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Unidad 13: Delitos contra la seguridad de la Nación, contra los poderes públicos y el

Unidad 13: Delitos contra la seguridad de la Nación, contra los poderes públicos y el orden constitucional.

13.1 Bien jurídico protegido. Sistematización.

Los bienes jurídicos protegidos en los títulos denominados “Delitos contra la

seguridad de la Nación” (IX) y “Delitos contra los poderes públicos y el orden constitucional” (X),

serán oportunamente definidos al momento de efectuar el análisis de cada título en particular. Sin perjuicio de ello, podemos diferenciarlos, diciendo que los delitos agrupados en el Título IX tienden a la protección e la seguridad exterior, es decir al Estado en cuanto a sus relaciones internacionales con otros países u organizaciones no estatales. En cambio, las figuras delictivas contenidas en el Título X atacan al Estado como Nación jurídicamente organizada, por medio de los cuales se intenta proteger la vigencia de la Constitución Nacional y el funcionamiento de los poderes públicos El primero de los Títulos esta compuesto por dos Capítulos, el primero dedicado a la traición y el segundo a la criminalidad que ataca la paz y dignidad de la Nación. Por su parte, el Título X, se divide en tres Capítulos, el primero referido a los atentados contra el orden constitucional y la vida democrática, el segundo criminaliza la sedición, y el restante contiene disposiciones que son comunes a los Capítulos I y II.

13.2 Atentado contra la seguridad externa.

Como se adelantó, los delitos tipificados en el Título IX del Código Penal, tienen como bien jurídico la protección de la seguridad exterior del Estado. En otras palabras, puede decirse que la objetividad del delito esta dada por el resguardo de Estado en el marco de sus relaciones internacionales. La protección se proyecta sobre aquellas conductas que pongan en peligro al Estado y sus relaciones con otras organizaciones estatales y supraestatales.

13.2.1. Traición. Noción. Estructura del delito sentido del art. 119 de la Constitución Nacional.

El delito de traición que esta tipificado en el artículo 214 del Código Penal, posee la particularidad que también ha sido definido por el artículo 119 de la Constitución Nacional de la

siguiente manera “La traición contra la Nación consistirá únicamente en tomar las armas contra ella, o en unirse a sus enemigos prestándoseles ayuda o socorro. El congreso fijará por una ley especial la pena de este delito; pero ella no pasara de la persona del delincuente, ni la infamia del reo se trasmitirá a sus parientes de cualquier grado”.

Ahora bien la doctrina advierte que entre ambas normas existen diferencias, pues el texto constitucional define dos conductas y la norma penal tres. Efectivamente, la Constitución Nacional ha descrito: 1) tomar las armas contra la Nación; y 2) unirse a los enemigos prestándole ayuda y socorro. Mientras tanto, el Código Penal prescribe como acciones punibles: 1) tomar las armas contra la Nación; 2) unirse a los enemigos; y 3) prestar cualquier ayuda. Como presupuesto, el delito de traición exige la existencia de una situación de guerra exterior, que consiste en un conflicto armado entre dos o más países.

Materia: Derecho Penal II Profesor: Rodrigo Altamira

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Conforme a lo expuesto, sólo podrá existir traición durante la vigencia de una situación de

