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OFRECIENDO COMIDA GRATIS.

Rirkrit Tiravanija
• Nace en 1961, Buenos Aires (Padres Tailandeses).
• 1981. Colegio de Ontario, Toronto – Canadá.
• 1984. Escuela de Bellas Artes de Banff, Canadá
• 1985. Escuela del Instituto de Arte de Chicago.
• 1986. Programa independiente de Estudios Whitney, New York.
Ha vivido en Canadá, Tailandia, Etiopia, vive y trabaja en New York.
De Wise y Aldrich, los creadores de una caricatura de una mujer ubicada en frente de un
sumidero repleto de platos sucios quien pregunta ¿Usted siempre va a lavarlos? Y el hombre
responde “No porque esto es actualmente una escultura la cual estoy trabajando con el
nombre Después de la Comida”, la comida y los platos sucios constituyen para Tiravanija un
trabajo de arte. El no solo ofrece alimentos gratis, el ofrece camas gratis para dormir en unos
estudios de música igualmente gratis. Estos actos de generosidad garantizan que la
audiencia interactué con su arte y se deleite. Su comunicación artística es un modelo de
hospitalidad.
Rirkrit Tiravanija es un artista que renuncia siempre a todo lo usualmente es asumido como
arte. Por ejemplo él no apoya el concepto de que el arte sea un objeto estético hecho desde
el residuo de actividades pasadas, elaboradas por un especialista y presentadas al publico
para observación y contemplación; así, gracias a este rechazo de la practica y presentación
del arte prevaleciente, el todavía intenta iniciarse como artista.
Mas allá de este dilema, Tiravanija elige personalizar su rol como artista y se sobrepone a
cada aspecto del arte mundial con que se topa. Siempre este gesto radical lo excluye de ser
determinado como tal; en la historia reciente el inventa sus propias reglas de operación para
brindar su practica artística dentro de sus lineamientos con su propia visión moral y social.
Muchas veces su trabajo combina confrontación, sofisticación e ironía. Los proyectos de
Tiravanija son descritos mejor con las palabras simplicidad, rectitud y honestidad.
Su trabajo es hacerse querer. A él le gusta mostrar a la audiencia creaciones de arte que
consisten en actividades diarias familiares, estas actividades no necesariamente son arte
pero las representa de tal forma que ocupen galerías prestigiosas y museos alrededor del
mundo, permitiendo por ejemplo oportunidades para que la gente baile en un museo, tome o
mire por televisión eventos deportivos, duerma en un museo o escuche música e invita a la
gente a discutir el trabajo de otros artistas en exhibiciones de grupo.
Tiravanija no niega que es un productor de arte, el mismo a rediseñado sus procesos
creativos empleando el concepto de que todo puede ser mejorado por otro. Se identifica mas
fuertemente con su audiencia que con su propio ego, esto lo motiva para regalarse a si
mismo gratificaciones personales muy generosas.
Dentro de sus lineamientos encontramos: primero, la meta de su trabajo es la crearon de
experiencias no de objetos; segundo, la evidencia material de estas actividades puedan tener
una utilidad dentro de la vida misma; tercero, el publico no solo es observador, sino que
determina la naturaleza del trabajo; cuarto el publico se convierte en colaborador del artista.
Haciendo que Tiravanija explore zonas más allá de la matriz normal del arte y la cultura.
La comida, el sueño y otras actividades que absorbe dentro de la práctica artística pueden
parecer comunes o no:
El acto Untitled consiste en ofrecer galletas y queso a los visitantes, a manera de recepción,
luego ofrece una comida completa, esto constituye su exhibición, la gente puede disfrutar
una o mas veces esta comida mientras dure la exhibición, además permite al publico ser
anfitrión y huésped, ofreciendo recetas e ingredientes exóticos traídos de oriente para que
los visitantes cocinen para si mismos y para otros, no hay transacción de dinero a cambio de
los alimentos, la comida gratis es tomada bajo la siguiente estipulación: - explorar los
caminos del comportamiento.
