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2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Título Original:
Informe de Resultados del 2do. Censo Nacional Penitenciario

Empresa Consultora:
Newlink Research Group

Redacción:
Oficina Nacional de Defensa Pública

Cuidado de Edición a cargo de:


Carlos Villaverde
María Dolores Díaz

Derechos Reservados
© Fundación Institucionalidad y Justicia Inc. (FINJUS)
Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia (CARMJ)
Oficina Nacional de Defensa Pública
Julio 2012

Diseño de portada, diagramación y arte final:


Claudia Chez Communication Consulting (4cc)

Impresión:

Publicación editada con los auspicios de:

Santo Domingo, DN
República Dominicana
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 3

INDICE
Presentación 5

Introducción 7

Metodología 6

Contexto del Sistema Penitenciario 10

Resultados
Datos Generales de los Centros 16

Datos Socio-demográficos 19

Datos Procesales 28

Datos sobre Tipos Penales 39

Datos sobre Condenas y Ejecución de la Pena 45

Datos sobre las Condiciones Sociales, Educativa y Sanitarias 54

Situación de los Derechos Humanos en el Sistema Penitenciario 73


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Presentación
Al interior del sistema de justicia dominicano se expresan, como en la realidad global del
país, un conjunto de cambios e innovaciones que apuntan a la modernización y solución de
ancestrales carencias, al tiempo que persisten algunos problemas que desafían la calidad de la
democracia y la efectividad de sus organizaciones.

Dentro de estos últimos, uno de los más agudos lo constituye la situación del sistema
penitenciario, área en donde a la par de los cambios que ha significado el Nuevo Modelo
Penitenciario puesto en marcha en algunos recintos a nivel nacional, en la mayoría de los
centros se continua reportando la situación de hacinamiento y violación de derechos humanos
que ha sido objeto de reiteradas críticas, tanto a nivel nacional como internacional.

La situación de las personas internas en el sistema penitenciario, tanto los condenados como
los de status preventivo, entra en contradicción con el nuevo marco constitucional adoptado
en enero del 2010, que proclama la vigencia del Estado Social y Democrático de derecho, la
revalorización de los derechos fundamentales y la priorización de las medidas que conlleven a
fortalecer la dignidad, la integridad y el desarrollo de los habitantes de la República.

Por ello, como un instrumento para incidir en la definición de políticas públicas que humanicen
y hagan más eficiente el sistema penitenciario, la Oficina Nacional de Defensa Pública, la
Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) y el Comisionado de Apoyo a la Reforma y
Modernización de la Justicia, en el marco de los planes de trabajo de la Comisión Nacional
de Ejecución Procesal Penal (CONAEJ) y del Programa Acción Ciudadana por la Justicia y la
Trasparencia, decidimos auspiciar la realización del Segundo Censo Nacional Penitenciario,
cuyas conclusiones ponemos a la disposición de la sociedad dominicana en esta publicación.

Disponemos ahora de las informaciones que permitirán a las autoridades del sistema de
justicia y del subsistema penitenciario, a los investigadores y académicos, a las organizaciones
sociales comprometidas con el mejoramiento de la situación penitenciaria en el país, evaluar
la evolución de los problemas que fueron detectados en 2006 y analizar la efectividad de las
medidas de política criminal que se adoptaron en este lapso.

Las instituciones responsables del Censo agradecen a las autoridades de la Procuraduría


General de la República por las facilidades otorgadas para su realización, y de manera especial
a New Link Research, entidad que tuvo a su cargo los procesos técnicos de esta experiencia,
por su empeño y dedicación.
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Introducción
En el año 2006 se llevó a cabo el primer Censo Penitenciario de la República Dominicana
auspiciado por La Oficina Nacional de Defensa Pública, la Fundación Institucionalidad y
Justicia (FINJUS), el Comisionado de Apoyo a la Reforma y Modernización de la Justicia y la
Procuraduría General de la República, en el marco del plan de trabajo de la Comisión Nacional
de Ejecución Procesal Penal (CONAEJ). El objetivo de ese Censo fue el de extraer resultados
que permitieran detectar las características de los centros penitenciarios para la elaboración
de una política criminal que integre la rehabilitación y la reinserción social de las personas
privadas de libertad.

El censo determinó el nivel de hacinamiento que existe en las cárceles dominicanas, las
condiciones en las que se encuentran los reclusos y las características de los mismos. Los
datos también mostraron la situación jurídica de los detenidos y, por lo tanto, se lograron
extraer elementos para determinar la situación del proceso judicial en el país con relación a
dicha población.

Estos resultados evidenciaron la necesidad de fortalecer el sistema judicial de la República


Dominicana, y por igual, la importancia de continuar con el proceso de reforma del sistema
penitenciario. Estas observaciones y otras recomendaciones, que surgieron a partir del primer
censo, son parte de las políticas que se han venido proyectando, muchas de las cuales, se
encuentran sistematizadas en Los Lineamientos de la Política Criminal Dominicana, proyectados
por la Procuraduría General de la República.

A cuatros años del Primer Censo Nacional Penitenciario y como parte de las recomendaciones
finales del informe de resultados, las instituciones participantes han visto conveniente realizar
un segundo censo este año. En esta oportunidad, además de obtener la información relevante
sobre los 33 centros penitenciarios, se realizará una comparación de estos resultados con
los resultados anteriores. Esta comparación permitirá medir los logros y avances que se han
alcanzado con las políticas estatales en materia de reforma del sistema penitencial y con los.

Objetivo General
Realizar un Segundo Censo en todos los recintos penitenciarios de la República Dominicana, que
exponga las características de la población privada de libertad y permita medir el impacto de
la reforma penitenciaria. La actualización de los datos permitió realizar un análisis comparativo
entre estos resultados y los del censo anterior. Las preguntas centrales del estudio son:
• ¿Cuántas personas privadas de libertad hay en los recintos penitenciarios dominicanos?
• ¿Quiénes son? ¿Cuál es el perfil o los rasgos socio demográficos de las personas privadas
de libertad?
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• ¿Cuál es el estatus de los internos?


• ¿Cuáles son los delitos más frecuentes por los cuales han sido procesados o condenados
dichos reclusos?
• ¿Cuáles son las condiciones en las que viven los reclusos dentro de los centros?
• ¿Cuál ha sido el impacto de la reforma penitenciaria en los centros de reclusión?

Objetivos Específicos
• Determinar el número de NNA en los centros penitenciarios de la República Dominicana.
• Determinar las características demográficas de la población (sexo, edad, estado civil, nivel
de educación, nacionalidad, empleo antes de ingresar a la prisión y en lo posible nivel de
ingreso).
• Identificar el estatus procesal de los NNA que permita determinar la necesidad de oferta
del servicio de defensa pública gratuita.
• Disponer de información sobre las condiciones generales de los recintos penitenciarios y
los distintos servicios que disponen los internos.
• Profundizar en los resultados sobre la situación de las niñas y las adolescentes dentro de los
recintos penitenciarios, explorar las condiciones en que viven y las necesidades particulares
de su condición

Metodología
FaseI. Preparatoria
Integración de Equipo Interinstitucional
Esta primera fase comprendió la integración del equipo de Newlink Research con los
responsables del 2do. Censo Nacional Penitenciario: Oficina Nacional de Defensa Pública, la
Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS), el Comisionado de Apoyo a la Reforma y
Modernización de la Justicia y la Procuraduría General de la República.

Para coordinar esta parte se presentó un esquema de trabajo. Una vez aprobado el esquema
de trabajo, Newlink Research realizó una sesión de trabajo con las instituciones participantes
con el objetivo de analizar el formulario propuesto y verificar o ajustar las preguntas, en base
a las nuevas necesidades y/o requerimientos de evaluación de programas existentes en los
centros penitenciarios.

En esta fase Newlink Research recopiló todas las observaciones para incorporarlas en el
formulario. Este documento se socializó ampliamente entre las instituciones participantes para
su validación y aprobación final.
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Diseño del Estudio


En esta fase, el equipo de Newlink Research elaboró la metodología de recolección de datos
en los centros de reclusión de acuerdo a la experiencia pasada y a las recomendaciones de las
instituciones participantes. Asimismo, se presentó un cronograma de trabajo de campo para
los 33 centros a nivel nacional.

Recorrido por los centros del modelo penitenciario tradicional


Como parte de las actividades preparatoria, el supervisor general del trabajo de campo de
Newlink Research, hizo un recorrido por los centros penitenciarios del modelo tradicional, con
el objeto de identificar los espacios más adecuados, así como familiarizarse con las condiciones
específicas de cada centro, que permitiese definir la estrategia más adecuada y efectiva a
seguir en cada centro.

Otro de los objetivos de las visitas previas fue realizar un primer contacto con las autoridades
penitenciarias, en particular conocer a los Alcaides y a los encargados de seguridad de
cada centro.

Reclutamiento de los entrevistadores


El proceso de reclutamiento del personal para trabajar en el 2do. Censo Penitenciario estuvo
a cargo de Newlink Research. Para estos fines se identificaron personas que trabajaron en
el pasado Censo de Población y Vivienda (CPV), cercana a las zonas aledañas a los centros
penitenciarios. Se priorizaron a jóvenes entre 23 y 30 años, que tuvieran estudios universitarios.

Asimismo, se gestionó el reclutamiento a través de profesores universitarios. Se trató de


seleccionar más hombres que mujeres, sin embargo esto no fue posible, ya que quienes tenían
más experiencia y eran estudiantes universitarias eran mujeres, por lo que al final la mayoría de
los encuestadores resultaron ser mujeres.

Sensibilización y promoción
Concomitantemente con las actividades propias del estudio, se inició un proceso de
sensibilización en los centros penitenciarios con el objeto de dar a conocer la importancia de
la realización de un censo penitenciario que permitiese actualizar el estatus procesal de los
internos y las condiciones generales de los recintos penitenciarios. Asimismo, como forma de
sensibilizar se dieron a conocer los principales beneficios obtenidos en su momento como
resultado del primer censo penitenciario.

El proceso de sensibilización incluyó visitas y charlas acompañadas de material promocional


en todos los centros. Asimismo, se distribuyó un afiche con el calendario, con las fechas
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programadas para la realización del Censo en cada centro penitenciario. Otro aspecto importante
del proceso de sensibilización fue la realización de una rueda de prensa con las instituciones
coordinadoras del Censo con el objeto de dar a conocer a la ciudadanía dominicana sobre la
fecha de inicio y objetivos de esta iniciativa.

Capacitación de supervisores y entrevistadores


La capacitación del equipo de investigación, integrado por supervisores y entrevistadores,
estuvo dividida en dos sesiones:

1. Capacitación con relación al trato y contacto con las personas privadas de libertad. En este
punto se instruyó sobre los protocolos de seguridad y confidencialidad de la información
que se debían de seguir, así como las políticas y protocolos de tratamiento de las personas
privadas de libertad.
2. Capacitación de los supervisores y de los entrevistadores, para que los equipos se
familiarizaran con el instrumento de encuesta y el sistema de administración de entrevistas
con el dispositivo IPOD. Asimismo, se estuvieron explicando los términos legales y/o
técnicos utilizados en el cuestionario, para una efectiva aplicación.

Fase II. Levantamiento de Información


Prueba Piloto
Se realizó una prueba piloto por un día, con el propósito de validar el formulario, el sistema
interactivo de captura de datos y hacer los ajustes necesarios al formulario de encuesta. Una
vez verificada la prueba piloto, se pasó a la implementación y recolección de datos en toda la
población privada de libertad en los centros penitenciarios de la República Dominicana.

Recolección de Datos
Se aplicó el formulario en los centros, mediante entrevistas directas a cada uno de los internos.
Las entrevistas directas requirieron el permiso y preaviso de llegada a cada centro. Los
formularios fueron completados directamente en el sistema Newlink Survey vía IPOD.

Al final de cada jornada de trabajo, el supervisor enviaba las entrevistas al sistema general y al
coordinador del estudio para el control de recepción y calidad de los datos.

Los datos no requirieron transcripción, con excepción de aquellos centros con menos de 200
internos, donde se aplicaron encuestas físicas. Se realizó la consistencia de la muestra, para
luego pasar al análisis de los datos.

Los datos se procesaron con el programa SPSS 18.


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El trabajo de campo se realizó del 5 al 20 de mayo del 2011.

Asimismo, como parte de la logística interna para la realización del trabajo de campo en los
centros penitenciarios se coordinó:
• Los permisos y accesos correspondientes a los centros de reclusión.
• Coordinación interna en los centros para facilitar la aplicación del formulario.
• Disposición de un espacio para la aplicación de los formularios donde los entrevistadores
y supervisores puedan ejecutar el censo, para que los entrevistados no sientan ningún tipo
de presión.
• La seguridad de los entrevistadores y supervisores.

Recursos con que contaron los entrevistadores y supervisores:


• IPODs con el formulario en el sistema.
• Un cuestionario versión en papel.
• Credenciales de la empresa consultora.
• Fichas de control.
• Dos lápices, dos borradores.

Fase III. Sistematización, análisis y presentación de la información


Una vez concluida la Fase II, se pasó a la sistematización de los resultados, la tabulación de
datos, el análisis por variables, y a la elaboración del informe con los resultados finales.

Este trabajo incluyó un análisis comparativo de los resultados, con el primer censo, que permitió
extraer resultados sobre el impacto de las políticas y programas implementados durante los
cuatro años que separan a los dos censos.
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Contexto
Sistema Penitenciario Dominicano
En el sistema penitenciario dominicano convergen dos modelos de gestión penitenciaria, uno
denominado tradicional, cuyos recintos son conocidos como cárceles y penitenciarias, conforme
lo establecido en el artículo 1 de la Ley 224 del 1984. Así como un nuevo modelo, en donde se
trata de dignificar el tratamiento dispensado a las personas privadas de libertad, al cambiar no
solo la denominación de su estructura por la de Centros de Corrección y Rehabilitación (CCR),
sino al pasar de ser llamados los ingresados en dicho sistema de “presos” o “condenados”
-con la estigma social grave que conllevaba en el estado emocional de los mismos-, a ser
nombrados como internos, todo ello, con la finalidad de transparentar la función de la pena
constitucionalmente reconocida en el artículo 40.16 de nuestra Constitución, que no es otra
que, la de lograr la reeducación y reinserción social de la persona privada de libertad, a través
de la implementación del sistema progresivo.

Cabe resaltar que en la actualidad, en vista de la sobrepoblación existente en los recintos


penitenciarios del modelo tradicional, que incrementa regularmente su capacidad máxima
de ingreso de un 200 a un 300%, además de la falta de preparación especializada de sus
agentes de seguridad (policías y guardias), la no segregación por estatus jurídico, edad y
tipo penal, así como los niveles de violencia existentes, a consecuencia de las condiciones
inhumanas en las que conviven. Sin desmeritar el hecho de que no se ha podido implementar
el sistema progresivo dispuesto en el artículo 13 de la Ley 224, lo que ha determinado en el
país, el desarrollo sostenido de los centros pertenecientes al nuevo modelo, el cual se inició
a partir del año 2004, con la inauguración del ubicado en Puerto Plata. Y para el año 2011 se
encontraban funcionando la cantidad de trece (13), encontrándose en proyecto a corto plazo
para ser habilitado en el 2012 el CCR de La Romana. Lo cual podría decirse que ha constituido
un remedio, pero no la cura para la enfermedad anteriormente descrita, puesto que solo abarca
menos del 20% de la población privada de libertad.

Las condiciones en las cuales los privados de libertad se encuentran, constituye una obligación
ineludible del Estado Dominicano, a través de las instituciones creadas por el legislador para
asumir dicha función, como es la Dirección General de Prisiones, conforme a lo dispuesto en el
artículo 6 de la Ley referida, en tal virtud, “el Estado se encuentra en una posición especial de
garante frente a las personas privadas de libertad, toda vez que las autoridades penitenciarias
ejercen un fuerte control o dominio sobre las personas que se encuentran sujetas a su custodia.
De este modo, se produce una relación e interacción especial de sujeción entre la persona
privada de libertad y el Estado, caracterizada por la particular intensidad con que el Estado
puede regular sus derechos y obligaciones y por las circunstancias propias del encierro, en
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donde al recluso se le impide satisfacer por cuenta propia una serie de necesidades básicas
que son esenciales para el desarrollo de una vida digna” 1.

