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MANUAL

PARA EL

CONTROL DEL RUIDO

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MANUAL
PARA EL
CONTROL DEL RUIDO
1
Dirigido por
CYRIL M. HARRIS, Ph.D.
Profesor de Ingeniería y Arquitectura
de la Universidad de Columbia (BE. UU.)

Traducido al español por


JaSE FIDEL RODRIGUEZ ACOSTA
ISABEL PICASSO MARTINEZ DE UBAGO
FERNANDO CANAL CANO
LUIS CABRERIZO CORRAL

INSTITUTO DE ESTUDIOS DE ADMINISTRACION LOCAL


MADRID, 1977
Título original:
HANDBOOK OF NOISE CONTROL
Publicada la l.a edición en 1957 por
McGraw-HiU Book Company
1221, Ave. of the Americas
New York, N. Y. 10020

Copyright © 1957 by McGraw-Hill, Inc. Todos los derechos reser-


vados. Sin el previo consentimiento escrito del editor, ninguna parte
de esta obra podrá reproducirse, almacenarse en un ordenador o
cualesquiera otros medios de clasificación o información, ni trans-
mitirse de ninguna forma o por ningún medio electrónico, mecáni-
co, fotocopiador, de registro o cualquier otro.

© Edición en español, 1977


Instituto de Estudios de Administración Local
Joaquín García Morato, 7. Madrid-lO
Diagramación de la sobrecubierta:
Olegarío Torralba
ISBN 84-7088-097-7 (obra completa)
ISBN 84-7088-202-3 (tomo 1)
Depósito legal: M. 27356 - 1977
OMNIA, l. G. Mantuano, 27. Madrid
CONTENIDO

INTRODUCCION V TERMINOLOGIA, por Cyril M. Harris.

PROPIEDADES FISICAS DEL RUIDO Y SU ESPECIFICACION, por Robert


W. Young.

PROPAGACION DEL SONIDO AL AIRE LIBRE, por Isadore Rudnick.

EL MECANISMO DE LA AUDICION, por Hallowell Davis.

LA INTENSIDAD DE SENSACION SONORA, por W. A. Munson.

ENSAYO AUDIOMETRICO EN LA INDUSTRIA, por Aram Glorig y J. 00-


nald Harris.

LA PERDIDA DEL OIDO COMO CONSECUENCIA DE LA EXPOSICION AL


RUIDO, por Wayne Rudmose.

PROTECTORES DE OIDOS, por J. Zwislocki.

EFECTOS DEL RUIDO EN LA COMUNICACION VOCAL, por Manes E.


Hawley y Karl D. Kryter.

LOS EFECTOS DEL RUIDO SOBRE EL COMPORTAMIENTO, por Donald


E. Broadbent.

EFECTOS DE LA VIBRACION SOBRE EL HOMBRE, por David E. Goldman.

PRINCIPIOS DE CONTROL DE LA VIBRACION, por Charles E. Crede.

AISLAMIENTO DE VIBRACIONES, por Charles E. Crede.

AMORTIGUAMIENTO DE LA VIBRACION, por Richard N. Hamme.

MEDIDA DE LAS VIBRACIONES, por Irwin Vigness.

VII
INSTRUMENTOS DE MEDIDA DEL RUID~, por Arnold Peterson y Per
V. Brüel. .

TECNICAS DE MEDICION DEL RUIDO, por H. H. Scott.

MATERIALES ACUSTICOS, por Hale J. Sabine.

CONTROL DEL RUIDO A TRAVES DE LOS SOLIDOS, por Fritz Ingerslev y


Cyril M. Harris.

TRANSMISION DE RUIDO POR PAREDES V SUELOS, por Richard K. Coak


y Peter Chrzanowski.

FILTROS ACUSTICOS V SILENCIADORES, por Don D. Davis, Jr.

CONSIDERACIONES DEL SISTEMA EN PROBLEMAS DE CONTROL DE


RUIDO, por Richard H. Bolt y K. Uno Ingard.

RUIDO DE ENGRANAJES, por Kurt G. F. Moeller.

RUIDO DE COJINETES, por Kurt G. F. Moeller.

RUIDO DE VENTILADORES, por R. J. Wells y R. D. Madison.

RUIDO EN SISTEMAS DE AGUA V VAPOR, por D. B. Callaway.

RUIDO EN SISTEMAS DE CALEFACCION V VENTILACION, por Robert


W. Leonard.

RUIDO DE COMPRESORES, REFRIGERADORES DOMESTICOS V APARATOS


DE AIRE ACONDICIONADO, por H. E. Webb.

REDUCCION DEL RUIDO DE LOS TRANSFORMADORES V REACTANCIAS


CON NUCLEO DE HIERRO, por Arthur J. King.

RUIDOS EN MOTORES V GENERADORES ELECTRICOS, por R. O. Fehr y


D. F. Muster.

RUIDO DE AUTOMOVILES, por David C. Apps.

RUIDO EN LOS TRANSPORTES POR FERROCARRIL, por William A. Jack.

LA AVIACION COMO FUENTE DE RUIDO, por Henning E. von Gierke.

CONTROL DE RUIDO EN AVIACION, por Henning E. von Gierke.

RUIDO DE LA COMUNIDAD V PLANIFICACION DE LA CIUDAD, por K. N.


Stevens y J. J. Baruch.

VIII
REACCION DE LA COMUNIDAD ANTE EL RUIDO. por Horace O. Parrack.

ASPECTOS LEGALES DEL PROBLEMA DE RUIDO DE AVION. por Kenneth


J. Lucey.
RESPONSABILIDAD LEGAL POR LA PERDIDA DEL 0100. por Harry A.
Nelson.

ORDENANZAS ANTI-RUIDO. por Lyle F. Yerges y Rose L. Weisler.

REQUISITOS DE CONTROL DE RUIDOS EN LOS CODIGOS DE LA CONS-


TRUCCION. por Richard V. Waterhouse.

IX
PREFACIO

A la gente no le gusta el ruido. Por definición, es un sonido no deseado.


Puede interferir en la comunicación hablada, en el trabajo y en las activida-
des del tiempo de ocio; en ciertos casos, puede afectar a la conducta; puede
producir una pérdida temporal de oído y, si el nivel de ruido es suficiente-
mente alto, puede ser responsable de un daño permanente en el mecanismo
auditivo.
El control del ruido es, por tanto, una cuestión de considerable importancia
económica y social. Esta importancia se ha ido incrementando progresiva-
mente en los últimos años. En consecuencia, ello ha traído consigo una amplia
variedad de profesionales, que comparten un interés vital en el problema;
ingenieros acústicos, físicos, ingenieros eléctricos, diseñadores de equipo mi-
litar, ingenieros aeronáuticos, ingenieros mecánicos, ingenieros de ventilación,
constructores, arquitectos, urbanistas, oficiales de salud pública, higienistas
industriales, otorrinos, fisiólogos, psicólogos, autoridades del transporte, dise-
ñadores industriales, ejecutivos de empresas, abogados y expertos en compen-
sación. Esta gama de intereses está reflejada en los colaboradores que han
cooperado a escribir este libro, que proceden, por partes iguales, del Gobierno,
de la Universidad y de las organizaciones industriales.
Aunque han sido muchos los artículos publicados respecto a los varios as-
pectos del ruido y los trabajos técnicos facilitados por el Estado y las empre-
sas, éste es el primer libro publicado en los Estados Unidos sobre la materia
global de control de ruido.
En estos últimos tiempos se ha publicado una gran cantidad de material
sobre el ruido, algunos, más de divulgación que estrictamente técnicos. Era
necesario, en consecuencia, desarrollar cada aspecto por una autoridad en la
materia. Así, el trabajo se ha dividido en volúmenes separados, cada uno de
un autor diferente. Pero dado que todas las facetas del control de ruido están
interrelacionadas, no pueden estudiarse como trabajos singulares; además,
nos llevaría a una inútil duplicación del material. La presentación del libro
como manual ha permitido un tratamiento altamente unificado de áreas espe-
cializadas, cada una cubierta por un experto en su campo.
Los capítulos del libro están incluidos en los siguientes grupos generales:
propiedades del sonido, efectos del ruido en el hombre, control de vibraciones,

XI
instrumentación y medida del ruido, técnicas de control del ruido, control del
ruido en edificios, fuentes de ruido y ejemplos de control de ruido, control
del ruido en maquinaria y equipo electrónico, control de ruido en los trans-
portes, ruidos en la colectividad y aspectos legales de los problemas del ruido.
En el desarrollo de este libro, muchos expertos han invertido mucho tiem-
po y esfuerzos preparando sus respectivos capítulos. Su labor, amable colabo-
ración, diligencia y pericia han sido inmensas. También hay que dar gracias
a sus colegas, que han leído y comentado los capítulos durante su preparación.
Muchos de los autores pertenecen al Departamento de Defensa, como ci-
viles o militares. Algunos pertenecen a otros Departamentos del Gobierno. El
material que han presentado ha sido autorizado para su publicación, pero las
opiniones expresadas no son oficiales y, por tanto, no reflejan necesariamente
el punto de vista gubernamental.
La riqueza de la información técnica contenida en este volumen ha sido
reunida a través de un esfuerzo diligente por parte de los colaboradores. En
este sentido, las publicaciones de la Sociedad Acústica de América han cons-
tituido una gran ayuda. Mucho de este material era aquí antes desconocido;
estamos grandemente agradecidos a muchas empresas, organismos del Go-
bierno y expertos en ingeniería, a quienes ha sido confiado este libro. Gracias
especiales deben darse al Departamento de Defensa, a la American Standards
Association, al Interventor de la Oficina de Publicaciones de Su Majestad Bri-
tánica y al Director de Investigaciones de Edificaciones por permitir repro-
ducir material en este manual.
CYRIL M. HARRIS.

XII
Capítulo 1

INTRODUCCION V TERMINOLOGIA

CYRIL M. HARRIS, PH.D.


Universidad de Columbia

INTRODUCCION

Qué es el ruido
Una melodía procedente de una radio puede resultar muy agradable a una
familia en su casa, pero es una molestia para sus vecinos que intentan dormir;
esto es desagradable, es ruido; por definición, el ruido es un sonido no de-
seado.
Desafortunadamente, muchas de las máquinas construidas con propósitos
industriales, para el transporte a grandes velocidades, o para hacer la vida
más agradable, atribuyendo un confort adicional, reduciendo las tareas de la
vida diaria y acelerando nuestras rutinas cotidianas para proporcionar horas
supletorias de ocio, van acompañadas de ruido. Dado que estos ruidos afectan
al hombre en numerosas facetas -su oído, su capacidad de comunicación y
su conducta-, el control del mismo, desde el punto de vista económico y mé-
dico-legal, ha llegado a ser enormemente importante. Además, el control del
ruido ha devenido como una materia relevante, porque puede hacer del mundo
un lugar agradable para vivir. Los capítulos que siguen considerarán los va-
riados efectos del ruido en el hombre, medidas del ruido, métodos de control
del ruido, aplicaciones prácticas de las técnicas de control del ruido y los pro-
blemas legales del problema del ruido.

Cómo se transmite el ruido


El ruido puede llegar al receptor por muchos medios. Supongamos, por
ejemplo, que se escucha un piano en el apartamento superior. Algo del sonido
puede ser transmitido al receptor a través del aire que sale de la ventana del
apartamento superior, actuando el aire exterior como medio. Algo del sonido
transmitido por el piano golpeará en las paredes, forrándolas de una breve
vibración; una fracción de esta energía vibratoria irá a través de la estructura
del edificio, impeliendo otras superficies de paredes del edificio, a su vez, a
vibrar y a radiar el sonido. Alternativamente, parte de esta energía vibratoria
puede ser comunicada a través de la masa del piano directamente al suelo,

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enteramente a través de un medio sólido, haciendo vibrar el suelo y, por con-
siguiente, transmitiendo el sonido al apartamento de abajo.
Por conveniencia, en los problemas de ingeniería, se puede representar la
transmisión de sonido de una fuente a un receptor por el diagrama mostrado
en la figura 1.1. Actualmente, la figura nominada como fuente (en el diagrama)
puede representar no una, sino muchas fuentes de energía vibratoria; por
ejemplo, puede incluir todos los aviones en el cielo que sobrevuelan un área
específica. Como se indicó antes, los medios pueden ser numerosos. Final·

I FUENTE n MEDIO nRECEPTORI

FIG. 1.1. Diagrama esquemático, en el cual las flechas continuas


representan la transmisión de sonido de una fuente a un recep-
tor. El recuadro «fuente» puede representar más de una fuente
de sonido; los «medios» pueden ser numerosos, y el «receptor»
puede representar una sola persona, o un grupo, o una comunidad
entera, o equipo cuyas operaciones están afectadas por el ruido.
Las flechas discontinuas indican la interacción entre los varios
elementos del diagrama.

mente, el recuadro nominado receptor (en el diagrama) puede representar una


sola persona, un grupo de gente, una comunidad entera, o una delicada pieza
de un equipo, cuyas operaciones se ven afectadas por el ruido.
Aspectos estadísticos de la fuente, medio y receptor. En el campo del
ruido es siempre importante tener presente los aspectos estadísticos de los
elementos del diagrama de la figura 1.1. Primero, los generadores del ruido
representados por el recuadro nominado fuente pueden variar en número, y sus
salidas pueden variar en el tiempo, como, por ejemplo, el tráfico de vehículos
en una intersección.
El medio a través del cual el sonido alcanza nuestros oídos desde una
fuente, es algo estadístico por naturaleza. Por ejemplo, consideremos un avión
sobrevolando circularmente un receptor sobre el suelo. A consecuencia de las
heterogeneidades de la atmósfera, habrá una multitud de variaciones en el
medio de transmisión. Estas variaciones estadísticas en las características de
la propagación de la atmósfera pueden devenir en una amplia fluctuación en
el nivel de sonido que percibe el receptor. Como otro ejemplo, consideremos
el nivel de ruido en una oficina separada del ruido de una fábrica, por una
puerta. Cuando la puerta está abierta, el medio de transmisión se altera. Así,
el nivel de ruido en la oficina varía estadísticamente, dependiendo entre otros
factores de la frecuencia con que la puerta de la fábrica esté abierta.
El receptor, en la figura 1.1, tiene también sus aspectos estadísticos. Su-
pongamos que representa un gran grupo de personas. El número de personas
en el grupo puede variar de tiempo, la sensibilidad al ruido de cada persona
será diferente y, además, cada sensibilidad puede variar con el tiempo.
Interacción entre fuente, medio y receptor. Aunque la fuente, medio y
receptor se muestran como elementos separados en el diagrama de la figu-

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ra 1.1, hay una considerable interacción entre ellos, es decir, no son elementos
independientes.
La salida de una fuente de sonido no es siempre una constante, pero puede
depender del medio y del receptor. En sentido técnico, decimos que cuando
la salida de una fuente de sonido ha sido influida por estos elementos, la
«impedancia de radiación» de la fuente ha sido alterada por su entorno. Otro
tipo de influencia del entorno en la salida de una fuente puede tener lugar
cuando la fuente es una persona hablando. Si habla a un receptor cercano en
una habitación pequeña, su volumen puede ser relativamente bajo, pero en
una habitación grande, o a alguna distancia, al otro lado de la puerta, su volu-
men automáticamente se incrementará. De hecho, el que habla está influido
por el receptor tanto como por el medio. Si sabe que el receptor es duro de
oído, elevará la voz. Otro ejemplo de la influencia del medio y el receptor
en la fuente lo tenemos en el operador de una máquina ruidosa, el cual varía
según las condiciones ambientales en las cuales la fuente generadora del ruido
está colocada y la gente a quien pueda molestar por esta operación.
No está comprobado que las características del medio puedan ser influidas
por la fuente y el receptor. Por ejemplo, esto se muestra en el capítulo 21, en
que la atenuación producida por silenciadores y filtros acústicos dependen, en
una extensión considerable, de las características de la fuente y el receptor,
esto es, la atenuación del medio no es una constante independiente de la fuente
y el receptor.
Asimismo, la reacción del receptor depende de las características del medio
y la fuente. Por ejemplo, un ama de casa puede realizar sus tareas sin que le
afecte el ruido de los aviones que pasan sobre su cabeza. Puede no sentirse
afectada por el traqueteo de los platos en el armario si están vibrando por el
ruido del refrigerador. Sin embargo, si dicho traqueteo es causado por el ruido
de un avión, su reacción puede ser enteramente diferente. Así, pues, es evi-
dente que hay una considerable interacción entre la fuente, el medio y el re-
ceptor, justamente la misma que puede haber entre los muchos componentes
de los cuales, fuente, medio o receptor pueden estar constituidos.

QUE ES EL CONTROL DEL RUIDO

El control del ruido es la técnica que obtiene un aceptable ambiente de


ruido, para el receptor, concordado con aspectos operacionales y económicos;
el receptor puede ser una persona, un grupo de gente, una comunidad entera
o un equipo cuyas operaciones se ven afectadas por el ruido. Cuando la pala-
bra «aceptable» se emplea, se plantean cuestiones como las siguientes: ¿Acep-
table para quiénes? No hay usualmente una única respuesta válida a un
problema dado de ruido, por la complejidad de los aspectos económicos y
operacionales implicados y porque todos los elementos pueden variar con el
tiempo.
El control del ruido no es lo mismo que la reducción del ruido. En un
problema específico, el nivel de reducción de ruido requerido para obtener

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resultados aceptables, puede ser obtenido simplemente aplicando las diversas
técnicas de reducción de ruido reseñados en la siguiente sección. Pero este
procedimiento puede ser innecesariamente costo y despilfarrador y puede pro-
vocar una injerencia innecesaria con las operaciones normales. En contraste,
desde el punto de vista de la buena técnica del control del ruido, sería anali-
zado el mismo problema sistemáticamente, para determinar cómo pueden ob-
tenerse las condiciones «aceptables» por el método más económico. En ciertos
casos, la solución para algunos problemas de control del ruido puede, incluso,
dirigirse a un incremento del ruido, mejor casi que a una reducción. Conside-
remos, por ejemplo, la sala de espera en una consulta de un médico que está
separada de la sala de consultas por un tabique, produciendo un aislamiento
tan pequeño del ruido, que las conversaciones privadas pueden ser escuchadas
en la sala de espera. Pueden obtenerse condiciones aceptables en la sala de
espera, construyendo un tabique dotado de un potente aislamiento sonoro.
Una posible solución alternativa consiste en incrementar el nivel de ruido en
la sala de espera, instalando allí otras fuentes de sonido (por ejemplo, un ven-
tilador) para «enmascarar» la conversación, que de otro modo podría ser oída.
Aun cuando esta última solución presenta desventajas, es mucho más eco-
nómica y, por tanto, puede ser más deseable en ciertas circunstancias. Ello
ilustra de nuevo que el control y reducción de ruido no son siempre sinónimos.

IMPORTANCIA ECONOMICA DEL CONTROL DE RUIDO

Dado que el ruido puede afectar a la capacidad del hombre de comuni-


carse con su prójimo oralmente, dado que el ruido puede afectar a su con-
ducta y producir daños permanentes en su aparato auditivo, y, simplemente,
dado que puede constituir una molestia, el ruido es un problema de importan-
cia económica muy grande en la sociedad moderna. Por ejemplo, se pueden
obtener relaciones cuantitativas para mostrar cómo la capacidad del hombre
para entender el lenguaje hablado se reduce por la influencia del ruido (capí-
tulo 9). Así, cuando el nivel de ruido en las instituciones de negocios o edu-
cacionales es lo· suficientemente alto como para interferir la comunicación
hablada, se están produciendo pérdidas económicas. Demandas reclamando
muchos millones de dólares como indemnización por daños permanentes en
el aparato auditivo, están viéndose ahora en los tribunales (Cap. 38). Otro
aspecto de la importancia económica del ruido se muestra por sus efectos en
el valor de las propiedades. Por ejemplo, el ruido de las operaciones de un
aeropuerto o de una fábrica puede condicionar el valor del terreno en el área
circundante (Cap. 37).· Por razones económicas, se está haciendo un esfuerzo
considerable por parte de la industria para fabricar productos que no pro-
duzcan ruido *, y en el mundo de los negocios, para obtener silenciosas con-
diciones en sus oficinas y fábricas. Aunque no sea siempre posible explicitar
* En algunas industrias es importante que los ruidos asociados con sus productos
tengan una cierta calidad. Por ejemplo, los fabricantes de automóviles consideran desea-
ble que el ruido producido al cerrar la portezuela de un automóvil tenga una «calidad
de gran coche».

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las relaciones entre el ruido y sus efectos en el hombre, y para los laboratorios
científicos, por el momento, demostrar que algunos efectos existen, es extre-
madamente significativo que las empresas y la industria están gestando con-
siderables cantidades de dinero anualmente para obtener condiciones de silen-
cio. Durante los pasados diez años, en EE. UU. la venta de material acústico
se ha incrementado de 10 a 60 millones de dólares. A esto se puede replicar
que el incremento es el resultado del esfuerzo de promoción de ventas; hasta
cierto punto es verdad, como en la mayoría de los productos. Pero, por otro
lado, tal rápido crecimiento puede ser estimado por el solo hecho de que a la
gente no le gusta el ruido. A la gente le molesta, le distrae. El ruido es una
molestia pública. Muchas firmas empresariales se dan cuenta de que a sus
clientes les molesta el ruido. En consecuencia, sus empleados prefieren no
trabajar en un ambiente ruidoso. A la gente le gusta la tranquilidad. Están
dispuestos a pagar por ella.

TECNICAS DE CONTROL DE RUIDO


A lo largo de este libro, se consideran con detalle varios métodos para
controlar el ruido. En general, estas medidas pueden ser clasificadas en tres
categorías: 1) reducción del ruido en la fuente, 2) control de ruido en el medio
de transmisión y 3) el uso de medidas protectoras contra el ruido por el re-
ceptor. Qué método o qué combinación de métodos se empleen dependerá del
nivel de reducción de ruido que se requiere y de consideraciones económicas
y operacionales. Para resolver un problema de control de ruido específico, debe
ser evaluado el beneficio relativo obtenido con la aplicación de cada técnica
y comparado con su coste respectivo.
Además de las técnicas descritas antes, las cuales tienen aplicación general
en el campo del control del ruido, otras medidas que pueden ser empleadas en
problemas especiales están descritas en los capítulos específicos donde tienen
su aplicación. Por ejemplo, un método está descrito en el capítulo 29 para
controlar el ruido procedente de subestaciones transformadoras, el cual está
basado en el principio de la «cancelación del ruido». Aquí, la reducción de so-
nido en la posición receptora es obtenida generando una segunda fuente de
sonido, la cual está justamente «fuera de fase», con la fuente original de
ruido, cancelándola así. Aunque esta técnica tiene aplicaciones limitadas (pri-
mariamente para fuentes permanentes de tonos puros, tales como ruido de
transformadores), ha sido usada con éxito sobre áreas pequeñas.

Control del ruido en la fuente


Como importantes métodos de control del ruido en la fuente, incluire-
mos: 1) la reducción de la amplitud de las fuerzas excitantes, 2) la reducción
de la respuesta de varios componentes del sistema a esas fuerzas excitantes
(componentes que generan ruido cuando son excitados o que transmiten ener-
gía vibratoria a superficies que radiarán sonido) y 3) cambios en el procedi-
miento operacional. Puede ser impracticable para el comprador del equipo

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emplear alguna de las medidas reseñadas anteriormente, dado que suponen
modificación del mismo. En este caso, puede mejor reducir el ruido en estas
fuentes por la selección de la fuente más silenciosa o de los componentes
silenciosos de los que la fuente está compuesta, conjuntamente con otros re-
querimientos.

Reducción de las fuerzas excitantes


a. REDUCCIÓN DE IMPACTOS o FUERZAS IMPULSIVAS.
b. EQUILIBRADO DE MASAS EN MOVIMIENTO. (Véanse Caps. 12 al 30 para
una discusión sobre equilibrado de ejes de maquinaria rotativa.)
c. EQUILIBRADO DE FUERZAS MAGNÉTICAS. (En motores eléctricos y gene-
radores, tanto b como c deben ser considerados. Véase Cap. 30.)
d. REDUCCIÓN DE FUERZAS DE ROZAMIENTO POR ADECUADO ALINEAMIENTO
Y LUBRICACIÓN. (Véase Cap. 23.)
e. USO DE COMPENSACIÓN DINÁMICA. Los llamados «absorbentes dinámi-
cos» producen una fuerza de compensación, la cual está «fuera de fase»
con la fuerza excitante y, por consiguiente, reduce la energía total trans-
mitida a la estructura. (Cap. 14.)
f. AISLAMIENTO DE VIBRACIONES. El aislamiento de vibraciones de los
componentes de una fuente, o de una fuente entera, puede hacerse efec-
tivo en gran medida reduciendo las fuerzas excitantes. (Véanse capí-
tulos 12 y 13.)

Reducción de la respuesta de los componentes que emiten ruido en el sis-


tema a las fuerzas excitantes. Cuando los componentes de un sistema están
sometidos a vibración, emiten sonido. A través de la aplicación de alguna de
las siguientes técnicas, puede reducirse este sonido en su fuente.
a. ALTERACIÓN DE LA FRECUENCIA NATURAL DE UN ELEMENTO RESONANTE.
Un panel puede quedar sujeto a una fuerte vibración cuando la frecuencia de
la fuerza excitante corresponda, o esté cerca, de la frecuencia natural del panel.
Bajo esas condiciones, la vibración del panel y, por consiguiente, el ruido pro-
ducido por ella, puede ser reducido alterando la frecuencia natural del panel.
Por ejemplo, esto puede hacerse incrementando la masa del panel (con lo cual
disminuirá su frecuencia natural) o aumentando su rigidez (con lo que elevará
su frecuencia natural), o bien cambiando las dimensiones del panel.
b. INCREMENTANDO LA DISIPACIÓN DE LA ENEGfA. Los materiales amorti-
guantes de la vibración (Cap. 14) pueden ser aplicados a las superficies que
radian sonido. Por este medio, pueden obtenerse sustanciales reducciones de
ruido.
Cambio en el procedimiento de operar. Los cambios en el modo normal
de operar pueden ser efectivos como técnica de control de ruidos. Así, algunas
fábricas, adyacentes a áreas residenciales, suspenden o reducen sus operacio-
nes ruidosas por la noche, cuando la actividad normal en la comunidad dis-
minuye y el ruido general de fondo decrece. Sin este ruido de fondo para
«enmascararlo», el ruido de la fábrica empieza a ser más perceptible. Por esto

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y por la posible interferencia con el sueño, las fábricas, que querrían trabajar
las veinticuatro horas del día, paralizan sus operaciones por la noche.

Control del medio de transmisión


Otra técnica general de reducción del ruido consiste en controlar el medio
de transmisión tanto como en reducir la energía que es comunicada al recep-
tor. Este puede hacerse de muchas maneras:
a. EMPLAZAMIENTO. Al aire libre, la atenuación máxima se obtendrá in-
crementando -lo máximo posible- la distancia entre la fuente y el receptor.
Puesto que muchas fuentes de ruido no emiten uniformemente en todas direc-
ciones, alterando la orientación relativa de la fuente y el receptor, puede ser
posible una ·considerable reducción del nivel de ruido en el receptor. Por
ejemplo, la orientación de la pista de despegue de un aeropuerto puede ser una
importante consideración para reducir ruido en una comunidad adyacente.
Donde sea posible, debe ser escogido el sitio de tal forma que, aprovechando
las ventajas naturales del terreno, se proteja adicionalmente al receptor desde
la fuente.
b. PLANEAMIENTO DE LA CONSTRUCCIÓN. La cuidadosa planificación de la
situación de las habitaciones dentro de un edificio, con respecto a la posición
relativa de las fuentes de ruido, y aquellas áreas donde se desean condiciones
de tranquilidad y silencio, puede resultar una considerable economía, redu-
ciendo la extensión de las medidas de control del ruido, que de otra forma
serían requeridas.
c. DEFLEXIÓN DEL MEDIO. Pueden ser efectivas barreras u obstáculos en
el aire libre cuando sean de mayor tamaño que la longitud de onda del ruido
que va a ser desviado (Cap. 3). Por ejemplo, superficies deflectantes con un
ángulo de 45° con respecto a la horizontal han sido usadas en la construcción
de aviones a reacción para reflectar las altas frecuencias hacia el cielo. El uso
de barreras o tabiques parciales en habitaciones es analizado en el capítulo 22.
d. CERRAMIENTOS. Se puede producir una atenuación considerable por el
uso de un cerramiento, propiamente diseñado, alrededor de la fuente del ruido
o alrededor del receptor (Cap. 20).
e. ABSORCIÓN. Uno de los sistemas más efectivos de atenuación del
ruido en el medio de transmisión es a través de la absorción. Por ejemplo,
supongamos unas cuantas máquinas operando en una gran oficina. La mayoría
del ruido que llega a los trabajadores en el lado opuesto de la habitación habrá
sido reflectado por el techo, paredes y suelos. En consecuencia, el uso de
absorbentes de sonido en forma de materiales acústicos en el techo, o alfom-
bras en el suelo, producirá atenuación en el medio, entre la fuente y el recep-
tor (Cap. 18). Si el ruido es transmitido por un conducto de ventilación, la
atenuación a través de este medio se puede conseguir a través de un forro
absorbente de sonidos (Cap. 27).

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f. MEZCOLANZA DE IMPEDANCIAS (filtros acústicos, silenciadores). La co-
rriente de energía acústica a través del medio, desde la fuente al receptor,
puede ser impedida por discontinuidades que reflectan la energía hacia la
fuente (esto es, por una mezcolanza de impedancias). En las viviendas, esto
puede producirse por una apertura verificada en la construcción del edifi-
cio (Cap. 19). La transmisión del ruido en el aire libre puede ser igualmente
obstaculizada. Por ejemplo, el cañón de un extractor puede ser diseñado para
producir una gran reflexión de la energía acústica producida en su salida,
en orden a minimizar la radiación del ruido del ventilador, desde el cañón
del extractor. Operan según este principio los filtros acústicos y los silencia-
dores, aunque algunos de éstos pueden también producir amortiguación en el
medio de transmisión (Cap. 21).

Medidas protectoras para el receptor


Las siguientes técnicas de control del ruido pueden ser empleadas donde
el nivel del ruido para el receptor es considerado como excesivo *.
Uso de equipo de protección personal. Donde los niveles de ruido son
excesivos, el uso de tapones de oídos, el uso de auriculares, cascos para el
ruido o pequeñas cabinas pueden reducir los niveles a un punto en el que el
riesgo de ruido será reducido a condiciones aceptables (Cap. 8).
Educación y relaciones públicas. En algunas ciudades en que el ruido se
ha planteado como un serio problema, las instituciones gubernamentales e in-
dustriales han mejorado sus relaciones con la comunidad, interesándoles en su
problema del ruido o mostrándole los pasos constructivos que se han dado
para minimizar las molestias. Un dramático ejemplo de esto tuvo lugar en una
base de la Fuerza Aérea en Wisconsin, en donde el descontento público se
tornó en orgullo general, como resultado de la aplicación de técnicas de con-
trol de ruido, educación pública con relación al problema y una política de
buenas relaciones públicas.
Control de exposición. Bajo algunas circunstancias es impracticable redu-
cir los intensos niveles de ruido en áreas donde la gente debe trabajar a nive-
les que son considerados aceptables para un período usual de trabajo. Como
se indica en el capítulo 34, un nivel de ruido que puede ser inaceptable para
un período de tiempo, puede ser aceptado para un período de tiempo más
corto. En consecuencia, una técnica de control del ruido es la rotación de
personal, de forma que los trabajos a realizar en una zona de intenso ruido
sean por un período de tiempo limitado solamente.

... Un fabricante encontró que, para una operación particularmente ruidosa en su


fábrica, la combinación de todas las técnicas descritas anteriormente, incluyendo estas
medidas de protección personal, no producían suficiente protección para sus trabaja-
dores, ni resultaban econ6micas. La solución más práctica era el uso de un sistema
de circuito cerrado de televisión para dirigir la operación y el uso de un proyecto
apropiado del control remoto en las áreas ruidosas. Tales medidas extremas son a me-
nudo necesarias.

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CUANTA REDUCCION DEL RUIDO SE REQUIERE

Se han de dar los siguientes pasos para determinar el nivel de reducción


de ruido requerido en un problema específico:
1. Determinar el nivel de ruido en el entorno cuando el receptor está
situado bajo condiciones esperadas o existentes. Esto se puede hacer
por medidas o estimaciones basadas en datos existentes.
2. Determinar qué nivel de ruido es aceptable. Esta información se ob-
tiene a través de un criterio apropiado.
3. Usar la diferencia entre los números 1 y 2 como la reducción de ruido
que se debe conseguir para obtener un ambiente aceptable. Esta re-
ducción de ruido usualmente se determina en función de la frecuencia.

Determinación del nivel de ruido en el ambiente del receptor


Las mediciones del ruido deben proporcionar datos que sean estadística-
mente significativos para la selección o evaluación de los procedimientos de
control del ruido. Esto requiere el uso de un equipo apropiado para este tra-
bajo, de calibraciones exactas, tomando datos en diversas bandas de frecuen-
cia, bajo condiciones controladas correctamente, y la evaluación de otros fac-
tores que tienen influencia en las mediciones, por ejemplo, los efectos del
entorno (Caps. 16 y 17).
Bajo algunas circunstancias es impracticable o imposible hacer mediciones
en las diversas fuentes. En tales casos puede conseguirse una estimación útil,
a través de la información obtenida por los datos existentes, la cual especifi-
que las condiciones de la medición. En este manual se estudian muchos aná-
lisis de ruido. A modo de ilustración en este capítulo, se muestran los datos
de un tipo de medición de ruido en el apéndice 1.1.

Criterio del control de ruido


Un criterio es definido como una norma de enjuiciamiento. El criterio del
control del ruido supone normas para enjuiciar la aceptabilidad de los niveles
de ruido bajo varias condiciones y para varios propósitos.
El criterio puede plantearse partiendo desde la tolerancia del hombre a la
vibración, o desde el riesgo de lesión a su aparato auditivo, como resultado
de la exposición a un ruido de alta intensidad, o desde la fiabilidad de la co-
municación hablada en un medio ruidoso, o partiendo de los niveles aceptables
de ruido en diferentes tipos de construcciones, o de las reacciones comunita-
rias al ruido, etc. Tales criterios son de tipo estadístico. Por ejemplo, un nivel
de ruido que puede constituir un riesgo de lesión al oído de una persona
puede no tener un efecto significativo en otra. Además, las reacciones de la
gente son variables con el tiempo. Su forma de reaccionar dependerá de su
historia previa y de su forma de intercomunicarse. Una comunidad puede

9
reaccionar al ruido de un aeroplano, de una forma enteramente distinta, des-
pués de haber oído el estrépito del mismo repetidas veces con anterioridad.
Para ilustrar el aspecto estadístico de tal criterio, consideremos una fá-
brica en la que hay un continuo nivel de ruido de muy alta intensidad, en un
área donde los hombres trabajan ocho horas diarias. En este caso, podría es-
tablecerse un criterio de riesgo de lesión que indicaría un límite máximo de
seguridad para el espectro del ruido. Si el nivel de ruido no excede de este
límite, el 99 por 100 de los trabajadores de la fábrica estará protegido contra
el riesgo de lesión en su aparato auditivo; pero si, por ejemplo, el límite se
aumentara en x decibelios, entonces sólo el 90 por 100 podría ser protegido.
Después que el ingeniero de control de ruido ha recibido información que es-
pecifica el porcentaje del grupo que va a ser protegido, la duración del tiempo
de exposición por hombre y el nivel de pérdida auditiva que se considera sig-
nificativo, puede usar tal criterio para determinar el nivel al cual el ruido
debe reducirse. Así, la diferencia entre este nivel y el nivel existente, obtenida
por mediciones apropiadas, indica la reducción del ruido en decibelios que
debe ser operada. Estos resultados requeridos pueden, a continuación, ser
obtenidos por aplicación de técnicas de control de ruido descritas con detalle
en los capítulos siguientes.

TERMINOLOGIA

A través de este manual, en varios capítulos, se dan definiciones de térmi-


nos usados en los trabajos de control del ruido. (En particular, véase el ca-
pítulo 2, Propiedades físicas del ruido, y Cap. 12, Principios de control de
vibración.) Ahora bien, por razones prácticas vamos a reunir aquí las defi-
niciones de términos usados más frecuentemente en la materia general de con-
trol de ruido. Muchas de estas definiciones son citas permitidas de la American
Standard Terminology (Z24.1-1951), American Standards Association *. Estas
definiciones han sido señaladas con un asterisco (*). Otras han sido modi-
ficadas, a partir de esta normativa, o están propuestas las revisiones per-
tinentes.

Absorción Sabine
La absorción Sabine en un cuarto es la absorción sonora (a) definida por la ecua-
ción tiempo-reverberación Sabine
V
t6o=O,161-
a

donde too es el tiempo de reverberación en segundos, V es el volumen del recinto en


metros cúbicos y a es la absorción Sabine total en metros cuadrados.

* Copias de estas normativas, así como otras en el campo de la acústica, vibración


y golpes mecánicos, pueden conseguirse de la American Standards Association, Inc.,
Nueva York, 17, N. Y.

10
Absorción sonora*
La absorción sonora es el proceso por el cual la energía del sonido disminuye en su
paso a través de un medio o al golpear una superficie.

Acústica
La acústica es la ciencia del sonido, incluyendo: a) su producción, transmisión y
efectos, o b) las cualidades que determina el valor de una habitación u otro espacio
cerrado con respecto a la audición precisa.

Acústico (en inglés, aacoustic»)


El adjetivo acústico significa conteniendo, produciendo, proviniendo de, actuando
por, relacionado a, o asociado con sonido. Acústico es usado cuando el término, siendo
cualificado, viene a designar alguna cosa que tiene propiedades, dimensiones o carac-
terísticas físicas asociadas con ondas sonoras. «Acoustica1», en inglés, es usado cuando
el término no viene a designar explícitamente alguna cosa que tiene tales propiedades,
dimensiones o características físicas.

Amplitud de una cantidad periódica


La amplitud de una cantidad periódica es el máximo valor de la cantidad.

Amplitud pico a pico (doble amplitud)


La amplitud pico a pico de una cantidad oscilante es la diferencia algebraica entre
los extremos de la cantidad.

Antinodos
Un antinodo es un punto, línea o superficie en un cuerpo vibrante, o sistema en el
cual la amplitud del movimiento, relativo a eso en un nodo, es un máximo.

Armónico.. .
Un armomco es una cantidad sinusoidal que tiene una frecuencia que es un múltiplo
entero de la frecuencia fundamental de una cantidad periódica a la que viene referida.

Armónico audible.. .
Un armónico audible es un armónico generado en el mecanismo auditivo.

Articulación (porcentaje de articulación) e inteligibilidad (porcentaje


de inteligibilidad)
El porcentaje de articulación o el porcentaje de inteligibilidad de un sistema de
comunicación es el porcentaje de las unidades de palabras dichas por una persona o
personas hablando, que son entendidas correctamente por un receptor o receptores.
La palabra articulación se usa normalmente cuando las relaciones contextuales entre
las unidades del material especial están proyectadas para jugar un papel no importante;
la palabra inteligibilidad se emplea normalmente cuando el contexto está pensado para
jugar un importante papel para determinar la percepción del receptor. El tipo de material
hablado y usado es identificado por un adjetivo apropiado en frases tales como «articu-
lación de sílabas», «articulación individual de sonido», «articulación vocal o consonan-
te», «articulación de palabras», «inteligibilidad de palabras distintas», «inteligibilidad de
frases discreta».

11
Audiofrecuencia (frecuencia sónica)
Una audiofrecuencia es cualquier frecuencia correspondiente a una onda de sonido
normalmente audible, aproximadamente de 15 a 20000 cps.

Audiograma (audiograma del umbral)*


Un audiograma es un gráfico mostrando pérdidas de oído, porcentajes de pérdida
auditiva o porcentaje de oído en función de la frecuencia.

Audiograma del umbral


Véase Audiograma.

Audi6metro·
Un audiómetro es un instrumento para medir la agudeza de oído. Las mediciones
se pueden hacer con palabras determinadas, normalmente grabadas, o con señales de
tonos determinados.

Banda crítica
Véase Banda crítica audible.

Banda crítica audible


La banda crítica audible es esa banda de frecuencia de sonido, siendo una porClOn
de un ruido de espectro continuo, cubriendo una banda ancha, que contiene potencia
sonora igual a la de un tono simple (puro) centrado en la banda crítica y justo audible
en presencia de la totalidad de la banda de ruido. En orden a ser justamente audible
en un ruido continuo de banda ancha, el nivel de un tono simple en decibelios debe
exceder el nivel del espectro del ruido contiguo (en la misma frecuencia) en 10 veces
el logaritmo en base 10 de la razón de la anchura de la banda crítica por unidad de
anchura de banda.

Cámara anecoica
Véase Cámara de campo libre.

Cámara de campo libre (cámara anecoica)


Una cámara de campo libre es un cuarto en el cual existen esencialmente condi-
ciones de campo libre.

Cámara de reverberaci6n (cuarto de reverberaci6n)


Una cámara de reverberación es un recinto en que todas las superficies han sido
hechas tan reflectantes del sonido como fue posible. Las cámaras de reverberación se
usan para ciertas mediciones acústicas.

Cámara sorda o muerta""


Una cámara sorda o muerta es una habitación que se caracteriza por el nivel de
absorción de sonido, anormalmente grande.

Cámara viva"
Una cámara viva es un cuarto caracterizado por una cantidad de absorción de
sonido muy pequeña.

12
Camino libre medio·
El camino libre medio para ondas sonoras en un recinto es la distancia media que
recorre el sonido entre las sucesivas reflexiones en el recinto.

Campo de sonido difuso (campo sonoro de incidencia aleatoria)

Un campo de sonido difuso es un campo de sonido tal que el nivel de presión sonoro
es igual en todas partes, y todas direcciones del flujo de energía son igualmente pro-
bables.

Campo libre
Un campo sonoro libre es un campo en un medio homogéneo isotópico libre de
límites. En la práctica, es un campo en el cual los efectos de los límites son desprecia-
bles en la región en cuestión. La presión real incidiendo en un objeto (p. ej., un micró-
fono) colocado en otro campo sonoro libre diferirá de la presión que existirá en ese
punto con el objeto eliminado, salvo que la impedancia acústica del objeto igualara
a la impedancia acústica del medio.

Campo sonoro*

Un campo sonoro es una región que contiene ondas sonoras.

Campo sonoro de incidencia aleatoria

Véase Campo de sonido difuso.

Ciclo~

Un ciclo es la ausencia completa de valores de una cantidad periódica que se pro-


duce durante un período.

Ciclo por segundo (cps)

Una unidad de frecuencia. En muchos países europeos el ciclo por segundo es llamado
herzio.

Coeficiente de absorción (capacidad de absorción acústica) (a)


El coeficiente de absorción de sonido de una superficie que está expuesta a un campo
sonoro es la relación cociente de la energía de sonido absorbida por la superficie a la
energía sonora que incide sobre la superficie. El coeficiente de absorción es una fun-
ción de los factores, ángulo de incidencia y frecuencia. Las tablas de coeficiente de
absorción que vienen dadas en los libros, usualmente encasillan los coeficientes de absor-
ción en varias frecuencias, siendo aquéllos valores obtenidos por promedio de todos los
ángulos de incidencia.

Coeficiente de absorción sonora

Véase Coeficiente de absorción.

Coeficiente de reducción de ruido (NCR)


El coeficiente de reducción de ruido de un material es la media, al múltiplo más
cercano a 0,05, de los coeficientes de absorción a 250, 500, 1000 y 2000 cps.

13
Coeficiente de reflexión sonora (reflectividad acústica)
El coeficiente de reflexión sonora de una superficie no generadora es la fracción
del sonido incidente reflejado por la superficie. El ángulo de incidencia, ángulo de re-
flexión y características del sonido observado deben ser especificados, por ejemplo, po-
tencia o amplitud de la presión en la incidencia normal.

Coeficiente de transmisión (transmisibilidad acústica)


El coeficiente de transmisión sonora de una separación es la fracción de sonido
incidente transmitido a través de la separación. El ángulo de incidencia y la caracte-
rística del sonido deben ser especificados; por ejemplo, amplitud de la presión en la
incidencia normal.

Coeficiente de transmisión sonora


Véase Coeficiente de transmisión.

Coeficiente Sabine
El coeficiente Sabine de una superficie absorbente de sonido es la relación de la
absorción Sabine atribuible a esta superficie, dividido por su área.

Criterio de riesgo de lesión


Un criterio de riesgo de lesión especifica el nivel máximo de preSlOn sonora de un
ruido, en función de la frecuencia a la que la gente podría ser expuesta si el riesgo
de pérdida del oído quiere evitarse. Este criterio incluye una especificación del tiempo
de exposición, nivel de pérdida de oído considerado significante y porcentaje de la
población que debe ser protegido.

Decibelio (db)
El decibelio es una unidad de nivel que denota la relación entre dos cantidades que
son proporcionales a la potencia; el número de decibelios correspondientes a la ratio
de dos cantidades es 10 veces el logaritmo en base 10 de esta ratio. En muchos campos
sonoros, los ratios de presión de sonido no son proporcionales a la raíz cuadrada de
los correspondientes ratios de potencia, así que, estrictamente hablando, el término de~
cibelio no debería ser usado en tales casos; sin embargo, es una práctica común exten~
der el uso de la unidad de estos supuestos. (Véase, por ejemplo, Nivel de presión so-
nora.)

Densidad de la energía sonorao


La densidad de la energía sonora en un punto de un campo sonoro es la energía
sonora contenida en una parte infinitesimal dada del medio, dividida por el volumen
de esa parte del medio. La unidad más comúnmente usada es el ergio por centíme-
tro cúbico.

Diferenciación por palabras (señal de articulación)


La diferenciación por palabras o señal de articulación de un oído es el porcentaje
de datos en forma apropiada, de test, normalmente palabras monosilábicas, que es repe~
tido correctamente, escrito o comprobado por el receptor. Esta forma de test es usual~
mente administrada en un nivel acústico muy por encima del umbral del habla. El valor
normal de la diferenciación (o señal de articulación) por cada test debe ser determinado
empíricamente.

14
Diferencia justamente perceptible

Véase Limen diferencial.

Difracción 'O

Difracción es el proceso que produce una onda difractada.

Dispersión acústica
La dispersión acústica es la reflexión irregular y difusa, refracción o difracción de
un sonido en muchas direcciones.

Distorsión'O
La distorsión es un cambio en la forma de la onda. El ruido y ciertos cambios de-
seados en la forma de la onda, tal como los resultantes de una modulación o detención,
no están usualmente clasificados como distorsión.

Doble amplitud
Véase Amplitud pico a pico.

Eco
Un eco es una onda que ha sido reflejada con magnitud y retardo suficiente para
ser percibida como una onda distinta de las transmitidas directamente.

Eco ondulado'O
Un eco ondulado es una rápida sucesión de pulsaciones reflectadas resultantes de
una sola pulsación inicial.

Efecto Doppler'"
El efecto Doppler es el fenómeno evidenciado por el cambio en la frecuencia obser-
vada de una onda en un sistema de transmisión causado por una tasa de tiempo de
cambio en la longitud efectiva del medio de viaje entre la fuente y el punto de obser-
vación.

Energía sonora'"
La energía sonora de una parte dada de un medio es la energía total en esta parte
del medio menos la energía que existiría en la misma parte del medio si no hubiera
presentes ondas sonoras.

Enmascaramiento·
Enmascaramiento es la magnitud por la cual el umbral de perceptibilidad de un so-
nido es elevado por la presencia de otro sonido (enmascarado). La unidad usada nor-
malmente es el decibelio.

Espectro
El espectro de una función de tiempo es una descripción de su resolución en com-
ponentes que son funciones sinusoidales de tiempo, cada una de diferente frecuencia
y (normalmente) diferente amplitud y fase j el espectro se usa también para significar

15
un rango continuo de componentes, normalmente de amplio alcance, dentro del cual las
ondas tienen alguna característica común específica, por ejemplo, espectro de audio-
frecuencia.

Espectro continuoO
Un espectro continuo es el espectro de una onda, cuyos componentes están conti-
nuamente distribuidos sobre una región de frecuencias.

Espectro de líneas·
Un espectro de líneas es el espectro de una onda, cuyos componentes están limitados
a un número de frecuencias discretas.

Fase de una magnitud periódica·


La fase de una magnitud periódica, para un valor particular de la variable indepen-
diente, es la parte fraccionada de un período por el que ha avanzado la variable inde-
pendiente, medido desde un origen arbitrario. En el caso de una cantidad sinusoidal
simple, el origen es tomado normalmente como el último paso previo al cero, desde la
dirección negativa a la positiva. El origen es generalmente escogido de manera que la
fracción es menor que la unidad.

Flexibilidad
Flexibilidad es el recíproco de rigidez.

Flujo de energía sonora o


El flujo de energía sonora es la media del flujo de energía sonora durante un pe-
ríodo a través de cualquier área especificada. La unidad normalmente usada es el ergio
por segundo.

Fonio*
El fonio es la unidad del nivel de sonoridad.

Forma modal
Una forma modal es una de las formas características de un cuerpo o sistema vi-
brante. Corresponde a un modo normal de vibración.

Frecuencia (~)
La frecuencia de una función periódica en tiempo es el recíproco del período. La
unidad es el ciclo por unidad de tiempo, por ejemplo, ciclos por segundo (cps) o Kilo-
ciclos por segundo (Kc o Kcps).

Frecuencia angular (cu)


La frecuencia angular de una cantidad periódica es su frecuencia en radianes por
unidad de tiempo, normalmente radianes por segundo. Es decir, consiste en la frecuen-
cia multiplicada por 27T.

Frecuencia antirresonante*
Una frecuencia antirresonante es una frecuencia en la que existen antirresonancias.

16
Frecuencia circular
Véase Frecuencia angular.

Frecuencia fundamental
La frecuencia fundamental de una cantidad peri6dica es igual al recíproco del pe-
ríodo más corto, durante el cual la cantidad se reproduce exactamente a sí misma.

Frecuencia infrasónica (frecuencia subsónica)*


Una frecuencia infras6nica es una frecuencia situada debajo del rango de la fre-
cuencia audible.

Frecuencia natural (f,J


Frecuencia natural es la frecuencia de una oscilaci6n libre de un sistema. En un
sistema amortiguado, la frecuencia natural es una cuasi-frecuencia en que el movimiento
no es peri6dico, pero es generalmente tomado como la frecuencia en que la velocidad
cambia de signo. Para un sistema de varios grados de libertad, las frecuencias naturales
son las frecuencias de vibraci6n en los modos normales.

Frecuencia resonante (fr)


Una frecuencia resonante es una frecuencia en la que existe resonancia.

Frecuencia ultrasónica·
Una frecuencia ultras6nica es una frecuencia situada por encima de la escala de
frecuencia auditiva.

Frente de onda·
El frente de onda de una onda progresiva en el espacio es una superficie continua,
la cual es el lugar de los puntos que tienen la misma fase en un instante dado.

Fuente simple sonora·


Una fuente simple sonora es una fuente que radia sonidos uniformemente en todas
las direcciones bajo condiciones de campo libre.

Fuerza de una fuente sonora (fuerza de una fuente simple)·


La fuerza de una fuente sonora es la tasa instantánea máxima de desplazamiento vo-
lumétrico producido por la fuente cuando emite una onda con variaci6n sinusoidal del
tiempo. Propiamente, el término se aplica solamente a las fuentes de pequeñas dimen-
siones con respecto a la longitud de onda.

La cantidad g es la aceleraci6n producida en una masa por la fuerza de gravedad:


es aproximadamente igual a 981 cm/seg2•

Ganancia (nivel) de potencia


La ganancia del nivel de potencia en decibelios es el exceso de nivel de potencia
de salida en decibelios sobre el nivel de potencia de entrada en decibelios. Por raz6n
de las propiedades de los logaritmos, es también 10 veces el logaritmo común de la rela-

17
2
ción entre la potencia de salida a la de entrada. Ordinariamente, el nombre de esta
cantidad puede ser abreviado sin ambigüedades a ganancia de potencia en decibelios.

Ganancia (nivel) de voltaje


La ganancia de nivel de voltaje en decibelios es el exceso del nivel de voltaje de
salida en decibelios sobre el nivel de voltaje de entrada en decibelios. Por razón de las
propiedades del logaritmo, es también 20 veces el logaritmo común de la relación del
voltaje de salida al voltaje de entrada. Ordinariamente, el nombre de esta cantidad puede
ser abreviado sin ambigüedades a ganancia de voltaje en decibelios.

Grados de libertad
El número de grados de libertad de un sistema mecánico es igual al número de des-
plazamientos independientes que son posibles. En general, es igual al número mInlmO
de coordenadas independientes requeridas para definir completamente la posición del
sistema en un instante dado.

Graduación
Graduación es ese atributo de la sensación auditiva en función del cual los ~onidos
pueden ser ordenados en una escala que se extiende de bajo a alto; depende primor-
dialmente de la frecuencia del estímulo sonoro, pero también de la presión sonora y de
la forma de la onda de los estímulos.

Herzio (Hz)
Véase Ciclo por segundo.

Impedancia
Una impedancia es la relación compleja de una magnitud de fuerza (fuerza, preSlOn,
voltaje) a una magnitud de velocidad determinada (velocidad, velocidad volumétrica
o intensidad).

Impedancia acústica
La impedancia acústica de un sonido medio en una superficie dada, situada en un
frente de onda, es la impedancia obtenida a través de la relación cociente de la presión
del sonido (fuerza por unidad de área) sobre esta superficie, por el flujo (velocidad
volumétrica o velocidad lineal multiplicada por el área), a través de la misma superficie.
Cuando se consideran las impedancias concentradas en vez de distribuidas, la impe-
dancia de una porción del medio está basada en la diferencia de presión efectiva, con-
duciendo esa porción y el flujo (velocidad volumétrica). La impedancia acústica puede
ser expresada en términos de impedancia mecánica dividida por el cuadrado del área
de la superficie considerada. (Las velocidades en la dirección, a lo largo de la cual se
va a considerar la impedancia, son consideradas positivas.)

Impedancia acústica específica (impedancia acústica en la unidad área)·


La impedancia acústica específica en un punto del medio es la relación compleja
de la presión sonora a la velocidad de la partícula.

Impedancia característica
La impedancia característica de un medio es la razón de la presión efectiva de so-
nido en un punto dado a la efectiva velocidad de la partícula en este punto en una onda

18
sonora progresiva, plana y libre. La impedancia característica es igual al producto de la
densidad por la velocidad del sonido en el medio, esto es (poc).

Impedancia característica del aire (poc)


Véase Impedancia característica.
Los valores de la impedancia característica del aire para varias temperaturas y pre-
siones están dados en la figura 2.8.

Impedancia mecánica
La impedancia mecánica es la impedancia obtenida de la relación de fuerza a la
velocidad o al desplazamiento durante el movimiento armónico simple. La relación entre
fuerza y velocidad es designada como impedancia de la velocidad. La relación entre
fuerza y desplazamiento se la designa como impedancia del desplazamiento.

Intensidad (1)
La intensidad del sonido, medida en una dirección especificada en un punto, es el
valor medio en el que la energía sonora es transmitida a través de una unidad de área
perpendicular a la dirección específica en el punto considerado. Solamente en ondas
sonoras progresivas libres, esféricas o planas, la intensidad está relacionada con la pre-
sión media por la ecuación I=p2/ poC , donde poc representa la impedancia característica
del aire.

Intensidad sonora (intensidad de flujo de energía sonora)ft'


La intensidad sonora en una dirección específica en un punto dado es la media de
energía sonora transmitida en la dirección específica a través de una unidad de área
perpendicular a esa dirección en el punto considerado.

Interferencia de ondaft'
Interferencia de onda es el fenómeno que resulta cuando ondas de la misma, o apro-
ximadamente la misma, frecuencia se superponen, y queda caracterizado por una distri-
bución espacial o temporal de amplitud de alguna característica especificada, difiriendo
de las ondas individuales superpuestas.

Jerk
El jerk es un vector que especifica la tasa de tiempo de cambio de la aceleración
de una partícula. El jerk es la derivada tercera del desplazamiento de la partícula con
respecto al tiempo.

Limen diferencial (umbral diferencial) (diferencia justamente perceptible)ft'


Un limen diferencial es el incremento de un estímulo que es percibido justamente
en una fracción especifica de los experimentos. El limen diferencial relativo es la ratio
del limen diferencial a la magnitud absoluta de estímulos a los que está conexionado.

Longitud de onda (X)


La longitud de onda de una onda periódica en un medio isotrópico es la distancia
perpendicular entre dos frentes de onda en que los desplazamientos tienen una diferen-
cia en fase de un período completo.

19
Magnitud periódica·
Una magnitud periódica es una magnitud oscilante, cuyos valores se repiten para
iguales incrementos de la variable independiente.

Mel O
El mel es una unidad de graduación. Por definición, un tono simple de 1000 cps
de frecuencia, 40 decibelios por encima del umbral receptor, produce 1000 mels. La
graduación de un sonido estimado por el receptor n veces el del tono de un mel es
n mels.

Microbar. Dina por centímetro cuadrado1:


Un microbar es una unidad de presión comúnmente usada en acústica. Un microbar
es igual a una dina por centímetro cuadrado.

Modo fundamental de vibración*


El modo fundamental de vibración de un sistema es el modo que tiene la frecuencia
más baja.

Modo normal de vibración


En un sistema de varios grados de libertad, no amortiguado, experimentando vibra-
ción libre, un modo normal de vibración es la forma de movimiento asumido por el
sistema en que el movimiento de cada partícula es armónico simple con el mismo pe-
ríodo y fase. La vibración en un modo normal se desarrollará así en una frecuencia
natural del sistema. En general, cualquier movimiento compuesto de un sistema es ana-
lizable dentro de una suma de modos normales. (Los términos modo natural y modo
característico son sinónimos a modo normal.)

Modos acoplados
Los modos acoplados son modos de vibración que no son independientes, sino que
se influyen el uno al otro, a través de la transferencia mutua de energía.

Modulación·
La modulación es el proceso o el resultado del proceso por el que alguna caracte-
rística de una onda varía de acuerdo con alguna característica de otra onda.

Movimiento armónico simple


Un movimiento armónico simple es aquel en el que las interrelaciones entre el
tiempo y el desplazamiento x pueden ser expresadas de la forma x=A sen (Cót+lp), don-
de A es la amplitud, Có la frecuencia angular y lp el ángulo de fase.

Nivel
En comunicación y acústica, el nivel de una magnitud es el logaritmo de la relación
de esa magnitud a la magnitud de referencia de esa misma clase. La base del logaritmo,
la magnitud de referencia y el tipo de nivel deben ser especificados.

Nivel de intensidad (nivel de densidad de flujo de la energía sonora) (L1)


El nivel de intensidad, en decibelios, de un sonido es 10 veces el logaritmo en base 10
de la relación de la intensidad de este sonido a la intensidad de referencia. La intensidad

20
de referencia establecida explícitamente. Sin embargo, una referencia comúnmente usa-
da es 10- 12 vatiosfcm2 en una dirección específica. En una onda plana progresiva, existe
una conocida interrelación entre la densidad del flujo de la energía sonora y la presión
del sonido, así ese nivel de densidad del flujo de la energía sonora puede ser deducido
a través de una medición del nivel de presión del sonido. En general, sin embargo, no
hay una simple interrelación entre los dos, y una medición del nivel de presión del
sonido no debería ser considerada como nivel de intensidad.

Nivel del espectro de la presión sonora


Véase Nivel del espectro de presión.

Nivel del espectro de potencia


El nivel del espectro de potencia de un sonido a una frecuencia específica es el nivel
de potencia para la potencia acústica contenida en una banda de extensión de 1 cps,
centrada en la frecuencia específica. En este manual se expresa en decibelios referidos
a 1 picovatio (1 ¡..t¡..tvatio), esto es, dbp.

Nivel del espectro de presión


El nivel de presión del espectro de un sonido en una frecuencia específica es el nivel
de presión sonora eficaz para la energía sonora contenida en una banda de extensión
de 1 cps, centrado en la frecuencia específica. Ordinariamente, esto tiene significación
solamente para un sonido que tenga una distribución continua de energía dentro del
rango de frecuencia en consideración. La presión de referencia usada a 10 largo de este
texto es 0,0002 microbares.

Nivel de pico
El nivel de pico es el nivel instantáneo maXImo que se produce durante un intervalo
de tiempo determinado. En acústica, se debe sobreentender que es nivel de presión
sonora de pico, a menos que se especifique otra clase de nivel.

Nivel de potencia (L w )
El nivel de potencia en decibelios es 10 veces el logaritmo en base 10 de la relación
entre una potencia dada a la potencia de referencia. La forma de la potencia (por ejem-
plo, acústica) y la potencia de referencia deben ser indicadas. La potencia de referencia
usada a lo largo de este manual para el nivel de potencia sonoro es el picovatio (1 ¡..t¡..tva-
tio) y el símbolo dbp se emplea para indicar la unidad de nivel de potencia (el decibe-
lio) y la potencia de referencia (el picovatio). En un registro sonoro, se utiliza a menudo,
como potencia eléctrica de referencia, el milivatio, y se usa como símbolo dbm para
indicar la unidad de potencia (el decibelio) y la potencia de referencia (el milivatio).

Nivel de potencia acústica


Véase Nivel de potencia sonora.

Nivel de potencia sonora (L w )


El nivel de potencia sonora de una fuente de un sonido, en decibelios, es 10 veces
el logaritmo en base 10 de la relación de la potencia sonora emitida por la fuente a la
potencia de referencia. A lo largo de este manual, la potencia de referencia es 1 pico-
vatio. Para indicar la potencia de referencia 1 picovatio, se añade la letra p a la abre-
viatura usada para el decibelio, esto es, dbp.

21
Nivel de presión de banda-
El nivel de presión de banda de un sonido para una banda de frecuencia específica
es el nivel efectivo de presión del sonido para la energía sonora contenida dentro de la
banda. La anchura de la banda y la presión de referencia deben ser especificadas. La
anchura de la banda puede ser indicada por el uso de un adjetivo calificativo; por
ejemplo, nivel en banda de octava (presión sonora), nivel en banda de media octava,
nivel en banda de un tercio de octava, nivel en banda de SO cps. Si el nivel de presión
sonora es causado por un ruido térmico, la desviación del nivel de presión de la banda
no excederá de 1 db si el producto de la anchura de banda en ciclos por segundo por
el tiempo de integración en segundos excede de 20.

Nivel de presión de banda de octavaO

El nivel de presión de una banda de octava de un sonido es el nivel de presión de


banda para una banda de frecuencia correspondiente a una octava específica. (La lo-
calización del nivel de presión de una banda de octava en una escala de frecuencia está
normalmente especificada por la media geométrica de la frecuencia más alta y más baja
de la octava.)

Nivel de presión sonora (L p )

El nivel de presión sonora, en decibelios, de un sonido es 20 veces el logaritmo en


base 10 de la relación de la presión de este sonido, a la presión de referencia. La presión
de referencia empleada a lo largo de este manual es 0,0002 microbares. En muchos
campos sonoros las relaciones de presión sonora no son proporcionales a la raíz cuadrada
de las correspondientes relaciones de potencia y, por consiguiente, no se pueden expre-
sar en decibelios en sentido estricto. Sin embargo, es corriente extender el uso del
decibelio a esos casos.

Nivel de ruido
El nivel acústico de ruido es el nivel de sonido.

Nivel de sensación
Véase Nivel sobre el umbral.

Nivel de sonoridad (iN)


El nivel de sonoridad, en fonios, de un sonido es numéricamente igual al nivel de
presión sonora en decibelios, relativo a 0,0002 microbares, de un tono puro de fre-
cuencia 1000 cps, consistente en una onda sonora plana y progresiva, viniendo directa-
mente enfrente del observador, que es juzgado por observadores normales para ser equi-
valente en sonoridad.

Nivel de velocidad*
El nivel de velocidad, en decibelios, de un sonido es 20 veces el logaritmo en
base 10 de la relación entre la velocidad de la partícula del sonido y la velocidad de
la partícula de referencia. La velocidad de la partícula de referencia deberá ser señalada
explícitamente. En muchos campos sonoros, las relaciones de la velocidad de la partícula
no son proporcionales a la raíz cuadrada de las correspondientes relaciones de potencia,
y por ello no se pueden expresar en decibelios en sentido estricto. Sin embargo, es
corriente extender el uso del decibelio a esos casos.

22
Nivel sobrecargado
El nivel sobrecargado de un componente o sistema es el nivel en el que la operaci6n
deja de ser satisfactoria como un resultado de una distorsi6n de la señal, sobrecalen-
tamiento, etc. En un sistema acústico, se sobreentiende que es nivel de presi6n sonora,
a no ser que se especifique otra cosa.

Nivel sobre el umbral (nivel de sensación)


El nivel sobre el umbral de un sonido es el nivel de preSlon del sonido, en decibe-
lios, por encima del umbral de perceptibilidad para el observador individual.

Nivel sonoro
El nivel sonoro, en decibelios, es el nivel de presi6n sonora ponderado, obtenido por
el uso de un sonómetro, cuyas características de ponderación están especificadas en la
última revisión de las normativas sobre sonómetros de la American Standards Asso-
ciation. La presión de referencia es 0,0002 microbares, a menos que se especifique cual-
quier otra.

Nodos
Los nodos son los. puntos, líneas o superficies en un sistema de onda estacionaria,
donde algunas características del campo de la onda sonora tienen esencialmente ampli-
tud cero.

Nodos parciales·
Son los puntos, líneas o superficies en un sistema de onda estacionaria, donde alguna
característica del campo de la onda tiene una amplitud máxima diferente de cero.

Número modal
En general, un sistema vibratorio puede ser analizado en funci6n de sus modos
normales. Los modos pueden ser ordenados en una secuencia discreta asociada con una
serie de números enteros ordenados que se llaman números nodales.

Ohmio acústico·
Una resistencia acústica, reactancia o impedancia tiene una magnitud de un ohmio
acústico cuando una presi6n sonora de 1 microbar produce una velocidad volumétrica
de 1 cm3/seg.

Onda
Una onda es una perturbaci6n propagada en un medio, de tal manera que en algún
punto del medio la cantidad, que sirve como una medida de la perturbaci6n, es función
del tiempo; mientras que en algún instante la cantidad que sirve como medida de la
perturbación en un punto es función de la posición del punto.
Cualquier cantidad física que tenga la misma relaci6n en alguna variable indepen-
diente (normalmente tiempo) que tiene una perturbación propagada, en un instante par-
ticular, con respecto al espacio, puede ser llamada onda.

Onda cilíndrica'"
Una onda cilíndrica es una onda en que los frentes de onda son cilindros coaxiales.

23
Onda de compresi6n·
Una onda de compresión es una onda en un medio elástico que obliga a cambiar
el volumen de un elemento del medio sin experimentar rotación.

Onda difractada
Una onda difractada es aquella cuyo frente ha sido cambiado de dirección por un
obstáculo u otra heterogeneidad en el medio, de modo distinto que por reflexión o re-
fracción.

Onda esférica·
Una onda esférica es una onda en la que los frentes de onda son esferas concén-
tricas.

Onda planatl
Una onda plana es una onda en que sus frentes son, en todos lados, planos paralelos
perpendiculares a la dirección de propagación.

Onda progresiva libre (onda libre)


Una onda progresiva libre es una onda en un medio libre de los efectos de los
límites. Una onda libre en un régimen permanente puede ser solamente aproximada en
la práctica.

Ondas estacionarlas·
Las ondas estacionarias son ondas permanentes en las que el flujo de energía es cero
en todos los puntos.

Ondas permanentes·
Las ondas permanentes son ondas periódicas que presentan una distribución fija
en el espacio, lo cual es resultado de la interferencia de ondas progresivas de la misma
frecuencia y tipo. Tales ondas se caracterizan por la existencia de nudos o nudos par-
ciales y antinudos que están fijos en el espacio.

Oscllacl6n·
Oscilación es la variación, normalmente con el tiempo, de la magnitud de una can-
tidad con respecto a una referencia específica, cuando la magnitud es alternativamente
mayor y menor que la referencia.

Oscilación forzada (vibración forzada)


La oscilación de un sistema es forzada si la respuesta está impuesta por la excita-
ción. Si la excitación es periódica, la oscilación es de régimen permanente.

