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EXPOSICION DE MOTIVOS

Honorable Congreso Nacional.

Ante los acontecimientos suscitados en el primer semestre del año 2009, consecuencia de tres
años y medio de permanente inestabilidad política, que agravó las condiciones socio económicas
de la población por la errática conducta administrativa del Poder Ejecutivo y su Titular;
situación que desencadenó los sucesos ocurridos a partir del 28 de junio de 2009, los que
obligaron al Congreso Nacional, Poder Judicial y Órganos Contralores del Estado, como el
Ministerio Publico y la Procuraduría General de la Republica, a tomar medidas de salvaguarda y
protección de la forma de gobierno y preservación del sistema democrático, ante la inminente
intención de rompimiento del orden constitucional, con el avieso propósito de reformar la
Constitución de la República y derogar por esa vía, la normativa pétrea constitucional que
prohíbe, terminantemente, modificar la forma de gobierno y en salvaguarda de ese principio
constitucional, establece, con toda claridad, la prohibición de interrumpir la alterabilidad en el
ejercicio de la Presidencia de la Republica.

El ejercicio de acciones constitucionales en defensa del orden político y del Estado de Derecho
realizadas por los Órganos Contralores y el Poder Judicial, en contra de actuaciones de
ciudadanos y servidores públicos motivadores de despropósitos inconstitucionales, condujo al
Honorable Congreso Nacional, amparado en el parágrafo segundo del Artículo 239 de la
Constitución de la República, A CESAR DE INMEDIATO EN SU CARGO al Presidente de la
República como promotor directo de los actos inconstitucionales realizados, y en ejercicio de
sus atribuciones contempladas en el Artículo 205 numeral 12) de la Constitución, procedió de
INMEDIATO, a llenar la vacante producida por la falta absoluta del Titular del
Ejecutivo; fincando para ello su proceder, en lo que preceptúa, en lo conducente del parágrafo
primero, el Artículo 242 Constitucional.

Las actuaciones constitucionales realizadas por el Congreso Nacional, hicieron que, tanto los
servidores públicos que abanderaban las reformas inconstitucionales, así como sus seguidores,
llevasen adelante, acciones de protestas y de confrontación social, cuyo resultado ha sido la
alteración del orden público como lógica consecuencia de posiciones encontradas ante los
sucesos acaecidos, los que nada más han sido pasados por el cedazo del fanatismo político y
encendidas pasiones y no sirviéndose del análisis real y jurídico político. Esa limitante en el
examen o disección de los hechos, ha llevado a poner en riesgo la paz social que es tan necesaria
para enfrentar la problemática económica y social del País, la que para su solución requiere de
acciones institucionales que hagan viable la mayor unidad interna de la ciudadanía.

Transcurridos seis meses desde los sucesos arriba indicados y habiéndose consolidado el
proceso democratizador con la celebración de las elecciones, permitirá que el Gobierno
Constitucional proceda a depositar en las nuevas autoridades electas, la conducción del país para
un nuevo período constitucional.

La Cámara es consciente que es una imperiosa necesidad, servirse de todos los medios legales y
constitucionales que conduzcan a alcanzar la unidad de propósitos entre todos los hondureños,
porque está segura que es el único camino que dará como resultado positivo, la fundamentación
jurídico político, indispensable para encontrar la solución a los problemas sociales económicos
y políticos de la Nación.

Frente a esa situación, animados e inspirados en el espíritu del Artículo 5 de nuestra


Constitución Política y siendo el Congreso Nacional la genuina expresión transversal de todas
las categoría y sectores de nuestra sociedad, nos atrevemos a sostener categóricamente, que
somos nosotros el vehículo validado para poder buscar y lograr la conciliación de la familia
hondureña; propósito o meta que solamente es posible, si se cubren con el manto del olvido,
todos aquellos actos, hechos, acciones y sucesos que hayan marcado diferencias entre los
hondureños; a ese efecto, el Poder Constituyente que es el soberano, delegó en el Congreso
Nacional, la atribución de conceder gracia especial de la amnistía para que queden olvidadas las
ofensas políticas en contra del Estado producto de hechos, actos, sucesos o acciones de
naturaleza incriminatoria.

