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Apuntes del encuentro con Julián Carrón en Paraguay

Una humanidad conmovida por la correspondencia de la fe


A continuación se publican parte de lo conversado con los miembros del movimiento.

Carrón. A ver qué es lo que ha hecho germinar el Señor en estos años entre nosotros. Porque es eso
lo que tenemos que mirar, amigos. Porque nosotros somos como el Centurión (Mt. 8, 5-15). No
somos capaces, tenemos que mirar lo que Él hace y dejarnos sorprender de lo que Él hace, porque
es eso lo que nos fascina.
Antonio. El diálogo muy fuerte con la realidad, me ayuda a darme cuenta que Dios no se conforma
con menos de todo. Dios me pide todo.
Carrón. No es que Dios no se conforme con menos de todo. Es que nosotros no nos conformamos
con menos de todo. No es Dios. Nosotros siempre nos equivocamos en esto y pensamos que Dios es
el que es tan cruel, que lo quiere todo. No. No es Dios, amigos, no es Dios, pensadlo bien, daos
cuenta, reconoced lo que me pasa. Es que nosotros no podemos menos que desearlo todo. Les doy
un ejemplo: suponed que estáis todos sanos, todo vuestro cuerpo esté sano y sólo os duele una
muela, ¿por qué no os conformáis? Si sólo es una muela; una milésima parte del cuerpo. La
existencia es exigencia de totalidad y sin esa totalidad, aunque sólo falte una muela que no
funciona, nosotros no estamos contentos. No es un problema de contentarnos. Y esto sucede con
todo. La exigencia que tenemos es una exigencia de totalidad, pero no Dios. Dios está allí y es la
totalidad. Para nosotros Dios, no nos cuesta, no entra en nosotros con violencia, Dios no hace nada
sino simplemente estar allí, esperando a que nosotros, que lo deseamos todo, tomemos todo.
Tomemos todo. No que nos pida todo. Si no lo entendemos así, nosotros, de Dios, nos defendemos.
Si nosotros pensamos que Dios nos quiere atraer; si pensamos que Dios es el que quiere
arrebatarnos todo, y por eso tantas personas se alejan de Cristo mismo, porque piensan que Dios es
tan cruel que quiere todo, y en vez de considerarlo como un bien, lo consideran una amenaza.
Cuando en realidad, somos nosotros los que queremos todo, y en vez de una amenaza, es un bien
que está ahí. Mira que lo único que es todo, lo único que es todo, es Dios y, por tanto, lo único que
te podrá satisfacer plenamente, es Dios. Si no lo tomas todo, no te bastará. Si no lo dejas entrar
totalmente, no te bastará. El es el bien para cada uno de nosotros. Si no lo vemos así, nosotros de
Dios nos defendemos. (Perdón por la interrupción).
Antonio. Entramos a la sala de terapia. Pude ver claramente que lo que Dios quiere para mí, para
mi hija y para todos sus hijos, es infinitamente más grande, más bueno y más correspondiente que
lo que mi pobre amor de padre puede desear darle a mi hija.
Carrón. Ves qué bueno es que Dios exista, porque ni siquiera con todo tu amor de padre puedes
responder a la necesidad de tu hija.
Antonio. En ese momento pude ofrecer literalmente a mi hija. Al día siguiente pude ofrecer a mi
hija. El que me niega a su hijo no es digno de mí. Esta intuición se convirtió para mí en Soy un
elegido amado por Él y una gratitud inmensa hacia todos los amigos.
Carrón. Cuando dices que la fe es eso, ¿qué reconoces? ¿Dónde tú reconoces Su presencia en esto
que has contado? Porque si no llegamos a darnos cuenta de esto, nuestra fe no es digna de nuestra
condición de seres racionales. Nosotros no somos visionarios. Por eso quiero que lleguemos a
explicitarlo. Tú, ¿dónde lo reconoces?
Antonio. El primer reconocimiento más claro para mí fue en la mirada del padre Daf; porque esa
mirada conmovida del padre traslucía algo más grande.
Carrón. ¿Por qué en esa mirada?
Antonio. Porqué no puedo creer que alguien que no sea su padre se preocupe de una criatura de
esa manera y a través de miles de amigos que me enviaban mensajes o me llamaban a cada rato.
