Está en la página 1de 24

1

Artículo publicado en:
Socialis N° 7, Revista Latinoamericana de Política Social
Editada por: FCS (UBA)/FCPRI (UNR)/FLACSO/HomoSapiens
ISSN 950–808–383–2
Buenos Aires, Julio 2003
Páginas 137–142

CONDICIONES DE TRABAJO Y EXCLUSIÓN SOCIAL. MÁS ALLÁ DEL EMPLEO Y
LA SOBREVIVIENCIA
ESTELA GRASSI 
El mundo es una gran paradoja que gira en el universo.

A primera vista, parece incomprensible, y a segunda vista, también: donde más progresa el
progreso, más horas trabaja la gente. La enfermedad por exceso de trabajo conduce a la
muerte. En japonés se llama karoshi. Ahora los japoneses están incorporando otra palabra
al diccionario de la civilización tecnológica: karojsatsu es el nombre de los suicidios por
hiperactividad, cada vez más frecuentes.

En mayo de 1998, Francia redujo la semana laboral de 39 a 35 horas. Esa ley no sólo
resultó eficaz contra la desocupación, sino que además dio un ejemplo de rara cordura en
este mundo que ha perdido un tornillo, o varios, o todos: ¿para qué sirven las máquinas, si
no reducen el tiempo humano de trabajo? Pero los socialistas perdieron las elecciones y
Francia retornó a la anormal normalidad de nuestro tiempo. Ya se está evaporando la ley
que había sido dictada por el sentido común.

Eduardo Galeano, Rebelión

Presentación
El problema de la exclusión social se discute asociado al desempleo en el supuesto de la
perdurabilidad de este fenómeno que acompañó la reestructuración capitalista de los últimos 20
años; y, para el caso de América Latina, asociado también al crecimiento de la pobreza que
ocurriera como consecuencia de las políticas de ajuste estructural y fiscales aún vigentes. Y, con
menos frecuencia, a la precariedad laboral (Lindenboim, 2000).

Doctora en Antropología; Profesora Titular Facultad de Ciencias Sociales (UBA); investigadora Instituto Gino
Germani (UBA). E-mail: egrassi@mail.fsoc.uba.ar


Tomadas de: “Paradojas para pensar”, distribuidas vía mail por Ana Domínguez Mon, 02/04/2003

2

Las "soluciones" imaginadas a estos problemas (asistencia más o menos focalizada, múltiples
formas de ocupación asistida y asistencializada y, aún, propuestas más audaces y creativas, como
el ingreso básico por desempleo, no atienden suficientemente, a mi entender, dos cuestiones: a) la
formación de una nueva cultura (o más precisamente, la revitalización de ciertas concepciones
trascendentales) en torno al trabajo que, al transformarlo de actividad socialmente necesaria y
organizada en el marco de relaciones históricas, en necesidad del sujeto, dio lugar a un estado
general de disposición de la vida al trabajo, a pesar (o por eso) de las predicciones del “fin del
trabajo”; y b) simultáneamente la formación de estructuras de “integración en los márgenes”,
como ofertas alternativas a la disposición para el trabajo sin futuro. La revitalización de la
categoría de ciudadanía como condición para los derechos de ingreso y protección, requiere ser
acompañada por la discusión acerca de sus contenidos y alcances y de los principios que dan
sentido a la pertenencia de los sujetos a una comunidad política.
Dadas estas preocupaciones, que atañen a los presupuestos subyacentes en el análisis empírico de
los procesos sociales y en las propuestas de soluciones políticas, en este artículo se reflexiona
acerca de las cuestiones que son omitidas cuando el discurso político apela a una noción abstracta
de ciudadanía y a un concepto restringido de exclusión social; es decir, como “problema
superable por el trabajo y/o el consumo”. Propongo, por el contrario, que es necesario incorporar
a la reflexión y al análisis de los procesos sociales que dieron lugar, entre otras cuestiones, a la
exclusión de amplios sectores de la sociedad del empleo, del empleo de calidad y/o el consumo,
la consideración de las condiciones de la vida socio-cultural que se generaron en ese proceso.
Esta es restrictiva de la participación de los sujetos en el espacio público y es limitante, también,
de la calidad de los vínculos sociales y del desarrollo de las capacidades potenciales de los
sujetos, en todos los ámbitos. Esto resitúa los “problemas de la época” (empleo y pobreza),
generalmente asociados al funcionamiento de la economía, en el contexto más básico y general
de los “problemas de integración de la sociedad”, donde ya no se trata del “problema de los
excluidos”, sino de la capacidad de las instituciones políticas para obturar la amenaza de fractura
social y de los recursos de cohesión que proponen. Visto desde esa perspectiva, se hace urgente


Lo central de estas reflexiones fue expuesto en las VI Jornadas Argentinas de Estudios de Población, realizadas en
Neuquen (Argentina), en noviembre de 2001. Es decir, antes de que estallara el modelo político-económico en el que
se plasmó la reestructuración capitalista neoliberal en la Argentina y cuya realización condujo, sin pausa, tal como
muestran las series estadísticas de la década de su vigencia, a lo que hoy se reconoce como el absurdo del hambre en
un país capaz de producir alimentos en exceso. En junio de 2002, la Revista Servico Social & Sociedade (Editora
Cortez, SP), publicó esa versión como“Variaciones en torno a la exclusión: ¿de qué integración hablamos?”.

La reintroducción de estos términos en el lenguaje corriente de investigadores. la cuestión del sentido de pertenencia a la nación y de las condiciones de participación en el espacio público. y en el análisis y en las propuestas de política social. las instituciones respectivas. de fragilización del empleo (registrado en los 80 como el problema del “empleo en negro” o escondido tras el “sector informal”). porque la urgencia no puede ser excusa para debatir acerca de cómo imaginamos una sociedad deseable y cuales son los caminos y los medios que se proponen para avanzar en tal dirección. en diciembre de 2001. comenzaron a englobarse en la noción de “nueva” cuestión social hace relativamente poco tiempo. Aquellos principios y estas condiciones no son nunca sólo económicos. La metamorfosis de la cuestión social. en buena medida fue el resultado del impacto que produjo el extraordinario libro de Robert Castel. Este libro tuvo el mérito de hacer que se restituyan estos fenómenos al marco de las relaciones en el cual cobran 1 No parece que pueda interpretarse correctamente el aumento de la delincuencia como el resultado directo de la pobreza o como anomia. homogenizan el discurso político referido a tales condiciones. como son las nociones de exclusión y su contrapartida. por lo que si la inseguridad resultó el recurso de disciplinamiento de la política neoliberal. hace más urgente poner en el foco del análisis los contenidos con que se definen y significan las categorías que. tan perentorio como tomar medidas contra el hambre. Entonces se aceleró el proceso de empobrecimiento y salieron a luz las muertes por hambre y desnutrición crónica. 1999) es. Las condiciones de vida social que dejó instaladas el experimento neoliberal en la Argentina. funcionarios y técnicos sociales. las materializan. difundido en Buenos Aires en 1997. es reflexionar acerca de qué cristalizan las acciones políticas. antes que todo esto. la integración. de creciente desocupación y. La política social expresa y constituye.3 incluir en la reflexión y el debate político y cultural. que las estadísticas sanitarias no habían logrado evidenciar hasta entonces. se hicieron evidentes para todos desde el estallido del modelo económico respectivo. La “nueva” cuestión social? Los problemas de aumento sostenido de los hogares en condiciones de pobreza. por lo menos. relaciones sociales. simultáneamente. El agravamiento extremo de la crisis de reproducción social. Por lo tanto. . para dedicar la vida al trabajo (Grassi. aparentemente. dudosa su eficacia en términos del control del desarrollo de redes protoinstitucionales1 capaces de ofrecer “a los excluidos” alternativas de integración más atractivas que la asistencia social.