La amnistía, históricamente, según don Dardo Pérez Gulhou, ha sido una de las
manifestaciones del “derecho de gracia” A partir de la formación de los gobiernos republicanos,
que reemplazaron al “ancien régime”, desde finales del siglo XVIII y, fundamentalmente, en el
siglo XIX, la amnistía, es concebida como la facultad otorgada por el poder soberano al cuerpo
legislativo y se reservaba para los delitos políticos.

Con la amnistía se logra el olvido absoluto de todos los extravíos que la diferencia de opiniones
políticas hubiesen podido producir entre los ciudadanos de la República y como consecuencia de
ella, nadie podrá ser molestado por ellos, en ningún tiempo.

Sabe esta Comisión Legislativa tanto como ustedes Honorables Diputados, que en el numeral
16) del Artículo 205 Constitucional, se faculta al Congreso Nacional para conceder amnistía por
delitos políticos y comunes conexos.- No hay duda que esta facultad la hace realidad el
Congreso interpretando la voluntad de las mayorías, cuando grandes motivos de interés público
lo reclamen, en consecuencia la amnistía busca la concordia social y el afianzamiento de la paz
en el país.

Conforme el Artículo 205 numeral 16) Constitucional: La concesión de amnistías generales es


una forma de consagrar el generoso olvido de delitos.- Ella borra la antijuridicidad del hecho
criminal cometido en aras de encontrar la concordia y la convivencia nacional, en suma, la paz
social y política. No olvidar que para algunos autores de doctrina política jurídica, la naturaleza
de la amnistía es de carácter esencialmente político y de soberanía.

La Comisión hace suyo lo sostenido por don Agustín de Vedia, quien sustenta que: “la amnistía
es el acto político por excelencia, a favor del cual se va buscando la reconciliación y la armonía
de la familia nacional.- Es el consejo supremo de la sabiduría y de la experiencia humana, ante
la convicción de la esterilidad y la impotencia de la fuerza para apaciguar los espíritus, cicatrizar
las heridas, adormecer los odios. Lo que no ha podido hacer la victoria; lo que no ha conseguido
el rigor, la proscripción, las prisiones o el cadalso, se pide a esa política generosa, que borra o
elimina lo pasado, en cuanto depende del poder de la ley”.

Esta Comisión Legislativa deja por sentado que la amnistía es general, que no puede otorgarse
a personas determinadas, sino que se brinda a todas aquellas personas que han incurrido en la
comisión de delitos políticos y comunes conexos. Recordar que generalidad no es sinónimo de
universalidad. En otras palabras, se puede otorgar una amnistía a una categoría de delitos, y no
hacerlo con otra categoría similar u otras categorías.

No hay duda que el campo de acción de la amnistía, en principio, es el delito político, dado que
en un Estado de Derecho, la comunidad social no debe dejar impunes las ofensas privadas que
se traducen en perjuicio de terceros. Sabemos que la amnistía borra toda responsabilidad penal
que originan los actos cometidos cuando de delitos políticos se trata.- También el Constituyente
protege con esta misma gracia, a los delitos conexos y como se sabe que “la claridad es la
cortesía del legislador”, ésta fue derramada en abundancia por el Soberano; dado que al servirse
éste en el texto de la atribución 16) del Artículo 205 Constitucional de la copulativa “y” que
como tal, equivale al signo “+” en matemáticas, en forma diáfana dejó estatuido que el
beneficio de la amnistía es para “delitos políticos y comunes conexos”.- Ante esta claridad y
encontrando esta Comisión Legislativa la presencia de acciones que se enmarcan dentro de la
figura delictiva de “la conexidad”, en forma pormenorizada en la parte resolutiva del Proyecto
de Decreto, se indican las acciones que por esta razón están amparadas por lo que en el Decreto
se indica.- Bajo el entendido que esta gracia, en respeto a la letra y espíritu de ”La Convención
Americana Contra la Corrupción”, no abarca ni puede comprender los hechos de corrupción en
los que ha caído el autor o los autores por motivaciones políticas, ni porque los efectos de tales
conductas, se hayan destinado a fines políticos, (Ver Artículo XVII de la Convención
mencionada).- Como es el caso de los delitos de malversación de caudales públicos contenido en
el titulo XIII, capitulo VI del Código Penal y enriquecimiento ilícito y otros relacionados.

