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mere rere ee eee eee Coleccién Teorema Monroe C. Beardsley John Hospers DM ye 111,85 OGSIE Estética Historia y Fundamentos CUARTA EDICION 04584 ¢ = 6 a & < 3 a S EDICIONES CATEDRA, S. A. Madrid Indice ‘Traduecién de Romén de la Calle ) ESTETICA PnoRMto JUBTIPICATIVO ALA PRESENT. EDICIOW ... u 1 HISTORIA Avrecoperrss 1; Er sconruse ixrGiaco. TUL, Los, mugsoros ctAstcos rosrenronss ty Tit Esco | TIL2. Epieresmo j HI3, Pine = . fis | WV. Bop Mapa MeMillan Publishing Company, Ine. i Ediciones Cétedra, S. A., 1981 | A am To i area Don Ramén de li Graz, 67, Madridt os 3 Depésito legal: M. 9.136 1981 oar ae 5764 La Turracidy: e1 eacionauowo cantesaio 46 TSUN: ibs siete q LL problema de sores a @ Printed in Spain VEE Hace ue tie ude 8 Tmpreso en Velograf. Traci, 17. Madrid-17 7 Papel: Torras Hostench, S. A oo ee Aree 7 VIE. La Tevermeaént et, xnem0 » Wis De ingeaion 3 Conepioe y medios MHL2: probleme de uit 3 VIS, Les" ouideds etic 5 VIII. Ex, ratio, msc 38 Bi Andi tania iis jikios de gowo. 38 VALS. EP problema de fn alhcen s MHS. at’) fe nbline a Vad, Ses : @ # VIS: Sheling 3 Teo det ane Vita. Heels. 8 tig Tov indi : «TIS Bare como expt 1X, Br nomsnricsyo 6 gs Hel ee oe eee TEL. Expresiéa emocionsl z 6 ng hey ee TX2 Imaginacién 2 jones formuladas o implicadas Be. Grgnidinn s 1162, tad pe onl hone Bes. inbag)o o @ 111 ney mode RES. Sten : & | Ee a IL. EL vaion asténoo X. Ba, ams 14 sorta 2 Tit Roe eis Ma ET mee port ane oe oS b cei eae nee SL i TIE, Teo be XS. Reponetidd Sc. fi tous ee X4. Tolstoi . B ue XI, Byowag conrmuronhith oo WP fere mata Se OT SES. Nero eee z 5 | 313, Enfogus semics a SUA. Mario elnino 5 | X13. Renonenobgla y otic : 8 316. Epis : & phe XII. Bratrosearia ‘ s | FUNDAMENTOS | ) 0. Twrnooncci6e vo 1 Lo sentnco % Ta, “Rete cia yo sis % 12, Gurr cise de fe ad encdn 2.“ 105 1. Rcaconcsimterneny eterna io 12 Bisby ienomendoss nn 10s 125, Mosaledsemorid ioe 13. "Negation de aciader ets dion.) 110 1, Paotorts opt anre 12 Tra Cielo dia ae. 15 ' BANC HEPUBLICA wi MANULAMES 9 Proemio justificativo a la presente edicién Cada profesor necesita libertad para cambiar fu curso a medida que sis prov Dios intereses flloeétces, asf como Ta im pportuncia y Ta composicién de sus clases 4 las necesades de sas alumnos van cam: biando de aio a ao, 1M, Branosiey Desde hace ya algunos afios, en nuestra labor docente, centrada en torno a la «Teoria de Ia Comonicacién Ar Uisticay, venimos lamentando la ausencia, en el émbito de Ia bibliografia castellana respecto a la Estética, de un cierto tipo de obras que cubriesen tanto la, vertiente bistérica como la sistemética, presentando, desde un pun- to de vista generalizador, por una parte las grandes I nneas maestras de ls evolucién de las teotias artisticas, y por otra los principales tépicos de 1a problemética extética. YY esto era cada vez més acuciante dado queen Jos vigentes planes de estudio de nuestra seccién filosstica s6lo aparecia una asignatura correspondiente a estas dis- ciplinas (como igualmente ocurre en otras secciones y ‘especialidades), con lo que debfa impattirse, en un solo cutso académico, un amplio e hinchado programa que ‘cubriese, en teoria, tan vastas perspectivas. El resultado se inelinaba con harta frecuencia, enydetrimento de la uw a calidad de la ensefancs, 0 bien hacia un superficial bar siz general, dado, conteloy 0 bien en om desan- tamlento hacia peiodos temas sclscos, dejando a tind ef sentco eylutivo y Ia eclosin actual de la xen, dela dindmica artiica y de la Cetin Bs mo, hrmanaa on Lr babs modo magistrates, se refcaba claramente_en las encuestss Sonmeos anual, relizdos al respecto entre fos alum for, Asimismo, te quedaben asofiados 9 raquo, 2 un Td, oso lio de tn inns, Tox planes de grupos y_seminarios. de investigacién, las tints cofectivas las Galerias de Arte ms iteresants Wis’ Moscos y las mis seevantes Exposctoes, ono las entrevitas 9 frecuentes eaciones con arts, a haciendo honor al fiesta parte, haciendo honor al exergo que en- cabeoa esta breve inttloceisn jostfcativa,vardbamos sthlment In materia del curso, sentrindonds, junto con in" corespondiente exposicdn general propedea a pare concrets, 7 ato respecto ara vigenia, del Programs, de acuerdo con loe tespectivon interes mi- sree aejndese todo ello en la pertinente ediién de ie very veined epuic, pedie, ore fe por in Sogn de Publicaciones de la Facultad. Mis repetdamente era palpable que si nos ceffamos un aspeco de la parte sistemétes, el resto de ella y fols in'isén histrea quedaba en el ste, pesar de {es constants referencias biblogrfices. Ya la