Está en la página 1de 26
DESCARTES : sy Nt -DISCURSO DEL METODO Treduccifn de J. ROVIRA ARMENGOL CON UWa INTRODUCCION POR FRAWCISCO ROMERO EDITORIAL LOSADA, S. A. BUENOS AIRES — EL buen sentido es la cosa mejor distribuida en el mundo, pues cada cual piensa estar tan bien provisto de él que aun aquellos, que son mis diffeiles de contentar en cualquier otra cosa, no suclen desear més del que tienen. No es vero. simil que todos se equivoquen en eso,zantes bien, so actedita que a potencia de jurgar bien y distinguir lo verdadero de lo falso —que «8 Propiamente Jo que se denomina buen sentido o razin— es por naturaleza igual entre todos los hombres, y asi Ja diversidad de nuestras opinio- bes no viene de que unos sean mas razonables que los demés, sino solamente de que conduci- mos nuestros pensamientos por caminos diferen. - %88, ¥ no consideramos las mismas cosas. En efecto, no basta tener un buen entendimiento, sino que lo principal es aplicarlo bien. Las almas més grandes son capaces de Jos mis grandes vielos, como también de las més grandes virtu- des; y los que no caminan sino muy lentamente, {i fieven siempre el camino zect, pucden ade- lantar mucho mas que los que corren y se apar- es que los que corte ap: En cuanto a mi, jams presumi que mi espititu fuera en nada mas perfecto que el del comin de Tas gentes; aun a menudo deseé tener cl pen. samiento tan pronto, o la imaginacién toa nitida ¥ distinta, o Ja memoria tan amplia, como algu: hos otros. Y no sé de otras eualidades que fstas 28 DISCURSG DEL METODO PRIMERA PARTE Si este discurso parece demasiado largo para ser Ieido todo de una yez, podrén distinguirso en él seis partes. Y,[én la primera, so hallatén diversas consideraciones acerca de las ciencias. En Ja segunda, las prinoipales reglas del méto- do que el autor ha busondo, En la tercera, al- ganas de las de la moral que él ha sacado do e método. En Ja cuarta, las razones mediante Ins cuales prucba Ia existencia de Dios y del alma humana, que son los fundamentos de su metafisica. En la quinta, el orden de las cues- tiones de fisica que él ha buscado, y en particu Jar la explicacién del movimiento del corazén y algunas otras dificultades que pertenecen a Ja medicina, y luego también la diferencia que hay entre nuestra alma y la de las bestias. on la iltima, qué cosas cree él que se requieren para ir en la investigacién de Ja naturaleza mas adelante de Io que ha estado, y qué razones lo. han hecho escribir. a que sirvan a la perfeccién del espiritu, puesto que respecto de la. raz6n, 0 el sentido, siendo la ‘inica cosa que nos hace hombres y nos distingue je las bestias, quiero creer que esta entera en cada uno de nosotros, y seguir en esto la opinién comtin de los filésofos, que dicen que ol mas y el menos existen solamente entre los accidentes, yno entre las formas, o naturaleza, de individuos de una misma especie. Mas yo no temeré decir qie piense haber tenido mucha suerte por haberme encontrado, desde mi juventud,'en cicrtos caminos que me condujeron a consideraciones y méximas con que formé un método mediante el cual me pa- rece que tengo medios de aumentar por grados ini confianza y clevarle poco a poco al punto més alto al cual le permitiran Negar le medio- cridad de mi espirita y lacbreve duracién de mi vida. En efecto, he tecogido ya tales frutos que, aun cuando en Tos juicios que hago de mi mismo, trato siempre de inclinarme del lado de la desconfianza antes que del de la presuncién, ¥ que, mirando con ojos de fildsofo las diverses, acciones y empresas de todos los hombres, no hay casi ninguna que me parezca vana e initil, no dejo de recibir una extrema satisfaccién del progrrso que pienso haber hecho ya en la bis- queda de la verdad, y de concebir para el por venir tales esperanzas que si, entre las ocupacio- /}' nies de Tos hombres puramente hombres, alguna Ey hay que sea sélidamente buend ¢ importante, me atrevo a creer que es Ia que he elogido Sin embargo, cabe que me equivoque, y aceso uo sea mas que un poco de cobre y vidrio lo que yo tomo por ozo y diamante. Sé cua sujetos estamos a equivocarnos en lo que nos afecta, y hasta qué punto deben ser sospechosos para nos- otros los juicios de nuestros amigos cuando nos son favorables. Pero estaria muy satisfecho si, ‘en este discurso, iiciera ver eudles son los ca tuinos de que hui y representar en él mi vide como un cuadro, a fin de que cada cual pueda jucgarla, y enteréndome por el ramor comin de las opiniones que merezca, sera un nuevo medio do instruirme que:afiadiré a los cue suelo em plear. Por consiguiente, no es mi propésito ensciiar aqui el método que cada cual deba scguir pan conducir bien su razén, sino solamente hacer ver de aus modo traté de conducir la mia. Los quo, se lanzan a dar preceptos, deben juzgarse més habiles que aquellos a quienes los dan; y si fe: llan en lo més minimo, merecen ser censurados por ello. Pero como no propongo este escrito sino a modo de historia,-o si preferis de fibula, en aque, entre algunos ejemplos que cube imitary se Ballardn también otros que habria motivos para ‘ho seguir, espero que scrd itil a algunos sin ser nocivo pata nadie, y que todos me agradecerin ini Franqueza, . Py alguna que fuese como Ia que antes me habian hecho esperar. Sin embargo, yo no dejaba de apreciar Ios ejercieios en que se ocupan en las escuclas. Sa- bia que las lenguas que se aprenden en elles son necesarias para Ia comprensién de los li- bros antiguos; que la gentileza de las fibulas despierta cl espiritu; que las acciones memora- bles to clevaa y que, Ieidas con discrecién, ayu- dan a formar I juieio; que Ia Iectuxa de libros buenos es como ma conversacién con las gentes més probas de los siglos pasados, y aun una canversacién estudiada, en la cual sélo nos des cubren sus mejores pensamientos; que la clo- cuencia tiene fuerzas y bellezas incomparables; que Ia poesia tiene delicadezas y dulauras muy seductoras; que las mateméticas tienen inven. ciones muy sutiles, y que pueden serviv mucho, tanto para satisfacer a los curiosos como para facilitar todas las artes y disminuix el trabajo de los hombres; que los escritos que tratan de las costumbres contienen diversas enseiianzas y varias exhortaciones a la-vittud que son muy tiles; que Ja teologia ensofia a ganar el cielo; que Ia filosofia da el medio de hablar con vero- similitud de todas las coses y de hacerse admirar de los menos sabios; que la jurisprudencia,’ la medidina y las demas ciencias proporcionari ho- Hires y riquezas a quienes las cultivan; y, por ‘iltimo, que es bueno haberlas examinado todas, 2 ‘Me nutri en las letras desde mi infancia, y puesto que me persuadian de que meciiante ellns se podia adquirir un conooimiento claro y segu- to de todo Io que es stil para Ta vida, yo tenfa fuerte deseo de aprenderlas. Mas no bien bube terminado todo ese curso de estudios, al final dlel cual se suele ser recibido en el tango de Tos doctos, cambié enteramente de opinién, Pues me _ sentia entorpecido con tantas dudas y errore que me parecia que, tratando dé instruirme, Jo més mi ignorancia, Y, no obstante, estaba yo ou nina de las més célebres escuelas de Europa. donde pensaba que si en algiin lugar de la tierre haba hombres sabios, debfa ser-alli. Yo habia aprendido en ella todo lo que aprenden los de- més, y atin, no eontento con las ciencias que nos tnsefiaban, habfa recorrido todos los libros que trataban de las que se tienen por més curiosas y mds raras, que pudieran caer en mis manos. Con eso, sabia los juieios quo los demés se ha- cfan de mi, y no veo que se me corisiderara in- ferior a mis condiseipulos, a pesar de que entre cellos habia ya algunos a quienes se destinaba a oupar los lugares de nuestros maestros. Y, por iltimo, nuestro siglo me parecia tan floreciente, y tan fértil en espiritus buenos, como Jo fuera hhinguno de Tos precedentes. Eso me haofa tomar Ja libertad de juzgar a todos los demés por mi, y de pensar que no habia en el mundo doctrina un las mis supersticiosas y las mas falsas, con objeto de conocer su valor justo y abstenerse de ser engafiado por elles. Pero ereia que habia dedicado ya bastante tiem- poa las lenguas, y asimismo a la lectura de los bros antiguos, y a sus historias y a sus fabulas. Pues casi es lo mismo conversar con los hombres, de otros siglos que viajar. Bs bueno saber algo do las costumbres de los diversos pueblos, a fin de juzgar de las nuestras mas cuerdamente, y de que no pensemos que’ todo Io que esté contra nuestros modos sea ridieulo y contra razén como suclen hacer quienes nada vieron. Pero cuando so invierte demasiado tiempo en viajar, se acaba siendo extranjero en su pais; y cuando se es demasiado curioso de Jo que se practicaba en los siglos pasados, se suele permanecer harto igno- rante de Io que se practica en éste. Eso sin decir que Jas fébulas hacen imaginar como posi- bles varios acaecimientos que no lo'son; y aun las historias mas fieles, si no alteran ni aumen- | tan el valor de las cosas para hacerlas més dig- nas de ser leidas, por lo menos omitén siempre las civeunstancias mis bajas y menos ilustres; de ahi que el resto no parczea tal como es, y que quienes rigen sus costumbres por los ejemplos que toman de esas historias, estin expuestos a caor en las extravagancias de los paladines de nuestras novelas y a congebir designios superi res a sus fuerzas. a [Vo apreciaba mucho la elocucncia y estaba enamorado de la poesia; pero pensaba que una y otra eran dones del espiritu més que frutos del estudio.) Quienes tienen el razonamicnto mas fuerte y dirigen mejor sus pensamiontos, n fin de hacerlos mis elaros e inteligibles, pueden con- vencer siempre mejor de lo que proponen, aun- que s6lo hablen bajo bretén y no hayan apren- dido jamés la retérica. Y quienes tengan las inveneiones mas agradables y las sepan expresar con mayor omato y dulzura, no dejarin de sor los mejores poetas aunque les sea desconocida el arte poética. [A mi me gustaban sobre todo las mateméticas, a causa de Ja certidumbre y evidencia de sus razones; mas no advertia afin su verdadero uso ¥; pensindo que sélo servian para las artes me: cinicas, me asombraba de que, siendo tan fir- mes y sélidos sus fundamentos, no se hubiera edificado sobre ellas algo mas elevado.