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&| Canadian apres sale dlariamente de Mon- treal, para efectuar un viaje transcontinental de tres diag de duraci6n, por la tinea de ferrocarrt! pancrénica mas larga del mundo. En Sudbury se ung con oira tren que sale de Torento. Proviste de vagones cor mirador panordmico, de coches-cama y vagén-restaurante, se dirige ha- via el oeste, @ través de lus ricas terras de cultivo de Ontario, airavesundo enormes Manu ras y bordeando jas inpresionantes Montaftas Raeosas de Canadé, coronadas de nieve. en direccion « Vaneuver, en Ta costa del Pacifico. Ba total, ef viaje, ke 4.633 kilometres, duera setenta ¥ una horas 4 treinta y cinco minutos. Al mismo tiempo, otro Canadian Express sale twdos los dias de Vanciiver ex dtreccion al este. Danrno eat paquete, alge hacia tic-tac. Una bombn. Si, ‘Tom estaba segura de que se trataba de una bormba. Observ6 el envol- tarin de papel en ef que no habia nada escrito, y acercé su cabeza. Tie-tac. tic-tac. Asustado, Tom dirigié su vista a la abarro- tada estacidn de ferrocarril. 2Qué hacer? St gtitaba «una bombal», podia cundir el pani- co y fa gente saldria corriendo hacia las puertas, donde las mujeres y los nifas morl- rian pisoteados y aplastadas, Tom observé de nuevo el paquete que habia apacecida misteriosamente junto asa maleta, unos minutos antes. cuando fuc al servicio. Su aspecty era inctensivo, pero aquel te-tac indicaba qne podria ser mortal. ‘Tom vio un hombre. con uniforme de re- 7 visor, que cruraba la estaclén. Coreié hacta éL. abriéndose paso entre la gemle que aguar- daba para subir altren. y le sujet por elbrazo, —1Por favor, sefiar —dijo jadeando—, ven- ga enseguidal i hombre miré a Tom con unos grandes ojos azules, aumentadas por el grosor de las gatas. ~-2Qué? —dijo, levandose una prano al oido. —iQue me ayudel —dijo Tom, temeroso de gritar que se trataba de una bomba. El hombre movié la cabeza. —No te oigo, hijo. La estaciéa es demasia- do ruldosa. BY revisor parecié perder todo interés por Tom y se puso a escribir en una bbreta de notas. Durante un segundo, Tamm pensé mar- charse y ponerse a salvo, peta, de repente, le arrebati Ja Ioreta y salié corziendo. = iablos! —grité el hombre. Muchas caras se alvieron al verlos pasar camo una flecha. Tom con ut pelo rojo, ¥ el ravisor tras él. Aquel hombre era buent corre dor i habia dado aleance a Tam cnan- Hl paquete habia desaparecido. imposible! Tom levanté la maleta, buscan- do la bomba pendida. y en aquel momento Regé el revisor y sujet a Tom. —iMocoso! Se produjo una enorme confusion, El revi- sor arrancé la librete de notas de la raane de Tom y Jos curlosos se agolpacon mirando. Un perra comenzé a tadrar y Tom, de pron- to, encontré la bomba... En las manos de Dietmar Oban. Si, e! rival de Tom sujetaba ef paquete con una mirada 9 irénica en su rostro, al tiempo que se abria paso etre las mlrones, Tom habia sido engafiado y comprendis que la . —2Qué ha dicho? —pregunté Dietmar en voz baja. cuando el camarera se hubeo ido. 1 iQue aproverhels Bi Iraneés en of original (A071 42 Tom se encogié de hambros. Miré los objetos plateados y de porcelana que Lintinea- ban por el movimlenta del tren y {uego abrlé la carta. —1Ob, no! —dijo—. Esté en francés. —Jus de fruits * —leyé Dietmar, luchando con las palabras—. ¢Quiere decir que sdte hay zumos de frutos para desayunar? ~-Aqui esta en inglés —dijo Tom, sefialan- do otra parte de la carta—. Yo voy a tomar cereales con leche, wostadas y café. —A mii no me gusta el calé. —A mi tampoco, pero parece mejor cuan- do lo ves escrito en la carta. —Repardé en un block pequeio y un |épiz que habia dejado sobre Ix mesa el souriente camarero—. Creo que tenemos que escribir aqui lo que quere- mos tomar. Cuando