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Dirección y maquetación:
José Manuel Sanrodri.
Diseñador gráfico:
Roger Pereira Molina
Consejo de redacción:
Pere Vicente Agulló, Antonio Zapata
Pérez, Josep E. Rico Sogorb, José
Antonio Amorós, Miguel Salinas, Leonor
Carmona Sanabria, Raimon Gonzálvez
y Eva María Palenzuela.

Diseño de la Portada realizado por:
Roger Pereira Molina
Escritores:
Enrique Vila-Matas
Juan Carlos Mestre
Mohamed Ahamed Bennis
Jesús Francisco Bernal Castell
Joaquin Llorens
Conchi Izquierdo Marcos
Francisco José Gómez Rodríguez
Juan Solo
Manuel Valero Gómez
Eva María Palenzuela Martínez
José Manuel Sanrodri
Abel Bri Agulló
Antonio Monzonis
Remedios Álvarez
Adela Margarita Salas
Harmonie Botella Chaves
Miguel Salinas
Áurea López
Francisco Lezcano Lezcano
David Reche Espada
Antonio Zapata Pérez
Tomás Moreno Millán
Leonor Carmona Sanabria
Raimon Gonzálvez Bru
Shaira Elizabet Escalona
Maximiliano García
Mari Cruz Tristán Richarte
Rosa María Roca Santana
Adrián Marco Bru
Josep Esteve Rico Sogorb
Ilustradores:
Josep Manel Sánchez
Daniela Edith Gallardo Zderich
María Paz García
Vicky Quinn
José Ramón Lorente
José B. Ruiz
Alfredo Jimenez
Francisco Lezcano Lezcano
Iris Moreno
Raquel Ortiz
Diana Camacho Briceño
Raquel Orjuz
Dulce Mar Vicente Moragón
Isabel Zapata Ivorra
Maryte Valenzuela Escalona
Javier Andrade
Marta Petit Cuesta
Blanca Santos

Presentación
eva María palenzuela Martínez
El número siete aparece con unas cuantas copas de

Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de
objetivo, busca un nuevo camino para llegar a él".

vino, dando a gritos la bienvenida a este esperado
momento que vuelve a ver la luz en la noche inanimada para aquellos ojos que se encuentran mirando
sobre el viento, imaginando, amanecer ante el olor a
salitre, imaginando, darse un buen baño de versos y
deleitarse ante las imágenes cargadas de una nostalgia que nos advierte que la belleza que habita en el
recuerdo debe ser despojada en estos días inquietantes, en donde tenemos que desaprender lo aprendido, para alzar el vuelo con los brazos bien abiertos
hacia un cielo repleto de gaviotas y danzar sin
miedo con los cuerpos desnudos, desprendiéndonos
de un, “quizá, no es lo más apropiado...”. Tal vez, lo
más apropiado en estos momentos que transcurren
sin piedad alguna, es precisar, cómo hallar un instante de calma para albergar fuerzas y sentir que
podemos imaginar que es posible una transformación. "El error que cometo hoy, es la llave que me
abrirá la puerta hacia el mañana", por eso, no debemos temer equivocarnos, sino, todo lo contrario,
puesto que, nos da la posibilidad de mejorar y transformar paso a paso todo aquello que nos hará ser un
poquito más sabios, ¡viva el error! No debemos permitir que asesinen nuestros sueños con sus charlas
de títeres farsantes. Lo que debemos hacer es alzar
la mirada templada y posicionarla hacia aquel objetivo que queramos alcanzar. Como dijo Confucio:

Imagínatelo, mirar hacia el más infinito de tus sueños rozándolo con las yemas de tus delicadas
manos, y ser capaz de alcanzarlo, con ese sabor
dulce que desprende tu piel desnuda, en los amaneceres que van desplegando flores en invierno.
Imagínatelo, sin que maten tu esperanza, correteando entre campos repletos de margaritas, que te abrigan de lo cotidiano inerte, en donde, aquellos incivilizados pretenden que caigamos en un desierto de
fugaces sonrisas intentando que olvidemos, que al
mirar esa sonrisa tuya es la ventana abierta que
necesitamos para no perdernos en este maldito
orden gris, sin silencios, apurando los minúsculos
segundos, para impedir decir te quiero.
Imagínatelo, sosteniendo en mi mano izquierda tu
mano derecha, paseando por la bahía de mi ciudad
mojada, llorando en este otoño de hojas caídas, cada
gota que cae en tus delicados labios hace que en
ellos florezcan nuevos besos, y con cada beso que
nos regalamos se va construyendo un edificio rojo
que bombea a cada rincón de la ciudad ilusión.
Ilusión de reconvertir tus palabras en aceras indeterminadas en las que podamos escribir nuestra propia
historia, sin miedo a que nos desahucien los recuerdos. Vivimos en este pasar de los días en donde la
cobardía se disfraza de traje negro y semblante frío,
diciéndonos, “quizá, no es lo mas apropiado...”.

ISSN: 1887-973X
Patrocinio del
Institut Municipal de Cultura

Josep Manel sánchez

elpicudoblanco @ gmail . com

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Ser Interrumpido
enrique vila-Matas

¿Cuántas veces nos interrumpen al día?
Tantas que, aunque sólo sea porque nos
interrumpiríamos a nosotros mismos, ni
contarlas podemos. En Wakefield, cuento
inolvidable de Nathaniel Hawthorne,
hallamos una de las interrupciones más
emblemáticas, por excelencia. Wakefield
es aquel marido que se despide de su
mujer por unos días y no es visto por nadie
en veinte años. En el centro de Londres se
desvincula del mundo. Se instala en secreto en una casa del barrio y espía a su esposa en su viudez. Un día, pasados ya veinte
años, llueve. Le parece ridículo mojarse
cuando ahí tiene su casa, su hogar. Sube
pesadamente la escalera y abre la puerta.
Saluda a su mujer como si no hubiera
existido interrupción alguna en sus vidas.
Otro paréntesis memorable tiene lugar en
un cuento de Bioy Casares. Un hombre se
dispone a apretar el gatillo para suicidarse
cuando observa que alguien le está deslizando una carta por debajo de la puerta. Se
interrumpe, lee la carta. Es su sastre que le
reclama una deuda. No sería elegante
abandonar este mundo dejando sin pagar
una cuenta de esa categoría y posterga el
Daniela eDith GallarDo zDerich
gesto final.
Nos interrumpen mucho al día, pero se da el caso de personas que, viéndose interrumpidas sin cesar, trabajan en un
estado de gran felicidad. Cuenta Ricardo Piglia en una reciente entrevista que una vez fue a ver a Manuel Puig y le
encontró escribiendo en la cocina mientras la madre le hablaba y él veía una telenovela: “Puig escribía, y la madre le
traía mate, y conversábamos y ahí estaba la tele. Es una escena bastante contemporánea”.
Recuerdo que fue a Juan Cueto al primero al que le oí hablar de esas personas que leen dos diarios a la vez mientras
ven un informativo de televisión y al mismo tiempo hablan por teléfono y consultan la meteorología en internet.
¿Es la interrupción, como dice Piglia, un tema de la cultura contemporánea? No lo dudo. Pero hay ciertos misterios
ahí por resolver. ¿Por qué, por ejemplo, distinguimos entre interrupciones que nos fastidian y otras que no? ¿Qué hace
que no nos parezca que alguien nos interrumpe cuando lo está haciendo ostensiblemente? Y a la inversa, ¿qué hay
exactamente de horrible en aquello que percibimos que nos interrumpe?
Tan inmersos nos hallamos en la realidad mediática que hasta nos olvidamos con frecuencia de que, si apagáramos
de golpe la machacona mentira oficial, un mundo inédito podría estar aguardando al otro lado. Hablo de interrumpir
sistemáticamente el discurso mediático y hablo también del placer –todavía un derecho personal- de dejar con la palabra en la boca a todos los peleles. Hablo de esa posibilidad que tenemos de entrar en otra realidad, de hecho en la realidad real. Hoy cuando ya es una constante que los intereses económicos consiguen que la realidad real no coincida
con la mediática, propongo una humilde idea para sobrevivir: interrumpir el discurso mediático cada vez que intuyamos que eso que se llama inspiración consiste en lo que uno logra cuando se aparta de la falsa realidad. Téngase en
cuenta que a veces, al apartarnos, hasta surgen destellos de un mundo con carga poética, de un mundo todavía posible.
Para colosal interrupción, aquella de la que nos habla Julio Ramón Ribeyro en La tentación del fracaso: “Leyendo
hace poco a Cervantes, pasó por mí un soplo que no tuve tiempo de captar (¿por qué?, alguien me interrumpió, sonó
el teléfono, no sé) desgraciadamente, pues recuerdo que me sentí impulsado a comenzar algo... Luego todo se disolvió. Guardamos todos un libro, tal vez un gran libro, pero que en el tumulto de nuestra vida interior rara vez emerge
o lo hace tan rápidamente que no tenemos tiempo de arponearlo”
Y bueno, creo que hemos llegado al final. ¿Algo para arponear? No les interrumpo más, sigan alegres su camino.
NACIDO EN BARCELONA

