imaginarios. La función de los artistas en el contexto posterior a la violencia política en el Perú.

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• Lima, domingo 21 de junio del 2015 • El Dominical • 6

Sociedad

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Las estéticas del duelo

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AC E M Á S D E V E I N T E
años el Perú enfrentó uno de
los períodos más trágicos de
su historia. Y desde entonces
nos ha rondado la interrogante de cómo recordar o procesar ese pasado reciente. Es de notar que un sector del
país todavía sigue resistiéndose a asumir la
verdad de lo sucedido y que la polémica sobre el significado de la violencia se reactiva
a cada momento con mucha intransigencia
y ferocidad. Como comunidad nacional,
en el Perú todavía no logramos generar un
consenso mínimo acerca de cómo recordar
el pasado que vivimos.
Puede decirse, en efecto, que la sociedad
peruana ha hablado mucho, pero ha discutido poco, y que esa resistencia a enfrentarse con la dimensión más salvaje de la verdad puede encontrar una explicación en el
carácter verdaderamente traumático de lo
sucedido. La permanente negación ante las
evidencias, vale decir, esa inercia por continuar aferrándose a los estereotipos o a un
conjunto de prejuicios que nunca pueden
renunciar a sus intereses sigue siendo una
práctica común en el escenario actual.

Por víctor vich

Pero sí hay un agente que está contribuyendo a reformular los imaginarios ciudadanos y a transmitir la memoria. Me refiero
a las representaciones simbólicas. Es decir,
el informe de la CVR ha tenido una repercusión importante en el campo de la cultura y
muchas de sus principales conclusiones están ingresando al imaginario nacional —y,
ojalá, a las prácticas institucionales— a partir de un conjunto de objetos creados por un
gran número de artistas en el país.

ensayo

OBJETOS CULTURALES

Lo que sostiene Poéticas del duelo es que
existe una serie de objetos (películas, novelas, retablos, performances, etc.), que están
sirviendo para trasformar los sentidos comunes existentes, y que van abriendo significativos espacios de conciencia ciudadana
y de memoria política.
Los objetos artísticos están desempeñando un papel central, aunque a veces
clandestino, en el escenario político contemporáneo. Las políticas culturales deben
ser las encargadas de asumir su fomento y
circulación. No se trata de afirmar que el arte sustituya a la política, pero sí de señalar

LIBRO:
Poéticas del duelo
Autor:
Víctor Vich
Editorial:
Instituto de Estudios
Peruanos
Páginas:
314
Precio:
,00
S/.

60

cómo, en un país sin partidos sólidos y con
una esfera pública degradada, las representaciones simbólicas cumplen un papel
importante. Es decir, ante una permanente negación de lo sucedido y la incapacidad
que siguen mostrando los sectores oficiales
para lidiar con los traumas y la verdad, está surgiendo, de parte de muchos artistas
peruanos, un importantísimo esfuerzo por
representar los legados de la violencia y por
renovar este debate en la esfera pública.
Estos objetos —como los retablos de
Edilberto Jiménez, las cantutas de Ricardo
Wiesse, las imágenes de Yuyanapaq o una
canción como “Flor de retama”— nos dicen
que la violencia de las décadas pasadas no
fue un episodio más en la historia peruana,
sino un periodo central que nos permite observar el país que tuvimos y que, de una u
otra manera, seguimos reproduciendo como si nada hubiera sucedido.
Esto también lo vemos en algunas cintas
peruanas recientes, en las que se percibe ese
deterioro de los vínculos sociales (Días de
Santiago, 2004); los miedos y traumas generados por la violencia que no pueden ser
entendidos ni menos procesados (La teta
asustada, 2009); o la incertidumbre frente al futuro (Paraíso, 2010). Estas tres películas apuntan a subrayar algo que no está
suficientemente narrado en los discursos
oficiales. Me refiero a la caída del padre —el
Estado nacional—, al descrédito de la masculinidad hegemónica, a la negativa de procesar la historia reciente y a un universo social deteriorado, que solo ofrece una cultura
del simulacro como único rumbo posible.
Hoy hemos aprendido que la violencia
mostró una sociedad desgarrada, llena de
rencor y cuyos procesos de modernización
fueron siempre excluyentes. La violencia en
el Perú se originó contra un Estado que históricamente tuvo poca presencia en el país,
y cuyo desempeño en los Andes y en la selva,
sobre todo, fue por lo general de confrontación con la gente.
Desgraciadamente, estos patrones no
han cambiado en las últimas décadas, pese
al crecimiento económico y un optimismo
amnésico que intenta imponerse a como
dé lugar. Resulta claro que hoy el imaginario nacional sigue dominado por discursos
autoritarios que continúan desentendiéndose de la voluntad de construir una cultura
más democrática y participativa. Este libro
apuesta por sostener, tercamente, que la
cultura y el arte sirven para insistir en viejas
preguntas, para visibilizar mejor el presente, para saldar algunas deudas con el pasado
y para intentar construir nuevos sentidos de
comunidad hacia el futuro.

Víctor Vich (Lima, 1970) es doctor en Literatura Hispanoamericana por Georgetown University. Es ensayista, catedrático, crítico y consultor en temas culturales.

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