se inelinaba sabre el black, Tom percibié e) olur de un perfume. Levanté la vista, con el curazdn Latiéndole de emocidn, y viv que se acercaba la mujer guapa. Obser- ¥6, con gran sorpresa, que e! camarero la Ilevaba divectamente hasla su mesa, que apactaba una stla para ella, y colocaba al marido frente a Dietmar. Después tomo ta orden de Tom y se marché. » ealimos de trutese, 4s La mujer mird a Tar, que se puso rojo. Furioso consigo mismo. baj lando leer Ja carta. Toat levanté Ta vista, nA? ES borbre sonris. que leia la parte de la francés. --IOht -dijo Tom. roja. sintienda las La verdad es que trdavia Love puiales. La aiitjar 0 115 de 2q fa broma y Tum Ie arreé un puntapié a Dietmar por deb: mosa, pero erré el gelpe. KE b alargé Sa mane a Tom —Me tInme Richard Saks -—dljo--. Esta es rai mujer, Catherine. Tom estreché la mane del horabre, dando- se cuenta, por su aspectu. de que no estaba behido. Se 86 ca su pelo casiafio ascuro y en + aqktabha usted trancesie 4a su bigote, y se volvié timidamente a la oiujer. —Me Ilareo Tam Austen --dljo—. y éste es Dietmar Oban. -—Fncantada —la mujer bostexd y abrid su bolso, de donde saci una pitillera de aro y una boyullla. Colocé en ella an eigarrilla y se lewd Ia larga y elegante boquilla a los labios. Qué vas 4 tomur, princesa? —pregunté Richard Saks a su mujer. Café. Tom sonrié para si. eucantade do baber pedido también café. Coundo fa mujer se volvié para mirar la ventanilla, pudo obser- var los diamantee refulgentes que levaba on los dedos, el collur de perlus sobre el jersey negro, y ef maquillale alrededer de sus ojos maravillosos, — Ademgs, ba sido cetrella de cine. ¥ apueso a que usted av lo ha sido munca, ‘antes de que la sefiora de las pastas tuviera tiempo de expresar su opinion acerca de Tas estrellas de cine, la senoca Ruggles se dirigié a Diewnar, sorprendida. dlistrella de cine? éQatén fa dicho eso? — fila. La sefora Ruggles chasqued los labios ¥ movld la cabeza. fo papel en una pelic alal = jbues esc ya es algo! —Dletunar se lewans: t6 y arroid su carton de bingo. tPer qué esta todo cl mundo tan nietviose cata noche 28s que hay luna Uena? 58 Yo le explicaré la causa de tudo dijo ad howhre del malelio- — Es ese borracho... Saks. No es una bnen persune. —-2Cémo sabe usted su nombre? —Pregune 6 Tom, La pregunta parecid desconcertar al hom- bre. --1Céira? Tei on acticulo en el periadico, en tas notas de sociedad, Decla que el sefiot y fa sefiora Saks ve iban de vacacanes @ Vancuver. —-A Vicwela —dijo Tom. mirandole fifa. mente a la cara “Bueno. esta bien. re equivoaus. Dernot hise guar vigarosamente el bombo. Moris ¥ sehares! (Podemas segnir? engo nus premics maravillusos para CEA c come ut formidable firs de semana pari dos perzonas en ta playa. U hambre Baja y gordo se le “Ya estoy nanty de esto! Ajo goa abajo se carte y_ aboodonande vagon. —{liene gractat la schere Ruggles pa- sed la mnirada sobre los otros pusuleros: No Bi a ustedes, pero 4 mi, toda este fension me destroza los nervl Y ~—Lo siento, scfiura ~--ijo Dermot, sonrien- do despnés—, |Bueno, vamos a divertirus! Fl Jucgo prosiguid sia ins intercupciones, y Tom se alegré cuanda la sefiora Ruggles, nerviosisima, fevanié su cartin y canté: JBingal Kecibié como premio una novela ¢ insistid para que Dermot aceptara dos bom- bones. Luego, se levanté. ~-Hay que retirarse cuando uno gana —Alfjo. cogiendo el bustin —. Buenas noches todos. 