3

EN

1938. HA

SIDO

PREMIO NACIONAL

DE LA

CRÍTICA, PREMIO “CIUDAD

DE

BARCELONA”

Y

PREMIO

DE LA

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA...

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El Poeta
Juan carlos Mestre
Para Rafael Pérez Estrada

Recorrimos los suburbios,
anduvimos juntos entre la maleza,
dormimos en los cobertizos.
El poeta barba de maíz roedor de los sembrados,
el poeta bobina sin hilo de las cometas.
El que bajo los párpados de lino del verano
es la voz ronca del vendedor ambulante,
la mirada del viento que seca la tierra mojada.
Lo que el poeta dice,
lo que dice el poeta a la adivina,
al solitario de boina gris,
al que oye sus palabras como relato de un robo.

isabel zapata ivorra
El delirante bajo el filamento de las bombillas
para el que aún tiene sentido seguir dándole vueltas.
El que vive en la patria de una mujer desnuda,
el hijo de la locura que llora médula de caballos
sumergido en el humo de su choza de adobe.

El poeta vidrio de los cuatro colores de la atmósfera,
el poeta oscuro llave de las alacenas.
El que está sentado a la diestra del padre
junto al jugador de baraja que lee la fortuna,
el que le dice a la muerte, oye muerte,
y se acuesta con ella.

El que vino a barnizar con leche la jaula de los cantos,
aquel cuya cabeza ha rodado como una peonza
por la tarima de los burdeles
y ha recorrido todos los templos
pidiéndole favores al crucificado.
El consentido por el vínculo de las zurcidoras,
el que padece una enfermedad inmortal
y levita en los parques tumbado de espaldas.

Lo que dice el poeta,
lo que el poeta dice
al que se creyó dueño de algo,
propietario del reflejo de algo,
amo de la discordia de algo.
El que deambula de noche por los cercados,
el poeta amigo de las hormigas
que construye una casa de harina.
El que guarda en su artesa cuero de tambor
y pan nublado del sábado.
El poeta cera amarilla de las iglesias
que baila con el agua de las pecadoras,
el poeta barco de papel
que duerme con la muchacha sin labios.
Sus manos escriben el rótulo de las mercerías,
saludan en la iglesia al dueño del alambique.
El que se llama Niebla, Pelirrojo Crepúsculo,
el que no sabe a quién besarán ahora los ojos de Triste Boca
de Nuez,
el que silba como el pájaro de las colinas,
el hijo del panadero que conversa con el martín pescador.
Lo que el poeta dice,
lo que dice el poeta a la muchacha con calcetines blancos
y pequeños ojos de colibrí.
El viejo pastor comensal del otoño,
el poeta ruido de las semillas, carpintero del Arca de los
animales.

NACIDO

EN

LEÓN EN 1957, PREMIO “ADONÁIS”

DE

El poeta que cruza en ambulancia los campos de girasoles,
el poeta ángel de los pesebres,
brizna de los acantilados.
El poeta reloj de lluvia de las epidemias,
vapor de los harapos hervidos contra la peste.
El que ha hipotecado la hacienda de varias generaciones
y ahora es el ánima de un bolchevique embriagado de vodka.
El patriarca que abrió una tienda de ultramarinos
y compra por cuatro centavos un ramito de sífilis,
el que conoce el comercio de especias y el tráfico de resinas,
el compadre de los anarquistas
con su escarabajo negro ante el eclipse de mar.
El que rodeado de profecías y pájaros
vive en las manos de una arpista,
el que tiene dedos de trébol y cerillas,
aquel cuyas cenizas alimentarán las carpas de los estanques.
Recorrimos los suburbios,
anduvimos juntos entre la maleza,
dormimos en los cobertizos.
Lo que el poeta dice,
lo que dice el poeta a la adivina,
al bisabuelo judío que dormía en la comuna
y aún vaga con su barba blanca por ahí
proclamando su consigna a las abejas:
Las estrellas para quien las trabaja.

POESÍA 1982, PREMIO JAIME GIL

DE

BIEDMA Y PREMIO NACIONAL

DE

POESÍA

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El Hacedor
Jesús francisco bernal castell
En cierto modo soy el hacedor
de esta arboleda, de estos copos
como pelusas blancas en el suéter,
incluso aquel que los aventa
desde las nubes.
Soy,
en cierto modo, quien otorga vida
a todo lo que existe
en el cráter del ojo y en la llaga
del corazón,
soy quien da muerte
con agujas de hielo minuciosas
a la yema y al fruto de los bosques,
quien detiene las hojas carmesíes
—como insectos en ámbar—
en el arroyo helado.
Con la respiración construyo mundos
que sólo habito yo.
Un viento estremecido
ha borrado mis huellas en la nieve.

vicky quinn

NACIDO

EN

ELCHE

EN

1976, PREMIO ADONÁIS

DE

POESÍA 2011

Origen: La Simiente
raiMon Gonzálvez bru
La simiente eclosiona
y desde su cáscara abierta
se alzan las raicillas
que irán buscando sacar su cabeza
más allá de la flor de la tierra.
Simiente diminuta,
secreto de la vida
empecinada en crear un mundo adorable
donde el verdor de los bosques
entone con el color azul verdoso de los mares.
Simiente que con el tiempo
sus tentáculos se desparraman
por los espacios terrosos,
sus nervios son como un río y afluentes
de filamentos fibrosos,
sensibles al agua dulce,
sensible a la tierra fértil
que lo cobija y lo ampara;
que sólo anheláis aire mañana
y hoy pequeña simiente.

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alfreDo JiMenez
Eres el padre y la madre
de toda naturaleza
y también eres su hija,
su mañana y tu grandeza
volará por los aires,
por los copos de sus hijos
la última arboleda
de frondosos y corpulentos olivos.

Somos simiente vigorosa
de un mundo nuevo
donde los hombres
vivirán
en justicia y libertad,
un mundo muy abundante
nacido
de la eclosión de las simientes.

