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Fertigen Finger presentan: El Libro No Olvides Senalar Thomas Fraps, Helge Thun, Jérg Willich Paginas Fertigén Finger presentan: El Libro No olvides senalar Ediciones Laura Avilés Paginas INDICE indice No olvides sefiatar Introduccién (Max Maven) Generacién X (Mago Migue) 1. Close-Up Las Pinzas (Thomas Fraps) Entre Lazadas (Rainer Pfeiffer) ‘Cambio (Rainer Pfeiffer) El oso a través de la copa (Jérg Willich) El tacafio MeDuck (Thomas Fraps) Pintando de rojo la ciudad (Pit Hartling) Frutas y Cubiletes (Manuel Muerte, Rainer Pfeiffer, Helge Thun) 2. Cartas La Carta-Camara Instantanea (Thomas Fraps, Helge Thun) La carta juerguista (Pit Hartling) Providencia ‘93 (Helge Thun) Bomba (Helge Thun) Métodos para cargar la carta - Con la chaqueta como cobertura - Impromptu - No se puede hacer mejor Empieza el zapataculo (Manuel Muerte) Ligadura doble (Helge Thun) El camaleén (Pit Hartling) Cupido (Pit Hartling) Si lo peor empeora (Thomas Fraps, Helge Thun) Las simpéticas diez (Jérg Alexander) 3. Ideas La aparici6n del martillo (Jérg Willich) El juego de la navaja que... (Pit Hartling) Floritura Flip Flap (Helge Thun) Empalme mediante un abanico (Helge Thun) 10 13 16 20 22 26 30 33 35 48 52 56 62 64 64 65 66 69 B 79 84 88 92 100 102 104 108 Tomillo y tuerca (Nicolai Friedrich) EL billete defectuoso (Rainer Pfeiffer) Inconclusa (Jérg Willich) Corte Castico (Pit Hartling) Mezclar sin mezclar (Pit Hartling) Detalles con el Falso Pulgar (Stephan Kirschbaum) Una rosa es una rosa, es una rosa... {Stephan Kirschbaum) Interior (Thomas Fraps) En cascada (Thomas Fraps) Hilo gitano y disco autoadhesivo (org Alexander) Estirar al «Estirado> (Peter Gunn) 4, Teoria Creatividad en la Magia (J6rg Willich) Reunién creativa (Jérg Willich) El efecto del cubo de hielo (rg Willich) El punto ciego (Thomas Fraps) Cémo actuar mal (Gaston) Status e Improvisacién (Helge Thun) 5. Final... Epilogo (Mike Caveney) Bibliografia de las ilustraciones Agradecimientos 110 112 114 115 116 118 120 122 124 125 126 132 140 141 142 156 162 173 174 175 NO OLVIDES SENALAR La historia del sefialar La historia del sefalar comienza con Mark Wilson, pues a él se le reconoce el haber sefialado la relevancia de este gesto para nuestra magica hermandad, en su difundido libro Mark Wilson Course in Magic. Otra escuela de pensamiento magico, difundida por ese gran Maestro de la magia, Dai Vernon, enfatiza la importancia de que los magos actuemos con naturalidad (un concepto que Vernon aprendié, a su vez del Doctor Elliot). Hay una anécdota que sirve para comprender la colisién que entraftan estas dos teorias: En una ocasién Mark Wilson pidi a Dai Vernon que diera una cla- se privada a su hijo sobre los principios fundamentales de ta mi- cromagia. Vernon acepté, y recibié al hijo de Mark en la Galeria det Castillo Mégico para darle la leccién. Durante la misma Vernon pidié a su alumno que hiciera un torni- quete. Al verlo, Vernon le aconsejé cémo hacer ese pase con mas naturalidad: «En primer lugar, debes encontrar un motivo para jus- tificar la forma poco natural en que sostienes la moneda en la ‘mano; por ejemplo, una justificacién seria que mientras la sostie- nes de esa manera mostrases la fecha de la moneda a un espec- tador... ademas debes justificar por qué transfieres la moneda a la otra mano... y para ello, por ejemplo, puedes desplazar un ceni- cero. un costado con la mano que tenia la moneda... o usarla para ‘quitar una pelusa, 0 cualquier otro movimiento con esa mano que consideres conveniente, pero por favor, y muy especialmente, no Seftales... sefialar es un gesto ridiculo en la micromagia... Por fa- vor, no lo hagas» Continué con las ensefanzas hasta que. transcurrida una hora, ‘Mark Wilson entré en la sala. Su hijo le dijo: «mira lo que apren- di...» y realiz6 un torniquete técnicamente perfecto y muy natu- ral. Mark qued6 sorprendido al verlo, y dijo «No esta mal, hijo... pero has omitido seftalar». Inmediatamente Dai Vernon dijo «ila leccién ha terminadoh. Esta anécdota nos alent6 investigar acerca de la evolucién de ese gesto. Las interesantes conclusiones obtenidas se presentan a lo largo de este libro como «Una Historia llustrada del Sefialar». 10 INTRODUCCION por Max Maven La pregunta es: £Por qué estoy escribiendo esta introduccién? La respuesta obvia es, por supuesto, por- que me lo han pedido. Pero, épor qué a mi? Lo primero que se me ocurre es que tal vez pensaron que yo podria proporcionarle un mayor valor con mi nombre, incrementando su venta, Sin embargo esta hipétesis es falsa, como se demuestra clara- ‘mente al Juzgar las cifras de venta de mis propias obras. Pienso que en parte me lo solicitaron porque nos conocemos. Uno de los aspectos més placenteros de ‘mi trabajo es que me permite viajar mucho. Hace aproximadamente diez afios, asisti en Europa a nu- ‘merosas convenciones de magia. En ellas solia encontrarme con un joven grupo de magos cuya pre- coz creatividad y talento, demostrados en sus presentaciones, eran notables. ‘Aunque vivian en distintas partes de su pais, era evidente que se conocian. Estaban creando una red de comunicacién informal, que les permitia establecer, estimular y desarrollar un amplio intercambio de ideas e informaciones. Resultaba muy agradable ver cémo este incipiente grupo se basaba en un mutuo aliento y colaboracién. (Al menos, eso era lo que yo percibia como observador, pues por lo que sé, parece que algunos de los integrantes del grupo en realidad eran hipécritas, egoistas captadores de ideas pata ellos mismos. Pero me estoy desviando del tema.) ‘A mediados de la década del 90, esa incipiente agrupacién se transformé en una entidad formal, que se llam6 en alemén «Los Fertigen Fingers, que podemos traducir como «Los Dedos Agiles», Encontré ‘a este grupo, ahora formado por diez magos, en junio de 1996 en la Convencién Nacional de Alema- nia. Su presencia era predominante. Individualmente 0 en grupo, participaron en las competencias en diversas categorias, y ganaron ocho premios. En una excelente actuacién grupal presentaron una en- cantadora Gala de Cierre de Magia de Cerca, y ademas ofrecieron, también en conjunto, una confe- rencia notablemente ingeniosa. Al escribir un articulo para la revista Genii, publicado en el ntimero de agosto de 1996, me refer’ al de- sempefto de estos jévenes como la principal atraccién de la Convencién, describiendo las realizacio. nes de cada Stammesangehiriger(N del T.: «de cada uno de ellos»). De esa manera los estaba pre- sentando al vasto ¢ internacional circulo de lectores de esa revista. Desde entonces han obtenido elogios de muchas otras fuentes, en especial después de su aclamado trabajo durante el Congreso de la FISM. 97 celebrado en Dresde. Ademas de mi respaldo publico al grupo, varios de ellos me pidieron conse- jo, individualmente, sobre aspectos artisticos y comerciales de su actividad. Y parece ser que mis opi- niones, al menos en alguna medida, les resultaron provechosas. Consecuentemente, mi relacién con Los Fertigen Finger fue incrementéndose hasta el punto en que ellos me ven como una combinacién de Agente de Prensa, de Relaciones Publicas, y como un Guia y Consejero Vocacionat. Tal vez, entonces, esto explica por qué me han pedido esta introduccién; sin ‘embargo subsiste la pregunta de por qué este libro necesita una introduccién, Mi teoria es ésta: tiene que ver con el vocabulario. Consideren un idioma en el que afilan la punta de un lapiz con un Bleistiftspitzer, ajustan un tornillo con un Schraubenschliissel, y son auditados por una Einkommensteuerveranlagungskommission. Si asisten a una Tischgesellschaft, y por ca- sualidad comen una Blétterteig contaminada, mejor esperen que haya una Krankenschwester cer- a, pues si no, antes de que puedan explicar que tienen una Lebensmittelvergiftung estarn muy probablemente Abgestorben. Y estas reflexiones me llevan a que suponga que, en su idioma original y con el mismo contenido, este libro debe ser mucho mas extenso. Lo cual, a su vez me sugiere la verdadera causa de que me hayan edido esta introduccién: como relleno. En fin, no hay inconvenientes, pues tuve la oportunidad de leer gran parte del contenido (a pesar de haberlo hecho en su més zusammenschrumpfen traduccién al inglés), y puedo asegurarte que hay un material excelente en este trabajo. Las explicaciones de los efectos y rutinas no se limitan a una vulgar descripcién técnica del «cémo». Por supuesto que esa informacién esta incluida, pero ademés, a medida que vayas avanzando en la lectura de este libro comprobards cudnta atencién han puesto los autores en los aspectos psicol6gi- cos, en comentar el comportamiento escénico, el control y manejo de los espectadores, asi como en otros importantes elementos; y observards que en muchos de los juegos y rutinas presentados se pro- porcionan estimulantes andlisis sobre aspectos poco tratados que hacen a la magia teatral. También se han preocupado de proporcionar referencias sobre sus juegos, y de dat los créditos debidos. Esté claro que estos jévenes han tomado su Geisteswissenschaften muy en serio. ‘Sin embargo, a pesar del parrafo precedente, no creas que se trata de un libro pesado y cansador. Nada de eso. Si has tenido la oportunidad de ver a estos jévenes en alguna de sus actuaciones, sabes que son muy amenos y divertidos. Estas paginas destilan su disparatado humor, que consagra a Los Ferti {gen Finger como los verdaderos herederos de esa apreciada tradicién establecida por la Comedia Ale- mana, que se remonta a Schopenhauer y continué con Richard Wagner, Friedrich Nietzche, Leni Rie- fenstahl y Wemer von Braun, para citar a unos pocos. Realmente, en muchos aspectos resulta interesante resaltar que esta obra, a pesar de haber sido es- crita por un grupo de alemanes, no es un tipico producto . En el momento en que dices las palabras (fig. 4). rizontal por su canto justo por encima del celo- fan. Para hacerla desaparecer el indice y el pul- gar derechos se juntan pinzando la moneda: el canto que est junto al indice se desliza hacia abajo, hasta que la moneda queda en posicién vertical: el canto por el que la sostienes pinzada | queda perfectamente oculto por el pulgar y el in- dice ifig. 5). eT \ \ 7 Coloca la moneda que sostienes en posicién ho- 4 Mientras realizas la «Desaparicién por pinza- mmiento», afloja la presin que ejercia el indice izquierdo sobre el paquete, permitiendo de esa forma que ta moneda duplicada se deslice al interior del celofén (fig. 6). Retira tu mano derecha, llevando al empalme en los de- dos la moneda que tenias pinzada, y muestra la moneda que est dentro