60 La sefiora Ruggles se alejé tambaleandase, aumentada su dificultad para andar por el balances del tren, Derinot aguardé cortés. Inente a que se marchara y luego anoncid otra partida. Tom se cambié al asienta gue habia ocn- pado [a sefiora Ruggles y miré ul hombre misterioso, —~2Qué lleva usted en ese maletin? —pre- punts. FL hombre se volvié hacia Tor, parecté dudar y Inego respondié: Aunque no lu crea, en este maletin sdlo hay papeles. Ht hombre permaneci6 serio, muy seco. Tom no se creyé aquella historia, Observé el maletin y la cadena que ania las esposas. . , —Deben ser papeles muy valtosos. —-Pueden valer un‘millén de ddlares. Tom swwyid Iu cabeza fingiendo seatirse impresionado. Sabia que aquel bombre men Ua. pero no se le acurtid ninguna otra pregunta que le permitlera descubrir la ver dad, ‘Tenia mucho que aprender ances de Begar a ser un profesional como Krastk y foe Hardy. al —iNimero treinta y achol ‘Tom jugé algunas partidas mas, sin ganar, y pronto empezaron a pesarle los parpados, El mirar a través de ta ventanilla le hacia sentirse salo. Bostezando, se levanté. Le dio tae gracias a Dermot y cruré ef vag6n, echande al pasur un vistago al bar, para ver ai Richard Saks continuaba alli, Ti hombre estaba sentado junto @ une” mesa pequedia, con el rusiro abotargado y los ojus rojos. Vio a Tom. y agité una mano temblorosa. —Hbla, amigo! —dijo cou voz pastasa, —iHolal —dijo Tom—. ;Come esti usted? —No muy despejado, 2¥ usted? —Muy bien. He perdido al bingo. — Ot» perdedor! —dijo Richard Saks, mo- iendo la cabeza, Levanté cl vase y beblé un trago, pero aquella parecié eutristecerle a1 mas—. Avepte mi consejo, amigo, y no se case nunca can una mujer hermosa. —Si, schor —dijo Tom—. /Bueno, buenas noches! —No lo serén para mt -—dijo con vaz triste Richacd Saks, mirande al vaso. m siguid su camino por el tren. Ei 62 encnentro cot Richard Saks habi 8u senlimiento de soledad, y se aleyré al Meyar a so departamento, Al meterse entre tas blancas y limpias sébanas de su cama se mejor; la locomotora lanzé un silbida en la noche oseuca y Tom se sumié en ua suet agitude. Le desperté un grita, Tom se incorporé ea la cura, azustado, 1.0 oyé de nuevo: era un grito terrible de angustia. Se puso los pantalones y descarrié jus cortinas de su litera. Eu ef pasillo todo estaba tranquilo y por un momento dudé si ne bubia sido una pesadila, Pero entences aparecis, entre las cortinas de su litera, la cara de la scaora de las pastas, —wQué ba sido ese grito tan bomible? —pregunté con la cara livida, --No lo sé —respundié Tum-—. Voy a averiguarlo, . Se oy6 vite grite, seguide de unos sollozos profundos, y Tom salié corriendo lugar de donde provenian. At doblar na del pasilic que conducta a los departamen ws, se detuve horrorizade. Frente a él estaha Richard Saks, sosteuiendo en las manos un mauchado de sangre, 63 Rucitaep sats estabo llorando. ~-iMI princesal —sollozaba—. [Mi prince- sa esté muertal Micotras lus lagrimas corrian por sus me- s, Richard Saks no apartaba je vista del cuchillo ensangrentade y, por un momento, ‘Tom creyé que iba a suicidarse. Pera solté el cuchilla, que cayé al suelo, y se apoyé Horando contra.la pared del pasillo. Tom se acerod, con el corazén a punto de estallar, y vio que la puerta del departamen- to de la setiora Ruggles estaba abierta. Entrd y la vio, apoyada en su bastin, con la cara livida por fa impresion, ~-Sefiora Ruggles —dijo Tom-—. ¢sté us- ted bien? La sehora Ruggles se estremecté. -—Graclas a Dios que has venida —mur- 65 muri—. He estado gritando pidicnde ayuda, Por favor. auxilien a esa pobre mujer. Tom asintié. Fn ese momento se oyeron unes plsadas répldas por ec! pasilla y unos gritos confusos. Tom se volvié y via al mozo. wiajo qne sujetaba a Richard Saks y le hacta caer al suelo. Lucgo, el Lorbre baju y yordo se ucercé a Richard Saks y le grité a fa cara. —iEsté usted loco! —grit6—. eQué ba hecho? Fl marida de la sefiora de las pastas, que llevaba puesto un batin, se dirigié hacia la pucrte det departamento C y mir6 dentro. ~ (Dios miol ~ exelamé con vox entrecor- tada—. js horriblet Tom traté de avercarse, pore el hombre cerré la puerta y se dirigté a Richard Saks. —iMerece usted que lo matent le gett6—. 