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Sobre un fragmento de casco de parada de caballería romana

hallado en “Las Bóvedas” (San Pedro de Alcántara, Marbella,
Málaga)
Roman cavalry parade helmet fragment from “Las Bóvedas”
(San Pedro de Alcántara, Marbella, Málaga)

Francisco J. Martín-Gil, Mª Carmen Ramos-Sánchez, Pablo Martín-Ramos y
Jesús Martín-Gil

Laboratorio de Investigaciones sobre Conservación del Patrimonio Histórico-Artístico de
Castilla y León

LICOPCYL

Sobre un fragmento de casco de parada de caballería romana
hallado en “Las Bóvedas” (San Pedro de Alcántara, Marbella,
Málaga)
Roman cavalry parade helmet fragment from “Las Bóvedas”
(San Pedro de Alcántara, Marbella, Málaga)

Francisco J. Martín-Gil, Mª Carmen Ramos-Sánchez, Pablo Martín-Ramos y
Jesús Martín-Gil
Laboratorio de Investigaciones sobre Conservación del Patrimonio Histórico-Artístico de
Castilla y León

Resumen
En este artículo presentamos el hallazgo en superficie realizado en el yacimiento de “Las
Bóvedas” en San Pedro de Alcántara (Marbella, Málaga) de un fragmento de una pieza de
hierro decorada con ovas y roleos. Se discute su posible utilización como parte de un
casco de parada militar de caballería.
Summary
In this paper we present the finding of an iron moulding fragment, with scrolls pattern,
found on surface at the archaeological site of "Las Bóvedas" in San Pedro de Alcántara
(Marbella, Málaga). We discuss its possible use as part of a military parade cavalry helmet.

Introducción.
Lugar del hallazgo
En la actual San Pedro de Alcántara, a 16 km de Marbella, encontramos un conjunto de
restos que reflejan la presencia de una antigua ciudad, posiblemente conocida como
Cilniana, citada en el itinerario del Emperador Antonino. Las edificaciones más
destacables adscritas a dicho emplazamiento son las Termas de las Bóvedas, entre la
desembocadura del arroyo del Chopo y la del río Guadalmina, a 500 metros de la
Basílica de Vega del Mar. Se trata de lo que podría haber sido un gigantesco depósito
de aguas traídas por acueducto o unas termas romanas. El conjunto se distribuye
alrededor de un patio octogonal cerrado con una gran bóveda. El núcleo está rodeado
por siete habitaciones de planta octogonal, cinco comunicadas entre sí y dos que lo
hacen directamente a la cámara principal. La planta superior forma una galería anular
que se remata en una terraza plana. La construcción, del siglo III d.C., se realizó con
ladrillos en doveles en arcos y dinteles de las puertas, y con hormigón a base de
argamasa y guijarros.

Antecedentes
La primera referencia documental a “Las Bóvedas” es pictórica y data de 1567, siendo
su autor Anton Van der Wyngaerde.

“Las Bóvedas” en 1567 (Anton Van der Wyngaerde, pintor de Felipe II)

Otra de las referencias es la del historiador Macario Fariñas del Corral, que en su Tratado
de las Marinas desde Málaga a Cádiz y algunos lugares sus vecinos según fueron en los
siglos antiguos (1663), escribe: “Este sitio parece ser unas ruinas romanas, que están a
dos leguas de Marbella camino de Gibraltar. Llámanle las bóvedas, porque hay unos
acueductos por debajo de tierra de más de media legua de largo”
En 1782, Francisco Pérez Bayer, en su Diario del Viaje de Andalucía y Portugal, describe
“Las Bóvedas” como “un edificio octogonal hecho con piedras pequeñas, pero que unidas
con arena y cal forman un durísimo hormigón”.

