Fotografía y política en los medios peruanos

¿Imágenes potentes o pruebas inservibles para los ciudadanos?
https://prezi.com/sof946gknm-m/fotografia-y-politica/

Buenas tardes. Agradezco a los organizadores de la Maestría en Antropología Visual la
invitación a ser parte de este diálogo, esta ocasión obliga a revisar qué puede ser útil
compartir con los demás1.
Quiero empezar enmarcando mi intervención en un ámbito de la politica, el de los
conflictos sociales y, en segundo lugar, en la antigüedad de estas tensiones a las que me
referiré y que están aludidas en las fotos de la convocatoria a esta mesa. Para esto me
gustaría compartir algunas frases de Sebastián Salazar Bondy, el escritor, poeta y
dramaturgo, escritas hace 46 años.
En tales infundios cree el pueblo limeño […] un pueblo de hambrientos y discriminados.
Las grandes familias aristocráticas de la elite limeña … temerosas (…) como han vivido
siempre, de cualquier brote de descontento y violencia, han hecho circular, gracias al
escaso o nulo saber que sus instituciones pedagógicas han procurado a las mayorías, la
metáfora idílica de la colonia, y su influjo psicológico y moral…
El limeño sigue siendo quien acepta, con apenas una ironía en los labios o un chascarrillo
contingente, los abusos de los poderosos, la impúdica corrupción de los políticos, la
absolutista voluntad de la minoría voraz.
No reina en Lima la abierta controversia, sino el chisme maligno, no ocurren revoluciones
sino opacos pronunciamientos, no permanece el inconformismo sino que el espíritu
rebelde involuciona hasta el conservadurismo promedio.
Fin de las citas, cabe recordar que Salazar Bondy escribía en los diarios La Prensa y El
Comercio, medios estándar.
Nos plantean tres preguntas:
• ¿Cómo se construyen discursos sociales y políticos desde la fotografía?
• ¿Cómo funciona el tránsito y la apropiación del sentido original de la fotografía a
la fotografía publicada?
• ¿Cómo se retroalimentan la fotografía y la política en intenciones y estéticas?
Responderé la primera con una reflexión, y algunas imágenes. Para la segunda quisiera
comentar el caso de la foto de Julio Angulo publicada en el diario Correo de Arequipa, y,
en segundo término, compartir una conversación con un colega periodista en un momento
tenso en términos de la producción de información, el día de la declaratoria de estado de
1 Agradezco a Sandro Aguilar las recomendaciones de lectura para preparar
este texto, y los comentarios de Carlos Yushimito, Jason Day y Ernesto Cabral
con quienes compartí la primera versión.

emergencia en Islay. Para la tercera pregunta aludiré a una necesidad de los políticos que
encaja bien con los periodistas, y los fotógrafos en particular, la photo opportunity, y
también plantearé el alcance que puede tener la foto periodística compartida en medios
sociales (Facebook, Twitter, Instagram) directamente, sin la intermediación tan fuerte o sin
el marco o el encuadre que imprime la línea ediitorial de los medios de comunicación.
1- ¿Cómo se construyen discursos sociales y políticos desde la fotografía?
En el periodismo, el discurso social y el discurso político siempre se construyen
acompañados de leyendas de fotos, de titulares, siempre habrá un enfoque o angulación,
una visión o posición que no siempre coincide con la del fotógrafo, y también hay un
proceso de edición, de decisión del lugar y el tamaño que ocupará la foto.
Una foto de una movilización o un cacerolazo puede estar acompañada por una leyenda o
titular que alude al bloqueo de vías que perjudica a los viajeros. Pero prefiero responder
esta pregunta de otra forma.
¿Saben qué fotos no tenemos en los conflictos sociales?
De los rostros del ministro de Interior y de la Policía Nacional respondiendo qué sanciones
han tenido los policías que han causado las muertes de civiles. El rostro del Fiscal de la
Nación cuestionado porque no investiga las acciones irregulares de la policía en los
conflictos sociales.
Tampoco hay fotos de los cientos de gestiones de decenas de asociaciones civiles,
comunidades y ciudadanos pidiendo acciones al Estado para no llegar a un conflicto.
Como no hay imágenes que circulan acerca de esto, no es parte del discurso social y
politico en este rubro.
Un conflicto o una tensión social comienza sin fotografías.
Medidas anunciadas o decisiones tomadas por el Gobierno central generan viajes,
gestiones, oficios, visitas de dirigentes regionales, provinciales o indígenas a Lima: a
ministerios, al Congreso. No merecen respuesta oficial, y pasados los meses, terminadas
las lluvias y las asambleas, convocan a un paro. Aquí empiezan las fotografías: las
personas bloquean carreteras, puentes, se movilizan en las plazas y vías: la policía llega.
En Lima la queja es por el perjuicio al turismo, al comercio, y eventualmente por los
viajeros atrapados en los omnibus, sin acceso a agua ni alimentos. Hay enfrentamientos,
hay muertos, hay heridos. Las autoridades anuncian que rotan a los policías que causaron
las muertes pero no vemos nunca las fotos de ellos. Llegan más policías al lugar
convulsionado, la Fiscalía no halla o no busca pruebas de delitos cometidos por las
fuerzas del orden, y el Ejército acordona la zona o acantona en un coliseo si la cosa se
pone peor.
Durante los recorridos de los ataúdes por las calles, a veces los policías lanzan bombas
lacrimógenas o intentan dispersar al grupo que carga el ataúd: las fotos de estos
episodios son recientes, desde 2012 en Celendín, antes no era una práctica de la policía.
Los dirigentes son detenidos, otros involucrados o no son investigados por la Fiscalía.
Rara vez el presidente de turno se manifiesta sobre los hechos, más común es que
aparezca el ministro de Interior o el primer ministro con voz de restablecimiento del orden,
no de contrición. Luego de meses de ocupación policial o militar de una localidad, las
autoridades negocian o dialogan con otros ‘nuevos’ dirigentes, ya que los anteriores han
sido deslegitimidos, por su violencia, por su negativa al diálogo, porque no quieren el
proyecto minero o la hidroeléctrica, o porque negociaron dinero para terminar la protesta.
Luego se instala una mesa de trabajo, algunas partes van a un diálogo, los

