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Expediente: 00044-2012

Secretaria: Gilmer German
Valverde Gil
Sumilla: Amicus Curiae del
Instituto Prensa y Sociedad
(IPYS)

SEÑOR JUEZ DEL JUZGADO PENAL LIQUIDADOR TRANSITORIO DE HUARMEY:

RICARDO MANUEL UCEDA PÉREZ, identificado con
el Documento Nacional de Identidad Nº 07859980,
como Director Ejecutivo del INSTITUTO PRENSA Y
SOCIEDAD (IPYS), conforme al asiento A00003 de la
Partida Nº 11022562 del Registro de Personas
Jurídicas, con poder vigente adjunto al presente
escrito, y JULIO CESAR ARBIZU GONZALEZ
identificado con registro CAC N°5489, en los seguidos
contra Juan José Almeyda Sung por el presunto delito
de difamación agravada, ante usted nos presentamos
respetuosamente para constituir al Instituto Prensa y
Sociedad como Amicus Curiae y presentar el siguiente
informe para mejor resolver.
1. Interés del presente Amicus Curiae
El presente informe es presentado por el IPYS a solicitud del Centro de Información
Abierta Liber, bajo la dirección de Julio Arbizu González, Director Ejecutivo del mismo.
Como lo indican nuestros estatutos, una de las finalidades más importantes de IPYS
es promover y proteger los fueros profesionales del periodismo1. En este sentido, los
procesos judiciales más relevantes que se inicien contra periodistas, y que se originen
en un determinado uso que estos hagan de los espacios de comunicación masiva a
los cuales tienen acceso, resultan del mayor interés para nuestra institución.

1Artículo

2° de los Estatutos del Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS): La Asociación tendrá como
objetivos los siguientes:
a) Objetivos Generales
1) Realizar actividades de difusión, asesoramiento, capacitación, discusión e investigación en torno a las
técnicas y los valores fundamentales del periodismo y la comunicación social.
2)Analizar la relación prensa-sociedad, fundamentalmente en lo que pueda contribuir al afianzamiento de
los procesos democráticos
3)Realizar actividades diversas de investigación política y social
b)Objetivos Específicos
1)Fortalecer los procesos democráticos en América Latina, creando conciencia de sus valores en
egresados de las facultades de periodismo, en militares y miembros del Poder Judicial y en los propios
medios de comunicación social.
2)Entrenar nuevas generaciones de periodistas en aspectos técnicos, profesionales y éticos.
3)Brindar asesorías en técnicas de comunicación y otros servicios
4)Realizar investigaciones para el cumplimiento de los fines sociales
5)Realizar actividades de difusión, en defensa de los fueros profesionales y éticos del periodista.
1

La razón del presente documento radica en que, a través de la jurisprudencia, los
distintos jueces que conocen procesos en los que existe un aparente conflicto entre el
honor y una forma de ejercer el periodismo delimitan el contenido y límites de
derechos como la libertad de información y la libertad de expresión.
En consecuencia, van definiendo y actualizando progresivamente aquello que
constituye o no un ejercicio válido de la profesión desde el punto de vista del Estado
Constitucional de Derecho. Supervisar esta evolución es, como no podría ser de otro
modo, trascendental para cualquier institución que pretenda contribuir a mejorar los
estándares de la libertad de prensa en nuestro país.
En este caso puntual, el objetivo del proceso penal es establecer si el señor Juan José
Almeyda Sung ha cometido el delito de difamación agravada previsto en el art. 132°
último párrafo del Código Penal, en agravio del ex gerente de la municipalidad de
Huarmey Eduan Jaramillo Roncal Caro, a raíz de un artículo aparecido en el Diario “El
Observador” así como en otros medios de internet.
Es importante puntualizar que las sentencias que se ocupan de conflictos tan
delicados, como el que se presenta entre las libertades informativas y el honor,
deberán estar especialmente bien motivadas, debido a que el daño que se podría
causar si se restringe la libertad de expresión de manera injustificada es
particularmente sensible. Ello se debe a que existe una diferencia entre las
vulneraciones a los derechos de los periodistas vinculados con el ejercicio de sus
funciones y las vulneraciones de los derechos de cualquier persona.
Esta consiste en que, cuando se trata del primer grupo, se lesionan no solo los
derechos subjetivos del individuo que se desempeña como periodista, sino además el
derecho de la colectividad a recibir la información que éste hubiese podido
proveer o seguir proveyendo. Esta información es el insumo principal para que el
debate colectivo sea fructífero .El siguiente párrafo del último Informe de la Relatoría
Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos expresa muy claramente esta situación:
“En ese sentido, como señaló el Relator Especial sobre la Promoción y
Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y Expresión de las
Naciones Unidas, un ataque contra un periodista es “un atentado contra
los principios de transparencia y rendición de cuentas, así como
contra el derecho a tener opiniones y participar en debates públicos,
que son esenciales en una democracia2(…)” (resaltado añadido)

1.1 Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia sobre la admisión a
trámite de los Amicus Curiae en causas penales
Toda vez que no existen en nuestro sistema normas expresas que regulen la
institución del Amicus Curiae, es preciso tener en cuenta lo establecido por la
jurisprudencia para su admisión en causas de este tipo.
2Violencia

contra periodistas y trabajadores de medios: Estándares interamericanos y prácticas nacionales
sobre prevención, protección y procuración de la justicia. Informe elaborado por la Relatoría Especial para
la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a cargo de Catalina
Botero Marino. Asdi, Open Society Foundations, Organización de Estados Americanos. Washington,
2013, p. 11.
2

En el marco del proceso penal seguido contra el ex presidente Alberto Fujimori
Fujimori (Exp. A.V 19-2001, acumulado A.V 45-2003), la Sala Penal Especial de la
Corte Suprema de Justicia dejó en claro que el hecho de que el instituto del Amicus
Curiae no esté expresamente contemplado en una norma no resulta un problema para
admitir su presentación:
El Tribunal considera (…) que no hace falta una intermediación del
legislador para aceptar el amicus y, en su caso, autorizar o admitir a
trámite el memorial ya presentado. Además entiende que el correcto
ejercicio de la institución del amicus curiae, así como la profundidad
y rigurosidad de un memorial, coadyuva a garantizar el debido
proceso – un juicio justo y equitativo- y puede proporcionar
elementos de análisis para consolidar y mejorar sustantivamente la
calidad de los argumentos que los jueces incorporen en sus
decisiones, a la vez que permite la intervención o participación de la
sociedad en el proceso (….)3

De la misma forma, el Tribunal señaló que cualquier nivel de la judicatura puede
beneficiarse de los informes que presenten los Amicus Curiae:
Cabe agregar, con el apoyo de una integración analógica del
Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional y del artículo
62°.3 del Reglamento de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, que en este último caso autoriza a invitar o autorizar a
cualquier persona interesada que presente su opinión escrita sobre
los puntos sometidos a consulta(…)que si éstas Altas Cortes, en
sede nacional y regional americano, pueden contar con amicus
curiae, resultaría irrazonable que otras Cortes –en especial la
Corte Suprema de Justicia- o Corporaciones Judiciales tengan
negada esa posibilidad frente a casos de trascendencia social.
(destacado añadido)4

El pronunciamiento del órgano jurisdiccional que se emita en el presente proceso de
difamación tiene trascendencia social, ya que contribuirá a delimitar qué expresiones
pueden ser suficientes para condenar a un periodista por dicho delito.
Esto último tiene una importancia crucial de cara al rol fiscalizador que juega la prensa
en sociedad y constituye, por tanto, un argumento adicional para que se nos permita
aportar algunas ideas dirigidas a lograr una mejor resolución del presente caso judicial
Por todo lo dicho, solicitamos que se tomen en cuenta los argumentos vertidos en el
Amicus Curiae adjunto a la presente.