2Como ha sido capaz de malar a usa pobre mujer? iM woud Richard Saks. Su cara estaba palida y tenia unas sefiales rojas como si le huhlesen golpeado--. Fara entonces el pasilla ya estaba lleno de pasajeros que empujaban y se apretujaban tcatando de ver lo que habia sucedide. Dan- dose cuenta de que podian pisotear a Richard #6 Saks, el mozo Ié obligé a incorporarse y le puso contra Ia pared. Al incorporarse el sefior Saks, fom vio el cuchillo en el suelo. —tTiene uo-pafiuelo? —te prepunté al moz. Fi hombre asizitié y sacé uno del bolsillo. ‘Yom se arrodillé, observando Ja fuerte hi yel mango del cuchillo de cava. y lo envolvis cuidadosamente en el pafuelo. Levanté la mirada y vio cerca de él el rostro de Richard Saks. y percibié el olor agrio a alcolaol de su aliento, 67 —iNo! —dijo Richard Saks con mirada de desesperacion—-. No. amigo! (Yo no he sidot Embustero! —Tl hombre baje y gordo levante ka nano como para golpear a Richard Saks--. (Yo le obligare @ decir le verdudt se aveced a Richard S: Brotegerle ve algin golpe, pero alguien suje 9 la mano del hombre bajo y gordo. Tom se valvié ¥ vio aun hombre alte con uniforme de revisor. Bueno --dijo ef revisor. 2Qué pasa aqui? ‘Todos contestaron al unisono, pero el re- visor no parecié dame cuenta de la realidad hasta que Tom desenvolvié el pafiuelo y le enseiié el cuchillo ensangrentado. Inmedia- lamenie se puso en acciém, empezande por despejar cl pasillo de espectadores y condu- cicado a Richard Saks al departamento §. que estaba vacia. Crdend al mozo que se quedara doutro vigilindale. cerré fa puerta y se valvid a Tum y a los otros —Vnelvan asus carnus, por favor —dijo-- Voy « llamar por radio a la proxima estaciéo y la polivia estard alli cuando Hegue ef tren, Me figure que querrin hablar con tudes ustedes, 8 m parecia no llegar Tom permanccia tumbado en su cama, stn poder olvidar la impresién que le habia producidy ver « Richard Saks empu- fianda cl cuchillo ensangrentado, Por fin, distinguié un peyuefie destella de luz a lo lejos, en la oscuridad. La luz fue crecieudo hasta que, finalmente, puda divisar las Iuces de las calles y fos anuncioshuminosos de nedn, fl tren entré en la estacin silbando y hacicndo sonar la campana, como si quisiera Dregonar Jos horrares que ucababan de centr, ‘Tom se sent, y se estaba ponieude los zapatos cuando distingulé algunos detalles de 1a pequefia estacién. La mitad de In pobla- cién debia estar en el andén, y diviad otras Personas qne se dirigion corrtende hacia la estaciém. al Herpo que ce detenia el tren. Tp coche de la° policia, con, sus luces intermitentes, estaba estacionado junta a la estactin. Un policia bajé de a y se dirigi¢ hacia el ren; unos segundos despues, Tom le oy6 hublac con ¢l revisor, micnteas cam naban por el pasillo. Laego todo quedé en lencio y Tum volvid a la ventanilla A uiedida que pasaba el tlempa, erecia la wultitud de fuera, Habian formada corrillos 69 en los que se hablaba acaloradamente bajo Ja escasa liuminacién de las Inces de] andén, Un hombre que Uevaba ana camnisa de man. Ba corta y laa manos en los bolsillos del pantzlsn vio a Tom 7 le dijo algo, —eQué? —dijo ‘Tom. que ne labia-podide uirle a teavés del cristal de ia vertanilla, El hombre se ilevé ls nanos u la boca a modo de bocina. sta vez sv escucharon las palabras a través de ia ventanifla, — Qué ha pasado? Tors bafé la vista hacia el cuchillo de cava que atin sostenia entre sus manos. Sin puder resistir la tentaciOn, ly sacé del paiuelo y lo sujeté con fa punla hacia arriba, come si fuera a apuralur a alguien. Los ojos del hombre se abrieron de asombro, gril algo y sehalé hacia