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embargo, más allá de la aludida pertinencia la urgencia de la perplejidad.

jAqué eventual
del libro -quetambién está llamada a deleitar y prodigioso acontecimiento debemos la
al lector-, su retórica gestual, su escritura, suerte de habitar en una época que se quiere
incómoda. Sería pues, en esta incomodidad, a sí misma a la altura de la libertad?.El libro de
donde las siguientes notas quisieran habitar, Hopenhayn no pretende ser docto, pero no
no para oponer una interpretación a otra, puede evitar devolvernos a Nietzsche como
antes bien, para pensar el pacto evocado por un autoractual, como un pensadordeépoca.
el autor, entre el «saber» de Nietzsche, y Aunque, pensar al mismo Nietzsche en el
nuestra actualidad. programa de ésta época, jno será otra forma
La incomodidad aludida, impide celebrar desuavizarla mímicamaterialde la inscripción,
un pacto entre la reseña y su objeto, pero, a en el fondo oscuro y servicial de la cultura?.
la vez, tampoco convence el otro acuerdo, Esta sería la primera paradoja de su
que en el consabido gesto de la crítica interpretación.
...Hay que considerar nuestros estilística, se pregunta por la pertenencia Por esto, en el corazón de aquella perple-
pensamientos como gestos... escritura1de su estilo, por las condiciones de jidad, el autor nos presenta un Nietzsche
Friedrich Nietzsche su producción, de su circulación, de su sonriente, que festeja la crisis de «nuestros
soterrada política. Entonces, simplemente proyectos personales y colectivos», pues en
jAqué nos conducela sentencia que inicia, plantearé ciertas fisuras problemáticas; por ello se anuncia la noticia del desfondamiento
como epígrafe, la política de la reseña?. Si el supuesto el autor no podrá argumentar una y, a la vez, la experienciaradicalde la necesidad
pensamiento se presenta como gesto, mala lectura. como necesidad de reinventarnos
entonces lo re-conocemosen la mímica que Retomemos acá la primera sentencia: nuevamente: toda la historia de occidente
conlleva toda escritura. Se trata de la escritura un libro de época, que condensa inte- interpretada como «avance» de la
como mímica que expone al cuerpo, en tanto ligentemente la presentación del «caso secularización y la libertad: «...Entiendo aquí n
C
lo somete a presentarse en el despliegue de Nietzsche», para entremezclarlo, en la lógica -nos dice Hopenhayn- por secularización la
una determinadacontorsión. Porelloseescribe del palimpsesto, con una deliberada lucha del sujeto moderno por liberarse de
en ladiferencia& nosobreella), paraatestiguar interpretación crítica de nuestra actualidad. prejuicios, mitos y costumbres, y ganar, en
la forma verosímil o no del cuerpo. Doble interpretación entonces, una de esta lucha, la libertad requerida para crearse
Pero llamamosestiloa la mímica, sin sopesar Nietzsche, la otra, intimamente ligada a la una nueva imagen de sí mismo. En este
que, lo que se juega en el estilo es el cuerpo primera, de su actualidad. Despuésde todo el sentido, la nueva oleada secularizadora
mismo. Elestiloes la «sistemática»inscripción mismo prólogoatestiguaesta intención:«...Las constituye una radicalización de la potencia
de los gestos, y en ello se aventura siempre páginas que siguen no constituyen una desmistificadora de la modernidad...»(pág.
