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Presentación

PARA OÍR LA ISLA: Poemas Haitianos

Alfredo Fressia

Sabidamente nos unimos y nos solidarizamos frente a la tragedia, esto parece
evidente. En este duro mes de enero de 2010 todos quedamos consternados
cuando empezamos a evaluar la dimensión de la catástrofe ocurrida en Haití.
Frente a la devastación La Otra responde con poesía, ya que la poesía es su
destino y su motivo de existir. Lo hace movida por la tragedia, sin duda, pero
también porque difundir poesía latinoamericana es su deber, siempre y en
todas las circunstancias. Es decir, seguramente nuestra Gaceta se hubiera
ocupado de la poesía haitiana, pero es seguro que la tragedia de este enero
fue el detonador para presentar esta pequeña reunión de poemas, realizada en
Haití por Evelyne Trouillot, una poeta haitiana
Son poemas marcados por la urgencia, la angustia del terremoto sufrido,
en el caso de la propia Trouillot, escritos bajo el impacto del desastre humano.
La busca formal de estos escritos radica en su propia naturaleza de poesía,
para contener en sí el testimonio de lo sufrido. Los poemas de Claude Pierre y
de Saint-John Gauss son anteriores al sismo, pero anuncian a dos poetas de
un Haití que busca entenderse y construirse a cada día.
Se ha hablado de una especie de “maldición” que pesa sobre el país
antillano (la “maldición blanca”, por ejemplo, de que habla Eduardo Galeano).
La Otra, como revista destinada al diálogo de y sobre la poesía, piensa que la
verdadera maldición reside en la incomprensión, en el silenciamiento, en los
oídos sordos. Porque la poesía haitiana siempre existió, variada y rica, pero fue
siempre poco conocida por los lectores del continente. Los Departamentos de
Francés en las Academias se ocupan de la “Francofonía”, y se esfuerzan en
huir de las culpas “eurocéntricas” estudiando algunos autores senegaleses,
haitianos y/o quebequenses. Reconocemos el esfuerzo, pero ocurre que la
poesía resulta el género menos abordado, y en todo caso el público lector
continúa ajeno a lo más y a veces lo mejor de la producción poética, por
ejemplo, en el caso haitiano.
La Otra no piensa que los poemas aquí presentados puedan resolver el
impasse. Pero sabe en cambio que se trata de un comienzo, que otros poetas
haitianos vendrán a decirnos sus zozobras y sus certezas, a hablarnos de sus
exilios dentro y fuera de la isla. El reciente y ya entrañable Festival
Internacional de Poesía de la Republica Dominicana, en octubre 2009, dio un
paso importante, invitando a tres poetas haitianos: Franketienne, Evelyne
Trouillot y el joven Bonel Auguste para que compartieran sus poemas con los
poetas de lengua española y portuguesa. Ahora, frente a los acontecimientos
trágicos, fue la propia Trouillot quien nos auxilió a reunir estos poemas que
dicen sobre la isla tal vez más que los informes de prensa, porque es de la
naturaleza de la poesía darnos a conocer el lado oculto e íntimo de los objetos
que toca. Es una primera parte de un trabajo que continuará en un próximo
número de la esta Gaceta. En todo caso, el lector puede imaginar las
condiciones en que trabajó Trouillot a quien agradecemos tanto el esfuerzo
como la presencia de espíritu que le permitió escoger textos en estas jornadas
terribles. Van en la traducción al español del poeta Alfredo Fressia.
Nacida en Puerto Príncipe, Evelyne Trouillot hizo sus estudios universitarios
en EEUU. Desde su vuelta al país natal en 1987, trabaja en el área de la
educación. Sus primeras publicaciones -cuentos- datan de los años 90. En
2004 recibió el premio Soroptimist de la novelista francófona por su novela
Rosalie l´infâme. Al año siguiente Evelyne Trouillot fue laureada con el premio
Beaumarchais, compartido, por su pieza de teatro Le Bleu de l´île. Publicó dos
libros de poesía : Sans parapluie de retour (2003) et Plidetwal (2005). Su
novela más reciente, Le mirador aux étoiles, apareció en 2007.