Yom. Una excitacin, como si se tramra de una descarga eléctrica, record fa muliiiud, y todes se apretujazon bajo ia vertanilla de Tom, peleéadose par ver cf cuchillo ensangrentado. Stntiénduse avergonzado, Tom aparté el cuchillo y bajé la cortina, Qué estupide:t Iaya detective. que no sélo presumia ante una moltitud de extraiios, sino que dejaba sus buellas dactilares en una prueba eviden- cn le del caso! Rajo de vergiienza, envolvid de nuevo e! cucbillu en el paiuela. Una manu movid las cortinas de su litera. El corazon empezé u tattle de miedo. Peco sla se trataba del revisor, que miré dentro ¥ dijo — Pox favor, cquieve acompaiiarme? El revisor abrié la marcha hacta el coche- mirador, donde ins otras iestigos de la trage- dia se encontraban sentados Junta a las mesas del restaurante. Vedos iban en buta, exvepte el moze. 3 policts estaba sentado furito a wna de las thesas, con un coaderno de notas en la toan. Fra.muy joven. de ojos amtites brillan. tes y pelo rable muy cortade —Hkis éste ef altima testlgo? - -pregwaté al revisor. i Fl policia mird a Tom. 5 el - og Yo na sé si lo utilizd » no, pero cuando Megué ul pasilla to luego Lo dejé caer. ET horubre bao y gorda se adelanté: 7 iClaro que lo utilizét —dije con tone enfadado— JEL nate a su mujer! “~ePuede usted probarlo? —preguats Yom, ~ Naturalmente que si, Todas escuchamos Ja pelea en el bar. ¥ luego €l dijo que no questa verla. ‘er €80 NO es Una prueba —dijo Tom. ~—iPara mt st to esl —Y para mi —dijo la sefiora de lax pastas, cliiénduse la bata azul al cuerpo—. No se olvide que la noche anterior también estuvic- rou discutiendo en-su departamento. ~-Usted no estaba alli ¥. por tanto, no Puede saber lo que sucedio —dija Tor, —Few yo si que estaba —aija el mozo. dirigiaadose alteruativamente a Voi yal feviscr. cou une mirada nerviosa, —Y yo también —dijo ta sentora Ruggles, Uevaba una bata de lana sobre un camisén blanco largo. y las lagrimas hahian desteai, do sus mejillas—. Parecia una pole mny violenta — Si. suponge que asi fe —dijo ‘Com con ‘alma. Le repugnaba pensar que Richard feuia cu sus manos y Saks fuera ef asesing. Sin embargo. todas las sospechas recaian sobre él. Y, para colmo de mules. Tom record6 de pronta la conversa clon mantenida durante ef desayuno. Lay cosas se poucrian pear para Richard Saks, Pero no podia ovultar ningtin detalle a la policla—. Hay algo mas ~ «dijo contrariado, —De qué se trata? —Mi amigo y yo comamos esta mafanu el desayuau con el sefior Saks ¥ su mujer. Fla dijo que queria ser libre de nuevo para volver a Hollywoud. y el sefior Saks parecié muy enfadado, Fl hombre bajo y gordo golped Iu mesa con la mano. “IAL Uene el motivol ~dijo akanda la vor. Hl.sabia que iba a perder a sa mujer ¥ por eso la mato. —Quizd —dijo ef policia, Miré su cuader- no de notas.—. Déjenme un momento para reconstruir los hechos. Pac un lady, Tom sentia pena por Richard Saks, peco, por otro. estaba entustasmado por vivir tan de cerca ona invesligacion Dor asesinato. Miraba fascinado al policia. mien- tras este leia sus notas: —Saks y su mujer discuueran en su depar- 74 tameato. Ayer por la mufiana, durante ef desayano. Ja mujer manifesto un cierto de- sea de dejarle. Por la noche se les od disculir en el bar y ella volvié sola a an departamente —el palicis bize una pausa v miré a su ulrededor—; 2Bs correcto hasta ahora? Algunas cabesas asinticron, —A medianoche, Richard Saks abandond el bar, muy bebido, y volvié a su departa- mento, —#] policia levanté la vista hacia la anciana—. A [a scnora Ruggles la desperié el ruido de una violenta pelea ¥ luego oyd sritar, aterrorizada, a Catherine Saks, Grité Pidtende ayucia y el joven Tom Austen fue el primero en acudir. Tom se esforua por parecer mudesto, —Tom Austen vio a Richard que levabe 0 sus manos un cuchillo ensangrentado, gue Iuego dejé caer. Segundos después. af hombre fue ceducido por el mozo del tren y se descubrié a Cathorine Saks en su departs mento, muerta a puftaladas, Tom se esiremecié, alegréndase de no baber visto el interior del departamento ¢ Era una cosa horrible imaginarse a aquella bella mujer tendida en un charco de sangre. 