del celofén. La mano izquierda sacude ligeramente et paquete de cigarti- lUos para que sea evidente que la moneda esté dentro de la «vitrinas. Para hacer que la moneda pase nuevamente al exterior a través del celo- fan, hay que intercambiar las dos monedas. No es tan dificil como pare- ce: en realidad es cuestién de un manejo exacto de los tiempos (timing). La mano izquierda sostiene el paquete de cigarrillos por sus costados, re- 34 teniendo el celofén para que no se desplace, y se inclina hacia adelante hasta que el paquete de cigarrillos quede en posicién vertical (de manera que el celofan quede apuntando hacia la mesa). Si ahora bajas ta mufieca izquierda el paquete se movers a una posicién horizontal y si inclinas el celofan hacia arriba (como un sube y baja), la moneda se desplazard hacia atrés, «desapareciendo» debajo del paquete de cigarrillos, hasta quedar finalmente retenida debajo de é por los dedos de ta mano izquierda (fig. 7). Para disimular este robo de la moneda, mueve ligeramente el brazo izquierdo hacia la derecha. En- tretanto, la mano derecha que esta «esperando» quieta, con la moneda empalmada, gira palma arri- bade manera que la mano izquierda pueda apoyar el celofan que sobresale del paquete sobre la moneda empalmada. Fin del cambio de monedas. Para los espectadores, sin embargo, la moneda sigue todavia dentro del celofan, donde atin la estan viendo. Para sacar fa moneda de un modo muy visual, sujétala con el pulgar derecho encima y presiona ha- cia abajo, manteniendo la moneda sujeta entre el celofan y los dedos mayor e indice derechos. Ve Uevando la moneda muy lentamente entre esos dedos hacia afuera, como si tiraran de ella, ha- cléndola catravesar» el celofan (figs. 8 y 9). Cuando la moneda quede libre del celofan, devuélvela al espectador. Entretanto ta mano izquier- da lleva el paquete hacia una posicién retajada, (como la de dar con una baraja), ocultando ta mo- eda duplicada, que tiene en el empalme de los dedos. Desplaza el celofan hacia atrés, cubriendo ‘nuevamente el paquete de cigarrillos, y devuélvelo al espectador. Comentarios: La primera parte de esta rutina se inspiré en el juego «En- glands Penetration» que fue desarrollado conjuntamente con Alexander de Cova. Ademds David Williamson estudié un efecto similar, al que denominé «Cellofeign». 32 Desrtos en lap. 11 de Close Up Fantasies, Book J, de PHarrs, 1980, y en apg. 45 de Williamson's Wonders de RKeatfnan, 1990. Sin embargo ot primero que decibel ofeco de soma moneda atravesendo el papel de ctlfin de a pequce de cgarillos _fue Job Bess en Transit Dien, eblicado en The New Jinx, N31, Noviembre de 1964 PINTANDO DE ROJO LA CIUDAD Un efecto de Pit Hartling: El mago predice, marcando con una flecha roja sobre un mapa una ciudad, que ha sido elegida libremente por un espectador entre las que figuran en un de poblaciones. Preparacién: Se necesita el mapa de una provincia o del pais en el que vives, impreso mitad en cada cara. Originalmente este efecto se hizo con el mapa de Alemania. Ademds se requiere un fo- lleto que contenga el indice de todas las ciudades que aparecen en el mapa. EL indice debe estar distribuido en dos o tres columnas en cada pagina, pues esa disposicién es in- dispensable para forzar las ciudades al espectador. Elige una pagina que contenga ciudades que co. miencen todas con la misma letra (por ejemplo, con la «Hs. Busca en dicha pagina los nombres de dos ciudades que no estén muy separadas en el indice, pero si geograficamente, de manera que cada una aparezca en una cara distinta del mapa (por ejemplo en un mapa de Espana, las ciudades de Huelva y de Huesca seguramente estarén muy cerca en el indice, pero una esté al sur, en una cara del mapa y la otra al norte, en la otra cara). ‘Abre el folleto indice en esa pagina y débialo llevando las dos paginas hacia atrds, pues mas tarde ese plegado previo te facilitars el forzaje. Corta dos flechas de papel o cartulina de color rojo, y pégalas en cada una de las dos caras del mapa, cada una apuntando a una de las ciudades que forzards (si prefieres, puedes dibujar las flechas ro- jas en el mapa, pero si lo haces ten cuidado que la tinta no se vea por la otra cara). De esta mane- ra tienes una doble altemativa cuando a continuacién hagas la «eleccion del mago». Realizacién: Entrega el mapa, plegado, a un espectador para que lo cus- todie, o bien déjalo en un lugar que sea perfectamente visible para todos. En ese mapa esté tu prediccién. Entrega el folleto con el indice a otro es- pectador, pidiéndole que lo abra en la pagina que prefiera. Gracias a la pre- paracién, lo mas probable es que lo abra en la pagina que contiene los nombres que has utilizado. Si no es asi, pidele que revise el folleto, haciendo pasar las paginas, y que busque alguna ciudad determinada, por ejemplo, si es el caso, su ciudad natal. Luego coge el folleto y hojea sus paginas, hasta que el espectador diga «alto», Ajusta los tiempos de la accién y de tus palabras para que te detenga en la pagina deseada (esta accién es similar al «forzaje por ho- jeo> de Bill Simon, realizado con una baraja). Observa la pagina elegida «al azar» mientras dices: «Aqui hay una tetra H... estd bien». Sostén el folleto indice de modo que el espectador pueda ver bien la pagina, pero al mismo tiempo cuidando que el publico no pue- da ver su contenido. «Hay varias columnas con la letra H. éCual de ellas prefieres?» Sutilmente dirige tu dedo indice derecho hacia las dos co- lumnas que contienen tos nombres de las ciudades que deseas forzar. El espectador sefialard una de ellas. Para que quede bien claro cual es la co: lumna elegida, preguntele: «La quinta?, perfecto. Es la que usaremos». Al espectador le es indiferente cualquiera de tas columnas, por lo tanto asentird, con lo cual el piblico pensard que esa es la que ha elegido li- bremente entre las seis 0 cinco que habia. 33 Desplaza tu dedo indice sobre la columna elegida hasta que el especta- dor diga «alto». Calcula el movimiento de modo que te detenga cuando tu dedo pase por una de las ciudades a forzar. En general esos folletos sue- len usar una tipografia muy pequefta. Esto facilita la coincidencia. Es con- veniente que el dedo esté tocando el papel mientras se desliza, y que no lo muevas en el aire. Si la ciudad no coincidiera puedes ajustarto sin que se advierta haciendo oscilar lateralmente el dedo de manera que cubra las ciudades hacia arriba o hacia abajo seguin convenga (el movimiento al que hacemos referencia es una ligera oscilacién de la yema del dedo, si- milar a la que se efecta cuando se toman tas huellas dactitares). Sin em- bargo, con un poco de préctica, adquirirés una coordinacién tal que po- dras forzar la ciudad inmediatamente. Pide al espectador que lea en voz alta el nombre de la ciudad que ha ele- ido. A estas alturas puedes hacer una reverencia medieval (fig. 1) 0 bien ) fecalcar cudn libre ha sido el proceso de seleccién de las ciudades. Haz lo que mds se adecue a tu personalidad. Por iltimo, s6lo queda abrir el mapa por el lado que contiene la ciudad elegida y mostrar tu pre- diccién al espectador, quien contimard la coin- ccidencia al resto del publico. Al abrir el mapa ten cuidado de que no se vea la flecha roja que hay en la cara opuesta. Tal vez |] requieras un poco de habilidad para ocultarla, visto y considerando el plegado cuasi papirofléxico que tienen muchos mapas. FRUTAS Y CUBILETES Una rutina de Rainer Pfeiffer, Manuel Muerte y Helge Thun: La siguiente rutina difiere en algunos puntos esenciales de la mayoria de las mas conocidas rutinas con dos cubiletes. La combina- cién de todos esos puntos evita ~a nuestro juicio- las debilidades habituales. Et empleo de dos bolas de diferente color hace que la rutina en su conjunto sea més clara para el publico ‘en general; lo mismo ocurre con muchos de los efectos individuales que la componen. El uso de un Chop Cup (N.del T.: Un cubilete con un imén en su base) también aumenta la claridad, pues elimina muchas acciones superfluas. Cada efecto individual se destaca, y permite que se lo recuerde ain después de las cargas finales. En la Fase IV todos los efectos suceden en las manos de los espectadores, un aspecto que distingue esta rutina de otras, y la hace apta para ser presentada en restaurantes (la aparicién de una bola gigante en las manos del espectador @s una novedad). Por tltimo, el problema de extraer de los bolsillos las cargas finales para la aparicién de las frutas, ha sido practicamente eliminado. En dos de ellas no necesitas ni to- car tus bolsillos, y para las dos cargas restantes se recurre a sutilezas que disimulan esa ac- cién, distrayendo convenientemente ta atencién del pablico. Comentarios: «Frutas y Cubiletes» es el resultado de un fluido intercambio de ideas entre los in- tegrantes del grupo. Surgié a partir de una rutina de Rainer Pfeiffer con dos cubiletes (uno de ellos un Chop Cup) y sélo una bola claramente visible. Manuel Muerte, al trabajar en una rutina propia, le agregé varios pases y detalles: el robo de la primera fruta y la aparici6n de una bola gigante de- bajo del cubilete en las manos del espectador son aportes suyos. La combinacién de estas ideas originales en una rutina compacta es una contribucién fundamentalmente de Helge Thun. El uso de dos bolas de diferente color, que se funden en una, proporcionan un decisivo punto de partida y una estructura l6gica y original (ver la Fase IV). La presente descripcién de «Frutas y Cubiletes> corresponde a la forma en que la realiza Helge. Las primeras dos fases son optativas y pueden cambiarse por cualquier otra utilizada para la introduc- clon de una rutina con dos cubiletes. Rainer Pfaiffer y Manuel Muerte presentan la rutina con va- rlantes que les son propias. Te sugerimos que trates de encontrar una adaptacién personal para el principio de la rutina (o bien que comiences directamente con la Fase I). Sin embargo, a partir de la tercera fase la rutina constituye una entidad tal que desaconsejamos cualquier cambio impor- tante a partir de ese punto. Viaretambitn (si todas son de ese color) te proporciona una ulterior distraccién, creando un ‘momento de relajacién adecuado para controlar la carta con el método que Prefieras. ‘Cuando el espectador haya examinadp la goma elastica, y confirme que ro tiene espejos ni puertas secretas, indicale que envuelva con ella eles: tuche de la baraja haciendo un doble tazo a su alrededor. Mientras él esté ocupado con la goma elstica, desplaza hacia ti medio cen: ‘timetro aproximadamente la carta superior (que es la elegida), e inmedia- ‘tamente guarda la baraja en el estuche. Ese movimiento te