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sumario

A ios lectores

 

pág.

5

Declaración del Congreso Nacional de Política Obrer a "Fischer-Bufano "

pág.

7

Document o político d e base

pág. 17

Lra

sit'jación r9volL;cíonar!a

A

pág. 17

Egiancp de la Hueiga General P'ocrarna, sindicatos, soviets y partido

pág.

2 4

La situación rr-jndia!

pág. 51

Resolución sobre la :ituaci6n política (Apéndice ai Document o político de basa)

pág.

5 4

a ios lectores

Co n la aparición de l primer número d e esta Revista, nuestra Organización —POLITI -

primer

Congreso i>jacionai.

no s propor>emos brin-

dar a toda la Organización, a la periferia simpatizante

independientes de una herramienta fundamental de debate, discusión y clarificación política y programática.

C A

OBRERA -

da u n importante

paso adelante,

qu e culmina

la labor

d e s u

A través de la edición regular d e una Revista teórico-polt'tica

y a la var>guardia obrer a y juvenil

La oportunidad de esta Revista no

la acción de las masas,

puede ser mayor.

e l hundimient o vertiginoso e imparable de l pero-

L a crisis revolucionaria abierta

en

nismo, abre un a perspectiva

pendiente, d e ciase, instrumento esencial para el triunfo d e la revolución.

e l país,

po r

inmejorable

para ia construcción de l Partido Obrero, inde-

Esta

Revista

forma parte de todos nuestros esfuerzos por construir, junto a la van-

guardia obrera y de la juventud, el Partido Obrero.

Este primer

número

está dedicado íntegramente a l Congreso Naciona l

"Fischer-Bufa-

no", realizado

lo s días

1 2, 1 3 y 14 d e diciembr e

pasado.

Publicamos, e n primer lugar, el Manifiesto a la clase obrera y la juventud aprobado por el Congreso, donde se formulan propuestas decisivas para da r los pasos políticos y prácticos para construir el Partido Obrero.

Luego, publicamos el Documento Político y una resolución polftica, aprobados también por el Congreso, donde se extrae un balance de l gobierno peronista, de la huel- ga general de junio y julio y de la intervención qu e tuvo nuestra Organización en ese ri - quísimo período de la lucha d e clases, y se fija la orientación política para el actual mo - mento.

Creemos qu e todos

dos insoslayablemente

estos materiales so n de

por los militantes, simpatizantes y lectores.

una gran importancia y deben ser debati-

El éxito de este paso qu e hemos dado consiste e n abrir

la más franca discusión y la

más ampli a difusión.

¡Manos a la obra!

^ declaración del congreso nacional de polftica obrera «fischer-búfano »

Fuera Isabel

Terminemos con el gobierno antiobrero

Abajo el golpe

Por elecciones generales inmediatas

CONSTRUYAMOS EL PARTIDO OBRERO INDEPENDIENTE

Durante los días 12, i 3 y 14 de diciembre se realizó el Congreso Nacional de nues- tra organización, POLITIC A OBRERA , colocado bajo la mcnioria de nuestros compa-

ñeros Jorge Fischer y Miguel Angel Búfano, asesinados hace justamente un año por el te- rrorismo protegido por el gobierno peronista. Asimismo, la presidencia de honor del

Congreso fue ocupada por

por el Socialismo, que se encuentran en las infames cárceles de este gobierno por su lu - cha obrera y democrática. Las discusiones preparatorias para este Congreso se desarro- llaron co n inusitada intensidad durante dos meses, co n la participación activa y masiva de todos los cuadros de la organización, y en un marco democrático de alta jerarquía, que pennitió, además, la formación de tendencias internas sobre dwcrsos puntos del de- bate. L a culminación de todo esto fue un Congreso de características fabulosas por d número, la calidad y la madurez política de las intervenciones de los compañeros dele- gados. Lo s aspectos en disidencia y las cuestiones contradictorias fueron ampliamente

discutidas y clarificadas, lo que permitió arribar a todas las conclusiones con una vota-

ción unánime. N o

mental para el desarrollo de la lucha de todos los obreros y jóvenes que buscan por to-

das las vías estructurar un partido obrero independiente del proletariado y del conjunto de los trabajadores, instrumento insustituible para terminar con los gobiernos capitalis-

tas, con la reacción política, co n el terrorismo,

naza golpista, con el hambre, la desocupación y la carestía, por la destrucción del Esta-

do burgués y la construcción de un gobierno de los explotados y de los oprimidos, un gobierno obrero y campesino.

los compañeros presos de P O y de la Unión de Juventudes

tenemos

ninguna duda de que

este Congreso será u n factor funda-

con la militarización del país y la ame-

A l

término de las deliberaciones, el Congreso Nacional de POLITIC A OBRER A

— "Fischer-Bufano"- resolvió dirigirse a todos sus hermanos de clase, a todos los traba-

jadores y a la juventud, con una declaración que sintetice sus conclusiones y propues- tas políticas.

P O R

HA CONCLUID O COMO U N GOBIERN O ANTIOBRER O

S U CARACTE R PATRONAL ,

E L

tiOBIERNO

PERONIST A

AI cabo de dos afiosde su relomo al gobierno, el peronismo se ha transformado de

"gobierno del pueblo" en el gobierno del anti-pueblo; de gobierno de los "siete millO'

nes de votos" e n e l gobierno repudiado po r el 9 0 po r ciento de la clase obrera; de go-

bierno aulo-declarado de ta "liberación nacional" en el gobierno del cntrcguismo y de la humillación de la soberanía del país; de gobierno de "¡asiiberiades democráticas" en el gobierno del estado de sitio, de la ley de seguridad, de la militarización del estado, del terror asesino y de la pena de muerte; de gobierno de la "redistribución del ingreso en favor de los trabajadores" en el gobierno de la escalada infernal de los precios, de la de- socupación y del congelamiento salarial.

Se trata de un hecho objetivo, asimilado por millones de trabajadores: el gobierno peronista es un gobierno definitivamente antiobrero.

E s entonces qu e viene la pregunta fundamental: ¿por qué un movimiento que se i-

dcntificó co n banderas progresistas ha concluido en la guerra feroz contra las masas? Sabemos que existen mucl.«s respuestas superficiales a este interrogante, que tiene co- mo propósito engañar a los trabajadores. La culpa es de López Rega exclaman tanto Lorenzo Miguel como los antiverticalis- tas. Entonces preguntamos: ¿quién puso a López Rega en el gobierno sino el mismísi- mo general Perón? E l jefe de la camarilla derechista no aplicó, en realidad, una política contradictoria con la de Perón. N o fue López Rega sino Perón el que impuso el pacto social contra los trabajadores y quien mandó reformar la ley de Asociaciones Profesio- nales para perpetuar por cuatro años a la burocracia en los sindicatos. N o fue López Re- ga sino Perón el que implantó la ley de seguridad, cuyo artículo 5 ° castiga brutalmente las huelgas declaradas a! margen de la buroaaci a sindica l N o fue López Rega sino Pe- ron quien salió al balcón de la Casa Rosada a enfrentar, el 12 de junio de 1974 las mo - vilizaciones po r aumentos salariales. E n esa oportunidad Perón utilizó u n lenguaje an- tiimperialista, pero sólo como pantalla de humo para ocultar su ataque a las huelgas o- breras.

E l gobierno peronista ha tenido cinco presidentes en solo dos años, pero aún así

constituye un todo, porque todos sus hombres, pus grupos, sus corrientes y sus tenden-

cias estuvieron comprometidos con las distintas etapas que permitieron arribar a la ac- tual situación. Lorenzo Miguel y Robledo atacaron en su momento a López Rega: en- tonces, ¿por qué se oponen hoy a la investigación del Ministerio de Bienestar Social y

los robos y desfalcos que se han co-

metido no comprometen sólo al lopezreguismo sino tmabien a toda la burocracia sindi- cal, qu e participó plenamente de l "negocio" del Ministerio de Bienestar Socia l E l lo - pezreguismo y la burocracia sindical actuaron en estrecha alianza durante dos años, y sólo cuando las huelgas de junio y julio golpearon mortalmente al "brujo" los burócra- tas resolvieron criticarlo.

Calabró y los antivcrtícalistas no sólo atacan a López Rega sino incluso a toda la mafia verlicalista. Entonces: ¿por qué no reclaman que se investiguen los crímenes co- metidos por la camarilla derechista y la burocracia sindical, que ensangrentaron al país como nunca? Porque todos los antiverlicalistas sin excepción encubrieron estos críme- nes y porque, seguramente muchos de ellos estarán directamente comprometidos. ¿ O a- caso el gobernador Calabró y su policía provincial descubrieron alguno de los miles de crímenes derechistas cometidos en la provincia de BIEUOS Aires? ¿O acaso alguno de es- tos abrió la boca contra la represión de López Rega y Miguel contra la heroica huelga de Villa Constitución, auténtico antecedente de las huelgas de junio y julio?

de la Cruzada? Por una razón mu y simple: porque

El gobierno peronista es responsable como u n todo de la poü'tica antiobrera: la

presidente de la República, directamente identificada

pez Rega que se encuentran prófugos de la justicia; sus cinco presidentes, ya que desde

co n "el circulo de amigos" de Ló -

a los bctores

Con la aparición del primer número de esta Revista, nuestra Organización -POLITI -

la labor de su primer

Congreso ¡Macional.

nos proponemos brin-

dar a toda la Organización, a la periferia simpatizante y a la vanguardia obrera y juvenil

de debate, discusión y clarificación

política Y programática.

independientes

CA

OBRERA -

da un importante

paso

adelante, que culmina

,

A través de la edición regular de una Revista teórico-política

de una herramienta

fundamental

l,-

U oportunidad de esta Revista no puede ser mayor. U crisis revolucionaria abierta

oor la acción de las masas, el hundimient o vertiginoso e imparable del pero-

nismo, abre una perspectiva inmejorable para la construcción del Partido Obrero, inde-

pendiente

en

el país

de clase, instrumento esencial para el triunfo de la revolución.

Esta Revista forma parte de todos nuestros esfuerzos por construir, junto a la van-

guardia obrera y de la juventud, el Partido Obrero.

,„r -

*.

o

f

Este primer

número

está dedicado íntegramente al Congreso Nacional Ftscher-tí uta-

no" realizado

los días

12 , 13 y 14 de diciembre pasado.

Publicamos en primer lugar, el Manifiesto a la clase obrera y la juventud aprobado por el Congreso, donde se formulan propuestas decisivas para dar los pasos políticos y prácticos para construir el Partido Obrero. Luego publicamos el Documento Poh'tico y una resolución política, aprobados también 'por el Congreso, donde se extrae un balance del gobierno peronista, de la huel- ga general de junio y julio y de la intervención que tuvo nuestra Organización en ese ri - quísimo período de la lucha de clases, y,se fija la orientación política para el actual mo- '^^cíeemos que todos estos materiales son de una gran importancia y deben ser debati- dos insoslayablemente por los militantes, simpatizantes y lectores.

El éxito de este paso que hemos dado consiste en abrir la más franca discusión y la

más ampli a difusión. ¡Manos 3 ia obra!

POR

S U CARACTE R PATRONAL .

E L GOBIERN O PERONIST A

HA CONCLUID O COMO U N GOBIERN O ANTIOBRER O

A l cabo de dos años de su retorno al gobierno, el peronismo se ha transformado de

"gobierno del pueblo" en el gobierno de l anti-pueblo; de gobierno de los "siele millo-

en e l gobierno repudiado po r el 9 0 po r ciento de la clase obrera: de go -

bierno auto-declarado de la "liberación nacional" en el gobierno del entreguisnio y de la humillación de la soberanía del país; de gobierno de "lasliberlades democráticas" e n el gobierno del estado de sitio, de la ley de seguridad, de la militarización del estado, del terror asesino y de la pena de muerte; de gobierno de la "redistribución del ingreso en favor de los trabajadores" en el gobierno de la escalada infernal de los precios, de la de- socupación y del congelamiento salarial.

Se trata de un hecho objetivo, asimilado por millones de trabajadores; el gobierno peronista es un gobierno definitivamente antiobrero. Es entonces que viene la pregunta fundamental: ¿por qué un movimiento que se i- dentificó con banderas progresistas ha concluido en ia guerra feroz contra las masas? Sabemos que existen muchas respuestas superficiales a este interrogante, que tiene co- mo propósito engañar a los trabajadores.

La culpa es de López Rega exclaman tanto Lorenzo Miguel como los antiverticalis- tas. Entonces preguntamos: ¿quién puso a López Rega en el gobierno sino el mismísi- mo general Perón? E l jefe de la camarilla derechista no aplicó, en realidad, una política contradictoria con la de Perón. No fue López Rega sino Perói. el que impuso el pacto social contra los trabajadores y quien mandó reformar la ley de Asociaciones Profesio-

nales para perpetuar por cuatro años a la burocracia en los sindicatos. N o fue López Re- ga sino^Perón el qu e implantó la ley-de seguridad,-cuyo artículo 5 ° castiga'bruFalJñente las huelgas_declaradas al margen dej a buroaacia.sindica L No.fu e Lópe z Rega sino Pe-

a enfrentar, el 12 de juni o de 1974~ras mo -

E n esa oportunidad Perón utilizó u n lenguaje an-

vilizaciones _por_aumen_Ips_salarialcj.

tiimperialista, pero solo como pantalla de humo para ocultar su ataque a las huelgas o- breras.

nes de votos"

ronjliii_cn_sjÍióaLbalcón_de^la Casa Rosada

E l gobierno peronista ha tenido cinco presidentes en solo dos años, pero aún así

constituy e u n todo , porque todos sus hombres, pus grupos , sus corrientes y sus tenden- cias estuvieron comprometidos con las distintas etapas que permitieron arribar a la ac- tual situación. Lorenzo Miguel y Robledo atacaron en su momento a López Rega: en- tonces, ¿por qué se oponen hoy a la investigación de! Ministerio de Bienestar Social y

de la Cruzada"? Po r una razón mu y simple: porque

los robos y desfalcos que se han co-

metido no comprometen sólo al lopezreguismo sino tmabien a toda la burocracia sindi- cal, que participó plenamente de l "negocio" del Ministerio de Bienestar Socia l E l lo -

pezreguismo y la burocracia sindical actuaron en estrecha alianza durante dos años, y sólo cuando las huelgas de juni o y julio golpearon mortalmente al "brujo" los burócra- tas resolvieron criticarlo.

Calabró y los anlivcrticalistas no sólo atacan a López Rega sino incluso a toda la mafia verlicalista. Entonces: ¿por qué no reclaman que se investiguen los crímenes co- metidos por ¡a camarilla derechista y la burocracia sindical, que ensangrentaron al país como nunca? Porque todos los antiverticalistas sin excepción encubrieron estos críme- nes y porque, seguramente muchos de ellos estarán directamente comprometidos. ¿ O a- caso el gobernador Calabró y su policía provincial descubrieron alguno de los miles de crímenes derechistas cometidos en la provincia de Bi^nos Aires? ¿O acaso alguno de es- tos abrió la boca contra la represión de López Rega y Miguel contra la heroica huelga .de_V-illa_Constitución, auténtico antecedente,d.eJas_hueJgas_deJ_unio_xui.U9? " El gobierno peronista es responsable como un todo de la poü'tica antiobrera: la presidente de la República, directamente identificada co n "el círculo de amigos" de Ló - pez Rega que se encuentran prófugos de la justicia; sus cinco presidentes, ya que desde

el pacto social de 197.1 y pasándose el mando co n toda caballerosidad fueron entrete-

jiendo el proceso político de esta agresión infernal; sus senadores y diputados, quienes

votaron las leyes reaccionarias y se han negado a la más mínima investigación de los ase-

sinatos; sus burócratas sindicales, que manejan

terismo y que avalan la entrega y la carestía. Todos juntos, en definitiva, porque apo- yan a Pinochet y a^oidaberryrsaludan al masacrador Franco como a un héroe, tienen

a uno de sus hombres encabezando el ministerio de colonias del imperialismo yanqui

que es la OEA .

La pregunta sigue entonces en pie: ¿por qué el gobierno peronista ha concluido como un gobierno antiobrero? La respuesta es una, es clara y es concreta: el gobierno peronista ha terminado co- me u n gobierno esencialmente antiobrero porque el peronismo es y fue siempre, a pesar

de! apoyo de la base obrera, un movimiento de carácter patronal, tanto po r su programa

como po r su dirección. E s sólo así qu e se entiende que, en las circunstancias e n qu e la

lucha extraordinaria de los trabajadores contra la dictaLora militar amenazó destruir al Estado capitalista, Lanusse lo llamó a Perón, las fuerzas armadas le entregaron pacífica- mente el gobierno, todo esto para que -digámoslo con las propias palabras de Perón- "je reconstruya el Estado", esto es, se defienda el instrumento político esencial de lo s explotadores contra la lucha de los explotados.

Este es el norte fundamental de esta segunda época de peronismo: impedir, si es necesario por los medios más brutales, que los trabajadores impongan combativamente sus aspiraciones impostergables. Contra la lucha por reponerse de 18 años gorilas de miseria salarial, el gobierno pe-

ronista suspendió desde su inicio las paritarias e impuso ei congelamiento de los sueldos

y el pacto social Contra las aspiraciones a la democracia sindical se implantó una ma-

yor regimentación. Contra las movilizaciones que. po r el solo hecho de ser movilizacio- nes autónomas, "sacaban los pies del plato", se aplicó l a ley de seguridad. Cuand o e l pe -

trabajadores, "sonaba el escarmiento": el te-

so de l a ley no logró hacer retrocederá lo s rrorismo oficial Porque éste es y ha sido u n gobierno

patronal, u n gobierno antiobrero, es qu e fu e

apoyado por los partidos del gran acuerdo nacional y por los militares; y por eso mismo sólo la gran huelga general obrera de juni o y juli o l o reventó definitivamente.

concluido, por su carácter

burguesía nacional como un gobierno antio-

los sindicatos co n los métodos de l gangs-

E l movimiento nacionalista burgués de! peronismo ha

de clase, po r encarnar los intereses de la

brero, instrumento del imperialismo y de la reacción política,

ESTE GOBIERN O QUIER E SOBREVIVI R

Y ENSANGRENTAND O A L

PAIS

MILITARIZAND O

Hay que decirlo con total claridad y absoluta precisión: las huelgas históricas de junio y juli o han terminado co n este gobierno peronista. Las huelgas de junio y juli o hicieron pedazos el intento de consumar^la.instaura^ ción de un a dictadura constitucional terrorista y el propósito de^arrasar^con las princi-

pales conquistas de l proletariado. Entre la clase obrera y el gobierno peronista se h a ca- vado u n abismo infranqueáblerEl gobierno peronista se ha transformado en un gobier- no minoritario, lo que equivale a decir que no puede ya gobernar sobre la base de las i- lusiones en é! depositadas po r los trabajadores. Pero no sólo esto: tampoco puede go- bernar como u n gobierno represivo, debido a que salió derrotado del cnfrentamiento

con la

propia de represión, el gobierno peronista se ha transformado-de-instrumento„ütiL_Cíi un estorbo para la propi a clase.burguesa. Po r eso, no sólo es un gobierno en crisis: es,' además, u n gobierno en demolición, en liquidación, en disgregación y en derrumbe. L a oposición radica l no l o apoya, el Frejul i se ha dividido, el peronismo está pulverizado,

clase obrera en las huelgas de juni o y julio. Sin base popular, sin capacidad

las fuerzas armadas se niegan a sostenerlo en su litigio contra las otras fuerzas burguesas de adentro o de afuera del justicialismo.

ha lanzado co n todo a

satisfacer el 100 por ciento de las exigencias de las fuerzas armadas reaccionarias, a

escala nunca vista, al terrorismo.

El gobierno que supuestamente había concretado en 1973 el desalojo de los militares, está entregando al alto mando de las fuerzas armadas poderes de intervención polftica como éstas nunca lo habían tenido antes en la historia de este país. E l gobierno peronis- ta, en la última semana, ha llegado al extremo de enfrentar a la Cámara de Diputados para que ésta permita la aplicación de la pena de muerte, tal como lo exigen generales, brigadieres y almirantes.

¿Cómo se puede decir entonces que luchar contra este gobierno es hacerle el juego al golpe o a! imperialismo? ¿Es hacerle el juego al golpe luchar contra el gobierno de la militarización del Estado? ¿Es hacerle el juego al terrorismo luchar contra el gobierno terrorista? ¿-Es hacerle el juego al imperialismo combatir ai gobierno que vuelve a entre- gar los bancos "argentinizados". que prepara u n acuerdo infame co n Standard. Siemens, e Italo, que negocia una deuda externa de 10 mil millones de dólares pagando fabulosos intereses? Apuntalan sí el golpe quienes difienden al gobierno que impulsa la militariza- ción, quienes defienden a los partidos que reclaman mayor intervención militar, quie- nes plantean u n gobierno patronal de "unión nacional" co n las FFAA .

