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Nuestro bello mundo, a pesar del sufrimiento, la maldad existente, atestigua sobre la existencia de
Nuestro bello mundo, a pesar del sufrimiento, la maldad existente, atestigua sobre la existencia de

Nuestro bello mundo, a pesar del sufrimiento, la maldad existente, atestigua sobre la existencia de un Dios de amor. Por ello, el niño aliado del travieso perrillo, la mariposa en inocente vuelo, el color del atardecer, la avecillas al cantar y la lluvia al caer, nos proclaman que e! leit motiv de Dios en su creación . fue la felicidad perfecta de sus criaturas.

Previendo Dios que el pecado causaría separación entre él y sus hijos, diseñó el Pla.n de Redencí6n, maravillosa enciclopedia de amor. Este magno plan es para el humano sinónimo de esperanza y luz, pues en el están contenidas la "justicia y la misericordia".

Porque desde la perspectiva del Santuario podemos vislumbrar el infinito amor de Dios hacia y hacia mí, amado hermano. Con gran satisfacción ponemos en tu mano este material gráfico didáctico que estamos seguros brindará un "poquito" más de luz sobre las excelsas verdades contenidas en e! Santuario que Moisés levantó en el desierto por orden de! Señor.

Tu hermano en Cristo

Jorge Cerrón

Carcía

.}

CITAS DE E. W HIT E=========================================

 

El Santuario del desierto

Dios mismo trazó el plano del santuario

querubines bordados con hilos de oro y pla­ ta, para representar a la hueste angélica que está relacionada con la obra del santuario celestial y que son ángeles que ministran

vencerlos. (MS 24,

 

Dios mismo trazó el plano y se lo dio a Moisés, con indiéaciones definidas en cuan­

Dios mismo explicó cómo había de hacerse la obra.- Israel había estado todo

to

a su tamaño y sus fonnas, y los materia­

 

el tiempo en la servidumbre de Egipto, y aunque en su medio había hombres inge­

niosos, no habían sido instruidos en las artes singulares necesarias para la edificación del tabernáculo. Sabían cómo hacer ladrillos, pero no entendían cómo trabajar con oro y

les que debían emplearse en la conslmc­ ción, y especificó cada mueble que se co­ locaría en éL Le presentó un patrón en mi­ niatura del santuario celestial, y le ordenó que hiciera todo de acuerdo con el modelo que se le había mostrado en el monte. Moi­ sés escribió todas estas indicaciones en un

en favor de los santos que se encuentran en la tierra.

HR 157

El entremetimiento castigado con la muerte.- El Señor anhela ver que su obra sea hecha tan perfectamente como sea po­ sible. En el desierto, los israelitas tuvieron

plata . ¿Cómo

iba a hacerse la obra? ¿Quién

era suficiente para esas cosas? Estas fueron

libro y las leyó delante de la gente más in­ fluyente.

que aprender a realizar con exactitud y pron­ titud la obra relacionada con el orden del

preguntas que turbaron la mente de Moi­

sés.

 

HR 154

campamento y especialmente la obra del tabernáculo, sus ornamentos y su servicio. Todos tuvieron que aprender antes de poder realizar esa obra, nueva para ellos. Tuvie­ ron que ser preparados antes de poder hacerla como Dios deseaba. Había hom­ bres que estaban listos para dar consejos y

pareceres y para entremeterse en la obra de

Ni Moisés, ni otra persona planificó la forma ni los métodos de construcción del santuario

Entonces Dios mismo explicó cómo h a.· bía de hacerse la obra. Mencionó por'nom­ bre a las personas que deseaba que hicieran cierta obra. Bezaleel había de ser el arqui­ tecto. Este hombre pertenecía a la tribu de Judá; una tribu a la que Dios se deleitaba en honrar. (MS 29, 1908)·

No se permitió que ni Moisés ni sus obre ­ ros planificaran la forma ni los métodos de construcción del edificio.

HR 154

armar y desarmar el tabernáculo; y fueron muertos los que descuidaron su obra espe­ cial para entremeterse en la obra de otros, pensando que tenían sabiduría especial y que sabían cómo debía ser hecha. A cada uno hubo que enseñarle el valor de la pron­ tilud y la exactitud en cada puesto de confianza. Hubo que exigir un esfuerzo a la memoria y tuvieron que comprender la responsabilidad de hacer todo en su debido tiempo . Esta es la disciplina que el Señor anti­ guamente dió a su pueblo, y es la discipli­

na que debiera existir en nuestras misiones,

 
 

Los constructores del santuario con facultades sobrenaturales

No se dependió de expertos egipcios.­ En tiempos antiguos, el Señor mandó a Moisés que le construyera un santuario. El pueblo debía proporcionar el material y había que encontrar hombres hábiles para que manipularan el precioso material. En­ tre la multitud había egipcios que habían actuado como capataces de una obra tal y que entendían plenamente cómo debía ser hecha. Pero la obra no dependía de ellos. El Señor se unió con instrumentos huma­ no~, dándoles sabíduría para obrar hábil­ mente. (Se cita Exo. 31:2-7).

El Señor suscitó hombres y los habilitó con facultades sobrenaturales para llevar a cabo una obra sumamente ingeniosa.

 

HR 154

 

Las Cortinas del Tabernáculo

 

El tabernáculo estaba constituido por dos compartimientos separados por una cortina

o

velo.

 

Las cortinas del tabernáculo ofrecían una variedad de colores, combinados en forma sumamente bella, y en esas cortinas había

nuestros colegios, nuestras editoriales, nues­ tros sanatorios. A Dios le gusta ver que los hombres comprendan sus puntos débiles y en vez de cerrar los ojos a sus defectos, debieran hacer esfuerzos perseverantes para

Los que trabajan en el servicio de Dios hoy en día, oren a él en procura de sabidu­ ría y aguda perspicacia para que puedan hacer su obra perfectamente. (MS 52, 1903).

 

EL HOMBRE

LA HISTORIA DE LA REDENCION .s. Juan 3:16

 

QUEBRANTA

 

LA LEY

DE DIOS

L A E T E R N I D A D Dios crea el universo

LA ETERNIDAD

Dios crea el universo (Génesis 1:1) y esta·

 

Dios crea a Adán Eva (Gónesis 1:27)

y

blece

su

Santa

Ley

Dios

decide ' crear

al

Salanás se subleva contra el gobierno de Dios (Apocalip s is

Satanás

es expul sado

Se guarda

el

primer

 
 

como fundamen to de su gobierno (S. Maleo 5:16).

hombre

y

disena

el

Adán y Eva desobedo· can a Dios (Génesis 3:6)

 

(Salmos 10: 16)

PLAN DE

REDEN­

del cielo

sábado (Génesis

 

CION (Salmos 85:10)

12:7)

(Apocalipsis 12:9)

2:2·3)

Revisado por el Dr. Julio Huayllara, Director de la Escuela de Teología de

 

Chlllán Chile

 

1

El sábado fue observado durante la construcción.- Dios ordenó que se cons­ truyera un tabernáculo, donde pudieran ado­ rarle los israelitas durante su peregrinación por el desierto. Se dieron órdenes del cielo para que ese tabernáculo fuera construido sin demora. Debido a lo sagrado de la obra y la necesidad de premura, algunos argüían que la obra del tabernáculo debía seguir adelante en el sábado, así como en los otros días de la semana. Cristo oyó esas insinua­ ciones y vió que el pueblo estaba en gran peligro de quedar entrampado al concluir que estaría justificado si trabajaba en sába­ do a fin de que el tabernáculo pudiera completarse tan rápidamente como fuera posible. Recibieron la orden: "En verdad guardaréis mis días de reposo". Aunque la obra del tabernáculo debía ser llevada adelante en forma expeditiva, el sábado no debía ser empleado como un día de traba­ jo. Aún la obra en la casa del Señor debía dar paso a la observancia sagrada del día de descanso del Señor. Hasta ese punto es celoso Dios en honrar el monumento recor­ dativo de la creación.

(RH-28-10-1902)

La construcción del tabernáculo demoró seis meses

Se necesitó alrededor de medio año para construir el tabernáculo.

PP 361

Moisés verificó la construcción terminada con el modelo

Cuando estuvo terminada la construcción del tabernáculo, Moisés examinó toda la obra, la comparó con el modelo y con las indicaciones que había recibido de Dios, y verificó que cada porción c'oncordara con el modelo; y bendijo al pueblo.

HR 156

EL SANTUARIO: Vislumbre del amor de Dios

El Señor aceptó únicamente las ofrendas voluntarias

Es necesario realizar grandes y costosos preparativos. Había que reunir materiales preciosos y costosos. Pero el Señor acepta­ ba solamente las ofrendas vohmtarias. La devoción a la obra de Dios y el sacrificio sincero se requerían en primer lugar a fin de preparar un sitio para el Altísimo. HR 155

La gloria de interior del santuario es indescriptible

No hay palabras que puedan describir la gloria de la escena que se veía dentro del santuario, con sus paredes doradas que re­ flejaban la luz de los candeleros de oro, los brilla.-¡tes colores de las cortinas ricamente bordadas con sus relucientes ángeles, la mesa y el altar del incienso refulgentes de oro; y más allá del segundo velo, el arca sagrada, con sus querubines místicos, y sobre ella la santa "shekinah", manifesta­ ción visible de la presencia de Jehová; pero todo esto era apenas un pálido reflejo de las glorias del templo de Dios en el cielo, que es el gran centro de la obra que se hace en favor de la redención del hombre. PP 361

La dedicación del santuario

Con anhelante interés las multitudes de Israel se agolparon para ver el sagrado edi­ ficio. Mientras contemplaban la escena con reverente satisfacción, la columna de nube descendió sobre el santuario, y lo envolvió. "Y la gloria de Jehová hinchió el taberná­ culo". (Exo. 40:34) Hubo una revelación de la majestad divina, y por un momento ni siquiera Moisés pudo entrar. Con profunda

emoción, .el pueblo vió la señal de que la obra de sus manos era aceptada. No hubo ·demostraciones de regocijo en alta voz. Una solemne re.verencia se apoderó de todos. Pero la alegría de sus corazones se mani­ festó en lágrimas de felicidad, y susurraron fervientes palabras de gratitud porque Dios había condescendido a morar con ellos. PP 361 362

La nube de gloria encima del tabernáculo

El Señor condujo a los israelitas en todas sus peregrinaciones por el desierto. Cuan­ do era para el bien del pueblo y la gloria de Dios que levantaran sus tiendas en cierto lugar y moraran allí, el Altísimo 10 mani­ festaba mediante la columna de nube que descendía directamente sobre el tabernácu­ lo. Y aHí permanecía hasta que el Señor quería que emprendieran el viaje de nuevo. Entonces la nube de gloria se elevaba por enClffia del tabernáculo, y así volvían a viajar.

HR 160

Los israelitas son ejemplo y advertencia

Las murmuraciones de los israelitas y cómo Dios castigó sus pecados, fueron registrados como advertencia para las futu­ ras generaciones. Y su devoción, su celo y liberalidad, son un ejemplo digno de imi­

tarse.

PP 358

El oro en el tabernáculo

Todos los muebles del tabernáculo esta­ ban hechos de oro macizo, o revestidos de oro.

HR 157

Dios revela el PLAN DE REDENCION y ladec~ sión de dar su vida para salvar al horrore

(Génesis 3:15)

Se realiza el primer

sacrilicio.

Adán Y Eva son expul· Muene del

sados del Edén

(Gónesis 3:24)

primer

mánir. Abel

(Génesis ·4:8)

Los hombres empiezan

a guardar su de reposo

(Génesis 6:5)

propio dra

Enoc es lrasladado al cielo

(Génesis 5:24)

EL DILUVIO UNIVER·

SAL

(Génesis 7 y 8)

EL SANTUARIO DEL DESIERTO

revestida de oro puro por dentro y por fuera. Tenía un adorno semejante a una corona de oro alrededor de su parte superior. La tapa de esta arca era el propiciatorio, hecho de oro macizo. En cada extremo de éste había un querubín labrado en oro puro y macizo. Sus rostros estaban dirigidos el uno frente al otro, y contemplaban con reverencia hacia abajo en dirección del propiciatorio, para representar a todos los ángeles celestiales que contemplan con interés y reverencia la ley depositada en el arca del santuario celestial. Estos querubines tenían alas. Una de ellas se extendía hacia lo alto, mientras la otra cubría su cuerpo. Esto ocurría con cada ángel.

HR 156, 157

.El propiciatorio y los querubines

La cubierta del arca sagrada se llamaba "propiciatorio". Estaba hecho de una sola pieza de oro, y encima tenía dos querubi­ nes de oro, uno en cada extremo . Un ala de cada ángel se extendía hacia arriba, mien­ tras la otra permanecía plegada sobre el cuerpo (véase Eze: I:IT) en señal de reve­ rencia y humildad. La posición de los que­ rubines, con la cara vuelta el uno hacia el otro. y mirando reverentemente hacia abajo sobre el arca, representaba la reverencia con la cual la hueste celestial mira la ley de Dios y su interés en el plan de redención

PP 360

El arca del testamento de Dios, o arca de la alianza

Más allá del velo interior estaba el lugar santísimo que era el centro del servicio de expiación e intercesión, y constituía el eslabón que unía el cielo y la tierra. En este departamento estaba el arca, que era un cofre de madera de acacia, recubierto de oro por dentro y por fuera, y que tenía una

La madera que se empleó en el tabernáculo

La madera que se empleó en el edificio y en sus muebles era de acacia, la menos susceptible al deterioro de todas las que había en el Sinaí.