“Las Bóvedas” en 1782 ( Francisco Pérez Bayer)
según reproducción de Francisco J. Albertos Carrasco

Referencias más recientes son las de Juan A. Ceán-Bermúdez, Sumario de las
antigüedades romanas que hay en España (1832) y Richard Ford, The handbook for
travellers in Spain (1844), donde se hace también referencia al acueducto cercano.
En los años 1915 y 1916, el ingeniero José María Martínez Oppelt realizó las primeras
excavaciones que fueron seguidas por las encomendadas al arqueólogo José Pérez de
Barradas, ambas llevadas a cabo a requerimiento de la Sociedad propietaria de la finca
donde se ubicaba el yacimiento.

Izquierda: “Las Bóvedas” en 1930 (Pérez de Barradas). Derecha: el yacimiento en 2010

Los hallazgos se publicaron en 1930 e incluyen abundantes tégulas e ímbrices, restos
de ánforas, trozos de terra sigillata, varias lucernas, monedas y anzuelos de bronce.

Lucernas encontradas en “Las Bóvedas”

Descripción del hallazgo
El fragmento objeto del presente artículo, recogido en superficie en una visita de los
autores al yacimiento de “Las Bóvedas” en Septiembre de 1992, corresponde a un
fragmento metálico triangular de 3,6 × 4,6 cm, en buen estado de conservación. Su
decoración, con ovas y roleos vegetales, no se aparta mucho de la que presentan los
apliques destinados a decorar altares, pedestales de estatuas o inscripciones. Sin
embargo, su composición química, claramente de naturaleza férrea, difiere de la usual
para las molduras de altar conocidas, todas en bronce. Tal discrepancia nos ha llevado
a considerar la posibilidad de que el artefacto corresponda a la carrillera o al frontal de
un casco romano, de los utilizados en paradas de caballería. La forma ligeramente
curvada de la pieza orienta también a que formó parte de un casco.

Fragmento de hierro hallado en “Las Bóvedas”. San Pedro de Alcántara, Marbella. Siglo III d.C.

Toda vez que los motivos ornamentales reconocibles en el fragmento son próximos a
los de cascos de las tipologías Weiler o Heddernheim pero no exactamente coincidentes
(más parecen roleos vegetales que rizos de cabellera humana), cabe prever que se
trate de una imitación procedente de un taller local. En este caso, la materia prima bien
pudo tener su origen en las cercanas minas de hierro de Río Real

Ubicación probable del fragmento de hallado en “Las Bóvedas” en un casco romano para parada de
caballería (tipología Weiler)

Casco tipo Heddernheim. Frankfurt Archeological Museum

Respecto al uso de estos pesados cascos de hierro, sean tanto de tipología Weiler o
Heddernheim como de factura local, es altamente probable que nunca fueran utilizados
para combates sino sólo para eventos deportivos llamados "Hippika Gymnasia", en los
que los romanos mostraban habilidades guerreras a caballo.
La presencia de este tipo de cascos en un lugar como “Las Bóvedas” ha de ser referido
a una intención votiva: es un hecho constatado que la práctica totalidad de hallazgos de
cascos guerreros de época romana (incluyendo cascos celtiberos) se han producido en
la proximidad de fuentes, termas o balnearios, loca sacra con características recurrentes
que los distinguen de lugares comunes. La presencia de cascos en lugares de aguas
tiene unas implicaciones rituales complejas que encajan en una práctica ampliamente
atestiguada, la iactatio. Desde esta visión, “Las Bóvedas”, al constituirse en un espacio
singular idóneo para albergar la ofrenda de un casco inutilizado, refuerza la
consideración de la utilización de las termas como espacio de culto.