Luchar contra el gobierno que envió las tropas a Sierra Grande es luchar por la vic- toria de las masas, es quebrar la alternativa golpista que este gobierno y todos los parti- dos patronales y pro-patronales encubren.

Es en estas condiciones que, para sobrevivir, el gobierno se

e l poder real del Estado y a apelar en una

transferirles

L A INICIATIVA ES DE LA S MASAS:

FUERAiSABEL , ACABEMO S CO N

vaya ya y para lograr una tregua que le permita intentar una reorganización del peronis-

las fuerzas armadas. E l anuncio

de un probable adelantamientoíle las elecciones muestra hasta qué punto este gobierno es conciente de que no puede durar, pero es también un intento de estirar su permanen-

cia para sah'ar a los delincuentes y terroristas y tratar de que los intereses de éstos sean contemplados en las negociaciones electorales.

mo y una salida electoral

concertada con los radicales y

Nosotros decimos: cada minut o más de gobierno

militar. N o

peronista es otr o minut o más de hay tregua co n la camarilla dere-

agresión antiobrera y de amenaza de golpe

chista, fuera de l gobierno ya. que el

pueblo decida en inmediatas elecciones generales.

Pero no solo el gobierno teme a las elecciones inmediatas. Hace pocas horas un ge-

neral del ejercito advirtju contra la posibilidad de que las elecciones sean utilizadas por

la

"guerrilla fabril", es decir, por la clase obrera. NingunO-deJos4iarlidcí54yincipal£S_de

la

burguesít, así como tampoco el Partido Comunista, piden la partida inmediata del go-

bierno y la convocatoria a elecciones. La línea deTestonpártiaos-es^laiEXhDmcíQ^

Isabela qu e vuelva al "U de marzo"(PC) , o el reclamo de que renuncie en_fa_yor_de_Lu; ,der o algún.otro. ¡Nadie quiere que los trabajadores intervengan para decidir en esta

cuestión! ¡ Nadie quiere trabajadores se engañen

mediatas serían el acta de defunción del peronismo y a partir de aquí el hundimiento en

saben que las elecciones in-

elecciones ya. porque los partidos patronales no creen que los

con otro partido patronal! Todos

picada de la burocracia sindical, de

nomenal irrupción de los trabajadores, una recuperación masiva de los sindicatos y, por

último pero fundamental, el alumbramiento de un partido obrero independiente de ma- sas.

los aparatos represivos, todo lo cual crearía una fe-

L« consigna de acabar con este gobierno y convocar a elecciones inmediatas gene-

ELGOBtERWO;ABA* 0

EL^OLPE ,

rales es un a consigna de derrota dt l Eobienno, d e dcrroíi d< los burócratas sindicales, de

POR

ELECCIONE S GtNERALE S

INMEDIATA S

quiebra de los esfuerzos de la burguesía y del imperialismo por controlar la situación mediante un nuevo acuerdo. Es una consigna de aislamiento de los intentos golpistas,

El gobierno peronista es el enemigo público

1; primero, porque quiere gober-

es

una consigna de unificación política para los trabajadores y activistas independientes,

nar contra la mayoría trabajadora que lo repudia; segundo, porque en total desintegra-

es

una consigna que desbroza el terreno para llevar a cabo la única y real salida; cons-

ción, pretende mantenerse a rajatablas por medio de la militarización y el terror.

truir el partido obrero y el gobierno obrero y campesino.

A pesar de la partida de López Rega, este gobierno no ha dejado de ser el gobierno

de b camarilla lopezrcguista. representado principalmente por la misma presidente de la República. De esta manera el reclamo popular de la concentración del Zl de juni o pasa-

do en Plaza de Mayo no ha sido aún plenamente satisfecho: la camarilla derechista con- trola el poder ejecutivo nacional

La cuestión es entonces clara: el problema fundamental para los trabajadores en el orden político, es terminar con este gobierno que, más todavía por el hecho de su desin- tegración constituye un neto gobierno antiobrero.N\

Nosotros, POLITIC A OBRERA , decimos: existe un método perfectamente demo- crático para terminar con el caos y el terror de este gobierno. Decimos: que se haga va- ler la voluntad popular, ni un minuto más para este gobierno minoritario que transfiere el poder real a los elegidos por nadie, a las fuerzas armadas. Qu e se convoque de inme- diato a elecciones generales -para todos los cargos- para que el pueblo, en particular las masas trabajadoras, decidan el gobierno que quieren, el programa que entienden qu e terminará con el terror, con el hambre, el caos y la entrega.

del pueblo"

nio y juli o han terminado co n esta falsificación y co n el gobierno mismo. Qu e se haga valer esta voluntad po r medio de elecciones generales, sin ninguna clase de proscripción.

El gobierno isabeliano, bajo la presión del intenso repudio popular, se ha visto o- bligado a anunciar un probable adelantamcinto de las elecciones que deberían realizarse en marzo de 1977. a noviembre de 1976. E l gobierno mismo se ha visto obligado a po - nerle fecha máxima a su liquidación, con el propósito de atenuar el reclamo de que se

A los que tanto cacarean con t\

áacmoi:

las huelgas de ju -

PAR A IMPONE R U N

Y DE TODO E L ESTAD O BURGUE S ES

QUE

DESENLAC E OBRER O A LA DEBACL E DE L GOBIERN O

IMPRESCINDIBLE

CONSTRUYAMO S UN

PARTIDO OBRER O INDEPENDIENT E

Y a

hace seis meses que

comenzó la disgregación de este gobierno antiobrero y la

desenlace inmediato. Hace seis meses que el con-

crisis continúa sin perspectiva de u n

junto de! país se debate en un caos infernal y la situación se degrada sin fin. ¿Cual es la explicación de esto? N i el gobierno, ni las fuerzas armadas, ni los partidos burgueses o- positores han podido imponer una salida patronal y reaccionaria debido a que han sido rebotados una y otra vez por las luchas obreras y de la juventud. Fracasó el intento de Isabel-Damasco-Numa Laplane; fracasó el propósito de volver a congelar los salarios por medio del Instituto de Remuneraciones, fracasó la tentativa de forzar una "tregua" por 180 días co n prohibición de huelgas. También han fracasado quienes han reclamado la renuncia de Isabel y la formación de un gobierno de unidad nacional con Luder, esto porque los partidos patronales opositores prefieren mantener aún a la presidente para c- vitar un a desintegració n demasiad o rápida de l peronismo . Y l o qu e er. superfundamen-

tal; Alfogaray y el alto mando militar han planteadojque no pueden aún lanzar un golpe de estado porque temen, en el actual estado de la movilización obrera, juvenil y demo-

crática, que u n golpe precipite

del ejército en las calles.

Que quede perfectamente definido; el proletariado tiene la iniciativa polftica, los explotadores se baten en retroceso y actúan contragolpcando. El proletariado, con su i-

tanto una revolución popularcomoun a

divjsion física"

niciativa. ha mantenido a raya a la burguesía, impidiéndole consumar una salida aniio- brera a la crisis y obligándola, en principio a buscar esa salida en tomo a un adelanta- miento de las elecciones. Es necesario destacar dos manifestaciones fabulosas de esa ini-

ciativa de las masas producidas en las do s últimas semanas. No s referimos, en primer lu -

gar, a la movilización inigualada del SMATA , con 30.000

impuso contra el intento de regimentación gubernamental armado por Ruckauff-Miguel loque demostró el carácter masivo, abrumador, de la tendencia del proletariado a impo-

ner el derecho a su organización libre e independiente frente al Estado burgués. E l otro

hecho fueron las elecciones en b s universidades, realizadas contra el gobierno,

cía y el terror, y que han abierto un nuevo período de ascenso de la juventud. Ha sido de esta manera como, en todos lados, las masas de trabajadores han paralizado las solu- ciones de todo tipo de los explotadores.

mecánicos en la calle, que se

la poli-

esto, sin embargo, debemos decir: la prolongada duración de la crisis,

con todos los dolores de miseria económica y terror político que suponen, se explican también porque la clase obrera no ha podido convertir todavía su resistencia generali- zada en una resistencia centralizada, única, concientemcnte dirigida contra el gobierno

antiobrero. L a clase obrera argentina, en u n momento histórico de su desarrollo, se en- cuentra sin una organización política propia, sin su partido obrero. L a dirección actual

de

no de desintegración de la intervención obrera, y de ataque constante, incluso a las re- sistencias parciales. Es po r esto que nosotros decimos: la posibilidad de que sea el pro- letariado el qu e dicte el desenlace a la crisis política está determinado po r la construc-,

A l

lado de

las organizaciones obreras, la burocracia sindical, es unfactor, no de unificación, si-

ción de su partido, organización política independiente de la burguesía. Este partido, al_ estructurar la intervención de la clase obrera alrededor de sus intereses históricos, a l centralizarla en torno a objetivos políticos propios, permitirá destrozar a! terrorismo an- tiobrero, desbaratar las maniobras de recambio burgués, desarrollar una intensa militan- cia contra el golpe militar, acelerar el desgaste de la burguesía y el imperialismo, y reu- nir todas las condiciones para imponer un gobierno obrero y campesino. L a desintegra- ción del gobierno peronista, el repudio creciente a la burocracia sindical, la lucha cada vez mayor contra el sometimiento de los sindicatos al gobierno y al Estado, están ar- mando toda un a base para formar;poderosas agrupaciones sindicales independientes, pa- ra mejor luchar para elegir nuevas direcciones sindicales y para concretar la independen- cia de los sindicatos y la construcción de! partido obrero. La conclusión, entonces, es siempre la misma, la miremos por donde la miremos: para dar la batalla victoriosa es ne-

cesario organizarse al margen

de la clase obrera. E l eje

al gobierno, imponer las elecciones mmediatas, acelerando así la liquidación de los a- gentes gubernamentales y patronales dentro de las organizaciones obreras.

de la clase

enemiga y de sus agentes, en u n partido propi o

de intervención hoy , para construirlo, es derrotar totalmente

E L FOQUtSMO Y L A GUERRILL A SO N ENEMIGO S D E L A VICTORI A OBRER A

Las jornadas de junio y julio constituyeron una lección histórica definitiva: ante la decisión gubernamental de barrer con las conquistas sociales, políticas y organizati- vas de los trabajadores, la movilización de masas, la acción directa, la huelga obrera, que- braron la unidad de decisión de los factores del Estado burgués y dieron paso a una ro - tunda victoria contra la reacción anti-obrera. anti-popular y anti-nacionaL Se probó de este modo, una millonésima ve z más, que son las masas lasque hacen la historia, que sólo los explotados pueden ser los artíf^ices de su propi o destino, que "¡a emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos". Com o parte orgánica de nuestro movimiento obrería, nosotros, POLITIC A OBRE -

R A , no nos engañamos: los obreros argentinos tenemos mucho

tenemos muchos defectos que superar. Sabemos también esto: sin una estructuración del proletariado como clase conciente, esto es sin su propio partido, ni la acción directa

camino aún a recorrer,

de las masas, ni todas tas formas de iucii a basadas en ella, nos conducirán realmente

a ta

victoria definitiva. Pero igual decimos: ¡u n paso real hacia adelante de la clase obrera vale_m¿s

que

dos millones de recetas exteriores a! proletari-Jo' E l proceso de tu formación revulu-

cionaria de la clase obrera por medio del combate, por medio de una lucha de clases,

por medio de la conquista creciente de su autonomía y de su unidad política indepen- diente de toda variante burguesa, no puede ser suplantado, ni lo será jamás, por aventu-

ras extrañas al movimient o d e luch a d e nuestra clase, po r políticas qu e n o se basan en

la auto-determinación democrática del proletariado, en definitiva, por el ultimátum so- berbio de grupos marginados, de grupos de la pequeña burguesía. Un elemento de la situación política del país es justamente la existencia de estos gr jpos. que se han arrogado la decisión de emprender una "guerra integrar' (Montone-

(ERP) . Cuando se les pregunta a estos grupos sobre tos ob-

ros) o una "guerra popular"

jeti\os de esas "guerras", los primeros contestan: "volver a ¡as paulas programáticas del 11 de marzo": los segundos responden: "lograr un gobierno popular y democráti-

co". E n ambos casos hay coincidencia: desacuerdo

revolución proletaria, por un gobierno obrero y campesino, y coincidencia en una sali-

da de coalición co n ios partidos patronales. Co n

"lealtad" al Perón de la represión; con los Alende, que apoyaron a Frondizi . Lcvings-

ton. y a sentante

No hay confusión ninguna: los llamados guerrilleros, aunque invoquen una causa popular, plantean una política de "guerra" al margen de los explotados, co n el objeti- vo de sustituir la intervención dirigente de estos, para mejor aplicar una salida que es de rescate de! Estado burgués. La "guerrilla foguista" carece de toda característica popular: no es una guerrilla

co n la lucha po r la victoria de una

los Cámpora del "paCto socia!" y de la

cuanta alternativa anti-obrera se le pasó po r el camino; co n los Sueldo, repre- de la Iglesia -bastión del Estado burgués-; con los Alfonsín, etc. etc. etc.

de las masas sino de aparatos absolutamente extraños al movimiento históricÓTle la cla-

se obrera; sus objetivos políticos son patronales; su accionar'ha ido degeneraniTÓcadá vez más hacia el asesinato indiscriminado, y la simple "vení/er/íí" há'r'éérnplazádO'toaó criterio político. La "guerrilla" es exactamente lo que necesitan las fuerzas armadas para avanzar en la militarización del Estado. Impotentes ante las huelgas de junio y julio, impotentes

la movilización del SMATA ; las fuerzas

armadas utilizan cada acción guerrillera para avanzar en e! copaniiento del poder. La "guerrilla" se ha presentado a si misma como una respuesta al terror anti-obre- ro. Preguntamos: ¿qué terror han frenado? El asesinato contra el asesinato jamás frenó ni frenará al terrorismo protegido po r el pode:oso aparato del Estado bu^sués. L a ma - tanza de militares no "compensa"^ los asesinatos de obreros. Frente al terrorismo, ni

"guerra integrar', ni "guerra /7üpu/ür":¡ defensa de la clase obrera y de sus activistas, mediante la movilización, mediante la organización del partido obrero, mediante la lu- cha por una nueva direccio'n sindical, mediante la organización de grupos obreros de au- todefensa!. Pero esto sólo será el producto de la maduración política de la vanguardia de la clase obrera hacia la consti ucción de su partido de clase. Las tareas que corresponden al proletariado nadie podrá ejecutarlas en su lugar. Las debilidades de la clase obrera y de la juventud tienen su raíz fundamental en que caracen de una estructuración política: 'es decir, de u n programa que oriente su com- bate y que de la unificación capaz de centralizar su intervención política, £1 guerrillcrismo pequeño-burgués es un factor destructivo de la clase obrera y de la juventud. Es un factor destructivo político porque desvía a! proletariado de su obje-

ante las huelgas por salarios, impotentes ante

tivo:

bién un factor de destrucción física de la vanguardia obrera y juvenil.jíorqueinTiiolá'a

potenciales combatientes proletarios en un combate desigual >• sin porvenir contra el brazo armado del Estado burgués.

construir al partido obrero y construir el gobierno obrero y campesino. Y_es tari>-

Ninguna revolución popular puede triunfar si no destruye la organización armada

y represiva de los explotadores. Pero ninguna revolución auténticamente popular ha de-

jado de conmover, dividir, desintegrar a esos aparatos de represión. Sólo sobre la base

armado de los explo-

de una acción de envergadura

tadores y ello de u n partido bierno propio.

histórica puede abatirse al aparato

sólo podrá ser obra de las masas. L o qu e dificulta esta acción es la falta obrero, dirigente de la evolución política de la clase obrera hacia su go -

Para luchar contra la militarización del Estado, contra el terror, contra el gobier-

no y po r un a salida obrera, es imprescindible

delimitar a fondo

los campos co n e l "gue-

rrillerismo" n o obrero, n o revolucionario que, inevitablemente, degenera enl a provoca- ción y el asesinato indiscriminado, es decú-, qu e se transforma en instrumento dócil a "^•lor'desígmoí^rovocadores del imperialismo.

QUE

LA S COORDINADORA S INTERFABRILE S Y LO S PARTIDO S

QUE

SE RECLAMA N

OBRERO S Y ANTIIMPERIALISTA S

ORGANICEMO S UN A CAMPAÑA PAR A ACABA R

Y CO N E L GOBIERN O ANTIOBRER O

CO N EST A SITUACIO N

^iiraiTl e lashuelgas d e junio y juli o siu-gierqn Coordinadoras decomisionesjntcr - nas_^delegadbsjiueno^icéf^^ "regí ifienta ción de la burocracia-sindicaj. L a mayoría

de los integrantes de las Coordiñádofas se pronunció po r el cese de la represión y po r el

el imperio d e las libertades, po r la independencia de las bases obreras para organizarse,

por la defensa de todas las conquistas de los trabajadores, y también po r la renuncia de Isabel y la convocatoria a elecciones.

Esta consigna política central quedó, sin embargo, e n el papel, ya que n o se mate- rializó en un a campaña de pronunciamientos para terminar co n este gobierno anti-obre- ro.

Con excepción del partido comunista —que declara qu e quiere que este gobierno

triunfe- todos los partidos que se reclaman obreros o antiimperialistas se ha n pronurh

ciado por la destitución de Isabel

OBRERA , la cuestión n o es sólo la presidente lopezrc-

deba re -

clamar u n recambio sin intervención soberana de los trabajadores, mediante u n Luder o un senador gremialista como reemplazo. ¡ por elecciones generales ya , es lo que deci- mos! Pero igualmente señalamos: qu e ya las Coordinadoras convoquen a todos los par- tidos que se reclaman obreros o antiimperialistas para iniciar una campaña por :

Para nosotros, POLITIC A guista sino el conjunto de este

gobierno anti-obrero. Tampoc o creemos que se

• cese de lo s "operativos", de l estado de sitio, de l trato inhumano e n las cárceles y

por una Navidad sin presos;

•por un frente práctico de defensa de los partidos y organizaciones contra el te-

rrorismo;

•abajo todo tipo de arbitraje estatal, po r el derecho a la libre organización de lo s trabajadores frente al Estado^

Isabel, basta co n este gobierno anti-obrero, abajo el golpe, po r elecciones

generales inmediatas sin proscripción.

•fuera

 

Proponemos que las Coordinadoras, como centro de este frente combativo,

llamen

a

los militantes del partido comunista a

integrarse en sus filas. Qu e denunciemos

la pro-

puesta de "gabinete cívico-militar" co n Isabel, qu e proponen lo s dirigentes comunistas,

como una traición, como un pedido para que los que reclaman la pena de muerte

el poder. \o otro Chile!

hostilidad total al "gabinete a'víco-míí/íar^de sudirección!

tomen

¡ Fraternidad total con los militantes comuriistas en la lucha,

LOS QU E S E RECLAMA N

Y DE L SOCIALISMO QU E INICIEMOS Y A UN A CAMPAÑA

POR

D E L A INDEPENDENCI A OBRER A

L A CONSTRUCCIO N D E U N PARTID O OBRER O INDEPENDIENT E

Junio y julio, la huelga de l SMATA , el extraordinario ascenso de votos del frente único de la Unión de Juventudes po r el Socialismo y de la Juventud Socialista, prueban una cosa: la tendencia hacia la independencia sindical y política de! proletariado y la ju - ventud es u n fenómeno de masas. Ha y qu e organizar este proceso, hay qu e empezara materializarlo en un partido obrero independiente, que brinde una alternativa única en lodo e! país contra la burguesía y sus esbirros.

Decenas \s de comisiones

internas y delegados se han pronunciado por la

independencia obrera: en el SM.ATA, docentes y lucifuercistas de Córdoba; e;i gráficos; en periodistas; en metafúrgicos de Matanzas y Morón; en Mercedes Benz; en Villa Cons-

titución* en Sierra Grande; en el ingenio Ledesma; en la oposición sindical combativa en CTERA ; en centenares de fábricas de distintos gremios. La UJ S y la JS acaban de estructurar u n frente único, po r la independencia políti-

ca del pro'etariado. El PST se reclama de una lucha principista por la construcción de uh partido obre- ro independiente. De la misma manera se han pronunciado agrupaciones que se deno- minan socialistas en distintas ciudades. Decimos; manos a la obra. Preparemos una Conferencia de organizacionessindicar

les y políticas para luchar po r l a construcción d e u n partid o obrero independiente. Qu e esta conferencia clarifique las propuestas y elabore u n programa. Junt o a esto organi-

cemos:

V

"

un frente único de Juventudes po r el Socialismo;

tendencias sindicales independientes en todos los gremios.