Secousse

La terre a soulevé mon cœur
d’un mouvement sec et violent
elle l’a déchiré
éparpillant mille morceaux
comme larmes d’oiseaux errants
aux quatre vents de mon île
et depuis
chaque nuit
j’entends les battements
hésiter à mi-chemin
entre décombres
et étoiles

Sacudida

La tierra levantó mi corazón
con un movimiento seco y violento
lo desgarró
esparciendo mil pedazos
como lágrimas de pájaros errantes
a los cuatro vientos de mi isla
y desde entonces
cada noche
oigo el golpeteo
vacilar a medio camino
entre escombros
y estrellas
Mémoire

Le frémissement de nos souffles
se désagrège
comme des pétales
prisonniers de la main qui flétrit
je voudrais conserver le temps dans une mémoire
sans tangage ni tremblements
et retrouver la virginité de l’espoir
où les mères ne meurent pas
obscurcies de rêves détruits
d’enfants cassés
de chagrins enfouis
de mille histoires que nul ne dira
si ce n’est cette mémoire alourdie de larmes

Memoria

El estremecimiento de nuestro aliento
se disgrega
como pétalos
prisioneros de la mano que marchita
querría conservar el tiempo en una memoria
sin cabeceos ni temblores
y encontrar la virginidad de la esperanza
donde no mueren las madres
oscurecidas de sueños destruidos
de niños rotos
de penas enterradas
de mil historias que nadie dirá
sólo esta memoria cargada de lágrimas

Évelyne Trouillot, janvier 2010
Haïti
Saint-John Kauss (John Nelson) nació en Hinche, Haití, en 1958. Es
profesor, neurobiólogo e investigador por formación, pero también poeta,
crítico literario y editor, cofundador del « Surpluréalisme ». Saint-John
Klauss centenas de artículos tanto científicos como literarios y una
veintena de libros de poesía, entre ellos: Pages Fragiles (1991),
Testamentaire (1993), Territoires (1995), Territoire de l’enfance (1996),
Écrivain en résidence (2004, en collaboration), Paroles d'homme libre
(2005), Le manuscrit du dégel (2006), Hautes Feuilles (2007), Poèmes
exemplaires (2007). Obtauvo el segundo lugar en el Premio de Poesía
Air Canada por Pages fragiles. Recibió dos veces el Premio Cator
(Quebec-Haití) por sus actividades literarias y artísticas.

Saint-John Kauss

Lugar de mi nacimiento
a Claudel y a Clarel

« Odio la opresión con un odio profundo. »

(Victor Hugo)

una lágrima entre dos flores salvajes desnudando las tormentas / la
cosecha de las tierras cultivadas la pasión de las manos aplicadas
al campo de cañas

apenas una lágrima entre dos ríos
Artibonite y el Guayamuco
simples trazados de esclavos en el bendito tiempo de las colonias

amo esta tierra por el hambre y las golosinas de niño
compartidas en el cuidado de nuestos miembros
amo esta tierra por su nombre inscrito en la piedra rajada de las
libertades
amo esta tierra por el olor del mijo de la cosecha esperada
amo esta tierra por las playas la arena el agua de los amados al solsticio
de nuestros abrazos
amo esta tierra por las libélulas y los crisantemos en el estrave de
nuestra infancia
amo esta tierra por los ríos los manantiales las montañas atentas a
nuestros amores
amo esta tierra por los efluvios las desembocaduras proyectadas en la
cruz de los caminos
amo esta tierra por el tambor y los iniciados que danzan en lo alto del
placer
amo esta tierra por la sal tomada del mar y de nuestros sueños por los
mastines domesticados
las mariposas de la fiesta de San Juan
los barriletes de cuaresmas
la linde inesperada de las intenciones y los dolores
por la sonrisa liberada de la ciudad sin almenas
amo esta tierra por las palabras de los poetas en playas adormecidas
amo esta tierra por el paso de los escolares desengañados antes de
entrar
amo esta tierra por las muchachas de sonrisas medio borradas
amo esta tierra sobre todo cuando se juega a las tabas con la esperanza
de recuperar el tiempo y los toldos