La doctrina define como principio universal del delito conexo: "La existencia de un vínculo
lógico que liga entre sí a varios delitos, sea que estos delitos hayan sido cometidos por una
persona o por varias. Son causas que determinan la conexidad la acción conjunta y simultánea
de los culpables, el previo acuerdo de los mismos para su realización, la dependencia
inmediata de causa a efecto, el ser cometidos unos como medio de perpetrar otros o de facilitar
su ejecución, y también la circunstancia de ejecutarse para ocultar o procurar la impunidad de
otro ya perpetrado". Observando las limitantes que se establecen en las convenciones y las
leyes de cada país.

En cuanto a la interpretación del ámbito al que alcanzan los delitos políticos, existen dos teorías:
una los califica como tales por el móvil (subjetiva); la otra, por su naturaleza intrínseca
(objetiva). Para una teoría los delitos políticos se limitan a la sedición, rebelión, atentado al
orden constitucional, etc. Para la otra pueden ser considerados políticos los delitos comunes que
tengan móviles políticos. Así, por ejemplo, el abuso de autoridad, desobediencia, los que se
ejecutan por los particulares o funcionarios excediéndose en el ejercicio de los derechos que
garantiza la constitución, etc. siempre que tengan relación con los móviles previstos en la ley.

Después de las explicaciones anteriores, esta Comisión Legislativa, concordando con lo que
sostienen los Maestros Guillermo Cabanellas y Manuel Ossorio en sus sendas obras
“Diccionario de Derecho Usual” y “Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales”,
respectivamente, sabe que la exposición de motivos de una ley, reglamento o decreto, es la parte
donde se razona en forma doctrinal y técnica, los fundamentos del texto legal que se promulga;
y sin formar parte del contenido del decreto, ley o reglamento y por ello, sin fuerza obligatoria,
no le queda ninguna duda que en casos determinados, es la antorcha que ayuda al aplicador de la
actuación de la Cámara Legislativa, a darle una mejor interpretación, en consecuencia, una
correcta aplicación; así las cosas se da por sentado que el Congreso Nacional con la realización
de esta actuación legislativa persigue hacer realidad la convivencia social general entre los que
habitamos en Honduras y con la comunidad internacional, por ello es oportuno recalcar que no
se entretiene en razones de justicia.

Los considerandos, que a decir del maestro, doctor don Eduardo J. Couture, son los gerundios
del legislador, sirven para entender que en Honduras se vive en un Estado de derecho, esto es
que dentro de nuestras fronteras patrias, no existe ni cabe un poder arbitrario, que el Estado y
sus funcionarios están sujetos a la ley y además, que en Honduras se reconocen ciertos
principios básicos que son superiores al Estado mismo.

También resaltan los gerundios, la sustentación del gobierno en la democracia participativa, la


forma del mismo, la tridivisión de poderes, la obligatoriedad de la alternabilidad en el ejercicio
de la Presidencia de la República, la obediencia del servidor público a la Constitución y las leyes
en el desempeño de sus funciones, para las que priva el principio de “la competencia reglada”
o “principio de legalidad”.- Todo ello lleva a sostener que de conformidad con nuestra Ley
Superior, la norma ha dejado de ser un instrumento del poder, sino que en nuestro Estado de
Derecho, el poder es un agente de la norma, en beneficio de la persona humana, conocido en
teoría como un Estado Nomocrático (Nomos: Norma, Kratos: Poder, el poder de la norma).