invers, Otos aos, segin ls variatones de la temdtic, tastes fae clealdo de culivo que nos lev 2 buscar no grandes bres, ye. que ello implicba. slo nuitinr ‘nesta concentia dovente, pero no pre tentaba de hecho ningin remedio efi, sino més bien (tecbne), que incluye cualquier clase de destrezs, manual 0 de otto tipo, desde la habilidad en el trabajo de la madera a la habilided politica. En el Sofissa (265-266), las habilidades se dividen en «adquis- tivasw y «productivas», subdividiéndose estas dltimas en: 1) productivas de objetos reales, tanto de origen hums- ‘no como divino (plantas y elementos hechos por los dioses, casas y cuchllos hechos por los hombres), y 2) productivas de «imégenes» (eidola), que también pueden ser humanas o divinss (reflexiones y suefios de los doses, realizaciones pictricas de los hombres). Las Jimégenes, que imitan pero no pueden desemperiar la fan cidn de sus originales, se_subdividen ultetiormente: el imitador puede llevar @ cabo a), una representacién. ge- ina (eikon), con las mismas propiedades de su mode- Jo, 0 5), una representacién aparente, o apariencis (pban- asma), que sblo se parece al original (como cuando el arquitecto hace las columnas més grucsas en la parte su- petior para que no den la sensacién de estrecharse). Se trata’ de una falsa imitaci6n, de apariencias engafosas. Sin embargo, Plat6n encuentra esta distincién dificil de ‘mantener, por ser esencial a cualquier imitacién el que en algén modo difiera de su original; si fuese petfecta, no seria una imagen (cidolon), sino otro ejemplar de la misma cosa, otra cama o cuchillo', Ast pues, toda imi tain een certo sentido a I ver verdades y fl, posee ala vez ser y no ser’ 12, baracién El téemino «imitacién» (mimesis) es uno de los més problemétioos en Ia estétice de Platén, porque su deno- tacién se ensancha y contrae incesantemente con el mo- vimiento de la dialéctica; y otro tanto ocurre con la de sus sustitutos y sinénimos, metbexis (participacién), bo ‘moiosis (parecids) y pareplesia (semejanza). § Crate, 432 5 Sofsta, 240 20 Si, en cierto sentido, todas las cosas creadas son. imi- taciones de sus arquetipos eternos o «formas», Platén parece considerar también las representaciones pictéricas, Tos pocmas draméticos y los cantos como imitaciones en tun sentido mis estricto: son imagenes. Es esto lo que sitda a las artes en cl segundo grado de alejamiento de Ia realidad de las formas, en el més bajo de los cuatro niveles de conocimiento, ia efkasia (conjetura)’. Algunas obras de arte, sin embargo —y Platén habla a veces como refiriéndose a todas ellas—, son imitativas en el sentido més peyorativo, como apatiencias engafosas. En cl Libro X de la Repiblice, dice que el pintor representa Ia cama no como es, sino como aparece. Esto e lo que le sitda en In «tribu de, los imitadores»” y lo emparcia con los pseudoartfices’, que no poseen ‘una habilidad futéntica, como las medicinas, sino una pseudohabilidad © destreza (tribe), como los cosméticos, que nos dan una spariencia de salud més que la salud misma, 13. Benurza Por este camino, Platén aborda una cuestién de su ma importancia para él como metafisico: gDeben las artes. contener 0 set vehfculos de conocimiento? An tes de abordar esta cuestién hay que considerar otra Si el arquitecto, como realizador de apariencias, cam bia la realidad para hacerla més agradable a la’ vista, por que Io hace? Busca aquellas imdgenes que han de parecer bellas*. Esto constituye otz0 hecho bésico en orn a las artes, Sept Plat6n, las artes pueden encar hat 0 materializar en diversos grados la cualidad de la belleza™, La belleza de las cosas concretas puede cam- « Replica, 509-911. + Timeo, 1 D. * Gorgias, 465-46. » Sofiia, 36 A. : 1 for kalon cs ua, término que puede asumic sentidos mis ge- eral de adecuacén 0 convenienia « In fancién, pero ue a meni aparece en un sentido. rs igarosamente etético. . 2 biar o desaparecer, puede ser patente a unos y no a otros; pero, mds allé de esas temporales encarnaciones, hhay una eterna y absoluta forma de belleza. Su existen cia puede demostrarse dialécticamente, como la de las otras formas; pero, segtin Platén, su conocimiento direc to hay que intentarlo a través de Tas belleess parciales y ds débiles petentes # los sentidos, resultando en todo caso de més cil acceso que las ottas formas". ‘Donde mejor aparece desctito el camino que conduce a Ta belleza es en el Banguete: El hombre poscido pot cl amor (eros) de la belleza, ha de ir de le belleza cor- poral a la belleza intelectual, a la belleza de las institu ciones, de las leyes ¢ incluso de las ciencias y, finalmen- te, a Ta belleza