representantes de la PCM cambian intempestivamente el lugar o la hora de encuentro, o
se ausentan sin avisar. La empresa avanza el proyecto a ritmo lento. Los líderes locales
se indisponen una vez más hacia el Estado, no solo hacia el Gobierno, la historia se repite
hace cientos de años.
Es común que no haya tampoco fotos, meses después, de los familiares de los muertos,
de las víctimas mismas (los heridos, algunos de ellos quedan discapacitados). Es difícil
registrar en fotos su impotencia en la búsqueda de justicia o su imposibilidad de
buscarla: sin imágenes y sin espacio en los medios, no hay construcción de discurso
acerca de esa deuda, omisión o delito por parte del Estado, que por ley debe proteger a
los ciudadanos y no matarlos.
2- ¿Cómo funciona el tránsito y la apropiación del sentido original de la fotografía a
la fotografía publicada?
El académico español Miquel Rodrigo Alsina se refería en 1993 a la noticia como
construcción social de la realidad, y también lo hacía Gaye Tuchman, en un libro mucho
más antiguo, de 1980, llamado ‘Making news: a study in the construction of reality’,
traducido como ‘La producción de la noticia: estudio sobre la construcción social de la
realidad’. Ambos indican que las noticias no son un espejo de la realidad, sino una
confección, una factura en la que varios tenemos responsabilidad si trabajamos en un
medio de comunicación.
Me pidieron comentar el caso de la fotografía de Julio Angulo, publicada por el diario
Correo de Arequipa el miércoles 22 de abril. El agricultor Antonio Coasaca, quien trabaja
hace 38 años en Punta de Bombón, había sido golpeado por varios policías durante las
movilizaciones contra el proyecto minero Tía María y fue detenido. Una fotografía en la
primera plana lo mostró al día siguiente como un violento más, sujetando un objeto
punzocortante: el medio descalificó, una vez más, la protesta.
Un par de días después, un video difundido en Youtube por Mollendinos TV reveló que el
efectivo de la PNP identificado en el pecho como ‘Filosofexx’ colocó el objeto en la mano
de Coasaca, quien se resistía a sostenerlo, pese a tener la mano fracturada. Entonces, en
Lima se produjo una ola de descalificación contra el fotógrafo Julio Angulo, se decía que
era el fotógrafo de Correo, y que se prestó a la trampa de la Policía Nacional. Tuvieron
que pasar un par de días más para que la publicación digital arequipeña El Buho
documentara lo ocurrido.
El fotógrafo estaba trabajando ese día para el diario El Comercio, envió por chat algunas
de sus fotos a dos o tres amigos, y el mismo día durante una conferencia de prensa en
Arequipa de un grupo a favor del proyecto minero Tía María, la foto del agricultor Coasaca
fue distribuida a los medios, sin que Angulo lo supiera. El fotógrafo conversó con El
Comercio para aclarar lo sucedido, pero el diario le pidió que él no declarara pues el
medio difundiría un comunicado, cosa que hizo el lunes 27, cinco días después de tomada
la foto, cuatro días después del mal uso de la imagen. El Comercio indicó que mientras no
se aclarara la forma en que la imagen llegó a la conferencia de prensa, Angulo no seguiría
colaborando con ese medio. El fotógrafo dijo también que tuvo que sacar a su hija del
nido porque los estaban amenazando. Un video permite notar que el fotógrafo no tenía
ángulo de visión en el momento en que el policía coloca el objeto en la mano de Coasaca,
pues el efectivo tapa al fotógrafo con el cuerpo. Sin embargo, en Lima la historia tenía un