74 ——Hn descargo de Kichard Saks —prosiguié el policia—, hay que seBalar que ¢l nlega haber asesinada a si mujer. Dice que la envgntrd suerta, que cogié el cachtlla y que salié ul pasillo para pedir ayuda, Reconoce, sin embargo, que estaba bebido y afirna que tiene un recuerdo muy borroso de Jos hechos. Tom se acordé.de Richard Saks, sentado en el bar, mitando:su vaso. St al menus st kubiera ido a la cama cuanda él se detivo para durle las bueuas noches... Desgraciada- racate, Tom recordé de repente otro detalle... —Verdone. seftor —dijo--, pero acabo de recordar alge. Esta noche, cuando le di las buenas noches a Richard Saks, me'malrd con tristeza y me dijo que para é no than a ser tan buenas. . Fl hombre bajo y gordo wlr6 al policia. =-1¥ uhora qué? ~~ pregunid,“eamo si se dirigicra @ un nifte—. /Me va usted’a hacer caso ahora y va a acusar a Saks de asesinata? ciy. Bra eviderte e quiéa Je hubtera encanta- do pover entre rejas... dijo Voy a detence a Richard Saks bajo soxpecha de asesinale. —kso esté mejor. --Fl hombre miré alre: 73 dedois. Tadbs nosotros somos contribuyen- #28, porto que tenemos derecho a asegurar_ nos de: que Ta palicia aci da eficamnente. La‘seliora de las pastas asinns y ss puso 46 ple.; ~ePodémos imos ya? -—proguntd al polt- ela—. Nos bam tenido sin docmir media ~-8ie ya pueden irse. Mientvas salia le gente. Tom observ que” el policfo. movia la cabeua disgastado. No era 96 extrafier. no fe gustaba que se Interlirlo- ran cuande se trataba de aclurar les hechos teladionados:con un ascyinate. ‘Tom regresb 850 litera, poofundamente tmpeéstonade por los sucesos de aquelia noche. La cara de Dietmar asm pur entre las costinas. nels vardisd que ban matado a Catherine Saks? —-peegunté, Tam adcté. ocEspere que uhorquen «4 cue tipa, EA, quiéae. ~—~A sit mario. Como sabes. t@ que lx ha matado él? ~-Hs evidente. Se parece a los asesines que se ven-en latelevision. Muy. listo, Dietmar... 76 ‘Yom sabia a a ¥ inité por una ia la multitud de gente que habia en el andén. Sentia deseos do bajar del tren para respirar un poco de aire fresco, pera, squé pasaria st lo reconocian ‘hacho del cuchillo? varia un porn, Salt6 de la cama y sacé de su qraleta unas gafas de sol y una chagueta de entretianpd. Se los puso ¥ se dirigié hasta el final-“del vagon-restaurante, dispuesto a bajar tranquilamente del teen. La Duerta estaba abierta y Tom, descendié los escalones. ‘Lodes los rostros mirabar bacla el covbe- cama donde Catherine Saks yacia muerta, y nadie se dia cuenta de que Tom bajaba del tron. Vio nn chico con une bicickta y se a él ~-Hola —dijo—. 2 —iHu habido un asesinatol —dijo ¢l mu- chacho con. vos emosionada. —2Qué dices? —iVes ese vagéa? —dijo el chicu, senalan- do el coche-cama de Tom, si. —Pucs un muchachy ha matado ahi a sn madre « pofalades. Le eacceraron en wn departamento hasta que ef trint Hegara aqnri, pero se escapd e hirié-a unas personas que Intentaron detenerle. Tom miré al muchache, sin poder creer bo que ofa. —tVes esa ventanilla? Abi es donde Hank Sayer vio al muchacho, que agitaba un enorme cuchillo cherreando sangre. Tenia la mirada perdida, como si estuviers loca. Al- guien sujet6 ectonces al muchacho, pera se escap6, y ahora dehe ander escondido en algtin lugar det tren. HI chico dejé de hablar, con la respixacion entrecortada por la emocién. —~Por qué a0 te var a casa? —1e dijo