en sf misma. Es de adversir que Diotima de Maina, que presenta esa deseipein, no abe alas artes ningtin papel en tal proceso; ‘este paso lo dieron Tor sucesores de Plat, fe ‘También es importante preguntarse acerca de lo que 15 Ia belleza 0, si esto no puede determinarse abstract mente, qué condiciones se requieren para que la belleza se encame en un objeto. La argumentacign hecha en el Hipias Mayor establece diversas posbilidades, especial- ‘mente la de que la belleza, 0 bien es lo que resulta be neficioso 0 apradable a través de los sentidos del ofdo y la vista, 0 bien depende de esto. No obstante, en Filebo encontramos un andlisis euidadoso que leva a la conclusién de que las cosas bellas tienen muy en cuenta Ja debida proporci6n entre las partes, mediante un cileu- Jo matemético". «Las cualidades de’ medida (metro) y proporciéa.(symmetron) invariablemente... constituyen belleza y excelencian™. Y, puesto que es o depende de la medida, se Je asigna ala belleza un elevado puesto en Ia lista final de los bienes © 1 Repablice, 479 A. 8 Fedro, 249 BC. ® Chr timeo, 87, CD; Pattee, 284 A. ™ Filebo, 64 E 8 Flebo, 65 AB; cle. Soft, 228 B. 22 14, ARTE ¥ conociMIENTO El conocimiento (episteme), en cuanto distinto de la mera opinién (doxa), es’ una captacién de las formas eternas; cosa que Platén niega claramente a las aes, en cuanto imitciones de imitacones*, Yash el poeta aparece colocado en el sexto nivel de cono- timiento en al Fedro™, y. de Ton se afirma que Intepreta a, Homero no con jearte 0 conocimien toy in de mney ioe or fanora lo aye dice 0 el por qué pudo estar en lo cierto 0 equivocado. Por otra parte, una obra de arte encamnadota de belleza, guarda cierta relacién ditecta con una forma, Y si el ar tista inspirado por las Muses es como un_adivino en su desconocimiento de lo que est haciendo *, puede tener luna especie de intuicién de que va més ali del conoc- ‘miento ordinario". Su locura (mania) puede deberse, a la posesién por una divinidad que le inspira lo verda- dero™. Més atin, puesto que las artes pueden ofrecernos auténticas semejanzas, 0 sélo de apariencies, sino de realidades, e imitan incluso el cardcter © personalidad moral del ‘alma humana, es posible, y hasta obligatorio, juzparlas por su verdad 9 so semejanza con lo real. El juez competente, especialmente en la danza y el canto, debe poseer, «primero, un conocimiento de la naturaleza del otiginal; después, on conocimiento de la exactitud de la copia; y en tercer Tugar, un conocimiento de la perfeccién con que Ia copia es cjecutada>™ % Replica, 598-01. = 28, 50 ¢ 2 Cie. Apologia, 22. ® Mendy, 99°C: Tineo, 11 B72 A. & Cie Leyes, 682 A, B Fadro, 245 As Ian, 353 E, 536 B. % Repablicg, 400-401 B: clr. Jenofonee, Memorabilis, 1, vi % Leyes, 6 AB, B 15. ARre ¥ MoRALIDAD La habilidad suprema, para Platén, es el arte del le- sislador y cl educador, que deben decir fa ‘ltima palabra aoera de Js artes, porgue extn lamados a garatizar que ellas desempeiien el papel que les corresponde en cl engranaje de todo el orden social. El primer problema consiste en descubrir qué efectos producen las artes en Jos hombres, v este problema tiene dos aspectos. En pri- mer lugar, ¢sté la delectabilided del arte. Por un lado, precisamente en cuanto doteda de, belleza, los placeres que el arte oftece son puros, sin adulteracién, inocuos ®, 4 diferencia del placer de rascar una zona que nos pica, pues va precedido y seguido de incomodidad. Mas, por forro lado, la poesia dramética implica la representacién de personajes carentes de dignidad, que se comportan de forma indeseable (ahuecando la’ voz 0 gimiendo) © inducen al auditotio a la risa o cl Hlanto inmoderados. De ahi que sus placeres hayan de ser condenados, a cau. sa de sus pemiciosos efectos sobre el cardcter. En se- srundo lugar, si consideramos esta tendencia de las artes a influir sobre el caricter y la conducts, advertimos nuc- vamente dos aspectos. En Ia Repiiblica y en las Leyes, Platén deja muy en claro su convieeién de que la imits. cin Titeraria de la mala conducta es una invitecién implicita a imitar dicha conducta en Ix propia vida Por ello, las leyendas de Tos dioses y los héroes que se conducen inmoralmente, han de excluirse de la educacién de los jévenes guardianes de Ia Repiiblica, mientras que log relatos donde los dioses y los héroes se comportan co- mo debieran, si que necesitan ser encontrados 0 exci tos", También le mésice compuesta en modos,enervan- tes debe reemplazarse por otra més adecusda *. ero esto no significa que las artes no hayan de des- © Pedro, 51 BC. & Leer, 65 B. & Republics, 376 E-ANt: cle. Leyes, 