facilitard la si- guiente maniobra, que consiste en introducir la carta entre el artilugio (la carta trucada) que esté debajo del celofén, y el frente verdadero del estu- che (fig. 1). Para hacerlo, la mano izquierda, que sujeta la baraja en posi- cin de dar, se acerca a la mano derecha y comienza a introducir la baraja en el estuche. Es importante que inclines ligeramente el estuche de modo ue la esquina interior derecha de ta carta desplazada tome contacto con el estuche antes que el resto de la baraja, para que la esquina interior de- recha de la carta elegida toque el estuche primero y se deslice entre el ar- tilugio (la carta trucada) y el frente del estuche. En cuanto la esquina inte- rior derecha de la carta desplazada entre correctamente en ese intersticio, continda el movimiento introduciendo la baraja en el estuche (fig, 2). Cle- tra la solapa, dejando ta baraja dentro del estuche, y aprovecha esa accion para cuadrar la carta elegida justo detras de la carta preparada. Asi has car- gado la carta elegida y firmada detras de la carta trucada, y quedas prepa- —_rado para el cambio de color que hars dentro de poco. Este movimiento puede parecer algo dificil, pero después de ensayarlo un par de veces adqui- rirés la mafia necesaria para realizarlo sin proble- mas. Es conveniente desplazar la carta especial que estd debajo del celofan medio centimetro ha- cia atrés dejandola sobresalir un poco, tal como se ilustra. Haz ese desplazamiento al principio, mien- tras extraes la baraja del estuche. Dirigete al espectador que est a tu derecha para ue reposicione la goma eléstica alrededor del es- tuche, goma que hard las veces del flash de la cé- mara fotografica (el estuche). Ya estas casi pre- parado para tomar la «instanténea>. Sélo queda «activar el flash»: desplaza el celofan una terce- ra parte de su longitud hacia fuera y hacia la de- recha del estuche, sosteniendo la cémara foto- gréfica horizontalmente (fig. 3). Al desplazar el celofan apoya el pulgar izquierdo sobre la carta trucada reteniéndola junto con el naipe que est debajo, para evitar que sean arrastrados por el ce- lofan. Pide al espectador que se forme una ima — gen mental de la carta elegida y que sonia, 49 Coge el estuche con la mano derecha, de modo ue el pulgar izquierdo pueda moverse sobre el naipe seleccionado, que todavia esta detrés de la carta trucada (la muesca semicircular para el pulgar que esta en el lado izquierdo del estuche facilita la introduccién del dedo debajo de a car- ta trucada y que se posicione sobre el naipe ele- ido, sujetandolo). Di: «Pa-ta-ta» mientras con el dedo indice simulas presionar un imaginario disparador sobre la parte de arriba del estuche. i _ Para agregar un oportuno efecto sonoro destiza = el indice derecho debajo de ta goma, levantala y retira el dedo en el preciso momento en el que el indice izquierdo si- mula oprimir el disparador. Esto libera el eldstico, que golpea contra el celofén y el estuche, produciendo el sonido (fig. 4, Después de apretar el en la mano izquierda en po- sicién de dar, de modo que ti también puedas ver la «fotografian, constatando que efectivamente estd en blanco (fig. 7). En ese momento la posi- jn es: el frente del estuche descansa sobre la palma de tu mano izquierda y el indice izquierdo est apoyado sobre el naipe elegido. El indice izquierdo ahora desplaza la carta elegi- da dentro del celofan, destizandola sobre la cara blanca de la carta trucada. Realiza este movi: miento con rapidez, para que el cambio de la cara blanca a la del naipe elegido sea instanténeo y vistoso. Necesitas una maniobra que disimule y cubra el movimiento de ta carta dentro del celo- ‘an, Por ejemplo, durante el cambio de color pue- des decir «iAh, por supuesto! Olvidé decirtes que la foto requiere tres segundos para revelarse». Hay dos formas de cubrir el veloz movimiento del —_ indice izquierdo durante el cambio de color. EL cambio de color ene clofin ewe reac de Thomas Fraps, 0: wna arian del cambio de caer de Mille Una dseripcin de ee cambio ve encuentra en iro The Book of John ‘de Mendoza, 1978 y también n apg, 60 del libro Totally Out of Control, de Konner, 1992. La primera requiere que tengas un reloj pulsera en la muneca izquierda Rota la mano palma abajo mientras sefialas el reloj con el indice derecho (en ese momento di: «..requiere tres segundos para revelarse». Gira nue- vamente la mano izquierda palma arriba para mostrar la foto revelada. La segunda forma emplea sélo la mano derecha. Agita los dedos de la mano derecha con rapidez sobre el celofén un instante, mientras el indice iz~ quierdo desplaza la carta, El movimiento del indice no puede verse pues se desplaza detrds del estuche. La mecénica es esencialmente la del «Cam- bio de Miller», pero en este caso el cambio de color ocurre mientras la carta esta aislada dentro det celofan. La sincronizacién («timing») del cambio de color es muy importante: no te detengas demasiado después de que el pablico hay visto la carta blan- ca, pues perderds la tensién que se ha creado con tu aparente fracaso. En cuanto todo el piiblico ad- vierta que est viendo una carta blanca, diles que se trata de una camara instanténea y haz el cam- bio de color. El cambio ya debe estar hecho cuan- do estds diciendo las palabras «para revelarse». Después de la sorprendente aparicién del naipe elegido el puiblico quedard paralizado por un se- undo, tiempo suficiente para quedar «limpio». Si estés trabajando en un bar y quieres preparar el juego para repetirto, empula el celofan y las car- tas de nuevo contra el estuche, extrae el naipe elegido que estd debajo de la carta especial (para to cual puedes aprovechar la muesca semicircu- lan)y todo queda a punto para volver a comenzar. Si presentas el efecto una tnica vez puedes que- dar limpio de un modo més conveniente, que con- fundird completamente al publico, Cuando has realizado el cambio, el estuche y el celofan estén en posicién de dar en la mano iz~ _ __| quierda (fig. 7). Para concluir el juego la mano de- recha coge el estuche con tos dedos por arriba y el pulgar por debajo de la esquina exterior derecha. El pulgar debe estar en contacto con la par- te de la carta trucada que sobresale del celofan. Empiijala hacia abajo mientras gitas el estuche a una posicién vertical. Asi el naipe elegido y firmado quedard junto con el celofén sobresaliendo hacia arriba del estu- che (gracias a la goma elastica que los retiene) en tanto que la carta tru- cada estard como al comienzo aparentando ser el frente del estuche. Des- liza la goma eldstica un poco, para que quede sobre el estuche pero fuera del celofan, de modo que sujete la carta especial contra el estuche. Aho- ra puedes deslizar el celofan junto con el naipe elegido fuera del estuche. Concluyes el efecto en forma muy convincente, con un solo naipe. sea cual sea el método que uses, entrega el naipe firmado al espectador como recuerdo mientras guardas la «camara fotografica» en tu bolsillo, 51 LA CARTA JUERGUISTA Una rutina de Pit Hartling: 2Dénde pasan las cartas su tiempo libre? En fiestas, por supuesto. Y para demostrarlo, una de ellas es bautizada «la carta juerguista>. En cuanto la baraja queda sola dentro de su estuche comienza la diversiGn. Las consecuencias se pagan al di siguien- te: casi todas con resaca, salvo nuestra juerguista, que todavia sigue bailando: incluso se las. ingeni6 para darse la vuelta en la baraja. A pesar del estricto control de los adultos, no pue- de evitarse la bacanal, y otra rebelde juerguista se gira a si misma dentro del estuche. Por tiltimo, mientras ta fiesta crea un desorden completo en la baraja, (hay rumores de que in- cluso hay drogas), el mago detiene la fiesta justo antes de que la situacién se descontrole. 52 Realizacién: Todo lo que necesitas es una baraja con su estuche. Méz- clala o hazla mezclar por un espectador. Extiéndela cara arriba entre tus manos y pidele a alguien que nombre su carta favorita (supondremos que dice el Siete de Corazones). interrimpelo diciéndole que seria mejor si tu no conocieses la carta elegida. Mientras lo dices controla secretamente el Siete de Corazones llevandolo debajo de la baraja mediante el «Con- trol por debajo de la extensién» de Hofzinser. Inmediatamente extiende la baraja cara abajo sobre la mesa para que el espectador elija otra carta. En cuanto lo haga cierra la extensién y coge la baraja, siempre cara abajo, sobre la palma de la mano izquierda (des- cansando sobre los dedos; no en posicién de dar. Coge la carta superior —— (el Siete de Corazones) con la mano derecha, su le jeténdota en posicién de cortar, y senala hacia el piiblico con el indice derecho al tiempo que pi- des a espectador que muestre a los demas la car ta que acaba de escoger, Mientras lo hace pon la baraja en posicion de dar girando la mano iz- quierda palma hacia abajo sobre la baraja cara abajo, como muestra la fig. 1. Mientras el espectador esté mostrando su carta, la mano derecha, que sostiene el Siete de Cora~ zones, se acerca a la baraja, en tanto que la mano izquierda se vuelve palma arriba, de manera que la baraja queda cara arriba. Apoya inmediata- mente el Siete de Corazones (que esta cara aba- jo) sobre la baraja (fig. 2). De ese modo, disimu- landolo con el Siete de Corazones, tienes el resto de la baraja cara arriba (acci6n similar a la reali zacién de un medio salto). Coloca la baraja sobre la mesa, coge el estuche yy muéstralo para que puedan ver que esta vacio. Guarda la baraja en el estuche sélo hasta la mi- — tad, de forma que sobresalga (fig. 3) Pide al espectador que inserte la carta por el centro de la baraja (fig. 4). En cuanto lo haga introduce la baraja completamente en el estuche y cié rralo, «..de esta manera las cartas tendrén la impresién de que no se tas La desrigcin original de ete control puede encontrar ene bro Hofzinse’s Card Conjuring, por Otokar Fiche, Temi puede encontrar na detllade deseripcion on 1 pig, 329 del Tomo 2 del bro Gran Escuela Cartomigica de R.Giobbi, Editorial Paginas, 1994 va a utilizar por un rato, y que pueden empezar la fiesta». Para demostrar que las cartas estén alegres, arroja el estuche de la mano derecha a la mano izquierda, haciendo que recorra un pequefio arco y que vaya giran- do sobre si mismo en el trayecto. Saca la baraja del estuche pero dejando en él la carta superior (el Siete de Corazones). Para hacerlo, aprieta los costados largos del estuche entre el pulgar y el corazén izquierdos, al mismo tiempo que el indice izquierdo separa la carta superior del resto de la baraja (fig. 5). La mano derecha re- tira la baraja (menos la carta que ha separado). Ten cuidado