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Memoria del 1er Encuentro Internacional

de Ciudades Seguras para las Mujeres


Se imprimió en los talleres de
Corporación Mexicana de Impresión en noviembre de 2009.

Créditos institucionales

Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México

Instituto de Mujeres del Distrito Federal

Dirección General

Dirección de Fomento y Concertación de Acciones

Dirección de la Coordinación del Sistema de Unidades Delegacionales

Coordinación de Programas Especiales

Coordinación de Género y Sociedad

Programa Ciudades Seguras para las Mujeres

Grupo de Educación Popular con Mujeres A.C.

Ciudad de México, 2009.

Inmujeres-DF D.R.
ÍNDICE
Introducción p. 7

Sesión inaugural p.11


Jefe de Gobierno del Distrito Federal

Palabras de bienvenida p.15

Sra. Teresa Rodríguez Allendes p.15


Directora Regional del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM)

Directora General del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal p.16

Conferencias Magistrales p.20

¿Por qué hablar de las mujeres en el tema emergente de la violencia urbana y de las p.20
ciudades seguras?
Sra. Ana Falú
Directora Regional del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer, Región
Cono Sur

Convivencia y equidad de género en el espacio público de la Ciudad p.23


Sra. Olga Segovia
Fondo de Naciones Unidas para la Mujer.
Coordinación del Programa de Ciudades sin Violencia para las Mujeres
Santiago de Chile, Chile

La Seguridad en las Políticas Públicas: un Enfoque desde los Derechos Humanos de


las Mujeres. p.29
Sra. Giulia Tamayo
Sección Española de Amnistía Internacional.
Madrid, España

La experiencia de la Alcaldía Mayor de Bogotá. p.36


Sra. Martha Lucía Sánchez Segura
Alcaldía Mayor de Bogotá, Colombia

El Gran Desafío: San Salvador, Ciudad Segura para las Mujeres. p. 42


Sra. Gema Chacón
Concejala del Gobierno de San Salvador
El Salvador

La experiencia de la Guardia Urbana Municipal p.48


Sr. Claudio Canalis
Director de la Guardia Urbana Municipal de Rosario
Argentina

Construcción y Defensa de los Derechos Humanos y la Erradicación de la Violencia


contra las Mujeres en Guatemala p.54
Sra. Alma Yolanda Núñez
Fundación Guatemala
Ciudad de Guatemala
El Programa Ciudades sin Violencia para las Mujeres: Ciudades Seguras para todos/as p. 60
en San Juan de Lurigancho (Lima), y su impacto en el Proceso de Construcción del Plan
de Igualdad de Oportunidades del 2008
Sra. Diana Miloslavich Túpac
Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán
Lima, Perú

El Gobierno Local: un buen vecino para la Seguridad de las Mujeres en las Ciudades p.65
Sra. Alejandra Massolo
GIMTRAP-Punto Focal, Red Mujer y Hábitat
Distrito Federal, México

Presentación del Programa “Viajemos Seguras en el Sistema de Transporte Público de p.72


la Ciudad de México”
Directora de Fomento y Concertación de Acciones; Instituto de las Mujeres del Distrito
Federal

Mesas de debate p.81

Mesa 1: La responsabilidad del Estado para garantizar los Derechos Humanos p.81
de las Mujeres

Ciudades Seguras: Un Paradigma Amplio de Seguridad Humana p.81


Sra. Teresa Incháustegui Romero, Catedrática e Integrante del Consejo de Evaluación del
Desarrollo Social del DF

Claves para el Ejercicio Real de los Derechos Humanos de las Mujeres p. 85


Consejera Jurídica y de Servicios Legales del Distrito Federal

Dimensiones del papel del Estado y sus responsabilidades hacia las Mujeres p.90
Directora de Igualdad y Diversidad Social de la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito
Federal

Mesa 2: El Papel del Feminismo en la Construcción de la Seguridad Ciudadana de las p.96


Mujeres en las Ciudades

Experiencia de la Red de Investigadoras por una Vida Libre de Violencia p.96


Sra. Mayela García Ramírez, Coordinadora Nacional de Red de Investigadoras por la Liber-
tad y la Vida

Retos Feministas y la Construcción de Seguridad para las Mujeres p.101


Sra. Ximena Machicao Barbery, Coordinadora Internacional del Centro de Información y
Desarrollo de la Mujer CIDEM / Bolivia

Más mujeres en la calle sin miedo y sin violencia p.104


Sra. Liliana Rainero, Coordinadora Regional de la Red Mujer y Hábitat de América Latina

Alianzas Feministas para la Globalización de los Derechos Humanos de las Mujeres p.108
Sra. Giulia Tamayo, Sección Española de Amnistía Internacional. Madrid, España

Mesas temáticas de trabajo p.112

Mesa 1: Políticas públicas de equidad y seguridad para las mujeres p.112


La Seguridad Ciudadana base de una política de equidad y seguridad para las muje- p.112
res en las ciudades
Sra. Cristina Sánchez Mejorada, Universidad Autónoma Metropolitana- Plantel Azcapotzalco

Movimientos de Mujeres: Espacios de Participación p.117


Sra. Rosa Emilia Salamanca, Corporación de Investigación y Acción Social y Económica;
Bogotá, Colombia

Conclusiones p.122

Mesa 2: Prevención, atención y procuración de justicia en torno de la violencia contra p.124


las mujeres en los espacios públicos de la ciudad

Avances y Retos para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencias p.124
Directora de Fomento y Concertación de Acciones; Instituto de las Mujeres del DF

Construcción y uso del Espacio Público p.128


Sra. Julia Pérez Cervera, Directora de Defensa Jurídica y Educación para las Mujeres; Vereda
Themis

La Procuración de Justicia desde la Perspectiva de Género p.134


Subprocuradora de Atención a Victimas del Delito y Servicios a la Comunidad de la Procu-
raduría General de Justicia del Distrito Federal

Conclusiones p.139

Mesa 3: Gestión y construcción de una ciudad segura para todas/os. p.139

Políticas de Desarrollo Urbano en el Gobierno del Distrito Federal p.139


de Desarrollo Urbano y Vivienda del Distrito Federal

El sentido de lo colectivo en la construcción urbana p.146


Sra. Silvana Pissano, Cotidiano Mujer; Montevideo, Uruguay

La Seguridad Pública y la Procuración de Justicia: Una visión Ciudadana p.150


Sra. Patricia Bugarín, Directora del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración
de Justicia del Distrito Federal

Gestión y construcción de una ciudad segura para todos p.155


Presidente de la Comisión de Transporte y Vialidad de la Asamblea Legislativa del Distrito
Federal

Conclusiones p.158

Mesa 4: Desarrollo Social y Seguridad Ciudadana: Dimensión Metropolitana p.160

Panorama de la Seguridad Pública en la Ciudad de México p. 160


Secretario de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal

La Experiencia de la Procuraduría Social del Distrito Federal p. 167


Titular de la Procuraduría Social del Distrito Federal

Conclusiones p.171
Mesa 5: Mujeres Jóvenes y Seguridad Ciudadana p. 173

Atención Integral a Víctimas de Violencia Sexual p. 173


Directora de la Clínica Condesa

El Deporte como herramienta para la Equidad de Género p. 179


Enlace de Género; Instituto del Deporte del Distrito Federal

Juventud y Política Social en la Ciudad de México p. 182


Sr. Héctor Castillo Berthier, Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional
Autónoma de México

Uso del Espacio Público y Construcción de Ciudadanía de las Mujeres Jóvenes p. 186
Sra. Perla Sofía Vásquez Díaz; Coordinadora de Elige, Red de Jóvenes por los Derechos
Sexuales y Reproductivos, AC

Conclusiones p. 190

Conclusiones, Propuestas y p. 193

Recomendaciones

Anexos p.204

Declaración por una Ciudad p. 204

Segura para las Mujeres


Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Memoria del 1er Encuentro


Internacional de Ciudades
Seguras para las Mujeres
Instituto de las Mujeres del DF
Ciudad de México, Septiembre 3, 4 y 5 de 2008

Introducción
La violencia de género es una violación a los derechos humanos de las mujeres y debe ser incluida necesariamente en
las políticas de seguridad urbana. (Liliana Rainero, Centro de Intercambio y Servicios Cono Sur-Argentina, Coordina-
ción Red Mujer y Hábitat- LAC)

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) para
el año 2005, la población total del Distrito Federal se estimó en 8,720,916 millones de personas,
de las cuales 4,171,683 eran hombres y, 4,549,233 correspondía a mujeres.

Sin lugar a dudas, como resultado de los procesos de modernización, la vida de las mujeres
capitalinas ha experimentado grandes modificaciones en su calidad de vida y desarrollo. En
los últimos años se reporta un descenso importante en la tasa de fecundidad (el promedio de
hijos nacidos vivos1 es de dos); los niveles de alfabetización muestran altos porcentajes (95%
de las mujeres de 6 años y más sabe leer y escribir); en su mayoría (93%) habitan en localidades
urbanas, caracterizadas por el acceso a servicios públicos, menores índices de pobreza, y en
términos generales, mayor acceso al desarrollo.

No obstante, la violencia contra las mujeres es un tema pendiente. Al respecto las cifras son
contundentes: de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los
Hogares (ENDIREH, 2006) el Distrito Federal ocupa el tercer lugar en el porcentaje de inciden-
cia de violencia contra la mujer. Respecto a su ocurrencia, la violencia ejercida por la pareja, en
donde 43.5% de las mujeres con alguna relación conyugal señala haber recibido alguna clase
de maltrato por parte de la pareja, y la violencia comunitaria es padecida por el 59.6% de las
capitalinas. Así, la Ciudad de México ocupa el primer lugar en cuanto a la violencia ocurrida en
los espacios públicos2 (violencia comunitaria):

1 En lo que respecta a las mujeres de 12 años y más.


2 Entendidos como aquellos lugares de uso común, tales como calles, cines, deportivos, plazas, instituciones (educativas, recreativas, culturales, etc.)

7
· 72.3% de las mujeres en el rango de 20-24 años de edad, reconoció haber sido objeto
de violencia comunitaria. En el grupo de 55 años y más, la prevalencia es de 38.9%.

· Las expresiones ofensivas, así como el miedo a sufrir un ataque o abuso sexual, consti-
tuyen los incidentes de violencia comunitaria más frecuentemente padecidos.

· Según datos de la ENDIREH (2006), 550 mil mujeres han sido víctimas de violencia
emocional; mientras que 312 mil experimentaron hechos de abuso sexual, como toca-
mientos ó manoseos, o bien, fueron forzadas a tener relaciones sexuales ó las obliga-
ron a realizar actos sexuales por dinero.

· Respecto del tipo de agresor que las mujeres señalan con más frecuencia, en el primer
lugar están los hombres desconocidos, con 90.3%.

Los altos índices de violencia comunitaria dejan un mensaje claro: la violencia contra las
mujeres rebasa el ámbito de lo privado, y las relaciones de parentesco o consanguinidad3.
Y, es que si bien, la creación de marcos legislativos y políticas públicas en torno de la vio-
lencia familiar representan un gran avance a fin de garantizar los derechos humanos de las
mujeres, es así mismo evidente la invisibilización de aquellas violencias que trascienden las
relaciones familiares4.

Como han señalado distintas académicas, un abordaje integral de la violencia contra las muje-
res implica atender aquella que sucede en los espacios públicos, y colocarla como tema central
en la agenda de seguridad ciudadana5. Lo anterior no es tarea sencilla, pues implica por una
parte, superar la visión político-militar que en los países de América Latina ha tenido del tema6
de la seguridad, colocando esta vez el énfasis en el pleno ejercicio de los derechos humanos, y
facilitando que la población se desarrolle libre de temor y libre de carencias materiales7. Pero
además, implica un reto más grande: reconocer que las mujeres tienen derecho al uso y dis-
frute de la Ciudad, que el espacio público (no únicamente la casa) es un lugar para ellas, pues
ahí justamente es donde se hace posible el desarrollo de sus proyectos personales -estudiar,
trabajar, acceder a la cultura, participar activamente-, y la construcción y pleno ejercicio de su
ciudadanía.

3 Elementos constitutivos de la violencia familiar.


4 Rainero Liliana; Rodigou Maite; Pérez Soledad. Herramientas para la pomoción de ciudades seguras desde la perspectiva de género. CISCSA, UNIFEM, Red Mujer y Hábitat de América Latina,
Córdoba, Argentina; 2006.
5 Torres, Andreina. Violencia de género en la calle: entre el empirismo y la subjetividad. Flacso, Sede Ecuador. Programa Estudios de la Ciudad; 2007.
6 Tamayo, Giulia. Seguridad Ciudadana con Enfoque de Género. Ponencia presentada en la Conferencia Centroamericana y del Caribe “Reducción de la Pobreza, Gobernabilidad Democrática
y Equidad de Género”, en Managua, 28-30 de agosto 2002, oganizado por el Proyecto de Promoción de Políticas de Género (PPG) de la GTZ.
7 De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), son dos las condiciones que garantizan la seguridad humana: a) una población libre de temor, y b) una población
libre de miseria.
Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Aunado a lo anterior, es importante la formulación de políticas públicas que reconozcan las


necesidades y demandas específicas de las mujeres que se derivan de su tránsito por la ciu-
dad; que transformen los factores de peligro e inseguridad; que prevengan, y no sólo atiendan
hechos consumados; y por supuesto, que constituyan respuestas alternativas a las meramente
represivas del delito.

Siendo consciente de las múltiples violencias de las que son objeto las mujeres en los espacios
públicos, y en cumplimiento de su mandato institucional8, el Instituto de las Mujeres del DF
organizó conjuntamente con el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNI-
FEM - Oficina Regional para México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana) el “Encuen-
tro Internacional de Ciudades Seguras para las Mujeres”, los días 3, 4 y 5 de Septiembre del
2008 en la Ciudad de México.

Es pertinente mencionar que el día 2 de Septiembre aconteció una reunión cerrada con titula-
res y funcionarias/os de las distintas dependencias del Gobierno del Distrito Federal involucra-
das/os en el desarrollo de acciones para la construcción de una sociedad segura, igualitaria y
equitativa para las mujeres. Dicha reunión se llevó a cabo con la intención de reflexionar y llegar
a puntos de acuerdo respecto de las acciones en política pública que en materia de seguridad
resultaba meritorio fortalecer y/o impulsar, a fin de garantizar el derecho de las mujeres a una
vida sin violencias.

La realización de dicho Encuentro se inscribe en el marco del Convenio de colaboración9 signa-


do entre el Gobierno del Distrito Federal, y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para
la Mujer (UNIFEM), en el que se establecen las bases para la coordinación de diversas acciones
que garanticen la incorporación de la perspectiva de género y derechos humanos de las muje-
res en las políticas del Gobierno capitalino.

Por otra parte, el Encuentro constituye también una acción que se suma a las iniciativas regio-
nales, que desde hace un par de años promueven intervenciones participativas en el espacio
público para incidir en la prevención de la violencia de género que ahí se suscita, mismas que
forman parte del Programa Regional “Ciudades Seguras: Violencia hacia las Mujeres y Po-
líticas Públicas”, impulsado por UNIFEM, cuyo propósito central es: fortalecer una ciudadanía
activa de las mujeres en el ejercicio de sus derechos, a fin de reducir la violencia pública y privada
que se ejerce contra ellas en las ciudades.

Directora General, Instituto de las Mujeres del DF

8 De acuerdo con el Artículo 4 de la Ley del Instituto de las Mujeres del DF, el objeto general del Instituto es: “Promover, fomentar e instrumentar las condiciones que posibiliten la no discri-
minación, la igualdad de oportunidades, el ejercicio pleno de todos los derechos de las mujeres y su participación equitativa en los ámbitos, social, económico, político, cultural y familiar, así
como, diseñar, coordinar, aplicar y evaluar el Programa General de Igualdad de Oportunidades y no Discriminación hacia las mujeres y los que de éste se deriven”.

9 Firmado el día 1º de Agosto del 2008.

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Estructura del documento

Con el objetivo de obtener elementos que redundarán en el impulso de Políticas Públicas a


favor del derecho de las mujeres a una vida libre de violencias en la Ciudad, a principios del
2008 el INMUJERES DF y UNIFEM se dieron a la tarea de diseñar un proceso que permitiera por
una parte, el debate conceptual sobre las implicaciones que conlleva abordar el tema de la se-
guridad ciudadana bajo un enfoque de género; que por otra parte, facilitara el intercambio de
experiencias (locales, nacionales, regionales) prácticas referidas al tema de la seguridad para las
mujeres en las Ciudades; y por último, que culminara con un documento de acuerdos y com-
promisos asumidos por parte de las/os participantes.

Este proceso, se vio materializado en la realización de un Encuentro de carácter internacional,


cuyo tema central fue el abordaje integral acerca de la seguridad de las mujeres en la Ciudad.
Así, el presente documento da cuenta de los principales resultados articulados al margen de lo
acontecido en el Encuentro Internacional de Ciudades Seguras para las Mujeres.

La primera parte presenta la propuesta metodológica de la iniciativa, resaltando los objetivos,


ejes temáticos, y el perfil de las/os participantes.

El segundo apartado, ofrece las palabras de bienvenida ofrecidas en la sesión inaugural, en


donde destaca el discurso emitido por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. El apartado
tres, se compone de las Conferencias Magistrales presentadas por las expertas internacionales,
que tuvieron a bien acompañarnos como ponentes en el evento. El cuarto apartado, retoma
las ponencias suscritas en las dos Mesas de Debate que el Encuentro contempló. El quinto
apartado, ofrece una síntesis de las reflexiones más significativas que tuvieron lugar en el mar-
co de las mesas temáticas de trabajo, así como las propuestas vertidas por las y los participantes
de las mismas. El apartado número seis de este documento, intenta dar cuenta de aquellos
elementos que resultan clave al hablar de seguridad en la Ciudad bajo un enfoque de género
y derechos humanos. En este mismo apartado, se destacan aquellos ámbitos que sobre segu-
ridad ciudadana son atendidos actualmente por el Gobierno del Distrito Federal; se menciona
además, algunos desafíos pendientes, de cara a la construcción de un proyecto político a través
del cual garantizar la seguridad de las mujeres en el espacio público.

El séptimo y último apartado, se conforma por una sección de anexos.

Experiencias de ciudades seguras para las mujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México
Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Sesión Inaugural
La inauguración del Encuentro Internacional de Ciudades Seguras para las Mujeres,
tuvo lugar el día 3 de septiembre en el Patio Virreinal del Edificio de la Jefatura de
Gobierno del DF, contando con la participación de la Directora del Instituto de las
Mujeres del DF; la Sra. Teresa Rodríguez, Directora Regional del Fondo de Naciones
Unidas para la Mujer, Oficina para México, Centroamérica, Cuba y República Domini-
cana; Sra. Ana Falú, Directora Regional del Fondo de Desarrollo de las Naciones Uni-
das para la Mujer, Región Cono Sur; el Secretario de Seguridad Pública; el Procurador
General de Justicia del DF y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Así, cada uno/a de los/as asistentes se refirió a la importancia de pensar a la Ciudad de


México bajo la óptica de las mujeres; avanzar en la profesionalización de las institucio-
nes públicas, lo que a su vez coadyuve a mejorar la atención que se brinda a las muje-
res; atender el tema de la seguridad desde una óptica integral, en donde la integridad
sexual sea uno de los ejes nodales a contemplar en el marco de las acciones en pro de la
seguridad de las mujeres en su tránsito por los espacios públicos. Por último, en el marco
de su discurso el Jefe de Gobierno hizo alusión al compromiso del gobierno para con la
seguridad ciudadana con perspectiva de género, así como con el desarrollo de políticas
públicas que aseguren el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.

Dada la importancia del discurso político emitido por el C. Jefe de Gobierno, en lo que
respecta a la construcción de seguridad de las mujeres en la Ciudad de México, a con-
tinuación se colocan las partes sustanciales de dicho pronunciamiento.

Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

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En el Gobierno de la Ciudad de México, estamos muy complacidos de ser sede del En-
cuentro Internacional de Ciudades Seguras para las Mujeres.

Es de destacar la participación de Países como Argentina, Colombia, Perú, Uruguay, Sal-


vador, Guatemala; y por supuesto, el apoyo del Fondo de Desarrollo de las Naciones
Unidas para la Mujer (UNIFEM). Son muchas las instituciones, las personalidades, y la
gente comprometida en poder plasmar cambios importantes en nuestras ciudades.
Por eso estamos muy entusiasmados, y les damos la más cordial y cálida bienvenida,
pues para nosotros es un privilegio tenerlas aquí.

Considero que el tema que hoy nos ocupa, la seguridad ciudadana, en pocas ciudades
del mundo se está abordando bajo la perspectiva de género; y esto es lo primero que
deseo subrayar.

Por lo anterior, una de las tareas fundamentales del Gobierno de la Ciudad de México
es la lucha por la equidad de género y por una convivencia fundada en el respeto a los
derechos humanos. Para que tengamos equidad de género debemos hacer muchísi-
mas cosas: formular nuevas políticas públicas; realizar los cambios legislativos que re-
sulten pertinentes; trabajar directamente con la ciudadanía. Por lo anterior, plantear el
tema de seguridad bajo la perspectiva de género es un tema mayor, de ahí la relevancia
el que hoy tengamos un Encuentro para abordar, conocer, socializar las experiencias
que están sucediendo en diversas ciudades de nuestro continente sobre la seguridad
para las mujeres.

El tema central es pensar las ciudades desde el punto de vista de las mujeres; nosotros
en la Ciudad de México lo estamos haciendo. Quiero decirles que no ha sido tarea fácil,
lo primero que hemos tenido que hacer es visibilizar y poner en la agenda aquellas
violencias que generalmente no se registran; el primer paso ha sido registrar, conocer
y actuar sobre el fenómeno.

Como sociedad nos tenemos que proponer frenar esa violencia que, como acabo de
mencionar, normalmente no está en la agenda pública. Pero, en esta Ciudad sí se en-
cuentra en la agenda pública, y fue un primer punto de partida.

Luego nos planteamos ir al espacio público, particularmente incidir en el transporte


público; a lo largo de este Encuentro ustedes podrán observar una serie de medidas

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que hemos tomado con la intención de colocar el punto de vista de las mujeres. Por
ejemplo, si ustedes recorren el Metro de la Ciudad de México, - uno de los más grandes
del mundo-, se podrán dar cuenta que no tiene instalaciones para mujeres en ningún
lado; no hay una sola guardería en toda la red, no hay ni sanitarios. Es un transporte
absolutamente pensado y diseñado para uso masculino, aunque el mayor número de
usuarios sean mujeres.

Ante dicho escenario, las próximas líneas del Metro que ahora estamos diseñando, res-
ponden a las necesidades de las mujeres. Esto es, estamos previendo instalaciones cons-
truidas bajo la perspectiva de género, que incorporen las necesidades de las mujeres.

En este camino, indefectiblemente hemos tenido que incidir en el sistema educativo.


¿Por qué? Porque el sistema educativo está diseñado para una sociedad de hace 40
años; lo que quiero decir es que la política pública debe evolucionar; si queremos equi-
dad tenemos que hacer todos los cambios que sean necesarios.

El Gobierno de la Ciudad está plenamente convencido y comprometido con las muje-
res; además, yo diría que gracias al trabajo realizado por el Instituto de las Mujeres de la
Ciudad de México, muchas y muchos se han comprometido en esta causa.

Indudablemente vamos por buen camino después de año y medio de habernos plan-
teado el que la Ciudad tiene que ser para las mujeres, con las mujeres, por las mujeres;
hoy en día, podemos decir que hemos dado ya pasos muy importantes en ese camino,
y además la sociedad nos está respaldando.

Hoy en la mañana leía una carta publicada en un periódico de circulación nacional que
decía:“¿Pero cómo ponen autobuses sólo para mujeres? Nada más existen 15 unidades
en esa ruta, y nosotros tenemos que esperar otro camión”. Definitivamente, las acciones
que estamos implementando tienen detalles que debemos afinar, pero finalmente no
vamos a cejar en esos cambios; porque estas acciones también sirven para visibilizar
que hay algo que los varones no estamos haciendo bien, que tenemos que modificar
nuestra actitud.

Voy a contestar la carta a este lector diciéndole:“Existen autobuses exclusivos para mu-
jeres, porque los varones no nos comprometemos con la equidad de género; cuando
hayamos logrado ese fin, ya no van a ser necesarios camiones exclusivos”. La pregunta

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no es por qué tenemos ese camión, sino cuánto nos vamos a tardar en que ya no sean
necesarios autobuses sólo para las mujeres.

Ahora estamos entrando en otro terreno, casi siempre polémico. Yo he dicho que un
gobierno que no genera polémica, es un gobierno mediocre, es una gerencia; en-
tonces, nuestro gobierno actualmente se ha dado a la tarea de distribuir libros sobre
sexualidad10. El tema nos importa muchísimo, me atrevo a decir que la forma en que
vemos y entendemos la sexualidad, ordena y organiza nuestra visión del mundo. Por
consiguiente, impacta en el cómo los varones nos comportamos con las mujeres, cómo
organizamos nuestros valores.

El cambio de valores es sobre todo un tema de información y de formación. Esa es la


otra batalla que tenemos que dar, porque como aquí se ha mencionado, de lo que trata
es de cambiar la cultura, nada más y nada menos.

Ése es finalmente el propósito, el objetivo de todo lo que estamos haciendo. Sin duda,
si mantenemos el paso, si respaldamos todas las nuevas iniciativas que están en la
agenda, estoy prácticamente seguro que vamos a lograr un cambio muy importante
respecto de cómo vemos, cómo entendemos la presencia femenina en nuestra socie-
dad, y cómo la asumimos en la agenda pública.

Les doy la bienvenida, muchas gracias por estar en la Ciudad de México, las/os invito a
que se queden y conozcan toda la ciudad.

10 “Tu futuro en libertad”, coordinado por la Secretaría de Educación Pública del Distrito Federal.

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Palabras de Bienvenida de las


instituciones impulsoras
Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer
Sra. Teresa Rodríguez Allendes.- Directora Regional del Fondo de Desarrollo de las Na-
ciones Unidas para la Mujer, México, Centroamérica y El Caribe

Para UNIFEM es motivo de gran satisfacción poder estar y compartir en esta gran Ciu-
dad de México, las experiencias para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres im-
pulsadas por este Gobierno del DF.

Desde el punto de vista de UNIFEM, cuyo trabajo está enmarcado en el ejercicio y goce
de los derechos humanos por parte de las mujeres y por parte de todos, la tarea em-
prendida en la Ciudad de México, la cual es muy singular y líder en la región, significa ir
construyendo ciudadanía e ir construyendo democracia. Los espacios públicos son los
que realmente permiten la libertad a las personas, y en este caso, el permitir la libertad
de movimiento a las mujeres en una ciudad sin miedos y libre de violencia es el gran
desafío y la apuesta de este Gobierno en este Encuentro Internacional, lo que realmente
es un ejemplo para la región, y por qué no decirlo también, un ejemplo para el mundo.

Trabajar de esta manera cobre diferentes significados: respeto, tolerancia, diversidad. Sig-
nifica también incorporar a todas y todos, a esta multiculturalidad, esta gran riqueza que
tiene este país en este espacio que es la ciudad, y que es un espacio de todas y todos.

Estamos presentes para compartir, transferir experiencias, aprender, diseñar planes de


acción y posibilidades de trabajo conjunto. El fin es que realmente todas las ciudades
en esta región, que es una región cada vez más urbana, sean Ciudades Libres de Vio-
lencia para las Mujeres, es decir, espacios para compartir, disfrutar y de construcción de
democracia, en el marco de mundo cada vez con mayores dificultades y violencia.

Felicito al Gobierno del DF por estas iniciativas, a la Directora del Inmujeres DF, a todos
los Secretarios y quienes trabajan en estas áreas para hacer de esta ciudad una Ciudad
Libre de Violencia.

Muchas gracias

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Instituto de las Mujeres del Distrito Federal


Directora General del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal

Buenos días, señor Jefe de Gobierno; Lic. Teresa Rodríguez, Directora Regional de UNI-
FEM, oficina en México, Centroamérica, Cuba y República Dominicana; Arq. Ana Falú,
Directora Regional de UNIFEM Regional, Región Brasil Cono Sur; (...)Secretario de Segu-
ridad Pública del DF; (...) Señor Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito
Federal; (...) Presidenta de la Comisión de Equidad de Género de la IV Legislatura de la
Asamblea Legislativa del DF, señoras y señores integrantes del Gabinete del Gobierno
del Distrito Federal, funcionarias y funcionarios de las distintas dependencias del Go-
bierno de la Ciudad y de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, autori-
dades locales y personalidades de los Institutos y Consejos Municipales de los estados
y de los Municipios de la República.

Gracias a todas las mujeres y hombres que de diferentes estados y diferentes países
hacen presencia en este evento: Chile, El Salvador, Argentina, Bolivia, Perú; sin duda
aprenderemos muchísimo de todas sus experiencias.

Bienvenidas y bienvenidos a este Encuentro Internacional de Experiencias de Ciudades


Seguras para las Mujeres, bienvenidas también y bienvenidos también a la Ciudad de
las Libertades, a la Ciudad del Derecho a Decidir, a la Ciudad del Derecho al Consenti-
miento Informado sobre Nuestra Maternidad Libre y Voluntaria. Bienvenidas y bienve-
nidos a la ciudad donde se han sentado los ideales del Estado laico una vez más; y por
supuesto bienvenidas y bienvenidos a una ciudad que ahora protege a las mujeres, a
través de las leyes locales respetuosas de todos los derechos humanos.

La seguridad humana, dice (...), significa proteger las libertades vitales; significa pro-
teger a las personas expuestas a amenazas y a ciertas situaciones de inseguridad y
violencia, robusteciendo sus fortalezas y aspiraciones. La seguridad humana conecta
diferentes tipos de libertades: libertad frente a las privaciones, libertad frente al miedo,
libertad para actuar en nombre propio.

Liliana Rainero nos dice por su parte, que el territorio de la ciudad es uno de los ám-
bitos donde se expresa la violencia contra las mujeres, afectando sus vidas cotidianas,
limitando sus proyectos personales y sus derechos ciudadanos. Así también, que la uti-

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

lización de la calle y de los espacios públicos en el imaginario colectivo, y en el diseño


de la ciudad, sigue respondiendo al dominio masculino. Son ciudades, nos dice Liliana,
que son pensadas por hombres para los hombres.

Por ello, es prioritario repensar la planeación urbana con perspectiva de género para el
uso y disfrute pleno de espacios públicos incluyentes. Por eso, reclamamos el derecho
a la Ciudad para las Mujeres.

Cómo usan y disfrutan las mujeres y los hombres las ciudades. Cómo trata la ciudad a sus
mujeres y a los hombres para circularla, disfrutarla, recrearla, gozarla en igualdad de condi-
ciones. Cómo afecta la seguridad y cuánto cuesta la seguridad en el mundo. El BID nos dice
que entre el 10 y el 5% del Producto Interno Bruto. Esto es parte de lo que analizaremos
gracias a las experiencias de personas tan importantes que nos acompañan hoy.

En este evento vamos a abordar diferentes temas como por ejemplo: cómo transitar de
seguridad pública a seguridad ciudadana; cómo tenemos que considerar la seguridad
ciudadana como un bien público; cómo hacer que la violencia contra las mujeres, aque-
lla dirigida a un sector de la población, sea concebida como aquella susceptible de ser
padecida por más de la mitad de la población; cómo hacer visible que la violencia contra
las mujeres en la comunidad manifiesta la condición de subordinación de las mujeres;
cómo identificar la violencia institucional, ésa que ejercemos muchas veces funcionarias
y funcionarios; y provocamos la doble discriminación de las mujeres que viven violen-
cia; cómo emplear los programas educativos dirigidos a los hombres dentro y fuera del
gobierno, especialmente a niños y jóvenes que aprendan relaciones más equitativas,
porque no es un asunto de ropa, tapar o destapar, sino que es un asunto que tiene que
ver con patrones socioculturales establecidos.

Nos han señalado nuestras compañeras expertas que de nada nos sirve que se disminu-
yan los delitos contra las mujeres, si la percepción del temor es mayor.

En esta ciudad la diversidad entre nosotras es enorme. Las mujeres nos hemos incorpo-
rado todo tipo de actividades al igual que los hombres, pero no es así con el ejercicio de
los derechos, ni con el disfrute de la ciudad.

Queremos ser bien tratadas en esta ciudad, y para las mujeres que la transitan, ser bien
recibidas por esta ciudad. Porque a pesar de todo o pase lo que pase, la transitamos.

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A pesar de dónde se encuentren las paradas y las estaciones de autobuses; no impor-


ta donde estén las estaciones del Metro, los Módulos de Participación Ciudadana, los
jardines, los parques, las escuelas o donde se encuentren nuestros centros laborales,
no importa. De todas maneras las transitamos: con luz o sin luz; pavimentada o no pa-
vimentada; de noche o de día. La seguimos transitando y por eso queremos continuar
disfrutándola. Sin embargo hoy las mujeres tenemos más miedo, porque la seguridad
de las mujeres está vinculada estrechamente a la integridad sexual de las mismas. Ésa
es la diferencia entre la seguridad de los hombres y la seguridad de las mujeres.

El Gobierno de la Ciudad está trabajando desde y con la perspectiva de género. En este


evento pondremos a su consideración el Programa Viajemos Seguras el cual será ana-
lizado por expertas y expertos, quienes habrán de decirnos en qué estamos bien y en
qué mal. Este programa, además de ser preventivo, tiene que pasar a ser un programa
transformador de conciencias, de comportamientos y de nuevas formas de conviven-
cia entre mujeres y hombres en el ámbito comunitario.

Me han preguntado qué elementos nos han hecho funcionar en este Programa de Via-
jemos Seguras y en los programas que han promovido el Instituto de las Mujeres y el
Gobierno de la Ciudad de México. Son tres aspectos: voluntad política, que nos hemos
arriesgado a tomar decisiones, siempre acompañadas y lideradas el propio (...), y que se
piensa desde, para, por y con las mujeres de esta ciudad.

Así también, por el papel fundamental que han tenido la Procuraduría General de Jus-
ticia del DF, de la Secretaría de Seguridad Pública, de LOCATEL, del Consejo Ciudadano
de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del DF, del personal del Instituto de las
Mujeres que están ahí en los Módulos de Atención del Metro, del Sistema de Trans-
porte Colectivo, de la Red de Transporte Público, de la Secretaría de Transportes y Via-
lidades del DF, del Sistema de Transportes Eléctricos, de Metrobús y del Instituto de la
Juventud.

No podemos dar marcha atrás en lo logrado, y ahora vamos por el Taxi Seguro para las
Mujeres, con un modelo de atención a las víctimas de violencia con Casas de Emergen-
cia, donde se les atenderá inmediatamente, y con Centros de Justicia para todas ellas.

El BID señala que en el 2011 las mujeres estaremos incorporadas en un 54% al espacio
público. En la Ciudad de México nos hemos incorporado ya un porcentaje altísimo al

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espacio público. Quienes colaboramos con el Jefe de Gobierno en la construcción de


una ciudad más amable, más generosa para las mujeres; estamos convencidas y con-
vencidos que la seguridad es un proceso, y que se tiene que evaluar la dirección, la
velocidad y el ritmo de este proceso. La seguridad como cualquier otro proceso tiene
etapas, pero es importante que esta voluntad política permanezca, ya que sin perspec-
tiva de género en los proyectos y programas de seguridad, no estaremos presentes la
mitad de esta ciudad.

Les damos la cordial bienvenida y les agradecemos su presencia. Será de gran valor
todas las observaciones que surjan para lograr el acceso a la justicia, que es lo que
promovemos desde la seguridad de las mujeres, porque estamos convencidas que nos
merecemos una ciudad más segura para todas, donde no se nos invisibilice y se nos
considere ciudadanas de segunda; una ciudad más segura para recorrerla, disfrutarla
en igualdad de condiciones, y sobre todo, sin ningún tipo de discriminación.

Larga vida a las mariposas. Muchas gracias

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Conferencias Magistrales
¿Por qué hablar de las mujeres en el tema emergente de la violencia urbana y de las ciu-
dades seguras? Sra. Ana Falú, Directora Regional. Fondo de Desarrollo de las Naciones
Unidas para la Mujer, Región Cono Sur.

A las mujeres nos gusta ejercer nuestros derechos, decidir sobre nuestro cuerpo y vivir en nuestras
Ciudades con libertad (Ana Falú. Ciudad de México, Septiembre 2008)

El Movimiento Feminista desde hace muchos años ha tenido una militancia por los
derechos humanos y por los derechos de las mujeres, y ha evidenciado que no hay
democracia, ni gobernabilidad sin las mujeres. Ha resaltado además, la responsabilidad
de los Gobiernos y de las Organizaciones de la Sociedad Civil en la construcción de
Ciudades más seguras para todos y todas, y Ciudades seguras para las mujeres.
Sin lugar a dudas, las mujeres sufren de manera particular la inseguridad y la violencia,
lo que las ha llevado a desarrollar estrategias de autoprotección que despliegan en la
vida cotidiana. Sin embargo, la violencia genera miedo en las mujeres, lo que limita su
capacidad de participar, hacer vida política, social, cultural, restringe sus derechos y
esto fortalece sus dependencias. Un sujeto dependiente disminuye su confianza para
participar y se fortalece la percepción exterior de un mundo amenazante.
A pesar del miedo, las mujeres han desarrollado estrategias grupales, colectivas y con
los Gobiernos. El Programa Viajemos Seguras en el Sistema de Transporte Público de la
Ciudad de México, es un ejemplo de lo anterior. A las mujeres nos gusta ejercer nuestros
derechos, a decidir sobre nuestro cuerpo y vivir en nuestras Ciudades con libertad.
En el tema de las Ciudades Seguras para las Mujeres es posible destacar experiencias
exitosas como las desarrolladas en la Ciudad de Montreal, y se han sumado muchas
mujeres académicas y hombres a repensar estos problemas.
La creciente violencia urbana se ha transformado en un problema central en la vida de
la ciudad, y esto afecta al ejercicio de los derechos ciudadanos de las mujeres y hom-
bres de todas edades y clases sociales.
A partir de 2007 la humanidad es mayoritariamente urbana; actualmente más del 50%
vive en ciudades. Un resultado evidente es que las Ciudades crecen, se complejizan,
se fragmentan y se segregan. Indagar cómo impacta a la autonomía de las mujeres la
apropiación y uso de las ciudades, es fundamental.
¿Por qué nos interesa este tema? No sólo porque es un tema agobiante, no sólo porque
las mujeres somos pioneras; sino porque creemos que existe una continuidad respecto
de los patrones de violencia que se ejercen en el mundo privado y en el mundo pú-

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blico. Tenemos la convicción de que las ciudades no son iguales para los hombres y
para las mujeres; el ser hombre y ser mujer desde la construcción cultural, implica una
distinta forma de mirarnos a los hombres y a las mujeres en la vida de las ciudades.
Estamos frente a un fenómeno mundial. Sin embargo, en las Ciudades de América
Latina, al desafío creciente que representa atender la violencia urbana, es menester
atender de forma paralela, otros desafíos:

· El de la gran desigualdad de la región y la pobreza. En el siglo veinte hemos


avanzado en los derechos pero, hay millones de latinoamericanos particular-
mente las mujeres que desconocen sus derechos y por tanto no los ejercen.
Este ejercicio de los derechos convive con múltiples desigualdades y exclusio-
nes. Estas ciudades son ambiguas en sus promesas, sufren de una fragmenta-
ción y extensión de pobreza, de derechos, de servicios, de oportunidades. La
población pobre que busca en las ciudades romper el círculo de la pobreza
por un lado otorga y por otro quita. Tenemos que tener una argumentación
exhaustiva de este fenómeno, y poner las alertas en la agenda pública, pues
existe cierta tendencia a establecer una vinculación entre la pobreza y la vio-
lencia pero, hay que destacar que no se ha podido demostrar que haya una
correlación clara entre ambos fenómenos.

· Después de las dictaduras en América Latina se vienen consolidando pro-


cesos democráticos, sin embargo, con democracias de baja intensidad, con
institucionalidades frágiles. En lo relativo a los derechos específicos de las
mujeres, hemos avanzado con programas de igualdad de las mujeres y otros
instrumentos locales y nacionales. Tenemos áreas llamadas de Mujer de los
gobiernos nacionales y locales; sin embargo, en general son áreas no debida-
mente legitimadas ni jerarquizadas, ni con los recursos necesarios para incidir
y transformar estas problemáticas, aunque es promisorio mirar como algunos
Gobiernos Locales –el caso del Gobierno del Distrito Federal es digno de des-
tacar- están dispuestos a construir una agenda política con los Institutos de
las Mujeres.

· En las Ciudades se refleja la inequidad, crecen múltiples problemas: SIDA, dro-


gas, explotación sexual, etc. Estas nuevas ciudades están experimentando un
segundo periodo de modernización distinto al de los años 50, a fines de la
Guerra Mundial en donde se buscaba el desarrollo industrial con la sustitu-
ción de importaciones. Hoy en día crecen las ciudades en las manos del capital
financiero especulativo. Por eso no sólo se fragmentan sino se segregan, se
separan, se dejan afuera y se excluyen determinados sectores que se expresan
en el territorio. Estas ciudades terminan siendo clonadas, aparecen los mismos
efectos en muchas de ellas: las mismas firmas, las mismas corporaciones, gene-
ran territorios diurnos de bullicio de alto consumo y entornos nocturnos des-
poblados y sin vida. Estas ciudades destruyen los tejidos productivos, sociales
y locales, que no pueden competir con este capital que a la vez necesitamos,

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de manera contradictoria, para atraer el desarrollo. Existen puntos de tensión


que demanda a los gobiernos, políticas de Estado para regular estas tensiones
que son necesarias para el desarrollo, pero por otro lado, dejan marcas que pro-
pician situaciones como ésta de la violencia.

· Hemos avanzado en el reconocimiento del Derecho de las mujeres a una vida


libre de violencia11; dimos un salto cualitativo en este sentido. No obstante, hoy
en día es necesario hablar de las violencias en plural (no singular y en abstracto),
visibilizar las nuevas violencias patriarcales –como el feminicidio-, pues éstas
tienen manifestaciones objetivas y subjetivas, y demandan tener acciones para
transformar ese imaginario que se ha construido en las mujeres.

· Aun cuando el las últimas décadas, las mujeres han empezado a tener presencia
en el espacio público, no podemos omitir que éste (el espacio público) sigue sien-
do masculino y que el fenómeno de la violencia nos está haciendo retroceder lo
ganado, limita la autoestima y reafirma sentimientos de inseguridad. Las mujeres
abandonan los espacios públicos, lo cual potencia esa inseguridad, que es circu-
lar y acumulativa, por lo que es necesario trabajar en la confianza hacia las institu-
ciones. Si no hay confianza en las instituciones y en la ley, tenemos una sociedad
que se compromete poco y asume en sus manos la propia seguridad.

· Otro factor, es la sospecha que se da a la juventud. Cuando se cruza a la juven-


tud con pobreza, raza, etnia, elección sexual se transforma en sospecha vincula-
da a la violencia. Es necesario, terminar con el estereotipo de pobreza y juventud
ligada a la violencia, pues esta vinculación aumenta la desigualdad y la discri-
minación.

Hay realmente una serie de problemas ligados al fenómeno de la violencia, pero no


debemos olvidar que el punto nodal de la violencia contra las mujeres, es el poder de
un sexo sobre otro.

11 Asamblea General de las Naciones Unidas. Conferencia Mundial de Derechos Humanos; Viena 14-25 de Junio, 1993

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

“Convivencia y equidad de género en el espacio público de la Ciudad”. Sra. Olga Segovia,


Fondo de Naciones Unidas para la Mujer. Coordinación del Programa de Ciudades sin
Violencia para las Mujeres, Santiago de Chile, Chile.

Es la libertad lo que nos lleva a la seguridad, es la igualdad la que nos lleva a la seguridad, es el
aprendizaje de no sentir temor por el otro, el que nos lleva a la seguridad.

(Olga Segovia. Ciudad de México, Septiembre 2008)

Abordaré el tema del espacio público vinculado a la convivencia y a la diversidad, a la


integración social, a la identidad y a la confianza colectiva, pues es un tema que me ha
interesado hace muchos años. Antes de continuar, deseo expresarles el gusto enorme
que siento de poder compartir con ustedes algunas reflexiones.

Mi presentación está estructurada a partir de dos miradas complementarias. En primer
lugar, hablaré del lugar que ocupa el espacio público en la ciudad actual, la manera en
que está siendo afectada la convivencia colectiva, la construcción social en un escena-
rio cultural donde prevalece lo individual, lo privado y muchas veces el temor.

Es decir, ¿cómo podemos abordar el espacio público en un contexto de profundos


cambios, con estrategias que de alguna manera están forzando una vida hacia aden-
tro, una vida más restringida, con más temores, con más resguardos?

En la segunda parte de mi intervención, abordaré algunos proyectos de diseño y ges-


tión participativa que hemos realizado en Chile, resaltando las lecciones aprendidas,
las propuestas que de ahí se han derivado, y la manera en que estos proyectos de di-
seño y gestión participativa de la ciudad construyen ciudadanía colectiva; y también
fundamentalmente construyen espacios más seguros.

Entre muchos de los cambios sociales que ha habido en las últimas décadas, uno
fundamental ha sido el cambio del uso del tiempo, de las formas de movilidad y
de comunicación.

A partir de diversas transformaciones urbanas, de procesos de cambio en la organi-


zación espacial hemos ido levantando muros que pueden ser reales, o que pueden
ser imaginarios, pero que nos impiden vernos como ciudadanos, como iguales, como
vecinos, como habitantes de un territorio común.

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Según diversos análisis de organismos internacionales (PNUD, el Banco Mundial, UNI-


FEM) los niveles de violencia en América Latina se han incrementado considerable-
mente, en buena medida, por el aumento del crecimiento urbano y el hacinamiento
de un urbanismo que trae segregación, que trae concentración, que trae diversos fe-
nómenos complejos.

Enfocar la seguridad desde una perspectiva de convivencia en la ciudad presupone
identificar en primer lugar, la contradicción entre el fortalecimiento del tejido social
de la ciudad, por una parte, y una tendencia a la privatización de la vida social por otra.
Esta contradicción marcada en forma importante por la presencia del tema de la in-
seguridad y la violencia, es particularmente relevante en la vida de las mujeres y en la
construcción de modos de vida que contribuyen a una mayor equidad de género.

En definitiva, es fundamental ampliar los límites de autonomía y de realización plena


de todas y todos. Es la libertad lo que nos lleva a la seguridad, es la igualdad la que nos
lleva a la seguridad, es el aprendizaje de no sentir temor por el otro, el que nos lleva a
la seguridad.

Es un hecho que en muchas ciudades de la región el temor está presente. Hay algunos
urbanistas que argumentan que el refugio en la vida privada es funcional al actual
modelo de urbanismo globalizado, un urbanismo que parte de intentar contener el
mundo en la casa, en el barrio, en el sector, para de esta manera constreñir el encuentro
con la gente diferente. Bajo este contexto, el complemento son las autopistas, el uso
indiscriminado del automóvil, que va organizando un espacio urbano que tiene esta
característica de limitar el contacto entre las personas.

El investigador Néstor García Canclini señala que el espacio público de las calles que-
da como espacio abandonado por el temor y la violencia, síntoma de una des urbani-
zación y de olvido de los ideales modernos de apertura, universalidad de los derechos,
igualdad y comunidad; ponderando la separación entre sectores diferentes, irreconci-
liables que quieren dejar de ser visibles y ver a los otros.

Las grandes interrogantes saltan a la vista: ¿cómo recuperamos la noción positiva del
espacio público diverso? ¿Cómo responder y no destruir, por temor, los lugares colecti-
vos de encuentro? ¿De qué forma reforzar una convivencia que ahuyente el fantasma,
real o imaginario, del miedo?

Experiencias de ciudades seguras para las mujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México
Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Es significativo que cuando pensamos en las ciudades nos referimos al tejido urbano.
Las ciudades casi por definición son el lugar donde la gente coincide, se encuentra, se
entreteje. No es casual que históricamente el escenario natural del ciudadano, en tanto
actor social está vinculada con la experiencia en la ciudad, y la participación en una red
de entramados de espacios sociales, organizaciones, movilizaciones de variada índole,
de sentidos abiertos y disponibles a la ciudadanía.

En la siguiente imagen se refleja la manera como el espacio público se vincula con una
mejor calidad de vida privada, que permitan desarrollar valores como el encuentro
entre amigos, entre la pareja, con uno mismo, con la experiencia de poder caminar por
un parque y reflexionar.

La siguiente imagen es una foto de la ciudad de Galicia, en la cual están los hombres
jugando a las cartas un día domingo, donde se percibe una tranquilidad y una manera
de construir relaciones cercanas y un mundo menos cerrado.

¿Qué entramado de espacios sociales y físicos pueden intervenir en la construcción de


una vida más segura para las mujeres? Frecuentemente hablamos de lo público y de lo
privado, de lo abierto y de lo cerrado, con un sentido político, especial y psicológico, co-
nectado en forma esquemática y tradicional con los conceptos de hombre y la mujer.

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Por un lado se habla del espacio del descubrimiento, de la conquista comprendida


como principio masculino, y el espacio de la protección de la apropiación cotidiana de
las cosas, el espacio de la casa, como principio femenino. Este espacio de la casa es con-
siderado terreno propio de la mujer, el cual se le asocia como el ámbito de la intimidad,
de la identidad personal. En este sentido, la casa es un lugar privilegiado al referirnos a
los valores de la identidad, sin embargo también puede ser un espacio de claustro, un
lugar de encierro, de restricción y de violencia.

Existen muchas paradojas y muchos nudos entre lo que es público y lo que es privado.
Yo quiero subrayar este concepto del espacio público, como un espacio de encuentro
y también de desarrollo. En muchas ciudades de América Latina, y principalmente en
las grandes ciudades, hay una relación contradictoria con el espacio público urbano y
con la identidad. Por ejemplo, hemos hecho encuestas con jóvenes de distintos luga-
res, quienes declararon que son de un lugar y no del otro: “yo soy de esta cuadra y no
soy de la otra cuadra”. El reto es cómo deconstruir esa brecha con los otros, cómo cons-
truir ciudades que puedan generar espacios de encuentro y de aprendizaje colectivo.
Al respecto, tenemos que reflexionar que lo público puede ser un espacio positivo de
aprendizaje y a la vez, de asentamiento del temor.

Hace tiempo, realizamos un estudio para UNICEF12 en Chile acerca de la percepción


de los niños y de las mujeres acerca de los espacios públicos; y nos encontramos con
cifras realmente graves. Los niños pequeños (4-5 años) no están en los espacios públi-
cos; están los hombres, en menor medida las mujeres, y las personas de mayor edad
tampoco aparecen ahí. Es decir, ¿cómo es posible que un niño y un joven no puedan
sociabilizar en el espacio público?

En los espacios públicos, es donde hay también una construcción del miedo y del en-
cierro que incomunica a las mujeres, y que se vincula con las condiciones físicas de
dichos espacios, lo que las lleva a recluirse en las viviendas. Las mujeres tienen miedo,
les asustan las escaleras de uso común, los balcones, los rincones, tienen miedo al am-
biente social, a los otros. Así, el corolario del miedo es el encierro, la pérdida de libertad;
es decir, un contexto donde se reduce la posibilidad de descubrir el mundo.

No obstante, tampoco hay que olvidar que el espacio público tiene múltiples atributos
que se pueden resaltar: lugares de identificación, de manifestaciones públicas, de in-
tercambio social, de animación urbana y de expresión comunitaria.
12 Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

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Me gustaría destacar también, la manera en que una mayor integración social influye
positivamente en la seguridad, lo que supone organizar la diversidad local, integrar y
preservar, promover la comunicación entre grupos diferentes, grupos de jóvenes, mu-
jeres adultas, que habitan un territorio común; a partir de esas construcciones colecti-
vas es como se va construyendo mayor seguridad.

Las claves entonces son el fortalecimiento de la autonomía, la libertad, mayores posi-
bilidades de vida colectiva y de encuentro con otros. Es por ello que necesitamos ana-
lizar la ciudad en su conjunto; tenemos que reconocer a los distintos actores sociales,
ubicar maneras de cómo construir esta interacción social en forma más colectiva.

Ahora quiero hablarles sobre un proyecto que desarrollamos en Chile, y que me pare-
ce maravilloso. Es una iniciativa que tuvimos el privilegio de diseñar en conjunto con
las organizaciones de una población, cuyos lideres apostaron a reconstruir el espacio
público; pero vino la dictadura, y eso fue imposible. Después de muchos años el Mi-
nisterio de la Vivienda hizo un concurso de espacio público. Ganamos ese concurso y
construimos estos espacios, diseñándolos participativamente.

En este momento lo que yo rescato es que la creación de espacios públicos seguros


no es solamente implementar técnicas de planificación y diseño pertinente, lo cual
–no obstante- es absolutamente indispensable. El diseño del espacio es fundamental,
un espacio nos puede permitir sentirnos tristes o alegres, incorporados a otros o ex-
cluidos absolutamente.

Pero, igual de fundamental es que la comunidad se apropie del entorno, que construya
lazos de confianza, que ayude a potenciar su capacidad de organizaciones y formula-
ción de nuevas iniciativas. Es decir, hay una dimensión espacial, física y una dimensión
social y cultural.

Otra lección que me gustaría compartir con ustedes respecto del diseño participativo
es que éste es un medio, un medio para expresar la necesidad de aspiraciones específi-
cas de género, de edad, de seguridad, de recreación, de cultura; también para establecer
jerarquías y prioridades.

Paralelamente es también un fin, porque un espacio que es construido en forma partici-


pativa es absolutamente diferente. La gente se apropia de otra manera, y también tiene
una calidad distinta.

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Aquí quiero rescatar que el espacio público debe ser tan importante, incluso más im-
portante en términos de calidad física, espacial, que la vivienda en los sectores de me-
nores recursos: la gente necesita un espacio público de calidad. En muchos programas
de vivienda solamente se pone el foco en el ámbito de la vivienda, que por lo general es
pequeña, y es para los sectores de escasos recursos, en los cuales las mujeres principal-
mente viven con esas restricciones y no tienen este espacio cercano de intercambio.

Para cerrar mi intervención, me gustaría regresar a la idea de que lo público favorece


lo privado, ejemplificándolo a través de los resultados de una investigación que reali-
zamos en parques públicos donde preguntábamos a la gente: ¿qué siente usted, cuál
es el valor de este espacio? Y para sorpresa nuestra, las personas respondían argu-
mentando valores vinculados a la vida privada: yo me siento más tranquila, siento que
puedo hablar más con mis hijos, mi hijos pueden aprender a jugar con otros, etc.