800802, 664 A * Repablics, 398 E; it A. 24 empefar papel alguno en la vida cultural y en la educa- cidn de los ciudadanos. De hecho, el miedo a sx influen ag, subyne ca Js severe y noratoa de lan, ve acomy le un respeto igualmente grande. La medida, tan estrechamente vinculad a Ia bellea, se halla también, después de todo, estrechamente vincalada 4 Ia bondad y a la virtud™. La misica, ta poesia y la danza son, en el mejor de los casos, medios indispense bes para Ja educacién del carécter, susceptibles de hacer 4 Tos hombres mejores y mas virtuosos *. El problema, tal como Jo ve Platén en su papel de lepslador, consists en garantizac la responsabilidad social del artiseaereador, insistendo en que su propio bien, igual que el de cada ciudadano, ha de subordinarse y ordenarse al bien de Ia colectividad 3 Leen, 63 Ai ther, 2 AB; Repl 3 ie 3.85, ee le IL. La postura aristotélica Nuestro conocimiento de la teorfa estética de Arist teles deriva principalmente de lz pequefia coleccién de notas de clase Hegada a nosotros como su Poética, com: puesta probablemente hacia 347-342 @.C., y con afiadidos posteriores. Fl texto aparece alterado, y la argumentacién ‘es condensada y dificil. Ninguna obra, en toda la histo- ria de la estética, ha suscitado tan engorrosos problemas de interpzetacin; pero ninguna otra, a su vez, ha ejer- ‘ido tanta influencia en Ia teoria y la préctica de la crf tice literaria TLL. EL aRre DE 1A PoRsia La primera tarea de Aristételes consiste en definir el arte de Ia poesia (poietike), que constituye el tema de Ja obra, Arist6teles establece una distincién entre tres clases de «pensamiento»: conocimiento (éheoria), accién (praxis) y realizacién (poiesis) "; pero en la Poética em: plea «poiesis» en un sentido mis estricto, Un tipo de realizacion es Ia imitacién, que Aristételes parece tomar sencillamente como representacién de objetos @ aconte- cimientos. El arte imitativo se divide en: 1) el arte de imitar apariencias visuales por medio del color y el di 3 Ver Metafiscs, E 1; Tépicos, VI, 6. 26 bujo, y 2) el arte de la poesia, imitacidn de la accién humana (praxis) a través del vetso, la cancién y la dan- za”, Ast, el arte de la poesta se distingue del de le pintu- ta por sti medio (palabras, melodia, ritmo), y de la histo- ria de Ia filosofia versificads (el poema de Empédocles) en virtud del objeto que imita. Dos de las especies del are poético son de mayor interés para Avist6teles: ol drama (sea txégico 0 cémico) y la poesta épica, que s€ erp de I comedia por It gravedad de lt ‘acions ‘Algo de suma importancia en el tratado de Aristételes es su método de investigaci6n, porque intenta presentar tuna teorfa sistemética acerea de un género literario con creto, Atistételes se pregunta: zCusl es la naturaleza del arte trégico? Y esto le lleva a reflexionar no s6lo_sobte Sus causes material, formal y eficiente (muchas de) sus ‘observaciones al respecto poscen validez permanente para la teoria literaria), sino también sobre su causa final 0 fin (telos). ¢Qué es una buena tragedia, y qué la hace buena; cuiles son las causas de la perfeccién, artistica y de su contrarion? ™. Esta funcién de la tragedia, pien- $a Aristételes, ha de tener por objeto oftecer cierto tipo de experiencia agradable —el «placer propio» (oikeia hbedone) de la tragedia"— y, si puede determinarse la naturaleza de este placer, entonces sera posible justificar los critetios en virtud de los cuales podemos decir que una tragedia es mejor que otra. 112. EL PLacer pe LA murracion [Aristételes sugiere brevemente dos motives que ori- ginan la tragedia. El primero, que la imitacién es en ella natural; y el reconocimiento de la imitacién es causa natural de placer para el hombre, dado que éste halla ® Podtica, cap. 1 ® Podtic, caps. 2 y 6. % Podtica, ead. 26. ° Pottice, exps. 14, 23 y 26. ™ Podica, exp. 4. 2 agradable el aprender, y cl reconocimiento, por ejemplo, de la representacién de un perro, es una forma de apren: dizaje”. Puesto que la tragedia es imitacién de un tipo especial de objeto, a saber, los hechos que provocan mie- 0 0 compasién, su placer propio «es el placer derivado dde Ia piedad y el miedo a través de Ia imitacién> ™, El problema que evidentemente se plantea, es cémo pode- mos sacar placer de emociones sentidas que resultan pe- nosas”. La respuesta més acertada de Aristétcles es que, si bien el objeto imitado puede ser en si mismo de as pecto desagradable, el placer de contemplar Ia imitacién puede superar al desagrado, como en la, contemplacién de. dibujos bien logrados de cadiveres. Aqui oftece Arist6teles una respuesta parcial a una de fas