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¿CASTIGO SIN PREVENCIÓN?

CONCLUSIÓN .

Debo decir que es una lectura ligera y bastante entendible, es una llamada de atención con una crítica sutil de las fallas no sólo del gobierno de nuestro país, sino de todos en conjunto viviendo como sociedad, los vacíos y meollos de las leyes , de las disputas entre los partidos políticos e incluso dentro de ellos mismos y de los poderes que nos rigen; donde debemos dejar de echarnos la culpa de ellos a nosotros y de nosotros a ellos; una sociedad no la hace un presidente, ni todos los integrantes de la cámara de diputados, ni la de senadores, debemos entender y tomar la debida responsabilidad que nos concierne a cada uno como individuos y ciudadanos, si bien ellos tienen responsabilidad, nosotros la compartimos con la problemática tan grave que representa la falta de participación, excusándonos por tiempo, dinero y un sinfín de pretextos que están demás; la mayor responsabilidad del gobierno es la siempre ausente creación de reformas, donde mi pregunta es: “¿En qué momento desquitan sus exorbitantes sueldos los altos funcionarios públicos?, y donde queda la enorme duda de cuál es el origen de el meollo en el asunto de la creación de iniciativa de leyes será por falta de conocimientos por parte de estos altos funcionarios, donde no tienen idea de cómo estructurar una iniciativa de ley, en la comisión permanente, en la cámara de origen, en la revisoría, los intereses propios del poder ejecutivo o incluso en las votaciones con la discrepancia entre los diversos partidos políticos a los que pertenecen senadores y diputados y quizá de igual manera intereses de por medio. Esto hablando en materia legislativa.

Aunque no es nuestro principal objetivo, no debemos restarle importancia al delito como hecho jurídico pues la procuración y la

impartición de justicia en cierta medida es precaria, donde hay abusos de poder, carencia de conocimientos, inversiones en sueldos innecesarios y algunos otros conflictos que no necesito repetir; nuestra problemática situación como sociedad, no conocer quien se encarga de estas instancias públicas, no conocer cómo debemos y como deben actuar en sociedad y como procurar e impartir la justicia.

En materia policial y penal, a pesar de que aun dejan mucho que desear es la materia que más avances o por lo menos interés ha tenido, pues como sabemos aún castigamos en lugar de prevenir los delitos; la mayor consciencia de prevención que hemos adoptado, viene después de cometido el acto, cuando hablamos de materia penal, hablamos de readaptación social, esa es su mayor función que ha decir verdad no siempre se logra cumplir el objetivo por la carencia de muchas herramientas, entre ellas la ignorancia de los factores predisponentes y desencadenantes.

Debemos siempre tener en cuenta el aspecto social muy de la mano con nuestro sistema penal, para una mejor labor en la obstaculización de los actos delictivos; a través de la historia podemos darnos cuenta de los diversos conceptos errados y justificadores que se han utilizado, pues aun hoy se cree que solamente con más elementos policiales y sistemas punitivos muy severos es la manera en que se puede detener esta fenomenología, es evidente que aún hay circuitos ignorados de tipo multifactorial; medidas reactivas punitivas es el origen de la creación de una sociedad y gobierno insensible para sólo reaccionar sin tomar en cuenta los antecesores, incluso este es el problema más grande en materia de derecho penal, el cual cuenta únicamente con la pena como herramienta. Este medio es el único que se utiliza para llamar la atención de la sociedad, como medio intimidatorio, es así como nacen la leyes y el crecimiento desmedido de penas, las cuales no tienen de ninguna forma proporción con el delito; para citar algún ejemplo, tenemos al homicidio y al secuestro,

donde la pena por secuestro es mayor que la del homicidio .El gran problema es que no siempre surtirá el mismo efecto la pena en

diversos

reincidencia delictiva.