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El Anciano del Ficus
Joaquín llorens
Mi empresa, a mi pesar, me trasladó a una nueva ciudad de forma permanente. Durante quince días viví en un hotel pero, al
cabo, alquilé una vivienda cerca del parque municipal. Pronto mi rutina incluía atravesar dicho parque al ir y volver del trabajo. A los pocos días me percaté de que, a la tarde, un anciano solitario siempre estaba sentado en una silla playera sobre la hierba, junto a un ficus al que, a veces parecía hablar y, a veces acariciaba suavemente. La circunstancia tenía la peculiaridad añadida de que, junto a él, un cartel clavado en el césped contenía la leyenda: Prohibido pisar la hierba. Sin embargo, aunque a
veces vi jardineros por la proximidad, lo único que éstos hacían al verle, era saludarle; saludo que el anciano respondía con una
desmayada sonrisa. Su cara era serena y sus ojos delataban una incipiente demencia senil. Me extrañó que los niños, siempre
tan crueles con la gente diferente, no le molestaran jamás. Debía de tratarse de uno de esos excéntricos que acaban siendo parte
del paisaje de las ciudades pequeñas. Al cabo de varias semanas de comprobar que el anciano sólo faltaba a su cita los días en
que el aguacero era más recio, pregunté por él a uno de los jardineros que recogían las hojas caídas de los árboles cerca del
anciano. Me explicó que llevaba haciendo lo mismo desde hacía más de dos décadas. Según se rumoreaba, su mujer había desaparecido un día y, por lo visto, el hombre estaba perdidamente enamorado de ella. Durante un año deambuló por la ciudad
como un perrito que ha perdido su dueño. Una tarde trajo con él la silla y se sentó junto al entonces joven ficus. Al principio
algunos jardineros lo echaban de allí, pero, al cabo, todos se enteraron de su triste historia y acabaron por dejarle estar, donde
no molestaba a nadie y donde su alma parecía tener reposo. Más de una vez estuve tentado de entablar conversación con él,
pero un pequeño brillo de locura en su mirada cada vez que me acercaba, me desanimaba a hacerlo. Un par de años más tarde,
dejé de verlo. Al interrogar a un jardinero, me aclaró que había muerto. Unos meses después, un rayo cayó sobre el ficus, incendiándolo por completo. Pocos días más tarde leí en las páginas de sucesos que, al arrancar las raíces, descubrieron un cadáver.
Los jardineros, los niños y yo sabíamos de quien se trataba, pero nadie se acercó por la Policía para desvelarlo.

José raMón lorente

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Quizás en un mañana
conchi izquierDo Marcos
Quizás habrá otra vida,
otro mundo,
y otro mágico instante
en el que tú y yo,
volvamos a encontrarnos.
Espérame en la noche,
junto a la playa,
yo surgiré de pronto,
blanca, inmensa y desnuda,
bañando mi silueta,
entre tus transparentes aguas.
Me reconocerás,
por mi mirada lánguida,
acostumbrada al llanto,
por los ávidos labios
que acariciar soñaste,
y el impetuoso latir
de mi pecho enamorado.
Me dejaré abrazar
por tu azul infinito,
haremos el amor
dejándonos la vida,
y esa estrella fugaz
que hoy surca el horizonte,
sonreirá al contemplar
que se cumplió nuestro sueño.

La Última vez
francisco GóMez roDríGuez

José b. ruiz

7

La miró por última vez. No creía que fuera cierto
este postrero gesto de amor hacia ella. Nunca le gustaron las despedidas. Prefería decir hasta luego antes
que adiós. Demasiado cortante. Demasiado definitivo. Demasiado puñal entre los labios.
Él sabía bien que los días no serían iguales sin ella.
Las marcas de su bondad cimentaban las agujas del
tiempo.
La volvió a mirar y los recuerdos se agolparon en su
cerebro. Las horas intensas cuando su presencia era
signo de los días vividos. El tiempo de las rosas que
coronaban con su presencia las estancias. El tiempo
pasado, el tiempo vivido, el tiempo recordado.
La miró por última vez y derramó la siguiente lágrima. No podía ser cierto pero era.
La vida siempre se cobra su peaje.

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Abuelo
Juan solo

Quiero retroceder torpe
a esta migración
que tardo nadie pinta.
Quiero encontrar las huellas
de tu nombre
y saber de tanta huída
hacia atrás,
las brumas.
Quiero desandar tus piernas
y no puedo.
Sordedad de mi yo
que no cesa
ni termina de apartarnos.

Congénere de mis ansias
sigo tu tumba del desgano
lejos de tus montañas
de cabras
y manzanilla.

Tu búsqueda joven de salidas francas
al gran atascadero global
de tus cercanías
¿o de tus adentros?
Inventor solitario inquisidor,
oriundo,
hablo de ti,
nos persiguen rebeldías iguales
a sí mismo,
emotividades,
pulsiones,
nuestro origen celta.

Se trata que seas lo mismo
que mis nostalgias
para que escapemos de la artrosis
de este mundo agrietado y en tropel.
Peleamos
acariciando,
confundiendo,
copulando,
soñando volver siempre atrás.
Mirando allá
quiero ir a tu encuentro,
no sé si podré sin fe...

A mi Sombra

Marta petit cuesta

Manuel valero GóMez
Para Alberto,
compañero y hermano de pupitre

Dijiste unos versos como el que esgrime
dolor entre la niebla
y las risas poblaban las paredes
temblando de frío las carcajadas.
Todo evocaba sangre,
aullido, pesar…ébano:
y seguía la burla
con máscara del odio
enraizando tristeza en las palabras.

Dijiste unos versos como el que llora
abiertas las pupilas
con serio rostro impuesto
y la música se perdía por los
albañales de légamo.
En silencio mi gesto
sabía de tus lágrimas,
mientras Neruda reinaba en tu boca
como un pálido carmín deshojado.
blanca santos

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Apoético ladrillo
José Manuel sanroDri
La resina de piedra se derrite casi en el mismo borde
donde se alojan tus lágrimas, y el hilo de alambre perfora los botones hasta rasgar el óxido de tu alma, la
misma que se ha endurecido con los papeles que ahora
son irrompibles. Los ladrillos se desvanecen de las
paredes, nada queda de los sólidos muros, sólo el aire
crea un puzle de fragmentos de tu vida, imágenes que se
desahucian como gotas de agua, discurriendo por la
ranuras de los azulejos.
Aparecen las sombras para desvirgar tu inocencia, para
quitarte la sombrilla que te cobija de la lluvia, aparecen
con cuchillos gruesos, recién afilados; su hoja plateada
desea cubrirse con sábana de tu sangre, pero difícilmente encontrarán algo en tus venas, pues ya supieron
vaciarlas cuando decidiste clavar la bandera de tinta
sobre un papel que te hacía propietario de la nada, ahora
quieren mandarte al vacío porque no has cumplido con
el compromiso que te imponían las cláusulas de la ceniza y del fuego. Estas enmiendas te advertían que tu espíritu se desvanecería en la angustia, en la desesperación
y en la impotencia pero quisiste no hacer caso y ahora
las consecuencias son terribles pues te encuentras en un
abismo donde la respuesta es la ecuación que no tiene
solución; pues así está montado el sistema hipnótico
creado por ratones de hielo.
Te piden el hierro amarillo que se ha fundido en el
suelo, y ya que no lo tienes han ordenado despellejarte
hasta acabar con tu vida, pero lo que no saben estas
figuras grises es: que no existe la oscuridad si no la has
llegado a fabricar, pues la luz siempre la tienes a tu lado
y si sabes utilizarla, puedes conseguir un poder casi
infinito. Difícil de igualar por el poder de la riqueza.
iris Moreno

El defecto
eva María palenzuela Martínez
He incubado el defecto de ser perfecto
ante la imagen transgresora de las calles
que se desnudan ante un atardecer de besos
que saben a agua recién traída del manantial
sosegado de tus labios tiernos y migratorios.
Despertar y encontrarte ante la adversidad
de que existir es razón más que suficiente
para enzarzarme entre tus ardientes placeres
es, para mi contenida vida, más de lo esperado
en estos días impropios de ser feliz
con fragmentos de ternura regalados
que envuelven el misterio de la razón de la vida.

