El erotismo vargasllosiano

En esta segunda parte, revisamos la visión del escritor peruano sobre el erotismo, principalmente sus ideas acerca de su
naturaleza; identidad con el impulso y el acto sexual; el erotismo como ceremonia y creación literaria; su relación con la
pornografía y condicionamiento por la civilización.
Naturaleza, impulso y acto sexual. La reflexión sobre el erotismo se confunde con la del amor; basta revisar el discurso
de Platón, Stendhal, Rougemont, Paz y Ortega y Gasset, como lo ha hecho Luna Escudero-Alie, 2003. En todo caso, Vargas
Llosa asume la tesis sobre el erotismo de Georges Bataille como una experiencia de violación, tal puede leerse en su
artículo “El sexo frío”, Caretas, 1998: “Para que esta sublimación [del sexo al erotismo] ocurra, es imprescindible, como lo
explicó George Bataille, que se preserve ciertos tabúes y reglas que encaucen y frenen el sexo, de modo que el amor físico
pueda ser vivido —gozado— como una trasgresión”. Es decir, propone un erotismo restringido principalmente a quienes
han experimentado con las complejidades del mundo desarrollado.
MVLl confunde impulso sexual con erotismo. Afirma, en “Sin erotismo no hay gran literatura”, El País, 2001, que éste es
una “exaltación muy desembozada de la pulsión sexual, de la fantasía erótica, de los fantasmas, del derecho al placer”.
Digamos que la pulsión sexual exaltada y desembozada no puede confundirse con el erotismo, pues sigue siendo nada
más que pulsión sexual, aunque de mayor intensidad. La “fantasía” y los “fantasmas” que según el autor conformarían el
erotismo no son esenciales para acreditar una experiencia erótica. Más sorprendente es la mención al novísimo “derecho al
placer”. Aunque MVLl no explica por supuesto de qué trata ese derecho, lo que parece seguro es que en este punto
coincide con los despropósitos de la “Asociación Mundial de Sexología” (WAS) y su lista de derechos sexuales.
El escritor cree que puede distinguirse entre impulso sexual y erotismo, aunque sea desde luego difícil concebirlos
separadamente. Así es como, al comentar una novela de Moravia, en La verdad de las mentiras,2002, leemos: “Entre los
escritores modernos pocos están tan embebidos de sexo y de erotismo (ambas cosas pueden ser la misma o pueden ser
muy diferentes) como el autor de La romana” (p. 230). En descargo del escritor agreguemos que en los últimos años, lejos
de concluir, sigue abierto un gran debate a propósito de la sexualidad de la mujer, acerca de los fenómenos del impulso, la
excitación y el deseo sexuales, su momento, secuencia e identidad. Podría decirse que el mismo error aparece en La orgía
perpetua, 1978, cuando asume que Emma, la protagonista de la novela de Flaubert, no habría experimentado el placer.
Ceremonia. Vargas Losa insiste en “Sin erotismo no hay...”, que para que la relación sexual califique como erótica, ésta
“se convierte en un juego, en un teatro, en una ceremonia, en unos ritos... El amor se practica entonces como un
espectáculo rodeado de formas”. Esta idea podría ser cierta si se refiere al sexo como es tratado en la literatura, pero en el
caso del ejercicio más extendido de la sexualidad, ¿qué quiere decir con teatralidad y espectáculo rodeado de formas?
Realmente los modos de vivir el erotismo pueden ir desde la mayor simplicidad a la máxima complejidad sin abandonar
por eso su naturaleza.
El novelista pareciera entender el erotismo como aquél que se ofrece usualmente en la pantalla del cine, primando la
coreografía, el “espectáculo”, en el que desaparece la intimidad y por eso el placer se presenta usualmente pre o extra
matrimonial. Para decirlo de una vez, el erotismo no está sujeto a la apariencia, es una adición que marca la humanidad
del deseo, una experiencia subjetiva, pero en tanto reciprocidad en la entrega, comunicación y valoración mutua de los
seres, mientras se aproxima al florecimiento del amor.
