Está en la página 1de 36
Wide Nove Mice j HUY, OUE VERQUENZAI SEN ar.asen647261 Wl | TODOS HEMOS EXPERIMEWTADO ALGUNA STUACHON INCOMODS, EN LA ‘OE HOS SENVTMIOS EXPUBSTOS Y VUL- NERABLES, ESTE LISRORECOPILAMIS- ‘TORIAS FICTICIAS QUE LoS LEcTORES PUEDEN AELACIONAR CON ALGUNA EXPERIENCIA DE IDA, VALORANDO LA ‘FORMA EN La QUE SE RESUELVEN LOS CONFLICTOS ¥ gE SUPENAN LAS NSE NEVA muucIe ES SIOGLOGAY ESPECIK. LSTA EN EOUCACION Ha FuBiicADD HNuMEROSOS BROS SOBRE DESARAO- LO EMOCIONAL, L08 QUE SON UN. HEFERENTE PARA NIROS, JOVENES, PADRES ¥ PROFESORES. ADEHAS, 88 (COLUMNAS OF GPINION BONEN EN YIGENGIA TEMAS WIVCULABOS ALA GON APARTIR DET ANOS EL BARCO jHuy, qué vergiienza! Neva Milicic Tlustraciones de Loly & Bernardilla ediciones Hy, qué vergtienzal Primers edcién: ectue de 2008 ‘Segunca edieon: abel de 2010 Diroccién edltorial: Reda Hidalgo. Direccién Itereria: Sergio Tanhnu lustracones y cublerta: Loly & emmarcl Diagramselén: Jennifer Contreras V. © NevaMliice ‘@ Ediciones SM Chie. Coyancura 2283, ofcina 203 Providencia, Sentiage de Chile war edicionas-sm.l chilo@edisionse-em el (SBN: 978-966-204-726-1 Registro de Propiedad Intelectua: Insenion N° 164.064 Impeesién: Maval Impresores. IMPRESO EN CHILE / PRINTED CHILE No esta permitida la repreguccion total o parcial {de est libro, ri su tratamiento informatica, ni 3u lrensmision de ninguna forma o por cualquier ‘Medo, ya sea elecdrioa, mscsnis, por folocopva, Por registro u otros métodos, sin el permiso previ Yor escrito de los tkulares cs copyright. Para todos los nittos y las niftas que hare sentido vergiienza, es decir: para todos los nifios. jHola! Soy Antonia, y quiero con- tarles que esta semana fue increfble para mi y para mis compafteros, La sefiorita Cecilia, que es mi pro- fesora, tuvo una idea genial para la hora de consejo de curso. Nos pre- gunté: —ZQué les parece que conver- semos sobre alguna ocasién en que sintieron vergiienza? Al principio, todos nos quedamos mudos. Nadie queria hablar. Es dificil hablar de cuando uno lo ) ha pasado mal... y se pasa muy mal cuando a uno le da vergiienza. Creo que Se le ocurrié esta idea por algo que habfa sucedido la semana anterior. Rosita no queria venir a clases porque ella es un poco timida y nosotros nos habfamos refdo mucho cuando se equivocé en una drama- tizacién. A Rosita le dio tanta ver- gilenza que se puso a Ilorar y quiso itse a su casa, Nos sentimos muy mal por ha- berla hecho llorar. Enrique dijo: —Yo voy a empezar, porque pa- rece que a todos nos cuesta hablar del tema. Yo, por ejemplo, me siento muy mal, como avergonzado, porque nunca me escogen de los primeros para el equipo de ftitbol. La verdad 8 que soy bien malo, pero cuando soy el tinico al que no eligen jme dan ganas de salir arrancando! |Como me gustaria ser bueno para la pelota! Yo le dije: —Pero Enrique, eso es lo de me- ‘nos; eres bueno para tantas cosas; para las matematicas, por ejemplo. —S{ —suspirs él—, pero eso no le importa a nadie. —Creo que estés equivoeado. Estoy segura de que tu mama se po- ne feliz con tu libreta de notas le dije, —Gracias, Antonia —me con- test6—. jEres tan buena amiga! Creo que Enrique no solo es ‘bueno para las matematicas, también es una persona muy agradecida, pensé —A mf me pasa algo parecido —Aijo Ricardo—. Creo que nunca voy a olvidar la vergiienza que sentt cuando en un campeonato interesco- lar meti un autogol. Lo peor es que perdimos 2-1, 0 sea, que si no hubiera sido por esa fatal jugada habriamos empatado. |Habia estado tan contento cuando me eligieron para el equipo! Y después queria que me tragara la tierra. En las graderias, todo mi curso