“La privación de libertad trae a menudo, como consecuencia ineludible, la afectación del goce
de otros derechos humanos además del derecho a la libertad personal. Esta restricción de
derechos, consecuencia de la privación de libertad o efecto colateral de la misma, sin embargo,
debe limitarse de manera rigurosa” 2. Asimismo, el Estado debe asegurar que la manera y
el método de ejecución de la medida no someta al detenido a angustias o dificultades que
excedan el nivel inevitable de sufrimiento intrínseco a la detención, y que, dadas las exigencias
prácticas del encarcelamiento, su salud y bienestar estén adecuadamente asegurados” 3, lo
cual no está siendo cumplido parcialmente por el Estado Dominicano, mientras mantenga más
de un 85% de la población carcelaria ingresada en recintos penitenciarios que no cumplen ni
siquiera son los estándares mínimos nacionales e internacionales.

No podemos obviar indicar que aun cuando reconocemos la necesidad de que el Estado
Dominicano iniciará un proceso de reforma penitenciaria, vemos que en la misma se comenzó
de manera errada, es decir, en vez de iniciar con la población más vulnerable, que es la de los
adolescentes, que constituyen un porciento mínimo en relación a los adultos y mujeres, se
lleva a cabo con estos últimos. Lo que ha implicado la imposibilidad material de erradicación
de los males carcelarios en un 100% de los privados de libertad adultos, y la continuación de
vulnerabilidad de los adolescentes, por las condiciones en las que regularmente subsisten en
los distritos judiciales en donde no hay implementados Centros de Atención Integral, teniendo
que ser ingresados a las áreas preventivas (destacamentos). Siendo tratados en su mayoría
por un personal no especializado, tanto de seguimiento durante su encierro, como en el
mantenimiento de su seguridad.

1
Caso Montero Aranguren y otros (Reten de Catia) vs. Venezuela, párrafo 87; Caso García Asto y Ramírez
Rojas, Sentencia de 25 de noviembre de 2005. Serie C No. 137, párr. 221; Caso Raxcacó Reyes. Sentencia de 15
de septiembre de 2005. Serie C No. 133, párr. 95, y Caso Fermín Ramírez, Sentencia de 20 de junio de 2005.
Serie C No. 126, párr. 118.

2
Cfr. Caso López Álvarez. Sentencia de 1 de febrero de 2006. Serie C No. 141, párr. 105; Caso “Instituto de
Reeducación del Menor”, supra nota 127, párr. 154, y Caso “Cinco Pensionistas”. Sentencia de 28 de febrero de
2003. Serie C No. 98, párr. 116

3
Caso Montero Aranguren y otros (Reten de Catia) vs. Venezuela, párrafo 86.
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No obstante lo anteriormente expresado, como muestra de la preocupación del Estado


Dominicano de efectivizar la protección de los derechos y garantías de los privados de
libertad, es instaurado con la entrada en vigencia del Código Procesal Penal, el proceso de
judicialización de la etapa de ejecución de la pena, lo que ha determinado que todas las
decisiones de esta etapa procesal, que impliquen una modificación de la determinación de la
pena (cambios en la duración temporal del encierro o cambios sustanciales en las condiciones
de cumplimiento) sean tomadas por un juez, como órgano judicial independiente de la
administración penitenciaria, que aplique para la toma de decisión un proceso respetuoso de
los principios del derecho procesal penal. Máxime el consagrado en el artículo 28 al referir que:
“la ejecución de la pena se realiza bajo el control judicial”, con lo cual no solo se le atribuye
a los jueces “hacer ejecutar lo juzgado”. Sino también la de velar que la pena se ajuste a sus
fines constitucionales4, así como para que el cumplimiento de las penas privativas de libertad
se lleven a cabo con sujeción al régimen jurídico legalmente establecido, con lo cual se ha
logrado en cierta medida adecentar las actuaciones dentro del sistema penitenciario nacional,
no solo de los condenados definitivos, sino también de aquellos preventivos, que aleguen
alguna vulneración a sus derechos fundamentales.

Las penas privativas de libertad, así como cualquier medida de seguridad, impuesta por autoridad
judicial competente deberán estar orientadas hacia la reeducación y reinserción social de la
persona condenada, sin que puedan consistir en trabajos forzados, conforme lo previsto en el
numeral 16 del artículo 40 de la Constitución Dominicana y la parte infine de la Regla 58 de las
Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos de la ONU. Lo cual deberá ser observado
por el juez de ejecución de la pena al momento de ejercer el control del cumplimiento de las
mismas. Así como cualquiera de las cuestiones que se susciten durante la ejecución, exigiendo
en dicha supervisión el cumplimiento de los estándares referidos a cada uno de los operadores
del sistema penitenciario, independientemente de pertenecer al modelo tradicional o al nuevo.

Durante la fase de ejecución de la pena es absolutamente indiscutible que se ejerce poder


punitivo estatal. Es más, es en ese momento justamente cuando éste se ejercita con mayor
vigor y desenfado, cuando mayor descarga de violencia imprime5. Por lo tanto, “más que

4
Artículo 40.16 de la Constitución Dominicana.

5
Desde óptica debe tenerse presente la caracterización ya clásica de Roxin (1997) en cuanto entiende la
dinámica de la pena estatal desarrollada en tres momentos diversos de actuación: el de conminación legal, el
de determinación judicial, y el de ejecución penal; consignado en el Ensayo “La judicialización de la ejecución
de la pena en la provincia de Buenos Aires: Notas sobre un proceso inconcluso”, realizado por Gabriel Bombini,
Docente Universidad Nacional del Mar del Plata.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 15

nunca” los conceptos jurídicos que se desarrollan (en la etapa de ejecución de la pena) deben
construirse sistemáticamente en función de los principios de respeto y dignidad de la persona,
antes mencionados y conforme el esquema de principios fundamentales de ellos derivados
que forman el marco normativo constitucional para la aplicación de las penas con el objeto de
minimización de la violencia estatal.

Otro aspecto que ha permitido cierto nivel de adecentamiento del sistema penitenciario
dominicano es la figura del defensor público, como baluarte de aquellos que se encuentran
en estado de indefensión frente a todo el aparato del Estado, con todas sus connotaciones,
reconocido el servicio nacional de defensa pública legalmente con la Ley 277-2004, y
constitucionalmente en el artículo 176 de la Constitución Dominicana vigente. Por ello, el Dr.
Roberto Santana al deponer en el Tercer Congreso Nacional de Defensa Pública6 refirió que
como “el privado de libertad es una especie de ente, a merced de la omnipotencia del Estado
con todos esos medios… la creación de la Defensa Pública se define como un acto de justicia..”,
máxime si este funcionario público tiene como función obligatoria la de concurrir regularmente
a los lugares de detención y asistir a las visitas carcelarias, conforme lo prescribe el artículo
29.4 de la Ley referida.

Sin embargo, independientemente de los avances que ha tenido el sistema penitenciario


nacional, falta mucho por hacer, debido a que como señala la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, al interpretar el artículo 5.2 de la Convención que: “…las personas privadas
de la libertad el propio artículo 5.2 de la Convención establece que serán tratadas con el
respeto debido a la dignidad inherente al ser humano…. En tal sentido, los Estados no pueden
alegar dificultades económicas para justificar condiciones de detención que sean tan pobres
que no respeten la dignidad inherente del ser humano” 7, lo que implica que aun cuando sea
necesario que el Estado Dominicano para lograr eliminar el modelo tradicional tenga que
erogar grandes fondos económicos, está en la obligación internacional de hacerlo, pudiendo
incurrir en responsabilidad por su incumplimiento, conforme lo previsto en los artículos 1.1 y 1.2
de la Convención, así como el artículo 74.4 de la Constitución Dominicana.

6
Conaej, Comisionado de Apoyo a la Justicia, Septiembre 2010 “Tutela judicial, derechos humanos y privación
de libertad”, página 58.

7
Caso Montero Aranguren y otros (Retén de Catia) Vs. Venezuela, párrafo 85. Case of I.I v Bulgaria. Judgment
of 9 June 2005. Application No. 44082/98, para. 77; ECHR, Case of Poltoratskiy v. Ukraine. Judgment of 29
April 2003. Application No. 38812/97, para. 148.
16 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

RESULTADOS
Lugar del levantamiento del 2do. Censo Penitenciario
El levantamiento de información de este 2do. Censo Penitenciario abarcó los recintos
penitenciarios pertenecientes tanto al modelo tradicional, denominados cárceles, fortalezas
o penitenciarias, así como a los del nuevo modelo de gestión penitenciaria, mejor conocidos
como centros de corrección y rehabilitación (CCR). También abarcó algunas áreas de detención
preventiva ubicadas dentro de de los Palacios de Justicia del país.

Al momento de la realización de este levantamiento existían en el país veintidós (22) recintos


penitenciarios del modelo tradicional y trece (13) del nuevo modelo, lo que determina
la existencia de treinta y cinco (35) recintos penitenciarios que albergan la población
penitenciaria adulta. Por igual, se hizo el levantamiento en siete (07) áreas de detención
preventiva, las cuales sumadas a los recintos referidos arrojan un total de cuarenta y dos (42)
recintos sometidos a análisis.

 
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 17

Distribución por tipo de centro


De un total general de 20,007 internos privados de libertad, vemos que los pertenecientes
al modelo tradicional comprenden la cantidad de 16,298, lo que representa un 81.5% de la
población total, en comparación con los 3,452 recluidos en los del nuevo modelo que alcanzan
un 17.2%. Aunque tienen como aspecto coincidente el estar guardando prisión por orden
motivada y escrita de autoridad judicial competente, contrario a los 257 ingresados en las
áreas de detención preventiva, que abarcan un 1.3%, quienes están en espera de conocérseles
las vistas de medida de coerción, a fin de legalizar su estado de prisión u ordenar su libertad,
o en el peor de los casos, habiéndoseles conocido la medida, aún el juez de la instrucción de
jurisdicción permanente no les ha notificado la decisión.

 
18 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Partiendo del informe suministrado por la Dirección General de Prisiones denominado “Relación
de internos en instituciones penitenciarias”, la capacidad máxima del sistema penitenciario es
de 11,505, por lo que su nivel de sobrepoblación es de un 73.9%, ya que hay 8,502 internos por
encima de dicha capacidad. Lo que se traduce en la imposibilidad material de llevar a cabo
la implementación del sistema progresivo dispuesto en el artículo 13 de la Ley 224-84, sobre
Régimen Penitenciario, reflejada esta realidad en las condiciones deplorables en las que los
privados de libertad logran subsistir dentro de este modelo penitenciario.

La sobrepoblación en estos recintos penitenciarios genera los grandes males que afectan al
sistema carcelario tradicional del país, cuya víctima directa son los privados de libertad ingresados
en este régimen, los cuales sufren diariamente con: la falta de higiene, aprovisionamiento
insuficiente de alimentos, enfermedades de la piel y respiratorias, sistema eléctrico inadecuado,
ventilación insuficiente, entre otras. Por igual, genera la vulneración del derecho a la igualdad
material, en base a que incentiva altos niveles de discriminación entre la población que alberga,
ya que aquellos que tienen recursos económicos son los que pueden ser beneficiados con
condiciones de habitabilidad adecuadas, lo que se traduce como corrupción, ya sea de las
autoridades penitenciarias civiles como castrenses.

La problemática descrita en las cárceles, no ocurre en los centros del nuevo modelo de gestión
penitenciaria (CCR´s), puesto que, teniendo una capacidad máxima de 4,942, al momento de
la realización de este censo, solamente había 3,452. Es decir, tenía disponibilidad para 1,490
internos más, por ello su nivel de ocupación estaba en un 69.9%. Habiendo sido aumentada
dicha capacidad con la inauguración del CCR-Anamuya, ubicado en la Provincia de Higüey para
albergar la cantidad de 1,050, lo que determina la posibilidad de ingresar la cantidad de 5,992.
Esta situación obedece a la política instaurada por la Oficina Coordinadora del Modelo de
Gestión Penitenciaria, dirigida por el Dr. Roberto Santana, quienes establecieron la prohibición
de ingreso por encima de la capacidad máxima de cada centro, así como de los imputados
con medida de coerción distinta a la prisión preventiva, como por ejemplo los de garantía
económica impuesta.
Palacios de Justicia - 1.3

Nuevo Modelo
Penitenciario - 17.3

Modelo Penitenciario
Tradicional - 81.5
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DATOS SOCIO DEMOGRÁFICOS


Distribución de internos por provincias
PROVINCIA %
Santo Domingo 25.3
San Cristóbal 14.8
Espaillat (Moca) 6.3
La Vega 5.3
El Seibo 5.0
Peravia (Bani) 4.4
Duarte (San Francisco de Macorís) 3.9
Santiago 3.7
Azua 3.4
La Romana 3.4
Barahona 3.1
Puerto Plata 2.6
San Pedro de Macorís 2.6
Sánchez Ramírez (Cotuí) 2.3
La Altagracia (Higuey) 2.1
San Juan de la Maguana 2.1
Monte Cristi 1.7
Bahoruco (Neyba) 1.6
Samaná 1.0
Monte Plata 1.0
Valverde (Mao) 1.0
Santiago Rodríguez 0.7
Elías Piña 0.5
María Trinidad Sánchez (Nagua) 0.5
Hermana Mirabal (Salcedo) 0.5
Distrito Nacional 0.5
Dajabón 0.4
Pedernales 0.4
TOTAL 100%

Sexo
En el sistema penitenciario nacional existen recintos del modelo tradicional en los cuales se
encuentran guardando prisión hombres y mujeres indistintamente. Ejemplo de ello son las
cárceles de Montecristi y de La Romana. Otros son exclusivamente de hombres (la Victoria,
Najayo, Vega, Seibo, Moca, 15 de Azua, 19 de Marzo, San Juan, entre otros), contrario a los
del nuevo modelo, en los cuales la población está debidamente segregada por sexo, es decir,
existen CCR’s exclusivamente para ingresar mujeres (Najayo, Baní y Rafey) y otros para
hombres (Rafey, La Isleta, San Pedro de Macorís, Puerto Plata, Vista al Valle, Monte Plata,
Mao Valverde, Elías Piña, Dajabón y Haras Nacionales). Sin embargo, consideramos necesario
que se realice una segregación por sexo real y efectiva en los recintos del modelo tradicional,
lo cual solamente se logra erradicando la convivencia de mujeres y hombres en las mismas
instalaciones penitenciarias, debido al riesgo previsible que dicha falta de separación puede
generar, como son: abuso por parte de las autoridades penitenciarias, tanto verbal como
físico, y hasta sexual.
20 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Del total general de 20,007 privados de libertad entrevistados, solamente 671 son mujeres,
lo que representa un 3.4%, en contraposición con los 19,336 que son hombres. Con lo cual
determina que el 96.6% de la población carcelaria pertenecen al sexo masculino, y que el
porcentaje de mujeres privadas de libertad es un porcentaje mínimo, lo que podría traer como
conclusión que la mujer dominicana en pocas ocasiones se involucra en hechos delictivos.

2011
FRECUENCIA PORCENTAJE
Hombre 19,336 96.6
Mujer 671 3.4
Total 20,007 100.0

Cabe resaltar que en comparación con el Ier Censo Penitenciario realizado en el año 2006,
disminuyó la cantidad de mujeres privadas de libertad en un 0.1%, ya que había un 3.5%,
aumentando respecto a los hombres en el mismo porcentaje, al existir un 96.5%. Sin embargo,
dichos porcientos fueron sobre la base de una población carcelaria total de 12,708, respecto
a los 20,007 actuales. Por ello, este dato no es representativo, puesto que en el indicado año
2006 había 449 mujeres, y en el 2011 aumentó a 671, y respecto a los hombres de 12,259 en
el 2006, aumentando a 19,336.

