Está en la página 1de 6

LA ADOLESCENCIA Y LAS DROGAS

B. Miguel Leivi1
Trabajo presentado en las Primeras Jornadas “Drogas. Consumo: ¿Por qué y Para qué?
Organizado por la UES 21 y la Asociación Programa del Sol.

El propósito de mi ponencia es el de desarrollar, desde una perspectiva psicoanalítica, algunas
reflexiones acerca de la preocupación actual relativa al tema de las drogas y, en particular, acerca de su
relación con la adolescencia y con los adolescentes.
En estas últimas décadas las drogas han pasado a ser un problema de dimensiones mundiales,
con características que nunca se habían presentado en la milenaria historia de la relación de los seres
humanos con dichas substancias. Entre esas características, y porque atañen en forma directa a la
adolescencia y sus aledaños, me interesan particularmente: su difusión masiva, su extensión a sectores
poblacionales más jóvenes, y la aparición de nuevas formas de vinculación entre los sujetos involucrados
y las drogas.
Utilizo ex-profeso este circunloquio, esta forma un tanto indirecta de aludir a la cuestión, para
señalar de entrada los problemas de definición y de denominación que inmediatamente se presentan, y
que están lejos de ser meros juegos lógicos o semánticos, preocupaciones puramente teóricas. ¿Cómo
llamarla? ¿Adicción, toxicomanía, dependencia, consumo? Nombrar algo implica conferirle entidad y existencia objetiva. Pero, además, implica conferirle una determinada existencia; significa encerrarlo en esa
denominación y en esa categoría, producida a su vez por un determinado sistema conceptual o axiológico.
Lo cual obliga entonces a plantearse la pertinencia de crear dicha entidad, de hacerlo precisamente de
esa forma, y las consecuencias que ello implica.
Es evidente que los términos que he mencionado recién, y tantos otros que podrían aparecer en
ese lugar, no son sinónimos, no designan lo mismo, no lo hacen desde sistemas equivalentes ni otorgan
significaciones equiparables. Incluso el título que elegí para mi ponencia, que intenta ser amplio y neutral –
la adolescencia y las drogas –, tampoco queda al margen de esta problemática, ya que parece ubicar el
centro de la cuestión en "las drogas", en las sustancias; es decir, en un objeto exterior al sujeto, el cual
adquiriría el problema al entrar en relación con ellas. Cabría entonces preguntarse: ¿el problema son las
drogas? Si uno contesta que sí, se ve inevitablemente llevado a adoptar una postura que resulta
simétricamente opuesta a la de muchos consumidores de drogas, para quienes las drogas son, en
cambio, la solución, solución a sus malestares y a sus necesidades ... de droga. Para ellos, el problema
es, a la inversa, la falta, la privación, de droga; esto mismo es, a su vez, la solución buscada por quien
piensa que el problema son las drogas. Pero si la cuestión se plantea en estos términos, si la droga es
todo el problema o toda la solución, ¿qué lugar tiene en todo esto el sujeto, qué incidencia tiene en su
historia, qué relación tiene él con su acto, cuál es el significado singular que las drogas, que cierta y
determinada droga, tiene para él?