Carrón. Es decir, en una serie de personas que podemos tocar con la mano. Que nos encontramos
con una diferencia que vemos en ellas, que hay algo distinto, que no podemos explicar de ningún
otro modo, que nos llama tanto que no podemos sino decir que es divino aquello. Que para el
cristiano, como decía don Giussani siempre, estas cosas deberían ser lo normal. Pero no. Nos damos
cuenta que no son normales. Que cuando suceden tan excepcionalmente que nos quedamos con la
boca abierta; porque quedamos con la boca abierta, porque nos sorprenden tanto, porque nos llaman
tanto la atención. Porque son la presencia de lo divino. Esto es el cristianismo, amigos: una
presencia tan absolutamente concreta, pero tan absolutamente diferente de todo lo que tocamos, que
cuando la vemos no podemos sino pensar en Dios. Jamás hemos visto una cosa igual. Y esto es
como si tocáramos con las manos aquí su presencia. Esta es la fe cristiana, no la fe en Dios. La fe en
Dios la tienen tantas personas en el mundo; la diferencia de la fe cristiana de cualquier otra fe, es el
reconocimiento de una Presencia presente, que yo puedo tocar. Lo que encontraban los discípulos,
era una humanidad diferente, que tenía una forma de mirar a las personas, diferente. Y en esa
mirada, no podían menos que reconocer que era la presencia de Dios en medio de ellos. La fe
cristiana es este reconocimiento. No es una imaginación, no es una visión, no es que tengamos
ahora que convertirnos en místicos. No. Nosotros somos racionales, tocamos algo que la única
explicación adecuada de esto que vemos, que tocamos, que palpamos, es Su presencia. Que esto no
existe en la historia, sino desde que Él entró en el mundo y por eso se llama fe cristiana. El
reconocimiento de Cristo en medio de nosotros.
Nancy. Estoy en el grupo de los jóvenes trabajadores. Lo primero que nació en mí es un reclamo a
tomar en serio mi vida. Como a muchos, la correspondencia fue uno de los puntos que más me
llamó la atención, porque siempre viví la correspondencia como algo que tiene que ver con lo que
siento, sin llegar hasta el fondo con un juicio. Recuerdo que el padre Paolino me lanzó una
pregunta y me dijo: ¿por qué trabajás?, ¿por qué seguís en el trabajo que tenés? Le respondí:
porque me gusta. Y ¿qué va a pasar cuando deje de gustarte?, me respondió. Y ahí volvió a
explicarme que no era esa la respuesta. Que mi trabajo era más que eso y entendí que debía
preguntarme esto con todas las cosas.
Carrón. Ese es un amigo. Un amigo no es el que te explica las cosas, sino el que te hace una
pregunta para que no te quedes a la mitad del camino. Esto es acompañarnos. Y ¿qué sucederá en tu
trabajo cuando el trabajo no te guste?, ¿qué mantendrá el interés por trabajar, qué harás cuando el
trabajo te sea pesado, o cuando la mujer no te guste? Cuando te hayas aburrido, ¿qué pasará
entonces? Este es el problema de la vida, alguien que te ayuda a ir más allá.
María Celia. Tengo dos preguntas. Primero, ¿por qué sabiendo que Cristo está presente, no
podemos arder? En el fondo, sabemos que está, pero no lo queremos reconocer. Y la segunda,
quiero que me explique mejor lo que dijo Cleuza, luego de escuchar la frase: “hasta los cabellos de
la cabeza están contados”, ya que creo que tenía que ver con el corazón abierto.