Conforme a lo expuesto, sólo podrá existir traición durante la vigencia de una situación de beligerancia, la cual comienza con la declaración formal de guerra o con la iniciación de las acciones bélicas. Esta situación de beligerancia, termina con la celebración de un tratado de paz o cualquier otra forma que ponga fin al conflicto armado 1 . La acción típica consiste en “tomar armas”, que no es otra cosa que participar en acciones bélicas, adoptando cualquier posición dentro de las filias del ejercito contrario, no siendo preciso que se haya entrado en combate, pues en la conducta típica quedan atrapadas diversas actividades, entre las que se pueden mencionar, las prácticas de inteligencia, ingeniería, telecomunicaciones, planificación, estrategia, entre otras tantas. La conducta señalada, además requiere una finalidad específica en el actuar del sujeto activo. Concretamente que el enrolamiento en las fuerzas enemigas sea para combatir contra nuestra Nación. Por ejemplo, cumpliendo servicios religiosos, de sanidad o justicia, dentro del ejercito extranjero. Quien obra bajo presión de amenazas, coacciones o torturas no comete traición, pues su voluntad se encuentra viciada. Por otro lado, el artículo 214 del Código Penal, ha previsto como acciones punibles unirse al enemigo prestándole ayuda o socorro. La conducta es compleja, pues exige que además de unirse al ejercito enemigo, formando parte de él, se preste ayuda y socorro, lo cual se traduce en cualquier cooperación material en las acciones bélicas, sea proporcionado armas, hombres, infraestructura, conocimientos, entre tantos elementos que pueden se aportados en un conflicto bélico. En todos los casos, sólo pueden ser sujetos activos los ciudadanos argentinos, nativos o por opción, como así también toda persona que deba obediencia a la Nación en razón de su empleo o función pública. En este último caso, se comprende a los extranjeros que tengan alguna vinculación política con la Nación. El tipo es doloso. El conocimiento debe abarcar la situación de guerra que se mantiene con otro estado y la voluntad concreta de llevar adelante las acciones típicas descriptas por la ley. Sin embargo, la figura de traición no requiere ningún tipo de motivación especial en el accionar ilícito. Es decir, no se requiere que el alistamiento responda a remuneración económica, ingratitud o venganza con el Estado, o cualquier otra causa imaginable.

Agravante: El artículo 215 del Código Penal prevé dos circunstancias que agravan el delito traición, con penas de prisión o reclusión perpetua. El primer supuesto, se refiere a la conducta del autor que comete el hecho con el propósito de someter a la Nación al dominio extranjero o menoscabar su independencia. Esta situación se da cuando la Nación desaparece como tal, al encontrarse sometida al poder de otro Estado, perdiendo de esta forma su soberanía. No obstante lo expresado, la agravante se configura aún cuando la finalidad perseguida no se consiga, es decir basta con cometer la figura básica y que el propósito del autor sea someter la Nación al dominio de otro Estado extranjero, sin perjuicio que luego esta finalidad no pueda concretarse, por cualquier causa. En el segundo caso, el autor de traición endereza su conducta para que el enemigo haga la guerra contra nuestro país. Se trata de un delito de intención, y se consuma cuando se comete la traición con la finalidad de lograr los objetivos establecidos por la ley. Al igual que en el supuesto anterior, no resulta necesario para que proceda la calificante que se alcance el resultado perseguido.

1 BUOMPADRE, ob. cit., tomo II, pág. 398.

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Conspiración para la traición : El artículo 216 del Código Penal, no hace más que

Conspiración para la traición:

El artículo 216 del Código Penal, no hace más que penar un acto preparatorio del delito de traición, pues la misma norma condiciona su aplicación al descubrimiento del hecho antes de empezar su ejecución. La acción típica consiste en formar parte de una conspiración de dos o más personas que tenga por finalidad cometer el delito de traición. Se ha entendido que tomar parte es participar en los actos de conspiración. Todos los que participan son autores. A su vez, se define a la conspiración como el concierto de individuos que ejecuta un plan previamente determinado para lograr un fin determinado. Conforme al texto de la norma aludida, el número mínimo de intervinientes en el hecho de conspiración deben ser dos, no calificando el accionar si se suman más personas al concierto criminal. Sujetos activo puede ser cualquier persona, siempre que uno de ellos reúna la condición para cometer el delito de traición, es decir que se argentino, nativo o por opción o que deba obediencia a la Nación en razón de su empleo o función pública. El delito se consuma con el mero acuerdo de voluntades para llevar a cabo el plan diseñado para cometer el delito de traición. Se trata de un delito doloso, no siendo posible su comisión por dolo eventual, pues se exige un acuerdo de voluntades con la específica finalidad de cometer el delito de traición.

