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La revista de expresión creativa en
la cultura decadente

Dirección y maquetación:
José Manuel Sanrodri.
Subdirección y maquetación:
Manuel Valero Gómez.
Consejo de redacción:
Pere Vicente Agulló, Antonio Zapata
Pérez, Vanessa Diez Tarí, Francisco
Gómez R. y Josep E. Rico Sogorb.

Diseño de la Portada:
Silvia Orozco Torres

(IRILIEN).

Colaboradores:
Antonio Zapata Pérez
Carlos Vaquerizo Torres
Roberto Edward Gurney
Eva Mª Palenzuela Martínez
Jose Esteve Rico Sogorb
Siracusa Bravo Guerrero
Karina García Albadiz
José Manuel Sanrodri
Vanessa Diez Tarí
Raimon González Brú
Alicia García Nuñez
Pere Vicente Agulló
Lucy Ortiz
Luís D. Gutierrez Espinoza
Jesús Graván Sánchez
Everardo A. Torres González
Francisco Gómez Rodríguez
Manuel Valero Gómez
Alex Garrigóz
Elena Torelishvili
Ana María Caliyuri
José Grillo Martín
Abel Bri Agulló
Avelina Chinchilla Rodriguez
Lorena Escandell Carbonell
Pablo M. Carbone Unzueta
Pedro J. García Gambín.
Ilustradores:
Josep Manel Sánchez
Manuel Carabias Plaza
Marilen Pont Font
Eduardo Martínez Cano
Daniel E. Molina Ruffini
Pedro P. Pica Montesinos
Victoriano Izquierdo Ramirez
Luís Martínez Tortosa
Rodrigo Javier Medrano
Eva Vazquez
Diego W. Abelenda Alonso
Marylina Torres Ottado
María T. Valenzuela Escalona
Cristina Rocamora Aparicio
Gloria Mariño
Ana Beatriz Reina Rojas
Patricio Bruna Poblete.

Presentación
ANTONIO ZAPATA PÉREZ
Este tercer intento lo hemos logrado, no
sin esfuerzo y un tiempo que para nosotros ha sido más bien de plomo que de
oro. Mientras los demás dormían, otros
sacrificaban el cansancio para ofrecerles
un despertar de literatura, unos momentos de ocio y atención.
Pero cuidado, el Picudo Blanco persiste
en su devoradora labor de alimentarse de
palabras escritas. Cuando ustedes lean
este ejemplar, vigilen los vértices y el
resto de límites en blanco de las páginas.
La terme blanca, puede aparecer de súbito, atacando por cualquier flanco. Vendrá
del exterior portando las voces viciadas,
manipuladas y serviles que contaminan la
urbe. Querrá cebarse de letras de creación
inéditas. Vamos, intentar destrozarles la
revista que ahora tienen en sus manos.
Es difícil mantenerse en los islotes de la
literatura, en esta selva de celulosa,
donde el Picudo Blanco domina en toda
su extensión. Retarlo día a día en su pro-

pio territorio, que luego quiere reconquistar.
Hace falta mucha magia creativa. El invento: que brote el invento y se derrame por los
labios, sometiendo este páramo estéril en
una tierra fecunda; en continua transmutación alquímica de alas apresadas volando
hacia las pupilas de incógnitos lectores.
Brinden con trémulos licores por el sueño
colectivo, el que se vierte en este abrigo de
metáforas e historias. Atraviesen ámbitos y
asistan al asombro, a las sensaciones, frustraciones y promesas de unos seres humanos
sencillos pero vitales que se sienten escritores y artistas, los cuales tienen muchas ganas
de comunicar su verdad.
Aquí no hay océanos, ni llanuras, ni mesetas
que separen nuestros tránsitos. Todos viajamos juntos en este tercer contenido que
significa continuidad literaria.
¡Brindemos!¡Larga vida a la revista, “El
Picudo Blanco”!

ELPICUDOBLANCO @ GMAIL . COM

ISSN: 1887-973X
Patrocinio del:
Ayuntamiento de Elche.

JOSEP MANEL SÁNCHEZ

2

Urge la luz
CARLOS VAQUERIZO TORRES

Urge la luz.
Las cosas se ensombrecen
porque la luz no puede
ser su destino último.
Urge la luz en ese adiós continuo,
casi eterno, de desvivirse el alma
por el sendero en sombra de tristeza
en dulce abatimiento suspendida.
Urge la luz, se muere a cada paso
mientras tremola erguida la esperanza.
Urge la luz, la busco
en el labio sin sombra, en la palabra
que envenena mis versos.

MANUEL CARABIAS PLAZA

Estatuas
ROBERTO EDWARD GURNEY

(a Juan Larrea)
Hacía un frío
de estatuas invisibles.
Luego la niebla
se disipó
y vimos
una mujer gigantesca
acostada en la hierba.
Hace un frío
de estatuas visibles.
MANUEL CARABIAS PLAZA

3

EVA MARÍA PALENZUELA MARTÍNEZ

Noche gélida enmudecida por el aire seco.
Te he nombrado sin conocerte,
con una voz afligida.
Tus ojos se ven negros desde aquí abajo,
y tus cabellos no los logro distinguir
entre la luz de tu cielo medio apagado.
Si no me engañan mis luceros de compañía,
parecen claros.
Los veo flotando a través de… no sé,
me es confuso todo, y además no consigo
divisar las figuras que forman tu mundo
trémulo, tu mundo callado.
Noche gélida enmudecida
te he nombrado en mi mundo tremolino,
(lo siento, no quisiera haber roto tu calma).
Mundo del que escapo a puntillas,
despacio sin la mínima fatiga.
No voy a contarte ahora mis memorias,
ya que el cielo te lo impela por si solo.