Oscilación libre (vibración libre)


Oscilación libre de un sistema es la oscilación de algunas cantidades físicas del sis-
tema, cuando no hay aplicadas externamente fuerzas directrices. Tal oscilación es man-
tenida por la transferencia de energía entre las fuerzas elásticas y las fuerzas de inercia.
La oscilación puede provenir de desplazamientos iniciales, velocidades o una fuerza
aplicada de repente y retirada a continuación.

24
Pérdida auditiva
La pérdida auditiva de un oído en una frecuencia específica es la magnitud, en deci·
belios, en la que el umbral auditivo para ese oído excede del umbral normal.

Pérdida auditiva para el lenguaje·


La pérdida auditiva para el lenguaje es la diferencia en decibelios entre los niveles
de lenguaje en los que el promedio normal de oído y el oído deficiente, respectivamente,
alcanzan la misma inteligibilidad, a menudo situado arbitrariamente en un 50 por 100.

Pérdida de discriminación
Es la diferencia entre la discriminación normal para el test y la señal obtenida por
el oído, bajo el test.

Pérdida de transmisión
La pérdida de transmisión es la reducción en la magnitud de alguna característica
de una señal, entre dos puntos establecidos en un sistema de transmisión. La caracte-
rística es a menudo algún tipo de nivel, tal como nivel de potencia o nivel de voltaje;
en acústica, la característica comúnmente medida es el nivel de presión sonora. Si los
niveles son expresados en decibelios, entonces la pérdida de transmisión se expresa tam-
bién en decibelios.

Pérdida de transmisión de una separación


La pérdida de transmisión sonora de una separación en decibelios es -10 veces el
logaritmo en base 10 de la transmisibilidad de potencia de la separación. Es igual al nú-
mero de decibelios en que el sonido incidente sobre la separación se reduce en la trans-
misión a través de ella. Así, pues, es una medida del aislamiento sonoro de la separación.
A menos que se especifique otra cosa, debe entenderse que los campos de sonido en
ambos lados de la separación son difusos.

Perfiles de nivel de sonoridad


Los perfiles de nivel de sonoridad son curvas que muestran los valores relativos
del nivel de presión sonora y frecuencia, requeridos para producir un nivel de sonoridad
dado para el receptor típico.

Período·
El período de una magnitud periódica es el valor más pequeño del incremento de
la variable independiente, para el cual la función se repite a sí misma.

Porcentaje de articulación
Véase Articulación.

Porcentaje de audición·
El porcentaje de audición a una frecuencia dada es 100, menos el porcentaje de
pérdida auditiva en esa frecuencia.

Porcentaje de inteligibilidad
Véase Articulación.

25
Porcentaje de pérdida auditiva (porcentaje de sordera)·
El porcentaje de pérdida auditiva a una frecuencia dada es 100 veces la relación
de la pérdida auditiva en decibelios al número de decibelios entre los niveles umbrales
normales de audibilidad y la percepción. (Una media ponderada del porcentaje de pér.
didas auditivas a frecuencias específicas se usa a menudo como una medida singular
de la pérdida auditiva.)

Potencia acústica
Véase Potencia sonora de una fuente.

Potencia sonora de una fuente (W)

La potencia sonora de una fuente es la energía sonora total emitida por la fuente
por unidad de tiempo.

Presión de sonido instantáneo


La presión de sonido instantáneo en un punto es la presión instantánea total en ese
punto menos la presión estática en el mismo.

Presión sonora de pico 6


La presión sonora de pico para algún intervalo de tiempo específico es el valor ab·
soluto máximo de la presión sonora instantánea en ese intervalo. En el caso de una onda
periódica, si el intervalo de tiempo considerado es un período completo, la presión
sonora de pico llega a ser idéntica a la presión sonora máxima.

Presión sonora eficaz (p)


La presión sonora eficaz en un punto es el valor RMS de las presiones instantáneas
del sonido en un intervalo de tiempo en un punto considerado. En el caso de presión
de sonido periódico, el intervalo debe ser un número integral de períodos o un inter·
valo largo comparado con el período. En el caso de presiones de sonido no periódico, el
intervalo sería lo bastante largo como para hacer el valor obtenido esencialmente inde-
pendiente de pequeños cambios en la longitud del intervalo. El término «presión sonora
eficaz» se abrevia frecuentemente a «presión sonora».

Presión sonora máxima·


La presión sonora máxima para un ciclo dado de una onda periódica es el valor
absoluto máximo de la presión de sonido instantáneo que se produce durante ese ciclo.
En el caso de una onda sonora sinusoidal, esta presión sonora máxima se llama también
amplitud de la presión.

Pulsaciones
Las pulsaciones son variaciones periódicas que resultan de la superposición de dos
movimientos armónicos simples de diferentes frecuencias, fI y f2' Ello comporta el cre·
cimiento y decrecimiento periódico de la amplitud en la frecuencia de la pulsación
(fI-f2)'

Raíz cuadrada media de la presión sonora


Véase Presión sonora eficaz.

26
Reactancia acústica
La reactancia acústica es la componente imaginaria de la impedancia acústica.

Reactancia acústica específica·


Reactancia acústica específica es el componente imaginario de la impedancia acús-
tica específica.

Reconocimiento diferencial
El reconocimiento diferencial para un sistema de detección sonoro especificado es
ese exceso de nivel de señal sobre el nivel de ruido presentado al oído, que da como
resultado un 50 por 100 de probabilidad de detectar la señal. La anchura de la banda
del sistema, dentro del cual la señal y el ruido son presentados y medidos, debe ser
especificada.

Reducción sonora entre habitaciones


La reducción sonora, en decibelios, entre dos habitaciones es la cantidad en la cual
el nivel de presión sonora eficaz en la habitación-fuente excede del nivel en la habita-
ción receptora. Si una separación común divide dos habitaciones, la primera de las cua-
les contiene una fuente sonora, la reducción de sonido entre las dos habitaciones es
igual a la pérdida de transmisión de la separación, más una función de la absorción
total en la segunda habitación y el área de la separación común.

Refracción acústica
La refracción acústica es el proceso por el que la dirección de propagación del
sonido es cambiada por causa de una variación espacial de la velocidad de la onda en
el medio.

Rendimiento
El rendimiento de una máquina con respecto a una cantidad física que puede ser
almacenada, transferida o transformada por la máquina, es la relación de la salida útil
de la cantidad a su entrada total.

Resistencia acústica·
La resistencia acústica es la componente real de la impedancia acústica.

Resistencia acústica específica·


La resistencia acústica específica es la componente real de la impedancia acústica
específica.

Resonancia
La resonancia de un sistema bajo vibraciones forzadas existe cuando pequeños in-
crementos o disminuciones en la frecuencia de excitación producen una disminución
en la respuesta del sistema.

Reverberación

Reverberación es el sonido que persiste en un punto dado, después que la recepción


directa desde la fuente ha cesado.

27
Ruido
Sonido no deseado.

Ruido aleatorio
El ruido aleatorio es una cantidad fluctuante (tal como la presión sonora), cuyas
amplitudes instantáneas aparecen, como una función del tiempo, de acuerdo con una
distribución normal (gaussiana).

Ruido ambiental
El ruido ambiental es el ruido circundante, asociado con un entorno dado, siendo
usualmente una composición de sonidos de muchas fuentes, cercanos o lejanos.

Ruido blanco
El ruido blanco es un ruido de naturaleza estadísticamente aleatoria, que tiene igual
energía por unidad de ancho de banda de frecuencia sobre una banda de frecuencia
total específica.

Sabinlo (unidad de absorción por metro cuadrado)


El sabinio es una medida de la absorción sonora de una superficie; es el equivalente
a un metro cuadrado de superficie perfectamente absorbente.

Señal
Una señal es: 1) una perturbación usada para transmitir información; 2) la informa-
ción a ser transmitida en un sistema de comunicación; 3) una onda de señal.

Señal de la articulación
Véase Diferenciación por palabras.

Son·
El son es una unidad de sonoridad. Un simple tono de 1000 cps de frecuencia,
40 db por encima del umbral del receptor, produce una sonoridad de un son. La so-
noridad de algún sonido que es percibido n veces, el de un tono de un son es n sones.
Un milisón es igual a 0,001 son.

Sonido
a) El sonido es la alteración en presión, tensión, desplazamiento de partículas,
o cortadura, etc., en un medio elástico, o b) el sonido es una sensación auditiva pro-
ducida por las alteraciones descritas antes. En caso de posible confusión, el término
«onda sonoraD u «onda elásticaD puede ser usado para el concepto a), y el término
«sensación sonoraD, para el concepto b). No todas las ondas sonoras producen una
sensación auditiva. El medio en que se produce el sonido es indicado a menudo por un
adjetivo apropiado, por ejemplo, aéreo, estructural.

Sonómetro
Un sonómetro es un aparato que se usa para medir el nivel de preSlOn sonora o el
nivel de presión sonora ponderado, construido de acuerdo con las especificaciones para
sonómetros de la American Standards Association. El sonómetro consta de un micrófo-

28
no, un amplificador para aumentar la salida del micrófono a niveles prácticos, un ate-
nuador calibrado para ajustar la amplificación a valores apropiados a los niveles sonoros
que se miden, y un instrumento para indicar el nivel sonoro medido; se incluyen redes
de ponderación opcionales para ajustar la característica de frecuencia total de la res-
puesta. Se hace provisión para una conexión de salida a equipo de mediciones adicional.

Subarmónico'"
Un subarmónico es una magnitud sinusoidal con una frecuencia que es un submúl-
tiplo entero de la frecuencia fundamental de una cantidad periódica, con la cual se
relaciona. Por ejemplo, una onda cuya frecuencia sea la mitad de la frecuencia fun-
damental de otra onda, es denominado como segundo subarmónico de esta onda.

Sustitución Doppler*
La sustitución Doppler es la magnitud del cambio en la frecuencia observada de una
onda debido al efecto Doppler.

Tasa de decaimiento
La tasa de decaimiento es la tasa de tiempo en la que el nivel de presión sonora
(o nivel de velocidad) decrece en un punto y tiempo dados. La unidad más comúnmente
usada es el decibelio por segundo.

Tiempo de reverberación (too)


El tiempo de reverberación para una. frecuencia dada es el tiempo requerido para que
el nivel medio de presión sonora, originariamente en un régimen permanente, decrez-
ca 60 db, después que la fuente se pare. Normalmente, el nivel de presión para la parte
superior de esta escala es medida y el resultado extrapolado para cubrir 60 db.

Tono puro'"
Un tono puro es una onda sonora en la cual la presión instantánea sonora es una
simple función sinusoidal del tiempo.

Umbral de percepción (o incomodidad, cosquilleo o dolor)·


El umbral de percepción (o incomodidad, cosquilleo o dolor) para una señal específica
es la presión eficaz mínima sonora de esta señal, la cual, en una fracción específica de
los experimentos, estimulará el oído a un punto en que hay una sensación de percep-
ción (o incomodidad, cosquilleo o dolor).

Umbral de perceptibilidad (umbral de detectabilidad)fr


El umbral de perceptibilidad para una señal específica es la presión eficaz mínima
sonora de la señal que es capaz de producir una sensación auditiva en una fracción
específica del experimento. Las características de la señal, la manera en que es presen-
tada al receptor y el punto en que se mide la presión sonora, deben ser especificados.
El ruido ambiental que alcanza a los oídos se supone que es despreciado, a menos que
se especifique otra cosa.

Umbral normal de perceptibilidad


El umbral normal de perceptibilidad en una frecuencia dada es el valor modal del
nivel mínimo de presión sonora, en la entrada del canal auditivo externo, que en esta
frecuencia produce una sensación auditiva en un gran número de personas con oídos

29
normales y en un grupo de edades comprendidas entre los dieciocho a treinta años,
inclusive.

Unidad de volumen (VU)


La unidad de volumen (VU) es una unidad para expresar la magnitud de una onda
eléctrica compleja, tal como corresponde al lenguaje o a la música. El volumen en V U
es igual al número de decibelios por el que la onda se diferencia del volumen de re-
ferencia.

VelocidadO
La velocidad de un punto es la tasa de tiempo de cambio de un vector posición de
ese punto con respecto a una referencia inercial.

Velocidad crítica
La velocidad crítica es la velocidad de rotación de un sistema que corresponde a una
frecuencia resonante de dicho sistema.

Velocidad de la partícula*
En una onda sonora, la velocidad de la partícula es la velocidad de una parte infi-
nitesimal dada del medio, con referencia al medio como un todo, debido a la onda
sonora. Los términos «velocidad instantánea de la partícula», «velocidad efectiva de la
partícula», «velocidad máxima de la partícula» y «velocidad de pico de la partícula»
tienen significados que se corresponden con aquellos términos referidos, usados para
la presión sonora.

Velocidad del sonido (e)


La velocidad del sonido en el aire viene dada por (1,40Ps /p)1/2, donde Ps es la pre-
sión atmosférica y p es la densidad del aire (véase Cap. 2).

Velocidad relativa'"
La velocidad relativa de un punto con respecto a una señal de referencia es la tasa
de tiempo de cambio de un vector posición de ese punto con respecto a la referencia.

Velocidad volumétrica
La velocidad volumétrica es la tasa de flujo del medio a través de una superficie
específica, debido a una onda sonora.

Volumen sonoro o sonoridad (N)


Volumen sonoro es el atributo intensivo de una sensación auditiva en términos que
pueden ser ordenados en una escala de flojo a fuerte. El volumen sonoro depende pri-
mordialmente de la presión sonora de los estímulos, pero también depende de la fre-
cuencia y forma de la onda de los estímulos.

30
APENDICE 1.1

Las siguientes figuras son ilustrativas de datos del tipo descrito bajo Cuán-
ta reducción de ruido se requiere. En esta revisión, las mediciones de las fuen-
tes de ruido se tomaron dentro de 0,6 a 1,5 m de la máquina y en la proximidad
del operador. Puede haber una considerable variación en la salida de tales
máquinas, aunque se piense que son supuestamente idénticas. Las medidas de
niveles de ruido en zonas donde trabajaban hombres se tomaron a alguna dis-
tancia de las principales fuentes de ruido; normalmente podían ser oídas va-
rias. En algunos casos específicos, los niveles reales en tales zonas dependerán
no sólo del número y tipo de máquinas, sino también de la cantidad y situa-
ción de las superficies absorbentes sonoras en el área. [Datos de Karplus y
Bonvallet, de la American Industrial Association, 14: 4 (diciembre, 1953).]

PASOS DE BANDAS 'DE OCTAVA EN CICLOS POR SEG. PASOS DE BANDAS DE OCTAVA EN CICLOS POR SEG.

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33
PASOS EN BANDAS DE OCTAVA EN CICLOS POR SEO. f>ASOS EN BANDAS DE OCTAVA EN CICLOS POR SEG.

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LIMITE SUPERIOR - - - MEDIANA-- DESVIACION CUARTIL INFERIOR
DESVIACION CUARTIL SUPERIOR - - - - LIMITE INFERIOR.

34
PASOS EN BANDAS DE Of:rAVA EN CICLOS POR SEG. PASOS EN BANDAS DE OCTAVA EN CICLOS POR SEG.

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DESVIACION CUARTIL SUPERIOR - - - - LIMITE INFERIOR

35
PASOS DE BANDAS DE OCTAVA EN CICLOS POR SEG. PASOS DE BANDAS DE OCTAVA EN CICLOS POR SEG

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DESVIACION CUARTIL SUPERIOR - - - - LIMITE INFERIOR

36
Capítulo 2

PROPIEDADES FISICAS DEL RUIDO


V SU ESPECIFICACION

ROBERT W. YOUNG, PH.D.


u. s. Navy Electronics Laboratory

INTRODUCCION

Sonido
Cuando se acciona el claxon de un automóvil se produce en el aire un
fenómeno físico llamado sonido, de forma que una persona cercana puede
atestiguar que ha oído el sonido del claxon. Por tanto, hay dos formas de
definir el sonido:
- como fenómeno físico (en este caso en el aire),
- como sensación auditiva, en el oyente.

De acuerdo con la primera definición, el sonido existe incluso cuando nadie


puede percibirlo fisiológicamente. El fenómeno físico llamado sonido se pro-
paga a través de cualquier medio elástico, como el agua y el acero.

Ruido
Un sonido agradable al oído, como el de un violín, se conoce normalmente
como música. Sin embargo, si el mismo fenómeno físico ocurre cuando se
desea tranquilidad, el sonido se denomina ruido. Así, pues, se define al ruido
como un sonido no deseado.
Los sonidos musicales son, normalmente, perturbaciones regulares del aire.
Las perturbaciones irregulares y aleatorias son, generalmente, desagradables y
constituyen el ruido. Por tanto, y en sentido general, ruido es toda perturba-
ción más o menos aleatoria.
En todas partes hay siempre algo de ruido. Normalmente el ruido proviene
de diversas fuentes, unas próximas, otras lejanas; puede venir reflejado por
las paredes, e incluso una parte de él puede venir de todas las direcciones.
El ruido total asociado con un determinado entorno se denomina ruido am-
biente.

37
MOVIMIENTO ONDULATORIO

Frecuencia
Muchos sonidos se producen por vibraciones de algún material sólido. Por
ejemplo, en el caso del claxon del automóvil, se trata de un diafragma que se
mueve rápidamente hacia adelante y hacia atrás, lo que hace que el aire en
contacto con el diafragma siga el mismo movimiento. El número de movi-
mientos de este tipo por unidad de tiempo es el mismo para el diafragma y
para el aire circundante; este número se denomina frecuencia.
Consideremos el zumbido de un pequeño aspirador doméstico. Colocando
un equipo medidor de vibraciones apropiado cerca de la ventosa del aspirador,
se obtiene una gráfica de su vibración mecánica, como la que se representa
en la figura 2.1a. La línea horizontal representa la posición de reposo de la
ventosa y la línea oscilante representa el desplazamiento hacia arriba y abajo
de la ventosa mientras el motor funciona. La dirección hacia arriba aparece
como positiva en la figura, y la dirección hacia abajo como negativa. La se-
cuencia de movimientos se repite una y otra vez; es un movimiento periódico.
Cada secuencia única de movimientos es un ciclo. El tiempo requerido para
que un punto de la ventosa recorra un ciclo es el período del movimiento;
en este caso, 1/220 seg. La frecuencia del movimiento periódico es el número
de ciclos efectuados por unidad de tiempo. La unidad de tiempo es el segundo
y la unidad de frecuencia es el herzio o ciclo por segundo, que se escribe
abreviadamente Hz. La frecuencia es el número inverso del período T:
1
f=-
T
(2.1)

En este ejemplo, por tanto, f = 220 Hz.


Algunas veces se utiliza el concepto de velocidad angular, que está rela-
cionada con la frecuencia por la fórmula w = 21Tf.

Elongación
La curva de la figura 2.1 corresponde a la función trigonométrica seno;
por tanto, se le llama onda senoidal:
x = A sen 21Tft (2.2)

La distancia x a la que está desplazada la ventosa respecto de su posición


de reposo en un instante T se denomina elongación. La elongación máxima
se denomina amplitud A. El espacio total recorrido es 2A y se llama doble
amplitud, o amplitud pico a pico. En el caso particular de la ventosa del aspi-
rador la amplitud es 0,00254 cm y la amplitud pico a pico es 0,00508 cm.

38
Velocidad
La figura 2.1a representa el movimiento de un punto de la superficie de
la ventosa del aspirador. En el instante inicial esta «partícula» tiene velocidad
máxima; en el pico superior de la onda la velocidad es nula. Siguiendo el
movimiento se ve que, en el momento en que la onda corta al eje de abscisas,
la velocidad es negativa y máxima en valor absoluto y en el pico inferior

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FIG. 2.1. Vibración de un punto <!


de la ventosa de un aspirador.

vuelve a ser nula. La figura 2.1b representa la variación de la velocidad u de


una partícula de la ventosa con respecto al tiempo. Es una onda cosenoidal
dada por:
u = (2TTfA) cos 2TTft (2.3)
o
u = (2TTfA) sen [ 2TT/ (t+ ~) ] (2.4)

o
u = (2TTfA) sen ( 2TTft + ~) (2.4a)

Estas tres fórmulas son equivalentes. La onda cosenoidal tiene la misma


forma que la senoidal, pero está desplazada en el tiempo un cuarto de período.
Se dice por eso que las dos ondas tienen una diferencia de fase de 2TTf(T/4) =
= 2TTf(l/4f) =TT/2.
Aplicando la fórmula (2.3), se ve que la velocidad máxima de una partícula
es 27TfA. En nuestro ejemplo es 2TT x 220 x 0,00254=3,51 cm/sega

39
Aceleración
De la observación de la figura 2.1b se deduce que la velocidad de la (epar-
tícula» varía periódicamente en dirección y magnitud. La magnitud que ex-
presa la variación de la velocidad con el tiempo es la aceleración:
(2.5)

La amplitud de la aceleración o aceleración máxima es: (2TTffA; en el caso


del aspirador, la aceleración máxima es 4,85 cm/seg2•
A la vista de la ecuación (2.2), la aceleración se puede expresar también
como:
(2.6)

Movimiento armónico simple


Un movimiento que pueda describirse por medio de una onda sinusoidal se
denomina movimiento armónico simple. De acuerdo con la ecuación (2.6), el
movimiento armónico simple se caracteriza porque la aceleración es siempre
proporcional a la elongación, pero de sentido contrario.

Amplitud eficaz
Como se ha visto, una manera de caracterizar una onda es por medio
de su amplitud pico a pico. En algunos casos es conveniente utilizar otras for-
mas de descripción de la onda. Por ejemplo, mediante el llamado valor o
amplitud eficaz, que es la raíz cuadrada del valor medio del cuadrado de la
elongación durante un período. Para una onda senoidal, como la mostrada en
la figura 2.2a, que tiene una amplitud de 3 unidades, el valor eficaz es
de 2,12 unidades, es decir, 0,707 veces la amplitud.

Valor medio de la onda rectificada


Es el valor medio de una onda, tomado a lo largo de un período, sin tener
en cuenta si el desplazamiento es positivo o negativo. En el caso de la onda
senoidal de la figura 2.2a, el valor medio de la onda rectificada es 1,91 unida-
des, es decir, X m = 0,637x m áx.

Fase
La figura 2.2b muestra una onda senoidal que tiene una frecuencia tres
veces mayor que la de la figura 2.2a, y una amplitud tres veces menor. Ambas
ondas cruzan el eje de abscisas en la misma dirección y al mismo tiempo.
Por tanto, se dice de ambas que están en fase.

40
xmox=3
I xet=· 2.12= 0101 xmox = /./1. X m
-;;;¿x m = /.9/=0.631 xmox=090 xef

(a)

FIG. 2.2. Combinación de las


ondas 3 sen 21Tft y +sen 61Tft.
Ondas en fase. (e)

Superposición
El principio de superposici6n dice que la composición de dos movimientos
se puede representar, para amplitudes no muy grandes, como la suma, punto
a punto, de las elongaciones de cada movimiento. Si, de acuerdo con este
principio, sumamos punto a punto las ondas de las figuras 2.2a y b, obtenemos
el resultado de la figura c, donde se han calculado los valores máximo, eficaz
y medio de la señal. Las relaciones de estos valores entre sí difieren de las
calculadas para la onda senoidal. Nótese también que el valor máximo de la
onda compuesta es ligeramente inferior al de la onda componente de mayor
valor.

Desfase
La figura 2.3 muestra una combinación de ondas sinusoidales que tienen
una diferencia de fase de '1T radianes, es decir, de 180°. Esto significa que, en
el instante inicial, un movimiento se dirige hacia arriba y el otro hacia abajo.
Los valores máximo, eficaz y medio de la onda rectificada de cada onda
individual, son los mismos que los de la figura 2.2. Una vez sumadas ambas
ondas, los nuevos valores son los mostrados en la figura 2.3. Excepto el valor
eficaz, que continúa siendo 2,24, los demás difieren de los calculados en el
caso anterior. Una de las propiedades del valor eficaz de una onda compuesta
es que se conserva aunque cambien las fases relativas de las diversas ondas
componentes.

41
,xmax =3
~xrms=2.12=0107'max=1." )[m
::L--xav= 1.9/ =0631 xmox=O~O xef

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I
(al

(b)

-/xmox=4
xef='2.24=0.56 xmox=1.32 Am

~ x m =' 1.10 =0.42 Xmax = a 16 xe f

I TIEMPO --

FIG. 2.3. Combinación de las on-


das 3 sen 21Tft y - sen 611ft. Ondas
{el desfasadas.

Onda cuadrada
Un tipo de onda utilizado a menudo para pruebas eléctricas es la onda
que se muestra en la figura 2.4a, en la que la señal tiene un valor constante
y positivo durante medio período y el mismo valor, pero negativo, durante

-xmox=3 _xmox =3

¡
x
o f--t----t--f---+---
=Xef=X m ' JKef =1.5
=o.5xmox
~xm=075
= O 25xmox

FIG. 2.4a. Valores máximo, eficaz y FIG. 2.4b.Valores máximo, eficaz y


medio de onda rectificada de una onda medio de un tren de impulsos.
cuadrada.

el otro medio. Los valores maxlmo, eficaz y medio de la onda rectificada son
iguales y, para el ejemplo dado, valen 3 unidades. El valor medio de la onda
sin rectificar es, por supuesto, cero.
Otro ejemplo similar es el tren de impulsos que muestra la figura 3.4b. La
amplitud vale 3 unidades durante un milisegundo y cero durante el resto del
período (3 mseg). En este caso, el valor eficaz es la mitad del valor máximo,
y el valor medio es la cuarta parte.

42
Tiempo de promedio
En todos los ejemplos citados, los diversos valores medios se han calculado
para un período completo. Los resultados serían los mismos si se calculasen
en un intervalo de tiempo muy largo, puesto que la onda es periódica. Pero si
el cálculo se efectúa en una fracción del período, los resultados dependerán del
intervalo o tiempo de promedio escogido. Por ejemplo, si los cálculos corres-
pondientes a la onda de la figura 2.4b se efectuasen considerando una duración
de 5 mseg, para incluir dos impulsos sucesivos, se obtendría que el valor
máximo seguiría siendo 3 unidades, pero Xef= 1,9 =0,63xm áx y Xm = 1,20=0,40xmáx.
Para obviar esta dificultad se exige que el tiempo de promedio sea razonable-
mente largo comparado con el período.

ONDAS SONORAS

Presión sonora
La presión atmosférica varía ligeramente de un día para otro, y es menor
en las montañas que al nivel del mar. Sin embargo, es relativamente constante
en cualquier punto, por lo menos durante unos segundos. La presión atmosfé-
rica típica oscila alrededor de un millón de dinas por centímetro cuadrado, que
equivale a la unidad de presión llamada baria o bar; por tanto, una dina por
centímetro cuadrado es sinónimo de un microbar.
Supongamos que se sitúa un equipo medidor de presión atmosférica a varios
metros de distancia del claxon de un automóvil. Cuando suena el claxon, la
presión atmosférica presenta una pequeña variación; esta variación se deno-
mina presión sonora. La presión sonora puede ser positiva o negativa, depen-
diendo de que la presión total en un instante sea superior o inferior a la
presión atmosférica media. A una distancia aproximada de 120 m del claxon,
la máxima variación de presión puede ser de una millonésima parte de la
presión atmosférica, que es lo mismo que decir que la presión sonora tiene
una amplitud, a la distancia citada, de una dina por centímetro cuadrado o
un microbar.

Velocidad del sonido


Las perturbaciones sonoras se transmiten a través de la atmósfera. La
velocidad a que se desplaza la perturbación a través del medio se denomina
velocidad del sonido. En una habitación, a 20° C, la velocidad es de 344 m/seg.
Esta es la velocidad de propagación de la onda, y no debe confundirse con
la velocidad de una partícula, que es la velocidad con que se mueve una
partícula de aire al pasar la onda. Como se indica en la ecuación (2.3), la
velocidad de una partícula de una onda senoidal es proporcional a la fre-
cuencia, pero la velocidad del sonido no depende de la frecuencia. Sin em-
bargo, la velocidad del sonido aumenta con la temperatura, a razón de
60,7 cm/seg, por grado centígrado.

43
Longitud de onda
La distancia recorrida por una onda sonora durante un período es lo
que se llama longitud de onda del sonido. Como la velocidad del sonido
cambia de un medio a otro, la longitud de onda varía proporcionalmente.
Se utiliza la letra griega A para representar la longitud de onda, de forma
que, si c es la velocidad del sonido, T el período y f la frecuencia:
c
A=cT=- (2.7)
f
La longitud de onda del sonido procedente de la ventosa del aspirador
del ejemplo anterior, que vibraba a una frecuencia de 220 Hz, es, por tanto,
A= 344/220 = 1,6 metros. En la figura 2.5 se detallan las longitudes de onda
correspondientes a diversas frecuencias en el aire.

LONGITUD DE ONDA A EN METROS


100 50 20 10 5 2 1 0.5 0.2 0.1
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1
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10 20 50 100 200 500 1000 5000 10.000
FRECUENCIA EN Hz

LONGITUD DE ONDA A EN METROS


20 10 5 2 1 0.5 0.1 005
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10 20 50 100 200 500 1000 5000 10,000
FRECUENCIA EN Hz

FIG. 2.5. Correspondencia entre frecuencias y longitudes de onda,


en el aire y en condiciones normales.

La longitud de onda es un parámetro acústico importante. Por ejemplo,


un sonido cuya longitud de onda sea mucho mayor que la longitud de un
obstáculo es apenas afectado por dicho obstáculo. La figura 2.6 muestra
cómo una onda sonora que atraviesa una valla formada por listones verticales
es alterada muy ligeramente, de manera que rápidamente recupera la forma
de su frente inicial de propagación, como si la valla no hubiera existido. Este
rodeo de los obstáculos por el sonido se denomina difracción.
Si la longitud de onda del sonido es pequeña en comparación con el
tamaño del obstáculo, el sonido se reflejará o se dispersará en muchas direc-
ciones, y el obstáculo generará una zona llamada de «sombraD. En la figu-
ra 2.7, las líneas de trazos indican los frentes de onda del sonido reflejado
por la pared. El dibujo está muy simplificado; realmente hay algo de sonido
que se difracta y penetra en la zona de sombra, así como una cierta reflexión,
producida por el suelo. A causa del fenómeno de la difracción, una pared
es una protección débil contra sonidos de baja frecuencia (gran longitud de
onda). Para mayor detalle véase el capítulo 3.
Divergencia
Al aire libre, donde el sonido se propaga en todas direcciones en forma
de ondas esféricas, sin encontrar superficies reflectantes, la presión sonora se
atenúa con la distancia a la fuente. Concretando, es un caso de divergencia
esférica, en el que la presión sonora varía en relación inversa con la distancia;
es decir,

P=Px (~ ) =(constante). ~ (2.8)

donde Px es la preslOn sonora a una distancia determinada, r x, del centro


acústico de la fuente sonora y P y r son la presión y distancia, respectiva-
mente, en el punto de medida. La relación expresada por la ecuación (2.8)

e
FUENTE
) )
FIG. 2.6. Onda sonora atravesando FIG. 2.7.Reflexión en una pared de
una valla formada por listones verti- un sonido de pequeña longitud de
cales. Visión en planta, mostrándose onda y sombra resultante.
las secciones de los listones.

es una ley de relación inversa respecto a la distancia, y determina que el


producto de la presión sonora por la distancia a la fuente es constante.
En el ejemplo del claxon del automóvil, en el que la presión sonora era
Px = 1 microbar, a una distancia de 120 m, la ecuación nos dice (si no hay
reflexión) que la presión sonora, a una distancia de 30 m, debe ser:

P= 1 x ( ~~o ) = 4 microbares.

También hay otra causa de atenuación de la presión sonora que puede


ser significativa a grandes distancias, y es la absorción debida al medio de
propagación.

Campo acústico libre


En un lugar donde el sonido pueda propagarse libremente y sin reflexión,
las ondas sonoras se denominan ondas progresivas libres que se propagan en
campo libre. Para ciertas pruebas se necesitan estas condiciones de campo

45
libre y, con este fin, se han construido habitaciones especiales en las que
las paredes, el suelo y el techo están construidos con material absorbente.
En estas habitaciones, llamadas cámaras anecoicas, no hay, prácticamente,
ningún sonido reflejado. Otro tipo de recintos en que una gran parte del
sonido es absorbido, pero en los que no se dan las condiciones de «espacio
libre», se llaman «cámaras muertas» *.

Reverberación
En una habitación ordinaria, una gran parte del sonido es reflejada por
las paredes. Así, el sonido, en un punto determinado de la habitación, está
compuesto del sonido que se propaga directamente de la fuente sonora más
el que procede de la reflexión en las paredes. En tales circunstancias, la
presión sonora no disminuye en la proporción inversa a la distancia, según
indica la ecuación (2.8) **. Las diferencias de absorción y la variedad de las
superficies de reflexión tienden a aumentar la dispersión del sonido dentro
de la habitación. Cuando ocurre que las ondas sonoras se propagan de igual
manera en todas direcciones, y que la presión sonora es igual en todos los
puntos dentro de la habitación, se dice que el campo acústico es perfecta-
mente difuso. Como consecuencia de las reflexiones en las superficies límite
de la habitación, el sonido permanece aun cuando la fuente sonora haya
dejado de emitir; este sonido remanente se llama reverberación. El efecto es
más apreciable en una cámara reverberante, cuyas paredes tienen muy poca
absorción y en cuyo interior el sonido persiste durante un tiempo consi-
derable.

Intensidad
Las ondas sonoras se pueden caracterizar mediante diversas variables,
como el desplazamiento de las partículas del medio, la velocidad de una
partícula o la presión sonora.
Esta última característica es la que se suele medir con mayor frecuencia,
ya que la mayor parte de los micrófonos utilizados en medida de ruidos
son sensibles a la presión sonora. Sin embargo, a veces es necesario conocer
la energía o potencia asociadas con una onda sonora. No son fáciles de con-
seguir los equipos de medida directa de potencia sonora, pero ésta se puede
calcular a partir de medidas de presión hechas en condiciones especiales.
La propagación de una onda sonora va acompañada de un flujo de energía
sonora. La intensidad es la potencia transmitida por unidad de área en la
dirección del movimiento, y viene dada por:
l=up cos cf> (2.9)

donde u es la velocidad eficaz de partícula de la onda; p, la presión sonora


* En inglés, «dead rooms». (N. del T.)
** Para más detalles, véase el capítulo 18.
46
eficaz, y <p la diferencia de fase entre las dos. Si la onda sonora se transmite
en un campo libre:
p
u=-- (2.10)
pc
donde p es la densidad del medio de propagación, y c, la velocidad del sonido
en ese medio. En un campo libre, la presión sonora y la velocidad de par-
tícula están en fase, de modo que cos <p = 1 Y la intensidad en la dirección
de propagación es:
p2
1=- (2.11)
pc
En una dirección perpendicular a la de propagación, la intensidad es nula.
La intensidad es, por tanto, una magnitud vectorial, es decir, caracterizada
por módulo y dirección. Las ecuaciones (2.10) y (2.11) son aplicables solamente
para ondas esféricas.

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FIG. 2.S. Gráfico que mues- ~
1""'--. t-.....
tra la dependencia del valor
10 log (pe/40,S) de la tempe-
ratura para varias presiones -tO o 10 20 30 40 50
barométricas. TEMPERATURA'EN GRADOS CENTlGRADOS

La cantidad pc se llama impedancia característica del medio de propaga-


ción. Para el aire en condiciones normales (una atmósfera de presión y una
temperatura de 20° C), pc =40,8 unidades c.g.s. Este valor es muy utilizado
en ejemplos a lo largo de este libro. La impedancia característica varía con la
temperatura y la presión (ver figura 2.8).
Para aplicar la ecuación (2.11), se debe emplear un sistema coherente de
unidades. Por ejemplo, supongamos que se desea saber la intensidad (en
microvatios por centímetro cuadrado) de una onda esférica en el aire, en un
punto donde la presión sonora es de 50 microbares (dinas por centímetro
cuadrado). Entonces:
p2
1=-- 6,1 ¡Lwjcm2 (2.11a)
10pc 10 x 40,8

47
Potencia sonora
Considérese una esfera imaginaria de radio r, en cuyo interior hay una
fuente sonora que emite con una potencia W. La superficie de la esfera
es 47rr2; por tanto, la potencia media radiada por unidad de superficie, es
decir, la intensidad media en la dirección radial, es:

Es preciso resaltar que la ecuación es válida en valor medio y en la su-


perficie de la esfera. A la vista de la ecuación (2.11), se puede decir que
existe una potencia sonora cuadrática media P:n que corresponde a 1m , de
de forma que:

W= 47rr2p~ (2.12)
pe
Si la potencia sonora viene expresada en microvatios, la distancia en
centímetros y la presión en microbares:

(2. 12a)

Por ejemplo, cuando un hombre grita, la presión sonora media a 30 cm


de su boca es, aproximadamente, 5 microbares. Esto significa que el hombre
produce una potencia sonora de:
W = 0,0309 x 900 x 52 = 700 JLw = 0,0007 vatios

La ecuación (2.12) es válida para los casos en que el sonido se propaga en


todas direcciones. Si, por ejemplo, se restringe el volumen de propagación a
un hemisferio, se necesita la mitad de potencia sonora para alcanzar una
determinada presión.
Una muestra del margen de variación de la potencia sonora de diferentes'

Tabla 2.1. Potencias producidas por varias fuentes

Potencia Nivel de potencia,


Fuente dbp

Avión reactor ... ... ... ... ... ... 10 Kilovatios 160
Martillo neumático .. , . .. 1 vatio 120
Automóvil, a 72 Km/h . .. 0,1 vatios 110
Piano , . 20 milivatios 103
Conversación normal .. . .. . ... 20 microvatios 73
Pequeño reloj eléctrico .,. ... 0,02 microvatios 43
Susurro . 0,001 microvatios 30

48
fuentes se muestra en la tabla 2.1. Por supuesto, se trata únicamente de
órdenes de magnitud, es decir, que hay automóviles más o menos ruidosos,
pero que se toma un valor indicativo del orden de magnitud medio. Además
son valores medidos a largo plazo. Si se quisiera hacer una medida cuanti-
tativa de la potencia sonora, se necesitaría conocer detalladamente el método
de medida. Por ejemplo, en el caso de una conversación normal se estima
que los intervalos de silencio ocupan un 35 por 100 del tiempo; por tanto,
mientras hay sonido, la potencia es mayor que el valor dado en la tabla 2.1.
(La columna encabezada por Nivel de potencia se explica más adelante.)

Factor de directividad

Es un hecho normal que las fuentes sonoras radien más sonido en una
dirección que en otras. La presión sonora enfrente de la boca de un locutor,
considerando sonidos de frecuencia alta, es unas diez veces mayor que la
que existe detrás de él. Las frecuencias bajas de la voz se radian en todas
direcciones de una manera más uniforme. En general, una fuente sonora de
dimensiones pequeñas comparadas con la longitud de onda de la frecuencia
que emite, tiende a ser una fuente omnidireccional; una fuente sonora de
dimensiones grandes, en comparación con la longitud de onda, es una fuente
direccional.
A menudo se emplea el término factor de directividad para caracterizar
la direccionalidad de una fuente sonora. El factor de directividad Q se define
como la relación entre la presión sonora cuadrática media existente a una
distancia determinada y en una dirección fija, y la presión sonora cuadrática
media, en el mismo punto, pero calculada como si la onda sonora fuera
esférica *. La distancia debe ser lo suficientemente grande para que la fuente
pueda considerarse concentrada en un punto llamado centro acústico de la
fuente. Así, si p~ es la presión cuadrática en la dirección especificada, y
p~ es la presión cuadrática calculada como si la onda fuera esférica, el
factor de directividad para la dirección es:
2
Q=~
2
(2.13)
pro

Combinando esta ecuación con la (2.12), se obtiene que la preSlOn sonora


en la dirección dada está relacionada con la potencia total de emisión de
la fuente por:

Pd-
_ (PCQW)
---
1/2
(2.14)
47rr
Tomando Pd en microbares, W en microvatios, r en centímetros y pc = 40,8 uni-

* Es decir, como si la fuente fuera isotrópica o de igual radiación en todas direc-


ciones. (N. del T.)

49
dades c.g.s., tenemos, en espacio libre,
5,69(QW)1/2
Pd (2.14a)
r
El factor de directividad de un micrófono se define de una forma similar
al de una fuente sonora: es el· cociente del cuadrado de la tensión, en circuito
abierto, producida por la onda sonora que llega en una determinada direc-
ción, y el cuadrado de la tensión producida por el mismo sonido, procedente
de todas las direcciones. A veces se da el factor de directividad sin especi-
ficar la dirección; en tal caso, se supone que correspondle a la dirección
de máxima respuesta.

N!VELES y UNIDADES

Nivel de presión sonora


La presión sonora en las proximidades de un motor potente puede ser
perfectamente mayor de 200 microbares, que es un millón de veces la presión
mínima audible. Para facilitar el manejo de un margen tan amplio de valores
de presión, se ha hecho usual la utilización de niveles de presión sonora,

120 200

en 100
w 110
cr 50
~
al
O
a: 100 .20
o
~
(\J 10
o 90
O
o ·5
d
<[ en
O SO 2 lA!
o oc
ii: ~
w O
ti.. 70 oc
w 0.5 o
az: ~
cñ zw
o 60 0.2
:J <[
w o::
tiJ 0.1 O
<3 z
w 50 O
o 0.05 en
z z
w O
(¡;
~ 40 0.02 w
o:: a:
O
z 0.01
o..
O
en 30
z 0.005
O
c;;
l.LJ
a: 20 0.002
o..
w
o 0.001
...J

']
w
> 0.0005 FIG. 2.9. Relación entre
Z presión sonora y nivel de
O 0.0002 presión sonora.

50
en vez de presiones sonoras. Entre ambas magnitudes existe una relación
logarítmica que viene representada en la figura 2.9 y en la que se ve que
a una relación de un millón a uno entre los límites del margen de presiones,
corresponde un margen de 120 unidades de nivel de presión. La escala loga-
rítmica es útil también por otra razón; los cálculos que necesitan multipli-
caciones de presiones sonoras se pueden hacer con sumas de niveles.
La unidad usual de nivel de presión sonora es el decibelio, escrito abre-
viadamente db. Dada una presión sonora, su aumento al doble equivale a
un incremento de 6 db del nivel de presión sonora anterior. Por ejemplo,
en la figura 2.9, a una presión de un microbar corresponde un nivel de 74 db,
Y a una presión de 2 microbares corresponde un nivel de 80 db. El que una
presión sonora se multiplique por 10 equivale a un aumento del nivel de
presión de 20 db.
El nivel de presión sonora L p , en decibelios, correspondiente a una pre-
sión sonora dada p, se define por la relación
p2 p
L p = 10 log 2'=20 log - db (2.15)
Po Po
donde Po es una presión de referencia y el logaritmo es logaritmo decimal.
Una tabla útil para calcular el número de decibelios correspondientes a una
relación de presiones dada se incluye en el apéndice 2.1.

Presión de referencia
La presión ,de referencia comúnmente utilizada para medidas de ruido es
0,0002 microbares, valor que será el empleado a lo largo de este libro. El
nivel de presión sonora queda, por tanto, así:
P (2.16)
L p = 20 log 0,0002 db

La presión de referencia de 2.10- 4 microbares representa, aproximada-


mente, el umbral de audición a 1 KHz.
La presión de referencia sirve para fijar un origen en la escala de nivel
de presión sonora; así, en la figura 2.9, el «nivel cerOD corresponde a la citada
presión de 2.10- 4 microbares.

Niveles típicos de presión sonora


La tabla 2.2 puede dar una idea de los niveles de presión sonora de
diversas fuentes. Estos niveles de presión dados corresponden a una amplia
banda de frecuencias; la distribución de los niveles de presión sonora en
bandas más estrechas se estudia en una sección posterior, Representación
de medidas de ruido. En la tabla se especifica la distancia, en muchos casos;
si la fuente está muy localizada, se debe dar la distancia a que está para que
el nivel de presión dado sea significativo. Solamente en el caso de ruido am-
biente, originado por varias fuentes, se puede omitir la distancia. La mayor

51
Tabla 2.2. Niveles de presión sonora en banda ancha
paJ'a varios sonidos

Nivel de presión Fuente


sonora L p , db

140
130 Prensa hidráulica, a 90 cm
120 Pico de sonido de bombo, a 90 cm
110 Claxon de automóvil, a 90 cm
100 Interior del avión DC-6
90 Torno automático, a 90 cm
80 Automóvil, a 64 Km/h
70 Ruido ambiente de oficina con máquinas de escribir
60 Conversación, a 90 cm
50 Ruido ambiente de una cocina doméstica

parte de los valores de la tabla 2.2 se han calculado promediando durante


un largo período de tiempo. Sin embargo, en el caso del bombo, se da el valor
de pico; evidentemente, un cálculo en forma de promedio durante un inter-
valo de tiempo daría un valor muy inferior, especialmente si se trata de
música muy suave.

Otros niveles
Se emplean también en Acústica otros tipos de niveles *. El nivel de
potencia en decibelios correspondiente a una potencia W es:
W
L w =101og- db (2.17)
Wo
* La definición general de nivel en sentido logarítmico es:
q
L=logr- (2.17a)
qo

donde q es la cantidad cuyo nivel se trata de obtener; qo, la cantidad tomada como
referencia, y r, la base del logaritmo. Es decir, que el nivel correspondiente a una
cantidad determinada es el logaritmo del cociente de dicha cantidad y una cantidad
de referencia; en esta definición se debe especificar la cantidad de referencia y la base
del logaritmo. Dado que hay muchas clases de niveles, se debe especificar la magnitud
de que se trata; por ejemplo, nivel de tensión.
El decibelio es una unidad de nivel tomada con r= 10 1/ 10 y donde las cantidades
q y qo guardan una proporción con potencias de una forma aproximada. Es decir, el
decibelio se usa como unidad de nivel de cantidades tales como tensión cuadrática y la
presión sonora cuadrática.
De una forma estricta, el decibelio es, por tanto, una unidad de nivel de «presión
cuadrática»; aunque, normalmente, se conviene en aceptarlo simplemente como unidad
de presión. De acuerdo con las reglas de operación con logaritmos, tenemos que:
q
L=10 10glO- db (2.17b)
qo
que es la misma ecuación que la (2.17) y la (2.18). Otras unidades de nivel, usadas a

52
donde W o es una potencia de referencia. El apéndice 2.2 es una tabla para
calcular el número de decibelios correspondientes a una relación dada de
potencia.
A lo largo de este libro se toma como potencia de referencia W o= 1 micro-
microvatios (l picovatio), con lo que W ha de venir expresada en vatios. Para
indicar que la potencia de referencia es un picovatio, se añade una p a la
abreviatura «db» *. La tabla 2.1 da el nivel de potencia de unas fuentes
típicas del ruido.
El nivel de tensión correspondiente a la tensión v es:
v2 v
Lv = 10 lag "2=20 lag - db (2.18)
Vo Va

Nivel del espectro


Se puede suponer que muchos sonidos complejos están formados por un
gran número de componentes de ruido, distribuidos continuamente en el
espectro de frecuencias. Para ruidos de este tipo es conveniente, a veces,
emplear el nivel de espectro de presión sonora L ps , que es el nivel de presión
sonora en una banda de 1 Hz de ancho; es decir, es el nivel de presión
sonora dentro de una banda limitada por dos frecuencias, t2 y tI! y cuyo
ancho será t2 - tI. La anchura de esta banda dependerá de las características
del equipo de medida; lo que se mide es el nivel de presión en la banda, Lband •
En general, la conversión de un nivel de presión en una banda al corres-
pondiente en otra se realiza restando del primer nivel diez veces el logaritmo
del cociente de los respectivos anchos de banda. Por ejemplo, supóngase
que un nivel de banda L zoo ha sido medido en un ancho de banda t2 - tI = 200 Hz,
y que se desea saber el nivel de presión en una banda de 50 Hz de ancho,
centrada geométricamente dentro de la banda de 200 Hz.
El resultado es:
200
L:IJ = L zoo - 10 lag 50 = L]fJJ - 6 db

De una forma similar se puede calcular el nivel de presión en banda


de 1 Hz o nivel de espectro L ps , a partir de un nivel L band medido en una
banda de ancho (tz - tI) :

Lps=Lband -10
t2-tl
lag - 1 - db (2.19)

En la sección de este capítulo titulada Representación del nivel de espec-


tro hay ejemplos de utilización del mismo.
veces, son el neperio (para cocientes de amplitudes) y el belio. Para el neperio, r= 2718,
y para el belio, r= 10, con lo que:
10 db=l belio=1,15 neperios.

* En algunos libros se emplea una potencia de referencia de 10- 13 vatios. Para pasar
una cantidad en decibelios, referida a 10- 13 vatios, a su equivalente, referida a 10- 12 va-
tios (l picovatio), basta con restarle 10 db.

53
Indice de direccionalidad
En el caso de fuentes direccionales, se llama índice de direccionalidad a
la diferencia entre el nivel de -presión sonora L d en una determinada direc-
ción, y el nivel L m de la presión cuadrática media (a la misma distancia y
calculada omnidireccionalmente) producidos por una fuente sonora. Es decir,
(2.20)

Comparando con la definición del factor de directividad Q' dada por la


ecuación (2.13), y de acuerdo con la definición de nivel de presión sonora,
se ve que:
G=101ogQ db (2.21)

Normalmente, la dirección tomada como referencia es la dirección en que


la respuesta es máxima, aunque no es una condición necesaria. El índice
de direccionalidad puede ser positivo o negativo, dependiendo de si es mayor
el nivel L d que el L m , o viceversa, en la dirección elegida.
El índice de direccionalidad se puede utilizar para relacionar el nivel de
potencia sonora de una fuente con el nivel de presión sonora en una deter-
minada dirección y a una distancia dada. Combinando las ecuaciones (2.14),
(2.16) Y (2.17), Y teniendo en cuenta que Po=2 x 10- 4 microbares y W o=l pi-
covatio, en una dirección en la que el índice sea G, se verifica que:
7 pc
Lp=Lw+G-20Iog~+10Iog40,8 +29,1 db (2.22)

donde la distancia 7 viene expresada en centímetros y 70= 1 cm. La variación


de la cantidad 10 log (~) con la temperatura y la presión barométrica
40,8
se representa en la figura 2.8.
Si L p es el nivel de presión correspondiente a la presión sonora cuadráti-
ca media, calculada omnidireccionalmente, entonces G = 1 y, para pc = 40,8 uni-
dades c.g.s. y r en metros, se tiene:
Lp=L IV - 20 log r-10,9 db (2.22a)

Esta ecuaClOn es válida para un sonido que se propaga en un espacio


esférico. Si el espacio de propagación es un hemisferio, para una misma po-
tencia sonora, el nivel de presión aumentaría en 3 db.

Divergencia
En la ecuación (2.8) se demuestra que, en campo libre, el sonido tiene
divergencia esférica y la presión sonora varía en relación inversa con la
distancia. Si el nivel de presión a una distancia dada rx es:

Lx = 20 log 0,6;02 db (2.23)

54
el nivel de presión a una distancia dada r será:

(2.24)

Esta es la expresión logarítmica de la ley de relación inversa respecto a


la distancia. La ecuación dice que, a una distancia r doble de la distancia
dada r el nivel de presión sonora disminuye 6 db; a una distancia rx /2, el
Xl

nivel aumenta 6 db. Esta variación de 6 db entre dos distancias, una doble
de la otra, sirve para comprobar la existencia de un campo libre de pro-
pagación.
Si la fuente sonora fuera una línea, en vez de un punto, las ondas sonoras
tendrían una propagación cilíndrica, y la presión sonora variaría en relación
inversa con la raíz cuadrada de la distancia. En este caso, en el que hay
divergencia cilíndrica, el nivel de presión disminuye 3 db, entre un punto
y otro situado a distancia doble. En el caso de ondas planas, todas las com-
ponentes de la onda se propagan en la misma dirección, y la divergencia
es cero.

REPRESENTACION DE MEDIDAS DE RUIDO

Ancho de banda
Los filtros utilizados para analizar el ruido eliminan las componentes
cuyas frecuencias están por debajo y por encima de unos límites o frecuen-
cias de corte propios de cada filtro. Las componentes cuyas frecuencias están
comprendidas entre ambas frecuencias de corte pasan a través del filtro; esta
banda de frecuencias permitida se denomina banda de paso y la diferencia
entre ambas frecuencias de cortes es el ancho de banda.
Los filtros empleados para medidas de ruido disponen, generalmente, de
las siguientes bandas de paso: 75 a 150 Hz, 150 a 300 Hz, 300 a 600 Hz,
600 a 12000 Hz, 1200 a 2400 Hz y 2400 a 4800 Hz. En todos los casos, la
relación de frecuencias de corte es 2: 1. Esta relación de frecuencias define
el intervalo que se denomina, en música, octava; así, pues, estas bandas de
paso son octavas. El ancho de banda aumenta con la frecuencia. Un dispo-
sitivo de medida de ruido que neve incorporados filtros de este tipo se
denomina analizador de ancho de banda proporcional (ver Cap. 16).

Banda de octava
La figura 2.10 es un ejemplo de gráfico de medidas de ruido efectuadas
en octavas sucesivas. Los límites concretos están en la parte superior de la
gráfica. El nivel de presión sonora en cualquier octava es el nivel de presión
sonora de octava, o, brevemente, nivel de octava. Nótese que, por ejemplo,
si el nivel de presión sonora en la banda de 600 a 1200 Hz es 64 db, se
representa en el centro de la banda, que es 600 x 1200 = 850 Hz. Una gráfica

55
que represente los diferentes niveles de banda en relación con la frecuencia,
se llama espectrograma *. Los datos reales medidos están representados por
los círculos pequeños; sin embargo, conviene unirlos por líneas para tener
una estimación de los niveles de octava y de la forma general del espec-
trograma.

B A N DAS DE OCTAVA EN Hz
~ o o o g 8 g g
100 ~-~-~-~-g-~-Z-~-~

<t
g
ir
w
u..W
lJJ lJJ
90 1 -

80
T\ ~

o: a: \
_<t
0000 ........
o o 70
zIJ
lLJ:E
g (\J 60
".......... ~
<t0
f--:o i'-.. r--.. FIG. 2.10. Ejemplo de un espectro-
grama, obtenido con bandas de octava.
g~ 50
La fuente sonora fue un ventilador
lJJ
o accionado por un motor con un zum-
-l 40 bido muy pronunciado. Estos datos
lLJ o o o
....
., ~
<D
~ o '"
;;; '"<ro g o
:l.
o
lO
<D
son promedios de medidas realizadas
z 30 '1 '1 en una cámara reverberante, a distan-
100 1000 10,000 cias comprendidas entre 3 y 9 m del
FRECUENCIA EN Hz motor.

Banda de media octava


Algunas veces se necesita más información del espectro de ruido que la
obtenida con las octavas. Entonces se emplean las bandas de media octava.
Las frecuencias de corte de las medias o,:;tavas utilizadas normalmente se
detallan en la parte superior de la figura 2.11. Los círculos de esta figura
muestran cómo aparece el espectro sonoro de la figura 2.10, cuando se mide
en medias octavas **.

Bandas de un tercio de octava


Se utilizan bandas de un tercio de octava *** cuando se desea una infor-
mación mucho más detallada. En la figura 2.12 se muestra el espectro de
ruido del caso anterior, representado en bandas de un tercio de octava. Las
bandas se identifican, normalmente, por sus frecuencias centrales, que se
detallan en la parte inferior de la figura: 100, 125, 160, 250 Hz, etc. Las ban-
das de tercios de octava presentan la ventaja de que las frecuencias centrales
* 0, simplemente, espectro. Ambos términos se usan indistintamente. (N. del T.)
** En el capítulo 17 se hace otra comparación de medidas efectuadas en bandas
de octava, de media octava y de tercio de octava.
** * Estas bandas se definen, normalmente, como de un ancho de un tercio de
octava. Es evidente que para que 10 bandas sucesivas sean exactamente contiguas, su
anchura debe ser representada por la relación de frecuencia 10 1/10= 1,2589. En la práctica,
esta relación apenas se distingue de la relación correspondiente a una verdadera divi-
sión de un tercio de octava, es decir, 21/ 3 = 1,2599. Además, la distribución de las bandas
se basa exactamente en 101/ 10 : cada 10 bandas, la frecuencia aumenta diez veces.

56
son múltiplos por 10 de los 10 números básicos, sea cual sea la extensión
del margen de frecuencias. Algunas veces es conveniente numerar cada banda,
como aparece en la parte superior de la figura 2.12. Esta numeración corres-
ponde a 10 veces el logaritmo de la frecuencia central de la banda; aSÍ, la
banda centrada a 1000 Hz es la número 30.

Distribución continua
Muchos ruidos tienen unas características tales que el sonido se distri-
buye de una forma continua en todo el margen de frecuencias, dentro de una
banda de paso dada; si se reduce la banda de paso, el nivel de presión sonora
medido disminuye.
Es decir, que una banda de paso estrecha permite pasar menos ruido que
una ancha. Nótese que, por ejemplo, el nivel medido para 1 KHz en la figu-
ra 2.11 (banda de media octava) es de 59 db, mientras que en la figura 2.10

ex 90 H--+--HI-t--t-t-t-+-l--+-+-+-+-l--t--t-i
o
o
ffi en ~-Hl-t--t-t-t-+--t-1-t--t-t-t--t--¡-j
60 H-......
~ ~ ,,~
ro ~ 70 1-+-+-+--l"'-f>od-t-t-+--t--1I-+-t-t-t--t--t-i
~ f3
w ~ 60 I--+-+--+--l--++-t-t.......
"r-"
-?.,l, -il-+-t-+-t-j--t-i
§ N r"-.¡'...,
t 8g 50 H--f-H-++-H-f--H-t--t-'::i""9.<","-<;6--H
~
~~
o
-1
W
2:
FIG. 2.11. Espectrograma obtenido z
con bandas de media octava. La fuente 30 L...,J.,,-,1r,rh,.,-'-.J.,-I-...-I.r-t-nh-rt--'-+-"r-t--r..eTtr,¡-'--'
I
sonora fue el mismo motor citado en 100 1000 10.000
la figura 2.10. FRECUENCIA EN Hz

(banda de octava) es de 62 db. Dado que muchos análisis de ruido se dan


en términos de octavas, a veces es conveniente calcular (para espectros
razonablemente continuos) los niveles de octava, añadiendo 3 db a los niveles
de media octava observados. Análogamente se podrían calcular añadiendo 5 db
a los niveles de tercio de octava.

Interpretación
Considérese el nivel de presión sonora correspondiente a la frecuencia
de 120 Hz, en las figuras 2.10, 2.11 y 2.12. El nivel es de 94 db, indepen-
dientemente de la anchura de la banda de paso. Esto ocurre cuando el so-
nido predominante dentro de una banda es un tono de frecuencia única.

57
Tales tonos' se pueden identificar, a menudo, por simple escucha o a partir
de cierta itiformación, como el conocimiento de los armónicos de la frecuencia
de alimentación.
Se ha dibujado una línea vertical a 120 Hz en las figuras 2.11 y 2.12,
para indicar que ese pico parece debido a un tono simple y no a un ruido
continuo y distribuido.
La línea vertical representa una interpretación, en contraste con los círcu·
los, que representan medidas reales Se aprecia en la figura 2.11 que la curva
se ha dibujado por debajo de los puntos observados para 90 y 180 Hz, igual
que para 100 y 160 Hz en la figura 2.12. Esto es igualmente otra interpreta.

BANDA NUM.

- - N

c..... \

~
"~
~ ro...
", ~

~L
"-o..,
"-o

- 1--
2.12. Espectrograma obtenido
§ ~ ~ ~ ~ ~ 8
~
'" FIG.
30
'" ~ con bandas de un tercio de octava. La
100 1000 10,000 fuente sonora fue la misma de los
FRECUENCIA EN Hz casos anteriores.

clono Un filtro real no elimina completamente las frecuencias fuera de la


banda de paso, y los ejemplos de las figuras 2.11 y 2.12 muestra cómo la
intensa señal a 120 Hz puede afectar las lecturas en las bandas adyacentes.
En el capítulo 16 hay una explicación detallada de las características de los
filtros.

Ancho de banda constante


Otro tipo de analizador de sonido, de uso común para estudio de ruidos,
se caracteriza porque su ancho de banda es constante y no muy amplio
(quizá del orden de los 20 Hz). Esta banda de paso puede desplazarse a lo
largo del margen de frecuencias mediante el movimiento de un dial. Este tipo
de analizador se denomina analizador de banda constante. Si el nivel de
presión sonora medido con un analizador de esta clase es constante en un
amplio margen de frecuencias, se dice que el espectro sonoro es «plano»,
y el ruido se denomina ruido blanco. Dicho de otra forma, en un ruido blan-
co, la presión sonora cuadrática media es uniforme y continua con la fre-
cuencia. Un ruido blanco puede ser también ruido aleatorio, caracterizado

58
porque las amplitudes instantáneas de sus componentes se distribuyen en el
tiempo según la curva de Gauss (también llamada distribución normal).
Sin embargo, el ruido aleatorio no tiene, necesariamente, un espectro plano.
La figura 2.13 muestra el ruido representado en la figura 2.10, pero medido
ahora con un analizador de 20 Hz de banda de paso. Nótese la marCada

80 ~
(J)
-w
m a:: 90 00-
0<3: I w
aíg¡ I

~~ 30 -1-- 7
O~
~~ 70 . I
00
gg 60

;i3~
~ ~ 50 -
FIG. 2.13. Espectrograma obtenido .J~
con bandas de 20 Hz. El ruido es el
mismo de los casos anteriores. La ~z~~ 40 1
línea vertical a 120 Hz y la línea 30 LLLll1iL- ---l-J-J-LLLW, --o-'---l.-J.~u.u
0'-'-0
rayada se han añadido como una OO
posible interpretación. FRECUENCIA EN

diferencia de forma de las curvas. A continuación, se discute la escala de


medidas del nivel más correcto.

Pendiente del espectrograma


A menudo se describe la forma aproximada de un espectrograma, o de una
parte de él, por su pendiente. Sin embargo, hay que matizar esta descripción,
ya que, por ejemplo, en la figura 2.10 y en la zona de 200 a 4000 Hz, la
pendiente negativa es ligeramente superior a 4 db por octava, mientras que
en la figura 2.13 y en el mismo intervalo es de 7 db por octava. Estos 3 db
de diferencia aparecen cuando se comparan medidas hechas en bandas de
ancho constante con las hechas en bandas de ancho proporcional; la causa
estriba en que las bandas proporcionales son más amplias y, según aumenta
la frecuencia, dejan pasar más ruido distribuido.

Representación del nave! de espectro


Una forma de comparar datos obtenidos con analizadores de diferentes
anchos de banda es reducir las diversas observaciones a las que se obten-
drían con una anchura de banda común de 1 Hz, utilizando el nivel de
espectro. Según la ecuación (2.19), el nivel de espectro de un ruido en banda
de 1 Hz, se obtiene restando de la medida efectuada en una banda más
ancha la cantidad 10 log (t2 - tI), siendo t2 y tI los límites de la banda. Esto
puede hacerse de una forma gráfica, a partir de la figura 2.14, mediante dos
métodos diferentes.

59
40

35
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z 30 .- ./
w
z BANDA DE DCTAVA ./ ¡"...
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".
.-
o .- 10 20 50 100 200 500 1O00 2000
FRECUENCIA EN Hz
FIG. 2.14. Factor de converSlOn, en decibelios, que debe restarse del nivel de presión
de banda para obtener el nivel de espectro. La curva superior se debe utilizar cuando
se conoce el ancho real de la banda. Cuando se conozca la frecuencia central de la banda
se deben utilizar las tres curvas inferiores. Esta conversión es válida únicamente para
ruido distribuido.

El primer método depende del conocimiento del ancho real de la banda


de paso. Supóngase, por ejemplo, que se hace la conversión a partir de medi-
das tomadas con un ancho de banda de 20 Hz. De la curva denominada
ancho de banda, en la figura 2.14, se obtiene que, para 20 Hz de ancho de
banda, el factor de conversión es 13 db. Esta conversión se aplica al nivel de
ruido medio con 20 Hz de ancho de banda de la figura 2.13. Por ejemplo,
a 1000 Hz el nivel observado es de 47 db; por tanto, el nivel de espectro
a 1000 Hz será 47 -13 = 34 db. Los diversos valores del nivel de espectro se
pueden leer directamente en la escala situada a la derecha de la figura 2.13.
El segundo método de hacer la conversión necesita la utilización de una
banda de ancho proporcional, por ejemplo, una media octava, y la frecuencia
central de la banda. Supóngase que el problema es calcular el nivel de espec-
tro a 1000 Hz, conociéndose el nivel de media octava tomado de la figu-
ra 2.11, que es 59 db. De la figura 2.14 obtenemos que el factor de conversión
para una media octava es 25,4 db; por tanto, el nivel de espectro calculado
será 59 - 25 = 34 db, que es el mismo resultado obtenido a partir de la banda
de 20 Hz.

Red oblicua
La conversión de nivel de banda a nivel de espectro se puede realizar
automáticamente con la ayuda de un gráfico que tenga representada la red
oblicua mostrada en la figura 2.15, donde los datos originales de la figura 2.10
se han vuelto a dibujar. Por ejemplo, nótese que el nivel de octava a 3400 Hz,

60
leído en la gráfica normal, es de 54 db, mientras que el nivel de espectro
de dicha frecuencia, leído en la red oblicua, es de 20 db.
La red oblicua tiene la ventaja de que el nivel de espectro se puede leer
directamente; más aún, la escala de nivel de banda sirve para averiguar el
nivel de presión de un tono aislado, una vez se ha identificado su frecuencia.

(J)
w BANDAS DE OCTAVA EN Hz
ce
<t
10 ~_~_o_g_g_g_~_g_~
~
fil ,... ~ ,." (,O ~ N -.;r (]l

100
u
~
(\¡
o
o
g 80 f---+-~~:¡-+-/--;;;;>","'f--+-t-:;;...-j
<t
u.:
~ 70

o 60
z
w
~
~
u
FIG. 2.15. Ejemplo de espectrograma o
w
obtenido con octavas, al que se ha o
-l
superpuesto la red de niveles de W
espectro. El ruido es el mismo de la ~ 100 fOOO fa,OOO
Z
figura 2.10. . FRECUENCIA EN Hz

Es evidente que este método de converSlOn da únicamente el nivel medio


de espectro existente en la banda de medida, sin indicar nada sobre la dis-
tribución del sonido dentro de ella.

