Declaración Pública – Comité Central – Mayo de 2015

CORRUPCIÓN Y DEMOCRATIZACIÓN
La mayoría de los ciudadanos de nuestra sociedad sabían que los niveles de corrupción eran muy altos y
que alcanzaba todas las instancias de poder; por eso es que la gran mayoría de los chilenos no
concurrió a votar en las elecciones pasadas. Las informaciones sobre las boletas sólo vinieron a ratificar
aquello que se sospechaba o de lo que ya se tenía conciencia: que la corrupción tiene una expresión
concreta. Ninguno de los discursos, declaraciones o comisiones, logran contener el aumento del
desprestigio del tipo de política comandada por la Nueva Mayoría y la Alianza. El discurso del 21 de
Mayo dejó todo igual. Así como echó por la borda las demandas más sentidas de la población chilena,
no hizo ni una sola mención a las demandas de las decenas de ex prisioneros políticos que mantienen
una huelga de hambre por sus legítimas e históricas reivindicaciones. La presidenta les dio la espalda,
igual que al resto de los ciudadanos, porque está más preocupada del empresariado.
Es cierto que todo puede mantenerse igual e incluso empeorar. La ausencia de una oposición política de
izquierda con programa y fuerza propia pena sobre las conciencias democráticas que, dispersas y
atomizadas, refunfuñan cada uno por separado sin capacidad de intervenir para revertir dicha situación,
lo que sólo afecta realmente a los trabajadores y pueblos del país. Los dueños del poder y la riqueza
pueden mantenerse eternamente cambiando de caras, de partidos y de discursos, pues nadie les
controla, salvo ellos mismos.
Según la presidenta Bachelet, a partir del mes de Septiembre se iniciaría un proceso constituyente. No
se dice el mecanismo, pero si es evidente que ella rehúye la responsabilidad que está en sus manos,
porque el mecanismo existe, incluso en la constitución pinochetista que ellos administran. Las fuerzas de
izquierda y progresistas tenemos una oportunidad de recuperar en algo el tiempo perdido por la
dispersión y atomización planificada desde el poder. Formar un movimiento que exija el plebiscito y la
asamblea constituyente puede ser la bandera que unifique las fuerzas organizadas, pero en particular, el
inmenso caudal de fuerza no organizado y que requiere cambios reales. Para terminar con la corrupción,
hay que democratizar la sociedad. Bachelet dice que su proceso constituyente consultará mediante
cabildos y otras formas para tener la opinión de los ciudadanos y que, posteriormente, el parlamento
decidirá sobre el cambio constitucional. Para Bachelet es democrático que los mismos que están
cuestionados como delincuentes decidan por sobre la inmensa mayoría que los repudia en todos los
sentidos.
El proceso de reformas que sigue su camino inconsulto es tan antidemocrático que los mismos que los
defienden desde la CUT y el colegio de profesores, entre otros, no pueden sino tomar posiciones
opositoras sin quererlo (en forma ambigua). El cambio de gabinete pasó sin pena ni gloria para la
inmensa mayoría de la población. El camino del conceso, que es la línea política a implementar, no
difiere en nada con la maquinaria pesada de las retroexcavadoras, ya que uno y otro termina por
acordarse en las cocinas de los empresarios, parlamentarios y gobernantes. Esto no podría ser de otra
manera, porque el proceso político tiene su origen en los acuerdos tomados por las clases dominantes
para sacarse de encima sólo a la figura de Pinochet, para seguir manteniendo su modelo económico y
político, lo que les ha dado enormes ganancias. Esto se traduce en más diálogo hacia la derecha y más
represión hacia nuestro pueblo, basta para ello recordar la brutalidad con que se ha castigado a nuestra
juventud en las últimas movilizaciones.
La política y la naturaleza siguen trayéndonos a la realidad de un país subdesarrollado, si llueve son los
trabajadores y sus familias los que sufren, si no llueve es igual. Si un volcán entra en erupción o si hay
incendios lo mismo (todas las catástrofes naturales dejan en evidencia la desigualdad y pobreza
generada por el modelo económico). Si hay boletas falsas son los impuestos de todos los trabajadores
los que se pierden por la vía de la elusión y porque más encima, es el dinero que sale de nuestros
salarios el que va a pagar a los parlamentarios que nos joden con las leyes. La realidad también
demuestra que no existe la clase política, pues todos son meros funcionarios de la clase poseedora del
capital y el poder.
POR UNA VIDA DIGNA PARA TODOS
ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Comité Central
Movimiento de Izquierda Revolucionaria
MIR de Chile
Mayo de 2015
www.mir-chile.cl

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