DILEMAS MORALES.

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1º Este dilema lo han padecido numerosos científicos y está directamente relacionado
con el problema de la neutralidad moral de la ciencia. Los que defienden esa
neutralidad argumentan que los científicos no son responsables morales del uso que
se haga de sus descubrimientos, y que esa responsabilidad debe caer únicamente
sobre aquellos que han decidido usar un descubrimiento para una u otra cuestión.
Sin embargo, los que cuestionan esa postura argumentan que los científicos no son
neutrales, ya que cuando comienzan sus investigaciones conocen los posibles usos
que pueden hacerse de sus inventos. Por tanto, sí cabe considerarlos como
responsables morales si el uso que otros hacen provoca consecuencias negativas.
Por ejemplo, en la II Guerra Mundial, un grupo de científicos trabajó en la investigación
atómica. Fruto de aquellas investigaciones fue la Bomba Atómica arrojada sobre
Hiroshima. ¿Quién fue el responsable moral de ese acto: el Presidente de los Estados
Unidos o los científicos que contribuyeron a lograrla?
Piensa sobre esa cuestión y pregúntate a ti mismo: ¿trabajarías tú en un proyecto
científico, a partir del cual los Estados pudieran usar tus descubrimientos para fines
bélicos o invocarías razones morales para no participar en esas investigaciones?
¿Argumentarías a favor de la neutralidad de la ciencia o en contra?
2º Suponte que eres empresario. El negocio te va bastante bien y tienes empleadas a
20 personas. Aparecen en el mercado unas máquinas que podrían sustituir a diez de
los trabajadores, produciendo la misma cantidad de objetos que ellos producen al mes.
Se te plantea la siguiente cuestión: despedirlos y comprar las máquinas, o no
comprarlas y continuar el sistema de producción como está hasta ese momento.
Ante ese dilema, te planteas las siguientes consideraciones:
- Compres o no las máquinas, la producción seguirá siendo la misma.
- Ahora bien, tus ingresos particulares serán mayores si despides a los trabajadores,
puesto que con los sueldos que ya no pagarás, podrás amortizar el precio de las
máquinas en uno o dos años.
- Sin embargo, no te parece bien el mandar al paro a personas que hasta ahora han
cumplido perfectamente contigo y con tu empresa. Pero ya se sabe, la tecnología
provoca estas situaciones, y una empresa no puede estar de espaldas al avance
tecnológico.
- Te dices a ti mismo que tal vez no sea tan importante el despido: durante algún
tiempo cobrarán el subsidio del paro y seguro que pronto podrán encontrar trabajo. En
caso de que necesitase referencias tuyas para otros trabajos, tú estás dispuesto a
hablar con quien sea para informarle de que son unos trabajadores excelentes. ¡Sí,
piensas realmente que no tardarán en encontrar un nuevo trabajo! Claro, eso piensas
tú, pero tales cosas nunca pueden ser seguras…
Finalmente, tienes que decidir: continuar como hasta ahora tú obtienes ganancias
más que suficientes para cubrir tus necesidades y mantener los puestos de trabajo, o
despedir a los obreros y aumentar tus ganancias (al fin y al cabo, te dices a ti mismo,
esa es la función de un empresario: arriesgarse para ganar el máximo dinero posible).
¿Qué harías tú y por qué?
3º. Durante algunos minutos vas a ser un Agente Secreto, aunque no como
Mortadelo y Filemón, ni tampoco como 007, sino uno “normalito”. Debido a tu trabajo
conoces información reservada, y sabes que los Servicios Secretos están llevando a
cabo una violación sistemática de ciertos Derechos Humanos, aunque tratan de
justificarla diciendo que lo hacen en interés de la patria. Por ejemplo, espían la
intimidad de ciertos personajes, chantajean a otros, utilizan métodos de torturas
psicológicas con algunos detenidos, han financiado algún que otro crimen por razones