PP 358

El tabernáculo era desarmable

El tabemáculo se construyó de tal mane­ ra que se lo podía desarmar en piezas para llevarlo en ocasión de todos sus viajes. HR 160

Las tablas del santuario

Las paredes consistían en tablas coloca­ das verticalmente, fijadas en basas de plata

y aseguradas por columnas y travesaños; y

todo estaba cubierto de oro, lo cual hacía aparecer al edificio como de oro macizo. PP 358

Las cortinas del techo

El techo estaba formado de cuatro jue­ gos de cortinas; el de más adentro era "de

lino torcido, cárdeno y púrpura, y carmesí:

.querubines de obra delicada" (Exo.

26: 1); los otros tres eran de pelo de cabras,

de cueros de carnero teñidos de rojo y de cueros de tejones, arreglados de tal manera que ofrecían completa protección.

PP 358

y

El Arca del Pacto

El Señor dió un modelo del arca a Moi­ sés, con indicaciones especiales en cuanto

a cómo hacerla. Esta debía contener las

tablas de la ley, sobre las cuales Dios mismo había grabado con .su propio dedo los Diez

Mandamientos. Parecía un baúl, y estaba

cornisa de oro encima. Era el repositorio de las tablas de piedra, en las cuales Dios mismo había grabado los diez mandamien­ tos. Por consiguiente, se lo llamaba arca del testamento de Dios, o arca de la alian­ za, puesto que los diez mandamientos eran la base de la alianza hecha entre Dios e Israel.

PP 360

La gloria de Dios rebasaba el lugar santísimo

Detrás del segundo velo estaba el arca el . testimonio, y una hermosa y rica cortina se· extendía delante de ella. Esta cortina no llegaba hasta el cielo raso del edificio. La gloria de Dios, que se manifestaba sobre el propiciatorio, podía ser vista desde ambos compartimientos, pero en un grado mucho menor en el primero de ellos. HR 158

Toda instrucción referente al sistema de sacrificios colocada aJ lado del arca

Después de la repetición pública de la ley, Moisés completó el trabajo de escribir todas las leyes, los estatutos y los juicios que Dios le había dado a él y todos los reglamentos referentes a1i;istema de sacri­ ficios. El libro que los conterua fue confia­ do a los dignatarios correspondientes, y para su custodia se lo colocó al lado del arca. PP 498

Dios se comunicaba con el sumo sacerdote oralmente desde la nube sobre el propiciatorio. Otras veces mediante una luz o sombra que descansaba sobre los querubines

Encima del propiciatorio estaba la "she­

k inah" , o manifestación

sencia; y desde en medio de los querubines

de la divina pre­

y desde en medio de los querubines de la divina pre­ E l h o m

El hombre es espar·

El sacrnicio de Isaac.·

 

cidosobrelalaz de la

Dios llama a

slmbolode lamuertedel

 

Dios proclama los Diez

Se ordena la censlruc·

tierra

Abraham

Redenlor

del mundo

Israel en Egipto

Dios llama a Moisés

Mandamientos

ción del Santuario

(Génes is' 11 :9)

(Génesis 12:1)

(Génesis

22:1 y 2)

(Génesis 46:6)

(Exodo 3:1 y 2)

(Exodo 20)

(Exodo 25:1-9)

± 1,880

a. C.

±

1,838 a. C.

± 1,450 a. C.

3

3:1 y 2) (Exodo 20) ( E x o d o 2 5 : 1 -

Dios daba a conocer su voluntad. Los mensajes divinos eran comunicados a ve­ ces al sumo sacerdote mediante una voz que salía de la nube. Otras veces caía una luz sobre el ángel de la derecha, para indi­ car aprobación o aceptación, o una sombra o nube descansaba sobre el ángel de la iz­ quierda, para revelar desaprobación o re­ chazo.

PP 361

Solamente el sumo sacerdote podía contemplar una vez al año, el lugar santísimo

Sólo una vez al año el sumo sacerdote podía entrar en el lugar santísimo después de preparativos sumainente solemnes y cui­ dadosos. Y ningún ojo mortal, salvo el del sumo sacerdote, podía contemplar la sagra­ da grandiosidad de este compartimiento, .porque era la morada especial de la gloria visible de Dios.

HR 159

Frente al propiciatorio Dios mantenía comunión con el sumo sacerdote

El sumo sacerdote siempre entraba tem­ blando, mientras la gente aguardaba su regreso en medio del más solemne silen­ cio. Sus más fervientes deseos eran que Dios lo bendijera. Frente al propiciatorio Dios mantenía comunión con el SUlno sa­ cerdote. Si éste permanecía más tiempo del que parecía conveniente, la gente a menu­ do comenzaba a aterrorizarse, temerosa de que por causa de sus pecados o algún pecado del sacerdote la gloria del Señor le hubiera quitado la vida. Pero cuando oía.'1 el sonido de las campanillas que llevaba en su vestimenta, sentían un profundo alivio. Salía entonces el sumo sacerdote y bende­ cía al pueblo.

HR 159

EL SANTUARIO: Vislumbre del amor de Dios

El sacerdote en el lugar santo representaba al pueblo de Dios que dirige sus plegarias a Cristo

El sacerdote que en el lugar santo dirigía sus plegarias por fe hacia el propiciatorio, que no podía ver, representa al pueblo de Dios que dirige sus plegarias a Cristo quien se encuentra frente al propiciatorio del santuario celestial. No puede ver a su Mediador con sus ojos naturales, pero mediante el ojo de la fe puede ver a Cristo frente al propiciatorio, y le dirige sus ora­ ciones, y con seguridad suplica los benefi­ cios de su obra mediadora.

HR 158

Hombres santos escondieron el arca en una cueva antes de la destrucción de Jerusalén

Entre los justos que estaban todavía en Jemsalén y para quienes había sido aclara­ do el propósito divino, se contaban algunos que estaban resueltos a poner fuera del al­ cance de manos brutales el arca sagrada que contenía las tablas de piedra sobre las cuales habían sido escritos los preceptos del Decálogo. Así lo hicieron. Con lamen­ tos y pesadumbre, escondieron el arca en una cueva, donde había que quedar oculta del pueblo de Israel y de Judá por causa de sus pecados, para no series ya devuelta. Esa arca sagrada está todavía escondida. No ha sido tocada desde que fue puesta en recau­ do.

PR 334

El velo que dividía el Tabernáculo era cambiado anualmente.- En el momento en que murió Cristo, había sacerdotes que ministraban en el templo delante del velo que separaba el lugar santo del lugar san­ tísimo. De pronto, sintieron que la tierra temblaba debajo de ellos, y el velo del templo, una fuerte y rica cortina que se

había renovado anualmente, fue rasgado en dos desde arriba hasta abajo por la misma mano humana que escribió las palabras de condenación sobre las paredes del palacio de Belsasar (3SP 166, 167).

Las cortinas del atrio

El santo tabernáculo estaba colocado en un espacio abierto llamado atrio, rodeado por cortinas de lino fino que colgaban de columnas de metal. La entrada a este recin­ to se hallaba en el extremo oriental. Estaba cerrada con cortinas de riquísima tela her­ mosamente trabajadas aunque inferiores a las del santuario. Como estas cortinas del atrio eran sólo de la mitad de la altura de las paredes del tabernáculo, el edificio podía verse perfec­ tamente desde afuera.

PP 359

Mobiliario del primer departamento

En el primer departamento, o lugar san­ to, estaban la mesa para el pan de la pro­ posición, el candelero o la lámpara y el altar del incienso. La mesa del pan de la proposición estaba hacia el norte. Así como su comisa decorada, estaba revestida de oro puro. Sobre esta mesa los sacerdotes de­ bían poner cada sábado doce panes, arre­ glados en dos pilas y rociados con incien­ so. Por ser santos, los panes que se quita­ ban, debían ser comidos por los sacerdotes. PP 359

El altar del incienso ardía día y noche

Directamente delante del arca, pero separado por las cortinas, estaba el altar de oro del incienso. El fuego que ardía en ese altar había sido encendido por Dios mis­ mo, y se lo cuidaba reverentemente alimen-

Dedicación del Santua· rio (Exodo 40)

4

Israel en Canaán (Josué 1:11)

PERIODO DE LOS

JUECES

_-------- PERiODO DE LOS

REYES

Cautividad de los Ju· dios. Destrucción y saqueo del templo (2 Reyes 25:8-11)

I

Salomón construye el Templo

(1 Reyes 6:1)

División del Reino de Israel (Israel 12:19)

1,410 a. C.

1,050 a.C.

970a.C.

931 a. C.

605 a. C.

EL SAf.,rTUARIO DEL DESIERTO

diata presencia de Dios, estaba el altar de oro del incienso. Sobre este altar el sacer­ dote debía quemar incienso todas las ma­ ñanas y todas las tardes; sobre sus cuernos se aplicaba la sangre de la víctima de la ex­ piación, y el gran día de la expiación era rociado con sangre.

PP 360

El momento más solemne del servicio diario

Al presenlar la ofrenda del incienso, el sacerdote se acercaba má directamente a la presencia dc Dios que en ningún otro acto de los servicios diarios. Como el velo inte­ rior del santuario no llegaba hasta el techo del edificio, la gloria de Dios, que se ma­ nifestaba sobre el propiciatorio , era parcial­ mente visible desde el lugar santo. PP 365, 366

El candelero

Al sur, estaba el candelero de siete bra­ zos, con sus siete lámpar¡¡s . Sus brazos estaban decorados con Dores exquisitamen­ te labradas y parecidas a lirios; el conjunto estaba hecho de una .pieza sólida de oro. Como no había ventana s en el tabernáculo, las lámparas nunca se extinguían todas al mismo tiempo, sino que ardían día y no­ che.

PP 359, 360

El tabernáculo no tenía ventanas

Estos sagrados cOmpartimientos no te­ nían ventanas que permitieran entrar la luz. El candelabro hecho de puro oro se mantenía encendido de noche y de día, y proporcionaba luz para ambos comparti­ mientos.

HR 158, 159

tártdolo con tanto incienso, que llenaba el santuario con su humo fragante de día y de noche.

HR 158

El fuego sobre el altar del incienso se mantenía encendido día y noche

El fuego que estaba sobre este altar fue encendido por Dios mismo, y se mantenía

como sagrado . Día y noche, el santo in­

ctenso difundía su fragancia por los recin­ tos sagrados del tabernáculo y por sus alre­

dedorcs.

PP 360

Cuando er incienso se elevaba como una nube, descendía la gloria del Señor

Cuando el sacerdote ofrecía el inCienso delante del Señor, miraba hacia el propi­ ciatorio. Aunque no lo veía, sabía que estaba allí, y cuando el incienso se elevaba como una nube, la gloria del Señor descendía sobre el propiciatorio y llenaba el lugar santísimo y era visible también en el lugar santo, y esa gloria a menudo llenaba de tal modo ambos compartimientos, que el sacerdote se veía impedido de oficiar y obligado a mantener­ se de pie junto a la puerta del tabernáculo. HR 158

El perfume del incienso se extendía por kilómetros

Su perfume se extendía por kilómetros a la redonda en tomo del tabernáculo. HR 158

Se debía quemar incienso todas las mañanas y todas las tardes

Exactamente frente al velo que separaba el lugar santo del santísimo y de la inme-

El pan de la proposición

proposición .se conservaba

siempre ante la presencia del Señor como una ofrenda perperua. De manera que for­ maba parte del sacrificio diario, y se llama­

ba "el pan de la proposición" o el pan de la presencia, porque estaba siempre ante el rostro del Señor. (Exo. 25:30). Era un reconocimiento de que el hombre dcpende de Dios tanto para su alimento temporal como para el espirirual, y de que sc lo recibe únicamente en virtud de la mediación de Cristo.

El pan de la

en virtud de la mediación de Cristo. El pan de la PP 367 Cristo el pan

PP 367

Cristo el pan viviente

En el desierto Dios había alimentado a Israel con el pan del cielo, y el pueblo seguía dependiendo de su generosidad , tan- . to en lo referente a las bendiciones tempo­ rales como a las espirituales. El maná, así como el pan de la proposi­ ción, simbolizaba a Cristo, el pan viviente, quien está siempre en la presencia de Dios

para

"Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo". (Juan 6:48-51) Sobre el pan se ponía incienso. Cuar.Jo se cambiaba cada sábado, para reemplazar­ lo por pan fresco, el incienso se quemaba sobre el altar como recordatorio delante de Dios.

interceder por nosotros . El mismo dijo:

PP 367

El altar del holocausto

En el atrio, y cerca de I a entrada, se hallaba el altar de bronce del holocausto. En este altar se consumían todos los sacri­ ficios que debían ofrecerse por fuego al Señor, y sobre sus cuernos se rociaba la sangre expiatoria.