3

Véase resolución recaída en el Expediente A.V 19-2001 (acumulado A.V 45-2003) del 1 de agosto del
2008, fundamento jurídico tercero, emitida por la Sala Penal Especial de la Corte Suprema.
4Ibidem.
3

AMICUS CURIAE
Índice
1. Las expresiones materia de juzgamiento en el presente caso
1.1 La publicación del periodista Juan Jose Almeyda Sung titulada “Gerente
municipal: mentiroso, matón y cobarde”
1.2 Los argumentos por los cuales la parte querellante considera que las
expresiones vertidas son constitutivas del delito de difamación agravada
2. Juicio de subsunción: ¿Ha cometido el autor de la nota el delito de
difamación agravada?
2.1 Criterios establecidos en el Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116 y su
aplicación al caso
 Predominio de los derechos a la libertad de expresión e
información cuando el afectado por las afirmaciones es un
funcionario público en el ejercicio de sus atribuciones y las
expresiones no contienen insultos, ni frases formalmente
injuriosas
a) Las afirmaciones realizadas en el artículo publicado están referidas a la
actuación funcionarial de un servidor público
b) Los términos usados en el artículo no contienen insultos o frases
denigrantes, sino solo juicios de valor negativos u opiniones subjetivas
desfavorables
 Predominio del derecho a la libertad de información cuando los
hechos atribuidos superan el test de verosimilitud
a) La afirmación según la cual el Sr. Roncal Caro habría propiciado la
agresión de un periodista en el marco de un evento público supera el
test de verosimilitud
b) La afirmación según la cual el Sr. Roncal Caro se rodea de personajes
vinculados con posibles hechos ilícitos para intimidar a terceros supera
también el test de verosimilitud
c) La afirmación según la cual el Sr. Roncal Caro amenazó a
trabajadores con despedirlos si no obedecían sus órdenes superaría el
test de verosimilitud
2.2 Jurisprudencia de la Corte Suprema relevante sobre el delito de
Difamación Agravada, y su aplicación al caso
2.3 Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
relevante, y su aplicación al caso
3. Conclusiones

4

1. Las expresiones materia de juzgamiento en el presente caso
1.1 La publicación del periodista Juan Jose Almeyda Sung titulada “Gerente
municipal: mentiroso, matón y cobarde”, aparecida en el Diario “El
Observador Provincial” y en la página web www.huarmeyperu.com
El presente proceso penal se inicia a partir de un artículo publicado por el periodista
Juan José Almeyda Sung, titulado “Gerente municipal: mentiroso, matón y cobarde”.
Concretamente, las expresiones aparecidas en éste que son consideradas
difamatorias por el querellante son las siguientes:
- “Ya toda la ciudadanía conocía algunos rasgos personales de este personajillo que
quiere a como dé lugar aparentar ser el dueño del municipio, porque el arma,
desarma, manda y desmanda”
-“Aprovechándose del escaso o poco conocimiento que tiene el alcalde sobre gestión
municipal porque así lo viene demostrando y seguramente aprovechando de la
excesiva confianza que se le ha dado, éste jovencito maneja el municipio a su antojo,
él hace y deshace, arma y desarma, bota y contrata a quien le venga en ganas y que
decir de la parte económica y gerencial que es un desastre para Huarmey.”
- “El gerente municipal es un mentiroso porque dijo que iba a poner en orden el
municipio pero no ha podido con ello ya que el desorden le ha ganado; es un
mentiroso porque dijo que se iba a investigar y sancionar a quienes pretendieron
cobrar por otros en la casa municipal de la cultura, es un mentiroso porque dijo que si
le presentábamos pruebas de las irregularidades de las ludotecas iba a renunciar, se
les presento las pruebas y se quedó mudo y nunca renunció, sino de que iba a vivir;
(…)”
-“El gerente municipal es un matón porque amenaza a algunos trabajadores con
sacarlos si no hacen u obedecen sus órdenes (…)”
-“Es un cobarde porque teniendo a las personas a su frente él no las enfrenta sino da
órdenes soterradamente para que sean agredidas y atacadas”(…)
- “Es un matón porque se rodea de algunos personajes de mal vivir para infundir miedo
y crear cizaña, algunos de ellos los pueden ver dando vueltas por las afueras de la
muni o por la plaza de armas en pequeños grupos, no sabemos que vigilaran.”
1.2 Los argumentos por los cuales la parte querellante considera que las
expresiones vertidas son constitutivas del delito de difamación agravada
De acuerdo al escrito de querella obrante en el expediente, la difamación agravada se
habría producido porque las expresiones “Matón”, “Mentiroso” y “Cobarde” empleadas
en la publicación perjudicarían de sobremanera el honor del Sr. Eduan Jaramillo
Roncal Caro.
Agrega que “la protección constitucional de la libertad de información y de expresión
frente al derecho al honor se condiciona a que la información se refiera a hechos con
relevancia pública en el sentido de noticiables y que dicha información sea veraz; se
protege la comunicación libre tanto de los hechos como de las opiniones, inclusive
5

apreciaciones y juicios de valor pero para la protección de los hechos defendidos se
requiere ser veraces; esto supone asumir ciertos deberes y responsabilidades
delicadísimas por quienes tienen la condición de sujetos informantes; asimismo, la
protección no ampara cuando el autor es consciente de que no dice o escribe la
verdad (…)o cuando siendo falsa la información en cuestión no mostró interés o
diligencia mínima en la comprobación de la verdad. Si bien la información puede ser
de interés general y referirse a un personaje público o con notoriedad pública como el
querellante, pero debe cumplirse con el requisito de la veracidad o el deber de
diligente de contrastar los hechos con anterioridad a su publicación.”
Estos son los principales argumentos esgrimidos por el querelllante para considerar
que concurre el delito difamación agravada en el caso concreto.
2. Juicio de subsunción: ¿Ha cometido el autor de la nota el delito de
difamación agravada?
A efectos de determinar si el autor de la publicación analizada ha realizado la
conducta típica prevista en el art. 132º del Código Penal, resulta necesario tomar en
consideración lo establecido en el Acuerdo Plenario 3-2006/CJ.116, así como en la
jurisprudencia que la Corte Suprema ha ido estableciendo sobre el particular.
Del mismo modo, debe tenerse en consideración los pronunciamientos de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en materia de libertad de expresión.
Ambas instancias han establecido criterios relevantes a efectos de determinar cuándo
una publicación efectuada por un periodista con relación a un funcionario público
puede o no ser considerada difamatoria.
2.1 Criterios establecidos en el Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116 y su
aplicación al caso de autos
 Predominio de los derechos a la libertad de expresión e información cuando
el afectado por las afirmaciones es un funcionario público en el ejercicio de
sus atribuciones y las expresiones no contienen insultos, ni frases
formalmente injuriosas
a) Las afirmaciones realizadas en el artículo publicado están referidas a la actuación
funcionarial de un servidor público
El Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116 (“Delitos contra el honor personal y derecho
constitucional a la libertad de expresión y de información”) establece como primer
criterio a tener en consideración en un caso de este tipo, verificar si el afectado por las
afirmaciones es un funcionario público.
De ser así, de según el Acuerdo Plenario:
(…) La naturaleza pública de las libertades de información y de expresión,
vinculadas a la formación de la opinión ciudadana, exige que las expresiones
incidan en la esfera pública –no en la intimidad de las personas y de quienes
guarden con ella una personal y estrecha vinculación familiar, que es materia
de otro análisis, centrado en el interés público del asunto sobre el que se
informa o en el interés legítimo del público para su conocimiento-.
6

Obviamente la protección del afectado se relativizará –en función al
máximo nivel de su eficacia justificadora- cuando las expresiones
cuestionadas incidan en personajes públicos o de relevancia pública,
quienes, en aras del interés general en juego, deben soportar cierto riesgo a
que sus derechos subjetivos resulten afectados por expresiones o
informaciones de ese calibre –más aún si las expresiones importan una crítica
política, en tanto éstas se perciben como instrumento de los derechos de
participación política-(…) (resaltado añadido)

