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MAESTRA

LILANANDA

LOS CAMBIOS

EL SUFRIMIENTO ES LA RESISTENCIA
A LA IMPERMANENCIA

Somos testigos de la doliente humanidad que, dentro y alrededor


nuestro, se ha debatido en medio de situaciones, comportamientos,
actitudes, reacciones y emociones completamente duales: egoístas,
separatistas, apegatistas, rechazatistas.

Han pasado siglos en los cuales el ser humano ha vivido en el


sufrimiento, el cual se ha originado en la ignorancia de su verdadero
ser.

La mente tiene una orden que hace cumplir y es esta: “Todo lo que te
produzca apego, consérvalo”, “No dejes perder lo que has
conseguido”, “Sigue con las tradiciones”, “Vive de acuerdo con los
patrones de tu familia”.

La pregunta es: A QUÉ HORA, UN SER ASÍ PROGRAMADO PUEDE


ABRIRSE A LO NUEVO, A LO DESCONOCIDO? Más bien, estas
personas se aferran a lo viejo y así escapan del presente, poniendo
una resistencia al cambio y, por ende, forman una barrera a la ley
fundamental de la vida, que es la LEY DE LA IMPERMANENCIA.

Donde no hay tendencia al cambio, hay egoísmo, pues no se quiere


perder lo conocido, lo que supuestamente ha brindado tanta
comodidad y seguridad. Y la pregunta es: hay allí seguridad?

Para un buscador de su propia esencia, los cambios son


fundamentales.

Todo buscador debe salir del acostumbramiento, dar pasos, abrirse a


la evolución, aún sabiendo que, en alguno de esos pasos, podrá
perder su aparente comodidad.
El verdadero buscador es aquel que se abre a lo nuevo de la vida, es
aquel que posee la capacidad de transformarse ante lo nuevo, es el
ser que siente, en sus venas, al SER CÓSMICO que hay dentro de él.

Es necesario para el buscador, salir de todo lo programado, esa forma


de pensar tan estrecha, tan limitada, pues todo lo que pudo haber
sido importante en su desarrollo, hoy ya no lo es, puesto que ya nada
es lo mismo que antes, aunque la mente lo siga viendo igual.

Durante los procesos evolutivos, es necesario ir abandonando ideas,


patrones, situaciones, cosas, personas y lugares que ya no son para
este momento. Esto es un hecho, pues así lo plantea la vida, pero la
mente siempre recurre al pasado.

Todas estas situaciones sólo sirvieron de balsa para llegar a la otra


orilla, pero una vez allí, hay que dejarla y continuar el camino.

Para dejar de sufrir, es menester tener en cuenta la transitoriedad de


todo cuanto existe. Un buscador solo puede dar estos pasos, si en
definitiva cambia la dirección de su vida, pues sólo la experiencia real
de su propia vida le dará el testimonio de está transfiguración
inmanente dentro de la raza humana.

No es fácil, amados hermanos, librarnos de tanta cultura, es arduo.


Hay que empezar por un profundo discernimiento de nuestra propia
vida, de lo que creemos que somos y de lo que definitivamente SÍ
somos. Es necesario enfrentarnos al diario vivir y así saber que lo que
hacemos es lo que somos.

Pero nadie puede atravesar este camino sin tener la fuerza interna
para hacerlo. Al que la tiene se le llama buscador. Al que no la tiene
definitivamente se le hará a un lado. El buscador no desfallece, él
sabe que tendrá que sacar esa fuerza de su vida interna para
enfrentarse al mundo externo y así vencerse a sí mismo.

Para comprender este camino hay que recorrerlo, hay que


experimentarlo, hay que sentirlo. A base de diálogos, entrevistas y
teléfono, es imposible. Todo ser humano que ha salido de la etapa
humana a la superior lo ha hecho, y lo único que nos puede decir es
“TÚ TAMBIÉN TIENES QUE RECORRERLO”, pues es necesario que así
se dé por evolución.
Recorrer este camino es dejar lo viejo, lo antes posible, para que lo
nuevo se vaya formando de instante en instante. Esto equivale a ir
observando tus pensamientos, dándote cuenta, por ejemplo, de que
muchas veces hablas por hablar y de que, por lo general, eso que
hablas no produce amor en tu cuerpo.

Un pensamiento que no se conecta directamente con la acción y el


amor, no es un pensamiento que equilibre y, por lo tanto, es vano e
innecesario, pues nos estará alargando el camino.

Este camino no está basado en intenciones, por lindas que ellas sean,
pues este es el camino de la experiencia inmediata, de lo realizable,
porque está basado en la realidad y no en la intencionalidad de una
mente que, si bien logra captar que hay algo mejor, no lo hace, y
toda intencionalidad debe ser verificable o, de lo contrario, sólo es un
sueño.

Si tú eres un buscador debes saber qué es lo que te ata o te


esclaviza. Qué te tiene dominado; y he ahí que eso te esclaviza es la
causa de tu sufrimiento. Observa tu mundo y todo lo que te rodea, y
sabrás en qué estado te encuentras como buscador que dices que
eres.

Si eres en verdad un buscador, verás en cada paso, en cada rincón de


la vida, la maravillosa interconexión de todo cuanto existe, de tu
propia vida, de la de tu hermano, de la del ser más alejado o más
cercano a ti, y sabrás entonces de UNIDAD, de TOTALIDAD, y
experimentarás esa red universal que une y unifica todo.

Descubriendo esta red, verificarás que el sufrimiento tuyo y el de los


demás es el mismo, y que no hay sufrimientos exclusivos. Y si el
sufrimiento es el mismo para todos los seres de la tierra, verás lo
vano en que se convierte el sufrir, al haber creído que el sufrimiento
era exclusivo para ti.

Únicamente cuando se haya logrado la percepción de esta red


interconectada entre todo lo existente y lo que ES, el hombre podrá
lograr la verdadera plenitud de la existencia.

El primer paso hacia la conquista del sufrimiento y su trascendencia


total es ver que el sufrimiento es una tarea en el paso de la vida, una
materia que hay que ver pero que también hay que entregar, y hay
que entregarla por responsabilidad con tu propia evolución, una vez
que hayas comprendido su significado.

“Sin esta entrega no hay unificación y por ende no hay


transformación”.

La experiencia del sufrimiento es inherente a la misma evolución,


entonces, para poder trascenderlo, lo primero que es necesario hacer
es ACEPTARLO, pues sólo aquello que se experimenta es lo que se
puede trascender.

Durante todo el proceso evolutivo, el sufrimiento está presente hasta


que el ser humano llega a los niveles de conciencia, pues aunque se
vea la experiencia dolorosa del sufrimiento, allí como sentimiento
particular ya se va desvanecido, pues todo sufrimiento personal
pierde sentido de la red universal.

Con profundo amor,

UNA HERMANA EN LIBERTAD,

LILA