MARILEN PONT FONT

Noche gélida
Noche gélida enmudecida,
voy a sumergirme en tu apariencia fría,
en tu sombrero entreabierto, que deja escapar
una palabra sombría.
Noche gélida enmudecida,
me han llegado tus lágrimas,
que caen a mi tierra humedecidas,
no solloces más, noche gélida y hermosa,
que yo te estoy esperando
con el alma llena de encantos,
con el alma sosegada,
con el alma desnuda.
Noche, llega la hora de la despedida,
y me susurras al oído que me esperas
a la misma hora de los días acabados,
de los días que se evaporan en el aire.
Tú, noche gélida enmudecida
por el viento seco.
Te he nombrado sin conocerte,
con una voz afligida.

4

El testigo
ANTONIO ZAPATA PÉREZ

Su rostro albergaba señales de muer- seres infelices, que viven peor que las
te, como si los espectros de sus vícti- hormigas y las plagas de langosta,
mas, hubieran vuelto de sus tumbas que ni siquiera les sirve la inteligencon crecidas garras para arañar sus cia para impedir morir por millones,
crímenes. Pero era el tiempo, el que víctimas del hambre o de guerras
había horadado esos surcos, que pro- absurdas. Quien no tiene dignidad no
fundizaban más su aspecto duro y tiene vida. Yo sólo les he hecho un
siniestro.
favor…matarlos para hacerlos digCarmelo Ozores había sido un asesi- nos. Porque los muertos sí tienen la
no meticuloso e inclasificable. dignidad de dejar paso a la nueva
Odiaba los errores de los seres huma- vida, la que discurre sin obstáculos y
nos y los eliminaba junto a sus
moradores. No aguantaba sus
conformismos, sus sumisiones,
sus indigencias cobardes…
Según él, empleaba la selección
de los más aptos para mejorar el
mundo, aniquilando a los que
eran incapaces de hacer nada, ni
siquiera por ellos mismos. La
forma de matarlos había sido
espantosa y de variada gama.
Las más terribles, con un cuchillo de hender gorrinos, un hacha
de leñador o una soga de esparto que humedecía para que la
agonía fuera más lenta. Le era
indistinto hombres que mujeres.
Aunque era indispensable aparentar más de treinta y menos de
cuarenta años. Esa era la edad
ideal que el consideraba de "no
retorno". En alguna ocasión
había utilizado sus manos, de
fuertes y largos tentáculos, EDUARDO MARTÍNEZ CANO
sobre todo en mujeres de cuellos más frágiles.
se iguala en su desembocadura como
Ahora iba a ser ajusticiado en el las aguas de un río. La muerte es
"garrote vil", con el fin de pagar igual para todos, pero no el cómo lletodos y cada uno de sus horrendos crí- gan a ella.”
menes.
Con esas elucubraciones lo sentaron
Carmelo Ozores estaba relativamen- en un taburete, con la espalda pegada
te tranquilo. Tenía cincuenta años. a una columna cuadrada de madera
“Medio siglo, pensaba, era una noble. Cuando la capucha de tela
buena cifra para largarse sin despe- verde y tosca rozara sus potentes
dirse de este inmundo páramo de pómulos y su nariz aguileña, hasta

5

quedar abatida sobre sus clavículas,
sentiría un calambre gélido y se le
haría todo oscuro. Las sienes emitirían punzadas cada vez más aceleradas.
Seguidamente, notaría un fino cordel
circundando la yugular que le iría
apretando la nuca junto al palo. Y
cuanto más penetrara en la piel ese
aro que parecía de hierro, más se
acrecentaría la oscuridad en el interior de la capucha de sarga. Luego,
percibiría que toda la sangre
del cuerpo habitaría su cabeza, presionando hasta estallar a chorros por narices y
oídos. Y vería pasar todos
los muertos por su cerebro,
los cincuenta que había asesinado. Y él se vería pasar
detrás de ellos, como el
desagüe de una mente que se
vacía.
Carmelo Ozores fue el
penúltimo reo ejecutado en
el "garrote vil". Sin embargo
su nombre jamás pasó a formar parte en los anales de
los ajusticiados en tal macabra modalidad, sino en la
lista ingente de los desaparecidos por motivos difusos y
poco claros.
No crean que es agradable
girar el martinete hasta tronchar unas cervicales humanas. A Carmelo Ozores yo le
di muerte. Fui su verdugo y lo convertí en un muerto digno más. Un
muerto que ya no estorbaría la libertad de acertar o errar de los hombres
y mujeres. Yo igualé la cifra de
Carmelo Ozores, cincuenta sentenciados pasaron por mis manos. A pesar
de que mis actos siempre fueron de
compasión…. no tengo a nadie que
dignifique mi muerte.

Escultura

JOSEP MANEL SÁNCHEZ

JOSEP ESTEVE RICO SOGORB

Llegaste a mí como se acercan los ríos al mar, sinuosamente,
arrastrándote hacia mi cuerpo de adolescente imberbe.
Aquella noche te entregaste asustada, casi inexperta,
estremeciéndote entre lágrimas y temblando, llorabas, doliéndote.
Te esculpí aquella vez como de barro, moldeándote de relámpagos,
de orgasmos encadenados.
Pinté tu sedosa piel con gamas y fulgores de arco iris
coloreando tus mejillas de pálido rosa.
Pude hacerte toda de nuevo. Una y otra vez hasta cansarme.
Recrearte como una Venus de coral y fósiles inmersa en el abismo de la pasión.
Y se sucedieron las largas noches serenas y limpias,
esculpiéndonos mutuamente...

Me sientas mal
SIRACUSA BRAVO GUERRERO

Tengo bilis en forma de lunares
que me abrasan, que me queman
agujereando mi epidermis.
Tengo pequeñas heridas,
punzantes,
que todavía palpitan al verte.
Despiertas el sufrimiento
que me abre el apetito:
las ganas de quererte
(que siempre duelen).

