y la mitad por la ausencia de tres dias, má.ximun de falta tolerable.
Estos descuentos se repartirán mensualmente entre. los que presten el servicio
del castigado .
.Art. 56 - Por las demás faltas en que incurran los empleados, enfermeros y
sirvientes sufrirán la pena que les imponga el Inspector ó la Superiora ó el jefe
de servicio, ó serán entregados á la autoridad pública si el caso lo requiere .
.Art. 57 - El médico jefe del servicio, cuando lo juzgue conveniente, puede
pedir al Inspector la separación de todo empleado subalterno que no sea de
su satisfacción ó confianza, ó que incurra en alguna falta grave.

CAPITULO XVII
_D-E.LA-DISTRIBUCIÓN

DEL TIEMPO

.Art. 58 - Tanto en la sección de hombres como en la de mujeres se
observará la siguiente distribución del tiempo:
Del l 0 de Noviembre al 1 ° de Mayo las 6 a.m., deben levantarse todos los
enfermeros y empleados.
á

Los enfermos se levantarán una hora más tarde á excepción de los
que el médico autorice á quedarse en cama ó aquellos que se sientan mal.
Inmediatamente después de levantados procederán los enfermos á hacerse
la "toilette" en los locales destinados á ese objeto. Los enfermeros cuidarán
de que los vestidos de los enfermos estén limpios y en buen estado de
conservación; y ayudarán á vestir á los enfermos que no lo puedan hacer por
sí solos.
Los dormitorios deben ser arreglados inmediatamente después de la
salida de los enfermos siendo prohibido el acceso á ellos durante el día, salvo
orden del jefe del servicio.
Los enfermos deben haber terminado su aseo á la hora del desayuno que
se.servírá.á.las 7~y30a .. m.eneLcomedor-de.cadapabellón.-·La limpieza de los dormitorios debe estar terminada á las 8 a. m.
Después del desayuno los enfermos pasarán al trabajo, que durará de 8 á
11 en la mañana, con un descanso de media hora á las 9 Ya .
En la tarde de 2 á 5 Ya p. m. con un descanso á las 3 Ya p. m. Después del
trabajo y antes de entrar á la sala de reunión y al comedor los enfermos deben
limpiar sus vestidos, zapatos y demás prendas personales en el local especial
que se destine en cada pabellón .
.Art. 59 -A las 9 p. ni. los enfermos serán conducidos por los enfermeros á sus
dormitorios los que ayudarán á desvestirse á los que no puedan hacerlo por sí solos.
Bajo ningún pretexto se tolerará la permanencia de los vestidos y calzados
en los dormitorios durante la noche.

126

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
Las puertas de los dormitorios que dan al exterior deben cerrarse con
llave para abrirse las 5 Ya en el verano y á las 6 a m. en el invierno.
á

Comidas
Los enfermos tomarán sus comidas en los comedores de cada pabellón, en
la siguiente forma:
7 y 30 a.m
desayuno
11 y 30 a.m
almuerzo
6 y 30 a.m
comida
Art. 60 - Las comidas serán servidas por los enfermeros que vigilarán el
orden. Inmediatamente después de las comidas debe limpiarse la vajilla y ser
puesta en su sitio con la ayuda de los trabajadores.
Después del almuerzo hasta la hora de entrar al trabajo pasarán á la sala de
reunión, en donde podrán dedicarse la lectura, la música y á juegos diversos.
á

Después de la comida hasta la hora de acostarse, se proporcionará á los
enfermos las distracciones que estén más en armonía con su estado.
Art. 61 - Los trabajadores tendrán derecho
dulce, tabaco, etc.

á

sobre alimentación, frutas,

Art. 62 - Siendo el trabajo un agente terapéutico de primer orden es
obligatorio para todos los enfermos válidos sin distinción.
Art. 63 - Los enfermos tendrán ocupaciones apropiadas
desarrollo intelectual.