PP 359

Decreto de reconstruc· ción de Jerusalén por Majerles Longlmano. (Esdras 7:12·26)

Visiones del proleta Daniel (Daniel 7:1 )

Fin del exilio (2 Crónicas 36:22 y 23)

Restauración de Jeru· salén

536 a.C.

457 a.e.

408 a.e.

l (Daniel 7:1 ) Fin del exilio (2 Crónicas 36:22 y 23) Restauraci ón de Jeru·
l (Daniel 7:1 ) Fin del exilio (2 Crónicas 36:22 y 23) Restauraci ón de Jeru·

EL SANTUARIO: Vislumbre del amor de Dios

El pecador arrepentido mataba con su propia mano al animal del sacrificio

tos hasta la espina dorsal para ver si esta­ ban realmente sanos. Así también los sacri­

MS 42, 1901

exigía a los que se allegaban a su presen­ cia.

ficios que traemos hoy día están abiertos

PP 364

La parte más importante del servlclo diario era la que se realizaba en favor de

delante del ojo penetrante de nuestro gran sumo sacerdote. El abre e inspecciona cada

Las vestiduras del sumo sacerdote

los

individuos. El pecador arrepentido traía

sacrificio traído por los seres humanos, para

su

ofrenda a la puerta del tabernáculo, y

comprobar si es digno de ser presentado al

Las vestiduras del sumo sacerdote eran

colocando la mano sobre la cabeza de la víctima, confesaba sus pecados; así, en un ,

Padre".

de costosa tela de bellísimá hechura, como convenía a su elevada jerarquía. Además

sentido figurado, los trasladaba de su pro­

del traje de lino del sacerdote común, lle­

pia

persona a la víctima inocente.

Las diferentes tribus acampaban

vaba una túnica azul, también tejida de una

Con su propia mano entonces mataba el animal, y el sacerdote llevaba la sangre al

alrededor del tabernáculo

sola pieza. El borde del manto estaba ador­ nado con campanas de oro y granadas de

lugar santo y la rociaba ante el velo, detrás

Cuando descansaban de sus viajes, eri­

HR 160

color azul, púrpura y escarlata. Sobre esto

del

cual estaba el arca que contenía la ley

gían el tabernáculo, y entonces las diferen­

llevaba el efod, vestidura más corta, de oro,

que el pecador había violado. Con esta ceremonia y en un sentido ,simbólico, el pecado era trasladado al san­ tuario por medio de la sangre. En algunos casos no se llevaba la sangre al lugar santo

tal como Moisés ordenó a los hijos de Aa­

Tal era la obra que se hacía diariamente

tes tribus levantaban sus tiendas en orden, justamente en el lugar que Dios les había; mandado, alrededor del tabernáculo, a cier­ ta distancia de él.

azul, púrpura, escarlata y blanco, rodeada por una faja de los mismos colores, hermo­ samente elaborada. El efod no tenía man­ gas, y en sus hombreras bordadas con oro, tenía engarzadas dos piedras de ónix, que

sino que el sacerdote debía comer la carne,

La fuente

llevaban los nombres de las doce tribus de Israel.

rón, diciéndoles: "Di61a él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación". (Lev. 10:17) Las dos ceremonias simboli­ zaban igualmente el traslado del pecado del hombre arrepentido al santuario.

durante todo el año. Con el traslado de los pecados de Israel al santuario, los lugares santos quedaban manchados, y se hacía 'necesaria una obra especial para quitar de

Entre el altar y la puerta del tabernácu­ lo estaba la fuente, también de metal. Había sido hecha con los espejos dona­ dos voluntariamente por las mujeres de Israel. En la fuente los sacerdotes debían lavarse las manos y los pies cada vez que entraban en el departamento santo, o cuan­ do se acercaban al altar para ofrecer un ho­ locausto al Señor.

PP 359

Sobre el efod estaba el racional, la más sagrada de las vestiduras sacerdotales. Era de la rrúsma tela que el efod. De forma cuadrada, medía un palmo, y colgaba de los hombros mediante un cordón azul pren­ dido en argollas de oro. El ribete estaba formado por una variedad de piedras pre­ ciosas, las mismas que formaban los doce fundamentos de la ciudad de Dios. Dentro del ribete había doce piedras enganadas en oro, arregladas en hileras de a cuatro , que,

allí los pecados . Dios ordenó que se hiciera expiación para cada una de las sagradas

La mitra del sumo sacerdote

como las de los hombros, tenían grabados los nombres de las tribus . Las instruccio­

div

isiones lo mismo que para el altar. Así

nes del Señor fueron: "Y llevará Aarón los

"lo limpiará, y lo santificará de las inmun­ dicias de los hijos de Israel". (Lev. 16:19.)

La mitra del sumo sacerdote consistía en un turbante de lino blanco, que tenía

nombres de los hijos de Israei en el racio­ nal del juicio sobre su coraz6n, cuando

 

PP 367-368

una plaquita de oro sostenida por una cinta

entrare en el santuario, para memoria de­

Cada sacrificio era minuciosamente inspeccionado

azul, con la inscripción: "Santidad a Jeho­ vá". Todo lo relacionado con la indumen­ taria y la conducta de los sacerdotes había

lante de Jehová continuamente". (Exo. 28:29). Así también Cristo, el gran Sumo Sacerdote, al ofrecer su sangre ante el Padre

"En los días del antiguo Israel, los sacri­ ficios traídos al sumo sacerdote eran abier-

de ser tal, que inspirara en el espectador el sentimiento de la santidad de Dios, de lo sagrado de su culto y de la pureza que se

en favor de los pecadores, lleva sobre el corazón el nombre de toda alma arrepenti ­ da y creyente. El salmista dice: "Aunque

LAVAMIENTO DEL SACERDOTE

(Levflico 16:4)

LA PASCUA

(Números 9;2 y 3)

SACERDOTE (Levflico 16:4) LA PASCUA (Números 9;2 y 3) ANTIGUO PACTO (Hebroos9 : 1) Bautismo del

ANTIGUO PACTO (Hebroos9 : 1)

Bautismo del Sellar Je·

sús (S. Mateo 3:13-17)

(S . Matoo 1:18-25)

Nacimiento del Meslas

Mateo 3:13-17) (S . Matoo 1:18-25) Nacimiento del Meslas --'> NUEVO PACTO (Hebroos8:13;9: 15) I AscensiÓl1

--'>

NUEVO PACTO (Hebroos8:13;9: 15)

I

AscensiÓl1 del Sanar al cielo

(S . Marcos 16:19)

Muerte de Esteban (Hechos 7)

Ministerio de Pablo entre los gentiles

(Hechos 13:1·3)

Calda de Jerusalén

(S. Maleo 23:37·38)

±04a.C.

27d.C.

31 d.C.

34 d.C.

45 d.C.

70d.C.

6

EL SANTUARIO DEL DESIERTO

altar del holocausto. En esa fonna se enseñaba constantemen­ te que los que quieran acercarse a la pre­ sencia de Dios deben apartarse de toda im­ pureza.

PP 362, 363

Aarón y sus hijos fueron los únicos a quienes se les permitía ministrar ante el Señor

En virtud de las instrucciones divinas, se apartó a la tribu de Leví para el servicio del santuario. En tiempos anteriores, cada hombre era sacerdocio de su propia casa. En los días de Abrahán, por derecho de na­ cimiento, el sacerdocio recaía en el hijo ma­ yor. Ahora, en vez del primogénito de todo Israel, el Señor aceptó a la tribu de Leví para la obra del santuario. Mediante este señalado honor, Dios manifestó su aproba­ ción por la fidelidad de los levitas, tanto por haberse adherido a su servicio como por haber ejecutado sus juicios cuando Israel apostató al rendir culto al becerro de oro. El sacerdocio, no obstante, se restringió a la familia de Aarón. Aarón y sus hijos fueron los únicos a quienes se les pennitía ministrar ante el Señor; al resto de la tribu se le encargó el cui&do del tabernáculo y su mobiliario; además debían ayudar a los sacerdotes en su minis terio, pero no podían ofrecer sacrificios, ni quemar incienso, ni mirar los santos objetos hasta que estuvie­ sen cubiertos.

PP 362

El sumo sacerdote podía perder la vida al entrar en el lugar santísimo por los pecados de él o del pueblo

Ningún ojo mortal excepto el del sumo sacerdote debía mirar el interior del lugar .santísimo. Sólo una vez al año podía entrar allí el sumo sacerdote, yeso después de la

afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mf'. (Sal. 40:17.) A la derecha y a la izquierda del racional -habla dos piedras grandes y de mucho brillo. Se llamaban Urim y Tumim. Mediante ellas se revelaba la voluntad de Dios al sumo sacerdote. Cuando se llevaban asuntos ante el Señor para que él los decidiera, si un nimbo iluminaba la piedra de la derecha era señal de aprobación o consentimiento divinos, mientras que si una nube obscure­ cía la piedra de la izquierda, era evidencia de negación o desaprobación.

PP 363, 364

La vestidura del sacerdote común

Se designó para los sacerdotes un traje especial, que concordaban con su oficio. "Y harás vestidos sagrados a Aarón tu hennano, para honra y hennosura" (Exo. 28:2), fue la instrucción divina que se le dió a Moisés. El hábito del sacerdote común era de lino blanco tejido de una sola pieza. Se extendía casi hasta los pies, y estaba ceñido a la cintura por una faja de lino blanco bordada de azul, púrpura y rojo. Un turbante de lino, o mitra, completaba su vestidura exterior.

PP 362

Los sacerdotes debían dejar los zapatos en el atrío antes de entrar en el san­ tuario

Ante la zarza ardiente se le ordenó a Moisés que se quitase las sandalias, porque la tierra en que estaba era santa. Tampoco los sacerdotes debían entrar en el santuario con el calzado puesto. Las partículas de polvo pegadas a él habrían profanado el santo lugar. Debían dejar los zapatos en el atrio antes de entrar en el santuario, y también tenían que lavarse tanto las manos como los pies antes de servir en el tabernáculo o en el

preparación más cuidadosa y solemne. Tem­ blando, entraba para presentarse ante Dios, y el pueblo en reverente silencio esperaba su regreso, con los corazones elevados en fervorosa oración para pedir la bendición divina. Ante el propiciatorio , el sumo sa­ cerdote hacia expiación por Israel;' y en la nube de gloria, Dios se encontraba con él. Si su pennanencia en dicho sitio duraba más del tiempo acostumbrado, el pueblo sentía temor de que, a causa de los pecados de ellos o de él mismo, le hubiese muerto la gloria del Señor.

PP 364, 365

Mientras el sacerdote oficiaba en el

santuario, ·el

pueblo oraba en silencio

Mientras de mañana y de tarde los sacer­ dotes entraban en el lugar santo a la hora del incienso, el sacrificio diario estaba listo para ser ofrecido sobre el altar de afuera, en el atrio. Esta era una hora de intenso interés para los adoradores que se congre-' gaban ante el tabernáculo. Antes de alle­ garse a la presencia de Dios por medio del ministerio del sacerdote, debían hacer un ferviente examen de sus corazones y luego. confesar sus pecados. Se unían en oración silenciosa, con los rostros vueltos hacia el lugar santo. Así sus peticiones ascendían con la nube del incienso, mientras la fe aceptaba los méritos del Salvador prometi­ do al que simbolizaba el sacrificio expiato­ rio.

PP 366, 367

Cuando la gloria del Señor llenaba las dos divisiones del santuario el sacerdo­ te se veía obligado a retirarse

Cuando el sacerdote ofrecía incienso ante el Señor, miraba hacia el arca; y mientras ascendía la nube de incienso, la gloria divina descendía sobre el propiciatorio y henchía

MINISTERIO DEL SEÑOR EN EL SANTUARIO CELESTIAL -----­

---JESUS EN EL LUGAR SANTO (Hebre08 9:24)

 

Cambio del dla de repo· so (de sábado a domino gol por Constantino el

EL PUEBLO DE DIOS

Guillermo Miller inlciasu predicación sobre el in· minente retorno de Jesús

El Apóstol Juan escribe

ES PERSEGUIDO

el libro del Apocalipsis Grande

(Apo.calipsls

11 :3:

(Apocalipsis 1:1)

(Daniel 7:25)

12:14)

(Apocal~is 10:8-11)

96d.C.

321 d,C.

538 d.C.

1798 d.C.

1844d.C.

7

1:1) (Daniel 7:25) 12:14) (Apocal~is 10:8-11) 9 6 d . C . 321 d,C. 538 d.C.

el lugar santísimo, y a menudo llenaba tanto las dos divisiones del santuario que el sa­ cerdote se veía obligado a retirarse hasta la puerta del tabernáculo.

PP 366

El ministerio del santuario

El ministerio del santuario consistía en dos partes: un servicio diario y otro anual. El servicio diario se efectuaba en el altar del holocausto, en el atrio del taberná­ culo, y en el lugar santo; mientras que el servicio anual se realizaba en el lugar santísimo.