todas las barreras opuestas por las costumbres y la naturaleza. cuando se habrían superado “. Esto porque..” (Ibid: 219) y cuando “. resuelve. pone de nuevo en cuestión la capacidad de una sociedad (lo que en términos políticos se denomina una nación) para existir como un conjunto vinculado por relaciones de interdependencia” (Ibid:20).. más aún. la edad y el sexo. ordena y canaliza aquel enigma.. Desde entonces.. fue aplicado a abarcar “la pobreza y el desempleo” como “problemas de la época”. el día y la noche.. un obstáculo social insuperable que les impida a ellos mismos venderse [.. como “nuevos problemas”. Pero la “novedad” era producto del olvido de la “metamorfosis [como] dialéctica de lo igual y lo diferente” (Castel. la cuestión social es también cuestión de Estado y éste participa activamente en aquella metamorfosis.. El problema es la definición y son los términos con .. Es un desafío que interroga. “tensión latente”) de la modernidad capitalista. que el momento en que se le deja en libertad para vender su fuerza de trabajo es precisamente el momento en que se ve obligado a venderla. Tensión constitutiva.] una ley del Estado. dio lugar a un uso rutinario que. la “cuestión social” no es más que la emergencia y la puesta en escena (en términos que se definen en la lucha por la hegemonía cultural) de aquella “falla estructural” (o. [y entonces lucha por] [. interpreta. cerrado el trato se descubre que el obrero no es „ningún agente libre‟. que hunde sus raíces en aquello que los historiadores consignan como “la emergencia de lo social”.. en el siglo XIX en el corazón del industrialismo.] mediante un contrato libre con el capital” (Ibid: 241). Pero la reiteración de esta noción en la comunicación corriente de los especialistas. la expresión hegemónica del modo como la sociedad se interroga.. de desarrollo discontinuo (no meros fenómenos sin historia). 1997:17) y de la desconexión de la “cuestión social [de esa] aporía fundamental en la cual una sociedad experimenta el enigma de su cohesión y trata de conjurar el riesgo de su fractura. sino que se particulariza y metamorfosea en los problemas sociales cuyas definiciones son... a la vez. entre el principio de libertad e igualdad de los individuos y la dependencia del salario. si se quiere. La problematización de la pobreza y el desempleo en los 90 Claro que la cuestión social no se presenta como contradicción y virtualidad de fractura de una sociedad.4 sentido y pueden ser comprendidos e historizados como procesos complejos y multidimensionales. momento que Marx describe como los “tiempos orgiásticos del capital”. como deja claro Castel. vaciado de esta referencia fundamental a lo social emergido de aquella contradicción.

que en los 80 se propuso reconstruir la legitimidad de la naciente democracia poniendo al descubierto el “problema de la pobreza” en la Argentina como una “consecuencia de la dictadura”. apenas. en su lugar. describe y. Se imponía. el desempleo y la pobreza son más (o distinto) que los valores absolutos y los índices relativos que expresan la participación en el mercado de trabajo o las condiciones de vida por debajo de una línea de ingresos o necesidades insatisfechas.. 2001:6) que propuso el pensamiento 2 “Con democracia se come. que orientaron el sentido común social y las políticas de estado hasta la “crisis de los 70”. se educa..5 que la sociedad nomina.) y los ámbitos de responsabilidad por su solución o por la intervención en lo social. Sin duda.. se cura.” proponía entonces Raúl Alfonsín.. tal como finalmente ocurrió. Tanto. Los indicadores del final de la década dejaron sin sustento esta expectativa y. (inicialmente el “empleo en negro”) fueron entendidos como “autoajustes” del mercado respectivo. los problemas del trabajo. la “modernización de las relaciones laborales”. fueron las instituciones de la democracia las que condujeron el tránsito al Estado de desprotección: la “exclusión” fue. de las formas de organización de la vida social.. Y el concepto de exclusión admite las variaciones que van de “los procesos” de fractura. en el supuesto de que el “derrame de bienestar” era una función del régimen político2. cultural. Así. si no “un resultado deliberadamente buscado [sí] parte necesaria y el único resultado posible . aún. Por lo tanto. entonces. citadas precedentemente). No hace falta recordar que si las normas regulatorias no ponen límites y no rigidizan la disposición del factor trabajo. puesto en las palabras de Marx. . cuyo normal funcionamiento se hallaba restringido por una “legislación perimida” (“la ley del Estado que impedía el contrato libre con el capital”. especifica el contexto de su referencia causal (económico. Contra la expectativa que iluminaba las esperanzas de los 80. los indicadores socio-económicos de mayor relevancia e impacto político-cultural en las últimas décadas de la historia argentina. en generales. el mercado se ajusta al límite de la indigencia y para el sujeto del trabajo se hace más inflexible la gestión de su propia vida..” (Danani. a “los sujetos” que quedan del otro lado de la línea. son los de “pobreza” y de “desocupación”. una función subordinada al funcionamiento “libre” de la economía de mercado. Con toda claridad. se impuso la idea según la cual lo social es. que a la sazón resultó en una política laboral meramente adaptativa y desprotectora de los trabajadores. etc. sus magnitudes dan la imagen de una sociedad que no estaba en las expectativas de los argentinos ni en los planes de ninguno de los proyectos de nación más o menos delineados a lo largo del siglo XX.

dejando planteada la cuestión social en términos de “exitosos” y de “vulnerables”. por ejemplo: Martínez. No se trata. de un Estado débil. Programa de radicación de villas y barrios carenciados”. Clarisa: Proyecto de tesis de Maestría: “Villas de Emergencia en los 90. cuando los “pobres” asomaban en muchedumbre en los llamados “saqueos” a Ver. fue condensado en “la pobreza”. el que producen los investigadores. el asistencialismo y la marginalización de sectores cada vez más numerosos3. el Estado que quedó de la experiencia neoliberal es su forma política y la de una sociedad en la que la acumulación capitalista encuentra límites muy modestos al desarrollo de su lógica. a cuya formación contribuyó la propia regulación estatal del espacio urbano y sus intervenciones de política social. durante los años 90. el de los medios (que se alimenta de aquéllos. por la crisis social en que terminó el primer ciclo democrático y que se extendió por un período del gobierno peronista. por lo que puede imponerse a las necesidades más elementales de la reproducción de la fuerza de trabajo y sus agentes y llevar al borde del riesgo la recreación de los lazos sociales y culturales que dan sentido y sostén a la cohesión de una comunidad política. se fueron delineando sus definiciones. antes que la coerción de la fuerza del Estado. el “problema social” del primer tramo de esta década. Por el contrario. al proponer como meta deseable de la vida social. sin embargo. pero también producen su propia versión). es posible la configuración de modos de vida y protoinstituciones que disputan con el Estado legítimo el ejercicio de la violencia y la normatización de la vida de las poblaciones.6 neoliberal que motorizó la transformación radical de la sociedad argentina. y al desmontar. Ese nuevo Estado asistencialista dispuso para sí otros dispositivos de intervención en lo social y en la economía. la restricción del espectro de opciones posibles por los ciudadanos a aquellas ofrecidas por la lógica del mercado y la racionalidad capitalista. incluyendo la paradójica subordinación de la política a los imperativos del capital financiero. necesitados de asistencia (directamente estatal o de la “nueva filantropía”). 2000. las preocupaciones asociadas y las “soluciones” posibles. ni de un Estado “degenerado” y por lo tanto. etc. entre otras cosas. a medida que la pobreza y el desempleo se iban instalando como “problemas sociales” e iban siendo tematizados en el debate público4. el de funcionarios y políticos. anómalo. Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires. cada una de las instituciones reguladoras de su poder. formalmente o de hecho. como podría derivarse de los comportamientos corruptos a los que da lugar. Ahora bien. 3 Con “debate público” comprendo a todos los tipos de discursos que circulan y van conformando saberes y opiniones corrientes: el de técnicos y especialistas. En realidad. En los márgenes de una sociedad de esta naturaleza. 4 . vía el clientlismo político.