Por todo lo anterior mencionado se ha comenzado a tener más interés y preocupación por la prevención de este fenómeno, así adoptando diversos sistemas y modelos de otras nacionalidades, principalmente Europa cuna de la criminología con diversos estudiosos como Lombrosso, Beccaria e incluso el mismo Tomás Moro, donde se empezó a poner en duda que el poderío y la intimidación fueran la principal herramienta efectiva para detener la delincuencia con abusos carcelarios, punitivos, donde cambia por completo la visión de un individuo y sociedad entera incluso violando sus garantías y derechos, el principal la libertad.

La prevención social del delito toma en cuenta aquellas trabas que tiene cada país para atender la materia y a decir verdad la solución de estas ha sido escasa, pues no hay muchos modelos a seguir que sean de verdad efectivos, uno de estos problemas es la difícil tarea que implica atender las conductas antisocial donde se vuelven una pandemia social, si recordamos que nuestra sociedad es dinámica y nos desarrollamos con reproducción social, entendemos lo difícil que resulta, donde la participación ciudadana juega un papel sumamente importante, donde no se sabe quién muestra menor interés, si la sociedad o el gobierno; es por eso que en gran parte del país brilla por su ausencia una reforma de este tipo, utilizando únicamente la reactividad.

Democracia, un término que ha tenido diversos conceptos desde hace siglos, todos dirigidos al punto donde somos el bloqueador de un gobierno abusador y tirano, pero es difícil casi imposible pensar en un país democrático cuando la sociedad no es participe de la misma.

de

individuos

así

dejando

a

la

deriva

la

prevención

De la materia policial podemos hablar que el paso agigantado que dieron es en lo que hoy está sustentado en nuestro artículo 21° constitucional, donde de verdad se pretende una carrera policial sustentada en un régimen de presentaciones económicas y sociales congruentes con su labor, además de la coordinación de los tres

niveles de gobierno y ahora la coadunación de la milicia para atender la delincuencia organizada. Estas dos durante los 2 sexenios panistas con Felipe Calderón Y Vicente Fox.

La dificultad de no escuchar propuestas y opiniones de los gobernantes del pueblo por no pertenecer a la vida política y para no ir tan lejos, no escuchar la de otros partidos políticos por la misma discrepancia de las que se habló en el último capítulo, no permitiendo la colaboración de mucha gente, y a la sociedad viéndola no como ciudadanos sino como súbditos. Por añadidura la falta de inversión en materia de prevención social agrava esta situación. Para el poder ejecutivo la prevención del delito con la participación ciudadana pasa a segundo término y es hasta cierto punto marginal.

La repercusión de todo lo anterior mencionado es el desinterés de factores predisponentes, algunos más significativos como la carencia de educación y deserción de la misma, la pobreza desmedida que enfrenta el país y que con cada inicio de sexenio el representante del poder ejecutivo con buenas intenciones e innumerables, propuestas, compromisos e incluso promesas no tiene una conclusión efectiva, por lo contrario parece crecer y con ella la desesperación y delincuencia, por ende y muy de la mano de la pobreza la sigue la falta de servicios como la salud, la cual su acceso cada vez resulta mas difícil, las clínica y hospitales se no se dan abasto para atender a derechohabientes, dando así como resultado un servicio deficiente, lo preocupante es que no solo la sociedad presenta pobreza, este tipo de instancias dedicadas a la salud, a la educación y otro tipo de servicio ya presentan una difícil economía para sostenerse, llevando así al precipicio la estabilidad de la sociedad.

Llevar al borde a la sociedad con falta de empleo, violencia, pobreza, precarios servicios de salud incluso preventiva, educación, acceso a una vivienda con buenas condiciones hablándose de techos, paredes y pisos, con los servicios públicos principales, como agua potable, luz cañerías y desechos sanitarios, donde estos asentamientos

regularmente carecen de seguridad pública, rodeándose de adicciones, pobreza, falta de educación, delincuencia y múltiples acciones que resultan por demás factores criminógenos dejando expuestas a comunidades a una mayor probabilidad de delincuencia donde los más vulnerables resultan ser la población joven.

Es momento de ver a la delincuencia como fenómeno y resultado social, dejando en segundo término le hecho jurídico, dando paso a reformas de prevención y participación, de inversión no solo económica, también energética y de tiempo.