Es decir, esta dicotomía, esta fragmentación entre lo público y lo privado es un tema


que es fundamental enfrentar. No podemos hablar de la vida pública y la vida privada
como si fueran espacios completamente opuestos. Si una mujer está encerrada en su
vivienda, si no tiene dónde ir, si el transporte es inseguro, va a tener un índice de vio-
lencia simbólica muy fuerte que tiene que ver también con el espacio público.

Experiencias de ciudades seguras para las mujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México
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“La Seguridad en las Políticas Públicas: un Enfoque desde los Derechos Humanos
de las Mujeres”. Sra. Giulia Tamayo, Sección Española de Amnistía Internacional.
Madrid, España.

No va a haber seguridad para nadie si no hay seguridad para las mujeres; es decir, una Ciudad es
segura, en la medida en que es segura para las mujeres

(Giulia Tamayo. Ciudad de México, Septiembre 2008)

En primer lugar agradezco a las organizadoras haber considerado mi participación. Lo


hago desde el hecho de haber sido parte del Movimiento Global por los Derechos Hu-
manos de las Mujeres, en la que he buscado conjugar dos trayectorias: una como femi-
nista, trabajando en relación a la seguridad de las mujeres; y, desde mi trayectoria en
materia de Derechos Humanos, al margen de la casa laboral que para mi representa
Amnistía Internacional desde el año 2000.

Mi intervención beberá de ambas fuentes, sin representar a ninguna de ellas, porque


creo que precisamente prescindiendo de momento de las camisetas institucionales,
estamos en mayor libertad para poder imaginar soluciones, y procurar reflexiones sin
esas limitaciones.

Dicho esto, quiero situar mi ponencia insertando las cuestiones de género en las ini-
ciativas sobre Ciudades Seguras en un contexto más amplio, particularmente en lo re-
ferente a la construcción de seguridad. Para ello voy hacerlo a partir del marco de los
Derechos Humanos, desde el cual quiero justamente desarrollar todos los elementos
que considero que dentro de las políticas públicas hay que considerar.

En primer lugar yo titulé la intervención como: “La Seguridad en las Políticas Públicas:
un Enfoque desde los Derechos Humanos de las Mujeres”. Con la elección de este título
deseo referirme no particularmente a las políticas públicas de seguridad, sino al abor-
daje que sobre la seguridad se realiza dentro de las políticas públicas.

Con ello me refiero a que en realidad se produce seguridad no solamente a través
de una línea, sino que son las políticas macro, integrales, aquellas que van constru-
yendo la seguridad.

En este punto deseo señalar que usualmente las políticas públicas en materia de segu-
ridad en la región, han sido derivadas o desplazadas a especialistas, cuya formulación

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generalmente ha sido desde una lógica muy vinculada a lo policial, a lo militar, a la mi-
rada masculina.

Dicho lo anterior, quiero mencionar que hace precisamente más de 10 años en la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing 95´), el movimiento global por los Derechos
Humanos de las Mujeres, ya habíamos advertido acerca de que algunas políticas ma-
cro podían tener más incidencia sobre nuestras vidas que meras políticas puntuales de
igualdad o programas puntuales. Señalábamos que probablemente si no se detenían
las tendencias que ya se advertían, íbamos a llegar con las manos vacías a la revisión
una década después de la mencionada Conferencia.

Me explico, en el año 95 ya se percibían o ya se detectaban todo lo que serían las refor-


mas a nivel de las estructuras de los Estados; actualmente los Estados han sufrido un
debilitamiento muy, muy severo tanto en su capacidad redistributiva como en su capa-
cidad precisamente para garantizar los derechos.

Los Derechos Humanos necesitan Estados que los garanticen, que los respeten, porque
hay una función bastante importante que hace que los Estados devengan en garan-
tes de los mismos. Me refiero a lo que se ha llamado como el principio de la debida
diligencia o la obligación de los Estados de ejercer la debida diligencia. Ahí se inscribe
precisamente el deber de prevenir, el deber de proteger y el deber de hacer realidad los
Derechos Humanos de todas las personas, incluidas las mujeres.

Sin embargo, para que los Estados puedan desenvolverse como garantes efectivos, se
necesita invertir en producir, entre otras cosas seguridad. Y ésa fue la condición que
lamentablemente fue bloqueada en medio de toda esta reingeniería global que se des-
encadena hacia la década de los años 80, y se cristaliza a partir del nuevo milenio.

También en el nuevo milenio crecieron discursos bastante complejos, -no eran nuevos
en realidad-, pero eran muy demoledores en materia de derechos humanos. Por ejem-
plo, algunos Estados lideraron la idea de que, ante la inseguridad, los Derechos Huma-
nos debían ceder.

Con el año 2001, en septiembre, no sólo cayeron dos torres, sino que se inició una
obra devastadora con relación a los Derechos Humanos. Y éste es el contexto en el
que también las mujeres estamos pugnando por encontrar seguridad, por encontrar
un hábitat libre de violencia.

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En el marco de estos contextos, las ciudades han devenido en un punto donde las
violencias se intensifican, produciéndose diversos fenómenos, y las percepciones de
inseguridad se agudizan.

Es curioso, hace tres siglos precisamente las ciudades eran la representación de la pro-
tección frente a todo lo que se consideraba el mundo no regulado, el mundo en el
cual sólo el ejercicio de la fuerza era el que prevalecía; mientras que las ciudades eran
el espacio precisamente donde se encontraban los ciudadanos, negociaban, y sobre
todo se ponían límites al poder. Actualmente, no solamente hemos encontrado nue-
vos discursos -que insisto no son novedosos- en materia de seguridad, en medio de los
cuales se pretende hacer ceder los Derechos Humanos.

Ésta siempre ha sido una tentación muy grande, y América Latina conoce esa tenta-
ción de hacer caer los Derechos Humanos.

Pero sin embargo, se han trazado tendencias por las cuales las personas comienzan a
redefinir la otredad. En los años 90 tuve la ocasión de hacer una investigación en dos
barrios de Lima, Perú, muy marcados o estigmatizados socialmente por la violencia,
donde nuestra intención era –también- ver cómo la violencia contra las mujeres se ins-
cribía dentro de ese entorno. Así, curiosamente el barrio “A” decía que el barrio “B” era
el peligroso, y el barrio “B” decía que el barrio “A” era el peligroso; y cada uno se atribuía
los signos contrarios, con lo cual se llegaba a la conclusión de que ambos barrios eran
seguros e inseguros a la vez.

Ese elemento de la otredad comenzamos a manejarlo en términos de su segmenta-


ción. Esto es, los mayores veían de diferente manera las amenazas, los jóvenes la veían
de manera diferente, las mujeres de manera diferente, y los niños también.

Justamente la visión de dichos elementos marcaba una serie de vulnerabilidades, sobre


todo cuando no solamente estaban sobre expuestos a la violencia, sino cuando decaían
los mecanismos de protección colectivos. Y es que las ciudades se han construido, y se
construyen a nivel mundial, justamente con todos estos elementos. Cuando hablamos
de hombres y mujeres, parecen categorías demasiado abstractas porque los seres hu-
manos, -hombres y mujeres-, además están cruzados y atravesados por una serie de
jerarquías y desigualdades que posiblemente también ocasionan que sus vulnerabili-
dades se profundicen.

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En Francia hemos estudiado algunos fenómenos en los barrios musulmanes, en donde


los varones implementan distintas acciones para controlar a las mujeres a nivel de su
grupo cultural, las cuales muchas veces involucran una violencia especialmente atroz.
Estos hechos han ocasionado que emerja la respuesta de un movimiento de mujeres,
que no se si ustedes lo conocen, se llama “Ni putas, ni sumisas”.

De esta manera, incluso dentro de las propias identidades se van creando otras modu-
laciones, y yo creo que precisamente el género es el que tiene una gran capacidad para
arrastrar el punto crítico de lo que es la seguridad.

En el año 2000, a propósito de un foro yo expresaba: no va a haber seguridad para na-


die si no hay seguridad para las mujeres; es decir, una ciudad es segura, en la medida
en que es segura para las mujeres.

Dicho eso, también quiero mencionar que en los Derechos Humanos hay elementos
que son absolutamente fundamentales tenerlos en cuenta en las políticas públicas.
Los Derechos Humanos no son aspiraciones, son parte de un sistema jurídico, del siste-
ma internacional, y por tanto las mujeres hemos dado una lucha muy fuerte, y hemos
venido a apropiarnos del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos. ¿Qué sig-
nifica esto? Que son imperativos, que se deben cumplir por los Estados; no están para
ser considerados únicamente bajo la buena voluntad de los gobiernos.

Normalmente los Estados, en materia de todo lo que se refiere a violencia contra las
mujeres lo han derivado a lugares muy marginales dentro de las políticas y los progra-
mas. De hecho, con frecuencia son programas o políticas episódicas que no han tenido
continuidad ni se han acumulado en el tiempo. En el caso de América Latina, con fre-
cuencia han estado asociadas a fondos que proceden precisamente del ámbito inter-
nacional; no se han considerado a partir de los presupuestos nacionales y locales.

En ese sentido, los Derechos Humanos obligan precisamente a ver que no estamos
ante los programas de gobiernos únicamente, sino ante obligaciones de Estado. En
España por ejemplo, a pesar de que estamos muy entusiasmados en Amnistía Inter-
nacional con la Ley de Protección Integral, la aplaudimos mucho porque realmente lo-
gra insertar conceptos fundamentales que proceden de todas las obligaciones en esta
materia. Sin embargo, en el momento de la rendición de cuentas, cuando hacíamos
observaciones13, el Gobierno central nos decía: “¡Ah!, pero lo que hagan las comunida-
13 En el caso de España hay una delegación de competencias en función de la organización política, en este caso dividida en comunidades autónomas.

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des autónomas no es competencia nuestra, la construcción de Casas de Refugio para


las mujeres que viven violencia les toca a ellos”.

Aquí hay un elemento clave en materia de Derechos Humanos: los Estados deben
rendir cuentas integralmente; o sea, los Estados no pueden escudarse en que deter-
minada acción es competencia del poder local, y no del nivel federal; tienen que res-
ponder unitariamente.

En el caso mexicano, el tema de la armonización legislativa es toda una agenda por


desarrollar, y esto ha sido señalado por una serie de organizaciones de Derechos Hu-
manos, y también por una serie organismos internacionales. El propio Comité que vi-
gila el cumplimiento de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación Contra las Mujeres (CEDAW) lo ha indicado.

Eso implica también el desarrollo políticas públicas macro, en las cuales tenemos que
asegurar que la organización política de nuestros Estados no sabotee la posibilidad de
que sea garante de Derechos Humanos. Esto es uno de los grandes desafíos.

Otro desafío tiene que ver con el debilitamiento de los Estados, en donde hay otros
agentes que tienen más poder que los Estados; a eso le llaman ingobernabilidad.

Se nos pidió tanto que adelgazáramos a nuestros Estados, que ahora casi no hay recur-
sos para invertir en llevar adelante mínimamente o con garbo las cuestiones de justi-
cia. Con frecuencia observamos que algunos entes tienen más poder que los Estados:
por ejemplo los agentes económicos. Hay agentes económicos que han negociado
beneficios de desregulación a nivel laboral, fuera de la tributación; tienen una serie de
privilegios, y es un espacio de no derecho.

Curiosamente muchos de estos agentes tienen que ver con el negocio de la maquila,
en donde las personas solamente somos un factor de producción; la seguridad de las
mujeres no importa. Muchas de las mujeres que han sido asesinadas en Guatemala, en
Perú, en Ciudad Juárez, México, fueron atacadas mientras se dirigían a sus trabajos, en
donde por supuesto no había transporte seguro, ni adecuada iluminación en las calles.

Amnistía Internacional -por ejemplo-, no sólo se tuvo que dirigir al Estado mexicano,
sino también hizo un pronunciamiento dirigido a las empresas, para evidenciar a quie-

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nes se están beneficiando de esta situación respecto de las mujeres. Y sin embargo
fueron muy pocos los que realmente decidieron remontar la situación.

Porque además de los Estados, debemos lograr que esos agentes que han conseguido
tanto poder, también rindan cuentas con relación a los Derechos Humanos. De mo-
mento están tan desvinculados, que en los tratados comerciales están ausentes los
Derechos Humanos; pareciera que están por encima de los Derechos Humanos. Éste
es otro de los desafíos: cómo integrar a los agentes económicos para que entiendan
que las personas no son solamente un factor de la producción, sino que las personas
tienen Derechos que deben ser respetados.

Además de los agentes económicos está presente el crimen organizado (que quizás
también son agentes económicos), porque tenemos que saber que la economía es pa-
radójica. Los lazos entre lo formal y lo informal, lo criminal y lo no criminal se enlazan,
se frecuentan, conviven en América Latina de manera impresionante.

En este mundo del crimen organizado también las mujeres se han insertado, y obvia-
mente se han insertado con las mismas ubicaciones y posiciones de desigualdad. Con
frecuencia son las primeras en ser atrapadas por el sistema criminal, porque están en
la primera línea, y son las más vulnerables.

Pero también son las víctimas del crimen organizado, son las víctimas de la trata y la
explotación sexual, a nivel nacional e internacional. Bajo este contexto, ¿cómo entra-
mos a todos estos patrones que están significando nuevos riesgos para las mujeres? Ya
no estamos hablando únicamente de la violencia en la familia, -sin tener actualmente
condiciones que nos hablen de una erradicación de este tipo de violencia-; ahora nos
enfrentamos con la impetuosa necesidad de abordar el conjunto de violencias.

Curiosamente en los últimos 20 años, muchos de los países de América Latina se han
focalizado en las políticas que tienen que ver con la violencia familiar; en las cuales,
además han “dado vueltas” aferrándose en temas como la conciliación, a pesar de que,
en materia de Derechos Humanos eso es absolutamente imposible e inaceptable. Y
han estado circulando y le han renovado los nombres, han hecho caer procesos, y la
verdad es que ya no estamos como para continuar con esta situación. Es decir, desde el
movimiento de mujeres tenemos que comenzar a mostrar impaciencia, porque cada
minuto perdemos miles de mujeres a causa de la violencia.

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Hoy en día, tenemos nuevas herramientas, como por ejemplo indicadores para medir la
violencia contra las mujeres, los cuales -una vez homologados- permitirán hacer com-
paraciones entre países, visibilizar que la violencia contra las mujeres no solamente se
mide a través de la tasa de criminalidad, la tasa de mujeres asesinadas, sino también es
posible medirla a través de lo que se llama la tolerancia.

Hay que avanzar también en esta dimensión, y hay que hacerlo de manera sistemática
para ver si efectivamente las políticas están dando resultado. Al margen de lo anterior,
existen también indicadores de proceso, sobre los cuales deben rendir cuentas los Es-
tados, pues tienen que ver con sus obligaciones en materia de Derechos Humanos.

Es evidente que en todas las ciudades se genera violencia, pero los Estados tienen que
demostrar que hacen todo lo que está en sus manos para poder erradicarla. En ese
sentido, una medición, poniendo énfasis en el cumplimiento de las obligaciones de los
Derechos Humanos, es imprescindible.

Los programas que se puedan desarrollar en los diferentes ámbitos juegan con mu-
chas de las capacidades que las mujeres han ido desarrollando a niveles locales, lo
importante sin embargo es lograr que esas capacidades no continúen perdiéndose.
Insisto: nos estamos agotando, y espero que no se agoten nuestras energías, lo que
esperamos es que se agote nuestra tolerancia ante la violencia.

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“La experiencia de la Alcaldía Mayor de Bogotá”. Sra. Martha Lucía Sánchez Segura,
Alcaldía Mayor de Bogotá, Colombia.

Nosotras desde la Alcaldía, estamos intentando implementar un enfoque de seguridad ciudada-


na lo cual resulta innovador, pues coloca en el escenario público una posibilidad para la cons-
trucción de ciudadanía de las mujeres.

(Martha L. Sánchez Segura. Alcaldía Mayor de Bogotá,


Ciudad de México, Septiembre 2008)

No puedo iniciar mi intervención sin hablar primero del contexto de Colombia, un


país con más de 40 millones de habitantes, y con una larga experiencia en conflicto
armado. Tengo 46 años y toda la vida hemos vivido en guerra. Llevamos centenares de
años en situación de violencia, y esta es una de las principales razones por las que me
parece importante abordar el tema de seguridad.

En medio del conflicto armado, atraviesan muchos tipos de violencias para las mujeres,
una de ellas tiene que ver con el desplazamiento. En Colombia cerca de cuatro millones
de personas se encuentran en situación de desplazamiento, la mayor parte de ellas son
mujeres. Entonces, aparte de todas las dimensiones de las violencias socioeconómicas
que se entrecruzan en las grandes ciudades, tenemos el tema del desplazamiento.
Esta es la situación del contexto en que vivimos, y esa es la situación de Bogotá.

Así, el día de hoy les voy a compartir los esfuerzos que estamos haciendo desde la Al-
caldía Mayor a través de la Política Pública “Mujer y Género”, desde donde trabajamos
particularmente sobre el tema de la violencia contra las mujeres, intentando realizar
un abordaje integral desde todos los derechos humanos. En Bogotá recientemente
hubo una reforma administrativa, -en el 2006-, tras la cual quedaron 12 sectores; noso-
tras como Política Pública Mujer y Género quedamos en dos de ellos: en el sector de
planeación como la Subsecretaría Mujer, Género y Diversidad Sexual, y en el Instituto
de la Participación, a través del cual se hace toda la formulación, el seguimiento y la
evaluación de las políticas públicas.

Bajo este marco se formuló un Plan de Igualdad de Oportunidades, con alcance de 12


años, en el cual, el común denominador fue el diseño participativo y corresponsable
con las organizaciones de mujeres.

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Este plan, se estructura a través de seis derechos:

· El Derecho a una Vida Libre de Violencias, que está en el centro pues conside-
ramos que es trasversal a todos los demás.

· A la educación con equidad.

· A la participación, representación y empoderamiento de las mujeres.

· A la salud plena.

· A la generación de oportunidades de trabajo.

· Y, a una cultura y comunicación libres de sexismo, lo que es absolutamente


fundamental para el tema del Derecho a una Vida Libre de Violencia.

Todo el Plan lo trabajamos bajo una serie de estrategias, entre las cuales destacan la
institucionalización, la transversalización, la comunicación, la territorialización y la co-
rresponsabilidad. Esta última, hace énfasis en la interlocución permanente que se hace
con el movimiento de mujeres, y con las organizaciones de base. El tema es no sola-
mente trabajar en el nivel de la administración distrital, sino también trabajar sobre
todo con las administraciones locales.

Bogotá tiene 20 localidades, cada una con un Alcalde o una Alcaldesa local, que es ele-
gido por el Alcalde Mayor de una terna que presentan las Juntas Administrativas Loca-
les. En la administración anterior hubo una interesante incidencia del Alcalde para que
fueran 10 mujeres y 10 hombres. Pero lo interesante aquí, lo que quería posicionar es el
tema de los fondos de desarrollo local, y cómo a través de todo el proceso de interlocu-
ción que se tuvo en esta nueva administración pudimos tener mayor incidencia, sobre
todo para el tema del Derecho a una Vida Libre de Violencia para las Mujeres.

Como parte de la estrategia de territorialización, el mecanismo por medio del cual


incidimos en las localidades se llama: “Casas de Igualdad de Oportunidades para la Equidad
de Género”. En este momento tenemos siete Casas, y para este año prevemos abrir tres
más en las 10 localidades. Estas casas son los espacios desde donde se realizan cada
una de las acciones en el territorio, que tienen que ver con el Plan de Igualdad de
Oportunidades, y todo lo que tiene que ver con la incidencia en la planeación local.

En materia del Derecho a una Vida Libre de Violencias, el Plan de Igualdad de Opor-
tunidades está estructurado a través 129 acciones afirmativas, 18 de las cuales corres-

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ponden a este Derecho. En el marco del mismo, hemos trabajando todo el tema de
formación conceptual, metodológica y técnica para quienes aplican las políticas de
prevención, atención, sanción y eliminación de las violencias de género.

Así mismo, en el 2005 la administración distrital, en convenio con la Fiscalía puso en


funcionamiento el Centro de Atención Integral a Víctimas de Violencia Intrafamiliar. Y el año
pasado presentamos una nueva propuesta para discutir el tema de la seguridad hu-
mana; discutir este tema es absolutamente fundamental en un País donde toda la fuer-
za recae en la operación militar.

Nosotras desde la Alcaldía, estamos intentando implementar un enfoque de seguridad


ciudadana lo cual resulta innovador, pues coloca en el escenario público una posibili-
dad para la construcción de ciudadanía de las mujeres.

Otra de las acciones afirmativas contempladas en el Plan está relacionada con la con-
memoración del 25 de noviembre. El 2006 se designó como el Año Distrital de la No
Violencia Contra las Mujeres, en el marco del cual realizamos el Primer Congreso In-
ternacional de Violencia Contra las Mujeres y Justicia de Género; se hicieron eventos
conmemorativos, trabajamos con UNIFEM en el desarrollo de los 16 Días de Activismo
por los Derechos de las Mujeres, y con ellas, impulsamos también diferentes campañas
territoriales como la de la “Silvatina Ciudadana”, y la campaña de “Alerta Roja”, ambas
relacionadas con la prevención de la violencia sexual.

Actualmente, estamos trabajando en el diseño de indicadores que permitan la incor-


poración de la perspectiva mujer y género, en el Observatorio de Derechos Humanos
y en el Sistema Unificado: “Información, Violencia y Delincuencia”.

No les tengo que explicar más al respecto, pues ustedes conocen perfectamente la
importancia de evidenciar las violencias que afectan la vida de las mujeres.

Otro tema que venimos abordando es el de la geo-referenciación de los servicios ins-


titucionales de atención a la violencia sexual, a través de una ruta llamada: “Muévete
Segura por tus Derechos”, la cual busca que las mujeres conozcan los servicios que les
pueden brindar atención, y la manera en que ésta ha de llevarse a cabo.

Me gustaría también hablarles del Programa Distrital de Justicia de Género, que ha


sido una experiencia muy interesante, pues busca posicionar el acceso equitativo a la
justicia para las mujeres a través de las siguientes estrategias.

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· La incidencia legislativa, en donde la aprobación de la Ley contra la Violencia


Hacia las Mujeres, ha sido uno de los logros más importantes.

· El tema de Litigio de Género, a través de la formación a operadores de justicia;


esta ha sido una experiencia muy interesante porque se trabaja con abogados
y abogadas sensibilizados y capacitados en la perspectiva de género; con la
finalidad de que ellas/os puedan brindar acompañamiento a las mujeres en
torno del acceso a la justicia; o sea, hemos venido creando los mecanismos
necesarios a fin de que las mujeres tengan un excelente acompañamiento que
coadyuve al acceso a la justicia.

· Participamos en el Programa Regional de Ciudades Seguras para las Mujeres,


impulsado por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer
(UNIFEM) en varios países de la región.

· También, pusimos en marcha el Programa de Localidades Seguras para Mu-


jeres y Niñas, con el fin de identificar en qué lugares públicos de la ciudad se
vulneran los derechos de las mujeres, a través de campañas de re significación
de esos lugares.

Pusimos en marcha la campaña “Sin Espacio para la Violencia: Bogotá Segura para las
Mujeres”, participamos en la Media Maratón de Bogotá con botellas de agua cuyo ad-
hesivo decía: “Tómate la ciudad sin miedo, sin violaciones, sin agresiones, con respeto
y derechos para las mujeres”,“Refresca a Bogotá”. La idea es participar en los diferentes
eventos deportivos y culturales que realiza la ciudad, posicionando lemas en contra
de las violencias hacia las mujeres.

En el tema particular de cada una de las localidades se escogió a Suba (una de las lo-
calidades más grandes de Bogotá), para desarrollar un proyecto piloto precisamente
de Ciudades Seguras para las Mujeres, en el marco del cual realizamos talleres, elabo-
ramos una agenda de incidencia trabajada en foros con los candidatos a la Alcaldía
Mayor; y construimos alianzas con organizaciones y redes de mujeres.

En el tema local se logró que en Ciudad Bolívar (otra localidad) se realice un ejercicio de
re significación de lugares inseguros para las mujeres. Esta es una muestra de los ejerci-
cios de geo-referenciación que hemos llevado a cabo a través del mapeo social en las
localidades. Es importante decir que el tema de la geo-referenciación no es un ejercicio
de un solo día, por el contrario, representa un proceso en el que se aborda la formación
en derechos de las mujeres, y el punto culminante es el tema de hacer el mapeo de los
lugares inseguros para las mujeres, y buscar la re significación de los mismos.

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Actualmente acabamos de elegir Alcalde nuevamente. El periodo arrancó en enero y


logramos establecer las siguientes metas:

· Aumentar el índice de desarrollo humano.

· Atender integralmente las denuncias por hechos de violencias de género, y la


denuncia de violencia intrafamiliar y violencia sexual.

· Estructurar todos los planes y programas bajo una perspectiva de derechos,


del derecho a la ciudad.

· Crear cuatro Casas de Refugio que brinden atención a la violencia intrafamiliar.

En esta tarea, tenemos un reto muy importante relacionado con el tema de la partici-
pación y descentralización, en donde creemos que estamos haciendo un trabajo muy
interesante, pues por primera vez el Gobierno, en su Plan de Desarrollo se compromete
a tener presupuestos participativos, y creemos que la incidencia que podemos hacer
allí tiene muchas posibilidades.

Una muestra de lo anterior, es el “Programa de Igualdad de Oportunidades para las Mu-


jeres”, donde tenemos un presupuesto de 27 mil 343 millones de pesos (colombianos).
Debemos decir que este dinero es todavía relativamente muy pequeño frente al que
maneja Bogotá, pero significativamente grande frente al que logramos con el anterior
gobierno, o sea triplicamos, cuadruplicamos lo que se había logrado en administracio-
nes pasadas.

Es importante mencionar que la implementación del Programa de Igualdad de Oportu-
nidades se tiene que tranversalizar en las otras entidades; todas las acciones y todos los
proyectos los tenemos que visibilizar. En este momento vamos a instalar una mesa inte-
rinstitucional, a fin de identificar todos los recursos y todos los proyectos que puedan
contribuir a dicho Programa, y a la Política Pública de Mujer y Géneros en el Distrito.

Paralelamente, nos encontramos realizando una serie de investigaciones –con énfasis


en lo local- referentes a temas como explotación sexual, tráfico de mujeres, turismo
sexual, y el tema de las violencias de género contra las mujeres en situación de despla-
zamiento a causa de los conflictos armados.

De manera particular, el Derecho a la Ciudad se viene trabajando desde la Secretaría


de Gobierno, pues es ahí donde se abordan los temas de seguridad. El abordaje se ma-

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terializa en el Programa: “Bogotá Segura y Humana”, por medio del cual buscamos que
se le de una prevalencia y un lugar especial a todo lo que tiene que ver con el Progra-
ma Distrital de Justicia y Género, y al Proyecto de creación y fortalecimiento del Centro
Análisis por Convivencia. Lo mismo en el programa de Amor por Bogotá, que también
quedó en el plan de desarrollo.

De esta manera, uno de los retos más grandes al que nos vamos a enfrentar es la trans-
versalización territorial de nuestros Planes maestros referentes a los temas de seguri-
dad y movilidad en el espacio público.

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“El Gran Desafío: San Salvador, Ciudad Segura para las Mujeres”. Sra. Gema Chacón,
Concejala del Gobierno de San Salvador, El Salvador

La violencia y la inseguridad son fenómenos centrales en nuestra


realidad. Lamentablemente estamos colocados en la cabeza
de los países más violentos de América Latina y del mundo.

(Gema Chacón, Ciudad de México, Septiembre 2008)

El tema de la seguridad ciudadana, y en específico de la seguridad ciudadana de las


mujeres es nuevo en San Salvador, todo el tema de género en sí mismo es relativamen-
te novedoso para el Gobierno de San Salvador, capital del País.

Nosotras hemos tenido que esperar 462 años para tener por primera vez una Alcalde-
sa, espero que no tengan que pasar otros 400 para tener otra Alcaldesa. El próximo año
–en marzo- vamos a tener elecciones, y tengo confianza en que podamos dar continui-
dad al plan de Gobierno de San Salvador.

Como les mencionaba, el tema de la seguridad ciudadana de las mujeres es muy nue-
vo, yo diría que no tiene ni siquiera un año incorporado en la agenda del Consejo
Municipal de la Ciudad de San Salvador. Así que estamos como dicen “en pañales”, con
muchísima expectativa. Recientemente San Salvador va a ser parte de las Ciudades
beneficiadas por el Programa Ciudades Seguras: Violencia hacía las Mujeres y Políticas
Públicas, que impulsa UNIFEM. Realmente estamos seguras que participar en el pro-
yecto va a ser un empujón tremendo para poner en el nivel que debe estar el tema
de la seguridad ciudadana de las mujeres que es medular; o sea, si no lo abordamos
estamos invisibilizando toda la problemática de vulnerabilidad y de vulnerabilización
social de las mujeres.

Antes de entrar a la ponencia, quiero mencionar algunas limitantes de nuestro contex-


to. El Salvador es un país pequeño como ustedes saben, y San Salvador es una ciudad
pequeña de verdad, con tan sólo 600 mil habitantes aproximadamente. No obstante, el
hacinamiento es recurrente, y ésta es una condición propicia para la violencia contra
las mujeres.

Hay otras limitantes -creo yo-, y tiene que ver con que el Gobierno local tiene un pe-
riodo de tres años, por lo que es un tiempo bien pequeño para proyectar acciones a

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largo plazo; además, las competencias de los mismos son limitadas. Por decirles algo,
no tenemos absolutamente ninguna competencia sobre el transporte, ni siquiera po-
demos mover paradas de buses y tenemos también serias limitantes presupuestales;
ésa es una característica de muchas ciudades nuestras.

Otra cuestión que nos afecta gravemente es la polarización política. El Gobierno local,
del cual formo parte, es presidido por el partido de izquierda, de oposición al Gobierno
Central que se distingue por ser de la extrema derecha. Este contexto, limita muchísimo
aquello que podemos realizar. Por mencionarles otro ejemplo, uno de los Diputados
de derecha recientemente mencionó: “sobre mi cadáver va a pasar la ratificación de
la CEDAW”. Otro de la misma fracción dijo: “el lugar de las mujeres es la casa, no tienen
que andar en la calle”. Estos son –como dicen en mi país- nuestros padres de la patria.
Con esas limitaciones San Salvador ha sido gobernado por el mismo partido, el Fren-
te Farabundo Martí para la Liberación Nacional el FMLN. Éste es su cuarto periodo, y
cualquiera diría que eso debería haber implicado un avance importante en lo que es la
política de género; lamentablemente no fue así.

Sí hubo avances, considerando que en un inicio, durante el primer periodo de este


partido, ni siquiera se sabía qué era el género. En el segundo periodo, se pudo aprobar
una política de género la cual ha sido acompañada por una compañera muy conocida
proveniente de la sociedad civil, Morena Herrera. Menciono esto, porque en el caso
de San Salvador un referente importante ha sido la sociedad civil. Yo creo que esto es
bueno, porque con la polarización que existe, sería muy negativo que fuera alguno de
los gobiernos los impulsores de dicha política.

La violencia y la inseguridad son fenómenos centrales en nuestra realidad. Lamenta-


blemente estamos colocados en la cabeza de los países más violentos de América La-
tina y del mundo. No nos da ningún honor decirlo, ninguna gracia, porque dentro de
todo ese clima son nuevamente las mujeres las más violentadas; de acuerdo con el
último censo en San Salvador, las mujeres representan el 53% del total poblacional; es
decir, somos mayoría, aunque eso obviamente no es representativo en los gobiernos.

Otra limitante que tenemos que visibilizar respecto del fenómeno de la violencia con-
tra las mujeres, es que El Salvador como país y San Salvador como capital, no tienen
registros ni estadísticas. No conocemos exactamente cuál es la situación de la violen-
cia contra las mujeres. Ése es uno de nuestros grandes retos, y pensamos que debemos
avanzar en este punto.
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Una limitante más es la poca denuncia, lo cual muestra que es un efecto del poco
tratamiento que se le ha dado al tema, de la poca infraestructura que existe, y resul-
tado de las pocas cosas que ha podido hacer el Gobierno tanto nacional como local
en este punto.

Por ejemplo, a mí estos foros me han dado la total convicción de que el tema de se-
guridad ciudadana contra las mujeres debe ser un punto prioritario en la agenda del
próximo Gobierno de San Salvador. Creo que hemos logrado incidir en el gobierno
para que lo retome de esta manera, y ahora regresaré con toda la a fuerza y la energía
positiva para exigir que sea así.

Las expresiones más comunes contra las mujeres son las violaciones, la violencia intra-
familiar, el abuso sexual donde se incluye gravemente a niñas y niños, el acoso sexual
y los feminicidios. La cuestión –como les mencionaba- es que no tenemos registros.
Lo más actualizado que tenemos ahorita tiene que ver con la violencia intrafamiliar,
y la verdad quién sabe qué tan confiable es. Sobre los otros tipos de violencias no
tenemos nada.

A nivel del país se han hecho esfuerzos para dar cuenta de la violencia, pero insisto no
provienen del gobierno. En el nivel nacional hay organizaciones de mujeres, por ejem-
plo que tienen Observatorios sobre la violencia de género, y han empezado a registrar
esta situación. Hemos podido, en el caso de los feminicidios, tener algún registro na-
cional, por cierto alarmante; pasamos de 211 a más del doble, y ustedes pueden ver la
triste gráfica de cómo esto va aumentado. Es un fenómeno que urge, urge tomarlo en
serio y diseñar políticas públicas efectivas que puedan atacarlo.

Según la Fiscalía, en la Unidad de Delitos contra la Mujer y la Niñez, cada 40 horas hay
una violación en la zona norponiente de San Salvador, una de las zonas más violentas
del país y donde hay concentración de pandillas y de maras. Pero también hay hacina-
miento serio en esa zona; es una de las más hacinadas del Departamento.

Ni la Policía Nacional, ni la Fiscalía General de la República cuentan con registros, a


pesar de que tienen los insumos para poder ir desagregando las cifras por municipios.
Pero simplemente no lo hacen, y ahí están las cifras.

Hacia finales de la década de los 90, se instaura una política de género en San Salvador.
Durante los dos primeros periodos del Dr. Silva arrancó con cierta fuerza, lamentable-

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mente en el tercer periodo del Frente se retrocedió increíblemente y se dejó totalmen-


te a un lado, obviamente se perdieron los avances que había. De manera particular, éste
es mi primer periodo realizando este ejercicio, que considero un ejercicio ciudadano,
no soy militante de ningún partido, lo hago como mujer consciente de la posibilidad
de ejercer mis derechos.

Actualmente, y por primera vez en San Salvador, vamos a tener un sistema de indica-
dores que nos permitirá medir el avance en la aplicación de la política. Aquí quiero
mencionarles que tenemos siete objetivos a alcanzar dentro de la política; tres de ellos
relacionados con el fortalecimiento interno de la Alcaldía, lo que está estrechamente
vinculado con la transversalización de la perspectiva de género Y, además cuatro ob-
jetivos hacia la población. Dentro de ésos, hay uno específico de convivencia ciudada-
na, donde ya tenemos indicadores relativos a violencia de género.

También incidimos en las instancias de aplicación de la política pública: la Concejalía de la


Mujer, la Unidad Técnica de Género (que ya existía), las Mesas de Género y ahora hemos
creado siete centros llamados Centros de Desarrollo de la Mujer, uno en cada Distrito, y al
menos tres de ellos tienen recursos para trabajar dignamente. En ellos, pretendemos con-
centrar una serie de servicios para las mujeres, entre ellos la atención a casos de violencia
contra las mujeres y facilitar de alguna manera el acceso a la justicia también.

Claro, esta última acción implicaría toda una estrategia que posibilite una estrecha vin-
culación con la Fiscalía General de la República, y desarrollar buena interlocución con
el nuevo gobierno que asuma la presidencia.

Antes de continuar, me gustaría destacar el trabajo de la Mesa Ciudadana de Mujeres,


nuestra contraparte ciudadana. Dicha instancia cada año nos pide rendición de cuen-
tas acerca de la aplicación de la política, pero aparte de eso son las compañeras que
nos retroalimentan, que nos asesoran, que nos apoyan, que nos dan fuerza para poder
avanzar, aún con todas las limitantes que tenemos.

Para nosotras es fundamental la Mesa Ciudadana de Mujeres, pues con ellas desde la
Alcaldía hemos podido diseñar excelentes propuestas relacionadas con la normativa
interna para el acoso sexual, y la discriminación por orientación sexual. Dicha Mesa,
tiene sus debilidades todavía, yo creo que una de las principales es lograr que ade-
más de organizaciones de mujeres, exista representación territorial. Ese paso es muy

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importante, pues significaría lograr que participen ahí mujeres que están cerca de las
otras mujeres, que viven en las localidades, en los territorios; creo que esto facilitaría las
rutas para la atención, la denuncia de la violencia y el maltrato que viven.

Para todo este trabajo, tenemos un marco normativo que nos guía, en donde resalto
la Política Municipal de Equidad de Género, y el Plan de Acción Quinquenal. Reciente-
mente, y a raíz de que el tema de seguridad se ha puesto en la mesa del Consejo Muni-
cipal, se aprobó muy recientemente la Política Municipal de Convivencia y Seguridad
Ciudadana, la cual fue revisada por la Unidad Técnica de Género y la Concejalía de la
Mujer para que tuviera enfoque de género. Es una de las primeras políticas que en
desde su formulación tiene enfoque de género.

De entre las acciones que hemos hecho para prevenir la violencia de género, destaca una
campaña permanente impulsada en todo San Salvador, así como el trabajo de atención
jurídica y emocional que brindamos a las mujeres a través de los Centros de Desarrollo.
También, impulsamos una serie de acciones afirmativas hacia las mujeres. En específico
voy a mencionar aquellas que tienen que ver con la uso de los espacios públicos:

· Una es las ciclo vías con una vigilancia permanente de personal del Cuerpo
de Agentes Metropolitanos (CAM), que es un símil de la policía metropolitana,
nada más que no está armada; además, saben cómo tratar e identificar situacio-
nes de violencia hacia las mujeres.

· Creamos el Instituto Municipal del Deporte y desde su creación se ha dado


un énfasis en abrir espacios deportivos para mujeres. Así es como ahora tene-
mos hasta un campeonato de fútbol femenil. Yo misma me sorprendí de esto,
pues no sabía que teníamos tantas mujeres jóvenes interesadas en el fútbol
en San Salvador.

· Otra de las cosas que queremos es arrancar un proceso en conjunto con el


Centro de Información y Estadística del CAM, para la creación de indicadores
para medir la violencia contra las mujeres.

· La instalación de puntos de atención social en los parques, en las plazas, en los


espacios públicos, donde existe personal capacitado con enfoque de género,
cuyo personal atiende denuncias específicas de las mujeres, y de la ciudadanía
en general.

· Por otra parte, con apoyo del CAM hemos impulsado un proceso llamado “Las
esquinas sin violencia: sitios seguros para las mujeres”, Por suerte el Director del
CAM es un hombre sensibilizado con respecto al enfoque de género, y eso ha

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facilitado muchísimo el trabajo; este tipo de vinculación interinstitucional es


fundamental para trabajar el tema de violencia de género.

· Otras acciones son los patrullajes permanentes y mejoramiento del alumbra-


do público, que –por cierto- en San Salvador es muy deficiente.

Existen otras iniciativas que estamos llevando a cabo, pero para no tomar más tiempo,
solamente quiero reafirmar nuestra disposición como Gobierno local en el combate a
la violencia de género. Por último, quiero dar las gracias a UNIFEM por haber conside-
rado a San Salvador, como una de las Ciudades donde se impulsará el Programa Regio-
nal de Ciudades Seguras para las Mujeres; el habernos tomado en cuenta seguramente
nos va a empoderar, ayudar y a darnos fuerza para poder seguir trabajando en este
tema de violencia contra las mujeres.

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“La experiencia de la Guardia Urbana Municipal” Sr. Claudio Canalis; Director de la


Guardia Urbana Municipal de Rosario, Argentina.

“Creemos que hay seguridad cuando uno puede ejercer sus derechos libremente, caemos en la
inseguridad cuando los derechos no pueden ser ejercidos libremente”

(Dr. Claudio Canalis. Ciudad de México, Septiembre, 2008)

Quiero destacar el discurso de hoy del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, porque
indudablemente ha mostrado un compromiso impostergable, un compromiso mani-
fiesto de tipo político para con la gestión en esta materia.

Con la finalidad de mostrar la experiencia de Rosario, voy a iniciar realizando un acerca-


miento sobre el contexto, para que ustedes tengan idea de cómo es la ciudad de Rosa-
rio, en qué contexto general se encuentra a nivel país y a nivel provincia.

Rosario es una Ciudad de un millón 200 mil habitantes aproximadamente. Algunos di-
cen que es la segunda ciudad del país, tiene un gobierno socialista desde hace 18 años,
que tuvo que convivir o sobrevivir con gobiernos nacionales y provinciales que no eran
del mismo signo político, lo que generó desencuentros importantes y se vio dificultada
la gobernabilidad. Pese a lo anterior, seguimos adelante con las convicciones y con los
principios, marcando una distancia y una diferencia de criterios en cuanto al manejo
político. Bajo nuestra administración, innovamos –lo cual fue muy difícil- en cuanto a
varios conceptos; uno de ellos fue el de democracia, en donde nuestro énfasis es tener
un gobierno que opera a través de representantes cercanos al pueblo, y con el pueblo.

De ahí que nuestro gobierno siempre adoptó una posición de tipo participativo por
parte de la ciudadanía, al punto de que todas las gestiones que tienen que ver con las
políticas públicas municipales tienen una participación activa desde los distintos secto-
res de la sociedad. Hasta el presupuesto municipal es de tipo participativo.

Antes de continuar, quiero decir que el Municipio de Rosario está dividido en seis Dis-
tritos (que son como una especie de mini municipalidades), donde se descentraliza la
parte administrativa y la parte operativa.

A través de esos Distritos, la gente puede realizar distintos trámites: desde liquidaciones
de impuestos, hasta ejecutar juicios ante el Tribunal; pueden casarse, porque existe un

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Registro Civil ahí; pueden sacar sus documentos de identidad o renovarlos; hay oficinas
que tienen que ver con la promoción social y con la salud pública. Dentro de las oficinas
que tienen que ver con la promoción social está la Oficina del Área de la Mujer, del Área
de la Niñez, de la Diversidad Sexual y de la Tercera Edad.

Decía que tenemos un presupuesto participativo. Esto significa que los ciudadanos,
a través de Asambleas, deciden cómo se va a utilizar el recurso, cuáles son los temas
prioritarios que se deben atender. Estos procesos conllevan una evaluación de viabili-
dad técnica, son votados por la misma ciudadanía, dando una orden de prioridades de
atender inmediatamente, y aquellos que van a ser ejecutados posteriormente. Se que
a ustedes les interesa saber la manera en que el presupuesto participativo incide en
el tema de la mujer y el de la violencia hacia dicho sector. Indudablemente el Área de
la Mujer ha trabajado mucho con las Consejeras que intervienen en las Asambleas del
presupuesto participativo, generando una sensibilización acerca Del tema, con la fina-
lidad de promocionar proyectos que tienen que ver con talleres de concientización en
esta temática.

También tuvimos que cambiar la idea de lo que es el concepto de seguridad, el cual se


nos había impuesto a partir de las dictaduras militares, como si el ataque de un gobier-
no externo fuese lo mismo que los reclamos internos de un país, y que los métodos y
las herramientas para combatirlo debieran ser las mismas: la violencia.

Hace tiempo venimos trabajando el concepto de la seguridad ciudadana, que tiene


que ver con la criminalidad; pero que también tiene que ver con el mejoramiento de
la calidad de vida de las personas. Creemos que hay seguridad cuando uno puede
ejercer sus derechos libremente; caemos en la inseguridad cuando los derechos no
pueden ser ejercidos libremente.

Bajo esa concepción se creó un cuerpo que hoy me toca dirigir, que es la Guardia Ur-
bana Municipal. Es un cuerpo de seguridad ciudadana que no porta armas, que tiene
como herramientas fundamentales para realizar su trabajo, -y para lo cual fueron ca-
pacitados- el diálogo, la mediación, la disuasión. Sus integrantes tienen la facultad para
levantar infracciones y para clausurar establecimientos que contravengan la ley.

Nuestra intervención en lo que tiene que ver con la seguridad de las mujeres es con
relación a la violencia que ocurre en los espacios públicos, con la seguridad en la vía

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pública. Así, nuestro trabajo está muy ligado a lo que podríamos llamar una especie de
policía de proximidad; nuestros elementos caminan por las calles, por los barrios, se
establece un diálogo permanente con los/as vecinos/as.

En esta tarea trabajamos mucho en las zonas periféricas. Rosario tiene una de las polí-
ticas de salud pública más importantes de América. En este sentido, en las zonas peri-
féricas cuenta con 42 Centros de Atención Primaria, cinco hospitales de gran enverga-
dura municipales, dos de los cuales han sido modernizados con nuevos edificios: uno
de ellos es el Hospital de Niños; y el otro, el Hospital de Emergencias.

Por otro lado, tenemos un área muy moderna para atender la maternidad de manera
gratuita. Contamos también con un Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias.
Esto qué significa, que ahí la gente puede realizar cualquier tipo de estudios médicos,
a través de un carnet que le garantiza la gratuidad de la atención y después vuelve a la
atención primaria de la salud para continuar con su tratamiento o lo que amerite. Para
que tengan una idea, aproximadamente 50% del presupuesto municipal está destina-
do a salud.

Continuando con el tema de la seguridad ciudadana, es necesaria la existencia de va-


rios requisitos, de varios elementos. Primero una decisión política fuerte de parte de
quien comanda: el Intendente, Alcalde o Jefe de Gobierno (en este caso), con la ayuda
de otros funcionarios de menor rango, -dentro de los cuales me incluyo-, para abordar
estos temas, darles la importancia, darles la centralidad que deben tener socialmente.
Pero no es suficiente con la decisión política; es necesaria la participación de los ciuda-
danos individualmente, y de las organizaciones intermediarias.

Bajo el apoyo político, en Rosario se han conformado distintas estructuras administra-


tivas, como el Área de la Mujer, que está descentralizada y cuenta con profesionales
dedicados a este tema, como psicólogos y trabajadoras sociales, antropólogos, y una
asesoría legal centralizada todavía.

En el libro de Ana Falú y Olga Segovia, ellas mencionan un informe de la Dirección de


la Mujer de Buenos Aires, donde dice que el 70% de las denuncias por violencia contra
la mujer, provienen casualmente de la zona céntrica, no de las periferias. Esto es real,
es así. Quienes trabajamos en la periferia sabemos que de forma muy general, la mujer
no conoce sus derechos, entonces nuestro trabajo es promocionarlos; darles a conocer
cuáles son sus derechos, y cuáles son las acciones que los violan.

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De esta manera, repartimos volantes, afiches, donde de manera muy simple se les dice
cuáles son las acciones que tienen que ver con el maltrato psicológico, maltrato físico,
maltrato sexual y el maltrato económico. Muy simplemente en un folletito.

El Área de la Mujer tiene un teléfono verde, que es un 0800 gratuito, donde la mujer
víctima o en situación de riesgo puede llamar y será atendida por una psicóloga que
cuenta con un protocolo de preguntas, a través de las cuáles se detecta el nivel de
gravedad por el que está pasando esta mujer. A partir de eso, se le asesora y se inician
algunas acciones que tiendan a frenar la violencia.

La Guardia Urbana Municipal fue elegida por CISCSA14 para ser capacitada, para sen-
sibilizar a sus miembros, cuyos integrantes son 50% mujeres y 50% hombres. Así, du-
rante un año el personal fue capacitado en este sentido, y trabajamos duramente en
la conformación de un protocolo de actuación, el cual parte de la concepción acerca
de que la seguridad no puede enfocarse desde un punto de vista solamente, sino que
debe tener una visión transversal, donde participen todos los actores necesarios. En un
inicio fue un gran error nuestro no haber contado con una visión transversal, -tenemos
que decirlo porque de los errores también se aprende-. Es decir, en los primeros años,
cada instancia nos enfocábamos en nuestro trabajo, y cada uno encaraba el tema des-
de su pedacito de actuación. Hoy no, hoy estamos trabajando interdisciplinariamente
en el abordaje de estos temas.

El protocolo ¿qué objetivo tiene? Justamente el darle sustentabilidad y un marco co-


mún a nuestro trabajo como funcionarios; dicho protocolo está a punto de ser termi-
nado, y va a ser presentado junto a otras actividades de promoción de la no-violencia
hacia la mujer. Este acto lo encabezará próximamente el Intendente.

Hace falta enfatizar que ese 70% de las mujeres de la zona centro que denuncian la
violencia que experimentan, buena parte de ellas no conoce sus derechos, y otra parte,
conociendo sus derechos no saben los caminos o tienen miedo de encarar los caminos
para dar salida a su problemática.

Nos hemos encontrado con mujeres que han recurrido a la Guardia Urbana golpeadas,
ya hartas; y nos confiesan que desde hace 15 años han sido golpeadas, maltratadas.
¿Cuál es nuestra función en ese momento? Rescatarla, no dejar que el hombre conti-

14 Centro de Intercambio y Servicios Cono Sur- Argentina

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núe con su agresión, contenerla. En eso nos diferenciamos bastante la policía, porque a
veces no quieren ir a denunciar, porque generalmente los maridos y/o concubinos son
conocidos o cómplices en muchos negocios irregulares de los policías.

En muchos casos nos han confesando que han ido a la Comisaría, -es más, lo hemos
comprobado cuando nosotros las acompañamos- y les han dicho: “No, yo conozco al
marido, y seguramente si le pegó habrá sido por algo”. Y en muchos casos esa concep-
ción lleva a que no le tomen la denuncia directamente. Entonces hemos optado -en
vez de ir a las Comisarías-, llevarlas directamente en nuestros móviles junto a la asesora
legal del Área de la Mujer, o a la Fiscalía para que ahí realice la denuncia.

Lógicamente también se les lleva al Centro de Salud para que sean atendidas, al médico
legista, y poder seguir con este trayecto de contención; y en algunos casos se les traslada
a Hogares. Tenemos dos Hogares y está planificado para el próximo año abrir 12 Hogares
en total. En esos espacios, a cargo del Área de la Mujer, se realizan talleres de contención.
Pueden ir con los niños hasta que el Poder Judicial tome una decisión acerca de si ordena
la salida del marido o no de la casa, y ella pueda volver sin ningún riesgo.

También en algunos casos, nos dejan a la Guardia Urbana el control para asegurar que
el agresor cumpla la orden del Juez, y no se acerque a la mujer. Para lo cual, los propios
Guardias Urbanos proporcionan a las mujeres sus celulares, para que los puedan lla-
mar ante cualquier situación de riesgo.

Por último quiero hacer hincapié un poco en los trabajos del Área de la Mujer, que tie-
ne dos líneas de actuación bien marcadas al respecto:

· Una es la que tiene que ver con la atención de la víctima; es decir, a través del
teléfono verde o a través de sus profesionales, a través de los Hogares, a través
de sus talleres.

· Otra tiene que ver con la prevención y la promoción a través de material


ilustrativo, material de difusión, a través de su distribución en eventos ma-
sivos, a través de la realización de talleres, de trabajar formando profesiona-
les. Hasta ahora se ha trabajado en la formación de psicólogos, abogados y
trabajadoras sociales.

Dentro de los programas que hoy están en marcha, quiero hacer mención del Pro-
grama: “Equidad Educativa para Alumnas-Madres Embarazadas”; mediante el cual se
atiende a las mujeres de 12 a 18 años, en muchos casos abandonadas por su pareja, en

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otros casos maltratadas o abusadas. Estas mujeres se inscriben en los Distritos, y me-
diante el Programa es posible la actualización de sus documentos de identidad; recibir
atención médica, seguimiento a su embarazo, y continuar con su escolarización. En
este sentido, el Municipio les otorga 100 pesos mensuales–el equivalente a 33 dólares-,
para contribuir a su permanencia en las escuelas.

Paralelamente, trabajamos de manera cercana con el Ministerio de Educación para


evitar que las alumnas embarazadas sean expulsadas de las escuelas. A través del Pro-
grama, se les proporcionan talleres donde aprenden a cuidarse, a criar a sus hijos/as,
a conocer sus derechos. En esos casos intercedemos ante el Ministerio de Educación
para que cesen con actividades discriminatorias, las apuntalamos para que puedan
continuar con sus estudios. Pero además, las beneficiarias tienen la obligación de ir a
talleres donde aprenden a cuidarse, a criar a sus hijos y a conocer sus derechos.

Ahora el próximo 24 de septiembre, arrancará un Programa que pretende la conforma-


ción de nuevas masculinidades. El propósito es empezar con una serie de talleres en
donde las mujeres vayan acompañadas por el novio, la pareja, el hermano, un amigo u
algún otro varón. La idea es concientizar acerca de la nueva masculinidad.

Muchas gracias por todo.

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“Construcción y Defensa de los Derechos Humanos y la Erradicación de la Violencia con-


tra las Mujeres en Guatemala” Sra. Alma Yolanda Núñez. Fundación Guatemala, Ciudad
de Guatemala.

Trabajamos con mujeres de base y trabajamos con mujeres profesionistas, porque creemos que
para lograr el desarrollo de las mujeres debemos estar unidas; nosotras partimos de la firme
convicción acerca de de que si la mujer avanza, la sociedad también.

(Alma Yolanda Núñez; Ciudad de México, Septiembre 2008)

Guatemala es un país pequeño. Tenemos aproximadamente 13 millones de habitantes


y estamos divididos en 323 municipios, y 22 departamentos; la división del poder polí-
tico es tripartito: Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

El Poder Legislativo está integrado por 158 Diputados que representan a la población,
comúnmente nombrados “los padres y madres de la patria”. Del total de Diputados,
sólo hay 20 mujeres; así, es evidente la gran representatividad que tienen (y han tenido
siempre) los hombres en la historia de Guatemala.