Edad
La distribución etaria de la población que se encuentra privada de libertad en los recintos
penitenciarios y centros censados, reflejan que un 77.5% es predominantemente joven, debido
a que 15,909 tienen edades comprendidas entre igual o mayor de 18 años y menor de 40, de
los 20,007 existentes. Lo que refleja un aumento de un 0.8% respecto al censo realizado en el
año 2006, en el que había un 76.7%, con la cantidad de 9,739 internos en dichos parámetros
de edades.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 21

Sin embargo, lo relevante de este análisis, lo determina la población con edades de más de
60 años, quienes aún cuando conservan la misma cantidad porcentual de 1.5% en los dos
censos realizados, vemos que de 194 en el año 2006, aumentó a 308 en el 2011. Lo que debe
llamar a preocupación a las autoridades que tienen la obligación de dictar la política criminal
del Estado, a fin de verificar cuales son las causales que han originado este incremento en la
población envejeciente, con la consecuente aplicación de políticas precautorias.

2011
FRECUENCIA PORCENTAJE
<= 18 años 403 2.0
de 19 a 29 9340 46.7
de 30 a 39 6166 30.8
de 40 a 49 2770 13.8
de 50 a 59 964 4.8
de 60.00
308 1.5
o más
No responde/No
56 0.3
recuerda el año
Total 20007 100.0

Estado Civil
Según los resultados de los internos/as censados el 51.6 % son solteros, el 33.7% son casados
y el 7% han formado su familia en unión libre, lo que determina respecto al año 2006 una
disminución en un 14.6% respecto a los primeros, ya que se reportaron 8,411, que reflejaba un
66.2%. Así como de un incremento de un 24.4% en cuanto a los segundos, al haber 1,179, con
un 9.3%, y una disminución de un 16.6% referente a los unidos libremente, quienes tenían un
23.6%, con 2,996.


22 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Con lo anterior se refleja que los privados de libertad la mayoría son solteros. No obstante,
ha aumentado los que han formado su familia legalmente –o por el matrimonio canónico-,
disminuyendo aquellos con familias no formales, en tal virtud, podría establecerse que
la sociedad dominicana ha avanzado más en torno a la necesidad de formar una familia
estable, aún dentro del marco de la situación irregular en la cual conviven los internos con
sus respectivas parejas e hijos.

Lo anteriormente referido, puede tener también otro tipo de lectura o interpretación, en


cuanto a que el aumento que ha habido no es respecto al interés del privado de libertad de
formalizar su relación de pareja. Sino más bien, que se ha producido un incremento de los
hombres y mujeres que delinquen estando casados, lo cual resultaría bastante preocupante,
por el hecho, de que estaríamos visualizando la destrucción del entorno familiar de 6,750
familias estables, por el ingreso en prisión de la madre o del padre.

¿Tienes hijos?
De la población penitenciaria censada un 72.5% tiene hijos, en contraposición con un 27.3%
que dijo no tenerlos. Lo que resulta contradictorio con las cifras descritas previamente en
torno al porcentaje de solteros, ya que de ese 51.6% la gran mayoría tiene hijos, lo que se
traduce en relaciones de parejas inestables o culminadas.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 23

En comparación con el año 2006, vemos que en este aspecto, no se produjo un cambio
sustancial, puesto que, en el referido año hubo un 70.7% que dijo tener hijos, y un 27.8% que
indicó no tenerlos. Siendo coincidente la situación descrita en torno a que la gran mayoría
de solteros tiene hijos, ya que la población penitenciaria ubicada en dicho estado civil era de
un 66.2%.

¿Cuantos hijos tienes?


La mayoría de los internos tiene de uno a dos hijos, con un porcentaje de un 57%, siendo la
menor proporción aquellos que tienen más de ocho hijos, con un 2.2%, disminuyendo en un
1% la cantidad porcentual referida en el año 2006 respecto a los internos con 1 o 2 hijos, que
abarcaban la cantidad de 5,207 internos, el cual se podría consignar su no representatividad.
Puesto que en la actualidad hay 8,271 internos dentro del rango referido, en contraposición
con el aumento que hubo en torno a aquellos internos con más de 8 hijos, de un 1.3%, sobre
la base de 315 internos, ya que en el 2006 solo había un 0.7% al haber 59.

Cabe resaltar que el 83.7% de los internos censados en el año 2011 tienen de 1 a 4 hijos,
es decir, 12,135 internos de 20,007. Lo que determina la necesidad de que las instalaciones
penitenciarias donde se encuentran recluidos, les permitan realizar actividades productivas,
con las cuales puedan devengar beneficios económicos destinados, no sólo para su consumo
personal a lo interno del recinto, sino también para poder colaborar con la manutención
de sus hijos. De allí que en aquellos recintos penitenciarios donde no existen las mismas
-que regularmente son las cárceles del modelo tradicional- los internos se dedican a realizar
trabajos informales lícitos (venta de comidas, películas, ropas, calzados, entre otros) e ilícitos
(venta de minutos para celulares, drogas, licores, juegos de azar, pasillos, camas, goletas,
24 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

entre otros), con la finalidad de proveerse de los recursos económicos necesarios para poder
subsistir. Lo cual tiene su causa en que lo promovido en estas cárceles no es otra cosa que
un ocio permanente.

¿Cuál es su nacionalidad? ¿Cuál otra?


La población carcelaria en los recintos penitenciarios de nuestro país es mayormente
dominicana, con un porcentaje mínimo de un 6.1% de nacionales extranjeros, con sólo 1,230
internos, de un total de 20,007 privados de libertad, habiendo 18,777 dominicanos, los cuales
representan un 93.9%. Sin embargo, aun cuando se pueda visualizar como mínimo en relación
a la totalidad de internos recluidos, vemos que en comparación con el año 2006 dicha cifra
se ha duplicado, debido a que de 525 nacionales extranjeros existentes para un 5.9%, en el
2011 existen los 1,230 internos referidos, lo cual podría deberse a la crisis económica mundial
existente, así como a las medidas utilizadas para contrarrestar la misma, que no es otra que
involucrarse en el tráfico internacional de sustancias controladas, lo cual podremos visualizar
más adelante.

Cabe resaltar que del 6.1% de nacionales extranjeros privados de libertad, la nacionalidad que
más abunda es la de los nacionales haitianos, quienes representan un 4.2%, al haber 843. Lo
que refleja un aumento porcentual de un 1%, respecto al porcentaje consignado en el censo
del año 2006, en cuanto a los nacionales haitianos, ya que había un 3.2%, de un total de 5.9%.
Sin embargo, lo más preocupante de este aspecto analizado, no es el aumento del 1%, sino
más bien, lo que esto significa en término de cantidad de internos haitianos ingresados al
sistema penitenciario nuestro, ya que de 285 ingresados en el 2006, en el 2011 dicha cifra casi
se triplico a 843, lo que debe sensibilizar a las autoridades penitenciarias, y a los encargados
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 25

de aplicar la política criminal del Estado Dominicano, debido a que esta problemática refleja
la carencia de oportunidades de empleo formales e informales para éstos poder mantenerse,
así como el éxodo masivo de los mismos al territorio nacional.

Nacionalidad de los internos extranjeros por zonas geográficas


Los internos censados extranjeros pertenecen un 73.7% a la región de Centroamérica y el
Caribe, principalmente de Haití con un 68.9%, y de Europa un 13.4% (Españoles, Holandeses,
Franceses e Italianos). Existiendo un porcentaje mínimo de internos de África con un 0.4%.

Nivel académico alcanzado


La población penitenciaria en su mayoría son analfabetos funcionales debido a que sólo un
7.5% reporta haber culminado su bachillerato. Más aún un 75.9%, es decir, 15,194 internos de
20,007, refieren haber estudiado de primero de primaria a no haber culminado el bachillerato.
Sin obviar el hecho de que existe un 10.5% que no ha realizado ningún curso académico, es
decir, que es iletrado. Sin embargo, dichas cifras han reflejado un ligero aumento positivo en
torno a los resultados obtenidos del censo del año 2006, en donde los internos graduados
del bachillerato eran apenas un 6.2% con 793 internos, los que habían estudiado de primero
de primaria a la no culminación del bachillerato fueron de 75.4% con 9,591 internos, y los
26 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

analfabetos se redujeron en un 1.9%, al haber un 12.4%. Aun cuando dicho datos es significativo
a nivel porcentual, pero respecto a cifras no, ya que en el 2006 habían 1,581 internos iletrados,
y en el 2011 una cantidad mayor de 2,091.

Los datos referidos previamente, tanto del año 2006, como del 2011, reflejan una realidad
alarmante respecto al bajo índice de escolaridad de la población carcelaria general. Lo que
determina las pocas probabilidades de integración efectiva y oportuna de éstos en un entorno
laboral manejado por la demostración de competencias, así como las perspectivas reales de
éstos involucrarse en actividades ilícitas, en busca del sustento personal y de sus familiares.
No obstante, lo relevante después de manejar las cifras referidas, es que las autoridades
penitenciarias logren captar a todo ese “público” ansioso por adquirir los conocimientos
académicos y técnicos necesarios para ser entes productivos a favor del desarrollo de la
nación dominicana.

Cabe resaltar que aún cuando las informaciones referidas en torno al bajo índice de escolaridad
de los privados de libertad, no escapa a los internos ingresados en los CCR´s, esta situación
se ha logrado mitigar, ya que en los mismos se aplica la etapa de tratamiento del sistema
progresivo. Es decir, se imparten cursos de alfabetización, y en algunos hasta el bachillerato,
como por ejemplo en Haras Nacionales y Monte Plata. Aunque existen otros que sólo se
imparte hasta el octavo, como ejemplo el de San Pedro de Macorís. Lo que implica que los
internos que están a un nivel superior, se ven en la imposibilidad real de avanzar en sus estudios
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 27

académicos, todo lo cual debe ser tomado en cuenta por las autoridades penitenciarias,
con la finalidad de que las mismas lleguen a un acuerdo posiblemente con el Ministerio
de Educación, para impartir los mismos en estos centros con el aval correspondiente. Así
como también en las cárceles del modelo tradicional, de las cuales solamente la Penitenciaria
Nacional de La Victoria cuenta con un Liceo en donde se imparte hasta Educación Secundaria.

¿Cuál fue su último oficio u ocupación?


La ocupación previa al ingreso en prisión más frecuente de los internos censados era la de
ser empleado privado con un 25.1% en el 2011, respecto a un 28% en el 2006, seguida por
la de dedicarse a un trabajo informal, reflejada con un 22.4% en el 2011 en comparación con
un 18.6% del 2006. Siendo el dato más alarmante el incremento porcentual y numérico de
los internos que se encontraban desempleados al momento de ser sometidos a la acción
de la justicia, como son 389 internos para un 3.1% en el 2006, en contraposición con los 883
internos para un 4.4%, al haberse casi duplicado.
28 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Aún cuando existe un porcentaje mayoritario de internos que previamente ocupaban


funciones en empresas privadas, es necesario resaltar que es un dato representativo que
el 35.9% en el 2011 y el 42% en el 2006, se dedicaba a actividades productivas informales
independientes, tanto técnicas y no profesionales, así como profesionales, debido al índice
de desempleo que afecta a la población dominicana en sentido general.

Tipo de defensa
Conforme a los resultados del presente censo, la Oficina Nacional de la Defensa Pública (ONDP)
cubre el 47.4% del universo de casos que ingresan al sistema penitenciario nacional, con la
cantidad de 9,483 internos, de los 20,007 censados, lo que refleja un incremento de un 10.2% de
los privados de libertad a los cuales asistía en el año 2006, que eran 4,733. No obstante, dicho
porcentaje podría ser aumentado por la cantidad representativa de internos que refirieron no
tener ningún tipo de defensa, que es de 14.8%, es decir, 2,910. Los cuales regularmente se
encuentran en esta situación irregular, por haber sido abandonados por los defensores privados
que los asistían en sus procesos ordinarios, regularmente por éstos no haberles podido pagar
las sumas acordadas por concepto de gastos y honorarios, o aún cuando les fue pagado, ya
habían concluido la asistencia para la cual fueron contratados, lo cual representa un 3.9% menor
de la cantidad de internos carentes de asistencia legal del año 2006.

De los internos censados existe un 37.6% que son asistidos por defensores privados, lo que
refleja una disminución de un 5.4%, respecto a la cifra de internos que representaban en el
año 2006, que era un 43.0%. Sin embargo, vemos que en términos numéricos incrementaron
la prestación de su servicio de 5,468 en el 2006 a 7,524 en el 2011.

Cabe resaltar que la cantidad de internos representados por defensores públicos aumentó en
comparación con los asistidos por defensores privados en el presente censo, debido a que en
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 29

los resultados del censo del 2006, estos últimos tenían una mayor cantidad de casos. Por ello,
ocupaban el primer lugar en el renglón analizado, con un 43.0%, versus el 37.2% representados
por la Defensa Pública, y en el del año 2011 se establece una situación contraria. Sin embargo,
con lo anteriormente plasmado se constata la inexistencia de una competencia desleal por
parte de la ONDP respecto al ejercicio privado de la profesión de derecho.

Cruce tipo de defensa por sexo


De los 9,483 casos de privados de libertad manejados por la Defensa Pública, el 97.2% son
hombres, y el 2.8% mujeres, con ello, se confirma la proporción mínima de féminas que
delinquen. Lo cual también se refleja en las asistidas por defensores privados, que es de un
3.5%, en contraposición con el 96.5% de asistencia a hombres.

Cabe resaltar que respecto a este renglón no hubo ninguna variación respecto al censo
realizado en el año 2006, en donde el 3.1% de mujeres y el 96.9% de hombres estaban siendo
asistidos por la Defensa Pública. Así como el 3.9% de mujeres y el 96.1% de hombres se
encontraban siendo representados por defensa privada.

Cruce tipo de defensa por edad


Las edades de las personas privadas de libertad censadas que mayor porcentaje tiene,
independientemente de ser asistidas por la defensa pública o por abogado privado, es la de
19 a 29 años con un 46.7%, seguida de los que tienen de 30 a 39 años con un 30.8%. Lo que
indica que la población carcelaria es bastante joven.

La Defensa Pública abarca el 81% de internos con edades comprendidas entre los 18 y 39
años, lo que implica que la asistencia está siendo prestada en su mayoría a personas jóvenes,
principalmente a los privados de libertad de 19 a 29 años, quienes representan el 48.9%,
traducido en cifras a 4,640 internos. Por igual, representa a un porcentaje minoritario de
los internos de más de 60 años de edad, que es un 1.3% de un total de 4.9%, teniendo los
defensores privados un 1.6%.
30 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Las cifras referidas no representan un cambio significativo a nivel porcentual de las recabadas
en el censo del año 2006, en donde los privados de libertad de edades comprendidas entre
los 18 y 39 años eran asistidos en un 79.6% por la Defensa Pública, destacando también que
el porciento mayoritario pertenecía al renglón de internos con edades de 19 a 29 años con
un 50.5%. Sin embargo, en términos numéricos si es un dato relevante, puesto que de 2,392
internos asistidos en el 2006 del parámetro atareo referido, se ha casi duplicado en el año
2011 con 4,640. Por igual, respecto a los internos asistidos con más de 60 años, quienes en el
2006 solamente habían 75, y en el censo actual existen 128, sin desmeritar el hecho de que
el último sector etario referido de 194 internos en general que guardaban prisión en el 2006,
pasaron a 308.

Cruce tipo de defensa por nivel académico alcanzado


El nivel académico alcanzado por los internos censados, que se destaca con un mayor
porcentaje en este censo, son aquellos que llegaron a un nivel de escolaridad de quinto a
octavo curso de primaria con un 34.6%, seguido por un 24.8% de aquellos que no concluyeron
el bachillerato, al igual que los que solamente alcanzaron un cuarto curso de primaria con un
16.5%. Sin embargo, el dato más relevante es que de los 20,007 internos censados el 10.5%
no ha obtenido ningún nivel de escolaridad, es decir, es analfabeto.

El 78.3% de los internos censados que pertenecen a la Defensa Pública son analfabetos
funcionales, por tener un nivel bajo de escolaridad, puesto que, no han concluido el bachillerato
completo, teniendo una mayor proporción de internos que han aprobado el quinto curso,
pero no han concluido el octavo, reflejado en un 36.6% representado por 3,471 internos, así
como de los privados de libertad que no han realizado ningún estudio académico (no saben
leer, ni escribir), con un 12.5%. Por igual, este tipo de defensa maneja sólo un 5.4% de usuarios
que han culminado el bachillerato, y un 1.1% con estudios universitarios completos, lo que
determina que el defensor público deba manejar los procesos con mayor cuidado respecto
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 31

a la forma de comunicarse con éstos, con la finalidad de lograr transmitir los conocimientos
técnicos de los procesos a sus usuarios directos, de forma tal que haya una comunicación
asertiva y efectiva, a consecuencia de las limitaciones que genera la baja escolaridad.