El punto de partida y el punto de llegada es: para

terminar co n este gobierno anti-

obrero y con el golpe, construyamos el partido obrero. Para construir e! partido obrero

fijemos el eje de intervención política central de todos los obreros combativos, de los

obreros

ai peronismo gubernamental en todos los frentes.

El Congreso Naciona l de P O -"Fischer-Bufano"- envía u n saludo a todos los conn- pañeros presos y les prx)mete redoblar la lucha po r la causa po r la qu e la burguesía les ha ' quitado la libertad;

a la memoria de todos los compañeros caídos, nuestra lealtad con la revolución;

a los familiares e hijos de lo s asesinados po r el brera es lucha y es bandera^

clasistas y de los obreros socialistas: acabar co n el gobierno anti-obrero, derrotar

terror les ratificamos: la sangre o-

al conjunto de los trabajadores y de la juventud, les repetimos la divisa centenaria: '

"La emancipación

de los trabajadores-será obra de los trabajadores mismos".

14-12-75

documento político de base

El momento histórico que vive el paísse caracteriiapor los siguientes rasgos fundamentales:

una situación revolucionaria

1.- Las huelgas de junio y julio han cread") una nueva situación política; a} se ha roto de un modo definitivo el equili-

brio entre las clases ñn el qu e se sustenta- ba el gobierno peronista; b) como un as-

pecto

desencadenado una brutal pauperización de todas las capas de trabajadores y una crisis en la producción económica; c) se ha iniciado un movimiento de huelgas po- líticas po r parte del proletariado, alenta- do por la crisis gubernamental, y un nueve ascenso de las capas trabajadoras n o obre- ras. Estos tres elementos tipifican la for- mación de un a situación revolucionaria en el país. Esto significa,en síntesis,que [a^dej- composición del gobierno, así-comcudel conjunto de sus relaciones políticas, pro- vixada por una acción histórica de las ma- sas, .plantea al conjunt o de las clases socia- les un a crisi s d e pode r de l Estad o burgués.

y consecuencia de l o anterior se ha

2. - La emergencia de esta crisis revolu- cionaria ha sido el resultado de un proce- so de cierta data. Su origen se ubica de un modo general, en el "cordobazo" y las huelgas políticas qu e determinaron la caí- da de Ongani'a y la quiebra de los gobier- nos de la dictadura militar . Debid o a que en diversas oportunidades hemos reconsi- derado los análisis sobre el "cordobazo", creemos necesario ratificar eTPe'ste docu- mento la posición deque la situación crea' da a partir de entonces fue de caracterís- ticas revolucionarias. Es que enej^erísjdo 1969-73 se plantearon los tres elementos def initorios: crisis en el régimen d e domina- ción de la burguesía, agravamiento de la penuria de las masas, comiehzó'cre una_ac.- ción histórica independiente del proleta-

riado

esta situación era lento —en relación a o-

Ha y qu e agregar qu e e! desarrollo de

tras experiencias internacionales (Rusia 1917, España 1930-36, Bolivia 1970-71}- por la ausencia de una coyuntura catastró- fica especial y por la débil implantación de una vanguardia revolucionaria concien- te. Esta caracterización nos permitió hacer una definición política correcta del ascen- so del gobierno peronista, así como trazar la perspectiva de su disgregación. Desde el punto de vista de las relacio- nes de fuerza entre las clases, el ascenso del peronismo al gobierno fue una solu- ción de compromiso negociada por ta bur- guesía industrial reformista (Gelbardl, en - tre el imperialismo, obligado a admitir u- na democratización polftica del país, y un proletariado llevado a aceptar un recam- bio burgués debido a sus ilusiones políti- cas en el nacionalismo, que aunque esta- ban en crisis por 18 años de traiciones, fueron reanimadas ante la perspectiva del retorno al gobierno. Esta salida de com- promiso permitía al imperialismo modifi- car la situación revolucionaria, al lograr u- na alternativa gubernamental antiobrera a la crisis abierta en el Estado burgués. ,La función adjudicada por los explotadores nacionales y extranjeros al peronismo era desviar el ascenso de los trabajadores, des- gastar a las masas, para poder pretender más adelante una solución de fuerza im - posible en ese momento. Tod o esto nos indica que el retomo_del_^erwi¡sm bierno n o repFésentaba^una^olución orgá- nica de la burguesía —es decir, una solu- ción capaz de asegurar una etapa más o- menos prolongada de colaboración "pací- fica" de clases—.sÍ.np_un_recursq_po!rticp con vistas a la imposic¡ón_u.lterÍor de una jalida contrarrevolucionaria abieria. El ti - po dé relaciones políticas que había signi- ficado históricamente el peronismo -am-

plia organización de los sindicatos obreros

V su control sobre ellos, inmensas conce-

siones sociales, resistencia a ia penetra- ción norteamericana— estaba en contradic-

ción con la realidad política desarrollada en los últimos 2 0 años. Como dijimos co- rrectamente en marzo de 1973, se trataba

de

"una

salida de crisis de la

burguesía"

bajo el patrocinio del imperialismo mun- dial. El gobierno peronista no era un sim- ple gobierno de fachada para desviar a los

trabajadores (como lo son los "frentes po- pulares" agrupan sólo a la "sombra de la burguesía"): sino que estaba sostenido por un frente único de los explotadores,

en un acuerdo de tipo parlamentario y con

las fuerzas armadas. Po r esto, el ascenso del peronismo significó una resolución

transitoria de la crisis política inaugurada por el "cordobazo", determinando u n pa -

so atrás en la situación revolucionaria. La

definición de la suba del gobierno peronis-

ta com o un a "victoria de los trabajado-

res", considerando unilateralmentella mo - dificación democrática producida en el ré- gimen político burgués, omitía el hecho e- sencial de que los explotadores habían en- contrado un medio político de superación —por transitorio que fuera— de su crisis política fundamental. La experiencia no a- gotada del nacionalismo burgués permitió una salida de disipación transitoria de la crisis revolucionaria.

El gobierno peronista fue, entonces, el

resultado de un nuevo equilibrio de fuer-

za entre las clases, en relación a la dicta-

dura militar. Sus elementos eran: a) las í- lusiones de las masas que le daban un re- curso plebiscitario frente a las presiones del imperialismo y de la vanguardia obre-

sostén electoral; b) el

sistema de alianzas de tipo parlamentario entre los partidos burgueses y el stalinis- mo, y con los mandos militares, y la buro- cracia sindica!, que conformaron el gran acuerdo nacional; c) el compromiso entre

el imperialismo y la burguesía nacional, a-

ra,

u n abrumador

sí como entre los distintos sectores bur- gueses, concretado en las "actas de com-

promiso", favorecido po r una coyuntur a

de expansión de las exportaciones agrope-

cuarias. Estos tres elementos eran tres elemen-

tos de crisis por las siguientes razones. En primer lugar, el gobierno peronista debía necesariamente chocar co n las ilusiones de los trabajadores, es decir, imposibilidad de recrear las relaciones entre el imperia- lismo, la burguesía y el proletariado impe- rantes en 1945-55, esto porque la bur-

ha pasado a girar por en-

guesía argentina

tero en la órbita norteamericana y porque e! proletariado ha ido conquistando una creciente autonomía de movilización po- lítica. E n segundo lugar, el llamado "a- cuerdo nacional" n o podía asegurar u n re- gimen de democracia parlamentaria, por lo mismo que era incapaz de una política reformista de cierto alcance. En tercer lu- gar, e\'"acuerdo de caballeros"con el im- peMalismo estaba en contradicción con la tendencia de éste a la dominación ilimita- da, en las condiciones especiales de agra- vamiento de la crisis económica mundial. Si hacemos un balance de conjunto de to- da esta caracterización, podemos decir que nos encontrábamos en una situación de paréntesis entre una situación revolu- cionaria y una inevitable crisis que la re- plantearía en una escala mucho más eleva- da.

Los hechos ratificaron de un modo a- plastante todo este análisis de nuestra or- ganización. E n el lapso de dos años, el país se ha visto llevado a cambiar cuatro veces de presidente, y la situación del régimen político del GA N pasó de los primeros "excesos" democráticos bajo el camporis- mo a la burtal reacción terrorista de! lo- pezreguismo, para concluir con el hundi- miento de éste como resultado de las huel- gas generales de hace do s meses. E n el pe- ríodo transcurrido el peronismo conoció tres fracasos: -lai mposibi I idad_de_u n_go-

"bíérn o deTnocrático (Cámpora), la irnposi- bilidad_ dejjn_qobierno bonapartista (Pe " róíi) y la imposibilidad de un gobierno di "reacción.política {López Rega) t;qs.alc.an- ees de la crisis actual, entonces, corngro- _mete n a fondo al Estado.burgués.

3.-., Las , huelgas^.de junio_y_juüa_hjin destruido po r completo las bases de-equi- Jibrio del gobierno peronista abrÍendo_un

de crisis revolucrona.ia. El cho-

que de las ilusiones de las masas respecto

período

al peronismo se expresó en dos grandes movimientos de lucha: la movilización de

la juventud hasta mediados de 1974, y las huelgas obreras contra el congelamiento salarial establecidos por el "pacto social".' Estos conflictos condujeron a la ruptura de ia juventud peronista con Perón y al crecimiento de las direcciones sindicales de carácter independiente. La tendencia hacia ia huelga general se fue esbozando en distintas etapas. Primero, la ola de huel- gas qu e culmina n co n la intervenció n d e Perón, el 12dejjniod e 1974. Estas huel- gas, aunque tienen un carácter disperso y circunscripto a ciertos sectores, constitu- yen la expresión de un movimiento gene-

ral

Segundo, la huelga del SMAT A Córdoba en julio-agosto de 1974, que crea una si- tuación de huelga general en la ciudad. Tercero, la recuperación de luchas salaria- les de principio s d e 197 5 y la extraordina - ria huelga general de Vill a Constitución, que da lugar a un importante movimiento de solidaridad a nivel nacional, en el mar- co de la discusión de las paritarias. Hasta la crisis del 12 de junio de 1974 el movi- miento huelguístico tiene un alcance po- lítico mu y limitado, pues va contra el "pacto social" pero concentrándose e n un enfrentamiento antipatronal. Pero a par- tir de esta fecha va cobrando fisonomía anti-gubernamental, desde el momento en que Perón decide plantearlo abiertamente en este terreno, por su indudable proyec- ción política, conducta que profundiza el lopezreguismo en oportunidad de la huel-

del SMAT A y, definitivamente, en Vi -

y

provocan

un a crisis gubernamental,

ga

lla Constitución.

La evolución del sistema político par- lamentario del GAN , por su lado, va mos- trando desde el comienzo mismo, su inca- pacidad para asegurar un régimen de coia- ' boración de clases. En menos de 6 0 días el camporismo revela su importancia para contener mediante exhortaciones demo- cráticas al movimiento de reivindicaciones obreras y de depuración de ciertas áreas del Estado. La burocracia sindical y la de- recha del peronismo encabezan un movi- miento de reacción polftica debido a que ven amenazadas directamente sus posicio- nes. La burocracia sindical no respalda al

reformismo camporista, porque la debili-

dad de este frente a las masas

crear una situación de desborde en la re- gimentación de los sindicatos, y porque el gobierno se apoya en sectores pequeño- burgueses del peronismo enfrentados a la burocracia de los sindicatos.

amenaza

El parlamento pasa a segundo plano co- mo arbitro de la situación política y el conjunto de la burguesía entiende obliga- do el retorno de Perón al país y a la pre- sidencia. La vuelta de Perónjuega como

un factor de contención política de los trabajadores y posibilita un nuevo reajuste dentro del Estado, para evitar la reapertu-

ra de una situación revolucionaria. El ré-

gimen de acuerdo parlamentario da , de esta manera, un paso atrás, un paso hacia el bonapartismo, es .decir hacia un ré- gimen de arbitraje por encima de la representación política general de la bur- guesía, por encima del GAN , y buscando basarse en mayor medida en el aparato burocrático de los sindicatos. Perón, sin embargo, e» una expresión de relaciones ya perimidas entre los explotadores y la clase obrera. N o puede jugar u n papel de arbitro mediante el cercenamiento de la influencia polftica descontrolada de los a- gentes imperialistas y ta oligarquía, como en 1945. Ahora tiene que recostarse en

éstos para hacerle pagar los platos de la cri-

sis de la burguesía industria! al proletaria-

do. Para reconstituir una polftica de cola- boración de clases -fuertemente represi- va— debe golpear al proletariado y abrir una etapa de reflujo de las luchas obreras. Perón no logra esto de ninguna manera, en

el mismo momento en que se reaviva la

presión imperialista. El gobierno'de Peróti resulta, entonces, un gobierno de oscila- ción entre el presión del ascenso obrero y democrático, y la de la reacción polftica

y del imperialismo. Libera los precios y

los vuelve a congelar, apoya la ley agraria de Gelbard pero no la hace aprobar por el Parlamento. Perón se ve obligado a dejar

hacer al ala terrorista, al mismo tiempo que trata de conciliar con la izquierda pe- ronista y los partidos parlamentarios (blo- que de los 8). Expresión de esta situación

es su connivencia co n el "navarrazo" y su

esfuerzo simultáneo por conservar a la ju-

es

un Bonaparte sin bonapartismo, es decir una caricatura de su régimen de 1945-55. La crisis de estos métodos gubernamenta- les se pone en evidencia el 12 de-junio_de iQ7A cuando tiene que amenazar con su renuncia, y denunciar simultáneamente -tanto a las huelgas obreras cbntca.ei_^^c^ fo soc/s/"como a la presión imperialista, E! bonapartismo imposible de Perón concluye con el copamiento del gobierr.o por parte de la camarilla lopezreguista, luego de una lucha poir'tíca de do s meses que sigue a su muerte. El ascenso de esta camarilla derechista se explica por la nece- sidad del conjunto de la burguesía de ejer- cer una máxima presión represiva contra la vanguardia obrera y la juventud, y supe- rar el fracaso de los intentos "pacíficos" precedentes. El gobierno lopezreguista es un avance en la disgregación del sistema de alianzas del GA N aunque su función es salvarlo de un ascenso obrero y de la crisis del "pacto social". Es también u n paso a- delante en el proceso de disgregación del peronismo aunque se proponga justamen- te evitar su división mediante su discipli- namiento por arriba; el Partido Justicialis- ta quedó reducido a Lastiri y los interven- tores de distrito. Implica también un giro claro hacia los reclamos del imperialismo norteamericano, (salida de Gelbard del ga- binete), pero continúa obligado a respetar los acuerdos establecidos co n los sindica- tos (legislación laboral, ajuste salarial), porque necesita imprescindiblemente la a- lianza con la burocracia. Esta alianza bus- ca llenar el vacío que deja la crisis del a- cuerdo parlamentario y del justicialismo,y es la base del gobierno lopezreguista. Cuan- do se rompa, por el plan Rodrigo y la re- acción obrera, este gobierno se vendrá a- bajo. De esta manera, el antagonismo cada vez más profundo entre el gobierno bur- gués y el proletariado, así como la presión imperialista, conducen del gobierno de "ancfia base", del gobierno del "80 por ciento de! electorado", a! gobierno exclu sivo de una camarilla que busca formar u- na estructura semi-honapartista co n la bu- rocracia sindical y con las fuerzas arma- das, pero que fracasará en su vertebración. La camarilla derechista inicia un proceso

ventud peronista bajo su control

Pexón

20

de fascistización en sectores del aparato peronista y del aparato del Estado. L a caí- da del gobierno de la camarilla se va a pro- ducir por la misma causa qu e la de sus pre- decesores, por la incapacidad para derro- tar efectivamente el ascenso obrero. Pero su derrumbe implica una etapa final en la descomposición del gobierno peronista y del "gran acuerdo nacional". L a jornada del 27 de junio es una jornada de lucha ac- tiva del proletariado contra una camarilla completamente aislada, esto po r la neu- tralidad obligada de todos los componen- tes burgueses del GA N (fuerzas armadas, partidos, iglesia). Un aspecto final de la ruptura de las ba-

ses de equilibri o de l gobiern o peronist a es la crisis de las relaciones entre el imperia-

lismo y la burguesía nacional, co n la con-

secuente división de ésta. El compromiso establecido al comienzo del gobierno pero- nista tenía, para el imperialismo, la finali- dad de limitar la inevitable política de na- cionalizaciones, así como la necesidad de no comprometer sus operativos contra Chile, Para la burguesía, la finalidad del a-

cuerdo era evitar el boicot financiero in- ternaciona l a sus planteo s reformista s (a- perturadel comercio exterior, intervencio- nismo estatal) Este compromiso condujo a la unión de todas las entidades empresa- rías de la industria bajo la dirección gelbar- drana. El margen de maniobra del equipo de Gelbard duró aproximadamente e) tiem- po que el gran crecimiento de las exporta- ciones agropecuarias, a precios mu y altos, que determinaron un elevado superávit del comercio exterior —con el que contaba para cumplir con los objetivos del "Plan Trienal" (7 por ciento de crecimiento a- nual}. Co n el deterioro de esta situación, por el cierre del Mercado Común Europeo

y el alza del precio del petróleo, las presio- nes del imperialismo se acentúan, a través de sus agentes internos, paralelamente a las de la oligarquía ganadera. Comienza a formarse un fenomenal mercado negro, con la consiguiente evasión de impuestos,

V se agudiza la salida de capitales al exte-

rior. El conjunto de la burguesía comien- za a reclamar una modificación del "Pacto social" para liberalizar los precios, fomen- tar la desocupación, reducir los salarios y

quebrar la organización sindical en las fá- bricas. El reformismo gelbardiano se aggta

en las ventas al mercado cubano y en_algu-

nos contactos co n los países d e Europa 0- riental. La salida de Gelbard del.gabinete marca el deterioro de l acuerdo co n el im - perialismo y la crisis del ''pacto sociaT''. Gómez Morales constituye un intento de abandonar el "pacto social" (al que, por razones opuestas, se oponen tanto la Lur- guesír como el proletariado) sin ir a un choque abierto con los trabajadores. Por iso acuerdan en volver a las paritarias, de modo que - a cambio de un aumento sala- rial limitado— se devuelva el margen de li - bertad a! empresariado en el mercado in- terno y se permita al gobierno resolver la crisis del comercio exterior por medio de devaluaciones. Como expresión de esta

creciente presión imperialista y del retroce-

so de los planes reformistas del "Plan Trie-

nal", grupos empresariales enteros aban- donan la CG E para quebrar al grupo gel- bardiano y favorecer una nueva etapa de ingerencia imperialista.

4,- E l pla n Rodrig o y las huelga s de ju -

nio y julio liquidan el equilibrio entre el imperialismo y las masas, que era la base general del gobierno peronista, es decir, de un gobierno representante de la l.urgue- sía industrial reformista. L a huelga gene-

ral es el resultado de ia contradicción en- tre el extremo sometimiento del capitalis- mo Raciónala! imperialismo —en condicio- nes de aguda crisis económica internacio-

la alta evolución política de las ma-

nal— y

sas e n la defensa d e sus conquista s y con - diciones de existencia. Elobjetivo-deLpXan

Rodrigo - plan típicamente semi^colqriial-

es quebrar todas las estructurasjiefensjvas

de los trabajadores para" abaratar la' pro- ducción nacional, como manera_de_salvar

al máximo la cuota de la burguesía argen-

tina en el mercado mundial en retroceso,

y para pagar puntualmente a los acreedq-

la ca '

marilla lopezreguista de marchar hacia un enfrentamiento con los sindicatos es una

expresión de la crisis total de las relaciones de equilibrio entre el imperialismo y las

masas,

bierno peronista.

-res internacionales.

L a decisión

de

qu e formaron el cimient o del go-

Las huelgas de junio y julio constituyen el grado más alto de movilización política de los trabajadores en toda su historia. Se diferencian del "cordobazo" porque tie- nen como sector protagonice, y en cierto momento decisivo, al proletariado del Gran Buenos Aires, y porque se opone, no 3 utia dictadura de militares, sino al movi- miento popular por excelencia de la bur- guesía. Ei rasgo más importante de ia huelga general es el grado de movüizacio'n inde- pendient e qu e manifiesta n las masas en re- • lación a la burocracia sindical. Los sindi- catos muestran la mayor parálisis de toda su historia. En los tres centros principales (Córdoba, Santa Fe y Bs, As,) la iniciativa partió masivamente de las internas antil;u- rocráticas o que, en el curso de esta lucha, se veían obligadas a pasar por encima de la burocracia. Otro aspecto fundamental lo constituye la conciencia política ne los trat)aiadores en comhate, que reclaman la destrucción de la camarilla derechista, dando una expresión precisa y concreta a la aspiración de ruptura de todo tipo de atadura de los sindicatos con el Estado. La huelga general abre la etapa de quiebra del régimen de gobierno jasado en el a- cuerdo de tipo semi-bonapartista entre la camarilla de derecha y la burocracia sindi- cal peronista, abriendo una !;recha colosal en el aparato represivo y en la dependen- cia de los sindicatos respecto al Estado.

