Murder of Crows

Murder
of Crows
Una novela de Anne Bishop
Los Otros - Libro 02

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Murder of Crows
Serie: Los Otros
Título original: Murder of Crows
Autora: Anne Bishop
Año: 2014
Traducción oficial: No publicado en español
Traducción libre: Grupo Dark Wolf

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Murder of Crows

Para Pat

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Murder of Crows

Resumen:.........................................................................................................
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Resumen:
Geografía.........................................................................................................
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Geografía
Mapas............................................................................................................
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Mapas
Una Breve Historia del Mundo..........................................................................12
Mundo
Capítulo 1......................................................................................................
15
1
Capítulo 2......................................................................................................
21
2
Capítulo 3......................................................................................................
26
3
Capítulo 4......................................................................................................
51
4
Capítulo 5......................................................................................................
56
5
Capítulo 6......................................................................................................
69
6
Capítulo 7....................................................................................................
100
7
Capítulo 8....................................................................................................
110
8
Capítulo 9....................................................................................................
118
9
Capítulo 10...................................................................................................
132
10
Capítulo 11...................................................................................................
137
11
Capítulo 12...................................................................................................
149
12
Capítulo 13...................................................................................................
152
13
Capítulo 14...................................................................................................
170
14
Capítulo 15...................................................................................................
175
15
Capítulo 16...................................................................................................
200
16
Capítulo 17...................................................................................................
232
17
Capítulo 18...................................................................................................
260
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Capítulo 19...................................................................................................
270
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Capítulo 20...................................................................................................
303
20
Capítulo 21...................................................................................................
318
21
Capítulo 22...................................................................................................
325
22
Capítulo 23...................................................................................................
344
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Capítulo 24...................................................................................................
353
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Capítulo 25...................................................................................................
374
25
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Capítulo 26...................................................................................................
389
26
Capítulo 27...................................................................................................
394
27
Capítulo 28...................................................................................................
397
28
Capítulo 29...................................................................................................
409
29
Capítulo 30...................................................................................................
419
30
Capítulo 31...................................................................................................
430
31
Próximamente..............................................................................................
445
Próximamente
Nota de sobre la traducción.............................................................................
446
traducción

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Murder of Crows

Resumen:
Después de ganar la confianza de los Terráneos que residen en el
Courtyard de Lakeside, Meg Corbyn ha tenido problemas para averiguar lo que
significa vivir entre ellos. Como humana, Meg debería haber sido una presa
apenas tolerada, pero sus habilidades como Casandra de sangre la convirtieron
en algo más.
La aparición de dos drogas adictivas ha desatado la violencia entre los
humanos y los Otros, derivando en asesinatos de ambas especies en las
ciudades cercanas. Por eso, cuando Meg tiene un sueño sobre sangre y plumas
negras en la nieve, Simon Wolfgard -el cambiante líder del Courtyard de
Lakeside- se pregunta si su profeta de la sangre soñó con un ataque pasado o
una futura amenaza.
A medida que el impulso de liberar las profecías golpea a Meg con mayor
frecuencia, los problemas la siguen al interior del Courtyard. Ahora, los Otros y
el puñado de humanos que residen en él, deben trabajar juntos para detener al
hombre empeñado en reclamar a su profeta de la sangre y detener el peligro
que amenaza con destruirlos a todos.

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Murder of Crows

Geografía

El mundo de Namid
Tierras continentales (hasta el momento)
Afrikah
Australis
Britania/ Britania Salvaje
Bloque Romano/Alianza de naciones del Bloque Romano
Felidae
Islas Fingerbone
Islas Tormenta
Thaisia
Tokhar-Chin
Zelande
Grandes Lagos:
Superior, Tala, Honon, Etu, y Tahki
Otros Lagos:
Lago Feather Lago Finger
Ríos:
Talulah/Saltos de Talulah

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Murder of Crows
Ciudades o pueblos:
Hubb NE (Conocido también como Hubby), Jerzy, Lakeside,
Podunk, Sparkletown, Saltos de Talulah, Toland, Walnut Grove, Wheatfield.
Días de la semana
Earthday
(Día de la tierra)
Moonsday
(Día de la luna)
Sunsday
(Día del sol)
Windsday
(Día del viento)
Thaisday
(Día de la tierra libre)
Firesday
(Día del fuego)
Watersday
(Día del agua)

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Mapas

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Murder of Crows

Una Breve Historia del Mundo

Hace mucho, mucho tiempo, Namid concibió todo tipo de vida,
incluyendo a los seres conocidos como humanos. Ella les otorgo tierras fértiles
y agua de buena calidad. Comprendiendo su naturaleza y la de sus otros
retoños, también les dio suficiente aislamiento para que tuvieran una
oportunidad de sobrevivir y crecer.
Y así lo hicieron.
Aprendieron a hacer fuego y refugios. Aprendieron a cultivar y a
construir ciudades. Construyeron barcos y pescaron en las aguas del
Mediterráneo y Mar Negro. Procrearon y se diseminaron a través de sus partes
del mundo hasta que llegaron a las tierras salvajes. Fue entonces cuando
descubrieron que otros descendientes de Namid ya habían reclamado el resto
del mundo.
Los Otros observaron a los humanos y no vieron en ellos conquistadores.
Vieron un nuevo tipo de carne.
Se libraron guerras para poseer las tierras salvajes. A veces los humanos
ganaron y esparcieron su semilla un poco más lejos. Más a menudo, sus partes
civilizadas desaparecieron, y los sobrevivientes, temerosos, trataron de no
temblar cuando un aullido se levantaba en la noche o cuando a un hombre, que
vagara demasiado lejos de la seguridad de las puertas robustas y luminosas, se
lo encontraba a la mañana siguiente sin sangre.
Siglos pasaron, y los humanos construyeron buques más grandes y
navegaron a través del Océano Atlántik. Cuando encontraron una tierra virgen,
construyeron cerca de la orilla. Entonces descubrieron que esa tierra también
había sido reclamada por el indígena, los Terráneos, los Nativos de la Tierra.
Los Otros.
Los Terráneos que gobernaban el continente llamado Thaisia, se enojaron
cuando los humanos talaron árboles y cercaron la tierra que no les pertenecía.

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Murder of Crows
Así que los Otros se comieron a los pioneros y conocieron esta carne en
particular, tal como les había pasado a los humanos muchas veces en el pasado.
La segunda oleada de exploradores y pioneros encontraron el
asentamiento abandonado y, una vez más, trataron de reclamar la tierra como
propia.
Los Otros también se los comieron.
La tercera ola de pioneros tuvo un líder, que era más inteligente que sus
predecesores. Ofreció a los Otros mantas y cortes de tela para la ropa y
brillantes pedacitos interesantes, a cambio de que se les permitiera vivir en el
asentamiento y tener suficiente tierra para cultivar. Los Otros pensaron que se
trataba de un intercambio justo y se alejaron de los límites de la tierra que los
humanos podrían usar. Más regalos fueron intercambiados por los privilegios
de caza y pesca. Este acuerdo era satisfactorio para ambas partes, incluso si un
lado consideraba a sus nuevos vecinos con gruñidos de tolerancia y el otro lado
se tragaba el miedo asegurándose de que su gente estuviera a salvo dentro de
los muros fortificados antes del anochecer.
Los años pasaron y llegaron más colonos. Muchos murieron, pero
suficientes humanos prosperaron. Los asentamientos devinieron en aldeas, que
luego fueron pueblos, los cuales se convirtieron en ciudades. Poco a poco, los
humanos se movieron a través de Thaisia, extendiéndose todo lo que podían
sobre la tierra que se les permitía usar.
Siglos pasaron. Los humanos eran inteligentes. Así como lo eran los
Otros. Los humanos inventaron la electricidad y la fontanería. Los Otros
controlaban todos los ríos que podrían alimentar los generadores y todos los
lagos que suministraban la fresca agua potable. Los humanos inventaron
máquinas de vapor y calefacción central. Los Otros controlaban todo el
combustible necesario para hacer funcionar los motores y calentar los edificios.
Los humanos inventaron y fabricaron productos. Los Otros controlaban todos
los recursos naturales, decidiendo así lo que se hacía o no en su parte del
mundo.
Hubo choques, por supuesto, y algunos lugares se convirtieron en
oscuros monumentos para los muertos. Esos memoriales finalmente dejaron en
claro al gobierno humano que el nativo de la tierra gobernaba Thaisia, y nada
salvo el fin del mundo lo iba a cambiar.

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Murder of Crows
Así fueron las cosas hasta la era actual. Existen pequeños pueblos de
humanos dentro de las grandes extensiones de tierras que pertenecen a los
Otros. Y en las grandes ciudades humanas, hay espacios cercados llamados
Courtyard que están habitados por los Otros que tienen la tarea de mantener la
vigilancia sobre los residentes de la ciudad y hacer cumplir los acuerdos de los
humanos con los Terráneos.
Todavía hay tolerancia a regañadientes en un lado y miedo hacia lo que
camina en la oscuridad en el otro. Pero si son cuidadosos, los humanos
sobreviven.
La mayor parte del tiempo, ellos sobreviven.

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Murder of Crows

Capítulo 1

Despertándose de golpe por los movimientos inquietos de su compañera
de cama, Simon Wolfgard bostezó, rodó sobre su vientre, y estudió a Meg
Corbyn. Ella había tirado la mayor parte de las mantas, lo que no era bueno ya
que ella no tenía piel y podía coger frío. Para un Lobo Terráneo, coger algo
significaba que uno quería eso, y no podía pensar en una sola razón por la cual
un humano quisiera un escalofrío, pero al parecer el ser humano sí, y podían
coger uno cuando hacía frío. E incluso en los últimos días de Febros, en la
Región Nordeste de Thaisia hacía mucho frío. Por otra parte, si ella empezaba a
sentir frío, podía acurrucarse más cerca de él, lo cual era razonable ya que tenía
un buen abrigo de invierno y, al ser un Lobo, le gustaba la cercanía.
Si alguien le hubiera dicho unas semanas atrás, que iba a hacerse amigo
de una humana y que le importaría lo suficiente como para cuidarla en la noche,
se habría reído hasta reducirlo. Pero allí estaba, en el apartamento de Meg, en el
Complejo Verde, mientras que su sobrino Sam se quedaba con su padre Elliot en
el Complejo Wolfgard. Antes del ataque al Courtyard de Lakeside a principios
de mes, él y Sam solían acurrucarse junto a Meg en la siesta o incluso para
dormir toda la noche. Pero las cosas que habían sucedido esa noche cuando los
hombres habían llegado para secuestrar a Meg y a Sam...
Por un lado, Meg casi había muerto mientras salvaba a Sam de esos
hombres. Por otra parte, algo le había sucedido a él de camino al hospital, algo
que le hizo sentir una rabia descontrolada. Tenía sospechas sobre lo que había
pasado, lo cual era la razón por la que Sam, -que seguía siendo un cachorro y
carecía de autocontrol-, ya no se acostaba con ellos cuando él se acurrucaba
junto a Meg.
Meg le decía a todos que su altura era de 1, 63, porque según ella sonaba
más alta que 5 pies y algo. Tenía 24 años, tenía el pelo de color naranja raro que
sobresalía a su negro natural, ojos gris claro, como algunos de los Lobos, y piel
clara. Piel extraña y frágil que generaba cicatrices muy fácilmente.
Ella era una Casandra de sangre, una profeta de la sangre; una mujer que
veía visiones y decía profecías cuando cortaba su piel. Ya fuera con un corte

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Murder of Crows
formal con su navaja especial o por una herida causada por una piedra afilada,
podía ver visiones de lo que podría suceder en el futuro.
Los Sanguinati se referían a las mujeres como Meg, como las sangre
dulce, porque, aun cuando fueran adultas, estas mujeres conservaban la dulzura
del corazón de un niño. Y esa dulzura, junto con las visiones nadando en su
sangre, las convertían en algo que no era presa. Eran una creación de Namid,
tan maravillosas como terribles. Tal vez fueran algo aún más terrible de lo que
los Terráneos habían imaginado.
Él se ocuparía de lo terrible cómo y cuando tuviera que hacerlo. Por
ahora, Meg era Meg, el Enlace humano del Courtyard y su amiga.
Ella comenzó a hacer ruidos y a mover sus piernas como si estuviera
corriendo.
«¿Meg?»
No podía oír el habla de los Terráneos, pero lo intentó de todos modos ya
que no creía que se tratara de un buen sueño de persecución de ciervos.
Especialmente cuando de repente captó un olorcillo a miedo saliendo de ella.
«¿Meg?»
Con la intención de despertarla, presionó su nariz bajo su oreja.

*****

En el sueño, Meg oyó al monstruo cada vez más cerca. Un sonido
familiar, transformado en terrible por la destrucción que sabía iba a seguir a su
estela. Trató de gritar una advertencia, trató de gritar para pedir ayuda, trató de
huir de las imágenes que llenaban su mente.
Cuando algo la empujó debajo de la oreja, ella se sacudió y gritó y pateó
tan fuerte como pudo. Su pie conectó con algo. Aterrorizada, pateó de nuevo.
Esas patadas fueron seguidas por un grito fuerte y un golpe seco que le
hizo luchar para encender la lámpara.
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Murder of Crows

Respirando con dificultad, sintiendo su pulso latiendo en sus oídos, lo
primero que notó fue que la mesa de noche correspondía con la imagen que
tenía de la misma, justo antes de irse a dormir, salvo que el pequeño reloj junto
a la lámpara, mostraba las 3 am. Confortada con lo familiar, miró a su alrededor.
No estaba en una celda estéril en un recinto controlado por un hombre
que le cortaba la piel con fines de lucro. Estaba en su propia habitación, en su
propio apartamento en el Courtyard de Lakeside. Y estaba sola.
Pero no había estado sola cuando apagó la luz hacía unas horas. Cuando
se había ido a dormir, había un gran Lobo peludo tendido a su lado.
Agarrando las mantas tanto como pudo, se acostó y se las puso a la altura
de la barbilla antes de susurrar:
— ¿Simon?
Un gruñido sonó como si viniera desde el suelo al otro lado de la cama.
Entonces una cabeza humana se asomó a la vista, y Simon Wolfgard la miró con
ojos de color ámbar que contenían destellos de un rojo, signo inequívoco de que
estaba cabreado.
— ¿Estás despierta ahora? — Gruñó.
—Sí, — respondió dócilmente.
—Bien.
Pudo ver un esbozo de una masa muscular y piel desnuda, antes de que
él se lanzara por debajo de las sábanas. Ella se alejó, con el corazón palpitando
con un tipo diferente de miedo.
Nunca dormía con ella en su forma humana. ¿Qué significaba que ahora
fuera humano? ¿Quería... sexo? Ella no estaba... No podía... Ni siquiera estaba
segura de que pudiera con... ¿Pero si él esperaba que...?
— ¿S-Simon? — Hubo un temblor en su voz.
— ¿Meg? — Su voz aún estaba cargada de gruñidos.
—No eres un Lobo.
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Murder of Crows

—Siempre soy un Lobo.
—Pero no eres un Lobo peludo.
—No, no lo soy. Y tú estás acaparando las mantas. — Dicho esto, cogió
las mantas a las que ella se aferraba y las tiró.
Ella cayó sobre él. Antes de que pudiera decidir qué hacer, las mantas
estaban alrededor de los dos, y él la había atrapado entre su cuerpo y la cama.
—Deja de retorcerte, —espetó—. Si me golpeas con tus patadas más allá
de la cadera, voy a morderte.
Ella dejó de retorcerse, pero no porque hubiera amenazado con morderla.
Las profecías y visiones nadaban en su sangre, liberándose cuando su piel se
cortaba. Simon lo sabía, por lo que no rasgaría su carne. Pero en el último par de
semanas, había descubierto la manera de morderla a través de su ropa lo
suficientemente fuerte para presionar sin dañar su piel: la disciplina del Lobo,
ajustada para hacer frente a su clase de humana.
Había tropezado en el Courtyard de Lakeside hacía 7 semanas, medio
congelada y en busca de trabajo. Simon había amenazado con comérsela con
regularidad los primeros días, lo cual no era su forma habitual de tratar con los
empleados ya que la mayoría de ellos hubieran respondido dejando su dimisión
por escrito mientras corrían hacia la puerta. Pero cuando los Otros descubrieron
que era una profeta de la sangre huyendo del hombre que la había poseído,
habían optado por tratarla como una de los suyos. Y la protegían como una de
los suyos, sobre todo después de que se cayera en el hielo y casi se ahogara
mientras conducía al enemigo lejos de Sam, sobrino de Simon. Razón por la
cual, desde su regreso del hospital, dormía cada noche con Simon acurrucado a
su lado, haciendo guardia.
Estaría poco feliz por la falta de privacidad durante la noche, si ese
cuerpo peludo no hiciera una gran diferencia manteniéndola abrigada.
¿Sería por eso que su apartamento siempre estaba frío, para que no
hiciera un alboroto sobre Simon durmiendo con ella? No se le había ocurrido
quejarse al respecto, porque él era un Lobo. Sólo que ahora no era un Lobo en
su forma de lobo y Simon como un humano en la cama con ella, se sentía...
diferente. Confuso. Amenazante de una manera que no quería explicar.
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Murder of Crows

Pero peludo o no, todavía desprendía calor y no estaba haciendo nada, y
aún era demasiado pronto para pensar en levantarse, así que esto era algo...
para reflexionar... en la mañana.
Comenzó a desplazarse de nuevo a dormir cuando Simon le dio una
pequeña sacudida y le dijo:
—¿Qué te asustó?
Debería haber sabido que no iba a dejarlo correr. Y tal vez tenía razón
para no dejarlo correr. Sus habilidades como una profeta habían cambiado
desde que escapara del recinto para terminar viviendo con los Otros. Era más
sensible ahora, hasta el punto que no siempre tenía que cortar su piel para ver
visiones, sobre todo si la involucraban de alguna manera.
Las imágenes se estaban desvaneciendo. Sabía que ya había cosas que
había visto en el sueño que no iba a poder recordar. ¿Recordaría algo por la
mañana? Y aún así, la idea de recordar el sueño la hacía estremecerse.
—No fue nada, — dijo, con ganas de creérselo—. Sólo un sueño. —
Incluso las profetas de la sangre tenían sueños ordinarios. ¿Verdad?
—Te asustó lo suficiente para echarme de la cama. Eso no es nada, Meg.
— El brazo de Simon la apretó—. Y para que lo sepas, puedes ser pequeña, pero
pateas como un alce. Lo cual es algo que voy a contarle al resto de los Lobos
Genial. Justo lo que necesitaba. Síp, esa es nuestra Enlace. Meg Patada de
alce.
Pero el Lobo dominante y líder del Courtyard estaba esperando una
respuesta.
—Escuché un sonido, — dijo en voz baja—. Debería saber lo que era,
pero no puedo identificarlo.
— ¿Un sonido de tus lecciones?, — preguntó también en voz baja, en
referencia a la formación que había recibido en el recinto con el fin de reconocer
lo que veía y oía en las profecías.

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Murder of Crows
—De las lecciones, —acordó—, pero de aquí también. Y no es un solo el
sonido, sino también hay muchos factores que, combinados, tienen un solo
significado.
Un momento de silencio reflexivo.
—Bien. ¿Qué otra cosa?
Ella se estremeció. Él se acurrucó a su alrededor en respuesta, y se sintió
más abrigada. Segura.
—Sangre, —susurró—. En invierno. Había nieve en el suelo, y la nieve
estaba salpicada de sangre. Y vi plumas. — Volvió la cabeza para mirarlo—. Es
por eso que estaba tratando de gritar, tratando de conseguir que alguien
escuchara. Vi plumas negras rotas atrapadas en la sangrienta nieve.
Simon la observó.
— ¿Podías ver? ¿No estaba oscuro?
Ella pensó por un momento y luego negó con la cabeza.
—Luz de día. No un sol brillante, pero había luz de día.
— ¿Reconociste el lugar?
—No. No recuerdo nada en el sueño que indicara donde, sólo que había
nieve.
Simon se inclinó sobre ella y apagó la luz.
—En ese caso, vuelve a dormir, Meg. Vamos a perseguir esa presa en la
mañana.
Se tendió a su lado y se durmió casi de inmediato, como lo hacía cuando
estaba en forma de Lobo. Sólo que no estaba en forma de Lobo, y ella no sabía
cómo decirle que tenerlo durmiendo a su lado, luciendo y sintiéndolo como un
varón humano, había cambiado algo entre ellos.

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Murder of Crows

Capítulo 2

Estacionado frente a la casa de su mejor amigo Grizzly 1, Perro Salvaje se
quedó sentado en la camioneta de su padre con su otro mejor amigo, Aullador,
y esperó a que empezara la diversión. Windsday era día de la basura en esta
parte de Walnut Grove y los malditos Cuervos del Courtyard estarían volando
justo por delante de los camiones de basura para hurgar en la basura que los
humanos tiraban. Cada maldita semana merodeaban y rebuscaban en los botes
de basura en la banqueta. Se asomaban, picoteaban y volaban con todo tipo de
basura, ya que, en realidad, eso era lo que todos los Cuervos eran: Recolectores
de basura.
Nadie podía hacer nada al respecto. El hombre del gobierno así lo dijo.
Ni siquiera podían lanzar un tiro al azar a los ladrones, de plumas negras,
porque el tiempo de cárcel y las multas, podrían arruinar a una familia entera.
Pero Grizzly, quien sabía cómo encontrar en el ordenador ese tipo de mierda
que uno no quería que sus padres supieran, se había enterado de una putada de
juego llamado: Provoca al Cuervo y atropéllalo. Los remilgados podrían inscribirse
en el sitio y jugar el juego en el equipo, pero si uno quería probar la cosa
realmente, necesitabas dos fármacos muy especiales: Repasando al lobo y
Bienestar.
No era fácil poner tus manos en el chisme, y ninguna de las drogas eran
baratas. Les había llevado a Grizzly, Aullador y a él, dos meses de ahorro en
conjunto de la mayor parte de su dinero para gastos, para comprar los viales
que Aullador había adquirido de un amigo de un amigo que conocía a un tipo
que conocía a otro tipo. Ahora iban a averiguar si las drogas y el juego valían la
pena.
—Vamos, — murmuró Perro Salvaje—. Tengo que llevar el camión de
vuelta antes de que el viejo quiera salir al trabajo.
Aullador bajó la ventanilla del lado del pasajero.
—Oigo los camiones de basura. Ellos deben estar en el siguiente bloque.
¿Grizzly está listo?
1 Grizzly: Oso Pardo
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Murder of Crows

Perro Salvaje sacó el teléfono móvil del bolsillo e hizo la llamada.
— ¿Estás listo? — Preguntó cuando Grizzly respondió.
—Puse una dosis en la carne, — replicó Grizzly —. ¿Estás seguro de la
dosis?
Dioses de las profundidades, no, no estaba seguro acerca de la dosis. La
semana pasada, ellos tres se habían bajado la mitad del vial de Repasando al lobo
para probarlo, y tenía sólo un vago recuerdo de lo que ocurrió después de que
se encontró con Priscilla Kees, quien no tenía ninguna razón para caminar hacia
su casa sola por la noche. Pero lo que sí recordaba, era que se había sentido más
que cachondo. Se había sentido salvaje y poderoso, y quería sentirse así de
nuevo.
Pero no por el momento. No hasta que las cosas se enfriaran. Priscilla no
había regresado a la escuela, y había oído por casualidad a su madre decirle a
su abuela que un feroz ataque había causado algún tipo de daño a las entrañas
de la chica y quizás otros tipos de daño, y que la madre de la chica no dejaba a
su hija caminar sola, ni siquiera hasta la casa de una amiga a seis puertas más
abajo de la calle. No hasta que los animales que le habían hecho eso a Priscilla
fueran capturados.
Se sentía raro oír a su madre hablar de esa manera, como si quisiera que
el responsable cayera por alguna herida grave. Eso lo asustó un poco, por lo cual
se alegraba de haber votado para usar el resto de Repasando al lobo en el juego.
Para cuando pudieran permitirse otro vial de la droga, todo volvería a la
normalidad.
—Oye, Perro Salvaje, — dijo Grizzly —. ¿Sigues ahí? Los perros están
actuando de manera extraña, y no me gusta la manera en que se quedan
mirándome. Me están poniendo de los nervios.
—Aquí vienen, — Aullador dijo mientras los Cuervos venían volando. Se
inclinó hacia delante, apoyó una mano en el salpicadero.
—Vamos, monstruos, — susurró Perro Salvaje—. Disfruten de un poco de
espagueti con Bienestar. — Se rió. Tomen un poco de Bienestar, y van a sentirse
tan bien que no querrán sentir nada más.

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Murder of Crows
Aullador juró que la droga era lo suficientemente potente, como para
dejar a un Lobo completamente maduro tan indefenso como un cachorro, o
mantener en tierra a todos los malditos Cuervos. Así que el día anterior habían
comprado una gran porción de espaguetis para llevar. Esta mañana habían
mezclado la comida con un puñado de Bienestar y la habían dejado junto a seis
botes de basura en la calle.
Los Cuervos entraron, volando hacia las latas que no estaban selladas
herméticamente, o hacía los objetos dejados al lado de estas. Tan pronto como
el primer Cuervo vio los espaguetis, las demás aves llegaron de todas partes, y
Perro Salvaje no podía decir si eran Cuervos o cuervos. Pero todos estaban
engullendo los espaguetis.
—Vamos, estúpidas mierdas, — susurró Perro Salvaje—. Coman. —
Habló por el teléfono móvil—. Grizzly. Casi es la hora.
—Oye,— dijo Aullador—. ¿Quién es esa?
Vieron la chica menuda de pelo negro, caminando de casa en casa,
mirando a los cubos de basura.
—Perfecto, — dijo Perro Salvaje—. Tenemos a una de los Otros en forma
humana.
—El camión de la basura va a llegar en cualquier momento, — dijo
Aullador—. Tenemos que estar fuera antes de que alguien nos vea.
—Sí, sí. — Perro Salvaje observó a los pájaros por un momento más. Un
coche que venía por la calle tuvo que desviarse para evitar a un pájaro que ni
siquiera trató de salir del camino. Perfecto—. Grizzly, suelta a los perros.
Los dos perros de caza que pertenecían al padre de Grizzly salieron
corriendo del fondo, divisaron a los pájaros, y los despedazaron con un
salvajismo que hizo a Perro Salvaje emocionarse y sentirse un poco enfermo a la
vez. Un par de los pájaros batió sus alas en un débil intento de escapar, lo cual
no hizo más que llamar la atención de los perros hacia ellos, y hacia la chica de
pie congelada junto a un cubo de basura.
—Ay, mierda, —dijo Aullador—. ¡La conozco! Es la nueva chica del
colegio. Su familia acaba de mudarse aquí, vino desde Tokhar-Chin. ¡Tenemos
que detener a los perros!
23

Murder of Crows

—¡No podemos detenerlos! — Perro Salvaje agarró a Aullador de la capa,
pero Aullador ya medio había caído de la camioneta y estaba gritando:
—¡ Grizzly! ¡Llama a tu papá! ¡Trae a tu padre!
No podía hacer otra cosa más que ir con su amigo. No podría ser visto
sentado allí mientras Aullador y la chica gritaban, y con la gente saliendo de
sus casas, algunos vestidos para el trabajo y algunos todavía en sus albornoces a
pesar de la nieve y el frío.
De repente alguien lo empujó a un lado y gritó a todo el mundo que
saliera del maldito camino y...
Bang. Bang.
Ese mismo alguien ahora estaba gritando a la gente que llamaran a la
policía, a una ambulancia, y Perro Salvaje, finalmente lo reconoció. No sabía su
nombre, pero sabía que era un policía amigo del padre de Grizzly.
El policía estaba al lado de la chica ahora, presionando su mano derecha
contra la herida en el cuello que seguía sangrando. Levantó la vista hacia el
padre de Grizzly y dijo:
—Lo siento, Stan, pero tenía que dispararles.
— ¿La chica va a estar bien? — Preguntó Stan.
El policía se detuvo un momento, luego levantó su mano y sacudió la
cabeza. Después de limpiar las manos con nieve fresca, se levantó y miró
fijamente a Perro Salvaje y a Aullador.
— ¿Chicos qué estaban haciendo aquí?
Stan se quedó mirando a la chica, y luego a los perros.
—Dioses encima y por debajo, ¿qué les pasó? Y ¿cómo salieron del
fondo?
—Nos los llevaremos, para que los examinen. Averiguar si se volvieron
locos por una razón. — El policía hablaba de los perros -estaba seguro de eso-

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Murder of Crows
pero seguía mirando a Perro Salvaje. Luego miró a los pájaros muertos—. Ya,
vamos a tener que hacer algunas pruebas.
Perro Salvaje trató de desplegar una historia de que sólo había pasado
para ver a Grizzly por un minuto, pero de repente llegaron todo tipo de
vehículos oficiales obstruyendo la calle, y había un montón de policías
interesados en escuchar su historia, y que querían escucharlo en la comisaría
con su padre presente. Por eso terminó siendo acompañado a su casa por un
patrullero.
Y por eso la policía estaba justo allí con él cuando entró en la cocina y
descubrieron que Priscilla había recordado mucho más que él, sobre esa noche
la semana pasada, y por eso cargaba la escopeta de su padre cuando llego a su
casa esta mañana.

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Capítulo 3

Ya pasada la mañana de Windsday, el Teniente Crispin James
Montgomery aparcó el patrullero en el lote de clientes del Courtyard, salió, y
aspiró el aire que aún tenía la mordida profunda del invierno. No era de
extrañar, teniendo en cuenta la tormenta que había atacado salvajemente a la
ciudad de Lakeside a principios de mes, una tormenta que había probado a
todos los que vivían ahí, que los cambiantes y vampiros, que eran el rostro
público del Courtyard, no eran los Terráneos más peligrosos que residencian
allí. Enfurecidos por el ataque contra el Courtyard y la muerte de uno de sus
corceles, los Elementales, liderados por Invierno, habían desatado su furia sobre
la ciudad y sus habitantes en lo que los periódicos y noticieros de televisión
había llamado la tormenta del siglo.
Algunos edificios fueron dañados o destruidos por la tormenta. Algunas
personas habían resultado heridas y algunos habían muerto. Secciones enteras
de la ciudad habían quedado sin electricidad por días, y la gente había luchado
para mantenerse caliente y alimentada mientras estaban encerrados en Lakeside
por una nevada récord y placas de hielo que bloquearon todas las carreteras de
la ciudad.
Después de haber pasado cada momento libre durante las últimas dos
semanas estudiando las ciudades que habían sido destruidas, después de un
conflicto con los Otros, Monty sabía que la tormenta y las consecuencias
podrían haber sido mucho, mucho peores. No estaba seguro de con quien Meg
Corbyn había hablado o que había dicho, pero apostaría el sueldo de un mes a
que ella era la razón de que los bloques de hielo simplemente se desvanecieron
una noche, permitiendo que los suministros necesarios llegaran a la ciudad. Ella
había advertido a los Otros de un veneno destinado a los corceles de los
Elementales. Había salvado a Sam, sobrino de Simon Wolfgard, durante el
ataque al Courtyard. Se había ganado la confianza de los seres que rara vez, o
nunca, confiaban en humanos.
Por otro lado, debido a que había sido el objetivo de los atacantes, fue
indirectamente la responsable de la tormenta que afectó a Lakeside, así como de
la muerte del alcalde de Lakeside y el gobernador de la Región Nordeste. Pero
eso era algo que sólo un puñado de personas sabían. Para todos los demás, la
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Murder of Crows
historia oficial era que un grupo de forasteros habían llegado a Lakeside con la
intención de causar problemas y fueron quienes provocaron el ataque de los
Otros cuando volaron parte del Complejo de Servicios Públicos del Courtyard, y
mataron a varios Terráneos. Dado que todos los informes de prensa dejaban en
claro que los humanos habían comenzado el problema, había una tregua de
esperar y ver, entre los ciudadanos de Lakeside y los Otros, estas últimas dos
semanas.
Tal vez la gente estaba demasiado ocupada arreglando sus hogares y
negocios y sólo querían volver a sus vidas. O tal vez estaban haciendo un
esfuerzo por mantenerse alejado de los seres que gobernaron el continente de
Thaisia. Y no sólo Thaisia. Los Terráneos gobernaban la mayor parte del mundo.
Para ellos, los humanos eran otro tipo de carne, y la única diferencia entre las
personas y los ciervos era que los humanos inventaban y fabricaban productos
que por lo menos, algunos de los Otros disfrutaba tener. Esa fue la única razón
por la que los Otros en Thaisia, arrendaron extensiones de tierra donde los
humanos vivían, cultivaban alimentos, y suministraban a las personas con los
recursos necesarios para la fabricación de productos. Pero la gente seguía
siendo carne cuando hacían algo que al Terráneo no le gustaba.
Esa no era una verdad fácil de tragar en el mejor de los casos, y dada la
información que estaba a punto de compartir con Simon Wolfgard, hoy no iba a
ser el mejor de los casos.
Monty pasó por delante del Taller de costura y sastrería y por Un pequeño
Bocado, la cafetería que era una de las pocas tiendas del Courtyard abiertas a la
población humana de Lakeside en general. Cuando llegó a Aullidos, Buena
Lectura, la librería dirigida por Simon Wolfgard y Vladimir Sanguinati, ignoró el
cartel de: Sólo residentes, y llamó a la puerta.
Simon se acercó a la puerta y miró a Monty por un rato demasiado largo,
dando tiempo al oficial de policía de considerar el contraste entre ambos.
Wolfgard parecía un hombre en sus treinta y tantos años con un bello rostro y
cabello oscuro con un corte que lo asemejaba a un negociante. La mayor parte
del tiempo, fácilmente pasaba por humano. A excepción de sus ojos. Esos ojos
de color ámbar nunca dejaban que uno se olvidara que miraba a un Lobo
Terráneo, un depredador, sobre todo ahora que Wolfgard había abandonado el
uso de las gafas de montura metálica, que -en su momento- fue un intento de
parecer menos peligroso. Monty, por otro lado, era un humano de piel morena,
de estatura media que se mantenía en su peso solamente con esfuerzo. No había

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Murder of Crows
llegado a los 40, pero su pelo corto y rizado ya mostraba algo de gris, y había
arrugas en su cara que no habían estado allí unos meses atrás.
Finalmente Simon abrió la puerta, y Monty se deslizó dentro de la tienda.
—¿No abren a los clientes humanos hoy? — Monty preguntó cuando
Simon cerró la puerta de nuevo.
—No, — respondió Simon secamente. Él se acercó cojeando a un carro
lleno de libros y comenzó a hacer de nuevo la estantería de exhibición en la
parte delantera de la tienda.
Monty asintió a la joven detrás de la caja registradora, una de las
humanas que el Courtyard empleaba.
—Sra. Houghton.
—Teniente, — respondió Heather.
Ella parecía asustada, y cuando echó la cabeza hacia Simon en un gesto
de "míralo, algo está pasando", Monty se preguntó si los residentes del Courtyard
se habían enterado de la noticia o si Heather tenía otra razón para tener miedo.
Después de observar a Simon por un momento, dijo en un tono de
conversación;
— ¿Se lesionó la pierna?
Simon cerró un libro sobre la mesa y gruñó.
— ¡Ella me echó a patadas de la cama! Estaba teniendo un mal sueño, así
que traté de despertarla, y ella me echó de la cama.
Monty no tuvo que preguntar quién era ella. Se dio cuenta de que
Heather, ahora mirando al Lobo con los ojos muy abiertos, no preguntó
tampoco.
—Y entonces ella actuó y olió como todo un conejo asustado por tenerme
allí en forma humana. — Simon arrojó más libros sobre la mesa. Uno se resbaló
y cayó al suelo. El Lobo no se dio cuenta—. ¿Qué más da si estoy peludo o no?
— Señaló a Heather, y la mirada de sus ojos dejó claro que esperaba una
respuesta.

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Murder of Crows
—Aaaaahhhh, —dijo, mirando a Monty—. Bueeeennno. Cuando mi
mamá toma una siesta, nuestro gato se acurruca con ella, y a mi padre no le
importa. Pero no creo que a él le gustaría si el gato de repente se convirtiera en
un hombre.
—¿Por qué? — Simon demandó—. El gato no sería más que un gato en
una forma diferente.
Heather hizo un sonido divertido y no contestó.
Monty en silencio se aclaró la garganta antes de decir:
—En una forma en la cual sería capaz de tener sexo con una mujer
humana.
—¡Yo no quería sexo! —Simon gritó—. Sólo quería mi parte de las
mantas. — le dio una mirada candente y hostil a Heather—. Las mujeres son
peculiares.
Ay, no, Monty pensó mientras miraba los ojos de Heather llenarse de
lágrimas.
—Voy a llenar el stock para esas órdenes. — Heather sorbió, luego corrió
hacia el almacén en la parte trasera de la tienda.
—¡Si tratas de renunciar, te voy a comer! — Simon gritó.
La única respuesta fue el sonido de un portazo.
Simon se quedó mirando la estantería, lo que no era más que una pila de
libros desordenados. Luego miró a Monty y gruñó:
—¿Qué quiere?
No, este no iba a ser el mejor de los caso, no para lo que había venido a
hablar, pero necesitaba alguna información que Wolfgard podría darle, y al
compartir lo que sabía, esperaba ahorrarle a Lakeside otra demostración de la
rabia de los Terráneos.
—¿Escuchó la radio o la televisión hoy? — Preguntó Monty—. ¿Oyó
hablar de lo que pasó en Walnut Grove temprano esta mañana?
Simon no se movió, ni siquiera parecía estar respirando.
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Murder of Crows
—¿Cuervos fueron asesinados?
—Algunas aves murieron, — Monty respondió con cuidado—. El
Capitán Burke no recibió muchos detalles de su contacto en la policía de Walnut
Grove, así que no puedo decir si las aves eran Cuervos o cuervos. — Él vaciló—.
¿La Sra. Corbyn tuvo un sueño acerca de esto? — ¿O había hecho más que
soñar? ¿Habría tomado la navaja, cortándose la piel para liberar la profecía?
—Ella soñó con sangre y plumas negras que dejaban rastros en la nieve.
— Simon gruñó y dio Monty una mirada desafiante—. No se cortó. Hubiera
olido la sangre si se hubiera hecho un corte.
¿Era normal que una profeta de la sangre tuviera sueños proféticos?, o
¿era una señal de que la estabilidad mental de Meg estaba desmoronándose?
No era algo de lo que pudiera hablar hoy. Al menos, no con Simon Wolfgard.
—¿Su capitán Burke escuchó algo más?— preguntó Simon.
¿Lo preguntas por algo en particular? Monty pensó.
—Al parecer, dos perros de caza atacaron a los pájaros. Podría haber sido
que salieron de su patio por accidente y simplemente actuaron por instinto,
pero una adolescente también fue asesinada. — La madre, el padre y la
hermana menor de uno de los chicos que habían estado presentes cuando los
perros atacaron, también fueron asesinados. Pero no creía que Wolfgard estaría
interesado en una chica disparando a una familia a menos que estuviera
relacionado a todo lo que había sucedido con los pájaros.
Simon miró por las ventanas delanteras de la librería.
—No he visto a un Cuervo esta mañana. No he oído hablar a un Cuervo
esta mañana. — Fue detrás de la caja registradora, cogió el teléfono y marcó un
número. Después de unos segundos, murmuró —, ocupado, que sorpresa, —
colgó y marcó otro número—. ¿Jenni? Soy Simon. Quiero hablar contigo. Ahora.
Monty pudo escuchar la protesta de Jenni Crowgard desde donde se
encontraba, por lo que Simon ciertamente la había oído. El Lobo colgó de todos
modos.
Elliot Wolfgard dirigía el consulado y era la cara pública del Courtyard,
el nativo de la tierra, que hablaba con el alcalde y trataba con el gobierno de
Lakeside. Pero Simon Wolfgard era el líder real de este Courtyard, y aquí nadie
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Murder of Crows
cuestionaba al líder. Excepto, tal vez, el Oso Pardo que también vivía aquí. Y los
Elementales, que no respondían ante a nadie.
—No va a hablar con Meg sobre esto, — dijo Simon—. Todavía no.
Monty quería preguntar a Meg sobre su sueño antes de que fuera
empañado por cualquier imagen, por algo que escuchara o viera en las noticias.
Pero no discutió, y supo que había tomado la decisión correcta cuando asintió
con la cabeza y Simon se relajó un poco.
—Si alguno de los Crowgard saben algo acerca de las muertes, lo llamaré,
— dijo Simon.
—Gracias, — respondió Monty—. La policía en Walnut Grove están
realizando pruebas a los perros y las aves. Es probable que todas las fuerzas de
policía en la parte noreste de Thaisia serán informadas de los resultados. En
cuanto sepa algo, le diré. Francamente, señor Wolfgard, todos estamos
esperando que los perros hubieran enloquecido y que los pájaros no fueron lo
suficientemente rápidos para escapar. — La chica sin duda no había sido lo
suficientemente rápida—. Si ese no es el caso... — No quería hablar de ello.
Simon no dudó en terminarlo.
—Podría ser el primer signo de la enfermedad en la región Nordeste.
Podría ser la misma enfermedad que causó problemas en la región del Medio
Oeste y provocó la pelea en Jerzy el mes pasado.
No es una enfermedad, sino una droga, pensó Monty. Y pelea, era una
pequeña palabra para la masacre de un tercio de la población de ese pueblo.
Pero si se trataba de una enfermedad o de un medicamento, era un tema que
abordaría una vez que la policía en Walnut Grove tuviera los resultados de los
análisis, ya que estaba bastante seguro de que Simon había sido dosificado con
la misma droga la noche de la tormenta. Era la única cosa que podría explicar la
agresividad excesiva que el Lobo había mostrado cuando Meg fue llevada al
hospital.
—El Oficial Kowalski estaba en Correr y Golpear antes, corriendo en la
cinta y usó algunas de las máquinas de pesas, pero creo que se iba a los
apartamentos, — dijo Simon.
Como agradecimiento a que Monty y su equipo protegieron a Meg
mientras estaba en el hospital, los Otros dejaban usar a su equipo uno de los
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Murder of Crows
monoambientes por encima del Taller de costura y sastrería. Con el impuesto al
agua, siendo lo que era, para alguien como Karl Kowalski, tomar una ducha
fuera de casa un par de veces a la semana, era un beneficio que no podía ser
ignorado.
—Él no utiliza normalmente el gimnasio por las mañanas. — Simon dio a
Monty una mirada interrogante, lo que confirmaba que el Lobo conocía el
horario de trabajo del equipo de Monty, casi mejor que Monty. También
confirmaba que los Otros no ignoraban ningún cambio en la rutina de
cualquiera que trataba con ellos.
—Él tomó un par de horas de tiempo personal hoy, — dijo Monty.
Wolfgard no necesitaba saber que el Capitán Burke consideraba al tiempo
personal empleado en el Courtyard, como tiempo de guardia, ya que tratar con
los Otros era peligroso, incluso en las mejores circunstancias.
—El Dr. Lorenzo estaba olfateando alrededor de la oficina médica en la
Plaza Comercial, — agregó Simon.
—Entonces voy a saludar al médico antes de recoger al Oficial Kowalski,
— dijo Monty.
Simon volvió a la estantería, actuando como si Monty ya no estuviera allí.
Pero le dijo:
—Salga por la puerta trasera. Será más rápido.
Algo más que Wolfgard no habría considerado ofrecer unas semanas atrás,
Monty pensó al pasar por el almacén a la puerta trasera del ABL. No se hacía
ilusiones de que los Otros pensaran en los humanos como aliados, por no
hablar de iguales. Los humanos seguían siendo carne inteligente. Pero este era
el primer Courtyard en ser tan accesible a los humanos desde... bueno, desde
que los humanos cruzaron hace siglos el océano Atlántik e hicieron sus
primeros tratos con los Terráneos en este continente.
Sólo esperaba que la accesibilidad se mantuviera después de que Simon
descubriera que había sido dosificado con la droga conocida como Repasando al
lobo.

******
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Murder of Crows

Jenni Crowgard entró en la parte delantera de Aullidos, Buena Lectura
usando nada más que un abrigo de invierno que olía a Heather, que le cubría
hasta la mitad del muslo, dejando desnudas sus piernas de Cuervo.
Simon la observó. Por lo general, alegre y curiosa, parecía cautelosa esta
mañana.
—Has oído algo,—dijo.
No era una pregunta. Cada tipo de Terráneo tenía sus propios puntos
fuertes. Aunque algunos les llamaran chismosos, pocas cosas podían enviar
información de un lugar a otro más rápido que los Crowgard. Incluso ahora, lo
único más rápido que los Cuervos eran los teléfonos humanos que habían
inventado algunas décadas atrás. Y los ordenadores, ya que Vlad decía que
podían enviar el mismo mensaje a muchas personas.
—Walnut Grove, — apuntó, observándola.
Jenni se abrazó a sí misma.
—Algo malo. No sé bien qué. No sé bien por qué.
Sabía sobre el qué y el porqué, cosas que estaba seguro que las noticias
humanas no lo sabía aún. Pieza por pieza, lo fue sacando de ella. Los alimentos
frescos en la nieve, una tentación en esta época del año. Jóvenes cuervos y
Cuervos volando para tomar un bocado. Luego los perros y la muerte y muchos
humanos.
—Meg tuvo un sueño sobre Cuervos esta mañana, —dijo después de que
Jenni le contó lo que sabía—. Se asustó mucho.
Jenni frunció el ceño.
—¿Por qué nuestra Meg iba a soñar con Walnut Grove?
—No hay razón para que soñara con el Courtyard de allí, salvo que sea
una advertencia para nosotros. — Miró a Jenni hasta que ella se retorció—. Tú y
tus hermanas y el resto de los Crowgard en Lakeside tienen que tener cuidado.
Walnut Grove está cerca, a 150 kilómetros al sur de esta ciudad. Si la
enfermedad que tocó a los humanos y a los Otros en el Medio Oeste y en Jerzy
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Murder of Crows
en la Costa Oeste ha llegado a esta parte de Thaisia, todos tenemos que tener
cuidado. Es bastante fácil viajar a Walnut Grove en tren. Es bastante fácil que la
enfermedad viaje de regreso a Lakeside con alguien.
—Tendremos cuidado.
—Si ves a Meg frotándose los brazos como lo hace cuando las visiones
comienzan con la picazón bajo la piel, me lo dices. Y presta atención a cualquier
cosa que diga.
—Voy a prestar atención, —Jenni prometió—. Incluso si lo que nuestra
Meg dice no es sobre los Cuervos.
Eligiendo estar satisfecho con eso, Simon le envió a que siguiera con lo
que fuera que estaba haciendo y regresó a la organización de la exhibición de
los libros nuevos. Había una notable falta de clientes desde la tormenta, a pesar
de la ayuda sin precedentes que los Otros habían dado a algunos de los
humanos que habían quedado varados.
Ellos van a volver o no, Simon pensó mientras leía la contra tapa de un par
de libros y los apartó para sí mismo. Y hoy no queremos a monos desconocidos en el
Courtyard de todos modos.
Al oír el traqueteo de ruedas, se volvió y vio a Heather empujar un
carrito hasta la caja. El Courtyard de Lakeside suministraba productos a todos
los Terráneos que vivían en los alrededores del país salvaje. El que ABL
careciera de clientes humanos últimamente, estaba más que compensado por el
número de pedidos de libros enviados desde todos los asentamientos.
—¿Vas a trabajar con las órdenes? — le preguntó. Ya le había dicho que
iba a hacerlo cuando fue a la trastienda por el stock, así que sólo estaba tratando
de ser cortés y compensar el gruñido de más temprano.
Heather no le respondió. Sólo lo miró.
Gruñendo, Simon volvió a organizar los libros. ¿Un conejito tratando de
intimidar a un lobo? ¡Cuán ridículo!
Mientras ese pensamiento se fue arraigando, se trasladó para poder
observarla mientras arreglaba los libros. ¿Qué tan a menudo estos días Heather
le recordaba a un conejito? Esa comparación siempre había estado allí, una
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Murder of Crows
evaluación de la personalidad, así como la forma en que respondía a los Otros.
Pero se dio cuenta de que pensaba en ella de esa forma con más frecuencia
desde la tormenta.
Algo había cambiado en muchos de los humanos que trabajaban en el
Courtyard. Algunos, como Lorne, que dirigía Las tres P -la tienda de papel,
impresiones y sellos postales- seguían como siempre. Otros humanos, como
Merri Lee, estaban mostrando algo de Lobo en su personalidad y, al mismo
tiempo, con sensatez cautelosa, estaban más decididos a trabajar con los
Terráneos. Y otros, como Heather, se habían vuelto demasiado conscientes de
que nunca serían los depredadores.
No podía despedirla por ser un conejito. Bueno, podía, pero no quería.
Por un lado, perdería una buena trabajadora. Por otro, sería una dificultad para
ella si no podía encontrar otro trabajo de inmediato, y eso haría a Meg y a su
manada humana infelices. No quería que Meg fuera infeliz.
Reprimiendo un suspiro, Simon se obligó a concentrarse de nuevo en la
exhibición de los libros.
No importaba si tenía clientes humanos o no. Mientras Meg y su manada
estuvieran en el Courtyard, todavía tenía un montón de comportamiento
humano para estudiar y completar el rompecabezas.

*****

Monty encontró a Dominic Lorenzo caminando hacía el primer piso de la
oficina en la Plaza Comercial.
—Dr. Lorenzo.
—Teniente Montgomery.
— ¿Así que iba en serio acerca de abrir una oficina en el Courtyard? Tuve
la impresión de que no tenía una muy buena opinión de los Otros.

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Murder of Crows
—Seguro que no, — respondió Lorenzo—. Pero no hay otro médico en
cualquier parte de este continente que tenga la oportunidad de interactuar tan
cerca de los Terráneos. Lo he comprobado.
— ¿Y ser capaz de interactuar con una profeta de la sangre?— preguntó
Monty suavemente.
Lorenzo lo miró a los ojos.
—Esa la razón principal por la que propuse tener una oficina aquí y
quiero ser el médico residente, por así decirlo.
— ¿Renunció a su trabajo en el hospital?
—No. Hable con los administradores del hospital después de que los
Otros levantaron el impuesto al agua como agradecimiento por el cuidado de
Meg Corbyn. Eso es un ahorro sustancial.
Monty asintió.
—Ellos levantaron el impuesto de agua en la estación de policía de la
calle Chestnut también.
—Si bien hay mucho resquemor por tener a los Otros alrededor de
enfermos o heridos, no se puede negar que el tener un hospital que está
dispuesto a brindar atención a cualquier residente del Courtyard podría hacer
una gran diferencia para todos nosotros en el futuro. Como me lo señaló
durante la tormenta. En este momento me estoy proponiendo tener horario de
oficina aquí un par de mañanas a la semana.
Invierno había puesto la recuperación de Meg como una condición para
que la tormenta terminara, y Lorenzo, a pesar de sus reservas sobre los Otros,
había dado al Enlace humano el mejor cuidado posible. En un sentido real, las
acciones del doctor habían salvado a todos en la ciudad.
—Medicina básica, — dijo Lorenzo, haciendo un barrido con una mano
para indicar la oficina—. La Asociación Empresarial del Courtyard está
dispuesta a comprar todo el equipo adicional que se necesita, aunque no creo
que se requiera mucho para el tipo de atención médica que tengo en mente.
Están siendo reacios a que tenga una enfermera o un gerente de oficina para
ayudar con el papeleo. — Dio a Monty una mirada especulativa—. ¿Hay algo
que pueda hacer al respecto?

36

Murder of Crows
Monty negó con la cabeza, pero pensó en ello.
—Ellos ya tienen unas especies de curanderos aquí, ¿no? Tal vez uno de
ellos podría ayudarle y aprender un poco acerca de la medicina humana. ¿Y no
hay una terapeuta de masaje utilizando parte de este espacio de oficina? —
Había visto el cartel del Salón de Masajes Muy buenas Manos al lado de la puerta.
—Sí, ella utiliza una de las habitaciones para su trabajo. Yo no creo que
tenga muchos clientes aquí, por lo que sus horas son limitadas.
—Podría preguntarle cómo maneja las citas. Tal vez la Asociación
Empresarial estaría de acuerdo con la contratación de un auxiliar administrativo
para ambos, alguien para hacer citas y manejar el papeleo.
—Es una posibilidad, —dijo Lorenzo—. Voy a añadirlo a mis notas.
Estaré haciendo una presentación formal a la Asociación Empresarial y al
cónsul mañana.
Monty finalmente abordó la razón principal por la que quiso ver a
Lorenzo.
—Ha tratado con las Casandra de sangre antes. Tan pronto como vio las
cicatrices de la Sra. Corbyn, supo lo que era.
—He visto a chicas como ella antes. — Lorenzo dio Monty una larga
mirada—. Meg Corbyn es más saludable y cuerda que las chicas con las que
traté cuando era un residente. Dondequiera que hubiera estado antes de venir
aquí, sabían cómo cuidar de las chicas como ella.
—Por lo que me dijeron, la atención incluía lecciones forzadas, cortes
forzados y ninguna oportunidad o posibilidad de elección para experimentar la
vida. Las chicas se mantenían a salvo, sí, pero eran utilizadas para el beneficio
de otra persona.
—Se me dijo más o menos lo mismo cuando el Lobo me permitió
preguntar a la Sra. Corbyn algunas preguntas mientras estaba en el hospital, —
respondió Lorenzo—. Pero incluso las chicas que vi antes estaban en un
ambiente controlado, una casa de gestión privada, que era un anexo de una
escuela. No estoy seguro de que las Casandra de sangre puedan sobrevivir sin
que otra persona controle sus vidas. Incluso con la supervisión, demasiadas de
ellas se cortaban hasta matarse o quedar locas. — Hizo una pausa—. Hay un
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Murder of Crows
grupo de humanos por ahí que son un peligro para sí mismos, y quiero ayudar.
Con el tipo de atención que necesitan estas chicas, alguien tiene que saber cómo
manejarlas y a su adicción al corte. Pero hay muy poca información disponible.
—La falta de información podría ayudar a desalentar el establecimiento
de residencias grupales y tratar de hacer frente a las niñas, — dijo Monty—. Me
imagino que varias instalaciones con buenas intenciones han cerrado en los
últimos años debido a las muertes causadas por el corte. — Eso era algo que
podía comprobar, cuando regresara a la estación.
Lorenzo asintió.
—Tener la oportunidad de interactuar con Meg Corbyn podría ser el
primer paso para encontrar una forma de que todas estas niñas tengan vidas
más largas y más saludables.
Tras desear a Lorenzo buena suerte con la reunión del día siguiente,
Monty se despidió, sacó su teléfono móvil y llamó a Kowalski. Después de
confirmar que el joven se encontraría con él, se dirigió a la cafetería.
Usando la entrada trasera, entró y saludó a Tess, la Terránea que dirigía
Un pequeño Bocado. Mientras la observaba ordenar los platos de galletas y
pasteles en la vitrina de cristal, se preguntó si alguien vendría a comprarlos.
—¿Qué pasa con la comida que sobra al final del día? — le preguntó.
—Por lo general, lo que no se puede mantener para el día siguiente se
reparte, —contestó Tess—. La Carne no es Verde se queda con algo que lo incluye
en las comidas de la tarde. El resto se divide entre los Gard y se lleva a los
complejos para cualquiera que quiera la comida.
Se sintieron pasos provenientes de la trastienda.
Tess bajó la voz.
—Y en un día como este de "sólo para residentes", los Terráneos que
sienten curiosidad acerca de estar en una tienda de café se aventuran para
obtener la experiencia.
¿Cuántos de los Otros que vivían en el Courtyard, no querían venir a la
cafetería porque estaba abierta a los humanos? ¿Estarían resentidos de que se
empleara humanos en la Plaza comercial y que se les permitiera comprar allí?
¿O se trataba de un caso de números? ¿Un puñado de humanos no planteaban
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Murder of Crows
ningún peligro y por lo tanto podría ser tolerados, pero una tienda llena de
humanos era un lugar para evitar?
¿Los Terráneos que vivían y trabajaban en el Courtyard, sentían la
presión de estar rodeados del enemigo día tras día? ¿O encontraban alivio en el
conocimiento de que al final, su clase siempre sobreviviría a un conflicto
simplemente porque eran tan devastadoramente letales?
¿Y qué decía eso de la decisión sin precedentes de Simon Wolfgard de
permitir que incluso unos pocos humanos más allá del Enlace, interactúen con
los Otros que vivían en el Courtyard?
Él los vio entrar en la parte principal de la cafetería, 6 machos y 2
hembras. Basado en el conocimiento de la generalidad de los colores, 3 machos
tenían los ojos ámbar de los Lobos, un macho y una hembra tenían el pelo negro
y los ojos de los Cuervos, y él no podía decir si el resto eran Halcones o Búhos o
una especie de nativo de la tierra que no había visto antes.
—No quiero molestar a sus clientes, — dijo Monty en voz baja—. Voy a
esperar al oficial Kowalski afuera.
—Quédese, — dijo Tess—. Fue una orden, más que un pedido.
Monty vaciló un momento, y luego, con un movimiento de cabeza al
grupo todavía acurrucado cerca de la entrada trasera, se sentó en una mesa
cerca del arco que conducía a Aullidos, Buena Lectura.
Tess hizo un gesto hacía las otras mesas.
—Siéntense.
Cautelosos, siempre mirándolo, se separaron y se sentaron en las mesas
que estaban lo más lejos que pudieron de él. Y todos ellos eligieron sillas donde
podían tenerlo a la vista.
Kowalski abrió la puerta y entró y le dio a los Otros una mirada de
asombro, lo que confirmaba las sospechas de Monty de que estos Terráneos, por
lo general, no eran vistos por los humanos a los que se les permitía frecuentar el
Courtyard. Dándoles a todos un movimiento de cabeza, Kowalski se unió a su
Teniente.

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Murder of Crows
Tess trajo una bandeja a la mesa. Dejo dos tazas de café, junto con un
pequeño tazón de azúcar y una jarra con un poco de crema. También les dio
cubiertos y servilletas. Entonces les entregó a ambos una hoja de papel grueso
que tenía un menú impreso.
Sin lugar a dudas con la intención de hacer algún cometario sobre el
hecho que les diera el menú, Kowalski abrió la boca, pero al echar un vistazo al
pelo de Tess, que de repente tenía hebras verdes y comenzaba a ondularse, no
dijo nada.
—Nuestros sándwiches hoy son de rebanadas de carne de res o de pollo.
También tengo una tarta acompañada de fruta fresca, —dijo Tess—. Esos son un
plus de nuestro menú habitual.
Somos una demostración, Monty se dio cuenta. Una película de entrenamiento
en vivo, mostrando el qué hacer en una situación determinada. Es por eso que Tess
quería que nos quedáramos.
—Voy a pedir la tarta con fruta.
Cuando Tess miró Kowalski, Karl dijo:
—Me gustaría el sándwich de carne.
—¿Quiere acompañarlo con fruta? — preguntó Tess.
—Sí, por favor.
Merri Lee salió de la parte trasera y se metió detrás del mostrador. La
mujer humana se veía un poco amoratada alrededor de los ojos. Podría no ser
más que la falta de sueño. Al igual que Heather Houghton, Merri Lee era una
estudiante de la Universidad de Lakeside, y Monty recordó las últimas noches
de estudiar para un examen o escribir un documento que debía entregar al día
siguiente.
Así que podría ser nada más que la falta de sueño. O podría ser algo más.
Dado que Karl estaba haciendo un esfuerzo por no mirarla, se enteraría más
tarde si su oficial había oído algo.
Tess tomó las órdenes de los Terráneos, luego ayudó a Merri Lee a que
todos estuvieran servidos.

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Murder of Crows
Ellos lo observaban, los Lobos, los Cuervos y el resto. Vieron cómo
extendía una servilleta en su regazo, y luego, después de un momento de
vacilación, hicieron lo mismo. Vieron que utensilio usó y qué, como el sándwich
de Karl, se podían comer con las manos. Observaron a Merri Lee caminar
alrededor de las mesas, recargando las tazas de café y los vasos de agua.
Miraron, y mientras escuchaba a Karl hablar sobre el equipo de
entrenamiento en Correr & Golpear y el nuevo libro que con su novia, Ruth,
estaban esperando, Monty se dio cuenta poco a poco que estos Terráneos no
eran del Courtyard. Al menos, no de este Courtyard. Tal vez habían hecho
algunas de las entregas de carne y productos y habían decidido pasar por la
cafetería antes de irse a casa. Tal vez estaban aquí para una reunión con Simon
Wolfgard. Tal vez habían llegado de un asentamiento del territorio salvaje en el
cual tenían poco o ningún contacto con los humanos.
Quienquiera que fueran y su lugar de origen, no era sólo la cafetería la
nueva experiencia para ellos. Simplemente estar en torno a un humano era algo
que nunca habían hecho antes. Por lo menos, no era algo que habían hecho
cuando no tenían la intención de matar y comerse al humano. Ahora allí
estaban, bebiendo café y consumiendo pasteles y bocadillos mientras
respondían a los comentarios amables de Merri Lee con palabras duras y
precisas, como los viajeros que utilizan un libro de frases en idioma extranjero
para comunicarse.
¿Sería Aullidos, Buena Lectura su próxima parada y el comprar libros un
aprendizaje de cómo utilizar el dinero humano?
Por primera vez desde que comenzó a entrar en Un pequeño Bocado, Tess
les dio una factura. Sintiéndose cada vez más como un actor en una obra de
teatro, Monty sacó su cartera, rechazando la oferta de Kowalski de pagar la
mitad. Tess trajo el cambio, y él y Karl discutieron el porcentaje correcto de una
propina. Ellos no levantaron sus voces. De hecho, hablaban en voz más baja de
lo habitual. Pero él sabía que cada uno de los Terráneos oían lo que decían y lo
archivaban.
Fue un alivio salir y entrar en el patrullero. Kowalski prendió el coche,
pero no lo puso en marcha.
—Fue extraño, — dijo Kowalski—. Recuerdo a mi padre llevando a un
grupo de nosotros, cuando niños, a una heladería y hacer lo mismo,
aconsejándonos y recordándonos la conducta correcta de la cual nos había
41

Murder of Crows
hablado en el camino a la tienda. Sólo, que ninguno de los niños a los que
enseñaba podría haber mordido sus brazos hasta arrancarlos si no les gustaba lo
que decía.
—¿Te has preguntado cómo los Otros eligen a los profesores que les
enseñan a ser humanos? — Preguntó Monty.
Karl le dio una mirada cautelosa.
—Ellos nunca son humanos, Teniente. Sólo nos imitan para conseguir lo
que quieren.
Monty asintió.
—Sí. Ellos imitan. Y tienes razón. Nunca serán humanos. Pero se me
ocurrió que a quien los Otros eligen como patrón determina si imitan lo mejor o
lo peor de lo que significa ser humano.
Karl suspiró.
—Supongo que eso nos hace patrones.
—Sí, sí, — Monty estuvo de acuerdo—. Y eso me da esperanza para todos
nosotros.
A medida que se retiraron del estacionamiento y se dirigieron hacia la
estación de la calle Chestnut, Monty se preguntó si los visitantes en el
Courtyard estaban conectados de alguna manera con las muertes en Walnut
Grove.

******

Meg reunió los trapos, el recogedor, la escoba, y el spray limpiador que
necesitaba para poner en orden la Oficina del Enlace. La novedad de la limpieza
había desaparecido después de un par de veces que lo había hecho por su
cuenta, pero le gustaba el resultado final. Además, una oficina limpia equivalía
a una oficina libre de ratones.
La Oficina del Enlace era una construcción rectangular dividida en tres
grandes salas. El cuarto de atrás tenía el baño, así como una sala de
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Murder of Crows
almacenamiento con contenedores llenos de ropa que los Otros utilizaban
cuando pasaban de pelo o plumas a humanos. También tenía una cocina y una
pequeña mesa redonda y dos sillas. La habitación central, era la sala de
clasificación. Tenía una gran mesa rectangular en la que clasificaba el correo y
los paquetes que venían para las empresas y los residentes del Courtyard de
Lakeside. La habitación principal tenía un mostrador de tres lados donde
hablaba con los repartidores y aceptaba los paquetes. También tenía dos
carretillas junto a la puerta de entrega que se abría entre la sala y la sala de
clasificación. Y tenía a Nathan Wolfgard, despatarrado en la gran cama de
perro, -ahora llamada cama de Lobo- que había comprado como un gesto
amistoso hacia el Lobo asignado para protegerla durante la jornada laboral.
Meg abrió la puerta marcada como PRIVADA, que le daba fácil acceso al
mostrador cuando estaba trabajando en la sala de clasificación. Acomodando la
escoba y el recogedor junto a la puerta, y dijo alegremente:
—Como no estoy esperando ninguna entrega esta mañana, es un buen
momento para poner en orden. Tal vez te gustaría llevar la cama de Lobo fuera
y darle una buena sacudida.
Nathan levantó la cabeza lo suficiente como para darle una mirada
lobuna. Luego bostezó y se dejó caer sobre la cama.
Lo haría con el tiempo. Y si ella no lo regañaba al respecto, podría
ponerse unos pantalones antes de que estuviera en el área de entrega y
sacudiera la cama a la vista de cualquier persona caminando o conduciendo por
ahí. No creía que nadie realmente viera mucho de la parte delantera, por lo
menos, el Teniente Montgomery no había llamado para preguntar acerca de un
hombre desnudo, pero dado que el frente de la oficina tenía dos grandes
ventanas y una puerta de cristal, ella ya había visto más de una vez un montón
de la parte posterior de la forma humana de Nathan.
Sobre la base de las imágenes de entrenamiento, que habían sido su
referencia para el mundo fuera del recinto, Nathan tenía una forma humana
muy agradable.
Y a pesar de que había tenido sólo un vistazo rápido antes de que él se
zambullera debajo de las sábanas, Simon se veía como que tenía una forma
humana muy agradable.
Limpia, Meg se dijo a sí misma. Deja que las manos trabajen mientras que la
mente reflexiona. Eso es lo que le dijo Merri Lee.
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Murder of Crows

Ella roció el mostrador y limpió la parte de abajo.
Tal vez no debería haber dicho nada acerca de Simon estando en forma
humana esta mañana. Bueno, ella no había dicho nada. Fue más un balbuceó
durante un minuto cuando se precipitó a Un pequeño Bocado para su café de la
mañana y un bollo. Ni siquiera estaba segura de haber sido coherente, pero
Merri Lee había conseguido la esencia de lo sucedido. De ahí la sugerencia de
hacer algunas tareas mientras que los pensamientos y sentimientos se
ordenaban solos.
Esperaba que sus sentimientos se ordenaran solos. Y esperaba que
cuando lo hicieran, aún tendría a Simon como un amigo, incluso si decidía que
no quería un amante.
Y no quería ningún tipo de amante en estos momentos. ¿Verdad?
Se frotó el costado de su nariz y contuvo el aliento ante el dolor
inesperado. Corriendo hacia el baño, estudió su cara... y la fisura en la piel en la
parte exterior de su fosa nasal izquierda.

*****

Una hora más tarde, Meg se apoyó en la mesa de la sala de clasificación y
hojeó una revista. Cuando se dio cuenta de que seguía frotándose los brazos,
cerró la revista.
Demasiadas imágenes. Demasiadas cosas nuevas en las que pensar y
resolver hoy. Y tenía miedo de que este daño a su piel fuera un signo de que
algo estaba terriblemente mal. Después de todo, no tenía ninguna garantía real
de que las Casandra de sangre podrían sobrevivir fuera de los recintos como en
la que había sido mantenida durante la mayor parte de su vida. Tal vez las
chicas como ella no podrían sobrevivir por mucho tiempo.
No pienses en eso, se regañó a sí misma, mirando hacia la puerta Privada.
Nathan había estado sospechosamente tranquilo desde que se limpió y se puso
un poco de ungüento antiséptico en la piel fisurada y regresó a la sala de
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Murder of Crows
clasificación. Si hubiera cogido un tufillo de la medicina, ¿no habría gritado al
respecto? ¿No habría irrumpido en la sala de clasificación para darle un
resoplido y averiguar lo que estaba mal? ¿O había escogido ser más sutil para
esta cacería?
Muchos tipos de presas habían perfeccionado el arte de ocultar una
enfermedad o lesión para evitar ser visibles cuando los depredadores estaban
cazando. Los Lobos Terráneos habían perfeccionado el arte de reconocer lo que
la presa trataba de ocultar. Así que Meg no quedó realmente sorprendida
cuando Henry Beargard apareció en la puerta entre la sala de atrás y la sala de
clasificación.
Al parecer, Nathan había decidido decirle a Henry sobre el olor medicina
en vez de aullar por ello.
—¿Cómo estás, Meg? — Henry preguntó con su retumbante voz.
—Estoy bien, — mintió. Los Lobos podían oler el miedo. Así que era
posible que un Oso Pardo también.
Mientras cruzaba la habitación para estar cerca de la mesa de selección,
se pasó una mano grande a través de los hombros, el pelo castaño desgreñado.
Los ojos marrones que la estudiaron eran un recordatorio de que Henry era,
entre otras cosas, el guía espiritual del Courtyard.
Él olfateó el aire, pero no hizo ningún comentario sobre el olor a
medicina. En cambio, dijo:
—He oído que echaste a patadas a Simon de la cama.
Ella suspiró. Dado que le había dicho algo a Merri Lee, no se podía
quejar de Simon por decir algo. Pero lo que se había sentido como una amistad
natural un par de días atrás, ahora parecía muy complicado.
—Tuve un mal sueño. ¿Simon te dijo sobre el sueño? — Ella esperó el
asentimiento de Henry—. Yo estaba pateando algo en el sueño, pero Simon se
puso en el camino y se cayó de la cama. Pero no lo patee deliberadamente para
bajarlo de la cama. Sacarlo de la cama. Lo que sea. — Hizo una pausa—. ¿Él está
loco por eso?
—Él está cojeando, y todo el mundo le pregunta el por qué. Es
vergonzoso para él porque es divertido para el resto de nosotros.
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Murder of Crows

—¡Bueno, él no debería meter su nariz cuando estoy teniendo un mal
sueño!
La risa floreciente de Henry sonó.
—Creo que ha aprendido esa lección.
Al menos Simon no va por ahí llamándome Meg Patada de alce, pensó.
Todavía no de todos modos.
—Ahora, — dijo Henry—. ¿Por qué hueles a medicina?
Volvió la cabeza y señaló a su nariz.
—Mi piel se fisuró. Yo no sé por qué. No... me corte.
—¿Es por qué que tuviste el sueño?
—No lo sé. Quizá. Todo es diferente fuera del recinto. Hay tantas
imágenes, pero no puedo catalogarlas y luego se vuelven confusas y no tienen
etiquetas y, a veces estoy trabajando y luego no estoy trabajando y cinco o diez
minutos pasan mientras sólo estoy aquí no viendo nada.
No había querido decir eso, no tenía la intención de decirle a nadie acerca
de la forma en que su mente a veces se quedaba en blanco. Los Otros - Simon
sobre todo- no le permitirían conducir el Bow o hacer cosas por su cuenta si
sabían acerca de los apagones. Y ahora que se había ido de boca contándoselo a
Henry, quien se quedó allí mirándola como si fuera alguna cosa extraña y
curiosa.
—¿Simon sabe acerca de esto? — Henry preguntó finalmente.
Ella negó con la cabeza.
—¿Tenemos que hablar de esto ahora?
Una larga mirada.
—Hay mucho que pensar, por lo que podemos dejarlo a un lado. Por
ahora.
—Gracias. — La discusión se posponía, pero no sería olvidada—.
¿Viniste aquí solo para preguntar acerca de Simon? — Ella sabía que Henry

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había utilizado el que Simon fuera expulsado, como excusa para venir y
descubrir por qué olía a medicina.
—El sanador humano estaba aquí, mirando a la oficina en la Plaza
Comercial, — dijo Henry—. Tal vez deberíamos llamarlo para que vuelva, y te
examine la piel.
—Doctor, — dijo en voz baja—. Él llamó al doctor. — Se estremeció,
incapaz de contener el miedo arraigado en los recuerdos de su vida anterior—.
No necesito verlo para esto.
—Te molesta que lo tengamos aquí. — La voz de Henry sonaba como un
trueno que avisa de una tormenta en el horizonte.
Cuidado, pensó.
—No. El Dr. Lorenzo no me molesta. Parece un buen hombre, y cuidó de
mí cuando estaba en el hospital.
Henry esperó. Meg sospechaba que podía, -y lo haría-, esperar durante
horas.
—Están dejando entrar a otro humano por mí. Es por eso que Simon está
considerando dejar al Dr. Lorenzo tener una oficina aquí, ¿no? ¿Para cuidar de
mí? Pero él tendría acceso a la Plaza Comercial, podría observarlos a todos
ustedes.
Henry sonrió.
—Por mucho que los humanos piensan que aprenden acerca de nosotros,
siempre aprendemos más, Meg.
—¿Va a tratar a los demás empleados?
—Podemos hablar sobre eso. — Un silencio. Entonces—, ¿Por qué no lo
quieres aquí?
—La túnica, — soltó mientras trataba de rascarse la piel a través de las
capas de ropa—. La bata blanca. Los Nombres Caminantes, -las personas que se
ocupaban de las chicas en el recinto- llevaban ese tipo de bata blanca o
uniformes blancos.

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Murder of Crows
—Entonces no va a usar un símbolo de miedo y dolor cuando este en el
Courtyard. ¡Meg!
Al oír su nombre rugido por un Oso Pardo, la asustó lo suficiente como
para tropezar con la mesa, y tuvo a Nathan saltando sobre el mostrador en la
habitación del frente, listo para lanzarse por la puerta Privada si ella lo
necesitaba.
—No va a llevar el símbolo de tu enemigo, —dijo Henry.
—¡Arroooo!
Nathan estuvo de acuerdo. No importaba si él hubiera estado prestando
atención a la conversación o no. Ningún Lobo iba a discutir con un Oso Pardo,
especialmente cuando había llamado a ese Oso para ayudarlo con la humana.
—Está bien.— Algo se relajó en su interior. O tal vez, estaba más centrada
ahora en decir lo correcto para que Nathan pudiera bajarse del mostrador antes
de que se resbalara y lastimara. Miró a Henry, luego, al Lobo—. Estoy bien.
Con la crisis resuelta, Nathan saltó del mostrador y volvió a su cama.
Henry se fue después, asegurándole que las batas blancas estarían prohibidas.
Meg se puso de pie en la sala de clasificación tratando de bloquear los
recuerdos de su vida en el recinto y convencerse de que nunca tendría que
volver allí. Durante su pausa del mediodía, iría a ABL y buscaría uno de los
libros de terror escritos por un Terráneo. Esas historias la asustaban lo suficiente
para dormir con la luz encendida, pero ella también encontraba reconfortante
saber cómo de aterradores los Lobos podrían ser cuando se ensañaban con un
humano al que veían como un enemigo.

*****

Henry se acercó a Un pequeño Bocado, agarró a Merri Lee, y la arrastró
hacia el fondo de la tienda a pesar de la protesta furiosa de Tess.

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Murder of Crows
Le tomó un minuto para que las hembras se calmaran lo suficiente como
para escucharlo, pero una vez que lo hicieron y Merri Lee entendió lo que
estaba pidiendo, se sintió mejor y peor. Esta cosa con la piel no se trataba de
Meg siendo una profeta de la sangre; se trataba de Meg siendo humana. Pero
los Otros no habían tratado de cuidar a un humano antes, e incluso los
humanos se encontraban con que el cuidado de alguien como Meg, era un
desafío.
¿Cómo podría el Terráneo haber sabido que los humanos tenían tan poco
instinto para cuidar de sí mismos?
Aunque, para ser justos, a Meg nunca se le había dado la oportunidad de
cuidar de sí misma.
Labios agrietados. La piel podría agrietarse debido al clima frío, el aire seco
y la deshidratación. Cutículas ásperas podrían agrietarse y sangrar. El invierno
era duro para la piel humana, pero había cremas para el rostro y las manos, y
lociones para el cuerpo que ayudarían. La marca que los Otros requerían que
sus empleados usaran estaba disponible en algunas tiendas humanas, pero era
muy cara, y las lociones y cremas no se vendían en las tiendas de la Plaza
Comercial, donde serían más asequibles.
Dada la opción, Henry habría abrazado a un puercoespín en vez de
escuchar tanto entusiasmo acerca de lociones y cremas para las manos. Dado
que no se le había dado una opción, y que lo había pedido, tuvo que soportar
las explicaciones de Merri Lee hasta que Tess paró a la chica.
—Voy a pedir lo suficiente de los productos para todas, si ustedes chicas
prometen explicar a Meg sobre el cuidado de su piel, — dijo Tess.
—Claro. Podemos hablar después de la clase de Mente Serena esta noche.
— Merri Lee respondió—. Ruthie y Heather estarán allí también.
—Hay otra cosa, — dijo Henry, mirando a Tess—. Nuestra Meg admitió
que a veces se siente abrumada por las imágenes, que su mente se pone en
blanco. Le da miedo.
—Sobrecarga de información, — dijo Merri Lee al instante—. Cuando
hay demasiado estímulo, el cerebro necesita un descanso. Le sucede a todo el
mundo.

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Murder of Crows
«No nos sucede a nosotros» dijo Tess.
«Somos más inteligentes que los humanos en muchas maneras» Henry
respondió. Luego dijo a Merri Lee.
—Eso es algo más que tienes que mencionar a Meg. Es algo desconocido
para ella, y la experiencia ha sido espantosa.
Después de recibir el acuerdo de Merri Lee de decirle a Meg que la
sobrecarga era un suceso común entre los humanos, Henry escapó de la
cafetería y se dirigió a la tranquilidad de su estudio. Mientras caminaba por el
sendero hasta la puerta del estudio, miró por encima del muro de ladrillo a la
altura del hombro que separaba su patio de la zona de entrega frente a la oficina
del Enlace. Entonces se detuvo. La charla sobre las lociones y cremas había sido
una distracción desconcertante, pero ahora pensó en todas las otras cosas que
había aprendido ese día.
No había camiones haciendo entregas en el momento. Eso no era tan
inusual. No había Cuervos en la pared, y eso era inusual. Desde que Meg
empezó a trabajar para los Otros, siempre hubo Cuervos alrededor de la oficina.
Vigilantes que anunciaban la llegada de repartidores regulares y advertían de la
presencia de extraños. Él no siempre les prestaba atención, ya que tendían a
charlar tanto como las hembras humanas, pero ahora sentía su ausencia.
Demasiado inquieto para trabajar en las esculturas de madera y tótems,
hizo una taza de té y luego llamó Vladimir Sanguinati, el co-gestor de Aullidos,
Buena Lectura.
—¿Vlad? No, Meg está muy bien. Pero cuando Simon se sienta un poco
más tranquilo, dile que ella estaba muy turbada cuando habló de médicos y
batas blancas. Es algo que todos debemos tener en cuenta.
Y después más tarde en la noche, hablaría con Simon y Vlad sobre la piel
que podría agrietarse lo suficiente para revelar profecías y sin embargo no
sangrar.

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Murder of Crows

Capítulo 4

El Controlador caminaba por los pasillos del recinto, asintiendo con la
cabeza a su personal, mientras se abría paso a una de las habitaciones para las
profecías. Vestido con un traje de chaqueta de tres piezas, impecable camisa y
corbata modelada sutilmente, se veía como un Director ejecutivo de una de las
principales empresas en el continente.
En cierto sentido, lo era. Su bisabuelo había iniciado el negocio de la
familia como una institución para la preservación de una rama rara de humanos
que podía prever el futuro, cuando eran heridos. Las chicas podían, para ser
más precisos. Los chicos llevan la semilla de esa capacidad, pero no la
capacidad en sí misma. Así que, poco a poco, la institución se convirtió en un
refugio para las niñas que de otra manera serían rechazadas en el mejor de los
casos o, en el peor, apedreadas o quemadas por temor a lo que sabían y dirían.
El bisabuelo había sido elogiado como un humanitario por unos y
condenado como un aprovechado por otros. Pero el cuidado de las chicas
costaba dinero, así que ¿qué había de malo en usar el conocimiento como una
ganancia, cuando ellas deliberadamente se dañaban a sí mismas con el fin de
experimentar la euforia? ¿Especialmente cuando ese conocimiento previo no
dañaba a nadie más?
Por supuesto, las empresas habían disparado a veces o se habían
estrellado en función de si o no el bisabuelo compraba o vendía sus acciones en
una empresa en particular. Y, sin embargo, en general, seguían con pocos
cambios en los pedazos del mundo en las que el humano tenía algún control. Sí,
había invenciones, innovaciones, nuevas habilidades y tecnologías. Pero no
importaba lo extravagante que todo parecía o cómo de grande era la ciudad, los
humanos seguían cerrando el equivalente a las puertas de empalizada en la
noche y temblando de miedo de lo que les observaba desde los bosques y
campos.
El bisabuelo fue un humanitario. El abuelo un hombre de negocios más
interesado en los beneficios, y descubrió que algunas otras familias que
cargaban con estas adictas también buscaban sacudirse sus raíces humanitarias

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y adquirir alguna riqueza importante, del tipo de riqueza que podría tener un
impacto en el mundo.
Las leyes que apoyaban la "propiedad benevolente" se aprobaron en las
regiones donde estos barones de profetas residían. Se contrato personal para
enseñar a las chicas, para cuidar de las niñas, incluso para procrear a las chicas
y ordenar la descendencia. La benevolencia se convirtió en un negocio muy
rentable, y los recintos se transformaron en un secreto a voces entre los ricos, los
clientes eran discretos mientras el corte de la piel de las chicas se convertía en
un procedimiento regular y controlado.
Pero no se podía criarlas eliminando todas las tendencias indeseables sin
perder algunas de las habilidades, y era lamentablemente cierto que la
inteligencia y una tendencia hacia el desafío se vinculaban con la sensibilidad
para producir las mejores profecías, y ninguno de los esfuerzos del programa
de reproducción, había sido capaz de cambiar eso. Y a veces se necesitaba
sangre fresca para revitalizar la acción, razón por la cual, las jóvenes en
ocasiones eran adquiridas de los padres que estaban asustados por la
desconcertante adicción de las chicas a cortarse. A veces los padres daban a una
chica de buena gana, a veces no. Pero incluso si no hubieran estado dispuestos,
rara vez reportaban un secuestro. Después de todo, si el gobierno local
descubría por qué se había raptado a la niña, toda la familia podía ser colocada
bajo custodia -Propiedad benevolente- por su propio bien, por supuesto, porque
esa tendencia a cortarse corría en la familia.
Tenía costos y gastos generales igual que cualquier otro negocio. Pero él
ya no tenía que dar de baja a las chicas que eran difíciles de manejar y no tenían
suficiente piel viable dejando de ser dignas de mantenimiento. Esas chicas
ahora eran la fuente de un tipo diferente de producto.
No siempre vendas a la mejor quedándote con las chicas de chatarra para ti
mismo, su abuelo le había dicho. Tu futuro es tan importante como el de tus clientes.
Llámese asesoramiento empresarial. Incluso llámese un asesoramiento
personal. Por eso, dos veces al mes, seleccionaba a dos chicas para proporcionar
profecías acerca de sus propios intereses. Hacía un año, él comenzó a escuchar
las letras HPU en esas profecías. Sólo en los últimos meses esas letras cobraron
sentido cuando el nombre del movimiento Humanos Primero y Últimos se
convirtió en parte de las discusiones de fondo, que a veces tenía con sus clientes
más influyentes.

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Murder of Crows
Para un hombre que era dueño de las profetas, no era una casualidad que
la toma de conciencia del movimiento coincidiera con el descubrimiento de que
había más corriendo en la sangre de las Casandra de sangre, además de las
profecías.
El Controlador abrió la puerta a una habitación para las profecías y tomó
su asiento mientras el personal ataba a la primera chica en la silla.
Abriendo un cuaderno de notas, sacó un bolígrafo del bolsillo interior de
la chaqueta y dijo:
—Mi nuevo negocio. ¿Cuál es el siguiente paso?
Repitió las palabras una y otra vez mientras que el cortador seleccionó un
punto en el muslo izquierdo y uso la navaja personal de la chica para cortar la
piel fresca exactamente a un cuarto de pulgada de la cicatriz hecha por un corte
anterior.
Su rostro se torció con el terrible dolor que venía antes de que fueran
dichas las primeras palabras de la profecía. Entonces la chica empezó a hablar, y
el dolor cambió a la euforia adictiva, que parecía similar a la excitación sexual y
el orgasmo.
—Un hombre mirándose en un espejo. Pequeños trozos de papel en el
rostro, manchado de color rojo. Gato mullido arañando un cojín de la silla.
Letras H, P, U. — Ella gimió, su pelvis ladeó en una invitación a pesar de las
correas que la ataban a la silla.

Tan poco para un corte de muslo, pensó con rabia.
—Llévenla de vuelta a su celda y preparen la segunda chica. Volveré en
un par de minutos.
Se fue a su despacho y encendió su ordenador. Mientras esperaba, hizo
una lista de palabras que se asociaran con esas imágenes. "Cortar, raspar, mellar"
para la primera imagen. "Garra" y "arañazo" para la segunda. Una vez que entró
en línea, utilizó un programa de búsqueda y jugó con las combinaciones de las
palabras. Nada y nada. Luego tecleó "mellar", "arañazo" y "HPU".

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Murder of Crows
Y allí estaba. Nicholas Scratch 2. Recién llegado de la Alianza de naciones
del Bloque Romano. Actualmente se alojaba en la ciudad de Toland para dar
varias charlas sobre Humanos Primero y Últimos.
Para la versión de prueba, Bienestar y Repasando al lobo, eran drogas de la
calle. Pero las drogas no estarían a la venta para los ejércitos del movimiento
HPU. No, él les proporcionaría mejoras farmacéuticas que, por un lado,
ablandarían al enemigo y, por otro lado, crearía un ejército salvaje que no
dudaría en hacer frente a los Terráneos para la gloria de la raza humana.
Sí, contactar a Nicholas Scratch era el siguiente paso para su nuevo
negocio.
Complacido, el Controlador volvió a la habitación para la segunda
profecía. Aunque técnicamente era también una cuestión de negocios, lo sentía
como algo personal porque la perra de cs759, que se hacía llamar Meg Corbyn,
seguía libre. Y a pesar de que cada corte las llevaba a un paso más cerca de la
muerte, las profetas de la sangre en la naturaleza podrían ser poderosas
enemigas. El que estuviera hablando profecías a los Otros, la hacía, -y a ellosdemasiado peligrosos. Especialmente ahora. Así que necesitaba traerla de
vuelta -o matarla- antes de que viera una profecía que expusiera su nuevo
negocio y su intensión de asociarse al movimiento previsto HPU.
El Controlador sonrió. Nicholas Scratch no sería fácil de alcanzar, pero
llegaría al hombre. No importaba cuál fuera la cara pública del movimiento,
Humanos Primero y Últimos era la punta de lanza de la lucha para arrebatar el
mundo del control de los Terráneos, y él era la única persona que podía
suministrarles armas ingeniosas que podrían hacerlo posible.
—Háblame del Lobo en Lakeside, —dijo—. ¿Qué pasa con el líder del
Courtyard de Lakeside?
La sangre fluyó, y la profecía fluyó con ella. Pero esta vez, en vez de
hablar, la chica luchó para liberarse de las correas y la silla.
—¿Qué pasa con el Lobo? — Dijo el Contralor con voz de mando—.
¡Háblame del lobo!
2 Nicholas Scratch: En la traducción no se aprecia el sentido, pero en su
idioma original es un juego de palabras ya que Nick así como es un
diminutivo de Nicholas también significa "mellar" y Scratch, así como es el
apellido también significa "arañazo"
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Murder of Crows

La chica lo miró y nunca dejó de gritar.

*****

—Ya está bien de esta. Pónganle vendas.
—¿Por qué estamos recolectando la sangre de la nariz? Tiene mocos en
ella.
Soltó una dura afilada risa.
—¿A quién le importa? Los que van a comprar y tragar un trozo de ella
no lo saben. Él lo quiere todo. Ella es el productor más potente que tenemos.
Supongo que estar loca hace al producto aún mejor.
Ella los escuchó hablar de ella, pero las palabras no le importaban más
que los pocos bombeos que les tomó para eyacular dentro de ella. A veces le
daban una palmada, se mofaban, la empujaban a la ira. Otras veces, utilizaban
los puños para sacar sangre de las lesiones, así como los cortes. La cortaban
demasiado cerca de cicatrices anteriores o bien atravesaban las viejas cicatrices.
De cualquier manera, lo que gritaba no tenía ningún significado para nadie.
Excepto para ella.
No luchó contra ellos cuando sellaron los cortes y se ocuparon de la nariz
sangrante. Era pasiva ahora, drenada de fuerza y de profecías.
—Nos vemos pronto, cs747, — uno de los Nombres Caminantes dijo,
dándole una perversa mirada de soslayo—. Todavía vales un poco de dinero en
efectivo, por lo que no te vamos a matar.
Yo no soy la que va a morir, pensó cuando escuchó la puerta de su estrecha
celda, oyó la llave en la cerradura. He visto... tantas cosas. Una bata blanca que es
más que un Nombre Caminante, un hombre con sal y pimienta en el cabello. Un hombre
de piel oscura que viajaba en un patrullero. Y el Lobo. He visto al Lobo de Meg.
Había tantas cosas que iban a suceder debido a Meg y su Lobo.
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—No soy cs747, — susurró desafiante mientras se movía en su catre para
apoyarse contra la pared—. Mi nombre es Jean.

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Capítulo 5

Pasada la mañana de Firesday, Vlad alzó la vista de la pila de facturas
sobre la mesa, vio a Heather y a Merri Lee de pie en la puerta de la oficina, y
maldijo en silencio a Simon por tomar la mañana libre para ponerse de mal
humor o cual fuera la maldita cosa que el Lobo estaba haciendo, que lo dejó a él
atrapado con el papeleo de la librería y cualquier problema que estas mujeres
estaban a punto de volcar en él. Debido a que era evidente por la mirada en los
ojos de Merri Lee y la forma en que ella agarró la muñeca de Heather y metió a
la otra chica en la oficina y hasta el escritorio, de que -al menos una de ellastenía algo en su mente.
Eran buenas empleadas. Por lo tanto, no eran comestibles.
Y si hubieran sido consideradas comestibles, sospechaba que incluso un
vampiro hambriento encontraría su sangre un poco demasiado amarga esta
mañana.
—¿Qué?— Dijo, tratando de no sonar cauteloso. Dos meses atrás, no
había necesidad de ser cauteloso. Eran humanas. Si se volvían problemáticas,
eran reemplazables. Pero Merri Lee, Heather, y alguna más habían hecho
amistad con Meg Corbyn, transformándose en la manada humana del
Courtyard, y la Asociación Empresarial seguía tratando de averiguar
exactamente cómo había sucedido y que significaba, y en cómo explicarlo al
resto de los Terráneos que vivían en el Courtyard, por no mencionar al resto de
los Terráneos habituales.
El Courtyard de Lakeside estaba empezando a tener visitantes que
venían con el único propósito de ver a esta extraña, manada humana no
comestible. Él no quería estar en la oficina el día en que una de las chicas se
diera cuenta de que los visitantes Terráneos pensaban en ellas como una especie
de atracción turística, no tan impresionante como los Saltos de Talulah, pero
más misteriosa.
—¿Qué?— Dijo de nuevo cuando continuaron mirándolo.

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Murder of Crows
—Nathan necesita salir de la oficina del Enlace durante el descanso del
mediodía de Meg, — dijo Merri Lee.
—Por lo general se va durante el descanso,— respondió Vlad.
—Pero no si Meg se queda ahí. Y vamos a almorzar con Meg. En la
oficina.
—Entonces, ¿por qué necesitan que se vaya?
—Es una interferencia, — dijo Merri Lee, al mismo tiempo Heather
murmuró—, Es sólo una charla de chicas.
—¿Acerca de ...? les dio pie cuando no dijeron nada más.
—Sexo,— dijo Merri Lee.
—Tal vez sexo, — dijo Heather, dando un paso fuera de la mesa y
dándole lo que Simon llamaba su mirada de conejito—. He oído al Sr. Wolfgard
decir que no era sexo.
—Pero Meg cree que sí, — Merri Lee argumentó—. O podría ser. Sea lo
que sea, Meg y Simon están actuando extraños uno con el otro, y necesitan
solucionar el problema antes de que otras personas se pongan muy molestas.
Ella no es un conejito, Vlad pensó mientras estudiaba el fuego en los ojos
de Merri Lee. Ella tiene un poco de Lobo en su actitud. Tal vez incluso, un toque de
Oso.
—Si ellos necesitan solucionar el problema, ¿por qué Meg tiene que
hablar contigo? ¿Y quiénes son esas personas? — ¿Y por qué no había oído
hablar de esto hasta ahora?
—¡Para entender lo que ella debe decidir! — Merri Lee sonaba
exasperada por su incapacidad de comprender un concepto simple—. En cuanto
a las otras personas, alguien llamado Aire entró en la cafetería esta mañana con
uno de los ponis y le dijo a Tess que Primavera pensaba que Meg parecía infeliz,
y todas las chicas en el lago quieren saber por qué. Me dio la impresión de que a
Tess le preocupaba que se interesaran, y que Aire metiera un poni en Un
pequeño Bocado, entonces es tiempo de que nosotras las chicas, — ella movió un
dedo señalándose a ella y a Heather—, ayudemos a Meg a resolver esto.

58

Murder of Crows
—¿Qué poni? — Preguntó Vlad.
—No lo sé. Uno marrón.
Podría haber sido Temblor, Tornado o Torbellino. Invierno había visitado
la oficina de la librería una vez, por lo que Vlad comprendía el por qué Tess
había estado preocupada porque una de las chicas le dieran una visita a la
cafetería, por razones que no implicaban café.
Quería hablar con Nyx, quería la simplicidad de hacer frente a una mujer
que era una depredadora letal y de su propia especie, debido a que estos dos
peluches no comestibles le ponían nervioso, sobre todo la que parecía a punto
de estallar.
Todos los que vivían en el Complejo Verde sabían que Meg no había
pasado ningún tiempo la noche anterior con su vecino el Lobo, lo cual era
inusual, y hoy había ido a trabajar por su cuenta. También inusual. Incluso
Jester Coyotegard, dijo que no quería meter la nariz en ese puercoespín
emocional, por lo que el resto de los residentes había decidido seguir su
ejemplo, y Vlad habría felizmente continuado haciendo precisamente eso.
Por otra parte, llamaría la atención del abuelo Erebus que el Enlace no
estuviera exactamente hablando con el Wolfgard, y si el abuelo no era feliz
porque Meg era infeliz, vivir en el Courtyard podría llegar a ser incómodo. Si
los Elementales también estaban prestando atención ahora, una situación
incómoda podría transformarse en un algo peligroso para todos.
Así que tal vez los peluches tenían la idea correcta y podrían ayudar a
arreglar... lo que sea que fuera.
—Dado que él cuida a Meg y no al edificio, puedo conseguir que Nathan
salga de la oficina, pero no lejos de la oficina, —dijo Vlad—. ¿Por qué no puede
permanecer en la habitación del frente, si van a estar en la parte de atrás?
—Debido a que los Lobos tienen un oído excelente, — dijo Merri Lee.
También los Sanguinati, pensó mientras envió una llamada.
«¿Nyx? Necesito verte en la librería»
La otra forma del Sanguinati era el humo, y el humo podía entrar en una
habitación por la rendija bajo la puerta o a través de un ojo de la cerradura. El
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Murder of Crows
humo podría esconderse en las sombras de una habitación. El humo podía
escuchar sin que nadie supiera que estaba allí.
—Muy bien, — dijo—. Nathan se quedará fuera. — Él aclararía esa orden
con Blair Wolfgard, ejecutor principal del Courtyard. Y si Blair no ayudaba,
llamaría a Henry.
Sólo esperaba que ninguno de ellos le preguntara lo que una intervención
"charla de chicas" involucraba.
—Váyanse, —dijo—. Tengo trabajo que hacer.
Ellas se empujaron por la puerta de una manera que le hizo pensar que
había aceptado mucho más de lo que pretendía.

*****

Heather llevó pizza para el almuerzo. Merri Lee chocolate y un libro
llamado La Guía de citas para imbéciles.
—Gracias. — Meg se quedó mirando el libro por un momento antes de
hacerlo a un lado donde no acabaría manchado con salsa de pizza—. ¿Lo
sacaste de ABL?
Merri Lee resopló una carcajada.
—Dioses, no. Ayer fui a una librería cerca de la Universidad de Lakeside
para conseguirlo para ti. No es que piense que eres imbécil; eso es sólo el
nombre de toda una serie de libros sobre diversos temas. Pero me di cuenta que
esto es totalmente un nuevo camino para ti, así que incluso la información
básica, podría ser útil.
—Incluso si tuviéramos ese libro en el stock de ABL, que no, ninguna de
nosotras podría haberlo comprado sin que el Sr. Wolfgard supiera, — dijo
Heather.

60

Murder of Crows
Los brazos de Meg empezaron a picarle. Se sentía como que estaba
oyendo una conversación mientras que otra estaba pasando por debajo, y era la
que ella no podía oír la que mantenía algún tipo de peligro.
—Tess dijo que la orden de cremas y lociones debe venir mañana, — dijo
Merri Lee cuando Heather repartió rebanadas de pizza—. Y la primera entrega
es gratuita para todas como para probar.
—¿Gratis? — Dijo Heather—. Cuando compré la crema para la cara como
un regalo el año pasado, ¡me costó media paga semanal! ¿Vamos a tenerla
gratis?
—La primera entrega, —dijo Merri Lee—. Como una prueba.
La piel de Meg zumbó en la palabra "prueba." Entonces el sentimiento se
desvaneció.
—¿Por qué es tan cara?— Preguntó.
—La oferta y la demanda, — Merri Lee respondió—. El Terráneo hace
esta línea de productos sobre todo para ellos mismos y para vender parte a las
tiendas humanas. La oferta limitada significa que es caro. Hay un montón de el
mismo tipo de productos que se venden, pero la mayoría tienen aromas
añadidos, algo que a la mayoría de los humanos no les importa pero sí a los
Otros.
Meg recordó de pronto un video de entrenamiento de una persona que
hizo una pregunta acerca de un tema y luego hablaba y hablaba de algo
completamente distinto. Como Merri Lee hablando de las cremas y lociones
para el cuerpo, que no era el por qué, ella y Heather, estaban almorzando ahí.
—Estás evadiendo, —dijo Meg, recordando cómo el video identificaba
este comportamiento.
—Supongo, — Merri Lee admitió. Ella esperó hasta que Heather repartió
una segunda pieza para cada una—. Entonces, ¿qué pasó entre tú y Simon?
—No sé qué pasó, —respondió Meg—. Yo ni siquiera sé si algo ha
ocurrido.
Merri Lee sonrió.
61

Murder of Crows
—Entonces vamos a tratar de averiguarlo.
Hablaron durante más de una hora mientras devoraban la pizza, antes de
cambiar al chocolate.
—Los Terráneos cambian sin pensar en ello, —dijo Merri Lee—. Por lo
menos esa es la impresión que tengo, cambiar de una forma a otra no es más
importante para ellos que para nosotros es el cambiar de ropa de trabajo para
ropa casual, comodidad. Así que tal vez ni siquiera Simon registro que había
cambiado, excepto que sentía frío. Dices que él ha estado durmiendo contigo
desde que llegaste a casa del hospital.
—Sí, pero como un Lobo en forma de lobo, — dijo Meg—. Un Lobo
peludo es cálido y tierno. Un Lobo en forma humana es... un hombre. — Los
recuerdos de lo que sucedió después eran vagos, pero su cuerpo había
reaccionado como si no hubiera una razón para tener miedo.
—Y hombre es igual a sexo, — dijo Merri Lee, dando a Meg una mirada
mesurada—. Ya sea o no que el querer tener sexo sea tu elección, al igual que lo
es para el resto de nosotras.
Elección. Sí. Ella sintió que algo dentro de ella se relajaba.
—Es una especie de romance, —dijo Heather—. Simon quedándose con
Meg y cuidándola. Es como una de las historias en las que un Lobo o un
vampiro se enamora de una chica humana.
—Esas historias son ficción e ilusas, — dijo Merri Lee.
—Un montón de Terráneos han probado el sexo con los humanos,—
Heather insistió—. O al menos el besuqueo. Si ellos no estaban interesados en
tener una relación física con nosotros, ¿por qué la columna de la Sra. Lo-Se-Todo
en el boletín del Courtyard siempre tienen consejos sobre citas e interacción
personal entre los Otros y seres humanos?
—Sólo porque un chico humano quiere sexo no significa que él quiera
una relación completamente comprometida con la chica que dice sí, — Merri
Lee respondió—. ¿Y quién sabe lo que los Otros realmente piensan sobre ello?
¿Se siente bien para ellos cuando están en forma humana en una manera que
sea acorde con nuestra experiencia? ¿O es que lo ven como un experimento -el

62

Murder of Crows
equivalente a uno de nosotros besando a la mascota de la familia para ver lo que
se siente?
—¡Eso es asqueroso! —Dijo Heather.
—Y, posiblemente, muy lejos de la verdad, — dijo Merri Lee, dando Meg
otra mirada mesurada—. Creo que nuestra intervención, charla de chicas no
ayuda mucho.
—No mucho, —admitió Meg—. Pero Simon metiéndose en la cama como
humano cambió las cosas. No estoy segura de por qué eso es cierto, pero lo es.
Es sólo que no sé qué hacer al respecto.