Como puede apreciarse, la Corte Suprema ha dejado sentado que las personas que
ocupan un cargo público tienen un deber mayor de soportar las expresiones o
informaciones que puedan incidir en su honor.
El Tribunal Constitucional, en el mismo sentido, ha señalado lo siguiente:
(…) los hechos noticiosos que se han cuestionado son de interés público, al
tratarse de información relacionada con el modo cómo se maneja la cosa
pública y cuál es el rol que desempeña en ese contexto un funcionario
público. Conocer qué tipo de decisiones adoptan las agencias estatales y
cómo se gastan los recursos públicos no es, en efecto, un tema indiferente a
la opinión pública de una sociedad democrática, en cuya información y
formación tiene la prensa un rol extremadamente importante. La legitimidad
de esta no se mide por el grado de molestia, disgusto o inquietud que pueda
ocasionar a los funcionarios públicos, quienes al aceptar cargos de esta
naturaleza aceptan también ser sometidos a un escrutinio diario acerca
del modo como se conducen en la administración de la cosa de todos
(…)5” (resaltado añadido)

Como puede apreciarse, ambos órganos jurisdiccionales son claros en señalar que los
funcionarios públicos, por el hecho de tener esa condición, están más expuestos a las
críticas de terceros. En casos en los que las afirmaciones estén referidas a una
persona de esas características, el ámbito del derecho a la libertad de información y/o
de expresión aumenta, primando sobre el del derecho al honor.
Para ello, se exige que las expresiones supuestamente difamatorias mismas
estén referidas a la esfera pública de actuación de los funcionarios, es decir, a su
conducta como servidores públicos. Por otro lado, cuando las afirmaciones guardan
relación con aspectos privados de éstos mismos sujetos, debe evaluarse el interés
público del asunto en cuestión, y el derecho de la colectividad a conocer la
información.
El ejercicio de la función pública supone que las personas que ejerzan autoridad se
sometan a un nivel de exposición y fiscalización mayor que el que le correspondería a
un ciudadano normal. Estos mayores niveles de exposición se deben al interés que
tiene la sociedad en fiscalizar la administración del gobierno en general, y la gestión de
los asuntos que son de interés para toda la comunidad.
La fiscalización de la gestión pública, por otro lado, no podría llevarse a cabo
apropiadamente sin relajar -hasta cierto punto- la protección del honor de los
funcionarios que se desempeñan en la administración. Si no se le permitiese a la
5

Sentencia del Tribunal Constitucional emitida el 5 de septiembre del 2015, recaída en el
Expediente Nº 02976-2012-PA/TC, FJ Nº 16.
7

prensa realizar afirmaciones que contengan juicios de valor peyorativos sobre las
autoridades, o que pongan en tela de juicio la probidad de los funcionarios, el debate
público simplemente no podría llevarse a cabo.
Es por esta razón que se permiten afirmaciones que expresen juicios de valor
negativos u opiniones desfavorables sobre el accionar de determinados servidores
públicos, siempre que no contengan injurias, sean verosímiles, tengan relación con su
desempeño como servidores públicos, o estén referidos a aspectos de su vida
personal que, a pesar de no estar directamente relacionados con su actividad
funcionarial, sean de interés público.
Ahora bien, en el caso concreto, se aprecia que el querellante era gerente edil de la
Municipalidad de Huarmey. Efectivamente, conforme se desprende tanto del escrito de
querella como del artículo cuestionado, el Sr. Eduan Jaramillo Roncal Caro ocupaba
ese cargo al momento de los hechos.
No solo eso, sino que además los hechos que se le atribuyen en la publicación tienen
interés público, dado que los mismos guardan relación con su desempeño mientras
ocupaba el cargo señalado, y aunque ciertamente van acompañados de la opinión
subjetiva del autor, esta se mantiene dentro del ámbito de lo permisible, dado que no
contiene insultos o frases denigrantes. Por ejemplo, el periodista querellado señala
que:
“Ya toda la ciudadanía conocía algunos rasgos personales de este
personajillo que quiere a como dé lugar aparentar ser el dueño del municipio,
porque el arma, desarma, manda y desmanda”

El párrafo transcrito expresa un juicio de valor negativo sobre la manera de conducirse
del querellante. Es una apreciación crítica referida a la forma como, de acuerdo al
periodista querellado, el Sr. Eduan Jaramillo Roncal Caro conduciría el
municipio pese a no ser la máximo autoridad del mismo (“a como dé lugar
aparentar ser el dueño del municipio, porque el arma, desarma, manda y desmanda”).
En este sentido, sí puede afirmarse que este extracto del artículo se refiere al
desempeño como funcionario del querellante.
Lo mismo puede decirse de la crítica vertida en otro de los fragmentos del artículo
identificados por el querellante como difamatorios:
“Aprovechándose del escaso o poco conocimiento que tiene el alcalde sobre
gestión municipal porque así lo viene demostrando y seguramente
aprovechando de la excesiva confianza que se le ha dado, éste jovencito
maneja el municipio a su antojo, él hace y deshace, arma y desarma, bota y
contrata a quien le venga en ganas y que decir de la parte económica y
gerencial que es un desastre para Huarmey.”

Nuevamente, se aprecia que el querellado se refiere críticamente a una supuesta
excesiva injerencia que tendría el Sr. Roncal Caro en la gestión del municipio de
Huarmey, señalando además que en lo referido a los aspectos económicos y
gerenciales su desempeño es desastroso, esto es, pésimo o muy malo. El párrafo, por
lo tanto, sí hace alusión una vez más a su trabajo como funcionario público.
Se menciona además una supuesta arbitrariedad en la contratación del personal
municipal lo cual, como veremos más adelante, es una afirmación verosímil desde el
8

punto de vista del Acuerdo Plenario comentado debido a que se basa en una
evidencia concreta.
El siguiente fragmento considerado difamatorio también tiene que ver con una crítica al
desempeño del Sr. Roncal Caro en la municipalidad de Huarmey:
“El gerente municipal es un mentiroso porque dijo que iba a poner en orden el
municipio pero no ha podido con ello ya que el desorden le ha ganado; es un
mentiroso porque dijo que se iba a investigar y sancionar a quienes
pretendieron cobrar por otros en la casa municipal de la cultura, es un
mentiroso porque dijo que si le presentábamos pruebas de las irregularidades
de las ludotecas iba a renunciar, se le presento las pruebas y se quedó mudo
y nunca renunció, sino de que iba a vivir; (…)”

El periodista querellado lo tilda de mentiroso porque éste habría señalado que iba a
poner orden en el municipio pero, a su juicio, ha fracasado. Nos encontramos
nuevamente ante una opinión subjetiva desfavorable al querellado, pero sin duda
referida a su desempeño como servidor público.
Del mismo modo, el periodista querellado lo vuelve a tildar como mentiroso por no
haber investigado ni sancionado a unas supuestas personas que habrían
intentado cobrar montos que no les correspondían en la casa de la cultura de
Huarmey.
Nuevamente, nos encontramos ante una opinión subjetiva del periodista en torno a
una supuesta pasividad en la actuación del gerente municipal frente a supuestas
irregularidades. Por eso, en la medida en que la opinión versa sobre la reacción del Sr.
Roncal Caro como funcionario, el párrafo transcrito contiene nuevamente una crítica a
su desempeño profesional.
Asimismo, cuando el periodista denomina al gerente municipal “matón”, lo hace para
criticar su proceder con algunos empleados de la municipalidad, a quiénes habría
amenazado con despedir si no le obedecían. Del mismo modo, usa también este
calificativo para expresar una opinión desfavorable sobre las personas con las que la
autoridad se ha venido rodeando:
“El gerente municipal es un matón porque amenaza a algunos trabajadores
con sacarlos si no hacen u obedecen sus ordenes (…)”
“Es un matón porque se rodea de algunos personajes de mal vivir para
infundir miedo y crear cizaña, algunos de ellos los pueden ver dando vueltas
por las afueras de la muni o por la plaza de armas en pequeños grupos, no
sabemos que vigilaran.”