Contrario a lo referido respecto al nivel académico alcanzado por los usuarios de la Defensa
Pública, vemos que el porcentaje de usuarios manejados por el defensor privado, tienen
un menor índice con baja escolaridad, ya que sólo alcanzan a un 74.2% los que no han
concluido su bachillerato completo, así como los que no tienen ningún nivel académico
alcanzado que es de un 5.8%. Sin embargo, es mayor el porcentaje de casos que representan
en comparación con los de la Defensa Pública respecto a aquellos que han culminado sus
estudios secundarios, con un 10.7%, así como con carreras completas, que es un 3.5%.

Lo anteriormente referido, en torno a que los usuarios de la Defensa Pública regularmente son
de baja escolaridad, y los de la defensa privada tienen un nivel de escolaridad más elevado,
se ha mantenido constante en la población penitenciaria, conforme a los datos porcentuales
que arrojó el censo anterior, del año 2006. En donde la Defensa Pública manejó un 77.3% con
una escolaridad de primero de primaria a un bachillerato incompleto, un 14.4% de usuarios sin
ningún grado académico, y un porcentaje mínimo con bachillerato completo (4.4%) y estudios
universitarios completo (1.1%). Contrario a los de la defensa privada que manejaron un 74.8%
con una escolaridad de primero de primaria a un bachillerato incompleto, un 8.1% de usuarios
sin ningún grado académico, y un porcentaje mínimo –pero más alto que los de la Defensa
Pública- con bachillerato completo (8.6%) y estudios universitarios completo (2.9%).
32 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Cruce tipo de defensa por último oficio u ocupación


El oficio u ocupación que en mayor proporción tenían los privados de libertad censados, antes
de ser sometidos a la acción de la justicia, indistintamente de ser asistidos por la defensa
pública o por abogados privados, es haber sido empleados en una empresa privada, con un
25.1%, seguido del trabajo informal con un 22.4%, así como empleado público con un 13.3%.

La ocupación u oficio de los privados de libertad que tienen los servicios de la Defensa
Pública regularmente son aquellos con trabajos informales, reflejados en un 25.6%, seguido
por empleos en empresa privada con un 22.7%. Pero el dato más preocupante es el bajo nivel
ocupacional de estudios de los usuarios del servicio con un 1.2, así como de aquellos que no
tenían empleo al momento del sometimiento judicial con un 4.4%. Con lo que se evidencia la
imposibilidad material de éstos proveerse de una defensa privada, por la poca probabilidad
de obtener los recursos económicos necesarios para sufragar dichos servicios.

Panorámica diferente se visualiza con los privados de libertad que dijeron tener los servicios de
defensores privados, puesto que, tienen una proporción más elevada de aquellos que tenían un
empleo privado previo al sometimiento judicial en un 29.4%, así como que se dedicaban a los
estudios con un 1.9%. En consecuencia, lógicamente tienen un menor porcentaje de internos que
se dedicaban a trabajos informales con un 18.9%, o de los que no tenían empleo con un 3.9%.

La tendencia referida se ha mantenido en los años transcurridos, después de haberse


producido en I Censo Penitenciario en el año 2006, puesto que, en el aquel momento la
Defensa Pública manejaba en mayor proporción los casos de los privados de libertad que
tenían antes del sometimiento judicial trabajos informales 20.8% que los que tenían defensa
privada con un 15.7%. Así como en menor medida aquellos con empleos privados con un
26.7% versus el 30.5% manejado por los abogados privados, al igual que eran estudiantes
con un 0.8% respecto al 1.5% de los privados.

Sin embargo, lo que ha evidenciado una modificación en el aspecto analizado es respecto a


la cantidad de usuarios manejados por la Defensa Pública que no tenían empleo en el 2006,
con los del 2011, en comparación con los que tenían representación privada, ya que en el
año 2006 asumían un 2.8%. Sin embargo, los privados tenían un 2.9%, y en el 2011 ocurre lo
contrario, en virtud de que la Defensa Pública maneja el 4.4% y el 3.9% lo representa la defensa
privada. Es decir, que anteriormente los abogados privados tenían un mayor porcentaje de
privados de libertad que al momento del sometimiento judicial no tenían empleo que los
representados por la Defensa Pública, contrario a lo que reporta el censo realizado en el
2011. Lo que significa que el servicio nacional de la defensa pública está siendo prestado a la
población de escasos recursos de la sociedad dominicana mayormente.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 33

Frecuencia de contacto con abogado


Este censo refleja que la frecuencia de contacto de los privados de libertad con su abogado es
sólo en el tribunal con un 29.4%, seguido por una vez a la semana, reflejado con un 14.8%. Sin
embargo, el dato más relevante, por evidenciar altos niveles de indefensión por parte de los
internos, son aquellos que nunca han tenido contacto con su abogado, que tienen un 22.9%.

La Defensa Pública según este censo, tiene contacto frecuentemente con sus usuarios directos
en varias ocasiones durante cada mes en un 29.2% (2,766 internos), al ser visitados los privados
de libertad en los diferentes recintos penitenciarios por los defensores públicos. Teniendo los
mismos un contacto más frecuente con estos una vez a la semana, con un 11.5%, según lo
informado por 1,089 internos. Sin embargo, el mayor índice lo representa el 30.6% con 2,900
usuarios que dicen ver a sus defensores en el Tribunal, así como un 26.1% que declararon nunca
haber visto a sus defensores públicos asignados, lo cual aún cuando es un dato preocupante,
determina la necesidad de establecer cuáles son las causales que originan esta irregularidad
en el servicio ofrecido por la ONDP. Ya que para prestar el mismo de manera eficiente deben
converger diferentes aspectos, que no se han podido cubrir por falta de presupuesto suficiente,
como son: el nombramiento previo concurso de oposición y meritos, y superación del curso
de formación de la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ), de una cantidad suficiente
de defensores públicos, los cuales puedan realizar visitas regularmente en los recintos
penitenciarios, sin tener la necesidad de descuidar el conocimiento de sus audiencias, que es
lo que ha ocurrido en el 2011. Por igual, la creación de Oficinas de Defensa Pública en los trece
(13) distritos judiciales en donde aún no se han podido instaurar por falta de presupuesto.

La situación descrita se presenta también con los privados de libertad asistidos por
defensa privada, pero con un porcentaje menor, posiblemente debido a que no manejan la
cantidad de casos representados por cada defensor público (9,483). De allí que tengan más
oportunidades para visitar en los recintos penitenciarios a sus usuarios, en consecuencia,
estos frecuentemente durante el mes visitan a sus privados de libertad en un 40.3%, teniendo
una proporción mayor de aquellos visitados una vez por semana con un 19%, así como
un 19.2% de usuarios que dijeron nunca haber sido visitados por el abogado privado, en
contraposición con un 28% que señala que tiene contacto con ellos solo en el tribunal.

Respecto a los resultados del Censo del año 2006 en comparación con este, vemos que ha
habido un agravamiento de la irregularidad referida previamente, en cuanto a la proporción
de internos que refieren nunca ver a su abogado, independientemente de ser público o
privado, puesto que en el 2006 había un 13.1% de internos que señalaron esta situación, y en
el 2011 hay un 45.3%. Es decir, hubo un incremento de un 32.2%, es decir, de 1,352 internos se
ha pasado a 3,919 que se quejan de no haber sido visitados por sus representantes legales.
34 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Tipo de contacto más frecuente con el abogado


El tipo de contacto más frecuente con el abogado, indistintamente sea defensor público o
privado, es el físico, cara a cara, con un 52.3%, seguido por el contacto por teléfono con un
23.0%, y a través de otra persona con un 13.2%. Sin embargo, resulta preocupante de que de
internos censados un 22.7% refirió no haber tenido nunca contacto con su abogado.

El más frecuente que señalaron los privados de libertad tener con su defensor público es el
físico o cara a cara, con un 54.0%, lo cual coincide con los datos dados por los usuarios de la
defensa privada con un 50.2%, seguido por la vía telefónica, con un 17.2% los de la Defensa
Pública y un 30.3% de los abogados privados. Con lo que se evidencia que los abogados
privados se comunican más con sus usuarios por teléfono, que los defensores públicos. Lo
mismo ocurre con el contacto a través de otra persona, debido a que un 15.1% de los privados
de libertad asistidos por defensores privados son contactados por vía de otra persona, en
contraposición con un 11.7% de los usuarios de la Defensa Pública, lo que determina que los
defensores públicos le dan mayor prioridad al contacto directo con el privado de libertad,
que hacerlo a través de otra persona, contrario a los usuarios de abogado privado.

Cabe resaltar que la jerarquización de los datos referidos se han mantenido, debido a que
en el año 2006, el tipo de contacto más frecuente fue el físico o cara a cara con un 63.0%,
seguido por el vía telefónica con un 27.7%, y como último, el contacto a través de otra persona
con un 16.3%.

Etapa en la que se encuentra su caso


De los 20,007 internos censados, el 47% es condenado definitivo (9,271), el 43% es preventivo.
Esto al estar su proceso en el juzgado de la instrucción (3,862 que representa un 20%) o en el
juzgado de primera instancia (4,487 que refleja un 23%), y un 10% de los privados de libertad
están esperando la decisión de los recursos de apelación (1,271) y casación (882) interpuestos,
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 35

por lo que son condenados no definitivos. Lo que en comparación con los resultados obtenidos
en el Censo del año 2006 refleja un aumento porcentual de los casos de internos con condena
definitiva (de un 31% a un 47%), respecto a los preventivos. Sin embargo, no se refleja en las
cifras numéricas, debido a que en el 2006 había 3,987 y en el 2011 la cantidad de 9,271 que
eran condenados definitivos, en contraposición con la cantidad de 4,881 en el 2006 y en el
2011 la cantidad de 10,502. Es decir, se mantiene constante la alta tasa de preventivos versus
condenados, ya que si se observa la cantidad de preventivos entre el 2006 y el 2011 se ha casi
triplicado, lo que requiere una mayor atención por parte de los operadores del sistema de
justicia, a fin de lograr que los procesos sean conocidos con mayor celeridad.

Cabe resaltar que de los 9,377 usuarios censados que pertenecen a la Defensa Pública, el
52% de los internos son preventivos y/o condenados no definitivos y el 48% es condenado
definitivo. En contraposición al 61% de usuarios representados por abogados privados que
son preventivos y/o condenados no definitivos, así como el 38% que es condenado definitivo.

 
36 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

No obstante, los datos porcentuales referidos, es bueno destacar, que de la cantidad de


2,870 internos censados que dijeron no tener asistencia letrada –pública, ni privada-, el 67%
dice ser condenado definitivo, y el 46% es preventivo y/o condenado no definitivo. Con lo
que se visualiza la necesidad de que se implemente una mayor atención a los internos cuyo
proceso ha concluido, para que se le de seguimiento ante el juez de ejecución de la pena, por
estar estos en la fase de ejecución. Así como a los que aún no ha sido decidido de manera
definitiva su caso, ya que esta falta de asistencia legal podría llegar a involucrar la vulneración
del plazo razonable, la presunción de inocencia, el debido proceso, entre otras, como garantía
de la tutela judicial efectiva, dispuesta en el artículo 69 de la Constitución Dominicana.

¿Le fijaron un monto de fianza?


El 85% de los privados de libertad no les fue fijada garantía económica, en cambio, al 14.9% si
les fue impuesta dicha medida de coerción.

De los 1,653 usuarios que dicen pertenecer a la Defensa Pública, solamente un 15.2% refiere que
le fue impuesta la medida alternativa de coerción de garantía económica (fianza). Es decir, 251
privados de libertad, en contraposición con aquellos a los cuales se les dictó prisión preventiva,
que es un 84.8%. Lo cual ocurre de manera similar con los usuarios atendidos por abogados
privados (14.3% con garantía económica impuesta versus un 85.7% con prisión preventiva).

Con lo anterior, se visualiza de manera positiva el hecho de que los juzgadores no muestran
ningún tipo de preferencia al momento de imponer medidas alternativas distintas a la
prisión, según sea el imputado asistido por la Defensa Pública o por abogado privado. Sin
embargo, demuestra una tendencia mayor de los órganos del sistema de justicia penal a dictar
prisión preventiva, lo cual contradice el espíritu de lo dispuesto en el artículo 234 del Código
Procesal Penal, en torno a que la libertad es la regla, y la prisión la excepción. Máxime si por
la prolongación de esta última, puede llegar a constituirse en una pena anticipada, que en
muchos casos sobrepasa su tiempo límite de doce meses, consignado en el artículo 241.3 de la
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 37

norma referida, lo que trae como consecuencia negativa inmediata la sobrepoblación existente
en los recintos penitenciarios tradicionales de todo el país.

¿Ha tenido revisión de la medida de coerción?


En este censo se refleja que el 76.5% de los internos censados señalan que no han tenido
revisión de medida de coerción, aún cuando el Código Procesal Penal refiere en su artículo
239 la revisión obligatoria de la prisión preventiva por parte del órgano jurisdiccional, y solo el
23.5% si la ha tenido.

El 80.2% de los usuarios de la Defensa Pública refieren no haber tenido revisión de la medida
de coerción de prisión preventiva que padecen. Y el 19.8 refieren que si, en contraposición a
los 30.3% de los privados de libertad asistidos por defensa privada que indican que si se les ha
interpuesto dicha vía de impugnación, aunque el 69.7% indica que no les ha sido depositado.

La tendencia referida se ha mantenido, según los datos consignados previamente, confrontados


con los resultados del censo del 2006, donde la cantidad de internos con depósitos de
revisiones de medidas de coerción representaba un 20.57%(566), en contraposición con el
79.42%(2185), quienes refirieron que no les había sido depositada. Por igual, en cuanto a la
proporción de revisiones depositadas a favor de los usuarios de la Defensa Pública (39.22%),
las cuales eran menores que las depositadas por los defensores privados (60.78%).

Con los datos anteriores, respecto a que la defensa privada deposita más recursos de
revisión de medida de coerción que los defensores público, no debe entenderse como que el
defensor público no los deposita porque así lo desea, en virtud de que aún cuando lo desee
interponer con mayor frecuencia, se encuentra atado a la presentación de presupuestos que
determinen la variación de las condiciones en las cuales se pronunció la medida de coerción
de prisión preventiva. Por ello, los imputados y familiares de la Defensa Pública al tener baja
escolaridad, así como realizar en mayor proporción trabajos informales, y hasta ni siquiera
poseer acta de nacimiento y cédula, regularmente no disponen de presupuestos suficientes
para poder ser ofertados al juzgador a fin de determinar la no existencia de peligro de fuga,
y en consecuencia, lograr que le sea variada la medida a su representado. Contrario a lo que
38 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

ocurre con los usuarios de abogados privados, quienes tienen mayores posibilidades de ofrecer
presupuestos más sólidos para obtener la modificación de la medida de coerción, debido a los
recursos económicos que manejan sus privados de libertad o sus familiares, como serían la
presentación como garantía de presentación del interno de un inmueble o un vehículo, o de
un garante personal, ya sea propietario de un negocio, debidamente registrado, con registro
nacional de contribuyente y número de comprobante fiscal, o administrador de un negocio
reconocido, además de asistir a Clubes, Iglesias o Juntas de Vecinos con mayor “credibilidad”,
al reunirse en ellas la población de clase media alta o alta. Con esto no queremos significar que
los presupuestos que son entregados al defensor público por el imputado o sus familiares, no
tengan algún tipo de válidez, sino que no resultan regularmente suficientes.

¿Desde cuando está recluido?


Los internos censados que tienen más tiempo recluido son aquellos que tienen de uno a cinco
años con un 35.1%, seguidos por los que tienen menos de uno con un 32.3%, y en un tercer lugar
los que tienen de cinco a diez años con un 10.2%. Aun cuando indicaron no tener respuesta
respecto a esta interrogante un 19.1% de los privados de libertad consultados.

Dentro de los internos que están guardando prisión con sentencia definitiva, que tienen un
mayor porcentaje son los que tienen de uno a cinco años, con un 48.1%, y los que no tienen
sentencia definitiva son los que tienen menos de un año con un 44.3%, lo cual coincide con
aquellos que son preventivos con un 65.7% con prisión de menos de un año. De allí que se
destaca en este censo, que la población privada de libertad en el país es mayormente aquella
que no se le ha sido conocido aún su proceso de manera definitiva.

Cabe resaltar que de la población preventiva existe un 0.8% (32 internos) que tiene más de 10
años sin haber sido resuelta su situación procesal de manera definitiva, y un 1.3% (52 internos)
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 39

que tiene de cinco a diez años. Lo cual denota una crisis gravísima en el sistema de justicia penal,
en cuanto a la poca celeridad con la cual se están conociendo los procesos de 84 internos.

Sin embargo, un dato relevante es que el 77.6% de los internos censados, es decir, 15,524,
no sobrepasa los diez años. Lo que denota que la población carcelaria es mayormente la
ingresada después de haber sido puesto en vigencia el Código Procesal Penal, el cual consigno
la excepcionalidad en la aplicación de la medida de coerción de prisión preventiva, de allí que
debe cuestionarse el sistema judicial la aplicabilidad efectiva de la norma procesal referida.

Confrontados los resultados referidos con el Censo producido en el 2006, veremos que ha
habido una variación negativa en torno al tiempo de duración, debido a que en el 2006, el
tiempo que mayor porcentaje obtuvo fue el de los internos que tenían hasta un año guardando
prisión con un 48%. Sin embargo, en el 2011 son aquellos que tienen más de un año hasta cinco
con un 35.1%, lo que implica que existen más internos guardando prisión con más tiempo de
duración, independientemente de ser preventivos o no.

Acto infraccional (Delito del que se le acusa o acusó)


Los delitos más frecuentes por los cuales fueron acusados los internos censados son homicidio
con un 32.1%, droga con un 30% y robo con un 20.9%. Lo cual confrontado con los datos del
censo del 2006 reflejan que ha habido una disminución respecto al tipo penal de homicidio en
un 3.2%, ya que en aquel momento era de un 35.3%. Sin embargo, se constata un incremento
en los casos de drogas de un 12%, ya que en el 2006 se reportó un 18%, y en la actualidad es
un 30%. Así como un aumento del tipo penal de robo con un 5%, al haberse reportado un
20.9% en el 2006, y en este último censo un 25.9%, lo cual aún cuando debe ser observado
por las autoridades que manejan la política criminal del Estado, no se compara con el aumento
40 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

referido de la presunta vulneración de la Ley 50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas,


tipo penal que estaba en un tercer nivel de frecuencia, y ahora esta hasta por encima del de
robo simple o agravado.

Acto infraccional (Delito del que se le acusa o acusó) Tipo de Defensa


La Defensa Pública, según las informaciones recabadas en este Censo, maneja un 30.6% de
los privados de libertad sometidos o condenados por violación al artículo 295 del Código
Penal. Es decir, por homicidio, seguido muy de cerca con un 29.2% del tipo penal de drogas,
y en tercer lugar, por robo con un 23.6%. Tendencia que varía con los casos manejados por
los abogados privados, quienes tienen en primer lugar el tipo penal de droga con un 32.9%,
seguido de homicidio con un 32.5% y robo con un 17.8%. Diferencia que podría ser determinada
por los recursos económicos que se presume deben manejar los usuarios que eligen este
tipo de defensa, además de que el consumo, distribución y tráfico de sustancias controladas
regularmente maneja mucho dinero –siempre y cuando no sea el micro tráfico-.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 41

Dentro de los internos censados que refirieron no tener ningún tipo de defensa, vemos que la
tendencia consignada con los usuarios representados por la Defensa Pública se mantiene, es
decir, en mayor proporción el homicidio con un 36.0%, droga con un 25.3% y robo con un 20.2%.

Comparado lo anterior con los datos recabados en el censo del 2006, vemos que los tipos
penales manejados por la Defensa Pública se han modificado, puesto que se han incrementado
los casos por el tipo penal de droga. En virtud de que, en el 2006 manejo el 15.9%, y en el 2011
un 29.2%, pasando a un nivel superior que el tipo penal de robo, debido a que en el 2006
se reportó un 30.1% del mismo, y ahora un 23.6%, y respecto al tipo penal de homicidio; aun
cuando continúa con el mayor nivel de frecuencia con un 30.6% en el 2011, tuvo una ligera
disminución respecto al 2006, que hubo un 33.8%. Con lo anterior, se aprecia que en el 2006
los tipos penales más frecuentes eran homicidio, robo y droga, en ese mismo orden. Y en
el 2011 son homicidio, droga y robo; lo cual ocurrió por igual con los casos por tipo penal
manejados por la defensa privada (homicidio un 38.3%, robo un 21.3% y droga un 21.0% en el
2006). Sin embargo, varió respecto al tipo penal con mayor incidencia de homicidio (32.5%) a
droga (32.9%).
42 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Acto infraccional (Delito del que se le acusa o acusó): Ha sido condenado


De los 11,239 internos que refirieron haber sido condenados en este censo –obviando los 8,684
que no han recibido condena-, un 39.2% fue por homicidio, 29% por drogas y un 17.3% por
robo. Seguido este último en un 9.1% por violación o agresión sexual y un 2.6 por posesión
ilegal de armas, así como un 1.7% por violencia intrafamiliar.

En este censo se aprecia que en base a los tipos penales más frecuentes, el tipo penal por
el cual han sido condenados con mayor frecuencia los privados de libertad censados es el
de homicidio con un 68.8%, seguido por el de droga con un 54.5% y finalizando con el robo
con un 46.5%. Existiendo una proporción mínima de condena del tipo penal de violencia
intrafamiliar, respecto a los tres tipos penales referidos anteriormente, con un 38.6%. Lo cual se
encuentra justificado por haber solamente 497 privados de libertad por dicho tipo penal, en
contraposición con los 6420 de homicidio, 5,995 de droga y 4,189 de robo.

Un dato preocupante respecto a las cifras referidas es que el tipo penal de robo ostenta un
53.3% de no condenas, así como un 61.2% de violencia intrafamiliar, en comparación con el
30.9% de homicidio y el 45.2% de droga.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 43

Sin embargo, resulta contradictorio los datos obtenidos respecto a que tenga mayor frecuencia
de condena el homicidio, que los casos de drogas, debido a que regularmente los elementos
de prueba que han de aportarse a los tribunales del orden judicial respecto al tipo penal de
homicidio son regularmente más complejos que los de droga. A no ser que respecto a este
último se esté manejando la violación del mismo dentro de una criminalidad organizada, en
donde sí se verifica niveles de dificultad en la obtención de las pruebas, lo que se traduce en
mayor inversión de tiempo por parte del órgano investigador.

Contrastando los resultados referidos con el censo del 2006, se puede apreciar que se
ha mantenido la tendencia del tipo penal con mayor frecuencia de condena, que es el de
homicidio con un 44.1%. Contrario al robo que paso de estar en un segundo lugar con 20.1% al
tercero, suplantado por el de droga que de un 15.9% paso a un 54.5% en el 2011. Cabe resaltar
que la condena de los privados de libertad en torno al tipo penal de violencia intrafamiliar ha
aumentado con relación al 2006, al pasar de un 1.7% a un 38.6%. Sin embargo, respecto al
tipo penal de violación o agresión sexual disminuyó de un 12.4% de internos condenados en el
2006 a un 9.1% en el 2011.

Acto infraccional (Delito del que se le acusa o acusó): Tipo de preso


De los internos censados preventivos el tipo penal más frecuente es el de drogas con un 30.6%,
seguido por el de robo con un 25.9% y homicidio con un 21.1%. Respecto a los condenados con
sentencia no definitiva el porcentaje más alto lo tiene el tipo penal de drogas con un 29.3%,
seguido por el de homicidio con un 29.0% y el robo con un 23.5%. En relación con los internos
con sentencia definitiva el tipo penal con mayor frecuencia es el homicidio con un 39%, seguido
por el de droga con un 30.1% y el de robo con un 17%.
44 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Contrastado con los datos consignados en el censo del 2006 vemos que existen grandes
diferencias, puesto que la frecuencia del tipo penal de los preventivos mayor fue el de robo
con un 35%, seguido por el de homicidio con un 21.9% y el de droga con un 21.4%, contrario al
2011 que fue droga (30.6%), robo (25.9%) y homicidio (21.1%). Con lo que ninguno de los tipos
referidos mantuvo la tendencia iniciada en el 2006. Respecto a los condenados sin sentencia
definitiva vemos que el porcentaje más alto lo tuvo el tipo penal de homicidio con un 47.8%,
seguido por el de robo con un 20.3% y el droga con un 13.1%, contrario al del 2011 que fue droga
(29.3%), homicidio (29.0%) y robo (23.5%). Y en relación con los condenados definitivos ocurrió
lo referido en los tipos de presos consignados previamente, ya que en el 2006 el porcentaje
más alto lo tuvo el tipo penal de homicidio con un 41.4%, seguido por el de robo con un 19.5%
y el droga con un 18.3%, en cambio en el 2011 variaron con homicidio (39%), seguido de droga
(30.1%) y robo (17%).

Otros delitos cometidos


De los tipos penales distintos a los que han tenido mayor frecuencia, referidos previamente,
vemos que el de secuestro tuvo mayor frecuencia con 10, seguido de incendio con 7, y estafa.
Así como violación a mayor con 5, resultando contraria la tendencia del tipo penal de tráfico
de personas con solo 3.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 45

 
¿Ha sido condenado?
Ha disminuido la cantidad de internos condenados respecto a los que no lo han sido en este
censo, en comparación al del 2006. Toda vez que en el del 2011 hay un 56.2% de condenados,
habiendo disminuido en un 4.4%, ya que en el 2006 se reportó un 60.6%. Por ello, aumento la
tendencia en el 2011 de no condenados a 43.4% versus el 39.1% del 2006.
46 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

¿A cuántos años lo condenaron?


Las condenas de más de cinco años son la que tienen mayor frecuencia en los internos censados
con un 64.2%, seguida por la de más de dos y menos de cinco con un 27.7% y por último, con
menor frecuencia las de menos de dos años con un 6.6%.

La Defensa Pública tiene un porcentaje mayor de internos condenados con penas mayores de
cinco años con un 60.1%, seguida de las de menos de cinco y más de dos con un 31.0%, teniendo
un porciento minoritario de condenados con menos de dos años con un 7.3%. Tendencia que se
mantiene con los usuarios asistidos por abogados privados con un 64.5% con penas mayores
de cinco años, un 27.4% con condenas de más de dos años y menos de cinco y un 6.5% con
menos de dos años.

Cabe resaltar que las condenas de aquellos que refieren no tener abogado, aumentan los que
tienen sanciones mayores a cinco años con un 74.5%, en comparación con el 60.1% de los de la
Defensa Pública y el 64.5% de los abogados privados.

¿Cumplió su condena actual?


¿Porqué razón se encuentra privado de libertad?
El 97% de los internos censados refirieron no haber cumplido su condena actual, habiendo
aumentado este aspecto en relación con el 2006 en un 7.1%, ya que se reportó que un 89.9%
no había cumplido su condena. Lo que determinó una disminución porcentual de un 2.3%
respecto de los que sí han cumplido su pena privativa de libertad, al haber consignado en el
2006 un 5.0%, y en el 2011 un 2.7%.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 47

Del porcentaje que estableció haber cumplido su condena actual, se aprecia que los mismos
no han obtenido su libertad en razón de que no le llegado su libertad en un 40.6%, un 23.4%
no ha podido pagar la multa y un 7.8% tiene otro caso pendiente. Lo cual junto con el 3.6%
que no ha sido libertado por no haber podido pagar el monto de la garantía económica
impuesta, determinan posiblemente no sólo un congestionamiento del sistema penitenciario
con personas que debieron haber sido liberadas, sino también:

1. La falta de seguimiento por parte del juez de ejecución de la pena, en torno a los internos
que no han podido pagar la multa, posiblemente por el incumplimiento de lo dispuesto
en el artículo 438 del Código Procesal Penal, respecto al apoderamiento de oficio, el cual
ordena a la secretaría del tribunal último que conoció el proceso que adquirió la autoridad
de la cosa irrevocablemente juzgada, la notificación a dicho órgano del Poder Judicial,
para la ejecución del cómputo definitivo. Permitiendo con esta inacción que los internos
permanezcan presos más allá del tiempo que establezca la sentencia como pena privativa
de libertad, sin que el juez de ejecución los convoque para preguntarles la forma en cómo
han de pagar la misma, en virtud de lo contemplado en el artículo 446 del CPP, y el Capítulo
X, numerales 4, 5 y 7 de la Resolución No.296-2005 de la Suprema Corte de Justicia, que
crea el Reglamento del Juez de Ejecución de la Pena; y

2. Un procedimiento retardatario en la depuración de las libertades, tanto por parte de los


jurídicos de los diferentes recintos penitenciarios, así como por parte de la Dirección General
de Prisiones, a quienes se les envía las mismas, para que realicen una nueva depuración.
48 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Comparando lo anterior con los resultados del censo del 2006 se verifica que la tendencia
porcentual respecto a las razones por las cuales no han obtenido su libertad se mantiene con
ciertas diferencias, ya que respecto a la razón de por no haberle llegado la libertad tuvo una
disminución de 58.1% en el 2006 a 40.6% en el 2011. Lo que es un dato relevante positivo,
aunque esto pierde efectividad respecto al interés de paliar la sobrepoblación existente en los
recintos penitenciarios cuando vemos que aumentó el porcentaje de internos que habiendo
cumplido su condena siguen presos por no haber podido pagar la multa, es decir, de un 15.6%
aumentó a un 23.4%. Y por demás, resulta un dato negativo el hecho de haberse incrementado
el porcentaje de interno que aun cuando han cumplido su condena actual no han podido ser
liberados por tener un caso pendiente, dicho aumento fue de un 0.5, ya que de 7.3 en el 2006
paso a 7.8% en el 2011.

¿Ha cumplido condena anteriormente?


Un 83.8% del total de internos censados refirieron no haber cumplido condena anteriormente
(16,765), lo cual determina un aumento de un 4.3% respecto a los que indicaron lo mismo en
el año 2006 (79.5%) con 10,101 internos de un total de 12,708. Presentándose una disminución
porcentual positiva de aquellos internos que si han sido anteriormente condenados de un 0.2%,
ya que en el 2006 habían 16.0% y en el 2011 un 15.8%.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 49

Con lo anterior, se observa la no existencia de un alto índice de privados de libertad reincidentes


generales o específicos, en base a las pocas oportunidades de regeneración que el sistema
penitenciario tradicional les ofrece.

¿Ha sido deportado?


En este censo hubo un aumento en relación con el realizado en el 2006, respecto a los internos
que respondieron haber sido deportados, ya que en el 2006 solo alcanzó un 4% con 513
internos, de los cuales 186 pertenecían a la Defensa Pública (3.9%) y 221 a abogados privados
(4%). Y en el 2011 este porciento aumentó a un 6% con 1,194, de los cuales 529 son de la
Defensa Pública (5.6%) y 474 de abogados privados (6.3%).
50 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

¿Ha sido procesado anteriormente?


Solo un 24.3% de los internos censados indicaron haber sido procesados o sometidos
anteriormente, en contraposición al 75.3% que refiere no haberlo sido.

¿Cuáles han sido las solicitudes que se han presentado ante


el Juez de Ejecución?
Un dato que llama a preocupación es que de los 20,007 internos censados un 33.3% no ha
realizado ninguna solicitud ante el juez de ejecución de la pena. Sin embargo, debido a que
no se establece en el requerimiento de la pregunta la salvedad de que no se ha requerido ese
servicio, porque no ha sido necesario, puede solamente tratarse como medida de prevención,
a fin de evitar que aquellos que deseen acceder ante dicho órgano jurisdiccional, le viabilice
la administración penitenciaria y el mismo juez de ejecución su acceso directo. Y respecto a
aquellos que si las han hecho, las que tienen mayor frecuencia son la libertad condicional con
un 31.8% y las solicitudes de traslado con un 9.2%, seguido por la variación de condena por
enfermedad con un 2.3% más un 0.8% que solicitó excarcelación por enfermedad, aunque
esta terminología fue derogada con la puesta en vigencia del Código Procesal Penal, con su
consecuente judicialización de la etapa de ejecución de la pena.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 51

¿Le han impuesto sanciones disciplinarias?


Sólo el 13.7% de los internos censados refirieron haber sido sancionados disciplinariamente,
cifra esta que aumentó en un 3.2%, ya que en el año 2006 solo indicaron haber recibido las
mismas un 10.5%. Sin embargo, este dato podría no ser 100% creíble, toda vez que los privados
de libertad, regularmente si no tienen la suficiente confianza con la persona que les requiere
dicha respuesta, no la responden con sinceridad, o en el peor de los casos, sienten temor a
algún tipo de represalia por parte de las autoridades penitenciarias, en caso de que respondan
afirmativamente.
52 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

¿Qué tipo de sanciones disciplinarias le han puesto?


El tipo de sanción disciplinaria que con mayor frecuencia han dispuesto las autoridades
penitenciarias a los internos censados es la de aislamiento/solitaria en un 60.2%, seguida por la
de castigo físico con un 28.1%. Sin embargo, respecto a esta última ha habido una disminución
de un 12.8%, con relación al que obtuvo en el censo del 2006, donde los internos censados
indicaron haber recibido este tipo de sanción en un 40.9%. A al igual que la sanción de traslado
a otro centro penitenciario, la cual se redujo en un 5.7% en el 2011 respecto al 2006, en donde
se reportó un 14%, contrario a la primera (aislamiento/solitaria) que ha experimentado un
aumento porcentual de un 11.4%, al tener un 48.8% el 2006 y ahora el 2011 un 60.2%.

Respecto a la imposición de la sanción de aislamiento/solitaria vemos que las condiciones en


las cuales las mismas se aplican, no son las más adecuadas, puesto que, la finalidad de estas
es lograr que el interno reflexione sobre la conducta inadecuada presuntamente realizada
dentro del recinto. Sin embargo, como se puede llegar a ese tipo de reflexión, si los encierran
regularmente en un celda con condiciones de habitabilidad deplorables, al no tener camas, poca
iluminación y ventilación, así como ingresar más de la cantidad para la cual normalmente son
estructuradas. Esto ocurre regularmente en las cárceles tradicionales. Sin embargo, también
se presentan dificultades en las llamadas “celdas de reflexión” de los Centros de Corrección
y Rehabilitación (CCR’s), en donde el interno que presuntamente cometió alguna falta, es
separado de la población en general, hasta tanto la Junta Disciplinaria se reúna para determinar
el tipo de sanción que se habrá de imponer, y el tiempo de duración de la misma. Por lo que, en
ocasiones el interno permanece “reflexionando” más tiempo del que al final determina dicha
Junta que iba a durar, por lo que se produce una pena anticipada y/o prorrogada.

Con relación a la sanción “disciplinaria” de castigo físico (golpes), vemos que ha tenido una
disminución representativa, respecto al porciento referido en el 2006, lo cual se ha logrado
producto de la medidas implementadas por la Dirección General de Prisiones, así como por la
Coordinación de los Centros de Corrección y Rehabilitación, en torno a la orientación educativa
dada a los agentes de seguridad y personal penitenciario en general, respecto al trato que los
mismos deben brindarle a los internos privados de libertad. No obstante, falta todavía mucho
por hacer, a fin de erradicar dicha sanción ilegal, más aún respecto a los maltratos verbales, en
los cuales incurren los guardias o policías en los recintos penitenciarios tradicionales, así como
los agentes de vigilancia penitenciaria (VTP’s) en los CCR’s cuando se dirigen al interno de
forma grosera, restándole valor a su condición de ser humano.

También se requiere la erradicación, o por lo menos, que continúe disminuyendo el traslado


hacia otro recinto penitenciario como medida disciplinaria contra aquel interno que ha cometido
presuntamente una falta, ya que los mismos regularmente tienden a prorrogar el infortunio
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 53

de aquellos que aun no se les ha conocido su proceso de manera definitiva, al alejarlos de


la jurisdicción correspondiente, así como de su familia, quienes deben en dicha etapa darles
mayor seguimiento, de forma tal que este tipo de sanción se aplique exclusivamente por
motivos de seguridad, por parte tanto del Alcaide de los recintos penitenciarios tradicionales
o el Director del CCR correspondiente, previa comunicación al juez de ejecución de la pena
competente. Siempre y cuando el interno sea condenado, o se alegue alguna vulneración a un
derecho fundamental, aun cuando sea preventivo.

¿Diga cuáles sanciones disciplinarias le han puesto?


De la sanción disciplinaria ilegal de castigo físico (golpes) de los recintos penitenciarios del
modelo tradicional, se reporta una mayor frecuencia en la Penitenciaría Nacional de La Victoria
con un 41.9%, seguida por la Cárcel Modelo de Najayo con un 17.7%, y las cárceles del Seibo
con un 4.2% y 15 de Azua con un 4%. Lo que determina la necesidad de continuar con las
políticas educativas de orientación a los policías y guardias que tienen a cargo la seguridad de
estos recintos, a fin de que tengan las facultades intelectivas necesarias para saber manejar los
conflictos que pueden originarse con los privados de libertad.

En relación con este tipo de sanción ilegal resulta extraño, y a la vez sorprendente, que se
este implementado –aunque en menor medida que en las cárceles- los castigos físicos
(golpes) en los CCR’s, debido a que los VTP’s son formados de manera eficiente por la Escuela
Nacional Penitenciaria, dotándolos de los conocimientos intelectuales y manejo emocional
de situaciones necesarias para poder conducirse adecuadamente en su rol de vigilantes de
los internos. Teniendo un porcentaje mayor los CCR’s de Rafey Hombres y de San Pedro
de Macorís con un 2.3%, seguido por el de Vista al Valle con un 1.9% y Puerto Plata con un
1.3%. Lo cual requiere en caso de estar verdaderamente suscitándose tal como denuncian los
internos censados de la implementación urgente de medidas para erradicar esta mala práctica,
ampliándola a cualquier situación de maltrato verbal, que los mismos quizás estén infringiendo,
al menoscabar la calidad de ser humano de los internos que se encuentran privados de libertad
en dichos CCR’s.
54 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

 
Cursos o talleres en los que participa (puede seleccionar más de una opción)
Se visualiza en este censo un incremento mínimo de los privados de libertad censados que no
participan en ningún taller respecto a los que indicaron dicha situación en el año 2006, con
un 0.3%, puesto que en el referido año había un 42.0% y ahora en el 2011 la cifra se coloca en
un 42.3%. No obstante, el dato relevante es el haber disminuido la proporción de internos que
no tenían acceso a los indicados talleres, de un 17.8% en el 2006 a un 4.4%. También existen
recintos en donde no se imparten, lo cual se encuentra en un 7.8%. Sin embargo, lo positivo de
esta reducción porcentual, debemos resaltar el hecho de que esto se debe a la inauguración
y funcionamiento de trece (13) CCR´s desde el momento de su instalación en el 2004 hasta
el año 2011, que han permitido que la población penitenciaria que tenga interés en adquirir
herramientas intelectuales, tanto académicas o técnicas, se integren a los cursos y talleres
impartidos en dichos centros, siendo hasta obligatorio para el que ingresa sin saber leer y
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 55

escribir, realizar los estudios de alfabetización. A pesar de lo anterior, este aspecto positivo
continúa estando rezagado en los recintos penitenciarios tradicionales, en donde la gran
mayoría no ofrece a los internos allí recluidos cursos académicos y/o técnicos, excepto en la
Penitenciaría Nacional de La Victoria y Najayo Hombres.

Cabe resaltar que ha aumentado la cantidad de internos que realizaban estudios académicos
y/o técnicos en el 2006, con relación a este censo del 2011. Como son en agricultura con un 4.6%
versus un 0.5%, en informática de un 6.3% en el 2006, a un 11.6%, también plomería, electricidad
y albañil de un 2.5% aun 12.8%, pintura de un 3.9% a un 7.5%, reparación de computadora de
un 0.6% a un 3.1%, entre otras. Lo que evidencia que la población penitenciaria tiene interés en
desarrollarse de manera efectiva en la sociedad, posterior a su egreso de prisión, aun cuando en
alfabetización han disminuido de 11.7% en el 2006 a un 10.5%, lo cual es un dato curioso, debido
a la baja escolaridad que se ha evidenciado en otros aspectos medidos. Por igual, las actividades
religiosas, las cuales tenían en el 2006 un 12.5% y en este censo se reportaron en un 5.5%, lo cual
debe llamar a preocupación a las instituciones religiosas de cualquier denominación.
56 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Recibe algún beneficio por las fabricaciones que realiza


Los internos censados indicaron no recibir beneficios de las fabricaciones que realiza en los
recintos penitenciarios en un 50.4%, en comparación con una representación mínima de los
mismos que sí reciben algún beneficio económico, que asciende a un 7.7%. Por igual aquellos
que no realizan ninguna actividad productiva con beneficios pecuniarios con un 36.4%, de allí
la imposibilidad material de exigir el cumplimiento del requisito contemplado en el artículo
2 de la Ley 164-80 sobre Libertad Condicional, por parte del juez de ejecución de la pena,
referente a haber demostrado hábitos de trabajo, ya que no les son creadas las condiciones
para poder efectuarlos, incentivando de esta forma la cultura del ocio, principalmente en las
cárceles tradicionales. No así en los CCR´s, en donde por regla general para aquellos internos
que exhiben y mantienen las mejores calificaciones de conducta (de buena a óptima, y hasta
regular con fines de modificarla), les permiten realizan labores de destino (trabajo a lo interno
del centro). Aunque cabe resaltar que algunas de ellas son remuneradas, por ejemplo panadería
y peluquería, así como respecto a la posibilidad de vender los artículos que fabrican de los
cursos de cuero y piel, entre otros. Pero otras no, por ejemplo los trabajos en la cocina y área
del comedor, los cuales son más sacrificados, pero no son remunerados de forma pecuniaria,
aunque sí les otorgan algunos privilegios, como una hora más de televisión o de visita conyugal.

Actividades recreativas en las que participa


(puede seleccionar más de una opción)
En este aspecto se ha elevado de forma negativa los internos censados que no practican ninguna
actividad recreativa, de 25.1% en el 2006 a 26.9% en el 2011. Sin embargo, en contradicción a
esta situación vemos que ha disminuido los internos que aun teniendo interés en integrarse
a las actividades recreativas, no lo hacían por falta de acceso, de un 6.7% a un 2.3%. Lo que
constituye un dato relevante, puesto que, se constata el interés de las autoridades penitenciarias
de que los internos puedan integrarse a actividades que les permitan sobrellevar su encierro.

Dentro de las actividades que realizan que han aumentado en relación al censo anterior, vemos
que se encuentran el domino de un 19.7% a un 24.3%, las actividades religiosas de un 9.7% a un
14.1%, lo que constituye un dato contrario con el aspecto anterior abordado en torno a cursos
religiosos que disminuyo en relación al 2006 de un 12.5% en el 2006 aun 5.5%. Lo que significa
que la reducción no es cuanto al interés de los privados de libertad de congregarse para recibir
ayuda espiritual, sino más bien respecto a la falta de cursos en dicha área.

También se han incrementado los internos que practican levantamiento de pesas o gimnasio
de un 6.5% a un 10.7%, al igual que beisbol de un 7.9% a un 8.3%, ajedrez de un 5.2% a un 7.9%,
voleibol de un 2.0% a un 2.1%, entre otros. A pesar de esto, se produjeron disminuciones en
torno a la frecuencia de práctica en softbol de 7.7% a un 5.7%, baloncesto de un 29.6% a un
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 57

28%, y boxeo de un 2% a un 1.8%, todos respecto a los censos realizados en el 2006 respecto
a este del 2011.

Con lo anterior se constata que los privados de libertad en su mayoría, tienen interés en
invertir su tiempo en prisión en actividades productivas, tanto a nivel económico (como fue
lo destacado en el punto anterior), así como aquellas que les permiten mantener su estado
físico de manera adecuada, integrándose a los deportes, así como las actividades religiosas,
lo que ejercita no solo el cuerpo, sino la mente, y purifica el corazón. Por ello, es necesario
buscar solución a aquellas cárceles en donde producto de la sobrepoblación y el hacinamiento
extremo no pueden practicar deportes, puesto que, las áreas del patio son ocupadas para
dormir los internos, tales como la cárcel de Montecristi, o para la venta de diferentes artículos
e instalación de distintos negocios como ocurre en las Cárceles del 19 de Marzo en Azua, por
citar solo un ejemplo.

¿Usted ha padecido alguna enfermedad en el centro penitenciario?


El 30.4% de los internos censados refirieron haber padecido alguna enfermedad en el recinto
penitenciario, lo que refleja un disminución respecto a la cantidad porcentual que señalaron no
haberlas padecido en el 2006 con un 55.2%, lo que puede haberse producido por lo referido
previamente en torno a la ampliación de los recintos del nuevo modelo de gestión penitenciaria.
Cabe resaltar que el 69.1% indicó no haber padecido ninguna enfermedad, habiendo aumentado
58 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

de manera positiva, respecto a los resultados del censo anterior, sobre este mismo aspecto, el
cual consignó que un 43.6% refirió también que no padeció ninguna.

¿Cuál o cuáles enfermedades ha padecido en el centro penitenciario?


En los recintos penitenciarios persisten distintas enfermedades, más aún en aquellos
pertenecientes al modelo tradicional, a consecuencia de la sobrepoblación que tienen,
destacándose como lo más grave que la mayoría han experimentado un aumento en el 2011
en comparación con los datos referidos en el 2006, siendo la que mayor frecuencia sigue
teniendo la gripe/bronquitis que paso de un 26.4% a un 42.2%. Igual que las enfermedades de
riñones de un 5.0% a un 17%, las enfermedades del estomago o intestino de un 7% a un 12.7%,
así como las de la piel de un 9.6% a un 12.5%, y de parásitos de un 3.5% a un 8.6%.

Por igual, se evidencian aumentos en enfermedades que requieren un tratamiento continúo, ya


sea a lo interno del recinto, como ocurre en la Victoria y Najayo, o fuera del mismo, respecto al
VIH que paso de un 0.2% en el 2006 a un 0.8% o Sida con un 1.2%. Es decir, que unido reflejo en
el 2011 un 2%, así como la Tb (tuberculosis) que experimentó un aumento de un 1.6%, al pasar
de 1.4% a un 3%. La única que experimento una reducción significativa son las enfermedades
del corazón, de un 6% en el 2006 a un 0.7% en el 2011.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 59

Con lo anteriormente referido, se aprecia que los recintos penitenciarios, principalmente el


modelo tradicional, necesitan de forma urgente la efectivización de los servicios médicos que
tienen, con el aprovisionamiento de los medicamentos que demanda una asistencia primaria
adecuada. Así como la implementación de este servicio en las cárceles en las cuales no existe,
y aunque estén las instalaciones los médicos asignados no asisten con regularidad, y hasta
en algunos lugares cobran por el servicio, al no estar nombrados por la Dirección General de
Prisiones, o esta última no efectuar el pago de manera regular.

Aunque cabe resaltar, que la situación deplorable descrita previamente, no obedece


exclusivamente a que el servicio médico sea deficiente, sino también a las condiciones de
habitabilidad de los internos privados de libertad en recintos del modelo tradicional, en donde
debido a la sobrepoblación tienen les falta de aprovisionamiento adecuado de medicamentos,
así como de alimentos, la gran mayoría no tienen lugares adecuados donde pernotar. Por ello,
la utilización del suelo, por igual carecen de celdas con ventilación adecuada, unido esto a la
60 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

cantidad masiva de internos que duermen pegados, unos de otros, determina que confluyan
enfermedades de la piel, al igual que respiratorias, y hasta gástricas, por la poca salubridad del
agua, ya que el interno que no posee recursos económicos para pagar una purificada, termina
consumiendo la que aparezca, independientemente de que les pueda hacer daño.

¿Cuál o cuáles enfermedades ha padecido? Por tipo de prisión


Se reporta en este censo que dentro del modelo penitenciario tradicional las enfermedades
son más frecuentes que en las del nuevo modelo de gestión penitenciaria. Partiendo de que
con mayor frecuencia en el primero se presenta la tuberculosis con un 89.8%, enfermedades
de la piel con un 89.6% y las respiratorias (gripe, bronquitis) con un 87.2%, seguidas por las
enfermedades por parásitos como ameba con un 88.6%, y sida con un 66.7%, entre otros. En
cambio en los centros, los porcentajes más elevados no sobrepasan del 33%, de allí que tengan
como índice más elevados de internos padeciendo de VIH/Sida en un 33.3%, seguida por las
enfermedades de la vista con un 30.6%, de presión en un 30.1%, así como del estomago con
un 21.5%, siendo minoritario el porcentaje de internos padeciendo de parásitos con un 11.4%,
tuberculosis con un 10.2%, enfermedades de la piel con un 8.5%, entre otros.

 
Con lo referido previamente se comprueba que las enfermedades padecidas en las cárceles
tradicionales son producidas por los altos índices de falta de higiene y alojamiento adecuados,
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 61

puesto que las que con mayor frecuencia se presentan como la de la piel y las respiratorias, son
producto de la deficiente ventilación por la cantidad extrema de internos que deben convivir
juntos, encima de otros literalmente. Por igual, las enfermedades de transmisión sexual, como
el sida, sin desmeritar las del estómago por no consumir el agua de botellón, como ocurre con
en los CCR´s, en los cuales las autoridades les suministran el agua purificada a los internos.
Con ello, controlan que no se incrementen los internos padeciendo de gastritis o ameba, todo
lo cual implica que las autoridades penitenciarias deben prestarle mayor atención al área de
salud, para que el servicio prestado sea eficiente y oportuno, así como elevar las condiciones
de habitabilidad en los recintos, de forma tal que los internos convivan como seres humanos,
y no como perros sin doliente.

Respecto a las áreas de detención de los palacios de justicia, vemos en la gran mayoría las
enfermedades descritas en las gráficas no se presentan, posiblemente por el tiempo que
regularmente deben permanecer los detenidos en dichos destacamentos preventivos, puesto
que son de paso. Lo que significa que inmediatamente se les conoce la vista de medida de
coerción, deben ser puesto en libertad, si se les ordena la misma por el juez de la instrucción,
o en el peor de los casos, si se les impone prisión preventiva, deben ser llevados a uno de los
recintos penitenciarios previamente establecidos. Sin embargo, en la realidad, los detenidos en
estas áreas permanecen más tiempo del previsto, debido a la falta de notificación oportuna de
las resoluciones de medidas de coerción, así como la imposibilidad material de los detenidos
de pagar las sumas dispuestas por el juzgador por concepto de garantía económica.

Conforme a lo anteriormente consignado, vemos que la enfermedad más recurrente es la de


garganta, nariz y oído con un 3.9%, seguida de la de piel con un 1.8% y respiratoria (gripe,
bronquitis) con un 1.3%. Posiblemente ocasionadas por las condiciones infrahumanas en las
cuales conviven, ya que las áreas de detención de los palacios de justicia, regularmente están
desprovistas de camas, no tienen espacios adecuados para ingresar la cantidad masiva de
internos que recurrentemente se encuentran en dichos espacios, lo que provoca cierto nivel
de hacinamiento. Más aún durante el tiempo que se encuentran allí, no reciben ningún tipo
de alimentos, por parte de la procuraduría fiscal correspondiente, en virtud de que estos,
son manejados por las mismas, por ello, están en la obligación moral, ética y hasta legal, de
ofrecerles condiciones mínimas de satisfacción de sus necesidades más perentorias, como
son alimentos y un lugar adecuado donde realizar sus necesidades fisiológicas. Así como de
higiene, en virtud de que ni artículos de limpieza les son suministrados, por lo que regularmente
para estas instalaciones encontrarse limpias, se necesita que los detenidos aporten x cantidad
para la compra de materiales de limpieza, que regularmente son $RD25 por persona, los cuales
son entregados al detenido que es designado como sindico.
62 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

¿De qué servicios dispone en este centro?


La gran mayoría de internos censados, indistintamente del recinto en el que se encuentran,
refieren tener los servicios básicos de agua y energía cubiertos por la administración penitencia,
reflejándose un ligero aumento en el de agua en el 2011, respecto a los resultados del 2006,
ya que el servicio de agua aumento de 80.9% a un 81.7%. En cambio el de energía disminuyó
de un 85.9% a un 81%, lo que coadyuva a que tengan niveles de higiene más adecuados que
en el 2006. Respecto a los servicios de televisión, teléfono, cable y radio, experimentaron
incrementos, ya que en el 2006 el primero tenía un 43.0% y en el 2011 tiene un 52%, el segundo
en el censo anterior era de un 16.4%, y en este de un 25.5%, el tercero con un 9.4% en el 2006
en contraposición con el 12.1% del 2011 y el cuarto que tuvo el aumento más significativo, de
un 1.6% en el 2006 a un 13.3% en el 2011. Cabe resaltar que estos aumentos resultan relevantes
tomarlos en consideración, puesto que, aun cuando no son para suplir necesidades básicas, sí
le permiten al interno lograr una mejor adaptación a dicho sistema cerrado, puesto que invierte
su tiempo de ocio en actividades que les entretienen, de forma tal, que no sientan con tanta
fuerza el tiempo en prisión.

Cabe resaltar que se produjo una disminución en la proporción de internos censados que
refirieron tener celulares respecto al censo anterior, ya que de un 14.3% a un 11.3%, lo cual
obedece a las restricciones implementadas por la Dirección General de Prisiones, así como por
la Coordinación del Nuevo Modelo de Gestión, para evitar que el interno continúe teniendo
contacto telefónico con aquellos que presuntamente pertenecían a la “organización criminal”
de la cual formaba parte.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 63

¿De qué servicios dispone en este centro? Por tipo por prisión
En este censo se reporta que en los recintos penitenciarios tradicionales existe una menor
proporción de los servicios básicos de agua y energía, en comparación con los ofrecidos
a los privados de libertad recluidos en los CCR´s, en virtud de que en las cárceles hay un
80.4% de recintos donde les proveen de energía eléctrica en comparación con el 84% de los
centros. Así como de agua, ya que el 80.5% de los recintos tradicionales tienen suministro de
agua adecuado, en comparación con el 87.9%, porcentajes que son mínimos en las áreas de
detención de los palacios de justicia con un 71.6% de energía y un 69.6% de agua.

Existe una mayor proporción de servicios de celulares utilizados en las cárceles que en los
centros, ya que en las primeras se ubica un 12.6% en contraposición al 5.8% de los segundos.
Aunque cabe resaltar que esta situación se mantiene en las áreas de detención, teniendo
como punto coincidente que ambos son manejados por policías o guardias, existiendo un
control inferior con un 14.8% -aun cuando este dato está ubicado en teléfono-, debido a que
en estos recintos regularmente son celulares lo que utilizan, al carecer de servicio telefónico
para los detenidos-.

Cabe destacar que en lo referente a servicios con fines de entretenimiento y contacto


más directo de los internos censados con sus familiares y amigos, se destaca un mayor
64 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

porcentaje en los CCR´s, los cuales regularmente se encuentran debidamente programados,


en comparación con las cárceles, reflejados con un 84.8% en televisión, 63.0% de servicio
telefónico (regularmente es una flota que le asignan a cada celda, teniendo el interno que
comprar los minutos), cable un 37.2% y un 69.6% de abanicos. Aunque es necesario resaltar
que los mismos no son para uso exclusivo de un interno, sino para la colectividad, dentro del
espacio de la celda asignado a cada uno, en contraposición con los servicios de los recintos
del modelo tradicional, en donde la televisión tiene un 45.8%, el teléfono un 17.7%, el cable un
7.0% y los abanicos un 56.3%, los poseen aquellos internos que puedan sufragar la compra
de los mismos, y el “peaje” para ingresarlos a la prisión.

De qué servicios dispone este centro? Por cárceles y centros


Se comprueba en los datos recabados en este censo que el recinto que tiene una mayor
proporción en el uso de televisión perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Dajabón con
un 92%, y el de menor es el de Monte Plata con un 64.1%. Respecto a las cárceles la que tiene
mayor permisibilidad para el uso de televisión es la de Pedernales con un 57.7% y la de menor
frecuencia es Nagua con un 5.9%. Sin desmedro de que en los palacios de justicia sólo hay un
porcentaje mínimo de 1.9% que tienen acceso al servicio de televisión.

En este censo se constata que el recinto que tiene una mayor proporción en el uso de teléfono
perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Baní con un 77.6%%, y el de menor es el de Monte
Plata con un 49.2%. Respecto a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad para el uso de
teléfono es la de Salcedo con un 50% y la de menor frecuencia es la de San Juan de la Maguana
con un 1.7%. Sin desmedro de que en los palacios de justicia sólo hay un porcentaje alto de
14.8% que tienen acceso al servicio referido.

Se determina en este censo que el recinto que tiene una mayor proporción en el uso de cable
perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Dajabón con un 85.2%, y el de menor es el de Elias
Piña con un 26.6%. Respecto a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad para el uso de
cable es la de Salcedo con un 33% y la de menor frecuencia es San Juan de la Maguana con un
0.2%. Sin perjuicio de que en los palacios de justicia hay un porcentaje de 0%.

Respecto a este censo se determinó que el recinto que tiene una mayor proporción en el uso de
abanico perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Rafey Mujeres con un 73.5%, y el de menor
es el de Mao Valverde con un 25.1%. Respecto a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad
para el uso de abanicos es la de Pedernales con un 64.1% y la de menor frecuencia es Samaná
con un 11%, sin desmedro de que en los palacios de justicia solo hay un porcentaje mínimo de
0.4% que tienen acceso a este servicio.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 65

Se comprueba en los datos recabados en este censo que el recinto que tiene una mayor
proporción en el uso de celular perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Dajabón con un
27.3%%, y el de menor es el de Rafey Mujeres con un 0%. Respecto a las cárceles la que tiene
mayor permisibilidad para el uso de celulares es la de Pedernales con un 16.7%% y la de menor
frecuencia es Neyba con un 0.6%. Sin desmedro de que en los palacios de justicia sólo hay un
porcentaje de 0%.

En los datos recabados en este censo se reporta que los CCR´s tienen un 0% de internos
con servicio de aire acondicionado. Respecto a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad
para el uso de aire acondicionado es la de Operaciones Especiales con un 2.1% y la de menor
frecuencia es Samaná con un 5.9%. Sin obviar que en los palacios de justicia solo hay un
porcentaje mínimo de 1.4%.

Se comprueba en los datos recabados en este censo que el recinto que tiene una mayor
proporción en el uso de radio perteneciente a los CCR´s es el de Dajabón con un 5.7% y
el de menor es el de Baní Mujeres con un 0%. Respecto a las cárceles la que tiene mayor
permisibilidad para el uso de radios es la de Pedernales con un 26.9% y la de menor frecuencia
es Operaciones Especiales con un 0%. Sin perjuicio de que en los palacios de justicia hay un
porcentaje de 0%.

 
66 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

De qué servicios dispone en este centro? Tipo de prisión, continuación


Se comprueba en los datos recabados en este censo que el recinto que tiene una mayor
proporción en el uso de televisión perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Puerto Plata con
un 93.3%, y el de menor es el de Haras Nacionales con un 62.5%. Respecto a las cárceles la que
tiene mayor permisibilidad para el uso de televisión es la de Najayo Hombres con un 57% y la
de menor frecuencia es Cotuí con un 31.3%.

En este censo se constata que el recinto que tiene una mayor proporción en el uso de teléfono
perteneciente a los CCR´s es el Puerto Plata con un 81.1%%, y el de menor es el de Najayo
Mujeres con un 25.7%. Con relación a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad para el
uso de teléfono es la de la Romana con un 31.9% y la de menor frecuencia es la de La Victoria
con un 13.1%.

Se determina en este censo que el recinto que tiene una mayor proporción en el uso de cable
perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Vista al Valle con un 64.7%, y el de menor es el de Haras
Nacionales con un 0%. Respecto a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad para el uso de
cable es la de La Romana con un 27.7% y la de menor frecuencia es La Victoria con un 1.2%.

El censo determinó que el recinto que tiene una mayor proporción en el uso de abanico
perteneciente a los CCR´s es el de CCR de SPM con un 92.4%, y el de menor es el de Puerto
Plata con un 59.9%. Con relación a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad para el uso de
abanicos es la de La Victoria con un 64.5% y la de menor frecuencia es 15 de Azua con un 37.3%.

Se comprueba en los datos recabados en este censo que el recinto que tiene una mayor
proporción en el uso de celular perteneciente a los CCR´s es el de CCR de San Pedro de
Macorís con un 28.5%%, y los de menor son el de Puerto Plata y Haras Nacionales con un 0%.
En lo que se refiere a las cárceles la que tiene mayor permisibilidad para el uso de celulares es
la de Najayo Hombres con un 20.2% y la de menor frecuencia es Cotuí con un 0.4%.

En los datos recabados en este censo se reporta que los CCR´s tiene de mayor proporción de
este servicio el de Rafey Hombres con un 1.7%, y de menor los centros de Haras Nacionales y
Vista al Valle con un 0% de internos con servicio de aire acondicionado. Respecto a las cárceles
la que tiene mayor permisibilidad para el uso de aire acondicionado es la de Barahona con un
2.5% y la de menor frecuencia es Cotuí con un 0%.

Se comprueba en los datos recabados en este censo que el recinto que tiene una mayor
proporción en el uso de radio perteneciente a los CCR´s es el de CCR de Rafey Hombres con
un 16.3% y el de menor es el de Puerto Plata con un 0.4%. En lo relativo a las cárceles la que
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 67

tiene mayor permisibilidad para el uso de radios es la de Najayo Hombres con un 19.9% y la de
menor frecuencia es Higuey con un 6%.

De qué servicios dispone en este centro?


Continuación respecto a comparación energía y agua
De energía en el primer recuadro posee mayor frecuencia el CCR de San Pedro de Macorís con
un 93.8% y el de menor el de Isleta Moca con un 65%, y de las cárceles tradicionales la que
tiene un servicio mayor de energía es la Departamental de San Francisco de Macorís con un
91%, y la de menor es Baní con un 55.3%.

De agua en el primer recuadro posee mayor frecuencia el CCR de San Pedro de Macorís con
un 99% y el de menor el de Haras Nacionales con un 31.3%, y de las cárceles tradicionales la
que tiene un servicio mayor aprovisionamiento de agua tiene es la Victoria con un 91.3%, y la
de menor es Baní con un 46.9%.

En el segundo recuadro de energía posee mayor frecuencia el CCR de Dajabón con un 96.6%
y el de menor el de Mao Valverde con un 78.5%, y de las cárceles tradicionales la que tiene un
servicio mayor de energía es la de Nagua con un 69.6%. Aunque Operaciones Especiales que
68 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

es un recinto perteneciente al modelo tradicional con características diferentes a las restantes


tiene un 96.9% de energía, y la de menor es San Juan de la Maguana con un 67.6%.

En el segundo recuadro de agua posee mayor frecuencia el CCR de Dajabón con un 96.6% y
el de menor el de Haras Nacionales con un 31.3%, y de las cárceles tradicionales la que tiene un
servicio mayor aprovisionamiento de agua tiene es la Salcedo con un 100%, y la de menor es
Nagua con un 69.6%, así como en los Palacios de Justicia. Los cuales tienen la misma proporción
de un 69.6%.

Todo lo anterior permite comprobar que aun cuando exista aprovisionamiento de energía
y agua en los distintos recintos penitenciarios del país, los mismos no son en un 100%
sostenible, regularmente en los del modelo tradicional. Lo cual debe ser tomado en cuenta
por las autoridades penitenciarias para fines de corrección o erradicación, ya que un recinto
sin agua permanente, regularmente no se encuentran aseados los internos que conviven allí,
y mucho menos sus instalaciones se visualizan higienizadas de forma efectiva. Y respecto
a la falta de energía, promueve la utilización en los recintos de velas, lámparas o velones,
ya que la mayoría no tiene inversor, y vistas las condiciones de sobrepoblación existente en
los recintos tradicionales, así como las conexiones eléctricas irregulares, determinan riesgos
previsibles de incendios.