DANIEL ENRIQUE MOLINA RUFFINI

PEDRO PABLO PICA
MONTESINOS

6

KARINA GARCÍA ALVADIZ

Lágrimas de oro

Entre tanto cenizoso destino,
ruedan las lágrimas
en la angustia de la muerte,
de ese hombre con cabeza de pájaro,
el erotismo irradiador de dos soles
con el diablo asomando en cada esquina
de ese poncho arrastrando a desmedida.
Y ese yo ofendido hasta el cansancio
por el cosmos, la evolución, el inconsciente
o peor por el lenguaje simbólico del aire
bajo el arresto domiciliario que me aturde.
Miro esos árboles de cobre,
rojo mostacilla del ropero,
sin pronunciar tu nombre
siento que no se mata lo hecho con las manos.
El alfarero me interpela desde la caverna.
¿Cuánto tiñe el sujeto, el objeto que elabora?

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La muerte como un origen no resuelto
de este insomnio que no habla,
bestialmente guarnecido por un reborde óseo
con piernas no netamente levantadas
en adelante estos signos no dejarán de turbarnos.
Hay respeto y miedo al enterrarnos,
algo así como mirar con la mitad
de una fuga de varias voces.
Habla Polifemo.
Allemanda, sarabanda, giga,
gavota y bouré
"tupí o no tupí
esa es la cuestión"
cantanta que consigne
el tipo de enterramiento que deseo.

VICTORIANO IZQUIERDO RAMIREZ

No pienso abrir los ojos
JOSÉ MANUEL SANRODRI

No sé que hora puede ser, pero los
lloriqueos de mi mujer junto al borde
de la cama no dejaban duda de que
era temprano; pero precisamente
hoy, que me sentía cansado no tenía
pensado abrir los ojos. Si decido
abrir uno de mis párpados empezará
a contarme uno de sus absurdos problemas existenciales que siempre
suele tener y que siente la necesidad
de contarme y para ello, se le ocurre

que hace unos días la abracé, ya que
ella no sabía si la despedirían del trabajo o no, al verla tan desamparada,
preocupada y sollozando entonces,
quise buscar en su mirada el consuelo, la esperanza del amigo que con
unos gestos le sugiere que todo irá
bien. Cuando la rodeé con mis brazos no pensé en esa mujer divorciada, ni en esa trabajadora nata que
había conseguido el respeto de todo

pues estoy demasiado cansado para
hacerlo. Incompresiblemente siento
que mi habitación es más grande de
lo que suelo acostumbrar a recorrer y
presiento que hay mucha gente a mi
alrededor. No sé si abrir los ojos para
enterarme de lo que sucede. Aunque
existen muchas maneras de despertar a alguien que en este caso como
yo, finge tener un sueño pesado y el
transportar una cama de un lado a

LUÍS MARTÍNEZ TORTOSA

una manera teatral de hacérmelo
saber. Así que, seguiré con los ojos
cerrados hasta que deje de escucharla.
Creo que ya no se la escucha, pero…
¿Por qué tengo cerca del borde de mi
cama a la chica que reparte panfletos
de publicidad?, ¿qué hace ella aquí?
¿Se habrá inventado alguna de sus
absurdas historias?, con lo imaginativa que es, me parece que es de las
pocas personas a las que conozco
que siempre le sucede alguna cosa.
Es posible que haya creído que por

el barrio como repartidora de propaganda ya que era más conocida que
el mismísimo cartero, pero no abriré
los ojos y fingiré que sigo dormido.
Estoy escuchando al tío Manolo
pero… ¿qué hace éste aquí?, ¿acaso
es tan grave el problema que mi
mujer los ha reunido a todos en mi
habitación y esperan impacientes a
que despierte para contármelo? Pues
no voy abrir los ojos.
¡Uy!, ahora siento que todos me
levantan la cama. Si se piensan que
así abriré los ojos, no lo a voy hacer,

otro no es la mejor solución.
Ya han depositado la cama en el
suelo pero a mi parecer de una forma
un tanto brusca. Otra vez escucho
llorar, pero ahora se han puesto de
acuerdo para llevar el ritmo pausado
de los lagrimales que suenan como
un coro desgarrador. Sin embargo,
no pienso abrir los ojos, al menos
hoy no voy a hacerlo.
Me he quedado dormido y todavía
sigue siendo de noche. No me
importa porque no pienso abrir los
ojos, tal vez, los abra mañana
8
cuando esté menos cansado.

Si fuese...

MARILEN PONT FONT

VANESSA DÍEZ TARÍ

Si fuese...
sería una gota en el Pacífico,
una hoja en medio
de la deforestación
o el grito en la violación.
Un apagón neoyorquino
provocó robos, violaciones
y todo tipo de atroces delitos.
Venganzas políticas,
mataron a la prole hambrienta
en la zona cero.
Nos compadecemos,
pobres vecinos de Hollywood,
pero también hay negritos
o hindúes que mueren.
Muchos desaparecen,
sin dejar ni el aire que consumían
antes de tomar conciencia.
Y nosotros en la vieja Europa,
donde unos y otros se ahogan,
tenemos acaso conciencia.
El mundo se desangra.

RAIMON GONZÁLEZ BRU

Las impenetrables paredes,
no son tales,
es posible traspasarlas,
es posible perforarlas,
hacer un túnel,
no pierdo la fe,
es posible penetrar
y salir airoso,
es posible respirar luz,
beber la "Ambrosia de los Dioses",
es posible estar contigo,
es cuestión de tiempo.

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Traspasar
Las impenetrables paredes
son duras, más que el acero,
pero ahí están
los canteros de la luz
combatiendo el medio,
doblegando la tierra querida,
no queda más remedio
que llegar al final del túnel
y así descansaremos
bajo la alameda dorada.

