09 de JULIO del 2015

AÑO 50 - NÚMERO 65

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EL REBELDE
ÓRGANO OFICIAL DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

¡¡ Por una Vida Digna para Todos !!
REFORMA: “DAR UNA NUEVA FORMA A UNA MISMA COSA”

Proyecto de Reforma Laboral.
La reforma laboral de la nueva mayoría no altera la esencia
del Plan Laboral de la dictadura iniciado como un paquete de
reformas en 1978, y que culminó con un reordenamiento neoliberal
a ultranza en 1987. Posteriormente, las dos coaliciones que
gobiernan Chile, se encargaron de perfeccionar el nuevo orden
laboral, impidiendo principalmente, que los trabajadores se
dotaran de herramientas políticas efectivas, con las cuales
pudieran enfrentar en mejores condiciones, la explotación laboral
y la expoliación de sus salarios. A saber, la iniciativa legislativa
no extingue ni corrige la “prohibición de los dirigentes sindicales
de participar e intervenir en política, ni ser candidatos a
parlamentarios”, artículo 19 y 57, de la Constitución Política.
El proyecto no reformula los ejes estructurales de la desigual
relación existente entre el capital y el trabajo, principios contenidos
en el Plan Laboral de 1978 y en la Constitución Política de 1980.
Para dejar las cosas tal cual han estado los últimos cuarenta
años, era necesario, que los trabajadores no participaran de la
discusión de dicho proyecto. El bloque en el poder, se encargó
nuevamente, que dicha tarea la asumiera la elite sindical que
por décadas ha operado en la cúpula de la CUT, y que en la
actualidad, es mucho más funcional a la economía neoliberal y
al gobierno de turno, que en otros tiempos, pues en palabras
de la propia Presidenta de la CUT, ese organismo ha jurado:
“lealtad al programa de la Presidenta Bachelet y a la Nueva
Mayoría”, independientemente de los costos que ello implique.
Para el conjunto de la sociedad chilena que vive de un salario,
lo central de una reforma de ésta envergadura, es que se
garantice constitucionalmente, a través de diversos mecanismos
y un conjunto de normas, la distribución justa y equitativa del
ingreso nacional en los salarios de todos los trabajadores del
país. Pero a diferencia, lo que han acordado, es un proyecto
que genera indicadores de empleabilidad como carta de
presentación internacional del gobierno, diseñado desde un
exclusivo enfoque de la inversión empresarial, no importando
el monto de los salarios, las condiciones de trabajo, ni los niveles
de sindicalización, ni hablar de negociación colectiva.
Basta con mirar los últimos acuerdos del Consejo Nacional de
la CUT, para dimensionar el férreo compromiso sellado con el
gobierno en el contexto de la reforma, donde el organismo ha
sido categórico en señalar, que lo que está en discusión, no es
una refundación integral de la actividad laboral, sino “cambios
al código del trabajo”, iniciativa que tiene como principio básico
“respetar el espíritu del programa de gobierno de la nueva

mayoría”, han dicho. Del mismo modo, la tarea política de la
mayoría del pueblo chileno, de impulsar una Asamblea
Constituyente como “único” mecanismo democrático para
alcanzar una nueva Constitución, es una iniciativa que ha
sido debilitada y re-orientada por la dirección la CUT, donde
finalmente han instalado la consigna de una “Nueva
Constitución”, no importando el mecanismo por la cual se dé.
El proyecto contiene tres ejes relativos al proceso de
negociación colectiva: 1) piso mínimo; 2) titularidad y 3)
reemplazo, pero todo aquello no asegurará mejoras salariales,
puesto que, la sindicalización y la negociación colectiva en
Chile no son derechos obligados, sino, actos de “carácter
voluntario”, principios que están expresamente sancionados
en el inciso primero, artículo 19° de la Constitución, en
consecuencia, no cumple ninguna finalidad “modernizar” los
mecanismos de negociación, cuando no es obligación ejercerla,
inclusive, no existe obligación de integrar un sindicato para
poder negociar.
La implementación de ésta reforma seguirá garantizando al
empresariado y a los grupos económicos, la exclusión
permanente de los trabajadores en las toma de decisiones
estratégicas de las empresas, pues los artículos 19 y 306 del
Código del Trabajo, señalan que, “la negociación colectiva
no podrá abordar materias de dirección y administración de
la empresa”.
Cualquier proyecto de reforma laboral diseñado dentro del
marco neoliberal, nunca impactará positivamente en los
salarios de los trabajadores, pues lo que se requiere primero,
es la discusión de una nueva Constitución Política que formule
en su génesis, los nuevos principios que orientarán al mundo
del trabajo, garantizando plenos derechos a los trabajadores.
POR UNA NUEVA SOCIEDAD,
¡ASAMBLEA CONSTITUYENTE Y PLEBISCITO POPULAR!
POR UNA VIDA DIGNA PARA TODOS

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