una pequeña política. Prueba de lo anterior interpretación docta del pensamiento de 13). El eterno retorno aparece como
da la impensada diferencia entre épocas que Nietzsche ni de su influencia en la filosofía permanente revenir de la secularización,
se exponenradicalmenteen un libro, ydibros posterior. La apuesta es más personal. He entonces, ya ahí, la historia vuelve a tener
de época». Ahí mismo no deja de llamar la querido buscar puentesentre mi subjetividad sentido. Por supuesto que estas frases vienen
atención la pertinencia del libro de Martin y la de quienes comparten la perplejidadante soportadas por un repertorio de testigos
Hopenhayn, pertinencia que se entiende a la una vida desprovista de valores estables y contemporáneos: Alain Touraine, Cilles
hora de presentar un determinado verosímil creencias perennes...» (pág. 9). Se trata de la Lipovetsky, Gianni Vattimo. Testigos que
de Nietzsche, ajustado al rendimiento de un interpretación puesta al servicio del testifican, en la insondable heterogeneidad
análisis epocal. sobrepujamiento de la subjetividad, también de su parentesco, la desdramatización de la
“Libro de época” he dicho, no sin advertir la del mismo autor; en el contexto de una crisis, en el escenario de una fundación Post-
que semejante alusión repara precisamente determinadatransformación del mundo, que Nihilista de la subjetividad. Aunque, claro
en la incómoda posición a la que queda resuena en la perplejidadde nosotrosmismos. está, el mismo Nietzsche conoce el dolor de
destinada la reseña: jcómo reseñar un libro En el nudo problemático de esta perplejidad, semejante afirmación.
que recorre, sinuosamente, las claves de Hopenhayn se atreve a reponer cierto El autor ya lo ha dicho: Nietzsche,
lectura del «caso Nietzsche», haciéndolas horizonte de comprensión, no sin antes escrupulosoadivino, vaticinó hace un siglo, el
coincidir con la trama que depara el fin de advertir el carácter «modesto» y no narcisista avance de la secularización, leyendo la «his-
la Razón ( o de la Utopía y de los dispositivos de su construcción: «...La muerte de Dios, toria humana», como odisea de la libertad: la
discursivos totalizantes)?, jcómo reseñar, como muertedel logosquevaticinó Nietzsche, dialéctica Dionisíaca-Apolínea trasuntada
sin someterse al artilugio jurídico que tienesu acontecimientoemblemáticounsiglo como progresiva metamorfosis del camello
reclama la razón, como derecho a pensar después, cuando cae todo el orden del Este en leónydel leónen niño. Claroque, también
correctamente; sobretodo ahora, que el sin que poderalguno pueda-oquiera-evitarlo. habría que decirlo, para que esta metamor-
libro expresa la buena-nueva del avance- El salto al vacío se produce ahora que los fosis se realice hace falta un cuerpo: el cuerpo
de-la-emancipación?. diosesde la políticay de la razón han revelado de la historia comprendido como campo de
Antes bien, habría queconfesarquecuando su vulnerabilidad...»(pág. 12). Entonces se innúmeras batallas.
el autor meentregóel libro, me hizo, en cierta entiende el por que de Nietzsche, volver a él Sin embargo, no todo es tan «fácil»:
forma responsabledel inevitable juego que se y retomar su «oferta», para repensarnos a Hopenhayn también critica la época, ya que
arma entre el reiterativo mensaje de su texto nosotros mismos, en el vacío casi inefable de ella contiene las más insospechadas
y la forma en que esto altera la misma una paradoja, en la que despunta la historia posibilidades de creación estética de la
economía de la reseña. Delicado problema como avanzada de la liberación. subjetividady, a lavez, contiene la posibilidad
este, pues toda lectura atenta, no podría Delicadas operaciones supone esta de autodisolucióndelyoen el ánimo ingrávido