amo esta tiera que

ni el mar a la llegada de los colonos en sollozos
ni la tierra caliente tras la máscara de añil
ni el colibrí inscrito al dorso de la perdiz
ni el polvo ni la arena ni los apátridas
ni el sol en bandolera
ni la dolorosa liberación de la mujer que muere en sus aguas
y en la infancia
ni los ecos de la miseria
ni la savia bruta de las memorias
podrían arrancar al mismo corazón de los mariscos

vírgenes de las islas heridas / maduradas en la loca alameda y entre los
totems se escapan rosas gigantes risas y amantes enfriados donde
gimen las fuentes de la memoria / meiosis de las horas inanimadas

ahí estás con gestos borrosos de las memorias ahí estás
y te saludo entre el ojo y el dedo
que desde esta noche marca el instante indefinido
la nueva área en el cuello de los ríos de las gemas
de las cercetas
yo sé sé que el peso de los callejones es un esguince en tu carne que el
espacio del ruido y de los rumores acontecidos es una ofensa a la
libertad de los tules y de los borrachos

pero ahí estás calva al pie del tiempo presente
que lluvias de tormenta con medias palabras multiplican las algas
con los brazos cargados de sortilegios en caminos que no acaban más
de envejecer

tan vasto fue tu grito de perfil aquilino el pliegue de la tierra al cordaje
de los pájaros
funámbulo fue el poeta / el profeta / el peso de los veleros
esparcidos entre las orillas
en algún lugar una luna estrangulada mide los restos de marejada y junta
dos espinillas la sonrisa del amado que huye al viento

un resto tal como eres hoy en la indiferencia de los olmos /
lóbulos de la mitosis mecida con plasmas pesados hacia
el párpado irreductible y para el futuro de los locos contemplados en la
cerca verde

un resto en el golpe de látigo del maíz plantado al mástil de las
remembranzas
elementales de todo lo sembrado al borde de los calores íntimos en
la ternura y en la alegría de los brazos de un país conquistado al palacio
de las golondrinas

bosque de olmos / bosque de cedros y de sauces sin ninguna sílaba
involuntaria a su corteza que junta como una correa corrompida
el verano / la primavera / el otoño y el invierno de las fosas comunes

bosques de robles / bosques de fresnos y el cerezo silvestre y el abedul y
el caoba
que hablan de la mujer comunitaria que hacen soñar
al hombre con savia y con libertad

escribo bajo estos bosques antes de amar
después del amor con las palabras en archipiélagos
de todos los días

escribo para ser leído por mi hermano desconocido
que allá vive en la miseria y en el trabajo
escribo para que mi país parezca un cuento de hadas
hecho de historias para los niños y la gente que tiene hambre
escribo para ser oído por la masa y la calle
sin el prejuicio de algunos y sin arrepentimientos
escribo para decir las cosas con las palabras de todos los días
una flor en la mano y una rosa entre dos dedos
escribo para aliviar el exilio y tantos años a observar
y a escribir su vida
escribo para decir el fin de mi historia
de mi amor por ELLA y por mis bellas hijas
escribo para aquellos que no tienen voz
que no saben escribir las palabras con ternura
escribo para rever mis torpezas de niño
de adolescente desnudo en las calles y en el lecho de los ríos
escribo para decir y denunciar las noches de mi nacimiento
para hablar a mi único hijo de LIBERTAD sin condiciones

escribo por la paz aun si es barata
contra los genocidios de los pueblos tristes de tedio
escribo para los exiliados incorregibles para los mercaderes de sueños
y para los hombres de buena voluntad
escribo por las humillaciones y las derrotas a que asistieron
nuestras madres
escribo para los asilados en remisión para los mercaderes de rosas
y para los poetas abismados en sus sueños
escribo contra ese largo medio-luto de los opimidos
por esta tierra para compartir y la arena desnuda de la amistad
escribo contra ese largo calendario de guerra del Pentágono
que sólo traerá duelos y el desespero de las flores
escribo por la libertad de los pueblos y el reparto de los domingos
y de nuestros panes
escribo por el placer y el amor de las palabras
sea el idioma de mis orígenes

interrogar el tiempo asignado que pasa y el pájaro que danza ciego
sin tomar cuidado

