APORTACIONES EDUCATIVAS A LOS PROGRAMAS MUNICIPALES DE CANDIDATURAS CIUDADANAS

Foro por Otra Escuela de Sevilla

Introducción
En el encuentro del año pasado nos planteamos intervenir en el proceso de convergencia social y
política que se está dando en nuestro país, aportando la visión que tenemos de la escuela y del
cambio que ésta necesita. El documento “La Escuela que Proponemos” trataba de sintetizar, fundamentalmente en el ámbito del modelo pedagógico, y a partir del posicionamiento crítico que expresamos en el Manifiesto Pedagógico No es Verdad, los elementos esenciales y en positivo de
dicho cambio.
Sin embargo, la experiencia que hemos vivido en el Foro por Otra Escuela al implicarnos de manera más o menos directa, según cada persona, en la experiencia municipal y ciudadana de Ganemos Sevilla nos ha obligado a plantearnos aspectos y dimensiones del cambio escolar en las que
nunca antes habíamos entrado de forma tan directa, al menos de manera colectiva. Algo parecido
ha ocurrido con el proceso de elaboración del documento de bases para una Nueva Ley Educativa
en el que en diferentes momentos hemos ido participado personas pertenecientes a la Red Ires.
También en este caso hemos tenido que reflexionar sobre dimensiones de la escuela que queremos y que proponemos que superan el ámbito de la pedagogía del aula y del centro.
Esto nos debe llevar a “re-plantearnos” de manera más explícita y colectiva algo que ya sabíamos,
pero que con frecuencia veníamos obviando, y es que, inevitablemente, al entrar en el ámbito de la
lucha social y política por la educación pública, tenemos que pronunciarnos sobre dos dimensiones
interrelacionadas del cambio de la escuela: el que tiene más que ver con el Modelo Educativo
(donde cobran sentido debates sobre lo central y lo municipal, lo legislativo y lo real, lo curricular y
lo organizativo, lo público y lo privado, lo escolar y lo extraescolar, incluso sobre asuntos tan específicos como el absentismo escolar o el mantenimiento de los centros), y el que tiene más que ver
con el Modelo Pedagógico, en el que desde la Red Ires hemos venido definiendo históricamente
un tipo de enseñanza-aprendizaje y de desarrollo profesional que promueva un aprendizaje relevante, investigativo y liberador, tanto en estudiantes como en docentes. La cuestión más interesante y significativa aquí es que ambas dimensiones se interrelacionan fuertemente, de manera que
un modelo pedagógico alternativo nos lleva a una determinada mirada sobre el modelo educativo a
construir y, al contrario, un determinado modelo educativo potencia o restringe la capacidad de
impulsar los modelos pedagógicos que nosotros, y otros, queremos impulsar.
Pero hay algo más. La experiencia en al ámbito de lo municipal nos ha recordado de forma muy
clara que también es necesario buscar las interrelaciones coherentes y mutuamente potenciadoras
de lo escolar y lo pedagógico con el Modelo de Transformación Socio-Político. Un determinado
programa de intervención política, y su estrategia de implementación, tiene detrás una pedagogía,
es decir una determinadaza concepción de cómo las personas cambian, participan y construyen o
no conocimiento y praxis compartida. También, siguiendo la estela de Freire, una pedagogía liberadora tiene un correlato ideológico y político trascendente. Es decir, no hay una política sin una
pedagogía (o antipedagogía) que la sustente y no hay una pedagogía sin consecuencias políticas.
Si a esto añadimos que la escuela y su contexto social pueden ser una espacio privilegiado, ejemplarizante y concreto en el que se experimenten y construyan estas influencias tendremos los ingredientes de un apasionante reto para nuestra Red. Valgan las líneas que siguen como primeras
propuestas para un programa político-pedagógico y ciudadano de transformación municipal.