villano ese día y era el fotógrafo de Correo (no de El Comercio): ambas fueron
percepciones erradas.
Desde 2009, en que el Gobierno peruano hizo explícito un discurso a favor de las
empresas extractivas y se produjo la tragedia en Bagua, es notorio que la fotografía,
especialmente en los medios de Lima, ha sido un instrumento o elemento para reforzar
algunas ideas, algunos roles, y también ha sido usada como evidencia, para incriminar a
ciudadanos discrepantes con la posición gubernamental, como ocurrió en particular en el
caso de Asterio Pujupat, preso por la desaparición del mayor Felipe Bazán primero en una
cárcel y luego en detención domiciliaria, porque una persona parecida a él aparece en la
foto en que se ve al mayor Bazán conducido por un grupo de nativos.
Las fotos pueden:
- crear responsables, acusar (a civiles).
- crear héroes, heroínas, víctimas, villanos,
- simular, mostrar lo que no ocurrió (en el caso del policía que siembra un objeto en el
agricultor Coasaca).
Y acerca del tránsito de una imagen registrada, la apropiación de sentido hasta que es
publicada, comparto una conversación por chat que tuve el día de la declaratoria de
emergencia en Islay con un colega que no es del medio para el que trabajo. En la
transcripción lo llamo ‘colega’.
Colega: hay un video. Diferente al de seis minutos que han pasado
todos
JF: lo he pegado en mi muro ya https://www.youtube.com/watch?
v=8TaIsLVXfHo
Colega: ese no, otro
JF: ah no?
Colega: muestran que tiene un hueco en el pecho, pero no sale
sangre
JF: el otro video muestra el hueco en el pecho?
Colega: sí, te lo paso. Es más fuerte que el otro. 0:30 pero no
sale sangre
JF: Es decir? ¿Qué? ¿Murió de otra cosa?
Colega: No. Mi duda es si ese hueco es herida de proyectil o no
JF: el del pecho, síii
Colega: pero no sale sangre. Mi editor me dice que no sale sangre,
donc el asunto es en la cara
JF: ¿Qué es lo que se ve en el 0:35" entonces? Yo veo un orificio
y no es hecho por un hisopo
Colega: a ver, necesito preguntarle a alguien más. Tengo miedo de
estar con la tensión del momento.
JF: Bueno: a quien le avises muéstrale el hueco del 00:35"
Colega: ok. Para ti sí es proyectil. En caso me digan que va
¿amerita publicar el video? El otro decidimos no hacerlo.
JF: Creo que puedes publicar una captura de pantalla, pero el
video es demasiado.
Colega: Ajá

JF: O quizá enlazarlo pero no insertarlo y avisar que las imágenes
pueden afectar la sensibilidad, etcétera… Los periodistas nos
'tenemos' que comer estas cosas, no creo que el público en general
tenga que verlo.
Colega: No sé si es la tensión, pero me chocó el video. Con los de
Pichanaki no me afectó.
JF: no es la tensión: es la sangre saliendo de la boca del señor y
la PNP disparando.
3- ¿Cómo se retroalimentan la fotografía y la política en intenciones y estéticas?
Dos prácticas del marketing politico están enlazados a la rutina de la producción
periodística: la photo opportunity y el spin. En ambos casos es el interesado, la fuente de
información, quien pre-produce, prepara o provee un evento o acontecimiento para que
sea fotografiado o filmado, cubierto periodísticamente. Un ejemplo de photo opportunity y
spin a la vez eran los operativos de destrucción de maquinaria de mineros ilegales:
ofrecen imágenes espectaculares, pero las acciones resuelven poco el problema mayor
de la minería ilegal.
Felizmente, las intenciones de verdad y de estética de la fotografía permiten muchas
veces escapar de las intenciones y la estética de los actores politicos. Y un ejemplo en
ese sentido puede ser la diffusion de buena fotografía vía los medios sociales: he visto
ejemplos en ese sentido del Twitter de la Agencia France Presse, o los muros de
Facebook de Supay Fotos, Mal de Ojo, y similares.
Una conclusión:
Las fotos pueden ser también evidencias inútiles, pruebas inservibles, pues rara vez
sirven para mostrar la inocencia de un civil, ni para lograr el castigo de quien hace uso
excesivo o ilegal de la fuerza (cuando intenta poner el orden o cuando gestiona sus
intereses2). La inacción de las instituciones operadoras de justicia o el discurso político
predominante, provocan que estos ciudadanos discrepantes de proyectos de extracción o
políticas gubernamentales que no garantizan los derechos de los ciudadanos sean
perseguidos o, si fueron heridos o perjudicados, no logren justicia ni reparación.

2 Pienso en este caso en los empleados de Yanacocha al frente de la casa de la
señora Máxima Acuña, quienes usualmente están acompañados por efectivos
de la PNP. El hecho más reciente, además de volver a destruir la ampliación de
su casa, fue que dispararon perdigones a la mascota de doña Máxima y la
dejaron coja y ciega.

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