Diagramas direccionales
La forma en que se emite un sonido en las diversas direcciones se describe,
a menudo, mediante diagramas polares como el de la figura 2.16. La fuente
sonora fue un perforador eléctrico funcionando en vacío a 2200 rpm. El mi-
crófono de medida se colocó a una distancia de 75 cm y se movió siguiendo
una circunferencia en el plano que contenía al eje del perforador. La figura
muestra el gráfico que trazó automáticamente el equipo de medida; las líneas
oscilantes indican la variabilidad del nivel de presión sonora. Las bandas de
medida fueron bandas de un tercio de octava centradas en 500, 2000 Y
10000 Hz, respectivamente.
Nótese que a 500 Hz el nivel de presión sonora (despreciando las fluc-
tuaciones muy rápidas) varía solamente entre 49 y 52 db. A 2000 Hz, el nivel
máximo de presión sonora es 78 db, Y el mínimo, 67 db. A 10000 Hz hay
un mínimo de nivel en la dirección correspondiente a 0 y hay máximos en 0
,

las direcciones fijadas por los 30° y los 320 0


El equipo midió también el nivel de presión. sonora cuadrática media en


todas las direcciones y a una distancia de 75 cm. Estos niveles de presión
sonora, medidos en bandas de un tercio de octava centradas en 500, 2000

61
FIG. 2.16. Diagrama de comportamiento direccional del sonido emitido por
un perforador eléctrico de mano, de alta velocidad y sin carga, que gira
a 22 000 r.p.m. El nivel de presión fue medido en bandas de tercio de octava,
centradas en las frecuencias indicadas. El micrófono se hizo girar alrededor del
perforador, a una distancia de 75 cm, en un plano que contenía el eje del
perforador; la punta' del mismo estaba en la dirección O°. (Cortesía del General
Engineering Laboratory, General Electric Company.)

y 10000 Hz son 51,75 y 61 db, respectivamente. Estos valores equivalen a


los obtenidos en la figura 2.16, sobre todo si se considera que el diagrama
direccional no es necesariamente el mismo en todos los planos que contienen
el eje del perforador.
A la vista de la ecuación (2.22a), y considerando una distancia de 75 cm,
se deduce que los niveles de potencia sonora (referidos a 1 picovatio) produ-
cidos por el perforador son 59,5, 83,5 Y 69,5 db, respectivamente, en las ban-
das de tercio de octava centradas en 500, 2000 Y 10000 Hz. Las potencias
sonoras correspondientes son 0,9, 224 Y 9 ¡J-w.
El índice de direccionalidad se deduce fácilmente de la información obte-
nida. A 320°, por ejemplo, los niveles de presión sonora observados son

62
de 51,78 Y 66 db, respectivamente, a 500, 2000 Y 10000 Hz. Los índices de
direccionalidad respectivos para esa dirección son: 0,3 y 5 db. El valor
G =0 db significa que, a 500 Hz, el nivel de presión sonora en la dirección 320°
es el mismo que el nivel de presión sonora cuadrática media, calculado
omnidireccionalmente. Sin embargo, a 2000 Hz hay un índice de 3 db Y
a 10000 Hz, de 5 db.
0.1
16

al
o
.I
Z
<t LLI
a:: (f)
<l:
~
W
::::> ..J
(f) W
w ~
al z
LLI w
o o:
W 1-
(f)
w
::::>
o
1 Z
w
<l:
(3
al
o z
W 2 w
o o:
w
o u.
a::
w o
:i:
::::>
....."CI¡
z -.J
I
l. ....
4-f~_2
~ -.J
'-
FIG. 2.17. Escala utilizada para combinar
niveles de presión sonora. La escala de 5~:
la izquierda da el número de decibelios A -- -4
que debe añadirse al nivel de presión
sonora L 1 para obtener el nivel resultante
de la combinación de L 1 y L 2• : ~~- -6

El índice de direccionalidad está asociado a una dirección determinada.


Por ejemplo, a 0°, los niveles de presión sonora obtenidos de la figura 2.16
son 49,5, 77 Y 54,5 db a 500, 2000 Y 10 000 Hz, respectivamente. Consecuen·
temente, para esta dirección, G = -1,5, 2,0 Y - 6,5 db. Al sustituir estos
valores en la ecuación (2.22), los niveles de potencia obtenidos son los ya
citados anteriormente.

CALCULOS CON DECIBELIOS

Combinación de niveles sonoros


La figura 2.17 sirve para calcular el nivel de presión sonora existente
si se combinan dos o más sonidos medidos por separado. El resul tado final
no es la simple adición de los niveles de presión respectivos.

63
Por ejemplo, supóngase que dos ventiladores producen un nivel de pre-
sión de 80 db cada uno, en un determinado lugar y funcionando por sepa-
rado. La diferencia entre los niveles de ambos ventiladores es O db. De acuer-
do con la figura 2.17, a una diferencia de O db le corresponde la cantidad
de 3 db, que se debe añadir al nivel (cindividua1» para obtener el nivel de
la «combinación».
Por tanto, cuando los dos ventiladores están funcionando a la vez, el nivel
total de presión sonora es de 83 db.
Como segundo ejemplo, supóngase que el nivel de ruido del primer ven-
tilador es L 1 = 80 db, Y el del segundo, L 2 = 76 db. Como L 1 - L 2 = 4 db, se
deduce de la figura 2.17 que hay que añadir 1,5 db a L 1 para obtener el nivel
de la combinación de los dos ventiladores: 80 + 1,5 = 81,5 db.
Si uno de los dos niveles que se combinan es mucho menor que el otro,
el nivel de combinación no será mucho mayor que el nivel más alto. En
ningún caso el nivel de la combinación de dos fuentes de ruido será más
de 3 db mayor que el nivel individual más alto.

Nivel de banda ancha obtenido a partir de medidas


en bandas de octava
A veces se desea saber un nivel de «banda ancha» después de haber to-
mado medidas en bandas más estrechas. Por ejemplo, en el estudio del pro-
blema de las interferencias de ruido en la conversación, supongamos que se
desea saber, en la banda limitada por 300 y 4800 Hz, el nivel de presión
sonora del ruido cuyo espectrograma está representado en la figura 2.10. Los
niveles de banda correspondientes a las octavas comprendidas entre 300 y
4800 Hz son:

Frecuencia central, en Hz ... 425 850 1700 3400


Nivel de octava, en db ... . .. 67 64 58 54

Dado que las octavas son adyacentes, el nivel de banda ancha deseado es,
simplemente, el nivel resultante de la «(combinación» de varios niveles de
60
WCD \
o o 50
OZ
a:: w
\ i
I-<t
u a:: 40
Wo
P' l' f- - H
o. z
en o ¡ Ilt[ih
W en 30
W
W:
z 11, I 11
0
0
I ¡'11 ~K
~~I
..J -- 1I '\
W en 20
>w
_. a:: l'
FrG. 2.18. Parte del espectrograma
za..
10
I I
1 1IIIji ! del motor del ventilador de la figu-
100 1000 10,000 ra 2.13. La aproximación por tramos
FRECUENCIA EN Hz aparece en línea rayada.

64
octava. Los niveles de octava se pueden combinar en cualquier orden. (Sin
embargo, es preferible comenzar por los niveles más altos, porque así se
pueden estimar con más facilidad los niveles que se pueden despreciar.) Los
primeros dos niveles son 67 y 64 db. Como se diferencian en 3. db, se deben
añadir 1,8 db a los 67 db para obtener el nivel de la combinación. Este nivel
resultante se sigue combinando con los demás niveles en la forma siguiente,
que es muy conveniente para cálculos de una cierta extensión:

Lb Lz, (L 1 -L 2), A,
db db db db

67 64 3,0 1,8
1,8
--
68,8 58 10,8 0,3
0,3
--
69,1 54 15,1 0,1
0,1
--
69,2
I
Cada nuevo nivel combinado se denomina L 1 y la diferencia con el siguiente
nivel es (L 1 - L 2) ; la cantidad A se obtiene de la figura 2.17. Es evidente
que cuando (L 1 - L z) es 15 db, se puede parar el cálculo, a menos que haya
todavía un gran número de pequeños niveles cuya combinación pudiera ser
comparable al valor ya calculado. Así, el nivel de presión sonora, calculado
en la banda limitada por 300 y 4800 Hz, es de 69,2 db.

Nivel de banda ancha calculado a partir del nivel de espectro


El mismo problema anterior se puede solventar mediante cálculos SImI-
lares a partir de datos expresados en niveles de espectro. Considérese, por
ejemplo, el espectrograma de ruidos mostrado en la figura 2.18, que es una
transcripción de la figura 2.13. Se ha realizado una aproximación arbitraria
mediante una línea quebrada en escalera, cuyos tramos horizontales corres-
ponden al nivel de espectro del ruido real en el centro del tramo (en la escala
logarítmica de frecuencia). Esto es equivalente a tomar el nivel de espectro
en el centro geométrico de frecuencias de banda, lo que se realiza gráfica-
mente, sin hacer un cálculo real de la frecuencia. El nivel de espectro L ps co-
rrespondiente a cada bloque se calcula en la tabla de la página siguiente.
El primer paso es convertir los niveles de espectro en niveles de banda Lb.
Esto se efectúa añadiendo el factor de conversión C, tomado de la figura 2.14.
Así, por ejemplo, el ancho de banda limitado por 300 y 500 Hz es de 200 Hz,
para el que C=23 db. El nivel de banda para este caso será 23,0+43,0=66,0 db.
Este nivel de banda se combina con el siguiente nivel de 64,8 db, y la combi-
nación de ambos con 60,1 db. Los cálculos se organizan según la tabla mos-
trada, aunque parte de los mismos se debe realizar mentalmente. Es decir,

65
5
Frecuencias límite,
e, db L ps , db
I L comb , db
en Hz Lb, db

300-500 23,0 43,0 66,0 66,0


500-1000 27,0 37,8 60,8 2,5
--
1000-2000 30,0 30,1 60,1 68,5
0,5
--
2000-4800 34,5 22,0 56,5 69,0
0,2

300-4800 69,2

la diferencia L 1 - L z es 66,0 - 64,8 = 1,2 db, Y de la figura 2.17 se deduce la


cantidad A = 2,5, que se debe añadir a L 1 = 66,0 db. El resultado final es
de 69,2 db, en la banda comprendida entre 300 y 4800 Hz. Si el espectro-
grama hubiera sido más irregular, es evidente que se hubieran necesitado
tramos más estrechos para hacer la aproximación.

Ruido de fondo
Todo ruido puede considerarse como una «señal» cuando se va a medir.
Al menos momentáneamente es un sonido deseado. Si este ruido que va a
medirse es el ruido ambiente, habrá siempre otro ruido, debido al equipo
de medida, que limitará la medida de esta «señal».
Una prueba directa es anotar la lectura en cada banda de medida cuando
no hay señal. Para que las medidas sean significativas, el nivel del ruido de
fondo debe ser, al menos, 10 db inferior al nivel de la señal. La relación entre
el nivel de señal y el nivel de ruido de fondo se denomina relación señal-
ruido en decibelios.
A veces se necesita medir el ruido de una máquina que está en un lugar
ruidoso. El micrófono de medida registra el ruido de la máquina (señal
deseada), y el ruido general de fondo. Es decir, que se mide realmente el
nivel de la señal más el ruido. Normalmente, la señal puede eliminarse pa-
rando la máquina, y entonces se puede medir el ruido. Si el nivel de ruido
de fondo es menor que el nivel de ruido de la máquina, se puede efectuar
una corrección para eliminar la presencia del ruido perturbador. El procedi-
miento se explica en el capítulo 17.

66
Apéndice 2.1
La siguiente tabla da el número de decibelios correspondiente a una determinada
relación de presiones. Los valores se han calculado a partir de la ecuación (2.15). Por
ejemplo, a una relación de presión sonora de 2,55 le corresponden 8,13 db. Para rela-
ciones de valor elevado, la solución se puede calcular en dos pasos. Por ejemplo, si la
relación vale 146=20x7,3, el número de decibelios será 26,02+17,27=43,29.
I

Relación 0,00 0,01 0,02 0,03 0,04 0,05 0,06 0,07 0.081 0.09
de presiones
- --------- -- - -------
1,0 0,00 0,09 0,17 0,26 0,34 0,42 0,51 0,59 67 0,75
0. 1
1,1 0,83 0,9J 0,98 1,06 1,14 1,21 1,29 1,36 1,44 1,51
1,2 1,58 1,66 1,73 1,80 1,87 1,94 2,01 2,08 2,14 2,21
1,3 2,28 2,35 2,41 2,48 2,54 2,61 2,67 2,73 2,80 2,86
1,4 2,92 2,98 3,05 3,11 3,17 3,23 3,29 3,35 3,41 3,46

1,5 3,52 3,58 3,64 3,69 3,75 3,81 3,86 3,92 97 4',03
3. 1
4,56
1,6 4,08 4,14 4,19 4,24 4,30 4,35 4,40 4,45 4,51
1,7 4,61 4,66 4,71 4,76 4,81 4,86 4,91 4,96 5,01 ! 5,06
1,8 5,11 5,15 5,20 5,25 5,30 5,34 5,39 5,44 5,48 ' 5,53
1,9 5,58 5,62 5,67 5,71 5,76 5,80 5,85 5,89 5,93 5,98

2,0 6,02 6,06 6.11 6,15 6,19 6,24 6,28 6,32 6,36 6,40
2,1 6,44 6,49 6,53 6,57 6,61 6,65 6,69 6,73 6,77 6,81
2,2 6,85 6,89 6,93 6,97 7,01 7,04 7,08 7,12 7,16 1 7,20
2,3 7,24 7,27 7,31 7,35 7,38 7,42 7,46 7,50 7,53 7,57
2,4 7,60 7,64 7,68 7,71 7,75 7,78 7,82 7,85 7,89 7,92

2,5 7,96 7,99 8,03 8,06 8,10 8,13 8,17 8,20 8,23 8,27
2,6 8,30 8,33 8,37 8,40 8,43 8,47 8,50 8,53 8,56 8,60
2,7 8,63 8,66 8,69 8,72 8,76 8,79 8,82 8,85 8,88 8,91
2,8 8,94 8,97 9,01 9,04 9,07 9,10 9,13 9,16 9,19 9,22
2,9 9,25 9,28 9,31 9,34 9,37 9,40 9,43 9,46 9,48 I 9,51

3,0 9,54 9,57 9,60 9,63 9,66 9,69 9,71 9,74 0,77 9,80
3,1 9,83 9,86 9,88 9,91 9,94 9,97 9,99 10,02 10,05 10,08
3,2 10,10 10,13 10,16 10,18 10,21 10,24 10,26 10,29 10,32 10,34
3,3 10,37 10,40 10,42 10,45 10,48 10,50 10,53 10,55 10,58 10,60
3,4 10,63 10,66 10,68 10,71 10,73 10,76 10,78 10,81 10,83 10,86

3,5 10,88 10,91 10,93 10,96 10,98 11,01 11,03 11,05 11,08 11,10
3,6 11,13 11,15 11,17 11,20 11,22 11,25 11,27 11,29 11,32 11,34
3,7 11,36 11,39 11,41 11,43 11,46 11,48 11,50 11,53 11,55 11,57
3,8 11,60 11,62 11,64 11,66 11,69 11,71 11,73 11,75 11,78 11,80
3,9 11,82 11,84 11,87 11,89 11,91 11,93 11,95 11,98 12,00 12,02

4,0 12,04 12,06 12,09 12,11 12,13 12,15 12,17 12,19 12,21 12,23
4,1 12,26 12,28 12,30 12,32 12,34 12,36 12,38 12,40 12,42 12,44
4,2 12,47 12,49 12,51 12,53 12,55 12,57 12,59 12,61 12,63 12,65
4,3 12,67 12,69 12,71 12,73 12,75 12,77 12,79 12,81 12.83 12,85
4,4 12,87 12,89 12,91 12,93 12,95 12,97 12,99 13,01 13,03 13,05

67
Apéndice 2.1. (Continuación.)
I

~I~
Rela~i6n i 0,00 0,01 0,02 0,03 0,04 0,05 0,06 0,07
de preSIones
!--
4,5 I 13,06 13,08 13,10 13,12 13,14 13,16 13,18 13,20 13,22 13,24
4,6 I
I
13,26 13,27 13,29 13,31 13,33 13,35 13,37 13,39 13,41 13,42
4,7 I 13,44 13,46 13,48 13,50 13,52 13,53 13,55 13,57 13,59 13,61
4,8 13,63 13,64 13,66 13,68 13,70 13,72 13,73 13,75 13,77 13,79
4,9 I 13,80 13,82 13,84 13,86 13,88 13,89 13,91 13,93 13,95 13,96

5,0 I
I
13,98 14,00 I 14,01 14,03 14,05 14,07 14,08 14,10 14,12 14,13
5,1 I 14,15 14,17 14,19 14,20 14,22 14,24 14,25 14,27 14,29 14,30
5,2 14,32 14,34 14,35 14,37 14,39 14,40 14,42 14,44 14,45 14,47
5,3 I 14,49 14,50 14,52 14,54 14,55 14,57 14,58 14,60 14,62 14,63
5,4 14,65 14,66 14,68 14,70 14,71 14,73 14,74 14,76 14,78 14,79

5,5 14,81 14,82 14,84 14,86 14,87 14,89 14,90 I 14,92 14,93 14,95
5,6 14,96 14,98 15,00 15,01 15,03 15,04 15,06 15,07 15,09 15,10
5,7 15,12 15,13 15,15 15,16 15,18 15,19 15,21 15,22 15,24 15,25
5,8 15,27 15,28 15,30 15,31 15,33 15,34 15,36 15,37 15,39 15,40
5,9 15,42 15,43 15,45 15,46 15,48 15,49 15,51 15,52 15,53 15,55

6,0 15,56 15,58 15,59 15,61 15,62 15,64 15,65 15,66 15,68 15,69
6,1 15,71 15,72 15,74 15,75 15,76 15,78 15,79 15,81 15,82 15,83
6,2 15,85 15,86 15,88 15,89 15,90 15,92 15,93 15,95 15,96 15,97
6,3 15,99 16,00 16,01 16,03 16,04 16,06 16,07 16,08 16,10 16,11
6,4 16,12 16,14 16,15 16,16 16,18 16,19 16,21 16,22 16,23 16,25

6,5 16,26 16,27 16,29 16,30 16,31 16,33 16,34 16,35 16.37 16,38
6,6 16,39 16,40 16,42 16,43 16,44 16,46 16,47 16,48 16,50 16,51
6,7 16,52 16,53 16,55 16,56 16,57 16,59 16,60 16,61 16,63 16,64
6,8 16,65 16,66 16,68 16,69 16,70 16,71 16,73 16,74 16,75 16,76
6,9 16,78 16,79 16,80 16,82 16,83 16,84 16,85 16,87 16,88 16,89

7,0 16,90 16,91 16,93 16,94 16,95 16,96 16,98 16,99 17,00 17,01
7,1 17,03 17,04 17,05 17,06 17,07 17,09 17,10 17,11 17,12 17,14
7,2 17,15 17,16 17,17 17,18 17,20 17,21 17,22 17,23 17,24 17,26
7,3 17,27 17,28 17,29 17,30 17,31 17,33 17,34 17,35 17,36 17,37
7,4 17,39 17,40 17,41 17,42 17,43 17,44 17,46 17,47 17,48 17,49

7,5 17,50 17,51 17,52 17,54 17,55 17,56 17,57 17,58 17,59 17,61
7,6 17,62 17,63 17,64 17,65 17,66 17,67 17,69 17,70 17,71 17,72
7,7 17,73 17,74 17,75 17,76 17,78 17,79 17,80 17,81 17,82 17,83
7,8 17,84 17,85 17,86 17,88 17,89 17,90 17,91 17,92 17,93 17,94
7,9 17,95 17,96 17,98 17,99 18,00 18,01 18,02 18,03 18,04 18,05

8,0 18,06 18,07 18,08 18,09 18,11 18,12 18,13 18,14 18,15 18,16
8,1 18,17 18,18 18,19 18,20 18,21 18,22 18,23 18,24 18,26 18,27
8,2 18,28 18,29 18,30 18,31 18,32 18,33 18,34 18,35 1836 18,37
8,3 18,38 18,39 18,40 18,41 18,42 18,43 18,44 18,46 18,47 18,48
8,4 18,49 18,50 18,51 18,52 18,53 18,54 18,55 18,56 18,57 18,58

68
Apéndice 2.1. (Continuación.)
I

~I~
Relación 0,00 0,01 0,02 0,03 0,04 0,05 0,06 0,09
de presiones
- - - -- - - - - -- - --
8,5 18,59 18,60 18,61 18,62 18,63 18,64 18,65 18,66 18,67 18,68
8,6 18,69 18.70 IS,71 lS,72 IS,73 IS,74 IS,75 18,76 IS,77 IS,78
S,7 18,79 18,80 18,81 18,82 18,83 lS,84 18,85 IS,S6 lS,S7 18,88
8,8 18,89 18,90 18,91 18,92 18,93 18,94 18,95 IS,96 18,97 18,98
8,9 18,99 19,00 19,01 19,02 19,03 19,04 19,05 19,06 19,07 19,08

9,0 19,09 19,09 19,10 19,11 19,12 19,13 19,14 19,15 19,16 J9,17
9,1 19,18 19,19 19,20 19,21 19,22 19,23 19,24 19,25 19,26 19,27
9,2 19,28 19,29 19,30 19,30 19,31 19,32 19,33 19,34 19,35 19,36
9,3 19,37 19,38 19,39 19,40 19,41 19,42 19,43 19,44 19,44 19,45
9,4 19,46 19,47 19,4S 19,49 19,50 19,51 19,52 19,53 19,54 19,55

9,5 19,55 19,56 19,57 19,58 19,59 19,60 19,61 19,62 19,63 19,64
9,6 19,65 19,65 19,66 19,67 19,68 19,69 19,70 19,71 19,72 19,73
9,7 19,74 19,74 19,75 19,76 19,77 19.78 19,79 19,80 19,81 19,82
9,8 19,83 19,83 19,84 19,85 19,86 19,87 19,88 19,59 19,90 19,90
9,9 19,91 19,92 19,93 19,94 19,95 19,96 19,97 19,97 19,98 19,99
I

Relación
de presiones
O
1_1 2 3 I4 5 6 7
- - - -- - - ------
I I _81_ 9

10 20,00 20,83 21,58 22,28 22,92 23,52 24.0- 24,61 25,11 25,58
20 26,02 26,44 26,85 27,24 27,60 27,96 28,30 28,63 28,94 29,25
30 29,54 29,83 30,10 30,37 30,63 30,88 31,13 31,36 31,60 31,82
40 32,04 32,26 32,47 32,67 32,87 33,06 33,26 33,44 33,63 33,80

50 33,98 34,15 34,32 34,49 34,65 34,81 34,96 35,12 35,27 35,42
60 35,56 35,71 35,85 35,99 36,12 36,26 36,39 36,52 36,65 36,78
70 36,90 37,03 37,15 37,27 37,39 37,50 37,62 37,73 37,S4 37,95
80 38,06 38,17 38,28 38,38 38,49 3S,59 38,69 38,79 38,89 38,99
90 39,09 39,18 39,28 39,37 39,46 39,55 39,65 39,74 39,83 39,91

100 40,00
I

69
Apéndice 2.2

La siguiente tabla da el número de decibelios correspondiente a una determinada


relación de potencias. Los valores se han calculado a partir de la ecuación (2.17). Si la
relación de potencias es mayor que la unidad, la potencia dividendo excede a la poten-
cia divisor en el número de decibelios dado por la tabla. Si la relación de potencias es
menor que la unidad, la potencia dividendo es inferior a la potencia divisor en el nú-
mero de decibelios dado por la tabla. Como ejemplo, supongamos que dos niveles de
potencia difieren en 4 db; la tabla muestra que la relación de las dos potencias es 2,51.
Si la diferencia fuera de -4 db, la relación sería de 0,398.

Relación
de - db + Relación Relación - db
de de + Relación Relación
de de .
1_
+-
db + Relación
-')o
de po-
+-
potencias potencias +-
-')o -')o
potencias potencias potencIas tencias

1,000 O 1,00 0,355 4,5 2,82 0,126 9,0 7,94


0,977 0,1 1,02 0,347 4,6 2,88 0,123 9,1 8,13
0,955 0,2 1,05 0,339 4,7 2,95 0,120 9,2 8,32
0,933 0,3 1,07 0,331 4,8 3,02 0,118 9,3 8,51
0,912 0,4 1,10 0,324 4,9 3,09 0,115 9,4 8,71

0,891 0,5 1,12 0,316 5,0 3,16 0,112 9,5 8,91


0,871 0,6 1,15 0,309 5,1 3,24 0,110 9,6 9,12
0,851 0,7 1,18 0,302 5,2 3,31 0,107 9,7 9,33
0,832 0,8 1,20 0,295 5,3 3,39 0,105 9,8 9,55
0,813 0,9 1,23 0,288 5,4 3,47 0,102 9,9 9,77
0,794 1,0 1,26 0,282 5,5 3,55 0,1000 10,0 10,0
0,776 1,1 1,29 0,275 5,6 3,63 0,0977 10,1 10,2
0,759 1,2 1,32 0,269 5,7 3,72 0,0955 10,2 10,5
0,741 1,3 1,35 0,263 5,8 3,80 0,0933 10,3 10,7
0,724 1,4 1,38 0,257 5,9 3,89 0,0912 10,4 11,0
0,708 1,5 1,41 0,251 6,0 3,98 0,0891 10,5 11,2
0,692 1,6 1,45 0,246 6,1 4,07 0,0871 10,6 11,5
0,676 1,7 1,48 0,240 6,2 4,17 0,0851 10,7 11,8
0,661 1,8 1,51 0,234 6,3 4,27 0,0832 10,8 12,0
0,646 1,9 1,55 0,229 6,4 4,37 0,0813 10,9 12,3
0,631 2,0 1,59 0,224 6,5 4,47 0,0794 11,0 12,6
0,617 2,1 1,62 0,219 6,6 4,57 0,0776 11,1 12,9
0,603 2,2 1,66 0,214 6,7 4,68 0,0759 11,2 13,2
0,589 2,3 1,70 0,209 6,8 4,79 0,0741 11,3 13,5
0,575 2,4 1,74 0,204 6,9 4,90 0,0724 11,4 13,8
0,562 2,5 1,78 0,200 7,0 5,01 0,0708 11,5 14,1
0,550 2,6 1,82 0,195 7,1 5,13 0,0692 11,6 14,5
0,537 2,7 1,86 0,191 7,2 5,25 0,0676 11,7 14,8
0,525 2,8 1,91 0,186 7,3 5,37 0,0661 11,8 15,1
0,513 2,9 1,95 0,182 7,4 5,50 0,0646 11,9 15,5
0,501 3,0 2,00 0,178 7,5 5,62 0,0631 12,0 15,9
0,490 3,1 2,04 0,174 7,6 5,75 0,0617 12,1 16,2
0,479 3,2 2,09 0,170 7,7 5,89 0,0603 12,2 16,6
0,468 3,3 2,14 0,166 7,8 6,03 0,0589 12,3 17,0
0,457 3,4 2,19 0,162 7,9 6,17 0,0575 12,4 17,4

70
Apéndice 2.2. (Continuación.)

Relación I-
db + Relación RelaciÓnl_ db + Relación Relación - db + Relación
de. I ~ ~ de de de de de po-
potencIas: potencias potencias; ~ ~ potencias potencias ~ ~
tencias
i I
0,447 I 3,5 2,24 0,159 8,0 6,31 0,0562 12,5 17,8
0,437 I 3,6 2,29 0,155 8,1 6,46 0,0550 12,6 18,2
0,427 ! 3,7 2,34 0,151 i 8,2 6,61 0,0537 12,7 18,6
0,417 i 3,8 2,40 0,148 8,3 6,76 0,0523 12,8 19,1
0,407 I 3,9 2,46 0,145 8,4 6,92 0,0513 12,9 19,5

0,398 4,0 2,51 0,141 8,5 7,08 0,0501 13,0 20,0


0,389 ¡ 4,1 2,57 0,138 8,6 7,24 0,0490 13,1 20,4
0,380 I 4,2 2,63 0,135 I 8,7 7,41 0,0479 13,2 20,9
0,372 4,3 2,69 0,132 I 8,8 7,59 0,0468 13,3 21,4
0,363 4,4 2,75 0,129 8,9 7,76 0,0457 13,4 21,9

0,0447 I 13,5 22,4 0,0251 16,0 39,8 0,0141 18,5 70,8


0437 13,6 22,9 0,0246 16,1 40,7 0,0138 18,6 72,4
0,
0,0427 1
13,7 23,4 0,0240 16,2 41,7 0,0135 18,7 74,1
0,0417 13,8 24,0 0,0234 16,3 42,7 0,0132 18,8 75,9
0,0407 13,9 24,6 0,0229 16,4 43,7 0,0129 18,9 77,6

0,0398 14,0 25,1 0,0224 16,5 44,7 0,0126 19,0 79,4


0,0389 14,1 25,7 0,0219 16,6 45,7 0,0123 19,1 81,3
0,0380 14,2 26,3 0,0214 16,7 46,8 0,0120 19,2 83,2
0,0372 14.3 26,9 0,0209 16,8 47,9 0,0118 19,3 85,1
0,0363 14,4 27,5 0,0204 16,9 49,0 0,0115 19,4 87,1

0,0355 14,5 28,2 0,0200 17,0 0,0112 19,5 89,1


50,1
0,0347 14,6 28,8 0,0110 19,6 91,2
0,0195 17,1 51,3
14,7 0,0107 19,7 93,3
0,0339 29,5 0,0191 17,2 52,5
0,0105 19,8 95,5
0,0331 14,8 30,2 0,0186 17,3 53,7
0,0102 19,9 97,7
0,0324 14,9 30,9 0,0182 17,4 55,0
0,0100 20,0 100,0
0,0316 15,0 31,6 0,0178 17,5 56,2
10- 1 10 10
0,0309 15,1 32,4 0,0174 17,6 57,5
10-2 20 102
0,0302 15,2 33,1 0,0170 17,7 58,9
10-3 30 103
0,0295 15,3 33,9 0,0166 17,8 60,3
10-4 40 104
0,0288 15,4 34.7 0,0162 17,9 61,7
10-5 50 105
0,0282 15,5 35,5 0,0159 18,0 63,1 10-6 60 106
0,0275 15,6 36,3 0,0155 18,1 64,6 10-7 70 107
0,0269 15,7 37,2 0,0151 18,2 66,1 10-8 80 108
0,0263 15,8 38,0 0,0148 18,3 67,6 10-9 90 109
0,0257 15,9 38,9 0,0145 18,4 69,2 10-10 100 1010
I I

71
Capítulo 3

PROPAGACION DEL SONIDO AL AIRE LIBRE

ISADORE RUDNICK, PH.D.


Universidad de California (Los Angeles)

INTRODUCCION
Los efectos de la propagación del sonido al aire libre, tema del presente
capítulo, dependen principalmente de la naturaleza y distribución de las
fuentes del sonido y de las diferentes condiciones atmosféricas. La propa-
gación del sonido en la atmósfera presenta un difícil problema estadístico,
por no ser un medio ni homogéneo, ni estable. No se ha encontrado todavía
una solución técnica fiable a muchos de los problemas prácticos presentes
en el control del ruido al aire libre, debido a que se carece de conocimiento
sobre muchos datos de micrometeorología sobre los que efectuar los cálculos
precisos. Por consiguiente, gran cantidad de las materias expuestas en este
capítulo son de naturaleza teórica, en contraste con el contenido técnico
de capítulos posteriores.
En los estudios que se hacen más adelante se supone, salvo que se in-
dique lo contrario, que la fuente sonora está concentrada en un punto. Cuan-
do están presentes varias fuentes, su efecto combinado depende de si son:
1) fuentes de sonidos independientes, como los aviones de un aeropuerto,
una multitud, etc., o 2) fuentes cuyos sonidos están en fase, como un sis-
tema de altavoces. En el primer caso, el nivel de sonido en un punto distante
se calcula determinando el nivel para cada una de las fuentes y sumando los
resultados. Los cálculos son más difíciles en el segundo caso, y no siempre
se pueden efectuar. Basta decir que es necesario encontrar la amplitud de la
presión sonora en el punto para cada fuente y sumarlas, teniendo en cuenta
la fase de cada una.
Considérese ahora una fuente de sonido concentrada en un punto. ¿Qué
nivel alcanza el sonido en un punto distante? Los factores a tener en cuenta
para determinarlo son los siguientes:
1. Disminución por divergencia, debido a la dispersión de la energía
del sonido.
2. La atenuación del sonido en el aire.
3. La niebla.
4. La reflexión y la difracción en obstáculos sólidos, como vallas.
5. La reflexión y la formación de sombras por los gradientes de viento
y temperatura.

73
6. La dispersión del sonido por variaciones en pequeña escala del viento
y de la temperatura.
7. La reflexión y la absorción en el suelo.

En este capítulo se trata separadamente cada uno de estos factores. Bajo


ciertas condiciones, el efecto acumulado es la suma de los diferentes efectos,
pero generalmente no es éste el caso. Se discutirán algunas circunstancias
en las que un efecto puede interferir y alterar a algún otro.

DISMINUCION POR DIVERGENCIA DEBIDA A LA DISPERSION


DE LAS ONDAS SONORAS

Normalmente, la disminución de la intensidad del sonido cuando uno se


aleja de una fuente está producida, principalmente, por la divergencia de las
ondas sonoras radiadas por dicha fuente.
La amplitud del nivel de presión del sonido emitido desde una fuente
puntual es, en cada punto, inversamente proporcional a la distancia a la
fuente. Dicho de otra forma: hay una caída de 6 db en el nivel de intensidad
sonora cada vez que se duplica la distancia a la fuente.
Cualquier fuente no direccional de sonido se puede considerar puntual,
si el punto en el que se mide la intensidad del sonido producido por ella
está situado a una distancia relativamente grande, comparada con el tamaño
de la fuente. La fuente puntual equivalente puede situarse, en este caso, en
el centro del objeto emisor del sonido. Por ejemplo, a grandes distancias, el
edificio de una tienda que emita sonidos con la misma intensidad por cada
una de sus paredes, se puede considerar como una fuente concentrada en el
centro del edificio.
Según los datos de que se disponga, se pueden usar dos procedimientos
para obtener el nivel de presión sonora L p , en decibelios, a una distancia r
de una fuente puntual.
1. Según la ecuación (2.24), si se conoce el nivel de presión sonora Lx,
en decibelios, a una distancia rx , el nivel L p a la distancia r es

(3.1)

2. Las ecuaciones (2.22a) y (2.22b) proporcionan el nivel de presión so-


nora a cualquier distancia de una fuente no direccional, situada en un espacio
abierto, en función del nivel de potencia sonora de la fuente L w (referido
a 10-6 microvatios). Si la fuente está en el suelo, se puede obtener una ex-
presión similar añadiendo 3 db para tener en cuenta la reflexión en el
suelo *. De forma que, expresando r en metros,
L p = L w - 20 log r - 7,9 db (3.2)
* La ecuación (3.2) se obtiene a partir de las hipótesis de que el sonido se radia
en un ángulo sólido de 27T radianes y de que la fuente está sobre una superficie que
refleja el sonido perfectamente.

74
Una fuente sonora no puede radiar igual en todas las direcciones. Por
ejemplo, en el caso de ruido producido por un avión, no puede aplicarse la
ecuación (3.2), pero se puede aplicar la ecuación (3.1) siempre que: 1) tanto r
como rx estén a suficiente distancia de la fuente, de forma que la distribu-
ción direccional del sonido no cambie con la distancia (para algunos reacto-
res, la distancia mínima que debe tomarse es de 200 m), y 2) r y r x estén me-
didos en la misma dirección respecto a la fuente sonora.

ATENUACION DEL SONIDO EN EL AIRE

La constante de atenuación, que puede expresarse en decibelios por metro,


se compone de dos partes. Una, carente de importancia, excepto para fre-
cuencias altas, es debida al efecto combinado de la viscosidad, la conducti-
vidad térmica del aire y la absorción de energía debida a variaciones tran-
sitorias de la energía cinética de rotación de las moléculas del aire. Esta
constante de atenuación al se puede considerar independiente de la hume-
dad del aire. La segunda parte se debe a los estados transitorios de vibración
de las moléculas de oxígeno del aire. Este efecto está fuertemente influido
por la presencia de moléculas de agua, por 10 que este segundo coeficiente
de atenuación az depende de la humedad. El coeficiente total de atenua-
ción a está dado por
a=a¡ +az=0,142 x 10-9 f+az (3.3)

en donde al Y az se expresan en decibelios por metro y f es la frecuencia en


ciclos por segundo.
La figura 3.1 es un nomograma con el que se puede obtener el valor
de az. Por ejemplo, queremos hallar az a una frecuencia de 2000 ciclos por
segundo, para una temperatura del aire de 20° e y una humedad del 20
por 100. 1) Buscar en la escala vertical de temperaturas el punto A. 2) Dibu-
jar una línea horizontal hasta que corte a la curva del 20 por 100 de hu-
medad en el punto B. 3) Dibujar una línea vertical hasta la curva titulada
Delsasso, a la que corta en el punto C. 4) Dibujar una línea horizontal desde
el punto e hasta el D, lugar de encuentro con la curva de 2000 cps. 5) Tra-
zar una línea vertical desde D hasta el punto E. Volviendo a A se traza
«( Supóngase que una fuente sonora puntual está situada infinitamente próxima a una
pared reflectante de superficie infinita y que su velocidad de radiación se mantiene
constante. Bajo estas condiciones, la resistencia de radiación de la fuente y de su
imagen dobla su valor, de modo que la potencia de radiación de cada una será el doble
que la de la fuente en el caso de poder radiar libremente en todas las direcciones.
Sin embargo, se requiere una potencia doble para mantener constante la velocidad
de radiación. Así que, en cualquier punto situado en el lado de la fuente respecto del
plano reflectante, la intensidad estará multiplicada por 4 y la presión por 2. Con-
forme se separa la fuente de la pared, la resistencia de radiación varía según
1 + (sen x)/x veces su valor en radiación libre. Aquí x es 41T veces la distancia a la
pared dividida por la longitud de onda. Para valores grandes de dicha distancia
(sen x)/x se aproxima a 0, de manera que la resistencia de radiación de la fuente es
la misma que en radiación libre. Así que el efecto de la pared es únicamente doblar
la intensidadD.zo

75
KC

l...L.---"<:...L.c.......l<-..JI.-l.....L..l-L...I...L...---L.:........I--l..-L..L..W 20L-- _
2 5 \0 20 50.
HUMEDAD ABSOLUTA EN GR/M 3 ~R

FIG. 3.1. ~omograma para la obtención de la atenuación debida al coeficien-


te a2 de absorción por vibración molecular. Se ilustra un ejemplo en el que
la temperatura es de 20° C, la humedad relativa es del 20 por 100 y la frecuen-
cia de 2000 Hz. La atenuación para estos valores es de 0,03 db/m. La curva
titulada Kneser, Knudsen y Knotzel se basa en las medidas realizadas separa-
damente por los dos últimos y está recomendada por Kneser. 2 • 3 La titulada
De1sasso se basa en unas medidas recientesS con resultados próximos a los de
Knudsen y Obert. 4 Es difícil la elección entre estos datos, aunque se recomien-
dan los resultados de Delsasso.

la línea AF; después la vertical FG. 6) El punto en el que la recta EG corta


a la escala indica el valor de a2' en este caso, 0,03 db por metro. A esta
misma frecuencia, al es 5,7 x 10-6 db por metro.
En la ecuación (3.3) se supone que la presión es la normal al nivel del
mar. Se pueden admitir como despreciables, a efectos del cálculo de ah las
variaciones respecto a dicha presión menores del 5 o ellO por 100. Sin em-
bargo, si la presión es muy diferente de la normal al nivel del mar, la ate-

.... 100 r ; - - - - - - - - - - - . , . . . . " . . - ,


u...
TEMPERATURA
o
Q 20 D C 1.0
~o
2:
W Z
lIJ
z Z
Q o
u Ü
§ ~
~ I Z
lIJ
~ ....
<l
lIJ lIJ
o o
lIJ
lIJ
~ 01 - ....
2:
~ FIG. 3.2. Coeficiente de atenuación en deci-
en ~
2:
en belios por metro para el aire, a una tempera-
2:
o O tura de 20° C y para humedades relativas
u u
oal lL..A...A..LJ.L.W.--U--LJ..U..ULL--L-W...J...l.l.L.I..L-J de 20, 40, 60 y 80 por 100. Las curvas conti-
0.2 I 10 100 nuas dan el coeficiente total de atenuación a;
FRECUENCIA EN KILOCICLOS la de puntos da el parcial al'

76
nuación cambia de forma apreciable y los cálculos se hacen como sigue:
Sea x la presión en la atmósfera; al será igual a 0,142 x 10-9f/x. Para de-
terminar a2 se usa el nomograma de la figura 3.1, determinando la atenua-
ción para una frecuencia f/x. Con esto se obtiene un valor que multiplicado
por x da la verdadera atenuación. Como ejemplo, hallemos para una fre-
cuencia de 1000 Hz en un punto donde la presión sea la mitad de la nor-
mal (x = 1/2). Sea la temperatura de 20° C y la humedad del 20 por 100. Por
consiguiente,
al =0,142 x 10- 9(1000)2 x 2=0,284 X 10- 3 db/m.

Al utilizar el nomograma se debe elegir para la frecuencia un valor de


2000 Hz, mediante el que se encuentra una atenuación de 0,03 db/m. El ver-
dadero valor de a2 es, por tanto, de 0,03 x -}=0,015 db/m.
Las curvas de la figura 3.2 dan los valores de a a 20° C para diversos
grados de humedad. La línea de puntos es la asíntota a la que tienden todas
las curvas; da el valor de al.

EFECTO DE LA NIEBLA
Es normal que el nivel de presión sonora, en un punto alejado de una
fuente sonora, sea superior en un día con niebla que en un día despejado.
La atenuación en la niebla se puede considerar prácticamente nula. La ausen-
cia de atenuación con niebla se puede atribuir a la ausencia de viento y a
la homogeneidad de la temperatura, lo que hace que no haya sombras so-
noras.

REDUCCION DEL RUIDO POR MUROS V VALLAS


Los muros o vallas no son, generalmente, barreras eficientes contra el
ruido, pero hay situaciones en las que constituyen el único método posible
de control del ruido. Si la reducción de sonido requerida no es muy grande,
puede ser útil la erección de este tipo de barreras. La figura 3.3 muestra la
reducción que se puede obtener con ellas. Se observa que la disminución del
al
o 30 ANGULO Dé SOMBRA I B
z 90D
w

A
o 30"
<l:
o
¡¡; /OD
~ 20

-~:
,PliNTO DE t:
OBSEfWACION j
ltJ
o 10
z
o
Ü
::J
Z
~ O ' - - - - J . . . ._ _. L . . . - - - - L _ - - - ' - - '-----J.._-J

BARRERA
o 0.2 0.5 1 2 5 10 20
ALTURA EFECTIVA DE LA BARRERA
EN MULTIPLOS DE LONGITUD DE ONDA

FIG. 3.3. Protección proporcionada por las barreras. (A. /. King, según la referencia 17.)

77
nivel, en el punto de observación, es función tanto de la altura de la ba-
rrera como del ángulo o. Nótese que, cuanto mayor es la altura, mayor es la
disminución en el nivel sonoro. Nótese también que, cuanto más alta sea la valla
con respecto a la fuente sonora y al punto de observación, mayor se hace O,
y que el máximo efecto se consigue si la valla está próxima a la fuente o
al receptor, en vez de a la distancia media entre ambos. Los resultados que
muestra la figura 3.3 se deben considerar como aproximados, puesto que no
se tiene en cuenta la reflexión en el suelo.

REDUCCION DEL SONIDO POR ARBOLES Y ARBUSTOS


Para que los árboles y arbustos sean efectivos en la contención del ruido
en un área abierta de trabajo, o en la reducción del mismo en las áreas
residenciales, deben formar barreras de gran profundidad y alta densidad
de follaje. Si se usan árboles, el nivel de las hojas deberá extenderse casi
hasta el suelo. No se han efectuado estudios sistemáticos de la atenuación
debida a la vegetación. Sin embargo, pueden ser útiles como guía las medi-
das de pérdidas en la transmisión a través de varios tipos de selvas (ver la
figura 3.4). Estos datos indican que los árboles y arbustos proporcionan una

10
:E
o
2
oc FIG. 3.4. Diagrama basado en las medidas
o
el. efectuadas en selvas tropicales. Zona 1, mu-
LO
o
cho follaje; campo visual aproximado de 7 m,
Z
penetración por tala. Zona 2, mucho follaje;
w campo visual aproximado de 17 m, avance di-
- «
o
ficultoso, pero sin tala. Zona 3, follaje; campo
o visual aproximado de 30 m, penetración an-
oc dando con cuidado. Zona 4, follaje; campo
W
el. visual aproximado de 70 m, penetración fácil.
I I 1- Zona 5, mucha maleza, grupos de grandes
100 1000 tO,OOO troncos; campo visual aproximado de 100 m,
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO penetración fácil. (Según Eyring. 6)

atenuación muy ligera. Por tanto, en la práctica, el uso de plantas como


una barrera para el sonido sólo puede justificarse cuando se desean otros
efectos marginales, o cuando no sean rentables otros métodos.

REFRACCION DE LOS RAYOS SONOROS POR LOS GRADIENTES


DE VIENTO Y TEMPERATURA
La velocidad del sonido en el aire está determinada por la velocidad del
viento y por la temperatura, ya que el efecto de la humedad puede consi-
derarse prácticamente nulo. La influencia de la temperatura viene dada por

VTTo
C=Co '\ / (3.4)

78
en donde T es la temperatura absoluta en grados Kelvin y Co es la velocidad
a la temperatura T o• La velocidad resultante es la suma vectorial de c y la
velocidad del viento, siendo el primer vector normal al frente de ondas.
Debido a que las ondas sonoras se propagan en una atmósfera en la que
la temperatura y la velocidad del viento son funciones del espacio, sufren
refracción y, posiblemente, reflexión. (No se van a considerar aquí las varia-
ciones rápidas de dichos parámetros con el tiempo, que dan lugar a fluctua-
ciones de la energía sonora.) Antes de discutir estos efectos, se van a estu-
diar los tipos de estructuras de viento y temperatura presentes en la atmós-
fera *.

Distribución de la temperatura en la atmósfera


Una atmósfera «ideal» en completo reposo tendería a poseer una tempe-
ratura uniforme, en virtud del transporte del calor desde las regiones más
cálidas a las más frías. La presión y la densidad disminuirían exponencial-
mente con la altura, pero la temperatura permanecería constante. En la
práctica, la atmósfera está en un estado permanente de movimiento y agi-
tación; el calor se transfiere, mediante la circulación de corrientes de aire,
desde las regiones bajas a las altas.
Se puede obtener una idea de cómo varía la temperatura con la altura,
suponiendo que las masas de aire se mueven adiabáticamente de una altitud
a otra, sin pérdidas de calor por conducción. La presión en un determinado
punto viene dada por el peso de la atmósfera situada sobre él; la presión y
la temperatura están relacionadas por la ley adiabática para los gases per-
fectos (para la precisión que aquí se requiere está justificado suponer que
la atmósfera es un gas perfecto). En una atmósfera como la supuesta, la
temperatura varía con la altura de acuerdo con la ley
dT g y-l
-=----=-f 0.5)
dh R Y

en donde g = aceleración de la gravedad,


R = constante de los gases,
y = razón de los calores específicos,
h = altura sobre el suelo.

Aplicando los valores apropiados de g, y y R, se encuentra para r un valor


aproximado de l° e por cada 100 m. f se conoce como gradiente térmico
adiabático.
La distribución real de la temperatura en la atmósfera se desvía notable-
mente de la que se obtendría mediante la ecuación (3.5). Aparentemente
hay una ligera aproximación al gradiente térmico adiabático por debajo de
los 13.500 m, excluyendo la capa de aire más próxima al suelo. La experien-

• Para más detalles, ver la referencia 7.

79
cia muestra que, en la capa más baja, se encuentran temperaturas muy va-
riables y sujetas a variaciones cíclicas. Es de gran interés el estudio del
gradiente de temperatura en función de la altura. En la proximidad del
suelo, el gradiente es generalmente mucho mayor que f. La figura 3.5 mues-

. 200
.. '50 . ¡¡o:N
PUESTA OEL

i ':k:~_:~~N:~1L:=~l
SALIDA DEL

;; 100[· ENERO

8 ISO o 2 4 6 8 10 I~ 14 16 18 20 22 24
~ 600 ~--------P().-'E-S-TA-O-E,-l.-'
~ 400 - SALlfc;4 OEL SOL
L
FIG. 3.5. Variación diurna media de las dife-
~ 200 - INVERSION
rencias de temperatura entre 2,5 y 30 cm de
í5 o altura (línea continua) y 30 cm y 1,2 m de
o<! 200 - altura (línea de trazos) sobre un terreno cu-
o: bierto de hierba corta en verano (a) y en in-
<!> 400 -
600 - JUNIO GRAO. NEGATIVO
vierno (h) en un lugar del sur de Inglaterra.
8 00 L-L-~_~.l-.L.--'---'---..l--'----'--J Las diferencias están en múltiplos del gradiente
O 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 22 24 térmico adiabático, aproximadamente 1 grado
HORA SOLAR cada 100 m. (Según Best.l8)

tra el gradiente medio (expresado en múltiplos de n para dos zonas bajas


en el sur de Inglaterra, en un mes de invierno y otro de verano. La figu-
ra 3.6 muestra cómo varía el gradiente de temperatura con la altura, tam-

~ 100c-T-"---T-"--------,
o
~ 50
o
<!
o
Z
::J 20
z
w
o 10
o
~
o: 5
w
f-
w
f-
Z 2
w
o<!
FIG. 3.6. Gradiente térmico medio a medio- o: 1.0 ."-_'--.!-.l-L...;L..LL-U-_...J-.....L.-
día en función de la altura sobre el terreno. <!> 0.1 0.2 0.5 1.0 2
(Según BesOS) ATURA SOBRE EL SUELO EN

bién en múltiplos de f. Nótese que el gradiente varía notablemente con la


hora. Es negativo desde un poco después del amanecer hasta un poco antes
de la puesta del sol, mientras que las horas nocturnas se caracterizan por
una inversión térmica. La figura 3.7 muestra algunos perfiles de distribución
de temperaturas medidas en un período de 24 h Y tomadas a unas alturas
comprendidas entre 1 m y 78 m en el sur de Inglaterra, durante la prima-
vera. Los gradientes, negativo durante el día y positivo (inversión térmica)

80
durante la noche, se pueden entender mediante las siguientes consideracio-
nes. El aire es relativamente transparente para la mayor parte de la energía
radiada por el sol. Durante el día, esta energía incide sobre la superficie
terrestre, calentándola. La temperatura que alcanza la superficie depende
de su naturaleza. Por ejemplo,8 se ha encontrado que, en los días más cáli-
dos, la temperatura máxima superficial de una capa de macadam asfáltico

z
W
<t so
g;::!i 60
1- 40
;J 20
TEMPERATURA ~~~~;~~~~~~:~~~¡~~~~~~::
A 1,2 M ~~NNNNÑÑ~~~~~m~~~~~~~~~~
000000000000000000000000
HORA DE 000000000000000000000000
GREENWICH o~~gg~~~~9=~~~~~~~~~Ñ~~~

FIG. 3.7. Perfiles de temperatura tomados en el sur de Inglaterra


en primavera. (Según Johnson y Heywood,19)

era de 66° e; la de una capa de arena, 55° e; la de una superficie cubierta


de césped, 44° C. La temperatura del aire en contacto con la superficie
aumenta y al estar más caliente que el aire, a una cierta distancia de la
superficie, se eleva. El calor que se absorbe por contacto con la superficie
de la tierra se eleva a alturas superiores por convención. Por esta razón
puede existir un gradiente de temperatura negativo durante las horas diurnas,
siendo mayor cuanto más pequeña sea la altura. En contraste, la superficie
terrestre comienza a enfriarse un poco antes de la puesta del sol; esto enfría
el aire en su contacto y se establece un gradiente positivo de temperaturas
en la proximidad del suelo. A alturas superiores, el gradiente continúa sien-
do negativo, de manera que se forma una capa de inversión. El nivel supe-
rior de esta capa de inversión se va elevando durante la noche, según se enfría
el aire del nivel inferior. Esta zona de inversión térmica se caracteriza por
su relativa estabilidad, ya que la densidad disminuye la altura.
De lo anterior se deduce que, con el cielo cubierto, el gradiente será
siempre pequeño.

Distribución del viento en la atmósfera


La región en la que se desarrollan la mayor parte de los problemas de
propagación del sonido relacionados con el control del ruido se sitúa por
debajo de los 1000 m. En ella, la distribución de los vientos está muy in-
fluida por la hora y las condiciones locales. En las zonas del interior, el
viento alcanza, en los niveles inferiores, un máximo en las horas diurnas y
un mínimo durante la noche. En los niveles intermedios puede ocurrir lo
contrario: que el máximo se alcance durante la noche. La altura en la que
se produce esta inversión puede ser de 40 m para los vientos moderados,
siendo inferior para los ligeros y superior para los vientos fuertes. En las

81
6
zonas ·costeras, las brisas terrestre y la marina tienden a anular los cambios.
diurnos mencionados antes.
El perfil de distribución del viento depende de la aspereza del terreno
y del p.erfil de distribución de la temperatura. Existen razones teóricas para
establecer la siguiente distribución del viento:
_ h+zo
u = 5,8uf loglo - - - (3.6)
zo

en donde h es la altura sobre el suelo, Ü es la velocidad media del viento,


zo es la «rugosidad», determinada por la naturaleza del suelo, y uf es la ve-
locidad de fricción, que está determinada también por la naturaleza del suelo.
En la tabla 3.1 se citan algunos valores representativos de Zo y uf.s
Las observaciones prácticas indican que la ecuación (3.6) se cumple mien-
tras el gradiente de caída de la temperatura sea adiabático. Durante las in-
versiones térmicas, la velocidad del viento se incrementa más rápidamente
con la altura y, cuando existen gradientes térmicos elevados, el aumento
de velocidad es más gradual.

Refracción de ra·yos sonoros en la atmósfera


A continuación, se va a tratar el tema de cómo la distribución del viento
y de la temperatura afectan a la propagación del sonido. Supóngase una
fuente puntual en una atmósfera estable en la que haya una inversión térmi-
ca (Fig. 3.8). Puesto que la velocidad del sonido aumenta con la temperatura

LA rEMPERArURA
SE INaREMENrA
CON LA ALTURA

FIG. 3.8. Rayos y frentes de onda para una atmósfera con inver-
sión térmica.

según la ecuación (3.4), la parte superior de los frentes de onda viajará más
rápidamente que la inferior y, como consecuencia, los frentes se inclinarán
hacia el suelo. Además, este comportamiento es simétrico respecto a un eje
vertical que atraviese la fuente. Por otra parte, si el gradiente de tempera-
turas es negativo, los rayos se elevan, existiendo uno, límite, que alcanza
el suelo a una distancia x de la fuente y que define una región de sombra,
como puede verse en la figura 3.9. Esta región no existe cuando hay inver-
sión térmica.
Este mismo razonamiento puede aplicarse respecto a la distribución del
viento, como muestra la fig~ra 3.10. Con un perfil típico de distribución del
yi~p.toJ. e~istirá una región de sQplbra en. el lado d<esd~ el que sople' el viento

82;
y sólo en ese lado. Esta es la causa de que sea difícil oír cuando el viento
sopla en dirección contraria a la de propagación' del sonido. Es importante
subrayar que esto sucede porque la velocidad del viento se incrementa, nor-
malmente, con la altura.
LA TEMPERATURA
OiSM/NUYECON LA
AiTURA

FIG. 3.9. Rayos sonoros en una atmósfera con gradiente térmico,


mostrando la formación de sombras.

Una diferencia importante entre los efectos producidos por la temperatura


y el viento es que, mientras los efectos de la primera son de carácter recí-
proco, no sucede lo mismo con los del viento. Esto es, cuando sólo existe
gradiente de temperatura pueden intercambiar sus posiciones una fuente y

-
O/RECCION DEL V/ENTO

FIG. 3.10. Rayos sonoros


en una atmósfera con gra-
diente de viento, mostran-
do la formación de sombra
en la dirección por la que
llega el viento.

un receptor sin que exista diferencia en la recepción del sonido. Pero si hay
viento, el nivel del sonido que alcanza al receptor es mucho mayor si éste
se encuentra más allá de la fuente, según la dirección del viento, que en el
caso contrario.

Ecuaciones de los rayos sonoros


Supongamos que la temperatura y la dirección del vÍento sean funciones única-
mente de la altura y que la velocidad del viento carezca de componente vertical. Esto
presupone un medio estratificado, que sea consistente con el análisis anterior. Tomemos
como eje vertical el Z. Si u y v son, respectivamente, las componentes de la" velod·
dad del viento según los ejes x e y, será u=u(Z) y v=v(Z). Puesto que la tempera-
tura es función de la altura, la velocidad del sonido también 10 será, es decir, c=c(Z).
Consideremos un frente de onda cuya normal N forme con los tres ejes coordenados
ángulos cuyos .cosenos sean l, m, n (Fig. 3.11).
El flujo de la energía correspondiente a una sección infinitesimal de frente de
-+
onda estará en una dirección que será la suma de e (tomada en la dirección de N) y
la velocidad del viento. La trayectoria que' sig~e. esta sección es la del rayo sonoro.

83
FIG. 3.11. Construcción geométrica
de la dirección del rayo.

Es la trayectoria del flujo de energía y, en general, su direcci6n es diferente de la


de la normal a la onda (s610 coinciden en ausencia de viento). Las ecuaciones paramé-
tricas del rayo son:
dx
--=u+cl
dt
dy
--=v+cm (3.7)
dt
dz
--=cn
dt

u, v y c se suponen funciones conocidas de z; si 1, m y n fueran también funciones


de las coordenadas espaciales, se podría resolver la ecuación (3.7).
El modo en que varían 1, m y n se obtiene considerando el problema de la re-
fracción. Se puede demostrar que, para un rayo determinado,
c Co
u +-=const.=uo+-=up + cp (3.8)
1 lo

Esta ecuación es la ley de refracci6n de Snell. Significa que, para un determinado


rayo, el valor (u + cll) es constante. El subíndice O se usa para señalar el valor de u, c y I
en la fuente; el subíndice p marca el valor de u y c en el punto más alto de la tra-
yectoria del rayo (lp= 1).
Cálculo de la trayectoria del rayo sonoro en ausencia de viento. Las ecuacio-
nes (3.7) y (3.8) son suficientes para determinar las trayectorias de los rayos. Como
ejemplo de aplicaci6n, consideremos el caso de que no haya viento (u=v=O). Supon-
gamos que el rayo está en el plano xz. Las ecuaciones (3.7) toman la forma:
dx
--=ccos (]
dt
dy =0
dt
dz
--=csen8
dt
y la ecuación (3.8):
c
--=K
cos 8
donde 8 es el ángulo que forma el rayo con la horizontal. Dado que ds=(dx2 +dz2)l/2,
se deduce que:
dc dO
--+K--=O
dz ds

84
dc dO
y si es constante (por ser c función lineal de la altura), es también cons-
dz ds
tante y la trayectoria es un arco de circunferencia de radio
ds K co
r=--=
dO k k cos 00
donde
e=eo+kz (3.9)

Este resultado se explica como sigue: Supóngase que una seCClOn del frente de
onda inicial se prolonga hasta el nivel al que le correspondería la velocidad nula;
supóngase que se hace girar la sección alrededor del punto de intersección. Todos los
puntos de la línea se moverán con una velocidad proporcional a la altura sobre dicho
nivel. Es decir, se cumplirá c=co+kz, de forma que los rayos serían círculos cuyos
centros estarían en el plano en el que la velocidad fuese O, cuya cota sería
-Co
z=--
k

(ver la Fig. 3.12). El valor de h, altura máxima alcanzada por el rayo, se deduce me-
diante una sencilla construcción geométrica. Para valores de h«2co/k,
R2k
h=-- (3.10)
8eo
cuando tanto el receptor como la fuente están en el suelo y existe una distancia R
entre ellos.
TRAYECTORIA DEL RAYO

SUELO
L=O

FIG. 3.12. Construcción geomé-


trica de la trayectoria del rayo '"" ' " Co/k COS 8 0
cuando existe un gradiente li- ",
neal de la velocidad del sonido.
z= -co/k es el nivel en el que
la velocidad de sonido es cero
por extrapolación. z:-Co/k
'" '"
'"
CENTRO OE
CURVA TURA
\. DEL RAYO

Si el gradiente de temperatura es lineal,


T=To+b¡z

En este caso se obtiene una aproximación suficiente usando la ecuación (3.9) con

blco
K=--
2To

Análisis de los efectos del gradiente de viento. Vamos a considerar el efecto del
gradiente de viento como un ejemplo más de aplicación de las ecuaciones (3.7) y (3.8).
La componente perpendicular no tiene efecto sobre la normal N del frente de onda.
Sólo influye transportando las ondas paralelamente a sí mismas. El efecto resultante
es mucho menos importante que el debido a la componente del viento en la dirección

85
de propagación. Por' consiguient~, en este apartado sólo se analizará esta última com-
ponente: Sea: x la dirección de propagación. Por la ecuación (3.7),
dz csenO
ds .; u 2 + 2uc cos 8+ el
donde O es el ángulo que forma con la horizontal la normal a la onda. De la ecua-
ción (3.8) se deduce
ds csen 8
r
d8 cos O[(du/ds) cos O+ (dc/ds)]
de donde

';u 2 +2uc cos 0+c 2


r
cos O[(du/dz) cos 8 + (dc/dz)]
1T'
Ahora bien, si u«c y 8«2' entonces
uo+co/cos 00
r (3.10a)
(du/dz) cos O+ (dc/dz)

Para ángulos O muy pequeños, el gradiente de viento tiene el mismo efecto que el
gradiente de velocidad del sonido. Así, para la propagación en la dirección del viento,
un gradiente de viento de 0,195 m/seg cada 30 m equilibraría el efecto de un gra-
diente térmico adiabático de loe cada 100 m para todos los rayos próximos a la
horizontal. Para la dirección contraria a la del rayo se suman sus efectos.
Método simplificado para hallar la trayectoria de los rayos sonoros. Se describe
a continuación un método gráfico para el dibujo de los rayos sonoros, basado en el
hecho de que, para un gradiente de velocidad (u + c) lineal, el rayo adquiere una
trayectoria circular, con el centro a una altura en la que la velocidad extrapolada
sea nula.
Se establece un sistema de ejes coordenados que den la velocidad del sonido (el
eje horizontal superior de la Fig. 3.13) en función de la altura (el eje vertical de
dicha figura). El eje horizontal de la parte inferior de la figura 3.13 da la temperatura
correspondiente a la velocidad del sonido, según la ecuación (3.4). La curva c mues-

VELOCIDAD DEL SONIDO M/SEG


342 345 348
VELOCIDAD RELATIVA M/SEG--
(RESPECTO AL SUELO) -10 O 10
o

::e 100
:z
1LI

<r
IX: 60
:::>
~
...J
<r
30

o
286 288 290 292 294 296 298 300
TEMPERATURA EN GRADOS KELVIN.

FIG.' 3.13. Ilustración del método de trazado gráfico de rayos


sonoros. Véase la explicación en el texto.

86
tra la relación entre la temperatura y la altura. El eje superior muestra la velocidad
del sonido relativa a la que existe en el suelo. La curva u es la representación gráfica
de la velocidad del viento en función de la altura con relación a la existente en el
suelo. Esta velocidad se considera positiva cuando va de la fuente al receptor. En el
.ejemplo, el viento va del receptor a la fuente, y su velocidad se incrementa hasta
10,9 Km/h a una altura de 120 m. La curva de trazos (u+c) es la suma de las dos
.anteriores y representa la trayectoria del rayo sonoro.
La curva (u+c) puede obtenerse por aproximación mediante una serie de seg-
mentos rectilíneos. En el caso de la figura 3.13, éstos serían los segmentos OA, AB
.y BD. Se puede determinar la altura en la que las rectas, prolongación de dichos
7,6
'segmentos, darían una resultante nula. Para OA, esta altura sería 345 x - - = 1300 m.
2
23 100
Para AB sería 342x--=3150 m. Para BD sería 340x--=17000 m.
2,5 2
En la figura 3.14 se dibujan a gran escala los ejes de coordenadas. Los niveles
-correspondientes a los puntos A, B y D se indican mediante líneas de trazos. Las

FIG. 3.14. Ilustración del método


de trazado gráfico de rayos sonoros.
Véase la explicación en el texto. SUELO

alturas de 1300, 3150 y 17000 m se indican mediante líneas continuas. La fuente


-está localizada en el eje de ordenadas, a 23 m de altura. Se traza el arco ab con
-centro en (1) a 3150 m. En b el rayo entra en la región situada por debajo de A y,
por consiguiente, el centro de curvatura pasa a ser el punto (2) a 1300 m de altura.
Al llegar el rayo a c se vuelve a sobrepasar el nivel de A y el centro de curvatura
vuelve a estar a 3150 m en el punto (3). Al llegar a d, el centro se desplaza al pun-
to (4) a una altura de 17000 m.

.Distancia a la zona de sombra


La distancia x al límite más próximo de la zona de sombra se puede calcular
-en función de la altura de la fuente h s' La existencia de una zona de sombra en

87
la posición de un observador depende de su altura. Si es iguaJI a la de la fuente~
el observador estará en zona de sombra para distancias superiores a 2x. En general~
la zona de sombra se puede calcular como sigue:
Suponiendo que sean constantes los gradientes de las velocidades del sonido y del
viento y que el rayo sonoro se propague en una dirección casi horizontal, los rayos.
siguen trayectorias circulares, y aplicando la ecuación 3.10,

(3.11)1
(du/dz) cos o+ (dc/dz)
Se ha calculado el valor de x para una fuente situada a 3 m de altura, en presencia
de un viento de 11 Km/h, suponiendo un gradiente de velocidad correspondiente a

Tabla 3.1. Valores significativos de Zo y uf para diversos terrenos naturales

Tipo de terreno Uf, m/seg

Muy deslizante (hielo, lodo) ... ... . .. 1 x 10- 5 0,16


Césped, hasta 10 cm de altura ." ... 1 X 10- 3 0,26
Hierba fina, hasta 10 cm de altura . .. 0,7 X 10- 2 0,4
Hierba gruesa, hasta 10 cm de altura .,. 2,3 X 10- 2 0,5
Hierba fina, hasta 50 cm de altura ... . .. 0,051 0,6
Hierba gruesa, hasta 50 cm de altura .,. 0,1 0,7

un suelo con hierba fina de 50 cm de altura (ver la tabla 3.1). Se usaron unos gradien-
tes de temperatura correspondientes a una altura de 1,5 m; se dan en la figura 3.5.
En la figura 3.15 se dan las curvas correspondientes a los límites de la zona de som-

(al

FIG. 3.15. (a) Ejemplo de formación de sombras alrededor de una fuente situada.
a 3 m de altura. La velocidad media del viento a dicha altura es de 4,4 Km/h. (b) Ejem-
plo de formación de sombras durante la noche con la misma fuente que en el caso
anterior. En ambos casos el receptor está también a 3 m de altura. (Según Ingard.9) I

88
bra, para las condiciones ya expuestas, a medianoche y a mediodía, en invierno y en
verano. (Se supone que en todos los casos existe el mismo tipo de viento.)

Variación de la presión en el interior de la zona de sombra


Usando una analogía óptica, se puede decir que el borde de la sombra no es brusco
y que la misma sombra no es negra, sino que se hace más y más gris conforme
aumenta su distancia al borde. El contraste entre las dos zonas situadas a cada lado
del borde de la sombra aumenta con la frecuencia.
La disminución de la presión sonora en el interior de la zona de sombra viene
afectada por tres factores:
1. Las turbulencias y falta de homogeneidad térmica del aire.
2. La magnitud de los gradientes de viento y temperatura.
3. La naturaleza acústica del suelo.

Se sabe poco sobre el efecto cuantitativo de las turbulencias y la falta de homo-


geneidad térmica en la zona de sombra. Sin embargo, se ha demostrado experimen-
talmente que la velocidad de disminución de la presión térmica en el interior de la
zona de sombra disminuye por efecto de la energía dispersada hacia la sombra por la
falta de homogeneidad existente fuera de esta zona. lO
Con respecto a los factores segundo y tercero, es conveniente tratarlos juntos. Se
ha analizado el problema de la propagación en un medio considerando un gradiente
térmico negativo constante sobre un terreno plano, que se caracterizaba por una
razón de impedancia acústica normal constante Z/Poco=(O+icp). Se encontró que el
camino por el que viajaba la energía desde la fuente S al observador D, situado en
la sombra, es el marcado con los puntos SABD (Fig. 3.16), donde BD es paralelo al

FIG. 3.16. La trayectoria del flujo de energía


hasta el punto D, en la zona de sombra, es la A F B G
línea SABD. SUELO

rayo límite AE. En esta zona de sombra, la presión sonora cae de forma semejante
a como lo haría si se tratase de una onda cilíndrica amortiguada. De forma que la
presión sonora en el punto D (ver Fig. 3.16) es

CF ) 1/2
P=PE ( ce e-k(AB) (3.12)

donde CF, ce y AB son las distancias indicadas. E está a la misma altura que D
y PE es la presión sonora en E; k es la constante de atenuación, dada por
00 1 ) 1/3 (}
k=101 (
-- -- (3.13)
, Co h5 2h o

donde h o=altura a la que la temperatura absoluta es igual a O.


co=velocidad del sonido en el suelo.
00= 21TI.

Esta es una aproximación válida para \Z/poCo I3 «CI)h o/co· A 100 ciclos por segundo y para
gradientes normales, esto significa que la aproximación es buena para IZ/poCl «50.