ALICIA GARCÍA NÚÑEZ

Una mujer escribe este poema,
Carilda Oliver Labra

(…) una mujer escribe este poema
qué estúpida la vida que divide sol de sombra
el crepúsculo pasa
acumulándose al final de las azoteas
supimos de pronto de una trombosis coronaria
existes soledad
sonó una bomba
vean si se han roto los lentes de contacto (…)
Una mujer escribe este poema,
CARILDA OLIVER LABRA
No, nada más lejos de la realidad
que inventarme nuestro mundo,
tus alas, todo lo que nos faltaba.
Sí, nada más lejos de la realidad
que inventarme nuestra historia,
que hoy quema, abrasa,
y sin embargo siento frío.
Sí, hoy siento frío,
"existes soledad",
quemándome hasta el alma.
Sí, me pierdo en mis mentiras,
te hago cómplice de miedos,
te creo un cielo, te doy nada.
Mientes, soledad.

Mueres mientras hablas,
creces entre sueños
que sólo meten miedo
en el cuerpo.
Sí, reniego.
De todo esto.
"Quererte era el más alto riesgo"
al que no aposté ni unas cañas.
Sí, inventas, soledad.
Mientes como una cosaca.
Y yo sigo olfateando como una perra
tras las huellas de su ama.
No, nada más triste
que la soledad
recién estrenada.
Sí, abandonas
-matassoledad.
Pesáis, conversaciones
que nunca mantuvimos.

LUÍS MARTÍNEZ TORTOSA

PEDRO PABLO
PICA MONTESINOS

10

Eclipse parcial
de ensueños
PERE VICENTE AGULLÓ

"El roce de los labios de esta madrugada
eriza la piel despierta de mis recuerdos no
vividos,
evoca añorando placer (inverosímil)
de proyectados besos (no dados)
e intenta zambullirme de golpe
en aguas transparentes (de calmosa muerte)
donde al fondo reposan los sueños difusos.
Aunque la alegría sufre insomnio transitorio
buceo a pulmón por arrecifes de amnesia
aprendida,
pero el llanto invisible, sensible y frágil
de esta noche de piel de cebolla
se cuela entre mis sábanas
y espanta los pájaros dormidos de mi cabeza.
Tengo la relativa certeza de estar vivo.
Habito entre los escombros de mi corazón,
roto,
como tu recuerdo,
que se aleja borroso,
diluido,
en las esquinas de los días soñados".

RODRIGO JAVIER MEDRANO

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EVA VÁZQUEZ

LUCY ORTIZ

Noche de octubre

Era una noche de octubre cuando me dijiste adiós,
mordí mis lágrimas exhalando mi lírico dolor,
lloré por la eternidad que golpea las venas,
apreté tu mano sobre mi pecho escalofriante,
recorrí de las montañas a la semilla,
de la arena a la playa, de la raíz a la flor
hasta la vida eterna.

Abrazé tu ausencia, asumí el credo del hombre,
la pesada nube en el mar de pulpa,
mi patria era tu presencia, en el sombrío muro
de la intemperie, donde te dije te quiero aunque no te
vea.
Por ti compañero, mi mirada, mi amor mi palabra
mi carne en erupción os ofrezco, aunque sea tarde.

Allí estaba mi corazón temblando una aventura
tu nombre y el río, la fuerza de tu voz y mi nombre,
eran mías tus angustias, las rodajas de luto
que dejaba el frío en la fugitiva felicidad,
en las quietas marañas de incienso,
en la extensa oscuridad del tiempo, el eco, la voz,
los ojos ardientes de preguntas y la infancia;
todo, compañero.

Para que lo sientas como la herencia con un brazo
roto,
látigo y latido venciendo el frío; quiero que lo entiendas,
quiero que no dudes del siglo de esperanza,
que parece infinito entre ayuno y mendrugo,
que sirva por siempre para estar contigo.

DIEGO WALTER ABELENDA ALONSO

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LUIS D. GUTIÉRREZ ESPINOZA

En busca del cuento perdido

La verdad yo no sé dónde se me perdió la
palabra, sí esa érase con la que generalmente
mi querida abuela echaba el tiempo para atrás
y se arrancaba una linda parrafada y la historia andaba libre y suelta y hasta por su cuenta
y esos, sus grandazos ojos azules, le brillaban
de puro contenta.
¿Qué por cuántos años andaba yo en esos
érase?, pongamos que adolescentes, la cuestión es que yo ya bastante que entendía y atendía y me encantaba imaginar y escuchar cosas.
Sobre todo, las de la buena anciana, efectivamente esas mismas, las de la recordada abuela bajo el emparrado de la casa vieja.
Hubo una vez que me dijo: Fíjate que yo no
comprendo las cosas de ese señor Vallejo que
dijo "yo nací un día que Dios estuvo enfermo", qué pena no tenerlo al frente, sino seguro que le diría, oiga el enfermo es usted que DIEGO WALTER ABELENDA ALONSO
con tanta lamentación y lástima por sí mismo,
cree que alguien se la debe o en fin, que alguien tiene la culpa. ¿Y quién la puede tener?, yo creo que usted mismo
que no tiene o no tuvo el valor de rebelarse ante su personal condición o el coraje suficiente, creo yo, para despojarse de su negra congoja, así que vaya usted con su tristeza a otra parte, que la vida no está para lamentos y menos
para derrotas del alma, porque hombre de antemano vencido y sin espíritu ni fe, es un muerto en vida que va cargando su propio ataúd o uno al que ya ni su sombra lo acompaña. ¿Entiendes qué te digo?, por eso me gusta estarme al cobijo de las uvas, para regocijarme con los vinos de tu abuelo y ver cuánto todavía la vida nos tiene por mostrar. A ti, quizás un mundo nuevo, a mí de repente y cualquier día, mi último atardecer.
Érase, en épocas que el mar ondeaba todo pródigo y la playa era más ancha, la gente no era tan indiferente como
suele ser hoy, cada quien por su lado y la familia sin más lazos que un leve saludo o una simple levantada de cabeza, ya te casarás hijo y sabrás de qué te hablo. En efecto no lo supe hasta cuando me casé.
Érase entonces que poco antes me dijo: Ahora entras a otra familia y otra familia entra a la tuya y la propia, la tuya,
será la juntura de esas dos, la tuya que tú dejas y la de ella que igualmente deja. Así verás que vendrán las cuñadas
y los cuñados, los nuevos primos, sobrinos y tíos, los amigos y los compadres. De este modo es la vida como crece
y florece: un rico campo de siembra donde todas las raíces se enlazan y todos los árboles verdean, donde la unión
y la unidad son como el arroyo que a todos riega y a todos alegra. Y ya verás, cómo y cuánto la sonrisa les ancha la
cara y la paz los alienta, dirás que hay amor y mutuo respeto, que hay bienestar y armonía, sí pero asimismo, mucha
confianza y franqueza, ¿sino cómo hablar cuando deben hablar?, ¿cómo entenderse cuando deben entenderse?
¿Viste ahora el significado de las cosas? ¿Y cuánto mejor si además de ser parientes son amigos? Y alguna vez, tal
vez ellos mismos piensen o les digan a tus hijos y a sus hijos: Dios mediante, sean una buena familia semejante a
nosotros…