siendo ya gobernador de la Pcia.7 supermercados. que imponían los grupos económicos “formadores” de los mismos. bajo el sol de la Costanera de la ciudad de Buenos Aires. después. el capital cultural. cuando remarcó que “el Estado es para los pobres y el mercado para los ricos” (julio de 1997). al ritmo de las remarcaciones de precios de los artículos de primera necesidad. que lo concibe como condición de humanización por sí mismo y sin consideración de las relaciones en cuyo marco se realizan las capacidades humanas de producción del mundo social. completaron las definiciones de la heterogénea pobreza de los 90. en una vuelta de sentido común a la anomia durkheniana. para alcanzar un “bono solidario”. de educación. se fue construyendo una definición de pobreza como un fenómeno (es decir. cuando los índices de desocupación abierta impusieron el problema por el propio peso de su dimensión. la pobreza se asoció al trabajo. al final. de sus otras carencias. de capital cultural. en el centro de la escena social y ya no sólo de la economía. constituido al margen de cualquier relación social. de disposiciones o aspiraciones. Es decir que. la CGT y. al final. más precisamente a la “falta” de trabajo del sujeto pobre. en las ignominiosas “colas” ante el Ministerio de Bienestar Social. Carencia de bienes. de poder y. deshistorizado) que podía ser caracterizado por la enumeración de las carencias de un sujeto carenciado o pobre. hizo precisa síntesis del Estado neoliberal asistencialista. entonces. El trabajo fue puesto. de Buenos Aires y cuando se proponía como candidato a la Presidencia. servicios y recursos en general para la supervivencia. y “dar trabajo”. por causa de sus propias características (esto es. revitalizándose una concepción reificada y a-histórica. en una acción unilateral de “buena voluntad” para 5 Eduardo Duhalde. “tener trabajo” devino el principal requisito para superar el estado de carencias varias de tal sujeto. que allá por enero de 1991. Además del supuesto ideológico de la pobre teoría del derrame (que en la voces de los políticos locales se expresaba en las definiciones de “víctimas del ajuste” económico necesario para crecer y “después” distribuir) paulatinamente. Pero fue constituido como otra carencia del sujeto pobre o empobrecido y en su principal necesidad. o. determinado básicamente por ser elegible para merecer la asistencia estatal5. hasta de trabajo y de normas. como la educación. . perdía valor a cada hora. la flexibilidad necesaria para adaptarse a los cambios tecnológicos y organizacionales de la producción capitalista) que lo hacían “inempleable”. Como consecuencia. que lo interpretaba como un “factor caro” que restaba competitividad a la producción local y desestimulaba la creación de nuevos puestos de empleo.

sin consideración de las condiciones de tal empleo. a saber. a pesar de que rápidamente este país fue ejemplo de “la estrategia exitosa de combate al desempleo”. sino también empleados formales. Esto. que ya no encontraría lugar en un mercado altamente automatizado y demandante de conocimientos.5% en el conjunto de aglomerados urbanos del país. se planteó la hipótesis del “fin de trabajo”.. Desde el punto de vista de la reproducción. y habría producido la obsolescencia de una parte importante de la mano de obra. . 8 En Estados Unidos se ocupó de anunciarlo el asesor del presidente Clinton. los que atravesaron un largo período de altas tasas de desocupación y. Los planes de empleo. tiene cierta incidencia en las últimas mediciones de la desocupación. trabajadores precarios y. trabajar es una condición para asegurar la propia subsistencia. más aún. se espera. el comunicador Bernardo Neustadt decía en una solicitada que “dar trabajo debería figurar en el mandato bíblico. que identificaban a los “beneficiarios” de programas diversos. etc. el “trabajo” devino en un recurso de la política respectiva. beneficiarios de la seguridad social. también. bajo el pretencioso título de “promoción del empleo” 7 y en la principal demanda de la protesta social. que en octubre de 2002 fue de 17. si para el sujeto. al punto que. aún.8%. vía una política de mínimas protecciones y de máxima flexibilidad del mercado.). es estructural. como es el caso de la mayor proporción de jubilados. a pesar de los numerosos estudios que mostraban que entre “los pobres” no sólo había desocupados. jefes de hogar. Riffkin. de cuestionamiento a la centralidad y a los valores del mundo del trabajo8. aunque el “trabajo” consistiera en una tarea socialmente irrelevante y aunque en ocasiones se acompañara de signos estigmatizantes. Pero el problema en sí de la indignidad de la falta de trabajo del sujeto se hizo prioritario y se planteó al margen (o en paralelo) con el tratamiento economicista del empleo en el mercado respectivo.. mientras que en mayo del mismo año había alcanzado a 21. 6 7 Aún hoy se interpreta que el Plan de asistencia a Jefas y Jefes de hogar desocupados (subsidio mensual equivalente a unos 47 dólares). la hipótesis del fin del trabajo conlleva un problema práctico. cuando los “desocupados” fueron elegidos en primer lugar como sujetos de asistencia. consistentes en una “ayuda” temporal por contraprestación en trabajo (para jóvenes. mucho más que de destrezas y oficio. Y. J. desarrollada oportunamente en los países del occidente europeo.” (Clarín. 31/3/98).8 el eventual empleador6. adquirieron relevancia política. En el extremo de esta interpretación. En contraposición con esta connotación esencialista y a-histórica. La idea es que el desarrollo tecnológico y la productividad a que habría dado lugar tiene dos efectos: habría terminado con el pleno empleo que caracterizó al período de entreguerras porque la demanda de trabajo en la producción es menor y este efecto.

las dos puntas de la problematización del trabajo en los años recientes. y la apuesta a una sociedad de la cual los individuos participen liberados de la necesidad de trabajar para su subsistencia. Instituto de Estudios y Formación de la CTA). Pero también estos debates arraigan en el orden de lo cultural. independiente de la relación del sujeto con el mercado de trabajo o con cualquier obligación en ese sentido. pero también. si sus capacidades se vuelven inútiles. Esta crítica al trabajo dio lugar a una importante producción filosófica y teórica. a la condición de ciudadanía. aunque está lejos de autonomizar el ingreso del trabajo10. así como las protecciones y la seguridad social. y las que proponen la distribución equitativa de los puestos de trabajo. como porque (a la inversa del discurso esencialista) ponen en cuestión la deseabilidad del trabajo. Muy esquemáticamente. Shock redistributivo y profundización democrática. por el sólo hecho de serlo. aunque llevadas en un registro más realista. pueda acceder al mejor nivel posible en términos sanitarios y educacionales. la idea misma de “trabajo” y de las capacidades socialmente útiles.9 El Programa de renta mínima que propone la CTA encuentra sustento en la noción de “ciudadanía social”. A la propuesta le subyace la crítica a la idea según la cual el trabajo es un principio ordenador y de cohesión social primordial. (Transforma la crisis en una oportunidad. deben resolverse por otros ámbitos o canales. reduciendo la jornada laboral. “Garantizar que todo ciudadano argentino. y tuvo un importante efecto dinamizador de la calidad de los debates referidos al trabajo y a las alternativas de política social. así como tener garantido un haber mínimo frente a las contingencias de la vejez. 10 . Dada la crisis del empleo. la invalidez o la muerte. resultó en un tema recurrente en el discurso crítico en nuestro país. el principal indicador considerado es el de 9 La Diputada Elisa Carrió presentó un proyecto de Ingreso ciudadano para la infancia durante el anterior período de gobierno. van del “trabajo a cualquier precio” al “ingreso en cualquier condición”.9 ésta. proponiéndose un ingreso ciudadano de alcance universal. tanto porque replantean la cuestión de estos derechos. podríamos decir que (descontada la versión economicista. dio lugar a dos tipos de propuestas: aquellas que desenganchan la subsistencia y la protección de la obligación de trabajar. No obstante. eventualmente como indicador de una baja performance de la economía. principalmente en Europa. la hipótesis del fin del trabajo. En cualquier caso. En una síntesis simplificadora. Esto supone independizar el acceso a las distintas coberturas sociales de la posición que se ocupe en el mercado laboral. para la que el desempleo cuenta solamente como problema del mercado respectivo. acceder a la ciudadanía social deberá depender del sólo hecho de haber decidido vivir en este país”. Las discusiones se orientaron en dirección de asociar los ingresos y la seguridad social. sin consideración del sujeto).