Carrón. Nos has puesto delante de un desafío en el que cada uno de nosotros somos llamados a
vivir nuestra fe en este contexto cultural que ella ha descrito. Y aquí es donde cada uno de nosotros
tenemos que tomar el toro por los cuernos, y decir que cuando estas cosas decaen, como el caso de
la familia que ha mencionado ella, cuál es la mejor defensa de la familia. Cada uno de nosotros si
quiere verdaderamente responder a este desafío, tiene que ponerse esta pregunta: ¿cuál es la mejor
defensa de la familia? ¿Cuál es la mejor defensa de la vida? ¿Cuál es la mejor defensa de tantos
valores cristianos, cuál es la mejor defensa? ¿Cómo respondió Cristo a esto? Porque nosotros a
veces nos olvidamos de esto. Pero cuando Jesús dijo a los discípulos la primera vez lo que era la
familia, los discípulos dijeron: “es mejor no casarse”. O sea, más lejos de todos los valores
cristianos que los discípulos no había ninguno. ¿O no? Y ¿qué hizo Jesús? ¿Hizo un comité para la
defensa de la familia? ¿Hizo un movimiento para defender la vida? Porque en aquel momento,
culturalmente, tantos abortaban como sabemos históricamente, o tiraban a sus hijos. Basta ver la
carta a Dioneto que se asombraban de que los cristianos, en vez de tirarlos, los cuidaban. ¿Cuál
sería la situación para que se asombraran de que uno cuidara a sus hijos? Entonces, en esta situación
surgió el cristianismo. ¿Qué hizo Jesús para responder a esto? Una cuestión muy sencilla: hizo el
cristianismo. Como dice Peguy, no se lamentó de la maldad de los tiempos, no perdió ni un minuto
de tiempo en decir cómo están mal las cosas hoy. Lo sabía muy bien, había venido Él. No es que
debía hacer una encuesta sociológica para saber cómo estaba el patio. Lo sabía muy bien. Pero,
¿cómo respondió Él a esto? Haciéndose el cristianismo. O sea, encarnándose, hacerse hombre,
poner una presencia lo suficientemente atractiva como para que uno pudiera empezar a vivir todas
las cosas de un modo nuevo. Porque el problema es lo que decíamos antes respecto a la pregunta
que le hacía Paolino a Nancy: ¿y cuando se te acaben las ganas de trabajar? ¿Y cuando se te pase el
primer fervor del amor?, ¿cómo continúas amando a tu mujer o a tu marido? O cuando no te baste,
y esto es lo que Jesús decía: que ninguna cosa tan bella como enamorarse, es capaz el hombre de
mantenerla viva por mucho tiempo. Y entonces, ¿qué hizo? ¿Dar instrucciones para el uso, hacer
una asociación para la defensa de los dos? Pero, si somos incapaces de mantener el interés por el
otro. Preguntaros vosotros si sólo saber cuál es la concepción cristiana del matrimonio, os sirve para
pasar en pie con la familia. Todos sabéis lo que es el matrimonio cristiano, ¿eso os sirve para estar
en pie? Si no encontráis un cristianismo vivo que os haga experimentar una novedad en vuestra
vida, que les permite abrazar de nuevo al otro y descubrir el valor del otro, cómo descubrir el valor
del trabajo y cómo descubrir el valor de todo. Descubrir el valor de todo a partir del encuentro
cristiano, es la única forma de defender los valores cristianos. Porque, si no es una experiencia, ni
siquiera nosotros, que estamos a favor de los valores cristianos, que los queremos defender, que los
queremos vivir, somos capaces de hacerlo. Y por eso, sin un cristianismo, sin la participación en un
lugar donde constantemente, participando en la relación con un lugar concreto, histórico, donde yo
pueda descubrir esto, puedo poner delante del mundo y testificar a todos que este es el único lugar
que salva la cosa más bonita que puede existir, que es el amor. Cómo decía a mis amigos
estudiantes cuando hace 20 años les deba clases. Eran jóvenes y tenían su experiencia con el primer
amor. Les decía: os conviene encontrar a Cristo, porque si no lo encontráis, ni siquiera toda esta
belleza que descubrís en el primer amor, seríais capaz de mantenerla. Por eso, ¿cuál es la manera de
defender la familia, la vida, los valores y todo lo que queráis? El cristianismo. Vivir la fe. Hacer lo
que estamos haciendo. Vivir la realidad del movimiento que se nos da para esto, para que la vida
sea renovada desde su raíz y podamos vivir todo lo que vivimos con una intensidad para nosotros
desconocida. Cuántas personas que encontrando el cristianismo, hasta entonces no han amado a su
mujer como la aman ahora, o que no se han despertado a la mañana con el gusto con el que se
despiertan ahora; o que no han trabajado jamás con la intensidad con la que trabajan ahora. ¿Eso por
qué? Porque sólo Cristo, sólo la experiencia cristiana puede despertar esto y sólo si nosotros
tenemos esta experiencia, podemos vivir un cristianismo que cada día somos más fascinados por
Cristo y por tanto, podemos tener ese fervor. Pero esto tiene que ser no un discurso. Es una
experiencia que uno vive y sólo nos mantiene en pie si delante de los demás hombres vivimos una
experiencia de un amor que florece y que crece, que no tenemos necesidad de divorciarnos, porque
perderíamos lo mejor que es la madurez de este amor. Pero esto o es una experiencia positiva para
nosotros o de lo contrario, nosotros los cristianos somos los primeros en pedir el divorcio. Si no se
defiende desde dentro, si yo no vivo en la relación con mi mujer o con mi marido, la plenitud de
esto, no hay nada que lo pueda sostener. Es como decía Santo Tomás, siempre pienso por ejemplo
en la misma dificultad para vivir el matrimonio o la virginidad. “La vida del hombre consiste en el
afecto que principalmente le sostiene y dónde encuentra su mayor satisfacción”, dice Santo Tomás.