Estos principios fueron demostrados en 1992 y posteriormente en 1995 en una gran
exhibición en la galería 303 en Manhattan; para este proyecto convierte toda la sala de
exposición en una gran cocina dotada de electrodomésticos (neveras, estufas, hornos), ollas,
tenedores, cucharas, platos, ingredientes y especias. La exposición duró siete semanas en
las cuales se ofreció comida, fue una experiencia de arte que incluyó todos los sentidos,
vegetales a todo color, muy brillantes y bien dispuestos; aromas que seducen, el sabor de las
comidas exóticas recién preparadas y el contacto que se desarrolla entre los comensales.
Según él otros valores agregados a la experiencia consiste en la metamorfosis que va
sufriendo el sitio, platos y papeles sucios que se van apilando, los componentes visuales
fueron deteriorados convertidos en basura y el olfato dominado por el olor a comida rancia.
Él quería la confusión y lo logro, sin embargo, los visitantes continuaban asistiendo al
ambiente amigable que se había conseguido en la exhibición. La gente comentaba acerca de
comer juntos reviviendo una tradición de comunidad que se ha ido perdiendo haciendo que
colapse la estabilidad familiar.
Le gusta hacer de las conductas un experimento, esculpe comportamientos sociales
interesándose en aspectos aparentemente simples del cotidiano. La gente interactúa
mientras esta comiendo, una de sus intenciones a partir de la cual desarrolla su foco, el
comportamiento social, así mismo lo convierte en el escenario de su obra.
Tiravanija a alimentado audiencias en museos de Venice, Pittsburg, Glasgow, Chicago,
Estocolmo, Budapest y muchos sitios alrededor del mundo; sin embargo, toma los mensajes
de la gente, por ejemplo en el Aeropuerto Reina Sofía de Madrid el artista pedaleo desde el
aeropuerto hasta el museo, llevaba consigo un remolque equipado con estufa a gas,
alimentos, platos y utensilios. Cada tarde y noche paraba y cocinaba para todos los que
encontrara, al comienzo la pasaba solo, al pasar de los días la gente se acercaba y
compartían la comida que él ofrecía. A pesar de que a la gente no le gusta la comida
callejera, muchas de las personas se veían atraídas porque tenían hambre de intercambiar
temas de convivencia social, no de alimentos.
Una cámara de video captura las imágenes y los sonidos de los cinco días de excursión. La
intención de Tiravanija es que esta documentación pase a servir como un componente
importante en la instalación en el museo. La cámara va empotrada a la bicicleta del artista.
Los ángulos de cámara, los focos, las composiciones de la imagen, las secuencias, no so
percepciones del artista, demostrando su necesidad de alejarse de las formalidades del arte
para construir formalizaciones alejadas de lo estético.
El museo presenta el video sin editar con los contenidos que capturó e incluye en la
exhibición los restos de la comida. Estos comportamientos son producto de considerar
cuidadosamente su intención.
“Yo puedo dejar la cámara durante un espacio determinado de tiempo captando todo tipo de
cosas, un método tranquilo; nosotros tenemos que actuar con calma. Si recibimos muchas
cosas de la pantalla, hay que estar dispuesto a reflejarlas”
En todo aspecto de su impulso artístico Tiravanija remplaza el elitismo por igualitarismo,
abandona ser el centro de atención, convierte sus muestras en plazas de mercado lujosas,
protege y alimenta el contacto físico con el arte, incitando a la interacción social, activando
contactos sociales gratos; y concluye:
“El arte puede tener diferentes niveles y usted puede crear su propio nivel, usted tiene que
decidir lo que quiere ser y hacia donde quiere ir. Esto solo lo puede decidir usted mismo.
Porque definitivamente yo pienso que el arte es una cosa espiritual”.

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