} Como, por el contrario, yo comparaba los esttitos de los antiguos paganos, que tratan de Tas costum: bres, a palacios muy soberbios y muy magni 0s, que sélo estaban edificados sobre arena y sobre barro; elevan muy en alto las vistudes y Jas hacen parecer estimables por encima de todes Tas cosas que hay en el mundo; pero no enseftan hastante a conocerlas, y a menudo lo que desi nan con un nombre fan hermoso no es sino in. sensibilidad, orgullo, desesperacién o parricidio. 4 obligara a hacer do la ciencia un oficio’ para aliviar mi fortuna; y aunque no profesaba por | la gloria el desprecio de un cinico, me interesa- | ba bien poco la que yo no esperaba poder ndqui- | rir sino con falsos titulos. Y, por iiltimo, respecto de las malas doctrinas, yo pensaba conocer ya ‘bastante lo que valian, para no estar expuesto a sér engifiado, ii por [as promesas de un alqui- mista, ni por las prodicciones de un astrdlogo, ni por Jas imposturas de un mago, ni por los ar- tificios o Ia jactancia de quienes presumen sa- ber mas de lo que saben. Por esto es por. Io que, no bien Ja cdad me} permitié salir de la sumisién a mis preceptores, ahandoné por_completo. el estudio.de las letras. ¥ habiendo resuelto no buscar. otra ciencia que | a Gie‘so"piidieta Kellar en mf mismo o bien en el gran libro del mundo, empleé el resto de mi juventud en’ viajar, en ver cortes y. Ejéreitos, en freciieniar personas do diversos humores y con- iciones, en recoger diversas experiencias, en ponerme a pr mismajen os casos due In fortune me ponia delante y, en todas las oca- siones, «hacer sobre Ins coins que se presenta. ff tal que de ellas pudiera sacar ‘Ovecho. {Pues me parecia que en Tos ta zonamiéiites qué cada cual hace sobre Tos asun: tos que le importan, y cuyo resultado ha de | castigarlo sin tardar mucho si ha juzgado mal, podia encontrar yo mucha mas verdad que en Yo respetaba nuestra teologia y pretendia ganar el cielo como cualquier olz0; pero habién- dome cnterado, como cosa muy segura, de que el amino no esté menos abierto a los mis igno- antes que a los més doctos, y-que las verdades roveladas que conducen a él, estin por encima de nuestra inteligencia, yo no me habria atrevido a someterlas a la endeblez de mis razonamientos, y pensaba que, para ponerse a examinarlas y con Gxito, era preciso tener alguna asistencia extra- onginaria del cielo y ser mas que hombre. ‘No diré de la filosofia sino que, viendo que fue caltivada por los mas excelentes espiritus «que vivieron desde hace siglos y que, no obstan- te, no se encuentra todavia cosa alguna de que no s¢ discuta y, en consecuencia, que no ses dadosa, yo no tenia bastante presuncién para tapetar encontrar algo mejor que los demas; y que, considerando cudntas opiniones distintas puede haber sobre una misma materia, sosteni- das por personas doctas sin que pueda haber nunca sino una verdadera, yo tenia casi por fal- to todo To que no exa més que verosimil, [Lvcgo, para las demés ciencias, dado que to- nan sue principios de a filosoffa, yo juzgaba que no podia haberse edificado nada que fuera {otide sobro fundamentos tan poco fitmes] Y ni {1 honor ni el provecho que prometfai eran suficientes para inducirme a aprenderlas, pues, gracias a Dios, no me sentia en un estado que los que hace un hombre de letras en su gabinete sobre las especulaciones que no producen efec- to alguno y que no tienen olra consecueiicia sino, tal vex, que sacar de ellas tanta mas vanidad cuanto mas alejadas estén del sentido comin, puesto que habré debido emplear tanto mas es piritu y axtificio para tratar de hacerlas verosi- miles] Y yo sentia._ siempre un vivo deseo de aprender a distinguir lo yerdadoro de lo falso, para ver claro en mig accfones y caminor con seguridad en esta vida Bien es verdad que, mientras no hacfa sino cousiderar las costumbres de los demas hombres, yo no hallaba nada que me tranquilizara y que notaba en ellas tanta diversidad como antes me habfa ocurrido con las opiniones de los filésc fos. De suerte que el mayor provecho que obtu- ve de esto fue que, viendo varias cosas que, aun pareciéndonos extravagantes y ridiculas, no de- jan de ser corrientomente recibidas y aprobadas por otros grandes pueblos, aprendi a_no, creer tan_dirmemente nada _de lo que no, me hubiera’ gonvencido més que por el, ejemplo y la co: tumbre;.y asi fui libréndome poco a pooo muchos errores que pueden ofuscar nuestra luz natural y hacernos menos capaces de entender vazones. Pep después de haber invertido algu- nos afios en estudiar asf en el libro del mundo, yon tater de adquitir alguna experiencia, un dia tomé Ia resolucién de estudiar también en at nai misino y emplear todas Jas fuerras de ani ‘espicitu on ologir Jos caminos que yo debfa se- guir, Lo cual me salié mucho mejor —me par rece— que si nunca me hubiera alejado de mi pais ui de mis libros. 38 : tiguas ciudades que, no habiendo sido sino bur- gos al principio, con el tiempo Hcgaron « ser grandes ciudades, estin de ordinario tan mal cquilibradas, en comparacién con esos sitios re- gulares que un ingenicxo proyecta a su fantasta ca un Llano, que si bien considerando aparte cada uno de sus edificios se encuentra a menudo ea ellos tanto o més arteque en los demiis, vien- dg empero e6mo estiin dispuestos, aqui uno gran- de, alli uno pequeiio, y cémo las calles resultan toriuosay y desiguales, sc dirfa que quicn asi las dispuso fue més bie Ja fortuna que la vo- luntad de algimos hombres dotados dle razén. Y si se considera que, no obstante, en toda tiempo: hha habido funeionarios encargados de cuidar de que los edificios :privados sirvieran de ornate pdblico, se comprenderd,bien que es incémodo hacer cosas bien acertadas cuando se trahaja solamente sobre las’ obras do otro. Asi, me ima- giné que-los pueblés que, habiendo sido antafio semisalvajes y habiéndose civilizado sélo pau- latinamente, no hicieron sus leyes sino a medida que a ell Jes obligé la incomodidad de los crf: iones y querellas, no puedon estar tan bien rogidos como aquellos que desde el primer mo- mento se reunieron y observaron las’ constitu- ciones de algiin legislador pradente. Como cs hien cierto que el estado de la verdadera religién, cuyas ordenanzas sélo Dios hizo, debe estar in- comparablemento mojor rogide. «ue, todos los 40 * poco de las opiniones de varias diversas perso- Nas, a0 sid an cert de Ta verdad como los SECUNDA PARTE Me hallaba entonces en Alemania, adonde me. ltabia Uamado la ocasién de guerras que toda- via. no “han Teiniiaads, yal volver al ejézcito después de la coréiidéién del emperador, ol co; inienzo del invierno. me: hizo detener en un Jugas donde, no encontrando ninguna conversacién «que me divistiera y, por otra parte, no teniendo afortunddamente preacupaciones ni pasiones que ‘me turbaran, permanecia, todo el dia encerrado: solo al lado de la estufa, donde tenia toda of cio para entretenérme con mis pensamientos. Entre ellos, utio de los primeros fue que se me. ocurrié considerar que a meniidé éii las obras compuestas de varias piéas y hechas poi la ma- no de diyersos maestros no hay tanta perfeccién como en aquellas en que sélo ha'trabajado uno, Eé asi comd se ve qué los edificios que un solo anquitecto emprendié y termind, suelen ser més hermosos y mejor ordenados que aquellos que muchos trataron de restatrar ulilizando antiguos imuros construidos para otros fines. Asi, esas an- wo demés. ¥ hablando de las cosas bumanas, creo que si Esparta fue’en tiempos mity floreciente, no fue a causa de la bondad de cada una de sus | | Jeyes en particular, dado que varias eran bas- tante peregrinas y aun contrarins a las buenas | costumbres, sino porque, habiendo sido inven- | tudas por uno solo, tendian todas al mismo fi | Y asi pensabe yo que las ciencias de los libros, por Jo menos aquellas cuyas razones no som mis) que probibles y que no tienen demostraciones, | igonamientos simples que pusde hac. ‘nents nombre denen sontide sober Ios) | se presentan. Y. asf pensaba yo que, ha- | bicndo sido, todos, nosotros. nifios antes de ser hombres, y que nos hn sido necosacio ser rexidos por ‘tiuesti¢e apetitds y miesteos precspiores, @ menude contrarios unos a otros, y que ni tnog ni | ots ut24 io hos aédisojabani sienipre.lo mejor, cs casi imposible. que. nuestros juicios scan tan pitros ni tan sélidos como si, desde el, momento de nuestro nacimiento hubiésemos cetado en el uso entero dé nuestra raz6n y munca bubiésemos | sido conducidos sino por ella. | Bien es verdad que no vemos que so echen | abajo todas las casas de una eittdad con el solo propdsito de rehacerlas de otro modo y de hacer las calles més hermosas; pero si se ve que mu- hos haven derribar Jas suyas para reconsteuie- las y que aun a veces se ven obligados a hacerlo cuando estén en peligro de caerse por si mismas y cuando los cimiesiios no son muy firmes. A ejemplo de eso, wenci de que, realmente no tendria justificacién. que un particular con- éibiera el propésito de.reformar.un, Estado cam biéndolo todo desde..los.fundamentos y derri- bandolo para volverlo a levantar; ni aun lampoco reformar el cuerpo de 1aS cienvias o el orden cs tablecido en las escuelas para enscfiarlas;, pero que, tespecto de todas las opiniones que yo ha- bie recibido hasta’ontonees en mi creenicia, yo no podia hacer mejor que acometer do una véz In tavea de climinarlas, a fin de poner en su lugar después, 0 bien otras mejores, o bien las mis mas, cuando yo las hubiera ajustado al nivel de la razén’ Y yo roi firmemente que, por este medio, lograria conducir mi vida mucho mejor que limiténdome a construir sobre viejos cimien tos ¥ apoyéridome’solaiviente et principios «que tne habia dejado ineulcar en mi juventud si ha ber examinado nunca’ si cran verdadero. Pues, aunque yo notara en eso diversas dificultades no eran empero insalvables ni podian comparar se a aquellas con que se tropieza en Ia reforma de las menores coses que afectan a lo piblico. Esos grandes cuerpos son harto dificiles de vol ver a levantar une vez derribados, 0 aun a apun- talar cuando se tambalean, y sus caidas sélo 2 delo, esto no significa que yo aconseje a nadie | ue Io itnités “Aquellos a quienes Dios disti- | huyé mejor sus gracias, tendian guizé props- site’ mde Clévados, pero fie Teno mucho que éste no scaya'denidsiado atrevido para muchos. Ia in de desprenderse de. todas las que uno. ha recibido-antes en su-éreen- cia, no es un ejemplo que cada cual deba se- guirjfy el mundo casi co compone solainente de dos clases de espiritus a quienes 10 conviene en modo alguiio, & Saber: los que, ereyéndose mis habiles de lo qué Son, nd pueden menos que precipitar sis juicios ni tienen paciencia sufi- -ciente’ para Hevar por orden todos sus pensa- mientos: de donde resulta que, si una vez se | hibieran tomado Ia libertad de dudar de los principios que recibieron y apartarse del cami- no comiin, jamés podrian seguir el camino que es preciso tomar para ir mis derecho, y per manecerian extraviados toda su vida; luego, aguellos que, teniendo bastante razén 9 modes tia para juzgar que son menos capaces de dis- tinguir lo verdadero de“Io fal: que aquellor otros por los cuales pueden ser instruidos, deben contentarse mis bién siguiendo las opiniones de estos otros en lugar de buscar otras mejores por si mistios. cuanto a mi, sin dudu habria figtrado on el Tiimexo’ dé tos iiltimo’ si ‘nurica hubiera te nride mis que un solo macsteo. 