1. Las eco-escuelas.
Hacia una ciudad que reduzca el consumo de recursos, los reutilice, repare y recicle, empezando
por los ámbitos públicos y particularmente, por su importancia estratégica, impulsando auténticas
“eco-escuelas”.
1.1. Programa de conversión gradual de los centros educativos en escuelas ecológicas y
sostenibles a través de la autosuficiencia energética (paneles solares), tratamiento ecológico de
los residuos, ahorro del agua, creación de huertos y jardines ecológicos participativos y educativos,
etc.
Dicho proceso de conversión deberá ser desarrollado y evaluado de manera participativa por toda
la comunidad educativa del centro, dando especial protagonismo a los propios estudiantes. Así,
habrá que poner en marcha procesos en los que se haga una eco-auditoría del centro y se propongan medidas para mejorar su sostenibilidad. Dentro de lo posible, estas actuaciones deberán
estar coordinadas con la gestión participativa de los presupuestos escolares, y constituirán en sí
mismas un potente programa educativo.
1.2. Descentralización hacia los distritos de los servicios escolares de conservación, mantenimiento, limpieza, monitores/as, etc., apoyando, en los casos en que intervenga la iniciativa privada, las microempresas y cooperativas de carácter social. Esta descentralización permitirá una relación más estrecha e inmediata de los servicios municipales con las necesidades de las escuelas y
los barrios en que estén enclavadas, haciendo que los recursos lleguen antes y de un modo más
eficaz y económico a los centros educativos.

2. Una ciudad educadora
Hacia una ciudad con espacios y programas formativos para todas las personas. Bien preparada
para pasear y convivir, con un uso lúdico y formativo de su patrimonio cultural y ambiental.
2.1. La situación de Sevilla como ciudad educadora:
- Escaso cumplimiento de los Principios de la “Carta de Ciudades Educadoras”, como: la formación
a lo largo de la vida, el fomento de la calidad de vida, la participación ciudadana crítica, la educación en la diversidad, la justicia y la equidad social.
- Escaso cumplimiento de determinados “Principios de la Convención de los Derechos del niño”
(menores de 18 años), como: el derecho a ser escuchados cuando se tome una decisión que les
afecte, a reunirse con otros y a asociarse para expresar sus opiniones, en este caso en relación a
la vida y al gobierno de la ciudad.
- Escaso cumplimiento de los Principios de la “Red Internacional de la Ciudad de los niños”, como:
autonomía de movimiento por la ciudad, la participación en la regulación del espacio urbano, las
niñas y los niños en la cabeza de los adultos. Lo mismo se podría decir del cumplimiento en relación a la red de Ciudades Amigas de la Infancia.
- Escaso cumplimiento de la Convención sobre los Derechos de las personas con diversidad funcional, como lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que los centros educativos presenten barreras
importantes tanto en sus accesos como en sus instalaciones.
2.2. La política del ayuntamiento de Sevilla sobre educación:
- Fortalezas: A pesar de la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración local, gracias