Excusa absolutoria:

El artículo 217 del Código Penal prevé la exención de pena a favor de quien ha revelado la existencia de una conspiración destinada a cometer el delito de traición. La ley sólo beneficia al autor de la delación, y exige que la revelación se produzca antes de haberse comenzado el procedimiento.

Traición contra potencia extranjera:

El artículo 218 del ordenamiento punitivo, amplía el objeto sobre el cual recae el delito de traición, sin alterar los demás elementos objetivos y subjetivos de la figura analizada. Los presupuestos para la procedencia del tipo son la existencia de una guerra contra un enemigo en común, y que el acto de traición se lleve a cabo contra una potencia aliada, es decir fuerzas de otras Naciones que hacen la guerra ante un mismo Estado hostil. En otras palabras, para que proceda la aplicación de la figura analizada, al igual que en el tipo básico de traición, debe existir un conflicto armado internacional, el sujeto activo debe ser un argentino, nativo o por opción, o que deba obediencia a la Nación en razón de su empleo o función pública, que tomare las armas o se una prestando ayuda o socorro a un ejercito enemigo. La diferencia es esta dada porque aquí quien es sujeto pasivo del ataque no es nuestro país, sino una Nación aliada.

13.3 Atentado al orden constitucional y la vida democrática.

Los delitos tipificados en el Título X del Código Penal atacan al Estado como Nación jurídicamente organizada, y por medio de los cuales se intenta proteger la vigencia de la Constitución Nacional y el funcionamiento de los poderes públicos. Estos delitos tienden a la defensa de las instituciones democráticas. Estas conductas son infracciones de naturaleza política, pues atacan a la Nación como personalidad política, lesionado las bases fundamentales de su organización gubernamental, en su existencia, integridad, formación u orden 2 .

2 NUÑEZ, Ricardo C., Tratado de Derecho Penal, Tomo VI, Ed. Lerner, Buenos Aires 1978, pág. 288.

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13.3.1 Alzamiento armado nacional. El tipo penal. Elemento subjetivo. Agravantes. La acción típica correspondiente al

13.3.1 Alzamiento armado nacional. El tipo penal. Elemento subjetivo. Agravantes.

La acción típica correspondiente al artículo 226 del Código Penal, consiste en alzarse en armas contra el gobierno nacional con la finalidad de lograr algunos de los objetivos señalados por la norma. Debe tratarse de un movimiento constituido por un número indeterminado de personas que mediante el uso de la violencia y la disposición de armas tienda a conseguir aquellos objetivos definidos por la ley. No es necesario que se llegue a concretar la lucha o el enfrentamiento, pero si que las personas cuenten con armas, sea que las utilicen o que simplemente las tengan en su poder. El tipo contiene un elemento subjetivo especial que acompaña a la acción, el propósito de llevar a cabo cualquiera de las finalidades enumeradas por la ley, a saber;

1) Cambiar la Constitución. Debe tratarse de la Constitución Nacional, pues en caso de ser la provincial, el hecho se desplazaría a la figura delictiva prevista por el artículo 229 del Código Penal.

2)

Deponer alguno de los poderes públicos. Al alzamiento no tiene por finalidad el cambio de las

3)

instituciones, sino más bien, las personas que ocupan los cargos. Por ejemplo destituir al presidente de la Nación o al Ministro de Economía. Arrancar alguna media o concesión. Es decir, que a través del movimiento se busca que

cualquiera de los poderes dicte una resolución esperada por los autores de ilícito. Por ejemplo, que se dejen en libertad a cierto grupo de presos, que se concedan subsidios, y otros tantos pedidos que pueden canalizarse por medio de esta vía. 4) Impedir aunque sea temporalmente el libre ejercicio de las facultades constitucionales. Ello implica no dejar que los funcionarios que ocupan cargos públicos puedan cumplir con aquellas funciones que le han sido encomendadas por mandato constitucional o legal. Por ejemplo, que

los jueces dicten sentencia o que la Cámara de Senadores pueda tratar proyectos de ley. Impedir la formación o renovación de los poderes nacionales en los términos y formas legales.