13

Voy desandando
tu cuerpo
EVERARDO A. TORRES GONZÁLEZ

MARILYNA TORRES OTTADO

Tu ausencia será mi compañía
JESÚS GRAVÁN SÁNCHEZ

Cuando leas esto que te escribo
quiero que pienses que busco
la próxima estación de tu cuerpo,
que deambulo lamiendo
la sal que arrastra tu silencio.

Voy desandando tu cuerpo
la muerte voy desandando
lluvia que bebe las ansias
de amancer en el canto
de la sombra
de los ángulos
agudos y vaporosos
de los senos
de los astros
de la magia acinturada
que se modela en las manos
amor que muerde caricias
y florece en el manzano
voy desandando tu cuerpo
la muerte voy desandando.

Cuando leas esto y pienses
que soy un loco sin destino,
fíjate en que busco tu boca
como una serpiente sedienta;
que necesito transitar
por los caminos prohibidos
de tu piel descobijada,
hasta encontrar el secreto
por el cual mi mirada
se convierte en agua
al contacto con tus ojos.
Cuando pienses en el loco,
borracho y poeta
que te escribe
con el sudor de su frente,
cree tan sólo en tu destino,
y dime,
sólo dime
en qué estación
debo bajarme.
Dime que cuando no estés,
tu ausencia será mi compañía.

MARILYNA TORRES OTTADO

14

FRANCISCO GÓMEZ RODRÍGUEZ

Mi amiga la botella

-¿Cuál es su nacionalidad?
-Soy borracho
(Malcom Lowrry)
Bebo tus labios con
unción, con pasión de
devoto,
desesperación
angustiosa, nerviosismo
irrefrenable. Apuro tu néctar con deleite, el cuello de
tu presencia me invita a
aspirar con grandes sorbos
el interior de tu ambrosía.
Aquí estoy sentado, mareado, impreciso, indeterminado, a la vera de tu compañía dichosa, de tu presencia magnífica y rompesoledades. Aspiro con placer tu intimidad pero vas
desapareciendo en mi
estómago y tu interior de
cristal se reduce para mi
desconsuelo. La vida
marca sus límites y fechas.
Y tú, amiga,compañera,
confidente, también muestras tus caducidades y términos.
Mis labios y mi lengua te
paladean, mi estómago te
abre tu sexo y el
bendito/maldito hígado
pugna por eliminarte. Pero
antes recorres todo mi
cuerpo, viajas por mis
venas, te aposentas en mi
cerebro y me proporcionas
ilusiones de felicidad y
alegría frente a un mundo
hostil
e
indiferente.
Contigo todo es nuevo y
dichoso, sonriente y hermoso, divertido y total.
Mientras duras...
Contigo ya no hay penas si
te poseo, si saboreo tu
delicia, tu néctar de dioses
15 que me lleva al éxtasis

MARÍA TERESA VALENZUELA ESCALONA

dionisíaco. Te he probado
en múltiples variantes:
cerveza, vino, calimocho,
ron con cola, vodka con
limón, con naranja, güisqui con hielo, con seven
up, gin tonic, absenta,
orujo de hierbas, tequila y
diversas mezclas explosivas de coñac, ron o el
famoso tequila con horchata que despertó la
admiración de un camarero que no se acababa de
creer la combinación. Y
qué decir del famoso cubata con tabasco, una explosiva delicia para paladares
selectos.
Tu compañía dicen que
trae problemas varios:

dependencias
etílicas,
peleas por la excesiva conducción de alcohol por mis
venas, estados de locuacidad increíbles, verborrea
inadecuada, resacas con
terribles y machacantes
dolores de cabeza...Todo
mentira. Los apocalípticos
siempre machacan sus
bocas aguardentosas contra los manantiales de tus
placeres. Sólo tú me has
llevado por sendas de felicidad y comprensión que
nunca me han proporcionado los laberintos venenosos del amor, las amistades improbables y esquivas o los familiares que
sólo se reúnen en las BBC

(bodas, bautizos y comuniones) y entierros, aunque suene a lagarto lagarto. Sin ti hay más mentira,
más falsedad e hipocresía
en este mundo que no
desea enfrentarse al espejo
de su realidad más cruda y
cierta. Que el hombre es
esclavo de sus derrotas y
tropieza diez mil veces en
la misma piedra, mientras
aprender algo le cuesta
una eternidad. Sólo los
litros de alcohol que
corren por mis venas,
mujer, me hacen asomarme al lago ataráxico de la
realidad soñada. Allí
donde estás con tus labios
siempre abiertos y prestos.