a los trabajadores del ayuntamiento se mantiene la mayoría de los 25 programas educativos dependientes del Servicio de Educación y los 20 de otros servicios municipales. También la pertenencia de Sevilla a la red de “Ciudades Educadoras”.
- Recursos: Un grupo de técnicos y funcionarios comprometidos con el modelo de ciudad educadora que trata de mantener las actuaciones educativas. Un presupuesto actual de 250.000 euros en
lo relativo sólo a los 25 programas del Servicio de Educación.
- Debilidades: Disminución del personal y los recursos económicos. Falta de coherencia y fragmentación en los 45 programas educativos. Ausencia de un Proyecto Educativo de Ciudad coherente
con la Carta de Ciudades Educadoras que dé sentido a las actuaciones educativas municipales y
rentabilice los recursos disponibles.
2.3. Propuestas programáticas:
2.3.1. Elaboración participativa del Proyecto Educativo de Sevilla en cumplimiento de la carta de ciudades educadoras. Sevilla puede ser, y muy ventajosamente, una "ciudad educadora";
tienes espacios adecuados, recursos, historia, patrimonio, tiene una trayectoria de actividades
educativas innovadoras. Resulta indispensable definir en qué y cómo quiere la ciudad ser educadora; no es lo mismo pretender educar a la ciudadanía sevillana en la autocomplacencia de ser la
“gloriosa” ciudad que fue (y seguir colgados de esa ensoñación) que educar en la idea de que
Sevilla es un espacio común de sus ciudadanas y ciudadanos, de todas las edades y condiciones.
Desarrollar esta idea implica diseñar, de forma participativa, un buen "Proyecto Educativo de Ciudad" y los correspondientes "Proyectos Educativos de Distrito", tomando ejemplo de interesantes
experiencias existentes en Cataluña y otras comunidades autónomas. Este Proyecto educativo se
elaboraría a partir de unas primeras ideas-base propuestas a partir de lo recogido en este programa y se completaría mediante una dinámica asamblearia (especialmente con aportaciones de las
comunidades de los centros escolares y la participación vecinal en los distritos). Cada año se revisaría y actualizaría manteniendo un cuerpo fundamental y se le daría la máxima difusión para que
fuera realmente funcional y estuviera al servicio de la ciudadanía.
En el diseño y desarrollo del Proyecto Educativo de Ciudad se pueden distinguir, metodológicamente, tres aspectos: a) los recursos urbanos disponibles (espacios educadores), b) los grandes
modelos de actividades formativas (programas educadores) y c) las acciones tendentes a fomentar
la participación creativa y solidaria.
a) En cuanto a los espacios educadores, se podrían distinguir tres:
- El propio espacio de la ciudad, como ámbito de la vida y de las actividades de "todos" los ciudadanos y ciudadanas, intentando romper la norma básica de privacidad que parece regir el funcionamiento urbano, y potenciando “lo común”. La ciudad es de todos y todas y "el derecho a la ciudad" ha de ser reivindicado como un derecho básico.
- Los centros educativos, de todos los tipos y niveles, que constituirían el soporte y, al mismo tiempo, el destino de muchas de las actividades que se realicen.
- Las diversas instancias que pueden tener algún tipo de función o posibilidad educativa no formal,
como los museos, edificios históricos, instituciones culturales, parques y jardines, espacios con
identidad ciudadana peculiar (como las barriadas obreras... y no sólo el casco histórico "representativo", los huertos sociales ecológicos urbanos que se desarrollan específicamente más adelante,
los espacios interbloques…), etc. Todos estos lugares pueden tener interesantes funciones educativas y formativas superadoras de la clásica adquisición de un mero "barniz cultural".
b) En cuanto a los programas educadores, se trataría de promover y ofrecer un elenco de actividades educativas transversales que tuvieran una coherencia y un enfoque definido, renunciando a