¿Cuál es el problema de la vida amigos? No que una cosa empiece con gusto, un trabajo o que uno
se enamore; porque todas las cosas que empiezan uno tiene un cierto gusto o si no, no las
empezaría. El problema es si existe algo, un gusto que permanezca en el tiempo y en la eternidad. Si
no existe esto, la vida del hombre es una desgracia porque puede caer. Y después se cambia de
esposa, de trabajo, y finalmente se compra un perro porque no molesta. Este es el resultado final del
camino, del proceso. Y a esto, nosotros queremos responder con nuestras imágenes, con proyectos
nuestros, pero no podemos sin Cristo. Como el Centurión del Evangelio. Nosotros necesitamos a
alguien que sea capaz de fascinarnos. Porque nos da una plenitud, es un afecto que nos da una
satisfacción tal que puede sostener la vida. “La vida del hombre consiste en el afecto que
principalmente le sostiene y donde encuentra su mayor satisfacción”. Si nosotros no encontramos
un afecto que satisfaga tanto que pueda sostener toda la vida, nosotros somos algo que dependerá de
hasta cuando nos duran las pilas; en el amor, en el trabajo, hasta que se acaben las energías y
decaigamos. Sólo si tenemos la sencillez de reconocer que necesitamos aprenderlo todo, que
necesitamos hacer una experiencia de esto, del cristianismo. Esto es, amigos, de lo que don
Giussani ha tenido la audacia de desafiar y de responder. El no se ha conformado cuando, en 1954,
las iglesias estaban llenas, todos defendían la vida y el matrimonio parecía una roca indestructible.
Nadie se podía imaginar la hecatombe que se avecinaba, sólo él se dio cuenta que ya habían los
primeros síntomas de esto que ahora nosotros vemos a plena luz. ¿Y qué fue lo que hizo don
Giussani? En vez de generar un movimiento por la vida, o un grupo para defender la familia
Propuso el cristianismo, propuso regenerar el cristianismo con una modalidad totalmente
desconocida.

Recrear el cristianismo en una modalidad que pudiera ser interesante para nosotros. En esta
situación ¿Es posible que pueda interesar el Cristianismo a las personas? La respuesta a esta
pregunta la tiene cada uno de vosotros, preguntaos que hacéis ahí, que os ha traído aquí, ¿porque os
interesa Cristo todavía? solo por haber encontrado una humanidad, un florecer de lo humano, una
intensidad de vida.

