PSICO | ENTREVISTA

Gonzalo Garrido

“No encontrar
un sitio en el mundo
genera infelicidad”
El último libro de Gonzalo Garrido lo protagoniza un joven que decide
acabar con su vida. Pone así fin a una lucha permanente consigo mismo por
encontrarle sentido a su vida. Sin embargo el autor afirma que “por lo que
hay que luchar es por la vida pese a lo mucho que nos desagrade u ofenda”

P

+ INFO
EL PATIO INGLÉS.
Autor: Gonzalo
Garrido.
Editorial: Alrevés.
Páginas: 160.
Precio: 14 e.
46 ■ Psicología

Por Marta Bellmont

ablo es un joven que ha comenzado
la carrera de Derecho y vive con sus
padres en un piso que da a un patio
inglés. Los fines de semana sale con sus
amigos a emborracharse, ha tenido alguna novia y forma parte de un círculo
literario que le ha permitido publicar
un artículo bastante polémico en un periódico.
Sus padres le notan distante, apático y a vueltas
con el mundo, una actitud común en la gran
mayoría de los adolescentes. Pero un día, ante el
asombro e incomprensión de estos, Pablo abre
la ventana del comedor y se lanza al vacío. Así,
con el suicidio como tema de fondo, discurre la
trama de la segunda novela de Gonzalo Garrido,
El patio inglés, una historia íntima y universal sobre
la vida, el desencanto y el dolor.
A través de los monólogos interiores del protagonista y su padre, en los que se mezclan reproches
mutuos, crítica social y búsqueda de respuestas,
se va describiendo una dura historia familiar que
desemboca en la drástica decisión del protagonista
de acabar con su vida. Pero ¿qué ocurre realmente
para que una persona opte por llevar a cabo un
acto tan extremo?, ¿existe realmente un perfil de
personalidad suicida o cualquiera puede intentar
algo así en un momento dado y bajo unas circunstancias concretas? Garrido, que ha estudiado
ampliamente el tema, asegura que la dificultad
para afrontar el propio destino se encuentra en
la base de la conducta suicida. Conoce algunos

planteamientos más que, acerca de todo ello, pone
de manifiesto el autor en El patio inglés.
PSICOLOGÍA PRÁCTICA: ¿Cómo se le ocurrió
la idea de escribir una novela con el suicidio
como tema de fondo?
GONZALO GARRIDO: Deseaba narrar la his-

toria de una familia media, pero quería hacerlo
de una manera distinta, desde la confrontación
directa entre un padre y un hijo.Y también quería
enmarcarlo en el suicidio. A eso le sumé que
me interesaban mucho los años ochenta como
contexto gris, duro, para la historia. Así que uní
los temas y salió El patio inglés.

¿Cree que los jóvenes de hoy son más vulnerables que los de un par de generaciones
atrás?

Creo que cada vez saben menos cómo abordar
la contrariedad, el sufrimiento.Y si eso no se
aprende desde niño, después se producen muchos desequilibrios que pueden dar lugar a la
amargura, al suicidio. A eso hay que sumarle el
nivel de soledad que, paradójicamente, producen
las redes sociales, donde se juega con sentimientos
desde la absoluta impunidad, el acoso que puede
llegar más allá de la puerta de tu casa, hasta tu
misma habitación.
¿Qué motivos pueden llevar a que un joven
intente acabar con su vida?

Las motivaciones son muchas. Los expertos hablan de incremento de suicidios
entre los jóvenes debido a traumas desde
edades tempranas, situaciones de agresividad, desequilibrio a su alrededor que han
dejado una marca imborrable. Quizá esas
sean las motivaciones más graves.También,
por supuesto, la enfermedad, la depresión
o las drogas. Pero a mí, narrativamente,
me interesaban más las causas unidas a la
autoestima, a la dificultad por encontrar
un sitio en la sociedad, en el colegio, en
el grupo de amigos, en el entorno familiar. En cualquier caso, la muerte no es la
solución de los males. Hay que luchar por
la vida a pesar de que nos desagrade, que
nos ofenda en muchas ocasiones. Siempre
habrá tiempo para morir.

© E. Moreno Esquibel

¿Una situación concreta, por ejemplo
de un panorama laboral negro, puede
desencadenar ese acto, o este es fruto,
como en el caso de Pablo, el protagonista, de un largo proceso de insatisfacción no resuelta que se va acumulando
con el tiempo y más cosas?