5 - Ladebacledel gobierno peronista-lo- pezreguista, como resultado de la huelga general significa la derrota de la última vía de salvación del Gran Acuerdo Nacional provocada por la movilización más extre- ma del proletariado, si se exceptúa la insu- rrección armada. Se plantea, entonces, el comienzo de un proceso de abierta riemo- lición del gobierno peronista, forma con- creta de la crisis de poder del Estado bur- gués. Repasemos: el ascenso del gobierno peronista fue un recurso instrumentado por los explotadores para prevenir un es- tallido revolucionario; el gobierno de la

camarilla lopezreguista fue, a su vez, el in- tento más profundo c\-: ataque contra la

vanguardia

tiva polftica, bajo u n acuerdo semi-^ona-

obrera psr^ salvar esta alterna-

partista co n la burocracia sindical. La de- rrota del lopezreguismo a manos de la

huelga general, al entrañar la crisis general de! gobierno peronista y del GAN , replan- tea en forma agravada toda la crisis del Es- tado burgués, incluida la de sus agentes en

específica de l lo-

pezreguismo resume la crisis general del

Estado burgués frente a! ascenso revolu- cionario de los trabajadores. La demolición del gobierno peronista

significa, en esencia lo siguiente: a) n o pue-

de gobernar de u n modo

la huelga genera! quebró la base plebiscita- ria de la elección de setiembre de 1973 ; b) tiene que dividirse obligatoriamente porque ya es definitivamente incapaz ue asegurar el control organizado del proleta-

riado; c) pierde el sometimiento de los sin-

los sindicatos. L a crisis

exclusivo porque

do para evitar la división que produciría u- na solidaridad política directa co n el go- bierno en crisis. L a unidad militar es un factor fundamental de contención de la actual crisis política, lo que ha permitido abrir todo un juego de negociaciones, cho- ques y arreglos, es decir evitando un esta- llido explosivo. La preocupación por la conservación de la unidad militar es el principal cuidado del imperialismo y la burguesía. L a llama- da polftica de "institucionalnación" salvó

a las fuerzas armadas de una crisis funda-

mental, logrando disipar las consecuencias de la debacle de la^lictadura militar.

Los comandantes generales ha n servido escrupulosamente a esta polftica d e uni-

dad militar, que refleja ta alta conciencia de los altos mandos sobre la condición de

dicatos, co n la

consecuente división polí-

reaseguro de las fuerzas armadas ante ta

ca -

tica de la burocracia sindical; d) se pone

lidad revolucionaria de la crisis nacional.

Es

fin —por todo l o dicho— a su

polftica relativa frente a las fuerzas arma- das. L a burguesía está obligada a demoler el gobierno exclusivo del peronismo y su control más o menos absoluto del aparato

autonomía

estatal (excluidas las fuerzas armadasl, de-

bido

a qu e este control está en contradic-

ción

co n la capacidad real del peronismo

para contener a las masas.

Salvo los sectores que siguen más o me- nos ciegamente al lopezreguismo, el con- junto de la dirección peronista ya ha arri- bado a la conclusión de que no puede oro- ponerse un gobierno monolítico. Pero en su trabajo de liquidación del verticaüsmo extremo, los dirigentes peronistas no co- nocen hasta qué punto están abriendo ia brecha de un estallido general dentro del peronismo, de su disgregación, y de la pa- ralela formación de una dirección de tipo independiente en gran parte del movimien- to sindical.

6.- U n rasgo esencia l d e l a crisi s revolu -

cionaria abierta co n las huelgas de junio y julio es que no han afectado la unidad de

las fuerzas armadas, aspecto

desmantelamiento de ! Estado burgués. La real significación d e la crisis ocurrida á raíz del nombramiento del coronel Damas- co como Ministro del Interior, es que los altos mandos se jugaron el todo por el to -

mayor e n el

así como Carcagno jugó al "tercermundis-

r7io"y al coqueteo con la JP que imponían

las circunstancias políticas,con e l pleno res-

paldo del Estado Mayor General qu e luego avalaría la postura antisubversiva a todo trapo de Videla, En su momento, López Aufranc, notorio golpista de derecha, pro- testó po r la destitución de Carcagno po r Perón, haciendo el eje en la necesidad de la ninguna interferencia del poder guber- namental en la fuerza armada.

La unidad del alto mando militar se ha podido mantener en razón de que aún no han desarrollado toda su explosividad los factores objetivos y subjetivos de la crisis revolucionaria. Co n el apoyo del capital internacional, la burguesía ha logrado evi- tar que una inflación del 35 0 po r ciento provoque una parálisis del aparato produc- tivo, o una miseria generalizada. D e otro lado, la construcción del partido obrero se halla en una etapa incipiente, debido a la extrema debilidad y a los errores tácticos (en 1971-72) de la vanguardia revolucio*. naria.

Este conjunto de factores alarga el rit- mo de desarrollo de la situación revolucio- naria, en relación a experiencias como las de Portugal. Pero existe una considerable abreviación e n relación al "cordobazo":

entonces, la dictadura militar sobrevivió cuatro años más.

Existen honestos y magníficos militan-

tes d e otros partidos que , si n refutarnos, rechazan nuestra caracterización de la si- tuación como revolucionaria: ia razón de

ello es qu e observan, empíricamente,

ritmo considerablemente más lento y me- nos explosivo, en relación al desarrollo re- volucionario en jtros países. Es nuestro deber recoger esta genuina inquietud, qu e tiene el mérito de recalcar la necesidad de todo un trabaja > de preparación y de frenar ios perjuicios de "exagerar" las cosas de l ultraizquierdismo. r^uesira caracterización completa n o puede omitir la situación mi - litar. Pero negar lisa y llanamente el carácter de ia crisis, con el argumento de la unidad militar, es soslayar este hecho central: to - da la lucha de clases gira alrededor de la cuestión de l poder. L a posibilidad de una disgregación de la unidad del cuerpo de o- ficiales e, incluso, de las fuerzas armadas, está directamente determinada po r la cali- dad de la intervención del proletariado pa- ra terminar co n este gobierno antiobrero. Para los militares, este gobierno sigue sien- do una fachada indispensable para evitar una confrontación directa co n los trabaja- dore.s. EL^glcance de la crisis y derrumbe del gobierno peronista es que lleva a su fa - se final la crisis revolucionaria.

su

qu e trat a

Durguesía a la demolición del gobierno pe- ronista se desprende del conjunto de la re- lación de fuerzas entre las clases derivadas de la huelga general.

7.-

E l

rumb o

d e imprimi r l a

E n los últimos meses se ha formado una

coalición de hecho entre los mandos mili- tares, el peronismo "verticalista" (Roble- do, Miguel) y los radicales, en la que los "antiverticalistas"\uBf^zn como alternativa al verticaüsmo oficialista. Su objetivo po • Iftico es montar u n gobierno de "apertu* ra", y eventualmente de coalición, para a- traerse a la pequeño-burguesfa y a los sec- tores obreros ma's conservadores, y aislar

detesta manera al proletariado combativo. Pero la debilidad de este gobierno frente a las masas, así como la necesidad de ejer- cer la máxima contrapresión represiva so- bre los trabajadores en lucha, colocan a las fuerzas armadas como los verdaderos

arbitros de est.'' alternativa. El í;obierTio_de_^ajqerTL/faIlíi_í:QalicJón trata de.sustituir la función del golpe con- trarrevolucionario, dentro del marco_cons- tituciona!, como alternativa para evitar los riesgos de "ese extremo^ Perb^coíptltüye lamt-íién u n paso directo hacia_el_góípé",

desde qu e su orÍer:i£Ción,es_^combatir a las masas mediante un a mayor intervención "

rnilitáj"" Los intentos de montar y asegurar u n gobierno de "apertura" y, en definitiva, de "unión nacional", co n los principales partidos, las FFA A (y en ciertos extremos, con el stalinismo) chocan con contradic- ciones mu y profundas. La primera es el obstáculo qu e representa la alianza en cri- sis entre el lopezreguismo y el "verticalis- mo", y cuya quiebra puede entrañar un colosal vacío de la burocracia dentro de los sindicatos. La segunda es la contradic- ción entre ios partidos interesados en re- solver la crisis en el plano constitucional,

y la presión de los sectores golpistas de las fuerzas armadas. Los gobiernos de "apertura" o coalición

oponen al golpe pero tratando de tomar

se

a

el

que reclama u n "gobierno fuerte" — sin el cual, dice n o se llegaría ál 77 — hasta Balbín qu e insiste en golpeara la "guerri- lla fabril", pasando po r el alto mando de

Videla que está po r imponer el control mi - litar de los principales resortes políti- cos de l gobierno, todos adjudican a estas "aperturas" la función de desgastar, con- tener, el ascenso revolucionario, mediante una intensa contrapresión represiva y me-

su cargo la tarea de desgastar, contener,

ascenso revolucionario. Desde Calabró,

diante

un a división política

dentro de las

masas;

esto último la obliga

a un cierto ti -

po de

concesiones políticas dirigidas a a-

traer a las direcciones pequeño-burguesas

Universidad) y a las direcciones

sindicales (Calabró).

(CTERA ,

8.- La s maniobra s política s destinadas

a neutralizar al lopezreguismo y recompo-

ner u n acuerdo nacional, indican que !a burguesía sigue operando en el cuadro de

retroceso creado po r la huelga general, es

decir que la iniciativa es de las masas.

contrapresión posterior a las huelgas ha

L a

fracasado: las masas han podido evitar los despidos masivos y recomenzó una ola de

huelgas por el aumento salaria!. Las elec- ciones universitarias y las movilizsciones de secundarios han revelado un nuevo as- censo de la juventud.

lo s

f-n estas condicione s d e iniciativ a d e

explotados y de unión del proletariado con los otros sectores de trabajadores, un

golpe militar sólo podría estar dictado por ia desesperación, pero no parece haber tal cosa en las fuerzas armadas. Es por esto que el golpe militar, plantea- do objetivamente por la crisis del proceso

de mayo de 1973, se en-

cuentra en uní) etapa de gran preparación, pero no inmi-icntc; es necesario aún une más acentu<'•Ij oolarización de las clases

en pugna.

Es indudable que este proceso está en desarrollo, como lo revelan los pronuncia- mientos de militares retirados, de repre- sentantes del gran capital "comprados" \/, por sobre todo, la campaña "antisubversi- va", que no es otra cosa que e! ensayo ge- neral de un copamiento de ciudades y cen-

tro s d e trabajo . L;í fracc[ón_golpista.qEj3g ,

sin

iniciado el 25

embargo,

aüotar_todayi'2_las ex_^cta_ti-

vas políticas en un recambio "constitu- c«3/7a/Ilque_existen eñtreJos exploia_dores, (lue evite-losriesgos-de un choque_aanad.p .cojiJas_niasas

U n golpe militarque emerja del desarro-

llo de esta crisis no tendrá el carácter de la /'libertadora"_ ni delonganiaio : setratará de un golpede liquidación de todo^írégi- men dejibertades democráticas y de i lega- lización del movimiento obrero, con méto- dos de guerra civil. Se diferenciará d'ei'pi- nochetazó'porja ausencia de ún7o I fTái- 6QI_ directó^e . organizaciones. hisTóTícas d_el proletariado en las que éste tiene de- positadas su confianza (PC, PS); el proleta- riado argentino no podrá ser paralizado

. desde.adentro (esto, en la medida del des- crédito creciente de ia burocracia y de la nula influencia stalinista) y en el caso de derrota, su desmoralización (factor funda- mental) tendrá un carácter limitado, por- que no será e( producto de una capitula- ción sin combate. La agitación antigolpista tiene que ser una agitación antigubernamental, porque es bajo la cobertura del gobierno oficial —más aún po r lo extraordinario de su cri- sis- que el golpe se prepara. La eventuali- dad de un choque entre los elementos_gpl- pistas y \os "democráticos" de la burgue- sía, en cuyo casocombatiremos en el cam- pó de los segundos para aplastar físicamen- te a los primeros,-.no nos debe hacer^olvl- dar ni por un momento,-la alianza.quelTe- nen ho y para enfrentar a la clase obrera. Tod a ,1a burguesía , "democrática" est á res - paldando la actual militarización de l Eista-

balance de la huelga genera programa, sindicatos, soviets y partido

9.- L a huelga general ha mostrado , defi -

nitivamente, el total agotamiento de! mo- vimiento nacionalista y su tendencia a de- venir cada vez más en un simple instrumen- to del capital financiero. Las perspectivas que surgen de esto son muy claras y ratifi- can el program.a de la IV Internacional: la independencia completa del país, así como la resolución cabal de sus tareas democrá-

ticas incumplidas competen por entero a la revolución proletaria. Los intentos in- termedios del tipo que propugna el parti- do Auténtico -un a revolución "nacionai"

24

dirigida por la pequeño burguesía y los restos burgueses del camporismo— o la

"democracia avanzad?" de l partido comu-

nista, están condenadas al

de los fracasos y a empantanar y desmora- lizara la clase obrera, abriendo así el cami- no a la contrarrevolución directa.

La crisis revolucionaria plantea abierta- mente como sus dos únicas y reales alter- nativas la contrarrevolución burguesa-im- perialista o el gobierno obrero, es decir la dictadura del proletariado. Las distintas combinaciones gubernamentales que se i-

más complet o

rán forjando como consecuencia de la cri-

forzar a! gobierne peronista a homologar

sis actual , deben ser caracterizadas

como

los conventos y a-sacar a López Rega del

intento de asfixia revolucionaria en el te-

gobierno (intervinieron directamente los

rreno democrático.

 

granaderos) co n el objetivo de lograr el le-

 

La situación concreta, sin embargo, no

vantamiento de la huelga, debido a que

es

aún de lucha inmediata por ei poder, es-

ella amenazaba dar paso a una situación

to porque no existe aún un partido diri- gente que reúna detrás suyo a la inmensa mayoría de ia población laboriosa. Nos en-

de doble poder, mediante —por ejemplo— un desarrollo masivo, de las coordinadoras interfabriles. Toda la dialéctica de los

contramos en una etapa oreparatoria en la lucha en la que la tarea central es la con- qui;ta de las masas, la construcción del partido. La descomposición del peronismo

combates de hace dos meses reside en lo siguiente: el proletariado, en defensa de sus conquistas, se coloca a la cabeza de los objetivos nacionales.y se ve obligado a

y

el ascenso revolucionario de los trabaja-

entrar en una oposición violenta con la

dores permitirán alcanzar este objetivo en un tiempo político muy corto, a condi- ción de actuar con un programa y una tác- tica adecuadas.

burguesía nacional, abriendo así la pers- pectiva de una situación de doble poder. Este desarrollo de la lucha de clases será todavía en mayor medida la pauta de los próximos conflictos.'

 

10.-

Las reivindicaciones qu e

motoriza -

La huelga general, además de obtener la

ron la huelga general expresaron el antago-

homologación de los converiios, qUeBrd el

nismo entre el carácter semicolonial del capitalismo argentino y las condiciones de existencia social y políticas conquistadas

intento de consolidar un régimen abierto^ de reacción política,'y"abrió^TTproceK) de demolició n de l gobiern o peronista. Es-

por los trabajadores. Expresión de ello fue

to significa éldésbioqueopolítico del prc^

el

contenido democrático y antiimperialis-

letariadoargehtiho' y lá~r.eunion_d_e_!.as_c,on-

ta

general indudable de las jornadas de

diciones para construi.r_su

junio y julio, lo que destaca más aún su característica específicamente anticapita- lista. Y es que las consignas d e democra- cia política -reconocimiento de conven-

ciones libremente pactadas, expulsión de la camarilla— enfrentaron al proletariado con- tra el régimen democrático-tHjrgués. y la oposición violenta contra el plan típica- mente semicolonial de Rodrigo opusieron

a la clase obrera contra el gobierno de la

burguesía nacional, en su forma popular:

el nacionalismo. Las reivindicaciones de- mocráticas y antiimperialistas no sólo no

llevaron al proletariado detrás de la bur- guesía, sino que lo condujeron al choque brutal con ella. La lección_program.ática

la huelga general es e'sta: sobre la base

de

de las reivindicaciones democráticas y_an- tiimperialistas el proletariado se orierjta a' su ruptura radical con todas las formas de subordinación a la burguesía. Surgen en este movimiento consignas transicionales,

consignas que plantean la cuestión del po- der y que corresponden al pasaje del régi- men capitalista al socialista.

El conjunto del gran capital tuvo que

Es por esta caracterización de conjunto que la huelga general debe ser caracteriza- da como una VICTORI A sin atenuantes del proletariado sobre la burguesía. Para aceptar la definición de "ficción de victo- ria" hubiera sido necesario qu e el levanta- miento de la huelga general hubiera dado paso, no a la apertura de la demolición del peronismo, sino a la reconstitución de la contención política de la clase obrera.

Claro que la camarilla no fue derritiada,

impuso la escala móvil de

salarios, así como no se logró el sanea- miento del aparato de represión, ni la ex- tensión revolucionaria de la lucha en so- viets. Por esto la burocracia sindical ha probado otra vez su condición de agente contrarrevolucionario. Pero la huelga ge- neral n o se desarrolló en función de las expectativas abiertas por la burocracia, sino con total independencia, con total desconfianza y en total oposición a ella. Entonces, decir que no se alcanzó todo lo apuntado, esto para negar la victoria, es colocarse en posición ultimatista ante las masas, que da n pasos seguros en el cami-

ni tampoco se

no revolucionario, y Quc- son las quo des- brozan el terreno de la construcción del partido obrero. La situación que emergió de.laíLbUPJsas es-de-jniciativa de-lasmasas-y-de r.£,trocesp burgués, Y esto.pudo_se' asi_porque_la5 huelgas constituyer.on una victoria políti- ca clara

11.- En el tiempo transcur'iflo «-lesde el levbntijmiento rie ta huekja genera!, se ha í-fjravado la cnsis economict., como conse- cuencia del agravamiento de toda ia cri- sis, y con ello la situación material de

qu e anunci a u n nuev o en -

tas masas, lo

frentamiento. La burguesía, por su la-

lo-, ministros de

do,

Economía que se sucedieron desde Ro- drigo, y particularmente Cafiero, ha ra- tificado que no tiene otro camino que hacerle pagar a la clase onrera los costos

a

través

de

todos

'Je u n abaratamiento de la producción ar- gentina para pelear su colocación en el mercado mundial. Los compromisos con

el FMI V la banca

un retroceso total a las "argentinizacio- nes" habidas o por haber (nacionalización '.le bancos, asuntos IT T y Siemens, estati- zación frigoríficos), y se prepara una legis- lación petrolera y de capitales extranjeros cjue facilitarla la ingerencia aún mayor del imperialismo norteamericano. El gobierno, se müntiene fiel a la esencia del plan Ro- drigo.

Todo esto significa que maduran las condiciones de un enfrentamiento general mucho mas profundo que el anterior. ¿Cuál será el eje que movilizará a las masas? A pesar de la ofensiva de desocupación y carestía de los dos últimos meses, toda- vía no se ha producido ningún avance ^ie- cisivo por parte de la burguesía. Es un he- cho significativo que la burguesía no se ha- ya atrevido a resolver despidos en las gran- ees fábricas (con excepción de FORD) , y que en las medianas los obreros hayan co- (nenzado a cuestionar la reducción transi-

mundial han llevado a

toria de la jornada de

nes del ministerio actual figura, sin embar- go, el incremento de ta tasa de desocupa- ción y la disminusión del salario real. Es todo un indicador del plan de pauperiza- ción que el ministerio de Economía haya

trabajo. En los pla-

n c pagará sin o a na'ti r cíe e-

noro próximo la retroactividar correspon- diente a ios

-:;firmailo nu c

12,- Es po r esto más necesarlO qu e nun CJ presentar un programa amniio, capaz

de

masas y, más aún, ayudar al D'Oletariado d colocar detrás suyo a la mmensa mbyo- nc de los explotaoos. Durante todo el ai^o, los vocco s do IÍI L-urguesíd re d smaron a la dase ourera una "moderación" en materia salanal, pues de lo contrari o —afirmaban- no podídn ga-

rantizar el pleno empleo. Ahora, el argu-

mento cambia el énfasis y la nueva versión

unifica r los próximos comí ates de las

es

que hay que aceptar la reducción

de la

jornad a de

trabajo

y

u n increment o

'Je la

desocupación, como única manera de re-

duci r la tasa de aumento de la carestía. Pe- ro en la realidad, ni el deterioro del sala- rio real reduce la desocupación, ni los de ; pidos o suspensiones reducen la infernal carestía. L o que ocurre es que aquí no han fallado tales o cuales esquemas de técnica económica, sino que la crónica descompo- sición capitalista semi-colonial se ha agra- cado considerablemente por la crisis mun- dial, comprometiendo el derecho mismo a

la existencia de los trabajadores.