Oh tierra sin edad
tierra de arcilla y de nácar en busca
de un destino feliz
reivindico el llamado de las grandes rutas / de las pistas de arenas con el
poderío de los jeroglíficos
aplaudo el poema del encanto de las mujeres amadas
de la inquietud de las muchachas atentas al dolor del amigo y del amado
de la felicidad de ser dos a cargar el peso de la prolongación de la vida y
de la infancia
aprecio ese poema en medio de una página de mis conquistas

si no fuera el gesto único del ciego en su sueño íntimo de ese poema
arbitrario que define la nomenclatura de las fecundaciones del amor
alquilado en las subastas y bajo los faroles

si no fuera mi desgarrón de hombre presente en los muelles en mi
soledad y en el fracaso irreprochable de mi corazón que toca la matraca
si no fuera la tierra / su cosecha la novia y sus besos que parten en
guerra contra el fugitivo agresivo

Oh fuente navegante ideal para la orgía de la mantis y de una estrella
no hay ninguna floresta / ningún habitante / ninguna vestal que ignore el
alfabeto de las grandes rutas del viento

será esa palabra en la agitación de mi locura / juramentos de mis deseos
de fascinar a la rosa y sus corolas de espinos blancos de cercar a la
vida en su marcha de escolar
será una palabra en la agitación de mi infancia tan solitaria que ninguna
mujer /ninguna página la incendiará aunque sólo fuera una vez en la
sombra categórica / minoritaria

así van las islas que se te parecen y que se suman a la Tierra
así todas nuestras islas unidas en su miseria
que responderá más allá de las heridas de la epopeya de la arena y de la
piedra
velas al viento en estos lugres de memoria / de mi nacimiento tan
afortunado de historias y de rumores masivos

Oh tú / tierra florestal / que ya no sabes negociar las estaciones que ya
no lees cartas ni poemas de los arroyos y los ríos alabados

Oh tierra soberana que habrían soñado mil pintores en majestad
que levantaste los celos de flores amigas y de todas las ciudades
escribo para ser leído por mi hermana la única amada
que allá vive en plena cintura de los dioses peregrinos
escribo para decir las verdades de la campánula
escribo para la eclosión de los rosales y los caprichos de la margarita
escribo para la libélula obsesionada por el peso del silene
por los desfiles del campo-de-marte en carnaval
escribo para gritar LIBERTAD al vuelo del milano
y para el perfume de los amantes recostados en signos de compasión
escribo para la abundancia de la hierba mojada
y para el rocío de la mañana en los estanques del abadejo
escribo por la belleza breve del saúco
por la involución de la viña y del rudo abedul
escribo por la libertad del hombre en su carne
por la ebriedad del colibrí y por la vigilancia de las vírgenes
escribo por las vacaciones soleadas los pajarillos domesticados
por lo jóvenes casados al borde de los alhelíes
escribo por los Incas asesinados por los taínos despedazados
como afiches abandonados

escribo por este país que no reconozco en absoluto
país de rumores y de cambios bruscos de humor
escribo por la implosión de las flores y la evolución de las cigarras
escribo por la paz de los vivos y por la tranquilidad de los muertos
escribo por la seguridad de la isla entre dos latidos del corazón
escribo por ese país de las gavanzas y el canto de los alerces
escribo para que el gallo cante en cada mano maravillada
por la felicidad de las pasiones y la sonrisa apagada del océano
escribo por la latitud de las melancolías extraviadas
por la alianza de los corazones sin omisión alguna
escribo para gritar LIBERTAD del indio y del negro
bajo el humo de las islas y a cada paso de los conquistadores

por el balanceo de la mariposa
y por la tristeza del ventisquero
por el don profundo de la planta curativa
y por la contraseña del guardia
por la ambivalencia de la anémona
y por el canto sagrado de las flores de acerico