de sostener el estuche verticalmente mientras retiras la baraja para que el publico no pueda ver su interior, pues podria notarse que queda una carta dentro (y ademés oculta el hecho de que al extraer la baraja est cara arriba). Deja el estuche a un lado sin darle importancia, y extiende la baraja cara abajo. Realmente la carta elegida se estuvo divirtiendo en grande pues mientras estaba en el estuche se dio la vuelta dentro de la baraja; es la Gnica cara arriba. Después de una corta pausa, pide a un especta- dor que mezcle las cartas, asegurandote que to- das las cartas estan con las caras hacia el mismo lado: «No vaya a ser que alguna carta se haya dado vuelta mientras las estaba mezclando». Coge la baraja y vuelve a introducirla cara arriba enelestuche. Al guardarla haz que el Siete de Co- razones (que permanece en el estuche) se inser- te en el medio de la baraja: el indice izquierdo puede ayudar levantandolo ligeramente para que quede en el centro del estuche (fig. 6). Cuando has introducido ta baraja unos tres 0 cua- tro centimetros dentro del estuche, deténte y pide a un espectador que acabe de guardarla y cierre el estuche. Pregintale el nombre de la car- ta que habia nombrado al comienzo (era el Siete de Corazones). Comenta que las cartas nueva- mente se estén divirtiendo (y vuelve a demos- trarlo arrojando la baraja de una mano a la otra, haciéndota dar vueltas simulténeamente sobre si misma). Esta vez el propio espectador puede coger el es: tuche, sacar la baraja y extenderla cara abajo so- bre la mesa. A pesar del cuidado especial que se habia puesto en que todas las cartas estuviesen. mirando hacia el mismo lado, el Siete de Cora- zones aparece cara arriba, Aprovecha el aplauso y la caida de atencién det piilico para hacer un «Christ Twist» (medio sal- ____| to} con algo menos de la mitad de la baraja. Ua descrip del «Christ Tait» (medio salt) se puede encontrar on ‘Pe, 98 del bro The Classic Mag Larry Jennings publiado por Max 1986; también en api. 163 del ‘The Collected Almanac de Rich Kanfuen, 1992 53 Précticamente toda la mitad inferior de la baraja esté cara arriba, en tanto que la carta nombrada esté todavia sobre la mesa. Lleva una carta (de las. que estén cara abajo) a la parte inferior de la ba- raja por medio de un doble corte por debajo, 0 bien mediante el «Control por debajo de la ex- tensién» de Hofzinser. Esa carta servird para que en la siguiente maniobra, ideada por Alex Elms- ley los espectadores queden convencidos de que toda la baraja esté con las caras hacia el mismo lado, ocuttando el hecho de que en realidad me- dia baraja est cara arriba. Coge la mitad inferior de la baraja (todas tas car- tas que estén cara arriba con por lo menos una o més cartas cara abajo encima de ellas) y haz una «amezcla Faro» con la otra mitad (no es necesario. que sea perfecta), pero asegurate de que las car- tas cara arriba queden en salida lateral hacia la derecha (fig. 7). Si ahora haces un abanico por pre- sién en la mano izquierda, las cartas cara arriba quedarén perfectamente ocultas, y el pablico tendrd la impresi6n de que todas las cartas estan en el abanico cara abajo (fig. 8). Mientras pides al espectador que reintroduzca la carta en el abanico, menciona sutilmente que las. cartas estén todas cara abajo (fig. 9). Introduce lenta y cuidadosamente la baraja en el estuche y deja que las cartas hagan una fiesta loca (la pre- sentaci6n de esta parte queda enteramente a tu atbitrio, y depende de tus dotes histriénicas). Ex- trae la baraja nuevamente del estuche, como apartandola de esa verdadera bacanal, y extién- dela sobre la mesa para mostraral pablico que las cartas estén algunas cara arriba y otras cara aba- jo, consecuencia de esta fiesta desenfrenada. Por iiltimo: Después de la segunda fase, tal vez prefieras extender las cartas ti mismo, para po- der controlar mejor el efecto. También es posible que otra persona elija la primera carta (el Siete de Corazones en nuestro ejemplo), para que partic pen més espectadores. Sin embargo la presenta- cién descrita tiene una ventaja: con la charla adecuada, das la impresion de que puedes hacer que una carta simplemente pensada se de la vuelta en la baraja. ‘La maniobra wilizada s describe ome nego “Breimesce- en la pg, 338 del Volumen I del iro The Collected ‘Works of Alex Elmaley, eerie por ‘Stephen Minch, 1994 Una rutina de Helge Thun: PROVIDENCIA ‘93 Ina carta elegida y firmada cae bajo el hechizo del reloj putsera del mago y se transforma varias veces, primero en una y luego en otra carta. Al conctuir el efecto la carta elegida y firmac 56 aparece doblada en cuatro debajo del misterioso reloj. Observacién: Si se la juzga por la descripcién precedente, esta rutina podria seguramente ser de- jada de lado. Pareciera que no es mas que la combinacién de unos conocidos cambios de cotor con el efecto de Jay Sankey «Un doblez en el tiempo», descrito en el libro «100% Sankey» (R.Kaufman, 1991), Sin embargo, por varias razones, esta rutina resulta ser muy comercial, y es ideal para pre- sentar en las mesas de un bar o restaurante. Es compacta sin ser demasiado breve; cada uno de los efectos que contiene es muy visual y cada vez més impactante, con un climax muy sorprendente. ‘Ademés, el tema de un reloj magico unifica todos los efectos individuales y le da continuidad, ha- iendo que esta rutina sea recordada por mucho tiempo. Presentacién: Extiende la baraja en cinta, cara arriba, entre tus manos 0 sobre la mesa, e invita a un espectador a que ela una carta cualquiera (seria preferible que no fuese una figura) y que la firme. Supondremos que ‘es el Ocho de Corazones, Mientras la esta firmando, extiende la baraja en- tre tus manos, corta por una carta que contraste con la elegida y llévala a la parte inferior de la baraja. En nuestro caso podria ser una figura ne- 4a, por ejemplo el Rey de Picas. Faset Coge la baraja cara arriba en la mano izquierda y en posicién de dar, man teniendo una separacién con el meitique debajo de la carta superior (el Rey de Picas). Mantén con naturalidad ta mano izquierda al costado del cuerpo, de manera que el piiblico no pueda ver la carta inferior. Cuando el espectador haya firmado la carta elegida, cégela y colécala cara arriba encima de la baraja (que esté cara arriba). Para hacerlo, acerca am- bas manos para que la carta inferior no pueda ser vista. La mano izquier- da lleva la baraja hacia arriba con un movimiento continuo hasta que esté justo debajo de la carta elegida (que sostiene en a mano derechal, de modo que ésta quedard justo encima del Rey de Picas. Con la mano de- recha libre después de haber dejado la carta que sostenia, coge el boti- (ver ta rutina anterior, Providencia ‘93). 62 na excelente descrip del foresje por hoje puede encontrarse om la pig 234 4c Tome 2 del libro Gran Escuela Cartomigica de R.Giobbi, Editorial Piginas, 1994, Ponemos énfasis en efectuarlo «con calma». A diferencia de lo que hacen algunos magos, que lo realizan a la velocidad del rayo, Helge piensa que efectuarlo con lentitud y suavidad resulta mucho mas despistante. Ade- mas se evitan esos movimientos bruscos y el delator ruido que se produ- ce cuando se pliega la carta demasiado deprisa. Otra ventaja de hacerlo con ritmo pausado es que te permite plegar la carta en cuatro con mayor precision, lo cual simplificara la posterior carga en la caja de cerillas ‘Tomate tu tiempo y haz algunas bromas al publico. «No, no es una lom- briz... es una mecha, este extremo pegajoso de aqui tiene un poco de TNT.. Bueno, como comprenderéis... ste juego es una bomba!» (Comentarios ‘mas elegantes e ingeniosos son bienvenidos). Entretanto has tenido sufi- ciente tiempo para plegar media baraja... pero si s6lo has plegado la car- ta elegida, es suficiente. Como muestra la fig. 1, leva la baraja a una posiciGn vertical, dorsos ha- ia el pablico, mientras empalmas en los dedos de la mano derecha la car- ta doblada, a la vez que con el indice derecho sefialas (iNo te olvides de sefialar) la esquina inferior izquierda de la baraja. Pide al espectador que pegue la mecha en esa esquina, usando el extremo mas pegajoso, y que sostenga la baraja en el aire para permitir que todos la puedan ver. Mien- tras él esté ocupado pegando el extremo de la mecha en la baraja, coge ‘con naturalidad la caja de cerillas y saca una, De aqui en mas concéntra- te exclusivamente en la presentacién ~si,y sélo si- no te has olvidado de ccargar la carta doblada dentro de la caja, aprovechando la cobertura que te da el extraer un fésforo (ver el segundo método, «impromptu». Para aumentar la tensién dramética, comenta al preocupado espectador que sostiene el explosivo en sus manos, que en un momento mas encen- derés la mecha, habra un fuerte destello, y la baraja explotard en sus ma- Nos. Y dirigiéndote al resto del pablico comenta: «Pero no os preocupéis, no os pasard nada, ya que estais sentados lo suficientemente lejos. La Gni- ca persona que correra cierto riesgo es Pedro», Dado que Pedro a esta al- tura se ird poniendo cada vez més nervioso ~incluso tal vez le comiencen a correr algunas gotas de sudor por la frente- ofrécele generosamente ocu- par su lugar, de manera que el riesgo lo corras td. Y con esas palabras, entrega la caja de cerillas y la cerilla al aliviado Pe- dro mientras ti recibes la baraja y ta sostienes en posicién de cortar en la mano derecha de modo que la mecha quede colgando de la esquina iz- cf cere — quierda de la baraja. Mientras tanto aprovecha la | para obtener una separacién con el pulgar deba- jo de la carta superior de la baraja. A continuacién haz aparecer el Comodin usando Conular la: Notas Card News'92 d tuna técnica original de Christian Scherer. Coge el Clr Scheer. Don Alan popular fOsforo encendido en tu mano izquierda y en- este rvelacién denna carta en se lende la mecha. Cuando se produzca el destello confirencia ew 1975, al quemarse el hilo flash, deja caer todas las car- tas que estén debajo de la separacién sobre la mesa. En tu mano derecha quedaré sélo el Co- modin. Giralo lentamente para mostrarlo al pi 63 blico (Recuerda que si quieres seguir haciendo magia esa noche, debes pagar la cerilla que tienes en la mano izquierda).. Percétate del error, y trata de salvar la situacién con el viejo chiste: «Bue- no... €s el Comodin, y el Comodin vale por cualquier carta». Desde el pun- to de vista técnico el juego ya esté hecho; puedes concentrarse exclusi- vamente en ir preparando el sorprendente desenlace final. Si deseas terminar el efecto de forma desagradable e intrascendente directamente agrega: «Pedro, tu carta esta en la caja de cerillas». Pero si tu objetivo es