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isabel zapata ivorra

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Cuchillo, Muerte, Siempre:
abel bri aGulló
Alguna vez habrás sentido una atracción
magnética por algo que te perjudicará. Un
pastel de chocolate, un cigarro, un porro,
una botella de ron, una aguja, una mirada.
En mi caso fue lo último. Llevaba semanas,
meses, observándole en el bar de copas.
Llegaba siempre solo con su aire bohemio y
se sentaba siempre acompañado de diferentes personas que celebraban su llegada.
Huesudo, de pelo descuidado, nariz alargada
y grandes ojos reclamando libertad tras sus
negras gafas de pasta. Se movía en paz,
anestesiado, en un karma, en una silenciosa
cámara lenta entre el barullo insoportable.
Le veía siempre desde la misma mesa en la
que bebía y reía con mis amigas. Le buscaba cuando no llegaba y me iba decepcionada. Él no se percató nunca de mis miradas,
de mi acoso visual, que en realidad buscaba
ser sorprendido. Anhelaba establecer contacto y que me dedicara una sonrisa, un raquel ortiz
guiño, ¡algo por Dios! Unas veces llegaba,
no estaba ningún amigo suyo, y se marcha- caminando a pleno sol en un desierto, cada
ba. Otras paseaba por las paredes dedicando sorbo sabe a gloria. Para mí el sexo esa
incómodos minutos a observar los cuadros noche fue magia, a pesar de las imperfecciode la exposición de turno. Leía revistas, nes. Luego charlamos abrazados, mirando el
hablaba a los camareros, pasaba tras la barra negro cielo por la ventana y no quise creery pinchaba algún disco que yo saboreaba le, me convencí de que era una fachada de
sintiendo ese momento como único. artista maldito, de que no iba en serio cuanAveriguaba el nombre de la canción y luego do decía: Me gustas, aléjate de mí, soy la
la oía en casa con los ojos cerrados viendo muerte, estoy perturbado. Me pincho en
sus negras pupilas. Un viernes en el bar me vena sólo porque ya no está de moda.
topé, de casualidad, con la presentación de Necesito provocar y llevarme la contraria
una exposición de cuadros y descubrí que hasta a mí mismo, no te convengo. En los
eran suyos. Bebí el mojito que servían a días venideros me enamoré de su sabor a
cucharones y di una vuelta de reconocimien- nicotina, de su olor a perdedor y su cabello
to. Cualquiera hubiera deducido que el autor grasiento. Descubrí que no era fachada
de esos dibujos y pinturas de fetos descom- cuando le abracé drogado y me gritó poseípuestos y recompuestos en abstractas estruc- do, y me arreó un guantazo al que no responturas imposibles era un desequilibrado. Yo dí. Aléjate de mí, gritó, pero se me abrazaba
admiré cada horrenda pincelada por la mano y pedía perdón y me robaba cincuenta euros
que la había trazado. Me acerqué a él y que yo me dejaba robar, y le compraba
mentí descaradamente, parecía yo una horribles cuadros sin terminar, manchas de
experta en arte moderno alabando sus cua- pintura que tranquilizaban su conciencia
dros. Él estuvo callado escuchando y cuan- cuando me dejaba sin blanca y se endrogado callé no dijo nada, me comió la lengua, el ba. Miraba por encima del hombro, desprecorazón se me escurría entre las costillas, ciaba a mis amigas. Creí que no me amaba,
sus labios dejaron de rechupetearme y dijo: que sólo me absorbía la vida, como todos
Estos cuadros son basura, todos lo han visto, me insistían, pero yo le amé y en algunos
algunos no han tenido ni la educación de momentos creo que me quiso, tal vez desde
ocultármelo, si tú dices que te gustan, sólo el primer momento buscó protegerme, alepuede ser que quieres follarme. Y así esa jarme. Yo jamás le hubiese abandonado,
noche lo hicimos en mi coche. No fue tan hubiera estado con él hasta la muerte. Me
bueno, aunque para mí fue insuperable. Si hubiera terminado pinchando, nos habrían
bebes agua de alcantarilla tras diez horas

enterrado juntos, pero se me tuvo que adelantar. No era un artista maldito, era sólo un
maldito sin motivo, de una buena familia
coherente y cariñosa que se rindió años
atrás. Voló veinte metros tras atravesar el
cristal delantero de su Seat Córdoba. Se
había golpeado contra un árbol que apenas
se quedó magullado, un enorme olivo hacia
el que fue directo. Detrás de uno de sus fracasados garabatos que le compré encontré
una carta dirigida a mí y a ese árbol: Hace
tiempo que me he ido de este mundo, aunque tú no lo sabes. He revivido contigo un
dulce espejismo, te he amado, me he creído
vivo y corriente, en el mejor sentido. Te dejo
para la posteridad lo más auténtico de mi
existencia, mi amor deja una eterna huella
un vacío que te seguirá queriendo cuando no
esté yo ni tú. He vaciado en un perfecto círculo el tronco de un olivo centenario, es y
eres mi única obra de arte, aunque me hayas
venido en muerte. Así acaba la carta. Fui a
ver el olivo en que se mató y el agujero sigue
allí perfecto. Le veo a él en esa ausencia
oscura y atrayente. Me salvó la vida con su
muerte, eligió no arrastrarme. Odio que se
suicidara cobarde, odio haber ido a hablarle,
pero es cierto que ya se había suicidado
mucho antes, poco después de tener conciencia de sí mismo, es cierto que nos quisimos, es cierto que me odio y es cierto que
me desnudó y desarmó.

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Fuiste Pastor de Palabras
antonio Monzonis
Fuiste una sencilla voz.
Inocente voluntad
llena de fuerza valiente.

¡Cuanta sangre derramaste!
con gemidos
de una tormenta seca.

Para denunciar tu sangre,
quisiste,
levantar tus brazos
con el recuerdo del alma
en los factores sociales
y fue el precio que pagaste
en tu ansiada juventud.

¡Ay! Cuánto amor nos dejaste
en tu poesía viva,
mas no puedo conjugar
el amor con la armonía.

Polvo del aire bebiste,
contagiando
las cavernas de tu cuerpo
con lesiones infecciosas.
Condiciones en tu cárcel.
Comidas, caldos, venenos,
van lacerando tu alma
de escalofríos de muerte.
En tu joven madurez
perdiendo ya la esperanza,
no olías ni el incienso
bajo de un sol sin su cielo.
Triste mudanza de vida.
¿Cuánto necesitarán mi amor?
le decías en la noche,
a fantasmas de los tuyos.
¡Nunca dejaré de amaros!
Espíritu de refugio
del caminar de tu vida.

11

¡Fuiste humilde!
¡Hasta en la muerte!
Con desprecios
de ese amor que lo sustenta.
No hay madreselvas, ni soles,
que calienten ese cuerpo,
mas el amor de tu gente
es muy grande en el recuerdo.
Desgarraste las palabras
con jirones de tus carnes,
y uniste la poesía
con la belleza y tu sangre.
Era un dolor en el llanto,
eran eslabones rotos,
eran fusiles y piernas,
rostros en ruedas de muerte,
eran las noches enfermas
de una oscuridad sin pájaros,
con lágrimas sin conciertos.
Lo corta que fue tu vida,
fue grande en tu corazón
con la bondad de las flores,
la belleza de los juncos
y huellas en tus amores.