Se deja sentado también que el acto de la amnistía es un acto de soberanía por el cual el Estado,
en beneficio de la paz política-social y seguridad, abdica o renuncia a su derecho de castigar a
las personas que se han involucrado en acciones cuyo móvil ha sido y es, atentar contra la
existencia y seguridad del Estado, el sistema de Gobierno y derechos del ciudadano.

Trae también en su cuerpo este Decreto, señores Diputados, el principio procesal de los
“Hechos Notorios”, porque para nadie es desconocido las intenciones y hechos malsanos en
contra de la Constitución que realizaban algunos de los servidores del Ejecutivo, encabezados
por quien se despeñaba como Presidente y parte de la población civil.- Tener presente que el
dicho de un servidor del Estado en el ejercicio del cargo, sin importar su categoría, nunca jamás
debe ser tomado como una manifestación de voluntad sino que como una declaración de verdad

En cuanto a la figura procesal mencionada en el parágrafo que antecede, considera oportuno la


Comisión resaltar: que esta clase de hechos no necesitan ser probados (Notaria non agent
probatione); y son aquellos que entran naturalmente en el conocimiento, en la cultura o en la
información normal de los individuos, con relación a un lugar o círculo social y en un momento
determinado, en el momento en que incurre la decisión.

A ese efecto no es ocioso apuntalar que: 1) Notoriedad no debe tomarse cómo concepto de
generalidad; esto es que un hecho puede ser notorio sin ser conocido por todos; 2) Notoriedad
no es equivalente a conocimiento absoluto, sino a conocimiento de carácter relativo; 3)
Notoriedad no es sinónimo de efectivo conocimiento sino que pacífica certidumbre, una especie
de estado de seguridad intelectual con que el hombre considera tener adquirida una noción; 4)
Notoriedad tampoco debe interpretarse en un sentido tendente a abarcar el conocimiento por
todos los hombres de un mismo país o de un mismo lugar.

Finalmente, el concepto de Notoriedad que con abundancia arriba se explica, procura dos altos
fines de política procesal. A) Ahorro de esfuerzos al relevar a las partes de producir pruebas
innecesarias.- En este sentido significa un homenaje al principio de economía procesal; y B)
Procurar prestigiar la justicia evitando que ésta viva de espaldas al saber común del pueblo y por
eso se decía que el arte de la justicia consistía en “ignorar jurídicamente lo que todo el mundo
sabe”. Es oportuno resaltar que el hecho notorio nada más debe ser probado cuando él sea el
fundamento de la pretensión.

Conforme lo expuesto y ante la evidente notoriedad de los hechos acaecidos, sumado a la


prueba material que constituyen las resoluciones y sentencias que se desobedecieron y los
decretos ejecutivos números “PCM-019-2009” y “PCM-O20-2009”, ambos del veintiséis (26)
de mayo del dos mil nueve (2009), publicados los dos en el Diario Oficial “La Gaceta”
N°.31,945 del veinticinco de junio también del dos mil nueve (2009), relacionados a los hechos
que se sucintaron antes y después del 28 de junio de 2009 y que han sido motivo de la
controversia nacional que ha provocado ese distanciamiento en la armonía y la unidad de los
hondureños, procede de extrema necesidad y con el fin de rescatar estos valores esenciales para
la conciliación e integración nacional, la emisión de un DECRETO DE AMNISTIA como
contribución para propiciar la conciliación, la paz y armonía de la familia hondureña con los
propósitos de continuar construyendo la patria de todos y para todos con justicia económica,
política y social.

Por tales razones Augusta Cámara sometemos a vuestro ilustrado criterio el proyecto de decreto
que permita esos patrióticos fines, respetando lo dispuesto en la norma constitucional en cuanto
a los efectos y límites sancionados y delegados por el poder soberano, siempre respetando el
orden democrático y el Estado de Derecho.