á

sus fuerzas y

Es á los médicos á quienes incumbe la elección de los trabajos y
ocupaciones, que deben tener por objeto el interés de los enfermos y el del
Establecimiento.
Art. 64 - Los trabajadores no pueden realizar otra clase de trabajo que no
sea el señalado por el jefe del servicio médico que pertenecen.
á

Art. 65 -A las horas fijadas por el médico jefe de cada servicio el capellán
del Establecimiento dará los enfermos conferencias sobre cuestiones morales
ó religiosas.
á

Art. 66 - Cuando el Inspector del Establecimiento lo crea conveniente
organizará de acuerdo con el cuerpo médico fiestas, conciertos, .baílesy
representaciones teatrales, etc., etc.
Art. 67 - En cada pabellón existirán á disposición de los enfermos juegos
diversos, diarios y la Biblioteca del Establecimiento les suministrará las obras
que autorice el medico jefe del servicio.
Art. 68 - Los domingos y días de fiesta tendrá lugar en la capilla un servicio
religioso al cual asistirán los enfermos , y el personal del Establecimiento.
Art. 69 - La proporción entre los enfermeros y los enfermos en el servicio
diario, será 1 por cada 15 tranquilos, y 1 por cada 8 agitados; en el servicio de
admisión y observación 1 por cada 6.
Del 1 º de mayo al 31 de octubre todo servicio se hará media hora más tarde.

127

Santiago Stucchi Portocarrero

CAPITULO XVIII

DE LOS

ENFERMEROS

Art. 70 - Los enfermeros vivirán en el Asilo,tendrán derecho á alimentos y

á cuidados médicos.

Art. 71 - Los enfermeros jefes de servicio deben vigilar á los enfermos y
los enfermeros subalternos tanto en el interior de los pabellones, como en los
talleres y trabajos agrícolas.
á

Art. 72 - Los enfermeros jefes deben dar ejemplo de buena conducta y de
cumplimiento de sus deberes profesionales.
Art. 73 - Harán conocer el Reglamento del Asilo á los nuevos enfermeros.
Art. 7 4 - Reglarán la salida de los enfermeros que estén bajo sus ordenes.
Art 75 - Repartirán entre los enfermerosy los enfermos las diversaspartes
del servicio según las instrucciones del médico jefe.

Art. 76 - Llevarán un registro del personal que esté bajo sus órdenes,
en el que anotarán: las salidas, las entradas, las horas de trabajo y las faltas
cometidas. Este registro lo presentarán al médico jefe del servicio.
Art. 77 - Llevarán el rol de guardia diurna y nocturna y la distribución del
personal de su dependencia.
Art. 78 - A la entrada de cada enfermo deben hacer un inventario de su
ropa y demás prendas.
Art. 79 - Los enfermeros jefes de servicio, deberán cuidar . de que los
enfermos sean tratados con,benevolenciay esten siempre limpios.
Art. 80 - Informarán al médico jefe de lo que pasa fuera de las visitas, y en
los casos de urgencia al interno de guardia.
Art. 81 -Asistirán á los recreos, distracciones y al servicio religioso.
Art. 82 - A las 9 p. m. deben asegurarse que los enfermos y enfermeros
estén en reposo y que todo esté en orden en el pabellón de su vigilancia; que
las luces sean apagadas, los vestidos y los zapatos fuera de los dormitorios y
que los veladores de noche estén en su puesto.
Art. 83 - Los jefes de enfermeros tendrán la lista de los trabajadores y
la naturaleza de. sus ocupaciones, la lista de los baños medicamentosos de
limpieza, y de las aplicaciones eléctricas, etc.
Art. 84 - Los enfermeros jefes se alternarán en sus· labores diurnas y
nocturnas de acuerdo con el cuerpo médico y tendrán una salida cada 8 dias
por 24 horas.
Art. 85 - El enfermero jefe de cada servicio acompañará al médico en la
visita diaria, comunicándole las observaciones recogidas.
Art.86-Los enfermeros subalternos serán distribuídosen las proporciones
fijadas por este Reglamento y según sus aptitudes, en los diferentes servicios.