Sin embargo. que no vienen al caso. el GBA no es estrictamente representativo de este total. pero desde entonces y con altibajos. Como los hogares más pobres son también los más afectados por los problemas de trabajo y por la escasez de recursos educativos de calidad y de servicios públicos en general. aunque con importantes oscilaciones entre regiones y provincias. trabajar con los datos globales obligaría a hacer especificaciones regionales.9%). hasta la actualidad: los datos más recientes (EPH. lo que ocurre en este aglomerado es principalmente expresivo de los procesos que se quiere destacar en este trabajo. en los que viven 6. Varias razones lo justifican. teniendo en cuenta estos objetivos. . cuando la desocupación alcanzó al 20% de la población activa. 1996.10 la desocupación. sin embargo. Por último. cuando aún no había comenzado el período recesivo del final del ciclo y que se extiende hasta la fecha. que estaría en el origen de la exclusión –en un caso. son los de GBA. en el otro. luego del pico de 1989. octubre 2002) dicen que en el GBA hay un 42.y de la pobreza excluyente. los tabulados básicos disponibles de la última medición de la EPH (octubre 2002).3% de los habitantes de este aglomerado). 11 Todos los datos que se consignan en adelante corresponden al Aglomerado Gran Buenos Aires. Desde mayo de 199511.000 personas (el 54.3% de hogares por debajo de la línea de pobreza. aunque fueron señaladas por algunos especialistas12. en el principal dispositivo integrador. ésta se había estabilizado en valores cercanos al 15% en el Aglomerado del Gran Buenos Aires y la situación nunca fue mejor en el resto del país. hasta la crisis de diciembre de 2001. En cuanto a los índices de pobreza. volvió a empeorar. la distribución del empleo daba lugar a preguntas parcialmente consideradas en los debates sintetizados antes. la pobreza se asocia naturalmente a la “falta de empleo” y éste. Empleo o ingreso devienen.672. En segundo lugar. que llevó este índice hasta el 22% para mayo de 2002 (en octubre de este año se retrotrajo al 18. a mediados de la década del 90 (y aún desde antes). a los niveles bajos de educación formal y de capital cultural. Desempleo y sobre-ocupación en la Argentina: ¿fin del trabajo? 1. 12 Rosalía Cortés. así. teniendo en cuenta la perspectiva de análisis de este artículo y los objetivos: si bien los índices se acercan al total de aglomerados. El siguiente cuadro presenta las condiciones de la ocupación en 1997. la situación mejoró hasta 1994. en general. cuando casi la mitad de la población de este aglomerado era pobre.

entre los ocupados.0 30.794 personas) buscaba otro trabajo o estaba dispuesto a trabajar más horas: 350.940 0.613 105.8 100.000 porque estaban subocupados.11 Cuadro 1: PEA.0 47.2 754. muestra lo siguiente: 13 Correspondería sumarse. el tiempo de trabajo doméstico. se obtiene una idea de la intensidad en el uso de la fuerza de trabajo. el INDEC relevó especialmente datos sobre precarización.891.0 17. para el resto. Pero además.1 100.969 % Mujeres % Total % 31. Si se relaciona esta cantidad con las 344.8 1.985 38.0 Fuente: INDEC-EPH Sobresale aquí el peso de la población sobreocupada: tomando en cuenta a quienes entonces estaban ocupados. además. (Nota de opinión: Clarín.766 5.1 17. 15/10/90).062 495.3 1. como puede ser la situación de precariedad o un ingreso insuficiente14. La situación no es nueva.330 17. el 25.142 35. 6/10/91).9 789.396.9 2. la mitad de los varones y casi el 30% de las mujeres13.9 2. el momento álgido de la crisis y de la recesión que se inició en 1998.685 1.0 100.812 12.785.416 personas que por entonces declararon tener más de una ocupación (7.169 14.954 33.270.159.4 43.7 1.625 0.9 13. A la vez.2 9. cabe suponer algún “malestar” con la ocupación que tenía.963 317. quien alude al “día de 48 horas [que] espera [a] los adictos al multiempleo [por] el miedo [a] ser un desocupado [o por] una simple y urgente necesidad de dinero”.018 367. Gran Buenos Aires.228 2. Intensidad de la ocupación.072. Octubre 1997 Intensidad de la ocupación Ocupados plenos Subocupados visibles Desocupados Sobreocupados No trabajó circunstancialmente NS/NC TOTAL PEA Varones 996.2 23. trabajaban ese año más de 45 horas semanales. pero socialmente fue poco problematizada: en la Encuesta de mayo de 1990 (a solicitud del Ministerio de Trabajo y con financiamiento del Banco Mundial -Proyecto BIRF/MTSS 88/005-). Una mirada desde “el sujeto” hace Graciela Clivaggio.538 3.6% de la población ocupada). con lo que arribó a conclusiones que ya indicaban estas mismas tendencias a la sobreocupación (Página 12.107 1. que aún recae mayormente en las mujeres.296 58.197.7% (1.317 46. según sexo.0 397. 14 .981 685. porque la amplia mayoría estaba sobreocupada en un único puesto.8 357.

3% 2.356 18..522 35. pero se mantenía igualmente por encima de la subocupada.1% 10. A la vez. la amplia mayoría estaba constituida.377 1.0% 1. se dieron otros dos fenómenos: un crecimiento global de la tasa de actividad de la población. del total de sobreocupados. en 1995. la población ocupada en jornadas de 46 horas o más disminuyó un 15% respecto de 1997.7% Desocupados 615.4 %.237.0% Circunstancialmente NS/NC TOTAL Fuente: INDEC-EPH Como se observa.12 Cuadro 2: Población ocupada.7% 1. Intensidad de la ocupación..5% 44.8% 1. Por otra parte.562 100.313 100.9% 91.875 100.188 1. que su vez aumentó un 65% respecto de aquel año.630 26. más de un millón de personas trabajaban entre 46 y 61 horas a la semana.080 18. Y un engrosamiento del grupo que compone la edad límite de permanencia como activo en el mercado de trabajo: en 1985 la tasa de actividad de la cohorte de 50-64 era de 49. se mantuvo la tendencia a sobre-ocupar la fuerza de trabajo.0% 445. la que no varió significativamente respecto de las mediciones anteriores (son poco más de 330. En octubre de 2002..364 0.931 16. Gran Buenos Aires.0% 2.513 18.603. y el resto tenía una semana de trabajo aún más extensa.0% 5.187 20. no está demás recordar que la “jornada normal” (es decir.9% 443. a lo largo de todo el período de transformación del régimen social de acumulación. que también se expandió en un 41%.047 0.724 Sobreocupados No trabajó 591. Lo mismo ocurre con la cantidad de personas con más de una ocupación. a pesar del considerable aumento de la desocupación ..366.6% 840. nivel en el que se mantiene en la actualidad. y de la desocupada. Visibles 540.2% 3.189 1.4% 1. En cuanto al empleo pleno15. Octubre 2002 Intensidad de la Varones % Mujeres % Total % ocupación Ocupados plenos 861.000). establecida por la legislación en nuestro país) da una suma de horas anuales comparativamente alta respecto de los topes internacionales.5% 1. levemente más elevado que el sobre empleo.6% 8.248 35. que pasó de 39 % en 1985 a alrededor de 45 % en 1997. disminuyó apenas y es ahora. por asalariados.7% Subocup.701.256 25.878 30.607. En ambos casos. lo que indica que la sobreocupación se da mayormente en un único empleo.163.2% 19.035 28.9% 47.132. (Beccaria: 2001) 15 .. igual que antes. Al respecto.317 0. según sexo.061.