Estos problemas fundamentales, que son inevitables para seres hablantes, se tornan críticos
cuando lo que está en juego, lo encerrado en una denominación, no es una entidad abstracta, sino un
sujeto; y tanto más si ese sujeto es un adolescente. Recuerdo el caso de un muchacho de 18 años que
estaba en tratamiento psicoterapéutico fundamentalmente por su consumo exagerado de drogas. Él lo
reivindicaba como una actividad que manejaba a voluntad, al servicio de su bienestar y para aparatarse
1

Azcuénaga 1051-PB-B (1115) Capital – (011) 4825-0306 - E-mail: uqbar@apdeba.org

1

cada familia. que parecen en gran medida haber abdicado sus funciones en lo que atañe a la adolescencia. cambiantes y transitorios. y cada uno debe lograrlo por sus propios medios. una complicación y un testimonio de dificultades que han surgido durante la elaboración adolescente — dependerá de muchos factores. El tránsito por la adolescencia nunca está desprovisto de riesgos. a mi juicio. pasando por las respuestas familiares. teniendo que caracterizar el problema de alguna manera. Eso sería. más incierta. A pesar de su apariencia masificada. y otras cosas por el estilo. terminar conformando su estilo. muchas veces sin más asistencia que la de su familia. más solitaria. estado que no es un mero punto de llegada etario. lo calificaban más sintéticamente como "drogadicción". Ese lugar no está. Encontró repentinamente que no podía encuadrar a su hijo en ese retrato. el bombardeo publicitario. —. etc. experiencias. más que eso. tanto a los jóvenes como a sus familias. cargado de incertidumbre y soledad. y la salida del sujeto al mundo social. a la búsqueda de elaborar las coordenadas simbólicas que le permitirán acceder a la adultez. Ese tránsito. puesto en el lugar de "drogadicto". la madre decidió consultar a una institución de tratamiento "de drogadictos". cada adolescente. tanto inherentes al sujeto como exteriores a él. con cierto grado variable de facilidad. Que su presencia sea transitoria o se vuelva estable y permanente – algo que es siempre. un aspecto importante de la problemática adolescente consiste justamente en la caída de los referentes identificatorios que sostenían al niño resguardado en la familia. si es posible caracterizar la adolescencia como el complejo pasaje de la niñez a la adultez. Al cabo de un tiempo de tratamiento. las alternativas viables de futuro que les son ofrecidas. esas otras drogas en las que no se piensa cuando se habla de drogas. cualquiera sea. su identidad. lo deseable. aunque cada cual en lo suyo. puede. que abarcan un muy amplio espectro: desde las condiciones más generales de la vida comunitaria que tienen su punto de impacto en la adolescencia — las posibilidades de experimentación e inserción que la sociedad brinda a los jóvenes. al menos. están en todo esto muy solos. Tanto los adolescentes. Ser adulto no es simplemente haber cumplido determinada cantidad de años. como las familias. esos ritos se han perdido en nuestras sociedades “modernas”. ni señalado ni otorgado de antemano. El problema. en especial cuando estaban enojados por su conducta. en cierto modo a la deriva. y sin más compañía que la de los otros adolescentes. Ya que. por cierto. por su lado. como desde hace mucho lo han hecho también el tabaco y el alcohol. sino haberse forjado un lugar singular de inserción que permita al sujeto su realización subjetiva. Creo que de sobra sabemos todos lo lejos que estamos de esto como para que sea necesario abundar al respecto. y por eso las sociedades llamadas "primitivas" acompañaban y contenían en ese pasaje. Por mi parte. prefería considerarlo un "consumo excesivo". que están todos en la misma. Ofrecen sensaciones. suele estar marcado por una activa y a veces desesperada búsqueda de sostenes identificatorios. imágenes identificatorias. al que están expuestos.del malestar de esta sociedad podrida. más singular. que abandonase todo contacto con las drogas —. como mínimo. con la institución de los ritos puberales. en general. al retrato ofrecido. su conducta. como no se producía en forma definida la mejoría que los padres esperaban – es decir. la cual está a su vez profundamente involucrada en el proceso de desprendimiento adolescente. es que un adolescente. Cada adolescente debe labrar en forma singular lo que será su condición adulta. que tanto pueden contribuir a mantener abierta 2 . la elaboración adolescente se ha ido tornando cada vez más extensa. en las sociedades actuales. que estaba creando muchos inconvenientes. terminar siendo un drogadicto. las ofertas identificatorias e ideológicas que reciben. de la inmersión en el mundo familiar a la inserción en el mundo social. el retrato del drogadicto que supuestamente era. Por esta vía suelen hoy en día entrar las drogas en la vida de un adolescente. sin embargo. No casualmente. etc. intensos y. En una entrevista que tuve con ella tras esa consulta me manifestó su perplejidad ante lo que le habían preguntado allí acerca de su hijo: "¿Te pega? ¿Está sucio? ¿Pasa muchos días sin bañarse ni cambiarse? ¿Te roba?". ofrecen pertenencia. más compleja. valores. pero. los padres. inmediatista y consumista. a la vez. la sociedad debería facilitarlo y hacerlo posible.