*****

Simon se sentó en un banco en el estudio de Henry mirando al Oso Pardo
tocar los tótems y otras piezas de escultura que se encontraban en diversas fases
de ejecución. Sí, el Beargard tocaba la madera, pero no tomaba ninguna de las
herramientas, señal de que Henry estaba demasiado atribulado para trabajar.
—Lo mejor que Nyx pudo sacar en limpio de lo que escuchó es que a
Meg le preocupa que quiero sexo, porque un macho humano hubiera esperado
eso, — dijo Simon.
—¿Y quieres? — Henry preguntó mientras apagaba la tetera eléctrica,
dejó caer las bolsas de té en dos tazas, y vertió agua hirviendo sobre ellas—.
¿Querías sexo esa mañana?
—¡No! La habitación estaba fría. Sólo quería meterme debajo de las
mantas. Pensé que estar en forma humana, pero seguir teniendo piel, molestaría
a Meg. ¡Estaba tratando de ser considerado a pesar de ser expulsado de la cama,
lo cual no fue mi culpa! —Técnicamente, se había caído de la cama mientras
esquiva esa segunda patada, pero nadie más tenía que saber eso—. ¿Y por qué
Meg pensó que estaba buscando sexo? Ella no olía lujuriosa como las hembras
humanas cuando quieren sexo—. De hecho, había olido nerviosa, incluso con
miedo. Pero había pensado que era por el sueño. No se le había ocurrido que
podría ser una reacción a él. Suspiró—. Estoy confundido.
63

Murder of Crows

—En lo que a Meg concierne, te ha confundido desde que la conociste. —
Henry le dio una taza a Simon y se sentó junto a él—. Y ahora, amigo mío, eres
un Lobo que ha saltado en un lindo prado para descubrir que está lleno de
serpientes y trampas de acero.
No creía que esa descripción fuera una adulación hacia Meg, pero se
tragó el impulso de defenderla.
—Ella no es Terránea, Simon, — dijo Henry suavemente—. No es una de
nosotros. Es humana.
—Ella no es una de nosotros, pero no es una de ellos tampoco, — le
espetó—. Ella es Meg.
Henry asintió.
—Algo nuevo para nosotros y no se entiende. Ella vino aquí sola y
asustada, con poca experiencia del mundo. Le diste un trabajo, le diste un lugar
para vivir. Se convirtió en tu amiga.
—No hay nada malo en ser una amiga.
—No hay nada de malo en tener una amiga. Sólo no olvides que ella no
es un Lobo.
Simon tomó un sorbo de té y no hizo ningún comentario. No lo había
olvidado, exactamente, pero con el pasar de los días le había parecido cada vez
menos y menos importante. Hasta que Meg se puso rara con él por estar en la
cama con ella cuando estaba usando su piel humana.
—Estás aislado de tu propia especie, — dijo Henry.
—No vivir en el Complejo Wolfgard es mi elección.
—Es una buena opción para el Courtyard el que su líder viva en el
complejo de múltiples especies, pero eso no significa que sea una buena opción
para ti. Los Lobos no son felices estando aislados durante demasiado tiempo.
—Puedo correr con parte de la manada varias veces a la semana, y tengo
a Sam viviendo conmigo. — O lo había estado hasta que se puso nervioso por
tener a Meg y a Sam juntos por su cuenta. Un simple accidente podría hacer
64

Murder of Crows
mucho daño, tanto a la mujer como al cachorro, pero eso era algo que no podía
explicarle a ellos ni a nadie. Todavía no.
—Ahora tienes a Sam, — dijo Henry, asintiendo—. Has utilizado su
curiosidad por Meg para descongelar el temor que lo había mantenido
congelado en forma de Lobo sin poder comunicarse con cualquiera de nosotros.
Usaste a Meg.
Simon se apartó de esa verdad en particular. Meg había sido usada para
el beneficio de otra persona durante toda su vida. No quería volver a ser como
esos humanos y a veces temía tener que serlo.
—Eso la ayudo a ella también.
—Sí, así es. Pero si hubieras hecho todas las cosas que has hecho con Meg
con una Loba, sería considerado un noviazgo. Estarías presentándote a ti mismo
como una pareja potencial.
—Yo no estaba... Ella no... — Él no había estado pensando en ella de esa
manera. ¿Pero ella había estado pensando en él de esa manera?
—Ella no es uno de nosotros, por lo que no tuvo en cuenta que el juego y
el acicalamiento y dormir juntos, se pueden considerar de esa manera, sobre
todo porque juega con otros Lobos. Pero ahora que Sam está viviendo con el
resto de los Wolfgard, sólo duerme contigo, y estabas cuidándote de mantenerte
en forma de Lobo. Hasta ayer.
—Sólo quería hablar con ella, para averiguar sobre el sueño, — protestó
Simon—. No puede comunicarse de la forma en que lo hacemos. ¿Cómo podría
hablarle? — Cuando Henry se limitó a mirarlo, él gruñó—. Es la culpa de esas
historias que los humanos escriben sobre Lobos y humanos apareándose.
— Tenemos ese tipo de historias también, — Henry replicó—. Pero son
cuentos con moraleja, ya que rara vez terminan bien para los amantes. Y ¿qué
pasa con los retoños?
—No he planeando emparejarme y tener cachorros mientras sea líder de
un Courtyard. — Había sido joven cuando había puesto su mirada en dirigir el
Courtyard, pero aún siendo joven, no era un tonto. Un líder tenía que
permanecer alerta y consciente de que el enemigo que vivía alrededor de su
pueblo, tenía que hacer cumplir las normas y los acuerdos. Tenía que decidir si
65

Murder of Crows
los humanos tenían que ser exterminados. Y un líder corría el riesgo de
absorber demasiado el ser un humano, convirtiéndose en algo demasiado
parecido al enemigo.
Por su bien debería pasar este verano en un asentamiento de nativos de la
tierra en otra parte de Thaisia, donde podría correr y vagar, y ser un Lobo
durante días y días, sin responsabilidades. Pero eso no iba a suceder. No cuando
la enfermedad que había tocado a los humanos y a Otros por igual se había
presentado en un pueblo muy cerca de Lakeside.
—¿Qué debo hacer? — preguntó.
Henry bebió té y no dijo nada durante un minuto.
—No puedes retirar la amistad que ya has dado sin lastimar el corazón
de Meg. Pero puedes optar por no ir más allá de la amistad como lo es ahora. Y
debes optar por no ir más allá de lo que ya se ha hecho. Meg ha estado libre de
sus captores durante sólo dos meses. Está aprendiendo lo que es. En ese
sentido, es una niña tan joven como Sam, a pesar de tener el cuerpo de una
mujer adulta. — Suspiró—. Ten cuidado, Simon. Tenemos contacto con los
humanos en formas que ningún otro Courtyard tiene, así que lo que haces con
Meg se propagará a través de las vidas de los humanos y Otros por igual.
—¿Puede una amistad llevar tanto peso y sobrevivir?
—No lo sé. — Henry sacó la taza de la mano de Simon—. Pero es el
momento para que lo descubras.

*****

Puntualmente, a las 4pm, Nathan dio a Meg una mirada acusadora y se
escabulló fuera de la puerta principal de la oficina, abandonando sus funciones
como Lobo guardián. En el descanso del mediodía, Henry tuvo que ir y sacarlo
por la piel del cuello para lograr que el Lobo se fuera. Ahora... Bueno, él no
tenía el rabo entre las piernas, pero estaba bastante cerca.

66

Murder of Crows
Y eso, pensó Meg, significa que Simon está en camino. Mientras esperaba,
puso en orden la sala de clasificación -que ya estaba ordenada- y sacó punta a
un par de lápices en previsión para el trabajo del día siguiente.
Hablar con Merri Lee y Heather le había hecho bien, pero no le había
dado una respuesta. La persona que tenía las respuestas era el Lobo que acaba
de entrar y ahora estaba de pie al otro lado de la mesa de clasificación. Pero
después de pasar una tarde de reflexión sobre los hombres, el sexo y la vida en
el Courtyard, -y recordando algunas de las cosas malas que había pasado en el
recinto- tenía una respuesta. Sólo que no estaba segura de cómo él iba a
responder a ello.
—Me gustas, —dijo en voz baja—. Me gustas mucho. Y quiero que
seamos amigos.
Él inclinó la cabeza estudiándola. Esperaba que no fuera a cambiar sus
orejas. Siempre le desconcertaba cuando Jester Coyotegard lo hacía, porque le
era difícil recordar lo que quería decir cuando estaba viendo las orejas peludas
unidas a una cabeza humana.
—Pero no deseas tener sexo, — dijo Simon.
No podía encontrar una imagen de su formación que hiciera juego con la
expresión de su cara. ¿Decepción?¿ Renuncia? ¿Socorro?
Ella negó con la cabeza.
—No, no quiero tener relaciones sexuales. Todavía estoy aprendiendo a
ser una persona por mí misma. No estoy lista para... no estoy lista.
—Eso está bien, — él dijo en voz baja.
Se dio por vencido muy rápido, pensó Meg. ¿Esto tan insignificante para él?
¿Soy la única que lucha con esto?
—Has tenido sexo con humanas, ¿Verdad?
Simon se encogió de hombros, un gesto desdeñoso que le mordió el
corazón, ya que le hizo pensar que la opinión de Merri Lee de cómo los Otros
veían el sexo con los humanos, estaba más cerca de la verdad que la visión de
Heather. Pero no quería de todos modos, así que lo que Simon pensara no
debería importarle.
67

Murder of Crows

—Las Terráneas entran en celo sólo una o dos veces al año, —dijo—.
Tener relaciones sexuales en otros momentos es agradable. Pero las humanas no
trabajaban en el Courtyard o viven entre nosotros. Equivale a un par de horas,
un poco de diversión, y satisface la curiosidad de ambos partes. Nada más. —
Hizo una pausa, y luego añadió—. Tenerte como amiga es más agradable.
No estaba segura de creerle, pero no sentía como que pudiera preguntar.
No en este momento.
—Bueno, entonces. Supongo que eso aclara las cosas, — dijo Meg,
deseando que se fuera—. Si me disculpas, Simon, tengo algunas entregas que
hacer, así que voy a cerrar la oficina, ahora.
—Claro. ¿Necesitas ayuda para llevar los paquetes hasta el Bow? — La
caja sobre ruedas era un pequeño vehículo, con motor eléctrico que se utilizaba
en el interior del Courtyard.
—No, gracias. Los paquetes no son pesados.
Él asintió con la cabeza, luego salió por la puerta de atrás.
Meg se quedó en la sala de clasificación hasta estar segura de que se
había ido, y se preguntó cuándo había empezado a llorar.

*****

Simon se apoyó contra la pared trasera de la Oficina del Enlace.
Ya está. Bastante simple, ya que Meg había hecho la mayor parte de la
tarea de configurar los límites de una amistad, que ninguno de los dos había
tenido antes. Debería sentirse agradecido, pero lo que quería hacer era levantar
la cabeza y aullar el Cantar de los solitarios.
No podría hacer eso. No aquí. No ahora.

68

Murder of Crows
Sólo un malentendido. Nada que fuera a despertar a los residentes más
peligrosos del Courtyard. A partir de ahora, mantendría los límites establecidos
por los machos y las hembras humanas que eran amigables, pero no amigos.
Pero se perdería el acurrucarse con ella en la cama por la noche. Echaría
de menos esa cercanía. ¿Seguiría jugando con él, o esta amistad iba a limitarse a
la forma humana a partir de ahora? ¿Si se limitaba a la forma humana, iba a
dejarle lamerle de los dedos la sal y la mantequilla de las palomitas de maíz que
comía en las noches de cine?
Probablemente no, y eso lo entristecía porque realmente le gustaba la
forma en que ella sabía.

69

Murder of Crows

Capítulo 6

En la mañana del Moonsday, Meg cerró la puerta de su apartamento, luego
murmuró, "Día de la basura", y volvió a entrar por la bolsa de papel que había
dejado en la cocina.
En el recinto en el que había vivido la mayor parte de su vida, la basura
era recogida por personas que trabajaban para el Controlador, y el conocimiento
de las chicas de cómo se manejaban los productos de desecho llegaba a través
de fotografías o dibujos de equipos y actividades, o en un video de
entrenamiento. Incluso ahora, sólo tenía una vaga idea de cómo los humanos
trataban con los residuos, resultantes del día a día. Sabía que reciclaban algunas
cosas por necesidad, pero no creía que fueran diferentes con respecto al resto.
Los Otros no desperdiciaban casi nada, por lo que vivir en el Courtyard
significaba que no corría lo de poner todo en una bolsa. Frutas y desperdicios
vegetales, iban en un contenedor. Trozos de carne iban en otro. Las botellas se
colocan en una bandeja mientras las latas y cualquier cosa de metal iban en otra.
Los catálogos tenían que ser intercambiados para recibir nuevas copias para la
oficina del Enlace, mientras que otros tipos de papel entraban en un contenedor
diferente para su reciclaje.
Si no se echan a perder, la coraza y otros trozos de la fruta eran dejados
en comederos repartidos por todo el Courtyard como una fuente de alimento
para las aves. Si se echaban a perder, entraban en las pilas de abono. Pedazos de
vegetales comestibles se dispersaban en el suelo cerca de los comederos para las
ardillas y los conejos, o para cualquier otro al que le gustara ese tipo de comida.
Trozos de carne eran distribuidos en el área de los Hawkgard para alimentar a
las ratas, que, a su vez, mantenían a los Halcones suministrados con carne sana,
ya que las ratas no vagan en barrios humanos donde la comida podía ser
contaminada con veneno.
Para cuando se terminara con la clasificación y el reciclaje, la basura
semanal de todo un complejo normalmente cabía en un gran contenedor que
era recogido y trasladado al Complejo de Servicios Públicos para su disposición
final.

70

Murder of Crows
Cuando recién se había mudado al Complejo Verde, había dividido su
basura en el contenedor del abono, de basura y reciclaje. Fue sólo en el último
par de semanas que Simon le mostró los recipientes de la planta baja y le dio
todos los recipientes domésticos que ahora esperaban que utilizara. En ese
momento, había visto esa expectativa como otra señal de aceptación. Ahora...
¿Cómo reparar una amistad? se preguntó mientras cerraba su apartamento
y bajaba las escaleras que alguien había limpiado de nieve para que no
resbalara.
Ella depositó su bolsa de basura en el contenedor grande que había sido
colocado junto a la carretera, y luego volvió sobre sus pasos y se fue a los
garajes detrás del complejo para llegar a su Bow y conducir al trabajo.
Pasar tiempo con Simon había sido tan fácil. Ahora sólo con verlo se
sentía incómoda. Y el día anterior, Earthday, había sido francamente incómodo
porque no había sido invitada a una tarde de retozo con él y Sam. Y cuando
Simon la invitó a ver una película con ellos en la noche, se había quedado en
forma humana y se sentó en el otro extremo del sofá en lugar de acurrucarse
junto a ella como un Lobo, algo que había hecho todas las noches de cine desde
la primera invitación.
Era un Simon líder del Courtyard y dueño de un negocio siendo amable
con una empleada, en lugar de un Simon pasando el tiempo con una amiga.
Y eso dolía. Le sorprendió lo mucho que los sentimientos podrían
traducirse en daño físico.
—Tú empezaste esto, — murmuró mientras conducía a la oficina—. Tú
eres la que hizo un gran problema de... algo.
Pero Simon no se había esforzado, -realmente no trato en absoluto- de
convencerla de que estar en su cama como un humano desnudo había sido algo
totalmente inocente. De hecho, parecía aliviado de tener una excusa para
alejarse de ser su amigo.
—Piensa en otra cosa. — Aparcó el Bow en el garaje detrás de la oficina,
revisando la barra de potencia del vehículo antes de apagarlo. No necesitaba
carga, así que fue una tarea menos que hacer, antes de que pudiera entrar y
abrir la oficina a tiempo para las entregas de la mañana.

71

Murder of Crows
No había muchas entregas desde la tormenta a principios de mes. Un
montón de tiendas estaban argumentando no tener stock disponible de
cualquier artículo pedido por alguien en el Courtyard. El ver esos mismos
elementos anunciados a la venta en el Lakeside Noticias no estaba aliviando la
tensión entre los humanos y los Otros. Si los negocios humanos afirmaban estar
escasos de productos con el fin de evitar la venta a los Terráneos, ¿cuánto
tiempo pasaría antes de que el Terráneo cortara los recursos para hacer esos
artículos y haciendo de la escasez una realidad?
Si eso sucediera, todo el mundo estaría recogiendo de la basura cualquier
cosa aún utilizable.
La sensación de alfileres y agujas llenó sus brazos tan de repente, que
dejó caer su bolso y la cartera para poder frotar su piel a través de todas las
capas de ropa. Ese picor debajo de la piel solía ocurrir justo antes de ser cortada
para una profecía. Ahora que estaba viviendo en el Courtyard, pasaba con
frecuencia. A veces era un hormigueo ligero que se iba después de un minuto.
A veces actuaba como un detector, aliviándose o desapareciendo por completo
cuando se iba a otra habitación o se alejaba de una persona en particular.
Y a veces la sensación de alfileres y agujas se convertía en un murmullo
doloroso que le decía que algo iba a suceder. Y la única manera de averiguarlo
era cortando su piel para ver las visiones y liberar la profecía.
Se quedó fuera esperando para ver si la sensación se desvanecía o se
intensificaba.
Entonces oyó a los Cuervos graznando cerca. Jenni y sus hermanas,
yendo...
Ella gritó cuando el picor se convirtió en un ardor doloroso.
—¿Meg?
Ella levantó la vista y vio a Vlad asomándose por la ventana abierta de la
oficina de negocios de arriba de ABL. Por el rabillo del ojo, vio a Nathan correr
dando la vuelta de la esquina de la Oficina del Enlace.
—¿Meg?— El humo fluyó de la ventana de ABL hasta a un lado del
edificio. Vlad en su otra forma.

72

Murder of Crows
Meg cerró los ojos, haciendo todo lo posible por ignorar a Vlad, quien
ahora estaba fluyendo hacia ella, y al Lobo que se desplazaba hacia ella.
En un segundo más o dos, iban a cambiar a su forma humana y
demandar saber lo que estaba mal. Antes de que pudiera decirles, tenía que
averiguar lo que estaba mal.
Había estado pensando en la basura, así que comenzó recordando cada
imagen de entrenamiento que estaba relacionado con la basura o la recolección
de basura o los contenedores de basura y reciclaje. ¿Algo sobre los cubos de
basura de metal enterrados en la nieve o brillantes en el sol? No. ¿Las cajas
negras, con ruedas como las que tenían en el Courtyard? No, pero ... Camión de
la basura. El sonido metálico de las latas, el sonido de los frenos o el sistema
hidráulico o lo que fuera que hacía ese sonido distintivo, que se podía oír a una
cuadra. Plumas y sangre en la nieve y...
—¡Jenni! — Meg gritó. Cuando Vlad, ahora en forma humana, la agarró
por los brazos, ella agarró puñados de su polera negra—. Ese era el sonido. En
el sueño. Los camiones de basura. Ese era el sonido. Los Cuervos tienen que
mantenerse alejados de los botes de basura, los camiones, de todo. Si van cerca,
van a morir, Vlad. ¡Morirán!
Ella se sacudió cuando Nathan de repente aulló. Momentos más tarde, le
respondieron desde los Servicios Públicos, desde el Complejo Wolfgard, desde
donde los Lobos estaban cuidando de los negocios en el Courtyard.
—Yo me encargo de esto, —dijo Vlad—. ¿Puedes entrar en la oficina sola?
—Sí, yo...
—No es necesario cortarte, Meg. Prométeme que no vas a usar la navaja.
Promételo.
—Lo prometo. Por ahora.
No era suficiente. Ella lo vio en sus ojos oscuros, incluso antes de que él
señalara a Nathan y le dijera:
—No la pierdas de vista. — Entonces Vlad corrió hacia la puerta de atrás
de Un pequeño Bocado. Momentos después, vio a un Halcón volando desde el
Courtyard y se dio cuenta de que Vlad había enviado a Julia Hawkgard para
encontrar a Jenni.
73

Murder of Crows

Nathan golpeó su cabeza contra su cadera. Cuando ella no se movió, él
apretó los dientes en la manga de su abrigo y empezó a tirar de ella hacia la
oficina.
—Está bien, está bien, voy a buscar mi bolso, —dijo—. No podemos
entrar sin llaves.
Él la dejó ir, pero no paró de empujarla hasta que abrió la puerta de atrás
y los dos estuvieron dentro. Incluso entonces se quedó lo suficientemente cerca
para agarrar un brazo o una pierna si ella hacía algo que él consideraba
sospechoso.
El picor seguía siendo un tormento mientras abría la puerta de la oficina
y tomó su portapapeles para las entregas del día.
Había dado la advertencia. El picor ya debería de haber desaparecido. El
hecho de que no se estaba desvaneciendo, la hizo preguntarse si el sueño de
unas noches atrás, había sido una profecía real. Después de todo, la piel que se
agrietó a lo largo de la curva de su nariz no había sangrado, y las profecías
venían de un corte que sangraba.
Y se preguntó si, al hacer esa promesa a Vlad de no cortar su piel, la
siguiente advertencia llegaría demasiado tarde.

*****

Después de dejar a Sam y algunos otros cachorros en el colegio del
Courtyard, Simon condujo hacia ABL. Cuando escuchó el aullido, dejó el Bow y
bajó la ventanilla para escuchar como otros Lobos tomaron la canción. Ese
primer aullido de advertencia venía de la dirección de la zona de negocios. No
era probable que fuera John, por lo que dejó al Lobo en guardia en la Oficina de
Enlace.
«¿Nathan?» Llamó.

74

Murder of Crows
«¡Meg lanzó una advertencia! ¡Meg lanzó una advertencia! » Nathan
aulló. «¡Cuervos En peligro!»
Simon empujó la puerta y salió. Más inteligente era permanecer en el
vehículo, si tenía que actuar con rapidez, pero no podía soportar estar
encerrado hasta que entendiera a lo que se enfrentaban, sobre todo porque los
Lobos de todo el Courtyard seguían respondiendo al aullido de Nathan.
«¿Un ataque?» preguntó.
Antes de que Nathan pudiera responder, Vlad interrumpió:
«Meg dice que los Crowgard están en peligro y tienen que volver al
Courtyard ahora. ¡Pero es día de recolección, y los malditos Cuervos no están
escuchando! Envié a Julia tras de Jenni y sus hermanas»
«¿Cómo es que están en peligro?»
«Algo sobre camiones de basura»
Un escalofrío recorrió a Simon. Los Cuervos que fueron asesinados en
Walnut Grove había estado recogiendo en torno a la basura cuando los perros
atacaron.
«¡Jenni!» Gritó. «¡Vuelve al Courtyard ahora!»
«Es día de recolección» respondió ella en un tono codiciosos que decía
que lo iba a ignorar por tanto tiempo como le fuera posible.«Los humanos en
esta calle tiraron un montón de cosas buenas. Y Starr vio algo brillante en una
de las latas en la acera»
No, pensó. No. Cada semana los Cuervos hurgaban por las calles del
barrio en torno al Courtyard para ver lo que los humanos habían dejado en la
acera que podría servir para sus creaciones. Cualquiera que estuviera
planeando un ataque sabría dónde encontrarlos y qué poner como cebo.
Al igual que alguien en Walnut Grove sabía qué poner en el fin de atraer
a los pájaros.
«Jenni...»

75

Murder of Crows
«Y Crystal encontró un cuadro que podía llevarse y Jake dice que hay
una caja que podría tener piezas para la construcción que...»
«¡Jenni!»Simon gritó. «¡Meg dice que están en peligro! ¡Todo los
Crowgard están en peligro! Tú prometiste escuchar, Jenni. ¡Lo prometiste!» Ella
había accedido a prestar atención, que no era lo mismo. En este momento,
esperaba que no se acordaba de eso.
«¿Nuestra Meg lo dice? Pero... los brillantes, Simon»
«Son el anzuelo» Y él iba a averiguar quién los había dejado en esos botes
de basura. «¿Lo entiendes, Jenni? ¡Es una trampa!» Juró en silencio y con rabia.
Si no podía hacerle entender a Jenni, no iba a poder con el resto de los
Crowgard. Así que iba a dejar de tratar de razonar con ellos.
«Soy el líder de este Courtyard» gruñó, enviando sus palabras a cada
Terráneo dentro del alcance. «Y Digo que cualquier Cuervo que no vuelva al
Courtyard en los siguientes 15 minutos será expulsado de Lakeside para
siempre»
«¡Simon!» Múltiples gritos ahora, porque los Cuervos sabían que lo decía
en serio. Renunciar a los brillantes y otros tesoros de hoy, o ser enviados a los
asentamientos Terráneos en el país salvaje, donde las cosechas serían escasas. Y
sabían lo suficiente como para entender que no iba simplemente a expulsarlos
de Lakeside. Si ellos lo desobedecían, él utilizaría su influencia con cada líder de
los Courtyard en la región Nordeste para prohibir a los Cuervos de Lakeside en
cada ciudad humana en esta parte de Thaisia.
Él no respondió a los argumentos o motivos procedentes de diversos
Cuervos. Volvió al Bow y se fue tan rápido como pudo a ABL. Ahí es donde los
Cuervos esperarían encontrarlo.
«¿Julia?» Llamó.
«Muchos de los Cuervos se dirigen de nuevo al Courtyard» respondió
«No están contentos, pero están regresando. Estoy en el aire, dando vueltas. No
veo ningún peligro»
«¿Puedes ver a Jenni?¿Ella está volviendo con el resto de los cuervos?»

76

Murder of Crows
Brillantes y un juguete a la vista. ¿Cuántos juegos de construcción habían
ordenado los Crowgard de las tiendas de juguetes en el último mes? Meg lo
sabría, pero sospechaba que habían sido suficientes, como para que los
humanos estimaran que por lo menos algunos de los Cuervos podrían acercarse
a la caja si estaba allí abierta.
Después de que Julia le dijo que la calle había atraído a más Cuervos de
lo habitual, agregó:
«Jake picoteó algo cerca de los botes de basura justo antes de que dieras
tus órdenes y ahora no está volando bien. Crystal le está ayudando a volver.
Jenni y Starr quieren quedarse a ver. Prometieron posarse en los árboles. ¿Está
bien?»
Dudó. ¿Era un desafío a su autoridad, una excusa para quedarse con el
fin de arrebatar algún objeto codiciado, o la necesidad de los Crowgard de tener
un informe de uno de los suyos?
«Mientras permanezcan en los árboles, -y tú puedas dar fe de ellopueden quedarse a vigilar»
Además, él iba a estar allí también.
Tan pronto como llegó a la zona comercial del Courtyard, aparcó su Bow
cerca de la puerta trasera de ABL justo cuando Vlad salió. Levantó un dedo para
indicar al vampiro que esperara y luego dijo:
«¿Blair? Necesito la camioneta de pasajeros»
«¿Necesitas guardias que vayan contigo?» Blair preguntó.
«Sólo tú. Vlad vendrá con nosotros» Satisfecho de que el ejecutor
principal del Courtyard estaba en camino, Simon paso al siguiente Lobo en su
lista. «¿Nathan? ¿Cómo está Meg?»
«Con picazón» El Lobo respondió. «Nerviosa. Ella trató de pisarme el
pie. ¡A propósito!»
—¿Le dijiste a Nathan que se quedara cerca de Meg? —le preguntó a
Vlad.
—Lo hice.

77

Murder of Crows
Puesto que él no creía que Vlad hubiera destinado al Lobo a estar bajo
sus pies, dijo:
«Mantente fuera de su alcance» luego asintió a Tess cuando ella salió de
Un pequeño Bocado, metiendo los brazos en su abrigo. Momentos más tarde,
Henry abrió la puerta de madera en la parte trasera del patio de su estudio y se
unió a ellos.
Simon les habló de la resistencia de los Cuervos a renunciar a este día de
recolección y repitió su ultimátum a pesar de que hubieran oído esa parte.
—¿Qué necesitas?—Preguntó Henry.
Simon miró a Vlad.
—Me gustaría que vinieras con Blair y conmigo. Como Sanguinati, es
posible que notes algo que se nos escape.
—Muy bien, —dijo Vlad—. ¿Qué pasa con Meg?
—Voy a cerrar Un pequeño Bocado y ayudar a Nathan con Meg, — dijo
Tess.
Simon negó con la cabeza.
—Es mejor que lo mantengas abierto. Si los humanos están mirando para
ver lo que hacemos, vamos a hacerles pensar que todavía no estamos al tanto de
la calle con cebos y trampas. — Pensó por un momento. ¿Nathan realmente
necesitaba a alguien más en la oficina del Enlace para ayudarlo a cuidar a Meg?
¿O tener a Tess y a Henry cerca era suficiente?
—Henry, necesito que te encargues de los Cuervos y asegúrate de que
todos regresen, —dijo Simon—. Le di a Jenni y a Starr permiso para quedarse a
ver la calle. Algo está mal con Jake. Crystal le está ayudando a volver al
complejo de los Cuervos. Habla con su sanador. A ver si alguien puede
averiguar lo que pasó con él. — Miró por encima del hombro mientras Blair se
detuvo en la pequeña camioneta de pasajeros que utilizaban cuando
necesitaban viajar en carreteras humanas.
Blair salió de la camioneta y se deslizó dentro de la Oficina del Enlace.
Regresó un minuto después con un montón de ropa, que la arrojó dentro de la
furgoneta.

78

Murder of Crows
Buena idea, pensó Simon. De esa manera Jenni, Starr, y Julia podría tirar
algo de ropa si necesitaban cambiar y hablar con cualquier ser humano.
¿Cómo el Teniente Crispin James Montgomery? Por un momento, Simon
se preguntó si debería llamar a Montgomery y contarle lo de la calle con cebos.
No. El teniente no era un mono farfullante sin pelo como tantos humanos
eran, y él había ayudado a proteger a Meg cuando estaba en el hospital, pero
eso no hacía que el hombre fuera parte del Courtyard. Además, los Cuervos
habían seguido órdenes, por lo que nada había ocurrido que requiriera a la
policía.
Primero iría a la calle con cebo. Si veía algo pertinente, entonces él
llamaría a Montgomery.
—Nyx viene a la oficina y se quedara con Meg, — dijo Vlad,
interrumpiendo los pensamientos de Simon—. El abuelo Erebus está
preocupado acerca de nuestro Enlace. Si algo está mal, Meg le puede decir otra
cosa femenina que ella no le diría a Nathan.
Nada que objetar, ni siquiera para el líder del Courtyard. Pero Simon se
dio cuenta de que el pelo de Tess se había vuelto verde sólido y estaba bien
enrollado, un signo de que se sentía agitada o inquieta.
Sólo Henry sabía lo que era Tess, pero Simon tenía sus propios
pensamientos acerca de eso y estaba seguro de que tenerla inquieta por la
Sanguinati podría ser peligroso para todos. Un cambiante tenía pocas
posibilidades de sobrevivir a una pelea con un Sanguinati. ¿Un vampiro sería
capaz de sobrevivir a una pelea con un nativo de la tierra como Tess?
Confiaba en que fuera una pregunta que nunca se respondería.
—Nos tenemos que ir. — Mientras él y Vlad entraban en la camioneta,
Simon escuchó el amargo graznido de los Cuervos que regresaban.
Un momento después, Julia Hawkgard gritó:
«¡Simon! ¡Ven rápido!»

*****
79

Murder of Crows

Monty llamó al marco de la puerta antes de entrar en la oficina de
Douglas Burke.
El capitán de la estación de la calle Chestnut Era un hombre corpulento
con el pelo oscuro bien cortado por debajo de una cabeza calva. Sus ojos azules,
como su sonrisa, por lo general sostenían una especie de feroz cordialidad. Hoy
la sonrisa estaba ausente y los ojos se veían tristes mientras le entregaba un
pedazo de papel a Monty y dijo:
—Tenemos una respuesta.
Monty leyó el párrafo, luego, volvió a leerlo.
—¿Esto sucedió en la Noche de los Trucos?
—Sí, — respondió Burke—. Meses antes de que nuestros amigos en el
Courtyard nos dieran esa críptica advertencia.
No era exactamente críptica. Semanas atrás, Meg Corbyn se había
cortado su piel porque había sentido que algo estaba mal en la trastienda de la
oficina del Enlace y no pudo identificar la fuente de su inquietud. Las visiones y
profecías resultantes revelaron veneno en los terrones de azúcar que por lo
general le daba a los ponis del Courtyard en Moonsday. Entre las imágenes que
había visto, había un esqueleto con una túnica con capucha, repartiendo
caramelos a los niños, y los niños murieron de la misma manera en que los
ponis habrían muerto. Simon Wolfgard le había dicho lo que Meg había visto
frente a la posibilidad de que la policía pudiera encontrar el lugar y la persona a
tiempo para salvar a los niños.
Pero ya había ocurrido hacía meses en otra ciudad.
¿Si la policía en esa ciudad hubiera tenido acceso a una Casandra de
sangre como Meg Corbyn, podrían haber evitado la tragedia? ¿O una diferente
profeta de la sangre habría visto alguna otra profecía, y la muerte de los niños
habría ocurrido de todos modos?
¿Y si fue el justificado uso de un grupo de humanos en beneficio del
resto, la razón de que una ley de propiedad benevolente se había aprobado en el
primer lugar? ¿El argumento de que estas niñas se cortaban ellas mismas de
todos modos y el que lo hicieran hasta matarse era suficiente justificación para
80

Murder of Crows
la restricción de sus vidas y el uso de esta compulsión por el bien del gobierno o
de la ganancia?
Quizás era mejor para todos que la única profeta de la sangre en la
ciudad de Lakeside estuviera rodeada por los Terráneos.
—¿Teniente? — Dijo Burke.
—Lo siento, Capitán. Mi mente vagó. — Monty dejó el periódico sobre la
mesa de Burke.
Suspirando, Burke se sentó y entrelazó sus dedos por encima de su
abdomen.
—Mi gente emigro a Thaisia de Britania unas pocas generaciones atrás, y
todavía tengo familia allá. Fui de visita en mis años de juventud y he mantenido
contacto con algunos de mis parientes, especialmente con los que trabajan en la
aplicación de la ley. Britania es aproximadamente un cuarto del tamaño de la
Britania Salvaje, por lo que la gente de allí tiene pocas ilusiones sobre lo que los
vigila desde el otro lado -de acuerdo con los límites del pacto-. Aquellos de
nosotros que vivimos en ciudades como Lakeside tenemos eso en común con
ellos.
No estando seguro de dónde iba esto, Monty se limitó a asentir.
—De acuerdo con mi primo Shady Burke... —La sonrisa de Burke se
encendió por un momento—. Shamus David Burke, un oficial de la ley en
Britania. Por lo general, le decían Shay, pero ya había un Shay en su primer
destino, por lo que mi primo se llamaba D. Shay, que se convirtió rápidamente
en Shady3.
—Nombre inusual para un oficial de policía, — dijo Monty.
—Él es rápido con la lengua y rápido en sus pies. Tiene que serlo por el
otro lado. — La sonrisa de Burke se desvanecido—.De todos modos, Shady es
muy bueno en mezclarse en donde puede oír cosas de interés. Últimamente ha
estado oyendo rumores de que en algún lugar de la Alianza de naciones del

3 Shady: Significa sospechoso de ahí lo inusual del nombre para un oficial
de policía.
81

Murder of Crows
Bloque Romano hay un edificio que fábrica aviones, máquinas que pueden
volar.
Aún sin saber a dónde iba la conversación, Monty dijo:
—¿Es eso un problema?
Ahora Burke dio a Monty la típica sonrisa feroz-cordial.
—Una dificultad para la gente, ya lo creo, si otra industria quiere una
parte del metal y combustible disponible para las naciones. La escasez y el
racionamiento más estricto sería sólo el comienzo de los problemas allí.
Por un momento, Monty consideró la maravilla de viajar a través del aire,
por encima del suelo. Lo más parecido a los viajes aéreos en Thaisia era globos
de aire caliente. La mayoría de las veces los globos permanecían atados para
evitar que deambularan por la tierra que pertenecía a los Otros. A veces se les
permitía a fotógrafos o cineastas flotar sobre el país salvaje para tomar fotos y
filmar a manadas de animales o a lugares en el continente que los humanos no
podrían ver de otra manera. Esos viajes eran estrictamente supervisados, por
supuesto, porque los Otros nunca permitirían nada en o por encima de su tierra
que pudiera representar una amenaza para ellos.
—¿Por qué el Terráneo no prohíbe la fabricación de esas maquinas en
primer lugar?
—El Bloque Romano es el área de tierra más grande en el mundo que
pertenece a los humanos, y esos límites no se han modificado desde el primer
registro de la historia humana. Dioses de las profundidades, los límites se
establecieron incluso antes que los humanos se extendieran para alcanzar lo que
llamamos los lugares salvajes. Los Otros entendieron antes que nosotros qué
tanta parte del mundo, la raza humana podría reclamar, y no le han dado a los
humanos una sola hectárea más. Un tercio de todos los humanos en Namid
viven allí. A los Terráneos no les preocupa lo hacen los humanos dentro de los
límites de la tierra del hombre, pero en el momento en que la actividad humana
toca sus partes del mundo... —Burke dio a Monty esa sonrisa feroz-cordial de
nuevo—. Tal vez los Otros no saben acerca de los aviones todavía. Tal vez ellos
saben pero no les importa, siempre y cuando las máquinas voladoras se
mantengan dentro de los límites del Bloque Romano. Pero cuando los barcos
que navegan en las aguas del Mediterráneo y Negro, pueden proporcionar
fácilmente el transporte a todas las naciones, uno tiene que preguntarse cómo la
fabricación de aviones en este momento podría estar relacionado con el
movimiento Humanos Primero y Últimos. ¿Recuerda esa consigna, Teniente?
82

Murder of Crows

Monty sintió un escalofrío de alarma.
—Sí, la recuerdo. Nuestro anterior alcalde intentaba que fuera su
plataforma de campaña. — El alcalde había muerto en la tormenta que casi
había enterrado a Lakeside, pero él había muerto en su dormitorio. Invierno y
algunos otros Elementales habían ido en busca de Su Señoría. Así como los
Sanguinati.
—Humanos Primero y Últimos se ha convertido en un grito de guerra en
toda la Alianza de Naciones del Bloque Romano, —dijo Burke—. Los oradores
son encantadores de multitudes, los excitan con la idea de que pueden tener
más. Y puesto que las naciones de la Alianza han tenido el hábito de la
expansión de sus ciudades y la creación de más buenas tierras de cultivo,
incluso los ricos no siempre pueden comprar suficiente comida. — La sonrisa de
Burke se desvaneció, pero la fiereza se mantuvo—. Eso no es un mal incentivo si
se está buscando iniciar una guerra.
—¿Guerra? — Monty buscó a tientas la silla del visitante y se dejó caer en
ella—. ¿Cree que va a haber una guerra?
—Shady y algunos de sus contactos creen que la Alianza del Bloque
Romano se dirige a ello, no hay otra razón para reducir su población. Yo
simplemente no creo que sus líderes se dan cuenta de la cantidad de reducción
que el Terráneo puede y hará. — Burke hizo una pausa—. No hay ninguna
indicación de que las personas en Tokhar-Chin o las secciones humanas de
Afrikah son conscientes de lo que está sucediendo en el Bloque Romano...o si
estarían dispuestos a arriesgar su propia gente. Y los humanos que viven en
Felidae o Zelande están demasiado lejos como para involucrarse en una
confrontación con los Otros que viven en el país salvaje más allá del
Mediterráneo y el Mar Negro.
—¿Qué pasa con nosotros? — Preguntó Monty. Repasando al lobo era un
fármaco que exageraba la agresión hasta el punto que el instinto de
conservación no era una consideración. Eso no sería una mala droga a tener si
estás buscando iniciar una guerra. ¿El qué apareciera en algunos pueblos de
Thaisia en un momento en que los problemas se movían en otra parte del
mundo sólo era una coincidencia? ¿o era Thaisia el campo de pruebas para un
conflicto más grande?
—Por ahora, la guerra, al igual que el avión, es sólo un rumor flotando a
nosotros desde el otro lado del Atlántik. Esperemos que siga siendo nada más
83

Murder of Crows
que un rumor. — Burke se frotó la parte posterior de su cuello—. Lakeside se
encuentra en la extraordinaria posición de realmente tener un diálogo con los
Otros que dirigen el Courtyard. Siempre y cuando tengamos eso, tenemos la
oportunidad de proteger nuestra propia ciudad. Tal vez incluso proteger más
que eso.
Monty sintió un peso colocándose en sus hombros. Él y su equipo eran
los contactos entre la policía y los líderes del Courtyard. Elliot Wolfgard, padre
de Simon, era el cónsul que se reunía con el gobierno humano, pero era Simon,
quien tomaba las decisiones que afectan a los humanos, así como a los Otros.
—Yo... —empezó a Monty.
Kowalski de repente apareció en la puerta, todo el color desapareció de
su rostro.
—Teniente, tenemos problemas.

*****

Sangre y plumas negras en la nieve. Cuerpos rotos.
Flanqueado por Blair y Vlad, Simon caminó por el medio de la calle y
miró a cada cuervo muerto.
Si no fuera por la advertencia de Meg, muchos de ellos habrían sido
Crowgard.
«Jenni y Starr están sobre el árbol» dijo Vlad. «No veo a Julia»
«Está en el aire» Blair dijo. «También están unos pocos más de los
Hawkgard»
Manteniendo la vigilancia. Manteniendo a los enemigos potenciales a la
vista.

84

Murder of Crows
«Hay un hombre en el suelo cerca del camión de basura» dijo Vlad. «Voy
a averiguar el por qué» Se acercó a un grupo de humanos, mientras que Simon
y Blair continuaron hasta el final de la cuadra, escuchando las sirenas
procedentes de varias direcciones.
—Se detiene aquí, — dijo Simon.
Blair se quedó mirando el siguiente bloque.
—El asesinato se llevó a cabo en esta parte de la calle, pero eso no
significa que la siguiente cuadra no se cebó también.
—¿Cómo se supone que vamos a saberlo?
—Nosotros no tenemos que averiguarlo. No importa si los monos
cebaron una cuadra o dos; la intención era la misma. — Blair agarró el brazo de
Simon y tiró de él hacia un lado cuando una ambulancia dobló la esquina y se
deslizó hasta detenerse cuando el conductor vio los cadáveres esparcidos en la
calle.
Ellos no pueden llegar al humano herido sin atropellar a algunos de los cuervos,
pensó Simon. Y tienen miedo de lo que vamos a hacer si hacen esa elección.
—Ese es el teniente Montgomery y el Oficial Kowalski,— le dijo a Blair
cuando vio a los hombres salir de uno de los coches en el otro extremo de la
calle—. Dile al Teniente que estaré con él en un minuto.
Cuando Blair corrió calle arriba, Simon miró a los técnicos de
emergencias médicas y giró un dedo para indicar que el hombre en el asiento
del pasajero debía bajar su ventana.
—Voy a mover los cuerpos para que puedan llegar a su herido.
—Gracias.
Simon asintió, y luego comenzó a mover a los cuervos muertos, la
ambulancia se arrastró detrás de él.
En otras circunstancias, Halcones y halcones podrían haber arrebatado a
los cuervos la carne, y no hubiera gastado tiempo sacando animales muertos
fuera del camino de otro vehículo. Pero los humanos, sin saber si estaban
viendo Cuervos o cuervos, se habían detenido, no dispuestos a pasar por
85

Murder of Crows
encima de los cuerpos. Lo menos que podía hacer como líder del Courtyard, era
mostrar el mismo respeto por las creaciones de Namid, y reforzar el buen
comportamiento de los humanos. Después de todo, en otro momento, podrían
ser parte de los Crowgard los tirados en la calle.
Blair y Kowalski regresaron corriendo para ayudar mientras que
Montgomery se dirigió a la multitud que rodeaba al hombre herido. Cuando
Blair pasó a la multitud, vaciló, atraído por el olor de la sangre.
Cuando parecía que la ambulancia tenía un camino claro, Simon gruñó:
—Suficiente.
Kowalski levantó la vista, sorprendido. Luego se puso de pie y dio un
paso cuidadoso lejos de los Lobos.
—Eso es suficiente, — Kowalski estuvo de acuerdo.
«Tenemos que irnos» dijo Blair. «No puedo estar alrededor de la presa
herida mucho más tiempo»
Simon miró a sus propias manos. Mientras maniobraba con los cuerpos
de los cuervos, sus manos habían cambiado lo suficiente como para ser peludas
y con garras, pero había conseguido volverlas a humanas, y no creía que nada
más había cambiado. Pero dudaba que él y Blair fueran a pasar por humanos en
estos momentos.
«Toma a Jenni y Starr. Nos vemos en la camioneta» Miró a su alrededor y
no vio a su otro compañero. «¿Vlad?»
«Este coche estrellado» Vlad dijo. «Pertenece a algunos de los atacantes.
Mantén a la policía ocupada un poco más»
No estoy seguro de que tenga un minuto. Y no ayudaría a las cosas si su
control se rompiera en este momento y le arrancara la garganta a Montgomery.
Pero él se acercó a Montgomery, quien se alejó del hombre herido.
—Teniente.
—Sr. Wolfgard. — La voz de Montgomery sostenía la misma cortesía
tranquila de siempre—. ¿Alguno de los suyos está herido?
86

Murder of Crows

—No. Regresaron al Courtyard antes.
—¿La Sra. Corbyn está bien?
Era bastante fácil de entender la pregunta. Si los Crowgard escaparon del
ataque que fue similar al de Walnut Grove, era porque habían sido advertidos. Y
sólo una persona en Lakeside podía dar ese tipo de advertencia.
—Ella está bien. — Necesitaba volver al Courtyard y confirmar eso.
—Uno de los vehículos se estrelló contra los botes de basura y, como se
puede ver, terminaron atrapados en el banco de nieve. Los hombres del coche
huyeron, pero los encontraremos y a los hombres que estaban en el segundo
coche también. Los encontraremos, señor Wolfgard.
—Ellos no dañaron a ningún Terráneo, por lo que es estrictamente un
problema humano.
Dijo las palabras. Él sabía que no eran ciertas. Al igual que Montgomery.
—Si alguno de los Crowgard vio lo que pasó, le agradecería la
oportunidad de hablar con ellos.
—Vaya por la librería en una hora, — dijo Simon. Piel le cubrió
repentinamente el pecho, rozando la camiseta que llevaba debajo de una camisa
de franela.
Presa herida. Sangre fresca. No quería estar en esta piel de mono un
minuto más, pero si él cambiaba a Lobo...
—Me tengo que ir. — Se alejó de Montgomery y se metió en la furgoneta.
«¿Vlad?»
El Sanguinati no respondió, y no había ni rastro de él en la calle.

*****

87

Murder of Crows

Meg oyó a los Cuervos graznando y sintió el terrible escozor bajo su piel
comenzar a desvanecerse. Suspiró con alivio, luego dio Nathan una sonrisa
tentativa.
—Lo siento, he intentado pisar tu pie. Sólo estabas cuidándome y yo no
estaba siendo amable.
Él la miró con esos ojos ámbar de Lobo.
—¿Quieres una galleta? — Algunos de los Lobos habían decidido que les
gustaba las galletas, que en realidad era una delicia para perros. También
afirmaban que las galletas que compraban ellos mismos no sabían tan bien
como las galletas que recibían de ella. Sospechaba que el sabor no cambiaba,
pero la diversión de conseguir las galletas venía de molestarla para sacar las
cajas de diferentes sabores y de que persuadiera al Lobo a elegir dos galletas.
Nathan miró fijamente.
—¿Dos galletas?
Él la miró fijamente.
—Tres, y esa es mi última oferta.
—Arrroooo.
Ella tomó una galleta de cada caja. Nop. Demasiado fácil. Así que se fue
dando vueltas y vueltas hasta que descifró correctamente sus sonidos y la forma
en que golpeaba las cajas con una pata y le dio tres galletas con sabor a carne.
Las cuales no llevó a la cama de Lobo en la sala, como era su costumbre. No, se
despatarró en el lugar más incómodo en la sala de clasificación por lo que iba a
pasar la mañana pasando por encima o caminando alrededor de él. Y, ay, cómo
iba a aullar si lo pisaba accidentalmente.
Lobos, estaba aprendiendo, eran astutos a la hora de de las reparaciones.
Se hizo una taza de té de menta y finalmente se sintió bien de nuevo, el
hormigueo en los brazos se había ido completamente.
Entonces Nyx entró en la sala de clasificación.
88

Murder of Crows

*****

Vlad fluía justo por encima de la nieve, en busca de huellas de los
hombres que habían estado en el coche. En forma de humo, los Sanguinati eran
depredadores veloces. Pero sólo cuando tenían alguna idea de dónde encontrar
a sus presas.
Parando cerca de un árbol, cambió a su forma humana y miró alrededor.
Si alguien se fijaba en él, iban a ver a un hombre guapo, con una tez aceitunada
y cabello y ojos oscuros, vestido con un jersey de cuello negro, jeans negros, y
zapatos gruesos que obraban de botas. En cuanto a lo que estaba viendo...
Calles desconocidas. Lakeside era una ciudad de tamaño moderado, y se
le ocurrió a él ahora lo poco que los Otros realmente la conocían. Había
conseguido una dirección de la matrícula del coche que había encontrado en la
guantera del vehículo abandonado y se había encaminado en la misma
dirección que las huellas frescas de los neumáticos, asumiendo que habían
venido del otro coche que había matado a los cuervos. Pero la caza lo había
llevado a una calle que no estaba en los barrios que rodeaban el Courtyard o en
una ruta que los Otros utilizaban para llegar a las cosas en la ciudad, que eran
de interés para ellos, como la plaza cercana o la estación de tren.
Una estupidez ir persiguiendo ciegamente a los hombres que habían
intentado matar a los Cuervos. Iría de nuevo a ABL y estudiaría un mapa de la
ciudad, encontraría la calle, y luego haría algo de caza esta noche.
«Vladimir»
Vlad se puso tenso al oír el sonido de la voz de Erebus Sanguinati.
«¿Abuelo?»
«Regresa al Courtyard ahora»
«¿Ha pasado algo más?»
«Nuestra Meg está inquieta. Debes volver»
89

Murder of Crows

«Meg ya estaba inquieta cuando me fui con Simon y Blair. Por...»
«Todos los demás ya están, por lo que tú eres la razón de que la sangre
dulce siga necesitando usar la navaja para sangrar»
Me prometió que no se iba a cortar, Vlad pensó sombríamente mientras
cambiaba a humo y se dirigió de nuevo al Courtyard. Meg había prometido no
cortarse, y estaba custodiada por Nathan y...
«¿Nyx?»
Una vacilación antes de contestar.
«Vuelve a casa lo más rápido que puedas. Hay algo que los Sanguinati
necesitan discutir. Henry ha convocado al Wolfgard. Él necesita estar aquí
también»
Un escalofrío recorrió a Vlad. ¿Qué tipo de peligro había visto Meg que
amenazaría a los Sanguinati? O, dado que Simon también fue llamado de nuevo
al Courtyard, ¿era un peligro para más de una especie de Terráneos?
Dado que la respuesta estaba en el Courtyard, utilizó toda la velocidad
que tenía en esta forma para llegar a su gente.

*****

«Simon, vuelve al Courtyard. Hay un potencial conflicto entre los
Terráneos»
Simon gruñó. Cuando Blair lo miró y dijo:
—Es Henry.
«¿Problemas debido a los Cuervos?» le preguntó al Oso Pardo.
«Conflicto entre los Lobos y los Sanguinati»

90

Murder of Crows
Con problemas cebándose entre los humanos, este no era el momento
para que dos de los grupos más fuertes de depredadores se gruñeran el uno al
otro.
—Llévanos de vuelta a casa, — le dijo a Blair, con voz sombría. Miró por
encima del hombro a Jenni, Starr y Julia. Ninguna de ellas se había desplazado
a la forma humana.
Cuando se detuvieron en la entrada de la calle principal donde
funcionaban la Oficina del Enlace, el consulado, y la Plaza Comercial, Simon
miró a la ventana de la oficina y vio a John Wolfgard en forma humana,
apoyado contra el mostrador y charlando con Meg.
«¿Por qué no estás en la librería?» Simon preguntó al otro Lobo.
«Henry me dijo que me quedara con Meg» John respondió.
«¿Dónde está Nathan?»
No hubo respuesta.
Blair aparcó la furgoneta cerca de la entrada trasera de Aullidos, Buena
Lectura. Dejando a su ejecutor para hacer frente a Julia, Starr, y Jenni, Simon fue
de prisa a la tienda y por las escaleras hasta la sala de reuniones de la
Asociación Empresarial. Junto a la entrada y guardarropa, la sala de reuniones
ocupaba la mitad de la segunda planta de ABL y tenía un círculo de sillas de
madera alrededor de una mesa baja, redonda con secciones, donde se sentaban
a hablar sobre los negocios del Courtyard. También tenía un escritorio,
archivadores, y un ordenador de trabajo que se utilizaba para el correo
electrónico o hacer pedidos a las empresas humanas.
Todo los Terráneos que estaban presentes estaban en forma humana, y no
había tantos de ellos como cuando se hacía una reunión de negocios. Pero todo
el mundo estaba de pie y la habitación se sentía demasiada llena de gente, sobre
todo con Erebus presente y flanqueado por dos hombres Sanguinati así como
Nyx. Tess se puso entre los Sanguinati y Nathan, y su cabello estaba
completamente rojo y ondulado, un signo seguro de ira. Lo que era peor, Henry
no estaba ajustando sus manos para eliminar las garras de Oso.
Atrapado en el pequeño espacio detrás de Henry y Tess, Nathan se
paseaba y jadeaba, a pesar de estar en forma humana.
91

Murder of Crows

—¿Qué está pasando? —Simon demandó, moviéndose alrededor de la
mesa baja y las sillas de los alrededores hasta que estuvo más cerca de Henry
que de Erebus.
—Eso es lo que estamos tratando de averiguar, — Tess respondió,
mirando a los Sanguinati.
—Éste mordió a la sangre dulce. — Erebus apuntó con un dedo a
Nathan.
—¡Yo no mordía a Meg! — Nathan le dio a Simon una mirada suplicante
—. Yo sólo estaba tratando de aferrarme a ella, mientras ella luchaba con Nyx, y
mis dientes resbalaron.
Antes de que Simon pudiera exigir una explicación de Nyx, llegó Vlad,
seguido de Blair. Blair inmediatamente tomó una posición en la que podía
ayudar a defender a Simon y a Nathan. Vlad tomó cuidadosamente una
posición entre los dos grupos, no comprometiéndose a uno u otro lado. Eso le
valió una mirada fría de Erebus, pero Simon se sentía aliviado. No sólo él y
Vlad trabajaban juntos en ABL; eran vecinos en el Complejo Verde.
—¿Nyx? — Dijo Vlad en voz baja—. Estabas en la Oficina de Enlace
ayudando con la guardia de Nathan a Meg. ¿La mordió?
Después de dar a Vlad una larga mirada, Nyx suspiró y miró a Erebus.
—No fue culpa de Nathan. Cuando entré en la sala de clasificación, Meg
empezó a gritar. No había ningún tipo de advertencia o señal de peligro.
Cuando sacó la navaja del bolsillo, la agarre por las muñecas para que no
pudiera cortarse. Pero ella seguía gritando y luchando...
—¿Qué estaba gritando? — preguntó Blair.
—Eso no es importante, — dijo Simon—. ¿Lo es, Nyx?
—No, no lo es. No ahora, cuando... — Ella miró a Vlad antes de continuar
—. Nathan agarró uno de los tobillos de Meg para contenerla, y ella apartó la
pierna de él. Fue entonces cuando los dientes la rasparon a través de su
calcetín. No nos dimos cuenta de que nada había cambiado hasta que ella dejó
de luchar y... — Nyx vaciló.
92

Murder of Crows

—Empezó con el olor fuerte, — dijo Nathan.
Simon gruñó, y sus colmillos se alargaron y se volvió hacia el Lobo en
quien había confiado la protección de Meg.
—Yo no estaba tratando de olerla, — Nathan protestó.
—Ella dejó de luchar y empezó a decir las mismas cosas una y otra vez,
— dijo Nyx—. Tarro de cristal. Humo. Pickles. Mano.
Erebus siseó. La rabia repentina llenó su vieja cara, convirtiéndolo en
algo terrible para ver. Como una advertencia amistosa, Vlad había insinuado
varias veces durante los años que Erebus gobernaba a más que los Sanguinati
del Courtyard de Lakeside. Que era, de hecho, el vampiro más dominante de la
Región Nordeste.
Por todo lo que Simon sabía, Erebus podría ser el que diera las órdenes a
cada Sanguinati en todo el continente de Thaisia.
—¿Eso es todo lo que Meg vio? — preguntó Vlad, sonando confundido.
—Ella vio lo suficiente, — Erebus gruñó.
—Espera un minuto, — dijo Tess—. Leí eso. Es una historia de terror
escrita por uno de los Terráneos, creo. Un Sanguinati va a cazar una noche en su
forma de humo. A medida que se acerca a su presa, el humano manotea al
humo, atrapa algo de él en un frasco de vidrio, y se las arregla para escapar.
Cuando el Sanguinati cambió de nuevo a su forma humana, el humo en el
frasco se convierte en una mano, la misma parte que al Sanguinati ahora le está
faltando.
—Una verdad y una advertencia oculta como una historia, — dijo Erebus.
Todo el mundo se quedó helado.
—¿Eso es posible? — Dijo Simon, volviéndose hacia Vlad, que parecía
sorprendido.
Vlad tragó saliva.

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Murder of Crows
—Una novela de terror publicada el mes pasado y escrita por un humano
tenía una historia similar. No les mencioné el libro, porque no creí que tal cosa
fuera posible.
—Es posible. — Erebus miró a Vlad—. Me vas a dar el nombre de ese
hombre.
—Si el hombre muere de repente, se le dará peso a la historia, — dijo
Simon.
—Me vas a dar el nombre de ese ser humano, — dijo Erebus nuevo.
Simon miró a Vlad y asintió. Los Terráneos que vivía en los Courtyard
estaban siempre en peligro de los humanos a los que vigilaban. Si el hombre
que escribió la historia, sabía que esto era una forma eficaz de hacer daño a un
Sanguinati, él había conseguido la información de alguna parte o de alguien.
Incluso si él lo inventó, habría humanos lo suficientemente tontos como para
tratar de capturar a un vampiro en un frasco para ver si se podía hacer. Y si
incluso un humano tuviera éxito... — Vlad y yo vamos a buscar otros libros con
historias similares, especialmente cualquier cosa escrita por los humanos.
—¿Por qué ahora? — Preguntó Tess—. ¿Por qué las historias sobre la
captura de los Sanguinati se están publicando ahora?
—Siempre ha habido este tipo de historias, —dijo Erebus—. Nos
ocuparemos de esto como lo hemos hecho en el pasado.
—¿Cómo?— Preguntó Simon.
—Dándole a los humanos una razón para contar una historia diferente.
— Erebus miró a Nathan—. En cuanto al Lobo...
—Mi decisión, —dijo Simon—. Y de Meg. Si ella quiere que Nathan
permanezca como el guardián Lobo de la oficina, entonces él va a permanecer.
— Él encontró los ojos de Erebus, negándose a dar marcha atrás. Erebus podría
ser el líder de todos los Sanguinati en esta parte de Thaisia, pero él era el líder
de este Courtyard.
—Sí, — dijo finalmente Erebus—. Voy a aceptar tu decisión.

94

Murder of Crows
Más precisamente, Erebus sentía una mezcla de protección y afecto por
Meg, por lo que acataría la decisión de ella.
—En ese caso, el Teniente Montgomery estará aquí pronto para hablar
con Jenni, Starr, y Julia sobre lo que vieron cuando los humanos pasaron por
encima de los cuervos en la calle con cebos. Voy a hablar con Meg. — Simon dio
un paso hacia la puerta, luego se detuvo—. ¡Y todo el mundo en esta sala va a
pensar en por qué Meg se volvió loca dos veces en una mañana!
—Ella no se volvió loca, Simon, — Henry gruñó.
—Estaba agarrando la navaja cuando ya estaba fuera de control, —
Simon gruñó a cambio—. ¿Cómo se llama eso?
Sin esperar una respuesta, salió de la habitación, y luego corrió a la
oficina del Enlace. John y Meg estaban en la sala de clasificación. Cuando Simon
entró, ella se enfadó y dijo:
—No fue culpa de Nathan.
—Vuelve al trabajo, —Simon dijo a John. Esperó a que el otro Lobo se
fuera, entonces tomó una posición en el lado opuesto de la mesa de selección de
Meg. Se le ocurrió que a menudo tenía la mesa entre ellos cuando tenían algo
que discutir.
¿Cuántos otros Terráneos instintivamente hacían lo mismo con el fin de
evitar el contacto con su piel durante una discusión potencial?
Cuando Simon estaba seguro de que estaban solos, él dijo:
—Vamos a ver la herida.
—No es una herida. Es apenas un rasguño. — Meg sonaba gruñona de la
manera en que muchas pequeñas criaturas lo hacían cuando estaban
acorraladas y trataban de sonar amenazantes.
—Sangró, —espetó a su vez, mostrando los dientes que eran un poco
demasiado largos para un humano—. Sangró lo suficiente como para liberar
bastante para la profecía, así que vamos a ver la herida.
—Bueno, no vas a poder verla cuando estás de pie allí. — Irritable.
Defensiva. Asustada.

95

Murder of Crows
¿Por qué asustada? Él no le haría daño. Bueno, solía amenazar con
comérsela porque le molestaba y lo confundía mucho, pero eso era antes de que
casi muriera llevando al enemigo lejos de Sam. Además, él había sentido desde
el principio que no era presa y, por lo tanto, no era comestible.
Mientras caminaba alrededor de la mesa, ella puso su pie derecho sobre
el escalón más alto del taburete de paso que utiliza para llegar a las ranuras de
correo más altos en la pared trasera de la sala de clasificación. Ella bajo su
calcetín.
Se agachó para echar un vistazo. Se había manchado su tobillo con el
apestoso ungüento que los humanos usaban cuando se lesionaban. Para él, ese
olor a medicina significaba herida. ¿Pero el roce por encima de su hueso del
tobillo? Ella pudo habérselo hecho rozando contra una rama o una piedra.
Definitivamente no era una mordida. Sólo una o dos capas de la piel rasgadas
por un diente. Sólo lo suficiente para que la sangre reemplazara la piel que
faltaba.
¿Es realmente tan frágil? Simon pensó mientras estudiaba el raspón. ¿Se
necesitaba tan poco para lastimarla? Por otra parte, su piel se había agrietado
sólo porque el aire del invierno era seco.
¿Cómo iba a vivir entre ellos? ¿Cómo iba a jugar con Sam o con él? No
importa lo cuidadosos que fueran, habría golpes, arañazos, muescas. ¿Cuánto
tiempo podría sobrevivir? Se decía que el cuerpo de las Casandra de sangre
soportaba mil cortes. ¿Era sólo los cortes con la navaja, o contaba cada pequeño
raspón también?
Tan pronto como se puso de pie, se levantó la media y se alejó de la
banqueta.
—No fue culpa de Nathan, — dijo ella—. Si fue la culpa de alguien, fue la
mía. Tenía que cortarme. Algo iba a estallar dentro de mí si no podía sacarlo. —
Ella se abrazó a sí misma—. ¿Ha pasado algo a uno de los Sanguinati?
—No. — Pero podría haber pasado. Vlad se había ido solo, sin decirle a
nadie nada, ni siquiera la dirección a la que se dirigía. Si no hubiera sido
llamado de vuelta... —No, todos los Sanguinati están de vuelta en el Courtyard.
— Dio un paso hacia ella, de inmediato se detuvo cuando ella se tensó—. Meg,
esto no es bueno para ti. ¿Dos veces en un día? Tiene que haber algo que pueda
hacer, que podamos hacer.
96

Murder of Crows

—¿Qué? ¿Ponerme en una jaula?
Él se estremeció.
—Ya he tenido suficiente de jaulas. — Había mantenido a su sobrino Sam
en una jaula durante dos años después de que Daphne fuera asesinada. Había
sido la única manera de mantener al cachorro a salvo. Eso había sido una carga
para todos los Wolfgard que vivían en el Courtyard. Él no iba a hacerlo de
nuevo, incluso si eso significaba dejar a Meg morir joven—. Si te cortas cuando
estás fuera de control, puedes matarte. — Él podría tener que dejar que
sucediera, pero eso no significaba que no iba a luchar contra ello.
—Lo sé. — Ella vaciló—. Quiero pensar en esto por un rato.
Sonaba despectiva. El resentimiento creció en su interior.
—¿Por qué me estás dejando fuera?— Gritó.
Ella se sacudió, mirando como un asustadizo conejo cojo. Luego sus ojos
grises se iluminaron con ira.
—¿Te estoy dejando fuera? ¡Te digo que no estoy lista para tener sexo, y
tú me tratas como si fuera una enferma!
—¿Qué? — Mierda, joder, maldición. ¡Hembras! — Pensé que habíamos
aclarado esto. Y no te estaba tratando como si fueras una enferma. Eso es
ridículo.
—El Earthday, no me invitaste a dar un paseo contigo y Sam. Y cuando
fui para la película de la noche, estabas tan distante, como si no quisieras ser
molestado con mi presencia más ya. — Sus ojos se llenaron de lágrimas.
No es justo, Meg. ¡Eso es tan injusto!
—No estaba siendo distante. ¡Yo estaba tratando de ser amable! —
Caminó por un minuto, gruñendo por lo bajo—. Siempre hay reglas y más
reglas cuando se trata de lidiar con humanos. Pero yo no sé las reglas para esto,
porque nunca he tenido un amigo humano. Me gusta pasar tiempo contigo y
jugar contigo. Me gusta la forma en que los tres nos abrazamos juntos en el sofá,
cuando vemos una película. Esas cosas son importantes para mí.

97

Murder of Crows
—Son importantes para mí también, —dijo Meg, sollozando mientras se
limpiaba una lágrima de la mejilla.
—Entonces por qué no podemos hacer eso, — él preguntó, tratando de
no gemir.
Ella apartó la mirada, con el ceño fruncido como si estuviera pensando
concentradamente.
—La otra mañana, ¿por qué cambiaste a humano y te metiste en la cama
conmigo?
¿Iban a volver a eso? ¿En serio?
—Para hablar contigo. Para averiguar lo que te había asustado tanto para
echarme de la cama. —Él gruñó con frustración—. Todo lo que quería era mi
parte de las mantas.
—Pero tienes la piel.
—No en esta forma. — Él hizo un gesto con la mano para indicar su
cuerpo—. Los humanos se molestan cuando ven Terráneos entre dos formas, y
ya estabas molesta. Sigo tratando de ser amable, y tú sigues golpeando mi cola
en la puerta. No es mi cola real, pero... ya sabes. — ¿Lo sabía? Con Meg era
difícil de decir.
Él resopló.
»—Yo sólo quería hablar. — Se suponía que a las hembras humanas les
gustaba hablar. Pero Meg no se había planteado como una típica mujer humana,
así que tal vez esta charla no era más natural para ella que para él.
»—No puedes comunicarte de la manera que los Terráneos pueden, así
que no podía hablar contigo en forma de Lobo, —continuó—. Esa es la única
razón por la que cambié. Y no creí que acurrucarse buscando calor sería un
problema cuando estabas bien con ello cuando era Lobo.
Él esperó, dándole tiempo para asimilar lo que había dicho. Eso es lo que
Meg hacía. Absorbía imágenes, sonidos, experiencias y esas cosas se
convirtieron en las piedras de toque que ella usaba para transmitir lo que había
visto en las profecías. Pero más que eso, ahora mismo él quería que ella
entendiera por sí misma, el por qué su amistad era importante para él.
98

Murder of Crows

—Un líder tiene que mirar más allá de su propia especie, necesita la
obediencia de todos en el Courtyard, ya que estamos rodeados por el enemigo.
—Quién, a su vez, está rodeado por el resto de las Terráneos, — Meg
replicó pensativa.
Simon asintió.
—Estamos aquí para ver a los humanos y para adquirir las cosas que los
humanos hacen que queremos tener. Todos podemos ser nativos de la tierra,
pero no somos la misma clase de nativos de la tierra. Y aunque vamos a estar
juntos contra el enemigo en común, no todos los Courtyard son... agradables ...
lugares para vivir. Cuando un líder pasa demasiado tiempo con su propia
especie, no siempre genera confianza en el resto de los Terráneos que viven en el
Courtyard.
Meg no dijo nada. Luego;
—Estás solo, ¿verdad? Pero tienes amigos aquí, Simon.
—Yo no quiero abrazar a Henry. O a Vlad.
La veía uniendo las piezas. Líder. Solitario. Pero no tan solo desde que
Meg había venido al Courtyard.
—¿Quieres que seamos amigos otra vez? —Preguntó ella, estudiándolo.
—Ser amigos no es una cosa pequeña, Meg.
—No, no es una cosa pequeña. — Le dedicó una sonrisa vacilante—. Pero
tal vez podríamos tener una regla de amigos para evitar confusiones si tienes
que hablar conmigo.
Él no había estado confundido hasta que ella comenzó a actuar raro, por
su cambio a humano la mañana en que soñó con los Cuervos, pero dijo:
—Está bien. ¿Cómo qué?
Una sonrisa genuina esta vez.
—No lo sé. Voy a pensar en eso también. —La sonrisa se desvaneció—.
¿Puede Nathan volver y ser el Lobo guardián?
—¿Es eso lo que quieres?
99

Murder of Crows

—Sí.
—Entonces voy a decirle que puede volver. Pero, ¿Meg? Quiero algunas
reglas acerca de ti usando la navaja cuando estás demasiado alterada para
pensar con claridad.
Ella vaciló.
—Es importante para mí tener la navaja, ser la que elige.
—Lo sé. — No se había olvidado de ella diciéndole que podía usar
cualquier cosa para cortar su piel. En el momento había sido una amenaza para
obligarlo a devolver la navaja que tenía su designación, cs759, grabado en un
lado del mango. Ahora, al darse cuenta de cuántas cosas se podrían usar para
lastimar su piel, veía a la navaja como un mal necesario, hoja fina, precisa,
perfeccionada, tan afilada que hacía la menor cantidad de daño.
Pero cada corte la acercaba al que la mataría.
«Simon, el Teniente Montgomery está aquí,» dijo Vlad.
—Me tengo que ir. La policía quiere hablar con Jenni, Starr y Julia.
Enviaré a Nathan para que vuelva.
Cuando se volvió para irse, Meg dijo:
—¿Simon? Nyx no quería hacerme daño tampoco. Para que lo sepas
ahora y no te enojes más tarde.
Se dio la vuelta y la vio remangarse las mangas. Se quedó mirando los
moretones oscuros en sus dos muñecas. Los Sanguinati eran fuertes. Así como
los Lobos. Pero Nyx no habría sujetado con más fuerza de la necesaria. ¿Qué tan
duro había luchado Meg para conseguir ese tipo de marcas?
—Concéntrate mucho en pensar en el por qué las cosas se descontrolaron
hoy, — dijo en voz baja—. Realmente piensa en ello.
Y yo también lo hare.

100

Murder of Crows

Capítulo 7

—¿Recuerdan alguna otra cosa más? — preguntó Monty, manteniendo
sus ojos enfocados en sus notas para evitar mirar a las tres hembras sentadas al
otro lado de la mesa en la sala de reuniones del Courtyard. Lo que había
confundido con un extraño estilo de flequillo, en realidad se trataba de
pequeñas plumas que formaban una corona en la parte superior de cada frente,
subiendo y bajando en respuesta a sus preguntas.
Si alguien necesitaba una prueba de que los Otros no eran humanos, esa
mezcla de plumas y el pelo serviría. Y era una indicación de cómo una pérdida
de compostura podría afectar la capacidad del Terráneo para mantener una
forma humana.
Las dos Cuervos, Jenni y Starr, cogidas de la mano, se acurrucaban tan
cerca como las sillas les permitían. El Halcón, Julia, parecía que necesitaba un
abrazo, pero no pediría uno de nadie en la habitación.
Simon Wolfgard, Blair Wolfgard, Vladimir Sanguinati, y Henry Beargard
estaban en la sala, en calidad de observadores. Así como el compañero de
Monty, el Oficial Kowalski.
Examinando los movimientos de los Cuervos. Sumado a la información
que había recibido de los recolectores de basura y los residentes en la calle, se
formó una imagen que le dio una sensación de gelidez. Los Crowgard iba
regularmente el día de la recolección, prestando especial atención a la elegante
zona residencial cerca del Parque de Lakeside. El contenedor de plástico pesado
usado para los restos de comida no era por lo general de interés para ellos,
porque tenían un montón de comida en el Courtyard, a pesar de ello a menudo
avisaban a los cuervos del barrio, que había alimento disponible. Los Crowgard
estaban en su mayoría interesados en las latas de metal abiertas que contenían
todo tipo de posibles tesoros, cosas que los humanos descartaban como algo ya
sin uso o roto. Si solo un tercio de los Cuervos encontraban un elemento de
interés, todos ellos consideraban a la "cacería" exitosa.
Esta mañana, varias latas tenían trozos y adornos que ciertamente iban a
llamar la atención de los Cuervos. Mucho más de lo normal, dijo Jenni, incluso
101

Murder of Crows
para esa calle. De hecho, las ganancias parecían tan buenas, que Jenni y sus
hermanas habían llamado al resto de los Crowgard para que les ayudaran con la
recompensa. Cuervos regulares también habían acudido en masa a la calle a
causa de los alimentos dispersos alrededor de las latas.
Jake Crowgard había encontrado una pieza impoluta de pizza entre las
latas de una casa. Después de consumir un par de bocados, vio la caja de un
juego de construcción que le gustaba y dejo la comida para los cuervos
regulares.
Y entonces Meg Corbyn se puso histérica y Simon amenazó a todos los
Cuervos con la expulsión del Courtyard si no regresaban inmediatamente. Así
que abandonaron sus premios y se dirigieron a casa cuando el camión de la
basura dobló la esquina.
Cuando el camión llegó por la calle, los cuervos que habían estado
comiendo los alimentos arrojados alrededor de las latas intentaron irse. Pero
siguieron revoloteando y lanzándose hacia adelante, incapaces de volar. Fue
entonces cuando Jenni y Starr, que se habían quedado a ver la calle, se dieron
cuenta de que había un peligro real. Y luego dos coches llegaron rugiendo por
la calle. Uno de los coches golpeó al hombre de la camioneta y siguió su camino,
desviándose de manera que le permitió atropellar a la mayoría de los cuervos, y
los pájaros ni siquiera trataron de salir del camino.
—Podríamos haber sido nosotros, —dijo Jenni, temblando—. Sin nuestra
Meg no hubiera dado la advertencia, habríamos sido nosotros.
Sí, lo hubieran sido, Monty pensó sombríamente.
—¿Qué pasa con Jake? ¿Está bien?
—Él va a estarlo, — dijo Simon.
Los ojos ámbar de Wolfgard tenían destellos de rojo, un signo de mal
genio.
—La gente que vive en esa calle no lo hizo, —dijo Monty—. Cuando se
les preguntó, todos pensaron que la comida arrojada alrededor de las latas
había sido causada por adolescentes haciendo alguna picardía. Pero cuando
vieron los elementos que se habían quedado en sus latas como cebo, insistieron
en que esas no eran las cosas que había sacado.

102

Murder of Crows
—Bueno, ellos dirían eso, ¿no es así?, — Dijo Blair.
—Tienen miedo a las represalias. No voy a negar eso, —respondió Monty
—. Y muchos de ellos admitieron haber puesto "casi usable" sobre los restos de
los escombros, debido a que algunas de las personas que dirigen los puestos del
mercado de pulgas, pasan en coche por la noche para buscar elementos que
puedan revender. Pero los elementos que quedaron como cebo no tenían
suficiente valor para que valiera la pena el esfuerzo de limpieza de los mismos,
o la reparación con el fin de vender de nuevo.
Jenni sorbió.
—Había brillantes.
Lo que sólo demostraba que quien había planeado esto, sabía qué atraía a
los Cuervos, manteniendo su atención el tiempo suficiente como para meterse
en las latas y comer algunos de los alimentos tan convenientemente disponibles.
—Creo que son todas las preguntas que tengo para las damas, — dijo
Monty mientras cerraba su cuaderno y se lo metió en el bolsillo—. Pero me
gustaría hablar con usted, Sr. Wolfgard, si puede darme algo de su tiempo.
—Está bien, — dijo Simon—. Tengo algo que discutir con usted también.
Henry Beargard miró a Simon y asintió. A continuación, el Oso Pardo
llevó al resto de los Terráneos fuera de la habitación. Cuando Monty hizo un
gesto sutil, Kowalski dijo:
—Voy a calentar el coche, —y se fue.
A solas con el Lobo, Monty se recostó en su silla.
—¿Por qué alguien apuntaría a los Cuervos?
Simon levantó la cabeza, claramente sorprendido por la pregunta.
—¿Qué?
—De todos los diferentes tipos de Terráneos, ¿por qué ir tras los
Cuervos? En Jerzy, el ataque tuvo lugar en una noche en que los Crowgard
estaban usando la casa propiedad de los Otros en el pueblo. En Walnut Grove,
se utilizó la comida para atraer a las aves en condiciones de ser atacadas por los
perros y el objetivo principal eran los Cuervos. Y ahora, aquí, una calle con
cebo. — Monty se inclinó hacia delante—. Así que le estoy preguntando: ¿Qué

103

Murder of Crows
tienen los Crowgard que hace que alguien sienta la necesidad de sacárselos del
camino?
Tenía la atención del Lobo. El Terráneo debía saber que los Cuervos
murieron cada vez que hubo un ataque, pero él se había preguntado si las clases
más formidables de los nativos de la tierra habían considerado que los Cuervos
eran el objetivo principal.
—Son curiosos, — finalmente dijo Simon—. Ellos prestan atención a todo
y a todos en su territorio. Recuerdan las caras que son familiares y saben
cuando un extraño se presenta. Advierten al resto de nosotros cuando algo no
se ve bien, o alguien que actúa de manera extraña. Y ellos se comunican con los
cuervos comunes.
—¿El resto de ustedes no puede hacer eso? — Monty interrumpió—.
¿Comunicarse con los animales que comparten su forma?
—¿Cuántos lobos ve en una ciudad?— Simon preguntó secamente—. ¿U
osos?
—Buen punto.
—Pero los cuervos están en todas partes, y los Crowgard llegan a otros
puntos de la ciudad.— Simon se detuvo.
Sí, pensó Monty. Acabamos de discernir el por qué alguien los quiere muertos.
—Ellos ven demasiado, —dijo en voz baja—. Ellos recogen a través de la
basura, en busca de las cosas que, para ellos, son pequeños tesoros. Lo que
significa que podrían encontrar las cosas que la gente que compra o vende,
drogas como Repasando al lobo, no se quieren que nadie encuentre.
—Ellos se darían cuenta de un patrón de actividad, — dijo Simon.
Él asintió con la cabeza.
—Pero si matas a demasiados Cuervos, ellos dejarán de meterse en la
basura, y los secretos permanecerán siendo secretos.
Simon no respondió.
—¿Hay algo que quiera preguntarme?— Preguntó Monty.
104

Murder of Crows

—El Dr. Lorenzo. ¿Confía en él?
La pregunta tomó por sorpresa a Monty.
—Creo que es un buen hombre, — respondió con cautela.
—Él quiere estudiar a la Casandra de sangre. Quiere estudiar a Meg. Por
eso acordó suministrar la curación humana y la medicina.
—Pensé que quería la sanidad y medicina humana en el Courtyard, —
Monty contrarrestó.
Simon miró hacia otro lado.
¿El líder de un Courtyard siendo el primero en sacar la vista? Eso no podía ser
bueno.
—¿Le pasó algo a la Sra. Corbyn?
—Una raspadura. Una especie de roce de nada que realmente no sangró.
Pero fue suficiente. —Ahora Simon lo miró—. Si eso es todo lo que necesita para
que ella vea la profecía, ¿por qué necesita cortarse y tomar el riesgo de un corte
demasiado profundo?
—No lo sé.— Pero iba a llamar a Dominic Lorenzo y descubrirlo—. ¿Qué
vio Meg?
Una vacilación. La renuencia que Monty pudo sentir como una barrera
entre ellos.
—Los humanos que huyeron de la auto colisionado. ¿Sabe dónde
encontrarlos? — preguntó Simon.
Él asintió con la cabeza.
—Los oficiales de ese distrito de Lakeside están revisando.— Estudió al
Lobo—. ¿Qué deberían estar buscando, Sr. Wolfgard?
Otra vacilación. Entonces...
—Frasco. Humo en un frasco. Una mano...o algo más.
Dioses encima y por debajo.
105

Murder of Crows

—¿Hay alguien que falta en el Courtyard?
—No. Vlad estaba lejos del Courtyard cuando Meg... se asustó ... incluso
antes de hablar la profecía. — Simon sacó un pedazo de papel doblado de su
bolsillo y se lo entregó a Monty—. Usted puede encontrar estas historias
interesantes. Pero hay que tener cuidado a quién más le dice acerca de ellas.
No estaba familiarizado con los títulos, pero había leído otros libros de
un par de los autores.
—¿Tiene alguno de estos libros en stock?
—Algunos.
Los Otros no admitían vulnerabilidades. Ellos no compartían
voluntariamente información que podría ser usada en su contra. El que Simon
le apuntara en una dirección particular, indicada la profundidad de la
preocupación del Lobo.
—¿Lakeside va a sobrevivir a lo que viene? — preguntó.
—Eso espero, —respondió Simon—. Pero si los humanos declaran la
guerra a los Sanguinati...
—Yo y el resto de la fuerza de policía de Lakeside, haremos todo lo
posible para evitar este tipo de conflicto. — Suprimiendo un escalofrío, Monty
se levantó—. Gracias por su tiempo. Bajaré a recoger los libros de camino.

*****

Monty dejó dos bolsas de libros en el asiento trasero del patrullero.
Entonces se levantó y dijo a Kowalski;
—Asignación Extra. Elije la mitad de los libros. Me quedo con el resto.
Por ahora, vamos a ir al hospital de Lakeside. Me gustaría encontrar al Dr.
Lorenzo antes de que comience su turno.

106

Murder of Crows
Kowalski miró las bolsas de libros, luego, puso el coche en marcha y salió
del Courtyard.
—Si necesita información urgente, Ruthie podría leer la tercera parte de
los libros.
—No. No es necesario que escondas de ella el material de lectura, pero
creo que es mejor si Ruth no está involucrada en la recolección de esta
información.
—Dioses de las profundidades, Teniente, ¿qué tipo de información es lo
que buscamos?
—Cualquier cosa en esas historias sobre atrapar o matar a un Sanguinati.
Kowalski no dijo nada más durante el trayecto al hospital.
Monty encontró al Dr. Lorenzo con bastante facilidad, y notó que el
médico no parecía contento de verlo.
—Yo no soy el retén del Departamento de Policía de Lakeside, —dijo
Lorenzo—. Y aunque quiera establecer una oficina en la Plaza Comercial, no
estoy 24 horas al servicio de los Otros.
—No, señor, no lo está. — Monty respondió con su habitual cortesía—.
Pero es el médico que está en busca de algún tipo de acceso interior al
Courtyard, y de una manera de estudiar a una profeta de la sangre.
Lorenzo se erizó.
—¿Es una amenaza, Teniente? ¿Si no estoy disponible para contestar
preguntas cuando se le ocurra aparecer, va a intentar influir en la decisión de
Wolfgard sobre mí oficina en el Courtyard?
Monty negó con la cabeza.
—Los Otros -y especialmente Simon Wolfgard- todavía están decidiendo
si van a confiar en usted. Y a menos que no tengan otra opción, no es probable
que lo llamen aquí. Pero creo que me dieron un poco de información sabiendo
que tendría que dársela a usted.
Ahora tenía la atención del médico.

107

Murder of Crows
—¿Le pasó algo a Meg Corbyn? — preguntó Lorenzo.
Monty repitió lo que Simon le había contado sobre el rasguño en el
tobillo de Meg. No le dio ningún confort el que Lorenzo pareciera perturbado.
—¿Tienen cámaras en el Courtyard? O algo capaz de hacer un registro de
esa raspadura que pueda poner en el expediente médico de la Sra. Corbyn?
—Es sólo un rasguño,— Monty protestó.
—En usted y en mi lo sería. Pero dijo que vio cosas, que liberó profecías.
Eso significa que la piel ha sido "usada". Se especula que cortar demasiado cerca
de un corte anterior puede causar complicaciones mentales o emocionales, tal
vez incluso la locura.
Se miraron el uno al otro, recordando la marca de rayitas cruzadas de
cicatrices en la parte superior del brazo izquierdo de Meg Corbyn.
Lorenzo suspiró.
—Si ese roce no estaba lo suficientemente profundo para dejar una
cicatriz, quiero -y Simon Wolfgard debería querer- un registro de la piel que se
raspe. Será importante saber, especialmente si otro corte se hace alrededor de la
misma área en algún momento en el futuro. —Él vaciló—. ¿Ha oído la consigna
de Humanos Primero y Últimos?
—Doctor, si usted es parte de ese movimiento, manténgase alejado de el
Courtyard. Por el bien de todos.
—No lo soy, no. Pero fui invitado a una conferencia recientemente por
alguien que estaba pescando para ver si estaba interesado en unirme a las filas
de los creyentes. La gente habla, Teniente. Una vez que se sepa que estoy dando
algún tipo de asistencia continua al Courtyard... podría haber repercusiones.
—Podría, — Monty estuvo de acuerdo—. Sobre todo si las personas no se
detienen a darse cuenta de que ayudar a los Otros, puede prevenir que
conflictos menores se conviertan en una guerra. Si recibe llamadas telefónicas
extrañas o recibe algunas cartas amenazantes, me llama.
Lorenzo asintió.
—Si eso es todo, tengo que empezar mi turno.

108

Murder of Crows
Cuando Monty volvió al patrullero, Kowalski le dio una mirada extraña.
—Encienda su teléfono móvil, Teniente. Los oficiales investigadores que
estaban tras el coche que golpeó al trabajador de la ciudad, quieren hablar con
usted.

*****

Monty entró en el despacho del capitán Burke y se sentó en la silla del
visitante sin invitación.
Burke cruzó las manos, las puso sobre el papel secante del escritorio y se
inclinó hacia delante.
—¿Ya ha oído a los oficiales que estaban en busca de los hombres que
conducían el coche?
—Encontraron la casa... y dos chicos universitarios todavía estaban en el
viaje de lo que sea que habían tomado antes de dejar cebos en la calle y esperar
a los Cuervos,— dijo Monty, luchando contra la sensación de malestar que se
había apoderado de él después de tomar esa llamada—. Cuando los agentes
registraron la casa, se encontraron con una mano en un frasco, lo más probable
en escabeche en una especie de salmuera. Se supone que era una mano
Sanguinati. Encontraron ojos. La etiqueta afirmaba que eran los ojos de un
Lobo, pero no eran de color ámbar o grises, por lo que es poco probable.
Cuando fueron detenidos los chicos, no paraban de gritar: "Nosotros vamos a ser
los Lobos ahora".
—¿De dónde sacaron la mano y los ojos?— preguntó Burke.
—De una tienda esotérica cerca de la universidad. La habitación
principal tenía el tipo de mercancía vanguardista que se puede esperar
encontrar donde se reúnen un montón de gente joven. Pero el cuarto de atrás...
—Monty se aclaró la garganta—. Dado que pude confirmar que ninguno de los
vecinos del Courtyard de Lakeside falta, asumo que lo que los agentes
investigadores encontraron en el cuarto de atrás fue traído de otro lugar.
Probablemente de Toland. — La ciudad era un importante puerto para los
109

Murder of Crows
buques que transportaban pasajeros y carga hacia y desde la Alianza de
naciones del Bloque Romano y otros puertos humanos en todo el mundo. Era
bastante fácil de ocultar una caja de mercancía emocionalmente volátil entre la
carga legítima en el vagón de equipajes de un tren que viajaba entre Toland y
Lakeside.
Burke se sentó de nuevo.
—Así que los ojos podrían ser humanos o de un animal, pero no
pertenece a ninguno de nuestros Terráneos.
—Eso es correcto, — dijo Monty.
—¿Y la mano? ¿Podría pertenecer a un Sanguinati?
—Ni uno solo de este Courtyard. — Él vaciló—. La Sra. Corbyn tuvo una
visión esta mañana. Acerca de frascos y manos ... y Sanguinati. Capitán, si esa
mercancía procedía de Toland... — Pensó en su hija, Lizzy, que vivía en la gran
ciudad con su madre, y el miedo de repente le hizo marear.
—Los Sanguinati son los nativos de la tierra dominantes en el Courtyard
de Toland, respaldados por los Lobos y cualquier otra cosa que viva allí. Si
alguno de ellos ha desaparecido... —Burke dejó escapar un suspiro—. Esto se
pone cada vez mejor. Muy bien, Teniente. Haga un seguimiento de la
investigación aquí. Voy a ver si puedo encontrar a alguien en el Departamento
de Policía de Toland que no utilice su cerebro para limpiarse el trasero. — Dio a
Monty una sonrisa feroz—. No me olvido que has salido de allí, pero tú no eres
uno de ellos más.
—Es bueno saberlo. —Monty se levantó de la silla. Entonces se detuvo—.
¿Debo decirle a Simon Wolfgard lo que se encontró en la casa y en la tienda?
—Si hubo cualquier tipo de aves alrededor de esos lugares,
probablemente ya lo sabe, por lo que una visita de cortesía sería prudente. —
Burke parecía incómodo—. Este no es el mejor momento para ello, pero me
gustaría que arregle una reunión entre el Sr. Wolfgard y yo, a su conveniencia.
—¿Por qué?
Burke tomó un poco de tiempo en contestar, Monty no estaba seguro de
que lo haría.
110

Murder of Crows

—Quiero pedirle un favor.

111

Murder of Crows

Capítulo 8

Steve Barquero se apresuró para llegar al ferry de pasajeros antes de que
zarpara. Él no estaba programado para trabajar hoy, no tenía previsto hacer
nada más que ver una película, hacer algo de lavandería, y, más tarde, acercarse
a la librería de la isla y disfrutar con un par de nuevas novelas. Pero había
mirado por la ventana cuando se despertó y sintió la familiar, -y no siempre
bienvenida-, presión entre sus omóplatos, y tuvo la sensación de que tenía que
estar en el ferry cuando hiciera su primera salida del día entre Isla Grande y el
muelle en el medio del continente del pueblo llamado Desembarco del Ferry.
Varios Cuervos se amontonaron en la cubierta, plumas negras esponjadas
contra el frío.
—¿Quieren ir dentro de la cabina? — preguntó Steve.
Después de un momento, un Cuervo sacudió su cabeza.
—Déjame saber si cambias de opinión.
Una mirada rápida en la cabina de pasajeros confirmó que estaba vacía.
Totalmente vacía. Absolutamente, completamente vacía, sin rastro de que
alguien hubiera estado allí esa mañana. Lo que significaba que su tía Lucinda
Fish, no planeaba abrir la pequeña cafetería/bar del ferry, y que tendría que
prescindir de su dosis matutina de cafeína.
Suspirando, Steve se acercó a la cabina de mando para ver a su hermano
menor, Will, quien era el capitán hoy.
—Buenos días, Su Señoría, —dijo Will, tirando de su copete—. Estoy
sorprendido de verte y tan temprano en tu día de descanso. Dígame, señor. ¿Es
este un viaje personal, o está haciendo un viaje de gobierno?
—Cállate, — Steve murmuró.
En apariencia eran la noche y el día. Steve se parecía a su padre, Charles,
con el pelo y los ojos oscuros, rasgos afilados, y una constitución fuerte pero
112

Murder of Crows
nervuda. Will tenía el pelo rubio y los ojos azules que había heredado de su
madre, Rachel, junto con la gracia esbelta que era común a todos los miembros
del clan Fish.
—¿Esa es la manera de hablar con uno de sus votantes?— preguntó Will.
—No votaste por mí, —dijo Steve—. Y no podrías, ya que no estás en el
consejo de la aldea.
—Y no lo hubiera hecho si hubiera podido, ya que sé lo mucho que
querías el trabajo, —Will respondió alegremente—. O sea nada en absoluto.
Cuando se trata de ser seleccionado para un trabajo ingrato, el hombre que sale
de la habitación justo antes de la votación es el tonto que hace el trabajo, a menudo
decía su padre.
Y así fue como, por salir de la habitación para aliviar su vejiga, porque
había pensado que el Consejo iba a parlotear un rato más, Steve Barquero se
había encontrado con que lo votaron como el nuevo alcalde de Desembarco del
Ferry a la tierna edad de 30 años. Los miembros del consejo debieron haber
pedido el voto en el momento en que la puerta del baño se cerró tras él.
Teníamos la sensación de que eres lo que necesita el pueblo en este momento, le
habían dicho cuando trató de declinar.
Cuando alguien en Desembarco del Ferry tenía un presentimiento, uno
prestaba atención. El intuía que había sobrevivido y prosperado bastante bien,
ya que prestaba atención cuando alguien tenía un presentimiento.
No quiso ser alcalde, aunque no era un trabajo exigente en un pueblo
pequeño como éste. Él era un barquero por nacimiento y por el comercio, y
prefería estar en el agua, antes que en cualquier otro lugar. Pero ahora estaba a
cargo del gobierno humano de la isla, para bien o para mal.
—Supongo que es bueno que no estás en la rueda hoy, —dijo Will—. No
has oído una sola cosa que he dicho en los pasados par de minutos.
—Dame un respiro, —dijo Steve gruñón—. Apenas tuve tiempo para una
ducha. Tuve que renunciar a mi café de la mañana para llegar aquí.
Will le dio una mirada extraña.
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Murder of Crows
—¿Alguna razón para que necesitaras llegar hasta aquí?
—Tuve un presentimiento.
Will no dijo nada por un momento. Entonces;
—Supongo que tía Lu tenía un presentimiento también. No me
escuchaste cuando dije que ella trajo un termo extra de café y que estabas
invitado a tomar un poco.
Steve vio el termo, y justo delante de él tuvo a sus neuronas disparando
lo suficiente como para crear verdaderos pensamientos.
—Que el río bendiga a la tía Lu, —dijo, llenando una taza—. ¿Quieres un
poco?
—Yo quiero.
Steve llenó otra taza y se la llevó a su hermano. Luego suspiró.
—Un cielo despejado. Vientos suaves.
—Sip. Va a ser un día hermoso, —dijo Will—. ¿Por qué suenas
decepcionado?
—No estoy decepcionado. Yo sólo... —Todavía estaba allí, esa presión
entre los omóplatos era su señal de advertencia personal que tenía que prestar
atención a algo—. Se siente como si una tormenta se acerca.
—Papá no dijo nada. — Will estudió el cielo y luego al río—. Ni mamá o
tía Lu.
—Estos presentimientos no siempre tienen la razón.
—Los tuyos por lo general no se equivocan
No, por lo general no se equivocaba. Al menos, no cuando se refería al
río y al clima. Sus presentimientos no abarcaban todo, sólo las cosas que les
importaban a ellos como individuos. Así que su familia tenía más conocimiento
sobre el agua y el clima, mientras que familias como los Carguero y Vaquero
sabían de carga y ganado, respectivamente.

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Murder of Crows
La travesía transcurrió sin incidentes. Tan pronto como el ferry atracó, los
Cuervos volaron, separándose en un puñado de pequeños grupos que
encabezaron en diferentes direcciones. Pasaban el día observando todo y todos
a su alcance, luego, volvían a tiempo para un viaje de regreso a la isla.
Después de ayudar a asegurar el ferry, Steve se dirigió hasta la calle
principal, el camión del correo condujo hasta el muelle. Sacos de correo se
descargaban y el correo para los residentes de la isla se podía cargar. No eran
muchos los pasajeros en esta época del año, y la comisión cobrada por pasar,
ayudaba a desalentar turistas.
Un cielo despejado, vientos ligeros. Nada de qué preocuparse. Aún así,
Steve seguía mirando hacia atrás en el río.
¿Qué estaba haciendo en ese lado continental de la aldea? Era su día
libre. Podía estar en la librería de aquí para pasar el tiempo hasta que el
transbordador hiciera el viaje de regreso, pero la tienda en la isla realizaba la
misma selección. De hecho, desde que los Otros compraban libros en la librería
de la isla, tenían novelas de autores Terráneos que no estaban disponibles en las
tiendas de la parte continental que podían atraer a los turistas que visitaban la
zona.
Pero un libro no explicaba la urgencia de estar en el ferry esta mañana.
Entonces vio a Jerry Carguero salir de la farmacia con un periódico.
—Jerry, — llamó.
Jerry se detuvo y levantó una mano en señal de saludo.
—¿Qué estás haciendo aquí hoy?
Jerry era diez años mayor y tenía una mujer y una hija adolescente, así
como dos hijos de corta edad. A pesar de la diferencia de edad y las
circunstancias, eran amigos.
—No estoy seguro. — Steve miró hacia el río—. No puedo evitar la
sensación de que hay una tormenta en camino.
Cuando Steve se volvió a mirarlo, Jerry le tendió el periódico y señaló a
una historia en el Lakeside Noticias. Algo sobre las aves siendo atropelladas y un
trabajador de la ciudad siendo golpeado por uno de los vehículos.
115

Murder of Crows

No cualquier tipo de aves, Steve se dio cuenta mientras continuaba
leyendo. Cuervos. Alguien había puesto anzuelos en la calle y esperó a que los
Crowgard aparecieran, pero sólo los cuervos comunes fueron asesinados.
Jerry esperó a que terminara la lectura, luego dijo:
—Ahora que eres el alcalde, tal vez estás desarrollando presentimientos
por un tipo diferente de tormenta.

*****

Pasada la mañana de Sunsday, el Sr. Smith llevó a su primer cliente del
día a la sala de interrogatorios, donde Daisy esperaba por ellos. A diferencia de
algunos de sus asociados, prefería nombrar a sus niñas en lugar de darle
designaciones estériles. Era cierto que las designaciones creaban una distancia
entre las chicas y sus manejadores, y recordaban a los clientes que las chicas no
eran humanos de la misma forma en que ellos eran humanos, por lo que era
fácil para muchos clientes justificar el ver a una chica sangrar a fin de recibir
una profecía.
Él, por otro lado, prefería un enfoque más suave. Y los clientes que
querían el servicio especial, -y muy lucrativo- que veces ofrecía después,
encontraban más satisfactorio cuando podían susurrar un nombre mientras
disfrutaban de la emoción de tener el lugar común elevado a lo exótico. Las
chicas no eran buenas compañeras sexuales. Estaban demasiado concentradas
en su euforia para siquiera recordar si habían tenido un pene en su interior. Sin
embargo, follar con una profeta de la sangre siempre era un plato fuerte en
algunos círculos sociales. Después de todo, implicaba más que dinero para
convencer a alguien como el Sr. Smith de conceder al cliente el tiempo extra con
una chica. Implicaba ambición y el potencial para convertirse en un promotor y
agitador en el más alto de los círculos humanos.
El cliente que estaba a punto de enfrentar a Daisy podría ser un hombre
así. Y dependiendo de lo que dijera la chica, él podría estar de acuerdo en que la
chica fuera a disfrutar de una sesión privada ya que el cliente había indicado su
deseo por la experiencia.

116

Murder of Crows
Después de asentar el cliente en la silla justo delante de la chica, el Sr.
Smith se sentó en la silla un poco hacia el lado desde donde podía observar al
cliente y a la profeta. La chica estaba cubierta con una manta desde el cuello
hasta las rodillas. Bajo ese manto llevaba nada más que un tanga hecho de un
material fino que no oculta el jugo provocado por la euforia.
—Daisy, —dijo el Sr. Smith en voz baja—. Este hombre se está postulando
para el cargo de alcalde en su ciudad. Él quiere saber si el uso de Humanos
Primero y Últimos como plataforma le ayudará a ganar. ¿Qué nos depara la
elección?
Repitió las mismas palabras una y otra vez mientras los controladores
retiraron la manta. Él ya había tenido una buena idea de lo que este cliente iba a
preguntar y ya había elegido la piel. Un corte a lo largo del lado izquierdo del
vientre. La sangre goteando del corte podría seguir atrayendo los ojos al tanga y
añadir otra capa de deseo por el servicio adicional.
—¿Qué nos depara la elección? — preguntó cuando el controlador
terminó el corte.
Daisy se quedó mirando al cliente, con la cara llena de la agonía que
venía antes de que las primeras palabras de la profecía se hablaran, liberando la
euforia adictiva. Su necesidad de ese sentimiento era la razón de que las
Casandra de sangre se cortaban dos o tres veces al día si no se controlaban,
cortándolas planificadamente.
—Torbellino,— dijo Daisy, mirando al cliente—. Los edificios con
ventanas rotas. El cultivo de flores a través de grietas en el pavimento. Vino
subiendo por las paredes. Su rostro en un pedazo de papel, y la palabra "electo"
por encima de la cara. Papel soplando por una calle vacía.
Cerró los ojos y gimió e inclinó su pelvis en la invitación cuando la
profecía terminó.
—¿Qué significa eso?— El cliente tartamudeó—. ¿Qué tienen que ver
esas imágenes con la elección o mi oportunidad de ganar?
Esperemos que nada, pensó el señor Smith.