me abucheaba. jNo sé cémo pude ter- minar el partido! Meti un autegol —Cuando llegué a la casa me en- cerré en la pieza; no querfa ver a nadie. Al otro dia no tenfa ganas de ir al colegio y, por supuesto, pensaba retirarme del equipo de fitbol —conté Ricardo—. Mis compajieros fueron muy pesados y se burlaban de mi. No quenia ven a nadie] —Cuando revisaba mi correo elec tr6nico encontraba mensajes con insul- tos —agregd—. Estaba tan mal que la profesora jefe me lamé para conver- sar. Le conté que tenfa mucha pena y vergtienza por el autogol y porque me molestaban incluso por Internet. —Me ayudé mucho una cosa que me dijo Patricia —continué Ricardo— cuando le conté la mal que me sentia: “WWergiienza deberfan sentir ellos! —dijo Patricia—. Porque en vez de apoyarte y comprender lo que sien tes, se burlan. En vez de ridiculizarte, deberfan preguntarse cémo ayudarte. ¢Es que nunca les habré salido algo ‘mal?”. 20 —Yo soy muy vergonzosa, pero mi mam4 no conoce la vergiienza ni de nombre —dijo Luz—. Ella es buena y se preocupa por nosotros, pero canta fatal y le encanta hacerlo Un dfa me acompaiié a una ceremo- nia al colegio y empez6 a cantar con el coro, Lo hacia tan fuerte y tan pero tan mal que mis compaiteros se dieron vuelta para mirarla. ;Yo no sabia dénde meterme! —El otro dia —siguié diciendo Luz—, cuando le comenté a mi mejor amiga, Camila, que me daba mucha pena sentir vergitenza de mi mama, ella me dijo: “Yo ni me fijé que can- taba tan mal. Y zsabes?, me encanta tu mama porque tiene mucha per- sonalidad. En cambio, la mia anda siempre pensando en qué van a decir los otros. No deja ni que me vista a mi gusto. Siempre me esté diciendo: Camila, ;qué va a decir ta gentel’’, ert? 4 et Nadie —Una vez mi mamé les conto @ sus amigas algo que habia encon- trado simpatico de mf y ellas se rieron mucho —dijo Pamela—. Yo sé que mi mama me quiere, pero ese dia me dio entre vergiienza y rabia, tanta que me encerré en mi pieza y no salf en toda la tarde. Mi mama me pidid perdén, Pero no pude perdonarla hasta el otro dia. Ella me prometié ser mas dis- creta y no contar cosas mias sin mi Permiso. —La peor vergiienza que pasé fue cuando entré a un colegio nuevo —tont6 Sebastién—. Todos se cono- cfan y yo era un extrafio, Me pasé casi un mes sin jugar con nadie y me daba mucha vergiienza estar solo en el recreo. Hasta que mi “Ita” (asf le digo yo a mi abuelita) me aconsejé llevar una bolsa con bolitas al colegio. iQué felicidad cuando varios compaiie- 70s quisieron ser mis amigos y comen- zamos a jugar! jNo lo podia creer! Nuevo en ef colegio —He tenido muchas veces ver- giienza —dijo Ismael—, pero creo que Ja vez. que peor lo pasé fue cuando me llamaron mentiroso delante de todo el curso. —Cémo fue que pas eso? —pre- gunt6 la sefiorita Cecilia, —Fue el afio pasado, cuando la Ptofesora de matematica me pregun- t6: “Ismael, estd trabajando?” Yo le respondi: “St’, porque en verdad estaba trabajando, pero la profesora dijo delante de todo el curso: “Ismael, usted esté mintiendo; cuando yo lo miré estaba conversando’. —Me sent tan mal que no pude defenderme, porque era cierto que habia conversado, pero no lo estaba ha- ciendo cuando ella me pregunté, Casi me pongo a Ilorar, lo que me dio mas vergiienza todavia. —Entiendo que te dé vergiienza que te llamen mentiroso delante de to- dos —le dije—, pero no veo qué tiene de malo lorar. —Antonia, ti no entiendes todo Jo que nos molestan a los hombres si loramos. 