Al interior del Poder Ejecutivo, presidido por el Presidente de la República, se encuentra


la Secretaría Presidencial de la Mujer, que tiene el estatus de Ministerio, pero, en esta
administración quieren convertirla en Ministerio de la Familia, a lo cual nos oponemos
rotundamente muchas mujeres del Movimiento, no porque la familia no sea importan-
te, sino porque quieren seguir colocando a la mujer en su rol tradicional (cuidadora de
la casa, la madre, esposa) captando así, la incipiente participación política que hemos
alcanzado en los últimos años

Fundación Guatemala es una Organización No Gubernamental feminista, dedicada a


la formación, capacitación de mujeres en todos los ámbitos. Por ejemplo, tenemos un
diplomado de especialización en estudios de género que es avalado por la Universi-
dad Nacional Autónoma de México (UNAM). Inicialmente el diplomado se impulsó jun-
to con una Universidad Guatemalteca, pero al ser Jesuita, intentaron colocar cátedras
de religión dentro de la especialización, ante lo cual nos opusimos y decidimos buscar
el aval académico de la UNAM.

Nos encontramos trabajando desde el feminismo con Universidades y siguiendo los


pasos de México.

Dentro de la Fundación hemos impulsado varios proyectos. A través de uno de ellos


logramos adherimos a la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Muje-
res, que fue creada durante la anterior Legislatura de su país. De esta manera, estamos

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trabajando en conjunto con la (Académica) Dra. Marcela Lagarde quien nos ha guiado
por estos espacios de lucha por la igualdad de las mujeres. Así, aprovecho la ocasión
para brindarle un agradecimiento especial.

Gracias al apoyo de mujeres como ella, hoy en día en Guatemala tenemos una Ley Con-
tra el Femicidio, perdón, porque en Guatemala no se adoptó el término Feminicidio,
ya que el Gobierno argumentó que acuñarlo era ir contra de ellos mismos, pero como
sabemos, las autoridades generalmente no responden al llamado de las mujeres.

Contamos también, con una política de Igualdad de Oportunidades, en cuyo marco


fue importante el que pudiéramos agregar un eje trasversal que tiene que ver con el
acceso a la propiedad de la tierra, tema clave respecto de la construcción de la seguri-
dad para las mujeres. Si las mujeres no tenemos acceso a una propiedad, no podemos
lograr un desarrollo económico, educativo; es decir, necesitamos recursos para poder
salir adelante.

Como ustedes saben, Guatemala es un país multiétnico y multicultural: hay mujeres


mayas, mujeres garífunas, mujeres cincas. Entonces, para poder lograr una igualdad
tenemos que pensar en las mujeres en toda su diversidad, tenemos que pensar que
no sólo somos mujeres latinas, que no sólo somos mujeres de edad adulta, sino que
somos mujeres multiculturales, multiétnicas y de distintas generaciones.

Las mujeres que ustedes pueden observar en esta diapositiva, son representantes de
la Coordinadora de Mujeres por el Derecho a la Tierra y la Propiedad, son mujeres de
base con las que nosotras trabajamos. Trabajamos con mujeres de base y trabajamos
con mujeres profesionistas, porque creemos que para lograr el desarrollo de las muje-
res debemos estar unidas. Nosotras partimos de la firme convicción acerca de de que
si la mujer avanza, la sociedad también.

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De manera particular, en el marco del Programa Regional de UNIFEM “Ciudades Sin


Violencia Contra las Mujeres, Ciudades Seguras para Todas y Todos15”, nosotras tenemos
un proyecto piloto que arrancó en el mes de julio, en la ciudad Capital, y en el munici-
pio de Livingston.

Las acciones en torno del tema de la seguridad para las mujeres se han impulsado
en buena medida desde la sociedad civil. Por ejemplo, este proyecto lo va a manejar
Fundación Guatemala, porque si el recurso ingresara directamente a la municipalidad
de Livingston o a la municipalidad de Guatemala, éste entraría en un rubro general, lo
cual implicaría una gestión posterior para realizar acciones en torno de las mujeres.

Regresando al proyecto piloto, éste tiene una duración de seis meses; y se refiere fun-
damentalmente a la implementación de estrategias de intervención del Programa de
Ciudades Seguras. Su objetivo general tiene que ver con la puesta en marcha de inicia-
tivas innovadoras para excluir la violencia hacia las mujeres en las ciudades; como por
ejemplo, el diseño y operación de políticas públicas en la materia, promover procesos
participativos de actores y actoras locales, particularmente de las mujeres. Las mujeres
difícilmente logramos llegar a puestos de toma de decisión, por eso debemos ir incor-
porándonos poco a poco en los puestos de decisión de universidades, del gobierno,
de las municipalidades.

Tenemos también que apoyar a las redes y las organizaciones de mujeres, para fortale-
cerlas y lograr incidir en las agendas de los gobiernos locales y así, prevenir la violencia
de género en las ciudades, trabajando con las personas responsables del diseño e im-
plementación de las políticas públicas de género en los gobiernos locales de aquellas
Ciudades involucradas en el programa.

Deseo destacar que este Programa cuenta con resultados, actividades e indicadores
muy bien definidos. Por ejemplo, en términos de resultados, pretendemos la realiza-
ción de un Plan Operativo con el Gobierno local de la Ciudad de Guatemala a través
de la Oficina Municipal de la Mujer, inclusive, estamos ya trabajando en el marco de un
convenio de colaboración entre UNIFEM y el Municipio.

Como actividades tenemos reuniones de trabajo para establecer acuerdos interinsti-


tucionales con la Oficina Municipal de la Mujer en Guatemala, la cual tiene una escuela
15 Tenemos como eje y propósito fortalecer una ciudadanía activa de las mujeres en el ejercicio de sus derechos, a fin de reducir la violencia pública y privada que se ejerce contra ellas en
las ciudades; ése es el propósito que tiene el proyecto.

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itinerante para mujeres que vincula los contenidos de los instrumentos internaciona-
les de derechos humanos como la CEDAW, la Convención de Belem Do Pará y su Pro-
tocolo Facultativo con sus Programas. Pretendemos en este marco, que se incluyan he-
rramientas para la promoción de Ciudades Seguras desde la perspectiva de género.

Respecto de los indicadores, estamos colocando los siguientes: que la Ciudad de Gua-
temala cuente con un Plan Operativo de dos años para disminuir la violencia contra
las mujeres; que el número de mujeres que atienda la Escuela Municipal Itinerante,
conozca y promueva la protección integral de los derechos de las mujeres.

El segundo resultado que queremos es que se logren acuerdos y acciones conjuntas


de incidencia política en el tema de Ciudades Seguras, con Diputadas del Congreso
de la República. Esto tiene que ver con lo que les decía hace un momento, que en esta
legislación, por primera vez en la historia de Guatemala, las 20 Diputadas se unieron
sin importar su etnia y su nivel económico para lograr que se aprobara la Ley de Femi-
cidios Contra las Mujeres.

También hemos logrado la implementación de un Observatorio de Derechos Huma-


nos de las Mujeres, con la intención de que las Diputadas estén acompañadas de todo
el sector de mujeres, para ir visualizando y monitoreando su accionar, porque no es
sólo lograr que las mujeres lleguen a ocupar cargos públicos, sino lograr un acompaña-
miento desde la sociedad civil. Es por ello que tenemos que apoyar tanto a las mujeres
Diputadas, como a las Alcaldesas. Y aquéllas que ocupan cargos públicos; deben recor-
dar que fuimos nosotras, como sociedad, las que las llevamos a ese puesto, motivo por
el que debemos seguir apoyándolas y monitoreándolas.

Otro de nuestros resultados, tiene que ver con mujeres jóvenes de los barrios margina-
les de ciertas zonas de la ciudad de Guatemala; quienes por medio de esta iniciativa, se
encuentran realizando incidencia local en espacios públicos, con la intención de lograr
un barrio sin violencia contra las mujeres.

Una cuestión que quiero destacar es que estamos trabajando mediante alianzas estra-
tégicas. Creemos que siempre tenemos que estar aliadas con otras organizaciones; por
ejemplo, actualmente vamos a empezar a trabajar con una organización local en todo
lo que tiene que ver con el sector de mujeres jóvenes. De esta manera, estamos priori-
zando acciones de formación, la realización de jornadas de encuentros y reuniones de
coordinación; caminatas exploratorias en los barrios, a manera de trazar un diagnóstico

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piloto sobre los tipos más frecuentes de violencia contra las mujeres jóvenes. Tenemos
también pensado el desarrollo de un mapeo sobre los lugares más inseguros y los más
seguros que ellas consideran en sus barrios. Las acciones vinculadas a la apropiación
de espacios públicos y la promoción de la cultura, son otras de las actividades a desa-
rrollar con el grupo de mujeres jóvenes.

Los indicadores en este sentido, tienen que ver el conocimiento por parte de las mu-
jeres jóvenes sobre los tipos de violencia y las propuestas de acción. No sólo es sa-
ber que existen causas de violencia, sino cómo desde las mismas mujeres podemos ir
avanzando en su solución.

Llevar a cabo grupos de reflexión-acción de mujeres jóvenes en los barrios de la ciu-


dad, por medio de los cuales se inician y fortalecen redes para una mejor convivencia,
es también otra de las acciones a implementar.

El cuarto resultado que pretendemos alcanzar tiene que ver con el trabajo específico
en el municipio de Livingston, en el Departamento de Izabal, que es la zona Caribe de
Guatemala; ahí, estaremos trabajando con la Oficina Municipal de la Mujer. Ya hemos
trabajado con ellas y con la Red de Promotoras Municipales en Derechos Humanos de
las Mujeres; que fue un proceso que iniciamos con el apoyo del Instituto Interameri-
cano de Derechos Humanos. En el marco de dicha iniciativa, se formaron 20 mujeres,
que no sólo tienen la potestad de levantar denuncia, sino que tienen el papel de ase-
sorar a la Oficina Municipal de la Mujer. Después de que se les capacitó mediante un
Diplomado, se conformó la Red, y son ahora las asesoras que se encargan de apoyar al
Alcalde y apoyar a la encargada de la Oficina Municipal.

Las actividades que se tienen para este periodo son: establecer acuerdos con la Ofici-
na Municipal para diseñar un plan operativo a dos años sobre Ciudades Sin Violencia
para las Mujeres; fortalecer la Red de Promotoras Municipales; seleccionar un barrio
del Municipio para trabajar procesos piloto con las Procuradurías Móviles (el cual ya se
está iniciando); realizar caminatas, con la intención de que las mismas mujeres reco-
nozcan su Municipio, se apropien de los espacios dónde se sienten más seguras, y nos
indiquen en cuáles no lo son, para de esta manera apoyarles y lograr una mejor cali-
dad de vida; realizar talleres de sensibilización con los agentes de la Guardia Urbana.

Déjenme contarles que, debido a un incidente de violencia en el municipio de Izabal,

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en el que secuestraron a los 20 policías, hasta la semana pasada16 sólo existían dos
policías para todo el Municipio y, tras varias gestiones, hemos logrado que vuelva la
Guardia al Municipio.

Otros de nuestros indicadores son la realización de un Plan Operativo para prevenir y


reducir la violencia contra las mujeres; que exista un diagnóstico acerca de la situación
de los Derechos Humanos de las mujeres, con un correspondiente Plan de Acción; el
reconocimiento de las autoridades municipales por parte de las mujeres, en los 10 Mu-
nicipios que componen el Departamento, ya que queremos que desde ahí se pueda ir
fortaleciendo el tejido social y la apropiación de los espacios públicos, y generar que
ellas se sientan más seguras en los mismos.

Por otra parte, tenemos programado desarrollar una iniciativa sobre formación ética y
profesional en los temas de reducción de violencia contra las mujeres, que sea asumi-
da por la Policía de Turismo y la Policía Nacional de Livingston.

Por último, también quería comentarles que todos estos avances se han logrado en
buena medida, gracias al importante impulso de las organizaciones de mujeres y des-
de las alianzas estratégicas que hemos podido establecer.

Gracias nuevamente a Olga Segovia, a Liliana Rainero y Ana Falú, que han sido “arqui-
tectas” de este proyecto de Ciudades Seguras, que ahora está a punto de iniciar su
implementación en Guatemala.

16 Con relación a las fechas de realización de este Encuentro, esta referencia de la semana pasada, corresponde a la última semana de agosto de 2008.

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“El Programa Ciudades sin Violencia para las Mujeres: Ciudades Seguras para todos/as
en San Juan de Lurigancho (Lima) y su impacto en el Proceso de Construcción del Plan de
Igualdad de Oportunidades del 2008”. Sra. Diana Miloslavich Túpac, Centro de la Mujer
Peruana Flora Tristán. Lima, Perú.

En síntesis, para abordar la problemática de la violencia, debemos tener acciones claras, metas
bien definidas e indicadoras que nos permitan dar cuenta de los avances. Pero, también son
importantes las alianzas que establezcamos con organizaciones, con las instituciones privadas y
públicas, pues éstas representan recursos fundamentales.

(Diana Miloslavich, Ciudad de México, Septiembre 2008)

Voy a compartir el día de hoy con ustedes la experiencia que realizamos en 2004 en
Perú con apoyo de UNIFEM, a través de su Fondo Fiduciario. Se trató de un proyecto
que duró un año y que lo desarrollamos en conjunto con CISCSA17, en ese momento
con las compañeras Liliana Rainero y con el equipo de Rosario. A partir de esa expe-
riencia, se desarrollaron distintas líneas de trabajo que continúan impulsándose por
otras organizaciones en los mismos Distritos inicialmente contemplados.

Lo que a continuación expongo responde un poco a una de las inquietudes que expo-
nía Giulia Tamayo en su exposición; me refiero al tema de la sostenibilidad de nuestras
propuestas. En este sentido, una de las cosas que quiero plantear tiene que ver con las
formas en las que logramos hacer que las iniciativas desarrolladas permanezcan en las
organizaciones de mujeres y en las organizaciones feministas.

Provengo de una organización que el próximo año cumple 30 años. Parte de nuestra
labor tiene que ver con una apuesta política, que prioriza el trabajo cercano con el mo-
vimiento de mujeres y el movimiento feminista en el Perú, con el firme propósito de
mejorar las condiciones de vida de las mujeres.

El Programa que desarrollamos durante el 2004 tenía como objetivo garantizar ciuda-
des seguras para todos y todas, en especial para las mujeres, niñas, jóvenes y adultos
mayores, así como lograr una exigibilidad de los derechos humanos, y en concreto del
derecho a una vida sin violencia.

Entre los objetivos específicos destacaba la incidencia con los Gobiernos locales, parti-
cularmente en la formulación de políticas públicas, mediante las cuales se garantizara
el derecho a vivir en una ciudad libre de violencia para las mujeres.
17 Centro de Intercambio y Servicios Cono Sur- Argentina; Coordinación Regional de la Red Mujer y Hábitat de América Latina.

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Y por otro lado perseguíamos también el objetivo de desarrollar instrumentos que re-
cuperaran experiencias de los países de la región, para dar respuesta a la multiplicidad
de expresiones de violencia y garantizar ciudades seguras para las mujeres. Me quiero
detener en ese objetivo, el cual se centró en el diseño de instrumentos por medio
de los cuales se recuperaran las experiencias feministas (regionales e internacionales)
que en torno al tema se han desarrollado.

En este sentido, muchas de las cosas que nosotros hemos impulsado en Perú, han re-
tomado la experiencia de la Ley de Igualdad Real en Costa Rica, pasando por las expe-
riencias de las Comisarías en Brasil, y por la Ley de Cupos en Argentina.

Por esta razón, durante el 2004 nos pareció necesario recuperar lo que sobre el tema de
Ciudades Seguras se estaba llevando a cabo. Así, la experiencia de Canadá y de la Red de
Mujer y Hábitat eran iniciativas importantes que quisimos recuperar para el Perú.

Con este antecedente, otro de los objetivos que nos planteamos fue el de generar
información y conocimiento acerca de la problemática de violencia e inseguridad ciu-
dadana; luego, capacitar a funcionarios públicos acerca de la implementación de polí-
ticas de seguridad urbana desde un enfoque de derechos humanos.

Bajo el rubro de generar información y conocimiento, nosotras habíamos llevado a


cabo muchos estudios acerca de la violencia contra la mujer, estudios a profundidad,
incluso formábamos parte de la iniciativa regional que sobre el tema la Organización
Mundial de la Salud (OMS) venía impulsando. A partir de todo ese bagaje informativo,
lo que hicimos fue desarrollar un estudio acerca de las percepciones en torno de la se-
guridad ciudadana y la violencia urbana, para cruzar dos tipos de información y tratar
de sacar algunas pautas.

Presento a ustedes algunos resultados de la investigación, pues me parece que puede


ayudar a lo que se esta desarrollando en México:

· Los victimarios, las personas que realizan actos delictivos (particularmente


robo) en la ciudad de Lima, son por lo general varones adolescentes y jóvenes
entre los 15 y 29 años.

· 51% de las víctimas son mujeres y 49% varones.

· Otro dato importante es que los victimarios normalmente conocen la rutina de

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las víctimas, -antes del estudio pensábamos que era algo espontáneo-. Es decir,
saben su camino al trabajo, al mercado, a la escuela. Bajo este contexto ocurre el
hurto, el robo y las agresiones.

· Durante los fines de semana, se incrementa la violencia en la zona metropoli-


tana de Lima. Por medio de la investigación, pudimos ubicar las zonas donde se
registraba un mayor incremento.

En cuanto a la línea de capacitación, nos enfocamos al trabajo con los Gobiernos


locales. En estos espacios tenemos una apuesta especial, pues creemos que son
espacios de democratización mucho más sensibles a la apertura de las políticas a
favor de las mujeres.

En el desarrollo de esta iniciativa también logramos desarrollar instrumentos y meto-


dologías adecuadas e incidir en normas municipales y mecanismos que comprometen
a los Gobiernos locales. En el caso del Perú, actualmente hay una normatividad local
importante sobre seguridad ciudadana para las mujeres, y en general sobre violencia
y derechos reproductivos. Estos avances guardan estrecha relación con el acceso de
las mujeres a los Gobiernos locales, desde donde han tenido oportunidad de impulsar
normativa importante que brinda protección a los derechos de las mujeres.

Me gustaría destacar que estos procesos no son estáticos, van cambiando; nosotras
por ejemplo, iniciamos el Programa en un momento donde en el Perú había un proce-
so de centralización, y hoy la situación ha cambiado.

Otro dato a destacar es que en el 2004 fue posible la aprobación de un decreto que
establece la obligación de contar con presupuestos participativos en todo el país. En
nuestro caso, dentro del presupuesto municipal hay un 20% que se define mediante
un mecanismo democrático, donde las y los actores participantes se pueden inscribir,
presentar sus proyectos y debatir acerca de la manera como se utilizará ese dinero. No
es mucho, sólo es un 20%, pero las mujeres lo hemos sabido aprovechar.

En la experiencia del 2004 estaban los Comités Distritales de Seguridad Ciudadana, los
cuales son un legado de lo que nos dejó la época de la violencia política en nuestro
país, donde inclusive había atentados por medio de bombas. Teníamos una inseguri-
dad de esa naturaleza.

En medio de ese contexto, los municipios crean un servicio de “serenazgo” que patru-
llaba la ciudad. Pero, una vez que la dictadura cayó fue posible instaurar un régimen

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democrático, aunque los servicios de serenazgo permanecieron. Actualmente, estos


servicios han cambiado respecto de su orientación. Hoy no tienen que estar atendien-
do “bombazos”, sino efectivamente patrullando la ciudad; ahora tienen una labor más
ciudadana. En algunos Distritos estos servicios de patrullaje han empezado a apoyar
los casos de violencia contra la mujer, no solamente en las calles. Se puede llamar al
servicio de serenazgo ante situaciones de violencia al interior de la casa, ellos vienen
y hacen una intervención, que no es prolongada, pero por lo menos ayudan a detener
la situación de maltrato o de violencia contra las mujeres.

En Perú también por ley, existe un Plan de Desarrollo Distrital. Antes, cada Alcalde o
Alcaldesa que llegaba al poder, hacía un plan estratégico quién sabe sobre qué. Ahora
eso ha cambiado, tenemos un Plan de Desarrollo del Distrito, que no puede cambiarse
cada cuatro años, cuando hay un cambio de Alcalde o Alcaldesa; ahora ya no pueden
llegar y decir: “no me gusta este plan y hago uno nuevo”. No, porque ahora los planes
son de más largo plazo, y están protegidos por un legislación.

En el Plan de Desarrollo del Distrito durante el 2004 logramos introducir una línea es-
tratégica acerca de la seguridad ciudadana. De esta manera, logramos mejorar la infra-
estructura urbana, mejorándose la iluminación, los parques, se habilitaron los terrenos
descampados, entre otras acciones.

Es decir, retomamos la experiencia del Rosario y de Montreal, con algunas variaciones.


En nuestro caso, no hicimos marchas como las canadienses, ni como las que se reali-
zaban en Rosario; más bien, nosotras priorizamos que las mujeres de cada Distrito nos
señalaran cuáles eran las zonas en donde ellas se sentían inseguras. Este ejercicio, lo
retomábamos en talleres donde desarrollábamos rutas más seguras para las mujeres,
que contemplaban las actividades cotidianas de las mujeres (trabajo, escuela, etc.)
Trabajamos también con la Policía Nacional y con la Dirección Nacional de Seguridad
Ciudadana en esa experiencia. Desde Flora Tristán, la vinculación con la Policía la tene-
mos desde hace más de 20 años, porque pensamos que es un agente estratégico en la
lucha para prevenir y sancionar la violencia contra la mujer.

Ahora estamos en el 2008, y San Juan de Lurigancho, el lugar donde desarrollamos la


experiencia de la que les he estado hablando, es una zona de Lima muy importante,
pues es el Distrito más grande del Perú, con un millón de habitantes, de las y los cua-
les, el 57% de la población es quechua hablante. Hoy en día, estamos trabajando para

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introducir en el Plan de Igualdad de Oportunidades una línea temática acerca de la


violencia física, psicológica y sexual contra las mujeres, cuya intención es garantizar el
desarrollo de mujeres y hombres en igualdad de oportunidades, sin discriminación y
libres de toda forma de violencia en el Distrito de San Juan de Lurigancho.

La situación actual ha mejorado, pero continúan los altos índices de inseguridad ciuda-
dana contra las mujeres dentro del Distrito, razón por la que dentro del Plan existe un
objetivo estratégico que tiene que ver con la reducción de las diversas formas de vio-
lencia contra las mujeres en el Distrito de San Juan, a través de políticas y programas.

Lo que ahora estamos haciendo en San Juan es el diseño de acciones estratégicas, la


formulación de las metas, y también hemos desarrollado una serie de indicadores. La
parte del presupuesto es fundamental, porque si las acciones que planteamos no cuen-
tan con presupuesto público seguiremos soñando.

Por ejemplo, una de las acciones es incidir sobre el impacto de los efectos que la violen-
cia produce en el desarrollo del Distrito. Esta acción estratégica debe tener una meta
con la que medimos los avances: que al 2013, el 45% de mujeres y hombres lideresas
de organizaciones sociales de San Juan de Lurigancho desarrollen capacidades para
detectar, derivar y prevenir la violencia contra las mujeres.

Finalmente se definieron los indicadores: número de mujeres y de hombre de organiza-


ciones sociales que participan en las actividades de sensibilización.

En síntesis, para abordar la problemática de la violencia, debemos tener acciones claras,


metas bien definidas e indicadores que nos permitan dar cuenta de los avances. Pero
también son importantes las alianzas que establezcamos con organizaciones y con las
instituciones privadas y públicas, pues éstas representan recursos fundamentales en el
desarrollo de las acciones.

Termino reafirmando lo que comencé diciendo y es que las experiencias se pueden


hacer y sostener a pesar de los cambios sociales, políticos, económicos, si es que hay
permanencia de las organizaciones feministas.

Yo estoy convencida, -no es porque pertenezca a Flora Tristán-, de que la sostenibilidad


de las acciones sigue estando en las organizaciones vinculadas con las organizaciones
de base, o lo que llamamos nosotras “el movimiento de mujeres”. Nosotras damos la sos-
tenibilidad, independientemente de que los gobiernos cambien, y de que las mujeres,
cuando llegan al poder, en ocasiones cambien también. Para mi la continuidad viene
desde el Movimiento Feminista y el Movimiento de Mujeres.

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“El Gobierno Local: un buen vecino para la Seguridad de las Mujeres en las Ciudades”.
Sra. Alejandra Massolo, GIMTRAP-Punto Focal, Red Mujer y Hábitat. DF, México.

En correspondencia, las políticas y estrategias de los gobiernos locales, buenos vecinos de las
mujeres, tiene que responder adecuada y oportunamente a la diversidad de necesidades y ries-
gos de las mujeres en las ciudades.

(Alejandra Massolo, Ciudad de México, Septiembre 2008)



Voy a compartir con ustedes algunas reflexiones acerca del papel del gobierno local
con relación al tema de la seguridad de las mujeres en las ciudades. En el 2007 se
dieron los primeros resultados de una encuesta mundial que realizó la Red Mujer y
Hábitat de América Latina -de la cual formamos parte varias de las que estamos aquí-,
y la organización Mujeres y Ciudades Internacional, con sede en Montreal; a ellas se
les encargó coordinar la realización de una encuesta internacional sobre el tema de
seguridad de las mujeres en las ciudades.

Esto fue un encargo a partir del Programa de Naciones Unidas de UN-HABITAT18. De-
bemos reconocer el papel pionero de las mujeres y de la ciudad y el Gobierno local
de Montreal, quienes establecieron una conexión entre el Programa UN-HABITAT y la
colaboración de Organizaciones No Gubernamentales de Mujeres, a partir de la sede
Montreal, para la realización de la encuesta.

Esta encuesta exploró el papel, el rol de los gobiernos locales en la implementación


de iniciativas de promoción de la seguridad de las mujeres en las ciudades. A partir de
la misma resultó que más de la mitad de las organizaciones de mujeres trabajaban en
alianza con los gobiernos locales.

Es decir, aparece la presencia del Gobierno local como un aliado en los trabajos y pro-
yectos que las organizaciones de mujeres están promoviendo, a favor de la seguridad
de las mujeres en las Ciudades.

Son alianzas de muy diversa índole, con distintos objetivos y actividades, pero que
comprueba que los Gobiernos locales en el mundo sí pueden ser aliados confiables
de las organizaciones de mujeres que están luchando contra la violencia y por lograr
ciudades y espacios públicos más seguros.

18 Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.

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De estas alianzas, surgen varios instrumentos y mecanismos, que ya están aparecien-


do en este Encuentro, y de las cuales estamos aprendiendo mucho, y viendo cómo se
están implementando experiencias que utilizan ciertas herramientas claves en el tra-
bajo de Ciudades más Seguras para las Mujeres. Por ejemplo, lo de los recorridos o las
caminatas exploratorias en los barrios más inseguros son recurrentes en muchas de las
experiencias que nos ha compartido hasta el momento.

Lo son también el diseño de mapas de los lugares de mayor inseguridad para las mu-
jeres que han sido nombrados “los mapas de la ciudad prohibida para las mujeres”.
En otra vertiente, un conjunto de herramientas que tienen que ver con apoyos para
capacitación, formación, guías, manuales, muestran una gran utilidad para lograr una
ciudad más segura paras las mujeres.

Por lo que hace a la encuesta señalada, uno de los resultados más importantes es el
papel que tienen los Gobiernos locales con relación a este tema. Estoy convencida de
que actualmente hay un nuevo perfil, un nuevo papel y se están desarrollando nuevas
prácticas desde los Gobiernos locales, que comprenden los asuntos de la seguridad
ciudadana de las mujeres en los espacios públicos como una competencia y una res-
ponsabilidad del quehacer municipal.

¿Qué es lo que nos dice este resultado? Que a pesar de que aún existe un papel dis-
tante, y yo diría hasta ineficiente y negligente en los temas de las violencias contra las
mujeres y la seguridad de las ciudades, también tenemos elementos, indicios, pruebas,
de que los Gobiernos locales están actuando diferente frente a las problemáticas de
las violencias que sufren las mujeres en las ciudades.

De cualquier manera, con una buena o mala gestión, son las instancias a quienes les
toca más directo atender las demandas, los conflictos, las molestias y los disturbios
de la población debido a los problemas de violencia, por lo que bajo este contexto se
plantea la seguridad de las mujeres en las ciudades y el nuevo papel que han de des-
empeñar los Gobiernos locales.

Este nuevo papel nos lleva a reflexionar, discutir y llegar a ciertos consensos respecto
de la definición de buen gobierno local, o como yo lo denomino “el buen vecino de las
mujeres”. Esto es, el significado y responsabilidad de un nuevo perfil, de un nuevo papel
del gobierno local como un buen vecino, se sustenta en que es la instancia de gobier-

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

no de representación política institucional-administrativa más próxima a la población;


es la más territorializada, y por lo tanto, la que tiene mayor proximidad a la vida diaria
de la población, de sus necesidades y demandas.

Esta proximidad es la que caracteriza, la que identifica al gobierno local, a diferencia de


otras instancias y niveles de gobierno. Es una proximidad a la que hay que darle lectu-
ras críticas. Normalmente, se le adjudica a la proximidad del gobierno local una serie de
atributos positivos: que conoce mejor las necesidades de la población, que responde
mejor a las demandas de la población, que puede ser más ágil para dar respuestas ade-
cuadas a las distintas situaciones y problemas de la población. Desde mi punto de vista
estas consideraciones responden a una concepción ideal ó abstracta de la proximidad.
Podemos tener gobiernos locales, y existen gobiernos locales muy próximos que son
pésimos, son horrorosos. Esta ventaja de la proximidad por sí sola no los caracteriza
como una instancia del gobierno sensible, responsable, eficiente, eficaz.

Entonces, la proximidad hay que caracterizarla según qué tipo de gobierno se trata;
de qué tipo de gobierno local hablamos. Afortunadamente, hace ya más de una dé-
cada en algunos gobiernos locales está apareciendo un nuevo papel respecto de la
atención a la violencia contra las mujeres, tanto en los espacios públicos como en los
espacios privados.

Este nuevo papel, este nuevo desempeño de los gobiernos locales con relación a las
violencias contra las mujeres es de extraordinaria y enorme importancia para la cali-
dad de vida cotidiana de las mujeres en los espacios públicos y privados. Pero también
es de enorme importancia para la democratización de las relaciones sociales de géne-
ro, en las ciudades y en todos sus espacios. Es decir, aquí hay un papel no solamente
de responsabilidad del gobierno local sobre la atención a las violencias, sino un nuevo
papel en cuanto a la democratización de las relaciones sociales entre hombres y mu-
jeres en las ciudades.

Bajo este esquema, la proximidad del gobierno local ahora sí adquiere un sentido con-
creto de presencia positiva de la autoridad municipal. La proximidad se traduce con-
cretamente en una presencia positiva, efectiva, eficaz, eficiente en relación a las distin-
tas situaciones, demandas y problemáticas de violencias contra las mujeres.

Es entonces cuando podemos decir que el gobierno local está adquiriendo un perfil
protagonista Aquí tenemos la experiencia del Gobierno de la Ciudad de México, y algu-

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nos otros que estamos conociendo en este evento, con este nuevo perfil protagónico
de liderazgo institucional. No de un liderazgo personalista de la típica cultura política
latinoamericana caciquil, caudillezco, personalista. No, son liderazgos institucionales,
modernizadores, innovadores del papel y gestión de los gobiernos de las ciudades.

Hoy en día está apareciendo este nuevo rostro de proximidad del gobierno local como
un buen vecino para la seguridad de las mujeres en las ciudades. Así se me ocurre de-
nominar este nuevo perfil del gobierno local: “un buen vecino”, en lugar de ese rostro
distante, indiferente, negligente y hostil que suelen presentar los poderes públicos mu-
nicipales ante las violencias que sufren las mujeres en sus comunidades y localidades.

Desgraciadamente, tenemos demasiados ejemplos de estos rostros indiferentes, negli-


gentes y hostiles. Lamentablemente en muchos municipios en México, las mujeres y la
población en general duermen con su enemigo público: el mal gobierno local.

Un bueno gobierno local debe tener tres características que considero definen, carac-
terizan, el perfil del gobierno local como buen vecino de las mujeres: amabilidad, res-
ponsabilidad y confiabilidad. Y además debe reunir tres requisitos básicos: el primero
es voluntad política efectiva y sostenida por parte del Alcalde o Alcaldesa19. Esta vo-
luntad política efectiva y sostenida es indispensable, pero no es suficiente; se requiere
también en los Consejos Municipales o Cabildos la presencia de mujeres y hombres
sensibilizados sobre los derechos humanos de las mujeres y la problemática de la vio-
lencia de género.

Otro requisito, es la presencia e incidencia de organizaciones locales o nacionales de


mujeres que trabajan con perspectiva de género y capacidad propositiva.

Ahora bien, el buen gobierno local con estas características en nuestros países, tene-
mos que reconocer que son una excepción, una rareza en el conjunto de los 16 mil
375 municipios que se calcula existen en América Latina. Si bien son una excepción, de
todos modos lo importante es que existen algunos casos. Esto es importante, aunque
sean excepciones, porque representan ejemplos de demostración de que sí se puede
que los gobiernos locales si pueden cumplir o transformarse para atender los temas de
violencia contra las mujeres y la seguridad de las mujeres en las ciudades.
19 En el caso de ciudades como el Distrito Federal y Buenos Aires, a esta figura se le denomina Jefe ó Jefa de Gobierno.

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Son procesos destacados, y se necesitan por supuesto muchos más, porque no es so-
lamente por la seguridad de las mujeres en las ciudades, sino que es para mejorar la
calidad de vida ciudadana y la convivencia cívica en las ciudades.

Por ejemplo, las violaciones y asesinatos de las mujeres por el sólo hecho de ser mu-
jeres, atenta contra la convivencia pacífica y civilizada en el mundo urbano moderno,
que, como ya sabemos es un mundo mayoritariamente de ciudades. Este atentado a
la convivencia pacífica y civilizada debido al ejercicio de la violencia contra las muje-
res, debería motivar repudio en la opinión pública y de los medios de comunicación,
-como otros incidentes violentos que sí generan un fuerte repudio social-, porque son
incidentes que atentan contra la vida y la integridad de las mujeres.

Un cambio de enfoque, se caracteriza por los siguientes elementos:

· Primero, establece vinculaciones entre inseguridad, violencia contra las muje-


res y desigualdades sociales, pues, no puede ignorarse esa vinculación entre las
violencias de género y las desigualdades sociales.

· Toma en cuenta la fuerza y las capacidades de las mujeres; es decir, es un enfo-


que que se aleja del enfoque de victimización. Desde aquí, se retoma la fuerza y
las capacidades de las mujeres.

· Se reconoce que las mujeres tienen razón al tener miedo, al percibir miedo. Se
retoman las experiencias de las mujeres en materia de prevención y soluciones,
se toman en cuenta las experiencias, los saberes cotidianos, para impulsar solu-
ciones en materia de seguridad.

Acerca de los agentes de intervención, éstos deben tener las siguientes características:

· Deben desempeñar un papel de apoyo, escucha y acompañamiento; y quiero


enfatizar esta característica de acompañamiento con relación al buen vecino.

· Por lo que se sabe, no hay ninguna ciudad en el mundo que garantice total-
mente la seguridad; entonces bajo este panorama, un buen gobierno local debe
estar presente y acompañando. No puede garantizar absoluta seguridad porque
son ciudades de seres humanos, por lo cual el conflicto es inherente a la vida
social. Pero, debe estar ahí presente, acompañando; y esto tiene una enorme im-
portancia respecto de la sensación, la vivencia de las mujeres, pues ellas saben
que a alguien le importa su seguridad, y ese alguien es la institución de gobierno
local, a través de sus instancias, dependencias, políticas y acciones.

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El otro enfoque que lamentablemente es el más común, es el enfoque denominado


paternalista. Este enfoque paternalista pretende convencer a las mujeres que no tie-
nen razón para tener miedo, que están exagerando. Este enfoque fomenta la depen-
dencia de las mujeres hacía los mecanismos o los agentes de protección.

Las mujeres se consideran responsables de la inseguridad que viven, y los argumen-


tos son el clásico “no usen minifalda porque provocan”. Por eso, el trabajo más duro
es aquél que influye en las mentalidades de las personas; en la transformación de las
creencias y de los valores en la gestión de las ciudades, y en particular en la inseguri-
dad de las mujeres.

Estos enfoques no pretenden cambiar el comportamiento y las creencias de las muje-


res, por eso se manejan socialmente como recomendaciones de “no usen minifalda, no
salgan de noche, no miren para abajo, no miren para arriba, no pisen por acá”

Así también relaciona la inseguridad únicamente con las estadísticas sobre los crí-
menes donde aparecen menos mujeres: “pero si a ustedes las matan menos”. Claro el
tema de los datos son importantísimos, llevar bien las estadísticas es fundamental,
pero este enfoque minimiza la inseguridad de las mujeres basado solamente en los
datos de las estadísticas.

Y los agentes de intervención son protectores, poseedores de las únicas soluciones, y


les dicen a las mujeres qué hacer.

Bien pues, en estos dos enfoques tenemos una distinción; aunque claro nada es esque-
mático, ni rígido, pero el gobierno como buen vecino es el que procura, que trata de
actuar focalizando la seguridad de las mujeres en el sentido de autonomía y empode-
ramiento, y son los que están dando los mejores resultados.

Destaco también el papel del Gobierno local en su acción importantísima y estratégica


de prevención situacional. En cuanto al tema de la inseguridad de las mujeres, las ac-
ciones de prevención situacional de los gobiernos locales son estratégicas e indispen-
sables, en tanto que son éstos los que tienen competencia, es decir, son los principales
responsables de la gestión de la ciudad.

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La prevención situacional interviene entonces para producir modificaciones en el en-


torno, con el fin de eliminar o disminuir los riesgos y peligros para las mujeres, sin
intervención sobre los espacios urbanos, espacios ya construidos o los espacios en
construcción; la prevención situacional precisamente lo que trata es de prever, de evi-
tar los riesgos en la ciudad, y entonces los riesgos definidos deberán relacionarlos con
las situaciones urbanas en los espacios de la ciudad; en los espacios construidos y los
espacios mal construidos.

Por ejemplo la iluminación de vialidades, zonas, mobiliarios urbanos, paradas de au-


tobuses; la rehabilitación de espacios públicos, o bien, la reconstrucción de espacios
públicos para distintas funciones. O como en el caso del Distrito Federal, el Programa
Viajemos Seguras del Gobierno de la Ciudad de México fue formulado para combatir y
sancionar el abuso y la violencia sexual en el transporte público.

La prevención situacional es una de las acciones estratégicas que cumple el gobierno


local como buen vecino de las mujeres, que entonces no solamente beneficia y cuida
la seguridad de las mujeres, sino que cuida la seguridad de familias y comunidades.

Finalmente una reflexión: las mujeres usan y circulan la ciudad llevando diariamente
en su mente y en sus traslados, relaciones, afectos y obligaciones de sus vidas cotidia-
nas en la familia, en el trabajo, en el barrio, en la colonia. Por lo cual, la seguridad de las
mujeres en las ciudades tiene que ver entonces con una variedad de personas, varie-
dad de relaciones, variedad de afectos y variedad de obligaciones.

En correspondencia, las políticas y estrategias de los gobiernos locales, buenos vecinos


de las mujeres, tienen que responder adecuada y oportunamente a la diversidad de
necesidades y riesgos de las mujeres en las ciudades.

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Presentación del Programa “Viajemos Seguras” en el Sistema de Transporte Público de


la Ciudad de México

Gobierno de la Ciudad de México


(Gobierno de la Ciudad de México, Ciudad de México, Septiembre de 2008)

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Rela-
ciones en los Hogares 2006 (ENDIREH), la Ciudad de México ocupa el tercer lugar en
el porcentaje de incidencia de violencia contra las mujeres, superada por Jalisco y el
Estado de México.

En particular, la Ciudad de México ocupa el primer lugar en violencia comunitaria, es decir:


en espacios públicos, calle, transporte público y/o privado, fiestas, y cerca de un millón de
mujeres declaró haber sufrido uno o más tipos de violencia comunitaria. De éstas:

• Cerca de 550 mil sufrió violencia emocional y


• Cerca de 312 mil sufrió violencia sexual

Ante ello, durante el primer trimestre del 2007, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de
México solicitó al Inmujeres-DF coordinar el trabajo interinstitucional para diseñar un
programa de prevención, atención y sanción de la violencia sexual en el Sistema de
Transporte Público de la Ciudad de México.

Por lo anterior, se conformó una Comisión de Trabajo Interinstitucional conformada


por las Secretarías de Seguridad Pública, Transportes y Vialidad, Procuraduría de Jus-
ticia del DF, Sistema de Transporte Colectivo Metro, Metrobús, LOCATEL, Red de Trans-
porte Público, Sistema de Transportes Eléctricos, Inmujeres-DF, Instituto de la Juventud
del DF, y el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia

El Programa VIAJEMOS SEGURAS EN EL TRANSPORTE PÚBLICO DE LA CIUDAD DE MÉXI-


CO tiene como propósito central el realizar acciones institucionales coordinadas, desde
un enfoque de género, entre los organismos de transporte público, instituciones res-
ponsables de la seguridad pública y de procuración de justicia, para garantizar que las
mujeres de la Ciudad de México viajen más seguras y libres de violencia.

Sus Objetivos Específicos son:

· Fortalecer los servicios de seguridad pública e institucional que garantice pro-


tección, tranquilidad y confianza de las mujeres en el transporte público, salva-
guardando su integridad física y sexual.

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· Fomentar el respeto y protección de los Derechos Humanos de las mujeres,


mediante acciones de prevención y difusión.

· Promover la cultura de denuncia de todo tipo de agresiones y violencia sexua-


les contra las mujeres.

· Garantizar el acceso de las mujeres a la justicia y la sanción a los agresores,


mediante procedimientos ágiles, sencillos, efectivos, así como una atención con
calidad y calidez.

El Programa está pensado para aplicarse en todos los medios del Sistema de Transpor-
te Público de la Ciudad, abarcando la cobertura en todas sus rutas y líneas, mediante
tres acciones de coordinación interinstitucional.

1. Unidades exclusivas para mujeres

· El Programa ATENEA de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), cuenta con 67


unidades especiales para mujeres, que transitan 27 de las 91 rutas, en un hora-
rio de 6:00 am a 9:00 pm.

· Los principales corredores atendidos son: Reforma, Eje Central, Periférico, el


Eje 3 Oriente, Tlalpan, Picacho, Eje 10 Sur, Ermita, San Ángel – Coyoacán, México
Tacuba, Eje 1 Norte, Eje 7 Sur, Eje 2 Oriente, Circuito Interior, Av. IPN, y Eje 6 Sur.

2. Programa de Separación de Mujeres y Hombres en horarios pico

· Sistema de Transporte Colectivo en un total de 102 estaciones de las líneas 1,


2, 3, 7, 8, 9, A y B.

· METROBÚS tanto en su corredor Insurgentes, como en su corredor Eje 4, en un


horario de 4:30 am a 24:00 hrs. Actualmente, Metrobús realiza una campaña
paralela mediante carteles colocados en todas sus estaciones en alusión al pro-
grama Viajemos Seguras en el Sistema de Transporte Público de la Ciudad de
México, así como el reforzamiento en la capacitación y consignas para el apoyo
de la policía auxiliar ubicada en las estaciones del Corredor Insurgentes a fin de
fomentar el respeto a los espacios exclusivos.

· Servicio de Transportes Eléctricos del D.F. Lleva a cabo la separación de muje-


res y hombres en las siguientes terminales y con sus respectivos horarios: en la
Terminal Taxqueña, de 18:00 a 21:00 hrs; y en la Terminal provisional Francisco
Goitia, de 06:30 a 09:00 hrs.

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3. Módulos de Atención y Denuncia sobre Casos de Abuso Sexual en el Sistema de Trans-


porte Colectivo, METRO

A partir del 20 de noviembre de 2007, el METRO destinó tres espacios en los pasillos de
las estaciones:

· Pino Suárez (Líneas 2/1)


· Balderas (Líneas 1/3)
· Hidalgo (Líneas 2/3)

Los Módulos de Atención VIAJEMOS SEGURAS se abrieron a partir de enero de 2008, en


la estación Balderas, y en mayo, en las estación Pino Suárez. En junio de 2008 el STC ter-
minó de construir dos Módulos más, en Pantitlán e Indios Verdes, los cuales se abrieron
en ese mes, junto con el de Hidalgo.

El objetivo de dichos Módulos es promover acciones de acceso de las mujeres a la jus-


ticia y la sanción a los agresores, mediante procedimientos ágiles, sencillos, efectivos y
al mismo tiempo procurar una atención con calidad y calidez.

El Módulo Viajemos Seguras presta atención al público de lunes a viernes de ocho de


la mañana a ocho de la noche, a cargo de una abogada del Inmujeres DF, contando con
la colaboración y seguimiento por Agentes Ciudadanas/os del Consejo Ciudadano de
Seguridad Público y Procuración de Justicia.
Los servicios proporcionados son:

· Primera intervención en crisis a la víctima de delito sexual, a su llegada.


Asesoría Jurídica en el momento acerca de sus derechos, el delito cometido en
su contra, y especialmente su derecho al acceso a la justicia, por parte de las
abogadas de Inmujeres DF.

· Remisión a la instancia jurídica, de acuerdo con cada caso.

· Traslado a las Agencias de la Fiscalía Central de Investigación para Delitos Sexua-


les de la PGJDF o Juzgado Cívico, según el caso de delito o infracción.

· Acompañamiento de la víctima en todo el proceso de iniciación de denuncia.


· Seguimiento de la resolución por una abogada del Inmujeres DF y del Consejo
Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del DF, así como de la
víctima, de ser solicitada.

· Difusión de información básica por medios impresos o de manera verbal.

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· Asesoría a mujeres que acuden a los Módulos para otras materias, enlace y/o
canalización de la víctima a las instancias competentes.

El procedimiento de atención para los servicios que prestan los Módulos Viajemos Se-
guras consiste en:

· La detención del probable responsable.

· Apoyo a la víctima mediante, asesoría y acompañamiento durante el proceso


jurídico de iniciación de la denuncia.

· Contribución a la procuración de justicia en cada caso.

Las fases son las siguientes:

· Detección o denuncia del delito o infracción

- Se realiza a petición de la víctima, por denuncia de terceros, o por detección de las


o los elementos de seguridad. Está a cargo de las o los policías de la Secretaría de Se-
guridad Pública (Policía Auxiliar, Policía Bancaria o Industrial) al servicio del STC. En el
caso de detección, también se lleva a cabo por la Gerencia de Seguridad del STC.

- Detención del probable responsable o infractor

A cargo de las o los Elementos de Seguridad Pública del DF.

· Atención a la víctima (y testigos/as en caso de existir)

- Las o los policías (PA, PBI, Seguridad del STC remiten a la víctima al Módulo Via-
jemos Seguras.

- La atención y la coordinación con las instancias de seguridad y las competen-


tes para la procuración de justicia está a cargo de un cuerpo de 10 abogadas y
abogados del Instituto de las Mujeres del DF.

- El Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia, coadyu-


va en las tareas de coordinación interinstitucional, en el levantamiento de los
registros informativos, el seguimiento jurídico de los casos, en la atención al pú-
blico, y en la atención directa a víctimas, en caso de requerirse.

· Traslado por separado del probable responsable y de la víctima

- A cargo de la SSPDF, se traslada al probable responsable en unidades de la


Policía Auxiliar o Policía Bancaria Industrial, en coordinación de acciones con el
STC y el Inmujeres DF.

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El acompañamiento de la víctima en el traslado a la instancia de procuración de justicia


está a cargo del Instituto de las Mujeres del DF y, en caso de requerir el apoyo, del Con-
sejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia del DF.

Presentación de denuncia

La recepción de la remisión de los eventos delictivos está a cargo de la Fiscalía Central


para Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF), y de los
Juzgados Cívicos en caso de vejaciones y agresiones verbales de tipo sexual, ambas
instancias trabajan en coordinación estrecha con el Inmujeres del DF, a fin de garanti-
zar una atención pronta y expedita, acorde a la situación de tránsito en la que se en-
cuentra la víctima.

El procedimiento de remisión del probable responsable está a cargo de la Secretaría de


Seguridad Pública del DF (SSPDF), así como la presentación de la víctima, de manera
separada del agresor, ante las autoridades.
En caso de que ésta no pueda atender al llamado, la Policía Judicial, adscrita a la Fiscalía
Central de Investigación para Delitos Sexuales, contribuirá con el traslado por separa-
do tanto de la víctima como del probable responsable, y así ésta será quien realice la
puesta a disposición.

La denuncia o querella se realiza en cualquiera de las seis Agencias Especializadas para


Delitos Sexuales de la PGJDF, definida, caso por caso, por la Fiscalía Central, en donde
la victima siempre permanecerá separada del probable responsable, iniciando así la
Averiguación Previa.

Seguimiento de los casos

El Inmujeres DF y el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia


dan seguimiento al proceso de la Averiguación Previa y determinación del Ministerio
Público. La Fiscalía Central de Investigación para Delitos Sexuales de la PGJDF informa
al Instituto de las Mujeres del DF de la determinación jurídica de cada caso atendido.

Atención de casos por denuncias de abuso sexual en el Sistema de Transporte Colectivo,


Metro que son atendidos en los Módulos Viajemos Seguras

Del 23 de enero al 16 de mayo de 2008 se llevó a cabo la Prueba Piloto, operado con un
solo Módulo en la estación Balderas, con un total de 81 casos atendidos, de los cuales 44
fueron por abuso sexual.
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TOTAL DE CASOS CASOS POR ABUSO SEXUAL CASOS POR OTRAS VIOLENCIAS
329 286 41

El 16 de mayo de 2008 se abrió el Módulo Pino Suárez, y a partir del 16 de junio de


2008 se inauguraron los Módulos de Hidalgo, Pantitlán e Indios Verdes.
 
Características de los casos por abuso sexual

Sexo de víctima

MUJERES HOMBRES
305 24

Edad
 
Rango de edad víctima Rango de edad probable responsable
10 – 68 15 – 74

Instancias donde atendieron las denuncias

De los 282 casos referidos a los Módulos Viajemos Seguras por los elementos de Segu-
ridad de la SSPDF para la asesoría jurídica y acompañamiento a la víctima:

Denuncias presentadas ante las Denuncias presentadas ante Denuncia presentada ante M. P del Munici-
Agencias Especializadas para Deli- el Ministerio Público No. 50, pio de Tlalnepantla. Canalización y segui-
tos Sexuales, PGJDF PGJDF miento
201 5 1

Denuncias ciudadanas presentadas en los Mó- Denuncias presentadas ante Juez Cívico
dulos, sin iniciar proceso jurídico
60 49

Seguimiento de los casos atendidos en Módulos

Procesos por Ministerio Público

Consignaciones Libre bajo reservas Libre bajo Libre por Conducta Libre por Falta de Mesa de Trá-
de Ley Caución Atípica Elementos mite

124 11 22 2 14 3

Procesos por Juzgado Cívico


Arresto Multa Arresto con Multa Amonestación
20 6 3 2

77
78

Procesos “irregulares”
Desistimientos en MP Otorgamiento de Perdón Se dio a la fuga No se sabe aún

5 22 2 14

Asesorías por tipo de violencias en Módulos de Atención “Viajemos Seguras”

TIPO DE VIOLENCIA BALDERAS HIDALGO INDIOS VERDES PANTITLÁN PINO SUÁREZ TOTAL

Tocamiento 120 58 11 9 51 249


Toma fotografía o video 4 2 2 0 4 12
Exhibición genitales 9 2 2 4 4 21
Observación no volun- 0 0 0 0 1 1
taria de acto sexual
Violación 2 0 0 0 0 2
Masturbación 1 1 1 0 1 4
Corrupción de menores 0 1 0 0 0 1
Agresión física y verbal 22 12 1 5 7 47
Lesiones 2 0 0 0 0 2
Su total 160 76 17 18 68 339

Principales acciones

Difusión del Programa

· A través de una campaña de difusión se distribuyeron carteles, folletos y volan-


tes, colocados en los espacios abiertos de todas las dependencias, en las estacio-
nes y CETRAM, así como por distribución directa en el Metro por Ola Naranja.

· Se colocaron dovelas en estaciones cercanas a los Módulos, así como mampa-


ras y espectaculares en estaciones de Metrobús y Tren Ligero.
Embalajes en unidades del transporte para identificar el Programa, así como las
unidades de Atenea

· Distribución masiva en eventos públicos y en los Módulos de Viajemos de ma-


terial promocional (plumas, calendarios, reglas, cintillas)

· Realización de Conferencias periódicas de prensa e informes públicos


de resultados.

·Difusión de spots en radio y en el Sistema de Transporte Colectivo Metro.

· Difusión de los Módulos

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Sistematización de la información sobre agresores sexuales y reincidentes en el trans-


porte público

Con la finalidad de propiciar acciones interinstitucionales para la prevención, atención


y la persecución del delito se llevan a cabo entre otras tareas:

· Sistematización diaria, semanal y mensual por lugar, hora, estación, datos del
agresor y la víctima en los Módulos Viajemos Seguras, a fin de alimentar la infor-
mación a las autoridades competentes.

· Actualización diaria de la base de datos por delito sexual cometido en el DF,


a cargo de la Dirección General de Política y Estadística Criminal de la PGJDF, a
fin de intercambiar información las dependencias involucradas, que permita la
definición de acciones inmediatas.

· Todas las tareas de diagnóstico y sistematización informativa se realizan actual-


mente con base en una desagregación por sexo, edad, lugar de habitación.

· Análisis georeferenciado y comparativo de averiguaciones previas por delito


sexual con desagregación por sexo, edad, lugar, hora y día.

Capacitación a Abogadas de los Módulos

· La Procuraduría General de Justicia del DF, mediante el Centro de Terapia de


Apoyo a Víctimas de Delitos Sexuales, en cumplimiento a los compromisos asu-
midos en el Programa Viajemos Seguras, brinda capacitación en la intervención
en crisis para víctimas de violencia sexual al personal que opera en los módulos.

· La capacitación tiene como objetivo dotar de conceptos básicos sobre violen-


cia de género y violencia sexual, y técnicas especificas de intervención en crisis,
las beneficiarias de dicha capacitación han sido las abogadas del Inmujeres-DF
y 163 víctimas atendidas por este personal.

Capacitación a servidoras y servidores públicos del Sistema de Transporte Público

· El Instituto de las Mujeres del DF lleva a cabo de manera permanente, cursos


en materia de derechos humanos de las mujeres, violencias contra las mujeres ,
así como de los Lineamientos de Operación Interinstitucional de los Módulos a
servidoras y servidores públicos responsables de la seguridad y procuración de
justicia de las dependencias integrantes del Programa.