117

Murder of Crows
—Parece que Daisy está experimentando algún tipo de malestar y no es
capaz de ofrecer una profecía exacta. — Él se levantó. Tomando un firme control
sobre el brazo del cliente, al que escoltó fuera de la habitación.
—¿Qué pasa con mi profecía? — El cliente demandó—. He pagado.
—No se le cobrará por la sesión de hoy,— el Sr. Smith interrumpió—.
Vamos a hacer una cita para la semana que viene con otra chica.
—¿La próxima semana? ¡Pero tengo que tomar una decisión antes de eso!
El Sr. Smith se detuvo y miró al hombre a los ojos.
—Ninguna de mis chicas estarán disponibles hasta la próxima semana.
—Lo que significaba, vuelve luego o encuentra otro establecimiento. No era tan
fácil de hacer como sonaba. Todos los hombres que se ocupaban de las
Casandra de sangre y vendían las capacidades de las chicas reconocían la
necesidad de cierto secretismo.
Después de entregar al cliente a uno de los empleados que iba a
acompañar al hombre fuera de los terrenos, el Sr. Smith regresó a la sala de
entrevistas y estudió a Daisy. Sus ojos aún vidriosos, pero la euforia se había
desvanecido y ella estaba empezando a entrar en razón.
—¿Quieres que ella se ejercite? — Uno de los controladores preguntó.
—No, — dijo el Sr. Smith—. Dale un poco de agua y algo de comer, y
luego déjenla dormir hasta que se mejore.

*****

Una hora más tarde, el Sr. Smith se sentó en otro cuarto de entrevistas
con el representante de una asociación agrícola que suministraba alimentos
para varias ciudades de la región del Medio Oeste de Thaisia, una asociación
que quería retocar los libros y reclamar una escasez para vender tranquilamente
granos al Bloque Romano.

118

Murder of Crows
Había elegido a Peaches para este corte. Ella era la chica más receptiva
para las profecías de cultivos.
—¿Qué va a crecer mejor en nuestra tierra este año?— Dijo el
representante—. ¿Qué cultivos darán bien?
El Sr. Smith repitió las preguntas cuando el controlador hizo un corte por
encima de uno de los senos maduros de Peaches.
—Fuego. — Soltó la palabra como un suspiro—. Fuego en los comestibles
y comestibles. Golondrinas de agua. Plato limpio. Alimentos desaparecidos.

*****

El Sr. Smith se dirigió a su despacho y cerró la puerta. Entonces, cedió al
miedo que lo estremeció, apoyó la frente contra la puerta y cerró los ojos. Sus
controladores eran profesionales experimentados y conocían a las chicas. Era
posible que se les pasara alguna señal de que Daisy no debería haber sido
puesta en la lista de hoy, ¿pero Daisy y Peaches liberando profecías que no
tenían nada que ver con las preguntas?
No hay nada malo con mis chicas, pensó el señor Smith. Y eso significa que
lo que vieron, de hecho, respondía a las preguntas.
La destrucción de una ciudad causada por una elección. Incendios e
inundaciones como único cultivo que una asociación agrícola del Medio Oeste
cosecharía este año.
Las chicas podrían estar equivocadas. Una decisión diferente, una opción
diferente, y lo que Daisy y Peaches vieron hoy no sucederá.
Sin embargo, las personas cuyas decisiones podían hacer la diferencia,
probablemente no estaban en su lista de clientes. Por mucho que él quería creer
que los que movían los hilos eran hombres y mujeres importantes, no eran más
que los peces grandes en una pequeña charca conocida como la región del
Medio Oeste.

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Murder of Crows
Si quería entender por qué las profecías de sus chicas estaban llenas de
tantas imágenes de destrucción, iba a tener que pedir consejo a alguien cuya
lista de clientes era más... expansiva.
Detestaba a ese hijo de puta, pero no sabía a quién más llamar.
El Sr. Smith se sirvió un trago, luego se sentó en su escritorio e hizo una
llamada al hombre conocido como el Controlador.

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Murder of Crows

Capítulo 9

Meg se detuvo delante del Establo Poni. No había Cuervos o Halcones o
Búhos alrededor, informando que ella estaba allí. Y no había ninguna razón
para que estuviera ahí, no había correo extra o paquetes para entregar. De
hecho, terminó ahí, porque no había nada más que ofrecer, pero no quería irse
a casa todavía.
Por lo general, tenía la clase Mente Serena en la noche de Windsday y
pasaba tiempo con Merri Lee, Ruth, y Heather. Pero todas las tiendas estaban
cerrando a las 17:00 debido a alguna reunión especial, y Simon le habían dicho
que no volviera a la zona de la Plaza Comercial después de que se cerrara la
oficina para el día. Bueno, ahora que ellos eran amigos de nuevo, había hecho
un esfuerzo para que sonara como si estuviera pidiéndole que se mantuviera
alejada.
Por supuesto, la palabra por favor, sonaba muy diferente cuando era un
gruñido. Pero era Simon, y los amigos aceptaban a los amigos por lo que eran.
Había leído eso una revista recientemente.
Pedido u orden, significaba la misma cosa: la zona comercial del
Courtyard estaba cerrado para todos, menos para los miembros de la
Asociación Empresarial y para cualquier Otro que asistiría a la reunión. Incluso
los monoambientes estaban fuera de los límites esta noche. Era evidente que los
Otros querían que esta reunión fuera privada.
Así que estaba sin clases de Mente Serena, sin amigos, y nadie más que
ella en el Complejo Verde hasta que esta reunión terminara y los Otros volvieran
a sus apartamentos.
No había estado sola en el Complejo Verde desde que los hombres
entraron de noche en el Courtyard y trataron de capturarlos, a ella y a Sam.
Imágenes de entrenamiento. Casa vacía con una puerta colgando de sus
bisagras. Ventanas rotas. Los escombros soplado en las esquinas de las habitaciones.

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Murder of Crows
Meg negó con la cabeza. Ella no fue abandonada. Estar sola no podría
precipitar un ataque. ¿Verdad?
Era bastante fácil obtener una respuesta. Un corte la tranquilizaría,
diciéndole que estaría a salvo hasta que Simon y el resto de los residentes del
Verde llegaran a casa. Sólo un pequeño corte.
Observó cómo le temblaban las manos mientras agarraba el volante.
Cuando estaba en el hospital, el Dr. Lorenzo había dicho algo acerca de las
reacciones de estrés postraumático, pero no había prestado atención y no podía
recordar sus palabras.
No importaba si se acordaba de las palabras o no. Tenía el suficiente
sentido común para no abrir la navaja cuando sus manos no eran firmes y no
habría nadie a su alrededor para ayudarla si algo iba mal cuando se cortara.
Pero no puedo vacilar por aquí toda la tarde, pensó. Y luego, ya es demasiado
tarde.
Jester Coyotegard salió del establo y fue hasta el lado del conductor del
Bow.
—No me esperaba una entrega, —dijo Jester, delicadamente olfateando el
aire cuando ella bajó la ventanilla para hablar con él.
—No tengo una para ti,— Meg admitió.
Una pausa de espera.
—¿Algo está mal con el Bow?
—No.— Sabía que él sabía, que no había nada de malo en su caja con
ruedas. Si lo hubiera habido, habría salido a pedir ayuda—. Es vergonzoso.
—En ese caso, cuéntamelo todo.
Se veía tan alegre, que ella se echó a reír. Pero la diversión se desvaneció
rápidamente.
—Nadie más va a estar en casa hasta que la reunión haya terminado, y
estoy... nerviosa... por estar en el Complejo Verde sola.— El maldito Coyote
debió haber recogido eso con su primera aspiración y había estado jugando con
122

Murder of Crows
ella hasta que soltara el por qué se sentía nerviosa—. Realmente no puedo
visitar a Sam en el Complejo Wolfgard, y no quería que estuviera lejos de los
Lobos adultos si algo está pasando...
Jester sólo la estudió. Si sabía de que trataba la reunión , no iba a
compartirlo con ella.
—¿Alguna vez has visto el interior de un establo?,— preguntó.
—Imágenes.
Abrió la puerta del Bow y subió la ventanilla.
—Ven adentro y ve la cosa real.
Si se quedaba con Jester y los ponis, no estaría sola.
Apagó el Bow y siguió al Coyote.
—Puedes conocer a nuestro residente más nuevo si decide mostrarse a sí
mismo,— Jester dijo al llegar a la puerta del establo—. Él no ha ido a la Oficina
del Enlace aún con los otros ponis, así que no lo habrás visto allí. Es inusual
para alguien de su línea ser asignado a la zona de los Grandes Lagos,
especialmente uno tan joven, pero los Elementales lo querían aquí. Tengo que
decir, que se está adaptando extraordinariamente bien.
La noche del ataque, los hombres habían prendido fuego al Establo Poni
y pegado un tiro al viejo Huracán, mientras se encontraba en forma de poni. Los
Otros arreglaron el Establo Poni antes de emprender cualquier reparación a los
otros edificios y vallas que fueron dañados durante el ataque. Mientras que los
residentes de Lakeside habían luchado para hacer reparaciones en sus propios
edificios en el penetrante clima frío, el área alrededor del Establo Poni había
disfrutado de un toque delicado de Primavera, por lo que fue más fácil para los
trabajadores.
A pesar de su nombre, las imágenes de un establo que tenía lo
identificaban más con lo que típicamente se conocía como un granero. Al mirar
alrededor, Meg absorbió lo que vio como una conexión de memoria, como un
clip de vídeo en lugar de una serie de cuadros aislados dispuestos en orden.
Muchos de los puestos estaban vacíos, porque los ponis estaban en el Courtyard
haciendo lo que sea que los ponis hacían. Después de mirar a su relleno, se
sentó en un fardo de heno y observó a Jester cepillar a Niebla. Entonces ella le
123

Murder of Crows
ayudó a cepillar a Ciclón, disfrutando de la experiencia táctil, tanto como el
poni parecía disfrutarlo.
Y luego un poni blanco salió de la última caseta, y Meg sintió un
cosquilleo correr bajo la piel de la planta de los pies hasta la parte superior de la
cabeza. La sensación se desvaneció rápidamente. Casi demasiado rápido, ya que
ella estaba allí y lo vio intentar, y no con bastante éxito, coincidir con el aspecto
de barril regordete con patas peludas, que los otros ponis tenían. Como un
Lobo que no podía ocultar suficiente que no era un humano, este poni no podía
ocultar el hecho de que él no era realmente un poni.
Aguamarina, pensó Meg, identificando el verde azulado de la crin y la
cola del recién llegado. No era un color que se veía en un poni ordinario.
—Meg, —dijo Jester—. Este es Remolino.

*****

A las 5:15 pm del Windsday, el Capitán Burke giró su sedán negro en la
entrada principal de la calle del Courtyard.
—El Sr. Wolfgard dijo que aparquemos detrás de la Oficina del Enlace, —
dijo Monty. Había hecho la llamada y pedido esta reunión, pero no había
esperado que Simon estuviera de acuerdo, sobre todo porque él no podría
decirle al Lobo el por qué Burke quería reunirse con él. Lo que significaba que
el líder del Courtyard de Lakeside, tenía sus propias razones para querer tener
una reunión con el Capitán de la policía.
—Pensé que íbamos al consulado, — dijo Burke mientras aparcaba el
coche.
—Y vamos..
—¿Ellos quieren que el coche este fuera de la vista? — Burke mantuvo el
escaneo de los respaldos de los edificios, especialmente de las puertas y
ventanas.

124

Murder of Crows
—Lo más probable es que lo quieren fuera del camino. Pero creo que la
Asociación Empresarial usa este estacionamiento como una forma de indicar la
confianza.
—¿Significa esto que somos de confianza, Teniente?
—Sí, señor, yo creo que sí.— Hasta cierto punto, añadió en silencio.
Regresaron por el camino de acceso al consulado. Mientras esperaban a
que alguien abriera la puerta, Monty estudió la Oficina del Enlace. Ya cerrada,
con sólo una luz tenue durante la noche en la habitación del frente. Lástima que
Meg Corbyn se había ido para el día. Le hubiera gustado tener la oportunidad
de comprobarla, asegurarse de que se había recuperado de las profecías que
había visto en Moonsday.
La puerta del consulado se abrió. Blair Wolfgard los miró. Llevaba el
mono de mecánico, lo que parecía ser su atuendo preferido cuando estaba en
forma humana. Detrás de Blair había un hombre con cabello fino y ojos de color
ámbar de un Lobo. Vestía un traje de corte a medida y la calidad que decía
"dinero".
Tenía que ser Elliot Wolfgard. Monty imaginó que era inquietante para
los funcionarios del gobierno descubrir que un Lobo comprendía los símbolos
humanos de poder y sabía cómo enviar un mensaje intimidatorio antes de soltar
la primera palabra.
—Pueden colgar sus abrigos y dejar sus botas allá, — dijo Elliot, haciendo
un gesto hacia el perchero y la estera debajo. Después de que lo hicieron, los
condujo a una sala de reuniones que podría haber sido la sala de juntas de una
gran corporación. Gran ambiente. Gran mesa. Dos grandes ventanas cubiertas
con persianas de madera.
Y tres Terráneos de pie en un lado de la mesa: Simon Wolfgard, Henry
Beargard, y Vladimir Sanguinati.
Elliot salió de la habitación y cerró la puerta. Monty se preguntó si Tess
había decidido no asistir a la reunión o no fue invitada. De cualquier manera,
pensó que Burke tenía ahora la confirmación de quien daba las órdenes en
Lakeside.
—Agradezco que haya aceptado verme, — dijo Burke.
125

Murder of Crows

Simon cogió una silla y se sentó, una señal de que la reunión había
comenzado.
—¿Encontraron a los hombres que trataron de matar a los Cuervos?
Después de un momento de vacilación, Burke se sentó en la silla frente a
Simon. Monty se sentó junto a Burke, al otro lado de Vlad. Incluso con la mesa
entre ellos, no era cómodo estar tan cerca del vampiro, no cuando todavía podía
recordar la sensación de la picazón que había sentido cuando había sacudido la
mano de Vlad. Así fue como descubrió que los Sanguinati podían alimentarse
por la extracción de sangre a través de la piel de una persona.
Henry Beargard se sentó al otro lado de Simon, empujó su silla un poco
hacia atrás de la mesa, en un ángulo que hizo a Monty creer que él estaba allí
en calidad de observador en lugar de un participante.
—Encontramos a dos de ellos, — dijo Burke—. Y encontramos algunas
cosas en su casa que estamos investigando.
—¿Cosas? — preguntó Vlad.
—¿En frascos? — preguntó Simon, mirando a Monty.
—Sí, en frascos, — respondió Monty. Mantuvo sus ojos en Simon, pero
pudo ver la mano derecha de Vlad cerrarse en un puño. Este no era el momento
adecuado para preguntar si una mano cortada podría ser peligrosa. Las novelas
que él y Kowalski había desnatado durante el último par de días, le daban la
impresión que una parte del cuerpo podría sobrevivir a la separación por un
largo tiempo si el resto del vampiro aún vivía, pero no había forma de saber si
la ficción se había basado en algún hecho. Los técnicos de laboratorio estaban
comprensiblemente reacios a abrir los frascos con el fin de comprobar si la
mano o los ojos habían pertenecido a un ser humano o a uno de los Terráneos
hasta que alguien les diera algunos hechos.
—No creo que el Capitán está aquí para hablar de la investigación, —dijo
Henry, su voz era un murmullo silencioso.
—No estoy aquí por la investigación,— Burke le dio la razón. Él entrelazó
sus dedos y apoyó las manos sobre la mesa—. El hijo de un buen amigo mío,
fue herido en Jerzy el mes pasado. Roger fue uno de los oficiales de policía que
126

Murder of Crows
respondieron a la llamada de los Cuervos en busca de ayuda. Fue baleado por
los humanos que iniciaron el ataque, pero sobrevivió.
Simon no dijo nada. Monty deseaba que Burke le hubiera dado una idea
de a dónde iba.
—Roger es un buen oficial de policía, y él es un buen hombre, —dijo
Burke—. Él va a estar listo para volver al servicio en breve, pero hay indicios de
que sería prudente para él cambiar de lugar.
Simon ladeó la cabeza.
—¿Por qué?
Vlad dio a Burke una sonrisa escalofriante.
—Los monos le echan la culpa, ¿no? Ellos piensan que debería haber
dejado que los Cuervos en esa casa mueran.
—No todos los sobrevivientes de Jerzy piensan que Roger es el culpable
de la lucha que vino después, pero bastantes de ellos sí, — Burke respondió—.
Quieren culpar a alguien. En este momento, Roger tiene que estar en un lugar
donde la gente que está tratando de proteger no lo llamen traidor.
—¿Qué cree que hubiera pasado si Roger hubiera dejado a los Cuervos
morir?—preguntó Henry.
Burke miró al Oso Pardo a los ojos.
—Creo que si él y los demás funcionarios no hubieran respondido a la
llamada de ayuda, no hubiera habido supervivientes en Jerzy.
Henry bajó la cabeza, un reconocimiento de esa verdad.
—Sí. Aquellos humanos siguen vivos, es gracias a él.
—Por lo menos por otra semana o dos, — agregó Vlad.
Monty se puso rígido.
—¿Qué significa eso?
Simon ignoró la pregunta y se centró en Burke.
—¿Así que quiere que el cachorro de su amigo se traslade a Lakeside?—
Él se encogió de hombros—. Usted no necesita nuestro consentimiento. Eso es
asunto humano.
127

Murder of Crows

Ahora Burke parecía incómodo.
—Roger prefiere vivir en un pueblo, y el trabajo de una fuerza policial
más pequeña.
Miradas desconcertadas.
—¿Qué nos está pidiendo? — Finalmente dijo Simon.
—Estoy pidiendo si usted puede encontrar un lugar para Roger en la Isla
Grande, — dijo Burke—. Sé que la isla está controlada por el Terráneo, pero hay
una comunidad de gente de Vida Simple viviendo allí, así como los humanos
que dirigen el ferry y gestionan los servicios y comercios en el extremo sur de la
isla. No sé qué arreglos la Isla Grande ya tiene, pero seguramente hay
suficientes humanos viviendo en la isla como para justificar un funcionario de
la policía o dos.
Monty se tensó cuando el silencio llenó la habitación.
Finalmente, Henry habló.
—No hay policía en la Isla Grande. No como en Lakeside. Los Intuye que
viven en el Desembarco del Ferry no son la misma clase de humanos como la
gente de Vida Simple. O usted.
Burke estudió los tres Terráneos.
—Nunca he oído hablar de una raza de humanos llamada Intuye.
Henry estudió a Burke.
—En Thaisia, es así como ellos mismos se llaman. Ellos pueden tener
nombres diferentes en otras partes del mundo. Son humanos que tienen un
sentido del mundo que al resto de ustedes les falta, la capacidad de sentir lo que
está a su alrededor y reconocer el peligro, o una oportunidad, antes de que sea
obvio. A menudo fueron asesinados por otros humanos que creían que tal
capacidad debía estar mal. Incluso ahora, se mantienen a sí mismos y se sienten
más seguros viviendo en un asentamiento humano controlado por los
Terráneos, que viviendo en una ciudad controlada por su especie. — Él sonrió
de una manera que parecía una amenaza—. Sería mejor si no se acuerda haber
oído hablar de ellos.
Después de un momento, Burke asintió para indicar que entendía.

128

Murder of Crows
—Dejar que otro humano viva en la Isla Grande no es mi decisión, —dijo
Simon—. Yo no sé si los Intuye en Desembarco del Ferry le darán la bienvenida
a un humano que no es uno de los suyos. Pero voy a hablar con los líderes de
las aldeas de alrededor por el cachorro de su amigo, y ellos pueden decidir.
—Gracias.
Y ahora un Capitán de la policía está en deuda con el líder del Courtyard, pensó
Monty. Debido a que Simon se asegurará de que a Roger se le permita vivir en la Isla
Grande. Sólo esperaba que cuando Wolfgard llamara por el favor adeudado,
Burke no se ahogara en ello.
—Es mejor que Roger no quiera vivir en Jerzy nunca más, — dijo Simon,
con un tono un poco demasiado brusco—. No va a ser un lugar humano mucho
más tiempo.
Monty miró a Burke, quien se quedó completamente inmóvil. Luego
miró a Simon. Es por esto que accedió a reunirse con nosotros. Para transmitir este
mensaje.
—El contrato de arrendamiento de las tierras de cultivo de Jerzy expira a
finales del próximo mes, —dijo Simon—. Los líderes de la Costa Oeste han
decidido que el contrato no se renovará, y la tierra va a volver a los Terráneos. El
arrendamiento de las tierras de la aldea expira al mismo tiempo. Esas, tampoco,
serán renovadas.
Burke tomó aire, pero no dijo nada.
¿Cuántas personas viven en Jerzy? Monty pensó. ¿Unos pocos cientos? ¿Más?
¿Menos? Aturdido, habló sin pensar.
—¿Van a desalojar a un pueblo entero? ¿Así de fácil?
—Sí, Teniente,— respondió Simon—. Justo así. Podemos permitir que
construyan ahí y usen lo que viene de ahí, pero la tierra no es suya. Nunca será
suya. Los humanos rompieron la confianza con los Terráneos que velaban por
Jerzy. Así que de una manera u otra, los humanos se tienen que ir.
—Pero esas granjas proporcionan alimento para las ciudades de la costa
oeste. ¿Qué se supone que las personas en las ciudades deben hacer para
conseguir comida?

129

Murder of Crows
—Los humanos pueden cultivar alimentos en las tierras de cultivo que
aún arriendan, —dijo Simon, encogiéndose de hombros.
—Pero...
—Teniente, — dijo Burke en voz baja, una advertencia de que, polemizar
acerca de una decisión que ya se hizo en el otro lado del continente, podría ser
costoso para su propia ciudad, así como peligrosos para sí mismos.
Cuando Monty recuperó el control, captó que Vlad lo miraba.
El vampiro sonrió y dijo:
—¿Cómo sobrevive el más fuerte?
Temblando, miró hacia otro lado, asustado y enfermo por el recordatorio.
Vlad le había preguntado una vez si los humanos más fuertes justificarían el
comerse al débil si otros alimentos no estaba disponibles. No habían llegado a
eso, pero sospechaba que mucha más gente en toda Thaisia estaría tratando de
hacer crecer una pequeña huerta este verano. Hubieron tiempos difíciles antes.
Parecía que habría tiempos de vacas flacas de nuevo. Incluso ahora, se
necesitaba una libreta de racionamiento para una gran cantidad de productos
alimenticios, como la mantequilla y los huevos.
—¿Dónde se supone que las personas de Jerzy irán? — Preguntó Burke,
sonando ligeramente interesado—. ¿Cómo se supone que deben transportar el
ganado? ¿Se les permitirá transportar el ganado?
—Ellos pueden tomar los animales, — respondió Simon—. Ellos pueden
tomar lo que fue hecho por los humanos. Pero deben tener cuidado durante su
migración. Si la tierra o el agua se envenena, si una de las estaciones de servicio
explota, si las casas se prenden fuego cuando la gente se está yendo...
—Entiendo. — Los nudillos de Burke estaban blancos—. ¿Qué pasa si las
personas se niegan a irse? Algunas de las familias han vivido en las granjas o en
el caserío por generaciones.
—Entonces ellos deberían haber sabido lo que pasaría cuando atacaron a
los Cuervos, — Simon gruñó.
—¿Dónde se supone que esas personas irán? — Preguntó Monty,
haciéndose eco de la pregunta de Burke.
130

Murder of Crows

—Los líderes Terráneos en la costa oeste y en el noroeste están muy
enojados, — dijo Henry—. No les importa a donde los humanos de Jerzy vayan.
—Hay un creciente malestar en algunas partes de Thaisia, así como en
algunos otros lugares en el mundo. El desalojo de la población, de toda una
aldea prestará combustible al movimiento Humanos Primero y Últimos, — dijo
Burke.
Simon entrelazó sus dedos, puso sus manos juntas sobre la mesa y se
inclinó hacia delante, un reflejo exacto de la posición de Burke.
—Namid no los hizo de la tierra y el agua de Thaisia. Ustedes vinieron a
esta tierra desde Afrikah, el Bloque Romano, Tokhar-Chin y Felidae y los otros
lugares en los que el mundo se hizo para su especie. Lo que hacen en sus partes
del mundo, es su preocupación, hasta que lo que hacen nos toca y a lo que es
nuestro. ¿Pero aquí? Cuánto de Thaisia queremos compartir con ustedes es
nuestra elección. Aprendemos de otros depredadores. Siempre lo hacemos.
Hemos aprendido lo suficiente de ustedes, tanto que el Terráneo en Thaisia no
necesita más. No deberían olvidar eso.
El rostro de Burke estaba blanco, pero su voz se mantuvo estable.
—No he venido aquí para pelear, Sr. Wolfgard.
Simon retrocedió y separo sus dedos.
—Yo tampoco.
Monty se quedó mirando las manos de Simon. ¿Había visto realmente a
los dedos reanudar a una forma más humana?
Nadie habló. Entonces, Vlad agitó.
—¿Sabía usted que las islas que componen las Islas Tormenta
occidentales solían ser un solo cuerpo de tierra que unía a Thaisia y Felidae?
—No, no lo sabía, —dijo Monty—. ¿Qué pasó?
—Los humanos que vivían allí comenzaron una guerra con los Terráneos.
Les habían dado parte de esa tierra como cuna humana. Ellos querían todo.
Ahora tienen menos. Y cada año, las tormentas los barren y les recuerda el por
qué tienen menos.

131

Murder of Crows
—Advierta a su amigo, — dijo Simon, mirando a Burke—. Jerzy no es el
primer lugar humano que fue reclamado por el Terráneo. No será el último. Si
los humanos en la Costa Oeste tratan de provocar más problemas, puede ser
que su amigo desee encontrar otro lugar para vivir. — Él vaciló, y luego añadió
—: No hay nada que pueda hacer sobre la Costa Oeste. Pero me gustaría que
Lakeside sobreviva a todo lo que se viene.
—¿Cree que va a haber un conflicto?— Preguntó Burke.
—¿Y usted?
—Hoy no. — Burke empujó su silla hacia atrás y se levantó—. Y no aquí.
Les agradezco a todos por su tiempo.
Monty se levantó y esperaba que sus piernas lo sostuvieran. Los Otros
también se levantaron.
—Dígale a Roger que viaje a Lakeside tan pronto como le sea posible, —
dijo Simon.
Burke asintió y salió de la habitación.
Monty vaciló.
—¿Se ha recuperado la Sra. Corbyn desde Moonsday?
Simon gruñó. Vlad se echó a reír. Henry dijo:
—Ella está muy bien. Mañana ella y las otras chicas, asistirán a la clase de
Mente Serena que fue cancelada esta tarde.
—¿Cómo puede ser algo sereno con la manera en que esas mujeres
charlan? — Simon gruñó.
La ira y la tensión que había estado en la habitación había sido sacudida
por los Otros, como el agua se sacudía de la piel.
No es tu lucha, pensó Monty. Todavía no. Los Otros no iban a olvidarse de
los hombres que habían intentado matar a los Cuervos. Tuvieron el
conocimiento -o mejor dicho Meg supo- sobre las partes de cuerpo en frascos,
y no se les iba a olvidar eso.

132

Murder of Crows
Él hizo una oferta a los Otros de buenas tardes y se unió a Burke.
Poniéndose rápidamente sus abrigos y botas, los dos hombres corrieron hacia el
coche. Aliviado de que las ventanas estaban limpias de nieve, Monty entró y
esperó a Burke para arrancar el coche. Pero Burke puso la llave en el encendido
y luego se quedó mirando por la ventana.
—¿Su opinión, Teniente?
—¿Señor?
—Si la palabra "Intuye" de repente fuera de boca en boca, por la razón
que fuera, ¿qué cree que pasaría?
Monty pensó por un momento, seleccionando cuidadosamente sus
palabras.
—Creo que un monstruoso torbellino aparecería poco después y
destruiría la estación de policía de la calle Chestnut y todo el mundo en su
interior.
Burke puso en marcha el coche.
—Sí. Eso es lo que pienso también.

*****

Vlad dejó el consulado minutos después de que Burke y Montgomery se
alejaron del Courtyard. Afirmó que iba a volver a Aullidos, Buena Lectura para
asegurarse que la tienda estaba cerrada correctamente. Simon pensó que lo más
probable era que Vlad quería reclamar un par de las nuevas novelas de
suspenso antes de poner el resto de las copias en exhibición mañana.
Simon, por su parte, no hizo ningún movimiento para salir de la sala de
reuniones. Todavía estaba masticando la información que habían venido de la
Costa Oeste cuando entró en esta reunión. Ahora estudió a Henry.
—¿Por qué le dijiste al policía sobre los Intuye? Se esconden entre los
Terráneos para escapar de los humanos que los odian.
133

Murder of Crows

Henry asintió.
—Hace mucho tiempo, eran odiados por sus habilidades. Sería bueno
saber si todavía lo son.
Pensó en eso.
—¿Los líderes de la Costa Oeste van a ofrecer la tierra de Jerzy a los
Intuye?
Henry asintió.
—Beneficia a ambos lados que algunos humanos vivan en Jerzy. Algunos
Intuye de diversos asentamientos querían la oportunidad de reubicarse, y los
Terráneos acordaron dejar que intenten dirigir los negocios y tratar con la otra
clase de humanos que pasarían a través de la aldea. No van a estar escondidos
como lo estaban en los asentamientos ubicados en plena naturaleza salvaje, pero
los Intuye en Isla Grande se han ocultado con éxito durante muchas
generaciones.
Los Intuye podrían ser humanos, pero sus instintos eran, en cierto modo,
más cercanos al de los Terráneos. ¿Y su capacidad de sentir las cosas antes de
que sucediera algo? ¿Cómo se compara eso con la habilidad de Meg de liberar
profecías?
—Me pregunto si los Intuye saben algo acerca de las Casandra de sangre.
—Cuando acompañes al tal Roger a Isla Grande, debes preguntarles.

134

Murder of Crows

Capítulo 10

—Phineas Jones está aquí para verte.
El Controlador recogió los papeles sobre su escritorio, los puso en una
carpeta, y guardo la misma en el cajón del escritorio antes de decir:
—Hazlo pasar.
Phineas Jones era un hombre de baja estatura, con el pelo rubio, ojos
azules descoloridos y una dulce sonrisa. Vestía un traje de confección con un
chaleco que le iba un poco estrecho sobre su vientre redondeado, y una de las
pajaritas, que eran su marca registrada. Parecía como si estuviera viendo una
impresión de sepia, una fotografía de alguien que vivió hace un par de
generaciones. Y ese era uno de sus principales activos: Phineas Jones parecía
pintoresco e inofensivo. Sus habilidades como hipnotizador lo convertían en el
más exitoso proxeneta de las profetas de la sangre en toda Thaisia.
Por más de veinte años, Jones había hablado a los padres para renunciar
a una chica con problemas por su propio bien, y para cuando la familia se
daban cuenta de que la información de contacto que tenían era falsa, y que no
tenían idea de que su hija se había ido, Jones había empacado y seguido
adelante. Y la chica terminaba en un recinto en alguna otra parte de Thaisia.
Incluso si una familia no estaba dispuesta a renunciar a una chica, Jones
vendía la información sobre la ubicación y los hábitos de la familia, haciendo un
secuestro algo mucho más fácil.
Al Controlador no le gustaba Jones y ciertamente no confiaba en él. Pero
ellos habían hecho negocios en alguna ocasión. Después de todo, las familias
que llevaban el linaje de las Casandra de sangre podrían ser difíciles de
desentrañar, hasta que la niña empezaba a cortarse y llamar mucho la atención.
—Me sorprendí al saber de ti, — Jones dijo mientras se acomodaba en la
silla del visitante—. Tengo entendido que has estado dirigiendo un programa
de procreación exitosa y mis servicios te son de poca utilidad.

135

Murder of Crows
—Incluso los programas de reproducción que dan mejores beneficios,
necesitan de nuevos activos de vez en cuando, — respondió el Controlador.
—¿Es eso lo que estás buscando? ¿Nuevo stock? ¿O tal vez la re
adquisición de alguna propiedad?
Así que Jones había oído acerca de la fuga de cs759 y el fracaso para
volverla a adquirir.
—Nuevos activos. No tienen que ser de primera calidad.
—Vaya, vaya. Eso no era lo que esperaba. Varios otros señores están
buscando adquirir nuevos activos. Parece que un número de niñas se han
convertido en poco fiables, de repente. Pero esos hombres están todos en busca
de lo mejor que hay ahí fuera.
—Ya tengo lo mejor,— respondió el Controlador—. Lo que estoy
buscando es variedad.
Jones pensó por un momento.
—Creo que voy a hurgar en la parte oriental de Thaisia. No he estado allí
hace tiempo. He hecho algunos excelentes hallazgos en algunas de las aldeas
soñolientas de la Región Sudeste. — Entonces sonrió con esa dulce sonrisa—. A
pesar de que con la primavera tan cerca, el Nordeste ya empieza a florecer. Y
recuerdo que hubo un incidente cerca del lago Etu el verano pasado. ¿Algo
acerca de una niña que se ahogo en el río? — le dio al Controlador una mirada
expectante.
—No recuerdo haber escuchado nada.
—Podría no ser nada. Ahogamientos accidentales ocurren todo el tiempo.
Por supuesto, si no había sido un accidente, si la niña había saltado al río
para escapar de las visiones que ella no entendía ... Las familias que tenían
profetas de la sangre, ya sea escondidas entre los humanos normales en un
temeroso aislamiento, o amparadas en su seno. Una profeta de la sangre en una
familia podría conducir a otras niñas viviendo en la misma zona que también
fueran Casandra de sangre.

136

Murder of Crows
—Bien, —dijo el Controlador—. Ve hacia el este. Mira lo que puedas
encontrar. ¿Asumo que estás dividiendo los gastos entre todos los compradores
potenciales?
—En su mayor parte, — respondió Jones—. Los gastos de la obtención de
una chica en particular para una adquisición privada serían pagados por el
comprador.
—Por supuesto. —Consideró un momento—. Algunos problemas se
mueven alrededor del lago Etu. Sólo es algo a tener en cuenta cuando estés de
viaje.
—Los problemas tienden a revolver la olla y llevar lo que está oculto a la
superficie.—Jones se puso de pie y estiró su chaqueta—. Bueno. Tengo que
irme. Te llamaré cuando tenga una entrega potencial.
El Controlador observó al hombre salir de la oficina. Había enviado
combatientes entrenados al Courtyard de Lakeside a readquirir a Meg Corbyn.
Habían fracasado. Más que fallado. Tal vez lo pintoresco de Phineas Jones y sus
habilidades hipnóticas podían hacer lo que las armas y explosivos no pudieron.

*****

Jean sacó la aguja rota fuera de la costura de la zapatilla. No le servía de
mucho, pero la había tomado mientras los Nombres Caminantes estaban
distraídos con otra muchacha que tenía un ataque de histeria.
No había agua en las celdas de las chicas. Nada más que un orinal si una
chica no podía esperar su turno para ser llevada al inodoro del baño. Y con los
Nombres Caminantes preocupados por lo que podría estar ocurriendo fuera del
recinto, no estaban siguiendo el horario tan diligentemente como de costumbre,
sobre todo ahora que algunas de las chicas había visto cosas tan terribles, que
incluso la euforia no las había protegido completamente del horror.
Sabía de cosas terribles y de terror. Las heridas perpetradas en ella para
recoger su sangre, producían visiones también. Pero la amordazaban porque

137

Murder of Crows
querían su dolor, por lo que ella veía el horror y sin nada para proteger a su
mente.
No sabía si estaba a medio camino de la locura, o ya estaba
completamente loca. Su mente funcionaba. Lo que escuchaba, lo entendía, y oía
un montón, porque los Nombres Caminantes ya no prestaban atención a su
presencia y hablaban de las otras chicas con las que tenían que lidiar, las que se
estaban derribando mentalmente a causa de lo que habían visto.
Las niñas hablaban de ciudades en ruinas, sobre campos en llamas, gente
matándose unos a otros por las últimas bolsas de comida en una tienda, sobre
cadáveres represando un río, que proporciona el agua potable a un pueblo.
Hablaban de frascos de cristal llenos de humo, y una piscina comunitaria llena
de cabezas cortadas. En los últimos días, no importaba lo que pedía el cliente, si
se trataba de negocios o de política o el mejor momento para plantar cultivos.
Las preguntas no importaban, porque todas las chicas estaban viendo cosas
demasiado terribles para olvidar.
Ella había visto esas cosas también, pero las calles y edificios que veía no
coincidían con ninguna de las imágenes de entrenamiento para las ciudades o
pueblos de Thaisia, y los letreros de las calles estaban en un idioma que ella no
reconocía.
El Controlador y otros hombres como él, habían puesto algo en
movimiento. Pensaban que las profecías les ayudarían a controlar el mundo y
todo en él. Ellos no habían considerado que no iban a ser capaces de controlar
cómo sentían las personas.
Los Otros no eran nada parecido a los humanos, pero tenían sentimientos
también. Tenían un montón de sentimientos.
Jean humedeció un lugar en el dobladillo de su camisón, luego frotó la
aguja limpiándola lo mejor que pudo. Pincharse la piel lo suficientemente
profundo para extraer la sangre, no le daría suficiente, pero un rasguño hecho
con una aguja llamaría la atención debido a que los Nombres Caminantes sabrían
que no fue causada por una navaja o una paliza.
Había un lugar que no se les ocurriría mirar.
Conteniendo la comisura de los labios con un dedo, ella puso la aguja en
la boca y la arrastró al punto a lo largo del lado inferior izquierdo de su encía. A
138

Murder of Crows
medida que la sangre brotó, la limpió de la aguja y cuidadosamente la puso de
nuevo en la zapatilla, luchando contra el dolor de la construcción y la necesidad
de hablar. Mientras no hablara, recordaría las visiones, recordaría la profecía.
Pero sin palabras habladas, habría un terrible dolor en lugar de la euforia.
Los Nombres Caminantes. Los que me ha tocado hoy. ¿Qué va a pasar con ellos?
Se tragó la sangre y el dolor ... y vio las primeras visiones de la profecía.
Demasiado. Demasiado terrible.
Ella agarró su almohada y se tapó la cara. Luego susurró, describiendo
las imágenes para nadie. La euforia rodó por su cuerpo mientras ella hablaba,
reemplazando el dolor y la opacidad de las imágenes mientras las describía.
Cuando terminó la profecía, Jean bajó la almohada.
Lo que había visto. Pasaba aquí. Tal vez no todo, pero lo suficiente.
Temblando, se acostó en su estrecha cama y se subió las mantas.
Trató de no pensar en cómo los Nombres Caminantes iban a verse un día.
En cambio, se centró en la última imagen que le vino cuando la profecía
terminó. Había dejado de hablar en voz alta por entonces, así que esta imagen
estaba clara en su memoria.
Por el resto de la tarde, reflexionó sobre la importancia de ver su propia
mano sosteniendo un tarro de miel.

139

Murder of Crows

Capítulo 11

En la mañana de Earthday, Monty se apartó del Templo Universal y
caminó por la calle de los comercios hacia su casa. Como hacía cada Earthday,
se detuvo en casa de Nadine Bizcochos & Café y recogió suficiente comida para el
día. Kowalski le había invitado para el almuerzo, y tenía la intención de ir, pero
si algo ocurría, y no podía ir, quería un poco de comida fresca en la casa.
Además, parar en Nadine era una forma de sentirse conectado con la
gente de su barrio y escuchar los chismes en la calle.
En la noche de Windsday, él y el Capitán Burke eran las únicas personas
en Lakeside que sabían que los habitantes de Jerzy iban a ser desalojados. Para
Thaisday, los noticieros de televisión emitieron la decisión de los Terráneos
costa a costa. En Firesday, programas de entrevistas, de radio Lakeside estaban
llenos de indignación de que los humanos podrían ser expulsados de sus
hogares, y si Elliot Wolfgard tenía algún comentario.
Así que hoy en el templo y en la calle, donde se había convertido en un
rostro familiar, varias personas lo miraban porque sabían que él era un policía,
pero nadie se acercaba para hacerle la pregunta que estaba en la mente de
todos: si había una provocación, ¿Los Otros realmente desalojarían a las 200 mil
personas que viven en Lakeside?
Nadie había hecho la pregunta. Probablemente porque todo el mundo ya
sabía la respuesta... y la temían.
Dejó Nadine con un pastel de carne de res, un recipiente de sopa y un
pequeño pan trenzado, el tipo de alimento que sumaría a lo que su ex amante
Elayne, solía llamar voluminoso vientre. La comida probablemente pondrían
algo más de volumen, pero anhelaba un poco de consuelo físico.
La decisión de los Terráneo era definitiva, y no había nada que el
gobierno humano en la Región de la Costa Oeste pudiera hacer. De una forma u
otra, los humanos en Jerzy habrían desaparecido a finales de mes.

140

Murder of Crows
Monty entró en su apartamento, se quitó las botas, luego, guardó la
comida antes de quitarse el abrigo. A la espera de órdenes, había oído a dos
hombres hablando sobre cómo el alquiler de apartamentos a lo largo de la costa
oeste y el noroeste se habían duplicado en los últimos días. Eso confirmaba lo
que el capitán Burke había oído a través de los rumores de la policía.
Al colgar el abrigo, Monty se sentía agradecido de tener un apartamento
de un dormitorio con un cuarto de baño que no tenía que compartir con nadie.
Planes para nuevos edificios de apartamentos de varios pisos, estaban
siendo presentados en muchas ciudades en las que los funcionarios del
gobierno de repente tenían que considerar si la tierra se debía utilizar para la
agricultura o el pastoreo con el fin de alimentar a las personas que ya estaban
dentro de los límites de la ciudad. Los esfuerzos para arrendar más tierras de
los Terráneos para nuevas granjas o pueblos no habían tenido éxito. Y, según el
capitán Burke, las negociaciones para perforar nuevos pozos y pozos de gas
habían terminado abruptamente el día después del atentado de Jerzy. Así que
no había nuevas tierras para la alimentación y no había nuevas fuentes de
combustible para calentar las casas o suministro de energía para las industrias.
Probablemente, los pequeños asentamientos humanos dentro de las
vastas extensiones del territorio salvaje controlados por los Otros eran pueblos
de Intuyes. La mayoría de la gente no sabía los detalles acerca de los habitantes
de esos asentamientos, pero había un montón de habladurías de los propios
lugares. Aunque no era tan deficiente como la tecnología de las comunidades de
Vida Simple, no eran lugares civilizados para vivir porque estaban
completamente controlados por los Terráneos. ¡Ningún gobierno humano u otro
que hablara por la población humana!
El último nuevo pueblo humano controlado, había sido construido hace
más de cien años. Los Otros no habían renunciado a un solo acre de tierra para
los humanos desde entonces. Y ahora, Monty sospechaba, que enojados por los
acontecimientos de Jerzy y las drogas que estaban haciendo daño por su cuenta,
los Terráneos iban a abalanzarse sobre cualquier excusa para librar a Thaisia de
las plagas de dos patas. Por desgracia, las partes del mundo controladas por los
humanos, tenían el mismo nivel de tecnología que las ciudades más grandes de
Thaisia, pero apenas podían soportar a su propia gente y no tenía excedentes
para los forasteros.
Suspirando, Monty escaneó rápidamente el Lakeside Noticias. La sección
de la casa había iniciado una serie de artículos sobre los jardines y canteros de
141

Murder of Crows
verduras. Lo tomó como una confirmación de que, al menos para el próximo
verano, los alimentos que no se podían cultivar en el Noreste serían costosos, si
es que estuvieran disponible después de todo.
No hay nada que se pueda hacer al respecto hoy, pensó mientras dejaba el
periódico a un lado y marcó el número de teléfono de Elayne. Si cronometraba
bien, ella y Lizzy deberían haber regresado a casa desde el templo justo ahora.
El teléfono sonó cuatro veces antes de que él escuchara a su niña
diciendo:
—Residencia Borden. ¿Quién llama?
Él sonrió a pesar del dolor que sentía en su corazón.
—No suenas como si hubieras crecido.
—¡Papi!
El chillido de Lizzy alivió un poco el dolor, hasta que oyó a Elayne decir
algo en el fondo seguido por una respuesta que fue sin duda una voz
masculina.
—¿Puedo ir a visitarte, papá? — Preguntó Lizzy.
—Por supuesto que puedes, Lizzy pequeña, — respondió.
—Dame el teléfono, — oyó decir a Elayne con dureza. Entonces Lizzy,
ahora en el fondo, decía—: Papá dice que puedo ir a visitarlo.
¿Qué estaba escuchando en la voz de su hija? ¿Infelicidad? ¿O algo más
cercano a la desesperación? ¿Qué haría que una niña estuviera desesperada por
escapar?
—¿Qué está pasando? —Preguntó tan pronto como Elayne se puso al
teléfono.
—No hagas esto más difícil, —dijo Elayne, su voz baja y feroz—. Ella ya
está siendo difícil acerca de nuestros planes para el verano, y pensar que puede
correr a ti en cualquier momento que no se sale con la suya, no va a ayudar.
—¿Qué no lo haga más difícil? ¿Qué planes de verano? — La ira comenzó
como un fuego lento en el pecho.
142

Murder of Crows

—No es de tu incumbencia, — dijo ella, usando ese tono despectivo de
voz, que había estado usando con él cada vez que preguntaba sobre Lizzy.
—Ella es mi hija, por lo que es de mi incumbencia, —respondió Monty—.
No puedo enviar los cheques de manutención si yo no sé de dónde Lizzy esta.
—Las envías aquí, como de costumbre, y van a llegar.
—No, no lo harán. Yo los mando a mi hija donde resida o no envío nada
en absoluto.
—¿Quieres que te lleve a la corte por manutención de tu hija?
—Si eso es lo que se necesita para obtener una respuesta. Y entonces yo y
un juez y los abogados, todos vamos a saber acerca de tus planes para el verano.
Un silencio de asombro. Entonces Elayne resopló:
—No es como si estuviera haciendo algo indecoroso.
Monty no dijo nada.
Otra rabieta. ¿Y tal vez un poco de malestar en el sonido?
—Conocí a alguien, y nuestra relación es seria.
Eso fue rápido, pensó Monty.
—¿Así que él está viviendo contigo y Lizzy? ¿Eso es lo que significa en
serio?
—Tú no eres parte de nuestra vida.
—No soy parte de la tuya, pero soy, y siempre seré, una parte de la vida
de Lizzy,— Monty espetó—. ¿Que no quieres decir, Elayne? No decir las cosas
es tu especialidad, siempre tratas de hacer que la gente esté de acuerdo en algo,
omitiendo los detalles que cambiarían un acuerdo para una negativa.
Otro silencio.
—Nicholas es un orador motivacional y de gran influencia en el
movimiento HPU.

143

Murder of Crows
¿HPU? Monty meditó sobre las letras por un momento, antes de que el
sacudón lo tuviera agarrado al brazo de la silla.
—¿Humanos Primero y Últimos? ¿Me echas y luego la llevas con alguien
que lleva una diana en la espalda? ¿Te das cuenta de lo que la gente de
Humanos Primero y Últimos están haciendo?
—Ellos son líderes que ayudarán al resto de nosotros a conseguir lo que
merecemos, — respondió ella con vehemencia-.
¿Siquiera se le ocurría a ella que "lo que nos merecemos" podría tener más
de un significado?
—Nicholas vino todo el camino desde la Alianza de Naciones del Bloque
Romano, para dar una serie de charlas aquí en Toland, — dijo Elayne, que había
recuperado su dignidad típica y fría—. Cuando regrese a casa de su familia,
Lizzy y yo iremos con él, y nos alojaremos con él al menos durante el verano.
—¿Cuál es su nombre completo?— Preguntó Monty.
Una pausa extraña.
—Scratch. Nicholas Scratch. Por supuesto, ese es el alias que usa para sus
charlas. Es una precaución necesaria, ya que su apellido es bien conocido y tiene
varios parientes que son ricos, así como influyentes. Como lo es Nicholas.
Su ira se convirtió en cenizas. La ira no le llevaría a nada con ella, por lo
que trataría de apelar a su propio interés.
—¿Entiendes lo que está pasando en el Bloque Romano? ¿La escasez de
alimentos, el racionamiento? Las cosas no son buenas por ahí, Elayne.
—No seas ridículo. Nicholas no nos habría invitado si ese fuera el caso.
Estás tratando de estropear las cosas para mí otra vez.
El recordatorio de que Elayne no tenía actualmente el tipo de influencia
social que debería haber atraído a un hombre influyente, de una influyente
familia, le hizo pensar como un policía en lugar de un padre. Una mujer
desesperada por ascender en la escala social sería un blanco fácil para un
hombre que no deseaba asumir el costo de vivir en un hotel para el resto de sus
charlas. ¿Nicholas Scratch había ido a Toland por invitación de alguien, o había
cruzado el Atlántik con la esperanza de hacer algo de dinero? Era bastante fácil
decir que se venía de una familia rica, si nadie podía verificar ese hecho.
144

Murder of Crows

—Bien, — dijo Monty—. Si quieres ir al Bloque Romano con el Sr.
Scratch, ese es tu negocio. Lizzy puede quedarse aquí conmigo hasta que
vuelvas.
—No voy a dejar a mi hija en un lugar como Lakeside, —dijo Elayne—.
Además, estarás trabajando todo el tiempo. ¿Dónde podría estar?
—Voy a arreglarlo, — Monty insistió.
Un tipo diferente de silencio. Entonces...
—No hay nada que arreglar. Lizzy y yo vamos al Bloque Romano con
Nicholas. Y quizás no volveremos a Toland o incluso a Thaisia. Quiero que mi
hija viva en una ciudad que no tiene cambiantes y vampiros mirándola desde
todos los rincones. Hasta que podamos civilizar el mundo, nunca vamos a ser
realmente capaces de disfrutar de la civilización.
Eso tenía que ser la retórica de HPU.
No tenía sentido seguir hablando con ella. Mañana iba a buscar a un
abogado y ver lo que tendría que hacer para obtener la custodia de su hija, o,
por lo menos, evitar que Elayne se lleve a Lizzy a otro continente.
—Cuida de ti misma, por el amor de Lizzy, — dijo él.
—¿Por qué dices eso?— Preguntó.
—Porque, Elayne, si tu amigo realmente está tratando de agitar el
movimiento de Humanos Primeros y Últimos en Toland, habrá cambiantes y
vampiros viendo todos sus movimientos y escuchando todo lo que diga a partir
de ahora.
—Sólo lo estás diciendo para asustarme.
—No, lo digo porque es verdad.
Sabía que la había puesto nerviosa cuando dejó que Lizzy regresara al
teléfono y hablara con él por un minuto, antes de que alguien se llevó el
receptor de su chica y colgara sin decir nada.

145

Murder of Crows
No sabía qué iba a hacer con Lizzy durante el verano, pero él estaría
condenado si la dejaba subir a un barco y cruzar el Atlántik sin oponer
resistencia.
*****

—Pero, ¿por qué tengo que quedarme aquí? — Preguntó Sam, lanzando
su voz a un gemido.
Simon apretó los dientes y siguió caminando de vuelta al Complejo
Wolfgard. Las quejas sonaban mucho más molestas cuando venían de una
forma humana. Especialmente las quejas de un cachorro.
—Te gusta estar con Elliot porque puedes jugar con los otros cachorros.
—¡Pero yo quiero vivir contigo y Meg!
Especialmente con Meg, Simon reconoció en silencio. Ahora que la
novedad de dormir con un montón de cachorros se había desvanecido, Sam
estaba haciendo una dura campaña para volver a vivir con Simon, quien vivía al
lado de Meg en el Complejo Verde. Quería jugar con su compañera de aventura.
Quería hablarle de la escuela. Él quería hacer todas las cosas que había hecho
antes de que Simon comenzara a apreciar el peligro que la torpeza y el
entusiasmo del cachorro podría tener tanto para Sam como Meg.
¿No era esa la razón por la que él y el cachorro estaban tomando este
paseo en forma humana? ¿Para que pudieran hablar? ¿Así podía explicarle?
—Sam. — Simon dejó de caminar. Su hermana Daphne tenía los ojos
grises, como Elliot. Sam tenía ojos grises también, pero los ojos del cachorro le
hacían pensar más en Meg que en Daphne—. Este no es un buen momento para
que te quedes conmigo.
Sam bajó los ojos.
—¿Esta Meg enferma otra vez?
Demasiado miedo en la voz del cachorro. Sam había visto morir a su
madre, la había visto sangrar a partir de una herida de bala. Se necesito de la

146

Murder of Crows
forma inusual en que pensaba Meg, para que el cachorro traumatizado volviera
a ellos.
Simon se puso en cuclillas, el acto de un tío que cuida, más que del Lobo
dominante.
—Meg está muy bien. Pero hemos aprendido algunas cosas sobre ella. Su
piel... —¿Cómo explicar la piel extraña y frágil de Meg?
—Huele bien, —Sam ofreció.
Bueno, sí. Intrigante debido a su olor de no presa, sin duda.
—Sí, huele bien. Pero es fácil hacerle daño.
Sam dio un paso atrás, ofendido.
—¡Yo no le haría daño a Meg!
—No a propósito, no, — Simon estuvo de acuerdo—. Pero incluso un
pequeño rasguño es peligroso para ella.
—¡Pero no fue así antes!
—Sí, lo fue. Simplemente desconocíamos el peligro. Eso es lo que Meg y
yo estamos tratando de averiguar. Y hay cosas malas que suceden, por lo que no
quiero que te quedes solo. Es por eso que te quiero con el resto de los Wolfgard.
Un tipo diferente de queja ahora. Más suave. Infeliz. El tipo de sonido
que se sentía como dientes cerrándose alrededor de su corazón.
—Mira, —dijo Simon—. No podemos hacerlo esta semana, pero el
próximo Earthday, por qué no eliges un par de películas, y voy a pedir a Meg
que se una a nosotros para una noche de cine. ¿Sí?
—Está bien. — Una pausa—. ¿Puedo conseguir nuevas películas?
Simon levantó dos dedos.
—Dos nuevas películas.
El cachorro se habría conformado con una, pero hasta hace unas
semanas, Sam se había escondido en una jaula, con miedo a todo. Un poco de
indulgencia no iba a perjudicarlos.
147

Murder of Crows

Un aullido que rápidamente se convirtió en un coro.
—Vamos, — dijo Simon, en dirección al Complejo Wolfgard con
suficiente rapidez que Sam tuvo que correr para seguirle el paso—. Es hora de
unirse a los demás para una cacería.

*****

Simon regresó trotando al Complejo Verde. Los cazadores habían
derribado un ciervo y comido bien antes de aullar la Canción de la presa, para
que el resto de los Wolfgard supieran que había carne fresca. Sam arrancó en la
matanza con el mismo entusiasmo que los demás cachorros, y todos los Lobos
lo vieron como una buena señal.
Después de haber socializado lo suficiente con su propia especie, Simon
sintió comezón. No dejaba de pensar en Meg pasando el Earthday sola. Tal vez
ella quería un poco de soledad. Tal vez había hecho planes con su manada
humana de lo cual él no sabía nada. Quizás, quizás, quizás no cambiaba el
simple hecho de que quería pasar un tiempo con su amiga, ahora que ellos eran
amigos de nuevo. Además, Jester le había dicho que Meg se sentía nerviosa por
estar demasiado sola. Muy lobuno de ella, no querer estar demasiada sola. Eso
lo aprobaba.
Cuando llegó a su apartamento, Simon hizo una pausa y consideró. ¿Piel
humana o de Lobo? ¿Qué forma podría lograr lo que quería?
Dado que la respuesta era fácil, él subió corriendo las escaleras hasta el
porche de Meg, pulsó en el timbre de la puerta de una manera que lo hizo sonar
como una ardilla mecánica demente, y luego dio a su piel una buena sacudida
mientras esperaba.
Meg abrió la puerta. Él le dedicó una sonrisa Lobuna. Cuando ella no lo
invitó, él estudió su rostro, deseando poder dar un paso más cerca para una
buena aspiración sin que le diera un portazo en la nariz.

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Murder of Crows
Parecía avergonzada, incómoda. Puesto que él no entendía por qué se
veía de esa manera, empujó más allá de ella, pero se detuvo para no dejar
huellas de nieve en todo su suelo.
—¿Simon?— Meg finalmente dijo mientras cerraba la puerta—. ¿Por qué
estás aquí?
Ella era su amiga, y él quería estar con su amiga.
—¿Quieres algo?
Una toalla para secarme los pies estaría bien.
Ella no podía comunicarse de la forma en que el Terráneo lo hacía, pero
debía haber descubierto el por qué estaba esperando cerca de la puerta, porque
desapareció por un momento y regresó con una toalla que la puso en el suelo
para que pudiera presionar sus pies contra ella.
Debía de haber llegado desde el cesto ya que olía a ella.
Él apretó los pies en ella un par de veces más, antes de ir a su sofá y
encontrar una posición cómoda. Bueno, realmente no lo había invitado a entrar
y a ponerse cómodo, pero no estaba chillando para que se fuera tampoco.
Meg se quedó cerca del sofá en lugar de sentarse de la forma en que se
suponía que debía hacerlo.
Ella dijo:
—Yo sé qué prefieres quedarte en forma de Lobo en Earthday, ¿pero tal
vez podrías cambiar durante unos minutos para que me digas lo que quieres?
Ah, no. Era peludo, no estúpido. La última vez que había pasado de Lobo
a humano con el fin de hablar , ella había sacado un montón de cosas confusas
dejando las cosas extrañas entre ellos. No iba a caer en esa trampa de nuevo.
Así que se limitó a mirarla con expectación.
—Si pudieras decirme lo que quieres... — Su cara se sonrojo mientras
miraba en el pequeño reloj en la mesa y luego a la televisión—. Es sólo que... vi
un programa de televisión el Earthday pasado, y el próximo segmento
comienza en unos minutos.
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Murder of Crows

Él no iba a evitar que ella encendiera el televisor. De hecho, le gustaba esa
idea. Ella sentada, quieta, y acariciándolo.
Hizo un gesto con la punta de su cola un par de veces para indicar su
aprobación.
Meg suspiró, encendió el televisor y seleccionó el canal. Luego se sentó
en un extremo del sofá, con las mejillas aún llenas de color.
Una vez que el show comenzó, Simon pretendió reposicionarse a sí
mismo, para que la cabeza pudiera descansar en su muslo de la manera que
solía en una noche de cine. Antes de que pudiera hacer eso, Meg abrió un frasco
lleno de crema espesa que olía como el jabón y el champú que los Terráneos
vendían en sus tiendas. Apoyando un pie sobre la rodilla, untaba crema en todo
el pie, pasando tiempo extra en la piel alrededor de los dedos de sus pies,
mientras miraba el programa de televisión. Luego se puso un calcetín grueso,
antes de hacer lo mismo con el otro pie.
Sintiendo un estremecimiento de emoción, Simon pensó, Ah. ¡Nuevo
juego!

*****

La primera vez que Simon empujó su muslo con su pata, no le hizo caso,
porque la historia en la televisión había llegado a un momento de tensión. E
ignoró el segundo empuje de un minuto más tarde. Pero gritó cuando una pata
grande apareció de repente en frente de su cara.
Echó la cabeza hacia atrás y gritó:
—¿Qué?
Miró el tarro de crema, y luego levantó la pata otra vez.
No, él no podría decir...
—¿Estás bromeando?

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Murder of Crows
La heroína gritó, tirando la atención de Meg de nuevo a la historia. Pero
no podía ver lo que estaba pasando, porque esa gran pata apareció en frente de
su cara de nuevo.
—¡Muy bien! — Atrapando más crema del frasco, lo frotó con cuidado en
las yemas de una pata delantera y luego en la otra, masajeando las patas más
tiempo de lo que pretendía, porque quedó atrapada en la historia.
Después de terminar las patas delanteras, Simon instaló su cabeza en el
muslo y cerró los ojos.
—Lobo malo, — murmuró. Mientras enterró los dedos en su piel, agregó
—. Esperemos que tus patas delanteras no vayan deslizándose por el suelo.
Su respuesta fue un suspiro de satisfacción.

*****

Un juego de persecución resbalando en los pisos de madera de su
apartamento podría haber sido divertido, pero esto era muy agradable también.
Y le gustaba lo cuidadosa que había sido con sus patas.
Simon escuchó lo suficiente de la historia para decidir que no tenía
ningún interés para él. De hecho, no estaba seguro de que fuera de gran interés
para cualquier tipo de macho, y si hubiera usado la piel humana, habría sido
difícil no parecer aburrido. Y eso habría hecho a Meg infeliz. Pero un Lobo
podría hacerle compañía y dormitar mientras se acurrucaba más cerca de lo que
le habría permitido si se hubiera visto humano. Un Lobo peludo era un amigo.
Un varón con forma humana era una confusión.
La alegría le llenó al respirar el aroma de ella.
Él levantó la cabeza y le dio a la mano un par de lamidas, y sintió fluir
una felicidad tranquila a través de él, mientras volvía a dormitar.
Incluso con la crema en su piel, realmente le gustaba el sabor de ella.

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Murder of Crows

Capítulo 12

Monty se imaginó que estaba en algún tipo de problema cuando el
Capitán Burke lo convocó a primera hora de la mañana de Windsday. Entonces
entró y vio el fax en el escritorio antes de que Burke cruzara las manos sobre el
fax y le diera una sonrisa que era más feroz que cordial.
—Nicholas Scratch, —dijo Burke—. ¿Quién es y por qué es de interés
para la policía?
Trincado.
—Todavía no estoy seguro de que sea de interés para la policía, — Monty
respondió con cautela.
—Eso aún deja la primera pregunta. ¿Quién es él?
Mientras que consideraba su respuesta, se acordó de que Burke entendía
que a veces no había mucha distancia entre el trabajo y su vida personal.
—Él es el nuevo amante de Elayne Borden. Es un hombre cuya identidad
no se puede confirmar. Y él es el hombre que vive en el mismo apartamento con
mi hija, Lizzy.
Burke alzó la barbilla para indicar la silla del visitante.
—Siéntese.
Monty se sentó
—Este fax no dice mucho. ¿Ha averiguado algo más?
—Sólo que hay mucho que no puedo averiguar sobre el hombre. De
acuerdo con Elayne, Scratch proviene de la Alianza de Naciones del Bloque
Romano, proviene de una familia rica e influyente, utiliza un alias para proteger
a los demás miembros de dicha familia, y está en Toland como orador
motivacional para el movimiento Humanos Primero y Últimos.

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Murder of Crows
Monty apretó los dientes para contenerse de decir nada más. Dos días
después de golpear las paredes en lo que a Nicholas concernía, lo habían dejado
frustrado y enojado.
—¿Pudo verificar algo de eso? — preguntó Burke.
—Scratch tiene programadas varias charlas en Toland. — Él no había
podido confirmar eso personalmente. No tenía aliados en el Departamento de
Policía de Toland por la misma razón que había sido trasladado a Lakeside,
-había matado a un humano para salvar a una joven Loba-, así que él le había
pedido Kowalski hacer la investigación—. O bien no se sabe nada más de él, o
nadie quiere compartir lo que saben.
—Comprensible si tiene algún tipo de apoyo gubernamental y realmente
está por aquí para agitar el movimiento HPU,— dijo Burke, pensativo—. ¿La
Sra. Borden es la madre de Lizzy?
—Sí.
—¿Comprende en lo que Scratch la va a involucrar por asociación?
Monty sonrió con amargura.
—Ella está codeándose con gente de importancia social. Esta muy feliz
con la asociación. — Dado que Burke no lo había regañado -todavía- por usar
tiempo y recursos para algo que no estaba relacionado con el trabajo, bajó la
guardia—. Ella quiere llevar a Lizzy al Bloque Romano este verano. Está
hablando de no volver a Toland o incluso volver a Thaisia. No estoy seguro de
que haya algo que pueda hacer para detenerla.
—Estamos a pocos días de Viridus4. El verano es una temporada entera
después, por lo que vamos a trabajar en el problema inmediato, que es
averiguar sobre Scratch, —dijo Burke—. Le pediré a mi primo Shady que
averigüe lo que pueda, y que recurra a otros parientes en Britania. Es una
posibilidad remota, pero los que trabajan en la aplicación de la ley han sabido
mantener un ojo avizor sobre el Bloque Romano, por lo que podría haber oído
un rumor o dos.

4 Viridus: (Verde) se refiere a un Mes que podría ser equiparable a Marzo y
además es el comienzo de la primavera en ese lado del hemisferio.
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Murder of Crows
—Gracias, señor. Se lo agradezco. — Monty se puso en pie, entonces
recordó el e-mail que había recibido esa mañana desde el Courtyard—. Simon
Wolfgard y Henry Beargard van a la Isla Grande mañana. Él le pedirá a quien
dirige la isla si el hijo de su amigo puede reubicarse allí.
—Le agradezco.
Al no tener nada más que decir, Monty dio a su Capitán un saludo y
volvió a su propio escritorio para continuar la búsqueda de información sobre el
hombre ahora enredado en la vida de su hija.
Hasta que él -o alguien- encontrara la primera pepita de información real,
el alias Scratch estaba sosteniendo, manteniendo incluso su país de origen en
secreto. Scratch había pasado por mucho esfuerzo para esconderse de los Otros,
¿o él tenía una razón para esconderse de los humanos también?

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Murder of Crows

Capítulo 13

—Agradezco la invitación, — dijo Burke después de que Simon Wolfgard
estuvo conduciendo hacia el norte por el camino del río durante varios minutos
—. No era necesario que yo participara de esta reunión.
Simon miró por el espejo retrovisor, luego fijó sus ojos en la carretera.
—¿Tiene previsto visitar al cachorro de su amigo si se instala en la Isla
Grande?
—Me gustaría, sí.
—Entonces su participación es necesaria.
Monty miró a Burke. Nada se mostraba en el rostro del otro hombre, pero
la tensión en el vehículo aumentó un poco más. Burke tomaba un interés
personal en lo que pasaba en Lakeside y sabía a quién llamar cuando necesita
información sobre su ciudad o los lugares humanos cercanos. Pero él había
encontrado un espacio en blanco cuando trató de averiguar más acerca de
Desembarco del Ferry, de lo que se les habían dicho en la reunión de la semana
pasada con Simon Wolfgard.
La comunidad de Vida Simple era el único grupo reconocido por los
humanos en la Isla Grande. Sí, había algunos humanos que dirigían algunas
tiendas y el ferry de la isla, pero su gente, como tal, no estaban bajo el control
humano. Al igual que el resto de la isla, pertenecía a los Terráneos. Población;
desconocida. Nivel de la tecnología; desconocida. Casi todo, desconocido. Lo que
significaba que los gobiernos humanos de Lakeside y Saltos de Talulah, que
eran los lugares controlados por humanos más cercanos, no sabían que
Desembarco del Ferry era un pueblo Intuye.
Así que Burke se preguntaba qué había conseguido para el hijo de su
amigo.
Simon y Henry no eran grandes conversadores. Tampoco eran grandes a
la hora de dar explicaciones. El llamado de Wolfgard esa mañana había sido
inesperado, como fue la invitación -¿Orden?- de que Monty y Burke fueran con
156

Murder of Crows
él y Henry para discutir si Roger Czerneda sería aceptable como funcionario de
la policía de la Isla Grande.
Monty no estaba seguro de si el corto plazo -un poco más que el tiempo
que tardó Wolfgard en conducir desde el Courtyard a la estación de policía de la
calle Chestnut- mostraba una falta de cortesía o que fue una decisión de último
minuto, el incluir a ambos miembros de la fuerza policial de Lakeside de
manera que hubiera alguien disponible para contestar cualquier pregunta que
los residentes de Isla de Gran pudieran tener. De cualquier manera, todos los
esfuerzos que Burke había hecho para averiguar por qué los dos fueron
invitados y no bienvenidos, se habían encontrado con el silencio.
Sentado en el lado derecho de la camioneta detrás de Henry, Monty no
podía ver gran parte del río Talulah, por lo que se concentró en el lado de tierra.
En el momento en que pasaban el cartel que decía SALIENDO DE LAKESIDE,
no vio más que campos de color marrón y árboles desnudos. Viridus era el mes
más verde, pero nada estaba floreciendo todavía. Entonces vio un complejo
industrial que parecía abandonado y casas hacinadas en el terreno que se
elevaba detrás de él. Apenas tuvo tiempo de parpadear cuando él estaba
mirando a la tierra abierta y rodales de árboles de nuevo. La diferencia visual
era tan fuerte, que se sentía como un golpe a los sentidos.
—¿Qué tipo de empresas se encontraban en los edificios que acabamos
de pasar? — preguntó.
—Los edificios están cerrados, — respondió Henry.
Eso no respondía a la pregunta.
—¿Cerrado? ¿Por qué?
—Se les advirtió dos veces antes sobre el vertido de tanta maldad en la
tierra y el agua. Se les dijo que encontraran otra manera de hacer sus productos.
Ellos no escucharon, por lo que los usuarios que velan por este pedazo de
Namid dijeron: "No más", y las empresas tuvieron que irse.
—¿Para dónde?
Henry se encogió de hombros.
—A una ciudad donde puedan volcar su maldad en la tierra y el agua
que los humanos utilizan, o en otra parte de Thaisia que no tuviera ya mucha de

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Murder of Crows
la maldad que los humanos realizan. De cualquier manera, ellos se han ido de
aquí, y el agua y la tierra no tendrán el gusto de ellos nunca más.
Burke puso su mano en el asiento entre ellos y agitó un dedo en señal de
advertencia, pero Monty no podía dejarlo correr.
—¿Qué pasa con la gente?
—Creo que algunos encontraron otro trabajo y todavía viven en las casas.
La mayoría se alejó, — respondió Henry.
Sólo esa cantidad de tierra y ni un acre más, no importa que las condiciones de
vida de las personas se vuelvan estrechas y hacinadas, pensó Monty. Sólo esa cantidad
de residuos como un subproducto de lo que se hace, o perderán incluso lo poco que se les
otorga.
Monty había leído la versión humana de la historia de Thaisia. Sabía de
ciudades súper pobladas que se convirtieron en pueblos fantasmas. Incluso las
aldeas no sobrevivieron. Al igual que Jerzy.
¿Alguien de Jerzy terminaría viviendo en una de esas casas vacías? ¿Los
que tomaban las decisiones en Isla Grande considerarían hacer espacio para
más de un nuevo residente?
Entonces Monty vio un pequeño letrero que decía: Barqueros Orchard en el
siguiente cruce a la derecha.
—Ya casi estamos allí, — dijo Simon.
Henry volvió la cabeza hacia el asiento trasero.
—Los Intuye tienen un uso compartido de toda esta tierra.
Monty vio la mirada de Burke de sorpresa antes de que el hombre
recuperara el control.
Tierra libre en lugar de campos cercados. Graneros y granjas. Las
manadas de vacas y caballos. Algunas ovejas. Un silo. Un cartel decolorado
sobre recoger sus propias bayas. Rural, si Monty entendía correctamente la
palabra.
Luego todo volvió a cambiar, y estaban conduciendo por la calle
principal de un pequeño pueblo rústico. Líneas eléctricas y luces en las ventanas
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Murder of Crows
daba indicios de que esto no era una comunidad de Vida Simple. Las tiendas,
aunque básicas, también eran abundantes: supermercado, tienda
departamental, gasolinera; un puñado de lugares para comer; un centro médico
y la oficina de un dentista; peluquería, librería, y un teatro que ofrecía dos
películas. Y a medida que pasaban una de las calles laterales, tuvo una visión de
carteles de un banco y oficina de correos.
No tan diferente de la Plaza Comercial del Courtyard de Lakeside, pero
construido a lo largo de las líneas de un distrito de negocios humano.
—Desembarco del Ferry está dividida por el río. Esta es la mitad
continental, — dijo Simon mientras conducía hacia el agua, y luego a una zona
de aparcamiento. Apagó la furgoneta y salió, dejando a los otros tres para que
lo siguieran mientras caminaba hacia el muelle.
—¿Este es un puerto deportivo? — Preguntó Monty, notando el edificio
que indicaba que era un taller de reparación de barcos y las instalaciones de
almacenamiento.
—Sí, — dijo Henry—. Algunos de los barcos que atracan aquí pertenecen
a familias que pescan para ganarse la vida. Algunos llevan a los visitantes a dar
un paseo a lo largo del río. —El Oso Pardo señaló un buque—. Y, como se puede
ver, el ferry también sale de aquí.
Más bien como un transbordador en miniatura, pensó Monty. Los
transbordadores que había visto cuando vivía en Toland eran tres veces el
tamaño de la embarcación que estaba mirando ahora.
Un cartel cerca del muelle del ferry registraba los horarios. El otro letrero
los honorarios por un billete de ida y vuelta: $ 10 por persona.
No es un viaje que cualquiera quiera hacer por diversión, pensó Monty. Sobre
todo con una familia.
Burke sacó su cartera y le dijo:
—Permítame. — Él extendió la mano en el quiosco con dos billetes de
veinte.
El hombre en el quiosco estudió a Simon y a Henry.
—Me dijeron que esperara al Wolfgard de Lakeside. ¿Eres tú?

159

Murder of Crows
Simon asintió.
El hombre dobló uno de los billetes y se lo devolvió a Burke junto con
cuatro entradas.
—El pase por día, en caso de tener que cruzar más de una vez durante su
visita.
Después de un momento de vacilación, Burke tomó el billete de 20 y se lo
metió en el bolsillo antes de entregar las entradas para Monty, Simon y Henry.
Sólo un valor de cotización, y uno lo suficientemente alto como para desalentar a
los visitantes, pensó Monty.
—¿Qué pasa si uno quiere traer un coche a la isla? — preguntó una vez
que subieron a bordo del ferry. Simon les condujo a la cabina, y estuvo
agradecido. A pesar de la luz del sol, no se sentía como primavera aún, sobre
todo en el agua.
—Tienes que esperar a la barcaza, si quiere traer coches o camiones, —
respondió Henry, tomando asiento—. Si necesita algo arrastrado en el agua,
llama al Barquero. En tierra, se llama al Carguero. Su edificio es el de allá.
Monty se asomó a la ventana de la cabina y estudió el cartel pintado en
uno de los edificios.
—¿Ellos usan caballos para transportar la carga?
Henry asintió.
—Utilizan camiones también, pero todavía tienen equipos de caballos de
trabajo en ambos lados del río.
Monty miró a Burke y se preguntó si el hombre todavía quería al hijo de
su amigo trasladándose a la isla.
—Buenas. — Un hombre vestido con el uniforme gris de la oficina de
correos se detuvo en vez de seguir caminando—. Vimos algunos bailarines
azules ayer.
—¿Bailarines azules? — Preguntó Burke.

160

Murder of Crows
—Una flor silvestre, — respondió Henry—. Cuando ves bailarines
azules, ya sabes que Primavera está despierta e Invierno se está durmiendo.
El cartero sonrió.
—Pero nunca se rinde hasta que nos da uno o dos recordatorios de quién
es ella, antes de instalarse a dormir. — Con un gesto casual, se movió hacia la
parte delantera de la cabina y se sentó.
—No tienen una tripulación completa hoy, — dijo Simon, señalando lo
que parecía un pequeño bar—. Por lo general tienen a alguien aquí vendiendo
café y sándwiches. En el verano, hay bebidas frías y helados.
Puede ser un viaje agradable en el verano si te lo puedes permitir, pensó Monty.
Una excursión de una tarde para tomar el ferry, visitar el pueblo en el otro lado,
y estar en casa a tiempo para cenar. ¿El transbordador funcionaba en Earthday,
si quería llevar a Lizzy, o iba a necesitar organizarlo en un día libre?
Suponiendo que pudiera ganar lo suficiente de una batalla por la
custodia para mantener a su hija en este continente. Y asumiendo que los
visitantes eran tolerados en el pueblo. Eso era algo que podía informar a
Kowalski ya que Ruth tenía ganas de visitar la comunidad de Vida Simple en la
isla, pero no pudo encontrar ninguna información sobre un posible lugar para
alojarse si querían quedarse una noche.
El comité de bienvenida los esperaba en el muelle -dos hombres y una
mujer-. Monty reconoció la naturaleza salvaje en la mujer y en uno de los
hombres, pero no podía decir qué tipo de nativos de la tierra habían elegido
para recibirlos.
—Sr. Barquero, — Simon dijo cuando estuvieron frente a los isleños de
Isla Grande.
—Sr. Wolfgard. Ha traído invitados.
—Este es el Capitán Burke y el Teniente Montgomery. Tienen que estar
aquí para esta discusión. —Él miró a Burke—. Steve Barquero es el alcalde de
Desembarco del Ferry.
—Lo que me va a enseñar a no salir de la habitación justo antes de que
una votación está a punto de ser tomada para el consejo de la aldea.— Steve les
dio a todos una sonrisa fácil—. Bienvenidos a Isla Grande y Desembarco del
161

Murder of Crows
Ferry. Como pueden adivinar por el nombre, mi familia ha estado trabajando el
río desde que mis antepasados llegaron a esta parte de los Grandes Lagos. Les
presento a Ming Beargard y Flash Foxgard. Son un par de fuerzas de paz de la
isla. Dado que Wolfgard indicó por teléfono que todos querían hablar de la
policía en la isla, les pedí a Ming y Flash unirse a nosotros. También he
reservado una de las habitaciones en el edificio del gobierno para nosotros.
Steve hizo un gesto con la mano. Un momento más tarde, un carruaje
abierto tirado por un caballo llegó al muelle.
—Uno de nuestros taxis del pueblo.
—Nos encontraremos allí, — dijo Ming, señalándose a sí mismo y a Flash
—. ¿Henry? ¿Quieres estirar las piernas? — Cuando Henry asintió, él y los
nativos de la tierra de Isla Grande se alejaron.
Monty y Burke se metieron en el asiento orientado hacia delante. Simon y
Steve tomaron el asiento detrás del conductor, a quien Steve presentó como
Jerry Carguero. Tan pronto como se hubieron sentado, Jerry chasqueó al caballo
y el carruaje se alejó del muelle.
—¿No tienen coches?, — preguntó Monty.
—Claro que sí. Pero nosotros no los utilizamos mucho por el pueblo
propiamente dicho, — Steve respondió.
—Tenemos un taxi regular y un pequeño autobús para las paradas del
pueblo, — dijo Jerry por encima del hombro—. Y ahí está el autobús que ofrece
un par de viajes a la gente de Vida Simple y a los complejos Terráneos cada día.
También ofrece servicio de transporte especial a los centros deportivos y a la
comunidad de la isla.
—Dado que cada mitad del pueblo está a sólo unas pocas cuadras en
cualquier dirección, aquellos de nosotros que somos lo suficientemente jóvenes
y estamos en buena forma, tendemos a usar nuestros propios pies para
movernos, —dijo Steve—. O montamos las bicicletas durante el verano. Jerry
acaba de guardar los trineos que son parte de nuestro transporte de invierno.
Esta mitad de Desembarco del Ferry era casi idéntica a la zona de
negocios en el otro lado del río. La mayor parte de las mismas empresas y
tiendas. Monty tenía la impresión de que este lado era un poco más grande,

162

Murder of Crows
tenía un poco más de todo, lo que le hizo preguntarse si los residentes de la isla
eran separados de la parte continental por el clima en partes del año.
—El edificio del gobierno es exactamente eso, — dijo Steve cuando Jerry
se detuvo delante de un largo edificio de piedra de dos pisos—. La policía y los
tribunales, en un extremo. Administraciones públicas en el medio. La oficina de
correos en el otro extremo.
—Eso es muy útil, — dijo Burke cortésmente.
—Lo es, —Steve acordó—. Sobre todo porque la oficina de correos es la
parte del edificio que obtiene el máximo uso.
Cuando entraron en el edificio, Ming, Flash, y Henry estaban esperando
por ellos. Subieron a una habitación que tenía un cartel de Reservado colgando
de un gancho en la puerta de madera. Steve quito ese cartel y lo reemplazó con
un cartel de no molestar que tomó de un estante en la pared.
Cuando todos estuvieron sentados alrededor de una mesa, Steve miró a
Simon y le dijo:
—Bueno aquí estamos.
—¿Ya han oído lo que pasó en Jerzy?— preguntó Simon.
—Todo el mundo ha oído hablar de lo que sucedió en Jerzy,— Ming
gruñó—. Hemos recibido su advertencia acerca de la enfermedad y los signos
de alarma si llegan a la isla.
—Eso es bueno, — dijo Simon.
Algo no va bien entre ellos, Monty pensó mientras estudiaba a Simon y a
Steve.
—Un policía de Jerzy que acudió en ayuda de los Crowgard tiene que
reubicarse, — dijo Simon.
—Todo el mundo en Jerzy tiene que trasladarse, — Steve contrarrestó—.
Por lo menos, eso es lo que hemos escuchado en las noticias.
—Este policía es un conocido del Capitán Burke, quien dice que el
hombre quiere reubicarse aquí.
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Murder of Crows

—¿Es este policía el que quiere vivir aquí como uno de nosotros?— Steve
preguntó en voz baja.
—No,— respondió Simon.
Steve movió la cabeza para señalar a Burke.
—¿Sabe lo que somos?
—Él sabe que eres Intuye. No creo que él realmente aprecia lo que eso
significa.
Steve estudió a Burke, luego miró a Simon.
—¿Puedes confiar en él?
—Estos dos son de confianza, — dijo Simon.
Monty soltó el aliento que no se había dado cuenta de haberlo estado
conteniendo.
Steve se echó hacia atrás y le dio una sonrisa aguda a Burke.
—Fuimos perseguidos por tu clase de humanos, fuimos expulsados de
los asentamientos que ayudamos a construir, cuando no nos mataron en el acto.
Hace muchas generaciones, huimos al país salvaje para hacer nuestros propios
negocios con los Terráneos y construir nuestras propias comunidades.
Atendemos sus universidades y escuelas técnicas para el conocimiento, y
corrimos el riesgo de trabajar para algunas de las empresas humanas, durante
unos años, con el fin de adquirir experiencia y habilidades necesarias que
trajimos de vuelta a nuestra propia gente. Pero en su mayor parte, nos hemos
mantenido nosotros mismos, aparte de ustedes para sobrevivir. Eso sigue
siendo una opción prudente. Así que, ya ve, tener a un no Intuye humano
viviendo entre nosotros sería algo... sin precedentes.
—Tienen a la gente de Vida Simple viviendo en la isla, — Burke
contrarrestó—. ¿Cómo difiere eso de alguien más viviendo en el pueblo?
—Vida Simple es una elección de vida, — Steve respondió—. No encaja
con sus ciudades, pero sí encaja bastante bien con nuestros pequeños pueblos.
La gente de Vida Simple tolera nuestros caminos, y toleramos el suyo. Y los
Terráneos toleran la presencia de todos nosotros.

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Murder of Crows
—Se han ganado su lugar aquí, — dijo Ming.
Para Monty, sonaba como un gran elogio viniendo de un Terráneo Oso.
—En Britania, de donde mis antepasados provienen, creo que su
capacidad se llamaría clarividencia, — dijo Burke a Steve—. A sabiendas de que
no se puede explicar. ¿Sería eso exacto?
—Lo suficientemente cerca, — dijo Steve.
—¿Profetas? — preguntó Monty.
—No.
La negación contundente sobresaltó a Monty. Pero parecía confirmarle
algo a Simon Wolfgard, quien se tensó.
—El Intuye no tienen visiones; no vemos imágenes del futuro, — dijo
Steve, sonando un poco demasiado insistente—. Sólo tenemos una idea de bien
o mal, cuando algo está sucediendo a nuestro alrededor.
—¿Y ahora?, — preguntó Simon—. ¿Qué sientes ahora?
El Lobo y el Intuye se miraron el uno al otro.
Luego Steve miró a Burke y a Monty. Después de un momento, dijo:
—Tengo la sensación de que hay una tormenta que se avecina y tal vez
sería bueno tener un funcionario de la policía que viviendo entre nosotros,
aunque no sea uno de nosotros. — Una vacilación—. Los Intuye hacen uso de la
tecnología, pero también hemos tomado decisiones que nos mantienen en
armonía con los Terráneos. Esas no son opciones que la mayoría de los
humanos quieren hacer. ¿Este policía podría lidiar con eso? ¿Con nosotros?
—Creo que Roger va a ser capaz de ajustarse, — dijo Burke con cuidado.
Steve se echó hacia atrás.
—¿Este Roger sabe cómo montar un caballo?
—No lo sé. ¿Es necesario?
—Sería muy útil. ¿Qué pasa con los deportes?
165

Murder of Crows

—Jugó al hockey cuando estaba en la escuela.
—¿Béisbol? ¿Voleibol? ¿Cualquier cosa por el estilo?
—No lo sé.
—Se supone que debe ser un oficial de policía, no cubrir las vacantes en
los equipos de los deportes, — dijo Henry.
—No hay ninguna razón para que no pueda hacer ambas cosas, —
respondió Steve. Él intercambió una mirada con Ming y Flash, luego asintió—.
Bien. No vamos a ser capaces de pagar mucho, pero vamos a dar a Roger la
oportunidad de hacerse un lugar para sí mismo aquí.
—Gracias, — dijo Burke—. Si hay algo que pueda hacer para ayudar,
hágamelo saber.
—Algunas sugerencias de cómo comprar un patrullero sería de gran
ayuda. No tenemos uno. — Sonriendo, Steve se apartó de la mesa.
Simon dio la mesa tres golpes secos.
Steve se echó hacia atrás en su silla, su sonrisa se desvaneció.
—¿Por qué no echan un vistazo alrededor de la aldea? El Wolfgard y yo
los alcanzaremos.
Monty y Burke siguieron a Henry y Ming fuera de la habitación, con
Flash en la retaguardia. Volvió a mirar como Flash cerró la puerta y se preguntó
por qué ver a Steve y a Simon inclinarse el uno hacia el otro lo inquietaba.

*****

—Cuando enviaste el aviso, diciendo que ibas a venir a la isla, me
pregunte si querías alejarte del Courtyard por un par de días, —dijo Steve—.
Venir aquí sería una buena opción. Está cerca, pero no es tu responsabilidad. Y

166

Murder of Crows
no estás en contra de nuestra forma de vida, que es más de lo que se puede
decir del Courtyard de Saltos de Talulah.
—No es por eso que llame, — respondió Simon. Se había pasado el viaje
en coche a la isla pensando en lo que quería saber y cómo hacer las preguntas.
Los Intuye habían sobrevivido por ser muy cuidadosos. Vivían de los negocios
que hacían con los Terráneos, y por eso los Otros los ayudaron a asistir a los
colegios en las ciudades humanas o aprender algún oficio útil a fin de que ellos
conocieran el funcionamiento de los negocios humanos. Con ese conocimiento,
se volvieron consultores para los Terráneos a la hora de hacer negocios con otros
humanos, y su lealtad fue bien recompensada con tierra y protección.
—No, no es por eso que llamaste, — Steve acordó—. Viniste con el policía
de Lakeside y con esta solicitud de traer a un forastero. Pero no es por eso que
estás aquí.
«Simon» Dijo Henry. «Todo el mundo está fuera de la habitación. Ming,
Flash, y yo le mostraremos a Burke y Montgomery el pueblo»
«Los alcanzare cuando haya terminado» dijo Simon. No sabía cuánto
tiempo se tardaría en hacer la pregunta correcta para averiguar lo que
necesitaba, así que no perdería el tiempo.
—Le dijiste al Teniente Montgomery que no ven profecías. Pero creo que
los Intuye saben sobre las Casandra de sangre.
Steve se apartó de la mesa, luciendo un poco asustado.
—No vayas por allí.
Interesante. Y no era lo que él esperaba. Pero la respuesta le dijo lo que
necesitaba para realizar su caza.
—Tengo que ir allí. Meg es mi amiga.
—¿Quién es Meg?
—Nuestro Enlace Humano. Ella es una profeta de la sangre. Estar en el
mundo le está causando algunos...
—Entonces devuélvela a sus cuidadores.

167

Murder of Crows
Haciendo caso omiso de la petición de Steve, -y de la extraña y
desesperada esperanza- Simon gruñó y dejó que sus colmillos se alargan tanto,
que no podían ser confundidos con humanos—. Custodios y jaulas. Ella dijo
que prefería morir antes que volver a ese lugar, y lo decía en serio. — Esperó un
momento—. ¿Qué sabes?
Steve se frotó la cara con las manos.
—Fue una época oscura de nuestra historia, y los Intuye aún llevan la
vergüenza de ella. — Suspiró—. Todo lo que puedo ofrecer es viejas historias
que se transmiten. Pero yo quiero tu palabra de que no vas a decir nada de esto
a Jerry Carguero o alguno de su familia.
—¿Por qué?
—Debido a que su sobrina comenzó a cortarse cuando llegó a la
pubertad. Para cuando la familia se dio cuenta de que los cortes eran
deliberados y que escondía muchos más de los que habían visto, empezó a
volverse loca... y comenzaron a sospechar de que podría ser una Casandra de
sangre. Pero habían pasado seis, tal vez hasta siete generaciones desde que una
profeta de la sangre nació de cualquiera de las familias de la isla. Nadie sabía
cómo ayudarla. Se hablaba de encontrar uno de esos lugares que se ocupan de
este tipo de chicas, pero Penny, la esposa de Jerry, estaba en contra. A causa de
lo que había pasado antes. Es la historiadora de la isla y ha estudiado la historia
del Intuye en Thaisia, así que su opinión tenía peso.
—¿Dónde está la chica? — Preguntó Simon. Meg estaba aprendiendo a
vivir fuera del recinto donde la habían tenido. Él pensaba que lo llevaba
bastante bien la mayoría de los días, pero estaba plagada por la sensación de
alfileres y agujas, como si las profecías fueran tábanos siempre pululando y
mordiendo. Aún así, ella podría explicar algunas cosas a una chica que no tenía
conocimiento de cómo funcionaban las visiones.
—Muerta, — Steve respondió con tristeza—. Ella saltó en el río el verano
pasado y fue barrida por las cataratas antes de que alguien pudiera tratar de
salvarla.
—Lo siento.— Él no sintió ningún dolor o pesar por una desconocida,
pero entendía la pérdida como una clase de dolor. Así que sabía que ofrecer
condolencias era la cosa correcta de hacer.
—La hermana de Penny no ha hablado con ella desde ese día.
168

Murder of Crows

Palabras, palabras, palabras. Y nada aún que pudiera ayudarlo.
—Meg dijo que las chicas se mantenían en jaulas. Celdas con puertas
cerradas. Eran atadas y cortadas cuando alguien pagaba por una profecía. Su
designación era cs759.
Steve lo miró fijamente.
—¿Designación?
—No se les dio nombres. A la propiedad no se le da nombres. — Simon
observó una especie de ira en los ojos de Steve, y usó palabras para poner una
pista para esta búsqueda de información—. Meg tiene una navaja de plata. El
ancho de la hoja es una medida exacta de lo lejos que los cortes tienen que ser
hechos. Su designación fue grabada en un lado del mango.
—Siete, cinco y nueve. ¿Setecientos cincuenta y nueve? ¿Ha habido 759
niñas en ese lugar? — Steve se pasó una mano por el pelo—. Cuando los
humanos se encontraron por primera vez con los Terráneos en otras partes del
mundo, hicieron caso omiso de los límites que se habían establecido por la
misma Namid, y hubo grandes batallas. Cuando parecía que llegarían a ser
purgados del mundo, Namid dio algunos de ellos el don de saber, lo que los
humanos llaman intuición. Y el mundo cambió a unos pocos humanos para que
su sangre se convirtiera en una ventana al futuro. Más que un conocimiento.
Pero tal regalo siempre tiene un costo. Las mujeres, debido a que las profetas
siempre fueron mujeres, se volvían locas al cabo de unos años.
»—Luego se descubrió que la sangre de las Casandra de sangre podría
calmar la ira, podría quitar el dolor.
—¿Podría hacer que alguien quedara tan pasivo que no pudiera
defenderse incluso en caso de ataque? — preguntó Simon.
Steve se encogió de hombros.
—Eso no fue mencionado en las historias, pero hay varias referencias
históricas de los años en que los colonos llegaron por primera vez a Thaisia de
cómo la presencia de algo que el Terráneo llamaba sangre dulce ponía fin a un
conflicto sin luchar. Y también hubo un par de menciones de Terráneos
lamiendo la sangre y luego volviéndose locos. Leyendo entre líneas, y dado el
hecho de que la sangre se menciona en ambos casos, me imagino que ambas
cosas tienen algo que ver con las chicas que eran profetas.
169

Murder of Crows

Así que esta no es la primera vez que esto ha sucedido, pensó Simon. ¿Alguien
encontró estas referencias históricas? ¿De ahí sacaron la idea para hacer las drogas que
están causando la enfermedad?
—¿Qué tiene esto que ver con los Intuye?
—Las Casandra de sangre vienen de nosotros. Las chicas especiales. Las
profetas. Pero cuando se está tratando de esconderse en un pueblo humano,
cuando estás tratando de evitar ser tildado de tener algún tipo de brujería o la
canalización de la energía que pertenece a los dioses, tener una niña en la
familia que tiene visiones del futuro y advierte de desastres cada vez que se
corta puede ser una excusa para colgar a toda una familia. Y se hizo, Wolfgard.
Se hizo.
Él asintió con la cabeza para indicar que estaba escuchando.
—Hace unas pocas generaciones, hombres comenzaron a aparecer
cuando las historias empezaron a difundirse sobre una chica. Hablaban de un
hogar especial, un lugar secreto donde las chicas estarían a salvo, serían
atendidas, sin poner en riesgo a sus familias. Seguridad para todos. Las
historias familiares siempre hacían hincapié en que los padres dieron a sus hijas
para mantener a las niñas a salvo, para mantener al resto de sus hijos a salvo.
—Tal vez era más seguro en el comienzo, — dijo Simon.
—Quizás. Pero los cazadores aprenden cómo encontrar a su presa
preferida, y pronto las chicas especiales, las Casandra de sangre, habían
desaparecido de las líneas familiares Intuye.
—Ellas no desaparecen de todas las líneas familiares, — dijo Simon,
pensando en la amiga de Meg -Jean-, que había nacido fuera del recinto.
—El potencial no desapareció por completo, al menos. Pero... — La mano
de Steve se cerró en un puño—, esos hombres. Crían a las chicas ahora, ¿no?
Como el ganado. Seleccionan los rasgos específicos que quieren en la
descendencia.
—Creo que sí. Meg no habla mucho de eso, así que no sé a ciencia cierta.
Pero creo que sí.

170

Murder of Crows
Ninguno habló durante unos minutos. Simon se sintió decepcionado. No
había aprendido nada que pudiera ayudar a Meg.
—No quiero levantar las cosas en el pueblo por hacer demasiadas
preguntas, — dijo Steve—. ¿Hay algo específico que quieres saber acerca de las
profetas de la sangre?
Simon pensó por un momento.
—Alfileres y agujas. El picazón que Meg siente con frecuencia. ¿Siempre
es así para una Casandra de sangre que no está confinada? ¿Es esa sensación
por la que empiezan a cortarse en el primer lugar?
—No lo sé. Voy a hablar con Penny, con criterio. Creo que va a ayudarla y
a su hermana el saber que el río podría haber sido la opción más amable. Y me
pondré en contacto con otros pueblos de Intuye y ver qué puedo averiguar.
—Ten cuidado. El hombre que tenía a Meg todavía está tratando de
recuperarla. Él envió a hombres detrás de ella. Mataron a algunos de los
Terráneos del Courtyard antes de que los acabáramos. Y casi mataron a Meg.
—¿Eso es lo que provocó la tormenta que cerró Lakeside?
Simon asintió.
Poniendo sus manos sobre la mesa, Steve se levantó.
—Bien. Voy a averiguar lo que pueda acerca de las profetas de la sangre,
y vamos a hacer lo que podamos para el amigo de tu policía. Como he dicho
antes, no podemos pagar mucho, pero puedo prometer comida, ropa y un techo
sobre su cabeza.
—Creo que por ahora eso será suficiente. — Simon se levantó.
Steve lo miró por un momento, luego le dio una extraña sonrisa.
—La llamaste amiga.
—¿Qué?
—Tu Meg. Dijiste que era una amiga. ¿Un Lobo realmente ha hecho
amistad con una humana?
Él gruñó. No pudo evitarlo.
171

Murder of Crows
—Lakeside tiene una manada humana ahora a causa de ella. Toda una
manada de problemáticas, mujeres -no comestibles-. — Está bien, la manada se
componía de tres hembras, más Meg, pero cuando se confabulaban contra él, se
sentía como un montón más.
Steve apretó los labios y se mantuvo parpadeando como si hubiera algo
en sus ojos.
—¿Qué?
Steve se frotó los ojos y suspiró.
—Los Intuye, la gente de Vida Simple, y los Terráneos tienen diferentes
tareas, pero en conjunto, las tareas y habilidades beneficia a todos. Y creo que
hemos trabajado bien juntos durante un montón de años. Pero no creo que Ming
o Flash o cualquier otro Terráneo viviendo aquí, nunca ha pensado en ningún
Intuye como amigo. Tengo la sensación de que tu Meg ha cambiado las cosas
entre tu raza y la mía, más de lo que nadie todavía se da cuenta.
Simon ladeó la cabeza y estudió al hombre.
—¿Tienes un presentimiento?
—Sí. Un presentimiento.
No era una palabra que el Intuye usara a la ligera.
—Avisaré cuando Roger Czerneda esté listo para venir a la isla.
Steve se impulsó hacía atrás y se pasó una mano entre sus hombros.
—Tal vez eso es parte de ella. El cosquilleo que dijiste que tu Meg siente.
Los Intuye están mejor con un número limitado de personas. Te acostumbras a
cómo las personas encajan en el conjunto, por lo que se sabe cuando algo ha
cambiado. Esa es una razón por la que no es bienvenida la gente que encuentra
nuestro pueblo mientras están visitando Saltos de Talulah.
Simon esperó.
—Cada elección cambia el futuro.
—¿Así que cada vez que elijo si tener o no un panecillo en el desayuno
Soy una picazón en la piel de Meg?

172

Murder of Crows
—No. Si eso fuera cierto, todas esas chicas estarían completamente locas,
sin importar cuán pocas personas entraran en contacto con ellas. Pero desde que
su tipo vino de nosotros, una vez que una profeta se acostumbra a su entorno y
a las personas a las que generalmente ve, las elecciones del día a día no deberían
afectarla más.
Steve miró emocionado. Pero él no había conocido a Meg. Simon no
compartía ese entusiasmo.
—Ella ha estado con nosotros dos meses. ¿Si sigue manteniendo esa
sensación de hormigueo varias veces al día ...?
La emoción se desvaneció del rostro de Steve, y parecía sombrío.
—Si ese es el caso, tengo la sensación de que tu profeta está detectando
una gran cantidad de mal dirigido hacia ustedes.
Sí. Eso era lo que le preocupaba.
—Voy a estar en contacto.
Steve vaciló.
—¿Tienes alguna objeción de que vaya a visitar al Courtyard de
Lakeside?
Él pensó por un momento en el por qué el Barquero estaba pidiendo eso
ahora.
—¿Quieres echar un vistazo a Meg?
—Sí, me gustaría conocerla. Pero más que eso, me gustaría que ella me
echara un vistazo a mí.
Pensó en eso también, y decidió que el desgarrar la garganta de Steve era
una respuesta honesta, pero no la más apropiada. Y dado que tenía suficiente
en lo que pensar, no iba a reflexionar en el por qué esa fue su primera
respuesta.
Salió de la habitación y siguió su camino. Encontró a Henry, Burke, y
Montgomery en el ferry, cargando tarros de mermelada y miel, para llevar de
vuelta al Courtyard.
Steve no se unió a ellos. Simon pensó que eso era lo mejor.

173

Murder of Crows
En el camino de regreso a Lakeside, esperaba que Burke, al menos,
hiciera preguntas sobre lo que el cachorro de su amigo podía esperar de vivir en
la isla. Pero los dos humanos estaban en silencio, y él sospecha que los
pensamientos de Henry estaban más centrados en la miel y mermelada que
traían de vuelta.
Eso estaba bien. No necesitaba a nadie ladrando hacia él. Pero de su
conversación con Steve había decidido una cosa: la próxima vez que Meg
tuviera que cortarse, iba a estar allí para confirmar o negar sus sospechas sobre
las humanas que Namid hizo para ser a la vez maravillosas y terribles.

174

Murder of Crows

Capítulo 14

El siguiente Earthday, como había prometido, Simon recogió a Sam por la
tarde y se preparó para una noche de cine con Meg. A pesar de que sus
apartamentos tenían acceso a un descansillo trasero común, lo que haría más
fácil el visitarse, Meg persistía en el uso de la puerta principal cuando la
invitaba, a pesar de que todavía implicaba ponerse un abrigo de invierno y
botas.
Hoy esa ropa le convenía. Mientras que ella se quitaba la ropa de
invierno, -y trataba de evitar aplastar a Sam, que rebotaba a su alrededor y
farfullaba acerca de la escuela, las nuevas películas, los otros cachorros, y todo
lo que pudo decir antes de tener que tomar una respiración-, Simon hizo
palomitas de maíz y vertió agua en vasos para Sam y Meg. Y si las palomitas de
maíz tenía un poco más de mantequilla y sal que lo habitual, y si él se olvidó de
traer servilletas extra antes de deslizarse fuera de la sala de estar para quitarse
la ropa y cambiar, entonces no le quedaba más que ser amable y ayudar a Meg
a limpiarse los dedos, ¿no?
Meg y Sam habían iniciado la primera película y cada uno tenía una
ración de palomitas cuando regresó, por lo que tomó su lugar en el sofá y se
acurrucó junto a Meg.
Película de aventuras. Aún orientada para jóvenes de la edad de Sam,
pero mucho más interesante que las películas que el cachorro había querido ver
un par de meses atrás. Había crecido, tanto mental como físicamente, desde que
Meg le convenció de salir de la jaula que lo había congelado por 2 años por el
trauma de la muerte de su madre.
Sintiéndose contenido, Simon se extendió. La película era interesante,
pero con la cabeza apoyada en el regazo de Meg, el dormitar era mucho mejor.
No estaba seguro de cuando las cosas cambiaron. Debió de haber
dormido más profundamente de lo que pretendía. En un momento era
vagamente consciente de las manos de Meg en su pelaje, instándole a sentarse.
Al momento siguiente estaba siendo estrangulado.