de 63 % .0 y 26.16 En conjunto.2%. y en 2001 alcanzó a 67.1% 33.0% 9.378 306. estos datos indican que hay cada vez más personas. Gran Buenos Aires.7% 28. En octubre de 2002.6% 38.516. Octubre 1997 Calificación Industria Construc- ocupacional ción Comercio Transporte Serv.8% 11.7% ocupados Científica. esta proporción apenas varió: de la PEA ocupada.6% 11. en 1999.1% 71.2 %.3% 31.044.5 100 52.0% 18.2% 72. Antes del inicio de la recesión.13 59. hacía un uso intensivo de trabajadores altamente calificados.2% 16. el 29% correspondía al nivel científicoprofesional y técnico.5. a empres. valor que se reitera casi idéntico en la última medición de octubre de 2002: el 67. salvo los Servicios. que durante más tiempo de su vida y en jornadas más extensas.4% 17. incluida la Industria. 399. 2) En cuanto a la calificación y a los niveles de educación. la proporción de empleados de nivel científico-profesional y técnico era apenas superior a la de empleados no calificados: 28.7 4. ninguna de las ramas de actividad.6% no tenía ninguna calificación. S. están en actividad. Octubre 1997 Como puede observarse en el Cuadro 3. 13.7% 44. Almacenaje Financ Servicio Otros doméstico Servicios 349. en tanto redujo los empleados en el 16 En todos los casos se hace referencia a las mediciones del segundo semestre de cada año.349 521.Inmueb.830 15 6.4% 26.4% profesional y técnica Fuente: INDEC-EPH.2% a áreas operativas. en 1997.4 respectivamente.9% 8. el 41.5% 90.2 19.4% 15. de 65.5% 9.456 23.596 37.9% Operativa 67.0% 14. La industria ocupaba una proporción similar de profesionales.9% 27.115 Otras ramas Total Comunicac. .123 958. antes del inicio de la recesión la situación era la siguiente: Cuadro 3: Población ocupada: Calificación Ocupacional según Rama de Actividad.179 1. y otra está simplemente disponible para los puestos que escasamente se creen.3 17. Seguros B.7% 53.0% 44.8% No calif.5%. Total 852. una parte está efectivamente ocupada. y el 28.

atravesaba a la población activa con intensidad parecida. según nivel de Educación Gran Buenos Aires.449.6% 4.1% 15.913 12. 53.382 p/fila 10. y 5.0% 560.287.9% s/total de PEA 1.208.327 19.9% 11.3% PEA p/fila 445.053.6% de los ocupados en esta rama de la producción. 11.9% 655.7% 902.625 100.4% eran personas con estudios superiores completos.752 165.1% 1.456 100.008 10.0% Ocupados p/fila s/total de PEA 363.330 100.9% 1.0% 6.944 7. pero eran menos que aquellos que habían alcanzado alguna educación superior. por lo menos la desocupación.5% 4. el mercado no absorbía a una proporción importante de quienes tenían niveles altos de escolarización: al 5. Cuadro 4: Condición de Actividad de la PEA .9% de los que habían terminado sus estudios superiores y al 14.8% 1. Octubre 1997 815.14 área operativa y aumentó la proporción de no calificados.8% 23. Incompleto Completo Sin instrucción TOTAL 2.366. estaban desocupados el doble. A la inversa.744 20. la puesta en relación de los niveles de educación y la condiciones de actividad de la población mostraba que. Del total de desocupados.169 100.0% 2.2% eran personas con primaria incompleta o sin instrucción.4% 10. los Servicios ocuparon una proporción mayor de profesionales (58.341 26.536 14.8% 40.0% 85.270.4% 0.9% 31.0% 14. Octubre 1997 Primario Incompleto Completo Población total 2.487 22.6% Secundario Incompleto Completo Superior y Univers.362 19.402. un tercio inferior a la que tenía estudios superiores completos.573 17.2%.881 240.689.5% 2.0% 888.6% 1.4% de los ocupados por el sector.625.2% 28. En el mismo sentido. en el año que registra el Cuadro 4.277. Estos dos últimos grupos (estudios . 29.5% 128.4% La PEA con primaria incompleta era.910 12.9% 21.0% 944.6% 1. siendo que el porcentaje de universitarios con estudios completos ocupados sobre la PEA total era solamente de 13.516.0% Fuente: Elaboración propia en base EPH.234 8.5% de quienes los tenían inconclusos.5% 5.6% habían completado la secundaria y tenían incompletos los estudios superiores o universitarios.7% 16.9% Desocupados 81.4% 1.5% 1.0% 12.6% 653.3% 0.5%) y redujeron la de no calificados al 5.545 11.003 12.4% 694. que pasó del 13 al 18.093 27.521 0. pero entre ellos.183 13.6% 0. aunque no la completaran.03% 754.452 0.262 7.7% 827.4% 26.7% 95.647 5.353 8.6% 3. Aún cuando la economía local crecía.8% habían completado la primaria y tenían incompleta la escuela secundaria.757 20.931 0.006 17.433 18.

En general. esas mismas condiciones y la falta de perspectivas de futuro asociadas al empleo y a la formación. a su vez. Las condiciones del mercado durante los 90 daban lugar a la ocupación de personal sobrecalificado en relación con las exigencias de los puestos. es probable que de persistir estas condiciones. por ejemplo. Cada uno de éstos depende. tiendan a cristalizarse y reproducirse distintas clases de trabajadores. los años siguientes muestran una mayor incidencia de la desocupación entre la población con mayores niveles de educación formal. y el volumen de producción (demanda de trabajo). 18/8/97). Capacitación y Desarrollo de los supermercados Disco señalaba que “en los últimos cinco años los perfiles [de los ingresantes a la empresa] han variado debido a cambios en las pautas culturales de la organización”. A pesar de ello. reconocía que las personas que buscan empleo suelen tener una educación que excede los requisitos: “Para un puesto de cadete administrativo. en tanto se redujo el de aquellos que no completaron la escuela primaria o no tenían instrucción (6.15 universitarios o superiores completos más incompletos). 3) El equilibrio en el mercado de trabajo se asocia a tres grandes factores: las tasas de actividad (oferta de trabajo). hay acuerdo en que mejores niveles de capacitación dan a las personas mejores chances para competir por el empleo.7%). hasta no hace mucho era posible detectar algún pequeño negocio de venta de equipos de computación con el que probaba suerte un ingeniero electrónico. El Jefe de Empleos.2% ). Cinco años atrás. la medición de octubre de 2002 indica que aumentó el peso del grupo con estudios universitarios y superiores completos e incompletos (pasó a 24. el nivel era sólo secundario completo” . imposibilitado para lograr cierta acumulación del capital cultural y social que los especialistas ponen en términos de “indicadores de empleabilidad” y que son la génesis de una socialidad deteriorada y de una vida social más insegura. permitiendo lo que Gorz (1989: 77) describía como “paro de las capacidades”. respecto del total de desocupados. O la proliferación de servicios delivery que ocupan informalmente y sin ninguna protección. 17 Más allá del clásico de la mitología popular (el arquitecto que maneja un taxi). La inserción precaria y en negro perfila la figura de un trabajador golondrina. la productividad. (Clarín. de múltiples condiciones que afectan a la relación con los demás. asimismo.17 A la vez. . constituían el 18% de la PEA desocupada. hoy casi el 70% de los postulantes están estudiando en la universidad. a jóvenes estudiantes. Simultáneamente. según el tipo de relación que establecen (desde el principio) con el ámbito de la producción. pero el volumen del mismo y la demanda de calificación para los puestos. constituyeron una fuente de desestímulo del interés por la escolarización para muchos jóvenes de hogares pobres. Así. no depende de la calidad de la oferta de trabajo.