Piensa MVLl, detenido en las fantasías y los fantasmas, que el sexo (suponemos se refiere al impulso sexual) y el erotismo
pueden darse separados. Sin embargo basta con que un componente extra a la fisiología sexual esté presente, no hay
duda que el sexo califica como un acto propio del ser humano.
Erotismo y literatura. Sobre esta cuestión existen comentarios más que interesantes por Gruss, 2002; Cadena, 2005;
Montoya, 2005, y varios más. En La verdad de las mentiras, el escritor afirma que la literatura creó el erotismo: “Éste [el
lenguaje], a medida que, gracias a la literatura, evolucionó hasta niveles elevados de refinamiento y matización, elevó las
posibilidades del goce humano, y, en lo relativo al amor, sublimó los deseos y dio categoría de creación artística al acto
sexual. Sin la literatura, no existiría el erotismo”, y afirma luego, “En un mundo aliterario, el amor y el goce serían
indiferenciables de los que sacian a los animales, no irían más allá de la cruda satisfacción de los instintos elementales:
copular y tragar” (p. 390). Si nos quedara alguna duda ratifica sus ideas en “La literatura y la vida”, del libro Mario Vargas
Llosa; escritor, ensayista, ciudadano y político, 2001. Resulta llamativa la afirmación del origen de una experiencia tan
implícita en la condición humana. De verdad no se sabe si piensa que el erotismo es producto de la literatura o si lo que
está diciendo es que ésta sondea en sus sutilezas más allá del dato meramente científico.
En otra afirmación se confirma que MVLl no distingue lo nuclear del erotismo: si éste no es el alambicado que prefiere,
sencillamente no es. En la crítica a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, en La verdad de las mentiras, se encuentra que, “En
el planeta Ford el sexo está demasiado higienizado, exento de todo riesgo, misterio y violencia como para que la gimnasia
copulatoria que practican sus habitantes coincida con lo que entendemos por erotismo, es decir, el amor físico enriquecido
y sutilizado por la fantasía humana” (p. 125).
Pero, en una entrevista concedida a Concha García Campoy, 1997, sobre su novela Los cuadernos de don
Rigoberto, atempera su repetida tesis sobre el erotismo y señala el papel central de la “imaginación”: “MVLl: Exactamente.
El erotismo es perfectamente definible, es un enriquecimiento del amor físico con ayuda de la imaginación, ésa podría ser
una de las definiciones del erotismo”.
Pornografía y civilización. La diferencia que establece entre erotismo y pornografía cuando se trata de la creación
literaria sí es convincente, al afirmar que para ser calificado de literatura el sexo en la ficción debería alcanzar un
“determinado coeficiente estético”. Aunque debemos advertir que este concepto no nos dice qué es el erotismo sino cómo
tiene que aparecer para calificar en la obra literaria.

“La llama doble y Carta de creencia: Correspondencias”.358. La epidemia del VIH/SIDA no ha cambiado el discurso hedonista que viene de los 60s.com/repo1. ciudadano y político.Aug. el hombre. Diccionario de la Lengua Española. Disponible en http://www. Disponible en http://www. Este trabajo forma parte del libro Vargas Llosa y la sexualidad menoscabada. J. —. 1978. 1997. M. cultura y sexo”. et al. El erotismo adquiere nuevo perfil con la riqueza que aporta la pareja a la unión física en tanto que seres humanos. Nº 286. Minerva. es decir. 2002 Villegas. el cual a lo sumo ha quedado estancado en el pregón del sexo seguro. 19 de diciembre de 2002. “Anticipatory and consummatory components of the experience of pleasure: A scale development study”.. Lippincott Williams and Wilkins. L.com/120/ensayo01.htm [21 Feb 2006].3puntos. S.html [30 Oct 2006]. and Sadock. J. Panksepp. pero la persona en tanto ser humano. García Campoy.com/seccion. G. Aug. E. mecánico. y declara que el sexo se ha banalizado y estereotipado. “Pleasure. 2001. Bruguera. como lo observa Connell y Hunt. [21 Feb 2006]. SIECUS Report. A.                  