digo el empuje de la sangre al desprecio del amor
hasta el límite del deseo y de los amantes felices
digo el domesticar el dolor de amar
hasta el desenlace de la fábula final si todo debe ser recomenzado
digo la limosna en la felicidad de amar
hasta la prolongación de mis primeras huellas
digo la esperanza en el poema a ser amado
hasta la germinación de la página altiva
digo la alabanza del poeta a ser leído
hasta la promesa del verbo amar para conjugar
digo la errancia en tu belleza real – Oh mujer
hasta el éxtasis de tu mirada tan ilegible
digo las primeras quejas del niño que fui
hasta la humillación en el pisar flores y sortilegios
digo el hambre la libertad en mi calendario de ausencia de los grandes
caminos
hasta la mañana de las ciudades y los callejones para recorrer
digo el reparto de las aguas y de la cosecha liberada
hasta el cumplimiento y el itinerario de las primeras vigilias
digo el cantar de los cantares del alivo y de las amistades formales
hasta el levantar de las velas y de las citas para solicitar

por qué no conté hasta la última canción
hasta el primer poema leído en la ciudad de los corazones
el peso de las estaciones y la locura de los hombres
de este país y de esta isla de grandes nubes
que no para de beber a sorbos lentos las salpicaduras saladas de lo
cotidiano

velas desplegadas y más lejos en tu viaje y en tu huida
tu gran necesidad de libertad
en medio de mis conquistas
en medio de mis confesiones
de haber manipulado las olas y el destello
de alto mar

más lejos de mis desengaños
la mujer rebelde y olvidada
en toda su belleza

Jardín Botánico de Montreal, vernao 2005
Traducción de A.F.
Lieu de ma naissance

à Claudel et à
Clarel

« Je hais l’oppression d’une haine profonde.»

(Victor Hugo)

une larme entre deux fleurs sauvages déshabillant les orages / la
moisson des terres cultivées la passion des mains appliquées au
champ de cannes

juste une larme entre deux fleuves
Artibonite et le Guayamuco
simples tracés d’esclaves au temps béni des colonies

j’aime cette terre pour la fringale et les friandises d’enfant partagées à la
soignée de nos membres
j’aime cette terre pour son nom inscrit sur la pierre balafrée des libertés
j’aime cette terre pour l’odeur du petit-mil de la moisson espérée
j’aime cette terre pour les plages le sable l’eau des aimés au solstice de
nos étreintes
j’aime cette terre pour les libellules et les chrysanthèmes à l’étrave de
nos enfances
j’aime cette terre pour les fleuves les sources les montagnes attentives à
nos amours
j’aime cette terre pour les effluves les embouchures envisagées à la
croisée des chemins
j’aime cette terre pour le tambour et les hounsis qui dansent au faîte du
plaisir
j’aime cette terre pour le sel ceint de la mer et de nos songes
pour les matins apprivoisés
les papillons de la Saint-Jean
les cerfs-volants des carêmes
l’orée inattendue des desseins et des douleurs
pour le sourire dénoué de la ville sans créneaux
j’aime cette terre pour les mots des poètes sur des pages endormies
j’aime cette terre pour le passage des écoliers désabusés avant l’entrée
j’aime cette terre pour les demoiselles aux sourires à demi-effacés
j’aime cette terre surtout quand on joue aux osselets avec l’espoir de
rattraper le temps et les auvents

j’aime cette terre que

ni la mer à l’arrivée des colons en sanglots
ni la terre chaude masquée d’indigo
ni l’oiseau-mouche inscrit au dos de la bécasse
ni la poussière ni le sable ni les apatrides
ni le soleil en bandoulière
ni la douloureuse délivrance de la femme qui meurt dans ses eaux et
dans l’enfance
ni les échos de la misère
ni la sève brute des mémoires
ne sauront arracher au cœur même des coquillages

vierges des îles meurtries / mûries dans l’allée folle et d’entre les totems
s’échappent des roses géantes des rires et des amants refroidis où
gémissent les fontanelles de la mémoire / méiose des heures inanimées