divertir al publico, y quieres dejar a Pedro comple- ‘tamente alucinado, extiende la baraja, caras hacia ti, corta la baraja y si- mula que intentards encontrar la carta una vez més. Con esto los espectadores estaran convencidos de que la carta permane- cce todavia en la baraja. Simula buscar otra mecha en tus bolsillos, y mien- tras la buscas dile a Pedro que prepare otra cerilla. Podras escuchar los gritos de asombro cuando Pedro descubra que dentro de la caja de ceri- llas hay una carta doblada, lo cual atraerd inmediatamente toda la aten- cién del pablico hacia él. ‘Ahora bien, ¢y si el f6sforo se apaga antes de que hayas encendido ta me- cha? Para esa emergencia ten preparado un mechero en el bolsillo iz~ quierdo del pantalén. Si este caso se presenta, aprestirate a sacarlo antes de que el espectador intente encender otro fosforo. Entrégale ta cerilla apa- gada y el mechero explicdndole que son f6sforos reutilizables e invitan- dolo a que lo compruebe encendiendo nuevamente el fosforo, esta vez con ayuda del mechero. Pero para eliminar ese riesgo, cuando recibes el fésforo encendido por el espectador sosténlo unos segundos con la cabeza hacia abajo. Esto hard que la llama sea més grande y podrés moverlo hasta la mecha y encen- derla con seguridad. METODOS PARA CARGAR LA CARTA 1. Con la chaqueta como cobertura Nidel T: Re evita ambigiedades em Una técnica de Andreas Affeldt y Helge Thun: Este método permite cargar la carta doblada en le decripcione de este jug, cuatro en una caja de cerillas mientras se la extrae del bolsillo interior de la chaqueta. comendrmos en designar como aja» ale parte de acai qu contine los Método: Fija la caja de cerillas al bolsillo interior dela chaqueta mediante fasforsy que delza dentro de a tun dispositivo especial. Tranquilo: un simple clip sirve. Desliza el clip en parte exterior, que lamaremos el borde superior del bolsillo interior de la chaqueta. El cargador secret -cubierta, Asimismo lemaremes ai ya esta preparado. 0 vcaja de ceils al count dels aia y la enbierta. Coge un fésforo y una caja de cerillas vacia. Traba el fésforo entre la cu- bierta y la cajita, de manera que la cabeza esté dentro de la cajita y et resto quede sobresaliendo, como se ve en la fig. 1. Fija el otto extremo de la cubierta en el clip, de manera tal que éste quede entre el fondo de la cajita y la cubierta (fig. 2). Empuja ahora la cajita lo més arriba posible den. tro de la cubierta, fésforo incluido, de modo que parte de la cajita quede sobresaliendo de la cu- bierta, como si la caja estuviese abierta. Ya ests preparado. Pero ten cuidado y verifica que la ca- jita y la cerilla queden bien trabadas para evitar ‘que se caigan al cargar la carta, A esta altura la forma de cargar a carta ya debiera resultarte cla- ra: Ten la carta plegada en el empalme de los de- dos en ta mano derecha, Mientras buscas la caja de cerillas empuja la carta con el pulgar hacia la punta de los dedos de la mano derecha, Entraré ‘casi autométicamente dentro de la caja (este mo- vimiento se ve en la fig. 3) Cuando el indice empuja la carta completamen- te dentro de la cajita, la mano derecha coge la caja de cerllas sujeténdota entre el pulgar ~por | el extremo inferior— y los otros dedos por la par- te superior, lo que te permite cerrarla caja y des- lizarla afuera del clip. Cuida que el pulgar actue como tope para la cerlla que esté trabada en ella de manera que quede dentro de la caja, sobre la carta plegada. ‘Ya estés preparado para abrir la caja (hacia ti, co- | ger el fésforo y cerrar la caja de nuevo. 2. Impromptu Una técnica de Helge Thun: Este método tiene la ventaja de ser completamente improvisado (y de ahi su nombre), La caja de cerillas puede estar sobre la mesa ¢ incluso puede contener va- ros fésforos. El método puede llevarse a cabo con tranquilidad y se cubre con la accién de ex- traer una cerilla de la caja. Estas ventajas justifican que éste sea el método apto para el no- venta por ciento de las condiciones en las que puede presentarse (y lo es muy especialmente silo haces en restaurantes, actuando de mesa en mesa). Método: Ten la carta plegada en el empalme de los dedos en la mano de- recha. Coge la caja de cerllas con la mano izquierda con el pulgar por en- cima y los dedos por debajo (fig. 1), sosteniéndola con el lado superior ha- cia ti y empuja la cajita con el indice izquierdo para que se deslice fuera de la cubierta, hasta que sobresalga aproximadamente unos dos 0 tres cen- timetros hacia la derecha. Simulténeamente el pulgar derecho toca el cos- 6 tado izquierdo de ta carta empalmada y ta incli- nna de modo que la carta y los dedos de la mano derecha queden formando una ); sélo ten cuidado mientras hojeas las cartas con el pulgar izquierdo, de no dejar ver la Jota de Corazones que esté debajo del Comodin, ni tampoco ta carta especial. Cuando el espectador diga «alto», coge todas las cartas que estén encima de la separacién y déjalas sobre la mesa, a la derecha. La situaci6n es la siguiente: en la posicién superior del paquete que tie nes en la mano izquierda en posicion de dar estan el As de Tréboles, el Nueve de Tréboles, la carta doble dorso improvisada, y la carta trucada. En la posici6n superior del paquete de la mesa est el Comodin, y deba- jo de él la Jota de Corazones, ambas cartas cara arriba. Con la mano derecha gira cara arriba la carta que esta encima de las car- tas que tienes en la mano izquierda (el As de Tréboles) y déjalo sobre la mesa enfrente tuyo. Gira también la carta siguiente cara arriba (el Nueve de Tréboles) y déjala sobre la mesa a la derecha del As de Tréboles. Mientras lo haces, establece tuna separacién debajo de las tres cartas superio- res (la doble dorso improvisada y la carta espe- cial). Gira las tres cartas como una sola cara ari- ba, mostrando la Jota de Corazones. Gracias a la doble dorso improvisada, puedes dar la Jota y de- Jarla sobre la mesa, a la derecha de las otras dos, completando la fila (fig. 5). Si utilizas una carta * | \| doble dorso, en ese caso levanta sélo dos cartas, aay Ke 7\ ta doble dorso y la carta trucada. paEeae _ | La secuencia descrita puede parecer complicada, pero se hace en un rnuto y tiene la ventaja de que deja a los espectadores con la sensacién () Nebel Ts La obsernacin debe a algunos paces wa firma comercial entra te con sus productos juego de maga como publicidad, yen no de ells babia wa carta cya cara cambiaba por calor, por empl apopande la mano sobre ela de que has mostrado tres cartas indiferentes de cara y de dorso. Asi se elimina de la mente de los espectadores cualquier futura sospecha del uso de cartas especiales. La mano derecha levanta la mitad de a baraja que esté sobre la mesa y la deja encima de las cartas que tienes en fa mano izqulerda. Desplaza la car- | ta doble (el Comodin y la Jota de Corazones) dos o tres centimetros hacia la derecha, de modo que sobresalga de los dedos lzquierdos. La mano iz- - quierda gira palma abajo como para dejar el Co- modin sobre la mesa (ig. 6). En realidad ejecuta el «Cambio de Downs con una mano>: el pulgar i2quierdo que esté apayado sobre la cara del Co- modi, (o retrae hasta que queda cuadrado con ta baraja, mientras dejas la Jota de Corazones (cara abajo) sobre la mesa, Deja la baraja cara aba = (con el Comodin debajo) sobre el estuche para que / puedas levantarto facilmente mas tarde. / one scomotin ue cabs dela coa bs Jo sobre ta mesa (realmente es la Jota de Cora- Zones) encima de la Jota de Corazones que esta ala derecha de la fila que tienes al frente. Pide a | unespectador que frote las dos cartas, accién que | en esta rutina seré el gesto magico que serviré como una distraccién temporal. También condi- ciona a los espectadotes con el gesto que se usa- 1 para el segundo cambio. Gira el «Comodin» cara arriba, mostrando que se ha transformado en la Jota de Corazones. Tras una breve pausa, pon la Jota de Corazones. real de nuevo en la fila, manteniendo la Jota de Corazones especial en la mano izquierda. La mano derecha levanta el Nueve de Tréboles y lo pone cara arriba sobre la Jota de Corazones. Cuadra las dos cartas y tématas en posicién Biddle. Espera un momento y enseguida desplaza hacia la iz- uierda la Jota de Corazones: aparentemente no ha ocurrido nada, Comenta que se te ha olvidado frotar las cartas. Mientras lo dices vuélvete hacia un espectador ‘que esté a tu izquierda al tiempo que haces un medio salto (0, mejor atin, el «Christ Twist»: ver nota en la pag. 53) con la carta especial que esta debajo del Nueve de Tréboles (fig. 8). Pide nue- vamente al espectador que él mismo haga el consabido gesto magico. Cuando lo hace, des- plaza hacia la izquierda y hasta la mitad la car- ta de abajo, mostrando que la Jota de Corazones se ha transformado en el Nueve de Tréboles. 82 Muestra ambas cartas ~dos Nueves de Tréboles— en ese pequefio abanico que sostienes en la mano izquierda. La mano derecha levanta el As de Tréboles de la mesa y lo cambia por el Nueve de Tréboles nor- mal, procurando al hacerlo que no se vea la par- te trucada de la carta especial (mitad Nueve de Tréboles y mitad As de Tréboles). Simplemente pon el As de Tréboles sobre el Nueve de Trébo- les normal que tienes en a mano y desliza et Nueve normal de debajo del As (fig. 9). Deja et Nueve de Tréboles sobre la mesa, y coloca cui- dadosamente al costado del Nueve las dos car- tas en abanico, preparando el tercer cambio, que es muy visual. Cubre el As de Tréboles con la mano derecha ex- tendida y arréstralo hacia la derecha sobre el semi-Nueve de Tréboles. Simulténeamente haz castanetear los dedos izquierdos, y levanta la ‘mano derecha para mostrar que sobre la mesa ahora hay dos Ases de Tréboles (figs. 10 y 11). Si ‘uidas los tiempos al hacer este cambio, el re sultado es espectacular. Mientras los espectadores estan todavia reco- brindose, levanta de la mesa, sin vacilar, el Nue- ve de Tréboles y la Jota de Corazones con ambas manos, muestra sus dorsos, e inmediatamente le- vanta con ellas.a los dos Ases de Tréboles, de ma- nera tal que éstos queden entre la Jota de Cora- zones (arriba) y el Nueve de Tréboles (debajo). Coge las cuatro cartas en abanico en la mano iz- ‘uierda. Con la mano derecha coge el As de Tré- boles (el de arriba de los dos, el normal), y retira- lo del abanico, cuidando que la Jota de Corazones quede cubriendo la parte trucada de la carta es- pecial (la que es mitad Nueve de Tréboles). Colo ca el abanico sobre la mesa y levanta la baraja, cogiéndola con la mano izquierda palma abajo. Gira la mano palma arriba y coloca el As de Tré- boles sobre la baraja, cubriendo el Comodin que estaba cara arriba, y