PP 364

El servicio diario

El servicio diario consistía en el holo­ causto matutino y el vespertino, en el ofre­ cimiento del incienso en el altar de oro y los sacrificios especiales por los pecados individuales. Además, había sacrificios para los sábados, las lunas nuevas y las fiestas especiales. Cada mañana y cada tarde, se ofrecía sobre el altar un cordero de un año, con las oblaciones apropiadas de presentes, para simbolizar la consagración diaria a Dios de toda la nación y su constante dependen­ cia de la sangre expiatoria de Cristo. Dios les indicó expresamente que toda ofrenda presentada para el servicio del santuario debía ser "sin defecto". (Exo. 12:5.) Los sacerdotes debían examinar todos los ani­ males que se traían como sacrificio, y rechazar los defectuosos. Sólo una ofrenda "sin defecto" podía simbolizar la perfecta pureza de Aquel que había de ofrecerse como "cordef0 sin mancha y sin contami­ nación". (1. Pedo 1:19.)

PP 365

EL SANTUARIO: Vislumbre del amor de Dios

El santuario y el ministerio de los sacerdotes representaban los eventos del plan de redención

No sólo el santuario mismo, sino tam­ bién el ministerio de los sacerdotes, debía servir "de bosquejo y sombra de las cosas celestiales". (Heb. 8:5.) Por eso era de suma importancia; y el Señor, por medio de Moi­ sés, dio las instrucciones más claras y pre­ cisas acerca de cada uno de los puntos de este culto simbólico.

PP 364

El pueblo de Dios ha de dirigir sus oraciones a Cristo, quien está interce­ diendo en su favor en el santuario celestial

Así como en ese servicio simbólico el sacerdote miraba por medio de la fe el propiciatorio que no podía ver, así ahora el pueblo de Dios ha de dirigir sus oraciones

a Cristo, su gran Sumo Sacerdote, quien

invisible para el ojo humano, está interce­ diendo en su favor en el santuario celestial. PP 366

Las horas de oración de los judíos, son un ejemplo para los cristianos

Las horas" designadas para el sacrificio matutino y vespertino se consideraban sagradas, y llegaron a observarse como

momentos dedicados al culto por toda la nación judía. Y cuando en tiempos poste­ riores los judíos fueron diseminados como cautivos en distintos paises, aún entonces a la hora indicada dirigían el rostro hacia Jerusalén, y elevaban sus oraciones al Dios de Israel. En esta costumbre, los cristianos tienen un ejemplo para su oración matutina

y vespertina. Si bien Dios condena la mera

ejecución de ceremonias que carezcan del espíritu de cullo, mira con gran satisfac­

ción a los que le aman y se postran de mañana y tarde, para pedir el perdón de los pecados cometidos y las bendiciones que necesitan.

PP 367

La sangre y el incienso, simbolizaban al gran Mediador

El incienso, que ascendía con las oracio­ nes de Israel, representaba los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, la cual por medio de la fe es acreditada a su pueblo, y es lo único que puede hacer el culto de los seres humanos aceptable a Dios. Delante del velo del lugar santísimo, había un altar de intercesión perpetua; y delante del lugar santo, un altar de expiación con­ tinua. Había que acercarse a Dios mediante la sangre y el incienso, pues estas cosas simbolizaban al gran Mediador, por medio de quien los pecadores pueden acercarse a Jehová, y por cuya intervención tan sólo puede otorgarse misericordia y salvación al alma arrepentida y creyente.

PP 366

El Santuario terrenal y sus servicios enseñan las verdades importantes del santuario celestial

Ningún edificio terrenal podría represen- " tar la grandeza y la gloria del templo celes­ tial, la morada del Rey de reyes donde "millares de millares" le sirven y "millones d~ millones" están delante de él (Dan . 7:10), de aquel templo henchido de la gloria del trono eterno, donde los serafines, sus guar­ dianes resplandecientes, se cubren el rostro en su adoración. Sin embargo, las verdades importantes acerca del santuario celestial y de la gran obra que allí se efectúa en favor de la redención del hombre debían ense­ ñarse mediante el santuario terrenal y sus servicios.

PP 371

JESUS EN EL LUGAR SANTISIMO

terrenal y sus servicios. PP 371 JESUS EN EL LUGAR SANTISIMO PURIM (Es ter 9:1) I

PURIM (Es ter 9:1)

I

EL TIEMPO DE ANGUSTIA

 

(Daniel 7: 13, 14)

 

1"""" " ,,,

 

1Cé---

JESUS ABANDONA EL LUGAR SAJI.'TISIMO

EL JUICIO INVESTIGADOR (08nieI7:9 y 10) ----:>~ I

PERSECUCION DEL PUEBLO DE DIOS (Apocalipsis 13:15-17) LA L1BERACION DEL

 

DERRAMAMIENTO DELESPIRITUSANTO (Joe12:28 y 29)

FUERTE PREGON

FIN DE LA GRACIA

7 PLAGAS

PUEBLO DE DIOS

,(AJ>Ocalipsls 18:1)

(Apocalipsis 15:8)

(Apocalipsis 16)

(Apocalipsis 16:1"1)

1844 d.C.

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8

EL SANJUARIO DEL DESIERTO

nosotros nos asimos de él tan firmemente, sino porque él nos sostiene con seguridad. Si nuestra salvación dependiera de nues­ tros propios esfuerzos, no podríamos ser salvos; pero ella depende de Uno que endosa todas las promesas. Nuestro asimien­ to de él puede parecer débil, pero su amor es como el de un hermano mayor; mientras mantengamos nuestra unión con él, nadie podrá arrancamos de su mano.

HA 441

En el servicio del tabernáculo y en el del templo se enseñaban las verdades relativas al ministerio de Cristo y a la gran controversia final entre Cristo y Satanás

De este modo, en el servicio del taberná­ culo, y en el del templo que posteriormen­ te ocupó su lugar, se enseñaban diariamen­ te al pueblo las grandes verdades relativas a la muerte y al ministerio de Cristo, y una vez al año sus pensamientos eran llevados hacia los acontecimientos finales de la gran controversia entre Cristo y Satanás, y hacia la purificación final del universo, que lo limpiará del pecado y de los pecadores.

PP 372

La sangre de Cristo no anula el pecado, éste queda registrado hasta el juicio final

Después de su ascensión, nuestro Salva­ dor iba a principiar su obra como nuestro Sumo Sacerdote. El apóstol Pablo dice:

"No entró Cristo en el santuario hecho de la mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios". (Heb. 9:24.) Como el ministerio de Cristo iba a consistir en dos grandes divisiones, ocupando cada una un período de tiempo y teniendo un sitio distinto en el santuario celestial, asimismo el culto sim bólico con­

El esplendor del templo celestial

Además, el tabemáculo construido por Moisés fue hecho según un modelo. El Señor le ordenó: "Conforme a todo lo que yo te mostrare, el diseño del tabernáculo, y

el diseño de todos sus vasos, así lo haréis". y le mandó además: "Mira, y hazlos con­ forme a su modelo, que te ha sido mostra­

do en el monte". (Ex . 25;9, 40)

El santuario celestial, en el cual Jesús ministra, es el gran original del cual el santuario edificado por Moisés no era más que trasunto El esplendor incomparable del taberná­ culo terrenal reflejan a la vista humana la gloria de aquel templo celestial donde Cristo nuestro precursor ministra por nosotros ante el trono de Dios. La morada del Rey de re­ yes, donde miles y miles ministran delante de él, y millones de millones están en su presencia (Dan. 7:10); ese templo, lleno de gloria del trono eterno, donde los serafines, sus flamantes guardianes, cubren sus ros­ tros en adoración, no podía encontrar en la más grandiosa construcción que jamás edificaran mans humanas, más que un pá­ lido reflejo de su inmensidad y de su glo­ ria. Con todo, el santuario terrenal y sus servicios revelaban importantes verdades re­ lativas al santuario celestial y a la gran obra que allí se lIeuba a cabo para la redención .de! hombre.

CS 465, 466

En los atrios celestiales Cristo interce­ de por su iglesia

En los atrios celestiales, Cristo intercede por su iglesia, intercede por aquellos para quienes pagó el precio de la redención con su sangre. Los siglos de los siglos no podrán menoscabar la eficiencia de su sacrificio expiatorio. Ni la vida ni la muerte, ni lo alto ni lo bajo, pueden separamos 'del amor de Dios que es en Cristo Jesús; no porque

sistía en el servicio diario y el anual, y a cada uno de ellos se dedicaba una sección del tabernáculo. Como Cristo, después de su ascensión, compareció ante la presencia de Dios para ofrecer su sangre en beneficio de los cre­ yentes arrepentidos así el sacerdote rociaba en el servicio diario la sangre del sacrificio en el lugar santo en favor de los pecadores. Aunque la sangre de Cristo habría de librar al pecador arrepentido de la conde­ nación de la ley, no había de anular el pecado; éste queda registrado en el santua­ rio hasta la expiación fmal; así en el sím­ bolo, la sangre de la víctima quitaba el pecado del arrepentido, pero quedaba en el santuario hasta el día de la expiación.

PP 371

El deber del cristiano mientras prosi­ gue el juicio investigador

En el servicio típico, cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo, todos los hijos de Israel debían reunirse cerca del santuario y humillar sus almas del modo más solenme ante Dios, a fin de recibir el perdón de sus pecados y no ser separados de la congregación. ¡Cuánto más esencial es que en nuestra época antitípica de la expiación comprendamos la obra de . nuestro Sumo Sacerdote, y sepamos qué de­ beres nos incumben!

CS 484

Los pecados que no hayan inspirado arrepentimiento y que no hayan sido aban­ donados, no serán perdonados ni borrados de los libros de memoria, sino que perma­ necerán como testimonio contra el pecador

La obscuridad de la

en el

noche más sombría, el misterio de todas las artes engañosas, no alcanzan a velar un solo pensamiento para el conocimiento del Eter­

Los hombres pueden ser engañados

no

día

de

Dios

ELDIA DE LAS TROMPETAS

LA FIESTA DE LAS CABAÑAS

1,000 AÑOS

1,000 AÑOS

LA SEGUNDA VENIDA (Apocalipsis 19:11-16)

YlA RESURRECCION DE LOS JUSTOS (1 Tesalonicenses4 :16·

18)

LOS REDIMIDOS EN LAS MANSIONES CE· LESTES (Apocalips is 21 y 22)

los redimidos revisan

los libros (1 Corintios 4 :5)

LA NUEVA JERUSA· LEN DESCIENDE A LA TIERRA (Apocalipsis 21:10)

EL GRAN JUICIO FI­ NAL (Apocalipsis 20:t "'3)

¿?

JERUSA· LEN DESCIENDE A LA TIERRA (Apocalipsis 21:10) EL GRAN JUICIO FI­ NAL (Apocalipsis 20:t "'3)
9
9

por entes de corazón corrompido, pero Dios penetra todos los disfraces y llega a leer toda la vida interior.

Nuestros actos, nuestra palabra, hasta nuestros más secretos motivos, todo tiene

su peso en la decisión de nuestro destino

pudiese

descorrer el velo que separa el mundo . invisible del visible, y los hijos de los hom­ bres pudiesen ver a un ángel apuntar cada palabra y cada acto que volverán a encon­ trar en el día del juicio ¡cuántas palabras de

las que se pronuncian cada día no se deja­ rían de pronunciar; cuántos actos no se de­ jarían de realizar!

para

dicha

o

desdicha

Si

se

CS 540, 541

.Mientras Cristo siga inten:ediendo por el hombre los poderes malos son refrenados
.Mientras Cristo siga inten:ediendo por
el hombre los poderes malos son
refrenados

Pero mientras Jesús siga intercediendo por el hombre en el santuario celestial, los

EL SANTUARIO: Vislumbre del amor de Dios

gobernantes y el pueblo seguirán sintiendo la influencia refrenadora del Espíritu San­ to, la cual seguirá también dominando hasta cierto punto las leyes del país . Si no fuera por estas leyes, el estado del mundo sería mucho peor de lo que es . Mientras que muchos de nuestros legisladores son agen­ tes activos de Satanás, Dios tiene también los suyos entre los caudillos de la nación. El enemigo impele a sus servidores a que propongan medidas encaminadas a poner grandes obstáculos a la obra de Dios; pero los estadistas que temen a Dios están bajo la influencia de santos ángeles para opo­ nerse a tales proyectos con argumentos irre­

futables

Cuando la amonestación final sea

dada, cautivará la atención de aquellos caudillos por medio de los cuales el Señor está obrando en la actualidad, y algunos de ellos la aceptarán y estarán con el pueblo de Dios durante el tiempo de angustia.

CS 668, 669

Este asunto debe ser comprendido claramente por el pueblo de Dios

El pueblo de Dios deberá comprender claramente el asunto del santuario y del juicio investigador. Todos necesitan cono­ cer por sí mismos el ministerio y la obra de su gran Sumo Sacerdote. De otro modo, les será imposible ejercitar la fe tan esencial en nuestros tiempos, o desempeñar el puesto al que Dios los llama. Cada cual tiene un alma que salvar o que perder. Todos tienen una causa pendiente ante el tribunal de Dios. Cada cual deberá encontrarse cara a cara con el gran Juez. ¡Cuán importante es, pues, que cada uno contemple a menudo de an­ temano la solemne escena del juicio en sesión, cuando serán abiertos los libros, cuando con Daniel, cada cual tendrá que estar en pie al fin de los días!