te voilà gestes flous des mémoires te voilà
que je salue entre l’œil et le doigt
qui dès ce soir marque l’instant indéfini
la nouvelle aire à l’encolure des rivières des gemmes
et des sarcelles

je sais je sais que le poids des ruelles est une entorse à ta chair
que l’aire du bruit et des rumeurs accomplies est une offense à la liberté
des tulles et de ivrognes

mais te voilà chauve au socle du temps présent
que pluies d’orage à demi-mots multiplient les varechs
les bras chargés de sortilèges sur des chemins qui n’en finissent plus de
vieillir

si vaste que fut ton cri au profil aquilin le pli de la terre au filin des
oiseaux
funambule que fut le poète / le prophète / le poids des voiliers éparpillés
entre les rives
quelque part une lune étranglée toise l’épave et ramasse deux bourgeons
le sourire de l’aimé qui échappe au vent

une épave telle que tu es aujourd’hui dans l’indifférence de ormes / des
lobes de la mitose bercée des plasmes alourdis vers l’irréductible
paupière et pour l’avenir des fous dévisagés en futaie

une épave au fouet du maïs planté au beaupré des souvenances
élémentaires de tout ce qui est semé au bord des chaleurs intimes
dans la tendresse et dans la joie des bras d’un pays conquis au palais
des hirondelles

bois d’orme / bois de cèdre et de saule sans nulle syllabe involontaire à
leur écorce qui épouse comme une sangle dénaturée l’été / le printemps /
l’automne et l’hiver des fosses communes

bois de chêne / bois de frêne et le merisier et le bouleau et l’acajou qui
parlent de la femme communautaire qui font rêver l’homme de sève
et de liberté

j’écris sous ces bois avant même d’aimer
après l’amour avec les mots en archipels
de tous les jours

j’écris pour être lu de mon frère inconnu
qui vit là-bas dans la mélasse et dans la peine
j’écris pour que mon pays ressemble à un conte de fées
fait d’histoires pour les enfants et les gens qui ont faim
j’écris pour être entendu de la masse et de la rue
sans préjugés d’aucuns et sans regrets
j’écris pour dire les choses avec les mots de tous les jours
une fleur à la main et une rose entre deux doigts
j’écris pour alléger l’exil et tant d’années à observer
et à écrire sa vie
j’écris pour dire la fin de mon histoire
de mon amour pour ELLE et pour mes filles belles à souhait
j’écris pour ceux qui n’ont pas de voix
qui ne savent pas écrire les mots avec tendresse
j’écris pour revoir mes maladresses d’enfant
d’adolescent nu dans les rues et dans le lit des rivières
j’écris pour dire et dénoncer les nuits de ma naissance
pour parler à mon unique fils de LIBERTÉ sans négociations

j’écris pour la paix même à bon marché
contre les génocides des peuples tristes d’ennui
j’écris pour les exilés incorrigibles pour les marchands de rêves
et pour les hommes de bonne volonté
j’écris pour les humiliations et les défaites assistées
de nos mères
j’écris pour les asilés en rémission pour les marchandes de roses
et pour les poètes abîmés dans leurs rêves
j’écris contre ce long demi-deuil des opprimés
pour cette terre à partager et le sable nu de l’amitié
j’écris contre ce long calendrier de guerre du Pentagone
qui n’apportera que deuils et désespoir des fleurs
j’écris pour la liberté des peuples et le partage des dimanches
et de nos pains
j’écris pour le plaisir et l’amour des mots
soit la langue de mes origines

interroger le temps assigné qui passe et l’oiselet qui danse aveugle sans
prendre garde

Ô terre sans âge
terre d’argile et de nacre à la recherche
d’une destinée heureuse

je revendique l’appel des grandes routes / des pistes de sables à la
puissance des glyphes
j’applaudis le poème de l’enchantement des femmes aimées
de l’inquiétude des filles attentives à la douleur de l’ami et de l’aimé
du bonheur d’être deux à porter le poids du prolongement de la vie et de
l’enfance
j’apprécie ce poème au milieu d’une page de mes conquêtes
n’eût été le geste unique de l’aveugle dans son sommeil intime à ce
poème arbitraire qui définit la nomenclature des fécondations de l’amour
loué dans les encans et sous les lampadaires

n’eût été ma déchirure d’homme présent sur les quais dans ma
solitude et dans l’irréprochable défaite de mon cœur qui bat la crécelle
n’eût été la terre / sa moisson la fiancée et ses baisers qui partent en
guerre contre le fugitif agressif