89
Para suelos de alta impedancia,

k=0,44 (~) 1/3 +0,98 (~) 1/31


coh~ coh~
PoCo
Z
Icos (~+l/J)
3
(3.14)

donde tg l/J=cP/O. Este resultado es válido para IZ/poco/ 3 » Ctlho/co·


Nótese que el coeficiente de atenuación para una superficie elástica, dado por la
ecuación (3.13), es 2,3 veces mayor que el dado por la ecuación (3.14) para una super-
ficie rígida.
Los valo!:es que siguen se citan como ejemplo numérico de aplicación de estos
resultados. Para un gradiente térmico de 0,5° C por metro, además de la atenuación
resultante de la divergencia cilíndrica, existirá una atenuación de 2,56 db/m para un
suelo con una impedancia Z=Poc; 1,9 db/m para un suelo con Z=IOpoc, y 1,15 db/m
para un suelo con impedancia infinita, cuando la frecuencia sea de 500 Hz.

Anomalías producidas por los gradientes térmicos


Inversión térmica cerca del suelo y gradiente térmico negativo a mayores altu-
ras. Considérese una atmósfera sin viento y con la estructura térmica indicada en la
figura 3.17. En la parte derecha están dibujadas las trayectorias de los rayos sonoros
correspondientes a una fuente de 500 Hz. Podemos encontrar el ángulo correspon-

300

"i ZOO
z
w
«
a::
::l 100
~
oC(

O
326 330,5
C( M/SEG)

FIG. 3.17. Formación del rayo para el caso de inversión térmica en el suelo
y gradiente negativo a mayores alturas.

diente al rayo límite usando la ecuación (3.8), con c p = 335 m/seg, Co= 331 m/seg y
up=uo=O,
330,5
cos 0Um=---=0,98
333
de forma que Olfm= 10°. El alcance de la sombra vendrá dado por la ecuación (3.10),
donde h=91 m,
335-330,5
k 0,05
91
y co=330,5, por lo que R=2195 m.
En la sombra, la intensidad del sonido disminuiría como la de una onda cilíndrica
amortiguada, con un coeficiente de amortiguamiento dado por la ecuación (3.13),
con 0= 1, y siendo h o= 3350 m.
En todo lo anterior se supone que el suelo es un buen absorbente, de forma que,
por ejemplo, el rayo que sale de la fuente con una inclinación de 5° es absorbido
totalmente.

90
Canales sonoros. Si, en el caso anterior, el suelo fuera un buen reflector, toda
la capa atmosférica por debajo de los 91 m actuaría como un canal sonoro, ya que
ningún rayo que saliese de la fuente con una inclinación inferior a los 10° podría aban-
donar dicha zona.
Es posible la existencia de este tipo de canales en capas elevadas, aunque no se
haya escrito nada importante todavía sobre este asunto. La estructura térmica de la

TEMPERATURA DISTANCIA

FIG. 3.18. Ejemplo de una estructura térmica que conduce


a la formación de un canal sonoro.

figura 3.18 llevaría a la formación de uno de estos canales. Los rayos sonoros de
una fuente situada en esta zona de baja temperatura, que tuviesen una inclinación
pequeña, quedarían atrapados en ella.

PROPAGACION DEL SONIDO CERCA DEL SUELO


EN UNA ATMOSFERA HOMOGENEA

Las ecuaciones (3.12) a (3.14) son apropiadas para una fuente y un receptor situa-
dos junto al suelo, en una atmósfera estable con un gradiente de temperatura. Aquí se
va a considerar una atmósfera uniforme (ho=oo). Más aún, se supone que el terreno
tiene una impedancia característica constante, en lugar de lo supuesto anteriormen-
te: que la impedancia superficial normal era constante.
Como regla general, los terrenos naturales son porosos, teniendo una resistividad
al flujo finita, de forma que la impedancia característica del suelo será distinta del
producto de su peso especifico por la velocidad de la onda de compresión pe, y puede,
en muchos casos, estar dentro del orden de magnitud de la impedancia característica
del aire. Por consiguiente, las ondas sonoras nacidas en el aire que incidan sobre
este terreno poroso serán reflejadas sólo de una forma parcial. Una proporción apre-
ciable de su energía será absorbida por los poros, atenuándose. Por desgracia, hay
pocos datos publicados sobre la impedancia característica y las constantes de propa-
gación para los diversos tipos de terreno, aunque están disponibles algunos valores
para frecuencias por encima de los 10000 Hz.
La atenuación que resulta de la propagación sobre el terreno se puede determinar
mediante el siguiente análisis. Consideremos una fuente de sonido puntual, cercada

RECEPTOR

AIRE
TIE:RRA

FIG. 3.19. Imagen de una fuente


puntual. IMAGEN VIRTUAL

91
al suelo. Si la impedancia acústica del terreno es infinita, condición a la que se apro-
ximan las superficies de hormigón o de asfalto, el campo sonoro debido a la fuente
se puede obtener sumando el campo originado directamente por la fuente y el debido
a su imagen virtual, como puede verse en la figura 3.19. (Sin embargo, si la impe-

~m 2~
..JO
O~_~~~¡q
~~ 41-----+---+--+-f---P~d::__t_~::-.;~__2:~
z~
iiJ: 61-----+---+--+-f---+--+--+-_t_-----'=="""-o;!~----""t'_2'_<2i'"~""k::~io._
Zo
Wz
ZO 8t-----t---+--+-f---t--+--t-_t_--------j!-----t--"""""'-:-+-_+_~
Ol/)

8~ 10 t-----+---+----+--f---+--+--+--f------II----f---+---I-~
i5ffi
wa:
a: !lo t 2 t-----'----'---'--'----'---'---'---'----------j!----_t_--+--t--f---t--t--f"'oo<j
AMPLITUD DEL FACTOR DE PERDIDAS
14 '-----'----'---'--'----'---'---'---'--------''-----'-----'---'--'---'----'--.............
0.02 0.05 0.1 0.2 O.s. f.O
DISTANCIA NUMERICA Wo

FIG. 3.20a. Representación gráfica de F o en función de la distancia numérica Wo y b


(véase el texto).

dancia acústica del terreno no es infinita, el concepto de imagen virtual deja de ser
válido.) La presión acústica bajo estas condiciones viene dada por 13

(3.15)

donde
Z2 cos (J¡ - pe cos 82
(3.16)
Z2 cos 81 + pe cos 82

F= 1 + "i2 w l/ 2 e-wf 00
-iw l /2
e- u2 du (3.17) *

. . 2k l R 2 (pe)2 cos2 82
w=woe'b=z---- (3.18)
(1- R p )2 Z~ sen281
cos2 82= 1- kilk~ sen2 81,
k l = constante de propagación en el aire,
k 2= constante de propagación en el suelo,
pe= impedancia acústica característica del aire,
Z2= impedancia acústica característica del suelo.

* La función F se puede desarrollar como sigue:


Para los valores pequeños de w, un desarrollo adecuado de la integral lleva a
w2 w3 Cd4 )
F=1+i(nw)I/2 e -CIJ C d - - - + - - - - - + ...
( 3·11 5·21 7·31
Para valores mayores de w, es más conveniente la serie semiconvergente:
1 1·3 1·3·5 ]
F= - [ ~+ (2Cd)2 + (2Cd)3 + ...

92
2 5 10 20 50 100
DISTANCIA NUMERARIA Wo
FIG. 3.20b. Representación gráfica de F o en función de la distancia numérica Wo y b
(véase el texto).

Fuente y receptor sobre el suelo


Tiene especial interés el caso en el que tanto la fuente como el receptor estén
situados en el suelo. En este caso, 61 =90°, R I =R 2, Y siempre se produce un roce con
el suelo. De forma que R p = -1 Y la ecuación (3.15) queda
eik¡R¡
p=2F--
R1

Se ve que la disminución de la presión sonora con la distancia está provocada por


dos factores: la divergencia esférica (el factor 1/R I ) y la variación de F con la dis-
tancia.
Para ver el significado de la disminución de la presión sonora con la distancia
debida a la función F, considérese el caso de que k 2 «k h siendo k 2 real, que es lo
normal cuando la superficie del terreno no es porosa. Si el receptor está a muy poca
altura sobre el suelo, el coeficiente de reflexión R p será igual a 1. A estas pequeñas

Puede verse que cuando Ct.I tiende a O, F tiende al; mientras que cuando Cü tien-
de a oc, F tiende a O. Más aún, Ct.I es proporcional a k I R 2, así que es evidente que
para valores de ro o de (za + Zb) muy grandes comparados con la longitud de onda en
el aire, F tenderá a O. (Puesto que Ct.I es función de la impedancia y de la constante
de propagación del suelo, los valores de ro, o Za + Zb, que son necesarios para que F sea
inapreciable, variarán con la naturaleza del suelo.) Cuando F tienda a O, la amplitud p
tiende al valor siguiente:

Así, a grandes distancias o a grandes alturas, la solución tiende a la de una onda


plana cuya dirección de propagación corresponda a la del rayo.
La solución es función de la suma de las alturas del receptor y de la fuente. Así
que, si las demás variables permanecen constantes, el último término de la ecua-
ción (3.16) permanecerá constante cuando Za y Zb varíen de tal forma que su suma
sea constante.

93
alturas 00 es muy grande y F muy pequeñ,o, de forma que p= 2ei k JR J/R¡. En conse-
cuencia, la función F representa el incremento de la disminución de la presión acús-
tica debido a no ser el suelo un reflector perfecto. A F se le puede llamar «factor
de pérdidas en el suelo».

100 r--------------,-------r----r---¡-~-¡_lln
FASE DE FA erOR OE PERo/DAS
90 1----,..---,--.----r---,r-r-1rl------j-

70 I---+---I----+--+-j---'H-t------r----r---t-~
lf)

g 60 ~---l---+-+-t-+-+++-----__jr----¡-_::7:7t7"J
<t
a::
C> 50 1----l---i---+-t-+-+++-----t-::;:;>:::~~~7t'74_7_r
z
lJJ
"Q. 40 1----+---+--+-t-++++---:::;;OO:::~~~""""=7:P~;;1"""'-"::P_{

°OL.0-2--L--L-O.l.0-5.-L--..JLLJL0.1.1------::0~.2:-----IL...-.!----::O.l;5-L.-...L..-....:.::;~
DISTANCIA NUMERICA w~

FIG. 3.20c. Representación gráfica de cP en función de la distancia númérica Wo y b


(véase el texto).

(/)
180
160
140
~~-i
I
I
=.L_ '
FASE [EL FACTOR DE PERDIDAS

I
L.:.-'i-+----+-~;;-t--:--r-_r_tl--r-1

g 120
<t
:; 100
z
w eo
'Q
60
40

o t=:==±==c:::t=t:±:r::dt==~"::iiQL~P=tJ~
1 2 5 10
DiSTANCIA NUMERICA

FIG. 3.20d. Representación gráfica de cP en función de la distancia numérica Wo -y lJ


(véase el texto).

Un aspecto importante de este resultado es que, suponiendo una separación muy


larga y cuando las alturas de la fuente y del receptor sean tales que el sonido sea
tangente al suelo, la amplit\i.d variará segúni(R2. -
Los _valores de f vienen dados en función de Calo Y b [ver la eco (3.18)]. Si se
escribe F=7Fo ei'P, los valores de Fo y Cp vienen dados en las figuras 3.20a, b, e y d en
función de 000 y b. - - - ..

94-
Ejemplo. Determinar, mediante el método dado anteriormente, la distancia a la
que el nivel de presión sonora caerá 6 db, como resultado de la absorción del terreno,
para el caso de que ambos, la fuente y el receptor, estén al nivel del suelo. Suponga-
mos que la frecuencia es de 200 Hz, la impedancia acústica característica del terreno
3pc(1+i) y el valor de k 2 =k 1 ·3(1+i).
(Nota: Supuesta una solución de la forma ei(k1x-wt), una parte imaginaria positiva,
significa que la reactancia es negativa.) Según lo anterior,
cu=0,028klRei°o.055

De la figura 3.20b, para b=0,055 rad=3,2° y Fo=6 db se obtiene un valor de


CUQ= 15,5. Por consiguiente, k 1R = 550, o bien RIA.= 88. Suponiendo que la longitud
de onda sea 1,7 m, obtenemos R=150 m.
Las medidas de laboratorio muestran unos resultados que están, en gran parte, de
acuerdo con la teoría. 14

Caso de que el suelo tenga una impedancia acústica normal constante


Si el suelo tiene una impedancia acústica normal constante, es más manejable la
solución matemática. Se han obtenido soluciones matemáticas adecuadas.l5 • 16
Cuando la velocidad del sonido en tierra es muy pequeña, su impedancia acústica
normal es casi independiente del ángulo de incidencia. En la práctica carecen de im-
portancia los cambios introducidos por no considerar constante la impedancia normal.

REFERENCIAS
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2. Knudsen, V. O.: l. Acoust. Soco Amer., 5: 112 (1933).
3. Knotzel, H.: Akust. Z., 5: 245 (1940).
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USAF, University of California, Los Angeles, 1953.
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7. Sutton, O. G.: a Micrometeorology", McGraw-Hill Book Company, Inc., New York,
1953.
8. Johnson, N. K., Y 1. Davies: Quart. l. Roy. Meteorol. Soc., 53: 45 (1927).
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10. Ingard, K. U., A. F. Kuckes, y I. Dyer: l. Acoust. Soc. Amer., 26: 135A (1954).
11. Pridmore-Brown, D. C., y K. U. Ingard: l. Acoust. Soco Amer., 27: 36 (1955).
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15. Ingard, K. U.: l. Acoust. Soco Amer., 23: 329 (1951).
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17. Redfearn, S. W.: Phil. Mag. (ser. 7), 30: 223 (1940).
18. Best, A. C.: Geophys. Mem., 65: 40 (1935).
19. Johnson, N. K., y G. S. P. Heywood: Geophys. Mem., 77.
20. Knudsen, V. O., y C. M. Harris: «Acoustical Designing in ArchitectureJ, pág. 58,
footnote, John Wiley and Sons, Inc., New York, 1950.

95
Capítulo 4

EL MECANISMO DE LA AUDICION

HALLOWELL DAVIS, M.D.

Instituto Central para la Sordera

INTRODUCCION
Para conocer mejor muchos de los problemas del control de los ruidos,
serán útiles algunos conocimientos sobre el mecanismo de la audición. El oído
es un detector biológico del sonido, un mecanismo físico que puede ser da-
ñado por un sonido demasiado intenso. El capítulo 7 está dedicado a los
efectos del ruido sobre la audición; el capítulo 8, a la protección del me-
canismo auditivo contra el daño, y el capítulo 38, a los aspectos legales de
las incapacidades que resultan cuando tales daños ocurren. En relación con
esto, debemos conocer no sólo la anatomía y algo del funcionamiento normal
del oído, sino también las incapacidades auditivas que surgen por otras cau-
sas, como una infección o la edad avanzada. Estos puntos se estudian en
este capítulo. También la descripción del mecanismo de detección del sonido
nos permite comprender mejor los problemas de la audiometría en la indus-
tria (Cap. 6) y los problemas básicos de la sonoridad del ruido.

ANATOMIA DEL MECANISMO DE LA AUDICION 2,5,6,10,13

Oído externo y medio


La figura 4.1 muestra el diagrama seccionado del oído externo y del
medio con su entronque con el caracol, que es la porción auditiva del oído
interno. El oído interno también contiene órganos sensibles a la orientación
y a la aceleración de la gravedad, situados en los conductos semicirculares
y el vestíbulo. El oído externo incluye la aurícula y también el conducto
auditivo externo.
El conducto auditivo externo tiene una sección transversal de unos 30 a
SO mm2, y mide unos 27 mm, con un volumen de 1 cm3• La sección transversal
varía en su forma de unos individuos a otros desde una forma circular hasta
un óvalo alargado. La variedad de tamaños y formas hace difícil el diseño
de un modelo universal de tapón para los oídos.
El conducto externo sirve para transportar el sonido desde la aurícula
hasta el tímpano, y para proteger a éste contra los daños mecánicos produ-
cidos por cuerpos extraños y contra la desecación. El conducto está recu-

97
bierto por la piel, que se hace más sensible cuanto más hacia el interior esté,
particularmente en la zona más profunda, donde se apoya directamente en
el hueso. La cera, segregada por la piel, le sirve de protección. La flexibilidad
y sensibilidad de la piel son factores limitadores importantes de la capacidad
para ponerse tapones en los oídos, y de su resultado.

CONDUCTOS
SEMICIRCULARES
CE LULAS
MASTOIDEAS

FIG. 4.1. En este diagrama seccionado del


oído se muestra el oído interno, junto con
una sección del hueso temporal, para poner
de manifiesto los conductos semicirculares,
el vestíbulo y el caracol. El caracol ha sido
girado levemente de su orientación normal
para mostrar con más claridad su arrollamien-
to. Se representa la abertura para los nervios
a través del hueso hasta la cavidad cerebral,
en el cráneo. La trompa de Eustaquio se
desarrolla tanto hacia adelante como hacia
abajo y hacia adentro. Se han omitido los
músculos del oído medio. (Davis. S)

La membrana del tímpano, corrientemente llamada tímpano, cierra diago-


nalmente el conducto externo. Es redondo en su contorno y tiene unos 7 mm
de diámetro. Es un cono dirigido hacia adentro, con un ángulo interior de
unos 135° y una superficie entre 50 y 90 mm2• La materia, tejido conjuntivo,
y la forma de la membrana se combinan para hacer más rígido el cono.
Por lo menos, a frecuencias inferiores a 2400 cps, el cono y el huesecillo
que está unido a él, el martillo, se mueven como si el conjunto fuera un
cuerpo rígido. La forma cónica no se extiende por completo hasta los bordes
de la membrana. Los bordes son bastante flexibles y permiten el movimiento
unificado de la gran masa central. A frecuencias más altas la membrana vibra
por segmentos.
El oído medio se compone de la membrana del tímpano, una cavidad llena
de aire más allá de la membrana, y dos aberturas que van al oído interno,
la ventana oval y la ventana circular. Esta última, con un área de unos 2 mm2,
está cerrada por una membrana elástica plana. La ventana oval está cerrada
por una lámina ósea delgada, que es la base del estribo y está sostenida por
un ligamento flexible en forma de anillo. El área de la base es de unos 3,2 mm 2•
El estribo es el más pequeño de una cadena de tres huesecillos situados en
el oído medio; los otros dos son el yunque y el martillo, que conectan
el estribo con la membrana del tímpano. El «mango)) del martillo está fir-
memente unido a la membrana cónica del tímpano desde el vértice del cono
diagonalmente por detrás y hacia arriba, casi hasta llegar al borde. La cabeza
del martillo y el cuerpo del yunque están entrelazados y firmemente sujetos
por ligamentos de tal modo que, excepto para las incidencias sonoras más
altas, se mueven como una sola unidad. Ambos están suspendidos por liga-
mentos, de modo que su movimiento más libre consiste en la rotación alre-

98
dedor de un eje que pasa casi tangente al borde superior trasero de la mem-
brana del tímpano (Fig. 4.2).
Dos pequeños músculos (no representados en la figura), el tensor del
tímpano, unido a la gran protuberancia del martillo, y el estapedio, unido al
cuello del estribo, limitan un poco los movimientos de los huesecillos. El
movimiento de la base del estribo en la ventana oval es semejante al de un
torniquete alrededor de un eje tangencial al borde posterior de la base. Aquí,
el ligamento que suspende es más estrecho, mientras que el borde móvil
anterior era más ancho y elástico. A presiones sonoras muy altas, el estribo

LIGAMENTOS AXIALES

FIG. 4.2. Disposición de los hueseci-


11os, mostrando cómo la masa se dis-
tribuye alrededor del eje de rotación.
El máximo desplazamiento de la mem- MANGO DEL
brana del tímpano se produce en su MAFTrILLO
borde inferior. (Bárány.t S)

puede moverse de una forma distinta a la vibración, oscilando (o «rodando»)


alrededor del largo eje de su base. Este tipo de movimiento produce relati-
vamente mucho menos desplazamiento del tipo de un pistón por parte de
la base.

El oído interno
El oído interno consta de una serie de canales y cámaras de forma tan
complicada que se les conoce como el laberinto. El laberinto no es visible
fácilmente, tal como se sugiere en la figura 4.1, ya que está enterrado en la
masa del hueso temporal, en la base del cráneo. Los conductos óseos del
laberinto están llenos de un líquido acuoso y claro, denominado perilinfo, y
en su interior hay una serie de delicados tubos membranosos y de cavidades
que contienen un líquido claro, muy semejante, conocido como endolinfo. Los
tubos membranosos y las cavidades también contienen las células sensoria-
les del oído interno y sus correspondientes estructuras de sustentación.
Nos concretaremos solamente al órgano auditivo, es decir, el caracol y
la parte central del vestíbulo, que conecta con el caracol, dentro del cual se
abre la ventana oval.
El caracol está arrollado como su homónimo animal en una espiral plana
de dos vueltas y media. El canal de su interior es de unos 35 mm de largo,
y se ciega en su extremo final. El canal está parcialmente dividido en una
galería (tramo) superior (vestibular) y otra inferior (del tímpano) por una
escalera espiral ósea que sale desde la pared interior de la galería igual que
una escala a lo largo de la pared interior de una escalera circular. La división
entre las dos galerías se completa mediante una membrana fibrosa flexible,

99
la membrana basal, que se extiende a través del borde inferior de la escala
ósea hasta el ligamento espiral que lo une a la pared exterior (véase Fig. 4.3).
La membrana basal y la escala terminan a un milímetro o dos escasos del
final de las galerías, así que las dos galerías se unen en el vértice del caracol.
A la abertura por la que se unen se le llama helicotrema; su tamaño está
entre 0,25 y 0,40 mm2• La membrana basal tiene unos 32 mm de longitud y
disminuye en su anchura desde unos 0,5 mm cerca del vértice hasta unos
0,05 mm en la base del caracol, junto a la ventana abierta. En la superficie
vestibular de la membrana basal se apoya el tubo membranoso que contiene
las células sensoriales, sus estructuras de sustentación y el endolinfa. Al
espacio interior de este tubo se le llama tramo medio. Las células sensoriales
y sus estructuras de sustentación son conocidas como el órgano de Corti.
La ventana circular se abre hacia el interior de la membrana del tímpano cerca
TRAMO VESTIBULAR
( PERILlNFO)

TRAMO DEL TIMPANO


(PERILlNFO)

FIG. 4.3. Sección transversal del tabique del caracol mostrando la estructura
sensorial. Este dibujo representa una sección a mitad de camino entre la ventana
circular y el ápice en una cobaya. El oído humano es muy similar. Algunos
detalles, concretamente la amplitud de la membrana basal, varían sistemática-
mente con la posición superior o inferior de la espiral del caracol. (Davis,16)

de la base del caracol, y no lejos de la ventana oval, pero separada de ella


por el «tabique del caracol», que contiene la membrana basal, las estructuras
sensoriales unidas a ellas y también una pared delgada conocida como mem-
brana de Reissner, que separa el tramo vestibular del espacio endolinfático
en el interior del tramo medio.
Las células sensoriales, conocidas como células capilares a causa de los
manojos menudos de textura semejante a los cabellos que se extienden desde
sus bordes superiores, están incrustadas en el órgano de Corti, que se apoya
en la superficie superior de la membrana basal (Fig. 4.3). Justamente encima

100
del órgano de Corti y unido a él por una red fibrosa a lo largo de sus bordes
se apoya otra estructura, la membrana tectaria. La membrana tectaria está
unida también por un borde a una estructura de sustentación firme, el
limbo. Los extremos exteriores de los pelitos de las células capilares "están
incrustados en la membrana tectaria y se doblan al producirse algún movi-
miento cortante entre ella y el órgano de Corti. La superficie del órgano de
Corti, que cubre la membrana tectaria, es una lámina bastante rígida, (la
«lámina reticular» de la Fig. 4.3). Los extremos superiores de las células ca-
pilares forman parte de esta lámina. Los extremos inferiores de las células
capilares sujetan por sus propias estructuras de sustentación, y los extremos
de las fibras nerviosas auditivas se extienden sobre los bordes inferiores de
las células capilares.
Las células capilares están ordenadas sistemáticamente en varias hileras
a lo largo del órgano de Corti. Una hilera se apoya precisamente en la parte
interior de los bastones de Corti (véase Fig. 4.3) en dirección al limbo. Estas
son conocidas como las células capilares internas. Las otras, las células ca-
pilares externas, están colocadas en tres hileras paralelas en el lado opuesto
a los bastones de Corti. Cada célula capilar externa tiene unas 8 micras de
diámetro; las células capilares internas son un poco más grandes. En cada
oído hay unas 3500 células internas y 20000 células externas.
El sentido del oído es desempeñado por la zona coclear del nervio audi-
tivo. La masa de las células de sus fibras nerviosas descansan junto al órga-
no de Corti, dentro de la estructura ósea del núcleo central del caracol. Se
extiende a todo lo largo del caracol de una forma que llamamos espiral gan-
glionar, que contiene unas 27 000 células nerviosas.
La relación entre las células nerviosas y las células capilares no es sen-
cilla. Algunas fibras sencillas tienen conexión con una o dos células capilares.
Este parece ser el acoplamiento dominante en las células capilares internas.
Para las células capilares externas, sin embargo, la mayoría de las fibras
nerviosas están en contacto con bastantes células capilares a lo largo de su
recorrido. Más aún, cada célula capilar recibe normalmente conexiones de
bastantes fibras nerviosas. El significado funcional de esta complicada dis-
tribución múltiple de las fibras nerviosas no se conoce, aunque también en
otros órganos sensoriales se han encontrado distribuciones igual de compli-
cadas, en forma de malla.

COMO FUNCIONA EL MECANISMO DE LA AUDICION 2,3.4,6,7,8,9,11,12,13

El oído es uno de los órganos sensoriales externos. Está especializado en


recibir y responder a una particular forma de energía, energía vibratoria
acústica transmitida por el aire, en un intervalo de frecuencias de unas nueve
octavas y con un intervalo dinámico de más de 120 db. Su respuesta se pro-
duce mediante un impulso nervioso en el nervio auditivo. Estos impulsos
transmiten la información auditiva al cerebro. Aquí no nos interesa de qué
forma se codifica la información en los impulsos nerviosos, o cómo la energía

101
acústica los estimula, o de qué manera el oído interno lleva a cabo un aná-
lisis acústico parcial de los sonidos en cuanto a su incidencia sonora, su fre-
cuencia, y su tiempo de llegada. Todos éstos son problemas de la fisiología
del oído. En lo que se refiere al control de los ruidos, es suficiente saber que
el oído externo conduce la energía acústica al oído medio, y éste hace de
mecanismo igualador de impedancias para ceder la energía eficazmente al
oído interno. Además, debemos saber que el oído interno puede ser dañado
por algunas enfermedades, y también por un ruido excesivo.
Por otra parte, sabemos demasiado poco sobre las relaciones de los im-
pulsos nerviosos con el pensamiento y la acción como para confeccionar una
neuroanatomía o neurofisiología de alguna importancia práctica para el con-
trol de los ruidos. No es difícil, no obstante, medir la sensibilidad en conjunto
y el poder de diferenciación del mecanismo auditivo humano, como lo hace-
mos mediante «pruebas de audición», en términos corrientes. Esto es com-
petencia de la psicoacústica, y más específicamente de la audiometría. Estos
aspectos de la audición, incluyendo el problema de la sonoridad, se tratarán
en posteriores capítulos.

El oído externo2
El efecto acústico en la aurícula es casi despreciable, mayormente porque
la zona lateral de la cabeza forma un reflector acústico mayor, cercano y
casi en el mismo plano.
En un espacio abierto, el conducto exterior se comporta como un reso-
nador acústico con una frecuencia natural de unos 3000 cps. Esto tiene un
efecto pequeño por debajo de los 1000 cps, pero a 3000 cps, el nivel de in-
cidencia sonora justamente delante del tímpano vale entre 10 y 12 db, supe-
rior por término medio al medido en la misma entrada del canal. La dife-
rencia del nivel de incidencia sonora desciende de nuevo para frecuencias
superiores a 3 db, a 7000 cps. La resonancia del conducto exterior es uno
de los factores que determinan la sensibilidad auditiva humana.

Oído medio2 • 13
Cuando el oído es excitado por un golpe agudo, el mango del martillo oscila
de unos 1300 a 1500 cps. Es inevitable alguna distorsión debida a sonidos
transitorios rápidos. Las oscilaciones que amortiguan lentamente, sin llegar
a ser del todo críticas. A frecuencias más altas pueden aparecer otras reso-
nancias menores.
A bajas frecuencias, el oído es sensible principalmente a los cambios de
presión, más que a la velocidad de la partícula de aire en vibración y el
tímpano actúa como una mebrana elástica, cuyos desplazamientos son pro-
porcionales a la presión sonora incidente. El aire aprisionado en el oído medio
actúa como una almohada y es responsable, parcialmente, del comportamiento
acústico del tímpano. Sin embargo, cerca de sus frecuencias naturales, el oído
no actúa de una manera estrictamente análoga a la de un micrófono.

102
La fuerza resultante de las ondas sonoras actuando sobre la membrana
del tímpano se transmite al fluido que llena el oído interno, a través de un
sistema de dos palancas colocadas en serie. La primera es la combinación
del tímpano-martillo-yunque que gira como un todo alrededor del eje de
los ligamentos que sostienen el martillo y el yunque (Fig. 4.2). La segunda
está formada por el estribo, balanceándose sobre su «talón».
La fuerza ejercida por el estribo sobre el fluido es casi la misma que la
ejercida sobre la membrana móvil del tímpano por la onda sonora del aire.
La superficie de la base del estribo es, no obstante, mucho menor que la de
la sección rígida móvil del tímpano. La presión transmitida por el estribo es,
por tanto, considerablemente mayor que la transmitida por la onda sonora,
quizás en una proporción con mucho de 22: 1.
En un lenguaje más técnico, el oído medio iguala parcialmente la impe-
dancia del aire exterior a la del fluido en el oído interno. El equilibrio de las
impedancias da como resultado una transmisión más eficaz de energía del
aire al oído interno con menor pérdida por reflexión del sonido que vuelve
del tímpano. Existe alguna pequeña discrepancia entre el porcentaje «nor-

U1- 50
FIG. 4.4. Transformación de la presión en el o~ 30 1CONDUCTO
E~TRIBO ""-,,,'
,sr 4 .
'I:l.
oído externo y medio. La presión en el estribo
se incrementa con respecto a la existente en el
extremo exterior del conducto auditivo (meato),
y en el tímpano según las razones mostradas. El
~~ 20
u - 10
~~
~iii 5
- I~
T/MPANO-ESTR/SO
r\
~

incremento en la presión en el tímpano sobre t;~


ZA.
3
2 1I I
la presión en el extremo exterior del conducto ~S 1
II I
se debe a la resonancia de dicho conducto. tOO 200 500 1000 2000 5000
(BékésyP) FRECUENCIA EN CPS

mal» de energía transmitida a diferentes frecuencias. Parece ser bastante


bajo, quizá del 10 por 100 o menos, a 300 cps y alcanza un máximo de cerca
del 100 por 100 a unos 1500 cps, que es la frecuencia natural normal del
tímpano en su conjunto. A frecuencias más altas, la eficacia de la transmisión
disminuye algo (Fig. 4.4).
Las resonancias menores de varias partes del sistema y los tipos más
complicados de vibración de la membrana del tímpano muestran sus efectos
a frecuencias más altas. Estas variaciones no han sido aún completamente
evaluadas, ya que muchos audiogramas individuales (por ejemplo, las curvas
del umbral) se desvían bastante apreciablemente de la curva continua media.
Las desviaciones se explican mejor probablemente si las referimos en términos
de menores diferencias anatómicas. Son pequeñas, no obstante, comparadas
con las desviaciones debidas a anormalidades en el oído interno. También,
como la masa y la rigidez de varias partes del sistema de transmisión son
modificadas por las enfermedades, principalmente por la otitis crónica media
y la otosclerosis, la eficacia de la transmisión de energía puede reducirse adi-
cionalmente, y en mayor medida, a todas las frecuencias.

103
Conducción ósea2
La conducción de energía acústica al oído interno por cualquier otro ca-
mino que no sea a través del aire del conducto externo, la membrana del tím-
pano y los huesecillos, se denomina conducción ósea. Un ejemplo es la audi-
ción de un diapasón cuyo pie se apoye contra la frente. La propia voz de cada
uno es una importante fuente de sonido con conducción ósea.
Si bien sólo una fracción muy pequeña de energía acústica transmitida
por el aire se convierte en vibración producida en la parte sólida de la cabe-
za, esta vibración puede detectarse por conducción ósea si el sonido transmi-
tido por el aire es lo suficientemente intenso.
Las vibraciones conducidas por los huesos no estimulan el nervio audi-
tivo directamente pero, de un modo u otro, producen exactamente el mismo
tipo de vibración de la pared coclear que el sonido conducido por el aire.
Un problema de mayor envergadura relacionado con la conducción ósea
consiste en la identificación y evaluación de los muchos y variados caminos
que pueden seguirse, a menudo simultáneamente, por la energía acústica. Esto
llega a ser importante en el estudio de los tapones, orejeras y cascos como
protección contra el ruido intenso, y también en el diagnóstico de la naturaleza
de la pérdida de audición.
Un mecanismo de conducción ósea es la vibración de la cabeza conside-
rada como un todo. Esta es la forma de comportamiento normal a frecuencias
por debajo de 200 cps. Si no fuera por la forma de los huesecillos y el modo
en que se sustentan, la energía podría transferirse con gran efectividad a los
huesecillos mediante este movimiento de un lado para otro a causa de su
inercia.
A la frecuencia de 800 cps, la frente y la parte inferior de la cabeza se
mueven en direcciones opuestas, con una línea nodal de compresión entre
ellas. A frecuencias mayores aparecen en el cráneo unos tipos de vibración
aún más complicados.
Cualquiera que sea la frecuencia, el cráneo debe ser considerado como
un todo. No es sorprendente que en la conducción ósea la energía alcance
el oído derecho con casi la misma intensidad con que lo hace en el oído
izquierdo, sin tener en cuenta si la energía se aplica (como en un espacio
sonoro) a la frente, al mastoideo derecho o al mastoideo izquierdo.

Conducción por el tejido


Un importante efecto que podría denominarse «conducción por el tejido»
es la transmisión de energía acústica por un tapón moviéndose en conjunto
como un pistón. La elasticidad de la piel del conducto auditivo externo hace
tal transmisión no sólo posible, sino inevitable. Quizá, también, la aurícula
pueda transmitir alguna energía acústica fuera del tapón a 10 largo de la pared
cartilaginosa del conducto auditivo más bien que por verdadera conducción
ósea, 10 que supone considerar el cráneo como un todo.

104
Mecanismos de protección 2,6,9,13
El oído medio parece proteger las delicadas estructuras sensoriales del
oído interno de posibles daños por efecto de sonidos muy intensos. No obs-
tante, no está muy claro el alcance de esta protección.
Tipo de vibración. Un mecanismo de protección consiste en el cambio
del tipo de vibración del estribo. Esto se ha demostrado claramente para muy
bajas frecuencias, por ejemplo, de unos 10 cps. El nivel de incidencia sonora
en el que dicha protección se lleva a cabo se manifiesta por un decrecimiento
de la sonoridad del tono y por el comienzo de una sensación de escozor en
el oído medio. ·La amplitud del intervalo en que ocurre este cambio en el
tipo de vibración es considerable. Es dudoso el que a frecuencias más altas
el cambio se produzca para niveles de incidencia sonora por debajo de aque-
llos que causan dolores agudos en el oído.
El reflejo intra-auricular. Los músculos del oído medio están pensados
generalmente para proporcionar alguna protección mediante una contracción
refleja en respuesta a los sonidos fuertes, de una forma parecida a como se
cierra el párpado de modo reflejo cuando una luz brillante centellea delante
de los ojos. Esta contracción del estapedio, oscilando sobre la base del estri-
bo por fuera, puede observarse en los pacientes que tengan orificios grandes
en sus tímpanos. El músculo tensor del tímpano tiende a impulsar el largo
recorrido del martillo hacia adentro y de este modo se opone a la acción
del estapedio. Con todo, puede verse cómo no se mueve la membrana tim-
pánica completa. El resultado total parece ser simplemente un endurecimiento
de la cadena de huesecillos. La frecuencia natural del oído medio es alterada
un poco, presumiblemente, y los cambios en la transmisión son del orden
de 5 o 10 db. En cualquier caso, el tiempo de reacción es de al menos 10 mseg,
de modo que aun esta pequeña protección es inefectiva contra ondas acús-
ticas frontales provenientes de impactos o explosiones.
Distorsión no lineal. Se puede proporcionar una cierta protección al oído
interno mediante una respuesta no lineal del oído medio a los sonidos inten-
sos. Para amplitudes pequeñas, el desplazamiento del estribo parece ser pro-
porcional a la presión aplicada en el tímpano, pero, como en todo sistema
mecánico, a medida que aumenta la presión la amplitud de desplazamiento
deja finalmente de ser proporcional a ella. El sistema se dice que está «so-
brecargado». El oído interno es protegido de manera que los desplazamientos
extremos del estribo se reducen. Una gran proporción de la energía total se
disipa dentro del oído medio, o bien se refleja desde el tímpano.
La situación es complicada, no obstante. Parte de la energía transmitida
en un sistema sobrecargado se transforma a frecuencias más altas, que son
múltiplos de la frecuencia original, y resulta lo que se llama « distorsión ar-
mónica». Igualmente, si existe más de una frecuencia, se producirán nuevas
frecuencias de vibración que corresponden a la suma y a la diferencia entre
esas frecuencias y/o sus armónicos. La producción de armónicos mayores y
de la suma y diferencia de tonos en el oído ha sido ampliamente demostrada.
El elemento del sistema responsable de esta distorsión no lineal y de los

105
consecuentes armomcos auriculares es tema de considerable debate. Aparen-
temente, la membrana del tímpano no es responsable, excepto si es despla-
zada por una presi6n estática relativamente grande. De la acci6n de la base
del estribo resulta un cierto comportamiento no lineal.
Otra fuente de no linealidad está dentro del oído interno. Las estructuras
sensoriales pueden «sobrecargarse» por sí mismas, y de este modo quedan
sujetas a posibles tensiones mecánicas peligrosas. Existe una evidencia notable
de que algunos procesos en el oído interno son de hecho no lineales, incluso
a niveles de incidencia sonora bastante moderados, pero hasta donde sabemos
sobre la exacta 10calizaci6n y naturaleza de los procesos no lineales, no
puede denunciarse automáticamente como una señal de peligro la aparici6n
de no linealidad. Un sistema que está «sobrecargado» en el sentido de que
su respuesta se convierta en no lineal, no está necesariamente en peligro de
fractura.
Una nueva prueba de no linealidad en el oído medio es la aparici6n de
«subarm6nicos», que son submúltiplos de la frecuencia de excitaci6n. Estos
subarm6nicos pueden producirse en los sistemas mecánicos que tienen más
de un grado de libertad particularmente cuando son excitados a frecuencias
superiores a la natural de una de sus formas de vibraci6n. El oído es como
un sistema, y estos subarm6nicos irradiados desde el oído medio han sido
puestos de manifiesto a niveles sonoros cercanos, o por encima del umbral
de incomodidad o de sensaciones táctiles en el oído. Estos subarm6nicos se
generan, evidentemente, en el oído medio.
La no linealidad del oído y la producci6n en él de arm6nicos, subarm6ni-
cos, y de la suma y diferencia de tonos, se mencionan aquí no solamente a
causa de su acci6n protectora, sino también para ilustrar la complejidad del
comportamiento acústico del oído para niveles altos de incidencia sonora.
Todos estos efectos pueden demostrarse a niveles sonoros como los que po-
demos encontrar en algunas situaciones industriales o militares, y algunos de
ellos a niveles bastante inferiores a los que causan dolor o al menos inco-
modidad. Esto sugiere que los límites mecánicos han sido alcanzados de
alguna manera, pero su significado como señales de precauci6n o acciones
protectoras no ha sido todavía fijado adecuadamente. En cualquier caso, de-
bemos contar con la distorsi6n como causante de la deterioraci6n de señales
acústicas tales como la palabra, que son recibidas a altos niveles de inci-
dencia sonora.

SENSIBILIDAD AUDITIVA

El área auditiva
La menor presi6n sonora necesaria para producir un tono audible, es
decir, la presi6n «umbral», depende de la frecuencia del tono. En menor
grado, depende también de si la presi6n sonora se mide a la entrada del
conducto auditivo (presi6n mínima audible) o en un espacio abierto (espacio
mínimo audible); de si el tono es continuo o se interrumpe, de si hay otros

106
tonos, o ruidos, sonando; de la dirección de la fuente (en un espacio abier-
to), etc. Las prácticas en la audición pueden mejorar el registro en varios
decibelios, e incluso bajo condiciones similares la sensibilidad de oídos nor-
males difiere considerablemente. Es posible definir un estímulo auditivo de
diversas formas: por ejemplo, en términos de: 1) la presión sonora medida
en el tímpano por una sonda microfónica, 2) la presión sonora a la entrada
del conducto auditivo, o 3) la presión medida en un espacio abierto acústico
en el lugar que más tarde ocupará el centro de la cabeza del oyente. La
localización escogida normalmente para la especificación del entorno del
umbral en un espacio abierto está a la entrada del conducto auditivo, no en
la membrana del tímpano. La medición en espacio abierto sin el oyente pre-
sente es el procedimiento empleado casi exclusivamente en otros problemas
relativos al control de ruidos. El umbral de audición para los dos oídos

z 140
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FIG. 4.5. El «área auditiva». La curva inferior
muestra el umbral de audición para una
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¡;1~ 20
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escucha biauricular en un espacio abierto. > "r--. --" '/
rv
(Según Robinson y Dadson. 14) El umbral de
i o -..:
-
incomodidad se considera frecuentemente a 20 50 100 200 500 1000 10,000
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO
los 120 db, Y el umbral de dolor, a 140 db.

(biauricular), audible en el espacio abierto por jóvenes adultos normales en


buenas condiciones, está bastante cerca del nivel normal de referencia de O db
(0,0002 microbares) entre unos 800 y 5000 cps (véase Fig. 4.5). Por encima
de los 5000 cps la curva del umbral asciende pronunciadamente hasta atra-
vesar el umbral de dolor a unos 20 000 cps.
La intensidad del límite superior del «área auditiva» se toma a veces como
umbral de incomodidad, con un nivel de incidencia sonora de unos 120 db,
independientemente de la frecuencia. Más frecuentemente, el umbral de dolor,
a 140 db, se considera el límite, ya que, hasta donde llegan nuestros conoci-
mientos, los sonidos por encima de 140 db continúan sonando más alto con
el aumento de la presión sonora, hasta que la sonoridad se reduce por «fatiga
auditiva» o por daño acústico.
El dolor, y también las sensaciones táctiles de escozor o cosquilleo, vie-
nen del oído medio. La «incomodidad» experimentada a 120 db parece ser
una sensación auditiva.
La frecuencia inferior límite de la audición es indeterminada porque la
audición se convierte en una sensación de vibración. A efectos prácticos se
sitúa entre 20 y 50 cps.
El intervalo dinámico de audición se extiende desde un nivel de inci-
dencia sonora de casi O db (0,0002 microbares) hasta 140 db o 2000 micro-

107
bares. La amplitud de vibración de la membrana del tímpano a 2000 cps
aumenta desde un increíblemente pequeño 10-9 cm (la décima parte del
diámetro de un átomo de hidrógeno) a 1/10 mm a 140 db.
La facultad del oído de distinguir pequeñas diferencias de presión, fre-
cuencia y tiempo corresponde a los dominios de la psicofísica. El sistema
central nervioso elabora de forma complicada la información que llega a los
oídos. Los informes, como las apreciables diferencias en la frecuencia o en la
presión sonora, deben ser acompañados, a fin de interpretarse completamente,
por especificaciones detalladas de las condiciones y métodos de la medición.

Fatiga auditiva
La sensibilidad del oído no es constante. Tanto en el umbral para un
tono como su sonoridad pueden variar considerablemente como resultado de
exposiciones previas a sonidos de igual o distinta frecuencia. Los cambios
a corto plazo producidos por sonidos por debajo de 90 o 100 db son esen-
cialmente un ajuste del equilibrio físico o químico en el órgano sensible,
más bien que fatiga en el sentido de agotamiento. Son procesos análogos a
los de adaptación a la oscuridad o a la luz por parte del ojo.
Los sonidos más fuertes producen cambios más duraderos en el umbral,
que aumentan con la exposición continuada. Después de estos cambios tran-
sitorios en el umbral, tiene lugar una recuperación completa, pero esto puede
llevar horas e incluso días (véase Cap. 7). Los cambios transitorios de 20 a
30 db son la regla para oídos jóvenes en muchas situaciones industriales
ruidosas. Esta condición puede llamarse con propiedad «fatiga auditiva», si
bien es difícil delimitar la frontera entre la fatiga psicológica y la lesión
patológica seguida de recuperación. Los oídos de cada individuo varían gran-
demente en su sensibilidad a los cambios transitorios en el umbral. No se
conoce si los mismos oídos que muestran grandes cambios transitorios en el
umbral son también los más susceptibles de acumular pérdidas permanentes
de audición de tipo industrial o debidas a la presbiacusia.

Localización auditiva
Una importante facultad auditiva consiste en la localización de la fuente
del sonido. Los indicios más importantes son diferencias en la presión so-
nora y en el tiempo de llegada de las correspondientes ondas sonoras a los
dos oídos. Es, en principio, un sentido biauricular, si bien una persona con
un solo oído bueno puede localizar un sonido a cierta distancia si se le per-
mite girar la cabeza. Ciertos rudimentos del sentido de localización del eco,
que está muy desarrollado en los murciélagos, aparecen en los seres humanos
como, por ejemplo, en la sensación de espacio dada por la reverberación del
sonido y por su facultad de sentir por los ecos de los oídos que nosotros
mismos producimos, la presencia de una superficie reflectante cercana, in-
cluso cuando no somos conscientes de cómo lo hacemos.

108
DETERIOROS DE LA AUDICION 5

Oído externo
Cuerpos extraños y ({otztzs externa». Los accidentes o la enfermedad
pueden afectar al oído externo y al medio. Una molestia en el oído externo
consiste en la presencia de materias extrañas, como insectos o agua. El agua
que permanece en el oído externo no sólo interfiere en la conducción del
sonido, sino que también reblandece y debilita la piel que recubre el con-
ducto, facilitando la entrada de infecciones. Estas infecciones, si bien pueden
desarrollarse lentamente y nunca producen una inflamación aguda, o un
absceso, pueden ser muy tenaces e irritativas. Esto es particularmente cierto
en el caso de los hongos y las infecciones bacterianas de escaso grado predo-
minantes en los climas tropicales calientes y húmedos. En estas zonas del
mundo la limpieza e integridad del conducto externo debe procurarse con
mucha atención, y ante la presencia de una infección de cualquier clase, el
uso de tapones insertables para la protección contra los ruidos puede traer
aún peores molestias y peligros.
Cera aglomerada. La defensa de la Naturaleza contra los insectos y el
agua es la cera, o «cerumen», que es formada por las glándulas epiteliales
del conducto auditivo. Pero a veces la cera se produce en cantidades excesi-
vas y forma una masa dura que puede adherirse o presionar contra la mem-
brana del tímpano, o puede obturar completamente el conducto. Los intentos
poco hábiles de quitar la cera por medio de cerillas, horquillas, algodón, etc.,
sirven probablemente sólo para introducirla más profundamente en el con-
ducto y para favorecer la aglomeración, como se le llama a la formación de
un tapón.
La pérdida en la transmisión producida por un tapón de cera puede ser
tan grande o incluso mayor que la obtenida con tapones artificiales muy
buenos. Puede reducirse la sensibilidad de este oído al nivel del sonido en
la conducción ósea recogida por el cráneo.

Oído medio: pérdida de audición conductiva


Membrana del tímpano. La transmisión acústica a través del oído medio
puede reducirse de muchas formas. El tímpano puede romperse y quizá el
martillo y el yunque perderse también por cualquier daño mecánico, destruc-
ción por enfermedad o extracción deliberada por un cirujano a fin de detectar
los progresos de la infección. El valor de la pérdida de audición depende,
primero, de la reducción o la pérdida de la transformación de presión que se
registra normalmente por el tímpano o los huesecillos y, segundo, de la pre-
sencia de algunos obstáculos mecánicos en la transmisión de la presión
sonora a las ventanas oval y redonda. Esta barrera puede estar formada por
líquido, o pus, en el oído medio, o puede ser la reliquia de «adherencias»

109
producidas por una antigua infección crónica o quizá por un injerto de piel
protectora colocado por un cirujano otólogo.
La pérdida de audición producida por una pequeña hendidura o un orifi-
cio en el tímpano puede ser despreciable, menor de 5 db. Un orificio mayor
puede producir una pérdida de 20 db, o incluso más.
La pérdida después de una «operación radical del mastoideo» puede ser
tan pequeña como de 25 db o tan grande como 45 db en un oído normal.
En un oído enfermo la operación mejora la audición frecuentemente, pero
siempre queda una pérdida de audición residual de unos 25 db a causa de la
falta de una cadena de huesecillos normal. La audición final depende de la
cantidad de tejido cicatrizado sobre el único huesecillo que queda en una
operación radical, o sea, el estribo~ Todas estas pérdidas de audición con-
ductiva afectan a todas las frecuencias, pero normalmente son más graves
a unas frecuencias que a otras.
La presión estática simple sobre la membrana del tímpano, cualquier ex-
ceso de aire aprisionado en el oído medio, o más frecuentemente una falta
de aire debido al incremento de la presión barométrica exterior sin la igua-
lación normal a través de la trompa de Eustaquio, reducirán la transmisión.
La diferencia en la presión estática pone en tensión a la membrana del tím-
pano y a los ligamentos de la cadena de huesecillos y de ese modo restringe
la amplitud del movimiento. La rigidez del sistema de transmisión se incre-
menta, y su respuesta puede llegar a ser no lineal.
Otitis media. El líquido, o pus, en el oído medio produce grandes re-
ducciones en la transmisión acústica. Las pérdidas pueden ser incluso ma-
yores si se forman «adherencias» de tejido fibroso cicatrizado. El líquido,
la pus y las adherencias se producen por la infección del oído medio, u otitis
media. La infección puede ser aguda o crónica, sencilla o recurrente. La fuente
normal de origen de las infecciones puede ser la nariz o la garganta, en
forma de constipado o de dolor de garganta. La trompa de Eustaquio y el
oído medio están en comunicación directa con la faringe y ligadas de hecho
al aparato respiratorio, de modo que no debe sorprendernos la estrecha re-
lación entre la otitis media y un resfriado común.
Otosclerosis. Otra causa de sordera conductiva es la otosclerosis. Esta
dolencia ataca principalmente a los adolescentes y a los adultos jóvenes. Se
demuestra su factor fuertemente hereditario por la tendencia a ocurrir en
ciertas familias, o a aparecer en personas blancas, pero no en negras. En la
otosclerosis, un tejido anormal de forma ósea invade la cápsula huesuda del
oído interno. Si el crecimiento se produce en el borde de la ventana ovalo
en el estribo, esto es como ensamblar la base del cráneo con una costura
ósea. La situación se ha descrito como «una especie de artritis de. la cadena
de huesecillos». No es dolorosa y no produce síntomas, excepto una progre-
siva pérdida de audición y, a veces, ruidos en la cabeza. Es más, la pérdida
de audición ocurre solamente cuando el estribo llega a estar fijado mecáni-
camente a la ventana oval. La pérdida de audición resultante puede ser de
hasta 60 db, que es la más grande obtenida en cualquier tipo de pérdida de

110
audición conductiva. Más o menos la «sordera nerviosa» o la «sordera co-
clear» puede estar también presente en oídos otoscleróticos y producir una
pérdida total de audición aún mayor.
El rasgo común de todos los tipos de sordera conductiva es que afectan
a la transmisión de energía acústica. La interferencia con la audición puede
ser entendida en términos anatómicos y físicos. El órgano sensorio se man-
tiene intacto y responde cuando recibe una energía acústica adecuada. Esto
puede realizarse normalmente por conducción ósea. El carácter físico con-
ductivo de la pérdida de audición se revela por una pérdida de sensibilidad
para el sonido transmitido por el aire, mientras que la sensibilidad permanece
prácticamente constante para el sonido conducido de forma ósea.
Barotrauma. La posibilidad de lesión en la membrana del tímpano a
causa de diferencias en la presión estática (barotrauma) entre la atmósfera
exterior y el aire dentro del oído medio se reduce grandemente por la acción
de la trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio y la faringe por debajo
de la mucosa del paladar. El extremo interior de esta trompa está cerrado
normalmente, pero se abre de vez en cuando al tragar o bostezar, y permite
llenarse del gas absorbido por el oído medio mediante el flujo sanguíneo.
Esto permite también equilibrar las diferencias que puedan producirse brus-
camente a causa de los cambios de altitud, bien sea en un avión, o en un
ascensor. Si la trompa no se abre y equilibra la presión estática, la membrana
del tímpano y el sistema de sustentación de los huesecillos son sometidos a
una cierta tensión. Esto reduce su transmisión acústica y produce también
incomodidad o incluso agudos dolores. El resfriado común produce inflama-
ciones en la pared de la trompa de Eustaquio y las partes posteriores se
abren.

Oído interno
Sordera nerviosa y sordera coclear. Además de por pérdida conductiva,
las pérdidas de audición pueden deberse a daños en el órgano sensorio o en
el nervio auditivo. Ambos tipos han sido denominados sordera nerviosa o a
veces sordera perceptiva. A diferencia de la pérdida de audición conductiva,
la pérdida nerviosa indicada reduce la sensibilidad de la conducción ósea
además de la transmitida por el aire.
La enfermedad del caracol puede distinguirse frecuentemente del daño
en el nervio auditivo, y el término «sordera coclear» está obteniendo un
empleo creciente. La situación conocida como «síndrome de Ménü~reD es un
tipo importante de sordera coclear. Parece consistir en un proceso irritativo
que afecta normalmente a los conductos semicirculares y a otras partes del
laberinto, así como al caracol, y se caracteriza por ataques agudos de vértigo
y vahídos, por tintineos, por pérdida de audición y también por la imposibi-
lidad de comprender las palabras incluso cuando los sonidos puedan oírse.
Los ataques se atribuyen generalmente a cambios en el suministro sanguíneo
del oído.
Un defecto coclear muy corriente, aunque bastante diferente, consiste en

111
la degeneración de algunas de las células capilares, particularmente las exter-
nas situadas cerca de la base terminal del caracol. A veces, todas las células
capilares más allá de una zona de transición bastante fina pueden degene-
rarse, y frecuentemente también las fibras nerviosas. Esta situación da un
cuadro clínico de «pérdida de audición a un tono alto y brusco». El audio-
grama es normal hasta cierta frecuencia y entonces disminuye muy acusada-
mente. En otros casos, el descenso de sensibilidad en función de la frecuencia
no es tan brusco. Aquí la transición de células capilares de normales a dege-
neradas es menos brusca, presumiblemente. La pérdida de audición no es muy
diferente a la de la «sordera nerviosa», producida por la presión sobre el
nervio auditivo, o por un tumor.
Tintineo y diplacusia. El tintineo, o «zumbido de los oídos», parece ser
un síntoma de alguna especie de irritación del órgano sensorio. Algo como
un «ruido en la cabeza» es tan corriente como para ser considerado normal.
El tintineo puede crecer en gran medida por el ataque mecánico en la expo-
sición a un sonido muy fuerte. El fundamento para ello es? presumiblemente,
la descarga espontánea de las células capilares irritadas o las fibras nerviosas,
corno el picor o el escozor de la piel irritada.
La diplacusia consiste en que ambos oídos no oyen un sonido dado con
el mismo tono. Puede consistir en una simple desentonación. Son normales
pequeñas diferencias en el tono audible para una frecuencia dada. Se com-
pensan en el cerebro y pasan desapercibidas. Otra variedad de diplacusia
consiste en una anormalidad en la «calidad» de un tono, lo que produce
sonidos destemplados, zumbadores o múltiples en lugar de suaves, simples
o musicales. Tal distorsión es otra fuente corriente de irritación local, fatiga
o lesión benigna del órgano de Corti. Puede ser ocasionada por la exposición
a un tono de frecuencia simple a alta presión sonora.
Sordera central. Los desarreglos en la audición que aparecen en el ce-
rebro son de naturaleza compleja. Pueden tener importancia en relación con
problemas de compensación y rehabilitación. Algunos daños del cerebro tras-
tornan en grados variables la función normal de reconocimiento de los sonidos
y la interpretación de su significado. La sensibilidad auditiva puede ser nor-
mal, pero las palabras pueden dejar de tener significado. El término afasia
sensorial se refiere a esta situación.
A veces una persona se vuelve parcial o totalmente sorda por razones
estrictamente psicológicas. Esta sordera psicogénica tiene una base emocional
inconsciente y es bien reconocida por los psiquiatras. La carencia de res-
puesta al sonido es perfectamente real y no debe ser tomada por enfermedad
fingida. Esta sordera psicogénica puede combinarse con la periférica, deter-
minada físicamente por la pérdida de audición y aumenta grandemente la
incapacidad del paciente.
Presbiacusia. 1 La presbiacusia es la pérdida de sensibilidad para los tonos
de alta frecuencia que puede esperarse como parte del proceso medio de
envejecimiento. (Estos datos están dados en las Figs. 7.1 y 7.2.) El límite
superior de la audición en la escala de frecuencias empieza a disminuir en los

112
comienzos de la vida adulta. También es muy característica la llamada «caída
de los 4000 CpSD en el audiograma. La «caída de los 4000 cps» puede deberse,
o no, a la exposición anterior a algunos ruidos muy intensos. Estos descensos
son los más corrientes y tienden a ser más profundos y más extensos en los
hombres que en las mujeres, y a aumentar con la edad. Las pérdidas de audi-
ción media esperadas a los sesenta años de edad son de 32 db para los
hombres y 17 db para las mujeres. Existen expectativas medias y también
desviaciones individuales amplias y en gran número. El fundamento de la
pérdida de audición es una degeneración, por causas no adjudicables hasta el
presente a otras que no sean la edad, de algunas de las células capilares
cercanas al borde inferior del caracol.
Pérdida de audición industrial y trauma acústico. 1 La pérdida de audi-
ción industrial ha sido conocida largo tiempo como la «sordera de los cal-
dereros» y «sordera de los tejedores». Una exposición repetida a un ruido
muy intenso todo el día y cada día durante meses y años, causa una pérdida
de audición gradual y acumulable. Es una pérdida típica de los tonos altos.
Normalmente comienza a 4000 cps. A veces, el corte a alta frecuencia en el
audiograma es completamente brusco, pero más frecuentemente es gradual.
La pérdida se debe aparentemente a la degeneración de las células capilares
externas y, como la presbiacusia, no es conductiva, sino que es una pérdida
de audición (cnerviosaD o «(coclear». Ninguna prueba de audición en la actua-
lidad puede distinguir con cierta seguridad la presbiacusia de la pérdida de
audición industrial. Se cree que los efectos de ambas son aditivas, así como
la exposición a los ruidos simplemente acelera el progreso natural de la pres-
biacusia, y no existe una evidencia absoluta de que existiendo previamente
pérdidas de audición por presbiacusia o debido a la exposición a los ruidos
ambas sensibilicen o inmunicen al oído con respecto a posibles daños poste-
riores por causa del ruido. Por su puesto, hasta el punto de que un deterioro
conductivo, como la otosclerosis o la otitis media, reduce la intensidad del
ruido que alcanza el caracol, actúa como un artificio protector y reduce la
probabilidad de la pérdida de audición industrial. Hay grandes diferencias
individuales en la cantidad de pérdida de audición permanente para una ex-
posición dada. Las relaciones entre la pérdida de audición y la exposición
al ruido dependen de la frecuencia, del nivel sonoro, de la distribución tem-
poral, del tipo de exposición y recuperación, de la duración total, etc., y son
demasiado complejas para una descripción breve (véase Cap. 7).
«Trauma acústicoD es un término aplicado a veces a la pérdida de audición
permanente acumulable a casua de exposiciones repetidas a los ruidos, es
decir, la «pérdida de audición industrial». Podría reducirse la confusión y la
ambigüedad, no obstante, si este término se reservara para los efectos de
explosiones, voladuras, golpes en la cabeza o incluso para una sencilla y breve
exposición a un ruido muy intenso. En los oídos animales son bien conocidos
estos daños en el órgano de Corti. El resultado final es una degeneración
de las células sensoriales o incluso del órgano completo, pero con tendencia
a preservar los extremos de la base y del vértice. La pérdida de audición

113
puede ser muy grave poco después de sufrirse el daño, pero tiende a recu-
perarse considerablemente antes de la estabilización. El tímpano y los hue·
secillos, así como el órgano de Corti pueden dañarse por causa de voladuras.
Los traumas acústicos agudos se han estudiado experimentalmente con
una extensión considerable en animales, pero no así las pérdidas de audición
crónicas acumulables. Esta última situación es bien conocida, pero aún no
estudiada adecuadamente en el hombre. Los traumas acústicos en el hombre
son también conocidos, pero por razones obvias no han sido bien estudiados
experimentalmente.

REFERENCIAS
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re: A Report by Exploratory Subcommittee Z24-X-2 of the American Standards
Association, American Standards Association, New York, 1954.
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3. Békésy, G. v.: ]. Acoust. Soco Amer., 25: 770 (1953).
4. Békésy, G. v.: Ann. Otol. Rhinol. & Laryngol., 63: 448 (1954).
5. Davis, H. (ed.): «Hearing and Deafness: A Guide for Layrnen», Rinehart & Com-
pany, Inc., New York, 1947.
6. Davis, H.: cap. 28 en «Handbook of Experimental Psychology» (S. S. Stevens, ed.)p
John Wiley & Sons, Inc., New York, 1951.
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8. Licklider, J. C. R.: Experientia, 7: 128 (1951).
9. Stevens, S. S., y H. Davis: «Hearing: Its Psychology and Physiology», John Wi-
ley & Sons, Inc., New York, 1938.
10. Stuhlman, O.: «An Introduction to Biophysics», cap. 7, John Wiley & Sons, Ine.,.
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12. Wever, E. G.: «Theory of Hearing», John Wiley & Sons, Ine., New York, 1949.
13. Wever, E. G., Y M. Lawrence: «Physiological Acoustics», Prineeton University Press,.
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14. Robinson, D. W., y R. S. Dadson: Brit. ]. Appl. Phys., 7: 166 (1956).
15. Bárány, E.: Acta Oto-Laryngol, suppl., 26: 1 (1938).
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17. Békésy, G. v.: Akust. Z., 6: 1 (1941).

114
Capítulo 5

LA INTENSIDAD DE SENSACION SONORA

W. A. MUNSON

Bell Telephone Laboratories

INTRODUCCION

Intensidad de sensación *
Cuando una persona se traslada desde un ambiente tranquilo hasta otro
ruidoso, está en condiciones de percibir la intensidad del ruido. Puede en-
contrar el ruido demasiado alto para mantener una conversación, para poder
dormir, etc. En este capítulo se describen diferentes métodos de medida de
la intensidad de sensación de un ruido y se muestra cómo dicha intensidad
se puede deducir a partir de los valores del espectro de presión sonora de
un sonido.
Conviene tener en cuenta, sin embargo, que sonidos de una misma inten-
sidad de sensación no son siempre equivalentes desde otros puntos de vista.
Por ejemplo, dos ruidos de igual intensidad de sensación pueden interferir
o enmascarar una conversación en diferente grado. Un ruido muy agudo,
cuya energía esté contenida en su mayor parte en las frecuencias superiores
a la banda de frecuencia vocal, podría ser muy alto, sin que dificultase
demasiado la audición, mientras que otros, de igual intensidad, obligarían a
gritar para mantener una conversación.
Por tanto, el grado en que un ruido enmascara o interfiere la audición
de otro sonido es diferente de su intensidad de sensación. Se puede aplicar
idéntica consideración a la molestia producida por un ruido, puesto que in-
tensidades de sensación iguales no implican necesariamente perturbaciones
semejantes. En el control del ruido es importante considerar otros factores,
además de la intensidad de sensación; el lector encontrará desarrollos ade-
cuados sobre la sensación de malestar del ruido y el enmascaramiento de la
señal vocal por el mismo en otros capítulos de este libro.
El término «intensidad de sensación» atañe sólo a la magnitud de la sen-
sación de audición que experimenta una persona y no debería confundirse
con otras características bien distintas de un sonido. Por ejemplo, un ruido
puede ser de tono alto o bajo, penetrante o sordo, molesto o suave, pero
siempre se le puede asignar un valor de intensidad de sensación. Esta mag-
nitud ~o puede medirse con un medidor ordinario de nivel sonoro, a menos
• Esta magnitud también es conocida com·ó· «intensidad subjetiva •. (N. del T.)

115
que esté diseñado de acuerdo con las características del oído humano. Debido
a la complejidad de este último, esto es difícil de conseguir, así que los me-
didores de nivel sonoro se diseñan simplemente para medir el nivel de pre-
sión sonora, aUJlque. pueden simular parcialmente el oído usando redes de
ponderación de frecuencias.
Se dispone de varios procedimientos para determinar la intensidad de
sensación de un ruido: 1) Un método sencillo, pero de gran aproximación,
consiste en obtener medidas del ruido mediante un medidor de nivel acús-
tico ponderado, convirtiendo estas medidas en valores de intensidad de sen-
sación; sin embargo, este método no es, generalmente, el más adecuado.
2) Otra posibilidad es formar un «jurado de sonido», constituido por un
grupo de personas que comparen el ruido con un sonido de referencia
patrón. 3) Un tercer método se basa en el análisis de la presión sonora
mediante filtros de bandas, calculando la intensidad a partir de dichas me-
didas. Cada método tiene sus ventajas e inconvenientes, con los que conviene
estar familiarizado para realizar la elección correctamente.
La medida fundamental, en la que se basan todas las determinaciones de
la intensidad de sensación sonora, está basada en una encuesta sobre la
intensidad realizada por un grupo de observadores. Normalmente a esto se
le llama prueba del (cjurado de sonido», habiéndose empleado mucho tiempo
y trabajo en el desarrollo de métodos que incrementen la precisión de este
tipo de mediciones. Como puede suponerse, la precisión de las opiniones
sobre la intensidad puede mejorarse si a los observadores se les permite
comparar la intensidad desconocida con el sonido de referencia.

Escala de fonios
Se ha escogido un tono de 1000 Hz como referencia normalizada, dándose
los resultados de las encuestas sobre la intensidad de sensación sonora por
medio del nivel de presión sonora de un tono de 1000 Hz, cuya intensidad
de sensación sea igual a la desconocida. Por ejemplo, si los observadores
encuentran, en promedio, que un sonido con una frecuencia de 1000 Hz y
un nivel de presión sonora de 60 db tiene, en apariencia, la misma inten-
sidad que un determinado ruido, se dice que este último posee un nivel de
intensidad de sensación de 60 fonios. Lo mismo que para otras medidas de
presión sonora, la presión de referencia para el fonio es de 0,0002 microbares.
La palabra afonio» es el nombre dado a la unidad de nivel de intensidad
de sensación sonora y, siempre que se use, implica que se ha efectuado una
medida mediante un jurado de sonido, bien sea directa, o indirectamente,
como en el caso de medidas hechas para predecir los posibles resultados que
se obtendrían con un jurado de sonido.