y todo lo que a ella le ocurría se explicaba porque era una mujer que amaba demasiado. Finalmente. Allí pareció encontrar un lugar más estable y se serenó. y que tendrá que ser integrado por ella en la propia elaboración que haga de su adultez. una categoría psicopatológica actual –. y no el infierno. Seguramente ese lugar no será definitivo. al menos como para permanecer por un tiempo mucho más prolongado. Sus movimientos siguieron. por sus actuaciones sexuales. el de una muchacha de unos 17 años. Recuerdo otro caso. pero le permitió organizarse.la dialéctica del proceso adolescente como también a realimentar el círculo vicioso que restrinja cada vez más sus posibilidades. del cual es cada vez más difícil salir. no duró mucho tiempo. En uno de esos grupos. en los que se incluía intensamente aunque no por mucho tiempo. con su inevitable incertidumbre. quiso hacer un tratamiento para la bulimia e incluirse en un grupo de bulímicos. en ninguno de esos lugares se estabilizó. períodos de reclusión y aislamiento. una condición que era en la familia un secreto compartido: todos lo sabían pero nadie lo decía. que encasillan al sujeto en un lugar connotado peyorativamente. que orbitaba alrededor de discotecas y lugares donde el alcohol y las drogas circulaban con liberalidad. por ejemplo —. En ambos casos era claro que lo que fundamentalmente la movía era el interés en sentirse una integrante plena del grupo. que se manifestaba en su pasaje por diversos grupos de pertenencia. En el extremo. con el consiguiente enloquecimiento de toda su familia. Me parece que un objetivo esencial de toda intervención preventiva o terapéutica debería ser el de preservar o recuperar la potencialidad y la movilidad del proceso adolescente. que estaba transcurriendo una adolescencia bastante tormentosa. del establecimiento de una identidad diluida en la uniformidad del retrato que todos conocemos. Poco tiempo después su calificación era otra: era una bulímica y. Ocurría que estaba en una especie de vertiginosa búsqueda identificatoria. del borramiento de toda singularidad. llegó a la conclusión de que lo determinante para ella era que su madre era alcohólica. El problema de las drogas en la adolescencia es siempre un problema plural y singular a la vez. cría de animales – conejos. Afortunadamente. por ese motivo se puso a la búsqueda de un grupo de mujeres que aman demasiado. No sólo eso: ahí pudo encontrar por fin un novio. patos – en su casa. al parecer. Todos estos factores tienen una incidencia determinante. Como dice Malcolm Lowry en su novela “Bajo el volcán”: "Siempre hay un camino que pasa por el infierno". Esta importante circunstancia y ese grupo al cual se esforzaba por pertenecer despertaron durante un tiempo bastante preocupación. salvo ella. donde se planteó en cierto momento el tema del alcohol. Después de todo. encargada de denunciarlo. Sin embargo. se entregó a una actividad sexual un tanto promiscua y a la participación en competencias en las que se trataba de ver quién bebía más y más rápido. hasta las sanciones identificantes — "drogadicto". que había dejado truncos 3 años antes. Pasó por diversos lugares: otros grupos. y sin duda es para ella más saludable y más verdadero definirse como familiar de alcohólico que como cualquier otro de los rótulos identificatorios por los que transitó. y retomó sus estudios. todas sus elecciones estaban marcadas por el exceso. con iguales características tormentosas y angustiosas. Creo que de eso se trata: de que sea un camino. cuyas dificultades las drogas a la vez denuncian y contribuyen a acentuar. el de liberar al sujeto del encierro al que quizá se esté encaminando para permitirle llevar adelante su búsqueda singular. allí se encontró: ella era una mujer que amaba demasiado – ésta es. por la frecuentación del alcohol y la cercanía de otras drogas que implicaba. enamoramientos intensos que no se concretaban en la realidad y que la hundían en pozos de depresión y quejas hipocondríacas. trabajos en los que armaba un mundo de intrigas y conflictos pasionales. la imagen consolidada y monótona del drogadicto es la de una subjetivación fallida. Un día leyó un libro que le clarificó todo. el alcoholismo de su madre es un elemento importante de su propia experiencia. Por su parte. que seguramente está relacionado con las dificultades encontradas en su recorrido adolescente. por supuesto también un familiar de alcohólico. Fue entonces a alcohólicos anónimos y se incluyó en un grupo de familiares de alcohólicos. y van quitando movilidad y potencialidades al proceso de subjetivación adolescente. etc. Como se puede observar. 3 . obviamente. ella tenía el antecedente de que su madre era alcohólica.

