Está en la página 1de 2
4.6.1. La alimentación Cuando una persona sufre estrés suele saltar de una actividad a otra y no respeta ni los tiempos de comida ni lleva una dieta equilibrada. Más bien ingiere rápidamente cualquier cosa para volver al trabajo. En general encontramos dos conductas alimentarias muy asociadas al estrés: • La ingesta de productos azucarados (productos de pastelería, bebidas azucaradas gaseosas, etc.), ya que el azúcar ejerce un efecto tranquilizante. Normalmente se asocia al acto de “picar” algo mientras se trabaja. • La ingesta de comida rápida, que suele ser una alimentación de mala calidad demasiado rica en grasas y que acaba creando problemas de colesterol, circulatorios, u otros. ¿Cómo se equilibra la alimentación? Comer razonablemente respecto al esfuerzo a realizar. La cantidad de alimentos y calorías que ingerimos debe ser proporcional al esfuerzo a realizar y se tienen que tener en cuenta nuestras necesidades a lo largo del día. Por ejemplo, es muy frecuente desayunar poco o salir de casa sin nada en el estómago, comer medianamente y cenar mucho por la noche justo antes de ir a dormir, momento en que el gasto de energía es poco importante y se favorece la asimilación de las grasas. Según un ritmo de vida estándar en el que la mayoría de esfuerzo se realice por la mañana, un esfuerzo mediano por la tarde y por la noche se descanse, una alimentación equilibrada correspondería a: desayuno consistente, comida en relación a la actividad que se va a realizar por la tarde y una cena ligera un par de horas antes de ir a dormir. • Regular los alimentos que se consumen. Tan importante es la hora del día en que comemos, en qué cantidad comemos, como qué alimentos tomamos. En este sentido: - Eliminar en la medida de lo posible las grasas saturadas como la bollería, los azúcares y las bebidas gaseosas. - Controlar (consumir moderadamente) la carne de cerdo y roja, los quesos y los hidratos de carbono (arroces, legumbres, patatas…), éstos es mejor consumirlos en el desayuno o comida por su larga digestión y su aporte calórico. - Aumentar el consumo de: frutas, verduras, carnes magras (pollo) y pescado. https://www.mcmutual.com/contenidos/export/sites/default/es/webpublica/PrestacionesServicios/a ctividadesPreventivas2/resources/manuales/manual_estres.pdf Naranjas La vitamina C ayuda a reducir el estrés y la presión arterial, así como a regular el nivel de cortisol después de una situación estresante. Papas Las papas pueden reducir el estrés porque satisfacen la ansiedad que te da por comer carbohidratos y dulces cuando enfrentas situaciones de gran estrés. Están llenas de betacaroteno, otras vitaminas, y fibras que ayudan a tu cuerpo a procesar los carbohidratos de la forma correcta. Duraznos Los duraznos son ricos en magnesio, el cual es un liberador del estrés y relajante muscular. Almendras, pistaches y nueces Las almendras están cargadas con vitamina B y E, la cual ayuda a reforzar tu sistema inmunológico, y las nueces y pistaches mantendrán a raya tu presión arterial. Espinacas Una deficiencia en magnesio puede causar migraña y una sensación de fatiga. Una taza de espinacas proveé 40% de tu requerimiento diario de magnesio. Salmón Las dietas ricas en omega 3 protegen contra un infarto. Además, recientemente un estudio encontró que el omega 3 mantiene abajo el cortisol y la adrenalina, causante de estrés. http://www.mexicoproduce.mx/articulos/estres.html