debajo el resto de la baraja cara abajo, Para evitar que sea visto el Comodin que estd encima cara arriba gira la baraja en el l- timo momento. Continda: «Pero, en cuanto el Comodin estd nuevamente en contacto con el resto de la baraja ya no sabe en qué carta convertirse, y por lo tanto, vuelve a tener su aspecto original», ejecuta el pase de Houdini /Erdnase «Transformacién con dos manos. Primer método>, que seguramente ya co- notes: Se desliza la segunda carta por debajo de la carta superior y se la deja encima de ella. Enseguida coge el Comodin y el As, como una sola carta, por el lado largo derecho y, como si fuese una pala, levanta el aba- nico que esta sobre la mesa. Cierra el abanico y cuadra las cartas en la mano derecha. El orden en que estan es, de abajo a arriba det paquete: Jota de Corazones, Carta Especial (con la cara As de Tréboles /Nueve de Tréboles hacia arriba), Nueve de Tré- boles, Comodin, As de Tréboles. Con el pulgar derecho desplaza la Jota de Corazones hacia la derecha, y gira todas las otras cartas de manera que caigan sobre ta baraja (fig. 12). Deja la Jota de Corazones cara abajo en- cima de todas como titima carta. En ese momento, como si lo acabaras de pensar, retira la Jota de Corazo- res y lénzala cara arriba sobre a mesa, seguida de la segunda carta (el As de Tréboles! y la tercera (el Comodin) al lado de las otras dos. A la vez la ‘mano izquierda gira palma abajo y arroja la ultima carta, el Nueve de Tré- boles, sobre las dos cartas anteriores, cuidando de girar a tiempo para evi- tar que se vea la carta especial, que estaba debajo de ella. A esta altura {a rutina ha concluido. Solo queda deshacerse de la carta especial. Para ello tienes varias opciones: dejarla caer sobre el regazo si actias senta- do (en ese caso simplemente reldjate sobre la silla). Si actuas de pie, dé- jala caer en el bolsillo exterior de la chaqueta. También puedes empal- ‘marta en ta derecha mientras la mano izquierda gira nuevamente palma arriba. Deja la baraja sobre ta mesa, al alcance de los espectadores, qui nes entretanto estardn examinando detenidamente las cartas de la mesa. ‘Comentarios: Esta rutina se basa en la de Karl Fulves, «The Universal Cardy. La versién de Brother Hamman también sirvié para inspiramos. El concepto de una carta con tres figuras distintas, con tuna particién en diagonal en una de las caras, y en la que una de esas caras pueda mostrarse como dos cartas diferentes, es de Hofsinzer. Marlo fue el que ideé la divisién longitudinal en su famosa rutina «Favorite Universal». Sin embargo, con la carta que él propone no se puede mostrar nada mas ue hasta la mitad de la carta, lo que es una desventaja frente al uso de las dos cartas empleadas aqui (el As de Tréboles y el Nueve de Tréboles). «The Universal Card» contiene varios métodos di- ferentes, muy sutiles, para realizar esta rutina. Método de Houdini» Erdnase, Tramformation, Tio Hands, Fit Method» lransformacion com dot manos, Primer Método) se describe en a ‘pég, 151 del bro The Exper tthe (Card Table, de Endure; espaol pwede consular la pig. 164 del iro Revelaciones (er «Expert.» ‘comentade por Dei Vernon) Blitorial Piginas, 1997, Come ocure con muchos temas del -Espert..n et pase fut ‘prblicado antes por Houdini. Bx libro ‘The Collected Works of Alex Elmaley, Volumen J por Stephen Minch on epi. 137 desarrollo algunas stiles sobre ete movimiento. Asimismo, ee libro Jennings 6, por Richard Kaufman, onl pig, 122s ‘esponen snes fines manera para ecntar ete pas con el mimo movimiento dele mano dre. Ver el jucgo «Univeral Cards de Karl ales, cya trama fue deste por primera vex en The Pallbearers Review com l titale «By Any Other Secrets of Bro. John Hamman, por Richard Kaxfonen pig, 209, finaloente, puede consaltane The Universal Card, de Racherbaxmer, publicada en 1967, 83 CUPIDO Una rutina de Pit Hartling: «Cupido», representado por el Comodin, es el responsable de ayudar a tres cartas a encontrar sus «compafieras» (cartas de igual color y valor) en una baraja cuidadosamente mezclada. Con la ayuda adicional de un espectador, todas las demas cartas encuentran a sus compaferas; sino las mezclan vivir muy felices y juntas para siempre. Preparacién: Para realizar esta rutina tienes que fabricar una baraja Mene Tekel modificada (la ba- raja Mene Tekel fue inventada por Burling Hull y vendida por primera vez en 1909). Para ello coge una baraja normal y saca los Comodines y las cartas de garantia. Ordena las cartas restantes en pa- rejas de manera que cada una esté formada por cartas «gemelas» (de igual color y valor), agrupan- do de esa manera a los Reyes negros, los Nueves rojos, etc. Una carta de cada par se prepara como una carta corta (recorta un milimetro por uno de los lados cortos). La baraja contendré veintiséis pares de cartas compafieras, cada par a su vez formado por una carta normal y una carta corta. Cada carta corta esta sobre la cara de su compafiera normal (fig 1). Pon un Comodin como carta superior de la baraja. Ya estas preparado para ejecutar la rutina Realizacién: Manipula la baraja como si fuese una normal, es decir, haz con ella todos los acordeones, cascadas, abanicos, y extensiones que de- sees. Incluso, y para terminar de convencer a los espectadores de que es una baraja comin, haz una mezcla por hojeo en las manos, cuidando de hacerla con las cartas cara arriba, de manera que vean pasar cartas dis tintas. Los pares quedardn juntos, debido al «Principio de las cartas Ra- dio» de Burling Hull. Para que no quede ninguna duda, haz una segunda mezcla por hojeo, siem- pre con la baraja cara arriba, pero esta vez antes de efectuar la cascada para cuadrar las cartas después de la mezcla, haz tuna extensién mostrando que las cartas estan im- bricadas. La fig. 2 muestra cémo coger la barala antes de efectuar esa extensién, la cual debe ha- cerse algo destuidadamente para ocultar a orde- nacién. Cuadra lentamente la extensién con am- bas manos, empujando las cartas por los costados (una sutileza de Arthur Finley, popularizada por Juan Tamariz). Realiza estas acciones en silencio, Permitiendo que los espectadores registren la imagen de una baraja completamente mezclada. Busca en la baraja el Comodin y preséntalo al pi- blico como «Cupido»: «Cuando alguien tiene a Cu- pido en sus manos, se enamora automaticamen- te de la primera persona que ve». Mientras lo dices, entrega el Comodin a una dama (o a un. hombre, to que més te guste), mirdndola fijamen- tea los ojos con tu mejor mirada de «Principe en- cantador», A esta altura debiera ser obvio para los espectadores que tu presentacién no es muy for- ‘mal, y que incluso ~quien sabe- hasta podria ser la oportunidad para tener una cena intima a la luz de un candelabro... (io un ojo morado... depended). Ua deseripcin dela baraja Mene Tike se encuentra en a pi. 256 ebro The Encyclopedia of (Card Tricks, de Hagen La stile de Arthur Finley et explicade may bien on Remote control, publicado on lpg, 166 ‘el bro The Vernon Chronicles, Volumen IU, par Stephen Minch 1988, Corta la baraja cara arriba, por la mitad. Gira una de las porciones cara aba- joy mézclala por hojeo una vez mas, extendiéndola sobre la mesa antes de cuadrarla. Pide a la espectadora que cuadre esa mitad tal como has he- cho antes ~«a la Finley»— como puede verse en la fig. 3. Estos procedi- mientos pueden parecer poco usuales, pero pretenden servir como entre- tenimiento, Ademés fijan muy claramente en la mente de los espectadores la idea de que la baraja se ha mezclado, puesto que es necesario que to recuerden al final de la rutina. Las cartas que se acaban de mezclar se quar- dan en el estuche, que se entrega a un espectador para que lo vigile. Pero, sin que nadie lo sospeche, esas cartas estén juntas de a pares, a punto para el climax final, Explica a los espectadores el «Principio de la pareja perfecta», segiin et cual cada carta busca a su compafiera. Por ejemplo, la Jota de Tréboles busca ala Jota de Picas, el Cuatro de Corazones al Cuatro de Diamantes, y asi su- cesivamente. Es importante que lo entiendan muy bien para que puedan comprender mas tarde lo que ocurrirs. Coge ahora la mitad de la baraja que hha quedado sobre la mesa, girala cara abajo y deja caer en cascada las car- tas sobre la mano izquierda. Mientras lo haces, pide a un espectador que ‘cuando quiera te diga «alto». Cuando to haga, detente, y muéstrale la car- ta inferior de ta porcién de la mano derecha. Esa serd su carta elegida (fig. 4), Deja el paquete de la mano derecha debajo de las que tienes en la iz~ quierda y gira las cartas cara arriba. Entrega la carta inferior al espectador. Gira nuevamente el paquete cara abajo y extiéndelo entre las manos. Pero al comenzar la extensién arrastra con el pulgar derecho la carta superior, de manera que quede debajo de la extensi6n (fig. 5, de nuevo el «Control por debajo de la extension, de Hofzinser», ver «La carta juerguista. Pide al espectador que introduzca su carta cara arriba en la extensién de- iandola sobresalir un poco (carga la carta gemela sobre la carta del es- pectador por debajo de la extensién (fig. 6: vista desde abajo; fig. 7: vista desde los espectadores). Deja las cartas, atin extendidas, sobre la mesa pero separdndolas un poco més. Manipula las cartas ‘muy tranquila y abiertamente. Tus movimientos deben ser lentos y limpios para alejar la idea de que has hecho 0 hards alguna accién secreta. Este es el momento en que Cupido levantard vue- lo: Coge el Comodin sujeténdoto por cada una de las esquinas que no tienen indice, usando el pul- gar y el indice derechos (fig. 8). Curva la carta, | ejerciendo una pequefia presién con esos dos de- dos, y afléjala inmediatamente. Hazlo repetida- mente y con un ritmo répido, mientras mueves el Comodin sobre la extensién, creando la impresién de que Cupido «vuela>; esto también puede in- terpretarse como un pase magico. Saca la carta que esté encima de la carta del espectador y gi- rala cara arriba: Son dos cartas gemelas. Deja el Comodin a un lado. Cuadra las cartas que estén sobre la mesa y t6- malas en posicién Biddle con la mano derecha. Deja caer en cascada las cartas sobre la mesa has- ta que el espectador diga «alto» nuevamente. Pon las cartas que tienes en la mano a la derecha y al costado de las que cayeron sobre la mesa. Gira las. cartas superiores de ambos paquetes: se vera que no se corresponden en color ni en ntimero (fig. 9). Comenta: «Cupido no ha volado todavia, pero tal vez pueda encontrar las compafieras a es- tas cartas». Deja ambas cartas cara arriba sobre ta mesa, y recompén la baraja levantando con la mano derecha el paquete de la derecha sobre el