de Estado, etc. Por convicciones morales, tú te hallas totalmente en contra de esas
violaciones y, además, tienes pruebas consistentes que, en un juicio, serían suficientes
para llevar a cabo acusaciones concretas contra los Servicios Secretos.
Un día, un periodista te ofrece la oportunidad de denunciar esos métodos en su
periódico. ¿Qué harías?:
- Negar que se estuvieran produciendo actuaciones contra los Derechos Humanos,
porque al fin y al cabo tú eres un agente que ha jurado mantener silencio. Tratas de
calmar tu conciencia moral diciéndote a ti mismo que no tienes capacidad de decisión
para modificar esos métodos y que, si los denuncias, caerán algunas cabezas sin que
en el fondo cambie nada, ya que nombrarán nuevos cargos y comenzará todo otra
vez.
- Denunciar las violaciones por respeto a tu conciencia moral, aunque con ello pierdas
tu trabajo y sepas que, a partir de ese momento, tu integridad física y moral estará
amenazada.
3ª Uno de los negocios más rentables en los últimos tiempos es el del periodismo
sensacionalista relacionado con la llamada “prensa rosa”. En las revistas del corazón o
en programas de radio y televisión donde intervienen famosos se venden exclusivas
millonarias por revelar secretos íntimos, asuntos sexuales o fotografías
comprometedoras. Está claro que muchas de esas exclusivas atentan directamente
contra el honor y el derecho a la intimidad de algunas personas.
Suponte que tú eres el director de una cadena de televisión y tienes que autorizar o
denegar el permiso para la creación de un programa de este tipo. Sabes que la
audiencia de estos programas es altísima (y se trata de un asunto importante para los
accionistas de tu empresa, ya que los ingresos publicitarios aumentarían), aunque
personalmente consideras inmoral el vender secretos íntimos que afecten a terceras
personas.
De entre las siguientes decisiones, cuál elegirías y por qué:
- Autorizar el programa, ya que lo importante es conseguir audiencia. Al fin y al cabo
eso es lo que desean mayoritariamente los accionistas y son ellos los que te pagan.
- Autorizar el programa, argumentando que eso es lo que la opinión pública desea y,
por tanto, se trata de una decisión democrática.
- Denegar el programa por motivos morales.
- Denegar el programa con el fin de crear una imagen de cadena televisiva seria y así
captar a espectadores contrarios a este tipo de espacios.
4ºProbablemente, a lo largo de tu vida, hayas tenido alguna discusión generacional
con tus padres acerca de los estudios, tus gustos estéticos o tus formas de relación
social. En esos casos, tú habrás procurado defender tus puntos de vista con los
argumentos que considerases más convenientes. Ahora te vamos a pedir una
inversión del punto de vista, es decir, que te coloques en el lugar de tus padres.
Imagínate que tienes un hijo que es buen estudiante, pero que al terminar la ESO
decide que no quiere estudiar más y que prefiere ponerse a trabajar en un
supermercado como mozo de almacén, argumentando que quiere ser libre y tener
independencia económica para irse de casa. A ti, como padre o madre, esa decisión te
parece claramente equivocada, porque piensas que tu hijo podría aspirar a culminar
estudios superiores que le permitieran alcanzar una profesión ventajosa en el mercado
de trabajo. En esos momentos se te plantea un dilema: debes dejar que sea tu hijo el
que adopte libremente su decisión o, por contra, debes forzarlo a seguir estudiando
con el argumento de que es menor de edad y todavía no puede saber con propiedad
qué es realmente lo que le conviene.
Argumenta racionalmente, desde el punto de vista ético, tu respuesta.

5º En una novela del escritor inglés del siglo XIX, Charles Dickens, titulada La
casa sombría, se plantea un tema moral de gran trascendencia. Uno de los
personajes, la señorita Jellyby, se dedica a cuidar obsesivamente a los nativos de
un país africano, mientras desatiende o apenas presta atención a los necesitados de
su propio país. El narrador critica esa actitud y afirma que las primeras obligaciones
morales de una persona están para con su propia familia; después, para con los
desfavorecidos de su pueblo o de su país, y sólo finalmente para con los que no
pertenecen a nuestra sociedad.
La señorita Jellyby alega que cuida de esos africanos porque son los que mayormente
lo necesitan, mucho más que las personas cercanas de su propia sociedad que
también sufren necesidades…
Si tú tuvieras que intervenir en el debate sobre ese dilema, ¿qué posición
defenderías?
6º. Es frecuente que, en muchas ocasiones, entren en conflicto nuestros sentimientos
morales con la legalidad vigente del país donde residimos. Por ejemplo, casi todos
nosotros conocemos inmigrantes que viven en España en situación irregular, sin
papeles para trabajar ni para residir en nuestro país. Muchas veces tenemos
sentimientos de piedad para con ellos, puesto que observamos las necesidades y la
falta de recursos para vivir que padecen. Quisiéramos ayudarlos, pero generalmente
no sabemos cómo.
Imagínate que tienes un trabajo ocasional que ofrecer a alguien (por ejemplo,
pintar la casa). ¿Se lo darías a un inmigrante sin papeles, aun a riesgo de exponerte a
sufrir una multa por ello? ¿Crees que es moral ese hecho, cuando existen pintores
legalizados que pagan sus impuestos y que están buscando trabajo? En este caso,
¿piensas que el estado de necesidad que sufre el inmigrante justificaría el ofrecerle a
él el trabajo en lugar de a otro trabajador regularizado o no? Argumenta moralmente
tus respuestas.
7º. Como sabrás por tu propia experiencia, resulta más fácil –por regla general,
aunque caben muchas excepciones, por supuesto– llevarse mejor con una persona de
ideología semejante a la nuestra, que con otra que defienda conceptos opuestos. Sin
embargo, las diferencias ideológicas no deben representar una barrera entre las
personas, ya que es posible una convivencia a través del diálogo y el acuerdo. Ésa es
una de las grandezas del sistema democrático: la convivencia pacífica entre personas
de diferentes ideologías. De hecho, en la democracia existen elecciones periódicas
que garantizan una alternancia en el poder de los diferentes grupos ideológicos y
políticos.
En la vida cotidiana, sin embargo, a veces resulta difícil mantener relaciones afectivas
o de amistad con personas radicales que discrepan notablemente de nuestra
ideología. Por ejemplo, imagínate que tienes un amigo de la infancia al que hace
mucho tiempo que no ves. Un día os reencontráis y la alegría que te produce el verlo
de nuevo queda enturbiada por su defensa de una ideología racista y neonazi. Él te
propone seguir viéndoos para retomar de nuevo la vieja amistad. ¿Qué harías tú en un
caso como ése? ¿Pondrías alguna excusa para evitar esa relación o aceptarías la
invitación, aunque procurarías por todos los medios no hablar de cuestiones
ideológicas en vuestros encuentros? ¿Qué es más importante para ti: la amistad
incondicional o la ideología de tus amigos? Justifica moralmente tu respuesta.
8º. A la entrada de una discoteca ves un letrero que dice: “Reservado el derecho
de admisión“. El portero impide el acceso a una persona por ser de otra etnia. Tú
sabes, tal vez porque te lo hayan explicado tus profesores o tus padres, que es ilegal
utilizar el derecho de admisión si con él se están justificando actitudes racistas,