Curvas de intensidad de sensación sonora


Se han determinado los niveles de intensidad para todo el espectro de
frecuencias puras audibles, mediante la comparación con un tono de refe-

116
rencia. Los resultados se muestran en la figura S.l. Estas curvas, llamadas
líneas isosónicas, muestran los niveles de presión sonora en espacio abierto
de tonos de igual intensidad de sensación. Por ejemplo, los niveles de presión
sonora de todos los tonos que tengan un nivel de intensidad de sensación

~ ~ 120
z ~ 1-f'l-i:Ht-+-i-+-t+++t
~~ 100
~~
z ~ 80

FIG. 5.1. Curvas isosánicas. tOO 1000 lQOOO


(Robinson y Dadson.I 6) FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

de 20 fonios están contenidos en la curva señalada con el número 20. La


curva más baja indica los niveles de presión sonora correspondientes al
límite de audibilidad para un adulto joven con buen oído. Las líneas iso-
sónicas muestran dos características muy notables. La primera es que por
encima de los 1000 Hz las curvas varían rápidamente con la frecuencia,
adoptando formas complicadas. Esto se cree que es debido a la distorsión
del campo sonoro producida por la cabeza del observador. Si el sonido se
originase en una fuente difusa, estas irregularidades probablemente cam-
biarían.
La segunda característica de interés es la tendencia de las curvas a agru-
parse en la zona de frecuencias bajas, por debajo de los SOO Hz. Esto indica
que los tonos de baja frecuencia aumentan rápidamente en intensidad cuando
se aumenta el nivel. La explicación de este fenómeno requiere un conoci-
miento previo del mecanismo de la audición y de la relación entre la sensa-
ción de intensidad experimentada por un observador y el modelo de estimu-
lación de los nervios auditivos en el oído.
Se han obtenido también líneas isosónicas a partir de los resultados de
las medidas, hechas con jurados de sonido, del nivel de intensidad de bandas
de ruido térmico. Las bandas de frecuencia usadas eran de una anchura
de 2S0 mels (véase la sección de Escala en mels) y las curvas obtenidas fueron
similares, aunque no iguales, a las curvas para tonos puros.

Escala de intensidad de sensación de sonios


En acústica se hace una importante distinción entre los términos <<inten-
sidad de sensación» y «nivel de intensidad de sensación». La unidad de nivel

117
130 500

400

300
120 250

200

t50
110

tOO
90
80
70
100
60
50

40

90
30

C/) 20 C/)
O O
z 80 t5
z
O O
li.. C/)

10

70

60 4

60 2

40
FIG. 5.2. Nomograma dando la
relación entre la intensidad de
sensación en sonios y el nivel
de intensidad de sensación en
fonios, deducido de la ecua-
50 0.5 ción (5.1).

de intensidad de sensación es el «ionio» que ya se ha definido. La unidad de


intensidad de sensación es el «sonio»; para cada valor en fonios existe el
correspondiente en sonios, dado por la figura 5.2. A esta relación se la llama
«escala de intensidad de sensación en sonios» y desempeña un importante

118
papel en el cálculo de la intensidad a partir de las medidas de presión sonora.
Dentro de ciertos límites, se puede definir por la ecuación l2 • I8

10gIo N =0,03LN -1,2


en donde
N = intensidad de sensación en sonios.
L N = nivel de intensidad de sensación en fonios.

Por definición, a una intensidad de sensación de 1 sonio se le ha hecho corres-


ponder un nivel de intensidad de 40 fonios. Los datos de la figura 5.2 se pre-
sentan en forma de tabla en el apéndice 5.1.
El uso de la escala en sonios se puede explicar considerando previamente
la intensidad de un sonido muy sencillo que tenga dos componentes de fre-
cuencias muy diferentes, como 300 y 2000 Hz. Consideremos que cada com-
ponente aislado posea una intensidad equivalente a la de un tono de 1000 Hz
con un nivel de presión sonora de 70 db. Cada componente tendría entonces
un nivel de intensidad de 70 fonios, o, acudiendo a la figura 5.2, una intensi-
dad de 8 sonios. En el caso de que los dos componentes sonasen juntos, se ha
encontrado que un jurado de sonido no estimaría que el nivel de intensidad
de la combinación fuese
(70 + 70) = 140 fonios,

sino que el veredicto sería de unos 80 fonios. Un examen de la figura 5.2 mos-
trará que 8 + 8 = 16 sonios, corresponden a un nivel de intensidad de 80 fonios
aproximadamente. Por tanto, dos componentes de un sonido de frecuencias
muy diferentes son aditivos en la escala de sonios, pero no en la de fonios.
Otro uso de la escala de sonias es la descripción cualitativa de las magni-
tudes de atenuación de ruido. Si un ruido se ha reducido de 8 a 2,6 sonios,
es correcto decir que la intensidad de sensación sonora es aproximadamente
un tercio de la inicial. Normalmente, esto es más significativo que decir que
el ruido se ha reducido de 70 a 54 fonios, valores equivalentes a los anterior-
mente expresados. También se usan los sonios para estimar la reducción de
intensidad en los problemas de comunicación cuando se escucha con uno o
dos oídos. Cuando sólo se utiliza un oído, la magnitud de un sonido en sonios
es la mitad de la que habría si se utilizasen los dos y, por tanto, se puede hallar
el nivel de intensidad de sensación sonora adicional acudiendo a la figura 5.2.
Ha habido una considerable especulación y experimentación por parte de los
psicólogos para determinar si la escala en sonias es válida para la medida de
las magnitudes de intensidad de sensación sonora, pero raramente se ha puesto
en duda su utilidad como paso intermedio en el cálculo de los niveles de dicha
intensidad.

119
EVALUACION DE LA INTENSIDAD DE SENSACION SONORA

Existen varios métodos para la evaluación de la intensidad de sensación de


un ruido. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes y ninguno es comple-
tamente satisfactorio para todas las aplicaciones. Los procedimientos aquí des-
critos deberán considerarse como una introducción a una materia cuyo des-
arrollo posterior deberá seguirse de cerca mediante la literatura apropiada.
Estos procedimientos proporcionan medios de evaluación de la intensidad de
sensación sonora, que tienen demostrada su utilidad en la ingeniería de reduc-
ción del ruido.

Evaluciones mediante medidores de nivel sonoro


El estudio de este tipo de medidores se realiza en profundidad en los ca-
pítulos 16 y 17. Con estos instrumentos las medidas se hacen fácil y rápida-
mente y, para muchas aplicaciones, son preferibles a otros métodos más com-
plicados. Un medidor de nivel sonoro se compone normalmente de un micró-
fono, un amplificador, unas redes de ponderación de frecuencias, un atenuador
calibrado y un dispositivo indicador, como un cuadro de medida o un grabado
(véase el Cap. 16). Este equipo está diseñado para medir algún aspecto de
la presión sonora y, para ser útil como método de evaluación de la intensidad
de sensación sonora, debe establecerse una correlación entre las dos magnitu-
des. Para muchos tipos de ruido, esta correlación se puede comprobar mediante
pruebas realizadas con jurados de sonido, siendo en estos casos completa-
mente satisfactorias las medidas hechas con medidores de nivel sonoro.
Debe resaltarse que, para que los resultados sean fiables, la correlación se
debe establecer para un tipo determinado de medidor aplicado a un tipo de
ruido también determinado. En estas condiciones y debido a su simplicidad r
se elige, generalmente, el método del medidor de presión sonora, siempre que
la medida no requiera un análisis del ruido para determinar detalles del es-
pectro de la intensidad de sensación.

Mediciones mediante jurado de sonido


Todos los datos básicos de intensidad de sensación sonora derivan de las
pruebas realizadas con jurados de sonido, en las que un grupo de personas
escuchan primero un sonido y luego otro, decidiendo cuál de ellos tiene más
intensidad. O bien, pueden tratar de ajustar la intensidad de un sonido hasta
que tenga la misma intensidad que otro. Hay muchas formas de realizar la
prueba, pero no se ha encontrado ningún método que ofrezca la precisión que
sería de desear. La gente parece diferir enormemente en sus juicios sobre la
intensidad de sensación de los sonidos, especialmente cuando éstos poseen cua-
lidades diferentes.
Para determinar la precisión de una prueba de opinión sobre la intensidad
de sensación, se han empleado más de 100 observadores para formar un ju-

120
rado. La varianza depende en gran medida del parecido del sonido bajo prueba
con el tono de referencia normalizado, pero, en general, la mayor parte de
los ruidos tienen poca similitud con el tono de 1000 Hz. Puede esperarse que
para la mayoría de los sonidos el error probable de una prueba realizada con
un solo observador estará comprendida entre los ± 6 fonios. El error no se
reduce demasiado haciendo un gran número de observaciones con el mismo
observador, aunque se consigue alguna mejoría si las pruebas se realizan con
intervalos de días o, mejor, de semanas. Para un jurado de diez personas, el
error probable de la media será todavía de ± 2 fonios, que es la precisión
con la que se realiza gran parte del trabajo básico sobre intensidad de sensa-
ción sonora.
Para conseguir esta varianza tan pequeña, se deben tomar numerosas pre-
cauciones, a fin de que las opiniones sean independientes. Algunos observa-
dores son influidos fácilmente por los resultados de pruebas previas, o por las
opiniones de otros observadores. Es importante alternar el orden en el que un
observador escucha el sonido desconocido y el tono de referencia y controlar
la duración del período de escucha. Las pruebas deberían ser cortas para
evitar la fatiga de los observadores, siendo deseable alguna forma de motiva-
ción, puesto que un trabajo de esta clase suele ser monótono.

Obtención de la intensidad de sensación mediante cálculos


Se han efectuado medidas de intensidad de sensación sonora de muchos
tipos de ruido mediante jurados de sonido, habiéndose encontrado que los
resultados están relacionados con el espectro de presión sonora. Sobre esta base,
se han desarrollado varios métodos para calcular la intensidad de sensación
de un sonido cuando se conoce dicho espectro. Según el método que se em-
plee, habrá diferencias en el valor de intensidad de sensación de un sonido
obtenido a partir del espectro de un ruido determinado. Sin embargo, si se
reduce el nivel del espectro por la aplicación de técnicas de atenuación del
ruido, los porcentajes de reducción de la intensidad de sensación calculados
por los diferentes métodos son mucho más acordes que sus magnitudes absolu-
tas. La elección del método que se use para calcular la intensidad de sensación
depende, en gran medida, de la forma en que se presenten los datos de partida
y, por consiguiente, del equipo a disposición del ingeniero; la elección depen-
derá también del propio espectro y de la precisión que se quiera obtener.
Los ingenieros de control del ruido prefieren calcular normalmente la inten-
sidad de sensación de un ruido a partir de medidas de presión sonora em-
pleando filtros «pasobanda», en lugar de usar el largo y tedioso método del
jurado de sonido, porque, además del ahorro de tiempo, el cálculo muestra
qué parte del espectro sonoro aporta mayor contribución a la intensidad de
sensación sonora. Si se tiene esta información, los pasos que se tomen para
controlar el ruido pueden ir encaminados más directamente hacia la reducción
de los componentes del ruido que sean más efectivos en la disminución de la
intensidad de sensación.
A causa de la falta de precisión en los datos básicos sobre intensidad de

121
sensaclOn, no es razonable esperar una gran precisión cuandlo se une un mé-
todo de cálculo para obtener el nivel de intensidad de sensación de un ruido,
siendo adecuado para muchas aplicaciones un cálculo sencillo, basado en apro-
ximaciones prácticas.

METODOS DE CALCULO DE LA INTENSIDAD


DE SENSACION SONORA

Se van a describir los siguientes procedimientos para el cálculo de la


intensidad de sensación.
1. Método del tono equivalente. 2 ,3,4
2. Método del tono equivalente corregido: 19
3. Método del ruido equivalente. lB

El primer paso a dar en cualquier método es obtener un análisis fiable del


sonido, usando los filtros pasobanda apropiados para medir el nivel de presión
sonora del ruido cuya intensidad de sensación se va a evaluar, a lo largo de
toda la escala de frecuencias audibles. El equipo y las técnicas que se usan
para hacer estas medidas se describen en los capítulos 16 y 17. Para la ma-
yoría de estas evaluaciones se han efectuado análisis de ruido en bandas de
una octava. Frecuentemente, se pueden necesitar análisis más detallados. En
este caso se pueden hacer análisis en badas de media o de un tercio de octava.
Los procedimientos de cálculo aquí descritos se pueden aplicar con datos obte-
nidos mediante análisis en bandas de una, media, o un tercio de octava.
SON/OS
130
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120
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"",r-l
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-

40 1'\.~i'..... ,. . . l' 1.0 "":+ FIG. 5.3a. Diagrama para la conver-


- ,,\1"-
1'-. o.8~ :::~'tJy ~ sión del nivel de presión sonora de
. . r---t-- 0.6
Ni- n un tono puro en decibelios a su
30
100 1000 10.000 correspondiente valor de intensidad
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO en sonios.

122
Método del tono equivalente
La intensidad de sensación de un ruido se puede deducir de su análisis en
bandas de una octava de la siguiente manera: Primero, se tabulan los niveles
de presión sonora en cada octava. A continuación, se considera que el ruido
de cada banda se puede reemplazar por un tono puro equivalente, que tenga
una frecuencia correspondiente a la del centro de la banda y que se produzca
el mismo nivel de presión sonora. La intensidad de sensación de cada uno
PASO DE LAS BANDAS DE UNA OCTAVA PASO DE LAS BANDAS DE MEDIA OCTAVA
EN Hz EN Hz

~-~-~-~-~-~-~-~-~ ~ ~ONO~OOggg.gggg§
1500 ~-~-~-O-Il")-Ñ-~-~-~-~-N-,=-~-~-:-~-~-~·
- - -
LABANa / t",,\
N/VELOE NIVEL DE ¡r',\
LA BANDA 1,
DE l/NA 1000 -OEMED'A
DcrAVA 800 qqA'y~
13008/ ... r......
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~~~7~~7~~2~~~~~g~
I '1 '1 '1 '1 I
100 1000 10.000 100 IODO 10.000
FRECUENCIA EN Hz FRECUENCIA EN H-

FIG. 5.3b. Diagrama para la conver- FIG.5.3c. Diagrama para la conversión


sión del nivel de presión sonora de una del nivel de presión sonora de una ban-
banda de ruido de una octava en la da de ruido de media octava en la
intensidad de sensación equivalente de intensidad de sensación equivalente de
esa banda expresada en sonios. esa banda expresada en sonios.

de estos tonos puros se determina mediante los gráficos de la figura 5.3. Fi-
nalmente, la intensidad de sensación total del ruido se obtiene sumando las
intensidades de cada uno de estos tonos de frecuencia única *.
* El cálculo de la intensidad de sensación a partir del análisis en bandas de una
octava de los niveles de presión sonora también se puede hacer con rapidez si se dis-

123
Por ejemplo, considérese el ruido cuyo espectro para bandas de una octava
se representa mediante la curva (a) en la figura 5.4. Los niveles de presión en
cada octava vienen dados en la tabla 5.1. Los valores correspondientes de
intensidad de sensación se obtienen de la figura 5.3b. Obsérvese que el nivel
de presión sonora del ruido en la primera octava (37,5 a 75 Hz) es de 96 db.
Acudiendo a la figura 5.3b, se ve que el valor de intensidad de sensación corres-
pondiente es de 21 sonios. El nivel de presión sonora para la segunda octava
PASO DE LAS BANDAS DE UNA OCTAVA
EN Hot
o o o o
~-~-~-g-g-~-~-g-g
~ _ ~ _ N • ~ ~ ~

FIG. 5.4. Espectros de ruidos cuyos


valores de intensidad de sensación
se han calculado por diferentes mé-
todos en las tablas 5.1 y 5.4. Los
análisis de banda de una octava que
se muestran son: (a) un espectro
que tiene su energía predominante-
mente en la zona de baja frecuencia;
(b) un espectro que tiene su energía
100 1000 10.000 predominantemente en la zona de
FRECUENCIA EN Hz alta frecuencia.

Tabla 5.1. Cálculo de la intensidad de sensación para bandas de una octava por el
método del tono equiva.lente corregido, para un espectro que tenga su energía predomi-
nantemente en la zona de baja frecuencia. Véase la curva (a) de la figura 5.4

Nivel de la Intensidad Factor de Intensidad


Banda de Factor
Grupo octava, de sensación intensidad de sensación
frecuencias, sin corregir, de corregida,
núm. Hz db de sensación corrección
sonios I sonios
- --~- -- - - - -
r

37,5-75 96 21 1 1 21
1 75-150 87 I 18 O O
150-300 82 20 O O
----- - - - - - - ---
300-600 75 14 1 O
2 600-1200 65 7 O O O
--- ----

3 1200-2400 55 3 1 1 3

4 2400-4800 45 2 1,5 1 3
- -
5 4800-9600 40 1 1,5 1 1,5

Intensidad de sensación total, sonios 86 28,5

pone de la figura 5.3a en forma de transparencia, de manera que se pueda situar sobre
los gráficos del análisis, como los de la figura 5.4.

124
(75 a 150 Hz) es de 87 db Y la intensidad de sensación correspondiente, 18 so-
nios. Los valores correspondientes a las bandas restantes se citan en la tabla 5.1.
La intensidad de sensación total del ruido se obtiene sumando los valores co-
rrespondientes a las ocho bandas; en este ejemplo la suma es de 86 sonios.
La simplicidad del método del tono equivalente de cada octava ha sido
la causa de su amplia difusión. Sin embargo, tiene ciertas limitaciones, como
se verá más adelante. La denominación «tono equivalente» procede del su-
puesto de que el nivel de presión sonora de una banda de una octava produce
la misma intensidad de sensación que un tono único que tuviera una frecuencia
igual a la central de la banda y el mismo nivel de presión sonora. La compa-
ración de la figura S.3a con las líneas isosónicas de la figura 5.1 muestra que
las gráficas de conversión de los niveles de presión sonora en bandas de una
octava, en valores de intensidad de sensación, son realmente una representa-
ción de las líneas isosónicas. La única diferencia es la suavización de las curvas
en la zona de frecuencias altas en la figura S.3a, que las hace aplicables a per-
sonas cuya edad sea de treinta a cuarenta años, oyendo en condiciones en las
que los efectos de la difracción en la cabeza estén disminuidos, como pueden ser
las condiciones dentro de una habitación en la que el campo sonoro sea difuso.
Limitaciones del método del tono equivalente para bandas de una octava.
Para cierto tipo de ruido este método está sujeto a errores, que, en algunas
aplicaciones, son demasiado grandes para ser despreciados. Si el ruido tiene
una componente en la primera octava, su intensidad de sensación puede variar
hasta un 100 por 100 si la frecuencia de esta componente se desplaza de un
lado a otro de la banda, como se puede ver en la figura 5.3a, aunque si se
efectuasen cálculos no mostrarían cambio en dicha intensidad. La única manera
de evitar este tipo de error es utilizar filtros de media octava de paso de
banda, o incluso más estrechos, para determinar con mayor precisión la fre-
cuencia de la componente.
Hay otra fuente de error que se hace importante cuando las primeras dos
o tres octavas contribuyen fuertemente a la intensidad de sensación, care-
ciendo relativamente de importancia las restantes octavas. La intensidad de
sensación total se sobreestima en estas condiciones. Por otro lado, la intensidad
de sensación total se infravalora si la contribución fuerte es de las tres últimas
octavas y la de las demás carece de importancia. Cualquier intento de corregir
estos errores basado en consideraciones teóricas complica y alarga el método
más de lo que justifican la mayoría de las aplicaciones. A continuación se
proporciona un método de corrección adecuado en la mayoría de los casos
y de fácil y rápida aplicación.

Método del tono equivalente corregido (para bandas de una octava)


Se puede mejorar en gran medida la precisión del método del tono equi-
valente, descrito anteriormente, mediante el siguiente método de corrección
(véanse las secciones siguientes para cálculos con bandas de media y de un
tercio de octava):
1. Se miden y tabulan los niveles en cada octava del ruido cuya intensi-
dad de sensación se quiere hallar.

125
2. Se determinan los valores de intensidad de sensación, en sonios, corres-
pondientes a cada octava. Esto se puede hacer encontrando la intensi-
dad de sensación de un tono puro, cuya frecuencia sea la del centro
de la banda y cuyo nivel sea igual al de la banda. Estos valores se pue-
den obtener mediante la figura 5.3b.
3. A continuación, se clasifican las octavas en cinco grupos, según se
indica en la tabla 5.1.
4. Se asigna un «factor de intensidad de sensación» a cada valor de in-
tensidad de sensación sin corregir, obtenido en el paso 2. (Mediante
este factor se tienen en cuenta las diferencias en anchura de banda en
«melsD de las distintas bandas de una octava.)
Los factores de intensidad de sensación para las bandas del grupo 1
son O o 1; el factor 1 se asigna a la octava que tenga el mayor valor
de intensidad de sensación y el O a las otras dos octavas. En el grupo 2,
los factores se asignan de forma análoga. Los factores de intensidad
de sensación de los grupos 3, 4 Y 5 (correspondientes a las bandas
de 1200 a 2400 2400 a 4800 y 4800 a 9600 Hz) son 1, 1,5 Y 1,5, respec-
tivamente (véase la tabla 5.1 como ejemplo).
5. Posteriormente se asigna a cada octava un factor de corrección. (Me-
diante este factor se tiene en cuenta el efecto de enmascaramiento que
una banda produce en otra, lo que reduce el valor total de intensidad
de sensación.) Se examinan todas las bandas con un valor del factor de
intensidad de sensación de 1 o 1,5 y se asigna a la banda con mayor
intensidad el factor de corrección 1. Si hay dos o más bandas con el
mismo valor máximo, se selecciona aquella de frecuencia más baja. Si
la intensidad de sensación de esta banda es superior a 8 sonios, pero
inferior a 35, se asigna un factor de corrección igual a O al grupo de
frecuencias inmediatamente superior. Si la intensidad de sensación es
igualo superior a los 35 sonios, se asigna un factor de corrección igual
a O a los dos grupos siguientes de frecuencias superiores a las de la
banda. Se examina el resto de las bandas que tengan factores de inten-
sidad de ~~nsación 1 o 1,5 y se repite el proceso hasta que todos los
grupos tengan asignado un factor de corrección, que puede ser 1 o O.
En los casos en los que este proceso llevase a un cambio en los factores
de corrección ya asignados, se conservaría el valor inicial.
6. La intensidad de sensación total del ruido se obtiene sumando los
valores corregidos de las intensidades correspondientes a las diferentes
bandas; estos valores son, sencillamente, los valores sin corregir de cada
banda, multiplicados por los respectivos factores de intensidad de sen-
sación y de corrección.

En la tabla 5.1 se da un ejemplo de este método de cálculo de la intensidad


de sensación, aplicado a un ruido cuyo espectro es el (a) de la figura 5.4. Aquí,
la energía se concentra predominantemente en la región de baja frecuencia. En
este ejemplo, la intensidad de sensación total total corregida es de 28,5 sonios.

126
Un cálculo similar de la intensidad de sensación del ruido cuyo espectro es
el (b) de la misma figura lleva a un valor de 58 sonios.

Método del tono equivalente corregido (para bandas de media octava)


El cálculo de la intensidad de sensación de un ruido basado en medidas
de niveles en bandas de media octava se efectúa aplicando un método similar
al de la sección anterior, aunque la agrupación de los componentes sea di-
ferente.
1. Se miden y tabulan para bandas de media octava los niveles del ruido
cuya intensidad de sensación se va a calcular.
2. Se determina el valor en sonios de la contribución a la intensidad de
sensación «no corregida», correspondiente a cada banda de media octava.
Esto se puede hacer averiguando la intensidad de sensación de un tono

Tabla 5.2. Cálculo de la intensidad de sensaClOn para bandas de media octava por el
método del tono equivalente corregido, para un espectro que tenga su energía predomi-
nantemente en la zona de baja frecuencia. Véase la figura 5.5a

Banda de Nivel de las Intensidad Intensidad


Grupo frecuencias, bandas de sensación Factor de Factor
de sensación
núm. Hz de media sin corregir, intensidad de
corregida,
octava, db sonios de sensación corrección
sonios

37,5-53 96 18 1 1 18
53-75 91 15 O O
1 75-106 86 15 O O
106-150 83 16 O O
150-212 80 16 O O
212-300 77 15 O O
300-425 74 13 1 O O
2 425-600 70 10 O O
600-850 64 7 O O
850-1200 59 4 O O

3 1200-1700 54 3 1 1 3
1700-2400 50 2 O O

4 2400-3400 44 2 1 1 2

5 3400-4800 41 2 1 1 2

6 4800-6800 38 1 1 1 1

7 '6800-9600 36 1 1 1 1

8 9600-13 600 34 O 1 1 O

Intensidad de sensación total, sonios 27

127
puro cuya frecuencia sea la central de la banda y cuyo nivel sea el
mismo de la banda; estos valores se pueden obtener de la figura 5.3c.
3. Se clasifican las bandas de media octava en ocho grupos, como se
indica en la tabla 5.2.
4.. Se asigna un factor de intensidad de sensación a cada valor de la misma
sin corregir, obtenido en el paso 2. (Mediante este factor se tienen en
cuenta las diferencias de anchura de banda en mels de las distintas
bandas de media octava.) Los factores de intensidad para las bandas
del grupo 1 son O o 1; el factor 1 se asigna a la media octava que tenga
un valor mayor de intensidad de sensación, asignándose el factor O a
las restantes medias octavas. En los grupos 2 y 3 los factores de inten-
sidad de sensación se asignan de forma análoga: un 1 para la banda
con más intensidad y un O para las restantes. Los factores de intensidad
de sensación para el resto de los grupos valen todos la unidad. (Como
ejemplo, véase la tabla 5.2.)
5. A continuación se asigna un factor de corrección a cada banda de media
octava. (Mediante este factor se tiene en cuenta el efecto de enmasca-
ramiento que una banda produce en otra, lo que reduce el valor total
de intensidad de sensación.) Se examinan todas las bandas con un factor
de intensidad de sensación igual a 1 y se asigna a la banda con mayor
intensidad el factor de corrección 1. Si hay dos o' más bandas con el
mismo valor máximo, se selecciona aquella de frecuencia más baja. Si
la intensidad de sensación de esta banda es igual o superior a 8 sonios,

PASO CE LAS BANDAS DE MEDIA OCTAVA EN HZ


~ ~ONO~OOg·gggggg~
~ 100 :;-~-~-~-~-~-~-~-g-~~-~-~-~-:-~-~-,,;
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40
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:;:: g g 8g~ ~a) FIG. 5.5. Espectros de bandas de me-
>
Z 30
~~g~~~~~;::
..
100 1000
!~~~:;;

10.000
dia octava para las fuentes de ruido,
cuyos espectros de bandas de una octa-
FRECUENCIA EN tiZ va se dan en la figura 5.4.

pero inferior a 35, se asigna un factor de corrección O al grupo de fre-


cuencias inmediatamente superior. Si la intensidad de sensación es
igual o superior a 35 sonios, se asigna un factor de corrección O a los
dos grupos inmediatos de frecuencias superiores a las de la banda. Se
examina el resto de las bandas que tengan factores de intensidad de sen-

128
sación 1 Y se repite el proceso hasta que todos los grupos tengan asig-
nado un O o un 1 como factor de corrección. En los casos en los que
lo anterior llevase a un cambio en los factores de corrección ya asig-
nados, se conservaría el valor inicial.
6. La intensidad de sensación total del ruido se obtiene sumando los
valores corregidos de las intensidades correspondientes a las diferentes
bandas; estos valores son sencillamente los valores sin corregir de cada
banda, multiplicados por los respectivos factores de intensidad de sen-
sación y de corrección.

En la tabla 5.2 se muestra un ejemplo de este método de cálculo de la


intensidad de sensación, aplicado a un ruido cuyo espectro es el (a) de la figu-
ra 5.5. En este caso la intensidad de sensación total es de 27 sonios, que es
aproximadamente la misma obtenida en la tabla 5.1, donde se medía el mismo
ruido mediante filtros de una octava de anchura de banda.

Método del tono equivalente corregido (para bandas de 1/3 de octava)


El cálculo de la intensidad de sensación de un ruido basado en las medidas
de los niveles de bandas de 1/3 de octava es similar al método dado en la
sección precedente, aunque el agrupamiento es diferente:
1. Se miden y tabulan, para bandas de 1/3 de octava, los niveles del ruido
cuya intensidad de sensación se va a calcular.
2. Se determina el valor en sonios de la contribución a la intensidad de
sensación «no corregida», correspondiente a cada banda de 1/3 de
octava. Esto se puede hacer averiguando la intensidad de sensación
de un tono puro cuya frecuencia sea la central de la banda y cuyo nivel
sea el mismo de la banda; estos valores se pueden obtener de la figu-
ra 5.3c.
3. Se clasifican las bandas de 1/3 de octava en 8 grupos, como se indica
en la tabla 5.3.
4. Se asigna un factor de intensidad de sensación a cada valor de la mis-
ma sin corregir, obtenido en el paso 2. (Mediante este factor se tiene
en cuenta las diferencias en anchura de banda en mels de las distintas
bandas de 1/3 de octava.) Los factores de intensidad para las bandas
del grupo 1 son O o 1; el factor 1 se asigna a la banda de 1/3 de octava
que tenga un valor mayor de intensidad de sensación, asignándose el
factor O a las restantes bandas del grupo. En los restantes grupos los
factores de intensidad se asignan de manera semejante: un 1 para la
banda con mayor intensidad y un O para las otras (como ejemplo,
véase la tabla 5.3).
5. A continuación se asigna un factor de corrección a cada banda de
1/3 de octava. (Mediante este factor se tiene en cuenta el efecto de
enmascaramiento que una banda produce en otra, lo que reduce el
valor total de la intensidad de sensación.) Se examinan todas las bandas
con un factor de intensidad de sensación igual a 1 y se asigna a la

129
9
Tabla 5.3. Cálculo de la intensidad de sensación para bandas de 113 de octava por el
método del tono equivalente corregido, para un espectro que tenga su energía predomi-
nantemente en la zona de baja frecuencia. Véase la figura 5.6a

Frecuencia Nivel de la Intensidad Intensidad


del centro banda Factor de
de sensación intensidad Factor
Grupo de de sensación
núm. de la banda, de 1/3 de sin corregir, de sensación corregida,
Hz octava, db sonios corrección sonios

40 95 13 O O
50 92 14 1 1 14
63 89 14 O O
1 80 . 86 14 O O
100 83 14 O O
125 81 14 O O
160 79 14 O O
200 78 14 O O
--

250 75 13 1 O O
2 315 73 12 O O
400 71 II O O
500 68 9 O O

630 64 7 1 1 7
3 800 61 5 O O
1000 57 3 O O

4 1250 54 3 1 1 3
1600 51 2 O O

5 2000 48 2 1 1 2
2500 45 2 O O

6 3150 41 1 1 1 1
4000 39 1 O O

7 5000 37 1 1 1 1
6300 36 1 O O

8 8000 34 O 1 O O
10000 32 O O O

Intensidad de sensación total, sonios 28

banda con mayor intensidad el factor de corrección 1. Si hay dos o más


bandas con el mismo valor máximo, se selecciona aquella de frecuencia
más baja. Si la intensidad de sensación de esta banda es igualo superior
a 8 sonios, peor inferior a 35, se asigna un factor de corrección O al
grupo de frecuencias inmediatamente superior. Si la intensidad de sen-
sación es igualo superior a 35 sonios, se asigna un factor de corrección O
a los dos grupos inmediatos de frecuencias superiores a la de la banda.
'Se 'examina el resto de las bandas con factores de intensidad de sen-
sación 1 y se repite el proceso hasta que todos los grupos tengan asig-

130
. nado un O o un 1 como factor de correCClOn. En los casos en que lo
anterior llevase a un cambio en los factores de corrección ya asignados,
se conservaría el valor inicial.
6. La intensidad de sensación total del ruido se obtiene sumando los va-
lores corregidos de las intensidades correspondientes a las diferentes
bandas; estos valores son sencillamente los valores sin corregir de cada
banda, multiplicados por los respectivos factores de inte~sidad de sen-
sación y de corrección.
En la tabla 5.3 se muestra un ejempl() de este método de cálculo de la
intensidad de sensación, aplicado a un ruido cuyo espectro es el (a) de la figu-
ra 5.6. Obsérvese que este espectro es el del mismo ruido cuyos espectros para
NUMERO DE BANDA

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1\

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FIG. 5.6. Espectros de bandas de un ooooo~ 8


tercio de octava para las fuentes de rui- I
..,0
<oc> ~~2~~~~~g ~§~~~~ r"" 1" ~
do, cuyos espectros de bandas de una 100 1000 10,000
octava se dan en la figura 5.3. FRECUENCIA EN HZ

bandas de una y de media octava se muestran en las figuras 5.4 y 5.5. Hay una
gran similitud en los valores de intensidad de sensación obtenidos en las ta-
blas 5.1, 5.2 Y 5.3.

Método del ruido equivalente


Otro método de cálculo de la intensidad de sensación se basa en las me-
didas de intensidad de sensación de bandas de ruido. l8 Los resultados de estas
medidas se dibujan en las figuras 5.7 a 5.9, en las que figura la intensidad de
sensación como una función del nivel de presión sonora en bandas de una
octava, media octava y un tercio de octava, respectivamente. El procedimiento
es aplicable a espectros relativamente continuos en frecuencia y sin interrup-
ciones en el tiempo.
Este método no varía esencialmente para el cálculo de la intensidad de
sensación de ruidos cuyo análisis se presente en bandas de una octava, media
octava o un tercio de octava. Consta de los siguientes pasos:
1. Se tabulan los niveles de presión sonora correspondientes a las diferen-
tes bandas. '

131
2. Se halla la intensidad de sensaClOn de cada banda mediante las figu-
ras 5.7, 5.8 o 5.9, según los datos tabulados sean para bandas de una,
media o un tercio de octava.
3. La intensidad de sensación de la banda con mayor número de sonias
se deja invariable (o lo que es lo mismo, se multiplica por un factor de

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FUNCIONES OE INTENSIDAD DE SENSACION

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PARA BANDAS DE MEDIA OCTAVA' _
Cf)

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(PARA CAMPOS SONOROS DIFUSOS'
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Cf)

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7j- J I /

/
30 40
/ V 50 60 70 80 90 100 tlO
NIVEL DE PRESION ACUSTlCA EN BANDAS DE UNA OCTAVA EN De.
PRESION DE REFERENCIA O.OOOZ MICROBARIAS

FIG. 5.7a. Diagrama para usar en el cálculo de la intensidad de


sensación por el método del Ruido Equivalente. Este diagrama muestra
la intensidad de sensación de cada octava en función del nivel de
presión sonora de la banda. Estos datos se presentan en forma de nomo-
grama en la figura 5.7b. (Stevens,18)

corrección igual a 1). Los valores de intensidad de sensación de las


restantes bandas se multiplican por un factor de corrección igual a 0,3,
0,2 o 0,15, según los datos tabulados sean para bandas de una, media
o un tercio de octava, respectivamente.
4. La intensidad de sensación total de ruido es la suma de los valores
de las intensidades de sensación de las distintas bandas, multiplicados
por los respectivos factores de corrección.

En la tabla 5.4 se da un ejemplo de aplicación del método del ruido equi-


valente, para un ruido cuyo espectro es el (a) de la figura 5.4. Este ruido tiene
su energía predominantemente en la zona de frecuencias bajas. La inten-
sidad de sensación total calculada mediante este método es de 44 sonios.

132
POR DEBAJO 75 150 30~ 6CO 1200 2400 4800
DE 7~ 150 500 600 1200 2400 4000 9600
120- 130 200 250 300
250 250 400 500
150
200
100 200 200
200
300
150
150 150 300
\lO 70 100
150 200
60 100
50 70 tOO tOO 200
150
60 tOO
40 70 150
50 70 70
U> 100 60
<t 30 60 60 70 100
40
~CD
50 60
50 50 100
O 20 30 40 50 70
el: 40 40
40 60 70
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30 60
20 30 50
N
O 30 40 50
O 10
O 15 20
ci 20 20 40
20 30
<t 80 15
10 15 15 30
O 5
Cl 15
ir 4 20
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10 15
el: 70 5
al
4 15
Cl
Z 10
W 3 5
;j; 4 5 5 10
~ 60
2
4 4
5
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0.5 4
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3 5
2 3
w 4 5
Cl
Ul 50 0.2 2 4
g 0.5
2 3
Z
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al

~ 0.2 2
...J 40
w 0.1 0.5 2
>
Z

30 0.2 0.5 0.5


0.5
004 0.4
0.\ 0.4
0.3 0.3 0.5 0.6
20
POR DEBAJO 75 150 300 600 1200 2400 4800
DE 75 150 300 600 1200 2400 4800 9600
BANDAS DE UNA OCTAVA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 5.7b. Nomogramas para el cálculo de la intensidad de sensación por el método del
Ruido Equivalente. Mediante cada nomograma se determina la intensidad de sensación
de cada octava. A continuación se multiplican todos los valores, excepto el más alto,
por un factor de corrección de 0,30; el factor de corrección para el valor de la intensidad
de sensación de la banda que lo tenga más alto es 1,0. La intensidad de sensación total
se calcula sumando los valores de intensidad de sensación de las distintas bandas, multi-
plicados por sus respectivos factores de corrección. (S. S. Stevenson,18)

133
I
Tabla 5.4. Ejemplo de cálculo de intensidad de sensacwn por el método del ruido
equivalente. Estos cálculos se efectúan para un ruido cuyo espectro es la curva (a) de
la figura 5.4

Frecuencias Nivel Intensidad Intensidad


de la banda, de la banda, de sensación Factor de sensación
Hz db sin corregir, de corrección corregida,
sonios sonios
--- --

37,5-75 96 25 1,0 25
75-150 87 18 0,3 5
150-300 82 18 0,3 5
300-600 75 12 0,3 4
600-1200 65 6 0,3 2
1200-2400 55 4 0,3 1
2400-4800 45 3 0,3 1
4800-9600 40 2 0,3 1
Intensidad de sensación total, sonios 44

iOO
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~_T FU~CIONES DE INTENSIDAD DE SENS~CI6N i/?'+../, V~'717'7
PARA BANDAS DE MEDIA OCTAVA 7. /'/~~"v
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(PARA CAMPOS SONOROS DIFUSOS) -

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0.2

~'r r I~ í '1 i t ~
11]"-1-- ¡-
lO' 20 30 40 50 60 70 80 90 100 110
NIVEL DE PRESION ACUSTICA EN BANDAS DE MEDIA OCTAVA EN 08,
PRESION DE REFERENCIA 0.0002 MICROBARIAS

FIG. 5.8. Diagrama para usar en el cálculo de la intensidad de


sensación por el método del Ruido Equivalente cuando el análisis del
ruido se da en función de los niveles de presión sonora en bandas
de media octava. La intensidad de sensación de estas bandas se da en
función de los niveles de las bandas de media octava. (Véase el texto:
S. S. Stevens,18)

134
Si se hiciesen cálculos semejantes para el ruido (b) de la misma figura, se ob-
tendría una intensidad de sensación de 55 sonios.
A continuación se detallan por separado, para mayor claridad, los pasos
a seguir para el cálculo de la intensidad de sensación por el método del ruido
equivalente, para datos procedentes de análisis en bandas de una, media y
un tercio de octava.

Cálculos para bandas de una octava:


1. Se tabulan los niveles de presión sonora para cada una de las ocho
bandas de una octava.
2. Se determina el valor de la intensidad de sensación de cada octava
mediante la figura 5.7b y se introducen estos valores en la tabla.

w 3
o
o
g
21 i
¡-

z
W
I
1-
~

0.3

0.2

10 100 110

FIG. 5.9. Diagrama para usar en el cálculo de la intensidad de


sensación por el método del Ruido Equivalente cuando el análisis del
ruido se da en función de los niveles de presión sonora en bandas
de un tercio de octava. La intensidad de sensación de estas bandas se da
en función de los niveles de las bandas de un tercio de octava. (Véase
el texto: S. S. Stevens,18)

3. Se examinan los valores de intensidad de sensación obtenidos en (2) y


se determina la banda que tiene el valor más alto. Este valor se deja
invariable (es decir, se multiplica por un factor de corrección de 1).
4. Se multiplican los valores de intensidad de sensación de las restantes
bandas por un factor de corrección igual a 0,3.

135
5. Finalmente se obtiene la suma de los valores de intensidad de sensa-
ción de las distintas bandas, multiplicados por sus respectivos factores
de corrección. Esta suma es la intensidad de sensación total del ruido.

Cálculos para bandas de media octava:


1. Se tabulan los niveles de presión sonora para cada una de las 16 bandas
de media octava.
2. Se determina el valor de la intensidad de sensación de cada media
octava mediante la figura 5.8 y se introducen estos valores en la tabla.
3. Se examinan los valores de intensidad de sensación obtenidos en (2) y
se determina la banda que tiene el valor más alto. Este valor se deja
invariable (es decir, se multiplica por un factor de corrección de 1).
4. Se multiplican los valores de intensidad de sensación de las restantes
bandas por un factor de corrección igual a 0,2.
5. Finalmente se obtiene la suma de los valores de intensidad de sensa-
ción de las distintas bandas, multiplicados por sus respectivos factores
de corrección. Esta suma es la intensidad de sensación total del ruido.

Cálculos para bandas de un tercio de octava:


1. Se tabulan los niveles de presión sonora para cada una de las 20 bandas
de un tercio de octava.
2. Se determina el valor de la intensidad de sensación de cada tercio de
octava mediante la figura 5.9 y se introducen estos valores en la tabla.
3. Se examinan los valores de intensidad de sensación obtenidos en (2) y
se determina la banda que tiene el valor más alto. Este valor se deja
invariable (es decir, se multiplica por un factor de corrección de 1).
4. Se multiplican los valores de intensidad de sensación de las restantes
bandas por un factor de corrección igual a 0,15.
5. Finalmente se obtiene la suma de los valores de intensidad de sensa-
ción de las distintas bandas, multiplicados por sus respectivos factores
de corrección. Esta suma es la intensidad de sensación total del ruido.

SONIDOS DE CORTA DURACION

Algunos sonidos, como los golpes de un martillo, las pisadas y el ruido de


ciertas máquinas, como las prensas, son de tan corta duración que los métodos
ordinarios de análisis de sonido no son adecuados para la obtención de un es-
pectro de frecuencias. Tampoco se pueden usar los métodos convencionales de
cálculo de intensidad de sensación. En el capítulo 16 se ofrece una exposición
de los métodos de medida de sonidos de corta duración.
Las mediciones de sonidos cortos hechas con medidores de sonido tienen
una gran utilidad, aunque los valores absolutos pueden discrepar, en mayor
o menor grado, de las mediciones hechas con jurados de sonido. Cuando la

136
constante de tiempo del dispositivo es del orden de 50 a 100 mseg, las lec-
turas de los medidores se pueden tomar como una estimación de la intensidad
de sensación antes y después del tratamiento de reducción del ruido, siempre
que las mediciones se hagan sobre el mismo tipo de sonidos. Para sonidos con
características completamente diferentes respecto al oído, debe contemplarse
con recelo el uso de medidores de nivel sonoro para la evaluación de la inten-
sidad de sensación hasta que se verifique su utilidad mediante mediciones con
jurados de sonido.

Mediciones de sonidos de corta duración mediante jurados de sonido


Cuando una persona compara la intensidad de sensación de una muestra
de larga duración de un sonido con la de una muestra de corta duración del
mismo sonido, la última aparenta ser menor, siempre que la duración de la
muestra sea menor que 0,2 seg. La máxima intensidad de sensación se pro-
duce cuando la duración de la muestra es alrededor de 0,5 seg, aunque la va-
riación entre 0,2 y 0,5 seg es muy pequeña. La intensidad de sensación de
muestras mayores que 1 seg, disminuye lentamente a causa de la fatiga del oído.
Las mediciones de sonidos constantes con jurados de sonido se hacen
frecuentemente mediante exposiciones de 1 seg de duración al sonido de re-
ferencia y al desconocido, alternativamente. A causa de la gran diferencia entre
las duraciones es difícil la comparación de los sonidos de corta duración con
los de referencia de 1 seg. Puesto que la intensidad de sensación del sonido
de referencia no cambia demasiado cuando se reduce su duración a 0,2 seg, es
preferible utilizar este último valor. La complejidad de las pruebas con jura-
dos de sonido en el caso de ruidos de corta duración, ha estimulado la búsque-
da de métodos alternativos de evaluación de la intensidad de sensación de
este tipo de sonidos. Un método, actualmente en investigación, se basa en el
uso de ruidos de energía distribuida que enmascaren el sonido de corta dura-
ción 20 • Se introduce en el campo sonoro una fuente de ruido calibrada, con
un nivel suficiente para que no pueda oírse dicho sonido. El nivel del ruido
de enmascaramiento se considera una medida del sonido desconocido.

EFECTO DE ENMASCARAMIENTO DEL RUIDO

Se dice que el sonido es enmascarado por el ruido, cuando éste es tan alto
que evita que una persona oiga cualquier otro sonido. Bajo ciertas condiciones,
se puede predecir el efecto de enmascaramiento de un ruido si se conoce el
nivel de su espectro de presión sonora.

Enmascaramiento de tonos por el ruido


Un tono puro de baja frecuencia debe ser al menos de 14 a 18 db mayor
que el nivel del espectro de presión sonora de un ruido antes de que se pueda
oír por encima del mismo. A altas frecuencias la diferencia es aún mayor,

137
como puede verse en la figura 5.10. La curva a muestra el valor en el que el
tono debe exceder al nivel del espectro de presión sonora para empezar a ser
audible. Las curvas b, e y d muestran el valor en el que el tono debe exceder
a los niveles de banda, para bandas de ruido de una octava, media octava y
un tercio de octava, respectivamente, para empezar a ser audible. Para niveles
muy altos y muy bajos, la diferencia es mayor que la que se muestra, pero,
a::
CflW
0 °
-lW
2: U 30
WrJo FIG. 5.10. Gráfico que muestra el
CflwO
número de decibelios que debe alcan-
3lB ~ 20 zar un tono puro en presencia de un
I!.J °
Q)::>-l ruido sobre el nivel del mismo para
Ü ~ ~ 10 empezar a ser audible. La curva su-
~¡r~ perior muestra el valor en el que el
~~ ~
2 O
tono debe superar al nivel del espec-
0
O~-l tro para empezar a ser audible. Tam-
f5 Z <t 10 bién se dan curvas que muestran el
::E:::>
:::>W valor en el que el tono debe superar
z:::> a los niveles de las distintas bandas
Cl
antes de empezar a ser audible. (Véa-
se el texto.)

para la mayoría de las aplicaciones, los valores indicados son suficientemente


fiables.
Como ejemplo del uso de la curva de enmascaramiento, considérese un
tono puro de 200 Hz que esté enmascarado por un ruido. Si el nivel del es-
pectro de presión sonora del ruido a 200 Hz es de 70 db, el tono debe tener
un nivel de presión sonora de 70 + 14 = 84 db para que empiece a oírse por
encima del ruido. En la figura 5.3a, se muestra que, un tono de 200 Hz a un
nivel de presión sonora de 84 db, tendría, normalmente, una intensidad de
sensación de 24 sonios, pero en este caso apenas es audible, a causa de su en-
mascaramiento por el ruido.
Sin embargo, elevando sólo 15 db el nivel del tono, de 84 a 99, se pro-
duce un gran cambio en la intensidad de sensación. A 99 db, la intensidad
de sensación es de 60 sonios, sin enmascaramiento, y de 60 - 24 = 36 sonios,
teniendo en cuenta el mismo. Este crecimiento rápido de la intensidad de
sensación es típico de los sonidos enmascarados; de aquí la observación de
que el enmascaramiento de un sonido no deseado no es efectivo, a no ser
que sea casi completo. Así, ocurre que, en ciertos tipos de problemas de
reducción de ruido, en los que un tono puro debe ser enmascarado mediante
un ruido, para que sea efectiva la reducción, es necesario que el ruido tenga
un nivel suficientemente alto para enmascarar totalmente el tono; un enmas-
caramiento parcial no proporciona normalmente una reducción significativa de
la intensidad de sensación del tono.

138
Enmascaramiento del ruido mediante otros ruidos
Un ruido de características molestas, como el golpeteo de los platos o el
chirrido de los frenos, se puede enmascarar mediante sonidos más aceptables,
como el ruido suave de un ventilador. Cuando no existen tonos predominantes
de frecuencia única, se consigue normalmente un enmascaramiento satisfac-
torio cuando el nivel del espectro de presión sonora del ruido no deseado no
excede al nivel del espectro del sonido superpuesto.

MODELOS DE INTENSIDAD DE SENSACION

Cuando un sonido incide sobre el oído, las vibraciones del tímpano son
conducidas hasta el oído interno, donde los nervios, que comunican con el
cerebro, están distribuidos a lo largo de un tabique flexible, llamado mem-
brana basilar (véase el Cap. 4). Las vibraciones estimulan estas terminacio-
nes nerviosas e inician un gran número de pulsaciones de energía electroquí-
mica de corta duración, que viajan, a través de los nervios, hasta el sistema

3000-'_
lIElli§ d

FIG. 5.11.
Relación entre el tono
en mels y la frecuencia en Hz.
(Según la referencia 6.)

nervioso central. Las terminaciones nerviosas del oído se extienden a lo largo


de toda la membrana basilar, siendo ésta de características tales que las fre-
cuencias altas producen pulsaciones en los nervios situados en el extremo
próximo a la entrada del oído interno, mientras que las bajas frecuencias
activan las terminaciones nerviosas del extremo contrario.
Un tono puro de muy bajo nivel estimula las terminaciones nerviosas de
un área localizada, pero cuando el nivel del tono se incrementa, el área se
extiende, de forma que son afectados nuevos nervios, a la vez que se incre-
menta el grado de pulsación de las fibras nerviosas estimuladas inicialmente.
Existe evidencia de que el efecto de difusión es mayor para las frecuencias
bajas que para las altas. Esto se estima que constituye un factor importante
en el rápido incremento de la intensidad de sensación de las frecuencias bajas
al aumentar el nivel de la presión sonora.

139
Puesto que los pulsos que alcanzan el cerebro cuando se oye un ruido no
se originan en un nervio único, sino que proceden de múltiples terminaciones
nerviosas distribuidas espacialmente a lo largo de la membrana basilar, parece
razonable suponer, que la intensidad de sensación percibida es una función
integral de todos los pulsos. Aunque no se ha encontrado ninguna prueba
concluyente, es significativo que todos los métodos utilizados para el cálculo
de la intensidad de sensación se han basado en un procedimiento de integra-
ción. Esta hipótesis se puede expresar analíticamente mediante la ecuación

N=f dN dn (5.2)
dn

en donde N es la intensidad de sensación de un sonido, dN/dn es la contri-


bución a la intensidad de sensación de un pequeño elemento de la escala de
frecuencias y dn es la anchura de banda de dicho elemento, en una escala
proporcional al número de terminaciones nerviosas en él incluidas.

La escala mels
El tono se puede definir como el aspecto de la sensaClOn acústica en fun-
ción del cual se pueden ordenar los sonidos en una escala que vaya de los
«bajos» a los (caltos». Aunque sea fundamentalmente una función de la fre-
cuencia del sonido, también depende del nivel de presión y de la composición
del mismo. La escala que se emplea para ordenar los sonidos en función del
tono es la «escala mel». Está relacionada con la frecuencia por la curva que se
muestra en la figura 5.11. La unidad de tono se llama mel; esta escala sub-
jetiva tiene la propiedad de ser directamente proporcional a la sensación de
tono. Un tono de 2000 mel aparenta doblar la altura de otro de 1000 mel.
Aparentemente, la altura en mels es aproximadamente proporcional al nú-
mero de fibras nerviosas contenidas en la membrana basilar entre el punto
de máxima estimulación por el tono y el apéndice final del caracol. Por con-
siguiente, el tono puede expresarse en función de n en la ecuación 5.2.

Modelos de intensidad de sensación


Según se indica en la ecuación 5.2, dN/dn es la contribución a la intensidad
de sensación de un pequeño elemento de la escala de frecuencias. Por esto,
se llama modelo de intensidad de sensación a la representación gráfica de
dN/dn en función de la frecuencia; puesto que la frecuencia y el tono están
relacionados por la curva de la figura 5.11, un modelo de intensidad de sen-
sación también puede representarse como la relación gráfica entre la densidad
de intensidad de sensación dN/dn y el tono n. La figura 5.12a, que da el
modelo de intensidad de sensación para un tono de 1000 Hz, con un nivel de
intensidad de sensación de 70 fonios, es un ejemplo de esta relación. Puesto
que N es la intensidad de sensación total, se puede obtener integrando el área
situada por debajo de la curva.

140
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO
o
o g g g g g o
o
o g
I 11
It)

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TONO EN MELS
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO
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TONO EN MELS
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O 200 400 600 800 1000 2000 3000
TONO EN MELS

FIG. 5.12. (a) Modelo de intensidad de sensación para un tono de 1000 Hz


con un nivel de intensidad de sensación de 70 fonios. (b) Modelo de
intensidad de sensación para dos tonos de 1000 Hz y 4000 Hz, respecti-
vamente, teniendo ambos un nivel de intensidad de sensación de 70 fonios.
(e) Modelo de intensidad de sensación para dos tonos de 1000 Hz y
1500 Hz, respectivamente, teniendo ambos un nivel de intensidad de
sensación de 70 fonios. (Véase el texto.)
La figura 5.12b muestra los modelo~ de intensidad de sensación para dos
tonos puros, uno de 1000 Hz y el otro de 4000 Hz, teniendo ambos un nivel
de intensidad de sensación de 70 fonios. La intensidad de sensación total si
ambos sonasen simultáneamente, vendría dada por la ecuación 5.2, y sería,
simplemente, la suma de las áreas situadas bajo ambas curvas. La figura 5.12c
muestra los modelos de intensidad de sensación cuando el segundo tono tiene
una frecuencia de 1500 Hz. Puede observarse que las curvas se solapan. La
suma de las áreas situadas bajo cada curva por separado sería, por consi-
guiente, algo mayor que la que habría al sonar ambos tonos simultáneamente.
Por esta razón, cualquier técnica de cálculo de intensidad de sensación que se
base esencialmente en un procedimiento de integración, debe emplear un factor
de corrección para evitar sumar dos veces la misma área.
Puesto que el «método del tono eq·uivalente» de cálculo de intensidad de sen-
sación, descrito anteriormente, emplea, en efecto, un proceso de integración,
se necesita un factor de corrección si se desea obtener una fiabilidad elevada
en los cálculos.

REFERENCIAS

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20. Hardy, H. C., F. G. Tyzzer, y H. H. Hall: ¡. Acoust. Soco Amer., 27: 1003 (1955).

142
Apéndice 5.1
Tabla de relación entre el nivel de intensidad de sensación en fonios y la intensidad
de sensación en sonios. Está basada en la ecuación (5.1) *.

I I
I
Nivel de

~I
intensidad 0,1 0,3 0,4 0,5
de sensación ° 0,2 0,6 0,7 0,9

0,062 0,063 0,063 0,064 0,064 0,065 0,065 0,066 0,066 0,067
°
1
2
0,067
0,072
0,067
0,072
0,068
0,073
0,068
0,073
0,069
0,074
0,069
0,074
0,070
0,075
0,070
0,075
0,071
0,076
0,071
0,076
3 0,077 0,077 0,078 0,079 0,079 0,080 0,080 0,081 0,081 0,082
4 0,082 0,083 0,084 0,084 0,085 0,085 0,086 0,087 0,087 0,088
5 0,088 0,089 0,090 0,090 0,091 0,092 0,092 0,093 0,093 0,094
6 0,095 0,095 0,096 0,097 0,097 0,098 0,099 0,099 0,100 . 0,101
7 0,102 0,102 0,103 0,104 0,104 0,105 0,106 0,107 0,107 0,108
8 0,109 0,110 0,110 0,111 0,112 0,113 0,113 0,114 0,115 0,116
9 0,117 0.117 0,118 0,119 0,120 0,121 0,122 0,122 0,123 0,124
10 0,125 0,126 0,127 0,128 0,129 0,129 0,130 0,131 0,132 0,133
11 0,134 0,135 0,136 0,137 0,138 0,139 0,140 0,141 0,142 0,143
12 0,144 0,145 0,146 0,147 0,148 0,149 0,150 0,151 0,152 0,153
13 0,154 0,155 0,156 0,157 0,158 0,159 0,160 0,162 0,163 0,164
14 0,165 0,166 0,167 0,168 0,170 0,171 0,172 0,173 0,174 0,176
15 0,177 0,178 0,179 0,180 0,182 0,183 0,184 0,186 0,187 0,188
16 0,189 0,191 0,192 0,193 0,195 0,196 0,198 0,199 0,200 0,202
17 0,203 0,204 0,206 0,207 0,209 0,210 0,212 0,213 0,215 0,216
18 0,218 0,219 0,221 0,222 0,224 0,225 0,227 0,228 0,230 0,232
19 0,233 0,235 0,237 0,238 0,240 0,241 0,243 0,245 0,247 0,248
20 0,250 0,251 0,253 0,255 0,257 0,259 0,261 0,262 0,264 0,266
21 0,268 0,270 0,272 0,274 0,275 0,277 0,279 0,281 0,283 0,285
22 0,287 0,289 0,291 0,293 0,295 0,297 0,299 0,301 0,304 0,306
23 0,308 0,310 0,312 0,314 0,316 0,319 0,321 0,323 0,325 0,328
24 0,330 0,332 0,334 0,337 0,339 0,342 0,344 0,346 0,349 0,351
25 0,354 0,356 0,358 0,361 0,363 0,366 0,369 0,371 0,374 0,376
26 0,379 0,382 0,384 0,387 0,390 0,392 0,395 0,398 0,401 0,403
27 0,406 0,409 0,412 0,415 0,418 0,420 0,423 0,426 0,429 0,432
28 0,435 0,438 0,441 0,444 0,448 0,451 0,454 0,457 0,460 0,463
29 0,467 0,470 0,473 0,476 0,480 0,483 0,486 0,490 0,493 0,497
30 0,500 0,503 0,507 0,511 0,514 0,518 0,521 0,525 0,529 0,532
31 0,536 0,540 0,543 0,547 0,551 0,555 0,559 0,563 0,566 0,570
32 0,574 0,578 0,582 0,586 0,590 0,595 0,599 0,603 Q,607 0,611
33 0,616 0,620 0,624 0,629 0,633 0,637 0,642 0,646 0,651 0,655
34, 0,660 0,664 0,669 0,674 0,678 0,683 0,688 0,693 0,697 0,702
35 0,707 0,712 0,717 0,722 0,727 0,732 0,737 0,742 0,747 0,753
36 0,758 0,763 0,768 0,774 0,779 0,785 0,790 0,796 0,801 0,807
37 0,812 0,818 0,824 0,829 0,835 0,841 0,847 0,853 0,859 0,865
38 0,871 0,877 0,883 0,889 0,895 0,901 0,908 0,914 0,920 0,927
39 0,933 0,940 0,946 0,953 0,959 0,966 0,973 0,979 0,986 0,993
I

* Calculada por S. S. Stevens, ref. 18.

i43
Apéndice 5.1. (Continuación.)

Nivel de I
intensidad O 0,1 0,2 0,5
0,30,6 0,7
0,40,8 0,9
de sensación I
- - - -- - - -- - - -- - - -- -
40 I 1,00 1,01 1,01 1,02 1,03 1,04 1,04 1,05 1,06 1,06
41 1,07 1,08 1,09 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,13 1,14
42 1,15 1,16 1,16 1,17 1,18 1,19 1,20 1,21 1,21 1,22
43 1,23 1,24 1,25 1,26 1,27 1,27 1,28 1,29 1,30 1,31
44 1,32 1,33 1,34 1,35 1,36 1,37 1,38 1,39 1,39 1,40

45 1,41 1,42 1,43 1,44 1,45 1,46 1,47 1,48 1,49 1,51
46 1,52 1,53 1,54 1,55 1,56 1,57 1,58 1,59 1,60 1,61
47 1,62 1,64 1,65 1,66 1,67 1,68 1,69 1,71 1,72 1,73
48 1,74 1,75 1,77 1,78 1,79 1,80 1,82 1,83 1,84 1,85
49 1,87 1,88 1,89 1,91 1,92 1,93 1,95 1,96 1,97 1,99

50 2,00 2,01 2,03 2,04 2,06 2,07 2,08 2,10 2,11 2,13
51 2,14 2,16 2,17 2.19 2,20 2,22 2,23 2,25 2,27 2,28
52 2,30 2,31 2,33 2,35 2,36 2,38 2,39 2,41 2,43 2,45
53 2,46 2,48 2,50 2,51 2,53 2,55 2,57 2,58 2,60 2,62
54 2,64 2,66 2,68 2,69 2,71 2,73 2,75 2,77 2,79 2,81

55 2,83 2,85 2,87 2,89 2,91 2,93 2,95 2,97 2,99 3,01
56 3,03 3,05 3,07 3,10 3,12 3,14 3,16 3,18 3,10 3,23
57 3,25 3,27 3,29 3,32 3,34 3,36 3,39 3,41 3,43 3,46
58 3,48 3,51 3,53 3,56 3,58 3,60 3,63 3,66 3,68 3,71
59 3,73 3,76 3,78 3,81 3,84 3,86 3,89 3,92 3,94 3,97

60 4,00 4,03 4,06 4,08 4,11 4,14 4,17 4,20 4,23 4,26
61 4,29 4,32 4,35 4,38 4,41 4,44 4,47 4,50 4,53 4,56
62 4,59 4,63 4,66 4,69 4,72 4,76 4,79 4,82 4,86 4,89
63 4,92 4,96 4,99 5,03 5,06 5,10 5,13 5,17 5,21 5,24
64 5,28 ?,31 5,35 5,39 5,43 5,46 5,50 5,54 5,58 5,62

65 5,66 5,70 5,73 5,78 5,82 5,86 5,90 5,94 5,98 6,02
66 6,06 6,11 6,15 6,19 6,23 6,28 6,32 6,36 6,41 6,45
67 6,50 6,54 6,59 6,63 6,68 6,73 6,77 6,82 6,87 6,92
68 6,96 7,01 7,06 7,11 7,16 7,21 7,26 7,31 7,36 7,41
69 7,46 7,52 7,57 7,62 7,67 7,73 7,78 7,84 7,89 7,94

70 8,00 8,06 8,11 8,17 8,22 8,28 8,34 8,40 8,46 8,51
71 8,57 8,63 8,69 8,75 8,82 8,88 8,94 9,00 9,06 9,13
72 9,19 9,25 9,32 9,38 9,45 9,51 9,58 9,65 9,71 9,78
73 9,85 9,92 9,98 10,1 10,1 10,2 10,3 10,3 10,4 10,5
74 10,6 10,6 10,7 10,8 10,9 10,9 11,0 11,1 11,2 11,2

75 11,3 11,4 11,5 11,6 11,6 11,7 11,8 11,9 12,0 12,0
76 12,1 12,2 12,3 12,4 12,5 12,6 12,6 12,7 12,8 12,9
77 13,0 13,1 13,2 13,3 13,4 13,5 13,5 13,6 13,7 13,8
78 13,9 14,0 14,1 14,2 14,3 14,4 14,5 14,6 14,7 14,8
79 14,9 15,0 15,1 15,2 15,3 15,5 15,6 15,7 15,8 15,9

144
Apéndice 5.1. (Continuación.)
,
Nivel de
I I
intensidad O 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9
de sensación
- -- - - -- -- -- -- - - -- -
80 16,0 16,1 16,2 16,3 16,4 16,6 16,7 16,8 16,9 17,0
81 17,1 17,3 17,4 17,5 17,6 17,8 17,9 18,0 18,1 18,3
82 18,4 18,5 18,6 18,8 18,9 19,0 19,2 19,3 19,4 19,6
83 19,7 19,8 20,0 20,1 20,3 20,4 20,5 20,7 20,8 21,0
84 21,1 21,3 21,4 21,6 21,7 21,9 22,0 22,2 22,3 22,5

85 22,6 22,8 22,9 23,1 23,3 23,4 23,6 23,8 23,9 24,1
86 24,3 24,4 24,6 24,8 24,9 25,1 25,3 25,5 25,6 25,8
87 26,0 26,2 26,4 26,5 26,7 26,9 27,1 27,3 27,5 27,7
88 27,9 28,1 28,2 28,4 28,6 28,8 29,0 29,2 29,4 29,7
89 29,9 30,1 30,3 30,5 30,7 30,9 31,1 31,3 31,6 31,8

90 32,0 32,2 32,4 32,7 32,9 33,1 33,4 33,6 33,8 34,1
91 34,3 34,5 34,8 35,0 35,3 35,5 35,8 36,0 36,3 36,5
92 36,8 37,0 37,3 37,5 37,8 38,1 38,3 38,6 38,9 39,1
93 39,4 39,7 39,9 40,2 40,5 40,8 41,1 41,4 41,6 41,9
94 42,2 42,5 42,8 43,1 43,4 43,7 44,0 44,3 44,6 44,9

95 45,3 45,6 45,9 46,2 46,5 46,9 47,2 47,5 47,8 48,2
96 48,5 48,8 49,2 49,5 49,9 50,2 50,6 50,9 51,3 51,6
97 52,0 52,3 52,7 53,1 53,4 53,8 54,2 54,6 54,9 55,3
98 55,7 56,1 56,5 56,9 57,3 57,7 58,1 58,5 58,9 59,3
99 59,7 60,1 60,5 61,0 61,4 61,8 62,2 62,7 63,1 63,6

100 64,0 64,4 64,9 65,3 65,8 66,3 66,7 67,2 67,6 68,1
101 68,6 69,1 69,6 70,0 70,5 71,0 71,5 72,0 72,5 73,0
102 73,5 74,0 74,5 75,1 75,6 76,1 76,6 77,2 77,7 78,2
103 78,8 79,3 79,9 80,4 81,0 81,6 82,1 82,7 83,3 83,9
104 84,4 85,0 85,6 86,2 86,8 87,4 88,0 88,6 89,3 89,9

105 90,5 91,1 91,8 92,4 93,1 93,7 94,4 95,0 95,7 96,3
106 97,0 97,7 98,4 99,0 99,7 100 101 102 103 103
107 104 105 105 106 107 108 108 109 110 111
108 111 112 113 114 115 115 116 117 118 119
109 119 120 121 122 123 124 124 125 126 127

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112 147 148 149 150 151 152 153 154 155 156
113 158 159 160 161 162 163 164 165 167 168
114 169 170 171 172 174 175 176 177 179 180

115 181 182 184 185 186 187 188 190 191 193
116 194 195 197 198 199 201 202 204 205 206
117 208 209 211 212 214 215 217 218 220 221
118 223 224 226 228 229 231 232 234 236 237
119 239 241 242 244 246 247 249 251 252 254

145
10
Apéndice 5.1. (Continuación.)
I

Nivel de
intensidad O 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9
de sensación
- - - - - - - - - -- - - - - - - -
120 256 258 260 261 263 265 267 269 271 272
121 274 276 278 280 282 284 286 288 290 292
122 294 296 298 300 302 304 307 309 311 313
123 315 317 319 322 324 326 329 331 333 335
124 338 340 343 345 347 350 352 355 357 360
125 362 365 367 370 372 375 377 380 383 385
126 388 391 393 396 399 402 405 407 410 413
127 416 419 422 425 428 431 434 437 440 443
128 446 449 452 455 458 461 465 468 471 474
129 478 481 484 488 491 495 498 501 505 508
130 512 516 519 523 526 530 534 537 541 545
131 549 553 556 560 564 568 572 576 580 584
132 588 592 596 600 605 609 613 617 622 626
133 630 635 639 644 648 653 657 662 666 671
134 676 680 685 690 695 699 704 709 714 719
135 724 729 734 739 744 750 755 760 765 771
136 776 781 787 792 798 803 809 815 820 826
137 832 838 843 849 855 861 867 873 879 885
138 891 898 904 910 917 923 929 936 942 949
139 955 962 969 976 982 989 996

146
Capítulo 6

ENSAYO AUDIOMETRICO EN LA INDUSTRIA

ARAM GLORIG, M.D.

Academia Americana de Oftalmología y Otorrinolaringología.


Subcomité del Ruido en la Industria

J. DONALD HARRIS, PH.D.

Laboratorio de Investigación Médica Naval de EE. UU.


