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ÁMBITO FARMACÉUTICO

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DERMOFARMACIA

El combate contra la celulitis. Prevención y tratamiento

ANTONIETA GARROTE a y RAMON BONET b

a Farmacéutica. b Doctor en Farmacia.

RAMON BONET b a Farmacéutica. b Doctor en Farmacia. En la competitiva sociedad actual, la imagen

En la competitiva sociedad actual, la imagen es una preocupación creciente que afecta tanto al sexo masculino como al femenino. Sin embargo, hoy día aún es la mujer la que dedica más tiempo y recursos al cuidado corporal. El 95% de las mujeres sufren algún grado de celulitis, independientemente de que sean delgadas o gruesas. La baja tolerancia que la estética tiene frente a este problema provoca que los preparados anticelulíticos sean cosméticos muy utilizados, sobre todo en esta época del año, por lo que son motivo de consulta en muchas oficinas de farmacia.

L a celulitis, término incorrecto de una alteración histofisiológi-

ca producida en el tejido conjunti- vo subcutáneo, etimológicamente significa «inflamación del tejido celular», pero en ningún momento podrá ser considerada como una respuesta inmunitaria de tipo celu- lar aunque exista edema.

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Alguna de las denominaciones científicas correctas de la celulitis

serían: lipoesclerosis, lipodistrofia

o paniculopatía, que se correspon-

derían con un incremento de la ac- tividad del tejido adiposo y una retención de agua, grasas y toxinas

en el espacio intersticial, asociados

a un problema de circulación san-

guínea y a una degeneración del tejido conjuntivo subcutáneo. Se manifiesta a través de una serie de modificaciones en la textura del tejido subcutáneo que da lugar a los típicos nódulos celulíticos de- nominados popularmente como «piel de naranja». Se produce tam- bién un aumento en el espesor y

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sensibilidad de la piel, hipotermia localizada y una disminución en la movilidad de la piel al formarse adherencias con el plano cutáneo profundo. Es difícil determinar cuál es la alteración que inicia el proceso, aunque se apunta con bastante probabilidad la polimerización de los mucopolisacáridos (ácido hialu- rónico y condroitin sulfato), com- ponentes de la sustancia funda- mental que forma parte del tejido conjuntivo de la dermis e hipoder- mis. Estos compuestos son muy sensibles a alteraciones en los nive- les hormonales, lo que evidencia el origen endocrino de la celulitis. Paralelamente a la citada poli- merización se produce una modifi- cación de la permeabilidad vascu- lar. Ésta se halla aumentada y pro- voca que se acumulen transudados plasmáticos en el tejido conjuntivo subcutáneo, donde también es fre- cuente encontrar proteínas de ori- gen sanguíneo como la fibrina y algunas globulinas. Dichas proteí- nas dificultan los intercambios ti- sulares, ya que contribuyen a que no tenga lugar un correcto drenaje linfático y, por consiguiente, se produce una acumulación de toxi- nas y metabolitos de desecho. Esta situación, en la cual existe una significativa acumulación de exudado plasmático, provoca una modificación del tejido adiposo:

los adipocitos se distribuyen en is- lotes de forma no homogénea y se acentúa la compresión de los vasos sanguíneos y nervios presentes en el tejido conjuntivo subcutáneo. La falta de riego sanguíneo, así co- mo un deficiente drenaje linfático, provocan que se acumulen cada vez más sustancias de desecho del propio organismo, el cual no es ca- paz de reconocerlas y las trata co- mo cuerpos extraños, desencade- nando las siguientes reacciones:

– Reacción fibrosa. Los fibroblas- tos dérmicos, células destinadas a sintetizar proteínas fibrosas (colá- geno, elastina y mucopolisacárido) ven incrementada su actividad y su génesis, formando una matriz compacta y fibrosa que degrada aún más los intercambios celulares y oprime las terminaciones nervio- sas allí existentes. Esta sobrepro-

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sas allí existentes. Esta sobrepro- 86 OFFARM DERMOFARMACIA ducción de proteínas fibrosas tam- bién incrementa el

ducción de proteínas fibrosas tam- bién incrementa el contenido pro- teico del núcleo celulítico y, me- diante densas redes de colágeno,

aísla los islotes de adipocitos cada vez más afuncionales. – Lipoesclerosis. Los adipocitos presentes en la hipodermis ven in- crementado el número de mitosis

y la síntesis de lípidos. Los trigli-

céridos formados en exceso provo- can que se formen vacuolas de ori- gen graso, las cuales se localizan dentro de los nódulos. Al mismo tiempo, se ve aumentada la escle- rosis de las fibras de colágeno alre- dedor de los islotes de adipocitos.