· Se han capacitado policías, personal de estaciones, coordinadores de seguri-


dad, enlaces institucionales, directoras y directores responsables del Programa.

79
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Asignación de 50 elementos de mujeres policías a partir de enero de 2008

· Agrupamiento 70 al servicio del Programa.

· Incremento de 50 mujeres políticas auxiliares en las estaciones cercanas a


los Módulos.

· Incorporación de la Policía Bancaria Industrial al servicio del STC en las estacio-


nes y en el Programa.

Evaluación del Programa

· A cargo de todas las dependencias del Programa y del Consejo Ciudadano de


Seguridad Pública y Procuración de Justicia. Se definió llevar a cabo semestral
y anual.

· Participan además otras instituciones públicas como invitadas a este proceso.

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Mesas de debate
Mesa 1. La responsabilidad del Estado para garantizar el
ejercicio pleno de los Derechos Humanos de las mujeres.
“Ciudades Seguras: Un Paradigma Amplio de Seguridad Humana” Sra. Teresa Incháus-
tegui Romero, Catedrática e Integrante del Consejo de Evaluación del Desarrollo Social
del Distrito Federal.

Tampoco se cuestiona y se profundiza el tema de la inseguridad desde un punto de vista amplio:


la falta de escuelas para jóvenes, la falta de empleo, la falta de alternativas de desarrollo. Debe-
mos salir de ese ámbito de seguridad restringida, y plantarnos
en el marco de la seguridad humana.

(Teresa Incháustegui Romero, Ciudad de México, Septiembre 2008)

Considero que una de las cuestiones que se imponen como parte de la construcción
de las políticas de seguridad, y sobre todo de la seguridad con perspectiva de género,
es salir de esos diagnósticos que solamente se restringen a la parte de los delitos y de
las faltas; ya sean faltas administrativas o cívicas, para que de esta manera, se pueda
plantear efectivamente un abordaje que incorpore estas políticas dentro de un mar-
co más amplio, como el que sobre seguridad humana ofrece el PNUD20 a finales de la
década de los 90, en donde la seguridad se compone de una serie de elementos: segu-
ridad física, seguridad y acceso a derechos exigibles bajo un contexto donde existen
organismos responsables de atenderlos, de proveerlos y de dirimir también aquellos
casos en donde el acceso a los mismos no ha sido efectivo. Por supuesto el derecho a
la integridad personal, el derecho a la protección de los bienes, son claves; es decir, la
seguridad tiene que ver con la salud, con el bienestar y con la construcción de entor-
nos seguros.

En ese sentido, la política de seguridad es tratar de cerrar todas las puertas a la incerti-
dumbre y a la inseguridad, que son ya el pan nuestro de cada día en todas las ciudades
del mundo.

El tema de la inseguridad se ha vuelto el signo de la vida urbana en todo el mundo:


inseguridad en el mercado laboral, inseguridad ambiental, inseguridad por los delitos.
Esto es: inseguridad de todo, no tenemos seguridad, se acabaron las seguridades.
20 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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82

El reto efectivamente es tratar de reconstruir esas seguridades sobre la base de un


concepto amplio, que salga al paso de la segregación y fragmentación de las ciudades,
que salga al paso también de ese proceso de desmantelamiento del Estado, que es
parte de la inseguridad que tenemos.

En México por ejemplo, estamos viviendo toda una explosión de histeria e incertidum-
bre por la falta de seguridad; pero el tema sigue centrado en dos o tres aspectos ele-
mentales que son muy importantes, como es el tema de los delitos y concretamente el
tema de secuestro, poniendo también de relieve por supuesto, la falta total del Estado,
la ausencia del Estado protector, que ya no existe en México. El Estado mexicano ha
tenido un proceso de desmantelamiento brutal, no solamente porque los derechos se
han debilitado, porque los derechos sociales y los servicios sociales cada vez son me-
nores, sino porque también se ha cedido la autonomía del Estado a actores privados
legales o ilegales.

El crimen organizado representa la comisión de actos ilícitos a gran escala, que requie-
ren -por su puesto- de una organización logística que no es posible llevar a cabo si no
hay contubernio de las autoridades. Entonces, hablar de crimen organizado sin hablar
del contubernio de las autoridades, pues es estar tirando al vacío; un gobierno no pue-
de cuestionar el crimen organizado, si no está encarcelando a todos los que tienen que
ver con esa criminalidad.

Observamos que decomisan cargamentos de droga y nunca agarran gente, encuentran


casas de seguridad y nunca sabemos de quiénes son, quiénes estaban detrás. Además,
tampoco se cuestiona y se profundiza el tema de la inseguridad desde un punto de
vista amplio: la falta de escuelas para jóvenes, la falta de empleo, la falta de alternativas
de desarrollo, por lo que es necesario salir de ese ámbito de seguridad restringida, y
ubicarnos en el marco de seguridad humana.

Considero que el Gobierno del Distrito Federal está dando pasos en este sentido. Creo
que tanto lo que se ha iniciado en el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal y la
Secretaría de Seguridad Pública del DF, en el tema del transporte seguro es muy im-
portante. Pero aún falta profundizar en la parte de entornos seguros, y no solamente
tener una política de persecución del que comete una falta cívica o de plano del que
comete un delito, sino profundizar, a la par, en instrumentos de política que nos permi-
tan avanzar en acciones de prevención y de re-educación.

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Por ejemplo, una encuesta de victimización en el Distrito Federal arrojó datos sobre los
factores que generan inseguridad en las personas, y ahí se evidencia que no sólo tiene
que ver con la dinámica delictiva. Dicha encuesta visibiliza que existen otras fuentes de
inseguridad presentes en la Ciudad, y tienen que ver con la falta de banquetas, la falta
de semáforos para peatones, la falta de pasos seguros.

En algún momento leí que el Distrito Federal está dentro de las principales ciudades
del país donde las muertes por atropellamiento son impresionantes, y ello victimiza
mucho más que el delito menudo en la calle, convirtiéndose en una importante fuente
de inseguridad.

Plantear entornos seguros, significa también recuperar esos espacios, construir ban-
quetas. Ésta es una ciudad inhóspita desde el punto de vista del peatón, por lo que
tiene que recuperarse. De igual manera, reconstruir el tejido social, recuperar el espa-
cio público es también una manera de quitar el espacio a la criminalidad y devolverlo
a la sociedad.

En ese sentido, me parece que hay que abordar el concepto de Ciudades Seguras, utili-
zando un paradigma amplio de seguridad humana. Creo que la formación de Consejos
Ciudadanos en los vecindarios, pueden ser un vehículo interesante para abrir la partici-
pación ciudadana y para que la gente se apropie del espacio público. Porque en Méxi-
co hay la idea de que lo público no es de nadie, -es de todos y no es de nadie- o, como
es público, es del gobierno, y que el gobierno lo atienda; o, como es espacio público
y es de todos, también es mío y yo lo privatizo y pongo rejas. Es decir, esas ideas bajo
las cuales la gente actúa en el espacio deben replantearse, para lo cual, los Consejos
pueden ser una vía apropiada.

Yo he dicho por ejemplo, que si en lugar de los señores que privatizan las aceras pu-
siéramos parquímetros accesibles (no de esos parquímetros carísimos que cuestan un
dineral como los que están en Reforma o los que están en la Zona Rosa), que sean de
tarjeta y en donde te otorguen un ticket que avale tú pago, y a partir del dinero que
ahí se genera, se formara un fondo para arreglar las baquetas, para limpiar los parques
o para pavimentar las banquetas, la gente sentiría que ese espacio es suyo.
Debemos abogar por este tipo de iniciativas, pues podría representar una manera de
recuperar el espacio, para que la gente se empiece a apropiar del espacio público, pero
en el buen sentido de cuidarlo y que sea de toda la ciudadanía. No sé que tan viable sea

83
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llevar a la práctica lo que estoy planteando; me imagino que no es tan difícil de hacer,
y que esto es parte de la recuperación también del tejido social y de la ciudadanía.

Si queremos que las mujeres sepan cuáles son sus derechos, si queremos que la ciu-
dadanía los conozca y que los ejerza, lo primero que debemos hacer es crear esas con-
diciones. Tenemos que hacer además, un esfuerzo muy grande para revertir la inercia
que traemos de no participación, de desmovibilización, de desaliento, y de resignación
al encierro.

Un enfoque de este tipo generaría un entorno mucho más favorable para abordar el
tema de la seguridad de las mujeres, ya que entraría dentro de un paquete global de
una iniciativa macro. Desde mi punto de vista, es indispensable lanzar una iniciativa
más amplia donde Ciudades Seguras, se articule el tema de los entornos seguros.

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“Claves para el Ejercicio Real de los Derechos Humanos de las Mujeres”, Consejera Jurí-
dica y de Servicios Legales del Distrito Federal

Cuando se logra conjuntar la parte jurídica con la parte política, con la parte económica, y ade-
más viene la garantía social, que es relevante porque significa la aceptación de algo que la gente
siente como propio, es cuando tú internalizas el derecho y lo sientes tuyo

(Ciudad de México, Septiembre 2008)

Una de las grandes preocupaciones desde el inicio de mi desarrollo profesional


fue justamente que el ejercicio pleno de los derechos no siempre se logra. Las
razones fundamentales son las que en un par de segundos voy a exponer de ma-
nera muy concreta.

Muchas veces el derecho consagra derechos que no se pueden ejercer; esto impacta el
ejercicio pleno de los mismos. Por ejemplo, el nacimiento de la Constitución Mexicana
es particularmente extraño; desde que nace la primera Constitución Federal (en 1824)
ésta consagró derechos que estábamos muy lejos de poder ejercer, pero esto se consi-
deró como un hecho natural.

Es decir, si yo les pregunto ¿desde cuándo somos una República Federal? Cualquier
abogado o abogada les va a decir que desde 1824, pero un politólogo/a les va a decir
que hace dos décadas, ambos ambas con referentes totalmente distintos, porque el
derecho plasma cosas desde una realidad jurídica distinta a la realidad cotidiana. Pero
esto que para nosotros los abogados es natural, para la mayoría de los observadores,
sociólogos, psicólogos, politólogos, comunicadores no es así, y te dicen: ¿bueno, en qué
mundo viven los abogados diciendo que existen cosas que sólo existen en el papel?

Como vieron, parte de mi trabajo en la Presidencia de la República (de 1984 a 1994)


fueron 10 años de estar haciendo infinidad de leyes, todas con propósitos maravillo-
sos. Pero ya al final yo empecé a sentir que mi trabajo no sólo no servía para nada, sino
que se había convertido en una auténtica “sastrería jurídica”. En ese momento, tenía
dos opciones: pagar un psicólogo o hacer la tesis de doctorado buscando la manera
en hacer eficaz lo que yo había escrito. Me decidí por la segunda opción, y mi tesis
de doctorado se tituló: “El problema de la eficacia en el derecho”, que aborda los ele-
mentos que el derecho necesita para que, de la letra pase a ser una realidad. Entonces
cuando me preguntan ¿qué necesitamos para que el ejercicio pleno de los derechos

85
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de la mujer sea una realidad? Fundamentalmente considero que tiene que ver con
cuatro factores:

Los estrictamente jurídicos, que son muy importantes porque no sólo se trata de plas-
mar el derecho sustantivo, el derecho como lo quieran ver expresado a nivel del dere-
cho humano fundamental o de la garantía, y otra es la serie de normas que acompañan
al ejercicio a ese derecho, que nosotros le llamamos la parte adjetiva, la parte proce-
dimental. Pero además, ante quién los ejerzo, ¿existe la instancia? Es indispensable la
existencia de todo el aparato jurídico que acompañe a la norma sustantiva, porque si
no haces todo el entramado jurídico, tu derecho, de entrada, ya es la crónica de una
ineficacia anunciada.

A esta situación, los teóricos le han nombrado en latín “leyes ad pompam et ostenta-
tionem”, algo así como: “de manera pomposa y para el relumbrón ahí está plasmado,
aunque sepas que es imposible ejercerlo”. En particular a mí me tocó ver la reforma al
4° Constitucional en materia indígena, cómo llegó después de una consulta al Instituto
de Investigaciones Jurídicas y cómo alguien en la Presidencia de la República tachó el
texto lo suficiente, como para que quedara con la vaguedad necesaria que impidie-
ra su aterrizaje. Entonces una se pregunta: ¿cómo es posible que quieras plasmar un
derecho que, de entrada no quieres que se ejercite? Pero como todas sabemos, hay
razones políticas que lo marcan así. Así, el primer tema es cuando plasmas un derecho,
cómo no sólo te debes quedar en la redacción del derecho sustantivo, sino continuar
con todo el entramado jurídico complementario.

Segundo. Tiene que haber la decisión política para que ese derecho se ejercite. Puede
haber una adhesión política para decir: lo colocamos para resolver y para subsanar pre-
siones coyunturales de distintos sectores (ambientalistas, indígenas, mujeres); para dar-
les gusto. Ahí ya se logró plasmar, aunque después sepamos que no se va a ejercitar.

Entonces tenemos que tener la decisión política de nuestro lado, y por eso ha sido tan
importante el apoyo que actualmente tenemos del Jefe de Gobierno, quien tiene la
firme convicción de que los derechos sean una realidad, no que queden solamente
plasmados y ya. Por eso existe la presión para que no sólo se hable de un presupuesto
con perspectiva de género, sino que se realice todo el trabajo necesario para que eso
sea una realidad. Así, el factor político es indispensable.

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El más difícil de lograr son las garantías económicas, porque requieren de la creación de
una infraestructura, de apoyos y de medidas que desafortunadamente son limitadas.

Cuando se logra conjuntar la parte jurídica con la parte política, con la parte económi-
ca, y además viene la garantía social, que es relevante porque significa la aceptación de
algo que la gente siente como propio, es cuando tú internalizas el derecho y lo sientes
tuyo, y es parte del trabajo que se hace cotidianamente en el Instituto de las Mujeres y
en la Dirección de Igualdad y Diversidad Social, para que las personas no lo vean como
una imposición, o como algo ajeno.

Cuando nacemos como República independiente, el gran problema que tuvimos es


la implementación de un modelo que no era nuestro; después de un centralismo en
toda la época prehispánica y de la Colonia, nos convertimos en una República Federal,
porque ese era el modelo que en Europa y en Estados Unidos se veía como mejor.

Pero el solo tamaño de la Ciudad de México, te habla de que lo que la gente ha traído in-
ternalizado es el centralismo, aunque luchemos por ser federalistas, y por eso pareciera
que estamos luchando siempre contra la corriente; y en muchos casos sucede así.

Lo más relevante en el tema de los derechos de las mujeres, es que este empodera-
miento que se ha logrado en lo individual y en lo colectivo, vaya acompañado de un
proceso de apropiación de los mismos, y sobre todo de lograr coincidencia entre lo
que socialmente se desea, con lo que jurídicamente se busca.

Cuando tienes los cuatro fundamentos para la eficacia del derecho, lo que vas a lograr
es obviamente una eficacia real y no que te quedes en el papel. En el Distrito Federal
ahora están dadas las condiciones sociales, políticas, jurídicas, y hay que batallar con
las económicas, pues son justamente las más sensibles.

A continuación hablaré brevemente de la estructura de la Consejería. La Consejería Jurí-


dica que tiene tres áreas fundamentales ligadas al tema del ejercicio pleno de los dere-
chos de las mujeres y es una área de gobierno fundamental, que da apoyos para acabar
de pulir las normas a nivel de ley, de los reglamentos, de los decretos, de los acuerdos.

Nuestro trabajo tiene como propósito -no ser la que da las ideas originales, porque
esas las aportan las áreas-, sino brindar la última revisión para cuidar no sólo la cons-

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titucionalidad, sino la coherencia con otras normas, y que se quede a nivel de ley, o a
nivel reglamentario, a fin de ir armonizando el marco legal. El orden jurídico como un
sistema, finalmente debe tener cierta coherencia y debe tener una armonía entre sus
partes, por eso se habla de un sistema jurídico, y a veces el sistema se hace asistemáti-
co por una serie de reformas.

Además de este trabajo de creación normativa hay una relación muy estrecha desde
el punto de vista de los contenidos con la Asamblea Legislativa y con el Tribunal Su-
perior de Justicia. Con la Asamblea para que quede claro cuál es la intención de esa
legislación, y cuando discutan los diputados sepamos no sólo lo que está dicho en
el papel, sino que haya todo un soporte adicional que muestre hacia dónde vamos y
cómo forma parte de una política pública. Entonces, parte del trabajo que se hace en
la Consejería es cuidar ese nivel de referencia conceptual y de análisis, para el seno de
la Asamblea Legislativa.

Respecto del Tribunal Superior de Justicia, nos falta un trabajo inmenso con los jueces,
porque el Poder Judicial es un actor político (no sólo jurídico) de mucha relevancia
al momento de plantear una evolución jurídica; no sólo del Distrito Federal sino de
México, por el rol que empezaron a jugar los otros dos poderes. No es que el Poder Ju-
dicial de pronto haya querido tener la relevancia que tiene, sino fue lo que se propició
a partir de que el poder Ejecutivo se empezó a adelgazar respecto del viejo Ejecutivo
omnipotente, y el nuevo rol de los Congresos y de la Asamblea. Eso provocó que el
Poder Judicial comparta otro rol.

Pero la mayor lucha que tenemos con el Tribunal Superior de Justicia, es que los jueces,
todavía no usan como arma cotidiana los Tratados Internacionales, las Convenciones.
Estos actores continúan limitándose a los Códigos Civiles, a las reglas de toda la vida, y
no han podido dar este salto de creatividad judicial que a veces es fundamental, sobre
todo cuando se ven los temas de familia y los temas de la mujer.
Porque como sabemos, los temas que vienen heredados del Código Napoleónico no
tenían una perspectiva de género.

No necesariamente es el legislador el que tiene que estar haciendo las previsiones


generales, sino el juez puede en cada caso, poner su parte de creatividad al momento
de la resolución. Sin embargo, esto todavía no lo logramos. Tenemos que hacer un gran
trabajo con el Tribunal Superior para que los Tratados Internacionales sean herramien-
ta cotidiana de trabajo, y así las luchas que ya dieron otras mujeres en otras latitudes
sean traídas con la naturalidad que debería darse en el sistema jurídico.

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El día de hoy está acompañándonos la Jefa de la Defensoría de Oficio, de la Conse-


jería Jurídica en materia familiar. Esa área trabaja con mujeres todos los días, y busca
particularmente en el tema familiar -que es el tema más delicado-, estar dando una
asesoría lo más integral posible que no vaya en esfuerzos aislados, sino que vayamos
conjuntando y dando soluciones integrales.

Además la Consejería cuenta con la Defensoría de Oficio. Esta labor se realiza desde el
Área de Justicia Cívica, la cual resuelve faltas menores que implican las cuestiones de
la convivencia mínima en el DF, a partir de la Ley de Cultura Cívica, la cual por cierto,
no ha sido valorada en su justa dimensión.

Y, es que hay cuestiones que sin llegar a ser delito, llegan a los Juzgados Cívicos, los cua-
les son 70 en la ciudad. Nos falta no sólo la difusión de la existencia de estos Juzgados,
sino de permanente capacitación de los jueces para que las mujeres se sientan apoya-
das y sientan que acudir al Juzgado Cívico les significa la resolución de conflictos, y no
mantener esta permanente amenaza de inseguridad. La Cultura Cívica es algo que se
debe trabajar todos los días e ir haciéndola propia.

Si llevamos todo al ámbito penal, la sociedad también se hace caótica; tenemos que dis-
tinguir el nivel de cada cosa. Estoy completamente convencida de que hay casos, como
los de violencia hacia las mujeres, donde no es conveniente la conciliación, pero existen
asuntos menores que se pueden desarrollar en el área de Justicia Cívica. Entonces, parte
de la otra propuesta que tenemos que hacer es que haya muchísima más coordinación
con el área de Justicia Cívica.

Inclusive estamos proponiendo al Jefe de Gobierno, que haya más juzgados itinerantes,
porque la sola movilización al Juzgado Cívico les representa a muchas personas una
pérdida de tiempo. La propuesta en concreto es que en algunas estaciones del Metro
tengamos juzgados itinerantes y en algunos parques públicos también, como lo hace-
mos cuando hay partidos de fútbol en estadios. Actualmente, tenemos todo el mecanis-
mo listo para empezar a hacer este trabajo.

De todas maneras creo que el esfuerzo que ha hecho el Gobierno de la Ciudad, y sobre
todo esta búsqueda permanente de dar soluciones integrales, ha dado como resultado
el que hoy estemos tratando temas de eficacia y no de conseguir algunos derechos.

Considero que sobre el tema de los derechos, ya logramos muchísimo con relación a
la lucha que se inició en los 70; actualmente estamos –por fortuna- buscando que este
ejercicio sea pleno.

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“Dimensiones del papel del Estado y sus responsabilidades hacia las Mujeres”, Direc-
tora de Igualdad y Diversidad Social de la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito
Federal.

La respuesta de la comunidad es increíble, las oportunidades son infinitas, la construcción de


la comunidad segura es posible, y la participación de las mujeres en las distintas etapas resul-
ta fundamental

(Ciudad de México, Septiembre 2008)

Desde mi punto de vista las dimensiones que tenemos que tocar para que el Estado
cumpla con el papel de garantizar la seguridad de las mujeres son tres. La primera, es
el marco jurídico, la segunda dimensión es la política pública y, la tercer dimensión es
la del presupuesto.

Creo que en la Ciudad de México tenemos un marco jurídico suficiente para encuadrar
una política pública que nos permita construir una Ciudad Segura. De entre la legisla-
ción vigente en el Distrito Federal, podemos encontrar la Ley de Desarrollo Social, la
Ley de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres, por su puesto en la Ley de Acce-
so de las Mujeres a una Vida libre de Violencia en el Distrito Federal, la Ley de Asistencia
y Prevención de la Violencia Familiar, y me parece también importante señalar la Ley
para Prevenir y Erradicar la Discriminación en el Distrito Federal.

En materia de política pública lo primero que tendríamos que ubicar, es que tenemos
un Programa General de Gobierno con siete ejes programáticos que nos permiten ir
ubicando las distintas iniciativas que aquí se han mencionado. Nuestros ejes son:

· Reforma política.

· Derechos plenos a la ciudad y sus habitantes, por supuesto ahí estamos inclui-
das las mujeres.

· La equidad, la seguridad y la justicia expedita; algo de lo que señalaba nuestra


Consejera.

· Economía competitiva incluyente, en donde también estamos las mujeres en


acciones muy concretas.

· Un intenso movimiento cultural, es otro de nuestros ejes en nuestro Programa


General de Gobierno.

Experiencias de ciudades seguras para las mujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México
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· Y, finalmente el desarrollo sustentable y un nuevo orden urbano, en donde


haya servicios eficientes y calidad de vida para todas y todos.

A partir de estos ejes es posible encuadrar de manera sencilla un Programa de Ciudad


Segura. Además tenemos tres ejes transversales que también nos llevan al diseño de
un proyecto de construcción de una Ciudad Segura, que son: equidad de género, el
conocimiento, y el desarrollo de la vida pública en la ciudad.

El Jefe de Gobierno en reiteradas ocasiones ha mencionado que es importante ir a re-


cuperar el espacio público porque es nuestro, es de la ciudadanía, y sin él no podemos
construir la ciudad con equidad a la que aspiramos.

La otra dimensión que es la de presupuesto, en la que también tenemos un muy buen


avance. El año pasado se empezó a elaborar en esta ciudad el presupuesto público con
perspectiva de género, el cual tiene toda una trayectoria y todo un proceso que está ca-
minando y del cual nos podrían hablar con más detalle las compañeras del Instituto21.

Quiero de manera particular señalar, que la política pública que se requiere para cons-
truir una Ciudad Segura para las Mujeres tiene como marco la Ley de Desarrollo Social,
donde hay principios clave, como por ejemplo el principio de igualdad, el de equidad
social, el de equidad de género, el de justicia distributiva, el de diversidad, el de exigibi-
lidad, el de transparencia, a través de los cuales es posible construir la política pública.

No solamente tenemos el marco jurídico de nuestra parte, sino que tenemos también
el Programa General de Gobierno y el Programa de Desarrollo Social, donde nuestra
Dirección22 es parte sustantiva de la Secretaría de Desarrollo Social. Nuestro programa
“Ciudad con Equidad, Incluyente y Participativa” tiene como ejes transversales la equi-
dad de género y la igualdad sustantiva, la participación ciudadana, la no discrimina-
ción, el reordenamiento territorial y la recuperación de espacios públicos.

La Dirección General de Igualdad y Diversidad Social tiene la responsabilidad de aten-


der todo tipo de discriminación, toda situación de exclusión; así mismo, tenemos la
obligación de buscar la confluencia con organismos sociales y civiles, poniendo énfasis
en la diversidad, el derecho a la no violencia, la equidad de género. Para cumplir con
el objetivo institucional tenemos dos grandes áreas: la primera es la de Promoción y

21 Instituto de las Mujeres del Distrito Federal


22 Dirección General de Igualdad y Diversidad Social.

91
92

Fomento a la Equidad; y el área responsable de coordinar, conducir el Sistema de Aten-


ción y Prevención de la Violencia Familiar. Desde ahí atendemos la violencia de género
que se da en el ámbito de la familia.

De esta manera, hemos ido avanzando en la consolidación de un Modelo acorde a los


mandatos y a los acuerdos internacionales, por medio del que damos la atención inte-
gral gratuita jurídica, psicológica, de trabajo social.

Tenemos un Albergue, al que le vamos a cambiar ya el nombre por Centro de Refugio,


una Casa de Emergencia por abrir; y, además estamos asesorando a dos Delegaciones
de manera particular (Azcapotzalco y Tlalpan), para que abran también sus Casas de
Emergencia o Centros de Refugio.

En el marco de nuestro Sistema de Atención y Prevención de la Violencia Familiar, la


pregunta que nos hacíamos, y que directamente el Jefe de Gobierno nos hacía era: si
damos el servicio y atendemos de manera inmediata a la mujer que denuncia violen-
cia en el ámbito familiar ¿con eso estamos garantizando la seguridad para esa mujer?
Nosotras concluimos que era una parte muy importante, pero no suficiente.

A partir de esos señalamientos, empezamos a diseñar una política pública que nos per-
mitiera, por un lado, la inserción social de aquellas mujeres que egresaban de albergues;
para lo cual fue necesario lograr vinculación interinstitucional con todas las dependen-
cias que permitieran garantizarle a esas mujeres gratuidad en el transporte, acceso al
empleo, acceso a la salud, acceso a instancias infantiles, a educación para los hijos; es
decir, a un conjunto de servicios que realmente las mujeres requieren para poder conti-
nuar con su nuevo plan de vida una vez que han elegido romper con la violencia.

Pero por otra parte, veíamos que hay muchas mujeres que solamente llegan a las uni-
dades de atención, que no van al albergue, que continúan en sus casas; y que desde su
concepción deciden dar la lucha desde ahí.

Ante eso nos dijimos: no, ahí también tenemos que entrar. De esa convicción surge el
Programa del Seguro Contra la Violencia Familiar, que consiste en la entrega de apoyo
económico directo a las mujeres que viven una situación extrema de violencia, el cual
les permite una base mínima económica para lograr la autonomía que necesitan para
continuar con el proceso de liberación de la violencia.

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Estos dos programas, tanto el de Inserción Social, como el del Seguro Contra la Violen-
cia Familiar, tienen un componente que es muy importante: el de la vivienda. Se trata
de brindar vivienda a la mujer para que pueda tener un espacio físico que le permita
iniciar una nueva vida junto con sus hijas e hijos, o el espacio físico que les permita
poner distancia en lo que decide qué rumbo quiere continuar en medio de la decisión
de poner fin a la violencia.

Desde nuestra responsabilidad de atender la desigualdad y la exclusión social diseña-


mos otro Programa.

En el marco del Programa de Rescate de Espacios Públicos, diseñamos una estrategia


titulada: “Una Ciudad para Compartir y Disfrutar”, la cual tiene como objetivo central:
“el construir comunidades seguras a través de la participación social, facilitando a la
comunidad elementos para la reconstrucción del tejido social”

Mediante esta estrategia buscamos el fortalecimiento de la comunidad, la recompo-


sición del tejido social, el encuentro de los distintos actores que participan en una
comunidad, y todo esto bajo la perspectiva de equidad de género.

Las etapas de esta estrategia fueron tres en su inicio:

· La primera fue la elaboración de diagnósticos externos, y después de auto diag-


nósticos, bajo un proceso de planeación participativa junto con la gente que se
convocaba al espacio público (canchas deportivas, casas de cultura, camellones,
parques). Esto es, aquellos espacios en los que se dan las acciones de recreación
ó se debieran dar las acciones de convivencia comunitaria.

· La segunda etapa, era propiamente la de participación comunitaria, mediante


la cual se inició el diseño de un plan de desarrollo, que fuera presentado ante las
distintas instancias de gobierno.

· La tercera etapa era la relativa a cómo sostener el proceso; o sea, cómo gene-
rar un proceso de participación social no en el marco del mejoramiento de la
infraestructura (luminarias, pavimento, cancha deportiva) sino en función del
proceso mismo de la participación comunitaria. Entonces, la tarea fundamental
fue la convocatoria a la construcción de redes sociales de apoyo.

Las líneas de acción que sostienen esta estrategia son las siguientes: vinculación aca-
démica, generación de indicadores y detección de riesgos, el auto diagnóstico comu-
nitario, la formación de comités de participación social, jornadas vecinales para la re-

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cuperación social en los espacios públicos, y por su puesto acciones concertadas con
la sociedad civil.

Respecto de la vinculación académica, me parece importante destacar el convenio que


la Dirección tiene con la UACM23, por medio del cual se realizó un estudio sobre una
ciudad segura y libre de Violencia. Un estudio, en torno al espacio público, a ese espa-
cio público que se había empezado a recuperar en su infraestructura material, desde
la vertiente de lo social, para de esta manera contar con el elemento de diagnóstico
acerca de la percepción de la gente acerca de la seguridad.

Hemos establecido también acciones concertadas con la sociedad civil, con Organiza-
ciones de la Sociedad Civil como Tech Palewi, AC, con un trabajo de prevención sobre
violencia familiar desde la comunidad; AFLUENTES S.C, es otra de las organizaciones
con la que hemos trabajado, a través de una campaña de sexualidad juvenil, a la que le
llamamos “Sin respeto no hay sexo”, la cual consiste en ir a territorio, con la comunidad
y tocar el tema de la sexualidad en los jóvenes.

Con CIMAC24 empezamos a trabajar, con las asambleas comunitarias, los comités de
administración de recursos y las redes sociales. Entonces, en cada una de estas redes
o comités se nombraron personas para empezar a formar voceros en la comunidad, y
a través de CIMAC impulsamos una acción que se llamó “Construyendo justicia social
con equidad”.

Y finalmente con TENZIN, que es una organización de actores con quienes echamos a an-
dar el Programa Barrio-Cinema; a través del cual llevamos cine, arte y la cultura al barrio.

Así, ha sido una estrategia armada y con la sociedad civil, con organizaciones de espe-
cialistas en distintos temas, a fin de ir construyendo una agenda que le permitiera a
la comunidad definir distintos temas sobre los cuales trabajar y a la par, ir formando,
generando conciencia entre los habitantes de la comunidad.

La columna vertebral de esta estrategia han sido las jornadas vecinales para la recu-
peración social del espacio público. El año pasado intervenimos en 97 espacios públicos:
plazas, jardines, parques, módulos deportivos en las 16 Delegaciones, y a la fecha tenemos
constituidas alrededor de 140 redes sociales. La sustentabilidad de esta estrategia recae
23 Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
24 Comunicación e Información de la Mujer, AC.

Experiencias de ciudades seguras para las mujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México
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en buena medida en la construcción de ciudadanía. La construcción de ciudadanía tene-


mos que vincularla con la promoción y la exigibilidad de los derechos, y es lo que trata-
mos de hacer a través de las jornadas y de la participación de las distintas instancias.

Con este programa estamos cumpliendo con la responsabilidad de diseñar acciones


en el marco del Decálogo para la Equidad que promueve el Instituto de las Mujeres, a
través de la Jefatura de Gobierno.

La primera estrategia del Programa Una Ciudad para Compartir y Disfrutar, a la hora de
sistematizarla y de enfrentar una problemática muy puntual que se suscitó en una de las
Delegaciones del DF (Gustavo A. Madero.- Caso News Divine), nos llevó a hacer un plan-
teamiento distinto. De este nuevo planteamiento surge la estrategia “El Barrio es Nuestro”
con la misma línea de trabajo, pero dirigida fundamentalmente a las y los jóvenes.

El planteamiento es que las ciudades son un espacio de encuentro de diversas formas


de vida, de recreación y de participación comunitaria, y que en ese sentido las y los
jóvenes tienen derecho a habitarla. ¿Qué significa eso? Pues verla, tocarla, disfrutarla.

Uno de los ejes centrales trabajados con ellos/as, tiene que ver con la organización
de la ciudad. Partimos de que la organización de la ciudad determina finalmente la
forma en que experimentamos el tiempo, el espacio, la convivencia, la comunicación,
la participación, la identidad. Así, necesitamos recuperar el espacio público para poder
influir en esa forma de organización. El Gobierno de la Ciudad convoca a las y los jóve-
nes a participar en “El Barrio es Nuestro”, porque buscamos facilitar el encuentro entre
personas y grupos, así como reconocer nuestras identidades. Ahí tocamos el tema de
las emociones y de los sentimientos, porque queremos informar sobre sexualidad para
que puedan ejercer la sexualidad de manera responsable, porque queremos mejorar la
seguridad pública y comunitaria.

Bajo este escenario “El Barrio es Nuestro” es una estrategia que se cruza con un Plan
piloto que estamos desarrollando en esta Delegación, en donde el tema central es el
de la seguridad ciudadana.

De esta manera, empezamos a trabajar con 400 policías, quienes están capacitados
en el desarrollo de habilidades para la cultura del buen trato y la resolución pacífica
de conflictos. Aquí el tema fundamental es el de una policía sensible y capacitada, en

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contacto permanente con la comunidad. Y de nuevo aparece el tema de formar redes


comunitarias para la seguridad.

Hablamos de mejorar el entorno urbano y deportivo construyendo nuevas instalacio-


nes o recuperando las que ya existen.

Si nos diéramos a la tarea de hacer una correlación entre todo esto que hemos ido
planteando y nuestros principios, estoy segura que encontraríamos elementos para
que la gente pueda exigir el cumplimiento de sus derechos.

Quiero terminar mi participación diciendo que la respuesta de la comunidad es increí-


ble, que las oportunidades son infinitas, que la construcción de la comunidad segura
es posible, y que la participación por supuesto de las mujeres en las distintas etapas
resulta fundamental. De igual importancia es la participación comunitaria de los hom-
bres, sin dejar de tener en consideración el impulso de relaciones de equidad y de
igualdad, bajo un análisis de la desventaja que las mujeres tenemos en una sociedad
patriarcal, machista y muchas veces misógina.

Mesa 2: el Papel del Feminismo en la Construcción de la Segu-


ridad Ciudadana de las mujeres en las Ciudades.

“Experiencia de la Red de Investigadoras por una Vida Libre de Violencia” Sra. Mayela
García Ramírez25. Coordinadora Nacional de Red de Investigadoras por la Libertad y
la Vida.

La violencia feminicida -desde esta concepción- no son solamente los asesinatos, sino todas
las muertes violentas de mujeres, las que en muchos de los casos van acompañadas de
impunidad. Es un proceso de violencia extrema que se va agudizando, no es que de repente
sucedió; representa la acumulación de una serie de violaciones a los derechos de las mujeres
que se va agravando.

(Mayela García Ramírez, Ciudad de México, Septiembre 2008)

La Red, es una iniciativa que surge a partir de la Comisión Especial del Feminicidio,
cuando la Dra. Marcela Lagarde se encontraba trabajando en la elaboración de la Ley
General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. En este contexto, en
primer lugar se hizo una investigación diagnóstica sobre la violencia feminicida en
todo el país, y la Red de Investigadoras surge de este trabajo.
25 En representación de la Dra. Marcela Lagarde y de los Ríos.

Experiencias de ciudades seguras para las mujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México
Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Las compañeras que hicimos esta investigación fuimos construyendo la articulación;


y actualmente permanecemos realizando trabajos de investigación, de incidencia, de
elaboración de marcos jurídicos, de reforma en los Estados, etcétera.

Lo importante de la investigación diagnóstica, que quiero traer a colación antes de ha-


blarles de la Ley, es que permitió conocer a profundidad la complejidad de la violencia
contra las mujeres en todas las entidades federativas, los diferentes tipos y modos de
violencia que experimentan en las distintas latitudes, en los distintos municipios, en las
distintas comunidades, en las distintas colonias.

Es una investigación que dotó de un conocimiento científico a la LIX Legislatura, para


por consenso lograr la aprobación de la Ley General. Gracias a este proceso, la Ley de
Acceso no promueve una visión de las mujeres como víctimas de la violencia, sino que
construye toda una serie de propuestas para colocar a las mujeres como sujetas de de-
recho. Es un instrumento que cambia completamente el tratamiento para las mujeres
en nuestro país con relación a la violencia.

Los principios fundamentales de la Ley son: la libertad de las mujeres, la no discrimina-


ción, el acceso a la justicia, la seguridad y la dignidad de las mujeres. Estos principios,
fueron construidos a partir del diagnóstico que se hizo, a partir del cual fue posible
visibilizar que las mujeres en México no disfrutamos ninguna de estas garantías (prin-
cipios), y por lo tanto no ejercemos nuestros derechos.

La investigación dota también a la Ley de un nuevo entendimiento de la violencia; es


decir, supera los abordajes que las Leyes anteriores hacían respecto de la violencia, las
cuales básicamente se constriñen a la violencia que las mujeres viven en el ámbito
familiar, las víctimas en el ámbito familiar, y de sus parejas. En este sentido, la Ley abre
y explica que las mujeres también viven violencia en el ámbito público, tal y como los
instrumentos internacionales ya lo habían colocado; establece tipos y modalidades de
violencia como la violencia escolar, docente, comunitaria, laboral y feminicida.

Visibiliza también, tipos distintos de violencia, -además de los ya trabajados por no-
sotras y por las instituciones, como la violencia psicológica, física y sexual-, como son
la violencia económica y la violencia patrimonial. Esto es muy importante colocarlo,
porque entonces la Ley lo que evidencia es que la violencia contra las mujeres tiene
que ver con el desarrollo y tiene que ver con la democracia, tiene que ver con las con-
diciones de las mujeres para ejercitar los derechos, como aquí ya se ha dicho.

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Hay una relación directa entre la violencia que vivimos las mujeres, los distintos tipos
y modalidades, con los distintos niveles de desarrollo, con los distintos niveles de ac-
ceso a la salud, al empleo, a la educación, a todo lo que tiene que ver con el ejercicio
de derechos.

Ante esto, la investigación diagnóstica fue muy importante porque nos permitió co-
nocer en nuestro país (por Municipio, por localidad, por comunidad, por estado) cuáles
eran los distintos grados de marginación, de exclusión, de discriminación, de subor-
dinación de las mujeres, y cómo esos factores se cruzaban con los diferentes tipos y
modalidades de la violencia.

Así, la investigación es muy profunda, tiene aportes muy importantes; porque además
se investigó los hechos ocurridos por los homicidios dolosos y culposos en todo el
país. Y a partir del esfuerzo de documentación de fuentes oficiales hoy la Red puede
decir que desde el año 2002 a la fecha26 han ocurrido 10 mil asesinatos de mujeres en
nuestro país (2002 al 2008), lo cual es gravísimo.

La investigación da cuenta de estos datos, los cuales están ordenados por estados, por
municipio, por grupos de edad, por mujeres indígenas, y demás indicadores que tie-
nen que ver con el desarrollo, y están cruzados con la violencia feminicida.

Así también, la ley aporta la construcción de este concepto teórico, que después pasa
a ser jurídico y político, me refiero a la violencia feminicida; que es fundamental, es
muy importante.

Aquí se ha hablado de qué explicación podemos darle a los asesinatos o al índice de


violencia de asesinatos de las mujeres en México, y se nombra a Ciudad Juárez. Enton-
ces se trata de explicar lo que ahí ocurre, lo qué pasa con estas mujeres. Los distintos
Gobiernos en turno, han dado explicaciones que van desde asesinos seriales; hombres
que de pronto enloquecieron en un momento, así nada más de repente; hechos aza-
rosos, hasta explicaciones que colocan en las mujeres la responsabilidad (“es que las
mujeres transitaban por lugares inseguros”). Lo que evidencia la investigación es que
justamente en aquellas latitudes del país donde las mujeres tienen menos acceso al
desarrollo, es donde la violencia feminicida es mucho mayor.

26 Primera semana del mes de septiembre de 2008, sería el marco referencial para determinar la fecha actual, a la que hace alusión la expositora.

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

Estos datos nos va otorgando claves de por dónde tienen que trabajarse las políticas
públicas de seguridad, fundamentalmente para garantizar el ejercicio pleno de los de-
rechos de las mujeres. La violencia feminicida -desde esta concepción- no son sola-
mente los asesinatos, sino todas las muertes violentas de mujeres, las que en muchos
de los casos van acompañadas de impunidad. Es un proceso de violencia extrema que
se va agudizando, no es que de repente sucedió; representa la acumulación de una
serie de violaciones a los derechos de las mujeres que se va agravando, que ocurre
en un contexto de impunidad y de tolerancia social; y, entonces las mujeres terminan
muchas de las veces con muerte violenta.

¿Qué otros tipos de muerte violenta pueden conceptualizarse desde todo este contex-
to que les mencionó? La muerte materna las cuales son muertes evitables en nuestro
país, que ocurren, según esta investigación, de manera mucho más grave en ciertas
localidades, donde las mujeres no tienen acceso a la salud, a la educación, al seguro, en
fin a una serie de derechos. Las muertes de mujeres a causa del VIH/SIDA, también se
considera violencia feminicida, pues muchas de ellas están directamente asociadas a
la violencia.

El diagnóstico del que les hablo es público. El Congreso Federal tiene todos los docu-
mentos, y todas las fuentes están en la página: www.mujeresvidaylibertad.com
Estoy plenamente convencida de que representa un instrumento pedagógico, y de
construcción de argumentos que pueden ser muy útiles para la generación de pro-
puestas y de negociaciones.

La Red de Investigadoras sigue trabajando ahora en lo que tiene que ver con homo-
logar los marcos jurídicos en las entidades federativas. Yo le decía a la Directora del
Inmujeres-DF hace un ratito, que estando aquí en el Encuentro ya me quiero venir a
vivir al DF porque ¡qué maravilla! Es una cosa impresionante, y lo digo porque si yo les
contara lo que pasa en Veracruz y en los demás estados del país, es una cosa terrible.
Hace apenas tres días dos compañeras mujeres del Cabildo, de un Municipio allá en
Veracruz fueron despedidas por difundir la Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia, pues se considera que la Ley ofende a los hombres. Entonces,
claro, yo me quiero venir a vivir al DF, porque supongo que aquí esto ya no sucede.

La Red de Investigadoras articula organizaciones feministas de mujeres en los distin-


tos estados, y está compuesta por investigadoras, académicas, políticas, legisladoras,

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100

e incluso mujeres de otros países como Guatemala. Trabajamos con la intención de


contribuir con la reforma democrática del Estado, porque la Ley General de Acceso no
es solamente un nuevo marco normativo. Lo que plantea es una reforma profunda del
Estado. Para erradicar la violencia contra las mujeres, el Estado tiene que transformarse,
las relaciones de poder tienen que transformarse, las relaciones entre los hombres y las
mujeres tienen que modificarse.

Nuestro accionar ha sido bastante exitoso, pues ahora 26 entidades federativas ya tie-
nen su Ley de Acceso correspondiente. Y desde luego ahora falta -lo que ya nos decía
la Consejera Jurídica y de Servicios Legales del GDF-, la correspondiente reforma a
todos los Códigos Civiles y Penales.

Pero la Red no sólo está impulsando este trabajo de reformas legislativas, está llevando
a cabo todo un trabajo de interlocución con distintas entidades como los Institutos de
las Mujeres, los Sistemas creados para atender, prevenir, sancionar y erradicar la violen-
cia contra las mujeres, los cuales son mecanismos que la Ley de Acceso ha construido,
para que efectivamente el ejercicio del derecho a una vida libre de violencia cuente
con la política pública correspondiente, coherente con la legislación y que permita ir
generando las condiciones para ejercitar estos derechos.

Por ejemplo, el Banco Nacional de Datos e Información sobre Delitos Violentos contra
las Mujeres27, si ustedes lo revisan, podrán observar que toda la información ahí conte-
nida, toda la metodología del Banco, está nuevamente referida únicamente a la violen-
cia intrafamiliar, ni siquiera a la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar.

Entonces hay mucho trabajo que hacer, hay una gran distancia entre la Ley sustanti-
va, la Ley General y las políticas públicas que se están derivando. Les invitaría a que
podamos conocer colectivamente la Ley General y sus correlativas en los estados. Te-
nemos que avanzar en el empoderamiento de las mujeres, entendida ésta condición
como el tránsito de las mujeres a la libertad.

27 Constituye una de las obligaciones que la Ley establece, y esta a cargo de la Secretaría de Seguridad Pública.

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“Retos Feministas y la Construcción de Seguridad para las Mujeres” Sra. Ximena Machi-
cao Barbery, Coordinadora Internacional del Centro de Información y Desarrollo de la
Mujer CIDEM / Bolivia.

Con relación al tema de seguridad y el papel de los feminismos, yo creo que es indudable que
los feminismos de antes, de ahora y los que vendrán han jugado un rol fundamental porque la
seguridad o la inseguridad tiene que ver con el ejercicio de los derechos. Y quienes hemos puesto
de manera sustantiva, de manera permanente el tema de los derechos -sin lugar a dudas hemos
sido las feministas- y los movimientos de mujeres.

(Ximena Machicao Barbery; Ciudad de México, Septiembre 2008)

Quiero iniciar mi intervención, contándoles que acabo de estar en una reunión en


Bogotá, donde un grupo de mujeres que trabajamos el tema del aborto hace muchí-
simos años y decidimos que el 28 de Septiembre sea el Día por la despenalización del
aborto en América Latina y el Caribe, decidimos ahora que vamos a tomar como refe-
rente lo acontecido en el Distrito Federal, como una bandera para decir “ Sí se puede
en América Latina”.

Ahora, esto del “Sí se puede” ya está tan politizado, puesto que unos sí pueden, y otros
no pueden, pero la idea es que lo retomemos de manera asertiva, desde la libertad. Y la
libertad tiene que ver con el ejercicio de los derechos, y el derecho a decidir es un dere-
cho no negociable para las feministas por lo menos.

Con relación al tema de seguridad y el papel de los feminismos, yo creo que es indudable
que los feminismos de antes, de ahora y los que vendrán han jugado un rol fundamen-
tal porque la seguridad o la inseguridad tiene que ver con el ejercicio de los derechos.
Y quienes hemos puesto de manera sustantiva, de manera permanente el tema de los
derechos sin lugar a dudas hemos sido las feministas y los movimientos de mujeres.

Es muy difícil ver cuál es el papel, porque es un tema que nosotras hemos agendado
públicamente, y que se ha ido construyendo con base a alianzas con otros grupos de
mujeres, con otros movimientos sociales, con la institucionalidad pública. Y en ese reco-
rrido hemos logrado muchísimas cosas; en otras cosas hemos ido retrocediendo, por-
que la conquista de los derechos no son procesos lineales. Creo -y lo han dicho muchas
autoras, además latinoamericanas- que estamos en una lucha de poder, de una disputa
de poder, con poderes muy fuertes de tipo político, económico, religioso, y además, en
una lucha contracultural.

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Así, estas luchas son procesos que dependen de las condiciones, de los contextos po-
líticos, sociales (globales, regionales, nacionales, locales) que tienen la posibilidad de
avanzar, pero también tienen la posibilidad de retroceder. Actualmente existe un grave
riesgo de ir más atrás de como estábamos hace 20 años, en términos de nuestros Go-
biernos, -sean de izquierda o no de izquierda-, con excepción del Distrito Federal, el
cual hoy por hoy es ejemplo en América Latina respecto de la aplicación y el ejercicio
de derechos. Pero si vemos el contexto regional, no tenemos muchas cosas como para
celebrar; todo lo contrario.

Esto es, se vislumbra un gran avance de la derecha, de los grupos ultra conservado-
res. Por ejemplo, Tabaré Vázquez28 con un gobierno de izquierda, quiere vetar la Ley del
Aborto en el Uruguay. Sin embargo, esto es también una señal de que algo bien hemos
hecho las mujeres; ellos están asustados, y por lo tanto se están cerrando.

Porque, como decía Liliana Rainero, yo también creo que el feminismo es la fuerza más
revolucionaria del Siglo XX y del Siglo XXI. Somos una amenaza para un sistema y un
poder construido de manera binaria hombres-mujeres, sexo-género que nos ha hecho
estar a las mujeres en situaciones de desventaja histórica, cultural, social, económica.
Pero, pese a ello hemos ido avanzando, nos hemos ido empoderando, hemos ido cre-
ciendo, y como muestra este Encuentro y los proyectos que estamos desarrollando, por
ejemplo, con el Proyecto “Ciudades Seguras: Violencia de Género y Políticas Públicas”, es
un ejemplo de que las cosas se pueden enfrentar de otra manera.

Me parece que muchas de las cosas que se han estado discutiendo en estos días, tienen que
ver con la institucionalidad democrática. Los temas que hemos tocado nos están plantean-
do muchos retos a las feministas, a las redes feministas, a las organizaciones feministas.

Un reto es complejizar mucho más los debates. Por ejemplo, ¿qué tipo de democracia
queremos construir las mujeres y las feministas? ¿Qué tipo de Estado? Creo que aquí
hay un desafío conceptual y político muy importante, porque decimos: “queremos de-
mocracias”, pero ¿qué democracias queremos? ¿Cómo las queremos vivir?

Lo cual está ligado, al estado de derecho y a fortalecer la institucionalidad democrática


desde una perspectiva más incluyente, que es excluyente como la que hemos vivido
hasta el día de hoy.

28 Tabaré Ramón Vázquez Rosas, actual Presidente de la República del Uruguay.

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El otro tema que me parece sustancial, es el de las alianzas. Hablar de esta necesidad de
construir estrategias, pactos políticos, desde nosotras con otros actores institucionales,
movimientos sociales, implica una mirada hacia fuera, pero requiere también tener una
mirada hacia dentro de los movimientos de mujeres y de los movimientos feministas, y
abordar las grandes dificultades que tenemos las feministas para construir alianzas.

Esta dificultad tiene en principio una explicación básica (aún cuando es más comple-
jo), la cual radica en reconocer que entre nosotras hay también intereses. Los intereses
crean relaciones de poder, crean liderazgos, y no tenemos aún los mecanismos sufi-
cientes para dialogar políticamente entre nosotras sin que eso signifique rupturas. Creo
firmemente que todas somos necesarias, o sea, nadie está demás, porque contra lo que
tenemos que pelear es tan grande, tan poderoso y tan fuerte que todas somos necesa-
rias en estas luchas.

Aquí hay un desafío muy grande: construir pactos y alianzas políticas con base en agen-
das comunes, donde tengamos consensos básicos. El consenso es fundamental, ya que
implica el que yo hablo desde una posición política feminista que quiere contribuir a
transformar la sociedad y cambiar el mundo, y ése es el consenso que creo que podemos
tener todas; cómo hacerlo y los instrumentos para llevarlo a cabo es la parte difícil.

Considero que es crucial reivindicar el derecho a la disidencia. No podemos estar de


acuerdo en todo, porque el feminismo al ser una propuesta política de transformación
social no implica que tenemos que pensar todas iguales, que todas somos buenas y nos
vamos ir al cielo; tampoco significa que no podamos construir alianzas políticas, pactos
políticos entre nosotras, lo cual pasa por el reconocimiento de liderazgos, de liderazgos
múltiples, de liderazgos distintos, de liderazgos necesarios. Tiene que ver también con
delegar confianza en la otra, tiene que ver en el reconocimiento, con la redistribución del
poder, para de esta manera hacer visibles los esfuerzos de todas.

Me parece que estos son algunos temas que debemos incorporar a nuestras iniciativas,
a proyectos como el que está impulsando UNIFEM, porque el tema de la violencia no
solamente es del hombre a la mujer; muchas veces la violencia también se gesta entre
nosotras. Tenemos que replantearnos eso y reconocer que existe esa situación, porque si
no empezamos a deconstruir esas relaciones nos pueden hacer mucho daño, y nos pue-
den quitar mucha eficacia en la acción política hacia adelante. No vamos a poder lograr
ir más allá si no somos una fuerza política que tenga acciones estratégicas fortalecidas.

El fortalecimiento y el empoderamiento se construyen sobre la base de alianzas susten-


tables en el tiempo y no solamente coyunturales.

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“Más mujeres en la calle sin miedo y sin violencia”. Sra. Liliana Rainero, Coordinadora
Regional de la Red Mujer y Hábitat de América Latina.

¿Hasta qué punto podemos hablar de democracia en sociedades donde persiste la violencia
hacia las mujeres, ¿Cuál es el límite de aceptabilidad o tolerancia con el poder que sustenta y
legitima esa violencia? Lo anterior, es la interpelación que el feminismo hace a nuestra sociedad,
la deuda necesaria de saldar, y un desafío para el Siglo XXI.

(Liliana Rainero; Ciudad de México, Septiembre 2008)

El titulo de mi presentación, alude a una frase que escribieron en el muro de un barrio


de la Ciudad de Rosario un grupo de mujeres, y me parece que es una frase crítica y
propositiva al mismo tiempo. Esta huella que han dejado en ese muro tiene mucho sig-
nificado para ellas, pues les permite dar cuenta de una historia en construcción, de un
proyecto que se llama feminismo.

Creo que el feminismo es la revolución cultural más potente y perdurable del siglo pa-
sado, que ha permitido interpelar la política, la ética, resinificar conceptos como ciuda-
danía, y democracia.

La presente exposición parte desde un lugar concreto, desde el aporte del feminismo, y
desde un ámbito que es la Red Mujer y Hábitat de América Latina, la que tengo el gran
honor de coordinar.