CS 542

El gran día del juicio final estaba representado por los servicios del día de expiación

.En el gran día del juicio final, los muer­ tos han de ser juzgados "por las cosas que" están "escritas en los libros, según sus obras", (Apoc. 20: 12) Entonces en virtud de la sangre expiatoria de Cristo, los peca­ dos de todos los que se hayan arrepentidos sinceramente serán borrados de los libros celestiales. En esta forma el santuario será liberado, o limpiado, de los registros del pecado. En el símbolo, esta gran obra de expiación, o el acto de borrar los pecados, estaba representada por los servicios del día de la expiación, o sea de la purificación del santuario terrenal, la cual se realizaba en virtud de la sangre de la víctima y por la eliminación de los pecados que lo mancha­ ban.

Así como en la expiación fmal los peca­ dos de los arrepentidos han de borrarse de los registros celestiales, para no ser ya recordados, en el símbolo terrenal eran enviados al desierto y separados para siem­ pre de la congregación.

que Satanás es el originador del

pecado, el instigador directo de todos los pecados que causaron la muerte del Hijo de Dios, la justicia exige que Satanás sufra el castigo final. La obra de Cristo en favor de la redención del hombre y la purifica­ ción del pecado del universo, será concluí­ da quitando el pecado del santuario celes­ tial · y colocándolo sobre Satanás, quien sufrirá el castigo final. Así en el servicio simbólico, el cielo anual del ministerio se completaba con la purificación del santua­ rio y. la confesión de los pecados sobre la cabeza del macho cabrío símbolo de Aza­ zel.

PP 371,372

Pues to

LOS PECADOS SON TRANSFERIDOS AL MACHO CABRIO DE AZAZEL

Satanás.

caldos y los Implos son destruidos con fuego (Apocalipsis 20:9 Y 10)

.angeles

\os

Dios crea la nueva tierra

Los redimidos estudian · por las edades eternas el GRAN PLAN DE RE· DENCION.

Cristo lleva las huellas de su sacrificio.

LA ETERNIDAD

(Salmos 10:16)

10

l día de la expiació LOS 2,300 OlAS Daniel 8: 14 1 día = 1
l día de la expiació LOS 2,300 OlAS Daniel 8: 14 1 día = 1
l día de la expiació
l día de la expiació

LOS 2,300 OlAS Daniel 8: 14

1 día = 1 año (Números 14:34; Ezequiel 4:6)

"HASTA DOS MIL TRESCIENTOS DIAS (O AÑOS); Y EL SANTUARIO SERA PURIFICADO

/' 70 semanas = 490 años . /' 7 semanas 62 semanas 1 semana v
/'
70
semanas
= 490 años .
/'
7 semanas
62 semanas
1 semana
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49 años
434 años
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7años
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It
457 a. C.
409 a. C
27 d.C.
31
d. C.
34 . d. C.
1,844 d . C.
Decreto de
Restauración
Muerte de
Reconstrucción
de Jerusalén.
Bautismo
del Señor .
Muerte
del
Esteban
El Señor pasa del lugar
Santo al lugar Santísimo .
de Jerusalén
Señor.

11

del Señor . Muerte del Esteban El Señor pasa del lugar Santo al lugar Santísimo .
del Señor . Muerte del Esteban El Señor pasa del lugar Santo al lugar Santísimo .
LAS FIESTAS CEREMONIALES FI ESTA OlA MES 01 Abib (Marzo o Abril) 10 14 15
LAS FIESTAS CEREMONIALES
FI ESTA
OlA
MES
01
Abib (Marzo o Abril)
10
14
15
16
21
2
Zif (Abril o Mayo)
14
3
Siván (Mayo o Junio)
6
4
Támmuz (Junio Julio)
5
Ab (Julio o Agosto)
6
Elul (Agosto o Setiembre)
7
Etanim (Setiembre u
10
Octubre)
15-21
22
8
Bul (Octubre o
Noviembre)
9
Kislev o Qui sleu
(Noviembre o Diciembre)

12

Adar (Febrero o Marzo)

 

14,15

13

Segundo Adar (Marzo) 7 veces en 19 años

 

Pur i iTt ( e r'\ f dé ' 1 ~·;~n.o $)

14,15

12

=====~( \. N otas d e Fl avio Jo sefo j:===============

El Santuario del desierto

 

LAS CORTINAS DEL ATRIO

en cada lado. Cada una de ellas tenía un es­

Todas las colurTUlas tenían un anillo. Los capiteles eran de plata, pero las bases de bronce; parecían puntas de lanza y eran de bronce, fijas en el suelo. Pasaron cuerdas por los arúllos, atados por la otra punta a clavos de bronce de un codo de largo,

pesor de un tercio de palmo, y de ese modo formaban los treinta codos entre ellos. Pero en la pared posterior, donde las seis colum­ nas sólo sumaban nueve codos, hicieron otras dos columnas, de un codo, y las pu­ sieron en las esquinas, haciéndolas igual­ mente finas como las otras.

clavados en el suelo junto a cada colurTUla, para sostcner el tabernáculo y evitar que lo sacudiesen los vientos. Una cortina de lino fino y suave rodeaba todas las colurTUlas, y colgaba libremente de los capiteles; envol­ vía todo el espacio y parecía una pared que

Todas las colurTUlas tenían anillos de oro en la cara externa, como si se hubieran arrai­ gado en las columnas, y formaban una fila por la que pasaron varillas forradas de oro, de cinco codos de largo cada una, las que unían las columnas pasando la cabeza de

lo

rodeara.

una varilla dentro de la otra, como las

Así fue la estructura de tres costados del recinto . El cuarto, que tenía cincuenta codos

espigas insertas una en otra. En la pared de atrás sólo había una fila de varillas que

de

longitud, era el frente del conjunto; vein­

pasaba por todas tas colunmas, en cuya fila

te

codos eran para la abertura de las entra­

entraban las puntas de as varillas de los

das, donde había dos columnas de cada lado,

costados de la pared más larga, machihem­

pareciendo puertas abiertas; estaban hechas totalmente de plata, pulidas, excepto las bases que eran de bronce. A cada lado de

brados firmemente para que el tabernáculo no se moviera, ni sacudido por el viento ni por otros medios, y para que permaneciera

la

entrada tres columnas, insertadas en la

continuamente quieto e inmóvil.

base cóncava del portal, con el que hacían juego. Rodeándolas había una cortina de lino fmo. En el portal mismo, de veinte . codos de largo y cinco de altura, la cortina era de púrpura, rojo y azul, lino fino y bordado con muchas y diversas clases de figuras, excepto figuras de arúmales.

LA FUENTE DE BRONCE

Dentro del portal estaba la jofaina de bronce para la purificación, con una base

debajo, del mismo metal, donde el sacerdo­

te pudiera lavarse las manos y rociarse los

pies.

LAS TABLAS, BASAS y BARRAS DEL TABERNACULO

Había también columnas de madera, veinte a cada lado; estaban talladas de forma rectangular, de un codo y medio de ancho

y cuatro dedos de espesor; tenían coloca­

das de ambos lados finas placas de plata en dos lados, el de dentro y el de fuera; cada una de ellas tenía dos espigas de plata insertadas en la base, habiendo en cada base un receptáculo para recibir las espigas. Las columnas de la pared del oeste eran seis. Las espigas y los quicios, exactamen­ te fijados unos en otros, de modo que las junturas fueran invisibles, parecían una sola

pared unida, cubierta de oro, por dentro y por fuera. El número de columnas era el mismo en los lados opuestos; había veinte

LOS VELOS DEL T ABERNACULO

Al frente, donde se hizo la entrada, pu­ sieron columnas de oro, sobre bases de bronce, en número .de siete; luego tendie­ ron sobre el tabernáculo velos de lino fino, de color púrpura, rojo y azul, y bordados. El primer velo tenía diez codos por lado, y lo extendieron sobre las columnas que dividían el templo, ocultando el sitio más sagrado; ese velo hacía que esa parte no fuera visible para nadie. Todo el templo se llamaba el lugar sagrado, pero esa parte que estaba dentro de las cuatro columnas, en la que no podía entrar nadie, se llamaba

sanctasanctórum.

El velo era muy hermoso, bordado con las flores que produce la tierra, y llevaba tejidas todas las variedades que pudieran ser ornamentales, exceptuando formas de arúmales. Había otro velo cubriendo las cinco columnas de la entrada. Era como el anterior en su tamaño, textura y color. En la esquina de cada columna un anillo lo sostenía de' arriba abajo hasta la mitad de las columnas siendo la otra mitad una entrada para los sacerdotes que se desliza­ ban debajo de él. Sobre aquél había un velo de lino, del mismo largo que el anterior; se corría hacia un lado o hacia el otro por medio de cuerdas, cuyas anillas, fijadas en el tejido del velo y en las cuerdas, servían para correrlo y descorrerlo y para sostener­ lo en las esquinas, de modo que una vez

corrido no estorbase la vista del santuario, sobre todo en los días solemnes. En otros días, especialmente cuando el tiempo ame­ nazaba nevar, se ex tendía, suministrando al velo una cubierta de diversos colores. De

ahí deriva nuestra costurnre de colocar sobre la entrada, después de la construcción del

templo, un hermoso velo

de lino .

LAS CUBIERTAS DEL TABERNACULO

Las otras diez cortinas tenían cuatro codos de ancho y veintiocho de largo, con broches de oro, para unir una cortina con otra, lo que hacían tan exactamente que pa­ recían una sola cortina entera. Estaban ex­ tendidas sobre el templo y cubrían toda la parte superior y partes de las paredes, a los costados y por detrás, hasta un codo del suelo. Había otras cortinas del mismo ancho, pero una más en número, y más largas, porque tenían treinta codos de lar- . go; estaban tejidas con pelo, con la misma delicadeza que las de lana, y caían floja­ mente hasta el suelo, pareciendo en el portal un frente triangular con una elevación; la undécima cortina era usada precisamente con ese objeto. Encima de aquellas había otras cortinas hechas de piel, que daban cubierta y pro­ tección a las hiladas, pero cuando hacía calor y llovía. Era grande la sorpresa de los que veían esas cortinas desde lejos, porque no se diferenciaban en nada del color del cielo. Las que estaban hechas de pelo y de piel llegaban hasta abajo como el velo del portal, y protegían contra el calor del sol y contra los daños que pudiera ocasionar la lluvia. De ese modo fue erigido el taberná­ culo.

EL ARCA

También hicieron un arca, consagrada a Dios, de madera fuerte que no se pudría. La llamaban, en nuestro idioma, erón. Fue constnIida de este modo: Su largo era de cinco palmos, y su ancho y alto de tres palmos cada uno. Estaba toda recubierta de oro, por dentro y por fuera, de modo que no se veía la madera. Tenía además una cubierta, unida por medio de gomes de oro, y de una manera extraordinaria; la cubierta era pareja por todas partes, y no presenta­ ba eminencias que ocultaran su exacta unión. Había además dos arúllas de oro en cada una de sus tablas más: largas, que pa­ saban por toda la madera; corrían por ellas

13

-------

----

-- --- -

una de sus tablas más: largas, que p a ­ saban por toda la madera; corrían

varillas de oro que se extendían por todo el largo de cada tabla, para que por medio de

y sacarla, cuando

llegara la ocasión. Porque no era conduci­ . da en un carro por bestias de carga, sino en hombros de los sacerdotes.

ellas se pudiera moverla

LA MESA DE LOS PANES

En el templo sagrado puso una mesa, como las de Delfos . Su largo era de dos codos, su ancho de un codo y su altura de tres palmos. Tenía patas, cuyas partes infe­ riores eran completas, como las que los dorios ponían en las camas, y las superio­ res de forma cuadrada. La mesa tenía un

hueco' en cada extremo, y una comisa de cuatro dedos que la rodeaba como una espiral, por' arriba y por abajo. En cada una de las patas había un arúllo, .cerca de la cubierta, por la que pasaban varas de madera dorada, para sacar la mesa cuando hacía falta, habi<mdo una cavidad donde se unía con los anillos. Porque no eran anillos enteros; antes de redondearse terminaban en agudas puntas, una de las cuales se insertaba en la parte prominente de la mesa

y la otra en la pata; por ahí era conducida cuando viajaban. En esa mesa, que se hallaba al norte del templo, no lejos de la parte más sagrada, había doce hogazas de pan ázimo, seis· en cada pila, una sobre otra. Estaban hechas con dos décimas ' partes de la harina más pura; la décima parte es una medida de los hebreos, y contiene sie.te cotylae atenien­ ses. Cada siete días cambiaban las hogazas,

el día que nosotros llamados sabar; pero al

séptimo día le decimos el sabat .

.