La evolución de los procesos que acabamos de describir comportan la formación de nódulos compues-

tos en su parte más externa por te- jido fibroso afuncional (colágeno, elastina, mucopolisacáridos) donde

la turgencia, elasticidad y flexibili-

dad que caracterizan a estas proteí-

nas ha desaparecido, y posa sustan-

cias de inclusión en la parte inter- na (fibrina, globulinas, tirosina, triglicéridos procedentes de los adipositos) que dotan de cohesión

al nódulo.

Localización

La distribución del tejido adiposo

y, por tanto, de la celulitis es dife-

rente en el varón que en la mujer. En el primero la celulitis tiende a

localizarse en el abdomen y en las partes más altas del cuerpo: es la llamada «distribución androide». En cambio, en la mujer, excepto en casos concretos de mujeres muy obesas que sufren de celulitis ge- neralizada, las zonas afectadas con mayor frecuencia se hallan situadas en las pares inferiores del cuerpo:

región pelviana, nalgas, muslos y

rodillas: es la denominada «distri- bución ginoide». Este tipo de ce- lulitis regional, conocida popular- mente como «pantalón de mon- tar», es la más frecuente y la que

se manifiesta en primer lugar. Di-

cha deformación se localiza parti- cularmente en la cara posterior ex- terna de los muslos, aunque tam- bién afecta a los glúteos, caderas y, en muchas ocasiones, se acompaña de lordosis y atonía muscular en la zona glútea. Otro tipo de celulitis regional bas- tante frecuente es la que afecta a los

tobillos, pantorrilla y rodilla, conoci- da con el nombre de «pierna en bo- ta». Generalmente se desarrolla de forma paralela a la deformación ante- rior, afectando la infiltración edema- tosa a la totalidad de la pierna. Existen otras clases de celulitis en las que la afección se halla localiza- da en una zona concreta. En estos casos la celulitis está muy arraigada

y causa dolor. Algunas de las locali-

zaciones más comunes son: cervica- les (denominada «cuello de bison- te», suele asociarse a cervicoartrosis

y puede provocar cefaleas») y lum-

bares (se presenta como un profun- do canal dispuesto a lo largo de la

columna vertebral).

Tipos de celulitis

A continuación se describen las dis-

tintas formas clínicas de la celulitis.

Celulitis blanda o flácida Se manifiesta como tejido superfi- cial de poca consistencia, esponjo- so y móvil. Se caracteriza porque cuelga con facilidad, es fácil de pe- llizcar y cambia de forma al efec- tuar presión sobre él, ya sea con la mano o por un cambio postural. Las zonas más afectadas por este ti- po de celulitis son la cara anterior de los muslos y los brazos. No sue-

le ser dolorosa y es padecida con

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mayor frecuencia por mujeres ma- yores de 40 años. Son factores pre- disponentes a su aparición la falta de ejercicio físico, los cambios bruscos de peso y una musculatura atrófica.

Celulitis edematosa o acuosa Es consecuencia de una excesiva retención de líquidos y se mani- fiesta como un tejido de consisten- cia pastosa y doloroso al tacto. La parte del cuerpo más afectada por esta alteración son las piernas y se caracteriza por provocar sensación de pesadez, edema, varices, telan- giectasias, calambres, etc., en la mayoría de los casos.

Celulitis compacta o dura Los nódulos celulíticos se hacen patentes sin necesidad de presio- narlos, por lo que la piel aparece tensa pero con un aspecto acolcha- do conocido como «piel de naran- ja». Suele estar asociada con piel seca y pies fríos, y puede llegar a ser dolorosa al tacto a causa de la compresión que presentan los ner- vios y vasos sanguíneos entrelaza- dos con las fibras del tejido con- juntivo. Se localiza normalmente en la mitad inferior del cuerpo, afectando principalmente a la cara interna de las rodillas y la cara posterior externa de los muslos, siendo muy difícil de eliminar.