175

Murder of Crows

Totalmente despierto, luchó, y apretó los brazos. Enseñó los dientes,
dispuesto a morder, pero el único aroma que lo rodeaba era Meg.
«¿Meg? Suelta, Meg. No puedo respirar.»
No es que ella pudiera oírlo. Él comenzó a atascar una pata entre sus
brazos y la garganta, y luego recordó lo que un rasguño y las uñas podían hacer
con ella.
«¿Meg? ¡MegMegMeg! ¡Ay!»
—Oye, Meg, —dijo Sam, mirando y riendo—. Estás ahogando al tío
Simon.
—¡Ah! Lo siento. — Aflojando su agarre, ella le dio a Simon un par de
palmaditas fuertes y un beso entre las orejas.
Hubiera preferido menos golpes y más besos, pero él felizmente se sentó
para respirar. La próxima vez que lo apretó, se las arregló para conseguir una
pata entre sus brazos y la garganta, para darse un respiro antes de que ella le
apretara de nuevo.
Sam lo miró.
«Te ves gracioso»
Él gruñó.
«Come tus palomitas»
Por supuesto que se veía gracioso. Meg había arrastrado la mitad de
cuerpo lobuno en su regazo y lo estaba usando como escudo peludo, mirando
entre sus orejas, cuando no lo estaba apretando hasta dejarlo sin aliento,
durante las partes de terror de la película. El problema era que Sam no le estaba
dando ninguna pista sobre lo que se considera las partes de miedo. El cachorro
estaba saltando y gritando y chillando y aullando cuando el Equipo Lobo
cumplía su misión. Fuera lo que eso fuese. La segunda vez que casi se metió la
pata en sus propios ojos cuando Meg lo apretó, se decidió a prestar más
atención a la historia. El aliento de ella que le alborotaba su pelo era más de una
pista de la historia, pero por lo menos él comenzó a reconocer los signos y
comenzó a anticipar cuándo tomar una respiración profunda.

176

Murder of Crows
En el momento en que terminó la primera película, Sam estaba saltando
alrededor de la sala de estar y Simon tuvo un calambre en la espalda. Después
de conseguir sus cuartos traseros en el suelo, logró salir de los brazos de Meg.
Parecía que ella se había frotado la cara con harina para borrar todos los
rastros de color.
—¿Viste cómo el Equipo de Lobo rasgó a los malos?—Dijo Sam, agitando
los brazos—. Los siguieron y los encontraron y...
—¡Eso fue tan aterrador!
—Sí, fue aterrador cuando el Equipo Lobo casi quedó atrapado. Pero
encontraron a los chicos malos y...
«Sam»
Sam dejó de rebotar y miró a Meg.
El cachorro la ama, Simon pensó mientras miraba Sam absorber la reacción
de Meg a la película. No como amó a Daphne, pero como a una hermana. Como
manada. Al igual que... familia.
—Bueno, — dijo Sam—. Supongo que podría haber sido más aterrador
para ti, porque eres una chica.
Simon no creía que Meg estaba siendo una chica, sino que el ser humana
hacía la diferencia, pero no corrigió al cachorro.
«Yo pienso que fueron suficientes películas por esta noche»
—¿Quieres jugar un juego de cartas, Meg? — preguntó Sam.
—B-bueno. — Cogió el cuenco de palomitas de maíz—. Déjame poner
esto en la cocina y me lavo las manos.
Suspirando por la oportunidad perdida de conseguir un par de lamidas,
Simon se apresuró a salir de la habitación para cambiar antes de que Meg
llegara a la cocina. Él tenía sus pantalones vaqueros y estaba tirando el jersey
por la cabeza cuando ella entró. Su marcha no era estable. Tampoco sus manos
cuando dejo el cuenco en la mesa de la cocina.
177

Murder of Crows

—¿Simon?
—¿Meg?
—¿Puedo quedarme aquí esta noche?
Esa película realmente la asustó.
—Claro. Pero ... Sam iba a acurrucarse conmigo esta noche. ¿Te parece
bien, siempre y cuando él y yo nos quedemos en forma de Lobo?
Ella asintió con la cabeza. Luego se miró las manos.
—Eso es un montón de piel suelta.
No estaba seguro de que toda esa piel se hubiera soltado, cuando
comenzó la noche. De hecho, incluso en esta forma, su piel se sentía un poco
dolorida, de la manera que cabría esperar que se sentiría después de ser
arrancada.
Y nerviosos dedos ocupados. Tenía que recordar eso.
—¿Por qué no tú y Sam inician el juego de cartas? — Sugirió—. Quiero
hacer un último paseo por el complejo.
—¿Por qué? — Meg chilló—. ¿Hay algo malo?
—No pasa nada. Lo hago todas las noches. ¿Recuerdas?
—Ya. Sí. Tú lo haces.
Meg no era un conejo, pero esta noche seguro que sí quería un manto de
seguridad peludo, tamaño Lobo. Lo cual, teniendo en cuenta lo que la había
asustado, era un poco raro.
—No tardaré mucho, — dijo Simon.
Se detuvo en el salón para olfatear a Sam, que se había escondido detrás
del sofá para poder saltar y gruñir. El miedo de Meg de la película ya había
rebotado directo a la cabeza del cachorro. Recordando a Sam que Meg no le
gustaría ver películas más con ellos si el cachorro le daba miedo a propósito,

178

Murder of Crows
dejó al joven suficientemente establecido y a la espera de su compañera de
aventuras.
Simon salió. Tragó saliva un par de veces para asegurarse de que su
garganta se movía, luego tomó una respiración profunda. Estiró su espalda,
haciendo una pequeña mueca. Sin duda, un calambre. Los Terráneos habían
dado el espacio de oficinas a Elizabeth Bennefeld en la Plaza Comercial, pero no
creía que ninguno de los Otros habían intentado realmente esas cosas de los
masajes. Sin embargo, a Meg y a la manada humana les gustaba y decían que
ayudaba a los músculos doloridos, así que tal vez haría una cita. Si la noche de
película iba a ser así de ahora en adelante, sus músculos iban a necesitar un
poco de ayuda.
Caminó por el interior del complejo, y notó quien tenía las luces
encendidas y cuales casas estaban a oscuras. Entonces vio a Henry de pie en el
arco que daba acceso a los garajes del Complejo Verde.
—¿Ya vieron las dos películas? — preguntó Henry.
—Uno de ellas era todo lo que Meg podía manejar, —contestó Simon.
Henry frunció el ceño.
—Pensé que iban a ver algo que Sam había seleccionado. Algo adecuado
para un joven.
—Lo hicimos. Pero era una película Terránea.
Henry se rió tanto y tan fuerte, que todos los residentes en el complejo
miraron por una ventana o abrieron sus puertas.
«Henry? Simon?» Vlad llamó. «¿Qué pasa?»
Oyó la misma pregunta de Jester Coyotegard, Marie Hawkgard, Jenni
Crowgard, y Tess.
No voy a ser el que hable sobre ella, Simon pensó mientras ignoraba las
consultas y se apresuró a regresar a su apartamento. Pero cuando él negó con la
cabeza ante Vlad y Jester antes de lanzarse a su apartamento y cerró la puerta,
sabía que, por la mañana, todos en el Courtyard habrían escuchado este nuevo
dato sobre su Meg.

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Murder of Crows

180

Murder of Crows

Capítulo 15

En Thaisday, Simon abrió la puerta principal de Aullidos, Buena Lectura,
luego se ocupó de la apertura de la tienda para los negocios. No es que hubiera
mucho negocio. No habían muchos clientes humanos parando en ABL o Un
pequeño Bocado desde hacía un tiempo. Había menos aún desde el incidente de
la semana pasada, cuando dos chicas intentaron vandalizar la tienda de libros
untando caca de perro en los libros.
El perfume apestoso de las niñas casi había enmascarado el olor de caca.
Habían conseguido pasar a John, que estaba a cargo de la caja registradora ese
día, pero luego trataron de pasar por delante de Blair y Nathan. Los dos
guardianes pusieron a las niñas contra las estanterías antes de aullar por
Simon y Vlad.
La ley humana no se aplicaba en el Courtyard. Unos meses atrás, Blair y
Nathan habrían matado a esas chicas sólo por tratar de dañar los libros. Pero ese
día, Simon había llamado al Teniente Montgomery exigiéndole que detuviera a
las chicas.
Cuando dos patrulleros llegaron con luces y sirenas, las chicas se
quedaron atónitas. ¿Iban a ser arrestadas? ¿Iban a tener un registro en la
policía? ¿Iban a pagar multas o ir a la cárcel? ¡Pero ellas no hicieron nada!
Fue entonces cuando Blair perdió la poca tolerancia que tenía para el
lloriqueo, de las monas tontas del culo y gruñó que los Lobos tenían hambre y
pregunto cuál de los brazos de las malditas vándalas podrían arrancar para el
almuerzo.
No sorprendió a nadie que las chicas de repente estuvieron emocionadas
de ser arrestadas y se retiraron de la tienda por policías armados.
No habían tenido tiempo para dañar nada en la tienda, así que no había
ninguna prueba de intención de vandalismo más allá de las bolsas de caca de
perro encontradas en los paquetes de las niñas, y los policías en los programas
de televisión siempre estaban gruñendo sobre la necesidad de pruebas. Así que
no era probable que la ley humana haría más que dar a las niñas una línea de
181

Murder of Crows
contacto. Y eso no iba a sentar bien a los Terráneos que vivían en el Courtyard.
La mayoría de ellos hubieran preferido a Simon dando a Montgomery bastante
de las posesiones de las niñas para que la policía pudiera llenar un formulario
de Difunto. Ubicación Desconocida. Luego Boone Hawkgard podría haber puesto
el cartel en la carnicería de la Plaza Comercial indicando la disponibilidad de
carne especial.
Las chicas no entenderían o apreciarían la decisión que Simon había
hecho, pero Montgomery sí. Del calmo "Gracias" del Teniente, cuando Kowalski
y otros dos agentes escoltaron a las chicas de la tienda, confirmaron que el
humano reconocía la llamada como un esfuerzo por mantener la paz un poco
más de tiempo, y como un reconocimiento a los esfuerzos que la policía estaba
haciendo para respetar los acuerdos entre la ciudad de Lakeside y los Terráneos.
Hacía sólo unas semanas desde que Invierno había cerrado la ciudad, en
una tormenta salvaje. Todos los días las noticias, y en la radio se quejaban acerca
de las dificultades que la gente estaban teniendo con la obtención de los
materiales de construcción necesarios para reparar los daños causados a
viviendas y negocios durante la tormenta.
Los humanos no tenían idea de lo cerca que habían estado de ser
aniquilados por completo. Si Meg hubiera muerto esa noche, Invierno se habría
ensañado, y Lakeside habría sido otra ciudad humana que desapareció.
Debido a que no había pasado mucho tiempo desde la tormenta, y
debido a que esperaba que el calor de Primavera aliviaría la tensión en la
ciudad, le estaba dando a los humanos un cierto tiempo para utilizar sus
cerebros, y dando el tiempo a la policía para agitar las cosas a su propia manera.
Además, tenía otras cosas en qué pensar.
La semana pasada, él había ido a Isla Grande a hablar con Steve
Barquero. Ahora el Barquero estaba llegando al Courtyard para reunirse con el
capitán Burke y Roger Czerneda. Era sensato ser anfitriones de la reunión ya
que significaba que él y Vlad podían sentarse y escuchar. Pero había dos
problemas con el reunirse ahí: uno era Roger Czerneda y el otro era Steve
Barquero. Ambos eran hombres solteros, ¡y Barquero ya habían manifestado su
interés en husmear a su Meg!
No es mi Meg, pensó Simon, preguntándose por qué había abierto la caja.
No exactamente. Los Nativos de la Tierra en forma humana podía tener
relaciones sexuales con los humanos, pero no aparearse con los humanos.
182

Murder of Crows

Pero un Intuye podría ser un compañero para una Casandra de sangre.
Así como un humano normal.
Piel le cubrió repentinamente el pecho y los hombros. Sus manos se
desplazaron lo suficiente para tener piel y las garras. No se dio cuenta que
estaba gruñendo o de que sus colmillos se habían alargado hasta que oyó un
chillido jadeante.
Heather, la única empleada humana que quedaba en ABL, lo miró
fijamente.
—¿Tengo que irme? — Preguntó.
Él negó con la cabeza. ¡Maldita sea! Él había cambiado lo suficiente para
no tener voz humana. Cuando señaló a la caja registradora, se preguntó qué
más había cambiado, pero que no creía que unas palmaditas en la cabeza para
averiguar la cantidad que seguía teniendo apariencia humana y cuánto era Lobo
sería una buena cosa para hacer.
No pienses en los machos humanos, o mujeres, o en el apareamiento, o...
cualquier cosa. Sólo sube a la oficina antes de asustar al conejito. Heather. ¡Mierda,
joder, carajo!
Ella se tensó cuando la caja registradora ya no estaba entre ellos, pero él
siguió moviéndose hacia el almacén y las escaleras. Excepto que no podía
soportar la idea de estar confinado en la oficina. ¡Tenía que correr!
Se quitó la ropa, dejándola en el suelo cerca de la puerta posterior de
ABL. Luego salió, pasó a Lobo, y dejó escapar un aullido que resonó con
frustración.
«¿Simon?» Nathan llamó.
«Cuida a Meg» dijo, y echó a correr.
Él se escapó de la zona comercial del Courtyard, haciendo caso omiso de
las preguntas de Elliot y Tess sobre qué pasaba. Corrió por los caminos claros
no estaba exigiendo lo suficiente, por lo que corrió a través de terreno abierto y
entre los árboles, barriendo su camino a través de algunos montones de nieve.

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Murder of Crows
Era el reinado oficial de Primavera, pero los recordatorios de Invierno aún
persistían.
Corrió hasta que estuvo lo suficientemente cansado, hasta que su primer
pensamiento no fue desgarrar la garganta de Steve Barquero sólo por ser
hombre. No debería sentirse así, no entendía por qué se sentía de esa manera.
Meg había sido una fuente de confusión desde que la contrató para ser el
Enlace Humano del Courtyard. Su respuesta a Barquero era más que otro
ejemplo de cómo ella puso todo patas para arriba.
No se sorprendió cuando Blair se reunió a él mientras trotaba de regreso
a la Plaza Comercial.
«¿Estás bien?» Blair pregunto.
«Bien» Refunfuñó.
«¿Te molesta algo sobre la reunión?»
«No sobre la reunión»
Trotaron en silencio durante un par de minutos. Luego Blair dijo:
«Ten cuidado, Simon. No quieras llegar a ser demasiado humano. Vemos
a algunos de ellos de manera diferente ahora, pero la mayoría de ellos siguen
siendo sólo carne»
«Ya lo se» Una cosa era, un nativo de la tierra siendo capaz de pasar por
humano. Otra cosa era empezar a pensar como un humano.
Blair se dirigió de nuevo al Complejo de Servicios Públicos mientras
Simon seguía trotando hacia el distrito financiero.
Convertirse en demasiado humano siempre fue un peligro para los
Terráneos que trabajaban en los Courtyard y mantenían una cuidadosa
vigilancia sobre la carne inteligente. Él debería ir al país salvaje por un par de
semanas este verano. Podía quedarse en forma de Lobo por días hasta recuperar
el sentido de quién era, qué era.
Pero ya sabía que no iba a ir al país salvaje. Demasiada agitación recorría
a lo largo Thaisia, así como aquí en Lakeside. Hasta que supieran quien estaba
184

Murder of Crows
haciendo las drogas que habían alcanzado su pedazo del mundo, habría
demasiada incertidumbre.
Y ahí estaba esa enorme necesidad de estar cerca de Meg.
Tratar de pensar en ello lo confundía, y confundirse lo hacía enojar.
Fue lamentable para el conejito de cuatro patas que eligió ese momento
para salir de su escondite.

*****

Cuatro jóvenes estaban de pie en la calle de Un pequeño Bocado. Tess los
vio rodear a Merri Lee cuando estaba de pie en la esquina, esperando a que
cambiara el semáforo, empujándola hasta que casi tropezó delante de un coche.
Cuando cruzó la calle y corrió a la cafetería, los hombres se quedaron en el otro
lado, el lado humano. Tess no había escuchado lo que le habían dicho a la chica,
pero ella vio la mirada en la cara de Merri Lee, una mirada que se escondía
rápidamente detrás de una máscara alegre.
Una hora más tarde, todavía estaban allí, observando. Y Merri Lee los
observaba mientras ella hacía su trabajo.
Y Tess, siendo uno de los depredadores más feroces de Namid, sabía la
diferencia entre la mirada de un cazador y la mirada de una presa.
—¿Los conoces?— Preguntó Tess, inclinando la cabeza para indicar a los
hombres a través de la calle.
—No realmente, — Merri Lee respondió—. Ellos van a la Universidad de
Lakeside. Yo creo que he tenido una clase con un par de ellos. —A medida que
limpiaba las mesas cerca de las ventanas, los hombres gritaron algo.
«¿Qué están diciendo?»Tess preguntó a los Cuervos encaramados en el
techo. Ellos también estaban observando.

185

Murder of Crows
«Ellos dicen que la Merri Lee es una amante de Lobo y que va a
conseguir lo que se merece» Jake respondió. «¿La Merri Lee está teniendo sexo
con un Lobo?»
«No puede ser Simon» Jenni dijo. «Simon gusta de nuestra Meg» Una
pausa.«¿Simon y nuestra Meg tienen sexo después de jugar?»
«No,» Tess dijo con firmeza. La relación de Simon con Meg era
demasiada compleja para algo tan simple como el sexo. «Y Preguntar sobre eso
va a poner mal a Meg»
No hubo respuesta de los Cuervos. No esperaba una. Ellos podrían estar
dispuestos a meterse con un Lobo y decir algo para obtener una reacción, pero
no querrían decir nada para alterar a la profeta de la sangre que les había
salvado la vida.
Tess volvió su atención de nuevo a Merri Lee.
—Esos hombres. ¿Sabes sus nombres?
Merri Lee negó con la cabeza.
—No es nada.
Tess lo dejó correr. A excepción de Meg, Merri Lee y Heather eran las
únicas humanas que quedaban, que trabajaban en los negocios abiertos al
público. Lorne Kates dirigía Las tres P, pero la imprenta era para los residentes
del Courtyard solamente; Elizabeth Bennefeld, la terapeuta de masaje, era un
contratista independiente que trabajaba en su oficina en la Plaza Comercial dos
días a la semana; ya pesar de algunas preocupaciones expresadas por los
administradores del Hospital de Lakeside, Dominic Lorenzo seguía adelante
con sus planes para la atención de los residentes y empleados del Courtyard. El
resto de los humanos que trabajaban para algunas de las empresas de la Plaza
Comercial habían estado llamando en masa aduciendo estar enfermos en las
últimas semanas, y algunos de ellos habían dejado de llamar. Incluso el
consulado había perdido a sus empleados humanos.
Todo fue una reacción violenta a la tormenta a principios de Febros y no
era algo inesperado. Pero sólo demostraba la naturaleza efímera de la memoria
humana. Los humanos que renunciaban habían olvidado que el trabajo en el
Courtyard era la única cosa que los hacía no comestibles.

186

Murder of Crows
—¿Por qué no compruebas el almacén? — Tess le dijo a Merri Lee—. A
ver si nos estamos quedando sin nada.
Ella esperó hasta que la chica estuvo en la parte de atrás antes de salir
por la puerta principal. Nada entre ella y los cuatro hombres, excepto el
pavimento. Pero aún demasiado lejos para revelar su verdadera naturaleza.
Demasiado riesgo de que otras personas la miraran. Si muchas personas se
enfermaban durante la conducción más allá del Courtyard, habría preguntas
que ella no quería responder porque no tenía intención de permitir que
cualquier persona con respuestas sobreviviera.
Por lo menos, nadie humano. Ella había revelado su verdadera
naturaleza cuando mató a Asia Crane, la hembra humana que había participado
en el intento de secuestro de Sam y Meg. Después se preguntó si Henry o Simon
habían sospechado que tipo de Terránea era, pero ninguno de los dos dijo nada.
Valoraba su aceptación tácita, lo suficiente como para no traer deliberadamente
problemas al Courtyard sin una buena razón.
—¿Ves algo que te gusta? — Nyx se unió a ella.
Tess miró hacia el estacionamiento de clientes del Courtyard. ¿Cuántos
Sanguinati miraban desde las sombras?
—Veo un paquete de molestias de dos piernas.
—Hmm. Veo una extracción.
Tess se echó a reír, lo que pareció enfurecer a los hombres. Uno de ellos
sacó un pequeño recipiente fuera del bolsillo de su chaqueta y lo agitó hacia
ellas
—¡Vamos, entonces! — Gritó—. ¡Perra en un Frasco!
La sonrisa de Nyx no cambió, pero el pelo de Tess se puso rojo con
hebras negras. Negro. El color de la muerte. Así como de tentador era dejar
mostrar su verdadera naturaleza, podía sentir el esfuerzo que Nyx estaba
haciendo para no atacar.
Pero al final, los hombres no estaban tentando suficiente. Todavía.
Ella volvió a entrar en la tienda. Un momento después, sin dejar de
sonreír a los hombres, Nyx entró en Aullidos, Buena Lectura.
187

Murder of Crows

Tenía que tomar una decisión pronto. Ya había comprobado su almacén y
sabía lo que tenía que pedir. No le iba a tomar a Merri Lee mucho más tiempo.
No era el lugar del Terráneo el proteger a los humanos, al menos no
cuando estaban más allá de los límites del Courtyard. Pero ella conocía a un
humano que estaría interesado en mantener a Merri Lee libre de cualquier
daño.
Marcó el número de la oficina de ABL.
—¿Vlad? Dile a Simon que quiero estar en la reunión cuando hable con la
policía.

*****

—¿Está sin los de sabor a carne? ¿Qué pasa con los de pollo? — Meg
escuchó el balbuceo del gerente del Palacio de las Mascotas y enseñó los dientes
en una sonrisa. Había leído un artículo en una revista el otro día acerca de cómo
el mantener una actitud positiva producía mejores resultados cuando se trata
con alguien que se olvidaba de ser amable en el servicio al cliente.
Por desgracia, los Lobos eran mucho mejores a la hora de discernir las
actitudes que los humanos. Tan pronto como ella enseñó los dientes, Nathan se
apresuró, dejó caer sus patas delanteras sobre el mostrador, y aguzó sus oídos
para escuchar a la otra parte de la conversación.
Ya que ella estaba tratando de pedir más cajas de galletas para perros, se
sorprendió que hubiera aguantado entrometerse durante tanto tiempo.
—¿Qué hay de las galletas para cachorro?, — preguntó Meg—.
Totalmente vendido fuera de stock. Veo. ¿Cuándo espera...? Ah. ¿Ya no se están
realizando? Sí. Estoy segura de que lo siente.
—¿Arrooo?—Nathan preguntó en voz baja.
Colgó con un poco más de fuerza de la necesaria justo cuando la puerta
de la oficina se abrió y Nathan se giró para ver quién entraba.
188

Murder of Crows

Harry de Entregas en cualquier parte vaciló en el umbral. Entonces él entró
y puso sus paquetes en el extremo más alejado de ellos en el mostrador.
—Supongo que no tengo que preguntar si ambos están teniendo un buen
día, —dijo.
—¡Arrooo!
Meg dejó escapar un suspiro y cogió la pluma y el portapapeles. Harry
era un encanto que conversaba acerca de su esposa y le mostraba fotos de sus
nietos. No era justo ser gruñona con él.
—Lo siento, Harry. Estoy teniendo problemas para conseguir una orden
de entrega. —Ella comenzó a llenar la información sobre los paquetes que había
traído.
—¿Ah, sí? ¿Qué tipo de problemas? — Cuando ella no respondió, miró a
Nathan—. ¿Supongo que no me puedes decir?
El Lobo saltó sobre el mostrador y por la puerta privada a la sala de
clasificación.
—¡No cambies a menos que te pongas ropa! — Meg gritó cuando escuchó
a Nathan hurgar.
Regresó con una caja de galletas para perro y la dejó caer sobre el
mostrador.
Harry miró el paquete, y luego levantó las cejas hacia Meg.
Ella suspiró.
—Llame al Palacio de Mascotas para que enviaran más cajas de galletas. El
gerente me informó que estaban sin stock, de todos los sabores, de todos los
tamaños.
—Eso ocurre, señorita Meg,— dijo Harry—. Uno va a las tiendas el día
antes de la próxima entrega, y encuentra un montón de estanterías vacías.
—Lo entiendo, — dijo Meg—. Pero eso no explica por qué, cuando llamé
a Corteza Caliente ayer para tener un reparto de pizza, me dijeron que no hacían
189

Murder of Crows
más entregas, ¡y unos minutos más tarde vi a su coche de entregas en la calle! —
Dado que Nathan fue rodeándola hasta el punto de pisarle el pie, le puso las
manos sobre las orejas y le susurró—: y Julia Hawkgard me dijo que cuando el
autobús del Courtyard fue a la plaza el Firesday pasado, había carteles en
algunos de los escaparates de las tiendas que decían "Solo Humanos".
Soltó los oídos de Nathan para pasar sus dedos a través de la trama de su
suéter para calmar la sensación de alfileres y agujas que llenó de repente su
brazo derecho.
—Malditos tontos,— murmuró Harry. Cogió la caja de galletas para
perros—. ¿Esto es lo que quiere?
—Sí, pero...
—No llevo mucho dinero conmigo, pero puedo pasar por esa tienda
durante mi hora de almuerzo y recoger una caja o dos a menos que estén
diciendo la verdad acerca de estar sin stock.
—Yo tengo dinero, — dijo Simon, dando un paso hasta el mostrador.
Ella no lo había oído entrar. Nathan se apretó detrás de ella rodeándola
del otro lado, cercándola entre un Lobo en forma de Lobo y un Lobo en forma
humana. Eso la hizo muy consciente de que era una pequeña humana, y la hizo
consciente de que la sensación de alfileres y agujas se estaba desvaneciendo
rápidamente.
Simon puso dos billetes de 20 sobre el mostrador.
—La gente puede hacer preguntas si compra demasiados. Una caja de
cada sabor será suficiente.
—Me parece bien. — Harry guardó los billetes—. Veré lo que puedo
hacer. — Dio unos golpecitos con el dedo a la visera de su gorra y se fue.
—Vigila el mostrador, — dijo Simon, luego tomó a Meg por el brazo, la
arrastró a la sala de clasificación, y cerró la puerta Privada.
—Nathan no puede firmar para los paquetes a menos que cambie,— Meg
protestó—. Y un Lobo desnudo no va a hacer que los repartidores se sientan
más tranquilos.

190

Murder of Crows
—Sólo será un minuto. ¿Por qué te estás rascando el brazo?
—Es un hormigueo. —Cuando liberó su brazo derecho otra vez, él tomó
sus muñecas y sostuvo sus manos separadas—. ¡Simon!
—Tu piel no ha sentido el hormigueo en toda la semana. No aquí, no en
casa. Y no has necesitado cortarte.
Él estaba teniendo cuidado de no hacerle daño, así que no luchó, sobre
todo cuando se dio cuenta de que tenía razón sobre la sensación de alfileres y
agujas. Y tenía razón acerca del corte, hasta cierto punto. Algunos días se quería
cortar, quería desesperadamente sentir la euforia, pero no tenía necesidad de
cortarse. Si bien las actividades de todos los días no podían igualar la liberación
orgásmica que venía del corte, si amainaban la necesidad. Y estar rodeada de
vecinos que tenían un poderoso sentido del olfato, significaba que no podía
ocultar, incluso el corte más pequeño.
—No entiendo, — dijo Meg.
—¿Cuando fui a esa reunión en la Isla Grande? Steve Barquero dijo que
los Intuye viven en pequeñas comunidades con el fin de estar en sintonía con el
lugar donde viven y las personas que los rodean.
—Nunca he oído hablar de Intuye.
Parecía incómodo.
—Están entre una clase de humanos.
—¿Entre qué?
—Entre un humano como el Teniente Montgomery y un humano como
tú. La mayor parte de los Intuye no pueden ver las profecías, pero tienen
presentimientos acerca de las cosas, para bien o para mal.
—¿La mayoría de ellos? — El corazón de Meg saltó—. ¿Pero algunos de
ellos sí ven visiones, dicen profecías?
Piel saltó en las mejillas y en las manos de Simon, luego se retiró y
regresó. El desplazamiento involuntario era una señal segura de emociones
fuertes en los Otros.

191

Murder of Crows
—Las Casandra de sangre vienen originalmente de los Intuye,— Simon
admitió—. Por lo menos, eso es lo que me dijeron.
No querías decirme eso, Meg pensó. Así que ¿por qué me lo estás diciendo
ahora?
¡Pero qué grandioso! Su amiga Jean había insistido en que las chicas como
ellas podrían vivir fuera del mundo. Jean venía de una familia que había vivido
fuera del control de las personas que se volvían más ricas con cada cicatriz que
una niña adquiría.
Jean.
Meg gritó y trató de rasgarse sus brazos, pero Simon aún tenía sus
muñecas.
—¡Meg!
No podía cortarse ahora. No con Simon aferrándose a ella y Nathan
aullando en la habitación del frente, en respuesta a lo que estaba sintiendo. Y si
Nathan no se callaba, habría Lobos, Osos y Sanguinati rodeándola y con ganas
de saber lo que estaba mal.
—Estoy bien, — ella jadeó—. Estoy bien.
—Lo enviaré lejos, — Simon gruñó—. No me importa si él quiere
conocerte. No voy a dejarle entrar en el Courtyard.
—¿Quién? ¿Qué? — Tenía que recuperar el control. No podría pensar en
Jean o en el recinto. Concéntrate en algo nuevo. Intuye. ¿Podrían ayudarla a
entender cómo vivir en el mundo exterior?
—Steve Barquero, — Simon chasqueó—. ¡Ni siquiera está aquí todavía, y
te pone mal!
—No, no es así. Estaba pensando en mi amiga Jean. No puedes culpar al
Sr. Barquero por eso. Y me gustaría conocerlo.
—¿Por qué? ¿Lo has visto?

192

Murder of Crows
Ella no sabía que existía hasta que Simon lo mencionó, ¿así que dónde iba
a verlo...?
Por supuesto. Ella podría haber visto a este hombre en una visión, tal
como primero había visto a Simon en una visión. Pero no había visto a Steve
Barquero, no había sabido nada de él o de los humanos llamados Intuye.
¿El Controlador sabía acerca de estas personas?
Céntrate en Simon.
—Dices que los Intuye viven en pequeñas comunidades. Si las profetas
de la sangre comenzaron como Intuye, tal vez también sepan algo importante
sobre la gente como yo.
La piel se alejó de las mejillas de Simon. Las uñas eran todavía garras,
pero estaba siendo cuidadoso de no dañarla..
—Me pregunto si no sería lo mismo para ti, —dijo Simon—. Tal vez tu
piel no pica todo el tiempo porque te has acostumbrado a nosotros.
Pensó en la rutina de sus días. Ella abría la Oficina del Enlace y casi
siempre tenía a Nathan, y a veces a Jake Crowgard, dormitando en la sala en
medio de las entregas. Todos los repartidores eran gente que veía un par de
veces a la semana. Iba a la clase de Mente Serena con Merri Lee, Heather, y Ruth
Stuart. En el Complejo Verde, entraba en contacto diario con Henry, Tess, Vlad,
Julia Hawkgard, Jester Coyotegard, y Jenni Crowgard y sus hermanas. Y Simon.
Hubieron pequeños picores, como cuando Ruth extravió las llaves
después de la clase, pero estaba aprendiendo que las cosas pequeñas podían ser
tratadas de maneras mundanas, como tener a tus amigos ayudándote a buscar
las llaves, así que un pequeño picor podía ser ignorado.
—Voy a tener que pensar en esto un poco más, prestar más atención, —
ella dijo.
—No has estado arañando tu piel hasta hoy.
—¿Pasa algo hoy?
Él gruñó, y ella vio a sus colmillos alargarse.
193

Murder of Crows

—Tal vez necesitas salir a la calle y empezar a correr por un rato.
—Ya lo hice
Meg suspiró. Cuando trató de liberar las muñecas de su agarre, él la
soltó.
—Simon, ve a tu reunión. Trata de no morder a nadie. Y después del
trabajo, Sam y tú y yo podemos ir a dar un paseo..
—Bien. Sí. Bien.
Sonaba triste. Él organizó esta reunión, entonces ¿por qué iba ser infeliz?
¿A menos que tuviera algo que ver con ella?
—Si realmente te molesta, no me voy a encontrar con el Sr. Barquero, —
dijo ella, tratando de interpretar su lenguaje y la expresión corporal.
—Deberías conocerlo. Sólo... que no te guste demasiado. — Él miró hacia
la sala—. Nathan dice que la policía está aquí para la reunión, y otro coche se
detuvo también.
—Entonces tienes que irte.
Él vaciló, luego le dio en la mejilla una rápida caricia antes de salir
corriendo al cuarto de atrás y salió por la puerta.
Meg se quedó allí tratando de ordenar lo sucedido a través del recuerdo
de todas las imágenes de entrenamiento de los rostros de los hombres que
mostraban diversas expresiones y emociones. Luego sacudió la cabeza y abrió la
puerta Privada para evitar que Nathan siga raspando.
Cuando vio a La Guía de citas para imbéciles, que había dejado sobre el
mostrador, cerró los ojos y trató de imaginar una serie de imágenes que podrían
caber.
Simon entra en la oficina, pensando en esta reunión y que tiene a un
extraño hombre -Steve Barquero- en el Courtyard. Simon ve el libro que ella
había escondido hasta ahora porque no quería explicar que estaba leyendo un
libro acerca de los humanos citándose con humanos, en un esfuerzo por
comprenderle. Simon ahora se pregunta sobre su interés por Steve Barquero y el
194

Murder of Crows
interés del Barquero en ella. Y por último, Meg y Simon teniendo esta
conversación extraña.
Tenía que estar equivocada, tenía que haber interpretado los últimos
minutos de forma incorrecta. Después de todo, se trataba de Simon, que era un
Terráneo Lobo.
Pero si hubiera sido humano, habría dicho que estaba celoso.

*****

Simon se detuvo fuera de la sala de reuniones de la Asociación
Empresarial e hizo balance.
¿Manos? Humanas. ¿Orejas? Humanas y no peludas. ¿Dientes? Él
gruñó;
—Lo suficientemente cerca, — y entró en la habitación.
Había esperado a Vlad y Henry sentados en esta reunión a pesar de que
no tenía nada que ver con el Courtyard de Lakeside. Pero el que Tess estuviera
ahí, con su pelo rojo y rizado, fue una desagradable sorpresa.
«¿Por qué estás aquí?» le preguntó
«Hay algo que el policía debe saber» respondió ella.
Steve Barquero estaba allí, por supuesto. Él podría saber cosas que Meg
quería aprender, pero nunca sería tan profundo como la limpieza de la sal y la
mantequilla de sus manos después de una noche de cine.
Imaginarse al Barquero lamiendo las manos de Meg sacó un gruñido
sorpresivo de Simon. Eso hizo que todos los demás se levantaran, salvo
Barquero, quien hizo un esfuerzo por parecer pequeño.
«¿Simon?» Preguntó Henry. O advirtió.

195

Murder of Crows
Simon dejó escapar un suspiro y se volvió hacia los otros humanos en el
cuarto. Sentado entre el Capitán Burke y el Teniente Montgomery estaba un
hombre que no conocía.
Roger Czerneda era de mediana estatura con cabello rubio y ojos azules.
Nada desafiante o agresivo en su comportamiento, lo que reduciría la fricción
cuando tuviera que hacer frente a los Otros en la Isla Grande. Y aún
recuperándose de la herida que había recibido en Jerzy. Si la manada estuviera
cazando y Roger estuviera en una multitud de humanos, tratarían de separarlo
del resto porque él sería vulnerable y más fácil de derribar.
Un invitado no es comestible, Simon se recordó mientras tomaba asiento. La
mirada que Henry le dio, lo tuvo pasándose la lengua por los dientes para
confirmar que pasaban lo suficientemente como humano.
—Apreciamos que auspiciara esta reunión, —dijo el Capitán Burke,
dirigiéndose a Simon pero manejándose para incluir a los otros tres Terráneos
en la habitación—. Y apreciamos que el Sr. Barquero viniera hasta Lakeside para
conocer a Roger.
—Estoy contento de tener la oportunidad de visitar el Courtyard de
Lakeside, — dijo Steve Barquero—. Y Oficial Czerneda debe saber algunas cosas
acerca de Desembarco del Ferry antes de tomar una decisión. — Al no tener que
seguir mostrando al líder del Courtyard que no estaba emitiendo un desafío, se
echó hacia atrás en su silla y cruzó las piernas en los tobillos—. La forma en la
que las cosas funcionan en la Isla Grande no es única en Thaisia, pero es una de
las comunidades más visibles donde Terráneos, gente de Vida Simple, e Intuyes
dividen las tareas entre los grupos, de manera que todas las partes componen el
todo. Nadie tiene mucho en términos de riqueza y bienes materiales, pero todo
el mundo tiene suficiente.
Puesto que el resultado no afectaba al Courtyard de una manera u otra,
Simon no prestó mucha atención al "bla, bla, bla" sobre cómo los diferentes
grupos trabajaban juntos. Desembarco del Ferry no era el único pueblo
"humano" que pertenecía a los Terráneos. Había un par de comunidades Intuye
y de Vida Simple en las montañas Addirondak, donde los productos de interés
para los Otros se hacían a cambio del uso de la tierra y los recursos naturales.
No era diferente de otros pueblos y ciudades, salvo que los Courtyard estaban
rodeados de una ciudad y de los humanos que vivían ahí, mientras que los
pequeños asentamientos humanos estaban rodeados por el país salvaje y los
Terráneos que vivían allí. Eso significaba que el Intuye no se olvidaba de que su
196

Murder of Crows
supervivencia era, siempre, dependiente de lo que los Otros consideraban un
intercambio justo.
Y los Otros en el país salvaje no se olvidaban que los humanos no eran
Terráneos ni se enredan en una amistad con uno y empezaban a cuidarlos.
«Debes prestar más atención ahora» Vlad dijo. «Suena como que están
por terminar»
«¿Qué me perdí?»
«Roger va a ser el oficial de policía de Desembarco del Ferry. Burke va a
ayudar a Steve Barquero a adquirir un patrullero ya que el pueblo no tiene uno.
Flash Foxgard va a ser la pareja de Roger mientras él está familiarizándose con
la isla y los dos lados de la aldea»
«¿Alguien le va a avisar que debe mirar para otro lado si un granjero
reporta que le faltan huevos del gallinero?»
«Estoy seguro de que Foxgard pueden dar cuenta de todos y cada uno de
los huevos»
—Bueno, —dijo Burke, cambiando en su silla—. Creo que eso concluye...
—No, —dijo Tess—. Hay algo que todos necesitan saber. — Ella miró a
Vlad—. ¿A menos que tú quieras contarlo?
—¿Decirles qué? — Vlad sonaba perplejo.
Mientras escuchaba a Tess contar sobre de los hombres que estaban
viendo a Merri Lee, Simon estudió a Burke y a Montgomery. La ira y la
preocupación, respectivamente. El comentario "amante de Lobo" no era una
sorpresa para Burke. La pregunta era, qué grupo -policía o Terráneo- iba a
frenar el problema antes de que se convirtiera en una pelea de lleno. Al ver la
mirada en los ojos de Vlad cuando Tess mencionó lo de "perra en un frasco", no
creía que la policía tuviera mucho tiempo para actuar una vez que Erebus
Sanguinati decidiera cómo su pueblo respondería.
—Voy a tener unas palabras con el Capitán de patrulla en el distrito de la
universidad, — dijo Burke.

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Murder of Crows
—No es sólo en Lakeside, —dijo Barquero—. Hemos escuchado rumores
acerca de problemas fraguándose en Saltos de Talulah. Un par de las
manifestaciones cerca del Courtyard de allí, algunos discursos en las
universidades. —Hizo una pausa, y luego añadió—: Y tuvimos un incidente
hace un par de noches. Es una de las razones por las que decidimos ajustar el
presupuesto del pueblo para contratar a un agente de la policía oficial.
—¿Qué pasó? — Roger preguntó, con aspecto pálido.
—Un barco desembarcó en el extremo norte de la isla, donde la mayoría
de la gente de Vida Simple tienen sus granjas. Alguien trató de prenderle fuego
a un granero.
—¿Trató?— Dijo Simon.
—Hemos tenido un repentino aguacero que duró un par de horas. La
lluvia apagó el fuego antes de que el agricultor pudiera denunciarlo. Casi al
mismo tiempo que comenzó la lluvia, una densa niebla cubría el río. Uno no
podría haber visto su propia mano en el agua.
Ah, pensó Simon. Agua debió haber estado montando a Niebla esa noche. Ni
siquiera el resto de los Terráneos sabía cómo los Elementales dividían el mundo
en territorios o incluso cuántos de ellos había. Pero estaba bastante seguro de
que los Elementales que tocaron la Isla Grande y Saltos de Talulah, eran las
mujeres que vivían en el Courtyard de Lakeside.
—¿La policía tuvo un poco de suerte en encontrar al responsable? —
preguntó Burke.
Barquero dio al capitán una extraña sonrisa.
—Niebla espesa y un río rápido que conduce derecho a las cataratas. La
mañana después del incendio, un barco roto y dos cuerpos fueron sacados del
río.
—¿Fueron los cuerpos drenados de sangre? — Preguntó Vlad—. Sé que
los Sanguinati que viven en la isla se han interesado por la costa en los últimos
días. Ese interés por lo general significa una incursión de humanos que podrían
causar problemas para los residentes de la isla.
Barquero se encogió de hombros.

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Murder of Crows
—Esos hombres iban por las cataratas. Si ellos estaban muertos cuando
se acercaron, los Sanguinati les hicieron un favor.
—¿Algo más?— Preguntó Simon. Cuando su única respuesta fue varias
sacudidas de cabeza, se puso de pie.
—Sube a la aldea cuando estés listo y te estableceremos, — Barquero le
dijo a Roger.
—Sr. Wolfgard, —dijo Montgomery—. ¿Si pudiera tener un minuto?
—Un minuto, — Simon acordó.
—Voy a esperar afuera, — dijo Barquero.
—¿Nuestros invitados querrían que les diera un rápido recorrido por la
Plaza Comercial?—Dijo Vlad.
Cuando todo el mundo salió de la habitación, Simon estudió a
Montgomery. No estaba enfermo, pero la piel oscura no se veía tan saludable
como siempre.
—¿Algo le pasa?— Preguntó Simon.
Montgomery sonrió.
—Demasiadas noches sin dormir últimamente.
Un Lobo se acurrucaba y tomaba una siesta, pero los humanos eran
raramente tan sensibles.
—Entiendo que algunos de sus empleados humanos han renunciado
recientemente, —dijo Montgomery.
—La mayoría, de hecho. ¿Por qué?
—La prima del oficial MacDonald está buscando trabajo. Ella tiene
habilidades de secretaria y de negocios que pueden ser útiles al Dr. Lorenzo, si
él no lo ha contratado a alguien para la oficina aquí.
—¿Por qué iba a querer trabajar en el Courtyard?

199

Murder of Crows
Montgomery parecía incómodo.
—Theral salió de una relación abusiva hace unos meses. Ella ha tenido
dos trabajos desde entonces y fue despedida de los dos, porque su ex pareja se
presentó en su lugar de trabajo, amenazando y causando problemas. Ella se
trasladó de nuevo a Lakeside porque tiene familia aquí. Cuando el Oficial
MacDonald mencionó que Theral estaba buscando trabajo, me ofrecí a abordar
el tema con usted, en caso de que estuviera buscando nuevos empleados. Si está
interesado, puede llamar y hacer una cita para una entrevista.
Simon se rascó detrás de la oreja para darse un momento para averiguar
lo que Montgomery estaba realmente tratando de decirle.
—¿Cree que este hombre la siguió hasta Lakeside y va a causar
problemas?
—Espero que no.
—¿Pero quiere que nosotros lo comamos si aparece?
—No, no, nada de eso.
A pesar de las palabras, Simon no creía que Montgomery se molestaría
demasiado si tuviera que llenar un formulario DUD para este hombre que
amenazaba a un miembro de la familia de MacDonald.
—Voy a hablar con los otros miembros de la Asociación Empresarial.
—Gracias.
Salió con Montgomery y deseó que Barquero, que estaba de pie cerca de
la parte posterior de la Oficina del Enlace, tuviera alguna excusa poco
convincente sobre la necesidad de llegar a casa y no tener tiempo para conocer a
Meg.
No hablaron hasta que los policías se marcharon, Henry volvió a su
estudio, y Vlad y Tess volvieron a sus tiendas. Entonces Barquero lo estudió por
un momento.
—Cuando entraste a la reunión, tuve la sensación de que realmente no
me quieres en tu Courtyard. Pero no en todo el Courtyard, ¿no? Solo en esta
oficina.
200

Murder of Crows

Simon no respondió.
—¿Quieres que yo invente una excusa y me vaya?
—No. — Eso es exactamente lo que quería, pero no podía encontrar la
manera de explicar la partida de Barquero a Meg. Además, era posible que
Barquero pudiera ayudarla.
—¿Todos los Terráneos reaccionan así frente a una Casandra de sangre?,
— preguntó Steve.
Simon acaba de abrir la puerta trasera y entrar. Al oír el gruñido de
Nathan, se apresuró a entrar en la sala de clasificación con Barquero en sus
talones.
—Devélamelo, —dijo Meg, tirando de un extremo de un catálogo lo más
fuerte que pudo, mientras Nathan hacía presión en el otro extremo—. ¡Dame ...
eso ... de vuelta!
—Basta, — dijo Simon.
«¿Qué estás haciendo?»
«Esto la hizo enojar» Nathan respondió. Él dejó de tirar, pero no soltó el
extremo del catálogo. «Trate se arrancárselo, pero Henry dijo que no tirara del
papel demasiado rápido, ya que podía cortar las manos de Meg»
Meg giró y vio a los dos hombres. Sofocada, lanzó el catálogo, que
Nathan dejó caer en el suelo.
—¿Problemas?, — preguntó Simon.
—He estado tratando de conseguir algunos pedidos. Las tiendas tienen la
mercancía hasta que se enteran de que la orden viene del Courtyard, ¡y de
repente están sin stock!
—Eso es un problema del gobierno, no tuyo. Has una lista de las tiendas
que se niegan a hacer las entregas y dásela a Elliot. E incluye esa tienda de
mascotas y Corteza Caliente en esa lista.
—¿Por qué debería Elliot tener que lidiar con esto?
201

Murder of Crows

—Debido a que hay sanciones por negarse a hacer las entregas al
Courtyard, y es la responsabilidad del gobierno hacer cumplir los acuerdos
realizados entre los humanos y nosotros.
—¿Hay sanciones?— Dijo Meg—. ¡Bien!
¿Ves? Simon pensó, inclinando un vistazo a Barquero. Ella no es un dulce
conejito esponjoso. Hay una veta de Lobo en ella.
—Meg, él es Steve Barquero, el alcalde de Desembarco del Ferry. Y ella es
Meg Corbyn.
Barquero se acercó a darle la mano, y la preocupación de Simon de que
podría equivocarse y cortar uno de los dedos de Meg fue lo único que impidió
morder a Steve.
Ellos apenas se tocaron las manos antes de que ambos se retiraran. Para
su crédito, Steve se vio preocupado cuando Meg empezó a rascarse el brazo.
Pero él miró la caja en la mesa de selección y dijo:
—¿Qué es esto?
—Galletas para perros, — dijo Meg, al mismo tiempo que Simon dijo—:
Galletas de Lobo.
—Una de las cosas que de repente no se encuentran disponibles para los
residentes del Courtyard, — dijo Meg con una amargura que sorprendió y
preocupó a Simon, especialmente cuando sus dedos se clavaron en el brazo. Si
ella se rascaba con más fuerza, incluso el suéter no protegería su piel.
Steve cogió la caja y sacó una galleta. Después de examinarla, dijo:
—¿Tienen que ser exactamente como esta?
Meg dejó de rascarse.
—¿Como qué?
Steve levantó una galleta.
—Como esta. Siempre estamos buscando maneras de ayudar a que
nuestra comunidad de Isla Grande prospere y hacer que todos tengan trabajo,
ya sean Intuye, Vida Simple o Terráneos. Tengo en mente a un par de mujeres
que podrían estar interesadas en el desarrollo de una clase similar de galletas.
202

Murder of Crows

—¿Galletas frescas horneadas para Lobos?
—¿Por qué no?
Simon se apartó de Barquero. Meg parecía demasiado interesada en el
hombre, y se le estaba haciendo más difícil recordar que Steve no era
comestible.
—Me gustaría que viera algo, — dijo Meg. Los condujo a la habitación
delantera y señaló la cama de Lobo.
Después de echar un vistazo a Simon por permiso, Steve se agachó junto
a la cama y la examinó.
—¿Tiene una de repuesto que pudiera llevármela conmigo?
—Creo que quedan un par en el almacén de ramos generales, —
respondió Simon—. Puedes tomar una.
—Gracias. —Steve se levantó y sonrió a Meg. Pero entonces, la sonrisa se
desvaneció—. Cuando un Intuye tiene un presentimiento, siempre hay algún
signo físico de aleteo en el estómago o un grupo particular de músculos que se
tensan. Pero es mucho más difícil para usted, ¿no es así?
Simon se acercó a Meg, una postura protectora.
—¿Conoce a una profeta de la sangre? — preguntó Meg—. ¿Hay una
chica en la isla?
Steve negó con la cabeza.
—No fuimos capaces de encontrar la manera de ayudarla a tiempo para
salvarla.
—Ay. Lo siento.
—Yo también. —Steve parecía incómodo—. Será mejor que me vaya.
—Te llevaré a la tienda general, — dijo Simon.
—Gracias por su ayuda, Sr. Barquero, — dijo Meg.

203

Murder of Crows
—Steve. No hay necesidad de ser tan formal.
Ella sonrió y Simon se tragó un gruñido.
Él y Steve se acercaron a la Plaza Comercial, en silencio. De hecho,
Barquero no dijo nada hasta que recogió de la cama del Lobo y la guardo en la
parte trasera de su coche. Luego se volvió hacia Simon.
—Aunque me gustaría tener a la Sra. Corbyn como una amiga, no estoy
tras de tu chica, Wolfgard.
—Ella no es mía. — Dado que Meg era un excelente juguete chillón, ¿por
qué Barquero no quería perseguirla cuando era tan divertida?
Steve sonrió.
—Ella es el Enlace del Courtyard y eres el líder del Courtyard. En cierto
modo, eso la hace tuya.
Inclinó la cabeza para reconocerle el punto, y se dio cuenta de que Steve
no quiso venir a husmear a Meg. Simon no era un Intuye o un profeta de la
sangre, pero tenía buenos instintos.
—Quieres vínculos con Lakeside. Es por eso que estás buscando una
manera de hacer las galletas y las camas. ¿Qué van a decir los Terráneos de Isla
Grande sobre eso?
—Algo va mal en Saltos de Talulah. Lo sentimos; también los Terráneos
que viven en la isla. Ming Beargard ha tratado de hablar con los Otros que están
a cargo del Courtyard de Saltos de Talulah, pero no van a hablar con él porque
creen que los nativos de la tierra de la isla son demasiado amistosos con los
humanos. Le dijeron a Ming, que se supone que los Otros deben recibir los
bienes hechos por el hombre, no ayudar a los humanos con el trabajo. No creo
que esa fue siempre su actitud, pero los gobernantes actuales del Courtyard de
Saltos de Talulah quieren la menor interacción con los humanos como les sea
posible.
—¿Así que Ming quiere un vínculo con el Courtyard de Lakeside
también?
Steve asintió.

204

Murder of Crows
—Estábamos acostumbrados a vender algunos de nuestras
especialidades en las tiendas de Saltos de Talulah, cosas que a los turistas que
visitan las Cataratas les encanta llevarse a casa con ellos. Cuando nuestro
equipo de representantes de ventas condujo hasta las Cataratas para hablar con
alguna de las tiendas y redactar los pedidos de la temporada turística de
verano, ninguna de esas empresas quería hacer un pedido con nosotros, y
algunos de ellos murmuraron que no iban a comprar nada de cualquier persona
que pusiera a los humanos al final. Nuestro equipo sintió una hostilidad cada
vez que un Terráneo y un humano llegaba con un cartel de cada uno. —Hizo
una pausa, como si estuviera considerando cuidadosamente sus palabras—.
Cuando las cosas vayan mal en Saltos de Talulah, -creo que es una cuestión de
cuándo, no de si- los Terráneos que gobiernan el Courtyard no van a hablar
con la policía o dar al gobierno la oportunidad de arreglar las cosas. Así que, si
es posible, preferiría hacer negocios contigo.
Simon no estaba seguro de que iban a ser más misericordiosos si
demasiados problemas sacudieran a los Terráneos en Lakeside, pero al menos,
por ahora, él podría tomar ventaja de un negocio que beneficiaría a ambas
partes.
Para cuando Barquero se marchó, y Meg cerró la Oficina del Enlace para
la pausa del mediodía y se fue a almorzar con Heather y Merri Lee. Habría
gruñido sobre Meg dejando el Courtyard con dos hembras que no tenían un
colmillo entre ellas, pero cuando entró en Aullidos, Buena Lectura, John le
informó de que las chicas se habían ido a Un pícaro plato para el almuerzo, y
Henry y Vlad habían ido a Corteza Caliente para recoger pizzas. Puesto que los
dos lugares estaban en la misma plaza, las chicas estarían protegidas. E incluso
si los humanos en Corteza Caliente le dieron largas a Meg para una entrega en el
Courtyard, nadie salvo un tonto, le negaría comida a un Oso Pardo.
Había muchas cosas en las que pensar. Demasiadas cosas en las que
pensar y no había mucho que pudiera hacer en este momento.
Pero había una cosa que podía hacer. Tomando el teléfono, Simon, llamó
al Dr. Lorenzo para contarle sobre la prima del oficial MacDonald.

205

Murder of Crows

Capítulo 16

Hacia el final de Viridus, los Cuervos del Courtyard de Saltos de Talulah
volaron hacia la parte de la ciudad donde la mayoría de los turistas caminaban,
comían y compraban recuerdos en los quioscos. Durante tres días, vieron a los
humanos arrojar juguetes brillantes en los botes de basura, juguetes que sólo
estaban un poco rotos de manera que, para los Cuervos, no disminuía su
atractivo. Observaron a los humanos tirar una hamburguesa todavía en la
envoltura de papel, así que no estaba manchada por otros restos. Observaron
pequeños tesoros que se dejaban caer de las latas, y observaban mientras que
los trabajadores de la ciudad vaciaban las latas y se llevaban los alimentos y los
tesoros.
Y había trozos brillantes cerca, monedas que habían caído de los bolsillos
y a los que el sol hacía un señuelo brillante.
Durante tres días, los Cuervos resistieron, haciendo nada más que vigilar.
Pero al cuarto día, algunos de los Cuervos adolescentes se atrevieron a bajar de
los árboles para tomar un brillante o arrebatar un bocado de comida o volar con
uno de los juguetes brillantes.
Y no pasó nada. Los humanos, quienes estaban deslumbrados ante el
estruendo del agua cayendo en el río, apenas los notaron. Así que a los cinco
días, más de los Cuervos volaron bajando de los árboles para arrebatar un
bocado de comida o hacerse con una moneda brillante o un pequeño tesoro. En
el sexto día, incluso más Cuervos se reunieron alrededor de las latas,
disfrutando de la caza de los artículos desechados que brillaban.
En el séptimo día, los botes de basura que tenían los mejores bocados de
alimentos y los mejores pequeños tesoros explotó, matando a los Cuervos y los
turistas por igual.
Esa noche, uno de los Sanguinati que habían estado a la caza de los
humanos responsables de asesinar a los Cuervos no regresó al Courtyard de
Saltos de Talulah.
Y a la mañana siguiente, en Lakeside, Meg Corbyn despertó gritando.
206

Murder of Crows

*****

—¡Meg! — De pie en su descansillo común, Simon golpeó en la puerta de
la cocina de Meg, luego hizo una pausa para ponerse los pantalones vaqueros
que él había agarrado cuando oyó su grito—. ¡Meg! — Él gruñó en la puerta
cuando no se abrió, cuando él no oyó nada.
Metiendo su mano en el bolsillo de los pantalones vaqueros, sacó las
llaves del apartamento de Meg y giró la cerradura, y aún no pudo entrar
¿Por qué tenía que usar la cadena, así como el cerrojo? No era como si
alguien fuera a usar la puerta de la cocina para visitarla. Excepto él. Y Sam
cuando el cachorro estaba con él. La puerta estaba cerrada con llave exterior
común, y comprobaba todas las noches antes de acostarse, así que no tenía que
preocuparse por un intruso que entrara por la parte de atrás. Él sabía que ella
no tenía compañía, ya que ella le había dicho en voz baja que quería dormir sola
esta noche.
—Y esa es la última vez que te escucho sobre donde duerme cada uno,—
gruñó mientras golpeaba a la puerta de nuevo—. Maldita sea, Meg. ¿Qué haces
que no quieres que sepa?
La respuesta a eso lo tuvo arañando en la puerta antes de recordar que
estaba en forma humana.
—¡Meg!
Piel cubrió repentinamente los hombros y el pecho de Simon mientras
lanzaba su peso contra la puerta, rompiendo la madera y la cadena. Él corrió
hacia la habitación de Meg, pero el fresco aroma de la sangre le atrajo hacia el
cuarto de baño. Empujó la puerta y Meg gritó, así que se apretó a través de la
estrecha abertura para evitar chocar con sus piernas de nuevo.
Ella estaba en el suelo, sangrando. El corte recorría a través de su torso
justo debajo de sus pechos. Un corte demasiado largo. Un corte demasiado
profundo. Demasiada sangre.
207

Murder of Crows

—Meg. — Apenas había suficiente espacio para que ella estira sus
piernas cuando él se puso de rodillas para llegar a ella.
—Simon, — se quedó sin aliento—. Tienes que escuchar.
—Sí. Claro.
Su amiga estaba sangrando. No importaba que ella fuera humana. Su
amiga Meg estaba sangrando demasiado.
Bajó la cabeza, luego hizo una pausa.
Eso lo iba a poner furioso. Al igual que la última vez cuando se cayó en el
arroyo y se corto la barbilla y tuvo que llevarla al sanador humano.
No me importa. Ella es una de nosotros. Limpia la herida. Deshazte del olor de la
sangre y oculta el hecho de que ella es vulnerable.
Rápidamente lamió la sangre que manaba de la herida. Lamió y lamió
para evitar que goteara sobre la toalla que Meg había puesto en el suelo para
absorberla.
—Simon,— Meg gimió—. Simon. Veo... Es demasiado. Tengo que hablar.
Tienes que escuchar.
Por un momento había estado muy enojado, y ahora no lo estaba. Oyó la
voz de Meg y algo cambió y él no estaba enojado en absoluto.
Lamida, lamida
Ella siempre tenía buen sabor. Pero esto era maravilloso.
Lamida, lamida
A él le gustaba el sonido de su voz. Incluso cuando le estaba gritando.
Que no lo estaba haciendo ahora. Ella estaba...
El aroma de la excitación, tan atractivo como el olor de la sangre.

208

Murder of Crows
Se sentó sobre los talones para acercar a su cara a esta nueva y deliciosa
fragancia. Su cuerpo humano respondió con placer, respondió con una
disposición que era difícil de ignorar.
—Simon.
Algo no placentero en su voz ahora. Algo... que le debía molestar.
—Tienes que recordar, — le suplicó.
¿Recordar? Sí. Lamida, lamida. El maravilloso sabor de Meg. Pero no
morder. No desgarrar la carne porque... ¿Por qué? Se sentiría tan bien el gusto
de la carne. Tan bueno. Pero no la carne de Meg. No le haría daño a Meg. Nunca
haría daño a Meg.
Algo que tenía que recordar. Algo sobre Meg hablando cuando había un
corte y sangre.
—Tengo que escribirlo, — murmuró.
—Sí, —dijo ella—. Date prisa.
Trató de levantarse, trató de salir del baño a buscar papel y lápiz para
anotar... ¡palabras! Escribe palabras. Ella olía tan bien. Sabía aún mejor. Incluso su
pelo, todavía todos los tonos extraños de color naranja y rojo, no apestaba más a
cualquier cosa se había hecho.
Palabras. Importante escribir las palabras de Meg.
Usando a la pileta de apoyo, Simon se puso de pie. Tal vez sus pies. No
podía sentir sus pies. ¿Él todavía tenía pies?
—Escribe, — gruñó. Él debería estar enojado. ¿Por qué no estaba
enojado? No estaba enfermo, pero no estaba bien tampoco.
El miedo se apoderó de él, aclarándose la cabeza por un momento.
Una canasta sobre la mesa llena de pequeños pinceles y botes de color.
Juguetes femeninos. Cogió un lápiz y escribió las palabras que salieron de ella
ahora.

209

Murder of Crows
Algo me pasa. Algo muy malo. Pero él escribió las palabras hasta que su voz
se detuvo. Luego dejó caer el lápiz y se deslizó hasta el suelo.
—¿Meg? — Él lamió la sangre que seguía fluyendo de la herida y se
quejó—. ¿Meg?
Sus ojos estaban vidriosos. Cuando ella trató de levantar la mano y
tocarlo, ella no pudo hacerlo.
—Tus orejas son peludas, — dijo.
Ellos necesitaban ayuda. Él... necesitaba... ayuda.
«¡Henry!»
«¿Simon? ¿Qué pasa?»
«Enferma. Meg... herida... date prisa»
Meg sangraba. Tenía que hacer algo al respecto Meg sangraba. Im... por...
tante.
Simon se estiró en la parte superior de Meg, la cara pegada a su dulce
vientre, donde podía respirar todos aquellos deliciosos aromas.

*****

Olores y sonidos, pero nada que le dijera Meg a él.
Meg olía bien. Sabía aún mejor.
—Creo que por fin está reaccionando. — Esa voz pertenecía a Blair, el
ejecutor principal del Courtyard.
¿Por qué escuchar la voz de Blair lo hacía sentir miedo?

210

Murder of Crows
—¿Simon? — Era Vlad, sonando enojado. ¿Por qué enojado? ¿Vlad
también lamió...?
—¡Meg! — Simon trató de moverse, sentarse, pero su cuerpo parecía
enredado y nada funcionaba del todo bien.
Hasta que Vlad agarró sus brazos y lo levantó lo suficiente para que lo
único que pudiera ver, fuera la furia en los ojos oscuros del Sanguinati.
—¿Qué. Has. Hecho? — Vlad gruñó.
¿Hecho? Él... recordaba.
—Meg estaba sangrando, — dijo Simon. Su voz no sonaba bien. Su
mandíbula no se movía de la manera correcta para el habla humana. ¿Qué ...?
Tess apareció a la vista junto a Vlad. El pelo que enmarcaba su rostro era
negro, negro, negro, pero el resto era el rojo de ira. Y todo enrollado y se movía
de una manera que era fascinante y aterradora.
—Sabemos de Meg, — dijo ella—. Estamos preguntando sobre ti
Para evitar los ojos y los de Vlad, miró a su alrededor. La sala de estar en
su apartamento. ¿Cómo llegó hasta allí? Luego miró a su cuerpo desnudo y la
sacudida de lo que vio le despejó el resto de la falta de claridad de su mente.
Una pierna era humano, y la otra era la pata trasera de un Lobo a partir
de la mitad del muslo hasta el final abajo al pie. Mientras procesaba los olores
en la habitación y se dio cuenta de cómo muchos Otros estaban mirando, su
cola enroscada protectora sobre sus órganos genitales humanos. Piel en la
mayor parte de su torso. Las manos que no eran suficientemente manos. No
estaba seguro de querer saber lo que la cabeza y la cara parecían.
Media forma era un estado en el que no era Lobo y ni era humano.
Muchos de los Terráneos, que vivía en el país salvaje podría tomar la forma
aproximada de un ser humano, pero nunca podría pasar por humanos, nunca
podrían lograr una forma que no fuera algo intermedio. El hombre lobo en las
historias de terror. Los Otros que vivían en un Courtyard hacían un esfuerzo
para no tomar una media forma alrededor de los humanos, pero todos ellos
cambiaron partes cuando necesitaban algún aspecto de su otra forma. Como las
orejas que podían oír mejor. O garras y colmillos. Había una simetría a ese tipo
211

Murder of Crows
de cambio, incluso cuando era más instinto que elección deliberada. ¿Pero esto?
¡Este era un cuerpo fuera de control.
Miró a Blair, quien lo miraba con simpatía mezclada con ira.
Entonces Henry se situó junto a Blair. No había ninguna simpatía en los
ojos del Oso Pardo, pero había un montón de ira.
Rodeado de Sanguinati, Lobo, Oso Pardo, y Tess.
Tengo que elegir una forma. Quería pasar a Lobo puro y acurrucarse en
algún lugar hasta que tuviera tiempo para pensar en ello, solucionar el
problema. Pero él era el líder del Courtyard, y el líder no podía esconderse.
Tomó el esfuerzo de cambiar todo el camino a humano, y eso le
sorprendió. Se sentía como si hubiera caído en algo pegajoso, algo que frenó sus
reflejos y obstaculizó su capacidad de cambiar.
Tan difícil no mostrar miedo. Imposible no sentir miedo.
Debía de haber cambiado lo suficiente como humano porque Vlad le
soltó y Tess arrojó una manta sobre el regazo.
—¿Dónde está Meg? — preguntó Simon. Necesitaba agua. Quería
comida. Más que cualquiera de esas cosas, quería respuestas.
—Meg se queda en mi casa, —dijo Henry—. Ella ha estado allí desde esta
mañana. Nathan, Jester, y Jake están con ella ahora, viendo películas.
—¿Esta mañana? — No podía ver las ventanas porque había muchos
cuerpos en su camino, pero la luz no era muy diferente de cuando él había roto
la puerta de la cocina de Meg.
—El sol está bajando, —dijo Henry—. Te encontré a ti y a Meg en su
cuarto de baño esta mañana. ¿Te acuerdas de eso?
—No recuerdo que hayas venido, pero te pedí... — Simon luchaba por
recordar—. Meg, sangrando. Corte largo. Demasiado profundo. Demasiada
sangre. Palabras. Tenía que escribir las palabras.

212

Murder of Crows
—Cuando Henry te encontró, nos llamó a Blair y a mí, —dijo Vlad—. Te
sacaron del cuarto de baño para que Henry pudiera encargarse de Meg. — Se
inclinó por lo que sus ojos estaban a la altura de Simon—. Estabas despierto.
Durante horas estuviste despierto, pero no te importaba. Nada. Podríamos
haberte amputado las manos y los pies, y no habrías hecho nada para
detenernos. No podrías haber hecho nada para detenernos. Podríamos haberte
cortado en trozos o cortarte hasta que desangraras, y habríamos hecho más que
mirar. La droga que los humanos ponen a la comida como cebo para los
Cuervos se metió en el Courtyard, se metió en ti. Tenemos que saber cómo
sucedió.
Mantuvo sus ojos en Vlad.
—No es culpa de Meg. Pensé que iba a hacerme enojar, como la última
vez. Pensé que iba a hacerme más fuerte para que pudiera ayudarla.
Vlad lo estudió.
—¿Qué no es culpa de Meg?
—Los Sanguinati no beben la dulce, la sangre de las Casandra de sangre.
No a causa de las profecías que nadan en la sangre. Erebus estaba equivocado
acerca de eso. Es porque las profetas de la sangre son la creación de Namid, tan
maravillosas como terribles.
Vlad se enderezó y dio un paso atrás.
—¿De qué estás hablando?
—La droga. Es la sangre de las Casandra de sangre.
—¿Cuál de las drogas?— preguntó Henry—. Hay dos de ellas, que
afectan a los Terráneos y humanos.
Simon tragó. Él realmente quería un poco de agua.
—Ambas.

*****

213

Murder of Crows
Doblando por el Parque Bird, hacia el estacionamiento, el Capitán Burke
miró a Monty.
—¿Sabe algo más el Dr. Lorenzo sobre la condición de Meg Corbyn?
—No, señor. Nada desde esta mañana. — Monty ya había informado de
su conversación con Dominic Lorenzo. Meg Corbyn tuvo un atípico corte,
demasiado largo y demasiado profundo, pero no había indicios de que no fuera
auto-infligido. Después de cerrar la herida, la recomendación de Lorenzo había
sido descanso y un montón de alimentos ricos en hierro para ayudar a reponer
la sangre que Meg había perdido—. Él está pensando en echarle un vistazo a la
Sra. Corbyn mañana por la mañana después de su turno en el hospital.
Burke hizo un sonido entre un refunfuño y un gruñido mientras entraba
en una plaza de aparcamiento.
—Entonces vamos a ocuparnos de este problema.
Monty se bajó del coche negro, aliviado de que el viaje a la plaza de la
calle Chestnut fuera breve. Burke era un hombre grande, y quedarse con él en
un pequeño espacio cuando sus ojos azules se encendían de furia controlada, no
era agradable.
Por supuesto, había una buena razón para la furia de Burke. Dada la
información que corría desde Saltos de Talulah, el gobierno de Lakeside y la
fuerza policial comenzaron a darse cuenta de que estaban mirando una
situación que podría barrer más de una ciudad humana, si todos no fueran
muy, pero muy cuidadosos.
La ciudad de Saltos de Talulah era el polvorín. Ya no era una cuestión de
si los humanos perderían otra parte de Thaisia; era una cuestión de cuánto iban
a perder.
Los residentes y turistas atrapados en las cataratas podían ser sólo el
comienzo de lo que se perdiera.
Y esa fue la razón de que el Capitán Douglas Burke y el Teniente Crispin
James Montgomery estaban parados en el estacionamiento de la plaza al
atardecer, a la espera como guardia después de que el patrullero encontró un
lugar de estacionamiento y los agentes salieron a su encuentro.

214

Murder of Crows
Burke debió haber convocado a todos los oficiales bajo su mando, pensó Monty.
Entonces vio a Louis Gresh y se preguntó si el comandante de la brigada de
explosivos había sido convocado o si Gresh comprendía algo sobre la reunión
de Burke con el jefe de la estación en la tarde y decidió llevar a su equipo a esta
reunión.
—Señores... —Burke comenzó cuando los hombres se reunieron en torno
a él.
Justo en ese momento sonó el teléfono móvil de Michael Debany.
—Perdone, capitán, — dijo Debany. En lugar de apagar el teléfono, se
alejó y habló con alguien por un par de minutos. Cuando regresó a su lugar
original al lado de su pareja, Lawrence MacDonald, estaba pálido como una
hoja.
—¿Debany?, — preguntó Monty.
—Era la Srta. Lee, que trabaja en Un pequeño Bocado.
Monty asintió. Él no necesitaba la aclaración, pero algunos de los otros
hombres sí.
—¿Y?
—Ella ha sido atacada. Estudiantes de la Universidad. Volvió a su
apartamento, pero no se siente a salvo.
—¿Sabe dónde vive?— Preguntó Burke. Cuando Debany dijo que sí,
Burke señaló a MacDonald—. Vaya con él. Recójanla. Llévenla a la sala de
emergencias. Vayan al Hospital de Lakeside, donde trabaja el Dr. Lorenzo, a
menos que la situación sea muy crítica para tanta demora. Vayan.
Debany y MacDonald corrieron para su vehículo.
—El resto de ustedes. — Burke parecía aún más feroz que hacía un
momento. Él pasó una mano para indicar toda la plaza—. Quiero que el
propietario o gerente de cada una de estas tiendas sean llevados a Corteza
Caliente en cinco minutos. Cualquier persona que suelte cualquier
impertinencia, arréstenlo y llévenlo a la comisaría.

215

Murder of Crows
Monty parpadeó.
—¿Bajo qué cargo, señor?
—Sobre la acusación de ser un dolor en el culo, — Burke gruñó—. Y en
este momento, eso es lo suficientemente bueno para una noche de estancia en
nuestras instalaciones.
Dioses encima y por debajo, pensó Monty. Realmente tiene esa intención.
Nadie cuestionó la orden. Los hombres simplemente se dirigieron a las
tiendas.
—¿Les importa si los acompaño?, — preguntó Gresh, acercándose a
Monty y Burke.
—No, no me importa,— respondió Burke—. Denme un minuto. — Él
sacó su teléfono móvil y dio unos pasos distanciandose de ellos.
—Los ataques contra los humanos empleados por el Courtyard no es
algo bueno, — dijo Gresh en voz baja, sus ojos escaneando la gente que miraba
todos los patrulleros y vaciló. Algunos volvieron a sus coches y se fueron a la
plaza. La mayoría siguió con lo suyo, haciendo caso omiso de la evidencia de
que algo estaba pasando.
—La gente está asustada y se enojan. No siempre piensan racionalmente
en esas condiciones, — Monty contrarrestó. Él no estaba en desacuerdo con
Louis. El acoso y los ataques no eran buenos en ningún momento. Ahora era
como bajarse los pantalones y mostrar el culo a los que realmente los quieren
muertos. Por no hablar de romper las leyes humanas referidas al asalto.
—No sé cómo era cuando trabajabas en la fuerza de Toland, pero por
aquí, el dispensador de agua y la cafetera son grandes lugares para oír por
casualidad un montón de cosas. Y el último chisme es que el Capitán ahora
tiene una conexión con el departamento de policía de Isla Grande. — Gresh dio
Monty una mirada inquisitiva.
Monty miró a Burke, que todavía estaba en el teléfono. Luego asintió. El
Capitán no había dicho que la conversación con Roger Czerneda debía
mantenerse confidencial. Y la mayoría de lo que se había transmitido se oía en
las noticias o se veía por cualquiera lo suficientemente estúpido para conducir a
la isla en estos momentos.
216

Murder of Crows

—Hay niebla en el río tan espesa que uno no puede ver su propia mano.
Pero un canal de agua quedó claro el tiempo suficiente para que los
transbordadores y barcazas pudieran cruzar suministros a prisa y volver al
lado de la isla de Desembarco del Ferry. Ahora la isla está completamente
cerrada. — Él vaciló, y luego añadió—: Y parece que hay algo en esa niebla que
está a la caza de cualquiera lo suficientemente desesperado o lo suficientemente
suicida para tratar de salir de Saltos de Talulah en barco.
—¿Sanguinati?
—Quizás. No se puede ver, nadie va a encontrar cuerpos hasta se levante
la niebla. —No del todo una mentira, sino una parte del informe confidencial
que habían recibido, la parte omitida era la de los Sanguinati diciéndole a Steve
Barquero y al Oficial Czerneda que habían cedido el río a otro tipo de cazador,
uno que no vivía en la isla, pero debía haber sido atraído a Saltos de Talulah por
la superabundancia de presas.
¿Qué había ahí que podría asustar a los vampiros?
—No había nada especial acerca de los explosivos en los botes de basura,
— dijo Louis después de un momento—. El que dejó las cargas no tenía ningún
respeto por la vida humana. Los bastardos sólo querían matar a algunos
Cuervos ... y tal vez iniciar una guerra. — Una mirada a Burke, quien parecía
estar terminando la llamada—. ¿Crees que es hacia donde nos dirigimos? ¿La
guerra?
Tal vez, pensó Monty.
—Espero que no.
Burke se unió a ellos al igual que los agentes de policía que llevaron a un
grupo de gerentes hacia Corteza Caliente.
—Mark Wheatley es el capitán de la patrulla de la estación de la
universidad, —dijo Burke—. Hasta que Debany y MacDonald lleguen, él tendrá
hombres haciendo guardia en el apartamento de la Sra. Lee para evitar más
problemas. Ahora, vamos a hacer esto.
Se dirigió hacia la pizzería, pero se detuvo cuando un hombre joven con
varias bolsas aisladas salió y empujó hacia un coche con un cartel de
ENTREGAS DE CORTEZA CALIENTE asegurado al techo.
217

Murder of Crows

—¡Tú!— Burke rompió—. Date la vuelta y vuelve a entrar.
—Pero...
—Hijo, si te metes en el coche, la pena para ti es una multa de 500 y 5
días en la cárcel. Y tu jefe lo sabe.
El repartidor, quien se veía apenas con la edad suficiente para conducir,
miró a Burke, y luego se apresuró a regresar a Corteza Caliente.
Burke siguió, sacando su placa y empujando su abrigo a un lado para
que nadie obviara la pistola.
Personalmente, al ver la expresión del rostro de Burke, Monty no creía
que nadie iba a notar la pistola, pero él y Louis siguieron al Capitán al interior.
Un montón de clientes ocupaban las mesas para tomar bocados para comer
después del trabajo o en espera de sus órdenes para que pudieran llevar pizza a
casa para las cenas familiares.
—Necesito su atención — La voz de Burke en auge, cortando a través de
la charla—. ¡Y que alguien apague esa maldita música!
Silencio.
Levantó su placa en una mano y señaló a los clientes con el otro.
—Todos ustedes. Fuera. Ahora. Corteza Caliente cierra durante la siguiente
hora. Pondrán su comida en cajas para que pueda llevarlos con ustedes. Tienen
cuatro minutos. Y a ti. — Ahora Señaló el repartidor—. Te sientas allí.
—No puede hacer eso. — Un hombre con su nombre en la etiqueta de
gerente salió de detrás del mostrador de servicio—. Tiene entregas que hacer.
—Me dijeron que Corteza Caliente ya no hace entregas. Por lo tanto, no va
a hacer ninguna entrega. Tres minutos, gente. Con o sin la comida.
Algunos se apresuraron hasta el mostrador para las cajas de comida para
llevar. La mayoría simplemente huyó.

218

Murder of Crows
Burke esperó hasta que los clientes se hubieran ido y todos los
propietarios o gerentes de las otras tiendas en la plaza del Parque Bird ocuparon
las mesas.
—Si no saben por qué están aquí, es un problema, —dijo Burke—. Sé que
es un hecho que a todas las empresas en esta plaza se les envió una advertencia
sobre las sanciones por no hacer las entregas, si no proporcionan la prestación
de servicios y por negarse a vender la mercancía a los Terráneos. Se les dijo que
sacaran los carteles de Solo Humanos de sus tiendas y que vendieran y
entregaran la mercancía de conformidad con los acuerdos alcanzados entre la
ciudad de Lakeside y los Terráneos. Muchos de ustedes están ahora en violación
de esos acuerdos. A partir de este momento, todos ustedes están siendo
considerados responsables. Si están obedeciendo órdenes y no rompieron
intencionalmente la ley, tienen que proporcionar el nombre del dueño de la
tienda, y él o ella será la persona que irá a la cárcel y obtendrá una multa
considerable.
—Nosotros también tenemos derechos, — dijo un hombre que llevaba
una camiseta con un logotipo de Palacio de las Mascotas en el bolsillo—. Tenemos
el derecho de rechazar el prestar el servicio.
—¿Alguno de ustedes han estado prestando atención a lo que está
sucediendo en Saltos de Talulah?, — preguntó Burke, a todos ellos les dio su
sonrisa feroz-cordial—. He estado hablando con los agentes de policía en las
cataratas todo el día, así que puedo decirles algunas cosas que las noticias no
están diciendo.
Monty sintió en su estómago una estacada. Había oído un montón en las
últimas horas. No estaba seguro de que quería enterarse de lo que Burke, con
todas sus diversas fuentes, podría haber descubierto.
—El Courtyard de Saltos de Talulah se ha abandonado. — Burke ignoró
los pocos aplausos desafiantes—. Eso significa que, a diferencia de nosotros, no
hay nadie con quien el gobierno o la policía pueden hablar, nadie que se sentará
con ellos ahora para tratar de resolver las cosas. ¿Entienden lo que eso significa?
La ciudad de Saltos de Talulah está cerrada. Las carreteras están obstruidas o
destruidas. Cientos de vehículos cortaron todas las rutas antes que la gente se
diera cuenta de que estaban varados. Así que nada sale y nada entra ni carbón,
ni madera, ni gasolina, ni comida, ni medicinas, ni suministros de ningún tipo.
Cualquiera cosa que la ciudad tenía antes de la explosión de ayer por la
mañana es todo lo que tienen ahora.
219

Murder of Crows

—¿Qué pasa con los turistas? — Uno de los gerentes preguntó—. Incluso
tan temprano en el año, hay turistas.
—Ahora, la ciudad tiene una buena cantidad. Un montón de personas
adicionales gastando lo que está disponible.
Silenciosos e incómodos cambios de pies
—¿Creen que es una coincidencia que las líneas telefónicas siguen
funcionando y las estaciones de radio y televisión siguen siendo capaces de
transmitir?, — preguntó Burke—. ¿Están escuchando los mensajes, la gente?
Porque este es el mensaje: Los humanos mataron a algunos Terráneos, y ahora
van a pagar.
—Matar a un vampiro es un favor a todo el mundo, — dijo otro hombre.
—Díselo a las familias de las personas que nunca se encontrarán, — dijo
Burke con frialdad—. Díselo a las familias de las cuatro personas -cuatro
humanos- que fueron despedazados por el maníaco que logró matar a uno de
los Sanguinati. Piensa en estar encerrado en una ciudad con alguien corriendo
libre que ya ha despedazado a una mujer de 60 años y a un niño de 11 años, y
lleno frascos con pedazos de cuerpo.
Una mujer y dos de los hombres embistieron su paso entre la multitud
para llegar a los baños. El resto de la gente parecía que no iban a mantener sus
estómagos mucho más tiempo.
—¿Quieren más? — Preguntó Burke. Todos ellos negaron con la cabeza,
pero siguió de todos modos—. Un tornado arrasó la Universidad de Saltos de
Talulah esta tarde durante un mitin de Humanos Primero y Últimos. Los
dormitorios no fueron tocados. ¿Todo lo demás? Son montones de escombros.
Para todos los efectos, la universidad se ha ido. Y los incendios arrasaron con la
otra universidad en las Cataratas. Una vez más, los dormitorios no fueron
tocados, pero el resto de los edificios fueron destripados.
Burke se quedó mirando a todos ellos. De repente se veía cansado.
—Señoras y señores, todos los caminos se desplazan por el bosque. Lo
que está ocurriendo en Saltos de Talulah es una dura lección. Tenemos que
aprender de ella. Las cosas malas están sucediendo ahora mismo en un montón
220

Murder of Crows
de ciudades y pueblos de toda Thaisia, y esas cosas malas tienen a los Terráneos
preguntándose si quieren seguir tolerando nuestra existencia. Nuestros
antepasados negociaron mercancía por la tierra y la cualificación de los
recursos. Ese cambio no es diferente ahora de lo que fue hace siglos. Así que si
los comerciantes dejan de suministrar bienes que son de interés para los Otros,
no se sorprendan si los recursos que necesitan para sobrevivir también se
acaban.
Miradas inquietas.
—Cualquier negocio que todavía tenga un cartel de Solo Humanos en la
ventana mañana será multado. El propietario irá a la cárcel. Si el cartel esta
todavía allí al día siguiente, el siguiente cartel en la puerta será Cerrado, y el
propietario se pondrá en la parte trasera de un patrullero y llevado para un
largo paseo.
Monty miró a Louis, que se quedó mirando a Burke en estado de shock.
—El gobierno de Lakeside no hará eso, —dijo el gerente del Palacio de las
Mascotas nerviosamente.
—No, no,— Burke acordó con simpatía aterradora. Monty sintió al piso
bajar y subir. Las personas que han cometido crímenes atroces eran tomadas
para un largo viaje al país salvaje y dejadas sin comida, agua o zapatos. Era una
sentencia de muerte.
En cuanto a Burke, Monty se preguntó acerca de los primeros años del
hombre como un agente de policía. ¿Qué había visto que él estaba
comprometido a mantener la paz , a hacer su propio tipo de ley hasta el punto
que tomaría el camino del largo viaje? ¿Qué era lo que hacía que Burke, que sus
superiores se rendían cuando quería algo que de alguna manera afectaba a los
Otros?
—Hemos terminado aquí, —dijo Burke—. Vuelvan a sus tiendas.
Los primeros pasos fueron vacilantes, como si los propietarios y gerentes
no pensaran que los fuera a dejar ir. Después corrieron a la puerta.
—Teniente. — Burke abrió su cartera y sacó dos billetes de 50.
—¿Señor?
221

Murder of Crows

—Solicite cuatro pizzas para el Courtyard. Usted y Kowalski pueden
llevarlas. Estoy seguro de que estarán listas a tiempo para su reunión con la
Asociación Empresarial del Courtyard.
—Por supuesto, — el gerente de Corteza Caliente tartamudeó—. ¿Qué les
gustaría a ellos?
Monty hizo la orden.
—¿Podemos hacer que nuestras entregas?, —preguntó el gerente.
—No sé, — Burke respondió con una sonrisa feroz—. ¿Pueden?
—Sí. No habrá ningún problema con entregas a partir de ahora.
Burke agitó un dedo a Monty y Louis.
—Otro momento de su tiempo, caballeros.
Salieron. Monty diviso el aire que contenía una pizca de tubo de escape,
pero era mucho más limpio que el aire cargado de miedo en la pizzería.
—Dejamos las cosas claras aquí, —dijo Burke con un guiño a los oficiales
a la espera de nuevas órdenes.
Los agentes volvieron a sus patrulleros y se marcharon. Monty se dio
cuenta de que Kowalski le esperaba al lado de su coche.
—¿Algo más en mente, Capitán?, — preguntó Louis.
—Cuatro personas fueron asesinadas junto con un Sanguinati, — dijo
Burke en voz baja.
—La mujer y el niño, — dijo Monty.
—Y dos mujeres. Saliendo de la adolescencia o entrando en los 20. Junto
con el tornado y los incendios, hubo varios terremotos, temblores muy
localizadas lo suficientemente violentos como para sacudir los frascos de los
estantes de la despensa.
Monty sintió a su estómago revolverse.
222

Murder of Crows

—El bastardo enfermo que los mató, justo empezó con las mujeres. Nos
figuramos que corrió cuando sus frascos de especímenes empezó a romperse.
Ahora los ojos de Burke mostraban frustración.
—¿Qué paso con las mujeres? — Preguntó Monty.
—Una de ellas era una residente de Saltos de Talulah y estudiante en la
universidad. La otra era una Casandra de sangre. Un oficial de investigación en
las Cataratas envió por correo electrónico una foto de ella. Está en mi coche. Si
se presenta la oportunidad, Teniente, averigüé si la Sra. Corbyn conoce a la
chica.

******

Meg tomó un bocado de su segundo pedazo de pizza y lo masticó
lentamente, saboreando los sabores y texturas. Realmente no tenía suficiente
hambre para otra pieza, pero la combinación de la salsa, el queso y la corteza
gruesa aliviaban el vacío en el vientre de una manera que la carne y la ensalada
de espinacas no podía.
No es que no estuviera agradecido por la elección de las piezas de carne
que habían sido cocinadas para ella durante todo el día o las ensaladas que
habían hecho. Y estaba agradecido por las vitaminas que el Dr. Lorenzo le dio y
de la manera cuidadosa con que había usado las vendas de mariposa para
cerrar el corte largo después de que él examinó la herida y le puso el ungüento
para evitar que la herida se infectara.
Cuando había comentado sobre la limpieza de la herida y la miró con
una pregunta en sus ojos, ella dijo que no sabía por qué la herida estaba tan
limpia.
Ella le había mentido, y él lo sabía. Todos lo sabían.
Había cometido un error por desesperación. Debería haberse dado
cuenta de la adicción a la euforia no sería sacudida con tanta facilidad.
223

Murder of Crows

No es de extrañar que muchas chicas morían cuando el corte no era
controlado por otra persona. Una profeta de la sangre no sólo quería un corte;
necesitaba un corte. Y si trataba de ignorar esa verdad esencial acerca de ser
una Casandra de sangre, tarde o temprano algo actuaría como el detonante que
convirtiera la necesidad en una compulsión descontrolada, que era cuando una
chica se agarraba a cualquier cosa lo suficientemente afilada para cortarse la
piel.
Era entonces cuando las chicas cometían los errores fatales.
Debería haber establecido un horario para el corte, debería haber
arreglado para que alguien pudiera vigilarla adecuadamente y hacer un registro
de todo lo que viera. Si hubiera hecho eso...
Ninguno de los Otros le diría lo que le sucedió a Simon. ¿Estaba bien?
Algo había salido mal. Se había cortado dos veces a través de la piel, demasiado
incluso para un corte largo, y se había cortado muy profundamente. Las
profecías hicieron estragos en ella como el agua cuando abraza el vacío antes de
la caída. Había tratado de mantener la profecía, trató de no hablar para poder
ver las visiones, ya que no había nadie para escuchar. Pero vio destellos de cosas
tan terribles y aterradoras, que tenía que hablar, tuvo que experimentar la
euforia que ocultaba lo que le fue revelado.
Entonces Simon apareció, empujando la puerta del baño, golpeando
contra sus piernas lo suficientemente duro para lastimarla. No tuvo
conocimiento de los moretones y no le habría importado. Lo único que
importaba era tener un oyente.
Pero él había lamido el corte, limpió algo de la sangre, y algo sucedió.
Simon no era realmente Simon más. Él no era el líder; él no era el Lobo
gruñendo con inteligencia. Él era... chicloso. Todo suave y pegajoso.
Pero la sensación de su lengua en su piel, su lamida como si fuera la cosa
más maravillosa del mundo. Combinado con la euforia que fluía con sus
palabras... su lengua le gustaba y le dio placer y la hizo querer...
—¿Meg?— Jester susurró con urgencia en su oído—. ¿Meg? Por favor,
dejar de pensar en lo que estás pensando.
Parpadeo, puso sus pensamientos de nuevo en su alrededor.
224

Murder of Crows

El Coyote se apartó al mismo tiempo que se inclinó hacia ella y la inhaló.
Cuando Nathan gruñó una advertencia, Jester se movió tan lejos como pudo sin
caerse del sofá.
Desconcertada, Meg miró a Nathan, quien se sonrojó y se quejó en voz
baja antes de mirar lejos. Se movió en su silla, como si no pudiera ponerse
cómodo.
Jake Crowgard, el único otro individuo en la sala de Henry, la miraba con
intensidad, con los ojos brillantes.
Sus bragas estaban húmedas. Había estado pensando en Simon, y ahora
sus bragas estaban húmedas.
Y por lo menos dos de los hombres en la sala podían oler la excitación y
la necesidad.
—Lo siento, —murmuró.
—Está bien. — Jester dio a su hombro una palmadita cautelosa—. Es sólo
que... es confuso.
Su apetito se había ido, Meg dejó el resto de la rebanada de la pizza en el
plato y se limpió los dedos en una servilleta. En forma de Lobo, Simon le habría
lamido los dedos hasta dejarlos limpios.
No puedes pensar en Simon.
No podía pensar en nada más ahora. Él había estado muy bien cuando
entró en su cuarto de baño. Luego él no estaba bien. No era Simon. Simon
habría comprendido la importancia de recordar la profecía. Simon hubiera
escuchado, no se habría distraído.
Había visto las palabras escritas en el espejo del cuarto de baño cuando
Henry la llevó a su casa. ¿Era eso todo lo que ella había dicho? ¿Tan poco para
tanta piel usada? ¿O si hubiera habido más, ahora estaba perdido?
Tess, Henry, y Vlad le habían dicho que Simon estaba bien, pero no les
creía. Querían que Simon estuviera bien. Eso no era lo mismo.

225

Murder of Crows
—¿Jester? — Ella escogió sus preguntas cuidadosamente. El Coyote era
amable, pero inclinado hacia la dosificación de la amabilidad con picardía—.
¿Dónde está Simon?
—Está en esa reunión con el Teniente Montgomery,— Jester respondió,
mirando a Nathan—. El policía vino a la reunión. Ellos trajeron la pizza.
—Simon no ha estado en reuniones todo el día. — Y aunque lo hubiera
estado, ¿por qué no había pasado para verla o llamar? Sam, que era todavía un
cachorro, había llamado, en su mayoría para lloriquear un poco por tener que
quedarse en el Complejo Wolfgard esta noche a pesar de que todos sabían que
disfrutaba jugando con los otros cachorros y había estado durmiendo con los
otros Lobos en los días de la semana.
Meg estudió al Coyote.
—¿Me lo dirías? Si hay algo mal, ¿me lo dirías?
Jester suspiró.
—Sí, Meg. Si algo estaba mal con Simon, yo te diría.

*****

A Simon no le gustaba la sensación de miedo. No le gustaba sentirse
enfermo o débil. Y quería que este anhelo que lo hizo sentirse distraído y hueco
que se fuera.
Porque él sabía lo que llenaría el vacío.
Y deseaba que Teniente Crispin James Montgomery no hubiera sido tan
útil en los últimos meses, que no hubiera mostrado interés por las cosas que
importaban a los Terráneos. Que no se hubiera convertido en algo más que un
ser humano no-comestible.
Si Montgomery hubiera mantenido las distancias, Simon no se sentiría
con un poco de obligación de compartir información.
Pero ellos estaban reunidos en la sala de reuniones de la Asociación
Empresarial de la segunda planta de Aullidos, Buena Lectura porque había
226

Murder of Crows
decisiones que tomar, y no todas estas decisiones eran sobre los Otros. Aún así,
él no creía que Montgomery pareciera muy cómodo con ser el único humano en
una habitación con él, Vlad, Henry, Blair, Elliot, y Tess.
Henry, Blair, y Vlad habían cerrado el Courtyard después de que se
dieron cuenta de algo inexplicable había ocurrido con él. Henry había llamado
al Dr. Lorenzo y escoltado al médico para el Complejo Verde para atender a
Meg. Vlad había llamado a Heather y Lorne para decirles que las tiendas
estarían cerradas, pero ambos decidieron venir a trabajar. Elizabeth Bennefeld
no estaba programada para trabajar en la oficina de la Plaza Comercial ese día,
pero ella llamó para ver si alguien necesitaba sus habilidades como terapeuta de
masaje. Merri Lee ...
—Les agradezco que la Sra. Lee pueda quedarse en el monoambiente por
el momento, — dijo Montgomery.
Siempre tranquilo, siempre cortés. No había desafíos o juegos de
dominación.
—Reservamos uno de los apartamentos para nuestros empleados, —dijo
Simon—. No hay razón para que ella no lo use.
Por supuesto, los Otros habían dado a sus empleados acceso a los
apartamentos como un lugar temporal para permanecer durante el mal tiempo.
Pero Tess y Vlad habían visto a la joven cuando el oficial Debany la llevó de la
sala de emergencia, y estuvieron de acuerdo en que hasta que los disturbios se
trataran de una manera u otra, Merri Lee era demasiado vulnerable para
quedarse en su apartamento cerca de la universidad. Y, según Debany, las dos
mujeres con las que Merri Lee compartía el apartamento, estuvieron aliviadas al
saber que se iba porque no querían ser un objetivo por vivir con una amante de
Lobo.
—Esto es lo que el capitán Burke y yo sabemos sobre Saltos de Talulah, —
dijo Montgomery.
Simon escuchó, un poco sorprendido de que la situación se había
intensificado de manera rápida. Por otra parte, cuando Meg se había lesionado y
el Courtyard de Lakeside había sido objeto de ataques, los Elementales y sus
corceles habían tomado represalias con una tormenta que podría haber
destruido la ciudad si humanos como Montgomery, Kowalski, y Lorenzo no
hubieran hecho un esfuerzo para ayudar.
227

Murder of Crows

Se sorprendió, pero el resto de los Otros asintieron, indicando que ya
estaban al tanto de la situación en las cataratas, así como que la ruta a Isla
Grande estaba cortada por el momento, pero dispuesto a esperar a la niebla en
el río. No había problemas allí entre los humanos y Terráneos.
Tal vez esa fue una razón por la cual la tensión en Saltos de Talulah había
alcanzado el punto de ruptura con tanta rapidez. Los Otros en el Courtyard de
los Saltos habían expresado cierto resentimiento últimamente acerca de la forma
en que la comunidad humana en la Isla Grande cooperaba con los Terráneos. Y
el más reciente éxito del Courtyard de Lakeside en recibir la cooperación de al
menos algunos de los humanos con los que trataban solo agregó más al
resentimiento.
Si los humanos no iban a cumplir con su parte de los acuerdos que les
permitieron crear sus ciudades, en primer lugar, los Terráneos no verían
ninguna razón para que aquellas ciudades siguieran existiendo.
Estuvo de acuerdo con los líderes del Courtyard de Saltos de Talulah que
este supuesto de los humanos tenían derecho a todo lo que querían, tenía que
ser erradicado rápidamente y por completo, pero Simon esperaba sinceramente
que los humanos en Lakeside siguieran ayudando para evitarle tomar esa
misma decisión.
—El Sr. Barquero me pidió que transmitiera su agradecimiento por la
advertencia de esta mañana, — dijo Montgomery, dando a Simon una mirada
que preguntaba claramente ¿qué es lo que te pasa?—. Pero tampoco estaba seguro
de cuánto se le había dicho en confianza y me indicó que debía hablar con usted
acerca de ello en caso de que piense que algo de esto podría ser relevante para
Lakeside.
Simon desdobló el papel y lo colocó en la mesa redonda baja, en el centro
del anillo de sillas.
—¿Sabe de la herida de Meg de esta mañana?— Esperó al asentimiento
de Montgomery—. Creo que algunas de las profecías se han perdido. Tal vez
algunas de las visiones no fueron escritas en la forma correcta. Yo estaba... —Él
negó con la cabeza—. Esto es lo que le dijimos a Barquero.
Observó a Montgomery inclinarse hacia adelante para leer la lista de lo
poco que había escrito en el espejo del baño.
228

Murder of Crows

Aleta
Tiburón sonriente
Agua cayendo
Ocultar niños
Humo y frascos rotos
Cicatrices
Sacudiendo sótano
Frascos cayendo
Tiburón
Ocultar niños.
—Supongo que esto explica los terremotos, —dijo Montgomery en voz
baja. Luego frunció el ceño—. ¿Per ... tiburón? ¿Hay tiburones en el río Talulah?
—No,— respondió Simon—. Los Sharkgard no tienden a ir a ninguno de
los lagos de agua dulce o los ríos.
—¿Tal vez las palabras son un símbolo que significa algo más?
Henry asintió.
—Por lo menos en lo que concierne al tiburón. Pero el agua que cae
indica los Saltos de Talulah. Eso es bastante claro.
Montgomery estudió las palabras.
—Ocultar niños y tiburón. Ella dijo esas palabras dos veces.
—Tal vez signifique que un depredador pondría en peligro a los niños en
Isla Grande. —dijo Tess—. Pero podría estar refiriéndose a las cataratas o a
Lakeside. Creemos que Meg se refería a sí misma con la referencia de la cicatriz.
—No, no creo que fuera ella. — Montgomery sacó una foto en color de
un sobre y lo colocó suavemente sobre la mesa—. Creo que la Sra. Corbyn
podría haber estado refiriéndose a esta chica.
Simon no vio nada extraordinario sobre la chica, excepto ... ¿Estaban esas
cicatrices espaciadas uniformemente en el lado izquierdo de su cara?
—La policía encontró los restos de los 4 humanos en el mismo sótano
donde encontraron al Sanguinati que fue asesinado, — dijo Montgomery—.
Una de las chicas era una Casandra sangre.
229

Murder of Crows

Simon sintió que sus colmillos se alargaban.
—No le va a mostrar esto a Meg.
—Si ella conoce a esta chica... — comenzó Montgomery.
—Hoy no, — dijo Henry con firmeza cuando Simon y Blair gruñeron al
Teniente—. Meg tiene que quedarse tranquila hoy. Y hay algo más que Simon
tiene que decirle. No sabemos si el conocimiento ayudará a cualquier persona
en Saltos de Talulah en este punto, pero el problema está demasiado cerca de
Lakeside ahora, por lo que acordamos en que la policía tiene que saber sobre
esto.
Simon se quedó mirando la foto. Un profeta de la sangre como Meg,
muerta.
Él era líder. Él podría estar enfermo y asustado hoy, pero él era líder del
Courtyard de Lakeside, y no importaba lo que la policía u otro Terráneo
pensara, Meg no iba a estar en una foto así.
—¿Sr. Wolfgard? — Dijo Montgomery.
Tan cauteloso, al igual que como el hombre había estado después de la
tormenta. Ante la sospecha de la verdad acerca de la agresividad excesiva de
Simon cuando Meg había sido herida, pero lo suficientemente inteligente como
para no preguntar abiertamente sobre la causa.
—Cuando me enteré de que Meg estaba en el baño, sangrando mucho,
yo... lamí un poco de la sangre para limpiar la herida. — Simon tragó, se le
antojaba agua. Tenía antojo de algo mucho más rico que el agua—. Pensé que
me haría enojar para que pudiera ayudarla, protegerla. —Miró a los ojos de
Montgomery—. Al igual que lo hizo antes.
Montgomery asintió con la cabeza.
—¿Pero no le hizo enojar?
—No. Bueno, lo hizo por un momento, pero luego me hizo sentir bien,
tan bien que no podía concentrarme en ayudar a Meg o... Ella quería que yo
escribiera las palabras, y lo intenté. Pero lo único que quería era estar allí y
sentirme bien. — Recordó la erección, el deseo de su forma humana por el sexo
y algo más que sexo. Pero no recordaba haber hecho nada más que sentirse bien.
230

Murder of Crows

—¿Está bien ahora?
Algo en la voz de Montgomery. Simon se obligó a concentrarse.
—No. Yo... no estoy bien todavía.
—Está describiendo una experiencia que coincide con una droga llamada
Bienestar, por lo que no es sorprendente que reaccionó de esa manera. Es tan
adictiva como un opiáceo. — Montgomery hizo una pausa y miró a los Otros—.
Es adictivo, y ha habido por lo menos una muerte reportada de una sobredosis.
La persona simplemente dejó de hacer un esfuerzo por sobrevivir.
Un incómodo silencio. Entonces Henry dijo:
—Simon ha estado en una neblina pasiva la mayor parte del día, incapaz
de valerse por sí mismo o defenderse a sí mismo.
—Ya veo. — Montgomery tomó un cauteloso respiro antes de preguntar
—: ¿Está seguro de que no ingirió nada más?
—Estoy seguro de que la droga llamada Repasando al lobo, viene de la
sangre de las Casandra de sangre, —dijo Simon—. Y estoy seguro de que esta
sensación de bienestar también viene de la sangre de las profetas.
¿Adictiva? ¿Esta oquedad y el deseo se irían? ¿O se volvería contra Meg y
la mordería para otra dosis? ¿Y cómo podrían dos cosas tan diferentes en efecto,
provenir de la misma fuente? Debido a que su reacción a la sangre de Meg
había cambiado casi entre un lamida y la siguiente. ¿Cómo? ¿Por qué?
Montgomery se recostó.
—Me gustaría discutir esta información con el Dr. Lorenzo en la más
estricta confianza.
—Si alguien se entera... — Simon advirtió.
—Entiendo el peligro, Sr. Wolfgard. Lo hago. También sé que el Dr.
Lorenzo está programado para comprobar a la Sra. Corbyn mañana por la
mañana. Me gustaría reunirme con todos ustedes después.