que estaba a la izquierda, pero al hacerlo retén la carta inferior del paquete de la derecha en tu ‘mano, como por accidente (fig. 10), y usa esa car- ta como pala para levantar la baraja recompues- ta, Deja las cartas sobre la mano izquierda, De esta manera la carta inferior del paquete de la de- recha queda como carta inferior de las que tienes en la mano, sin que nadie sospeche nada. Haz que el espectador ponga las cartas que estén cara arriba sobre la mesa dentro de la baraja de la siguiente forma: arroja las cartas de tu mano sobre la mesa, cara abajo, hasta que el especta- - - dor te detenga. Arroja la primera carta sola, y las. demas déjalas caer de a pares, 0 bien en grupos de cuatro o seis cartas, despreocupadamente, como al azar, para evitar que sospechen que estés controlando el nimero de las cartas al arrojarlas) En cuanto el espectador te diga «alto», pidele que ponga la primera de sus cartas cara arriba sobre las que estén sobre la mesa. Coloca el resto de las cartas sobre el montén de la mesa (la carta inferior de tu paquete queda sobre la carta del espectador, y es su gemela). Levanta las cartas de la mesa y repite el mismo procedimiento, pero esta vez no arrojes una sola carta al comenzar, sino siempre dos 0 un niimeto par. Cuando el es- pectador diga «alto> pidelé que deje su segunda carta cara arriba sobre el montén de la mesa. Inmediatamente cotoca encima del paquete las que tienes en la mano. Cuadra el paquete y extiéndelo en cinta sobre la mesa. Cuida que tus movimientos sean claros. Y nuevamente Cupido volverd a volar como explicamos antes. Luego re- tira las dos cartas cara arriba, cada una junto con la que est encima, cara contra ellas, pero no las muestres todavia. Cierra la extensién, retenien- do como por descuido la carta superior y al cuadrar las cartas en tu mano izquierda déjala debajo de la baraja. Muestra con tu mano derecha las dos. cartas superiores, para que vean que no son gemelas (fig. 11). Pon esas dos cartas debajo del paquete y muestra las dos siguientes, que tampo- co coincidirn, y déjalas debajo, Repite ésto con dos 0 tres pares més, mostrando que las cartas no estan apareadas con sus gemelas. Sin prestar atencién, gira todas las cartas cara arri- ba, corta y déjalas sobre el Comodin que quedo so- bre la mesa. Al cortar cara arriba la baraja volve- 4 a quedar con las cartas gemelas emparejadas. Comenta: «Todas las otras cartas estén mezcla: das... un Rey y un Cinco, un Tres y un Siete, dos Diamantes, un Corazén y un Trébol... todas mez- cladas. Pero Cupido les ha encontrado sus geme- las». Gira las dos cartas cara arriba, mostrando que coinciden cada una con su companera. Aparenta sorpresa al darte cuenta de que has de- jado todas las cartas sobre el Comodin. Levanta el mont6n de cartas y muéstralas por pares: cada par esté formado por cartas gemelas. Muéstralas ccon un ritmo cada vez més répido, arrojando los. pares sobre la mesa: iTodas son parejas de ge- melas! (fig. 12). Aparentemente el juego ha concluido. intertum: pe los aplausos y di: «Un momento, érecuerdan el paquete que mezclamos al principio?». Lo recordaran (igracias al sefior Finley!). Pide al espectador que te entregue el estuche que estuvo vigilando todo el tiempo. Abrelo y muestra que ahora todas las cartas estén también apareadas con sus com- paheras, reunidas por Cupido para que vivan juntas y felices para siempre. Bt forma de mostra as cata és inspira om wa idea de Nick Tost Ver Nick Tt Follow N°3, Impromptu Card Magic 87 SILO PEOR EMPEORA Una rutina de Thomas Fraps y Helge Thun: Dos espectadores eligen una carta cada uno en condiciones «de laboratorio» (imuy malo para el mago!) y las mezclan ellos mismos en la baraja (ipeor!). Un tercer espectador piensa libremente una carta (ipeor atin!). A pesar de todo, el mago logrard encontrar las tres cartas sin tener que demasiado. ‘A primera vista esta rutina pareciera ser una mas de esas «revelaciones autométicas que no terminan nunca», pero confia: éste es uno de los efectos més impactantes que encontrarés en el libro. Es un juego muy adecuado como cierre para una funcién de magia de cerca. La sélida estructura dramatica y la ingeniosa combinacién de principios desorientan completamente tanto a profanos como a profesionales Preparacién: Necesitas ordenar la baraja, pero no es tan complicado como parece, y se puede ha- cer en dos minutos. Saca de la baraja todas las cartas de Tréboles y ponlas sobre ta mesa, cara aba- jo, en el siguiente orden: As, Dos, Tres,.. Jota, Dama y Rey. Al hacerlo ordena todas las cartas asi- métricas o en un mismo sentido fig. 1). (cartas cuyas caras son asimétricas debido a los simbolos de los palos tienen uno o mas dibujos hacia arriba o hacia abajo-, como el As, el Tres, el Cinco, —> el Seis y el Siete de Tréboles). Gira este paquete de trece cartas cara arri- ba (el As es ahora la carta superior). Coge todas las cartas asimétticas de tos otros tres palos y ponlas en cualquier orden, cara arriba, todas apun- tando en el mismo sentido, sobre el paquete de las trece cartas de Trébo- {es, De las restantes veinticuatro cartas indiferentes de ta baraja cotoca ca- torce encima y diez debajo de la baraja (que sigue cara arriba). El ordenamiento ya esta hecho, Realizacién: Cambia la baraja normal que has es- tado usando en tu rutina anterior por la baraja pre- ordenada, y pide a un espectador que esté a tu iz- Hay wna depen del ences quierda que corte aproximadamente el tercio teoni paral utc de wna bara superior, y que lo deje sobre la mesa, cara abajo frente a él. Dile que no ew ljnayo «The Dazele Ac publicado deje que nadie vea la carta inferior de su paquete. el libro ert por Stepben Minch ‘The Collected Works of Alex Pide a un segundo espectador, esta vez a uno que esté a tu derecha, que Elmsley, Volumen pg 423 corte aproximadamente por a mitad el remanente de las cartas, y las deje frente a él. También en este caso pidele que evite que la carta inferior de su paquete pueda ser vista. Dirigete a un tercer espectador, alguno que esté sentado un poco mas le- 0s, y dile que el resto de la baraja serd para él; mientras, cégelo y déjalo en el centro de la mesa, frente a ti. Vuélvete hacia el primer espectador, que esta a tu izquierda, y dile que tevante su montén, mire la carta infe- rior (es la del corte que habia realizado}, la recuerde, e inmediatamente mezcle ese paquete. Insiste en que nadie, excepto él, conoce la carta por la que ha cortado, de manera que es imposible que algiin compinche pue- da decirte qué carta es. Vuélvete hacia el espectador de tu derecha, y pi- dele que te mire atentamente a los ojos para garantizar que no puedes hhacer ninguna trampa mientras el primer espectador sigue tus instruc- ciones. Cuando lo haya hecho, vuélvete hacia el piiblico y continiia. Coge el montén del segundo espectador, extiéndelo cata abajo entre las ‘manos, y pidele que escoja una carta cualquiera. Entretanto vuélvete ha- cia la lzquierda; esta vez el primer espectador vigilard tus ojos. El segun- do espectador debe mantener también su carta elegida en secreto, volver a insertarla en la extensién e inmediatamente coger ese mont6n y mez~ clarlo (ise esta poniendo peor. El segundo espectador mira su carta, y mientras td cierras la extensién, cuadras el paquete y lo gitas de manera que cuando él la reinserte, esa carta sea la Gnica que tenga una orienta- cién opuesta a la de las demas. Entrega el paquete con la carta insertada al segundo espectador para que lo mezcle. Al darte las cartas haz el ademan de una mezcla por arrastre, de manera que al mezclarlas no altere inadvertidamente la orientacién de las cartas del paquete. Por iltimo, levanta el tercer mont6n y extiende las cartas entre las ma- nos, de izquierda a derecha, caras hacia el espectador. Pidele que mien- tras las vas pasando elija una y la recuerde. Entretanto mira atentamente a sus ojos: en el momento de ta eleccién, notardés que su mirada se fija or un instante y luego sigue a la carta hasta que desaparezca de su vis- ta, Cuando ya no pueda verla su mirada se relajara. incluso sucede fre- ‘cuentemente que en cuanto ha elegido la carta, el espectador levanta su mirada, de modo que es dificil equivocarse. Todo este procedimiento debe parecer lo mas natural posible. Pide al es- Pectador que se fije en una carta después de haber comenzado a pasar- las (fig. 2). Ajusta las acciones con tu charla; cuando hayas pasado unas pocas cartas es cuando le pides que «tecuerde una de esas cartaso. La si- tuaci6n es muy similar a ta del forzaje clasico, pues el espectador debe- 14 hacer su elecci6n antes de que termines de pasar todas las cartas. En cuanto estés seguro de que el espectador eligié su carta, preginta- le cdHas elegido una?». Esta pregunta aparentemente inocente impide <<) que el espectador se concentre en alguna otra carta 0 cambie de idea (sin embargo, si ocurre, puedes adivinarsi se decide por la primera o por {a segunda carta). En cualquier caso, extiende to- das las demés cartas para dar la impresion de que el espectador pudo elegir cualquiera. Con Practica, adquirirés habilidad para ajustar el || tiempo y juzgar las reacciones de los especta- '\ dores con gran seguridad. Asi podrés localizar la | carta elegida a lo sumo entre dos cartas posi- |_ bles, y mas tarde llegards a la correcta median: | te alguna pregunta adecuada. Con el fin de ob- tener una carta guia, deja en salida interior la carta que crees es la elegida por el espectador, y al cerrar y cuadrar {a extensién aprovecha para dar un vistazo a su indice (fig. 3). Deja ese mont6n cuadrado enci- ma del paquete del segundo espectador. Por iltimo deja el grupo for- mado por ambos paquetes sobre el montén del primer espectador. La baraja est completa pero los paquetes que originalmente estaban en el centro y debajo de la baraja ahora estén intercambiados. Encontaris comentarios wre eb principio de carts asimbtricas end ib de Hugard The Encyclopedia of Card Tricks, pg, 138, Ura manera stil pare iar la baraja se exlica ene br de ‘Kaplan El Aste dela Magia, Editorial Paginas, 1998, al rater el ego Signindo la fecha, pig 99. Puede también consulta oFantary Card Routines en el libro Steranko on (Cards de Jobe Stern, 1960, ola ie 93. Ehovigen de ste contro de cartas se ‘emonta al libro The Discovery of Witchcraft, de Reginald Scot, publiado 1584, al libro The Secrets of ‘Conjuring and Magic de Robert Houdin, 1878: ver . Mientras el espectador examina el estuche, in- troduce la mano en el bolsillo y saca la navaja. Di- rigete al espectador y dile: «Y piensa bien lo que me contestards». Al decirlo abre la navaja y mira al espectador con gesto amenazador (iGracias, Don Alai Cuando el espectador confirme que la baraja esta cerrada, con mayor 0 menor libertad para dar su respuesta, coge el estuche y abrelo con tu nava- ja. Comenta: «Sin contar los Comodines, tenemos — Cincuenta y dos cartas en esta baraja; muchas... Pero yo no quiero confundiros, por eso vamos a usar s6lo diez cartas. Del As al Diez de Tréboles». \Vuélvete un poco hacia la izquierda y extiende la baraja, caras hacia ti, hasta que encuentres las cartas de Tréboles. Desplaza en salida exterior del ‘Asal Diez de Tréboles (las nueve cartas doble cara y el Cuatro de Tréboles) y extirpa el paquete con ‘tu mano derecha. Deja el resto de la baraja a un lado por el momento y extiende las diez cartas, caras hacia el pablico. Los espectadores verdn del iN As al Diez de Tréboles, en orden numérico. Co- menta: «Pondremos estas cartas en la copa, en el orden en el que el fa- bricante las coloca en la baraja», y mientras lo dices coloca el paquete de las diez cartas dentro de una de las copas. Ten cuidado en este punto de no dejar ver los dorsos de esas cartas (son cartas doble cara). 