N ew London, Connecticut

AUDIOMETRIA EN GENERAL

Una de las características primarias del oído es su capacidad para detec-


tar sonidos débiles. El ensayo para determinar el sonido más débil al cual una
persona responde, se conoce como audiometría umbral. Muchos tipos de es-
tímulos sonoros y muchas diferentes «respuestas» han sido usadas en audio-
metría; pero prácticamente toda audiometría de importancia para la industria
se compone de ondas sinusoidales (a menudo llamadas «tonos puros») para el
estímulo, y de una respuesta por parte del sujeto, tal como pulsar un botón
o levantar un dedo.
La industria tiene la responsabilidad de velar para que: 1) el oído de una
persona sea y permanezca adecuado para soportar su trabajo y 2) de que el
ruido industrial no cause el suficiente deterioro del oído como para afectar
la vida de la persona en general. Un programa de conservación de la audición
industrial se diseñaría teniendo en cuenta ambas consideraciones, para mante-
ner la eficiencia en el trabajo y proteger al trabajador.
Sea lo que sea, no hay duda de que algunos ruidos industriales están pro-
duciendo la pérdida irreversible del oído; esto es, en parte, debido a la particu-
lar susceptibilidad al daño en algunos individuos, y, en parte, al nivel general
del ruido en la industria. Cada vez más, las plantas industriales están encon-
trando que, a menos que el oído del personal sea examinado antes de su con-
tratación, o antes de distribuir los lugares de trabajo potencialmente ruidosos,
la dirección es responsable sin recurso de la pérdida auditiva demostrada;
incluso aún en aquellos casos en que la pérdida ha existido sin detectar por la
dirección anteriormente a la contratación o redistribución. Por consiguiente,
un programa audiométrico idóneo debe dar la adecuada protección para pa-
trones y empleados en los casos de pérdida del oído en la industria.
Este capítulo esboza algunas pruebas audiométricas convenientes para su
uso en la industria y considera cómo se debe decidir qué prueba o pruebas se
deben seleccionar para alguna situación particular, cómo se debe calibrar el
equipo, cómo deben ser administradas las pruebas y cómo deben ser inter-
pretados los resultados.

147
AUDIOMETRIA DE TONOS PUROS

El uso de los tonos puros en las pruebas auditivas, hoy fácilmente realiza-
das con el desarrollo de los tubos de vacío, fue introducido hace muchas
décadas con series de diapasones, variando a menudo desde 64 hasta 8000 cps,
con el silbato Galton de variación continua y con una variedad del resonador
y medidor acústico Helmholtz. Hoy, la sensibilidad del oído para tonos de
diversas frecuencias se da en función del nivel de presión sonora necesaria
para conseguir el 50 por 100 de respuesta correcta en cada frecuencia.
La línea base desde la cual se calcula la pérdida auditiva se llama umbral
normal de audición. Si, en orden a producir una sensación auditiva en una
cierta frecuencia, un oído individual necesita 10 db más de nivel de presión
sonora que el umbral normal de audición, se dice que el oído tiene una pér-
dida auditiva de 10 db en esa frecuencia. El umbral normal de audición, que
ha sido normalizado en los Estados Unidos, se muestra en la figura 6.1. Está

60
55
15 50
\
g~ 45
~~
(/)0
40
~

-\ 'AUOIFONO WESTERN,

\
ELEcrRlC TIPO 70~ A -

~i 35
~~ 30
\
~~ 25
\
I'\.
--
0:0
~w 20 ,,~
00: 15 /
..Jm
~o 10 FIG. 6.1. Umbral normal de audición,
Z
5 basado en pruebas de audición realiza-
O
das con audífono sobre una muestra
125 250 500 1000 20004000 8000 aleatoria de la población. (Según refe-
FRECUEM::IA EN CICLOS POR SEGUNDO rencia 1; véase Apéndice 6.2.)

basado en pruebas auditivas realizadas con audífonos a una muestra aleatoria


de población y no es la misma que la curva de «mínimo campo auditivo» dada
en la figura 4.5, que representa el promedio umbral de audición para un grupo
de jóvenes adultos enfrentándose a una fuente de sonido de tonos puros en
campo libre.
Las relaciones entre la pérdida auditiva y la capacidad para comprender
las palabras2 varía de persona a persona de manera que tal relación no es
exacta. No obstante, se da una clasificación en la tabla 6.1. 3
Para representar una particular pérdida de capacidad auditiva es conve-
niente un sistema como el del audiograma gráfico. Las formas impresas han
sido preparadas, existiendo una línea horizontal para «la pérdida auditiva con
audiometría O db», extendiéndose desde bajas frecuencias a la izquierda a las
altas frecuencias a la derecha; los espacios colocados a continuación por

148
Tabla 6.1. Escala de grados de pérdida auditiva *. **

Clase Nombre Pérdida en conversación, I Observaciones


db ***
------------
A Normal '" No más de 15 en el peor l' Ambos oídos dentro de lí-
oído mites normales. Sin difi-
cultad en conversación
débil
B Próximo a lo normal ... ... Más de 15, pero no más Tiene dificultad solamente
de 30, en cualquier oído en conversación débil
C Suave deterioro ... ... ... Más de 30, pero no más Tiene dificultad en conver-
de 45, en el mejor oído sación, pero no en con-
versación fuerte
D Serio deterioro ... . , . ... Más de 45, pero no más Tiene dificultad, incluso,
de 60, en el mejor oído en conversación fuerte
E Severo deterioro ... ... . .. Más de 60, pero no más Puede oír sólo conversa-
de 90, en el mejor oído ción amplificada
F Profundo deterioro ... '"Más de 90 en el me;or No puede comprender, in-
oído cluso, conversación am-
plificada

G Pérdida total de audición en ambos oídos No puede oír ningún so-


nido.

• Preparado por el Comité de Audición del Consejo Nacional de Investigación. De la ref. 3.


.. Esta escala se refiere únicamente a la audición, y no toma en consideración la aptitud del
hombre con ayudas auditivas, lectura labial, etc.
••• Las clases se definen por apérdida en decibelios de audición en conversación». Hasta que las
ayudas técnicas para la medida directa de la audiometría sean ade<;uadas, la pérdida de audición en
conversación se calculará a partir de las medidas de conducción de aire de tonos puros, promediando
las pérdidas auditivas en 500, 1000 y 2000 cps, o en 512, 1024, 2048 cps, si los audiómetros utilizados
están así calibrados. Una persona debería ser clasificada una clase más baja que lo indicado por el
valor promedio, si con una pérdida de 10 db o más su pérdida auditiva, para cualquiera de las tres
frecuencias, es mayor en 25 db (o más) que la menor de estas tres pérdidas.

debajo de esta línea con trazos paralelos representan pérdidas auditivas en


escalones de 10 db. La figura 6.2 representa una forma de uso común. Por
medio de la ilustración se ha representado en este plano un audiograma
normal. Un acuerdo común es que la frecuencia se represente logarítmicamente
y que la distancia vertical entre los escalones de 10 db sea la misma que la
distancia horizontal entre medias octavas. Sobre esta composición de coorde-
nadas, el audiograma del oído se dibuja como una serie de líneas rectas que
unen las pérdidas auditivas representadas en todas las frecuencias.
El audiómetro de tonos puros es un instrumento diseñado para realizar
convenientemente estas medidas de pérdida auditiva. Es básicamente un gene-
rador de «tonos puros» y un atenuador (resistencia eléctrica) calibrado en deci-
belios, y un audífono para producir los estímulos acústicos. En algunas fre-
cuencias proporcionadas por el instrumento se puede presentar al sujeto un
tono puro en algún ruido fácilmente audible, y reducido gradualmente hasta
que se alcance el 50 por 100 del umbral.
La Oficina NacionaI de Normalización ha desarrollado un acoplamiento
llamado «oído artificial» (tipo 9A) para la calibración de audífonos audiomé-

149
tricos. Se conecta el audífono audiométrico con un micrófono de condensa-
dor.! La cavidad cilíndrica entre las dos unidades tiene un volumen aproxima-
do de 5,7 cm3• El micrófono indica la presión de sonido generada en el volumen
del acoplador por el audífono, cuando se aplican voltajes conocidos al audífono.
Se puede entonces relacionar esto a los niveles de presión de sonido en el
acoplador correspondiente al umbral normal (<<pérdida auditiva cero»).

Audiometría simple de conducción aérea


La diagnosis o incluso la clasificación grosera de un desorden auditivo es
un problema médico especial, que incluye no sólo el oído del paciente, sino
su completa persona y personalidad, y como tal debe ser admitido. Junto con
el audiograma obtenido con audífono, anteriormente descrito, se emplean en
exámenes audiométricos muchas otras pruebas. No obstante, sólo la audiome-
tría de conducción de aire (llamada así por el hecho de utilizar en gran parte
la ruta aérea hacia el tímpano) puede servir para identificar en un tiempo

b-~l~-
I 1 I
NORMAL
o ?
T_____ x?:><~
o 1o:><x-~~-
I I I -o
r-x-
I I
1-

x "-..~-1</
~ lO
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~ 20
Ü x O/DO /ZOl/lEROO
1&.1
0 o O/DO DERECHO
30
z
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<t 40
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¡::
o 50 ._'--