0 +1 no hubiese “ t pueden ser muy violentas. Luego, por lo que res- pecta a sus imperfecciones, si las tienen, como la sola diversidad que existe entre ellos basta para asegurar que muchos las tienen, sin duda’ el uso Ias ha atenuado mucho; y ademés ha evi- tado o corregido imperceptiblemente gran canti dad que con Ja prudencia no se habrian subse. nado tan bien. Y, por iiltimo, son casi siempre mas soportables de lo que se lograria cambian- dolas: del mismo modo como los grandes cami- nos, que serpentean entre montafias, poco @ poco van uniéndose y haciéndose tan cémodos, a fuer- za de ser frecuentados, que es mucho mejor se guirlos que tratar de ir por lo recto subiendo por las rocas y descendiendo hasta el fondo de los precipicios. Por esto es por lo gue. no podria aprobar en modo alguno esos temperamentos perturba- doves 6 inquietos que, no habiendo sido Hama- dos al manejo de la cosa piblica por su naci- miento ni por su fortuna, no pasan un momento sin hacer en ella, en.idea, alguna nueva. refor maX¥ si pensara que en este escrito hubiera la menor cosa que permitiera sospechar que yo tengo tal locura, me sentiria muy contrariado de permitir que se publicara. Mi intencién. no fue nunca més lejos que tratar de reformar mis’ propios pensamientos. 7 de ‘edificarlos. sobre. ‘unos cimientos totalmente mfos. Que. si, habién- dome gustado mi obra, os hago ver aqui el iid- hha habido eitre las 0 Pero habiendo aprendido, desde el colegio que no se puede imaginar nada tan peregrino y poco crefble que no haya sido dicho por algin fl sofo; y después, viajando, al reconocer que to dos los que tienen, sentimientos muy. contrarios los nuestros, no por eso son bérbaros ni salv. jes, antes bien, muchos usan de razén tanto o mas que nosotros; y habiendo considerado cémo un mismo hombre,-con su misino spirit, “de haber sido criado desde su infancia entre fran- ceses o alemanes, resulta“diferente de lo que se- ria si hubiese vivido entre chinos 6 canibales; y cémo, aun en las tiodas dé muestfos tfajes, 16 mismo que nos gust6 hace diez afios —que acaso no tarde diez afios en gustarnos de muevo—, nos parece ahora extravagante y ridiculo: de suerte que sin disputa es la costumbre y el ejemplo lo que.nos, persuade, mag que.un-conocimiento cier- to,_y, no obstante, Ja pluralidad de votos no es una prueba que_yalge nada para las verdades un poco incémodas,de descubrir, porque cho mas verosimil; qiié las haya encontra solo hombre’ qué todo tin_ pueblo: yo no podia elegit atnadié cuyos opiniones me parecieran de- ber set preferidas a las de los demds, y me en- contré como obligado a decidirme a guiarme por oni chismo. Mas cual hombre que camina solo y,en las 4 vi andar tan lentamente y usar tan- OF ere todas las COSAS qc, aunque avaizara’ may oes, me gildtdaria bien por lo menos. dé éaer. Ni siquiera quise comenzar des. echando totalmente ninguna de las opiniones que hubieran podido deslizarse otro tiempo en mi exeencia sin’ haber sido introducidas por in ra- z6n, hasta” después de haher pasado bastante tiempo haciendo el proyecto de la obra que em- prendia y buscando el verdadero método para Megat al conocimiento de todas las cosas de que mi espiritu fuera capaz. Siendo mas joven habia estadiado, entre las partes de la filosofia, un poco la Iégica, y entre las_matemiticas, un poco el andlisis de log ee6. metras v cl dlgebra, tres artes o ciencias que pa: recian tener que contribuir en algo a mi propé- sito. Pero examindndolas, adverti que, respecto de Ja Wégica, sus silogismos y la mayor parte de sug otras instruceiones sirven mds bien pata ex: plicar a otro las cosas que una sabe, 0 aun, como el arte de Lulio, para hablar sin juicio de aque- Mas que urio ignora, que para aprenderlas. Y aungue “realmente contenga muchos precept muy yerdaderos y muy buenos, estin mezclados con tantos oltos que son nocivos o superfluos. quic separarlos es casi tan incémodo como sacar tina Didina’o una Minerva dé in blafue de marmol to- davia sin esbozay. Luego, respecto del_anélisis de los antiguos y del algebra de los mod: 48 era posible y necesario para mejor xesolverlas. oS e r Eye condiicir por orden mis pen- samientos, comenzando, por los objetos mas sim- ples y_més féciles de, conocer. para. subir poco ‘a,poco, come por grados, hasta el, conocimiento de los mas compuestos] y aun suponiendo orden entre aquellos que no se preceden naturalmente unos a otros. : Y cl siltimo, en hager en todo enumeraciones Itan completas y revisiones tan genexales que tu- viese la seguridad de no omitir, nada. {Beas langas cadenas de razones, todas simples 'y faciles, de que los geémetras suclen servirse para Hegar a sus demostraciones més dificiles, ime habian dado ocasién de imaginarme que.to- das las cosas que pueden cact en el conocimiento de’ Jog: hiéinbied 58 “dediiéed “unas. de otras de igual modo, y que, a condicién solamente, de ahstencrse dé admitir por verdadera ninguna que “no lo sca, y de que se guarde siempre el ordén debido paza deducirlas unas de otras, no puede haber ninguna tan lejana que no se pueda alcan- zar-nistan-escondida qué no pueda descubrirse. Y¥ no me costé mucho esfuerzo buscar por convenia’ coménzaiy pues-ya ‘sabia que era por ‘Tas ims simples y mids faéiles de conocex; y onn- , sélo Tos mate cado.la verdad en. mes, es deci, pudieron, hallar hes ciertas y evidentes, 48 : a siderando que entre todos Tos qe antes han bus- sobre no extenderse sino a materias muy abs- tractas, y que no parecen de utilidad alguna, Ja, primera esti siempre tan supeditada a la consi deracidn de las figuras que no puede ejercitar el entendimiento sin cansar mucho la imaginacin; y, en Ia diltima, ge est sometido a ciertas realas ya ciertas ciftas de tal modo que se ha hecho de Glas un afte confuso y oscuro que entorpece cl_. cegpiritu en lugar de ser una ciencia que Jo cultive. Lo cual fue la causa de que yo pensara que era “precise bustarotma_métedo que, abarcando Tas ventajai de esos tres, estuviera exento de sus de-. TTectos. Y como la multitiid dé leyes sirve a me- “nudo de excusa para los vicios, de suerte que un Estado esté mejor regido cuando, teniendo pocas, se observan’ estrictamente, asi, en lugar de ese gran mimero de preceptos de que se coipare Ta Tédica, fet que ie bastirian los cuatro, sigui tes, a condicién de que tomara una firme yo tante resolucién de no..dejat-de_obiérv ‘una sola yez. El primero consistid.en no admitir jamais nada.) por verdadero que no, conociera que evidente- | mente ora talj es decir, evitar minuciosamente la precipitacién y la prevencién, y-no abarcar en mis juicios nada mas que lo que,se presen- | tara tan clara y distintamente a mi.espiritu que | no tuviera ocasién de ponerlo en duda ; El segundo, en dividir cada una de. las difi eultades que examinara en tantas partes como, x las mismas que ellos examinar “WO papetaba dé. cllas obra Wlidad ue la de --Aeostumbraran_mi.espiritu.a saciarse de verda-! des y a no contentarse con razones,falsas. Mas, no por eso tenia el propésito de tratar de apren- der todas ésas ciencias-partidulares que de ordi-° nario se denominan matemiticas; y viendo que,’ aun siendo diferentes aus objetos, no dejan de conciliarse todas, porque no consideran otra co sa qué las diversas relaciones o proj e se encuentran en ellog, peri minar solamenté esas proposioiones en general y sin suponetlas més que en los asuntos que sit- vieran para hacerme més facil su conocimiento; y aun sin supeditarlas en modo algino a ellos, a fin de poder aplicarlas luego tanto mejor a to. dos los demés a los cuales convinieran. Luego, habiendo advertido que, para conocerlas, tendri necesidad de considerarlas a veces cada una en particular, y otras veces sélo retenerlas, o abir- ear varias conjuntamente, pensé que, para con- siderarlas mejor en particular debfa.suponerl en Iineas, porque no hallé nada més simple ni que yo pucda representar més distintamente a mi imaginacién y a mis sentidos; mientras que, para retenerlas 0 para-abarcar muchas conjuntamente, era preciso que las explicase por cifras, lo mas cortas posible; y que, mediante 30, toiiiatfa todo Jo mejor del andlisis goométtico y del-élgebra | y corregiria todos los defectos de uno por tiiedio de Ta otra. G 49 Como, en efecto, me atreyo n decir que, In exacia observacién de estos pocos preceptos que escogi, me dio tal facilidad para desentra‘iax to- dag Jas cuestiones a las cuales se exticnden esas dos ciencias, @iié @h dos o tres meses que inverti examingndolis, habiendo comenzado , sicmpre por las més simples y mas generales, y cada ver dad que ballaba era una regla que me servia después para enéonirar otras, no solamente .to- _solvi itiuchds @Ué ditafio habia considerado muy dificiles, sino que, hacia cl final, me parecid también queen aqucllas mismas que ignoraba podia determinar por qué medios y hasta déndé era posible resolverlas. Quiz no os parczea muy vana esta protonsién si considertis que, no ha- biendo mais que una verdad para cada cosa, cual- quiera que la encuentre sabe tanto como puede , que, por ejemplo, un nite” saberse de ella, y instrvido en aritmética y que haya hecho una suma siguiendo sus roglas, puede estar seguro, de haber hallado, por lo que concierne a Ja surna que examinaba, todo To que ol