La niña Habana
MANUEL VALERO GÓMEZ

En recuerdo a Ciudad de La Habana
Habana vieja recuerdas la arruga
que agolpa tu rostro hermoso la boca
como desdibuja en el mío entero:
sabe Dios que el azar es matemático.
Tu sombra es un nido de luces ocres
sonriendo a la noche
con la piel negra y música en sus labios
alumbrando de puro
sosiego el malecón.
Y Martí en cada esquina
suspira entre el camino.
Y Martí en cada hombre construye la raza
con la sincera espiga
regando suya página:
"Ganado tengo el pan -hágase el verso-".
Habana derruida
tu cuerpo de muchacha
está escrito en penumbra
con los ajuares del sol.
De sal suaves cabellos,
de sal rudo adoquín
siembra hechos los pasos de palmera.
Tu vientre es un pan heroico que vive
como si muerte ajena,
como si ron añejo
deshiciera las manos del guajiro
durmiendo al cobijo del Parque Lenin.

CRISTINA ROCAMORA APARICIO

Oh Habana resurrecta
perdida en barrio chino, en capitolio
y la honda mano de Sierra Maestra
caminando por tu infancia
aprendiendo el orgullo
de Bolívar y del Grito de Yara.
Oh infinitas tus piernas
de mulata el sabor, de esclavo libre
las heridas del llanto
que alcanzan fatuas Avenida Obispo
entre el pueblo proletario y vencido.
Allí en tus ojos color azabache,
oh dulce mi niña Habana,
emerge Martí desde
los negados altares
para acoger la ciudad en sus párpados
y por fin señalar
hacia el mar nuestra vida
contigo en el regazo
oh mi dulce niña Habana.
Aún puedo decir
virgen de senos chicos
que tu padre es la muerte
de Ernesto Guevara, Antonio Maceo,
Máximo Gómez, Carlos Manuel Céspedes,
Simón Bolívar, Camilo Cienfuegos,
del veintiséis de julio
y del nombre de Fidel.

16

ALEX GARRIGOZ

Muy pronto

El día que me ames cada estatua lucirá una sonrisa
y en la avenida habrá una mujer su maternidad cantando.
Bajo el sopor de las fuentes daremos de comer a las
palomas
y los huérfanos se acercan amistados.
Haremos un círculo con gris blanco para jugar
el juego de la infancia que todos sabemos.
El día que me ames veremos la cara de un niño en el
sol

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y él reirá con sus cabellos amarillos y se sonrojará
cuando nos acerquemos a lamernos los labios
o corramos bajo la lluvia sin zapatos.
O nos encerremos en la alcoba a palparnos la esbeltez.
Bajo el agua lacia cayendo como lágrimas del cielo
nuestra ropa será innecesaria. Haremos barcas de papel
para anunciarle nuestro amor a la ciudad.
Las nubes formarán un remolino en el cielo
limpiando como a una mancha el miedo.
Eso será el día que me ames. ¿Me amarás?

GLORIA MARIÑO

ELENA TORELISHVILI

El informe médico

Él era una persona muy respetable en el barrio de Los
Rosarios. Trabajaba de contable en una gran empresa.
Estaba felizmente casado. Un día enfermó estando en
su despacho y le llevaron al hospital. El informe médico era terrible: no le quedaban más de dos años. Al llevar una vida modesta y no tener hijos, había ahorrado
bastante dinero, y ahora le parecía que durante cuarenta
y cinco años no disfrutó en absoluto.
Los vecinos no paraban de preguntar sobre su salud y
de ofrecer cualquier ayuda. Los compañeros del trabajo
le llamaban intentando animarlo, pero a él no le importaba nada de ésto.
Señor V. pensó que ya que le quedaba tan poco tiempo,
iba a disfrutarlo como pudiera. Las primeras semanas
visitó todos los bares de su ciudad, volviendo a casa
por la mañana, disgustando a su mujer. Con los ojos
inundados y rojos le esperaba despierta a la hora que
volviese a casa, con su vieja bata floreada, tan penosa
como la vida que le estaba dando su marido los últimos

VICTORIANO IZQUIERDO RAMIREZ

días. Un día, tras una gran discusión, él la invitó a salir
indefinidamente de su hogar. Por un lado, pensó la
Señora V, antes de abandonarlo le hubiese gustado
acompañarlo y cuidarlo hasta el último suspiro, pero
marchó esperando una llamada a su móvil pidiendo
ayuda.
El señor V, ahora sin mujer, poco tiempo después sin
trabajo y sin amigos, comenzó a vender los pocos muebles en buen estado que quedaron tras el huracán de
alcohol.
Faltaba tan sólo un día para su muerte y quince euros
quedaban en el sucio bolsillo de su pantalón. "¿Qué
más da?, sigo teniendo suficiente dinero para vivir
como un verdadero ricachón, siempre y cuando muera
hoy o mañana por la mañana".
En el barrio de Los Rosarios todavía se puede encontrar a un vagabundo de ochenta y tres años, buscando
comida en los contenedores, víctima de un papel firmado por un becario de medicina.

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Pintar es combatir

Quebranto de verano

JOSÉ GRILLO MARTÍN

ANA MARÍA CALIYURI

Y nosotros
con las cenizas del cielo azul
y los volcanes en cada mano
blandíamos la lluvia
para bebernos
la intemperie
y exiliarnos.
Y nosotros
un día
como los pájaros secos
sobre un aire congelado,
fuimos penumbra y sombra
de un quebranto de verano.

Si una imagen vale más que el
verbo
recién forjado en toda boca
humana,
jamás habrá mayor virtud
ufana
que el don real del gran pincel
acerbo.
Pues un pintor, que es del
tono siervo
y tiene una tela cruel de hermana,
creando cada lucha hostil que
gana,

tan sólo obtiene pena y bien
de acervo.
Dichoso tú, querido amigo
fiel
del arte y ciencia vil de untar
color:
por poco o nada blandes mal
cincel.
Ojala logres más feliz favor
que el mero gusto horrible a
sangre hiel
restante al dar a luz con tanto
amor.