Nuevamente, se hace referencia a un presunto abuso de autoridad por parte del
gerente municipal que es objeto de la nota, quien estaría usando las atribuciones de
su cargo para obligar a distintos trabajadores a obedecerle. Del mismo modo, se
estaría rodeando de personas peligrosas.
Ahora bien, aunque “Matón” es sin duda un calificativo más grave que los usados en
párrafos anteriores, puede ser tolerado en la medida en que los hechos en los que se
ampara el periodista para usarlo sean verosímiles, ya que se encuentra dentro del
9

límite de riesgo permitido y está referido a un funcionario público –como ya se
mencionó, el espectro de tolerancia a calificativos negativos que el ordenamiento
permite que una persona reciba se amplía en éstos supuestos-.
En el presente caso, como se verá más adelante, el periodista cuenta con el respaldo
de ciertas evidencias para haber hecho esta afirmación, que su despacho podrá
comprobar en su momento.
Por último, el empleo que hace el periodista del calificativo de “cobarde” también se
relaciona con la actuación del Sr. Roncal Caro como funcionario, tal y como se
deprende del resto de la nota:
“Es un cobarde porque teniendo a las personas a su frente él no las enfrenta
sino da órdenes soterradamente para que sean agredidas y atacadas”(…)
“(…) su cobardía no tiene límites cuando el lunes 16 de enero en plena
reunión publica éste jovencito, sabiendo que el evento se transmitía en señal
abierta por radio y televisión, propicio airadamente la agresión a un joven que
filmaba el evento, aduciendo que era enviado de Antamina, reflejando de esta
manera, la paranoia que vive”

De acuerdo a los hechos relatados en su artículo por el periodista querellado, en el
marco de una manifestación política el gerente municipal habría propiciado que otro
periodista fuese agredido por un grupo de manifestantes al señalar que aquel era
enviado a grabar por la minera Antamina.
Hay que señalar que se trataba de un evento en el que se abordaba la problemática
que existe actualmente con dicha empresa, razón por la cual muchas personas
descontentas con ésta habían acudido a la misma. Las autoridades, entre las cuales
se encontraba el Sr. Roncal Caro, también estaban presentes para expresar su apoyo
a las demandas de la población.
Es por eso que al criticar la conducta del funcionario en esta manifestación, el
periodista querellado estaba también valorando su actuación como funcionario. El
calificativo empleado por otro lado, y como también se verá más adelante, se basa en
evidencia cierta que pone de manifiesto que el Sr. Roncal Caro efectivamente
promovió que una turba de personas agrediera a un periodista.
Por las razones ya señaladas, se puede decir que la publicación cuestionada cumple
con el primer criterio establecido por la Corte Suprema para considerar que en el caso
concreto debe primar la libertad de expresión, ya que todas las expresiones
consideradas difamatorias contienen críticas a la actuación del Sr. Jaramillo Roncal
como funcionario público.
b) Los términos usados en el artículo no contienen insultos o frases denigrantes, sino
solo juicios de valor negativos u opiniones subjetivas desfavorables
El Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116 emitido por la Corte Suprema establece
claramente que lo que está prohibido son los insultos o las frases denigrantes, pero no
las opiniones críticas o los juicios de valor desfavorables. El propio texto de este
documento lo indica expresamente:

10

“En primer lugar, no están amparadas las frases objetiva o formalmente
injuriosas, los insultos o las insinuaciones insidiosas y vejaciones –con
independencia de la verdad de lo que se vierta o de la corrección de los
juicios de valor que contienen-, pues resultan impertinentes –desconectadas
de su finalidad crítica o informativa- e innecesarias al pensamiento o idea que
se exprese y materializan un desprecio por la personalidad ajena. Es claro
que está permitido en el ejercicio de las libertades de información y de
expresión que se realice una evaluación personal, por desfavorable que
sea, de una conducta, pero no lo está emplear calificativos que, apreciados
en su significado usual y en su contexto, evidencian menosprecio o
animosidad6.” (resaltado añadido)

El Tribunal Constitucional, por su parte, ha señalado lo mismo en su jurisprudencia:
(…) la libertad de expresión garantiza que las personas (individual o
colectivamente consideradas) puedan trasmitir y difundir libremente sus
ideas, pensamientos, juicios de valor u opiniones7 (resaltado añadido)
(…) “Conocer qué tipo de decisiones adoptan las agencias estatales y cómo
se gastan los recursos públicos no es, en efecto, un tema indiferente a la
opinión pública de una sociedad democrática, en cuya información y
formación tiene la prensa un rol extremadamente importante. La legitimidad
de esta no se mide por el grado de molestia, disgusto o inquietud que pueda
ocasionar a los funcionarios públicos, quienes al aceptar cargos de esta
naturaleza aceptan también ser sometidos a un escrutinio diario acerca del
modo como se conducen en la administración de la cosa de todos, sino
porque la propagación del hecho noticioso no se realice empleando
expresiones vejatorias o afrentosas8.” (resaltado añadido)

Ahora bien, en el artículo cuestionado, el periodista querellado utiliza principalmente
los calificativos “mentiroso”, “matón” y “cobarde” para describir al funcionario que es
objeto de sus críticas.
“Mentiroso” es un término que claramente no reúne la lesividad necesaria para ser
considerado como constitutivo del delito de difamación agravada. Es un ejemplo claro
de un calificativo subjetivo desfavorable, pero no es un insulto. Cualquier persona es
libre de considerar que sus autoridades faltan a la verdad y de manifestarlo así.
El ejercicio del poder público implica estar expuesto a este tipo de cuestionamientos.
Quien considera que una autoridad miente porque ha incumplido determinadas
promesas tiene derecho a decirlo. A diario diversas autoridades son calificadas de esta
manera por diversos tipos de personas (adversarios políticos, periodistas, etc.) sin que
ello sea considerado difamatorio. Por ello este calificativo debería ser rechazado de
plano como constitutivo del delito de difamación.
En lo que respecta a los calificativos de “matón” y “cobarde”, es cierto que tienen una
carga peyorativa mayor que la del término “mentiroso” (aunque sin llegar tampoco a
6

Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116, Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente y
Transitoria de la Corte Suprema, FJ Nº 11.
7 Sentencia del 14 de agosto del 2002 emitida por el Tribunal Constitucional y recaída en el
expediente N°0905-2001-AA/TC, fundamento jurídico 11.
8 Sentencia del 5 de septiembre del 2015 emitida por el Tribunal Constitucional, recaída en el
Expediente Nº 02976-2012-PA/TC, FJ Nº 16.
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constituir lo que la Corte Suprema denomina “frases objetiva o formalmente injuriosas,
insultos, vejaciones o insinuaciones insidiosas”). Sin embargo, es preciso tener en
consideración dos cuestiones a fin de valorar su real lesividad.
Primero, y como ya se señaló anteriormente, ambos calificativos fueron usados para
criticar comportamientos de un servidor público en el ejercicio de sus funciones.
Así, se le tildó de “matón” por haber amenazado a ciertos trabajadores con despedirlos
si no cumplían sus encargos, y de “cobarde” por haber propiciado que una turba de
personas agrediera a un periodista en el marco de una manifestación política. Ello
debe ser tenido en cuenta porque las críticas que recaen sobre la forma de ejercer el
poder público de un funcionario tienen un ámbito de tolerancia mayor.
Lo segundo que debe ser tenido en cuenta es que ambos calificativos desfavorables
vienen acompañados de una atribución de hechos que son verosímiles, ya que
cuentan con evidencia de respaldo, conforme se explica a continuación.
 Predominio del derecho a la libertad de información cuando los hechos
atribuidos superan el test de verosimilitud
Otro de los criterios considerados tanto por la Corte Suprema como por el Tribunal
Constitucional para determinar cuándo determinada publicación se encuentra o no
protegida por el derecho a la información, es el de la verosimilitud.
De acuerdo a este criterio, no se le exige a quien difunda una noticia tener la certeza
absoluta acerca de la ocurrencia de un hecho. Basta con que haya cumplido con los
deberes de diligencia en torno a la averiguación del mismo, a que cuente con
evidencia objetiva que le permita considerar probable su veracidad, y a que los hechos
se adecúen a la verdad solo en sus aspectos más relevantes, para que su difusión se
encuentre protegida por el derecho constitucional a la libertad de información:
En segundo lugar, el ejercicio legítimo de la libertad de información requiere
la concurrencia de la veracidad de los hechos y de la información que se
profiera.(…) tratándose de hechos difundidos, para merecer protección
constitucional, requieren ser veraces, lo que supone la asunción de
ciertos deberes y responsabilidades delicadísimos por quienes tienen la
condición de sujetos informantes]. Ello significa que la protección
constitucional no alcanza cuando el autor es consciente de que no dice o
escribe verdad cuando atribuye a otro una determinada conducta –dolo
directo- o cuando, siendo falsa la información en cuestión, no mostró interés o
diligencia mínima en la comprobación de la verdad –dolo eventual-. En este
último caso, el autor actúa sin observar los deberes subjetivos de
comprobación razonable de la fiabilidad o viabilidad de la información o de la
fuente de la misma, delimitación que debe hacerse desde parámetros
subjetivos: se requiere que la información haya sido diligentemente
contrastada con datos objetivos e imparciales9.”
(…)
No se protege, por tanto, a quienes, defraudando el derecho de todos a
recibir información veraz, actúen con menosprecio de la verdad o falsedad de
lo comunicado, comportándose irresponsablemente al transmitir como hechos
9

Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116, Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente y
Transitoria de la Corte Suprema, FJ Nº 12.
12

verdaderos simples rumores carentes de toda constatación o meras
invenciones o insinuaciones insidiosas; las noticias, para gozar de
protección constitucional, deben ser diligencias comprobadas y
sustentadas en hechos objetivos10”. (destacado añadido)

El Tribunal Constitucional ha mantenido la misma línea de interpretación del derecho a
la información en su jurisprudencia, señalando que:
(…) “aunque la Constitución no especifique el tipo de información que se
protege, el Tribunal Constitucional considera que el objeto de esta libertad no
puede ser otro que la información veraz. Desde luego que, desde una
perspectiva constitucional, la veracidad de la información no es
sinónimo de exactitud en la difusión del hecho noticioso. Exige
solamente que los hechos difundidos por el comunicador se adecuen a la
verdad en sus aspectos más relevantes.(…)11” (destacado añadido)
En suma, el Tribunal Constitucional advierte que la propagación de la
información considerada como lesiva ha sido obtenida diligentemente y, en
esencia, es veraz. Por tanto, su difusión se encuentra
constitucionalmente garantizada al amparo del derecho reconocido en el
inciso 4) del artículo 2º de la Constitución.
En la medida en que lo anterior es así, es decir, como consecuencia de que la
difusión de hechos noticiosos por el emplazado se encuentra
constitucionalmente garantizada por la Libertad de Información, el Tribunal
Constitucional considera, por un lado, que tal información no incide en el
ámbito constitucionalmente protegido de ningún derecho fundamental
(alegado o no) del recurrente12. (destacado añadido)

En la medida en que se trata de un criterio empleado recurrentemente por los
tribunales, corresponde plantearse si el artículo cuestionado en el presente proceso
penal cumple con ese estándar.
a) La afirmación según la cual el Sr. Roncal Caro habría propiciado la agresión de un
periodista en el marco de un evento público supera el test de verosimilitud
De acuerdo al artículo que es objeto de la presente querella, el Sr. Eduan Roncal Caro
habría tenido comportamientos cuestionables, que habrían motivado en el periodista
querellado el empleo de los calificativos a los que se alude en el literal anterior.
En suma, el periodista querellado le llama “cobarde” por haber promovido la agresión
contra otro periodista por parte de una turba de manifestantes en el marco de un
evento en el que se abordaba la problemática que existe en la zona con respecto a las
actividades de la minera “Antamina”. De ahí que afirme en el artículo que es materia
del proceso que, a pesar de tener a las personas frente a frente, el Sr. Roncal Caro da
órdenes para que sean agredidas por terceros:

10

Ibidem.
Sentencia del 14 de agosto del 2002 emitida por el Tribunal Constitucional, recaída en el
Expediente Nº 0905-2001-AA/TC, FJ Nº 10.
12 Sentencia del 20 de julio del 2005 emitida por el Tribunal Constitucional, recaída en el
Expediente Nº 3512-2005-PA/TC, FJ Nº 7.
11

13

“Es un cobarde porque teniendo a las personas a su frente él no las enfrenta
sino da órdenes soterradamente para que sean agredidas y atacadas”
(…)
su cobardía no tiene límites cuando el lunes 16 de enero en plena reunión
publica éste jovencito, sabiendo que el evento se transmitía en señal abierta
por radio y televisión, propicio airadamente la agresión a un joven que filmaba
el evento, aduciendo que era enviado de Antamina, reflejando de esta
manera, la paranoia que vive”

Pese al malestar de la autoridad comprometida en la denuncia periodística, en el caso
concreto sí existe evidencia de que haya actuado del modo que se describe en la
publicación que es matera del presente proceso penal. En el expediente, obra la
declaración jurada del Sr. Marcos Raúl Castillejos, en la que se indica lo siguiente:
“Yo, Marcos Raul Castillejo Gomero, identificado con DNI Nº 45754280,
domiciliado en prolongación Bolognesi, Mza. J, Lote 2, Distrito y Provincia de
Huarmey, Departamento de Ancash, mediante el presente documento declaro
bajo juramento:
Que, el día 16 de enero de 2012, a horas 6.00pm aproximadamente, en
circunstancias que cumpliendo mis labores como comunicador social para
radio Kordialidad de esta ciudad de Huarmey, cubriendo el desarrollo de la
asamblea pública contra la contaminación ambiental de antamina presidida
por el alcalde de la municipalidad provincial de huarmey, la que se estaba
desarrollando al frente del palacio municipal-Plaza independencia-, cuando el
gerente municipal de esta corporación edil, Sr. Eduan Jaramillo Roncal
Caro, se encontraba haciendo uso de la palabra con un discurso
altisonante dirigiéndose a la población allí reunida, cuando de súbito
efectúa una falsa acusación contra mi persona con la clara intención de
soliviantar a la gente, señalándome dijo falsamente: “…esta persona
está realizando grabaciones fílmicas para Antamina”, motivando con
esta actitud que un grupo de personas asistentes a esta asamblea ejerza
violencia contra mi persona, despojándome de la filmadora luego de
recibir agresiones físicas y verbales, no importándole a Eduan Roncal
poner en riesgo mi integridad física a pesar de tener conocimiento que
ejerzo la comunicación en mi calidad de comunicador social muy
conocido en Huarmey.” (destacado añadido)

A mayor abundamiento, obra también en el expediente la denuncia policial que el Sr.
Castillejo Gomero interpuso por estos mismos hechos, en la que se señala que:
El SO2 PNP encargado de las certificaciones de la comisaría sectorial PNP
Huarmey, quien suscribe:
Certifica:
Que, en el libro de Registro de Denuncias por Delito que obra en esta
Comisaría, existe una signada Nº 14 cuyo tenor literal es como sigue:
Occt. Nº 14.-Hora: 23:10-Dia: 16.- Mes: Ene.- Año: 2012: Por presunto delito
contra la libertad personal-coacción y contra el patrimonio-hurto de uso, en
agravio de marcos raúl castillejo gomero (25), hecho ocurrido el día de la
fecha, siendo las 18.00 Hrs en las inmediaciones de la plaza de armas-frontis
de la municipalidad de Huarmey por motivo que se indica.- da cuenta.- El
SOS PNP Huertas Gastiaburu Cesar, cumple con hacer de conocimiento de
la superioridad, que el día de la fecha, siendo las 22.00 hrs. aprox., se
presentó a esta unidad policial la persona de Marcos Raúl Castillejo Gomero