Es decir que el decreto de amnistía debe ser en el carácter objetivo de “IN REM” o sea que se
acuerde en beneficio de todos los que hayan incurrido en tentativa de delito o delito consumado
de carácter político y delitos comunes conexos y no en consideración a determinadas personas;
Y “A NOMEN JURIS” o sea limitado a los delitos establecidos en el Código Penal vigente y
que expresamente deben ser consignados en el Decreto de Amnistía.

Tegucigalpa, M.D.C., 26 de Enero de 2010

MARIO ALONSO PEREZ ERICK MAURICIO RODRIGUEZ

JARIET WALDINA PAZ CELIM DISCUA ELVIR


DECRETO NO.___

El Congreso Nacional

CONSIDERANDO: Que Honduras es un Estado de Derecho, soberano, constituido como


Republica libre, democrática e independiente, todo con el fin de asegurar a sus habitantes el
goce de la justicia, la libertad, la cultura y el bienestar económico y social;

CONSIDERANDO: Que conforme a nuestra Constitución, la forma de gobierno es


republicana, democrática y representativa, el que debe ser ejercido por tres poderes: Legislativo,
Ejecutivo y Judicial, complementarios, independientes y sin relaciones de subordinación entre
ellos;

CONSIDERANDO: Que el Constituyente patrio dejó establecido que el Gobierno debe


sustentarse en el principio fundamental de la democracia participativa, el que se materializa con
la integración nacional mediante la concurrencia de todos los sectores políticos en la
administración del Estado; con ello se asegura y fortalece el progreso de Honduras, basado en la
estabilidad política y en la conciliación nacional. Todo lo anterior, con el fin de hacer realidad
la participación ciudadana instituyendo al efecto, los mecanismos legales de consulta ciudadana
a través del Plebiscito y el referéndum;

CONSIDERANDO: Que para el afianzamiento de la paz y la democracia universal, Honduras


hace suyos los principios y prácticas del derecho internacional, con ese fin se somete al respeto
y cumplimiento de los tratados internacionales aprobados y ratificados por los poderes del
Estado;

CONSIDERANDO: Que nuestra Constitución manda que la alternabilidad en el ejercicio de la


Presidencia de la Republica es obligatoria y que infringir tal mandato, constituye delito de
traición a la Patria con la aneja consecuencia de: a) perdida de la calidad de ciudadano, b) cese
inmediato en el desempeño del cargo, y c) inhabilitación para el ejercicio de toda función
pública por un período de diez (10) años, sin perjuicio de las penas de privación de libertad
establecidas en el Código Penal;

CONSIDERANDO: Que todo funcionario público al tomar posesión de su cargo, deviene


obligado a jurar ser fiel a la Republica, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes; a
darse por sabido que como servidor público, no tiene más facultades que las que expresamente
le confiere la ley y como depositario de la autoridad, es responsable legalmente por su conducta
oficial, que está sujeto a la ley y jamás superior, en consecuencia, todo acto que ejecuten fuera
de ella es nulo e implica responsabilidad, civil penal y administrativa;

CONSIDERANDO: Que el contenido de la declaraciones constitucionales referidas en el


gerundio que antecede, deja por sentado que en Honduras la norma no es un instrumento del
poder sino que el poder es un agente de la norma y por eso se sostiene que las funciones
realizadas por cada uno de los tres poderes del Estado, cuando son el producto de lo que las
normas vigentes establecen, deben ser observadas y cumplidas al tenor de las mismas;

CONSIDERANDO: Que la amnistía es un acto de gobierno y de soberanía que forma parte del
sistema constitucional, el que por mandato de la soberanía popular, expresado con meridiana
claridad en la Ley de Leyes, nada más puede ser ejercido por el Congreso Nacional, única y
exclusivamente para el olvido de delitos políticos y para delitos comunes conexos sin que se
puedan otorgar por vía de gracia sobre ningún otro tipo de figura penal.