Factores predisponentes

Hormonales Como ya hemos comentado, se ad- mite que el origen de la celulitis es endocrino. Existen diversas disfun- ciones glandulares endocrinas de- sencadenantes de la celulitis como son el hipotiroidismo, las disfun- ciones hipofisarias, el hiperfolicu- lismo y distintas disfunciones ová- ricas. En concreto, un desequili- brio en el nivel de estrógenos puede provocar que exista una ma- yor retención de agua y un aumen- to en la viscosidad del tejido con- juntivo. Este hecho tiene lugar du- rante la menopausia, embarazo, pubertad y cuando se utilizan anti- conceptivos orales. Otra hormona, la ACTH, que es una hormona hipofisaria que esti- mula la síntesis de corticoides y

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mula la síntesis de corticoides y 88 OFFARM DERMOFARMACIA La talasoterapia se ha mostrado como una

La talasoterapia se ha mostrado como una herramienta eficaz para luchar contra la celulitis.

glucocorticoides, provoca una dis- minución de la concentración de mucopolisacáridos que forman parte de la sustancia fundamental y favorece su polimerización.

Hereditarios La herencia genética juega un pa- pel importante en la aparición de la celulitis. Tanto es así que suele heredarse tanto la tendencia a pa- decer celulitis como su grado de formación. Asimismo, se ha obser- vado que existen razas que presen- tan una mayor predisposición que otras a padecer dicha alteración.

Psicosomáticos Los trastornos afectivos, el estrés, la ansiedad, la depresión o el nervio- sismo pueden provocar un des- equilibrio neurovegetativo capaz de provocar alteraciones vasculares pe- riféricas, dificultando la eliminación de agua y sustancias de desecho de los tejidos.

Alimentarios El tipo de dieta influye tanto en la formación de la celulitis como en su control. Una dieta desequilibra- da con un contenido calórico supe- rior al requerido por nuestro orga- nismo favorece la síntesis y alma- cenamiento de grasas en el tejido adiposo. Alimentos desaconsejados son todos aquellos que contengan un lato contenido en azúcar, cafeína, alcohol, sal y alimentos precocina- dos o muy condimentados.

Metabólicos Enfermedades como la diabetes, la obesidad y los trastornos hepáticos colaboran a la instauración de la celulitis, ya que pueden alterar el drenaje linfático y provocar tras- tornos circulatorios.

Sociales Llevar una vida sedentaria, perma- necer muchas horas sentada o en pie, no realizar ningún tipo de ejercicio físico, usar fajas o prendas de vestir ajustadas, usar tacones al- tos y finos, fumar, así como el em- barazo, cansancio general, sueño, etc., son factores que dificultan la circulación, en concreto el retorno venoso, por lo que favorecen la aparición de la celulitis.

Prevención

Para combatir de forma eficaz la ce- lulitis se deben modificar algunos de los hábitos que el paciente efectúa con regularidad e instaurar otros que lo ayuden a controlar la evolución de la celulitis. Algunos de ellos los pa- samos a comentar a continuación.

Dieta equilibrada Con una ingesta de calorías con- trolada, que deberá ser además hi- pocalórica sólo si existe un real ex- ceso de peso. En dicha dieta no de- ben faltar los alimentos ricos en fibra, frutas y verduras, y los ali- mentos pobres en grasas y en hidra- tos de carbono de absorción rápida.

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Se debe evitar la cafeína y un ex- ceso de sal, ya que ésta favorece el edema, al fomentar la retención de líquidos. También se aconseja be- ber abundante agua o zumos de fruta bajos en calorías (1,5-2 litros diarios), pues mejoran la elimina- ción de toxinas. Es recomendable no comer entre horas y respetar un horario o pau- tas de comidas regular.

Practicar ejercicio físico Además de ayudarnos a sentirnos mejor, la práctica regular de algún tipo de deporte alivia el estrés, for- talece la musculatura, mejora y modela la figura, y favorece el rie- go sanguíneo. Las células se hallan mejor oxigenadas y se ve incre- mentado su metabolismo.