14

(25), con la finalidad de denunciar que en circunstancias que realizaba su
labor de comunicador social para la empresa “Radio Cordialidad”, efectuando
la filmación de la Asamblea Pública que se llevó a cabo en la plaza de Armas
– Frontis de la Municipalidad de Huarmey, convocada por la Comisión de
Diálogo y concertación de la provincia de Huarmey, presidida por el alcalde
provincial José Milton Benites Pantoja, la misma que se desarrollaba entre
las 17:30 a 21.00 hrs. aprox. es el caso que al promediar las 18.00 hrs,
cuando el Sr. Eduan Jaramillo RONCAL CARO-Secretaría Técnica de la
comisión de diálogo y concertación de la provincia de Huarmey, venía
haciendo uso de alocución, dirigiéndose a la población Huarmeyana
logró advertir que esta persona hace una acusación directa contra su
persona, indicando a los asistentes con los términos “esta persona está
realizando grabaciones fílmicas para Antamina”, motivando con esta
actitud que un grupo de personas ejerzan violencia contra su persona,
despojándola de su filmadora, luego de recibir agresiones físicas y
pretendiendo además sutraerle su filmadora, luego recibir agresiones
físicas y verbales, pretendiendo además sustraerle su equipo celular
995166055, hecho que no se concretó por haberse defendido
seguidamente interviene personal de Serenazgo, quienes lo conducen a
la parte posterior del municipio, donde le registran el equipo celular para
verificar si existía alguna grabación-audio, pero devuelven logrando
reconocer a uno de ellos como “hipi”, hace mención que transcurrido
unos 15 minutos aprox. personal de Serenazgo hace la devolución del
equipo filmadora, pero faltándole la cinta de video.(…) (resaltado añadido)

Como puede apreciarse, las afirmaciones vertidas por el periodista querellado con
relación a ese hecho puntual si tienen un fundamento objetivo, ya que existe el
testimonio del propio involucrado que da cuenta de lo sucedido haciendo una
narración pormenorizada de los hechos e incluso colocando la denuncia ante la
Comisaría del sector, lo cual permite darle credibilidad a su dicho.
b) La afirmación según la cual el Sr. Roncal Caro se rodea de personajes vinculados
con posibles hechos ilícitos para intimidar a terceros también es verosímil
Con respecto al calificativo de “matón”, el mismo es usado por el periodista para
describir 2 hechos atribuidos al Sr. Roncal Caro. Uno de ellos tiene que ver con el
reunirse con personajes de mal vivir para infundir miedo a terceros.
Sobre este punto, existen también evidencias que permitirían afirmar que el Sr. Roncal
Caro efectivamente se rodea de personas que vienen siendo investigadas por
presuntos hechos delictivos.
En el expediente obra una fotografía en la que el Sr. Roncal Caro se encuentra en
compañía del Sr. Carlos Daniel León Milla (alias “Dennis”). De acuerdo al Diario La
República, el Sr. León Milla es investigado por el Ministerio Público por el homicidio
de la abogada Milagros Aponte Roque, y de acuerdo a la hipótesis que maneja la
fiscalía, habría contratado a dos sicarios para ejecutarla13. El mismo sujeto es

De acuerdo al Diario “La República”, Disponible en: http://archivo.larepublica.pe/16-122014/incluyen-a-alcalde-de-casma-como-presunto-autor-del-homicidio-contra-abogada,
revisado el 27.5.2015 a las 5:26 pm.
13

15

investigado por el homicidio del ex alcalde de Casma, José Alejandro Montalván
Macedo14.
Del mismo modo, hay testimonios que dan cuenta de una conducta violenta por parte
del Sr. Roncal Caro. En autos obra la declaración jurada del Sr. Juan Navarro Ynga,
quien indica que el funcionario del municipio de Huarmey en una oportunidad lo quiso
golpear, aprovechando que se encontraba rodeado de varias personas de su entorno,
cuando éste se dirigía a la emisora radial en la que el hermano del querellante
conduce un programa:
Yo, Juan Navarro Ynga, identificado con DNI Nº 32121101, con domicilio en
Parque Mariategui, Mza. D. Lote 19, Huarmey, mediante el presente
documento declaro bajo juramento:
Que, el suscrito es presidente del Frente de Desarrollo y Defensa del
Patrimonio de la Provincia de Huarmey (FEDDIPH), y, el día martes 9 de
octubre de 2012, en circunstancias que me dirigía a las instalaciones de radio
superior de esta ciudad, a exigir el derecho de réplica por las constantes
agresiones verbales y falsas acusaciones contra mi persona por parte del
conductor del programa periodístico Riber Ivan Roncal Caro, en su programa
de 1.00 pm, al bajar de una mototaxi en compañía de un dirigente del
Feddiph, me encontré con un grupo de personas capitaneadas por el
gerente municipal Sr. Eduan Jaramillo Roncal Caro, quien apenas me
vio se acercó a amenazarme y pretender agredirme con golpes de puño.
(destacado añadido)

Como puede apreciarse, las afirmaciones vertidas con relación al hecho no carecen de
sustento, sino que se basan en evidencias que permiten considerarlas verosímiles.
c) La afirmación según la cual el Sr. Roncal Caro amenazó a trabajadores con
despedirlos si no obedecían sus órdenes superaría el test de verosimilitud
Finalmente, la afirmación según la cual el Sr. Roncal Caro amenazó a trabajadores
con despedirlos si no le obedecían en el municipio también cuenta con evidencia de
respaldo. Para empezar, es necesario tener en cuenta que en el expediente ya obran
declaraciones referidas a antecedentes de malos tratos por parte del gerente municipal
a otros trabajadores.
Así por ejemplo, puede mencionarse el caso del Sr. Hernan Carrillo, quien ha señalado
en su declaración jurada que los motivos de se renuncia al municipio estuvieron
relacionados con los malos tratos prodigados dando por el alcalde como por el Sr.
Roncal Caro:
“Yo, Hernan Victor Carrillo Mejía, identificado con D.N.I Nº 32117927,
domiciliado en Prolongación Belaunde, Mza E, Lote 21, Asentamiento
Humano San Genaro, distrito y provincia de Huarmey, Departamento de
Ancash, mediante el presente documento declaro bajo juramente:
Que, mediante Oficio Nº 01-2012, presenté mi renuncia irrevocable a la
dirección de la casa municipal de la cultura de la municipalidad provincial de
De acuerdo al Diario “Chimbote en Linea”. Disponible en:
http://www.chimbotenlinea.com/policiales/28/12/2014/investigado-por-homicidios-de-exalcaldede-casma-y-abogada-utiliza-chaleco, revisado el 27.5.2015 a las 5:26 pm.
14

16

Huarmey, por las razones que expresé en dicha carta, la misma que se
adhiere a la presente declaración jurada.
Recalco que toda la secuela de maltrato a mi persona atentatoria contra mi
honor y dignidad venía de la orden del alcalde Jose Milton Benites
Pantoja y su gerente municipal Eduan Jaramillo Roncal Caro.” (resaltado
añadido)