xenófobas o que escondan cualquier tipo de discriminación por motivos ideológicos,
religiosos, etc.
¿Tú qué harías? ¿Enfrentarte al portero o no intervenir en el tema por considerar que
a ti no te afecta?
Supongamos que el grupo de amigos y amigas con el que vas decide entrar en la
discoteca tras el incidente, a pesar de que se le ha impedido el paso a una persona de
otra etnia. ¿Qué harías tú? ¿Entrar? ¿Irte solo a casa? ¿Ir a denunciar el hecho a la
policía?
9º . En la mayoría de códigos militares de justicia existe una figura llamada
‘obediencia debida’ según la cual los mandos y los soldados deben obedecer
escrupulosamente las órdenes emanadas de un mando superior. Dicha norma es muy
importante en el ejército, porque a través de ella se garantiza la rígida disciplina que
caracteriza a esta institución, disciplina necesaria para un funcionamiento efectivo de
las misiones que tiene encomendadas el ejército.
Ahora bien, existen unos límites a la obediencia debida, uno de los cuales es el de
negarse a cumplir órdenes que atenten contra la dignidad de las personas y contra sus
derechos fundamentales. Sin embargo, y paradójicamente, el militar que se niegue a
cumplir cualquier orden puede ser inmediatamente arrestado por su superior, aunque
posteriormente tenga el derecho a defenderse.
Son numerosos los casos de violaciones de derechos humanos donde muchos de sus
responsables se escudan en la ‘obediencia debida’ para evitar asumir las
responsabilidades morales y legales de determinadas acciones. Así sucedió con
mandos inferiores del ejército durante la dictadura militar en Argentina, responsable de
miles de desaparecidos; en los ejércitos serbios, croatas y bosnios que intervinieron en
la guerra de la antigua Yugoslavia, etc.
Según argumentan muchos mandos inferiores, los responsables morales son sus jefes
ya que ellos se limitaron a cumplir con la obediencia debida, bajo amenaza de ser
castigados duramente si se negaban a obedecer esas órdenes.
Si tú tuvieras que juzgar moralmente sobre situaciones de obediencia debida,
qué decidirías en los siguientes casos y por qué:
- ¿Son responsables morales y legales los soldados que obedecieron órdenes para
torturar a ciudadanos en la dictadura argentina o en la guerra de Bosnia? ¿Son
responsables los mandos intermedios, que tienen mayor capacidad de oposición que
los soldados? ¿Acaso son sólo responsables morales los altos mandos?
- ¿Es responsable moral un piloto militar que, conociéndolo previamente, lanza
bombas de enorme poder destructor sobre ciudades, sabiendo que matarán a
personal civil además de a militares?
- Si te afectase a ti un caso de obediencia debida, ¿qué harías: obedecer porque crees
que ése es el deber de un militar o negarte a cumplir la orden aunque puedan
castigarte muy duramente? Si la alternativa fuese o cumplir la orden o el fusilamiento,
¿serías igual o menos responsable que en el caso de que el castigo impuesto no fuese
tu muerte?
10. Numerosos países han firmado acuerdos internacionales por los que se
comprometen a no vender armas a Estados que se encuentren en guerra. Sin
embargo, y a pesar de esos acuerdos, muchas veces incumplen lo firmado y les
venden armas. Para ello, suelen utilizar habitualmente a terceros países, quienes
teóricamente son los receptores del armamento aunque todos saben que éstos lo
revenderán posteriormente a los Estados combatientes.
Imagínate que tú eres el Ministro de Defensa de un Estado que ha firmado el
acuerdo internacional sobre venta de armamento. En tu país, existen muchas fábricas
de armas con numerosos empleados. Al reducirse las compras, corren serio peligro el
mantenimiento de miles de puestos de trabajo. Además, tú sabes que si renuncias a