32 33 —Ademés —dijo Matfas—, encuen- tro injusto que te traten de mentiroso en publico, Mi mamé me ensefié que si ‘uno tiene que criticar a alguien, siempre debe hacerlo en privado, porque si no se humilla a la persona y se le puede Provocar un dafio muy grande, Todos estuvieron de acuerdo en que era malisimo humillar a alguien en piiblico. MUG injea, lon? ma PEAL ey —A mi me dio mucha vergiienza —agregé Matfas—, cuando una vez traté de integrarme a un grupo que estaba conversando y me gritaron a coro: “jAndate, nadie te quiere aquil”, Me sentf pésimo. No sabia para donde ir ni para dénde mirar. Uno siente co- mo que quisiera desaparecer, 37 —Después supe que era un “jue- 80" que habian inventado para ver como reaccionaba Ia gente y que se lo dirfan al primero que intentara unirse a ellos. Me tocé esa mala suerte. Quedé triste y herido porque mis amigos no Pensaron que yo me podfa sentir tan mal con su broma... ;que era muy pesada! 38 antipdtics —Si —dijo la profesora—, a todos nos gustaria que nuestros amigos fueran capaces de entenderos y de ponerse en nuestros zapatos. Eso supone imaginar cémo se van a sentir las personas con Io que uno les hace... Y no es facil. Los nifios que son inte- ligentes emocionalmente saben enten- ler cOmo se sienten los otros con las vusas que les hacen o que les dicen. —Caerse da mucha vergiienza —dijo Rebeca—, Cuando yo estaba en segundo basico tenfa que cantar en una representacién para los papas. A mi me gusta cantar y creo que lo hice bastante bien, pero cuando bajé del escenario me tropecé en un escalén y- jPlafff! jAl suelo! Me paré lo mas rdpido que pude, tratando de que no se notara mucho, pero lo peor de todo fue que varias personas se acer- caron a preguntarme: “Rebeca, gqué te pas6?” Roberto coments: —Siempre he encontrado tonto preguntar “gqué te pasé?” cuando al- guien se cae. Es obvio que se ha cafdo, pero lo més divertido es que cuando alguien se cae, me cuesta mucho no hacer esa misma pregunta. La profesora dijo; —Todos nos hemos caido muchas wees ¥ NO siempre es facil evan. tarse, pero ha 'y que hacerlo, A. veces, quando alguien hace algo mal, se diee se cay6”. Ante esas situaciones hay que aprender a levantarse ¥ no con. siderarlas una tragedia, 46 —A veces soy un poco enojén y cuando estoy molesto trato mal a las Personas —dijo David—. Las hiero con To que les digo y después me siento Pésimo. Me da vergiienza; no sé cémo arreglarlo, —¥ Io malo —agregé Cristina, enojada—, es que jlas palabras no se pueden borrar! | Creo que Cristina se acordé de luna vez en que David le dijo tonta __—Pero al menos se puede pedit disculpas —dijo la seforita Cecilia. —Ademés, hay que ver cémo ha- cer para que no vuelva a pasar —agreg6 David—. Yo me he hecho el propésito de tratar bien a las personas y de no herirlas cuando me enojo. Qjalé pueda cumplirlo y logre controlar mi rabia. Maximo. dijo: —Hay algo que a mi me da mucha vergiienza y mucha pena, pero & tanta la vergtienza que no io quiero contar. La profesora, que es muy crite. tiosa, le dij —Muy bien hecho, Maxi; no tienes Por qué contar algo delante de todo el curso si no quieres, Pero sf es impor- ue te dé confianza para que puedas facar tus penas, y si hay algo de lo que tengas que perdonarte, puedas hacerlo, Bs muy pesado andar con un secrets ¥ Mo tener con quién compartirlo, —A mf también me pasd una vez una cosa que me dio mucha ver- gilenza —dije— Y me cuesta contarlo, Pero lo voy a hacer, porque creo que nos puede ayudar a todos, Hice una pausa antes de eonti- nuar; me costaba seguir hablando, pero me decid a hacer el esfuerzo y con- tarles a mis companeros y compafie- ras lo que me habfa sucedido, Ao ai fo voy a contan —Cuando era mas chica, un primo mayor quiso que yo hiciera con mis partes privadas cosas que yo no queria hacer, Por suerte, mi mama me habia “xplicado que si alguien me decia que hiciera algo que era secreto y me ame- hazaba con que si lo contaba me iba " pasar algo malo, no le creyera, y “To dijera a ella; porque las mamas siempre saben cémo defender a sus hijos. 