Por otro lado, el periodista querellado ha alegado en el proceso que esa información le
fue proporcionada por una ex trabajadora del municipio. En este sentido, deben
programarse las diligencias respectivas para esclarecer esta información y determinar
la veracidad de la misma.
Por las razones señaladas, es importante que su despacho tenga en cuenta las
evidencias que ya obran en el expediente y realice las diligencias respectivas a fin de
conseguir las faltantes, con el fin de corroborar la verosimilitud de las afirmaciones
analizadas en este apartado.
2.2 Jurisprudencia de la Corte Suprema relevante sobre el delito de Difamación
Agravada, y su aplicación al caso
Además de lo establecido en el Acuerdo Plenario, la Corte Suprema de nuestro país
ha reconocido en numerosas resoluciones la importancia de la verosimilitud al
momento de determinar si se configuró o no el delito de difamación en un caso
concreto. Habida cuenta de la importancia que tiene este criterio para la aplicación del
derecho al caso que nos ocupa, conviene repasar algunas Ejecutorias relacionadas
con el tema.
Algunos ejemplos de la forma como el máximo tribunal del Poder Judicial interpreta
dicho criterio pueden encontrarse en las siguientes Ejecutorias:
-En el caso que corresponde a la Ejecutoria Suprema que corresponde al Recurso
de Nulidad N° 2242-2009-Lima, del 4 de mayo del 2010 (anexo 3), la Sala Penal
Permanente de la Corte Suprema valoró si un comunicado aparecido en el Diario
“Trome” del 27 de abril del 2008, en el cual el Instituto “Abraham Valdelomar” señalaba
que un ex empleado de la entidad había sido despedido por los constantes reclamos
en su contra, podía ser considerado difamatorio.
Al respecto, el colegiado señaló que no se había producido ningún hecho penalmente
relevante porque:
CUARTO: Que, de la evaluación de los medios probatorios que corren en
autos no se advierte un ánimo difamatorio por parte del querellado GUILLÉN
GUILLÉN, ya que en el contenido de la publicación hecha en el diario El
Trome, se alertó a los integrantes de diversas instituciones a efectos de no
realizar trato alguno con el agraviado, tanto más si el querellado refirió véase su declaración instructiva de fojas sesenta y ocho- que se
dispuso que la oficina de asesoría jurídica efectuara dicha publicación
debido a los continuos reclamos realizados por los participantes en
cursos que el querellante los matriculaba como coordinador educativo
comisionista de la institución, los cuales llegaban en forma expresa a la
misma, versión que la ampara en los documentos mediante los cuales
los usuarios presentaban reclamos directos en contra del querellante
17

por dobles cobros, cobros indebidos, entre otros [confróntese de fojas
setenta y dos a ciento veinticuatro, los documentos presentados por el
querellado en su escrito de fojas ciento veinticinco] y que desvirtúan las
afirmaciones contenidas en la carta notarial remitida por el querellante
GALAGARZA ÁVILA -véase a fojas diecinueve, la carta notarial del treinta de
mayo de dos mil ocho, remitida al querellado, en la se señala que la
información publicada se hizo en forma aventurada-; (destacado añadido)

Como puede apreciarse, la resolución deja en claro que cuando existen elementos
objetivos que respaldan la versión de los hechos del querellado, este no puede ser
sancionado por difamación, por mucho que las afirmaciones que realice perjudiquen la
imagen del aludido.
En el fragmento de la Ejecutoria mencionado, queda claro que resulta clave el hecho
de que el querellado haya podido acreditar con documentos que los reclamos contra el
querellante efectivamente se habían producido y eran la causa de su despido. Siendo
esto así, la información aparecida en el comunicado que publicó el Diario “Trome” era
verosímil, y en consecuencia no constituía delito contra el honor.
La misma lógica debería aplicarse en el presente caso. Si el querellado prueba la
veracidad o verosimilitud de los hechos atribuidos al querellante, no se le debería
poder condenar por difamación agravada. En este sentido, sugerimos
respetuosamente a su despacho tener en consideración las declaraciones juradas que
obran en el expediente a las cuales se ha hecho alusión en los párrafos anteriores, así
como realizar las diligencias de toma de declaración que correspondan para
determinar si en el presente caso hubo o no verosimilitud de los hechos afirmados.
-Un antecedente jurisprudencial parecido al anterior puede encontrarse en la
Ejecutoria Suprema que corresponde al Recurso de Nulidad N° 3706-2009-Piura,
del 19 de julio del 2010 (anexo 4), emitida por la Sala Penal Permanente de la
Corte Suprema.
Los hechos de este caso son los siguientes: El Diario “Correo” de Piura publicó, en su
edición del 26.5.2007, una publicación firmada por la Unidad de Investigación
realizada a partir de la denuncia del inspector municipal Carlos Castillo Castillo,
titulada “La cantina del SECOM-Chiroque, inspector pirata y fiscalizador bebían tras
operativo contra vivanderas -6 serenos atestiguan los hechos ocurridos en la zona
industrial-“.
La denuncia señalaba que 6 efectivos del SECOM habían declarado ante la Comisión
de regidores de Municipio que el jefe de la oficina de fiscalización, Julio Chiroque
Chorres, el fiscalizador Martin Otero, el inspector Pablo Coarite y el funcionario Hugo
Solórzano fueron sorprendidos por un grupo de serenos bebiendo licor en compañía
de 4 personas.
Luego, Chiroque Chorres habría discutido con el inspector Carlos Castillo Castillo
porque éste último se negó a enviarle el apoyo que le estaba pidiendo por seguridad,
ofreciéndole solo una camioneta con 3 serenos. Al acudir personalmente al lugar de
los hechos, encontró a Chiroque Chorres ebrio, con 8 botellas de cerveza en la mesa y
sin que hubiese ninguna situación de peligro que justificara el envío de los serenos.
Como resultado de la nota, Chiroque Chorres querelló a Rolando Rodrich Sarango,
director dell diario.
18

Al momento de resolver el recurso de nulidad respectivo, la Corte Supremo consideró
que no se había configurado el delito de difamación, por los siguientes fundamentos:
QUINTO: (…) La publicación cuestionada señala como fuente al señor
Castillo Castillo. Este, según el propio querellante, lo difamó al afirmar que se
encontraba en estado de ebriedad. Por tanto, existe esa versión contra el
querellante. La Unidad de Investigación de Correo, en lo fundamental,
no inventó esa información. Además, el querellante no ha rechazado la
existencia de estas declaraciones y de otros testimonios que obran en
COSECOM.
Por consiguiente, no puede afirmarse que se desnaturalizó los alcances
del derecho fundamental a la libertad de expresión pues existe, por lo
menos, una base material, una fuente no negada, que revela que lo
comunicado por Correo, más allá de su veracidad objetiva -no requerida
por el tipo legal de difamación-, no es falso o producto de una invención
malévola o maliciosa. Esta falta de concreción de la imputación y el
contenido del oficio de rectificación impiden concluir, más allá de toda duda
razonable,
que
el
querellado
autorizó
una
publicación
que,
desproporcionadamente, afectó el honor del querellante al rebasar los límites
de la libertad de expresión o comunicación. (destacado añadido)

Como puede apreciarse, nuevamente la Corte Suprema puso de manifiesto la
importancia de la verosimilitud en la información vertida al momento de evaluar la
relevancia penal de las publicaciones que versan sobre hechos.
En el caso comentado, existía verosimilitud porque la publicación de “Correo” estaba
basada en el testimonio de alguien que había presenciado los hechos directamente, y
cuyo dicho no había sido refutado mediante ninguna evidencia. Esto fue determinante
para considerar que no se había producido ningún delito contra el honor, ya que la
publicación se basaba en una fuente fidedigna.
En el presente caso el juzgador debe proceder del mismo modo, verificando si obran
en el expediente elementos que permitan establecer la verosimilitud de las
afirmaciones vertidas en el artículo que es materia del presente proceso penal.
Esto es, debe verificar si resulta verosímil que el Sr. Roncal Jaramillo haya propiciado
que una turba golpee al periodista Castillejo Gomero y del mismo modo, si resulta
veraz creer que el querellante en algún momento amenazó a ciertos trabajadores con
despedirlos si se negaban a obedecer sus órdenes de acudir a las manifestaciones
organizadas por la autoridad edil. De ser así, debe absolver al querellado.
2.3 Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y su
relación con el presente caso
Del mismo modo, es importante que su despacho tenga en consideración la
jurisprudencia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha emitido con
relación a los derechos a la información y la libertad de expresión y los casos en los
que los mismos parecen afectar el honor de terceros. Sus pronunciamientos
básicamente reafirman lo dicho hasta aquí.