Solo un Cristianismo hecho experiencia puede ser interesante para nosotros, y porque es interesante
para nosotros puede ser interesante para los demás. Por eso ¿Quién entiende el valor de esto? Uno
que no dejando atrás su humanidad, y se da cuenta de Uno que te dice “hasta los cabellos de tu
cabeza están contados” que hace falta en la humanidad de Cleuza para descubrir que ahí estaba el
punto, pero nosotros no nos damos cuenta, porque esta mirada en el mundo, 2000 años después, no
es que no había oído esa frase del evangelio miles de veces, pero en aquel momento la oi con una
intensidad y con una potencia que dije: es como si el Cristianismo hubiera acontecido delante de mi
en ese momento, tengo todo lo que necesito para poder vivir, y le dice a su marido, nos podemos ir
a casa, porque Cleuza ha llegado a esta mirada, porque viéndolo de nuevo acontecer allí, porque
quiere decir que El permanece, continua presente en medio de nosotros, es lo que quiere decirnos,
pero yo esta frase la dije delante de 700 responsables del movimiento pero en ninguno provoco el
eco que provoco en ella, ¿Por qué? ¿Por qué no lo habían oído? Lo oyeron todos, pero ¿Por qué en
ella provoco? Porque para poder entender hace falta que este presente lo humano, hace falta una
humanidad que este en grado de captar la belleza, la verdad, que tengo delante de mis ojos, hace
falta lo del Centurión que se da cuenta, eso es lo que a nosotros nos falta y por eso no entendemos
podemos oír las frases y nos vamos a casa como si no hubiera pasado nada. Si nosotros dejamos
atrás nuestra humanidad como tantas veces pensamos que para ser Cristianos debemos dejar aparte
lo humano, porque lo humano es como un estorbo para vivir la fe, nosotros no entendemos nada del
cristianismo, porque Cristo vino a responder a nuestra humanidad, es solo quien tiene toda la
humanidad despierta que pueda entender, aunque sea dolorida, aun que sea maltrecha, ayer en
Brasil, hablo una chica, metodista, que era las antípodas de una situación católica, que encuentra a
Cleuza y a sus amigos y hace una experiencia de vida en la que ella dice, y lo dijo delante de 3000
personas, nunca jamás, nadie me había tratado así. No importa cual sea el punto de partida, puede
ser metodista, puede ser comunista, puede ir uno al meeting de Rimini, como nos escribía un
director de un periódico de Roma y venir al Meeting de Rimini con todos los Prejuicios del
universo como el dice en el articulo y ver como se derrumban delante de los ojos y estas personas
vuelven entusiastas, no importa cual sea la posición en la que estamos, el problema es uno puede
encontrar esto, y que uno cuando lo encuentra, ceda a esto y entonces se da: ¿Por qué puede ser
incapaz de darse cuenta de que nunca me han tratado así? ¿Hace falta que vaya a hacer un curso de
algo? ¿Qué participe en algún Master? El criterio lo tiene adentro, ella sabe perfectamente, no
necesita a nadie, puede ser tonta de baba, pero se perfectamente cuando alguien me trata bien,
cuando alguien me respeta, cuando alguien me quiere como jamás nadie me ha querido y cuando
no, eso ya lo sabemos tenemos el test dentro, que se llama corazón, el detector que nos permite
conocer la verdad el problema es que cada uno de nosotros tengamos la lealtad de reconocerlo pero
para eso hace falta que el detector este vivo porque como digo siempre las piedras no se asombran
de la belleza de las montañas, la belleza de las montañas están allí delante, pero para poderlas
reconocer, para poderlas gozar, para poderse asombrar de eso, hace falta un corazón, hace falta lo
humano, toda mi humanidad, si yo no pongo, si no tengo todo mi ser presente, ante la belleza de las
montañas, la belleza de las montañas no me dicen nada, como puede ser delante de la belleza de las
montañas o delante de Cristo. Por eso decíamos siempre aquella frase, de los niños en la plaza ¿a
quien comparare a esta generación? Se parece a los niños que están en la plaza, hemos tocado la
flauta y no habéis bailado, hemos tocado la lamentación y no habéis llorado, es como si no se
dejasen conmover cuando vez que uno esta tocando algo, si tu no te dejas tocar por la realidad, es
inútil, no podrás gozar de la realidad, si tu no te dejas conmover, imaginaos que alguien te dice una
noticia triste que hace falta para que yo me dé cuenta delante de uno que me dice en un accidente se
ha muerto un amigo tuyo, hace falta lo humano, sin esto, viene Jesús, viene Juan el Bautista que ni
comía ni bebía y dijisteis que es un endemoniado, viene el hijo del hombre que come y bebe como
todos, no tenéis ninguna excusa ahora para poner pena, y dijisteis comedor y bebedor, amigo de
publícanos y pecadores como decía Fray Luís de Granada hay por todas partes desconsoladas
señoras, hagan lo que hagan mal, hagan lo que hagan mal porque hemos decidido no movernos, no
dejarnos conmover, cuando hay una humanidad como la de Cleuza, una humanidad tan conmovida,
debemos pedir por nuestra humanidad cualquiera que sea, que se deje conmover como ella.