Cadena.com/Paris/2102/art30.com/135/articulo04. Tierra de Letras. V. sábado 4 de agosto de 2001. el erotismo. R. Neuroscience & Biobehavioral Reviews. Luna Escudero-Alie. (2002). Revista de estudios literarios. Declaración de los Derechos Sexuales. La verdad de las mentiras. and the tyranny of the natural”. Real Academia Española. 2001. que se haya degradado en pornografía”. formulada a Jimena Villegas. Año X. nos referimos a la confusión creada entre normalidad y desviación. —. M. Disponible enhttp://sololiteratura. complejidades e intensidades diferentes.letralia. Entrevista a Mario Vargas Llosa. (Editors). Disponible enhttp://www. 1997. (2005).letralia. Gruss. Como bien se reconoce. sino en algo más importante: las relaciones interpersonales mediadas por la sexualidad.). 1999 en el 14º Congreso Mundial de Sexología. Espéculo. B. Barcelona. los seres humanos. a diferencia de otras especies. y cuya condición inexplicablemente el novelista deja de lado. J Sex Research. Alfaguara. 23.php3&numero=290&archivo=286cu/03&seccion=archivo [31 Ago 2006]. 30: 4. “Power.htm. 2006. 4: 8-9. —. “El sexo frío”. M. El placer sexual. durante la respuesta sexual pone en marcha un conjunto de procesos mentales del más alto nivel.ucm.E. ensayista. Piedra de Toque. Año IX.. WAS.es/reme/número8-9/indexsp. Diciembre. Concepto que no podría sino ser confirmado. Yost. 5 Feb 2005. and pleasure in sexual fantasies”. A. 5 Mar 1998. Hong Kong. Connell. salud y morbilidad. “Sin erotismo no hay gran literatura”. Ubillos. L. “Narrativa erótica. 22 al 28 de abril de 1997. D. 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Comunicación personal. “Sexual ideology and sexual physiology in the discourses of sex advice literature”. [23 Feb 2006]. Cuando una sociedad se va distanciando de su origen primitivo —en que la relación amorosa se diferencia muy poco de la cópula animal— y se va refinando y con ello rodeando de ritos. Pero un observador tan fino de la sociedad como es el escritor peruano. 533. J. 2000.Phisiology & Behavior. como imágenes y fantasías sexuales. “The neurobiology of positive emotions”.es/info/especulo/numero25/o_paz. por antropología elemental. Herdt. 2001. Tierra de Letras. 13r Congreso Mundial de Sexología. Tiefer.R. Vigésima Segunda Edición. “Los placeres de Vargas Llosa”. L. “Amor. Caretas Nº 1. 2003. “La literatura y la vida”. como miembros de una especie. J. 1997. Gard. 30: 2. Escrito en el cuerpo”. aprobado por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología. convencional. seguro que tiene matices. por la que niega la existencia del erotismo en los que llama “pueblos primitivos”. Vargas Llosa. 173. (2006). desire. en preparación. Letralia. para usted. no existe en pueblos primitivos. Hunt.html. Disponible en http://www. (2006). Canadian Journal of Human Sexuality.geocities. tenemos la implícita capacidad para vivir el erotismo. con los serios efectos sanitarios para la población que todos conocemos. Disponible en http://reme. Nº 135. 21 Feb 2005. “La literatura erótica escrita por mujeres en México”.A.506. revista Qué Pasa (Chile).Vargas Llosa recuerda. and Burgdorf. no dedica media palabra a las consecuencias del fenómeno que reseña. 20 Feb 2006. 79: 3. C. A la pregunta: “De la lectura de su novela se desprende que. E. 41: 3. (2004). Valencia. [20 Nov 2005]. en la entrevista con García Campoy. no puede estar ajena a una experiencia común para la especie. medicalization. 19 Dec. en este caso por uno de los más reconocidos antropólogos del mundo.uji. “Apuntes sobre literatura erótica”. quien declara que reducir el erotismo a la civilización sería igual a decir que el arte estaría limitado sólo a occidente o a la civilización occidental. Comprehensive Textbook of Psychiatry. revista Qué Pasa. Escritor. —. siendo negado para el pueblo salvaje o iletrado. Sadock. V. Lima. en: Forgues. responde: “El erotismo es una manifestación de civilización. Montoya. Bibliografía  Burgdorf.

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