Los temas de preocupación no son privativos de la Red; sin duda que son compartidos.
Alimenta y son alimentados por otras redes feministas de la región, que construyen co-
tidianamente reflexiones y acciones para mejorar la vida de las mujeres. En ese sentido,
me parece que esos temas cruzan dos grandes líneas: el territorio de las ciudades, don-
de se expresan las relaciones sociales, culturales, políticas, económicas; y la vida de las
mujeres con relación a ese territorio, lo que les ofrece los obstáculos que ahí encuentran
y nuevas posibilidades.

En este sentido, es importante decir que, con relación a la vida de las mujeres en las
ciudades, la perspectiva feminista aportó una visión crítica al enfoque tradicional del
fenómeno urbano y produjo nuevas e innovadoras contribuciones.

Así, desde este lugar, al incorporar en el análisis del espacio urbano las estructuras de las
relaciones entre hombres y mujeres en la sociedad, permitió ver de que al mismo tiem-
po que el territorio es la expresión de estas relaciones, las relaciones de género inciden,
construyen el espacio físico.

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El derecho a la ciudad implica el derecho al uso y apropiación; también el derecho a


la participación. Respecto del uso del espacio, el feminismo permitió revisar las con-
secuencias de la división de la esfera masculina y femenina en las ciudades, la relación
entre trabajo doméstico y remunerado, entre espacio privado y espacio público; apor-
tando a la comprensión del tema la relevancia que el espacio tiene respecto de la cons-
trucción de las relaciones entre los géneros. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la vida
cotidiana de las y los habitantes de una ciudad está condicionada en gran medida por
los procesos de organización física del territorio, de las distancias de la vivienda a los
servicios, al equipamiento urbano, al transporte.

En este sentido, las mujeres se ven especialmente impactadas por esta distribución te-
rritorial de los servicios, puesto que la disponibilidad de estos servicios influye en la
posibilidad del acceso al mercado de trabajo, a la organización de las actividades co-
tidianas, a la cantidad de trabajo doméstico que realizan, y sobre todo al disfrute del
tiempo libre.

Así, resulta significativo lo que algunos autores señalan, que si bien la revolución de las
tecnologías ha permitido acortar las distancias entre las personas, también ocasiona
que las personas estén cada vez más circunscritas a su propio territorio. En el caso de
las mujeres, podemos decir que hay mujeres de sectores populares que no conocen
el centro de sus propias ciudades, porque no disponen del transporte público que las
acerque al mismo.

Las profundas dualidades de la realidad urbana relativizan las distancias al mundo y


sus beneficios. La sociedad hoy ofrece muchos beneficios; sin embargo, el acceso a ellos
todavía no es igualitario.

Como feministas señalamos desde el Programa Regional29 que se está implementando


en distintas ciudades, que la violencia sexual contra la mujer no puede ser considerada
como un apartado especial de los delitos de abuso de fuerza, sino que como toda vio-
lencia hay que buscar su origen en las grietas sociales.

Las relaciones entre los individuos están inmersas en un contexto social determinado,
en el que se sitúa la violencia personal cara a cara entre éstos y éstas; la estructural, que
como su nombre lo indica emana de las estructuras sociales, y la violencia cultural, que
deriva de distintas prácticas comunitarias.
29 Programa Regional Ciudades Seguras: sin violencias hacía las Mujeres

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Y es que si bien el espacio público es considerado de uso universal, al que pueden ac-
ceder varones y mujeres; esto no es así, pues hemos sido socializados para que lo uti-
licemos y nos comportemos en este espacio de manera diferente. En este sentido me
gustaría señalar un estudio que hemos realizado en varias ciudades de América Latina,
donde queríamos ver, analizar las pautas culturales que aún perviven en jóvenes, en
mujeres y en varones respecto de nuestros comportamientos en el espacio público.

A partir de dicho estudio, pudimos detectar que son las mujeres las que cambian sus ru-
tinas cotidianas por temor y dejan de hacer actividades; cuando se les pide su opinión
ante ciertas afirmaciones (“las mujeres no tienen que circular por determinados lugares
a determinada hora porque es riesgoso” o “las mujeres no debieran vestirse provocati-
vamente para evitar ser agredidas en la calle”) sorpresivamente nos encontramos con
que un alto porcentaje de la población se adhiere dichas afirmaciones.

Acerca de los comentarios y las definiciones sexistas o excluyentes que emiten los Jue-
ces ante un hecho de violencia contra una mujer cometido en la calle, realmente es cier-
to e ilustra de una manera muy completa lo que estoy diciendo. Hay una Antropóloga
en Argentina quien sostiene que existe una gran brecha entre el avance de las leyes y
la efectividad de las mismas, lo cual radica en el nudo cultural que pervive en nuestras
sociedades acerca de la discriminación hacia las mujeres.

Se han hecho muchos estudios en distintas ciudades, donde se ponen de alguna ma-
nera a prueba hipótesis del feminismo, respecto de cómo es posible que en sociedades
avanzadas y con tantos logros respecto al estatus socioeconómico de las mujeres y a
derechos ganados, pervivan grados de violencia honestamente escandalosas.

Algunas de estas hipótesis feministas dicen que a cuanta más igualdad social, mayor
acceso a la educación, al mercado de trabajo, a un estatus socioeconómico mayor por
parte de las mujeres, menores son las posibilidades de ser violentadas. Otra hipótesis,
sostiene que entre más derechos ganados, el patriarcado se siente más amenazado en
sus privilegios, generando reacciones mucho más violentas contra las mujeres.

Estas dos hipótesis aparentemente contrastantes, no tienen resultados concluyentes.


Las investigadoras sostienen que tal vez un modelo más integral que concilie la dis-
tribución económica, la equidad y las transformaciones culturales, puede darnos pis-
tas para resolver o avanzar en este nudo estructural que tiene en el centro la violencia
contra las mujeres. Por ejemplo, uno de los aspectos que resultan relevantes es que las
mujeres con nivel universitario demoran el matrimonio y la maternidad, y el divorcio es
menos problemático, porque estas mujeres tienen mayor capital social.

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

La idea es profundizar no solamente en investigaciones respecto a cuáles son los tipos de


violencia que sufren las mujeres, sino además, y fundamentalmente pensar, cuáles son los
avances más relevantes de las mujeres que están interpelando al sistema patriarcal.

Para finalizar, quiero hacer referencia a las enseñanzas que es posible recabar del pro-
ceso de implementación del Programa Regional en las distintas ciudades. Desde el Es-
tado se pueden pensar acciones alternativas para promover ciudades más seguras, a
partir de un compromiso político con la equidad de género, el cual ha de expresarse
en la existencia de áreas específicas de promoción de los derechos de las mujeres que
lideran procesos. Dichas acciones deben posibilitar la transversalización de las políticas,
comprometiendo otras áreas de gobierno, que permitan pensar el tema de la seguridad
sin limitarla a un área específica.

Para colocar algunos ejemplos, podemos señalar la experiencia de la Guardia Urbana de


Rosario; podemos hablar de Bogotá y la incidencia en los planes de desarrollo urbano;
podemos hablar de Santiago de Chile y la incidencia en un Programa Nacional como es
“Quiero mi Barrio”.

Desde el punto de vista de las organizaciones de mujeres, y específicamente de las mu-


jeres que dejaron en el muro de su barrio la frase con la que inicié esta exposición, pue-
do decir que han reconocido las causas explicativas de la violencia basadas en la falta
de reconocimiento de las mujeres como sujetos de derechos, y los factores que pueden
ser más o menos pre disponentes para la misma: falta de acceso a recursos económicos,
a la justicia y a la participación en decisiones que impactan su vida cotidiana, como la
producción y gestión del territorio.

Quiero terminar haciendo una alusión a la frase de una investigadora francesa, quien
afirma que: “En las sociedades democráticas ricas los procesos de exclusión social cons-
tituyen un escándalo, porque ponen en cuestión los valores mínimos en los que se fun-
da el orden social y la idea de justicia que preside su organización”.

En esta línea de reflexión cabe para mí la pregunta, ¿hasta qué punto podemos hablar
de democracia en sociedades donde persiste la violencia contra las mujeres? ¿Cuál es el
límite de aceptabilidad o tolerancia con el poder que sustenta y legitima esa violencia?

Lo anterior, es la interpelación que el feminismo hace a nuestra sociedad, la deuda necesaria


de saldar, y un desafío para el Siglo XXI.

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“Alianzas Feministas para la Globalización de los Derechos Humanos de las Mujeres”


Sra. Giulia Tamayo, Sección Española de Amnistía Internacional. Madrid, España.

Sabemos que constantemente nos acechan los reveses, sabemos que los derechos ganados sig-
nifican para otros el recorte de sus privilegios, todo eso hay que tomarlo en cuenta. Los hombres
nunca pierden derechos por los derechos que ganan las mujeres, lo que pierden son privilegios. Y,
una sociedad democrática no puede estar formada por personas que tienen privilegios.

(Giulia Tamayo; Ciudad de México, Septiembre 2008)

Antes de entrar al milenio, Norbert Lechner decía que en tiempos de incertidumbre


las prácticas preceden a la teoría. Las mujeres siempre hemos vivido en tiempos de
incertidumbre, y los feminismos precisamente emergieron cuando las mujeres tuvie-
ron que transitar a un territorio moldeado masculinamente, siendo dicha situación la
que da lugar a la necesidad de forjar colectivos o encuentros entre mujeres para no ir
a “palo de ciego” en ese territorio hostil.

Aprendimos de las trayectorias de las mujeres, de sus estrategias, de sus resistencias,


incluso nombramos antes que se nombraran, como derechos sexuales y reproducti-
vos, lo que nosotras ya considerábamos como derechos. Es decir, antes que dijeran que
eran nuestros derechos, hicimos que nuestros derechos fueran verosímiles.

Durante la segunda oleada del feminismo -ubicado entre los años 60 y los años 70, vi-
vimos una serie de teorías y prácticas que nos han dividido. Hay también muchísimas
prácticas, muchas teorías, pero sobre todo muchos momentos en los que hemos ob-
tenido logros que nos han unido fuertemente. Lo ganado en la Conferencia de Viena30
no habría sido posible, de no haber juntado todas las fuerzas, dejado de momento a un
lado nuestras diferencias para poder lograr lo que finalmente obtuvimos.

Las diferencias, las discrepancias que podamos tener dentro de los feminismos y las fe-
ministas, es algo que incluso debe de robustecernos. No obstante, debemos dedicarle
el tiempo para reflexionarlas.

Por eso, una de las cuestiones más urgentes que debemos tener en cuenta es ubicar
qué ha funcionado, qué no ha funcionado, qué orientaciones, o por lo menos qué pre-
guntas debemos plantearnos para poder fortalecer los avances que hemos tenido.

30 Conferencia Mundial de Derechos Humanos; 14-25 de Junio. Viena, Austria.

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Sabemos que constantemente nos acechan los reveses, sabemos que los derechos ga-
nados significan para otros el recorte de sus privilegios, todo eso hay que tomarlo en
cuenta. Los hombres nunca pierden derechos por los derechos que ganan las mujeres,
lo que pierden son privilegios. Y una sociedad democrática no puede estar formada
por personas que tienen privilegios.

En este contexto, -insisto- tenemos ya muchos años en esta segunda oleada del fe-
minismo contemporáneo, las feministas ya no estamos únicamente en nuestros colec-
tivos de origen, aunque muchos de ellos subsisten, estamos des localizadas. Algunas
feministas se encuentran precisamente en ubicaciones como el ámbito público. Hay
otras feministas que por ejemplo, también teníamos una agenda de género en otros
ámbitos que eran del espacio social.

Lo que quiero decir es que podemos tener diferentes ubicaciones y saber que aún así
es posible el establecimiento de alianzas para hacer que sucedan cosas. Porque para lo
que tenemos que estar unidas es para hacer que sucedan cosas o para evitar que suce-
dan reveses. Las discrepancias, las diferencias teóricas podemos dedicarles muchísimo
tiempo, pero no creo que sean las relevantes. Por ejemplo en esta misma mesa, desde
luego yo tengo algunas discrepancias con relación a la manera como se contabiliza
la violencia contra las mujeres, la conceptualización, el marco, incluso puede ser que
tenga diferentes estrategias. Puedo considerar que el feminicidio es un buen concepto
de campaña, pero no es un buen concepto jurídico.

Pero, esas cosas las podemos discutir y las podemos debatir sin quebrar nuestra alian-
za central, que es la alianza por nuestros derechos, por mejorar la democracia; incluso
lo podemos hacer poniendo de manifiesto nuestras discrepancias.

Tenemos que perdernos el miedo unas a otras. Debemos decir: “te equivocas”, o mejor
aún podemos decir: “me equivoqué”, con la confianza de que vamos a estar todas jun-
tas en la batalla más importante, que es la lucha por nuestros derechos.

La historia no es lineal y menos la historia de los derechos. Los riesgos de perder lo avan-
zado es una historia muy conocida. Por eso, en este momento es necesario no solamen-
te tener expertas; lo que necesitamos es tener movimientos, movimientos de personas
con la capacidad de reaccionar cuando estemos en riesgo de perder un derecho.

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Mientras que ante la concreción relacionada con la comisión de un abuso tan grande
como lo sucedido en San Salvador, Atenco31 podamos estar no sólo las mujeres mexica-
nas movilizadas o los hombres mexicanos movilizados, sino que puedan saber que allá
en España podemos apoyarles, y que en el Reino Unido también lo harán, todos se van
a movilizar. Se habla de un mundo globalizado, sin que haya habido una globalización
de los derechos humanos. Tenemos justamente que movernos en esas claves, pues se
nos presentan enormes desafíos.

Las feministas ya no solamente somos las de los años 60 o los 70. Las feministas ahora
tienen cada vez edades más pequeñas. Ahora hasta se nace feminista, es más, hasta
hay hombres feministas, y eso es trabajo de todos estos años.

En ese sentido, los desafíos son muy grandes, hay que proteger las iniciativas que
surgen como las del DF32, hay que protegerlas con los dientes. Podemos tener críticas,
pero sobre todo, debemos articular voluntades para producir realidad, para transfor-
mar la realidad.

Las feministas hemos aprendido que aunque hayamos tenido muchos reveses, es sufi-
ciente cambiar la trayectoria de vida de una mujer, para asegurar que ha valido la pena
haber vivido el feminismo.

Y en este sentido, podemos tener críticas, pero lo importante es que no seamos nosotras
las que tiremos piedras sobre aquellos intentos que buscan transformar la realidad.

31 En donde alrrededor de 26 mujeres fueron agredidas sexualmente por elementos de la Policía Federal y del Estado de México, durante la represión policial a un grupo de manifestantes.
32 Referentes a la despenalización del aborto antes de las 12 semanas de gestación.

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Mesas Temáticas de Trabajo


Mesa 1: Políticas públicas de equidad y seguridad para
las mujeres.
Moderadora: Fiscal Central de Investigaciones para Delitos Sexuales de la Procuraduría General
de Justicia del Distrito Federal.

“La Seguridad Ciudadana base de una política de equidad y seguridad para las mujeres
en las ciudades”. Sra. Cristina Sánchez Mejorada, Universidad Autónoma Metropolitana-
Plantel Azcapotzalco.

Joseph Tulchin y Graig Fagan señalan que cuando un observador externo reflexiona
sobre lo que significa ser un ciudadano de América Latina y el Caribe, una de las imá-
genes que se destaca es la de una predominante inseguridad. Reconocer el sentido
de vulnerabilidad y miedo que existe entre los habitantes de la región se extiende
a cada faceta de sus vidas, abarcando desde preocupaciones sobre el empleo y el
cuidado de la salud, hasta percepciones que van de mal en peor sobre la degradación
ambiental y la seguridad personal33.
Este ámbito más amplio es al que se conoce o denomina como “seguridad ciudadana”
es decir la preocupación por la calidad de vida y la dignidad humana en términos de
libertad, acceso al mercado y oportunidades sociales. La pobreza y la falta de oportuni-
dades, el desempleo, el hambre, el deterioro ambiental, la represión política, la violencia,
la criminalidad y la drogadicción son, entre otras, amenazas a la seguridad ciudadana.

La seguridad ciudadana contiene una dimensión objetiva: los hechos de la violencia


conocida que involucra a víctimas y victimarios; y una dimensión subjetiva: las viven-
cias y sentimientos personales que configuran las percepciones y representaciones
de la seguridad ciudadana. 34 Una consecuencia directa de la sensación de inseguridad
y sus corolarios prácticos es una profundización en las grietas sociales, ahondándolas
y profundizándolas.
En la década de los ochenta, estudiosas de la problemática de género identificaron
una serie de fenómenos dentro de la pobreza que afectaban de manera específica a las
mujeres. Esta perspectiva puso en evidencia la necesidad de reconocer que hombres
y mujeres experimentan la pobreza de manera diferente, y que el género es un factor,
entre otros, que incide en la pobreza aumentando la vulnerabilidad de las mujeres a
experimentarla y lo mismo ocurre ahora con la inseguridad.

33 Joseph Tulchin y Graig Fagan, “Perfil actual de la seguridad ciudadana e iimpacto en la gobernabilidad democrática. Aportes desde Latinoamérica” en: Lilian Bobea (editora): Entre el
crimen y el castigo. Seguridad ciudadana y control democrático en América Latina y el Caribe. Nueva Sociedad, Caracas, 2003, pp. 13-29.
34 del Olmo, Rosa. Ciudades duras y violencia urbana, p. 6. En Foro Seguridad Ciudadana, Nueva Sociedad online www.nuevasoc.org.ve

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Se ha identificado que condiciones estructurales como el mercado de trabajo, el hogar


de origen, el barrio y la comunidad local constituyen ámbitos en donde se generan
algunas ventajas y/o desventajas que afectan o benefician a determinados sectores
de la sociedad y frente a éstos es sin duda la diferencia de género, el ser mujer, lo que
constituye una de las principales desventajas. El género identifica las características
socialmente construidas que definen y relacionan los ámbitos del ser y del quehacer
de lo femenino y lo masculino dentro de contextos específicos y condicionados por
razones históricas, económicas, sociales y culturales. Estos factores favorecieron la con-
solidación de relaciones jerárquicas de desigualdad entre los sexos. En ellas la mujer
perdió el derecho a desarrollarse en las mismas condiciones que el hombre, y la violen-
cia, en sus múltiples formas (física, sexual, psicológica y moral) ha sido una de las vías
fundamentales para el logro de este objetivo.

Si bien las causas de la violencia de género estriban en los roles desiguales que la so-
ciedad patriarcal ha asignado a hombres y mujeres, ésta se ha visto agravada por una
sociedad que ya no ofrece valores colectivos, puntos de referencia estables para sus
miembros, que ya no indica los caminos a seguir, y que con frecuencia se agita confu-
samente. La desigualdad social y la segregación urbana se constituyen en problemas
adicionales dentro de los cuales se inscriben el desempleo, la precarización del trabajo,
la imposibilidad de acceder a los servicios de salud, las deficiencias en el sistema edu-
cacional y desde luego la incertidumbre económica, todos elementos que cotidiana-
mente detonan la violencia social, pero en especial la violencia de género. Violencia
que a su vez desencadena en las mujeres, por ser las principales responsables del ho-
gar y la atención de los hijos y la familia, sentimientos de frustración, miedo e incluso
desesperanza que la llevan a la inmovilización y a la soledad por el rompimiento del
tejido social.

En síntesis, hablar de violencia implica hacer mención a: la violencia socio-estructural


que impone a altos porcentajes de población a vivir en la pobreza y marginación, ero-
sionando su condición de ciudadanos; la violencia institucional, la violencia que se
expresa en la escena pública calificada como delito e infracción, pero también como
corrupción e impunidad; y en tercer lugar a la violencia represivo - punitiva que sur-
ge como respuesta socio-institucional a la anterior. También se pueden identificar tres
causas principales del incremento de la inseguridad y de la violencia urbana: las causas
sociales, las causas institucionales y las ligadas al entorno, de ahí que para abatir la in-
seguridad hay que combatirlas todas35.
35 UN-HABITAT, Programa Ciudades Seguras, Un enfoque democrático en materia de seguridad ciudadana. Documento Conceptual. En www.unhabitat-rolac.org

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Gro Harlem considera que la violencia y el grado de inseguridad ciudadana imperante


en América Latina alcanzan proporciones epidémicas. Esa violencia y esa inseguridad,
en lo económico y social, socavan por una parte las bases del sistema democrático
y, por otra parte, drenan una enorme cantidad de recursos públicos y privados que
son indispensables para el desarrollo y para el crecimiento con equidad. En lo políti-
co, crean condiciones de inestabilidad y reacciones de grupos humanos contra causas
y actores aparentes, contribuyendo a volver más erráticas algunas políticas guberna-
mentales y al deterioro adicional de instituciones públicas que deberían ser los pilares
fundamentales para la contención y erradicación de la violencia y la inseguridad. La
violencia, dice la autora, “es una constante en la vida de un gran número de mujeres
en todo el mundo, y nos afecta a todos de un modo u otro. Para muchos, permanecer
a salvo consiste en cerrar puertas y ventanas, y evitar lugares peligrosos. Para otros, no
hay escapatoria, porque la amenaza de la violencia está detrás de esas puertas, oculto
a los ojos de los demás. Y para quienes viven en medio de guerras y conflictos sociales
o étnicos, la violencia impregna todos los aspectos de la vida”. 36

Lamentablemente nuestro país y en nuestra ciudad la epidemia persiste y se expan-


de. El desarrollo de conductas violentas se ha convertido ya en una característica es-
tructural de las sociedades urbanas. Además de la violencia social y el incremento de
actividades criminales, se asiste a una creciente ausencia de observancia de muchas
normas de convivencia civil expresada en una alteración de las “buenas prácticas” de
interacción social que se observan en la calle, en el tránsito, en el transporte público,
etc. y que tiene como una de sus características fundamentales la pérdida progresiva
de tolerancia y una relación agresiva entre individuos y grupos que reviste característi-
cas preocupantes, ya que esta práctica es progresiva y se instala en el campo social casi
imperceptiblemente erosionando las relaciones y el tejido social.

Dichas conductas violentas representan entonces una ruptura entre los individuos y
las normas de convivencia social pacífica, impuestas y aceptadas por la mayoría de las
personas. El quebrantamiento de dichas normas genera conductas delictivas o, en me-
nor grado faltas o contravenciones, las mismas que afectan directamente las libertades
y derechos (a la vida, a la integridad, a la libertad, a la propiedad, etcétera) de otras per-
sonas y que han llegado a convertirse en un riesgo para la vida y para la salud de las
personas afectando incluso el funcionamiento del sistema de atención de la salud37. Los
accidentes de tránsito, los suicidios y en especial la violencia de género se ha converti-
do en un problema de salud pública y de derechos humanos.
36 Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la Organización Mundial de la Salud, en “Informe Mundial sobre la violencia y la salud”. Organización Panamericana de la Salud, Was-
hington DC 2002.
37 Lafont, Ester. El abordaje de la violencia social y las políticas públicas.- MAY 2005.- http://www.monografias.com/ trabajos21/violencia-social/violencia-social.shtml.

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La violencia y la inseguridad no discriminan; se observan en cualquier sector y ámbito


de la ciudad. Se expande y se instala cotidianamente en ámbitos que tradicionalmente
funcionaban como lugares de contención y educación como la escuela y la familia. Los
hechos de violencia escolar grave, incluyendo el uso de armas, han comenzado a ser
rutinarios en la región. La presencia del tráfico de drogas en recintos escolares de ense-
ñanza primaria y secundaria se ha incrementado. La violencia también se ha instalado
progresivamente en los espacios públicos: el vandalismo contra la propiedad pública
y privada, violencia en espectáculos artísticos, en eventos deportivos y en fiestas y re-
uniones juveniles es un hecho cotidiano, transformando a muchos de esos espacios en
“territorios hostiles”. Pero, además, la violencia se ejerce desde las oficinas estatales, la
policía y el Estado que violan los derechos humanos; el funcionario público que atenta
contra los derechos del ciudadano que se acerca a solicitar sus servicios, los políticos,
los líderes o gobernantes corruptos que se enriquecen directa o indirectamente de
las arcas del Estado y con su conducta erosionan la confianza, la ética, las normas y la
cultura de la convivencia.

Como corolario, una política de equidad y seguridad para las mujeres debe considerar que:

· La violencia hacia las mujeres responde a pautas culturales arraigadas en el


sistema patriarcal que constituye la base de nuestras sociedades, y son las trans-
formaciones culturales a las que tenemos que apelar para remover comporta-
mientos y conductas basados en la dominación y subordinación de las personas.
La sensibilización de la sociedad sobre esta realidad, requiere argumentos y co-
nocimientos que legitimen las demandas de cambio, en particular si se trata de
demandas desde las mujeres, pero dirigidas a los hombres38.

· La violencia de género atenta directamente contra la ciudadanía de las mujeres


y la igualdad de oportunidades de ejercer los derechos, participar en la vida pú-
blica, gozar de las libertades democráticas, y contribuir al desarrollo local y na-
cional. Si la ciudadanía de las mujeres es todavía más formal que efectivamente
real –considerada de segunda categoría -, la violencia que las afecta tanto en el
ámbito privado como público, inhibe y erosiona los derechos, los espacios y el
empoderamiento conquistados a lo largo de innumerables luchas, mantenien-
do la “normal” supremacía de la ciudadanía masculina39.

· El tema de la inseguridad se ha convertido en uno de los más grandes y graves


problemas en la actualidad. Frente a ello, las soluciones que suelen plantearse
son diversas: medidas punitivas drásticas para combatir la criminalidad; organi-
zación de la sociedad civil para crear mecanismos de protección y prevención
frente a actos criminales; participación de los gobiernos locales en tareas de se-
38 Rainero Liliana (2004). Seminario internacional ciudades seguras para mujeres y niñas. Segunda Conferencia Internacional. Red Mujer y Habitat de América Latina. Bogotá, Colombia
39 Massolo, Alejandra. Género y Seguridad Ciudadana: el papel y reto de los gobiernos locales. Seminario Permanente sobre Violencia. Programa PNUD. Hacia la construcción de una sociedad
sin violencia. San Salvador, El Salvador Junio 2005.

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guridad ciudadana. No obstante, esto no es suficiente. El Estado tiene la obliga-


ción de elaborar diversas políticas (económicas, sociales, culturales) preventivas
y punitivas, en la búsqueda de garantizar la paz social, la tranquilidad y el desa-
rrollo de la vida social libre de peligros y la ciudadanía debe colaborar al ejercer
sus derechos y responsabilidades. “Así, la seguridad ciudadana va a tener una
doble implicancia: implica una situación ideal de orden, tranquilidad y paz, que
es deber del Estado garantizar y, asimismo, implica también el respeto de los de-
rechos y cumplimiento de las obligaciones individuales y colectivas”40.

De igual manera, podemos indicar que la base de lo que hoy se entiende por seguridad
ciudadana es lograr la interrelación en sociedad y que esté orientada a una convivencia
armoniosa, tolerante y pacífica de sus integrantes. En definitiva, uno de los objetivos
que persigue la seguridad ciudadana es que las personas puedan desarrollarse y alcan-
zar la calidad de vida que deseen en un marco de libertad, sin temores a contingencias
o peligros que afecten sus derechos y libertades41.

· Para lograr ciudades seguras es necesario identificar y abatir la existencia ob-


jetiva de focos de violencia, de coacción, de delincuencia sobre personas y bie-
nes en el espacio público y en la cotidianeidad urbana. Pero de manera funda-
mental identificar y abatir los miedos, la inseguridad subjetiva, el sentimiento de
vulnerabilidad. Por ende se requieren políticas urbanas, sociales y culturales de
apoyo al conjunto de esta población, actuaciones sobre el espacio público, de
mantenimiento y mejora, fomentar la participación y la cooperación ciudadana,
programas específicos tanto dirigidos a los grupos más vulnerables (personas
mayores, niños, mujeres solas, etcétera) como a los percibidos como peligrosos
(drogodependientes, bandas juveniles, etcétera). La acción pública debe carac-
terizarse por la proximidad, la inmediatez, la eficacia, la cooperación ciudadana y
la reparación y sanción visibles y garantizadas. Las respuestas deben modularse
en cada caso, según el tipo de comportamiento generador de inseguridad y el
perfil de las personas implicadas.

· Considerar la relevancia de las medidas tomadas por los gobiernos de “iz-


quierda” en la capital para abatir la violencia de género, como: la Ley de Acceso
de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y la Ley de Desarrollo Social, los
programas de atención y prevención de la violencia familiar, el Programa Via-
jemos Seguras en el Transporte Público de la Ciudad de México, entre otras
acciones. Se requiere de una política integral “La política de seguridad ciuda-
dana con perspectiva de género” en la que confluyan todos los esfuerzos de
gobierno (incluidos los recursos necesarios) y cruce transversalmente todos los
programas implementados por las diversas dependencias y por el conjunto de
la estructura de gobierno, incluidas las delegaciones las que deben jugar un
papel central y determinante en este esfuerzo.

40 De la Peña Martínez, Jorge.- La Seguridad Ciudadana como una acción política.- IIDH.- 2002
41 David Carhuamaca Zereceda Seguridad Ciudadana Violencia o Paz?, consutar en: www.monografias.com

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· El trabajo en el o más bien en los territorios (barrios, espacios públicos, trans-


porte) es fundamental, ya que son los espacios de relación e interacción social,
los cuales se constituyen en el espacio público más inmediato donde tienen
lugar los encuentros, interacciones y relaciones sociales locales. De ahí que los
atributos que asumen estas prácticas sociales estén definidos por las caracte-
rísticas de la vida pública local y dependen de ellas. Por un lado, la esquina, la
placita, el parque, el quiosco, la tiendita o la puerta de la escuela son espacios
públicos donde el barrio se manifiesta. Por otro lado, el clima -de seguridad o
inseguridad, violencia o amistad, reconocimiento mutuo o indiferencia- que
predomine, moldeará las características de las interacciones y relaciones que se
construyen en los espacios públicos locales.

· La articulación entre el gobierno y los ciudadanos para priorizar las acciones y


las medidas más urgentes. Es fundamental dar a conocer y evaluar la política de
seguridad por parte de los ciudadanos sobre la base del plan de trabajo pro-
puesto. Los gobiernos delegacionales junto con el gobierno central pueden y
deben definir mecanismos y elegir la escala justa para examinar los problemas,
así como la voluntad de reencontrar a nivel de la ciudad, la Delegación y el ba-
rrio un bien común y un interés general, buscando modos más comunitarios de
resolución de conflictos, redefiniendo las relaciones entre generaciones y gru-
pos, así como compartiendo otros recursos, el poder, y las culturas diferentes. Es
necesario fortalecer la participación de la sociedad organizada en la definición,
pero especialmente en el seguimiento, control y evaluación de la política.

En conclusión. Para lograr ciudades seguras para las mujeres se requiere una política
con perspectiva de género que: recupere a las instituciones democráticas, la defen-
sa de los derechos ciudadanos ante las arbitrariedades de las fuerzas del Estado, la
criminalidad, la corrupción, y a la exigencia hacia el Estado de las garantías de una
convivencia pacífica. Ttiene que ser equiparada con la protección de la libertad, los
derechos humanos, la democracia y el orden público. Por lo que tal enfoque debe
incluir no solo actos criminales contra el individuo sino también: la violencia institu-
cionalizada, la conducta ilegal, la ausencia de controles, la perpetuación de enclaves
autoritarios y la carencia de protección civil y social.

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“Movimientos de Mujeres: Espacios de Participación” Sra. Rosa Emilia Salamanca; Cor-


poración de Investigación y Acción Social y Económica; Bogotá, Colombia.

Es el Estado quien siempre será garante de los derechos, es el garante de las condiciones propicias
para que nosotras desarrollemos nuestros derechos; esa es una verdad que no debemos olvidar
nunca.
(Rosa Emilia Salamanca; Ciudad de México, Septiembre 2008)

Mi intervención está planteada desde los movimientos sociales y desde las mujeres
organizadas, en el marco del cual me gustaría reflexionar algunas cosas al respecto.

En mi País, Colombia existe una situación muy complicada, caracterizada por los con-
flictos internos que enfrentamos. Aún así, nuestra esperanza es Bogotá, y algunas otras
ciudades que vienen trabajando bajo distintas miradas, con un enfoque de Derechos
que se ha convertido en un punto político muy importante para salir de la encrucijada
en la que nos encontramos.

Tenemos 3 millones y medio de personas en situación de desplazamiento, lo que nos


pone a Bogotá como distrito y a nosotras como sociedad civil en una discusión muy
fuerte sobre aquello que hacemos con la recepción de todas estas personas que lle-
gan; qué les ofrecemos cuando hay una dificultad enorme para tipificar los crímenes
de lesa humanidad ocasionados en la vida y cuerpos de las mujeres, y muchas ten-
siones entre lo distrital y lo nacional Cuando el Alcalde fue elegido, el Presidente no
lo quiso recibir porque el Alcalde es de izquierda y el Presidente es de un partido de
derecha. Entonces ese fue un problema muy serio, porque el segundo cargo más im-
portante que hay en Colombia es el de la Alcaldía de Bogotá, y pasó un buen tiempo
para que finalmente decidiera recibirlo, pues la derecha no quería aceptar la pérdida
del Gobierno del Distrito Capital.

Centrándome en el tema de la violencia, nosotras pensamos que debemos seguir tra-


bajando en la construcción de un sistema unificado de información sobre violencia y
delincuencia, donde exista una coordinación interinstitucional y rutas claras de aten-
ción a la violencia hacia las mujeres con enfoque de género, donde además sea posible
visibilizar aquellas que ocurren en el espacio público, y por su puesto el descenso de
los niveles de violencia.

En esa perspectiva nos hemos focalizado como un esfuerzo importante, donde el siste-
ma intenta mirar de manera integral la violencia contra las mujeres. Hasta ahora tiene

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tres variables sustantivas, que son:

· Cambios culturales: que implica conocimiento, reconocimiento y respeto a los


derechos de las mujeres.

· Seguridad urbana: políticas e infraestructura urbana física y de servicios, que


entraría en esa concepción integral de seguridad humana.

· Crecimiento de la autonomía y empoderamiento de las mujeres, participación


cualificada y deliberativa.

En términos de lo que son las nuevas masculinidades, y las nuevas formas de acercarse
a un ejercicio democrático con las mujeres, los cambios culturales también implican
crecimiento y transformación de los hombres,.

Entre algunos de los resultados importantes está la agenda de políticas públicas de


las mujeres de Bogotá, que ha sido un paso vital para la conformación de una agenda
única, y todo un reto pues ¿cómo tener una agenda política apropiada con la que po-
damos debatir desde lo territorial hasta lo distrital?

Con ella hemos logrado una sinergia con la Subsecretaria y todas las compañeras que
trabajan allí. Sin embargo, eso representa riesgos pues, ¿hasta dónde llega nuestra
sinergia y hasta dónde llega nuestra autonomía? Es decir, de qué manera logramos
ubicar nuestro papel como movimiento social, y el papel de ellas como funcionarias
públicas, sin que ello implique una ruptura. Esto es algo que todavía no hemos logrado
establecer, porque todavía estamos con todo el increíble entusiasmo de poder tener
una política pública que nos vea en perspectiva.

No obstante, la participación de las mujeres tiene niveles de formalización y niveles


que no son formalizables, entonces ¿cuáles son los límites entre lo que debemos insti-
tucionalizar, y lo que no? Éste es un punto que quisiera dejar sobre la mesa.

Por ejemplo, tenemos el Consejo Consultivo de Mujeres de Bogotá, que es un Consejo
maravilloso, pues ahí confluye una diversidad amplia de mujeres: indígenas, campesi-
nas, afro descendientes, lesbianas, etc., pero eso implica institucionalizar. Así, tenemos
un espacio autónomo y un espacio mixto donde discutimos con el Alcalde y discuti-
mos con otras instituciones acerca de sus procesos en el tema. A partir de este ejerci-
cio logramos generar lo que llamamos “las propuestas de las mujeres”, conformadas a
través del Consejo Consultivo y el Consejo de Planeación territorial.

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También realizamos un ejercicio importante de capacitación, a partir del cual tenemos


un número importante de profesionales formados para la atención integral de las mu-
jeres desde una perspectiva de género. Estamos hablando no solamente de personal
directivo, sino de los niveles medios, de los niveles de base en dónde están los profe-
sionales realmente haciendo la política pública o desarrollando la misma.

Por otra parte, realizamos en 20 localidades de Bogotá, campañas de formación e in-


formación acerca de enfermedades de transmisión sexual y VIH SIDA, dirigidas a las
mujeres como parte de la estrategia de una comunidad saludable. Otra acción impor-
tante, ha sido la incidencia en el Plan de Igualdad de Oportunidades, en el cual hemos
colocado las siguientes cuestiones:

· La necesidad de reducir las tasas de violencia intrafamiliar y de violencia sexual


ocurridas contra mujeres y niñas, a través de acceso a la justicia familiar y social.

· La promoción y restitución de derechos.


Construir una línea de base sobre la explotación sexual de niños y niñas que
este desagregada por género, por procedencia, etnia, edad, nivel educativo, en-
tre otras.

· Incorporación en el diseño y construcción de infraestructura para el espacio


público, las situaciones de discapacidad mental temporal y física, producto del
estrés de la ciudad y de las situaciones derivadas del cambio de vivencia rural
a urbana.

Les mencionaba que considerar el índice de seguridad es importante, pero me gusta-


ría decirles que no únicamente debemos mostrar lo terrible que es la violencia contra
las mujeres, sino también que es una Ciudad nuestra, y que va a ser en un futuro la
Ciudad donde habiten nuestros hijos.

Como organizaciones de la sociedad civil también hemos participado en múltiples


eventos, y en cada uno de ellos, el reto es vincularlos con nuestra incidencia en la po-
lítica pública. Por ejemplo, hay un maratón donde se reparte mucha agua, entonces
ahí utilizamos el lema: “Tómate la ciudad sin miedo, sin violaciones, sin agresiones, con
respeto y derecho a las mujeres”.

Sin embargo, somos conscientes que vivimos en una sociedad cruzada por la descon-
fianza. En Colombia el tema de la desconfianza es muy severo: desconfiamos de todos
y de todas, desconfiamos porque ha habido una política pública que he enfatizado en

119
120

ello, nos han enseñado a desconfiar del vecino y la vecina, a ser informantes. Es decir,
en Colombia existe un estímulo permanente para que todo el mundo denuncie al otro,
y se le paga por ello.

Por supuesto que ésta es una estrategia en contra del crimen, pero también en una
sociedad que está tan dividida, tan polarizada, y donde ser de izquierda es más o me-
nos que una ofensa a la nación, implica que toda persona pueda denunciarte y decir:
“tú estas comprometido con no se qué, y voy a decirle a la policía, porque me van a
pagar tanto”.

Una sociedad que en un momento dado le paga a una persona porque trajo el brazo
de un supuesto terrorista, y donde la discusión no era que lo había asesinado y le
había cortado el brazo, sino cuánto se le pagaba o cuánto no se le pagaba, la verdad
es que no quisiéramos nunca ver a otro país hermano en las condiciones en las que
estamos viviendo.

Por eso el tema de la seguridad tiene mucho sentido, porque la política pública hoy es
para nosotros, pero mañana va a ser para nuestros hijos. Y los instrumentos que utiliza
tienen que estar bien pensados, ya que cualquier instrumento puede ser utilizado de
múltiples formas. Es decir, se trata de instrumentos que pueden tener contenidos de-
mocráticos o no democráticos. Por eso es tan importante que el tema de la confianza
desde el feminismo sea uno de los temas sustantivos; el tema de confiar en nosotras,
de crear los lazos necesarios.

La construcción de tejido social autónomo, que no necesariamente esté derivado o


dependiente de la institucionalidad, es vital. La línea existente entre autonomía-ins-
titucionalidad es muy débil, porque nos quedamos en el entusiasmo de todo lo que
está ocurriendo y no miramos hacia futuro. Estoy maravillada con lo que ocurre en
México, pero esa línea siempre es muy débil, y las políticas públicas pueden cambiar
rápidamente, por eso creo el tema de la corresponsabilidad que es vital. Esto nos lleva
a responder la interrogante acerca de ¿cuál es la responsabilidad de cada actor?, en
donde se coloque muy claramente que es el Estado quien siempre será garante de los
derechos; es el garante de las condiciones propicias para que nosotras desarrollemos
nuestros derechos, y esa es una verdad que no debemos olvidar nunca.

Nosotras no somos corresponsales de esa tarea, somos corresponsales en tanto tene-


mos una responsabilidad ciudadana sobre la exigencia de nuestros derechos, más no
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somos corresponsables en propiciar las condiciones adecuadas para que eso ocurra
más allá de la seriedad con que nosotras utilicemos los ámbitos de participación.

Por eso me parece fundamental la construcción de sinergias entre las organizaciones


de mujeres, pero sinergias que logren una deconstrucción del individuo y un cambio
radical de valores.

Cuando estamos hablando de estas políticas públicas, estamos hablando de una trans-
formación de valores impresionante en la sociedad, -como decían esta mañana-, los
cambios que proponen el feminismo y las mujeres en general son cambios sustantivos
a la sociedad.

Para lo anterior, se necesita de construir de manera transformadora y constructiva las


enseñanzas del patriarcado

Por eso, construir solidaridad entre mujeres, construir lazos de tejido social fuertes no
es fácil, porque pasa por de construirnos nosotras mismas, de construir los códigos
masculinos que nos hacen transitar por la competencia, por cómo hacemos que a la
otra le vaya mal, que yo destaque más, y dirimir cómo hago para sobrevivir en un mun-
do de competencia que es básicamente masculino.

Es indudable que somos muy lúcidas, muy brillantes, pero ¿cómo podemos ser más
solidarias? Cómo podemos decirle a la otra: “lo que tú haces es absolutamente fantás-
tico”, pero diciéndolo y además uniéndome a su trabajo, que es una cosa muy difícil.

Entonces más allá de las campañas que planteamos desde esta perspectiva y que po-
demos tener muchas y que son impresionantemente importantes, tenemos que hacer
campañas de de-codificación de valores, dirigidas a quienes están diseñando e imple-
mentando la política pública, pues de lo contrario, no creen lo que están diciendo. Y
cuando no creen lo que están diciendo, no lo aplican; lo que llevan a cabo es solamen-
te un ejercicio momentáneo, coyuntural que se lleva a cabo porque el Jefe lo indica,
pero no existe convicción.

Además de todo lo ya planteado tenemos que hacer un ejercicio entre y para la so-
ciedad, mediante el cual construyamos nuevos valores, -construcción importantísima
donde el ejercicio masculino patriarcal en el que hemos vivido sea eliminado-, para
dejar de fuera la competencia entre mujeres.

121
122

Es importante nuestra foto en la política, pero la foto entre nosotras para la vida digna
es la foto esencial, ésa es la que vale la pena. Tenemos que ver cómo ejercemos reco-
nocimiento de las mujeres unas a otras, porque no podemos cambiar y transformar a
la sociedad mediante un ejercicio competitivo y figurativo todo el tiempo. Como pro-
pone el feminismo, debemos crear sinergias, construir otra sociedad, incluir a otros y a
otras en este ejercicio.

Adicionalmente me gustaría proponer una campaña en todas las ciudades, que pu-
diera decir algo así como: ¿Sabe usted cuáles son los nuevos valores que implica ser
iguales en una sociedad donde la segregación es tan brutal?

Me parece que ahí nadie tendríamos ninguna respuesta completamente asertiva. Pero
sí creo que debemos tener una serie de slogans referentes a que la organización va más
allá de crear “ghetos”, sino un tejido social importante, que es el que realmente hace que
la política y los procesos de seguridad para mujeres y hombres tengan un nuevo código
de valores, un nuevo ejercicio en el cual todas y todos logremos ser protagonistas.

Esa es la clave: la manera en que todas y todos somos protagonistas de lo que construi-
mos día a día y de lo que podemos sostener como políticas públicas, no importa quién
esté en el Gobierno, porque los derechos son nuestros.

MESA 1
CONCLUSIONES
Moderadora: Fiscal Central de Investigaciones para Delitos Sexuales de la Procuraduría
General de Justicia del Distrito Federal.

Las conclusiones de la Mesa: “Políticas públicas de equidad y seguridad para las muje-
res en las Ciudades”, se colocan a continuación.

· Revisar las políticas públicas de las instituciones del gobierno del Distrito Fe-
deral, a fin de que sean acordes, coherentes, democráticas y con perspectiva de
género.

· Profesionalizar a los y las servidores/as públicos que se encargan del diseño y


operación de las políticas públicas.

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· Ubicar las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres existentes en to-


dos los ámbitos, y las estrategias posibles para transversalizar la perspectiva de
género en las instituciones públicas.

· Elaborar diagnósticos sobre las brechas de desigualdad, que puedan ser com-
partidos con la academia.

· Destacar los programas públicos novedosos, como el Programa “Viajemos Se-


guras”, y encontrar los mecanismos idóneos para darles seguimiento, tomando
en cuenta tanto a los operadores así como a los/as beneficiarios/as.

· Las campañas de difusión deben dirigirse no sólo hacia las mujeres; es im-
portante distintos matices en la propaganda para también sensibilizar a los
hombres. Es necesario impulsar procesos reeducativos, mediante los cuales se
impulsen nuevos valores de igualdad y respeto.

· Es importante que se de a conocer que el abuso sexual es un delito y que está


penado por la ley.

· Difusión, en donde se explique por qué se han tomado medidas especiales


para la protección de las mujeres, de forma asertiva.

· Se deben hacer campañas que impulsen el que los hombres no se queden


callados y digan los hombres somos capaces de transformar la cultura, no más
abusos con las mujeres, no estamos de acuerdo con los hombres que abusan y
maltratan a las mujeres, etcétera.

· Priorizar el trabajo interinstitucional en el diseño, operación y evaluación de


las políticas públicas.

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Mesa 2: Prevención, atención y procuración de justicia en tor-


no de la violencia contra las mujeres en los espacios públicos
de la ciudad.

Moderador: Director de Política y Prospectiva Criminal, de la Procuraduría General de


Justicia del Distrito Federal.

“Avances y Retos para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencias”, Directora
de Fomento y Concertación de Acciones, Instituto de las Mujeres del DF.

El asunto de la revisión puntual a detalle de los protocolos de atención en materia de violencia


de género, a contraluz de los tipos y modalidades de la violencia, significa un reto, una urgencia
y una prioridad.

(Ciudad de México, Septiembre de 2008)



En esta exposición, quiero recuperar algunos elementos que me parecen fundamenta-
les que tienen que ver con lo que se ha venido comentando en este Encuentro, respec-
to a la existencia de una serie de condiciones -por lo menos básicas-, que nos permiten
hablar actualmente en la Ciudad de México de un nivel de actuación diferente en tor-
no del tema de la violencia de género.

Recupero rápidamente algunos datos. Si bien, la Ciudad de México contaba ya con un


marco jurídico relevante, por mencionar algunas: la Ley de Prevención y Atención de
la Violencia Familiar, la propia Ley del Instituto de las Mujeres del DF, que también ya
establecía responsabilidades y facultades para eliminar cualquier modalidad de discri-
minación contra las mujeres, actualmente la Ley de Igualdad Sustantiva entre Mujeres
y Hombres42 y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el DF son
de especial importancia por el tipo de facultades y riqueza en su contenido. No obs-
tante, la tarea que ahora tenemos las dependencias del Gobierno y las organizaciones
de mujeres feministas es trabajar en los mecanismos para su implementación. Esto es,
tenemos que propiciar marcos de actuación conjunta para realmente hacer que Leyes,
tan apropiadas para garantizar un ejercicio de derechos delas mujeres digno, no se
queden solamente en el papel. Y para que todas las mujeres de la Ciudad puedan tener
acceso no sólo a los servicios, sino también a las figuras y modalidades que ya las pro-
pias leyes marcan, por ejemplo: las alertas de violencia, las medidas de protección, el
acceso a las casas de emergencia, etc., todo ello exige recursos y procedimientos espe-

42 Publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 15 de Mayo de 2007.

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cíficos, y exige un camino trazado de planificación que involucre a todas las instancias
de Gobierno.

Éste es el caso, por ejemplo, del Sistema Único de Registro de la Violencia de Género,
de las casas de emergencia, de los refugios, así como de los mecanismos e instrumen-
tos para sancionar todos los tipos y modalidades de la violencia. En este sentido aún
es de mayor preocupación lo que implica hacer posible la prevención, la atención y el
acceso a la justicia de violencias como la institucional, o la violencia patrimonial, las
cuales son reconocidas en este nuevo marco jurídico local.

Entonces, pongo en la mesa el tema del proceso de diseño de esa ruta de implemen-
tación, que tiene que ver con otro tema que se ha venido colocando: nuestros proto-
colos de actuación, y el cómo logramos que realmente respondan a lo que nosotras
colocamos en la normatividad, ¿cómo vamos a garantizar la traducción del derecho
al ejercicio?, ¿Cómo trabajamos los mecanismos de acceso a la justicia, para que cual-
quier mujer que se encuentre en los espacios públicos, en la calle parada en la esquina,
o la que se subió al taxi y fue asaltada, tenga acceso a un procedimiento ágil y expedito
de acceso a la justicia?

El otro tema sobre el que se ha invertido muchísimo tiempo y trabajo (no sólo en
México, sino en distintos países) es el de la armonización legislativa de todos los or-
denamientos jurídicos locales. Éste no es un asunto nuevo; llevamos años intentando
que esos procesos maduren y realmente sean efectivos. Hemos venido trabajando en
colaboración con organizaciones de la sociedad civil y con nuestras compañeras fe-
ministas el tema de la recuperación de los Tratados y Convenios Internaciones en el
marco de los Derechos Humanos de las mujeres que están avanzados, pero nos ha
costado mucho trabajo que en nuestra legislación local puedan realmente traducirse
en instrumentos más cercanos. Así, es un tema que aunque hemos avanzado, necesita-
mos fortalecerlo todavía más. Me parece que no sólo tendríamos que estar hablando
ya de armonización legislativa, sino también de un proceso de armonización en nues-
tros propios marcos normativos y administrativos.

Igualmente importante es el tema de la coordinación interinstitucional para el diseño


de políticas públicas integrales y articuladas, en las que realmente la Ley pueda apli-
carse. Ahora lo vemos claramente en las actividades de prevención, atención y acceso
a la justicia que la Ley de Acceso nos plantea; es decir, ¿cómo logramos que lo que

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126

ya plasmamos en nuestra legislación se traduzca en procedimientos, en protocolos?


¿Cómo logramos tener un catálogo de delitos de violencia de género? Estamos avan-
zando, pero aún falta este entramado interno de la propia administración en la que me
parece que tendríamos que colocar también nuestra atención.

Un aspecto que deseo resaltar es el de el compromiso de la Procuraduría43 para la re-


visión del conjunto de protocolos de atención en materia de violencia contra las mu-
jeres; esto es importantísimo y me congratula. Estoy muy entusiasmada, porque va a
implicar realmente una sinergia que nos permita mirar la Ley, mirar lo que construimos
en términos de su diseño y de su configuración, de ubicar lo que tenemos y la manera
en que lo vamos a armonizar, y cómo vamos a fortalecer los mecanismos existentes,
porque, es cierto que avanzan los procesos, pero existen los cambios de administra-
ción y de personal, y si no terminamos de instalar programas fuertes institucionalmen-
te que independientemente de cualquier cambio de Gobierno sean vinculatorios, que
sean parte de la normativa instalada, entonces cada cambio implica volver a empezar.

El asunto de la revisión puntual a detalle de los protocolos de atención en materia de


violencia de género, a contraluz de los tipos y modalidades de la violencia, significa un
reto, una urgencia y una prioridad.

El otro tema –que también la Procuraduría ha colocado en la mesa de discusión-, es la


geo-referencia de los delitos; tema respecto al que me encuentro tratando de entender
¿qué significa la geo-referencia de los delitos de violencia de género en los territorios y
en la actuación conjunta? Lograr la configuración del mapa de las violencias contra las
mujeres de la Ciudad, con la claridad de dónde están, cuáles son los delitos, cómo se
persigue y lo que significa su procesamiento, su atención, es un trabajo impresionante
que ya se está realizando desde la Procuraduría, y que evidentemente necesitamos
mirarlo desde el enfoque de género. Lo que acabo de mencionar no es cosa menor,
me parece un gran esfuerzo de la Procuraduría, y además creo que ahí la visión de las
feministas, la visión de las organizaciones que han tenido un trabajo de mucho tiempo
en la Ciudad es muy importante a la luz de este proceso.

Un tema más tiene que ver justamente con la corresponsabilidad de gobierno con
organizaciones de la sociedad civil, que en esta ciudad se ha hecho todo el tiempo; es
decir, existe una gran sinergia con ellas, y me parece que nosotras como funcionarias
de gobierno, como compañeras tenemos que tener una articulación más certera para
los temas de seguridad.

43 Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

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El Programa de Coinversión Social del GDF destina recursos cada año a las organizacio-
nes, y para este año se empezaron a incorporar temas de Ciudades Seguras. Aprovecho
para decir que hay una organización en particular que se llama Geoprospectiva44, quie-
nes en el marco del Programa están realizando un diagnóstico de percepción sobre la
violencia sexual contra las mujeres en el Sistema de Transporte Público de la Ciudad de
México, y además están elaborando una serie de propuestas de Política Pública para
la denuncia y la atención. Me parece que la vinculación con los procesos comunitarios,
de construcción de ciudadanía es clave, y es ahí donde necesitamos mucho la lectura
de parte de las organizaciones.

Finalmente coloco otro tema más que me parece crucial, y es el de la coordinación


metropolitana y la actuación conjunta.

Cuando pusimos los Módulos de Atención45 en las estaciones del Metro, estábamos
obligadas a colocarlos en dos de los paraderos más conflictivos: Pantitlán e Indios Ver-
des, y para ser muy sincera me moría del terror, pues significaba instalarnos en espa-
cios con una alta incidencia de delitos sexuales cometidos contra las mujeres. Pero
no nos arrepentimos porque era una exigencia, y es ahí donde se presenta el mayor
incremento de ese tipo de delitos. Entonces, la actuación conjunta en esas zonas es
muy significativa, y no es menor la focalización.

Otra de las acciones articuladas que estamos impulsando es la creación del Modelo
Único de Atención, contemplado en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida libre
de Violencia del Distrito Federal, que representa una iniciativa a cargo de varias de-
pendencias como la Procuraduría, la Dirección de Igualdad y Diversidad Social, y por
supuesto del Instituto de las Mujeres del DF. Como una obligatoriedad que marca la ley
a gobierno, lo que significa otro avance sustantivo para realmente traducir en políticas
el ejercicio de derechos en esta materia.