67 —Asf Io hice y fue bueno, porque cuando se lo dije a mi mama perdf el miedo, y también fue bueno para mi primo porque Jo levaron al sicé- logo. Después me pidié perdén por Jo que habia intentado hacer y por amenazarme. —Gracia’, Antonia —dijo la sefio- rita Cecilia—. Tiene que haber sido dificil para ti compartir tu secreto, pero todos aprendimos que hay que pedir ayuda y hay que atreverse a hablar con alguien de confianza, a pesar de las amenazas. Es la tinica manera que tienen Jos niftos de defenderse de otros nifios 0 de personas que son abusivas, 59 Gabriel contg; —Yo también tengo vergiienza de fener miedo. Les tengo terror a los Pettos. Por eso no voy a cumpleafios St Casas donde haya uno. Me da ver. giienza que se rian de mi —suspiré Gabriel, que parecia ser tan valiente, Lucfa, que es muy astuta, le dijo: —Casi siempre en la vergitenza hay un miedo terrible a hacer ol ridiculo, Nos miramos ¥ asentimos, Todos estuvimas de acuerdo! 61 —A mi me da mucha vergitenza explicar lo que me da vergiienza —di- jo Pablo. —No tengas miedo —le dijo Vero, que es medio bruja, porque justo lo que avergonzaba a Pablo, era tener miedo. —Bueno ya —dijo Pablo ponién- dose muy pero muy colorado—. A mi me da vergiienza no saber andar en bicicleta y no poder aprender porque me da miedo. —(Cémo te va a dar vergiienza 50? —pregunt6 Vero—. Todos tene- mos miedo de muchas cosas antes de aprender. Yo lef en un libro que solo no tienen miedo “los tontos de remate”, —Todos tenemos ~ miedo al ricliculo en distintas ocasiones, ¥ a veces es bueno sentir un poco de vergiienza porque nos impide hacer el loco, pero es muy malo cuando es mucho, porque nos paraliza —dijo la sefiorita Cecilia. —éPor qué los hombres tienen mas vergiienza de tener miedo que Jas mujeres? —pregunto Ana, que es Medio feminist: —Lo malo no es tener miedo. —dijo la profesora—, sino dejarse do- minar por 61, Ne iABAJO LA VERGUENZ! —O sea —concluyé Fernando, que 'e pone ideas a todo— jen la ver- sUenza nos importa mds lo que pien- san los otros y no lo que nos pasa a nosotros mismos! —Justo —dijo mi amiga Maria Nubia—, 0 sea que si uno se cae, tlebe pensar més en uno que en lo «ue piensan los otros, —Esta vez sf que aprendimos dijo Fernando—. No voy a dejar Inds que la vergiienza y el mieda me manden. Law es —Qué alivio saber que hay cosas que a ustedes también les dan ver- nilenza —dijo timidamente Mitzi, poniéndose muy colorada— A las Personas que son como yo casi todo lus da vergiienza: hablar en priblico, iv a un lugar nuevo, pedir un favor. Después de todas estas historias me viento més segura y bastante menos limida. —A ver, gqué hemos aprendido? —pregunté la sefiorita Cecilia, —Que es bueno tener a quien con- larle los secretos —dijo Maximo. —Yo aprendi que ms vale pasar un poco de vergiienza que arriesgarse a que te pasen cosas —dije yo. —Me di cuenta de que uno le da demasiada importancia a las cosas cuando algo le sale mal —agregé Ismael, Yo aprendf a ser menos timida -dijo Mitzi. —Yo ahora sé que a los pocos dias los dems apenas se acuerdan de cuando uno ha hecho el ridiculo —conté Rebeca. —Entendi que tengo que ser mas & simpético cuando a la gente le pasa algo que le hace sentir mal y no reirme de ello —dijo David. Ese dia, en el recreo, seguimos conversando sobre las vergiienzas y nos sirvié mucho para entendemos més y ser mejores amigos.