Probablemente sea la suma de un cúmulo
de circunstancias las que propician tomar
una decisión tan radical. Quiero pensar
que es así, que no hay una relación directa
entre un hecho y el suicidio, sino que es la
suma de muchos pequeños hechos. Pero
sin duda el desencadenante final puede
ser la pérdida de un trabajo o un desahucio o que una persona te abandone.Y
también la muerte de un ser querido. A
partir de ahí se pone en marcha el proceso
autodestructor.
Psicología ■ 47

PSICO | ENTREVISTA

Gonzalo
Garrido

Es escritor y consultor de comunicación. Durante su trayectoria profesional ha vivido en diferentes países. Desde el 2010 mantiene el blog Literatura Basura, lugar de experimentación como
espacio narrativo, aparte de promover el Encuentro Literario #EBLS, donde se analizan tendencias literarias. Además, es conferenciante habitual y participa en talleres literarios. Las flores de
Baudelaire fue su primera novela y ha sido reeditada en tres ocasiones. Con ella recibió el Premio Lee Misterio 2012 y fue finalista de la Semana Negra de Gijón 2013.

¿Le parece que es un acto de cobardía
ante la vida?

No es un acto de cobardía, sino de rebeldía ante la vida, ante la injusticia, ante el
desamor. Creo que toda persona inteligente ha pensado alguna vez en suicidarse.
No todos estamos programados para vivir.
A mucha gente le cuesta.Y como sociedad debemos ser conscientes de este
hecho y poner las medidas necesarias para
que esta situación no se produzca, pero si
se produce, que se vea con cierta normalidad, sin estigmatizaciones de ningún tipo
a la persona o a la familia, como ocurre
ahora, que se oculta.
Entonces la sociedad puede prevenirlo…

Hay que poner en marcha medidas preventivas que sean eficaces, medidas que
tienen que ser integrales y, por supuesto,
articuladas entre todos los agentes implicados: familia, colegio, sistema sanitario, sistema judicial, policía, medios de
comunicación… La red de protección
debe funcionar con eficacia, de forma
medible.
¿Cree que se puede saber de antemano
si un adolescente es feliz o infeliz, a fin
de prevenir sucesos como este?

Se puede intuir que algo está pasando,
pero para ello hay que vivir mirando a
los hijos. Los padres suelen estar muy
ocupados con sus vidas, con sus propios
problemas, pero además pierden la sensibilidad hacia la juventud, han pasado muchos años desde que fueron adolescentes.
Hay que estar muy atento, ser sensible a
sus demandas pero sin caer en la permisividad. La familia es una sociedad y
como tal tiene unas reglas. Cuanto más
consensuadas estén, mejor, pero no es
igualitaria.
48 ■ Psicología

¿Qué signos pueden darnos la
alarma?

Muchos. Sobre todo cambios bruscos de
comportamiento, silencios prolongados,
perder a los amigos, dejar de interactuar
con los compañeros, realizar comentarios
relacionados con la muerte, enviar mensajes negativos, etc. Los suicidas suelen dejar
pistas de su decisión pero no siempre son
reconocibles o no se les da la suficiente
credibilidad. Recuerdo que tras una presentación del libro se me acercó un señor
y me dijo que un compañero suyo de
universidad le dijo el día anterior a su
muerte que se iba a suicidar. No le hizo ni
caso pensando que era una broma, pero se
mató.Y nunca se ha perdonado no haber
reaccionado a tiempo.
¿Tiene conocimiento de por qué se desmotivan los jóvenes principalmente?
¿Quizás no encuentran en los padres
toda la comprensión, el apoyo que
necesitan?

Lo mismo que nos desmotivaba a nosotros. La falta de justicia, la ausencia de
valoración, las dificultades para encontrar una camino en la sociedad, el desconcierto.Y a veces unos padres que no
ayudan. Muchas de las decisiones que se
toman por el bien de los hijos son más
bien decisiones de los progenitores por su
propio ego. Quieren que sus hijos les saquen de la mediocridad. Los progenitores
no suelen ser conscientes de que sus hijos
no les pertenecen, que tienen su propia
identidad, su independencia, su derecho
a equivocarse. Lo que hay que intentar es
encauzarlos, pero no dirigirlos, ni controlarlos. Si eso no es así, el desastre no está
muy lejos.Además no hay que perder de
vista el hecho de que son muy críticos
con lo que ven.Y muchos matrimonios
son una farsa más o menos encubierta.