Josep Manel sánchez

Querencia
reMeDios álvarez
Antes de entrar en casa
he de desposeerme
de cuanto vagaba por la calle.
Las cosas inertes parecen
despertar y se aferran :
un sombrero a mi cabeza,
incrustado, envasado al vacío;
esas zapatillas viejas
saliendo del contenedor
caminando con ellas;
gafas sin cristales;
un periódico atrasado
a mi mano;
una bolsa del mercado
con restos de merienda;
dos frases dichas sin sentir
que repito como mías
y un gato que persigue la raspa
pegada a un abrigo ajeno.
A veces lo consigo
otras, no me reconozco
en el espejo del baño.

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Diana caMacho briceño

María Verano
aDela MarGarita salas
-¿La vieron alguna vez pasar a María?...
Solía todas las tardes, sigilosa allegarse hasta el río. Siempre acompañando sus pasos con el aroma de su prisa. Deteniendo
su mirada por instantes como rastreando cada huella del camino, en busca de alguna señal; para revivir momentos de un pasado verano, en que al pueblo llegó un forastero.
¡Cuántas veces en aquella oportunidad, las siestas de enero perdieron sus discretos silencios; por las pícaras sonrisas, encubridoras de las transgresiones que iban planeando, hasta la llegada al río!
-¿La vieron alguna vez regresar del río, a María?...
Venía siempre acompasando su paso lento, con el gotear del vestido mojado. Pues, cada vez que llegaba a sus orillas, el remanso se le tornaba en recuerdo y se arrojaba a los brazos de algún remolino, para apagar el fuego de su amor frustrado y el de
esa ilusión, por volver a sentir el abrazo de aquel pasajero furtivo; culpable de su angustiante locura.
-¿No la vieron ayer, pasar a María?...
Fue su última salida al río. Porque ya no hubo noche de regreso.
Las estrellas apagaron sus destellos en un amanecer tardío; mientras que la luna, cruzó el cielo sigilosamente, buscándola con
su ojo de plata, hasta por detrás de los árboles del camino.
Al salir el sol, se supo la triste realidad.
La calle quedó mojada sólo por las gotas del fresco rocío, cual lágrimas lloradas por su precipitada muerte; como corolario de
un destino pueblerino.

12

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Madre, te odio
harMonie botella chaves
Tu aliento de matrona podrida me envenena,
tus ojos malignos de matriarca derribada
por los otoños traicioneros me aniquilan
y en un deshilachado manto me rodean.
Eres mi penal, mi condena por haber nacido,
de tu nauseabundo vientre perjuro y pestífero,
de tu vientre que quiere engullirme, devorarme
para destruirme y proclamar que sólo suyo tuyo,
y que tú seguirás siendo la soberana que gobierna,
que regenta el destino del malogrado hijo deslucido.
Me acorralas, me asedias, me asechas y me fustigas
con tus miradas vacías, tus suspiros ahogados,
tus reproches silentes y tu vida
que se muere de desamor.
Muérete del trance de los hastíos,
de los que no vivieron su vida,
de los que sólo trabajaron para los suyos, arrodillados
en la tierra infecunda de esta vida de perros.
Muérete ya de una vez y déjame fenecer a mi gusto
entre porros, litronas y anfetas,
tirado por el suelo mugriento
de las avenidas mortuorias de nuestros últimos ahogos.

Déjame madre,
ya encontraré el camino que me lleve al infierno,
como todos los que conozco, todos los que fumaron,
bebieron, pegaron, robaron y mataron.
Madre, márchate,
no me esperes,
te odio.
Destruiste mi vida
y te premian con el cielo azulenco y translucido.
Muérete antes de que mi odio
te crucifique por última vez,
antes que mi rabia contenida coja este cuchillo y te raje.
Pero, madre, márchate y muérete.
Cierra las puertas celestiales del amor,
del perdón y de la vida.
Ahí nadie me espera.
Madre no me mires más
que las calderas del infierno me aguardan.
No entres conmigo, madre.
Esta puerta es la de los mal nacidos.
No entres, madre, te harían daño, te harían sufrir,
tú que sólo supiste dar amor, besos y caricias.
No entres mama... te quiero.

Sabes que no puedes
esperarme eternamente...
MiGuel salinas
Sabes que no puedes esperarme eternamente, tal vez
yo nunca aparezca. Algún día vendrá
otro cuerpo regalando tus oídos, haciendo
mi nombre extraño. Le entregarás tu pelo,
tus ojos, tus labios, tus pechos,
tu ombligo, tu sexo, tus tobillos, pero
no tus manos.

raquel orJuz

13

No tus manos porque con ellas me arañaste, porque
con ellas sembraste mi espalda
de caricias, esparciste tu olor por mi rostro,
peinaste mis cabellos, agarraste
mi tersa carne.
Te enamorarás de él, besaras sus labios
con la misma pasión que besaste los míos, harás
el amor con él tantas horas
que su vientre solo conocerá tu nombre,
pero sabes que no le entregarás tus manos.

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Me dejó porque fumaba
antonio zapata pérez
No sabía cómo decírselo, era un verbo
complicado, un sintagma fricativo, como
de orden militar o totalitaria. No podía, y
tenía que hacerlo. Meditaba: ¿cómo
enfrentarme a ella?, una mujer armada
con unos labios sensuales, aunque tóxicos
, que mordía con fruición mis noches más
escandalosas. Y qué decir de esos grandes
ojazos que me cercaban con sus haces
verdes. ¿Cómo hablarle para que erradicara su gran vicio de raíz? Parecía sencillo,
¿verdad?,- será para ustedes que no la
conocieron-. ¡ Si la hubieran conocido!
Era alta, de tez blanca e inmaculada, su
pelo moreno y fuerte, liso, largo; cuidado
como la piel de un bebé; y una sonrisa
turbadora que desplegaba fácil, con sus
dientes bien alineados, de un marfil puro
que el tabaco ennegrecía cumpleaños tras
cumpleaños. Yo le decía que estaba destrozando su belleza; que su deslumbrante
estética entre volutas grisáceas padecía
efectos colaterales muy graves, pero ella
era feliz con su carboncito rojo y mis
callosas manos y mis labios oscuros y mi
sexo hirviente. Era feliz, como una hermosa mosca entre los excrementos. No
advertía que la muerte olfateaba y vigilaba su cuerpo, dentro de esa bruma química que siempre acompañaba su incontestable y enmascarado encanto.
Ella fumaba como un ángel azul. De carecer de dinero, hubiera llegado a espigar
colillas. A veces la miraba disimuladamente y me daba cuenta que el vicio estaba implícito en su belleza, pegado a ella,
como los lunares o las pecas que han nacido en su epidermis. El amor, mezclado
con el humo, se estaba convirtiendo en un
barro maldito. Cuánto deseé no haberla
conocido nunca. ¿Por qué me fijé en esos
ojos de algas marinas, en esos gruesos
labios como fresones maduros? ¿ Por qué
me sonrió aquella tarde incolora frente a
la barra del Balboa, mientras destripaba
con cierta saña, el segundo Larios con
naranja? Claro, yo bebía y ella fumaba.
Pero hicimos un pacto, que nunca recordó: dejar ambos los vicios y practicar
deporte saludable. Así que decidí lanzarle un ultimátum. Mas el problema era

Dulce Mar vicente
cómo decírselo; cómo salvar su estética
áurea del lento exterminio del hollín;
esos increíbles labios carnosos manteniendo el pitillo, y su nariz perfecta absorbiendo todo su carbón, si hasta su sombra
era bella. Es cierto que sin supsencia
humeante tampoco podía vivir. Yo dejé de
beber, pero ella, no dejó de fumar. Me
pregunté si esa diosa cancerígena me iba
a llevar hasta su fosa, a llorar su vicio en
la mortaja de su cuerpo. ( Noto que están
ansiosos por saber qué hice. Pues bien,
allá va): fue una tarde con cierto viento
molesto y grandes nubes gordas y grisáceas; una tarde que rimaba con mi estado
anímico. Desazonado, hundido como un
desalentado púgil, me dirigí hacia mi destino, con esa inercia que dan las derrotas
previas.
Como siempre, habíamos quedado en la
puerta del parque Latino, a las ocho. Era
un día corriente, jueves, que se me ha quedado en el calendario de la mente como
una puñalada . Allí me aguardaba ella,
puntual, con su adorado vicio, humeando
como una vieja fábrica que agoniza su
esplendor.