EL CANDELABRO

Por encima de la mesa, cerca de la pared del sud, había un candelabro dc oro fundi­ do; hueco por dentro, pesaba cien minas, peso que los hebreos llaman cincares. Traducido al griego significa talento. Tenía sus borlas, sus lirios, sus granadas y sus cuencos (adornos que sumaban en total se­ tenta) ; de ese modo la caña se elevaba desde una sola base y se desparramaba en tantos brazos como el número de planetas, inclu­ yendo la luna. Terminaba en siete cabe­ zas,' puestas en fila, una alIado de la otra. Esos brazos llevaban siete lámparas, imi~ tando el número de planetas, que miraban hacia el este y hacia el sud, estando el candelabro en posición oblicua

EL ALTAR DEL INCIENSO

Entre el candelabr~ y la mesa que, como dijimos, estaban dentro del santuario, se

14

EL SANTUARIO: Vislumbre del amor de Dios

hallaba el altar del incienso, hecho de ma­ dera: pero de la misma madera con que habían hecho los vasos anteriores, que no podía pudrirse. Estaba completamente re­ vestido con una placa de oro. Su ancho en cada lado era de un codo, pero su altura el doble. Encima había una reja de oro, ex­ tendida sobre el altar, con una corona de oro que la rodeaba y a la que correspon­ dían anillos y varas, por medio de los cuales los sacerdotes lo conducían cuando viaja­ ban.

EL ALTAR DE BRONCE

Delante de este tabernáculo erigieron un altar de bronce, pero hecho de madera por dentro, de cinco codos por lado y tres de alto, adornado igualmente con láminas de bronce brillantes como cloro. Tenía tam­ bién un hogar de malla, porque como no tenía base para recibirla, el suelo recibía el fuego del hogar. Junto al altar estaban los tazones, las redomas, los incensarios, las calderas, hechas de oro . -Los otros vasos, para los sacrificio , eran de bronce. Esta era la construccion del tabernáculo; y éstos son los vasos que le correspondían.

LAS VESTIMENTAS DE LOS SACERDOTES

Había vestimentas especiales señaladas para los sacerdotes, tanto para los que ellos llaman caneas, como para el anarabac, o sumo sacerdote. Cuando el sacerdote se dirige a hacer el sacrificio, se purifica con la purificación que prescribe la ley. En pri­ mer lugar se pone lo que se llanla el maca­ nase, que significa algo que se ata fuerte­ mente. Es un calzón hecho de uno fina­ mente retorcido y se pone sobre las partes privadas, introduciéndole las piernas como si fuera un pantalón; pero está cortado hacia la mitad y termina en los muslos, donde se ata fuertemente.

LA TUNICA DE LINO

Encima se coloca una vestimenta de lino, hecha de fino lino torcido; se llama queto­ mene, que significa lino, porque al lino le decimos quet6n. Esta vestimenta llega hasta los pies, y se ajusta al cuerpo. Tiene mangas fuertemente atadas a los brazos, está atada al pecho un poco más arriba de los codos, mediante un cintur6n que a menudo lo rodea sobresaliendo cuatro dedos, pero está he­ cho con un tejido flojo que parece una piel de serpiente. Tiene bordadas flores rojas, púrpuras y azules,. con lino finamente re­ torcido; la urdimbre es nada más que lino

fino. Comienzan las vueltas en el pecho, y

después de varias de elIas se ata y cuelga desde allí hasta las rodillas . El sacerdote se presenta de este modo con un aspecto agra­ dable. Pero cuando está obligado a asistir un ofrecimiento de sacrificios, y cumplir con los servicios señalados, no se ve estor­ bado en sus movimientos, lo tira a la iz­ quierda y se lo echa sobre el hombro. Moisés llamaba ese cinturón abanez, pero nosotros aprendimos de los babilonios a llamarlo emián, que es como ellos lo lla­ man. Esta vestimenta no tiene partes sueltas ni vacías, y sólo una estrecha abertura para el cuello; se ata con unas cintas que cuelgan del borde, sobre el pecho y la espalda, y se ajusta sobre cada hombro; se llama masa­ bazanes.

LA MITRA

En la cabeza lleva una gorra, que no tiene forma cónica ni rodea toda la cabeza, pero la cubre hasta más de la mitad ; se llama masnem.ftes. Está hecha de manera que pa­ rece una corona, de gruesas fajas , pero la contextura es de lino; está cosida después de dar varias vueltas. Además un trozo de fino 1ino cubre la gorra por la parte supe­ rior, y llega hacia abajo por la frente, y tapa las costuras de las fajas, que sería indecente que se vieran . Se adhiere fuerte­ mente en la parte sólida de la cabeza, y queda fijada con tanta firmeza que no se puede caer durante el sagrado servicio de los sacrificios. Con esto les hemos indica­ do cuál era el ropaje de la generalidad de . los sacerdotes.

LAS VESTIDURAS DEL SUMO SACERDOTE

LA TUNICA AZUL

El sumo sacerdote se adornaba con las mismas vestimentas que hemos descrito, sin descontar ninguna; sólo que encima se ponía un ropaje de color azul. Es un manto también largo, que llega hasta los pies . En . nuestro· idioma se Ila.;na meeir, y se ata con un cinturón, bordado con los mismos colo­ res y flores de los demás, y entretejido con hilos de oro. Del borde inferior de este ' manto cuelgan flecOs, del color de la gra­ nada, con canlpaníllas .doradas,. en una hermosa combinación; una granada entre dos campanillas, y entre .dos granadas una campanilla. Este vestido no estaba compues­ to de dos piezas, ni estaba cosido en los hombros y los cos~ci()s; era una sola ves­ timenta larga, tejida de tal modo que le que-o dara una abertura en el cuello, .Ia que no era oblicua, sino partida a lo largo del pecho y la espalda. Llevaba cosido. un reborde,

para que la abertura no pareciera demasia­ do indecente. También estaba partida por donde salían los brazos.

EL EFOD Y EL PECTORAL

Aparte de esa prenda el sumo sacerdote se ponía otra, que se llamaba efod, y era

parecida al epomis de los griegos. Se hacía de la siguiente manera. La tejían hasta mi. espesor de un codo, de varios colores, con oro entretejido y bordados, dejando el centro del pecho descubierto. Tema mangas, y no

se diferenciaba de una chaqueta corta. Pero

en el sitio vacío de esta prenda se insertaba una pieza del tamaño de un palmo, bordada con oro y los demás colores del efod, y que se llama esen, lo que en griego significa

oráculo. Esta pieza llenaba exactamente el espacio vacío del efod, al que iba unida por anillos de oro en todas las esquinas, iguales

a los anexados al efod, y atado con una cinta azul. Para que el espacio entre los anillos no quedara vacío lo llenaban con puntadas de cintas azules. Había también dos sardónices en los hombros del efod, para asegurarlo como si fueran botones, haciendo correr los dos bordes hasta los sardónices para poder abrocharlos. Lleva­ ban grabados los nombres de los hijos de . Jacob en nuestra lengua y con nuestro alfa­ beto; seis en cada lado de las piedras, es­ tando los nombres de los hijos mayores en

el hombro derecho. Había también doce piedras en el peto , de tamaño y belleza ex­ traordinarios. Eran un ornamento que no podía ser comprado por los hombres, por su inmenso valor. Estas piedras estaban en tres filas, de a cuatro por fila, y se inserta­ ban en el peto, engastadas en monturas de oro, fijadas en el peto de tal modo que no se podían caer. Las primeras tres piedras eran un sardónice, un topacio y una esme­ ralda. La segunda fila contenía un carbún­ culo, un jaspe y un zafiro. El primero de la tercera fila era un ligurio, el siguiente una amatista y el tercero un ágata, que era el noveno del total. El primero de la cuarta fila .era un clisolito, el siguiente un ónix y

el último de todos un berilo.

Estas piedras llevaban grabados los nom­ bres de los hijos de Jacob, a los que con­ sideramos los jefes de nuestras tribus, te­ niendo cada piedra el honor de un nombre, en el orden de su nacimiento . Y como los anillos eran demasiado débiles para sopor­ lar el peso de las piedras, ponían otros dos anillos de tamaño mayor, al borde de esa parte del peto que llega al cuc:llo, y los insertaban en la misma contextura del peto, para recibir cadenas fmalmente labradas que los conectaban con bandas de oro sobre los hombros; las extremidades se doblaban hacia atrás y penetraban en el anillo, en la parte posterior prominente del efod . Todo lo cual era para seguridad del peto, para

EL SANTUARiO DEL DESIERTO

que no se saliera de su sitio. Había también un cinturón cosido al peto, con los colores mencionados y entretejido con oro, que después de dar una vuelta se ataba sobre la costura y quedaba colgando. También había lazos de oro que recibían los flecos en cada

extremos del ·cinrurón y lo ramente.

contenían ente- .

LA MITRA DEL SUMO SACERDOTE

La mitra del sumo sacerdote era la mis­ ma que hemos descrito anteriormente, y estaba formada del mismo modo que la de todos los sacerdotes; pero encima llevaba otra, con fajas bordadas de azul, rodeada de una tiara de oro pulido, de tres filas, una encima de otra; de la tiara salía una copa de oro parecida a la hierba que nosotros llamamos sácaro, pero que los griegos en­ tendidos en botánica llaman hiosciamo. Por si alguien' vio la hierba pero no sabe su nombre, o conoce el nombre pero no sabe distinguirla, daré una descripción de la

hierba . Tiene a rrtenud~ ás de

de altura; su raíz es parec ida a la del nabo (y el que la compare con ella no se equivo­ cará), pero sus hojas son como las de la menta. De sus ramas sale un. cáliz que penetra en la rama, y la rodea una túnica, 'que se desprende naturalmente cuando cambia, para producir el fruto. El cáliz es del tamaño del hueso del dedo meñique, pero en la extensión de su apertura es como una copa. Lo voy a describir para los que no lo conocen. Imaginemos una esfera dividida en dos partes, redonda abajo pero con Olro segmento que crece de abajo arri­ ba hasta formar una circunferencia. Supon­ gamos que se va estrechando poco a poco, y que la cavidad de esa parte se achica y luego se ensancha de nuevo gradualmente hacia el borde, como las ranuras que vemos en el ombligo de una granada La recubre una túnica hemisférica, que parece tornea­ da, y que sube hacia arriba por los gajos que, como dije, crecen como en las grana­ da~, s610 que son agudos y terminan única­ mente en púas. Este manto del cáliz preser­ va el fruto, que es como 'la semilla de la hierba sideritis: deja salir una flor que puede parecerse a la de la amapola. Con el modelo

de e.stá planta se hacía la corona, que iba desde la parte posterior de la cabeza hasta las sienes; pero el efielis, que así puede llamarse el cáliz, no cubría la frente, que

estaba cubierta por una placa de oro con la inscripción del nombre de Dios en caracte­

sagrados . Estos fueron los ornamentos del sumo sacerdote.

tres palmos

res

EL INCIENSO

También había muchas clases de espe­ cias dulces que pertenecían al tabernáculo,

y que eran de mucho precio y fueron lleva­

das al altar dorado del incienso; no descri­ bo su naruraleza para no cansar a mis lec­

incienso había' que ofrecerlo

tores. Pero el

dos veces por día, antes de la salida del sol

y a la puesta del sol.

EL ACEITE DE LAS LAMPARAS

Debían conservar también aceite purifi­ cado para las lámparas, tres de las cuales debían alumbrar todo el día, en el candele­ ro sagrado, ante Dios, y el resto debía ser encendido por la tarde.

LA NUBE SOBRE EL TABERNACULO

Dios se mostró satisfecho con la obra de los hebreos, y no dejó que su trabajo fuera en vano; ni desdeñó usar lo que habían he­ cho, y bajó a habitar con ellos instalándose en la casa santa. Llegó de la siguiente manera; el cielo estaba claro, y sólo sobre el tabernáculo había una niebla, rodeándo­ lo; pero no era de las espesas y gruesas que se ven en invierno, ni tampoco tan delgada como para que se pudieran distinguir las

a través de ella . Desprendía un rocío

cosas

dulce que revelaba la presencia de Dios a los que la deseaban y la creían.

LA LUZ SOBRENATURAL, EN EL

HOMBRO DEL SUMO

SACERDOTE

De las piedras de que antes les hablé, que lleva el sumo sacerdote en los hom­ bros, y que son sardónices (creo innecesa­ .rio describirlas, porque todos las conocen), uI}a de ellas relucía cuando Dios estaba presente en los sacrificios; era la que hacía de botón en el hombro derecho. De ella salían rayos brillantes que podían ver alín los que estaban lejos yque no eran esplen­ dores narurales de la piedra. Este hecho debe de parecer maravilloso a los que no se entregan a la filosofía d!! depreciar las co sas divinas

y diré algo que es más maravilloso aún:

Dios anunciaba de antemano, por medio de esas doce piedras que el sumo sacerdote lleva en el pecho, insertadas en el peto, cuándo saldrían victoriosos de una batalla. Antes de que el ejército se pusiera en marcha salía de ellos un esplendor tan grande que todo el pueblo sabía que Dios estaba con él para ayudarlo. De ahí que los griegos, que veneraron nuestras leyes por­ que no pudieron contradecir este hecho, llamaron al peto oráculo.