Según Kosacoff (1996: 31-32).79 102.4 121. el 40% del PBI industrial.9 21.0 19. Obreros Porcentual de empleo ocupados de ocupados vidad por dad por hora (*) en industria en industria Producti. la productividad y el empleo en la industria.40 103.3 101. Estos datos corroboran los diagnósticos que indicaban que el crecimiento económico que se dio en los inicios del Plan de Convertibilidad fue simultáneo con la caída del empleo.9 158. en relación con la evolución de la producción y el empleo en general.8 136.7 109. Ellas muestran: un pronunciado aumento de la productividad. de la UIA.16 En el Cuadro 5 se observa la evolución de estos indicadores en el período en el que se produjo crecimiento de la economía. con datos de la Secretaría de Programación Económica.7 122.9 134.6 1994 202.00 100.0 1995 201. unas 400 empresas representaron.7 129.32 92.77 96. y una evolución del volumen de producción que no compensa la productividad.2 21.0 1993 183.00 100.5 1996 214.4 123.1 126. se supone. publicados en Boletín Informativo Techint números 287 y 292.0 100.6 145.0 22. FUENTE: Elaboración propia en base a cuadros del Instituto de Desarrollo Industrial. Pero otra gran masa de empresas (unas 25. Información de Prensa: aglomerados urbanos octubre 1997.1 143. Cuadro 5: Evolución del producto. Ahora bien. Las restantes columnas del Cuadro corresponden al sector de la industria que. (*) Elaboración propia con datos de INDEC. energía y construcciones.3 98. cambios organizacionales e inversiones selectivas que dieron lugar a la coexistencia de tecnología de . INDEC y FIEL.54 103.9 1992 192.1 88.0 100.000).00 95. con un muy alto aumento de la productividad a raíz de estas transformaciones. es una de las áreas básicas de la generación de riqueza. que representan el 60% de PBI industrial.2 132.8 99. también aumentaron la productividad de manera notable (aunque no estuvieran en condiciones de competir en una economía abierta) por motivos diferentes: expulsión de empleo.0 100.0 24. en 1995. una caída del empleo en el sector.4 127.49 95.2 115. más marcada que en la economía en general.Productivi- obrero Horas Trabajadas (1) Volumen físico producido por la industrial 1990 100.32 95. algunos analistas señalan que la reestructuración en el caso de la industria (introducción de tecnología y cambios organizacionales en el modelo productivo) ha sido despareja.1 147.50 100.0 111.5 23.5 21.01 82.2 129.1 100.0 1991 132.7 (1) Comprende ocupados en la industria.55 90. 1990-1996 (Indice base 1990: 100) AÑOS PBI Tasa gral.4 98.12 85.7 138.9 87.

fue dando lugar a un número creciente de población desprotegida.18 La extensión del tiempo de trabajo que se expresa tanto en la duración de la jornada. como el de las AFJP). sin restricciones normativas que lo ordenen. se impone el modelo de una larga vida ofrecida (y ofrendada) al trabajo. Aún así. no está definitivamente claro que estén “desocupados” desde el punto de vista de la disposición de su tiempo y de la aplicación de sus capacidades 18 . en su dimensión cultural. en cualquier condición. a pesar de que probablemente se consoliden sectores “no empleables” en la economía legal (formal o informal). todo indica que la sociedad del ocio es aún una utopía lejana (más aún.. la insolvencia de la seguridad social pública pretendía controlarse extendiendo la edad jubilatoria. el quiebre de las condiciones en las que se sostenía el régimen previsional (el viejo sistema público. que el mercado no realiza una distribución equitativa de la fuerza de trabajo. para el caso de nuestro país. Finalmente. trabajar a cualquier precio. Mientras. En síntesis. En nuestro país. como esperaban quienes bregaron por flexibilizar y abaratar el costo del trabajo. las políticas de Estado se orientaron en dirección de profundizar estas tendencias (antes que de revertirlas). Asimismo. simultáneamente a que los paupérrimos haberes jubilatorios favorecieron la permanencia de las personas de más edad en el mercado. como en el tiempo que las personas permanecen en el mercado a lo largo de sus vidas indica. por todo el tiempo posible..17 distinta generación. no fue controlado. ni un uso racional de la misma. el empleo no registrado. Y esto plantea un problema lógicamente previo a las formas de salida de la “exclusión”: cuáles son las condiciones de la integración de la sociedad y la calidad de la vida social que se proponen cuando. Esto indicaría que hay un importante sector de la industria que sobrevivió sostenido más en una mayor explotación del trabajo que en mejoras reales en el proceso de trabajo. devino en un imperativo (realizable o no) pero deseable o necesario. Aquéllos que en algunas escasas estadísticas figuran como los que “no estudian ni trabajan”. que supone las condiciones más precarias y desprotegidas. por necesidad o por “elección”. entonces. Así. al menos en el plazo de las presentes generaciones.Sin embargo. sea para "pertenecer a la cultura legítima" o sea para evitar o salir de la pobreza. El problema se muestra. relacionada con la inestabilidad en la relación laboral. las reformas en la legislación laboral permitieron la extensión de la jornada y una mayor rotación del empleo. en su faz más evidente. una ilusión).

Dicha conciencia modeló la identidad (más precisamente. Marx será. a la participación en el mismo con la única posesión del trabajador (su capacidad de trabajo). 1995: 53-54). a su vez. no obstante.. que es fundamentalmente un proceso cultural. que se hace posible por el tiempo de trabajo (Méda.” Más específicamente. y en Calvez: 1999. las múltiples identidades) del sujeto colectivo. tal como reconstruye Thompson (1979) en su clásico libro. en consecuencia. a su turno.. permitiendo la reproducción ampliada del capital. Como mostró Marx. Adam Smith cuando busca los fundamentos del intercambio y lo encuentra en la posibilidad de comparar la cantidad de trabajo puesto en la producción. por lo tanto. Ese proceso cultural supone hábitos de vida específicos. es decir cuando se limita su autonomía) está en la base del desarrollo de las instituciones políticas de protección del trabajo y de la declaración del propio trabajo como derecho. las corrientes de pensamiento humanistas. sino necesitado del salario. marxistas y cristianas aportaron recursos y fundamentos para la formación de una conciencia de valoración del trabajo y por tanto del sujeto del mismo. Fueron las características de la producción industrial capitalista las que impusieron la necesidad de pautar y cronometrar el tiempo de trabajo en ritmos regulares y continuos y. libre. impulsaron el largo proceso de disciplinamiento social. al considerar la diferencia entre el valor de cambio (salario) y el tiempo de empleo en la producción. quien desentrañe el mecanismo de la plusvalía y la explotación capitalista del trabajo.18 Condiciones de la integración por el trabajo Dice Méda que fueron “los economistas los que ´inventan´ el concepto de trabajo. Tal como analizan diversos autores19. Con el desarrollo del mercado de trabajo capitalista la libertad queda restringida. pero supone también la constitución social de una noción restringida de trabajo. Se trata del proceso de teorización que acompaña la formación del mercado de trabajo capitalista. tanto como la de los individuos y 19 Puede verse un desarrollo minucioso en Méda: 1995. no ya para disponer de la “obra de sus manos”. que los primeros filósofos iluministas asimilaron al derecho primordial de disponer del propio cuerpo y. . a la que queda adscripto el supuesto de autonomía del sujeto. de aquello logrado con su esfuerzo y como obra de sus manos. La tensión constitutiva entre dependencia y libertad (que es la posibilidad virtual de la miseria para el sujeto que no puede realizar “su obra” cuando la forma salarial se generaliza como base del intercambio y de acceso al consumo. en la relación salarial se reconstruye la dependencia de un sujeto.