~
~ 60

~
o
ffia. 70

80
~'EL
AREA SOMBREAOA~
A~ "~ -
~ ~0..'"
Id ~~
'ESTA FUERA DE LOS
90 LIMITES MAXIMOS DEL '--

100
~~~~~
125 250 500 1000 2000 4000 aooo
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 6.2. Cartulina de audiograma típica.

corto, y con seguridad considerable, aquellos oídos que son normales en su


capacidad auditiva y aquellos que no lo son. Si un oído puede captar los soni-
dos débiles bien, entonces no debe tenerse demasiado en cuenta. La audiome-
tría de conducción de aire es la mejor predicción simple de que el oído puede
o no puede oír, y es, en consecuencia, la base de cualquier programa de pruebas
auditivas.
Niveles altos de ruido pueden causar irreparables daños al oído (véase ca-

150
TARJETA DE DATOS DE CONSERVACION AUDITIVA N~ O
.\. lDEXTIFlU.v;rox
Apellidos Xombre (2) E¡;ta<lo -1
(2-10) ,2 SORuridall Socia.l Xlínero Servicio 1(10) Sexl'
Nilitar
Civil
:xY 81 I I V-y O II-X O
B. cmso DE EXPOSrUrON Al, RUIDO'
(11-13)
Depart. ú
I (14-18)
Código
(20) I (21)n
Ti.empo ue l,leva. protección auditiva <lis.
(21) 2
PJ:otecciones' Imdi~~xa~smlÍs frecllcn 1 "0'('11-
lugar trabajo onñao
~+
expo .• ición tinto. o. algodón seco dU:L'ante Clase: Insertadas X O Cubiertas r O
(AESC; }IOS) . exposición a. ruido fuerte. Tipo Ti la
~g I
Siempre o 1 Alguna;; EllÍstico. :3 O Orej era. (, O
frecuentE. O veces o O I No elástica. 4 O Casco T O
0lXIYI112131415 16 7 8 mente. nunca. Ajustado 5 O Otros ti O
C. Exposición al ruido previo D. Historial médico y estndo
Tiempo en cada cnteRoría.
(22)
a.
I (23) 1(24) 1(25) 1(26)
bcd e
I (27.>-
f
(28)
Armo. de fuego
Dolor Ahricular
Desecación
1
2
O
O
O
O
Deterioro autidivo (necesario) O J O
Trnbnj \' previo Entrenaniento básico 1 O O O
I ~r~~~j o anterior Combate-armas ligems 2 O
Cirugío. (o'ido o mo.stoides)
Dnño de cabeza con inconsciencin, O
4
3 O
O O O
¡ TOllas los. traba-
;i O" "n1>er10rOs
Combate-armas l'eSlibs:3
Co.7.ad01· 4 O
Zumbido a.e oidos anterior o. la 1 g. exposicwn (,
O
Zumbido do oirlos a. cantinuación de lo. exp. allll;,l) T O
n~K,:ccion o.udi- X y X Y x· y X Y X Y X Y Tiro al blanco 5 O Pérdidas auditivas en parientes próximos O i:\ O
Nalformnción <lel oido externo o canal ] O O
E. EXPOSICION AL RUIDO HAS RECIENTE
Obstrucción <le, o desecación' <losue el p.nnnl 2 O O
(33) Tiempo desde (J4)2 Duración de (34)2 Uso protección auditiva. Perforación Ile tímpano J O O
~Iin. Illoras I Días Nin.l Horas Infeeción J:espiratoria. sUt'erio:L' o 0.] nn 4
(ll'gjll O O
Si X O No YO Obstruceión tubal sal 5 O O
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~I~I t- I~I~I
...
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1 12 I 3 I·~ 151617 18 19 1O19 11 121 J 141 5 16 17 18

F. PERDID"\S ,6,'C'DITIVAS

(íl)
6000 I o. J. IHj;I\I\'oI

PREPARADO POR EL CENTRO DE INVESTlGIICION DEL SUBCOMITE DE RUIDO EN LA INDUSTRIA I 111 NO. BONNIE BRAE. LDS ANGELES. 26. CALlF.

"""""
VI
FIG. 6.3. Formato recordatorio de seguimiento audiométrico típico.
"""""
pítulo 7). Para detectar pérdidas prematuras de oído debido al ruido, es in-
estimable la ayuda de la audiometría exacta de la conducción de aire. Es acon-
sejable hacer audiogramas de conducción de aire antes de la contratación
porque puede servir para evaluar los cambios en la audición que puedan des-
arrollarse posteriormente. Este audiograma inicial se conoce como un audio-
grama de preemplazamiento, puesto que se toma después de que el hombre
es contratado, pero antes de que esté en el puesto de trabajo en la planta
industrial. (Para prueba de precontratación son útiles los ensayos cede criba-
do», que más tarde se describirán.) Es importante que el audiograma de pre-
emplazamiento sea tomado de una forma normalizada y con el equipo ajus-
tado al normal umbral standard, y capaz de mantener estable la ejecución
durante largos períodos. Si no, los datos no pueden ser certeramente compa-
rados como una sucesión de audiogramas, ni comparados con audiogramas
tomados de otras fuentes.
Junto con un audiograma de preemplazamiento se debería recoger infor-
mación sobre el historial médico del empleado relativo a la capacidad auditiva,
los ruidos a los que ha estado 'expuesto previamente, el uso previo de protec-
tores auditivos y una serie de datos similares. En la figura 6.3 se muestra una
forma simple de audiometrías sucesivas. En las plantas industriales, donde de-
ben ser analizados miles de audiogramas, es a menudo conveniente utilizar el
audiograma codificado y cu'alquier información sobre tarjetas I.B.M. En el
apéndice 6.1 se da una sugestiva lista de información deseable y un sistema
de codificación para usar con una tarjeta I.B.M. Tales cartulinas son particu-
larmente empleadas 'en audiometría industrial, donde hay que tabular los re-
sultados de miles de cartulinas.
Cuando el médico :de empresa o el ingeniero de seguridad tienen informa-
ción de que los niveles de ruido en un lugar de trabajo están alcanzando
límites posiblemente dañinos para la audición, se deberían realizar audio-
gramas de preemplazamiento al cabo de un mes, y de nuevo, cinco meses más
tarde, y repetirlos con otros audiogramas tomados bajo condiciones idénticas.
Los audiogramas sucesivos son especialmente útiles si se toman durante el
período de empleo temporal. Si un traslado es correcto, debe ser entonces
posible transferir al hombre a otro trabajo dentro de la planta sin que haya
llegado a dañarse.
Ocasionalmente un oído puede exhibir una pérdida auditiva, norméllmente
en las frecuencias más altas, después de uno o seis meses de exposición a un
ruido intenso. Si no se desarrolla pérdida auditiva después de seis meses,
será suficiente después de eso comprobar la audición una vez al año.

Equipo
Las especificaciones mínimas para las audimetrías de tonos puros COll
objeto de un diagnóstico general recomendadas por la Asociación Americana
de Normalización! están contenidas en el apéndice 6.2. Las especificaciones de
los instrumentos están todas ajustadas al standard del umbral normal uniforme.
Los componentes esenciales de un audiómetro tipo incluyen un oscilador elec-

152
trónico de onda senoidal, un atenuador calibrado en intervalos de 5 db, un
interruptor tonal y un audífono con un acolchado y una banda de cabeza.
El oscilador debe producir un «tono puro» en los intervalos de octava en
el rango de 125 a 8000 cps. Algunos audímetros emplean un dial de variación
de frecuencia continua muy útil para diagnosis; otros emplean intervalos fijos
de frecuencia y normalmente incorporan puntos intermedios por encima de
1000 cps. La salida del oscilador se ajusta en fábrica de tal forma que, en cual-
quier frecuencia, cuando el dial del atenuador lee «o db», la salida acústica del
audífono corresponde a las especificaciones ASA para el umbral normal de
audición.
El atenuador se construye de forma que, mientras que su dial cambia
desde una «pérdida de O db» hasta una «pérdida de 10 db», el voltaje entregado
al audífono se incrementa en 10 db. El rango de voltaje se extendería des-
de 10 db por debajo de la «pérdida de O db» a 75 o 95 db por encima, depen-
diendo de la frecuencia.
El interruptor tonal debe permitir al operador del audímetro iniciar, o ter-
minar, el tono a voluntad, sin que se oiga ningún ruido.
El mayor y último componente es el audífono. Es importante verificar que
cada audímetro esté normalmente emparejado en fábrica con un audífono par-
ticular, o quizá con un par de audífonos. Todos los audímetros deben ir
acompañados con una nota que manifieste el número de serie del audífono
o audífonos suministrados como equipo original. Si se usa un audífono dife-
rente, la salida acústica puede no conseguir las especificaciones. El audífono
es la parte del audímetro que se puede dañar con más facilidad, y no se debe
tratar mal ni dejar caer. Viene colocado en un almohadillado especial, el cual
encierra un cierto volumen de aire entre él y el tímpano. La variación acústica
producida por este volumen se tiene en cuenta en la calibración original; no
se debe cambiar la almohadilla por una de un tipo diferénte, sin información
específica sobre el efecto producido. Diferentes almohadillas sobre el mismo
audífono pueden cambiar la salida acústica de 6 a 8 db, o más.
Generalmente se suministra una banda de cabeza con un muelle suficien-
temente fuerte como para retener los audífonos firmemente sobre la cabeza.
Se ha encontrado que el antiguo sistema de tener al sujeto reteniendo el audí-
fono en su oído, permite la transmisión del temblor muscular a éste, enmas-
carando parcialmente las frecuencias más bajas y sometiendo al oído en prue-
ba a sonidos perturbantes. Uno de los dos audífonos debe poder ser eliminado,
estando la banda de cabeza desconectada para probar el otro oído.

Calibración
Se entiende por calibración el ajuste necesario para asegurar que los diales
de pérdida auditiva y de frecuencia se ajustan a las especificaciones ASA (véa-
se apéndice 6.2). Las frecuencias producidas deben estar dentro del ± 5 por 100
de la indicada en la frecuencia del dial. El establecimiento del « O» de pérdida
auditiva del dial debe producir una salida acústica del acoplador tipo 9A
dentro de ± 4 db del nivel de la presión del sonido de las especificaciones.

153
Además, en cada frecuencia, la diferencia en decibelios entre dos colocaciones
cualesquiera del dial de pérdida auditiva debe estar de acuerdo con la dife-
rencia en salida acústica dentro de ± 1,5 db.
El audímetro es calibrado en fábrica y colocado según la rígida normativa
de precisión. Sin embargo, es corriente que después de un tiempo, o con malos
tratos, la salida acústica en el establecimiento «O db» del dial de pérdida
auditiva cambie en una o más frecuencias. Para prevenir esta posibilidad (y para
corregir posibles frecuencias desviadas, atenuadores ruidosos, cuerdas de audí-
fonos gastadas, etc.), los audímetros se deben enviar a la fábrica para su exa-
men y recalibración aproximadamente una vez al año.
Mientras tanto, sin embargo, es posible revisar, superficialmente, la cali-
bración de la salida acústica del audímetro sin el gasto implicado en reunir
un acoplador (tipo 9A) de «oído artificial» y el equipo asociado que es nece-
sario en las factorías audiométricas y en grandes laboratorios.
Se deben revisar dos factores, el voltaje para el audífono y la eficiencia
acústica del audífono. Es fácil medir el voltaje en algún nivel, por ejemplo,
60 db, sobre la pérdida auditiva O db. Se registra este voltaje en cada fre-
cuencia audiométrica cuando se sabe que el audímetro está calibrado. Una
revisión ocasional asegura que el sistema es correcto desde el punto de vista
del audífono. La eficiencia del audífono puede ser revisada subjetiva u obje-
tivamente. Los oídos artificiales son útiles en la actualidad, consistiendo bási-
camente en una fijación para un audífono, una pequeña cavidad de aire y un
micrófono conectado a un voltímetro *. Tal equipo se puede usar para detec-
tar cambios en el nivel de salida acústica del audímetro.
Se pueden usar oídos de audición normal como medios para determinar
cambios en la salida acústica de un audímetro. Cuando se sabe que el ins-
trumento está correcto, se toman varios audiogramas en condiciones en las
que el nivel de ruido sea bajo. Cada pocas semanas, o más frecuentemente
si se sospecha que ha habido algún cambio, se toma otra serie de audiogramas
igual que antes.
Las fechas de calibración de fábrica del conjunto de datos objetivos, y/o
subjetivos, deberían quardarse cuidadosamente. En muchos casos, tal informa-
ción es valiosa como evidencia ante tribunales.

Pruebas de medio ambiente


Un factor común que contribuye a la inexactitud de un audímetro es la
aparente reducción de sensibilidad como resultado del enmascaramiento que
ocurre cuando la prueba se hace en una habitación ruidosa. Se debe elegir
la situación más tranquila posible y hacer una revisión para determinar si es
aceptable. Si, durante cualquier día normal de trabajo, el audiograma para un
oído de audición normal no se desvía del tomado durante la quietud de la
noche, es claro que el espacio de trabajo audiométrico es suficientemente

* Incluimos fabricantes como Laboratorios Ballantine, Boonton, N. J.; Brush Elec-


tronics Co., 3405 Perkins Ave., Cleveland 14, ühio, y Laboratorios Allison, Puente, Ca-
lifornia.

154
BANDAS DE PASO DE OCTAVA EN CICLOS POR SEG.
a o o g g g g
:::::-\t')-~_.-~-N-~-~-~
~IOO - -
al
FIG. 6.4. Mínimos aceptables de nive-
les de ruido de banda de octava para
O
a:
O /
habitaciones audiométricas. Las curvas
muestran los niveles de presión de so-
ii 90
g
O
~ 80
/ VI
nido en bandas de octava, que encu- /
brirán los tonos de prueba del audíme-
tro en una cierta posición del dial
de pérdida auditiva. Un escucha con
~
~ 70
..,
/ I / /
audición normal puede justamente oír
los tonos de prueba cuando el dial del
:z

~ 60
tO
3¡DBPf

20DSPA
V / / /
audímetro está en una pérdida audi-
tiva cero, si el ruido de la habitación
no excede los niveles de contorno de
~ 50
I
/0 DS PA
1 V/
«o db de pérdida auditiva». Las prue-
bas de investigación en 10, 20 o 30 db
pueden realizarse en habitaciones, si
~
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40 I 1 V
O DB PERDIDA AUDITIVA
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los niveles de ruido no exceden los ..J 'lo.¡¡
contornos, correspondientemente de- ~ 30
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roo.
212
. '125 850
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1000
'100 3400 6800

10,000
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signados. (Según Webster y Cox, revi- FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO


sados de Refs. 4 y 5.)

tranquilo. Si se dispone de un sonómetro con un analizador en bandas de


octava, se pueden obtener datos para determinar la desviación del umbral,
causados por el ruido de. la habitación de pruebas, usando la figura 6.4. Estas
figuras contienen correcciones por el hecho de que la almohadilla del audífono,
suministrada en la actualidad con la mayoría de los audímetros, intercepta una
cierta cantidad de ruido ambiente.
Tales niveles permitirán realizar la mayoría de las pruebas de diagnóstico.
Existen, sin embargo, numerosos individuos que son 10 db, o más, mejor que
el cero audiométrico; para hacer este tipo de pruebas en su umbral sería ne-
cesario que los niveles arriba listados fueran reducidos de 10 a 15 db.
Muchas plantas industriales tienen una habitación aprovechable en alguna
parte de sus departamentos administrativo o médico que pueden ser modifi-
cadas para este propósito. En algunos casos, sólo requerirán la aplicación de
materiales acústicos aislantes. Una buena solución es encontrar el espacio
útil más tranquilo y construir una cabina, insonorizada de acuerdo con los
capítulos 19 y 20. Si se encuentra que esa instalación no es satisfactoria, en-
tonces debe cambiarse la situación o consultar a un ingeniero de sonido con
relación a la construcción de una doble habitación especial tratada acústi-
camente.
Para las audiometrías industriales, la cabina sólo necesita acomodar al
sujeto. La comunicación es fácil con simples señales visuales a través de una
pequeña ventana. Ocasionalmente, un sujeto que padezca claustrofobia pondrá
reparos en una habitación muy pequeña, pero el número de éstos es reducido.
En un examen de 3000 individuos probados en cabinas de 0,9 por 1,2 m de
medidas interiores, ninguno puso reparos a la pequeña dimensión, y no
encontraron dificultad en que el operador estuviera fuera de la cabina.

155
Procedimiento de prueba6-9
Instrucciones al.sujeto. El sujeto se sienta de manera que no pueda ver
las manipulaciones del operador sobre los diales, los cuales deben manejarse
de tal forma que el sujeto no reciba señales por el auricular. Se recomienda
que esté de espaldas al operador. Hay que decirle que oirá sonidos débiles y
fuertes, y tonos altos y bajos, y que primero se probará un oído y después el
otro. Un procedimiento de prueba es como sigue: instruir al sujeto para que
levante su dedo cada vez que oiga un sonido en el audífono, y que lo man-
tenga levantado mientras lo esté oyendo, por muy débil que sea. Hay que
decirle que baje su dedo sólo cuando no pueda apreciar el sonido. Entonces
colocar los audífonos sobre sus oídos, asegurándose de que cada audífono
está centrado sobre la oreja y de que las almohadillas se ajustan cómodamente.
En ese momento se cierran las puertas de la cabina y se presentan uno o dos
tonos de diferentes frecuencias y en niveles de sonido que sean fáciles de oír,
hasta que se está seguro de que el sujeto comprende lo que se espera de él.
Pruebas para umbrales. Empezando con 1000 cps, se obtiene umbral para
el mejor oído, por empezar con un nivel bastante por encima del umbral
(40 db es un buen nivel para un oído que se presume que no es muy diferente
del normal). Reducir a niveles subsiguientes en intervalos de 10 db, con una
o dos interrupciones en cada nivel, hasta que el sujeto falle al responder. En
este punto, volver al último nivel claramente oído y disminuir en intervalos
de 5 db, haciendo, por lo menos, cuatro interrupciones en cada nivel; conti-
nuar de esta forma hasta que el sujeto falle las respuestas. Entonces se elevan
los niveles en intervalos de 5 db, hasta que se obtengan de nuevo respuestas
correctas. Entonces reducir los niveles de nuevo hasta que esté claro el nivel
de intensidad mínimo que le hace fallar un 50 por 100, o más, de respuestas.
Lo que marque el dial se coloca en la cartulina del audiograma como umbral.
(Aunque sicofísicamente los umbrales están basados generalmente en el 50
por 100 respondido, los saltos del intervalo del audímetro hacen imposible
insistir sobre un 50 por 100 como criterio de respuesta para el umbral en todos
los casos. Es necesario aceptar una respuesta cercana al 50 por 100 como
«umbra1».)
A continuación, proseguir a 2000, 3000, 4000 Y 6000 cps en ese orden. Las
siguientes pruebas en 1000 cps para comprobación, continuando hasta 500 cps
(y también a 250 cps si lo exigen los requerimientos legales). Se usará el mismo
procedimiento en el oído opuesto.
Precaución: Cuando se use la señal de interrupción, no se debe seguir un
ritmo. Muchos sujetos responderán a tal ritmo con anticipación en el siguiente
movimiento. Si se encuentra una frecuencia en la que el umbral es incierto,
se debe volver a ella de nuevo antes de dar por terminada la prueba. Recordar
que en muchos casos será la primera vez que el sujeto experimentará una
prueba auditiva; dar instrucciones muy explícitas y repetirlas tantas veces
como desee. Finalmente, recordar que escuchar un tono débil es cansado; no
prolongar la prueba innecesariamente. Si las respuestas empiezan a ser incon-

156
sistentes y fuera de lo razonablemente esperado, es mejor algunas veces ter-
minar la prueba y repetirla más tarde.
Registro de datos. La conservación de archivos legibles y fácilmente acce-
sibles es extremadamente importante. Las pequeñas cartulinas distribuidas por
los fabricantes de audímetros son muy convenientes cuando se prevé que s6lo
se realizarán unos pocos audiogramas. Cuando se prevé que se realizarán mu-
chos audiogramas sobre un mismo oído, es una pérdida de tiempo y a la vez
puede inducir a error el utilizar varias cartulinas. En estos casos, es conve-
niente la cartulina de la figura 6.3. Una ojeada a una simple hoja de papel
abarcará el estado de un oído durante un período de meses o de años. En
el apéndice 6.1 se da una ampliación de este concepto.
Entrenamiento técnico. Un audiólogo en un centro de diagnosis auditivo
debería haber recibido instrucción y supervisión práctica durante meses. Pero
los programas audiométricos típicos de la industria no son, ni deberían ser,
un centro de diagnóstico auditivo. El entrenamiento que un audiometrista ra-
zonablemente inteligente y especialmente entregado a su trabajo debe tener
para manejar una cabina de audiometría industrial, puede ser minimizado. Con
instrucciones apropiadas, en seis u ocho horas pueden ser entrenados buenos
audiometristas para este propósito. Las instrucciones incluirían unas dos horas
de lectura sobre la anatomía y fisiología del oído, los fundamentos de la física
acústica, el audiómetro y la importancia del programa de conservación audi-
tiva y de su labor en él. El resto, cuatro o seis horas, podrían emplearse en
la colección de audiogramas, sin y con enmascaramiento, sin otras complica-
ciones, y bajo la atenta supervisión personal de audiólogos experimentados.
Con tal programa, han sido entrenados muchos individuos, dando exacti-
tudes de ± 5 db en pruebas repetitivas en audiogramas simples. Individuos
muy motivados con un mínimo de entrenamiento realizarán mejores audiome-
trías que los pobremente motivados, aunque sean audiólogos experimentados.

Variaciones de audiometrías de conducción de aire


Pruebas de grupo. Obteniendo las respuestas escritas de un grupo de su-
jetos, se consigue un ahorro de tiempo en un sistema en el que se acopla un
grupo de audífonos generales a un simple audiómetro. En una cierta frecuen-
cia y nivel de presión de sonido (seleccionado igual que en la audiometría
individual), los sujetos reciben 1, 2, 3 cortos impulsos de tono y son solicitados
para escribir o tachar el número de los que han oído. Entonces el nivel de
presión de sonido se reduce y se presenta otro grupo de impulsos. Este sis-
tema es sólo una muy ligera variación del estímulo-respuesta realizado en la
audiometría individual.
Un sistema de audiometría de grupo para un audiograma completo de
siete frecuencias lleva un tiempo de 15 a 20 min para el máximo número
recomendado de sujetos, 25. Se ha demostrado que solamente con el debido
cuidado es imperceptible la diferencia entre este tipo de pruebas y una buena
audiometría individual sobre los mismos sujetos. Modelos de impresos de res-

157
puesta y otro material sobre estas pruebas han sido resumidas en la referencia 10,
junto con notas sobre cómo debe montarse el equipo.
Cribado por barrido de frecuencias. Puede no desearse obtener un audio-
grama completo para cada oído, sino solamente asegurar que todos los oídos
reúnan ciertos requerimientos mínimos. Por una técnica de cribado, los oídos
que no reúnen los requerimientos mínimos pueden ser identificados en 1 1/ 2
o 2 min de tiempo de prueba.
Están publicadas las especificaciones mínimas para los audiómetros de
cribado. u Una muestra precisa de agudeza umbral en cada frecuencia no se
consigue por un cribado, pero sí se consigue rápidamente gran cantidad de
valiosa información, y las audiometrías de cribado por barrido de frecuencias
pueden tener un papel definitivo en aplicaciones industriales. Si un oído puede
oír 500, 1000 Y 2000 cps en 20 db sobre el dial del audiómetro, tendrá peque-
ña o ninguna dificultad en una conversación. Por consiguiente, un cribado en
estos niveles es una prueba de preempleo para probar la capacidad de alcanzar
niveles mínimos en una conversación ordinaria. Esta prueba puede usarse para
inspeccionar rápidamente al personal de una planta industrial completa, para
detectar aquellos con pérdida auditiva, con el propósito de orientar los estu-
dios y emplazamientos.
Con el cribado por barrido de frecuencias, las variaciones usando pruebas
de grupo son ventajosas por reducirse el tiempo de prueba por hombre a can-
tidades despreciables. 12
Audiometría de palabra. Las palabras que se originan desde la salida de
un micrófono o un fonógrafo, amplificadas y conducidas a un audífono, se
pueden usar como estímulo para la llamada «audiometría de palabra». La Aso-
ciación de Normalización Americana ha promulgado las características míni-

FIG. 6.5. Diagrama esquemático del equipo para una audiometría hablada. La entrada
puede ser directa, alimentada a través de un micrófono o de la aguja de un fonógrafo,
y la salida, por un audífono o un altavoz. (Hirsh. 8)

mas aceptables para tales sistemas 13 (véase Fig. 6.5). Cuando se usa un micró-
fono, el locutor vigila un medidor de volumen indicativo mientras habla, en
un esfuerzo para mantener la intensidad constante. Esto en cuanto a la audio-
metría «dirigida a viva voz». Cuando se usa un fonógrafo, el sistema se refiere
a la audiometría de «voz grabada».
En muchas situaciones industriales no se puede usar la voz grabada, espe-

158
cialmente con sujetos que tienen dificultades con el idioma inglés o, incluso,
con los dialectos regionales usados en la mayoría de las pruebas grabadas
normalizadas, o con niños, o con aquellas de personalidad compleja y torpe
incapaces de seguir la velocidad de la prueba. La agudeza de un oído para los
sonidos hablados se valoraría incorrectamente a causa de tales irrelevancias.
Estas razones son, entre otras, las que cuentan para el uso hoy en día de la
audiometría de tonos puros en la industria, con preferencia sobre la audio-
metría hablada.
Audiometría de diagnóstico. La audiometría de conducción de aire se usa
para determinar qué estímulos puede o no puede oír el oído, siendo así de
gran valor práctico para la industria y para los individuos cuya audición se
está considerando; pero a través de la audiometría de tonos puros se obtienen
otros valores para aplicaciones médicas. Usando ciertas pruebas especiales,
ventajosas actualmente con el equipo comercial, se puede aproximar mucho
mejor hacia la diagnosis y, por consiguiente, al tratamiento.
El otorrino encuentra que ahora es posible determinar si la terapia está
ayudando significativamente al paciente. Si no, puede intentar otros medios.
Así, la audiometría puede ser una ayuda en el tratamiento. El audiograma de
conducción de aire solo tiene una gran significación clínica. Gran número
de desórdenes tienen un modelo de audiograma bastante característico.
Otro método de diagnóstico es el que se conoce como audiometría de con-
ducción ósea. Es posible generar ondas senoidales en un vibrador de conduc-
ción ósea y crear la sensación de un tono puro cuando el vibrador se aplica
con alguna presión al hueso mastoideo. El camino o los caminos de las ondas
vibrantes a través de la cabeza entre el punto de aplicación de la varilla y la
cóclea, envuelve los laberintos. Parte de la energía del sonido transmitido
por conducción a través del hueso cortocircuita el camino del oído medio y
crea un movimiento de ondas dentro de los líquidos de la cóclea. Esta senda
directamente a través del cráneo proporciona un método de evaluación del
umbral, que tiene un magnífico valor para el diagnóstico; en el caso de que
el tímpano o los huesecillos estén también seriamente afectados, puede clara-
mente descubrirse que la cóclea y el sistema nervioso auditivo son capaces
de un funcionamiento normal. Si los datos de la conducción ósea son norma-
les, pero los de la conducción por aire no 10 son, se puede decir con confianza
que la localización del desorden se encuentra en la periferia de la cóclea. Si
ambos son defectuosos, y de similar configuración, es acertado indicar un
desorden de cóclea o nervioso.
Asimismo son aconsejables otras técnicas y pruebas con audiometrías de
diagnóstico. En algunos pacientes, por ejemplo, un oído puede ser normal o
casi normal, y el otro puede tener fuerte sordera. Es necesario anular el oído
normal a fin de calibrar el defecto en el otro oído.
La mayoría de las audiometrías de diagnóstico están provistas en la actua-
lidad de dos canales electrónicos independientes desde el circuito oscilador y
dos audífonos, para que el paciente pueda igualar el nivel de ruido de un tono
en un oído con el nivel de ruido del mismo tono (independientemente contro-
lado en presión de sonido) en el otro oído. Un anormalmente rápido creci-

159
miento del nivel en un oído, como incremento de la preSlOn de sonido, se
conoce como recruitment y su presencia es de considerable importancia en la
diagnosis.
Hay formas de utilizar el enlace del vibrador de conducción ósea en el
audiómetro de tal manera que se derive la misma información clínica que la
que algunos otorrinos obtienen por los exámenes con sintonizador. Tales
signos, como la localización referida de sonido, umbrales de conducción de
aire y conducción ósea para la misma amplitud del vibrador de conducción
ósea, pruebas para fingimientos de enfermedad, fijación de estribos, distorsión,
zumbido de oídos, etc., pueden todos obtenerse con la audiometría de diag-
nóstico en manos competentes.
El uso de estas técnicas no es requerido en el programa industrial usual.
La utilidad en la industria de la audiometría de diagnóstico es para aquellos
escasos individuos para los que se debe decidir que algunas condiciones in-
dustriales, normalmente el ruido, han causado el defecto detectado por la
audiometría de conducción por aire, o que alguna condición desconectada con
el ambiente de trabajo le ha conducido al fondo del desorden. La industria
debería de contar con los servicios de un competente otorrino a su disposición
para estas decisiones. El sería capaz de realizar, o tener un ayudante audiólogo
experimentado (instruido lejos de los audiólogos industriales usuales), e inter-
pretaría tanto las pruebas aquÍ mencionadas para conducciones óseas como
las audiometrÍas por aire con enmascaramiento, y pruebas para fingimiento
de enfermedad, recruitment, recepción de palabras y localización referida de

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'FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 6.6. Audiograma obtenido con un audímetro tipo Békésy, modelo E524, mostran-
do una pérdida de 15 db en 4000 cps. (Cortesía de Grason-Stadler Ca.)

sonido, todo con equipo y procedimientos que reúnan las especificaciones mí-
nimas de la Asociación de Normalización Americana. En muchos casos, in-
cluso con esta audiometría de diagnóstico completa, es imposible imponer con
alto grado de confianza la contribución relativa del ambiente de trabajo a una
particular pérdida auditiva. En muchos casos, la diagnosis no dependerá de
una sola prueba, sino del juicio del otorrino, al tener en cuenta datos como
la edad del sujeto, la naturaleza progresiva del defecto, su configuración con
respecto al espectro que el ruido industrial envuelve, y quizá otros factores.

160
Audiometría automática
Los variados métodos audiométricos anteriormente descritos dependen de
la operación manual de un audiómetro por un técnico. Una de las principales
fuentes de error en la determinación del umbral consiste en la influencia de
técnicos pobremente motivados o pobremente entrenados. Mucha variabilidad
en los valores umbral medidos se debe sólo a este factor. El uso de los audi6-
metros descritos en esta sección evita esta dificultad, presentando al sujeto
la prueba completa automáticamente. El técnico meramente instruye al sujeto
y pone en funcionamiento el equipo y lo para. El coste inicial de los audi6-
metros automáticos es más alto que los manuales, pero se compensa con el

/ /
INTERRUPTOR
DEL SELECTOR
. DE FRECUENCIA

I
- OSCILADOR ATENUADOR
- INTERRUPTOR
DE COMPENSACION
DEL AURICULAR

I 1 1 1

INTERRUPrOR
DEL PROGRAMA -
11 11 11 11

---
11 11 11 11

n
J
11

AUDIOGRAMA
D.'E TARJETA
1'-
I
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PLUMA fa
I
L' ,
I

AURICULARES
CAt.18RADOS
TORNILLO
) GUIA
I NTERRUPTOR r~

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MANUAL DEL SUJE'r;
MEDIA lI/ERCA
a
TORNILLO GUIA
MOTOR DE
"
MOTOR DEL RELE DE
CONDUCeION. f= ATENUADOR f--- SUPRESION
DE TARJETA ( INVERSION) DE CONTROL

I
I
CONTROL DE
PUESTA EN MARCHA
PARO

FIG. 6.7. Diagrama de bloques del audímetro automático, modelo ARJ-3. Cuando se
pulsa el control de puesta en marcha, el motor de conducción de la tarjeta se pone en
funcionamiento y el relé de supresión del control permite al interruptor manual del
sujeto operar el motor del atenuador. Conforme el motor del atenuador gira, va cam-
biando la fuerza de la señal a los audífonos y opera la pluma grabadora a través del
tornillo guía. La cartulina móvil opera el interruptor del programa, el cual, a su vez,
controla el interruptor selector de frecuencias. El interruptor selector cambia la fre-
cuencia, selecciona el audífono e introduce la compensación adecuada en el circuito del
audífono. Cuando se activa el control de parada, el motor de conducción de la tarjeta
se para, y el relé de supresión de control abandona el control desde el interruptor manual
y obliga al motor del atenuador a reducir la señal del audífono a cero. (McMurray y
Rudmose.t S)

161
11
más bajo coste de personal, puesto que los audiómetros automáticos no re-
quieren operadores con alto grado de preparación. Se ha encontrado que, en
general, los sujetos no tienen más dificultad en responder a los audiómetros
automáticos que a aquellos que son operados manualmente. Además, sobre
la base de considerable investigación y estudios individuales, las medidas
hechas con audiómetros automáticos se han mostrado tan seguras como las
hechas con instrumentos operados manualmente.
El primer audiómetro automático ampliamente usado fue el tipo (cBé·
késy», el cual, en principio, opera como sigue: un oscilador, cuya frecuencia
se puede variar uniformemente, se pone en funcionamiento en las frecuencias
más bajas para ser probado, y, lentamente, realiza un barrido sobre todo el
rango de frecuencias, alcanzando la frecuencia más alta al final de la prueba.
El atenuador que ajusta el nivel del tono presentado al sujeto se controla
automáticamente por un interruptor manual de forma que el nivel decrece
cuando el botón del interruptor manual está oprimido, y el nivel crece cuando
el botón se suelta. Así, el nivel del tono es ajustado por el sujeto a los valores
que se ajustan a su umbral, con lo cual se determina el umbral absoluto. La
posición horizontal de la pluma de una cartulina de audiograma, tal como se
muestra en la figura 6.6, está sincronizada con la frecuencia del oscilador y la
posición vertical se controla con el interruptor manual que tiene el sujeto.
Así, se puede obtener un audiograma como se muestra en la figura 6.6.
Otro tipo de audiómetro automático, mostrado esquemáticamente en la
figura 6.7, ha sido desarrollado con operaciones similares al tipo Békésy, ex-
cepto que en éste el umbral (conducción por aire) es probado en frecuencias
específicas: 500, 1000, 2000, 4000 y 6000 CpS.15 El sujeto opera un atenuador
que está sincronizado con la pluma y el oscilador, de tal forma que se regis-
tran los valores de umbral sobre una carta de audiograma, que se mueve
de derecha a izquierda, consiguiendo un audiograma tal como se muestra en
la figura 6.S. Una prueba completa se puede realizar en 6 o 7 mino El operador

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FIG. 6.8. Audiograma obtenido con un audímetro automático. (Cortesía de Rudmose


Associates.)

sólo necesita instruir al sujeto y poner en marcha el movimiento de la cartu-


lina. La experiencia muestra que dos o tres de estos instrumentos pueden ser
operados simultáneamente por un asistente debido a las operaciones auto-
máticas.
Un audiómetro automático hace que sea posible probar desde uno hasta

162
cincuenta sujetos simultáneamente para pruebas de cribado conjuntas. 16 Este
instrumento presenta un número específico de pulsaciones en cada una de las
cinco frecuencias en un nivel de presión de sonido fijado, variable entre O
y 50 db. El instrumento se energiza presionando un botón de interrupción
manual y la prueba procede hasta su terminación automáticamente. Cada su-
jeto graba sus respuestas sobre un modelo preparado. El asistente sienta a los
sujetos, los instruye, e inicia la prueba presionando el pulsador de puesta en
marcha. La prueba se termina aproximadamente en 2 mino

ESCALAS DE CLASIFICACION

Aunque la evaluación de los audiogramas de conducción por aire, en tér-


minos clínicos, es un problema para la profesión médica, los esquemas de cla-
sificación interpretativos se pueden presentar para el uso en la industria rea-
lizando un sistema de clasificación de trabajo para empleados con pérdida
auditiva. Tales métodos de clasificación son importantes desde el punto de
vista de la determinación del porcentaje de pérdidas auditivas compensables.
En la actualidad, no hay un procedimiento uniforme en los Estados Unidos
para evaluar esta pérdida, aunque se han propuesto muchos sistemas para
evaluar la pérdida auditivap-20 Véase el capítulo 7, para una discusión de pér-
dida media de palabra.

Wisconsin
Para una discusión sobre pérdida auditiva compensable en el estado de
Wisconsin, véase el capítulo siguiente.

A.M.A. Método de cálculo


La Asociación Médica Americana ha propuesto un método tentativo para
convertir los datos audiométricos de tonos puros en una simple marca de
porcentaje de pérdida auditiva. 21 Las pérdidas audiométricas en las frecuen-
cias 500, 1000, 2000 Y 4000 cps se multiplican por 0,15, 0,30, 0,40 Y 0,15, res-
pectivamente. El total se considera que es la «pérdida valorada en decibelios
de palabra». El total se convierte entonces en una pérdida porcentual como
resultado de un gráfico de conversión sigmoideo, que tiene en cuenta el hecho
de que una pérdida de 10 db cercana a lo normal, o en lo normal, es de
menos significación que una pérdida de 10 db desde, por ejemplo, 30 a 40 db.
Se suministra una tabla para simplificar estos cálculos en la referencia 21. La
referencia adelantada indica que el porcentaje de pérdida auditiva biaural pue-
de ser calculado añadiendo a la pérdida del mejor oído siete veces la pérdida
del peor oído, y dividiendo por ocho.
Por ejemplo, considérese un audiograma en el cual la audición en el oído
derecho es de 5, 5, 10, 20 Y 50 db en las frecuencias 250, 500, 1000, 2000
Y 4000 cps, respectivamente. Las pérdidas en el oído izquierdo a estas fre-

163
cuencias son 20, 25, 25, 65 Y 80 db, respectivamente. Consultando la tabla de
la referencia 21, la pérdida en el oído derecho, de acuerdo con el siste-
ma A.M.A., es 11 por 100, mientras que en el oído izquierdo es del 50 por 100.
La pérdida combinada para ambos oídos sería calculada como
[11 + (7 x 50)]/8 =45 por 100.

Estado de Nueva York


Las leyes del estado no siguen generalmente el sistema A.M.A. En el es-
tado de Nueva York, la pérdida auditiva monoaural se calcula como el pro-
medio de pérdidas en 250, 500, 1000, 2000 Y 4000 cps, multiplicado por 0,8.
Así, en el ejemplo anterior, para el oído izquierdo la pérdida sería calculada
como 90/5 x 0,8 = 14,4 por 100; el oído izquierdo tendría una pérdida calcu-
lada como 215/5 x 0,8 = 34,4 por 100.

REFERENCIAS

1. Anon.: Standard Z24.5-1951, American Standards Association, New York, 1951.


2. Steinberg, J. c., y M. B. Gardner: l. Acoust. Soco Amer., 11: 270 (1940).
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Fowler, Jr., ed.), Thomas Nelson & Sons, New York, 1947.
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& Wilkins Company, Ba1timore, 1949.
10. Harris, J. D.: l. Acoust. Soco Amer., 17: 73 (1945). Este trabajo comenzó con base
en «Trial Tests of Pulsing Tone Audiometer», memorándum de investigación no
publicado, Case 20871-2, Bell Telephone Laboratories, 1937.
11. Anon.: Standard Z24.12-1951, American Standards Association, New York, 1951.
12. Glorig, A., y R. R. Wilke: ¡. Acoust. SOCo Amer., 24: 450 (1952).
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pany, Inc., Princeton, N. J., 1953.
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21. Carter, H. A.: ¡. Am. Med. Assoc., 133: 396 (1947).

164
Apéndice 6.1

Cuadro de datos de conservación auditiva y código I.B.M. *

INSTRUCCIONES PARA RELLENAR LA TARJETA DE DATOS


DE CONSERVACION AUDITIVA

El cuadro de datos de conservación auditiva se divide en seis categorías fundamen-


tales:
A. Identificación del individuo.
B. Exposición al ruido común.
e Exposición al ruido previo.
D. Historial médico y situación.
E. Exposición al ruido más reciente.
F. Pérdidas auditivas.

DATOS ADICIONALES. Tales datos adicionales son deseables para encontrar las
necesidades locales, conservando los objetivos en hojas suplementarias anexas a la pre-
sente tarjeta de datos. El modelo representa los datos mínimos que se requieren para
un estudio de investigación propuesto para toda la nación. Los convenios y códigos reco-
mendados se deben seguir para hacer los datos más útiles para tales estudios y más
fáciles de copiar o microfilmar eficientemente y sin confusión. La uniformidad en la
forma y codificación de datos para estudios estadísticos es muy importante.

NUMERO DE TAR]ETA. Sobre la primera tarjeta que se usa para cada individuo
se sitúa el número 1 en el cuadro situado en el borde superior de la tarjeta (1os nú-
meros entre paréntesis son para uso de un perforador). Como las tarjetas adicionales se
usan para la misma persona, se coloca el número de la tarjeta en el cuadro en el borde
superior de cada nueva tarjeta. Por ejemplo, si es el segundo audiograma de la perso-
na, y se sitúa en una segunda tarjeta, se coloca el número 2 en este cuadro.

A. IDENTIFICACION

Nombre. Se registra el nombre del sujeto, el apellido primero.


Estado militar. Comprobar la caja apropiada para indicar si el sujeto es un em-
pleado civil o militar.
Número de la Seguridad Social; número de servzczo. Se registra el número de la
Seguridad Social, o su número de servicio, o ambos, en el espacio apropiado. Si el sujeto
es un empleado militar, asegurarse de que quede registrado el número de servicio, y si
es un empleado civil, asegurarse de que quede registrado el número de la Seguridad
Social.
Sexo. Indicar el sexo de la persona, comprobando el cuadrado apropiado.

* El material contenido en este apéndice ha sido preparado por el Centro de In-


vestigación del Subcomité de Ruido en la Industria, A.A.O.O., Aram Glorig, director;
fue revisado en consulta con las Fuerzas Armadas, N.R.e, Comité de la Audición y
Bioacústica.

165
B. EXPOSICION NORMAL AL RUIDO

Departamento o localización. Registrar el número del departamento o el código de


la localización o área donde el sujeto trabaja generalmente. Por ejemplo, departamen-
to 103 o área 5 o sección 3 en el hangar 6, etc.
Código de trabajo o ruido. Registrar la utilización AFSC, MOS, o código de tra-
bajo o exposición al ruido (para ser desarrollado) que mejor describe el trabajo del
sujeto. Cuando sea posible, el código de trabajo debería incluir información sobre el
ruido y la exPosición del sujeto a él. Un ejemplo de este tipo de código se presenta en
una sección siguiente de este apéndice.
Tiempo en el trabajo. Determinar la duración de tiempo, en años, o meses si es
menos de un año, que el sujeto ha estado trabajando en el entorno de trabajo codifi-
cado. Rodear el número en el cuadro que está inmediatamente a continuación de la
columna de cabeza que contiene su duración de tiempo. Por ejemplo, si el sujeto ha
estado trabajando en el entorno de trabajo codificado durante siete años, rodear
el número 5.
Tiempo de exposición. Registrar el número de horas que el empleado está sometido
a su mayor exposición al ruido en un día normal. Si es menor de una hora, registrar
el número de minutos. Si no puede determinarse el tiempo de exposición, a causa de
una exposición complicada o irregular al ruido, situar una X en este recuadro.
Lleva otra protección que no sea algodón durante la exposición a ruido fuerte. Pre-
guntar al sujeto si lleva otra protección auditiva, que no sea algodón, en el trabajo. Si
responde «sÍ», determinar con cuánta frecuencia la lleva cuando está expuesto a ruido
fuerte (90 db o más), y rellenar el cuadro apropiado. Si contesta «nOD, colocar «nuncaD.
Protecciones auditivas más frecuentemente usadas. Si el sujeto indica que lleva
protecciones distintas al algodón, determinar el tipo de protección que usa más fre-
cuentemente, interna o externa, y rellenar el cuadro apropiado.

C. EXPOSICION PREVIA AL RUIDO

Tiempo en cada categoría. En la siguiente sección se presenta un código que con-


tiene seis categorías para registrar exposiciones previas al ruido. Estas categorías se
basan en el nivel de ruido fundamental de varias operaciones de trabajo, dividido en
intervalos de 10 db. La categoría a representa a aquellos trabajos realizados fundamen-
talmente sobre niveles de ruido de 80 a 90 db, mientras que la categoría f representa
trabajos que se realizan en niveles de ruido de 130 db o más, fundamentalmente. Regis-
trar el número de años o meses, si es menor que un año, que el empleado ha trabajado
en cada una de estas categorías en su trabajo anterior y en todos sus trabajos previos.
Protección auditiva. Determinar con cuanta frecuencia el sujeto usó otra protec-
ción auditiva que no fuera algodón en todos los trabajos previos dentro de cada cate-
goría. Si en todos los trabajos previos, dentro de una categoría dada, el sujeto «rara-
mente» o «nunca» llevó protección auditiva, dejar en blanco el espacio para protección
auditiva en esa columna. Si indica que «siempreD o «frecuentementeD llevó protección
auditiva, rodear la letra debajo de la columna apropiada de acuerdo con el código
usado en la columna 21 para las clases de protección auditiva de uso más frecuente.
Por ejemplo,' si el sujeto trabajó por un total de tres años en la categoría e, y' frecuen-
temente llevó insertados tapones cuando estuvo expuesto al ruido en esa categoría, ro-
dear la letra X en esa columna.
Arma de fuego. Si el sujeto ha realizado su entrenamiento militar básico estando
expuesto a arma de fuego, rellenar la caja 1. Si ha estado en combate y ha usado
armas de calibre mayor que 50, colocar «armas pesadasD. Si el sujeto ha ido de caza

166
diez o más veces durante su vida (excluyendo carabinas de aire comprimido), colocar
«cazaD, y si ha sido contratado en prácticas de tiro al blanco diez o más veces (exclu-
yendo el entrenamiento básico), colocar «práctica de tiro al blanco».

D. HISTORIAL MEDICO Y ESTADO

Historial. Marcar las casillas apropiadas para indicar la presencia de los datos
correspondientes a cada oído.
Marcar «daño auditivo (mecánico)D si el sujeto ha recibido algún daño en el oído
causado por un golpe con un objeto extraño.
Marcar el primer cuadro detrás «pérdida auditiva en parientes cercanos» si un pa-
riente (abuelos, padres, hermano, hermana, hijo o hija) tuvo una pérdida auditiva que
empezó antes de la edad de los cuarenta. Si más de un pariente tuvo esa pérdida audi-
tiva, revisar las casillas detrás de esta categoría.
Marcar «obstrucción tuba!» si se observa que el tímpano no se mueve, o la presión
no es percibida por el sujeto, realizando la maniobra Valsalva.

E. EXPOSICION AL RUIDO MAS RECIENTE

Tiempo desde. Determinar la duración de tiempo que ha transcurrido desde el fin


de la última exposición al ruido del sujeto. Rodear el número en la casilla que está
directamente debajo de la columna de cabeza que contiene esta duración de tiempo.
Por ejemplo, si han sido 45 min, rodear el número 3.
Duración de. Determinar el número de minutos o de horas de duración de la
más reciente exposición al ruido. Rodear el número en la casilla que está directamente
debajo de la columna de cabeza que contiene esta duración de tiempo.
Protector auditivo usado. Rellenar la casilla adecuada para indicar qué protección
auditiva se llevó durante la más reciente exposición al ruido.

F. PERDIDAS AUDITIVAS

Pruebas audiométricas recibidgs con anterioridad. Si es la primera prueba audio-


métrica que la persona ha tenido, apuntar «no». Si ha tenido un audiograma previo de
tonos-puros, dado por alguna agencia, apuntar «sí».
Día o semana. Registrar el día de la semana, por ejemplo, lunes, martes, etc., en
que se ha hecho la prueba.
Fecha. Registrar en números el mes y los últimos dos dígitos del año en que se
hizo la prueba. Por ejemplo, si la prueba se hizo en junio de 1956, registrar 6156.
Edad. Registrar la edad del sujeto tomando el número de años en su último cum-
pleaños.
Tono puro. Registrar la pérdida auditiva en decibelios en el espacio apropiado para
cada frecuencia. Las frecuencias recomendadas son 500, 1000, 3000, 4000 y 6000 cps.
Como complemento, 250 y 1500 cps son opcionales.
Recepción de palabra. La determinación de los umbrales de recepción de palabra,
por medio de listas de palabras grabadas, es opcional.
Se recomienda que las tarjetas de datos de conservación auditiva sean archivadas
con los datos médicos del sujeto, después de que los datos hayan sido transferidos a una
tarjeta LB.M.

167
CODIGO EXPERIMENTAL SOBRE NIVELES DE RUIDO TOTALES
EN MAQUINAS *

a (80-89 db) Torno, automático, madera


Torno giratorio
Torno, automático
Laminador, banda de acero
Limadora
Labra
Soldadura, arco
Taladradora, piezas de acero
Prensa neumática
b (90-99 db) Prensa punzonadora, automática
Máquina de taladrar Embutidora, molde de arena
Taladradoras neumáticas Remachadora
Taladradora radial, vertical, etc. Remachadora automática
Muelas, moldeadoras, tuberías, partes metá- Martillo remachador, ensamble de fuselaje
licas, etc. Sierra, circular, corte de metal
Juntadora, madera Sierra, circular, madera
Torno, motor Sierra, fricción, acero
Torno, torreta, otras que el tipo de ataque Vibradora, fundición
Aplanador, planchas de acero Sopladora
Prensa, forja, acero en bandas Cepilladora, madera
Prensa, acero en bandas Osciladora, pequeña fundición
Máquina prensadora Vibrador, neumático, moldes de arena
Pulidora, tubos metálicos Llave, neumática
Moldeadora, neumática, moldes de arena
d (110-119 db)
Remachadora, fuselaje
Rabajadora, abastecimiento de aluminio Elevador de aire, neumático
Muelas de arena Vibrador, neumático, fundiciones.
Lijadora, madera Soplador de machos, machos de arena
Ensambladora, equipo de soldadura aceti- Máquina de corrugar, acero laminado
lénica Máquinas de corte, herramientas templadas
Máquina atornilladora, automática Desbobinadora, bobinas de acero
Estampadora, piezas de acero pequeñas Martillo, golpeando sobre metal delgado
Cizalla Pruebas de aparatos de combustión interna
Soldadora, a tope, eléctrica Máquina clavadora
Soldadora, a gas, sobre acero Remachadora de vaivén, ensamble de alas
Soldadora, tubo Chorro de arena, sobre herramienta de
mano
e (100-109 db)
e (120-129 db)
Transportador, acero laminado Vibrador, neumático, tanque
Forja manual Aeroplano, propulsado
Hornos, combustible líquido, gas, eléctrico Pistola remachadora, neumática
Esmeriladora, sobre herramientas pequeñas
Martillos, forjas
Martillos, neumáticos
f (130 db o más)
Máquina de hacer aros, alambre de acero Aparato, jet
Máquina prensadora vibrante, molde de Martillo remachador, neumático, sobre tan-
arena ques de acero
* Adaptado de H. B. Karplus y G. L. Bonvallet, Am. Ind. Ryg. Assoc. Quart., 14:4 (diciembre,
1953). Véase apéndice 1.1.

168
CODIGO EXPERIMENTAL SOBRE NIVELES DE RUIDO
FUNDAMENTALES EN AREAS *

a (80-89 dh) Moldeador, neumático


Remachadora
Hornos, temple
Serrado
Muelas Máquinas rotativas, automáticas
Sala de máquinas, tornos, prensas, etc.
Sala de soplado
Mecanización, aluminio
Vertidos de acero
Máquinas de moler
Trefilado
Moldeado en arena
Pulverizadores, barniz e (100-109 db)
Chapistería
Soldadura al arco Vibradores, fundiciones, etc.
Taller de carpintería Transportadores
Hornos eléctricos
b (90-99 db) Martillos, automáticos
Fundición, desengrase Moldeadoras, embutidoras
Prensas
Matricería
Remachadoras, neumáticos, tanques de
Fabricación, acero, manipulación, corte
Operaciones de fundición, chorro de arena acero
Manufactura de muebles, juntas, sierras Tambores
Martillo, forja d (110-119 db)
Fresado
Sala de pesado, madera Agitadores
Vibrador, fundiciones Vibradores, neumáticos, soldaduras en tan-
Plantas de potencia, alternadores, etc. ques de acero
* Adaptado de H. B. Karplus y G. L. Bonvallet, Am. Ind. Hyg. Assoc. Quart., 14:4 (diciembre,
1953). Véase apéndice 1.1.

CODIGO EXPERlIMENTAL DE TRABAJO *

Operador de máquinas taladradoras. 01-b Operador de prensa oo. oo. oo • oo, oo. l3-c
Operador de vibradores neumáticos Remachador, neumático, ensamble de
en fundiciones ... oo. ••• .oo .oo oo • 02-d fuselaje '" '" ,. '" '" .,. l4-c
Operador de vibradores neumáticos, Remachador, neumático, ensamble ... l4-e
sobre tanques oo' oo • • •• ••• '" 02-e Remachador, neumático sobre tan-
Soplador de machos ... oo. oo. • •• oo' 03-d ques de acero .oo oo. .oo ... l4-f
Operador de taladros oo, oo' ••• oo, oo' 04-b Rotura de remaches, fuselaje ... ... 15-b
Operador de muelas sobre fundicio- Rotura de remaches, alas ... . .. . .. 15-c
nes, tubos, partículas metálicas, etc. OS-b Operador de transportador, aluminio. 16-b
Operador de muelas, sobre pequeñas Operador de sierra, metal... ... '" ... 17-c
herramientas oo. .oo ••• oo' oo' .oo oo' OS-c Operador de estampadora, partículas
Operador de martillo, choque . 06-d de acero pequeñas ... oo. ... oo. • •• 18-b
Operador de martillo, repetitivo , 07-d Operador de agitadores, fundiciones. 19-c
Operador de martillo, forja ... '" 07-c Operador de tambores, pequeñas fun-
Operador de martillo, neumático OS-c diciones oo. oo' 'OO .oo oo . 20-c
Operador de torno, automático... 10-a Soldadura, arco .oo oo, .oo oo, oo .. 21-a
Operador de tomo giratorio... . .. 10-b Soldadura, gas '" . 21-b
Operador de limadora ... U-a Ingenio, aeroplano, propulsado 22-e
Operador de muela ... oo' oo' 'oo 12-b Ingenio, jet oo, ... oo. .oo ... .oo 22-f
• Los dos dígitos se usan para separar trabajos que tienen los mismos niveles fundamentales, y
las letras corresponden a las categorías que representa el nivel de ruido fundamental de cada trabajo.
Este valor puede ser obtenido mejor con medidas de nivel de sonido, pero cuando esto no es posi·
ble, se puede obtener una buena aproximación a partir de la clasificación dada en las secciones
previas.

169
INSTRUCCIONES PARA CUMPLIMENTAR LA TARJETA DE DATOS
DE CONSERVACION AUDITIVA

L INSTRUCCIONES GENERALES

Rellenar la información en las tarjetas de datos de conservación auditiva, en las co-


lumnas indicadas en o los paréntesis, para cada conjunto de información. Por ejemplo,
marcar el número de tarjetas de datos de conservación auditiva en la columna (1) de
las tarjetas LB.M.
Una pequeña letra «o» detrás de un paréntesis indica que debe situarse una sobre-
marca en esa columna. Cuando se encuentra una de estas columnas, se conserva la tar-
jeta I.B.M. en esa columna, saltando espacios hasta que se rellenen ambos grupos de
información en la tarjeta. Por ejemplo, retener la tarjeta I.B.M. en la columna (2)° hasta
rellenar los estados militar o civil y el primer dígito de la seguridad social o número
de servicio.
Dentro de cada columna, rellenar el número o letra· que está marcad~, rodeada
o inscrita para ese tema de información. Por ejemplo, en la columna (10)°, marcar el
último dígito de la Seguridad Social o número de servicio que está inscrito y la letra
enfrente de la casilla que está marcada debajo de «sexo».
Cuando no hay información para un asunto particular, marcar un cero en la columna
que contiene esta información.

11. INSTRUCCIONES ESPECIFICAS

NUMERO DE TARJETA

(1) Marcar el número escrito en la casilla situada arriba de la tarjeta. Para los nú-
meros 10 a 19, marcar el dígito unidad y una X; para los números 20 a 29, marcar el
dígito unidad y una Y, y para los números 30 al 39, marcar el dígito unidad y una XY.

A. IDENTIFICACION

Nombre. No se señala el nombre en las tarjetas LB.M.


(2)° Estado. Retener la tarjeta en la columna 2, y sobremarcar la letra apropiada.
(2-10) Número de la Seguridad Social; número de servicio. Si al rellenar estado se
señala «militan, poner el número de servicio en las columnas de la 2 a la 10. Si se
revisa un «civil», marcar el número de la Seguridad Social en estas columnas. Si el
número marcado en estas columnas contiene menos de nueve dígitos, rellenar las res-
tantes columnas con ceros hasta la columna 10, reteniendo la tarjeta en esta posición.
(10)0 Sexo. Sobremarcar la letra apropiada.

B. EXPOSICION NORMAL AL RUIDO

(11-13) Departamento o localización. Marcar los números que están escritos en la


casilla.
(14-18) Trabajo o código de ruido. Marcar los números que están escritos en la
casilla. Si hay menos de cinco dígitos en esta casilla, rellenar las columnas restantes con
ceros hasta la columna (18).

• La marca X se refiere, algunas veces, como una marca 11, y la Y se refiere, algu-
nas veces, a una marca 12 o R.

170
(19) Tiempo de trabajo. Marcar el número que está rodeado.
(20) Tiempo de exposición. Si es menor de una hora, marcar un cero. Si es una
hora o más, marcar el número de horas escrito en la casilla, salvo que este número sea
mayor que ocho. Si el número es ocho, o mayor, marcar un 8. Si hay una X en esta
casilla, marcar una sobremarca X.
(21) Protección auditiva. Retener la tarjeta en la columna (21), marcar el número
señalado bajo «Protección auditiva más frecuentemente usada».

C. EXPOSICION PREVIA AL RUIDO

(22-27) Tiempo en cada categoría. Agregar el tiempo en cada categoría, y marcar


las columnas apropiadas de acuerdo con el código usado en (19) Tiempo en trabajo,
excepto si el tiempo total en una categoría es menor de un año, que se marca un cero.
Usar la sobremarca para marcar las letras rodeadas para las protecciones auditivas en
las columnas apropiadas. Marcar ceros en cada una de las columnas en blanco.
(28) Armas de fuego. Marcar el número, o números, revisados.

D. HISTORIAL MEDICO Y ESTADO

(29-30) Historial. Marcar los números señalados para el oído derecho en la colum-
na (29), y los números señalados por el oído izquierdo, en la columna (30).
(31-32) Estado. Marcar los números señalados para el oído derecho en la colum-
na (31), y los números señalados para el oído izquierdo, en la columna (32).

E. EXPOSICION AL RUIDO MAS RECIENTE

(33) Tiempo desde. Marcar el número que está rodeado.


(34)° Duración de y protector auditivo usado. Reteniendo la tarjeta en la colum-
na (34), con la llave del espacio extendida, marcar el número que está rodeado y la
letra que está señalada.

F. PERDIDAS AUDITIVAS

(35) Pruebas realizadas con anterioridad y día de la semana. Reteniendo la tarjeta


en la columna (35), marcar la letra que está señalada y el número correspondiente al día
de la semana, que está escrito en la casilla. Usar el siguiente código para designar los
días de la semana: lunes, 1; martes, 2; miércoles, 3, jueves, 4; viernes, 5, sábado, 6;
domingo, 7.
(36-38) Fecha. Marcar los números escritos en la casilla.
(39-40) Edad. Marcar los números escritos en la casilla.
(41-72). Umbrales de tonos puros. Marcar los números escritos en las casillas en
las columnas apropiadas de la tarjeta LB.M. Se usan dos columnas para cada frecuen-
cia, pero sólo se indica en el paréntesis la primera de las dos columns. Usar una mar-
ca X sobre el dígito unidad para indicar un umbral negativo, y 100 o 99 para que encaje
en las dos columnas. Si una frecuencia está señalada con «NR», marcar un OYen las
columnas para esa frecuencia.
(73-78) Umbrales de recepción de palabra. Marcar lo mismo que en los umbrales
de tono puro.

171
NUMERO DE PROYECTO

(79-80) Marcar el número de proyecto que ha sido asignado a usted.


Después de rellenar las tarjetas LB.M., devolver las tarjetas de datos de conserva-
ción auditiva al departamento médico.

CODIGO LB.M. PARA LA TARJETA DE DATOS DE CONSERVACION


AUDITIVA

Datos Columna núm. Código

NUMERO DE TARIETA (1) Transposición directa del dígito


unidad, usando una marca X
para indicar 10-19, una mar-
ca Y para indicar 20-29 y una
marca XY para indicar 30-39
A. IDENTIFICACION
Estado (2)0 Militar -X
Civil -y
Número de la Seguridad Social (2)-(10)0 Transposición directa
o número de servicio
Sexo (10)° Varón -X
Hembra -y
B. EXPOSICION AL RUIDO NORMAL
Departamento o localización (11)-(13) Transposición directa del códi-
go suplementario
Trabajo o código de ruido (14)-(18) Transposición directa del códi-
go suplementario
Tiempo en el trabajo (19) 0-2 meses -O
3-5 meses -X
6-11 meses -y
1 año -1
2 años -2
3 años -3
4 años -4
5-9 años -5
10-14 años -6
15-19 años -7
20+ años -8
Tiempo de exposición (20) O-59 min -O
1 hora -1
2 horas -2
3 horas -3
4 horas -4
5 horas -5
6 horas -6
7 horas -7
8 horas -8
Indeterminado -X
Protección auditiva, frecuencia (21)° Siempre o frecuentemente -1
Algunas veces o nunca -2

172
CODIGO LB.M. PARA LA TARJETA DE DATOS DE CONSERVACION
AUDITIVA. (Continuación.)

Datos Columna núm. Código

Protección auditiva usada


Clase (21)° Insertado -x
Cubierto -y
Tipo (21)° Elástico -3
Rígido -4
Ajustado -5
Orejeras -6
Casco -7
Otros -8
C. EXPOSICION AL RUIDO PREVIA
Categoría a (22)° 0-11 meses -o
b (23)° 1 año -1
c (24)° 2 años -2
d (25)° 3 años -3
e (26)° 4 años -4
f (27)° 5-9 años -5
10-14 años -6
15-19 años -7
20+ años -8
Protección auditiva (22)°-(27)° Insertado -X
Cubierto -v
Tirador de arma de fuego (28) Entrenamiento básico -1
Combate; armas ligeras -2
Combate; armas pesadas -3
Cazador -4
Tiro al blanco -5
D. HISTORIAL MEDICO Y ESTADO
Historia: oído derecho (29) Dolor auricular -1
Desecación -2
Deterioro auditivo mecá-
nico -3
Cirugía (oído o mastoi-
des) -4
oído izquierdo (30) Daño de cabeza con in-
consciencia -5
Zumbido de oídos ante-
rior a la primera expo-
sición -6
Zumbido de oídos a con-
tinuación de la exposi-
ción -7
Pérdidas auditivas en pa-
rientes próximos -8
Estado: oído derecho (31) Malformación del oíd o
externo o canal -1
Obstrucción o desecación
desde el canal -2
Perforación del tímpano -3

173
CODIGO LB.M. PARA LA TARJETA DE DATOS DE CONSERVACION
AUDITIVA. (Continuación.)

Datos Columna núm. Código

oído izquierdo Infección respiratoria su-


perior o alergia nasal -4
Obstrucción tubal -5
E. EXPOSICION AL RUIDO MAS
RECIENTE
Tiempo desde la exposición (33) 1-9 minutos -1
10-29 minutos -2
30-59 minutos -3
1-7 horas -4
8-23 horas -5
24-47 horas -6
2-6 días -7
7-13 días -8
14+ días -9
Duración de la exposición (34)0 0-29 minutos -O
30-59 minutos -9
1 hora -1
2 horas -2
3 horas -3
4 horas -4
5 horas -5
6 horas -6
7 horas -7
8+ horas -8
Uso protección auditiva (34)0 Sí -X
No -y
F. PERDIDAS AUDITIVAS
Anteriores pruebas audiométricas
realizadas (35)0 Sí -X
No -y
Día de la semana (35)° Lunes -1
Martes -2
Miércoles -3
Jueves -4
Viernes -5
Sábado -6
Domingo -7
Fecha-mes (36) Enero -1
Febrero -2
Marzo -3
Abril -4
Mayo -5
Junio -6
Julio -7
Agosto -8
Septiembre -9
Octubre -O

174
CODIGO LB.M. PARA LA TARJETA DE DATOS DE CONSERVACION
AUDITIVA. (Continuación.)

Datos Columna núm. Código


----------------- ------- -------------
Noviembre -x
Diciembre -y
Año (37)-(38) Transposición directa
Edad (39)-(40) Transposición directa
Datos audiométricos; tono puro (41)-(42) Transposición directa cuando
sea posible
250 * cps (41)-(42)
500 (43)-(44)
1000 (45)-(46) Menos valor de X marcar sobre
el dígito unidad
Oído derecho 1500 * (47)-(48)
2000 (49)-(50) 100, redondeado por debajo
del 99
3000 (51)-(52)
4000 (53)-(54) No responde -oy
6000 (55)-(56)
Datos audiométricos; tono puro
Oído izquierdo 250· cps (57)-(58)
500 (59)-(60)
1000 (61)-(62) Transposición directa cuando
sea posible
1500 * (63)-(64)
2000 (65)-(66) Menos valor de X marcar sobre
el dígito unidad
3000 (67)-(68)
4000 (69)-(70) 100, redondeado por debajo
del 99
6000 (71)-(72) No responde -oY
Datos audiométricos; recepción
hablada *
Oído derecho (73)-(74)
Oído izquierdo (75)-(76) Lo mismo que para el tono puro
Biauricular (77)-(78)
NUMERO DE PROYECTO (79)-(80) Asignado

• Opcional.

Apéndice 6.2

Especificaciones de la American Standard Association de los audiómetros


para diagnóstico general!

1. Alcance y propósito

1.1. El audiómetro cubierto por esta especificación es un aparato designado para el


diagn6stico general y para determinar la agudeza auditiva de los individuos. El audi6-
metro descrito es un generador electroacústico con receptores asociados de conducci6n

175
aérea y ósea, y suministra tonos puros de frecuencias seleccionadas e intensidades que
cubren la mayor parte del rango auditivo. Está provisto de un mecanismo para la inte-
rrupción del tono. Los resultados de medida con este audiómetro determinan un
umbral de audición del individuo en función de la frecuencia.
1.2. Esta especificación se prepara con el objeto de que las medidas obtenidas con
cualquier audiómetro represente verdaderamente una comparación de un umbral de
audición individual con el umbral normal.

2. Definiciones

2.1. Umbral normal de audición. El umbral normal de audición para conducción


aérea en una frecuencia dada es el valor modal de las mínimas presiones de sonido en
la entrada del canal auditivo, que produce una sensación tonal en un gran número
de oídos normales de individuos comprendidos entre las edades de dieciocho a trein-
ta años. Los valores de umbral aceptados para el propósito de esta especificación será
aquel determinado por el Servicio de Salud Nacional de 1935-1936.
2.2. Pérdida auditiva. La pérdida auditiva de un oído corresponde a la razón del
umbral de audición para ese oído al umbral normal de audición, y se expresa en deci-
belios.

3. Requerimientos

3.1. General. Los audiómetros se diseñarán para proporcionar lecturas que den un
umbral de audición del individuo en términos de pérdida auditiva en decibelios, relativo
a un umbral normal de referencia. La estipulación se hará para las medidas de conduc-
ción por aire y ósea. Las frecuencias de los tonos puros generados se indicarán en ciclos
por segundo, y la pérdida auditiva se indicará en decibelios. El único sonido audible
será ese que es radiado por los receptores de conducción por aire y óseo; el chasis
y la cabina audiométrica se construirán de manera que no se irradie desde ellos ningún
sonido audible. Todos los audiómetros se diseñarán para operar en una o más de las
fuentes eléctricas de potencia siguientes: 117 voltios, 60 cps, corriente alterna; 117 vo]-
tios, corriente continua; baterías, o aquellas fuentes que soliciten los requerimientos
regionales. Vendrán provistos de una placa donde vaya el nombre del fabricante, el
número de serie, y, si necesita una línea de potencia, el voltaje (o voltajes), y frecuencia
(o frecuencias) de la fuente de potencia, y la potencia consumida por el audiómetro.
3.2. fuente de potencia. Las pruebas para la comprobación de los requerimientos
de la sección 3.3, se harán en líneas de voltaje de 110 y 125 voltios, para los audióme-
tros diseñados para operaciones de 117 voltios nominales, o en los extremos del rango
de uso de los voltajes de batería recomendados por el fabricante. Para audiómetros
diseñados para otros voltajes de líneas, las pruebas se harán en los extremos de un rango
proporcionado de voltajes. Las pruebas para la comprobación de los requerimientos de
las secciones 3.4, 3.5, 3.6, 3.7 y 3.8, se harán en un voltaje de línea de 117 voltios, o en
el voltaje indicado en la placa del audiómetro, o en los voltajes de batería recomendados
por el fabricante como voltajes operativos. Cuando un rango de voltaje esté indicado
en la placa, las pruebas se harán en el voltaje medio.
3.3. frecuencias. Los audiómetros producirán sonidos de, por lo menos, las siguien-
tes frecuencias totalmente identificadas: 125, 250, 500, 1000, 2000 y 4000 cps, para me-
didas de conducción por aire y ósea, y también 8000 cps, para medidas de conducción
por aire. Cada frecuencia generada por el audiómetro tendrá un valor dentro del ± 5
por 100 de la lectura de la correspondiente frecuencia.

176
3.4. Intervalos de pérdida auditiva y rango de pérdida auditiva para medida de con·
ducción por aire. El rango del dial de pérdida auditiva se extenderá desde -10 db
(por debajo del umbral) en intervalos de 5 db, o menos, hasta por lo menos los valores
dados en la tabla 1.
Cada diferencia medida (intervalo) entre lecturas de pérdida auditiva sucesivas no
diferirá del intervalo nominal, en decibelios, en más de 0,3 del intervalo en cada una
de las frecuencias indicadas anteriormente. Esto es, si el intervalo nominal obtenido
es 5 db, el intervalo medido no será menor de 3,5 db o mayor de 6,5 db.
Los intervalos se determinarán midiendo la entrada eléctrica del audífono, con el
audífono acoplado al acoplador mostrado en la figura 1.
3.5. Salida de presión de sonido de los audífonos de conducción por aire. Las
medidas de la salida de presión de sonido de los audífonos de conducción por aire se
realizarán con un acoplador mostrado en la figura 1. La presión de sonido producida
por los audífonos en cada lectura de pérdida auditiva no diferirá del valor indicado,
referido al umbral normal, en más de 4 db en las frecuencias indicadas de 125, 250,

AUDIFON SITUADO AJUSTE DESUZANTE


.i AQUI PARA EL MICROFONO

0.713845° I t
0.06
ruso CAPILAR r I

~fi~~P::¡""""----+""":"'¡,--,;..,r/.
0.04 ALAMBRE

CASQUETE DE LA TON MICROFONO DE PRESION NORMAUZADO


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FIG. 1. Acoplador para uso con audífonos de conducción aérea.

500, 1000, 2000, y en más de 5 db en las frecuencias de 4000 y 8000 cps. Las presiones
de sonido correspondientes al umbral normal han sido determinadas por varios tipos
de audífonos por la Oficina Nacional de Normalización, y están basadas en las determi-
naciones de umbral hechas por el Servicio de Salud Pública de EE. UU. Las determina-
ciones de umbral están publicadas en los Informes preliminares de las series de estudios
auditivos de examen de la salud nacional, Boletín 5, pág. 10, 1935-1936.
3.5.1. Variación de voltaje de línea. El nivel de salida acústica, fijado en 60 db, no
variará más de ± 1 db de su valor en el voltaje de línea de 117 voltios, cuando el voltaje
de línea varíe desde 105 a 125 voltios. En audiómetros diseñados para fuentes de po-

177
12
Tabla 1

Lectura de frecuencias, Lecturas de pérdidas, db


cps Umbral anterior

125 65
250 80
500 85
1000 95
2000 95
4000 90
8000 75

tencia de otros voltajes, el nivel de salida no variará más de ± 1 db de su valor en


voltaje de línea normal, cuando el voltaje varíe una proporción equivalente por encima
y por debajo del voltaje normal.
3.5.2. Balance de sonoridad. Las presiones de sonido en este acoplador, que co-
rresponde al umbral normal de algún tipo particular o configuración de audifono, están
determinadas por el balance sonoro con un audifono * normalizado de laboratorio. La
prueba de balance de sonoridad deberia realizarse por un jurado o por 10 menos por seis
personas con audición normal.
Las presiones de umbral ** de este audifono se muestran en la tabla 2.

Tabla 2. Presiones umbral del audífono normali-


zado de laboratorio *

Frecuencia, cps Presión, db, por encima


de 1 dinafseg cm

125 -19,5
250 -34,4
500 -49,2
1000 -57,3
2000 -57,0
4000 -58,9
8000 -53,1

• Estas presiones se aplican sólo al audifono eléctri-


co occidental tipo 705-A.

3.5.3. Medida de salida de la presión de sonido. La salida de presión de sonido del


audiómetro se medirá directamente fijando la pérdida auditiva en 60 db. Se puede obte-
ner la salida de presión de sonido en todas las demás posiciones del dial de pérdida
auditiva combinando las presiones medidas en 60 db con los resultados de las medidas
de los intervalos de pérdida auditiva, hechos bajo la sección 3.4. Se debe medir acústi-
camente en niveles prácticos, si el equipo es capaz, y se medirá eléctricamente en todos
los otros niveles.

• El audifono Western Electric 705-A ha sido encontrado adecuado como un


audifono de laboratorio normalizado.
** Estas presiones de umbral han sido determinadas por comparación con los audí-
fonos usados en la National Health Survey Hearing Study.

178
3.6. Armónicos en la salida de audífonos de conducción por aire. La presión del
sonido de la señal fundamental estará, como mínimo, 25 db por encima de la presión
de sonido de cualquier armónico. El armónico se medirá en las frecuencias y lecturas
de pérdidas auditivas indicadas en la tabla 1, incluso aunque algunos audiómetros
puedan ser diseñados con intensidades máximas más altas. Las medidas se harán con el
acoplador mostrado en la figura 1. Las exigencias de la distorsión se aplicarán a todos
los niveles superiores a los valores mostrados en la tabla 1, pero normalmente se me-
dirán en los valores mostrados en la tabla l.
3.7. Ruido en audífonos de conducción por aire. La presión de sonido pondera-
da rms, producida por el audífono en el acoplador de la figura 1, debido a todas las
frecuencias, excepto la señal de frecuencia y sus armónicos, será en cualquier caso
menor que 1 X 10- 3 dinasfseg cm, o, por lo menos, estará 60 db por debajo de la pre-
sión del sonido debido a la frecuencia de la señal y sus armónicos, en todas las frecuen-
cias específicamente señaladas y posiciones del dial de pérdida auditiva.

~ 20
~ffi 1111
j;- o
!¿Jo.
1111
a: U 1111
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;g -20
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V ll~
~« -40
o.~ 11
~~ -60 liJj=
II
~f3 11
!¿Jll:: -80
FIG. 2. Respuesta de frecuencia de ~~ 11 --
presión característica del equipo para
medida del ruido en audifonos de ~~-IOO \00 tOOO \0,000
conducción por aire. "
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

3.7.1. Medida de prestan sonora ponderada. La medida de presión sonora pon-


derada se hará con un equipo que tenga las características de respuesta de presión-
frecuencia expuestas en la figura 2. La presión de sonido ponderada, debido a cual-
quier distribución de frecuencia de energía de sonido, será la presión del sonido debida
a un sonido a 1000 cps, que dé la misma lectura en el equipo.

3
~14'OOO_
~ 12,000
S \0.000
u ... 8000
~~ 6000
~~ 4000
~ 2000
~ 00 \000 2000 3000 4000 5000
~ FRECUENaA EN CIa.DS POR SEGUNDO FIG. 3. Red ponderada de frecuencia
para medidas TIF.

3.7.2. Pruebas para el cumplimiento de los requerzmzentos del ruido. Las pruebas
para el cumplimiento de los requerimientos de esta sección se harán con suministro de
tensión TIF (factor de infuencia telefónica) de no menos de 80 o más de 120, si la
fuente de corriente continua está especificada. Si la fuente de corriente alterna está

179
especificada, el voltaje TIF no será menor de 15 o mayor de 25. Las características *
ponderadas de frecuencia para las medidas TIF, se muestran en la figura 3.
Todas las pruebas para el cumplimiento con los requerimientos de ruido de esta
sección deben hacerse con el oscilador desconectado con el restante circuito audiomé-
trico, operando en condiciones normales.
3.8. Receptores por conducción ósea. Los receptores de la conducción 6sea no ra-
diarán sonido hasta que el sonido recibido por el tímpano, a través del meato auditivo,
pueda influir en la validez de la medida de la conducci6n 6sea. Según juzga un obser-
vador con audici6n normal, el sonido recibido en el oído por radiaci6n aérea desde el
hueso conductor tendrá un nivel sensitivo, por lo menos, de 5 db por debajo del
nivel que el receptor produce por la conducci6n 6sea, cuando entra en contacto con la
cabeza. Esta medida está hecha de esta forma:
a) El umbral de la conducci6n ósea se determina de manera usual.
b) Entonces, con el receptor en la misma posici6n, aproximadamente, que en la
medida umbral, el elemento conductor o área de contacto se cubre con el extremo
del dedo del operario para crear un cierre comparable al creado cuando el receptor está
sobre el mastoides. Habría que tener cuidado para que no haya contacto directo entre el
dedo y el cráneo.
e) El umbral en el cual cualquier sensaci6n auditiva es percibida, debe ser anota-
do, y estaría al menos 5 db por encima del umbral directo de la conducci6n 6sea.
d) Un jurado de, por lo menos, seis personas, con audici6n normal, realizarán esta
. prueba tomando la media de los resultados.
La determinación de la radiaci6n aérea de receptores de conducci6n 6sea no está
exigida en las frecuencias por encima de 2000 cps.
3.9. Riesgo de sobretensión. Los audi6metros estarán libres de sobretensiones eléc-
tricas. Se considerará que existe riesgo de sobretensi6n en una parte expuesta si el po-
tencial del circuito abierto es mayor de 25 voltios, y la corriente, con una resistencia
de 1500 ohm, es mayor de 5 mA.
3.10. Audiograma en blanco. Los resultados de las medidas de pérdida auditiva
hechas con audi6metro, serán proyectadas sobre un papel cuadriculado. Las abscisas
serán las frecuencias en tiempos por segundo sobre una escala logarítmica y las orde-
nadas serán las pérdidas auditivas en decibelios sobre una escala lineal. Un octavo sobre
la escala de frecuencias será la misma distancia que 20 db sobre la escala de pérdida
auditiva.
3.11. Interruptor tonal. El interruptor tonal será diseñado y construido de modo
que, durante la operaci6n, ninguna frecuencia transitoria o extraña sea audible para la
audici6n normal. Es recomendable que después de la operaci6n del conmutador, el tiem-
po requerido para que el tono de prueba se eleve a un valor que esté dentro de ± 1 db
de la presi6n de sonido requerido no sea menor de 0,1 seg ni mayor de 0,5 seg.

* Una descripci6n completa de la manera en que se hacen las medidas del factor
de influencia telef6nica está contenida en un escrito de J. M. Barstow, P. W. Blye y
H. E. Kent, Trans. Am. Inst. Elec. Engrs., 54: 1307 (1935).

180
Capítulo 7

LA PERDIDA DEL 0100 COMO CONSECUENCIA


DE LA EXPOSICION AL RUIDO

WAYNE RUDMOSE, PH.D.


Southern Methodist University y Rudmose Associates, ¡ne.

INTRODUCCION

La medida de los efectos del ruido sobre la audición tiene una larga historia.
Ya en 1880 se hizo una referencial de algunos efectos de los ruidos producidos
por el ferrocarril sobre el oído. Otros2•3•4 se ocuparon del problema de la
sordera entre los caldereros hacia 1890. De hecho, por ]0 menos una centena
de autores había escrito uno o más trabajos a cuenta de los efectos de los
ruidos sobre la audición. Una «Bibliografía sobre la audición»5 contiene prác-
ticamente todas las referencias hasta 1952.
A pesar del interés de tanta gente, nadie tuvo oportunidad de examinar la
gran cantidad de datos que contenían suficiente información relevante sobre
el problema para establecer relaciones entre la pérdida de la audición y la
exposición a los ruidos hasta la creación del Comité Z24-X-2 de la American
Standard Association en 1952. Como resultado de la cooperación de las in-
dustrias con este Comité, los datos pudieron aprovecharse para su análisis,
y los resultados de los estudios de este Comité están contenidos en la publi-
cación «Las relaciones entre la pérdida del oído y la exposición a los ruidos».6
Gran parte de la información contenida en este trabajo se reproduce en este
capítulo: sin embargo, nuevas interpretaciones son presentadas del modo en
que puedan ser más beneficiosas para la industria.
En muchos de nuestros estados federales rigen leyes que tratan la sordera
ocupacional solamente como una lesión traumática (véase Cap. 38). En algunos
de estos estados el concepto de lesión traumática, normalmente asociado a un
accidente repentino, del cual se deriva una pérdida parcial o total de la audi-
ción, se ha ampliado hasta incluir los casos en que se advierte una progresiva
pérdida de audición en pocos días, a causa de la exposición a algunos ruidos
infrecuentes. Este capítulo no considera las lesiones traumáticas, sino la pér-
dida de audición debida a la exposición continua a los ruidos. Como se verá
más tarde, no parece que haya soluciones viables sobre la relación funcional
entre la pérdida de la audición y la exposición a los ruidos, al menos con los
ruidos que la industria produce actualmente. Por tanto, no existe simplemente
un nivel de exposición a los ruidos más allá del cual la pérdida de audición
súbitamente pase de insignificante a importante. Con 10 que el problema
automáticamente queda envuelto en un cierto grado de incertidumbre.

181
A pesar de todo, la industria debe tener tantas respuestas positivas como
sea posible. No obstante, estas respuestas pueden conducir a una interpretación
errónea, ya que los resultados pueden separarse del contexto y usarse inco-
rrectamente si las frases que los modifican no se colocan siempre en yuxtapo-
sición para compensar esas acciones. Especialmente desde que el tema de la
sordera ocupacional está estrechamente ligado a los procedimientos legales,
una gran cantidad de términos verbales se asocian con escritos sobre esta
materia. Esta exposición está hecha a fin de evitar esa verborrea. Los datos
aportados son, en general, aproximaciones, y en algunos casos representan
extrapolaciones o interpretaciones que no pueden ser plenamente justificadas
por el momento. Se han empleado métodos estadísticos, y en tales casos la
información sirve de guía a las empresas en 10 que respecta a grupos de em-
pleados. Se han establecido algunos resultados en términos de estimaciones
proporcionales, tantos por ciento, etc. Tales resultados no pueden ser aplicados
individualmente: esto debe tenerse siempre presente.
En materia de higiene industrial, siempre existe la cuestión: «¿cuál es el
nivel de seguridad7»; 10 mismo ocurre con el problema de la sordera ocupa-
cional en relación con la exposición al ruido. Se han publicado varios criterios
o sugerencias para aplicar normas relativas al problema. 7-1o Al mismo tiempo
que el Comité Z24-X-2 de la ASA comenzó su estudio, todos los criterios
publicados hasta la fecha se estudiaron a fondo, como una de las primeras
actividades de dicho Comité. Los resultados de esta investigación llevaron a la
conclusión de que todos los criterios aplicados hasta esa fecha fueron esen-
cialmente «buenas elucubraciones» de individualidades bien dotadas. Pero las
«elucubraciones» dejaban mucho que desear.u Por desgracia, el asunto de los
criterios permanece irresuelto, pero con las recientes recomendaciones de un
comité consultivo médico,12 se han dado los primeros pasos a fin de permitir-
nos una aproximación más realista al problema si la exposición al ruido se
limita a un área en la que puede aprovecharse una gran cantidad de infor-
mación.
Para un mejor entendimiento del contenido de este capítulo, será beneficioso
algún conocimiento sobre las características físicas del sonido, los procedi-
mientos para determinar el umbral de la audición y los métodos de medición
de los ruidos. Tales materias se tratan en los capítulos 2, 6 Y 17, respectiva-
mente. En general, los ruidos en la industria se miden en términos de niveles
de presión sonora existentes dentro de ciertos límites de frecuencia. Cuando los
niveles de presión sonora se representan en bandas de octavas, el gráfico resul-
tante se denomina «espectro de octavas». La capacidad auditiva de un em-
pleado se mide dentro de un intervalo de frecuencias mediante la determinación
del nivel de presión sonora de un tono puro más débil que es capaz de oír a
cada frecuencia seleccionada para la prueba. Los datos provenientes de estas
mediciones, cuando se representan gráficamente, constituyen un «audiograma».
Finalmente, el tercer elemento a considerar en el problema es el espacio de
tiempo que el empleado soporta el ruido, 10 que se llama exposición.
Las siguientes explicaciones sobre la naturaleza general de la relación entre
la pérdida de audición y la exposición a los ruidos recogen el promedio de los

182
datos obtenidos de la medición de la capacidad auditiva de un grupo de per-
sonas -,no son, en general, aplicables a un individuo-. Las pérdidas de audi-
ción tienden a crecer cuanto mayor sea la exposición. Si el grupo es apartado
del ruido, las pérdidas de audición tienden a disminuir. No obstante, si la
exposición es repetida una y otra vez, las pérdidas de audición se convierten
en permanentes, y el alejamiento del ruido no restablecerá completamente
la audición hasta su valor previo a cualquier exposición.
Las pérdidas de audición debidas a la exposición a los ruidos tienden a
alcanzar un máximo para frecuencias en un intervalo de tres mil a seis mil ci-
clos por segundo, para cualquier exposición dada. Las pérdidas de audición son
normalmente menores en pruebas con frecuencias superiores o inferiores al
intervalo citado. Por esta razón, si el audiograma medio de un grupo muestra
una pérdida máxima de audición para los 4000 cps, uno puede deducir gene-
ralmente que esta pérdida de audición se debe a una exposición de ruidos.
Uno de los primeros puntos que debe fijarse es que esta pérdida de audición,
medida en función de la frecuencia, no es la representación del espectro de
los ruidos. Es más, los ruidos de alta frecuencia no producen pérdidas de audi-
ción para baja frecuencia. Dentro de los límites habituales, los ruidos indus-
triales tal y como son hoy producen esencialmente el mismo tipo de pérdida
de audición, independientemente del carácter del ruido. El que los ruidos sean
de diferentes clases simplemente modifica la gravedad de la pérdida de la audi-
ción, no la naturaleza intrínseca de dicha pérdida. Por esta razón, un ruido
que suene «fuerte» o «mezclado con la conversación» puede no estar produ-
ciendo una gran pérdida de capacidad auditiva, en contra de la reacción na-
tural de los empleados que piensan que éste es un ruido que debe ser evitado.
Por otra parte, un ruido menos fuerte puede estar causando más daño al oído.
En cierto modo, uno «no puede confiar a sus ignorantes oídos» el cálculo de
la potencialidad de un ruido para producir una pérdida de audición per-
manente.
El concepto de sordera ocupacional se refiere a la capacidad de los em-
pleados para comprender la palabra -,no, por ejemplo, a la capacidad de esos
empleados para captar la música de alta fidelidad-. La naturaleza de la pa-
labra es tal que solamente los valores de la pérdida de audición en un intervalo
de frecuencias entre 500 y 2000 cps son importantes. Las pérdidas de audi-
ción por encima o por debajo de este intervalo limitado no afectan aprecia-
blemente a la capacidad para entender la palabra. Verdaderamente, las pérdidas
de audición por debajo de los 500 cps son normalmente menores, o en todo
caso iguales a las producidas a los 500 cps. Sin embargo, las pérdidas de
audición producidas por encima de los 2000 cps pueden ser mucho mayores
que las producidas a 2000 cps. Este hecho, unido a que los ruidos a alta fre-
cuencia no producen pérdidas de audición a baja frecuencia, nos lleva a la con-
clusión de que, en lo que a la percepción de la palabra se refiere, es el nivel
de ruido por debajo de 1000 cps el importante. Los ruidos por encima de
1000 cps producen un pequeño efecto, en la sordera, en lo que se refiere a la
percepción de la palabra, o ni siquiera lo producen.
Otro rasgo destacable es que existen tremendas diferencias entre las pér-

183
didas de audición medidas en personas que han sufrido exposiciones iguales a
un ruido dado. Algunos pueden no sufrir pérdidas auditivas, mientras que
otros pueden sufrirlas de gravedad. Esta variación en la susceptibilidad hace
más difícil el cálculo de la gravedad en una exposición a ruidos. Hasta el mo-
mento no existen otras pruebas aceptables para determinar la susceptibilidad
salvo, en todo caso, repetir la audiometría. Repitiendo las pruebas de la capa-
cidad auditiva a intervalos razonables de un año o menos, el empleado alta-
mente sensible puede ser detectado mediante la verificación del cambio en la
pérdida de audición medida a frecuencias por encima de 2000 cps, donde los
cambios se producen en una mayor proporción al incrementarse la exposición.

DEFINICIONES

El ruido (Noise) ha sido definido en el capítulo 1 como cualquier sonido


no deseado. Otras definiciones, en relación con este capítulo, son:
El ruido continuo (Steady noise) se caracteriza porque su nivel de inciden-
cia sonora, medido en la banda de octavas, no fluctúa con rapidez a lo largo
del tiempo. Este requisito se satisface igualmente si las fluctuaciones ocurren
en un intervalo de pocos decibelios por segundo. Las máquinas rotativas y al-
ternativas producen usualmente ruidos continuos.
El ruido entrecortado (Impulse noise) se caracteriza de modo que su nivel
de incidencia sonora, medido en la banda de octava, fluctúa dentro de un mar-
gen moderado; es decir, mayor que unos pocos decibelios por segundo. El
martilleo constante, el remache, etc., tipifican tales fuentes de ruido.
El ruido de impacto o súbito (Impact noise) se caracteriza porque su nivel
de incidencia sonora, medido en la banda de octavas, fluctúa con el tiempo
dentro de un intervalo lo suficientemente grande. El golpe en la fragua, un
martillazo aislado, etc., son ejemplos de causas que producen este tipo de
ruido.
Un espectro de octavas (Octave spectrum) de ruidos es la tabulación de
los niveles de incidencia sonora medidos en bandas consecutivas de frecuencia,
cada una de ellas de una octava de amplitud. En la actualidad lo que se hace
en muchos casos de ruido industrial es medir el ruido hasta los 10000 cps, más
o menos, y dividir este intervalo en siete u ocho bandas de octavas.
Umbral de un tono puro (Pure tone treshold) es el mínimo nivel de inci-
dencia sonora de un tono puro que puede ser oído cuando ningún ruido que
lo cubra esté presente. Un ruido «encubridor» es aquel que interfiere con la
medida del umbral.
Pérdidas de audición (Loss of hearing) son aquellos cambios irreversibles
en el umbral que constituyen una permanente desviación de una específica
«línea de bajos» (Base line). Normalmente la «línea de bajos» es el umbral
«norma!», pero a veces se considera una «línea de bajos biológica».
El umbral normal (Normal threshold) se define aquí como el promedio de
los umbrales de un grupo de individuos entre los dieciocho y los treinta años,
que no tengan disfunciones otológicas y que no hayan estado expuestos nunca

184
a ruidos excesivos. Para una más completa discusión de este concepto, véase
el capítulo 6.
Línea de base biológica (Biological base line). Algunos de los datos sobre
pérdidas de audición en la industria usados en el informe Z24-X-2 fueron to-
mados en condiciones en las que no hubo oportunidad de verificar la calibra-
ción de los instrumentos empleados. Debido a estas condiciones inevitables, se
aplicó una línea de base biológica para corregir la calibración. En lugar de usar
el valor absoluto de los datos audiométricos se formó un grupo de control
seleccionando a personas, todas ellas por debajo de los treinta años, que no
hubieran estado expuestas a ruidos excesivos durante su trabajo regular, y que
fueron sometidas a una prueba con el equipo en cuestión. El audiograma pro-
medio de este grupo de control se convirtió en la «línea de base biológica», o
«audición norma!», para personas examinadas con este equipo. El usar un
grupo de control y establecer de este modo una «línea de base biológica» tiene
muchas ventajas. 13
Cambio transitorio del umbral (Temporary treshold shift) es cualquier cam-
bio en el umbral que no es permanente con el tiempo. Es cierto, generalmente,
que cualquier persona expuesta a ruidos moderados o intensos sufrirá una pér-
dida temporal de audición a algunas frecuencias. Cuando la persona perma-
nece alejada del ruido, el cambio en el umbral disminuye y, en general, llega
a valer cero. Las cuestiones de qué fracción de la pérdida de audición indivi-
dual es transitoria y cuánto tiempo se necesitará para que la pérdida temporal
disminuya hasta cero no pueden ser resueltas por el momento.
Exposición (Exposure) es el período de tiempo en que los empleados están
sometidos a un ruido.
La exposición continuada (Continuous exposure), expresada normalmente
en años, denota el tiempo que los empleados están sometidos al ruido a lo
largo de su horario regular de trabajo. Hay que tener en cuenta el hecho de
que un empleado está normalmente sufriendo el ruido ocho horas de las veinti-
cuatro diarias; que durante estas ocho horas existen el «cuarto de hora», la
interrupción para la comida, etc., y que hay vacaciones, permiso por enfer-
medades, etc.
La exposición intermitente (Intermittent exposure) se refiere a la que no
puede ser clasificada como continuada. Por ejemplo, un piloto de líneas aéreas
vuela bastantes horas un día y posiblemente nada en absoluto al día siguiente.
Obviamente, hay muchos casos de exposición en las que el grado de intermi-
tencia es difícil de calcular. La correlación entre los datos tomados en tales
condiciones y los correspondientes a una exposición continuada, o a diferentes
grados de exposición intermitente debe llevarse a cabo con mucha precaución.
Octava especial (Sorting octave) es el nombre arbitrario dado a una deter-
minada octava. En el análisis de los datos del Z24-X-2 se mostró que la pérdida
de audición a una frecuencia dada producida por exposición a ruidos se corres-
ponde mejor con el nivel de incidencia sonora en una determinada octava
que en cualquiera de las otras bandas de octava. A esta octava se le llamó
actava especial.

185
Curvas de tendencia (Trend curves), éste es el nombre dado a un conjunto
de líneas que son útiles para estimar el valor de la pérdida de audición a con-
secuencia de la exposición a ruidos. Hasta que tales relaciones se establezcan
adecuadamente mediante hechos empíricos, la palabra «tendencia» parece ser-
vir para indicar la naturaleza aproximada de la relación.
La pérdida media de la palabra (Speech average loss) -pérdida de audición
de la palabra- es el valor de la media aritmética de las pérdidas de audición
medidas a 500, 1000 Y 2000 cps, tanto las pérdidas de audición para una per-
sona como las «pérdidas medias de la palabra» se expresan en decibelios.
La pérdida de audición de la palabra (Speech hearing loss) es la diferencia
en decibelios entre los niveles de la palabra a los cuales el oído normal medio
y el oído defectuoso, respectivamente, obtienen la misma intelegibilidad.

PRESBIACUSIA

Presbiacusia es la pérdida normal de audición a causa del incremento de la


edad. A medida que una persona se va haciendo mayor, sufre unas pérdidas
de audición a las más altas frecuencias, aunque no haya estado expuesta a rui-
dos. Las pérdidas de audición media atribuibles a presbiacusia se incrementan
con el aumento de la frecuencia; no obstante, no hay «saltos» como los obser-
vados frecuentemente en los gráficos de las pérdidas auditivas medias a con-
secuencia de la exposición a ruidos. Mucha gente desarrolla la mayor parte de
su trabajo en lugares ruidosos, y trabajando aún llegan a una edad en la que
algunas pérdidas auditivas se consideran el resultado normal del proceso de
envejecimiento. Sería ciertamente ilógico atribuir a los ruidos esta parte de las
pérdidas de audición que, de acuerdo con lo esperado, ocurrirían en cualquier
caso. La contribución de la presbiacusia a las pérdidas de audición en los gru-
pos debe ser eliminada, a fin de obtener relaciones consistentes entre las
pérdidas auditivas y la exposición a los ruidos.
Las curvas de la presbiacusia para hombres y mujeres se muestran en las
figuras 7.1 Y 7.2. Al efectuar la corrección para la presbiacusia, los efectos de
la edad se diferencian de los del ruido por un simple proceso de sustracción.
Este método implica suponer algo que podría reconocerse explícitamente, a
saber, que las pérdidas de audición que resultan de la exposición a los ruidos
y de la presbiacusia y las irreversibles producidas por ruidos son del mismo
tipo; se les llama «sordera nerviosa» o «perceptiva». El patólogo no podría
distinguir entre las dos ni con ayuda del microscopio; ambas suponen la pér-
dida permanente de algunas células sensoriales y sus fibras nerviosas.
No existe una razón para suponer que la presbiacusia protege al oído de
dolencias posteriores debidas a los ruidos, como se cree que hace la otoscle-
rosis. Por otra parte, tampoco existe indicación de que la presbiacusia haga al
oído más sensible a cualquier dolencia.
Ya que las relaciones entre las pérdidas auditivas y la exposición a los
ruidos, así como los datos sobre la presbiacusia se miden estadísticamente, es
lógico que la corrección debida a la presbiacusia se aplique como una correc-

186
ción estadística. Así, pues, para la determinación de las pérdidas auditivas
de un grupo de hombres, considerando un tiempo de exposición medio y una
edad media, la corrección por presbiacusia se determina para esa edad media,
y entonces se resta de la pérdida de audición media bruta. Esta diferencia
representa la pérdida de audición media debida a los ruidos.

MUJERES

30 40 50 60 70 30 40 50 60 70
EDAD EN AÑOS EDAD EN AÑOS

FIG. 7.1. Curvas de la presbiacusia FIG. 7.2. Curvas de la presbiacusia


para los hombres: pérdidas medias para las mujeres: pérdidas de audición
de audición previsibles con la edad. medias previsibles con la edad. Estas
Estas curvas están trazadas según los curvas son similares a las de la figu-
datos obtenidos de un amplio grupo ra 7.1, con la diferencia de que no
de población,14.15,20 En estos estudios, existieron datos sobre las mujeres en
la línea de referencia (la pérdida de uno de los exámenes,20 y estas curvas
audición cero) fue la pérdida de audi- están basadas en los otros dos exáme-
ción media en el grupo entre dieciocho nes,14,l5 (Según el informe ASA Z24-
y treinta años de edad. (Según el in- X-2. 6)
forme ASA Z24-X-2. 6)

EXPOSICION CONTINUADA A RUIDOS CONTINUOS

Nuestro conocimiento es mucho mayor para el caso de exposición conti-


nuada a ruidos continuos. Las relaciones entre la pérdida de audición y la
exposición continuada a ruidos industriales continuos se muestra en las figu-
ras 7.3, 7.4 Y 7.5. Estas curvas, a las que nos hemos referido c~o «curvas
de tendencia», representan la condensación de una gran cantidad de datos, lo
que supone algunas limitaciones en su uso, limitaciones que deben tenerse en
cuenta por quien las aplique.
La figura 7.3a muestra la pérdida de audición media en decibelios a 1000 cps
para un grupo de empleados que hayan estado expuestos continuamente a
ruidos continuos durante un tiempo dado de exposición. Una de las limita-
ciones citadas anteriormente es que estas curvas sólo son aplicables a ruidos
continuos en los que el resultado del análisis de su espectro de octavas cae
dentro del área rayada representada en la figura 7.3b. La técnica para analizar

187
un ruido mediante el uso de filtros de bandas de octavas se describe en el
capítulo 17. El problema de la identificación de qué nivel de octava de los
varios posibles podría usarse, se simplifica mediante la introducción de la
«octava especia!». Los niveles de incidencia sonora en la octava especial dan

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DE 150 CPS 300 600 1200 24004800 DE 4800
BANDAS DE OCTAVA
(/1)

FIG. 7.3. Curvas de tendencia media estimadas para la pérdida de audición neta
a 1000 cps tras una exposición continuada al ruido continuo; corregidas para la pres-
biacusia; no corregidas para cambios transitorios en el umbral. Las líneas discontinuas
son extrapolaciones. Adviértase que la escala del tiempo de exposición comienza en 1 año
y es logarítmica. El área rayada de la figura 7.3b representa los límites de los espectros