Yom—. Hse muchache puede escaparse del tren y herirte con ef cuchillo, El chico se eché a noir. —No ine perderia este por nada del raundo. —Hlien, vay 2 echar an vistazc. —De acuerdo, Tom se metié las manos en fos bolsillos de la chaqueta y se puso a pasear por el andén. Hubo un poquefio revuelé en la multitud y vio a dos Lombres que se acercaban con una camiila. Se oyeron murmullos y la gente se puso de puntillas para uurar, mientras jos 78 hontbres subian al tren. Minntos después, alguien cercano al tren exclamd: iAbf vienent Aparecierois. los hombres de la camilla, que bajaron su earge con cuidado. La gente enotudecté. sin apartar ia vista de le manta iris que cubria el cnerpa de Catherine Saks. Algunos bombres se quitsron el sombrero y yom vio w nua raujer ilevarse un paduclo a fos ojos. Mientras Hevaban fa camilla ¢ una ambulancia gue aguardaba cerca, silo se ofa el ecxoplide de la magnina, Todo el mundo estaba pendiente de ta mnbulancie. en la que introdujecon f4 cau Va. pero a ‘Tom se !e ocuarié mirac hacia el tren y vio al policta que descendia con Richard Saks las esculeritias det coche-carua. Los dos hombres pasaron por dcivas de 1a genic y so @rteteron al cache de la policia. Desease de ver por dittma ven # Richard , Tom se dirigid com bia vl coche y Mego « el cagude el polivia abria fa porte: sola, --Buena suerte te dije a Hichard Saks: pobre hombre par cer con icuhtad a Tom, pero «: ha Tse CACT COR RESTO VUd 79 sado ea cl wsienta del coche. Fn6 luego el policia, puso en marcha el motor y arrance rapidamente, levartando las ruedas una au- be de polvo en el aire temnplado de la noche. Tom se dio la yuella y regresé despacic al ten, sitt poder olvidar la trisLena que refleja- ban los ojos de Richard 80 ALA Matas iguicnte el sol brillaba con fuerza. ‘Tom se desperté, poco a poco, tecordandy el asesineto con una cnorme angastia en el corazén. (Pobre Richard Saks! Abrié los ojos y eché un vistazo por la ventanilla. Una inmensi y maciza montain se elevaba hacia el cielo, Se santé. pragun- téndose qué habria sido de la Hanura, cuan- do cayé en ia cuenla de que el tren estaba atravesanda las Montahas Rocosas. La montafia que tenia ante si era una enorme mole pétrea. cuya cima se olevaba hecta las nubes. A sus laderas se alerraban, verdes bosques, que sc extendian por el valle que tl Canadian Express crazaba. Tom se visti. disfrntando al mismo tiem- bo de la vista, Ti tren subié con esinerzo una pensfiente empinada, y knego siguid con pre- 1 sigaiere was le hum! o Si despectae & Dig Pocos pasajeros estaba l we. Une de ellos era gles; Hevaba un vestie a acampanadas y un. chal ‘Tom & su esi. -~-Risenos digs —it}o eb que se ex i —-St que io es —dijo Tom, echanito mmicada & su veloj—. Me parece que la inves ha beeko que cl tren Tom encarg6 cereal con leche y unas tostadas. y luego se puso a mirar por la veatanills. —Me gustarta que Richard Saks pudiese estar mirando ests montafas, ea lugar de estar pudriéndose en una celde. —Si, pobre hombre —la sefiora Rugetes sc estremeclé—. Pero. por favor, no hablemas de vso. {Donde vives? —En Winnipeg. Mt padre es poticia. —-Yo también vivo en Winnipeg. Ticnes qve ir a verme un dia y tomaremos juntos el te. as —iNo tom usted ol tren an —Si, fai alti a visi Abora voy a fa costa, a —uijo la sefora Ruggles, s Estoy deseatido verios. ‘Yom se sirvid un poce de leche en el plato de cereales ¥ tomé la cuchara, ¢ ta luz del sol. —-¢Tiene usted una foro de ~-We quiénes? —De sus nietos. —No, me pareve que no, —JQué raro! —dijo Tom soriendo- —. Mis abuelos Henea miles de focos mias y de mi bengane~. Empeud a desayunar. Levanté la . donde se {a blancuca helada seme cayS un despertador al rin y mtn sigue andande —bramed, “No me —Bucag, es que es muy dificil que un ria se pare. Ta anciana se rid. ~-¢Conoces lus chistes de Bubita? * Jalrnito iN. 7.) 