en tanto que en el nuestro fue la “crisis de las instituciones desarrolladas a la saga de los derechos del trabajador). sexuales) y que estas particularidades no debieran ser óbice para preservar la libertad individual (un espacio de intimidad y autoconciencia sustraída de la autoridad pública). por la constitución misma de la categoría de trabajador como una condición dadora de derechos específicos (los derechos del trabajo). la ciudadanía es la categoría que comprende a los miembros de una comunidad nacional representada por el Estado e igualados por dicha pertenencia. que dejaba en evidencia aquella tensión entre igualdad y libertad. Sin embargo. limitadas en sus contenidos y/o alcances. este modo de integración no se realizó de manera unívoca. En términos muy elementales. cuando el sentimiento nacionalista se hizo insuficiente frente a la emergencia de lo social. En nuestro país. expresa la institucionalización de un modo de integración social que tiene al trabajo como un valor fundamental. La formación. tanto como de la dependencia de estructuras de dominación ancladas en la necesidad. Desde este punto de vista. según sea el régimen normativo que lo regula. la ciudadanía moderna se presenta como una categoría “expansible” tanto en términos de los individuos que la conforman (la base social) como.19 constituyó al trabajo en un vector de integración a las respectivas sociedades nacionales. libera tanto como constriñe (o constriñe más que libera). el trabajo en su forma capitalista. Pero esta posibilidad depende de condiciones que preserven la autonomía para la participación en el espacio público (común) y tiene como requisito la liberación de los ciudadanos de la lucha por la sobrevivencia. étnicas. de los estados de bienestar. Esquemáticamente. como para precisar los diagnósticos y orientar la propuestas. la institución de los derechos y de la seguridad social. sociales. una forma implicó la ampliación de la ciudadanía hasta contener a los derechos sociales y comprender a la clase trabajadora. ha sido parte de un proceso de desarrollo en paralelo de estas dos categorías socio-políticas (ciudadano y trabajador). La diferencia tiene importancia tanto para comprender los efectos de la “crisis” (que en aquellos países se presentó como crisis del trabajo. ambas. entonces. Es más. consecuentemente. así. también con peso distinto en la valoración social: no hace falta recordar que los derechos primarios del ciudadano fueron . sino que las sociedades siguieron caminos diferentes. la participación política y la satisfacción de las necesidades. de los derechos que la definen. y otro (como es el caso de nuestro país). Siendo que la misma es inclusiva de identidades particulares (comunidades religiosas.

De modo que su universalidad fue. es la que se plantea en términos del “empleo” y tiene que ver con la performance de la economía y su capacidad de demanda de trabajo. La otra cuestión es de orden moral y se refiere al problema de la “exclusión” y de las alternativas de reinserción imaginadas como soluciones. las condiciones en dirección de las cuales evolucionó el trabajo organizado por el mercado capitalista y las instituciones políticas que lo regulan. el desempleo. con efectos más agudos en algunos de aquellos sectores con menores requisitos de capacitación. en consecuencia. el carácter no universal de los derechos del trabajo se evidenció recién cuando comenzó el proceso de crisis y reestructuración del régimen social de acumulación y.20 periódicamente transgredidos y la “autoridad pública” (destinada a preservar) invadió los espacios de libertad individual y política en no pocas ocasiones. La tercera es de orden cultural y es a la que referí antes como el problema de la integración de la sociedad y de la capacidad de las instituciones para generar y reproducir los lazos significativos . por lo menos. Condiciones de la integración por la ciudadanía De lo dicho hasta aquí. aquél pasó de ser un ámbito de participación (vía las organizaciones respectivas) a una condición restrictiva de la participación en el espacio público. y con la capacidad del mercado respectivo para realizar una distribución equitativa de personas y puestos. del mercado de trabajo: el empleo informal y en negro y. Por su parte. En este orden. A la inversa. en la medida que más o menos restringido. hay. en el límite en el que se hace socialmente intolerable la desigualdad en el acceso a los recursos para la sobrevivencia o en los medios para dicho acceso. Así. lo que es esperable si se tiene en cuenta que las instituciones políticas favorecieron el uso indiscriminado de la fuerza de trabajo en general. Aún para quienes permanecen en el sistema (el empleo formal). la economía argentina fracasó menos en la demanda de trabajo que en la distribución equitativa de personas y puestos. el trabajo quedó cuestionado como vector de integración. los ciudadanos en condiciones de ejercerlas quedaron librados a una suerte incierta a medida que se desgajaban de las estructuras sociales y de significación de las que dependían las protecciones. si las libertades civiles y políticas se hicieron más estables en las últimas décadas. pusieron la cuestión en el marco de una crisis cultural. de hecho. tres cuestiones implicadas en la llamada “crisis del trabajo”: una cuestión es de orden económico. relativa. mostraron los límites del modelo de integración desarrollado en el marco del populismo y el desarrollismo. más tarde.

Agnes Heller recuerda que es “con el desarrollo en sentido capitalista de la productividad. porque la expectativa de la vida humana no es sólo la sobrevivencia. ellas conforman lo que Agnes Heller denomina un “límite existencial para la satisfacción de necesidades”. a pesar de la apariencia. Si en el pensamiento progresista la discusión acerca de dicho límite puede considerarse saldada. el abrigo. En este orden de problemas queda comprendido también el problema moral de la exclusión porque. Esto es cierto. consecuentemente.20 Dado este límite. 20 . aunque cada vez más hombres y mujeres vivan angustiados por su supervivencia diaria o futura. son necesidades de todos. el “límite tolerable” no lo determina la naturaleza biológica de las necesidades humanas. la salud y la educación deberían estar fuera del debate cultural. el cuidado de los necesitados de protección. y a las que. precisamente. y aquel que propone la posibilidad de liberarse del trabajo y de liberar al individuo para el despliegue de su libre albedrío y creatividad.21 de pertenencia a una comunidad política y las condiciones para la legítima participación en el espacio público. Y porque toda sociedad le propone a sus miembros un/os sentido/s a sus vidas y le reserva “un lugar en el mundo”. pero nunca en soledad. con “la capacidad de las instituciones sociales y políticas para generar y reproducir los lazos significativos de pertenencia a la nación y las condiciones para la legítima participación en el espacio público”. 1986:32). Pero las cuestiones que justifican ese debate deben ser atendidas en general. no hace falta insistir que este es un problema considerablemente alejado en el horizonte de los argentinos. en la medida que en las actuales condiciones del desarrollo de las fuerzas productivas. como el mantenimiento de la mera existencia física puede dejar de ser para el hombre irrevocablemente un problema y un fin en sí mismo en función del cual configurar la actividad cotidiana. no lo está aquel que se plantea en torno a las condiciones o exigencias legítimas que viabilicen o den derecho a esos mínimos indiscutibles: ¿se trata del ámbito del trabajo o de la ciudadanía?. porque tienen que ver. que las comunidades o grupos sociales hacen deseables o reconocen como positivas para su desenvolvimiento y bienestar. todas aquellas posibles de ser satisfechas en las actuales condiciones del desarrollo de las capacidades humanas (técnico-materiales y culturales). y en particular cuando se trata de la política social. o acaso de ambos?. que podrá hallar y recrear con más autonomía cuanto más libre se halle de la sobrevivencia. Por lo dicho antes. en procesos comunicativos y reflexivos públicos. los individuos pueden aspirar legítimamente. Si no estuviera bajo juicio la razón moderna. Ya vimos que los debates en torno al trabajo en este tercer orden de cuestiones dividen las aguas entre un paradigma que atribuye a éste un carácter esencialista. los hombres no trabajan ya solo para llenar su estómago y el de sus hijos y para protegerse a sí mismos y a su familia de la muerte por aterimiento” (Heller. la sobrevivencia.