Conforme iba acercándome me iban flaqueando las fuerzas, sentía que al primer
round me derrumbaría en la lona. Era
como un geólogo enfrentándose a la inminente erupción de un majestuoso volcán
(”tengan paciencia, por favor”). No sé de
dónde extraje fuerzas sobrenaturales para
plantarme frente a su explosiva atracción,
pero lo hice. La miré con unos ojos perdidamente enamorados, y tuve agallas
para decirle: “!o el tabaco, o yo!”
Me miró con lástima, besando ávidamente el fieltro, me acercó su rostro perfecto a
la cara y me lanzó con fuerza todo el
humo que se hallaba aprisionado en sus
pulmones. Luego me dijo: “un vicio es
para toda la vida, pero un amor…¿qué
dura un amor?” Aspiró otra calada, esta
vez más profunda, al expulsar de nuevo el
humo por su boca, tejió una densa nebulosa que la ocultó. Al disiparse el humo
miré a través de lo que había sido la mujer
de mis sueños. Entonces contemplé unos
helechos poblados de palomas que confundí con sus hombros de nieve.

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Palabras Blancas
aurea lópez
Dibujan las terrazas
un sol geométrico
de un blanco de leche
que encierran las nubes
en su colchón mullido.
¡Qué daría yo por ese blanco
de la palabra!
De la palabra abriéndose
regada por el agua,
esplendorosa,
sin mácula,
ella misma
original y auténtica,
sin la imprimación
del sentido perverso
escondido en fonemas
aparentemente inocuos.
No son las palabras blancas,
no inocentes como niñas:
son de un verde rabioso
y un rojo que quema,
de gris que adormece
y negro que duele,
enfermo amarillo
y lila que huele.
No son las palabras blancas
de jazmín, rosa, azahar,
ni son de tolerancia o paz.
María teresa valenzuela escalona

leonor carMona

Pájaro Negro

“Dichoso aquel a quien no condena su corazón : No verá
defraudada su esperanza”
Eclesiastés, 14, 2.
Adios pájaro negro, blanca voz. De ti traía la lluvia noticias
esa noche. Venías con tu
negror a cuestas. Con tu tigre.
Sólo tu voz compacta las piedras de la casa a oscuras.
La luna es un naufragio. Si al final sólo tu voz y el tigre que
te sueña.
Para que no dieras a la muerte tus vestidos, ella cercó tu
campo. Trajo a su rey de roja
impedimenta.
Con una hoguera mantuvo a raya a los oscuros.

Volvías como Lázaro, con nostalgia de todo. Con la sangre
dudosa golpeando como un
iceberg por las arterias.
En la noche el tigre se vuelve memorioso. La soledad come
contigo tu plato de guijarros.
Cruje el desierto por las cuadernas madres de la sombra.
Atraviesa tus dientes la flamígera, hambrienta de tu fuerza.
Adios pájaro negro, blanca voz. Arde la cal que cuenta los
días del amor, alados.
No volverá la que te ungió con su alegría.
Que el tiempo te sea leve.
Son costa negra los días de su ausencia. Huesos que avienta el oleaje.

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Sin Coordenadas
DaviD reche espaDa
¿En qué piensas? –preguntó junto a mi oreja derecha, cuyo lóbulo besaba dulcemente.
En la batería de mi GPS –respondí ahogando un suspiro de placer mientras comenzaba a desamordazarme, deshaciendo los nudos que me habían impedido mordisquear el interior de sus muslos, husmear como un sabueso ansioso el camino que baja zigazgueante desde sus pezones a su
ombligo, y más allá.
Mis manos recobraban la movilidad por la que me revolvía de placer unos minutos antes, cuando ella se varó en mí, pivotó alrededor del foco
de todas mis sensaciones para culminar salvajemente con la expulsión de toda la furia almacenada a lo largo de su juego inicial. Un juego durante el que me recorrió entero, ganándose mi confianza, disolviendo mis temores en la humedad de su lengua, ofreciéndome breves raciones de su
piel, dejándome apenas acariciar, oler o siquiera ver cada uno de los contundentes rincones de su cuerpo, encendiendo una mecha que parecía
apagada en el momento en el que desperté atado en la oscuridad de un cuarto cerrado, a merced de los cuchillos de claridad que entraban por las
rendijas de la puerta y la persiana, a expensas de lo que hiciera conmigo esa silueta de mujer que se movió furtiva desde la ventana hasta el colchón en el que recuperé la consciencia.

Javier anDraDe
Recordaba que apenas había comenzado a decir “hola” a los ojos subyugantes que aparecieron tras la puerta cuando unos cascotes del techo me
hicieron caer de bruces contra los pechos oprimidos de mi improvisada anfitriona. Debí haber tomado mis precauciones al acercarme, ya que la
casa no ofrecía un gran aspecto. Sin duda necesitaba unos arreglos, pero la marca y modelo del coche aparcado en la puerta anunciaba que alguna persona de bien frecuentaba aquel lugar al que llegué por un camino polvoriento escondido entre los zarzales del fondo de una rambla reseca. Allí habría alguien que podría ayudarme a cambiar la rueda de mi coche o, en su defecto, llamar a una grúa y dar señal de nuestra ubicación.
Aunque pareciera imposible, me había perdido mientras conducía por aquel paraje desértico que tan bien creía conocer, y había reventado un
neumático al intentar cruzar un camino imposible en el que me atasqué tras pasarme de largo las indicaciones que el viento de la semana anterior había arrancado de cuajo, y que supuestamente yo debía recatalogar.
Caminando bajo el sol severo del mediodía sonreía para mis adentros recordando las frases que exclamaba un amigo cuando nos perdíamos,
entre las que se incluía un “Aquí es donde nos acuchillan”; muy idónea para andar por la red laberíntica de caminos de aquel paraje. Recordé la
frase de marras justo cuando la batería de mi GPS murió.
En el último intento para volver a conectar el aparato sonreí al recordar lo que yo siempre solía responderle: “Imagínate que antes nos violan”.
Por suerte a lo lejos se veía una casa.