La IV Internacional —siguiendo en esto

a la Internacional Comunista en sus prime-

ros congresos— ha planteado las consignas

de la "escala móvil de salarios" y

"escala móvil de horas de trabajo", como dos formulaciones de gran importancia contra el flagelo de la desocupación y la carestía, flagelos que amenazan a la clase obrera co n la decadencia moral y material. Estas consignas significan que: a)'7os con- tratos colectivos deben asegurar el aumen- to automático de los salarios, en correla- ción con el incremento de los precios de los artículos de consumo", b) "el trabajo disponible debe repartirse entre todos los obreros, y esta repartición debe determi- nar la duración de la semana de trabajo. El salario medio de cada obrero continúa

que con la antigua sema-

siendo el mismo na de trabajo".

de la

EI valor enorme de estas reivindicaciones es gue formula una salida a la ruina total que pretende imponer el capitalismo a la

lucha aislada, y ello refuerza lustaniente el reclamo de la más conipleta y masiva mo viíización sindical. Los sindicatos tienen tar-bién un a res-

ponsabilidad decisiva en el combate por la "escala móvil de horas de trabajo". Es Su deber dar una salida a la población o- brera ya desocupada,^dándole una parte proporcional del trabajo disponible, repar- tido con los sectores ocupados, "La 'posi- bilidad' o 'imposibilidad' de realizar las rei- vindicaciones es. en e.l caso actual, una

cuestión de relación de fuerzas que

puede ser resuelta sino por med'o de la lu- cha. Sobre la base de esta lucha, sea cuales fueren sus éxitos prácticos inmediatos,

no

clase- obrera. Por este rr.otK'O estas consig- nas so n insustituible s par a aofi r un a pers- oectiva a la resistencia de las masas, superar las luchas fabriles más o meno s aisladas, y unificar a la clase obrera en im solo comba- te La realización de estas rtivinclicaciones depende por entero oe ia fuerza combativa que sean capaces de poner en juego los irabaiadores. esto porou e SL¡ unic o obsta- cjio es el régimen capitalista que hay que quebrar, y no una supuesta imposibilidad económica "natu-al". En la lucha por estas reivindicaciones el sindicato ocupa un lugar fundamental, y debe ser un eje fundamental en nuestra agitación. Durante do s años la burocracia sindical aceptó un "pacto Social" que, me- diante la suspensión de las convenciones colectivas, buscó impedir el resarcimiento de 2 0 años de superexplotación y de feno- menal deterioro del salario real, ofrecien- do 3 cambio un reajuste de salarios en función de! costo de vida resuelto por la Gran Paritaria. Las luchas de dos años quebraron ese "pacto" nefasto y obliga- ron a convocar las pa'itarias. L a imposi- ción de los convenios colectivos significó un indudable aunque limitado paso de rup- tura de los sindicatos co n cl Estado, que se afirmó más co n la imposición de los con-

firmados. E n las paritarias la buro-

los obreros comprenderán mejor que todo la necesidad de liquidar la esclavitud capi- *

talista".

13.- E n las condiciones extremas de la

crisis industrial y de la carestía, el prole-

tariado necesita más que nunca, para sus luchas, de la organización de masas que son los sindicatos. Las huelgas de junio y

^^juNo - y los paros generales deT:¿7/6 y de l 8 Y í) de julio- son la mejor Jección con- tra los teóricos ultraizquierdistas que sos- tienen que los sindicatos han dejado de ser organizaciones'obrerasTésto'porTa virv culación de la burocraciá'al gobie'rño^peró-

nista, o que

bate debido al carácter conciliador de su dirección. Es la burocracia, no nosotros, quien teme a! reforzamiento de la capaci- dad de lucha de la organización sindical, como lo prueba su sabotaje a ia sindicali- zación, Le)OS de proponernos ur¡"desman- telamiento" del aparato sindical, co n el argumento de que sólo de este modo da- ríamos paso a verdaderas organizaciones obreras nuestro planteo es fortalecer y acrecentar la capacidad de acción de los actuales sindicatos, única vía de ligarnos a las grandes masas, crearnos posiciones _ dirigentes y luchar contra todo tipo de compromiso co n el Estado burgués. La deformación de los sindicatos argén-. tinos (en relación a la independencia obre- ra) es una de las variantes de la deforma- ción de los sindicatos de todo el mundo, sean reformistas, stalinistas, anarquistas o "independientes ".

n o son organizaciones de~c"om-

venios

cracia no impuso la cláusula del ajuste sa- larial que, e i muchos casos, ella misma ha- bía propuesto Hoy . argumentando la vi- gencia de los convenios de tranaio recién firmados, la burguesía y una parte de los burócratas se niegan a admitir el reajuste, a pesar de una inflación del 35Ü por cien- to anual. Debemos tomar abiertamente este asunto en primer plano: toda la situa- ción reclama la reapertura de los conve- nios para incluir el ajuste automático de

los salarios, la escala móvil. Entendemos que esta es la forma ccrect a de formular la reivindicación: es contradictorio con nuestros principios plantear ia exigencia en términos de una decisión estatal (aun- que apoyemos la lucha por tal exigencia), porque significa una forma de sometimien- to al arbitraje gubernamental. Es una falacia afirmar que en épocas de desocupación n o se puede reclamar el rea- juste salarial -esto sería válido para una

27

c( iinuicaiismo argentino se encuentra hoy en una etapa tanto más explosiva cuanto que se ha llegado a una brutal con- tradicción entre el aparato burocrático y su vinculación al peronismo y el carácter masivo (y de gran desarrollo a nivel fabril)

de la organización de los sindicatos y la crisis gubernamental. Es cierto que la de- molición del gobierno peronista no atenúa sino que agrava la tendencia a la concilia- ción de clases y sometimiento al Estado por parte de la burocracia sindical. Esta se desespera por conservar su parte de inge- rencia dentro del estado en el cuadro poli- tico del gobierno peronista. Además, laa- gudización de la lucha de clases compro- mente los privilegios de las capas burocrá- ticas en el manejo de los s i^dicatos, lo que la hace más conservadora. Si n embargo, el hecho fundamental es que la debacle gu- bernamental significa la quiebra de las re- laciones de la burocracia con el Estado burgués de los últimos 3 0 años. L a buro- cracia sindical ya no puede brindar ningu- na satisfacción a las masas mediante la uti- lización de su relación privilegiada con el Estado por intermedio del peronismo.

el peronismo y la burguesía re-

claman a la burocracia que se encargue de

A l

revés,

hacerle

pagar

la crisis a

los

obreros, y

qu e

ella misma reduzca sus prebendas. La

bu -

rocracia está obligada a "abrirse" de l ac-

tual gobierno y del peronismo y buscar restablecer su influencia política por otra vía. Esto es una fuente de grandes choques dentro de la burocracia, y explica la divi-

sión entre verticalistas (a quienes su alto compromiso con el aparato peronista los empuja a estrechar lazos con el gobierno de Isabel), antiverticalistas e intermedios

una au-

(Herreras) (quienes marchan hacia

tonomía política de la burocracia sindical en relación al aparato peronista).

La.burocracia,no_sólojTa_llevado ajex- tremo su_tendencia conciliadora corTla burgues/a,.y_ en. definitiva el.imper"taT¡smo,' .^.L"°:^'^®5-?^^-^" completa_cfisis e n relación á su capacidad de presión frente al Estado burgués; éste hecfib^tlene consecijerTcias"n- ralcutebles V definitivas sobre la estabili- dad de la burocracia sindical. Esto nos de- be llevar a acentuar como nunca la lucha por una nueva dirección, elegida de los

28

nuevos dirigentes que surgen al combate independiente. Es necesario un gran traba- jo preparatorio de frente único con todo el activismo y corrientes independientes, para poder plantear en el momento opor- tuno, e n los momentos críticos de máxima tensión, la elección concreta de una nueva dirección. Las jornadas de junio y julio demostra- ro n el pape l descomuna l jugado po r las comisiones internas y cuerpos de delega- dos, incluso las ligadas normalmente a la burocracia, én relación a la burocracia de los sindicatos. La movilización revolucio- naria de los obreros, incluidas las ocupa- ciones de fábrica, tuvo su centro funda- rrwntal en estos órganos fabriles, al punto de haber consolidado ciertas Coordinado- ras. Allí donde las C.l . y los C. de D. han roto con la manipulación de la burocracia de los sindicatos, se han transformado en organismos de doble poder en la fábrica (Abril , fábricas SMAT A Córdoba, fas C l de las Coordinadoras). Este es un o de los as- pectos más importantes de la situación re- volucionaria. Para impedir que puedan ser manipulados por la dirección oficial, así como para que se desarrollen aún más co- mo centros de movilización de las masas, es necesario plantear abiertamente una am- pliación de sus funciones y la modifica- ción de su comjjosición allí donde sea bu - rocrática. Esto es, incorporarla al movi- miento de interfabriles y dotarla de una dirección representativa y combativa elegi- da en asambleas. N o se trata de que lo pos- tulemos administrativamente, sino que lo impulsemos en los momentos fundamen- tales de la lucha. Como resumen del trabajo a emprender en los sindicatos, y en el desarrollo de las organizaciones de base que lo superen, es necesario plantear la consigna del "congre- so de bases", esto es del congreso de dele- gados sindicales de fábrica con mandato de asamblea. El gran resorte de intervención debe ser es'e; la realización de asambleas y su pronunciamiento. La lucha por una nueva dirección es la tarea principal en el movimiento sindical. Para realizar un trabajo tenaz y perseveran- te en esta dirección es absolutamente im - prescindible organizar fracciones del parti-

do (también con simpatizantes) en los sin-

dicatos. Sin esto, el famoso trabajo en los sindicatos es pura abstracción. Conviene a- clarar que no se trata de constituir agrupa- ciones, donde el trabajo partidario queda diluido o anulado, sino de organizar frac- ciones del partido que, como tales, (lo ha- gan abiertamente o no) intervengan en a- grupaciones, frentes, etc., proponiéndose siempre la extensión de la implantación partidaria. La lucha por una nueva dirección impli-

ca el trabajo por ta construcción de opo-

siciones sindicales unitarias, a partir de las

Coordinadoras. Sin la implantación de fracciones sindicales del partido, n o será -posible tomar cada aspiración~furidamen- tal de las masas, cada coyuntura crítica de

ta burocracia, para impulsar propuestas que

- obliguen a estructurar el frentejjnico com- bativo e independiente.

14.- La contradicción entre el gran de-

sarrollo de los sindicatos bajo el peronismo

y ta regimentación que sufren por medio

de una burocracia sindical extremadamen-

te vinculada el Estado burgués, se explica

por la función contradictoria del naciona- lismo burgués en los países atrasados; pa-

ra resistir al imperialismo y limitar su do-

minio descontrolado del país está obligado

a

apoyarse en la organización de las masas

y

a impulsar esta organización, y a movili-

zarlas preventivamente, o coquetear con e- llascuando se han desenvuelto por impulso propio. El objetivo de esto es extender y reforzar la dominación capitalista sobre el proletariado, lo que reclama la anulación de la independencia de sus organizaciones.

Es una tontería afirmar que los sindica- tos fueron organizados por el peronismo, loque significaría desconocer su rica histo- ria de setenta años. El peronismo tuvo que reconocer las conquistas históricas del mo- vimiento sindical, y apoyándose en esto buscar controlarlo. El peronismo inició u-

democrática en el país, po r refe-,

renda a la "década infame" que acababa de hundirse. En 1944-45 se inicia un pe- ríodo de ascenso de la clase obrera, fenó- meno que por otra parte es mundial, lo que explica las grandes concesiones que tuvo que aceptar Perón para darse una ba-

na etapa

se de apoyo en la clase, con vistas a su re-

gimentación. El peronismo pudo rectutar una buro-

cracia en el movimiento obrero, gracias a

las extraordinarias concesiones sociales que

brindó al proletariado v a

cial que le dio al aparato de los sindicatos

como factor de presión dentro del Estado. La burocracia justificó esta posición seña-

lando que lograba mediante ella más con- quistas sociales que en medio siglo de "iu- cfia de clases" y de "independencia obre-

ra". Y cuando

sindicatos —en razón de su extrema co- rrupción— se negaba a defender los recla- mos obreros ante el gobierno, se produ-

cían movimientos huelguísticos dirigidos

a pasar por encima de la burocracia y a- pelar directamente a Perón.

lo posición espe-

ta cúpula superior de los

El sindicalismo controlado por la buro- cracia peronista fue perdiendo esta posi- ción especial desde antes de 1955. L a "li- bertadora" y los gobiernos posteriores bus- caron destruir los sindicatos y, alternativa- mente, integrarlos al Estado cuando fraca-

saban. L a i legalización y los "planes Conin- tes" fueron innumerables, y el neo-inte- gracionismo fue aplicado, entre grandes crisis (¡huelga general de 1959!) por h in- capacidad de la burguesía para derrotar en

toda la línea al

cle del gobierno actual esta situación ha terminado definitivamente, y la burocracia ha perdido su principal punto de apoyo para controlar los sindicatos.

proletariado. Co n la deta-

La quiebra de las relaciones especiales

de la burocracia peronista con el Estado

fue acompañada

rrientes independientes en los sindicatos, en especial a partir del "cordobazo". Esa-

síque ho y se

organizaciones gremiales dos procesos que responden a un mismo fenómeno, la agudi- zación de la lucha de clases: la liquidación de la base histórica de la burocracia pero- nista y el surgimiento de una nueva direc- ción.

Por la crisis de sus relaciones con el Es- tado, por un lado^v-con •las-masas^.-póf el otro, la burocracia sindical ejtá_obi]gada_a replantearse toda su ubicación,pojj tica. Ya hay voces que plantean formar un partido exclusivamente sindical -tip o "laboris-

por el avance de las co-

han combinado dentro de las

29

ta"— capar de manjobrar entre distinios sectores de la burguesía, incluidos los mili- tares. Pero el mismo problema lo tienen ios sectores independientes: definir el mo- do de su intervención política, porque sin ésta, en un cuadro de descomposición ca- pitalista V de crisis revolucionaria, están condenados a la más miserable de las de- rrotas. Ante ios primeros amagues de autono-

mía o "comüsí/V/o'aí:^" oe la burocracia sin- dical, surgirán sin duca quienes la llamarán

a formar un partido obrero, depositando

cualquier tipo de ilus'ones en una indepen- dencia política impulsada por la burocra-

cia. Es

conocer su "Plan económico".e\T y el PC lo apoyaron abiertamente escondiendo su carácter "verticalista" y antiobrero. Ha y que combatir esa mistificación y abrir la rula para su total independencia orgánica

lo que ocurrió cuando la CG T hizo

y

política mediante una nueva dirección. Hay que propugnar la ruptura tataJ de

la

CG T y los sindicatos con el Estado y

con ef gobierno. L a expresión con«reta de este planteo de ruptura no puede perderse en el reclamo de retiro de los cargos minis- teriales y administrativos, sino que tiene que tener un carácter positivo de combate para las grandes masas. La consigna es:

"'"por un inmediato plan de lucha, discutido

y ejecutado por un congreso

CGT". Este planteo debe estar estrechamente unido a este otro: por una nueva dirección del movimiento obrero. El reclamo del plan de lucha debe servir para denunciar la pasividad de la burocracia y, en todo caso, la limitación colosal de sus giros autono- mistas. Para poder lograr ei plan de lucha, forma positiva de nuestra agitación, enten- demos necesario que se elija a una direc- ción dispuesta a llevar adelante el congre- so de bases. La lucha por estos dos planteos —que concentran la independización de los sindi- catos— exige un firme trabajo de frente ú- nico de los sectores independientes del Es- tado, bajo la forma de agrupaciones o co- mités interfabriles. Estos deberán postular incasablemente el llamado a congresos de bases y asambleas generales en los sindica- tos regionales, por un plan de lucha contra

de bases de la

la carestía y la desocupación. Toda esta combinación de tareas v con- signas dirigidas a reforzar la capacidad de lucha de los sindicatos e imponer su plena independencia, debe rematar en la consig- na de "construir e/partido obrero", como alternativa política para todos ios sectores independientes, y para el conjunto de la clase -cuyas organizaciones se encuentran ante una-gran crisis histórica, debido a la finalización del ciclo peronista. La condi- ción para que este planteo no se¿ aesvir- tuado en un sentido reformista, burocráti- co o stalinista depende del contenido con que sea presentado, es decir, del programa de combate cuya tarea es desarrollar.

y contr a

la desocupación ha enfrentado a la clase o- brera, como no podía ser de otro modo, con la totalidad de los problemas eco- nómicos del país, es decir, con los de- rivados de la explotación del gran ca- pital extranjero y nacional. En todos lados se ha hecfio sentir Pa necesidad de un plan económico general de la clase obrera, de un plan capaz de dar una res- puesta de conjunto a la situación de ruina que se abate sobre los trabajadores. La mis- ma dirección de !a CG T se vio ante la nece- sidad de referirse a un plan de este tipo, pero lo que propuso fue una nueva varian- te de "pacto social" encubierto con algu- nos slogans radicales en lo relativo a las na- cionalizaciones.

Entre Cafiero, ta burocracia y el stahnis- mo parece existir un acuerdo en que el go- bierno podría sacar al país de la crisis co n un programa de reactivación basado en ge- nerosos créditos a las empresas, y con un acuerdo de limitación de precios con las llamadas "300 empresas líderes" -que cu- bren el 60 por ciento de la producción in- dustrial. Pero esto no ha servido para nada —pues la tasa de desocupación pasó del 2 por ciento al 6 por ciento entre abril y a- gosto, y además tampoco duró más de un mes: bajo presión del FMI , el ministerio de Economía resolvió restringir su política crediticia, con el objeto -se dice - de re- ducir la emisión monetaria. Sin embargo, en plena crisis, se puede a- firmar que estamos en presencia de un ver-

1

5.- L a luch a contr a

l a carestí a

dadero boom üe beneficios capitalistas, a- lentados por el mismo gobierno: para fi-

nanciar el presupuesto el gobierno ha emi-

liJ o bonos que se ajustan de acuerdo a la

evolución de la cotización del dólar o üel índice oel costo Oe vida, y que han deter- minaoo colosales beneficios a sus propieta- rios. N o solo esto: ha estimulado ia infla- ción y el mercado negro de divisas. El punto de partida elemental para salir ue esta situación -miseri a trabajadora, su- perboneficios especulativos de los capita- listas— es el coiitro' obrero de la produc- ción y de las finanzas. El secreto comercial del capital debe ser abolido —única forma de reestructurar la economía en función de las masas, única forma de revelar el colosal latrocinio y despilfarro a que nos somete la explotación conjunta de la burguesía extranjera y nacional.

"Las primeras tareas del control obrero consisten en esclarecer cuáles son los ingre- sos y g§stos de la sociedad, comenzando por la empresa aislada; en determinar la verdadera parte del capitalista individual y de todos los explotadores en su conjunto en el ingreso nacional; en descubrir las combinaciones de trastienda y las estafas

de los bancos

te, ante toda la sociedad^ el despilfarro es-

pantoso de! trabajo humano

la anarquía capitalista y de la pura caza de beneficio".

El planteo de! control obrero arranca desde el estallido mismo del conflicto de fábrica, y se desprende lógicamente de la ocupación de la empresa: ¿por qué se des- pide o cierra? ¿qué hay de verdad en las supuestas pérdidas que alega la patronal ' ¿qué sectores capitalistas sacan ios benefi- cios de aquellos que van a la quiebra? _E_t control obrero de la empresa aislada debe ser un instrumento de agitación y denun:

cia para conducir al control obrero genera- lizado.

y trusts; en revelar, finalmen-

que resulta

de

"Si

una rama

de la industria

demuestra

estar

realmente

en la bancarrota,

nosotros

contestaremos:

nos

proponemos

expro-

piarlos.

Nosotros

dirigiremos

mejor

que us-

tedes".

"Esta

demanda

translcional

es tam-

bién

un paso

hacia

el control

obrero

de la

producción

como

plan preparatorio

para

la

dirección

de la

industria".

 

Cafiero

ha dicho que 30 0 empresas re-

gulan e! alza üe precios, pero ningún vee- oor oficial ha logrado imponer esta "regu-

de control los

patrones responden con el desabasteci- miento. Sólo el control obrero puede im- poner un verdadero control de la carestía,

lación".

A l

menor

intento

a cuenta de los superbeneficios empresa- rios.

Pero el control obrero resulta un méto-

do irreen-iplazable e insustituible en otro aspecto decisivo de lá economía nacional:

la brutal evasión de la riqueza al exterior.

