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Se conoce con el término de solidaridad a aquel sentimiento o también considerado por

muchos un valor, a través del cual las personas se sienten y reconocen unidas y
compartiendo las mismas obligaciones, intereses e ideales y conformando además uno
de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la ética moderna.

Por Ética cívica entendemos que es la parte de la ética, de la reflexión, que se refiere a
nuestro comportamiento en una comunidad social. Es el esfuerzo de los seres humanos para
pensar, justificar y realizar el gran proyecto de la convivencia justa. Está fundamentada por
los Derechos Humanos que recogen los valores que deben guiar nuestra conducta.Es la
instrucción que tiene un objetivo de aprender a vivir en comunidad y en armonía
a libertad es un concepto abstracto de difícil definición; en principio, está vinculada a la
facultad que posee todo ser vivo para llevar a cabo una acción de acuerdo a su
propia voluntad
El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la tolerancia como el respeto
por los pensamientos y las acciones de terceros cuando resultan opuestos o distintos a
los propios.

ensalada de cuentos
Podemos crear un nuevo modelo de cuentos si mezclamos por ejemplo cuentos clásicos.
Es muy divertido "robarle" personajes a los cuentos y transformarlos.
Veamos el siguiente ejemplo:
Había una vez, un muñeco de madera que se llamaba Pinocho. Vivía con su abuelita en el bosque.
Un día que la abuelita no se sentía bien y se quedó en la cama, llamó a Pinocho y le dijo: Pinocho, al salir de la escuela traéme manzanilla para hacerme un té. No te quedes jugando y
volvé pronto.
-Si abuelita. Y en cuanto lo dijo , la nariz le creció un poquito.
Y Pinocho se fue rápido para que la abuela no lo viera.
Cuando iba a la escuela se encontró con uno de los enanitos que estaba preparando una caña
para ir a pescar.
El enanito le dijo: - Hola Pinocho, ¿querés venir a pescar al lago cerca de mi casa?
-Vamos, dijo Pinocho, olvidándose de los consejos de la abuela.
Cuando llegaron, Pinocho se asomó a la orilla para ver los peces y quiso tocarlos, y en un
descuido se cayó al agua. El enanito lo quiso ayudar a salir pero solo no pudo. Pinocho gritaba
asustado. El enanito fue a buscar a los otros y entre todos con una soga lograron sacarlo. Lo
llevaron a la casita, Pinocho lloraba y tenía mucho frío.
Uno de los enanitos le secó las ropas al fuego, entre dos lo metieron en la cama; otro le dio la
sopa caliente, uno le contó un cuento, otro le planchó la ropa y el más chiquito le dio un
caramelo.
De pronto Pinocho vio por la ventana que ya era de noche y pensó en su abuelita que estaría
preocupada esperándolo con la manzanilla.
Los enanitos le dieron un frasco para llevarle pronto a su abuela y le dijeron que con eso se le
iban a curar todos los dolores.
Pinocho tomó el frasco, se despidió de los siete enanitos y se fue corriendo hacia su casa.
Cuando llegó, su abuelita estaba preocupada y le preguntó a Pinocho que le había pasado que
venía tan tarde. Pinocho se puso a llorar y entre sollozos le contó a su abuela lo que le había
pasado; y le prometió no distraerse más por el camino y hacer lo que la abuela le pedía.
Pinocho fue a la cocina y le preparó el té con la hierba que le dieron los enanitos.
La abuelita lo tomó y se sintió muy bien.
Y así, Pinocho y su abuelita se fueron a dormir tranquilos y felices