Ô navigante source idéale à la débauche de la mante et d’une étoile
il n’est nulle forêt / nul habitant / nulle vestale qui soit ignorante de
l’alphabet des grandes routes du vent

est-ce ce mot dans l’embrasement de ma folie / serments de mes désirs
à fasciner la rose et ses corolles d’aubépines à en- cercler la vie
dans sa marche d’écolière
est-ce parole dans l’embrasure de mon enfance si solitaire que nulle
femme / nulle page n’enflammera ne fût-ce qu’une fois dans l’ombre
catégorique / minoritaire

ainsi marchent les îles qui te ressemblent et qui s’ajoutent
à la Terre
ainsi toutes nos îles enlacées dans leur misère qui
répondra au-delà des blessures de l’épopée du sable et de la pierre
voiles toutes en ces lieux de mémoire / de ma naissance si fortunée
d’histoires et de massives rumeurs

Ô toi / terre forestière / qui ne sais plus négocier les saisons
qui ne lis plus lettres et poèmes des rivières et des fleuves
encensés

Ô terre souveraine qu’auraient songée mille peintres en majesté qui
soulevas la jalousie de fleurs amies et de toutes les cités

j’écris pour être lu de ma sœur l’unique aimée
qui vit là-bas en pleine ceinture des dieux pèlerins
j’écris pour dire les vérités de la campanule
j’écris pour l’éclosion des rosiers et les caprices de la marguerite
j’écris pour la libellule obsédée par le poids de la silène
pour les défilés du champ-de-mars au jour de carnaval
j’écris pour crier LIBERTÉ au vol du milan
et pour le parfum des amants allongés en signes de compassion
j’écris pour l’abondance de l’herbe mouillée
et pour la rosée du matin aux vasques du roitelet
j’écris pour la beauté brève du sureau
pour l’involution de la vigne et du rude bouleau
j’écris pour la liberté de l’homme dans sa chair
pour l’ivresse de l’oiseau-mouche et pour la vigilance des vierges
j’écris pour les vacances ensoleillées les lavandières apprivoisées
pour les jeunes épousés au bord des giroflées
j’écris pour les Incas assassinés pour les Taïnos déchiquetés
telles des affiches abandonnées

j’écris pour ce pays que je ne reconnais point
pays de rumeurs et de sautes d’humeur
j’écris pour l’implosion des fleurs et la muée des cigales
j’écris pour la paix des vivants et la tranquillité des morts
j’écris pour l’assurance de l’ île entre deux battements de cœur
j’écris pour ce pays des églantines et le chant des mélèzes
j’écris pour que le coq chante dans chaque main émerveillée
pour le bonheur des passions et le sourire effacé de l’océan
j’écris pour la latitude des mélancolies égarées
pour l’alliance des cœurs sans omission aucune
j’écris pour crier LIBERTÉ de l’indien et du nègre
sous la fumée des îles et à chaque pas de conquérants

par le balancement du papillon
et par la tristesse du névé
par le don profond de la jusquiame
et par le mot de passe de la pervenche
par l’ambivalence de l’anémone
et par le chant sacré de la scabieuse