128

Loouerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
.Art. 87 - Estos empleados se turnarán en la vigilancia de día y de noche,
según el rol fijado por el enfermero jefe de acuerdo con el médico del servicio.
Los enfermeros del servicio de vela tendrán una linterna de mano para los
casos de urgencia .
.Art. 88 - Ningún enfermero podrá abandonar la vigilancia de los enfermos
sin prevenirlo al enfermero jefe, de su servicio, el que nombrará su reemplazo .
.Art. 89 - Los enfermeros deben fijar su atención en todo lo que digan ú
observen en los enfermos y comunicarlo al enfermero jefe, para que éste á su
vez lo comunique al interno ó al médico del servicio .
.Art. 90 - Los enfermeros cumplirán estrictamente las prescripciones
médicas, que les indique el enfermero jefe, cuidando de observar y comunicarle
los efectos que produzcan en los enfermos los medios empleados .
.Art. 91 - Los enfermeros vigilarán los baños de aseo y ayudarán al bañero
en la administración de los baños medicinales en los enfermos de su servicio .
.Art. 92 - Los enfermeros cuidarán de que todos los dias, los enfermos se
den un baño de limpieza y cuando sea necesario los harán afeitar y cortar el
pelo por el barbero .
.Art. 93 - Durante la visita médica los enfermeros no podrán abandonar sus
puestos y harán guardar el orden .
.Art. 94 - Los enfermeros están encargados de la limpieza y del servicio
higiénico de su respectiva sección pudiendo servirse previa autorización
médica, de algunos enfermos .
.Art. 95 - Los enfermeros no deben frecuentar los servicios á los cuales
ellos son extraños .
.Art. 96 - Los enfermeros deben impedir los daños que puedan hacerse y
las tentativas de evasión de cada uno de los enfermos confiados á su cuidado .
.Art. 97 - Emplear siempre la persuasión y la dulzura, sin injuriar ni
maltratar á sus enfermos, y velar por el cumplimiento de los artículos de este
Reglamento que tienen relación con la asistencia de los enfermos .
.Art. 98-Los enfermeros ni sus jefes emplearán jamás medios de contención
alguna y sólo podrán recurrir al aislamiento celular, de un modo excepcional y
momentáneo, estando obligados en este último caso de comunicar el hecho al
interno de guardia, quien dispondrá lo conveniente .
.Art. 99 - Los enfermeros dormirán en sus respectivas secciones, en los
sitios en que se les haya designado .
.Art. 100 - Ayudarán al jefe del Laboratorio y á los internos en la práctica
de las autopsias que correspondan á su servicio .
.Art. l O l - Los enfermeros usarán el siguiente uniforme:

1 ª - Los hombres vestirán de kaqui en verano y de azul en invierno con sus
respectivas gorras de la misma tela en la que llevarán las iniciales A. C. M.
Los enfermeros jefes usarán como distinción en su uniforme una placa
de metal blanco de cuatro centímetros de longitud por dos de ancho con el
número del servicio á que pertenecen.

129

Santiago Stucchi Portocarrero

2ª Las mujeres usarán un mandil blanco y una gorra del mismo color.
Las enfermeras jefes de servicio usarán en el pecho el mismo distintivo
que los enfermeros jefes.
CAPITULO XIX
DE LOS SERVICIOS DE DESINFECCIÓN, LAVANDERÍAy ROPERÍA

Art. 102 - La Superiora designará las hermanas que deben encargarse de
estas dependencias.
Art. 103 - La hermana del servicio de desinfección y lavandería tendrá
bajo su dependencia . .Al mecánico, colchonero y lavanderas.
Art. 104 --Sonsus ·obligaciones:-

1 "'- Conservar en perfecto estado de uso el material del servicio.
2 - Ordenar la desinfección de todas las prendas, colchones, etc., que han
servido á los enfermos, antes de pasar á la lavanderia.
Art. 105 - Podrá emplear en la lavandería las enfermas válidas que
indiquen los médicos jefes de servicio.
Art. 106 - Llevará un libro en el que anotará el alta y baja de las prendas
que reciben y de las desinfecciones que se realicen.
Art. 107- La hermana de la Ropería tendrá á su cargo todo el material del
Establecimiento y bajo su inmediata dependencia el taller de costura.
Art. 108- En el taller de costura podrán trabajar las enfermas que indiquen
los médicos jefes de servicio.
Art. 109- Son sus obligaciones:
l - Tener especial cuidado de conservar los repuestos bien arreglados y
en perfecto estado de limpieza.
2 - Llevarun libro de alta y baja de las prendas de ropería y manifestar los
consumos de-estas prendas->
CAPITULO XX
DE LA DESPENSA y COCINA