la multiplicación de actividades dispersas y sin verdadera potencialidad educativa. En principio, las
actividades de interés se podrían nuclear en torno a algunos (no muchos) grandes programas:
- Alfabetización (en un amplio sentido, incluyendo la alfabetización "científica y tecnológica", como
divulgación y familiarización con la ciencia y los medios tecnológicos en vinculación con la vida
cotidiana, por ejemplo).
- Educación para una ciudadanía participativa y solidaria.
- Educación ambiental.
- Educación patrimonial.
- Educación para la igualdad de género.
- Educación para una vida saludable, desde un punto de vista físico, emocional y social.
- Educación para el respeto a la diversidad.
Sin duda, la colaboración con otras instituciones relacionadas con la educación sería indispensable; así, por ejemplo, con los Centros del Profesorado o la propia Delegación Provincial de Educación.
c) En relación con las acciones participativas, creativas y solidarias, tanto el diseño de estos
programas como su aplicación y desarrollo habrían de hacerse con una lógica de participación
"habitual", implicando a los/as posibles destinatarios/as y otorgándoles la autonomía necesaria
para que "hicieran suyos" estos proyectos. En esa línea, habría que promover la propuesta de actividades y proyectos por parte de colegios, grupos y colectivos sociales, asociaciones vecinales y
juveniles, etc., buscando la inserción de esas iniciativas en el marco de programas vigentes. Algunos ejemplos de estas acciones pueden ser:
- Internet pata todas las personas, con puntos de acceso municipal, comunitarios, etc.
- Promoción y subvención del asociacionismo y la cooperación en general y sobre todo entre los
jóvenes, facilitando locales y medios, especialmente en los centros escolares y teniendo muy en
cuenta la cooperación intergeneracional (huertos escolares y sociales, conocimiento del patrimonio, exposiciones, actividades musicales, etc.).
- Estimular proyectos de intercambio, visitas, etc. entre el mundo de la empresa, los profesionales y
los centros educativos, para fomentar el conocimiento mutuo y la orientación profesional.
- Promover iniciativas relacionadas con la creación de medios de comunicación participativos y
más concretamente la creación de un festival de cine infantil y juvenil.
- Dar mayor relevancia a los juegos deportivos municipales.
2.3.2. El Proyecto Educativo de Ciudad debe concebir a Sevilla como una "Ciudad de los
niños y niñas", lo que significa tener en cuenta su voz, así como sus necesidades y propuestas en
todas las actuaciones municipales de forma que éstas se conviertan en la referencia para construir
un modelo de ciudad que responda mejor a las necesidades de todos sus habitantes.
Para conseguir y garantizar que esta visión se convierta en factor imprescindible en el desarrollo
de las distintas políticas municipales, el Centro Municipal de Innovación y Dinamización Educativa (CMIDE) será el responsable de que todas las áreas municipales incorporen esta perspectiva,
siendo intermediario entre la voz de los niños/as y las dependencias municipales.
Para conocer qué piensan los niños y jóvenes sobre la ciudad, el barrio o su propio centro educativo, desde el CEMIDE se desarrollará un programa de participación "La Escuela, el Barrio y la Ciudad que queremos", que tendría dos ámbitos de desarrollo: uno formativo, basado en que la única
manera de aprender a participar es participando; otro político para que la perspectiva de los niños y
adolescentes sea tenida en cuenta en las políticas municipales.

El programa de participación implicaría la creación de Consejos de los niños, las niñas y los
adolescentes, con tres ámbitos de actuación: escolar, de barrio/distrito y municipal, como
órganos de participación real. Las propuestas podrían contar con su participación directa para
llevarlas a cabo, pudiendo ser vistos los resultados directamente. Todo ello también en la perspectiva de fortalecer las escuelas como ámbitos de democracia (escuelas democráticas).
Por último, se ampliará el programa de Caminos escolares, que pretende facilitar que el alumnado acuda andando o en bicicleta al centro educativo. Con la participación de toda la comunidad
educativa (profesorado, alumnado y familias), se elaborará un diagnóstico de movilidad, a partir del
cual sea posible determinar los itinerarios más utilizados y más adecuados para acudir al centro
educativo y cuáles no son utilizados, por las barreras e inconvenientes que presentan. Se trata de
recuperar para los escolares el recorrido de casa al centro educativo como un espacio de convivencia, autonomía y aprendizaje, mejorando los accesos, eliminando las barreras arquitectónicas y
urbanísticas, aumentando la seguridad y disminuyendo los problemas de tráfico y de contaminación ambiental.
2.3.3. Programa de huertos sociales ecológicos urbanos
El movimiento de huertos sociales urbanos tiene una presencia importante en Sevilla y ha sido
duramente castigado por el ayuntamiento actual. Es necesario impulsar un programa específico
para este tipo de espacios para el fortalecimiento de redes ciudadanas de intercambio y de autoabastecimiento, que podrían ser un germen del nuevo modelo de organización territorial, económica y de uso de los recursos. Al mismo tiempo estos espacios pueden tener una clara función
educativa para la ciudadanía, en relación con:
- Las funciones diversas y complementarias que pueden tener los espacios urbanos (integración de
la actividad productiva y el autoconsumo con actividades de carácter social, educativo, compensatorio, cultural, lúdico, terapéutico, etc.).
- La autonomía, la participación y el trabajo cooperativo (gestión vecinal de los huertos), así
como la idea de actuación comunitaria intergeneracional e intercultural.
-El cuidado, respeto y conservación del medio socio-natural, fomentando la conservación de la
biodiversidad de las plantas comestibles (especies hortícolas tradicionales) frente al monopolio
de la agricultura industrial.
- Una vida saludable y un consumo responsable.
- Un modelo de actividad humana no contaminante, basada en el aprovechamiento y ahorro de
recursos para un futuro de baja energía y en prácticas agrícolas del tipo de la permacultura o la
agricultura orgánica.
- La recuperación de espacios urbanos baldíos que se integren en la red de enclaves verdes de la
ciudad, buscando la integración de lo rural con lo urbano.

