Está en la página 1de 67

rsaJ.fi aoa ozsz a

,llilltlffi[il[ill]fllt

02tri;''(i()()

tl

UNIVERSITAT

DE VALENCIA

PIRAMIDE

/-"

rc '*\§l.q"i «+l

INDICE

lrwrnslnto DE vAtt¡lclA

TSCULTAO GÉ P: I'S1{IG A

Prólogo

f5

1.

La ansiedad y los miedos en la infancia

f9

Resumen

25

Clasificación y epidemiología de los trastornos de

ansiedad en Ia infancia

27

2.f. Clasificación.

29

2.2. Epidemiología

31

Resumen

33

3.

Trastornos fóbicos

i5

3.1. Fobias específicas

i7

3.2. Fobia escolar

38

3.2.1,. Descripción y aspectos generales

3.2.2. Características clínicas

3.2.3. Fobia escolar

y vagancia

i.2.4. Fobia escolar ytrastorno depánico/agora-

fobia en la vida adulta

3.i.

Trastorno de evitación

38

i9

4-1.

42

43

^!^

,t

-i

T2

1l i1

4i

.'

.i

'

,j

i

Trastornos de ansiedad sin evitación

47

Índice 13

8. Tratamiento de los trastornos de ansiedad en la in-

fancia

97

;

,É"

t'

¡

{

i'4.1

,

.¡.,-.

Ansiedad de separación

4.7.1. Características clínicas

4.7.2. Ansiedad de separación y miedo al colegio.

\4.2. , Ansiedad excesiva

Resumen

49

49

52

53

56

5. Otros trastornos de ansiedad

57

51. Trastomo obsesivo-compulsivo

59

 

5.7.7.

Rituales evolutivos normales

59

5.1.2.

Trastorno obsesivo-compulsivo

67

5.2.

Trastorno mixto de ansiedad y depresión

64

Resumen

 

66

6. Etiología de los trastornos de ansiedad en la infancia.

ó9

6.7.

Modelo general

77

6.2.

Modelos

específicos de condicionamiento

73

6.2.f. Condicionamientoclásico

74

6.2.2. Condicionamiento operante

77

I

I

I

,

8.7.2. Exposición en vivo y prevención de res-

puesta

8.2. Relajación

8.3. Técnicas de modelado

g.¡.r. Modelado sin modelos en vivo

8.3.7.1. Modelado simbólico

8.3.7.2. Modelado encubierto

107

fo'1.

f06

fo2

777

1.7f

777

71,2

I

\

i

8.4.

8.i.2. Modelado con modelos en vivo

8.3.2.1,. Modelado no participante

8.3.2.2. Modelado ParticiPante

Práctica reÍorzada

8.5. Escenificaciones emotivas

8.6. Técnicas cognitivas 8.6.1,. Autoinstrucciones

.

8.6.2. Terapia racional emotiva

8.7. Tratamiento psicofarmacológico

Resumen

f72

' 772

71.3

1.L4

11"5

71.7

777

779

720

Í22

6.2.3. Teoría de los dos factores

78 9.

Conclusiones

6.2.4. Teoría

del aprendizaje observacional

.

79

6.3. Consideraciones generales

80

Resumen

82

Evaluación de Ios trastornos de ansiedad en la in-

fancia

83

7.1. Cuestionarios e inventario, puru el niño

87

7.1.7.

Cuestionarios

generales de personalidad

.

88

7.f.2. Cuestionarios e inventarios específicos de ansiedad

89

Lecturas recomendadas

Bibliografía

723

729

13i

7.2. Cuestionarios para adultos (padres y/o maestros)

sobre las conductas del niño

7.3. Consideraciones generales

Resumen

92

94

95

PROTOGO

Las rgspyestas de,a¡sjedad están integradas a modo de

reacclones

,--;ry

en el repertorio de conductas de

los niños y, en general, de todas las personas. Como mec?nis-

mo de

del organismo, sirven para alertar u[ñiño*?e'

desempeñan uqpeg)

ello, oesemPenan unpe"PgPI9*t§§IgI en

l¿¡5gjgglg[",

esta pers-

de

"iglle¡-.:a

pelrSros y,

PosrDles

ibléJpeligros

y, por ello,

Por

la preservación del individuo y de Ia especie. Desde pectiva, la existencia de respuestas de ansiedad

ciertos límites- es más un signo de salud que una señal de en-

fermedad. La ansiedad es una egroqión que surge cuando la persona

-dentro

real o no la amen aza. Los temores se

convieiféñ inla n¡¡eia del crío cuando'éste iomienza a alejar-

s-e sien_lg 94 pelig¡o,

-sea

se de la madre y empieza a explorar el 'mundo por solo.