Basta con echar un vistazo. La falsedad
siempre la perciben los hijos.
Y fruto de esa falsedad es la soledad
que atenaza a Pablo, que se siente solo
a pesar de estar rodeado de mucha
gente…

Sí, puede que Pablo sea una persona
tímida, acomplejada, que ha preferido
encerrarse en sí mismo como una forma
de defensa. Quizá su visión del mundo sea
algo deformada. Puede que desee controlar todo sin saber que es imposible.Ante
esa actitud vital quizá prefiera estar solo
ya que en esa soledad él es el único dueño
de su vida. Gestionar a otras personas es
lo más difícil del mundo.
También parece ser un joven muy maduro para su edad. ¿Puede ser esto
negativo a priori si no se sabe manejar
bien?

Es una persona con inquietudes, con una
inteligencia superior a la de sus padres,
con mejor educación, con una vocación
literaria. Su entorno íntimo, por el contrario, es más vulgar.Y la gente del colegio le supera en capacidad económica,
lo que le frustra. Esa situación de terreno
de nadie a veces no es fácil de digerir. El
no encontrar tu sitio en el mundo no es
agradable, crea infelicidad.
Menciona la inteligencia, pero ahora se
habla mucho de la de tipo emocional
y de fomentarla en niños y jóvenes.
¿Adolece Pablo de esta inteligencia
emocional?

La educación emocional no era muy normal en los años ochenta. Había que ser
racional, listo, despierto, pero no empático.
Estábamos en una época muy dura desde
el punto de vista político, económico y
social. La inteligencia emocional como tal

“A mucha gente
le cuesta vivir, y la
sociedad debe ser
consciente de ello
y poner las medidas
necesarias para que
el suicidio no se
produzca”

es algo muy reciente.Ahora la valoramos
más. Está claro que Pablo no domina esa
inteligencia, su relación con los amigos,
con sus novias no es muy empática, no
trata de entenderlos, además es algo manipulador.
¿Cree que es importante encontrar sentido a la vida? ¿Y que si Pablo hubiera
encontrado el sentido de su vida las
cosas hubieran sido muy distintas?

Pienso que el sentido a la vida se encuentra más adelante, cuando se es un poco
más maduro. En la época adolescente lo
que se intenta es construir una identidad en imitación o contraposición con
la de tus padres o amigos. El sentido está
mucho más cerca, es más superficial, me
encuentro bien o mal, soy popular o no,
voy a triunfar y ganar mucho dinero o
a quedarme como mi padre. Eso hace
que se viva intensamente, pero de forma
desequilibrada. Solo aquellos que tengan
unos valores humanísticos pueden contrarrestar esas inercias con una reflexión
sobre la vida más profunda.

En la novela se da un hecho que suele
ser muy común entre las personas con
inclinaciones suicidas, que es dejar
por escrito lo que les pasa, los motivos. ¿Por qué lo hacen, cuál es su
intención?

Todos sentimos la necesidad de ser
importantes para alguien, de no pasar
desapercibidos en esta vida, de contar
nuestra parte de la historia, de dejar algo
de nosotros detrás. También puede ser
por venganza. Los diarios, las cartas, los
blogs, son buenos soportes para que los
pensamientos de las personas queden
durante mucho tiempo, incluso después
de muertos.
Quizás si se hubiesen atrevido a exponer lo que les rondaba por la cabeza o
lo que sufrían con su vida, la historia
hubiera sido diferente, ¿no cree?

Sin duda. La expresión de su malestar
hubiera sido beneficiosa por muchos y
diferentes motivos, por ejemplo, porque
sirve de desahogo para la persona, porque permite también a otras personas el

poder reaccionar, porque facilita la comunicación con los que han pasado por
lo mismo, porque sirve para relativizar
las cosas y ver que muchos hechos que
parecen absolutos no lo son tanto...
¿Y qué pasa por la cabeza de unos padres que tienen la desgracia de vivir
esa situación?

Tremendo. A todos los padres que me
he encontrado y que han tenido la mala
fortuna de vivir sucesos de estas características, sobre todo si los que han muerto
eran sus propios hijos, les provoca una
gran culpabilidad, aunque ellos no sean
responsables. Qué pudieron hacer para
evitarlo, cómo no se dieron cuenta a
tiempo, qué hicieron mal… son preguntas que retumban en sus cabezas muchos
años después del trágico suceso.
¿Hay forma de recuperarse de un impacto tan fuerte?

La mayoría no lo supera nunca, como
mucho llega a una situación de entendimiento con el dolor.

Psicología ■ 49

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful