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Domingo, 7 de diciembre de 2014

ARTE, LETRAS Y FINANZAS
Poeta y narrador, Ezequiel Alemian se destaca también en el periodismo cultural, haciendo
reseñas y perfiles de escritores que acaba de recopilar en un volumen bajo el terso título de
Impresiones (Editorial Excursiones), y a la vez publicó un libro de cuentos, Una
introducción (Mansalva). En su tránsito de un género a otro y en la búsqueda por no caer
víctima de rígidas clasificaciones, Alemian fue, antes de dedicarse de lleno a la literatura,
un avezado periodista de finanzas que llegó a decodificar los mensajes cifrados de Alan
Greenspan.

Por Mercedes Halfon
Decir que Ezequiel Alemian es un escritor inclasificable es hacerles una concesión a las clasificaciones, a las
ideas menos interesantes de lo que debería ser la tarea de escribir. Es mejor decir entonces que Alemian
escribe como si fundara cada vez su relación con los géneros, los estilos y las palabras. En principio es
alguien que va de la poesía a la narrativa de un libro al siguiente, siendo además su encare de uno y otro
lenguaje nunca idéntico a sí mismo. Es, además, periodista cultural y de finanzas a la vez: dos caminos que
también parecen incompatibles. Bueno, esto no es así en su caso. Ha sido redactor y editor en los principales
medios económicos del país y luego lo mismo en los culturales. Acaba de salir por la editorial Excursiones un
volumen que compila la mayor parte de sus notas de prensa escritas sobre arte y literatura, llamado
discretamente Impresiones. Un libro que delinea un manojo de intereses que como llaves van abriendo
compartimientos diversos. Algunos centrales –perfiles de escritores como Charles Bukowski, Sade o
Felisberto Hernández–; otros excéntricos, como uno del poeta boxeador Arthur Cravan; otros que se iluminan
repentinamente, tal el caso de textos sobre contemporáneos como Fernanda Laguna, Mario Ortiz o Beatriz
Vignoli. Siempre certeros, aunque tentativos; arriesgados pero no soberbios. Como si estuviera poniéndose en
cuestión a sí mismo en cada hipótesis y en cada afirmación.
También hace poquísimo apareció Una introducción, cuentos reunidos por Mansalva. Un libro de ficción y
otro sobre literatura. ¿Pero no son dos modos de lo mismo al fin y al cabo? ¿No se están tomando posiciones
estéticas en el acto de escribir, y a la vez, en todo texto periodístico que se precie late una escritura particular?
En el prólogo de Impresiones Alemian se pregunta: “¿Sobre qué libros o autores escribir? ¿Para qué sirve una
reseña? ¿Qué es lo que importa de la vida de un escritor? ¿Qué leer en la escritura?”. Son interrogantes
centrales y lo mismo podríamos cuestionarnos acá, acerca de este autor. Preguntarnos, por ejemplo, si son
relevantes sus primeros contactos con la lectura y la escritura, como matriz fundante para este autor de la
poesía, la prosa y el experimento: “Un verano, a los 15 años, había ido en carpa a Villa Gesell con unos
amigos un poco más grandes. Yo era un freak que no hablaba con nadie, entre ellos había un par de chicos que
leían mucho. En un momento se apiadaron de mí y me pasaron un libro de cuentos de Lovecraft. Me dio una