Los bebés, por ejemplo, comienzan a sonreír ante cualquier

rostro, incluso el de personas extrañas, a las ocho semanas de vida, pero entre los seis y ocho meses cambian con fre- cuencia de conducta y empiezan a experimentar el temor a los extraños. De este modo, se puede concluir que la madre

protege al bebé de la falta de discriminación durante las pri- meras semanas de vida, pero que es el propio miedo quien se convierte en el agente protector cuando el bebé comienza a experimentar movilidad y a alejarse de la madre. Desde este enfoque adaptativo, como si se tratasen de un

rri

I

iI

il

1ii

I

t

I

I

I

'I,6 Prólogo

Prólogo '1,7

auténtico ángel de la guarda,los miedos equilibran la tentación de curiosidad ilimitada del niño. Así, si unniño no fuese capaz

de emitir respuestas de ansiedad, habríaque inducírselas.

Los tres tipos de temores más firmeme-4"t-p--qplableci{os en

leJ§g"sjs.

del temor

,a son: a) el mied^-o_ iJp_§"s!iñ;, iáminiscencia

evolutivo a los depredadores; b) el mj919 a los daños

físims, vestigio atávico del temor a los peligr*

d;

se püeden

encontrar en la naturaleza, y c) el miedo a la separaiión, qie actúa

en consonancia con los añIériore;

, qüé ?iemffie retener a los

niñospequeños cerca de sus madres protegiéndolos del entor-

no peligroso.

Hay o-cgsio¡es, sin embargo, eJr que las respuestas de ansie-

dad no desempeñan una función adápiátiv¿se dispafan?efAr= ma totalmente descontrolada y son caü§á de sufrimiento para

los niños que las experimentan. Surgen, en está3'ciituñstáñtiag

como un «r¡isd6 sin saber de quér. En el caso de losl¡m_tomos

-dg-ans.Íedad,_las.respuestas

de lemor funcionan como ""

ñiff

p"lú"

f,it_i.2o-aa1irxahedefecrue$p., que sges!iy*?-yJ{g¡11g5r-e_-dg^u¡

inexistente. No siempre es fácil contióla-rTói

cEiéiET,s respuestas de miedo sin

sus beneficios protectores.

áipácioi perila:*

perder A *isÁoii"*po

Los animales tienen cerebros más pequeños que el ser hu-

de ser la principal fuente de adquisición del mismo. Unos pa-

dres miedosos pueden, además, impedir a sus hijos la explora-

ción activa del entorno y privarles de este modo de la oportu-

nidad de eliminar los temores por la experiencia. En resumen,

las influencias interactivas del aprendizaje y de f aliología.pue-

den hacár más rápida la adquisición del mieáo en ünm pirrónut que en otras, así como retrasar la desaparición normal de los

*i"dor Lomunes que se produce con la &periencia. Sólo agÍl*gs

míedos se convjqrtene\ fpbiag: ,

N;4"É-d;;;;ü,#ico

éIporqué de una mayor prevalen-

cia de los miedo*y de los trastomos de ansiedad en las niñas que

en los niños, como también ocurre en la vida adulta. Un hecho

de esta naturaleza no puede ser sino resultado de una interacción

entre variables biológicas y culfurales. Désde una perspectiva biológica, las respuestas de ansiedad favorecen la supervivencia de la mujer, que está menos dotada físicamente para protegerse

de los peligros de la naturaleza y requiere una protección adicio-

nal durante el embarazo ylacrianzade los hijos. Desde una pers-

pectiva culfural, hay una educación diferencial que actúa tem-

pranamente sobre las niñas induciendo respuestas de miedo ante estímulos desconocidos y considerando la aparición de dichas

respuestas de temor como propias de su sexo.