Juanki: Mi historia mas que nada es la historia de una amistad. Siempre me caracterice por
buscar la justicia, porque mi corazón deseaba la justicia, por eso desde que empecé la secundaria
milite en política estudiantil. Porque quería luchar por el derecho de los estudiantes, pero llego el
momento en mi vida en el que empezaron los problemas en mi vida, sobre todo en mi casa, mi
madre se enfermo, mis padres se están separando y me di cuanta que para mi todo era un sin
sentido cuando eso yo comenzaba la catequesis en la parroquia San Rafael y lo único que quería
era hacer mi confirmación, dar media vuelta e irme, cumplir y terminar con todo. Entonces el
padre Paulino, una de las personas que mas influyo en mi vida, me dice, quiero hablar contigo el
lunes a las 16:30, a partir de ahí empezó una amistad que me ayudo a reconocer que yo no puedo
satisfacer los deseos de mi corazón y mucho menos los deseos de aquellos a quienes dirijo, hoy dia
formando parte de un centro de estudiantes, pero siempre quedo en mi una pregunta y esta
pregunta creció mas aun al leer el texto de los ejercicios donde dice: Las circunstancias por las
que nosotros pasamos, es la modalidad con la que Cristo nos educa, entonces, a través de las
circunstancias dolorosas que vivo –donde me parece imposible reconocer- me nace la pregunta:
¿Cómo puedo hacer para reconocer lo que Cristo me quiere decir a través de las circunstancias?
Carrón: Eso lo tienes que descubrir tú porque lo que el Señor te quiere decir a través de las
circunstancias es para ti y solo se te desvela a través de la experiencia que vas haciendo, ¿que es lo
que ahora tienes para afrontar las circunstancias? Que es lo que te ayuda a ti a afrontar estas
circunstancias.
Juanki: La amistad.
Carrón: Cuida esta amistad. Para estar delante de estas circunstancias. Cristo no ha venido para
ahorrarnos nuestras dificultades. Porque, como me han hablado hasta ahora, se ha hecho una
presencia, se ha convertido en nuestro amigo y esto ¿es un bien para ti tener a este amigo para
afrontar estas circunstancias o es una desgracia?
Juanki: Es un bien.
Carrón: Cristo es siempre un bien, ¿esto te podría haber pasado sin haber enfermado tu mamá?
Podría haber enfermado tu madre, podría haberse separado tus padres sin que encontraras esto.
Cristo no es parte del problema, es parte de la solución. Tanto es así que como el no puede entrar a
quitar la libertad a tus padres para que no hagan tonterías, ¿que te da para afrontarlo? Te da unos
amigos a través de los cuales puedes primero vivir tú, y después si tú vives, a lo mejor ayudar a tus
padres y eso como el señor te esta llamando, porque sin esto tu no podrías volver de nuevo a tus
amigos, volver de nuevo a pedir a Cristo volverte como un mendigo, reconociendo que eres incapaz
de responder a esto, que necesitas como el Centurión acercarte a uno y esto te permitirá afrontarla.
¿Qué te ha traído aquí? ¿Qué es lo que en el tiempo te haz dado cuenta para que te ha servido toda
esta circunstancia? ¿Que te ha permitido crecer mas como persona? Que se haga fuerte el
incremento del propio yo. Porque todo esto moviliza tu yo, tú ahora tienes como la herida más
sangrante y precisas darte cuenta de qué significa Cristo, y que significa la compañía que has
encontrado y que significan los amigos que has encontrado. Sin esto, ¿Cómo podrías estar? Vez
como empiezas a darte cuenta no es que el Señor te haga suceder esto para que tu te des cuenta,
estas cosas suceden en la vida, pero tu en medio, acompañado de Su presencia a través de tus
amigos te permite vivirla, sin ahorrártelo no sin dolor, no sin drama, pero si sin preguntarte por la
posibilidad de que todo esto construye tu vida y no la destruye.

Vanesa: Quería hacerle una consulta en relación a una de mis mayores dificultades, se relaciona
justamente con la correspondencia, le pediría que me ayude a discernir la diferencia entre la
verdadera correspondencia y el gusto o el placer por una determinada cosa. Como saber si el
juicio realizado es el correcto o no.

Carrón: La diferencia entre el gusto y la correspondencia. Imagínate que tienes una enfermedad, y
que es lo que te gustaría, que el medico fuera guapísimo y simpático, sea agradable ¿o no?