por lo cual lo detuve. Se sorprendió. Por ese motivo. ¿un paciente posible? Revista Vertex N° 10. Le repetí sus palabras. Posiblemente consiga así apartarse de las drogas. se trata de un avatar de su propio trayecto. De ese modo. períodos muy difíciles en muchos aspectos. pienso que la solución del problema de las drogas en un adolescente no puede consistir meramente en su apartamiento de las mismas. para cada sujeto. Esta es más saludable. que cualquier día lo encontrarían muerto. al punto de llegar a decir. que corresponde al mismo muchacho del que hablé al comienzo. un proceso de particularización y de diferenciación. a su manera. no necesariamente placentero. pero al precio de que quede cercenada su relación con aquellos aspectos de su propia subjetividad que estaban capturados allí. 4 . sólo que bastante tiempo después. como a la vez es singular. esas medidas no andan"2. ése al que la madre quería ubicar en una institución para drogadictos. A lo largo de ese tiempo hubo muchísimas alternativas. desde allí. como el bebé junto con el agua de la bañadera. Al respecto querría relatar otro breve fragmento clínico. pero es cada uno el que debe elaborar su propio recorrido. las drogas constituyen un elemento externo y contingente que pasa a centrar a su alrededor toda la problemática. As. se trata de una pluralidad de singularidades: afecta a cada uno en lo suyo. se había alejado de sus intereses sociales. hacerse cargo de sus propias experiencias. operan en contra del proceso adolescente. Bs. mientras hablaba de sí mismo con un tono a la vez despreocupado y livianamente autocrítico. de no reductible a ninguna generalización ni a ninguna uniformidad. soltó en un cierto momento la siguiente frase: "Lo que pasa es que mi postura es muy letal". aunque afecte a mucha gente. pero. a restablecer su lugar familiar y sus relaciones. de limitarse a eso. Su tratamiento pasó a desarrollarse en un clima de mucha mayor tranquilidad. Encontró entonces que se le había escapado el significado de "letal". que es. ya que no se tomaba demasiado en serio ni sus estudios ni la búsqueda de un trabajo. el sujeto aún se verá privado de aquellos aspectos de su experiencia no asumidos por él. Es un problema plural en la medida en que se difunde a modo de epidemia entre vastos sectores de la juventud. por el contrario. es importante tener presente que. como si se tratara de extirpar un cuerpo extraño. de aquellas potencialidades suyas no reductibles a un modelo general. la fuente de las dificultades en el tránsito de la adolescencia reside precisamente en lo que la misma tiene de singular.. Sin embargo. la de la negativa a las drogas. Intentó recordar qué significaba: era como “estar profundamente dormido”. eso 2 Fellipe Carlos Curtó – El adicto. que la droga sólo embotaba.. a retomar sus estudios y a sostener diversas actividades laborales. a ningún libreto preestablecido. Sólo así se podrá evitar que la uniformidad producida por la droga sea sustituida por otra uniformidad. Las drogas seguían omnipresentes y empezaron a preocuparlo a él. sino en asistirlo en aquello que se le ha tornado un obstáculo insuperable en su proceso adolescente. aunque no. impotente y desanimado.para decirlo con las palabras de un drogadicto adulto en tratamiento: "La droga es un problema tan singular y tan plural a la vez! Como es plural. preguntándole qué quería decir. Y es un problema singular en la medida en que. no sabía bien qué había dicho ni qué había querido decir. poco a poco empezó a estar mejor. En una sesión. sin dudas. a drogarse menos. etc. constituir su propia historia y. diciendo que su actitud general era muy cómoda. A esas dificultades responden las drogas. Como problema singular. Para cada uno. Tanto en lo plural como en lo singular. y con mucho de doloroso. tirado en alguna zanja. aunque afectando a cada uno en su propio devenir y en sus propias posibilidades. no se hacía cargo de los problemas que había en su casa. 1993. pero en tanto éste es la elaboración del lugar y de las condiciones de su inserción como sujeto social pleno. La adolescencia es un período que todos atravesamos. anestesiando el malestar y ofreciendo un refugio en cierta tranquilizadora anulación de la propia e incómoda singularidad. actuando la mayoría de las veces a modo de obstrucción o de desviación. sin embargo. Todo eso se le perderá. Difícil no ver allí el aspecto autodestructivo descripto habitualmente como una característica de los drogadictos. se necesita tomar medidas que sirvan para mucha gente. a ningún modelo imperativo. abrir sus propias posibilidades de futuro. La frase era al mismo tiempo muy sugerente y totalmente discordante con lo que venía diciendo. no sabía qué quería decir.