él dice: “La clasificación no tiene demasiado sentido. Empecé a escribir poesía porque empecé a leerla y porque todos mis amigos escribían y nos trenzábamos en unas discusiones interminables. Este año la editorial Interzona publicó una antología de lo que denominó Escrituras objeto. Por qué mejor. pregunto. En eso. Fabián Casas. lo primero que recuerdo haber escrito fue. Ahora en cambio. pero ese trabajo pide evitar las clasificaciones. desesperación por leer y una inventiva infantil que encuentra su estímulo en insultos de un radical dramaturgo alemán: éste no podría haber sido el relato de inicio de un lector cualquiera. Alemian defiende esa pertenencia a capa y espada: “Cualquier escritor mediocre habla mal del periodismo. los poemas completos de Cavafis y Trilce. mejor. donde Ezequiel Alemian aparecía junto a autores como Leónidas Lamborghini y Arturo Carrera. Spiral Jetty. corrijo. A fines de 2010 Ezequiel creó junto a su hermano Manuel. Allí editó El tratado contra el método de Paul Feyerabend. Si bien fue amigo y copartícipe de esta revista junto a Daniel Durand. una amplitud que sin duda proviene de su propia obra. En tus contratapas –usando categorías que están presentes en Impresiones– aparece la división Poesía. Esa mutación lo ha conducido a una zona híbrida de la literatura. AMBITOS FINANCIEROS Además de las mencionadas. todas cosas al respecto. que de alguna manera mandara. el segundo un conjunto de gráficos y extrañas citas periodísticas. poesía visual. Pero si ellos fuesen el metro para evaluar el estado de la literatura. es una manera de señalar un trabajo diferente. inspiradas en Kaspar Hauser e Insultos al público. buscando su forma. espero. como energía”. es misteriosa. tal vez por haber asimilado más el periodismo. entonces. a la representación e incluso originalidad autoral. que termina siendo una especie de argumento de la reacción. LA NOVELA DE LA POESIA Impresiones alterna textos sobre poetas y narradores con una ductilidad poco usual en el periodismo literario. Desde ahí. una bohemia que se consolidó en la redacción de los únicos dos números de la mítica revista 18 whiskys. en los que intervenía sobre textos existentes. Laura Wittner y otros. leo. Cierta reticencia al contacto social. “Cuando me encuentro con los poetas faltaba mucho para que empezara a hablarse de la poesía de los ’90. estaríamos todos hablando pestes de la . Narrativa y Textos diversos. Me recomendó la antología de poesía norteamericana que hizo Luis Revol. A mí me gusta hablar siempre de ‘textos’. ¿Lo que me interesa de eso? Lo físico. una editorial dedicada a lo que a grandes rasgos podría llamarse poesía visual. Respecto de sus trabajos en esta zona experimental. está superada.” Su pertenencia a esta generación. no darlos por ya disueltos y trabajar a partir de ahí. Me parece que la discusión por los géneros es vieja. como material refractario. una desesperación por leer. me mandé. por el tema. de todos modos. El horizonte de esa discusión es la disolución de los géneros. la escritura como ruido. Una vez le pedí a José Villa que me recomendara algunos libros. sin identificar si se trata de novelas. Desde entonces nunca dejé de hacerlo. empiezo por el objeto. ¿Cómo vas deslizándote entre un género y otro? –Los textos van apareciendo. Vox. Antes. la devastación o Me gustaría ser un animal– son todas célebres: Tierra Firme (de José Luis Mangieri). de Peter Handke”. Si bien en su recuerdo él empezó primero como novelista (a los veinte años ya tenía escritas más de doce novelas tipeadas en su máquina de escribir). El primero era un subrayado. En cuanto a la escritura. Y a partir de ahí voy viendo: escribo. lo primero que editó fueron poemas. expresión que detesto. Siesta. Este es un inicio que puede leerse ya como una escritura. cuando quería ser novelista (risas) me preocupaba por encontrar una estética. digamos. El texto va mutando y encontrando su forma en función de ese proceso. creo que cuanto más inespecífica sea la clasificación. poemas. Las editoriales en las que aparecieron –poemarios como La ruptura. unas obras de ‘antiteatro’. Alemian no es tan fácilmente asimilable a las estéticas que se dirimían en esos escritores. pienso. desentendida de las habituales convenciones de la escritura como género ligado a lo real. lateral.pasión total. Por aquellos años se topó con un grupo de jóvenes poetas. otras líneas paralelas que se cruzan en sus libros son el periodismo y la ficción. un par de años después. hermosas. o El libro blanco de la revista Time.

En eso había trabajo y me fui vinculando. Cuando estaba por estallar la crisis de 2001 me nombraron editor de finanzas de un diario de economía. y agotadores. para no hablar del lenguaje cuasi sádico del periodismo policial. Era algo alucinante. Escribió y editó en El Cronista Comercial. una retórica un tanto autista en el análisis en el periodismo político. material y numérico de sus libros más experimentales –El Talibán o El libro blanco de la revista Time– parece generado a partir de los tiempos muertos y restos diurnos de aquel trabajo. Esa es su realidad. y una vez que lo decía. Finalmente comprendí que si los sentidos. y después empecé a escribir las notas sobre literatura que conforman el libro Impresiones. En su paso por distintas secciones en diarios. como una rama específica del económico. indeterminados. entre otros medios. El periodismo financiero. o un bono. “Cuando empecé a trabajar de periodista eran los primeros años de la convertibilidad y había muchos espacios en los medios. debatían durante semanas sobre ese cambio. estuve un tiempo sin trabajar. Es un lenguaje operativo. únicos. la misma docena de palabras en cada informe. titular de lo que sería el Banco Central de EE. . retóricos. estratégico. dinero personal. como la de comprender cómo se articulaba su valor de verdad en relación con lo real. o una palabra. esencialmente instrumental. Y así llegamos hasta acá. No tiene ningún valor de verdad por sí mismo. ¿Y en eso hay un vínculo con la literatura? –Sí.literatura”. lo más raro ha sido su especialización en Finanzas. porque de la interpretación de ese cambio dependía el escenario de las variables financieras en todo el mundo. Recuerdo que me fascinaban leer los informes de los bancos de inversión. demandando información sobre negocios. tomé un retiro voluntario. toda esa organización aparentemente súper institucional que rige la generación y circulación de esos documentos. me enfrentaba con algunas incógnitas. Thomson Financial. Lo de Greenspan era como un susurro: los mercados se detenían a oír ese susurro. incluso los más nuevos. Eran los años en que el mundo financiero se detenía para escuchar lo que decía Alan Greenspan. pero siempre cambiaba una coma. cuestiones macro.UU. en ningún lenguaje lo hacen de la forma en que lo hacen en el lenguaje financiero. demencial. Me resultaban lenguajes un tanto conformados. los valores. los prospectos de emisión cada vez que se lanzaba un activo nuevo. BAE. Cuando pude levantar un poco la cabeza.” ¿Qué fue lo que te atrapó de ese mundo? –En ese momento distinguía que había lenguajes particulares en cada una de las ramas del periodismo: había un lenguaje “emotivo” para escribir sobre deportes. Desde días antes los analistas debatían sobre lo que diría. Greenspan era como un brujo minimalista que decía siempre más o menos lo mismo. Profesionalmente. inversiones. flotan. marketing. fueron varios años apasionantes. Cierto enfoque duro. en los que además casi no escribí ficción. a interpretarlo.