razones de latén en pro del esceptcismo sobre el arte; Ariststeles considera el placer estético bésico como algo cogrioscit Yo, del misino género que el placer del filésofo (aunque, sin duda, de un nivel inferior). IL3. EL PLACER DE LA BELLEZA La tragedia, al decir de Aristételes", deriva también de nuestra natural disposicién para de su crimen a través del reconocimiento del mismo, de sw ho- ror a él, y del hallazgo de que se debi a un «grave errors (amare) por sa pare. Esa interpeaciin no | ppatece convenir a algunas de las tragedias. Si es correcta, Aristételes no tiene ninguna teoria terapéutica de la tra: gedia, pero puede estar replicando a Platén que no hay Gue tener miedo a los efectos inmorales de Ia tragedia, puesta gu; al menos ls mejores brian de mostrar ab rnin tipo de progreso moral, si aspiran a ser estructural- mente capaces de mover trégicamente al espectador. 31 TIL Los filésofos clasicos posteriores La Poti de Arsstces no parse babe, slo ace sible a sus sucesores, Sus ideas ejercieron alguna influen- gle ey yg Brena parte perdu) de su isefpulo predilecto Teofrasto; de hecho, el Tractatus Senter wpaceen chops conodiminto de a ob de sist6teles, ue sa definicién de comedia se ase St peedlerttnctata ae ai aristotdlica de la ttagedia. Durante el sltimo perfodo clisico florecieron competitivamente el estoicismo, el epicuretsmo, el excep ticismo y el neoplatonismo, y cada una de estas escuelas ideolégicss aporté alguna contribucién a la historia de Ia estétiea. TIL. Estorciswo Los estoicos se interesaron sobre todo por Ia poesla y los problemas de la seméntica y la légica. Zenén, Clean. tes y Crsipo eseribieron tratados en torno a Ia poesia, {que se han perdido, Por Filodemo tenemos conocimiento dde una obra del estoico Didgenes de Babilonia sobre la misica, y el De Officits de Cicerén nos da noticia de tuna obra sobre Ia belleza debida a Panecio, Ambos pa recen haber sostenido que la belleza depende de Ia dis- © Grigg, probablemente del siglo primero a. C 32 fico de as eres ®. El delete de a bless se ha ba vinculado a la virtud, que se manifesta en; wea Vida ordenada, vivida con decoto (to prepon), ¥ asi, ox timaban que de la poesia de buena ley puede obtencree, no slo un placer iracional (Sedone), Sino incluso ong elevacién racional del alma (chara), de acuerdo con el obleuvo eoko de Ie wang, Loe ett ena zaron las ventajas morales de In poesfa como ss princpel iustificacién, y'sostuvieron que puede alegorizar later dadera filosotta™ sesaaeraad TIL2. Eprcureismo Los epiciteos™ tuvieron en poca estima la misica y sus placeres; pero esto tiene en parte como base una ‘mal entendida aversién de Epicuro a la critica musical” Dos importantes obras de Filodemo de Gadara (siglo pri. mero a.C.), parte de las cuales ha sido’ enconttada’ en Herculano, proporcionan més testimonios del pensamien. to -epicireo en torno a las artes. En su obra Sobre la rmisica (Peri mousikes), Filodemo suscribe el primer legato conocido en favor de lo que més tarde se de. nominard formalismo>, sosteniendo (contra Tos pags: ricos, Platdn y Arist6teles) que la mésica, por sf misma al margen de las palabras, cuyos efectos s¢ confunden 4 menudo con los de la propia misica—, es incapar de SESE enpsirg ode nah stration ds Ima. Y en su obra Sobre los poemas (Peri pocrma ‘on de que la bonded posi lo potikon ation) no viene determinada ni por la intencién didéctico-mo- ral (didaskalia), ni por el placer de la técnica y la forma (psycbagogia), ni por Ia suma de ambas, sino por lau dad de a forma y el contenido, sobre cuya eoncepcisa nada sabemos. % Convenicmia parium, con palabras de Cceréa 8 Ver Bstrabin Geogrfie. Li, 10; It 3 3 Sean, Sexo pio, “Goita tos Profesoes, VI, 27 Ver Diatateo, Sobre giue mo es posible vivir placeneronente segin le doctrine’ de Epicure, 13. 33 Las principales lineas de reflexi6n en torno a la liters: tura darante el perfoda romano, parecen haber sido la prictica y la pedagégica. Dos obras cjercieron particular fnfluencia (aunque Ia semunda de ells, slo tras su re- descubrimiento en ef periodo modemno}: Ia Ars poctica © Epistola a los Pisones, de Horacio, que trata diversas euestiones de estilo y forma, y la obra Sobre la elevacién fen poesia", probablemente escrita durante el siglo prime- 10, tal vez. por un gricgo llamado «Longino». Esta ani- mada y brillante obra describe la condicién del buen es critor en términos afeetivos, diciendo por ejemplo de él que transporta el alma; reflexiona también sobre las con: diciones estilistieas y formales de este efecto. TIL3. PLorio La reflexi6n filosética proseguida en las escuclas ple. ténicas