231

Murder of Crows
—No con Meg. — Simon sintió que todos lo miraban. Cogió el papel que
contenía las palabras de la profecía, y él tomó la foto de la otra profeta de la
sangre.
¿Era Jean, la amiga que Meg mencionaba a menudo? ¿La amiga que
había desafiado a la gente que controlaba las niñas, al insistir que ella tenía un
nombre y no una denominación?
—Vamos a escuchar lo que usted y el Dr. Lorenzo tiene que decir acerca
de estas drogas, y luego voy a hablar con Meg.
—Muy bien. — Montgomery se puso de pie—. A menos que haya algo
más, tengo que volver a la estación.
—No hay nada, — dijo Simon.
Esperó hasta que Montgomery fue abajo, y luego saltó a sus pies. O lo
intentó. Todavía estaban temblorosos, aún...
Él gimió cuando vio la piel en sus manos, cómo los dedos estaban
cambiando de forma a pesar de su esfuerzo por evitar que cambien.
—Todo está bien. Te quedaste humano hasta que él salió de la habitación,
— Vlad dijo, su voz cargada con simpatía—. Simon, necesitas descansar.
No necesitaba descanso. Necesitaba a Meg.
—Me voy a casa. — Le entregó la foto y el papel a Vlad—. Mantenlas.
Guárdalas. No las quiero en el Complejo Verde.
—Te llevaré a casa, — dijo Blair.
No discutió. Estaba claro que tenía que cambiar a Lobo, y él no podía
contar con el mantenerse lo suficiente con su forma humana para el viaje a casa.
Vlad se excusó y se fue al otro lado del pasillo a la oficina del ABL. Elliot
dijo que tenía que registrarse en el consulado. Sin duda el alcalde había dejado
varios mensajes más, decidido a mantener las líneas de comunicación abiertas y
evitar tener en su parte de la ciudad el destino de Saltos de Talulah.

232

Murder of Crows
Simon siguió a Blair a la puerta. Al oír un gruñido de sorpresa, miró
hacia atrás y se preguntó qué quería Tess con Henry.

*****

El verdadero rostro de Tess, se mostró justo lo suficiente para que ya no
pudiera pasar por humana. Y su pelo estaba negro con algunas vetas rojas
cuando un momento atrás había estado rojo con hebras verdes onduladas, y se
retorcían en una forma que le hizo creer a Henry que estaba tratando de llegar a
él, esperando la oportunidad para envolverse alrededor de su garganta y
estrangularlo.
—No quiero hacerte daño, Beargard.— Incluso su voz era más áspera,
más salvaje—. Pero no soy la única que tiene problemas con el control hoy.
Henry asintió.
—Simon.
—Y tú. — Ella señaló a su mano.
Sintió una sacudida de sorpresa. Tenía garras rechonchas de Oso en los
extremos de los dedos humanos. ¿Cuando había cambiado?
—Meg trajo algunos problemas con ella, pero también ha traído cosas
buenas, — dijo—. Ha sido algo bueno para nosotros.
—Estoy de acuerdo. La hemos protegido de los humanos que querían
dañarla. Ahora tenemos que hacer lo mismo por la manada humana.
Él no sabía de ningún otro Courtyard en toda Thaisia que tuviera una
manada humana. Se les consideraba parte del Courtyard ahora y tenían derecho
a la misma protección que los Terráneos que vivían ahí.
Pero Merri Lee no era Meg. Meg se había escapado de sus captores y no
tenía ningún vínculo con el mundo humano más allá de lo que estaba
construyendo ahora. Merri Lee tenía amigos y familiares. ¿No?

233

Murder of Crows
De repente se dio cuenta de lo poco que sabía acerca de los humanos que
trabajaban para ellos.
—¿Qué sugieres? — Le preguntó.
—Vamos al lugar donde vivía,—contestó Tess—. Empacar sus cosas. No
creo que Merri Lee tenga muchas posesiones, por lo que valora lo que tiene.
Algo que la chica tenía en común con los Terráneos. ¿Era algo que todas
en la manada humana tenían en común? Iba a pensar en eso otro día.
—¿Qué pasa con sus estudios?
—Cada cosa a su tiempo. — El pelo de Tess dejó de retorcerse.
—Blair puede conducir uno de nuestros vehículos. Yo conduciré el otro.
—Uno de los policías debe ir con nosotros para evitar malos entendidos.
Henry asintió.
—Voy a hablar con el oficial Debany y con Merri Lee mientras tu llamas a
Blair y haces los arreglos para las camionetas.
Cuando Tess se puso de pie, levantó una mano para detenerla, pero no la
tocó.
—¿Sabes lo que soy? — dijo ella, apartando la cara de él.
—Yo crecí en el oeste, cerca de la frontera del Alto Norte. Nunca te
conecté con las historias que escuché hasta que vi la forma en que Asia Crane
murió. Entonces lo supuse.
—Y no has dicho nada.
—Eliminaste a un enemigo. ¿Qué tendría que decir? — Él vaciló—. Pero
con la historia de un depredador en el río que incluso los Sanguinati evitan, me
hizo preguntarme si había otro Segador cazando por los Saltos de Talulah.
—Es posible. Va a haber una superabundancia de presas allí en los
próximos días. Una gran cantidad de depredadores que viven cerca de los lagos
Etu y Tahkis van a ser atraídos por las cataratas.
234

Murder of Crows

Sospechaba también. En otro momento de su vida, ella habría sido uno
de ellos.
Se puso de pie, era más alto que Tess como superaba a todos en el
Courtyard.
—¿Eso es todo lo que vamos a hacer, Tess? ¿Tomar las posesiones de
Merri Lee?
Su cabello comenzó a retorcerse de nuevo.
—Eso es todo lo que tú vas a hacer.
Salió de la habitación, manteniendo la cabeza hacia abajo para evitar que
nadie pudiera ver su cara, mirarla a los ojos.
Los Segadores podían tomar un poco de energía vital o podían tomarlo
todo. Eran los depredadores más feroces de Namid, el arma más efectiva de
Namid cuando el mundo necesitaba una especie diezmada.
Feroces y eficaces, sí. Y, por suerte, una forma rara de Terráneos. Pero
quizás los Segadores no eran el arma más peligrosa de Namid después de todo.
Sacudiendo esos pensamientos, Henry se acercó a los apartamentos
monoambiente por encima del Taller de costura y sastrería para hablar con Merri
Lee y hacer algunos arreglos con Michael Debany.

*****

Simon llamó a la puerta de la cocina de Meg. Él sabía que ella estaba en
casa. Había escuchado la charla de Jake y los ladridos risa de Jester desde el
apartamento de Henry en el otro lado del Complejo Verde de la puerta principal
de Meg.
Ella estaba en casa, ¿pero lo dejaría entrar?
La puerta se abrió. Meg lo estudió.
235

Murder of Crows

—Siento haber roto tu puerta. — Él no lo sentía, pero era lo
humanamente correcto a decir.
Ella dio un paso atrás.
—Pasa.
Tratando de no parecer demasiado ansioso o revelar lo aliviado que se
sentía al escuchar esas palabras, entró en la cocina.
—¿Quieres un poco de pizza? — Preguntó—. No estoy segura de cuántas
personas el Teniente Montgomery cree que participaban de la noche de cine,
pero hay un montón de sobras.
—No. Gracias. — Sólo el olor de ella lo volvía inestable con una
necesidad que no sabía cómo satisfacer sin hacer algo imperdonable.
—¿Vas a decirme qué te pasa? Porque había algo malo contigo esta
mañana, Simon, y ... — Ella comenzó a amasar su brazo izquierdo.
Probablemente tratando de aliviar la sensación de alfileres y agujas—. Y todavía
no estás bien.
—No quiero hablar de eso esta noche. ¿Por favor?
—Entonces, ¿qué quieres?
Las palabras le salieron, haciéndolo sonar como un cachorro asustado y
quejica, lo cual era humillante.
—¿Puedo quedarme contigo esta noche? Sam se queda con Elliot, y yo...
Se siente como demasiada soledad si me quedo solo esta noche.
Ella se veía cautelosa.
—¿Quieres dormir conmigo?
—Sí.
Su mano se movió en un gesto vago.
—¿Así?

236

Murder of Crows
—No. Como Lobo. No voy a cambiar a humano. Te lo prometo. — No
estaba seguro de poder mantener esa promesa, pero sabía que si no, sería la
última vez que lo dejaría acercarse lo suficiente para acurrucarse.
No estaba seguro de lo que ella vio en su rostro, en sus ojos. No era el
Lobo fuerte, dominante encargado del Courtyard. No se sentía fuerte o
dominante.
—Muy bien. —Sacudió un dedo—. Pero si estás usando la piel, no me
gruñas por acaparar las mantas.
Bajó los ojos.
—Bueno.
—Simon. Te estaba tomando el pelo.
No sabía cómo responder a eso, así que cerró la puerta de la cocina tanto
como pudo y la siguió hasta el dormitorio. Mientras Meg estaba en el baño, se
despojó de los pantalones, el suéter y los calcetines gruesos que había estado
usando. Cambió y se sintió aliviado al sentir a su cuerpo fluir en su forma
familiar. Y luego se estiró y se enrolló e hizo todo lo que podía pensar como
para confirmar que había cambiado completamente.
Finalmente satisfecho -y ya sin tiempo debido a que escuchó la cadena
del inodoro, y Meg había abierto la canilla de agua, señal de que volvería
pronto- Simon saltó sobre la cama y se aseguró de no ocupar más de su mitad.
Él nunca tuvo la intención de tomar más de su parte. Simplemente era más
grande que ella.
Meg se metió en la cama y subió las mantas, dejando los brazos fuera de
ellas.
—Se supone que tengo que dormir boca arriba, porque el corte es muy
largo, — dijo—. ¿Cómo se supone que voy a recordar dormir sobre la espalda
una vez que me duerma? Y tengo que evitar que el corte se moje por un día o
dos, así que eso significa baño de esponja en el mejor de los casos y no lavarme
el pelo. Y me siento de muy mal humor acerca de todo ello, y no sé por qué.
No sabía el por qué tampoco, pero se quejó por simpatía.
Suspirando, Meg estiró el brazo y hundió los dedos en su piel.
237

Murder of Crows
—Estamos seguros de que no hicimos las cosas bien hoy, ¿cierto?
No podía estar en desacuerdo con eso. Puesto que no había nada que
pudiera hacer al respecto para cambiar los errores que cometió esta mañana, no
iba a pensar en cómo las piezas que faltaban de la profecía de Meg podrían
haber cambiado el destino de Saltos de Talulah.
Aspiró su olor, y sintió que la necesidad menguaba. El calor, la
comodidad y la amistad. Si pudiera dejar de cometer errores en lo que a Meg se
refería, sería capaz de mantener esas cosas.
Él sintió que el cuerpo de ella se relajaba en el sueño, sus dedos todavía
enterrados en su pelaje. Estirando el cuello, le dio una suave lamida en la
mejilla.
Su sabor lo tranquilizó, al igual que lo había hecho cuando había estado
en el hospital y él había estado tan enojado.
Le dio a su mejilla una lamida más, y luego cerró los ojos y se durmió.

238

Murder of Crows

Capítulo 17

Simon corría bajo la luna llena, deleitándose con su velocidad y poder mientras
cerraba la distancia entre él y la más deliciosa, suculenta carne que había conocido. La
tendría. Toda para él.
La persiguió hasta que ella comenzó a cansarse. Las piernas temblaban, los
brazos temblaban. No podían darle la velocidad suficiente para escapar de un Lobo.
Él la alcanzó, sintió el ritmo de sus extremidades en movimiento, cerró los
dientes sobre su codo, ya que pasó hacia atrás y tiró de ella hacia abajo.
Embriagador aroma, esa sangre. Y la carne tan deliciosa porque era...
«¡Meg!»
Simon despertó con un grito y se arrojó de la cama. Presa del pánico y
jadeando, miró por encima del borde. La habitación tenía el gris débil de la
madrugada, que era lo suficientemente ligero para un Lobo. No podía ver a
Meg en la cama, pero...
Él comenzó a cambiar. Al recordar su promesa de permanecer en forma
de Lobo, empujó su cabeza bajo las sábanas y olió.
Sangre.
Arrastrándose para salir de la cama, aulló, llenando el sonido con su
infelicidad y miedo.
«¿Simon?» Una azorada respuesta de Vlad, cuyo apartamento estaba dos
puertas más abajo. Tess y Henry tenían apartamentos en el otro lado del
complejo, pero estarían exigiendo respuestas pronto.
Él no tenía respuestas. Sólo tenía el recuerdo de sus dientes...
Simon volvió a aullar y Meg apareció en la puerta. Encendió la luz del
techo, momentáneamente cegándolos a ambos.
239

Murder of Crows

—Simon, ¿qué pasa?
«¡Meg!» Saltó hacia ella, captó el olor de la sangre, y retrocedió,
gimiendo. El delicioso aroma de ella estaba bien, pero el sabor en su propia
boca estaba mal, confundiéndolo.
—¿Qué te pasa? — Parecía agotada—. ¿Estás herido? ¿Estás enfermo?
¡No era justo! Ella le había hecho prometer que no cambiaría, pero ahora
estaba haciendo preguntas que no podía responder porque no podía
comunicarse en la forma Terránea.
Él negó con la cabeza. Era lo mejor que podía hacer en esas
circunstancias.
Meg se apoyó en la puerta por un momento.
—Bueno. Ya que estás bien, yo... tengo que tirar el inodoro y lavarme las
manos. Pensé que algo estaba mal, y no terminé las cosas.
Ella se apresuró a volver al cuarto de baño y cerró la puerta con más
fuerza de lo que necesitaba.
La puerta de entrada de su apartamento se abrió y se cerró de golpe.
—¡Meg! — Vlad gritó.
Simon cambió, agarró los pantalones vaqueros que había dejado en el
suelo junto a la cama, y se los puso antes de que Vlad apareciera en la puerta
del dormitorio.
—¿Qué está pasando? — Vlad preguntó mientras entraba en la
habitación.
—No estoy seguro.
—¿Todavía estás enfermo?
—No.— De hecho, ahora que estaba completamente despierto, se sentía
bien. Confundido, sí, pero descansado, energizado.

240

Murder of Crows
Meg volvió al dormitorio y los miró a ambos.
—¿Qué está mal con todos ustedes esta mañana?
—Olí sangre, — dijo Simon—. Fue ... molesto.— Miró a su torso, justo
debajo de los senos. ¿El corte se abrió? Si se abrió y sangraba de nuevo, ¿Meg
deberá hablar profecías? ¿O tenía un nuevo corte? ¿Era esa la razón por la que
estaba en el baño?—. ¿Hay algo que debo escribir?
—No, — respondió Meg con fuerza—. No es un corte, así que no hay
ninguna visión o profecías con este tipo de sangre.
Él ladeó la cabeza.
—¿Hay diferentes tipos de sangre?
Vlad, que estaba de pie cerca de ella, la miró a la cara y dio un paso atrás.
Simon deseaba no haberse puesto los pantalones para que pudiera crecerle una
cola y meterla sobre sus partes masculinas.
—¡Soy una chica! — Gritó—. ¡Esto sucede!
Simon miró a Vlad, quien parecía igualmente perplejo.
—¿Los dos son tan rápidos para pensar que es "ese momento del mes" cada
vez que una chica no es tan dulce y alegre, pero no se les ocurre pensarlo
cuando realmente es ese momento del mes?
Probablemente era mejor no señalar que había estado viviendo en el
Courtyard durante tres meses y esta era la primera vez que había hecho esta
particular cosa femenina. ¿Tal vez las profetas de la sangre entraban en
temporada una vez por estación? ¿Cómo se suponía que los Otros lo sabrían?
Las empleadas humanas por lo general tomaban esos días libres del trabajo para
evitar estar cerca de los depredadores que pudieran quedar entusiasmado por
el aroma de la sangre. Así que esta era su primera experiencia de estar cerca de
una mujer que estaba haciendo esto y no era Terránea, y la mayoría de las clases
de hembras Terráneas sólo entraban en temporada, una o dos veces al año.
—Meg, — finalmente dijo Vlad.
Ella le dio una mirada hirviente a Vlad.
—Como no voy a tener más horas de sueño, me voy a poner el agua a
hervir y hacer un poco de té de manzanilla.
241

Murder of Crows

Para ser un pequeña hembra cuyo peso era adecuado para su altura,
podía sonar como un pesado bisonte.
Vlad se volvió para mirarlo.
—¿Qué está pasando?
—Creo que Meg está en temporada. — Eso no era como los humanos lo
llamaban, pero estaba sacudido y no podía recordar la palabra correcta—. Yo
estaba soñando. Debo de haber olido la sangre y...
Vlad levantó las mantas. Vieron la mancha rojo parduzco en la sabana.
Lo cubrió con las mantas.
—No quiero que Meg se enoje conmigo por meterme en sus cosas
privadas, así que no vi eso. — Cogió una de las almohadas y frunció el ceño—.
¿Por qué esta una de las esquinas de esta almohada babeada y masticada?
Eso explicaba el sabor en la boca. En lugar de responder, Simon recogió
su jersey y se lo puso.
—Ve con Henry y Tess. Yo me encargo de Meg. — Se detuvo en el umbral
—. Las hembras humanas. Son una especie de locas durante este tiempo,
¿cierto?
—Si optas por creer en las historias escritas por escritores masculinos,—
replicó Vlad.
Oyeron un golpe y un ruido sordo de la cocina, seguido por Meg
gritando algo.
Simon suspiró.
—Esos hombres no pueden estar equivocados.

*****

—Las principales noticias de esta mañana. A última hora de ayer por la noche, la
radio y la televisión en Saltos de Talulah dejaron de transmitir. En algún momento
242

Murder of Crows
después de la medianoche, las líneas telefónicas cayeron. Un portavoz de la oficina del
alcalde de Lakeside dice se está haciendo todo lo posible para restablecer el contacto. Aquí
en casa, el terror y la tragedia golpeó ayer por la noche en la Universidad de Lakeside
cuando más de doscientos estudiantes que viven en o cerca del campus contrajeron una
enfermedad misteriosa. Hasta el momento se han reportado cuatro muertes y oficiales
investigadores y personal médico están trabajando para identificar la enfermedad y
contrarrestar sus efectos. Cuando se les preguntó si se trataba de una nueva especie de
plaga, el personal médico se negó a hacer comentarios. Sin embargo, todas las clases de
la universidad fueron canceladas hasta nuevo aviso. Esta es Ann Hergott en WZAS,
dejándoles las noticias de la hora y media. Y ahora...
El hombre sentado frente a Monty en el autobús que iba por la carretera
Whitetail apagó su radio portátil y les dio a sus compañeros de viaje una
sonrisa tímida.
—Lo siento. Tenía la esperanza de que los investigadores habían
identificado la causa de la enfermedad.
Los oficiales investigadores saben lo suficiente acerca de la enfermedad para no
preguntar cuál fue la causa, pensó Monty, dando al hombre una sonrisa distraída
antes de volver a mirar por la ventana. Van a recordar las quejas de las personas por
síntomas similares unas semanas atrás. Ellos mirarán a los estudiantes que murieron y
recordarán que una mujer llamada Asia Crane también había muerto de una manera que
les dio a los policías veteranos, y a los médicos forenses pesadillas.
La causa de esas enfermedades y muertes, vivía en el Courtyard de
Lakeside, y no había nada que la policía pudiera hacer al respecto.
—El Capitán Burke lo está buscando, — dijo Kowalski tan pronto como
Monty alcanzó su escritorio.
—¿Ya? Yo he venido temprano porque el Dr. Lorenzo y yo tenemos una
reunión con Simon Wolfgard esta mañana.
—Bueno, creo que el Capitán ha estado aquí por un tiempo. —Kowalski
vaciló—. Debany se enteró de la noticia en la radio y me llamó. Está un poco
asustado.
—Me lo imagino.— Debany fue uno de los oficiales que habían
encontrado a Asia Crane—. ¿Dónde está ahora?

243

Murder of Crows
—En los apartamentos monoambiente. No quería que la Srta. Lee
estuviera sola anoche. Pero estará en su turno.
Monty estudió a su pareja.
—¿Esta Ruthie bien?
Kowalski le dio una sonrisa forzada.
—El presidente de la escuela donde enseña sugirió que tomara una
licencia sin goce de sueldo.
—¿Por qué? ¿Debido a que el resto de los profesores no quieren estar
cerca de alguien que es un "amante de Lobo"?
—Algo así. Sólo hay unas pocas semanas en el año escolar. Ruthie quiere
aguantar hasta el final si puede. Y, francamente, va a ser difícil de pagar nuestro
nuevo lugar sin los ingresos de ambos. — Kowalski echó la cabeza hacia el
despacho del Capitán—. No es un buen día para hacerlo esperar.
Tan pronto como Monty entró en el despacho del Capitán, dijo Burke:
—Cierre la puerta y tome asiento, Teniente. ¿Sigue en pie su reunión con
la Asociación Empresarial del Courtyard?
—Sí, señor. En unos 30 minutos.
—Entonces voy a ser breve. ¿Usted ha oído hablar de la universidad?
—Y de la pérdida de comunicación con Saltos de Talulah.
—Nada podemos hacer sobre las cataratas, por lo que vamos a hacer lo
que podamos para ayudar a que el Capitán Wheatley contenga la situación en la
universidad.
—Sí, señor. — ¿Qué se supone que deberían hacer? Parar a nuestra propia
gente para que no generen problemas; eso es lo que se supone que debemos hacer.
Burke empujó un trozo de papel sobre el escritorio.
Monty lo recogió y lo leyó:
"La próxima vez que toquen lo que es nuestro,
esto va a pasar con todos ustedes."
244

Murder of Crows

Se sentía mareado.
—¿Qué es esto?
—Ese mensaje se encontró con uno de los cuerpos, escrito en un
cuaderno que el chico debía haber estado llevando. Creo que el mensaje es
bastante claro.
—Simon Wolfgard no permitiría eso. — Al menos Monty esperaba que
Wolfgard no aceptaría esta masacre sin sentido.
—¿Recuerda cuando esta extraña enfermedad apareció hace un par de
semanas, alrededor de la época en que Darrell Adams murió? Sospechamos
entonces que había algo en el Courtyard que podía matar con una mirada. Si
esa criatura ahora quiere eliminar a todo el cuerpo estudiantil de la Universidad
de Lakeside, no creo que Simon Wolfgard se va a poner en su camino. — La
sonrisa de Burke fue feroz y amable, y sostenía un poco de piedad—. Es un
poco inocente, ¿verdad, Teniente?
—¿Señor?
—¿Nació y se crió en Toland?
—Sí. La familia de mi padre emigró a Thaisia de Afrikah hace unas
generaciones y se estableció en Toland. La mayor parte de la familia de mi
madre todavía vive en las Islas de tormenta.
—¿Pero usted nunca tuvo ningún contacto real con los Otros hasta ahora?
Monty negó con la cabeza.
—Yo ni siquiera sabía que Sanguinati era el nombre para los vampiros o
que gobernaban el Courtyard en Toland hasta que vine aquí.
—Y es por eso que es un inocente. Los Sanguinati han gobernado el
Courtyard de Toland durante 200 años o más. — Burke dejó escapar un suspiro
—. Dioses encima y por debajo, ¿Cuántos otros oficiales en la Gran Ciudad no
saben algo tan básico?
Herido, Monty quiso retroceder, pero intentó mantener la voz cortés.
—Nos encargamos del mantenimiento de la paz entre nuestra propia
especie. La mayoría de los agentes de la policía nunca entraron en contacto con
245

Murder of Crows
los Terráneos. No es tan diferente aquí. Esta estación y su personal son los
únicos que tienen que lidiar con los Otros de forma regular. No es que haya
algún estatus en lidiar con los colmillos y los peludos.
—¿Colmillos y peludos? — Burke entrelazó sus dedos y apoyó las manos
sobre el vientre—. Eso es todo un arrebato viniendo de usted. ¿Por qué piensa
que este lapso no tiene nada que ver con Saltos de Talulah o los estudiantes en
la universidad?
—Tengo que llegar a mi reunión. — Monty no quería admitir que la
llamada que había recibido de Elayne anoche era la causante de su arrebato. Su
voz sonaba arrastrada, lo que le hizo sospechar que ella había estado bebiendo
sin parar durante unas horas antes de la llamada, y que debería haber colgado
ya que no había ninguna probabilidad de hablar con Lizzy a esa hora. Pero él
había escuchado su delirio sobre su nuevo amante y cómo Nicholas Scratch iba
a hacer que las cosas sucedieran y las muchas ganas que tenía de pasar el
verano con él en la finca de su familia en el Bloque Romano.
De pronto se dio cuenta de que había estado pensando en voz alta.
—¿Ha averiguado algo sobre el señor Scratch o sus planes actuales,
mientras que él está en Thaisia? — preguntó Burke.
Monty negó con la cabeza.
—Sería acusado de ser un ex-amante celoso si Elayne se entera que he
estado investigando a Scratch de alguna manera, y ya se está haciendo difícil
cualquier información de ella sobre el bienestar de mi hija.
—No soy un ex-amante, y teniendo en cuenta su línea de trabajo y la
tensión actual en las ciudades alrededor de los Grandes Lagos, tengo una muy
buena razón para querer saber más sobre Nicholas Scratch y su comprometido
discurso, sobre todo si está planeando visitar la zona en cualquier momento
cercano. Y si decido compartir esa información con algunos de mis oficiales, eso
es asunto de la policía.
Monty se sintió enfermo de alivio. Tomaría cualquier ayuda posible para
vigilar a su pequeña niña.
Pero pensar en Lizzy le hizo pensar en otra cosa.
—¿Capitán? ¿Por qué no hay nadie tratando de ayudar a la gente en
Saltos de Talulah?
246

Murder of Crows

Burke le dirigió una larga mirada.
—Digamos que el gobernador de la Región Nordeste ordena a cada
ciudad, pueblo y aldea enviar un porcentaje de su fuerza policial a las cataratas
para sacar a los ciudadanos que se encuentran atrapados allí. Y estamos
asumiendo que algunos de ellos todavía están vivos. ¿Cómo esa fuerza armada
llegaría a las cataratas?
—Podrían ir en tren, — Monty respondió, con la extraña sensación de
que estaba a punto de probar su inocencia una vez más—. O embarcar hombres
y suministros en autobuses y... — Él entendió muchas cosas en ese momento.
¿Por qué las ciudades humanas controladas en Thaisia estaban tan separadas.
Porque la policía en cada ciudad eran la única fuerza armada, contratada y
capacitada para mantener el orden dentro de la población humana, y para
frenar a la gente que provocaba a los Otros a hacer una masacre.
—Todos los caminos viajan a través de los bosques, — dijo Burke
suavemente—. En el momento en que los Terráneos divisaran una fuerza
armada en movimiento, harían lo que siempre han hecho aquí en Thaisia, -y en
todas partes en el mundo, para el caso-. Ellos aplastarían al enemigo, Teniente.
Aplastarían los caminos, romperían las vías del tren, no dejarían sobrevivientes.
Y después de eso, ¿qué probabilidades habría de que los Otros permitieran que
las carreteras y caminos se reparen?
—No hay posibilidades, — dijo Monty, sintiendo un escalofrío a través de
él—. Pero sería inconveniente para ellos también.
—Ni cerca de lo inconveniente que sería para nosotros, porque es una
buena apuesta han construido carreteras que no son accesibles para nosotros. —
Burke suspiró—. Esperemos que el gobierno en los Saltos este haciendo su
mejor esfuerzo para negociar por la continuidad de la existencia de la ciudad y
por un "intercambio de ciudadanos".
—¿Un qué?
—Yo era un niño la última vez que sucedió, y ni siquiera recuerdo que
parte del continente estuvo involucrada. Pero hubo una explosión entre
humanos y Otros que fue escalando a humanos siendo exterminados en esa
parte de Thaisia. Los Otros no querían que el pueblo se vaya por completo, pero
no iban a tratar con los humanos que vivían allí. Así que algunos pueblos
organizaron un intercambio, algunas de sus personas se trasladaron a la ciudad
247

Murder of Crows
en estado de sitio, y los ciudadanos existentes fueron reubicados. Un nuevo
comienzo para todos. Si mi padre hubiera sido más joven y hubiera estado solo
en ese momento, creo que habría ido a la aventura. Pero todo era demasiado
inestable entre nosotros y los Otros, y mi madre no quería correr el riesgo de
poner a sus hijos en un lugar como ese.
—¿Cree que va a pasar eso en las cataratas?
—No lo sé. Lo que sí sé que es los agricultores de Jerzy hablaron con los
Terráneos y se les permitió regresar a sus fincas. No habían sido parte de esa
pelea, así que cuando pidieron quedarse, se les dio permiso. A ninguna de las
personas que viven en la misma aldea se les permitió quedarse. Los último de
ellos fueron desalojados hace unos días. — Burke recogió una carpeta y la dejó
en el medio de la mesa—. Va a llegar tarde a su reunión, Teniente.
—Sí, señor. — Monty empujó para salir de la silla. Cuando llegó a la
puerta, miró hacia atrás—. ¿Cree que los Otros tienen miedo de algunos de su
especie?
Burke abrió la carpeta y no levantó la vista.
—Creo que algunos de ellos tienen miedo a veces. Y algunos de ellos no
tienen miedo de nada, excepto del fin del mundo en sí mismo, y tal vez ni
siquiera eso.

*****

—Yo voy contigo, — dijo Meg. Echó el bolso de mano en la parte
posterior del Bow y esperaba que Simon no hubiera visto su mueca de dolor.
¿Por qué al mover el brazo le daba un tirón al corte en su torso? No recordaba
haber tenido tantas restricciones de movimiento cuando vivía en el recinto. Por
otro lado, las chicas no hacían nada al día siguiente de un corte excepto sentarse
tranquilamente para sus lecciones.
—Lo sé, — contestó Simon, dándole una mirada cautelosa—. Te voy a
conducir hasta la Plaza Comercial, ya que querías conocer a la mujer que va a
trabajar para el Dr. Lorenzo. Y querías mirar los libros que llegaron a la
biblioteca, ya que todavía tienes que descansar por los próximos días.
248

Murder of Crows

—Sí, quiero conocer a Theral MacDonald y mirar los libros, pero también
quiero saber cómo le va a Merri Lee. Ella recibió una paliza, que es algo que
ninguno de ustedes cree que debían decirme.
Ella vio algo cambiar en su rostro e identificó la mirada. Si seguía
empujando, el macho dominante tendría que afirmar su dominación.
—Iba a contártelo, — gruñó—. No necesitabas saberlo ayer, ¿así que
quién te lo dijo?
—Bueno, tal vez estabas en lo correcto en no decírmelo ayer. — Ella no
vio ninguna razón para admitir que Jenni Crowgard se lo había dicho hacía
unos minutos, cuando Simon se había ido al garaje para sacar el Bow y llevarlo
hasta ella. Como si un corte en el torso evitara que sus piernas funcionaran
correctamente. Por otro lado, era una tontería dar una palmada a alguien que
estaba tratando de ser más cuidadosos, sobre todo cuando ser atento hacia un
humano era un nuevo comportamiento—. Pero eso no es lo que quise decir. Yo
voy contigo a esta gran reunión que están teniendo todos con el Teniente
Montgomery y el Dr. Lorenzo. — Lo cual era algo que Jenni también había
mencionado, junto con la queja de que los Cuervos no fueron invitados.
Los caninos de Simon se alargaron, sus ojos ámbar celebran esos
destellos extraños de color rojo que indicaba que estaba enojado, y la piel se
asomó en sus mejillas.
—Esa reunión tiene algo que ver con lo que nos pasó a los dos de ayer,
¿cierto? — Meg empujó sin importarle las consecuencias—. Tiene que ver con
las cosas que vi en la profecía, y lo que te sucedió después. Así que debería estar
allí también.
Él la miró mientras se alejaba la piel de sus mejillas. Si no tomaba en
cuenta el parpadeo de rojo en los ojos y los colmillos, que todavía eran
demasiado largos, podría pasar por humano. Pero ella no creía que él se estaba
sintiendo muy humano, especialmente cuando dio la vuelta a su lado del
vehículo y la fijó entre su cuerpo y el Bow sin llegar a tocarla.
—Dame la navaja, — gruñó.
Habían tenido esta discusión antes.
—Es mía.
249

Murder of Crows

—Tal vez deberías estar en esa reunión. Pero no te voy a llevar allí con
una navaja en el bolsillo. No en un día en el que estás teniendo un ataque de
locura femenina.
En ese momento, ella deseaba ser tan fuerte como algunas de las mujeres
en las historias que había leído recientemente. Realmente le gustaría cargar el
Bow y golpearlo en la cabeza con él.
¡Locura femenina! ¿Cómo se atreve?
—¡Yo no soy la que aullaba esta mañana! — Le espetó—. ¿Y qué estabas
soñando que mascaste mi almohada?
Se inclinó hacia delante lo suficiente para que su cuerpo rozara el de ella.
—Soñé que te estaba mordiendo.
Está bien, había pasado un tiempo desde que había amenazado con
comérsela o incluso morderla. Pero esto no se parecía a cuando solía decírselo.
Sonaba más oscuro, más maduro.
Tragó saliva y los ojos de él siguieron el movimiento de su garganta.
¿Podría ver a su pulso latiendo, oír su corazón latiendo?
—Vamos a llegar tarde, — ella susurró.
Dio un paso atrás y le tendió la mano. Ella no discutió; sacó la navaja
plegable de plata de su bolsillo de los vaqueros y se lo entregó. Él la metió en su
bolsillo, y luego caminó hacia el lado del conductor y entro.
Temblando, Meg se deslizó en el asiento del pasajero y cerró la puerta. Si
el resto de los Otros estaban tan agitados como Simon, tal vez no debería ir a la
reunión, después de todo.

*****

250

Murder of Crows
Monty no se alegró de ver a Meg Corbyn caminar hacia la sala de
reunión con Simon. No pensaba que Dominic Lorenzo estuviera contento
tampoco. Ambos habían esperado que los Otros tendrían un poco de tiempo
para pensar acerca de las ideas de Lorenzo antes de ver a su Enlace humano.
Henry Beargard y Tess apuntaron a un par de sillas alrededor de la mesa
baja, luego tomaron sus propios asientos. Elliot y Blair Wolfgard también
estaban en la habitación, pero se levantaron contra la pared. ¿Observadores en
lugar de participantes?
—Esto podría no ser... — comenzó Monty.
Simon le gruñó.
—Todos estamos en busca de respuestas. Meg es parte de esto, y ella
quiere estar aquí. — Se volvió hacia Henry—. ¿Dónde está Vlad?
—En camino, — respondió el Oso Pardo—. Él dijo que esperáramos por
ellos.
Simon se quedó inmóvil por un momento, luego se sentó al lado de Meg,
que estaba entre él y Tess.
Antes de que alguien tuviera la oportunidad de sentirse inquieto,
Vladimir Sanguinati entró en la habitación con una hermosa mujer vestida con
una túnica larga, pasada de moda, de terciopelo negro, con mangas drapeadas.
Al igual que Vlad, tenía la piel oliva, el pelo negro y ojos oscuros. Monty sintió
un tirón de atracción y se preguntó cuántos hombres que respondían a ese tirón
sobrevivían.
Pero era el viejo junto a ella, quien mantuvo la atención de Monty. Tenía
las manos nudosas y veteadas, con un engrosamiento de uñas que parecían más
como astas. Al igual que el vestido de la mujer, su ropa parecía pasada de moda,
pero había una cualidad manchada en los bordes que hicieron que Monty se
preguntara si las prendas fueron en realidad hechas de tela.
—Sr. Erebus, — dijo Meg, sonando sorprendida y complacida.
Sonrió a Meg, un anciano benigno.
—¿Cómo esta nuestra Meg hoy?

251

Murder of Crows
Algo se arrastró por la espalda de Monty, algo más primitivo que el
miedo. Estaba seguro de que el ligero acento era una afectación. Le recordaba
demasiado de los villanos en las películas que solía ver cuando era niño para
creer que fuera genuino. Y le hacía preguntarse lo que la voz podría revelar sin
esa afectación.
—Estoy bien, — respondió ella, sonriendo al anciano.
—Ella tiene que tomárselo con calma durante algunos días para que sane
adecuadamente, — dijo Simon—. No puede cargar correo o paquetes pesados.
¿De acuerdo? — Apuntó la última palabra en la dirección a Dr. Lorenzo.
—Voy a estar en mejores condiciones para juzgar después examinar el
corte, pero no hay nada malo en ser cuidadosos, — respondió Lorenzo.
—Abuelo, —dijo Vlad—, este es el Teniente Crispin James Montgomery y
el Dr. Dominic Lorenzo. Señores, les presento a Erebus Sanguinati.
Tess era la única en la habitación que no parecía desconfiar de Erebus,
pero su cabello había cambiado de color marrón y ondulado a verde y se erizó
con vetas rojas.
A medida que los Sanguinati tomaron asiento alrededor de la mesa, la
puerta se abrió y cuatro mujeres entraron.
Monty reconoció a dos de ellas. Habían creado la tormenta de nieve que
podría haber enterrado a Lakeside. Al verlas ahora, Monty no necesita que le
dijeran que el resultado de esta reunión podría tener terribles repercusiones.
Simon hizo un gesto a las cuatro mujeres, y luego se dirigió a los
humanos en el cuarto.
—Ellas son Agua, Aire, Primavera e Invierno.
Lorenzo dio a Monty una mirada de asombro, como si preguntara, ¿En
serio?
Monty movió la cabeza en un movimiento de asentimiento básico. Sí, en
serio. Los Elementales estaban sentados en esta reunión. ¿Estaban los
cambiantes y vampiros tan incómodos como los humanos a causa de estos

252

Murder of Crows
asistentes adicionales? Después de todo, una tormenta de nieve podría matar a
los Lobos, así como a los humanos.
Finalmente Simon miró a Vlad.
—¿Tienes la lista de la profecía?
Vlad entregó Simon un sobre de manila.
—Eso es todo.
Simon abrió el sobre, sacó una hoja de papel, y la puso sobre la mesa
frente a Meg.
—Esto es lo que podía recordar de lo que dijiste. Creo que había más,
pero... — Se detuvo y solo miró a Meg.
—Había más imágenes, — susurró Meg—. Yo casi... me acuerdo.
Los dedos de la mano derecha se movían inquietos arriba y abajo de su
muslo, rozando en sus pantalones como si tratara de llegar a la piel. Los dedos
de la mano izquierda se clavaban en su antebrazo derecho. Cuando la mano
izquierda cogió su torso, los dedos de una garra la detuvieron, Lorenzo hizo
una protesta sin palabras. Simon le cogió la mano y le dijo:
—No, Meg.
Tess fue a uno de los escritorios en la habitación y regresó con una hoja
de papel y un bolígrafo. Se inclinó hacia adelante para atrapar la atención de
Meg, ella dijo:
—Habla, profeta, y vamos a escuchar.
Comando y promesa. Monty no estaba seguro si Tess cautivo a Meg o si
fue la frase en sí, pero después de mirar fijamente a Tess por un largo momento,
Meg se centró en el papel con su lista de palabras.
Su mano izquierda cogió su antebrazo derecho nuevo. Simon la soltó,
pero parecía a punto de apoderarse de ella en la primera señal de que podría
cavar en la corte que fue sanando o hacerse algún otro daño a sí misma.
Meg se inclinó hacia delante y tocó el papel, sus dedos se movieron entre
las palabras "Aleta" y "Tiburón sonriente".
253

Murder of Crows

—Burro, — dijo ella, sonando extrañamente tranquila mientras su ceño se
fruncía por la concentración—. No un burro pero como un burro.
Mientras Tess escribía las palabras, Monty puso su mano en el bolsillo
por su propio cuaderno y bolígrafo, y luego miró a Simon pidiendo permiso.
Recibiendo un cabeceo brusco de consentimiento, él también escribió las
palabras.
—Auto, — dijo Meg—. Amanecer. Auto. Ocaso. Gansos y maletas. — Sus
dedos se movieron por la lista—. Niebla. Agua. Ocultar niños. Tiburón. — Dejó
de rascarse el brazo lo suficiente para pasarse los dedos sobre su mejilla
izquierda—. Frascos rotos. Humo grumoso. Cicatriz.
Monty se estremeció. Por el rabillo del ojo, notó el ligero temblor en las
manos de Lorenzo. Ellos habían visto tanto las fotos de la escena del crimen que
habían sido enviados desde Saltos de Talulah antes de que se cortara toda
comunicación. Las palabras de Meg eran una descripción vaga, pero precisa de
lo que se había encontrado en ese sótano en las Cataratas.
—¿Algo más? — Preguntó Tess.
Meg se quedó mirando la lista.
—Galletas con forma de personas viajando en un barco. — Sus manos se
relajaron. Ella parpadeó un par de veces, y luego miró a modo de disculpa—.
Eso es todo lo que recuerdo. No sé nada de lo que esto significa.
—Averiguar lo que significa es nuestra parte del trabajo, no la tuya, —
dijo Tess enérgicamente.
Simon puso una mano en la espalda de Meg.
—¿Quieres algo?
—Agua, — respondió Meg—. Tengo sed.
—Yo recomendaría un poco de jugo de fruta, también, — dijo el Dr.
Lorenzo, estudiando a Meg.
—Yo lo conseguiré, —dijo Elliot—. ¿Está la puerta de atrás de Un pequeño
Bocado abierta?

254

Murder of Crows
Tess asintió, su atención en su lista.
—¿Qué es un burro, pero no un burro?
—Caballo, mula, asno, —dijo Blair—. Todo bueno para comer.
—Pero ninguno de esos animales tienen aletas, — dijo Monty.
—No, no.— Meg pareció encogerse sobre sí misma. Entonces ella hizo
una mueca.
Simon dio Monty una mirada de advertencia que claramente significaba:
No molestes a Meg.
Un vistazo a los Elementales y los Sanguinati que estaban entre él y la
puerta, le dijo Monty que no eran a los Lobos a los que necesitaba temer en
estos momentos.
—Es todo sobre las imágenes, —dijo Simon—. Las imágenes que ves
pueden tener un significado diferente cuando se combinan de diferentes
maneras, ¿no?
Meg asintió.
—Hablaste de autos esta vez, —dijo Henry—. Tal vez hay una aleta o un
burro pintado en el coche.
—Amanecer y ocaso, —dijo Blair—. Al este y al oeste.
—¿Alguien que viaja? — Dijo Tess—. ¿Viniendo desde el oeste y yendo
hacia el este?
—Y viajar ... Meg, ¿te acuerdas de qué manera los gansos volaban?
Meg cerró los ojos.
—Norte.
—Algo que se ve como un tiburón se está desplazando hacia el este y
hacia el norte, — dijo Simon.
—¡Pero un tiburón no estaría conduciendo un coche! — Meg protestó.
Luego miró a los Otros—. Un tiburón no, ¿verdad?
255

Murder of Crows

Henry se encogió de hombros.
—No es probable que ninguno de los Sharkgard estuviera por aquí ya
que no es el tipo adecuado de agua para adaptarse a ellos cuando se cambian de
su forma humana. Pero si estás viendo un tiburón para indicar un depredador
que se dirige hacia nuestro camino y es una amenaza para los niños ...
Preguntándose si era así como las profecías generalmente eran extraídas
de las visiones de una Casandra de sangre, Monty continuó escribiendo sus
notas. Tendría que mover y juntarlas en una forma ordenada, mientras que esta
reunión estuviera todavía fresca en su mente, y tendría que recibir el permiso
del Wolfgard para distribuir esta información en caso de que la interpretación
de los Otros acerca de una amenaza para los niños fuera correcta.
—La niebla y el agua esconde a los niños, — dijo Tess, mirando a las
cuatro mujeres que se habían quedado cerca de la puerta, escuchando.
—Niebla necesita descansar un rato, —dijo el Agua—. Ha trabajado muy
duro en los últimos días.
Primavera miró a Aire y a Invierno.
—Niebla no es la única manera de desalentar los viajeros.
Había algo demasiado ajeno sobre los Elementales para pasar por
humanas. Era algo más que la forma de la cara y la mirada en sus ojos. Era el
sentido de que su conexión a una forma tangible era tenue en el mejor de los
casos... y que a ellos les gustaba así.
—Sí, — dijo Invierno—. Podemos dejar reposar a Niebla por un día o
dos. Rayo y Trueno disfrutarían de una corrida.
—Así como Ciclón, — dijo Agua—. Y Remolino está aquí con nosotros
ahora.
Monty se estremeció. Lakeside todavía se estaba recuperando de la
última tormenta. No quería pensar en lo que otra le haría a la zona.
—¿Las flores van morir si invocas una tormenta?, — preguntó Meg,
sonando preocupada.

256

Murder of Crows
Las Elementales la miraron fijamente. Entonces Primavera sonrió, y el
aire de la habitación se hizo más cálido y fragante.
—Una manta delgada de nieve no dañará lo que florece en esta parte de
mi temporada. Y el viento limpia lo viejo para dar paso a lo nuevo.
—Y voy a mantener a Ciclón y Remolino cerca del río, — dijo Agua.
—Podemos volar con la tormenta por la noche, y dejar que los Cuervos,
Halcones, y los humanos en la Isla Grande vigilen por enemigos durante las
horas del día, — dijo Invierno.
Meg sonrió.
—Eso sería bueno. Y entonces las galletas pueden viajar el ... ¡El Sr.
Barquero! Iba a hablar con la gente de su pueblo sobre la fabricación de las
galletas para Lobo.
—Suena como un contenedor o dos que se dirigen hacia nosotros, — dijo
Simon.
—Eso deja las cicatrices y el humo, — dijo Tess. Hebras negras
aparecieron de repente en el pelo mientras miraba a Erebus Sanguinati, quien le
devolvió la mirada.
—Uno de los Sanguinati murió, ¿no es así? — Dijo Meg. Las lágrimas
brillaban en sus ojos—. Lo siento, señor Erebus. Tal vez si me hubiera cortado
antes, podría...
—No. — Erebus parecía inquieto—. La sangre dulce es a la vez
maravillosa y terrible. No se debe arrojar a la ligera.
—Pero tiene que ser derramada, — susurró.
—Eso es algo que debes discutir con Simon, — dijo suavemente Erebus.
Luego añadió a regañadientes—.Y con el sanador humano.
Lorenzo contuvo el aliento, pero esa fue la única indicación que dio que
ahora entendía cómo de cerca el Sanguinati veía por Meg Corbyn.
Simon cogió el sobre de nuevo. Sacó la foto y la puso sobre la mesa.
Cuando Meg palideció, puso un brazo alrededor de ella.
257

Murder of Crows

—Su designación era cs783, — dijo Meg.
—¿Cuál era su nombre? — Preguntó Simon.
—No tenía uno. No quería uno. Ella ... ella no era como Jean y yo. Ella
quería a alguien para cuidar de ella y quería sentir la euforia cuando se cortaba.
Eso es todo lo que quería. Le gustaba estar encerrada en el recinto. — Meg se
estremeció—. Afuera no había nada salvo las imágenes que tenía que aprender
para describir las visiones.
—¿Así que ella no huyó como lo hiciste tu?
Meg negó con la cabeza.
Nadie habló. Nadie se movió. Los Otros esperaron con una paciencia
misteriosa.
—El Controlador debe haberla vendido, — finalmente dijo Meg—. O la
despidió por alguna razón.
—Puedes adivinar la razón, — dijo Simon.
—Ella no estaba ... Los Nombres Caminantes no siempre fueron cuidadosos
con lo que decían a nuestro alrededor. Los escuché una vez cuando estaban
evaluando algunas de las chicas. Dijeron que las profecías de cs783 eran exactas,
pero carecían de rango. No podía ver las profecías como Jean podía.
—¿O de la forma en que tú puedes?
Wolfgard daba vueltas alrededor de lo que habían venido originalmente
para discutir.
—Es el momento de hablar sobre lo que pasó ayer por la mañana, —dijo
Henry—. Meg, ¿qué recuerdas?
—Tuve un mal sueño, un terrible sueño y me desperté gritando porque
tenía mucho miedo. — Dijo Meg—. Tenía tanto miedo, pero no sé por qué, y
tuve que cortarme para poder ver el peligro. Debería haber llamado a alguien
primero...

258

Murder of Crows
Simon gruñó.
—... Pero no podía esperar. Se sentía como si mi piel se dividiría por su
cuenta, la necesidad era demasiado abrumadora. — Ella se tocó el lado de la
nariz—. Al igual que mi piel se agrietó la noche que soñé con la sangre y las
plumas negras en la nieve.
—Así que pusiste una toalla en el suelo del baño, te acostaste, e hiciste un
corte largo, — dijo Henry.
—No me acuerdo de la toalla o de haberme acostado. No me acuerdo de
elegir dónde cortar. Me sentía tan desesperada, yo sólo... corté. Entonces traté de
tragar las palabras y el dolor porque esa es la única manera que podemos
recordar una profecía.
—¿Dolor? — Fue la primera vez que Lorenzo habló desde el comienzo de
la reunión.
Cuando Meg palideció y pareció incapaz de responder, Simon dijo:
—Hay un dolor muy fuerte hasta que la profeta comienza a hablar. No
hay nada más que dolor a menos que ella hable. Así es como las chicas son...
son castigadas, las cortan y luego les impiden hablar.
Monty miró el brazo izquierdo de Meg, recordando la marca de rayitas
cruzadas de cicatrices que había visto cuando había sido llevada al hospital.
—Esto confirma algo de lo que he estado pensando, —dijo Lorenzo.
—¿Algo más, Meg?, — preguntó Henry—. ¿Qué pasó después del corte?
—Simon llegó, y él era Simon, — dijo Meg.
Simon parecía inquieto.
—¿Qué otra cosa podría ser?
—Fuiste Simon, y luego
empalagoso.

no eras Simon más. Te volviste suave y

Él se apartó de ella.
—¡No es cierto!

259

Murder of Crows
—¡Sí! Estabas muy bien, y luego lamiste...
Erebus levantó de un salto, una terrible mirada en su rostro.
—¡No bebemos la sangre dulce!
Simon se puso de pie, sus caninos alargados.
—Esa regla es para tu gente, no de la mía.
—Lamiste la sangre, —dijo Meg, con voz temblorosa—. Me lamiste la
sangre, y te enfermó.
—¡No me enferme! — Simon chasqueó.
Ahora Meg se puso de pie y miró a Monty.
—Es por eso que todas estas cosas malas están sucediendo, ¿no es así?
Eso es lo que hizo que los Cuervos estuvieron demasiado enfermos para
escapar.
Tiene miedo por ella, pensó Monty, mirando a Simon. Él no quiere que ella le
diga al resto sus conclusiones.
—¡No me enfermé!— Simon gritó—. ¡Siéntate, Meg, y dejar de ser
estúpida, o te muerdo!
—¡No estoy siendo estúpida, y no puedes morderme!
—¡Puedo cortar muy duro!
Con fascinado horror, Monty vio a las piernas de Erebus cambiar a
humo, la ropa, así como la carne; vio a Vlad y a la mujer vampiro saltar a sus
pies; Henry se levantó por encima de todos ellos, sus fuertes dedos ahora
terminaban en garras salvajes de un Oso Pardo; vio el pelo rojo de Tess volverse
con hebras negras más gruesas. Blair y Elliot se agolparon en las sillas,
poniéndose entre los vampiros y Simon, quien estaba totalmente centrado en
Meg.
Las Elementales eran las únicas que no parecían preocupadas, y Monty
encontró su curioso interés más aterrador que el estar atrapado en medio de
una terrible pelea.

260

Murder of Crows
Entonces Simon agarró los brazos de Meg, ignorando su grito de
sorpresa de dolor, y la arrastró hasta ponerla de pie. Incluso entonces tuvo que
agacharse un poco para estar cara a cara con ella.
—No sé cuánto tiempo dura este estado de locura femenina, cuando estás
en temporada, ¡pero no vas a hacer nada estúpido hasta que pueda pensar con
claridad!— Gritó Simon—. Y si tratas de ser estúpida entonces, voy a morderte,
no me importa lo que pase.
Ella miró a los ojos del Lobo que se habían vuelto de color rojo de furia.
Entonces ella agarró su suéter. Por la forma en que él hizo una mueca, ella debió
haberle sacado un par de puñados de piel junto con el material.
—Máquina para picar carne,— susurró Meg. Sus ojos, su rostro, su voz,
se volvieron extrañamente blancos.
Todos en la sala se quedaron helados.
—Sueño de máquina para picar carne, —dijo—. Necesita dolor, necesita
miedo para hacer la mejor carne. Mano en el molino, masticar todo. Mantén la
carne viva, mientras que cortan y muelen. ¡Él me encontrará! Él va a ... ¡Simon!
Bajó con ella cuando se derrumbó, acunándola en su regazo mientras él
le lamía la mejilla.
—¿Meg? ¡Meg!
Lorenzo empujó pasando por Henry y Tess.
—Déjeme echar un vistazo.
Un momento Lorenzo estuvo arrodillado en el otro lado de Meg,
mirando a un varón humano enojado. Al momento siguiente, había un hombre
con una cabeza de Lobo que sostenía a Meg y le gruñía al médico.
—Déjeme ayudarle, —dijo Lorenzo—. Es por eso que estuvo de acuerdo
en permitirme tener un poco de espacio en una de las oficinas del Courtyard,
¿no es así? ¿Así que puedo ayudar?
Blair le puso una mano en el hombro de Simon.
—Él va a dejar que usted ayude.

261

Murder of Crows
Monty aplaudió la valentía del doctor. No estaba seguro de que tendría el
valor suficiente para poner sus manos tan cerca a los dientes de un Lobo.
—Ella se desmayó, —dijo Lorenzo—. La forma de su cuerpo de
protegerla de lo que estaba viendo. Lo que explica algunas cosas sobre la
euforia que experimentan estas chicas. — Él se echó hacia atrás—. ¿Hay algún
lugar cercano donde pueda descansar?
—Hay una cama de Lobo en la oficina, —dijo Vlad—. Esta justo al otro
lado del pasillo.
—Está reaccionando pero alguien debe quedarse con ella, — dijo
Lorenzo.
—Me quedaré con nuestra Meg, —dijo Invierno.
Blair apretó el hombro de Simon.
—Simon. — Una advertencia.
Wolfgard parecía casi humano en el momento en que Meg abrió los ojos.
—Tus oídos son peludos, — dijo.
Simon se quejó.
—Vamos acomodarla, — dijo Lorenzo, poniéndose de pie—. Después
tengo algunas ideas que me gustaría compartir con todos ustedes.
Simon se levantó con Meg en sus brazos. Vlad abrió el camino a la
oficina, seguido de Simon, Lorenzo, Invierno, y la mujer vampiro.
Monty se hundió en su silla, agotado por la adrenalina de los últimos
minutos. Él no los vio a los ojos, pero se dio cuenta de que todos los Terráneos
estaban tratando de recuperar su equilibrio. Erebus ahora parecía
completamente humano de nuevo, como Henry. El negro se alejaba del pelo de
Tess, y Blair y Elliot había reanudado su lugar contra la pared.
¿Alguno de ellos se dará cuenta de que Simon Wolfgard esta enamorando de
Meg Corbyn? Monty se preguntó. ¿Entiende Wolfgard su propia respuesta a la chica?
¿Qué pasa con Meg? ¿Cómo se siente? ¿Qué harán el resto de los Otros si uno de los
suyos cae enamorado de una humana?
262

Murder of Crows

Otra complicación, pero lo que Meg describió justo antes de desmayarse
era más inquietante y, muy probablemente, más inmediato.
Simon, Vlad, y Lorenzo volvieron y tomaron asiento.
—¿Qué le pasó a Meg? — preguntó Tess—. Ella no estaba soñando y no
se cortó. ¿Por qué vio una visión? ¿Y por qué no sonó como las visiones que ha
tenido antes?
Todos miraron al doctor.
—Creo que ella hizo un mal movimiento, y una sección del corte de ayer
volvió a abrirse lo suficiente para filtrarse sangre fresca, —dijo Lorenzo—. Y
eso, a su vez, le abrió a la profecía ... o le permitió recordar los detalles de un
sueño.
—Pero me dijo Vladimir que nuestra Meg estaba en temporada y el olor
de la sangre debía ser ignorada por cortesía, — dijo Erebus, mirando a Vlad.
—Ella está en temporada y es testaruda al respecto, — dijo Simon.
Monty miró a todos los hombres en la habitación y sabía que una
discusión sobre el ciclo reproductivo de la hembra humana no era algo que
quería tener con ninguno de ellos ese día, o cualquier día.
—¿Una segunda fuente de la sangre explica la visión onírica?
—No, — respondió Simon—. Meg dice que a veces las visiones se
parecen a un clip de una película. — Miró a Lorenzo—. Si ella vio la profecía de
un corte y pudo hablar, ¿por qué no hubo ninguna euforia?
—No lo sé. ¿Tal vez porque no era un nuevo corte? — Lorenzo respiró
hondo antes de pasar a abordar a Erebus Sanguinati—. No voy a expresar una
opinión acerca de sus tabúes, simplemente hacer una observación sobre los
cambiantes y la sangre de la Casandra de sangre. — Esperó el asentimiento de
Erebus antes de continuar—. No creo que el problema fue que el Sr. Wolfgard
consumió la sangre de la Sra. Corbyn. Creo que el problema fue que sufrió una
sobredosis.

263

Murder of Crows
Fue desconcertante ver una sala llena de depredadores centrarse en un
hombre.
—Hay una falta de información acerca de las profetas de la sangre, y no
tiene sentido ya que estas niñas requieren tanto la atención médica, —dijo
Lorenzo—. Pero eso es una discusión diferente. El punto es, no tengo ninguna
evidencia para apoyar lo que digo. Tal vez usted tiene algo en sus historias que
confirmaría mis conjeturas.
—¿Conjeturas sobre qué?— Preguntó Simon.
—El cuerpo humano es un guiso químico. El cuerpo se inunda con
diferentes productos químicos para responder a diferentes situaciones. Evasión
o respuesta de lucha. El miedo, la ira, la agresión. — Lorenzo miró a Simon.—
La Sra. Corbyn tenía esa herida en la barbilla cuando la trajo al hospital. Estaba
enojado y agresivo esa noche casi más allá de la razón.
Simon asintió.
—Lamí la sangre de la herida, tratando de limpiar la herida.
—Pero ayer por la mañana, creo que ella empezó a hablar profecía poco
después de que la encontró, y tan pronto como empezó a hablar, su cuerpo se
inundó con todos los productos químicos que crean la euforia. Cuando lamió la
sangre, básicamente estaba consumiendo un tranquilizante potente.
—¿Así que los Lobos reaccionan a la sangre de Meg de diferentes
maneras dependiendo de si ella está feliz o asustada? — Preguntó Henry,
estudiando a Simon.
—No sólo los Lobos, —dijo Lorenzo—. El que está utilizando estas chicas
para crear las drogas conocidas como Repasando al lobo y Bienestar han apuntado
a los humanos. Creo que la sangre de la profeta es, en cierto modo, una
maravilla de droga y una maldición.
—La creación de Namid es maravillosa y terrible, — dijo Erebus.
—Ranas venenosas, — dijo Monty, pensando en un programa que había
visto con Lizzy—. No es perjudicial si las dejan solas, pero el veneno que emana
a través de su piel mataría a cualquier cosa que trate de comerlas.— Después de
una mirada alrededor de la habitación, se apresuró a añadir—: No es que yo
crea que la Sra. Corbyn es como una rana.
264

Murder of Crows

—Pero lo es, —dijo Lorenzo—. Ataca a una profeta de la sangre, asústala
o lastímala, y su cuerpo se convierte en un arma contra el atacante. Me imagino
que si alguno de ustedes consumen la cantidad de sangre que normalmente
consumirían en una matanza, todos sufrirían una sobredosis hasta el punto de
volverse uno contra el otro. La chica muere, pero también lo hacen los atacantes.
Una buena razón para tachar a las Casandra de sangre de la lista de comestibles.
Por otra parte, tienen sanadores, lo que implica un cuidado de las heridas.
Utilizamos opiáceos para aliviar el dolor en nuestros hospitales. Pero a
comienzos de nuestra historia en común, cuando los humanos y los Otros se
encontraron por vez primera, una chica cuya sangre podía volver a una persona
pasiva hasta el punto de que una herida se podía coser y un hueso arreglar, creo
que fue un activo valioso. Algo que no se podía desaprovechar. Pero demasiado
de esa sangre, como demasiado de un opiáceo, podría ser mortal. Imposible no
sufrir una sobredosis si uno se está alimentando mientras ella se pierde en la
euforia.
—La profeta que fue encontrada en el sótano, —dijo Erebus—. Cualquier
Sanguinati sabría que no es presa y no podía ser tocada.
—Todos nos dimos cuenta de que Meg no era presa, — dijo Simon.
—¿Qué significa todo esto? — Preguntó Tess—. ¿Y qué hacemos con la
necesidad de Meg de cortarse?
Lorenzo suspiró.
—No lo sé. Como ya he dicho, hay muy poca información disponible
acerca de las profetas de la sangre. Tal vez una chica con una menor capacidad
podría ser destetada de la navaja. No estoy seguro de que la Sra. Corbyn pueda
dejar de cortarse en este punto. Si lo que he visto aquí es típico, el corte, y la
euforia que viene con él, podría ser la única válvula de seguridad que tiene su
cordura. Siento, si ella se va a quedar aquí con ustedes...
—Por supuesto que se queda con nosotros, — espetó Simon.
—Entonces hay que elaborar un calendario, o llegar a un acuerdo con
ella. Ella no puede estar sola cuando se corta. Esta vez, el corte era más
profundo de lo que debería haber sido, pero todavía no era una herida grave. Si
está sola y se corta una vena o arteria, es posible que no pueda recibir ayuda a
tiempo para salvarla.

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Murder of Crows
—Pasó su vida en una jaula, —dijo Henry—. No vamos a volver a
ponerla en una. Ni siquiera para salvarla.
—Pero vamos a tomar lo que ha dicho bajo consideración, — añadió Tess.
Un despido. Se levantó la sesión.
Monty dejó escapar un suspiro de alivio cuando Vladimir y Erebus
salieron de la habitación, junto con los Elementales. Lorenzo se fue al otro lado
de la sala para ver cómo estaba Meg. Blair, Elliot, y Tess se fueron un minuto
más tarde, dejando a Monty con Henry y Simon.
—Advierta a su gente acerca de los tiburones, — dijo Simon en tono
cansado—. Voy a advertir a Steve Barquero.
—Creo que el Capitán Burke agradecería hablar con el oficial Czerneda
sobre esta nueva información. La policía de Lakeside pueden establecer
controles de carretera si es necesario.
Simon asintió.
—El Intuye sabrá si los problemas se acerca.
Sintiéndose maltrecho, Monty se excusó y bajó las escaleras para esperar
a Lorenzo. Llamó a Kowalski, que estaba de visita con Debany y Merri Lee, y
dispuesto para salir en cinco minutos.
Lorenzo bajó enseguida, así que caminaron juntos.
—Toda una reunión, — dijo Monty.
—Mucha más información de lo que esperaba, — respondió Lorenzo.
Al oír un tono sombrío, Monty dejó de caminar hacia el patrullero.
—Después de lo que ha visto hoy, ¿qué posibilidades cree que Meg
Corbyn tiene?
Lorenzo miró hacia otro lado. Por último, suspiró.
—Con su sensibilidad a la profecía, creo que Meg Corbyn estaba
condenada después del primer corte.
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267

Murder of Crows

Capítulo 18

A la mañana siguiente, Douglas Burke estudió las notas que Monty había
hecho de la información adicional de Meg Corbyn. Luego se sentó y suspiró.
—Máquina para picar carne. Dioses encima y por debajo. ¿Su impresión
fue que la Sra. Corbyn estaba viendo a otra Casandra de sangre siendo cortada
viva?
—Sí, señor, — respondió Monty—. Esa fue la impresión del Dr. Lorenzo
también.
—Es un milagro que estas chicas puedan mantenerse sanas tanto como lo
hacen.
La observación de Burke no era única. Monty había mirado en la
televisión la noche anterior, sin detenerse en nada. El ver a Meg en pleno
proceso de una profecía, le hizo preguntarse si realmente las profetas de la
sangre tenían que estar en algún tipo de casa supervisada. Por supuesto, no una
tan perjudicial como el lugar del que había huido, pero seguro que tenía que
haber lugares intermedios, que no sean una prisión, pero que tampoco dejan a
las chicas a la deriva por su cuenta.
—Lorenzo va a caer por el Courtyard esta mañana, —dijo Monty—. Se
comprometió a llamar con un informe.
—¿No va a pasar por ahí?
—Hasta que Aullidos, Buena Lectura y Un pequeño Bocado reabran al
público, pasar por ahí es un poco más difícil. No quiero desgastar mi
bienvenida.
Burke asintió.
—¿Qué pasa con Kowalski? ¿O Debany o MacDonald? Ellos tienen
razones personales para detener por ahí.

268

Murder of Crows
—El Oficial Debany llamó hace unos minutos. Las tiendas tienen carteles
de Solo Residentes en las puertas, pero la Oficina del Enlace está abriendo para
los negocios al igual que el consulado.
—Dudo que la apertura de la Oficina del Enlace de hoy haya sido
decisión de Simon Wolfgard.
Monty sonrió ante la seca observación.
—No, no creo que lo fuera. — La sonrisa se desvaneció—. Debany
también dijo que Wolfgard y Henry Beargard salieron ayer por la tarde,
tomando una de las camionetas pequeñas del Courtyard. Regresaron justo antes
de que Debany me llamara.
Burke pensó en eso por un momento.
—Bueno, pronto sabremos donde fueron y el por qué, o no.
—¿Alguna información desde Saltos de Talulah?
—No. Entre la niebla en el río y las barricadas y las carreteras destruidas,
no hay manera de saber lo que está pasando allí. Pero sigo esperando que haya
sobrevivientes humanos. — Burke se apartó de su escritorio—. Bueno. Tengo
una reunión con el jefe. No debemos hacerlo esperar.
Monty salió de la oficina de Burke, y luego fue a su propio escritorio para
comprobar los mensajes.
—¿A dónde, Teniente?— Preguntó Kowalski.
¿A dónde había ido Simon Wolfgard ayer?, y ¿ existe alguna manera de
averiguarlo?
—A ningún lugar todavía.

*****

269

Murder of Crows
Simon estacionó el BOW en el garaje detrás de la Oficina del Enlace,
luego, siguió a Meg al interior.
—¿Estás segura de que te sientes bien para hacer esto hoy? — Él abrió su
bolso, sacó un par de contenedores de alimentos, y los puso en la nevera bajo el
mostrador.
—Voy a estar bien, — Meg respondió en tono irritado.
Si lo dejara olfatearla mejor, sabría si estaba bien, sin tener que seguir
preguntando.
Ella encendió las luces y cogió la llave de la puerta principal mientras
pasaba por la sala de clasificación. Cuando regresó, él se puso de pie en un lado
de la mesa de clasificación, mientras ella estaba de pie en el otro.
Simon tomó la navaja plegable de plata de su bolsillo y la puso sobre la
mesa. Pero mantuvo su mano sobre ella.
—Esto es tuyo. — No había insistido para que le devolviera la navaja
antes de que se fuera con Henry anoche. Tal vez había estado tan asustada por
lo que había sucedido ayer como el resto de ellos. Tal vez por eso él sintió que
tenía que devolverla—. Meg ...—¿Qué se suponía que debía decir?
—Hasta que me castigaron, nunca entendí lo mucho que la euforia
blindaba a las profetas de la sangre, —dijo Meg, tocando su brazo izquierdo en
el sombreado de las cicatrices—. Tal vez el corte comenzó como una defensa
contra lo que hemos visto, una especie de liberación de presión y de generación
en generación se convirtió en algo más, algo mayor.
Escuchó sin decir nada, en un atento silencio.
—No puedo dejar de cortarme, Simon. No estoy segura de que alguna de
nosotras pueda. — Meg se señaló a sí misma para indicar que se refería a las
Casandra de sangre.
—Lo sé. Pero ... no todas las de tu clase mueren jóvenes, Meg. Incluso si
un millar de cortes es realmente el límite ... — Simon movió los pies y se quejó
en voz baja—. La primera vez que vi a una de las tuyas, yo tenía quince años.
Podía mantener la forma humana lo suficientemente bien como para pasar por
humano, la mayor parte del tiempo, así que estaba con un grupo de jóvenes
270

Murder of Crows
Terráneos en una salida al mundo humano. En realidad, fue un asentamiento
humano en el borde de uno de los nuestros, por lo que casi no contaba, pero fue
un primer intento de comprar alimentos en un puesto abierto o un pequeño
pedazo de mercancía en una tienda.
»—Había una mujer mayor con los brazos marrones y descubiertos al sol,
las cicatrices eran unas marcas blancas. Llevaba un sombrero de paja y estaba
sentada con una mesita, ofreciendo leer las cartas para leer la suerte.
»—Había un grupo de humanos en el asentamiento de la misma edad
que mi grupo. No sabían lo que estaban haciendo allí. Tal vez un viaje de campo
similar al nuestro. Pasaron por delante de su mesa y se rieron de ella, le ponían
sobrenombres debido a las cicatrices. Lo mismo hicieron algunos de los Otros
como una forma de imitar a los humanos. Pero cuando ella me miró, me detuve.
Sacó una navaja, la plata deslumbraba en el sol, y se cortó la mejilla. Y ella me
dijo lo que podía ser.
Simon parpadeó. Levantó la mano de la navaja y dio un paso atrás.
No dijeron nada, sólo se quedaron mirando el uno al otro.
—¿Sabes cómo lo consiguió?— Meg preguntó finalmente—. ¿Crees que
alguien se acordara de ella para poder decirte cómo se las arregló para
sobrevivir al corte el tiempo suficiente para llegar a vieja?
—No lo sé. Ni siquiera sé si todavía existe un asentamiento allí, pero
puedo tratar de averiguar si quieres.
—Sí. Me gustaría saber. — Meg puso las manos sobre la mesa. No tomó
la navaja—. La compra de un corte en mi piel era cara. Es por eso que tengo tan
pocas cicatrices en comparación con las otras chicas en el recinto.
—Sólo tienes 24, — dijo él—. Hay un montón de cicatrices para alguien
de tu edad.— Demasiadas cicatrices. La mayoría de las chicas no llegaban a los
35—. Vamos a encontrar una respuesta. Encontraremos una manera para que
puedas vivir el tiempo suficiente para llegar a vieja.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Ella parpadeó para sacarlas.
—Hasta entonces, Wolfgard, tengo trabajo que hacer y tú también.

271

Murder of Crows
Oyó la burla en su voz, y también un recordatorio territorial. Este edificio
era de ella.
—No te olvides de tu cita con el Dr. Lorenzo, — dijo sobre su hombro
mientras caminaba hacia el cuarto de atrás.
—No voy a olvidarlo.
—Y no te olvides de comer, — dijo al tiempo que abría la puerta de atrás.
—¡No lo haré! ¡Ve al trabajo, Simon!
Sonriendo, salió. Ella sonaba muy bien.
Deseando poder cambiar a Lobo y correr durante unos minutos, se
conformó con una caminata alrededor de la Plaza Comercial. Con todo lo que
había estado sucediendo últimamente, no había prestado atención a las tiendas
en el distrito financiero de los Otros y no sabía si habían recibido las entregas de
cualquier comercio. Es más, ni siquiera sabía si la librería había recibido algún
envío en los últimos días. Tendría que preguntarle a Vlad.
Al entrar en la Plaza Comercial, vio a una humana que, si bien era
familiar, no debería haber estado allí en ese momento del día.
—¡Arrroooo!—El sonido no tenía la misma calidad cuando provenía de
una garganta humana, pero la mujer se detuvo y lo esperó.
Ruthie Stuart. Pareja del oficial Kowalski. Por lo general, una mujer
sensible, que debería saber que el Courtyard estaba todavía cerrado a todos los
humanos, excepto los empleados. Por otra parte, ella era parte de la manada
humana de Meg, y podía haber estado visitando a Merri Lee, o incluso ir a
buscar algo para la otra mujer.
Pero eso no explicaba por qué estaba aquí, a esta hora del día.
Disminuyó la velocidad cuando vio su cara. Parecía herida y enojada. En
su experiencia, una hembra herida o enojada, era una mujer peligrosa.
—¿Por qué estás aquí?— Le preguntó, en busca de una señal de que
podría atacarlo.

272

Murder of Crows
—Necesitaba un par de cosas de la tienda de comestibles. Sé que el
Courtyard está cerrado, pero como tengo un pase, no creí que a nadie le
importaría.
No era una mentira, pero no toda la verdad.
—Es de mañana. Trabajas por las mañanas. ¿Por qué estás aquí?
La respuesta fue la causa tanto de la herida como de la ira.
—Me han dado una licencia sin goce de sueldo, — dijo Ruthie.
Simon ladeó la cabeza.
—¿Por qué? — Entonces él consideró el problema en Saltos de Talulah, el
problema en la Universidad de Lakeside y los hombres golpeando a Merri Lee.
Y lo supo—. ¿Ellos no te quieren porque frecuentas el Courtyard?
—Sí.
—Entonces, ¿por qué has venido?
—Porque creo que esa gente es miope, — respondió un poco mordaz—.
El ser humanos, no nos da derecho a apoderarnos de lo que no nos pertenece. Y
he leído algunas de sus historias y las comparé con las nuestras.
¿En serio? Tal vez debería haber prestado más atención a los pedidos
especiales de Ruthie en ABL. ¿O lo sacaba en préstamo de la Biblioteca Plaza
Comercial? Ella pudo haber hecho eso.
—Por lo que puedo ver, si un humano les muestra un producto o un
invento que beneficie a los Terráneos tanto como a los humanos, ustedes están
de acuerdo en liberar los recursos necesarios para que el producto o la
construcción se haga. Dado que ustedes valoran más al mundo que a los
productos o beneficios, nunca van a liberar tantas materias primas como los
humanos quieren, y ellos siempre van a resentirse por ello. Pero yo no tengo
que culparlos por las deficiencias humanas.
Su propia gente la estaban empujando de la misma forma que los
humanos habían empujado a los Intuye a hacer pactos con los Terráneos. ¿Cómo
podría usar esto para beneficiar al Courtyard, así como a Ruthie?

273

Murder of Crows
—¿Qué es lo que hacías?— le preguntó.
—Yo soy... era... una maestra. De escolares.
—¿Qué enseñabas?
—Las cosas habituales. Aritmética, ortografía, impresión y escritura
cursiva, historia, literatura, el uso básico de una computadora.
—Ya contamos con maestros para esas cosas, —dijo, más para sí mismo
que para ella. Bueno, no tenían a alguien que pudiera enseñarles eso de las
computadoras a los jóvenes.
—En este momento estoy buscando un trabajo para ayudar a pagar las
cuentas, —dijo Ruthie rápidamente—. No tiene que ser un trabajo de
enseñanza.
¿Alguien en el mundo humano la contrataría? Simon se preguntó,
estudiándola con más interés. No era probable. No en este momento. Pero él
podría tener un uso para una humana que entendía el mundo humano y en la
que podía confiar que no iba a engañar a los Terráneos inexpertos.
—Voy a pensar en lo que puedes hacer aquí, — dijo. Empezó a alejarse,
pero se detuvo—. Por ahora, consulta con Heather. Ve si necesita cualquier
ayuda para llenar las órdenes o reponiendo estantes.
—Gracias, señor Wolfgard.
Volvió a ABL, pensando en la reunión de la pasada noche y las
posibilidades que la contratación de Ruthie podría proporcionar.
Los Terráneos que vivían en los Courtyard generalmente permanecían
durante algunos años antes de regresar al país salvaje, dejando que un grupo
nuevo fuera a tratar con los humanos. La pasada noche los Otros que habían
abandonado el Courtyard de Saltos de Talulah, anunciaron que no iban a volver.
Habían terminado con el doble juego de los mentirosos monos. Habían
terminado con el gobierno humano que no cumplía sus promesas y permitía a
los residentes de la ciudad hacer lo mismo. Este golpe contra los humanos
tendría que haber venido antes, y dejar menos sobrevivientes.

274

Murder of Crows
Incluso los Cuervos, -que por lo general eran los más entusiastas con
vivir en y alrededor de los lugares humanos-, no querían permanecer en Saltos
de Talulah. Todos se estaban dirigiendo al país salvaje. Muy probablemente lo
más cerca del mundo humano con lo que ellos rozarían sería un asentamiento
Intuye por el resto de sus vidas.
Exceso de animosidad hacia los humanos. Exceso de resentimiento. Y, sí,
los Otros en Saltos de Talulah habían sentido cierta envidia hacia los nativos de
la tierra que vivían en la Isla Grande. Porque ellos no tenían que pelear con los
humanos todo el tiempo por una parte de la cosecha o de la carne. Ellos no
estaban en cortocircuito cuando los humanos entregaban la mercancía a los
Otros que tenían derecho a recibir.
Simon había escuchado la frustración fermentada durante demasiado
tiempo. ¿No había sentido esas cosas también, cuando había llegado a Lakeside
para ser el líder de este Courtyard? ¿Cuántos humanos la Asociación
Empresarial del Courtyard había contratado y despedido en los últimos años?
¿Cuántos renunciaban, una vez que se daban cuenta de que el no saber acerca
de algunas cosas humanas no convertía al Terráneo en estúpido, ingenuo o fácil
de engañar?
Entonces, los nuevos líderes del Courtyard de Saltos de Talulah se
unieron a la reunión. Algunos de los líderes podrían pasar por humanos y
serían quienes hablaran con el gobierno humano. La mayoría de ellos habían
sido elegidos por su capacidad y voluntad, de echar a los monos en el momento
en que las normas o acuerdos se rompieran.
Muchos de los Terráneos que asistieron a la reunión tenían poca o
ninguna experiencia con la vida en un Courtyard. Muchos tenían poca o
ninguna capacitación en el trato con los humanos en el día a día. Los líderes
habían asistido a una universidad Terránea para adquirir una comprensión de
los negocios y los conceptos básicos del gobierno humano. Pero eso no era lo
mismo que sentir la confianza de poder hacer cosas simples en el mundo
humano.
Algunos de los Otros que vivían alrededor de los lagos Etu y Tahkis
habían visitado el Courtyard de Lakeside recientemente para ver un mercado y
hacer una compra sin la tensión que normalmente agriaba la experiencia. Los
humanos que habían encontrado, eran educados y serviciales, por lo que
querían volver y aprender más. ¿Simon estaría dispuesto a dejar el mercado de
Lakeside para ser usado como un campo de entrenamiento?
275

Murder of Crows

Simon estaba dispuesto, y cuando él y Henry se fueron de la reunión
para volver a casa, ambos se comprometieron a hablar con la Asociación
Empresarial sobre la idea de utilizar el Courtyard de Lakeside como campo de
entrenamiento para que otros Terráneos aprendieran cómo interactuar con los
humanos.
Así las cosas, tal vez el que los clientes humanos dejaron de acudir a ABL y a
Un pequeño Bocado fuera lo mejor, Simon pensó mientras abría la puerta de atrás
de ABL. Con la ayuda de Meg y su manada humana, el Courtyard de Lakeside
podría convertirse en un centro de formación para los Otros, humanos de
confianza podían enseñar a los jóvenes nativos de la tierra. ¿No fue así como los
trueques entre nosotros comenzaron en el primer lugar?
Encontró a Heather en la parte delantera de la tienda y le dijo que
encontrara algo para que Ruthie pudiera hacer si iba a buscar trabajo. Luego
subió a la oficina y cerró la puerta. Vlad podía entrar debajo de la puerta o por
la cerradura. Simon no estaba preocupado por ser oído por el Sanguinati desde
que Vlad ya sabía el por qué estas llamadas telefónicas tenían que hacerse.
Tomando su asiento detrás del escritorio, Simon cerró los ojos por un
momento. Un riesgo grande, sobre todo cuando le había dicho a los líderes en el
Medio Oeste sobre el origen de las drogas que habían creado tantos problemas
en su parte de Thaisia. Pero había logrado un equilibrio entre los participantes
del Medio Oeste y algunos de los Otros que vivían en el Alto Nordeste. Los
Terráneos de allí no había sido tocados por las drogas todavía.
No importaba lo que pasara, no importaba qué más se perdería, él no iba
a dejar que los Terráneos mataran a Meg.

*****

La niebla se levantó en el río Talulah. El ferry y barcaza que unía las dos
mitades del Desembarco del Ferry reanudaron su programación con la
tripulación, manteniendo un ojo cauteloso en el clima. Ellos transportan
residentes que habían quedado atrapados en el lado equivocado del río, así
como todos los suministros, los paquetes, y el correo que se había apilado.
276

Murder of Crows

Halcones y Águilas se dispararon por encima, y los Cuervos posados allí
y allá en el navío, una promesa -de plumas negras- de seguridad para los
pasajeros y la tripulación. Pero los barcos de pesca quedaron atracados, y ni
siquiera los residentes de Desembarco del Ferry se atrevieron a salir a navegar.
Cada vez que un barco de de Saltos de Talulah lograba escapar, aparecía un
remolino en el río y tiraba del bote. Todas las tardes cuando el sol se ponía, una
tormenta se levantaba, -aguanieve, fuertes nevadas, vientos violentos-. Durante
dos días la tormenta llegaba en el ocaso y se iba al amanecer, y los cielos azules
a la luz del día eran un doloroso recordatorio de lo que los demás humanos
podrían perder si trataban de tomar lo que no les pertenecía.
En la mañana de Earthday, James Gardner encontró un poni gris
moteado fuera de su establo, esperando ser alimentado. Entonces James
alimentó al animal y abrió la puerta de un establo vacío. El poni se instaló, como
si siempre hubiera vivido allí, yendo y viniendo a su antojo, siguiendo a Lorna
Gardner cada vez que ella salía de la casa. Finalmente ella cortó una manzana y
dejó que sus hijas alimentaran al poni, y él parecía contento con el tratamiento.
A la mañana siguiente, James hizo un par de llamadas a otras personas
de Vida Simple, preguntando si alguien había perdido un poni gris. Cuando
Ming Beargard pasó por ahí, le hizo la misma pregunta. Beargard dijo:
—Niebla no se perdió; está esperando.
De camino a casa, James se detuvo en casa de sus amigos, y se corrió la
voz por toda la comunidad de Vida Simple de que los Elementales no habían
terminado aún con la Isla Grande, el río, o Saltos de Talulah.
Cuando Roger Czerneda hizo su patrulla alrededor de la isla e hizo un
relevamiento de los granjeros, James se lo dijo también.
A medida que la tormenta alrededor de Saltos de Talulah se fue
desvaneciendo en la noche de Moonsday, un puñado de estaciones de policía en
las Cataratas encontraron tinas selladas en la acera. La tina dejada frente a la
oficina del alcalde contenía la cabeza y la cartera, identificando al hombre como
el dueño de la casa donde fue asesinado el Sanguinati y las cuatro humanas.
En la mañana de Sunsday, un hombre llorando en un canal de radio para
los ciudadanos, se contacto con la comisaría de policía en el Desembarco del
Ferry y abogó por alguien, cualquier persona que pudiera entregar un mensaje:
los supervivientes en Saltos de Talulah querían negociar con los Terráneos.
277

Murder of Crows

278

Murder of Crows

Capítulo 19

En la mañana de Windsday, Steve Barquero y Jerry Carguero se situaron
en la borda del ferry. Tenían los cielos despejados y las aguas tranquilas, y un
montón de residentes de Isla Grande habían acudido al muelle esa mañana para
llevar paquetes a la mitad continental del pueblo y recoger las entregas
anticipadas.
Lois Greene, editor corresponsal de Isla Grande, había sacado una
edición especial el día anterior con la lista de Steve, de las medidas de
emergencia en la página principal, garantizando que llamaría la atención de
todos los adultos en Desembarco del Ferry. Así que no se sorprendió al ver el
montón de mochilas y maletas durante la noche en el muelle, listos para el viaje
de regreso del transbordador a la isla.
La profecía actualizada que Simon Wolfgard había enviado por correo
electrónico le había puesto la piel de gallina. Y se decía que uno de los corceles
de los Elementales, en su forma de poni gordito, se alojaba en la granja de
Gardner porque estaba "esperando" era razón suficiente para entender que todo
lo que podría venir no iba a pasar desapercibido por ellos.
—¿Estás bien con hacer esta entrega?— Steve preguntó mientras
caminaban en el ferry con tres contenedores de plástico.
—Claro, — contestó Jerry—. Sólo desearía tener más carga para justificar
el uso de la gasolina.
—Si las cosas salen como espero que lo hagan, esta será la última entrega
ligera que vas a hacer a Lakeside. Y por lo menos algunos de los adolescentes
que buscan trabajo este verano tendrán puestos de trabajo debido a que las
empresas del pueblo necesitarán ayuda extra.
Guardaron los contenedores en la camioneta que estaba estacionada en el
área de entrega del puerto.

279

Murder of Crows
—Será como tenga que ser. — Jerry cerró las puertas traseras de la
camioneta y se fue en torno a la puerta del conductor—. Te voy a hacer una
llamada cuando vuelva.
Steve vio a Jerry alejarse. Luego se volvió hacia el ferry, pensando que le
daría a su hermano, Will, una mano almacenando todo ese equipaje antes de
subir corriendo a la librería para recoger una copia del Lakeside Noticias para leer
en el viaje de regreso a la isla. Pero la piel entre los omóplatos de repente
comenzó a crisparse y sentir punzadas.
Miró el cielo y el agua. Aún claros, todavía suaves.
Algo se acerca, pensó, viendo la forma en que Will de repente se
enderezó y miró el cielo y el agua.
Antes de llegar a su hermano, su teléfono móvil empezó a sonar.

*****

—Así que Ruthie va a ser una especie de instructora en el Courtyard,
enseñando a los Otros cómo llevarse bien en el mundo de los humanos, —
Kowalski dijo, cuando salían del estacionamiento de la estación de la calle
Chestnut—. Al igual que lo que vimos hace un tiempo en Un pequeño Bocado,
pero más formal. No es una paga tan buena en dinero humano como la de su
trabajo como docente, pero con los créditos para las tiendas de la Plaza
Comercial nos vamos a arreglar bien.
Al escuchar algo diferente en las palabras optimistas, Monty estudió a su
pareja.
—¿Tienes un problema con su trabajo en el Courtyard?
—¿Yo? No. Pero cenamos con mis padres ayer por la noche, y mi padre
dijo que ha estado escuchando murmullos en el trabajo acerca de cómo las
personas que ayudan a los Otros son traidores a su propia clase. Mi hermano
está asistiendo a la universidad de tecnología, y ha escuchado la misma cosa. —
Kowalski vaciló—. Sigo pensando que el trabajo con los Terráneos dará sus
frutos al final, pero...
280

Murder of Crows

—¿Pero estás preocupado por la seguridad de Ruthie?
—Sí. Más aún después de lo que pasó con Merri Lee. Y algunos de las
amigas de Ruthie, -chicas a las que conoce desde la escuela- no quieren seguir
siendo amigas porque ella pasa tiempo en el Courtyard y ayuda a los Otros. Y
ahora, con todo lo que sucede en Saltos de Talulah... Todos los programas de
televisión están debatiendo sobre qué derecho tienen los Terráneos de dictar
quien dirige el gobierno en una ciudad humana.
—Ellos pueden dictar los términos, ya que su alternativa es la
destrucción de la ciudad,— Monty respondió en voz baja—. Y como yo lo
entiendo, Saltos de Talulah ya no es una ciudad controlada por humanos. El
gobierno, tenga la forma que tenga, estará allí para mantener los servicios
públicos funcionando y actuar como enlace entre la población humana y los
Otros ahora a cargo del Courtyard de la ciudad.
—No creo que todavía se haya asumido, —dijo Kowalski—. Que Saltos es
ahora un asentamiento humano en el territorio de los Otros y ellos son los que
hacen todas las reglas, y administran el castigo si alguna de sus reglas se
rompen.
Las estaciones de radio apenas pasaban dos canciones seguidas esta
mañana sin repetir la noticia especial: como parte de las negociaciones con los
Terráneos, se exigía a todos los altos funcionarios del gobierno en Saltos de
Talulah renunciar y abandonar la zona.
Los Otros no solo estaban quitando el estatus y el poder que esas
personas tenían; estaban echando a cualquiera que consideraran adversarios. Y
todo los Terráneos que habían dirigido el Courtyard también habían
abandonado en favor de un nuevo liderazgo que todavía no estaba resentido
por el contacto prolongado con los humanos. Un borrón y cuenta nueva. Un
nuevo comienzo. Una última oportunidad para que Saltos de Talulah siguiera
siendo un lugar donde los humanos pudieran vivir, incluso si ya no era un lugar
donde los humanos pudieran hacer lo que quisieran.
Las noticias no mencionaron esa parte, al igual que las noticias eran
repentinamente vagas a la hora de reconocer a las personas que estaban
muertas o desaparecidas en las Cataratas.

281

Murder of Crows
Si no tenemos cuidado, habrán muchos más humanos entre los muertos y
desaparecidos, pensó Monty.
—Dime algo, Karl. ¿Cuántos de los Terráneos que viven en este
continente tienen algún contacto con los humanos? Has una aproximación,
pensando en cada ciudad, pueblo, aldea, caserío, y los asentamientos humanos,
inmersos en el país salvaje.
Kowalski no dijo nada durante un minuto entero.
—¿El 5%? Podría ser menos que eso.
—Tiene que haber millones de Terráneos viviendo Thaisia, cientos de
millones, tal vez incluso miles de millones, viviendo a lo largo de Namid. Sólo
un pequeño porcentaje de ellos ha visto a un humano, y un porcentaje aún
menor tienen algún interés en vernos como algo más que carne. — Monty
sonrió sombríamente—. Nuestros antepasados mostraron a los Otros como tejer,
cómo construir una cabaña, cómo cultivar, cómo construir un barco y capturar
peces etc. Ellos aprendieron todo lo que realmente necesitaban de nosotros hace
siglos. Toda nuestra tecnología, todos nuestros artilugios. ¿Cuánto interés tiene
para los Terráneos que viven más allá del alcance de las facilidades que ofrecen
dichas cosas?
—No mucho cuando lo pone de esa manera, — dijo Kowalski.
—Sigo pensando en el movimiento Humanos Primero y Últimos. Me
sigo preguntando si alguno de ellos ha prestado atención a la historia de
nuestro mundo y a la historia de Thaisia en particular.
—¿Qué pasa con ella?
—En su mayor parte, los Otros dejan a los humanos por su cuenta, hasta
que nuestras acciones los obligan a tomar conciencia de nosotros.

*****

No hay mucho correo, pensó Meg. No hay muchas entregas. No hay mucho de
cualquier cosa salvo esperar.
282

Murder of Crows

Ella sacó un ejemplar de la revista ¡Naturaleza! de la pila que había
sacado de Aullidos, Buena Lectura. No había nadie más que la abasteciera con
imágenes que ayudaran a identificar lo que veía en una profecía. No tenía más
acceso a las gruesas carpetas de fotos. Pero podría empezar a crear su propio
conjunto de archivos de imágenes. Luego quienquiera que escuchara la profecía
podría tener una referencia de lo que había visto.
Además, las fotografías en color tomadas de las criaturas de todo el
mundo le fascinaban. Sólo tenía que recordar limitar el número de nuevas
imágenes que absorbía cada día desde las revistas. No tenía más esos
perturbadores espacios en blanco -sobrecarga de información, como los llamaba
Merri Lee- cuando miraba unas pocas imágenes nuevas y luego cambiaba a
imágenes que ya había visto. Eso le daba sosiego, sobre todo, porque absorbía
tantas nuevas imágenes sólo a través de su rutina diaria.
El Courtyard se mantenía cambiando, deslumbrándola con las flores que
florecían entre un día y el siguiente, con las ramas desnudas de los árboles que
estaban hinchados con los brotes de nuevas hojas y luego con vellos verdes.
Todos los días, ella conducía por un camino familiar que a su vez era nuevo. Le
encantaba, excitaba, pero tenía que admitir que el alivio de estar en su propio
apartamento inmutable era casi doloroso algunas noches.
Una Casandra de sangre podía absorber solo algo que fuera nuevo y
extraño antes de que su mente se cerrara. ¿Eso siempre fue así, o lo era, como la
necesidad de cortarse, algo que se había cultivado dentro de ellas para
mantenerlas dependientes?
De cualquier manera, probablemente debería mencionar este reciente
razonamiento sobre sí misma a Simon... o Henry, ya que el Oso, muy
probablemente, simplemente aceptaría la información sin hacer un escándalo al
respecto.
No sabía cuánto tiempo había estado mirando una imagen de diminutas
ranas de colores brillantes cuando oyó a Nathan gruñir y a un hombre decir:
—¿Hola?
Al abrir la puerta privada, ella se acercó al mostrador de la sala. Un gran
hombre estaba de pie junto a la puerta. Cargaba tres recipientes de plástico
rectangulares y un sobre de manila.

283

Murder of Crows
—¿Es usted Meg Corbyn?— Preguntó.
Nathan gruñó más fuerte ante la mención de su nombre. No podía ver al
Lobo, lo que significaba que estaba justo en frente del mostrador y listo para
atacar.
—Sí, soy Meg.— No reconoció al hombre o a la camioneta, y no había
hecho ningún pedido en los últimos días. No creía que nadie en el Courtyard lo
hubiera hecho. Tenían un autobús que hacía un viaje a la plaza algunas veces,
pero solo un puñado de Terráneos iban a hacer compras, y Henry, Vlad o Nyx
eran de los Otros que hacían el viaje; un recordatorio del por qué los humanos
necesitaban comportarse.
—Soy Jerry Carguero, de Transportes Carguero. Tengo una entrega para
usted, cortesía de Steve Barquero de Isla Grande. ¿Está bien si las pongo en el
mostrador, así puedo mostrarle los papeles?
—Eh. Sí. Por supuesto. — Cuando Jerry no se movió, ella añadió—: Está
bien, Nathan. Yo estaba esperando esta entrega.
Nathan se alejó lo suficiente para dar cabida a Jerry en el otro extremo
del mostrador.
Jerry dejó los paquetes en el mostrador en una pila. Dando a Meg una
mirada cautelosa, giró los dos contenedores superiores posados en la mesa para
que pudiera ver la información impresa pegada a las tapas.
—¿Panadería Eamer? — Preguntó Meg.
—Dos hermanas, María y Claire, la dirigen y hacen la mayor parte de la
cocción, — dijo Jerry—. Hay otra buena panadería en Desembarco del Ferry,
pero prefieren hacer panes y bollos y cosas por el estilo. Buen pan, pero cuando
Steve habló con algunas personas acerca de hacer unas galletas especiales para
los Lobos, Mary y Claire eran las que querían hacer la prueba. Ellas...
Meg golpeó una mano en un recipiente cuando Nathan dio una estocada
hacia los paquetes.
—Nathan, — lo reprendió—. ¡Si lanzas otra estocada por las galletas, no
conseguirás siquiera una miga!

284

Murder of Crows
Nathan dio un salto atrás, la miró por un momento y... aulló.
—Agrr, por lo que más quieras, —dijo Meg—. No seas tan cachorro.
¡Aulló!
Otro Lobo respondió a Nathan. Y otro. Y otro.
Observando el color tiñendo la cara de Jerry, Meg sacó la tapa de un
contenedor y cogió una galleta.
—Ya, ya, ya, ya, toma una... Ah tiene la forma de una vaca. Qué lindo. —
Se tomó un momento para absorber la imagen.
Nathan postró sus patas delanteras sobre el mostrador. A pesar de su
velocidad, Meg notó cuán cuidadosamente tomó la galleta de ella.
—Las galletas en forma de vaca, probablemente tienen sabor a res, —dijo
Jerry—. Claire dijo que trataron con diferentes sabores. Lo explica en el papeleo.
Ella observó a Nathan dar un brinco a la cama de Lobo ubicado a un lado
de la oficina. Ella también notó cómo, a pesar de que parecía concentrado en su
golosina, su atención estaba fija en Jerry Carguero.
Antes de que pudiera abrir el sobre, la puerta de atrás golpeo y Simon
gritó:
—¡Meg!— Él cargó hacia la habitación del frente, casi haciéndola caer en
el mostrador mientras se concentraba en el macho humano.
—Todo está bien, —dijo Meg al mismo tiempo que Simon dijo—:
¿Carguero?
—Sr. Wolfgard, — dijo Jerry, rozando un dedo contra su gorra—. Traje
una entrega.
Meg notó el ligero temblor en la mano de Jerry y el brillo del sudor en su
cara. Y se dio cuenta de que había tres Lobos hacinados en frente de la puerta
de la oficina. Ella nunca lo había visto en forma de Lobo, pero apostaría que era
Blair quien tenía la mirada fija en el hombre desconocido. Los otros dos
parecían más jóvenes, y un cuarto Lobo, que tenía sus patas en la ventana y
estaba viendo a Nathan comer la galleta, definitivamente era un juvenil.

285

Murder of Crows
—¡Arruuuu! — La solitaria vocalización del joven en la ventana
rápidamente se convirtió en un coro.
Agarrando un puñado de galletas en forma de vaca, Meg pasó junto a
Simon y abrió el pasaje que le daba acceso al resto de la sala. Los Lobos fuera
estaban lo suficientemente amontonados como para que pudiera abrir
parcialmente la puerta.
—Ya, —dijo—. Tomen una galleta y dejen de hacer un escándalo.
Los Lobos juveniles tomaron las galletas y trotaron. Blair se la quedó
mirando un largo rato antes de tomar la última galleta y alejarse.
Al regresar al mostrador, Meg entrecerró los ojos en Nathan.
Crunch, crunch. Había una presumida satisfacción en el sonido.
Simon abrió el sobre y el resto de los contenedores. Levantó una galleta.
—¿Galletas con sabor a Humano? — Él parecía contento.
Nathan apuntalo sus orejas y dijo:
—¿Arroooo?
El poco color que se había drenado de la cara de Jerry volvió de nuevo.
Meg miró los papeles.
—Las que tienen forma de personas tienen manzanilla. Son calmantes.
—¿Calmante? — Hubo un hilo de algo oscuro y amenazador en la voz de
Simon.
—El té de manzanilla es calmante, — dijo Meg, mirando el resto de la
información que la panadería había enviado—. Me gusta beberlo en la noche.
Simon la observó.
—¿Lo haces?
—Sí. — Ella se asomó en los contenedores—. Está bien, las galletas en
forma de vaca, tienen caldo de carne. Las barras tienen miel. Henry podría
querer probar una de esas. Las ... ¿qué es eso?
286

Murder of Crows

—Pavo, — dijeron Jerry y Simon.
—Esas son las galletas con sabor a aves de corral. Y las con forma de
gente son de manzanilla. La panadería está pidiendo información sobre el sabor
y la textura. — Meg pasó por los papeles de nuevo, y luego miró a Jerry—. No
veo una factura.
—Estas son las muestras para ver si podemos producir lo que estaban
buscando, —dijo Jerry—. Después de eso, puede hablar con María y Claire
sobre el tamaño de los pedidos y el precio y demás. — Miró a Simon—. Y Steve
tendrá que hablar con usted acerca de cómo aumentar el subsidio de la isla por
los ingredientes.
—Vamos a ver cómo va esto, y luego voy a hablar con él, — dijo Simon.
—No.— Cuando ellos la miraron, Meg señaló a la puerta principal. Los
tres jóvenes habían vuelto y el crujido dentro de la oficina se habían detenido—.
¿Podemos tener una regla de que no se puede utilizar el aullido como una
forma de coerción?
Simon miró a los jóvenes, que inmediatamente parecieron más apagados.
Luego se dirigió a Meg.
—Si están molestando, simplemente muérdeles en la nariz.
Jerry tosió.
Meg suspiró.
—No creo que vaya funcionar conmigo.— Sacando su portapapeles y un
bolígrafo, ella escribió la información de Transportes Carguero y guardó la tarjeta
de visita que Jerry le dio debajo del clip.
—¿Tienes un minuto? — Simon preguntó a Jerry.
—Claro, — contestó Jerry. Rozó la gorra de nuevo—. Fue un placer
conocerla, señora Corbyn.
—Gracias. — Miró a Simon—. ¿Se me permite levantar cosas todavía?
—No,— dijo, al mismo tiempo Nathan se levanto.