mano, cuentan con una menor capacidad cognitiva (de antici-

Este libro aparece en un momento oportuno. Los trastor-

pación de consecuencias

negativas,

por ejemplo) y, por ello,

só- nos de ansiedad en la vida adulta han recibido una gran aten-

ción, pero no así los referidos a la infancia. Si bien hay trabajos

valiosos y personas con una amplia trayectoria científica que se

han ocupado de estos problemas en nuestro entorno, como

J. Toro, C. Bragado o V. Pelechano, no hay apenas textos que se, ocupen específicamente de este tema. Inclusg. Ia precisión de

la clásificaóión no§ológica del DSM-lll-R se difumina cuando

se abordan los trastomás de ansiedad en la infancia, como si és-

tos fueran el «pariente pobre, de los trastornos en la vida adul-

ta. El tema es tanto más preocupante cuanto la incidencia de es-

tos trastoinos y el número'de limitaciones para la vida

cotidiana del niño afectado son altos.

lo presentan signos de ansiedad cuando tienen- una causa

inmediata de temor. La posibilidad de experimentar respuestas

de ansiedad al revivir recuerdos desagradables, imaginár situa- ciones amenazantes o pensar con temor en el presente o en el

futuro es exclusiva de la especie humana. La memoria actúa en el niño como un amplificador del mie-

do: lo"! pensamtentgs-y

do§

o1¡r,p*f.g-. en

leque_1dgs_acentúan loi miedos aBrgldl;_

y se transforma poiterior-

dé' forma reifáradA:m-

padrü

"nós

que pue-

El temor a un estímulo périiité

"ió"Eiá

irólo"-§i sá

"evitán

;ir*;i;ne;ü¡midaLA su v ez, Iá' ob;¿n;ü;ién de

atemorizados explica la transmisión social del miedo,

L8

Prólogo

Por ello, este volumen, que aúna el rigor científico con la

exposición didáctica, va a ser bienvenido y no exento de polé- micas. La clasificación de los trastornos propuesta por el áutor está bien fundamentada, pero es novedosá y disiutible. Los clínicos se van a encontrar con un texto que va a serles de ayu- da en su quehacer cotidiano.

Por último,"el autor

de Terap'¡.a de Conducta

Universidaa <iát p?smm;-

en la Facultad de Psicología

--catedrático

de la

pidsigüe con ésf e libio uñá"tiáyéctoiia ¿ientíficá sólVffifiltén-

trada en los trastornos de ansiedad y de la que son reflejo los

libros publicados en lo.q:¿ltimos-años:*Ap-gntes m el Íratamiento

'\i.

_-=

psicológicri de lolfraitornos de ansiedad (P.jránride; t9g2), La ago-

'rafobia

(Promolibno ;Í992), Fobia social (Martínez Roca, 1993) y

La ansiedad crónica (Eude:ma,Lg9}):

BU"gra r "* r'r.offt ,

l'

San Sebastián, septiemür. a" .flg3.

P¡zoe CoRnar GaRcallo

Profesora Titular de Terapia de Conducta

\-

Ja/ \

,\l

\r

Laansiedades una respuesta normal y adaptativa ante ame- ,t nazas reales o imaginarias más o menos difusas que prepara al

) organismo para reaccionar ante una situación de peligro. Si esta ansiedad remite a estímulos específicos, se habla propiamente de miedo. La mayoría de los niños experimentan muchos temo-

res leves, transitorios y asociados a una determinada edad que se superan espontáneamente en el curso del desarrollo.

El miedo constituye un primitivo sistema de alarma que

ayuda al niño a evitar situaciones potencialmente peligrosas; el

dolor, en cambio, advierte de un daño inmediato.EJlliedo a lg

separación.es fu. p-rimera Iínea de .defensa;.sL se,.remBe",égta,, e,n,

l.p.o -wimnlp¡ y,s los_ da:ños

físicos; por último, el dolor advierte de un inminente peligro físi-

cq (Agras, f989).