Evitar baños o duchas con agua muy caliente Resulta muy tonificante y ayuda a estimular la circulación terminar la ducha matinal con un chorro de agua fría, elevándolo de los tobi- llos hasta las rodillas.

Llevar un ritmo de vida regular y sano Respetar las horas de sueño, rela- jarse, saber respirar, intentar eli- minar el estrés y la ansiedad, pres- cindir del tabaco y del alcohol son algunas de las medidas que nos ayudarán a frenar y controlar la ce- lulitis.

Tratamiento

Para abordar el tratamiento hemos de recalcar que la constancia es un elemento clave a la hora de comba- tir la celulitis. El ejercicio físico, una dieta equilibrada y la utiliza- ción por vía tópica de preparados anticelulíticos deben formar parte de la rutina cotidiana. Sin embargo, hemos de partir de la premisa que los preparados cosméticos presentan sólo una eficacia apreciable si se aplican en una fase inicial de la ce- lulitis; es entonces cuando actúan mejorando la elasticidad y plastici- dad del tejido cutáneo al activar la circulación sanguínea, e incluso pueden llegar a provocar una dis- minución del contorno de las zonas afectadas por estimulación de los adipocitos para que eliminen grasa.

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Para que la acción de los prepa- rados anticelulíticos sea máxima se deberá preparar previamente la piel. La exfoliación corporal o al

menos de las zonas a tratar es bá- sica para así facilitar la absorción de los principios activos reducto- res. Un masaje suave con un gel exfoliante o con un guante de crin, además de eliminar las célu- las muertas que quedan adheridas

a la piel, mejoran su aspecto, acti- van la microcirculación, favorecen el intercambio celular y oxigenan

la piel. La aplicación del anticelu- lítico debe realizarse sobre la piel seca después de efectuada la exfo- liación y tras la ducha diaria, pues es en estas condiciones cuando los poros están dilatados, limpios y más receptivos para absorber los principios activos incorporados en la formulación con mayor rapidez

y efectividad.

El ejercicio físico, una dieta equilibrada y la utilización por vía tópica de preparados anticelulíticos deben formar parte de la rutina cotidiana

La tendencia actual es que las sustancias activas destinadas a tra- tar esta alteración se vehiculen en excipiente no grasos, de fácil apli- cación, con buena extensibilidad y rápida absorción. Las características organolépticas del excipiente serán decisivas a la hora de que el prepa- rado tenga o no una buena acepta- ción. Los geles, cremigeles y emul- siones fluidas de fase externa acuo- sa y silicónicas tienden a ser los vehículos más aceptados al cumplir las premisas que acabamos de citar. Se recomienda que sean aplicados efectuando un ligero masaje en la zona afectada, pues así se favorecerá la circulación. La composición de este tipo de formulaciones suele ser compleja e incluye distintos tipos de principios activos. En concreto, los extractos vegetales ocupan un

papel muy importante, ya que mu- chos de ellos integran principios activos que poseen propiedades que resultan útiles para tratar esta alte- ración.

Lipolíticos Actúan eliminando el exceso de lí- quidos. En el interior de los adipo- citos existen unas enzimas, las lipa- sas, reguladas por un nucleótido, el AMP cíclico (AMPc), responsables de la descomposición de los trigli- céridos en glicerina y ácidos gra- sos, permitiendo de esta forma su movilización y degradación. Las moléculas capaces de modificar la actividad fosfodiesterasa (enzima responsable de la degradación del AMPc) resultarán eficaces como li- políticos al prolongar indirecta- mente la actividad del AMPc y, por tanto, la degradación de trigli- céridos. Otra forma de incrementar la concentración de AMPc es a través del sistema adenilatociclasa: su ac- tivación provoca un aumento del AMPc a partir de ATP y, por tan- to, una estimulación de la lipólisis. Las moléculas capaces de activar este sistema son de tipo hormonal. Es por ello que se hallan excluidas de la formulación cosmética, ya que existe la posibilidad de que puedan provocar efectos secunda- rios. Por consiguiente, el único modo fiable de incrementar la li- pólisis es mediante el primer siste- ma. Algunos de los principios ac- tivos más representativos de este grupo son:

– Bases xánticas (cafeína, teofilina, teobromina). Estas sustancias, cuya eficacia ha sido bien demostrada, son muy frecuentemente incluidas en los cosméticos reductores. Su principal representante, la cafeína, además de inhibir la enzima fosfo- diesterasa y con ello favorecer la acumulación de AMP cíclico, ac- túa estimulando la adenilciclasa si- nérgicamente con algunas hormo- nas, transformando el ATP en AMPc. También ejerce una acción antiedematosa y presenta un efecto antilipogénico: regula el almace- namiento de grasa en el adipocito y reduce la actividad de lipasas (li- poproteína lipasa), impidiendo de esta forma la lipogénesis. Esta fa-

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milia de principios activos es segu- ra, ya que no es posible atribuir efectos sistémicos a su aplicación tópica. Dentro de este grupo no debemos olvidar citar los extractos vegetales ricos en bases xánticas como el de nuez de cola, guaraná y té verde.

– Compuestos yodados de naturaleza

no hormonal. Como el yoduro potá- sico, triyodoacetato de sodio, mo- noyodamina y extractos de algas como el de Fucus vesiculosus. Son

utilizados para desencadenar la li- pólisis en los adipocitos.

– L-canitina. Es un aminoácido

cuya misión se cree que consiste en mejorar el transporte de las cadenas grasas procedentes de los triglicéri- dos para facilitar su degradación.

Existen otras muchas moléculas cuya actividad, al menos teórica- mente, está basada en la capacidad de degradar los triglicéridos acu- mulados en los adipocitos.

Principios venotónicos y antiedematosos Este grupo incluye aquellos princi- pios activos destinados a aumentar la resistencia de las paredes de los vasos, disminuir la permeabilidad capilar y mejorar la circulación san- guínea y el drenaje linfático. Su aplicación vía tópica está orientada a conseguir un estado satisfactorio del tejido conjuntivo por estar correcta- mente nutrido, oxigenado y ser ca- paz de eliminar las sustancias de desecho allí acumuladas. Este tipo de sustancias activas resulta de especial utilidad en to- das aquellas personas que sufran celulitis que asocie un componente edematoso importante, como es el caso de las celulitis difusas defor- mantes. Su incorporación a los prepara- dos anticelulíticos se realiza em- pleando extractos vegetales, gene- ralmente de base glicólica o hidro- glicólica. Los más utilizados son:

– Castaño de Indias (Aesculus

hippocastanum). Sus acciones ve- notónica, antiedematosa, antiinfla- matoria y lipolítica son debidas a su amplia gama de principios acti- vos. Entre los más significativos es-

tá la escina, el saponósido triterpé- nico y el aesculósido, derivado cu- marínico con acción vitamínica P.

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marínico con acción vitamínica P. 92 OFFARM DERMOFARMACIA – Brusco o rusco (Ruscus aculea- tus). Posee

– Brusco o rusco (Ruscus aculea-

tus). Posee propiedades antiedema- tosas y vasoprotectoras. Entre sus principios activos destacan la rusco- genina, que actúa provocando vaso- constricción del sistema venoso, y la rutina, responsable de la acción vitamínica P que refuerza la pared de los capilares sanguíneos, mejo- rando así la circulación de retorno.

– Hiedra (Hedera helix). Su ex-

tracto es rico en saponinas triterpé-

nicas (hideracósido A y hederinas

alfa, beta y gamma), flavonoides (rutina), ácido cafeico y clorogéni- co, que le confieren propiedades an- tiedematosas, vasocontrictoras, de- sensibilizantes y antisépticas. Tras su aplicación se consigue mejorar la microcirculación de la zona tratada, facilitando el drenaje del líquido allí acumulado.

– Ginkgo biloba. Es una planta de origen oriental con reconocidas

propiedades terapéuticas vasculares

y antioxidantes. En su composición

se han identificado flavonoides (quercetina, caempterol, quercetina

ramnósido), flavonas (luteolina), bi- flavonas, diterpenos, sesquiterpenos

y taninos, entre otros.