hasta el cierre de Ia Acedemia de Atenas por Tastiniano Len el aio 529, tuvo su culminacién en ch Sistema ncoplaténico de Plotino, Tres de sus cincuenta y cuatro tratados que componen las seis Enuéadas sc Feficren especialmente a problemas estéticos:_«Sobre Ja baelleza ®, «Sobre la belleza intelectual» y «Cémo llegs a la existencia Ja multiplicdad de las formas ideales: y sobre el Bien» ". En esta perspectiva, detrés del mundo visible estd alo Uno» (20 hen), 0 «lo Primero», que constituye la supte- ma realidad en su primera de 1 Ben rmous, 0 Sobre To tin. “v, Vi, 34 Ja Luz» centeal— Plotino desarrolla una teoria de la belleza muy original, aunque inspirada en cl Bonguete y en otros didlogos platSnices. El tratedo «Sobre Ta belle- Ziv empieza advirtiendo que la belleza se encuentra en las cosas vistas y ofdas, y también en el buen cardcter y Ja buena conducta “; la cuestién que se plantea es ésta: <2Qué es lo que da gracia a todas esas cosas?» Ta primera respuesta que analiza y rechaza es la de los (inte- pitas sive perfectio): los objetos rotos 0 detetiorados 0 incompletos, son feos. 4) La segunda es la (clar- 1s) o brillanter. Esta tercera condicién ha sido diver samente explicada; se relaciona con la tradicién neople sénica medieval, en donde Ia luz es un simbolo de la belleza y verdad divinas”. La clatidad es ese aresplan- dor de lx forma (resplendentia formae) que se difunde por las partes proporcionadas de Ia materian, segrin se dice en el optsculo De pulchro et bono™, escrito por Sto. Tomés en su juventud 0 por su maestro Alberto ‘Magno. Las condiciones de la belleza pueden establecer- se lnivocamente; pero Ie belleza, siendo parte de la bondad, es un término analégico (es decir, posce diver cuando se aplica a diferentes tipos de co- a toda una familia de cualidades, porque cada cosa es bella a su manera. © Summa Theologica, I, 4. 39, art §, 2 Ver también Summa Theclogics, IDI, 4. 145, art. 2; 4. 180, susie 2. Ver el PseudoDionisio, en De divinis nominibus, cap. 4 Roger" Grates, De lacey coment a Hexteon 1% Tomés de Aquino, Comentario a Jor Salmos, Salmo XLIV, 2; fe. Comenatio a Be dvds nomivibus, TV, 3. 40 IV3. LA TEORIA DE LA. INTERPRETACION La finalidad peéctica que se impusieron los Padres primitivos en orden a aclarar, conciliar y_sistematizar los textos biblicos para defender al cristianismo de sus enemigos externos y de las desviaciones heréticas, ne- cesitaba un método de interpretacién exegética, La trae dicién griega alegorizadora de Homero y Hesiodo, y la tradicién rabiniea que expone también alegéricamente las Excrituras judias, fueron recogidas. y cuidadosamente claboradas por Filén de Alejandria, Sus métodos fueron adoptados por Origenes, quien distinguié tres niveles de sentido en la Escritura: el litera, el moral y el espiritual © mfstico™. Este método lo trasladaron a Oceidente Hi- lario de Poitiers y Ambrosio de Milén, y lo desarrollé ulteriormente Juan Casiano, cuya formulacién y ejem plos se convirtieron en modélicos a Jo largo del perfodo medieval, hasta el tiempo de Dante * En el ejemplo de Casiano™ Jerusalén, en el Antiguo Testamento, ¢3 «literalmente» o «histéricamente> la ciu- dad de los judios; en el plano «alegético», 0 en el que se pas6 a denominar «tipico>, se reliere proféticamente 11 la posterior Iglesia de Cristo; en el plano cuando nos interesamos pot Ta verdad ™. Locke refleja aqui una detconfianza ha- céa Ja imaginacién ampliamente extendida finales del Siglo xvir. Desconfianza que se pone de manifiesto en un famoso passje de la Hislory of the Royal Society (1702), donde 5 autor Spat deste] egos desondo,y aural modo de hablar», con palabras perfectamente fas, que debe caracterizar al discurso cientifico, y lo com = i, 1» Th, sox, 1 Chr Conduct of the Understending, pitt. 41. septs Se Conde! f the Dering, eon 4 1 rere rere errr ttapone a los sin deseo) y sublimidad (easombro» sin peligro real). Ante todo, el sentimiento de lo sublime implica cierto grado de temor —un temor contoludom, resando el ala era y clade por Jo que contempla™. Asi, cualquier objeto capaz de sus- tiuat las ideas de dolor peligro, 0 es asociado a tales tosis, 0 si tiene cualidades susceptibles de operar de todo perecido, puede ser sublime™. Burke dice a con- finuaci6n que fa oscuridad, la fuerza, la privacion va Fiedad, la inmensidad que se aproxima a Ia infinitud, et- cetera, contribuyen a la sublimided ", La belleza recibe tin tratamiento anélogo: Ia emocin paradigma es tes puesta a la bellece femenind, excluida la Injutia, y los Objetos pequetios, suaves, que vatian imperceptiblemen te, delicados, etc., pueden provocar