3. Una ciudad compensadora
Hacia una ciudad que lucha contra la exclusión social y escolar
3.1. Fortalecimiento de los medios en servicios sociales. Los Servicios Sociales Comunitarios y
los Equipos de Tratamiento Familiar trabajan con personas, no con usuarios. Las familias que son
derivadas desde los centros educativos o acuden directamente a estos servicios necesitan que el
personal que les atienda sea sensible a sus necesidades y esté altamente cualificado para asumir-

las. Los técnicos de estos servicios han de tener una estabilidad en sus puestos de trabajo y han
de ser suficientes, para vincularse adecuadamente a las personas con las que trabajan y para participar plenamente de los proyectos y procesos que se desarrollan en cada barrio.
3.2. Programas integrales de distrito de lucha contra el absentismo y la exclusión, atendiendo a las peculiaridades sociales y culturales de cada distrito y barrio. La lucha contra la exclusión
social pasa indefectiblemente por incorporar a niños y niñas a procesos educativos, se den o no en
la escuela. En este sentido, que la ciudad sea integralmente educadora garantiza un acceso a la
vida social que no necesariamente ha de partir de un centro escolar. No obstante, es en la escuela
donde se dan los primeros pasos hacia el mundo social y donde se accede a las herramientas que
favorecen la inclusión presente y futura de niños, niñas y sus familias. La escuela ha de estar preparada para ello; las comunidades educativas han de estar formadas, concienciadas y seriamente
comprometidas en compensar las desigualdades que nuestro modelo socioeconómico genera,
porque el absentismo y la exclusión no es un problema individual sino contextual y sistémico, en la
línea de auténticas "comunidades de aprendizaje”. Todo esto implica que:
- Los centros y las actividades deben ser accesibles para todos. Las actividades deben programarse con criterios inclusivos.
- Su profesorado ha de ser experto en inclusión social, absentismo escolar, atención a la diversidad, coeducación, innovación educativa, política social y municipal... Dicha formación ha de responder al contexto en que se encuentra el centro, para ofrecerse a toda la comunidad y al barrio
como una herramienta de primer orden.
- Las comunidades educativas han de trascender las paredes de los centros escolares, participando colectivamente en actuaciones integrales para todo el barrio.
- Los equipos directivos de los centros deben movilizarse ante la administración pública para consolidar claustros expertos y comprometidos con el proyecto que en cada centro-barrio se emprenda
(la excesiva movilidad del profesorado limita y obstaculiza la ejecución de proyectos que, en materia de inclusión social, requieren un esfuerzo a largo plazo).
Para dar respuesta a todo ello, necesitamos fortalecer y ampliar las competencias de las Comisiones Municipales de Absentismo e Inclusión Social para que los servicios sociales, las entidades y
asociaciones pro-inclusión, ONG, equipos docentes, familias y delegados de la CEJA (Consejería
de Educación de la Junta de Andalucía) trabajen conjuntamente en el diagnóstico de la situación
de la inclusión social de niños y niñas en los distritos y en la elaboración y ejecución de programas
integrales de distrito para el tratamiento del absentismo escolar y la exclusión de forma individualizada pero vinculada al contexto, favoreciendo la formación del profesorado en las problemáticas
que cada barrio presenta, desarrollando programas educativos y culturales vecinales, que impulsen
acciones dentro y fuera del barrio, evitando el modelo gueto-segregación, promoviendo la participación activa de entidades y ONG para la implementación de proyectos de educación para el desarrollo, tanto a nivel formal (escuelas) como informal (barrios) y creando espacios y tiempos para la
formación de las familias, empoderándolas en relación con el futuro educativo de sus hijos e hijas.
El ayuntamiento aportará personal de apoyo en algunas actuaciones para asegurar la participación
de todos los niños y niñas.
3.3. Creación de las Oficinas de Espacios Escolares de distrito. De estas oficinas dependerán
las necesidades de mantenimiento e infraestructura de los centros y la modificación de los espacios de los mismos tomando como base criterios pedagógicos y didácticos. Estos criterios se deben basar en la superación de la compartimentación y segregación, primando la creación de espacios flexibles que favorezcan las interacciones. También podrían asumir la información y orientación a la ciudadanía en relación a la solicitud de plazas escolares.