Pánico en el parque de atracciones
ABEL BRÍ AGULLÓ

Navegamos por el plácido riachuelo del pequeño mundo
mientras niños metálicos nos cantan disfrazados con los
trajes regionales de las múltiples nacionalidades; y colores imposibles nos menean las cabezas de un lado a otro
como en partidos de tenis simultáneos. Nos encandilan
los enanos de angelicales rostros y creemos tener diez o
doce años y nos quedamos con ganas de hacer otra
media hora de cola con gorras de orejas de Mikey y olores corporales endulzados en aromas de cuento de hadas,
para desviar esta vez la mirada a los lugares que se nos
escaparon. Todo ello acontece en nuestras pretendidamente ingenuas mentes antes de atravesar el ecuador del
recorrido. Justo cuando estimamos haber llegado más o
menos a la mitad del paseo, las luces se apagan y la
barca se detiene, no se detienen en cambio los botes que
nos prosiguen y golpean. ¿Qué es esto? -Grita mi sobrino- ¿Es parte de la atracción? -Se pregunta su padre. Y
yo mantengo la calma hasta que nos golpea otra nueva
barca y como no caben más en esta sala cerrada, volcamos, caemos a la cenagosa agua entre raíles y cables.
Nado y la gente grita, mi instinto no me permite rescatar
a nadie, sólo sobrevivir, aunque el agua no cubre más
allá de mis senos. Trepo y llego a plantarme en una de
19 esas isletas, donde se supone cantan los felices niños

robóticos de la atracción. Hay algunas luces ahora, intermitentes, rojizas, como luciérnagas del infierno. Veo
fotogramas y algunas caras de gente pidiendo ayuda en
diferentes idiomas. Veo a mi familia agobiada intentando no ahogarse en un metro de agua. Hay sangre que
flota y alguien siendo arrastrado a la deriva. Estoy a
salvo, mi instinto ya me permite ser solidaria, tengo que
salvar a esta gente, corro a buscar ayuda. Aun no hay
mucha luz, tropiezo y envío a una eléctrica niña cubana
con maracas de una patada a volar por los aires, y sus
cables y circuitos la acompañan como una estela, y en
mitad de su parábola se enciende una luz potente, celestial, reparadora, que daría que pensar que todo ha vuelto
a la normalidad, hasta que la muñeca cubana cae al agua
y vuelven a parpadear todas las luces. Chispas de polvo
de hadas saltan efervescentes de entre los botes en el
agua y mi familia, y el resto de alegres turistas de todas
las edades, engalanados con sus alegres colores, bailan
tectónicos, con los brazos sobre sus cabezas, meneándose al ritmo de la música de la atracción del pequeño
mundo, sonrientes de dolor, en una eléctrica danza que
finaliza con todos ellos muertos, flotando electrocutados
en el sereno río que arrastra botes y personas ante mis
perplejos ojos arrepentidos, pero vivos.

Oda a Shubert
AVELINA CHINCHILLA RODRÍGUEZ

Esta música lleva mucha muerte dentro.
El amor lleva dentro mucha música,
Mucho mar, mucha muerte.
José Hierro
Shubert romántico, doliente, íntimo...
Nunca se ha escrito una música más melancólica,
más desoladamente triste,
más dulcemente sombría.
En ella hay tristeza, sí, pero nunca tragedia,
nunca resabio, nunca amargura.
Moriste joven, pero moriste muchas muertes
antes de tu muerte.

MARÍA TERESA VALENZUELA ESCALONA

Cada composición es una exquisita agonía,
cada melodía un monumento a la aflicción,
cada compás una lágrima que comienza
a resbalar suavemente por tu mejilla
y termina cayendo por la mía
-¡casi dos siglos después!-.
Cómo explicar ese hálito de fatalidad desolada
que impregna todas tus composiciones
y que traspasa -cual saeta intemporalel corazón de quienes las escuchan.
Shubert romántico, Shubert doliente, Shubert íntimo...

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Un paraíso de la nada
LORENA ESCANDELL CARBONELL

Se aprende a vivir cuando se aprende a
soñar despierto.
Perseguir los sueños requiere valentía,
amor a la vida, a uno mismo.
Sola. Asustada. Escondida bajo tierra. El eco de su voz
contestaba a sus preguntas. Simulaba una conversación,
aunque hablaba consigo misma, en voz alta. A veces,
dialogaba con la máquina de escribir y escupía sus
temores sobre el papel envejecido que un día le regaló su
abuelo. Otras, cogía a escondidas la pequeña radio que
su madre custodiaba en la cocina y fingía ser entrevistada, incluso se atrevía a pinchar música y dar grandes
noticias, de las que siempre era protagonista.
Amontonaba cientos de papeles en su guarida: recortes
de periódicos, revistas, libros, fotografías y películas.
Las muñecas eran su público más fiel: la admiraban
cuando cantaba y bailaba, incluso cuando recitaba poemas. Escribió sus primeros cuentos en aquella lúgubre y
húmeda cueva, bajo un luz mortecina que dibujaba ocres
sombras en las paredes. En ocasiones, pasaba horas contemplando aquella figuras. Sentada en un rincón, las
admiraba detenidamente, inventando historias para cada
una de ellas.
En aquel lugar despertaron sus sueños. Desarrolló su
imaginación, su creatividad. Acudía a su refugio cada
tarde, tras finalizar las clases de ballet clásico. Una vez
terminadas las tareas del colegio, se dedicaba plenamente a dibujar, escribir y soñar despierta. Creó un mundo
propio, distante, el cual quedaba atrás cuando atravesa-