¿Dónde duerme?
Los lugares donde duermen la población carcelaria del 2011 son en mayor proporción en una
cama con un 53.5%, seguida de un 24.9% en el suelo, agravado este aspecto con aquellos que
pernotan en el baño con un 0.6%, en el patio con un 0.1%, acondicionada dicha irregularidad con
los que duermen en una cama individual con un 11% y los que lo hacen en literas con un 10.1%.

Este dato es relevante porque se constata el nivel de hacinamiento y sobrepoblación existente


en los recintos penitenciarios tradicionales, en donde una proporción representativa de internos
duermen en el suelo. Contrario en los CCR´s, en donde se les suministra a cada uno su cama,
salvo raras ocasiones.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 69

¿Dónde duerme? Por tipo de prisión


Conforme a lo previsto previamente, se comprueba que en el Modelo Tradicional hay un 53.2%
que duermen en camas, aun cuando hayan sido fabricadas por los mismos internos, con la
autorización de las autoridades, y en segundo lugar, los que solo tienen el suelo donde dormir
con un 29.1%. Contrario a lo que acontece en el Nuevo Modelo donde el 59% tiene su cama, y
solo un 0.6% duerme en el suelo, lo cual es provisional; ya que regularmente no permiten que
exista una población mayor que la capacidad máxima, en contraposición a lo que ocurre en
las cárceles en donde la sobrepoblación excede del 300% en algunos, y en otros en un 200%.

Dentro de este análisis, vemos que los que tienen una situación más deplorable son los detenidos
en las áreas de detención, ya que el 87.2% duerme en el suelo, y solo el 1.2% tiene camas,
pero no suministradas por las autoridades del palacio de justicia. Sino más bien colchonetas
compradas por ellos mismos o sus familiares para tales fines (ablandar un poco el suelo donde
se colocan las mismas).
70 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Personas que duermen en el suelo por centro penitenciario:


De los internos censados que indicaron pernotar en el suelo, en el primer recuadro, vemos que
el porcentaje mayor se encuentra de los CCR´s en Vista al Valle con un 1.4%, y de las cárceles
tradicionales la Departamental de San Francisco de Macorís con un 43.4%, seguida del Seibo
con un 35.3% y Barahona con un 34.2%.

   
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 71

En el segundo recuadro, vemos que de los CCR´s los únicos que refieren este tipo de situación
irregular son los de Mao Valverde y Monte Plata con un 0.5%, y de las cárceles la que mayor
frecuencia existe esta forma infrahumana de pernotar es en Pedernales con un 52.6%, seguida
por la del 19 de Marzo con un 37.9%, Neyba con un 35.9%, San Juan con un 35.5%. Sin desmeritar
Montecristi que tiene 32.1% de los cuales la gran mayoría duerme en el suelo del patio al aire
libre, es decir, sin ningún techo que los proteja del frío o de la lluvia.

Lugar más frecuente donde cocina


Los internos censados cocinan con mayor frecuencia en la cocina común con un 46.7%,
modalidad que se ha mantenido desde el primer censo con un 40.4%, seguida muy de cerca con
hornilla en celda con un 27.5%, lo cual evidencia una disminución respecto a dicho lugar al tener
como porcentaje un 36.4. Pero no podemos obviar que hay una proporción representativa que
cocina en el patio (5.1%), en los pasillos (1.4%) y sala común, que no es cocina (2.7%), habiendo
solo operado una disminución respecto al 2006 en el lugar destinado para cocinar del pasillo.

Cabe resaltar que ha aumentado la población carcelaria que no cocina, debido a que tienen
recursos económicos para comprarla o se las traen sus familias, de un 14% en el 2006 a un
16.4% en el 2011.

Con los lugares referidos, que regularmente ocurren en las cárceles tradicionales, las
autoridades penitenciarias deben tener una supervisión constante, a fin de evitar que ocurran
riesgos previsibles como el incendio, por la cocción de los alimentos en lugares no destinados
para dichos fines.
72 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Lugar más frecuente donde cocina? Por tipo de prisión


En el modelo tradicional se destaca que el lugar donde con mayor frecuencia se cocinan los
alimentos es en la cocina común con un 38.2%. Al igual que en los del nuevo modelo de gestión
penitenciaria, en los cuales se cocina mayormente en las instalaciones destinadas para esos
fines, es decir, la cocina común con un 89.9%. Sin embargo, esta situación se distancia respecto
al lugar que en segundo orden es utilizado por los internos de las cárceles, respecto a los del
CCR, que es en la hornilla en la celda, ya que los primeros tienen un 33.3%, y los segundos
apenas un 1.7%.

Los datos referidos tienden una variación total cuando se visualiza lo que ocurre en las áreas
de detención, donde no existen instalaciones para que los detenidos cocinen sus alimentos.
Por ello, tiene este aspecto solo un 1.2% (hornilla en celda), en contraposición con el 87.2% que
refiere que compran o les traen sus alimentos.

Lugar más frecuente donde realizan sus necesidades fisiológicas


(seleccionar una alternativa)
Según los datos arrojados en este censo, los internos realizan sus necesidades fisiológicas
regularmente en los sanitarios ubicados en las celdas, lo que constituye un 71.2%. Cifra que
representa un ligero aumento de los resultados obtenido en el censo anterior, que fue de un
69.8%, seguido muy de cerca con la utilización de sanitarios comunes con un 24% en el 2011 y
en el 2006 un 23.8%. Sin embargo, aún siguen existiendo instalaciones sanitarias en las cárceles
tradicionales denominadas letrinas, que en vez de ser erradicadas ha aumentado ligeramente,
de un 0.3% en el 2006 a un 0.4% en el 2011, aunque ha reducido la utilización de los baños del
patio de un 0.5% en el 2006 a un 0.3% en el 2011.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 73

Este aspecto es sumamente relevante, puesto que regularmente los baños instalados en las
cárceles no dan abasto con la gran cantidad de presos que de manera simultánea necesitan
utilizarlo. De allí, que regularmente desprendan malos olores, agravada esta situación a
la no existencia de aprovisionamiento permanente de agua en la gran mayoría de recintos
tradicionales, aun cuando casi todos poseen cisternas, las cuales no cubren en su totalidad
dicho servicio, como por ejemplo en la Cárcel de Barahona.

¿Ha sufrido alguna violencia durante su estadía en prisión?


De los recintos penitenciaros tradicionales se visualizan en el primer recuadro que han sufrido
mayor violencia en la cárcel de Najayo Hombres con un 16.5%, seguida de cerca de La Victoria
con un 14.1% y en el Seibo, Romana y Azua con más de un 12%. Y en el segundo recuadro
sobre este mismo aspecto, se visualizan los recintos del 19 de Marzo con un 25%, seguida de
Pedernales con un 12.8%, así como Samaná con un 10.5%. Sin obviar que el mayor porcentaje
se encuentra en las áreas de detención de los palacios de justicia con un 34.1%.

Las cifras referidas previamente son alarmantes, puesto que, se visualiza que aun cuando se ha
reducido los niveles de violencia en las cárceles, todavía persiste dicha práctica irregular, y más
aún se mantiene en porcentajes representativos.

Sin embargo, lo más preocupante es que los internos censados recluidos en los CCR´s refieran
también niveles de violencia, aun cuando sean menores que los de las cárceles, como es en el
primer recuadro Rafey Hombres con un 13.5%, y en el segundo recuadro el de Elías Piña con
un 16.5%. Debido a que consideramos que dicha situación puede y debe ser controlada por
las agentes de vigilancia y tratamiento penitenciario, puesto que, para dicha finalidad fueron
formados adecuadamente por la ENAP.
74 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

No obstante lo referido previamente, en cuanto a los niveles de violencia indicados por los
internos de ambos modelos, vemos que la diferencia entre uno u otro no es un porcentaje alto.
Debido a que los internos que señalaron haber recibido violencia en las cárceles es un 11.4%
en contraposición con los de los centros que abarca un 10.3%, destacando la existencia de una
frecuencia menor en las áreas de detención con un 6.6%.

Ha sufrido alguna violencia en su estadía en prisión?


Comparación entre censos 2006 y 2011
Como vemos en la gráfica ha habido una disminución en los niveles de violencia reportados en
el año 2006, respecto al 2011, ya que un 14.8% en el 2006 había referido haberlas padecido, y
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 75

en el 2011 un porcentaje menor. Es decir, 11.2%, lo que es un dato relevante, debido a que debe
promover el mismo a las autoridades penitenciarias de ambos modelos a erradicar, o por lo
menor seguir reduciendo esta práctica irregular.

Indique qué tipo de violencia


(puede marcar más de una opción)
En este censo en las cárceles tradicionales las que reportaron mayor incidencia fueron violencia
física (golpes) con un 8%, seguida de lesiones por armas blancas con un 1.7%, aunque un dato
preocupante es que persista la violación sexual en un 0.8%, así como las amenazas y presión
emocional con un 0.9%.

En los CCR´s vemos que coincide con el tipo de violencia de mayor frecuencia de las cárceles,
es decir, violencia física (golpes) con un 6.2%, seguida de amenazas y presión emocional con
un 1.4%, lo cual es un rasgo común también en las áreas de detención de los palacios de justicia
con un 6.2%, seguida de lesiones con armas blancas con un 0.8%.

Indique qué tipo de violencia (puede marcar más de una opción)


Comparación entre el Censo 2006 y el del 2011
Se ha mantenido la tendencia negativa de que el tipo de violencia más frecuente sea la física
(golpes), con un ligero aumento, ya que en el 2006 había un 7.7%, y ahora un 9%, así como la
de violación sexual, que en el 2006 estaba en un 0.3% y en el 2011 aumentó a un 0.7%. Aunque
cabe destacar que en la mayoría de tipos de violencia ha operado una disminución respecto
al 2006, ya que las lesiones con armas blancas bajaron de 2.8% a 1.5%, las amenazas y presión
emocional de un 4.3% a un 1%, el chantaje de un 2.7% a un 0.3, las lesiones con armas de fuego
76 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

de un 4% a un 0.2%, al igual que la persecución y asechanzas, de un 1.2% a un 0.1%. Con lo cual


se evidencia que la población carcelaria en su mayoría desea que sus recintos se mantengan
con bajos o ningún nivel de violencia, puesto que, las que se mantienen regularmente son las
ocasionadas por el maltrato de los agentes de seguridad hacia los internos, y no entre los
mismos internos.

Transporte a tiempo a tribunales


En este aspecto se visualiza que se ha mantenido constante la tendencia de los internos a
siempre poder se trasladado al tribunal en un 51.1% en el censo anterior y el actual. Sin embargo,
aun cuando ha disminuido, todavía se mantiene con un porcentaje representativo de aquellos
internos que nunca han podido ser trasladados a sus audiencias con un 14.4% en el 2011,
respecto al 16.6% del 2006, así como el de raras veces he podido. Ya que solo se redujo en un
0.1%, es decir, de 13.4% internos afectados por esta situación irregular en el 2006, a un 13.3%
padeciendo la misma en el 2011.

Con el mantenimiento de esta situación irregular, el sistema permite que se produzca un


mayor congestionamiento del mismo, debido al incremento del hacinamiento en las cárceles
tradicionales -ya que regularmente está situación no se presenta en los CCR´s al estos contar
con vehículos asignados-, debido a que mientras más tarda un interno en conocérsele su
proceso, más se agrava su infortunio. Convirtiéndose la prisión en una pena anticipada, y
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 77

por ende, chocando de frente con su presunción de inocencia, al vulnerarse todos los plazos
razonables dispuestos constitucional y procesalmente.

Traslados al hospital
En este aspecto los datos resultan sumamente preocupantes, debido a que lo que continúa
estando sin la prestación del servicio adecuado, en cuanto a oportuno y eficaz, es el derecho
fundamental a la salud de los internos, en virtud de la no presentación oportuna del interno
a los hospitales públicos o privados, aun cuando es necesaria. Sin embargo, se resalta que
ha habido una ligera mejoría, ya que como vemos en el 2006 había un 19% que indicaba que
siempre podía ser llevado al hospital, y en el 2011 se incremento a 22.1%. Lo mismo ocurrió, pero
en sentido de disminución, en los parámetros de raras veces he podido ser llevado al hospital
de un 13.5% a un 11.9%, así como con los que indican que nunca han podido, al tener un 18.9%
en el 2006, y en el 2011 un 15.4%.
78 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Gestiones ante el Juez de la Ejecución


Operó en este censo una mejoría en el acceso efectivo al juez de ejecución de la pena por parte
de los internos censados, puesto que aumento del 15.2% en el 2006 a un 23.9%, los privados
de libertad que refieren que siempre han podido acceder al mismo, así como ha disminuido
los que nunca han podido de 23.9% a un 23.4%. Aunque ha aumentado los que señalan que
raras veces han podido acceder a éste, de un 9% en el 2006 a un 12.6%, lo cual debe ser
observado por dichos funcionarios judiciales, a fin de que los internos privados de libertad,
que son condenados definitivos puedan comunicarles oportunamente sus quejas, así como
presentar los incidentes que la ley los faculta a ejercer para su beneficio, sin obviar que tenga
un acercamiento más efectivo respecto a la realidad carcelaria nacional, lo cual solo se logra
con la visita constante a los recintos penitenciarios, y la comunicación permanente con los
privados de libertad de los mismos.

Visita de parientes, contactos, visitas de abogados


En este aspecto se resalta que ha habido una mejoría significativa, respecto al censo anterior,
ya que un 74.9% tiene acceso a sus parientes, contacto y visita de sus abogados. Además de
haber disminuido los indicadores de que nunca han podido recibirlas visitas referidas a un 6.3%
de 37.5% en el 2006, por igual, el de raras veces ha podido a un 10% en el 2011, respecto al 18.2%
del 2006.

Con lo anterior, se vislumbra que los privados de libertad pueden ser acompañados durante su
tiempo en prisión por sus familiares y amigos. Así como tener una asistencia legal permanente
con sus abogados, lo que permite que se logre una mejor adaptación del mismo en dicho
sistema de encierro.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 79

Resumen de servicios por tipo de prisión. Modelo tradicional


Se resalta en torno al indicador de que nunca han podido, que el porcentaje mayoritario lo
posee el no acceso al juez de ejecución de la pena en un 24.7%, al igual que raras veces he
podido con un 13.5%. Sin embargo, respecto a los renglones de siempre puedo se resalta el
49.1% respecto a ser trasladados a los tribunales, seguido de la participación en actividades
con un 46.7%.

Lo cual indica la necesidad nueva vez de que el juez de ejecución de la pena tenga mayor
incidencia en los recintos penitenciarios, como hemos referido previamente.

 
80 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO

Resumen de servicios por tipo de prisión. Nuevo Modelo


Ocurre situación similar pero con porcentajes menores que en el sistema tradicional, respecto
al indicador de que nunca han podido, que el porcentaje mayoritario lo posee el no acceso
al juez de ejecución de la pena en un 18.7%, al igual que raras veces he podido con un 9.5%.
Sin embargo, respecto a los renglones de siempre puedo se resalta el 77.9% de la recepción
de sus parientes y abogados, seguido del 63.5% respecto a ser trasladados a los tribunales y
participación en actividades con un 61.9%.

Resumen de servicios por tipo de prisión: Palacios de Justicia


En este último aspecto, este censo refleja que los porcentajes de servicios son mínimos en las
áreas de detención de los palacios de justicia, respecto a los modelos penitenciarios reseñados
previamente. Ya que en el renglón nunca he podido con mayor incidencia esta la participación
de actividades con un 6.6%, seguido del traslado al hospital con un 6.2%, y a los tribunales con
un 3.5%. Todo lo cual llama a preocupación, porque estamos refiriéndonos a que regularmente
el tribunal al cual debe ser trasladado el detenido está dentro del mismo palacio de justicia, y
más aún, que el único mecanismo de atención médica de la cual disponen, es ser trasladados
al hospital público más cercano. Y sin embargo, indican que han tenido dificultades para recibir
una asistencia médica primaria oportuna, todo lo cual debe ser manejado adecuadamente por
las procuradurías fiscales correspondientes, a fin de que sean erradicadas dichas irregularidades
en el más breve tiempo posible.
2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO 81

 
82 2DO. CENSO NACIONAL PENITENCIARIO