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Traducción:

Staff Saga Oscuros

Maquetación:

The Fallen Saga (Saga Oscuros)

PRÓLOGO

PRÓLOGO C am cerró sus ojos y la vio. La parte de atrás de su cabello

Cam cerró sus ojos y la vio. La parte de atrás de su cabello rojo estaba

entrelazado holgadamente en una trenza. Sus largos dedos acariciaban las cuerdas de una lira mientras se apoyaba en un árbol.

Él nunca se permitía a sí mismo pensar en ella. ¿Por qué lo estaba haciendo

ahora?

-Esta lata está rota –una familiar voz lo sacó de su ensimismamiento- ¿Me lanzas otra?

Cam se asomó y miró hacia abajo a través de una ventana rota de color rosado, hacia la transformada capilla que Sophia Bliss había utilizado como su oficina cuando se hizo pasar por la bibliotecaria de Espada & Cruz.

Una chica con el cabello negro brillante apareció abajo en la capilla. Las alas de Arriane se flexionaron mientras sacudía una lata de aerosol y se elevaba del suelo, apuntando el pulverizador en dirección a la pared.

Su mural mostraba a una chica en un bosque azul brillante. Llevaba puesto un magnifico vestido negro y observaba a un chico de cabellos dorados que le estaba tendiendo una peonia blanca.

-Luce y Daniel por siempre –roció Arriane con el aerosol en letras plateadas y góticas sobre la campana de la falda de la chica.

Detrás de Arriane, un demonio de piel oscura con rastas estaba encendiendo una vela a la altura del vitral que mostraba a Santa Meurte, el santo de la Muerte, en el lugar donde Sophia Bliss había asesinado a una joven mortal, una amiga cercana a Lucinda, Penn.

Los ángeles caídos no podían entrar a los santuarios de Dios. En el momento en el que cruzan el umbral, la casa de culto estalla en llamas, incinerando a cada mortal que esté dentro. Pero esta capilla fue desantificada en el momento en el que Sophia tomó como residencia ese lugar. Ella era un transeterno; su presencia anulaba la santidad.

Cam desplegó sus alas y descendió a través de la ventana rota, aterrizando silenciosamente detrás de Arriane.

-Cam –Roland abrazó a su amigo- ¡Es toda una coincidencia! Encontrarte aquí.

-¿Lo es? –preguntó Cam.

-No si te gustan las carnitas,-dijo Arriane y le lanzó a Cam un pequeño paquete cerrado- ¿Recuerdas el camión de tacos en Lovington? He estado anhelando esto desde que escapamos a este infierno -abrió su propio paquete de papel aluminio y devoró su taco en dos bocados.

-¿Qué estás haciendo aquí? –le preguntó Roland a Cam.

-Dejé mi guitarra en el dormitorio –Cam se recostó en la columna fría de mármol, esperando que sus amigos no lo presionaran.

Roland asintió

-Todos tenemos que encontrar nuevas formas para llenar la eternidad, ahora que Luce y Daniel se han ido. –hizo una pausa- Lo que ocurrió en Troya te dio… no sé….

-Creo que la palabra que estás buscando es “esperanza” –Arriane agarró el taco de Cam y lo terminó- Si después de todos estos cientos de años, Luce y Daniel pudieron hacerle frente al Trono y demandar su final feliz, ¿por qué no lo puede hacer alguien más? ¿Por qué no lo podemos hacer nosotros?

-Final

feliz

–repitió

Cam

mirando

contradicción a los términos.

a

través

de

la

ventana

rota-

Es

una

-Escúchanos –Arriane se tocó la cicatriz en su cuello- ¿Qué sabemos nosotros, que somos tres pajaros cansados de su presa, sobre el amor? –miró a Cam y a Roland- ¿Cierto?

-El amor no es propiedad exclusiva de Luce y Daniel –dijo Roland- Todos lo hemos probado. Puede que lo hagamos de nuevo.

-Yo no. –dijo Cam.

Arriane suspiró y batió sus alas para elevarse un par de pies. Con su aerosol, cuidadosamente, añadió el delicado trazo de unas alas por encima de los hombros de Lucinda.

-A veces me pregunto…

-¿Qué? –preguntó Roland.

-Si ustedes, chicos, pudieran volver atrás y no meter la pata de una manera tan épica en el departamento del amor, ¿lo harían?

-¿Cuál es el objetivo de preguntarlo? –quiso saber Cam- Rosaline está muerta – vio a Roland hacer una mueca de dolor por la mención del nombre de su amada- Tess nunca te perdonará, -añadió Cam mirando a Arriane- Y Lilith…

Ahí. Había dicho su nombre.

Lilith fue la única mujer a la que Cam ha amado. Él le pidió que se casaran.

No había funcionado.

Lilith estaba muerta, también. Se había suicidado frente a la costa de Lesbos tres mil años atrás.

Los mortales que cometían suicidio iban directamente hacia Lucifer, no porque él los deseara desde siempre, sino porque El Trono era bastante generoso con las actitudes de las mentes positivas. En un par de ocasiones, Cam había estado cerca de pedirle a Lucifer que le permitiera darle un vistazo al alma de Lilith. Él sabía que Molly le había ofrecido alguna vez algo al diablo para que le dejara darle un vistazo al destino de un amigo de ella en el infierno. Eso no le preocupaba a Cam… los tratos con Lucifer eran muy comunes. Lo que le preocupaba era lo que un vistazo de Lilith provocaría en él.

Roland parecía estar leyendo su mente.

-Podrías hacerlo a tu propia manera.

-Yo hago todo a mi propia manera –dijo Cam.

-Es una de tus mejores características –dijo Roland, mirando a Cam y luego a las estrellas a través del techo en ruinas. Luego, otra vez– Cam –la mirada de Roland recorrió las alas de Cam- el miedo apareció como un brillo en sus ojos- Tus alas.

Cerca a la punta del ala izquierda de Cam había un solitario y diminuto filamento blanco.

Arriane se quedó boquiabierta.

-¿Qué significa eso?

Era una mancha blanca en medio de un campo dorado, pero llevó a Cam a recordar el momento en el que sus alas habían pasado de ser blancas a doradas, cuando voló lejos del amor de Lilith.

Cam había aceptado su destino hace mucho tiempo, pero ahora, por primera vez en milenios, se imaginó algo más.

¿Qué tal si…?

¿Era posible…?

-Tengo que irme –extendió sus alas. Una brillante luz dorada inundó la capilla. Roland y Arriane se apartaron del camino. La vela se tambaleó y luego se destruyó… su llama fue menguando en el suelo frio de piedra.

Cam salió como un disparo en dirección al cielo, perforando la noche, y se dirigió hacia la fuerza más oscura de todas.