La deuda externa del país es un colosal fraude de los capitalistas para asegurar sus

capitales en divisas fuertes y para financiar

la salida de capitales al extranjero. Es nece-

sario investigar minuciosamente esta situa-

ción asi como el uso que se da a las escasas divisas existentes. El gobierno es totalmen-

te incapaz de esto, y ha pasado a la entrega

directa al FfVi 1 para la obtención de los dó- lares que permitancontinuar el desangre e- corwwnict) nacional. El control obrero de los bancos, d e las empresas de comercio exterior y financieras es imprescindible pa-

ra terminar con el vaciamiento del país.

Pero desde ya es evidente que sin medi-

das directas de confiscación

tal la economía de! país no podrá resistir

el boicot del capital financiero internacio-

nal.

del gran capi -

tos

grandes propietarios agrarios y de los monopolios comercializadores, no podrá

asegurarse una real expansión de las'ex- portaciones a todos los países del mun-

o el contro l de tas divi -

sas que se ganen; la confiscación de la oligarquía es el primer paso real pa- ra terminar co n la miseria de los cam- pesinos y trabajadores del campo, así como el único que impulsará ta industria- lización del país, sacándolo de su atraso. La confiscación de la gran propiedad agra- ria permitirá poblar el campo y terminar con ese colosal desierto creado por la oli- garquía —desieao que es la característi- ca específica del atraso nacional. De esta manera se eliminará definitivamente el constante éxodo de campesinos y de peo- nes desarraigados hacia las principales ciu- dades especialmente Bs. As . qu e afecta de-

Sin

la

confiscación

inmediata

de

do, así com

primienao el salario medio industrial al ser mano de obra desocupada en condiciones de elevadas tasas de desocupación. Se im-

colonización agraria, co n

trabajadores de toda América Latina.en el marco de los Estados Unidos Socialistas de América Latina. Sin la confiscación de los bancos y las financieras no se podrá centralizar en un plan único el crédito nacional, ni terminar con las maniobras contrarias al país; sin la confiscación de la industria clave (siderur- gia, petróleo, petroquímica) no avanzará ningún plan mínimo de industrialización capaz de limitar la extrema dependencia del imperialismo. Un principio elementa! Índica que, hasta que este control no culmine su investiga- ción básica, ei pago de la deuda externa de- be ser suspendido, porque ni se puede ase- gurar que no esté compuesta en su mayor parte de fraudes contables.

El objeto de fondo del control obrero

y de las medidas elementales de expropia-

ción es permitir, por primera vez, la elatxj- ración de un plan económico. "La elaboración de un plan económico, incluso el más elemental -desde el punto de vista de los intereses de los traba/ado- res y no de los explotadores- es inconce- bible sin control obrero, sin que los obre- ros hundan sus miradas en todos los me- canismos aparentes y ocultos de la econo- mía capitalista. Los comités de diversas empresas deben elegir, en las conferencias correspondientes, comités de trust, de ra- mas de industria, de regiones económicas, en definitiva, de toda la industria nacional en su con/unto. Así, el control obrero se transformará en la escuela de la economía planificada. Por la experiencia del control, el proletariado se preparará para dirigir di- rectamente la industria nacionalizada,cuan- do la hora haya sonado".

El impulso a este plan es inconcebible

sin la más encarnizada lucha de ciases sin

la preparación directa del proletariado pa-

ra la toma del poder. Cualquier otra for- ma de plantearlo es una monstruosa men-

tira, dirigida al más monstruoso engaño de

la clase obrera.

pulsará una nueva

16.- E n

32

su lucha contra el gran capital.

contra la oligarquía y el imperialismo, e:

proletariado debe ganar para su causa no sólo 3! obrero del campo, sino también a la pequeño burguesíaagraria y urbana —ca- pas que tienen un colosal peso social en el país y un papel decisivo en regionesente- ras. En lo que hace a los campesinos (60 por ciento de la población agraria}, su situa- ción ha llegado al extremo de lo insopor- table en virtud de la inflación, es decir, de la carestía de sus insumes y de los crédi- tos. Por otro lado, bajo la tutela de los pulpos comercializadores reciben precios reales cada vez más bajos, lo que los colo- ca en la miseria total. Los reformistas de todo pelaje reclaman el aumento de los precios agrícolas, con lo que ayudan directamente a la oligar- quía que trata de ganar a los campesinos contra el consumidor urbano, contra el obrero. El paro agropecuario de-C.R_A. y F.A.A., oligárquico y golpista, no ha podi- do ser quebrado por la falta total de auto- nomía de los campesinos, quienes esperan algunas migajas de lo que obtengan los te- rratenientes.

Hay que denunciar' que la condición

inestable del campesino —minifundista—

es un resultado directo de la infernal con-

centración de la propiedad de la tierra, que sólo puede liquidarse expropiando a

la oligarquía. En segundo lugar, debemos

plantear la formación de comités obreros

y campesinos de control de precios para

verificar cuánto paga y a cuánto vende el monopolio comercial i zador la producción.

Todos los gobiernos hacen campaña contra

la "intermediación", pero sólo entienden

por esto al comerciante minorista, al que quisieran hacer desaparecer en favor de las grandes redes de comercio y supermerca- dos. Ni remotamente plantean luchar con- tra el monopolio comercializador —vincu- lado a la oligarquía— que se embolsa el 9 0 por ciento del beneficio. Detiemos pro- pugnar la formación de organizaciones campesinas autónomas que , co n las orga-

nizaciones obreras, establezcan una red de control de precios en todo el país.

El 9 0 por ciento de las empresas-indus- triales pertenecen a talleres de menos de

10 obreros; un porcentaje

mayoritario~3e

esta muestra corresponde al ta!ler.taniiliar, .y"da una idea del peso del precapitalismo industrial argentino. La crisis económica golpea a este sector con singular fuerza, porque a la disminución de la demanda se le une e! colosal aumento de! interés oe

los créditos, si es

que lo obtienen. Lo s cc-

pitostes de la CG E tratan de agrupara es- tos sectores para embolsarse los beneficios de la presión de esta masa pequeño bu''- guesa. La confiscación de los bancos y los monopolios financieros es la única forma de sacar a este sector de su bancarrota, y sólo un plan económico de la clase obrera podrá darle una función social útil al ut¡- laje industrial disperso del pequeño patrón. Las reivindicaciones dirigidas a la con- fiscación de los pulpos y la oligarquía, contra los acuerdos con el FMI y la banca imperialista, por el control de los precios,

deben servir para forjar la alianza de obre- ros V campesinos, y del proletariado con todas las capas de la pequeño burguesía:

amas de casa, cooperativas agrarias y de pequeños industriales. Todos los hilos de

la superexplotación de estos sectores con-

ducen a un solo lugar: al imperialismo. El plan de! FM I sería su completa catástrofe. Debemos combatir la nefasta influencia stalinista y tercermundista (en las Ligas Agrarias, UPARA , cooperativas), y llamar

a los sindicatos y coordinadoras interfabri- les a convocar a estas organizaciones pe- queño burguesas para la lucha antiimperia- lista.

17.- La burguesía nacional, completa- mente servil del imperialismo, está orien- tada hacia un ataque cada vez mayor con - tra los trabajadores. El caballito de batalla en todos lados, inclusive en "demócratas" como Balbín, es la represión contra la "guerrilla fabril" -qu e es como llaman a la resistencia obrera contra la superexplo- tación.

Ya hace mucho que el Estado ha aban- donado el uso exclusivo de los métodos' "clásicos" de represión de la policía y el ejército. L a formación de las bandas-^nata- pohciales y paramilitares ha pasado a ser el principal método de represión, y la Argen- tina ocupa ya un o de los primeros lugares en el asesinato de militantes y activistas

obreros y de la juventud. Esto no va a ce- sar de ninguna manera, pues los capitalis- tas recurren cada vez más a los métodos

de la guerra

policía. los_amia_y_la

cia, el. ejército y Ja Iglesia los bendice.

civil. E l gran capitalJos-tinaD-

Ün nuevo paso fundamental en.estemé-

civil efe l nuevoplan anth

subversivo que reclaman las fuerzas arTna-

das, y cuya esencia es privar al Ministerio de! Interior, es decir a! gobierno civil de toda ingerencia en el asunto. Se trata ni más ni menos que de la estructuyción

del

sino mediante la masacre pinochetista de los obreros; el plan antisubversivo juega las

veces de un ensayo a la luz del día_y_con la aprobación denlos. partídós~Il'3emocrafÁ- cos". N o es fruto deJa casualidad la levan- tada de los gorilas el pasado 16 de setiem- bre, ni el discurso fascista de Bonamín.

todo de guerra

golpe_de.Estado,

no al estilo clásico,

Los reformistas, los stalinistas y los re-

visionistas escamotean abiertamente esta militarización de bandas antiobreras a car- go del gran capital,y renuevan sus esperan- zas en el parlamento o en las exhortacio-

nes

llamar y organizar la formación de pique- tes obreros armados, pues no podrían ha- cer durar dos minutos su política de con- ciliación con la burguesía. Los foquistas no le van a la rastra: su política de terro- rismo y de guerrillerismo por cuenta pro- pia sólo interviene como un elemento de provocación, y por eso mismo se oponen violentamente a todo lo que sea la forma- ción de grupos obreros de autodefensa -com o lo demostraron en la huelga de Vi - lla Constitución— porque ello significaría subordinarse políticamente a una estrate- gia obrera y someter sus planes de provo- cación al acuerdo de las organizaciones o- breras en lucha.

'/erbales. N i remotamente se tes ocurre

Cada nuevo avance de! movimiento huelguístico incorpora nuevos cuadros al combate, y ello debe servir para efectuar propuestas en relación a los piquctesjafere- rosd e autodefensa Cuandq_Ja eiieasión dé_éstos permita.cubrir una serie-de.fábri- cas, darán lugar a los destacamentos_obre- ros de combate fórmá'dos enJasJjaixJadas. Tenemos la obligación de efectuar propues- tas prácticas, cuidadosamente planteadas,

.

.

"33

por la formación de ios piquetes obreros

- n o como u n aparato especial de nuestra

organización- sino como tarea de las co -

misiones internas y sindicatos indepen-

dientes y de los partidos que intervienen

en

el movimiento obrero. Es sobre la base

de

su apoyo po r las organizaciones d e ma -

sas qu e lo s piquetes obtendrán lo s recur-

sos

mínimos que les permitirán desarrollar-

se

—con los métodos que le son propios -

así como encontrar su sosten logístico en los trabajadores. £1 frente único contra la represión debe apuntar sistemáticamente

a

la formación de piquetes d e defensa

de

las actividades parciales del movimiento

obrero y democrático —como primer paso para que cobren un carácter permanente. La preparación militar de l partido revolu- cionario es un aspecto fun':'^entat de la tarea por el armamento obrero, porque de lo contrario toda esta agitación n o se- ría mas que demagogia.

La lucha po r los "destacamentos ohze- ros de'autddeféñsá'^ebe estar dirigidaJm-

placablemente contra el foquismoj / e|te- rrorismo,_esd^cir,_cqritra la infiltración y lá"provocación. Para esto_debe basarse en hombres"fieles"v'p^o^3^9.^^?r'3 cjase, y debe formar parte del trabajo de frente ü-

masas po r su

movilización contra la agresión militar y del terrorismo derechista. La agitación contra el terrorismo debe incluir propues- tas prácticas de movilización en los sindi-

nico y de agitación

en las

catos —en particular los que entran e n cri-

sis co n ia burocracia ultravertica lista,

los que el ascenso de la oposición gana ffeciente influencia. Si n la estrecha ligazón

con ei movimiento de las masas, si n el a-

y e n

partamiento

más enérgico contra e l foquis-

mo, nuestro

programa -qu e debe ser expli-

cado y propagandizado con tenacidad— só- lo suscitará desconfianza en los trabajado- res V aislamiento de nuestra organización.

18.- L a

exacerbación infernal d e los mé- asesinatos de l gran capital y la

guerra civil n o re-

todos de

preparación de amplios sectores de las

fuerzas armadas hacia la

baja sino qu e incrementa la importancia

la demoaacia política. La buen estrategaí:p_Q5Íiiej_en

esencia,_en cMlatar e l enfrentamiento final

de la lucha po r habilidad d e u n

34

para el momento más favorable paxa_sus tropas, y en aprovechar sistemáticamente la situación para reforzar sus fuerzas.JJn aspecto fundamenta! de ésto es la lucha

por las litierlades. E l carácter provocador del foquismo n o consiste en otra cosa qu e en jugar aventureramente a la guerjia civii, "sin tener en cuenta la preparación del pro- letariado para la revolución.

jornadas de junio y julio han plaga-

Las

do de contradicciones el régimen político actual. L a quiebra de las bases del gobier- no peronista han acentuado su dependencia de las fuerzas armadas, pero correlativa- mente está obligado a una "apertura" po- lítica qu e involucra una depuración de los elementos terroristas (López f^ega, Laca banne} para contener ia ira popular, con-

formar un a

sía y buscar u n contra-peso a la amenaza del golpe militar. Sólo u n sectario inco- rregible puede escamotear estas contradic- ciones efectivas de la realidad para señalar sólo el crecimiento de! poder militar, y só- lo u n oportunista d e alma puede señalar simplemente el aperturismo político.

La derogación del estado de sitio, la li- bertad de todos los detenidos, la revisión de todos los procesos, la investigación

de todos los crímenes y el castigo a los cul-

pables, so n

organización y movilización de las masas. Por eso constituyen reivindicaciones que a- ceteran ia descomposición política del ré- gimen actual, desde el momento que le quitan al golpismo y al terrorismo puntos de apoyo en el aparato estatal. El gobierno Luder pretende esconder co n sus planteos oportunistas su acuerdo de principien con las FFA A contra el movimiento obrero; la lucha po r las libertades desenmascara el ro l oficial y profundiza la organización revolucionaria de los trabajadores y su dis- posición de combate.

Para los partidos reformistas y el stali- nismo, los objetivos democráticos son u n pretexto para abrir una cuota de confian- za en el gobierno Luder, para los revolu- cionarios es u n arma para desenmascarar su posición demagógica y su acuerdo co n los militares. Los reclamos democráticos no cuestio- nan la división de la sociedad en clases, y

parte d e la pequen o-burgue-

necesidades profundas para la

pueden interesar por esto a sectores distin- tos al proletariado y a los partidos de base parlamentaria. Sin embargo, por temor a! aprovechamiento qu e la clase obrera pue-

los partidos

encubren el

soli-

clase de la burguesía está po r

encima, en última instancia, de los princi-

burgueses. L a

espantosa miseria política de l tíloque de los 8 lo atestigua con toda claridad.

Pero volvamos a la dialéctica: el pero- nismo y los orincipaJes partidos burgue-

ses guardan u n cierto recelo a l avance mili - tar, po r cuanto son concientes d e qu e u n golpe encierra el peligro de la guerra civil

y el desmantelamiento d e las fuerzas arma-

das. La burguesía industrial, po r su lado, teme co n razón qu e un golpe signifique la pérdida total d e sus medios d e resistencia contra el imperialismo. Estas contradiccio- nes reales le otorgan un a posición vacilan- te ante la presión democrática d e las masas.

Para impulsar un movimient o d e masas por las libertades es absolujámeme obli- gatorio propugnar el frente más vasto posi- ble -incluidos los partidos.democrático-

burgueses. Pero

política debe servir esencialmente para a- traer y organizar a las organizaciones obre- ras y de la juventud (coordinadoras, sindi- catos, organizaciones estudiantiles}, y de ninguna manera para armar un a trenza su- perestructural paralizante y de cobertura del Estado burgués.

la amplitud de la agitación

estas libertades, da n la espalda y

de

hacer d e

burgueses le

avance sistemático de la represión. L a

daridad d e

pios políticos de los partidos

Hay

gu e trazar la perspectiva más am -

plia posible, pero para —sobre ta base d e

ella-

campaña de agitación, organización y mo - vilización d e tas organizaciones d e trabaja- dores.

elemental

organizar

en forma

creciente una

Esto impone

una obligación

pero mu y importante: participar co n to- das tas fuerzas e n toda movilización, po r pequeña qu e sea, de los partidos principa- les. E n nuestra actividad co n lo s comités de familiares hemos sido saboteados po r

foquistas y stalinistas —lo que ha dejado' constituido un a suerte de comité unitario en el que participa el PS T así como algu- nas coordinadoras y comités barriales. Es - ta organización debe trazar y a una campa-

ña que, po r la gravitación de sus reclamos, colocará seguramente a miles de personas detrás suyo y ser u n eje de referencia obli- gado para todas las fuerzas políticas y sin- .dicales.

La campaña po r las libertades es esen- cial y constituirá un o de tos frentes de ba - talla decisivo en ta disgregación del Estado burgués y en el agrupamiento revolucio- nario de las masas.

19.- Un a d e las consecuencias más ex -

traordinarias de la nuelga genera! ha sido el reanimamiento del movimiento estu- diantil y de la juventud. La debacle del a-

paraio terrorista se reflejó directamente en

el ámbito de la educación, que tenía bajo

su entero control. E l desalojo del lopezre- guismo del gobierno obligó a un replanteo de la "misión Ivanissevicti", qu e está ti - moneada ahora po r sectores nacionalistas de derecha vinculados a la burocracia sin-

dical. El nuevo equipo necesita arribar a

un

acuerdo co n la oposición parlamenta-

ria

y co n e l peronismo antivertical ista, lo

que supone u n aflojamiento de la repre- sión indiscriminada contra el estudiantado.

Por otro lado, la carestía ha desequilibrado estrepitosamente las posibilidades de am - plias capas de estudiantes, y la desocupa- ción —como es la norma— hace su princi- pal estrago en ta juventud. La.eaaraordjna- ria movilización de secundarios enJ_a_Eiata

y

Ma r del Plata.contra.el^lzaaJe-iasJadías

de

1 transporte muestra las alturas insospe-

chadas qu e irá adquiriendo el movimiento de la juvenlud,_cpmo_protagoiiistc.d£j^

portancia capital de la movilización de los

tra baj ado res.

Las nuevas autoridades educacionales es- tán obligadas a efectuar una depuración de ta "misión Ivanissevich" y a acomodar las relaciones políticas en ta Educación a tos cambios qu e se operan e n el plano gu- bernamental y que responden a la demoli- ción del gobierno peronista. N o se trata só- lo de pronosticar ta limitación de esta de- puración, sino de comprender que desata-

rá contradicciones colosales que n o podrán

resolver. Las más tímidas aperturas de l nuevo ministro,, incluso mu y po r debajo de la ley universitaria, ponen en movimien- to a todas las capas de estudiantes y do-

~

35

centesy harán estallar los graves problemas no resueltos por la "misión Ivanissevich". El nuevo ministro está po r esto seriamente presionado por el alto mando militar, pa- ra que todo lo referente a la Educación se integre a la "lucha antisubversiva". So n es- tas contradicciones explosivas las que ex - plican el exabrupto de Arrighi contra la Reforma Universitaria y su incapacidad pa- ra tender un puente de negociación co n CTERA.

La "misión Ivanissevich" no pudo resol- ver el principal problema que tenía a su

cargo: efectuar una limpieza a fondo de la población estudiantil, instaurar un régirrwn férreamente limitacionista, destruir defi- nitivamente las carreras "subvcsivas" (si- co, socio) y resolver con esto el problema del presupuesto y la instauración de una

regimentación educacional dudable que, a más tardar

ingreso, salgan a plena luz la crisis presu- puestaria y el combate contra nuevos pro- yectos limitacionistas. A l mismo tiempo, también harán eclosión todos los proble- mas de espacios, materiales y remunera -

ción de los docentes.