287

Murder of Crows
Ya sabía que esa sería la respuesta.
—Entonces trae las galletas a la sala de clasificación.
—¿Por qué?
—Así puedo ordenarlas.—Si los contenedores no estaban en la habitación
que estaba en su mayoría fuera del alcance de todos los demás, el piso de la sala
se llenaría de galletas y Lobos en minutos. No es que le fuera a decir eso a un
Lobo dominante, especialmente con un humano presente.
Debía imaginarse el por qué quería los contenedores a resguardo porque
él se quejó;
—Quiero probar algunas de estas.
—Voy a hacer paquetes de muestra. Si vamos a pedir galletas recién
hechas, necesito saber cuáles sabores son los preferidos y cuántos Lobos quieren
cada tipo.
Miró fijamente a los contenedores.
—¿Cuánto tiempo pueden durar estas?
Meg se encogió de hombros.
—Creo que vi algo en la documentación acerca de que se las puede
congelar. No van a durar tanto como las galletas de perro que pedía en el Palacio
de las Mascotas, pero deben durar unos pocos días. ¿Por qué?
Él gimió suavemente.
—Va a haber una reunión aquí en un par de días. Me gustaría tener
algunas de estas para entonces.
¿Una reunión que ponía incómodo a Simon? Pero ¿no había sido él quien
hizo las invitaciones?
—Voy a guardar las suficientes para tu reunión.
Él regreso a la habitación del frente, saltó sobre el mostrador y salió con
Jerry Carguero.
—¿Qué clase de reunión se va a dar aquí? — Susurró para sí misma.

288

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Su espalda se llenó de repente con esa sensación de alfileres y agujas que
indicaba que la respuesta se podía encontrar en una profecía. Apretando los
dientes, esperó hasta que la sensación se desvaneció. Luego llamó a un par de
tiendas de la Plaza Comercial para encontrar los pequeños recipientes que
necesitaba.

*****

Steve vio otro autobús lleno de niños saliendo del puerto.
Momentos después tuvo un presentimiento de malestar, la escuela
primaria y directores de escuelas secundarias y los propietarios de los dos
centros diurnos en la parte continental de Desembarco del Ferry habían
llamado porque, también de repente, tuvieron un mal presentimiento. Luego su
tía Lu llamó para decir que iba a tomar su barco para cualquier cosa que él
necesitara. Entonces sus padres llamaron para decirle que estaban trayendo la
barcaza antes de su horario habitual. Entonces Roger Czerneda llegó en el
nuevo patrullero blanco y negro de Isla Grande, con sus luces intermitentes y
sirenas. Los otros vehículos que utilizaban para los asuntos oficiales eran
coches normales con bocinas regulares y luces intermitentes que podían pegarse
a los techos. Todos menos uno de esos coches también estuvieron en la parte
continental del río por la mañana.
Algo se acerca, pensó, frotándose la parte posterior de su cuello. Ocultar a
los niños.
No hubo ninguna discusión acerca de dónde esconderlos. Todo lo que le
habían dicho últimamente indicaba que la isla era el único lugar. Y sólo para
estar seguro, el ferry y lancha remolque no estaban dando paso a nadie que no
fuera residente de la aldea.
Si el ataque estaba destinado a suceder en Desembarco del Ferry, tendría
que golpear a la mitad continental de la aldea. Los Sanguinati vigilaban en las
costas norte y este, cerca de las granjas de Vida Simple. Los Beargard estaban
vigilando la costa occidental, mientras que Ming Beargard vigilaba los muelles.
Los Halcones y las Águilas estaban en el aire, mirando el río y las vías de acceso
a Desembarco del Ferry. Los Cuervos se habían esparcido a través de la mitad
289

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continental de la aldea para observar a los coches y la gente, listos para dar la
alarma si veían a un extraño. Los Foxgard y Coyotegard se habían extendido
para mantener una vigilancia perimetral alrededor de la mitad insular de la
aldea. Incluso los Búhos estaban por ahí vigilando.
Todos estaban tan preparados como podrían estarlo.
Steve levantó una mano en señal de saludo cuando Jerry Carguero se
detuvo en una plaza de estacionamiento en las inmediaciones. Antes de que
Jerry bajara de su camioneta, Roger Czerneda giró en la calle principal y se
estacionó en el lado opuesto.
—Dioses encima y por debajo, ¿qué está pasando?— Dijo Jerry, haciendo
un gesto hacia los buses amarillos en la barcaza.
—¿Viste algo inusual en Lakeside? — Preguntó Steve. Con Saltos de
Talulah bloqueado, no había muchas maneras de llegar a su pueblo, excepto
unos pocos caminos a través de tierras de cultivo, y estas no estaban señalizadas
de manera que un extraño pudiera identificar. Si alguien siguiera la carretera
que corría a lo largo de la orilla del lago Etu, esa persona llegaría a la ciudad de
Lakeside primero. ¿Por qué no detenerse ahí? Un extraño podría desaparecer
más fácilmente en una ciudad.
Por otra parte, la policía de Lakeside era consciente de los problemas
potenciales, y la fuerza policial de la ciudad tenía todas las herramientas para
controlar las matriculas y licencias de conducir que un pequeño pueblo como el
Desembarco del Ferry no tenía. Probablemente incluso tenían algunos de los
patrulleros de lujo con cámaras que podrían tomar una foto de un vehículo para
su identificación. Como contrapunto el tener un solo oficial de policía,
recientemente contratado, y un puñado de fuerzas de paz -a tiempo parcialhacían de Desembarco del Ferry un blanco más fácil.
—Simon Wolfgard me hizo la misma pregunta sobre Isla Grande, —
Jerry respondió, mirando a su alrededor—. Por supuesto, yo no sabía nada de
esto cuando me lo preguntó.
—Estamos moviendo a los niños a la isla. Demasiados de nosotros
tuvimos un mal presentimiento justo después de que te fuiste.
Él no había tenido tiempo, más que para responder preguntas, recibir
llamadas telefónicas, y ayudar a Will a cargar los suministros adicionales en el
290

Murder of Crows
ferry. Tan pronto como el último autobús estuviera en la barcaza, llamaría a
Wolfgard. Por lo que podía decir, ninguno de los Intuye tenía un presentimiento
acerca de cualquier lugar más allá de Isla Grande y su propio pueblo, pero sin el
aviso de la profecía de Meg Corbyn, no habrían sabido por qué todos estaban
sintiéndose incómodos o qué hacer para proteger a los suyos. Parecía justo dar a
los Otros en Lakeside una retribución.
—¿Por qué venir a Desembarco del Ferry después de todo? — Preguntó
Jerry—. ¿Qué hay aquí que no es fácil de encontrar en cualquier otro lugar en el
noreste?
Steve pensó en la pregunta y dijo con gravedad:
—Nosotros.

*****

Meg no sabía qué pensar cuando Blair Wolfgard, en forma humana, entró
en la oficina del Enlace justo después de que regresara de su descanso del
mediodía. Tenía un joven Lobo con él, uno de los jóvenes que habían
respondido al aullido de Nathan esa mañana.
En el momento en que el joven la vio, se abalanzó sobre el mostrador,
calculó mal el salto, y sólo quedo su mitad delantera en el mostrador, sus patas
traseras rascaban en el piso de madera, en un esfuerzo para empujarse a sí
mismo para subir.
Blair lo agarró por el cuello y lo arrastró fuera del mostrador.
—Ya tuviste una galleta. Ella no te está dando otra. — Entonces se dirigió
a Meg—. Este es Saltarín. Llegó hace un par de días desde la parte de los
Wolfgard en las montañas Addirondak y vivirá con los Wolfgard de aquí, ahora.
Tan pronto como Blair lo liberó, Saltarín inmediatamente fue a investigar
el tema que representaba un mayor interés para un Lobo; La cama acolchada de
perro que Meg había ordenado desde el Palacio de las Mascotas cuando Nathan

291

Murder of Crows
se convirtió en el guardián Lobo de la oficina. Saltarín se arrojó sobre la cama,
frotándose y rodando. Reclamándola.
—Orinas ahí y te arranco la cola de una mordida, — Blair gruñó—. O
Nathan lo hará.
Saltarín, sentado, con las patas en el aire, simplemente miró ejecutor del
Courtyard y movió la cola intacta.
El joven Lobo tenía que ser un adolescente, pero parecía menos maduro
que Sam, que aún era un cachorro.
Ella no tenía ninguna imagen de los Lobos que pudiera usar para
comparar, pero algo estaba pasando allí que no entendía.
Se inclinó hacia Blair.
—¿Él sabe acerca de no cambiar donde pueda ser visto por los humanos?
No quiero explicar a la policía por qué un adolescente desnudo esta vagando
alrededor de la zona de entrega. — Hasta ahora se había evitado cualquier
llamada sobre Nathan estando afuera y sin ropa o cubierto de piel, pero no creía
que iba a tener tanta suerte con Saltarín.
Hubo algo en los ojos de Blair. ¿Pesar? ¿Aceptación?
—Es un saltante, —dijo Blair—. Ellos no cambian de la forma que tienen
al nacer.
—Así que su nombre es Saltarín...
—Porque él es un saltante. Sus cerebros no funcionan del todo bien y se
saltan pedazos de lo que necesitan aprender. Si sobreviven a la edad adulta, se
establecen y les va muy bien. Pero la mayoría de ellos no pueden sobrevivir en
el país salvaje el tiempo suficiente para que sus cerebros asimilen el entorno. Un
Courtyard es más seguro, y si la caza se echa a perder aquí debido a un saltante,
los cachorros en la manada no se morirán de hambre.
Y los líderes de la manada no tendrían que elegir entre deshacerse de un
joven o salvar al resto.
—Yo no tengo ningún paquete para ti, — dijo Meg.

292

Murder of Crows
—No esperaba ninguno en este momento. — A Blair no le gustaba estar
cerca de los humanos, pero sí le gustaba juguetear con las cosas -especialmente
las máquinas que podrían transformar la luz del sol y el viento en energía
eléctrica-. Ella sospechaba que su tolerancia hacia ella estaba en proporción
directa con su diligencia en la entrega de las piezas que había encargado para su
proyecto actual.
—¿Entonces viniste a la oficina para presentarme a Saltarín?
Como ejecutor del Courtyard, Blair irradiaba un aura más salvaje que
Simon, y no estaba muy segura de que creía la regla de "Meg no es comestible".
—Saltarín va a ser el guardián Lobo por un par de tardes, —dijo Blair—.
Él está aquí para aprender.
¡Ya! Sospechaba que Saltarín necesitaba una cuidadora, y que había sido
elegida debido a que los Lobos en el Courtyard estaban ocupados.
—¿Nathan no va a estar más? — Preguntó. Los repartidores se habían
acostumbrado a Nathan, y él los reconocía. Eso significaba que reaccionaba sólo
con alguien que no conocía, como lo había hecho con Jerry Carguero.
—Él todavía estará aquí la mayor parte del tiempo, —Blair respondió—.
Pero necesito a Nathan esta tarde.
Los Lobos no eran generalmente posesivos con los objetos, pero Meg no
pensaba que un ejecutor como Nathan sería feliz compartiendo la cama con
alguien como Saltarín.
Manteniendo su voz baja, preguntó:
—¿Debo ver si el almacén de ramos generales de la Plaza Comercial
todavía tiene una de esas camas, para que ni Saltarín ni Nathan tengan que
compartir?
Observó la expresión molesta en la cara de Blair cambiar a resignación,
avergonzado cuando Saltarín, aún sentado, con las patas en el aire, comenzó un
aullido tirolés de ¡arooeeooeeoo!
—Sí, — dijo Blair—. Tienes que hacerlo.

293

Murder of Crows

*****

Para cuando Steve Barquero salió de Hamburguesas a Reventar, se
preguntó si él y los otros adultos que habían tenido un mal presentimiento en la
mañana habían cometido un error. Aún había Cuervos sobrevolando por el
pueblo, y los Halcones y las Águilas aún se elevaban por los aires. Roger
Czerneda había estado patrullando en la parte continental de la aldea durante
horas mientras Flash Foxgard y Ming Beargard vigilaban alrededor de los
muelles. Ahora Roger aparcó el patrullero y se unió a Steve.
—¿Almuerzo tardío?— Preguntó Steve.
Roger asintió mientras leía el letrero.
—¿Hamburguesas a Reventar?
—¿No las has probado todavía?
—He estado familiarizándome con las tiendas en el lado insular de la
aldea.
—Estas son las mejores hamburguesas en la zona del Lago Etu, — Steve
respondió—. No se pueden conseguir en la parte insular debido a que Burt
tiene una fobia al agua. Y a los barcos.
—Es una broma.
—Nop. Ellos hacen un gran sándwich de carne asada también.
—En ese caso, supongo que voy a...
Caw, caw, caw, caw.
—... probar,— Roger terminó.
Los dos hombres observaron a un coche conduciendo hasta la calle
principal y estacionar a unos pocos espacios de donde se encontraban ellos.
Steve tomó nota de la matrícula del Medio Oeste en el coche y la forma en que
los Cuervos tomaron posición en los árboles cercanos.
294

Murder of Crows

El hombre que bajó los vio y vaciló. Empezó a caminar hacia ellos al
mismo tiempo que el teléfono móvil de Steve sonó.
Mamá siempre tiene el don de la oportunidad.
—Me vendría bien un poco de ayuda aquí, — dijo rápidamente, dándose
la vuelta para que se viera como una llamada personal y no de alguna manera
conectada con el desconocido.
—Steve, yo sólo tuve una extraña sensación. — Una pausa—. ¿Qué clase
de ayuda?
—¿Tienes un lápiz y papel a la mano?
—Sí.
Por supuesto que sí.
—Escribe esto. — Manteniendo su voz baja, Steve le dio el número de
matrícula y la marca y modelo del coche—. Guárdalo. Volveré a llamar. —
Terminó la llamada justo cuando el hombre los alcanzó a él y a Roger.
Pequeño. Sofisticado. Pelo claro, tan corto que casi no estaba allí. Lentes
pequeños. Una sonrisa dulce.
Steve lo odio de entrada, pero puso su expresión de "No revelar secretos"
y esperó. Tenía la sensación de que el hombre realmente no quería hablar con él,
y sobre todo no quería atraer la atención de un policía. Razón de más para
asegurarse de que este extraño hablara con ellos.
—Está muy lejos de su casa, — dijo Steve, haciendo un gesto de pasada al
coche.
El hombre se volvió hacia el vehículo, luego se concentró en Steve.
—Ah. Sí, lo estoy. Un viaje de negocios a varias ciudades de la región
Nordeste. Iba a visitar Saltos de Talulah... He oído mucho acerca de los saltos de
agua allí. Pero al parecer, ha habido algunos problemas, y ¿a nadie más que a
los residentes se les permite la entrada?
Voz clara. Fácil de desestimar y sin embargo extrañamente fascinante.
Una voz que susurraba confía en mí por debajo de las palabras dichas.
295

Murder of Crows

—¿Los noticieros de televisión en el Medio Oeste no informaron sobre
eso? —Preguntó Steve.
—No he prestado mucha atención. A veces estas cosas lo distraen a uno
de lo que es importante. Tenía la esperanza de hablar con alguna autoridad.
¿Podría alguno de ustedes, caballeros, indicarme la dirección correcta?
—No hay necesidad de indicar nada. — El espacio entre los omóplatos de
Steve tembló y tuvo una punzada—. Yo soy el alcalde de este magnífico pueblo,
y mi amigo aquí es el policía. —Él esperó un segundo—. ¿Y usted quién es?
—Phineas Jones.
Deseando haber llevado guantes y no tener que tocar esa piel, Steve miró
la mano extendida un momento demasiado largo antes de completar el apretón
de manos.
—¿En qué negocio anda, Sr. Jones?— Preguntó Roger.
—Soy más un representante de una empresa filantrópica que un
negociante, — contestó Jones.
—No hay suficientes personas en el Medio Oeste interesados en algún
esfuerzo filantrópico, ¿así que ha manejado todo el camino hasta aquí? Eso es
un montón de millas para viajar y cupones de gas a utilizar para un eventual
emprendimiento. — Roger se rascó la cabeza, después se volvió a poner su
sombrero—. Por supuesto, es posible que tenga un par de partes interesadas
esperando, lo que haría que el gasto valiera la pena.
Un silencio pesado. La dulce sonrisa de Jones no cambió, pero de alguna
manera parecía más fría.
Justo en el blanco Roger, pensó Steve.
—Soy un especialista en un campo muy particular, — finalmente dijo
Jones—. Y aunque tenía la intención de visitar las Cataratas y ver esta maravilla
natural, estoy aquí en Desembarco del Ferry, porque ... Bueno, para decirlo con
delicadeza, había oído que una chica se quitó la vida el año pasado debido a
una adicción a cortarse la piel. Algunos padres insisten en que las niñas van a
superar este comportamiento y no toman medidas para brindar a su hija la
296

Murder of Crows
ayuda profesional que necesita. Los estudios han demostrado que si se descubre
a una chica mostrando este comportamiento, hay varias más en la comunidad
que todavía están ocultando con éxito su adicción. Los padres pueden ver los
síntomas sin entender completamente lo que están viendo. Hasta que es
demasiado tarde.
Steve no creía que a Phineas Jones se le escapara nada, pero esperaba que
el hombre no hubiera podido detectar su intranquilidad.
—Creo que el incidente fue reportado incorrectamente, — dijo Steve.
Fría, dulce sonrisa.
—¿Ah, sí? ¿Cómo así? Una niña saltó al río y se ahogó el año pasado.
¿Qué puede ser incorrecto en eso?
—Nada, si hubiera pasado así. Pero ella no saltó al río. Se cayó en el río.
Hay rápidos aquí. Un montón de rápidos más arriba. La mayoría de la gente
que vive alrededor del agua saben nadar, pero el río se toma uno o dos al año. Y
al menos un barco cada año monta los rápidos hasta las rocas. Usted puede
haber oído en las noticias que algunos tontos trataron de salir durante el tiempo
brumoso hace unos días. Hay botes de rescate y voluntarios todavía ahí abajo
pescando trozos de barcos y cuerpos. Es una tragedia cuando sucede, pero
sucede.
—Tal vez debería hablar con los administradores de su escuela. A veces
el personal escolar...
—Sr. Jones, — dijo Steve gratamente—. Creo que debería volver a su
coche e irse. No importa lo que nadie más le diga. Le estoy diciendo que esto es
lo más cerca que va a llegar de cualquier niño en Desembarco del Ferry.
—Los filántropos a los que represento sólo quieren ayudar a estas chicas,
—dijo Jones—. ¿Por qué está tan a la defensiva? ¿De qué tiene miedo?
Confía en mí. ¿Cuántos padres se habían arrepentido de confiar en esa
voz?
—Tengo miedo de los Beargard que gobiernan la tierra de aquí hasta el
límite de Lakeside, — dijo Steve, su propia voz torneado con dureza—. Tengo
miedo de ellos ofendiéndose por un extraño metiendo las narices donde no
pertenece y lancen a un humano en el río por deporte. Usted debería haber
297

Murder of Crows
prestado más atención a lo que sucedía en Saltos de Talulah, Sr. Jones. Este es
un mal momento para que pueda estar haciendo negocios en cualquier lugar
alrededor de los Grandes Lagos. ¿Necesita ayuda para encontrar el camino
fuera de la aldea?
Otro silencio pesado.
—No, — dijo Jones—. No, creo que tengo toda la información que
necesito. Buenos días, señores.
Lo vieron caminar de regreso a su coche. Lo vieron manejar. Y Steve
observó a los Cuervos volar para trasmitir el mensaje a los Crowgard,
Hawkgard y Eaglegard de seguir el auto de Jones durante tanto tiempo como
pudieran.
Finalmente Steve dijo:
—¿Oficial Czerneda?
—¿Sr. Barquero?
—¿Acaso Phineas Jones te parece un tiburón sonriente?
—Sí. Él ciertamente lo parecía.
Steve asintió sombríamente.
—Mejor le doy a Simon Wolfgard otra llamada.

*****

Al oír el golpe, Meg abrió la puerta trasera de la Oficina del Enlace y
miró a Merri Lee.
Como parte de su entrenamiento, había visto videos de mujeres
agredidas, había estudiado imágenes de cuerpos y rostros maltratados. Incluso
había visto a una de las chicas en el recinto golpeada, abofeteada y pateada -una
chica cuya piel no podía ganar lo suficiente para justificar su mantenimiento-. El
Controlador había registrado esas sesiones y las mostraba con bastante

298

Murder of Crows
frecuencia, tanto así, que la verdadera experiencia de ver a una chica molida a
golpes perdió gran parte de su impacto.
Gran parte, pero no todo.
Esas imágenes adquirían un significado adicional cuando se superponían
sobre la cara de una amiga.
—¿Te sientes lo suficientemente bien como para estar fuera? — Preguntó
Meg, haciéndose a un lado.
—El Dr. Lorenzo dijo que lo tomara con calma el primer par de días y
luego usara el sentido común,— Merri Lee respondió al entrar en la habitación
del fondo—. Ha pasado una semana desde... el asalto. He descansado, leído
libros y visto películas durante los primeros días. Incluso me he consentido con
un par de masajes. Ahora me siento inquieta y quiero hacer algo útil. —Ella
vaciló—. Con Un pequeño Bocado aún cerrado para todos menos para los
residentes del Courtyard, Tess no me necesita en estos momentos. Me ofrecí
para ayudar a Heather a llenar los pedidos de libros, pero está asustada por lo
que me pasó, y no creo que fuera a sentirse cómoda conmigo a su alrededor
hasta que los moretones se curen por completo.
Meg comprendía el por qué Heather se sentiría incomoda. El rostro de
Merri Lee todavía estaba sanando, por lo que el ojo negro y los moretones
debían haber sido muy malos. La vida de Heather estaba en la parte humana de
la ciudad, y las lesiones de Merri Lee eran un duro recordatorio de lo que le
podía pasar a alguien etiquetado como una amante de Lobo.
A diferencia de Heather, Meg no tenía ninguna razón para evitar a Merri
Lee porque ella no tenía que ir más allá del Courtyard y su protección.
—¿Crees que Tess nos dejara lavar estos contenedores en Un pequeño
Bocado? —Preguntó Meg, señalando seis pequeños contenedores—. Se supone
que debo hacer paquetes de muestra de galletas de Lobo, pero sólo está el
lavabo del baño aquí.
—Podría hacerme cargo y lavarlos por ti, — dijo Merri Lee.
—Gracias.
Un aullido tirolés de arooeeooeeoo provino de la sala.
299

Murder of Crows

—¿Qué es eso? — Preguntó Merri Lee, viéndose asustada.
—Eso,— Meg suspiró—, es Saltarín.
Tan pronto como su amiga se fue, Meg abrió los grandes contenedores de
plástico. Blair no dijo que no podía darle al joven una galleta. Tomó una con
forma de vaca, pero se lo pensó por un momento antes de tomar una de las
galletas con forma humana.
Caminó a través de la oficina hasta que llegó al mostrador de la sala.
Manteniendo la galleta fuera de la vista, palmeó la parte superior del
mostrador.
—Saltarín. Pon tus patas delanteras aquí.
Corrió y dejó caer sus patas sobre el mostrador, temblando de
entusiasmo juvenil.
Ella levantó un dedo para llamar su atención.
—Suavemente, — le ordenó. Entonces le mostró la galleta.
Él no era lo suficiente grande como para saltar sobre el mostrador o
subirse, y no podía apartar su cerebro de la galleta el tiempo suficiente para
pensar en coger carrerilla para saltar. Después de tres intentos fallidos para
agarrar la galleta, la orden que Meg siguió dándole finalmente llegó. La cuarta
vez que levantó la galleta, se las arregló para tomarla con gran cuidado.
Por supuesto, él también logró pisar su propio pie en su prisa por volver
a la cama de Lobo y devorar a su golosina.
Meg suspiró y volvió a la sala para esperar a Merri Lee. Una galleta de
manzanilla no dañaría a Saltarín. Y, de verdad, si realmente lo calmaba, ella les
estaría haciendo un favor a todos, porque si tenía que escuchar otra hora de ese
canto tirolés, iba a buscar la caja más pesada que pudiera levantar y golpear la
cabeza de Blair con ella.
Si Saltarín le hubiera cortado un dedo...
Los pinchazos de agujas que de repente llenaron su mano izquierda
fueron tan feroces que le ardía bajo su piel.

300

Murder of Crows
Saltarín... y los dientes.
Para cuando Merri Lee regresó, Meg tenía todo preparado en el baño.
Saltarín estaba tan absorto en su galleta que no prestó atención cuando Meg
cerró la puerta y echó la llave privada. Tal vez al final fue bueno que Nathan no
fuera el guardián Lobo esta tarde. Habría dado la voz de alarma en el momento
que cerró la puerta porque sabría el por qué estaba tratando de bloquearlo.
—Ponlas en el piso, — dijo Meg antes de que Merri Lee entrara en el
cuarto de atrás—. Necesito tu ayuda.
—¿Qué te paso en la mano? — Preguntó Merri Lee, dejando los
recipientes limpios en la pequeña mesa redonda que obraba como una zona de
comedor—. ¿Por qué te la estás rascando?
—Tengo que cortarme. Necesito que escribas la profecía.
Merri Lee dio un paso atrás.
—Meg, esto no es una buena idea. Yo no estoy calificada...
—Algo va a pasar, — gritó Meg.
—Voy a llamar a Tess. O a Henry.
—¡No hay tiempo! — Meg jadeó en un esfuerzo por mantener la
concentración—. No puedo explicarte cómo funciona. Ahora no. ¡Pero si no
puedo advertirles, alguien saldrá herido!
—Dioses encima y por debajo, — Merri Lee murmuró—. Bueno. Bien.
¿Qué tengo que hacer?
—Todo está listo. — Meg se precipitó en el cuarto de baño, se sentó en el
asiento del inodoro tapado, y abrió la navaja de plata—. Simplemente escribe
todo lo que digo. Y una vez que me haga el corte, di: "Habla, profeta, y yo te
escucharé". No recuerdo que el Controlador dijera eso, pero cada vez que Tess lo
dice, me ayuda a concentrarme.
—Dioses encima y por debajo, — Merri Lee murmuró de nuevo.
Meg sostuvo la navaja sobre su mano izquierda, siguiendo a la sensación
de alfileres y agujas hasta que se convirtió en un zumbido centrado en su dedo
301

Murder of Crows
meñique. Apretando los dientes y luchando contra la necesidad de abrirse la
piel, hizo un corte preciso. Todavía apretando los dientes, puso la navaja en el
fregadero y se tragó la necesidad de gritar cuando el dolor agonizante que era el
preludio de la profecía la llenó. Entonces oyó las palabras que eran una señal
para hablar, y el dolor cambió a euforia cuando compartió las visiones que se
derramaban de su mente mientras su sangre goteaba en el fregadero.
Cuando volvió en sí, Merri Lee la miraba fijamente.
—Wow, —dijo Merri Lee—. Es fascinante observar de una manera
espeluznante.
Meg miró hacia otro lado.
—Lo siento. Es sólo que ... Wow. — Merri Lee dejó escapar un suspiro—.
Meg, tenemos que llamar a alguien. ¿Vendamos el dedo primero?
—No tienes que quedarte. Sólo dale a Henry la profecía. Él va a dárselo a
Simon. — No se le había ocurrido que un humano podría pensar al verla decir
una profecía que era espeluznante. Tal vez todos los clientes del Controlador se
sentían así. ¿O era diferente cuando estaban pagando un montón de dinero para
que se les dijera algo sobre sí mismos?
—Por supuesto que tengo que quedarme, —dijo Merri Lee
enérgicamente. Ella abrió los grifos de agua, ajustando uno y otro hasta que
tuvo la temperatura deseada—. Pon tu mano bajo el agua.
Meg dejó que su amiga le lavara la mano y la secara. Ninguna dijo nada
mientras que el ungüento se aplicaba y el dedo meñique cuidadosamente se
vendada.
—Llama a Henry o Tess,— Meg dijo al salir del baño. Limpiaría la navaja
en un minuto—. Simon no va a estar feliz con esto.
Merri Lee le dio Meg una extraña mirada.
—No te acuerdas de nada de lo que dijiste, ¿verdad?
Ella negó con la cabeza.
—Cuando se quiere recordar, la profeta tiene que tragarse la profecía. No
decirla, — aclaró.

302

Murder of Crows
—Y eso duele.
—Sí.
Merri Lee asintió pensativa.
—Voy a llamar a Henry. — Se detuvo en la puerta de la sala de
clasificación—. ¿Meg? Siento haber dicho que fue espeluznante. Lo es, en cierto
modo, pero me gustaría entenderlo mejor. Y me gustaría ayudar. — Hizo una
pausa—. Tengo una idea. Voy a ver si Lorne vende tarjetas tipo ficheros en Las
Tres P.
Mientras Merri Lee entró en la sala de clasificación para llamar a Henry y
Lorne, Meg limpió su navaja. Quería que estuviera fuera de la vista antes que
cualquiera de los Otros entrara por la puerta trasera de la oficina.

*****

Vlad entró en el despacho de ABL.
—¿Otra reunión?
Simon permaneció sentado detrás del escritorio.
—Los humanos tienen reuniones todo el tiempo.
—Lo sé. ¿Cómo consiguen terminar algo?
No le importaba mucho si los monos nunca conseguían terminar nada.
Tess, Henry, y Blair entraron en la oficina.
—Cierren la puerta, — dijo Simon.
—Esto no puede ser bueno, — Blair murmuró mientras cerraba la puerta.
No hay porque alborotar las cosas.

303

Murder of Crows
—Steve Barquero me llamó hoy, después de que Jerry Carguero hizo la
entrega de las galletas. Demasiados Intuye tuvieron un mal presentimiento esta
mañana, por lo que trasladaron a todos los niños a la isla.
Blair asintió.
—Esa llamada fue la razón por la que querías a Nathan vagando por el
área de expedición en vez de estar dentro de la Oficina del Enlace.
Simon asintió.
—Barquero llamó de nuevo hace unos minutos. Un hombre llamado
Phineas Jones apareció en Desembarco del Ferry.
—Aleta, —dijo Tess—. Asno5.
Simon asintió.
—Barquero lo llamó un tiburón sonriente.
—¿Qué quería este Phineas Jones?— Preguntó Vlad.
—En realidad no lo dijo, pero Barquero piensa que Jones está buscando
profetas de la sangre, — respondió Simon.
—¿El tiburón todavía está en Desembarco del Ferry? — Preguntó Tess.
Simon negó con la cabeza.
—Barquero le dijo que se fuera. Los Crowgard, Hawkgard y Eaglegard lo
siguieron todo el camino hasta Lakeside, luego perdieron el coche en el tráfico.
Debemos entender que anda por aquí.
—¿Tenemos que llamar al Teniente? — Preguntó Blair—. ¿Puede cazar a
Jones?
—Dudoso, —dijo Vlad—. Jones no es un nombre poco común, y hay un
montón de hoteles, casas de huéspedes y hostales en Lakeside. Nosotros ni
siquiera sabemos como es este hombre, además de parecer un tiburón sonriente,
que no creo que la policía vaya a encontrar eso útil.

5 Aleta, Asno: Es un juego de palabras que al traducirse en español pierde
la "gracia". Las palabras Aleta y Asno son la traducción de Fin y Ass
respectivamente, y su pronunciación suena parecido a Phin-eas
304

Murder of Crows
—Barquero me dio una descripción básica, y él y Czerneda están
trabajando para obtener un retrato de la cara de Jones, — dijo Simon—. Una vez
que lo tengan, van a enviarnos la imagen a nosotros y al Teniente Montgomery.
Pero no creo que vamos a tener que esforzarnos mucho para la caza. Sabemos
que está aquí, y hay una sola profeta de la sangre en Lakeside. — Él miró a Blair
—. ¿Instalaste a Saltarín en la Oficina del Enlace?
—Más o menos, — respondió Blair—. Pero no es muy bueno como Lobo
guardián.
—Nathan no estará muy lejos. En dos días nos reuniremos con los líderes
de la región central, noreste y el alto noreste. Vamos a mantener las tiendas del
Courtyard cerradas a los clientes humanos, pero quiero que nuestros humanos
trabajen.
»—Marie Hawkgard montará guardia en ABL. Nathan estará vagando
por los alrededores de la Plaza Comercial, la Oficina del Enlace, y el consulado.
—Yo también,— Blair gruñó—. En este momento, la forma de ataque de
Saltarín es tropezar con cualquiera en su entusiasmo para ver si tienen algo que
comer.
Hubo un golpeteo frenético en la puerta antes de que John abriera y
asomara la cabeza en la habitación.
—Perdón por la interrupción, pero Merri Lee acaba de llamar y dijo que
Henry o Tess deben ir a la oficina del Enlace de inmediato. Meg acaba de tener
una profecía.
Simon pasó empujando a todos en la sala y golpeo a John en un costado
en su prisa por bajar las escaleras y salir por la puerta de atrás de ABL. Pero no
fue tan rápido como Vlad, que había abierto la ventana de arriba, se desplazó a
humo, y corrió por la pared exterior y hacia el pavimento. En el momento en
que Simon lo alcanzó, Vlad se había desplazado de nuevo a su forma humana y
abría la puerta trasera de la oficina.
Entraron juntos a la sala, seguidos por Henry, Blair, y Tess.
Merri Lee soltó un grito de sobresalto y saltó fuera de la sala de estar.
Miró a los Otros, y luego miró hacia la mesa y dijo:
—No estabas bromeando cuando dijiste que no lo tomarían bien.
305

Murder of Crows

Simon se volvió hacia la mesa. Meg estaba sentada en una de las sillas,
viéndose un poco pálida. Ella levantó la mano izquierda, mostrando a todos la
ordenada y pequeña venda en el dedo meñique.
Quería arrancar esa venda, quería ver la herida y lamerla hasta limpiarla.
Quería...
Un gruñido de advertencia de Henry le impidió tomar un segundo paso
hacia la mesa.
—¿Estás haciendo té?— Dijo Tess.
Merri Lee asintió.
—De menta para mí y manzanilla para Meg.
—Yo lo terminaré. Siéntate.
Cuando Merri Lee no se movió, Simon dio un paso atrás tanto como
pudo con Blair y Henry de pie detrás de él.
—¿Estás bien, Meg?— Preguntó Vlad.
Ella asintió con la cabeza, luego miró a Merri Lee mientras tocaba el bloc
de papel sobre la mesa y la pila de tarjetas.
—Cuéntales.
Merri Lee se deslizó en la otra silla.
—No estaba segura de cómo se hace esto generalmente, así que hice
notas adicionales.
—Las palabras primero, — dijo Henry.
Merri Lee miró su lista.
—Dientes. ¡No! Sándwich. Calavera y huesos cruzados. Escoba. Ranas
brillantes. Brazo. Tiburón. Tetera.
Tess llevó las tazas de té a la mesa. Se quedó mirando la hoja de papel,
luego, a las tarjetas.
—¿Qué son esos pequeños dibujos?

306

Murder of Crows
—Asociaciones, —dijo Merri Lee—. No fueron sólo palabras. Meg hizo
gestos que parecían conectados a las palabras. Me recordó a un juego de
imágenes que solía jugar cuando era niña, en el que tenía que hacer una historia
de las imágenes en las tarjetas, y uno podía cambiar el orden tres veces para
crear la mejor historia.
Tess giró las tarjetas para revelar todos los dibujos. Entonces ella tomó el
bloc de papel y se lo llevó al resto de los Otros.
Simon miró a la primera tarjeta y le gruñó a la caricatura de la cabeza de
un Lobo que tenía algún tipo de símbolo sobre sus dientes al descubierto. Él
sabía por la forma en que Merri Lee se encorvo sobre sí misma que gruñir ahora
no estaba ayudando, pero no pudo evitarlo.
—¿No dientes?— Dijo Vlad.
—No morder,— Merri Lee respondió—. El símbolo del círculo y la línea
significa "no hacer o solo no", y después Meg dijo "dientes" y "¡no!" Imitando
morder algo.
—¿Lo hice?— Meg parecía sorprendida.
—Me dijiste que escribiera las palabras, pero me imaginé que los gestos
son importantes también. Así que parecía que significaba no morder. — Merri
Lee tocó la tarjeta que tenía el dibujo de la cabeza de Lobo con el símbolo de
"No" dibujado sobre el hocico.
—Calavera y huesos cruzados significa veneno, — dijo Tess, cuando
Merri Lee puso la tarjeta con ese símbolo sobre el dibujo del Lobo—. Lo
sabemos de cuando Meg hizo la profecía que salvó a los ponis. — Se quedó
mirando la lista—. ¿Sándwich? Eso no suena amenazante. Tampoco el brazo.
Piel surgió en los hombros y la espalda de Simon. Tenía que mantenerse
humano. Tenía que estar en control. Tenía que escuchar y no gritar porque Meg
no lo llamó.
—Cada vez que ella dijo "sándwich", Meg hizo un gesto de algo en su
brazo, —dijo Merri Lee, dejando la tarjeta de "sándwich" y "brazo" pegadas a la
tarjeta de "veneno"—. Pero sándwich no significa necesariamente comida.
Podría significar algo en capas si las visiones no siempre son literales.

307

Murder of Crows
—No lo sé, —dijo Meg cuando todos la miraron—. Yo no era parte del
descifrar las visiones, así que no sé cómo funcionaba.
—¿Ranas?— Preguntó Tess.
Merri Lee miró a Meg y dio un golpecito a la tarjeta con una rana.
—Cuando entré en la sala de clasificación para llamar a Henry, vi una
revista sobre el mostrador. Estaba abierto a una imagen de ranas.
Vlad desapareció y volvió con la revista. Cuando dejo rápidamente el
artículo, parecía sombrío.
—Venenosa. Letal. Una defensa contra los depredadores, porque
morderlas te mata. Montgomery mencionó algo de ranas venenosas que matan
a sus atacantes.
Inclinándose sobre la mesa, Henry volvió a colocar la tarjeta de la rana
después de la calavera y los huesos cruzados.
—No se puede poner veneno en su propia piel, —dijo Simon—. Podría
matarse a si mismo haciendo eso, ¿cierto?
—Sándwich. — Tess mantuvo sus manos una encima de la otra con un
pequeño espacio entre ellas—. ¿Dos capas de protección con veneno
propagándose en el medio?
Todos miraron a la historia a partir de los dibujos en las tarjetas. Luego
miraron a Meg.
—Las chicas están atadas a la silla para el corte, así que no creo que haya
hecho gestos antes, —dijo Meg—. No recuerdo haberlo hecho ahora. Pero las
cartas... —Ella tocó una tarjeta—. El Controlador podría haber hecho algo como
esto, organizar fotografías hasta que una secuencia tuviera sentido para el
cliente.
—¿Tal vez el tiburón es quien muerde y" no "es una advertencia?—Dijo
Merri Lee—. Meg no mencionó a un Lobo, sólo tiburón y rana, y las ranas no
muerden. Al menos, no creo que lo hagan.
Ella no tuvo que mencionar a un Lobo, pensó Simon. Meg sabe quién sería más
propenso a morder a un intruso. Y también Merri Lee.
308

Murder of Crows

—Steve Barquero me llamó. Sabemos que el tiburón es un humano
llamado Phineas Jones.
—¿Lo sabemos?— Meg se quedó sin aliento.
Haciendo caso omiso de ella, Simon puso el simple dibujo de un óvalo
con una aleta al final de las otras tarjetas.
—¿Qué pasa si reordenamos las fotos, para ver si hay otra historia?—
Dijo Henry.
Henry puso las tarjetas en un orden diferente. Merri Lee extendió la
mano, vaciló y luego cambió el orden de un par de ellas.
Henry asintió con la cabeza.
—Esa es una historia. No muerdas al tiburón que tiene un sándwich de
veneno en su brazo.
—¿Qué pasa con la escoba y la tetera?— Preguntó Simon.
Merri Lee negó con la cabeza y puso esas dos fichas aparte del resto.
—No tengo idea. Excepto que creo que van de la mano de alguna
manera.
Simon no había notado que Blair había salido de la habitación hasta que
el ejecutor regresó, sosteniendo media galleta y con el ceño fruncido a Meg.
—¿Qué le diste a Saltarín?— Blair exigió.
—Yo quería que se calmara, así que le di una galleta de manzanilla, —
dijo Meg, entrecerrando los ojos en Blair—. Era eso o te mordía por dejar el
Lobo cantor aquí.
Si fuera cualquier otra persona, obtendría un mordisco por sonar tan arrogante,
pensó Simon.
—¿Ocurre algo?— Preguntó a Blair.

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Murder of Crows
—El maldito Lobo está roncando en la habitación de en frente, — Blair
gruñó—. No tiene ni idea de que estamos aquí. Lo cual no es muy útil ya que se
supone que es el Lobo guardián. — Esa última parte fue dirigida a Meg.
—Voy a hacer una nota para la panadería de que las galletas de
manzanilla son un poco demasiado fuertes, —dijo Meg—. Y demasiado
grandes. No quería noquearlo, sólo calmarlo un poco.
Simon estudió a las dos mujeres. Meg y Merri Lee habían hecho un buen
trabajo en equipo para revelar esta profecía, y el uso de las tarjetas era una
forma inteligente de compartir las imágenes que Meg vio en las visiones. Pero
las chicas deberían haberle avisado antes de que Meg se hiciera el corte.
Después de todo, Meg era su amiga, por lo cual debería habérselo dicho. Lo
cual fue la razón de que en lugar de alabarlas, gruñó:
—¿Pueden ambas arreglarse para no meterse en problemas por el resto
de la tarde?
—Ay, Simon, — Tess murmuró.
La mano de Henry cayó de repente sobre su hombro, casi dejándolo de
rodillas.
—Nuestra Meg se ha mantenido alejada de los problemas, —dijo Henry
—. Su amiga estaba con ella para ver y ayudar. Vieron mucho, y vidas se
salvarán, por lo que sabemos de las visiones.
—Tal vez deberías ir a casa y descansar,— Simon le dijo a Meg. Tal vez
podría ir a casa con ella y podrían acurrucarse por un rato o jugar un juego. O
podría ver una película y acariciarlo.
—Merri Lee me está ayudando a hacer algunos paquetes con las muestra
de las galletas, — dijo Meg, sonando como que el único juego que quería jugar
ahora era golpear a un Lobo
Un estruendo de advertencia significaba que era hora de irse antes de que
Henry decidiera que necesitaba un recordatorio amistoso para irse. Los
recordatorios del Oso Pardo tendían a doler.
Simon arrancó las páginas que contenían la profecía, dejó caer el bloc de
notas sobre la mesa, y salió. Luego esperó a Vlad y a los demás afuera.
310

Murder of Crows

—Está bien,— Blair se quejó—. No me importaría tener algunas de esas
galletas de manzanilla para dar a los jóvenes cuando es hora de dormir, pero un
Lobo guardián se supone que debe estar lo suficientemente despierto para
vigilar, incluso si es un saltante.
—Has que Nathan vuelva para la última hora, — dijo Simon.
—Esas dos mujeres no van a tener a alguien tan amable como Nathan
velando por ellas. — Lo que significaba que el ejecutor dominante tenía previsto
permanecer el mismo en la oficina durante el resto del turno de Meg.
—No me gusta que nuestra Meg haya tenido esta profecía ahora,— dijo
Henry—. ¿Hay una conexión con el hecho de que tantos líderes lleguen a
Lakeside y este tiburón que de repente aparece en nuestro territorio?
—Si está a la caza de un profeta de la sangre, la conexión es Meg, —dijo
Vlad—. Ella es la razón de que Simon citara a esta reunión.
—Me pregunto si el enemigo no está también guiado por una profecía,—
dijo Vlad—. ¿No estará usando a una Casandra de sangre para averiguar el
mejor momento para atacarnos?
—Cuando este Phineas Jones llegue al Courtyard, tendrá una defensa
que nos va a matar si respondemos a una amenaza en la forma habitual, — dijo
Simon.
—Entonces usemos armas humanas en lugar de dientes, — dijo Henry—.
No importa cómo, nos aseguramos de que Jones no se vaya de aquí con Meg.
Simon asintió.
—Él no se llevará a Meg.

*****

—¿Hola?
311

Murder of Crows

—Los Otros están haciendo libre uso de Tu propiedad.
—¿Estás seguro?
—No sólo hacen uso de la propiedad para sí mismos, además
suministran muestras a otras partes interesadas. Tenía un excelente dato y
debería haber sido capaz de adquirir algo de mercancía nueva, pero el acuerdo
estaba agriado antes de mi llegada. Ellos me estaban esperando.
—¿Dónde fue? ¿En Lakeside?
—No, un lugar llamado Desembarco del Ferry. Estoy en Lakeside ahora.
Voy a esperar un par de días y dejar que las cosas se asienten. Entonces voy a
ver qué puedo hacer acerca de cómo sustraer tu propiedad.

312

Murder of Crows

Capítulo 20

—El Sr. Smith está en la línea.
El Controlador cogió el teléfono.
—¿Qué pasa?
—Las chicas chatarra que te vendí. Me gustaría recuperarlas.
—Estuvimos de acuerdo en el momento de la venta, que no habría
retorno.
—Sí, lo sé, pero todas mis mejores niñas sufren de colapsos nerviosos. No
importa lo que mis clientes pidan, todas las chicas hablan de un asesino, un
destructor, sangre, fuego y muerte. Los clientes están exigiendo los reembolsos
ya que no están recibiendo lo que pagaron.
—La profecía depende de la interpretación, Smith. Es tu trabajo
interpretar lo que ve la profeta. Y todos sabemos lo fluido que puede ser la
interpretación si uno mira más allá de lo literal.
Una pausa.
—¿Qué pasa si las chicas están diciendo lo que realmente están viendo
para mis clientes?
—Es poco probable.
Otra pausa.
—Acerca de las niñas...
—Los despojos que me vendiste
disponibles. Buenos días, Smith.

ya han sido usados y

no están

El Controlador colgó y se quedó mirando el teléfono. Luego pulsó el
timbre de la oficina y esperó la respuesta de su asistente.
313

Murder of Crows

—¿Señor?
—Prepara a cs747 en la silla.

*****

—Noticia principal de hoy. Un pueblo en el Medio Oeste está en cuarentena
después de un brote de violencia. Hay rumores de que un cargamento de carne picada
contaminada fue la causa de una serie de ataques violentos que terminaron en varias
muertes. Las autoridades creen que se trata de un brote aislado, pero aconsejan cautela y
recomiendan que los ciudadanos desechen cualquier carne picada comprada en los
últimos tres días.
Emocionalmente maltrecho y físicamente mareado, Monty apagó la radio
y cerró su apartamento antes de apresurarse a llegar a la parada de autobús.
Necesitaba oír lo que Burke tenía que decir a todos los hombres esta mañana, -y
lo que Burke estaba dispuesto a decirle en privado-.
No creía que cualquier otro humano, además de él, Dominic Lorenzo, y
el capitán Burke fueran conscientes de lo que Meg Corbyn había revelado
cuando experimentó esa rara segunda profecía de un corte anterior. Así que
eran los únicos que tenían una buena idea de lo que los funcionarios que
investigan la violencia en la ciudad del Medio Oeste iban a encontrar.
La carne había sido contaminada con un determinado tipo de carne
humana.

*****

El Controlador observó a los asistentes comprobar las correas que
sujetaban a una chica a la silla y le impedían luchar durante el corte, ya que un
corte imperfecto estropeaba la piel y la profecía. Al igual que otros hombres en
314

Murder of Crows
su línea de negocio, había perdido unos valiosos clientes recientemente,
hombres que tenían citas regulares, ahora estaban inventando excusas para no
querer otra profecía.
¿No querían otra profecía? Sus clientes no eran la clase de hombres que
dejaban sus fortunas libradas al azar. No, ellos habían ido a recintos en la Costa
Oeste, o a una de esas "casas de caridad" en el sudeste y pagaron por un corte
en una chica de calidad inferior.
Si esa era la profundidad de su lealtad a la orientación que había
proporcionado, entonces a la mierda con ellos. Profecías podían leerse de
muchas maneras, como le había dicho a ese tonto de Smith. Hasta hace poco,
sus chicas y sus interpretaciones habían sido superiores a los de cualquier otra
persona en el negocio.
Ahora era el momento de utilizar sus propios recursos y averiguar por
qué las cosas iban mal. Habían ido mal desde que esa perra cs759 logró escapar.
Si no podía volver a adquirirla, tenía que ser destruida.
Pero él no estaba aquí para averiguar sobre Meg Corbyn. Él estaba aquí
estrictamente para sí mismo.
Chasqueó los dedos y esperó hasta que los ojos de cs747 se centraron en
él.
—Háblame de mi futuro. ¿Qué ves a mi alrededor? Habla. Dime lo que
ves.
Había pedido un corte en la piel de la mejor calidad. No quedaba mucha
buena piel en este caso, pero la única chica superior a cs747 cuando se trataba
de profecías era cs759.
—Háblame de mi futuro. Dime lo que ves, — dijo otra vez cuando se le
realizó el corte y la sangre comenzó a fluir.
Ella se resistió. A pesar del dolor agonizante que inundaba el cuerpo de
la profeta antes de que comenzara a hablar, esta perra siempre se resistía
durante unos segundos, y no podía estar seguro de que le revelara todo lo que
veía antes de la euforia nublara su memoria.
—Un mapa,— dijo entre ensoñaciones—. Estás sosteniendo un mapa de
Thaisia. Está sangrando. Todas las ciudades están sangrando. Gotea, gotea,
315

Murder of Crows
gotea en el suelo, salpicando tus zapatos. — Hizo una pausa—. Ellos saben tu
nombre.
El aliento del Controlador quedo atrapado en su garganta. Nadie sabía su
nombre real.
—¿Cómo me llaman?— Preguntó con dureza.
—Asesino. — Ella sonrió y lo miró directamente con los ojos claros—.
Destructor. —Luego se echó a reír, y el sonido no tenía ninguna cordura.
Se levantó, se puso furioso.
—Límpienle el brazo y llévenla de vuelta a su celda.
La próxima vez que necesitara desechos para picar, la perra estaría en el
camión.

*****

Jean yacía en su cama estrecha, a la deriva en la última parte de la
euforia. ¿Los Nombres Caminantes que la llevaron de vuelta a su celda la
violaron? ¿O estaba demasiado marcada por los cortes y los golpes como para
que ellos pudieran descargarse?
Tuvo que aferrarse a esos momentos antes de que el dolor la obligara a
hablar. Ella podía aguantar más, pero entonces el Controlador podría empezar a
preguntarse, podría hacer que los Nombres Caminantes hicieran una
comprobación más exhaustiva de su celda. Podían encontrar información sobre
los pequeños cortes secretos y empezar a preguntarse lo que ella había visto.
Había visto lo suficiente para saber que tenía que esperar un poco más de
tiempo.
Todas las ciudades sangrarían a causa del Controlador. Ese era el futuro
de los humanos en Thaisia. Sólo había una persona que podría ser capaz de
cambiar ese futuro, y no era el Controlador. Era Meg Corbyn.

316

Murder of Crows
—Meg, — susurró Jean, sonriendo.
Mientras se iba durmiendo, se preguntó por qué, en todas las visiones
recientes, ella seguía viendo su mano llena de cicatrices sosteniendo un tarro de
miel.

*****

Meg condujo su Bow al Complejo Wolfgard. El Complejo Verde, donde
vivía, era el único donde se toleraban a los humanos, ya que era el complejo de
múltiples especies. El resto estaban segregados por especie, e incluso cuando
hacía entregas, tenía cuidado de no inmiscuirse, yendo sólo al área para la
entrega de correo y paquetes.
Pero hoy quería ver a Sam antes de que comenzara a trabajar, así que
llevó al Complejo Wolfgard su recipiente de galletas que había roto en pedazos
para que tuvieran un tamaño para cachorros, pero también había un par de
galletas para adultos.
Los cachorros estaban jugando en frente del complejo cuando ella se
detuvo. La mayoría de ellos permanecieron enfocados en los otros y el juego.
Uno se detuvo y la observó mientras se bajaba del Bow. Luego corrió hacia ella,
sus pies todavía demasiado grandes en relación al resto de su cuerpo.
—¡Sam! — Exclamó feliz, en cuclillas con los brazos abiertos en señal de
bienvenida.
Los otros cachorros, escucharon el grito y al ver a Sam corriendo hacia
ella, se unieron a la persecución.
Alarmada, Meg se levantó, dándose cuenta demasiado tarde de que Sam
podía recordar que tenía que ser amable con ella, pero ninguno de los otros
cachorros sabía que no podía ser cortada o raspada con garras. Incluso si no
tenían la intención de hacerle daño, un accidente podría tener terribles
consecuencias para todos ellos.

317

Murder of Crows
Un contundente ¡arrruuuu! los tuvo a todos derrapando hasta detenerse
antes de que se estrellaran contra ella.
La hembra que caminó hacia ella y los cachorros era sobre todo humana
en la forma, pero no podía pasar por humana. Por un lado, tenía piel en lugar
de cabello y las orejas eran todavía de Lobo.
—Hola, — dijo Meg. Sonrió a la mujer antes de agacharse para abrazar a
Sam. Él se movió y sacó la lengua y le habló en Lobo, lo que hizo que los otros
cachorros vocalizaran también.
Riendo, se puso de pie.
—Lo siento, no puedo hablar Lobo.
La mujer dijo severamente:
—No cambies estando afuera. Todavía hace demasiado frío para estar
aquí en la piel humana sin nada de ropa.
Y me ahorra el tener que mirar a una manada de pequeños desnudos niños... ¿y
niñas? Meg pensó mientras abría la puerta del pasajero. Ella no iba a mirar lo
suficientemente cerca para averiguar el género.
La manada de cachorros, viendo los contenedores, arremetió alrededor
de sus piernas, casi haciéndola caer.
Antes de que la mujer pudiera reaccionar, Meg dijo:
—¡Basta! Los cachorros con modales consiguen una golosina. Cachorros
agresivos no consiguen otra cosa que rocas.
Hubo algunos empujones y mordidas mientras los cachorros se
ordenados a sí mismos, pero en poco tiempo se alinearon detrás de Sam y la
miraron expectantes. La hembra se limitó a observarla.
Todavía le asombraba que una demanda de comportamiento educado en
realidad daba resultados. En su forma de ponis, los corceles de los elementales
eran los carteros del Courtyard, iban a la oficina para recoger sus cestas de
correo para cada complejo. Ella también les daba una golosina cada mañana,
zanahorias o manzanas cada día de trabajo o, en Moonsday, terrones de azúcar.
Cuando empezaban a empujarse unos a otros con el fin de ser el primero en
recibir la golosina, un recordatorio de que sólo los ponis educados llevaban
correo y recibían golosinas, era generalmente suficiente para convencerlos de
318

Murder of Crows
quedarse quietos. Dado que tenían nombres como Torbellino y Avalancha y
podrían fácilmente derribar los edificios a su alrededor, su insistencia en el buen
comportamiento era tanto por la seguridad como por los modales.
—Estas son galletas recién hechas, — dijo Meg al abrir el contenedor—.
Así que son un regalo especial. — Ella le tendió un trozo de galleta.
Sam se acercó a ella, su exagerado cuidado al tomar la galleta obró como
una demostración para los otros cachorros. Tan pronto como el último cachorro
tuvo su galleta, todos salieron corriendo para deleitarse con las golosinas.
Meg centró su atención en la mujer de nuevo.
—Soy Meg, el Enlace humano. — No es que algún Terráneo en el
Courtyard no supiera eso. Ella no sólo era una empleada del Courtyard; era una
importante fuente de entretenimiento para los Otros.
Ahora esperaba que la curiosidad de esta mujer durara el tiempo
suficiente para que Meg pudiera llevar a cabo la otra razón por la que había
conducido al complejo.
—No eres una hembra dominante, pero aún así te obedecieron, —
finalmente dijo la Loba.
—No iban a tener las galletas si no eran educados.
La Loba sacudió la cabeza.
—Siguen siendo jóvenes, pero en manada podrían haber tomado las
galletas si obedecer no fuera importante para ellos de alguna manera. No eres
dominante, pero tampoco presa. Esto es interesante. Soy Jane, la sanadora
Wolfgard. — Ella tocó ligeramente una oreja peluda—. ¿No te has asustado por
esto?
Meg medito la pregunta. Había visto a Simon cuando era una mezcla de
humano y Lobo. Por lo general, ocurría cuando tenía una fuerte respuesta
emocional a una situación e instintivamente tomaba lo que necesitaba de ambas
formas. Habiéndolo visto en forma completamente humana y completamente
Lobo, el verlo en media forma era más inquietante, o, por lo menos, generaba
más distracción.
—Te ves equilibrada, — dijo Meg con honestidad. No sabía si Jane no
podía cambiar completamente y verse plenamente humana o si se trataba de
319

Murder of Crows
una elección personal. De cualquier manera, de repente entendió por qué
Aullidos, Buena Lectura y Un pequeño Bocado a veces abrían sólo a los residentes
del Courtyard. Los humanos y los Otros se sentían incómodos con la mezcla la
mayor parte del tiempo. El ver el recordatorio de que quienes gobernaban
Thaisia -y la mayor parte del resto del mundo- nunca habían sido y nunca
serían humanos, no hacía más que añadir combustible a una relación de por si
explosiva.
—Me alegro de que estés aquí.— Meg metió la mano en el Bow y sacó el
otro recipiente—. El Sr. Wolfgard quería a la mayoría de las galletas de esta
entrega para su gran encuentro, pero yo quería que algunos de los Lobos
adultos probaran estas. Si ellos quieren. Tengo que tener una idea de si vale la
pena ordenarlas a la panadería en Desembarco del Ferry. — Abrió el contenedor
y se lo tendió—. Las galletas en forma de vaca, tienen un sabor a carne de res,
las galletas en forma de pavo, tiene un condimento de aves de corral, y...
Jane levantó una de las galletas.
—¿Con sabor humano?
Meg ahogó un suspiro. Eso sería lo primero en su lista de críticas: no
hacer galletas con forma de personas. Los Lobos eran demasiado interesados y
todos se saltaban a una expectativa lógica, aunque preocupante, sobre el sabor.
—No, esos tienen manzanilla, —dijo Meg—. Es una hierba que hace un té
calmante. Le di una de estas a Saltarín y él ... Bueno, él se fue a dormir por
varias horas.
—Me enteré de eso. — Jane olfateó la galleta.
—Yo creo que puede ser muy difícil para los dientes humanos, —dijo
Meg rápidamente cuando parecía que Jane iba a tomar un bocado. Luego se
preguntó sobre cómo se vería una boca con forma humana llena de dientes de
Lobo y decidió que no quería saberlo—. De todos modos, pensé que podría
tener un uso para las galletas de manzanilla. Las instrucciones decían las
galletas pueden ser congeladas y luego descongeladas cuando se necesite.
—Sí, estas serían útiles, — dijo Jane pensativa.
—Las otras galletas son sólo golosinas. Las cortadas en barras tienen
miel.

320

Murder of Crows
Jane frunció la nariz, lo que confirmaba las sospechas de Meg que los
Lobos no iban a estar interesado en las barras de miel. Pero Henry había
tomado un par, y Jenni Crowgard había tomado una para compartir con sus
hermanas.
—Mejor me voy, o voy a llegar tarde para abrir la oficina. — Meg cerró la
puerta del acompañante y se dirigió hacia el lado del conductor—. Déjame
saber cómo te gustan las galletas.
Cuando estuvo en el Bow, vio a los cachorros corriendo hacia ella hasta
que se dieron cuenta de que Jane ahora tenía el contenedor de golosinas. Pero
había un cachorro que dejó escapar un lastimero aullido chillón mientras la veía
manejar.

*****

Cuando Monty llegó a Aullidos, Buena Lectura, el cartel en la puerta decía:
Solo Residentes. Él llamó a la puerta de todos modos y se mantuvo golpeando
hasta que Simon abrió el cerrojo, abriendo la puerta, pero bloqueándole la
entrada a la tienda.
—Este no es un buen momento, Teniente. El Courtyard cuenta con
algunos invitados por los próximos días, y las tiendas no están abiertas a los
clientes humanos.
—Tengo algunas preguntas y necesito respuestas, —dijo Monty—. Y
tener algunos clientes selectos humanos podría ser algo que pueda encontrar
útil.
Simon lo miró con ojos de color ámbar que contenían destellos de rojo.
Entonces el Lobo retrocedió lo suficiente para que Monty pudiera entrar en la
tienda.
Al girar el cerrojo, Simon volvió a la estantería de libros.

321

Murder of Crows
Monty lo siguió, dejando a un lado las preguntas por un momento
cuando se dio cuenta de los nombres de los autores de las portadas. Cogió un
libro.
—¿Alan Wolfgard? No he oído hablar de él. ¿Qué escribe? — Supuso que
la tinta roja salpicada en la cubierta era un fuerte indicio, pero sentía que era
prudente preguntar.
—Suspense y terror.— Simon le dio una sonrisa con dientes—. Como
debe haber adivinado por el nombre, es Terráneo, así que no pudo haber oído
hablar de él a menos que pidiera prestado algunos libros de nuestra biblioteca.
Podría preguntar a Ruthie. Creo que ha leído algunas de las historias de Alan.
En ese caso, definitivamente preguntaría a Ruthie. Y a Kowalski.
—He escuchado que el autobús del Courtyard ha ido a la estación de
trenes un par de veces hoy, recogiendo pasajeros.
—Estamos habilitados a usar los trenes, forma parte del acuerdo que
permite que los humanos tengan las pistas entre las ciudades.
—Yo no estaba comentando sobre el derecho de los Otros de usar el
ferrocarril, Sr. Wolfgard. Pero ha dicho que tenía invitados. Con los actuales
disturbios aquí y el futuro de Saltos de Talulah no resuelto completamente, me
preocupa.
Simon no levantó la vista de la estantería.
—Algunos de los líderes Terráneos tenemos cosas que discutir. ¿Los
líderes humanos no se reúnen para discutir las cosas que preocupan a su
pueblo?
—Sí, lo hacen. Pero cuando nuestros líderes se reúnen, las ciudades no
suelen desaparecer.
Simon se echó a reír. Era un sonido frío.
—Espere aquí. — Se fue a la trastienda.
Una reunión de líderes Terráneos. ¿Por cuánto tiempo se había planeado
esta reunión? ¿Cuál fue el catalizador? ¿Y por qué había sido elegido el
Courtyard de Lakeside para acoger esta reunión en particular?

322

Murder of Crows
Simon volvió a la parte delantera de la tienda y le entregó a Monty un
libro grueso.
—Tiene su versión de la historia de Thaisia desde que los humanos
llegaron a este continente, y nosotros la nuestra, —dijo Simon—. No piensen ni
por un momento que sus líderes fueron inocentes cuando se trata de ciudades
desaparecidas. Ahora es el momento para que haga sus preguntas y se vaya.
¿Realmente quiero saber qué opciones hemos tomado? Monty pensó. ¿Cuántos
humanos han visto esta versión de la historia de Thaisia? ¿Por qué Wolfgard me
muestra esto ahora?
El libro era una advertencia. Eso lo entendía..
Obligando a sus pensamientos a volver a su propósito original, Monty
dijo:
—¿Ha oído hablar de la ciudad en cuarentena en el Medio Oeste?
—He oído lo que informó la radio, —respondió Simon. Él ladeó la cabeza
—. Tiene miedo de preguntar.
—Sí. lo tengo. —Monty dejó escapar un suspiro—. Picadora de carne.
Carne aún viva. La carne picada fue mezclada con la de las Casandra de sangre,
¿no? Es por eso que las personas que la comieron se tornaron violentas.
—Probablemente. — Nada sobre Simon Wolfgard había cambiado
físicamente, pero Monty no lo confundiría con humano ahora.
—Las drogas callejeras hechas con sangre de las Casandra de sangre
llegarán a un número limitado de personas, no importa cómo los concesionarios
traten de distribuirlo. ¿Pero la carne picada? Familias enteras podrían terminar
enloqueciendo de furia y violencia sin elección o advertencia, sólo por comer la
cena. ¿Quién es el objetivo, Simon? ¿Esto es la próxima etapa del ataque de
alguien a los humanos y a los Otros?
—Nosotros no, — dijo Simon pensativamente—. Las profetas de la
sangre no huelen como una presa. No es sólo que no son comestibles; no son
presa. Su carne mezclada con otra carne picada no olería bien para nosotros, y
no sabría bien sin importar con qué alguien tratara de confundirla. No creo que
ningún Terráneo consumiría suficiente para ser influenciado. Por supuesto,
podríamos no sentir que algo va mal a tiempo si mordemos una presa
323

Murder of Crows
contaminada. Así es como se dosificaron a muchos de los Otros con Repasando
al lobo o Bienestar.
—Así que los humanos son el blanco, — dijo Monty.
—Parece que alguien está experimentando, usándolos como una manera
de matar a los cambiantes y Sanguinati, — dijo Simon.
—Diría que después de todo, alguien está tras los Terráneos.
Simon le dio una mirada extraña.
—Provocar a los Elementales sería un error que los humanos no podrían
sobrevivir.

*****

Vlad estaba junto a la puerta trasera de ABL y observó a la camioneta
pasar a la Oficina del Enlace y aparcar cerca de la puerta de madera que
conducía al patio de Henry. A pesar de que dos de los líderes del Courtyard de
Toland asistían, los Sanguinati no estaban contentos con esta reunión de líderes.
Los Terráneos a veces se peleaban entre sí, -la naturaleza de los diferentes
depredadores que habían absorbido durante los siglos lo hacía inevitable-,
sobre todo cuando tenían que coexistir en un mismo territorio, pero siempre
estaban unidos en contra de su adversario común: el ser humano.
Esta vez Simon apostaba a que los líderes del Medio Oeste no estuvieran
tan amargados o enojados como para haber decidido ya que hacer.
Por lo que Vlad había visto mientras llegaban los invitados durante todo
el día, había un montón de amargura y rabia en los Terráneos de la región
central, así como en las áreas circundantes a los Grandes Lagos, donde los
humanos se lanzaban al movimiento Humanos Primero y Últimos sin detenerse
ni un segundo para preguntarse quién los podría escuchar.
Simon podría estar tomando un riesgo al llamar a esta reunión y traer a
todos a Lakeside, pero también había sido lo suficientemente inteligente como
para arreglar la baraja, como decían los humanos, por traer a tres Terráneos del
324

Murder of Crows
Alto Noreste -una parte de Thaisia que aún no había sido tocada por los
problemas- con la esperanza de proporcionar cierto equilibrio en las
discusiones.
Bobbie Beargard era una Osa Negra que enseñaba en una de las pocas
universidades Terráneas en el continente. Ella había dicho una vez a un profesor
humano visitante, quien estaba soltando alguna mierda sobre la superioridad
humana, que si quisiera manejar mierda, se haría en su propia pata. Incluso si
no se lo hubiera comido en su camino a casa, el profesor no habría sido invitado
de nuevo.
Luego estaba Alan Wolfgard, cuyos thrillers eran muy populares con los
Terráneos, especialmente los Otros que nunca habían visto a un humano real.
El último de los tres que salieron de la camioneta, levantó una mano en
señal de saludo. Charlie Crowgard Era alto y delgado, con un rostro amable que
ocultaba algo de la aguda inteligencia en sus ojos negros. Como muchos
Terráneos, no pudo cambiar del todo como para verse completamente humano.
Pero siendo un músico, había utilizado eso como una ventaja, atando su pelo
negro en una fina coleta y dejando las plumas que no cambiaba colgando a la
vista como un adorno.
—¿Por qué no te tomaste el tren?—Preguntó Vlad.
—No podía,— Charlie respondió, señalando con el pulgar a la zona de
carga de la camioneta—. No iba a poder llevar eso.
Vlad llegó a la parte trasera de la camioneta.
—¿Qué es?
—Es madera. — Cuando la puerta al patio de Henry se abrió, Charlie
añadió—: Henry. Danos una mano. Creo que este viejo árbol tiene una historia
que contar, así que te lo traje.
Henry estudió el trozo de madera y asintió con la cabeza.
—Es una buena pieza.
Vlad ayudó a Charlie a mover la madera de la puerta trasera, donde
Henry lo recogió con un pequeño gruñido y la metió en su estudio.

325

Murder of Crows
—Traje la guitarra,— Charlie dijo mientras saltaba de la camioneta y
cerraba la puerta trasera—. Sé que no estamos aquí por diversión, pero ... ¿qué
es eso?
—Eso es un ser humano, —dijo Vlad, viendo a Theral MacDonald, la
nueva... lo que fuere que ellos llamaban, ¿Asistente? ¿Persona que responde el
teléfono? ¿Peluche explosivo? de Dominic Lorenzo
No, así es como él llamaba a la manada humana de Meg. Unos meses
atrás, los humanos que trabajaban en el Courtyard sólo hacían su trabajo y se
mantenían fuera del camino. Ahora tenían opiniones.
—Ya se, — dijo Charlie. ¿Qué está llevando? Parece una caja de violín.
¿Tienen humanos que hacen música aquí?
Dado que Charlie sonaba encantado con la perspectiva de conocer a un
humano que hacía música, Vlad gritó:
—¿Sr. MacDonald?
Siendo una muy nueva empleada, Theral había mantenido la cabeza
hacia abajo y su pelo alrededor de su cara en un intento de pasar por delante de
ellos sin verlos, como si él no verlos significara que no podían verla tampoco.
Mentalidad típica de presa, pero eso podría cambiar una vez que se instalara
allí. Ahora se detuvo y se acercó a ellos, cada paso lleno de reticencias.
—¿Sr. Sanguinati?
—¿Qué llevas? — Preguntó Charlie—. ¿Es un violín?
—Sí, es un violín, — dijo Theral.
Charlie le sonrió antes de pasar a Vlad.
—¿Se reúnen para una performance en la Plaza Comercial? Si mal no
recuerdo de mi visita hace unos años, tiene una plataforma allí que sería
perfecta para una actuación.
—La Sra. MacDonald sólo comenzó a trabajar para nosotros hace poco,
así que no creo que nadie le haya mencionado que se actúa en la plaza, —
respondió Vlad. Luego paso a Theral—. ¿Se queda aquí?
Theral asintió.
326

Murder of Crows
—Lorenzo me va a llevar después de su turno. El Sr. Wolfgard dijo que
estaba bien si me quedaba con Merri Lee hasta entonces.
Corrió por las escaleras hasta los monoambientes y llamó a la puerta
exterior. Se abrió momentos más tarde, por lo que Merri Lee debía de haber
estado esperando a la otra chica.
—Entonces, — dijo Vlad. Miró a la zona abierta que estaba bordeada por
los garajes, el patio de Henry, y la parte trasera de ABL, Un pequeño Bocado, y la
Oficina del Enlace. Luego miró a la camioneta, que era mucho más grande que
los Bow que por lo general se encontraban estacionados en el espacio—. ¿Cómo
vas a dar vuelta a esto?
Charlie sonrió.
—Con mucho cuidado.— La sonrisa se desvaneció—. Simon va a tener
que moverse con cuidado también.
—Lo sé, —dijo Vlad. Luego añadió en silencio, Si los cambiantes quieren
más sangre derramada que la que los Sanguinati aceptan, Simon no será el único que
tendría que ser cuidadoso.

327

Murder of Crows

Capítulo 21

—Ya que has descubierto lo que está causando la enfermedad, vamos a
limpiarlo desde la fuente misma, —Joe Wolfgard gruñó de nuevo.
—El origen es un tipo especial de chicas,— Simon gruñó—. No han
elegido ser las drogas que nos hacen agresivos o pasivos. Están siendo
utilizadas. Están siendo cortadas y sangradas, y eso no es culpa de ellas.
—La fuente es humana,— Joe chasqueo—. La solución debe ser sencilla.
—Has tenido un par de incidentes en el noreste, —dijo Jackson Wolfgard,
señalando a Simon—. Y ahora el Noroeste ha visto algunos casos de humanos
que son tan agresivos que no tienen sentido de auto-preservación. Pero los
Courtyard del Medio Oeste han sido golpeados una y otra vez por los humanos
que están enfermos de la sangre de la terrible creación de Namid. Si no
podemos poner fin a estos ataques pronto, mucho más que unos pocos
humanos desaparecerán.
Capturando una mirada de advertencia de Henry, Simon se sentó y dejó
que los diversos líderes discutiera y argumentaran. Los Wolfgard y Coyotegard
del Medio Oeste habían sido los más afectados. Y los Crowgard habían sufrido
pérdidas en cada lugar en que las drogas Repasando al lobo y Bienestar habían
sido encontradas. Pero todos ellos habían llegado a ser tan inamovibles sobre lo
terrible de la creación de Namid, que no querían escuchar lo que había estado
tratando de decirles acerca de las profetas de la sangre.
Cheryl Hawkgard, Patty Crowgard, y Vera Owlgard querían saber cómo
se suponía que los Terráneos encontrarían a una raza específica de humanos
entre una ciudad llena de humanos. Simon tenía algunas ideas sobre eso, pero
no iba a compartirlas mientras los ánimos estuvieran tan caldeados.
«Los Lobos y Coyotes quieren una masacre» Simon le dijo a Henry.
«No se los puede culpar» Henry respondió. «Han perdido demasiados
familiares a causa de estas drogas. Sólo los Cuervos han perdido más. Que

328

Murder of Crows
hablen. Con el tiempo se darán cuenta de que no pueden matar a la fuente sin
envenenarse»
Pero, ¿se darán cuenta a tiempo? Simon se preguntó. Los líderes que
habían venido a esta reunión habían estado en la biblioteca del Courtyard por
una hora ahora, discutiendo sobre lo que debía hacerse para eliminar el
problema.
«Estoy más interesado en el por qué los Sanguinati del Courtyard de
Toland no han volcado ninguna opinión» Henry continuó.
Vlad no había ofrecido ninguna opinión tampoco, y Simon empezó a
encontrar ese silencio desconcertante.
Quizá también Roy Panthergard encontró el silencio de los Sanguinati
enervante porque, dijo:
—¿Stavros? ¿Tolya? ¿Qué tienen para decir?
Vlad respondió en voz baja:
—Los Sanguinati no dañarán a la sangre dulce.
Al escuchar la advertencia- y amenaza- debajo de las palabras, todo el
mundo dejó de hablar y se centró en los Sanguinati.
—Han perdido a uno de los suyos, por estás drogas, —dijo Jackson.
—Los Sanguinati no beberán de la sangre dulce, —dijo Vlad—. No
dañamos a la sangre dulce. Y si es necesario, vamos a estar en contra de
cualquier otro Terráneo que intente lastimar a la sangre dulce.
No era de extrañar que Stavros y Tolya no hubieran dicho nada. Vlad era
el mensajero, pero Erebus estaba dando las órdenes, y emitiendo la amenaza de
ir a la guerra contra los cambiantes si trataban de eliminar a las Casandra de
sangre.
Alan Wolfgard intercambió una mirada con Bobbie Beargard y Charlie
Crowgard, y ambos asintieron.
—Ya, — dijo Alan—. Estamos persiguiendo nuestras colas. Podemos
hablar de esto desde el amanecer hasta el próximo y no tener ninguna
329

Murder of Crows
respuesta, porque la respuesta no está en la biblioteca. —Miró a Simon—. Has
dicho que tienes a una de ellas aquí en el Courtyard de Lakeside. Es hora de
que nos muestres a la terrible creación de Namid.

*****

Liderando a sus invitados desde la biblioteca hasta la puerta trasera de la
oficina del Enlace, Simon giró de mala gana el pestillo de la puerta. Habría
querido contarles a los líderes acerca de Meg y cómo su deseo de hacer
realmente el trabajo que un Enlace humano se supone que debe hacer, y más,
había cambiado tanto las cosas en sólo los pocos meses que había estado aquí.
Él quería que ellos vieran más allá de un tipo de humano que era un peligro
para los Terráneos y vieran a Meg. Pero ellos ya habían decidido que Meg era
una temible criatura que debía ser destruida junto con el resto de su clase.
Entonces Meg gritó, y el terror en el sonido lo tuvo arrojándose a abrir la
puerta y correr a través de la habitación de atrás y a la sala de clasificación con
Vlad, Henry, Charlie, y el resto de los Otros tras él. Y entonces todos se
detuvieron, tropezando unos con otros mientras se miraban entre ellos y a Meg,
encogida en la parte superior de la mesa de clasificación, con los sobres y
catálogos esparcidos por el suelo a su alrededor. Y Saltarín, sosteniendo un
ratón por la cola, sus cuartos traseros agrupados para dar un salto en la mesa.
—Saltarín, — Simon gruñó la palabra, apenas capaz de emitir sonidos
humanos.
El Lobo y la mujer se volvieron hacia su voz. Tomando nota de la
audiencia que la observaba, la piel blanca de Meg se volvió de color rosa
profundo, lo que probablemente hubiera parecido atractivo con el pelo negro
natural, pero el naranja lo convertía en algo raro a la vista.
Saltarín, finalmente dándose cuenta de que podría estar en problemas,
bajó la cabeza para soltar el ratón.
Meg gritó:
—¡No lo dejes ir!

330

Murder of Crows
A pesar de estar en forma humana, los oídos de Simon se aplanaron con
el sonido. Sintió el espacio vacío a su espalda cuando todo el mundo, excepto
Vlad y Henry dieron un paso lejos de la mesa. Y se dio cuenta de que el ratón
seguía con vida, ya que comenzó a agitar sus pequeñas piernas cuando detectó
una oportunidad de ser libre.
Ya no seguro de que pudiera hablar, Simon cambió a la manera Terránea
de comunicación:
«Saltarín»
Saltarín dio Simon una mirada lamentable.
«Meg no quiere jugar conmigo»
Vlad hizo un sonido ahogado.
Henry abrió las puertas exteriores de la sala de clasificación y dijo:
—Saltarín, lleva el ratón fuera. Déjalo en la hierba más allá de la Plaza
Comercial.
Ser un saltador significaba que el joven a veces tenía lagunas en su
pensamiento, pero esta vez el joven Lobo sabía exactamente qué hacer. Tomó a
su ratón y huyó.
Henry cerró las puertas exteriores. Charlie se adelantó y recogió algo del
correo esparcido por el suelo. Después de un momento de vacilación, otro
Terráneo recogió el correo cerca de ellos y con cuidado lo puso sobre la mesa.
Henry miró a su alrededor.
—¿Meg? ¿Dónde está el banquillo? ¿Cómo subiste a la mesa?
—No me acuerdo, — dijo Meg, pasando a sentarse en el borde—. Un
momento Saltarín me estaba persiguiendo con ese... roedor... y al siguiente
estaba en la mesa.
Antes de que Simon pudiera ir a ella, Henry enganchó sus grandes
manos bajo sus brazos, la levantó de la mesa, y la bajó.
Nerviosa, Meg unió sus dedos y trató de sonreír.
—Hola. Soy Meg, la Enlace Humana para del Courtyard de Lakeside.
—Es un placer conocerte,— dijo Charlie, devolviéndole la sonrisa.
331

Murder of Crows

Todos los demás murmuraron saludos antes de retirarse por la puerta
trasera, donde se reunieron todos, excepto el Oso Pardo.
«¿Henry?» Simon cuestionó.
«Voy a darle una olfateada a las habitaciones y asegurarme de que
Saltarín no traiga nada más con que jugar» dijo Henry.
«Tuvimos un nido de ratones en la oficina antes»
«Creo que es mejor si Meg cree que el ratón vino de fuera, ¿no te
parece?»
Ya. Si ella pensaba que Saltarín había encontrado el ratón en la oficina,
Nathan tendría que hacer una verificación de ratones cada mañana,
independientemente de su misión real.
Pero en este momento, Simon fue rodeado por los líderes que habían
venido a discutir los problemas y las muertes que habían estado sucediendo en
Thaisia. Comprendía la confusión que vio en sus ojos. Habían estado
preparados para encontrarse con un depredador peligroso, un adversario igual
a sí mismos, no una pequeña fémina con el pelo extraño y con miedo a los
ratones.
—¿Simon?— Finalmente dijo Charlie—. Era sólo un ratón.
—Lo sé, — respondió.
—Un pequeño ratón.
Suspiró.
—Lo sé.
—Entonces, — dijo Alan después de una larga pausa—. ¿Esa es la terrible
creación de Namid?
—Sí. Esa es Meg.
Otra larga pausa. Entonces Bobbie dijo:
—¿Por qué su pelaje tiene ese extraño color?
332

Murder of Crows

—Fue un disfraz.
Bobbie hizo un sonido que era mitad risa, mitad incredulidad.
—¿Qué estaba fingiendo ser? ¿Uno de esos conos de tráfico que los
humanos ponen en la calle cuando están haciendo reparaciones?
Simon gruñó suavemente, ofendido en nombre de Meg. Entonces se dio
cuenta de cómo todos se estaban mirando el uno al otro, y tuvo una idea.
—¿Por qué no le preguntan a algunos de los residentes del Courtyard
sobre Meg?
—¿Ella conoce a alguien más aparte de la Asociación Empresarial?—
Preguntó Jackson Wolfgard, sonando sorprendido.
Vlad se echó a reír.
—Creo que todos en el Courtyard de Lakeside pueden contar una
historia acerca de Meg.
—¿Nos reuniremos en la biblioteca en un par de horas?—Dijo Alan,
mirando a todo el mundo.
—Bien podría dejar la ropa allí, —dijo Bobbie Beargard—. ¿Hay alguna
posibilidad de algo de comer cuando volvamos?
Simon asintió.
—Tess dice que va a tener café y un desayuno disponible, y La Carne no
es Verde está sirviendo una variedad de alimentos durante todo el día.
—¿Tendremos la oportunidad de observar a otros empleados humanos
del Courtyard?— Preguntó Bobbie.
—Sí.
Todos los huéspedes deambularon de nuevo a la biblioteca para
desprenderse de sus ropas y cambiar, dejando a Simon y a Vlad de pie detrás de
la Oficina del Enlace.
—Tienes bastante en qué pensar, —dijo Vlad—. Debes dejar a Blair el
explicarle a Saltarín la regla de "no juguetes vivos".

333

Murder of Crows
—Esperemos que no haya encontrado ese juguete en la oficina, — se
quejó Simon.
—Podría haber sido peor.
Simon resopló.
—¿Cómo?
Vlad sonrió.
—Saltarín podría haber encontrado una rata.

*****

Los invitados regresaron a la biblioteca un par de horas más tarde. La
mayoría le dieron a Simon y Vlad miradas cautelosas. Alan parecía intrigado, y
Charlie estaba claramente divertido, especialmente cuando Joe y Jackson
volvieron con su piel con incrustaciones de nieve y trozos de hielo aferrados a
sus colas.
Los Elementales o los ponis debieron haber escuchado a esos dos expresar una
opinión desfavorable acerca de Meg, pensó Simon.
—Todos tenemos mucho en que pensar, — dijo Cheryl Hawkgard. Ella
vaciló—. Estas profetas de la sangre. No todas pueden ser como tu Meg.
—No, no pueden, — él contestó—. Pero no creo que debemos culparlas
por ser un arma cuando nadie les está dando una opción.

334

Murder of Crows

Capítulo 22

En Watersday, Meg tomó la escoba y el recogedor de la bodega, mientras
que Merri Lee comenzó a limpiar la cocina en la trastienda de la oficina.
—Esta mañana ha sido un poco extraña, —dijo Merri Lee—. Todos estos
líderes Terráneos ocuparon las mesas de Un pequeño Bocado, con Ruth, Theral,
Lorenzo y Michael sentados en una mesa actuando como clientes humanos. Y
Lorne yendo a comprar café y pasteles para llevar a Las Tres P. Y Jenni Crowgard
y sus hermanas sentada en una mesa, toda nerviosa y soltando risitas.
Meg dejó de barrer.
—¿Por qué estaría nerviosa Jenni? Ella tiene un gran prestigio en el
Crowgard aquí. ¿Verdad?
Merri Lee sonrió.
—Tengo la impresión de que Charlie Crowgard es una celebridad entre
los Cuervos. Creo que Jenni... Bueno, sería como yo estando sentada cerca de
una estrella humana de cine con el que tenga un flechazo.
Meg asintió. No entendía el sentimiento, pero volvió esas palabras en una
especie de imagen que podía recordar más tarde.
—De todos modos, un par de cosas me llamaron la atención. Esta es la
élite Terránea que se ocupa de los humanos, y creo que la mayoría de ellos
nunca habían estado en una cafetería o tenido una comida en un restaurante
como la Carne no es Verde.
Meg frunció el ceño, pero siguió barriendo. Las palabras de Merri Lee
tenían varias connotaciones. Quería parar y concentrarse, pero tenía la
impresión de que Merri estaba hablando con el fin de comprenderlo ella misma,
y Meg no quería hacer nada para apagar las palabras.
—Por ejemplo, todos iban a tomar una cucharada de miel y comer de la
cuchara en lugar de rociarla sobre los bollos calientes que Tess les dio. — Merri
Lee entró en el baño para enjuagar el paño de limpieza.

335

Murder of Crows
—¿Comer la miel sola es malo?— Preguntó Meg, alzando la voz para
hacerse oír por encima del agua. Sintió un cosquilleo en su brazo izquierdo.
¿Por qué la mención de la miel trajo la sensación de alfileres y agujas?
Merri Lee regresó a la habitación del fondo.
—No está mal en sí mismo. — Ella abrió el microondas y limpió el
interior—. Pero sería algo snob señalarlo como una prueba de que los Otros no
son realmente iguales a los humanos. Ya que a fin de cuentas, ni siquiera saben
cómo comer adecuadamente la miel. — Su voz adquirió un tono
condescendiente. Entonces dejó de trabajar y miró a Meg—. Pensé que era un
poco extraño que el Sr. Wolfgard contratara a Ruth para enseñar a los Terráneos
cómo hacer las simples cosas humanas, cosas como hacer un pedido en un
restaurante o cuándo usar un tenedor y cuándo usar una cuchara. Pero
aprendemos esas cosas en casa, ¿no? Y si uno no sabe esas cosas, otras personas
piensan mal de uno.
¿Lo hacen? Meg se preguntó. ¿Piensas menos de mí a causa de todas las cosas
que no conozco? No creía que fuera así por parte de las chicas que trabajaban en
el Courtyard, pero revelaba lo vulnerable que habría estado fuera del recinto, si
hubiera aterrizado en cualquier otro lugar.
—Me hizo darme cuenta de cuán progresivo es este Courtyard en
comparación a los otros que mantienen vigilancia sobre las ciudades humanas.
— Merri Lee se retiró el pelo y tomó la tetera eléctrica—. Y me hizo
preguntarme cuántas veces un humano dice cosas como: "Así es cómo se hace",
engañando a los Terráneos para que parezcan tontos en sus relaciones con otros
humanos. Empecé a entender cómo las cosas podrían haber salido mal en Saltos
de Talulah y otros pueblos. Si los Otros no pueden confiar en nosotros para ser
honestos acerca de algo tan simple como cuándo utilizar un tenedor o una
cuchara, ¿por qué iban a confiar en lo que decimos de algo importante? — Ella
se volvió y miró a Meg—. ¿Por qué te estás frotando el brazo? ¿Cuál es el
problema? ¿Debo llamar a Tess?
—¿Qué?— Meg miró hacia abajo y vio su mano derecha frotando su
antebrazo izquierdo, tratando de aliviar el picor—. No. No llames a Tess.
—¿Meg?— Merri Lee sonaba alarmada.
Ella le devolvió la mirada a su amiga. Merri Lee sostenía una tetera. Ella
estaba sosteniendo una escoba.

336

Murder of Crows
—Tetera y escoba, — susurró. Había visto una escoba y una tetera en la
profecía acerca del tiburón y el veneno.
—Ay, dioses, —dijo Merri Lee—. Las dos últimas imágenes que no
pudimos ubicar.
—No quiero que Saltarín este en la habitación del frente. —El cosquilleo
debajo de la piel de Meg aumentó. Dejó la escoba a un lado y fue a la habitación
del frente.
Saltarín estaba lanzando una pelota y persiguiéndola después. Ya que la
pelota dejaba una marca húmeda cada vez que rebotaba, Meg pensó que había
estado con ella el tiempo suficiente como para que ella no quisiera recoger algo
con tanta baba encima.
—Saltarín, entra en la sala de clasificación. — Meg abrió el seguro del
pasador, para permitir que él fuera detrás del mostrador y entrar en la sala de
clasificación a través de la puerta privada.
Saltarín la miró por un momento antes de tirar la pelota de nuevo.
No sabía si estaba ignorándola deliberadamente o si se trataba de uno de
esos momentos en los que su cerebro saltaba y lo que había dicho fue olvidado
tan rápido que no dejó ninguna impresión.
—¿Quieres una galleta?
Eso hizo una impresión. Ella dio un paso fuera del camino para evitar ser
derribada por su afán de encontrar la galleta.
Con Saltarín estando seguro en la sala de clasificación, Meg puso el
seguro del pasador en su lugar. Luego, apretando los dientes cuando el
cosquilleo en el brazo aumentó, deslizó los dos tornillos ocultos en su lugar
cerrando el acceso.
Volviendo a la trastienda con Saltarín bailando a su lado, abrió el
recipiente que contenía las galletas que había reservado para él. Era tentador
darle un pedazo de las de manzanilla, pero sólo acercarse a esas creó un
zumbido en sus manos. Así que le dio una galleta de vaca y lo vio instalarse en
el suelo cerca de la pequeña mesa y las sillas.

337

Murder of Crows
No protestó cuando Merri Lee la tomó del brazo y la llevó de vuelta a la
sala de clasificación.
—¿Qué está pasando? — Dijo Merri Lee—. La escoba y la tetera eran
pistas. ¿Qué significan?
—Alfileres y agujas, — respondió Meg.
—Eso es malo, ¿verdad? ¿No deberíamos llamar a alguien?
Meg trató de estabilizar su respiración.
—Se está desvaneciendo. Ese sentimiento por lo general significa que
algo malo va a pasar, pero cuando se desvanece luego lo malo no va a suceder.
La sensación de alfileres y agujas volvió con tal ferocidad, que Meg
ahogó un grito. Cuando Merri Lee se volvió hacia el teléfono en el mostrador,
Meg la tomó del brazo y le susurró:
—No. Mantente cerca de la puerta privada, pero quédate fuera de la
vista.
—Meg, me estás asustando.
—Yo también lo estoy. —Sin embargo entró en la habitación del frente y
se puso detrás del mostrador justo cuando un hombre pequeño y pulcro abrió la
puerta.
No era un repartidor. Por un lado, él no estaba vestido como un
repartidor. Por otro, no llevaba ningún paquete.
Cada cicatriz en el cuerpo de Meg empezó a arder cuando el hombre
caminó hacia ella. Cada cicatriz salvo las que había adquirido desde que llegó al
Courtyard.
—¿Puedo ayudarle? — Preguntó.
—Ah, mi querida, — contestó con una voz madura, con amabilidad—.
Estoy aquí para ayudarte.
Confía en mí.

338

Murder of Crows
No oyó las palabras, pero habría jurado que él las dijo.
—Yo no necesito ayuda.
Su sonrisa era dulce, pero los ojos detrás de las gafas estaban
extrañamente ausentes de cualquier emoción.
—Necesitas ayuda. Puedo verlo, sentirlo. Estás abrumada por el mundo
exterior, y eso te va a dañar. Pero te puedo llevar a un lugar seguro, un buen
lugar donde serás atendida. ¿No te gustaría eso?
Por supuesto que le gustaría eso. ¿A quién no le gustaría sentirse seguro?
Y si las cicatrices no le estuvieran llenando de tan doloroso ardor, pondría la
mano en la que le extendía y seguiría esa voz suave, esa persuasiva voz...
Un suave siseo de Merri Lee, apenas audible. Pero fue suficiente para
evocar la imagen de formación, de una serpiente que se levanta de una cesta y
un hombre tocando algún instrumento. Encantador de serpientes.
—¿Cuál es su nombre?— Preguntó, luchando por ignorar su voz. Ella dio
un paso atrás para evitar tomar su mano.
—Soy Phineas Jones. Estoy aquí para ayudarte. — Rodeó el mostrador
hasta llegar al pasador para abrirlo. Pero el pasador, que estaba asegurado por
los tornillos ocultos, no se movió.
Phineas Jones, Meg meditó cuando oyó a Merri Lee susurrar:
—Tiburón, Tiburón, Tiburón. — No morder.
Gracias a los dioses Nathan no era el Lobo guardián esta mañana.
Saltarín estaba demasiado involucrado con la galleta para notar a un extraño en
la oficina, pero Nathan no hubiera dudado en morder la mano que había
extendido hacia ella, a pesar de cualquier advertencia que le diera.
Retrocedió hasta que estuvo en la puerta privada.
—La oficina estará cerrando en un par de minutos para el descanso del
mediodía. Si necesita ayuda, llame al consulado para hacer una cita.
Él la miró con esos ojos ausentes.
—Tienes que venir conmigo. Puedo ayudarte. Puedo hacer que el dolor
se vaya.

339

Murder of Crows
Ella todavía quería creer, no podía dejar de creer en él.
Entonces Merri Lee, escondiéndose en el lado de la puerta donde no
podía ser vista, agarró la parte posterior del jersey de Meg, un recordatorio de
que ya tenía la ayuda de la gente en la que podía confiar.
—Tiene que irse ahora, — dijo Meg, tratando de sonar firme y
profesional, pero escuchando el temblor en su voz—. Hemos cerrado.
Él empujó en el pasador de nuevo, luego se agachó, buscando los
tornillos ocultos.
Si él entraba, ella no sería la única en peligro.
—¡Está cerrado!— Gritó mientras tropezaba de nuevo en la sala de
clasificación. Ella cerró la puerta privada, luego se apresuró a las puertas de
recepción para asegurarse de que estuvieran cerradas con llave también.
—¿Meg? — Susurró Merri Lee—. Creo que él estaba tratando de
hipnotizarte. ¿Sabes lo que es eso?
—Encantador de serpiente, — respondió mientras se apresuraba a la
trastienda. No había cerrado la puerta exterior. Los Otros la usaban para recoger
el correo de la Plaza Comercial, ABL, y Un pequeño Bocado y además estaba la
preocupación tácita de que pudiera cortarse y no serían capaces de llegar a ella
a tiempo si todas las puertas estaban bloqueadas.
Saltarín estaba de pie, mirándolas entrar en la habitación. Meg no estaba
segura de si finalmente sintió que algo estaba mal o si había terminado la
galleta y tenía la esperanza de conseguir otra.
Cualquiera fuera la razón, el Lobo se interponía entre ella y la puerta de
atrás cuando Phineas Jones entró.
—¡Fuera! —Gritó Merri Lee—. ¡Voy a llamar a la policía!
Ella nunca sabría si fue el tono de voz de Merri Lee o las palabras o un
aumento del miedo lo que Saltarín captó, pero algo hizo que el joven se volviera
hacia Jones, que se desbandaba por la puerta.
—¡No lo muerdas! — Meg gritó cuando Saltarín corrió tras Jones.
340

Murder of Crows

Ella agarró la escoba y se fue tras el Lobo.
Fue como una película con saltos, sólo que ella era la persona en las
imágenes. Dentro de la oficina, agarrando la escoba ... salto ... afuera, gritando
cuando Phineas Jones levantó un brazo en un gesto protector y Saltarín se
preparó para saltar sobre el intruso y morderlo... salto ... ella balanceando la
escoba y golpeando a Saltarín con tanta fuerza que él se cayó de espaldas...
salto... Cuervos graznando, Lobos aullando ... salto ... ella gritando mientras
golpeaba a Phineas Jones con la escoba ... salto ... más gritos cuando Merri Lee
derrumbo a Jones con la tetera ... salto ... de repente estaba rodeada de cabezas y
cuerpos que eran y no eran humanos ... salto ... Simon agarrándola,
arrastrándola lejos y gritando algo a Charlie Crowgard y...
Estaban en el cuarto de atrás. Merri Lee parecía enferma y mareada tal
cual Meg se sentía. Y allí estaba Charlie de pie entre ellas y la puerta,
cambiando su posición y levantando los brazos para evitar que Merri Lee fuera
a la ventana que le daría una visión de lo que estaba sucediendo detrás de la
oficina.
Gritos. Rugidos. Aullidos. Graznidos. Chillidos.
Silencio.
Entonces Charlie, con aspecto sombrío, dijo:
—Simon quiere que llame al policía. Dijo que sabrías cual.
Con sus brazos enlazados, Meg y Merri se desplazaron en la sala de
clasificación para alcanzar el teléfono en el mostrador. Las manos de Meg
temblaban tanto que apenas podía levantar el receptor.
—No puedo recordar el número, — dijo Meg—. Del Teniente
Montgomery.
—Vamos a llamar a Michael. Él llamará a todos los demás. — Merri Lee
marco los números a golpes, mientras Meg sostenía el receptor.
Justo cuando Michael Debany contestó el teléfono, Charlie entró en la
puerta y le dijo:
—Dile al policía que traiga a humanos que puedan manejar cosas
peligrosas.
341

Murder of Crows

Después de haber entregado el mensaje y dándole a Michael un
tembloroso tranquilizador de que ella y Merri no estaban heridas, las dos
mujeres volvieron a la habitación de atrás.
—Puedo hacer un poco de té,— dijo Merri Lee, volviéndose hacia el
mostrador—. Se ha ido. La tetera eléctrica es ... — Ella tragó saliva un par de
veces, y luego corrió al baño y vomitó.
—¿Meg?— Una voz suave. De una manera que no era para nada como la
voz de Phineas Jones. Una voz en la que realmente podía confiar.
Se concentró en Charlie, que estaba en cuclillas a su lado en el suelo.
—Tienes plumas en tus cejas, — dijo ella.
Parecía avergonzado.
—Estoy teniendo algunos problemas para mantener la forma humana.
Todos estaban teniendo problemas para aferrarse a la forma humana.
Dientes humanos no eran tan útiles como picos y colmillos, y ... Ella agarró el
brazo de Charlie.
—No muerdas. Rana venenosa. ¡Dile a Simon que no muerda!
—Él sabe, — dijo Charlie, acariciando su mano—. Se lo dijiste, nos lo
dijiste a todos. ¿No te acuerdas?
Había estado demasiado asustada para recordar. De pronto, exhausta, se
sintió demasiada ligera en el suelo, liberó su agarre sobre el brazo de Charlie.
—Sólo cansada, — dijo cuando él hizo algún sonido inarticulado de
angustia—. Estoy cansada. Dile a Simon y a todos, que los alfileres y agujas se
han ido.
Oyó a Merri Lee regresar y hacer una pregunta, pero se deslizó en el
sueño antes de oír la respuesta de Charlie.