espiritn humano sabria encontrar. Pues al fin y a Ja postre, ot métoclo que enséfia a seguir el verdadero orden y a enumerar exactamente todas Jas circunstancios de lo que se busca, conticne toro cuanto de cor tidumbre a las reglas de la aritmética. Pero Jo que mas me satisfacia de esto método cra que mediante 6] estaba seguro de usar ci toils’ de sii razén, si no perfectamento, phe lo me- 20 g nos lo mejor que yo pudiera; ademés, practican dole sentia que mi espirita se acostumbtaba por a poco a concebir més nitida y més distintamen te atts objetos, y que, no habiéndolo sometidoa ninguna materia particular, me prometia apli carlo tan ttilmente a las dificultades de las d+ mas ciencias como Io habia hecho ya a las de Algchra. No es que por ello me atreviera a aco | meter desde el prinefplo todas las que se pre~ sentaran, pues e50 mismo habria sido contrarlo al orden quie él prescribe. Mas habicndo advers tido que sus prineipios deben estar tomados to | dos de la filosofia, en la cual no hallabe ail?) ningguno cierto, pensé que, ante todo, era preciso) que yo tratara de establecerlos en’ella, y que! siendo eso In cosa mas importante del mundo | yen la cual més son. de temer Ja precipitacién | y J prevencidn, no debia acometer Ia empres3 de resolverlo sin antes tener uria edad mucho mis madura gue Ia de veintitrés afios que yo teria entonces; y sin que, previamente, hubiera inver tido mucho tiempo para prepararme para ello tanto desarraigando de mi espiritu todas Jas ma las opiniones que antes de esa época habfa admi tide, como hacietido acopio de varias experien que fueran después ‘materia para razong mientos y cjerciténdome siempre en el método quelyo me habia preserito para afianzarme endl vez 'més en él. (ma CUARTA PARTE PRUEBAS DE LA. EXISTENCIA DE DIOS Y DEL ALMA. HUMANA 0 FUNDAMENTOS DE. LA_ “METAFISICA : No sé si debo hablaros de las primera’ medita- ciones que hice, pues son tan metafisicas y poco comunes, que no seran quiz del gusto de todo el smundo; y; no obstante, para que se pueda juzgar si_los fundamentos..que-adopté son “bastante “firmes, me encuentro en.alguna manera obligado a hablar de ellas. Yo habia advertido_desde mucho tiempo’ antes,. como lé dicho mas arriba, que, en lo qué atahe a las costumbres, ¢s nécesatio a veces seguir opinio- hes qiie sé saben muy inciértas como si’ fuesen indubitables: peto; desde el momento en qué ‘me propuse entrégarmé ya exchisivamenté ala inves- tigacior de'la verdad, pensé qué debia hacer todo To contrario y rechazar.como absolutamiente falso todo_aquello en Jo_que pudiera.imaginar la més pequefia duda, para ver’si después de esto quedaba algo “entre -mis~ creencias“-que fuese ehteramente~indubitable-“Asf, “fundandome en “que los sentidos nos:engafian algunas veces, quiise suponer que no habia cosa alguna que fuese tal y. como ellos nos la hacen imaginar; y, en vista dé que hay hombres que se engaiian al razonar y cometen paralogismos, aun en las més simples muterias de geometria, y juzgando que yo estaba tan sujeto a equivocarme como cualquier: otro, - rechacé como falsas todas’ las razones que antes~ 65 is ys ua asarunar anb osnjout o ‘of anb woajred spul ‘yjuaureiapepiaa ezafemyeu Bun Jod yur ua wysand opis asatqny anb ours eqepanb ou onb opow aq souistu yur ap ooodure; auujuss wrpod ou ‘epeu -sp epaadid o8[e ua anb oysajiad souew of ap vio Sampuadep £ vjouansasuod vas oyoayid seul o| anb uo eoueuiindar souaur Aey ow otuod ‘% “eiqysoduy aquaureysarTIUeUT es0D e¥a EpeU BL ap LLeuEy 2 sand ‘orui ya aonb oysayiad seu as un ap Bap! P| Woo Oust OT 114190 BIpod OU oJag “osonzoa}ap OX 19g Jod yu ua ueqeise anb ‘xOap se ‘peu B] ap Busy Sej anb ‘wer of ou Is K ‘uorooayIad vung vjasod eja anb ojueno uo ‘wzajemnqeu fa ap uerpuadep ‘seepepiaa uvre 1s anb 19019 z{pod ‘ui v sazouladns sepieoey asaioored au anb vpeu sejja ua opueauoous ou ‘enbiod ‘uerpaooid apuop ap sages ofequx, out} eqeysoo OW OU “yuu sexjo € ropes Ja ‘ZNy BI “BIH BT ‘Oja1o Ja OWI ‘Jur e sorotayxa seso9 sBI]0 seyoNUT op EIUaz oA anb soquaturesuad sof B ayuatajar of um “e}oaj10d seul asanj ‘oyoaya ua ‘anb ezayeinjeu eungye ap 13s anb eyua} anb erouapyae woo j0UO9 A ‘OUST Of anb ojdajrad seul-o8je ue restiad v of opipudide qey apuop ep qkHepur asmb ‘xepnp Ud ond xa90u0s ua UoIOTopEd SUT wIGey onb oquowes “ejo vyea anb ossand ‘oyoajiod dyuawreraqU vie OU 39s wi ‘azuamfisuoa 10d ‘nb us £ ‘eqepnp of anb ap oypay ays9 Ua OpUBUOTKaljex ‘uoToRNUAUOS y “aquawreULstp sourqeouoo peprfear us anb se] uos sojpno uaiq itaape we peynowip eunspe ‘ey aquautejos anb & ‘sezapeprea sepo} UOs ayuOUL -BuRsTp A erp Anus sowgeou0s nb seso0, so, anb je1sua8 vpfer outs rett0y eypod anb gnBzn! ‘yas ouvsooeu sa resuad exed anb aquatuere nui oan anb so pepiea vj o81p anb ap vingase aul anb oan of ‘ojsixa oFany ‘osuaid uowis -odoid vj ua anb opeatesqo opuarqey X ‘arqtimp “1180 ¥ys@ By WSIsUOD anb Ue uaIqute; Jaqes EIGep anb gsuad ‘wia o anb viqes anb wun rexuOOUs ep eqeqeoe anb ap wsia ua, ‘send ‘ello & eepepren 99 vas uo(o1sodoad wun anb ezed ‘fered ua ‘arombar as anb oj iwepistiao v asnd our oye ep sgndsaq 2 anb of poy sas ap euiefep ou ea ‘asenstxe ou [9 anbune & ‘Ia anb 30009 op T19"] seat Sey s ‘Odrono jap eIUIySIp ajusurexequa s3 ‘Kos anb o] fos anb yj 10d ‘uije Je ‘119ap sa ‘o£ aysa anb opout ap ‘jeueyew esoo vungsuu ap epuadap tu-sen] unsulu ap pepiseodu auay ou Iystxe ered anb A ‘zesuad ua 079s ays1su09 Rzajeinqed oO efouase vye[duoo—eénseTOUR] STs wun 818 Of anb o4sa sod yoouos ‘eoueystxe tur ua J2ai9 ered uozex eunBuru' Opruay Biaiqgny ou ‘or -9pepian opis asaiqny opeufeun erqey anb of ap ojsar J@ anbune ‘imsuad 3p opesed asarqny 1s ‘anb sexjuann ferystxe of dnb auawieyiaio & ajudpiad Anu BBs 98 sesoo spuIOp se] ap pepsin. vl ep Jepnp ta oywenuestiad [a opednoo Jouay ap owistuA oypay Jap ‘ouentos ja 10d ‘anb ours ‘ensixe ou anb zeuZeun erpod osa 10d ou anb oied “asaianysa anb ua ounsje seinj iu opunur eiqey ou anb odiona eyuay ou anb reurseur vypod anb opuars £ ‘exe of ab of uoyouaye uoo opueutmexa ‘oBan'] “opuvosng equpue enb esjosojty * vp ap ordround.zournd Ja owos ofndnrose uis Pp} -dooe vjpod anb gsuad ‘ereaourios ap saoedeaut use soandgose soy ap souororsodns sayueseaeryxa spur se] aonb wingias & oumy wey we ‘ojs1xa ofan] ‘osuaid :pepioa ts anb opuayjzape 4 ‘O3[e asany ‘equsuad of enb ‘of anb omessoau aquaureynjosqe vis ‘ospey tx opo onb zesued vqeyuEyU! wxeLreU! ys ap sexjuaTW ‘onb ap wyuano ¥] Ua seo sandsep aquaureyeIpautUT OJog “souans stur ap sauOISNIE se] anb oxapepzoa spur Bio oqtiour yur ua OpeNUa BIqeY seouoqua wsey nb oj ap epeu anb aBury e ajosal, aur ‘oxpepiea ves SOT]s ap ounsuIU oseD ase ue onb wis ‘sourunop Opuens souasiyuina0 uaIq -wey uapand soyetdsap opuyss sowiauay anb so} -uayuresuad sowistur so] anb opuezepisuoo ‘eyuatt “Puy ‘f tuoroeNsoUlep queIpau! opeydooe e;qey todas las perfecciones de que yo pudiera tener al- guna idea; es decir, para explicarme en una sola palabra, que fuese Dios. A lo cual agregué que, puesto que. conocia algunas perfecciones que yo no. tenia, no era yo el tinico ser,existente (usaré aqui, con vuestra venia, libremente los vécablos de la escuela), sino que era absolutamente necesa rio que hubiese algin otro més perfecto, del que~ depeniiese yo y del que hubiera recibido todo lo que tenia; pues si yo hubiese sido solo e indepen- . diente de todo otro ser, de modo que hubiera tenido por mi mismo lo poco en que participaba del Ser perfecto, por la misma razon hubiera podido tener por mi mismo. todo lo demas que conocfa faltarme, y asf, ser yo mismo infinito, &terno, inmutable, omnisciente, omnipotente y, ri ‘fin, poseer todas las perfecciones que podia advertir en’ Dios. Porque, segiin los razonamientos que acabo de hacer, para conocer la naturaleza de , en cuanto la mfa era capaz de ello, no tenia mas que considerar, con respecto a todas las cosas cuya idea encontraba en mi, si el poseerlas era 0 no perfeccién; y estaba seguro de que ninguna de las que implicaban imperfeccién pertenecia a Dios; y, en cambio, estaban en él todas las demas; asi, wea que la duda, la inconstancia, la tristeza y cosas. semejantes no’ podian estar en él, puesto que yo mismo me hubiese considerado mejor viéndome libre de ellas. Por otra parte, tenia yo ideas de muchas cosas sensibles y_corporales; “pues, aunque supusiese que estaba sofiando y que todo lo que veia o imaginaba era falso, no podia negar, sin embargo, que las ideas estuviesen verda- deramente en mi pensamiento. Ahora bien, como habfa conocido ya en m{ mismo muy claramente que la naturaleza inteligente es distinta de la corporal, considerando que toda composicién indica dependencia, y que la dependencia es~ manifiestamente un’ defecto, juzgué por ello que no podfa ser en Dios una perfeccion el estar compuesto de estas dos naturalezas, y que, por 68 consiguiente, no lo estaba; pero que si en el mundo habia cuerpos o inteligencias u otras na- turalezas que no fuesen enteramente perfectas, su ser debia depender del poder de aquél, de tal mo- do que no pudiesen subsistir sin él ni un solo mo- mento. Por un instante quise buscar otras verdades, y, habiéndome propuesto el objeto de los geometras, que yo concebia como un cuerpo continuo, 0 como un espacio infinitamente extendido ‘en longitud, latitud y profundidad o altura, divisible en distintas partes que podian adoptar diversas figuras y magnitudes y ser movidas y trasladadas de todos modos (pues todo esto ‘suponen los geometras como objeto suyo), recorri algunas de sus mas simples demostraciones, y, al percatarme de que esa gran certeza que todo el mundo les atribuye solo se funda en que se las concibe con evidencia, segim la regia que enuncié hace poco, advert también que no habja en ellas nada que me asegurase de la existencia de su objeto; pues vera claramente que, suponiendo un tridngulo, era necesario que sus tres angulos fuesen iguales a dos rectos, pero no por eso vefa nada que me asegurase de la existencia en el mundo de ningin triangulo; en cambio, volviendo a examihar la idea que fenfa de un Ser perfecto, encontraba que la existencia estaba comprendida en ella, de la misma manera que esta comprendido en la de un iridngulo el que sus tres angulos sean iguales a dos rectos, o en la de una esfera el que todas sus partes disten igualmente de su centro, y aun me