5)

Concretamente, esta conducta tiende a obstaculizar el recambio de funcionarios del estado, por ejemplo, impidiendo que un diputado pueda ocupar su banca, a la cual accedió por elección legítima. Puede ser sujeto activo del delito cualquier persona, pues la norma no exige ninguna cualidad especial en el autor para que se configure el delito. Desde el punto de vista del aspecto subjetivo, el delito es doloso, admitiendo solo la modalidad directa, pues la figura exige también la concurrencia de un elemento subjetivo especial que radica en conseguir las finalidades establecidas en la norma, circunstancia que impide

alcanzar el delito con dolo eventual. El delito se consuma con el alzamiento, no resultando determinante a tal efecto que se logren las finalidades perseguidas.

Agravantes: El segundo y tercer párrafo del artículo 226 del Código Penal prevén agravantes en razón del propósito perseguido por el alzamiento armado y también por las calidades especiales de los autores. El primero de los supuestos eleva la pena de ocho a veinticinco años cuando el

alzamiento en armas se realice “

el fin de cambiar de modo permanente el sistema

democrático de gobierno, suprimir la organización federal, eliminar la división de poderes, abrogar

los derechos fundamentales de la persona humana o suprimir o menoscabar, aunque sea

temporariamente, la independencia económica de la Nación

con

”.

El texto ha sido criticado pues no

se encuentra explicación para que el ataque a la independencia económica de la Nación pueda

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ser efectuado en forma temporaria, y en cambio en los demás casos se exige que

ser efectuado en forma temporaria, y en cambio en los demás casos se exige que el cambio sea permanente.

Por último, el tercer párrafo eleva las penas en un tercio, si el alzamiento armado

esta agravante esta dada porque quienes tienen la obligación de usar las armas para defender la Nación, las utilizan en contra de los intereses de esta, enderezando su accionar a la consecución de las finalidades analizadas en párrafos anteriores. Corresponde aquí, la remisión a la bibliografía aportada como texto base.

La razón de

fuere

perpetrado por personas que tuvieren estado, empleo o asimilación militar

.

Amenaza de cometer un atentado al orden constitucional y la vida democrática:

En el artículo 226 bis del Código Penal, la acción típica consiste en amenazar, es decir infundir temor, intimidar, anunciar que se va a cometer cualquiera de las conductas que han sido descriptas por el artículo 226 del mismo ordenamiento legal. Sobre el concepto de amenaza, corresponde la remisión a la definición oportunamente dada en unidades ya desarrolladas, especialmente las concernientes a los delitos contra la libertad. Ahora bien, esta amenaza debe efectuarse en forma pública. En otras palabras, debe estar direccionada o dirigida a un número indeterminado de personas. Por otro lado, debe ser idónea, vale decir con potencialidad como para causar temor que se producirán los hechos anunciados.

El delito es doloso, quedando solo comprendido el directo, pues la figura exige para su configuración que la amenaza con una finalidad específica, lo que hace imposible su comisión por vía de dolo eventual. Siendo un delito de pura actividad y de peligro abstracto, se consuma en el momento del anuncio público de la comisión de los hechos descriptos en la figura del artículo 226 del C.P. En consecuencia no resulta admisible la tentativa.

Concesión de poderes tiránicos:

La figura prevista en el artículo 227 del Código Penal, se trata de un delito especial propio, pues sólo pueden ser autores quienes revistan ciertas cualidades que han sido definidas por la ley. Concretamente en este caso únicamente podrán ser sujetos activos, los miembros del Congreso Nacional o Provincial. La acción típica ha sido definida por el verbo conceder, que no es otra cosa que conferir, otorgar, acordar facultades extraordinarias al gobernante. Estas facultades extraordinarias son aquellas que se acuerdan al margen de los procedimientos reglados por la Constitución Nacional y que no se corresponden con los que ella ordinariamente establece 3 . Son facultades que se otorgan al Poder Ejecutivo pero que deben inevitablemente ser controladas o ejecutadas por otros poderes del Estado (Legislativo o Judicial).