Es nuestra obligación hacer la denuncia de toda la debacle educacional para exigir la liquidación de l "continuismo de la mi- sión". La forma positiva de este planteo debe centrarse en la legalización del movi- miento estudiantil, entendiendo por eso la inmediata reaperturajje los Centros y Ja elección dejJetegadqs. Es necesario enten- der de que la'iniciativa política está en ma - nos del movimiento estudiantil, lo que sig- nifica que no debemos limitarnos a la agi- tación sino a la adopción de medidas con- cretas de organización. La lucha por la legalidad del movimien- to estudiantil debe ser unitaria a nivel na- cional, y alrededor de este objetivo preci- so debemos plantear la realización de un congreso de todas las regionales, del Co- nafecu y la FUA , para preparar un plan de movilización.

por la legalidad es el com-

bate por el derecho a la ingerencia más am - plia del movimiento estudiantil en ios pro-

orgánica. Es in - co n el próximo

El

combate

blemas de la educación.

debe orientar

nuestra actividad en el movimiento secun-

El

mismo planteamiento

36

dario: elegi' delegados, formar los Centros de Estudiantes y agitar por plenarios de colegios pO' regional para un plan de lu- cha por la legalidad. La agitación, sin embargo, no debe con- siderar sólo los problemas del movimiento

estudiantil sino los de toaa la juventud tra- bajadora: contra la desocupación —por la formación de una bolsa de trabajo para repartir las horas disponibles- contra la carestía —por la form,ación de comités de control de precios que investiguen a los pulpos— po ' las libertades der.jcráticas y

la investigación y castigo de los crímenes. La intervención en relación al conjum

de la juventud trabajadora debe centrarse en los centros educacionales que concen- tran a una parte de ella: UTN , escuetas téc- nicas, colegios secundarios nocturnos y de barriadas obreras, y debe reclamar la organi- zación de un "gran congreso contra la de- socupación, la carestía y la represión". La movilización del conjunto de la ju- ventud intervendrá como un factor funda- mental en la inminente ola revolucionaria,

y su proyección superará at de! movimien- to de la Reforma Universitaria de 1918. Debemos defender con toda audacia los

postulados de la Reform.a, en

todo loqu e

conservan de progresivo —como la autono- mía Y los concursos democráticos, la edu-

cación estatal y laica. Estas reivindicacio- nes apuntan directamente contra la inge- rencia imperialista que se verifica con ios gobiernos reaccionarios de la burguesía, y son una valia contra la limitación y la se- lección y contra la ingerencia clericaL^Las reivindicaciones de la-Reforma, en-pariioj- lar la autonomía,_t¡enen.un carácler_emi-

progresivo en los países atrasa- razón siguiente:-como-105-go-

biernos de estos países son.incapaces de controlar la presión del imperialismóZIel gobierno autónomo es una íorjua desorga- nización insoslayable para democtallzar_la

educación. Pero debemos plantearJa_auto- nomía e n u n plano más alto: corno el go- bierno de las orgamzaciones.de-docenles, no docentes y estudiantiles, que correspon- de a un agrupamiento especial dejiasas

nenterñente dos, po r la

_de

l_t i p o c[e.dpb le.pode r.

También hay que superar el planteo re-

formista

de "Universidad

abierta al pue-

blo". planteando la escolarización inme- diata de toda la juventud trabajadora me-

un vasto sistema de becas y me-

diante la utilización de una parte del hora-

diante

rio de trabajo. La pequeño-burguesía y el stalinismo

cee n que se les presenta ta oportunidad

para manipular al movimiento de ia juven-

tud Y llevarlo a la derrota, como en 1973-

74.

¡Craso error ! l_a quiebr a de las ilusio-

nes

en el nacionalismo burgués hará sentir

sus efectos co n más rapidez en el

miento de la juventud que en ningún otro sector de trabajadores. Hoy ¡más que nunca! hay que lanzar el trabajo de organización de una juventud revolucionaria independiente. Este trabajo es parte fundamental de la formación de ta nueva dirección obrera y del partido revo- lucionario. La UJ S det>e decir claramente que hay que romper con todas las organi-

zaciones vinculadas a la burguesía y al sta- linismo, que hay que forjar ta organización

movi-

de

la juventud que corresponde auténtica-

mi

^xe a la independencia política de toda

la

clase obrera. Si se liga estrechamente a

la

lucha, y por sobre todo si toma clara-

mente la iniciativa, la UJ S podrá convertir-

se

en meses en una organización de los mi -

les

de jóvenes que Y A quieren agruparse

tras el socialismo.

20.- El centro de gravitación de la polí- tica burguesa va pasando aceleradamente a

las

fuerzas armadas. Estas se mueven ya , en

su

movilización contrarrevolucionaria, con

marcada autonomía del poder formal. A l imperialismo y al gran capital no se le es-

capa en absoluto que su salida es, en defi- nitiva, un golpe militar capaz de someter

ai proletariado con métodos de guerra ci-

vil. Deben tener en cuenta, sin embargo,

las condiciones de iniciativa de masas crea-

das por la huelga general, y jugar por lo tanto a la política de "apertura", de "u- nión nacional", tratando de fundir en una

sola la política de disipación de peronistas, radicales y stalinistas, y la militarización

Los gorilas del almirante Rojas

-súbitamente revitalizados— han creído oportuno pronunciarse por esta orienta- ción. Américo Ghioldi reclamó, en una re- ciente conferencia, el "cambio de régi-

del Estado.

men", a l o qu e se hizo eco Alsogaray ex - presando su "totai acuerdo". E4-refIeio más impo'-tinte de este proceso lo consti- tuye, sin duda, el discurso del provicario Bonamín, quien recJamó una "redención de sangre" —siendo inmediatamente apo- yado po r la prensa vinculada a tos militct- res y po r la iglesia. Cerrar los ojos a esta realidad sería, no ya una estupidez, sino un crimen. La lucha contra el golpe mili- tar debe ser uno de los aspectos decisivos —si n o e l decisivo — d e nuestr a interven - ción política.

La ejecución de un golpe militar en la actualidad tiene un extraordinario rasgó diferencial co n el pasadoj^ desatará una reacción vÍolenta-de las masasTPor eso gl gran capital tieneque seguir una escrupu- losa estrategia_antes de podexicon^Tfa r sus propósjí^.

Pero desde ya, toda la situación política está determinada por esto: las masas que , redoblando su capacidad de combate y de- sembarazándose de la tutela nacionalista, tienden a ia revolución; y el cuerpo de o- ficiales de las fuerzas arrrudas que , po r cuenta del capital extranjero y nativo, pre-

contrarrevolució n

par a si n disimulo s ta- violenta.

tar

La estrategia golpista debe cumplimen- una serie de pasos: desgastar la resisten-

cia

de las masas, llevar a la apatía a la pe-

queña burguesía y vaciar al gobierno de todo poder real —que quedaría monopoli - zado en las fuerzas armadas. Esta tarea la

llevan adelante los actuales mandos "insti-

tucionales", y por ello

sos en evitar un choque frontal con Isabel, y por ello también propugnan que todo re- cambio respete las estructuras del justicia- lismo. La fracción golpista, todavía mino- ritaria, apoya este rumbo, al mismo tienv po que está lanzada a agitar el programa de una salida contrarrevolucionaria duradera. Tenemos así una interacción entre una lí- nea de militarización bajó cobertura cons- titucional, y la alternativa del golpe.

son mu y cuidado-

A diferencia de \a"libertadora''r^aLsa^- da golpista en_marcha no.se.va_a.iimi,tara golpear-a_ias_superestructuras de la buró- cracia y del aparato peronista, y a diferen- cia' 'del ~o"nqarirató, lib'^se circuñscribjtá a golpear "en frío j/_en_seco'l.aI-rég¡rDen

37

constitucionai; el 9olpe_mrMwM'¿[iricájTe- cesariamente características "fascistjzan-

tes", es decir, qu e operará^n_grupqs^de choque^dingidos ajhoga r e n sangre a la r^e- jistcncia.ob.rera. Esos grupos se están for- mando en el plano paramilita'' y parapoli- cial, y ya es indudable que estarían actuan- do los "comandos gorilas" y los grupos "tachos" ÚQ\. Nuestra organización es incondicional-

mente antigolpista, esto

porque la sustitu-

tico, lo combatimos como enemigo funda- mental. Pero esto significa luchar a muerte contra el gobierno actual niostrando que

toda su política ayuda a preparar el golpe. Lo prepara apañando a Bonamín, instau-

rando el Plan Conintes, autorizando

tervención militar contra la guerrilla, man- teniendo el Estado de Sitio, encubriendo

la actividad paramiütar y parapolicial, re-

forzando los lazos materiales con el impe- rialismo norteamericano,

la

in -

ción del régimen democrático significa una amenaza de aplastamiento directo del pro-

¿Cómo debe ser nuestra agitación anti- golpista expresada e n consignas precisas?

letariado. Po r eso no tiene importancia

 

Un primer

aspecto

es la

agitación po r

—en este plano— conjetura r respect o a la

las libertades

democráticas,

e n la qu e

de -

posibilidad deque K produzcan golpes mi-

bemos dirigirnos a las organizaciones obre-

litares de

tipo intermedio, es decir qu e

proclamen un propósito de salvaguarda del régimen parlamentario y electoral. JCodq golpe es un paso hacia la contrarrevolución directa, esto" porque sij ro l básico será es- tablecer un "cordón sanitario" sobre las organizaciones obreras, co n vistas a su i le-

ras para señalar qu e sin la más amplia ca - pacidad de organización y movilización no

será posible combatir e l golpe militar. De - bemos aprovechar el inminente envíode un proyecto de Plan Conintes para recla- mar una inmensa movilización de oposi- ción y contra toda la legislación represiva

galización violenta.

y

po r la investigación y castigo de los gru-

Los stalinistas y los reformistas entien- den lá posición antioglpista-com_o un^^e- té'xtó'para capitular"vergonzosamente ante érgbbiérno reaccfonario constituc"io"naJ Su razonamiento menchevique es queja_ame- naza golpista-le da"ún"^carácter_progresivo •a""!os'gobiernos que dependen del_sufragio popülárVCorñeter el menor error de este tipo sería llevar a nuestra organizaciiSh al suicidio político. Entre el gobierno pero- nista, los partidos hurgúeseos"y'iaOueFzas armadas existe u n acuerdo de principios:

afílastaf al a c[áse~obrera, esto"~porque son distintas expresiones "dé una'rñlsmanítSsé' "social^ árhefiázadá"lio'r~iJh"aTsi;fLjacíón revo- lucionaria.^ Días pasados Luder llamó al Frejuli a cerrar filas contra todas las for- mas d e "subversión", e n especial la "fa- bril", y se dice que entregaría todos los re- sortes represivos a las Fuerzas Armadas, re- tornando al Plan Conintes, Esto quiere de- cir que el gobierno actual está preparando cuidadosamente la intervención militar contra la clase obrera. E n este punto se plantea la contradicción, pues el peronis- mo y las fuerzas armadas pretenden u n triunfo en beneficio propio.

Desde el momento e n que el golpe sig- nifica la sustitución del régimen democrá-

38

pos asesinos,- la intervención descarada de l ejército nos plantea la necesidad de, apro- vechando el carácter plebeyo de nuestro ejército, socavar su moral organizando el repudio de las mas amplias capas sociales. Debemos generar u n amplio movimiento de pronunciamientos po r parte de las Cl , sindicatos y las Coordinadoras Regionales.

Y debemos llamar a centralizare! repudio

de la población convocando a actos, míti- nes, etc. U n papel importante en esto le cabe a la organización barrial qu e debe pronunciarse e n asambleas barriales. Cum- plen en esto u n primer lugar las organiza- ciones de la juventud.

El pretexto fundamenta! que enarbolan los altos mandos para solicitar esta legisla-

ción es la guerrilla, en particular en opera-

ciones en

claro, pues e l stalinismo, e l PS T y la buro- cracia utilizan sus distintas posiciones an- tifoquistas para sostener una posición am- bigua o de apoyo a la intervención militar.

Debemos decir co n claridad: la interven- ción militar es el ma l mayor; debemos pronunciarnos incondicionalmente en con-

Tucumán. E n esto hay qu e ser

tra

La provocación foquista consiste en eso, en facilitar la militarización del Estado.

porque es un paso hacia e l pinochetazo.

Los jefes peronistas y la burocracia sin- dical sostienen la intervención militar co n un argumento "democrático": la guerrilla se ha arrogado la representación del pue-

blo y

régimen constitucional ; las FFAA . e n cam- bio, combaten la "subversión"nombre de la "institucionalidad". Debemos contestar co n toda claridad:

el aventurerismo pequeño-burgués ha sido une fuente colosal de provocaciones y ha significado la liquidación de valiosos rhili- tantes revolucio larios. La intervención de las Fuerzas Armadas apunta a tomar en be - neficio de la reacción fascista la actividad "guerrillera". Sólo la movilización y el ar- mamento del proletariado puede destrozar la amenaza golpista y dar una salida demo- crática real. E l proletariado armado im - pondrá su orden revolucionario, eliminan- do todo tipo de provocaciones.

La agitación antigolpista plantea dos consignas centrales, ambas dirigidas a las organizaciones obreras: por la formación de comités de soldados y suboficiales y por su pleno derecho a organizarse sindical- mente; sólo esto permitirá ejecutar una ra- dical depuración de los conspiradores. Por la formación de una milicia obrera, es de- cir un a organización militar única y cen- tralizada de la vanguardia obrera. L a pri- mera reivindicación debe tener en cuenta el indudable origen popular de los subofi- ciales y su vinculación co n el aparato de los sindicatos (que sufrirán indudablemen- te la amenaza a su existencia derivada de

una presión golpista): que éstos ips organi-

cen

brera n o surgirá administrativamente sino del empuje que cobre la formación de gru- pos y destacamentos obreros de autode- fensa.

pretende sustituir por la violencia al

en comités antigolpistas. L a milicia o-

21.- L a preparacion.de la salida-contra-

rrevolucionaria en Argentina es un episo- dio mayor de la contraofensiva del.impe- rialismo norteamericano e n Amé rica.-Lati- na. E l imperialismo n o está claro que haya apostado exclusivamente a un golpe y que, considerando la necesidad de unidad mili- tar (recientes discursos de Lanusse y Vio- la), n o haya establecido la necesidad de u- na línea d e desarrollo más prolongada de

copamiento militar de l Estado. L a situa- ción argentina, co n motivo de la derrota del proletariado chileno, se ha transforma-

do, luego de junio y julio, en la clwe polí- tica de América del Sur. Tomada en su conjunto América del Sur (Perú, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, U- ruguay y Argentina) se encuentra en una situación pre-revoluciónaria. L a situación de los gobiernos contrarrevolucionarios —todos menos Perú y Argentina— es extre- madamente inestable, en una gama diversa

que va desde guay y Chile.

elecciones d e 197 4 se está desarrollando

Bolivia y Brasil hasta Para- E n Brasil, desde antes de las

una situación de franco reanimamiento deí movimiento obrero, que se combina con el estallido a un plazo mu y breve de una seria crisis económica. Lo s tres factores qu e contribuyeron a la afirmación de la dicta- dura militar: reflujo internacional de la

ciase obrera y derrotas en e l interior,

alian-

za privilegiada con el imperialismo nortea-

—que aseguró un a cierta consis-

mericano

tencia a la gran burguesía industrial- han

invertido -,u

en Brasil se va desequilibrando marcada- mente y su ritmo habrá d e depender de la evolución de la situación fatinoamericana en su conjunto; en todo caso, se desarrolla claramente una situación pre-revoluciona- ria.

signo. E! balance d e fuerzas

En Bolivia la descomposición del gobier-

no de Banzer es mu y marcada y se sostie-

ne principalmente po r la ingerencia

rada de l Pentágono norteamericano en las

fuerzas arm.adas bolivianas. E l movimiento de masas se encuentra e n plena evolución política y organizativa —desde el proleta- riado minero y fabril hasta el movimiento

estudiantil. Las luchas campesinas d e

dos años e n el

un claro indicio del proceso molecular que

se desarrolla e n

tal sector de las masas, y que se pondrá e n evidencia co n las primeras victorias revolur cionarias; en Bolivia se incuba el paso de una situación pre-revolucionaria a una re- volucionaria.

desca-

hace

valle de Cochabamba so n

e l seno de este fundamen-

En Uruguay, el deterioro del 'gobierno

es inexorable y fue puesto

otra vez en evidencia co n la última crisis militar, e n torno a ta cuestión de frigorífi-

de Bordaberry

39

eos y oligarquía ganadera. La base social del gobierno oriental ha quedado reducida a la trenza de los invernadores y frigorífi- cos, en contra de todos los otros sectores burgueses, incluidos los ruratJstas excluí- dos de la trenza exportadora. La caída de los mercados mundiales, sin embargo, o- bliga a Bordaberry a gobernar cada vez más en contra de la mayoría burguesa. La

Ciltlma crisis n o derivó en golpe, po r la in - tervención directa de la embajada nortea- mericana. Ese golpe hubiera tenido por fuerza una fisonomía de tipo desarrollista

y hubiera obligado a ciertas concesiones

democráticas. Por eso, podemos caracteri-

zar que existe en Uruguay una situación no-revolucionaria {es decir n o liega a ser contrarrevolucionaria) que puede modifi- carse al primer signo de desequilibrio con- tinental. Chile (y Paraguay) son las ciudadelas de

la contrarrevolución, y esto por el aplasta-

, miento sufrido por el proletariado por cul- pa de la traición stalinista. Eljetroceso del proletariado trasandinoes tamoji^r^o -

fundo_cuanto que esproducto^de-Jaj^uie- .bra de.sus direcciones históricas.-Pero indi- quemos dos cosas: el gobierno pinochetis-

ta es un gobierno de una burguesía mu y

débil, que ya tiene enfrentada a la inmensa mayoría de la pequeño-burguesía y a sec- tores de la burguesía nacional; la situación de las masas depende estrechamente de la evoludón que se opera en Argentina, Boli- via y Perú.

El imperialismo norteamericano ve con perfecta claridad esta situación inestable en América del Sur, y comprende mejor aún la proyección internacional que ten- dría la creación de una especie de Portu- gal en Argentina, o directamente el desa' rrollo de una situación de guerra civil. Los golpes de estado en Perú y Ecua- dor son una clara advertencia. La función internacional de ambos golpes es reforzar

el

"cordón sanitario" alrededor de Bolivi a

y

establecer una alianza contrarrevolucio-

Pacífico" —en vista de las si-

tuaciones argentinas y bolivianas. Otro as-

pecto son las mu y importantes negociacio- nes que se realizan para dar una salida al mar a Bolivia, y cuyo objeto es fortalecer

al gobierno de Banzer, a costa de la disgre-

naria "en

el

40

gación del gobierno haciona lista peruano. Claro que ta crisis de éste es hoy una colo- sal oportunidad para forjar un partido de masas en Perú y ponerse a la cabeza de la unificación de un poderoso movimiento sindical y de una Central campesina inde- pendiente. La preparación de la salida contrarrevo- lucionaria en_Argentjna_tjene_ju_mentor más consecuente en ei^impeijansmo yan- ^qui, y la ingerencia de éste es seguramente decisiva en la actividad de los grupos fas-

Ro-

bledo ha tenido que explicarle a Kissinger las perspectivas de la evolución política ar- gentina. En la reunión preparatoria de la próxima conferencia de comandantes en je- fe realizada recientemente en Uruguay, se coincidió en definir como la tarea central

cistas. E n su reciente viaje a la ONU ,

al combate contra la "subversión".

Un último punto; esta situación en el llamado "cono Sur" se desenvuelve en el contexto de una situación crecientemente explosiva en América Central: la moviliza- ción antiimperialista en Panamá, ante el hundimiento de la negociación del gobier- no de Torrijos con EEU U por el canal; la ota de ocupaciones de tierras y enfrenta-

mientos armados en Honduras; el cierre del período de euforia del gobierno de Pé- rez en Venezuela con la crisis de la OPE P

y la radicalización política constante en el

interior (Venezuela es el otro blanco de los

golpe s e n Per ú —futur o exportado r de

tróleo— y Ecuador —gran exportador ac- tual); y el fortalecimiento del movimiento obrero en Colombia Kissinger ha llegado a prever una guerra popular guerrillera en Panamá co n el apoyo de las masas de los países nombrados.

Es un hecho que, los gobiernos burgue- ses nacionalistas pactan en todos lados co n el imperialismo norteamericano, y lo ha- cen co n tanta más tenacidad cuando se en- cuentran co n movimientos de masas que, por su mayor grado de independencia po- lítica, amenazan desbordar los límites del Estado burgués. Pero es indispensable se- ñalar lo siguiente: los acuerdos con el im- perialismo están todos condenados al fra- caso, esto porque no pueden contemplar una satisfacción mínima de las reivindica- ciones nacionales. Por eso constituye una

pe-

expresión del peor pasivismo entreguísta limitarse a profetizar de antemano el fra- caso de las experiencias nacionalistas. La tarea es denunciar los límites de la direc- ción burguesa y pequeño-burguesa, orien-

tar a las masas a construir sus organizacio- nes autónomas de combat e y seleccionar una dirección marxista, y desarrollar la más ampli a solidaridad continental co n las luchas nacionales de las masas latinoameri- canas, cualquiera sea su dirección —y co - n o ia mejor manera de ayudar a superarla, bn el plano continental la consigna del frente único antiimperialista tiene la máxi- ma importancia y validez. El stalinismo (incluida la dirección chi-

en todos lados el freno número un o

de la lucha revolucionaria antiimperialista en América Latina y, desde 196tí, tiene a- genciado en esta función a la dirección cas-

trista. El stalinismo vernáculo y el castris- mo son los depositarios de la "coexistencia pacífica"en América Latina y se dedican a

na)es

su

ponsables fundamentales de la tragedia chi- lena, y desde entonces han acentuado su po- lítica de colaboración con el imperialisnx).

función con todo empeño. So n los res-

La política latinoamericana stalino-cas-

írista ha consistido'én el.últimoJiemQoen combatir todo movimiento.¡ndependj_ente

de los trabajadores, para colaborar con tos

gobiernos de la burguesía_nacip_na.üsla. Y

esto no sólo en ta Argentina, Perú, Vene-

zuela o

stalinismo ha paralizado toda su actividad contra Pinochet para hacer "buena letra" ante la democracia cristiana, es decir, el imperialismo.