parecerfa mas evidente lo primero; ‘por consi- guiente, que Dios, ese Ser tan perfecto, es .o- existe, lo encontraba por lo menos tan cierto como pudiera serlo cualquier demostracion de la geometria. Empero, el que haya muchos que considéren. dificil conocerlo, y hasta corfocer lo que es su 69 & 10 ih pungpe asejuanuy exjaurges un ond ‘ojduiofe od “equysip Anu: vapi eungfe wrarany as ‘opuerunp opursa une ‘anb asaumoo js sang “soyardsap opurjss sowsua; anb soquaturesuad soy ap pepzon vl ap ounswe opow ua Tepnp souzoey woqep ‘gu soplunop opueyso soweurieut onb serseuey Sb)? anb raoouos foyy Anu so ‘vider uyonbe ap pzaj100 e| opezyuered vy sou cue jap SOI ap OjUa!UNDOUDD Ja anb Zea vun ‘usIg BIOYY -sexop -eproa 08 ap uorooeyied | uesasod anb aseandase sou onb woze! punSuru soutezpuey ow ‘seapl sezysonu uosony anb septinstp & sexe od ‘oqturyur a ojoazied xeg uN ap UatialA somosou ua Aety anb oxapepan & [eat O[ Opoy anb sowasgidns ou 1s o1aq “eped vl ap Wepadoid UoTod9jIAd YI Oo pepiaa a] anb ua anb ‘Tey anb oyuey tla ‘so1q ap uBpavcid uotoospredut ef oO pepesfey e enb ua voueu sfndoz soueur Avy ou anb auapraa sa $0309) cred souios ou soxjosou onbiod vsnjuod wioueuE 289 ap ueyuasard sou as O[os anb ‘z19ap so ‘epeu ef ap urdionred ojo ua anb ap esneo v-‘omoso & osnjuod off uauen anb sejjanbe xs uepend ojos ‘Pepasje; usuayuoD onb sayureyseq soUtetE} opnusw v Is ‘nb opowr aq “sexepeprn ous 198 uopand ou sejunsip & sereyo Uos oyun Ue OU? ua ‘soiq ap uauata ab £ safear sesoo sauorou © svapt sexysonu Opuars ‘enb andis as apuop ep ‘Iq ap apacod soxjosou ua fey anb of opoy enb ap £ ogoeyiad zag un so anb ap ‘2ys1xe 0 $9 301g anb ap esneo & anb spur omfas so OU OUISTN ose Isexapepien sepo} uos aquaureyunsIp A wel ANU soultqasuoo anb sesoo se] anb :Joqus v ‘ejsor wun ottioa 2uio} ood aoey anb owsitt O] ‘TeBN} zowud ua ‘anbiog “sorq ep Biouaystxa ve] Uauodnsesd ou is ‘pnp viso mela red aquaronns uozer eunBuTU op uepand ond oa1 ou “sopoyes spur smUtdso So| UoYsano ¥| Uarpnysa anb oyonut Jod A {sos -aidxa € SOAtA soua UOS OU eIDUANDaZy LOD enb Ise opuats ‘seurap so] anb sospey sgtu UOS OUaNS [a OL Wo uotarAaigos anb sojuaruresuad so] anb @puop 9p? ‘sond “Offa ap epeu eaey anh wis eos BHO A sonst soo aa anb & odieno 140 atialy anb exoueu eusit ef op aszeuiseu oun apand auuzanp 98 sesquolW ‘onb opryraape iaqey [9 sella ep oindes aquaurmajduics 1eys9 ou Bred Oanoul aqiaroyns vas anb ‘a[qeuozemt Jas ap souaut B ‘wey os BoIsyejoM ezaz1a9 dp opueNd ‘2zUIR} “sq0 ou ‘reSau ‘apand as oooduley ‘yueSenerx9 208 9p souoult ® sei[@ op zepnp asiepod ou vozared nb [e} “fexour pepungas eun eBuo1 os sesoo" soya 8p anbune ‘sand ‘seja1o souaw uos ‘sayuefaiuies sesoo & exion eun & soxyse Avy anb ap & ‘odiono un Jou} ap owos ‘sounfas sew gzmb ; uaa1s as anb ap sesoo sewap se{ sepoy anb tedas anb oremnb ‘oysandxe ay anb souozer se sod wwe [ap 4 sold ap vrouaysixa ef ap soprpensiod ajueyseq ugyse ou anb saiquioy Aeq wiaepoy Is “ty us ‘oquotwpuayue oXsanu ap udjoUamZoqUL 7 eunafe esoo ap sewref soureinose ‘UelIp cod sopuas sousonu tu ‘uoroemsew exsanu Tt nb sessuaNU ‘OPIO Je & OVBfO [9p 50] anb soyalqo 80389 @p Pepa eB] ap souowl umose sou ou BISA BL Bp OpyUas Jo anb ap ‘spwape ‘eiouaia;p B{ Uod ‘sofo so] ap Hares. uviorsnb as sa20[0 80] J9[0 n soptuos soy 410 vied Is snb Owstu oO} wvigo sejiapusiduioo vitd uoroeutieun ne ap rest warm anb soy anb adared aut £ ‘sewel uoxaranqsa 88 eae Ee? A S01. ap “seapr se] anb oysat0 quia ws ‘epuop ‘sopryties so] ua ope}sa véey ou saque anb oyusrunpuaqua ja ua epeu Avy ou anb sejanosa sey ud euneM ow uaual Sojosoyy soy wsey anb ap oyoay ja 10d o4soly sTuew ayueyseq sa pens oF ‘aiquiijoqur sa ou anb soared $9] aqeutseun so ou anb 6] opoy anb “(soy =Bua}eUI ses00 sey ved opetdorde ojos “emonsed wwsuad ap opout un sa fend of) djopupudeun ouls epeu msuad ou e sopeiquinysooe eraueui TF ap upysa onb v A ‘safqusuas sesoo sei ap Bulloua tod nyuidsa ns weasya vounu anb v aqap es ‘wuupe Wy nueva demostracién, el suefio no le impedirfa ser verdadera; y en cuanto al error més ordinario de Auestros suefios, que consiste en que nos repre- sentan diversos objetos de la misma manera que lo hacen nuestros _sentidos exteriores, no importa que nos dé motivo para desconfiar de tales ideas, puesto que también ellas nos engafian con bas. tante frecuencia sin que durmamos, como cuando los que padecen ictericia lo ven todo de color amarillo, o cuando los astros u otros cuerpos muy lejanos nos parecen mucho mas pequefios de Io que son. Porque, en fin de cuentas, ya estemos despiertos o ya ‘durmamos, nunca debemos de- jamos persuadir mas que por la evidencia de nuestra raz6n. Y notese que -digo de nuestra razon, y no de nuestra imaginacion ni de nuestros sentidos. Asi, aunque vemos el sol muy clara: mente, no por eso debemos juzgar que sea del tamaho que lo vemos, y podemos imaginarnos muy distintamente una cabeza de ledn injertada en el cuerpo de una cabra, sin que por ello sea Aeesario concluir que haya en el mundo una quimera. Porque la razén no nos dicta que lo que vemos 0 imaginamos de ese modo sea verdadero, sino solamente que todas nuestras ideas 0 nocio- nes deben tener algin fundamento de verdad, ya que, de lo contrario, no serfa posible que Dias, gue es perfectisimo y absolutamente veraz, las hubiese puesto en nosotros; y, como nuestros razonamientos no son nunca tan evidentes ni tan completos durante el sueno como durante la vigilia, aunque a veces nuestras imaginaciones sean en aquél tanto o mas vivas y expresas, nos dicta también que, no pudiendo ser verdaderos todos nuestros pensamientos, por no ser nosotros ente- ramente perfectos, lo que tienen de verdad debe infaliblemente encontrarse en los que tenemos estando despiertos, mas bien que en los de nuestros suefios. 72 IZ a _— qerousenous sc [iis _BHESAB_usabad sod “oHe eAwoons oioy ti ‘Syne Feredss p1pod Of upiqurey ‘exeque wan | eS “ny ap Teiqures eed “TAouTEY 9 ousyy wrong anb ‘oxand un SOIBeD Tvisouds squidoo anb OBER IGN aes BualOpa Fut EP yEMpE NOT Opor opuerTEde Sem an a UST] Aon 2p gTbusi 2 30/9 om ora ‘aioyzodns ej wisey repent tu afd saoey viaipnd ou & dese 9p eufowor opunjosd-in vo opea witgn syd op oweo opegim ue) onotous aut arb ous !SeyeHo= “Fr ouga 024 ou isd “sezepnfo opand of Banh ‘epap sopues wey Wa OpfUMs vy eur Jake op UOIOeNpoUr eT odiana’ ja anb ‘ nptoouod spur so anb ‘oununy aqwow vy ap v2azunsou Dj 2 eee eee soe seen k Worarny no1ovunaa, vanno3g saxast sexta & SvoiSJ4VLEW CSENOVLICS I Gat tees 2 Meditaciones metafisicas y otros textos Supongo, pues, que todas las cosas que veo son falsas; creo que nunca ha existido nada de lo que me representa Ia mendaz memoria; no tengo sentidos; el cuerpo, la figu- ra; Ta extensiGn, el movimiento y el lugar son quimeras. «Qué ser, pues, verdadero? Quizd sélo esto: que rio hay nada cierto. Pero je6mo sé que no hay nada diferente de todo lo que acabo de examinar, sobre lo cual no haya la mds minima ocasién de duda? ,Es acaso’ algun Dios, © como se le quiera llamar, quien pone en mi estos pensa- mientos? Por qué pienso esto, cuando quizd puedo: ser yo mismo su autor?\Pero {Soy yo algo, acaso? Ya he nega- do que tenga sentidos y cuerpo. Sin embargo, me quedo indeciso; pues qué se sigue de ello? ;Acaso estoy ligado de tal manera al cuerpo y a los sentidos que no puedo ser sin ellos? Me he convencido de que no hay nada en el mundo: ni cielo, ni tietia, ti mentes, ni cuerpos; pero ime he convencido también de que yo no soy? Ahora bien, si de algo me he convencido, ciertaméiifé Yo era. Pero hay cierto engafiador, sumamente poderoso y astuto, que, de’ industria, siempre me engafia. Ahora bien, si él me.enga- fia, sin lugar a dudas yo también existo; y engafieme cuan- to pueda, que nunca conseguiré que yo no sea nada mien- tras piense que soy algo. De manera que, habiéndolo sope- sado todo exhaustivamente, hay que establecer finalmente que esta proposicién, Yo soy, yo existo, es necesariamente verdadera cada vez que la profiero o que la concibo. Pero atin no entiendo bien quién soy yo, que necesaria- Mente soy; en adelante debo precaverme para no confun- dir otra cosa conmig6, y no equivocarme en este conoci- Mmiento, que, sostengo que es el mas firme y evidente de todos. Asi pues, meditaré ahora de nuevo qué crefa ser yo entonces, antes de meterme en estos pensamientos; y de ello quitaré cualquier cosa, por pequefia que sea, que Meditaciones metafisicas 23 pueda ser.rebatida por las razones referidas, para quedar- me asi con lo que es cierto ¢ incuestionable. Pues bien, ;qué he pensado hasta ahora que soy yo? Un hombre, por supuesto. Pero gqué es un hombre? :Diré que es un animal racional? No, porque después tendria que indagar qué es animal, y qué es racional, y as{ a partir de una sola cuestién iria a parar a muchas y muy dificiles; y no dispongo de tanto tiempo como para malgastarlo en semejantes sutilezas. Consideraré, més bien, lo que espon- ténea y naturalmente se me ocurria cuando pensaba qué soy yo. En primer lugar, se me ocurtia: yo tengo rostro, manos, brazos y toda esta maquina de miembros, tal como se ve en un cadaver, a la cual designaba con el nombre de cuerpo. Se me ocurrfa, ademds: yo me alimento, ando, siento y pienso, acciones que referia al alma, Pero 0 no me daba cuenta de lo que era esta alma 0 imaginaba erré- neamente que era algo exiguo, como el viento, 0 el fuego, © el éter, que habfa sido infundido en mis partes més cra- sas. En cuanto al cuerpo no tenfa dudas, pues creia cono- cer distintamente su naturaleza, que, si hubiera tenido que escribir cémo la concebfa, habria explicado asi: entiendo por cuerpo todo aquello que puede ser determinado por una figura, circunscrito por un lugar, llenando el espacio de tal manera que excluya de él cualquier otro cuerpo; se percibe por el tacto, la vista, el ofdo, el gusto o el olor, y se mueve de muchos modos, aunque no por si mismo, sino por algiin otro que lo empuja: pues juzgaba que de ninguna manera pertenece a la naturaleza del cuerpo el te- ner fuerza para moverse a si mismo, o el pensar; mas bien me admiraba que tales facultades se hallasen en algunos cuerpos. Pero ;qué puedo pensar ahora que supongo que un en- gaiiador poderosisimo y, si cabe decitlo, maligno me ha 4 ‘epuanua wamnb ‘epnp wan of Kos anb oysersruwul wer So song jousits ju