CONSIDERANDO: Que cuando el Estado por conducto del Congreso Nacional, cubre con el
manto del olvido los delitos políticos y comunes conexos, no está haciendo otra cosa que
abdicando o renunciando circunstancialmente, a la represión o castigo de esas determinadas
acciones penales; en consecuencia, borrando el hecho delictuoso, extinguiendo las penas
aplicables a esos hechos y todos sus efectos jurídicos, salvo el derecho a la indemnización del
daño causado producto de la conducta antijurídica del agente.- Con ello, los beneficiarios de la
gracia quedan exentos de responsabilidad penal, con la finalidad de afianzar la unidad y la
pacificación nacional;

CONSIDERANDO: Que desde el punto doctrinario son Delitos Políticos, todas aquellas
acciones que llevan como fin atentar contra: 1) la existencia y la seguridad del Estado, 2) el
Sistema de Gobierno y 3) los derechos del ciudadano;

CONSIDERNADO: Que para efectos penales se consideran delitos políticos los comprendidos
en los capítulos I,II y III del Titulo XI, y Capítulos II,V,VI y VII del TITULO XII del Libro
Segundo del Código Penal.

Son delitos comunes conexos con políticos los que tengan relación directa o inmediata con un
delito político o sean un medio natural y frecuente para preparar, realizar o favorecer èste.

CONSIDERANDO: Que las acciones llevadas a cabo para hacer realidad la “instalación de la
IV Urna”, todas llevaban la intención clara y por ello manifiesta, de modificar la forma de
gobierno que impone el texto Constitucional hondureño, que no es otro que el republicano,
democrático y representativo y la alterabilidad en el poder;

CONSIDERANDO: Que los involucrados en llevar adelante el cambio de la forma de


gobierno y la alterabilidad en el poder, estaban resueltos a abrogar la Constitución, incluyendo
con ello los Artículos Pétreos; propósito que no se materializó por los hechos ocurridos el
veintiocho (28) de junio del dos mil nueve, con la oportuna intervención de las Fuerzas Armadas
en cumplimiento del deber constitucional, ejecutando una orden emanada del señor Juez Natural
designado por la Honorable Corte Suprema de Justicia y que motivó al Congreso Nacional, en
desarrollo de sus atribuciones, a aplicar lo establecido en los Artículos 205 numerales 12) y 20),
239 y 242 Constitucionales;

CONSIDERANDO: Que la legislación penal nacional hondureña no solo sanciona el delito


consumado, sino que también la tentativa que castiga como si fuese delito consumado y ésta se
presenta cuando el agente o los agentes, realizan actos inequívocos de ejecución y no se
consuma por causas ajenas a la voluntad de los involucrados;

CONSIDERANDO: Que la conducta del poder Ejecutivo, manifestada en forma expresa por el
que se desempeñaba como Presidente de la República, en Consejo de Ministros, al proferir los
Decretos Ejecutivos números “PCM-019-2009” y “PCM-O20-2009”, ambos del veintiséis (26)
de mayo del dos mil nueve (2009), publicados los dos en el Diario Oficial “La Gaceta”
N°.31,945 del veinticinco de junio también del dos mil nueve (2009), más los abundantes
hechos notorios dejados al descubierto por la mayoría de los funcionarios que con él y para él
trabajaban, conducían a asegurar que la sentencia proferida por el Poder Judicial que declaró
como ilegal, la realización de la consulta popular denominada “Encuesta”, cuya visible finalidad
era conocer la opinión de los ciudadanos en cuanto a reformar en todo su cuerpo la Constitución
de la República, incluso los Artículos Pétreos, no sería obedecida en manifiesta desobediencia,
conducta antijurídica que llevaría al desconocimiento de uno de los poderes del Estado;
CONSIDERANDO: Que el Estado de Honduras, es signatario de diferentes tratados y
convenios internacionales relativos a formar un solo equipo en contra de la corrupción y otros
que se sustentan en los principios del derecho internacional de solidaridad humana y
afianzamiento de la paz y la democracia, por consiguiente no se consideran delitos políticos
conexos los actos de corrupción aunque se alegue que el mismo ha sido cometido por
motivaciones o con finalidades políticas”.

