En cuanto a las empresas pequeñas, es el Estado el que debe dar las ayudas

pertinentes para que puedan aplicar la reducción de jornada. ¿Y de dónde
saca el Estado todo ese dinero? De los gastos militares, policiales, subvenciones a organizaciones políticas, sindicales y religiosas, etc.
Pero no nos engañemos. Ni el gobierno ni la patronal van a ceder por las
buenas. En cuanto a los sindicatos oficiales es una evidencia de que han asumido el discurso de la competitividad capitalista y sigilosamente han aparcado la reducción de jornada como medida para crear empleo. ¡¡Bochornoso!!
El movimiento obrero y la reducción de jornada siempre han ido de la mano.
Ahí está el ejemplo de cómo se consiguieron las 8 horas, que el gobierno y
la patronal de entonces consideraban una barbaridad.

No obstante, la reducción no sirve de nada si no se
eliminan totalmente las horas extras, pluriempleos y
destajos, se adelanta la edad de jubilación a los 55 años,
y sobre todo, si los trabajadores no toman conciencia de
su propia fuerza, se unen de forma asamblearia y
autogestionada, sin ningún tipo de servidumbres con las
organizaciones que aspiran a conquistar el poder del
Estado y plantean una lucha total hasta conseguir
nuestras reivindicaciones.

Puesto que la cifra de parados ya hace tiempo que se mantiene cerca de los
6 millones, no tiene sentido pensar que se va a “crear empleo” espontáneamente. Por eso, es de sentido común pensar en repartir el que ya existe. A la
vista de la magnitud del problema, hay que plantear una reducción drástica
de la jornada, es decir, que los que ahora trabajan lo hagan durante menos
horas, de modo que para mantener la producción la patronal se vea forzada
a contratar parados.

Desde que estalló la crisis económica hemos visto como la tasa de paro se ha
disparado a tasas inconcebibles hace algunas décadas. Hoy el paro afecta al
25% de la población activa. Cerca de 6 millones de trabajadores\as (inscritos
o no en el INEM) no encuentran trabajo. La tasa de paro juvenil es todavía
más preocupante, afecta a más del 50% de los jóvenes que buscan su primer
empleo. Ha aumentado la precariedad laboral con el auge de las ETTs, los
contratos basura, los salarios miserables etc. Las medidas de reestructuración para salvar el sistema económico que nos están imponiendo no ayudan
en nada, al contrario, empujan a la exclusión a una parte de la sociedad (aunque tengas trabajo). Este nuevo ciclo del capitalismo amenaza con un paro
estructural cercano al 30% y grandes bolsas de pobreza.

Sin embargo, es lógico suponer que los trabajadores a los que se
reduzca la jornada no van a querer ver mermados sus ingresos,
por lo que, para compensar la pérdida de salario, se dedicarían a
meter horas extras. Está claro que si el mismo trabajador al que
se le ha acortado la jornada trabaja horas extras...¿Dónde queda
la reducción? Es por esto que, para que la medida sea efectiva hay
que hacerla sin reducción salarial.

Pero, ¿de dónde sale el dinero para que no bajen los salarios? DE LOS
BENEFICIOS PATRONALES. Las grandes empresas anuncian todos los años,
sin ningún rubor, cifras de beneficios que superan lo imaginable. Haciendo
un cálculo sencillo se hace evidente que la medida no les supone ningún saHace 20 años que la CNT ya reivindicaba las 35 horas semanales, siendo crificio. Y lo más sangrante, con demasiada frecuencia nos enteramos de sus
tachados de locos, ilusos y demagogos en aquel momento. Sin embargo, corruptelas y sus escandalosos ritmos de vida mientras muchas familias son
ahora consideramos que esta medida no es suficiente. Frente a esta nueva desahuciadas o no tienen para pagar la factura de la luz o alimentar adecuasituación entendemos que la única solución viable es la reducción de jornada damente a los más peques de la casa, estos sinvergüenzas viven sin ningún
hasta las 30 horas semanales.
pudor en el lujo y el despilfarro.

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