ap epesedas y1sa anb asiizep wyipod ses -o9 seso ap [enD? joworurestiad yur op wIULIsIp vungpe sq? gepond omens oye8us aur gexo aur anb ja anbune osnjout 3 ‘aidwials Butsonp anbune ‘Kos of anb owlos BiepepsoA ues ‘89 OW ses09 se1S9 9p BUNSE-OsEDW? {SOPHUOS $0] 2p J0p99 -oad soared anb seyonur ayorape A ‘peitinyoa ns BNIUOD os S09 SeYNtE eUTFeUN ‘opeyedua 208 axanb OU ‘spur ages wasop ‘SpUIap Of BBert ‘orapEpsOA s9 OISe OJOS an PUL -ayge Koff opuotus uatnb ‘opor 1seo ap exoYe epnp uaInb owstur of Kos oN? jauLIsoauatid ap ue}Iqey Ou anb 10d? sa “Sepor uacata1iad aut 1s ‘seso> seod svis9 UOS ON “owls onb & ugiqure) euySeu anb ‘a:omb ou anb ‘esainb anb ‘eBoqu anb ‘eutye anb ‘epuanits onb “epnp anb wsoo eup) y0rs9 $9 gn? “esuoid onb esos wun, sand ‘Kos and? “ezojemnqeu eidoid'ns ajqisod auoureiunstp sul of vozon09 wis) onb vied ‘seyja ap aruau ef Zetede oop anb X ‘ouistur yur ap o8u24 onb oquarmmpouod ye svauered xeurSeun opand anb sesoo set sp eunduru anb 9s ‘aquaind -{su09 Jog “awauauepIAs spur Uaruasoidex o| aut soyons so] anb ered ousodosd @ gazuzop out ‘eiouapras equorojns uod 024 0] OW Ue OWOD OJed “orepEPIaA OB ODA A OUsaId -sop Koyse troup :e1aftp 1s anb ‘Kos uginb ousureunstp 499 -vs vied ‘gseujSeu of our :s1Dap oLosny! sousur soored ou send of opnraapy “souens anb spur wees ou ‘odzeno jp pzapeanqet Bf ® Waratjax as anb sesoo se] sepor [es2UeF uo K ‘souoSeuMt seso sepor anb su1In20 apand anb 9s ugiquier £ {Kos ok anb wza1se9 tod 98 ‘ta!q BOUY “vaxOdso9 eso BUN 8p BIMSyj BI ‘ufoap So ‘uaBeUM] BUN JeIdwo}UOD enb seur so ou seulgeuiy anbsod ‘Kos of anb of ezeurBewut 1s opuerd wos ou svso9 8169 anblod “aqua e| ape] £ SOIC 9p v| OwLO> “o}as uapond souspiuy uos ou anb seapr Kep] “ses00 se] ap sousiipus ‘snuouesow ‘ou K “sesoo se 9p sous 01209 wos seopy se] anb ayuasaid uaig aseBU “sea ap uols -200 aULLIep UeLypod seuade ‘¥soD eNO BUNBURU e selstIOJOr uisOquatuestiad iui ap Sopour sopaI> oW!od seapt se] Of ‘iBiapistod O[9S IS sond ‘ju! B soxoHaIxe sesoD seLIa!9 LOD S@ULIOJUOD O B saquBfatlas UOs JUL UD Key anb seapr sej nb sefzn{ ua aystsuoo soyja Ua aszesuosua apand anb aquansey5 spur & jedioulsd soso [9 “uarq woyY “suLZeD0AINbe ou"esed auueavoid ogap anb sof ap ‘sorsinf-soy uepanb ojos ‘01 -ue} 0] 10g “BHEASAp se] OK aNb ‘OdsEqUIO WIS ‘peps9A vIsOs ‘sued eunfuru ua ups ou amb sesoo 0 se[eut seso9 195 -2p epand anbune sand ‘soyoaje so] ua 0 eursfur peiuinjoa 2 uo peposjes vuNsuIU sua) anb Aey oooduMe], “ENO B| owios Pun ef our anb sa osapepiaa wey “exouMb eun ourBeury Js ouros wsqeo uN ouIFEUNT Is OWE) sand ‘sesqey a1 -uaurejdoid Jas wapand ou ‘esoo Bsz0 & oratyar sey ow A seUL “SIU JS Ua wesapIsuod as 1s ‘seapr Se] B BUETE aNb O] 10g sopint sono £ ‘soaze © souo}yOA treurey as soun soyuaTuresuad soysa ap A tes -09 B1S9.ap UOLoEUasardas e] anb seu O8fe oyuatuTesuad Tu ua ofnour saauoq orad ‘ojuaruresuad tur ap oyefns ow0a ¥s09 BUNB|E OUD) a1dwals :OFaIt O OWL ‘ouLD) ‘orm optrens a1mn20 owios ‘seuNOy Seno spwlapE uation song “sod © ‘Ja8uy un o ‘opto Ja O ‘exaUIMb UN o ‘arquOY un ostiaid optiens ooo :, seapl ap arquiou [a squaureidord auiatation so1s9 B O]95 K ‘Seso9 op sataTpUNT OWOD OS sou -n8py “pepastes P| 0 pepraA e| apuodassos solja ap saqpno v angeput anb 4 ‘sosioad soiou98 ua sojuatumesuad smu sopor saque edngunsip anb 2181xa avazed uapio Ja BOYR 19g fe ‘soaisiforau SouopONpAA “es09 BNO eunzuiu ap 011919 ajusUNeI2|dWOD 187S9 gapod EDuNU anb 20 -ored aw ‘03s o16uat sesquaru ‘sand tiopeye3ua Jos apand Is ‘Key of 18‘ ‘SoIq ey JS ‘MoISED0 eT aiuasosd ou as oqueno uo ‘reuuexa ogap ‘e[reUIUHa op wy e ‘onb Isy voisijerour ‘Ise ojsfsap sod *£ wio8y Anu! so uorurdo ese ap [9s epusdap aonb zepnp wsed ugzes vy ‘sor undye Key 1S BIAepor 9s BiOINbIS 1H £ ‘LopeuRBuD sorq un ekey anb s9019 vsed OALOW UNBUIU OBUD} OU anb oISand o1Dg IsoyUEUE UOTDOIPENUOD BUN oozouos anb sv] ua ‘sayuelauias ses09 0 ‘ODUID ap sotto seul uaums sazy & sop anB @ ‘Kos eoye anb pepiaa sa anb oysond “vounu opis 94 ou Of anb pepioa vas ZA BuNs[E aonb 0 fo8je Aos anb asuatd of sexiuatut epeu eas ott Of anb pringasuoo vounu anb ‘epand umn awoupsua :seiqered se3s9 ua s3usuvaupyuddss, odumiso1d anb wioueut ye) op seljp ap ozuaAuoo aut ‘]UauTese[D Anur sqrosad oBznf anb svs0d se] osap[suoo anb 29a epes org “aqua v] op solo so] Woo STUSUTeUUISHUApIAI sIMIUE OBznf nb seso> sey ue osnjpur anboamba aww OX anb Joey ffoBs eIA9s a] ‘vioIsiNb 9 IS anb sesayuos ogap ‘So1q ap e1DUaIOd eLINs e[ 2x05 soydeou0s01d soys9 UarIn90 suit a anb 79 BPED A “SEIS -juvir Knut weysored anb sesoo sey uo osnjour eseyesus ou anb ezojeinyeu [2] Jur us rouod opnd soiq un pzinb enb eq -esuad anbiod seyja ap Jepnp ejqap anb sgndsap opesznf ay ‘oquaweyiolD jsesopepian ueio anb rewutye ered owoD pep -te]D aqUaIOyNS B] WOD EINIUT se] OU? ‘sarURfoUIEs ses0D oO ‘ous ueuins saxy £ sop anb owos ‘enewoed o vo UNLE ap ojdwis & joy Anu o8je eqeiapisuos opuens o12q 188 B1DIQ19 -3ad 0] Of anbsod via ou ‘pepiaA Woo wqRaznf Is ‘soUDU O| tod ‘0 'eqeooamba our oss ua A “sayuelouras suowere|d -woo uvia s9qeno sel BK ‘Seapl Seso Uespasoud safend sef-ap 50)xa} 801}0 A svaIsfojaU sauoIDIpaW we 34 Meditaciones metafisicas y otros textos Y de estas ideas unas me parecen innatas, otras adven- ticias y otras hechas por mi mismo: pues si entiendo qué es cosa, 0 verdad, o pensamiento, me parece que no tengo estas ideas a partir de otra cosa que no sea mi propia natu- raleza; pero si ahora oigo un ruido, o veo el sol, 0 siento el fuego, hasta ahora he juzgado:que esto procede de cier- tas cosas exteriores a mi; y finalmente las sirenas, los hipo- grifos y cosas semejantes son fingidas por mi. Pero tam- bién puedo pensar que.quizd todas son adventicias, 0 to- das innatas, o todas hechas: pues atin no he examinado con claridad su verdadero origen. ° Pero en cuanto a las ideas que considero como adquiri- das a partir de cosas existentes fuera de mi, debo inddgar ahora qué razén me mueve a creer que son semejantes a esas cosas. |Ciertamente, as{ parece que me lo ensefia la naturaleza. Y ademés experimento que no dependen de mi voluntad ni, por consiguiente, de mf mismo; pues a menu- do se presentan incluso contra mi voluntad: por ejemplo, ahora, quiera o no quiera, siento calor, y por ello juzgo que la sensacién o idea de calor me viene de una cosa dife- rente de mi, a saber, del calor del fuego.junto al cual estoy sentado. Nada mds obvio que juzgar que esta cosa me en- via su semejanza y no algo diferente. Ahora voy a ver si estas razones son suficientemente sélidas. Cuando digo aqui que la naturaleza me lo ensefa, entiendo s6lo que cierto impulso esponténeo me lleva a creerlo, no que alguna luz natural me muestre que es ver- dadero. Pero estas dos cosas son muy diferentes; pues to- do lo que la luz natural me muestra, como, por ejemplo, que de mi duda se sigue que yo soy, y cosas semejantes, nO puede ser dudoso de ningiin modo, porque no puede haber ninguna otra facultad en la que yo confie tanto co- mo en esa luz, y que pueda ensefiarme que esas cosas no Meditaciones metafisicas 35 son verdaderas; en cuanto a los impulsos naturales, tengo advertido que me han levado a menudo a lo peor cuando se trataba de elegir lo bueno, y no veo por qué en otro asunto he de confiar més en ellos. Finalmente, aunque estas ideas no dependan de mi vo- luntad, no es por ello evidente que procedan necesariamente de cosas exteriores a mi. Pues asi como los impulsos de que antes hablaba, aunque estén en mi, parece que difieren de ini voluntad, asi también tal vez haya en mi alguna otra facultad, atin no conocida bien: por mi, que causa esas ideas, de la misma manera que siempre me ha parecido que se forman en mi, mientras suefio, sin ayuda alguna de las cosas externas. Pero aunque procedieran de cosas diferen- tes de mi, de’ ello no se sigue que esas ideas deban ser semejantes a estas cosas. Es més, en muchos casos me pa- rece descubrir una gran diferencia: asi, por ejemplo, en- cuentro en mi dos ideas diferentes del sol, una como ex- traida de los sentidos, y que debe der incluida entre las, que sonsidero adventicias, por la cual me parece muy pe- quefio, y otra tomada de las razones de la astronomfa *, esto es, de ciertas nociones innatas en mi, o.hecha por mj de cualquier otro modo, por la cual se me muestra vas rias veces mayor que la tierra; pero no pueden ser ambas semejates al mismo sol que existe fuera de mi, y la razén me convence de que precisamente aquella que parece pro- ceder directamente del sol es la que menos se le ‘asémteja. Todo esto demuestra que hasta ahora he creido, por un ciego impulso y no por un juicio cierto, que existen ciertas cosas diferentes de mi que me envian sus ideas 0 * Las razones de la astronomia (rationibus Astronomiae) son los prin- ipios matematicos de la misma, los cuales, coma toda la matemética, son innatos. 