Entonces me dijo que. seguramente le presentificaba de manera ineludible esta circunstancia central de su vida. podría no haber nacido nunca. 5 . Los accidentes. de no haber sido producto del deseo de su madre biológica. las diversas manifestaciones de marginalidad y de violencia. Drogarse sólo embotaba la dolorosa lucidez de la que era capaz y que mostró en ese momento. sin que él lo supiera. Ésta era una información de la cual. opté por alcanzarle un diccionario que tenía a mano. después de todo. fue totalmente novedosa. él terminaba convirtiéndose efectivamente en lo que sólo había sido en potencia: un niño posiblemente no nacido. no tener los pies en la tierra”. Para otros será de otra manera. pero nunca podría liberarlo de ese dolor. ésta no lo había querido. aunque ya no tanto en ese momento — y ese aspecto clave de su vida. entre otras cosas. él dispuso siempre. La elaboración de la propia historia. ponerla en palabras. haber terminado en un aborto. si bien por sus peculiaridades puede concitar una preocupación mayor. era “volar. de aquello que trataba de evitar. Ocurría que este muchacho era un hijo adoptivo. eso era “levitar”. Sus asociaciones no le aportaban mucha luz. algo muy importante para él se integró a su subjetividad. Allí buscó la palabra y se anotició de su significado. pero igual persistía en la búsqueda del significado perdido. Las cosas no se les plantean así a todos los adolescentes. ni siquiera a muchos. sino que ni siquiera había podido llegar a ser algo pensable: él. tampoco les ocurre necesariamente de este modo. Pero no tengo dudas de que. que viviera. debe haber contribuido a alejar un poco más de su vida el fantasma que las drogas representaban. a partir del momento en que pudo establecer esa relación. a muchos o a algunos hijos adoptivos. muerto. Iluminaba así una circunstancia crucial de su pasado. pero tampoco. ya que. Creo evidente que todo esto no se presta a ninguna generalización. era lógico que su postura fuese letal. bajo la luz particular que tomaba para él en ese momento. que sin lugar a dudas había sido y seguía siendo un hijo muy querido para la familia que lo había adoptado. que es basura. muerto antes de nacer. en ese niño no querido. de ideologías. al contrario. aspecto esencial del proceso adolescente. Las características de la adolescencia. minimizando el hecho. hasta ahora imposible de elaborar. Pero la articulación que en ese momento produjo entre su conducta — que podía indudablemente tener consecuencias letales. y lo mismo vale para cualquier otra categoría más o menos amplia que se quiera definir. aunque sugestivamente se le había perdido en ese momento. sin cambiar de tema ni seguir con su discurso anterior. produce todo eso. lo que hacía era encadenarlo a la repetición. bajo esta perspectiva o con este sesgo dramático. Es que nadie se quita de encima su propio pasado como si fuese una prenda molesta. Leyó y se quedó un rato pensativo. ni individual ni grupalmente. padecía sin embargo del dolor. y la relación de todos estos problemas con las drogas no es tan sencilla como muchas veces se la presenta: la droga. y de ese modo lo anestesiaban. en la repetición. de la cual tendría que hacerse cargo como algo inseparablemente suyo. en lo actual de su vida. y quizá sólo un encadenamiento puramente azaroso permitió que él no fuera un aborto. son otros tantos problemas plurales de la adolescencia actual. en tanto información. de modas o de trastornos de la alimentación. los suicidios. las identificaciones y solidaridades que se establecen a nivel de los fenómenos grupales