Desde esta perspectiva, los miedos son respuestas instinti- vas y universales, sin aprendizaje previo, que tienen por objeti-

vo proteger a los niños de diferentes peligros. Según Gray (7971),los miedos innatos se pueden agrupar en cinco cate-

gorías generales:

to!SSq"_-e_ngan-"e"n "a5p-r*ó

4-)p»fiiedpá,q

a) Miedo a los estímulos intensos (ruidos o dolores, por ejemplo).

b) Miedo a los estímulos desconocidos, como, por ejem- plo, el temor a las personas extrañas.

c) Miedo a la ausencia de estímulos (la oscuridad, por ejemplo).

22 'l'ruslonns tle ansiedad en la int'ancia

Srosos para la especie humana en el transcurso del

tiempo, como la separación, las alturas y las serpientes

u otros animales.

e) Miedo a las interacciones sociales con desconocidos.

No obstante, la universalidad y el carácter instintivo de es- tos temores han comenzado aser puestos en entredicho, al me-

nos parcialmente. El temor a las perionas ertrañas, que aparece en

torno a los ó-8 meses de edad, está, de hecho, modulado por la experiencia. Ya en los años treinta, y pese a lo que tiende a con-

siderarsecomo indiscutible, el so poiroo

de loi niños de todos

Gesell y Thompson (19ia)

los grupos de edad estudiados por

no experimentaban esta reacción. Este temor tiende a aparecer con menos frecuencia si el contacto con la persona extraña se hace gradualmente y no es de corta duración. De este modo, se facili[a la adaptación delni-

ño a la nueva situación, que, como es bien sabido, depende, en- tre otras circunstancias, del tiempo transcurrido. Asimismo, de-

sempeñan un papel importante en la no aparición de la

respuesta de miedo la conducta amigable del eftraño, la expo- sición anterior del bebé a otros desconocidos y el contexto de

la situación: la presencia de la madre, la existencia de juguetes, la acogida positiva de la madre al extraño, etc. Asimismo, si el

desconocido es una mujer o un niño, el temor suscitado suele

ser menor (Toro, 7956).

Desde una perspectiva evolutiva (tabla 1.1), y con las cau-

telas expuestas, el niño de 0-1 años suele responder con llanto a los estímulos intensos y desconocidos, así óomo cuando cree encontrarse desamparado. El lloro es una respuesta de adapta- ción que sirve para alertar a la madre ante un peligro que acecha

al bebé.

. En los niños de 2-4 años aparece el temor a los animales,

primera edad.

que puede, sin embargo, persistir más allá de esta

El origen de este miedo es infrecuente, por

-el

contrario,

después de la pubertad. En los niños de 4-6 años surge el te-

La ansiedad y los miedos en la infancia 23

Tabla 1.1

Miedos eoolutitsos normales más frecuentes en las fases

del desarr ollo infantil

Edad

0-1 años

Temores más frecuentes

Estímulos intensos y desconocidos. Pers6¡¿s s¡-

trañas*.

2-4 años

Animales. Tormentas.

4-6 años

Oscuridad. Brujas y fantasmas. Catástrofes. Separa-

ción de los padres.

6-9 años

Daño físico. Ridículo.

9-'12 años

Accidentes y enfermedades. Mal rendimiento esco-

12-18 años

lar. Conflicto entre los padres. Relaciones interpersonales. Pérdida de autoestima.

* El temor a las personas extrañas se da sobre todo entre los 6 y 12 msss5. Véase la explicación én el texto.

mor a la oscuridad, a las catástrofes y a los seres imaginarios

(brujas, fantasmas, etc.), así como el contagio emocional del

miedo experimentado por otras personas y la preocupación

por Ia desaprobación social.

A medida que e[ niño crece y se desarrolla la capacidad de recordar el pasado y de prever el futuro, sus miedos van formu-

lándose cadavezmás en términos de peligros imaginarios o re-

motos, o bien en términos de desgracias que no le atañen inme-

diatamente pero que le pueden afectar en el futuro. Por ello, entre los 6-9 años pueden aparecer temores al daño físico o al ridículo por la ausencia de habilidades escolares y deportivas. Ya en el período de la prepubertad, los niños de 9-72 años pue-

den experimentar miedo a la posibilidad de catástrofes, in-

cendios, accidentes; temor a contraer enfermedades gravesi y

miedos más significativos emocionalmente, como el temor a

conflictos graves entre los padres, al mal rendimiento escolar,

o, en ambientes de violencia familiar, el miedo apalizas o bron- cas (Wenar, f99O).