permitirnos «re-editar»cierta astucia de la declaración. Se trata del destiempo de la de la postmodernidad. De esto se trata el
razón, que optaría por disputar, en este caso, escritura sin-tiempo (y por tanto, sin Post-Nihilismo, no de una pústula infecciosa
la correcta interpretación de Nietzsche. Sin circulación) de Nietzschey sus relacionescon que lacera a la cultura, sino de un ánimo,
demasiado moderno, que nos permite aparece como a priori, sino que como eje de corporal de su escritura y descifrarla a nivel de
entrever en la portentosa encrucijada del la propia construcción del libro. Por ello, no cierto análisisfilosófico-cultural;claro que, ya
presente, a la misma técnica como catalizador debe parecer raro que la misma historia que lo he dicho, en esto «no» sólo se trata de
exponencial de la creación del sí-mismo, fue leída como proceso de secularización, interpretaciones.Por ello, habría que volver a
indefinidamente: «...Nunca antes el mundo ahora pueda ser entendida como escenario destacarla pertinencia del librode Hopenhayn,
había estado tan conectado con la fuerza del de la producción material y efectiva de la una pertinencia vestida con las ropas del
momento, nunca antes la simultaneidad misma subjetividad; aunque ello conlleva, comediante, que en la autoescenificación de
había alcanzado tal grado de intensidad y necesariamente, repensaral mismo libroque, su escritura, escasamentecomete el error de
extensividad...{...}...No sólo es un fenómeno en clave de cierta filosofía de la historia como desvestirse para volver a su identidad; ágil
massmediático o de transnacionalización emancipación secularizadora, se ahorra el escritura entonces, ésta que no repara en
mercantil: es un fenómeno de secularización trabajo de comprender al mismo Nietzsche sutiles interpretacionespara pensar la época;
radical que encuentra su multiplicador como pensador histórico, en el que resalta, aunque, me permito citar a Nietzsche: «...Un
exponencial en las telecomunicaciones, en la más que el festejo massmediático de la li- aforismo, si está bien acuñado y fundido, no
cibernetizacióndel intercambio comunicativo bertad, la insufrible condición de la lucha. queda ya «descifrado»por el hecho de leerlo,
y en la consagración de un mercado sin Ello, evidentemente, da mucho que pensar. antes bien, entonces es cuando debe
fronteras...»(p Ag. 277). Un multiplicador Pensaría yo, en tal caso, que la intención de comenzar su interpretación, y para realizarla
exponencial que acelera a la misma creación Hopenhayn es menos la de producir una lec- se necesita un arte de la misma...(...}...y por
de la subjetividad, en la dimensión anestética tura sistemática rotulable en el viejo código ello ha de pasar tiempo todavía hasta que mis
de la civilidad. Por supuesto que el autor no de «teoría de la subjetividad», que la de hacer escritos resulten «legibles»-(senecesita), una
defiende el statu quo -pero precisamente con la misma operación escritural, una cierta cosa para la que se ha de ser casi vaca, y en
ahora, cuando el mismo statu quo no se catarsis de autoexplicitacióndel sí-mismo,el todocaso no «hombre moderno»:el rumiar...»
defiende a sí mismo; ahora, cuando su crítica de Martin y el nuestro; dejando abierta la (Nietzsche, Genealogía de la moral). Por
es también uno de sus momentos-, al posibilidad de que este proceso sea infinito. supuesto que acá hay una intempestiva ironía,
contrario, el autor reconoce que es necesario Despuésde todo, la secularizaciónes el advenir puestoqueelmismoNietzscheestabaadvertido
avanzar desde los discursos fragmentarios e irremediablede la multiplicidad, alimentada de que rumiar no es privativo de las vacas...
