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Imaginario social

Véase también: imaginación colectiva

El imaginario social es un concepto creado por el filósofo griego Cornelius Castoriadis,
usado habitualmente en ciencias sociales para designar las representaciones sociales
encarnadas en sus instituciones. El concepto se usa habitualmente como sinónimo
de mentalidad, cosmovisión, conciencia colectiva o ideología, pero en la obra de
Castoriadis tiene un significado preciso, ya que supone un esfuerzo conceptual desde
el materialismo para relativizar la influencia que tiene lo material sobre la vida social.
La aparición del término se enmarca en los debates dentro del marxismo sobre la
tendencia determinista que habían adoptado algunos de sus autores. Para Castoradis, las
causas de la creación de una institución social no pueden explicarse jamás en su totalidad
por necesidades materiales. Lo mismo ocurre con el cambio, que según Castoradis
emerge a través del imaginario social, ya que el cambio social implica discontinuidades
radicales que no pueden explicarse exclusivamente en término de causas materiales. En
palabras del autor:
En el ser, en lo que es, surgen otras formas, se establecen nuevas determinaciones. Lo que en cada
momento es, no está plenamente determinado, es decir no lo está hasta el punto de excluir el
surgimiento de otras determinaciones.
Cornelius Castoradis.

Índice
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1 Los dos planos del imaginario social

2 Ejemplos históricos

3 Referencias

4 Enlaces externos

Los dos planos del imaginario social[editar]
Castoradis divide el imaginario social en dos planos de significación distintos y
dependientes.

Los primarios o centrales, que son creaciones ex nihilo presentificadas-figuradas
por medio de la totalidad de las instituciones explícitas de la sociedad, condicionan y
orientan el hacer y el representar sociales, en y por los cuales continúan ellas
alterándose. Es decir aquellas instuticiones imaginadas que no dependen sino de su
misma idea para referenciarse. Algunos ejemplos dados por el autor son Dios,
la familia o el Estado.

por imaginaria que pueda parecer. Castoriadis escuchó el razonamiento de los funcionalistas. los creyentes y practicantes judíos necesitaban iluminar los lugares cerrados y sombríos donde celebraban sus cultos. y ello sin ningún mecanismo de construcción determinista simple. por ejemplo. Por ella estas representaciones son consideradas instrumentales. tradiciones. rudos e incluso repugnantes ciertos hábitos alimenticios de nuestros vecinos: los franceses comen ranas y caracoles. bárbaros. Castoriadis proporciona numerosos ejemplos históricos de cómo los distintos imaginarios: instituciones.. resultado de un proceso de construcción. y desempeñan un simple papel reproductor de los primarios. que surgen y dependen de los primarios. Ejemplos históricos[editar] El por qué la menorá tenía exactamente siete brazos fue uno de los estudios de caso que ayudó a Castoradis a desarrollar el concepto de imaginario social. con diferencias a menudo sorprendentes entre unas y otras. los ingleses preparan el cordero con mermelada.  En un estadio más complejo. leyes. y . en cada civilización. según el cual una institución. se explicaría siempre por una necesidad funcional apta para mejor engrasar los engranajes de dicha sociedad. pero el resultado está claro y en él se reflejan los valores de una civilización. Los secundarios. y sin embargo todos los recién nacidos tienen los mismos órganos de habla y oído.. A lo largo de su obra. cuando hablan en la playa tenemos la impresión de que discuten.  Otro estudio del caso tiene una antigüedad de más de 4000 años: el candelabro de siete brazos de la tradición judía. Según ellos. Percibimos las lenguas extranjeras como formadas por sonidos groseros. la escala de los castigos es diferente. la idea de ciudadano no puede concebirse sin la idea de Estado. guturales. no pueden explicarse exclusivamente con base en causas materiales:  Encontramos ridículos.creencias y comportamientos.

esos funcionalistas mantenían que. Al mismo tiempo. pero de entre la colección de números mágicos disponibles se hubieran podido escoger el 3.. lo funcional es escoger un número mágico. el 13 y otros. a partir del momento en que ese candelabro quedó asociado a lo sagrado. conjuntoidentitario.. el 11. era necesario encontrar un indicador. velas y candelabros. una etiqueta para señalar que ese objeto no era profano. y de ahí los siete brazos del candelabro judío. A esto replica Castoriadis que él está de acuerdo con el razonamiento funcionalista.de ahí la necesidad funcional de las antorchas. el 5. Referencias[editar] . ¿Por qué no podía ser el número de brazos? Si se quiere marcar un objeto sagrado mediante un número. el 9. Este no sé qué que representa la elección del número mágico específico 7 es la frontera imaginaria no determinista que separa la ontología sociohistórica de la ontología conjunto-identitaria. sino sagrado.