Detalle de altar mostrando el casco como parte del equipamiento básico de las celebraciones
litúrgicas romanas (junto a jarra, cuchillo, patera, hacha, cuchillo y aspersor). 80-87 CE. Roma

Caracterización química de la pieza: análisis de componentes en superficie
Condiciones de medida
Sistema de medida
Tiempo medida, seg
Tiempo vida, seg
Entorno
Colimador
Voltaje tubo (kV)
Corriente tubo (μA)
Filtro
Foco
Peaking Time

SEA6000VX
60
38
Air
3.0x3.0mm
50
1000
for Pb
Normal
1µseg

Zona examinada 1
(oscura)

Espectro 1

Zona examinada 2
(clara)

Espectro 2

Resultado 1
Z
26
29
38
25
30
20
82

Elem
Fe
Cu
Sr
Mn
Zn
Ca
Pb

Line
Ka
Ka
Ka
Ka
Ka
Ka
La

A cps
108420.129
1593.025
981.155
682.237
2778.399
300.019
911.647

ROI keV
6.23- 6.57
7.86- 8.23
13.92-14.36
5.73- 6.07
8.44- 8.82
3.54- 3.84
10.34-10.74

Elem
Fe
Cu
Sr
Mn
Zn
Cr
Pb
Ca

Line
Ka
Ka
Ka
Ka
Ka
Ka
La
Ka

A cps
141427.001
1190.688
991.185
781.333
5501.628
478.872
700.919
390.486

ROI keV
6.23- 6.57
7.86- 8.23
13.92-14.36
5.73- 6.07
8.44- 8.82
5.25- 5.58
10.34-10.74
3.54- 3.84

Resultado 2
Z
26
29
38
25
30
24
82
20

Se trata de un material férreo con contenidos superficiales de Fe del 90% (87.2-93.3%).
Otros elementos presentes en superficie en cantidades significativas son: Zn, 3% (2,43,6%); Pb, 0.6% (0.4-0,8%); y Cu, 1,1% (0.8-1.4%). Los restantes elementos
identificados (Sr, Mn, Ca y Cr) lo son al estado de trazas.
No disponemos de resultados sobre la composición en el interior de la pieza pero el
dato de la densidad (7700 kg/m3) orienta a que el porcentaje total en Fe es próximo al
99%.
El aspecto claro de la zona 2 puede deberse a óxido de zinc y carbonato básico de
plomo

Importancia metalúrgica del hallazgo
La presencia de zinc en la superficie de materiales ferrosos puede deberse bien al
recubrimiento de estos por una aleación que confiere una aspecto dorado (latón), a
productos de degradación de dicha aleación (ZnO, blanco; 2PbCO 3 (OH) 2 , blanco;
Cu 2 O, rojo; CuO, negro) cuando aquélla no es observable, o a la deposición de zinc que
proporciona el galvanizado. De estas opciones, la última parece la menos probable toda
vez que, aunque existen sospechas de que fueron los romanos los inventores de la
galvanización (V. Bolaños), su descubrimiento en la forma que lo conocemos
(sumergiendo materiales férreos en un baño de zinc fundido) se debe a Melouin en la
tardía fecha de 1792.
El contenido significativo de zinc en la pieza estudiada (aunque sólo sea en superficie),
pone en candelero la cuestión del grado de conocimiento que se tenía del zinc en época
romana. Uno de las más importantes referencias es la de Estrabón (XIII, p 610) quien
dice que: “en la proximidad de Andeira (zona costera de Misia, al NW de Anatolia) hay
una cierta piedra que, siendo quemada, se transforma en hierro; después, siendo

fundida con una cierta tierra, destila ψευδάργυρος (¿zinc?), que algunos llaman
ὀρείχαλκος (¿latón?); y ψευδάργυρος se ha encontrado en Tmolus." Con toda
probabilidad la piedra aquí mencionada es la calamina, que Plinio y otros llamaron
cadmio. Calamina es el término que usaban los mineros para designar a la mezcla de
minerales silicatados que aparecía en la parte alta de las minas de zinc pero también
es el nombre que recibe, impropiamente, el carbonato de zinc (smithsonita), del que
existen yacimientos en Berja, Dalías y Cabo de Gata (Almería), Valle de los Pedroches
(Córdoba) y Villalba del Alcor (Huelva).
El procedimiento descrito por Estrabón pudo utilizarse en época romana para conferir a
las piezas fabricadas en hierro más resistencia a la corrosión pero, en el caso de los
cascos, lo más probable es que se prefiriera utilizar la aleación de zinc, cobre y plomo
conocida como oricalco (orichalcum) o latón dorado para dotarlas de una apariencia
áurea. El orichalcum era conocida en Bitinia, Misia y Frigia desde la época de Mitrídates
VI de Ponto y se fabricaba con altos contenidos en zinc. Progresivamente se fueron
reduciendo estos contenidos en favor de los de cobre y cambiando su utilización para
acuñaciones monetarias (su uso fue generalizado en Roma a partir de la reforma
monetaria de Augusto) pero sin renunciar a la utilización primigenia como recubrimiento.
Los autores de este artículo consideramos que los contenidos superficiales en Zn, Cu y
Pb en el fragmento estudiado son compatibles con restos degradados de una aleación
de oricalco que, presumimos, fue aplicada en forma de lámina y mediante martilleado al
soporte de hierro.