en que estas curvas de tendencia están basadas. El área cuadriculada representa la
octava especial. (Según el informe ASA Z24-X-2. 6)

la cifra que mejor relaciona la pérdida de audición con la exposición a ruidos.


La significación de la octava especial puede aclararse mediante el siguiente
ejemplo.

Ejemplo
Como aplicación de las figuras 7.3, 7.4 y 7.5, supongamos que un grupo de empleados
trabaja durante 20 años bajo un ruido industrial dado. La edad media de estos emplea-
dos tras los 20 años de exposición puede tomarse arbitrariamente como de cincuenta

188
años. Supongamos que el análisis de octava de los ruidos muestra que el nivel de inci-
dencia sonora en la banda de 300 a 600 cps (la {( octava especial» en este gráfico) es
de 95 db.
1. Para determinar la pérdida a 1000 cps, entraremos en la figura 7.3 por la abscisa
correspondiente a 20 años de exposición; seguiremos esta línea vertical de exposición
hasta cortar la línea señalada con 95 db, el nivel de incidencia sonora para la octava
especial; es decir, el nivel de la banda de la octava especial. La pérdida de audición
que corresponde a la intersección es de 12 db, aproximadamente. Esto representa la
pérdida media del grupo debida a la exposición a ruidos. Para determinar la pérdida
media total del grupo debe añadírsele la corrección para la presbiacusia. De la figura 7.1
obtenemos que la pérdida de audición media a 1000 cps, para la edad media de cin-
cuenta años, es aproximadamente 5 db. Por tanto, de nuestro hipotético grupo de em-
pleados podría esperarse una pérdida total media de (12+5)=17 db a 1000 cps.
2. De la figura 7.4 obtenemos que, a 2000 cps, la pérdida de audición media es
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DE 150 CPS 300 600 1200 24004800 DE
BANDAS DE OCTAVA
(b)

FIG. 7.4. Curvas de tendencia media estimadas para la pérdida de audición neta
a 2000 cps tras una exposición continuada al ruido continuo; corregidas para la pres-
biacusia; no corregidas para cambios transitorios en el umbral. Las líneas discontinuas
son extrapolaciones. Adviértase que la escala del tiempo de exposición comienza en 1 año
y es logarítmica. El área rayada de la figura 7Ab representa los límites de los espectros
en que estas curvas de tendencia están basadas. El área cuadriculada representa la octava
especial. (Según el informe ASA Z24-X-2. 6)

189
de 18 db. La corrección por presbiacusia para 2000 cps y cincuenta años de edad
es de 11 db. Sumando estas dos cifras obtenemos una pérdida media total de audición
de unos 29 db t a 2000 cps.
3. Siguiendo un proceso semejante, la pérdida de audición a 4000 cps puede deter-
minarse aplicando la figura 7.5. Adviértase que en este caso la octava especial es dife-
rente; es el nivel de incidencia sonora en la banda de 1200 a 2400 cps. Supongamos que
el nivel en esa banda es 85 db. Para una exposición de 20 años, la pérdida media de

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TIEMPO DE EXPOSICION EN AÑOS
(a)

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FIG. 7.5. Curvas de tendencia media estimadas para la pérdida de audición neta
a 4000 cps tras una exposición continuada al ruido continuo; corregidas para la pres-
biacusia; no corregidas para cambios transitorios en el umbral. Las líneas discontinuas
son extrapolaciones. Adviértase que la escala del tiempo de exposición comienza en 1 año
y es logarítmica. El área rayada de la figura 7.5b representa los límites de los espectros
en que estas curvas de tendencia están basadas. El área cuadriculada representa la octava
especial. (Según el informe ASA Z24-X-2. 6)

190
audición es de unos 26 db. La corrección por presbiacusia es de 20 db, lo que da un total
de 46 db, a 4000 cps. Por tanto, el hipotético grupo anterior tendría unas pérdidas
medias de audición de 17, 29 y 46 db a 1000, 2000 y 4000 cps, respectivamente.

Cálculos similares pueden hacerse para cualquier otra industria que cumpla
las limitaciones impuestas a las curvas de tendencia. En la actualidad, el aná-
lisis completo de octavas para ruidos continuos podría tomarse para asegurar
al que aplica las curvas de tendencia que el ruido está dentro de los límites
dados en las partes b de las figuras 7.3 a 7.5. Una vez que esto se ha deter-
minado, podrán entonces obtenerse los niveles de incidencia sonora en las
bandas de 300 a 600 cps y de 1200 a 2400 cps, que son los empleados en la
estimación de las pérdidas medias de audición.
Una segunda limitación en el empleo de las curvas de tendencia consiste
en que las extrapolaciones no deberían hacerse para niveles que excedan en
más de 5 db los representados en los gráficos. No hay, a priori, razones sufi-
cientes para creer que la forma de las curvas de tendencia permanece constante
al aumentar los niveles de incidencia sonora en la octava especial.
Una tercera limitación es que la exposición al ruido debe satisfacer la defi-
nición de exposión continuada. La intermitencia en la exposición no puede
interpretarse, por ahora, como el equivalente de la suma de exposiciones con-
tinuadas.
Una cuarta limitación es que las curvas de tendencia solamente pueden
usarse para determinar la pérdida media de audición de un grupo de personas
expuestas a ruidos. Las variaciones individuales en la sensibilidad a la expo-
sición a ruidos son tan grandes como para recubrir considerablemente las cur-
vas mostradas para otros niveles de octavas. El hecho de que dos curvas de
tendencia estén separadas por sólo 7 db, por ejemplo, no significa que la dis-
tribución total de las pérdidas de audición para el grupo de empleados se
limite a 7 db. Este punto se estudiará con detalle más adelante.
Una quinta limitación es que las pérdidas de audición mostradas en las
curvas de tendencia tienen una componente transitoria y otra permanente.
La fracción de las pérdidas de audición que es transitoria no se ha establecido
aún; no obstante, datos posteriores permitirán una estimación razonable de la
parte transitoria de la pérdida total.
Debe advertirse que las curvas de tendencia para el cálculo de las pérdidas
auditivas a 500 cps no han sido dadas, pues algunos de los datos a partir de
los cuales se desarrollaron originalmente las curvas de tendencia no eran muy
exactos, debido a la presencia de ruidos «encubridores» en el recinto de la
prueba. De este modo, la omisión de las curvas de tendencia a 500 cps se debe
a la falta de datos, y no a la idea de que tales curvas no fueran importantes.

Distribución estadística de las pérdidas auditivas


Ya que las curvas de tendencia muestran las pérdidas medias de audición,
la utilidad de tales datos es limitada. La experiencia ha -demostrado que algu-
nas personas que están expuestas a los ruidos desarrollan pérdidas de audición
que han de compensarse económicamente bajo condiciones en que el empleado

191
medio, expuesto al mismo ruido durante el mismo período de tiempo, tiene
pérdidas de audición no compensables. Para determinar la gravedad de la ex-
posición a ruidos, se requieren unas relaciones que, de alguna manera, hagan
corresponder la distribución de las pérdidas de audición con la pérdida audi-
tiva media. Con estas relaciones, las pérdidas de audición igualadas o excedi-
das por, digamos, el 20 por 100 de los empleados, pueden ser calculadas.
Los datos industriales no son aún lo suficientemente válidos como para
permitir el establecimiento de tales relaciones para personas expuestas a los
ruidos. No obstante, existen datos aprovechables obtenidos en varias ferias
universales y regionales que pueden aplicarse. Una función de distribución
obtenida de estos datos no debe aplicarse en los casos que se refieren a la
exposición a ruidos sin tener en cuenta que pueden producirse respuestas
erróneas. Sin embargo, tales funciones de distribución pueden ser extraordi-
nariamente útiles. Hay una evidencia grande que indica que la distribución
igual, y posiblemente mayor, sobre las pérdidas auditivas superiores a la media
de los datos de las personas expuestas al ruido tiene al menos una «incidencia»
que aquella que se obtiene de la distribución de los datos para personas no
expuestas al ruido. Este conocimiento permite actuar adecuadamente extrapo-
lando los datos obtenidos de una distribución que se basa en personas no
expuestas a ruidos.

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§~ 40 r - - - - t - - - ! J ' i j - - r - - - - , - - - - i FIG. 7.6. Relaciones entre la pérdida media
OLIJ de audición de un grupo y la igualada o ex-
~gs cedida por el 20 por 100 del grupo. Las líneas
LIJ Q. 3 o I----:?---fff--+--i----+--~ continuas están basadas en los datos de una
o
(/)CIl feria y las cruces representan datos de grupos
~~
o o 20 1----.w----+--~--+--_1
expuestos a ruidos continuos. Las frecuencias
LIJLIJ asociadas a las curvas son aquellas con arreglo
:E u a las cuales se han calculado los promedios.
~~ El gráfico debería restringirse a los casos en
§O
oc
que la exposición es continuada para ruidos
UI continuos con niveles menores de 100 db en
Q.
o L-....;.._-l-_ _- - L . . _ - - I_ _. . l - - _ - l la octava de 300 a 600 cps. El valor medio de
o 10 20 30 40 50 las pérdidas de audición deben incluir los
PERDIDAS MEDIAS DE AUDICION EN 08 efectos de la presbiacusia. (De la Ret. 21.)

Datos obtenidos en la Feria Mundial de 1940,14 la Feria del Condado de


San Diego de 1950 15 y la Feria del Estado de Wisconsin de 195416 se han usado
para obtener la información representada en la figura 7.6. Las líneas continuas
están basadas en los datos de la Feria. Estas funciones muestran que, para
pérdidas de audición medidas dentro del intervalo de frecuencias entre 1000
y 4000 cps, el 20 por 100 sufre aproximadamente el doble de la pérdida media
de audición, al menos mientras que el valor de esta última esté por debajo

192
de los 20 db. También, la incidencia de las pérdidas de audición sobre su
valor medio se incrementa con la frecuencia dentro del citado intervalo: no
obstante, la diferencia en la incidencia no es muy grande.
Las cruces de la figura 7.6 representan los datos obtenidos de casos aisla-
dos de personas expuestas al ruido. Para extraer algunas conclusiones cuanti-
tativas sobre las diferencias en la distribución de la incidencia de las pérdidas
de audición para los grupos expuestos y no expuestos a ruidos habría que obrar
con cuidado. No obstante, puede deducirse por lo menos que la incidencia
basada en los grupos expuestos al ruido es igual o mayor que la distribución
basada en la población no expuesta al ruido.
Usando la figura 7.6, el ejemplo de la sección anterior cobra más signifi-
cado. Las pérdidas medias de audición para este grupo de cincuenta años
fueron 17, 29 Y 46 db para los 1000, 2000 Y 4000 cps, respectivamente. Vemos
ahora que el 20 por 100 podría esperar tener unas pérdidas auditivas iguales
o mayores que 31, 49 Y 68 * db a los 1000, 2000 Y 4000 cps, respectivamente.

Pérdida· de audición de un tono puro referida a la pérdida


de la palabra
Las pérdidas de audición de nuestro grupo hipotético están expresadas en
términos de variaciones en decibelios del umbral respecto del «norma!». Hasta
que se adquiere suficiente experiencia, esta cifra de los decibelios no dicen
mucho sobre la posibilidad de un individuo con esta pérdida auditiva de com-
prender la palabra. O sea, ¿qué handicap supone una pérdida auditiva de 31,
49 Y 68 db a 1000, 2000 Y 4000 cps7
Originalmente, la respuesta a esta cuestión se incluyó en el concepto de
«porcentaje de la pérdida de audición». La experiencia demuestra que no existe,
por ahora, una relación única entre las pérdidas de audición medidas usando
tonos puros y el «porcentaje de la pérdida de audición». En 1946 se demostró
en un gran número de observaciones clínicas que el simple significado arit-
mético (en decibelios) de las pérdidas de audición a 500, 1000 Y 2000 cps se
corresponde mejor con la pérdida de audición de la palabraY Un poco más
tarde (1950) se sugirió que el valor medio de los dos valores más pequeños
de pérdidas auditivas medidas a 500, 1000 Y 2000 cps es un valor más satis-
factorio para hacer corresponder la audiometría de un tono puro con la pér-
dida de audición de la palabra. 18 Se ha intentado introducir el concepto de
índice de adecuación social para la audición; 19 no obstante, hasta ahora la
tendencia es de usar el simple valor medio de las pérdidas de audición medi-
das a 500, 1000 Y 2000 cps, aquí llamado «pérdida media de la palabra», y que
es el número que corresponde a la pérdida de audición a la palabra. El uso del
término «porcentaje de la pérdida de audición» debería evitarse, independien-
temente del método de cálculo.
Ya que las curvas de tendencia no se han desarrollado para una pérdida de

... Extrapolado. Este valor se toma conservadoramente, ya que el valor real de las
funciones en la figura 7.6 debe alcanzar los 90 db (considerándose una sordera total)
antes de que la abscisa alcance los 90 db.

193
13
audición a 500 cps, ha sido necesario obtener una relación entre la pérdida de
audición a 1000 cps y la pérdida media de la palabra. La figura 7.7 está basada
en datos de la Feria de Wisconsin 16 y en datos del Z24-X-2. 6 Por esta razón,
el uso de este gráfico debe restringirse a casos de exposición continuada a
ruidos continuos, y los niveles de incidencia sonora del ruido en la octava
de 300 a 600 cps deben ser menores de 100 db. Las cruces en la figura 7.7 repre-
sentan casos aislados tomados en grupos expuestos al ruido. La curva continua
está basada en datos de grupos no expuestos al ruido, y a causa del gran tama-

I
DATOS DE LA FERIA DE WISCONSIN
DATOS DE LOS EXPUESTOS AL RUIDO V'á
V
;/
xix
/
I
V FIG. 7.7. Relación entre el valor medio de
las pérdidas medias de audición medidas a 500,
/ 1000 Y 2000 cps y la pérdida bruta media de
l/
oo 4 8 12 16 20 24 28 32
audición a 1000 cps. El uso de la curva se
restringe a los casos de exposición continuada
PERDIDA BRUTA MEDIA DE AUDICION
a ruidos continuos, con niveles de incidencia
A 1000 CICLOS POR SEGUNDO sonora menores de 100 db en la octava de
( INCLUIDA LA PRESBIACUSIAI 300 a 600 cps. (De la Ref. 21.)

ño de la muestra, podría considerarse de una alta validez. (Hay una evidencia,


no obstante, que indica que el extremo superior de la curva puede ser du-
doso). El hecho de que las cruces caigan dentro de un intervalo razonable de
la curva continua indica que, para exposición a los ruidos como la indicada
por los datos, estos datos de ruidos y los de no-ruidos están en correlación.
Continuando con nuestro ejemplo, el 20 por 100 de los empleados tienen,
a 1000 cps, una pérdida de audición igualo mayor de 31 db. La figura 7.7
permite la determinación de la «pérdida media de la palabra», que es igualada
o excedida por el 20 por 100 del grupo. Esta «pérdida media de la palabra» es
de 34t db. Por tanto, el 20 por 100 del grupo tiene una pérdida media de la
palabra de 34~ db o más.

Determinación del porcentaje de pérdida de audición compensable


El paso final en la evaluación de la gravedad de la exposición a ruidos
experimentada por el hipotético grupo consiste en la determinación del posible
coste de compensación a causa de la exposición. Naturalmente, este paso difie-
re de un estado federal a otro según estén reguladas las leyes de compensación
en cada estado (véase Cap. 38).
El estado de Wisconsin designó un Comité Médico Consultivo que hizo unas
recomendaciones12 que pueden aplicarse para calcular el porcentaje de pérdida

194
de audición compensable si se conoce la «pérdida media de la palabra». La figu-
ra 7.8 es la representación de las tablas recomendadas por el Comité. Básica-
mente, el Comité reconoce el hecho de que existen efectos debidos al cambio
transitorio en el umbral y a la presbiacusia que deben ser considerados. La
figura 7.8b muestra el porcentaje de pérdida de audición compensable en fun-
ción de la «pérdida media de la palabra» corregida.

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/
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50 55 60 65 70 ~ Oo 10 20 30 40 50 60 70 80
EDAD DE LOS EMPLEADOS EN AÑOS VALOR CORREGIDO DE LA PERDIDA
MEDIA DE LA PALABRA EN DB

FIG. 7.8. El Comité Médico Consultivo del Estado de Wisconsin relaciona el porcentaje
de pérdida de audición compensable con la pérdida media de la palabra. Esta relación
se muestra en (b). Antes de que la pérdida media de la palabra pueda aplicarse en el
gráfico (b), debe ser corregida, teniendo en cuenta los efectos del cambio transitorio de
umbral y de la presbiacusia. Estos factores de corrección están mostrados en (a). El
factor de corrección se toma como 5 db para todas las edades por debajo de los cin-
cuenta años. El factor de corrección debe restarse de la «pérdida media de la palabra»
para obtener el valor corregido de la pérdida media de la palabra. (De la Ret. 21.)

Volviendo al ejemplo, vemos que la pérdida media de audición del grupo


a 1000 eps fue de 17 db. Empleando la figura 7.7, la «pérdida media de la pa-
labra» vale 19 db. Aplicando el factor de corrección de Wisconsin (5 db para
cincuenta años) la «pérdida media de la palabra» corregida vale 19 - 5 = 14 db.
Según el Comité, un individuo no recibe compensación hasta que la «pérdida
media de la palabra» corregida no excede los 16 db. Por tanto, el empleado
medio del grupo hipotético no sufre en veinte años de exposición una pérdida
de audición suficiente que justifique ninguna compensación.
Consideremos, no obstante, el 20 por 100 del grupo. La «pérdida media de
la palabra» corregida, que es igualada o excedida por el 20 por 100 del grupo,
vale 341 - 5 ~ = 29 db. De acuerdo con la figura 7.8b, el 20 por 100 del grupo
tendrá pérdidas de audición compensables de un 20 por 100 o mayores *. Si esta
pérdida ha ocurrido en un oído solamente, la compensación sería del 20 por 100
de su salario semanal durante un período de treinta y dos semanas. Si esta
• Es completamente fortuito que el 20 por 100 del grupo pudiera sufrir el 20 por 100
o más de -pérdidas de audición compensables.

195
pérdida ha ocurrido en ambos oídos, entonces la compensación sería del 20
por 100, o más, de su salario semanal durante un período de sesenta semanas.
La cantidad máxima de compensación no puede exceder la suma de 3500 dó-
lares.
Así, pues, para el hipotético grupo, el conocimiento de: 1) la edad media
del grupo, 2) la duración de la exposición y 3) el espectro d.e octavas del ruido
es todo lo que se requiere para llegar a la representación de la pérdida de
audición compensable. El procedimiento ha sido esbozado paso a paso. No
obstante, la figura 7.9 elimina la necesidad de llevar a cabo todos los pasos
mencionados. Los cuatro gráficos de la figura 7.9 se refieren a empleados de
treinta y cinco, cuarenta y cinco, cincuenta y cinco y sesenta y cinco años en
Wo
al ~ 40 r---.----r----y----, 40 r--......-----r-----,----,
~a: (a) EDAD: ~ AÑOS (b) EOAO: 4S AÑOS
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1---t-2-5-A-ÑO 15 AÑOS DE EXPOSICION

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~~ 80 85 90 95 tOO 80 65
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0 0
~ o 30 1 - - - - ' - - - - ' - - - - 1 - - 7 ' - 1 30 I----'-----'---~---:.....-j
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0.. 0

w~
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20
o
W
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~~ O80 85 90 95 100 060 65 90 95 tOO
~~ NIVEL DE INCIDENCIA SONORA EN LA OcrAVA DE 300 - 600 CPS

FIG. 7.9. Gráficos que muestran el porcentaje de pérdida de audición


compensable (según las recomendaciones del Comité Médido Consul-
tivo del Estado de Wisconsin) que ha de ser igualado o excedido por
el 20 por 100 del grupo en función de la exposición al ruido. Cada grá-
fico se refiere a una edad distinta en el momento en que se lleva
a cabo la compensación. Los gráficos están limitados a los casos de
exposición continuada a ruidos continuos con niveles de incidencia
sonora menores de 100 db en la octava de 300 a 600 cps.

el momento en que se determinaron los porcentajes de pérdida de audición


compensable. La abscisa representa el nivel de incidencia sonora de los ruidos
continuos en la banda de octavas de 300 a 600 cps; las líneas continuas repre-
sentan los años de exposición continuada, y finalmente, la ordenada es el
porcentaje de pérdida de audición compensable sufrida, o excedida, por el 20
por 100 del grupo. Todos estos gráficos están basados en recomendaciones
del Comité Médico de Wisconsin.
Criterios en el riesgo de daños *. En lo que se refiere a las recomenda-
ciones del Comité Médico Consultivo del Estado de Wisconsin, la figura 7.9
* Véase también la discusión de los criterios en el riesgo de daños en el cap. 34.

196
puede aplicarse para establecer criterios razonables. Recordamos que la figu-
ra 7.9 está basada en parte en la figura 7.6. En la discusión de la figura 7.6
se señaló que las relaciones para grupos expuestos al ruido pueden muy bien
estar por encima de las curvas obtenidas de los grupos no expuestos al ruido.
Si esto fuera aSÍ, entonces para una pérdida media de audición de 17 db,
a 1000 cps, el 20 por 100 podría esperar tener una pérdida de audición en
exceso de aproximadamente 38 db *. Este valor, que representa la «pérdida
media de la palabra», según la figura 7.7 y corregido por la figura 7.Sa, daría
una «pérdida media de la palabra» corregida de unos 33 db. De acuerdo con
la figura 7.8b, esto podría corresponder al 25 por 100 de la pérdida de audición
compensable. Esta pérdida corresponde más exactamente a la que podría
calcularse aplicando la figura 7.9d. Se recomienda, por tanto, que la figura 7.9d
se aplique para empleados por encima de los cuarenta y cinco años de edad
y la figura 7.9b, para empleados de menos de treinta y cinco años.
De este modo, si al aplicar la figura 7.9d se observa que el 80 por 100 de
los empleados de más de cuarenta y cinco años sufren pérdidas de audición no
compensables, los niveles de incidencia sonora en la octava de 300 a 600 cps
deberán estar dentro del intervalo de 83 a 90 db, según el tiempo de exposición.
Expresado de otra manera, un nivel de incidencia sonora en la octava de 300
a 600 cps de 95 db supone que el 20 por 100 de los empleados sufrirían un
l2-} por 100 o más de pérdidas de audición compensables en cinco años de
exposición continuada a un ruido continuo. Si los empleados tuvieran menos
de treinta y cinco años, después de cinco años de empleo, entonces el 20 por 100
de este grupo habría sufrido solamente el 5 por 100 o más de pérdidas de
audición compensables en los cinco años de exposición a los niveles de inci-
dencia sonora de 95 db en la octava de 300 a 600 cps.
Se confía en que la figura 7.9 constituirá el comienzo para que la industria
establezca sus propios criterios en cuanto a la exposición a ruidos. Es obvio
que ninguna cifra puede elegirse como un criterio absolutamente válido. El
que se trate de proteger al 80 o 90 por 100 de los trabajadores o sólo al 50
por 100 es una decisión de política que la industria debe tomar. Ciertamente,
parece razonable pensar que las industrias tratarán de proteger un porcentaje
de sus empleados tan alto como sea posible.

Cambio transitorio en el umbral

El significado de las figuras 7.3 a 7.5 es limitado por el hecho de que tales
curvas no están corregidas teniendo en cuenta los cambios transitorios en el
umbral, ya que nos faltan datos suficientes para esas correcciones. Este cambio
transitorio se muestra en la figura 7.10. Recientemente, los resultados de algu-
nos trabajos20 publicados por el Subcomité de Ruidos en la Industria indican

... Es interesante advertir que, si la figura 7.6 se modifica de esta forma, las figu-
ras 7.9b, e y d se unen y se convierten en el gráfico dado por la figura 7.9d.

197
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125
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG.7.10. La media del cambio transitorio en el umbral obtenida


de 120 empleados expuestos un día a ruidos cuyo espectro es relati-
vamente «aplastado» y cuyo nivel de incidencia sonora total es
de 105 db. La curva de arriba representa la media del umbral per-
manente del grupo. La curva de abajo representa la media de los
umbrales variables. Las pruebas fueron hechas inmediatamente antes
y después de la exposición al ruido. (A. Glorig et al.)

los siguientes descubrimientos generales respecto a los cambios transitorios


en el umbral.

1. La exposición a ruidos continuos con unos niveles de incidencia sonora


en la banda de octavas de 85 a 95 db en una jornada completa de tra-
bajo, produce un cambio medio transitorio en el umbral de unos 10 db
para frecuencias por encima de los 1000 cps.
2. La exposición a ruidos intermitentes y/o no continuos con niveles de
incidencia sonora en la banda de octavas de 80 a 120 db en una jornada
completa de trabajo produce un cambio medio transitorio en el umbral
de unos 5 db para frecuencias por encima de los 1000 cps.
3. La magnitud del cambio en el umbral transitorio en un individuo de-
pende de la cantidad de pérdida de audición que antes ha sufrido
(umbral en reposo). Los umbrales normales pueden. variar hasta unos
35 db a frecuencias superiores a 1000 cps. Los umbrales secundarios
(45 db o más) pueden variar 5 db o menos.
4. En exposiciones continuas se verifica que la mayor parte de los cambios
transitorios en el umbral han ocurrido ya a mitad de la jornada.

Ya que el cambio transitorio en el umbral ocurre como se ha indicado ante-


riormente, surge la cuestión de cuánto tiempo debería transcurrir entre el final
de la exposición al ruido y el test audiométrico. La mayor parte de las indica-
ciones parecen apuntar el hecho de que, para una gran mayoría de exposiciones
a ruidos industriales, un lapso de tiempo de 15 a 20 min es suficiente para

198
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Y
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 7.11. Recuperación para siete frecuencias distintas en función del intervalo de tiempo
transcurrido entre el final de la exposición y la medida de la pérdida de audición. La
edad media de las 36 personas era de treinta y un años, y habían estado expuestas por
término medio más de 10 años a los ruidos. El grupo se dividió en tres subgrupos,
llamados Categoría 1, 11 Y 111, según el valor total de la pérdida de audición. Hubo
13 personas en la Categoría 1, 12 en la 11 y 10 en la 111. Una persona tenía pérdidas
auditivas demasaido grandes para ser clasificadas en la Categoría 111. (Según el informe
ASA Z24-X-2. 6)

199
minimizar el efecto de la recuperación a corto plazo. Ciertamente, donde fuera
posible el test audiométrico debería hacerse al comienzo del turno de trabajo.
Al medir la recuperación a «largo plazo», normalmente se hace adecuado
un compás de espera tras la exposición del orden de 48 h, desde un punto
de vista industrial. Normalmente, una empresa no es requerida a medir la
recuperación a «largo plazo», y esta necesidad surge sólo cuando un empleado
muestra un cambio anormal en su capacidad auditiva, según el resultado de
varios audiogramas. Entonces, este empleado se convierte en un caso especial
de estudio para el departamento médico. La cifra de las 48 h está tomada en
parte de los datos presentados en las figuras 7.11 y 7.12. Estos datos muestran
el valor de la recuperación medida en situaciones diferentes. La figura 7.11
muestra la capacidad auditiva de 36 personas un mes y medio después de
haber cesado la exposición a un ruido cuyo espectro en la banda de octava es
casi uniforme. Los niveles de incidencia sonora en las bandas de 300 a 600 cps
y de 1200 a 2400 cps eran de 93 y 91 db, respectivamente. La figura 7.lla
representa el grupo completo; las b, e y d representan la división del grupo
en tres categorías, según sea el valor de la pérdida inicial de audición. La
Categoría 1 es la de menor pérdida inicial de audición, la III la de mayor. La
edad media del grupo es de treinta y un años, y para cada categoría es: veinti-
siete para la I, treinta y tres para la Il y treinta y seis para la IIl' La expo-
sición media del grupo fue de más de diez años.
En cada cuadro de la figura, la línea continua representa el audiograma
medio efectuado 48 h después de la última exposición al ruido; la línea dis-
continua es de un mes y medio después de la exposición. Durante este período
de un mes y medio, se llevaron a cabo reparaciones en la planta donde el grupo
trabajaba normalmente, y éste fue expuesto a ruidos cuyos niveles de inci-
dencia sonora fueron unos 20 db menores en cada banda de o~tavas. Los
niveles de incidencia sonora oscilaron entre 70 y 75 db para las octavas
de 75 a 4800 cps.
Las figuras 7.1b, e y d muestran que la recuperaclOn mayor se verifica
cuando la pérdida inicial de audición es pequeña, especialmente cuando la
gente es joven. La categoría I, que tuvo la menor pérdida inicial de audición,
era también la del grupo más joven. El modelo de recuperación de la catego-
ría I no es diferente de la figura 7.12, y esta similitud presta una ayuda adicio-
nal a la conclusión de que, a medida que las pérdidas de audición irreversibles
se hacen mayores, el valor de la disminución en los cambios del umbral parece
convertirse en más pequeño.
La figura 7.12 presenta los cambios medios del umbral medidos en dife-
rentes intervalos de tiempo después de la exposición. El espectro de la expo-
sición a los ruidos muestra unos niveles de incidencia sonora entre 90 y 95 db
para octavas por debajo de los 4800 cps. Los niveles en las octavas especiales
más baja y más alta fueron 93 y 95 db, respectivamente.
La figura 7.l2a muestra el audiograma medio del grupo después de 19 meses
de exposición. Los audiogramas se llevaron a cabo durante la jornada de
trabajo, unos 15 min después de haber cesado la exposición al ruido. La línea
discontinua muestra el audiograma del mismo grupo 43 h más tarde.

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FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 7.12. Cambios en el umbral para cinco frecuencias distintas en función del tiempo
transcurrido entre el final de la exposición y la medida de la pérdida de audición. Los
cambios en el umbral se midieron en un grupo de control. El ruido a que la gente
estuvo expuesta tenía unos niveles de incidencia sonora entre 90 y 95 db en todas las
octavas por debajo de 4800 cps. Veinte hombres y mujeres fueron expuestos al ruido
durante 19 meses, y 16 de ellos durante 27 meses. La edad media del grupo era de
veintiocho años. Para mayor información véase la referencia 13. (Según el informe ASA
Z24-X-2. 6)

La figura 7.12b muestra un par similar de audiogramas para el mismo grupo


expuesto al mismo ruido tras una exposición total de 27 meses; el intervalo
entre el cese de la exposición y la prueba fue de 1 semana. Estos jóvenes adultos
(edad media de veintiocho años) con pérdidas de audición permanente bastante
pequeñas mostraron una recuperación considerable, especialmente a las fre-
cuencias más altas, después de una semana de descansar de los ruidos.
En ambos estudios (Figs. 7.11 y 7.12), la mayor disminución en el cambio del
umbral tuvo lugar a los 400 cps, y a valores superiores. Por debajo de los
4000 cps, la disminución media no fue nunca superior a 5 db.

El efecto de los ruidos de frecuencka extremadamente baja


Ocasionalmente aparecen ruidos en que los niveles de incidencia sonora
por debajo de 150 cps son mayores que a 100 db; aún más, el nivel de inci-
dencia sonora en la banda de 300 a 600 cps (la octava especial más baja) puede
ser de unos 80 db o menos. Los únicos datos aprovechables que cubren esta
parcela no son muy extensos; no obstante, puede deducirse que para exposi-
ciones continuadas por encima de los trece años se han encontrado pequeñas
pérdidas de audición permanente. Esto indica que las curvas de tendencia
son aún válidas incluso cuando los niveles de incidencia sonora a baja fre-
cuencia puedan ser superiores a 100 db. En todo caso, si los niveles de inci-
dencia sonora por debajo de los 150 cps alcanzan 110 db o más, debe extre-

201
marse la precaución al evaluar los efectos de la exposición a ruidos sobre
la audición.

EXPOSICION INTERMITENTE A RUIDOS CONTINUOS

No existen relaciones generales, como las dadas anteriormente, para casos


en que la exposición deja de ser continuada y los ruidos dejan de ser continuos.
En la actualidad, solamente unos pocos casos aislados son aprovechables para
el estudio, y estos datos son totalmente inadecuados para emitir previamente
ninguna hip6tesis. Estos casos se presentan aquí, ya que pueden resultar be-
neficiosos en situaciones industriales similares a los ejemplos mostrados. Pueden
servir también como puntos de referencia en que ((suposiciones previsibles)
puedan encontrar su fundamento.
Un estudio sobre los pilotos de líneas aéreas muestra los efectos de la
exposici6n intermitente a ruidos continuos. Las pérdidas medias de audición
(corregidas para la presbiacusia) de 446 pilotos están representadas en la figu-
ra 7.13 en función de la exposici6n medida en miles de horas de vuelo.

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TIEMPO DE VUELO EN MILES DE HORAS ........ - -N N<r ['J~
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BANDAS DE OCTAVAS

FIG. 7.13. Pérdida neia de audición (corregida para la presbiacusia) de 446 pilotos
de líneas aéreas en función del tiempo de vuelo en miles de horas. Los datos audiomé-
tricos fueron obtenidos después de varias horas de exposición al ruido. (a) Pérdida
media neta de audición. (h) Pérdida de audición neta del 10 por 100; sólo ellO por 100
de los pilotos tuvieron una pérdida de audición mayor que ese valor del 10 por 100.
(e) Espectro medio de ruidos medidos en la cabina del piloto de un DC-3B. Este
espectro es típico del ruido ambiental al que los pilotos estuvieron expuestos la mayor
parte del tiempo de exposición. (Según el inf01'me ASA Z24-X-2. 6)

La figura 7.13a muestra las pérdidas medias netas de audición en funci6n


del tiempo de exposición para 2000, 3000 Y 4000 cps. Existe mayor similitud
entre las pérdidas a 3000 y 4000 cps que entre las de 2000 y 3000 cps, pero la
exactitud de estos datos es cuestionable *. Es posible que estos pilotos hubieran
* Las pérdidas relativamente grandes a estas dos frecuencias para tiempos de expo-
sición menores de mil horas, sugieren la posibilidad de que hubiera un error de cali-
bración del audiómetro de unos 5 db a 3000 cps, y posiblemente incluso a 4000 cps.
Los tests audiométricos se hicieron hace ya algunos años, y las calibraciones no pudieron
ser revisadas.

202
sufrido algunas pérdidas permanentes de audición con anterioridad a su expo-
sición a los ruidos.
La figura 7.l3b muestra las pérdidas netas de audición en función del tiempo
de exposición para ellO por 100 del grupo: sólo ellO por 100 de los pilotos
tuvieron pérdidas de audición iguales o mayores que éstas. El contraste entre
la curva del 10 por 100 y la de los valores medios es claro. Las diferencias
de este orden de magnitud son consecuentes respecto al valor de la incidencia
mostrada en la figura 7.6.
Un espectro medio medido en la cabina del piloto del avión que usaban la
mayoría de las compañías aéreas en la época en que se realizaron los audio-
gramas, un Douglas DC-3, se muestra en la figura 7.l3e. Este espectro no
representa los únicos ruidos a los que los pilotos estaban expuestos. Todos
ellos se habían entrenado en otros aviones, y algunos probablemente habían
estado expuestos a ruidos de carácter muy diferente. Además, estuvieron todos
expuestos a niveles más altos de ruido durante el despegue, y a los sonidos
procedentes de sus equipos de comunicación. Los niveles de incidencia sonora
de estos ruidos son difíciles de determinar, pero la exposición a ellos no debería
ser despreciada. Cuando estos factores inciertos se suman al hecho de que la
exposición fue intermitente, y no de una manera fija, está claro que la expo-
sición de los pilotos no puede especificarse con exactitud.
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HORAS DE
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~ §
SEGUNDO
§

FIG. 7.14. Distribución de las pérdidas netas de audición (corregidas para la pres-
biacusia) de los pilotos de líneas aéreas en función de cinco frecuencias de prueba, para
·diferentes intervalos de horas de vuelo. Los audiogramas se tomaron horas después de la
exposición al ruido. (Según el informe ASA Z24-X-2. 6)

La figura 7.14 muestra la extensión de los datos audiométricos cuando


los pilotos se dividen en tres grupos, según sea el período de exposición. A me-
dida que este período crece, las curvas de pérdidas de audición divergen, y
esta divergencia indica diferencias en la sensibilidad individual.
Un segundo estudio de exposición intermitente afecta a 132 hombres, que
hicieron en tierra la prueba final de motores a reacción antes de que los avio-

203
nes dejaran la factoría. Todos los aparatos estaban al aire libre y no existía
protección acústica en la fuente del ruido. No obstante, sí la había para los
oídos, y todas las personas cercanas a la pista de despegue fueron obligadas
a llevar tapones en los oídos. En esta instalación, los audiogramas se efectuaron
bimensualmente durante casi cuatro años. En caso de que los trabajadores
mostraran cambios considerables en el umbral, se les trasladaba. El número
de los que sufrieron estos cambios fue menor del 1 por 100 de los trabajadores
empleados, y muy pocos mostraron algún cambio en el umbral.
De estos dos estudios de exposición intermitente a ruidos se puede deducir
que la intermitencia tiende a reducir un poco las pérdidas auditivas que se
producen si las comparamos con las que se producirían si la exposición fuera
continuada, si bien no existen suficientes datos sobre relaciones cuantitativas.

RUIDOS NO CONTINUOS

Una amplia variedad de situaciones ruidosas en la industria existe en aque-


llos casos descritos en la exposición intermitente a los ruidos no continuos.
A efectos analíticos, los ruidos no continuos se diferencian de los continuos
especialmente en las dificultades prácticas con que nos encontramos al intentar
medirlos. Un medidor tipo de niveles sonoros no tiene medios para registrar
las rápidas variaciones en la incidencia sonora propias de los ruidos no con-
tinuos (véanse Caps. 16 y 17). En particular, los valores máximos que se pro-
ducen súbitamente se pierden. Un grabador de alta velocidad o un conjunto
de aparatos que incluya un osciloscopio podría subsanar estas dificultades.
Pero aun en el caso de que se efectuara un análisis preciso de la forma del
espectro en un instante dado, subsistiría el problema de la recogida de los
cambios rápidos, de un instante a otro, en el espectro. Ya que todavía no han
sido normalizadas las mediciones necesarias, la operación que causa el ruido
se especifica, y no se ha hecho un intento de poner en relación aspectos
particulares de estos ruidos con las pérdidas de audición que resultan de la
exposición a ellos.

Exposición intermitente: Ruido de remache


Los datos audiométricos se obtuvieron de un grupo de empleados en la
sección de ensamblaje de alas en una factoría aeronáutica, en la que el rema-
chado era intermitente, en lo que a un individuo cualquiera se refiere. El nivel
de ruido en el oído de un empleado podría subir y bajar en función de las,
operaciones de remache. En el oído del remachador, los niveles de incidencia
sonora en la banda de octavas oscilaron entre 91 y 97 db por encima de los
150 cps en el momento en que la persona estaba remachando. En el oído del
operario, en la operación de martilleo de remaches, oscila de 96 a 107 db en
este mismo intervalo de frecuencias. Si el remachado no tuviera lugar en las
cercanías de una persona, los niveles de fondo varían entre 82 y 95 db en
la banda de 300 a 600 cps (88 db) no bastó para producir un cambio signifi-

204
cativo en el umbral en un tiempo de exposición entre uno y seis años. Sin
embargo, en la banda de 1200 a 2400 cps, donde el nivel de incidencia sonora
era de 95 db para el ruido de fondo, debería haberse observado un cambio
significativo en el umbral debido precisamente al ruido de fondo. No obstante,
a esta frecuencia no se observaron cambios significativos en el umbral, porque
se estaba llevando a cabo un programa de conservación de la capacidad audi-
tiva, y se les había colocado a los trabajadores de esa parte de la planta tapones
en los oídos. Parece que el uso de tapones protege los oídos de las pérdidas
de audición a 4000 cps, en virtud de la reducción del sonido por encima de
los 1200 cps. Afortunadamente, los niveles de fondo en la banda de 300 a
600 cps no fueron demasiado altos. Aparentemente, la combinación de ruidos
no continuos con la intermitencia en la exposición se une al uso de tapones
en los oídos para proteger a los individuos.
El uso de tapones en los oídos. Si en una compañía se están usando tapo-
nes para los oídos o se están preparando para iniciar un programa en el que
se incluye su uso, merece la pena obtener audiogramas antes y después de la
inserción de los tapones. Estas mediciones dan una indicación de su efectividad.
En algunos casos, frecuentes revisiones de la capacidad auditiva han tendido a
fomentar el uso de los tapones por parte de los empleados.
El empleo de tapones representa un método de protección para el trabaja-
dor. En cualquier caso, los tapones pueden ser diseñados y colocados adecua-
damente para asegurar una reducción en el ruido en la banda de 300 a 600 cps.
Estos niveles parecen corresponderse mejor con las pérdidas de audición a 1000
y 2000 cps; por tanto, el proteger el oído de las pérdidas a 1000 y 2000 cps,
implica que los niveles de incidencia sonora en la banda de 300 a 600 cps,
y en las bandas contiguas, pueden ser reducidos. Un tapón que en un indivi-
duo parece reducir la sonoridad y el efecto «fastidioso» del ruido, puede no
protegerle satisfactoriamente su oído. De aquí que un tapón que reduzca los
niveles de incidencia sonora por encima de 1000 cps puede parecer que sirve
a su propósito inicial, pero proporciona sólo una pequeña protección contra
las pérdidas de audición por debajo de 2000 cps. Solamente mediciones audio-
métricas periódicas o algún otro procedimiento que produzca datos referentes
a la atenuación proporcionada por el tapón cuando se inserta en el oído de
determinada persona, proveerá datos para contrastar la efectividad de este tapón
en la protección de un determinado empleado en cuanto a sus pérdidas auditi-
vas. Véase el capítulo 8 para más información sobre tapones.
Ruido entrecortado: ensayo de armas de fuego. En la sala de ensayo de
armas de una factoría de armas de fuego se revisan los cañones de las armas
disparando un casquillo sobrecargado a través del cañón. El ruido así produ-
cido es un ruido no continuo de una clase que denominaríamos «entrecortado).
Los probadores de las armas de fuego trabajan en una sala bastante «cargada),
dentro de la cual la reverberación evita un decaimiento rápido de los niveles
de incidencia sonora.
Un análisis de los datos audiométricos tomados de esos trabajadores se
presenta en la figura 7.15. Los cambios en el umbral a 2000 y 4000 cps se

205
representan en función del tiempo de exposición (adviértase la escala extendida
del tiempo de exposición). Existe un cambio en el umbral que puede medirse
a los 4000 cps, pero a los 2000 cps los datos son dudosos.

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iD FIG. 7.15. Cambios en el umbral a
:E tres frecuencias distintas después de la
;3 20
exposición a ruidos producidos por
PROBADORES DE ARMAS
I armas de fuego. Los datos audiomé-
lE FUEGO
25 tricos se tomaron aproximadamente
0.5 l.O 2.0 20 min después de la exposición al rui-
TIEMPO DE EXPOSICION EN AÑOS do. (Según el informe ASA Z24-X-2. 6 )

Ruido súbito: fragua. Muchos golpes en la fragua producen maXlmos de


incidencia sonora que están por encima del nivel de los 130 db. El espectro *
de los ruidos cambia tan rápidamente un instante después del impacto que
debería presentarse el espectro en tres momentos diferentes para dar una
descripción medianamente completa del hecho. Un detallado estudio debe lle-
varse a cabo lo antes posible a fin de determinar las propiedades físicas de
estos ruidos que se corresponden con las pérdidas de audición.

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FIG. 7.16. Cambios en el umbral a
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tres frecuencias distintas después de
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la exposición al ruido de una forja.
~ 20
Los datos audiométricos se tomaron et FORJADORES
aproximadamente 20 min después de 0 25
la exposición al ruido. (Según el in- 0.5 1.0 2.0
forme ASA Z24-X-2. 6) TIEMPO DE EXPOSICION EN AÑOS

Los cambios en el umbral medidos en 35 forjadores están representados en


la figura 7.16 en función del tiempo de exposición. Los cambios en el umbral
parecen incrementarse considerablemente a medida que aumenta el tiempo
de exposición, y en un período tan corto como son dos años tuvieron lugar
cambios notables en las tres frecuencias ensayadas.

• Véase cap. 17.

206
Podría advertirse específicamente que las figuras 7.15 y 7.16 tienen «(cambios
en el umbral» en sus ordenadas. Los cambios en el umbral pueden obtenerse
solamente si se lleva a cabo un programa de audiometrías repetidas, ya que
el término se define como la diferencia entre dos audiogramas. Si los audiogra-
mas se realizan una vez al año, entonces los cambios en el umbral calculados
con estos audiogramas representan el cambio ocurrido en el intervalo de un
año. Un cambio en el umbral no nos da indicación de cuál es el valor absoluto
de la pérdida de audición. Si el intervalo de tiempo no es mayor de un año,
los efectos de la presbiacusia no se consideran normalmente para frecuencias
inferiores a los 2000 cps.
En el trabajo con los cambios de umbral, la exactitud de los datos audio-
métricos reviste gran significación. Los audiómetros actuales están normalmente
calibrados de 5 en 5 db, Y el operador puede contar fácilmente estas unidades
al evaluar los umbrales. Así, entre audiogramas repetidos puede existir una
diferencia de 10 db debido a errores operacionales. A no ser que las exposi-
ciones sean fuertes, los cambios previsibles en el umbral pueden falsearse por
dificultades de medición. Los datos de los cambios en el umbral fueron primi-
tivamente provechosos en los casos en que existía un largo intervalo entre la
prueba inicial y la final, o cuando la exposición es fuerte, como en el caso de
la fragua, y los cambios en el umbral son grandes.
Relación entre los cambios en el umbral y los audiogramas iniciales. La
cuestión que continuamente surge es la conveniencia de asignar a una persona
una operación ruidosa si antes ya tiene una cierta cantidad de pérdida auditiva.
Algunos creen que una pérdida de audición indica mayor sensibilidad a la
exposición al ruido, y por tanto, que el empleado con una cierta pérdida de
audición perderá capacidad auditiva en una proporción mayor que la normal,
mientras otros creen que una pérdida de audición inicial puede representar la
pérdida de los «nervios blandos» en el oído, quedando sólo los nervios duros».
Los datos del Informe Z24-X-26 indican que los cambios en el umbral son
esencialmente independientes del valor absoluto del audiograma inicial, al me-
nos en los casos de exposición a ruidos entrecortados y súbitos.

ESTADO ACTUAL DE LOS CONOCIMIENTOS

El estado actual de los conocimientos en cuanto a las relaciones entre las


pérdidas de audición y la exposición a ruidos dejan mucho que desear. Hay
muchas cuestiones importantes que no se pueden contestar. Por otra parte, hay
algunas cosas que. pueden afirmarse con cierto grado de certeza, y éstas son
las informaciones resumidas aquí.
En general, el audiograma medio resultante de la exposición al ruido mues-
tra la menor pérdida de audición permanente para frecuencias por debajo de
los 1000 cps. Las pérdidas de audición aumentan para frecuencias por encima
de los 1000 cps, hasta alcanzar un máximo a los 4000 cps, aproximadamente.
En muchos casos, las pérdidas de audición medias a 6000 u 8000 cps son me-
nores que para 4000 cps.

207
El audiograma de los empleados expuestos al ruido no es la representación
del análisis de octavas de los ruidos a los que han estado expuestos. La ener-
gía del ruido situada por debajo de los 1000 cps es la primitivamente respon-
sable de producir pérdidas de audición como las estimadas para la pérdida de
la palabra. De hecho, el nivel de incidencia sonora en la banda de octavas
de 300 a 600 cps es el que parece más aprovechable para evaluar los efectos
de los ruidos continuos sobre la pérdida de audición.
La media aritmética de las pérdidas de audición de un tono puro a 500,
1000 Y 2000 cps, llamada «pérdida media de la palabra», es también aproxi-
madamente la pérdida de recepción de la palabra. Por esta razón se reco-
mienda que la pérdida media de la palabra se emplee como la cifra que repre-
senta la gravedad de la pérdida de audición. El audiograma de un tono puro
puede emplearse para calcular la pérdida de recepción de la palabra por parte
de los empleados. El empleo del término «(porcentaje de pérdida de audición»
debería evitarse.
Si el 80 por 100 de los empleados que están expuestos a ruidos continuos
sufren pérdidas de audición no compensables económicamente, el nivel de in-
cidencia sonora en la banda de 300 a 600 cps debe ser menor de 90 db, Y el
tiempo de exposición ha de ser menor de tres años. Estos valores están basados
en las recomendaciones del Comité Médico Consultivo de Wisconsin. Si los
ruidos se mantienen continuos, el porcentaje de pérdidas de audición compen-
sables aumenta logarítmicamente con el tiempo de exposición.
Los cambios transitorios en el umbral son mayores para audición normal
y pueden acercarse a 15 db para exposiciones a los ruidos cuyos niveles en la
octava sean del orden de 100 db. Si existen pérdidas de audición apreciables
(una ((pérdida media de la palabra» del orden de 20 db o más), los cambios tran-
sitorios en el umbral son generalmente menores de 5 db para frecuencias por
debajo de 2000 cps, si el ruido tiene un nivel de incidencia menor de 100 db.
La mayor parte de los cambios transitorios en el umbral ocurren en las prime-
ras cuatro horas de la exposición diaria.
La sensibilidad de los empleados a la exposición al ruido varía grande-
mente. Para casos de exposición continuada a ruidos continuos (niveles de
octavas menores de 100 db), el 20 por 100 de los empleados tienen pérdidas
de audición con un exceso del doble respecto a la pérdida media de audición
del grupo. Un empleado medio sufre su pérdida de audición de una forma
gradual, según pasa el tiempo. Se conoce poco respecto a la rapidez con que
crecen las pérdidas de audición de los empleados más susceptibles en función
del tiempo.
Ya que la pérdida de recepción de la palabra es la guía principal para
evaluar la gravedad de la pérdida de audición, y ya que la energía del ruido
por debajo de los 1000 cps parece ser en principio la responsable de producir
pérdidas de audición que afectan a la pérdida de recepción de la palabra, el
método de relacionar la posibilidad de continuar hablando bajo el ruido con la
potencialidad del ruido para producir pérdidas de audición de la palabra no
es necesariamente válido. La energía del ruido que «encubre» la palabra tiene

208
una frecuencia mayor que la energía del ruido que produce pérdida de audición
de la palabra.
Hasta el momento no existen evidencias concluyentes de que los cambios
transitorios en el umbra,l y la pérdida permanente de audición estén relacionados
de forma biunívoca.
El único camino aceptado para determinar la sensibilidad de un empleado
a la exposición al ruido consiste en determinar el cambio a «corto plazo» en
el umbral por medio de audiogramas repetidos.
Para la mayoría de las exposiciones que tienen lugar en la industria, el
cambio medio de umbral permanente de un grupo de empleados debido a la
exposición al ruido es independiente del audiograma medio del grupo al co-
mienzo de la exposición. Por tanto, un grupo de empleados con audiograma
previo, mostrando pérdidas de audición fuera del intervalo normal, sufrirá
igual incremento en sus pérdidas de audición (en su valor medio) que el de los
empleados con audiograma previo normal. La pérdida total de audición des-
pués de años de exposición, no obstante, será mayor para el grupo que co-
mience con una pérdida inicial de audición.
Incluso, aunque las pérdidas de audición para frecuencias mayores de 2000 cps
no afecten a la recepción de la palabra, deben medirse. Los cambios en el
umbral debidos a la exposición al ruido son generalmente mayores para fre-
cuencias por encima de 2000 cps que los producidos para frecuencias por
debajo de 2000 cps. Por tanto, los audiogramas repetidos a 4000 cps son los
más útiles para detectar la sensibilidad.
Todos los informes sobre las pérdidas de audición y los cambios en el
umbral deberán considerarse como aplicables a ambos oídos. Los datos de
la «Feria» y los del Z24-X-2 muestran que las pérdidas medias de audición
para los oídos derechos de un grupo son esencialmente las mismas que para
los oídos izquierdos. Los datos de la Feria de Wisconsin16 indican estadísti-
camente diferencias significativas entre el oído derecho y el oído izquierdo;
no obstante, estas diferencias son menores de 4 db, aproximadamente.

REFERENCIAS

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2. Holt., E. E.: Trans. Am. Otol. Soc., 3: 34 (1882).
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209
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rrinolaringología, 1 de abril a 30 de junio 1955, pág. 8.
21. Rudmore, W., y A. Glorig: Estos datos se están preparando para su publicación.
.22. Bunch, C. C.: Arch. Otolaryngol., 9: 625 (1929).

210
Capítulo 8

PROTECTORES OE OIOOS

J. ZWISLOCKI, D. TECH. Sc!.


Laboratorio Psicoacústico. Universidad de Harvard

INTRODUCCION

La necesidad de proteger el oído


En muchas situaciones industriales y militares no es práctico ni económico
reducir el ruido a niveles que aún representen riesgos o molestias para la
audición. En todas estas situaciones los protectores de oídos son de gran
valor y deben recomendarse. Pueden llegar a reducir el nivel de ruido en el
oído de 10 a 45 db, Y a veces hasta 50 db, según sea su estructura y la fre-
cuencia sonora. Un protector de oído o una combinación de ellos permite
frecuentemente reducir el ruido en el oído, si no hasta un nivel agradable,
al menos hasta uno que no dañe.
Los protectores de oídos pueden mejorar también la comunicación de la
palabra. La opinión difundida de que estos protectores disminuyen la agudeza
auditiva es cierta tan sólo para un ambiente de silencio en el que normal-
mente no sean necesarios. Para niveles de ruido que justifican su empleo, no
sólo no disminuyen la agudeza auditiva, sino que pueden incluso mejorarla.
Una posible excepción podría ser un ruido intermitente con períodos de
silencio.

Clases de protectores de oídos


Se dividen en cuatro categorías según su posición respecto al oído: tapo-
nes, semi-insertos, orejeras y cascos.
Los tapones se insertan dentro del conducto, y normalmente se mantienen
sin ningún soporte adicional. Los semi-insertos cierran la entrada al conducto
auditivo sin insertarse en su interior,· y están sujetos por una banda sobre la
cabeza. Generalmente no se emplean como protectores de oído, sino más
bien como parte de un auricular. Normalmente llevan en su extremo un
pequeño receptor auditivo. No obstante, pueden proporcionar una gran ate-
nuación de los sonidos. Las orejeras cubren completamente el pabellón del
oído, casi igual que los cascos de un auricular. Pueden sostenerse por una
banda o formar parte de un casco, o de algún otro aparato que cubra la ca-
beza. Los cascos cubren la mayor parte de la cabeza. Normalmente no se
usan sólo como protección de oídos y suelen combinar esta función con la

211
de proteger la cabeza contra el frío o los golpes. Pueden servir también de
soporte para los auriculares o las orejeras.
La figura 8.1 muestra los cuatro tipos básicos de protectores de oídos.
Cada uno tiene ventajas e inconvenientes en comparación con los otros.
Los tapones, cuando se insertan correctamente, proporcionan una gran
atenuación de los sonidos, son de tamaño discreto y no estorban a todo aque-
no que pudiera cubrir la cabeza, como caretas, gafas u otros aparatos. Como
son pequeños, pueden llevarse en el bolsillo. Los tapones son los protectores
de oído menos caros. Por contra, son incómodos frecuentemente y pueden
causar dolores en el conducto auditivo, o en casos extremos, incluso inflama-
ción, especialmente en climas tropicales. La gran variedad de forma y tamaño
en los canales auditivos provoca una cierta dificultad en su ajuste, y normal-

(a) lb)
FIG. 8.1. Las cuatro clases de protectores de oídos: (a) tapones; (b) casco; (e) semi-
insertos; (el) orejeras.

mente se requieren diversos tamaños. Esto complica la producción y distri-


bución de tapones e introduce la posibilidad de una selección incorrecta.
Como consecuencia, su efectividad es probablemente muy variable. s,23,34
Los semi-insertos poseen algunas de las ventajas de las orejeras y los
tapones, y también algunos de sus inconvenientes. Un solo tamaño puede
proporcionar una buena atenuación sonora y un ajuste satisfactorio para casi
todo el mundo. La comodidad no es una cuestión decisiva. El semi-inserto
es más pequeño que la orejera y se estorba menos con otros aparatos colo-
cados en la cabeza. Sin embargo, al igual que aquélla, necesita un soporte, y
por esta razón es más pesado de nevar que un tapón.22
Las orejeras deben hacerse de un tamaño solamente, y su forma importa
menos que en el caso de un tapón. Casi todas pueden ajustarse satisfactoria-
mente con escasa dificultad. Por esta razón, la variación de su efectividad es
menor, y el problema de la comodidad tiene menos importancia. s,34 Sin embargo,
presentan varios inconvenientes. Para frecuencias por debajo de los 1000 cps
tienen una atenuación media del sonido normalmente menor que la de los
tapones.S,8.9,27,28.40,43 Junto con sus soportes, tienen un tamaño bastante grande
y se estorban con casi cualquier otra cosa que se lleve en la cabeza. Su precio
es alto en comparación con los tapones.

212
Los cascos son los más grandes, y normalmente los más caros de todos
los protectores de oídos. Han de hacerse de varios tamaños. Hasta el mo-
mento, su acci6n acústica no parece mejorar significativamente la de las
orejeras. Por estas razones, el empleo de cascos no parece justificado con el
fin de proteger los oídos solamente. Sin embargo, pueden resultar muy prác-
ticos cuando desarrollan alguna otra funci6n al mismo tiempo, tal como se
dijo anteriormente. La importancia acústica del casco puede incrementarse
cuando la atenuación del sonido en el oído alcanza un nivel tal que la trans-
misión a través del cráneo se convierte en un factor de control.
En estas condiciones, un casco que cubra la mayor parte de la cabeza
puede producir pérdidas adicionales de transmisi6n. 8 •9

Requisitos básicos de los protectores de oídos


Todos ellos, independientemente del tipo que sean, deben cumplir unos
requisitos de: 1) atenuación de sonido, 2) comodidad y 3) ausencia de efectos
negativos para la piel. Además, existen otros tres requisitos cuya importancia
depende de las condiciones de empleo: 4) conservación de la inteligibilidad
de la palabra, 5) facilidad de manejo y 6) durabilidad.
1. El primer requisito, la atenuación sonora, es obvio. Es determinante
de la protecci6n que recibe el oído. El grado de atenuación necesario
depende de la incidencia sonora, la clase de ruido y la duraci6n de
la exposici6n. La naturaleza exacta de estas interrelaciones no está
clara aún, pero puede establecerse con bastante generalidad que la
cantidad de atenuaci6n sonora proporcionada por un protector de
oídos debería ser suficiente para mantener el nivel de ruidos por debajo
del límite de seguridad, siempre que este límite se haya establecido
(véase Cap. 7). No siempre el protector de oídos podrá mantener ese
límite. Incluso los mejores no atenuarán más de 25 a 35 db por tér-
mino medio, mientras que en determinadas circunstancias puede ser
conveniente una atenuación de 40 a 50 db.
2. Si bien la comodidad puede parecer un requisito secundario a pri-
mera vista, debe tenerse en cuenta que un protector de oído incómodo
se convierte en insoportable tras llevarlo un rato largo, y ha de qui-
tarse. En consecuencia, se convierte en algo inútil, aun cuando pro-
pocionara inicialmente una atenuación alta del sonido. La molestia
producida por un ruido de muy alta incidencia sonora llega a super-
ponerse hasta cierto punto a la causada por los protectores de oídos.
Por tanto, el requisito de comodidad es más importante en un ruido
de incidencia sonora moderada, en cuyo caso los protectores se usan
por razones psicol6gicas más que fisiológicas; por ejemplo, para eli-
minar la distracción causada por un ruido irregular o para facilitar
el sueño.
3. Un tercer factor, que en sí mismo justifica el desechar protectores
de oídos satisfactorios por otros conceptos, es el efecto t6xico sobre
la piel. Un protector de oídos puede producir inflamaciones que no

213
pueden controlarse sino mediante el empleo intermitente. Afortuna-
damente, el de la no toxicidad es el requisito más fácil de cumplir.23 ,32
4. Siempre que el nivel de ruido sea lo suficientemente bajo, la función
acústica del protector de oídos debería consistir en asegurar la inteli-
gibilidad más alta posible de la palabra. Con un ruido continuado, la
palabra es más inteligible cuando el protector de oídos tiene una
frecuencia plana característica.13 ,17,23 Pero para ruidos intermitentes se
emplean aparatos especiales. 5,18.37,38
5. Los protectores de oídos son efectivos sólo si se usan correctamente.
Esto se conseguirá con más facilidad cuando su aplicación es sencilla.
Si son difíciles de manejar, aumenta la probabilidad de un uso inco-
rrecto y con ello la variabilidad de su efectividad.
6. La durabilidad de un protector de oídos es un factor económico que
se convierte en importante si se compran grandes cantidades. En ge-
neral, los aparatos que duran más tiempo son más económicos a largo
plazo. Esto es particularmente cierto en cuanto a los protectores más
caros, como son las orejeras y los cascos.

ATENUACION SONORA EN EL OIDO

Factores que determinan la atenuación sonora


Los protectores de oídos son anteriores al presente siglo, pero sólo a partir
de la II Guerra mundial se han investigado sistemáticamente en el laboratorio.
Esto ha redundado en una mejor comprensión de la forma en que actúan,
en cómo emplearlos mejor y qué puede esperarse de ellos, y ha permitido
progresos en su mejora.
Los factores que determinan la atenuación sonora proporcionada por los
protectores de oídos se conocen ahora bastante bien.
El protector proporciona una menor incidencia de la fuente de sonido
en el tímpano del oyente. Esto se verifica en primer lugar por un cambio
en el campo sonoro, y segundo, por la pérdida de transmisión entre las caras
externa e interna del protector de oídos. El primer factor se considera des-
preciable normalmente, si bien no lo es tanto para elementos grandes, como
los cascos. El segundo factor, la pérdida de transmisión, puede definirse aquí
como la relación entre los valores de la presión sonora en las caras interna
y externa del protector de oídos, pJpo.
Incluso con el mejor protector de oídos el sonido exterior no puede eli-
minarse por completo en el oído. Las vibraciones acústicas se transmiten no
sólo a través del conducto auditivo, sino también a través del cráneo (con-
ducción ósea). Si se usara un casco ideal, estas vibraciones podrían transmi-
tirse a través del resto del cuerpo (Fig. 8.2). Sin embargo, estos caminos se-
cundarios son muy poco efectivos y la exclusión de la transmisión del sonido
a través del conducto auditivo debería .proporcionar una protección suficiente
en la mayor parte de las situaciones.
La transmisión del sonido al oído «protegidoD puede ejemplificarse me-

214
diante un circuito eléctrico análogo al sistema mecánico.8.9.36.37.4o Un circuito de
éstos se representa en la figura 8.2b. La analogía eléctrica no representa, desde
luego, la situación acústica con exactitud, y su validez se limita a frecuencias
no demasiado altas, pero ayuda a comprender mejor lo que sucede.

OREJERA

CASCO

TAPON

AJUSTE HERMETICO

(a)
ZCASCO Z OREJERA Z TA PON Z TlMPANO

'U ESPACIO ZA/RE


SONORO
(BAJO EL
CASCO)

lZCUERPO

(b)

FIG. 8.2. Protectores de oídos en la cabeza: (a) representación esquemática;


(h) circuito eléctrico análogo, mostrando la transmisión del sonido al oído a
través de los tres protectores de oídos, el cráneo y el cuerpo. Z=impedancia.

Cualquier protector de oídos, sea del tipo que sea, puede transmitir el
sonido de tres maneras: 1) a través de las filtraciones, 2) por su propia
masa y 3) a través de la vibración del aparato en su conjunto, como un
cuerpo rígido. Este último camino depende fundamentalmente de las propie-
dades mecánicas de la capa de carne que separa el protector de oído de la
estructura ósea de la cabeza. Estas propiedades, junto con la conducción
del sonido a través del cuerpo y del cráneo, controlan la atenuación sonora
en el oído. 8.9.40
Puede verse en la figura 8.2 que la atenuación sonora depende no sola-
mente de la impedancia del protector de oído, sino también de la impedancia
detrás de éI.8.9.36.37.40.43

Sistema del tapón8• 9• 44


La figura 8.3a muestra esquemáticamente un tapón implantado en el con-
ducto auditivo. La atenuación proporcionada puede deducirse del circuito

215
DELANTE

(a) (b)

FIG. 8.3. Tapón en un oído (esquema) y circuito eléctrico análogo


del sistema.

análogo de la figura 8.3b y viene dada por la ecuación:


Pi Zbp
(8.1)
Po Zp+Zbp
La impedancia por detrás del tapón, Zbp, se produce por la acción de la
cámara de aire formada entre el tapón y el tímpano, en paralelo con la impe-
dancia del tímpano unido a los mecanismos del oído medio e interno (Fig. 8.4).

FIG. 8.4. Circuito eléctrico análogo al tapón en el oído (en detalle). mz y Rz=masa y
resistencia de una filtración acústica, respectivamente; mp=masa del tapón; C s y
R s = acomodación y resistencia de la piel que recubre el conducto auditivo; Zmaterinl = im-
pedancia de la transmisión del sonido a través de las deformaciones del tapón;
Cc=acción del volumen de aire encerrado entre el tapón y el tímpano; md, Cd, Rd=com-
ponentes de la impedancia del tímpano.

La impedancia presentada por el tímpano para frecuencias por debajo de


los 2000 cps puede representarse por un resonador húmedo con una frecuen-
cia natural de aproximadamente 1300 cps. El volumen de aire entre el tapón
y el tímpano vale unos 0,5 cm3, con una sección transversal de 0,5 cm2•
La impedancia propia del tapón puede representarse por tres ramas8 •9 • 44 (fi-
gura 8.4) que simbolizan: 1) el aire infiltrado entre el tapón y la pared del
conducto auditivo (mIt R¡), 2) la transmisión del sonido a través de la defor-
mación del tapón (Zmaterial) y 3) vibración del tapón como un cuerpo rígido
causada por la flexibilidad de la piel que recubre el conducto auditivo (m p ,
es, R s)' De estos tres caminos de transmisión pueden eliminarse el aire in-
filtrado y la deformación.
La filtración de aire disminuye la atenuación en el oído para bajas fre-
cuencias, y si es lo suficientemente grande, puede hacerla casi completamente
nula. 9 •23 •27 La figura 8.5 muestra el efecto de una filtración de aire experimental

216
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FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.5. Efecto del aire infiltrado en la atenuación proporcionada por


los tapones. La línea de puntos muestra la atenuación obtenida experi-
mentalmente con una filtración de forma cilíndrica de 1 mm de diámetro
y 2 cm de largo,37. La línea continua se calculó para una filtración
de 0,05 cm de diámetro y 2 cm de longitud.8 •9

producida con un tubo de aire cilíndrico de 0,15 cm de diámetro y 1 cm de


10ngitud.J7 Para comparar, también se incluye una curva calculada para una
hendidura de 0,05 cm de diámetro y 2 cm de largo. 9
Cuando el tapón consiste en un cuerpo hueco hecho de material elástico

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FRECU!::NCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.6. Mejora en la atenuación sonora producida rellenando un


tapón hueco de material elástico suave con guata compacta. 42

suave, la transmisión de sonido a su través puede ser considerable. La figu-


ra 8.6 muestra la mejora en la atenuación del sonido producida por el llenado
de ese tapón con guata compacta. 42 En contraste con los otros dos canales de

217
transmisión de sonido, la vibración del tapón como un cuerpo rígido no puede
eliminarse, ya que la flexibilidad de la piel es una constante anatómica. La
impedancia del mejor tapón que pudiera conseguirse se muestra por la rama
central del circuito de la figura 8.4 (m p , cs, R s)' Los valores numéricos esta-
blecidos para un tapón, el V-SIR (desgraciadamente sobre un sujeto tan s610),9
dan: masa del tapón, m p = 0,5 g, adaptación de la piel, C s = 2,06 X 10-7 cm
por dina, resistencia de la piel, R s =4,4 x 103 dinas/seg/ cm.
Con la ayuda de los valores de la impedancia detrás del tapón, y para la
impedancia de un tapón moviéndose como un cuerpo rígido, la atenuación
sonora en el oído puede calcularse.8.9.44 El resultado se representa por la línea
continua en la figura 8.7.44 El área rayada indica el límite de la atenuación
determinada por la conducción ósea; la línea discontinua indica la atenuación
obtenida con algunos de los tapones más efectivos23 •3o,32 en condiciones de labo-
ratorio. Esta atenuaci6n puede mejorarse un poco aumentando la inercia
del tapón. Sin embargo, la experiencia demuestra que esto no resulta práctico
porque un incremento pequeño de la masa no ayuda mucho,8.9.42 y una masa
demasiado grande disminuye la comodidad.

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60
100 1000
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.7. Curva calculada del máximo de atenuación para los tapones
y la mayor atenuación medida para tres tapones diferentes (promedios
de un cierto número de oyentes).23,32.42

Acústicamente, los semi-insertos se comportan como los tapones, y les


son aplicables los modelos eléctricos y matemáticos del sistema del tapón.
Sólo deben cambiarse los valores numéricos. Desgraciadamente son escasos
los datos pertinentes.

Sistema de las orejeras8 • 9 ,43


En la figura 8.8 se muestran esquemáticamente un par de orejeras en su
posición de uso, junto con el circuito eléctrico análogo al sistema mecánico.
La atenuación en el oído se define por una ecuación similar a la que se aplica

218
al tapón. Da la relación entre las presiones sonoras en las caras interna y
externa de la orejera:
Pi So Zbm
(8.2)
Po Si Zm+Zmb

donde So es el «área exterior efectiva», aproximadamente igual a la poslclon


de cabeza delimitada por el borde exterior del ajuste hermético; Si es el «área
interior efectiva» delimitada en la cabeza por el borde interior del ajuste
hermético; Zm es la impedancia de la orejera, y Zbm es la impedancia detrás
de la orejera. La ecuación muestra que, a fin de obtener una gran atenuación
sonora (pi/Po pequeña), SO/Si y Zm deben ser tan grandes y Zbm tan pequeña
como sea posible.
Un SO/Si pequeño significa un ajuste poco hermético. Un ajuste excesivo
es, no obstante, incómodo, y aumenta la probabilidad de una infiltración de
aire. El valor medio para SO/Si parece estar alrededor de 2.
Los componentes de Zm se muestran en la figura 8.8. La rama m" R z re-
presenta la infiltración de aire; Zmateriah la impedancia presentada a las ondas
acústicas a través de la orejera a causa de su deformación, y m nn Csm y R sllu
la impedancia debida a la vibración de la orejera como un pistón rígido.

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FIG. 8.8. Representación esquemática de las orejeras en la cabeza y circuito eléctrico


análogo del sistema. Zm=impedancia de la orejera; Zbm=impedancia detrás de la
orejera; mi. RI=masa y resistencia de la filtración de aire; mm=masa de la orejera;
CSItI. R sm =impedancia de los componentes de la carne y del ajuste: Zmaterial = impedancia
para la transmisión de sonido a través de las deformaciones de la orejera; Cv=efecto
de la cámara de aire dentro de la orejera; smlsd=razón del área delimitada en la
cabeza por el ajuste y la sección transversal del conducto auditivo; md. Ca. Rd=com-
ponentes de la impedancia del tímpano.

Debe evitarse la filtración entre el ajuste y la piel, pues, como en el


caso de los tapones, disminuye la atenuación sonora a bajas frecuencias.
Cuando se requiere una atenuación considerable por encima de los 100 cps,
una posible filtración de aire no debería exceder de 0,03 cm de diámetro
para un volumen de aire encerrado detrás de la orejera de 5 cm3 y debería
estar por debajo de 0,25 cm cuando el volumen asciende a 300 cm3• Estos
valores están dados partiendo de la suposición de una filtración de aire
de 0,5 cm de longitud. 40 • 43

219
La transmisión de sonido debida a la deformación de la orejera, es
decir, a través del material de la propia orejera, es más difícil de controlar
que la producida a través de un tapón. Las dificultades se deben a la super-
ficie mucho mayor de las orejeras. Teóricamente podría eliminarse este canal
de transmisión fabricando la orejera con un material rígido. Sin embargo, esto
no puede hacerse aSÍ, ya que la orejera debe adaptarse al contorno de la
cabeza alrededor del pabellón auditivo; al menos debe ser muy adaptable la
parte diseñada para proporcionar un ajuste hermético alrededor del oído. La
transmisión del sonido a través de esta superficie adaptable puede disminuir
si se emplea un material con viscosidad interna muy alta. 4O Si la viscosidad
no es lo suficientemente alta, la atenuación disminuye para todas las frecuen-
cias, excepto en el intervalo en que se produce antirresonancia, causada por
la interrelación entre la adaptación de la parte blanda y la inercia de la parte
rígida de la orejera. Estas consideraciones se aplican tanto a los cascos de un
auricular como a las orejeras. 4O ,43 La figura 8.9 muestra el efecto de reforzar un
casco de un auricular macizo, pero flexible, con una lámina de metal. 40
La transmisión del sonido debida a la vibración de la orejera como un
pistón rígido no puede descender por debajo de un límite fijado por la fle-
xibilidad de la carne que recubre el cráneo y la masa máxima de la orejera
compatible con la comodidad. En las circunstancias más favorables, la ate-
nuación del sonido proporcionada por estos aparatos, orejeras, auriculares,
está definida por la rama central del circuito de la figura 8.8. Cuando la im-
pedancia mecánica del ajuste es grande, la influencia de su adaptación es

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FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.9. Mejora en la atenuación del sonido de un casco de auricular


al reforzarlo con meta1. 41

despreciable; por tanto, C sm representa sólo la adaptación de la carne. La


impedancia alta puede mejorarse rellenando una almohadilla hueca de paredes
elásticas con un material muy viscoso (masilla o cera) maleable a la tempe-
ratura del cuerp041.43 (Fig. 8.10). Esta almohadilla presenta una alta impedancia
debido a sus componentes resistivos y al mismo tiempo se adapta fácilmente
al contorno de la cabeza. Los experimentos revelan que la adaptación mecá-
nica de la capa de carne es, en una orejera, del orden de 3 x 10-9 cm por dina. 43

220
Este valor parece concordar con mediciones efectuadas directamente en la
cabeza. 2 ,7
Cuando el ajuste es suave y tiene una viscosidad interna baja (por ejem-
plo, gomaespuma), su adaptabilidad se suma a la de la carne40 y la resultante
puede ser la mitad, o incluso una fracción menor de C sm' La adaptabilidad
de la carne controla la atenuación a bajas frecuencias y la masa de la orejera
es el factor determinante por encima de la frecuencia de resonancia, que suele
estar normalmente alrededor de los 200 cps. En cuanto a su comodidad, el
peso de una orejera debe limitarse a unos 200 g.40
El último factor que debe examinarse en relación con la atenuación so-
nora proporcionada por las orejeras es la impedancia detrás suya (Zbm en
la Fig. 8.8).40,43 Como muestra la ecuación (8.2), la atenuación sonora es inver-
samente proporcional a Zbm cuando la impedancia de la propia orejera es lo
suficientemente grande.
La impedancia detrás de la orejera consiste principalmente en la cámara
de aire encerrado en su interior. Este volumen es normalmente lo suficiente-
mente grande como para despreciar el efecto sobre el oído medio (tímpano).
La impedancia mecánica de su contenido relleno de aire es inversamente pro-
porcional al volumen, y directamente proporcional al cuadrado de la superficie
transversal de su abertura correspondiente. Para orejeras corrientes, esta «área
efectiva» se representa por Si. En consecuencia, a fin de obtener una alta

ALUMINIO

FIG. 8.10. Orejera experimental


HZM-9-A, que consiste en un
casco rígido de auricular con una
almohadilla blanda, suave, relle-
na de cera (CZM-7). ;El auricular
se ha reemplazado por un tapón
de aluminio. 43

atenuación sonora en el oído (Zbm pequeña), la orejera debería encerrar un


volumen grande de aire, pero debería tener una Si pequeña. Esto nos lleva a
una orejera muy cóncava. El área Si está limitada por las dimensiones del pa-
bellón auditivo. En las orejeras comerciales, el volumen de aire encerrado
varía de 25 a 300 cm3 y el área interior efectiva Si entre 25 y 40 cm2• De aquí

221
que la adaptabilidad mecánica de la cámara de aire esté entre 1 x 10- 8 y
3 X 10-7 cm pordina.
Los auriculares comerciales encierran un volumen de aire de 5 a 25 cm3
y tienen una Si de 15 a 40 cm2• La adaptabilidad mecánica del aire encerrado
varía entre 1 x 10-8 y 1,5 X 10- 8 cm por dina.
La figura 8.10 muestra una pequeña orejera· experimental que consiste en
un casco de latón y un ajuste hermético hueco con paredes elásticas, relleno
de cera maleable a la temperatura del cuerpo.43 El casco duro junto con la
alta viscosidad interna del ajuste hacen que la orejera vibre como un pistón
rígido y que los factores determinantes de su impedancia se reduzcan a la
adaptabilidad y resistencia de la piel y a la masa de la orejera. El volumen de
aire encerrado asciende a unos 24 cm3 y Si =24 cm2• La masa es de 150 g.
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100 1000
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.11. Atenuación sonora proporcionada por la orejera de la figura 8.10.


El área rayada corresponde a una atenuación indeterminada a causa de la
fase desconocida de la relación entre el sonido transmitido a través de
la orejera y a través del cerebro. 43

La curva y el área rayada de la figura 8.11 dan unos valores de atenuación


calculados según la ecuación (8.2) y las cruces los valores medidos. La con-
cordancia es buena por debajo de los 1000 cps, donde se mantiene la suposición
de ondas largas comparadas con las dimensiones lineales de la orejera. El área
rayada representa la incertidumbre debida a la fase desconocida de la relación
entre el sonido transmitido a través de la orejera y el transmitido por con-
ducción ósea.43
La atenuación sonora proporcionada por un auricular depende de la impe-
dancia del audífono montado en él. La figura 8.12 muestra un pequeño auricu-
lar que rodea el oído, consistente en una armadura vinílica blanda, flexible,
envolviendo un núcleo de material viscoso. En la figura, el casco contiene un
tapón de metal en lugar del audífono. En estas condiciones la cantidad de

222
FIG. 8.12. Orejera experimental
consistente en un auricular Gra-
son-Stadler (CZW-6), con el audí-
fono reemplazado por un tapón
metálico del mismo peso.

aire encerrado es de unos 14 cm3 y el casco proporciona una atenuación sonora


representada por la curva continua de la figura 8.13. Reemplazando el tapón
metálico por un audifono PDR-10 del mismo peso, la atenuación sonora
aumenta en unos 7 db (línea discontinua). La audición del PDR-10 parece
producir aproximadamente el mismo efecto que si se añadiera un volumen de
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100 1000 10,000
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.13. Atenuación proporcionada por la orejera de la figura 8.12, con dos
diferentes volúmenes de aire encerrado.

aire de 15 cm3• Mediciones estáticas confirman que el PDR contiene detrás


de su diafragma una cavidad de este orden de magnitud.
Las orejeras tienden a atenuar el sonido mejor a altas frecuencias que a
bajas. Este efecto puede contrarrestarse añadiendo uno o más resonadores

223
Helmholtz. 43 Un ensamblaje, que se muestra en la figura 8.14 (HZM-9-B), con-
siste en una orejera HZM-9-A y un resonador con un volumen de aire de
50 cm3 y una abertura de 1 cm de diámetro. La línea continua de la figura 8.15
da la atenuación sonora obtenida con este aparato. La adición de un segundo

V/N/LITE BLANDO
FIG. 8.14. Orejera experimental
HZM-9-B consistente en el auricu-
lar CZW-7 y un resonador de
50 cm3•43

resonador, en serie con el primero, sintonizado a una frecuencia más baja,


hace variar la atenuación característica hasta coincidir con la mostrada en la
línea discontinua. Finalmente, la línea de puntos reproduce la curva de ate-
nuación obtenida con el auricular de la figura 8.14 con el audífono reempla-
zado por un inserto que contiene cuatro resonadores en serie. El volumen de
aire encerrado por este aparato es de 109 cm3• Se desprende de la figura 8.15

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r- 1000 10,000
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG.8.15. Curvas de atenuación de tres orejeras equipadas con diferente


número de resonadores, conectados en serie.43

que los resonadores pueden afectar sustancialmente a la atenuación proporcio-


nada por las orejeras y hacer posible una mejor adaptación de la atenuación
característica en las condiciones de empleo.

224
Combinación de tapón y orejera
A veces, a fin de obtener el máximo de atenuación sonora para ruidos ex-
tremadamente fuertes, se colocan orejeras superpuestas a los tapones. La acción
acústica de este sistema puede deducirse del circuito eléctrico análogo de la
figura 8.16.
La atenuación proporcionada por la orejera viene dada por la ecuación
siguiente:

(8.3)

Zp

FIG. 8.16. Circuito eléctrico análogo de la com-


binación de tapón y orejera. Z=impedancia de
la orejera; Zv=impedancia de la cámara de
aire encerrada en la orejera; Zbp=impedancia
detrás del tapón.

que simplificada queda:

(8.4)

ya que Zp»Zbp»Z'I" De aquí que la atenuación sonora proporcionada por la


orejera sea prácticamente independiente del tapón. La atenuación proporcio-
nada por el tapón viene dada por:
_ Zbp
A p- (8.5)
Zp+Zbp

y es independiente de la orejera. Por tanto, la atenuación total A deberá


valer:
(8.6)

Si A m Y A p están dadas en decibelios, en cuyo caso las llamaremos A~ y A~,


respectivamente, la atenuación total de la combinación, expresada en deci-
belios, A', viene dada por la expresión equivalente:
A'=A~ +A~ (8.7)

Si una orejera atenúa 20 db Y un tapón 25 db, la atenuación total que puede


esperarse es de 45 db. Los experimentos demuestran, sin embargo, que no
se verifica la suma simple y que la atenuación total es considerablemente
menor. La figura 8.17 muestra esta discrepancia. 8 ,9 Hasta el momento esto se
se acepta en general sin explicaciones. Por lo menos, tres posibilidades deben
ser tomadas en consideración: 1) El sonido puede alcanzar el oído a través
de la boca y de la trompa de Eustaquio (la atenuación sonora de los tapones

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FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO
FIG. 8.17. Curvas de la atenuación medida en: 1) tapones; 2) orejeras;
3) tapones y orejeras juntos; 4) suma teórica de las atenuaciones en
decibelios proporcionada por tapones y por orejeras. S•9

de buena calidad parece disminuir un poco cuando la boca está abierta); ,


2) el nivel de la transmisión del sonido puede alcanzarse a través del cráneo p

y 3) la vibración de la orejera puede transmitirse al tapón a través de la


carne y de la estructura cartilaginosa del oído externo.

Conducción ósea1•2 •4
Ya que existen ciertas divergencias en la interpretación de este término p

lo definiremos, en lo que se refiere a este capítulo, como el canal de trans-


misión acústica al oído interno que involucra la vibración de otras estructu-
ras óseas distintas de los huesecillos del oído medio. Parecen ser tres los ca-
nales de la conducción ósea: 1) la deformación elástica del cráneo que nos
lleva a deformaciones del oído medio e interno; 2) la vibración del cráneo,
como un cuerpo rígido, produciéndose por inercia desplazamientos en el oído
medio e interno, y 3) el movimiento relativo entre el cráneo y el maxilar

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FRECUENCIA EN CICLO POR SEGUNDO

FIG. 8.18. Mejora de la conducción ósea a causa del cierre del


conducto auditivo por medio de un tapón.4.14.31 '

226 ~
inferior. 1,2,4 Este movimiento causa la vibración del cartílago del conducto
auditivo y el sonido producido en su camino a través del aire alcanza el oído
interno a través del tímpano. A este canal de transmisión se le denomina
a menudo el camino «oseotimpánicoD. Esto es importante cuando el oído está
cubierto por un tapón o una orejera y el sonido generado por la -deformación
del conducto auditivo no puede irradiarse al aire circundante. De aquí que
el cierre del oído externo aumente la conducción ósea. El efecto de los tapo-
nes sobre esta conducción se muestra en la figura 8.18. 2 ,14.31 Es similar para
orejeras pequeñas y un conjunto de audífonos, pero disminuye al aumentar
el aire encerrado.
La relación entre la conducción ósea y la transmisión de sonido por el
aire dentro del oído puede estimarse como el límite superior del aislamiento
sonoro en el oído que proporcionan tapones y orejeras. Se define normal-
mente como la relación entre los umbrales relativos de audición en un espacio
acústico abierto. Desgraciadamente, aún no se ha medido esta relación con
suficiente precisión; sólo son aprovechables estimaciones groseras deducidas
de mediciones indirectas. La figura 8.19 muestra la incertidumbre existente.
Se representan dos relaciones diferentes entre las transmisiones ósea y a tra-
vés del aire en función de la frecuencia, cada una de ellas determinada por
el mismo autor, pero por dos métodos diferentes. 4 Los puntos de la figu-
ra 8.10 indican los valores más altos de la atenuación que se obtuvieron en
el oído en las pruebas efectuadas en el espacio acústico abierto. 44 En ellas se
usaron resonadores con semi-insertos. Dieron un máximo de atenuación a su
frecuencia natural, y esta atenuación máxima coincide aproximadamente con
la conducción ósea medida excepto para frecuencias por debajo de 200 cps.

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Iro FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.19. Relación entre la conducción ósea y por el aire obtenida para
oídos descubiertos mediante dos procedimientos diferentes. 4 Los puntos
representan los valores más altos de la atenuación obtenidos en el oído
cuando se usaron los resonadores.

Si los oídos se cierran con tapones o se cubren con orejeras que no tienen
resonadores, o bien por otros aparatos que absorben el sonido, la relación
entre la conducción ósea y la transmisión por el aire varía según ~as curvas
de la figura 8.18. En esta situación puede suponerse que el límite .de la ate-

227
nuación sonora establecida por conducción ósea corresponde a la franja mostra-
da en la figura 8.20, confeccionada con datos de procedencia diversa.2.4.9.14.31.40
En esta figura, los puntos representan los valores máximos obtenidos hasta
el momento con la combinación de tapones y orejeras en condiciones óptimas
de laboratorio. 9.40•44

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FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.20. Relación entre la conducción ósea y por el aire cuando los
oídos están cubiertos por tapones. La amplitud de la banda indica la
dispersión de los datos. Los puntos representan los valores mayores
de la atenuación obtenidos con una combinación de tapón y orejera.

Límites previsibles de la atenuación sonora en el oído


La relación entre la conducción ósea y la transmisión del sonido por el
aire dentro del oído constituye el límite absoluto de aislamiento acústico en
el oído para tapones y orejeras. Si se excluye la transmisión directa desde
el aire circundante al cráneo, un casco ideal podría mejorar la atenuación
sonora de 5 a 10 db. El único conducto que queda es el que conduce el
sonido a través del cuerpo.8.9 Como se indica en la figura 8.19, es posible
alcanzar el límite absoluto de la conducción ósea, esto es, con los oídos des-
cubiertos, usando protectores de oído que contengan elementos absorbentes.
Sin embargo, estos protectores están aún en fase experimental. Un límite de
atenuación más realista, por el momento, se muestra en la banda rayada

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100 1000 10,000
FRECUENCIA EN CICLOS POR SEGUNDO

FIG. 8.21. Límite superior de la atenuación sonora en el oído propor-


cionada por tapones, auriculares y orejeras. sin resonadores. 4o ,43.44

228
de la figura 8.20. La experiencia demuestra que incluso este límite es muy
difícil de alcanzar, especialmente para frecuencias por debajo de 700 cps.
Aquí, la atenuación sonora más alta que se puede lograr con tapones u ore-
jeras, sin que ello afecte a la comodidad, viene determinada por la impedancia
de la carne que recubre el conducto auditivo o el contorno del oído y la masa
del protector. La figura 8.21 muestra los límites prácticos de atenuación pre-
vistos para tapones, audífonos y orejeras sin resonadores.8.9.40.43,44
Estos límites coinciden con los de la conducción ósea de la figura 8.20, para
una frecuencia de 500 a 800 cps.

Atenuación sonora y comunicación de la palabra


El problema de la comunicación de la palabra bajo ruidos se tratará ex-
tensamente en el capítulo 9; algunos de sus aspectos están ligados estrecha-
mente a los protectores de oídos.
Podemos distinguir tres situaciones diferentes: una señal puede transmi-
tirse: 1) a través de un audífono con el sistema de atenuación fuera del ca-
mino de la señal; 2) a través de un audífono con una parte al menos del
protector de oído en el recorrido de la señal, o 3) a través del aire cir-
cundante.
La primera situación se presenta cuando actúa como protector de oídos
un audífono montado en un casco muy ajustado. En estas condiciones, la
inteligibilidad de la palabra llega a ser óptima cuando la atenuación del ruido
es lo más alta posible, pues la relación entre señal y ruido mejora propor-
cionalmente con la atenuación. Una protección suplementaria sería la propor-
cionada por un casco compacto que excluya el sonido.
La segunda situación surge si añadimos un tapón. El tapón disminuirá el
nivel de incidencia sonora tanto del ruido como de la señal en más o menos
el mismo valor. Cuando puede compensarse la atenuación de la señal aumen-
tando su nivel en el receptor, la relación señal: ruido mejora, y con ello la
inteligibilidad de la palabra. 24 No obstante, si se alcanza la capacidad máxima
del receptor, se hacen imposibles mejoras posteriores en la relación señal: rui-
do. Los coeficientes de articulación muestran que incluso entonces la inteli-
gibilidad de la palabra mejora siempre que su nivel no caiga por debajo de
unos 75 db. En la práctica, esta reducción es poco probable, ya que puede
haber una señal cuyo nivel llegue a 110 db Y los tapones no la atenúen en
más de 30 o 35 db. Por tanto, llevar tapones bajo los audífonos con ruidos
fuertes y continuados es siempre beneficioso. 13
Cuando se transmite la señal a través del aire circundante, tanto la señal
como el ruido son afectados por el protector de oídos, y la relación entre
ambos no puede mejorarse sustancialmente. Se desprende de los experimentos
que la atenuación de la palabra y del ruido no afecta de modo negativo a
la comunicación, siempre que la palabra permanezca por encima de los 75 db
en el oído. A niveles de ruidos superiores a los 85 db la palabra puede ser
más inteligible. 13
Las condiciones varían ligeramente para ruidos intermitentes cuando los

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intervalos de silencio son lo bastante largos para permitir una recuperaclOn
sustancial de la audición. 16 Especialmente cuando los períodos ruidosos son
cortos, la .inteligibilidad de la palabra puede ser mucho mayor que cuando
el ruido es continuo, y los protectores de oídos pueden disminuir la inteli-
gibilidad deteriorando la audición durante los períodos de silenciO. Para sos-
layar esta dificultad se ha provisto a los protectores de oídos de una atenua-
ción sonora selectiva. Algunos de ellos se han diseñado para que actúen como
válvulas y reduzcan las amplitudes excesivas de presión sonora sin afectar
a las ondas de la palabra, si bien no se ha comprobado su efectividad.s,18
Otros actúan como resonadores acústicos o filtros de paso bajo, atenuando
las frecuencias más peligrosas y molestas por encima de los 1000 cps, pero
dejando pasar las frecuencias más' bajas.Is. lO. 37, 39 Se ha demostrado que estos
aparatos permiten una mejor inteligibilidad de la palabra en medio del silencio
que los protectores que atenúan todas las frecuencias de la palabra en un
valor igual, aproximadamente. Algunos de estos tapones selectivos se han
diseñado para proporcionar una protección adecuada en la mayoría de las
situaciones que conllevan ruidos. 38 Son particularmente efectivos contra los
disparos de armas de fuego. lO

COMODIDAD V OTROS REQUISITOS

Presión
La causa más directa de incomodidad debida a un protector de oídos es
la presión ejercida sobre la piel. Si esta presión es fuerte y dura un tiempo
relativamente largo, el dolor puede llegar a ser intolerable. Dos factores a
considerar son la fuerza total con la que el protector presiona contra la piel
y la distribución de esa presión.
La fuerza total ejercida por un tapón es una consecuencia de la relación
entre las dimensiones de su sección transversal y las correspondientes del con-
ducto auditivo. Un tapón pequeño es más cómodo que uno grande. La presión
ejercida por las orejeras y los semi-insertos varía proporcionalmente con la
fuerza aplicada por sus soportes. Un casco crea una situación más complicada
y la fuerza total depende en parte del tamaño y en parte del peso.
Cuando la fuerza total se distribuye sobre un área grande, la presión re-
sultante es menor que cuando se concentra en un lugar pequeño. Por esta
razón, un tapón que encaje bien en el contorno del conducto auditivo y que
esté hecho con un material blando, que permite una buena adaptación, es
mucho más confortable que uno escasamente ajustado o duro. Lo mismo
vale para el ajuste de una orejera o un semi-inserto. Las orejeras y los semi-
insertos deben no sólo ser de un tamaño y una forma compatibles con la
anatomía, sino que deberán estar hechos también de material blando; a fin
de asegurar un área grande de contacto con la piel.
Cuando esto se consigue, la fuerza total que actúa sobre la piel debe
limitarse a un valor que permita la circulación de la sangre.
Para mantener el protector en su sitio y proporcionar una atenuación del

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sonido se necesita una cierta preSlOn sobre la piel. Si disminuye la presión,
la impedancia de la piel también disminuye y la vibración del protector
del oído, considerado como un cuerpo rígido, aumenta. Con una presión
excesivamente pequeña pueden producirse filtraciones de aire.
Es difícil determinar la presión máxima aceptable para los tapones. La
experiencia demuestra que, por término medio, son suficientes de tres a cinco
tamaños para encajar bien en la mayor parte de los oídos. El tamaño más
grande que se pueda soportar permite la máxima atenuación sonora. Las
orejeras deben apoyarse contra los lados de la cabeza con una fuerza que
varía entre 500 y 1000 g.23 Siempre que sea posible debe evitarse la presión
en el pabellón auditivo, pues es muy sensible. :No se han determinado aún los
límites de presión para los semi-insertos, pero la necesaria para mantenerlos
en su lugar parece proporcionar una atenuación sonora suficiente.

Peso
El peso de un protector de oído afecta a la comodidad de modo directo,
ya que la fuerza de la gravedad presiona el aparato contra la piel, e indirec-
tamente, porque la fuerza necesaria para mantenerlo en su lugar aumenta
a medida que 10 hace el peso. Se aconsejan los pesos siguientes: un tapón
debería pesar entre 1 y 5 g; una orejera o un auricular, menos de 200 g, Y un
semi-inserto completo, alrededor de los 15 g. Un peso demasiado pequeño
no es bueno, ya que la atenuación sonora disminuye a medida que lo hace
el peso.

Temperatura
Tanto el registro acústico como la comodidad de un protector de oídos
pueden verse afectados por la temperatura ambiental. Algunos materiales,
como la cera, se vuelven muy blandos a temperaturas altas, y pueden pro-
ducirse tanto filtraciones de aire como aumentos de la conducción de sonido
a través del material. En otro aparatos, un reblandecimiento moderado del
material a la temperatura del cuerpo puede mejorar el ajuste y la comodidad.
La temperatura puede provocar serios problemas con protectores de oído
grandes, como orejeras y cascos, más que con pequeños. Al proporcionar un
aislamiento calorífico, tienden a elevar la temperatura de la cabeza. En un
clima frío esto puede ser agradable, pero en uno cálido es muy molesto.
Además de la incomodidad causada por el calor, la evaporación del sudor
'es casi imposible y se produce una condensación excesiva. Esta situación se
mejora en parte con orejeras hechas con material absorbente. No obstante,
tienen otros inconvenientes. No pueden lavarse, y si no se cambian con fre-
cuencia, resultan antihigiénicas. Por tanto, las orejeras deben cubrir la menor
área posible de la superficie de la cabeza; el área de