Art. 11 O - Esta sección estará á cargo de. una hermana, nombrada por
la Superiora, a que tendrá bajo su inmediata dependencia á los cocineros y
sirvientes.
Art. 111 - Son sus obligaciones:
l -Tener á su cargo la despensa y todos los artículos de subsistencia.

130

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

2 - Mantener provista la despensa de los artículos necesarios, cuidando de
que los artículos sean de buena calidad, que estén bien preparados y que se
distribuyan las horas señaladas, cubriendo las papeletas que se le presente.
á

3 - llevar un libro de los artículos que ingresen y de los consumos que se
hagan, documentando éstos con los correspondientes estados.
4 - Cumplir estrictamente en la composición y cantidad del régimen
alimenticio prescrito por los médicos.
CAPITULO XXI
DEL PORTERO

Art. 112 - El portero estará constantemente al cuidado de la puerta
principal, desde las 6 de la mañana hasta las 9 de la noche.
Art. 113 - Son sus obligaciones:
1 - Vigilar la entrada de las personas extrañas al Establecimiento.
2 - Controlar la entrada y salida de los empleados dando cuenta al Médico
Residente.
3 - El es intermediario entre los diversos servicios y se ocupará del envío
de cartas, de introducir á los visitantes en la sala de espera, de conservar la
limpieza del vestíbulo, de las escaleras y de los corredores del pabellón de
Administración y de las vías de acceso principal.
4 - Prender las luces de ese pabellón.
5-Vigilar que los visitantes no introduzcan nada ilícito en el Establecimiento

y que no se lleven objeto alguno perteneciente al Asilo.

6 - No abandonar su puesto sin previa autorización.
7 - Vigilar todo lo que pase delante del Establecimiento y en el pabellón
de Administración.
8-No exigir recompensa alquna á los visitantes.
9 - Asegurarse que durante la noche nada anormal pase en los locales
confiados á su cargo.
1 O - Impedir la salida de los enfermos que carezcan de la autorización
facultativa.
11 - Recoger las papeletas de salida de los enfermos y llevar una relación
del movimiento para elevarlo al Médico Residente.
Art. 114 - El portero será nombrado por el Inspector.

131

Santiago Stucchi Portocarrero

CAPITULO XXII

DEL JARDINERO
Art.· 115 - El jardinero está encargado de todos los trabajos de jardines,
avenidas, etc.
Art. 116 - Son sus obligaciones:
1 - Procurar que todo el año el Establecimiento tenga frutas, flores y
legumbres.
2 - Tener un registro del material que le ha confiado el Establecimiento,
de los productos que saque cada día y del número de obreros y enfermos
colocados bajo su dirección y los trabajos ejecutados por éstos.
3 - Ejecutar trabajos de otra naturaleza cuando el tiempo lo permita.
Art. 117-.Al lado del jardinero podrán trabajar los enfermos que designen
los médicos jefes de servicio.
Art. 118 - El jardinero está encargado de la vigilancia de la puerta de
servicios, al lado de la cual tendrá su habitación.
Art. 119 - Esta puerta deberá estar siempre cerrada y sólo se abrirá para
librar pasaje al servicio de provisiones, materiales, etc.
Art. 120 - El jardinero será nombrado por el Inspector.
CAPITULO XXIII
DE LOS SlRVIENTES

Art. 121 -Estos tendrán por funciones:lalimpieza de las oficinas y demás
dependencias del pabellón de Administración,las habitaciones de los internos,
la· casa del Médico Residente, el mortuorio y los trabajos que les ordene la
Superiora.
Art. 122 - Ellos conducirán la ropa de los diversos pabellones á la
lavandería y ropería y tendrán cargo el alumbrado del Establecimiento.
á

Art. 123 - Los sirvientes serán tres por cada sección, nombrados por la
.: Superiora y tendrán derecho á un día de licencia cada quincena.