4. Una ciudad inteligente
Hacia una ciudad de escuelas abiertas e innovadoras.
Recuperación del CMIDE (Centro Municipal de Dinamización e Innovación Educativa), como se
ha recogido anteriormente. En los primeros gobiernos democráticos municipales se creó en Sevilla
el Centro Municipal de Dinamización e Innovación educativa. El CMIDE puso en marcha un conjunto de itinerarios ciudadanos y de materiales para fomentar el conocimiento de Sevilla desde un
punto de vista ambiental, cultural y patrimonial. Estas acciones llevaban un complemento formativo
para los docentes implicados y una propuesta de trabajo previo y posterior en el aula como forma
de promover el cambio en las prácticas cotidianas en la perspectiva de un modelo de enseñanzaaprendizaje basado en la investigación de los estudiantes.
El CMIDE que proponemos hoy tendría los siguientes objetivos:
- Promover el desarrollo de los principios de la Carta de las Ciudades Educadoras y los programas
formativos transversales mencionados anteriormente.
- Promover las iniciativas propias del movimiento de La ciudad de las niñas y niños.
- Impulsar un programa de apoyo a la innovación educativa de los docentes sevillanos basado
en "ciclos de mejora" de la práctica de aula, siguiendo la lógica de diseñar, experimentar y evaluar
cambios basados en los aportes de la investigación educativa. En ese sentido, se promoverán
equipos de trabajo con profesorado de nivel no universitario y profesorado universitario experto en
formación del profesorado.
- Puesta en marcha del programa de interacción escuela-barrios, en el doble sentido de entrada
de las familias y los barrios en los centros y de salida de los docentes y estudiantes a conocer y
trabajar con las realidades y problemas del contexto.
- Fomento de planes de participación, innovación y democratización de los centros, poniendo
en valor e impulsando el funcionamiento del Consejo de Coordinación Educativa y de la figura del
representante municipal en los consejos escolares, incluso fomentando su participación en los
equipos técnicos de coordinación pedagógica y en los Equipos de Orientación Educativa. Se trata
de elegir personas con el perfil adecuado para impulsar estos planes y de coordinarlos tanto en el
distrito como en el municipio, buscando el flujo de información entre éste y los centros escolares.

5. Objetivos que es necesario destacar en un programa divulgativo
5.1. Programa de escuelas ecológicas y sostenibles (auténticas eco-escuelas).
5.2. Proyectos educativos de Ciudad y de Distritos.
5.3. Sevilla "Ciudad de los niños y niñas".
5.4. Programas integrales de distrito de lucha contra el absentismo y la exclusión.
5.5. Huertos sociales ecológicos urbanos.
5.6. Plan de formación del profesorado basado en la innovación educativa.

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