vender armas a un Estado que se encuentra en situación de guerra, otros Estados lo
harán en tu lugar, con lo cual la situación no cambiará.
Se te plantea, entonces, un problema moral: ¿qué hacer? ¿Seguir los dictados de tu
conciencia y no vender armamento, o dar prioridad a los puestos de trabajo puesto
que tú sabes que finalmente el país en guerra conseguirá igualmente armamento en el
mercado internacional?
11º. Suponte que eres ciudadano de un Estado de EE. UU. (Texas, por ejemplo)
donde la pena de muerte es legal (tú estás, sin embargo, en contra de ella) y que te
toca ser miembro de un jurado, lo que en aquel país representa una obligación y un
deber.
¿Aceptarías participar en dicho jurado para juzgar a una persona por asesinato, quien,
en el caso de ser declarada culpable, podría ser condenada a la cámara de gas, o te
declararías insumiso, negándote a participar en el jurado aun a costa de sufrir
sanciones o castigos a causa de esa negativa por considerar que tú estás totalmente
en contra de la aplicación de la pena de muerte, incluso en el caso de los culpables
por asesinato?
¿Justificarías tu participación, argumentando que es deber de todo ciudadano
participar en la administración de la justicia y que, por tanto, tú no haces más que
cumplir con tu deber social y legal, o no?
12. Un buen método para comprender las actitudes de los demás y poder valorarlas
moralmente es intentar ponerse en su lugar y ver el problema, no desde nuestro punto
de vista, sino desde el suyo, analizando todas las variables para poder comprender
por qué actúan de una determinada manera.
Pues bien, vamos a proponerte que te pongas en el lugar de un hombre joven que
vive en un país subdesarrollado y que ve como él y su familia pasan hambre en
medio de la pobreza más extrema. Sabe, bien porque lo ha visto en televisión o en
revistas, bien porque otros se lo han contado, que en el mundo desarrollado existe la
posibilidad de encontrar trabajo y ganar dinero, aun siendo un inmigrante en situación
irregular. Si consigue llegar, piensa, podría solucionar los problemas de su familia, o
incluso ir llevándosela poco a poco hacia su nuevo hogar.
Sabe que tiene poco que perder, porque en esas condiciones de pobreza en las que
vive, incluso la vida no vale nada. Pero aún le queda la esperanza de huir de la
pobreza…
Si tú estuvieras en esa situación ¿te arriesgarías a perder todo, incluso tu vida, para
lograr entrar en un país desarrollado? ¿O no: buscarías otros medios en tu propio
país?
13. Hace algunos años, la prensa internacional denunció que grandes empresas
multinacionales (entre ellas, algunas de las grandes marcas de ropa y zapatillas
deportiva) utilizaban a niños en sus fábricas instaladas en países del Tercer Mundo.
Según los reportajes publicados, las condiciones de explotación laboral que se
producían en esas fábricas eran escandalosas. De esa manera, las empresas
conseguían fabricar el producto a un precio mucho menor que el que tendrían que
pagar si esas prendas se hubiesen fabricado en países con legislaciones respetuosas
con los Derechos Humanos y protectoras de los derechos laborales y sindicales de los
trabajadores.
Algunas de estas multinacionales se justificaron, argumentando que ellos no
fabricaban directamente las prendas, puesto que concedían la patente a empresas
nacionales de esos Estados (es decir, subcontrataban la fabricación), las cuales se
encargaban de todo el proceso. Según ellas, ignoraban que en esas fábricas
trabajasen niños y que fueran vulnerados sistemáticamente los derechos laborales; al

parecer, se enteraron por la prensa de la explotación económica y personal de sus
trabajadores.
Si tú tuvieras constancia de que una empresa multinacional de ropa deportiva
acude a esas prácticas, ¿comprarías ropa de esa marca, aunque fuese más barata y
te gustasen especialmente las prendas que fabrica? Justifica moralmente tu opción.

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