132

Loquerías, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima

CAPITULO

xxrv

DEL PERSONAL

Axt. 124-El Inspector tiene bajo sus órdenes conforme á las disposiciones
de este Reglamento, el siguiente personal:
HERMANAS DE CARIDAD
Una Hermana Superiora.
"
"
por cada servicio.
Sección de hombres 4
"
"mujeres4
Botica 1
Desinfectorio y lavandería 1
Ropería 1
Cocina y despensa 1
PERSONAL MEDICO
Un Medico Residente
Cuatro médicos jefes de servicio
Cinco internos
DEPENDENCIAS DEL SERVICIO MEDICO
Un jefe de laboratorio
Un dentista
PERSONAL RELIGIOSO
Un capellán
PERSONAL ECONOMICO
Un tenedor de libros
SECCION DE HOMBRES
S jefes de enfermeros
40 enfermeros
Un barbero
SECCION DE MUJERES
S jefes de enfermeras
40 enfermeras

133

Santiago Stucchi Portocarrero
EMPLEADOS SUBALTERNOS

Un portero
Un jardinero
Un cocinero
2 lavanderas
2 ayudantes de cocina
6 sirvientes
Un jefe de taller para cada industria que se establezca

DISPOSICIONES GENERALES
Art. 125 - Está prohibida la entrada
las personas extrañas al
Establecimiento, salvo permiso especial del Inspector y excepción hecha de
las autoridades que tengan que ver con los asilados.
á

Art. 126 - Está prohibido la familia de los enfermos ó los empleados del
Asilo hacer firmar documento alguno los asilados.
á

á

á

Art. 127 - Todas las cartas que se dirijan á los enfermos ó las que ellos
escriban serán leídas por el médico jefe del servicio, y sólo podrán seguir su
curso cuando tengan el V° Bº de éste.
Art. 128 - Está prohibida la introducción de comestibles, bebidas
espirituosas, instrumentos, libros, periódicos, etc., salvo permiso del médico
de cada servicio.
ú

Art.129 - Los enfermos no pueden tener dinero á su disposición ni prenda
objeto de valor ó peligroso.

Art. 130 - Está prohibido
los empleados del Asilo recibir dinero bajo
pretexto alquno, sea como remuneración ó gratificación de servicios ó como
depósito para gastos menudos de un enfermo.
á

Art. 131 -Todos los días, a las 6 p.m. en invierno, y á las 7 en verano, se
prenderán las luces del Establecimiento y se apagarán á las 9 p. m; quedando
encendidas, sólo las indispensables para el buen servicio.
Art. 132 -Todoslos~aterialesJnflamables,_deberán_estar-eonservados
vasos y lugares especiales con el objeto de evitar siniestros.

en

Art. 133 - Está prohibido fumar en los talleres y en los sitios en donde
hayan materiales inflamables.
Art. 134 - Cada pabellón tendrá servicio
incendios.

telefónico

·

y un poste para

Art. 135 - En el Asilo habrá una bomba de ruedas y los útiles necesarios
para amagar un siniestro.
·
Art. 136 - El Médico Residente organizará entre los empleados del Asilo, el
servicio de seguridad nocturna, los que se presentarán en el lugar del siniestro,
á la llamada convenida, sin perjuicio de que los demás empleados presten su
concurso.

134

Loquerias, manicomios y hospitales psiquiátricos de Lima
Art. 137 - Cuando un empleado del Asilo se dé cuenta del siniestro avisará
al portero quien llamará á los empleados de guardia.
Art. 138 - El interno de guardia cuidará de tomar las medidas convenientes
para con los enfermos, avisando en caso necesario á las Bombas de la Capital.

- .ACUERDO DE LA JUNTA GENERAL DE BENEFICENCIA,
QUE .APRUEBA EL PRESENTE REGLAMENTO
Lima, 8 de noviembre de 1918
PerezAranibar
E. E. Carrillo

135

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