Dice que no, vez la diferencia entre gusto y correspondencia? Como gusto te gustaría uno con
quien podrías decir que bien estoy, que simpático es, que agradable es, como me tira piropos y te
gusta, pero si no te cura en el tiempo no te interesa, sino corresponde a la realidad que tenemos,
entienden la diferencia? Nosotros confundimos, porque no entiendo verdaderamente porque que te
gusta, si encuentras a alguien que es simpático, veras si en el tiempo es mejor que encontrar un
carro borriquero. Que sea desagradable, que sea impertinente, es mejor uno simpático que uno
impertinente, que uno que te grita. No te confundes, lo que tu buscas verdaderamente en un medico
es que te cure; y si no te cura, tanto es así que tu distingues perfectamente entre el gusto y la
correspondencia, que si no te cura aunque este guapísimo y estés encantada por el, te vas a buscar
otro, ¿es verdad o no? Ves como distinguimos entre el gusto y la correspondencia, no es
complicado, es facilísimo, me explico, funciona con todo, aunque no sea el ejemplo del zapato, lo
que pasa es que hace falta que nosotros tengamos la lealtad con la experiencia. No es solo el gusto.
Nosotros podemos tener alguna ambigüedad, porque el medico te puede dar buena impresión,
parece que entiende, parece que es agradable, inicialmente parece que te corresponde y que el gusto
y la correspondencia coinciden, puede pasar esto, durante un trayecto, pero amigos, la experiencia
nunca nos engaña, tenéis que tener certeza de esto, la experiencia nunca te engaña, si tu sigues
adelante, si tu estas atenta a la realidad, inmediatamente o tras un periodo de tiempo aparecerán
todos los pilotos, te harán entender los pilotos que algo no va, si tu eres leal, si tu no te distraes, no
quieres mirar a otro lado porque no te gustan los pilotos que se encienden como alertándote
¡Vanesa, que esto no va! ¡Que esto no va, que esto no va! Todo lo que te indica la realidad para
decirte que esto no te corresponde y tu te estas pasando olímpicamente, pero no es que no te lo diga,
te lo esta diciendo, sigue siendo tan simpático como el primer día, sigue siendo tan agradable estar
con el y tan bonito verle a la cara como el primer día, pero tu tienes todos los indicios para ver que
no corresponde, ¿es así o no? ¿Ves como es fácil? Solo hay que tener la lealtad contigo misma y
cuando aparezcan los pilotos aunque sea simpático y no me gustaría que apareciera, yo lo
reconozca, como cuando tu vas en una dirección, cuando quieres ir al norte de Paraguay y todos los
letreros que encuentras en el camino te dicen que vas al sur, te has distraído al tomar una carretera,
estabas distraída o estabas hablando con la persona que llevabas en el coche, te has distraído, no
habrás hecho a propósito, estabas tan a gusto hablando con la persona, que has cogido la carretera
incorrecta, pero para poderte equivocar continuamente tu te tienes que pasar olímpicamente todos
los carteles que te dicen, que te están titilando no, no, no. Y si no lo hacéis por gusto, no es que
habéis llegado ahí de un golpe, habéis llegado ahí pasando todos los letreros que decían lo contrario.
En realidad están ahí constantemente, pero no es porque no tengamos los indicios, los tenemos
todos nos importa un comino lo que dicen..
Y por ultimo, ¿para que sirven las circunstancias? como ya he respondido, las circunstancias son la
modalidad a través de la cual el misterio nos llama, no es que se desvele el misterio antes de
atravesar las circunstancias, como nosotros queremos, nosotros queremos, primero nos desvela el
sentido de las circunstancias y luego las vivimos. Porque tenemos a Jesús, no le ahorro Dios las
circunstancias, ni la pasión ni el sufrimiento, y no se lo dijo antes de atravesarlo, solo porque
ninguna circunstancia lo separo de su padre, pudo ver que al final estaba la resurrección, pero la
resurrección no se le desvelo antes de la pasión, tuvo que atravesarla confiando en su padre y
entonces descubrió para que servia, quien es su padre. Si nosotros nos separamos antes, porque
dudamos desde alli, la mayoría de las veces no llegamos a la resurrección, porque nos hemos
cansado antes, porque hemos protestado antes, porque nos hemos alejado del padre antes. ¿Cual es
la ventaja que nosotros tenesmos respecto a Cristo? Que porque Cristo ya ha atravesado tenemos
que desafiar que cualquier circunstancia es una, ¿cual es el final? La resurrección.

Pro-manuscripto
Apuntes no revisados por el autor.