2{

Trastornos de ansiedad enla int'ancia

Por último, entre los adolescentes de 12-"18 años tienden a

iI

iil

surgir temores más relacionados con la autoestima

personal

(capacidad intelectual, aspecto físico, temor al fracasó, etc.) y

con las relaciones interpeisonales.

Los miedos infantiles expuestos son muy frecuentes y pue- den afectar hasta al 40-45 pbr 100 de los .,iñor. Son, porLilo, normales, aparecen sin razones aparentes, están sujetoi a un ci- clo evolutivo y desaparecen (o se atenúan considárablemente) con el transcurso del tiempo, a excepción del miedo a los extra-

ños (miedo social), que puede subsiitir en la vida adulta en for-

ma de timidez. Por el contrario, los miedos en los adultos son

mucho más estables. En resumen, las conductas de temor tien-

den a disminuir desde la primera infancia a la adolescencia. La madurez emocional del niño, que supone el desarrollo

de nuevas capacidades cognitivas y motricás, y las diferentes experiencias de aprendizaje, que traen consigo nuevas estrate-

gias. de afrontamiento, parecin ser los responsables de este

cambio en la orientación y desaparición de los miedos. Los ni-

ños deficientes y los autistas, pór el contrario, padecen nume- rosos miedos qu-e suelen durar períodos más laigos que los de los niños normales, probablemente como consecuencia de las

deficiencias en el delarrollo madurativo.

En la vida adulta hay sólo dos tipos de miedos que hunden sus raíces en la infancia y que persisten'con el paso áel tiempo,

el miedo a la sangre y a las herldas y el rniedo aios animales, Los dos suelen comenzar, en general, antes de los 7 años. Más allá

de dicha edad parece ha-ber una cierta resistencia a adquirir

miedo a los animales. Las escasasfobias animalesque comienzan en la adolescencia o en la vida adulta suelen estaiasociadas con

traumas, como la mordedura de un perro; sin embargo, dichos

miedos en los niños suelen aparecerli.t razónuprr"rit" (Marks,

7987).

¿Pero cuándo los miedos infantiles dejan de ser transitorios

y se convierten en fobias? Las fobias son una forma especial de miedo que responde a las siguientes características:

La ansíedad y los miedos en la infancia 25

a) Ser desproporcionadas

la resplesta de

a la situación que desencadena

miedo y/o estar relacionadas con

estímúlos que no son objetivamente peligrosos.

b) c) Estai más allá del control voluntario.

No poder Jer eliminadas racionalmente.

d) No ser específicas de una edad determinada.

e) Interferir ionsiderablemente en la vida cotidiana del

Ser de larga duración.

f) niño en función de las respuestas de evitación.

Las fobias infantiles suelen aparecer con más frecuencia en-

trelos4ySaños.

Resumen

Lamayoríade los niños experimentan muchos miedos le- ves, transitorios y asociados a una determinada edad que se

suDeran espontáneamente en el curso del desarrollo. Estos te- ,nár", (sobre todo el miedo a la separación, el miedo a los da-

ños físicos y el miedo a los animalei) constituyen un sistema de

alarma que protege al niño de situaciones peligrosas. Los mie-

dos son uni,r".ruiár y varían en función de las distintas edades del niño. Só1o el temór a los extraños (miedo social)puede sub- sistir en la vida adulta en forma de timidez. Lamadurezemocio- nal del niño y las diferentes experiencias de aprendizaje en el curso del desarrollo contribuyen a suprimir gradualmente los miedos. Las fobias, por el contrario, son miedos- desproporcio- nados, no son espeiíficas de una edad, son de larga- duración, están más allá deicontrol voluntario e interfieren en la vida co-

tidiana del niño. Las fobias infantiles aparecen con más frecuen-

ciaentrelos4ySaños.

li l

I

1

le.** --

2.1. Clasificación

El mayor conocimiento de los trastornos de ansieda-d--en la-)

vida adulta, urí .o.no

sus raíces án la infancia,

hecho de que muthó3 ?é ellos hü"-áu1¡l

ha traído óonsigo un interés creqlgnte

- -

_dg

gqs-iqdqd]"lllúlfate,a.