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La Pelea
MaxiMiliano García
La campana, un año, otro, la canción regando los pases de un
camino mejor, el abdomen peleador que no dobla las rodillas,
el fin, el comienzo de los portones abiertos, los ojos en llamas,
los puños apretados. El descaro de una sonrisa aflorando tras
la presión de las mandíbulas. Los sueños inconclusos de las
mejores historias que nunca serán contadas, el despertar agitado por la sorpresa, por la presa del subconsciente inquieto en
las películas de culto que nos bautiza las propiedad invisible
sin ahogarse en agua bendita. Las pericias de un destino se
callan o dan un grito con lo bueno y lo malo cuando todos
somos abogados sin el color de una flor que lata, sin el desprejuicio de a integridad. Se desarrolla la historia, respiran, se preocupan, luchan los vendedores de ilusiones con lo que queremos ser en una vida ajena. Allí se desarrolla nuestro tacto
absurdo de ida y vuelta testeando el don con el son, saltando
charcos, respirando y jadeando, jugando y viviendo… en estos
tiempos coléricos de gastos donde el escepticismo de la felicidad se compra por doquier, donde nadie quiere creer que los
gratos momentos son pocos y efímeros, donde todos tememos
vernos escondidos en un tumultuoso carnaval sin tambores,
bombos, ni platillos perdidos e irrespetuosos de la muerte. Así
peleamos otro raund en esta caminata de milongas el dos de alfreDo JiMenez
enero del dos mil doce, en una mañana clara, soleada, fresca
con la postal gris de “Guitarra Negra” en la voz de don dad, la oportunidad es el arrebato de sumir la ignorancia en
Alfredo y Bechio toca el dolor de su violín… así se recrea la este trabalenguas existencial. Hoy la palabra crisis es un cros
mañana temprana pensando todo lo que no han pensado los de derecha que no nos toca nuestra guardia cerrada en este
bardos de las fiestas, la violencia de la masa, la honda percep- paraíso de protestas al día aunque ya han venido por el agua…
ción de los que vemos como pierden cada raund sin darse Ja “La piqueta fatal del progreso”, las muecas del vivir el día,
cuenta, “es una pena vivir así”. “Todo tiempo pasado fue la vida que se recrea en la común estancia de su caos mientras
mejor”, no lo sé, el vértigo de este siglo ha pisado el acelera- tranquilo miro el verde de patio, tomo un mate, respiro, el gen
dor de la sociedad, que juzgar solo lleva al recuerdo del per- se recrea para el alivio de otro día de verano… la pelea toma
dón, la ignorancia en el castigo de quienes no tienen oportuni- una pausa.

Simbiosis

francisco lezcano lezcano

Se habían sentado en el mismo banco de siempre, a la misma hora, como cada día. La noche era clara, el aire agradable y
perfumado, el parque acogedor y romántico. El estaba más viril y atrayente que nunca, aunque silencioso, introvertido, hermético como una ostra.
Temblorosos se aproximaron lentamente el uno al otro, mirándose a los ojos, perdiendo milímetro a milímetro la timidez. El
deseo tomaba cuerpo. Se abrazaron apretados, muy apretados, sintiendo pecho contra pecho, vientre contra vientre, el palpitar acelerado del corazón, la respiración agitada, los muslos entre los muslos. Los labios no podían escapar a su misión. El
beso fue largo.
Teresa sintió el excitante aliento del hombre, su lengua le invadió la boca. De pronto el abrazo del varón se hizo cruel, la lengua le entró en la garganta y prosiguió espantosa, palpitante, deslizándose hacia el estomago.
Aterrada quiso gritar, debatirse, defenderse, escapar de aquel pavor, pero la mirada del hombre se había vuelto acerada, la
retenía fosilizada sobre sus talones. Una fuerza desconocida la encadenaba, la dominaba, impidiéndole hasta la iniciativa de
cerrar las mandíbulas para morder a sangre. La lengua alcanzó el rincón más profundo del estomago. Y, entonces, el hombre
se disipó. Teresa creyó morir... Escapó a través del parque sintiendo en su interior un Ente que se agitaba...
NACIDO EN BAARCELONA

17

EN

1934

ES

MIEMBRO

DE LA

COMUNIDAD EUROPEA

DE

ESCRITORES

Y DE LA

ACADEMIA INTERNACIONAL

DE LAS

ARTES

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Sensaciones
shaira elizabet escalona
Simplemente nuca tomo forma en la realidad de sentir las cosas como son. Me escondo cobardemente tras los barnices insulsos de la vanidad y me despierto pensando en lo que haré con mi vida, lo que haré con mis sueños… y sufriendo lo malo del
presente sin siquiera mirar lo bueno del tiempo en complejidad y demasía.
Miro a mi alrededor, no encuentro nada; me duele recordar el pasado, me aferro a la necedad del presente y me aterro con el
pensamiento de un futuro… Pasado, presente, futuro ¿qué tendrá más importancia? No hay más. No existe nada certero, pero
el no tener claro nuestro pasado, nos impide entender el presente y avanzar con franqueza hacia el futuro.
Simultáneamente, el alma y el cuerpo; la vida y el sueño, producen una fusión inquebrantable… El alma se aferra al cuerpo
hasta que está preparada para ser libre; y el cuerpo alberga la naturaleza salvaje del alma, para que ésta no desborde lo que no
está preparada para dejar ir. Se vive soñando, se sueña viviendo; y todo aquello que podemos imaginar, se vuelve verdadero.
Y ¿Qué más da? ¿Qué puede importar? A pesar de lo que se dice y más allá de lo que se expresa, existe un sentido en un mundo
de apariencia absurda. ¿Cómo hacer para entender? Es lo de menos; porque realmente las insignificancias se vuelven grandezas, y lo que es grande, si no hay esfuerzo de por medio, se vuelve insignificante y se reduce a cenizas.
No pretendas entender, pretende adaptar tus sentimientos a tus realidades. Las respuestas vendrán solas cuando sea el momento de entenderlas; porque venimos aquí para aprender, no para ser perfectos. Y lo que haya más allá, a su tiempo lo descubriremos.
Me despierto pensando en mis opciones, continúo tomando decisiones y termino aceptando las consecuencias. Y probablemente, por más que lo intente, no lograré eclipsar el sol, pero puedo lograr detener los sollozos, para alzar la mirada e iluminarla
con radiantes luces de felicidad, al darme cuenta de que lo que creemos puede ser verdadero, o una simple ilusión.
Pero las ilusiones inciertas jamás detendrán a un soñador; porque se siente lo que se cree, se ve lo que se siente y se vive lo que
se ve. Sencillo y complicado a la vez, eso es parte del ser humano, y es a lo que se le llama vivir.
No es mi culpa que no puedan entender que no necesito estar enamorada para escribir sobre el amor y los sentimientos, después de todo ese es el trabajo del poeta, exaltar las pasiones humanas a cualquier precio. Y ahora que lo pienso mejor; Si, tenían razón, estoy enamorada. Estoy enamorada de la vida, de los sueños, de las ilusiones, del presente y del porvenir… Todo esto
es parte de las sensaciones humanas, que al final, son todo lo que importa.

isabel zapata ivorra

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Ternura Suspendida
MohaMeD ahaMeD bennis
Para que trague toda mi severidad,
hace falta que mis ojos laman
toda esta nostalgia, una vez llegado Enero,
y que mis manos vean un cuerpo,
supongo, que colindando conmigo
( hace ya muchos años ),
y que mi lengua escuche lo que voy a decir
a mis amigos reunidos
en el vestíbulo de la vida.
Hace falta que yo trague las sombras
de todos los que vi subiendo de sus asientos
para macerar sus sentidos en mi corazón
antes de volver atrás,
dejando sus paganos abrigos.
Hace falta que yo pregunte por las jarras del amor
que se propagaron entre los caseríos del aire,
y por la mujer que no me perdona
lo que cometí contra los gemidos
que fluían de sus ojos, como un tropel de ciervos adámicos.
Hace falta que yo inmole un ciego susurro
por los que cayeron cerca de sus sueños.
Al fin,
no hace falta más que una garganta,
a la que nadie nunca se acercó.
Mari paz García