Otro aspecto importante, regresando al tema de la geo-referenciación, es tener una


visión metropolitana en la zona conurbada cercana a la Ciudad, lo cual es un punto
urgente y prioritario, que implica la inversión de recursos, a veces no necesariamente
monetarios, sino humanos, conceptuales, de actuación, de voluntades.

La experiencia y los aprendizajes de todo este proceso han sido impresionantes, no


nos arrepentimos, y seguiremos trabajando por que las mujeres en la Ciudad de Méxi-
co puedan ejercer integralmente sus derechos humanos.
44 Centro de Información Geoprospectiva, AC
45 Módulos de Atención “Viajemos Seguras en el Transporte Público de la Ciudad de México”; los cuales brindan atención y acompañamiento a los casos de abuso sexual ocurridos en el
Sistema de Transporte Colectivo.

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“Construcción y uso del Espacio Público” Sra. Julia Pérez Cervera.- Directora de Defen-
sa Jurídica y Educación para las Mujeres, Vereda Themis.

Las instancias de gobierno y la ciudadanía, tenemos la grandiosa responsabilidad de inventar


nuevas maneras de incluir, inventar nuevas maneras de escuchar y de promover la diferencia,
porque además ésa es la riqueza real con la que contamos, y es una riqueza inagotable, el dinero
se agota, pero la invención, las actividades, los deseos; esos no se agotan.

(Dra. Julia Pérez, Ciudad de México, Septiembre de 2008)


Inicio aludiendo al concepto de espacios públicos, porque a veces cuando lo defini-


mos, emitimos un mensaje mediante el cual damos a entender que existen espacios
en los que sí puede intervenir el Estado o las instancias de gobierno, y aquellos en los
que no.

Quiero definir el espacio público como todo aquel donde se desarrolla la vida de
los ciudadanos y las ciudadanas, y ese espacio público no remite únicamente a los
parques, o la Alameda o determinados foros deportivos. Es decir, el espacio público
como el lugar donde se desarrolla la vida de la ciudadanía. Es decir, espacio público
es la comunidad, es la colonia, son las aceras, las plazas, los parques, las escuelas, y son
también aquellos foros o lugares que todavía no tenemos: como espacios culturales
abiertos o como espacios donde las personas puedan simplemente desarrollar algu-
na otra actividad humana, como es el descanso, el relax, los teatros. Esos son espacios
públicos también.

Pero, en ocasiones parece que el espacio público es únicamente los espacios abiertos
o la calle, en los que hay que tener vigilancia, o en los que hay que tener cuerpos de
seguridad para que no se den determinados altercados.

Comienzo señalando esto, porque creo que el espacio público es vital para la cons-
trucción de ciudadanía, y es ahí donde el Estado debe aplicar el mayor esfuerzo y
los mayores recursos, a fin de que realmente la vida de las personas se desarrolle
con seguridad.

En ocasiones, efectivamente el único espacio donde la gente puede estar fuera de su


casa es en la calle; y es el único, porque nos falta un gran número de espacios públicos
donde se puedan hacer otras actividades, como por ejemplo aprender teatro, oír músi-

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ca, practicar algún deporte o simplemente disfrutar de la naturaleza. Esos también son
espacios públicos.

El problema es que hoy en día tenemos una gran ausencia de esos espacios. Y lo men-
ciono, porque creo que es fundamental la creación y el establecimiento de espacios
públicos abiertos a toda la ciudadanía por una sencilla razón: si no tenemos esos espa-
cios, el único lugar que nos queda para todo o a lo mejor para nada es justamente la
calle, la acera, la plaza y el parquecito.

Voy a poner como ejemplo algo que me ha llamado mucho la atención, viniendo para
acá tomé el Metro, y en el vagón se encontraban tres grupos aproximadamente de 5
ó 6 chavitos, quienes venían comentando: “¿Y, adónde vamos? no, pues a la Alameda,
¿Y, en la Alameda qué vamos a hacer? Yo ya me cansé de tirarle chinitas a las viejas.
Entonces dice otro: no, pues al Zócalo, ahí seguramente hay mucha gente y podemos
pillar algo”.Yo no sé a qué se referían con pillar algo, pero no me sonaba como algo muy
divertido para la gente a la que “le pillaran algo”.

Venían debatiendo a dónde van, -¿a qué espacios van?-, y los espacios que hay son
bastante restringidos en el sentido de que no brindan alternativas para hacer cosas
divertidas, donde se pueda seguir aprendiendo. Son bastante reducidos sobre todo si
tomamos en cuenta la población que hay en esta ciudad desempleada, sin trabajo, sin
casa, o con horarios escolares de 4 horas, 5 horas.

Así, ¿qué espacios públicos tenemos donde los jóvenes y las jóvenes puedan ocupar
10 horas del día? ¿Adónde van? ¿Qué alternativas tenemos? Pues las alternativas para
ellos son las plazas y otros espacios públicos donde se complementen las actividades
de formación, de capacitación en otras cosas; porque la formación no es solamente
la que se imparte en las escuelas; ésa es la que se da en el espacio reducido, también
público, pero reducido al menos en cuanto a horario: 08:00 a 12:00 o de 13:00 a 17:00,
dependiendo de qué turno te toca.

Entonces, ¿qué alternativas tienen estas personas? ¿Qué alternativas tienen las perso-
nas que están desocupadas? ¿Qué espacios tienen las personas mayores, que no sea el
estar todo el día metidas en la casa?

Me parece que una cuestión importante es redefinir qué entendemos por espacio pú-
blico, y qué entendemos por los servicios que las instancias públicas deben ofrecer

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a la gente para que tenga alternativas planificadas, sin que dejemos al libre albedrío
de la mentalidad de cada quien: ¿qué hago con las 10 horas que me sobran? Porque
evidentemente se piensan demasiadas cosas, pero todas de alguna manera descon-
troladas. Cuando digo descontroladas me refiero a que pueden surgir mil alternativas,
pero cada quien las va a intentar realizar como pueda; y eso significa que si lo que a
mí se me ocurre, -como a esos chavos-, es irme a la Alameda a tirar chinitas a las viejas,
pues a ver quién me dice que no, o qué otra propuesta que me divierta, que me sirva,
puedo encontrar.

Creo que hay dos cosas muy importantes: una es la planificación de la ciudad, la que
tiene que incluir como espacios públicos foros, teatros, actividades extraescolares, ac-
tividades deportivas, actividades lúdicas.

Con referencia a las actividades lúdicas, es una cuestión que se ha dejado a la iniciativa
privada. Y la iniciativa privada, cuando planea actividades lúdicas, no las planea desde
el punto de vista de la formación, del desarrollo de otras habilidades de las personas;
las planea desde el punto de vista del negocio, y las plantea fundamentalmente como
actividades que sí cubren algunas expectativas de las personas, pero de determinados
sectores de las personas, no de todos.

¿Por qué no de todos? Pues porque normalmente tienen costo, tienen rangos de eda-
des, y no son actividades o no son espacios a los que la gente tenga fácil acceso. Y
cuando digo fácil acceso, no me estoy refiriendo solamente al precio, sino que significa
que yo puedo ir dos, tres, cuatro, cinco días a la semana como una actividad regular
dentro de las acciones o dentro de las actividades que cualquier persona puede desa-
rrollar en su vida cotidianamente.

En ese sentido, creo que la planificación de la ciudad tiene que hacer un esfuerzo es-
pecial para implementar nuevos espacios públicos; pues hasta ahora solamente en
algunos casos han sido tomados por la iniciativa privada, donde pueden acceder un
mínimo de la población.

Se tienen que establecer actividades no solamente para los chavos y las chavas; se
tiene que establecer actividades para las mujeres, para las mujeres jóvenes, para que
quien tiene hijos pueda desarrollar actividades con ellos, para la población adulta, para
las personas mayores donde puedan desarrollar otras habilidades que en su vida nor-
mal o profesional no han podido llevar a cabo.
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Ésta es una cuestión que debemos pensar, porque normalmente la definición de es-
pacio público es sumamente pobre, mientras que la cantidad de horas libres al día es
enorme, sobre todo en determinados sectores poblacionales.

Otra cuestión importante tiene que ver con el tema de la seguridad y la violencia. Me
parece que hay que dividir en distintos segmentos este tema. Una cuestión es la pre-
vención, y creo sinceramente que la prevención le toca al sistema educativo, la preven-
ción tiene que darse desde la formación que se da a los chavos y a las chavas.

Una problemática que se ha detectado es que la violencia se da en una gran propor-


ción dentro de las escuelas, pero no hay realmente un programa donde “eduquemos
para la paz”, No está establecido un programa para que en las escuelas haya un horario
específico para trabajar este tipo de temas, y no hay las posibilidades y los recursos
necesarios para que los maestros y las maestras puedan dedicarle un tiempo concreto
a esa tarea.

Y en ese sentido, creo que una modificación fundamental está en el sistema educativo.
No podemos pretender que en cuatro horas de clase tengamos chavos y chavas bien
preparados, y que además saquen un mejor promedio de lo que están sacando, o sea,
es bastante ilógico. Yo sé que plantear un programa educativo de 9 a 5, con dos horas
de actividades extraescolares, significa que hay que construir el triple de escuelas, yo
ya lo sé. Pero ¿qué estamos priorizando en las políticas públicas? ¿Cómo queremos
abordar el tema de seguridad en los espacios públicos si no modificamos el sistema
educativo que tenemos, y dejamos que, a partir de las 12:00 los chavos anden aburri-
dos pensando qué hacen?

¿Qué vamos a hacer? Esta es una cuestión que se ha debatido desde hace mucho tiem-
po. En muchos países existen programas donde la policía, si ve a un chaval de 14 años
fuera del horario escolar, lo agarra y lo lleva a su escuela o a su casa, y pide explicación
a la escuela, quienes a su vez se comunican inmediatamente con algún familiar para
informar que el alumno no asistió a clases. Pero, eso significa un programa con muchos
más elementos de seguridad, y con una capacitación especial, porque no se trata de
detener a los chavos sino de acompañarlos, ver dónde tendrían que estar.

131
132

E implica también muchos recursos, no solamente en capacitación de los policías, sino


en más policías, además de un cuerpo de policía especializado, que tenga no solamen-
te una determinada capacitación (que es necesario que la tenga), sino que sea especia-
lizado (destinado) a esa tarea. Se capacitan a 3 mil efectivos para hacer esa tarea, y esos
3 mil policías mañana me los pueden cambiar a tránsito, y entonces otra vez estamos
en cero.

Hay que hacer un análisis más profundo de las implicaciones que tienen las políticas
públicas, de cómo se están aplicando, cómo se esta gastando el dinero. Tenemos que
establecer estrategias que no cambien porque cambió el director; o sea, tiene que ha-
ber una base más sólida en la implementación de esas políticas públicas.

Una última cuestión que quiero plantear, es la que tiene que ver con la atención a víc-
timas en la que hay muchas deficiencias, pues se brinda la atención, pero las políticas
complementarias que dictan lo que se debe hacer y debe haber alrededor de la aten-
ción tiene muchas fallas. Es decir: yo te atiendo, te ayudo a que levantes tu demanda,
tu denuncia, tu queja, lo que sea, pero, las instancias que están alrededor, en muchas
ocasiones no tienen la misma perspectiva, y entonces, cuando llega la víctima le dan
un trato desastroso, y los efectos colaterales del delito nunca son atendidos, y no son
registrados como parte del problema.

Finalmente, me parece que una cuestión fundamental es considerar que se pueden


tomar otras medidas de seguridad, que no sean únicamente las policiales. Existen mu-
chas organizaciones y redes de jóvenes en la ciudad, de quienes deberíamos saber
¿qué demandan? ¿Qué quieren ellos? ¿Qué les gustaría? ¿Qué actividades podrían rea-
lizar, y cómo los apoyamos?

Me pregunto ¿por qué se persigue todavía a los grupos de jóvenes graffiteros? Cuan-
do podrían hacer maravillas en las miles de fachadas horribles que tenemos por ahí
abandonadas. Son algunas cuestiones que tienen que ver con la democracia, y que nos
colocan en el tema de dar cabida a las diferencias que hay en esta ciudad, a las diferen-
cias que hay en la ciudadanía y reconocer la importancia de promover sus espacios y
sus actividades, y trabajamos conjuntamente. O finalmente seguimos creando grupos
de marginación, seguimos excluyendo a los sectores, a quienes tú indirectamente los
estás invitando a que tomen la ciudad por su cuenta, tomen los espacios por su cuenta,
se auto-defiendan como puedan. Y, eso termina siendo sólo una cosa: violencia.

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La ciudadanía está dispuesta a trabajar, los grupos quieren trabajar, las asociaciones
quieren trabajar, los chavos quieren hacer cosas. Pero hay que proporcionarles desde
las instancias públicas apoyo, credibilidad, confianza, también recursos, si no estamos
haciendo lo mismo que hemos hecho con las mujeres: una gran bolsa de marginación
que finalmente tiene que defenderse como puede, tomando los espacios y la justicia
por su mano, y tomando la defensa de sus creencias y de sus valores en su mano. Y, no
olvidemos, no es responsabilidad de esos grupos marginados; eso es responsabilidad
de quienes los o las marginan, y quienes marginan en este momento todavía son las
políticas públicas que se establecen.

Tenemos una responsabilidad fundamental las instancias de gobierno y la ciudadanía,


tenemos la grandiosa responsabilidad de inventar nuevas maneras de incluir, inventar
nuevas maneras de escuchar y de promover la diferencia, porque además ésa es la
riqueza real con la que contamos, y es una riqueza inagotable, el dinero se agota, pero
la invención, las actividades, los deseos; esos no se agotan.

Entonces, recurramos a esas riquezas que no se agotan con una mentalidad un poco
más abierta, menos conservadora y menos interesada también.

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134

“La Procuración de Justicia desde la Perspectiva de Género” Subprocuradora de Aten-


ción a Victimas del Delito y Servicios a la Comunidad de la Procuraduría General de
Justicia del Distrito Federal.

El marco de mi intervención es la procuración de justicia desde la perspectiva de


género, desde la perspectiva de los derechos fundamentales de todas y de todos. Es
importante que cualquier Sistema de Procuración de Justicia esté basado en los Tra-
tados Internacionales.

Muchas veces las personas que nos encontramos dentro de la función pública, pen-
samos en los Instrumentos Internacionales como en normas volando dentro del
cielo de los conceptos jurídicos. Esto no es así, la aplicación de dichos instrumentos
es obligación de los países, por tres razones específicas. En principio está la razón
jurídica internacional; esto es, en el momento que un país firma y ratifica un tratado
internacional, se está obligando a su cumplimiento, porque en sí el propio tratado
internacional obliga a los Estados firmantes a realizar una serie de reformas a efecto
de darles cabal cumplimiento.

La segunda es una razón de carácter constitucional. La Constitución Política de los Es-


tados Unidos Mexicanos establece que el Poder el Ejecutivo tiene facultad para poder
firmar un Tratado Internacional, y que el Senado de la República tiene la facultad para
ratificar dicho instrumento; y establece además, que ninguna autoridad local puede
argumentar el incumplimiento de un Tratado Internacional aludiendo a la legislación
estatal. En el momento en que un Tratado es firmado por el Ejecutivo, ratificado por el
poder Legislativo y publicado en el Diario Oficial de la Federación, en ese momento ya
es Norma Nacional de origen internacional, cuya aplicación inmediatamente es obli-
gatoria para todas las autoridades federales y locales.

Y por supuesto que este proceso conlleva también una tarea de armonización legisla-
tiva, a efecto de permear todas las normas, tanto federales como locales, a fin de dar
cabal cumplimiento a dichos Tratados.

En tercer lugar está el principio lógico jurídico. Esto es, los Tratados Internacionales
son absolutamente voluntarios de firmar y ratificar, en ese sentido se asume que los
Estados firmantes tienen voluntad de hacerlos cumplir, por lo que no se trata sola-
mente de quedar bien, sino de realmente cumplir con los derechos fundamentales de
la ciudadanía.

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En este contexto podemos hablar de Tratados Internacionales que todos conocemos:


la Convención para Eliminar todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CE-
DAW); la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer (Convención de Belem Do Pará); la Convención Sobre los Derechos de
la Niñez, la Declaración sobre los Principios Fundamentales de Justicia para las Vícti-
mas de Delitos y del Abuso de Poder; el Protocolo Internacional Contra la Trata de Per-
sonas, la Convención Americana de Derechos Humanos. Todos estos instrumentos que
ha firmado y ratificado el Estado mexicano, y que nos profiere la obligación, que nos
estipula con toda claridad la obligación del Estado de generar reformas legislativas, re-
formas institucionales, reformas administrativas, reformas culturales, reformas de polí-
ticas públicas, y todo aquello que sea necesario para darles cabal cumplimiento.

Dentro de estas reformas, efectivamente tendrá que hacerse la reforma al Sistema de


Procuración de Justicia, a fin de preservar los derechos de aquellas personas que han
sido privadas de sus derechos fundamentales tras haber sido víctimas de algún delito.

La salvaguarda de estos derechos fundamentales comprende el pleno acceso a la


justicia, que pasa efectivamente por captar a los responsables de los delitos, por la
restitución de los derechos de las víctimas de acuerdo a lo que los propios tratados
internacionales nos marcan, y en donde es primordial la erradicación de los patrones
socioculturales que discriminan, devalúan y objetivizan a las mujeres.

En este mismo contexto, tenemos la enorme necesidad de revisar y reformar los Có-
digos Penales de todas las entidades federativas; pues si hacemos una revisión de los
mismos, podremos darnos cuenta que aún existen aquello que se denomina estupro,
abusos deshonestos; que los delitos sexuales en contra de las niñas y de los niños aún
se encuentran denominados como delitos contra la moral y las buenas costumbres,
o delitos contra el honor. Vemos todavía con preocupación y con indignación que en
muchas entidades federativas puede ser una excluyente del delito de violación, el que
el agresor se case con la víctima.

Tenemos que hacer una adecuada reestructuración de los delitos con perspectiva de gé-
nero, con perspectiva de derechos de la niñez, con perspectiva de derechos humanos.

Así, es también muy importante promover una formación profunda para los opera-
dores y para las operadoras de la Normatividad, no solamente desde el Estado sino

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también desde la sociedad, desde las y los litigantes, desde las estudiantes y los estu-
diantes de las carreras de Derecho, y de todas aquellas personas involucradas con la
operación del Sistema de Justicia.

También tenemos la obligación de crear el Sistema de Procuración de Justicia centra-


do en los derechos de la víctima; en el mejor de los casos, los Sistemas de Procuración
de Justicia se encuentran tradicionalmente centrados en la integración de los delitos,
y muchas veces a efecto de integrarlos, de hacer una buena consignación, se atropella
los derechos de las víctimas, se les utiliza como medios de prueba, atropellando por
completo todos sus derechos fundamentales.

Esto sucede en el mejor de los casos; en el peor de los casos, encontramos prácticas
nefastas relacionadas con la atención de los delitos sexuales, los delitos relacionados
con la violencia de género, los delitos relacionados con la violencia familiar. De pronto
llega al Ministerio Público la víctima de cualquier de estos delitos y podemos ver con
toda claridad la manera en que se despliega todo un mecanismo para el otorgamiento
del perdón.

Entonces las malas prácticas que podemos observar van desde la descalificación del
hecho “hay señora, pero si esto no es un delito”; el culpabilizar a la mujer, “algo le ha de
haber hecho usted a su marido, sabe qué, déjenos trabajar y regrese a su casa por favor
a contentarse con él”; revictimizarla con comentarios del tipo “porqué andas vestida
así por la calle, es tu culpa; o haber dime, ¿tú tenías problemas con la persona a la que
estás señalando que te violó?, haber ya dinos la verdad qué está pasando.

Una se encuentra todos los días con este tipo de actitudes dentro de los Sistemas de
Procuración de Justicia, ¿por qué? Porque uno ve a estas mujeres como una carga de
trabajo inútil, porque se piensa que en un momento dado se van a echar para atrás,
van a otorgar el perdón, se van a ausentar por completo de las diligencias, entre otras
cosas. Y esto, ocurre no porque nuestras funcionarias y funcionarios sean unos maldi-
tos, sino porque no se encuentran debidamente formados en derechos humanos, en
perspectiva de género, en perspectiva de los derechos de la niñez.

Entonces, es de la mayor importancia hacer esta capacitación, esta formación profun-


da, y además una especialización en cuanto a estos delitos. No es lo mismo, atender
un delito patrimonial, a brindar atención de un delito sexual. En consecuencia, debe

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haber una formación distinta y un camino distinto; o sea, no puede ser que de pronto
el Juez del arrendamiento inmobiliario, al rato ya sea Juez de lo familiar. No podemos
permitir que dentro del Sistema Jurisdiccional las víctimas sean concebidas como viles
expedientes de papel y tinta.

Así mismo es importante destacar que, una procuración de justicia centrada en la víc-
tima siempre se debe fundar en el respeto a la dignidad, y esto también lo marcan los
Tratados Internacionales. Partiendo del principio, -hablando de los delitos sexuales, de
que las víctimas no están mintiendo, y esto desgraciadamente también es una prácti-
ca muy cotidiana dentro de los Sistemas de Procuración de Justicia; también tenemos
que entender que en los delitos sexuales, muchas veces el único testigo de la comisión
del mismo es la propia víctima. No podemos pensar que la víctima nos está mintiendo,
porque entonces estamos prejuiciando el proceso ministerial, y la víctima está per-
diendo ante quienes por mandato, no solamente jurídico sino ético, tenemos que sal-
vaguardar sus derechos. Es muy importante entender esto.

Así mismo también tenemos que brindarle una contención psicológica inmediata.
Cuando es necesario tenemos que brindarle atención médica, tenemos que brindarle
una representación jurídica de calidad en virtud de que no podemos permitir que las
víctimas sean menoscabadas dentro del propio proceso.

En cumplimiento del cargo que desempeño, definitivamente no voy a ser la funciona-


ria pública más popular dentro de la Procuraduría, porque no voy a permitir que los
Ministerios Públicos, que los policías judiciales, que los encargados de mesas de trá-
mite re victimicen a las personas que, por principio tienen la obligación de defender.
Igualmente, es importante contar con médicas, con peritas, con trabajadoras sociales,
con abogadas también debidamente capacitadas y debidamente sensibilizadas; y re-
cordar que el hecho de ser mujeres no garantiza la perspectiva de género dentro de
los procesos, y es muy importante que tomemos en cuenta esa gran realidad.

Dentro de la averiguación previa y dentro del proceso penal tenemos que asumir el
contexto de las propias víctimas; el contexto social, el contexto cultural, el contexto
económico, la historia de vida de las víctimas, a efecto de que a la hora de tomar deci-
siones dentro de las actuaciones no vayamos a cometer un atropello. Primero tenemos
que explorar estos contextos, a fin de no cometer errores garrafales en nombre de la
protección de las víctimas. Por eso siempre es importante hablar de los derechos de
las víctimas y no de las victimas, porque a nombre de la protección de los sujetos se
atropellan los derechos.

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Tenemos que empoderar a las víctimas, no solamente en el marco del proceso, sino en
su vida misma; una víctima en el momento en que toma seguridad y toma fortaleza,
es una víctima que dentro del proceso ministerial nos va a auxiliar para evitar la impu-
nidad; es una persona que va a podernos proporcionar datos, que nos va a poder pro-
porcionar contextos, que nos va a poder proporcionar toda una suerte de información
valiosísima que nos ayudara a capturar a los responsables de los delitos.

Finalmente es importante generar mecanismos de prevención en conjunto con las otras


instancias de Gobierno, para efectivamente incidir en el sistema educativo formal para
la prevención del delito, pero también para la creación de mecanismos, de modelos de
intervención en el sistema informal de educación.

Efectivamente, ¿dónde están las niñas y los niños que no se encuentra en la escuela?
Los infantes que se encuentran en la escuela, de algún modo son sujetos de derecho
que tenemos cautivos, por decirlo de alguna manera, y en donde se puede incidir de
una manera más directa y más segura, pero, ¿y las niñas y los niños que no se encuen-
tran en la escuela? ¿Las personas que no se encuentran en el sistema educativo formal?
¿Cómo vamos a incidir en ellos?

Hay que buscar mecanismos de comunicación social, hay que buscar mecanismos de
intervención de distintos tipos para incidir en estos espacios informales. Así mismo, la
prevención del delito también se encuentra dentro de las instituciones, porque la vio-
lencia también se encuentra dentro de las instituciones, y no solamente de lo que ha-
blábamos anteriormente, sino que si nosotros vemos las estadísticas de violencia con-
tra las mujeres, vamos a encontrar un número brutal de agresores que se encuentran
trabajando dentro del Sistema de Justicia; encontramos como agresores a Ministerios
Públicos, policías auxiliares, policías judiciales, encargados de mesa de trámite. Es de
verdad aterrador.

Pero, como les menciono, no es que ellos sean malditos ni nada por el estilo, es porque
resulta muy complicado romper con la educación patriarcal. Y si además, nos encontra-
mos en un contexto que refuerza esas prácticas, en un trabajo en donde estamos de a
24 por 24, de a 24 por 48, en donde estamos absorbiendo una cantidad espantosa de
violencia, y además no tenemos modelos de contención psicológica o terapias de des-
carga, pues ya ustedes podrán imaginar el desenlace.

Es importante generar modelos de atención, modelos de contención y modelos de


descarga psicológica para las compañeras y los compañeros a cargo de la procura-
ción de justicia, y también por supuesto, la creación de estos modelos formativos

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como un derecho de ellos mismos y de ellas mismas, y como una mayor garantía
de que estas compañeras y compañeros no van a maltratar a los usuarios, no van a
maltratar a las víctimas.

Una procuración de justicia centrada en los derechos de las víctimas es fundamental


para la creación de ciudadanía, y para la construcción de un estado democrático.

MESA 2
CONCLUSIONES
Moderador: Director de Política y Prospectiva Criminal de la Dirección de Política y
Estadística Criminal de la PGJDF.

· En la definición de Espacio Público, es necesario retomar otros aspectos como


son las relaciones significantes y el uso del tiempo.

· Para brindar una buena procuración de justicia es necesario eliminar la re-


victimización; es decir, evitar que las victimas sean nuevamente violentadas
dentro de las instituciones públicas.

· Incluir cursos y diplomados con el tema de violencia como obligatorios en las


instituciones de la policía.

· La violencia surge dentro de las estructuras políticas y sociales. Es por ello que
cuando se habla de disminuir la violencia se debe plantear un cambio en esas
mismas estructuras.

· Enseñar formas de resolver los conflictos de forma no violenta.

· Incluir las demandas de las mujeres discapacitadas, ya que sufren una doble
discriminación (por ser mujeres y discapacitadas) lo que repercute directamen-
te en una mayor probabilidad de ser violentadas.

· Promover una cultura de la denuncia.

· La sensibilización y una buena formación en Derechos Humanos y perspectiva


de Género a los servidores públicos, debe ser una de las principales preocupa-
ciones por parte del Gobierno del DF.

· Las servidoras públicas deben tener acceso a una vida laboral digna, en la que
se tome en cuenta sus necesidades como mujeres.

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Mesa 3: Gestión y construcción de una ciudad segura para


todas/os.
“Políticas de Desarrollo Urbano en el Gobierno del Distrito Federal”
Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda del Distrito Federal.

Por medio del rescate y creación de espacios públicos, se logrará convertir a la Ciudad de México
en un verdadero espacio de integración social que ofrezca cada vez más y mejor infraestructura,
vivienda de calidad, seguridad, equipamiento social, y oportunidades de empleo a la población.


En el Gobierno del Distrito Federal (GDF) las políticas de desarrollo urbano están orienta-
das a mejorar la calidad de vida de todos, dando especial atención a los grupos vulnera-
bles; esto es las mujeres, los niños, los discapacitados y las personas de la tercera edad.

Por medio del rescate y creación de espacios públicos, se lograra convertir a la ciudad
de México en un verdadero espacio de integración social que ofrezca cada vez más y
mejor infraestructura, vivienda de calidad, seguridad, equipamiento social, y oportuni-
dades de empleo a la población.

Desde el inicio de la administración, hemos recuperado espacios públicos grandes y


pequeños para el disfrute de la comunidad, estamos rescatando la imagen urbana de
las calles de nuestros perímetros históricos para poder recorrerlos nuevamente cami-
nando, y en el caso de las vías rápidas, vamos por la reducción de la contaminación
visual producida en gran medida por el abuso de la publicidad exterior.

Con la recuperación de nuestros espacios públicos vamos por una ciudad más equitati-
va, sustentable y competitiva que atienda las necesidades de la población y mejore su
calidad de vida. Una ciudad vibrante y segura para compartir y disfrutar. Una capital en
movimiento donde las personas son las que cuentan.

El Gobierno del Distrito Federal impulsa cuatro niveles de proyectos estratégicos por
medio de la política de desarrollo conocida como “Hacia un Nuevo Orden Urbano”. Los
cuatro niveles son: Proyectos Ordenadores, Corredores de Integración y Desarrollo, Zo-
nas de Ordenamiento Territorial, Proyectos de Equipamiento Social y Centros de Barrio.

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Proyectos Ordenadores: Rescate del Centro Histórico

Con el retiro del comercio informal, la recuperación y remodelación de calles como


Regina, Uruguay, República de El Salvador, entre otras, el Centro Histórico ha cobrado
nueva vida al ofrecer un ambiente seguro para sus residentes y visitantes.

Hoy las personas pueden recorrer el Centro con seguridad. Las calles tienen nueva ilu-
minación, hay cámaras de vigilancia, hay actividades recreativas y culturales; cafés y
restaurantes que ofrecen la posibilidad de comer y tomar un café al aire libre en una
agradable atmósfera.

La calidad de vida en el Centro seguirá mejorando con nuevos proyectos que refor-
zarán la seguridad de la gente como el regreso del Tranvía que ayudará a disminuir la
afluencia vehicular; y la construcción de la Plaza y Símbolo del Bicentenario, un gran es-
pacio verde de convivencia ciudadana que conectará a la ciudad antigua con la ciudad
moderna y ayudará a recuperar una zona hoy degradada al sur del primer cuadro.

Corredores de Integración y Desarrollo: Corredor Reforma

El Corredor Reforma es un claro ejemplo de cómo la recuperación del espacio pú-


blico incide de forma positiva en la calidad de vida de la población y por ende en
la seguridad.

Desde hace dos administraciones este corredor recuperó su vocación financiera, tu-
rística, recreativa y cultural. Hoy las personas caminan por sus aceras con tranquilidad
ya sea si van de camino a su trabajo, están de paseo o van a comer en alguno de los
restaurantes de la zona.

En el Corredor Reforma dio inicio en enero de 2008 el Programa Atenea de la red de


autobuses RTP46; transporte exclusivo para mujeres y niños, a fin de protegerlas del
abuso sexual.

Corredores de Integración y Desarrollo: Corredor Eje Central Cero Emisiones

La intervención en esta vialidad será un ejemplo de Rescate del Espacio Público en


donde participamos todas las dependencias del GDF.
Este proyecto busca hacer más eficiente el transporte público en los 36.60 kilómetros
de esta avenida con un Trolebús Ecológico que permitirá la reducción en los tiempos
de traslado y contribuirá sustancialmente a la disminución de emisiones contaminan-
tes a la atmósfera, además de contaminación auditiva.
46 Red de Transporte de Pasajeros.

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142

En el Eje Central se fomentará otra alternativa de movilidad que es la Ciclo vía, la cual
tendrá una seguridad total.

La accesibilidad para personas con discapacidad y adultos mayores; así como la segu-
ridad para peatones y automovilistas con el concepto de crucero seguro han sido un
ingrediente clave en el diseño de todos los cruces del Corredor.

Zonas de Ordenamiento Territorial: Proyecto Regeneración Urbana Ferrería.

La recuperación de perímetros urbanos degradados ha probado su éxito en diversas


ciudades del mundo, donde barrios que tenían altos índices de inseguridad hoy son
sitios seguros con una excelente calidad de vida.

Canary Wharf en Londres, Puerto Madero en Argentina, Tribeca en Nueva York, la ciu-
dad de Bilbao en España; las zonas fabriles de Barcelona y París, son tan sólo algunos
ejemplos. El GDF busca regenerar la zona industrial de Azcapotzalco por medio del
rescate de la Alameda del Norte, la dotación de equipamiento cultural y recreativo y el
impulso a la inversión privada orientada a la creación de empresas de alta tecnología.

Equipamiento Social: Nueva vocación para predios expropiados

El GDF combate focos rojos de inseguridad en la ciudad con la expropiación de pre-


dios que concentran actividades delictivas para transformados en sitios de conviven-
cia ciudadana.

Un Centro Comunitario del DIF47 en Tepito; un parque ecológico en Iztapalapa y un Cen-


tro de Atención de Adicciones en Santa María la Ribera, son algunos de los proyectos que
están en marcha y que están orientados a dar servicios a los grupos vulnerables.

A estos proyectos se suman muchos otros de equipamiento en materia de salud,


educación, recreación y cultura que están siendo construidos en las zonas donde
más se necesita.

Imagen urbana

La recuperación de la imagen urbana por medio de la reducción de la contaminación


visual es uno de los programas prioritarios de la Secretaría.

47 Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia.

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Con el Acuerdo por una Ciudad Segura, Limpia y Ordenada hemos disminuido la con-
taminación visual en el Anillo Periférico en el tramo de San Jerónimo a El Toreo en un
80 %. Uno de los aspectos relevantes de este Acuerdo es el retiro de estructuras que
representan un riesgo para la población; estas acciones no se restringen al Periférico,
hemos retirado estructuras en riesgo en muchas otras zonas de la ciudad.

Movilidad

Un aspecto fundamental para mejorar la seguridad en la ciudad es tener una mejor


movilidad para la población.

El GDF realiza la mayor inversión en transporte público de la historia. Más de 40 mil


millones de pesos en obras como la Línea 12 del Metro, el Trolebús Ecológico del Eje
Central, el Tranvía del Centro Histórico a Buenavista, la sustitución del parque vehicular
de las rutas de RTP y taxis, con las que se pretende dotar a la ciudad de México de la
mejor red de trasporte público del continente.

Transportes seguros, no contaminantes que respeten al peatón al circular muchos de


ellos en carriles confinados y tengan en horas pico vagones exclusivos para las mujeres
y niños como ya ocurre en el metro y algunas rutas de RTP.

Además se están haciendo importantes obras viales como las del Eje 3 Oriente, Circui-
to Interior y las que se realizarán para el poniente de la ciudad para tener una mayor
fluidez vehicular.

Vivienda

La política de vivienda en el GDF es proporcionar más y mejor vivienda a la población


con 200 mil acciones en la administración.

El gobierno otorga vivienda digna a las familias con más bajos ingresos por medio de
instrumentos, programas, estímulos y apoyos para la producción de vivienda.
Del total de créditos otorgados para el Programa de Vivienda en Conjunto, el 63.3%
de las titulares beneficiarias son mujeres. Un análisis realizado sobre una muestra de 8
mil 526 solicitudes del Programa de Vivienda en Conjunto, arrojó que el 59 por ciento
eran mujeres, de las cuales el 31 por ciento son madres solteras con un dependiente
económico en promedio.
Del Programa de Mejoramiento de Vivienda en Lote Familiar, 31 mil 514 acciones se
han dirigido a mujeres; es decir, el 55 por ciento total del programa.

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Este programa ha contado con una inversión de 2 mil 693 millones de pesos, de los
cuales 2 mil 47 millones de pesos se han dirigido a unidades territoriales clasificadas
como de alta y de muy alta marginalidad.

En ambos programas se atiende prioritariamente a mujeres con un rango de edad de


31 a 50 años, y un ingreso que oscila entre 1.6 a 4 veces el salario mínimo.

Marco normativo: Instrumentos modernos y eficientes.

El GDF trabaja en la actualización del Programa General de Desarrollo Urbano de la


Ciudad de México que por ley debe estar listo en 2009.
Para ello fue conformado el Consejo para el Desarrollo Urbano Sustentable de la Ciudad
de México (CONDUSE), un organismo con carácter ciudadano que tiene como objetivo
construir la agenda temática para actualizar el Programa General de Desarrollo Urbano
del Distrito Federal con un enfoque sustentable y así encaminar, con un instrumento
de planeación moderno, a la ciudad hacia un nuevo orden urbano que garantice la
equidad, la sustentabilidad y la competitividad.

Las principales metas del CONDUSE son identificar los temas y formular la agenda del
desarrollo sustentable; coordinar a las instituciones académicas para la actualización
de la información sobre el estado de la infraestructura y la elaboración del diagnóstico
de cada tema; y elaborar la propuesta del Programa General de Desarrollo Sustentable
para el Distrito Federal que se someterá a consulta pública.

Entre las mesas de análisis que están directamente relacionadas con la seguridad en
la ciudad están: rescate del espacio público; equipamiento, infraestructura y energía;
movilidad urbana integrada; integración, equidad social y capacidades diferentes; ser-
vicios urbanos básicos de calidad; prevención y reducción de riesgos.

A continuación me permitiré mencionar de manera concisa las acciones que hemos


realizado en términos del mejoramiento del espacio público.

· El 5 de abril, firmamos el “Acuerdo por una ciudad segura, limpia y ordenada”


con más de 40 empresas de publicidad; dicho acuerdo tiene como fin el reor-
denamiento de espectaculares en las vías primarias del Distrito Federal.
La primera fase ha contemplado el Anillo Periférico de San Jerónimo al Toreo,
tramo en el que se han reordenado más de 150 anuncios.

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A la fecha, las empresas de publicidad exterior han retirado casi la totalidad de


las carteleras.

· El 14 de mayo firmamos el “Acuerdo para retiro y reordenamiento de vallas”,


con tres de las empresas de publicidad que concentran más del 90% del total
de este tipo de anuncios en el DF. Mediante dicho acuerdo, todas las Vallas co-
locadas en viviendas serán retiradas; no se permitirá la poda de árboles en nin-
gún caso sin contar con la autorización de la autoridad competente, no podrán
instalarse Vallas en inmuebles ya construidos ni en construcciones nuevas que
cuenten con aviso de terminación de obra ni en aquellas visiblemente construi-
das y/o en proceso de ocupación; el 24 de mayo iniciamos el retiro de Vallas en
la avenida Revolución.

· Hemos identificado nuevas zonas de desarrollo a lo largo de vialidades pri-


marias de la ciudad de México para aprovechar su infraestructura existente
y potenciar el suelo urbano circundante de manera que generemos nuevas
oportunidades de inversión sin expandir la mancha urbana. Para transformarlas
en corredores de integración y desarrollo hemos comenzado a invertir en la in-
fraestructura de servicios públicos, alumbrado, mobiliario urbano, señalización,
ciclo vías y el rescate de sus plazas y parques.

· Hemos realizado nuevas inversiones en proyectos que contemplan la creación


y recuperación de espacios públicos, tales como: el rescate de 1000 espacios
públicos (Programa “Manos a la obra”); Programa de vivienda con recuperación
de centros de barrio y espacios públicos; corredores de movilidad no contami-
nantes. (Red de ciclo pistas); instalación de playas artificiales, entre otros.

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“El sentido de lo colectivo en la construcción urbana”. Sra. Silvana Pissano, Cotidiano


Mujer; Montevideo, Uruguay.

La ciudad se presenta de variadas formas en sus dimensiones físicas, pero también “representa”,
tiene significados, tiene un relato que es leído en términos de posibilidades de apropiación o no
para las mujeres.

Mi idea es compartir algunos conceptos que permitan precisar “la construcción urbana
y las modalidades de gestión”, exponer algunas reflexiones relacionadas con el tema
que nos convoca que es “la violencia de género y la construcción de ciudades seguras”
y, en esta imbricación de ambos temas colocar algunas preguntas que provoquen de-
bate o estimulen ideas que se traduzcan en acciones que coadyuven a consolidar las
políticas públicas en materia de seguridad para las mujeres. Y por último poner énfasis
en cómo construimos las mujeres la dimensión colectiva en tanto actoras políticas en la
construcción urbana. Es decir propongo un desplazamiento de miradas en el proceso
de formación de las políticas públicas: pasar de la pregunta ¿Cómo colocamos el tema
de las mujeres en las políticas públicas? A ¿cómo incidimos las mujeres como colectivo
en la formación de las políticas?

Las ciudades pueden ser vistas, entendidas y analizadas como producto y como pro-
ceso. Cuando hablamos de construcción urbana es porque las estamos entendiendo
en tanto “procesos” incesantes de transformación y mutación nunca acabados, donde
la conjunción de intereses de distintos actores puja por dejar sus huellas. Intervienen
entonces una diversidad de actores con sus particulares demandas y modalidades de
participación. Por lo tanto sus resultados reflejarán una conjunción diversa y polifó-
nica que resultan de moverse y disputarse los resultados en una trama de relaciones
de poder. Entender las ciudades en ese proceso incesante de cambios, las coloca en
el marco de una imaginación transformadora, no como resultados cristalizados sino
como un permanente punto de partida capaz de desafiar las relaciones de poder que
las contiene.

El desafío es entender el proceso de construcción urbana para saber donde subyacen


los criterios que nos hacen sentir los lugares como aptos o no aptos, inclusivos o exclu-
yentes, apropiados o inapropiados, pero ¿Dónde se sustentan las geografías del miedo
para las mujeres?

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¿Desde dónde se construyen los espacios del miedo, la agorafobia, el confinamiento y


la violencia de género asociada al espacio urbano?

La ciudad “se presenta” de variadas formas en sus dimensiones físicas, pero también “re-
presenta”, tiene significados, tiene un relato que es leído en términos de posibilidades
de apropiación o no para las mujeres.

Me parece importante que podamos distinguir que hay dos grandes dimensiones en
esa lectura urbana para poder pensar en la acción política en tanto incidencia para las
transformaciones, ambas dimensiones cargadas de significados y por eso decimos que
la ciudad no es anodina a las relaciones sociales de género.

Por un lado está el “espacio urbano” como fisiología (iluminación, movimiento, trans-
porte, infraestructuras, servicios, etc.) y por otro lado está el “espacio narrativo” como
retrato literario que se nos representa a las mujeres en la experiencia urbana y que esta
sustentado en el patriarcado como forma de dominación. Por lo tanto, la primera nos
permitirá incidir en las dimensiones físicas y en los significados que contienen y, la se-
gunda, apuntará a de construir las jerarquías que colocan a las mujeres en detrimento
de los hombres.

Estamos hablando de “procesos” en la ciudad: Permanencia y cambio; memoria y pro-


puesta de transformación. ¿Cómo se accede a las propuestas de transformación urbana,
en el entendido de que las ciudades son un continuo constructo? Pues a partir de las
modalidades de gestión

La gestión supone el modo en que se acceden, se administran y distribuyen los recur-


sos urbanos y cuando hablamos de recursos nos referimos: financieros (por ejemplo en
modalidades de gestión participativa), humanos (en este campo de la seguridad pode-
mos estar hablando de “guardias urbanos”), el equipamiento, los servicios, el suelo y lo
más importante la seguridad es un recurso urbano.

Ya no podemos hablar solamente de gestión sino es en conjunción con “la democracia”.


Así el binomio “gestión democrática” es indisoluble para una construcción que reco-
nozca los múltiples actores/as con necesidades, demandas y con mecanismos trans-
parentes y garantes del ejercicio de la ciudadanía. La profundización de la democracia
requiere de la “Confluencia de actores institucionales, privados, organizados e individuales en
la búsqueda de consensos que no anulen la diversidad” (Alberto Melucci)

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¿Cómo construimos las mujeres nuestras múltiples identidades y diferencias como su-
jetos políticos en tanto incidencia en las políticas públicas, en ese continuo devenir de
las ciudades?

Mi objetivo es rescatar la importancia de la “dimensión colectiva” en la formación del


discurso sobre las necesidades que tenemos las mujeres traducidas en el derecho a
vivir la ciudad, cómo hacer visibles nuestras necesidades y al mismo tiempo cómo co-
locarlas en las agendas públicas: a partir de la acción colectiva.

La dimensión colectiva implica primeramente un mirar hacia el nosotras, se trata de ex-


plorar cual es el territorio común. Se trata de una interrogante cultural que coloca sentido
a lo “colectivo”. Y ese territorio común es el cuerpo de las mujeres, pues como menciono
Giulia Tamayo: nuestros cuerpos son políticos y están cargados de significados.

Cuando hablo de explorar el territorio común, no estoy hablando de elimi-


nar las diferencias entre la pluralidad de las mujeres, como dice Marta La-
mas: “No existe una unidad natural de las mujeres: la unidad tiene que ser construi-
da políticamente, y eso significa construir una política de alianzas. El pacto político
entre las mujeres, como forma de legitimación y responsabilidad política, es un mecanismo
democrático que tiende al objetivo de afectar las políticas públicas y abrir nuevos espacios.”

Con el rescate del “sentido colectivo”, trato de llegar al lugar común de la experiencia urbana para
las mujeres, superar la narrativa individual. Me refiero a la construcción de un “nosotras” en tanto
sujetos políticos: “la política siempre consiste en la creación de un “nosotros” versus “ellos”, y que
requiere la creación de identidades colectivas”. (Chantal Mouffe)

Saber que el territorio común en la seguridad – inseguridad es el cuerpo de las mu-


jeres, nos permite preguntarnos cuales son los desafíos que tenemos en tanto hacer
visibles nuestras demandas en relación a ciudades seguras.

Hacer énfasis en la dimensión colectiva nos permite preguntarnos dónde se funda-


mentan las ausencias y las presencias de las mujeres en la experiencia urbana, ya que
no nos sentimos inseguras en las calles como una vivencia individual. Las geografías del
miedo se producen y se reproducen en una estructura de poder que es el patriarcado

El fortalecimiento del sentido colectivo colocará consistencia, coherencia y legitimidad


propiedades que validan la voz de las mujeres en los procesos públicos de construc-

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

ción urbana con una capacidad real de influencia en las políticas públicas. Siguiendo a
García Canclini: Debemos “Reinventar las políticas, encontrar formas creativas para modelar la
gestión de la ciudad”. Sin duda que para que los recursos urbanos, en este caso “la segu-
ridad” también sea un derecho para las mujeres.

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150

“La Seguridad Pública y la Procuración de Justicia: Una visión Ciudadana” Sra. Patricia
Bugarín. Directora del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justi-
cia del Distrito Federal.

A la sociedad en conjunto, y en especial a las mujeres se nos debe reconocer como sujetos políti-
cos, pensantes, activos y con la capacidad y el empuje necesario para aceptar cualquier reto.

En el marco de mi intervención compartiré el Modelo de gestión que hemos venido
trabajando en el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Procuración de Justicia
del Distrito Federal48. Nuestro trabajo como Consejo Ciudadano tiene poco más de
un año, y esta diseñado a fin de servir como un enlace entre la ciudadanía y las auto-
ridades. Los factores que motivan su surgimiento son variados, hare mención de los
mismos en los siguientes párrafos.

En primer lugar, responde a la actuación pasiva de la ciudadanía para con las autorida-
des; razón por la que decidimos hacer una propuesta ante diversas autoridades y llevar
a cabo una serie de convenios a efecto de que se reconociera el papel tan importante
que la propia ciudadanía puede jugar al estar al pendiente de los procesos relativos a
la seguridad pública y a la procuración de justicia. El primer Modelo impulsado, fue el
apoyo a víctimas de robo a casa-habitación y negocio; en cuyo desarrollo la única limi-
tante que tuvimos fue el propio temor de la autoridad, respecto de que no tuviésemos
la capacidad para actuar.

Sin lugar a dudas, hubo apertura y existió la decisión política de abrir las puertas a dos
áreas sumamente importantes: la Seguridad Pública y la Procuración de Justicia a la
ciudadanía, pero con temor de que pudiésemos hacerlo de manera capaz y de manera
exitosa. Sin embargo, a un año de distancia hemos demostrado que nuestra gestión ha
sido exitosa; que podemos representar y apoyar a todo aquel que ha sido víctima de
un delito cuando se ven enfrentadas ante autoridades, quienes en un momento dado
están demasiado cooptadas y que dejan de ver a la víctima como la parte medular o
importante de su trabajo.

Iniciamos entonces con el apoyo a víctimas de robo a casa-habitación y negocio; pero


no nos quedamos ahí, pues empezamos a observar de manera sistemática la presencia
de un problema del cual aparentemente nadie se percataba. Me refiero a la extorsión
telefónica, y ése el Modelo del cual les quiero hablar hoy como un modelo exitoso de
gestión ciudadana.
48 El Consejo Ciudadano está conformado por un presidente y 25 consejeros, todos ellos honorarios, voluntarios, gente muy valiosa de la academia, de la sociedad, de empresa-
rios que tienen la necesidad y el deseo de participar con la sociedad y de hacer presencia ante las autoridades para lograr un mejor servicio.

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Inicialmente, decidimos que debíamos concentrar nuestra etapa de gestión en algo


que fuera tangible para la ciudadanía, que respondiera a las problemáticas que se es-
taban presentando. De ahí parte la propuesta de crear una línea ciudadana, contando
con un número abierto a la ciudadanía al que pudieran llamar y expresarse libremente
para comentarnos los problemas en materia de seguridad que pudieran estar obser-
vando. Nuestra sorpresa fue muy grande cuando las autoridades nos dijeron que la ex-
torsión telefónica era un delito que se presentaba con muy poca frecuencia, nos men-
cionaban que no representaba un problema, que era muy bajo el nivel de denuncia.

Entonces, acudimos a las autoridades del orden federal, les cuestionamos también qué
sucedía y nos dieron un número superior de delitos denunciados. Nos proporcionaron
reportes de aproximadamente 400 casos al mes. Con estos datos nos aventuramos,
pues suponíamos que el fenómeno era en realidad mucho más extenso. Así, el 3 de
diciembre del año pasado abrimos nuestra línea ciudadana, la verdad de una manera
bastante ingenua. Pensamos que estábamos capacitados para hacerlo: tomamos 5 te-
léfonos que teníamos en el Consejo, pensando que eso era más que suficiente, y que
en un horario de oficina íbamos a atender a quien nos llamase.

Quiero decirles que la primera semana recibimos aproximadamente 3 mil llamadas;


literalmente abrimos una “caja de pandora”, y ya no podíamos cerrar la oficina e irnos
a casa sabiendo que había una persona que estaba pidiendo auxilio telefónico, por lo
menos asesoría. Ante esta situación, tomamos la decisión de crecer, de abrir nuestra lí-
nea 24 horas al día, los siete días de la semana. Nos lanzamos a una aventura en donde,
primero que nada, estábamos enfrentándonos a números telefónicos oficiales, que no
tenían absolutamente nada que ver con lo que estábamos viendo en la realidad.

La primera semana, recibimos cerca de 3 mil llamadas; actualmente llevamos contabi-


lizadas cerca de 76 mil llamadas atendidas. Esto es simplemente una muestra de lo que
está pasando en materia de inseguridad.

Hoy en día hemos crecido, y tenemos 25 líneas, actuamos en total coordinación con la
Secretaría de Seguridad Pública y con la Procuraduría General de Justicia del Distrito
Federal, porque tiene que haber una reacción inmediata en aquellos casos en donde la
llamada no sea simplemente una tentativa de extorsión, sino que estemos en presen-
cia de un delito real que pudiera estar aconteciendo en ese instante.

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Además, tenemos 15 terminales con aplicación especializada, lo que significa que he-
mos tenido que crear el software necesario sobre la marcha. Nuestra proyección de
crecer es a 37 terminales; porque la demanda cada día es mayor.

Otra cuestión fundamental del Modelo es la atención a la ciudadanía por ciudadanos,


y hemos tenido una respuesta impresionantemente buena, pues dicha atención se
caracteriza por la comprensión, la absoluta confidencialidad, y en los casos donde la
víctima tiene necesidad de acudir a iniciar una denuncia, existe un acompañamiento
integral, la idea es que las personas sepan que no que no están solas.

Tenemos la atención de profesionistas las 24 horas del día, cuyos perfiles son básica-
mente dos: psicólogos y abogados. La razón es que muchísima de la gente que nos
llama requiere asesoría jurídica, pero un gran número requiere también contención y
manejo de crisis; desean ser escuchados, desean ser comprendidos y desean ser orien-
tados. Puedo decir que todo nuestro personal esta debidamente capacitado, y pueden
prestar la orientación que se requiera.

No es factible que el día de hoy les trajera grabaciones telefónicas; pero tenemos al-
gunas mediante las cuales hemos podido ubicar el modus operandi de los delincuentes.
En dichas llamadas lo recurrente es escuchar la voz de una persona llorando, diciendo
que ha sido secuestrado: “mamá, papá me tienen secuestrado”. Lógicamente la perso-
na que está al otro lado de la línea inmediatamente dice: “Pepe, Rosita ¿dónde estás?”.
Una vez logrado el enganche de la víctima, el otro delincuente toma la bocina y sobre-
viene la extorsión. Verdaderamente es impresionante el manejo que la delincuencia ha
tomado de las vías de comunicación.

Por esta razón quisimos presentar el Programa como un modelo de gestión exitoso,
porque remite a un problema que está vigente, que nos está pasando y que era algo
desconocido y no aceptado por las autoridades.

Un breve resumen de actividades nos da por resultado 76 mil 170 llamadas recibidas,
40 mil 329 extorsiones evitadas; es decir, la llamada ha sido suficiente para que orien-
temos y canalicemos a la persona que está llamando. Lamentablemente sí ha habido
extorsiones consumadas, 2 mil 891 que nos han reportado, con pagos que incluyen
vehículos, joyas, depósitos en cuentas bancarias. Con mucho orgullo quiero manifestar
que, gracias a la presión que el Consejo Ciudadano ha ejercido, la Procuraduría General

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de Justicia del Distrito Federal se encuentra actualmente haciendo el seguimiento de


esos delitos.

Otro de los tipos más frecuentes de extorsión son los de mensajes vía celular, o las lla-
madas en donde se le dice a la víctima que ha ganado un premio; pero, ¿saben qué es
lo peor? Que muchas de las víctimas se cuestionan la posibilidad de que en realidad
hayan ganado algo, a pesar de que uno les diga que no puede ser, que no es cierto, que
es una extorsión.

Otro aspecto relevante es el desglose por sexo de las víctimas y tipo de modalidad
del delito. En este sentido tenemos reportados 7 mil 583 casos donde las mujeres han
sido víctimas de secuestro virtual, 3 mil 583 casos donde ha sido se ha argumentado
la necesidad monetaria de algún familiar que viene del extranjero; y por amenaza de
secuestro o muerte, llevamos 2 mil 061 casos reportados.

Lo importante aquí es señalar que estas llamadas han sido a domicilios o a números
fijos; es decir, aprovechando que en muchos de los casos la mujer está en el hogar, y es
ella quien recibe la llamada y cae en el engaño.