"l

pár del

im¡¡a tralTgl¡gi

Sggún-*el-Djil\4{l-R (American Psychiatric Association,

1987), i si bien puede haber una cierta continuidad entre los

trastornos de la vida adulta y los de laniñez, hay tres trastornos de ansiedad característicos de-la infancia y de la adolescenciá: la

ansiedad de separación, el trastorno de eoitacióny la ansiedad erce-

siua.Enlos dos primeros casos, la ansiédad es[á asociádá a si- tuaciones concrétas; en el tercero, la ansiedad es inespecífica y surge, por ello, ante situaciones muy variadas.

tstos tres cuadros clínicos, especialmente el primero, son

característicos de la infancia, pero esta clasificación resulta un

poco limitativa si se trata de abarcar las múltiples-formas de la ansiedad en los niños. No figuran descritos en ella, por ejem- plo,las fobias int'antíles que, si bien no siempre resulta fácil deli-

mi t arla 5-afe-1ó;ñf ldó3' no rmale s, de s emp eñan un p ap el imp or-

tante en la clínica infantil. En concreto, resulta sorprendente la

exclusión de esta clasificación dela

fpliqepcolar

álAuno equivalen-

te-, que constituye el trastorno de ansiedad más significativo

en estas edades (Toro, 1,986).

La clasific ación dsL.D"SMJL-R."rssulta, por ello, correcta,

con la ansiedad de separación, pero ;"-ñd;

-relacionada

peró-i"s"iiiiente- e irygmpletr. Una clasificaciót.

/)

4/4

f

r.

.,.;

'

; r

náq. ¡¡lp" lm,

i' r t'

,it"

'r

30

Trastornos áe ansiedad en la int'ancia

Clasificación y epídemiología de los trastornos de ansiedad en la infancia 31

con arreglo a_trastornos de conducta bien delimitados concep-

tualmente y de frecuente consulta en la clínica, figura e"presia

enlatabla 2.1.

Fobias específicas

Fobia escolar

Trastorno de evitación

Trastornos de ansiedad sin eoitación fóbica

'\\

Ansiedad de separación

Ansiedad excesiva

Otros trastornos de ansiedad

Trastomo

obsesivo-compulsivo

Trastorno

mixto de ansiédad y depresión

Las novedades principales de esta clasificación propuesta

son las siguientes:

a) Se excluyen los trastornos de ansiedad adultos por-

que, si bien éstos tienen antecedentes en la infancia, la

continuidad no está siempre clara y ésta es objeto de

polémica.

b) Se incluye un apartado de trasfornos fóbicos por la sig- nificación que éstos tienen en la clínica infantil. El tris-

torno de eoitación se incluye en este apartado (y no en el

referido a otros trastomos de ansiedad)porque lo que en él predomina es la evitación fóbica a personas dés-

conocidas.

c) La ansiedad de separación y la t'obia escolar se consideran

dos problemas clínicos distintos. Si bien tienen mu-

d)

chos puntos en común, las diferencias no son menores,

como se analizaposteriormente en el texto.

Figura descrito un trastorno mixto de ansiedad y depre- sión, aun no muy bien precisado psicopatológica- mente, pero que trata de recoger la frecuente asocia-

ción entre estos dos problemas clínicos en la infancia.

2,2. Epidemiología

Los estudios epidemiológicos sobre los trastornos de an- tledad en la infancia son muy poco precisos, en parte por la lusencia de unos criterios clasificatorios estrictos básicamente eompartidos y en parte por el solapamiento de unos cuadros ¡obre otros. En el estudio epidemiológico de la isla de Wight (Rutter,

Tizard y Whitmore,'L970),llevado a cabo con una muestra de

2,193 niños de 10-11 años, el 2,5 por 100 presentabatrastornos

neuróticos (traducido a la terminología actual, trastomos de an- ¡iedad y, en mucha menor medida, depresión). Este tipo de trastornos suponía el37 por 100 de toda la morbilidad psiquiá-

trica de este grupo de edad. Los trastornos de ansiedad tienen,

por tanto, un peso específico extraordinariamente importante en la psicopatología infantil. El predominio femenino en los trastomos de ansiedad exis- te, pero no está tan acentuado en la infancia como en la vida

adulta. Este cambio en la distribución sexual tiene lugar en la adolescencia por razones aún desconocidas (Marks, 1,95D.