*****

342

Murder of Crows

Monty trató de no pensar en lo que iban a encontrar en el Courtyard. Por
ahora, bastaba con que Simon Wolfgard hubiera hecho la llamada. Bueno, no
Wolfgard personalmente, pero él había autorizado la llamada.
Y Wolfgard había pedido policía que pudiera manejar cosas peligrosas.
Sin saber qué esperar, Monty había llamado a Louis Gresh, el comandante del
escuadrón de bombas, pensando en que Louis había sido visto antes por Simon
y Vlad, y una cara familiar era una mejor opción, sin importar a que se
enfrentaran.
Dioses encima y por debajo, por favor, no dejes que esto sea alguien tratando de
asesinar a los Terráneos asistentes a esta reunión, pensó Monty. Él no quería si
quiera considerar lo que le pasaría a Lakeside si alguien iniciara ese tipo de
problemas.
Luces destellaban y sirenas sonaban mientras todos los oficiales de
policía a disposición de la estación de la calle Chestnut fueron al Courtyard,
incluyendo al Capitán Douglas Burke, quien conducía muy cerca de su
parachoques, Monty esperaba que Kowalski no tuviera que hacer una parada
repentina.
Debany y MacDonald ya estaban allí, su patrullero estaba fuera del
camino de acceso.
—Estacio... — Monty comenzó, entonces no se molestó en terminar
cuando Kowalski se detuvo frente a la entrada de la calle, bloqueando la zona
de entrega.
Louis no iba a estar contento con quedarse fuera. Por otra parte, tal vez
estaría aliviado de tener una excusa para no dejar sus vehículos en un lugar
donde la ley humana no se aplicaba.
Pero ellos pidieron por nosotros, Monty pensó mientras salía del coche y
corría hacia MacDonald.
—¿Dónde está el Oficial Debany? — Preguntó Monty.
—En el consulado, — contestó MacDonald—. La Sra. Corbyn está algo
así como desmayada, y la señorita Lee está realmente inestable. El Sr. Sanguinati
343

Murder of Crows
y el Sr. Wolfgard no querían que las chicas tuvieran que pasar... —De repente,
parecía enfermo—. Están en la oficina de Elliot Wolfgard. Michael las ayudo a
instalarse. Él no está tomando una declaración; ya que está saliendo con la
señorita Lee, pensamos que usted debería hacer eso.
Sintiendo a Burke acercarse, Monty se limitó a asentir. Entonces notó el
humo a cada lado de la puerta del consulado.
—¿Hubo un incendio?
—No, señor, — susurró MacDonald—. Algunos de los Sanguinati
montan guardia, por así decirlo.
Oyó al capitán Burke aguantar el aliento, pero nadie dijo nada hasta que
Simon Wolfgard salió de la vía de acceso al mismo tiempo que Louis Gresh se
apresuró a unirse a ellos.
—Ustedes vengan primero,—dijo Simon, señalando a los tres—. Luego,
decidan quién más debería entrar. Todos queremos respuestas, así que estamos
todos dispuestos a escuchar lo que se diga. Algunos cambiaron a su forma
preferida. Otros han quedado humanos... en su mayoría. — Él se alejó,
dejándolos seguirlo.
—Prepárense, señores, — dijo Burke en voz baja.
Cuando llegaron al final del camino de acceso y se volvieron hacia la
parte posterior de la Oficina del Enlace, Monty estaba agradecido por el aviso.
Incluso viendo a Simon Wolfgard como una especie de hombre lobo cuando
Meg Corbyn estaba en el hospital no lo preparó para esto.
Los Otros eran material de pesadillas. Si hubieran estado mal formados o
desproporcionados de alguna manera, podrían haber sido lamentables. Pero
estas mezclas que unificaban lo humano y animal en armonía, eran un terrible
recordatorio de por qué los humanos siempre serían carne.
Louis hizo un sonido estrangulado que podría haber sido un gemido
discreto, pero el rostro del hombre sostenía una máscara profesional mientras
seguía a su capitán hacía los Terráneos que habían formado un círculo a su
alrededor...
Los Otros se hicieron a un lado, dejando al descubierto a un humano,
una escoba y una tetera eléctrica.
344

Murder of Crows

—¿Qué es eso? — Preguntó Burke.
Monty miró a Burke y se dio cuenta que el hombre no estaba
preguntando por el humano o los objetos. Estaba mirando hacia la parte
posterior de la librería, donde un llanto de ¡arrrooooo! continuaba casi sin
respiración.
—Eso es Saltarín, — respondió Simon—. Meg le salvó la vida, pero en
este momento todo lo que ha absorbido es que ella lo golpeó con una escoba.
El Lobo lamentándose estaba sentado en la puerta trasera de ABL, una
pata trasera levantada como si estuviera herido.
—¿Está herido? — Preguntó Monty.
Simon se encogió de hombros.
—Probablemente tiene una pierna magullada. Se las arregló para salir de
su camino para evitar ser golpeado de nuevo, así que dudo de la pierna este
rota.
—¿Y este hombre?
—Phineas Jones.
Burke dejó escapar un suspiro de enojo.
—El hombre que estaba en Desembarco del Ferry hace un par de días. Él
era bueno en cubrir sus huellas. Incluso con la descripción que teníamos, no
pudimos localizarlo. ¿Sabe por qué vino al Courtyard?
Simon gruñó, y sus caninos se alargaron.
—Vino a por Meg. — Se tomó un momento para recuperar el control, y
luego continuó, haciendo un gesto que incluía todos los Terráneos que estaban
presentes—. Nos estábamos tomando un descanso de nuestras conversaciones y
justo salimos a la calle cuando escuchamos a Meg y Merri Lee gritar.
—Aullando, — dijo otro Lobo.
—Grito de batalla, — dijo una mujer con la piel de color negro, con
aprobación.

345

Murder of Crows
—Da igual, — Simon continuó—, todos corrimos hacia los sonidos y
encontramos a Meg y Merri Lee golpeando a este hombre con una escoba y una
tetera. Sacamos a las chicas lejos de él, y Charlie las llevó adentro. Meg estaba
gritándome acerca de no morderlo. Cualquiera de los Beargard podría haberlo
derribado con un golpe, pero después de que lo rodeamos, él se remango la
manga de la chaqueta y se mordió su propio brazo. Luego murió, así que tuve
que llamar a Meg para que llamara a los humanos que se ocupan de cosas
peligrosas.
—¿Qué clase de peligro qué cree que hay?— Preguntó Louis.
—Veneno, — dijo Simon.
Eso explica por qué Meg Corbyn golpeó al joven Lobo, pensó Monty.
—Bien, —dijo Louis—. ¿Alguna idea de qué tipo de veneno?
—Rana, — dijo Simon.
Burke se puso rígido, y Monty notó como varios Terráneos se centraron
repentinamente en el Capitán.
—No preguntes, Comandante, — dijo Burke cuando Louis comenzó a
hacer precisamente eso—. La información proviene de una fuente confiable.
Después de un momento, Louis asintió.
—¿Tiene inconveniente en que nos llevemos el cuerpo? — Preguntó
Monty.
Simon negó con la cabeza.
—Es mejor no tener carne envenenada en nuestra tierra.
—¿Podría despejar el área mientras trabajamos?
—Deben de tener cuidado con la escoba y la tetera, — dijo el desconocido
Lobo—. Cuando sacamos a las hembras, me di cuenta de que la esquina de la
tetera parecía mojada.
—Por lo que puedo ver de la manga de la camisa, se ve húmeda también,
— dijo Louis, agachándose para estudiar el cuerpo—. Si tenía algún tipo de
346

Murder of Crows
recipiente de veneno pegado a su brazo, un golpe podría haber causado una
fuga. — Miró a Monty—. Lo hizo mucho más fácil para él el ingerir el veneno el
mismo.
—Podría haber matado a muchos de nosotros si hubiéramos mordido
carne envenenada, — dijo Henry Beargard.
Y probablemente la habrían mordido si Meg Corbyn no les hubiera advertido,
pensó Monty.
Los Otros no se fueron. Se reunieron en pequeños grupos frente a los
garajes que forman un lado del espacio detrás de los edificios. Y había Cuervos
y Halcones e incluso algunos Búhos volando para posarse en los techos donde
podrían mantener la vigilancia.
—Puedo arreglar el transporte para el cuerpo y las armas, — dijo Louis.
—Voy a hablar con la Sra. Lee y la Sra. Corbyn si están levantadas, — dijo
Monty.
—Me gustaría estar en esas entrevistas, — dijo Burke.
Kowalski, Debany, y MacDonald esperaban delante de la Oficina del
Enlace. Y estaban atentos a Nyx Sanguinati, que estaba de pie junto a la puerta
del consulado.
—Wolfgard piensa que el hombre que murió estaba tras de Meg Corbyn,
—dijo Monty—. Tenía que tener un transporte cerca, pero dudo que sea el
mismo coche que fue visto en Desembarco del Ferry. Debany y MacDonald,
miren los coches aparcados, especialmente los que están estacionados
ilegalmente en este lado de la calle. Kowalski, lleva al Oficial Hilborn y echa un
vistazo al estacionamiento y a los coches cerca de El Ciervo y la Liebre. Presta
especial atención a los coches que tienen una etiqueta de alguna agencia de
alquiler.
—Sí, señor. — Cuando los agentes se fueron, Monty y Burke cruzaron la
zona de entrega al consulado.
—Me gustaría obtener una declaración de la señora Lee y la Sra. Corbyn
si se sienten bien, —dijo Monty.

347

Murder of Crows
—Vlad dice que hablarán con usted, — Nyx dijo justo cuando la puerta
se abrió.
Elliot Wolfgard los estudió.
—Síganme.
Monty no había visto la oficina del alcalde, pero apostaría a que no tenía
muebles de la calidad de los que ocupaban la oficina de Elliot. Y apostaría a que
cualquier que pensara que tratar con un Lobo significaba tratar con alguien que
podría ser estafado, tendría una -y posiblemente corta- epifanía desconcertante,
cuando entraran a la habitación.
Meg y Merri Lee estaban sentadas en un sofá de cuero, con aspecto
pálido y tembloroso. Dio las gracias a Vlad cuando el vampiro le trajo una silla
de respaldo recto. Burke se quedó de pie, lo suficientemente cerca como para oír
todo, pero claramente no participando.
No llevó mucho tiempo. Merri Lee había tomado notas, y su principal
preocupación y énfasis estaba en que Meg había sentido el peligro y la calidad
hipnótica de la voz de Phineas Jones. Meg hablaba de hormigueo debajo de su
piel y el querer que Saltarín saliera de la sala.
Una buena elección, Monty pensó mientras las escuchaba. Habían actuado
racionalmente justo hasta el momento en que Saltarín corrió tras Jones. Entonces
algún otro sentido se hizo cargo.
Escoba y tetera, Monty pensó cuando una ola de vértigo se apoderó de él.
Fueron tras de un hombre peligroso con nada más que una escoba y tetera... para salvar
a un Lobo. Dio las gracias a las mujeres; entonces él y Burke siguieron a Elliot
Wolfgard de nuevo a la puerta del consulado.
—Esto se trata más de relaciones públicas que de trabajo policial, — dijo
Burke en voz baja mientras caminaban de regreso a la escena.
—¿Cree que tendremos protestas o personas causando problemas porque
Phineas Jones se quitó la vida en lugar de matar a Terráneos?
—Posiblemente, pero yo no estaba hablando de los ciudadanos de
Lakeside, Teniente. Estaba hablando de los Otros. ¿Cuántos de los que nos
observaron trabajar han hablado alguna vez con un ser humano fuera de una

348

Murder of Crows
confrontación? Un líder entre ellos llamó a humanos para asistirlos. Dudo que el
resto de ellos hubieran considerado ello, por no hablar de hacerlo en efecto.
—Entiendo, señor, — dijo Monty. Una oportunidad para cambiar la
dinámica entre los humanos y los Otros no se debía desperdiciar.
Burke se detuvo.
—Entonces voy a dejarlo...
Monty se había desconectado del aullido de lamentos. Ahora se dio
cuenta de su ausencia repentina.
—Dioses encima y por debajo, — Burke respiró agitadamente, y
rápidamente miró al suelo.
Simon y Henry, de pie cerca de Louis y el equipo médico que estaban
preparando el cuerpo para el transporte, se movieron para bloquear la vista a
los hombres de la parte trasera de las tiendas. Y cada uno de los Terráneo solo
miraban en la dirección opuesta.
Monty se inclinó hacia un lado y tuvo una visión del pelo encrespado de
Tess rojo con hebras negras antes de que Burke lo agarrara del brazo y le dijera:
—No mires, —en una áspera voz baja.
Por un momento, su visión quedó borrosa y su corazón no pudo
encontrar el ritmo adecuado. Él parpadeó varias veces y todo parecía estar bien.
—¿Señor?
—Tienen miedo de ella, —dijo Burke—. Todos los Otros tienen miedo de
mirarla.
—Pero es Tess. Ella es ... — De repente pensó en la muerte de Asia Crane
la noche que el Courtyard estuvo bajo ataque, y las muertes de los estudiantes
que habían asaltado a Merri Lee, y Burke le había dicho unas semanas atrás que
había algo en el Courtyard que podría matar con una mirada. ¿Eso era Tess? Si
él preguntaba, ¿alguien le daría una respuesta?
Si ellos le daban una respuesta, ¿Tess lo dejaría vivir?
Un Bow se detuvo. Alejándose de Louis, Simon dijo:
—Nathan, lleva a Saltarín al Complejo Wolfgard. Pide a Jane que lo mire.
349

Murder of Crows

Tess se dirigió hacia ellos, y Monty se dio cuenta de que Burke tenía
razón. El resto de los Terráneos hizo un esfuerzo para permanecer fuera de su
camino. Salvo Simon, que salió a su encuentro, recordándole a Monty las viejas
películas que solía amar cuando niño, en las que los pistoleros se reunían en la
calle de algún pequeño pueblo polvoriento con el fin de resolver una disputa.
—Toma, — dijo Tess, entregando a Nathan algo envuelto en una toalla de
papel mientras él se acercaba, sus ojos se mantenían apartados—. Dale esto a
Saltarín una vez que lo metas en el Bow, y dile a Jane que ha comido una de esas
galletas de manzanilla. — Cuando se volvió hacia Simon, el pelo negro cambió a
rojo, y las líneas de color rojo cambiaron a verde. Levantó uno de las bolsas de
viaje que Un pequeño Bocado usaba para entregar alimentos alrededor de la Plaza
Comercial—. Las chicas tienen que comer algo, y no creo que las quieras aquí
todavía.
Simon Wolfgard la miró a los ojos, y ese fue un mensaje para todo el
mundo: Tess ya no era un peligro para ellos.
—Gracias, — dijo Simon, tomando la bolsa—. Vamos a tener que pensar
qué hacer con ambas esta noche.
Tess se echó a reír.
—Películas románticas de chicas y porciones de chocolate deben
funcionar. Y no te quejes si lloran en tu piel.
Louis se volvió para mirar a Simon y Tess. Burke se atragantó. Y a pesar
de que Monty no vio ninguna oreja cambiar de forma, sabía que las orejas de los
Otros estaban compungidas, de una forma u otra, para captar cada palabra.
—Hembras, — Simon se quejó una vez que Tess se perdió de vista. Miró
a Monty, como desafiando al hombre a reírse de él—. Voy a entregar la comida
y luego estaré en ABL si necesita algo. — Todavía refunfuñando, se dirigió al
consulado.
Burke se fue a ver a los oficiales que estaban buscando el vehículo de
Jones.
No queriendo dejar a Louis y a los técnicos médicos solos, Monty se
quedó con ellos, consciente del enfoque cauteloso de uno de los Lobos y un
Cuervo que tenía un par de plumas metidas en su cabello negro. Ellos dudaron
350

Murder of Crows
hasta que Vladimir Sanguinati se acercó a Monty; entonces la curiosidad debió
superar a la cautela.
—¿Puedo preguntarle algo? — Dijo el Lobo.
—¿Vas a poner esto en una de tus historias, Alan? — Preguntó Vlad.
Cuando Alan se encogió de hombros, Monty llenó el silencio.
—¿Qué quiere saber?
—¿Esto es ... lo normal ... para los humanos? — Dijo Alan, sonando
desconcertado e intrigado.
—No hay nada normal en los peluches explosivos, — Vlad murmuró, lo
que hizo reír al Cuervo.
—He hecho un poco de investigación para mis libros y hablé con unos
pocos humanos, y todos dijeron que el humano usaría armas de fuego, cuchillos
y palos como armas.
El Cuervo asintió.
—Una mujer que grita con una tetera no suena lo suficientemente
peligrosa.
—¡Pero lo era! ¡Ambas! — Dijo Alan—. ¿Cómo trataría un humano con
ellas?
—No sé como harían otros, —dijo Louis, poniéndose de pie—, pero yo
querría una robusta puerta con un fuerte cerrojo entre ellas y yo antes de tratar
de hablarles.
Monty ahogó una carcajada.
—La gente va a usar todo lo que tiene a mano cuando están luchando por
sus vidas, o la de otra persona.
—Interesante,— dijo Alan. Luego miró a Vlad—. ¿Alguno de los otros
humanos que trabajan aquí son peluches explosivos?
Vlad señaló la parte de atrás de ABL.
—Su nombre es Heather. Ella es más un conejito, pero tiene el potencial
para explotar. Dile que yo te pedí autografiar tus libros.
351

Murder of Crows

Alan frunció el ceño.
—¿Autografiar?
—Los autores firman sus nombres en sus libros. A los humanos les gusta
tener libros así.
—¿Por qué?
—No lo sé. Pero debe ser una forma segura de interactuar con ella.
—Voy a ir contigo, —dijo el Cuervo—. Esto es divertido. — Luego miró a
Monty y a Louis—. ¿Hay armas en una librería?
—Es una tienda llena de libros, que son objetos que se pueden lanzar,
tanto como leer, — Monty respondió suavemente.
El Cuervo ladeó la cabeza.
—No tenía idea de que los humanos vivían con tanto peligro.
Monty observó la prisa del Cuervo para alcanzar al Lobo, mientras que
Vlad se dirigió a la Plaza Comercial.
Louis se aclaró la garganta.
—Bueno. Estamos listos para transportar el cuerpo. Voy a enviar la tetera
y la escoba al laboratorio para detectar veneno. También voy a hablar con un
equipo de limpieza de materiales peligrosos y obtener su recomendación para
el lavado del residuo venenoso fuera este pavimento. Si ellos sienten que deben
manejarlo, te lo haré saber. Ah, y me encontré un frasco vacío cerca. No sé si es
relevante, pero lo empaqueté para hacer las pruebas.
Casualmente. Nada que le diera a alguien una razón para conectar el vial
con la última vez que alguien intentó envenenar a los miembros del Courtyard.
Pero tomar el vial sacándolo antes de que algún curioso joven le diera un
resoplido y una lamida, -y terminara muerto- era lo mejor para todos los
humanos en Lakeside.
—Gracias, —dijo Monty—. Te lo agradezco.
352

Murder of Crows

Louis se giró un poco para no enfrentarse a los pocos Terráneos que
todavía estaban observando.
—Se ven humanos ahora. Podrías cruzarte a la mayor parte de ellos en la
calle y no saber que son.
Monty dio un paso fuera del camino. Los Otros habían visto a la policía
responder a una solicitud de asistencia. Habían visto a su gente trabajando y
siguiendo el procedimiento. Se les daría toda la información que pudieran
encontrar acerca de Phineas Jones.
Pero sospechaba que lo que la mayoría de ellos compartirían cuando
regresaran a sus territorios de origen, sería la historia de los peluches explosivos
que usaron nada más que una tetera y una escoba para salvar a un Lobo de una
maldad humana.

353

Murder of Crows

Capítulo 23

Después de una comida rápida en La Carne no es Verde, Simon, Vlad,
Henry, y los huéspedes del Courtyard volvieron a reunirse en la biblioteca de la
Plaza Comercial. Tess entró un minuto más tarde, su pelo ondulado y
completamente rojo. No era bueno.
Lo que tampoco era bueno fue la forma en que el resto de los Terráneos
se tensaron tan pronto como entró en la habitación. Simon no había conocido la
verdadera naturaleza de Tess hasta hacía poco, pero parecía que al menos
algunos de sus invitados habían reconocido al depredador que se sentaba entre
ellos.
—Tenemos que encontrar a un humano llamado el Contralor,— dijo
Simon, resistiendo la tentación de cambiar de asiento cuando Tess se sentó en la
silla junto a él—. Tenemos que encontrar el lugar donde los humanos están
haciendo las drogas a partir de sangre de las Casandra de sangre.
—Y tenemos que dar al gobierno humano más incentivos para que
mantengan una mejor vigilancia sobre los lugares donde viven las profetas de la
sangre, — agregó Vlad—. Necesitamos hacerles ver que sabemos lo que está en
las drogas y que vamos a hacerlos responsables de lo que suceda a partir de
ahora, por esas drogas.
—Ellos se lamentan mientras se retuercen las manos y dicen que no hay
nada que puedan hacer,— dijo Cheryl Hawkgard—. No quieren que
encontremos esos lugares.
—Lo harán, —dijo Simon en voz baja—. Pero primero tenemos que
reducir la búsqueda tanto como podamos. Y para eso, necesitamos a Meg.
—No,—Tess siseo mientras la mitad del cabello encrespado se volvió
negro.
Deseó poder moverse fuera del alcance de los rulos del pelo que le hacían
pensar en serpientes furiosas.

354

Murder of Crows
—Mil cortes,— dijo Tess—. ¿Sabes cuántos ya tiene? ¿Cuánto de su vida
vas a llevarte por esta cacería?
Charlie Crowgard se inclinó hacia delante. Él miró a Tess, luego a Simón.
—¿Qué quiere decir?
—Cada vez que la piel de una Casandra de sangre se corta, está mucho
más cerca del corte que, o bien la matará o la volverá loca, — Vlad respondió,
mirando fijamente a Simon—. Pero eso no es lo que querías decir. No vas a
pedirle a Meg que corte su piel.
—Sí, es lo que quise decir, — dijo Simon. Había pensado en eso mientras
se tomaron su descanso para comer—. Un corte. Antes de que ella use su navaja
en su piel, todos vamos a trabajar para darle la mayor información posible. Ella
sabe más acerca de cómo llegó aquí de lo que piensa. Ella ve las cosas en
imágenes. Así que vio por lo menos algo en su viaje a Lakeside. Tenemos que
ayudarla a encontrar las imágenes que contengan lo que vio.
—Ella sabía sobre el tipo de veneno que Phineas Jones iba a usar, por
haber visto una foto de esas ranas en una revista, —dijo Tess, los rulos se
relajaron en rizos sueltos.
Henry asintió con la cabeza.
—Esto será como un rompecabezas donde eliminamos piezas con el fin
de ver la imagen.
Ahora tanto Alan Wolfgard como Charlie fueron quienes se inclinaron
hacia adelante, interesados y luchando por entender. Los líderes del Medio
Oeste se veían malhumorados, y Simon podía simpatizar con ellos. Él estaría
menos interesado en andar en círculos para encontrar la presa, si un camino
recto podría ser tomado. Pero para ellos, Meg era sólo un ser humano, y no se
daban completamente cuenta de cómo los Elementales reaccionarían si ella
recibía algún daño.
—¿Todos solo están meando en la guarida?— Bobbie Beargard exigió—.
Si no es así, entonces di lo que tienes en mente.
—¿Cómo vas de una ciudad humana a otra?— Dijo Simon—. Tren,
autobús, coche. Los humanos no podrían caminar hasta el pueblo lindero, ni
hablar de caminar de una región a otra. Los trenes tienen estaciones en
ciudades específicas. Los autobuses viajan rutas específicas, tanto si
355

Murder of Crows
permanecen dentro de la ciudad o son los que proporcionan el transporte entre
lugares humanos.
—Y algunos autobuses hacen una parada en la estación de tren, — dijo
Alan, asintiendo con la cabeza.
—Cuando llegó al Courtyard, Meg no llevaba ropa adecuada para el
Nordeste, — dijo Tess.
—Ella podría haber perdido un abrigo de invierno o dejado en alguna
parte, — dijo Vlad—. O tal vez se le mancharon de una manera que habría
llamado la atención. Tenía que haber parado en algún lugar por un rato cuando
se tiñó el pelo de rojo.
Todos los huéspedes ladearon la cabeza. Finalmente Charlie dijo:
—¿Su cabello es rojo?
Vlad agitó una mano con desdén.
—Se suponía que iba a serlo.
—Los fotógrafos han sido autorizados para entrar en el país salvaje y
tomar fotografías de la tierra y los animales, —dijo Simon—. Y los fotógrafos
toman fotos de los lugares humanos. Tenemos libros en la biblioteca y en
Aullidos, Buena Lectura disponemos de fotos del país salvaje y de las ciudades de
todas las regiones de Thaisia. Mañana todos vamos a trabajar en ponerlas juntas
de una manera que le ayude a Meg a reducir el espacio donde el enemigo se
esconde.
—Si nosotros le mostramos las imágenes correctas, tal vez Meg no tendrá
que cortarse, — dijo Henry. Se levantó y se estiró—. Suficiente. Es hora de
descansar. — Él salió de la biblioteca.
Puesto que él debería haber decidido cuando terminara la reunión,
Simon dijo:
—Es hora de descansar.
Después de un incómodo arrastre de pies, los invitados se fueron a la
biblioteca. Dejándolo a solas con Vlad y Tess.
—Un corte, —dijo—. Le pediré a Meg uno.

356

Murder of Crows
—¿Y si necesitamos más información con el fin de reducir la caza?—
Preguntó Vlad.
Simon dio Vlad una sonrisa afilada.
—Una vez que Meg nos diga lo que sabe, le pediremos a nuestros amigos
en la policía que ayuden.

*****

Meg se sentó en su sala de estar, girando la navaja de un lado a otro.
Flores bonitas en un lado del mango, cs759 inscrito en el otro. Una designación,
no un nombre.
¿Habría jóvenes profetas de la sangre en Lakeside? ¿Niñas recién
empezando a mostrar la tendencia perturbadora de cortarse? ¿Tenían nombres,
familias, vidas. Elecciones? ¿O las Casandra de sangre nacían con esta adicción,
con esta necesidad?
Abrió la navaja y se quedó mirando la hoja. Un cuarto de pulgada de
ancho, la distancia perfecta entre los cortes. Profecías permaneciendo separadas
y sin perder la piel utilizable. En este momento sería tan fácil el justificar el corte
de la piel nueva, ya que ayudaría a alguien más. ¿Cierto?
Un suicidio lento, un corte a la vez, pensó Meg. Solo muy pocas de las
cicatrices en su cuerpo habían sido creado por cortes frutos de su elección.
Phineas Jones había muerto, y era un alivio. Después de regresar a su
apartamento, había pasado una hora recordando imágenes de muerte que había
absorbido durante sus lecciones en el recinto. ¿Por qué mordió el saco de
veneno en su brazo? ¿Esperaba ese tipo de muerte rápida, sin dolor? Ella no se
imaginaba que el ser mutilado por un Oso Pardo o desgarrado por una manada
de Lobos furiosos fuera indoloro, pero...
Él sabía cosas que no quería que los Otros supieran. Si él estaba aquí para
llevarse a las niñas que vivían en las afueras, entonces sabía cómo encontrar al
Controlador o a hombres como él. Se tragó el veneno para no decirlo. Pero quiero
decirles. Sólo que no sé cómo.
357

Murder of Crows

El aullido justo afuera de su puerta la sobresaltó lo suficiente para que
casi se cortara el dedo con la navaja. Cerrándola, se la metió en el bolsillo antes
de ir a la puerta.
Simon estaba allí en forma de Lobo, sosteniendo uno de esos trozos de
cuerda trenzada suave, que los Lobos usaban como un juguete. Él la miró y
movió la cola una vez.
—Ah, no, —dijo—. Conozco este juego. Todo empieza con "sólo demos un
paseo ", y luego "solo sostén mi cuerda por un minuto", y luego me encuentro
siendo perseguida debido a que la persona que sostiene la cuerda es
perseguida.
Él ladeó la cabeza como diciendo, Por supuesto. ¿Por qué sigues ahí parada?
¡Ponte el abrigo!
—Espera ahí. — Dejó la puerta abierta mientras se ponía el abrigo y se
aseguró de que tenía las llaves. A Simon no le iba a gustar su decisión, por lo
que unirse a él a un rato de juego podría hacerlo menos irritable cuando le
dijera que iba a hacerse un corte en un esfuerzo para encontrar al Controlador.
Era una gran decisión, Meg cerró la puerta y bajó las escaleras con Simon
a su lado.

*****

Simon caminó junto a Meg, gruñendo en voz baja. Maldita hembra
humana despistada. No era como que no conociera el juego. Él le había ofrecido
la cuerda media docena de veces desde que empezaron a caminar hacia el cruce
que iba al Establo Poni, pero ella se paseaba junto a él ¡con las manos en los
bolsillos! ¿Qué clase de juego era?
Cuando finalmente sacó las manos de los bolsillos, levantó las orejas,
anticipando el juego. Pero ella se tapó la boca y bostezó. Disfrutaba paseando
con Meg y teniendo tiempo para oler tranquilamente lo que estaba a su
alrededor, pero pensó que ella había aceptado su invitación para un juego y...
358

Murder of Crows

Ella agarró la cuerda tan de repente, que él la tironeó y jaló sin pensar.
Dejando escapar un grito alegre, ella soltó la cuerda y gritó:
—¡Tú la tienes!
Entonces se abalanzó sobre él. Y él, no estando preparado, saltó lejos. ¡Y
ella lo persiguió!
«¡Espera! ¡Soy yo quien se supone que persigue!»
Por supuesto, ella no podía oír el parlamento Terráneo, así que lo
persiguió, ¡tratando de agarrar su cola!
Meg no le oyó, pero los otros Lobos sí.
«¿Simon?» Blair llamó. «¡Simon!»
De repente hubieron Lobos corriendo hacia él y Meg, Blair, Nathan, John,
Elliot, y Jane. Incluso Alan, Joe, y Jackson habían llegado de un jugueteo
nocturno.
Vio a Joe y Alan centrarse en Meg, probablemente asumiendo que ella se
había vuelto agresiva. Entendió el por qué Joe podría pensar eso, procedía de la
región central y había tratado con todos los recientes problemas con los
humanos. Y la mayoría de las historias de Alan había trasformado a los
humanos en los villanos, así que no era raro que reaccionara como si un Lobo
estuviera bajo ataque.
Antes de que Simon pudiera soltar una advertencia, los hombros de Blair
y Nathan chocaron a Joe y Alan, golpeándolos con calma, mientras que Jane y
Elliot bloquearon a Jackson.
Fue entonces cuando Meg le señaló y gritó,
—¡Simon tiene la cuerda!
Y ahí es cuando todos los otros Lobos se centraron en él.
Simon giró y pasó corriendo junto a Meg, que se reía tan fuerte que
apenas podía caminar. Ahora ya claro a qué juego estaban jugando, los Lobos lo
persiguieron. Puesto que él no tuvo que permanecer en el camino para dar

359

Murder of Crows
cabida a la falta de visión nocturna de Meg, corrió con fuerza, saltando hasta las
subidas y a través de los árboles, hasta que pudo rodear a la taimada hembra.
Cuando llegó a la carretera de nuevo, con el resto de los Lobos pisándole
los talones, vio a Meg trotar hacia el Complejo Verde. Nathan trotaba junto a
ella. No estaba seguro de si eso fue idea de Nathan o de Blair, pero era
inteligente el tener un guardia con ella cuando podría ser confundida con una
presa real.
«Tu turno» dijo cuando Blair se acercó a él.
Blair tomó amablemente la cuerda y se fue corriendo.
«Ve» Simon le dijo a Nathan. Él se abalanzó sobre el otro Lobo cuando
Nathan vaciló. ¡Mi Meg!
Con un grito de sorpresa, Nathan saltó fuera del alcance y corrió a
ponerse al día con el resto de los Lobos que jugaban a la persecución.
No es mi Meg, Simon pensó con inquietud mientras se acomodaba en un
ritmo que lo mantuvo a su lado. Mi Meg sonaba como más que una amiga.
¿Verdad? Y pensar de esa manera podría ser peligroso. La forma humana no era
más que una conveniencia ya que los humanos no podían al parecer interactuar
con cualquier cosa que no se parecía a ellos. Pero absorber demasiado de la
forma humana y convertirse en demasiado humano podría alienar a un
Terráneo frente a los de su propia especie y dejarlo solo y sin un lugar que se
sintiera como en casa. Era un Lobo, siempre sería un Lobo. Tener una amiga
humana no cambiaría eso. Y él no era el único con una amiga humana. Henry,
Vlad, Tess, Jenni, Jester. Incluso Invierno afirmaban que Meg era su amiga
humana especial. ¿Acaso Nathan...? ¡Mi Meg! Bueno, él podría compartir a Meg
como juguete chillón con otro Lobo, ¿pero compartiría a Meg la amiga con otro
Lobo? Salvo con Sam, por supuesto. Lo cual era justo, ya que Sam había sido
amigo de Meg primero. Y todavía era un cachorro.
Mi Meg. Otra confusión que había traído a su vida y algo que tendría que
solucionar después.
Jadeante, Meg desaceleró a un paseo. No tomó mucho tiempo para que
su respiración se equilibrara, lo cual lo complacía. Ella estaba cada vez más
fuerte, más en forma.

360

Murder of Crows
—Simon, tenemos que hablar, —dijo cuando llegaron al Complejo Verde
y se acercaron a su apartamento. Ella abrió la puerta y lo dejó ir primero.
Suspiró. Necesitaba hablar con ella también, pero hablar significaba ser
un humano, por lo que subió a su dormitorio para cambiar y ponerse en unos
vaqueros. Cuando regresó, ella le estaba esperando en la sala de estar.
—¿Sam no vive más contigo? — Ella sonaba melancólica, y se le ocurrió
que ella realmente extrañaba al cachorro. Sabía que Sam la echaba de menos.
—No todo el tiempo. Es más seguro para él en este momento estar con el
resto de los Wolfgard. Pero la próxima vez que esté aquí, puedes venir y pasar el
día con nosotros, —dijo Simon—. Hasta puedes elegir una de las películas. — Y
él y Sam tendrían una charla antes, acerca de ser cortés, incluso cuando este
aburrido por una tonta película que otra persona disfruta.
Meg sonrió.
—Me gustaría eso.
Cuando él se veía humano, ella no se sentía cómoda dejándolo acercarse
demasiado. En cierto modo lo entendía, ya que su forma humana estaba cada
vez más interesada en la de ella, de una manera que estaba bastante seguro de
que no encajaba con ser un buen amigo de una amiga. Pero le había dejado al
Lobo acurrucarse junto a ella mientras veían una película. Y dejarse lamer por
alguien peludo no la amenazaba, pero ser besado por el macho sin piel sí, lo
cual no tenía sentido dado que el peludo y el no peludo eran la misma persona.
Lobo. Lo que sea.
Tal vez sólo se aplicaba a Meg, que era más como un cachorro
aprendiendo sobre el mundo que una mujer adulta. Ella no olía como si
estuviera interesada en besos. Por supuesto, él no estaba interesado tampoco
porque eran amigos y besos que no fueran lamidas causaría más confusión.
Tal vez realmente necesitaba leer uno de esos romances sobre humanas y
Lobos para averiguar las inconsistencias en el cerebro femenino.
—Simon, — dijo Meg en voz baja.
Su tono le recordó el por qué necesitaban hablar, y el por qué él quería
evitar hacerlo.
—¿Meg?
361

Murder of Crows

—Están usando la sangre de las profetas para hacer drogas que crear los
problemas entre los humanos y Terráneos. Pican a las chicas para infectar la
carne así un montón de gente va a enloquecer. Hay que parar eso o se
mantendrá sucediendo, y cada vez va a ser peor. Más rabia, más odio. — Meg
levantó la barbilla—. Necesitas una profecía para ayudarte a encontrar al
Controlador. Así que voy a hacerme otro corte.
Dijo exactamente lo que necesitaba que ella dijera. Pero eso significaba
lastimar a su amiga, por lo que le enseñó los dientes y gruñó:
—No estoy pidiendo que pongas tu pie en una trampa para salvarnos.
—No, no lo estás. Pero si uno de la manada opta por hacerlo, aceptarás su
elección.
Su gruñido cambió a un gemido. No le gustaba, pero ella decía la verdad.
Por otra parte, él no pensaba que Meg dijera otra cosa.
—Voy a hacerme el corte mañana por la mañana.
—No.— Negó con la cabeza—. Primero vamos a averiguar todo lo que
puedas recordar acerca de tu viaje a Lakeside. De esa manera tu piel no será
cortada en vano.
—Muy bien. — Ella movió sus pies—. Debo ir a casa y descansar un
poco.
Él quería ir con ella, quería acurrucarse junto a ella esta noche. Entonces
oyó a los Lobos aullando, un recordatorio de que había huéspedes en el
Courtyard quienes podrían sentirse incómodos si veían la evidencia de que era
demasiado amable con una humana... especialmente con una que era la terrible
creación de Namid.

362

Murder of Crows

Capítulo 24

A pesar de que Earthday era por lo general un día de descanso para los
humanos y Terráneos, a la mañana los invitados se congregaron en la parte
frontal de Aullidos, Buena Lectura. Henry y Vlad estaban detrás del mostrador
mientras que Tolya y Stavros Sanguinati flotaban cerca del techo en forma de
humo. Tess se apoyaba contra la puerta entre ABL y Un pequeño Bocado. Simon
esperó a que las cuatro mujeres; Merri Lee, Heather, Ruthie, y Theral, se unieran
a ellos.
Caminando desde el almacén, las chicas dudaron cuando vieron a la
multitud de Terráneos, pero se acercaron cuando él movió un dedo hacia ellas.
Había llamado a todas la noche anterior, diciéndoles que vinieran para trabajar
todo el día y se lo explicaría en la reunión de esta mañana.
Antes de que pudiera decir nada, sacaron cuadernos y bolígrafos de
mochilas que parecían que las llevaban por todos lados. Meg llevaba un bolso
cuando iba a la oficina o a la Plaza Comercial, pero era pequeña, y no tenía nada
de particular interés. Él lo sabía porque había mirado. Pero estas mochilas eran
lo suficientemente grandes como para contener todo tipo de cosas curiosas, y
deseó poder asomar la nariz en una antes para saber lo que contenían.
—Hoy todos estamos participando en una misión especial, — comenzó
Simon.
Las cuatro chicas abrieron sus cuadernos en una página vacía,
escribieron la fecha en la parte superior, luego, lo miraron expectantes.
Por el rabillo del ojo, vio a Bobbie Beargard encorvar sus hombros,
moviendo su cuerpo en una postura de pre ataque. Se dio cuenta de cómo
muchos de los otros huéspedes Terráneos también estaban rígidos.
Si sólo una de las chicas lo hubiera hecho, ninguno de ellos habría
pensado en ello. ¿Pero las cuatro? ¿Era algo que se suponía que debía hacerse
durante una reunión? ¿Todos tenían cuadernos y bolígrafos, o sólo las hembras?
¿Era esta una secreta cosa humana, una sutil indicación cuando hacían un trato
o trataban de comprar la mercancía cuando el otro no era realmente humano? Si
363

Murder of Crows
los maestros humanos que los Terráneos pagaban -y bien pagados- para
enseñarles la forma de interactuar con los humanos omitían piezas en el
entrenamiento de forma deliberada, ¿de qué otras maneras estaban mintiendo a
los Otros?
Y lo más importante, ¿a quién que podrían consultar cuando esa
pregunta los hacía vulnerables a los engaños?
Simon miró Ruthie y pensó que tenía la respuesta a eso.
—¿Sr. Wolfgard? — Dijo Merri Lee, mirando a todos los Terráneos—. ¿Iba
a hablarnos acerca de la asignación especial?
—El hombre que vino aquí ayer... — Simon vaciló, no seguro de cómo
explicar ya que él no quería decirles lo que pasaría cuando los Otros
encontraran a su presa.
—Alguien lo contrató para adquirir profetas de la sangre, — dijo Merri
Lee con una ira latente que los hizo a todos tensarse para un ataque—. Él trató
de hipnotizar a Meg haciéndole creer que tenía que irse con él. — En contraste
con la ira latente en su voz, sus ojos parecían embrujados—. Él era una mala
persona.
—Sí,— Henry, guía espiritual del Courtyard, hablo con serena autoridad
—. Fue una muy mala persona que habría causado daño a muchas otras chicas
y a sus familias. La advertencia de Meg sobre ocultar a los niños le impidió
tomar a cualquiera de Desembarco del Ferry.
Merri Lee no había matado a Phineas Jones más que Meg. Pero su ataque
defensivo había impedido al hombre escapar, y de ser capturado había
terminado con él muerto por su propia mano. Simon no creía que fuera tan
sencillo para la hembra humana aceptarlo como lo era para los Otros.
—Tenemos que encontrar a un hombre llamado Controlador, —dijo
Simon—. Dirige el recinto donde Meg estaba cautiva, y mantiene a una gran
cantidad de otras chicas allí y las trata como una propiedad. Él fue quien llamó
a Meg cs759 porque la propiedad no necesita un nombre. Creemos que es
responsable de la fabricación de las drogas Repasando al lobo y Bienestar, y de
hacer la carne contaminada que causó tanta violencia y muerte en una ciudad
del Medio Oeste. Así que lo que todos vamos a hacer hoy es ayudar a Meg a
averiguar cómo llegó a Lakeside y después al Courtyard.
364

Murder of Crows

Mientras las observaba absorber las palabras, comprendió algunas cosas
acerca de sus empleadas. Heather era definitivamente un conejo, y aunque era
una buena trabajadora, no pensaba que se quedaría mucho más tiempo. Theral
era tan nueva que no podía decidir si su inquietud provenía de tratar de
entender al Courtyard en su conjunto o por esta asignación. ¿Pero Merri Lee y
Ruthie? Veía un poco de Lobo en ellas, al igual que lo veía en Meg a veces. Ellas
comprendían que el Controlador no viviría un día después de que los Terráneos
lo encontrarán.
Quizás Merri Lee no estaba teniendo tantos problemas para aceptar la
muerte de Phineas Jones como él pensaba.
Antes de que pudiera explicar la asignación real, Merri Lee lo miró y dijo:
—Imágenes. Meg necesita fotografías, dibujos, mapas, nombres de
ciudades... imágenes que le recuerden haberlas visto en el viaje a Lakeside. —Se
volvió a Ruthie—. No siempre ve de una manera directa. A veces la respuesta es
por asociación.
Ruthie asintió.
—Por eso vamos a empezar por algo más general y luego seguir con un
enfoque más selectivo.
Lo siguiente que Simon supo, fue que Merri Lee y Ruthie se repartieron
las tareas y tomaron notas sobre quién iba a hacer que, -incluyendo la entrega
de asignaciones a los Otros-.
«¿No se suponía que tú estabas a cargo?» Vlad preguntó, divertido.
«Cállate» Simon gruñó.
A los Terráneos se les asigno tierras -plantas, animales, agua,
características distintivas de cada región-, mientras que las chicas iban a ver los
lugares humanos.
—¿Qué podemos usar como referencia?— Preguntó Ruthie.
—Cualquiera de los libros en la tienda o en la biblioteca, — respondió
Simon—. Sólo tienes que marcar de alguna manera los libros de la tienda si
tenemos que reponerlos más tarde. Puedes usar las grandes mesas de la

365

Murder of Crows
biblioteca y trabajar con Meg en la mesa de la sala de clasificación en la Oficina
del Enlace.
—Voy a buscar un mapa de Lakeside y hablar con Meg, — dijo Merri
Lee.
—¿Puedo usar la computadora de la biblioteca?— Preguntó Ruthie. Ella
continuó sin esperar el acuerdo de Simon—. Voy a comprobar los horarios de
trenes y autobuses y ver lo que podría haber estado viniendo a Lakeside y
desde dónde. Pero primero voy a preguntar a Meg si se acuerda de algún
nombre de algún pueblo.
—Puede haber más de una ciudad con el mismo nombre,— dijo Theral.
—Sí,— dijo Ruthie en acuerdo—. Pero no todos los pueblos tienen un
enlace de autobús o tren a Lakeside. No directamente, de todas formas.
Las chicas miraron hacia el estante de los mapas que estaban frente a la
caja registradora. Por lo general era una vista de fácil acceso para quien
estuviera en el mostrador. Hoy había una multitud de nativos de la tierra de pie
en el camino de cualquiera que quisiera llegar a los mapas.
Un humo fluyó a lo largo del techo, luego flotó hacia el estante. Un brazo
y una mano tomaron forma, junto con la cantidad suficiente de la cara para que
Simon pudiera identificar a Stavros cuando el Sanguinati seleccionado varios
mapas y se los entregó a Alan Wolfgard, quien se los dio a Charlie Crowgard,
quien se los pasó a Simon, quien se los dio a Ruthie.
Después de murmurar su agradecimiento, Merri Lee y Ruthie se
dirigieron a la trastienda, seguidas por Theral. Heather miró por encima del
hombro a todos ellos antes de apresurarse a seguir a las otras chicas.
Las otras humanas.
«Ella no se va a quedar» dijo Vlad, sonando pesaroso.
«Lo sé» Simon respondió.«Cuando llegue el momento, lo haremos a la
forma humana. Vamos a tirar una moneda al aire para ver quién tiene que hacer
el papeleo.»

366

Murder of Crows
Él recogió una copia de todas las revistas que la tienda tenía en su stock,
que no eran muchas ya que el Terráneo no encontraba muy interesante a las
revistas y los clientes humanos no les gustaba pagar la cuota de no reciclable
que le agregaba al precio. Ahora, sin embargo, debería considerar si las revistas
proporcionarían alguna referencia útil para Meg. Tendría que hablar con ella
sobre eso.
¿Debía recoger un cuaderno en Las Tres P para escribir tales cosas? ¿Por
qué necesitaba escribirlas cuando podía recordarlas?
Malditos humanos. Estaba dudando de sí mismo, preguntándose si
realmente lo había hecho bien como humano, como lo había pensado durante
todos estos años.
Se pregunta el por qué le importaba eso ahora.
Después de tomar las revistas, la mayoría de los huéspedes del
Courtyard llevaron sus tareas a Un pequeño Bocado, donde podrían utilizar las
mesas y tomar una copa.
Alan se acercó a las estanterías de libros para niños y seleccionó varios
antes de unirse a Joe y Jackson en Un pequeño Bocado. Vlad subió a lidiar con el
papeleo. Henry y Bobbie se dirigieron a las tiendas de Plaza Comercial para ver
lo que podría ser útil.
Eso dejó a Simon a solas con Charlie.
Yendo detrás del mostrador, Simon tomó la pila de órdenes de los
asentamientos Terráneos. Si Heather iba a renunciar, tenía que ponerse al día
con esto.
—Susurros recorren el agua, — dijo Charlie en voz baja.
Simon comenzó la separación de los órdenes en pilas que irían en el
camión de reparto de los nativos de la tierra.
—¿Susurros de qué?
—De guerra.
Miró hacia arriba, dando Charlie toda su atención.

367

Murder of Crows
—Guerra, — era una palabra seria, porque la guerra reformaba al mundo
—. ¿Crees que los humanos son tan tontos?
—Los suficientes de ellos lo son.
—Si se inicia por allá, ¿crees que la guerra llegará aquí?
—Nos va a tocar. Pero no, espero, con la ferocidad que tocará la parte del
mundo del Bloque Romano.
—¿Cómo te enteraste de esto?
Charlie sonrió.
—Los Crowgard viven en muchas partes del mundo, no sólo en Thaisia.
Compartimos lo que sabemos. Pero los Cuervos no pueden saber si los
humanos van a luchar para robar territorio de otros, como a veces lo hacen, o si
están buscando a tomar lo que es nuestro.
—Supongo que los Terráneos de allí lo sabrán muy pronto y tratarán con
ello, — dijo Simon, frunciendo el ceño mientras leía los títulos suministrados
por el Courtyard de Lakeside que solicitaban los asentamientos. Parecía que
todo el mundo había terminado de leer los thrillers Atrapado en la tormenta y La
maldad humana y habían hecho el cambio de temporada a las historias sobre
supervivientes de otros tipos de tormentas. La maldad humana seguía en
vigencia.
Charlie apoyó los antebrazos sobre el mostrador.
—Simon. Este Controlador es tu enemigo, y los líderes del Medio Oeste
sobre todo, no son contrarios a ayudar con esta cacería. Pero ese humano podría
no ser el único que hace las drogas. Puede que no sea el responsable de la carne
contaminada.
—Puede que no sea, — Simon acordó—. Así que esa es una de las cosas
que voy a preguntar a Meg.

*****

368

Murder of Crows
—¿Meg?— Preguntó Ruthie mientras Merri Lee abría los mapas de
Lakeside y el noreste de la región en la mesa de clasificación—. ¿Puedo
preguntarte algo?
—¿No es eso lo que se supone que debemos hacer hoy?—Meg respondió,
dejando a un lado el Lakeside Noticias—. Hacer preguntas para encontrar las
respuestas?
Ruthie levantó su cuaderno de notas.
—¿Por qué los Terráneos se enojaron cuando nosotros tomamos notas
para esta tarea? Si están preocupados por la seguridad o algo, podemos dejar
los cuadernos aquí.
—Y todo el mundo en la Asociación Empresarial del Courtyard sabe que
Ruthie y Karl viven juntos y se van a casar este verano y que Michael y yo
estamos saliendo, — dijo Merri Lee—. Por lo menos, Simon y Vlad tienen que
entender que la policía va a ser consciente de que algo está pasando dado que
Ruthie y yo fuimos llamadas para trabajar en Earthday.
—Entonces ¿por qué se molestaron por los cuadernos? — Preguntó
Ruthie—. Las cuatro lo vimos. Los Otros en ABL estaban seriamente cabreados,
pero no dijeron nada. Sé que eso puso incómodas a Heather y a Theral.
Meg cerró los ojos y recordó imágenes de entrenamiento sobre los
cuadernos. ¿Agendas? No, estaba bastante segura de que Simon y Vlad
utilizaban ese tipo de apuntes para confeccionar el calendario de trabajo de la
tienda, y Elliot debía usar una agenda para sus encuentros con el alcalde y
demás. ¿Diarios? No. Los Otros no se molestarían por ello. Además, Ruthie y las
otras chicas no habrían llevado un diario para una reunión. Entonces,¿ qué le
molestó a los Terráneos?
Niñas y niños llevan libros, van a la escuela, se sientan en sus escritorios
y escriben, toman notas mientras que un profesor señalaba algo en la pizarra.
Luego pensó en lo que sabía de la escuelita de aquí en el Courtyard, en lo que
los cachorros como Sam estaban aprendiendo y lo que los jóvenes estaban
aprendiendo antes de ir a las escuelas que les darían la capacitación técnica o la
educación que se suponía iba a coincidir con lo que estaba disponible para los
humanos. Según los acuerdos alcanzados con los Terráneos en Thaisia, a los
humanos no se les podía enseñar nada que no estuviera también a disposición
de los Otros si ellos querían aprenderlo.

369

Murder of Crows
¿Pero que si había formas menos evidentes para desalentar a los Otros a
insistir en que esos acuerdos se cumplieran del todo?
Ella abrió los ojos y miró a sus amigas.
—¿Qué edad tenías cuando aprendiste a tomar notas?
—¿Cuántos años? — Merri Lee frunció el ceño—. Antes de la escuela
secundaria. Ciertamente, antes de ir a la universidad.
Ruthie asintió.
—No en los primeros años de escuela, pero definitivamente antes de la
secundaria. Y siempre me ha gustado hacer el seguimiento de un proyecto,
tomando notas para mí misma cuando pienso en algo o enumero las cosas que
tengo que hacer para la asignación, así que empecé a llevar un cuaderno desde
que aprendí a escribir y deletrear. Es mi forma de pensar en voz alta. Y los
guardo como referencia.
Más imágenes. Un chico en la parte de atrás del salón de clases, los libros
cerrados, burlándose de la maestra. O pareciendo resentido. ¿O escondía
confusión con el aspecto aburrido?
—¿Y si alguien no toma notas durante la clase? ¿Qué pensaría el
maestro? — Preguntó Meg.
—Que no está interesado en la lección, — Merri Lee respondió—. Se
figuraría que el estudiante piensa que el sujeto está debajo de él. O ella.
—¿Qué pasa si nadie te ha explicado acerca de tomar notas?— Preguntó
Meg en voz baja, pensando en cómo Simon y los otros Terráneos a los que
consideraba amigos reaccionaron hacia el cuaderno que ella usaba como algo
privado. Que lo era. El cuaderno era su manera de construir una vida, para
salvar las diferencias entre las imágenes que había absorbido durante las clases
en el recinto y la experiencia completa de la vida. Tenían curiosidad acerca de
por qué tenía que escribir las cosas, pero habían asumido que era parte de ser
una profeta de la sangre, hasta esta mañana cuando cuatro humanas sacaron
cuadernos y bolígrafos y mostraron a los Otros que esto de escribir las cosas no
era algo exclusivo de las Casandra de sangre—. ¿Qué pasa si no aprendiste a
tomar notas cuando joven, por lo que cuando asististe a clases en una escuela
humana, el profesor pensó que no te importaba y estaba perdiendo su tiempo?
¿Qué pasa si quieres aprender, pero piensas que el maestro ...?

370

Murder of Crows
Buscando la copia del Lakeside Noticias, Meg abrió en la parte de los
cómics y señaló a una tira.
—Esa tira ha estado saliendo por años, — dijo Merri Lee—. Cuando yo
era joven, pensé que era divertida, pero ya no me parece gracioso.
Un grupo de personajes de la tira siempre llevaba sombreros elaborados,
símbolos de autoridad. Pero el otro grupo, vestían con trajes de negocios,
siempre estaban tirando bromas hacia los primitivos que "no podían entender la
civilización".
—¿Los Otros nunca aprendieron acerca de tomar notas como ayuda para
recordar lo que han escuchado en las clases?— Dijo Ruthie. Ella apretó los
labios en una fina línea—. Entonces los instructores pensarían que estaban
ocupando espacio en las aulas, ya que tienen derecho a estar allí, pero en
realidad no se preocupaban por el aprendizaje. Así que los instructores no
hicieron un esfuerzo por averiguar por qué los Terráneos no hacían las cosas
que les ayudaría a sacar el máximo rendimiento de la clase. Y los Otros al darse
cuenta de que no están recibiendo lo prometido, incluso si no están seguros de
lo que falta, se resienten de los humanos que todavía ven como intrusos a pesar
de que hemos estado viviendo en este continente con ellos durante siglos.
—Y ellos expresan su resentimiento restringiendo los recursos que
necesitamos para nuestra forma de vida y las cosas que hacemos, ¿por qué
deberían renunciar a partes del mundo que les pertenece con el fin de hacer las
cosas convenientes para nosotros?— Merri Lee añadió—. Todos sentimos la
escasez, y el resentimiento sigue construyéndose. Y cuando los humanos van
demasiado lejos...
—Conseguí un viejo libro de una venta estatal, — dijo Ruthie—. En el
interior había una hoja de papel doblada con una lista de ciudades que ya no
existen. No me di cuenta al principio de lo que implicaba. Era sólo una lista de
nombres de ciudades y fechas. Cuando repase las ciudades... o intenté hacerlo ...
fue cuando me di cuenta de que habían sido destruidas, reclamadas por el país
salvaje. —Ella parecía triste—. ¿Cuántas de esas ciudades desaparecieron
porque alguien no se molestó en explicar algo tan simple como tomar notas?
Meg miró Ruthie ir a una página limpia en su cuaderno.
—¿Qué estás haciendo?

371

Murder of Crows
—El Sr. Wolfgard me contrató para enseñar a los Otros sobre las cosas
humanas, y eso es lo que voy a hacer. Y no sólo la forma en cómo ordenar un
menú o qué utensilio para usar en un restaurante o cómo hacer una compra en
una tienda. Karl cree que tenemos la oportunidad de interactuar con los Otros
de manera de que se pueda hacer la diferencia para todos nosotros, y yo
también lo creo. Así que voy a enseñar a los Terráneos del Courtyard las
habilidades sociales y qué hacer cuando asisten a una escuela que emplea a
instructores humanos. Sólo me voy a tomar un minuto para hacer una nota
sobre esto.
Merri Lee asintió.
—Mientras haces eso, Meg y yo empezaremos a trabajar con el mapa de
Lakeside, para averiguar cómo ha llegado aquí.
Sonaba simple. No lo fue. Meg no se había dado cuenta de lo poco del
viaje que había absorbido. O, mejor dicho, no estaba segura de lo que había sido
real y de lo que formaba parte de las imágenes de entrenamiento. Ella se había
centrado en el seguimiento de las imágenes que habían guiado su escape y de
alguna manera logró no ver nada que pudiera haberle creado confusión o duda,
las mismas cosas que ahora la habrían ayudado a rastrear la ruta del viaje.
Había un tren. Recordaba haber estado demasiado asustada para dormir
y demasiado cansada para mantenerse despierta. Atrapada en esa vaguedad
mental, las imágenes que le guiaban eran nítidas, pero no tenía contexto. Había
comprado un billete para el último tren que salía esa noche, pero no podía
recordar cómo había llegado a la estación. Debió haber tomado algún vehículo
para dejar el recinto, pero ... Recordó haber viajado en el tren mucho tiempo y
ver algo que desencadenó la decisión de bajar antes de la parada que aparecía
en su boleto. ¿Qué ciudad? No lo sabía. Y habían autobuses, del tipo que
proporcionaba transporte entre ciudades. ¿Y otro billete para otro tren? Pero, de
nuevo, había seguido las visiones, y la mayor parte de lo que había visto se
había desvanecido como para recordar.
Antes de que las tres se frustraran demasiado, se repartieron el primer
conjunto de imágenes para una revisión de la región.
Imágenes de cocodrilos, panteras y serpientes le fascinaron. Sus
imágenes de entrenamiento de estas criaturas habían sido dibujos de trazos que
no daban ni un poco de miedo. Estas imágenes eran de los depredadores. Tal
vez incluso Terráneos. Los árboles y las flores se parecían a nada que hubiera
visto antes, ni siquiera en las imágenes de entrenamiento.
372

Murder of Crows

—Ya,— dijo Merri Lee, tomando notas—. No reconociste los bichos o las
plantas, así que yo diría que no vivías en el sureste o pasaste por allí cuando te
escapaste.
—Estaba oscuro una gran parte del tiempo, — dijo Meg. ¿O fue la
manera que encontró su mente para protegerse de absorber demasiadas
imágenes mientras el tren se movía? Hubo luz diurna al menos parte del
tiempo, pero no brillante. Luz de invierno y cielo gris.
—Tú llevabas vaqueros, una camiseta, una chaqueta de mezclilla y
zapatillas de deporte, — dijo Ruthie, haciendo sus propias notas—. No tenías un
abrigo de invierno, por lo que debiste haber venido de algún lugar más cálido
que aquí.
Meg frunció el ceño.
—No. La chaqueta de mezclilla era parte del atuendo. Los Nombres
Caminantes llevaban abrigo de invierno.
Ellas la miraron.
—Vestían uniformes blancos y guardaban su ropa habitual. Una tomó el
abrigo de su armario porque salió del recinto para algo. No cerró el armario
correctamente. Es por eso que pude tomar la ropa y el dinero de su cartera.
—¿Hacía frío cuando saliste afuera? — Preguntó Merri Lee.
Meg asintió.
—Mucho frío. Pero estaba muy asustada. Tal vez sentía frío porque tenía
mucho miedo de lo que el Controlador me haría si me atrapaba... Jean... Jean y
yo íbamos a huir juntas. Eso fue antes de que las visiones que me ayudaran a
escapar, por lo que solo eran palabras, sólo una ilusión de tener una vida real.
Pero un Nombre Caminante nos escuchó, y el Controlador no creía que yo huiría
por mi cuenta, así que... le rompió uno de los pies a Jean. Todavía quería que
huyéramos ambas, pero ella dijo que si me acompañaba, nos atraparían. Tendría
que escapar por mi cuenta. Y así lo hice. — Meg no se dio cuenta de que estaba
llorando hasta Merri Lee le entregó un pañuelo de papel—. Pero Jean todavía
está allí.
Se secó los ojos y se sonó la nariz.
»—Nunca he estado en el sureste. Estoy muy segura de ello.
373

Murder of Crows

Entonces tacharon el Alto Norte. Theral estaba usando el ordenador de la
biblioteca para comprobar detalles para ellas, y les confirmó que la tormenta de
efecto lacustre que había caído en Lakeside la noche que Meg llegó, había
cerrado el ferrocarril y el transporte de autobús en las tierras altas del Norte
durante todo el día.
Tess trajo café, sándwiches y galletas de chocolate recién horneadas, así
como otro montón de imágenes.
Meg, Merri Lee, y Ruthie bebieron el café, comieron los sándwiches y
galletas, y tacharon la región de la Costa Oeste de la lista.
A media tarde, Heather apareció con un puñado de revistas y sus ojos
estaban hinchados de tanto llorar.
—No creo que pueda hacer esto más ya, — dijo, dejando las revistas en
la mesa de clasificación—. Solían hacer un mayor esfuerzo para parecer
humanos, y no lo hacen más. ¿Has notado eso? — Heather miró a Merri Lee,
que había estado trabajando en Un pequeño Bocado durante más de un año—. Y
la mayoría de los clientes eran humanos, por lo que no era demasiado malo. Y
con el crédito de la Plaza Comercial, yo sacaba más trabajando medio tiempo de
lo que sacaría trabajando a tiempo completo en otra librería en la ciudad.
—¿Entonces por qué no puedes seguir haciendo esto? — Preguntó Merri
Lee.
—Ayer por la noche mi padre me dijo que no quiere que yo ponga un pie
en su casa otra vez mientras siga trabajando en el Courtyard. Dijo que ya era lo
suficientemente difícil encontrar trabajo en Lakeside, y el ser marcada como una
amante de Lobos era el primer paso hacia la pérdida de un trabajo y luego
terminar durmiendo en un refugio para desamparados y mendigando en las
calles, y esa marca afectaría a toda la familia. Y mientras decía esas cosas, mi
mamá se sentó allí y no me miraba. Ella no dijo nada hasta que me levanté para
irme. Entonces me detuvo en la puerta y me dijo que si algo le pasaba a mi
hermano o hermana menor porque estaba siendo una puta para los Otros, sería
en mi responsabilidad.
—Eso es terrible, —dijo Ruthie—. ¡No tenían derecho a decirte esas cosas!
—¿Acaso tu familia no te ha dicho lo mismo?
374

Murder of Crows

Ruthie dio un paso atrás.
—Perdiste tu trabajo debido a este lugar. —Heather miró Merri Lee—. Y
tú fuiste golpeada y no puedes volver a la escuela.
—Los Otros no hicieron eso, — Merri Lee respondió—. Fueron los
humanos.
—¡Gracias a ellos! Y ahora estamos siendo interrogadas... ¿Sabes lo que
van a hacer con la información que estamos ofreciendo? ¿Y si estamos
ayudando a hacer algo terrible? ¿Qué nos pasaría si nos tachan de traidoras a la
humanidad?
—No creo que nada acerca de trabajar con los Terráneos sea tan blanco o
negro, — dijo Ruthie cuidadosamente—. Tal vez sea así de simple, en lugares
como el Bloque Romano o Tokhar-Chin, donde los humanos controlan una gran
parte de la tierra y sólo se cruzan con los Otros en las fronteras entre la tierra
controlada por humanos y el país salvaje. Pero nuestros antepasados se
asentaron en un continente que no pertenecía a los humanos, por lo que es
diferente para nosotros. Si no podemos trabajar con ellos, se volverán en contra
nuestra.
—Eso no cambia el hecho de que a Heather se le ha dado un ultimátum:
renunciar al trabajo o perder a su familia, — dijo Merri Lee.
¿Qué pasará con Heather si toma la decisión equivocada? Meg pensó,
golpeando su mano contra la cara inferior de la mesa de clasificación cuando
quiso alcanzar las revistas. Casi gritó ante la repentina punzada de dolor, pero
se tragó el dolor que se convirtió en leve agonía, demasiado sorprendida para
hablar cuando la cubierta de una revista comenzó a cambiar a un cuadro
diferente. Sólo retazos, haciendo que nunca pudiera ver la imagen completa,
como si estuviera viendo trozos de varias fotos. Entonces, luchando para
concentrarse en la visión, vio una fecha... y sangre empapando el papel.
Cuando volvió en sí, se dio cuenta de que nadie había notado que algo
pasó. Ruthie y Merri Lee seguían hablando, todavía tratando de ofrecer a
Heather cierta simpatía y aliento. Pero su amiga no necesitaba simpatía y
aliento. Necesitaba...
—Heather, tienes que irte, — dijo Meg en voz baja.
375

Murder of Crows

Todas dejaron de hablar y la miraron.
—Prefiero quedarme aquí y trabajar con ustedes, — dijo Heather—. Hay
demasiados colmillos y pieles extrañas en la biblioteca.
—No.— Meg se acercó al mostrador, tomó el teléfono y marcó un
número—. Tienes que presentar tu renuncia hoy e irte.
—¿Meg?— dijo Merri Lee—. ¿Qué está pasando?
Ella sacudió la cabeza cuando Vlad contestó el teléfono en ABL.
—¿Vlad? ¿Puedes venir a la oficina? Tenemos que hablar contigo. No,
sólo tú. — Colgó antes de volverse para mirar a sus amigas, a los mapas y los
cuadernos, pero no vio nada, no sentía ningún picor de advertencia.
—¡Meg! — Vlad se precipitó un momento más tarde en el cuarto de
clasificación y se frenó con una sacudida.
—Heather tiene que irse, —dijo Meg—. Ella no puede seguir trabajando
en el Courtyard.
—¡Yo no he decidido eso! — Heather protestó. Claramente asustada, se
volvió a Ruthie y Merri Lee en busca de apoyo—. Yo no he dicho eso.
—Ella no dijo eso, — dijo Merri Lee.
Vlad dio a Heather una mirada evaluatoria, pero Meg no creía que la
decisión lo sorprendiera. Luego olfateó el aire y caminó alrededor de la mesa
hasta que se paró a su lado y dijo suavemente;
—Déjame ver tus manos.
—¿Qué?—Dijo Meg.
—Tus manos, —repitió Vlad.
—¿Qué está pasando?— Preguntó Ruthie.
—¿Meg? — dijo Merri Lee.

376

Murder of Crows
Ella extendió las manos. El corte en la parte superior de su dedo índice
derecho era pequeño, apenas del tamaño de una cabeza de alfiler, pero era la
suficiente piel lastimada para una cicatriz.
—¿Cómo te hiciste eso?— Preguntó Vlad.
—Me golpeé la mano con la mesa cuando quise alcanzar las revistas.
Debí haberme rasgado con algo..
—¿Y viste ...?
Vio a Merri Lee buscar un cuaderno y un bolígrafo. La distrajo otra
imagen que no era la respuesta a la pregunta de Vlad.
—Vi la portada de la revista. —Ella trató de apuntar, pero Vlad todavía
sostenía sus manos, por lo que movió la cabeza para señalar a la pila de revistas
sobre la mesa—. Pero la de la visión no era la imagen actual. Vi sangre. Todas
las páginas estaban empapadas en sangre.
—¿Qué tiene eso que ver con Heather?
—Su familia quiere que ella deje de trabajar aquí. Cuando busque las
revistas, estaba pensando en lo que pasaría si ella tomara la decisión
equivocada, y entonces sentí el dolor... y vi... — Miró a Vlad—. Ella tiene que
irse.
—Sí,— dijo Vlad, dando a sus manos un suave apretón antes de liberarlas
—. Yo me ocuparé de ella.— Para Heather, añadió—; Reúne a tus pertenencias
personales, y luego reúnete conmigo en la oficina de la tienda. Te daré tu
salario.
Heather se fue tambaleando hacia la trastienda y salió por la puerta.
—Me aseguraré de que tenga el suficiente dinero para cuidar de sus
facturas durante un par de meses, — dijo Vlad—. Eso le dará tiempo para
encontrar otro trabajo. Y voy a hacer que Blair venga a olfatear el lugar donde te
dañaste el dedo y repararlo para que no te lastimes de nuevo.
—¡Pero yo no sé ni cómo lo hice!— Meg protestó—. ¿Cómo puede
encontrar el punto exacto?

377

Murder of Crows
Vlad sonrió.
—Él es un Lobo con un excelente sentido del olfato. Lo encontrará. — La
sonrisa se desvaneció mientras agitaba una mano para señalar a Merri Lee y
Ruth—. ¿Qué pasa con el resto de la manada humana?
No hubo picores de advertencia en respuesta a la pregunta. Ninguna otra
visión.
—Pueden quedarse, — respondió Meg. Luego añadió en silencio, van a
estar más seguras aquí.
No podía estar segura de eso, pero sentía que era lo correcto.
—Muy bien, — dijo Vlad—. Voy a tener que contarle a Simon, así que
encárgate de la herida antes de que él aparezca aullando por esto.
Una vez que Vlad salió del edificio, Ruthie se volvió a Meg, con los ojos
abiertos.
—Bueno, fue raro. ¿Qué fue eso?
—Eso,—Meg respondió—, fue una profecía.

*****

Simon no estaba feliz de que Meg hubiera llamado a Vlad en lugar de a
él, pero después de haber gastado unos minutos gruñendo al respecto, pensó
que tenía que usar la lógica humana. Dado que había convocado a los líderes
Terráneos a Lakeside, él estaba a cargo de la gran reunión, dejando a Vlad a
cargo de la librería. Y la renuncia de Heather y su salario era un asunto de la
librería.
Al percatarse de que Vlad también se quedaba con el papeleo de la
renuncia de un empleado el humor de Simon mejoró considerablemente.
Odiaba hacer el papeleo.
Por supuesto, la búsqueda de nuevos humanos que trabajen para ellos
no iba a ser un revolcón en el bosque.

378

Murder of Crows
Haremos lo que tengamos que hacer, pensó mientras revisaba la lista de fotos
que se suponía que debía buscar. La mayoría de los Courtyard no tienen ningún
empleado humano más allá del Enlace. Incluso Lakeside no tenía otros humanos
trabajando para nosotros en forma regular hasta que me convertí en líder y abrí un par
de tiendas a los clientes humanos. La mayoría de los Courtyard no tienen humanos
como Lorne dirigiendo un pequeño negocio de impresión que es estrictamente para
nosotros.
Ahora la mayoría de los humanos se habían ido. ¿El Terráneo que no
puede pasar por humano se sentirá más cómodo comprando en la Plaza
Comercial ahora? ¿Los empleados humanos que quedan responderán mal a los
Otros que no se parecen a ellos?
No tenía sentido masticar un hueso que no estaba allí, así que se centró
en la tarea que podía ver.
Había encontrado la mitad de su lista de imágenes cuando recogió los
libros y revistas y se dirigió a la oficina del Enlace. Sólo quería ver a Meg,
asegurarse de que estaba bien. Se merecía una recompensa por la cortesía de
llamar a la oficina en lugar de ir corriendo alocado ni bien Vlad le habló de la
visión de Meg. No había razón para pensar de que Vlad omitiría cualquier cosa
que dañara a Meg, por lo que la lesión realmente no era nada sobre lo que
ponerse a aullar, sólo un pinchazo tan pequeño que Meg no se había dado
cuenta por qué había visto la visión, hasta que Vlad olfateo la sangre y le
examinó las manos.
Probablemente sería considerado de mala educación olfatearla sólo para
asegurarse de que el Sanguinati no se había perdido otra lesión, sobre todo si las
otras chicas estaban todavía en la oficina.
Ni él ni Vlad entendían por qué la profecía significaba que Heather tenía
que abandonar el Courtyard ese mismo día, pero no cuestionaron a Meg. Había
una razón, ninguno de los otros líderes había visto a una Casandra de sangre
hablar profecías. Cuando presenciaran un corte, quería que no tuvieran ninguna
duda de la exactitud de lo que ella decía.
La interpretación era otro asunto. Meg no siempre estaba en lo cierto a la
hora de interpretar imágenes. Ella había pensado que iba a morir en el
Courtyard debido a la profecía que había visto de ella misma. Y había estado a
punto de morir. Pero había sobrevivido, lo que demostró que estaba
equivocada.
379

Murder of Crows

No era algo que tuviera la intención de mencionar.
Charlie lo alcanzó mientras salía de la biblioteca y se dirigía a la oficina
del Enlace.
—Tess la Siniestra dice que las chicas deben tomar un descanso. Tomar un
poco de comida y aire fresco, — dijo Charlie.
—Esa es una buena idea.— Era una pena que no pudieran jugar a la
presa. Meg era un juguete chillón divertido cuando fingía ser la presa, pero
había demasiado riesgo en este momento de que un Lobo la lastimara al olvidar
que era una simulación. Y el ver un humano siendo perseguido podría empujar
a las otras chicas a renunciar asustadas. Una vez que todos los invitados se
fueran a casa y todo el mundo se estableciera, habría tiempo para jugar de
nuevo—. Y no le pongas apodos a Tess.
No había nadie a su alrededor, pero Charlie bajó la voz.
—Hay historias de los de su tipo en todo el mundo, y esas historias son
muy antiguas.— Estudió a Simon—. ¿Sabes lo que es?
—Tengo alguna idea. Henry lo sabe a ciencia cierta. — Había encontrado
y leído algunas de esas viejas historias, pero no había dicho a nadie lo que
sabía sobre la clase de Terráneo que era Tess. Tampoco Henry. Era lo más seguro
para todos ellos.
—Y sin embargo, la dejas quedarse.
—Mi elección, — dijo Simon en un tono que hubiera advertido a
cualquier otra persona de que la conversación había terminado.
—¿Sabías que los llaman Jinetes de la plaga en algunas partes del
mundo?— Dijo Charlie.
Él lo sabía. En contraste, llamarlos Segadores lo hacía sonar más benigno...
hasta que veían lo que podían hacer.
—Sería sabio de tu parte mantener esa información para ti mismo,— dijo
Simon—. Sobre todo mientras estés aquí.
Un momento de silencio.
380

Murder of Crows
—No tenía la intención de compartirlo con nadie más que contigo.
Entraron en la oficina. Las chicas habían pegado los mapas en las paredes
y luego fijaron notas en los mapas. Extendidas sobre la mesa estaban las fotos
de los trenes y autobuses, y Theral debía de haber impreso los carteles que
decían BIENVENIDOS A ... de un pueblo u otro.
Al ver las imágenes, Charlie sonrió y luego dijo con la voz de un
conductor:
—¡Todos a bordo! La siguiente parada, Wheatfield!
Meg se dio la vuelta tan rápido que tropezó en la mesa de clasificación.
—¿Qué dijiste?
Charlie retrocedió.
—No lo sé. Estaba sólo...
Merri Lee saltó hacia Charlie y levantó una lista.
—Diga los nombres de estos pueblos, tal y como hizo con aquel otro.
Cuando Charlie lo miró por alguna explicación, Simon se encogió de
hombros, demasiado ocupado tratando de mantener sus orejas sin cambiar. Sus
oídos humanos no habían oído lo que Merri Lee y Meg habían escuchado, pero
las orejas del Lobo no harían nada mejor porque era el tono lo que tenía
importancia. Los oídos humanos podían oír muy bien. Su cerebro lo entendía
pero sus instintos no estaban convencidos.
Charlie obligado, dijo los nombres de las ciudades de la forma en que un
conductor lo haría. Meg sacudió la cabeza o asintió. Merri Lee escribió en ese
maldito cuaderno mientras Ruthie hizo anotaciones en el mapa. Cuando Charlie
dijo el último nombre, las chicas se hundieron, y Simon se dio cuenta de que
Tess tenía razón, necesitaban descansar.
—Eso es todo, — dijo Merri Lee.
—¿Qué es todo?— Preguntó Simon.
—Eso es lo que recuerdo del viaje a Lakeside, — dijo Meg, sonando
demasiado cansada—. No hay más, y hay demasiadas posibilidades acerca del
cómo llegué a la primera ciudad de la que recuerdo el nombre. Lo siento,
Simon. No creo que pueda estar más cerca que eso.
381

Murder of Crows

Miró el mapa.
—No hay nada que lamentar. Empezamos con todo el continente esta
mañana. Lo has reducido a una región.
—Eso sigue siendo una gran cantidad de pueblos y ciudades, — dijo
Ruthie, sonando incómoda.
—Está bien.— Intentó una sonrisa. Cuando Ruthie y Merri Lee
palidecieron, se pasó la lengua por los colmillos. Mierda. Aquellos
definitivamente ya no eran humanos.
—Debemos tomar un descanso, —dijo Meg—. Tomar un poco de aire. Y
podría comer otro sándwich.
Hubo algo muy deliberado en de la forma en que las chicas dejaron sus
cuadernos en la mesa de clasificación antes de salir.
—¿Podemos mirarlos?— Preguntó Charlie, alcanzando el cuaderno de
Merri Lee.
—No lo sé, — respondió Simon, deseando también saber algo más sobre
las hembras humanas. «¿Henry? Reúne a nuestros huéspedes y llévalos a la
oficina del Enlace»
Mientras esperaban, Simon estudió el mapa. Ya fuera que Meg se hubiera
se asustado de una tontería o estuviera tratando de ocultar su rastro de un
cazador. Ella había estado en lo cierto al suponer el Controlador había enviado
hombres tras ella, pero había visto conejos con un Lobo sobre sus colas
escurrirse menos que ella. Y puesto que la estación de autobuses y la estación de
tren estaban ambos en la parte céntrica de Lakeside y al sur del Courtyard,
¿cómo había terminado en el norte del Courtyard con el fin de dirigirse hacia el
sur hasta que llegó a la Oficina de Enlace y Aullidos, Buena Lectura la noche que
se presentó para el trabajo?
Ella pudo haber sido una descerebrada por estar fuera en una tormenta
esa noche, y probablemente llegó en el último autobús o tren que había llegado
a Lakeside, pero había ganado tiempo suficiente para escapar de sus captores y
encontrar a los Terráneos.

382

Murder of Crows
La sala usualmente parecía ser muy amplia, pero con tantos nativos de la
tierra hacinados por el mapa, se alegraba de no tener una cola en este momento
que pudiera ser pisada.
—Por lo tanto, el enemigo está en el Medio Oeste, — dijo Joe Wolfgard—.
Esa es una confirmación suficiente para nosotros. Sabemos lo que tenemos que
hacer.
—Esa puede ser la última opción, —dijo Simon—. Antes, vamos a tratar
de reducir la búsqueda de la presa.
Ellos no quieren que sea la última opción. Vio esa verdad en los ojos de los
líderes del Medio Oeste. Los humanos están causando un problema. Era el
momento de seriamente mermar el rebaño. No se oponía a una merma si tenía
que hacerse, pero eso significaría renunciar a todo lo que los humanos hacían en
esa parte de Thaisia o esperar que el Terráneo asumiera esas tareas. Lo que
significaba más de los Otros permaneciendo en forma humana durante horas al
día con el fin de hacer el trabajo.
Tal vez los líderes del Medio Oeste también estaban considerando lo que
tendrían que asumir, porque Cheryl Hawkgard finalmente dijo:
—¿Cómo podemos reducir la búsqueda?
Él le enseñó los dientes en una sonrisa.
—Ahora tenemos a la policía para que nos ayude.

383

Murder of Crows

Capítulo 25

Cuando Simon entró en Un pequeño Bocado a la mañana siguiente, se
encontró con Meg, Merri Lee, Ruthie, y Theral sentadas en una mesa
escribiendo en cuadernos y hablando en voz tan baja que tendría que cambiar
sus oídos para escucharlas.
Pero fue Tess quien le llamó la atención. Su cabello estaba todo rojo y
salvajemente rizado, un signo de que su temperamento se había vuelto salvaje,
pero aún no letal.
—¿Ocurre algo?— Le preguntó, yendo detrás del mostrador para estar al
lado de ella.
—El camión de la panadería no hizo la entrega de esta mañana, y cuando
llamé para averiguar el por qué... —Tess dejó de hablar. Hebras negras
aparecieron en el pelo.
Simon resistió la tentación de dar un paso atrás. Como líder, no podía.
Como un Lobo sensato que sabía ahora qué tipo de depredador enfrentaba,
quería algo más que aire entre él y ella.
—Llama a la panadería de Desembarco del Ferry, —sugirió—. Ve lo que
pueden ofrecer.
—Tener algunos productos horneados para vender aquí no es el punto y
lo sabes,— Tess espetó. Pero mantuvo su voz lo suficientemente baja como para
no atraer la atención de las chicas—. Si los humanos no van a mantener su parte
de los acuerdos, no se les debe permitir vivir en Lakeside.
No se les debe permitir vivir es lo que realmente quiere decir, pensó Simon.
Era un sentimiento que había oído demasiadas veces ayer cuando los
líderes de otras regiones hablaron sobre sus relaciones cada vez más estériles
con los humanos. ¿La llegada del teniente Montgomery era la manera de
Namid de mantener el equilibrio de Lakeside? ¿Si el teniente no estuviera
haciendo un esfuerzo por trabajar con él y mantener las relaciones entre los
384

Murder of Crows
humanos y el Courtyard tan cordiales como fuera posible, las empresas que se
negaban a suministrar bienes o servicios, inclinarían la balanza lo suficiente
como para que él estuviera expresando la misma rabia y hostilidad que los
otros líderes? Probablemente.
A diferencia de los otros líderes, tenía humanos como Montgomery
haciendo un esfuerzo para entender cómo su clase encajaba en el mundo. Y
tenía empleados como Merri Lee, Lorne, y Ruthie. Incluso Heather no le había
dado nada para gruñir. Todos ellos, de hecho, le había dado motivos para
sentirse obligado a protegerlos como lo hacía con su propia especie.
Y luego estaba Meg con su extraña piel y dulce naturaleza subyacente,
que la hacía algo que no era presa.
¿Podrían unos humanos mantener el suficiente equilibrio en la ciudad
como para evitar una lucha seria cuando el resto de los humanos parecía querer
crear problemas que acabaría con muchos de ellos muertos? ¿O estos humanos
comunes y corrientes que querían vivir en armonía con los Terráneos se
convertirían en el próximo grupo perseguido por el resto de su especie? ¿Los
amantes del Lobo llegarían a ser como los Intuye y formar sus propias
comunidades pequeñas con el fin de sobrevivir?
¿Esos humanos prejuiciosos comprenderían lo que sucedería si
expulsaran a las mismas personas que estaban haciendo su presencia tolerable?
No se puede hacer nada por las otras ciudades, pero tal vez, con nuestra manada
humana ayudando, Lakeside puede sobrevivir.
—Voy a darles una oportunidad más, —dijo Tess, sonando reacia a hacer
mucho—. Voy a llamar a la panadería, darles mi pedido, y les digo que si no
entregan -o entregan bienes de menor calidad- hare negocios en otra parte. Y si
tengo que hacerlo, voy a enviar una carta a las autoridades de Lakeside,
informándoles del incumplimiento de los acuerdos entre la ciudad y el
Courtyard.
—No es tan satisfactorio como morder a los panaderos en la pierna o en
el culo, pero ese tipo de carta los asustará en igual medida,— dijo Simon.
Tess resopló una carcajada. La mitad de su pelo se volvió verde.
—Tú ganas, Lobo. ¿No te ibas a reunir con la policía?

385

Murder of Crows
—Van a llegar en cualquier momento. Montgomery y el capitán Burke. Y
el Dr. Lorenzo.
—Entonces vete para que pueda volver a fisgonear.
Simon miró a las chicas.
—Pensé que terminaron ayer.
—Están tratando de averiguar qué tipo de edificio o edificios componen
el complejo donde mantenían a Meg, — dijo Tess, mirando por encima del
hombro—. No creo que hayan tenido éxito en obtener algo salvo mal humor y
enojo, pero podrían llegar a algo útil.
Las chicas lo habían notado, así que era hora de retirarse. Él levantó una
mano en señal de saludo. Meg le sonrió; Ruthie y Merri Lee lo miraron con
recelo. ¿Y un poco de sentimiento de culpa? Él no estaba preocupado porque los
oficiales Kowalski y Debany supieran que las chicas habían trabajado ayer.
Contaba con que los hombres lo supieran y se lo hubieran contado a
Montgomery. Haría de este encuentro con la policía más fácil, sobre todo
porque un puñado de los líderes del Medio Oeste estarían allí junto con Alan
Wolfgard y Charlie Crowgard. Siendo un escritor, Alan tenía una mayor
elocuencia con el habla humana y entendía más de sus frases extrañas que la
mayoría de los Terráneos. Y Charlie tenía un don para parecer curioso e
inofensivo. Charlie siempre fue curioso. Ser un Cuervo no le hacía inofensivo.
Cuando Simon salió por la puerta de atrás de la cafetería, un sedán negro
venía por el camino de acceso hacia el estacionamiento de empleados.
«Dos humanos» Jake dijo que desde su punto en la pared de ladrillo que
separaba la zona de entrega del patio de Henry. «Conocemos sus rostros. El
Montgomery y el Burke »
«Bien» Simon respondió.
Entonces Nathan le comunicó:
«El sanador humano está aquí»
«Déjalo entrar. Dile que estacione en el lote de los empleados» Simon
observó pasar a un vehículo blanco, luego se dirigió a la puerta trasera de la
Oficina del Enlace para esperar a los tres hombres.

386

Murder of Crows
Hasta que Meg comenzó a trabajar para ellos, los Otros no hubieran
permitido que ningún humano, salvo el enlace accedería a la sala de
clasificación. Pero Meg era tan eficiente en la entrega del correo y los paquetes,
que en realidad no había nada que otros humanos que quisieran espiar al
Courtyard pudieran ver. Y él y el resto de la Asociación Empresarial había
ajustado la regla de "no otros humanos", por lo que la manada humana de Meg
podía estar allí acompañándola sin penalización. Así que dejar que los policías y
el médico estuvieran en la sala de clasificación no era un paso mucho más allá
de las nuevas normas.
Además, tenía la sensación de que las chicas le quitarían algo de piel de
encima si se movía sus mapas y si cualquiera de sus notas se caía.
Cuando ellos entraron, Simon indicó que Burke, Montgomery, y Lorenzo
debían quedarse más cerca del mapa de Thaisia que se habían fijado en los
casilleros que llenaban la mitad de la pared trasera de la sala de clasificación.
Mientras los tres hombres fruncieron el ceño hacia el mapa, los Terráneos
entraron en la habitación, extendiéndose de tal manera que bloquearon todas
las salidas.
Simon no estaba seguro de si Lorenzo se dio cuenta de que los humanos
estaban atrapados, pero Montgomery y Burke sí.
—Un hombre llamado el Controlador dirige un recinto donde mantienen
a Casandra de sangre y vende los cortes de piel a humanos que quieren saber
sobre el futuro, —dijo Simon—. Creemos que él es el responsable de las drogas
llamadas Repasando al lobo y Bienestar, así como la carne en mal estado que causó
tantos problemas en una de sus ciudades del Medio Oeste. También estamos
convencidos de que gran parte, si no todos, los problemas en el Medio Oeste
que resultaron en la muerte de Terráneos, así como el ataque de Jerzy, fueron
instigados por este hombre.
El rostro de Burke no reveló nada, aunque ahora apareció un atisbo de
miedo en su aroma que no había estado allí cuando entró en la habitación.
Lorenzo se quedó perplejo, pero estaba de camino a su casa después de su
turno en el hospital, así que tal vez estaba demasiado cansado para ser suspicaz
en estos momentos. Montgomery, por otra parte, no podía ocultar demasiado su
alarma.

387

Murder of Crows
—Los Terráneos hemos decidido que este humano es nuestro enemigo.
— Simon miró a cada hombre a los ojos—. Vamos a acabar con él. — Una frase
humana para matar a lo que no querían.
Él los observó. Escuchó contener el aliento a Lorenzo. Vio la forma en
que Monty se estremeció, una indicación de que el hombre entendía lo que se
avecinaba. Sólo Burke no dio ninguna respuesta hacia el exterior frente a las
palabras.
Señaló el mapa.
—Como se puede ver, pusimos una gran cantidad de esfuerzo en
averiguar dónde vive este Controlador. Nosotros hemos reducido el terreno al
Medio Oeste. Ahora van a ayudar a encontrarle.
Lorenzo farfulló:
—¿Por qué haríamos eso?
Joe Wolfgard dio un paso adelante, llamando la atención de los humanos.
—Porque vamos a destrozar cada ciudad humana, pueblo, y
asentamientos en el Medio Oeste si eso es lo que se necesita para encontrarlo. Y
si tenemos que hacer eso, todos los humanos en esos lugares serán considerados
un enemigo y, por lo tanto, presas, incluso si tenemos que sacarlos de sus
madrigueras para matarlos.
Conmocionados, los tres hombres miraron el mapa.
—Hay docenas de ciudades de la Región del Medio Oeste,— Burke dijo
finalmente.
—Y miles de humanos,— dijo Simon—. Hoy, no pasa nada. ¿Mañana? —
Él se encogió de hombros—. Eso depende de su pueblo. Los Terráneos van a
cazar a este enemigo. Si no quiere que ataquemos todas esas ciudades con el fin
de encontrar a un hombre, denos un objetivo más pequeño.
La piel oscura de Montgomery había perdido bastante color como para
hacerlo parecer enfermo. Lorenzo, también, parecía enfermo. Sólo la cara de
Burke no cambió.
—Le agradecemos su franqueza, Sr. Wolfgard, — dijo Burke—.
Obviamente, contactar con los compañeros oficiales y alertarlos sobre la

388

Murder of Crows
existencia de un enemigo tan peligroso no será un proceso rápido. ¿Cuánto
tiempo cree que tenemos antes de que los Terráneos tomen cartas en el asunto?
Simon miró a Cheryl Hawkgard y a Joe Wolfgard.
—La próxima vez que los humanos traten de usar cualquiera de las dos
drogas contra nosotros, será la última vez, — dijo Cheryl.
—El reloj no se detiene, — dijo Montgomery en voz tan baja, que Simon
estaba seguro de que el hombre no había tenido la intención de que nadie lo
oyera.
Simon escoltó a los humanos fuera del edificio. No los vio regresar a sus
coches; no lo necesitaba. Jenni Crowgard y sus hermanas estaban manteniendo
un ojo en la parte posterior de la Oficina del Enlace y el estacionamiento.
«Meg y las otras chicas están inquietas» Tess le dijo. «Meg quiere
empezar a trabajar y está a la espera de que termines tu reunión, ya que están
todos ahí. Las otras chicas quieren usar las computadoras en la biblioteca y
encontrar imágenes de los edificios»
«Terminamos» Simon respondió. «Danos un par de minutos más para
limpiar. Entonces iré a la librería»
«Bien. Al parecer, Nyx está pensando en trabajar en ABL y pregunta si se
va a abrir de nuevo a los clientes humanos. Es posible que desees hablar de esto
con Vlad»
No era un debate que quería tener en estos momentos. Por otra parte,
prefería discutir sobre Nyx interactuando con humanos entonces, que discutir
sobre lo que Burke y Montgomery tenían que enfrentar.

*****

—Yo no firmé para esto.— De pie en el estacionamiento al lado de su
coche, Dominic Lorenzo parecía asustado y enojado—. Estuve de acuerdo para
proporcionar algunos servicios médicos en el Courtyard, no ayudar a los Otros
389

Murder of Crows
a cometer asesinatos en masa. No va a ser sólo una persona la que van a matar.
Saben que no será así.
—Baja la voz, — dijo Monty, fingiendo que no estaba al tanto de todos los
Cuervos reuniendo en los techos que daban a la playa de estacionamiento.
—Es posible que no se haya comprometido para ayudarles a cazar a un
hombre, — dijo Burke—, pero si se retira, los Otros no lo olvidarán.
—¿Y puede vivir con eso? — Preguntó Lorenzo.
—Me he es más fácil vivir con eso que con el no hacer nada y luego ver a
los Terráneos destruir todas las ciudades del Medio Oeste, — Burke respondió
—. Pero creo que se está olvidando la otra cara de la moneda, doctor.
—¿Y cuál es?
—Alguien puso a una chica viva en una picadora de carne con el fin de
sembrar el caos en una ciudad. ¿A este hombre, a este asesino, se le concede la
propiedad benevolente de un número indeterminado de niñas cuya aflicción se
está utilizando con fines de lucro? — Burke estudió a los Cuervos por un
momento, luego miró a Lorenzo—. No tiene que encontrar a este hombre. Pero
tiene que decidir si va a ayudar a las niñas que fueron sus víctimas.
Todavía pálido, Lorenzo se metió en su coche y se marchó.
Monty y Burke no dijeron nada hasta que estuvieron en su coche y Burke
conducía hacia la estación de la calle Chestnut.
—Teniente, los Otros van tras de un hombre que tiene suficiente insumos
para influir en los gobernadores y empezar una cacería humana sobre más de la
mitad de Thaisia con el fin de encontrar a una chica que se escapó de su control.
Él envió a un equipo de mercenarios entrenados a Lakeside. Es lógico pensar
que un montón de gente importante no quiera que sea encontrado. — Burke
parecía sombrío—. Antes de empezar a realizar llamadas y sacudir a los
departamentos de policía en el Medio Oeste, me gustaría alguna confirmación
de cuan malo a lo ya malo podría ser. Así que ya sabe con quién tiene que
hablar.

390

Murder of Crows
—Sí, señor, lo sé,— Monty respondió—. Pero creo que voy a tener una
mejor oportunidad de hablar con la señora Corbyn solo si espero hasta esta
tarde.

*****

Monty esperó hasta la tarde antes de volver al Courtyard.
—¿Podrías tomar una taza de café en Un pequeño Bocado?— Preguntó a
Kowalski.
—Si alguien tiene objeciones a que me quede, Tess me dará el café y me
dirá que es para llevar,— Kowalski respondió—. ¿Hay algo que debería hacer
allí si dejan que me quede?
—Mantén tus ojos y oídos abiertos. — Monty se bajó del coche y entró en
la oficina del Enlace mientras Kowalski conducía el patrullero hacia el
estacionamiento de los empleados.
Reconoció al Lobo guardián, que se levanto de una de las camas de Lobo
y le bloqueó la vista hacia el mostrador.
—Buenas tardes, —dijo, levantando la voz lo suficiente como para ser
escuchado en la habitación de al lado—. Me gustaría tener unas palabras con la
señora Corbyn si está disponible.
Meg salió de la sala de clasificación, frotando su mano izquierda.
—Wolfgard pensó que volvería. Venga adentro. — Ella abrió el camino a
seguir.
Cuando Monty dio un paso hacia la apertura, el Lobo le bloqueó otra vez
y gruñó.
—Nathan, sé que Simon te dijo que el Teniente Montgomery estuvo aquí
esta mañana y tiene permiso para entrar en la sala de clasificación,— dijo Meg.
Otro gruñido, más profundo.
391

Murder of Crows

—¡Nathan!
Él retrocedió, viendo a Monty y aún gruñendo. Cuando Monty se deslizó
detrás del mostrador, Meg señaló al Lobo.
—Si empiezas a aullar sólo para irritar a los otros Lobos, me voy a olvidar
de dónde puse la orden de las galletas para Lobo, — dijo Meg con severidad.
—¡Arrroooo!
Monty se dio cuenta de que Meg no cerró el pasador del mostrador, y
tampoco cerró la puerta privada del todo.
—No quiero causar problemas, — dijo Monty.
—No lo hace. Nathan sólo está siendo...
—¿Metódico?— Sugirió.
Meg sonrió.
—Sí.
Monty le devolvió la sonrisa.
—No puedo culpar a un guardián por hacer su trabajo.
—¡Arrooooo!
—Esto es lo más privado que se puede, — dijo Meg, resoplando un
suspiro.
Echó un vistazo a la puerta y meditó la pregunta que había venido a
hacer. No había alternativa. Simon Wolfgard podría haber dado permiso para
que estuviera en una habitación con Meg, pero el acompañante con los dientes
iba a escuchar todo lo que se decía... y lo reportaría.
¿Ya, no fue por eso mismo que le pediste a Kowalski que tomara un café en Un
pequeño Bocado? ¿Para escuchar e informar lo que escuchara por casualidad? En este
momento la confianza era una mercancía frágil.

392

Murder of Crows
De repente se le ocurrió que Wolfgard no concedía esta privacidad por su
bien; era por Meg.
—Tengo una pregunta, — dijo Monty.
—Simon pensó que la tendría.
Meg miró con ojos que eran más viejos que cuando la había visto por
primera vez unos meses atrás. Alguien más solía tomar todas las decisiones por
ella. Ahora no estaba a salvo de ver los resultados de las profecías que liberaba,
y el peso de ese conocimiento era manifiesto.
—Le dije a Simon que me iba a hacer un corte para ayudar a encontrar al
Controlador, pero después de que todos pasamos mucho tiempo acortando las
posibilidades de donde me mantenían, los Otros pensaron que no sería capaz
de decirles nada más que les fuera útil ahora. Simon, Tess, Henry, Vlad y yo
hablamos sobre ello y estamos de acuerdo en que si la policía necesita un corte
para ayudarnos a buscarlo, entonces me gustaría hacerme el corte.
Eso me hace responsable de la próxima cicatriz. Monty no quería asumir esa
responsabilidad. ¿Por qué iba alguien a querer tomar esa responsabilidad? Pero
alguien tenía que hacerlo, y esta vez, él era ese alguien.
—Necesitamos una respuesta, — dijo.
—Espere un momento. — Ella entró en el cuarto de atrás. Cuando
regresó, colocó varias toallas de papel, dobladas para hacer una almohadilla
gruesa, sobre la mesa, y dejó otra a un lado. Entonces sacó una navaja plegable
del bolsillo de los pantalones vaqueros y lo dejó en la mesa.
—¿Hay algo malo con la mano izquierda?— Le preguntó, mirándola.
—Me ha estado picando desde que llego, —respondió frotándola—. La
sensación cada vez es más fuerte. Voy a tener que cortarme pronto, así que haga
su pregunta, teniente. — Levantando una mano para detenerlo, abrió la puerta
privada y se quedó mirando a Nathan, que tenía sus patas delanteras sobre el
mostrador y estaba sobre ella tanto como podía.
—Vete ahora, —dijo—. Dile a Tess que venga en unos minutos. Ella sabe
por qué.

393

Murder of Crows
Monty no creía que el Lobo fuera a obedecer, pero al parecer el peligro de
estar alrededor de una Casandra de sangre cuando su piel se cortaba era
suficiente motivación. O bien Meg estaba simplemente confirmando una orden
que Simon había dado ya.
—¿Por qué se tiene que ir?—, Preguntó.
—Nathan querría lamer la herida, y eso no sería bueno para él, — dijo
Meg—. Y no sería bueno para usted.
Monty asintió. Ya fuera que el Lobo reaccionara agresiva o pasivamente,
los Otros no responderían bien a la presencia de un humano.
Una vez que Nathan salió por la puerta principal, Meg dijo:
—Haga su pregunta.
—Se le ha pedido a la policía ayudar a los Terráneos a encontrar al
Controlador. Nuestra preocupación es que los Otros podrían entrar y erradicar
toda una ciudad con el fin de eliminar a un solo enemigo. Mi pregunta es la
siguiente: ¿qué pasará si la policía no ayudan al Terráneo a encontrar a este
hombre?
Meg tomó la navaja y la abrió.
—¿Recuerda las palabras que Tess uso en la reunión? No es lo que se
decía en el recinto, pero la primera vez que Tess las dijo, cuando me hice un
corte, me ayudó a poner todo en foco.
—Recuerdo las palabras.
—Entonces haga la pregunta nuevamente y diga las palabras. — Giró la
mano izquierda y se preparó sobre la mesa antes de apoyar el lomo de la navaja
contra su piel.
Monty tragó saliva. Al verla sostener la navaja, quería decirle que lo
olvidara, quería marcharse antes de que cortara su piel. Pero era la única que le
podía decir cómo podría ser el futuro.
—¿Qué pasará si la policía no ayudan a los Terráneos a encontrar al
Controlador? Habla, profeta, y yo te escucharé.

394

Murder of Crows
Meg volvió la navaja para que el borde besara la piel y cortó la parte de la
mano izquierda. Monty liberó la navaja de la mano y la dejó a un lado, nervioso
por la agonía que vio en su rostro antes de que se llenara de una sensualidad en
blanco que fue aún más preocupante.
Ella miró a la mesa. Su mano derecha se movió como si estuviera
desenrollando algo.
—Mapa de Thaisia, — dijo ella. Su mano se movía arriba y abajo—.
Medio Oeste.
—¿Qué ves? — Susurró, no seguro de que ella pudiera oírlo ahora.
—Viento zigzagueante. Fuego. Edificios rotos. Cenizas. — Su mano se
movió hacia arriba y hacia abajo de nuevo—. Huesos.
Monty se estremeció.
—¿Ve alguna gente? ¿Dónde está la gente?
—En la ceniza y los huesos.
Meg respiró hondo, luego dejó escapar en un suspiro orgásmico.
Parpadeó y lo miró.
—¿Recibió su respuesta?
Realmente no lo sabe, pensó. No sabe lo que ha dicho, no sabe cuán lasciva se
vio. Cuando hablaba profecías, se convertía en un recipiente y la persona se
perdía. No era un salto tan grande en pensarla como una propiedad, como algo
que con razón se podía usar.
—¿Teniente?
Y ahora es Meg Corbyn otra vez, con esa dulzura infantil que es inherente en
ella.
—Sí. Sí, la tuve. Gracias. — Perturbado por sus pensamientos, Monty se
centró en la mano de Meg, descansando sobre la almohadilla de toallas de papel
que estaba manchada de rojo—. ¿Quiere un poco de ayuda para vendar el corte?
Oyó una puerta abrirse. Tess entró en la sala de clasificación, viniendo
desde la trastienda.
395

Murder of Crows

—Yo me encargo de ella, Teniente, — dijo Tess.
Su cabello era de color verde y sin rizar. Dado que sonó brusca en lugar
de enojada, hizo una nota mental del color y el grado de curvatura. Era marrón
y liso la primera vez que la vio. Por lo que había sacado de las observaciones de
Kowalski y Debany, marrón y liso implicaba que estaba relajada o al menos no
inquieta por algo. Verde era la primera señal de molestia. Rojo indicaba ira. Y
nadie, nadie, hablaba sobre su pelo girando y negro puro.
Después de examinar las fotos de la escena del crimen de los cuatro
estudiantes de la Universidad de Lakeside que murieron después del ataque a
Merri Lee, Monty pensaba que tenía una buena idea de lo que pasaba cuando el
pelo de Tess se volvía negro.
Él asintió con la cabeza a Tess, luego se volvió a Meg.
—Le agradezco su ayuda, Sra. Corbyn.
Ella le dio una débil sonrisa.
—El Oficial Kowalski está en ABL, hablando con Alan Wolfgard,— dijo
Tess—. Ellos estaban discutiendo una historia sobre una niña comida por un
lobo y luego rescatada por un cazador. Al parecer, si lo ves como una historia de
amor y coraje venciendo al peligro o como una historia de terror sobre las
desviaciones humanas, depende de si uno tiene piel o no.
—Ah. — Monty se despidió y corrió hacia Aullidos, Buena Lectura.
Confiaba en que Karl sería cauteloso al involucrarse en este tipo de discusión,
pero pensaba que era prudente evitar los recordatorios de humanos desviados
para el futuro previsible.
Recuperando a su compañero, se dirigieron de nuevo a la estación de la
calle Chestnut, donde le dijo a su Capitán lo que dijo la profecía.