Hemos tenido casos en que la mujer señala estar en su domicilio cuidando a los hijos
o cuidando a algún bebé y que no puede salir, y el cinismo de los sujetos es tal que le
dicen que no se preocupe, que les dé el domicilio y ellos se dirigen hasta este domicilio
para obtener los objetos, las joyas, el dinero, lo que tenga. Así, llegan al domicilio y las
mujeres en su desesperación colocan los bienes que tengan en bolsas de plástico, y se
lo avientan a los delincuentes por la ventana. Señalo esto para ejemplificar los alcances
de la delincuencia.

Como les mencionaba, en el caso de las mujeres son llamadas a teléfonos del ho-
gar. Esto significa, y constituye una llamada de atención para las autoridades, ya
que los sujetos que se dedican a delinquir manejan bases de datos de empresas
telefónicas, de bancos, de empresas que se dedican al comercio o que manejan
tarjetas bancarias. Por lo anterior, resulta fundamental que exista mayor regula-
ción en materia de confidencialidad.

Ahora bien, los hombres han sido víctimas en un mayor número de casos bajo la mo-
dalidad de mensajes vía celular, generalmente de promociones y premios. Al respecto
tenemos registrados 16 mil 894 casos, donde las víctimas son hombres.

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Como es posible observar, en el caso de los hombres se maneja el modo de suerte, y


en las mujeres la extorsión se lleva a cabo a través de los afectos. Es algo que nos debe
de llamar la atención.

El mensaje que deseo transmitir, es el reconocimiento acerca de que los ciudadanos


que habitamos en esta importante metrópoli tenemos la capacidad, primero, para
levantar la voz ante el fenómeno delictivo, y además, para aquellos casos en donde
observamos omisiones o falta de atención de las autoridades, lo podemos hacer, lo
tenemos que llevar a cabo. A la sociedad en conjunto, y en especial a las mujeres se
nos debe reconocer como sujetos políticos, pensantes, activos y con la capacidad y el
empuje necesario para aceptar cualquier reto.

De la experiencia que acabo de narrar, extraigo algunos puntos a modo de propuestas:

· Tenemos que legislar sobre procedimientos de atención acordes a los desarro-


llos tecnológicos.

· Facilitar la presentación de la denuncia, y utilizar para ello el internet, la línea


telefónica, etcétera.

· Garantizar el seguimiento de las denuncias de manera rápida, ágil, que no nos


re victimice sujetándonos a procesos largos, tediosos que nos llevan a requerir
mayor tiempo, o quitar tiempo a las actividades que nos interesan de verdad.

· Implementar sistemas automatizados. Un buen ejemplo es el Modelo de aten-


ción ciudadana que hoy les presenté, y que funciona a través de un call center.

· Motivar la participación ciudadana y compartir experiencias exitosas.

Y en cuanto a la participación social, me gustaría cerrar con una breve reflexión de


Jean Piaget: “El mundo cambia cuando cambiamos nuestra forma de ver el mundo”,
en lo personal nunca me he quejado de mi condición femenina, pues considero que
siempre he sido exitosa en lo que he emprendido. Me siento con la fortaleza suficiente
también para transmitirlo.

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“Gestión y construcción de una ciudad segura para todos”. Presidente de la Comisión de


Transporte y Vialidad de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal

Si la toma de decisiones no contiene la participación informada de la sociedad civil, su capacidad


de evaluación y participación en los controles externos está asegurado el fracaso de cualquier
intento de seguridad pública.

La Ciudad de México es uno de los núcleos humanos de mayor actividad y diversidad


en el mundo. Las experiencias de vida que aquí se encuentran responden a su constan-
te: movimiento y altísima densidad demográfica, la cual se desenvuelve en un mínimo
espacio, determinados por el estado que guarda la cultura, lo social, lo económico y lo
político. La Ciudad de México vive altas tensiones, en medio de equilibrios frágiles.

Una de sus características es el inmenso capital informativo. Estas mesas lo demues-


tran. La información, la reflexión, la dirección y forma del quehacer están ahí.

No es necesario hacer una descripción redundante de las condiciones de seguridad, ni


de la gestión; ni hacer reiteraciones conceptuales acerca de la construcción de la segu-
ridad. Las ideas están ahí y es tiempo de tomar decisiones activas al respecto.

Presento como ciudadano y legislador capitalino 10 puntos que parten de reflexiones


en el tema, y llevan a propuestas concretas:

1.- La inseguridad, esta forma actual de la seguridad pública, es directamente propor-


cional a la crisis del sistema político, económico y cultural vigente, y debemos pensar
todos y cada uno de qué modo evitamos decisiones que nutran a este sistema. Refi-
riéndome al tema de seguridad es necesario asumir los nichos críticos del sistema, tales
como la infiltración de la información, el rebase de las capacidades institucionales por
la delincuencia y la utilización o definición de presupuesto estéril para supuestamente
enfrentar el tema.

2.- La gobernabilidad democrática, es sinónimo de seguridad democrática. Por lo que


nunca debemos permitir que se instaure un Estado policial de derecha. Debido a una
visión represiva de la Administración Federal, sin asomo de estrategia, los delitos opro-
biosos han proliferado. Ahora las urgencias corren y se demandan respuestas prontas.
Por esta razón se acrecienta el riesgo de instaurar un Estado policial que nunca ha
dado resultados en la historia de la civilización. Al contrario, la delincuencia toma for-
mas propicias para desarrollarse aún dentro de la más radical estructura policial. Por
esta razón los problemas de inseguridad se abren o ramifican con mayor intensidad.
Ello demanda que se actúe al mismo tiempo que se creen nuevos procesos sociales.

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Un proceso tan largo de incubación delincuencial no se abate a las prisas. En primera


instancia es necesaria la acción policial con lo que hoy se dispone y crear, al mismo
tiempo, las condiciones para que se de una seguridad integral que requiere la ciudad.
Si una institución es una suma de toma de decisiones estamos viviendo entre institu-
ciones y decisiones del pasado. Vivimos el colapso de las viejas instituciones mientras
la delincuencia organizada muestra recursos de alta sofisticación, movilidad, adaptabi-
lidad, penetrabilidad, sentido estratégico, desplazamientos entre vías delincuenciales,
una organización y armamento superior. En medio de todo ello, la ciudadanía padece
y espera mano de gobierno.

3.- Seguridad democrática integral es incorporar la experiencia y actividad social, y op-


timizar radicalmente el circuito de coordinación del sistema de justicia; ello implica una
limpieza radical del sistema en todos sus aspectos. La vertiente del Poder judicial es
uno de los núcleos a desazolvar. Si la toma de decisiones no contiene la participación
informada de la sociedad civil, su capacidad de evaluación y participación en los con-
troles externos está asegurando el fracaso de cualquier intento de seguridad pública.

4.- Establecer decidida y definitivamente que el eje de una seguridad democrática es la


prevención. Y prevención es meter de lleno la cultura preventiva a todo el sistema polí-
tico, social y económico, especialmente de seguridad y de procuración de justicia para
institucionalizarlo, empezando por la educación y toma de posturas sólidas ante todo
aquello que se resista al cambio. Por ejemplo, el derecho de la ciudad a descentralizarse
educativamente como lo goza saludablemente cualquier Estado se ha visto gravemen-
te obstaculizado. Conceptualizar así el gran razonamiento de la seguridad integral es
absolutamente necesario para comenzar cualquier intento de construir seguridad para
todos. Estamos ya en un peligro ante la presión de institucionalizar la violencia. Vemos
por ejemplo al Partido Verde tomar la vía del populismo fascista, para que se legalice
la pena de muerte, cuando se ha probado en otros países que sólo se empeoran las
cosas. No podemos permitir que se cierre la vía par una seguridad democrática; si este
principio no se establece, simplemente hay que olvidar la gobernabilidad democrática
y eso no es posible.

5.- El sistema legal capitalino requiere su revolución. Ante la necesidad de hacer una ar-
quitectura integral para la seguridad democrática urge crear el espacio y la comunidad,
con los grupos académicos y los especializados, que permitan erigir el marco jurídico y
el marco presupuestal que se necesita.

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6.- Asumir a plenitud, sin morosidad, sin reticencias ni reducciones, las sugerencias y
observaciones del diagnóstico de Derechos Humanos en el Distrito Federal, que llevó
a cabo la Comisión de Derechos Humanos capitalina, comenzando por el poder legis-
lativo. La justicia contemporánea sólo se puede pensar desde los Derechos Humanos
sin reserva.

7.- Convocar, crear y regular un servicio de inteligencia a la medida y magnitud de la


Ciudad de México.

8.- Poner a las leyes a trabajar. Cientos de leyes en el Distrito Federal no se cumplen,
pues no hay quién las sancione. Si no se hace respetar desde el mínimo mandato de
una ley, no se podrá dar ni un paso sólido para garantizar la justicia. Hay un déficit paté-
tico en el cumplimiento de la ley. Aprovecho aquí para reclamar la omisión de estable-
cer la declaratoria de alerta a la zona de la Merced.

9.- Elaborar una síntesis ejecutiva de estas mesas, para elaborar sus conclusiones y fir-
mar un acuerdo, fijando fechas de cumplimiento. Esto debido a que generalmente hay
una distancia terrible entre estas herramientas de trabajo colectivo como son los Foros
y Encuentros, y sus realización Por lo pronto los legisladores asumiremos nuestra res-
ponsabilidad en lo que atañe a materia legislativa.

10.- Establecer una sesión permanente de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea


Legislativa para que, al recibir la propuesta de gobierno, ésta garantice el presupuesto
de seguridad pública que se necesita, considerando la complejidad de sus responsa-
bilidades actuales. Este tiene que ser el más alto presupuesto otorgado al concepto de
Seguridad Pública. Ante una eventual resistencia, exigiremos adoptar un criterio de
austeridad en el Distrito Federal incluyente que hemos propuesto en una iniciativa de
Ley. Dinero hay, sólo falta que todos nos apretemos el cinturón.

11.- Defender radicalmente los principios de ciudadanización y gobernabilidad demo-


crática que han puesto en alto y en ejemplo a la Ciudad de México.

Muchas gracias

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MESA 3
CONCLUSIONES
Moderadora: Directora General de la Red de Transportes de Pasajeros del Distrito Federal.

La Mesa titulada “Gestión y construcción de una ciudad segura para todas/os”, aporta las
siguientes recomendaciones.

· Impulsar procesos de gestión democrática transparente en la implementación


de políticas públicas.

· El gobierno local encabezado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad, debe estar


comprometido con las demandas de las mujeres; en donde además ellas estén
en los espacios de toma de decisión.

· Encontrar los mecanismos para el diseño de presupuestos con perspectiva de


género desde los Programas Operativos Anuales (POA).

· Diseñar mecanismos que incluyan a las mujeres en la elaboración del POA.

· Acercamiento de las Administraciones Delegacionales para con las mujeres, a


fin de atender sus necesidades.

· Encontrar mecanismos que institucionalicen las políticas públicas a favor de


las mujeres, para no depender de la voluntad política de quienes gobiernan.

· Construcción de la política de seguridad integral y transversal con perspectiva


de género, involucrando a todas las dependencias del gobierno.

· Compartir las experiencias favorables respecto de la atención a las mujeres en


políticas públicas, con otros gobiernos locales, estatales, nacionales e instancias
internacionales.

· Incidir en las políticas públicas educativas para la construcción de una cultura


de equidad.

· Contemplar en las políticas de desarrollo urbano y vivienda, los aspectos de


sustentabilidad de los recursos hídricos, naturales, energéticos y una adecuada
disposición de los residuos sólidos.

· Buscar los mecanismos de concertación política necesarios para legislar las


políticas públicas a favor de las mujeres en el nivel federal.

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· Impulsar, a través de las políticas públicas, procesos de empoderamiento hacia


las mujeres.

· Exhortamos a los partidos políticos de izquierda para lograr acuerdos políticos


partidarios en torno de la equidad de género.

· Seguir impulsando la reforma política de la Ciudad de México, incluida la re-


forma Constitucional con perspectiva de género.

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MESA 4. Desarrollo Social y Seguridad Ciudadana:


Dimensión Metropolitana.
Moderador: Director General del Servicio Público de Localización Telefónica- LOCATEL

“Panorama de la Seguridad Pública en la Ciudad de México”. Secretario de Desarrollo


Social del Gobierno del Distrito Federal

Apostamos a la recomposición del tejido social, que es la mejor manera de prevenir: escuela,
comunidad, familia, recreación; todo lo que significa reconstruir la unidad social, va a permitir
medidas muy importantes para generar Ciudades Seguras, y particularmente el impacto debe
favorecer el uso del espacio público por parte de las mujeres, que además son no sólo víctimas
de los delitos comunes como el robo callejero, sino víctimas de otros delitos menos visibles, y de
conductas antisociales difíciles de tipificar.

Me parece que toda la estrategia que se ha llevado a cabo en materia de seguridad


pública, sobre todo en los últimos 10 años, ha sido una estrategia que ha fracasado.
La idea de ver el problema de la seguridad desde la óptica del uso de la fuerza es una
espiral infinita e irresoluble. Las cifras que tenemos son verdaderamente escalofriantes
y aterradoras.

La lógica que se ha seguido, es que haya más medidas de seguridad cada vez; cada vez
hay más organismos destinados a atender los problemas de la seguridad; cada vez hay
más presupuesto para la seguridad; cada vez hay penas más fuertes en los Códigos
Penales; y cada vez hay más inseguridad, especialmente en los delitos federales, y par-
ticularmente los delitos contra la salud.

El gran despegue de la inseguridad es 1994. Hay dos factores fundamentales, desde


mi punto de vista: amén de otras reflexiones, sobre todo son los saldos del empobre-
cimiento, de la polarización social de 1988 a 1994, y también los saldos de la impuni-
dad. De hecho, el mayor proceso de concentración de riqueza de los últimos años es
el que se da entre 1988 y 1994, con la promesa y expectativa de que íbamos a entrar al
primer mundo. Lo que hizo el Gobierno Federal, de manera premeditada, fue generar
grandes concentraciones de recursos, grandes holdings, porque la tesis era que estos
se iban a hacer conglomerados empresariales tan fuertes que serían competitivos
en el nivel global, en el nivel internacional; y eso generaría una dinámica económica
diferente en México.

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Sí se generaron estos grandes poderes económicos, pero hubo una altísima concen-
tración de capital en pocas empresas. El Estado ayudó mucho con la desincorporación
y privatización de los bancos, de las empresas, y de medios de comunicación. Actual-
mente, efectivamente hay empresas que tienen inversiones en otros lugares del mun-
do, pero eso no cambió la situación económica de México; cambió la situación econó-
mica de un grupo muy pequeño de inversionistas.

Además de esta polarización social hacia fines del sexenio del 88-94 se dieron las re-
formas al Código Penal, que prácticamente perdonaron los delitos de corrupción y los
delitos de “cuello blanco”. En 1993 se dio la reforma en la Cámara de Diputados, la cual
prácticamente otorga la posibilidad de libertad provisional o libertad bajo caución a
quienes hayan cometido delitos de cuello blanco o delitos de corrupción. Esa fue la
antesala del perdón de la gran corrupción del rescate bancario.

De entonces a la fecha arrastramos un proceso de polarización social y de impunidad.


Dicho de otra manera, el modelo económico produjo pobreza a gran escala y excluyó
de la economía a una parte de la población, y desde el punto de vista del castigo de los
delitos, el mensaje que se lanzó es que; se pueden castigar los delitos menores, pero
los grandes delitos tienen perdón. Bueno, pasamos entonces a una etapa que fue la de
94 a 97, donde el gran tema de la discusión acerca de la inseguridad se convirtió en un
gran tema, ya que los delitos se dispararon. En la Ciudad de México entre los años 1994
y 1997 pasamos de 300 denuncias diarias, a casi 800 denuncias.

Eso nos indica cómo se dio el gran ascenso, el gran disparo de la delincuencia, la cual se
expresa en dos frentes: por decirlo así, la delincuencia de abajo; la delincuencia social,
la delincuencia callejera, el robo al transeúnte, el robo de bolso; y la delincuencia de
arriba; la de la delincuencia organizada, la de las mafias, la de los grupos organizados
no para robarse un bolso, sino para generar mecanismos de delincuencia de gran con-
centración de recursos.

Los dos fenómenos se dieron paralelamente, y los dos tienen que ver con el proceso de
estancamiento de la economía.

De manera interesante habrá que decir que el año que mejor se pudo sortear el pro-
blema de la inseguridad durante toda esta etapa es el año 2000, el único que registra
un crecimiento económico, que fue del 6%; y eso permitió que tuviéramos en este año
un saldo más positivo en cuanto al balance anual de los delitos.

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Sin embargo, los resultados a la fecha son escalofriantes, ni más ni menos que entre
1995 y el 2007 los delitos del Fuero Federal aumentaron, en general, en un 85.2%, y en
ese mismo lapso los delitos contra la salud, que es una parte muy importante de los de-
litos federales, aumentaron en un 350%. Es decir, que no dejaron de crecer los delitos.

Ahora bien, aquí vamos a hacer una consideración política que me parece importante,
y la quiero hacer porque además contamos con muy pocas esferas de reflexión al res-
pecto. El problema de la inseguridad en el plano mediático se ha tratado de orientar
hacia la Ciudad de México, hacia el Distrito Federal, sin embargo el informe del Gobier-
no Federal, el informe de la Presidencia de la República en el año 2004 revela que en el
Distrito Federal disminuyó el índice delictivo en un 20%, y en cambio, entre el año 2000
y el año 2006 los delitos federales aumentaron en un 80%.

Me parece muy importante subrayarlo, porque independientemente de la cuestión


mediática, se ha sorteado mejor el control del índice delictivo en la Ciudad de México
que en el nivel federal. Ahora bien, tenemos un crecimiento del presupuesto desti-
nado a los temas de seguridad que comienza en el año del 97 con alrededor de mil
millones de pesos, y va a llegar al 2002 con aproximadamente más de 6 mil millones
de pesos, o sea, tenemos un crecimiento aproximado de 600% de incremento en el
presupuesto destinado al combate a la inseguridad, por lo que hay más dinero contra
la inseguridad.

Al mismo tiempo, las penas se modificaron para tender a la alza. Pasamos entre 1931 y
1982 a un crecimiento mayor del promedio de penas totales de los delitos. En 1931 era
de tres años, dos meses, y en 1982 el promedio de penas era de cuatro años, seis meses;
en 1988, de cinco años, dos meses; en 1994, de seis años, 11 meses, y en 1999 de nueve
años; considerando el total de los delitos del Código Penal.

Ahora bien, para poner un ejemplo simbólico muy significativo, el del caso del delito de
secuestro, éste se castigaba originalmente, de acuerdo al Código Penal, con una pena
de cinco a 20 años de prisión, y pasamos después a una pena de cinco a 30 años de
prisión; después, de 10 a 40 años de prisión, y en 1999 de 15 a 40 años de prisión; pro-
medio de los Códigos Penales del Fuero Común. Sin embargo, existen Códigos Penales
que observan penas de hasta 60 años de prisión. No obstante, el delito de secuestro
no ha dejado de aumentar.

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¿Qué quiero decir yo con estos datos? Que la manera como se ha enfrentado el proble-
ma de la seguridad -viéndolo como un problema de seguridad pública en su sentido
clásico de fuerza-, no ha permitido abatir los delitos en general; de todas maneras han
aumentado. Y los recursos que se han invertido no han dejado de aumentar, práctica-
mente aumenta el presupuesto y aumenta el índice delictivo en una proporción simi-
lar haciendo una relación de carácter federal.

Y al mismo tiempo las penas han aumentado en todos los delitos. Cada vez que se
reforman los Códigos Penales, aumentan las penas en general para los delitos, espe-
cialmente para los delitos más graves. Recientemente con los acontecimientos que
hubo con el secuestro y homicidio de Fernando Martí49, nuevamente los gobiernos,
particularmente el Gobierno Federal retoma el tema, y plantea otra vez que aumenten
las penas, y es más se plantea cadena perpetua.

De esta manera, se plantean abordajes más de carácter político, que abordajes profun-
dos sobre el tema. Lo que nosotros decimos es que no se va a resolver el problema de
la inseguridad de esta manera. Lo vemos en el caso de la ciudad, con costos altos en
términos del uso de las medidas punitivas y de las penas de carácter corporal. Tenía-
mos aquí en 1994, 7 mil 500 presos, y luego pasamos en el año 2000 a 20 mil presos, del
2000 al 2006 pasamos a 30 mil presos, y del 2006 al 2008 pasamos a 33 mil pesos.

Evidentemente necesitamos medidas de fuerza, medidas de coerción, atacar los efec-


tos, detener a los delincuentes, hay una presión muy grande de la autoridad para de-
tener a los delincuentes. Pero lo que nos muestra este ejemplo es que las medidas de
fuerza tienen un límite, porque además llega el momento en que quienes van ingre-
sando a los reclusorios, también van cumpliendo sus penas y van saliendo de los pro-
pios reclusorios sin que se hayan logrado metas de readaptación social, y menos con
una población penitenciaria tan grande, tan voluminosa como la que se tienen en la
ciudad, y en general en el país, de hecho en el país hacia fines de los años 70 teníamos
aproximadamente 30 mil presos, y pasamos para 1998 a 120 mil presos.

Es decir, la población penitenciaria no ha dejado de aumentar, las penas no han dejado


de aumentar, los recursos para seguridad no han dejado de aumentar; pero la delin-
cuencia no ha dejado de aumentar. Si no contamos con otro enfoque, no lo vamos a re-
solver y vamos a llegar a un callejón sin salida; de hecho estamos en situaciones límites.
49 Menor de 14 años de edad, secuestrado y asesinado en la Ciudad de México. En el caso se presume que los secuestradores se desempeñaban como elementos de la Policía Judicial.

163
164

En el DF tenemos a todos los presos federales por delitos federales, y quien se encarga
de atender, alimentar, cuidar, vigilar a los presos federales en el DF; es el Gobierno del
Distrito Federal. No hay un sistema penitenciario federal, no hay cárceles federales, no
hay cárceles para los presos federales.

Entonces, obviamente vamos a llegar a una serie de situaciones límite como país, como
ciudad también sin lugar a dudas en estas condiciones.

¿Qué tenemos qué hacer? Desde nuestro punto de vista son dos grandes medidas las
que se tienen que afrontar de manera profunda y amplia, que son las medidas de ca-
rácter social, o sea, políticas sociales muy abarcadoras, muy masivas que puedan llegar
al conjunto del cuerpo social, sobre todo a aquellas que tiendan a garantizar ingreso,
que nos parece que es un asunto vital, y segundo, un conjunto de medidas tendientes
a recomponer el tejido social.

Por eso es tan importante el tema del espacio público. La gente está atrincherada en
sus casas, no sale porque hay delincuencia. Entonces la delincuencia es la dueña de
los espacios públicos, es la dueña de la calle, es la dueña de la plaza, es la dueña del
parque. Hay parques donde la gente no entra porque dice: “ahí asaltan”, simple y senci-
llamente. Hay parques que se han convertido en centros de población de calle, en un
proceso de descomposición social. Hay calles donde la gente no circula porque dice;
“ahí asaltan”,“por aquí no caminemos”.

Es muy importante tomar la calle entonces, y amplificar todas las medidas que tiendan
a ello. Son tan importantes, por ejemplo, las actividades públicas como los festivales
de primavera, en los cuales durante toda la noche hay actividad en el Centro Histórico,
y donde la gente puede caminar por el centro de la ciudad porque hay cientos, miles
de personas. Esa actividad es una muestra de apropiación del espacio público, ahí difí-
cilmente te pueden asaltar. ¿Por qué? Porque hay una gran cantidad de personas que
están caminando juntas por las calles del Centro Histórico.

Pero lo mismo nos parece que se tiene que ir multiplicando en el nivel micro, en todos
los parques y los centros de recreación en la ciudad. Aquí yo quiero mostrar otro dato
político que me parece interesante. Recurrentemente al Gobierno del Distrito Federal
se le cuestiona el impulso de ciertas actividades como el uso masivo de la bicicleta,
como lo de las playas artificiales, y como lo de los patines de hielo. Y no falta quien diga:

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“es que eso es frivolidad, hay cosas más importantes”, “¿por qué no invierten en más
infraestructura, por qué no invierten en la red hidráulica?”. Claro, hay que invertir en la
red hidráulica y hay que invertir en todo lo que se menciona, pero también es vital que
los muchachos vayan a patinar sobre hielo, en lugar de que vayan a emborracharse.
Ese tipo de acciones son vitales para abatir el problema de la inseguridad.

Quiero insistir en el tema de la recreación, sobre todo en el caso de los jóvenes, pues
me parece que es fundamental en el combate contra la inseguridad, pues son accio-
nes mucho más efectivas que muchas de las medidas de fuerza que se puedan tomar.
De igualmente manera el uso de las bicicletas, ya que a través de ellas se toma el
espacio público, se re apropia la calle. En la ciudad, en general, estas acciones tienen
que desparramarse.

Somos varias áreas del Gobierno, llevando a cabo ese tipo de actividades. Por ejem-
plo recientemente reinauguramos el Programa del Barrio-Cinema, que son unidades
que van a los barrios con cortometrajes y películas. Impulsamos el Programa de Arte
y Cultura para Todos, que significa que puedan ir cuartetos de música clásica a distin-
tos puntos de la ciudad, especialmente los más pobres y más periféricos a inundar de
música el espacio público. Y así como estas que les menciono, hay seis o siete líneas de
acción que han venido secundando el rescate del espacio público mediante la apro-
piación de los mismos por parte de la ciudadanía.

La cuestión verdaderamente relevante es la reconstitución del tejido social, la cual es


fundamental. Desde el Gobierno capitalino se viene impulsando el Programa “Prepa Sí”,
del cual tenemos datos muy alentadores, ya que estamos calculando que podríamos
estar reduciendo por lo menos en 10 puntos -en sólo un año- el proceso de deserción
escolar. Mediante este Programa se garantiza una beca universal a todos los estudian-
tes del bachillerato. Esto permite mantener a los jóvenes en el bachillerato, lo cual es
fundamental, porque entre que estén en el bachillerato o estén en la cárcel, obvia-
mente preferimos que los recursos se inviertan a estar en el bachillerato. A través de
esta iniciativa se beneficia a alrededor de 200 mil estudiantes, con un presupuesto de
poco más de mil millones de pesos; hacer dos reclusorios durante el sexenio pasado,
le costó al Gobierno Federal cerca de 800 millones de pesos. Por ello, no hay punto de
comparación entre el impacto de una inversión y de otra.

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Termino diciendo que apostamos a que podamos trabajar muy fuerte con mayor pre-
supuesto. Ojalá el presupuesto social creciera al ritmo que ha crecido el presupuesto
para la seguridad pública, porque tendríamos otros resultados. Y apostamos también a
la recomposición del tejido social, que es la mejor manera de prevenir. Escuela, comu-
nidad, familia, recreación; todo lo que significa reconstruir la unidad social, va a permi-
tir medidas muy importantes para generar Ciudades Seguras, y particularmente el im-
pacto debe favorecer el uso del espacio público por parte de las mujeres, que además
no sólo son víctimas de los delitos comunes como el robo callejero, sino son víctimas
de otros delitos menos visibles, y de conductas antisociales difíciles de tipificar.

Muchas gracias

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“La Experiencia de la Procuraduría Social del Distrito Federal”. Titular de la Procuradu-


ría Social del Distrito Federal.

En la Procuraduría Social coincidimos que para combatir la inseguridad es necesario desarrollar


estrategias que ayuden a que nuestras políticas públicas lleguen abajo, lleguen a la población.
Además, coincido con que, mientras exista más diversidad social, existirá mayor seguridad para
la sociedad. Me parece que es una cuestión muy importante que tenemos que rescatar.

La Procuraduría Social surge aproximadamente hace 20 años, como una especie de


defensoría social del pueblo al interior del Gobierno de la Ciudad. La Ley de la Procu-
raduría Social faculta y otorga atribuciones para que este organismo sea aliado de la
ciudadanía ante las injusticias y arbitrariedades del propio Gobierno de la Ciudad.

Esta función quedó rezagada por mucho tiempo en la Procuraduría Social ante la crea-
ción de la Ley de Propiedad en Condominio, que le otorga funciones a la Procuraduría
Social como Procuraduría Condominal. A partir de entonces, el tema y las necesidades
de los habitantes de condominios han jugado un papel principal en la Procuraduría So-
cial. Posteriormente en el año 2000, se le encarga la atención de uno de los Programas
más importantes para la ciudad, que es el de apoyo a las unidades habitacionales.

Respecto de las acciones que está llevando a cabo el Gobierno de la Ciudad, de las po-
líticas públicas que puedan incidir en el combate a la inseguridad desde la perspectiva
de género, me voy a permitir hacer mención del Programa Social de Apoyo a Unidades
Habitacionales que tiene a su cargo la Procuraduría Social, llamado “Ollin Callan”. No es
un programa nuevo, pues este año cumple ocho años. (...)

Antes de continuar, deseo mencionar que en la Procuraduría Social coincidimos que,


para combatir la inseguridad es necesario desarrollar estrategias que ayuden a que
nuestras políticas públicas lleguen a la población. Además, coincido con que, mientras
exista más diversidad social, existirá mayor seguridad para la sociedad. Me parece que
es una cuestión muy importante que tenemos que rescatar.

Entre más recuperación integral de los espacios públicos, más seguridad vamos a te-
ner en esta ciudad, entre más políticas públicas que bajen a los territorios de manera
cuidada e integrales, más seguridad vamos a tener; entre más participación social haya
de la población, más seguridad. Y entre más trabajemos de manera concreta el tema
de género y la conciencia de género de las mujeres en esta ciudad, estaremos logran-
do un avance mayor.

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Sustentado en estas premisas, el Programa Ollin Callan es el primer programa de la


Ciudad de México con presupuesto participativo. Es la comunidad quien define para
qué se utilizan los recursos públicos que entrega el Gobierno de la Ciudad a las Unida-
des Habitacionales; es decir, es en las Asambleas donde la gente participa y son quie-
nes definen qué obras se han de llevar a cabo, las contratan y las supervisan durante
todo el proceso.

Algunas de las características centrales de esta iniciativa, las menciono brevemente a


continuación:

· En el marco de las Asambleas, se llevan a cabo diagnósticos participativos de las


necesidades más urgentes, se conforman Comités de trabajo (administración y
supervisión) y se define quiénes fungirán como prestadores de servicios.
Actualmente participan en el Programa 14 mil vecinas y vecinos, donde el 74%
son mujeres.

· El tipo de obras que se llevan a cabo tienen que ver con la seguridad de las
unidades habitacionales, el mejoramiento de los accesos, los espacios de-
portivos, los andadores públicos, y en términos generales, con todos aque-
llos aspectos relacionados con el mejoramiento de la imagen de las unida-
des habitacionales.

· Durante el año 2007 se atendieron mil unidades habitacionales.


El Programa tiene la gran valía de impulsar la participación ciudadana, de fo-
mentar que las personas estén al tanto, siendo las mujeres pieza fundamental.

Uno de los temas centrales en los que se invirtió fue el tema del agua. Básicamente
relacionado con garantizar un correcto suministro en las Unidades Habitacionales. Así,
el tema de las tuberías, la sustitución de redes, el abatimiento de las fugas internas, el
asunto de las bombas de agua, el impulso de filtros, fueron de los asuntos que se abor-
daron al respecto.

Cabe señalar que durante la presente administración hubo un cambio de paradigma


muy importante. Es decir, no basta con pintar una unidad habitacional para crear co-
munidad, no basta destinar recursos y hacer obras; necesitamos impulsar un trabajo
social integral en las unidades habitacionales que permita a la población tener acceso
a la cultura, al esparcimiento, que permita la convivencia de la población, la gente no
sólo se debe reunir para hacer Asambleas, sino para convivir.

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Como ya había mencionado, el trabajo con mujeres es fundamental. Por ello, festeja-
mos el Día de la Madre, logrando que tres mil 600 mujeres asistieran a la obra “Los Mo-
nólogos de la Vagina”, para sensibilizar a las mujeres desde otra perspectiva. Asimismo,
el año pasado en el marco del 25 de Noviembre –Día Internacional de Lucha contra la
Violencia hacia las Mujeres-, promovimos espacios de reflexión, por cada Unidad Ha-
bitacional en las Asambleas, sobre el tema de la violencia contra las mujeres. También
desarrollamos una serie de actividades que tienen que ver con la realización de talle-
res y de espacios para discutir sobre los problemas de género.

Digamos que un programa social en sí mismo, no se resuelve sólo con la entrega de re-
cursos públicos; nuestra participación como Gobierno tiene que ir más allá, tiene que
ir con el desarrollo de aspectos integrales en las unidades habitacionales.

En este sentido, actualmente tenemos un Programa que se llama “Cantar es un Placer”,


mediante el cual impulsamos la formación de coros de canto en las Unidades Habita-
cionales. En la Ciudad de México existen 200 coros entre privados y públicos, y a través
del programa de la Procuraduría Social, ahora existen 100 coros más para la ciudad.

Otro de nuestros programas es el titulado “Viajando en Unidad, Paseando en Unidad”,


mediante el cual se pretende que la gente de las unidades habitacionales logre co-
nocer la Ciudad de México y sus los distintos ámbitos de manera colectiva. Por lo que
se propone hacer paseos con la gente, con dinámicas de reflexión sobre estos temas.
Actualmente se ha convertido en algo muy importante para las y los habitantes.

El eje del deporte es también abordado actualmente por la Procuraduría Social.

Así, llevamos a cabo un torneo de básquet ball y de fútbol, en los que participaron 600
Unidades Habitacionales jugando entre una y otra unidad habitacional hasta lograr un
torneo de todas las unidades habitacionales.

Nuestro reto es muy grande. La tercera parte de la población de la Ciudad de México


vive en unidades habitacionales, y como Procuraduría Social atendemos mil unidades
habitacionales, lo que equivale a millón y medio de personas; y en ocasiones, conside-
ramos que lo que hacemos no es suficiente frente a la demanda.

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Uno de los principales retos es el fortalecimiento de las alianzas con todas las depen-
dencias del Gobierno de la Ciudad, ya que el universo de las Unidades Habitacionales
es tan grande que podríamos distribuir tareas a todas las instituciones que hacen un
trabajo específico con mujeres, al menos 100 Unidades -por institución, para que po-
damos hacer un trabajo de mayor calidad.

En el marco de las alianzas intergubernamentales, me permito rescatar un Programa


que estamos llevando a cabo y es el de las “Mujeres Plomeras”, mediante el cual el día
de hoy tenemos a 50 mujeres plomeras capacitadas de Unidades Habitacionales. Es un
programa que rompe con los roles sexistas, y nuestro objetivo no sólo es la generación
de ingresos para ellas, sino empezar también a ver de manera distinta las ocupaciones
que llevamos a cabo mujeres y hombres. La primera fase tiene que ver con la capaci-
tación en plomería, y posteriormente vendrá la capacitación a Mujeres Pintoras de
Brocha Gorda, Mujeres Electricistas, Mujeres Jardineras. Una idea también es generar
espacios de contratación por parte del Gobierno de la Ciudad.

Otro desafío es la profundización de nuestros diagnósticos participativos con perspec-


tiva de género; la generación de modelos que impulsen la participación ciudadana, y
el diseño de indicadores que nos ayuden a medir el impacto de nuestro accionar, y con
ello potenciar al máximo esfuerzos participativos de esta naturaleza, que contribuyan
a sustentar, desde el territorio una construcción que se encamine hacia una Ciudad
segura para las Mujeres.

Muchas Gracias!

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MESA 4
CONCLUSIONES
Moderador: Director General del Servicio Público de Localización Telefónica (LOCATEL)

En el marco del Encuentro Internacional de Ciudades Seguras para las Mujeres, la Mesa titula-
da “Desarrollo Social y Seguridad Ciudadana: Dimensión Metropolitana”, emite las siguientes
recomendaciones.

· Recuperación de espacios públicos por parte de la ciudadanía.

· Incrementar eventos públicos que fortalezcan la recuperación de espacios


públicos libres de inseguridad y violencia.

· Fomentar acciones recreativas para jóvenes que les permitan formarse, par-
ticipar activamente en la vida de ciudad, proponer, construir proactivamente,
como medida preventiva ante la inseguridad.

· Incrementar el presupuesto a programas sociales con el fin de crear ciudades


seguras de manera integral.

· Realizar talleres y eventos donde hay participación ciudadana desde un enfo-


que de género.

· Bajar las políticas sociales a las zonas marginadas de la ciudad, así como a las
Unidades Habitacionales, como núcleos masivos de transformación de conduc-
tas violentas, así como de fortalecimiento de las redes de interacción social.

· Fomentar la participación de las mujeres en los distintos programas, con un


enfoque de género.

· Reconocer de manera integral los derechos de las mujeres y fomentar progra-


mas sociales desde esta óptica.

· Apoyar las prácticas de mejoramiento de la calidad de vida comunitaria: for-


talecer iniciativas de recuperación de los saberes populares como la medicina
tradicional, o de mejoramiento económico desde la propia comunidad, tal y
como el apoyo a la producción y comercialización de productos realizados en
las comunidades o núcleos de vivienda, como las Unidades Habitacionales.

· Realizar talleres de capacitación para evitar y prevenir la violencia de géne-


ro, principalmente la sexual en los espacios públicos y la familiar en el espa-
cio privado.

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· Promover, a través de políticas públicas acciones de reflexión en torno de la


masculinidad y la paternidad responsable.

· Apoyar los programas mediante los cuales se apoya la igualdad y equidad

· Construir nuevos modelos de capacitación en el tema de equidad de género.

· Establecer las alianzas necesarias para diseminar los programas que promue-
ven acciones a favor de la seguridad de las mujeres.

· Fomentar la implementación del presupuesto participativo con perspectiva


de género, a través de las instancias gubernamentales que dan servicios a la
comunidad.

· Incrementar los presupuestos que se diseñan con perspectiva de género en


todos los programas de gobierno, en especial el del Programa 12 (de Igualdad
de Género)

· Establecer parámetros mínimos para la asignación de presupuestos para las


acciones y programas que promueven la equidad de género.

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Mesa 5. Mujeres Jóvenes y Seguridad Ciudadana.

Modera: Instituto de las Mujeres del Distrito Federal.

“Atención Integral a Víctimas de Violencia Sexual”. Directora de la Clínica Condesa



La erradicación de todas las formas de violencia sexual es una condición básica para restituir el
libre tránsito de quienes habitamos en la ciudad.
( Ciudad de México, Septiembre 2008)

Antes de pasar a la presentación formal, que es fundamentalmente sobre violencia


sexual por ser uno de los temas de especialidad que maneja la Clínica Condesa, me
gustaría retomar el señalamiento que hace el Dr. Héctor Castillo Berthier, respecto de
la construcción de los espacios y la interrelación de los espacios de la sociedad y los
espacios de gobierno.

Considero que el abordaje del espacio público es una discusión que se inicia con el
primer Gobierno democrático, el cual se ha mantenido durante tres administraciones
sucesivas bajo visiones diferentes. De este abordaje, el punto central es el uso del espa-
cio público, como un espacio del que se pueden apropiar los jóvenes y las jóvenes.

En este caso, el Circo Volador ha una iniciativa hermana de otros dos proyectos de jó-
venes, la cual surge de la sociedad y se fue construyendo con el apoyo del Gobierno de
la Ciudad de México. Tiempo después aparece el Faro de Oriente, que es un proyecto
gubernamental diferente al Circo Volador, planteado a partir de la educación no formal,
cuyos antecedentes son las enseñanzas de Tata Vasco, en Michoacán y los proyectos
culturales de Toledo en Oaxaca; donde se plantea, a través de la educación no formal
integrar a la comunidad del oriente del Distrito Federal a la ruta cultural de la ciudad.

El asunto era integrar a los jóvenes olvidados, marginados, a partir de cursos y de una
enseñanza que los acercara a la cultura. Han existido iniciativas al interior del Faro por
medio de las cuales algunos jóvenes han tenido la oportunidad de tomar seminarios
en otros lugares; hay algunos que entraron al Conservatorio Nacional de Música, a par-
tir de las clases de iniciación artística que ahí se impartían.

La otra iniciativa, es la Casa de la Pirámide, que es también un proyecto de colectivos


culturales planteado de forma distinta.

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Todos estos proyectos muestran que no hay un sólo modelo para la participación de
jóvenes, y lo importante es reconocer que se debe de abrir el espacio público, actuar
conjuntamente con la sociedad civil, aprender de otras experiencias, y por supuesto
impulsar políticas públicas dirigidas a los jóvenes.

En aquel tiempo se quedó en el tintero un proyecto que era dirigido específicamente


para mujeres jóvenes. La idea era impulsar acciones de educación no formal dirigidas
a mujeres jóvenes, las cuales tenían que ver con diseño de modas y cuestiones liga-
das a las distintas identidades culturales de las jóvenes de aquella época. Esa era la
intención, pero nunca se concretó. En el abordaje del uso del espacio público, un tema
fundamental es la violencia que ahí se puede generar. Con esta reflexión, me permito
abordar de lleno el contenido de mi presentación.

La Clínica Condesa de Atención a Personas con VIH50 en la Ciudad de México, es el


primer modelo de atención especializada, dirigido a personas portadoras de VIH, y
constituye el espacio más grande que hay en América Latina en el tema. Actualmente
tiene ocho mil 500 personas con expediente abierto, y casi cinco mil en tratamiento
antirretroviral.

En este marco, estamos renovando el programa de Prevención y Control del VIH, y uno
de los temas que está en el centro es el de la violencia sexual. Las interacciones entre
el VIH y la violencia de género son numerosas y tienen consecuencias graves para la
salud y para el desarrollo humano, particularmente en las mujeres adultas, adolescen-
tes y niñas.

Las consecuencias de la violencia sexual son variadas, e incluyen afecciones psicoló-


gicas, embarazos no deseados, infecciones sexuales bacterianas, hepatitis, VPH51 y VIH.
Al respecto, es importante aclarar que en la Clínica Condesa podemos hacer el segui-
miento y brindar atención a víctimas de violencia sexual en el caso de infecciones bac-
terianas y para VIH, pero la transmisión de hepatitis B y de hepatitis C tiene el enorme
problema de que ninguna institución pública atiende estas infecciones, pues su trata-
miento es muy caro, más caro incluso que el VIH.

Está absolutamente reconocido, incluso en la última Conferencia Internacional sobre


Sida52 que se realizó en México, la alta vulnerabilidad de las mujeres frente al VIH SIDA,
50 Virus de Inmunodeficiencia Humana
51 Virus de Papiloma Humano
52 XVII Conferencia Internacional de SIDA-AIDS, Agosto 2008.

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misma que se sustenta en condiciones biológicas. Esto es, que es más posible que en
una relación sexual se infecte la mujer a que se infecte el hombre, particularmente por
la cantidad de mucosas expuestas.

Esta vulnerabilidad se potencializa en los casos de violencia sexual, pues se genera una
gran cantidad de heridas y traumatismos en la zona genital. Por otro lado, de manera
indirecta, la vulnerabilidad por la violencia tiene que ver con la imposibilidad de nego-
ciar el uso del condón, por el abuso sexual o el trabajo sexual sin protección.

Por otra parte, es también recurrente la violencia contra las mujeres que tienen VIH.
Es más común el abandono de una persona portadora de VIH cuando es mujer, que
cuando es un hombre. Un estudio realizado en Estados Unidos durante el año 2000, re-
portó que alrededor del 20% de una muestra de mujeres con VIH, dijeron haber sufrido
abuso físico en algún momento de su vida.

El caso de las trabajadoras sexuales es también preocupante, sobre todo si pensamos


que en países como el nuestro existe una grave marginación y maltrato general hacia
ellas, quienes en muchas ocasiones son menores de edad y son obligadas a prostituir-
se. Además, también son violentadas por parte de los clientes quienes las catalogan
como las principales responsables de la propagación del VIH, cosa que no es cierta,
pues inclusive, la prevalencia de VIH en trabajadoras sexuales en México es más baja
que en amas de casa. Al respecto está demostrado que el VIH es una infección fun-
damentalmente transmitida por los hombres, y en la mayor parte de los casos de las
mujeres que tienen pareja estable, es el marido quien transmite la infección.

Aquí una discusión muy importante, es el cómo se plantea el uso del condón entre las
parejas estables, ya que mientras sigamos considerando que negociar el uso del con-
dón en un pareja estable tiene que ver con un asunto de confianza y no con un asunto
de auto cuidado, no vamos a llegar a ningún lado. El tema de la fidelidad y la infideli-
dad es secundario, pues aquí estamos hablando de un problema de salud pública que
es el VIH.

La negociación del uso del condón pasa por una cuestión cultural, donde es impor-
tante entender que no se pide el condón por desconfianza, sino que se pide por auto
cuidado. Como mencionaba, hay absoluta evidencia de que las parejas violentas in-
crementan la vulnerabilidad al VIH, por la imposibilidad de negociar el uso del condón

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y porque los hombres agresores acostumbran a exponerse con frecuencia a riesgos


para demostrar hombría, lo cual los hace mucho más proclives a contraer la infección
del VIH.

La Clínica Condesa es un espacio que recibe personas de recursos bajos, que no tienen
seguridad social y que por ende no pueden pagar el precio de los antirretrovirales. La
Clínica, aunque sí atiende a un sector diverso, sus servicios son más solicitados por las
personas de bajos recursos.

El tema de la violencia sexual vinculada con el VIH, está presente en esta población.
Esto debido a que no se han hecho todos los estudios que se deberían hacer. Y de esta
población me atrevo a decir que el sector más vulnerable a la infección son los ado-
lescentes homosexuales, víctimas de abuso y de prostitución forzada o manipulada.
Este problema no tiene visibilidad social, pero muchos de los casos que recibimos son
de jovencitos que se infectaron a los 14 años, y que reportan haber tenido 100 parejas
sexuales a esa edad. Así, son evidentemente casos de abuso, y es un problema muy
grave y brutal.

En el caso de mujeres, mediante un estudio realizado el año pasado por el Instituto


Nacional de Cancerología53, se señala que de la muestra de hombres y mujeres vícti-
mas de violencia sexual, en un 10% existe incidencia de transmisión del VIH durante la
agresión sexual. Hay estudios en Sudáfrica que hablan de hasta un 30% de incidencia
de la infección a causa de la violencia sexual. Es claro que el tema de la violencia sexual
es un problema muy fuerte; que debemos afrontar.

Por ejemplo, todos los días hay denuncias de violación ante la Procuraduría General de
Justicia del DF. Desde la Clínica hicimos el ejercicio de rastrear los reportes diarios de
violencia sexual entre el 26 de agosto y el 3 de septiembre de 2008. En ese lapso hubo
131 denuncias de delitos sexuales, de las cuales 34 fueron violaciones, y solamente uno
de los casos nos llegó para hacer profilaxis post exposición al VIH, es decir, una de 34.

En ese sentido, la idea que ya hemos conversado con el Instituto de las Mujeres del DF,
y que vamos a echar a andar juntas, es el asunto la creación de un Protocolo de Aten-
ción a Víctimas de Violencia Sexual, que incluye la valoración del riesgo después de la
exposición de haber contraído algún tipo infección bacteriana o VIH. Esa valoración

53 Al interior del cual existe una Clínica de VIH dirigida por la Dra. Patricia Volkow Fernández.

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se tiene que hacer en cada una de las víctimas. Otros de los componentes que han de
estar presentes son: la atención psicológica, el suministro de anticoncepción de emer-
gencia, el tratamiento post exposición, y el seguimiento ante posibles infecciones de
transmisión sexual.

El tratamiento post exposición en el caso de VIH, es un tratamiento que se utiliza en


muchos países del mundo. Hay una discusión porque no hay todavía un estudio que
establezca el grado de efectividad del tratamiento. Actualmente en Sudáfrica se está
realizando un estudio al respecto, cuyos resultados esperamos tener a la brevedad.

Sin embargo, hay conocimientos científicos que establecen que entre las primeras 24
horas posteriores a la exposición, el uso de antirretrovirales evita que el virus se instale
en las células CD4. El tratamiento antirretroviral llevado por cuatro semanas, práctica-
mente no causa ningún efecto secundario, y en los estudios realizados con modelos
animales, se ha establecido que el virus no logra entrar a las CD4, cuando éste se su-
ministra oportunamente. Después de los tres días, después de 72 horas está clarísimo
que ya no sirve, pero todo parece indicar que entre las 2 y las 24 horas posteriores a la
exposición, el suministro de dos antirretrovirales puede inhibir la replicación del VIH.

Esta acción tiene que establecerse dentro del Protocolo de atención a victimas de vio-
lencia sexual, y tiene que establecerse en el marco de una atención rápida, eficiente
y eficaz; el tiempo aquí es apremiante, pues si llegan 24 horas después de ocurrida la
agresión el tratamiento es ineficaz. Además, dado que la Clínica Condesa, es una clínica
de día, el tratamiento antirretroviral tiene que estar instalado dentro del Protocolo de
actuación de los Ministerios Públicos. Esta es una tarea a la que nos hemos comprome-
tido el Instituto de las Mujeres y la Clínica Condesa de impulsar, lo que implica capacitar
al personal de los servicios médicos de la Procuraduría para hacer dicha intervención.

Junto con ello, es importante hacer un seguimiento integral a las víctimas, que ha de
incluir la realización de pruebas de detección: la primera prueba, tres meses después
de la agresión sexual, y la segunda en el lapso de los siguientes seis meses. Todas las
pruebas tienen que estar acompañadas de consejería.

Un problema del tratamiento post exposición, es que los virus tienen resistencias a
fármacos. Entonces si el agresor está infectado y toma tratamiento antirretroviral, es
probable que inocule un virus resistente; aunque si tiene un buen tratamiento antirre-
troviral, la posibilidad de infectar es mucho menor.

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Son muchos elementos que entran en juego en la atención a víctimas de violencia


sexual, pero lo más importante es que la persona denuncie. La posibilidad de tenerla y
de darle seguimiento durante 6 meses, sería maravilloso, pero si no es posible, lo que
no podemos es no darles el tratamiento inmediatamente posterior a la agresión.

Evidentemente lo ideal sería prevenir la violencia sexual, a través de fomentar una


cultura de equidad de género, mediante la educación sexual. Al respecto deseo re-
levar que el tema de educación sexual en hombres es un asunto fundamental, pues
no avanzar en este aspecto implica alejarnos de erradicar la violencia sexual contra
las mujeres.

Otro aspecto fundamental, tiene que ver con la rehabilitación o el tratamiento de los
agresores, no sé si todos sean rehabilitables, pero la atención de los agresores sexuales
es un punto fundamental.

De esta manera, la erradicación de todas las formas de violencia sexual es una condi-
ción básica para restituir el libre tránsito de quienes habitamos en la ciudad.

Existen avances importantes, como la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre
de Violencia del Distrito Federal, que a mucha gente les parece exagerada, pero los
extremos de violencia sexual realmente lo amerita.

Es muy importante fomentar cambios culturales que sancionen los delitos sexuales,
no sólo en términos jurídicos, sino a nivel de la sociedad; pues me parece que de pron-
to como sociedad perdonamos los delitos sexuales, y el libre tránsito es un derecho de
todos los habitantes.

Muchas gracias

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“El Deporte como herramienta para la Equidad de Género” .- Enlace de Género, Instituto
del Deporte del Distrito Federal. 54

El deporte se encuentra inmerso en todas y cada una de las actividades que realizamos, la acti-
vidad física es en sí el inicio de la actividad deportiva; y para ello hay que capacitar a mujeres y
hombres para el desarrollo de sus aptitudes físicas.

A través de mi intervención, voy a platicarles de manera general, el trabajo que realiza-


mos en el Instituto del Deporte del Distrito Federal en materia de equidad de género.

Para iniciar, me gustaría platicarles los trabajos que se han realizado a nivel internacio-
nal, en materia de deporte para las mujeres. Así, en 1896 fue la primer Olimpiada, en la
cual no hubo participación de las mujeres, excepto como edecanes, pues eran las que
entregaban la medalla y las flores, pero no hubo una participación de mujeres deportis-
tas, no porque no existieran, sino porque no había mecanismos para que las mujeres se
involucraran directamente en la participación en los Juegos Olímpicos.

En 1900, en París participaron solamente 19 mujeres, en tres disciplinas: tenis, en cri-


quet y en golf. En 1921 se crea la Federación Internacional Deportiva Femenina, cuya
finalidad era poner fin a esta discriminación de las mujeres en el deporte. Ya para 1928
en Ámsterdam, 300 mujeres participaron en estos Juegos Olímpicos, que es casi el 10%
del total de los deportistas que colaboraron. Y, en las últimas Olimpiadas realizadas en
Beijing (2008), el 40% de participantes fueron mujeres; México envió la delegación de
mujeres más grande de su historia: 43% del total de deportistas, y además de las tres
medallas que trajo México, dos fueron de mujeres.

La igualdad de las mujeres en el deporte se establece en diferentes documentos e ins-


tancias internacionales. Uno de ellos es el Comité de Atlanta, cuya prioridad es trabajar
con las mujeres que se dedican al deporte, y aborda temas centrados en la discrimina-
ción. Un instrumento de especial relevancia es la Declaración de Brighton, Inglaterra
(1994) sobre la mujer y el deporte. Esta declaración es fundamental, y hago mención
de ella porque constituye uno de los sustentos bajo los cuales opera el Instituto del
Deporte del Distrito Federal.

Esta Declaración básicamente se concentra en el tema de la inclusión de las mujeres en


el deporte como competidoras, como entrenadoras y en cargos directivos; esto es, la
igualdad en materia de deporte.

54 En representación de la Directora General del Instituto del Deporte del DF.

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Como sabemos, la presencia de las mujeres en el deporte ha ido en aumento, prueba


de ello es la Directora del Instituto del Deporte del DF55. Sin embargo, se registran au-
sencias importantes en algunos puestos como los de entrenadoras, ya que la mayoría
de ellos son hombres.

Por eso, una de las prioridades para el Gobierno de la Ciudad de México es integrar a
mujeres entrenadoras, capacitarlas en el entrenamiento deportivo en todos los niveles;
porque el deporte no nada más son las Olimpiadas, no nada más es el fútbol, no nada
más es a nivel competitivo y de alto rendimiento. El deporte se encuentra inmerso en
todas y cada una de las actividades que realizamos, la actividad física es en sí el inicio
de la actividad deportiva; y para ello hay que capacitar a mujeres y hombres para el
desarrollo de sus aptitudes físicas.