4 —Bo —mintié Tora—-. 2dulere contarme. alguna?” ~-De ueuerdo —dijo la setiora Ruggles, encantada—. Para qué & ilevé Bobito ave- aa a Ja cama? No sé... Me doy por vencida >—Pura-alimentar sas guefios. Tom se rié. Muy bueno —dijo. Sonriendo, Tom puso aa poco de merme. fede en la tostada y difo: —Adan, Eva y Pellizcame fieron a} elo a nedar. Adan y Eva se ahogaron, zquién se salvé? ~Pellfacame. . s-De aenerdo dijo Tom, alergando Je de ligeraments ala anciana “44h, picarot —fjo In seflora Ruggles Hiénduae, Tormtad af 18, cogis of hastéar ¥ se ae ple, Ya 0, Tow, depurtamento luego y bones y contereros chistea, —De acuerdo -—aljo Tom—-, La vert tnego, Ve anciana se fue coleande, apoyandose en su bastén. Cuando se hube ido, font mins. as daré unos bom- abajo, al valle, donde sc divisuban unos coches pequefiitus clrculande por una auto- pista. Luega, todo se velvid oscure. Se encendieron las luces del vagon-restau rane y Tom comprendié que el tren Labia entrady en an tinel, Se acercé a ja ventanl- ile y vio que las Iuces dei tren producian destellos en las rocas dentadas de la pared del tone}. Poros minutos después. la luz del sul dio de Heno sabre el rostro de Tom. motesténdole en los ojos. Termind su tosta- da, se levanté y se dirigio hacia su vagou. Al Uegar a él vio, a fa puerta de un departamento, a un nip gue Jlevaba una gorra de béisbol. £1 mozo viejo estaba hacien- do las camus. El ntiio se volvié hacia Tom y sacé uaa pistala de agua. --fAlto! —grité. Sonslendo, ‘Tom levatité Jos brazos. EE chi- co dispars, mofaude Ja camisa de Tor, y lucgo se dio media vuelta y se fos corriendo. | mow se cob a reir —fse chicg Reva una hora dandome ls lata, Le cortaria las manos.. ‘Tom soncié cortésmente, revordando con. desaprado ef cuchillo que se habia ublizado contra Catherine Saks. 86 —:Hay alguna noticia mas del asesinatc? —preguale —No, ningune —ijo cl moze, con aquel silbide especial debido al hueco que tenia en las dientes supeviores—. Me liguro gue ese tipo pasari el resi de su vida en prisidn. ‘for miré hacia el pasill y vio al caico que se acercaba cautelosamenie hacia a con la pistola. Descubierto, el chico disparé rapidamente y rerracedid. Secandese el agua de la cura. Tom se pregumté come podia alguien parecer lan inocente y ser, en Tei dad. un incordic tan grande. Una vez que termind su trabajo ea el departamento, el mozo encendié un cigarrill —Anoche, mientras dectaraba, estaba muy nervioss dijo. ~2Par qué? Hombre. se supone que por la noche yo deberia estar sentado en un asiento que hay en el pasillo. por si alguien desea alguna cosa. Si anoche yo fnbiera estado en mi sitto habria escachado ‘a pelea y hubiera podido evil si —:Dénde estaba usted? —tehande un sucha en el departamen- to B. Tl mezo aspiré de su cigurrillu ¥ 387 Iuego movid la cabeza—. Si el revisor | averigua, me a gana. —Bueno, yo 10 se lo voy a dectr -—dij ‘Tom, Ya se iba a marcbar, cuando se volvié con curiosidad——. Me figuro que seria ho ble ef aspecto del departamento de aquetia mujer, éno? —Figarese; habla sangre por todas partes ¥ vomitos sobre el cuerpo. ~~¢Vémitos? —preguntd Tom, sorprendi- do—, Creia que la habian matado a puis. Tadas. Es cierto. Pero me figuro que aquel tipo se sentiria mal y se pondria enfermo. Tom miré atentamente al mozo. ~ ~Recuerdaalgin olorespeciaten el depar- tamento? Claro que si; era horrible, cou. todos aqnelios vomites. la.sangre... --¢No noté an.slor a alriendras? moze mind sorprendido a Tam, —Oigal 2Céme le sabe? ckntes usied ano- che en el departumento? Muy nervioso, pero haciendo porque no se Je notara, Tom se encogié de hombros. —=No, no estave alli, Digame. fesia usted seguro? 88 ~