20 Ve ‘awaueans{qns epeiopysuos “uIsop so “owuarupusruo jp lupioesedo n opou owios epesoprsuca vapt e| v Se1se2s9q UP 's0SED So} ‘unas ‘anb asquiou j2 so :bulsw v| ynbe uos ‘w>zased anb ouesnx9 sod ‘ses suid sop sej ood "wane(go vf & feuio) w| ‘jouayeU! e| :seapr se] uO Pep 1832 ap sodn son ainsunstp aqeo anb opesusd wey] K 0159 uoD opypunj0s luey 28 se1ze2¢2q 2p sesopElUaIOD SoYINYA “08k EPED UD OIXaIHOD [2 4od opriive auata sounuuip soj ua oyquue> ja anb ewan uo asious1 agap usd ‘soysando une 4 ‘solupstp asiwiapysuos uajans yeuLs0y of (e121eU! 0] songTeuonipesiuos saoazed apand esoo &7 “Pussiw e] ap [eLareW orDstise ‘ouib’ erapisuos 2s (21 “pd ‘oudns asezx) ao!seyoigo [9 us anb o] anb om -squr of 136 e 2uaya wap! e] ap yeuuioy pepyeas ewe] 26 ynbe anb o7 “wsedoigos ] ojuens 10d ‘eins ayuoumus esne9 so aquow [2 anb sep sowapod ‘siuou! un ap apaooud espord vj anb sowouodns 1s 4 “wp aid ef ua Key e1oye owod (eari99p9 “jenIoe) jeuLI0$ PeplEO: eIUEI wIqeY sodian2 s0189 ap olun{uo9 [p us anb ssouo|ua souuis2p “p "2 “@ ‘o sodian9 S50] 9p opesaiuoyBuco |p 10d guui0y as wapoid ¥| anb sourouodns 15 4 anb e] ua Esne> eung[e B EpNp UIs agop as ‘eNO ap 224 UD Patlafqo peptyear fens o ye} Bauat0d vap! wIS> aN JD 12d Opowl UN so JeNd Jap ‘oRMEsUad RU ap eUIOI anb B] anb peunoy pepiyeos seu ‘oXns ap ‘a81xa ou anb [er sa Bapl | ap ezojeinyeu ve] sond ‘Tear Bas ou esneD qe} anb oy] Jod asisa19 aqap ou ‘euLIOy 0 yenqoe peprfeas ns ap epeU apy {ul & epItusueN ot ESNED eIs9 anbUNE sang “espatd e| ua 6 J0fe9 [9 ua oqisuos* ow pelea vue? sou of sod eAey anb ef wa esnes eundfe sod ju ua visond opis key anb Jas ou B ‘eipaid ap e] 0 ‘x0Je9 ap wapy ve] 10UD opand osodure) o1ad ‘sosea spurap so] ua jse K ‘407e9 [9 owios ‘souaw je ‘oyajsed ue} uapio uN ap Bas anb ws0> bun Jod 495 ou B ‘equjUa[eo ou sojuE anb O8[e Us 30]P9 98 -afonpuy apand tu Sespatd ef ua yIsa anb sowrauodns anb ol] -anbe opo) ', ayuawo}UdUTWD o peULIO} o ‘g}s2 anb z] UD BSD eun3je 10d epionposd eas nb sousw e ‘esoye ses v Jez -aduuia apond ott #19 ou soque anb expard wun ‘ojdusate 10d ‘isw “eatrafgo peptjeas e| Biapisuos as ojos sayend sel UP equ uno aiquioy un sefayas fa ‘21uR}ap a1quiOY uN auON opueNd ‘ofadse un ap ‘spuodap ot anb yenfl ‘s9 oj[9 anb 0} ap ouls “Jur ap apuadep ou “ojns “ups un ‘ojdua(2 40d ‘opeyuassids1 0] anbiod apt e| ap eatialqo pepipeos ap eiqey a5 ‘ose> a1sa wa “(Zt “Bp ‘ods “«or9{ Je O1De}o1d» 2se9%) seso9 2p souojpeiuasaidas owo3 ‘sivaweanafgo uaig o ‘owarutpuTTuD [2p luprsesodo owod ‘ayusuneatnafqns uaig 0 asrapustLD Uapand SeapI SET, sap! sey 9p ugiquie? ous ‘]eULIO} O JeMIDe so peprTeEs BAND $0109J9 SO| ap OLPEPI9A aTUSUIIUAPIAE $9 OJOS OU OFS K <“pepljvai Sousu auaHUO anb o| sod ‘owistuL of se anb o| to oj00J19d souaus s9 anb o| 40d oypay 42s apand ou ‘pep -1]ea1 sew auariuod dnb of ‘s9 0389 ‘ozDay1ad sPUL S29 anb of Snb upiquey ours ‘epeu eT 9p o8fe asraaey apand ou anb oJ9s ou ansis as jnbe ap A {19 B e[asiyP e|spod ow? ‘eraiamt vj OU BsneD BI IS A {RSMO EI ap OUIS O1DaN2 Je PEP -tjear ns zew01 efspod apugp ap? sang ‘oraya ns us Bey, owos o1ue} soustL Oo] 10d 1aqeY| aqap [2101 £ BIUDIONJD BSD yy ue onb jesnreu zny sod oysarpiueu so ‘usIg eIOUW +, Sey seouRISsqns UeNsenu out anb se] onb watiafgo peptfear spur auan ‘sesoo se] Sepo} ap sopeaio £ squsiodquwo ‘ayuarostuto ‘onULFU ‘oUsaTe ‘So1q owns un opuanus anb ej Jod wapt ey tsauaprooe 0 sopour ubjuasaidar oj9s anb Sef anb ‘eanafqo peprfeas spur uauaT -uoo ‘Ise optoap sod ‘4 ‘spur OB[e WoS seIouEIsqns WeISaniA ‘dur onb se] epnp wis sang “Js asta saquasaytp Anus wos anb dquapiad so ‘R16 ‘eNO & ‘eso9 UN BIUDsaIde1 BUN oMb O7 -ue) ud osad fopout oust jap sus ap sepad0id uanozed sep -o} K ‘self axqua pepjengisap eunBuju oszouod ou ‘uesuad ap Spo! $01919 UOS OJOS seap! SeIS9 anb OWE? WO ‘STUAUE -U0ID “svop! 0849) anb se] ap sesoo seuNsye Mu ap P19Ny uuaqsixo 1s reepul vied efA BNO a1mM90 aur as UNE O19q “orpaur os10 sanbjeno aod 0 ‘sopnuas sof ap soueBio sof ap sores v saulodputt Le soaisifojaui SoUOIDDNpIN Sojxay S010 & soajsiforaul SoUOI>0IIPAW 9€ 38 Meditaciones metafisicas y otros textos haya, por lo menos, tanta realidad formal como realidad objetiva contiene la’ idea misma. Pues si suponemos que hay en la idea algo que no estuviera en su causa, lo tendria a partir de Ja nada; y por imperfecto que sea este modo de ser seguin el cual una cosa est objetivamente en el en- tendimiento por su idea, sin embargo, no es una pura na- da, y no puede, por tanto, ser a partir de la nada. Tampoco debo sospechar que, por ser s6lo objetiva la realidad que considero en mis ideas, no sea necesario que Ja misma realidad esté formalmente en sus causas, sino que bastarfa con que estuviera también objetivamente en tales causas. Pues asi como este modo objetivo de ser corres- ponde por naturaleza a las ideas; asi también el modo for- mal de ser corresponde por naturaleza a las causas de las ideas,” por lo menos a las primeras y principales. Y aunque quiz una idea puede nacer de otra, no se da aqui un pré- eso al infinito, sino que debe llegarse, finalmente, a algu- na primera idea, cuya causa sea como un arquetipo en fl que se contenga formalmente toda la realidad que en la idea esta s6lo objetivamente. De manera que, por luz*na- tural, me resulta evidente que mis ideas son como image- nes que facilmente pueden ser menos perfectas que 4a co- sas de las que se han tomado, pero que no pueden conte- ner nada mayor o mas perfecto. Y cuanto mas detenida y cuidadosamente examino es- tas cosas, tanto mas clara y distintamente conozco que son verdaderas. Pero, finalmente, qué concluiré de ellas? Que si la realidad objetiva de algunas de mis ideas es tanta que yo esté cierto de que tal realidad no esta en mi ni formal ni eminentemente, y por consiguiente que yo no puedo ser la causa de esa idea, de aqui se sigue necesariamente que no estoy s6lo en el mundo, sino que existe también alguna otra cosa que es causa de esa idea. Pero si no encuentro Meditaciones metafisicas 39 en mi una idea tal, no tendré-ningiin argumento que me permita estar cierto de la existencia de alguna cosa diferen- te de mi; pues los he considerado todos diligentemente y no he podido encontrar ningtin otro. Ahora bien, de entre mis ideas, ademas de aquella que me representa a mi mismo, sobre la cual no puede haber aqui ninguna dificultad, hay otra que representa a Dios, otras que representan cosas corpéreas ¢ inanimadas, otras, Angeles, otras, animales, y finalmente otras, a otros hom- bres semejantes a mi. En cuanto a las ideas que representan a otros hombres, © animales, 0 angeles, entiendo facilmente que se pueden componer a partir de las que tengo de m{ mismo y de las cosas corporales y de Dios, aunque, aparte de mi, no haya en el mundo hombres, ni animales, ni angeles. Y en cuanto a las ideas de las cosas corporales, no en- cuentro envellas nada tan grande que no pueda proceder de mi mismo; pues si las observo cuidadosamente y exami- no cada una de ellas del modo que ayer examiné la idea de la cera, advierto que son muy pocas cosas las que perci- bo en ellas clara y distintamente: a saber, la magnitud o extensién en longitud, anchura y profundidad; la figura que resulta de la delimitacién de esta extensién; la situa- cién_que las diversas cosas configuradas tienen entre si; y el movimiento 0 cambio de esta situacién; a éstas pueden afiadirse la substancia, la duracién y el mimero. Pei Jas dems cosas, como la luz y los colores, los sonidos, los olores, el calor y el frio, y las otras cualidades tactiles, s6lo las pienso muy confusa y oscuramente, de manera que incluso ignoro si son verdaderas o falsas, es decir, sitas ideas que tengo de ellas son o no son ideas de cosas reales. Pues aunque poco antes he advertido que la falsedad pro- piamente dicha, la formal, sélo puede encontrarse en los Qe Gz lop Kos ou Of anb £ ‘eipey aur o8[e anb ‘sa oys9 ‘asap anb ‘opnp of anb ejrepuaua anb ap ugze1 uo? song QUIS Iu ap kf B LOLaIUR soi ap BI ‘sa oIsa ‘onmty of ape] e 1OLa1Ue Opou! O91 UD s> ONUYLH OF 9p uorsdasiad ur anb ‘oyue) of sod ‘X ‘eyuty ef ua onb enuryur eroueisqné ey uo peprear spur Key anb aquawauap -1a2_opuarua ‘onesuod je ‘sand tzny eB] ap A oyuarumtaout jap Bowesau vy 10d seyganm sey < osodas jo ogio1ad ouros [e1 ‘ouUy 0] ap ugirezou eI 4od o[9s ous “eapt BiapepIaA Bun sod onuyut o] oqisied ou anb 19019 ogep ou x euUyjuy stuauEapep -394 Bppueisqns eun ap eparoid eisp anb 195 ow e ‘OILY Of opuais “euutyur etoueysqns 9p vj eupusy ou ‘eroueisqns wun Of sas sod e1oueysqns ap vapr eI Bua) Of anbune song soquaut -Buresasau ays149 Soiq] anb ‘seyorpaiue sesoo sey ap sized ‘smyouos anb Key of[9 Jod X “ojos Ju 40d sepronposd opis Joqey Uapand ou anb doared aut spur oye) ‘oLapisuod sey aqUSUIRIUATE PUL OWENS Mb sapei wos soIg ap OYDIP ay anb sso sviso sepor o1dq “a1s}x9 Is “eISIKa anb Bs09 BNO Jemmbyend e A yur B opvoro ey out onb ‘esozapod squourew -hs ‘s1uadyarur aqurewns ‘oquorpuodopur ‘exuyut Bowe sexjo eanbsayeno v spndsap sqsaysuen opend anb ‘oraumu Ir ‘SaIsifojaul SaUOIDIP AN ap & ugioeinp 9p seapr sey ossinbpe ‘opusnus osu of -No sojusuresuad-sequasajIp 08a} opuENd f ‘so1ue opis ay ugiquiey anb opsansas & ‘e10ye Aos Of anb oqisiad opueno ugiquie) Jse ‘sviouvisqns anb owe) ua ‘oBrequia us “m1UDA “woo uadared ‘sordzouos soquie a1ya BUNEKpUI viouDsayIp wun ‘o1ue} o| sod opuarqey ‘aiuesuad ou X esua}xs BsoD BUN se eupaid e] anb ogiouoo anb sesuatus ‘esuayxa ou £ aquvsuad Bs09 uN AOS Of anb valouOD anbune ‘eouesqns eun uDIq ~uiey Kos of anb X 4s sod ansixa ap zedeo esos eun so anb ‘apep so ‘Bioueisqns eum sa ezpaid pun anb osuard opuen> sand ‘ey se] 1s ‘soiuefouras sero £ osoumMU Jo ‘Uo!DeINp e] “efoupisqns e] owod ‘ouustuur sur ap OBua1 anb eapt P| ap sett -nijje xew0} opipod ay anb avazed aur ‘sodsano soy ap seapt Se] Uo seqUNSIP A sese[D Uos onb sesod sey B oIWeND UA Tear s9 ou anb o} 2p anBunsip opand x] eiainb “18 |W anb pepifeos eood ue} uvuasasdar au: sond ‘esneo Ts Of 495 e}spod upiqure) ‘sesapepseA UPsony Is & !e}D0530d Mquauey|dwics so ou anb ‘ezayemyeu tw e eyes 9] OF[e anbiod ju uo ueyzeysa anb ‘sa o1sa ‘epeu By ap welsapo201d anb 9s jeanzeu znj sod ‘eunsye eso. ueseyuasosdar ow 1s ‘atoap sa ‘ses[ey uesony Is sond 404 vas ou anb s0yne O10 & sap! seis2 e€ngine amb ouesasou sa ou ‘a]usUreLaI5 sosea Spwiap so] ua jse X ‘esqey eprewel, as ugzel UIs ou oA -nisod 4 [eas o8fe owo> eWuasaidas o] au anb wapy EY “I0]eD ap ugovatd anb spur sa ou oy jo aonb pepsoa wsony 1s ‘sesoo ap seap! saqey apand oj9s anb oysand A “sop soy ap ouNsUIU UOS Oo] OU O ‘safear sopeplfens uos soquIE o ‘oudy ap UOIDBALId 1OIEB9 Ja 0 “JOIED ap UOIOBALId OJOS 82 O14) I I sages opond ou anb seiunsip < sezej 020d ue uos uy Jep £ Jo[eo Jap Oud anb seapr set ‘o[durals 10d jse ses9NJ O| IS OWOD fear so OU anb Oo] UBWUDsa1da1 opuENd seapt se[ ua [eLoveW pepasyes eLIAID OBrEqUID UNS dey ‘soIDInf sopxa) Sono & svaisifojau Soworaonpapy oP 42 Meditaciones metafisicas y otros textos todo perfecto, si yo no tuviera la idea de un ente mas per- fecto, comparandome con el cual reconociera mis defectos? Y no puede decirse que quizd esta idea de Dios sea ma- terialmente falsa y que por lo tanto proceda de la nada, como he advertido antes a propésito de la ideas del calor y del frio, y otras semejantes; sino que, por el contrario, siendo la més clara y distinta, y conteniendo mas realidad objetiva que cualquier otra, no hay ninguna por si més verdadera, ni en Ia que se encuentre menor sospecha de falsedad. Digo, pues, que esta idea del ente sumamente perfecto e infinito es la ms verdadera; pues aunque acaso pueda fingirse que tal ente no existe, no puede fingirse sin embargo que su idea no me represente nada real, como dije antes de la idea del frfo. Es también la més clara y distinta, pues todo lo que clara y distintamente