En el Instituto del Deporte contamos con una plantilla de 120 promotores y promotoras
deportivas, de las cuales cerca del 75% son hombres y el resto son mujeres; aún cuando
fue una convocatoria abierta, y existe una política de integración para las mujeres. Esto
quiere decir que no es que no haya mujeres que se dediquen al deporte y a la actividad
física, lo que sucede es que no tienen la certificación en materia deportiva que les per-
mita especializarse o dedicarse de una manera más profesional a esta actividad. Es por
eso que una de las prioridades del Instituto es esa certificación en materia deportiva
para las mujeres.

La Declaración de Brighton tiene -entre otras-, la prioridad del desarrollo integral de las
mujeres, lo que cruza necesariamente por la actividad deportiva. Es en este tema donde
me gustaría hacer énfasis, pues tiene que ver con un programa que desarrolla el Institu-
to, el cual parte de identificar los problemas que tienen las niñas, las mujeres adolescen-
tes, las madres de familia, las adultas mayores para dedicarse a la actividad física.

A partir de los resultados de ese diagnóstico que se elaboró, tenemos que de 12 mil be-
neficiarios que atendemos en un programa territorial con 120 módulos deportivos, cer-
ca del 80% son mujeres, 9 mil 012 personas de las que atendemos son del sexo femeni-
no; entre niñas, adultas mayores, madres de familia son las que se activan físicamente.

Y esto va de la mano con otro tema que es crucial para el desarrollo integral de las
mujeres, que es la salud. El deporte no es una actividad únicamente para las personas
jóvenes, por el contrario, el deporte es una actividad para todos los seres humanos. La
idea es que todos tengamos acceso a él, pues es un derecho que se consagra en nues-

55 Favor de Consultar en la página del Instituto del Deporte: http://www.deporte.df.gob.mx/

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tras Leyes, aunque sabemos que no basta con la simple normatividad; aún tenemos una
brecha bastante amplia, un camino muy grande que recorrer.

La idea es capacitar a las mujeres y a los hombres para que puedan a través de la activi-
dad física y del deporte gozar de una mejor salud; para ello el Instituto del Deporte tie-
ne estrecha vinculación con la Secretaría de Salud, la intención es aplicar un programa
de talleres de capacitación para que los promotores deportivos que son quienes tienen
el contacto directo y permanente con la ciudadanía, puedan identificar problemas de
violencia de género, problemas de salud, para que promuevan la idea de que el deporte
es una alternativa real para mejorar hasta el estado de ánimo, no nada más es el impac-
to que puede tener en la parte física, sino también en la parte emocional.

Adicionalmente estamos trabajando un programa que tiene que ver con el desarrollo
de las capacidades físicas para los niños y las niñas. Hay una edad en la que la diferencia
en el desarrollo de los niños y de las niñas es muy similar, las capacidades físicas que de-
sarrollan en cuanto al deporte son muy parecidas; a diferenciación inicia después de los
10 años. Así, la idea es fomentar que tanto los niños como las niñas puedan gozar de los
mismos derechos, de las mismas oportunidades, de tal forma que puedan desarrollarse
no nada más en cuanto a la actividad física, sino en el marco amplio de la disciplina
deportiva, y que si es de su interés y tienen la capacidad para ello, puedan dedicarse al
deporte de alto rendimiento y a nivel competitivo.

Básicamente las niñas no tienen acceso a muchos de los deportes, o no están difundi-
dos ciertos tipos. Sin embargo, últimamente ya es hasta cierto punto una moda que las
mujeres juguemos fútbol, o que las mujeres nos integremos a otro tipo de deportes de
contacto que anteriormente no eran bien vistos por nuestra sociedad.

No obstante, ésa debiera ser una decisión que puedan tomar nuestras niñas o nuestras
jóvenes; es una decisión que debiera elegirse no por una cuestión de moda. Se trata de
que la actividad física y el deporte sean decisiones personales, pues indudablemente
tiene repercusiones cuantificables en nuestra vida.

Sabemos que en el deporte hay estereotipos, pero debemos luchar contra ellos; esa es
una de las tareas que como Instituto del Deporte estamos hoy en día asumiendo.

Muchas gracias

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“Juventud y Política Social en la Ciudad de México” Sr. Héctor Castillo Berthier. Instituto
de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México

La juventud, estadísticamente hablando, es una mina de oro por su número y por su potencia,
pero esa misma juventud está olvidada, relegada, desatendida y como movimiento social es
una bomba de tiempo. Hoy todos aquellos actores que están interviniendo en la construcción
y proyección de México deben de sumar esfuerzos para cumplir con una asignatura que sigue
pendiente, que es atender a la juventud.

El año 2020 será crucial para México en lo que respecta a su población joven, si se
mantienen las actuales tendencias demográficas. El rumbo político y económico de
la Nación estará en manos de estos jóvenes. Pese a ello, las políticas públicas dirigidas
a atender a dicha población siguen siendo erráticas, fortuitas, descoordinadas, o de
plano inexistentes.

Es innegable que hay un costo político, económico y social cuando las políticas públi-
cas se diseñan de manera irresponsable o con visiones reducidas que terminan por
darle la espalda al futuro más preciado que tiene nuestro país, la juventud.

Esta limitada visión de Estado ha terminado por revertirse con las consecuencias que
hoy todos conocemos, no estoy hablando nada más del caso News Divine56, estoy ha-
blando del aumento de la delincuencia, de la drogadicción y de todos los innumera-
bles problemas que existen.

¿Por qué sorprendernos ahora? Si nos hemos dado el lujo de descalificar, criminalizar y
estigmatizar a los jóvenes, sobre todo a los de las clases populares, quienes en la zona
metropolitana de la ciudad representan cerca de 2.5 millones en esa condición. ¿Acaso
no contamos con los recursos humanos y económicos para aliviar con premura esta
lamentable situación? ¿Acaso no estamos capacitados para promover una transición
humanista que alivie el problema? ¿Acaso verdaderamente no nos importa?

Hay grandes retos que demandan la actuación de todos los actores políticos y a la
sociedad en su conjunto, pues de manera paralela a las problemáticas, existen muchas
oportunidades y es éste un momento ideal para aprender a reconocerlas.

La juventud, estadísticamente hablando, es una mina de oro por su número y por su


potencial, pero esa misma juventud está olvidada, relegada, desatendida y como mo-
56 Caso que remite a un operativo policíaco en una discoteca del Distrito Federal, tras el cual murieron 12 personas, la mayoría jóvenes que se encontraban al interior del lugar.

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vimiento social es una bomba de tiempo. Hoy todos aquellos actores que están inter-
viniendo en la construcción y proyección de México deben de sumar esfuerzos para
cumplir con una asignatura que sigue pendiente, que es atender a la juventud.

El proyecto que yo coordino desde hace 20 años en el Instituto de Investigaciones


Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, se llama “Circo Volador”, ori-
ginalmente era “Juventud y Política Social en la Ciudad de México”. Después de un año
de su implementación, descubrimos a los miles de jóvenes que estaban en esta situa-
ción de olvido, de rezago, desatendidos; y cuando entregamos las cifras el Gobierno
de la Ciudad de México pregunto ¿y, cuántos son?; entonces les respondimos con otra
interrogante ¿cuántos policías tienen? Ellos contestaron: “tenemos un aproximado de
30 mil policías!, y nosotros pensamos ¡pues ya se amolaron, porque les va a tocar
como de a 250 por policía, y si estos chavos se organizan, pues no se la van a acabar
nunca jamás!

Empezamos a desarrollar una estrategia de intervención que tiene ya 19 años de estar-


se implementando en la Ciudad de México, bajo muchas perspectivas, y con distintas
administraciones, pero hemos intentado, por todos los medios, hacer que este proyec-
to sea a prueba de funcionarios públicos y a prueba de cambios de gobierno.

Los cambios de gobierno cada tres años en las Delegaciones, los cambios de gobierno
cada seis años marcan muchas veces la aparición o desaparición de programas; y esto
es verdaderamente inconcebible. No hay una planeación estratégica de largo plazo, y
esto hay que decirlo con todas sus letras, la construcción de una política integral no
puede ser vista nada más desde las oficinas, ni únicamente desde los escritorios de los
funcionarios públicos. Esta construcción tiene que ser hecha desde la sociedad, desde
las bases, con las agrupaciones que están teniendo las problemáticas directas, y ahí es
en donde nosotros trabajamos.

Circo Volador no es una escuela, aunque sí se puede decir que es un centro de ense-
ñanza, pero las actividades no se diseñan desde la mente privilegiada de un sociólogo
o un investigador; se construyen a partir de lo que los jóvenes están diciendo, lo que
están demandando, y por supuesto acercándoles todo el mundo de las nuevas tecno-
logías, lo que es importante.

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Tenemos talleres de índole diversa: desde los artísticos que, por supuesto son los más
demandados, hasta los talleres productivos que responden a una necesidad muy ur-
gente para los jóvenes, me refiero al empleo. Si nos enfocamos solo en la cuestión
numérica, hoy en día entre la población de 14 y 24 años, tenemos cerca de 750 mil
jóvenes que ni estudia ni trabaja. Pero entonces ¿dónde están? ¿Qué están haciendo?
¿Cuáles son las políticas para atenderlos?. Aparte de los tutores y de las becas econó-
micas, me parece que son preguntas que tenemos que hacernos.

Circo Volador es una Asociación Civil ,que nació en 1988 como resultado del trabajo de
investigación iniciado en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, dirigido
a un segmento poblacional calificado entonces por las mismas autoridades guberna-
mentales y por los medios de comunicación como “de alta peligrosidad”.

Como resultado de ese trabajo de investigación, se formó una metodología que me


atrevo a calificar como “altamente eficiente y positiva”, que ha promovido un modelo
de integración social que a la fecha ha impactado a más de 500 mil jóvenes pertene-
cientes a un número muy importante de estas tribus, pandillas, bandas o colectivos del
Distrito Federal y la zona conurbada.

No hay tiempo para meternos a ver el asunto del modelo, pero hay un modelo de in-
tervención que está probado, y que pongo a sus órdenes para cualquiera que quiera
conocerlo y acercarse a él. En el año 2004, las Naciones Unidas, a través de su Programa
Hábitat, revisando los modelos de intervención en el nivel internacional, seleccionó
este modelo como uno de los 10 mejores dentro de las prácticas sociales, y no es por
su éxito numérico, sino por la capacidad de apropiación y de replica. La ubicación del
Circo Volador está en Calzada de la Viga, atrás del Mercado de Jamaica, el día de hoy
vamos a inaugurar el Festival “Culto Joven” que va a realizarse durante los meses de
septiembre, octubre y noviembre. En el marco de dicho festival, vamos a presentar 12
videos producidos en el taller de video impulsado por el Circo Volador.

Esta serie de videos son resultado de una investigación que nos hizo el Dr. Enrique
Márquez de la Comisión del Bicentenario, quien se acercó con nosotros y nos dijo: Oi-
gan y por qué no hacemos con Circo el Volador algo para el Bicentenario57, algo que
de cuenta de la participación de los jóvenes durante el festejo del Bicentenario. Volteé
con Enrique Márquez, y le dije: Oye Enrique, sinceramente ¿qué crees que tengan que

57 En el año 2010, México celebrará el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.

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celebrar estos jóvenes? Su respuesta fue: “qué buena pregunta, por qué no empeza-
mos por ahí!. Ese es el antecedente de los 12 videos que les menciono, los cuales son
muy críticos respecto de lo que los jóvenes tienen que celebrar58.

La realización de los videos son un ejemplo del tipo de actividades que llevamos a
cabo, con la idea de profesionalizar a los chavos, brindarles la confianza y las herra-
mientas necesarias para que puedan salir a la calle y hacer sus registros. Y no solamen-
te es eso, este tipo de actividades tiene que ver también con la recuperación de su
autoestima, del amor por su barrio, por sus familias, por sus casas, por su trabajo, por su
empleo, por su futuro.

Solamente trabajando desde esa perspectiva es como podremos tener políticas socia-
les exitosas. La cuestión fundamental es escucharlos, abrirles las puertas; y ésa tiene
que ser la visión del gobierno. Circo Volador actualmente está tratando de subir su
propuesta metodológica, como centro de enseñanza, de cultura alternativa a la educa-
ción formal; pues la educación que tenemos en primaria, secundaria y preparatoria no
está resultando, no es suficiente. La deserción escolar y los números que nos refleja son
terribles; es necesario que pensemos una nueva forma de educación.

En este mismo sentido, debemos modificar viejos paradigmas respecto de la familia, el


empleo, la cultura. A manera de conclusión quiero señalar la importancia de trabajar
conjuntamente Gobierno – Sociedad Civil, con la finalidad de mejorar la situación de
los jóvenes.

Muchas gracias.

58 En el marco del Encuentro se proyectaron tres videos a los que el ponente hizo alusión durante su intervención, los cuales pueden ser vistos en: http://www.circovolador.
org/home.html

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“Uso del Espacio Público y Construcción de Ciudadanía de las Mujeres Jóvenes”. Sra.
Perla Sofía Vásquez Díaz. Coordinadora de Elige, Red de Jóvenes por los Derechos
Sexuales y Reproductivos, A.C.

Estar afuera es un acto político para las mujeres jóvenes. Es importante nombrarnos, es im-
portante construir ciudadanía, es importante construir una reflexión muy crítica para los otros
actores que violentan a las mujeres jóvenes, como las familias, los hombres y las estructuras de
gobierno.
(Perla S. Vásquez; Ciudad de México, Septiembre 2008)

Durante mi intervención me focalizaré en las mujeres jóvenes y las Ciudades Seguras.


Hablaré de lo que significa ser mujer joven en esta ciudad, cuáles son los retos para
poder tener una ciudad segura, y algunas recomendaciones generales.

Cuando hablamos de qué significa ser mujer joven, tenemos que referirnos necesaria-
mente al significado de la juventud, etapa que puede ser mirada de distintas maneras.
Por un lado, hay posturas desde las cuales la juventud se mira como la esperanza del
planeta, entonces la fe se deposita en nuestras manos. También puede ser vista como
un problema, como un sector que no sabe lo que quiere, ni hacia dónde se dirige.

Es a partir de los 90 cuando la juventud empieza a ser entendida como una construc-
ción social y cultural, que depende del momento histórico y del lugar. Esto es, no es lo
mismo ser joven en la Ciudad de México que ser joven en una comunidad de Chiapas.
Al referirnos a la juventud como una construcción, nos enfrentamos también a lo que
significa ser mujer joven. Se puede decir que las mujeres jóvenes aparecen en las in-
vestigaciones sobre juventud a partir del año 2000.

¿Eso qué significa? Significa que las mujeres jóvenes, como sujetos reconocidos somos
muy nuevas, ya que recién nos nombran. Eso no significa que no existiéramos, pero
la mujer joven es recién nombrada, a partir de finales de los 90, inicios del 2000. Esta
situación es particularmente importante, porque finalmente aquello que no nombras
no existe, y las mujeres jóvenes no existimos por mucho tiempo en la historia, así como
la gente joven por mucho tiempo no existió, y las mujeres como colectivo no existía-
mos en la historia.

Un primer punto nodal cuando hablamos de mujeres jóvenes, es que como grupo con
una identidad propia comienzan a existir y a ser nombradas, a partir de un contexto de
globalización y de post modernidad; antes no aparecemos, aunque existiéramos.

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¿Qué significa ser mujer joven en esta ciudad? Significa que tenemos una condición
muy clara definida por el rango de edad, la Ciudad de México es una de las pocas enti-
dades que tiene una Ley para este sector, donde las personas ubicadas en el rango de
los 15 a 29 años se consideran jóvenes.

Entonces ser mujer joven en esa ciudad significa que estás entre los 15 y los 29 años,
pero también implica realidades y condiciones distintas a las que viven los hombres
jóvenes. En el marco de una mesa de mujeres jóvenes es importante decir qué significa
que sea distinta a la vivencia de los hombres jóvenes.

Generalmente otra característica de la juventud, es como un momento de transi-


ción para la construcción de la autonomía. Es decir, para los hombres, la juventud
constituye una etapa para que ellos logren ser sujetos autónomos. Lo complejo de
esta etapa en el caso de las mujeres jóvenes es que los procesos de autonomía no
se construyen, ni se promueven durante este periodo, pues no se logra autonomía
ni independencia, ya que una vez transitada esta etapa, las jóvenes pasan a ser la
esposa de, o la mamá de…

Así, el proceso de dependencia se va alargando, y cuando hablamos de las jóvenes


de la Ciudad de México encontramos serias incongruencias. Actualmente existe una
alta tasa de escolaridad de las mujeres jóvenes que habitan en esta ciudad. Nunca
antes había existido tantas mujeres jóvenes en la Universidad, sin embargo, después
de que salen de la escuela no existe para ellas un mecanismo real para su ingreso en
el ámbito laboral.

Entonces las mujeres jóvenes a pesar de tener un gran avance educativo, a pesar de
que hay un acceso al espacio público, éste no es comparable con el de los hombres
jóvenes. El nivel de desempleo que hay en las mujeres jóvenes, cruzado además con
embarazos y maternidad en condiciones adversas, no se compara con las problemáti-
cas que pueden enfrentar los hombres jóvenes.

De esta manera, queda claro que al hablar del significado de ser mujer joven, es ne-
cesario tener presente muchos elementos, pero uno muy importante es el espacio
público. Cuando las jóvenes transitamos por el espacio público, no siempre existe
una apropiación del mismo. Por ejemplo, mi abuela cuando tenía mi edad no tenia
posibilidad de estar en el espacio público, se encontraba conferida a su casa. Mi

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madre tal vez pudo acceder al espacio público en términos de tránsito, pero no en
términos de apropiación.

A mi me toca vivir un espacio público que presenta restricciones de horarios, no nece-


sariamente porque alguien me las imponga, pero yo sé que a las 12:00 de la noche no
puedo estar sola afuera de mi casa. Sé perfectamente que hay un límite de horario, y no
necesariamente por una imposición directa, sino por una imposición cultural.

Las mujeres jóvenes de esta ciudad hacen uso del espacio público en términos de
tránsito; pero no existe seguridad para quedarse en ese espacio y volverlo propio. En
los espacios públicos de los barrios, las canchas, las esquinas podemos observar a los
hombres jóvenes y las mujeres jóvenes pueden estar ahí bajo el rol de la novia, la her-
mana, la amiga.

Existen investigaciones que señalan que cuando las niñas empiezan a tener su pri-
mera menstruación, las familias les prohíben estar en el espacio público. A partir de
ese periodo comienzan una serie de restricciones que se prolongan en el tiempo.
En este punto me gustaría profundizar tres cuestiones: el primero, tiene que ver con
el status socioeconómico, esta es una condición que marca el cómo vives el espacio
público; la otra condición es la edad; y la última, tiene que ver con la transición de
niñas a jóvenes.

En términos de estatus económico, cuando nosotras como mujeres jóvenes estamos


en el espacio público por tránsito solamente, podemos optar por el servicio privado
¿qué significa esto?, pues que puedo ir a una fiesta y si mis condiciones económicas
me lo permiten pido un taxi o me regreso en el auto de alguna amiga. Es decir, el es-
tatus puede facilitar una serie de condiciones que van reduciendo la apropiación del
espacio público, lo que hace es protegerte de una realidad que está afuera.

Otro ejemplo en el mismo sentido, con los centros comerciales. Así, yo puedo ir paseo,
consumo, me divierto, realizo muchas actividades en un lugar cerrado, pues él me per-
mite tener un nivel de seguridad que no posibilita la calle.

A menor nivel económico, el acceso al espacio público es a partir del acompañamiento


de un hombre que te proteja en dicho espacio, o no estás.

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En ELIGE hicimos una investigación dentro de las zonas de más alta marginalidad de
la ciudad, con la idea de buscar a las mujeres jóvenes, de ver cómo viven sus derechos;
y lo que nos encontramos es que no están en la calle; todos los que estaban eran los
hombres jóvenes. Ellas estaban encerradas en sus casas, sus lazos sociales eran la fami-
lia, las primas, las tías. Las jóvenes salen para ir a las tortillas, el mandado, ir a la escuela,
regresar. No hay una apropiación como existe en el caso de los hombres jóvenes.

Por otro lado, el nivel de agresión o violencia sexual en los espacios públicos se incre-
menta con el nivel de edad. Por ejemplo, recuerdo que cuando tenía 15 años y el que
un hombre sacara su pene en el camión, hacía que yo me quedara paralizada. Ahora sé
que puedo denunciar, que puedo hablar, que él se va al Ministerio Público y puede ser
consignado al Reclusorio. Pero las chavas de 15 a 18 años, son quienes viven mucho
mayor nivel de agresión sexual en las calles. Eso tiene que ver con el hecho de que la
violencia está focalizada en quienes tienen menores recursos y menores procesos de
autonomía y de defensa. Evidentemente cuando llegas a los 30 tienes ya toda una se-
rie de herramientas y tips de seguridad que no tenías a los 15, y que vas construyendo
conforme vas teniendo mayor edad.

En el sentido de recomendaciones para construir ciudades seguras para las mujeres


jóvenes, en primer lugar, es muy importante ubicar que existe una construcción sim-
bólica y cultural del espacio público, como apropiado sólo para los hombres. Hay un
análisis interesante que dice que cuando existe una agresión sexual en el espacio pú-
blico, significa un recordatorio para las mujeres de que éste no es su espacio natural; se
les está recordando que su espacio es el privado.

Uno de los primeros retos y recomendaciones que tenemos, es trabajar para que el
espacio público no sólo sea de tránsito para las mujeres jóvenes, sino que realmente
haya procesos de apropiación. Esto significa, fomentar procesos de empoderamiento y
autonomía para las jóvenes, y de sensibilización para quienes están a su alrededor: las
familias, las mamás, los papás, los hombres, los servidores públicos y las instancias de
gobierno. Estar afuera es un acto político para las mujeres jóvenes.

Creo que otro elemento importante, es que es necesario nombrar a las mujeres jó-
venes. Siempre se les invisibiliza cuando hablamos de la juventud o de los jóvenes, y
hay particularidades importantes que no debemos obviar. Es importante nombrarnos,
es importante construir ciudadanía, es importante construir una reflexión muy crítica
para los otros actores que violentan a las mujeres jóvenes; como las familias, los hom-
bres y las estructuras de gobierno.

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Es importante que las políticas públicas focalizadas a las mujeres consideren a las jó-
venes, y las de jóvenes consideren a las mujeres; porque si no estamos hablando de un
sujeto invisibilizado por distintas políticas sociales. Por otro lado, las actuales políticas
gubernamentales que tienen que ver con la apropiación de los espacios públicos (ba-
rrios, comunidades, etc.) deben de fomentar que las mujeres jóvenes también estén
ahí, porque si no estaremos cometiendo el mismo error de privilegiar el uso del espa-
cio por parte solo de algunos actores.

MESA 5
CONCLUSIONES
Moderadora: Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México

La Mesa titulada “Mujeres Jóvenes y Seguridad Ciudadana”, presenta las siguien-
tes recomendaciones:

· Desde el Gobierno como política social, es importante escuchar a las y los


jóvenes desde un lugar distinto, que abra puertas a las/os jóvenes para la trans-
formación de los espacio que tienen.

· Crear espacios seguros reales para mujeres y hombres jóvenes.

· Impulsar proyectos para mujeres y hombres jóvenes que no estudian y no


trabajan.

· Integrar el deporte como parte de la Salud Pública, ya que la pirámide pobla-


cional se va invirtiendo y en unos años no habrá tratamientos a padecimientos
como la obesidad y la diabetes.

· Combatir los estereotipos de género en el deporte.

· No limitar al deporte como una actividad exclusiva de la gente joven.

· Dar a conocer los nuevos programas de las dependencias en materia


de Género.

· Reforzar la sensibilización en materia de Violencia de Género al personal de


salud en materia, ya que se continúan encontrando evidencias del ejercicio de
violencia por parte de ellos/as.

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· Atención a todas y todos, principalmente a las jóvenes en materia de VIH/SIDA

· Realizar campañas dirigidas a mujeres jóvenes, a mujeres adultas y a hombres


que tiene sexo con hombres para la prevención del VIH/SIDA.

· Reconocer las nuevas características y necesidades de las y los jóvenes de la


Ciudad de México.

· Promover la cultura de respeto del cuerpo de las mujeres y de derechos hu-


manos desde los distintos ámbitos educativos (formales y no formales) para
el mejoramiento de las relaciones interpersonales en esta Ciudad y construir
formas de convivencia y espacios solidarios.

· Realizar acciones desde campañas y educación para combatir el estigma a las/


os jóvenes; las y los jóvenes no son una amenaza.

· Dar peso a la interlocución de las y los jóvenes como sujetas/os de derechos.

· Hacer investigación entorno de la juventud en el D.F., ya que sin investigación


no se puede hacer política.

· Visibilizar y atender las necesidades de las mujeres jóvenes en los programas y


dependencias de gobierno.

· Impulsar políticas de transversalidad y horizontalidad para mujeres y hombres


jóvenes. Sensibilizar a las Instituciones encargadas de ofrecer servicios y pro-
gramas hacia mujeres y hombres jóvenes.

· Realizar diagnósticos acerca de las experiencias gubernamentales y de la so-


ciedad civil, en materia de seguridad.

· Re-construir el espacio público bajo la perspectiva de género.

· Visibilizar, legitimar y atender el miedo de las mujeres respecto al uso del es-
pacio público.

· Retomar el paradigma de gobiernos amigables hacia las/os jóvenes como


sujetos/as de derechos, sin dejar de observar su especificidad.

· Ampliar el trabajo de masculinidades con jóvenes.

· Es fundamental que la perspectiva de género se incorpore a la educación for-


mal a los programas de estudio.

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· Se propone la creación de un parlamento para mujeres jóvenes.


· Construcción del entramado jurídico que dé respuesta a las necesidades de
las/os jóvenes, sumado a la voluntad política, garantías económicas y sociales.

· Se debe capacitar a las/os docentes para la prevención de la violencia de gé-


nero y prevención de la violencia en el noviazgo.

· Llevar la prevención de la violencia en el noviazgo a diferentes programas e


instituciones de gobierno.

· Se deben crear redes de apoyo para mujeres y hombres jóvenes.

· Fomentar el transito y la apropiación del espacio público por parte de


las/os jóvenes

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Conclusiones
La realización del Encuentro Internacional de Ciudades Seguras para las Mujeres per-
mitió analizar el tema de la seguridad en la ciudad para las mujeres, a partir de una
visión amplia, abriendo la posibilidad de determinar las acciones que los Gobiernos, la
Sociedad Civil, y los Organismos de Naciones Unidas, han de implementar con el fin
de garantizar el derecho a una vida sin violencias y la seguridad de las mujeres en los
espacios públicos de la Ciudad.

A partir de este proceso, se generaron diversos análisis, reflexiones y propuestas con-


ducentes a impactar en las políticas públicas cuya implementación permita hacer de
las ciudades espacios habitables, amigables y seguros para las mujeres.

En el siguiente apartado se muestran algunos de los aspectos más importantes emana-


dos del Encuentro, los cuales se estructuran a partir de tres ejes: a) Elementos concep-
tuales sobre seguridad ciudadana bajo un enfoque de género y derechos humanos; b)
Propuestas para la construcción de ciudades seguras; y c) Estrategias implementadas
por los Gobiernos para dar respuesta a tal necesidad.

Elementos conceptuales a tener en consideración cuando se habla de seguridad para las


mujeres en la Ciudad.

Reconociendo que para el análisis y definición de estrategias de Ciudades Seguras para


las Mujeres, es necesario tener en consideración los diversos énfasis y visiones sobre el
tema de seguridad. En el marco del Encuentro Internacional de Ciudades Seguras para
las Mujeres se plantearon algunos de éstos, los cuales se mencionan a continuación.

· Seguridad / inseguridad

La inseguridad Ciudadana se expande y se instala cotidianamente en ámbitos que tra-


dicionalmente funcionaban como lugares de contención y educación como la escuela
y la familia.59 La inseguridad es directamente proporcional a la crisis del sistema polí-
tico, económico y cultural vigente, y debemos pensar todos y cada uno de qué modo
evitamos decisiones que nutran a este sistema. Es necesario asumir los nichos críticos
del sistema, tales como la infiltración de la información, el rebase de las capacidades
59 Ibídem.

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institucionales por la delincuencia y la utilización o definición de presupuesto estéril


para supuestamente enfrentar el tema.60

La dupla de la seguridad e inseguridad urbana se comprenden y explican a través del


significado y las consecuencias que los procesos de exclusión y segregación social
traen aparejados. Este es el punto de partida para la creación de mecanismos y estra-
tegias de superación, en que la seguridad es considerada un bien público, un componente
esencial del entorno cotidiano, una condición inalienable en la vida de cada habitante.

Por lo tanto la seguridad no sólo depende de las autoridades, sino de los ciudadanos y
ciudadanas, por lo que se requiere tomar conciencia de esto para participar de mane-
ra activa. Así mismo es importante incorporar en las políticas públicas el concepto de
seguridad desde una perspectiva más amplia, que es el de la seguridad humana (física,
acceso a derechos) pues es indispensable que la política de seguridad, cierre todas las
puertas a la incertidumbre.

Las/os expertos que participaron en el Encuentro, señalaron la necesidad de poner


sobre la mesa el tema de la seguridad ciudadana, ya que es un ámbito más amplio,
pues se preocupa por la calidad de vida y la dignidad humana en términos de acceso
al mercado y oportunidades sociales.

La pobreza y la falta de oportunidades, el desempleo, el hambre, el deterioro ambiental,


la represión política, la violencia, la criminalidad y la drogadicción que son, entre otras,
amenazas a la seguridad ciudadana.

Ubica dos dimensiones de la seguridad ciudadana: una dimensión objetiva que son los
hechos de la violencia que conocemos, que involucra a víctimas y victimarios; y una di-
mensión subjetiva que es la de las vivencias y sentimientos personales que configuran
las percepciones y representaciones de la seguridad ciudadana61

La Convivencia —vivir en compañía de otros— sitúa en una perspectiva interesante


el concepto de seguridad ciudadana. Este concepto adquiere una connotación de au-
sencia de violencia en las relaciones interpersonales y sociales, por lo que una política
pública que se denomina como de convivencia ciudadana claramente irá dirigida a

60 Pliego Tomas, Gestión y construcción de una ciudad segura para todos, México, septiembre 2008 p.1
61 Sánchez, Mejorada F. Cristina, La Seguridad Ciudadana base de una Política de Equidad y Seguridad para las Mujeres en las Ciudades, México, septiembre 2008, pp. 1-2.

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Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México Experiencias de ciudades seguras para las mujeres

modificar reglas de comportamiento que regulan dichas relaciones, para disminuir los
índices de violencia. El concepto de convivencia resalta, además, la noción de vivir en
medio de la diferencia, tema de especial relevancia en las sociedades contemporáneas,
caracterizadas por la heterogeneidad y el multiculturalismo62

· Las ciudades

Las Ciudades son el lugar donde la gente desconocida se encuentra, se entrama, se


“entreteje”. Históricamente ha sido, el “escenario” natural del ciudadano en tanto “actor”
social. Remedi (2002) señala que la ciudadanía está vinculada con la experiencia de la
ciudad y la participación en una red o “entramado” de espacios sociales, organizaciones
y movilizaciones de variada índole y sentido, abiertos y disponibles a la ciudadanía.63

A partir de 2007, señaló Ana Falú: la Humanidad es mayoritariamente urbana. En poco tiempo
de tener 3% de población en ciudades en el año 1800, hoy más del 50% vive en Ciudades como la
Ciudad de México. Y un resultado evidente es que las ciudades crecen, se complejizan, se fragmen-
tan, se segregan y por ello necesitamos indagar cómo impactan a la autonomía de las mujeres la
apropiación y uso de las ciudades.

La ciudad como espacio social está fundamentalmente tranversalizada por el género,


tanto en lo público como en lo privado; y en consecuencia, reproduce formas de do-
minio. Pero de la misma manera podría hacer todo lo contrario, permitir desenvolverse
con autonomías y con el reconocimiento de la diversidad.

Un conjunto de complejas dimensiones nos confronta hoy a ciudades más violentas,


fuente de temores y diferencias que aún parecen irreductibles. La creciente violencia
urbana se ha transformado en un problema central en la vida de la ciudad y esto afec-
ta al ejercicio de los derechos ciudadanos de las mujeres y hombres de todas edades
y clases.

Hoy en día las ciudades crecen en las manos del capital financiero especulante. Por eso
no sólo se fragmentan sino, se separan, se dejan afuera y se excluyen a determinados
sectores, de mayor desigualdad. Hay evidentes inequidades, segregación y fragmenta-
ción social y territorial. Se destruyen los tejidos productivos, sociales y locales, que no
62 Ídem p.12.
63 Segovia Olga, Convivir en la ciudad, sin violencia en el espacio público y en el espacio privado, México, septiembre 2008 p.6.

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pueden competir con este capital que a la vez necesitamos atraer para el desarrollo, lo
cual nos plantea una contradicción fuerte. Estos puntos de tensión demandan políticas
de gobierno y políticas de Estado para regularlos ya que si bien, son necesarias para el
desarrollo, por otro lado, dejan marcas que propician entre otros fenómenos, situacio-
nes de violencia.

· Violencia e inseguridad.
La creciente violencia e inseguridad que vivimos en las diversas ciudades afecta al con-
junto de la ciudadanía, pero es vivida por hombres y mujeres de manera distinta. Ha-
bitar no es independiente de los arraigos, y habitar no es igual para hombres y para
mujeres, la percepción que se tenga depende de la edad, etnia, de lo público, de lo
privado (Olga Segovia). Existen formas de limitación a la vida en las ciudades que no
solo se refieren a desigualdades económicas y políticas, sino también a persistentes
asimetrías entre mujeres y hombres.

Hay que entender la violencia como un problema sociocultural, incluir la voz de las
mujeres. Hablar de las violencias no tiene sólo un punto de entrada, están planteando
situaciones de amplísima complejidad, lo que demanda alianzas y pactos contra la vio-
lencia. La violencia, que se expresa en una diversidad de dimensiones, de variables y
que parece crecer y multiplicarse (Ana Falú).

Cuando se habla de violencia contra las mujeres en las ciudades, no sólo se refiere a los
delitos tradicionales que dificultan la vida cotidiana, tales como hurtos, robos, asaltos,
violaciones; también se alude a fenómenos vinculados a la forma en que se concibe
el desarrollo urbano, a la falta de participación ciudadana, a la dificultad de accesos a
servicios —los más privatizados—, a la desregulación, entre otros. Todos son factores
que, de una u otra manera, inciden en los grados y modalidades de las manifestaciones
de violencia efectiva o simbólica contra las mujeres.

La violencia contra las mujeres se basa en el orden de género imperante y se sustenta


en pautas culturales profundamente arraigadas, construidas socialmente: es el ejerci-
cio de poder de un sexo sobre el otro. Para enfrentar estas realidades complejas, plan-
teamos elaborar propuestas más abarcadoras e innovadoras, así como generar meca-
nismos de colaboración y de reflexión conceptual, desarrollar y comparar experiencias.
Ana Falú señala que cuando se desconstruye la discriminación de género, se descons-
truyen otras formas de discriminación que permite cambiar las cabezas en la sociedad
para hacer ver que todos los habitantes aporten a las sociedades.

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· ¿Por qué hablar de Ciudades Seguras para las Mujeres?



Desde la perspectiva de género, parece sugerente la nueva propuesta y demanda de
lo que se podría denominar el nuevo feminismo: alcanzar la democracia vital. Sus prin-
cipios vitales son: 1) autonomía, que implica un estadio superior en capacidad de de-
cisión, en asertividad, en representatividad y en destrezas y habilidades para llevarla a
cabo; abre las puertas de la designación, del conocimiento, de la estima, de todo aque-
llo que falta aún por construir desde y para las mujeres; 2) equivalencia, que supone
que ya no se trata de igualarse a nadie, ni a la alza ni a la baja, sino de cobrar igual valor,
trato, consideración, rango, sin por ello tener que perder o renunciar a las características
diferenciales que queramos obtener o conservar desde la posición de sexo y género; y
3) solidaridad, que garantiza lo que nunca aseguró la fraternidad.64

Hablamos desde las mujeres en este tema porque estamos convencidas de que
las mujeres son motores del cambio, son las más comprometidas con la paz y el
desarrollo, porque son las más comprometidas desde lo atávico, pero también
han dado un salto en la defensa de su ciudadanía y la de conjunto, por eso son
centrales para la transformación de nuestras sociedades.

Si bien la inseguridad en las ciudades y la violencia son particularmente relevantes en


la vida de las mujeres, la ciudad —ámbito privilegiado de la interacción social y cultu-
ral— constituye, para ellas en particular, un factor coadyuvante tanto al desarrollo de
su ciudadanía como a la autonomía

Las mujeres sufren de manera particular la inseguridad o la violencia, las muje-


res tienen miedo para participar, para hacer vida política, social, cultural, restrin-
gen sus derechos, situación que fortalece sus dependencias. Un sujeto de-
pendiente disminuye su confianza para participar y se fortalece la percepción
exterior de un mundo amenazante. Las mujeres abandonan los espacios pú-
blicos, lo cual potencia esa inseguridad, que es circular y acumulativa. Frecuen-
temente se habla de lo público y lo privado. El espacio del descubrimiento y la
conquista es comprendido como principio masculino; el espacio de protección,
de la apropiación cotidiana de las cosas, el espacio de la casa, es considerado
como principio femenino.

64 Ídem, en UN-HABITAT, Programa Ciudades Seguras, Un enfoque democrático en materia de seguridad ciudadana. Documento Conceptual. En www.unhabitat-rolac.org pp. 6-7.

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Propuestas para la construcción de


ciudades seguras.
Lo que se desea es construir una ciudad compartida que permita sumar a los
hombres y a las mujeres, que sea de todos. Crear un clima de seguridad, amis-
tad, reconocimiento mutuo que moldee las interacciones y relaciones que se
construyen en los espacios públicos locales.

Para ello es necesario incidir en la política pública y construir políticas que garanticen
la equidad e igualdad de las y los ciudadanos.

El logro de Ciudades Seguras para las Mujeres requiere una política que incluya no
sólo actos criminales contra el individuo, sino también: la violencia institucionalizada,
la conducta ilegal, la ausencia de controles, la perpetuación de enclaves autoritarios y
la carencia de protección civil y social. Se requiere una política integral que confluyan
todos los esfuerzos de gobierno, todos los programas implementados por las diversas
dependencias, por el conjunto de la estructura del gobierno.

Asegurar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias, no es sólo una cues-
tión de justicia, sino de eficiencia. Si no conocemos para quién hacemos y diseñamos
la política, no podemos utilizar los recursos de una manera eficiente. Por ejemplo, en
el ejercicio del presupuesto participativo, los ciudadanos (as) comprenden el funcio-
namiento de la gestión del territorio y de cómo los recursos se distribuyen de manera
democrática en el territorio y con equidad.

El tema de prevención es fundamental y éste no es un tema sólo de planeación, sino de


transformación, pues estamos hablando de algo que ya se considera natural como es la
violencia contra las mujeres, por lo que es fundamental desnaturalizarla.

La inclusión de la perspectiva de las mujeres en la planificación de la seguridad en las


ciudades es vital para el uso y disfrute de sus servicios y espacios públicos, pues el es-
pacio público recrea el espacio privado.

El uso del espacio y del tiempo son cambios necesarios por hacer. Se necesita ocupar
los espacios con las expresiones diversas de las sociedades ya que, en las ciudades, la

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gente se encuentra y se entreteje, construyen relaciones en torno a significados, y la


construcción de ciudadanía está ligada a la construcción de la ciudad (Olga Segovia).

El diseño del espacio público no tiene que ver solamente con los procesos de planeación parti-
cipativa, es fundamental que la comunidad fortalezca su capacidad de organización, de expre-
sión, su sentido de pertenencia, de identidad, de colectivo, de mirar al otro, de tener apertura a
la alteridad, entre otros aspectos, que son por demás complejos. Más inclusión, más diversi-
dad, más seguridad, más identidad.

· Hay que crear una sociedad de debate, no de ruido, el lenguaje de los dere-
chos humanos, es el que se necesita.

Impulsar el trabajo en el barrio: la esquina, la placita, el parque, el quiosco o la tiendita,


la puerta de la escuela, donde tienen lugar los encuentros, interacciones y relaciones
sociales locales.65 Es importante promover experiencias piloto en algunas colonias o De-
legaciones acerca de la resignificación de los lugares seguros para las mujeres, por me-
dio de la realización de mapeos de georeferenciación, con los grupos de mujeres (hacer
en las colonias mapeos de lugares inseguros para las mujeres), así como el diseño y
ejercicios de presupuestos participativos con perspectiva de género en el marco de los
derechos humanos.

El tema del presupuesto participativo es importante para que la gente se apropie del
espacio público, porque por ahora es de todos y de nadie. Hay que revertir la inercia de
la no participación, de la desmovilización, desaliento y resignación, y que cada quien
se cuide como pueda, dentro de este aspecto la seguridad de las mujeres tendría un
entorno más favorable.

Los gobiernos locales deben trabajar con las organizaciones de mujeres para lograr
ciudades más seguras desde lo local. Para ello se pueden utilizar varios instrumentos
como: recorridos, caminatas exploratorias en las colonias, el diseño de mapas de los
lugares de mayor inseguridad para las mujeres o mapa de la ciudad prohibida para las
mujeres, así como el apoyo para la formación y capacitación con guías, manuales, etc.
Se debe lograr un gobierno local como buen vecino: amigable, responsable y confiable
capaz de apoyar, escuchar y acompañar.

Para lograr estas acciones con los gobiernos locales, se requiere que haya hombres y
mujeres sensibilizados sobre los derechos humanos en general y de las mujeres en lo
particular así como, de la problemática de la violencia de género.
65 Sánchez, Op. Cit. p.5.

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Para hacer realidad el derecho a una vida sin violencia contra las mujeres hay que con-
siderar cuatro factores: jurídico, voluntad política, garantías económicas y garantía so-
cial. Poner juzgados itinerantes en parques públicos y otras estaciones del metro sobre
todo, donde haya focos rojos en cuanto a la violencia hacia las mujeres.

Plantear entornos seguros va más allá de tener banquetas seguras, hay que quitarle el
espacio a la criminalidad y devolverlo a los ciudadanos. Formar Consejos Ciudadanos
en los vecindarios puede ser una opción interesante.

Desafíos
· La gran desigualdad de la región y la pobreza. Si bien, durante el Siglo Veinte
se avanzó en el reconocimiento de distintas generaciones de derechos huma-
nos, existen millones de personas -particularmente las mujeres- que descono-
cen sus derechos y por tanto no los ejerce. Este ejercicio convive con múltiples
desigualdades y exclusiones.

· Después de las dictaduras, América Latina viene consolidando procesos de-


mocráticos, sin embargo con democracias de baja intensidad y con institucio-
nalidades frágiles.

· En lo relativo a las Derechos específicos de las mujeres, hemos avanzado con


programas de igualdad y en la construcción de instrumentos locales y naciona-
les. Por ejemplo, tenemos áreas llamadas de Mujer de los gobiernos nacionales
y locales. Sin embargo, en general son áreas no debidamente legitimadas ni
jerarquizadas, ni con los recursos necesarios para incidir y transformar.

· No existe credibilidad en las instituciones, en la justicia y esto hace, que tenga-


mos como gran problema instalado en la sociedad, donde la legalidad resulta
ser lo menos creíble para un gran sector de la sociedad.

· Respecto a la ocurrencia de delitos, la estadística criminal es fundamental,


pero no suficiente, necesitamos trabajar en acciones integrales que prevengan
y atiendan este tipo de hechos.

· Se necesitan protocolos de actuación más integrales respecto al tema de la


violencia contra las mujeres, los cuales sean una guía de actuación para los fun-
cionarios/as directamente involucrados/as en brindar atención.

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Estrategias implementadas por los


Gobiernos para garantizar la segu-
ridad de las mujeres en la ciudad.
En las presentaciones que se realizaron por parte de algunos Programas sociales del
Gobierno de la Ciudad de México como de otros países que participaron, se encuen-
tra una coincidencia en la siguiente metodología para lograr ciudades seguras para
las mujeres.

Diagnósticos con perspectiva de género:

Es importante partir de un diagnóstico sobre la violencia contra las mujeres en espa-


cios públicos, sustentado en un marco general de la problemática de la violencia, reto-
mando datos y experiencias de las instituciones que han trabajo el tema: perfeccionar
los esfuerzos de análisis.

Es necesario contar con un marco global respecto del abordaje de esta problemática y
mirar lo específico de cada región. Hay que tener cuidado de no importar políticas, por
el sólo hecho de querer aplicarlas en una zona o país; sí hay que mirar afuera y contar
con criterios comunes, pero sin perder la especificidad.

Conocer cómo se moviliza la ciudadanía en la ciudad. Las mujeres nos movemos de


manera distinta que los hombres.

Todas las acciones de gobierno deben contar con presupuesto asignado, si no es así, no
es política pública. Si no hay presupuesto nos quedamos en simple retórica.

Participación de autoridades y ciudadanía:

Es importante la vinculación corresponsable entre las autoridades del gobierno y la so-


ciedad civil. Dicha vinculación ha de sustentarse en instrumentos claros que impulsen
la participación ciudadana.

La atención a las violencias de las que son víctimas las mujeres, deben institucionalizar-

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se en políticas públicas que tengan continuidad, para de esta manera, dejar de lado la
actuación a partir de la “buena voluntad” de ciertos gobiernos.

Estrategias de Territorialización
La territorialización de la política es fundamental para la participación. De acuerdo a las
experiencias presentadas, hay ciudades que cuentan en cada localidad con una Casa
de oportunidad para las Mujeres, que es una Casa Pública que ha permitido una cerca-
nía más fuerte en términos de acceso a la justicia, capacitación, promoción, y mediante
la cual existe una altísima participación local. No llegar hasta el Gobierno Central, sino
al Gobierno Local. Se ha generado un movimiento que toma en cuenta a las represen-
tantes locales de los barrios.

Priorización de Acciones.
Hay acciones a corto, mediano y largo plazo, hay acciones provocadoras que en un mo-
mento pueden dar una señal importante, que motiven a abrir un debate. No todas las
acciones nos van a conducir a procesos sustentables a largo plazo, pero cada acción
nos lleva a un proceso más fuerte.

El tema de la prevención y transformación van de la mano. Hay que manifestarnos ante


problemáticas graves, hay que actuar. No se excluyen las acciones puntuales, tienen
que verse como complementarias de procesos más a largo plazo.

Mostrar lo positivo, actualmente se vienen desplegando muchas experiencias de ac-


ción, hay que mirarlas, valorarlas y retomar lo exitoso de cada uno de ellas.

Sensibilización, capacitación y formación


La capacitación sola, sin programas que comprometan, sin acciones de gobierno que
comprometan prácticas de trasformación, son limitadas. Sirven, pero no es lo más efi-
ciente. Se debe priorizar la eficiencia de las acciones para alcanzar la transformación
cultural que se requiere. La Capacitación tiene que ir unida a la acción.
No necesariamente hay que pensar en nuevos proyectos para transversalizar el tema
de género; primero hay revisar qué está haciendo cada dependencia y que es posible
hacer con los insumos con los que se cuente.

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Sustentabilidad y evaluación de las acciones.


La sustentabilidad se logra haciendo propias las políticas y conseguir su efectividad,
empoderar a mujeres, a organizaciones sociales que existen en el territorio, dialogar
con los gobiernos locales, son solo algunas estrategias.
Debemos incluir a los medios para la implementación y difusión de las políticas; por-
que visibilizan el tema, forman opinión pública entre la sociedad.

Se vuelve fundamental la realización de evaluaciones de impacto más serios, si no hay


diagnósticos solo se desarrollan acciones reactivas. Se necesita analizar, cuál ha sido el
resultado de las acciones y saber cuáles si funcionan y cuáles no; necesitamos medirlas
de acuerdo a ciertos indicadores definidos con anterioridad.

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Anexos
DECLARACIÓN POR UNA CIUDAD
SEGURA PARA LAS MUJERES
Declaración del Encuentro Internacional Ciudades Seguras para las Mujeres realizado
en la Ciudad de México, del 3 al 5 de septiembre del 2008.

Considerando que:

A pesar de los esfuerzos realizados por gobiernos y sociedad, las mujeres siguen en-
frentando obstáculos para gozar y ejercer plenamente sus derechos, por lo que resulta
ineludible, admitir que las diferencias sexuales no han dejado de traducirse en des-
igualdades de género.

La falta de equidad obstruye el desarrollo, impide el avance de las mujeres hacia me-
jores niveles de calidad de vida que posibiliten su ciudadanía activa y, por ende, una
agenda pública donde tengan cabida las demandas, expectativas y anhelos estratégi-
cos de las mujeres.

La violencia contra las mujeres afecta la integridad, seguridad, libertad y dignidad de


las mujeres, y menoscaba e impide el goce y ejercicio pleno de sus derechos; que se
expresa de diferentes formas y en distintos espacios, no solamente privados, sino pú-
blicos, como la calle, los lugares de trabajo, los educativos, de recreación, y de socializa-
ción en general; que no es exclusiva de un tipo de mujer por su edad, sus características
físicas, su condición económica y cultural, por su identidad social o preferencia sexual;
que tiene impactos en la vida cotidiana de las mujeres por sufrir una daño físico, psi-
coemocional, patrimonial; que se da por el hecho de ser mujeres y que puede llevar
hasta la muerte.

La violencia contra las mujeres en el espacio público afecta diferencialmente a mujeres


y hombres; profundiza la situación de inequidad de género, ya de por sí marcada por
las condiciones socioculturales y económicas del Estado mexicano, y que la condición
de discriminación, subordinación y segregación que viven las mujeres se expresa en
todos los ámbitos de la vida pública y privada.

En el territorio de la ciudad se manifiestan todas las formas de violencias contra las


mujeres, que expresan relaciones de dominio y subordinación.

La seguridad de las mujeres está vinculada estrechamente a su integridad sexual;


esta es la diferencia nodal entre la seguridad de los hombres y la de las mujeres en
las ciudades.

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Cada día se hace más evidente y preocupante la falta de garantías y seguridad en los
espacios públicos y privados para las mujeres, donde éstas puedan exigir el respeto y
ejercicio de sus derechos para acceder a una vida libre de violencia.

El diseño, planeación y construcción de las ciudades han sido históricamente pensados


por los hombres y para los hombres, por lo que la utilización de los espacios públicos,
en el imaginario colectivo responde al dominio masculino.

En México existen avances legislativos en materia de violencia contra las mujeres, que
se inscriben en el cumplimiento de los compromisos establecidos por el Estado mexi-
cano, en la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación con-
tra las Mujeres (CEDAW), y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Belém Do Pará), en donde destaca, como una
de las más avanzadas en Latinoamérica, la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Li-
bre de Violencia del Distrito Federal.

En este contexto, el Encuentro Internacional de Ciudades Seguras para las Mujeres, en


el marco del Programa Regional Ciudades sin Violencia para las Mujeres: Ciudades Segu-
ras para Todos y Todas, declara que:

1.- El derecho de las mujeres a la ciudad implica el ejercicio pleno de su ciudadanía, a


partir del reconocimiento y respeto de los derechos humanos de las mujeres.

2.- El cambio de la cultura patriarcal es el cimiento de nuevas sociedades equitativas,


democráticas y justas, que permitirán a las mujeres vivir una vida libre de violencia y
el disfrute igualitario de los derechos.

3.- Las acciones sociales, políticas y culturales que busquen la eliminación de prejuicios,
estereotipos, lenguaje sexista y/o misógino, contribuyen sustantivamente a la erradi-
cación de todas aquellas conductas y prácticas que propician la violencia y discrimina-
ción contra las mujeres.
4.- La planeación y el rediseño de las ciudades para generar espacios que permitan su-
perar la cultura del temor propicien una convivencia basada en el respeto y uso demo-
crático y seguro de los mismos deben incluir la participación directa de las mujeres.
5.- Las acciones, programas y políticas públicas gubernamentales deben orientarse al
rechazo firme y diligente de la violencia contra las mujeres en el ámbito público y pri-
vado en todos sus tipos y modalidades, tanto en el nivel de prevención, atención, acce-
so a la justicia, tipificación de los delitos, sanción, así como en la reparación del daño.

6.- Los gobiernos de las ciudades están obligados a garantizar el derecho de las muje-
res a desarrollarse en los espacios privados y públicos –laborales, educativos, comuni-
tarios, recreativos e institucionales- bajo condiciones de igualdad y equidad, gozando
de políticas públicas que busquen la satisfacción de sus necesidades, así como de una
procuración e impartición de justicia de forma rápida y expedita.

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7.- Es impostergable identificar la violencia institucional que provoca la doble vic-


timización que viven las mujeres por parte de las instituciones públicas judiciales
y policiales que, al omitir, obstaculizar, impedir o dilatar el acceso al disfrute de sus
derechos humanos.

8.- El cumplimiento del Sistema de Protección de los Derechos Humanos de las Mu-
jeres implica el establecimiento de obligaciones orientadas a disminuir la brecha de
desigualdad entre mujeres y hombres, propiciando y fortaleciendo políticas orientadas
a erradicar la violencia contra las mujeres basadas en una estrategia de transversalidad
de género en los diferentes ámbitos de los gobiernos de las ciudades.

9.- El desafío de avanzar en ciudades seguras para beneficio de todas y todos, sólo po-
drá realizarse mediante estrategias conjuntas, interdisciplinarias e interinstitucionales,
diseñadas a partir de diagnósticos, investigaciones y debates públicos plurales.

10.- Es corresponsabilidad de la sociedad impulsar y vigilar el cumplimiento del ejer-


cicio del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, propiciando una partici-
pación activa de las mujeres.

11.- Nos comprometemos, en el marco de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida
Libre de Violencia, al diseño e implementación de políticas públicas orientadas no sólo
a reducir y erradicar la violencia contra las mujeres, sino también para contribuir en la
disminución de la percepción de temor en el espacio público que viven las mujeres, e
impulsar estrategias para fortalecer la confianza en las instituciones.

1er Encuentro
5 de septiembre del 2008

Experiencias de ciudades seguras para las mujeres Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México
“Este programa es de carácter público, no es patrocinado ni promovido por partido político alguno y
sus recursos provienen de los impuestos que pagan todos los contribuyentes. Está prohibido el uso de
este programa con fines políticos, electorales, de lucro y otros distintos a los establecidos. Quien haga
uso indebido de los recursos de este programa deberá ser denunciado y sancionado de acuerdo con la
ley aplicable y ante la autoridad competente”.