je dis l’envol du sang au mépris de l’amour
jusqu’à la limite du désir et des amants heureux
je dis l’apprivoisement de la douleur d’aimer
jusqu’au dénouement de la fable finale si tout est à recommencer
je dis l’aumône dans le bonheur d’aimer
jusqu’au prolongement de mes premières empreintes
je dis l’espoir dans le poème à aimer
jusqu’à la germination de la page hautaine
je dis l’encensement du poète à lire
jusqu’à la promesse du verbe aimer à conjuguer
je dis l’errance dans ta beauté réelle – Ô femme
jusqu’à l’émerveillement de ton regard si illisible
je dis les premières plaintes de l’enfant que j’étais
jusqu’à l’humiliation dans la foulée des fleurs et sortilèges
je dis la faim la liberté dans mon calendrier d’absence des grands
chemins
jusqu’au matin des villes et des ruelles à parcourir
je dis le partage des eaux et de la moisson libérée
jusqu’à l’accomplissement et l’itinéraire des premières vigiles
je dis le cantique des cantiques du soulagement et des amitiés formelles
jusqu’à la montée des voiles et des rendez-vous à solliciter

que n’ai-je point raconté jusqu’à la dernière chanson
jusqu’au premier poème lu à la cité des cœurs
le poids des saisons et la folie des hommes
de ce pays et de cette île aux grands nuages
qui n’arrête pas de boire à gorgées lentes les embruns salés
du quotidien

voiles toutes et plus loin dans ton voyage et dans ta fuite
ton grand besoin de liberté
au milieu de mes conquêtes
au milieu de mes aveux
d’avoir manipulé les vagues et l’étincelle
du grand large

plus loin de mes déboires
la femme rebelle et oubliée
dans toute sa beauté

Jardin Botanique de Montréal,
été 2005
Claude Pierre est né dans la région de la Grande Anse à Corail. En 1970, au
plus fort de la dictature, il part pour le Québec où il s'établit. Diplômé en
sciences politiques de l'Université d'Etat d'Haïti, détenteur d'une maîtrise en
Lettres françaises de l'Université d'Ottawa, Claude Pierre rentre en Haïti en
1986 où il enseigne aujourd’hui la littérature contemporaine à l’Université d’Etat
d’Haïti. Parmi ses nombreuses publications : À haute voix et à genoux (1969 et
1986), Coucou rouge (1973), Tourne ma toupie (1974), Le coup de l’étrier
(1986), Lang pa gen zo (1996), Le voyage inventé (1998), Débris d’épopée
(2004), Le dit du lierre (2006).

Claude Pierre nació en Grande Anse à Corail. En 1970, en lo peor de la
dictatura, parte hacia Quebec donde se establece. Diplomado en ciencias
políticas por la Universidad de Haití, con una maestría en Letras francesas por
la Universidad de Ottawa, Claude Pierre vuelve a Haití en 1986 donde hoy
enseña literatura contemporánea en la Universidad de Haití. Entre sus
numerosas publicaciones: À haute voix et à genoux (1969 et 1986), Coucou
rouge (1973), Tourne ma toupie (1974), Le coup de l’étrier (1986), Lang pa gen
zo (1996), Le voyage inventé (1998), Débris d’épopée (2004), Le dit du lierre
(2006).

DES FALAISES…

Des falaises s’affalent
contre la mer
j’entends d’ici l’essieu
des clivages
qui raclent les consciences
au mépris de la lune

Et malgré le règne de l’ombre
revenir au temps des veilles
revenir du corps
à l’âme de la poésie
dans la fureur de la tendresse
revenir aux fleurs des champs
s’esclaffer des facéties du roi
des feux de joie
dans le faste des cymbales
le rougeoiement des Bengales
dans le silence bafoué des poètes méconnus
dans le secret des effusions
dans les vœux non proférés
du sentiment
qui parfois explosent dans l’ombre
s’émerveiller encore et encore
à en pleurer
ACANTILADOS...

Los acantilados se hunden
contra el mar
desde aquí oigo el eje
de las moles
que arañan las conciencias
en el desprecio de la luna

Y a pesar del reino de la sombra
volver al tiempo de las vigilias
volver del cuerpo
al alma de la poesía
en el furor de la ternura
volver a las flores del campo
reír a carcajadas de las bromas del rey
de los fuegos de alegría
en la fastuosidad de los címbalos
el reflejo rojo de las Bengalas
en el silencio escarnacido de los poetas desconocidos
en el secreto de las efusiones
en los votos no proferidos
del sentimiento
que a veces explotan en la oscuridad
maravillarse siempre una vez más
hasta llorar

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