19

Los pronunciamientos de la Corte han resaltado tanto el status de los periodistas como
sus derechos y obligaciones, subrayando en particular que la restricción injustificada
de la libertad de expresión significa no solo lesionar los derechos subjetivos de la
persona particular que se desempeña como periodista, sino también, visto desde la
dimensión social de la libertad de expresión, el derecho de toda la ciudadanía a
recibir informaciones e ideas de parte de los periodistas. Así, en el caso Ivcher vs.
Perú, la Corte señaló:
“Al separar al señor Ivcher del control del Canal 2, y excluir a los periodistas
del programa Contrapunto, el Estado no sólo restringió el derecho de
éstos a circular noticias, ideas y opiniones, sino que afectó también el
derecho de todos los peruanos a recibir información, limitando así su
libertad para ejercer opciones políticas y desarrollarse plenamente en
una sociedad democrática”15(resaltado añadido).

En lo que respecta a la fiscalización de la función pública, la investigación y difusión de
información de interés por parte de los periodistas no debe contener necesariamente
afirmaciones o puntos de vista neutros.
En efecto, en legítimo ejercicio del derecho a la libertad de expresión, con diligencia en
la búsqueda de la verdad, en un marco plural, tolerante y con espíritu de apertura sin
las cuales no existe una sociedad democrática, los ciudadanos y hombres de
prensa pueden emitir serios cuestionamientos y apreciaciones críticas sobre la
labor pública ejercida por el funcionario.
Así, en el caso Kimel vs. Argentina, la Corte ha sostenido que:
"en la arena del debate sobre temas de alto interés público, no sólo se
protege la emisión de expresiones inofensivas o bien recibidas por la
opinión pública, sino también la de aquellas que chocan, irritan o
inquietan a los funcionarios públicos o a un sector cualquiera de la
población"16(resaltado añadido).

En el mismo sentido, en el caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, la Corte ha manifestado
que:
“(…) la libertad de expresión constituye uno de los pilares esenciales de una
sociedad democrática y una condición fundamental para su progreso y para el
desarrollo personal de cada individuo. Dicha libertad no sólo debe
garantizarse en lo que respecta a la difusión de información o ideas que
son recibidas favorablemente o consideradas como inofensivas o
indiferentes, sino también en lo que toca a las que ofenden, resultan
ingratas o perturban al Estado o a cualquier sector de la población. Tales
son las demandas del pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin las
cuales no existe una sociedad democrática” 17(resaltado añadido).
15Cfr.

Caso Ivcher Bronstein vs. Perú. Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 6 de febrero del 2001. Serie C No. 74, párr. 163.
16Cfr. Caso Kimel vs. Argentina. Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 2 de mayo del 2008. Serie C No. 177, párr. 88.
17Cfr. Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica. Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 2 de julio del 2004. Serie C, No. 107, párr. 113; y Caso IvcherBronstein vs. Perú.
Excepción preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de febrero del 2001.
Serie C No. 74, párr. 152.
20

El hecho de que la información presentada y difundida por los periodistas sobre el
desempeño de un funcionario o autoridad pública cause molestia, inquietud o disgusto
en éste, no quiere decir que constituya un ejercicio irregular del derecho a la libertad
de expresión.
Más allá de la molestia que su publicación pueda causar, un periodista no tiene
ninguna necesidad de agradar a los funcionarios que fiscaliza. Orientar su trabajo
hacia ese fin supondría desnaturalizar su trabajo.
Los servidores o funcionarios públicos siguen siendo titulares del derecho al honor o
reputación. Pero este derecho se flexibiliza en cuanto son personas públicas, ejercen
funciones públicas y resultan implicadas en asuntos de relevancia pública. Se
encuentran obligadas, por ello, a soportar un cierto riesgo de que sus derechos
subjetivos al honor resulten afectados por opiniones o informaciones de interés
general.
La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión ha señalado, con respecto a este
extremo, que:
“(…) el control democrático de la gestión pública, a través de la opinión
pública, fomenta la transparencia de las actividades del Estado y la
responsabilidad de los funcionarios públicos sobre su gestión, así como la
participación ciudadana más amplia. Por ello, en el contexto democrático,
las expresiones sobre funcionarios públicos o personas que ejercen
funciones públicas (…), deben gozar de un margen de apertura
particularmente reforzado. En este sentido, los funcionarios públicos y
quienes aspiran a serlo, en una sociedad democrática, tienen un umbral
distinto de protección, que les expone en mayor grado al escrutinio y a
la crítica del público, lo cual se justifica por el carácter de interés
público de las actividades que realizan (…)18” (resaltado añadido).

Siguiendo esa línea, se ha señalado también en el ya citado caso Herrera Ulloa vs.
Costa Rica que:
“El límite del derecho a la información es el derecho a la intimidad, el cual
únicamente cede frente a la libertad de información, cuando se trate de una
figura pública y se refiera a actos públicos de esta figura. Los funcionarios
públicos están sujetos al escrutinio de la ciudadanía, deben mostrar
mayor tolerancia a la crítica, lo cual implica de hecho una protección de
la privacidad y de la reputación diferente que la que se otorga a un
particular. Es necesario que la ciudadanía pueda tener un control completo y
eficaz de la forma en que se conducen los asuntos públicos” 19.

Son estos criterios, entre otros, los que ponemos a disposición de su despacho para
mejor resolver en la presente causa.

18

RELATORÍA ESPECIAL PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Marco jurídico
interamericano sobre el derecho a la libertad de expresión. CIDH: Washington DC, 2010,
fundamento 40.
19 Cfr. Caso Mauricio Herrera Ulloa vs. Costa Rica. Excepción Preliminar. Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 2 de julio del 2004. Serie C, No. 107, párr. 66.b
21

3. Conclusiones
-Los calificativos empleados en la publicación materia del presente proceso no tienen
el nivel de lesividad suficiente para ser constitutivos del delito de difamación agravada,
debido a que versan acerca de la actuación funcionarial de un servidor público y por
ende, gozan de un nivel de tolerancia mayor por parte del sistema.
-Los periodistas tienen derecho a emitir opiniones subjetivas o juicios de valor
desfavorables acerca del comportamiento de sus autoridades, usando incluso
adjetivos calificativos que denoten una valoración negativa sobre éste. Solo en el caso
de empleo de insultos expresos e inequívocos cabe la condena por difamación
agravada, cuestión que no ocurre en el presente caso.
-En consideración a que buena parte de la información considerada difamatoria por el
querellante se encuentra respaldada por indicios que acreditan su verosimilitud en el
expediente, no debería tampoco ser sancionado por los mismos. A estos efectos,
sugerimos tomar en consideración las declaraciones juradas que versan sobre los
hechos considerados difamatorios por el querellante, y realizar las diligencias que
sean oportunamente solicitadas con el mismo fin.
POR TANTO:
A usted señor juez pedimos tener en consideración los presentes argumentos al
momento de emitir la sentencia respectiva.

Se adjuntan como anexos los siguientes:
Anexo 1: Vigencia de poderes que acredita al Sr. Ricardo Uceda como Director
Ejecutivo del Instituto Prensa y Sociedad.
Anexo 2: Fragmento del Estatuto del IPYS que autoriza al Director Ejecutivo a ejercer
la representación de la organización.
Anexo 3: Ejecutoria Suprema que corresponde al Recurso de Nulidad N° 2242-2009Lima, del 4 de mayo del 2010.
Anexo 4: Ejecutoria Suprema que corresponde al Recurso de Nulidad N° 3706-2009Piura, del 19 de julio del 2010.

RICARDO UCEDA PEREZ
DNI N°07859980
Director Ejecutivo y Representante
del Instituto Prensa y Sociedad

JULIO CÉSAR ARBIZU GONZALEZ
CAC N° 5849
Director Ejecutivo del Centro de
Información Abierta Liber
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