La suma del poder público representa la supresión de la división de poderes. Es decir el Poder Ejecutivo tiene en sus manos todos los poderes del Estado, los que les corresponden a él y los atribuidos al Poder Judicial y Legislativo. La sumisión es la subordinación, sometimiento, dependencia al Poder Ejecutivo. En tanto que la supremacía implica el predominio de un poder sobre otro, es decir falta el equilibrio sobre el cual descansa la división de poderes. Es un delito doloso, que si bien no contiene ningún elemento subjetivo específico, sólo admite la modalidad directa. Siendo un delito de pura actividad y de peligro abstracto, se consuma cuando se conceden los poderes tiránicos. La figura no exige ningún resultado particular.

3 BUOMPADRE, ob. cit., tomo III, pág. 44.

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13.4 Sedición. Los artículos 6, 22 y 109 de la Constitución Nacional. Los tipos penales:

13.4 Sedición. Los artículos 6, 22 y 109 de la Constitución Nacional. Los tipos penales: sedición propiamente dicha.

El bien jurídicamente protegido:

La objetividad jurídica es la estabilidad total o parcial de la Constitución de las provincias o la seguridad de la autoridad provincial o federal en su caso, o el libre ejercicio de sus facultades constitucionales 4 .

El tipo de sedición:

La figura descripta por el artículo 229 del Código penal tiene una descripción semejante a la establecida para el delito de atentado contra el orden constitucional y vida democrática (art. 226 del C.P.). La diferencia fundamental estriba en que la criminalidad en este caso esta limitada y dirigida al ámbito provincial. Las acciones delictivas se circunscriben a los actos beligerantes entre provincias o a la invasión de una sobre otra. Aquí al igual que en el artículo 226 del C.P. junto a las acciones constitutivas del delito se deben perseguir las finalidades expresamente enumeradas por la ley. De la misma forma, para la consumación basta con la realización de las acciones descriptas por la ley, siendo innecesario a tal efecto alcanzar los fines propuestos. No obstante lo expuesto, corresponde la remisión al texto dado como bibliografía de

base.

El tipo de motín:

El artículo 230 del Código Penal contempla dos figuras delictivas, que se caracterizan por constituir levantamiento colectivo, es decir movimientos efectuados por grupos numerosos de personas, que importan una perturbación grave contra la tranquilidad de los poderes constituidos y las resoluciones que emanen de estos. 1) La acción típica descripta en el inciso primero consiste en atribuirse los derechos del pueblo y peticionar en nombre de este. Se trata por tanto de un tipo legal que requiere para su configuración llevar a cabo dos conductas distintas. Se trata de un delito especial propio, pues la ley exige ciertas cualidades particulares en el sujeto activo. En particular sólo pueden ser autores quienes formen parte de una fuerza armada o integren una reunión de personas, con o sin armas. Cualquiera que sea el supuesto de hecho, para ser autor debe integrarse el grupo, en consecuencia la actuación individual no configura el delito de motín. Se consuma el delito en el momento en el cual el grupo se efectúa la petición en nombre del pueblo, pues es un tipo de pura actividad y de peligro concreto, siendo indiferente que se concreten o no los fines perseguidos. 2) En el segundo inciso, la acción típica es alzarse públicamente. Ahora bien este alzamiento tiene que tener una finalidad específica que no es otra que ir en contra de una ley o resolución de autoridad pública. La consumación se produce en el momento del alzamiento público, siendo indiferente que se consigan o se logren los fines que se perseguían.

4 BUOMPADRE, ob. cit., tomo III, pág. 53.

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