Carrillera de casco en oricalco, con el retrato del emperador Tito (78-81 AC)

Bibliografía.




Beckmann, vol. II pp32
Bolaños, V (2014). https://prezi.com/i9mmyq-lo44k/civilizacion-romana/
Connolly, P. (2000); “The Cavalryman”, pp. 22 y 29.
Graells i Fabregat, R. y Lorrio Alvarado, J.I. (2013); “De cuando l´elmo nel fiume
si lascio cadere … El casco como ofrenda a las aguas de Muriel de la Fuente
(Soria)” . Acta Palaeohispanica XI: Palaeohispanica 13, pp. 661-67
Pérez Rodríguez, F.; “Cascos de la Antigüedad – Helmets of
Antiquity”. https://es.pinterest.com/stilicho/cascos-de-la-antiguedad-helmets-of-antiquity/
Smith, P. (1875) en: Smith, W.: “A Dictionary of Greek and Roman Antiquities”,
John Murray, London,
1875. http://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Roman/Texts/secondary/SMIGRA*/Metallu
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Stephenson, I.P. y Dixon, K.R. (2003); “Roman Cavalry Equipment”, pp. 22-24.
Testart, A. (2012); “Les armes dans les eaux. Questions d’intérpretation en
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Vega Avelaira, T.; “Cascos imperiales romanos procedentes de
Hispania” https://www.academia.edu/2082788/_Cascos_imperiales_romanos_procedentes_de_
Hispania_Roman_Imperial_Helmets_from_Hispania_

Addenda

Elementos de moldura de tipología romana

Moldura de bronce decorada con frisos. En el
superior, con palmetas, rosetas y flores de lis;
en el medio, con ovas; y en el inferior,
sogueado. Foro municipal de Tarraco,
intercolumnio
“O”.
Museu
Nacional
Arqueologic de Tarragona.

Molduras o elementos de friso, decorados
con ovas y motivos vegetales. Enmarque de
un altar. Siglos I – II d.C. Ercavica, Castro de
Santaver, Cañaveruelas (Cuenca)

Piezas de revestimiento de un altar o un pedestal. Último
cuarto del siglo I d.C. Ambulacrum oriental del Foro de

Placa decorativa de la villa de
Barberes Sud. Museu Vila Joiosa,

Ampurias (Gerona). Museo Arqueológico Monográfico de
Ampurias

Alicante

Fragmento de moldura de bronce
procedente del Panteón, Roma.
Metropolitan Museum of Art. New York

Casco tipo Weisenau en hierro y
bronce. Colección Axel Guttmann.
Museo
Arqueológico Nacional,
Madrid

Casco de hierro Port bei Nidau,
tipo B. Museo Nacional Suizo

Casco tipo Weiler procedente de
Xanten. Actualmente en el Landesmuseum de Bonn

Casco de parada de caballería
ática de tipología Guisborough,
procedente de Theilenhofen.

Casco Geto-Dacio, s. IV a.C., con motivos vegetales (ovas y palmetas) en el frontal

Casco celta de Silivas (Alba, Rumanía), s. IV-III a.C. A la derecha, detalle de la visera
mostrando roleos vegetales

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