POR TANTO:

El Congreso Nacional en uso de las facultades de que está investido y en aplicación de los
Artículos 1, 2, 3, 4, 5, 15, 59, 189, 205 numerales 12), 16 y 20), 239, 321, 322, 323, 324, 326,
242 y demás aplicables de la Constitución de la República y obedeciendo a imperiosos
requerimientos de orden social y político de interés público que hacen necesario un llamado a la
concordia a la armonía y la conciliación nacional.

DECRETA:

ARTICULO.-1.- Conceder AMNISTIA de carácter general para aquellos ciudadanos que hayan
intentado o consumado las acciones típicas que se enmarcan en los Artículos: 302, 310-A, 311
del Titulo XI Capítulo I (REFERENTES AL DELITO DE TRAICIÓN A LA PATRIA), 328
numerales 1), 2) y 4); 329, 330 del Titulo XII Capítulo II (REFERENTE A DELITOS
CONTRA LA FORMA DE GOBIERNO) , 335 numerales 6), 7) y 8) del Titulo XII Capítulo V
(REFERENTE AL DELITO DE TERRORISMO), 337 numerales 1), 3), 4) y 5), 338 y 340 del
Titulo XII Capítulo VII (REFERENTES AL DELITO DE SEDICIÓN); todos del CÓDIGO
PENAL calificados como delitos políticos; y únicamente los Delitos Comunes Conexos
comprendidos en los Artículos 292 del Título IX Capítulo IV (REFERENTE A LA
USURPACIÓN DE FUNCIONES), 331 del Título XII Capítulo III (REFERENTE A LOS
DELITOS COMETIDOS POR LOS PARTICULARES CONTRA EL EJERCICIO DE LOS
DERECHOS GARANTIZADOS POR LA CONSTITUCIÒN), 346 y 349 numerales 1), 2), 3) y
4) del Titulo XIII Capítulos II y III respectivamente (REFERENTE A LOS DELITOS DE
DESOBEDIENCIA Y ABUSO DE AUTORIDAD Y VIOLACIÓN DE LOS DEBERES DE
LOS FUCIONARIOS) del mismo cuerpo de leyes.

Acciones que fueron intentadas o consumadas en el período comprendido entre en uno de enero
de 2008 al 27 de enero de 2010.

No quedan comprendidas en este Decreto todas aquellas acciones constitutivas de delitos


relacionados a actos de corrupción como malversación de caudales públicos, enriquecimiento
ilícito y otros, al igual que los delitos de lesa humanidad.

Las acciones relacionadas a delitos políticos que se intenten o ejecuten después de esta fecha,
sus autores serán castigados de conformidad con la Ley.

ARTICULO.-2.- Los Tribunales competentes deberán de oficio o a petición de parte sobreseer


toda causa que estén conociendo y que este comprendida en este beneficio;

ARTICULO.-3.- En cuanto a las acciones investigativas y demás diligencias que a la fecha se


encuentren en proceso en las oficinas del Ministerio Público, deberá procederse por este Órgano
Contralor del Estado a su archivo administrativo al amparo de la gracia que por el presente se
decreta, a ese efecto deberá observarse lo que manda el Artículo 40 de la Ley de la institución
mencionada en este numeral; y
ARTICULO.-4.-El presente decreto entrará en vigencia veinte (20) días después de su
publicación en “La Gaceta” diario oficial.

Dado en la Ciudad de Tegucigalpa, Municipio del Distrito Central, en el Salón de Sesiones del
Congreso Nacional, a los veinticinco días del mes de Enero de Dos Mil Diez.

JUAN ORLANDO ALVARADO HERNÁNDEZ

PRESIDENTE

RIGOBERTO CHANG CASTILLO GLADIS AURORA LÓPEZ


SECRETARIO SECRETARIO