el sentimiento de be Ileza"™. La misma excena puede set a la vez bella y su- blime, pero, debido a la oposicidn en algunas de sus YE EL comepto de lo del pocma ®, se convirtis en centro de interés, y la sin- ceridad (en Wordsworth, Carlyle y Amold) fue uno de los principios orientadores de Ia cttia. © Segiin expresin de Catlyle ea «The Heto a Poctn, 1841, 6 1X2, Thexcrnacton Una nueva versién del enfoque cognoscitivo del arte prevalecié. en el concepto de Ia, imaginacién como facul- tad inmediatamente captadora de verdad, distinta y aca- so superior a la razén y el entendimiento: un don. espe- cial del artista, Le imaginacién es a Ia vez creadora y reyeladora de i naturaleza y de lo que se oculta tres ella: una vision romantizada del idealismo trascendental kantiano, que adscribe la forma de la experiencia a le capacidad configuradora de la mente, y también del Yo fichtiano que «pone» al no-Yo. A, W. Schlegel, Blake, Shelley, Haxlite, Baudelaire y muchos otros hablaron de Ja imaginacién en téeminos parecidos. Coleridge, con su célebre distincién entre imaginacién y fantasfa, propor cioné una de las formulaciones més completas: La fanta- sfa es un «modo de memoria», que opera asociativamen- te para recombinar los datos elementales de Ios sentidos; Ja imaginacién es la , sobre la autonomia de Ja obra de arte, sobre sus eualidades objetivas como cosa en sf independiente tanto desu ereador como de los bservadores. Esta acti, adoptada con entusiasmo por Eduard Hanslick™, se_reflejd en Clive Bell y Roger Fry y aparece especialmente en dos movimientos lite ratios: 2) El primero, el sformalismo» ruso presente tam- Gara a Maret, Ras bil 1888, Ver también Raiph Fox, The Novel and ibe People, 1937; Crstopher Casdvell, Huson and Reality, 1937, y otras obs "Che, por ejemplo, The Meaning of Contemporary, Realise, wdc r PRD AE Wider do nisertonane. Rein, 1 "2 Ver , son excesivamente variados pera po- der resumirlos con facilidad ®. Pero dos Iineas de inves- tigacién han ejercido particular influencia sobre la forma ae reflexionan acerca del arte los filésofos del si- foe 42) La primera es Ia psicologla de la Gestalt, cuyos ‘studios de los fenémenos perceptivos y de las leyes de Ia percepcién gestaltsta, han proyectado luz sobre la nnaturaleza y el valor de Ta forma en el arte™. ‘es Kunsewerkess (en Holewege, 1950) 9 en une obra recente ‘e_Arsno 'B. 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Richards), ha sido investigada tambign con métodos introspectivos. ‘La estética analtica, en sus formas «reconstruccionis- y de «lengusje ordinarion, es més reciente, Esta es. cuela piensa que Ia tarea de la estética filoséfica consis- te en el anélisis del lenguaje y el razonamiento del ex. tico (incluyendo todo lo dicho acerca del arte), con el fin de clatificar el lenguaje, resolver las dificultades de- bidas a malentendidos en toro a él y comprender sus funciones, métodos y justificacic Be Die Traumdeutung (La interpretacién de los suetioe}, 1990. Leonardo (1910), y Destoieve (1928) © Ver M,C. Beardsley, Aesthetics: Problems in ibe Philos ploy of Ceitcion, 1938, Jerome Stoinlte, Aesthetics and Pbilosopby OP Bee” Gracin, 13605 Wilnin Ehton, ed, Aesthetics and ‘enguage, 1954, 9 Joseph Margolis, ely Philorophy Looks et the Aris, 1962. 8B ECA = MANILALES XI. Bibliografia 0. FILOSOFOS GLASICOS GRIEGOS JL.W, Hi Armase: Literary Criticism in Antiquity (vol. 0), Cam- acer Fr clr Mle? 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Mix Rinses: , se wiliza a veces para. descr fate citer; mas. también esto es desorientador, No Sgnifiea que el aficionado al teatro no pueda identifi- fase con’ los personajes que intervienen o sentitse vie talieste interesado en lo que les sucede; significa s0- Iimente gue bade evar que culgie imllecin pe sonal qe pueda tener con fo personnes o Jos problemas dle la obra, suplante la euidadosa observacién de la obra 3 Foto iltime ocure 4 menndo, x no es necesariamente inde sible so Shea dota cadens de resets cdc, 101 misma, Esta diferencia podemos verla claramente si com trastaos el hecho de vernosimplicados en un nautrago, con Ia contemplacidn det mismo en un documental 0 en tuna pelicula, En el primer caso, harfamos todo lo posi ble por salvarnos y ayudar a los demas. Mientras que en el segundo, sabemos de antemano que los. desastroxos sucesos ocurtidos ya han tenido Inger y nada podemos hhacer por remediarlos; con lo que nuestra tendencia @ responder a [a situacién colaborando en ella, queda auto- méticamente anulada. Por mucho que podamos identifi camos con las victimas, no nos sentimos personalmente Smpledoe en ninguna