Los trastornos fóbicos son difíciles de delimitar por la confu-

sión conceptual entre fobias y miedos. Srli€ftIo§,Jniedos en la I

40-45 oor 1ó0 áe la I

,**-.,-J-:*

atectanaun5oun6

32 Trastomos de ansiedad en la int'ancia

La prevalen cia deJobia escolar es muy variable, según los di-

verso s ;studios reco gTdffifSkau s s y Francis (1.g 8l), y puede

la población escolarizada. La

oscilar del o,+

fl

amplitud de

po, 100 de

este iang-o rétréta"lá@

7§_

la

variabilidad de criterios en la definición del mismo. Los miedos intensos al colegio, en un momento u otro del desarrollo evo-

lutivo, son frecuentes, pero el rechazo a la escuela (la negativa

radical a ir al colegio) es mucho más infrecuente. La fobia esco- lar, en sentido estricto y con criterios más realistas, puede afec-

tar al 1 por 100 de la población infantil tratada en la clínica.

Deñtro de los trastornos de ansiedad sin er:itación fóbica,la an'

siedad de separación

-el

trastorno de ansiedad con mayor tasa

de prevalencia- puede afectar aun 4 por 100 de la población

infantil (Ayuso, Alfonso, Rivera y Galletero,1988).

Eltrastorno de ansiedad excesioa es el más frecuente tras la an- siedad de separación y puede afectar a|2,9 por 1.00 de los niños

(Anderson et al., 1987). Por otra parte, el trastorno obsesioo-compulsir¡o como tal

es poco frecuente en la infancia y puede oscilar entre el 0,7

por 100 de los niños

por 100 de la población infantil y el

'1,2

vistos en la clínica (Bragado, Solano y Crespo, 1990). No obstante, un tercio de los adultos aquejados por este trastor-

no refieren haber experimentado los primeros síntomas antes de los 15 años. De este modo, el trastorno parece ser poco frecuente en la infancia, pero los síntomas aislados 1o son mu-

cho más (Marks, 1.987a).

En resumen, los estudios epidemiológicos sobre los tras-

tomos de ansiedad son muy limitados. Incluso sobre algunos cuadros clínicos, como el trasfomo de ettitación, prácticamente no hay datos. Con esta realidad es difícil planificar unos dispo-

sitivos asistenciales, así como predecir el curso de estos proble-

mas, identificar los riesgos asociados y adoptar las medidas preventivas oportunas (Bragado, 7993a).

Clasificación

y epidemiología de los trastornos de ansiedad en la int'ancia 33

Resumen

Los traqtornos fóbicos

por las conductas

de evitación- más frecuentes

-caracterizados

en la infancia son las.fobias es-

pgcíficas, la fobia

e-s.q-olar

y.el trastorno.-de-evit"aciÓ"n Entre

los

ffio;o;a;

r"iiáárd siiuna evitación fóbicautp".ífi.u se de-

ben incluir la ansiedad de separación y la ansiedad excesiva. Por último, otros trastomos de ansiedad con otros comPonen-

tessobreañadidps-sonel.trast-o*npqbqg-qiv-p.-q--e*n0Bailaivg.i--el.

tiáslorno mixto de ansiedad y depresión.

**

Los éétüdiós bpidémióIaáicos*dá

los trastornos de ansie-

precisos.!o,s misÍles-IÚ#ti§son

dad en [a infancia son poco

muy frecue-ntcplen torho al4opor 100 dáIápobláé¡ón infañ[ilf"

pero Iái fobias clnisas"'1"o*§CIn-mue-hp*me$p;

(en tomo al 5 por

ioo). I-u ansidáá? de separación y la ansiedad excesiva pueden

suponer unas tasas de prevalencia del 4 y del

1,9

por 100 de la

población infantil, respectivamente. El resto de los trastornos

presenta una incidencia menor.

%.-

1,1. Fobias específicas