15

los griegos, que veneraron nuestras leyes por­ que no pudieron contradecir este hecho, llamaron al peto
El peto, y la sardónice, dejaron de brillar doscientos años antes de que yo compusie­

El peto, y la sardónice, dejaron de brillar doscientos años antes de que yo compusie­

ra este libro, porque a Dios le desagradó la transgresión de sus leyes.

LOS SACRIFICIOS

Los sacrificios son de dos clases, los que ofrecen los particulares y los del pueblo en general. Se hacen de dos maneras diferen­ tes; en la primera lo que se mata se quema, en holocausto, y por eso se le da este nombre; la otra es una oferta de agradeci­ miento, y se destina para festín de los que sacrifican. Me referiré a la primera Supongamos que un particular ofrece un holocausto; debe

matar un toro, un cordero o un cabrito, estos últimos de menos de un año; los toros se permite sacrificarlos de más edad. Todos los sacrificios de holocausto deben ser ma­ chos. Una vez muertos, el sacerdote salpica

la sangre alrededor del altar; luego se lavan

los cuerpos, se dividen en partes, se salan

y se colocan en el altar, mientras se apilan

unos sobre otros los trozos de madera y arde el fuego . Luego se lavan las patas de los sacrificios y las entrañas, cuidadosamen­ te, y se agregan al resto para ser expurga­ dos por el fuego. El sacerdote recibe los pellejos . Esta es la forma de ofrecer un ho­ locausto.

LAS OFRENDAS DE AGRADECIMIENTO

Los que hacen ofrendaS de agradecimien­ to, sacrifican en realidad los mismos ani­ males, pero tienen que ser irunaculados y de más de un año; pueden elegir machos o

EL SANTUARIO: Vislumbre del amor de Dios

hembras. También salpican el altar con la sangre, pero ponen en el altar los riñones, los redaños, toda la grasa, el lóbulo del hígado y las nalgas del cordero; luego, dando al sacerdote el pecho y la espalda derecha, los oferentes comen durante dos días el resto de la carne: Lo que queda lo queman.

LOS SACRIFICIOS POR PECADOS

Los sacrificios por pecados son ofreci­ dos de la misma manera que los de agrade­ cimiento. Pero los que no pueden comprar sacrificios completos, ofrecen dos palomas, o tórtolas, con la primera de las cuales hacen el holocausto a Dios, y la otra la dan para alimento de los sacerdotes. Pero de la ofren­ da de esos animales trataré detalladamente en el escrito sobre los sacrificios . Cuando una persona incurre en pecado por ignorancia ofrece una oveja o una chivita, de la misma edad; los sacerdotes rocían la sangre en el altar, no de la manera anterior, sino en los rincones. Luego trans­ portan al altar (:;s r¡fi~nes y el resto de la grasa, junto con el lóbulo del hígado, mientras los sacerdotes se llevan los pe­ llejos y la carne, y lo gastan en el lugar santo del mismo día. Porque la ley no les permite dejarla para el día siguiente. Pero si alguien peca, y tiene conciencia de haber pecado, pero nadie se lo puede probar, ofrece un carnero, como le ordena la ley; la carne se la comen los sacerdotes como la anterior, en el sitio sagrado, el mismo día. Cuando los gobernantes ofrecen sacri­ ficios por sus pecados, traen las mis­ mas ofrendas que los particulares; pero difieren en que el toro o el cabrito deben ser machos:

ACCESORIOS DE LOS SACRIFICIOS

La ley exige, tanto para los sacrificios públicos como para los privados, que se lleve asimismo harina finísima; por un cor­ dero la medida de una décima parte, por un carnero, dos, y por un toro, tres. La consa­ gran en el altar, después de mezclarla con aceite. Porque también traen aceite los que sacrifican, para un toro la mitad de un hin, para un carnero la tercera parte de la mis­ ma medida y un cuarto para un cordero. El hin es una antigua medida hebrea, y es el equivalente de dos congios atenienses. Traen la misma cantidad de aceite que de vino, y hechan el vino por el altar; pero si alguien no ofrece un sacrificio completo de animales, y trae harina flor sólo como voto, arroja un puñado sobre el altar como pri­ micia, mientras los sacerdotes toman el resto del alimento, ya sea hervido, o mezclado con aceite, pero hecho en tortas de pan. Pero cualquier cosa que ofrezca el sacer­ dote mismo, tiene que ser necesariamente quemado por completo. La ley neis prohibe sacrificar un animal al mismo tiempo que su madre; y en otros casos hasta el octavo día de su nacimiento . Hay otros sacrificios señalados para eludir las enfermedades, o para otras ocasiones, en los que las ofTen­ das de carne son consUmidas junto con los animales sacrificados, de los que no es legítimo dejar ninguna parte para el día siguente y del que s6lo los sacerdotes deben lomar su parte.

Flavio Josefo, ANTlGÜEDiillES DE LOS

JUDIOS l, 124 - 14l.

Editorial Clie, España, 1986.

"Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evi­ dente, porque: El justo por la fe vivirá. "

u••• Como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en

El tabernáculo

Exodo 26:1-37; 36:8-38

Hebreos 8: 5

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4. Cubierta de oro, sus capitelesde

COLUMNAS DE LA ENTRADA

basas

con

COLUMNAS INTERIORES:

de plata.

en

en

oro ,

sus

acacia,

acacia,

de

y

basas

oro

Cubiertas

madera de

madera de

30 codos

10 codos

10 codos

y sus

de

capiteles

MEDIDAS:

bronce.

de oro

5.

Longitud :

De

De

de

Ancho:

Altura:

=

0 c o d o s y sus de capiteles MEDIDAS: bronce. de oro 5. Longitud
LUGAR SANTISIMO
LUGAR SANTISIMO

Techo (cubiertas)

Exodo 26:1-14; 36:8-19

-I

1

2

3

PIELES DE TEJONES
PIELES DE TEJONES

PIELES DE CARNERO, TEÑIDAS PELO DE CABRA

4 LINO TORCIDO, CARDENO y PURPURA

Tablas

- basas

Exodo 26:15-29; 36:20-34

TABLAS:

PURPURA Tablas - basas Exodo 26:15-29; 36:20-34 TABLAS: De madera de acacia, cubiertas de oro. Total
PURPURA Tablas - basas Exodo 26:15-29; 36:20-34 TABLAS: De madera de acacia, cubiertas de oro. Total

De madera de acacia, cubiertas de oro. Total 48 tablas . Longitud : 10 codos

Ancho :

1.5 codos

BASAS:

De plata Total 96 basas.

Cuerdas y estacas

Exodo 27:19; 35: 18

. Longitud : 10 codos Ancho : 1.5 codos BASAS: De plata Total 96 basas. Cuerdas

111

. Longitud : 10 codos Ancho : 1.5 codos BASAS: De plata Total 96 basas. Cuerdas

El arca del testimonio Exodo 25:10-22;

MATERIALES;

El Arca de madera de acacia cubierta

de oro , interior y exteriormente.

El Propiciatorio y los Querubines de oro puro.

37:1-9

U¿ Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios y tu­ . viere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espfritu de gracia?"

MEDIDAS:

Longitud :

2.5

codos

Ancho :

1.5

codos

Altura :

1.5

codos

Hebreos 10: 29

ACCESORIOS:

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

EL INCENSARIO

LA URNA CON EL MANA LAVARA DE AARON

El .arca del testimonio ·

"Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios. "

Hebreos

9:24

El incensario

Levítico

16: 12-13

sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios. " Hebreos 9:24 El
• El .altar del mClenso • Exodo 30:1-10 ( ~ El mClenso • • Exodo
• El .altar del mClenso • Exodo 30:1-10 ( ~ El mClenso • • Exodo

El .altar del mClenso

Exodo 30:1-10

• El .altar del mClenso • Exodo 30:1-10 ( ~ El mClenso • • Exodo 30:34-38

(

~

• El .altar del mClenso • Exodo 30:1-10 ( ~ El mClenso • • Exodo 30:34-38
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El mClenso

Exodo 30:34-38

MATERIALES

De madera de acacia, cubierto de oro puro.

MEDIDAS

Longitud :

1

codo

Ancho :

1

codo

Altura:

2 codos

" Y que por la ley ninguno se

justifica para con Dios, es eviden­

le

Gálatas 3:11

te,

porque:

El justo por la

vivirá".

Hecho de especias aromáticas, estacte, uña aromática, gábano aro­ mático e incienso puro ; de todo en igual peso . Mezclado con sal (B .J .)

VI

El candelero de oro E x o d o 2 5 : 3 1 -
El candelero de oro E x o d o 2 5 : 3 1 -

El candelero de oro Exodo 25:31-40

~

"

MATERIAL:

Oro puro, labrado a martillo.

PESO:

Un

34.19 Kgs) .

talento

de

oro

(equivalente

a

ACCESORIOS:

DESPABILADERAS (oro puro) PLATILLOS (oro puro)

"¿Luego por la fe Invalida­ mos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la
"¿Luego por
la
fe
Invalida­
mos la ley? En ninguna manera,
sino que confirmamos la ley".
Romanos 3:31
Exodo 27:20-21
De aceite puro de olivas machacadas

El aceite para las

lámparas

La

mesa para el pan de la propOSlClon

.

.~

Exodo 25:23-30

S . Juan 6:35
S . Juan 6:35

"Jesús les dijo: Yo sqy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás':

MATERIALES:

Madera de acacia, puro.

MEDIDAS:

cubierta

de oro

ACCESORIOS:

PLATOS (oro puro) CUCHARAS (oro puro)

CUBIERTAS (oro puro) TAZONES (oro puro)

PANES:

.

Longitud :

2

codos

En número de 12, cada uno, era

Ancho :

1

codo

hecho de 4,4 litros de flor de harina .

Altura:

1.5 codos

Sobre cada hilera se colocaban los vasos del incienso.·

VIJI

La fuente de bronce Exodo 30:17-21

~

1.

'"

,

E x o d o 3 0 : 1 7 - 2 1 ~ 1. '

" un

Señor, una fe, un bautismo" Efesios 4:5

El aceite unclon

.~

de la

Exodo 30:22-33

Preparado de:

Mirra (500 siclos) Canela aromática (250 siclos) Cálamo aromático (250 siclos) Casia (500 siclos) Aceite de olivas (1 Hin)

1 siclo * 1 Hin

*

11.4 gramos de plata =6.2 litros

=

MATERIAL:

Hecha de. los espejos de las mujeres de Israel.

Hin) 1 siclo * 1 Hin * 11.4 gramos de plata =6.2 litros = MATERIAL: Hecha

El altar del sacrificio Exodo 27: 1-8

,/

.

del sacrificio E x o d o 2 7 : 1 - 8 ,/ . MATERIALES:

MATERIALES:

Madera

bronce.

de

MEDIDAS:

acacia,

Longitud:

5 codos

Ancho:

5 codos

Altura:

3 codos

ACCESORIOS:

CALDEROS

PALETAS

TAZONES

GAR­FIOS

SRAS-EROS

x

cubierto

de J

"Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la . purificación de la carne, ¿ cuánto más la sangre de Cristo Hebreos 9:13-/14

?

El altar del sacrificio

OFRENDAS

Cordero macho (Exodo 12:5) .Novillo (Números 8:8) Carnero (Levítico 5:6) Paloma o Tórtola (Lev ítico 1'2:6j Cabrito (Exodo 12 :5)

Buey (Lev ítico 4:10) Cabrita o Cordero (Levitico 4 :27-35) Macho Cábr ío (Números 29 :5) Gorriones (Lev ít ico 14:1 -32) Vaca alazana (Números 19) Becerra que no hubiere servido (Deuteronomio 21 :1-9) Cordero (Levítico 14:10)

Becerro

Cordera (Levítico 14:10)

(Números 29 :8)

Becerro Cordera (Levítico 14:10) (Números 29 :8) "¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro

"¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿ No ves que la fe actuó juntamente .con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?" Santiago 2:21-22

La ofrenda de sangre Levítico 16:15

ofrenda de sangre L e v í t i c o 1 6 : 1 5

" Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión ". Hebreos 9:22

XI

1templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51 E l l u g a r s
1templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51 E l l u g a r s
1templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51 E l l u g a r s

1templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51

1templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51 E l l u g a r s a

El lugar santo

MEDIDAS:

Longitud : 40 codos Ancho: 20 codos Altura : 30 codos

1 Rey. 6:4-10; 6:29-36; 7:48-51; 2 Crón. 4:8

Xli

.\

Oro

Madera de ciprés

lLas habitaciones del templo

MEDIDAS: Primer piso 5 codos (ancho) Segundo piso 6 codos (ancho) Tercer piso 7 codos (ancho) Cada piso tenía 5 codos dé altura

Madera de cedro

1 Rey. 6:5-11

Tercer piso 7 codos (ancho) Cada piso tenía 5 codos dé altura Madera de cedro 1

Ó-S­

Altura: 10 codos

coa 20 20 coéfos

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ME-BIOA$: "- Longitud

Ancho

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El templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51

2 CrQn~ :2-5

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El templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51

El templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51
El templo de Salomón 1 Rey 6:1-38; 7:13-51

El templo de Salomón

1 Rey 6:1-38; 7:13-51

El lugar santísimo 1 Rey 6: 15-282 Crón. 3:14

MEDIDAS: Longitud: 20 codos Ancho: 20 codos Altura: Altura 20 codos

XVI

El templo de Herodes Mal 24:1-2; Mr. 13:1-2 1- '- \~ 1-\ \ \ \

El templo de Herodes

Mal 24:1-2; Mr.