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ba, al tiempo que cerraba, un vieja y chirriante puerta,
que nadie más cruzaba.
De vez en cuando, escuchaba caer la lluvia sobre la tierra que la cubría, pero éstos no eran los sonidos que con
mayor frecuencia oía. Con el tiempo, aprendió a impermeabilizar las paredes de su cueva y aisló los gritos y lo
llantos que provenían del mundo real.
Algunas tardes, salía de su refugio, subía las escaleras y
penetraba sigilosamente en la habitación de sus padres.
Abría el armario y descolgaba el traje de novia de su
madre. Se introducía en él y se contemplaba en el espejo durante unos minutos. Otras veces, se colocaba el tutú
del ballet, salía al exterior de su casa y bailaba durante
horas. Con los ojos cerrados, descalza sobre la hierba,
dejaba volar sus sueños, reía mientras idealizaba su vida,
a sí misma. Más bella que ninguna, surcaba el cielo en
forma de hada y exteriorizaba sus anhelos en forma de
cántico, cual sirena.
Hoy, convertida en mujer, se mira al espejo y contempla
el reflejo de aquella niña sola y asustada. Sigue siendo la
princesa de un reino de ensueño, sin rey ni bufón, pero
con magia suficiente para crear un paraíso de la nada.
Fue feliz soñando su vida, aislando el miedo y la oscuridad con ilusión y esperanza. Ahora, vive sus sueños más
despierta que nunca, manteniendo aquel espíritu idealista que le ayudó a escalar montañas aún estando en las
profundidades.
Así es ella: asustada, pero decidida a vivir.

JOSEP MANEL SÁNCHEZ

Acertijos de medianoche
PABLO MAURICIO CARBONE UNZUETA

DANIEL E. MOLINA RUFFINI

¿En qué curvaturas se asienta tu boca?
¿En qué márgenes se incorpora tu risa?
¿Donde ha triunfado, por fin, el lento suceder
de tus lágrimas?
Ya no me duele la brisa
cuando golpea con su maligna inocencia,
el débil rostro de la madrugada.
ya no me asusta la noche grosera,
cuando rompe contra mi ventana,
su triste vanidad de laberinto.
Ya no soy el de antes.
El tiempo ha burlado
la banca donde te alumbraba,
la liviana entrega del combate.
Es la derrota del astro perseguido,
de la nostalgia virulenta,
es el triste tambaleo de la cornisa.

Rapsodia para cristal
PEDRO JOSÉ GARCÍA GAMBÍN

(Homenaje a Ramón Gaya)
El tiempo de un vaso sobre una mesa, hilando agua
por el aire, rosa y pluma, dentro una flor:
"El mundo cabe en esta súbita
circunstancia musical de haber vivido."

si mis ojos no respiran?
El polvo de las ciudades,
sus caminos
el amor y el vals
de la existencia.

Aquilino Duque, "Mano en candela"
¿Qué importancia
tiene ya el polvo
si mis pies no acarician,

A un lado el mar
siempre el mar
y al otro
irremediablemente,
el olvido.

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Antología Irregular en tonos Blanco y Azul

ANA BEATRIZ REINA ROJAS

Cuando se creó la revista pretendía ser esa fórmula que mezclase a todos los artistas en una batidora de hojas, transmitiendo nuestra disciplina para que lo pudiesen disfrutar aquellas personas que la ojeasen. La revista ambicionaba ser una
plataforma que ensamblase a todos aquellos escritores con
estilos tan distintos y los estrechara en una sola masa uniforme con forma de papel. Dicho objetivo se vio cumplido.
Este es el claro ejemplo de alianzas entre dos grupos poéticos, uno en España y el otro en Chile.
Lo que se desea transmitir en este espacio es, que en la era
que nos ha tocado vivir somos nosotros los que debemos
unir esfuerzos y proponer proyectos que consigan hacernos
más fuertes, ya que nosotros los escritores, apenas tenemos
lectores que puedan saber lo que esconden nuestras mentes,
y los ilustradores también observan como sus obras pasan a
un segundo lugar, ya que nos ha tocado vivir en una era de
imágenes saturadas.
Lo que voy a contaros es la historia de cómo surgió una relación de grupos tan alejados pero cercanos. Cuando José
Manuel Sanrodri conoció en un Centro de Arte Rural ubicado en España a una magnífica pintora Chilena llamada
Antonella Auda Rojas, ésta le habló de su Valparaíso, lugar
de poetas. Fue entonces cuando le puso en contacto con el
movimiento de escritores que por allí se mueve, e inter-

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PATRICIO BRUNA POBLETE

net es un empedrado eléctrico que originó que se conociesen
sin verse, como dos amantes de letras (dos grupos de distintos países que tienen en común el idioma y la poesía). Cierto
día se nos ocurrió hacer una pasarela que unificase a los dos
grupos poéticos y así emergió la idea de hacer un libro juntos. A Manuel Valero se le nombró como artífice de suscitar
el proyecto. Además era una forma de volver a unir, metafóricamente hablando, a los grandes poetas universales como
son : Pablo Neruda y Miguel Hernández. Evidentemente no
se pretende estar a la altura de estos grandes bardos pero al
nombrarlos se trata de inmortalizar su amistad histórica en
otra amistad distinta, citamos a dos escritores que están
sepultados cerca de quienes escriben ahora en esta antología
que les hace un guiño, sazonando las hojas de este homenaje conjunto de estos dos compañeros de letras.
Las poesías de Antonio Zapata, Álvaro Fuentes, Karina
García, Jaime Villanueva, José Manuel Sanrodri, Manuel
Valero, Pere Vicente… y la prosa de Francisco Gómez…
Y me gustaría sugerir que inspeccionasen los espectaculares
dibujos dignos de elogiar de la cubierta, realizados por dos
ilustradores de uno y otro lado de ese gran océano.
* Esta revista no suele hacer publicidad de libros de autores ni de sus
biografías literarias o artísticas. Salvo en alguna ocasión (como algo
excepcional y que bien lo requiera) puede especificar alguna reseña
de algún colaborador concreto.

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