de las subculturas adolescentes. Estaba intrigado. Las drogas producían ese doble efecto: embotaban su inteligencia y su sensibilidad. sin él saberlo. pero al mismo tiempo lo sumían.era “letargo”. sus padres lo habían adoptado al nacer. Paradójicamente. Como la situación parecía atascada y el olvido significativo. aunque ninguno de ellos es inherente a la adolescencia en sí misma. él podría haber estado muerto. a todos. convertirlo en lo real. Sólo es una articulación plena de sentido para este muchacho. que por supuesto conocía. sea de música o de drogas. En cuanto a lo plural. es evidente que el problema de las drogas no es el único. Por difícil y doloroso que pueda ser integrar lo pasado a la propia historia. crean el sustrato para la difusión masiva. lo cual. que tenía para él el carácter de una herida abierta que hasta ahora no sólo no había podido ser integrada como parte de su historia. al fin y al cabo. volverla pensable. no hacerlo sólo condena a repetirlo como presente eterno. que pudo haber sido.

Sería interesante cuantificar los intereses económicos. esas dificultades. que afectan no sólo a los consumidores de drogas sino al conjunto de la juventud. ocupa por ese motivo un lugar de encrucijada: da cuenta. en su carácter de estamento social a la vez más afectado y más sensible. las que nos tocan de cerca y son responsables del enorme malestar que nos aqueja como sociedad y como país. en las condiciones en las que cada miembro de la sociedad.Por otra parte. consumo excesivo — drogodependencias. en tanto indicador de ese malestar. y no sólo los adolescentes. como en un espejo oscuro. Su difusión en la sociedad contemporánea pone de manifiesto importantes motivos de malestar colectivo. la difusión del consumo de drogas debería ser entendida como un síntoma social. blancos o negros. Para referirnos a ellas. 6 . calan hondo en la intimidad de cada uno. con sus particularidades locales. creo que no debería perderse de vista que si la adolescencia se ha vuelto socialmente muy importante no es sólo por los problemas que plantea. El problema de las drogas. despliega su propia experiencia subjetiva. sino en mucha mayor medida porque las condiciones que hacen que todo tienda a difundirse masivamente entre los adolescentes los ha convertido en una fuerza consumidora formidable. no dejan sin embargo de hacerlo por este sesgo particular: en tanto consumidores. ¿Será otra pura casualidad que en los sectores cercanos a las drogas. es obvio. En este aspecto plural. a su vez. nombre sugestivo si los hay? Para concluir: creo importante destacar que ninguno de estos problemas es inherente ni específico de la adolescencia. Las causas del malestar — que no me he propuesto desarrollar en esta ponencia — afectan al conjunto de la sociedad contemporánea. Todos somos consumidores. la cocaína se llame "merca". por una parte. que tienen como centro el consumo de los adolescentes del mundo. bulimias —. un aspecto siniestro e indeseable del funcionamiento social centrado en el mercado. y todo es mercadería. restricciones del consumo — anorexias —. Las sociedades contemporáneas. ¿Será mera casualidad que muchos de los problemas actuales de la adolescencia tengan que ver justamente con el consumo. o consumo por el consumo mismo? Tal vez los problemas del consumo adolescente de drogas estén devolviendo. sería necesario un espacio considerablemente mayor que el que disponemos. que no parecen favorecer demasiado la inserción social de los adolescentes. de dificultades que se extienden al conjunto de la sociedad y no sólo a los adolescentes.