La prenda de arreglo entre el gobierno cubano y los gobiernos nacionalistas ha sido la reanudación de las relaciones diplo- máticas y comerciales. La esterilidad de esta ultralimitada conquista diplomática quedó probada en Chile y en Argentina, donde con los avances derechistas se rom- pieron todos los acuerdos establecidos, o quedaron negados en la práctica. La dirección castrista hasido^emauiada

a esta orientación contrarrevoju^cionaria por su extrema subordinación a_la burocra- cia del Krernlin. La experiencia de la re- volución cubana enseña que todos los mo - vimientos revolucionarios de la pequeño

Panamá: ¡También en Chile! El

burguesía, cuando están obligados a una ruptura radical con el imperialismo, caen en brazos de! stalinismo si no existe un partido revolucionario trotsklsta. Por eso los marxistas revolucionarios deben tener et extremo cuidado de establecer relacio- nes de cooperación, e incluso entrismo, con los movimientos de ese tipo, única

forma de evitar su copamiento por el im- perialismo o el stalinismo. La burocracia del Kremlin le ha asigna- do al castrismo una.garantía de inviolabili- dad para el caso de proseguir esta orienta- ción contrarrevolucionaria. U n aspecto de esta garantía sería u n acuerdo diplomático formal con los Estados Unidos. Para el imperialismo yanqui el acuerdo

co n Cuba está subordinado a los

resultados contrarrevolucionarios de la co- laboración stalinista en América Latina. Pero un éxito en este terreno a favor del Ímper¡alismo,colocará a Cuba a su merced.

La caída de Velasco Alvarado y la evo- lución inevitable del gobierno cubano ha- cia la derecha; la situación comprometida

de Rodríguez Lara en Ecuador, son serios traspiés para la política castrista. La pre- sión del imperialismo, que exige monstruo-

de l gobierno cubano (in-

demnización a las propiedades confisca- das, repatriación de exiliados, inspección militar), y el desarrollo de la crisis revolu- <|onar¡a en América Latina y en Europa, pueden llegar a crear nuevamente situacio- nes de choque entre la burocracia eusa y Castro, y dentro del stalinismo latinoame- ricano . Estos choque s so n tanto más plau- sibles cuanto qu e Castro representa para las masas cubanas la dirección de la revo- lución y se diferencia de las burocracias tipo Kremlinianas que reposan por entero en el enorme aparato de represión política.

sas concesiones

formal

Los trotskistas tenemos la responsabili- dad de dar una expresión positiva, esto es de combate, a la necesidad de unión que experimentan los obreros y campesinos de América Latina contra el imperialismo y sus burguesías nativas; por el cumplimien- to de sus objetivos de liberación nacional y social.

El primer aspecto es la campaña po r las

libertades democráticas y de respeto a los

derechos

humanos en todos los países de

América l_aTina; sean gorilas, nacionalistas

o castristas. Chile debe ocupar e l centro

de esta agitación, esto porque concentra

la contrarrevolución, pero Bolivia debe o-

cupar u n lugar especial en nuestra organi- zación para reforzar las posiciones del Par- tido Obrero Revolucionario. Estas campa- ñas deben exponer y desnudar todo s los intereses de clase comprometidos en la represión política, y el servicio fundamen- tal que le brinda al imperialisnx) nortea- mericano y a la burguesía reaccionaria. Las reivindicaciones de la democracia po- lítica deben servir para un amplio frente único continental que actúe, a su turno, como verdadero instrumento de masas pa-

ra la defensa de la revoluciór' en cada país.

El segundo aspecto tiene que ver co n la

mediterraneidad de Bolivia, que va camino

de transformarse en una gran conjura inv

perialista contra los trabajadores de todas

las naciones del cono sur. E l imperialismo

yanqui está patrocinando un acuerdo entre Pinochet y Banzer, a costa de los territo- rios perdidos por Perú en su guerra con Chile, con el objeto de fortalecer a la dic- tadura boliviana bajo la tutela de la dicta- dura trasandina, buscando atar a Perú en una alianza reaccionaria. La discusión so- bre la salida al mar no tiene otro objeto que fijar un protectorado sobre Bolivia por parte de Pinochet |en un acuerdo más am- plio con Brasil), en definitiva del imperia- lismo norteamericano. Debemos hacer

nuestra IB resolución de la Asamblea Popu-

lar de Bolivia, en 1971 : la solución

mediterraneidad sólo se alcanzaría en el cuadro de los Estados Unidos Socialistas de América Latina. Es un deber denunciar todo tipo de oposición de nacionalidades, en torno a esta cuestión, como u n intento de aplastar a las masas de los tres países involucrados y reforzar a la contrarrevolu- ción en América del Sur.

El tercer aspecto se refiere a la recupe- ración del canal de Panamá y a la indepen- dencia de Puerto Rico, por los que hay que hacer una agitación constante, y de- nunciar la cobardía sin-límites de las bur- guesías latinoamericanas, que postulan un acuerdo con Kissinger. El cuarto aspecto es la defensa incondi- cional del Estado obrero cubano contra el

de su

imperialismo y aliados latinoamerica-

puede asegurar esta de-

fensa es ta victoria de la revolución prole-

a la qu e debe es-

tar subordinada. El quinto aspecto es el reclamo de la ruptura de todos los compromisos con el

imperialismo, en panicular la destrucción del sistema interamericano. Esta reivindi- cación antiimperialista fundamental no puede plantearse en su sentido diplomáti- co, cuyo único significado sería ponerse a

la cola de la burguesía en su negociación

con el imperialismo. La independencia del

imoerialrsnx) es inconcebible sin la movili-

zación revolucionaria

cumplimiento de las tareas de liberación nacional y social. Ei punto fundamental de esta movilización es la lucha por la re- volución agraria y por la alianza obrero-

campesina. Sobre la h3se de esta alianza revolucionaria en cada país hay que unir

nos. L o único que

taria e n América Latina,

d e las masas para el

a

los explotados latinoamericanos contra

el

imperialismo, por la independencia na-

cional, bajo la consigna de los Estados U-

nidos Socialistas de América Latina.

problemas nacionales y demo-

cráticos de América Latina no pueden re- solverse sirw por medio de la victoria re- volucionaria del proletariado, encabezan- do a los explotados del campo y la ciudad. El desarrollo capitalista de esta parte del mundo ha separado completamente, al proletariado de la burguesía, de lo que se desprende que el impulso revolucionario no puede desarrollarse sin la más implaca- ble lucha de clases contra los explotadores nacionales y sus gobiernos. Es un deber fundamental combatir todo intento de tu- telar al proletariado por parte de la burgue- sía o la pequeño burguesía, que invocan repetidamente para ellos las reivindicacio- nes democráticas. Denunciando lasfimrta- ciones, insuficiencias y traiciones de la de- mocracia burguesa debemos utilizar las consignas de la democracia para opo- ner radicalmente al proletariado contra la burguesía. Sin esta ruptura es ini- maginable que la clase obrera se con- vierta en caudillo nacional, es decir, de los campesirxjs en primer lugar.

22.- Lo s

Los problemas centrales que impulsan

la revolución latinoamericana son la cues-

tión del precapitalismo agrario y de la do- minación extranjera. Sobre la base del programa de la revolución agraria y de la independencia nacional el proletariado puede transformarse en caudillo revolucio- nario, sobrepasando el programa democrá- tico. La transformación del proletariado en dirección se opera por medio de la lu- cha de clases, es decir contra la burguesía nacional. De ahí la unidad de las reivindi- caciones de •nocráticas y transicionales, que se combinan de acuerdo a las peculia-

estadio de la lu-

ridades de cada país y al cha revolucionaria.

La dirección castrista, ahora que actúa como vocero declarado del stalinismo, ha declarado últimamente que América Lati- na n o está madur^par a el socialismo, lo

que quiere decir que Castro maduró para la coexistencia con el imperialismo. Pero, como Cuba mismo lo demuestra, América Latina ha supermadurado para ia revolu- ción proletaria, la única que puede abrir

las puertas de la civilización, en alianza

con el proletariado mundial y, en definiti-

va,

con la victoria de éste. Los marxistas rechazamos todo planteo

de

"revolución nacional" o "antiimperia-

lista" que pretende justificarse en las ta- reas históricas incumplidas en nuestros países. Denuncia estas fórmulas como una expresión de compromiso co n el Estado burgués y, en definitiva, co n ei imperialismo. El "socialismo nacional" no es otra cosa que la ilusión de la posibilidad de la independencia nacio-

nal sin destrucción del Estado burgués,

ser-

y por

eso

concluye

en

los

más

viles acuerdos contra el proletariado !JP¡ .

El movimiento revolucionario de las ma -

sas

en los países coloniales y semicolonía-

les

es po r sus tareas inmediatas y po r el

peso mayoritario de sus sectores precapi- talistas un movimiento de emancipación nacional (a diferencia de le revolución en

los países avanzados) pt;ro no puede al - canzar sus fines sino como una revolución

dirigida por el proletariado, que destruya

el Estado burgués y que empalme co n la

victoria del proletariado mundial.

23.- La creación de una situación

revo-

lucionaria impone una obligación elemen-

1 tal,

y

es ta de concretar al máximo la

perspectiva de poder de la clase obrera.

Siguiendo

a

ta IC

y

a la

IV

Internacio-

nal .planteamos la lucha por el gobierijo obrero y campesino, como "denomina- ción popular de la dictadura^del proleta- riado". Si n embargo, de acuerdo a~ia ex - periencia histórica,'no podemos descartar el surgimiento de organizaciones de masas de dirección pequeño burguesa que sirvan

como canal de los trabajadores en una pri-

la revolución. E n este caso,

mera etapa de

la consigna de gobierno obrero-campesino tiene un sentido translcional y significa la formación de un "gobierno obrero inde- pendiente de la burguesía", como paso hacia la dictadura del proletariado, es de-

cir po r medio de su partido cuarta Ínter na- cionalista. En su sentido'transicional la consigna significa que reclamamos a "los partidos y organizaciones que se apoyan en los obreros y en los campesinos y ha- blan en su nombre, que rompan política- mente con la burguesía y entren en el ca- mino de la lucha por el gobierno obrero y campesino". Entendemos necesario abandonar defi- nitivamente dos expresiones usadas por nuestra organización —gobierno obrero y

por las si-

guientes razones. En el primer caso porque la fórmula es ambigua y puede confundir- se con una variante de gobierno popular,

es decir burgués. Este es el sentido que le dan exactamente el FIP y el PST: para el primero un gobierno de alianza entre el nacionalismo y el seudosocialismo, y para el segundo un gobierno de la "CGT y los partidos obreros y populares", es decir la

peronismo son "popu-

lares"). La expresión "popular", con el

necesaria alianza co n las

masas medias de la ciudad, niega la lucha necesaria e Inevitable contra los represen- tantes políticos de la pequeña burguesía

urbana y campesina (que se forman en las ciudades) por la hegemonía del proletaria^ do.

E n et segunde caso la debilidad de la fórmula consiste en no plantear la alianza de la clase obrera con el campesinado. Es- te erfor es el producto de un vicio mu y an-

popular,

y

gobierno

obrero—

burguesía (UC R y

argumento de la

43

Liyju uei iiidixi^inu argentino que consiste en negar la importancia del campesinado pobre en Argentina y su vinculación con

decir

nada que ia cuestión campesina no tiene en nuestro país la relevancia de otros paí-

ses de América Latina : lo qu e ha y que de - cir es cuál es su importancia como expre- sión del precapitalismo nacional. E n regio- nes enteras es inconcebibl e u n movimient o de masas sin tos campesinos (Norte, Lito- ral, Oeste) y su importancia en la pampa gringa es mayor qu e la del proletariado agrícola extremadamente disperso además. Pero la alianza obrero-campesina tiene otra importancia más, y es que de la revo- lución agraria depende la foTnación del mercado interior que puede darte una sali-

a la

pequeño burguesía. Por ello IfLiÓIÜlula gobierno obrerpj ' campesino define^exac- tamentéTá alianza-con-la-dase_media ur- bana:.-por-un-programa-de-independeoc¡á nacional, democracia política-y-revolución agraria; ayuda a oponer a las masas medias de la ciudad y del campo contra los parti- dos pequeño burgueses (que tienen su cen- tro en las ciudades). ¿Cuál entendemos será la vía organiza- da tras la que se agruparán las masas en relación a la lucha por^ l poder? En dos oportunidades (cordobazo y en la actuali- dad) nuestra organización planteó el go- bierno de la CGT , y es uno de los aspectos principales de este documento decir que hemos cometido un error, que tiene ex- traordinaria importancia rectificar. Los sindicatos y la CG T son , po r tejos, las organizaciones fundamentales de masas del proletariado, el canal de sus experien- cias políticas fundamentales. Pero ojo, no olvidemos esto otro: a través de su férrea dominación por ta burocracia sindical y por el tutelaje político del peronismo y del Estado, han sido una correa de transmi- sión de ta burguesía contra la moviliza- ción revolucionaria de las masas. Omiti r cualquiera de estos dos aspectos nos pue- de llevar a la más trágica de las desviacio- nes. Existe quienes confunden ta corporati- zación sindical que ejecutan los gobiernos contrarrevolucionarios de las burguesías

los asalariados del campo. N o quiere

da a las masas urbanas, en particular

44

imperialistas, es decjr la destrucción de los sindicatos y la formación de organizacio-

u n en-

granaje administrativo de un Estado totali-

gobiernos na-

cionalistas de orientación democrática tra-

tan de ejercer sobre la clase obrera de los

países atrasados. E n el primer caso el mo-

vimiento obrero como tal queda destruido, mientras qu e en el segundo, "el patrocinio del Estado está dictado por dos tareas que se enfrentan: primeramente atraerse a to- da la clase obrera y ganar asi un apoyo pa-

ra resistir /as pretensiones excesivas del im- perialismo, segundo disciplinar a los traba-

jadores colocándolos

na burocracia" (Lo s sindicatos e n la época del imperialismo, edición francesa SELIO ,

que difiere de las argentinas editadas por Ramos y po r Posadas qu e dicen: "El tute- laje del Estado está dictado por dos tareas "

lo qu e su-

prime la contradicción que surge del texto francés). Efectivamente,el tutelaje estatal en este caso es contradictorio y su resultado es el siguiente: o esta tutela se transforma en un instrumento de destrucción de los sindica- tos apenasel imperialismo logra derrocar la situación democrática, o el desarrollo de la clase obrera que ha sido estimulado por el nacionalismo se transforma en un gran fac- tor para ta construcción de su partido de clase, quebrando al tutelaje estatal. Bajo los primeros gobiernos peronistas este desarrollo contradictorio fue realmen- te colosal: apoyándose_eaJa_bjjrocracia más ligada a la aristocracia laboreargenti- na, el peronismo pudo_cólócar ajos sindi- catos bajo la tutela estatal, pero al precio de un gran desarrollo de la clase obrera:

cuerpos de delegados y comisForícs inter- nas masivas, y poderosos sindicatos indus- triales. A su turno, este desarrollo impidió que Perón pudiera someter incondicional- mente a los sindicatos a los planes de pro- ductividad (1950-53) y que la "libertado- ra" los pudiera destruir.

Este desarrollo contradictorio volvió a estallar en junio y julio: los sindicatos tu- vieron que ir a la huelga nacional, pero a- provecharon el primer respiro para ahogar- la.

nes estatizadas qu e n o son más qu e

tario, co n ta tutela que los

bajo el control

de u-

que éste tiene que afrontar

Los sindicatos son un centro decisivo para el trabajo, no ya de organización ge- neral de ta ciase obrera, sino revoluciona-

rio. Lz quiebra del aparato burocrático, la formación de una dirección independiente

y ta transformación de los Cuerpos de De-

legados y Comisiones Internas abren direc- tamente la vía de la revolución. ¿Por qué entonces "gobierno de la CGT" es un serio error? Porque la CG T y los sindicatos no son hoy, la organización de las masas revolu- cioi arias, y porque su dirección forma par- te del aparato gubernamental que lucha por estrangular el ascenso obrero. Decir "gobierno CGT"e% una fantasía y un frau- de: fantasía porque no es un canal de la movilización revolucionaria de los obre- ros y no representa la organización de

combate de los obreros por el ooder; frau- de, porque engaña a las masas ilL -ionándo- las co n la CG T actual , burocrática. Es cierto qu e nuestros planteos so. más completos, pues reclaman el "Congreso de bases de la CGT"^ pero este ac'egado re- fuerza el error original. La cor.Jqna de congreso de bases, para que tenga ui vaior real, combativo, no puede ser presentada abstractamente en función de una perspec- tiva general de poder (gobierno CGT) , si- no-que tiene que surgir del combate coti- diano para enfrentar el ataque de la bur- guesía y, como un método concreto de u- nificación de la lucha real -qu e se desa- rrolla por las reivindicaciones mínimas, democráticasy transitorias. El 27 de ju- nio podíamos reclamar la ruptura de la CGT con el gobierno, pero no en función

del gobierno de la CGT , sino en función de continuar la huelga general y por la convo-

Puede ocu-

rrir que los congresos regionales o por sin- dicato cobren un desarrollo tal que desem- boquen en un congreso de bases de la CGT , pero esta variante significará un cambio de

catoria del congreso de bases

ta CGT , pues será de hecho una organiza- ción semi-soviética o soviética.

24.- Aqu í entramos, entonces, en un as- pecto fundamental: los soviets. Dijimos que en situaciones revoluciona- rias los obreros necesitan más que nunca de sus organizaciones de masas, porque

menos que nunca le sociedad admit e arre-

glos parciales en el cuadro del Estado bur-

gués. Las .primeras

sindicatos, por donde pasarán inevitable-

ment e tas

Pero la agudeza de los enf rentajriiealos de clase supera co n cierta "ra"pícfézya los-Siip- dicatos, adaptados a tra_yé¿_d9_años a las negociaciones con el Estado. Y a los extre- mos de la ofensiva'patronal oWígáTrTTós Cuerpos de Delegados ^ra~las~Comisiones tnternasa actuar con extrema independen- cia de_|adÍKCCLÓ.n_sjndjcal, a renovar sus fi -

las-por-este_motiyp_^j_al£an22Llasjliurás

organizaciones son los

primeras grandes batallas.

de-unadirecciónjevolucignaria en la env .-Ptesa.

Por otro lado, las reivindicaciones de lu- cha pierden su carácter profesional, y los despidos masivos unen a las fábricas más diversas de acuerdo a su ubicación. La am- plitud del movimiento de masas extiende las reivindicaciones a diversas capas socia- les: la lucha contra la represión y los asesi- natos unifica al proletariado con la peque- ño-burguesía de las ciudades, los reclamos estudiantile s se funde n co n tos d e tod a la juventud trabajadora, lo mismo ocurre con las marchas campesinas y ias protestas de los trabajadores desocupados. La rutina sindical es superada por la situación, y la burocracia no tiene ningún interesen or- ganizar este vasto movimiento de un modo unificado, democrático y autónomo.

Es aquí donde aparece la función histó- rica d e los soviets, organización polític a u-

„ aitaria de las masas en lucha. Es la corona- ción de todo el programa de reivindicacio- nes señaladas en el programa.

En las jornadas de junio y julio se desa- rrollaron las coordinadoras interfabriles bajo lá presión de la necesidad de organi- zar el impulso huelguístico. A pesar de su ca'ácter minoritario llegaron a superar a los sindicatos —en La Plata, en Córdoba, Rosario, Santa Fe, en metalúrgicos de Ca- pital, Sur, en SMATA .

Las coordinadoras,_no_ion_SQiáíi.tS*.^ni

de ellos por muchos-motivos:

embriones

son unbloqué.d e organizaciones sindjca-

.les de fábrica y no la representación direc-

ta de los trabajadores en lucha; no agr j|?an-

a otros sectores explotados; no dan cabida

a, lasTó'fg37iTzTc1ofres_politicas;-sorijTMn^

45

tíriaS'Sin embargo, marcaron u n derrote-

ro y son una vía hacia los soviets, a poco que se desarrollen masivamente. Dado el pánico de los burócratos, stalinistas, nacio- nalistas y reformistas a toda organización

soviética, es necesario impulsar tos

conducir a ella, como

de tipo

pasos qu e pueden

las coordinadoras. L a form a concreta d e lucha po r los soviets la entendemos como

una lucha por las coordinadoras y po r su transformación creciente a l paso d e la evo- lución d e la lucha revolucionaria. Apoyán-

dose e n los Cuerpos de Delegados

misiones Internas el movimiento huelguís-

tico puede cobrar rribar a los soviets.