*****

396

Murder of Crows
—¿Peter? Es Douglas Burke.
Silencio. Luego, un demasiado caluroso:
—¡Doug! ¡Cuánto tiempo!
—Sí, ha pasado tiempo. No te he visto desde que tomamos ese largo viaje
al país salvaje.
—¿Buscas a un abogado? Mis clientes generalmente son de la ciudad,
pero...
—No necesito un abogado. No exactamente.
Otro silencio.
—Supongo que estás llamando por el pagaré. — Un suspiro—. La justicia
de Burke no viene sin costo, pero puede salvar la vida de un hombre. ¿Qué
necesitas?
—Información acerca de un hombre llamado Controlador. Dirige un
recinto donde mantiene a varias Casandra de sangre. Sé que está en el Medio
Oeste.
—El Medio Oeste es una gran región.
—Es por eso que necesito ayuda de personas que vivan en esa parte de
Thaisia.
—¿Dónde mantiene a varias Casandra de sangre? Lo haces sonar como
una prisión.
—Las prisiones tienen reglas acerca de cómo se pueden tratar a los
reclusos. Nadie está vigilando lo que ocurre con las chicas.
Incómodo silencio.
—Mira, Doug. Yo nunca he ido a uno de esos lugares. Dioses, tengo una
esposa y dos hijos, por no hablar de un pago del coche, y estamos esperando
para comprar una casa. No podría permitírmelo. Pero además este podría no ser
un buen momento para gastar tu dinero en una profecía.
—¿Porqué?

397

Murder of Crows
—Uno de mis clientes. Él no es culpable de todos los cargos en su contra,
pero no es inocente tampoco. No he sido capaz o he estadodispuesto a
garantizar que no irá a la cárcel por un tiempo, así que fue a visitar a un hombre
llamado Sr. Smith que tiene formas de predecir tales cosas. Pero cuando me
encontré con él después de esa reunión muy cara, todo lo que mi cliente hizo
fue quejarse de que le habían engañado, que la chica no le había dicho nada
acerca de sí mismo o de sus problemas, sólo gritaba sobre el viento y el fuego.
El Sr. Smith trató de hacerlo pasar como metáfora de un acalorado debate en la
corte, pero cuando mi cliente amenazó con elevar una queja, el Sr. Smith le
devolvió la mitad de la tarifa. Últimamente ha habido rumores de que los
lugares que dicen tener las chicas que pueden ver el futuro son sólo estafas.
—¿No se le ha ocurrido a nadie que las niñas están viendo el futuro?
¿Que el viento y el fuego son una profecía exacta?
—Eh, ahora, eso es ... ¿Doug? ¿Qué estás diciendo?
—Estoy diciendo que si el hombre conocido como el Controlador no se
encuentra muy pronto, esas profecías serán exactas. El Medio Oeste se quemará,
Peter, y los Otros no están interesados en dejar sobrevivientes.
Jadeos.
—¿Por qué?
—¿Has oído hablar de los problemas? ¿Acerca de las drogas llamadas
Repasando al lobo y Bienestar? ¿Acerca de ese pueblo que se volvió loco a causa de
carne picada contaminada?
—Claro, yo... ¿La policía sospecha de él? ¿Hay alguna prueba?
—La ley humana no se aplica en este caso. El Terráneo lo considera un
enemigo, y van a darle caza. Qué parte del Medio Oeste sobrevivirá a la caza,
dependerá de la rapidez con que lo encuentren. Ayúdame a encontrarlo, Peter.
—Yo ... ¿Cuánto tiempo tenemos?
—¿Cuando tu cliente irá a juicio?
—En dos semanas.
—Entonces tenemos menos que eso.
398

Murder of Crows

Otro silencio.
—¿Solo me llamas a mí, o vas a usar tus otros pagarés en esto?
—Voy a llamar a todos.

399

Murder of Crows

Capítulo 26

En la mañana de Sunsday, los huéspedes del Courtyard de Lakeside se
reunieron detrás de la Oficina del Enlace, esperando el autobús que los llevaría
a la estación de tren para el viaje a casa.
Momentos después de que Blair llegará y abriera la puerta del autobús,
Meg dio un paso fuera de la oficina.
Algo está mal, Simon pensó mientras corría hacia ella. No era muy malo;
ella no había hecho sonar una alarma. Pero algo estaba molestando a Meg.
Henry y Charlie lo notaron momentos después que él, y momentos
después de eso, todos los líderes Terráneos la observaban.
Meg tembló, pero se enfrentó a los Otros y dijo en voz baja:
—Se nos enseñó un montón de cosas en el recinto con el fin de
proporcionar profecías precisas que podrían ser entendidas por los clientes del
Controlador. Pero no nos enseñaron acerca de nosotras mismas, y creo que la
mayor parte de lo que nos enseñaron era una mentira. Pero los Nombres
Caminantes no siempre fueron cuidadosos acerca de lo que decían alrededor
nuestro. Así es como supe que comprar un corte de mi piel era muy caro.
Simon miró el vendaje en el lado de la mano izquierda. Los Otros no
habían pedido el corte; la policía sí. Pero lo que le había dicho al Teniente
Montgomery fue la razón de que la policía estaba trabajando duro para localizar
al Controlador.
«Vamos a perder el tren» Blair advirtió.
Simon le hizo caso.
Joe Wolfgard miró a los otros líderes antes de volver a Meg.
—Tenemos algo de dinero humano. Podemos cosechar otras cosas que
los humanos codician para conseguir más.
Meg negó con la cabeza.
400

Murder of Crows
—No quiero dinero o cosas. — Hizo una pausa—. Se nos dice que no
podemos tener una vida como los demás humanos. Se nos dice que no
podemos sobrevivir fuera del recinto. Si no fuera por mi amiga Jean, habría
creído a los Nombres Caminantes. Pero Jean no nació en uno de los recintos. Ella
vino de fuera. Tenía una madre y un padre y un hermano bebé. Alguien como
Phineas Jones se la llevó lejos de su familia y trató de convertirla en propiedad.
Pero ella nunca olvidó, no se permitió olvidar que había tenido un nombre, una
vez, tuvo una familia al igual que ellos tenían familias. Era mi única amiga. Me
habló de afuera. Y uso un poco de su piel para ayudarme a escapar. Así que esto
es lo que quiero. Van a encontrar al Controlador, de una manera u otra. No es
una profecía, sólo ... una creencia. Van a encontrarlo y van a encontrar ese lugar.
Y cuando lo hagan, quiero que liberen a Jean, si puede. Quiero que encuentre
un nuevo lugar para ella, donde este segura y pueda tener una vida.
—¿Quieres que venga aquí?— Preguntó Simon. ¿No era eso lo que quería
Meg? ¿Qué trajera a su amiga a Lakeside? Después de todo, ella estaba a salvo
aquí, tenía una vida aquí.
—Sólo si Lakeside es el lugar correcto, — Meg respondió después de
pensarlo un momento—. Es el lugar adecuado para mí, pero podría no serlo
para ella.
Los Terráneos la estudiaron, a esta humana que no quería oro, plata o
piedras preciosas ni dinero. Finalmente Cheryl Hawkgard dijo:
—Vamos a tratar de salvar a tu amiga.
—Gracias, — dijo Meg. Ella entró en la oficina y cerró la puerta.
Los Terráneos metieron prisa para cargar sus equipajes en el autobús.
Blair se marchó a la estación de tren tan pronto como pudo cerrar la puerta del
autobús. Después de una breve discusión, Alan Wolfgard y Bobbie Beargard
decidieron ir de nuevo al Alto Noreste con Charlie, por lo que cargaron sus
cosas en la parte de atrás de la camioneta. Alan quería un último vistazo rápido
en Aullidos, Buena Lectura y Bobbie se fue con él, dejando a Simon a solas con
Charlie.
Sonriendo suavemente, el Cuervo dijo:
—No te dejes asimilar demasiado por lo humano hasta olvidar quién
eres. Pero si debes hacerlo, hazlo por tu bien y no por el beneficio de todos
nosotros. — Él miró a su alrededor—. Este es un buen lugar. ¿Puedo volver a
visitarlo de nuevo?
401

Murder of Crows

—Serás bienvenido, — respondió Simon.
Alan regresó con otra bolsa de libros. Incluso Bobbie tenía un par que
guardó en su bolsa de viaje antes de que pudiera ver las portadas.
Después de que se fueron, Simon volvió a Aullidos, Buena Lectura y miró a
su alrededor. Todos los invitados habían sacado provecho de comprar en una
librería, y de la interacción con los humanos que conversaban con ellos y les
recomendaban libros, así que había un montón de espacios vacíos en los
estantes. Él y Vlad iban a tener algo de trabajo por delante para reponerlos. Tal
vez debería conseguir un paño y limpiar los estantes ahora que podía verlos.
¿Era demasiado humano?
Él entendió la advertencia de Charlie, pero era un Lobo y siempre lo
sería.
Pero ¿sería tan malo ser un poco más humano? ¿Sólo lo suficiente?
No te pongas demasiado cómodo en esta piel, pensó mientras se dirigía al
almacén y rodó un carro a los estantes. Especialmente cuando no hay certeza de que
todavía lo desearas dentro de una década.

*****

Monty volcó la carpeta cerrada cuando Louis Gresh se acercó a su
escritorio.
Los dos hombres se estudiaron mutuamente. Entonces Louis dijo:
—Ayer tu y el Capitán Burke fueron a una reunión en el Courtyard.
Desde entonces, él ha estado en el teléfono y ha estado trabajando en su
escritorio en lugar de estar en la patrulla. Burke no siempre es fácil de leer, pero
tienes la mirada de un hombre que sabe que hay una bomba y está tratando de
encontrarla antes de que el reloj de el pitido final.
Monty no dijo nada.
402

Murder of Crows

—No sólo eso, — Louis continuó—, estás manteniendo a tu pareja fuera
de eso con la bendición del Capitán, lo que significa que sabes lo mal que esto
será si las cosas se desbandan.
—¿Algo que quieras, Louis?
—Deja que te ayude reservadamente
—¿Burke está de acuerdo con eso?
Louis sonrió.
—¿De acuerdo con qué?
Monty vaciló. Pocas personas conocían el ultimátum que los Otros
dieron, pocas eran las personas que podrían contárselo a la persona equivocada.
El Controlador tenía influencia en la gente del gobierno y los negocios. ¿Y si
alguien le advertía como una forma de cosechar un favor? ¿Qué pasaría con el
Medio Oeste y el resto de Thaisia, si el hombre lograba escapar y se afincara en
otro lugar?
Pero ellos no iban a poder reducir los parámetros de busca sin correr
riesgos. No en el lapso de tiempo que Burke se figuraba que tenían antes de los
Terráneos comenzaran a destruir el Medio Oeste.
Él escribió los nombres de una docena de aldeas, pueblos y ciudades, y
luego entregó el papel a Louis.
—Estamos buscando escuelas privadas, instituciones, o cualquier otro
tipo de lugar donde profetas de la sangre pudieran ser mantenidas.
Louis le dio al papel una pequeña ojada.
—¿Están situados alrededor de los Grandes Lagos?
—Las tierras bajas del Medio Oeste
Louis miró durante un largo tiempo.
—Si esta bomba estalla antes de encontrar lo que estás buscando, ¿cuánto
de Thaisia perderemos?
—La región del Medio Oeste al completo.

403

Murder of Crows
—Dioses encima y por debajo.
Monty observó a Louis doblar con cuidado el papel y lo guardó en un
bolsillo. El Medio Oeste no era su jurisdicción. Los funcionarios del gobierno
deberían ser informados de la amenaza, y los Otros deberían ir hacia el
gobernador de la región central para localizar al Controlador y detener las
acciones que incrementaban la tensión siempre presente entre los humanos y
Otros.
Pero eso asumiendo que el gobernador de la región central no era un
cliente del hombre que los Terráneos querían muerto. Esa no era una suposición
que los humanos que iban a quedar atrapados en la destrucción pudieran
permitirse el lujo de hacer. No era una suposición que él pudiera darse el lujo de
hacer.
El reloj sigue corriendo, pensó Monty. Esperaba que Dominic Lorenzo
viniera y le diera la lista de los hospitales privados u otras instituciones
médicas que pudieran esconder un recinto que coincidiera con la descripción
que Meg había proporcionado. Esperaba que lo que estaba haciendo, fuera el
darles a todos ellos la oportunidad de un futuro mejor.
Confiaba en que encontrara la respuesta antes de que la bomba de viento
y fuego destruyera el Medio Oeste.

404

Murder of Crows

Capítulo 27

En la mañana de Firesday, Monty esperaba en la parada de autobús y
escuchaba a la gente a su alrededor.
—Los Cuervos se están reuniendo alrededor de escuelas e instalaciones
médicas en el Medio Oeste. ¿Por qué harán eso?
—Espían. Eso es lo que he oído.
—¿Espiar qué? Viendo como arrebatarles la comida a los niños o revolver
la basura va más con ellos
—Todas aquellas personas detenidas por disparar a los pájaros. No es
justo.
Como no quería enredarse en la discusión señalando que asesinar
Cuervos era contra la ley, Monty se sintió aliviado cuando el autobús llegó.
Dioses encima y por debajo. Disparar cuervos. Esos pueblos del Medio
Oeste podrían más bien pintar una diana en la plaza del pueblo y tener al
gobierno gritando: ¡tenemos algo que ocultar!
Para la policía local los cotilleos podrían ser una herramienta eficaz. Sin
embargo, en este caso, algunas personas no deberían haberse enterado de la
caza. Pero la policía de Lakeside descubrió que los cotilleos también revelaron
aliados inesperados en otras regiones. Mucho de lo que el capitán Burke recibió
fueron especulaciones o rumores sobre centros de reinserción para las chicas
con adicciones, pero resultaba evidente que muchas estaciones de policía en
toda Thaisia miraban a Lakeside preguntándose si la estación de la calle
Chestnut podría proporcionar algún nuevo modelo para el trabajo con los
Terráneos. Después de todo, Lakeside había salido de un reciente conflicto con
los Otros con mínimas bajas y daños a la propiedad.
No significa nada si el este y el oeste de Thaisia quedan divididos por un agujero
chamuscado en lo que Medio Oeste que solía ser, pensó Monty. Pero vamos a seguir
intentando. El reloj no se detiene, así que tenemos que seguir intentándolo.
405

Murder of Crows

*****

—Dioses, Doug. ¿En qué me has metido?
—¿Problemas, Peter?
—¡Tienes toda la maldita razón hay un problema de mierda! Alguien
envió un correo electrónico con el itinerario de mi esposa para demostrarme que
pueden encontrarla a cualquier hora del día. Alguien me envió una foto de la
escuela de mis hijos y un primer plano de los niños en el patio durante el recreo,
¡con una X negra sobre mis hijos! Alguien no quiere que yo haga preguntas.
—¿Quieres echarte atrás?
—El tiempo para echarse atrás fue cuando llamaste. Pero no quiero
volver a casa un día y encontrar a mi esposa y mis hijos... —Un sonido ahogado.
Entonces un esfuerzo estremeciéndose para recuperar el control—. Estoy
bastante seguro de que localicé el centro del señor Smith. No está en mi ciudad.
Está en la ciudad más cercana, está en la línea ferroviaria principal.
—Hemos estado buscando en los pueblos con acceso ferroviario también.
—Te envié un correo electrónico con toda la información que tengo sobre
el Sr. Smith y su negocio. Aquí en la ciudad, hay un centro que se especializa en
el alojamiento de quienes "no pueden vivir por su cuenta". Parece legítimo, pero
el administrador pasó de estoy muy ocupado a me tengo que ir corriendo tan
pronto como le pregunté acerca de las profetas de la sangre. En una de las
aldeas agrícolas cercanas, hay un orfanato dirigido por el gobierno. Cuenta con
un pequeño centro médico que se le atribuye y es el lugar que las chicas que se
meten en problemas van cuando renuncian a sus bebés.
—Suena como un buen lugar para llevar un programa de reproducción
de Casandra de sangre.
Un silencio atónito.
406

Murder of Crows
—¿Qué dijiste?
—Nada de lo que oíste. —Una larga pausa—. ¿Peter? ¿Cómo andas con
los cupones de gas?
Una vacilación.
—Eva y yo hemos estado conservando combustible desde que recibí tu
llamada a principios de semana. Me sobran unos cuantos litros de gas del
presupuesto familiar si necesitas que te lleve a algún sitio y echar un vistazo por
alrededor.
—No, quiero que tomes a tu familia y vayas a Lakeside. Ahora.
—Dijiste que teníamos tiempo. Doug, todavía hay tiempo...
—¿Para encontrarte con alguien esperándote cuando llegues a casa?
—Yo ... tengo que cancelar el periódico, poner un alto en el correo, cerrar
mis casos o al menos contactar...
—¿Con alguien que le dirá a la gente que te envió el itinerario de tu
esposa y las fotos de tus hijos en el recreo que vas a desaparecer?
—Dioses. — Soltó una respiración áspera—. Podremos... ¿Podremos
volver?
—Esperemos que pueda ser capaz de responderte para cuando llegues
aquí. ¿Y Peter? Mantén tus ojos abiertos. Si crees que te están siguiendo, dirígete
al país salvaje y arma suficiente jaleo para llamar la atención de lo que sea que
este ahí fuera. En este momento, tu esposa y tus hijos tienen una mejor
oportunidad con los Otros que con quien sea que sepa que has estado haciendo
preguntas.
—Te llamaré cuando lleguemos a Lakeside.
—Repórtate en el camino. Y antes de salir, envíame un e-mail con la
marca y el número de licencia de tu coche.
—Correcto. — Una pausa—. ¿Doug? ¿Crees que ha valido la pena?
—Creo que lo sabremos en un par de días, de una manera u otra.
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408

Murder of Crows

Capítulo 28

En la mañana del Windsday, Monty entró en la oficina de Burke y cerró la
puerta.
—Creo que hemos encontrado el recinto propiedad del Controlador.
Burke le dirigió una larga mirada.
—Llama al Dr. Lorenzo. Dile que es hora de que contribuya con lo que
sea que esté dispuesto a dar. Y envía un coche para recoger a Simon Wolfgard.
Esta vez él tiene que venir a nosotros.
Monty volvió a su escritorio, hizo el llamado a Dominic Lorenzo, y envió
a Kowalski a recoger al Lobo. Luego se echó hacia atrás, casi tambaleándose por
la fatiga a pesar de la hora temprana.
Durante varios días, Louis Gresh, y Burke había estado funcionando a
base de café fuerte, comidas rápidas y durmiendo poco, mientras trataban de
reducir los posibles lugares donde podría estar ubicado el recinto del Contralor.
Una sala de investigaciones se estableció en la estación y se mantenía cerrada.
No es que se necesitara una cerradura. El cartel de: RESERVADO A DOUGLAS
BURKE, era suficiente para que otros oficiales en la estación de la calle Chestnut
evitaran ese corredor lo más posible.
Todo el mundo en la estación sabía que algo estaba pasando y que era
algo grande, algo peligroso. Todo el mundo sabía que él y Louis estaban
involucrados y sus respectivos equipos no. Todo el mundo sabía, que, de alguna
manera involucraba a lo Terráneos.
Todo el mundo sabía que algo malo iba a suceder, pero ni siquiera el jefe
de la estación había pedido al Capitán Burke una explicación, sobre todo
después de que se reportara que los amigos de Burke tuvieron que huir de la
carretera en su camino a Lakeside. Los dos adultos y ambos niños sufrieron
heridas leves y estaban ahora en algún lugar no revelado. Los asaltantes, sin
embargo, sufrieron heridas mortales cuando la carretera se convirtió de repente
en arenas movedizas y los enterró hasta el pecho antes de endurecerse de
nuevo.
409

Murder of Crows

Se sobreentendía que la fauna local no encontró el inesperado festín hasta
después de que los amigos de Burke habían sido rescatados de la zona.
Louis se sentó en la esquina de la mesa de Monty y se inclinó hacia él.
—¿Crees que hemos desactivado esta bomba?
—No del todo, — Monty respondió, frotándose los ojos—. Pero será una
más pequeña a causa de lo que hemos hecho.

*****

Al oír el suave roce de un zapato, Meg se apartó del mostrador y se
apresuró a la sala de clasificación, con la esperanza de que Simon finalmente
tuviera algunas noticias. Pero era Jane, la sanadora de los Wolfgard, que estaba
en un lugar donde no sería vista por alguien que entrara en la oficina.
—Hola, Jane. ¿Hay algo que pueda hacer por ti? — Entonces pensó en
una razón por la que Jane iría hasta la oficina—. ¡Sam! ¿Está enfermo? ¿Está
herido?
Jane negó con la cabeza.
—Sam está muy bien. ¿Tú... tienes una picazón?
Meg se apoyó en la mesa de selección.
—No. Cuando te vi, fue lo primero que me vino a la cabeza.
—Pensamientos de marmotas. Pueden aparecer delante de tus narices.
La imagen la hizo sonreír.
Se sentía como si no hubiera sonreído en días. Se sentía como si todo lo
que había hecho era esperar noticias, en busca de respuestas, de ... algo. Los
Terráneos, por otro lado, habían trabajado, jugado y cazado como si nada
estuviera pasando. Claro, había más Lobos patrullando la frontera del
Courtyard, más Cuervos estaban patrullando, más Halcones dispersados, pero

410

Murder of Crows
los Otros no esperaban en la forma en que los humanos lo hacían. Estaban
listos. Hasta que llegara el momento de actuar, ellos simplemente vivían.
—Me preguntaba acerca de las galletas de Lobo, — dijo Jane.
—¿Quieres alguna en particular? — Preguntó Meg—. Tess va a enviar
hoy por correo la orden a la panadería de Eamer. Le he pedido galletas más
pequeñas para los cachorros. Las galletas con sabor a carne fueron las más
populares, y...
—Las galletas con forma de personas, — dijo Jane.
—Ah, — Meg vaciló—. No creo que sea una buena idea pedir más
galletas con forma de personas.
Jane parecía decepcionada.
—Eran útiles.
—Ah. Aún pueden hacer galletas de manzanilla en una forma diferente,
— dijo Meg.
—¿Galletas pequeñas? Le he estado dando a Saltarín un pedacito cada
mañana, y eso lo tranquiliza lo suficiente como para que su cerebro funcione
correctamente. Todos nos hemos dado cuenta de la diferencia.
—Voy a ponerlo en la orden.
—Gracias. — Jane pasó de un pie al otro—. ¿Hay humanos trabajando en
la librería hoy?
—No lo sé. Pero Merri Lee está trabajando en Un Pequeño Bocado.
¿Querías hablar con ella?
—No. — La palabra le salió demasiado rápido, seguido de un pequeño
gemido—. No, yo sólo pensé, mientras estaba aquí...
Merri Lee, Ruthie, y Theral habían crecido viendo películas de terror,
"películas de hombres lobo", y todas acordaban que los reales era mucho más
aterradores. Pero también acordaban en que los Otros no deberían sentirse
reacios a comprar en su propia Plaza Comercial, sólo porque unos pocos
humanos trabajaban allí, especialmente los Terráneos que no podían ir a las
411

Murder of Crows
tiendas humanas porque no podían pasar por humanos y lo más probable era
que causaran pánico si los veían.
Tener a alguien como Jane Wolfgard, una sanadora respetada, entrando
en Aullidos, Buena Lectura y comprar un libro cuando Merri Lee o Ruthie estaba
en la caja, o sentarse en Un Pequeño Bocado para tomar una copa y un aperitivo,
podía facilitar las cosas para que otros Terráneos hicieran lo mismo.
Y cualquier cosa que ayudara a que cada lado se aceptara uno al otro, era
algo bueno. Sobre todo ahora.
Meg se tocó el costado de su cabeza.
—A nadie le importará las orejas peludas.
Jane la miró, asintió y salió por la puerta de atrás.
Al escuchar el graznido de los Curvos que avisaba la llegada de alguien,
Meg volvió al mostrador a tiempo de ver a un coche patrulla arrancar y seguir el
camino de acceso. Entonces oyó a alguien entrar desde atrás y se volvió,
pensando que era Jane que necesitaba un poco más de tranquilidad.
No era Jane. Simon cruzó la sala de clasificación y se detuvo en la puerta
privada.
—Ellos encontraron al enemigo, — dijo—. Voy a la estación de la calle
Chestnut a hablar con Montgomery y los otros policías.
—Está bien. — De repente sintiendo frío, Meg se abrazó a sí misma—.
¿Me dirás ...?
Simon ladeó la cabeza.
—¿Decirte qué?
—No lo sé.
Esperó un momento y luego le dijo:
—Me tengo que ir.
Se fue.

412

Murder of Crows
Esperó y observó hasta que el coche patrulla se retiró de la zona de
entrega y giró a la derecha en la calle principal, en dirección a la estación de la
calle Chestnut.
Extendió sus manos, estudió sus brazos, y se preguntó si debía sentirse
aliviada o preocupada de no sentir ni siquiera un leve cosquilleo en ningún
lugar.

*****

Atrapada en un sueño intranquilo, Jean hizo una mueca, y una fracción
de su labio inferior se abrió, convirtiendo el sueño en una profecía que fluía
como un fragmento de una película.
El suelo tembló. El viento rugía. Los Nombres Caminantes aullaban y rogaban y
gritaban. Las paredes rociadas con sangre, y los miembros de los cuerpos rotos cubrían
los corredores.
Las chicas, encerradas en sus celdas, se estremecieron y lloraron.
Entonces la puerta se abrió de golpe y vio ...
Jean abrió los ojos y sonrió.

*****

Dominic Lorenzo parecía demacrado cuando entró en la sala de
investigaciones en la estación de la calle Chestnut. Estudió a Monty, Louis, y
Burke antes de cae con flacidez en una silla.
—¿Se dan cuenta de lo que hemos despertado? ¿Cuántas personas
influyentes han llamado a increpar a los administradores del hospital sobre mi
idoneidad para ejercer la medicina?
413

Murder of Crows

Burke se sentó frente a Lorenzo y le dio al hombre una sonrisa feroz
cordial.
—Ah, yo no me preocuparía demasiado por eso, doctor. El Comisionado
de la policía de Lakeside se ha ocupado de llamadas similares acerca de mí y de
los míos. Creo que la gente que se queja ahora, van a cantar una melodía
diferente en breve.
—¿Por qué?
La sonrisa de Burke se convirtió en feroz.
—Propiedad Benevolente.
—Un mal necesario.
—¿Qué hay de las granjas de cría? ¿Qué pasa con los programas de
reproducción de las niñas, con miras a mejorar su capacidad de ver profecías?
¿Qué pasa con las crías cuando sus retoños son tan sensibles que no pueden
sobrevivir sin la propiedad benevolente?
Lorenzo se quedó mirando a Burke.
—Eso es monstruoso.
Monty estudió al médico.
—Pero también confirma algo que ha comenzado a sospechar, ¿no es así?
Lorenzo abrió su maletín, sacó un grueso fajo de papeles, y no respondió
durante un minuto. Finalmente:
—Las personas que usan estos recintos y compran profecías no van a
dejar que ese tipo de información salga a la luz. ¿Criaderos de aquellas chicas?
Ninguna de esas personas podría sobrevivir la tormenta de fuego de ese tipo de
escándalo.
—Es por eso que no planeo darle la información a otros humanos, — dijo
Burke—. Se la voy a entregar a los Terráneos.
—¿Darle a los Terráneos qué? — Simon Wolfgard preguntó mientras él y
Vlad Sanguinati entraban en la habitación.

414

Murder of Crows
—Vamos a llegar a eso, — dijo Burke. ¿Teniente?
—Estamos razonablemente seguros de que hemos encontrado la ciudad
donde se encuentran los bienes del controlador y el recinto, dijo Monty,
caminando hacia la marca en el mapa de uno de los incidentes.
No pueden pasar por humanos hoy, pensó Monty, mirando a Simon y a Vlad.
Ninguno de ellos. Hay demasiado de depredador en su apariencia.
—¿Y tú?— Dijo Simon, mirando a Lorenzo.
El médico vaciló y luego sacó su propio mapa y lo desdobló.
—He hablado con colegas, conocidos y administradores de hospitales.
Marqué los lugares donde le han dado a las profetas de la sangre algún tipo de
atención médica. Quiero señalar que la mayoría de las instalaciones a las que
llevaron a las chicas por algún tratamiento, son conocidas en sus comunidades
y su funcionamiento es público.
Simon y Vlad no dijeron nada. Simplemente miraron a los mapas.
Entonces Simon abrió otro mapa y lo puso sobre la mesa junto a Lorenzo.
—¿Qué han marcado? — Preguntó Monty, tomando nota de los mismos
pueblos que estaban marcados en cada mapa.
—Los cuervos hablan con los Crowgard, — dijo Vlad—. Así que cuando
se les pidió ayuda, buscaron en los lugares humanos. Tomamos nota de los
lugares donde los humanos les dispararon.
—Las ciudades donde la gente disparó a los cuervos, son los mismos
pueblos que sospechamos tienen recintos de Casandra de sangre, — dijo Monty.
Simon asintió.
—Sus mapas confirman las conclusiones alcanzadas por los Terráneos del
Medio Oeste.
—¿Y ahora qué? — Preguntó Burke.
—Ahora el Teniente Montgomery, el Dr. Lorenzo, y yo vamos a abordar
el tren rumbo al oeste que sale a las dos y media de esta tarde y nos reuniremos
con los Terráneos para arreglar las cosas con el enemigo.

415

Murder of Crows
Lorenzo se puso de pie.
—¡Yo no voy a ninguna parte!
Simon y Vlad sonrieron, mostrando sus colmillos.
—Irá porque es un sanador humano que está interesado en las profetas
de la sangre, y querrá ayudar a las que sobrevivan,— dijo Simon.
—Las qué...
—Y el Teniente irá porque la policía querrá hablar con uno de los suyos
-en vez de con los nativos de la tierra-, que estarán presentes en esa ciudad, —
continuó Simon.
—¿Y usted? — Preguntó Monty—. ¿Por qué irá?
—Para cumplir una promesa.
Lorenzo negó con la cabeza.
—No. Ya me es bastante difícil haber reunido esta información, saber
qué...
—¿Ha oído hablar del otro cargamento de carne contaminada? —
Preguntó Vlad. Su voz era amable; sus ojos eran hielo oscuro—. Dos camiones
de reparto completos. Uno tuvo un accidente extraño y lograron volcar de
manera tal que el conductor no resultó herido, pero la puerta de atrás se abrió.
El conductor se metió en el otro vehículo y se marchó, dejando a toda esa carne
tentadora, simplemente tirada en la carretera. Lo curioso de los Sanguinati. De
todos los Terráneos, pero de mi pueblo en particular, es que sabemos que las
profetas de la sangre no son presa. La Casandra de sangre es la creación de
Namid, tan maravillosa como terrible. No bebemos su sangre. Otros nativos de
la tierra no comen su carne. Y podemos reconocerla aun cuando esta molida y
mezclada con carne de res en un intento de ocultar lo que es.
Louis gimió. Lorenzo se sentó desplomándose. Monty apoyó las manos
sobre la mesa, sintiéndose enfermo. Burke miró a Simon y a Vlad.
—¿Está seguro de que más niñas fueron usadas para hacer que la carne?
—Preguntó Burke.

416

Murder of Crows
—Estamos seguros, — dijo Vlad. Dobló el mapa que Simon había llevado
y se lo metió bajo el brazo.
—El tren sale a las dos y media, — dijo Simon—. Si quieren que algún
humano pueda tener alguna opinión de lo que venga después, no lleguen tarde.
— Él y Vlad salieron de la habitación.
Silencio. Luego Burke dijo:
—¿Teniente? Usted y el Dr. Lorenzo debe ir a casa y empacar una bolsa.
Doctor, el Comandante Gresh lo llevara a su casa y luego a la estación de tren.
Teniente, Kowalski lo llevara. Voy a limpiar aquí. — Después de un momento,
añadió en voz baja—: Que Mikhos vele por todos nosotros.
Mikhos era el espíritu guardián de la policía, bomberos y personal
médico. Monty sospechaba que su nombre sería invocado muchas veces en los
próximos días.

*****

Simon tomó la bolsa de viaje, pero no se la colgó.
Él no quería irse. Era importante y necesario, y hace unos meses, se había
ido a la región del Medio Oeste para reunirse con los líderes, y había dejado a
Meg y a Sam juntos con apenas un segundo de reflexión. Ahora él no escucharía
su voz por días, no tendría la comodidad de su aroma. Ahora la echaría de
menos.
Cogió la bolsa de viaje, salió de su apartamento, se metió en la
camioneta, y miró a Vlad, quien lo llevaba a la estación de tren.
—¿Vas a mantener un ojo en todo? — Dijo.
—Ella va a estar bien, Simon, — respondió Vlad—. Meg no sufrirá daño
mientras estás fuera.
Suspiró.
—¿Cómo es qué las cosas se alborotaron tanto?
417

Murder of Crows

—No es la primera vez. No será la última. Si los cambiantes y los
Sanguinati que viven alrededor de los humanos no pueden poner las cosas en
orden, las formas más antiguas de Terráneos y los Elementales lo harán.
Siempre lo hacen. — Vlad se detuvo cerca de la puerta de atrás de la Oficina del
Enlace—. Ve adentro y dile adiós. Dale un abrazo.
Simon vaciló.
—¿Eso no sería demasiado humano?
—No, — respondió Vlad en voz baja—. Eso hace un amigo en cualquiera
piel.
Él entró. Meg estaba en la sala de clasificación pasando las páginas del
Lakeside Noticias. Pero él no creía que estuviera absorbiendo imagen alguna,
porque cuando lo vio, se veía preocupada y asustada.
—Va a ser peligroso para ti estar en un tren ahora, — dijo.
Él ladeó la cabeza.
—¿Estás sintiendo algo?
—Nada. Tal vez he estado bebiendo demasiado té de manzanilla. Jane
dijo que las galletas de manzanilla han ayudado al cerebro de Saltarín a no
saltarse cosas. Tal vez el té está bloqueando mi capacidad de sentir ... algo.
—O tal vez no hay nada que sentir. —Tenía que empezar a moverse y
llegar a la estación—. ¿Meg? ¿Quieres un abrazo? Es una cosa que hacen los
amigos cuando alguien se va.
Cuando ella asintió, él puso sus brazos alrededor de ella, tirándola contra
él. Sus brazos lo rodearon y abrazaron.
Aspiró el aroma de ella hasta que Vlad dijo:
«¿Simon? Es hora de partir»
Él se echó hacia atrás y miró a los ojos grises.
—No les causes problemas a Vlad y a Henry.
Ella escupió.
—¡Yo no causo problemas!
418

Murder of Crows

Eso lo hizo reír. Salió mientras ella seguía farfullando. Y el olor de ella
impregnado en su ropa fue un consuelo.

*****

El teléfono de Monty sonó.
Vaciló, casi dejó que el contestador automático recibiera la llamada. Pero
la costumbre le hizo tomar el teléfono.
—¿Hola?
—Lo hiciste a propósito, ¿no? — La voz de Elayne, llorosa y estridente.
—¿Hacer qué?
—Saboteaste las conferencias de Nicholas en Saltos de Talulah y
Lakeside, ¡eso es lo que hiciste!
Monty se balanceó sobre los talones. No podía oír lo que estaba oyendo.
—Elayne, ¿has prestado atención a lo que está ocurriendo en Saltos de
Talulah? Nadie está saliendo o entrando allí. Y teniendo en cuenta los
problemas que están teniendo y las molestias que el movimiento de Humanos
Primero y Últimos, ya ha causado en Lakeside, no es de extrañar que las
conferencias de tu novio fueran canceladas.
—¡Es porque no quieres que quede en evidencia el hombre celoso, de
poca monta que eres!
—¿Está Lizzy allí? — No tenía tiempo para estas tonterías, pero deseaba
oír la voz de su hija.
—¡No, no está aquí!

419

Murder of Crows
Cada vez más estridente, lo que hizo a Monty preguntarse si Elayne
pensaba que Nicholas Scratch era tan maravilloso como había aparentado ser al
principio.
—Elayne, me tengo que ir.
—Al tratar de arruinar a Nicholas, también estás arruinando la
oportunidad de Lizzy de tener algo mejor. Te das cuenta de eso, ¿no?
Sintió una punzada en el corazón, aunque no creyó ni por un minuto que
Scratch podría ofrecer a Lizzy un hogar mejor que él.
—Me tengo que ir, — dijo de nuevo. Al colgar, oyó a Elayne gritar:
—¿Qué es tan importante que no puedes darme un minuto para hablar
de tu hija?
Su mano se cernió sobre el teléfono. No habrían hablado de Lizzy.
Siempre que Elayne afirmaba que quería hablar de su hija, la conversación se
convertía rápidamente en la lista de lo que Elayne no podía tener a causa de sus
deficiencias.
—¿Qué es tan importante? — Repitió sus palabras mientras miraba
fijamente el teléfono—. Tengo que ir a ayudar a los Otros a matar a una ciudad
llena de gente.

420

Murder of Crows

Capítulo 29

A lo largo del Medio Oeste, los Elementales se dirigieron hacia la ciudad
que contenía la guarida del enemigo.
Aire jugueteó con Tierra, haciéndole cosquillas y burlas hasta que Tierra
se sacudió, y dejó a los humanos temblando en sus casas insignificantes.
En los pueblos donde habían disparado a los cuervos, Fuego abrazó los
postes de electricidad al pasar, silenciando la electricidad y los teléfonos en el
momento en que Agua llegó para entregar una lluvia castigadora.
Tornados persiguieron automóviles y camiones, a veces capturándolos y
tirándolos en el aire, a veces dejándolos ir sin nada más que un ligero roce de
advertencia.
Un rayo cayó con exactitud viciosa, y Fuego y Aire bailaron en las casas
de los hombres con armas de fuego antes de galopar lejos en corceles que
destrozaban las carreteras mientras corrían.
Finalmente los Elementales llegaron al lugar que ocupaba el enemigo.
Una vez que rodearon la ciudad, dejaron de jugar.
Y el mundo contuvo la respiración mientras los Elementales y sus
corceles esperaban que llegaran el resto de los Terráneos.

*****

El Guarda conductor que escoltaba a Monty, Dominic Lorenzo, y Simon
dijo:
—Nuestro vagón ejecutivo no se está usando en este momento, así que
pensamos que agradecerán la privacidad.

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Lo que se traducía en que los del ferrocarril no querían que los muchos
pasajeros humanos se dieran cuenta que un Lobo estaba a bordo, no cuando
todo el mundo ya estaba agitado y un conflicto menor, rápidamente podría
volverse en violento.
Monty miró las sillas de cuero y las mesas con asientos acolchados.
—Muy lindo. ¿Quién por lo general viaja en este vagón?
El conductor miró nerviosamente a Simon, que estaba hurgando en la
parte trasera del vagón.
—Hombres que hacen muchos viajes y utilizan las horas de viaje para
mantenerse al día con su trabajo. Por aquí hay una pequeña zona de cocina,
equipada con bocadillos y otros alimentos y bebidas. También hay un bar.
—¿La gente paga extra por los privilegios?—Preguntó Monty.
—No, no. Los alimentos y bebidas están incluidos en el boleto para este
vagón.
Monty agradeció al guarda y fue a la parte trasera del vagón para
averiguar que intrigaba a Simon.
—Escusado y lavabo, — dijo Simon, apuntando a la puerta. Abrió la
puerta en el lado opuesto—. ¿Qué es eso? — Refiriéndose a algo que parecía un
medio barril de porcelana con un asiento. Grifos de agua y un accesorio de
ducha de mano estaban asegurados a la pared detrás de eso.
Dominic se unió a ellos.
—Es una pequeña cabina de ducha.
Monty volvió a la parte delantera del vagón. Alimentos, bebidas, asientos
confortables y lugar para trabajar. Incluso un baño adecuado para un hombre
que viajara durante la noche, pudiera llegar fresco a una reunión en la mañana.
Y con privacidad.
—¿Cuánto creen que cuesta viajar en este vagón?
—Más de lo que tú o yo podríamos pagar, — Lorenzo respondió
mientras él y Simon se unían a Monty—. Es mejor tomar nuestros asientos. Se
siente como que el tren está abandonando la estación.
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Guardaron sus bolsos en los estantes de arriba y tomaron asiento.
Una vez que el tren entró en campo abierto más allá de Lakeside, Simon
dijo pensativo:
—¿Qué clase de humanos utilizarían este vagón?
—El guarda dijo que era hombres que necesitan trabajar mientras
viajaban, así que me imagino que en su mayoría empresarios y funcionarios del
gobierno, — dijo Monty.
Simon asintió.
—Hombres de negocios y funcionarios. ¿Y humanos que no quieren que
demasiadas personas supieran a dónde van?
—¿Por qué les importaría si alguien....? — Dominic miró a sus
compañeros y no terminó la pregunta.
Monty miró Simon.
—¿Cree que alguien que puede permitirse el lujo de comprar un boleto
para este vagón, también puede darse el lujo de comprar una profecía?
—El hecho de que una persona utilice la clase ejecutivo, no significa que
él o ella también van a uno de los recintos de las profetas, — Dominic protestó.
—No, pero no creo que las personas que van a los recintos, lo hagan
abiertamente,— respondió Monty—. Así que mientras que cada persona que
usa el vagón ejecutivo no necesariamente implica que compra profecías, es una
apuesta segura que la mayoría de la gente que compra profecías tomarían el
vagón ejecutivo. — Miró a Simon—. ¿Qué piensa?
Simon se puso de pie.
—Creo que tengo hambre y quiero ver si esos sándwiches valen la pena.
Y creo que el ferrocarril no perdería combustible para sacar a un vagón vacío,
así que me estoy preguntando a dónde los humanos que tenían entradas para
este viaje se dirigían.

*****

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Simon no creía que los bocadillos fueran mejores de los que podría
comprar en un puesto, pero tal vez la comodidad de no tener que esperar en
una fila, era lo que hacía especial al alimento.
O tal vez la comida de lujo había sido sustituida cuando los humanos que
tenían boletos para este vagón no se presentaron. No es que le importara.
Montgomery y Lorenzo habían insistido en que preferían los sándwiches de
pollo, dejando los de carne para él, por lo que todos habían comido hasta
saciarse.
No, no le importaba si había un vagón de lujo, pero alguien iba a sentir la
ira de Elliot y sus dientes, cuando el cónsul de Lakeside se enterara que había
sido relegado a los vagones regulares de pasajeros con todos los olores
apestosos, mientras los funcionarios humanos del gobierno viajaban en este
vagón especial que tenía el olor agradable del cuero y la comida cada vez que
uno quería.
En lo que a Simon se refería, el valor de este vagón privado, estaba en
que los pasajeros serían fáciles de rastrear para los Terráneos, incluso si trataban
de ocultar sus rostros o mentían sobre quiénes eran. Mintiendo podían
escabullirse de algunas clases de nativos de la tierra, pero eso solo le daba al
resto más razones para prestar atención.
No siempre podías pedirle a los Cuervos que vigilaran. Eso sería
demasiado obvio, y eran más vulnerables y se los podía distraer fácilmente con
las cosas brillantes. ¿Los Sanguinati? Una opción segura. Después de todo, las
estaciones de tren eran buenos cotos de caza para los parientes de Vlad.
Después de la comida, los tres sacaron libros de sus bolsas. Simon notó
que Montgomery tenía un libro de Alan Wolfgard. Teniendo en cuenta a dónde
iban, no estaba seguro de que fuera la mejor opción para un ser humano, pero
no ofreció ninguna opinión. Los humanos tenían recuerdos muy de a corto
plazo. Cada vez que los Terráneos destruían una ciudad y reclamaban la tierra,
los humanos gemían y afirmaban que no entendían. ¿Cómo no entender algo
tan simple? Si rompen los acuerdos con los Terráneos, los Terráneos les
devolverán el golpe y golpeaban duro. ¿Cuándo se darían cuenta los humanos
que siempre iniciaban conflictos que podría matarlos?

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Miró a los dos hombres sentados en el otro lado del pasillo. No creía que
ninguno de ellos fueran de los que tenían recuerdos solo de corto plazo, por lo
que tal vez era bueno que vieran lo que los Otros podían hacer. Tal vez era
inteligente, hacerles ver exactamente a que se enfrentaban, si ellos empezaban
un conflicto.

*****

Meg se quedó mirando la navaja de plata que había colocado sobre la
mesa de la sala de clasificación. Cs759. Una designación para una propiedad
desechable. Salvo que las Casandra de sangre no deberían ser propiedad, no
deberían ser desechables.
—¿Meg?
Levantó la vista cuando Merri Lee entró en la sala de clasificación.
—Todo este problema comenzó porque no quise regresar al recinto,
porque quería ser más que una propiedad, — dijo Meg.
—¿Qué? ¿crees que nadie más que tú hizo una elección aquí? Vamos,
sabes bien como son las cosas. — Merri Lee señaló la navaja—. ¿Qué elección
estás haciendo ahora?
—No lo sé. Quiero ayudar a Simon.
—¿Es necesario cortarte? ¿Hay alguna profecía sobre él empujándote?
—No, pero ... — Simon no querría que se cortara, no sin una razón. ¿Estar
preocupada porque su amigo podría salir lastimado, era una razón suficiente?
Merri Lee se acercó al teléfono y levantó el auricular.
—¿Conoces el número de su móvil?
—Sí.

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—Llámalo, Meg. Deja un mensaje en su buzón de voz. Luego ven al
apartamento. Te voy a mostrar cómo hacer espaguetis. Eso nos ayudará a
distraernos. Ruth y Theral traerán helado y chocolate a mi casa esta noche, y
todas vamos a ver películas que nos den una excusa para llorar.
Meg tomó el receptor.
—¿Qué le digo?
—Dile que llamaste porque estabas pensando en él. Creo que le gustaría
eso. —Merri Lee sonrió—. Voy a esperar afuera.
Cuando oyó la puerta de atrás cerrarse, Meg marcó el número de Simon.
Reconoció su voz cuando oyó el gruñido de deja un mensaje.
Así que dejó su mensaje, cerró la oficina, y se unió a Merri Lee para una
noche de distracción.

*****

Lorenzo estaba dormido en uno de los bancos acolchados que se
plegaban en una cama. Simon había pasado las últimas horas mirando por la
ventana y de vez en cuando fingía leer. Y Monty, medio cautivado por el thriller
de Alan Wolfgard, se preguntaba cuántas personas habían leído libros
Terráneos. Solo la historia, con sus tortuosos villanos humanos asesinos, daba
una idea de cómo los Otros percibían a los humanos. Después de conocer a los
humanos que trabajaban en el Courtyard, ¿Aparecerían diferentes tipos de
humanos en algunas de las historias de Alan? ¿Cuántas veces aparecería una
hembra humana rechazando a un atacante con una escoba o una tetera?
En una estación, aproximadamente a una hora de distancia de la frontera
del Medio Oeste, un hombre entró en el vagón ejecutivo. Traje de tres piezas y
maletín. Un poco corpulento y muy bien cuidado. Se detuvo de golpe cuando
vio a Monty y a Simon.
—Creo que están en la parte equivocada del tren, — dijo el hombre. El
tono pomposo produjo un gruñido en Simon. En lugar de dar marcha atrás, el
sonido parecía incitar al hombre que agregó—: Este es un vagón privado.
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—Sí, señor, estamos conscientes de eso, — dijo Monty cortésmente—. Y
estamos en sector correcto.
—¿Ya? ¡No me diga! Veamos sus billetes.
Monty se levantó, salió al pasillo, sacó su billetera con la identificación, y
la abrió. Y observó al hombre pálido.
—Ahora, señor. Me gustaría ver su billete.
—¿El mío? —El hombre bramó—. ¿Por qué debo mostrarle el mío?
—Porque soy un oficial de policía, y se lo pido. O puedo solicitar que se
detenga el tren, mientras hago investigaciones en la estación de venta de
entradas y hacer la confirmación que, de hecho, tiene derecho a usar este vagón.
—¡No puedes hacer eso!
—Si él no puede, yo sí, — Simon gruñó.
Monty no tuvo que mirar al Lobo, para saber que Simon ya no pasaba
por humano. Podía ver el miedo en los ojos del hombre.
El hombre sacó un billete, lo agitó frente a Monty, y lo guardó antes de
que alguien pudiera tomar un buen vistazo.
Monty no insistió en ver el billete de nuevo, y no pidió al hombre que
proporcionara un nombre y dirección de su casa. No creía que ninguna de esas
cosas sería importante en ese momento.
Guardó su identificación y se sentó, permitiendo al hombre guardar su
equipaje en el estante y tomar asiento.

*****

A Simon no le gustaba el humano que había invadido el vagón privado.
No le gustó su mirada, lo que le inspiraba, ni su olor. No podía señalar con una
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pata la razón por la cual dejaba a este hombre, que lo ofendía tanto, vivir. Pero
si este hombre se acercaba a cualquier miembro de la manada humana de
Lakeside, y especialmente a Meg, no dudaría en rasgarlo y arrancarle el hígado
antes de que el corazón diera su último latido.
«¡Caw! Mensaje para el Wolfgard de Lakeside»
Miró por la ventana, pero no vio al Cuervo.
«Soy el Wolfgard»
«El tren se detendrá pronto. Los Lobos se reunirán contigo y tus
humanos, los llevaran el resto del camino.»
«¿La vía férrea está rota?» Preguntó.
«No si el tren se detiene y se va a casa. Aire está montando a Tornado y
estará observando.»
No se limitaría solo al tren o la estación. Los Terráneos iban a cerrar todo
escape del Medio Oeste, hasta que el enemigo sea perseguido y destruido. Y a
su manera, los Otros estaban protegiendo a los humanos que de otra manera
podrían quedar atrapados en la matanza.
El guarda entró en el vagón unos minutos más tarde.
—Última parada, caballeros. Por favor prepárense para partir.
—¿Última parada? — dijo el hombre de negocios, apoyándose en el
pasillo—. ¿A qué se refiere con lo de última parada? Tengo un billete por... —Él
se detuvo, como si no quisiera tener a un policía y a un Lobo escuchando su
destino.
—Las condiciones climáticas inciertas han hecho poco aconsejable
continuar, — dijo el conductor—. Usted o su empresa será reembolsado por la
parte del billete no usada.
—¿Así que esta es la decisión de la compañía ferroviaria? — El hombre
parecía enojado—. ¿Qué pasa si el tren continúa a su destino original?
—Los buitres se darán un festín por días, — dijo Simon.

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El guarda se movió con cuidado mientras se retiraba del vagón. El
empresario apestaba a miedo.
Moverse con cuidado para evitar excitar a un depredador, fue una
sensata respuesta del guarda. El temor de ser convertido en carroña fue una
comprensible y agradable reacción del hombre de negocios.
El tren llegó a la estación. Simon miró a Monty y negó con la cabeza.
Cuando Monty volvió a sentarse, dijo:
«¿Cuervos?»
«Aquí»
«Hay un humano que va a dejar el vagón en el que estoy»
«Hay muchos humanos saliendo»
«Pero sólo uno saldrá de este vagón. Vigílenlo»
«No podemos seguirlo ahora. Le pediremos ayuda a otros Terráneos»
«Bien. Y háblenle a sus líderes sobre él. Que todos los Cuervos sepan que
este humano no es de confianza.»
«Se lo diremos»
Satisfecho con eso, Simon sacó su bolsa de viaje del estante tan pronto
como el empresario dejó el coche.
—A menos que haya leído totalmente mal el mapa, todavía tenemos
mucho camino por recorrer, — dijo Monty—. Horas de viaje, de hecho.
—Sí, — respondió Simon—. Pero esto es lo más lejos que el tren irá.
Vamos. Hay alguien esperándonos.
Tan pronto como se bajó del tren, oyeron el graznido. Los Cuervos no
estaban haciendo ningún esfuerzo para ocultar su interés por el empresario, que
estaba atrayendo la atención de otros humanos. Nervioso, el hombre corrió a la
estación, donde los Cuervos no podían seguirlo. Pero en la puerta, el polvo y los
escombros de repente se arremolinaron y se rearmaron.

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Simon, Monty, y Lorenzo se unieron a los pasajeros que desembarcaban
en la estación, pero Simon llevó de inmediato a los dos hombres por el otro
conjunto de puertas para el estacionamiento. La camioneta no era diferente de
otros vehículos, pero los dos hombres de pie junto a él, parecían demasiado
peligrosos para ser humanos, a pesar de un claro esfuerzo para mantener esa
forma.
Él asintió con la cabeza a los Lobos.
«No necesitamos conocer a tus humanos» ellos dijeron.
Él pensó que a Montgomery y Lorenzo les habría gustado conocer los
nombres de sus nuevos compañeros, pero los Lobos no quería ser tan sociables,
así que no dijo nada.
—Parece que el empresario ha evadido a los Cuervos, — dijo Lorenzo,
deteniéndose un momento antes de entrar en la camioneta.
Simon no estaba seguro si él oyó preocupación o alivio en la voz del
médico. Los humanos comprendían muy poco.
—No importa ahora si evade a los Cuervos, — le dijo a Lorenzo—. Hasta
que deje de respirar, no puede esconderse de Aire.

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Capítulo 30

Condujeron durante varias horas antes de acceder a una vía de acceso
que no era usada por humanos. Poco tiempo después, la camioneta se detuvo a
la vista del recinto, en un lugar donde Joe Wolfgard los esperaba.
Los Lobos que habían sido sus choferes y escoltas, salieron y se unieron a
su líder.
—Quédense aquí, — Simon le dijo a Montgomery y Lorenzo. Luego salió
de la camioneta y se acercó a Joe.
—Este no es tu territorio, — dijo Joe—. Apreciamos la ayuda que nos
diste para localizar al enemigo, pero esta no es tu pelea.
—No es mi territorio, no es mi pelea, — Simon estuvo de acuerdo—. Pero
tenemos a este enemigo en común.
—Sí, — dijo Joe. Vaciló, como si tratara de decidir lo que debería decirse
—. Yo fui uno de los líderes que le hicieron una promesa a tu Meg.
—Hice una promesa también.
Joe asintió.
—Cuando el enemigo este muerto, puedes entrar y cazar la promesa.
¿Eso va a satisfacer a tu Meg?
Eso dependerá de los resultados, pensó Simon. Sin embargo, dijo:
—Eso va a satisfacerla.

*****

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Necesitando saber lo que estaba pasando, Monty se bajó de la camioneta.
Los Lobos habían dejado encendidas las luces de la camioneta. Eso
probablemente no era para beneficio de los Otros, ya que todos ellos parecían
tener una excelente visión nocturna. Pensó que fue considerado de su parte en
proporcionar luz para sus huéspedes humanos. Entonces los vio y deseó que no
hubieran sido considerados.
Tres de los Lobos se habían despojado de sus chaquetas y camisas y
luego cambiado sus torsos a una forma peluda y musculosa, que sostenía unas
cabezas que eran totalmente Lobunas, miraron a Monty y gruñeron. Entonces
corrieron hacia el recinto.
—Dioses encima y por debajo, — Lorenzo transpiraba mientras daba un
paso al lado de Monty.
—No estoy seguro de que los dioses vayan a escucharnos hoy, — dijo
Monty cuando Simon echó la cabeza hacia atrás y aulló.

*****

Tierra, montando a Ciclón, se estrelló contra una parte de la pared del
recinto, y los Lobos siguieron, matando a todos en su camino. Agua siguió,
cabalgando en Niebla, cegando a los humanos que custodiaban las puertas de la
guarida del enemigo, dejándolos vulnerables a los Cuervos, halcones y Búhos.
Aire sacudió los edificios y sacudió todas las ventanas, en la búsqueda de las
aberturas más pequeñas. Los Sanguinati, en forma de humo, siguieron a Aire.
Rodearon a los guardias armados con pistolas, bebiendo la suficiente sangre
como para dejarlos inconscientes. Cambiando a la forma humana, abrieron las
puertas para los Lobos.
Y luego las cosas se volvieron caóticas.

*****

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El suelo tembló. El viento rugía.
Jean se sentó en la cama. Su celda no estaba cerca de ninguno de los
principales corredores del edificio, pero todavía podía oír a los Nombres
Caminantes gritando y suplicando y chillando.
Ella extendió la mano y prendió el interruptor de la luz en la pared. Una
vez que sus ojos se acostumbraron, estudió la cómoda.
La mayoría de los cajones guardaban ropa o artículos para la higiene
personal. Pero un cajón tenía una cerradura, y los Nombres Caminantes
guardaban la llave. Era sólo otra manera de burlar y atormentar a las chicas.
Se puso de pie y esperó un momento para dejar a su pie dañado aceptar
su peso. Unos pocos pasos arrastrados, la llevaron de la cama al tocador. Ella
ignoró los gritos fuera de su celda y abrió el cajón. Luego cogió la navaja
plegable.
Bonitas flores adornaban un lado de la empuñadura de plata. Una
mentira.
La llana designación; cs747 en el otro lado. Una verdad.
El suelo tembló, el viento rugió, los gritos, y el cajón que debería haber
estado cerrado y no lo estaba. Ella sabía lo que significaba.
—Es el final, — susurró.
Sosteniendo la navaja Jean volvió a su cama y se sentó a esperar.

*****

El Controlador se tragó otra dosis de Repasando al lobo, le puso un
cargador nuevo a su pistola, y luego corrió a través de un pasillo lleno de
pesadillas que harían que los dioses oscuros se regocijaran.

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Un Lobo se volvió hacia él. Disparó en su boca y siguió corriendo, casi
sin poder contener su propio aullido de triunfo cuando su enemigo cayó.
Tenía que llegar a la sala especial. Tenía más armas allí. La victoria estaba
allí. Le costó tres cortes en esa perra cs747 para obtener suficientes imágenes
útiles para asegurar su huida. No le había dicho a su personal sobre el ataque; el
caos y la masacre eran necesarias para su propia supervivencia. El personal,
como las profetas, podrían tener reemplazo. Sin embargo, el conocimiento y la
habilidad que él podría ofrecer al movimiento Humanos Primero y Últimos, era
irremplazable.
Disparó una y otra vez, golpeando a su propia gente, golpeando a los
Otros. ¿Qué importaba? Él tenía la gloria, era invencible. ¡Era la respuesta que
los humanos habían estado esperando!
Corrió a la habitación donde estaba la llave de su libertad. Cuando él
tropezó con un cuerpo humeante, vio el rifle automático cerca, vio las
envolturas gastadas que cubrían el suelo. ¡El arma con la que había contado con
era inútil!
Mirando con el rabillo del ojo, se dio la vuelta, disparando su pistola al
ardor que de repente rodeaba su torso. El humo cubrió su rostro y adquirió
colmillos que se hundieron en su cuello. Liberado del control de Fuego, el
Controlador se tambaleó hacia delante antes de ser golpeado de nuevo cuando
algo con la cabeza de una pantera birló su vientre, rasgándolo para abrirlo. Al
caer, un Lobo le agarró la muñeca, mordiendo a través del hueso y la carne
quemada, mientras que la Pantera mordía a través de su otro brazo.
Entonces el vampiro, el Lobo, y la Pantera gritaron de rabia y salieron
corriendo de la habitación exaltados por una doble dosis de Repasando al lobo,
mientras que el Controlador yacía en el suelo, quemado, sangrado, roto.
Muriendo.
Comprendiendo.
Esa puta cs747. De alguna manera se las había ingeniado para decirle sólo
una parte de lo que había visto. En lugar de mostrarle cómo escapar del ataque,
le había aportado imágenes que lo llevarían a una trampa.
Esa puta ... ... le mintió.

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*****

Monty no podía ver mucho desde donde se encontraba con Lorenzo y
Simon Wolfgard. Pero oyó más que suficiente.
Disparos, silenciados rápidamente.
Gritos, prolongados y terribles.
Y todo ello, en un lapso demasiado corto como para darle a un humano
alguna esperanza.
Entonces los Lobos aullaron, y la niebla se desvaneció como si nunca
hubiera existido.
—Es nuestro momento para entrar, — Simon dijo mientras comenzaba a
caminar hacia el recinto.
Las sirenas en la distancia, cada vez más cerca. Caballos y jinetes
moviéndose hacia las puertas rotas del recinto.
—¿Debo esperar en la puerta y hablar con la policía? — Preguntó Monty.
—Los Elementales van a tratar con la policía, — respondió Simon—. Los
Terráneos del Medio Oeste nos quieren a los tres aquí. — Señaló a uno de los
edificios.
Monty se figuraba que Dominic Lorenzo había visto algunas cosas malas
como médico de urgencias. Como oficial de policía, había visto algunas
también. Pero ninguno había visto nunca nada parecido a lo que los Terráneos
podrían -y querían-, hacer a los humanos que odiaban.
Las paredes salpicadas de sangre. Suelos resbaladizos con sangre. Pero
mientras estaba allí, demasiado aturdido para moverse, vio a un hombre Lobo
arrancar las mangas de una túnica blanca de médico y la camisa de debajo,
rasgar el brazo por el hombro, y tomar un bocado mientras que otro Lobo ...

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—Él está comiendo el hígado de ese hombre, — dijo Lorenzo con una voz
que tenía la tranquilidad de alguien demasiado sorprendido de sentir.
Uno de los Lobos se desplazó de nuevo a una cabeza humana -en su
mayoría- y se puso de pie. Cuando le dio a sus patas ensangrentadas un par de
lamidas, Monty se dio cuenta de que era Joe Wolfgard.
Joe dijo:
—Es una buena carne. — Luego miró a Simon—. ¿ oyes?
—Escucho.
Monty repente se dio cuenta de que los oídos de Simon tenían forma de
Lobo y eran peludas. Ese cambio le pareció casi cómico en comparación con
todo lo que les rodea.
—¿Qué hay que oír? — Preguntó.
—A las chicas.

*****

«Deja que estos humanos tomen algunas de las niñas» dijo Simon.
«¿Por qué?» Joe protestó.«Estamos sacando estas armas lejos de los
humanos. ¿Por qué darle algunas de ellas de nuevo?»
«Los humanos lo llamarían una muestra de buena fe. No podemos dejar
a estas chicas perdidas en la naturaleza, por lo que vamos a necesitar ayuda.
Dale a estos humanos una razón para ayudar. Me aseguraré de que las niñas no
se usen como armas contra nosotros, incluso si tengo que matarlos.»
«Mucho cambiará en Thaisia debido a esto. Vamos a querer un poco de
ayuda a cambio.»
«Sí» dijo Simon. «Lakeside ayudará» No habría tiempo de sobra para
explicarle al teniente Montgomery y al Dr. Lorenzo que había incluido a la
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policía y a los médicos en esa promesa. Era la única manera de dar a los dos
hombres una recompensa por permanecer testigos de la destrucción del
enemigo llamado el Controlador.

*****

Monty observaba las patas de Joe cambiar en algo que se asemejaba a las
manos. El Lobo levantó dos dígitos.
—Pueden tomar cada uno dos chicas.
—¿Seis chicas? — Dijo Monty—. ¿Sólo hay seis niñas en el recinto? —
¿Vivas? añadió en silencio.
—Pueden tomar seis, — repitió Joe.
—¿Qué pasa con las otras chicas? — Preguntó Lorenzo—. Ellas
necesitan...
—Seis o ninguna, — Joe gruñó—. Es cinco más de las que prometimos al
Wolfgard de Lakeside.
—Vamos a tomar seis, — dijo Simon. Se dio la vuelta y se alejó, sus orejas
tiesas hacia un sonido que los humanos no podían oír.
Monty vaciló; pero luego él y Lorenzo se apresuraron, pasando a los
Lobos que estaban alimentándose en uno de los cuerpos y alcanzaron a Simon.
El Lobo de Lakeside probablemente quería alimentarse al igual que el resto de
los Otros, pero Simon, al menos, reconocía a Monty y Lorenzo como algo más
que carne, por lo que era más seguro estar cerca de él.
Una escalera conducía abajo. Lo siguieron por más corredores. Simon se
detuvo y los miró. Un rojo brilló en sus ojos color ámbar, y Monty se preguntó
cuánto tiempo más iba a mantener el control.
—Sólo estoy aquí por una, —dijo Simon—. El Teniente puede elegir tres.
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—¿Qué pasará con el resto de las chicas? — Preguntó Monty.
—Eso es decisión de los Terráneos.
—Ellos creen que estas chicas son veneno, — Lorenzo protestó.
—Si tratan de tomar más de cinco, Los Terráneos matarán a todas, — dijo
Simon. Él se apartó de ellos y aulló. Entonces sus orejas quedaron tiesas y
caminó por el pasillo salpicado con un poco de sangre. Dobló una esquina y
desapareció, dejando a Monty y Lorenzo frente a un pasillo de puertas cerradas.
—Dioses encima y por debajo, ¿cómo elegir? — Preguntó Lorenzo.
Monty recogió un manojo de llaves que estaban a un lado de un cuerpo y
abrió la puerta frente a él. La chica que trató de esconderse en un rincón de la
habitación era quizás un año o dos mayor que su hija, Lizzy.
Pensó en Meg Corbyn, luchando con una adicción al corte que lo más
probable la mataría aún siendo joven. ¿Se habría sentido obligada a cortarse si
hubiera vivido en un lugar donde pudiera recibir algún apoyo, donde su piel no
fuera una mercancía?
—Elegiremos a las jóvenes, —dijo, mirando hacia atrás a Lorenzo—.
Elegiremos a las chicas que tendrán la mejor oportunidad de aprender a vivir
en el mundo.
Entregando las llaves a Lorenzo, entró en la celda y se agachó delante de
la niña.
—Hola, — dijo—. Soy el Teniente Montgomery. Puedo ayudarte a salir de
este lugar. ¿Te gustaría eso? — Él le tendió la mano y esperó.
Ella lo miró fijamente durante un largo momento. Entonces puso su
mano en la suya ... y le rompió el corazón.

*****

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Simon rompió la puerta para abrirla, luego se detuvo.
Ellos le habrían hecho esto a Meg, pensó, mostrando los dientes en un
gruñido.
En lugar de mostrar miedo, lo cual habría sido sensato, dado que se
había estrellado contra una puerta y estaba mostrando sus colmillos, la hembra
sonrió y dijo:
—Eres el Lobo de Meg.
Maltratada y llena de cicatrices, se sentó tranquilamente en la estrecha
cama, con las manos en su regazo. Un pie no se veía bien, y se preguntó si podía
caminar por su cuenta. Ella olía fatal, como si los humanos hubieran dejado de
preocuparse por ella y ni siquiera la dejaron tratar de cuidar de sí misma.
—¿Jean? — Esperó que lo negara. ¿Cómo iba a llevar a esta criatura a
Lakeside?
—Sí, soy Jean. ¿Cómo está Meg?
—Ella está bien. — Renuente, él entró en la celda—. Meg está muy bien.
—Le ayudé a escapar.
—Lo sé.
—Me gustaría pedirte un favor.
Inclinó la cabeza para indicar que estaba escuchando.
—No me mates en esta habitación. Llévame más allá de estas paredes
que he odiado durante tanto tiempo como puedo recordar. Más allá del recinto.
Y usa esto.— Dio vuelta sus manos para revelar la navaja de plata—. La
mantenían bajo llave en un cajón, tan cerca pero fuera de alcance, como un
tormento. Pero yo sabía que habría un día en que los Nombres Caminantes
olvidarían cerrar el cajón, y al día siguiente el Lobo de Meg vendría. —Pasó un
dedo por la navaja—. Así que esto es mío de nuevo. Debes usarlo para matarme.
Si me muerdes, te enfermarás.

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Él dio un paso más cerca, y luego se dejó caer para sentarse sobre sus
talones.
—Yo no he venido aquí para matarte. Meg me pidió que te llevará lejos
de aquí, para salvarte. — Cuando ella no respondió, dijo lo que pensaba que
Meg quería que dijera—. Vive con nosotros en el Courtyard de Lakeside.
Podrías venir...
—No, — dijo ella rápidamente.
Él quedó perplejo por un momento.
—¿No quieres ver a Meg? — Él quería ver a Meg.
—Verla, sí, pero no vivir en el mismo lugar. — Jean se inclinó hacia él—.
Meg es una especie de pionera. ¿Conoces esa palabra, Lobo?
Él asintió con la cabeza.
—Los primeros humanos que invadieron nuestra tierra. Nuestra primera
muestra de la nueva carne. — Él enseñó los dientes—. Meg no es una pionera.
Jean tenía una mirada distante en sus ojos. Meg tenía esa mirada cuando
estaba recordando imágenes.
— Pathfinder, — dijo Jean—. Trailblazer 6. Alguien que va en primer
lugar, creando caminos para que otros puedan seguir. ¿Son esas unas mejores
palabras?
—Mejor, — acordó. Al menos esas palabras no significaban una humana
comestible.
—Meg tiene que dejar de lado el pasado.— Jean hizo un gesto con la
mano para indicar su cuerpo—. Represento un excesivo recordatorio, y ella
pensará que esto me sucedió por su causa.
—¿Y fue así?

6 Pathfinder. Trailblazer: Son dos palabras compuestas, que tienen varias
acepciones en común, puede ser exploradora, pionera, abre caminos, busca
caminos etc. Como estas dos palabras de ahora en más van a seguir
apareciendo, preferimos dejarlo sin traducción. (N de T)
440

Murder of Crows
—En parte, pero habría ocurrido de todos modos. Cuando se mira en un
espejo, ya tiene suficientes recuerdos del pasado. No necesita más.
—Entonces, ¿qué te gustaría? — Preguntó. Extraña hembra. ¿Hembra
loca? No, en realidad no. Los ojos que le devolvían la mirada no pertenecían a
una loca.
—No lo sé. Las imágenes no tienen sentido. Agua cayendo. Niebla que se
levanta. Un sonido que es un rugido, pero no un rugido. Un tarro de miel.
—¿Ahí es donde se supone que debes ir?
—Sí. Si no me muero aquí, eso es lo que vi como mi futuro.
—Entonces tiene sentido. — Simon se puso de pie y le tendió la mano—.
Conozco ese lugar. Las personas que viven allí son llamados Intuye. Ellos
pueden ayudarte, y creo que les puedes ayudar también.
Ella tendió la navaja.
—Quédate con eso.
Él tomó la navaja y la metió en el bolsillo, no preguntó por qué se
desprendía de ella ahora que justo había recuperado su posesión. Meg se ponía
nerviosa cuando no tenía el control de su navaja.
Meg la Abre Caminos. ¿Aquella que podría mostrarles a todos el nuevo
camino hacia el futuro de Thaisia? Eso era una gran carga para una pequeña
hembra, pero él la ayudaría. De alguna manera. Sólo esperaba que el liderazgo
de Meg, no significara que todas las profetas de la sangre se hicieran cosas
extrañas en su cabello.
—Es hora de irnos, — dijo.
Jean se puso en pie. Ella podía caminar, pero no podría haber escapado.
La lástima se agitó en él. ¿Había visto lo que le pasaría después de ayudar a
escapar a Meg? Probablemente. Y no había dicho nada para que Meg pudiera
correr y no mirar hacia atrás.
Lo dejó sostener su brazo para ayudarla a caminar. Pero él se detuvo en el
umbral.

441

Murder of Crows
—Es malo lo que hay. Tal vez deberías cerrar los ojos.
—Lobo, — dijo suavemente—. Yo ya lo he visto.

442

Murder of Crows

Capítulo 31

Dos Halcones los condujeron de nuevo a la estación de tren. Los Lobos y
los Sanguinati tenían otras tareas en estos momentos que tenían prioridad. Eso
es lo que a Monty y Lorenzo se les dijo cuando cargaron las cinco chicas
aterrorizadas en la camioneta, seguidos por Simon y la mujer maltratada que
había rescatado.
Monty tenía la impresión de que Simon sabía exactamente qué tarea, los
Lobos del Medio Oeste y los Sanguinati estaban realizando, pero el Lobo no
ofreció ninguna información y Monty no preguntó. Él no estaba seguro de
poder hacer frente a cualquier otra cosa en ese momento, y sabía que iba a tener
que lidiar con un montón más.
Ellos abordaron el mismo tren, que los había dejado en la frontera del
Medio Oeste y ahora estaba haciendo el viaje de regreso a Lakeside. El guarda
les acompañó hasta el vagón privado y les aseguró varias veces que a nadie se le
permitiría unirse a ellos para este viaje.

*****

Simon Wolfgard era el responsable. Monty no había pensado más allá de
la selección de las cinco Casandra de sangre que podían llevarse con ellos y en
sacar a las chicas del recinto y de la masacre. Lo mismo Dominic Lorenzo. Pero
el Lobo se había dado cuenta de que la privacidad sería vital para el regreso a
Lakeside.
Y cuando el tren salió de la estación y las chicas empezaron a gritar, fue
Simon quien hizo la simple cosa de bajar las persianas de las ventanas para que
las niñas tuvieran que hacer frente solamente a las nuevas experiencias de estar
dentro del vagón privado.

443

Murder of Crows

*****
—Simón, soy Meg. Voy a cerrar la oficina ahora y... No es la primera vez que has
tenido que irte, pero se siente... diferente... esta vez. Vacío. No sé. Quiero que mi amigo
vuelva a casa. Voy a lo de Merri Lee a ver películas con las que podamos llorar, pero yo
prefiero ser capaz de esconderme detrás de ti y ver una película de terror. Cuando estás
allí, no veo demasiado de lo que asusta. De todos modos, nos vemos pronto.
Simon guardo el teléfono en el bolsillo y se fue al baño. Había encontrado
los mensajes cuando llegaron a la estación de tren, uno era de Vlad,
asegurándole que todo estaba bien en el Courtyard, y éste de Meg. El sonido de
su voz. No tan bueno como estar abrazado a su lado y ser acariciado, pero cerca.
Y su comentario sobre esconderse del miedo, le había proporcionado la clave
que necesitaba cuando las chicas empezaron a gritar. No podía ocultarlas del
miedo -había demasiado que les atemorizaba para hacerlo- por lo que cerró las
persianas para ocultar el miedo de ellas.
Cuando regresó a la parte delantera del coche, miró a Montgomery y
Lorenzo. Los malditos humanos estaban revolviéndose como ciervos en la nieve
profunda, y eso lo desconcertaba y molestaba. Él era el único con dientes
decentes aquí, así que tenía que estar en guardia, y ellos debían cuidar de las
cachorras de profeta. Pero no parecían saber cómo hacer algo útil.
Simon observó a los hombres, ya que se trasladó a la parte trasera. Tal
vez aún estaban preocupados por las chicas que dejaron atrás y se preguntaban
qué pasaría con ellas. Joe Wolfgard y los otros líderes del Medio Oeste se habían
preocupado por dejar que los humanos se llevaran a algunas de las terribles
creaciones de Namid. Después de ver las cosas horribles que los humanos
habían hecho a las profetas de la sangre, no querían librar a cualquiera de las
niñas bajo el cuidado de los humanos. Pero Simon había asegurado a los Otros,
que Montgomery y Lorenzo eran confiables, incluso casi lobunos en la forma en
que se preocupaba por los cachorros.
Ahora ya no estaba tan seguro. No es que importara. Al ver a los dos
hombres revolviéndose, había tomado sus propias decisiones acerca de las
niñas y había pasado el viaje trabajando en los detalles. Para cuando llegaran a
Lakeside, no habría mucho que Montgomery y Lorenzo pudieran hacer.
Pero había una cosa que podía hacer ahora que podría ayudar a
Montgomery después.
444

Murder of Crows

Deslizándose de su asiento, Simon se acercó a la mesa donde Jean estaba
trabajando para escribir una carta.
—¿Podrías darme una hoja de papel y un sobre? — Preguntó.
Ella le entregó, junto con una pluma extra.
Los tomó y se retiró. Era difícil estar cerca de Jean porque la miraba y
veía lo que el futuro de Meg habría sido, si no hubiera sido lo suficientemente
valiente como para salir corriendo, y si Jean no hubiera sido lo suficientemente
valiente para quedarse.

*****

De pie en la parte trasera del coche con Lorenzo, Monty observó a Simon
tomar papel y una pluma de Jean, antes de retirarse al mostrador en el área de
la cocina.
Había decepcionado al Lobo, y eso lo aguijoneaba. Pero estaba
demasiado aturdido por lo que había visto en el recinto para funcionar bien.
Ahora, llegando al final de la jornada, se dio cuenta de que había dejado a
Simon lidiar con todo el cuidado práctico de las seis Casandra de sangre.
No fue la masacre lo que más le molestaba, aunque nunca lo olvidaría.
Fue las chicas. Todas esas chicas. Las jóvenes que estaban siendo entrenadas
pero estaban todavía sin marcar y sin probar. Las adolescentes mayores que ya
tenían cicatrices sobre áreas enteras de sus cuerpos. La de catorce años, que
había extendido su brazo y le mostró su primera cicatriz y parecía como si no
estuviera segura de si debía estar orgullosa o avergonzada de ello.
Seguir su camino dejándola, mierda que lo había matado, pero al final, él
y Lorenzo había elegido cinco niñas entre las edades de ocho y once años que
no habían sido cortadas todavía.

445

Murder of Crows
—¿Qué vamos a hacer con las chicas? — Preguntó Lorenzo, manteniendo
la voz baja—. No había pensado en más allá de sacarlas de ese lugar, pero
ahora...
—No pensé más allá de eso tampoco, — respondió Monty.
—No podemos ponerlas en hogares de acogida. No podemos ponerlas en
un hogar de la ciudad tampoco. Si se corre la voz, -y tú sabes que pasará- que
las Casandra de sangre viven en un lugar como ese, las secuestrarían antes de
que el personal supiera lo que pasó. No podemos tener seguridad veinticuatro
horas en hogares de acogida. ¿Y vamos a necesitar chequeos semanales para
asegurarnos de que nadie corta las niñas para una profecía?
Monty miró a Simon, que acababa de lamer el sobre y, obviamente, no le
gustaba el sabor de la cola. El Lobo había salido a hacer una llamada telefónica
cada vez que el tren se detenía en una estación. Entre medio, miraba a las chicas
y observaba a Jean, que estaba escribiendo en el papel que Simon había
conseguido en un quiosco en una de las estaciones. También había salido
corriendo en la siguiente parada para conseguir libros para colorear y lápices de
colores para las niñas.
Le laceró el corazón de Monty cuando se dio cuenta que las niñas estaban
convirtiendo las páginas de los libros para colorear, en material de estudio para
absorber las imágenes y miraban los colores de los lápices de colores, pero no
entendían cómo usarlos. Le preocupó a Lorenzo el que las chicas entraban y
salían de un estado catatónico, sus sentidos sobrecargados por el viaje a pesar
de los esfuerzos por limitar su entrada visual.
Eso había mostrado a Monty y Lorenzo a lo que se enfrentaban los
cuidadores. Y les dio un poco de comprensión de lo que Meg Corbyn había
enfrentado cuando huyó del recinto y a lo que aún se enfrentaba a diario por
vivir con la estimulación de un lugar como el Courtyard.
—Una sala sellada en un hospital, no sería mucho mejor que lo que han
conocido, — dijo Lorenzo amargamente.
—¿Crees que eso es lo que va a pasar?
—No veo mucha alternativa, ¿verdad?

446

Murder of Crows
—No, no la veo. — Monty estudió a Simon por un momento antes de
añadir—: Pero creo que él sí.

*****

Cuando llegaron a la estación de tren de Lakeside, un pequeño autobús
del Courtyard estaba esperando. Monty llamó al Capitán Burke para hacerle
saber que estaban de vuelta.
Esperaba que en el autobús para ir al Courtyard, fuera donde él y
Lorenzo tendrían que decidir qué hacer con las chicas. Pero Blair Wolfgard salió
de la estación de tren y se dirigió hacia el norte por el camino del río.
—¿Sr. Wolfgard? — Dijo Monty—. ¿A dónde vamos?
Simon, sentado en la delantera con Blair, simplemente lo miró por un
largo momento antes de alejarse.
Inquieto, Monty se echó hacia atrás, no muy seguro de lo que podría
hacer si el Lobo había dejado de confiar en él. Las niñas parecían congeladas en
su lugar. Incluso Jean, que había mantenido cierta capacidad para funcionar
durante todo el viaje, parecía que había llegado a su límite de nuevas
experiencias. Y no creía que él y Lorenzo pudieran frenar lo que fuera que los
Otros decidieran hacer.
Cuando llegaron a la mitad continental de Desembarco del Ferry, Monty
se dio cuenta de lo que pretendía Simon. La barcaza estaba esperando, y fueron
para la Isla Grande tan pronto como el autobús fue asegurado en la cubierta.
No se detuvieron en los muelles. Condujeron hasta un hostal y pararon
en el aparcamiento.
Simon señaló a las cinco chicas el edificio.
—Miren ese lugar. ¿Podrían permanecer allí por un tiempo? Este es el
exterior, pero tengan en mente que habrá adultos cuidándolas o podrían salir
lastimadas.
447

Murder of Crows

Después de algunas dudas, las chicas se movieron para mirar por las
ventanas donde podía ver: B y B. Monty las vio frotarse sus brazos de la forma
en que Meg hacía cuando una profecía potencial le erizaba la piel. Pero después
de un minuto, observaron a Simon y asintieron.
—¿Jean? — Preguntó Simon.
Ella se abrazó a sí misma, sacudió la cabeza y cerró los ojos.
—Demasiado, — susurró.
Asintiendo como si eso no fue una sorpresa, Simon guió a las niñas fuera
del autobús. Fueron recibidas por Steve Barquero, quien presentó a todos a
Margaret Seely y Lara Herrera, las propietarios de B y B.
Lorenzo hizo un esfuerzo por mantener el control, pero una mirada de
advertencia de Steve Barquero le hizo callar, y Monty era muy consciente de los
Cuervos reunidos en los árboles alrededor de B y B, y de Blair Wolfgard de pie
en la puerta abierta del autobús, en guardia. Así que fueron sólo las dos
mujeres y Simon Wolfgard quienes escoltaron a las chicas al edificio.
Steve hizo un gesto de "síganme" a Monty y Lorenzo, antes de caminar
hacia el otro lado de la playa de estacionamiento.
—¿Tienen un problema con esto? — Preguntó Steve—. Porque puedo
decirles, que no sacarán a esas chicas fuera de la isla. No en este momento, de
todos modos.
—No están equipados para hacer frente a las Casandra de sangre, — dijo
Lorenzo.
Steve resopló.
—¿Y usted?
—No, no lo estamos, — dijo Monty antes de que Lorenzo pudiera
discutir—. Pero no creo que comprenda lo difícil que será.
—La creación de Namid, tan maravillosa como terrible, — dijo Steve
suavemente—. Se podría decir que los Intuye eran el plantel reproductor
original que produjo las profetas de la sangre. Y, no, no estamos mejor
448

Murder of Crows
equipados que ustedes para ocuparnos de ellas. Si lo estuviéramos, no
habríamos perdido a una niña el año pasado. Pero todos vamos a tener que
pensar mucho y rápido en lo que se puede hacer.
—Yo no soy tan indulgente a la hora de dejar que nos saquen a las niñas
de nuestras manos, — dijo Lorenzo. Él movió un dedo entre él y Monty—.
Trajimos esas cinco chicas del recinto. Tuvimos que dejar atrás decenas, decenas
de chicas que ... — Él negó con la cabeza—. Vamos a encontrar un lugar para las
niñas.
Steve les dio una mirada extraña.
—No entiende cómo trabaja el Terráneo, ¿verdad? Ya las han sacado de
sus manos, y no estoy hablando sólo de las chicas que trajeron a la Lakeside.
Ahora que saben qué buscar, pueden apostar a que los Otros están ahí fuera
ahora, a la caza de Casandra de sangre en todos los asentamientos humanos.
Mostramos a los Otros los lugares más probables para mantener a las chicas,
pensó Monty, sintiéndose helado por la cantidad de sangre que estaba a punto
de ser derramada.
—Todas las niñas, asesinadas.
Otra mirada extraña.
—Es posible que quien quiera que dirija esos recintos matará a las niñas
en lugar de dejar que alguien más las tenga. Pero no es a eso a lo que se refería,
¿verdad?
No había considerado eso. Como un oficial de policía, debería haberlo
considerado.
—No, eso no es lo que quise decir.
Steve no dijo nada durante un minuto.
—Anticipo que mucha gente va a morir en las próximas semanas debido
a esto. Y tengo que entender que no todas las niñas serán capaces de sobrevivir
cuando sus vidas ya no sean tan restringidas. Pero puedo decirle que los Intuye
han coexistido con los Otros desde que los humanos pusieron pie en este
continente, y nunca los han conocido por dañar a un niño.
Monty observó a Simon salir de B y B solo.
—Así que tenemos que dejarlas ir.
449

Murder of Crows

—Los Otros no van a dejar que mantengan las armas, por lo que, sí,
tienen que dejar ir a las chicas.

*****

Jean mantuvo los ojos cerrados, suficientemente abrumada por los
sonidos tranquilos de los Lobos y los hombres que iban en el autobús. Motor
girando. Movimiento. ¿Dónde iban ahora? ¿Podría importar? ¿Alguien más en
este autobús entendería lo que se avecinaba?
Los Terráneos se moverían rápido y golpearían duro y Thaisia nunca
sería la misma. En cuanto a las Casandra de sangre, quedarían atrapadas en el
torbellino de imágenes de estas peleas ...
Sangre. Desesperación. Terror. El brillo de las navajas como una manera
de silenciar el miedo al futuro, sólo para ver la verdad en una profecía que
llegaba un tiempo demasiado tarde.
No es para que yo lo sepa, pensó Jean. No hay mucho en mí para usar.
Había vivido demasiado tiempo en una vida restringida. Había anhelado
estar afuera desde el día en que había sido tomada de sus padres, una niña que
se había aferrado a los recuerdos como prueba de que había algo más que las
celdas y las lecciones y los hombres y mujeres que las compraban y no veían
nada, salvo el valor de la piel.
Ahora eso había terminado. Pero el afuera era demasiado grande,
demasiado. Había enviado a Meg afuera con nada más que sus recuerdos de la
infancia como prueba de que las Casandra de sangre podían sobrevivir. Y, sin
embargo, Meg había sobrevivido y haría las cosas mejor para todas ellas.
Debió de haberse dormido, porque cuando Simon Wolfgard dijo:
—Estamos aquí, —abrió los ojos y se dio cuenta de que el autobús había
dejado de moverse.
Poco a poco se abrió paso por las escaleras, con la ayuda de Simon y el
teniente Montgomery y seguido por el Dr. Lorenzo y Steve Barquero. Un
450

Murder of Crows
hombre y una mujer esperaban por ellos delante de una casa de aspecto
confortable. Había otros edificios cercanos, un granero y ... un gallinero ... y otro
edificio más pequeño que parecía similar a la casa. ¿Una cabaña? ¿Casa de
Huéspedes? No podía recordar una imagen que encajara con el aspecto de la
estructura.
—Son James y Lorna Gardner, — dijo Steve Barquero—. Son gente de
Vida Simple. Eso significa que ellos hacen uso de alguna tecnología práctica,
pero prefieren mantener su vida despejada.
—La casa de invitados está vacía, — dijo James—. Tuvimos una prima
que vivió allí por un tiempo, pero conoció a alguien en nuestra última reunión y
se fue a vivir en su comunidad. El Sr. Barquero mandó a decir que es posible
que necesites un poco de silencio, por lo que te invitamos a alojarte si te
conviene.
Jean miró a la casa y la tierra y a las dos personas que esperaban su
respuesta.
Entonces Lorna se adelantó y le tendió un frasco.
—Puedes tomar tus comidas con nosotros, por supuesto, pero esto es
nuestro regalo tradicional de bienvenida.
Jean miró su propia mano llena de cicatrices, sosteniendo el tarro de
miel.
—¿Podrías quedarme aquí por un tiempo, Jean? — Preguntó Simon.
Se tragó las lágrimas y sonrió.
—Sí, me gustaría quedarme.

*****

Monty se sentó en la silla frente al escritorio del capitán Burke y esperó.

451

Murder of Crows
—Elegir el menor de dos males nunca es fácil, Teniente, — dijo Burke en
voz baja—. Si no hubiéramos prestado asistencia en la localización de ese
recinto, los Terráneos habrían desgarrado el Medio Oeste. No nos
equivoquemos al respecto. Y ahora los Otros en todo Thaisia han atrapado a los
gobiernos humanos con un ultimátum: revelar voluntariamente los lugares
donde están recluidas las Casandra de sangre o perder ese asentamiento
humano, toda la aldea, pueblo o ciudad, se reclamará de inmediato si los Otros
entran y encuentran siquiera a una sola chica guardada.
—¿Qué pasa con todos los políticos y hombres de negocios y cualquier
otro que compra profecías? — Preguntó Monty.
—Como yo lo entiendo, los Terráneos no van a parar a cualquier persona
que compre una profecía. Al menos, no inmediatamente. Creo que los recintos
tendrán nuevo personal para cuidar de las niñas y la seguridad serán
manejados por los Otros. Así que ellos van a saber todo lo que entra o sale de
esos lugares. Sabrán si alguien trata de sacar de contrabando la sangre o una
niña, y que los dioses ayuden a cualquiera tan tonto como para intentarlo.
—Así que incluso con los recintos revelados, nada va a cambiar para las
chicas.
—Todo va a cambiar, Teniente. Los centros de reproducción serán
cerrados. Las niñas que viven en los recintos ya no se verán obligadas a dejar un
lugar familiar, pero esos lugares se manejarán más como una vivienda
supervisada. Y si quieren salir, pueden hacerlo. Las profetas de la sangre harán
sus propias decisiones, vivir sus propias vidas. Y eso incluirá la decisión de
hacerse un corte para alguien que quiera una profecía.
—Con los Terráneos controlando y sabiendo exactamente quién está
comprando profecías. — Monty suspiró—. Eso le dará a los agentes del poder
más razones para apoyar al movimiento Humanos Primero y Últimos.
—Probablemente, — Burke coincidió—. Tendremos que tratar con un
problema a la vez.
—¿Señor? ¿Cómo sabe todo esto? — No le sorprendió que Burke supiera.
Él sólo se preguntó cómo el hombre lo había descubierto antes que nadie.
—Me detuve en el Courtyard, con la intención de darle un aventón y
obtener su informe. Pero estaba ya de camino a Desembarco del Ferry, así que
452

Murder of Crows
tuve una breve charla con Elliot Wolfgard. Creo que él estaba tan solicito porque
quería ver cómo los humanos podrían reaccionar a la noticia. Las próximas
semanas deberían ser interesantes.
Me alcanzaría con que fuera un poco menos interesante por un tiempo, Monty
pensó mientras se levantaba de la silla.
—No estoy seguro de que el Dr. Lorenzo va a mantener su oficina en la
Plaza Comercial. El comprender que los Otros no van a permitir seleccionar y
elegir cómo ayudar ... no estoy seguro de que va a conseguir ver más allá de lo
que vio en ese recinto.
—¿Y usted? — Preguntó Burke.
Él no lo sabía, así que dijo:
—Buenas noches, señor.
—Haga que alguien lo lleve a casa, Teniente.
—Sí, señor. — Monty llamó a MacDonald y Debany ya que estaban de
servicio y dispuestos para el viaje a casa. Luego se sentó en su escritorio a
esperar a que regresaran a la estación.
Miró el libro sobre la historia de Thaisia que Simon le había dado y se
preguntó cuánto de la versión de los Otros sobre los recientes acontecimientos
sería diferente de la que contarán los humanos. Luego sacó un sobre de su
bolsillo y lo abrió. Simon se lo había dado cuando se bajaron del tren.
La única frase decía:
A diferencia de los humanos,
los Terráneos no dañarán a la sangre dulce.
De repente entendió la tarea que los Lobos y los Sanguinati habían
emprendido en el Medio Oeste. Ellos no abandonarían a las chicas de ese
recinto. De ese no. No, dispersarían a esas chicas entre los pequeños
asentamientos humanos bajo su control, más probablemente entre los pueblos
Intuye. Los Otros daría a las niñas la oportunidad de vivir, o permitir morir si
estaban demasiado heridas en la mente y el corazón para sobrevivir. No todas
ellas tendrían la fuerza y la voluntad de Meg Corbyn para vivir, pero esperaba
que las suficientes de ellas lo hicieran.
453

Murder of Crows

Monty dobló el papel, lo puso en el sobre y lo guardó en el cajón de su
escritorio. Luego abrió el libro de historia y comenzó a leer mientras esperaba a
Debany y MacDonald.
No se podía optar por alejarse una vez que se enredaba con los Otros.
Sólo esperaba que los humanos ganaran algo del derramamiento de sangre que
se avecinaba.

*****

Simon miró a las ventanas de su apartamento vacío, oscuro y quería
aullar por la soledad. Quería compañía, compañerismo, pero no ... Lobos. Sí, él
los quería a ellos también, pero estar cerca de los suyos no le quitaría este
particular sentimiento de soledad.
Quería a su amiga. A su Meg. Su mensaje telefónico había significado
algo. ¿Cierto?
Había encontrado su celda en el recinto, el lugar en el que aquellos
humanos la habían mantenido durante todos estos años. Todavía sostenía su
olor y parecía intacta, como si hubieran estado esperando para volver a
encerrarla en ese lugar. Eso le había horrorizado en una forma en que la
masacre de los humanos adultos en el recinto no podía.
Incluso con los Sanguinati en el interior para abrir las puertas para que el
resto de ellos, los Otros no habían podido salvar a todas las chicas. El
Controlador y su gente se ocuparon de ello. Pero eso no era algo que el Teniente
Montgomery o el Dr. Lorenzo necesitaban saber, ni entonces ni ahora. Era
suficiente con que vieran lo que los Terráneos podían hacer. Ahora iba a esperar
y ver lo que hacían con ese conocimiento.
—Si te quedas ahí parado, no vas a encontrar la nota que te deje. — La
voz de Meg salió de la oscuridad, una luz que desterró las sombras de la
soledad.
Se acercó a la escalera que conducía a su porche.
—¿Qué nota?
454

Murder of Crows

—La que dice que dejes tu bolso de viaje y vengas a cenar.
—Ah.— Subió las escaleras, llevando la bolsa de viaje con él—. ¿Tienes
comida?
Ella le sonrió, una alegría que lo invitó a jugar.
—Hice espaguetis.
Eso no sonaba bien, pero había captado el olor de algo sabroso, por lo
que la siguió a la cocina, dejando su bolsa de viaje en la puerta.
—Merri Lee me enseñó, — Meg dijo mientras levantaba la tapa de una
olla y cuidadosamente revolvía—. La salsa tiene carne molida de res y algunas
verduras. La carne olió bastante antes de que Boone Hawkgard la moliera para
mí, así que está bien. Y la pasta está casi lista.
Sentía como si sus patas no estuvieran en tierra firme, y como si no
supiera cómo moverse. Los olores de la comida eran demasiado fuertes, por lo
que no podía decir si ella se había cortado recientemente.
—¿Cómo sabías cuándo ...? — Se calló, seguro de que iba a estropear las
cosas si preguntaba.
La mirada de sus claros ojos grises fue molesta y entretenida a partes
iguales.
—Blair prometió llamar cuando te trajera, así podía saber cuándo poner
la pasta, y lo cumplió.
—Agg. — Él gritó sorprendido cuando el temporizador zumbó, y eso la
hizo reír.
—Ven. — Ella apagó el fuego y le entregó dos agarraderas—. Vierte la
pasta en el colador en el fregadero. Ten cuidado. El agua está hirviendo y la olla
es pesada.
Si estaba hirviendo y era pesada, y se dio cuenta de que fue la razón por
la que lo dejó hacer esto, para proteger su piel. Mientras que él siguió sus
instrucciones y transfirió los espaguetis a una bandeja, Meg coló un poco de
salsa de la otra olla.
455

Murder of Crows

—Se supone que va con pan y ensalada y otras cosas, — dijo Meg—. Por
lo menos así la sirven en Un pícaro plato, pero esto era lo único que podía hacer
hoy.
—Es mucho, — dijo, y lo decía en serio. Un viaje en tren con cinco chicas
jóvenes que no podían hacer frente a incluso la experiencia personal más
pequeña y una Jean severamente dañada le había mostrado la cantidad de
esfuerzo que le tomó a Meg para hacer cosas simples, sin ser abrumada por las
imágenes y la estimulación del hacer.
Tenía hambre y quería tragarse la comida, pero comió lentamente,
apreciando los gustos y el esfuerzo. Y...
Ahora estaba seguro de que ella no se había cortado, pero había un poco
de su sabor tejido con el resto de los olores. Ella había tocado la comida, y ese
contacto había conservado un toque de ella. Él disfrutó de la comida aún más a
causa de ella.
Cuando habían comido lo suficiente, guardaron el resto de la comida y
lavaron los platos juntos. Se preocupó por un momento por estar actuando
demasiado humano, pero le gustaba la cercanía, la compañía, el compañerismo.
Ella no le preguntó acerca de las niñas o el recinto o por Jean hasta que
estuvieron sentados en el sofá de su sala de estar. Fue entonces cuando él le dio
la carta que Jean había escrito en el tren.
—Tú la sacaste, — dijo Meg, girando el sobre una y otra vez—. Tú la
salvaste.
No estaba seguro de ello. No estaba seguro de que nadie con esas
cicatrices y tan maltratada podría salvarse.
—Ella está viviendo en la Isla Grande, así que puedes visitarla, — dijo—.
Pero no todavía. Ella está ... dañada, Meg, y no quiere verte por un tiempo. Es
por eso que me dio esta carta.
—Ella tiene que establecer una rutina antes de hacer frente a algo más
que sea nuevo. — Meg giró la carta una y otra vez—. Pero puedo escribirle.
Podría comprar papel en Las Tres P y enviarle una carta contándole sobre mi
vida en el Courtyard. Recibir una carta podría ser parte de la rutina.
456

Murder of Crows

—Sí, podrías. ¿Meg? Realmente me gustaría salir de esta piel.
—Bien. Tomé una película para ver esta noche. Puedes verla conmigo, si
quieres. Es una película chick7. Merri Lee dijo que eso significa que a las chicas
les gusta, no que haya pequeñas aves en ella.
Dado que ver una película sobre aves pequeñas no le atraía tampoco, no
tenía objeciones a una película sin ellas. Mientras Meg puso la película en el
reproductor, se fue a su habitación a desnudarse y cambiar. Se dio una buena
sacudida y luego se preguntó si debía ofrecerse para aspirar la alfombra.
Tal vez por la mañana.
Volvió a la sala de estar y subió al sofá con ella.
O ella no encontró la historia interesante o los últimos días la habían
agotado, porque se quedó dormida a mitad de la película.
No estaba muy seguro de cómo se las arregló para llegar a medio camino
encima de él, pero no le importaba sentir el peso de ella o su aliento erizando su
pelaje, o estar rodeado por el olor reconfortante de su piel. No le importaba en
absoluto.

7 Pollo/Chick: Juego de palabras, la palabra chick tiene varias posibles
traducciones entre ellas Pollo, hace referencia a un episodio del libro 1.
457

Murder of Crows

Próximamente

Visiones en Plata
Los Otros liberaron a las Casandra de sangre
para proteger a las profetas de la explotación, sin
darse cuenta de que sus acciones tendrían
consecuencias nefastas. Ahora las frágiles
videntes están en más peligro que antes, tanto a
causa de sus propias debilidades como de los
que tratan de controlar sus visiones con fines
perversos.
En la necesidad desesperada de respuestas,
Simon Wolfgard, uno de los líderes cambiantes, no tiene más remedio que pedir
la ayuda de la profeta de la sangre Meg Corbyn, a pesar de los riesgos a los que
ella se enfrenta al ayudar. Meg sigue sintiendo la profunda agonía de su
adicción a la euforia resultante de un corte al liberar la profecía. Sabe que cada
corte es una espada tentando a la muerte. Pero los Otros y los humanos por
igual necesitan respuestas, y sus visiones pueden ser la única esperanza de
Simon para poner fin al conflicto.
Las sombras de la guerra se van profundizando en todo el Atlántik, y el
perjuicio de una facción fanática, amenaza con llevar la batalla derecho a la
puerta de Meg y Simon...

Serie: Los Otros
1- Escrito en Rojo
2- Murder of Crows8
3- Visiones en Plata
4- Marcada en la carne (Marzo 2016)
5- Sin Título ni fecha prevista
8 Murder of Crows: Se mantiene el nombre original ya que es un juego de
palabras, Murder of Crows significa tanto Bandada de Cuervos como
Asesinato de Cuervos y ambos significados se aplican a la historia.
458

Murder of Crows

Nota de sobre la traducción

La siguiente es una traducción libre del Grupo Dark Wolf, un grupo de
lectores que tienen como único fin compartir esta lectura en nuestro idioma, ya
que el libro NO se ha editado en español y no hay noticias de que esa situación
vaya a ser modificada. No perseguimos ningún ánimo de lucro, ni tampoco
queremos perjudicar a los escritores, ya que tanto ellos como nosotros estamos a
merced de las editoriales.
También queremos expresar que no somos traductores profesionales, así
que sepan disculpar cualquier error en NUESTRA INTERPRETACIÓN de esta
novela.
Finalmente aclaramos que muchos de los nombres propios usados por la
autora, hemos decidido dejarlos sin traducción ya que en varios casos; o no
existe una traducción clara o la encontrada simplifica y/o cambia el sentido que
la autora (según nuestra interpretación) quiso transmitir.

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Murder of Crows

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