93 Coge la baraja y extiende nuevamente las cartas, esta vez caras hacia el puiblico hasta llegar a los. Corazones, y di: «Por supuesto, el resto de la ba- raja también est ordenado. Por ejemplo, aqui te- nemos del As... al Diez de Corazones; pero esto lo vamos a cambiar enseguida». Retira de ta ba- raja las diez cartas que acabas de nombrar, y di- rigiéndote a un espectador de la primera fila (su- pondremos que se llama Arturo) pidele: «Bien, Arturo épodrias mezclar estas cartas, por favor? Convendria que to hicieras de manera que el res- to del publico pudiera verlo también. ¥ luego cor- ta el paquete una 0 dos veces, como prefieras». Entrega el paquete al espectador y demuéstrale con el resto de la baraja cmo debe mezclarlo. Haz una breve mezcla por arrastre: pela una a una las tres cartas superiores (Rey a la Jota de Dia- ‘mantes) en tu mano izquierda, suelta el resto de la baraja sobre ellas, y desplaza la baraja cogién- dola en posicién de dar. Mientras el espectador esté mezclando el paquete haz un hojeo con el pulgar izquierdo para localizar la carta corta (que es la que estd en la parte inferior del paquete de los Corazones duplicados, es decir debajo de ellos). Establece una separacion debajo de ta car- ta corta (el Cinco de Corazones), y transfiere el control de ta separacién al menique. Cuando recibas el paquete mezclado por el es- pectador ponlo en la parte superior de la baraja e inmediatamente gira cara arriba todas las cartas ‘que estén encima de la separacién haciéndolas rotar por uno de los lados targos (figs. 5 y 6). Para cubrir este cambio pregunta: «Arturo... Tienes al- ‘guna idea de como quedaron ordenadas estas car- tas, después de mezclarlas?». Responderd que «No», tras lo cual contintias: «porque ahora esas cartas estan en cualquier orden». Mientras lo di- ‘ces, extiende de izquierda a derecha las diez car- tas superiores. El piblico verd las diez cartas per- fectamente mezcladas. Las dos cartas doble dorso ‘ocultan las diez cartas que fueron mezcladas por el espectador (fig. 7). Deja el resto de la baraja Dirigete a una sefiora cuyo rostro puedas obser- var bien, pues es muy importante para que tenga a éxito el forzaje siguiente. Pregtintale su nombre (supongamos que sea Alicia»), dile: «Alicia..voy a desplegar las cartas en abanico, y mientras lo recorro con el indice, dime “alto” cuando lo pre- fieras». Haz un pequefio abanico con las diez cartas, caras hacia los es- pectadores, preparando el forzaje de George Kaplan «Localizacién “alto” Sobre eta til nica de transference de soma sparacién puede coneliare el artical sobre La cuenta del peer en 1 pig, 188 del Tomo 2 de bro Gran Escuela Cartomdgica de R.Giobhi, Editorial Paginas, 1994, en abanico>. El Cuatro de Corazones es la cuarta carta desde atrés (arri- ba) del abanico, que es la posicién ideal para este forzaje. Para forzarle esa carta, extiende tu indice derecho y recorre con él el arco exterior del abanico, partiendo desde la izquierda y manteniendo el dedo unos cinco centimetros por encima de las cartas. Al mismo tiempo pide a la espectadora que diga «alto». Calcula el momento en que se lo pides de manera que cuando termine de decirteto tu indice haya pasado sobre la mitad de las cartas, Normalmente vacilara un poco, y te detendré cuando tu indice esté pasando por sobre el Cuatro de Corazones, que es la cuar- ta carta desde atrés (fig. 8). Varias son las razones que contribuyen al éxi- to de este forzaje: Como ya has pasado la mitad de las cartas, y el espec- tador se resiste a detenerte en el medio det abanico o al final de él, la Gnica altemativa que le queda es detenerte cerca de la carta a forzar- le. Cuando el espectador comienza a decir «alto» puedes aumentar 0 disminuir la velocidad con ta ‘que desplazas el dedo antes de detenerlo. Esto te permite hacer que esté exactamente sobre la car- ta a forzar, Para el piblico te has limitado a res- onder a las indicaciones de la espectadora. Com- robards que el ritmo de tu charla y el del ‘movimiento det indice imponen un ritmo a todo este proceso, que influye muchisimo sobre la res- puesta de la espectadora, Con un poco de précti- a podrés predecir el momento exacto en el que te dicen «alto» y detenerte sobre la carta a forzar siempre. En cuanto la dama te diga «alto» en el Cuatro de Corazones, retiralo del abanico, giralo y vuelve a ponerlo en la misma posicién, pero dorso hacia el piblico. Cuadra el paquete de las diez cartas y co- \écalo dentro de la segunda copa. La carta inferior (el Cinco de Corazones) esté frente al publico. Di: «Durante todo el tiempo en el que Arturo estuvo mezclando los Cora- zones... y mientras Alicia decidia qué carta queria girar de dorso, todo ese tiempo los diez Tréboles han estado a la vista, dentro de esta copa. Sin ‘embargo, en unos instantes algo muy misterioso va a ocurrir; de manera ‘que observen con mucha atencién, sin siquiera parpadear». Y mientras di- ces esas palabras, levanta la copa que contiene las diez cartas de Trébo- les y saca el paftuelo del bolsillo, manteniéndolo de tal forma que pue- das envolver con él completamente la copa (fig. 9, vista desde el mago). Para aumentar la tensién, comenta: «Arturo... ti has mezclado y ha que- dado el Cinco de Corazones en la parte inferior del paquete. Mirando al pa- quete de los Tréboles atin vemos al As de Tréboles en posicién inferior, pero si cubro las cartas por un segundo... ahora esta el Cinco de Tréboles» ‘Mantén el pafuelo frente a la copa de modo que las cartas y los dedos pul- gar, indice y medio izquierdos queden cubiertos durante un segundo de la Sobre ee foreae puedes comaltar Hartel sLecalizacién “alto” sbamicon en epi. 78 del bro EL Arte dea Magi, de Kaplan, Eitorial Paginas 1998, ste manailoo cambios debe a Karl Germain wr The Flash Card Chongex (E cambio instantinee) en The Tarbell Course in Magic, Vlamen 4 pa 116, Bs interesante mencioner que Herbert Milton use ete cambio: ver Look Back Herbert Milton 18671960 nla rvita The New York Pentagram, Volumen 2, mémero 8 cctube 1971, Werloc, pig 71 vista del publico. En ese instante rota la copa cien- to ochenta grados (figs. 9 y 10) y de inmediato re- tira el paituelo con un gesto dramético. Para el pi- blico el As de Tréboles se ha transformado en el Cinco de Tréboles. Estas en condiciones de completar el efecto mos- trando que los diez Tréboles estén en el mismo orden que los Corazones después de la mezcla del. espectador. Es muy importante que muestres las. cartas una a una con un ritmo cada vez més répi- do, primero en forma alterada, luego en parejas: «No solamente esas cartas. Miren... detrés del Cinco hay un Ocho, y detras de este Cinco hay ‘también un Ocho. Detrés del Ocho hay un As... y también hay un As detras de este otro Ocho. De- trds de los Ases hay dos Dieces... y detras de los Dieces... dos Nueves... detrés hay dos Tres... y de- tras dos cartas giradas... Alicia, tu has decidido gl- rar el Cuatro de Corazones... Y también el Cuatro de Tréboles se ha girado... y les siguen dos Seis yambos Dos... y finalmente tenemos dos Sietes... ias diez cartas han coincidido exactamente!> Comentarios: Lewis Ganson describe una version de este juego, uno de sus preferidos, en el libro «Dai Vernon’s Tribute to Nate Leipzig», 1964, Reihard Miller proporciona una interesante infor- macién adicional sobre este efecto que es original de Herbert Milton. El desarrollo de esta rutina fue favorecido por las conversaciones mantenidas con los talentosos profesionales Mago Migue (Miguel Angel Puga) y Stephen Kirschbaum durante las Jomadas Carto- magicas de 1993 en El Escorial, Madrid. Esta versién del efecto de Milton difiere de la original y de otras precedentes en varios puntos esen- ciales. En primer lugar esta rutina hia sido racionalizada mediante la introducci6n de una baraja nue- va y cerrada. En las versiones anteriores habia que buscar las veintiséis cartas en la baraja y even- tualmente ajustar su ordenacién. Si pensamos que en la actualidad la capacidad de atencién de algunos espectadores es escasa, resulta dificil efectuar la bisqueda y ordenacién sin perder el in- terés de algunos de ellos. En la versién de Nate Leipzig el mago mezcla el paquete de Corazones; en ésta es el espectador quien lo hace, lo que consigue un final mas impactante. En versiones anteriores los paquetes se envolvian en gomas eldsticas, y eran girados secretamen- te durante el desarrollo de la rutina, debiéndose ocultar la carta inferior hasta el dltimo momento. Mediante el uso del cambio en la copa de Karl Germain, tan visual, el momento del efecto se defi- ne con precisién y se nota muy facil y claramente. Dado que esta rutina est comprendida en una categoria de efectos mas intelectuales, este toque visual no hace dafio. ‘Aunque con la baraja preparada ya tienes la mitad del trabajo hecho, ésta no es en absoluto una rutina sencilla. Hay que construir y preparar el efecto cuidadosamente, ejecutar un forzaje psicol6- gico con mucha naturalidad y, por Gltimo, controlar perfectamente el ritmo dramatico y la secuen- ia de la exhibicién final. Si logras dominar todos esos puntos, habrés incorporado a tu repertorio, tuna de esas rutinas que resultan fascinantes tanto para magos como para publico profano. 96 Una notable verién contemporinea de tate fete, Namada »Spmpatbetic Card athe pig, 150 del bro The ‘Complete Works of Derek Dingle, ‘por Richard Kanfnan. Tembitn puede comeltarse «Sympathetic Thirteen la ‘pl. 176 del lib Dai Vernon's ‘Tribute to Nate Leipzig, por Lewis, Ganson; 9 el juego