percibo que es real y verdadero y que tiene alguna perfeccién esta integramente contenido en esa idea. ¥ no importa que yo no comprenda lo infinito, 0 que haya en Dios otras, innu- merables cosas que no puedo comprender de ningiin mo- do, y quizé ni siquiera vislumbrar con el pensamiento; pues es propio de lo infinito el que yo, que soy finito, no lo comprenda; y es suficiente que yo entienda y juzgue que todas las cosas que percibo claramente y sé que tienen al- guna perfeccién, e incluso quiz otras innumerables que ignoro, estén en Dios formalmente o eminentemente, para que la idea que tengo de él sea la mas verdadera y la mas clara y distinta de todas tas que hay en mi. Pero quiz soy yo algo mas de lo que creo, y todas esas perfecciones que atribuyo a Dios estan en mi en po- tencia, aunque no se manifiesten ni se actualicen. Pues ex- perimento ahora que mi conocimiento aumenta poco a po- co, y no veo qué puede impedir que aumente asi cada vez mds hasta el infinito, ni veo por qué razén no podria al- A Meditaciones metafisicas 43 canzar yo, con la ayuda de un conocimiento tal, todas las demas perfecciones de Dios; tampoco veo por qué la po- tencia para estas perfecciones;si ya esté en mi, no ha de ser suficiente para producir las correspondientes ideas. Pero nada de esto es posible. Pues, en primer lugar, aunque sea verdad que mi conocimiento aumenta gradual- mente, y que hay en mi en potencia muchas cosas que atin no son en acto, sin embargo, nada de esto es propio de la idea de Dios, en Ia cual nada es potencial; y esto mismo, el hecho de que mi conocimiento aumente graduaimente, es un argumento muy cierto de que yo soy imperfecto. Ade- més, aunque mi conocimiento aumente cada vez més, no por ello entiendo que haya de’ser alguna vez infinito en acto, porque nunca Iegard hasta tal punto que no pueda aumentar atin mas. En cambio, juzgo que Dios es de tal modo infinito en acto que no puede afiadirse nada a su perfeccién. Y, finalmente, percibo que el ser objetivo de una idea no puede ser producido por un ser potencial, que hablando propiamente no es nada, sino solo por uno ac- tual o formal. Y no hay nada en todo esto que no sea evidente por luz natural, si se le presta la debida atencién; pero, puesto que cuando no se la presto y dejo que las imagenes de las cosas sensibles obnubilen mi mente, no recuerdo con tanta facilidad por qué la idea de un ente mas perfecto que yo procede necesariamente de un ente que sea.verda- deramente mas perfecto, conviene indagar ademas“Si yo mismo, que tengo esta idea, podria ser si tal ente no existiera. _ -eA_partir de qué seria yo, entonces? Yo seria por mi mismo, 0 por mis padres, 0 por cualesquiera otras cosas menos perfectas que Dios; pues no se puede pensar 0 ima- ginar nada mas perfecto o tan perfecto como él. 24 ee . ; , “opis 2189 U9 sagedeD solos enb op peployjay vunxpun ef e430) “tod-souat oust “ensant ugfae|durszu0d ¥3s9 0d “1e10] soutapod anb eioye soureyuouitiodxo pique }se ‘persofeus RUIN B] ap UOIDeIdUferUOD B] UD zIs|sHOD OIDs EPIA EHO 2] ap. peppiiay euins ¥| anb aye] 40d soussa19 ouiod yse song: -olua8ur osmoso ral 9p pepioede> v| ojsIndasuo> up can anb wo epipou v] wo “Zny estisuray ns ap. ez91/9q PI Ze -ope & semupe ‘xojdurayuoo £ ‘soinquye sus so1}EE Iu UD repay vied ‘soicl ojdoad jop uo}aeidusaquos vy us odo undye gipuoiap au ‘ynbe ep asuinBas uapand anb sapepiaa send reSepti 9 0169 OpuBUTUTEXe IMB9s 9p soyUE O1d ‘omsajop'unsfe 2p wapuadap oueduo ‘apneay opor onb resnzedt znj v] 10d orseytuew so sand !zer 198 apand out p anb aquopias so ‘Teno o| pos ap sted Vy “o;ajop somnbrens ap oquaxa piso onb & ‘ovusqurestod fp woo opout ungye ap ZeIquISIA OOS OUIE “YapuozdHO> opand ou of anb ‘sauoyooapiad sejjenbe sepoy auant anb [2 ‘so 03$9 ‘fur ua piso opt wna ‘ORIp ‘sold OWSTUL [> “91 -ugurerepepsaa vistxo pique) Sorc anb soustr B ‘SOIC 9B ap! P] opuamusr ‘ulz9p 59 ‘Kos ottio> [ey wisp OX anb Js noo apand ou anb 9 anb uo aysisuo> oiusuuinde yop ezzony BI Epon x “sold so anb vowel ap ‘awoureyUyUT 2 [eas ours ‘erouaiod to oj9s X aquaurepmunjepuy ou auat sey anb £ ‘Gifée ‘anb ¥ so10Keum seo sese SepO} Js Us auati opued -ap usinb ap janbe anb ‘oduian otusmur ye ‘opuspue uta ” -urey anb ours ‘ofour £ spur oBfe B oquaurepruyjepur estdse amb esos ‘ono ap aytarpuadap & eia{duzoouy eso eun kos fanb of9s ou opuatus ‘oust yur e ataureuoTe O19pIsuOD ‘ur opwens anb ‘s1o9p so :ouistus yur e oqfozod aur anb e] 300" BEDEy_ Sas ey ap orpaut sod eqIo1ed vj “SIG >P apt B] atafiuoo as onb v| ua ‘ezuefoures vso anb £ ‘ezuel pugs & usSewit ns 2 O49H{ OPIS BAY ‘OpoUN OWO!D UD “OK nb prusouan Antu so “9909 aur woinb soi] 398 0d anuat “estoaid anb oulg “euISTUI B1gO B] op B1U2J2jIp BOI UN Bas ‘pore eso anb olsesanau so ovodurey X teigo ns us esas ip ‘Saaisyforou souorDypayy 2oljfiae Jap Bose e[ owo> ezony anb eed Bap! epanbs 19 osand BABY SULIEDI9 TB SOIC] anb OveNXe so OU A ‘OUISILU Jur 9p Bopl B EIEUUL so ous UPIG -we} owo9 *eypuUt Bas aU! Bap! ¥IS9 ab epanb ojos ‘oweT 0] 20d ‘epeu sjspeye tu ope opand ou sand ‘pu 30d aqupUDHTENIgIe BYDDY Opis ey OsoduIe) A ‘sore 997" WOD9T -ed 0 ‘Sopnuias So] ap sousarxa souRBip sof B UeI09Je SeSOI seise opueno ‘so]qisuas seso9 Se] ap Seap! se[ UOd s1120 | 9pens Ouro ‘eseradso | anb wis 204 wuNgTe ouLApE SUT TU “Gopuos soy woo oprusiqo 24 By Ou sand teapr eISD SOIC] ‘2p opiqises ay orpaw anb 10d seuruEXs wrpey aut O[OS 21spo we) sor amb ayuoureurispusprss exysonuep as aonb aunpouos anb Aey ‘sorq ap ‘sa 0182 ‘ounspoajied squ9 un ap vapf ef Jur-us ey anb op £ o1s!x2 of anb ap-aquauIa]C -wis insed e ‘anb ous ‘ors a1qos saqey apand peynoyip vunduru ‘o1uey 0] 10q “OX Kos onb wioye Gpuayyue enb 09 -fun of so anb ‘a7usu qu ‘s9 0189 ‘ox Aoys9 anb opesznf ay anb v| u9 eLoTeUI B] UD S9UO!o|sodsIp sesI9 UoLaIsnd OJOS ‘anb ours: ‘ayesuad es09 wun Kos anb owe) wo oYpay Ue ‘9w anb so] IU “WeALSsuoD au aNb so] O8:equIE WIS sojl> uuos ou ‘sojja ap anazn{'zaa wunsye anb oj por pepsea vas anbune ‘soaped stus-e s1aljas as anb of sod ‘squswyeuty “wes9 ‘soqpno pi2i20U0d of anb ex2I91y ‘oduian ows pe ‘enb sousw & sajgezedosuy 9 seaun{ eroIpusque se] of onb se2ey opnd ou sand :souoroajsad Seno se] 9p Seopt se] Opep BY aut on el 59 Soic| ap sauoppoayiad se] ap peprun ey] ap wap! P| Ju Us osnd onb'vsneo wuss BA “1p us Aey aonb opuanua onb souorsnayied sapediourrd se] ap Bun ‘soil ue Avy onb svsoo se] sepor op pepiliqeiedasur v ‘soap so “peprouduus pep -jun v[ squouresizeid so anbsod oyse asreurseumt spond ON “soig vas anb Bsoo Bos un ua seIunf sepoy ou ored ‘os yur u sone) Sond « soaforau SuoBoIpIW ~~ 44 Meditaciones metafisicas y otros textos Pero si yo fuera por mi, no dudaria, ni desearia, ni me faltaria nada; pues me habria dado todas las perfeccio. nes de que tengo idea, y yo mismo seria Dios. Y no debo creer que las que me faltan sean més dificiles de adquirir que las que tengo, pues es evidente que habria sido mucho mas dificil para m{, esto es, pata una cosa o substancia pensante, surgir de la nada, que adquirir el conocimiento de muchas cosas que ignoro y que no son mas que acci- dentes de esta substancia. Y si yo me hubiera dado lo ma- yor o mas dificil, no me habria privado de lo que puede obtenerse mas facilmente; pero tampoco me habria priva- do de ninguna de las perfecciones que se contienen en la idea de Dios, porque no me parecen més dificiles de hacer; y si fueran mas dificiles de hacer, también a mi me lo pa- recerian si yo me hubiera dado las otras cosas que tengo, pues experimentaria que mi potencia se terminaba en aquéllas. Y no eludo la fuerza de estas razones con suponer que quiza siempre he sido como soy ahora, como si de aqui se siguiera que no tengo por qué preguntarme por el autor de mi existencia. Pues el tiempo de mi vida puede dividirse en innumerables partes que no dependen unas de otras, de manera que del hecho de que yo fuera hace un momen- to no se sigue que deba ser ahora, a menos que-alguna causa me vuelva a crear, por decirlo asi, en este momento, esto es, me conserve. Pues si se considera atentamente la naturaleza del tiempo, es evidente que se necesita la misma fuerza y accién para conservar una cosa en cualquier mo- mento de su duracién, que la que se necesitaria para crear- la por primera vez si atin no existiera; pues una de las cosas que son evidentes por luz natural es precisamente ésta, es decir, que entre conservacién y creacién sélo hay una distineién de razén. 1 Meditaciones metafisicas 45 Asi pues, debo ahora preguntarme a mi mismo si tengo algun poder por el cual pueda hacer que yo, que soy aho- ra, siga siendo también poco después: yo deberfa ser cons- ciente de tal poder si lo hubiera en mi, pues sdlo soy, 0 al menos asi me cosidero ahora, una cosa pensante. Pero experimento que no lo tengo, y por esto mismo conozco evidentemente que yo dependo de un ente diferente de mi. Pero quiza ese ente no es Dios, y yo he sido producido por mis padres o por otras causas menos perfectas que Dios. Ahora bien, como ya he dicho, es evidente que en la causa debe haber tanto, por lo menos, como hay en el efecto; y, por lo tanto, como yo soy una cosa pensante, y tengo cierta idea de Dios, sea cual sea la causa que final- mente me asigne, hay que reconocer que también ella es una cosa pensante y que tiene la idea de todas las perfec- ciones que atribuyo a Dios. Pero entonces puede pregun- tarse de nuevo si esta causa es por si o-por otra. Y si es por si, ¢s manifiesto por lo que se ha dicho que ella misma es Dios, porque si es capaz de existir por si, indudablemen- te también lo es para poseer en acto todas las perfecciones de que-tiene idea, esto es, todas las que concibo que hay =en Dios. Y si es por otra causa, hay que preguntar de nue- vo si esta otra és por si o por otra, hasta que finalmente se Ilegue a una causa ultima, que sera Dios. Pues es evi- dente que aqui no puede darse un proceso al infinito, so- bre todo teniendo en cuenta que no se trata sélo-de la causa que me produjo, sino principalmente de la que me conserva en el presente. Tampoco puede imaginarse que acaso hayan sido, va- rias causas las que han contribuido a hacerme, de manera que yo haya recibido cada idea de las perfecciones que atri- buyo a Dios de cada una de esas causas por separado, en- conitrandose todas esas perfecciones dispersas en el univer-