Además de los ya citados, existe un largo número de extractos ve- getales útiles en la terapia antice- lulítica con propiedades antiede- matosas (Fucus vesiculosus, árnica), descongestivas (castaño de Indias, Viburnum, salvia), calmantes (man- zanilla, caléndula, malvalisco) que se incorporan en concentraciones que pueden oscilar desde el 1 al 20%, según el extracto y la formu- lación a realizar.

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Rubefacientes

dor en el tejido conjuntivo, ya que interviene en diferentes procesos enzimáticos. Su presencia regula la

proliferación de fibroblastos y faci- lita la mejor interacción entre las proteínas fibrosas y los glucosami- noglicanos, protegiendo la funcio- nalidad de los componentes dér- micos extracelulares. Su incorpora- ción en estos preparados es en forma de silicio orgánico (mono- manuronato de trimetilsilanol, si- lanoles y extracto glicólico de equiseto o cola de caballo).

– Vitamina E. Basa su acción en

sus propiedades antirradicalares. Protege y refuerza las fibras protei- cas de colágeno y elastina, regenera el tejido conjuntivo y protege de la

oxidación a los ácidos grasos poliin- saturados y a otras sustancias con actividad enzimática u hormonal.

– Fibrinolíticos. Actúan desnatu-

ralizando las fibras de colágeno o elastina insolubles que dan lugar a un tejido compacto, fibroso, res- ponsable de los nódulos celulíticos.

– Enzimas proteolítias. Como los

de Carica papaya (papaína) o de ananás (bromelaína). Ejercen su ac-

ción sobre las fibras proteicas se- cretadas anormalmente y sobre to- das aquellas que quedan aprisiona- das en los nódulos.

– Vitaminas (A, B y C), derivados

de yodo (triac, triyodotironina, yoduro potásico, yodamina), polisacáridos y

otros azúcares. También poseen pro- piedades anticelulíticas, por lo que

resulta usual que los encontremos en estos preparados de tratamiento.

Por último, cabe señalar que la inclusión en las formulaciones re- ductoras de agentes suavizantes e hidratantes, aunque por sí mismos no presenten ningún tipo de activi- dad anticelulítica, sí ayudan a mejo- rar la estructura externa de la piel, manteniéndola más fina y flexible. Además del tratamiento tópico con preparados dermocosméticos, existen otros tipos de medidas de probada eficacia como son la meso- terapia, la talasoterapia, la presote- rapia, los masajes, la hidroterapia o terapia termal, la ultrasonoterapia,

la laserterapia, la celulolipólisis, la ionoforesis y la cirugía estética (li- posucción y lipoescultura). Todas estas técnicas pueden proporcionar resultados muy satisfactorios.

Actúan activando la circulación

periférica y, con ello, el metabolis- mo local. Se observa tras su aplica- ción un aumento de la temperatu- ra en la zona tratada, aunque no existe reacción eritematógena. Ni- cotinato de metilo y tocoferilo, sa- licilato de metilo, mentol, alcanfor

y algunos aceites esenciales son los rubefacientes más utilizados para el tratamiento de la celulitis.

Reestructurantes

Este grupo incluye todas aquellas sustancias destinadas a contrarres- tar el deterioro provocado por el envejecimiento del tejido subcutá- neo propio de la celulitis:

La inclusión en las formulaciones reductoras de agentes suavizantes e hidratantes, aunque por sí mismos no presenten ningún tipo de actividad anticelulítica, sí ayudan a mejorar la estructura externa de la piel, manteniéndola más fina y flexible

– Despolimerizadores de mucopolisa-

cáridos. Son las tiomucasas y las hialuronidasas, enzimas utilizadas para combatir la excesiva polime- rización y reticulación de los mu- copolisacáridos que forman la sus- tancia fundamental (ácido hialuró-

nico y condroitin sulfato). Su

acción permite recuperar la fluidez

y permeabilidad propias del tejido

conjuntivo, lo que facilita el dre- naje de sustancias tóxicas retenidas en él, como la entrada de princi- pios activos formulados en la mis-

ma preparación que estas enzimas.

– Oligoelementos. Actúan favore-

ciendo la síntesis de las fibras de elastina y colágeno (manganeso, cobre, cinc, cobalto). En concreto, el silicio juega un papel estabiliza-

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