(Traducción del árabe por el autor)
NACIDO EN TETUÁN

EN

1970, PRIMER PREMIO

POR LA

CASA

DE

POESÍA EN MARRUECOS

La Partida de Cartes
toMás Moreno Millán
Just en el moment en que va travessar la porta es va adonar que havia comès un greu error. Es va endinsar amb pas insegur però de
seguida va captar l'atenció de les primeres taules, tots el miraven, alguns van deixar de jugar i van tirar les cartes a terra, altres les van
posar sobre la taula. La majoria en mirar-lo va creure haver-lo vist abans, encara que molts dubtaven sobre això. Les taules del fons
encara eren alienes al que estava passant i seguien jugant tranquil· lament.
Així podria començar o acabar una història. Imaginen que el nostre personatge està esperant l'autobús o dormint a casa tranquil ·
lament. També es pot pensar en qualsevol dels jugadors alçant-se del sofà o prenent un cafè en una terrassa d'un parc. El que vull que
entenguen és el complicat que resulta de vegades explicar una història, un ha d’ anar deixant un munt de detalls interessants en el tinter. Aquesta molt bé podria ser d'altra manera.
Aquell matí tenia clar que la seva dona no havia de saber que havia quedat de nou amb els seus amics. Les últimes vegades li havia
corregut massa alcohol per les venes, sense parlar dels diners que es deixava cada cap de setmana en els antres més foscos de la ciutat.
Bé aquest relat podria funcionar i potser fora gairebé la mateixa història que l'anterior. Ara em diran que volen saber com acaba la primera, o què havia passat abans o després, però si seguisc relatant, en el moment que pare els passarà el mateix. Sempre ocorre alguna
cosa després. Per què no deixar-ho així com està? D'altra banda podríem seguir la segona i ens passaria exactament el mateix. Encara
se m'acut una altra cosa.
Aquell dia tenia el pressentiment que la sort li anava a acompanyar i va decidir no beure molt, només es va prendre unes cerveses mentre es menjava un entrepà en un bar de la plaça. Les primeres jugades no van estar malament, però tampoc acabava d'arrencar la cosa.
Avançaven les partides i cada vegada es posava més nerviós. Llavors els seus companys de joc van tornar la mirada cap a la porta, però
ell la tenia just a la seva esquena, es va girar i no podia creure-ho, el va veure i es va quedar petrificat, va oblidar que portava les cartes
a la mà i li van caure a terra.
Veuen vostès? , ja tenim una història en la qual pot perfectament conviure la primera i la segona. Ara em diran que he de continuar explicant-los el que va passar després, doncs, no tindran sort, perquè ara tinc pressa. Un altre dia serà.

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Soy mi casa a cuestas
Josep esteve rico soGorb
Es mi alma el inquilino que sufre en silencio
el desahucio de los sentimientos
o el desalojo de las culpas cargadas a mi espalda.
Llevo mi dolor a cuestas,
como una casa que pesa en mi conciencia
y los recuerdos son las ruinas vetustas
que envejecen mi tiempo.
Soy el okupa que se rebela contra la intolerancia,
llevo las penas clavadas en mis hombros.
Siempre camino con mi morada a cuestas,
me alojo parapetándome con la rabia y la impotencia…
…porque soy mi propia casa..
…porque yo mismo me cargo a cuestas…
francisco lezcano lezcano

Ganadores

del

Premio

…soy una casa a cuestas…

Fiestas san Vicente Ferrer 2012
Perleta-maitino

de Poesia de

¿Crees que me mereces?
Mari cruz tristán richarte
Tú que te has abandonado
a las lágrimas, vencido,
y con ánimo crecido
en seguida has lamentado
la suerte que te quiso mal.
Tú que apuñalas a voces,
que con tu lengua destrozas
a los monstruos que te acosan,
los rivales que te encogen,
al amigo que te cuida.
Tú que siempre te lamentas,
que te emponzoñas el seso,
que te mueres, aunque ileso,
porque vives con reservas.
Dime, ¿crees que me mereces?
Ningún bien será bastante.
Nada te dará consuelo.
Nunca acabará tu duelo.
Nadie acudirá a salvarte.
De mí gozan los valientes.
Dime, ¿crees que me mereces?

Josep Manel sánchez

Primer Premio Categoria Juvenil

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Ganadores

del

Premio

Fiestas san Vicente Ferrer 2012
Perleta-maitino

de Poesia de

A tu estimada

rosa María roca santana

Una explosió de clam que cega l’ànima
i em torna boja, densa, em dóna llum, calma
frugal present de lliri en flama
vessant rogenca cómoda i mansa
que no es deté, que mai no para.

A TU..........
Tendresa, quina tendresa! Amaina la por,
una tremolor que s’obre un mar, una espurna...
quina olor a pau, a gest, a vida.
Quins dos clavells sense mesura,
coberts de llum, d’espígol tendre,
fars fidels que a la nit són guia...
mirall perfecte de flor d’ombria, que naix propera a l’alba i
mai no mor
sempre vigia.
Dos pétals suaus d’un vermell encés,
barreja nítida de cristall bru i minva de lluna,
pastís d’amor, cirera gruixuda
que incita amb fervor i duu a l’amant a un eclipse càlid
de fam compartida.
Un jaç de vellut blanc on reposa l’estima,
travessia lleu del miracle breu de la pròpia vida.

Quan ve la nit ella és la perla
trobada al nuc de la templança,
un vell perfum ja conegut, una dolçaina
un troç de vent, una rialla.
Et tinc al cor frissança intacta
com torre ferma que mai no cansa
que em fa captiva, que el vidre talla
que vol de mi fins la mirada.
Em perd, em busca, em troba i em tanca
a un jardí frondós a una melosa lloança
i em duu de cap al fons d’una perfecta rosada.
Ja saps que vull ,que tinc. que em passa
sóc l’ham del raig,
del fruit totalment eclipsada
d’un mirar sempre nou, d’una veu renovada
que em deixa sense sentit com una sirena encantada
i fa de mi un llençol on la vida es veu reflexada.

El contacte suau, àpat envejable,
claror de nit de lluna nevada,
infinita remor que mai no s’acaba
reclam insistent que m’acarona a trenc d’alba.
Parlar és poc, més bé, canta,
és melodia fugaç sempre al compàs de l’univers,
estrela vinguda de matinada que no cesa, que t’acompanya,
que diu que et vol, que riu, que viu
sonata fresca, plugim graciós, plaer al tast.

Huí sóc de tú un pétal de rosa tallada
que encén el llumí poderós d’una llarga caminada
que sempre vull fer amb tú que mai no mimve la flama
que siga còmplice la llum fins la darrera alenada.

Primer Premio Categoria adulto

aDrián Marco bru
Un mundo de fantasía
da mucha alegría,
hadas o dragones
amables o feroces,
sin miedo ni temor
es un mundo sin dolor,
dibuja una sonrisa
y que no te coma la avaricia,
si lo quieres visitar
en tu corazón tienes que mirar,

Fantasía
es un mundo de amor
no de destrucción,
sentimientos de bondad
dentro veras volar,
brujas o sirenas
sinceras o siniestras,
corazones nadando
ayudas saltando,
en él todo lo encontrarás
si no a mí me llamarás,
Primer Premio Categoria infantil

21

A TÚ ,………ESTIMADA

para confiar de verdad
aprende a amar,
si no tienes rival
nadie te parará,
este mundo esta hecho para ti
porque no tiene fin,
ogros o gnomos
feos o pequeños,
de aquí nunca saldrás
porque la muerte aquí no esta.

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