intersticiales, hacia retóricas que cristalicen telemáticamente, en la intensidaddel instante. Buenas intenciones las del autor, quien
en una «profundización de la democracia», Pero aquí es, precisamente donde el libro quiere pensar, personalmente la condición
como pluralismo exacerbado y tolerante-ahí realiza una operación determinante. de la perplejidad, en un nosotros que se
mismo es cuando Nietzsche comienza a ser Se ha sostenido ya cierta diferencia entre constituye en la experiencia de la
leído desde Touraine, por ejemplo-. Por ello, «libros de época» y libros que exponen en su incertidumbre. Habría que agradecer el gesto
según Hopenhayn, Nietzsche no es ningún propia escritura, la insufrible contorsión que explícito de esta escritura: desdramatizar el
postmoderno. Tampoco lo es Martin, quien deparan al cuerpo. ¿Cuánto más habrá de desfondamiento, para avizorar en su
valientemente se atreve a pensar la demo- esperarla locura de Nietzsche para ser pensada recurrente vacío, la forma intempestiva en
cracia como realización de la subjetividad como «locura metódica»?. Se trata de 1888, que adviene la posibilidad de recrearnos
emancipada. (¿Cuánto se habrá avanzado de Ecce Horno, de aquella pregunta que no permanentemente.Pero, también habría que
desde el Estado prusiano como modelo de deja de resonar en el horizonte de una enfatizar que este advenir comporta un
realización de la historia humana, hasta la comprensión radicalmente material de la determinadodolor, dolorqueseexpresa en la
democracia contem-poránea,con un mercado producciónde la subjetividad: ¿Cómo se llega contorsión del cuerpo y en su reiterada
ilimitado e ilimitadas formas de autocreación a ser lo que se es?. Pregunta que retoma el inscripción en el sistema de la crueldad; por
de nosotros mismos?). intento genealógico de volvernos hacia ello asombra la bajada condescendiente de
Entonces aparece Nietzsche que, como nosotros mismos, ahí donde «nosotros los Hopenhayncuandofesteja los multiplicadores
pensador de la Historia, desentraña ciertas que conocemos, somos desconocidos para exponenciales del capitalismo tardío, pues,
clavesqueevidencianalaculturacomosistema nosotros mismos». N o cometeré la por muy lacerante que sea el fracaso de
de crueldad; y en un inteligente ejercicio de imprudencia de preguntarle esto a Hopen- «nuestros» ideales, no por ello debemos
desciframiento, el autor nos presenta un hayn, ni de especular con la relación entre la adoptar el tono ceremonial del desengaño:
programa Post-Nihilista, que se quiere a sí ingravidez gratificante de su escritura y la hay, sin duda, un insufrible dolor, que no se
mismo, modesto y ocurrente, para repensar forma específica en que él cree reconocer amortiguacon la programática re-entonación
nuestra propia actualidad. También por esto aquello que lo constituye, su pasado histórico, en clave moderna, del «caso Nietzsche»,
hemos dicho que se trata de un libro político. Por el contrario, bueno es asumir después de todo, siempre llega el momento
pertinente, encargado por la urgencia de aquella primera sentencia respecto de la cual, en que. «...Nos daremos cuenta de las
repensar la crisis epoca1en los derroteros de la el «caso Nietzsche»sólo nos lleva a repensar dificultades qud se dan sobre la tierra para
propia subjetividad. Pero el mismo autor sabe nuestra perplejidad. Sin embargo, esta «locura criar un pueblo de pensadores...» (Nietzsche,
lo complejoque resulta, no sólo este ejercicio, metódica» avisa la insufrible radicalidad que Genealogía de la Moral).
sino el uso de la palabra subjetividad; pues, se extiende más allá de la dialéctica dionisíaca- Tan sólo una Última cuestión, de verdad
aparentemente, ahí donde se ha presentado apolínea: la radicalidad de la pregunta por que se trata de un libro razonable, pues La
la historia de occidente como la progresiva nosotros mismos, ha dejado ya de encontrar, quién podrían molestar semejantes
acumulación de oleadas de secularización, en el ejercicio ilustrativo de los idealesgriegos, intenciones?. Por ello, lo reconozco, no deja
entonces es posible ver ahí mismo, a la una respuesta que esté a la altura de la de resonar, a esta hora que escribo, el Último
subjetividadsostenida como a priorianalítico pregunta. ¿Cuánta distancia separa al eterno tratado de la Genealogía: se trata de una
en la construcción de esta lectura. Sin retorno como revenirde la secularización, del radical desconfianza en los ideales ascéticos
embargo, Hopenhayn no sólo es un decisivo eterno retorno comoadvenirdela diferencia?. que se expresan en la cultura moderna; ya
lector de Nietzsche, sino que no escatima en M e parece que hay cierta rebelde Nietzsche lo sabía, ahora también nosotros:
ejemplificaciones y relaciones con los casos entonación en Nietzsche, una rebeldía que los sacerdotes siempre están, aunque sólo sea
de Kafka y Foucault. Luego, el sujeto no impide, en cierta forma, retomar la contorsión para informarnos la muerte de Dios.