forma oientadao I cin. lo dicho se sigue que muchos tipos de respuestas 4 los objetos, incuidas lag obras de art, quedan al mar gen del campo de Ie estética. Por ejempio, el orgullo de su posesién puede interferirse con la respuesta estétca La persona gue reacciona con entusiasmo antes gue sus invitados a la reproduccién de una sinfonia en su pro: pio equipo estereofSnico, pero no reacciona a la. inter pretacién de la misma sinfonfa con un equipo idéntico en el domicilio de su vecino, no da una respuesta esté- tica. EI anticuatio 0 el director de museo, que en lt cleccién de una obra de arte ha de tener presentes su valor histsrico, fama, época, ete., puede sentirse parcial- ‘mente influido por la estimacién’del valor estético, pero su atencién se desvia necesariamente hacia factores no estéticos. De modo parecido, si una persona valora una pieza teatral o una novela en razén de que puede en: contrar en ella informaciones relaivas a Ta época y lugar fen que fue escrita, esté sustivuyendo el interés en In ex petiencia estética por cl interés en adquitir conocimien tos, Si una persona enjuicia favorablemente determinada ‘obra de arte porque encierra edifieacién moral © porque sedefiende una causa justa>, est confundiendo Ia actitud tgral con Ia esti, fo gu también cure xi In con lena por motives morales y no acierta a separat esta censura de su valoracién estética de ella’. sto puede paserles, sobre todo, @ personas que munca hen contemplado extédeamenie un objeto, sino s6io.como vehicula de propaganda, ya sea moral, poltiea 0° de cualquier ofa indole 102 1.2, Ornos cRITERI0s DE LA AcrITup ESTETICA Tombign se han empleado otros términos para definir la actitud estética, El edesprendimiento», por ejemplo, cs una aetitud que, a juicio de algunos, permite dist fir la forma estética de contemplar as cosas, de la for- ima no estética, pero ese término parece set mis des rientador que stl. Al igual que Js expresién «no. sen tirse personalmente implicado», suena como-si el obser yador no hubiera de preocuparse demasiado de lo que ore en e drain o fa sinfonay siendo asf que hay un sentido, como hemos visto, segin el cual estamos muy implicados en la tragedia de Edipo cuando presenciamos Ecdipo Rey. Nos sentimos desprendidos sélo en el sen- tido de que sabemos que se trata de un drama y no de la vida real, y que lo que hay més allé del telén es un mundo distinto, al que no hemos de responder como lo hharfamos ante el mundo reab que nos circunda. En este sentido, estamos adesprendidos», pero no en el sentido Ge falta de identificacién con los personajes o de sentir hos totalmenty absortos en el drama. it ann deciersnd be une tania. mucho p a deseribir la actitad estética. EI desinterés es una cus Tidad del buen juez, que se manifiesta cuando es impar- al. El juez puede estar personalmente implicedo, en el ‘sentido de que estudia profundamente Ia solucién de un aso", pero, al dictaminar el caso, no ha de estar perso- halmente implicado, en el sentido de que deberé evitar gue sus sentimientos o simpatias personales inflayan so bre €1o le predispongen en cualquier forma. La impar ialidad en ‘materias morales y legales caraeteriza sin ada To que se ha dado en lamar tiene sentido; pero equ significa observar o escuchar imparcialmente? 108 fracaso. Qué razén podria darse pata negar que el pla- cer del olfato, el gusto y el tacto es esiético? ¢Acaso el placer de la olfaecién de una rosa 0 de la degustaci de'un vino no es estético? Podemos gozar de sabores y flores exactamente lo mismo que de imagenes y sonidos; por si mismos o, si se prefiere, por el goce que nos pro- Caran, Verdad es que las obras de arte, en su sotalidad, no han sido realizadas en medios distintos de los visua: les y auditivos; pot ejemplo, no tenemos «sinfonias olo- rosasm, Hay varias razones para ello: 1). Resulta més dificil en este campo separar To préc tieo de lo no pricticn; por ejemplo, separar el placer de Ta toma de alimenio porque sentimes hambre, del placer de ese alimento porque nos sabe bien, Los sentidos «in feriores» se hallan tan estrechamente vinculados a la sa- tisfaccion de las necesidades corporales, que es. dificil tislar el goce estrictamente estético derivado de ellos” 2) En lo perceptivo, aungue no en lo fisico, los datos de los sentidos einferiores» son menos complejos, de suerte que los elementos percibidos no se prestan a la compleja disposicién formal tan caractetistica de las obras de arte. En una serie de olores y sabores hay un «antes» y un adespués», pero apenas hay otra cosa que este oF den estrictamente serial; es decir, no hay ninguna «ar ‘moniae 0