13:1-2

El templo de Herodes Mal 24:1-2; Mr. 13:1-2 1- '- \~ 1-\ \ \ \ \
El templo de Herodes Mal 24:1-2; Mr. 13:1-2 1- '- \~ 1-\ \ \ \ \
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El pórtico

Tito, el conquistador de JerUsalén en ocasión del incendio del templo? contempló su interio~ quedando asombrado por,su magnificencia. Con horror e impotencia vio como era destruido por el fuego y el desenfreno de sus enloquecidos soldados.

~-

templo de Herodes Mat 24:1-2; Mr. 13:1-2El El del segundo albergaba una reemplazo del arca
templo de Herodes Mat 24:1-2; Mr. 13:1-2El
El del
segundo
albergaba
una
reemplazo
del arca
pacto, templo
el cual fue
ocultado
por piedra
judíos en piadosos
en
ocasión de la invasión de Nabucodonosor el 605 a.C.
El lugar santísimo
Ilustración
presenta
de los judíos
para
reparar En el la interior
del se
templo,
sin el
que ingenio
los obreros
mirasen
el
lugar santísimo.
Estela
griega
del
patio
exterior
Templo so de
Hero­
des,
prohibía
la entrada
a extranjeros
y del
gentiles
pena
de
muerte.
La estela,
descubierta
por Clermont-Ganneau
en
1871,
se
el Museo Arqueológico
de
Estambul,
Museo actualmente
Rockefeller, en
Departamento
de Antlgue­
dades
de encuentra
Israel.
Arqueológico de Estambul, Museo actualmente Rockefeller, en Departamento de Antlgue­ dades de encuentra Israel.

Las vestiduras sacerdotales

Exodo 28:1-43; 39:1-31

MITRA
MITRA

EL SUMO SACERDOTE

PIEDRA DE ONICE -,

PECTORAL

TUMIM

EFOD

EL SUMO SACERDOTE PIEDRA DE ONICE -, PECTORAL TUMIM EFOD URIM CINTO TUNICA AZUL VESTIDURA DEL

URIM

CINTO

TUNICA AZUL

VESTIDURA DEL SACERDOTE COMUN

"Ahora bien, el punto princI­ pal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacer­ dote, el cual se sentó a la diestra del tro/W de la Majestad de los cielos".

Hebreos 8:1

XXI

TU NICA BLANCA

sacer­ dote, el cual se sentó a la diestra del tro/W de la Majestad de los

LAS

OFRENDAS

Gorriones

Levítico 14:1-32

Cabrito

Exodo 12:5

Vaca alazana Número 19 Macho cabrío Números 29:5( ~ / i Paloma o tórtola Levítico
Vaca alazana
Número 19
Macho cabrío
Números 29:5(
~
/
i
Paloma o tórtola
Levítico 12:6
Becerra que no
hubiere servido
Carnero
Levítico 9:4
Deuteronomio 21: 1-9

Novillo

XXII Número 8:8

Cordero Macho

Exodo 12:5

Buey

Levltico 4:10

La ofrenda perfecta

Hebreos 10:10 .

La ofrenda perfecta Hebreos 10:10 . " mi sangre que por vosotros se derrama" ~ ~"';;:;;;;;"

"

mi sangre que por vosotros se derrama"

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. S. Lucas 22:20

XXIII

Hebreos 10:10 . " mi sangre que por vosotros se derrama" ~ ~"';;:;;;;;" . S. Lucas
CIT AS DE E. WHITE =========================================== El templo de Salomón   Bezaleel y AhoJiab
CIT AS DE E. WHITE =========================================== El templo de Salomón   Bezaleel y AhoJiab

CITAS DE E. WHITE ===========================================

El templo de Salomón

 

Bezaleel y AhoJiab recibieron sabiduría especial de Dios. Angeles

Para la construcción del tabernáculo

caron a servir a los reyes paganos la habilidad que Dios les había dado, y sus

PR 44-45

En el lugar santísimo se colocaron dos.ángeles de oro

.

les ayudaron en su obra. Sus descendientes heredaron sus talentos.

en el desierto, ciertos hombres escogi­ dos fueron dotados por Dios de una ha­ bilidad y sabiduría especiales. "Y dijo Moisés a los hijos de Israel: Mirad,

talentos a la ejecución de obras que des­ honraban a su Hacedor. Entre esos hombres buscó Salomón al artífice maestro que debía dirigir la construcción de templo sobre el monte Moria. Habían sido confiadas al rey especificaciones minuciosas, por escri­ to, acerca de toda porción de la estruc­

Se construyó un santuario sumamen~ te espléndido, de acuerdo con el mode­ lo mostrado a Moisés en el monte y presentado después por el Señor a Da­ vid. Además del querubín que estaba sobre el arca, Salomón hizo otros dos ángeles más grandes, uno en cada ex­

El coro sagrado elevó sus voces en

1905)

Jehová ha nombrado a Bezaleel,

.de la

tura sagrada; y él podría haber solicita­

tremo del arca, para representar a los

tribu de Judá; y lo ha henchido de espí­

do con fe a Dios que le diese ayudantes

ángeles celestiales que custodian la ley

ritu de Dios , en

sabiduría, en inteligen­

consagrados, a quienes se habría dota­

de Dios. Es imposible describir la be­

cia, y en ciencia, y en todo artificio Y ha puesto en su corazón el que pueda

do de habilidad especial para hacer con exactitud el trabajo requerido. Pero Sa­

lleza y esplendor de este santuario. Los sacerdotes introdujeron el arca sagrada

enseñar, así él como Aholiab,

de la

lomón no percibió esta oportunidad de

en este lugar con solemne reverencia, y

tribu de Dan: y los ha henchido de sabi­ duría de corazón, paía que hagan toda

ejercer la fe en Dios.

la colocaron en su lugar debajo de las ' alas de los dos sublimes querubines que

obra de artificio, y de invención, y de recamado en jacinto, y en púrpura, y en carmesí, y en lino fino, yen telar; para que hagan toda labor, e inventen todo diseño. Hizo, pues, Bezaleel y Aholiab,

El Señor sólo aceptó ofrendas voluntarias para la construcción de su casa

estaban sobre el piso.

alabanza·aDios y su melodía fue acom­ pañada por toda suerte de instrumentos

.

y todo hombre sabio de corazón, a quien Jehová dió sabiduría e inteligencia". (Exo. 35:30-35; 36: l.) Los seres celes­

Fueron grandes y Costosos prepara­ tivos para la edificación del santuario; hubo necesidad de una gran cantidad de

musicales. Y mientras los atrios del templo resonaban con alabanzas,la nube de la gloria de Dios tomó posesión de la casa, así como antaño había I1enadó

tiales cooperaron con los obreros a quie­ nes Dios mismo habría escogido. Los descendientes de estos obreros

los más preciosos y valiosos materiales, sin embargo, el Señor sólo aceptó ofren­

el tabernáculo del desierto (RH 9-11­

heredaron en gran medida los talentos conferidos a sus antepasados. Durante un tiempo, esos hombres de J udá y de Dan ,pcrmanecieron humildes yabnega­ dos; pero gradual y casi imperceptible­ mente, dejaron de estar relacionados con

das voluntarias: "De todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, toma­ réis mi ofrenda", fué la orden divina re­ petida por Moisés a la congregación. Consagración a Dios y un espíritu de sacrificio fueron los primeros requisitos

CB lI, 1024

.

Dios y perdieron su deseo de servirle desinteresadamente. Basándose en su habilidad superior como artesanos, pe­

al preparar un lugar para que morara el Altísimo. Se presentó una exhortación similar

En el tabernáculo y el templo de Salomón brillaba \a gloria de la santa SHEKINA

dían salarios más elevados por sus ser­ vicios. En algunos casos les fueron concedidos, pero con mayor frecuencia hallaban empleo entre laS naciones cir­ cundantes. En lugar del noble espíritu de abnegación que había llenado el co­ razón de sus ilustres antecesores, alber­ garon un espíritu de codicia y fueron cada vez más exigentes. A fin de ver

al sacrificio abnegado cuando David entregó a Salomón la re~ponsabi1idad de erigir el templo. David preguntó a la multitud congregada que había traído sus dádivas liberales: "¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda volun taria a Jehová?" Esta exhortación siempre debería haber sido recordada por los que se ocuparon de la construcción del templo.

Cristo era su instructor. Como había estado con ellos en el desierto, seguiría siendo su maestro y guía. En el tabel'­ náculo y el templo, su gloria moraba en la santa shekina, sobre el propiciato­ ri.o. El manifestaba constantemente en su favor las riquezas de su amor y pa­ ciencia.

complacidos sus deseos egoístas, dedi­

CB lI , 1020-1021

PR 13

"Dios tiene Infiniclad de mundos que obedecen su ley. Esos mundos son gobernados teniendo en cuenta la gloria del Crea­

dor.

elevado precio que se pagó para salvar al hombre, se llenan de

Cuando los

habitantes de esos mundos consideran el

al hombre, se llenan de Cuando los habitantes de esos mundos consideran el asombro". RH, 25-9

EL SANTUARIO: Vislufnhredel amor de Dios

Dios diseñó el templo que Sal'omón construyó

los trabajos del nuevo año; la gente es­ taba libre de cuidados y podía entregar­

Cuando llevó al templo el arca sagra­

Comprendiendo el significado de esta nube, Salomón declaró: "Jehová ha

se a las influencias sagradas y placente­

dicho que él habitaría en la oscuridad.

(Se cita 1 Rey. 6:11-13.) Los prepa­

ras del momento.

Yo

pues he edificado una casa de mora­

rativos hechos para la edificación de esa

A la hora señalada, las huestes de

da

para tí, y una habitación en que mo­

casa del Señor tenían que ser según las

Israel, con representantes ricamente

res

para siempre". (2 CrÓn. 6:1, 2) (Se

instrucciones que él había dado. No debían escatimarse esfuerzos en su erec­ ción, pues allí Dios se encontraría con su pueblo. El edificio debía manifestar

ataviados de muchas naciones extran­ jeras, se congregaron en los atrios del templo. Era una escena de esplendor inusitado. Salomón, con los ancianos

cita Salmo 99: 1-5.) "En medio del atrio" del templo se había erigido "un púlpito de metal" o plataforma de "cinco codos de largo, y

a

las naciones de la tierra la grandeza

de Israel y los hombres de más influen­

cinco codos de ancho, y de altura tres

del Dios de Israel. Debía representar, en

Las especificaciones acerca de la

cia entre el pueblo, había regresado de

codos". Sobre esa plataforma se halla­

cada UFla de sus partes, la perfección de

otra parte de la ciudad, de donde ha­

ba

Salomón, quién, con las manos alza­

Aquel a quien los israelitas habían sido llamados a honrar delante de todo el . mundo.

edificación fueron repetidas con fre­ cuencia. Tenían que seguirse esas espe­ cificaciones con la mayor exactitud en toda la obra que se hiciera. Los creyen­

bían traído el arca del testamento. De las alturas de Gabaón había sido trans­ ferido el antiguo "tabernáculo del testi­ monio, y todos los vasos del santuario que estaban en el tabernáculo" (2 Crón. 5:5); y estos preciosos recuerdos de los tiempos en que los hijos de Israel ha- . bían peregrinado en el desierto y con­

das, bendecía a la vasta multitud delan­ te de él. "Y toda la congregación de Is­ rael estaba en pie". (2 Crón. 6:13,. 3.) Exclamó Salomón: "Bendito sea Jehová Dios de Israel, el cual con su mano ha cumplido lo que habló por su boca a David mi padre, diciendo:.,. A

Jerusalén he elegido para qlle en ella esté

tes y los incrédulos debían comprender

quistado Canaán hallaron albergue per­

mi

nombre". (2 Crón. 6:4,6.)

la

importancia de la obra por el cuidado

manente en el magnífico edificio erigi­

Luego Salomón se arrodilló sobre la

gregación se postraba en tierra sobre sus ·

que se mostrara en su realización. El cuidado manifestado en la edifi­ cación del templo es una lección para nosotros en cuanto al cuidado que de­

ningún trabajo descuidado o hecho con

do para reemplazar la estructura portá­ til.

da que contenía las dos tablas de piedra

plataforma, ya oídos de todo el pueblo, elevó la oración dedicatoria. Alzando las . manos hacia el cielo, mientras la con­

bemos demostrar en la edificación de

sobre las .cuales el dedo de Dios había

rostros, el rey rogó

(Se

cita 2 Crón.

nuestro carácter. No debía emplearse

escrito los pr