a condición que su universalidad no se dé por supuesta. una concepción economicista y productivista del trabajo. la que más lejos puede llevar. potencialmente. A su vez. definida a partir del principio de igualdad. en tanto condición abarcativa y relativamente universal. que habiliten verdaderamente la integración y la participación socialmente valorada en el espacio público. sí. separar la reproducción básica de los sujetos (de acuerdo a stándares no debatibles) del trabajo y ligarla a la ciudadanía. Hay demasiadas ofertas peligrosas (desde la criminalidad hasta el resurgir de sentimientos nacionalistas retrógrados y excluyentes) que interpelan al sujeto (esto es. a condición de sustancializar la autonomía y reavivar la creencia de que la vida social puede constituirse apenas como un agregado de individuos esencialmente libres. no puede obviar la pregunta por el vector y el sentido de la pertenencia y por la valoración social de tal pertenencia (los contenidos de la ciudadanía). ella debe comprenderse en su justa dimensión histórica. los límites de la igualdad. Aventar ese riesgo supone “ofrecer” algo más que el referente abstracto de aquella condición. seguramente connotado por el hecho de que en la práctica está puesto en duda el “límite existencial” antes dicho y. a una identidad y a . no puede desestimarse el problema como tal y el de las condiciones de formación de la identidad de los sujetos y de la cualidad moral de la misma. mucho más que esto. Es. E incluso. El problema de la integración no se plantea ni se resuelve en el espacio social de la sola economía (empleo y/o ingreso) y presupone alguna forma de compromiso y co-participación. b) incluir en el debate cultural la valoración de espacios de la vida social que contemple la diversidad de pertenencias y la posibilidad de realización de capacidades. Aún ante la eventualidad de que ese trabajo perdiera sentido como lazo social (lo que aún no está dicho). porque como cualquier otra condición social y política. que no colisione con el sujeto humano que sostiene cualquier pertenencia. que no es posible en las actuales condiciones que ofrecen el mercado o la asistencia. el límite en el que “la vida humana ya no es reproducible como tal” (ibid). lo que implica: a) dar contenido a la categoría de ciudadano de la Nación. de modo de salvaguardar un sentido moderno y humanista de la misma. para comprender a “más semejantes”. Si la categoría de referencia de las protecciones y la pertenencia es la ciudadanía. la ciudadanía misma es una categoría disputada en la lucha social por la atribución de sentidos.22 Creo advertir en el debate local. habilidades y talentos socialmente positivos. cuando queda referido únicamente al ámbito del mercado (o al trabajo realmente existente). un enfoque economicista del problema de la exclusión y de su superación.

a los que hoy apenas se pretende “compensar” por el asistencialismo. Se trata. de recreación. Por último. que hace de los demás un semejante. de producción cultural. 1) debe ponerse en discusión la política de regulaciones (formal y efectiva). Esto supone una acción deliberada del Estado (una política social que oriente el sentido de la política pública en general). ni se limita al trabajo o al ingreso. Cabe pensar en el “vector” de la pertenencia a un mundo común. asimismo. las condiciones generales de trabajo y la inseguridad social. “deseconomizar” el trabajo. acaso no tanto. ni el ingreso sin condiciones lo atienden y. Una política de este tipo contribuiría a mejorar las condiciones de vida de aquellos sectores que tienen restringido el acceso a estos servicios o los disponen de mala calidad. de impulsar una política social (una política) que contribuya a delinear otro modo de reproducción y otro modo de integración de la sociedad. Ambas cuestiones tienen que ver con la necesidad de liberar tiempo y energía para la participación en otros espacios de socialidad y para el desarrollo de la afectividad de las personas. De modo que la cuestión de la exclusión/integración. de “los nuevos servicios personales”. aún nos colocan lejos de la preocupación por el “desencantamiento del trabajo” y. Precisamente. claramente.23 alguna pertenencia). Supone. no librada a los voluntariados de ningún tipo y una concepción del servicio como derecho universal y no como dispositivo de control. hay ahí un espacio de disputa para el impulso de una política social dirigida a la expansión de servicios públicos que den satisfacción a las necesidades educativas. de protección y asistencia. Respecto del “trabajo realmente existente”. de salud. que puso al sujeto en condiciones de disponibilidad. y en los alcances de tal sentido de pertenencia. la intensidad del trabajo (para los que están ocupados) y el cúmulo de necesidades insatisfechas para las que no hay producción de mercado porque no existe la demanda solvente que la justifica. en suma. ocuparía personal capacitado en puestos reconocidos. ampliaría los espacios de socialidad permitiendo disputar sentido con las redes de delincuencia. para valorar “otros trabajos” en los cuales las personas puedan sentirse valoradas y a los que tenga sentido aspirar. . que requieren de personal experto. como para subestimar esta dimensión del problema. obstruyen la integración de la sociedad porque obstruyen la calidad de la participación y el debate reflexivo en el espacio público. no se limita a los que “quedan fuera”. 2) debe ponerse en discusión los alcances del trabajo en la vida de los sujetos. Ni el ocupacionismo en cualquier condición.

Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras – UBA 1999. Alto/Aubier. Tesis doctoral. En: Crisis y metamorfosis del mercado de trabajo. Hacia el Plan Fénix. Ágnes: Teoría de las necesidades en Marx. Bernardo: “Estrategias empresariales en la transformación industrial argentinas”. 1986. Reflexiones y diagnóstico. FCEUBA. Claudia: “La orgía de los hartos”. Edición del Fondo de Cultura Económica a cargo de W. 1999.: Tradición. En: Boletín Techint Nº 288. agosto 2001. Crítica de la Economía Política /1. CASTEL. CORTES. Luis: “Algunas propuestas de políticas laborales”. Buenos Aires. Argentina 1990-1998. París. Península. Javier. octubre-diciembre 1996. Robert: La metamorfosis de la cuestión social. Serino y M.24 BIBLIOGRAFÍA BECCARIA. revuelta y conciencia de clase. 1995. L. México. DANANI. ¿Desaparición o redefinición de un valor?. . Cuadernos del CEPED 4. UBA. Jean-Ives: Necesidad del trabajo. Losada. Facultad de Ciencias Económicas. En: CEB: Informe de Coyuntura 57/58. Imago Mundi. En: Ciencias Sociales N° 47. Buenos Aires. Parte 1. MARX. 1996. Rosalía: “Argentina: reestructuración económica e impacto en el mercado de trabajo”. marginación y distribución del ingreso. E. CALVEZ. 2000. Roces (1958). GRASSI. Presentación en la Comisión Empleo. GORZ. HELLER. 1989. Barcelona. 1979. agosto 2001. LINDENBOIM. Karl: El Capital. González: “La precariedad como forma de exclusión”. André: Adiós al proletariado (más allá del socialismo). 1996. Une valeur en voie de disparition. Desempleo. MEDA. Península. Paidós. Estela: Política y problemas sociales en la construcción del estado neoliberal asistencialista. FCS. THOMPSON. Dominique: Le travail.P. Barcelona. 1986. KOSACOFF.